Salir del gueto.A 43 años del montaje: Las 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo

DestacadoSalir del gueto.A 43 años del montaje: Las 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo

Salir del gueto.

Adriana Goñi Godoy

22 de julio de 2018

 Ayer, en el homenaje a los 119 compañeros desaparecidos, Lucía Sepúlveda planteó lo siguiente: instalar en el presente de las luchas feministas a las 19 mujeres caídas en esta operación. Ellas fueron militantes sociales que son raíz de las muchas luchas históricas de las mujeres, continuando una lucha ininterrumpida de distintos sectores de mujeres que hoy confluyen en el movimiento feminista que ha remecido el país. No podemos suscribir esta lucha a los sectores universitarios sin ligarlo a la permanente lucha de otros sectores de mujeres- trabajadoras domésticas, temporeras, funcionarias, campesinas, originarias, diversidad sexual, pobladoras, defensoras de los derechos humanos, sindicalistas, artistas, mujeres exiliadas, militantes… .

La memoria nuestra está en un gueto formado por los familiares, sobrevivientes, compañeros. Nuestro deber es des encapsularla y traspasarla al conjunto de la sociedad, que fue afectada transversalmente por las violaciones a los derechos humanos. Las secuelas de la dictadura y la post dictadura afectan hasta el presente a los diversos sectores que componen el tejido social. El sistema implantado a partir del Golpe de Estado y mantenido en la transición es estructuralmente violador de los derechos sociales, culturales y económicos del conjunto de la sociedad. No es posible invisibilizar este hecho si defendemos los derechos humanos. Nuestros compañeros fueron luchadores sociales y dieron su vida por construir una sociedad más justa. En la Operación Colombo, asesinaron a 19 mujeres jóvenes que militaban en distintos sectores apoyando, construyendo, creando espacios de participación y lucha y 100 compañeros que abrazaron igualmente la causa de los pobres del campo y la ciudad. La sociedad del presente debe conocer sus luchas e integrarlas a las luchas del presente. —

Esta lucha es transversal y tenemos la capacidad de darla en todos los espacios, utilizando todas las armas que hoy tenemos. .

A 43 años del montaje: Las 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo

“Exterminados como ratones”, tituló el 24 de julio de 1975 el diario La Segunda. Aquí la historia de las 19 mujeres detrás de ese montaje, las 19 desaparecidas de la Operación Colombo.

Por Lucía Sepúlveda Ruiz / 24.07.2018

Agentes del Estado ejercieron violencia sexual política extrema sobre diecinueve prisioneras políticas detenidas en la Operación Colombo. Resistieron hasta su ignoto final estas mujeres de los años 70, libres, solidarias, que vivían el amor y la militancia política a fondo. 

Colombo fue -lo sabemos ahora- un mensaje colonizador en clave de género, un espejo del terror, dirigido también a las mujeres de esos tiempos. Porque estas mujeres eran autónomas, comprometidas con su tiempo, insurrectas, valerosas, alegres y se sentían dueñas de su destino.

La más joven de ellas, María Isabel, tenía 19 años y las dos mayores, 34 a la fecha de su detención. Trece de ellas tenían menos de 25 años y el resto, no llegaba a los 30. Sus nombres, junto a los de otros 100 varones detenidos, figuraron en listas publicadas por La Segunda y por medios de Brasil y Argentina, afirmando que 119 chilenos y chilenas habían sido exterminados “como ratones” por sus propios compañeros de lucha (titular del vespertino La Segunda del 24 de julio de 1975).

La mayoría de las detenidas en este episodio represivo era de Santiago, pero algunas venían de Isla de Maipo, Chillán o Temuco, y eran estudiantes universitarias, obreras, o funcionarias públicas. Militaban en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) dieciocho de ellas, y una pertenecía a las Juventudes Comunistas. Había una compañera embarazada, y cuatro eran madres de niños muy pequeños.

Desaparecieron entre 1974 y 1975, en la Operación Colombo, un montaje mediático con que la DINA buscó paralizar a quienes luchaban contra la dictadura, teniendo como blanco preferente al MIR. Antes de arrojarlas al mar, a un volcán o a una fosa sin nombre, los agentes represivos ejercieron en todas ellas violencia sexual y tortura en las más atroces formas imaginables, incluyendo el uso de inyecciones de pentotal para quebrantarlas, de animales amaestrados para vejarlas, y violándolas frente a sus parejas y seres queridos. Las sobrevivientes, sus hermanas, han testimoniado en tribunales en detalle, la violencia sexual que presenciaron y vivieron. Ni a las desaparecidas ni a sus compañeras –organizadas como “Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes” –  lograron someter los criminales. Las prisioneras, privadas de todo contacto con el exterior,  se apoyaban, cuidaban  sus heridas, lloraban, cantaban, tejían pulseras con astillas, se contaban historias,  recetas y poemas; intercambiaban ropas, ideaban códigos secretos para protegerse cuando las separaban, y seguían resistiendo.

Once fallos

En el caso de Jacqueline Binfa, el fallo a firme exculpó en 2009 a todos los agentes de la DINA, estableciendo la prescripción total del delito de secuestro. Este año 2018, la Corte Suprema sólo dictó dos fallos definitivos en el caso de las compañeras, con lo que se elevó a once la cifra de fallos emitidos por esa corte por las 19 desapariciones ya citadas de la lista de los 119, ocurridas hace 43 años.

Las tardías penas de los últimos años varían entre los 6 y los diez años para los perpetradores, casi siempre los miembros que quedan vivos de la plana mayor de la DINA encabezada por el ex generalManuel Contreras, en línea directa con Pinochet, y secundada por la brigada Halcón, cuya presa de caza eran los miembros del MIR. Al mando de Halcón estaba el ex brigadier de Ejército Miguel Krassnoff  Marchenko, uno de los que ahora espera cumplir sus múltiples condenas en la comodidad de su hogar. También han sido condenados el ex brigadier Pedro Espinoza (segundo al mando de la DINA y jefe en Villa Grimaldi); el ex general Raúl Iturriaga (subjefe de la DINA y responsable del departamento exterior que armó la Operación Colombo en Argentina, Brasil y otros países), el ex oficial de carabineros Ciro Torré (jefe del recinto Ollagüe de José Domingo Cañas); Francisco Ferrer (Comandante de la Brigada de Inteligencia Metropolitana y miembro de la Brigada Caupolicán); Orlando Manzo, ex oficial de gendarmería (jefe de Cuatro Alamos). También hubo condenas para el ex general de Ejército César Manríquez (jefe de la Brigada de Inteligencia Metropolitana y luego de Villa Grimaldi), para Nelson Paz (suboficial de ejército  y agente DINA), Manuel Carevic, ex coronel de Ejército (miembro de la DINA), Risieri del Prado Altez, ex detective, (DINA) y Hugo Hernández, ex detective de la Venda Sexy, entre otros.

En algunos casos como el de María Angélica Andreoli, sólo fue condenada la cúpula de la DINA y los agentes ejecutores de las torturas y violaciones resultaron absueltos.

Siete de los 19 casos de las mujeres detenidas en la Operación Colom​b​o aún están en la Corte de Apelaciones o son de primera instancia. Y hay un caso, el de Violeta López en que ni siquiera hay procesados. En los once casos que la sentencia ha castigado en distinto grado a los criminales, lo ha hecho por secuestro. Sin embargo, la violencia sexual como forma específica de tortura, ha sido ignorada en los fallos. El Colectivo 119 de Familiares y Compañeros de los desaparecidos y desaparecidas en ese episodio represivo, junto a los abogados y otros colectivos de derechos humanos, ha luchado incesantemente por la justicia y la memoria. Por otra parte, una querella interpuesta en 2014 por mujeres sobrevivientes, se enfoca en el delito específico de violencia sexual política cometida en su contra, así como los efectos en las víctimas.

Ninguno de los condenados ha entregado  información que permitiera encontrar los restos de las detenidas. Todos los perpetradores conservan su grado militar, su pensión y granjerías como miembro de las Fuerzas Armadas, muy superior a las ínfimas jubilaciones que perciben los ciudadanos chilenos. El ejército pagó los gastos de su defensa legal, que por décadas logró prolongar los juicios y en varios casos ha significado la impunidad biológica, por muerte de los inculpados.

En total,  respecto de la lista de los 119 desaparecidos, la Corte Suprema ha dictado 56 sentencias a firme, de las cuales 45 fallos (cinco dictados en 2017/2018) corresponden a los varones desaparecidos en la Operación Colombo. Es decir, en menos de la mitad de los varones desaparecidos ha habido justicia. Uno de esos fallos (en 2016), en el proceso por el secuestro de Rodolfo Marchant, absolvió por muerte a Augusto Pinochet –que solo llegó a estar procesado por ese y otros casos- y también al ex mayor Marcelo Moren Brito (jefe de Grimaldi en un período) y a Manuel Contreras, el criminal director de la CNI, los tres únicos reos en la causa.

Para la ola feminista

Aquí presentamos finalmente, en orden alfabético, un breve fragmento de esas 19 vidas de mujeres chilenas –una de ellas de origen mapuche- que los torturadores segaron y quisieron borrar. Sus biografías están algo más desarrolladas en “119 de nosotros” (Lucía Sepúlveda, LOM, 2005), sin embargo es relevante traerlas ahora de vuelta al corazón y a la memoria, para entregarlas con amor a las nuevas generaciones de jóvenes luchadoras sociales y feministas.

1. María Inés Alvarado Borgel
Tenía 21 años cuando la detuvieron, el 17 de julio de 1974. Era secretaria y había estudiado en el Liceo Manuel de Salas. Militaba en el MIR. Antes del golpe, formaba parte de equipos que trabajaban con las pobladoras de la Nueva La Habana, una toma de terrenos, para tocar temas como violencia familiar, y hacer educación política. En dictadura, cumplió una de las tareas de mayor riesgo, invisibilidad y responsabilidad: ser enlace de su pareja, Martín Elgueta. Él era dirigente medio del MIR y se contactaba con Hernán Aguiló, otro dirigente. Martín fue detenido 2 días antes. María Inés fue torturada para que revelara el paradero de Aguiló. Los agentes la llevaron a casa de sus padres y montaron allí una ratonera esperando que llegaran otros resistentes. Su madre vio las huellas de la tortura y las marcas de las quemaduras y torturas sexuales en su hija. Sin la fortaleza y coraje de compañeras como María Inés, la resistencia no habría sido posible.

2. María Angélica Andreoli Bravo
Fue detenida en su casa de calle Bilbao, el 6 de agosto de 1974. Tenía 27 años y era del MIR. Antes del golpe estudiaba en la Universidad de Talca. Iba a ser nutricionista. Pero tras el golpe militar interrumpió sus estudios y entró a trabajar de secretaria en Sigdo Coppers. Trabajaba en el equipo de apoyo a la Comisión Política del MIR, y a Miguel Enríquez, su secretario general. Fue entregada por una delatora, Marcia Merino. Los agentes la llevaron al centro clandestino de detención ubicado en Londres 38, donde otras prisioneras escucharon su voz por varios días, resistiendo.

3. Jacqueline Binfa Contreras
Militante del MIR fue detenida el 27 de agosto de 1974, cuando tenía 28 años. En la calle la entregó Marcia Merino, la Flaca Alejandra. Había cursado la secundaria en el Colegio San Gabriel, donde era una adolescente rebelde, muy crítica de su medio social. Como era de ideas de avanzada, discutía con su mamá, que era viuda y trabajaba en el Hospital Militar. Estudió Trabajo Social en la Universidad de Chile. Sus compañeros de la U la recuerdan como una estudiante comprometida y totalmente entregada a sus actividades en el frente poblacional, en San Bernardo.  Fue torturada en los centros clandestinos de detención de Villa Grimaldi, José Domingo Cañas y Cuatro Álamos. Pero no hay un solo detenido por su secuestro, violencia sexual y desaparición. La Corte Suprema determinó en 2009 que todos los delitos estaban prescritos.

4. Carmen Bueno Cifuentes
Actriz de cine, tenía 24 años cuando la detuvieron el 29 de noviembre de 1974. Había estudiado en el Liceo 1 de Santiago, y vivió en el barrio República. Era la tercera de cinco hermanos. Su hermana la describe como una mujer que fue libre en el amor, y en sus relaciones, sin convencionalismos, tabúes sexuales ni dobleces. Una amiga cuenta que era “cabezona, medio existencialista y leía libros sobre la mujer”. Carmen había actuado en “La Tierra Prometida”, del director Miguel Littin. Ella y su pareja, el camarógrafo Jorge Müller fueron obligados a subir a una camioneta y llevados a Villa Grimaldi. Ambos militaban en el MIR y participaban del Frente de Trabajadores Revolucionarios de Cine. Se enamoraron locamente mientras se filmaba la película “A la Sombra del Sol”, de Silvio Caiozzi, donde Carmen fue la productora. La pareja fue torturada en Villa Grimaldi y en Cuatro Álamos. Se apoyaban gritándose su amor mientras permanecían detenidos.

5. María Teresa Bustillos Cereceda
Militante del MIR, tenía 24 años cuando la detuvieron el 9 de diciembre de 1974. Faltaban sólo unos días para la fecha en que debía rendir su último examen para recibirse en Trabajo Social en la Universidad de Chile. Durante el gobierno de Salvador Allende, participó del Tren de la Salud, organizando la atención de los pacientes de lugares apartados del país que requerían atención médica. Hasta hoy la recuerdan otros participantes de esa experiencia, porque “ su cabellera cobriza le confería un aura de luz” y por la impecable organización allí desplegada por ella. Era dirigenta, pero también enlace de Hernán González, quien detenido previamente, entregó el local donde ella revelaba fotos, copiaba microfilmes y estudiaba mapas de la ciudad para fijar los puntos de contacto que les permitirían comunicarse con miembros de la organización. Fue llevada a Villa Grimaldi, torturada y vejada para luego desaparecer definitivamente.

6. Sonia Bustos Reyes
Militante del MIR y cajera en el Servicio de Investigaciones (la actual PDI), tenía 30 años cuando fue detenida en su casa del barrio Brasil, el 5 de septiembre de 1974. Su padre, que falleció tempranamente, estuvo preso en Pisagua en tiempos de González Videla. Estudió en el Instituto Superior de Comercio. La familia recuerda que en sus trabajos anteriores en un hotel y una inmobiliaria, no aceptaba ningún abuso de los patrones, y siempre luchó por dignificar la vida del pueblo. Su hermana Rosa, detenida junto a ella al igual que su novio Carlos, sobrevivió, y cuenta que Sonia era coqueta desde chica, y le gustaba arreglarse y diseñar su propia ropa. También escribía poemas y pintaba. Por su trabajo, ella recibía información sobre gente que la DINA buscaba, y lo hacía  llegar a la Resistencia para que se protegieran. Sonia trabajaba políticamente junto a un detective, Teobaldo Tello y a una funcionaria, Mónica Llanca. Todos están desaparecidos.

7. Cecilia Castro Salvadores
Tenía 24 años, una hijita de dos, Valentina, y un marido, Juan Carlos Rodríguez, cuando a ambos los detuvieron en su departamento el 17 de noviembre de 1974. Ella estaba en cuarto año de Derecho de la U, había sido seleccionada chilena en voleibol  y campeona nacional  en el liceo 1, donde estudió. En su familia había un historial de mujeres luchadoras. Su abuela paterna fue una de la primeras  sufragistas  y la primera mujer que firmó las filas del partido Radical. Cecilia militaba en el MIR donde hizo activismo participando en las tomas de fundo en Linares con el Movimiento Campesino Revolucionario, y haciendo alfabetización a las mujeres campesinas del lugar. Su grupo, tras ser desalojada la toma, fue a parar  a la cárcel de Parral  y liberado gracias a gestiones del Presidente Allende. Cecilia se casó  muy poco después de ese episodio con Juan Carlos, también mirista, en febrero de1972. La pareja fue torturada en José Domingo Cañas y luego Cecilia fue llevada a VillaGrimaldi. Una sobreviviente relata acerca  de  su dignidad en ese lugar.

8. Muriel Dockendorff Navarrete
Tenía 23 años cuando la detuvieron, el 6 de agosto del 74. Era mirista, y al igual que su marido, había sido dirigente estudiantil en la escuela de Economía de la U de Concepción, aunque venía de Temuco. En los años previos había participado en trabajos voluntarios en comunidades mapuche, alfabetizando y conversando sobre el derecho a organizarse y recuperar la tierra usurpada. Sus amigas de la época de universidad la recuerdan como una militante rigurosa, pero también saben de sus poemas y su cercanía al arte. A Muriel le gustaba bordar y daba toques muy personales a la casa en que vivía en Laguna Redonda, en Concepción. En prisión, cantaba canciones de amor y quería saber de Juan su marido, preso como ella. La entregó Marcia Merino. Como María Angélica Andreoli, pertenecía al  equipo de apoyo a la Comisión Política del MIR y a su secretario general, Miguel Enríquez. Gloria Laso, sobreviviente, cuenta que Muriel soñaba con reencontrarse con Juan cuando la pesadilla acabara, e irse a vivir al sur, donde “viviría en una casita de madera en medio de un bosque de mañíos y araucarias, y le pondría a sus niños nombres de héroes y de quienes habían caído luchando en pos de sus sueños”.

9. Jacqueline Drouilly Yurich
Tenía 24 años y un embarazo de 4 meses, cuando fue detenida en Santiago el 30 de octubre de 1974. Pocas horas después, en otro  lugar cayó detenido su marido, Marcelo Salinas. Miguel Enríquez ya había caído en combate el 5 de octubre, y ahora la DINA seguía buscando a su sucesor en la dirección del MIR, Andrés Pascal Allende. La pareja de militantes del MIR se había casado en agosto y luego de la fiesta con la familia y amigos, Jacqueline bromeaba mostrando las sábanas color púrpura, “de obispo”, conguardas blancas que había cosido cuando comenzó a vivir con Marcelo.

Ellos formaban parte de los equipos que realizaban tareas al interior de la estructura de Informaciones, directamente ligada a la dirección del MIR. Jacqueline era la mayor de cuatro hermanas y vivió su niñez y adolescencia en Temuco.  Estudió Trabajo Social, en la U de Chile. Pero como también tenía inclinaciones artísticas estudió dos años de Teatro en Santiago, cuando se trasladaron allí. Después del golpe, sus padres le ofrecieron apoyarla para irse a Europa. Pero ella y Marcelo rehusaron, argumentando que los  pobladores y los trabajadores no podían irse, y “vamos a aguantar” como ellos. Sabían los riesgos, pero también sabían que su partido y el pueblo los necesitaban. En prisión, en Cuatro Alamos, Jacqueline  se las arreglaba para comunicarse con Marcelo usando un espejo, y alegraba a sus compañeras contando historias y chistes.

10. María Teresa Eltit Contreras
Tenía 22 años y estudiaba secretariado. Militaba en el MIR. Fue detenida el 12 de diciembre de 1974, pocos días después de la detención y muerte en tortura de José Bordaz, jefe militar del MIR, con quien trabajaba como su enlace. Su militancia venía desde los tiempos en que era estudiante secundaria  y pertenecía a la FESES, Federación de Estudiantes Secundarios. En prisión se reencontró con una compañera de esa época, sobreviviente, que la  describe como  “impulsiva, enamorada y muy comprometida”  con los objetivos de su partido. Otra amiga la recuerda haciendo trabajo político en los campamentos “Patria o Muerte “y “Venceremos” de la comuna de  La Granja, surgidos de tomas de terreno. María Teresa fue torturada en la parrilla muchas veces, sin embargo otras presas recuerdan que era quien recibía y consolaba a quienes pasaban luego por ese mismo trance. Ante las otras compañeras manifestaba también su dolor por el desamparo en que había quedado su madre que era viuda y trabajadora del área de la salud.

11. María Elena González Inostroza
Tenía 22 años cuando fue detenida en Santiago, el 15 d agosto de 1974. Era mirista y hasta el golpe había sido Directora de la escuela N° 18 del fundo El Calabozo, de Chillán. Hija de campesinos, había sido la mejor  alumna de su carrera, titulada con distinción como profesora de educación básica en la U de Chile de Chillán. La persecución en esa región fue intensa. La casa de sus padres fue allanada 17 veces. Ella y su hermano Galo se trasladaron a Santiago y fueron detenidos en su departamento junto a otros tres compañeros y el hijo de 5 meses de una de ellas. Del extraordinario temple de María Elena en los campos de concentración testimonia una sobreviviente: “Sabía de cocina chilena y de empanadas. Todo lo medía en platos hondos. Me dijo impertérrita que la estuvieron torturando 36 horas en la parrilla”. Era capaz de reírse de todo, con un humor  negro a prueba de las circunstancias.

12. María Isabel Joui Petersen
Marisa, de 19 años, estudiaba economía en la Universidad de Chile. Fue detenida el 20 de diciembre de 1974. Era la única mujer de un hogar tradicional, en que sus dos hermanos y su padre eran uniformados. Ella llegó al compromiso político desde la vertiente cristiana, ya que fue miembro de la Juventud de Estudiantes Católicos JEC, donde entendió el cristianismo como lo explicaba  la teología de la liberación: compromiso con  la lucha por liberar a los oprimidos y construir un mundo mejor. Fue presidenta del Centro de Alumnos del Liceo 3, cuya directiva participaba en las reuniones de la FESES.Así fue como Marisa llegó al FER y más tarde comenzó a formar parte  de la Brigada Secundaria del MIR. Lecturas políticas del Ché y Bakunin, lucha callejera, tomas, huelgas, protestas frente a la embajada de Estados Unidos en el Parque Forestal así como la venta del periódico mirista El Rebelde a la entrada de las fábricas y antes de entrar a clase, eran parte de su vida. En esos tiempos surgió la inquebrantable amistad con María Teresa Eltit y con María Alicia (sobreviviente) quien recuerda que a Marisa le gustaba escuchar a Cat Stevens, a Creedence ClearWaterRevival y a Quilapayun. Con sus amigas celebró Marisa en la Alameda la noche del triunfo del Presidente Allende. Y en los trabajos voluntarios se enamoró de Renato Sepúlveda, estudiante de medicina, también del MIR.  Se casaron en diciembre del 73, cuando poco quedaba del mundo en que habían vivido. La dictadura había cerrado su escuela, pero ambos siguieron en la resistencia. El trío de amigas después compartió prisión y tortura. Con hilos de una frazada y astillas tejieron  pulseras que prometieron llevar siempre consigo.

13. Mónica Llanca Iturra
Tenía 23 años, un hijo de 2 años, Rodrigo, y un marido cuando la detuvieron el 6 de septiembre de 1974. Era funcionaria del Gabinete Central de investigaciones, y pertenecía a una red clandestina que proporcionó células de identidad a la resistencia. Trabajó junto a Antonio Tello y Sonia Bustos. A lo largo de 6 meses, logró traspasar cartolas de cédulas en blanco para la elaboración de nuevas células de identidad destinadas a los perseguidos dirigentes miristas que no podían pasar los controles callejeros. Mónica estudió en el Liceo 15 de calle Santo Domingo y vivía en el barrio Carrascal, donde conoció a Manuel. Se casaron en 1971 y compartieron el entusiasmo de los años de la Unidad Popular y los cambios que el país vivía. Mónica iba las concentraciones y las marchas, leía con Manuel la revista Punto Final y  El Rebelde, y en una carta a una amiga,  le preguntaba si encontraba que Allende era en verdad el Salvador de Chile. Manuel trabajaba en Cemento Polpaico, que había sido intervenida, y estudiaba de noche en la USACH, entonces Universidad Técnica del Estado. Eran una familia feliz y llena de esperanza, habían montado una casilla de madera en el patio de la casa de la hermana de Mónica. Manuel quedó cesante tras el golpe y vivieron días difíciles, sustentando ella sola el hogar. Una compañera de trabajo la describe como “alegre, vivaz, confiada y confiable. En el casino siempre nos hablaba con mucho amor de Manuel y de su hijito Rodrigo.”

14. Violeta López Díaz
Militante del MIR, viuda, desapareció, tenía 40 años, un hijo de 16, Ricardo, y una hija de 14, Rebeca. Militante y artista, madre y mujer bella, obrera y secretaria, rompía los cánones tradicionales. Antes del golpe, había fundado el grupo de teatro Acquarius. Participó en la Asociación de Teatro de los Ferrocarriles, y también fue secretaria de la Sociedad de Autores Teatrales de Chile. El 11 de septiembre trabajaba como obrera  en Cecinas Loewer y fue detenida junto a otros once trabajadores y hostigada por varios días. En una oportunidad los uniformados le hicieron tragar bencina, amenazándola con  prenderle fuego y hacer daño a sus hijos. Valiente, decidida, ella siguió adelante con su familia, su militancia y su vida pero tras su detención en su domicilio de San Miguel, el 29 de agosto de 1974, sus hijos la perdieron para siempre. La denuncia para el recurso de amparo la puso el niño en la Vicaría. Cuando la buscó en recintos policiales, los uniformados le respondían que se volviera a casa porque su madre lo había dejado botado. Siguió haciéndolo, desesperado y dejó los estudios.  Se fue preso una y otra vez porque durante las noches de toque de queda salía a las calles a exigir el paradero de Violeta y luego insultaba a los uniformados. Una demanda fue presentada en 2005 por CODEPU, y la última en 2015 como parte de una demanda colectiva de Londres 38. Finalmente la ministra Marianela Cifuentes tomó la causa, que aun no tiene procesados.

15.- María Cristina  López Stewart
21 años, militante del MIR, estudiante de historia en el Pedagógico de la U de Chile fue detenida el 22 de septiembre de 1974, en el marco de los operativos que la DINA realizaba para ubicar a Miguel Enríquez. La joven estudiante, de cabellos color miel y pequeña de estatura,  dirigía una parte de la estructura de informaciones, trabajando con Alejandro de la Barra, quien fue ejecutado por la DINA en diciembre de ese mismo año. Desde los ocho años, María Cristina, la menor de tres hermanas, llevó un diario de vida. A los 16 escribió allí : “Yo no tengo miedo a la muerte. Tengo miedo a dejar de vivir.” Estudió en el Liceo 7, donde pudo conocer niñas de sectores sociales diferentes a su familia, que vivía en La Reina e hizo allí amistades entrañables. Leía, estudiaba, escuchaba a Los Beatles, su grupo musical favorito, y jugaba con su perrita Jenny. Su rebeldía y su búsqueda de igualdad de derechos la llevaron a negarse a asistir a la graduación al fin de sus estudios secundarios,  porque había otras estudiantes que no lo harían por no poder costear el traje para la  ocasión. Comenzó su militancia universitaria en el frente estudiantil, participando incluso  domingos y festivos en el trabajo político y poblacional, lo que hacía decir a su mamá: “Parece ser que mi hija Mari siente que cada minuto de su existencia es más importante entregado a los demás que a sí misma y así va dejando su desbordante alegría y esperanza en hogares más humildes “. Luego Mari pasó a trabajar políticamente en la búsqueda, recolección y sistematización de información relacionada con los movimientos golpistas de determinados sectores.

16. Eugenia Martínez Hernández
Obrera, del MIR, colocolina, 25 años, fue detenida el 24 de octubre de 1974 en la industria Laban, donde trabajaba. Su madre explica que ella entró al MIR porque deseaba vivir en una sociedad libre y justa. Su compromiso social se despertó cuando trabajaba en una fábrica de papeles. Eugenia terminó su enseñanza  media asistiendo al Liceo Nocturno N=3  llegando muy tarde a su casa de La Legua Emergencia. La fábrica de Laban fue  tomada por sus trabajadores el 29 de junio del 73, día del “Tancazo” , una suerte de ensayo del golpe. Quena logró la intervención de la industria denunciando el boicot patronal a la producción y desde entonces se unieron al Cordón industrial Macul. Pero la experiencia sólo alcanzó a durar 2 meses. Tras el golpe, la industria volvió a manos de los patrones.

17. Marta Neira Muñoz
Comunista, 29 años, un hijo – Francisco- fue detenida el 9 de diciembre de 1974, a horas de que su pareja, César Arturo Negrete (MIR) de quien era enlace, también cayera preso. Tita, alegre y generosa, de grandes ojos azules, la tercera de cinco hermanos, creció en la localidad de Isla de Maipo. En la plaza todos le hacían rueda cuando bailaba rock and roll con su hermano Miguel Angel. Ella era el orgullo de las Juventudes Comunistas de la localidad, donde solía repartir El Siglo. Era bajita y le gustaba usar tacones muy altos. Su padre había conocido la persecución en tiempos que González Videla ilegalizó al Partido Comunista. Cuando la familia se trasladó a Santiago, estuvo un tiempo en el Liceo 5 de Portugal pero terminó sus estudios en un liceo nocturno. Su rostro hermoso, de tez tostada y sonrisa perfecta fue una vez portada de la revista juvenil Ramona que editaba Quimantu, donde trabajó hasta el 11 de septiembre.

18. Patricia Peña Solari
Estudiante de licenciatura en Biología, tenía 23 años cuando fue detenida el 10 de diciembre de 1974. Su hermano Fernando había caído el día anterior. Su madre, concertista en piano, hermana de la actriz Malucha Solari, había fallecido poco antes. Militaba en el MIR y se encargaba de reproducir el periódico del MIR, El Rebelde, en un complejo proceso que comenzaba con descifrar los textos que venían en microfilm. Había estudiado en el Liceo 1. Bella, de pelo largo liso y negro, ojos almendrados y piel morena, Patricia tocaba el piano y la guitarra y amaba la música. Pertenecía al coro del Liceo y luego al  coro de Cámara de Guido Minoletti. En las largas noches de tiempos de dictadura y resistencia, Patricia y su pareja trabajaban en los textos de El  Rebelde para hacer unos 200 ejemplares, tras lo cual, con las manos aun entintadas, se acariciaban…después Patricia tocaba el piano interpretando a Mozart y Chopin, en una sucesión que Claudio, su pareja, sobreviviente rememora: “Allí estabas nuevamente  dulce como siempre: el amor, la reunión, El Rebelde y  el regreso al pentagrama.”

19. Bárbara Uribe Tamblay
Detenida el 10 de julio de 1974, tenía 20 años. Egresó del liceo un año antes de  casarse con Edwin en diciembre del 73. Fue amor a primera vista, se conocieron en el local de la Federación de Estudiantes Nocturnos, como activos miembros del FER y ella tomó la iniciativa. Iván trabajaba en la estructura de Informaciones, y es probable que Bárbara tambiénlo hiciera. Estudió en los liceos 7 de Niñas y 9 de Macul y allí luchó por todas las causas justas. Eran cuatro hermanas,Su hermana Viviana cuenta que tenía fama de rebelde  y la echaban de todos lados. También se preocupaba de sus amigas y una de ellas recuerda que le enseñó a pintarse las pestañas. Emotiva, sensible, le gustaba  la música y el canto y le aburrían las lecturas pesadas. Muy bella, le aconsejaron ser  modelo pero ella optó por hacer un curso de secretariado. Ingresó al MIR tras participar en los trabajos voluntarios en apoyo al movimiento campesino y obrero en Talca: “Cuando conoció la pobreza  directamente,no dejó de verla más”, explica su hermana. Trabajó políticamente en los campamentos de Lo Hermida y Nueva Habana y conocía de cerca al agente Romo que en esa época era dirigente poblacional, y luego fue quien  la detuvo y vejó. Ella había continuado ligada a los pobladores y se esforzó por ayudar a los perseguidos. Bárbara y Edwin permanecen desaparecidos y unidos para siempre.

Destacado

SEPTIEMBRE 14, 2010

Marta R. Zabaleta* del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70

“NO ME ARREPIENTO DE NADA”

La escuché hablar sobre el ”trabajo doméstico invisible” en Villarrica, el verano de 1971. Fue una charla muy sencilla en vocabulario. Recuerdo que las mujeres quedaron encantadas por escuchar a alguien que le ponía palabras a lo que ellas no podían decir… existía un alto grado de analfabetismo, timidez, humildad y violencia intrafamiliar, tanto, que ni siquiera se atrevieron a contarle a sus maridos lo que escucharon en esa reunión… Fue hace casi 40 años.

La hija de una dirigenta regional de Villarrica (sur de Chile), Cecilia Burgos Conejeros, escuchó ese día el mensaje del Frente de Mujeres Revolucionarias -Organización que ni siquiera parece haber registrado el historiador Luis Vitale, también militante del MIR, en su Cronología Comentada del Movimiento de Mujeres en Chile-. Era Marta Zabaleta la que hablaba, argentina, militante del MIR chileno y feminista latinoamericana ya en ese tiempo. Fue en la época de la UP, Unidad Popular, la coalición de partidos de izquierda que hizo posible los 3 años de Allende en el gobierno chileno.

“IDEAS RARAS”

“Imagina mi emoción con la carta de esta persona. Ahora ella vive en el exilio, creo que ya es abuela… Yo tampoco he olvidado cuando fuimos a la población en Villarrica. Con unas casitas de 4 x 4 metros cuadrados, no más, no tenían ni vidrios y sólo piso de tierra, era gente trabajadora, pero sin recursos, que vivían en condiciones muy precarias. Eso no lo tomaban en cuenta las visitadoras sociales de ese tiempo, que culpabilizaban a las mujeres diciéndoles que sus guaguas se enfermaban de diarreas e infecciones porque ellas no desinfectaban bien las mamaderas… El trato clasista, racista y machista típico, también entre nosotros. Yo un día me quedé hasta el final en una reunión vecinal convocada por esas compañeras de los servicios de asistencia social y de repente, me paré, me presente y hablé de los derechos de las mujeres, pero alguien dijo: ¡Por qué habla ella si es argentina! ¡Les viene a poner ideas raras a “nuestras” mujeres en la cabeza!… el acostumbrado discurso de la UP, xenófobo además… querían evolución, pero con las mujeres sometidas”.Fuiste cofundadora en Concepción del Frente de Mujeres Revolucionarias ¿Cómo fue ese feminismo?

Sí, tres de las fundadoras no éramos chilenas, dos argentinas y una francesa que se suicidó no mucho después cuando murió su amante, Luciano Cruz (1), ella era muy buena persona, feminista y socialista también. Me prestó muy importante bibliografía.
De acuerdo a mi concepción de lo que es el feminismo como movimiento, entre el 70 y el 73, sólo se puede hablar de que había algunas mujeres feministas en Chile, y tal vez también, un puñado de hombres pro-feministas. Nuestro grupo, por ejemplo, constaba de 13 mujeres como mucho, en sus inicios. Fue creado en 1971 y empezó con clases vespertinas gratis, dadas por mí en la escuela de Economía y Administración de la Universidad de Concepción.¿Cómo eran esas clases?

Eran en la Universidad. Iban dirigidas a estudiantes de ambos sexos. Asistía quien quería, pero básicamente lo hacían integrantes del Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), que era el frente de masas universitario del MIR. Un artículo que recuerdo de la bibliografía elegida fue sobre la invisibilidad del trabajo doméstico, escrito por la socióloga argentina Isabel Larguía y que publicó “Monthly Review Press”, en Nueva York. Esa revista era excelente, producida por los mejores economistas marxistas de la época, como Paul Barán y Paul Sweezy, salía también en versión castellana, y era distribuida en Chile por Lucho Benado, militante del Partido Socialista.También discutíamos en esas clases, el manifiesto constitutivo del Frente de Mujeres Revolucionarias, FMR que habíamos redactado en reuniones de mujeres hechas en mi casa.¿Iban dirigidas a sólo estudiantes de Universidad?

Las de la Universidad, sí, pero un equipo de dos hombres, estudiantes de medicina, un abogado, y dos mujeres, Cristina Haydee Araya y yo, dábamos clases y asesorábamos al Sindicato de Empleadas Domésticas de Concepción, Chillán y Temuco, en temas propuestos por ellas mismas. Temas legales, de vivienda, sexuales y laborales. Llegaban muchas a estas clases. Al margen del Frente de Mujeres, en mi base de cuadros del MIR escribíamos con tres colegas varones, charlas de educación política para el frente de masas trabajadoras del MIR, el Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR. Luego las dábamos en los sindicatos, en las minas de Lota y Coronel, en las fábricas estatizadas, en los astilleros de Talcahuano, entre otros. Yo decidí ponerles diálogo y quedaron bastante amenas. Escribimos unas 25, y cuatro de ellas fueron dedicadas por mí al tema de la mujer, incluyendo los problemas de discriminación en el lugar de trabajo, de pareja y de violencia del marido, generalmente asociada al alcoholismo.¿Tuvieron repercusión?

Sí, esas clases hasta las reimprimió el PS y llegaron a difundirse en más de 25 mil ejemplares. En suma: cuatro fueron dedicadas a problemas e intereses específicos de las mujeres obreras, pobladoras, esposas de mineros, de obreros, etcétera. Los compañeros les llamaban: “Sobre la cuestión femenina”, siguiendo la vieja tradición marxista. Yo también daba estas clases a las personas afiliadas a las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAPs) de la región, pero muy especialmente a las de la JAP de Concepción Centro, que era la que yo pertenecía y donde residía. Fui sumamente activa en el desarrollo comunitario de las JAPs y en su vertebración con los trabajos extracurriculares de los estudiantes de mi Escuela, trabajo que estaba a mi cargo.“EL COMITÉ REGIONAL NOS HIZO ACOMPAÑAR POR UN VARÓN”…

Marta cuenta que preparaba sus clases a partir de sus lecturas del “Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. Había traído el libro en español desde Argentina “porque en Chile, en esos tiempos era muy difícil conseguir ese tipo de bibliografía. Mi idea era que las estudiantes reflexionaran sobre las posiciones existencialistas -que aún no eran feministas- de Simona. Además yo las contrastaba con los principales aportes a la ‘cuestión femenina’ del marxismo ortodoxo y con los nuevos aportes críticos del marxismo feminista de los años 60”…¿Qué decía el MIR de todo eso?

Contábamos con el total apoyo del Comité Regional y del Comité Central, aunque curiosamente cuando viajamos al Sur nos hicieron acompañar con un joven varón que escuchaba todo lo que hablábamos con ojos muy asustados. Se llamaba el Mechón Castro, y era estudiante, creo, de Sociología de la Universidad, y muy metido en la Federación de Estudiantes de Concepción, FEC. Era también gran entusiasta de la Revolución Cubana, un poco a diferencia mía, que siempre tuve grandes reservas con la manera en que se conceptualizaba a las mujeres en el doctrinario cubano, y con el trato secundario que se les daba en el PC de Cuba, básicamente a través de la Federación de Mujeres Cubanas. Pero Mechón instaba a las mujeres del Sur “a esforzarse, porque hasta podrían viajar a Cuba”. Estas intervenciones suyas me daban más pena que enojo. Las mujeres, en todo caso, tenían sus reivindicaciones muy claras: no pedían nada para sí, todo para sus hijas e hijos; en especial, educación.No hablaban de ir a Cuba, ni de sí mismas…

No. Eso ocurría en nuestros trabajos del FMR desde Concepción al Sur. Un común denominador que he observado en muchos países del mundo entre las mujeres de las clases o estratos menos favorecidos.
Me acompañaron en ese viaje varias compañeras que estudiaban para ser matronas, y dentistas. También trabajé a nombre del Frente de Mujeres Revolucionarias entre las mujeres mapuche del Frente Campesino Revolucionario (MCR). Y en los alrededores de Concepción, entre las pobladoras que participaban en tomas de terrenos, y fábricas. Yo ya tenía buena experiencia previa en ese trabajo, pues cuando trabajaba como investigadora del Instituto de Educación y Capacitación para la Reforma Agraria (ICIRA), en Santiago, estuve encargada de evaluar el impacto del método de alfabetización y concientización de adultos de Paulo Freire entre el campesinado organizado y el del Instituto de Educación Rural de la Iglesia Católica.¿Había mujeres en el CC del MIR?

En 1971, una de las integrantes del Comité Central del MIR, que vivía en Santiago, era Gladys Díaz -sobreviviente de la dictadura de Pinochet- (2), nos visitó en mi casa una o dos veces. Ella era dirigenta también del Frente de Trabajadores Revolucionarios del MIR y de su propio sindicato profesional. Se había hecho bien conocida en ese tiempo porque rechazó públicamente un premio de una empresa de productos de belleza, parece que de Helen Rubenstein. Me acuerdo siempre de que ella nos insistió en que debíamos impulsar a las mujeres de los trabajadores que habían ocupado entonces fábricas en Rengo -donde trabajaban con apoyo del MIR y pedían su expropiación- a salir de sus casas, a acostumbrarse a ser independientes de sus hombres, y que para eso, nos dijo, debíamos ir nosotras a reemplazarlas, a cuidar de sus hijos, a cocinarles a ellos y a sus maridos… cosa que sólo algunas veces y con ciertas dudas, acepté hacer, creo…¿Sabía de feminismo el gobierno de la UP?

Mira, bien poco o nada. Pero cuando Fidel Castro visitó Chile, en 1971, se alarmó muchísimo porque la UP no podía movilizar a las mujeres y convenció a Allende a convocarlas al Estadio Nacional y ambos les hablaron allí a las asistentes, que fueron miles. “Punto Final”, esa misma semana sacó una separata con el discurso de Fidel a las mujeres de Chile. A raíz de todo eso, Allende decidió hacerse asesorar con mujeres feministas de los diversos partidos de su coalición, la UP. Creo que sólo consiguió a cuatro o cinco, según me contó una médica trotskista pro mirista, que fue invitada, la doctora Neomicia (Micha) Lagos que por entonces era esposa de Luis Vitale – el historiador, miembro fundador del MIR y del Comité Central-. Pero no lo sé exactamente porque yo nunca fui invitada a ninguna reunión de las feministas asesoras de la UP. Tal vez Gladys Díaz, sí lo haya sido porque al llegar al exilio, ella escribió un documento feminista del MIR, razonable para esa época. Hubo también dos brasileras feministas, ambas sociólogas y profesoras universitarias, Vania Bambirra, del PS, y Evelyn Page, del MIR, que escribían y hablaban sobre los derechos de las mujeres y sobre la mujer. Algunas mujeres del MUI de Concepción, con nuestro apoyo, lucharon por conseguir el derecho a aborto seguro, legal y electivo de las estudiantes.¿Desde la UP, qué medios de comunicación dirigidos a las mujeres había?

Había la revista “Paula”, que yo consideraba muy mediocre, pero lo peor es que era cualquier cosa, menos feminista. En ella trabajaba una periodista desconocida entonces, Isabel Allende -no la hija del presidente, sino la escritora actual-. Yo no le veía ninguna conciencia feminista a ella en sus escritos, aunque he observado que años después declaró que era feminista ya desde entonces… Bueno, es que la UP era un gobierno de centro izquierda, que llegó al gobierno –nunca al poder- con 40 medidas progresistas, que no constituían un programa socialista realmente, al decir de Paul Sweezy. Tampoco lo era en materia de derechos sexuales y reproductivos. Pero la Editorial del Estado, Quimantú saco un interesante librito que solo encontré en un biblioteca de la Universidad de Londres cuando trabajaba en mi tesis doctoral, ya en el exilio, acerca de la situación general de las chilenas. Contiene un resumen de las muertes por violencia de género de las mujeres, que creo que decía que eran más o menos 400 al año.50 AÑOS, SOCIALISTA y FEMINISTA

Marta en 1989 fue nominada por la British Broadcasting Corporation (BBC) y el Art Council of Great Britain como “Daughter of Simone de Beauvoir” –Hija de Simone de Beauvoir- (3) por la influencia que esa fundamental filósofa existencialista y feminista, ejerciera en su vida y su trabajo. Cuando le hablo de “patriarcado”, Marta me explica: “En mi esquema conceptual no necesito usar el vocablo Patriarcado para explicarme nada. Estoy autoentrenada- dado que soy una intelectual marxista especializada en los estudios sobre las mujeres, los hombres y los géneros, a analizar a la sociedad como sostenida por relaciones sociales caracterizadas por las desigualdades. Por lo tanto, estudio a mujeres y hombres, niñas y niños, como sujetas y sujetos sociales de relaciones derivadas de su clase, raza y género, en su interrelación recíproca, y tomando en cuenta factores biológicos y culturales como la edad, la educación, la sexualidad, las ideologías políticas y las fantasías religiosas, y así siguiendo. En ese enfoque y conceptualmente hablando, ni el patriarcado ni el matriarcado me sirven mucho, por eso, no los uso”…En el transcurso de nuestra correspondencia comprendo por qué Marta Zabaleta, a menudo subraya la academia y lo intelectual en su vida: “Lo que más me ayudó en la vida, creo, fue el carácter perseverante que me dejó mi padre como herencia. Fui capaz de construirme una sólida carrera profesional a pesar de tantos escollos que me pusieron en el camino, mi familia de origen, mi marido, algunos colegas, principalmente hombres, también militares, policías, soplones y hasta a veces, yo misma”… Percibo que es la historia de las mujeres que luchan, en su caso, más de 50 años de lucha feminista latinoamericana, por abrirse paso en un mundo de hombres bien machos en lo más obvio y también en algo un poco más sutil, las ideas…

Marta, has escrito sobre literatura de mujeres postgolpe y has destacado que escriben muchas veces para sanarse… A veces se piensa que eso no es político…

No puedo ni creo que se debe generalizar así. En todo caso, todo lo que yo hago es político. Y no, no escribo expresamente para sanarme de ningún trauma. Pero si lo consigo, ¡mejor!… Escribo y hablo para dejar constancia histórica de fenómenos sociales relevantes que me ha tocado vivir, y de los cuales fui testiga, y muchas veces, autora y/o víctima. Hay mucha agente aquí en Europa que me considera una privilegiada por el tipo de experiencia que fui capaz de acumular debido a un cúmulo de circunstancias históricamente específicas que me tocó experimentar: el gobierno populista -y popular- de Juan Perón y Eva Duarte, el de Allende, el de Pinochet, el de Videla, y la doble visión que me confirió la obligada vida del otro lado del Atlántico.¿Cómo has enfrentado esta vida feminista de revoluciones, golpes, exilios…?

Yo crucé los Andes y me fui a Chile –siendo ya feminista en 1963- con la intención de hacer un recorrido similar al del Che que me llevara a ser la Che de las mujeres feministas del continente… Bueno, muchas veces he enfrentado mi vida con enorme dolor, humillación, mucha angustia y siempre con muchas necesidades materiales. Pero, más en general, sin corromperme, ni abandonar mis ideas. También he gozado siempre del enorme apoyo de personas e instituciones relacionadas a mi profesión. Y del de mi hija y mi hijo. Pero tan larga es la lista que es imposible tratar aquí de resumirla.
En más de 50 años de acción feminista militante, debo haber cometido muchos errores; dejo que los critiquen otras y otros. Todas las experiencias vividas, militancia izquierdista, militancia feminista, golpes, exilios, me han enriquecido como mujer y como intelectual, como científica y como escritora, amiga y compañera, madre y amiga. Me han revitalizado como poeta, aunque el trauma del golpe de Chile me impuso un silencio poético de más de 30 años… Creo que lo mejor que hice en mi vida fue decidir ser madre y lo peor, fue enfatuarme a veces con hombres nuevos que existían más en mi imaginación -o ahora último en la pantalla del Internet- que en la cocina, en la oficina o en la cama, pero no me arrepiento de nada, con ellos también se goza.¿MICHELLE BACHELET, SÍMBOLO DE LA IGUALDAD DE LAS MUJERES?

Le pregunto abiertamente sobre la falsa idea –en mi opinión- de que la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet sería un símbolo de igualdad para las mujeres. Lo han sugerido algunas feministas chilenas como Diamela Eltit –importante escritora- y Teresa Valdés –analista política- en distintos momentos (4). Incluso se hizo un Encuentro Feminista en Olmué el año 2005 en el que -a todas luces- la organización quiso sacar un acuerdo feminista –que no lograron- a favor de Bachelet…Marta reflexiona: “No sé sobre esas opiniones que mencionas que existen sobre Michelle Bachelet, pero las creería equivocadas. Yo nunca apoyé a Bachelet, una social demócrata, aunque me despierta mucha simpatía a nivel personal porque creo que debe ser una mina inteligente y chora. Pero ¡que símbolo cultural, de qué igualdad!… ¿Se piantaron?… Tal vez se creyeron el cuento de que mejorar la situación personal por ser mujer, es una forma de combatir las causas que generan su subordinación social. Y eso no me extraña: muchos movimientos sociales, muchas escuelas de pensamiento progresista, muchas mujeres y hombres de serios ideales, han caído en las mismas trampas a lo largo del Siglo 20. Otro problema es como se usan los vocablos: ¿Qué entienden por “igualdad”? Cualquiera se dice socialista o feminista, o cristiano o musulmán, judío o judía. Estas apropiaciones distorsionan el lenguaje, sus inexactitudes generan mucha confusión, y con eso ayudan a perpetuar todas las desigualdades sociales: de clase, de raza y de género, por cuanto ayudan a invisibilizar la realidad.

¿Qué opinas del feminismo autónomo latinoamericano y caribeño?

Creo que en muchas cosas van por buen camino. Admiro en especial el de Honduras. Y en los que tal vez no sea siempre así, no es función mía mirarlas desde afuera y juzgar. Eso debe ser hecho, creo, por ustedes mismas. Porque creo que nunca hay que delegar responsabilidades en política. Ni llevarse por lo que dicen de una, ni de nosotras. Tampoco es bueno perder la perspectiva de lo poco que podemos hacer: la nuestra es una lucha muy, muy, larga y lo que podemos hacer desunidas, es muy poco.Marta Zabaleta, en el 73, ya “hacía 10 años que tenía una vida y una familia en Chile” y sólo 30 años más tarde, en 2003 regresó “por una semana, por razones de trabajo. Gocé de la compañía de colegas, amigas, amigos y familiares”… El 5 de octubre de 1973 había sido expulsada de Chile con destino a su país de origen, Argentina, junto con 17 adultos y 19 menores de edad –una era su guagua de 9 meses-. Su repatriación fue solicitada por la presidencia argentina “por tratarse de una Científica de Primera Clase”. Esto vino luego de haber sido exonerada de su cargo de Profesora Titular de la Universidad y detenida y torturada en el campo de detención Estadio Regional de Concepción. Más tarde, con la dictadura argentina, Marta fue perseguida por la Operación Cóndor (coordinación del terrorismo de estado de Chile, Argentina y otras dictaduras del cono sur), y finalmente fue expulsada una vez más de un país latinoamericano, esta vez de Argentina “con un único destino: el Reino Unido, aproximadamente el 16 de noviembre de 1976”. Desde 1981 hasta finales de 1989, explica: “fui forzada a aceptar la discriminatoria condición de refugiada de las Naciones Unidas en el Reino Unido”, situación que, a la larga, superó pues está inserta en el mundo académico, social y político de ese país.

Nos quedan más y más preguntas para recuperar historia feminista y de mujeres activistas. La historia de las socialistas feministas, de mujeres que apostaron a las revoluciones no sólo de los hombres, si no de la humanidad completa, militantes izquierdistas que no luchaban por ninguna patria, pero sí por las mujeres y los hombres de los territorios latinoamericanos… Marta Zabaleta es historia viva, pero ante todo una compañera sobreviviente de más de una dictadura, también de la que arrebató la vida en Chile, por ejemplo a Mónica Benaroyo Pencu (5), rumana-uruguaya y a Jane Vanini (6), brasileña, latinoamericanas actuando como Marta en Chile… Marta, que no se arrepiente de nada, poeta que tras el golpe chileno estuvo en “silencio poético” por 30 años, que no se dejó vencer y retomó sus versos, y que –es maravilloso que así sea- hoy está viva para contar parte de esta historia.

Victoria Aldunate Morales

victoriamoralesaldunate@gmail.com
Feminista autónoma latinoamericana
La Ciudad de las Diosas
* La Dra. Marta R. Zabaleta vive actualmente en Londres, Inglaterra. Es economista, cientista política y poeta. Madre de Yanina Andrea Hinrichsen -“chilena creciendo en el exilio”-, y del escocés Tomás Alejo Hinrichsen Zabaleta. Pertenece al Comité Editorial de la Publicación periódica que se publica en Londres “Exiled Ink”. Es profesora Honoraria de la Facultad de Letras y Educación de la Universidad de Middlesex, Londres, Inglaterra. Entre otras acciones y elaboraciones creó y coordina la red internacional de “Mujeres y Palabras en el Mundo”, y creó y ha dirigido por casi una década el Grupo de Trabajo “Mujeres, Hombres y Géneros” del Consejo Europeo de Investigaciones Sociales sobre América Latina y El Caribe. Su vida y su trabajo además de todo lo relatado, le han merecido un lugar como científica y escritora en más de treinta publicaciones biográficas del tipo ‘Who’s Who’ de Europa y de EEUU. También ha sido escogida en 2003 como ejemplo de una refugiada política, mujer que triunfó en Europa, y en 2005 entre una de las diez personas becadas por el Council for Assisting Refugee Academics (CARA) desde 1935, para participar de la Historia Oral de Londres por “su valiosa contribución a la cultura de la ciudad”. Su historia personal y sus opiniones sobre temas relevantes fueron grabadas para ese efecto, y permanecerán a disposición del público en el Museo de Londres a perpetuidad.1. Luciano Cruz Aguayo (1944 – 1971). Dejó la militancia en las juventudes comunistas de manera crítica y junto a otros jóvenes, luchadores sindicales y sociales participó de la fundación del movimiento de Izquierda revolucionaria, MIR. Considerado uno de los intelectuales del movimiento, realizó cursos de formación sindical y política y charlas sobre el manifiesto comunista, también redactó una carta a Jean Paul Sastre en los años 70. Muy reconocido por el MIR. Era de familia acomodada. Hijo de un militar, pasó casi toda su vida en Concepción, sus padres vivían en una parcela a orillas del río Andalién, frente a una población de emergencia llamada J.F. Kennedy (tomado de Archivo Chile. Historia Político Social – Movimiento Popular http://www.archivochile.com/Homenajes/html/luciano_cruz.html).

2. Gladys Díaz, periodista, una de las más conocidas personalidades del MIR. Después del golpe pasó a la clandestinidad y fue detenida el 20 de febrero de 1975 en Santiago, siendo torturada en un centro de detención secreto de la DINA. Gladys Dí­az estuvo incomunicada durante 80 dí­as en el centro de torturas de Villa Grimaldi en Santiago (tomado de “El caso de la chilena Gladys Dí­az, Examen del expediente sobre la liberación de una detenida”, agosto 2008, de Dieter Maier).

3. Penny Foster y Imogen Sutton (editoras), Daughters of de Beauvoir, The Women’s Press, 1989, y el Film de la BBC del mismo título, spot BOOKMARK (1989). http://artsonfilm.wmin.ac.uk/films.php?a=view&recid=180

4. Columna “Mujer y Poder, periscopio urbano” de Diamela Eltit, La Nación (Chile), Domingo 12 de marzo de 2006. http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20060311/pags/20060311175107.html Columna “PUNTO DE VISTA. Michelle Bachelet y las feministas” de Teresa Valdés. Mujeres Hoy. 7 de diciembre de 2005 http://www.mujereshoy.com/secciones/3485.shtml

5. Mónica Cristina Benaroyo Pencu fue descuartizada por militares en septiembre de 1973. La decapitaron a patadas, enterrada viva hasta el cuello. Su cuerpo momificado apareció en 2008, en un recinto militar correspondiente al sitio denominado “pampa mal paso oeste” ubicado a la entrada sur de Arica (Norte de Chile). Había nacido en Rumania y crecido en Uruguay, vivió en Buenos Aires un tiempo y luego se fue a Arica a trabajar en la Alcaldía. Era militante del Partido Comunista, había estudiado Filosofía, se ganaba la vida como traductora. En septiembre del 73 salió un decreto de la Junta Militar que la expulsaba de Chile, pero era un montaje, ya había sido asesinada.

6. Jane Vanini fue rodeada por un destacamento de Infantería de Marina el año 74 al que ella opuso resistencia sola, disparando desde la casa que compartía con su compañero, el periodista y dirigente del MIR José Carrasco Tapia, pero que había sido detenido ese día por efectivos de la Armada. Jane resistió hasta que agotó sus balas y resultó herida. Los agentes del Centro de Inteligencia Regional (CIRE) la sacaron inconsciente en una camilla y se la llevaron con rumbo desconocido. Hoy se sabe que fue asesinada tres o cuatro días después. Jane era brasileña, estudió ciencias sociales en la Universidad de Sao Paulo y fue parte de Acción Liberadora Nacional (ALN). Luego del golpe de estado en Brasil fue condenada -en ausencia- a 5 años de prisión. En clandestinidad se integró al Movimiento de Liberación Popular –disidente del ALN-. En 1970 se expatrió a Uruguay, posteriormente a Argentina y Cuba, el 71 obtuvo asilo político en Chile y se incorporó al MIR. Trabajaba como secretaria en la revista Punto Final (tomado de “Luz y muerte de Jane Vanini” de Arnaldo Pérez Guerrahttp://www.lainsignia.org/2008/enero/ibe_004.htm).

Marta R. Zabaleta, 2010
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Sí a la Diversidad Familiar!

 

 

SÁBADO, DICIEMBRE 30, 2006

Las miristas de Chile: mi homenaje feminista a HERSTORY


Henry Rousseau,Tropicos,1910

Una entre muchas, pocas entre todas, pero aun asi, vale agregar aunque sea de paso, el trabajo realizado por aquellas mujeres que ayudaron por ser feministas tanto al interior y exterior del MIR., desde el FMR (Frente de Mujeres Revolucionarias, frentde masas del MIR, junto al FTR, FESR, FCRR, basado en Concepcion , 1971-1973).

Pero asi son las historias: la masculina nos ignora y la femenina es acotada y fragmentada, como nuestras vidas en cuanto mujeres: nuestra vida y memoria aun empieza, se escucha, y termina, casi siempre,con cada una de nosotras!…Y eso, solo a veces…

Vemos por ello con no poca algarabia como unas pocas sobrevivientes del MIR celebran aun hoy con sus propias acciones su accidentada vida.Y con no poco orgullo las felicitamos a traves de estas paginas.

Hasta nuestra victoria, siempre,hermanas!

Muriel Dockendorff, mirista de temuco, con mando de tropas, estudiante de Economia Y Administracion, Universidad de Concepcion,casada, asesinada en 1974

A continuacion,reproducimos la opinion de una de ellas, la periodista Lucia Sepulvedad Ruiz, compañera de/pareja del peridtsa mirista Augusto Carmona,asesinado por la dictadura, y madre de su hija, Eva Maria. Carmona( ver post aparte)

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Opinión
Chile
Feministas jóvenes acompañaron a ‘Mujeres en Rojo y Negro’
Por: Lucía Sepúlveda Ruiz (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:29/12/2006)

Personalidades como el historiador Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia y la doctora Paz Rojas, directora de la Corporación de Derechos del Pueblo, CODEPU, llegaron a esta cita con la memoria Ayer miércoles 27, (cuando)Tamara Vidaurrázaga lanzó su libro ‘Mujeres en Rojo y Negro. Reconstrucción de la memoria de tres mujeres miristas’ (Ediciones Escaparate) en el museo Benjamín Vicuña Mackenna, a tablero vuelto, con un marco de público cercano al mirismo, pero en el que también estaban mujeres de la Coordinadora de Feministas Jóvenes que la autora integra. El libro es la tesis con que Tamara, de profesión periodista, aprobó su magister en estudios de género y cultura (Universidad de Chile). Las mujeres rojinegras son Arinda Ojeda, Cristina Chacaltana y Soledad Aránguiz, la madre de la autora. Comentaron el libro la propia Cristina Chacaltana, así como la historiadora y académica Margarita Iglesias y las periodistas Gladys Díaz y Lucía Sepúlveda, junto al historiador y ex preso político Pedro Rosas.

La obra será un referente obligado para el conocimiento de la historia de las mujeres chilenas que militaron en la izquierda en el período 71-90. Es doblemente notable, porque se trata de un libro que contiene dos partes que pueden funcionar independientemente una de otra. La primera parte, los relatos de vida tienen -valga la redundancia- vida propia. Esos relatos constituyen por sí solos una narración de ritmo cinematográfico por la calidad de sus detalles, de las luces y sombras, de la historia viva de tres mujeres miristas ‘retornadas’, reflexionada y reconstruida por ellas mismas desde el inicio de su militancia hasta la salida de la cárcel de Coronel, pasando por exilios, amores, maternidad, y lucha. Y la segunda parte de la tesis, es la elaboración y el análisis de esas historias, profundizando la clave feminista con que se han desarrollado estos relatos de vida y explicitando los conceptos utilizados para construir y reconstruir estas historias.

La obra puede leerse como un guión cinematográfico sobre las vidas de Arinda, Soledad y Cristina. Tamara, la hija de Soledad, posibilitó así la reconstrucción de fragmentos y trozos de nuestra historia como pueblo, y como mujeres a través de esta obra. En un país amnésico como Chile, esto tiene un tremendo valor.

Uno de los objetivos de Tamara era ‘establecer un puente generacional entre las mujeres del grupo etáreo de Tamara y aquel al que pertenecen las 3 miristas… y un nexo entre los relatos expuestos y mujeres ajenas a las experiencias relatadas.’También se planteó – al presentar la historia de estas combatientes miristas que vivieron grandes dolores y pérdidas personales -‘aportar a la desvictimización de ellas, ubicarlas como sujetas activas… y protagonistas de un trozo de la historia de Chile’.

Como integrante de la misma generación de Soledad, Arinda y Cristina, esta periodista sostuvo haber transitado con emoción e interés por ese ‘puente’ tendido por Tamara, pero también con alguna sorpresa ante planteamientos que revelan que la clandestinidad mirista tuvo muy variados perfiles y características.

En la segunda parte de la obra, la autora sistematiza los conceptos ‘maternidades en resistencia’ y ‘empoderamiento feminista’, ambos en tensiones de identidad que son ilustradas por las experiencias vividas por cada una de ellas, antes y después de su paso por el exilio y su vivencia del feminismo en Europa. Muestra un cuadro en el cual si bien la militancia en el MIR posibilitó las transgresiones al modelo de mujer establecido por el sistema dominante, a la vez reprodujo en su interior las características del sistema.


‘Mi mama con la mama de Muriel’, foto tomada por mi hija Yanina Hinrichsen , en la fiesta de celbracion del 20 cumpleaños del Latin American Women Rights’ Service,LAWRS, Londres, 2003. En la foto, de derecha a izquierdaaprecen: Nidia Castro,Ana Naria Navarrete (medio, ahora fallecida, madre de Muriel), y Marta Zabaleta.

Al respecto, se planteó en los comentarios que no es posible generalizar las experiencias de las mujeres miristas, pues la clandestinidad, la compartimentación establecida, y las características de la lucha para quienes no vivieron el exilio, se unen para que cada historia sea singular. La percepción de otras mujeres combatientes que vivieron su maternidad en resistencia respecto de cómo el MIR asumió la militancia de las mujeres es diferente. Ellas no vieron en Chile, prácticas sistemáticas que pusieran en tensión la militancia respecto de la condición de mujer, y por el contrario observaron que se trataba de promover a las compañeras que se destacaban, a tareas de dirección.

En el Comité Central del MIR había pocas mujeres (en los años 80, había apenas 4 dirigentes CC mujeres en Chile) pero era difícil que en esa etapa se hubiera reflejado allí una equidad que no existía en ningún sector de la sociedad. Los problemas de género nunca se discutieron políticamente a nivel colectivo, aunque Gladys Díaz recordó que Lumi Videla en el año 69 presentó un documento en el que postulaba que las mujeres no estaban equitativamente representadas en la dirección del MIR. Pero en la práctica, los problemas de género se zanjaron según los criterios y desarrollo de la madurez personal de los y las militantes involucrados.

Berenice, hermana de Muriel,expone sus cuadros en Londres 9 nov 2006-26 Febrero 2007).En la foto, junto a Marta Zabaleta(izquierda) y a su derecha, en la pared, un puñado de los poemas de Muriel.Muriel era una de las mujeres con altas responsabilidades militares, del tipo de lo que se alude mas abajo.(Foto por el hijo de Marta,Tomas Alejo Hinrichsen Z.)

Sin embargo, se destacó en el acto que desde el comienzo, en todas las tareas políticas y militares del MIR hubo mujeres, y su rol fue rescatado siempre. Entre las que cayeron, se mencionó a dirigentes políticas como Lumi Videla, jefes o dirigentes de estructuras estudiantiles, sindicales o territoriales como María Isabel Joui, María Galindo, María Eugenia Martínez o María Teresa Bustillos; jefes o integrantes de grupos milicianos como Arcadia Flores o Paulina Aguirre, Araceli Romo o Loreto Castillo; o enlaces y ayudantes de compañeros de dirección y encargadas de redes de información e infraestructura como María Inés Alvarado, Mónica Llanca, Cecilia Castro, Diana Arón, Lucía Vergara o Jane Vanini. Otras mujeres como Blanca Rengifo, brillaron en tareas de derechos humanos, entre muchas otras miristas notables. Se dijo que estas son las historias que hoy son un poco más conocidas.

En su discusión de esta tesis, Lucía Sepúlveda sostuvo que muchas miristas encontraron sus propias formas de vivir -y algunas, de sobrevivir- la maternidad en resistencia y de responder a la destrucción de sus mundos privados anteriores al golpe de Estado. La infinita mayoría de estas historias de combatientes de la Resistencia que sobrevivieron, agregó, están todavía en su ‘cuarto propio’. Por cierto, ellas tienen en común con las tres mujeres de esta obra, su transgresora opción por el uso de todas las formas de lucha, su amor por el pueblo, y en muchos casos, también su autonomía política respecto de sus parejas y su contribución a la humanización y embellecimiento de los espacios de la vida en resistencia. Ellas encontraron parejas miristas (compañeros, decíamos antes) que las apoyaron en su militancia y que incluso cumplieron roles subordinados a ellas, en muchas oportunidades.

También tienen en común con Soledad, Arinda y Cristina, la ilusión de la victoria final como compensación a tanto dolor vivido, y su rechazo a ser catalogadas como víctimas, por sentirse protagonistas de la historia.

Tamara concluyó ayer que no todo es derrota, que una parte de los sueños de estas mujeres y de sus luchas, cristalizó en logros que le permiten a ella pararse en el mundo como mujer de otra manera, y desde su militancia feminista seguir adelante en su propio camino.

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La periodista autora de la nota OPINION, LUCIA SEPULVEDA RUIZ

7 Comments:

At 9:19 p.m.Blogger hector bohoslavsky said…
Que manera tan interesante de colocar flores en los lechos vacios.

At 11:42 p.m.Anonymous Anónimo said…
me siento con gran aprecio hacia la reinvindicacion de la memoria perdida y por sobre todo del genero femenino.gracias por hacer patria en la memoria historica de los chilenos.

At 5:36 p.m.Anonymous lobito said…
A todos estos marxistas gaznápiros denominados “desaparecidos” si volvieran a aparecer, sencillamente habría que desaparecerlos nuevamente pero esta vez asegurandose que nunca más levanten cabeza enterrandolos de a pares o por numeros primos en un solo cajón, “que economía más grande”.
Me da lo mismo si lo publicas, lo leerás igual.
VIVA CHILE VIVA PINOCHET
CO.VE.MA.FA
At 4:47 p.m.Blogger Marta Raquel Zabaleta said…
Martita criolla, trato de comentar en tu blog y no me resulta. Solamente decir gracias por publicar esto. Oye y que deleznables comentarios los de la o el que se esconde tras siglas para alabar a su general traidor y asesino y de paso seguir con el discurso violento.
Un abrazo
Dra. Consuelo Rivera Fuentes
23 //12/2013He extraido esto de mi cuenta de email debido a su importancia, y para apoyar la opinión de mi colega sobre esa alma perdida que se esconde detrás de una sigla.
Gracias, Consuelo, GRACIAS.
Dra. Marta R. Zabaleta, Londres

At 8:02 p.m.Blogger silvia l Loustau said…
Gracias por este recuerdo a las valerosas miristas, conoci mucho a Lumi Videla, cuyo hijo ahora es musico. Hasta la Victoria Compañeras!
Silvia Loustau
At 1:53 p.m.Blogger lourdes uranga said…
Me mantienes en la vida querida, a veces creo que todo terminò.
Me voy al FORO SOCIAL MUNDIAL, a recibir oxigeno, eso espero.
At 6:17 a.m.Anonymous Anónimo said…
En donde estés Anita (Argentina), siempr5e estarás en mi memoria……

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Amanda no es la letra de una canción … “Yo soy la hija de Víctor Jara”.

DestacadoAmanda no es la letra de una canción … “Yo soy la hija de Víctor Jara”.

Amanda no es la letra de una canciónHija Amanda Jara

Cuando dice su nombre en el consultorio le cantan “Te recuerdo, Amanda”. Antes se hacía la lesa. Ahora dice: “Yo soy la hija de Víctor Jara”. Amanda no canta, no toca guitarra y tampoco milita en el PC. No pretende ser el vivo retrato de su padre. Su recuerdo es íntimo, un proceso personal en el que ha debido aprender a desenrabiarse con Víctor ausente y a pedir explicaciones por su muerte.

Domingo 25 de mayo de 2008 | por Alejandra Carmona López

La noche que Amanda voló hacia su exilio se fue sólo con lo puesto. Ni siquiera alcanzó a recoger sus juguetes de niña de nueve años. En las tres maletas que llevaban ella, su madre, Joan, y su hermana, Manuela, sólo cupo su padre: sus fotos, un montón de recortes de diarios, cartas y cintas de grabación. En medio de fusiles y militares arrogantes que abundaban en el aeropuerto de Santiago, enfilaron hasta la puerta del avión con destino a Londres, las tres de la mano, escoltadas por un funcionario de la Embajada de Inglaterra en Chile. Era el 16 de octubre de 1973, y ésa, la única escena de esa noche que Amanda Jara tiene en la cabeza. Además de la sensación de vacío, de volar mucho antes que el avión despegara. El desamparo.

En Chile quedaba su casa de Colón, el cuarto básico en el Manuel de Salas, las tardes de asombro y aprendizaje. La humedad de los paisajes de Isla Negra que tanto le gustaba mirar. Los amigos, los sueños y su padre muerto con 44 balazos.

Por estos días, los recuerdos son como un dedo impertinente apretando el corazón. La semana pasada, el ministro Juan Eduardo Fuentes Belmar cerró la causa de la muerte de Víctor como ella llama a su padre y ha tenido que recordar a la fuerza muchas de las cosas que su mente había intentado borrar.

Amanda Jara no canta, no toca la guitarra, no milita en el PC y tampoco quiere formar una familia de artistas que se llame “los Jara”, aunque algunos de sus primos se lo han sugerido. Alguna vez, cuando era chica, bailó en un grupo folclórico, pero nunca le gustó exponerse. No escucha todo el día canciones de trova y se niega a dar la razón a quienes dicen que tiene la misma sonrisa de su padre. Va a pocos encuentros proderechos humanos, no lleva la bandera de lucha de ninguna causa. A Amanda Jara no le interesa ser símbolo de nada.

Con suerte acepta dar esta entrevista.

Pero lo suyo no es una pose de rebeldía. Recién se está reconciliando con buena parte de su vida. Ahora que tiene 43 años, desde su tranquila vida en Quintay donde llegó hace 18 años macera los recuerdos ingratos y ha vuelto a escuchar las canciones de Víctor Jara sin sentir rabia por haberla dejado.

SIMPLEMENTE MARÍA

 
  Joan, Víctor, Amanda (sentada en las piernas de su papá) y Manuela. Todos en compañía de una guitarra. Foto: Gentileza Fundación Víctor Jara

Todo fue muy confuso ese 11 de septiembre de 1973. Víctor tenía agendado un acto en la Universidad Técnica del Estado. La idea: luchar contra la guerra civil en Chile. De pronto, ese martes cambió de rumbo. Por la radio se escuchó sobre el ataque a La Moneda y el levantamiento de los militares. Allende estaba pronunciando su discurso histórico cuando Víctor decidió salir a la calle. “Era un día extraño, con los relatos de la radio, y todo hacía que fuera un día especial, pero nadie pensó que la situación llegaría a tal extremo. Nadie pensó que chilenos terminarían matando chilenos”. Víctor salió de la casa rumbo a la Universidad Técnica.

Entonces, Amanda nombre que heredó de su abuela paterna estaba por cumplir ocho años. Sus días transcurrían tranquilos en la casa de Colón donde todavía vive su mamá, la bailarina inglesa Joan Turner. “Yo me crié escuchando música cuenta Amanda . Había un cuarto trasero donde ensayaban los Quila y los Inti. Hacían unas murgas muy chistosas en el patio. Dejaban la escoba con los vecinos”. En otra parte de la casa, su mamá ensayaba escuchando a Vivaldi y su hermana Manuela, la “Manu” hija del fallecido coreógrafo Patricio Bunster , se divertía aprendiendo a tocar guitarra con Víctor. En las tardes, Manuela y el cantautor eran absorbidos por la televisión mexicana, y la teleserie “Simplemente María” los consumía. Aunque sus padres trabajaban mucho, Amanda no tiene ninguna sensación de ausencia.

“Víctor nos cantaba, aunque sólo la ‘Manu’ se acuerda cuando ensayaba pequeñas estrofas de sus creaciones con la guitarra. Nosotros también le cantábamos, hacíamos shows; la ‘Manu’ era rebuena para eso. Bailaba, se disfrazaba, y él se mataba de la risa; le gustaba mucho estar con nosotras”, cuenta Amanda. Juntos salían de paseo a la Quinta Normal y probaban las sopas, platos estrella de la afición culinaria de Víctor Jara.

Los recuerdos de Amanda son tal y como alguna vez los describió el cantante al momento de hablar de su familia. “Tenemos dos hijas, Manuela y Amanda, por las que confieso total y absoluta debilidad En mi día ideal estaría todo el día en la casa, no habría fuerza que me hiciera salir. Me dedicaría a trabajar en el jardín, a hacer aseo, a contemplar muchas cosas que por falta de tiempo no puedo contemplar ahora. A jugar con mis hijas”.

UNA PROTESTA EN MATTA

Hace 18 años que Amanda Jara eligió Quintay como su refugio. Ella prefiere la calidez de la cabaña que comparte con Nego, un buzo que trae el pescado para el almuerzo. Ella colabora con verduras de su chacra. Se alejó de Santiago porque no le gusta la tontera de la capital. “En Santiago creen que la vida se trata de farándula, de los futbolistas, de la chimuchina. Son cosas muy superficiales, y lo peor es que se creen la muerte, pero las cosas no son iguales en el resto de Chile. Ya estaba aburrida de la capital”, asegura.

Después de estudiar Comunicaciones Visuales y cuatro años de Bellas Artes en la Arcis, dejó todo y se fue a vivir al terreno que habían comprado años antes con su mamá. “Con la Turistel en la mano buscamos sitios, hasta nos ofrecieron Tunquén, pero nos pareció muy solo, así que no vivo en el sector cuico”, dice muerta de la risa, hasta que las carcajadas se apagan, desaparece la coraza y esa chapa de “inepta social” que Amanda se impone porque no quiere contestar nada que la delate.

“Siento pena por la muerte de mi papá, pero por mucho tiempo, muchos años, sentí mucha rabia”. Interrumpe su relato para explicar que ella no es siempre así, pero que estos últimos días tiene un revoltijo en la guata y la pena no tarda en aflorar. Sigue entre sollozos por varios minutos: “Tenía rabia, me preguntaba por qué Víctor había salido de la casa ese día, por qué no se había quedado con nosotras, por qué se fue a la Técnica”. Es su desahogo, pero se incorpora nuevamente para explicar que todo esto hizo que ella no escuchara a Víctor Jara por mucho tiempo. “En mi casa no se escuchaba; en Londres, porque mi mamá se volvía un mar de llanto, y luego acá, simplemente porque tardé en reconciliarme con esa historia”, dice. “Quizá por eso tampoco aprendí a tocar guitarra, ni a cantar; seguramente era lo que esperaban de la hija de Víctor Jara”.

Cuando Amanda volvió a Chile sólo pensaba permanecer un año y regresar a Londres, pero se quedó más tiempo. “Me enamoré de un hombre y también de este Chile combativo, entregado, que salía a la calle a luchar”. Era 1983 cuando asistió a su primera protesta en Santiago. Caminó cuadras y cuadras por avenida Matta, mientras Chile asistía a períodos crudos de represión producto de las primeras marchas antidictadura. De entre la muchedumbre se oyó el grito: “Compañero Víctor Jara, presente”. Con el pecho hinchado y las lágrimas sin contención, Amanda tomó aire contaminado y lacrimógeno y respondió: “Presente”. Como si fuera un muerto ajeno, pero también como si fuera suyo y de todos. Entonces comenzó a reconciliarse con su padre. Si Víctor Jara no hubiese ido a la Universidad Técnica ese martes, no habría sido Víctor Jara.

TE RECUERDO, AMANDA

Por estos días, Amanda va y viene de Quintay. Deja a Nego con sus labores de pescador y ella viaja a Santiago a enterarse de la fundación que lleva el nombre de su padre y también del curso que ha tomado la investigación por su muerte. “Yo me hago una sola pregunta: si mi padre, que es el caso emblemático del Estadio Chile no tiene solución, ¿entonces qué pasa con el resto de muertos, dónde están los culpables?”, dice. Amanda no puede creer que en todos estos años no haya ni un solo testigo que pueda reconocer al asesino. Pero maneja una teoría: “Hay un par de oficiales que estaban presos por el tanquetazo de julio. Ellos fueron liberados el día del golpe. Se dice que a estos oficiales se les dio el Estadio Chile como un premio”.

Amanda cree que la información no ha llegado a las manos de la justicia porque hay quienes no han querido que se sepa la verdad. “La gran piedra de tope para los casos del Estadio Chile ha sido el Ejército, las Fuerzas Armadas. No han querido entregar un organigrama de mando. El Ejército tiene la información y no la ha entregado, por eso se ha visto frustrado no sólo el caso de mi padre, sino que tantos otros”. A pesar de la resolución judicial, Amanda no culpa al ministro Fuentes Belmar. Tampoco le interesa que quienes asesinaron a su padre, “viejos de más de 70 años”, se pudran en la cárcel. “Lo que yo quiero es justicia, y la justicia para mí es que se sepa quiénes son los asesinos. Que podamos ver una lista y decir este señor de acá, con nombre y apellido, es un asesino”.

Amanda nunca ha pedido públicamente justicia para su padre. Sin embargo, ahora no se pierde detalle y viajó especialmente desde Quintay para reunirse con el ministro de Justicia, Carlos Maldonado. Ya no tiene cuentas pendientes. De esas que son personales y no se escriben en la prensa. Incluso ahora bromea cuando va al consultorio o a pagar alguna cuenta y al decir su nombre le cantan: “Te recuerdo, Amanda”. Antes se quedaba callada, ahora dice: “Yo soy la hija de Víctor Jara”. Y si una periodista le dice que esa canción la escribió su padre para su madre, ella también tiene respuesta: “Cuando la hizo, yo tenía dos años y medio y me habían diagnosticado diabetes, así que esa canción también la escribió un poco por mí”. LND

    El Comando de Vengadores de Mártires: secuestros, tortura y muerte

    DestacadoEl Comando de Vengadores de Mártires: secuestros, tortura y muerte

    Espero que esta vez sí se pueda hacer justicia con Eduardo Jara, con su hijo que creció sin padre, con sus familiares, con Cecilia Alzamora que sobrevivió duramente al secuestro, con aquellos que recién ingresábamos a Periodismo de la PUC y vimos la tragedia de cerca en una universidad que no pudo ni quiso ayudar…

    Este mensaje leído en las redes sociales me condujo a investigar el caso poco conocido de las acciones de este grupo de militares que se tomaron la justicia- venganza en sus manos y han permanecido impunes hasta el año 2015.

    Nuestra memoria alerta está en-redada, y somos muchos más que dos…

    El COVEMA y la monja misteriosa

    Alejandra Matus.

     

    El tercer capítulo de Los archivos del cardenal se inspiró en los secuestros con que debutó, en 1980, el Comando de Vengadores de Mártires, formado por el entonces director de Investigaciones, Ernesto Baeza, para vengar la muerte del teniente coronel Roger Vergara, asesinado por el MIR ese año. Todos los secuestrados fueron liberados, pero uno de ellos, el estudiante Eduardo Jara, murió producto de las torturas. Hoy Cecilia Alzamora –quien fue apresada y liberada junto a Jara– habla sobre lo ocurrido y entrega antecedentes inéditos sobre el papel que habría tenido una monja como delatora de las víctimas.

    El 23 de julio de 1980, Eduardo Jara, estudiante de periodismo de la Universidad Católica, llamó a su amiga y ex polola Cecilia Alzamora. Ella ya había egresado, pero seguían en contacto. Ambos habían realizado la práctica profesional en Radio Chilena ese verano. Jara estaba muy acongojado porque no tenía dinero suficiente para pagar la matrícula para el segundo semestre. Por eso le pidió a Alzamora que lo acompañara a la universidad. Se le vencía el plazo ese mismo día y necesitaba conseguir que alguien le prestara el dinero. Ella aceptó a regañadientes, como en tantas otras ocasiones en que él enfrentó apuros similares.

    Entonces habían pasado ocho días desde que un comando del MIR asesinara al director de la Escuela de Inteligencia del Ejército, teniente coronel Roger Vergara Campos, cuando salía de su casa en Manuel Montt, cerca de Bilbao. Se trataba de una de las primeras acciones ejecutadas por la Fuerza Central del MIR, que en 1978 había dado curso a la «Operación Retorno» y a inicios de los años ochenta contaba ya con un contingente militar para realizar acciones selectivas y de cierta envergadura.

    Roger Vergara pertenecía a la inteligencia institucional del Ejército. Su asesinato representó un golpe duro para los servicios de seguridad de la dictadura, y motivó la baja inmediata de Odlanier Mena, el flamante director de la CNI (el organismo que había reemplazado a la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA) y enemigo declarado de Manuel Contreras. En su lugar asumió Humberto Gordon. Santiago se volvió un hervidero de agentes y policías que tenían como único objetivo capturar a los asesinos de Vergara. En ese contexto, el director de Investigaciones, general Ernesto Baeza, seleccionó a cincuenta de sus hombres para buscar a los culpables. Así nació el Comando de Vengadores de Mártires, COVEMA. Y partió la cacería.

    Mientras viajaban desde el Paradero 25 de Gran Avenida rumbo al Campus Oriente, en micro, Alzamora y Jara repararon en la fuerte presencia de policías en la calle.

    –No es un buen día para salir –dijo él.

    –Menos para andar contigo –bromeó ella.

    Amistad en el Campus Oriente
    Cecilia Alzamora estudió periodismo en la Universidad Católica a mediados de los setenta. Tenía una hija, era soltera y, a pesar de ser de izquierda, había decidido mantenerse al margen de cualquier actividad política. Eran años en que la detención, la marginación, la pérdida del trabajo y aun la muerte le podían tocar a cualquiera que expresara oposición a la dictadura, y Cecilia quería proteger a su hija. Por eso mantenía la boca cerrada y en la universidad no hacía otra cosa que estudiar.

    Nunca le preguntó a Eduardo Jara si él militaba. Ella sospechaba que sí, por su amistad con los hermanos Romero, quienes eran un poco más abiertos respecto de sus convicciones políticas. Mario Romero era un estudiante brillante que terminó la carrera de periodismo en tiempo récord, y el hermano de este, Gonzalo, estudiaba medicina y atendía gratuitamente a opositores sin recursos. «Esos eran los códigos. Había cosas que no se decían, ni se preguntaban», recuerda.

    Había otra mujer que parecía una amiga cercana de Eduardo. Cecilia pensó que ellos tenían una sintonía más política, porque «había muchas conversaciones privadas y secretos entre ellos; o eso parecía». Lo curioso es que se trataba de una monja, quien había pedido el traslado a Periodismo desde la carrera de Teología. Algo similar había hecho el propio Jara, quien logró el traslado desde Pedagogía.

    Cecilia compartió con ella algunos ramos optativos, como un taller de cine, junto a Jara, Cecilia Serrano, Samuel Silva, María Elena Correa, Pamela Jiles y Tati Penna. «La monja», como le decían todos (y cuyo nombre mantenemos en reserva, en resguardo de la investigación judicial), era una mujer simpática que se ruborizaba intensamente cada vez que se decía un chiste de doble sentido o un profesor le hacía una pregunta. A Jara le regalaba leche holandesa y ropa usada europea, que conseguía en la Congregación del Buen Pastor, a la que pertenecía (aunque según otra versión se trataba de una monja paulina).

    «Ellos estudiaban juntos. Se prestaban libros. Todavía tengo un texto de ella sobre el Concilio Vaticano II. Eduardo me pidió que se lo devolviera cuando la viera», dice Alzamora. Pero la ocasión nunca se dio.

    Cecilia recuerda que, pocos días después del asesinato de Roger Vergara, Jara le confidenció que la monja había tenido una conducta extraña con él. «Me dijo que se habían juntado en el convento, porque ella le iba a dar algo, y que la monja se levantó el hábito hasta el nacimiento de las piernas, como acomodándose las medias, mirándolo en forma inquietante. Yo lo eché a la broma. Pero él estaba muy preocupado. No entendía por qué la monja había actuado así».

    «¡Bájate, conchetumadre!»
    Ese 23 de julio, en el Campus Oriente, el profesor Óscar González Clark salvó del apuro a Jara y le extendió un cheque por mil pesos. «Ándate corriendo», le dijo, porque el plazo para matricularse vencía y Jara tendría que ir hasta la Casa Central de la universidad, frente al cerro Santa Lucía.

    «Justo antes de salir nos encontramos con la monja. Eduardo se acercó a decirle algo y yo la saludé cuando terminaron de hablar. Salimos corriendo a tomar un colectivo», relata. Cecilia y Jara se sentaron adelante, junto al chofer, porque los tres asientos traseros estaban ocupados. El vehículo se detuvo en un semáforo en calle Los Leones, antes de llegar a Lota. Desde una camioneta C-10 se bajaron varios sujetos armados: «¡Bájate conchetumadre!», gritaron.

    «A mí me metieron una pistola en las costillas, pero yo gritaba: “¡No, no! ¡No me bajo!”. Yo no entendía qué estaba pasando. Pensaba que nos querían bajar a todos y no tenía intenciones de obedecer, hasta que Eduardo me dice: “Cecilia, bájate. Nos quieren a nosotros”».

    Los desconocidos los metieron en la parte trasera de la camioneta, les vendaron los ojos y los cubrieron con sus chaquetas. Les dieron numerosas vueltas, hasta llevarlos a un lugar que tiempo después Cecilia reconocería como la Brigada de Homicidios, ubicada en esa época en el subterráneo del Cuartel Central de Investigaciones, en la avenida General Mackenna.

    En operativos separados y en días sucesivos, el hasta entonces desconocido COVEMA secuestró al menos a catorce personas. Entre las víctimas estaban Juan Capra, Nancy Ascueta y Haissam Chaghoury, quienes vivían en una pensión cercana al lugar donde fue asesinado el teniente coronel; los siquiatras Alejandro Navarrete y Eduardo Pérez Arza; una mujer a la que solo se conoció como «la abuela» y el estudiante de medicina Gonzalo Romero, el amigo de Eduardo Jara. Con los días se sumarían los secuestros de Mario Romero, hermano del anterior, y Guillermo Hormazábal, directores de dos emisoras pertenecientes a la Iglesia Católica y cuya prominencia probablemente haría cambiar los planes del COVEMA.

    La silla giratoria
    Alzamora y Jara, los primeros detenidos, fueron separados inmediatamente al llegar a su lugar de reclusión. Fueron desnudados y revisados. A ella le dieron un golpe en la cabeza que le dejó el cuello inmovilizado y a Jara se lo llevaron a otra dependencia. Ella ya no podía escucharlo.

    Con los ojos vendados y sentada en una silla giratoria, Alzamora respondió preguntas sobre su supuesta vinculación con el MIR, el asesinato de Vergara y sus actividades políticas. Tras oír sus negativas, los agentes comenzaron a preguntarle por Jara y sus conexiones. Suponían que Alzamora era su polola y que, por lo tanto, sabría. Ella descartó que Jara pudiera estar involucrado en el asesinato de Vergara, porque aunque ya no estaban juntos recordaba que ese día él había estado ubicable y no había mostrdo especial preocupación por ese hecho. Los interrogadores de Jara iban y venían con listados de nombres que él había entregado en la tortura, para chequearlos con ella. Casi todos eran compañeros de universidad, de los cuales Cecilia desconocía que tuvieran vínculos con organizaciones políticas.

    «En un momento, me tomaron y me llevaron a la celda donde tenían a Eduardo. Estaba sentado, desnudo y amarrado, en una silla bajo un foco de luz. Me levantaron la venda para que pudiera verlo y para que él me viera a mí. “Ya, poh, dile, cuéntale…”, y acto seguido Eduardo dijo que vivía hacía varios años con la madre de su hijo, Ana María. “Pero no estoy casado”, aclaró seguidamente. Me di cuenta de que esos tipos pensaban que nosotros éramos pareja y que de ese modo me iban a poner en su contra para delatarlo, pero yo sabía lo de Ana María. Eduardo les siguió el juego y me pidió perdón por las mentiras que supuestamente me había dicho. Después me llevaron de regreso y me decían: “¿Viste que te hicieron güeona?”. “Sí –decía yo, siguiendo el juego–. Tienen razón. Qué le vamos a hacer”».

    Cecilia comenzó a sentir la presencia de otros prisioneros. Cuando podía, les preguntaba los nombres. Trataba de memorizarlos. Una anciana –«la abuela» o «señora Berta»– fue llevada hasta el cuartel para interrogarla por ser vecina de María Isabel Ortega, una militante del MIR. Como la mujer dijo no saber nada, trajeron a un niño, su nieto, para que la conminara a hablar.

    Cecilia se daba cuenta de que comenzaba la noche porque se aquietaban los ruidos a su alrededor. A Eduardo Jara lo dejaron en una habitación cercana a la suya. Ella lo oía quejarse, pedir agua. Un día, Jara no regresó. Los agentes le hicieron creer que él había muerto.

    «Me sentaron en la silla giratoria y me empujaban de lado a lado: “Ahora sí que vai a hablar. El Jara ya cagó. Quedai voh”. Yo les dije: “¿Saben qué más? Hagan lo que quieran conmigo, van a perder el tiempo”. Y era cierto, porque Eduardo jamás me confidenció nada de sus actividades, si las tenía, y yo solo lo conocía en el contexto de la universidad. Salvo la sospecha sobre la real naturaleza de su relación con la monja, que aún me guardaba».

    Una alarma radial la salvó momentáneamente. Habían asaltado varias sedes bancarias y los agentes salieron en bandada a la calle. Los prisioneros quedaron prácticamente solos. Pero volvieron. Y uno de los agentes, que parecía más educado que los demás, pasó por su lado y le dijo: «Eres lista. No hai entregado ná».

    «Yo imaginé que a Eduardo le habían sacado todo lo que podían hasta matarlo, y que ahora me tocaba a mí. “Tengo que entregarles algo que les sirva”, pensé, y me acordé de la monja. Me habían preguntado por todos los amigos de Eduardo, menos por ella. Sentía culpa, pero habían pasado varios días y suponía que ella habría tomado sus precauciones. Les di su nombre pensando que no podrían hacerle nada porque la Iglesia la iba a proteger. Para mi sorpresa, en vez de averiguar más dejaron de interrogarme. No me preguntaron nada nunca más».

    Una semana después del secuestro de Jara y Alzamora, el 30 de julio, fueron arrestados Guillermo Hormazábal, director de opinión pública del Arzobispado y jefe de prensa de Radio Chilena, y Mario Romero, director de la Radio Presidente Ibáñez, de Punta Arenas, quien estaba en Santiago preocupado por la desaparición de su hermano Gonzalo. Hormazábal y Romero fueron capturados cuando caminaban rumbo al restaurante Carillón, donde almorzaba el personal de Radio Chilena. El directorio de la emisora comenzó de inmediato una campaña intensa por su liberación y, cosa inusual para la época, la noticia de sus secuestros apareció en la prensa.

    En medio de la conmoción, los prisioneros fueron trasladados a la Octava Comisaría Judicial de Investigaciones, según pudo aclarar posteriormente la Vicaria. Jara ya no fue torturado, pero se quejaba constantemente de frío y de hambre. Decía que le dolían las muñecas. Imploraba que no lo dejaran morir.

    Hormazábal fue liberado el mismo día de su detención: lo dejaron abandonado en un sitio eriazo, con los ojos vendados. Sus captores le dieron plata para la micro y le pusieron un papel en el bolsillo en el que se identificaban como Comando de Vengadores de Mártires. En la madrugada del 31 de julio fue liberado Gonzalo Romero y, un poco más tarde, su hermano Mario.

    Ese día la Corte de Apelaciones designó al juez Alberto Echavarría para investigar los secuestros, en respuesta a un escrito del ministro del Interior, Sergio Fernández. En la misma jornada, dos de los liberados dieron una conferencia de prensa, pero Cecilia Alzamora, Eduardo Jara, Nancy Ascueta y otros seguían desaparecidos.

    «Cállate, huevón»
    La noche del 31 de julio, según pudo establecerse en los testimonios recogidos por la Vicaría, los guardias que custodiaban a los cautivos abrieron una botella de pisco de la que bebían mientras jugaban naipes. Jara, sentado en una banca, se quejaba. Pedía agua.

    «Nos tenían a todos vendados y cerca. Se notaba que movían cuerpos, y yo ya podía escucharlo. Estaba en shock. Desvariaba. “¡Cállate, huevón!”, le decían los guardias. Él volvió a quejarse y de repente oí un golpe fuerte y seco. Eduardo quedó en silencio. Ahí sentí miedo. Pensé que estaba muerto o inconsciente, porque no lo escuché más por muchas horas. Hasta que despertó y comenzó a quejarse de nuevo. Estaba muy mal».

    Tarde, el viernes 1 de agosto, los prisioneros remanentes fueron subidos en varios vehículos y abandonados en distintos sitios eriazos en la madrugada del sábado 2. A Alzamora y Jara los mantuvieron en un furgón por largas horas. Uno de los guardias se portó amable y le masajeó los pies al joven, porque los tenía helados y sin zapatos. Luego, en la noche, fueron metidos a un auto que al fin partió.

    «Eduardo seguía quejándose de dolor y frío. Se le caía la cabeza para el lado. Le decían: “Del MIR y recostándose como huevón. Enderézate”, pero él simplemente no podía. Nos bajaron en Valenzuela Puelma [en La Reina alta] y nos hicieron acostarnos en el suelo, boca abajo. Me dijeron: “Cuenta de cien hacia atrás. Fuerte. Para que te escuchemos”. Ahí me despedí de la vida. Estaba segura de que nos iban a disparar».

    Cecilia no dejó de contar hasta que llegó al número uno. Entonces se dio cuenta de que estaban solos y se quitó la venda.

    «Hablé con él un poco. Le pregunté si había entregado a la monja. Me dijo que sí. “Yo también”, le dije. Lo ayudé a pararse. Casi no podía caminar. Yo le pasé mis zapatos y así pudo avanzar otro poco, pero no podía. Se iba para el lado. Lo dejé debajo de un poste y empecé a pedir ayuda. Me encontré con unos tipos que cuando supieron lo que nos había pasado salieron huyendo, despavoridos. Toqué el timbre en una casa y mentí. Dije que nos habían asaltado y así logré que llamaran a la ambulancia».

    Cecilia y Eduardo fueron trasladados a la Posta 4 de Ñuñoa. En camillas separadas por una cortina, Cecilia oía cómo los médicos anotaban las lesiones de Eduardo y pedían exámenes. Una enfermera le hizo un gesto indicándole que los médicos eran militares y se negó a tomar las pastillas que le ofrecieron. Fue trasladada a una comisaría y Jara quedó en el recinto médico. Mientras esperaba que su familia fuera a buscarla, un carabinero se le acercó y le dijo: «Aquí hay unos periodistas que quieren conversar con usted. ¿Desea atenderlos?».

    «Yo acepté pensando que serían colegas. Cuando me hizo pasar a la sala donde estaban, no podía creerlo. Los reconocí de inmediato. Eran los tipos que nos habían secuestrado. Uno que hablaba más que el otro me preguntó si yo creía que podría identificar a mis captores. Les dije: “Da la casualidad de que se parecen mucho a ustedes”, me di la media vuelta y salí».

    Minutos después, un carabinero se acercó a contarle que Jara había muerto.

    La monja
    A la mañana siguiente, a primera hora, Cecilia se presentó en la Vicaría. Lo primero que pidió fue que alguien se preocupara de la situación de la monja. Ella había dado su nombre en los interrogatorios y quería asegurarse de que alguien le advirtiera que podía correr peligro.

    «Los abogados me dijeron que no me preocupara, porque estaba bien, pero noté algo raro. Exigí hablar con el vicario Juan de Castro y él también insistió en que ella estaba bien. “No le ha pasado nada”, me dijo, pero no sonó convincente».

    Unos días más tarde, el juez Echavarría ordenó la detención del jefe de la Brigada de Homicidios, José Opazo, y el subjefe, Domingo Pinto, junto a seis subalternos. La justicia aceptó la hipótesis de que el COVEMA se había organizado a espaldas del mando institucional, pero el escándalo obligó a la renuncia casi inmediata del director de Investigaciones, general (r) Ernesto Baeza.

    Unas semanas más tarde, por una iniciativa de la revista Hoy, todos quienes habían sido secuestrados se reunieron. Entonces Cecilia se enteró de que Guillermo Hormazábal y Mario Romero habían visto a la monja minutos antes de ser detenidos. Contaron que ella les insistió en acompañarlos a almorzar, pero Guillermo se negó explicándole que Mario quería hablar un asunto delicado con él.

    Cecilia volvió a la Vicaría. Exigía saber qué había pasado con la monja. Entonces se enteró de que su congregación la había sacado del país. Años más tarde descubrió un hecho aun más escalofriante. La monja volvió a Chile desprendida de sus hábitos y ya de civil se casó con José Opazo, el ex jefe de la Brigada de Homicidios, el hombre que dirigió el operativo del COVEMA, y que estuvo procesado y detenido por unas semanas. Más tarde Opazo moriría de cáncer, pero la monja, titulada de periodista, se encontró en un par de ocasiones con Cecilia en actividades profesionales.

    «Ella me miraba desafiante. Como diciendo aquí estoy. A mí se me helaba la sangre. Durante los siguientes diez años, seguí recibiendo llamadas anónimas de amenaza. Principalmente de una mujer. A pesar de que me cambiaba constantemente de casa, siempre me ubicaban y amenazaban a mi hija o a mi padre. Una vez llamaron a unos vecinos para decirles: “¿Usted sabe que su vecina es una terrorista?”».

    Sin temor
    Álvaro Varela, uno de los abogados de la Vicaría que estuvo a cargo del caso, recuerda que el ministro Echavarría prácticamente no investigó. Era el mismo juez que en el caso de los diez dirigentes desaparecidos del PC en 1976 dio por ciertos los papeles que certificaban su salida al extranjero y cerró la causa. En cuanto a estos catorce secuestros del caso COVEMA, determinó que José Opazo y el detective Eduardo Rodríguez habían actuado motu proprio en la detención ilegal de Juan Capra y Nancy Ascueta, y en 1988 los condenó a una pena de 541 días que cumplieron en libertad. En cuanto a la muerte de Eduardo Jara, el juez no encontró pruebas de que los funcionarios hubiesen participado en su secuestro, ni que tuvieran responsabilidad en su muerte. El caso por su homicidio fue sobreseído sin culpables.

    En 1985, la Vicaría obtuvo el testimonio de un funcionario que había participado en el operativo como chofer, el que permitió establecer que fue el COVEMA el que secuestró y torturó a Eduardo Jara, y que la creación del Comando fue una orden del general Baeza, quien escogió personalmente a cincuenta de sus mejores hombres para la operación. Para ello contó con la colaboración, usual en aquel tiempo, de otros organismos de seguridad, como la CNI y aun de personal de Carabineros. Pero la justicia ignoró los antecedentes.

    Sobre el crimen de Jara, el abogado Varela señala: «Investigaciones creyó tener un hilo e intentó aclarar el crimen de Roger Vergara por esa vía. Pero sus pistas eran totalmente erradas. Jara era un militante marginal del MIR, sin participación en acciones militares, como creía Investigaciones. Lo que nunca tuvo una explicación muy clara fue la violencia de la acción y haber matado a Eduardo Jara, salvo que se les pasó la mano en la tortura».

    Cecilia Alzamora, por su parte, cree que al menos las detenciones de Eduardo Jara, Guillermo Hormazábal, Mario y Gonzalo Romero y la suya se debieron a un «soplo» de la monja. «Recuerdo que lo discutimos entre nosotros en aquel tiempo, pero optamos por no insistir. Destapar este dato hubiera servido para desprestigiar a la Iglesia y el trabajo de la Vicaría».

    Sin embargo, treinta y un años después del asesinato de Eduardo Jara, Cecilia Alzamora ya no siente ese temor y en abril pasado declaró lo que sabe ante el juez Mario Carroza.


    GALERÍA DE PRENSA


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    Juez Carroza procesará a 10 personas por muerte de estudiante de Periodismo en 1980

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    Resolución Juez Mario Carroza de mayo 2015

    José Eduardo Jara fue secuestrado y torturado por integrantes de Covema.

    Cecilia Alzamora también fue raptada junto al joven.

    covema.cl

    Jara falleció producto de los golpes que recibió.

    Jara falleció producto de los golpes que recibió.

    El juez Mario Carroza procesará a 10 militares en retiro y ex integrantes de la Policía de Investigaciones por el homicidio calificado de José Eduardo Jara y el secuestro de Cecilia Alzamora, ambos estudiantes de periodismo en la Universidad Católica, ocurrido en julio de 1980.

    Alzamora y Jara fueron secuestrados el 23 de julio de 1980 tras ser interceptado el taxi en que se encontraban en la esquina de las calles Eliodoro Yáñez y Los Leones, menos de 10 días después de la muerte del director de la Escuela de Inteligencia del Ejército Roger Vergara.

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    Los jóvenes fueron retenidos por miembros del Comando de Vengadores de Mártires (Covema), quienes los torturaron durante un día, causando la muerte de Jara.

    Eduardo Jara, hijo del fallecido, explicó que “esto es una acción que se decide como familia, en este caso mi madre y yo, más que nada para cerrar un ciclo en nuestras vidas. Yo soy padre y no me gustaría decirle a mi hijo que su abuelo fue asesinado en dictadura y que los asesinos quedaron impunes”.

    “Es parte del cierre que nosotros necesitamos como familia, dejar en claro que nosotros no queremos nada más que eso, no buscamos nada más que las personas, que sean identificadas y tengan una sanción como debe ser”, añadió.

    El abogado Luciano Fouillioux comentó que “el ministro Carroza procesa a este mismo grupo como autores de homicidio calificado de Eduardo Jara y un día de tortura o de aplicación de tormento de Cecilia Alzamora, previo secuestro de ambos, y han sido procesados y están siendo citados para ser notificados la próxima semana”.

    subirCaso emblemático

    La presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares, sostuvo que “para nosotros son casos absolutamente emblemáticos y dentro de los cuales Eduardo Jara es -junto con Cecilia-, como estudiante de periodismo, un caso muy recordado”.

    “Por lo tanto, el hecho de vislumbrar posibilidades y caminos de justicia no solo nos parece lo justo, lo que tenía que haber sucedido hace mucho tiempo, sino que nos empuja a seguir pidiendo justicia para todo el resto de los otros casos”, agregó.

    Por su parte, Alzamora manifestó que “ha sido un proceso gradual y lo importante son los resultados. Yo creo que estamos en una etapa importante en este minuto también, estas personas están siendo formalizadas y vamos a ver qué pasa”.

    “Evidentemente que yo espero que esto llegue a término con condena porque esto fue muy grave y todos esperamos que haya castigo para los culpables y que no prime la impunidad, que ha sido la tónica en la mayoría de los casos de derechos humanos en Chile”, recalcó.

    Eduardo Jara, hijo del fallecido, explicó que “esto es una acción que se decide como familia, en este caso mi madre y yo, más que nada para cerrar un ciclo en nuestras vidas. Yo soy padre y no me gustaría decirle a mi hijo que su abuelo fue asesinado en dictadura y que los asesinos quedaron impunes”.

    “Es parte del cierre que nosotros necesitamos como familia, dejar en claro que nosotros no queremos nada más que eso, no buscamos nada más que las personas, que sean identificadas y tengan una sanción como debe ser”, añadió.

    El abogado Luciano Fouillioux comentó que “el ministro Carroza procesa a este mismo grupo como autores de homicidio calificado de Eduardo Jara y un día de tortura o de aplicación de tormento de Cecilia Alzamora, previo secuestro de ambos, y han sido procesados y están siendo citados para ser notificados la próxima semana”.

    La presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares, sostuvo que “para nosotros son casos absolutamente emblemáticos y dentro de los cuales Eduardo Jara es -junto con Cecilia-, como estudiante de periodismo, un caso muy recordado”.

    “Por lo tanto, el hecho de vislumbrar posibilidades y caminos de justicia no solo nos parece lo justo, lo que tenía que haber sucedido hace mucho tiempo, sino que nos empuja a seguir pidiendo justicia para todo el resto de los otros casos”, agregó.

    Por su parte, Alzamora manifestó que “ha sido un proceso gradual y lo importante son los resultados. Yo creo que estamos en una etapa importante en este minuto también, estas personas están siendo formalizadas y vamos a ver qué pasa”.

    “Evidentemente que yo espero que esto llegue a término con condena porque esto fue muy grave y todos esperamos que haya castigo para los culpables y que no prime la impunidad, que ha sido la tónica en la mayoría de los casos de derechos humanos en Chile”, recalcó.

    Las voces de los Hijxs.Pablo Sepúlveda Allende : arresten a Henry Kissinger.

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    “Querida Noruega, arresta a Henry Kissinger, el hombre que planeó el golpe de Estado en el que mi abuelo fue asesinado”

    Nieto de Allende pide arresto de Kissinger en Oslo por golpe militar en Chile.

    Una familia que marcó la Historia reciente de Chile. Los Allende – Bussi y sus descendientes.

    Pablo es hijo de Carmen Paz Allende, hija mayor del presidente Salvador Allende y de Héctor Sepúlveda; sobrino de Isabel Allende Bussi, presidenta del PSCH y ex presidenta del Senado. Pablo es primo hermano de Maya Fernández Allende, hija de Beatriz, la Tati, todos ellos figuras políticas.Su prima  Marcia Tambutti, hija de Isabel filmó la historia de la familia en su documental Mi abuelo Allende .

    Es médico y vive en Venezuela .

    (Noticia publicada en medios nacionales e internacionales)

     

    por 11 diciembre 2016

    Nieto de Allende pide arresto de Kissinger en Oslo por golpe militar en Chile
    “A un gobierno que afirma defender la paz y los derechos humanos, como hace el noruego, ¿es mucho pedirle que un criminal de guerra con responsabilidad directa en genocidio, tortura y golpes de Estado sea declarado persona non grata o sea detenido y llevado ante la justicia según la ley internacional?”, consta en la carta.

    Un nieto del expresidente Salvador Allende reclamó hoy a las autoridades noruegas que arresten al exsecretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger, presente en Oslo estos días, por su apoyo al golpe militar de 1973 en Chile.

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    Kissinger viajó a Noruega por invitación del Instituto Nobel y la Universidad de Oslo, asistió ayer a la entrega del premio de la Paz al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos -con quien mantuvo una reunión privada-, y hoy pronunciará una conferencia con Zbigniew Brzezinski, antiguo consejero del expresidente Jimmy Carter.

    El acto, que tiene el apoyo del Instituto Nobel, se celebrará en un aula de la universidad, y el hecho de que “ninguna de las víctimas de sus crímenes de guerra y políticas criminales” puedan intervenir, ni vayan a ser nombradas, es lo que ha convencido a Pablo Sepúlveda Allende de mandar una carta a esas instituciones.

    En , carta que hoy reproduce el conservador  Aftenposten.no-el principal diario de ese país nórdico-, Sepúlveda Allende se muestra “conmocionado” por el “homenaje” a Kissinger, que considera una “ofensa”. (leer carta completa)

    “A un gobierno que afirma defender la paz y los derechos humanos, como hace el noruego, ¿es mucho pedirle que un criminal de guerra con responsabilidad directa en genocidio, tortura y golpes de Estado sea declarado persona non grata o sea detenido y llevado ante la justicia según la ley internacional?”, consta en la carta.

    Sepúlveda Allende pregunta también al Instituto Nobel si nadie en esta institución tiene “el valor y la moral suficientes” para retirarle a Kissinger el Nobel que se le otorgó en 1973 por el acuerdo de paz en Vietnam y reparar una “injusticia histórica” en vez de homenajearlo con un acto que es “una vergüenza histórica”.

    El nieto del expresidente chileno resalta que está “bien documentada” la participación de Kissinger en el golpe de Pinochet y otros golpes y “campañas de terror político” en Sudamérica y en otras partes del mundo.

    “Noruega les abrió las puertas a miles de chilenos que huían de un régimen de terror, por eso es incomprensible que Kissinger sea recibido y homenajeado en Noruega con motivo de la entrega del Nobel de la Paz”, escribe Sepúlveda Allende.

    Para mayor información

     Amy Goodman

    Kerry, Kissinger y el otro 11 de septiembre

    El único motivo por el que se debería buscar a Henry Kissinger es para llevarlo ante la justicia, al igual que Pinochet.

    Henry Kissinger and Augusto Pinochet

    Mientras la intervención militar del Presidente Barack Obama en Siria parece haberse postergado por el momento, llama la atención que el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, se haya reunido el 11 de septiembre con uno de sus predecesores, Henry Kissinger, supuestamente para hablar de la estrategia de las próximas negociaciones sobre Siria con funcionarios rusos. La reunión entre Kerry y Kissinger y la oposición pública al ataque a Siria, que ambos apoyan, deberían mirarse a través del espejo de lo sucedido el 11 de septiembre, pero de 1973.

    Aquel día, hace 40 años, el presidente democráticamente electo de Chile, Salvador Allende, fue derrocado violentamente mediante un golpe de Estado que contó con el apoyo de Estados Unidos. El General Augusto Pinochet asumió el control del país y dio inicio a diecisiete años de un régimen militar de terror, en el que más de 3.000 chilenos fueron asesinados y desaparecidos, alrededor del mismo número de personas que murieron el 11 de septiembre de 2001. Allende, que era socialista, contaba con mucho apoyo popular en su país, pero sus políticas eran el anatema de las élites de Chile y Estados Unidos, por lo que el entonces Presidente estadounidense, Richard Nixon, y su Secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, apoyaron el intento de derrocarlo.

    El papel que desempeñó Kissinger en la planificación del golpe de Estado en Chile en 1973 queda más claro a medida que pasan los años y surgen nuevos documentos, que el propio Kissinger intentó mantener en secreto. Peter Kornbluh, de la organización sin fines de lucro National Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional), ha revelado las pruebas durante años, y recientemente actualizó su libro “Pinochet: los archivos secretos”.

    El archivo Pinochet

    Kornbluh* me dijo que Kissinger “fue el principal responsable de idear la política para derrocar a Allende e incluso de apoyar a Pinochet y las violaciones de los derechos humanos que ocurrieron durante su régimen”. Afirmó que Kissinger “presionó a Nixon para que asumiera una política agresiva, pero encubierta, para lograr derrocar a Allende, desestabilizar su capacidad de gobernar y generar lo que Kissinger denominó ‘un clima golpista’”.

    El régimen de Pinochet fue violento, represivo y un aliado cercano de Estados Unidos. Pinochet formó alianzas con otros regímenes militares de América del Sur, que crearon el “Plan Cóndor”, una campaña de terrorismo de Estado y asesinatos coordinados en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. El Plan Cóndor incluso llegó a las calles de Washington D.C. cuando, el 21 de septiembre de 1976, el ex embajador chileno en Estados Unidos durante el gobierno de Allende, Orlando Letelier, fue asesinado junto a su asistente, un ciudadano estadounidense llamado Ronni Moffitt, en un atentado con coche bomba perpetrado por la policía secreta de Pinochet en la zona de las embajadas, a apenas unas cuadras de la Casa Blanca.

    Finalmente, tras la creciente condena mundial y la resistencia no violenta dentro del país, el régimen de Pinochet se vio obligado a realizar un plebiscito en el que se decidiría si Pinochet debía continuar como dictador en Chile. La población rechazó al gobierno de Pinochet con un “NO” rotundo, y dio paso a la actual era democrática en Chile.

    Al menos dos ciudadanos estadounidenses fueron asesinados durante el golpe de 1973. Charles Horman y Frank Teruggi viajaron a Chile para ser testigos de la experiencia democrática que se estaba desarrollando en el país. Trabajaban como escritores y periodistas. Su secuestro y asesinato por parte de las fuerzas de Pinochet, con la posible colaboración del Gobierno estadounidense, fueron representados en la película “Desaparecido” del director Costa Gavras, con Jack Lemmon y Sissy Spacek como protagonistas. En Chile, la película “Desaparecido” fue prohibida por el régimen de Pinochet. Con motivo del 40 aniversario del golpe de Estado, la viuda de Charles Horman, Joyce Horman, realizó una ceremonia conmemorativa en la ciudad de Nueva York. El evento fue organizado por la fundación Charles Horman Truth Foundation y atrajo a cientos de personas, muchas de las cuales formaron parte del Gobierno de Allende, perdieron familiares durante la dictadura, o se vieron obligadas a exiliarse de Chile durante aquellos terribles años.

    Entre los asistentes estaba Juan Garcés, un ciudadano español que fue asesor personal del Presidente Allende. Garcés estaba con Allende en el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973. Poco antes de que el palacio fuera bombardeado por la fuerza aérea, Allende acompañó a Garcés a la puerta y le dijo que saliera y le contara al mundo lo que había sucedido aquel día.

    Allende murió durante el golpe, y Garcés apenas logró escapar de Chile con vida. Años después presentó una denuncia penal contra Pinochet, y finalmente logró que se lo arrestara en Gran Bretaña en 1998, donde Pinochet permaneció detenido durante 504 días. Si bien finalmente Pinochet pudo regresar a Chile, más tarde fue procesado allí y tuvo que afrontar un juicio y la prisión. Murió en 2006 bajo arresto domiciliario a los 91 años de edad.

    Hoy en día, Juan Garcés considera que hay alarmantes similitudes entre la represión en Chile y las actuales políticas estadounidenses: “Realizan entregas extraordinarias, ejecuciones extrajudiciales. Tienen centros de detención secretos. El recurso de habeas corpus es ineficaz. Me preocupa mucho que los mismos métodos que se utilizaron en Chile durante la dictadura, con el conocimiento y el apoyo del Gobierno de Nixon y Kissinger, ahora se estén utilizando en muchos países, con otra excusa, con el apoyo de Estados Unidos. Considero que es algo muy peligroso para todos”.

    En lugar de reunirse con Kissinger para buscar asesoramiento, John Kerry debería apoyar la paz y consultar a personas como Garcés, que han dedicado su vida a luchar por esa causa. El único motivo por el que se debería buscar a Henry Kissinger es para llevarlo ante la justicia, al igual que Pinochet.

    The Pinochet File

    *Peter Kornbluh

    Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación de Cuba y Chile del Archivo de Seguridad Nacional. Él es el autor de la Bahía de Cochinos desclasificados: El informe secreto de la CIA en la invasión de Cuba y The Pinochet File: Un Dossier desclasificados en Atrocidad y rendición de cuentas y un co-autor (con Laurence Chang) de la Crisis de los Misiles de 1962: Un Nacional Archivo de seguridad Documentos lector y (con Malcolm Byrne) de El escándalo Irán-Contras: La Historia desclasificados , todos publicados por The New Press. Vive en Washington, DC

    Familia Gallardo. Núcleos familiares que fueron desmembrados durante la dictadura.

    DestacadoFamilia Gallardo. Núcleos familiares que fueron desmembrados durante la dictadura.

    39 AÑOS DE ESPERA SIN JUSTICIA

    La incansable lucha de la familia Gallardo Moreno

    Para mí, la historia de mi familia es una historia de amor profundo, de amor por el pueblo chileno, por la familia. Un amor que habla de sueños de transformación. A pesar de la masacre de mi familia y de la falta de justicia, mi historia e identidad me llena de orgullo-afirma Alberto Rodríguez Gallardo

    Entre 1975 y 1976 cinco integrantes de la familia Gallardo Moreno fueron asesinados por agentes de la DINA. Tres fueron torturados hasta la muerte en Villa Grimaldi y dos acribillados a balazos. A pesar de que han pasado casi cuatro décadas de sus asesinatos todavía no tienen justicia. Esta es la historia de una familia que fue víctima de uno de los peores montajes mediáticos durante la dictadura: el emblemático caso de Rinconada de Maipú. Hoy, los sobrevivientes, cuentan la historia de los que ya no están.

    Rinconada

    Isabel Gallardo Moreno de 16 años salió rápido de su casa a comprar el diario a petición de su hermana Catalina. Pensó que no lo encontraría porque era tarde. Catalina estaba nerviosa, daba vueltas de un lado a otro con su hijo de seis meses en brazos y necesitaba ver las noticias. Cuando regresó su hermana con el diario leyeron juntas sobre un enfrentamiento en una escuela de Santiago que dejó dos muertos: un “extremista” y un soldado del Ejército. Poco rato después, llega Mónica Pacheco (25), la esposa de su hermano Roberto Gallardo Moreno, embarazada de tres meses a conversar con Catalina. Fue la noche del 18 de noviembre de 1975.

    Estaban perseguidas y querían pasar la noche. Pero yo vivía en una casa muy pequeña en Almirante Barroso con San Pablo y no tenía espacio así que fui donde un vecino amigo para ver si podía recibirlas, pero su padre era militar. Ahí me quedé sin opciones así que me devolví a la casa- relata Isabel Gallardo.

    El pequeño Alberto, en brazos de su madre, no paraba de llorar. Isabel prefirió sacarlo de la casa pero no alcanzó.

    A unos cuantos metros suyos vio a cuatro tipos salir de un auto negro que pertenecían a la Brigada de Investigaciones. Su instinto actuó rápido: “Atiné a devolverme con el Beto en los brazos, pensé pasarlo y que me detuvieran a mí. Pero no alcancé a hacer nada cuando entran a mi casa, encuentran a mi hermana Catalina y mi cuñada Mónica. Pensé en pasarle al niño al primero que abriera y que me llevaran a mí. Pero aparece otro auto más y nos meten a todos adentro”, relata Isabel.

    Pocas horas antes, Ofelia Aida Moreno, madre de Isabel y Catalina, estaba en una reunión del colegio de su nieta Viviana de 9 años. Su esposo, Alberto Gallardo (63) va a buscarla de emergencia: el director general de la PDI, Ernesto Baeza Michelsen, estaba con hombres en su casa buscando a su hijo Roberto. Sin obtener respuesta se llevan detenidos a Ofelia, Alberto, su hijo Guillermo (32) y su nieta Viviana, de 9 años.

    La familia casi completa llega al cuartel de Investigaciones de General Mackenna, donde se reúnen por última vez en el pasillo subterráneo aledaño a las salas de interrogatorio. “Te encargo a mi mamá y cuando salgas de acá tienes que buscar a Rolando (su esposo) y dile que vamos al norte”, le dice Catalina a Isabel. También les encarga a su hijo Beto. Isabel, sin entender el mensaje, le dice que sí, sin cuestionarlo. Luego comenzaron los interrogatorios. Algunos con amenazas verbales, otros con metralleta y golpes.

    Me preguntaban por las actividades políticas de mi familia, en qué trabajaban. Yo decía que Catalina era secretaria y mi hermano Roberto, vendedor ambulante. También me preguntaban si mi papá tenía militancia política y, como yo pensaba que la detención era un error, por eso les dije que cuando joven era comunista– recuerda Isabel.

    Fue la última vez que la familia permaneció junta. Luego los separan para siempre. A Guillermo, su madre Ofelia, Viviana, Isabel y al bebé los mandaron a una caseta de seguridad. Alberto Gallardo, Mónica y Catalina quedaron en las salas de interrogatorio.

    Temprano al día siguiente el director de la PDI, Baeza Michelsen, va a buscar al primer grupo a la caseta de seguridad y les dice: “Pueden irse a su casa, pero sepa usted, señora, que su hijo Roberto murió ayer y a Catalina, Mónica y Alberto los tiene que reclamar en la DINA”. Todos comienzan a llorar por Roberto sin entender qué estaba pasando. La familia Gallardo Moreno no tenía idea qué era la DINA.

    Historia de persecución

    Alberto Gallardo Pacheco llegó a Santiago a los 25 años, desde el pueblo de Gatico, cerca de Tocopilla. En el norte se había hecho militante del partido comunista y, por falta de trabajo como tornero mecánico, decidió arrendar una pieza en una pensión con unos compañeros. Ahí conoció a Ofelia de 17 años y nunca más se separaron. Familia grande y unida de cuatro hijos: Isabel, Roberto, Catalina y Guillermo. Llevaban una vida tranquila, hasta que en 1958 Alberto se ve obligado a emigrar a Argentina, porque nadie acá le daba trabajo por estar en la lista negra por ser comunista cuando el presidente González Videla decretó la ilegalidad del partido.

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    En Argentina todo fue más llevadero. Una parroquia del barrio empezó a llamar la atención de los hijos y de Ofelia. La más entusiasta era Catalina, que entró a Acción Católica Argentina y al poco tiempo Roberto siguió sus pasos, logrando que toda la familia se acercara a la Iglesia. En 1969 Isabel vuelve a Chile junto a sus padres y en 1970 Catalina y Roberto se les unen.

    Empezaron a militar en la juventud Obrera Cristiana (JOC), con quienes todos los veranos organizaban un paseo en una casa donada por el cardenal José María Caro en El Quisco, destinada exclusivamente para ser la “casa de vacaciones de obreros”. Esa enorme casa de 50 camarotes por cada lado, la preparaban todos los veranos los hermanos Gallardo Moreno como voluntarios.

    En esa época se conversaba mucho no solo de religión si no también de cómo bajar la religión a la realidad. Ahí formamos nuestra conciencia de clase, en el proceso de la Unidad Popular. Porque todos éramos hijos de trabajadores- recuerda Isabel con nostalgia.

    En verano de 1970, Juana Ramírez, una religiosa de la Congregación Hijas del Corazón de María y amiga cercana del padre José Aldunate, conoce por primera vez en El Quisco a Roberto Gallardo.

    Juana aún no olvida las primeras palabras que cruzaron:
    Hermana, ¿por qué murió Jesús en la cruz? – preguntaba Roberto.
    Porque esa era la voluntad de Dios – le decía Juana.
    No, hermana, Jesús murió en la cruz porque era un rebelde que le hizo frente al imperio romano y quería justicia para el pueblo israelí.

    “También me decía que Jesús no estaba en el cielo si no entre nosotros. Y esas palabras llevaron la revolución a mi vida. Yo siempre digo, él me evangelizó a mí”, recuerda con cariño Juana Ramírez. Dos años después Rolando fue a visitarla al El Quisco con su polola Mónica. “Ella era una dulzura, de una ternura increíble. Me invitaron a comer un poco de arrocito con leche, conversamos y regaloneamos. Andaban vendiendo unos avioncitos de plumavit en la playa. Esa fue la última vez que los vi vivos”, cuenta Juana. Solo tres años después Juana, con el padre José Aldunate y la hermana de Ofelia Moreno, serían los encargados de reconocer sus cuerpos torturados.

    La revolución latente que Roberto llevaba la compartía con Mónica, Catalina y su novio Rolando Rodríguez, quien era dirigente nacional de la JOC y militante del MIR. “Tomamos conciencia y nos hicimos comprometidos con el proceso de la UP. Yo participaba en la Juventud Socialista y en las marchas, que eran casi todos los días, veía a Rolando. Él iba con la gente del MIR. Muchos amigos cercanos estaban ahí, el estallido social era impresionante”, recuerda Isabel.

    Tan lejos llegó esa complicidad entre ellos, que Catalina y Rolando, con Roberto y Mónica se decidieron casar exactamente una semana antes del golpe de Estado. Fue una gran fiesta familiar. Pero la alegría no duraría mucho.

    El 11 de septiembre del 73 los hermanos Gallardo Moreno salieron juntos en un taxi, dejando a sus padres, Ofelia y Alberto en la casa. Tenían una reunión en una fábrica cerca de Cumming con la Alameda, ahí un grupo intentó organizarse reuniendo implementos de primeros auxilios y enseñando a usar armas.

    Isabel tenía un kit de emergencia con medicamentos para la ocasión. “Todos pensábamos que iba a ser un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. De momios contra nosotros. Nunca pensé lo que realmente sería, fui muy ilusa”, recuerda Isabel. Pero eso fue solo el comienzo. Su hermano Roberto Gallardo, que siempre había perseguido sus ideales, ingresó obligatoriamente al Servicio Militar, teniendo que vivir como conscripto aquel año.

    Mi abuela siempre nos cuenta que mi tío Roberto era extrovertido. De risa fácil, un hombre que le gustaba divertirse todo el tiempo. Pero cuando entró al ejército su sonrisa se borró – cuenta Alberto Rodríguez.

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    Luego de largas jornadas diarias, Roberto llegaba a su casa atribulado. Le contaba a su madre que había sido obligado a participar en allanamientos en poblaciones donde tenía que fingir que golpeaba a la gente. A veces pasaban días sin saber de él, a ratos lo acuartelaban y no tenían ninguna noticia suya en varios días. “Finalmente por una complicación del primer embarazo de su esposa Mónica pudo salirse, porque estaba desesperado. Apeló a la salud de Mónica y la pobreza de la familia. Logró salir, pero algo en él había cambiado por lo que le había tocado vivir. Roberto se volvió reservado”, cuenta Isabel.

    Noche de horrores

    Después de ser liberados por la Brigada de Investigaciones la mañana del 19 de noviembre de 1976 y que les anunciaran la muerte de su hermano Roberto Gallardo, Isabel y Guillermo empezaron a hacer los trámites para encontrar su cuerpo. Su madre Ofelia estaba pasmada. Fueron a la morgue pero nadie con su nombre estaba ahí. Isabel recuerda que alguien les dijo que debían ir a poner una denuncia al Comité Pro Paz -organismo de la Iglesia católica que buscaba resguardar los derechos humanos- y que ahí expusieran su caso. Sin saber qué hacía el Comité, llegó allá y le contó su historia a Juana Ramírez que trabajaba ahí desde 1974. Juana sabía exactamente quien era Roberto. Entre llantos y desesperación en el Comité les propusieron interponer un recurso de amparo por Catalina, Roberto, Mónica y Alberto Gallardo.

    Todas las luces de esperanzas, sin embargo, se derrumbaron cuando vecinos le avisan a la señora Ofelia que nombraban a su esposo, su hija y nuera en la televisión mientras sus otros hijos hacían los trámites. En una entrevista con la revista Pastoral Popular en marzo de 1991, ella recordó ese momento:

    Isabel y Guillermo andaban en el Comité Pro Paz cuando recibo un llamado telefónico de una hermana que me dice que vea las noticias. Se trataba de un extra informativo donde se hablaba de un enfrentamiento con organismos de seguridad en la Rinconada de Maipú. Señalaban que habían sido exterminados “los extremistas” y daban los nombres de mi esposo, mi hija Catalina y mi nuera Mónica. Me negué a todo. Pero a las 9 de la noche sale un reportaje de Julio López Blanco sobre el enfrentamiento y seguí negando. Pensé que era una mentira para que mi hijo Roberto se presentara a las autoridades– comenta la señora Ofelia en esa entrevista.

    Fue una noche terrible. En la televisión los periodistas Claudio Sánchez y Julio López Blanco daban detalles de un enfrentamiento que a nadie en la familia le hacía sentido.

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    -Empieza a nombrar nuestros familiares como los caídos y nosotros no entendíamos nada. No sabíamos que decir, fue la noche más horrorosa, fue terrible. Todos nos acostamos en una sola cama pero no pudimos pegar ni una sola pestaña, por las dudas y por la angustia, fue un sentimiento indescriptible- recuerda Isabel acongojada.

    Hasta ese momento parte de la familia Gallardo Moreno todavía no entendía la noche de horror que habían vivido sus seres queridos. Noche que estuvo muy lejos de ser un enfrentamiento armado en los cerros de la Rinconada de Maipú. Catalina Gallardo, Mónica Pacheco y Alberto Gallardo fueron trasladados desde el cuartel de la Brigada de Investigaciones al cuartel militar Terranova (denominado más tarde Villa Grimaldi). Las justificaciones para su detención estaban claras para la DINA: El día anterior se había producido un operativo armado de miembros del MIR en la Escuela Bío-Bío en Santiago. A consecuencia del cual falleció el soldado Hernán Salinas y el militante del MIR Roberto Gallardo Moreno (25), hermano de Catalina, esposo de Mónica e hijo de Alberto.

    Como constan los testigos presentes en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, la noche del 18 de noviembre fue la peor noche de Villa Grimaldi. Testigos aseguran que hubo un gran movimiento de vehículos, donde dos detenidas fueron llevadas a las piezas de tortura aledañas a las celdas de mujeres. También recuerdan que un anciano estuvo largo rato en el jardín del cuartel, donde se escuchaban gritos y mucho movimiento. Luego se les sumaron varios detenidos más y las dos mujeres (Mónica y Catalina) fueron llevadas al jardín, donde se escuchaban los gritos de Marcelo Moren Brito pidiendo agua caliente y aceite hirviendo.
    Los gritos quedaron marcados en los recuerdos de los detenidos.

    Leila Pérez, detenida en octubre de 1975, recuerda los gritos en el patio y el vozarrón inconfundible de Marcelo Moren Brito, en ese momento a cargo de Villa Grimaldi. Otro testimonio clave fue el del historiador Gabriel Salazar quien también declaró que fue la peor noche de todas: golpes, gritos de los detenidos, caos e instrucciones de los agentes de la DINA que corrían para todas partes.

    – Me ha tocado conversar con detenidos que estuvieron ese día como Gabriel Salazar, Patricio Bustos del Servicio Médico legal, Leila Pérez y otros. Todos convergen en que fue una noche de horror. Tanto así que gente hizo juramentos de no volver a hablar de lo que habían visto esa noche. Pero la verdad es tan liberadora que también se habla de la intachable integridad, porque a pesar de todo lo que les hicieron ellos no hablaron. Tuvieron convicción y dignidad hasta su muerte- cuenta Alberto, hijo de Catalina y Rolando Rodríguez.

    Al día siguiente, como relata la señora Ofelia en su Familia Gallardo Presente: Necesito La Verdad“>Entrevista aparecida en la revista Pastoral Popular Nº 206 – Marzo de 1991, sus hijos Isabel y Guillermo volvieron a la morgue en búsqueda de respuestas. “Por la tarde, casi al cerrar la morgue, mi hijo Guillermo pudo conversar con el portero y le cuenta su tragedia. Este hombre se ablandó y lo deja entrar escondido. Ahí encuentra a mi hijo Roberto, recién llegado. Estaba desfigurado, para asegurarse de su identidad le abrió la boca y ubicó un diente característico de nuestra familia”, relata Ofelia. Roberto había muerto el 17 de noviembre en un asalto que el MIR hace a la Escuela Bío-Bío, recinto que funcionaba como fachada para esconder armamento militar que ellos pretendían recuperar para poder combatir la dictadura.
    Pero nada se sabía de Catalina, Mónica y Alberto. Casi a mediados de diciembre y gracias a la gestión de la abogada de derechos humanos Fabiola Letelier -hermana de Orlando Letelier, asesinado en Washington- les entregaron los cuerpos. A reconocerlos llegaron el padre José Aldunate, Juana Ramírez y la hermana de la señora Ofelia. Juana recuerda ese momento como si fuera ayer.

    Solo nos dejaron ver rápidamente los cuerpos. Catalina no tenía ojos en sus cuencas. Yo casi perdí el conocimiento, estaba profundamente conmocionada pero tenía que controlarme. Todos estaban visiblemente torturados, caras enrojecidas, quemadas con cigarros, hinchados, desfigurados, con tierra, ensangrentados. Mónica estaba embarazada de tres meses, ni te explico. Esa imagen no se me olvidará nunca– recuerda Juana.

    El padre José Aldunate, a pesar de que conocía muy bien a Roberto y Catalina de la JOC, donde se relacionaban también con Mariano Puga y Roberto Bolton, se quedó en silencio. Los tres llevaron los ataúdes sellados al Cementerio General donde Ofelia esperaba a su familia.

    39-años-de_portada-de-“La-Tercera-de-la-hora”,-del-20-de-noviembre-de-1975

    Fue todo muy emotivo. Los sepultureros empezaron a sacar flores de otras tumbas para ponerles, porque nadie pudo llevar flores. Desde ese momento yo nunca me pude separar de esa familia. Eran una familia pura, preciosa. Hoy soy madrina de Alberto y nunca más me separé de Ofelia – recuerda Juana Ramírez que hoy vive en el mismo terreno familiar que toda la familia en Renca.

    El ensañamiento que Manuel Contreras, Marcelo Moren Brito, Víctor Laurence Mirens, Francisco Ferrer Lima, Miguel Krassnoff, entre otros, infringieron a la familia Gallardo Moreno ese día, no tuvo límites. Y esa pregunta fue la que llevó a Alberto Rodríguez a dedicarse los últimos nueve años de su vida a indagar más sobre la historia política de su familia, que hoy le llena de orgullo. Si bien aún no tiene clara las fechas, Rolando, Catalina, Mónica y Roberto entran al MIR vinculado a un grupo del Colegio Andacollo, en el barrio que vivían.

    Mi familia eran muy creyentes y en esa convicción de fe se dieron cuenta que con el accionar de la Iglesia no bastaba para hacer una transformación social y ahí deciden entrar al MIR, con el fin de actuar, tomar el compromiso de lucha y luego de resistencia a la dictadura. De hecho mis papás Catalina y Rolando tenían un compromiso que si uno caía, el otro seguía. Y así fue. Cuando mataron a mi madre, mi papá pasó a la clandestinidad para seguir luchando, hasta que lo acribillan a plena luz del día- cuenta Alberto Rodríguez.

    Su padre fue acribillado casi un año después el 20 de octubre de 1976 en plena calle. Su familia intentó que se asilara, pero no hubo caso. Le decía que pensara en Alberto, que crecería sin sus padres si no se iba. Pero Rolando estaba decidido a quedarse y seguir la lucha ante la dictadura que le había arrebatado a su esposa: “justamente por el Beto es que hago esto”, respondía su padre.

    Lucha sin descanso

    La familia Gallardo Moreno como otros núcleos familiares que fueron desmembrados durante la dictadura –como la familia Recabarren González y Vergara Toledo, entre otras- todavía están atrapadas en la impunidad. Han pasado 39 años desde los hechos y todavía los autores intelectuales y materiales de los asesinatos de Roberto Gallardo, Catalina Gallardo, Mónica Pacheco y Alberto Gallardo no reciben condena por parte de los Tribunales de Justicia, debido a que la causa judicial quedó estancada en la orden de procesamiento del juez Alejandro Solís el año 2006. Las muertes de Roberto Gallardo y Rolando Rodríguez pasan por el mismo escenario.

    Hoy la abuela Ofelia Moreno tiene 89 años, Isabel Gallardo 57, Guillermo Gallardo falleció justo el 11 de septiembre de 1997 y Alberto, el niño que fue detenido junto a su madre cuando tenía seis meses, tiene 39. A pesar de ser el primer caso de la Comisión Rettig reconocido como una grave violación a los derechos humanos, aún esperan justicia.

    Todo este tiempo llevamos esperando sentencia. Pero las condenas que se manejan son entre 10 y 15 años para los responsables. Ya el tiempo que llevamos esperando es mayor a la condena, es inaudito. Hoy nos damos cuenta que los montajes en Chile no han cesado y que desconfiemos de los medios es un derecho, porque han aportado a desinformar – relata frustrado Alberto.

    Además de la justicia que les debe el Estado chileno, la Familia Gallardo Moreno desea que TVN y Canal 13 reconozcan públicamente su responsabilidad en uno de los montajes más sórdidos de la historia de Chile. “No es posible que hoy a casi 40 años ellos no hayan dicho que el montaje Rinconada de Maipú fue una mentira que le expusieron al país y al mundo, exigimos que den la cara ante el país y el mundo”, dice Alberto.

    Solo el Colegio de Periodistas estableció sanciones por parte del Comité de Ética Metropolitano. “Al único que echaron y está sometido a proceso es Roberto Araya porque se comprobó que era agente de la DINA. Claudio Sánchez y López Blanco solo recibieron sanciones éticas”, comenta Isabel Gallardo.

    En enero del 2012, la investigación del juez Alejandro Solís estableció que Roberto Araya y Julio López Blanco fueron efectivamente convocados por la DINA para emitir en televisión notas que presentaran como enfrentamiento los asesinatos de la familia Gallardo Moreno.

    La “mami Ofelia” como le llaman en Renca se sumó a la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos poco tiempo después de la tragedia, siendo una de las primeras cinco integrantes. A pesar de ser nuevamente secuestrada por la DINA un año después para ser interrogada, nunca ha tenido miedo en gritar su verdad. “Si me van a matar por decir mi verdad, que me maten. Pero nadie me quitará el derecho de decir lo que me pasó”, siempre le dice a su familia. Y su lucha, hoy, está enfocada a limpiar el nombre de su familia y en hacer entender a la gente que lo que salió en televisión fue una gran mentira.

    Entre los periodistas responsables no están solo los que aparecieron en pantalla. Está también Vicente Pérez Zurita, jefe de prensa de TVN en ese tiempo y también el director general del canal, Manfredo Mayol, padre del sociólogo Alfredo Mayol – comenta Isabel.

    Las acusaciones de la familia están respaldadas por la investigación del juez Solís pero tampoco se ha hecho justicia respecto a los medios de comunicación que respaldaron la versión entregada por canal 13 y TVN: El Mercurio, La Segunda, Las últimas Noticias, La Tercera, la revista Qué Pasa, entre otros.

    Para mí, la historia de mi familia es una historia de amor profundo, de amor por el pueblo chileno, por la familia. Un amor que habla de sueños de transformación. A pesar de la masacre de mi familia y de la falta de justicia, mi historia e identidad me llena de orgullo- afirma Alberto Rodríguez.

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    http://memoriaspreniadastestimonios-web.blogspot.cl/2014/04/alberto-rodriguez-gallardo-la-verdad-yo.html

    familiagallardomorenopresente

    El caso Pinochet. Recomposiciones y apropiaciones de la memoria . Fanny Jedlicki.

    DestacadoEl caso Pinochet. Recomposiciones y apropiaciones de la memoria . Fanny Jedlicki.
    Fanny Jedlicki nació en Francia, hija de exiliado. Su padre, Claudio Jedlicki, economista *Investigador en el Centre de Recherche et de Documentation de l’Amérique Latine (CREDAL) perteneciente al Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia. Ambos residen en París.

    En TVN de Chile se ha transmitido Los últimos años de Pinochet, y es relevante conocer este trabajo de Fanny.

    El caso Pinochet

    ILAS Índice Revista Virtu@l

     

    Recomposiciones y apropiaciones de la memoria

    Estudio sociológico sobre un grupo de exiliados chilenos en París, entre octubre de 1998 y marzo de 2000

     

    Fanny Jedlicki, doctorante en sociología en la facultad Paris VII – URMIS

    (Unidad de Investigacion Sobre Las Migraciones y la Sociedad).

    Con la indispensable ayuda para la traducción de Natalia Lavalle.

    El 16 de octubre de 1998 quedará grabado en la memoria de todos los chilenos, especialmente en la de aquellos que aún viven en los países donde se refugiaron después del golpe militar de 1973. Se trata justamente de la recuperación de esta memoria en el “caso Pinochet” y de la movilización activa realizada por los ex-refugiados y sus hijos. Y son éstos últimos, los que con su presencia y compromiso asumen la lucha contra la impunidad de Pinochet, quedando en evidencia la relación con la memoria familiar del exilio.

    El problema de la memoria es el tema central en esta investigación[3]. Esta es tratada como un proceso dinámico en constante reelaboración. A pesar de que la memoria del exilio chileno se haya forjado en un contexto dramático, impregnado de sufrimientos y que se encuentre polarizada entre el peso traumático del pasado y la necesidad del olvido, es una memoria que no está capturada al pasado[4]. Al contrario, la memoria es definitivamente un acto del presente, porque está inscrita en el tiempo y el espacio. Es lo que manifiesta San Agustín y reivindicado por Maurice Halbwachs: “recordar no es revivir, sino reconstruir un pasado a partir de los marcos sociales del presente”[5].

    La transmisión de la memoria familiar, en un país que no es el de los padres, se inscribe claramente en un proceso de recomposición. Los hijos de los refugiados, socializados en Francia y pertenecientes a una generación socio-histórica diferente a la de sus padres, no reciben directamente los contenidos de la memoria paterna. Por el contrario, ellos realizan un “bricolage”[6].

    De esta manera, concurrimos, durante el “caso Pinochet”, a un verdadero regreso de la memoria para los ex-refugiados chilenos y a una redefinición de ésta en el caso de sus hijos,  quienes al participar en una movilización activa, buscan apropiarse de su herencia familiar.

    ·         La memoria en tensión

    Los graves atropellos a los derechos humanos cometidos por el régimen militar chileno[7], tienden a ser ocultados en Chile, donde las leyes de impunidad y de silencio contribuyen a la “mala memoria” del país, según lo expresa el escritor chileno Marco Antonio de la Parra. La memoria colectiva es negada, especialmente la de las víctimas, lo que hace imposible la simbolización de la muerte y dificulta el trabajo de duelo. El dolor permanece omnipresente, una herida que el tiempo no puede cicatrizar, pues la memoria pareciere estar paralizada en un tiempo suspendido fuera de las leyes naturales, donde los ausentes están eterna y profundamente presentes[8].

    Las víctimas del sistema represivo, son  negadas, olvidadas e ilegítimas. Por tanto, los refugiados chilenos, en la mayoría de los casos, llevan sobre sus espaldas el peso de la culpabilidad, e incluso en un comienzo se sienten responsables de la derrota.

    Esta culpabilidad se exacerba por su misma condición de sobrevivientes. Los que lograron sobrevivir a las torturas, a los campos de concentración, en relación con los millares de compañeros que murieron en estos lugares, se sienten culpables de estar vivos entre los muertos[9], culpables además de haber hablado bajo la tortura.

    También se sienten culpables de permanecer aún en Francia, a pesar de haber jurado, a si mismos, volver lo más pronto posible a Chile para reconstruir la democracia que, hoy en día, se construye sin ellos. Este sentimiento, durante los viajes que realizan los exiliados chilenos al país, se ve sustentado por reacciones de rechazo de parte de sus propios compatriotas, quienes los tratan de traidores, cobardes o privilegiados. De haber disfrutado un “exilio dorado” en los desarrollados países europeos.

    Para mitigar estos sentimientos los refugiados chilenos tan pronto llegan a Francia, se arrojan a un militantismo frenético contra la dictadura, prefiriendo, de esta forma, “dejar a un lado” las duras experiencias que acaban de padecer[10]. Así es como el silencio envuelve los sufrimientos de cada cual, rechazando los recuerdos dolorosos, reprimiendo los traumas, sin por eso olvidarlos.

    De hecho, ¿cómo olvidar lo inolvidable? La memoria de la violencia se desliza por los resquicios de la vida diaria, lista a reaparecer a raíz de una broma, o de un encuentro con las autoridades policiales francesas, enfrentando esa moda que visten sus propios hijos, de uniformes color kaki y botas negras. Y el recuerdo no es sólo evocación de hechos anteriores, sino, a su vez, es también  un retorno físico a violentas emociones. La memoria se inscribe en el cuerpo mismo, cuerpo que ha sido martirizado, manifestándose por dolores violentos de cabeza, intestinales, trastornos de sueño y otros. Todo ello, expresiones somáticas que traen el recuerdo de los sufrimientos pasados. Sin embargo, si “hablar es imposible”, “callarse está prohibido”[11] y un verdadero “deber de memoria”, como dice Primo Levi,* se impone a los exiliados.

    La memoria del exilio chileno se debate entre varias tensiones opuestas…está “adormecida” dicen hoy día, estos hombres y mujeres que se quedaron en Francia, tironeados entre su país de origen y el de asilo, la existencia que allí reconstruyeron, la pertenencia de sus hijos a esta sociedad de la que no quieren separarse. Existe al mismo tiempo, un Chile lejano que ellos aman y odian a la vez, y que sublimado por el exilio sufrido, se les impone como su único y verdadero lugar de pertenencia: Amalia, 50 años, exiliada en Cuba en el año1974 y retornada a Chile en 1986, habla del exilio como “una división interna que ha dejado su corazón y su alma en Chile“.

    Cuando el “caso Pinochet” comienza, los refugiados chilenos de Francia[12] se encuentran en una fase particular de su trayectoria: el post-exilio. Después de 20 o 25 años que han  vividos en este país, ellos han experimentado una cierta aculturación, o sea han “bricolado” las diferentes piezas de las dos estructuras socio-culturales, cuyo recorrido ha permitido tender un puente entre las dos sociedades, reinyectando sentido y coherencia a las trayectorias quebradas por el golpe de Estado en 1973.

    Por una parte, sus elecciones profesionales y políticas lo reflejan. Por otra, sus viajes a Chile les permiten reanudar los lazos familiares, así como también poder medir la amplitud de los cambios negativos observados en el país, y valorar, entonces,  las garantías cívicas y sociales del Estado francés. Sin embargo, la nostalgia, doloroso corolario del exilio y el desgarro permanente se impone  por una situación disociada (“entre-deux”), caracterizada por un regreso deseado, pero postergado constantemente donde el presente, pasado y futuro se entrelazan al dolor de una memoria en carne viva, polarizada entre el sufrimiento privado de los recuerdos, la culpabilidad y la inhibición colectiva. Esta situación es lo que el “caso Pinochet” viene a conmover.

    El caso Pinochet y el regreso de la memoria

    • La victoria de los vencidos : la inversión de los roles

    Aquellos que, por mucho tiempo, fueron aplastados por la altanería insultante del ex-dictador, que todos creían intocable, vuelven a la escena internacional y aparecen como los protagonistas de una lucha ejemplar[13]. De vencidos, responsables de la derrota, los ex-refugiados se ven asimismo como los vencedores, los héroes de la historia contemporánea chilena. La justicia internacional, al designar oficialmente al responsable de la muerte de sus compañeros, reconoce su historia, mientras que sus viejos sufrimientos, por largos períodos,  ahogados por la negación del Estado chileno y por represión propia, se convierten en la herramienta de la caída de Pinochet. Es justamente su condición de víctima lo que, en Europa, le atribuye a los exiliados un poder jurídico activo, lo que permite que, hoy, sean ellos quienes hagan temblar al ex-dictador.

    “Por primera vez sentimos que servía para algo. Que no sólo habíamos recibido golpes sino que podíamos hacer que lo vivido sirviera para algo! […] Nos dimos cuenta que habíamos vivido cosas de las que, a menudo, no habíamos hablado y, entonces, este pasado seguía siendo algo que no podía ser reivindicado, y en ese momento nos dimos cuenta que nuestros testimonios tenían una suerte de poder muy importante y que con todo esto podíamos hacer algo! Antes esto no servía para nada, bueno, ibas a Amnistía Internacional y contabas, presentabas tu testimonio que terminaba en un informe anual perdido por ahí… y entonces, tuvimos la sensación de tener un arma entre las manos, un arma con la cual podíamos golpear.“Claudia, 50 años, exiliada en Francia desde los años 70, ex-presa política.

    De esta manera, la inversión de la correlación de fuerzas, la nueva distribución de responsabilidades, el vigor simbólico que toma la reivindicación del estatus de víctima, conllevan un cambio radical de la relación que los refugiados tenían con la memoria. Esta pasa del estado de memoria reprimida, al de rememoración consciente y reivindicada por la palabra tomada públicamente.     

    Además, son los exiliados los que se quedaron en Francia, después del referéndum, quienes retoman la bandera de lo que les parece ser la verdadera batalla contra la dictadura,  en vez de participar en la reconstrucción de la democracia chilena, De hecho, la actitud del actual Gobierno chileno les parece más que ambigua, revelando la distancia teñida de desconfianza que tienen frente a la democracia chilena[14]. El entonces Ministro de Relaciones Exteriores chileno, Juan Miguel Insulza solicita el regreso de Pinochet a Chile, dónde asegura que será juzgado. Pero los exiliados desconfían del aparato legislativo chileno, que ha garantizado una impunidad (casi) perfecta a los represores y además, no depositan grandes expectativas en la Concertación. Para ellos, se trata de una “manipulación vergonzosa“, cuyo objetivo es  proteger al ex-dictador. Los exiliados creen que sólo su acción militante desde el exilio, junto a la acción jurídica de los Estados europeos, puede llegar a  encaminar un verdadero proceso judicial contra Pinochet.

    Por tanto, los exiliados van a involucrarse honesta (entera? ) y frenéticamente en una larga movilización para exigir el juzgamiento del ex-dictador en Europa y para “luchar contra su impunidad“. Las formas que toma esta movilización, así como las prácticas que en ella se desarrollan, son realmente “exhumadas” desde el pasado.

    ·         El regreso estructural de la memoria

    Las consignas, las pancartas, los discursos pronunciados durante las numerosas reuniones, incluso las divisiones que fortalecen las redes comunitarias que se han reformado, hasta la evolución de éstas ultimas, recuerdan de hecho las experiencias fundamentales que los refugiados han conocido: la Unidad Popular y los comienzos del exilio. El pasado reaparece, el grupo revive, a través del uso de los antiguos gestos, palabras y  prácticas, sus estructuras intrínsecas, ofreciendo a la memoria colectiva del exilio chileno una nueva etapa de elaboración[15].

    Durante la movilización contra Pinochet, el acontecimiento fundador[16] que constituye la Unidad Popular está de regreso. En las manifestaciones surgen algunos cánticos (“Venceremos”, entre otros), como un eco del pasado y la figura de Allende, quién parece representar una verdadera divinidad tutelar, es invocada permanentemente: su rostro invade las pancartas y reina sobre los manifestantes, así como en el living de muchas casas de exiliados.

    Los tres años de la experiencia socialista chilena han sido vividos por sus militantes y simpatizantes como un período eufórico, en el que, animados por un fuerte entusiasmo revolucionario y por la certeza de estar participando activamente en la elaboración de una Sociedad Nueva y de un Hombre Nuevo, sentían que estaban construyendo la historia, una historia en la que las trayectorias personales parecían abrazar las de la Nación. Se trata de un período de referencia y también de un período mítico, con el cual algunos siguen soñando[17]. Este mito[18] de un período que hoy no sabríamos comprender sin su fin trágico y sangriento, descarga, retrospectivamente, un gran peso sobre estos tres años. La gran mayoría de los exiliados percibe esta etapa histórica como una época feliz e ideal, intocable, cuya imagen ha sido sublimada por la distancia y la nostalgia propias del exilio.

    El grupo va a encontrar, a través de las divisiones que lo alientan, sus viejas estructuras. Inherentes a la acción política o a las tensiones entre grupos ideológicamente divergentes, estos conflictos importantes que agitan la red y que afectan su capacidad movilizadora, recuerdan de manera pertinente las dificultades que la Unidad Popular tenía para federar las corrientes políticas que la componían, y las batallas ideológicas que dividían fuertemente a sus militantes. Estas divisiones continuaron en el exilio, viviendo tensiones exacerbadas por la derrota, por el inmovilismo político, tanto en Chile como en las redes sociales y políticas reconstituidas en el exilio. Estas harían estallar rápidamente la aparente unidad que la comunidad había encontrado al llegar al país de acogida. De la misma manera, las divisiones provocadas por el “caso Pinochet”, despiertan viejos rencores, provocan rabia, después de los felices reencuentros de las primeras semanas de movilización. Luego, las asociaciones de carácter cultural y social toman el relevo, consagrando la primacía de la afirmación del “entre-soi” sobre la acción política, lo que recuerda la evolución de las interacciones colectivas de los refugiados chilenos durante las diferentes etapas de sus exilios.

    Estos modos de reagrupamiento y diferenciación estructuran la escena política de los exiliados chilenos, y conforman el nexo entre pasado y presente, permitiendo la reactivación de la memoria colectiva del exilio.

    ·        El “entre-soi” y la figura del exiliado

    A pesar del aspecto ejemplificador de este caso, cuyas acciones han sido valoradas tanto por los medios de comunicación y, pese a la solidaridad que la sociedad francesa ha tenido para con los refugiados chilenos, la movilización, sigue siendo esencialmente un hecho de éstos últimos. Los “franceses” están ausentes de este movimiento: si bien, a veces, se solicita su apoyo (firmas de adhesión, ayuda económica, etc.), su presencia efectiva en las manifestaciones es muy rara. Estas presentan un carácter marcadamente comunitario: las consignas, los volantes y las conversaciones que se establecen entre los miembros conocidos, son mayoritariamente en español, con exclusión de los no chilenos, aun cuando sean amigos de muchos años. En este contexto, el  proyecto, de formar una comisión latinoamericana integrada además por argentinos y haitianos, es abandonado al cabo de algunos meses.

    Por tanto,  los desafíos de esta movilización se relacionan con el cuidado y la conservación de una identidad reencontrada, conducida por un colectivo encerrado en si mismo y que se reactiva constantemente, a partir de los reencuentros comunitarios, expresados en  manifestaciones y  fiestas. Son los momentos de vuelta a sus raíces, a su identidad. Los refugiados chilenos encuentran en la militancia, en el “être-ensemble”, (conjunto o colectivo?) una identidad valorizada que se había alterado progresivamente desde el golpe de Estado. El exiliado chileno encarnaba, de hecho, en la Francia de los años 70, heredera de las ideas del ‘68 y en el umbral de su crisis económica, al representante de un movimiento revolucionario con el cual los militantes franceses podían identificarse: el exiliado chileno era una verdadera figura heroica.

    Los beneficios que en términos de identidad, ofrecía esta imagen de héroe, no eran menores para los refugiados chilenos; beneficios que reaparecen a partir del “caso Pinochet” Los refugiados recuerdan y, por fin, recuerdan en voz alta.[19]

    ·         La resolución de los conflictos memoriales

    Al ser designado un culpable oficial, el “caso Pinochet” aminora la culpabilidad de la derrota. Al fin, el deber de memoria puede cumplirse e impulsa a tomar la palabra públicamente: efectivamente, la responsabilidad que se le impone a los sobrevivientes de atestiguar por aquellos que ya no están, les permite superar las dificultades que los llevaron a sumergirse en los recuerdos traumáticos. Se trata casi de una reparación, hablando y recordando no sólo por aquellos que ya no están, sino también  por ellos mismos.

    La palabra del sufrimiento, finalmente liberada, puede circular entre las redes comunitarias y permitir la reconstrucción colectiva del sentido de estas trayectorias, vividas, esencialmente en sus aspectos más siniestros, de modo individual. El sistema  represivo y sobre todo el de la tortura, tenían como objetivo la destrucción del ser, aislándolo de todas sus redes y marcándolo para siempre cuando “hablaba” bajo el dolor despiadado, transformándolo, literalmente, en una “ bestia que grita” (“bête hurlante”), habiendo asesinado al ser social y moral antes de destrozar al ser físico[20]: el sistema ha abolido el sentido. El silencio y la inhibición, la culpabilidad exacerbada por la condena sin apelación de los partidos políticos clandestinos de aquel que “cantaba“. Todo ello dejaba, a cada uno de los refugiados, aplastado bajo una pesada carga individual. A través de los testimonios y las querellas, estos reencuentran asimismo la huella de algunos detenidos-desaparecidos que creían haber sido los últimos en ver, reconstruyendo la cadena de responsabilidades de su desaparición. Esto les permite deshacerse, parcialmente, de la culpabilidad. 

    Cuando Pinochet  fue arrestado… entonces le encontré un sentido a mi historia. Antes se trataba de algo individual, completamente individual, que me tocaba a mi, y que yo guardaba porque era mi historia, mi problema individual y que no estaba ligado a algo que pudiera hacer avanzar las cosas y es justo cuando Pinochet fue detenido […] que yo hice la conexión entre mi historia y ésta… y en esta historia había todo un espacio para volver a lo que significaba pertenecer a un  movimiento (colectivo ?)  y no sólo individualmente como víctima.”  Marcela, 46 años, exiliada en Francia en 1973, ex-presa política.

    De esta forma, el “caso Pinochet” permite a los exiliados   retomar en sus manos un destino sufrido desde 1973, cuando fueron empujados a la clandestinidad, a los campos de tortura, de concentración y detención, a las embajadas y consulados en países lejanos, con sus hogares para refugiados. En fin, cuando fueron forzados a una existencia no deseada, pero que han sido capaces de construir. Si durante años, su capacidad de acción a nivel político, laboral, etc., estuvo parcialmente anestesiada, ahora la reafirman y se la reapropian. El “caso Pinochet” tiene un valor reparador para los refugiados: la lucha del exilio en el exilio les devuelve sentido a su presencia en Francia.

    Por ultimo, el duelo de las experiencias trágicas es posible. Los muertos y los nombres de los detenidos-desaparecidos son nombrados una y otra vez, sus fotos son publicadas en los diarios, afiches y carteles, que los manifestantes enarbolan, gritando que sus compañeros están “presentes ahora y siempre“. Estos actos son, también, el lugar de expresión de ritos de duelo, simbolizados por centenares de cruces plantadas en maceteros y puestas en la calle, por los minutos de silencio, por las velas protegidas del viento y por ese ataúd que queman de rabia cuando Pinochet regresa a Chile en marzo del 2000. Todos estos símbolos funerarios, representan “armas”,  de impacto sobre la opinión pública, así como formas de “enterrar a los muertos“. Asimismo, el “caso Pinochet” le permite a las víctimas de la dictadura realizar una catarsis.

    Tuvimos la suerte de haber podido hacer una terapia colectiva con el “caso Pinochet” […] porque todos teníamos a nuestros muertos en los afiches, los muertos, los detenidos-desaparecidos, habíamos puesto un manto sobre nuestras cabezas, y decíamos, bueno esto hay que olvidarlo. Pero era una manera de poder seguir viviendo. Y entonces pasó algo que permitió abrir eso y todos estaban felices! […] Pudimos enterrar de una vez a todos los muertos […] Si no enterraste a tus muertos no puedes vivir, porque si no dejas a tus muertos en el pasado, el presente es inestable y el futuro también. […] Además, cuando viviste la derrota y sientes que no puedes cambiar nada de esto, con todos estos muertos y desaparecidos sobre el lomo, todo el tiempo…esto te apaga, vives con un peso.” Juan, 60 años, exiliado en Francia en 1974.

    Las virtudes liberadoras del “caso Pinochet” sobre la memoria reprimida van a actuar también en el seno de las familias y van a trasformar el marco de la transmisión de la memoria.

    El caso Pinochet y los hijos de los exiliados

    • Los fantasmas de la memoria

    La memoria familiar, marcada por el sello de las terribles experiencias vividas, ha sido transmitida, durante mucho tiempo, de manera velada, a través de sus silencios aceptados y de sus “fantasmas” atormentando a los hijos. Los exiliados chilenos, enfrentados a sus recuerdos en tensión, no le cuentan a sus hijos, con facilidad, lo que les sucedió. El horror parece aún más difícil de verbalizar con ellos. De esta manera, la memoria se transmite generalmente por fragmentos, con sus omisiones, sus mentiras a veces, y  sus momentos de revelación en otros[21].

    Los hijos respetan estos silencios y zonas oscuras de la memoria y, en ocasiones, hasta las apoyan, pues no quieren aumentar el dolor de los padres ni enfrentarse ellos mismos al horror. Los silencios, sin embargo, son pesados, dejando a la imaginación y a los fantasmas llenar los vacíos de una memoria que se vuelve, incluso, más terrible e inaccesible a toda obra de apaciguamiento y de elaboración[22].

    No obstante, los hijos de los refugiados cuentan con trazos de memoria extra-familiares: se trata de los miembros de la comunidad chilena. Estos “tíos y tías” de la migración. Son personas referentes en la medida en que han recorrido los mismos periplos que sus padres. En Francia, también, existe toda una literatura y filmografía sobre la historia contemporánea de Chile que los hijos suelen consultar. Algunos de ellos elaboran parcialmente imágenes y representaciones de la biografía paterna. Por ultimo, sea cual fuere el grado de transmisión, todos los hijos expresan esta extraña impresión “de haber sabido siempre” sin que fueran necesarias las palabras.

    Mas allá de los silencios, de las palabras, la transmisión de la memoria traumática se realiza clandestinamente y pareciera ocurrir (haber?), en los hijos de refugiados, un “hacerse cargo de los conflictos, de los traumas psíquicos que pertenecen a la realidad vivida por los padres”[23]. Escenas de violencia, llenas de tanques de combate, de fusiles y de llamas, en las cuales los padres o ellos son los actores, invaden las pesadillas de los hijos que construyen un teatro imaginario traumático[24]. Así, muchos de ellos se debaten entre estas imágenes de dolor y odio contra los represores chilenos, un odio mezclado con miedo que se amplía a todo organismo militar y de seguridad (sea este chileno, francés o de cualquier nacionalidad).

    Algunos hijos desean protegerse del sufrimiento activado por la memoria e intentan distanciarse de ella, declarando que “son sus fantasmas y no los míos“. Gabriela, 22 años, llegó a Francia en 1980 con su madre después de haber sido las dos detenidas en Chile. Pero la memoria y el sufrimiento están presentes y, a veces, son asumidos y reivindicados por los hijos. Su relación con la memoria es entonces ambivalente.

    • De los sentimientos ambivalentes

    Los hijos de los refugiados tienen una relación ambivalente con Chile, país de ensueño, cuya imagen se ve alterada por la nostalgia y las narraciones magnificadas de los padres, donde “las naranjas son del tamaño de los melones“: los hijos han elaborado la representación de una tierra originaria, “tierra de los colores del Edén”, un hipotético refugio. Pero este paraíso representa, también, un paisaje de sufrimiento graficado por las imágenes en blanco y negro de los bombardeos sobre la Moneda. Un lugar de injusticia en el que reina la impunidad y la negación oficial, situación que resulta más intolerable para estos jóvenes, que para sus mismos padres, ya que fueron   educados en los cursos de “educación cívica” de la escuela republicana francesa.

    Durante los viajes que algunos de ellos realizan a Chile,  toman conciencia de los lazos contradictorios que los unen a este país, donde vive una familia desconocida e idealizada por la distancia, y con la cual las relaciones son generalmente una decepción :

    Antes yo me hacia ideas, idealizaba, fantaseaba…allá he visto. [la familia] sigue siendo por mucho tiempo, algo lejano, imaginario, y de repente…ya era casi demasiado tarde cuando yo fui…mis tíos y mi familia son casi unos extraños, aunque los conozca.” Isabel, 28 años, llegó con sus padres a Francia en 1976.

    El primer viaje que se realiza, a menudo, durante el verano austral y que corresponde al invierno europeo, es el viaje de la alegría, del descubrimiento. Los siguientes suelen ser los  viajes de la desilusión. Las imágenes elaboradas durante la niñez se encuentran con la realidad de las poblaciones, con una sociedad chilena dividida y, la mayor parte del tiempo, silenciosa sobre su historia contemporánea. 

    Esta ambivalencia de sentimientos se relaciona también con la militancia de los padres. Algunos de sus hijos se sienten un poco aplastados por estos héroes míticos que sus padres creen ser. Ellos, que han participado en un gran movimiento social y político, en un momento que caracterizan, como de gran libertad y solidaridad social, que han recorrido y sobrevivido a tantas experiencias difíciles, “luchando por sus ideas”, representan para sus hijos, figuras ejemplares. Las narraciones heroicas de sus padres, así como la imagen positiva del refugiado latinoamericano que tienen las sociedades de acogida en Europa, permiten construir una cierta mistificación de la Unidad Popular y de los acontecimientos del golpe y post-golpe. Estos personajes, modelos a seguir, parecen ser aplastantes: los hijos piensan que jamás conocerán situaciones similares y que nunca podrán “pasar su prueba” como si las experiencias extremas de la generación anterior, obstruyeran  su realización personal.

    Sin embargo, los hijos reivindican orgullosamente la herencia ideológica de estos ex-militantes, muchos de los cuales siguen estando activos. Esta transmisión se refiere más a los valores fundamentales de una sensibilidad de izquierda, que a los de ideologías más puras. Todo lo anterior, lleva a los hijos a comprometerse en diferentes luchas; por ejemplo, los sin-papeles, la defensa de la escuela pública, la ecología, entre otras. De hecho, hijos y padres pertenecen a dos generaciones socio-históricas socializadas en épocas y espacios muy distintos, y ambas tienen no sólo una visión política diferente, sino contrastada. Los padres son definidos por sus hijos como “idealistas y utópicos”, y no se reivindican como marxistas revolucionarios. Los hijos, a su vez, son llamados “cartesianos y racionalistas” por sus progenitores. En la trasmisión hay una reinterpretación, y una verdadera apropiación de una herencia política que, al mismo tiempo, es profundamente estructurante[25]. Esta reinterpretación de la memoria de la familia se expresará en las formas y en las significaciones del compromiso de los jóvenes durante la movilización contra Pinochet.

    De este modo, durante el “caso Pinochet”, los hijos van a descubrir, a veces, a través de la prensa o de la televisión, los testimonios de sus padres. Así, muchas discusiones surgidas en las familias, a raíz del evento, despiertan su interés por esta historia: ya no dudan en interrogar a los padres y en consultar los múltiples documentos escritos y audiovisuales que abundan en los medios, para llenar los espacios vacíos de la memoria. Durante las manifestaciones, los hijos aprenden también a “conocer y reconocer” a sus progenitores en los rostros de los manifestantes, cuyas expresiones les parecían, hasta ese momento, exclusivamente paternas.

    De hecho, los hijos de refugiados se unen a las manifestaciones organizadas por las redes comunitarias. Para sus padres, la participación masiva en ellas, representa “un maravilloso regalo”. Esos padres, desde muchos años, temían que uno de los corolarios coercitivos del exilio significara que sus hijos se convirtieran en “francesitos que han olvidado y que no se interesan por Chile”. Al tomar conciencia que, pese a los silencios, se han transmitido sentimientos de pertenencia y un fuerte nexo con su historia. En un principio, la presencia de estos “cabros”[26]era más bien una manera de apoyar solidariamente a sus padres, considerados entonces los verdaderos actores del asunto; pero se produce una transformación, gracias a un núcleo de hijos de refugiados entre 15 y  40 personas que, durante todo el conflicto al no poder siempre entenderse con “sus mayores”, se organizan  convirtiéndose en una fuerza autónoma de potenciación del movimiento. Rechazando así el “entre-soi” protector de sus padres, hartos de las incesantes discordias que, según ellos, debilitaban la movilización y no pudiendo concebir, en Paris, al final del siglo XX, la presencia de esas reliquias de la Unidad Popular (“tienen 25 años y 40.000 kilómetros de atraso” !), los hijos de refugiados intentan ampliar la movilización a la sociedad en la que viven. Estos franco-chilenos desarrollan, de esta manera, una lucha más ejemplar que la de los “viejos”, es decir, extraterritorial, creando una asociación[27] junto a  jóvenes de otras nacionalidades. Dirigen sus acciones de protesta, reflexión e información a la población francesa, en sus universidades, colegios, lugares de trabajo, etc. Su solidaridad concreta con otros movimientos, tales como los sin-papeles, confirma el carácter ejemplar de su lucha. Sin embargo, los jóvenes no dejan de construir,  también, un espacio de “entre-soi” en el que las trayectorias, los cuestionamientos de identidad, los vacíos de la memoria individual  encuentran, por fin, un eco colectivo. Además, desarrollan un proyecto de investigación histórica sobre la represión militar chilena, iniciativas socio-culturales (conciertos, fiestas, presentaciones de documentales, apadrinamiento de un hogar de menores en Chile, y otros.), redefiniendo prácticas y valores portadoras de identidad.

    De tal manera, el idioma que usan, el “frañol” (una mezcla de francés y de castellano), es tanto un marcador de identidad, así como la huella de una acción transformadora de la doble herencia cultural. De hecho, el idioma está impregnado de la relación que los hijos de exiliados tejen con la historia paterna y la tierra originaria. “El individuo que habla es “actuado por las palabras” (Jean-Paul Sartre) que enuncia, en el sentido que con las palabras establece relaciones con las cosas, los eventos y las situaciones.”[28] Y el lenguaje reinventado que usan los hijos de refugiados, pasando con facilidad de una lengua a la otra, creando nuevas palabras (afrancesadas o chilenizadas), nuevas expresiones, los distingue de los dos grupos de referencia: ni franceses ni chilenos, proclamándose herederos de una doble cultura.

    Sin embargo, todos ellos afirman que el “caso Pinochet” les permitió “reanudar la identidad chilena“, las manifestaciones, fiestas y reuniones en  las cuales participan. Son un espacio de recreación de una atmósfera socio-cultural propia del exilio chileno. El español que se habla, la música latina que se escucha, la salsa que se baila y el vino que se toma, el olor del pan amasado que se disfruta, son, efectivamente, varios de los soportes de la identidad. “Me sentí chilena ante todo, no me sentía francesa pa’nada“, dice Valeria, 21 años, hija de exiliados, llegados a Francia en 1974, quien evoca, al mismo tiempo, su “desgarradora doble identidad“:

    En Chile soy francesa, pero en Francia soy chilena. […] Está claro, tengo una cultura francesa, pero no puedo ser francesa. No puedo ser chilena tampoco, pero me siento más chilena que francesa.” 

    • De las estrategias de identidad (identitarias) a la apropiación

    La identidad, como la memoria, es un concepto dinámico, y la cuestión revela menos de la noción de herencia que de la noción de uso. Los hijos de refugiados elaboran  verdaderas estrategias de identidad[29], “bricolando” las dos culturas y los sentimientos ambivalentes que tienen hacia la historia paterna.

    Así, si algunos jóvenes se identifican con sus padres y con la generación del exilio, se autodenominan “exiliados” aunque hayan nacido en Francia, otros, se vinculan más con el   espacio nacional y deciden, por ejemplo, “volver” a Chile aunque sus padres se queden en Francia. Finalmente, son varios los que afirman y resaltan una identidad que califican como chilena, aunque nunca hayan pisado Chile. Hay que precisar que la figura del exiliado, sobre valorizado, brilla sobre los jóvenes: hijos de héroes, hijos de un mundo exótico realzado por la moda latina en Europa, por los estereotipos de la “picante salsera” y del “latin-lover”. Esta etiqueta de identidad les aporta beneficios secundarios. Alfonso, 21 años, hijo de exiliados chilenos llegados a Francia en 1976, vive en una localidad de la periferia parisina y es constantemente sometido a controles de identidad por la policía, a raíz de su “look de joven de banlieue”, sospechoso de ser “árabe o chino”. Alfonso revierte esta estigmatización[30], auto- proclamándose chileno y apoyando esta identidad con prácticas lingüísticas, festivas y deportivas para que ésta sea significativa tanto para él como para los demás.

    Otros jóvenes le confieren a esta situación socio-cultural mixta, un carácter positivo: se dicen dotados de una cultura francesa, pública, que   requiere de la razón, de la ciencia y de los valores democráticos, pero también de una herencia chilena. Este último pertenece a la esfera familiar y se inclinaría mas bien hacia los sentimientos, los sentidos y las relaciones humanas percibidas como ricas y cálidas: estos jóvenes estarían constituidos por “lo mejor del espíritu francés y de la naturaleza chilena“. Estas dos herencias adquiridas, complementarias, se mezclan entonces, y algunos de los hijos de la migración evitan todo conflicto de identidad,  declarando ser, simplemente, “ciudadanos del mundo“.

    El “caso Pinochet” revaloriza la figura del exiliado chileno. Durante el caso, los hijos se sienten y se definen chilenos, aunque al interior del grupo comunitario se diferencien de sus mayores: renegociada, la identidad problemática es, entonces, resuelta en el grupo de pares. Juntos, los hijos de refugiados se sienten y se definen como hijos del exilio, como el “fruto de todo eso“, pequeños chileno-franceses o franco-chilenos, nacidos de lo político, a caballo de la migración.

    De esta forma,  toman sentido las historias familiares que los han conformado en lo que son hoy día. La memoria, despersonalizada, puede inscribirse en un movimiento colectivo de redefinición de los sentimientos de pertenencia y de los lazos que con ella existen, volviéndose historia, una historia en la que ellos tienen el sentimiento de participar. Su fuerte compromiso en la movilización es una afirmación de esto, una reafirmación, vista por los padres y por el entorno como una afiliación voluntaria a esta historia y de la que se apropian según sus dobles referentes socio-culturales. 

    A lo largo del “caso Pinochet”, el teatro imaginario se vuelve real. La transmisión efectiva de la memoria familiar que entra en juego y la acción colectiva permiten que los hijos habiten este teatro. Actores a cien por ciento de la movilización y progresivamente reconocidos y respetados por sus mayores, los hijos “crecen” y retoman la bandera de la militancia familiar, viviendo a su turno, un formidable movimiento social. Es justamente la apropiación de la memoria colectiva y familiar lo que puede constituir al sujeto, un sujeto libre, actuando sobre el presente[31] y no invadido o aplastado por su pasado ni por su herencia.

    Así, como las imágenes de un calidoscopio se hacen y deshacen indefinidamente, dibujando nuevas formas y figuras, conservando siempre los mismos materiales, podemos representarnos el objeto memoria. Fluida, en constante cambio pese a su carga traumática, la memoria del exilio chileno evoluciona en el tiempo, marcada por los distintos acontecimientos que tiene lugar tanto en la comunidad como en las familias y en los corazones, unida por los lazos comunitarios, también cambiantes. De esta manera, el “caso Pinochet” ha venido a efectuar un giro de 180 grados sobre la situación del “entre-deux” vivida por los refugiados chilenos en su fase de post-exilio, y a cuestionar profundamente las relaciones atormentadas que estos mantenían con la memoria colectiva y familiar del exilio y de la violencia. El “caso Pinochet” actúa en esto como una crisis reveladora, disparadora y cristalizadora[32], revelando hasta que punto la memoria es un proceso dinámico en constante movimiento de composición, descomposición y recomposición. z

    [1] Expresión  que se relaciona con el « affaire Dreyfus » (que pasó en Francia al principio del siglo XX), es decir como un evento tanto jurídico, que mediático, que social, que político y que dividió la sociedad chilena como lo hizo l’affaire Dreyfus con la francesa…

    [2] En este período, fueron realizadas dos investigaciones acerca de la construcción social de la memoria y de su transmisión en el seno familiar. Las personas entrevistadas pertenecen a 20 familias de refugiados en París y las ubico socialmente en la clase media, por su capital cultural, económico y social. Estas personas, que eran mayoritariamente estudiantes universitarios y militantes de la izquierda revolucionaria chilena, dejaron su país en la década del 70. Los integrantes de las parejas, de origen chileno, fueron entrevistadas individualmente, así como sus hijos que en ese momento tenían entre 17 y 30 años y que cursaban sus estudios superiores o ejercían un trabajo en puestos de responsabilidad.

    [3] Fanny Jedlicki, Mémoires d’exil : quels héritages ? Trajectoires familiales de réfugiés chiliens, de l’Unité Populaire à l’affaire Pinochet, tesis de “maîtrise” de Etnologia, Universidad Paris V-la Sorbonne, 1999 ; Les mosaïques de la mémoire. Mémoires et violences de l’exil chilien. Tesis de DEA (pre-doctorado) de Sociologia, Universidad Paris VII-URMIS, 2000.

    [4] Marie-Claire Lavabre, Le fil rouge. Sociologie de la mémoire communiste. Presse de la FNSP, Paris, 1994.

    [5] Maurice Halbwachs, Les cadres sociaux de la mémoire, Albin Michel, Paris (primera edición 1925), 1994, p. 329.

    [6] Concepto desarrollado por Levi-Strauss y Roger Bastide que aluden a la acción, intelectual y simbólica, de los actores sociales, para articular los distintos elementos (por ejemplo, de dos culturas). El término francés “bricolage” tiene una buena traducción en la metáfora del patchwork.

    [7] Al final de la dictadura, se cuentan aproximadamente 4 000 asesinatos políticos, cerca de 2 000 detenidos-desaparecidos y entre 300 000 y 400 000 detenciones y casos de tortura.

    [8] Antonia Garcia Castro, La mémoire des survivants et la révolte des ombres. Présences du phénomène de disparition dans la société chilienne (1973-1995), tesis de “maîtrise” IEP-Paris, 1995.

    [9] Este sentimiento es uno de los objetivos de la represión : el sistema de la tortura necesita sobrevivientes, que puedan atestiguar el horror frente a los miembros de la sociedad, para que ellos adivinen, sin realmente saberlo, qué le pasa a los opositores. Es uno de los medios con los que se construye un verdadero Estado de terror.

    [10] Ana Vásquez ; Ana-Maria Araujo, Exils latino-americains : la malédiction d’Ulysse, CIEMI-L’Harmattan, 1988.

    [11] Jorge Semprún ; Elie Wiesel, Se taire est impossible, Ed. Mille et Une Nuits, 1995, p. 17.

    [12] Pese a la dificultad de contabilizar el número exacto de exiliados se estima que, entre 1973 y 1989, unos 500.000 a un millón de chilenos, aproximadamente, han abandonado voluntariamente su país. Según la embajada de Chile en Paris, entre 10. 000 y 15. 000 chilenos habrían residido en Francia en este período. Estos refugiados provienen, en su mayoría, de la clase media chilena, con un alto nivel de educación. Sin embargo, pese a la heterogeneidad social existente en esta comunidad, de acuerdo a los datos conocidos por esta embajada, entre el 30 y el 40% de esta población habría vuelto a Chile.

    * Citar a primo Levi

    [13] La orden de detención internacional librada por el juez Garzón habla en términos de “crímenes de lesa humanidad”; estas palabras, si bien son abandonadas por los jueces, son ampliamente retomadas por los medios de comunicación masiva durante todo el caso.

    [14] Evidentemente no es mi intención juzgar la (re)construcción de la democracia chilena, que puede ser comprendida históricamente. Seguramente Francia tiene una historia diferente y ahora es justamente desde este país, en el que los refugiados han cambiado y adquirido, durante el exilio, otros códigos de análisis y otras expectativas (sociales, económicas, culturales y políticas), que éstos evalúan la situación chilena.   

    [15] Roger Bastide, “Mémoire collective et sociologie du bricolage”, L’Année sociologique, vol. 21, 1970.

    [16] Paul Ricoeur, Evènement et sens, en L’Espace et le temps. Actes du XXIIeme Congrès de l’Association des sociétés de philosophies de langue française (Dijon, 29-31 août 1988), Vrin, 1990, p.19. 

    [17] Un grupo de exiliados chilenos participa en las elecciones presidenciales chilenas de 1999, pensando contar con el apoyo de la población (este apoyo se demostraría prácticamente inexistente). Gracias al rol que habían jugado durante el “caso Pinochet”. Hasta continúan soñando con una sociedad chilena inspirada en la Unidad Popular.

    [18] De hecho, frente a la ausencia de una Historia científica, oficial y reconocida como tal, es el mito, con acentos siempre legendarios, que toma su lugar. 

    [19] Las identidades etnicas, de hecho, se construyen siempre en la interacción : Fredrik Barth, “Les groupes ethniques et leurs frontières” (trad. al francés, 1ª edición en ingles 1969), en Poutignat Ph. Y Streiff-Fenart J., Théories de l’ethnicité, Paris, 1995, pp.203-249.

    [20] Véronique Nahoum-Grappe, “L’usage politique de la cruauté : l’épuration ethnique (ex-Yougoslavie, 1991-1995)”, pp. 275-323, en Françoise Héritier (dir.), De la violence, Odile Jacob, Paris, 1996, p.282.

    [21] Esto no es una ley general; durante la investigación he encontrado casos extremos, en los que pudo haber un casi total ocultamiento de la historia paterna o, al contrario, una intensa participación de los hijos en la historia de sus padres.

    [22] Vincent de Gaulejac, L’histoire en héritage. Roman familial et trajectoire sociale, Desclée de Brouwer, 1999.

    [23] Martine Ulriksen-Vignar, “La transmission de l’horreur » en Jeanine Puget (dir.), Violence d’état et psychanalyse, Bordas, Paris, 1989, p. 124.

    [24] Las experiencias traumáticas son reales en los hijos de los sobrevivientes, a pesar de que no hayan vivido realmente las causas de dicho traumatismo en Nathalie Zadje, Souffle sur tous ces morts et qu’ils vivent ! La transmission du traumatisme chez les enfants de survivants de l’extermination nazie, Ed. La Pensée Sauvage, 1993, pp. 87-88.

    [25] Anne Muxel-Douaire, “Chronique familiale de deux héritages politiques et religieux”, en Cahiers internationaux de sociologie, vol. 82, PUF, 1986.

    [26]Cabros y viejos” son las denominaciones con las que las dos principales generaciones que han protagonizado esta lucha, se llamaban una a otra.

    [27] L’A MICRO, el nombre de la asociación, hace referencia a lo micro como a algo chico, en contraste con los adultos ; hace referencia también al MICRO-fono como símbolo de la palabra tomada públicamente por este grupo y a las micros de Santiago, lo que le confiere, por un lado, un carácter mas chileno en relación a los dos primeros términos existentes en francés y significando lo mismo, y por otro simbolizando la “subida al camino del compromiso”.

    [28] Augustin Barbara, Les couples mixtes, Bayard, 1993, p.207.

    [29] Camille Camilleri ; Joseph Kastersztein el all., Stratégies identitaires, PUF, Paris, 1997.

    [30] Isabel Taboada-Leonetti, “Stratégies identitaires et minorités : le point de vue du sociologue”, en C ; Camilleri et all., idem, pp.68-69. Hay que decir que los jóvenes franceses de origen magrebi que habitan los barrios populares de Francia son victimas de un fuerte racismo institucional y social, siendo identificados como delincuentes.

    [31] Jacques Hassoun, Les contrebandiers de la mémoire, Syros, Paris, 1994.

    [32] Edgar Morin, “Principes d’une sociologie du présent”, en La rumeur d’Orléans, Seuil, 1969.

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    Los Hijos de Pinochet (1987)

    Los Hijos de Pinochet

     


    <p><a href=”https://vimeo.com/103017235″>Los hijos de Pinochet (1987)</a> from <a href=”https://vimeo.com/chiledesdefuera”>Chile desde fuera</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p

     

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    Entrevista a nieta de Allende. Marcia Tambutti y “Allende mi abuelo Allende”:

    ENTREVISTAS
    Entrevista a Marcia Tambutti, directora de “Allende mi abuelo Allende”: Romper el silencio
    Por Evelyn Erlij
    22 de mayo de 2015

    La imagen de Salvador Allende es, quizás, la imagen con lecturas más discordes de la historia de Chile: emblema de alegría, esperanza y lucha para unos; símbolo de odio, caos y división para otros. Opuestos y múltiples, esos caminos conducen insalvablemente al dolor de un país fracturado, al mutismo de una sociedad que optó por acallar la memoria para superar el trauma.

    Marcia Tambutti (1971), nieta del ex presidente socialista, quiso apartar esas interpretaciones de Allende para crear, por sus propios medios, una imagen familiar del abuelo que no recuerda, del hombre que, en su mente, era un retrato pétreo y en blanco y negro de un héroe demasiado grande como para bajar del pedestal.

    Allende mi abuelo Allende (2015), coescrito con Paola Castillo y exhibido en la Quincena de los Realizadores de Cannes, es el resultado de esa búsqueda, que comenzó hace más de diez años, en los días en que Tambutti estudiaba un posgrado en Londres y consagraba su vida a la Biología. Desde entonces hasta ahora, su vida cambió de forma radical: hoy su nombre aparece en esta sección paralela de Cannes junto al de cineastas consagrados como Arnaud Desplechin, Miguel Gomes y Philippe Garrel; y su agenda de entrevistas estará tan saturada durante el festival, que apenas podrá hablar una decena de minutos con cada periodista.

    Tambutti —nacida en Chile, pero criada en México— tenía una breve experiencia previa en el cine tras producir el mediometraje Tencha (2008), de Carmen Luz Parot, un trabajo sobre su abuela Hortensia Bussi. Por esos años, ya tenía la inquietud de hacer un documental sobre su abuelo, razón por la que empezó a estudiar cine. “Desde que decidí hacer la película tomé cursos pequeños de guión y de dirección de cine documental en México, en Chile; también en internet a través de una escuela española. Tenía que trabajar de bióloga y hacer la película, así que no podían ser tiempos muy largosˮ, cuenta la directora en la Playa de la Quincena, donde ha pasado el día dando entrevistas.

    El filme es el viaje personal de Tambutti para redescubrir la figura de su abuelo, un tema sobre el que su familia impuso un silencio lapidario durante décadas. Las preguntas serán su única arma, incluso si, a veces, éstas no lograrán intimidar ni a su abuela Tencha ni a su madre Isabel. Callar ha sido la única forma de sobrevivencia de una familia desgarrada por un pasado traumático y por una ola de suicidios que comenzaron con el del patriarca del clan, en 1973. Vemos en pantalla también a su tía Carmen Paz, a sus hermanos y a sus primos, con los que intenta romper todos los tabús: la personalidad de Allende, su trato con su esposa, sus amoríos secretos y su relación con sus hijas y nietos.

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    “Siempre pensé que mi abuelo era una excusa para voltear a ver a mi familia. A veces pienso que es un documental sobre mi abuela, a veces pienso que es más sobre la relación con mi madre. Lo que encontraba bonito era esta confrontación cariñosa entre mujeres, y es muy fuerte que, contrario al género, en mi familia son las mujeres las que menos quieren hablar. Tiene muchas lecturas, pero claro, desde el principio sabía que la búsqueda de mi abuelo me llevaría a sus mujeres y, entre ellas, a mi abuelaˮ, explicó Tambutti luego la proyección del filme, donde también reveló que una de sus influencias cinematográficas fueron los trabajos del cineasta mexicano Juan Carlos Rulfo, quien en El Abuelo Cheno y otras historias (1995) y Del olvido al no me acuerdo (1999) explora su historia familiar.

    Poco a poco, Tambutti va descubriendo una cantidad de material inédito impresionante, desde fotografías íntimas de su abuelo, hasta un video en el que se ve a un joven y alegre Salvador Allende en pantalones cortos y actuando en una obra de teatro casera de tono humorístico. Se trata de un registro perteneciente a la familia de Hernán Santa Cruz, amigo de toda la vida de Allende, material que fue encontrado por el equipo de la película 1973 revoluciones por minuto, de Fernando Valenzuela Quinteros, y que fue cedido a Tambutti tras no ser incluido en el filme.

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    —¿Por qué decidiste dirigir y no codirigir?

    —Al inicio quería codirigir. Pero cuando me encontré con Paola Castillo, que es directora y que sólo produce documentales de autor, me dijo: “El punto de vista acá es tan profundo, que cualquier otra persona va a alejar al espectador del relato. Hagamos la prueba, inténtalo. Dirige tú y aquí vamos a estar detrás tuyo apoyándoteˮ.

    —¿No te dio miedo explorar un lenguaje (el cinematográfico) que no conocías?

    —Más que miedo, me dio vértigo dejar la vida que llevaba en México, porque me iba muy bien. Era muy ingenua al principio y no dimensioné lo que me propuse como desafío. Casi por ignorancia, pensaba que iba a hacer la película en dos años y volvería a mi vida anterior. Pero lleva tiempo conseguir el financiamiento y el equipo correcto, algo que fue muy difícil. Al final, me rodeé de gente muy profesional y solidaria, gente que estuvo acompañándome todo el tiempo.

    —El gran reto de la película es lidiar con el silencio de tu familia. ¿Cómo lo enfrentaste? ¿Nunca temiste no lograr romper esa coraza?

    —Al principio, los silencios de mi abuela —sí bien yo sabía que quería retratarlos— me ponían muy nerviosa. Eran momentos muy fuertes. Le hacía una pregunta y no  contestaba, y como estaba delante de una cámara, no sabía qué hacer. A veces yo quebraba los silencios, pero me costó aprender a fluir con ellos. Fue muy difícil, en el sentido de que es una dinámica familiar que, si bien quieres registrar, igual te genera pudor, porque eres parte de ella. Hubo mucho trabajo en equipo para ir aprendiendo de mis errores, para mantenernos fieles a ser transparentes y a superar los pudores.

    —El silencio que hay en tu familia es también el silencio que hay en Chile en torno a Allende. Hace muy poco el cine se atrevió a hablar de él, en películas como Salvador Allende, de Patricio Guzmán o Allende en su laberinto, de Miguel Littin.

    —Creo que es algo que ocurre siempre en los países que han pasado por dictaduras tan traumáticas. Es un poco lo que le ocurre a mi familia: Lo que nos duele, no lo hablamos. En el caso de Chile, es lo que nos divide. La gente no se atreve a hablar en el colegio de Salvador Allende, porque los alumnos se van a pelear. También creo que, tras una dictadura tan represiva, queda una especie de miedo en alguna parte de la cabeza que genera tensiones muy potentes. Llegué a Chile al inicio de la democracia y sentí la universidad como un foco muy violento, en cuanto al trato entre compañeros. Sentía que en México todo era más paz y amor. Esos son temas que no están resueltos, y tiene que ver mucho con cómo el país se plantea hablar de la justicia y la memoria. Hablar es un proceso sanador que como país debemos hacer.

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    —También está tu propio silencio en cuanto al suicidio de tu hermano Gonzalo, que no mencionas al hablar sobre los suicidios en tu familia.

    —Es que la película tiene otro viaje, que no es explorar los suicidios de mi familia, sino explorar por qué no hablamos de Salvador Allende entre nosotros, y esos son distintos tipos de dolores. Cuando uno hace una película, tiene que partir de una narración clara. Pero lo digo en el documental: ésa es una ventana que abrió mi abuelo. Era una manera de incluirlo manteniendo una historia coherente.

    —¿Por qué decides omitir el contexto político? ¿Por qué no explicas quién es tu madre Isabel o tu hermana Maya (Fernández)? Para una audiencia extranjera, no queda claro el peso político de la familia Allende en Chile.

    —Lo digo al mencionar que parte de la huella de mi abuelo está en el hecho de que casi todas las mujeres a su alrededor, en todas las generaciones, toman un estandarte político. De alguna manera lo hago, de forma sutil, porque me parecía interesante explorarlo, pero habían tantas otras cosas por explorar.

    —La imagen de tu abuelo es una imagen que se asocia al dolor y a la tristeza. ¿Cómo enfrentaste eso en el documental?

    —Quise transmitir la sensación de felicidad y de construcción común de futuro, por ejemplo, con el audio de uno de sus discursos que puse al inicio, o con esas imágenes espectaculares de campaña, en las que ves a mucha gente feliz. Muchos se acercan a mi mamá a decirle: “fue de los mejores períodos de mi vidaˮ. Aún así, su figura está asociada también a cierto dolor. Por eso, para mí, fue muy nuevo ver esa felicidad en la gente, y por eso quise que estuviera presente en el documental, para que así, el que no conoció el proceso ni de oídas, pudiera sentir que fue algo real y muy potente.

    Sobre el honor militar y los Verdaderos Héroes de la patria. Cartas de un hijo de un marino constitucionalista

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    Sobre el honor militar: Carta de un hijo de un marino constitucionalista

    por Roberto Cifuentes D. (Bélgica)

    lunes, 11 de diciembre de 2006

    Bélgica, Lovaina, 6 de Diciembre 2006

    A los medios de Comunicación,
    A la luz de las últimas declaraciones de la hija del dictador, y del debate público que se ha producido en torno a sí Pinochet debiera o no recibir honores militares, por su cargo militar o como falso Jefe de Estado; yo como hijo de un ex cabo segundo de la Armada de Chile constitucionalista, que fue detenido y torturado en agosto de 1973, por intentar impedir el genocidio que hoy “en parte” ha quedado ilustrado en el incompleto  informe Valech, me resulta una vez más paradojal, por no decir patético que se este hablando de ” Honores Militares” a un dictador, así como ridículo validarlo en el cargo de “Jefe de Estado” ante la eventualidad de su funeral, cuando su proceder nunca estuvo a la altura de consenso en ese cargo a nivel de país, ni éticamente, por la forma en que se auto-posesionó en el cargo por medio de un golpe de estado, ni menos legal, ya que por derecho constitucional la investidura del Presidente Allende había sido absolutamente legitimada incluso por el congreso.

    He escuchado, en numerosas ocasiones, ex militares genocidas, hablar de la “familia militar“,  como si ésta constituyera por sí sola un ejemplo de moralidad y valores profundos. Debo agregar al respecto que yo crecí en una familia militar muy diferente, crecí en una familia de valientes y heroicos militares, que al darse cuenta de la actitud sediciosa y motinezca de sus superiores, así como de las consecuencias que podría acarrear un golpe de estado liderado por ellos, alertaron sin titubear a las autoridades de gobierno, porque eran y son portadores de un alto espirítu de lealtad, consecuencia y respeto hacía la unidad y el bien común de nuestro país. Esos jóvenes marinos si tuvieron un comportamiento “HONORABLE“, fueron leales a su juramento a la bandera, y portadores de un alto sentido de valentía al oponerse a la masacre que se venía y sin embargo todos ellos, realmente verdaderos militares, fueron exonerados de sus cargos, por la grandeza de portar dignidad, honor y valentía; en circunstancias que gran parte de la oficialidad, “incluido el actual Almirante Codina” y el alto mando de la época, planearon el genocidio de la mitad de  nuestro país, y aún continúan sin ser juzgados, y todos legítimamente reconocidos como parte de la institucionalidad militar, con todos los derechos respectivos, lo cual me parece una vergüenza como país.

    Los marinos constitucionalistas deben tener un lugar importante en la historia de Chile, el comportamiento heroico que tuvieron, debe ser conocido por las futuras generaciones, ellos deben ser premiados con los máximos honores militares, y ascendidos a rangos de oficiales. Los Chilenos deben saber que desde la armada se preparo el golpe de estado, pero que desde las diversas unidades de mar y tierra, hubieron jóvenes cuyo promedio de edad no superaba los 23 años, que intentaron abortar el golpe, pero que fueron detenidos y salvajemente torturados en agosto de 1973.  El día del golpe militar, impotentes vieron que lo que ellos habían  previsto, lamentablemente se había cumplido.

    A lo largo de estos últimos 30 años, los hijos del general Pinochet, y los hijos de los marinos constitucionalistas, vivimos en familias militares extremamente diferentes; con valores y principios igual de incongruentes, lo cual se repite también en la enorme diferencia  de distribución del ingreso de la misma supuestamente familia militar. El dictador y genocida Pinochet, debe ser degradado de sus cargos, oficial y legalmente, al igual que todos los militares que participaron directa o indirectamente de las iniquidades que él lideró y por ningún motivo debe recibir honores militares, por el contrario revalidemos por alguna vez a los verdaderos héroes de la armada chilena, son ellos, los marinos constitucionalistas quienes deben recibir los máximos honores militares y civiles existentes en nuestro país.

    Roberto Cifuentes D.
    Economista
    Grand Place 33/202
    1348 Louvain la Neuve
    Belgique

    Usted tiene como hombre de confianza, al mando de la Marina de Guerra, a un “traidor”

    Su Excelencia
    Presidenta de la República
    Sra Michelle Bachelet
    Presente.
    México, 25 de Enero del 2008.
    Junto con saludarla me dirijo a usted en calidad de ciudadano y como hijo de uno de los héroes contemporáneos que tiene nuestro país. Me refiero a los marinos constitucionalistas, ejemplos de valor, coraje y conciencia, quiénes fueron detenidos en Agosto del año 1973 por haber denunciado los preparativos golpistas y las consecuencias que ello traería para sectores importantes de la población.

    En mi caso, teniendo solo 4 años de edad fui conducido, junto a mi madre y mi hermana menor, a la Academia de Guerra, cuando mi padre estando ya encarcelado fue sometido a un Consejo de Guerra en el año 1975. Fuimos utilizados para chantajear a mi Padre, y fuimos al mismo tiempo testigos de cómo lo torturaban.

    Señora Presidenta: me resulta muy irritante escuchar las declaraciones de ciertos personajes públicos, como es el caso del actual Comandante en Jefe de la Armada, Almirante “Codina”.

    En el diario electrónico de la Nación de ayer aparece un artículo donde el Almirante menciona:
    “…en los miembros actuales, no hay ningún pacto de silencio, porque hay que pensar que estos hechos ocurrieron tanto tiempo atrás que ya en la institución no quedan de esas personas que estén en servicio”.

    Señora Presidenta: esto es la falacia más grande que he escuchado. El Almirante Codina le miente descaradamente a todos los Chilenos con esas afirmaciones y la prueba misma de esa mentira es que él mismo aún está en servicio activo. A casi 35 años del golpe de estado, señora Presidenta, usted tiene como hombre de confianza, al mando de la Marina de Guerra a un “traidor”, y me hago totalmente responsable de mis palabras. El actual comandante en Jefe de la Armada, firmó con su puño y letra una carta enviada al “Comandante en Jefe de la Armada “Almirante Merino” cuando este último aún no lo era, -en un claro acto de sedición ya que quien ocupaba ese cargo era el Almirante Montero-, pidiéndole que interviniera porque de lo contrario renunciaba al igual que los otros tenientes que firmaban la carta.

    Señora Presidenta: no es por nada que cuando usted anda de gira en el extranjero, sus palabras acerca de la democracia chilena no tienen mucho eco, ¿Como quiere tener credibilidad en el extranjero y popularidad en Chile, cuando, el Comandante en Jefe de la Armada es un “Traidor” que hasta el día de hoy le miente descaradamente a los chilenos?. ¿Porqué, si no hay pacto de silencio en la Armada bajo la jefatura del Almirante Codina, en el informe Valech, la Armada no menciono el campo de concentración de “Melinka”, o Isla Riesco u Operativo X?. Eso no fue una simple omisión Señora Presidenta.

    Aprovecho esta misiva para preguntarle ¿cuántos militares chilenos han seguido formándose en la Escuela de las Américas durante su gobierno?. Quiénes son los enemigos internos hoy en Chile?. ¿Los jóvenes estudiantes Mapuches? Quienes, por cierto, para usted no son más que simples delincuentes comunes o, peor aun, terroristas.

    Como ciudadano Chileno, le pido que si es decisión suya mantener a personajes con tan poca moral, como el Almirante Codina, en un puesto de confianza, tome las medidas para que éstos no le sigan mintiendo descaradamente al país a través de los medios de comunicación.

    Deseándole el máximo de éxito en lo que le queda de su mandato, se despide muy cordialmente,

    Roberto Cifuentes D.
    Economista.

    CC: Ministro de Defensa.


    Señor:
    José Antonio Viera-Gallo.
    Ministro Secretario General de la Presidencia.
    Presente.-
    México, 03 de febrero del 2008.

    Estimado Señor:
    Junto con saludarlo, me permito hacerle llegar mis comentarios con relación al artículo del Sr. Boris Bezama, que apareció el día de hoy 3 de febrero del 2008, en el diario La Nación.

    Señor Viera-Gallo, hace pocos días atrás escribí una carta a la Presidenta de la República, con relación a las declaraciones del actual comandante en jefe de la Armada, Almirante Rodolfo Codina, hoy me permito hacerle llegar mis comentarios en relación a la defensa que usted hace de los jóvenes oficiales que cometieron asesinatos en los días del golpe de estado, basándose en la justificación de que recibían órdenes superiores.
    Sr Ministro, esta no es la primera vez que usted habla acerca del “Honor Militar” y temas relacionados con los militares que han cometido asesinatos, y actos de represión en contra de sus compatriotas.

    En el mes de Junio del 2007, cuando estaba prófugo el General Raúl Iturriaga Neumann, usted dijo en una entrevista:”
    “…los uniformados o ex miembros de las Fuerzas Armadas que cometieron crímenes “tenían un cierto respeto por el honor militar. El honor militar hace que uno responda de los hechos que cometió. Un militar no se arranca; un militar no se fuga, menos un militar chileno”.

    Ahora usted sale en defensa de los jóvenes oficiales que se vieron “forzados” a cometer crímenes.

    Usted dice en la entrevista:”…. aun cuando comprendo que era muy difícil ser héroe en un momento así. A quien le tocaba estar en un grado bajo de la jerarquía militar y participar en hechos de esta naturaleza, si se negaba, muchas veces después era gravemente sancionado, cuando no corría riesgo su vida.”

    Con sus dichos usted reconoce que quienes se opusieron a recibir esas órdenes estaban de alguna manera realizando un acto heroico. En esta ocasión, aprovecho sus dichos para recordarle que las Fuerzas Armadas tienen “Héroes Contemporáneos”, y que es el momento de que ellos reciban los máximos honores, reconocimiento y reparación por las consecuencias de sus actos. Los héroes a los que me refiero señor Viera-Gallo, son los marinos constitucionalistas detenidos y torturados en Agosto del año 1973, acusados de supuesta sedición, quienes el 25 de Agosto 1973, desde la prisión “Silva Palma”, enviaron una carta al Presidente de la República denunciando la masacre que se avecinaba con el golpe, además de las torturas a las que habían sido sometidos por los oficiales de la Armada (junto con esta misiva le entregó copia de la carta).

    El promedio de edad de estos marinos no era mayor al de estos jóvenes tenientes o subtenientes de los que usted habla en su entrevista, el más joven solo tenia 19 años, pero para ellos, los mensajes de los oficiales en las arengas eran claras, “no quedaría ningún líder de izquierda vivo” tenían que matar a sus propios padres si estos eran “comunistas”, para eso tenían a sus “padres espirituales” (los oficiales).

    Lo paradójico de esta situación, es que muchos de estos “Verdaderos Héroes” hoy día aun no tienen derecho a una pensión de exonerados políticos, porque fueron detenidos antes del 11 de septiembre, en circunstancia de que muchos torturadores reciben hoy una doble pensión por “traumatismo post guerra “. Contrariamente a sus superiores estos marinos fueron “leales a su juramento a la bandera”. Una vez cumplidas sus condenas no pudieron trabajar por tener antecedentes de “Traidores”, pero sin embargo jóvenes oficiales de esa época que actuaron de manera sediciosa, hoy día han llegado a ser Comandantes en Jefe de la Armada.

    En el libro Bitácora de un Almirante, aparece una carta enviada al Almirante Merino, con fecha 5 de septiembre de 1973 firmada con su puño y letra por el actual Comandante en Jefe de la Armada, donde en parte dice lo siguiente:
    “…Hemos sido educados en nuestra Escuela Naval en un sistema democrático y esencialmente antimarxista; de ello consta en los textos que la superioridad nos ha entregado en los diferentes niveles de educación (…). Y el Presidente de la República (Allende) ha expresado pública y enfáticamente ser marxista (…). “.. Hemos condicionado nuestra permanencia en la institución a que ésta actúe decididamente para desterrar el marxismo en Chile.””

    Señor Ministro, hoy no es momento para sentirse dolido, es tiempo que de que los culpables de la masacre que ocurrió en Chile sean desenmascarados y que quienes se jugaron la vida por oponerse al genocidio tengan un reconocimiento público y sean reparados como corresponda.

    El deseo de Vivir libro marino en Pisagua

    Deseándole éxito y la mayor de la sabiduría en su gestión ministerial, se despide muy cordialmente

    Roberto Cifuentes Delgado.

    CC: Presidenta de la República.
    Organizaciones de Derechos Humanos.
    Parlamentarios.
    Medios de comunicación.

    Informese más leyendo este artículo  El Golpe de Estado y los Marinos Constitucionalistas

    Los que dijeron no. Hablan los marineros antigolpistas de 1973  Versión completa entrevista lucía Sepúlveda Ruiz al historiador Jorge Magasich

    Libro de4l Historiador chileno Jorge Magasich
    Libro de4l Historiador chileno Jorge Magasich

    Ver así mismo http://www.archivochile.com/Experiencias/exp_popu/EXPpopulares0023.pdf

    Estatua merino

    http://radiochile-canada.net/2014/03/09/solicitamos-el-retiro-del-monumento-a-toribio-merino-y-la-remocion-del-nombre-merino-de-un-navio-y-de-auditorios/

    Lista de los Héroes del MIR asesinados por la Dictadura de Pinochet

    DestacadoLista de los Héroes del MIR asesinados por la Dictadura de Pinochet

    Lista de los Héroes del MIR asesinados por la Dictadura de Pinochet

    *Es posible que falten nombres por agregar a esta lista. Si Usted sabe de alguno envienos un e-mail:mailto:jrme@mir-chile.cl

    http://www.mir-chile.cl/heroes_del_mir.htm

    A – B

    Nombre

    Edad

    Profesión

    Fecha

    año/mes/dia

    Lugar del hecho

    Región

    Organismo responsable

    Tipo de caso

    1

    ACEVEDO GALLARDO PEDRO GABRIEL

    19

    Estudiante universitario

    750428

    Tierra Amarilla, Copiapó

    III

    Ejército

    DD

    2

    ACHU LIENDO,  RIGOBERTO DEL CARMEN

    31

    Funcionario investigaciones

    731213

    Entre Regimiento y cárcel de San Felipe

    V

    Ejército

    M/1

    3

    ACUÑA CASTILLO, MIGUEL ANGEL

    19

    Estudiante

    740708

    Psje Talca 2033, sector Rodrigo de Araya, Ñuñoa, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    4

    ACUÑA REYES, RENÉ ROBERTO

    22

    Estudiante Pedagógico

    750214

    José Miguel de la Barra 449, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    5

    AEDO ARIAS LUCIANO HUMBERTO

    34

    Obrero agrícola

    840823

    Hualpencillo, Talcahuano

    VIII

    CNI

    M/1

    6

    AEDO CARRASCO FRANCISCO EDUARDO

    63

    Arquitecto

    740907

    Av Palena, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    7

    AGUILERA SALAS HERNALDO

    28

    Obrero agrícola

    731018

    Cautín

    IX

    Carabineros

    M/1

    8

    AGUIRRE TOBAR PAULINA ALEJANDRA

    20

    Estudiante Educación Media

    850329

    Calle Pastor Fernández nº 16100, El Arrayán, Stgo

    RM

    CNI

    M/1

    9

    AGURTO ARCE JOSÉ ERNESTO

    27

    Asistente Social/ Profesor

    750215

    Santiago

    RM

    Agentes Estado

    DD

    10

    AINIE ROJAS CHERIF OMAR

    21

    Estudiante química U. Bs. As.

    770911

    Vía pública, Quilmes, Buenos Aires

    AR

    FF.AA Argentinas

    DD AR

    11

    ALARCÓN JARA EDUARDO ENRIQUE

    28

    Obrero albañil

    740730

    Psje Ayacará 6162, Pobl. Robert Kennedy, Las Rejas Sur, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    12

    ALISTE GONZÁLEZ EDUARDO GUSTAVO

    19

    Estudiante Enseñanza Media

    740924

    Santiago

    RM

    DINA

    DD

    13

    ALMONACID DUMENES LUIS JORGE

    22

    Estudiante Servicio Social U de Chile Temuco /5

    730916

    Padre Las Casa, Temuco

    IX

    Carabineros

    DD

    14

    ALSINA HURTOS JOAN

    31

    Sacerdote católico

    730919

    Puente Bulnes sobre el Río Mapocho

    RM

    Ejército

    M/1

    15

    ALVARADO BÖRGEL MARÍA INÉS

    21

    Secretaria

    740717

    Providencia c/ Lyon, Providencia, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    16

    ALVAREZ OLIVARES DENRIO MAX

    17

    Estudiante universitario

    731219

    Santiago

    RM

    Ejército

    M/1

    17

    ALVAREZ SANTIBAÑEZ FEDERICO RENATO

    32

    Profesor Química

    790821

    Posta Central, Santiago

    RM

    CNI

    M/1

    18

    ALVEAR ESPINOZA JAVIER SEGUNDO

    32

    Obrero

    731020

    Pelarco, Talca

    VII

    Ejército

    M/1

    19

    AMIGO CARRILLO MARIO ALBERTO

    35

    Estudiante

    870722

    Los Angeles

    VIII

    CNI

    M/1

    20

    AMIGO LATORRE JOSÉ MODESTO

    34

    Estudiante U de Chile

    861128

    Padre Hurtado, Peñaflor, Stgo

    RM

    Carabineros

    M/1

    21

    ANCAO PAINE ALEJANDRO

    42

    Agricultor

    730926

    Cautín

    IX

    Carabineros

    DD

    22

    ANDREOLI BRAVO MARÍA ANGÉLICA

    27

    Secretaria, ex estudiante Nutrición U de Chile /2

    740806

    Bilbao 5989, Santiago

    RM

    DINA

    DD119

    23

    ANDRÓNICO ANTEQUERA JORGE ELIAS

    25

    Estudiante, egresado Ingeniería ejecución UTE /5

    741003

    Paraguay 1473, Parc 22 Sta Rosa, La Granja, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    24

    ANDRÓNICO ANTEQUERA JUAN CARLOS

    23

    Estudiante sociología U del Norte /5

    741004

    Paraguay 1473, Parc 22 Sta Rosa, La Granja, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    25

    ANGULO MATAMALA ROLANDO GASTÓN

    26

    Asistente social

    740419

    Afueras de Linares, San Carlos

    VIII

    Agentes estado

    M/1

    26

    APPEL DE LA CRUZ JOSÉ LUIS

    24

    Estudiante Medicina U Austral de Valdivia

    770110

    Vía pública, Cipolleti, Argentina

    AR

    FF AA Argentinas

    DD AR

    27

    ARACENA TORO CARLOS ALBERTO

    28

    Estudiante egresado construcción civil U del Norte

    740924

    Cóndor 899 esquina Serrano, Santiago

    RM

    Agentes Estado

    DD

    28

    ARANCIBIA ARANCIBIA MANUEL JESÚS

    29

    Comerciante ambulante

    730926

    Escuela de Carabineros, Stgo

    RM

    Carabineros

    M/1

    29

    ARANEDA LOAYSA NÉLSON

    32

    811110

    Camino Las Vizcachas, La Florida, Stgo

    RM

    CNI

    M/1

    30

    ARANEDA PIZZINI DIGNALDO HERMINIO

    23

    Estudiante ingeniería

    740810

    Santiago

    RM

    DINA

    DD

    31

    ARANEDA YÉVENES RAFAEL EDUARDO

    25

    Estudiante y ayudante de Dibujo Técnico UTE /5

    741212

    UTE, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    32

    ARAOS ARAYA LUIS ARMANDO

    870722

    Los Angeles

    VIII

    CNI

    M/1

    33

    ARAYA CABRERA SANTIAGO EDMUNDO

    28

    Vendedor viajero

    761129

    Santiago

    RM

    DINA

    DD caso 13

    34

    ARAYA PALOMINOS JAIME FRANKLIN

    26

    Estudiante topografía U de Concepción /5

    731010

    Rgto Los Angeles

    VIII

    Ejército

    M/1

    35

    ARIAS MATAMALA ISIDRO SEGUNDO

    35

    Músico

    750406

    Stgo

    RM

    Investigaciones

    S?

    36

    ARIAS PINO LUIS FIDEL

    28

    Tornero mecánico

    750219

    Prícipe de Gales 6445, La Reina, Stgo

    RM

    DINA

    M/1 VP

    37

    ARIAS QUEZADA JUAN DOMINGO

    17

    Estudiante Ens. Media

    731127

    El Arrayán

    RM

    Ejército

    M/1

    38

    ARISMENDI PÉREZ ADOLFO OMAR

    19

    Estudiante

    731018

    Camino entre Puerto Montt y Pelluco

    X

    Carabineros

    M/1

    39

    ARON SVIGILSKY DIANA FRIDA

    24

    Estudiante egresada de Periodismo

    741118

    Av. Ossa, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    40

    ARREDONDO ANDRADE GABRIELA EDELWEISS

    32

    Estudiante Francés U de Chile/5

    741119

    Bellavista frente al nº 268, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    41

    ARROS YAÑEZ OSCAR SEGUNDO

    28

    Estudiante UTE y trabajador/5

    730928

    camino a Hospital de Lota, Concepción

    VIII

    Carabineros

    M/1

    42

    ARROYO PADILLA RUBÉN DAVID

    24

    Artesano

    741125

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    43

    ATHANASIU JARA ANGEL OMAR

    22

    Estudiante

    760415

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FFAA AR

    DD AR

    44

    AVELLO AVELLO OSCAR EDUARDO

    22

    Estudiante medicina U de Chile/5

    760624

    Conchalí, Stgo

    RM

    DINA

    DD GJ76

    45

    AVENDAÑO BORQUEZ FRANCISCO DEL CÁRMEN

    20

    Profesor educ. Básica

    731019

    Chamiza – Base Tepual, Puerto Montt

    X

    FACH

    M/1

    46

    AVILA PIZARRO JORGE

    27

    Médico psiquiatra

    730918

    9º Comisaría, Independencia, Stgo

    RM

    Carabineros

    DD Patio 29

    47

    AVILA SEPÚLVEDA ROBERTO IVÁN

    22

    Estudiante normalista

    731003

    Patio Escuela Normal de Chillán

    VIII

    Investigaciones

    DD

    48

    AVILA VELÁSQUEZ JUAN BAUTISTA

    24

    Obrero

    731011

    Traslado entre la Cárcel y la Comisaria de calle Beauchef, Valdivia

    X

    Carabineros

    DD

    49

    AVILÉS MIRANDA JOSÉ ARISTEO

    72

    Contratista

    790428

    Quilicura c/ Américo Vespucio

    RM

    Civiles armados

    M/1

    50

    BADILLA VASEY AMBROSIO EDUARDO

    28

    Empleado, chofer

    730922

    Temuco,

    IX

    FACH

    DD

    51

    BAHAMONDES CARVALLO MARCO AURELIO

    28

    Estudiante

    890809

    Lincoyan 341, Pobl. Mardones, Chillán

    VIII

    Carabineros

    M/1 VP

    52

    BARRA GARCÍA LUIS ALBERTO

    44

    Médico cirujano

    861128

    Padre Hurtado, Peñaflor, Stgo

    RM

    Civiles armados

    M/1

    53

    BARRA MARTÍNEZ RICARDO ANTONIO

    24

    Obrero textil

    730928

    Quebrada Honda, Tomé

    VIII

    Armada

    M/1

    54

    BARRA ROSALES JENNY DEL CARMEN

    23

    Estudiante enfermería U de Chile/5

    771017

    San Bernardo

    RM

    CNI

    DD

    55

    BARRAZA GUERRA JOSÉ TULIO

    25

    Minero

    741222

    Calaboza Tenencia Carabineros Pueblo Hundido, Atacama

    III

    Carabineros

    M/1 VP

    56

    BARRIA BARRIA JOSÉ ANTONIO

    24

    Obrero agrícola

    731019

    Chamiza, Base  El Tepual, Puerto Montt

    X

    FACH

    M/1

    57

    BARRIA ORDOÑEZ PEDRO PURÍSIMO

    22

    Estudiante

    731004

    Patio Rgto Cazadores, Valdivia

    X

    Ejército

    M/1

    58

    BARRIENTOS MATAMALA RAÚL JAIME

    23

    Estudiante comercial

    840823

    Sector Toro Bayo, camino Niebla, Valdivia

    X

    CNI

    M/1

    59

    BARRIENTOS WARNER JOSÉ RENÉ

    29

    Profesor, músico y estudiante filosofía/1

    731004

    Patio Rgto. Cazadores, Valdivia

    X

    Ejército

    M/1

    60

    BARRIOS BARROS JUAN BAUTISTA

    27

    Suplementero

    740727

    Manzana 74, sitio 1392, Villa Manuel Rodríguez, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    61

    BARRIOS DUQUE ALVARO MIGUEL

    26

    Estudiante pedagogía inglés  U de Chile/5

    740815

    Altamirano 2333, Conchalí, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    62

    BEAUSIRE ALONSO GUILLERMO ROBERTO

    24

    Ingeniero comercial y estudiante economía/1

    741102

    Aeropuerto Ezeiza Bs. As., Argentina

    AR

    FF.AA ext, DINA

    DD

    63

    BECERRA AVELLO MANUEL MARIO

    18

    Estudiante Educ. Media

    730918

    Camino entre Laja y Yumbel

    VIII

    Carabineros

    M/1 (ex DD Laja)

    64

    BELTRAN SÁNCHEZ MARÍA ISABEL

    21

    Estudiante música U de Chile/5

    731218

    Cienfuegos 132, 3º piso, Stgo

    RM

    Ejército

    DD

    65

    BENAVIDES MALDONADO HERNÁN

    s/d

    770105

    DD

    66

    BIDAGAIN GREISSING RAÚL

    25

    730920

    M/1

    67

    BIEDMA SCHADEWALDT PATRICIO

    31

    Sociólogo

    760715

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF.AA ext, DINA

    DD

    68

    BINFA CONTRERAS JACQUELINE DEL CÀRMEN

    28

    Estudiante Servicio Social u de Chile/5

    740827

    Ahumada y Compañía, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    69

    BLANCO CASTILLO JUAN ANDRÉS

    27

    Estudiante ingeniería comercial U de Chile/5

    730915

    Barco de la Armada, bahía de Valpo

    V

    agentes del estado

    DD

    70

    BOJANIC ABAD CECILIA MIGUELINA

    23

    Secretaria

    741002

    Paraguay 1340, P 22 Sta Rosa, La Granja, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    71

    BOMCOMPE ANDREU JUAN JOSÉ

    31

    Economista

    840824

    Rubén Dario 643, Valdivia

    X

    CNI

    M/1

    72

    BORDAS PAZ JOSÉ FRANCISCO

    31

    Ingeniero Civil

    741205

    Avda Kennedy c/ Alonso de Córdova, Las Condes, Stgo

    RM

    FACH

    M/1

    73

    BORQUEZ LEVICAN JOSÉ HERNÁN

    30

    Obrero maderero

    731010

    Puente Villarrica sobre el Río Toltén

    X

    Operación conjunta

    DD Liquiñe

    74

    BRAVO AGUILERA RENÉ EDUARDO

    25

    Obrero maderero

    810921

    Cachin Alto, Neltume

    X

    CNI-Ejército

    M/1

    75

    BRAVO AGUILERA SERGIO JAIME

    21

    Obrero maderero

    731004

    Patio Rgto Cazadores, Valdivia

    X

    Ejército

    M/1

    76

    BRAVO ALVAREZ FIDEL ALFONSO

    22

    Obrero

    730922

    Atalaya camino a Navidad, San Antonio

    V

    Ejército

    M/1

    77

    BRAVO NÚÑEZ FRANCISCO JAVIER

    24

    Mecánico automóviles/3

    740826

    Salesianos 826, San Miguel, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    78

    BRUCE CATALÁN ALAN ROBERTO

    24

    Estudiante ingeniería civil UC/5

    750213

    Las Condes, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    79

    BRUHN FERNÁNDEZ AMELIA ANA

    34

    Decoradora

    741004

    Catedral 2808, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    80

    BRUNA SANTIBAÑEZ LUIS

    16

    731001

    M/1

    81

    BUENO CIFUENTES CÁRMEN CECILIA

    24

    Actriz

    741129

    Bilbao c/ Los Leones, Providencia, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    82

    BUGALLO CELUZI OSCAR HÉCTOR

    24

    Estudiante Universitario argentino

    731017

    Vía pública Templo Maipú, Stgo

    RM

    M/1 VP

    83

    BUSTILLOS CERECEDA MARÍA TERESA

    24

    Estudiante Ciencias Sociales u de Chile/5

    741209

    San Antonio esq Ismael Valdés Vergara, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    84

    BUSTOS REYES SONIA DE LAS MERCEDES

    30

    Cajera

    740905

    Londres 38 y Cuatro Álamos

    RM

    DINA

    DD

    85

    BUZIO LORCA JAIME MAURICIO

    21

    Estudiante tecnología mantención UTE/5

    740713

    República de Israel 1220, Ñuñoa, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    C – F

    86

    CABRERA BALARRITZ ELIZABETH DEL CÁRMEN

    23

    Asistente social

    730916

    camino entre Antofagasta y Cerro Moreno

    II

    Ejército

    M/1

    87

    CABRERA FERNÁNDEZ MIGUEL

    30

    Empleado público

    811016

    Choshuenco, Valdivia

    X

    CNI-Ejército

    M/1

    88

    CABRERA ORTIZ TRÁNSITO DEL CÁRMEN

    28

    Obrero textil

    731009

    Paso Hondo, Tomé

    VIII

    Marina

    M/1

    89

    CADIZ MOLINA LUIS NÉLSON

    28

    Comerciante

    730914

    Paine, Stgo

    RM

    Agentes del estado

    DD

    90

    CADIZ NORAMBUENA JAIME DEL TRÁNSITO

    23

    Obrero

    740717

    Cinco Sur 3936, Pobl. J.M. Caro, La Cisterna, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    91

    CALDERÓN OVALLE JOSÉ

    34

    Jardinero

    750217

    Sector Estación Central, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    92

    CALDERÓN TAPIA MARIO EDUARDO

    31

    Periodista

    740925

    Bandera y Catedral, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    93

    CALDES CONTRERAS JAIME HUMBERTO

    23

    Estudiante Ciencias políticas U de Chile

    741213

    Instituto de Neurocirugía, Santiago

    RM

    SIM

    M/1 VP

    94

    CALFUQUIR HENRÍQUEZ PATRICIO ALEJANDRO

    28

    Egresado ingeniería UTE, sede Temuco

    810920

    Remeco Alto

    X

    CNI-Ejército

    M/1

    95

    CAMPOS BARRA EDUARDO ALEJANDRO

    29

    Técnico automotriz

    730913

    Pobl. Roosvelt, Stgo

    RM

    Carabineros

    DD Patio 29

    96

    CAMPOS CIFUENTES JOSÉ ALEJANDRO

    31

    Estudiante enfermería U de Chile, temuco

    810219

    Paso fronterizo Paimún

    AR

    FF.AA. AR -SICAR

    DD

    97

    CAMPOS MORALES JOSÉ GABRIEL

    26

    Obrero agrícola

    730918

    Fundo San Gabriel, Linares

    VII

    Ejército

    DD

    98

    CANCINO ALCAÍNO EDUARDO GUILLERMO

    26

    Empleado

    740830

    Rancagua

    VI

    DINA

    M/1

    99

    CANCINO ARAVENA ANSELMO ANTONIO

    26

    Obrero agrícola

    731208

    Cauquenes

    VII

    Ejército

    DD

    100

    CANDIA NÚÑEZ HUGO DEL ROSARIO

    19

    Empleado

    731011

    Talcahuano

    VIII

    Marina

    M/1

    101

    CAPDEVILLA ARRATE GUILLERMO

    731002

    M/1

    102

    CARABANTES OLIVARES HORACIO NEFTALÍ

    21

    Vendedor

    750121

    Frente Mercado municipal, Viña del Mar

    V

    DINA

    DD

    103

    CARCAMO CARRASCO GERMAN SIMON

    24

    Empleado SOCOAGRO

    731030

    Porvenir

    XII

    Carabineros

    M/1

    104

    CÁRCAMO GARAY JOSÉ MARIO

    26

    Técnico agrícola

    731019

    Chamiza – Base Tepual, Puerto Montt

    X

    FACH

    M/1

    105

    CÁRCAMO ROJAS SAÚL SEBASTIÁN

    19

    Estudiante educ. Media

    730916

    Asentamiento 24 de Abril, Paine, Stgo

    RM

    Carabineros y civiles armados

    M/1

    106

    CÁRCAMO RUIZ RUDY

    28

    Empleado

    741127

    Calle seis, casa 262, pobl. Leonoe Mascayo, Talcahuano

    VIII

    Agentes del Estado

    DD

    107

    CARMONA ACEVEDO AUGUSTO TADEO HERIBERTO

    38

    Periodista

    771207

    Barcelona 2524, San Miguel, Stgo

    RM

    CNI

    M/1

    108

    CARRASCO AYALA JUAN CARLOS

    730911

    M/1

    109

    CARRASCO BARRIOS RICARDO EDUARDO

    19

    Estudiante Educ. Media

    730916

    Asentamiento 24 de abril, Paine, Stgo

    RM

    Carabineros y civiles armados

    M/1

    110

    CARRASCO DÍAZ MARIO EDRULFO

    18

    Estudiante

    740916

    León Ugalde 1485, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    111

    CARRASCO PEÑA BLANCA MARINA DE LA LUZ

    27

    Estudiante artes plásticas, UTE/5

    730915

    Ñuñoa, Stgo

    RM

    Carabineros

    M/1

    112

    CARRASCO PEREIRA FERNANDO ALBINO

    25

    Taxista

    730914

    Retén Niblinto, Chillán

    VIII

    Carabineros

    M/1

    113

    CARRASCO TAPIA JOSÉ HUMBERTO

    43

    Periodista

    860908

    Barrio Bellavista, Stgo

    RM

    Comando 11 de Septiembre

    M/1 VP

    114

    CARRASCO VALDIVIA MAURICIO JEAN

    25

    Estudiante universitario

    761020

    Macul con Los Plátanos

    RM

    DINA

    M/1 VP

    115

    CARRASCO VÁSQUEZ JOSÉ HERNÁN

    28

    Estudiante periodismo U de Concepción/5

    751201

    Villa Grimaldi

    RM

    DINA

    M/1

    116

    CARREÑO GONZÁLEZ ENRIQUE ÁNGEL

    22

    Estudiante agronomía U de Concepción

    730920

    San Diego 425, Parral

    VII

    Militares y Carabineros

    DD

    117

    CARRION CASTRO JORGE ERNESTO

    22

    Obrero EMOS

    731005

    Sector Casas Viejas, Puente Alto, Stgo,

    RM

    Ejército

    DD

    118

    CASTILLO MUÑOZ MARÍA LORETO

    29

    ama de casa

    840518

    intersección Costanera Sur y Santos Medel, Pudahuel, Santiago

    RM

    CNI

    M/1

    119

    CASTRO ALVAREZ JOSÉ EUGENIO

    24

    Zapatero

    730914

    Concepción

    VIII

    Carabineros

    DD

    120

    CASTRO SALVADORES CECILIA GABRIELA

    23

    Estudiante derecho U de Chile

    741117

    Cano y Aponte 1080, depto A, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    121

    CATALÁN FEBRERO MIGUEL ÁNGEL

    22

    Estudiante universitario

    731009

    Paso Hondo, Tomé

    VIII

    Marina

    M/1

    122

    CAYUMAN CAYUMAN CARLOS ALBERTO

    31

    Obrero maderero

    731010

    Puente Villarrica sobre el Río Toltén

    X

    Operación conjunta

    DD Liquiñe

    123

    CERDA APARICIO HUMBERTO PATRICIO

    20

    Estudiante electrónica

    750210

    Stgo

    RM

    DINA

    DD

    124

    CERDA MEZA MANUEL ANTONIO

    30

    Obrero construcción

    731013

    Campamento Carlos Cortés, San Bernardo, Stgo

    RM

    FACH

    DD

    125

    CHACÓN OLIVARES JUAN ROSENDO

    29

    Médico Veterinario

    740717

    Antonio Varas 240, depto 202, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    126

    CHAER VÁSQUEZ ROBERTO SALOMÓN

    21

    Empleado, ex estudiante sociología U Concepción/2

    740906

    Centro Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    127

    CHAMORRO ACOSTA NICANOR

    24

    730911

    M/1

    128

    CHANFREAU OYARCE ALFONSO RENÉ

    23

    Estudiante filosofía U de Chile/5

    740730

    Escanilla 661, sector Independencia, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    129

    CHAVEZ LOBOS ISMAEL DARIO

    22

    Estudiante derecho U de Cjhile y empleado

    740726

    Los Copihues 1977, Quinta Normal, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    130

    CID URRUTIA WASHINGTON

    25

    Estudiante sociología

    741208

    Pobl. CCU, Renca, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    131

    CIENFUEGOS CAVIERES MARÍA VERÓNICA

    28

    ama de casa

    811211

    Rivadeneira 6678, Sn Joaquín, Stgo

    RM

    CNI, Carabineros, Investigaciones

    M/1

    132

    CIENFUEGOS CAVIERES SERGIO EDUARDO

    23

    Funcionario U de Chile

    740107

    Valentín Letelier 1330, Santiago

    RM

    Carabineros

    DD

    133

    CLAUDET FERNÁNDEZ JEAN IVES

    36

    Ingeniero químico

    751101

    Cercanías Hotel Liberty, Bs As. Argentina

    AR

    FF.AA. Ext, DINA

    DD DINA AR

    134

    CONCHA VILLEGAS HUGO ANTONIO

    29

    Obrero mecánico

    740813

    El Trébol 262, La Cisterna, Stgo

    RM

    Agentes del estado

    DD

    135

    CONTRERAS CABRERA HÉCTOR HÉRNAN

    21

    Estudiante y empleado CORA/5

    731208

    Linares

    VII

    Ejército

    DD

    136

    CONTRERAS GONZÁLEZ ALEJANDRO ABUNDIO

    28

    Funcionario CORA

    740714

    La Cisterna, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    137

    CONTRERAS HERNÁNDEZ CLAUDIO ENRIQUE

    27

    Constructor civil y estudiante ingeniería UTE/1

    750107

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    138

    CONTRERAS ROJAS HÉCTOR MANUEL

    39

    Radiocontrolador

    760628

    Conchalí, Stgo

    RM

    DINA

    DD GJ76

    139

    CORNEJO CAMPOS RAÚL GUILLERMO

    28

    Estudiante sociología U de Chile y artesano/5

    760616

    Cercanías Parque O’Higgins, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    140

    CORREA ORTIZ HERNÁN

    33

    Dibujante técnico

    811228

    Calle ex Unión c/ Dorsal, Renca, Stgo

    RM

    Investigaciones

    M/1

    141

    CORTAZAR HERNÁNDEZ MANUEL ROBERTO

    20

    Estudiante Educ. Media/5

    731017

    Cuesta Cardones, Copiapó

    III

    Ejército

    M/1

    142

    CORTÉS CASTRO BERNARDO DEL TRÁNSITO

    20

    Estudiante pedagogía U de Chile/5

    740405

    La Serena

    IV

    Ejército

    M/1

    143

    CORTÉS GUAJARDO DAGOBERTO

    33

    Estudiante ingeniería en minas UTE/5

    821128

    Aldunate frente al 5009, Stgo

    RM

    Carabineros

    M/1

    144

    CORTÉS JELVES PEDRO BLAS

    37

    Operador máquinas movim de tierras

    751119

    Fundo La Rinconada, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    145

    CORTÉS RODRÍGUEZ GERMÁN DE JESÚS

    29

    Ex estudiante teología

    780118

    Estados Unidos 9192, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    146

    CORTEZ JOO MANUEL EDGARDO DEL C.

    28

    Contador

    750214

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    147

    CRISOSTOMO SALGADO EDUARDO SEGUNDO

    24

    Estudiante agronomía U de Concepción/5

    731001

    Comisaría Carabineros Chillán

    VIII

    Carabineros

    DD

    148

    CRISTI MELERO ROBERTO

    26

    Estudiante economía U de Concepción/5

    770117

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF.AA. AR

    DD AR

    149

    CRUZ AGUAYO, RAFAEL AUGUSTO

    28

    Ingeniero agrónomo

    730913

    Purranque

    RM

    Carabineros

    M/1

    150

    CUBILLO GALVEZ CARLOS LUIS

    20

    Vendedor

    740604

    Grecia c/ Ramón Cruz, Ñuñoa, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    151

    CUEVAS CUEVAS JAIME ALFONSO

    29

    Obrero forestal

    811110

    Camino Las Vizcachas, La Florida

    RM

    CNI

    M/1

    152

    DALL ORSO BADILLA CARLOS PATRICIO

    36

    Artesano

    860703

    Hospital Gustavo Fricke, Viña del Mar

    V

    Agentes del Estado

    M/1

    153

    DE ALMEIDA LUIS CARLOS

    s/d

    Profesor universitario UTE/1

    730914

    Barrancas, Stgo – Estadio Nacional

    RM

    Carabineros

    DD

    154

    DE CASTRO LÓPEZ BERNARDO

    35

    Dibujante técnico

    740914

    Bilbao 1236, Providencia

    RM

    DINA

    DD

    155

    DE LA BARRA VILLARROEL ALEJANDRO

    24

    Cientista político

    741203

    Bilbao frente al nº 2050, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    156

    DE LA JARA GOYENECHE FELIZ SANTIAGO

    24

    Estudiante instituto pedagógico UC, Stgo

    741127

    Independencia c/ Olivos, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    157

    DE LA MAZA ASQUET JOSÉ LUIS

    26

    Estudiante medicina veterinaria U de Chile/5

    771101

    24 de Septiembre con Ayacucho, San Miguel, Tucumán Argentina

    AR

    FFAA ext, DINA

    DD DINA AR

    158

    DEL CANTO RAMÍREZ  GUILLERMO

    31

    Ingeniero agrónomo

    740102

    Santa Clara 560, La Cisterna, Stgo

    RM

    Ejército

    DD Linares

    159

    DEL FIERRO SANTIBAÑEZ AMADOR ROBERTO

    24

    Ingeniero eléctrico

    760224

    Psje Juan Ramón Jimenez 7476, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    160

    DELARD CABEZAS CÁRMEN ANGÉLICA

    23

    Estudiante medicina U Austral de Valdivia

    770110

    Comisaría Cipolletti, Argentina

    AR

    FF AA AR

    DD AR

    161

    DELARD CABEZAS GLORIA XIMENA

    22

    Estudiante economía

    770117

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF.AA AR

    DD AR

    162

    DELGADO SANHUEZA JOSÉ ALFONSO

    22

    Obrero

    731008

    río Bio-Bio

    VIII

    M/1

    163

    DÍAZ AGUERO BEATRIZ ELENA

    26

    731017

    Túnel Lo Prado, Stgo

    RM

    Ejército

    M/1

    164

    DÍAZ BRIONES ALFONSO DOMINGO

    22

    Ingeniero ejecución mecánica/1

    740613

    El Carmelo 196, Maipú, Stgo

    RM

    FACH

    DD

    165

    DÍAZ CÁCERES CARLOS RENÉ

    34

    821001

    Las Condes

    RM

    Explosivos

    M/1

    166

    DÍAZ CASTRO ÁNGEL MARIO

    41

    Obrero agrícola

    740118

    Escuela de Ingenieros, San Antonio

    V

    Ejército

    M/1

    167

    DÍAZ CLIFF JUAN ANTONIO

    41

    Empleado particular

    860418

    Gabriel Palma c/ Av. Recoleta, Stgo

    RM

    CNI

    M/1 VP

    168

    DÍAZ DARRICARRERE CÁRMEN MARGARITA

    24

    Estudiante enfermería u de Chile temuco

    750213

    cerca de su domicilio, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    169

    DÍAZ MEZA RAFAEL ALONSO

    23

    Obrero agrícola

    730922

    Parral

    VII

    Investigaciones

    DD G23/10/73

    170

    DÍAZ MUÑOZ LUIS

    841229

    Estación Central

    RM

    Carabineros

    M/1

    171

    DOCKENDORFF NAVARRETE MURIEL

    23

    Estudiante economía U de Concepción

    740806

    Marconi 280, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    172

    D’ORIVAL BRICEÑO JORGE HUMBERTO

    26

    Egresado veterinaria U de Chile

    741031

    Las Margaritas 2749, Conchalí, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    173

    DROUILLY YURICH JACQUELINE PAULETTE

    24

    Estudiante servcio social U de Chile

    741030

    Alberto Decombe 1191, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    174

    DURÁN GONZÁLEZ CARLOS PATRICIO

    25

    Ex estudiante construcción civil

    761218

    Stgo

    RM

    DINA

    DD Caso 13

    175

    DURÁN RIVAS LUIS EDUARDO

    29

    Estudiante periodismi U de Chile

    740914

    Psje Matte 956 depto 903, Stgo

    RM

    DINA

    DD119

    176

    ELGUETA DÍAZ LUIS ENRIQUE

    23

    Músico

    760727

    Chiclana 2861, depto 1, Bs. As, Argentina

    AR

    FF AA ext., DINA

    DD DINA AR

    177

    ELGUETA PINTO MARTÍN

    21

    Estudiante ingeniería comercial u de Chile

    740717

    Antonio varas 240, depto 202, Providencia, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    178

    ELTIT CONTRERAS MARÍA TERESA

    22

    Estudiante servicio social

    741212

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    179

    ELTIT SPIELMAN JAIME EMILIO

    28

    Abogado

    730913

    San Ignacio y Av Matta, Santiago

    RM

    Ejército

    DD

    180

    ENRIQUEZ ESPINOZA  MIGUEL HUMBERTO

    30

    Médico

    741005

    Santa Fé 2705, San Miguel, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    181

    ENRIQUEZ ESPINOZA EDGARDO

    34

    Ingeniero civil

    760410

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF.AA. Ext, DINA

    DD

    182

    ESCOBAR SALINAS RUTH MARÍA

    27

    Estudiante de danza u de Chile

    740630

    Londres 38, Santiago

    RM

    DINA

    DD

    183

    ESPINOZA GONZÁLEZ LUIS ALFREDO

    25

    Electricista y ex GAP

    781210

    Mendoza, Argentina

    AR

    DD AR

    184

    ESPINOZA HENRÍQUEZ MAMERTO EULOGIO

    26

    Ex estudiante dibujo técnico U de temuco

    740917

    Stgo

    RM

    DINA

    DD

    185

    ESPINOZA MÉNDEZ JORGE ENRIQUE

    24

    Estudiante filosofía u de Chile

    740618

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    186

    ESPINOZA PARRA JUAN ELÍAS

    35

    Fotógrafo

    831229

    Andes c/ Gral Barbosa, Stgo

    RM

    CNI

    M/1

    187

    ESPINOZA POZO MODESTO SEGUNDO

    32

    Empleado, rondín

    740822

    Pobl. Villa Lo Arrieta, Peñalolén, Stgo

    RM

    Operación conjunta

    DD119 O

    188

    ESPINOZA SANTIC JOSÉ ENRIQUE

    24

    Cabo 2º FACH

    731026

    Academia Politécnica Aeronáutica, Stgo

    RM

    FACH

    M/1

    189

    ESPINOZA VALENZUELA JUAN SEGUNDO

    27

    Obrero agrícola

    730830

    Fundo Nehuente, Carahue, Temuco

    IX

    Ejército

    DD (CNE)

    190

    FARIAS SILVA GUSTAVO ADOLFO

    21

    Obrero

    Casino Escuela de Ingenieros, San Antonio

    V

    Ejército

    M/1

    191

    FARIAS VARGAS GUSTAVO MANUEL

    23

    Obrero

    730922

    San Antonio

    V

    Ejército

    DD

    192

    FELMER KLENNER JOSÉ LUIS

    20

    Estudiante agronomía

    731019

    Chamiza – Base Tepual, Puerto Montt

    X

    FACH

    M/1

    193

    FERNÁNDEZ JULIO CÉSAR

    24

    Artesano uruguayo

    731011

    Vía pública en Santiago

    RM

    Civiles armados

    DD

    194

    FERNÁNDEZ RIVERA JORGE ANTONIO

    18

    Estudiante Ens. Media

    850905

    Posta Hospital Barros Luco, San Miguel

    RM

    Civiles no identificados

    M/1

    195

    FERNÁNDEZ ZAPATA CARLOS JULIO

    26

    Ex estudiante economía y sociología U Concepción

    740910

    Calle Frontera 2857, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    196

    FERREIRA RAMOS SCALTRITTI DANIEL

    38

    uruguayo sin datos

    870115

    Posta 3, Stgo

    RM

    Investigaciones

    M/1

    197

    FIORASO CHAU ALBANO AGUSTÍN

    23

    Profesor educ.media

    740617

    Maruri, Independencia, Stgo

    RM

    Carabineros

    DD119 O

    198

    FLORES DURÁN MANUEL GENARO

    28

    Dirigente Político

    830419

    Villaseca frente al nº 185 y Capitán Orella, Stgo

    RM

    CNI

    M/1 VP

    199

    FLORES DURÁN SERGIO GABRIEL

    29

    Técnico electricista

    811211

    Rivadavia 6674, San Joaquin, Stgo

    RM

    CNI, carabineros, Investigaciones

    M/1

    200

    FLORES PÉREZ ARCADIA PATRICIA

    27

    Estudiante de periodismo

    810816

    Santa Petronila 644, Quinta Normal, Stgo

    RM

    CNI

    M/1 VP

    201

    FLORES PÉREZ JULIO FIDEL

    22

    Estudiante ingeniería ejec, minas UTE, Antofagasta

    750110

    Sta Teresa 9080, parad 27 Gran Av. La Cisterna, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    202

    FLORES PONCE SERGIO ARTURO

    23

    Estudiante filosofía U de Chile

    740724

    vía pública, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    203

    FLORES UGARTE NÉLSON

    770218

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF AA AR

    DD AR

    204

    FRANKOVICH PÉREZ MARÍA DE LA LUZ

    46

    Dueña de casa

    730913

    PostaCentral, Santiago

    RM

    Carabineros

    M/1

    205

    FRITZ MONSALVE EULOGIO DEL CARMEN

    30

    Minero

    750221

    Bascuñan Guerrero, Stgo

    RM

    DINA

    M/1 VP

    206

    FUENTEALBA CALDERÓN ISAIAS JOSÉ

    29

    Jefe Complejo maderero

    731010

    Puente Villarrica sobre el Río Toltén

    X

    Operación conjunta

    DD Liquiñe

    207

    FUENTEALBA FUENTEALBA FRANCISCO JAVIER

    26

    Joyero y ex estudiante medicina vet. U Austral

    740713

    Sto Domingo 573, depto 33, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    208

    FUENTES ALARCÓN JORGE ISAAC

    28

    Sociólogo

    750517

    Asunción, Paraguay

    PAR

    DINA

    DD

    209

    FUENTES RAVANAL JUAN GUILLERMO

    24

    Obrero

    730918

    Recinto militar Quilmo, Ñuble

    VIII

    Ejército

    M/1

    210

    FUENTES RIQUELME LUIS FERNANDO

    23

    Estudiante biología U de Chile

    740920

    Bilbao c/ Amapolas, Providencia -Lyon, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    211

    FUENTES ZAMORANO JUAN ABELARDO

    26

    Practicante y ex soldado

    750612

    Trayecto Stgo – Quillota

    V

    Ejército

    M/1

    212

    FUENZALIDA LOYOLA SERGIO MANUEL

    55

    Obrero y comerciante

    760628

    Villa O’Higgins, la Florida

    RM

    DINA

    DD GJ76

    213

    FUENZALIDA ZURITA ANDRÉS FERNANDO

    33

    s/d

    791127

    Pedro de Valdivia c/ Las Encinas

    RM

    Carabineros

    M/1

    G – K

    214

    GAJARDO WOLFF CARLOS ALFREDO

    34

    Arquitecto, académico U de Chile

    740920

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    215

    GALINDO RAMIREZ MARÍA

    26

    Secretaria administrativa

    760722

    Stgo

    RM

    DINA

    DD

    216

    GALLARDO AGUERO NÉSTOR ALONSO

    25

    Estudiante ingeniería comercial

    740917

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    217

    GALLARDO MORENO CATALINA ESTER

    29

    Secretaria

    751119

    Fundo La Rinconada, Maipu, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    218

    GALLARDO MORENO ROBERTO

    25

    Vendedor

    751117

    Bio Bio con Waldo Silva, Stgo

    RM

    Ejército

    M/1 VP

    219

    GALLARDO PACHECO ALBERTO RECAREDO

     Adriana, vi un error en el listado, mi abuelo Alberto Gallardo Pacheco, no era miliatnte del MIR. Favor corregir. Saludos BEto

    751119

    220

    GANGA TORRES LUIS ANDRÉS

    21

    Comerciante

    751119

    Fundo La Rinconada, Maipú, Stgo

    RM

    DINA

    M/1

    221

    GANGOTENA VALLEJOS ALFREDO

    22

    Estudiante U de Concepción

    Lirquén , Concepción

    VIII

    M/1

    222

    GARAY HERMOSILLA HÉCTOR MARCIAL

    19

    Estudiante pedagogía básica U de Chile

    740708

    Los Aromos 2720, depto 31, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    223

    GARCÍA FRANCO JOSÉ FELIX

    31

    Estudiante medicina U de Chile Temuco

    730913

    2º Comisaría Carabineros Temuco

    IX

    Carabineros

    DD

    224

    GARCÍA MORALES SANTIAGO SEGUNDO

    26

    Obrero maderero

    731004

    Patio Rgto Cazadores, Valdivia

    X

    Ejército

    M/1

    225

    GARCÍA VEGA ALFREDO GABRIEL

    30

    Estudiante egresado servicio social y empleado

    750118

    Quinta Vergara, Viña del mar

    V

    DINA

    DD119 O

    226

    GEDDA ORTIZ MÁXIMO ANTONIO

    26

    Periodista

    740716

    Stgo

    RM

    DINA

    DD

    227

    GHO ALARCÓN MARIO ARMANDO

    19

    Soldado conscripto ejército

    731016

    Santiago

    RM

    Ejército

    M/1

    228

    GOLSCHLICH CORDERO FRANCISCO

    28

    750705

    Mendoza, Argentina

    AR

    DD

    229

    GOMEZ ITURRA JUAN CARLOS

    27

    Empleado

    790621

    A. Lizama c/ A. Del Canto, Lo Valledor, Stgo

    RM

    Carabineros

    M/1 VP

    230

    GONZÁLEZ DE ASIS GUILLERMO

    30

    Obrero

    750912

    Stgo

    RM

    DINA

    DD

    231

    GONZÁLEZ FERNÁNDEZ HÉCTOR GENARO

    27

    Empleado y ex estudiante economía U de Concepción

    740906

    Centro de Stgo

    RM

    DINA

    DD

    232

    GONZÁLEZ GALENO EDUARDO ALBERTO

    31

    Médico pediatra

    730914

    Hospital Cunco, Temuco

    IX

    Carabineros

    DD

    233

    GONZÁLEZ GONZÁLEZ PATRICIO LEONEL

    23

    Empleado

    851210

    Concha y Toro esq Arturo Prat, Santiago

    RM

    Carabineros

    M/1

    234

    GONZÁLEZ INOSTROZA HERNÁN GALO

    26

    Empleado particular

    740815

    Bueras 172-D, depto D, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    235

    GONZÁLEZ INOSTROZA MARÍA ELENA

    22

    Profesora Educ. Básica

    740815

    Bueras 172-D, depto D, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    236

    GONZÁLEZ MANRÍQUEZ LUIS FRANCISCO

    27

    Técnico electrónico

    741003

    Paraguay 1473, La Granja, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    237

    GONZÁLEZ MELLA LUIS GENARO

    25

    Estudiante estructuras metálicas UTE

    741122

    Nueva Tres 6468, Par. 18 Gran Av., La Cisterna, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    238

    GONZÁLEZ MILLONES VÍCTOR MANUEL

    30

    Empleado

    841110

    Paso fronterizo Los Patos, Putaendo, San Felipe

    V

    Carabineros

    DD

    239

    GRANDE SWANTE

    760300

    Tucumán, Argentina

    M/1

    240

    GREZ ABURTO JORGE ARTURO

    29

    Estudiante filosofía y medicina U de Concepción

    740523

    entre Mac Iver y Miraflores, Santiago

    RM

    DINA

    DD

    241

    GUAJARDO ZAMORANO LUIS JULIO

    22

    Estudiante ingeniería u de Chile

    740720

    San Dionisio 2554, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    242

    GUARATEGUA QUINTEROS ORLANDO PATRICIO

    23

    Estudiante tecnología industrial

    760625

    Sector Lo Franco, Stgo

    RM

    DINA

    DD GJ76

    243

    GUENDELMAN WISNIAK LUIS ALBERTO

    24

    Estudiante egresado arquitectura U de Chile

    740902

    Ruiz de Gamboa 048, Las Condes

    RM

    DINA

    DD

    244

    GUERRERO CARRILLO ANGEL GABRIEL

    24

    Estudiante dibujo técnico

    760525

    Antonio Varas c/ Providencia, Providencia, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    245

    GUERRERO GUTIÉRREZ CARLOS EDUARDO

    20

    Estudiante Historia U de Chile

    741231

    Simón Bolivar 1977, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    246

    GUTIERREZ AVILA ARTEMIO SEGUNDO

    23

    Joyero

    740713

    Santo Domingo 573, depto 33, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    247

    GUTIERREZ GÓMEZ MARCELO DEL CÁRMEN

    17

    Obrero construcción

    731005

    Osorno

    X

    Carabineros

    M/1

    248

    GUTIERREZ MARTÍNEZ MARÍA ISABEL

    26

    Estudiante egresada geografía UC Valpo

    750124

    Calle Covadonga, Quilpué, Valpo

    V

    DINA

    DD

    249

    GUZMÁN SANTA CRUZ ROBERTO

    35

    Abogado

    731016

    Rgto Arica, La Serena

    IV

    Ejército

    M/1

    250

    GUZMÁN SOTO LUIS ENRIQUE

    21

    Obrero maderero

    731004

    Patio Rgto Cazadores, Valdivia

    X

    Ejército

    M/1

    251

    GUZMÁN SOTO PRÓSPERO DEL CÁRMEN

    27

    Obrero

    810920

    Remeco Alto, Neltume

    X

    CNI- Ejército

    M/1

    252

    HERRERA COFRÉ JORGE ANTONIO

    18

    Estudiante educ. Media

    741213

    La Granja, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    253

    HERRERA RIVEROS NÉLSON ADRIAN

    30

    Comerciante

    840823

    Sector Lorenzo Arenas, Vega Monumental, Concepción, VIII

    VIII

    CNI

    M/1

    254

    HILLERNS LARRAÑAGA ARTURO ENRIQUE

    29

    Médico

    730915

    Lynch 161, Temuco

    IX

    Carabineros

    DD

    255

    HUERAVILO SAAVEDRA OSCAR LAUTARO

    23

    Empleado

    770519

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF. AA. AR

    DD

    256

    IBARRA CÓRDOVA FABIÁN ENRIQUE

    27

    Contador auditor

    750117

    Jackson 870, Chorrillos, Viña del Mar,

    V

    DINA

    DD

    257

    IBARRA DURÁN LUIS ANTONIO

    24

    Obrero electricista IANSA

    730923

    Pobl. Rosita O’Higgins, Chillán

    VIII

    Militares y carabineros

    DD

    258

    IBARRA TOLEDO JUAN ERNESTO

    21

    Estudiante servicio social U de Chile

    740725

    Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    259

    INOSTROZA ÑANCO JOSÉ VICTOR

    19

    Electricista

    731025

    Valdivia

    X

    Carabineros – Ejército

    M/1

    260

    IRIBARREN GONZÁLEZ FERNANDO EUGENIO

    27

    Fotógrafo

    830207

    Abdón Cifuentes 250, Stgo

    RM

    CNI

    M/1 VP

    261

    JACCARD SIEGLER ALEXEI VLADIMIR

    25

    Estudiante universitario

    770517

    Buenos Aires, Argentina

    AR

    FF . AA. AR

    DD

    262

    JARA ARAVENA JOSÉ EDUARDO

    28

    Estudiante periodismo UC

    800802

    Eliodoro Yañez c/ Los Leones, Stgo

    RM

    COVEMA, Investigaciones

    M/1

    263

    JARA CASTRO JOSÉ HIPÓLITO

    29

    Estudiante egresado química y far. U de Concepción

    740914

    Aldunate 466, Santiago

    RM

    DINA

    DD119 O

    264

    JARAMILLO JARAMILLO LUIS

    761119

    DD

    265

    JIMENEZ CORTES LUIS CARLOS

    25

    Dibujante técnico

    730915

    Salvador Donoso 137, Barrio Bellavista, Santiago

    RM

    Agentes del estado

    DD Patio 29

    266

    JORQUERA ENCINA MAURICIO EDMUNDO

    19

    Estudiante sociología U de Chile

    740805

    intersección Arturo Prat y Eleuterio Ramírez, Sabtiago

    RM

    DINA

    DD119 L

    267

    JOUI PETERSEN MARÍA ISABEL

    19

    Estudiante economía U de Chile

    741220

    Compañía 1741, depto 4, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 O

    268

    JUANTOK GUZMÁN JACTONG ORLANDO

    26

    Estudiante egresado arquitectura U de Chile

    730912

    Cerro La Cruz, Valpo

    V

    Marina

    DD

    269

    KRAUSS ITURRA VÍCTOR FERNANDO

    24

    Estudiante universitario

    731004

    Patio Rgto Cazadores, Valdivia

    X

    Ejército

    M/1

    L – N

    270

    LABRA SAURE PEDRO CLAUDIO

    23

    Estudiante universitario

    750208

    San Miguel, Stgo

    RM

    DINA

    DD IML

    271

    LABRADOR URRUTIA RAMÓN ISIDRO

    24

    Comerciante

    741214

    Carlos Valdovinos c/ Vicuña Mackenna, Stgo

    RM

    DINA

    DD119 L

    272

    LABRIN SAZO MARÍA CECILIA

    25

    Asistente Social

    740812

    Latadía 4301-L, Las Condes, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    273

    LAGOS HIDALGO SERGIO HERNÁN

    30

    Empleado particular

    740914

    Cuatro Alamos

    RM

    DINA

    DD

    274

    LAGOS MARÍN NELSÓN ERNESTO

    30

    850923

    Chillán

    VIII

    explosión

    M/1  VP

    275

    LAGOS MARÍN OGAN ESTEBAN

    20

    Estudiante agronomía U de Concepción

    740428

    Chillán

    VIII

    Investigaciones

    DD

    276

    LAGOS MARÍN SERGIO HUMBERTO

    25

    Estudiante egresado sociología U Concepción

    750207

    San Pablo entre Cuminng y Matucana, Stgo

    RM

    DINA

    DD

    277

    LAGOS NILSSON GLORIA ESTHER

    28

    Secretaria

    740826

    Pobl. Lo Sierra block 13, depto 34, Lo Espejo, Santiago

    RM

    DINA

    DD

    278

    LAGOS RODRÍGUEZ ANTONIO APOLONIO

    32

    Técnico en minas

    790804

    camino El Cajón, parcela 36 A, El Arrayán

    RM

    CNI

    M/1 VP

    279

    LAGOS RODRÍGUEZ MARIO OCTAVIO

    34

    Obrero y comerciante

    840823

    Sector Lorenzo Arenas, Vega Monumental, Concepción

    VIII

    CNI

    M/1

    280

    LARA ESPINOZA GABRIEL VALENTÍN

    18

    Estudiante Educ. Media

    730922

    San Martín 763, Mulchén, Los Angeles

    VIII

    Carabineros y civiles armados

    DD

    281

    LARA GARRIDO CARLOS

    26

    Obrero

    731004

    Río Bio-Bio

    VIII

    M/1

    282

    LARA MUÑOZ JUAN

    34

    810916

    M/1

    283

    LARRAVIDE LÓPEZ RAÚL LEOPOLDO

    20

    Estudiante ingeniería en minas

    731017

    Cuesta Cardones, Copiapó

    III

    Ejército

    M/1

    284

    LASCHAN MELLADO FRIDA ELENA

    28

    Educadora de Párvulos

    760415

    Buenos Aires Argentina

    AR

    FF AA AR

    DD AR

    285

    LAURIE LUENGO AROLDO VIVIAN

    30

    Vendedor viajero

    740728

    Frente Hospital de Parral

    VII

    Carabineros

    DD

    286

    LAUSIC GLASINOVIC CEDOMIL LUCAS

    28

    Técnico agrícola

    750409

    Villa Grimaldi

    RM

    DINA

    M/1

    El Patio 29. Una historia de Chile

    DestacadoEl Patio 29.  Una historia de Chile

    sábado, 11 de julio de 2015

    Todo está clavado en la memoria

    Patio 29
     
    El Patio 29 es un terreno del Cementerio General de Santiago de Chile, que fue usado durante el Régimen Militar para enterrar clandestinamente a ejecutados políticos.
    Este lugar estaba destinado como fosa común para sepultar a personas indigentes, pacientes psiquiatricos y quienes morían en la calle sin ser identificadas por sus deudos (NN). Sin embargo, desde septiembre de 1973 hasta 1982, sus tumbas fueron usadas para ocultar a víctimas de la Dictadura Militar.
    En 1991 comienzan las primeras exhumaciones de los restos y se da inicio a las investigaciones orientadas a identificarlos. El total de sepulturas exhumadas fueron 107, encontrándose en ellas 124 restos óseos.

    https://youtu.be/PDtLyK2w09Q

    Las voces contingentes de los Hijos- Desde Venezuela nieto de Allende acerca de Leopoldo López

    DestacadoLas voces contingentes de los Hijos- Desde Venezuela nieto de Allende acerca de Leopoldo López

    NO EN NOMBRE DE ALLENDE NI DEL SOCIALISMO
    Pablo Sepúlveda Allende,

    ¨*médico, nieto de Salvador Allende.
    20 de Septiembre, 2015

    ¿Cómo leer, cómo entender dichas afirmaciones teniendo en cuenta la historia reciente de Chile, su historia personal y nuestra propia historia familiar? Historia que fue marcada justamente por este tipo de violencia desenfrenada y llena de odio.

    Inaceptables y dolorosas son las declaraciones de la Presidenta del Partido Socialista de Chile en contra de la condena de Leopoldo López, dirigente opositor declarado culpable por incitación a la violencia y otros delitos enmarcados en un plan declaradamente sedicioso llamado “La Salida”(1) que condujo a una fuerte ola de violencia callejera de tendencia fascista que duró varios meses y que costó la vida de 43 seres humanos además de millonarias pérdidas materiales. Declaraciones tan desafortunadas como desinformadas en que la Senadora, hija de Salvador Allende, dice: “no logro entender que un opositor que haga una acción que no tiene ninguna violencia, que manifiesta su opinión crítica a un gobierno pueda ser encarcelado”. ¿Cómo leer, cómo entender dichas afirmaciones teniendo en cuenta la historia reciente de Chile, su historia personal y nuestra propia historia familiar? Historia que fue marcada justamente por este tipo de violencia desenfrenada y llena de odio.
    El condenado dirigente político Leopoldo López hizo un llamado abierto y público, claramente dirigido a la insurrección, “al alzamiento”, a “permanecer en las calles hasta lograr la salida del gobierno”, “hasta que logremos sacar a quienes nos están gobernando”; que como decíamos condujo a unos meses de violencia política que buscaba el derrocamiento de un gobierno legítimo y con gran apoyo ciudadano, como decir que la acción premeditada del sedicioso plan “La Salida” es “una acción que no tiene ninguna violencia”, que solo “manifiesta su opinión crítica a un gobierno”. Peor aún, cómo calificar a López “preso de conciencia” cuando además de lo referido fue uno de los protagonistas más visibles y violentos de la represión del régimen golpista que derrocó por 48 horas a Hugo Chávez el año 2002. ¿Por qué hacer semejantes y desafortunadas declaraciones, tan reduccionistas, tan desinformadas, tan doble estándar? “A nombre personal” y “como Presidenta del Partido Socialista de Chile” sabiendo perfectamente que quien habla es la hija de Salvador Allende. ¿Por qué hablar de Leopoldo López y callar sobre los múltiples crímenes y atrocidades que se cometen a diario en nombre de la supuesta lucha antiterrorista, la democracia y la libertad?
    Creo que hay respuestas más de fondo y que tienen que ver con lo ideológico, sobre conceptos sobre el Socialismo y el Neoliberalismo, etc… pero en este caso sobre todo se evidencia un doble estándar cuando se habla de Democracia y Derechos Humanos, cuando hay una valoración y un juicio condenatorio a priori al hablar de estos temas en los casos de Venezuela y Cuba, y cuando por otro lado no se dice nada, no se señala, no se condenan, por ejemplo, los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado de Israel contra el Pueblo Palestino, las fosas comunes del Uribismo en Colombia, las torturas en la cárcel de Guantánamo, la terrible desaparición de 43 estudiantes normalistas en México hace un año!…, por qué el silencio ante los Presos Políticos Mapuche, el asedio y represión brutal a las Comunidades Mapuche por parte del gobierno que representa? O simplemente las guerras genocidas promovidas y auspiciadas por el gobierno de los EEUU en el mundo, etc… ahí no hay denuncias, solo hay silencio.
    Por otro lado está lo pragmático de la política, el desviar la atención de los problemas internos; cuando el gobierno de Chile está pasando sus peores momentos en términos de legitimidad ante la ciudadanía, cuando la clase política está valorada de forma tan negativa, cuando los escándalos de la corrupción estructural de la política en Chile (si, de ese Chile supuestamente tan incorruptible) salen a la luz. La llamamos corrupción estructural e inmoral (y de cierta forma hasta “legalizada” en la actual Constitución heredada de Pinochet), porque ahora se sabe hasta qué niveles se ha prostituido la política ante el poder económico de las grandes empresas, de las familias más poderosas, de las grandes fortunas económicas que financian las campañas de los políticos en todos los niveles y en casi todos los sectores y casi a todos los partidos políticos.
    Pero lo peor y más inmoral, es cuando empresas expoliadas y enajenadas al Estado chileno durante la dictadura pinochetista, empresas estratégicas que fueron entregadas, por ejemplo al entonces yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y quien a través de la empresa Sociedad Química Minera de Chile (SOQUIMICH) aparece entregando millonarias sumas de dinero a campañas de políticos de los partidos del actual gobierno, incluyendo gente del Partido Socialista, el mismo partido que fundara Salvador Allende, gente como el senador Fulvio Rossi (que incluso se entrevistó con Enrique Capriles en su última visita a Chile) quien ha sido llamado a declarar por boletas facturadas a la empresa controlada por el ex yerno de Augusto Pinochet; asimismo con Milton Lee Guerrero, ex tesorero del Partido Socialista. Por otro lado esta gente como Enrique Correa, importante dirigente político durante el Gobierno de la Unidad Popular y que ahora es importante lobbysta de la Consultora Imaginacción que le ha hecho asesorías a SOQUIMICH, al grupo Penta y al grupo Luksic, todos grupos económicos financistas de la política chilena y que además en absoluta incoherencia ideológica y ética, es Vice-Presidente de la Fundación Salvador Allende….
    Por último, no se puede dejar de comentar sobre las declaraciones de Felipe González, para quien “Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que Maduro”, opiniones como estas son un real insulto a los derechos humanos y a la historia, un insulto a las millones de víctimas de las dictaduras latinoamericanas. Estas declaraciones se enmarcan en la misma campaña internacional contra Venezuela, de la cual desafortunadamente se ha hecho eco la senadora Isabel Allende. Esto no es casualidad porque el señor Felipe González y el PSOE son el referente ideológico del Partido Socialista de Chile de pos-dictadura. Cabe preguntarle a la dirección del Partido Socialista de Chile, que sufrió en carne propia los horrores y las atrocidades de la dictadura pinochetista, si está de acuerdo con que semejante camaleón político, que con estas declaraciones mostró sin vergüenza su falta total de ética, siga siendo su mentor político.

    (1) El plan ‘La Salida’ derivo directamente en las protestas violentas, las llamadas “guarimbas”, que azotaron viarias ciudades de Venezuela durante más de dos meses donde el odio político se apodero de sectores importantes de la oposición, solo con mencionar que en muchos sectores sociales donde se realizaban las ‘guarimbas’, en postes y semáforos se colgaban del cuello a muñecos vestidos de rojo, en alusión a los simpatizantes del chavismo, también hubo mucho hostigamiento y amenaza a las familias que reconocían como simpatizantes del gobierno en los sectores donde predomina la oposición y donde se realizaban las ‘guarimbas’, por lo demás sectores siempre de clase media alta o alta.


    *Pablo Sepúlveda Allende es médico y es nieto del Presidente Salvador Allende.

    Pablo Sepúlveda es hijo de Carmen Paz Allende (la mayor de las tres hijas de Salvador y Hortensia Bussi) y Héctor Sepúlveda. Nació en México, producto del exilio de su familia, regresó a Chile y luego se fue a Cuba, a La Habana, donde primero estudió fisioterapia y después derivó a medicina.Validó su título en Chile y actualmente ejerce su profesión en la Amazonia.
    NOTA: SOLICITAMOS LA MAYOR DIFUSION POSIBLE DE ESTE ARTICULO.

    Leer más acerca Pablo Sepulveda Allende

    http://actualidad.rt.com/programas/entrevista/166708-entrevista-pablo-sepulveda-allende-nieto-salvador

    Destacado

    La literatura de posmemoria. Los Hijos

    Cultura - El Mostrador

    Los niños de la represión chilena llenan los silencios con literatura

    por 7 julio 2015

    Los niños de la represión chilena llenan los silencios con literatura
    Los jóvenes criados durante la dictadura de Pinochet ya son una destacada generación literaria. Comparten una reconstrucción de la memoria entre lo íntimo y lo político.
    • Ricardo de Querol Alcaraz, Redactor jefe de El País

    Dos niñas fuman sus primeros cigarrillos y toman restos de bebidas alcohólicas a escondidas aprovechando la escasa atención de los adultos durante la fiesta en casa de una de ellas. No entienden la excitación con que se festeja el triunfo del ‘no’ en el plebiscito que acabó con la dictadura de Pinochet en 1988. Entre los mayores saltan, en medio del júbilo, viejos rencores -“hocicóndemierda, cagón, tú no brindas por nadie, hijodeputa”-, así que las niñas prefieren concentrarse en su iniciación en los vicios.

    Es el punto de partida de La Resta, de Alia Trabucco (Santiago, 1983), una de las sorpresas de la temporada literaria en Chile. Los nacidos en los años setenta y ochenta, que eran niños durante la represión, a los que sus padres protegían callando antes que compartiendo, son hoy una destacada generación de narradores. Su mirada tiene puntos en común: el primero es un intento de rellenar los huecos que dejaron esos silencios. Lo autobiográfico tiene así un fuerte peso en sus obras, en las que la memoria pasa de lo íntimo a lo político. Tienen una visión crítica de la transición a la democracia en su país. Coinciden en el gusto por el cuento o la novela breve. Y abundan algunos rasgos estilísticos: muchos ejercen una prosa directa, casi cinematográfica, de frases cortas. Pero también se ven influencias de la poesía y del vanguardismo, formatos arriesgados. En algún caso, el minimalismo se lleva al extremo.

    Sergio Parra, veterano y muy respetado librero y editor que dirige Metales Pesados, sostiene que desde el boom no aparecía en América Latina una generación de narradores tan reconocible como esta. “Comparten lo mismo: escuchan igual música, ven películas, hacen guiones, programas de humor. Tienen influencia de lo multimedia, de la performance. No tienen miedo a escribir. Y no necesitan ser autores de una gran novela”. Su obra, repartida a menudo en libros de pocas páginas, se lee cómo un puzle. Están lejos de la grandilocuencia.

    Las referencias más claras son Roberto Bolaño, el autor maldito que alcanzó la gloria después de muerto con su novela 2666, y el poeta Nicanor Parra. Alberto Fuguet, uno de los que se rebeló contra el realismo mágico en McOndo (Mondadori, 1996), o el argentino César Aira son otras de las influencias destacadas. Babelia dialogó con diez de estos autores en Santiago de Chile, Valparaíso, Londres y (vía electrónica) Nueva York. Estas son sus reflexiones.

    Literatura de hijos

    La expresión Literatura de hijos la utilizó Alejandro Zambra (Santiago, 1975) para titular un capítulo de Formas de volver a casa (Anagrama, 2011), una exploración de su propio pasado. “Los de mi generación vivimos la democracia y la adolescencia al mismo tiempo. Nos dimos cuenta de que solo la segunda era totalmente cierta”, explica este autor entre clase y clase de las que imparte en la Universidad Diego Portales. “En los 90 tuvimos una sensación de orfandad muy grande. Se daban los problemas por archivados, pero advertimos que no lo estaban”. Y añade: “Para explicar cualquier cosa en Chile tienes que ir a la dictadura. Es muy difícil no hablar de ella”.

    Para la crítica Lorena Amaro, la de los hijos es “una literatura cargada de culpas: la dictadura fue tan larga que dio tiempo a que los niños crecieran y entendieran lo que estaba ocurriendo, pero no duró tanto como para que pudieran combatirla realmente”. Así que, lejos de la épica, estos escritores denuncian “el mutismo de la clase media, su servilismo ante las élites y su complicidad con los atavismos del poder en Chile”.

    Lina Meruane (Santiago, 1970) manifiesta su “espanto” ante la expresión “hijos de la dictadura”. “Qué castigo, pienso, que ese sea el nombre que se dio a esa generación como si hubiéramos sido parte”. Esta autora identifica la literatura de “posmemoria” como “relatos de segunda mano donde los narradores se hacen cargo como pueden de lo que vieron a medias o intuyeron”, explica por correo electrónico desde Nueva York. En el 2000, Meruane publicó Cercada (reeditada por Cuneta), sobre la relación entre hijos de un torturador y de sus víctimas. “Mi generación abordó este tema muy pronto”, dice. Pero ahora están surgiendo distintos puntos de vista, entre los que destaca el de Trabucco, porque en su libro “la memoria es una cosa cenicienta: irrespirable y difícil de sacudirse”.

    En un pub de Londres, donde reside, Alia Trabucco analiza la marca de los de su edad: “La diferencia de la literatura de hijos tiene que ver con rescatar otros afectos: esta generación no aborda el pasado solo desde el homenaje, sino también cuestionando, interpelando. Surge algo más afilado. Una aproximación más incómoda que en otras narrativas”. En La resta (Demipage, 2015), tres de aquellos niños se reencontrarán como jóvenes para un viaje (casi una fuga) en el que les perseguirán los fantasmas de sus infancias. Un pasado no tan inocente según su relato. “Hay algo terrible en la infancia, que siempre es narrada a posteriori para construir una identidad”.

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    Infancias siniestras

    Es una seña de identidad de esta generación: entienden la memoria de la infancia como algo reconstruido, por uno mismo y por la familia, a lo largo de la vida. Poco fiable. Space Invaders (Alquimia, 2013), de Nona Fernández (Santiago, 1971), es una novela breve entre nostálgica y terrorífica en que los recuerdos de alumnos de los colegios de los ochenta se enredan con los sueños de los adultos que los reviven. La misma autora escribió Fuenzalida (Random House Mondadori, 2012), el intento de una mujer de reconstruir la vida de un padre ausente, un maestro de artes marciales implicado sin quererlo en el horror. En ambas la frontera entre lo autobiográfico y la ficción es muy difusa.
    “La conducción de la memoria es muy subjetiva”, admite Nona Fernández. “De los escolares de un mismo curso, nadie recuerda lo mismo. No creo en la memoria oficializada. Había muchos agujeros negros, cosas que se inventaron. Fuimos una generación rara que tuvo lucidez y conciencia de lo que ocurría pero no llegaba a entenderlo. Nos quedamos sin respuestas: algunas siguen sin llegar. En unos casos porque el dolor fue demasiado grande; en otros porque eran de los que no querían saber”. En estos libros abundan los saltos en el tiempo, las tramas paralelas en el presente y en un pasado de miedo, sangre y plomo. Y se indaga, con esa perspectiva, en el destino de tantos desaparecidos: los miles que liquidó el régimen y también los que se escondieron tras identidades falsas.

    También son frecuentes las miradas al espacio íntimo, a lo doméstico y familiar, que señalan debilidades de la condición humana. Un ejemplo es Alejandra Costamagna (Santiago, 1970), quien escribe cuentos tan inquietantes como los reunidos en Animales domésticos (Mondadori, 2011), donde utiliza como pretexto la presencia de las mascotas para presentarnos a una galería de personas presas de la incomunicación. Costamagna pone el foco en el detalle, en “las mierditas del día a día, los conflictos que están tapados por una superficie de aparente calma”.

    Minimalismo

    De la tendencia a la concisión es un ejemplo la propia Costamagna. La autora ha reescrito su primera novela, En voz baja (LOM, 1996), comprimiéndola tanto que la ha convertido en un cuento de 35 páginas, incluido en Había una vez un pájaro (Cuneta, 2013). En voz baja fue una obra emblemática de la literatura de hijos porque se publicó a mediados de los 90, “cuando la dictadura había dejado de ser tema (ah, eso querían)”. Pero, al revisar aquella obra de una veinteañera (una “mocosa” en lo literario, admite), Costamagna entendió que había “ruido, sobreexplicaciones, personajes-maquetas y un lenguaje altisonante”, se justifica en el epílogo. Ahora ha reducido la historia enfocándola al conflicto entre una hija y su padre en los años setenta “y punto”.

    Alejandro Zambra ha escrito novelas cortas como Bonsái (Anagrama, 2006), el relato sobre una pareja que comparte el erotismo y las lecturas, y que empieza contando el final. Sus obras no suelen alcanzar el centenar de páginas. Tampoco su último libro, Facsímil (Sexto Piso, 2015), que da un nuevo salto formal: el texto se estructura como un examen de acceso a la universidad (la Prueba de Aptitud Verbal), en el cual el alumno se sitúa ante fragmentos de textos que debe ordenar, o descartar en parte. Con ese esquema se presentan pequeñas historias o reflexiones del autor sobre los temas que le importan, algunos muy cotidianos (¿por qué ya no se saluda en los ascensores?) y que adquieren nuevos sentidos, o más a menudo mantienen el mismo, según decida el lector. Con este formato “se volvió muy relevante la posibilidad de desordenar todo, de eliminar los detalles y las redundancias. Empezó como una parodia y acabó en autoparodia. Una parodia amarga”, explica su autor.

    Lo íntimo, lo personal

    Muchos escritores chilenos participan de la tendencia (global) de que el escritor se ponga a sí mismo como personaje. Aunque, subrayan, la autoficción también tiene algo de mentirosa. “La honestidad de un escritor es con su tiempo, no con su vida”, opina Zambra. “Y la ficción no es lo opuesto a la verdad, ¡como si la vida no incluyera los sueños!”. Nona Fernández lo explica de otra manera: “Estamos en un momento en que la gente se disfraza menos. Y por tanto puede ponerse a sí mismo como personaje”.

    Rafael Gumucio (Santiago, 1970) se ha puesto de personaje una y otra vez. Es el autor de Memorias prematuras (Debate, 2000), un libro rompedor por dos motivos: el primero, que escribir unas memorias antes de cumplir los 30 no es lo más habitual; el segundo, que aportaba el punto de vista del exiliado. El autor -también periodista y humorista, presentador de espacios en radio y televisión- pasó su infancia en Francia, donde se había refugiado su familia, y regresó a Chile a los 14 años. “Fue un shock. Ese país al que volvía no era mi país, porque no tenía ningún recuerdo de él. Así que era un descubrimiento que tenía que hacer en voz baja”. Gumudio reflexionaba sobre el sentimiento del desarraigo en una obra que vincula lo personal, y por tanto emocional, y lo político. “Era una confesión de fragilidad, escrita más desde la duda que de la certeza”.

    Gumucio no solo ha sido personaje él mismo, sino que hizo protagonista a su abuela, una gran influencia en su vida, en Mi abuela, Marta Rivas González (Ediciones UDP, 2013). El autor considera a esa mujer de vida intensa, exiliada dos veces, “el hombre de la familia”, un modelo de virilidad. “Vengo de un mundo donde no somos del todo chilenos, franceses ni españoles”, dice Gumucio, quien también ha residido en España y en Estados Unidos. Y sigue explorando su pasado de nómada. Su nueva novela, Milagro en Haití (Literatura Random House, 2015), se basa en otra experiencia familiar. En ese país caribeño residió su madre, un tiempo en que vivió un golpe de Estado y una severa infección tras una operación estética, los puntos de partida de la novela. Pero él asegura que las coincidencias acaban ahí y todo lo demás es ficción.

    Lina Meruane también sale de su país pero no de sus raíces familiares en Volverse palestina (Literatura Random House, 2015), la crónica de su viaje al pueblo de sus abuelos, en Cisjordania. Una estancia que despertó en ella una “conciencia más política de lo palestino”, y que le hizo fijarse más en el violento presente que en la nostalgia del origen.

    Otros episodios negros

    Y es que no solo de la dictadura y de la transición escriben los jóvenes autores chilenos. A sus 28 años, Diego Zúñiga (Iquique, 1987) ha tenido éxito con su segunda novela, Racimo (Literatura Random House, 2015), un relato en torno a la desaparición de más de una decena de chicas adolescentes que estudiaban en un colegio en Alto Hospicio, en el desértico norte de Chile. Aquel episodio aún duele: los familiares de las víctimas se toparon con la incomprensión, desidia e incompetencia de las autoridades (un miembro del Gobierno llegó a sugerir que las chicas se habían fugado y lo relacionó con su “promiscuidad”) hasta que se descubrió que era un psicópata el que estaba detrás de 14 muertes en la zona. Sin pretenderlo, a Zúñiga le salió una novela negra -él dice que no es autor de género-, ambientada en un lugar desolador e inquietante, donde además se ubicaba una fábrica de armas de racimo, hoy prohibidas. “El cementerio perfecto”, explica Zúñiga. “No me interesaba el asesino en serie, hablo de la herida del país, que está lleno de casos así”.

    Si Zúñiga nos lleva al lejano norte de Chile, donde nació, la poeta Gloria Dünkler (Pucón, 1977) es del extremo sur. Y sus historias se sitúan en esa tierra fría y remota pero se remontan un siglo atrás. Tras la independencia, miles de colonos alemanes fueron asentados en el sur para garantizar la consolidación de ese territorio; los indígenas mapuches, a su vez, fueron desplazados a los cerros, porque no se les consideraba aptos para el trabajo agrario. En ese contexto se sitúan sus dos poemarios: Füsche von Llafenko (Ediciones Tácitas, 2009) y Spandau (2012). El primero se centra en el desencuentro entre alemanes y mapuches. En el segundo, se habla de los criminales de guerra nazis refugiados allí, como Walter Rauff, reclamado por Alemania y a quien Allende no fue capaz de extraditar. La tercera entrega, que se llamará Yatagan, aborda un asunto polémico: la matanza, el 5 de septiembre de 1938, de unos 60 jóvenes nacistas (con c, variante autóctona de la ideología hitleriana) al aplastarse un conato de revolución pretendidamente nacional-socialista.

    “Es un tema tabú, incómodo”, confiesa la autora. “Fue una masacre pero, como las víctimas eran de tendencia nazi, no fue recordada. No está en el canon de lo políticamente correcto”. La poeta, descendiente de alemanes y españoles, quiere combatir ese olvido. Pero asegura que inició esta serie sin otro objetivo que “una búsqueda personal, una indagación en la sombra del yo”.

    Fenómeno independiente

    Dünkler, quien se expresa sorprendida por la repercusión de su obra, es un ejemplo de la pujanza de las editoriales independientes, una de las claves del momento literario chileno. Otro caso llamativo es el de Natalia Berbelagua. La joven escritora de Valparaíso (nacida en Santiago en 1985) alcanzó notoriedad con Valporno (Emergencia Narrativa, 2012) una colección de cuentos de sexo descarnado, que aborda lo más oscuro y sucio que ocurre puertas adentro en contraste con una sociedad en apariencia muy formal. Para su redacción se sirvió de ideas que dejaban internautas anónimos en su blog sobre erotismo. Valporno fue un grito punk, una provocación que salió del circuito de lo underground tras ser elogiada por Nicanor Parra (cuentos tan pornográficos como buenos, dijo el poeta). La autora creó allí a dos personajes llamativos, Elías y Alicia, una pareja que se trata sin ternura alguna y que revela que “la felicidad es una mentira”.

    Si Valporno trataba de la perversión hasta lo repulsivo, La bella muerte (2013) continuaba esa línea fijándose en la crueldad extrema. Sin embargo, su tercer libro, Domingo (2015), da un giro y aborda sus recuerdos de infancia, adolescencia y juventud en forma de diario íntimo y en un tono de gran melancolía. Berbelagua explica en una terraza de Valparaíso, ciudad portuaria y por tanto canalla, que lo suyo ha sido el “humor negro”, inhabitual en la literatura chilena. “En Valporno quise golpear; era más joven y tiene la rebeldía de aquellos años. Domingo está hecha de microficciones que forman una historia completa”. Y ahí destaca, de nuevo, una mirada nada inocente sobre la niñez: “Yo trato el horror cotidiano”, dice. “La infancia como terreno feliz no es tal”.
    Como no todo lo alternativo se entiende bien, a Natalia Berbelagua le preguntan a menudo si es sadomasoquista, como a Gloria Dünkler algunos la miran mal por si es nazi. No todo el mundo supo leer sus obras.

    Una mirada escéptica

    Carlos Franz (Ginebra, 1959) no pertenece a esa oleada de veinte, treinta y cuarentañeros, sino a la generación que era madura durante la transición. Al pedirle opinión sobre los que van detrás, discute el concepto: “Hay gente muy diversa”. Sí observa un cierto gusto por tendencias minimalistas, por una estructura muy tenue y delgada, pero eso, señala, ya se hacía en EE UU en los años sesenta. “No hay tendencias dominantes sino una ausencia de líderes. Como en la política”, señala. Con esa reserva, elogia a Zambra por su “oído poético”. Y lo enmarca en una tradición chilena de autores apegados al realismo y al intimismo. Porque el realismo mágico, remarca, “nunca prendió en Chile”, con la única excepción de Isabel Allende, a quien considera casi caribeña “aunque ella no lo sepa”.

    Franz, que ha residido en Berlín (y en Madrid), sostiene que en Chile nunca se ha hecho una revisión del pasado como en Alemania, donde se interrogaron sobre su pasado “de forma compleja y no simplista”. En Almuerzo de vampiros (Alfaguara, 2007), el autor sitúa a un estudiante en un submundo nocturno de pícaros que se ocultaba del toque de queda, donde topará con el fantasma de uno de sus mejores profesores, transformado en un buscavidas que habla una grosera jerga. El lenguaje como disfraz. Pero Franz nunca pretendió hacer una historia de la dictadura, sino que busca valores universales. En este caso: “Las bellas palabras e ideas no valen nada ante la mierda que es este mundo”.

    Y Franz advierte contra las lecturas críticas de la transición iniciada en 1988 que abundan hoy. “La transición chilena fue algo extraordinario. Sin un tiro, sin una gota de sangre. Fue inclusiva y con éxito económico”, sostiene. Pero admite que “la fórmula se ha vuelto insuficiente”. Y observa, en un país agitado socialmente, “peligrosas tendencias populistas”.

    La crisis chilena actual

    Muchos de los autores jóvenes chilenos expresan cierta sintonía con el movimiento de protesta, encabezado por los estudiantes, que sacude el país desde 2011, el año en que el activismo se destapó a escala global. A las demandas sociales se ha sumado la denuncia de la corrupción tras un escándalo que ha implicado al hijo de la presidenta Bachelet, cuya valoración popular ha caído en picado.

    Es rotunda en su visión Alia Trabucco: “La crisis en Chile ha sido una bendición. Se ha destapado cómo se ha hecho política. Chile es una gran fractura social, en la que todos compiten con todos”. La autora cree que la sociedad se ha levantado contra el “ultracapitalismo”, herencia de la dictadura nunca cuestionada. Desde las aulas, Zambra pone el foco en el drama de los estudiantes obligados a endeudarse de por vida para pagarse la universidad, lo que ve “aberrante”. Las protestas, afirma, “tienen algo que ver con un cambio generacional y cierta autonomía de pensamiento”. Pese a todo, dice mantener esperanzas en la reforma de la Constitución -aún rige la que dejó Pinochet, aunque enmendada- que prometió Bachelet.

    Gumucio admite que vio con esperanza el inicio de las movilizaciones, pero teme “su deriva y la reacción de la derecha sociológica, que es temible”. En un pulso cada vez más crispado, “todo el mundo está siendo desenmascarado, y al que no le importe ser un monstruo ganará”. Zúñiga sostiene la idea de que en 2011 se despertó dormido. “La transición pareció muy ordenada y que dejaba un país próspero, pero no estábamos tan bien”. Aunque se muestra humilde: “Es cómodo hablar mal de la transición cuando uno no la vivió realmente”.

    El librero Sergio Parra analiza a estos autores en función de su momento político: “Es una generación muy honesta. Han hecho la transición a la adultez en una sociedad sin transparencia y sin autoridad. Es curioso: sus padres venían de lo autoritario, ahora no hay autoridad”.

    ¿Reproche a los padres?

    En la construcción de un nuevo discurso sobre la dictadura por parte de los que eran niños está implícito un cierto reproche a la versión anterior, la de sus padres. Pero los autores que han pasado los cuarenta años, muchos padres a su vez, quieren ese choque. “Me siento en paz con ellos. Logro entenderlos”, afirma Nona Fernández. Para Alejandra Costamagna, en los libros de los autores de su edad se escucha “la voz del hijo como la de un detective. Pero no ya haciendo un ajuste de cuentas con sus padres, sino poniéndonos en su lugar”.

    Gumucio es más directo: “Yo ya pasé la etapa de reproche y ahora estoy en la etapa de ser padre y culpable yo”. Este autor cree que en vez de mirar a otros, lo nuevo es una literatura de “qué hicimos nosotros”, en la que cada uno se responsabilice por haber sido parte “de un falso paraíso, de ese país en crecimiento pero muy desigual”.

    Para Lina Meruane, los autores de su generación “portan cierta culpa de sobrevivencia o incluso de privilegio cuando los padres y madres estuvieron a favor del régimen. Por mucho tiempo parecía que todos las novelas o los testimonios eran escritos por los mártires, o por los hijos de esos héroes de la izquierda, pero esa escena empieza a trizarse, se ha vuelto más compleja y en cierta medida, no siempre, más interesante”. Como Alejandro Zambra, que no ha dudado en narrar sus desencuentros con sus padres derechistas.

    En Formas de volver a casa Zambra lo explica con belleza: “No quiero hablar de inocencia ni de culpa; quiero nada más que iluminar algunos rincones, los rincones donde estábamos. Pero no estoy seguro de poder hacerlo bien. Me siento demasiado cerca de lo que cuento. He abusado de algunos recuerdos, he saqueado la memoria y, también, en cierto modo, he inventado demasiado”.

    Clases de letras chilenas para el verano español

    Los literatos de Chile son protagonistas de dos eventos en el verano cultural español, al protagonizar dos ciclos de conferencias en Santander y Cartagena. Estos son los programas:

    Encuentro ‘Nueva literatura chilena’. Universidad Internacional Menénez Pelayo, Santander. Del 15 al 17 de julio. Miércoles 15: Jorge Edwards, Juana Martínez Gómez y Alejandra Costamagna. Jueves 16: Niall Binns, María Ángeles Pérez López y Gloria Künkler. Viernes 17: Pablo Simonetti, Carlos A. Franz y mesa redonda con estos dos autores más Edwards, Dünkler y Costamagna, moderado por Daniella González Maldini. Dirigido por Dámaso López García. Patrocinado por la Fundación Chile-España. Más información: http://www.uimp.es

    La Mar de Letras. Chile es el país invitado este año al festival La Mar de Músicas, que organiza el Ayuntamiento de Cartagena del 17 al 26 de julio, y que incluye este apartado literario. Miércoles 15 y jueves 16 de julio: curso ‘Itinerarios de la literatura chilena’. El lunes 20 de julio, encuentro con Alia Trabucco, Alejandra Costamagna y Lara López; Antonio Arco presenta a Carlos Franz. El martes 21, recital de relatos con Costamagna, Trabucco y Franz; encuentro con Gloria Dünkler y recital poético. Miércoles 22 y jueves 23: curso de narrativa por Pablo Simonetti. Miércoles 22: Fernando Delgado presenta a Jorge Edwards. Jueves 23: Eduardo Mendicutti presenta a Pablo Simonetti. Más información: http://www.lamardemusicas.com

    119 de Nosotros. La Operación Colombo en las turbias aguas de la impunidad.

    Destacado119 de Nosotros. La Operación Colombo en las turbias aguas de la impunidad.

    La Operación Colombo en las turbias aguas de la impunidad

    El 24 de julio se cumplen 40 años de la publicación de la “Lista de los 119” en diversos medios nacionales. La impunidad es la regla, salvo para 19 casos en que la sentencia de la Corte Suprema contempla prisión efectiva para los criminales (ver cuadro 1). La justicia chilena sólo comenzó a actuar después de la detención de Pinochet en Londres, el 2001, iniciándose la investigación del montaje que la DINA, el servicio secreto de Pinochet, denominó “Operación Colombo”. En 2009, sin embargo, la Corte Suprema absolvió a todos los criminales por la desaparición de la estudiante de servicio social y miembro del MIR, Jacqueline Binfa, revocando la sentencia del ministro de fuero Alejandro Solís y aplicando la total prescripción de los delitos.

    La Segunda

    “Exterminados como ratones”, tituló La Segunda el 24 de julio de 1975 refiriéndose a estas desapariciones. Eran 19 mujeres (una de ellas, Jacqueline Drouilly, embarazada) y 100 hombres, todos luchadores antidictatoriales, la inmensa mayoría menores de 30 años. Sin excepción, amaban la vida y la libertad. De sus 97 hijos, trece fueron póstumos, y dos nacieron en cautiverio. Entre los secuestrados del 8/7/74 al 20/1/75 había parejas, hermanos, amigos y compañeros de militancia; estudiantes, obreros, profesionales, periodistas, actores, sastres y pobladores. Varios eran de Ñuñoa, otros de Villa Francia, la José María Caro, La Legua, La Bandera, o Peñalolén. Algunos eran originarios de Antofagasta, o La Serena, Talca, Concepción, Temuco, Chillán, Valdivia, Los Angeles y Longaví. La mayoría militaba en el MIR pero también había comunistas, socialistas, del MAPU o sin militancia. Los sobrevivientes los vieron por última vez en centros de tortura ubicados en Londres 38, Villa Grimaldi, la “Venda Sexy” o Cuatro Alamos.

    Los medios chilenos en dictadura habían encubierto los crímenes “informando” en grandes titulares que ellos habían muerto en el exterior producto de rencillas internas. Reprodujeron notas de Lea y O Dia,revistas creadas para ese fin en Argentina y Brasil. El montaje fue en parte obra de Álvaro Puga, director de Asuntos Civiles de la dictadura y jefe de Operaciones Sicológicas de la DINA, quien firmaba como “Alexis”. Así lo establece el fallo emitido en 2006 por el Tribunal de Etica del Colegio de Periodistas, al que recurrió el Colectivo 119. Puga no era periodista y no ha figurado en ningún procesamiento. Los diarios de la cadena El Mercurio fueron parte crucial de la maniobra, por lo cual Agustín Edwards fue interrogado en 2013 por el ministro Mario Carroza a raíz de la querella interpuesta por miembros del Colectivo 119 ese año contra Edwards y los responsables civiles del montaje. En 2015 Agustín Edwards fue finalmente expulsado del Colegio de Periodistas. La sanción emitida por el citado Tribunal de Etica, se basa, entre otros cargos, en los atentados a la libertad de expresión promovidos por El Mercurio a partir del golpe de Estado de 1973.

    Prisión efectiva con pensiones para 10

    Es alarmante comprobar que pese al discurso oficial, a nivel nacional y en este episodio represivo, la impunidad se confirma como la tendencia dominante. La interminable espera de justicia continúa para 90 de las desapariciones. Sólo 10 criminales cumplen sentencia efectiva en los 29 casos de Operación Colombo fallados por la Corte Suprema: Manuel Contreras (ex director de la DINA) y Marcelo Moren Brito (ex jefe de Villa Grimaldi, con 17 condenas cada uno); Miguel Krassnoff (cabeza de la brigada Halcón, por 12 casos); Manuel Carevic (agrupación Purén, 3); Pedro Espinoza (ex jefe DINA, 4 casos); Francisco Ferrer (ex jefe DINE, 3 casos); Gerardo Godoy (ex jefe Brigada Tucán, 3); Raúl Iturriaga (ex jefe sección exterior DINA, 3); Orlando Manzo, ex jefe de Cuatro Alamos (2); y Basclay Zapata integrante de Halcón, por 11 casos. Los diez continúan recibiendo millonarias pensiones y mantienen su grado militar, cuestión que los sitúa en niveles de vida superiores a la gran mayoría de los chilenos.

    Concierto contra la impunidad

    Para conmemorar el aniversario, el Colectivo 119 junto a decenas de organizaciones sociales y populares convocan este viernes 24 al Concierto “Por Justicia Contra la Impunidad”, en el Centro Cultural Chimkowe de Peñalolén, desde las 17 horas. Se respira impunidad en estas causas pero también a nivel país, sostienen los organizadores del Colectivo Familiares y Amigos de los 119. Los ex presos políticos que con sus testimonios contribuyeron de forma generosa y decisiva al avance de los juicios, son una vez más ninguneados por el Estado chileno, sordo a sus demandas de justicia y reparación expresadas en una prolongada huelga de hambre.

    Es turbulento el marco de los 40 años de la publicación de la Lista de los 119. La Corte de Apelaciones ha puesto en libertad al autor material de un crimen del caso Degollados, Alejandro Sáez, que había sido condenado a cadena perpetua. El fallo, considerado aberrante por familiares de los caídos y las organizaciones de derechos humanos, podría repetirse. Hasta ahora nuevas sentencias a firme han impedido que Contreras, que postuló en 2011 a la salida dominical, y Miguel Krassnoff que solicitó a la Corte la libertad condicional, estén libres. Por otra parte, los criminales Daniel Cancino, Ricardo Lawrence, y Rubén Fiedler están prófugos eludiendo el cumplimiento de sus sentencias.

    El persistente trabajo de rescate de la memoria y de acompañamiento a los procesos llevado a cabo por el Colectivo 119 Familiares y Amigos impide, sin embargo, que a la impunidad se sume el olvido

    . Diversas iniciativas artísticas y académicas florecen a contrapelo de la injusticia: en la Universidad de Chile, se abrió recién un concurso de ensayos sobre “Juicio Público a los Medios de Comunicación a 40 años de la Operación Colombo”; se estrenó en 2013 un documental (“119 esperanzas”, de Luis Parra F). En Sao Paulo y Montevideo se ha exhibido la muestra fotográfica de Cristián Kirby “119”, sin acogida en Chile como proyecto; hay un libro reportajes (“119 de nosotros”), varias tesis de grado, y el Museo de la Memoria expondrá el proyecto “Hilos de Ausencia” durante 119 días, a partir del sábado 26 de julio.

    Impunidad “biológica”

    The Clinic entrevistó en marzo de 2014, al ya retirado ministro Alejandro Solís, que durante su desempeño emitió 44 fallos en causas de derechos humanos, e incorporó en ellos principios del derecho internacional en derechos humanos. Expresó Solís: “Falta voluntad de apurar este tipo de causas. Que sea genérico o individual, no lo sé. Si pasa el tiempo ¿en qué se traduce esto? Se van muriendo los familiares de las víctimas y se van muriendo los testigos y los inculpados, por razones de salud no pueden ir a la cárcel. Entonces se produce una impunidad biológica.”

    Además de los 29 fallos dictados por la Suprema por casos de la Operación Colombo, hay 6 sentencias ya confirmadas por la Corte de Apelaciones que deben seguir su camino hacia la Corte Suprema, y 30 fallos de primera instancia (ver 2 cuadros anexos). Pero entre julio de 2012 y junio de 2013, las Cortes de Apelaciones fallaron solamente siete sentencias de primera instancia. Estas demoras son habituales.

    Entre las argucias usadas por las defensas, está solicitar la actualización de exámenes de facultades mentales por el Servicio Médico Legal. Es obligatorio hacerlo para condenas superiores a 15 años y un día, o cuando el condenado tenga más de 70 años. Imposible olvidar que el principal responsable de las acciones de la DINA, Augusto Pinochet Ugarte, jamás pagó por ninguno de sus crímenes, aunque fue procesado y prontuariado por estas causas.

    Según cifras totales del poder judicial (a marzo 2014), en las 1045 causas abiertas por violaciones a los derechos humanos en dictadura, se han dictado 247 sentencias, de las cuales 217 son condenatorias y 30, absolutorias.

    El truco de la media prescripción

    En 10 fallos sobre casos de la Operación Colombo, a partir de julio de 2007, la Corte Suprema hizo simulacros de justicia que permiten a todos o algunos de los condenados la libertad, gracias a la figura de la “media prescripción”, que el Ministro Hugo Dolmetsch y otros aplican sistemáticamente rebajando las sentencias para posibilitar la libertad de los criminales (ver Cuadro 2). Estas prácticas revelan que la doctrina internacional de derechos humanos está lejos de ser asimilada y comprendida por la mayoría de la judicatura chilena, con honrosas excepciones. El ministro Carlos Cerda ha atajado esta figura en fallos recientes.

    La abogada y aspirante a doctora en derecho Karinna Fernández analiza este tema en su artículo “La jurisprudencia de la Corte Suprema Chilena frente a las graves violaciones a los derechos humanos” (Revista del Magister y Doctorado en Derecho), recordando que la Corte Interamericana de Justicia es claramente contraria a la aplicación de la media prescripción. En delitos de lesa humanidad, las sentencias deben cumplir con parámetros de “proporcionalidad y pertinencia” que justamente no se dan en estos casos, claramente contrarios al derecho internacional.

    Están libres los criminales responsables de los secuestros del ex estudiante de Historia en el Pedagógico, Félix de la Jara Goyeneche; el estudiante de ingeniería en minas Julio Flores; el carpintero socialista Ofelio de la Cruz Lazo; el interventor de la industria de aceros Franklin, Sergio Montecinos; el estudiante de ingeniería y dirigente del MIR Osvaldo Radrigán; el estudiante de sociología Jaime Robotham, el electrónico Marcelo Salinas, el decorador Fernando Silva Camus, y su hijo, Claudio Silva, estudiante de Pedagogía.

    Sentencias a más de 10 años

    Sólo en 14 de las 29 sentencias analizadas, los perpetradores de estos delitos de lesa humanidad recibieron penas mayores a los 10 años de prisión por la Operación Colombo, considerada hoy como la marcha blanca de la Operación Cóndor que desarrolló posteriormente la DINA actuando coordinadamente con los servicios de inteligencia del Cono Sur y otros. La Corte Suprema dictó en 2004 la primera sentencia por estos crímenes, confirmando el fallo original del ministro Alejandro Solís por el secuestro de Miguel Angel Sandoval, mirista, ex miembro del GAP en su primera fase (escolta del presidente Allende). Así fue como el 28 de enero de 2005 el criminal jefe de la DINA, Manuel Contreras fue llevado a la fuerza al Penal Cordillera donde comenzó a cumplir la primera de una larga serie de condenas. Fue un día de júbilo para Chile y el mundo.

    detención Contreras
    detención Contreras

    Otra sentencia de trascendencia internacional fue la emitida a fines de 2014 por el secuestro y desaparición del estudiante de filosofía y dirigente del MIR, Alfonso Chanfreau, quien tenía nacionalidad francesa. La sentencia fue posterior al fallo dictado por la corte francesa en 2011 en un juicio notable por la investigación desarrollada. En Francia se condenó en rebeldía a Contreras y otros a cadena perpetua. En Chile la más alta condena en el juicio por el mismo crimen, fue de 10 años. Para tener una instancia de comparación más próxima, veremos el caso de Argentina. A agosto de 2011 en ese país el promedio de sentencias finales era de 35,25 años. El promedio de las sentencias dictadas en Argentina en toda instancia, en 2010 se sitúa entre los 20 y 25 años, con varias condenas a cadena perpetua y una sola menor a 15 años, según cifras del Centro de Estudios Legales y Sociales www.cels.org.ar .

    Méritos de Contreras y Krassnoff

    Una muestra de amor por la impunidad se encuentra en la sentencia pronunciada por los ministros Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros, Hugo Dolmetsch, y Carlos Künsemüller en el fallo por el secuestro de Jaime Robotham Bravo, emitida en 2011, “condenando” a 5 años presidio menor (es decir en libertad) a Manuel Contreras, Marcelo Moren, Pedro Espinoza, Rolf Wenderoth, Fernando Lauriani, Miguel Krassnoff y Daniel Cancino por cumplir los requisitos (artículo 15 de la Ley 18.216 sobre Medidas Alternativas a las penas)“precisamente en mérito de los antecedentes personales consignados por sus defensas, tomando en consideración el largo tiempo transcurrido desde la consumación de los hechos punibles, como asimismo el mérito que emana de los antecedentes…se les concede la libertad vigilada….por un lapso similar al de la pena principal sufrida por cada uno de ellos.”

    La escuela del ministro Solís

    Para el Colectivo 119 es destacable el trabajo del ministro Alejandro Solís que hasta su retiro investigó en forma intensiva los hechos denunciados, incorporando en los fallos por primera vez la doctrina internacional de derechos humanos, así como testimonios y contexto.

    Por esa senda caminan ahora los ministros Leopoldo Llanos y Hernán Crisosto que junto a los magistrados Carroza y Vásquez, llevan estas causas. Con respecto a la Operación Colombo, el ministro Crisosto ha dictado ya 13 sentencias en lo que va transcurrido de 2015 y firmó otro fallo en 2014. Por su parte, el ministro Llanos dictó 11 sentencias en 2014 y 2 en 2015, lo que totaliza 30 sentencias de primera instancia sumando las de otros ministros.

    La espera sin fin

    De los 90 casos restantes, hay 15 con Acusación formulada, y se espera el fallo correspondiente. En 25 casos ya se han dictado los procesamientos que preceden a una acusación (detalles en Cuadro 2). Pero en 14 casos aún no se adoptan decisiones a nivel judicial. Los procesos están en etapa de sumario, o bien han sido reactivados hace muy poco. Son los casos del obrero de la construcción Eduardo Alarcón Jara, del estudiante de Biología y ex alumno del Manuel de Salas, Luis Fuentes Riquelme; del ex estudiante valdiviano de ingeniería comercial y miembro del GAP Néstor Gallardo Agüero; del secundario del Liceo Ché Guevara de San Miguel, Jorge Antonio Herrera Cofré; del joven militante del MIR de Lautaro, Ramón Labrador Urrutia.

    Tampoco hay novedades judiciales en el caso del militante del MAPU y ex redactor de “Chile Nuevo”, Sergio Lagos Hidalgo; del comerciante y militante comunista Juan Bautista Maturana Pérez; del ex dirigente sindical socialista Edgardo Morales Chaparro; ni del futbolista de barrio y dirigente del MIR de Lo Valledor, Leopoldo Muñoz Andrade. La impunidad continúa en la desaparición de Ramón Núñez Espinoza, el joven estudiante de la USACH de quien el entonces embajador Sergio Diez, recientemente fallecido, dijo en Naciones Unidas: “No tiene existencia legal”.

    Cuarenta años después de la Operación Colombo, la justicia no ha llegado para el dirigente poblacional de La Bandera, Gary Olmos Guzmán, ni para Jorge Ortiz Moraga, mirista, estudiante de medicina, y rugbista y para el estudiante de sociología Carlos Salcedo Morales, desaparecido desde el campo de concentración y tortura de Cuatro Alamos. Contradictoria conducta de los tribunales cuya Corte Suprema pidió perdón por su rol en dictadura, sin que en su conjunto los tribunales actúen consecuentemente.

    Cuadro 1: Las 29 sentencias a firme (Corte Suprema)

    Tipo de sentencia 29 Casos
    Absueltos todos los criminales, Prescripción total 1 Jacqueline Binfa (2009)
    Media prescripción =   criminales sin pena efectiva o rebaja a sólo 5 años y 1 día 10 Manuel Cortez, Félix de la Jara G, Julio Flores, Ofelio Lazo, Sergio Montecinos, Anselmo Radrigán, Jaime Robotham, Marcelo Salinas, Fernando Silva C, Claudio Silva P
    Sentencias de menos de 8 años y 1 día 5 S. Jorge Espinosa M´, Muriel Dockendorff, Pedro Merino, Patricia Peña S, Fernando Peña
    Diez años o más a Contreras y/o otros miembros Plana mayor DINA 14 M. Teresa Bustillos, Mario Carrasco, Manuel Cortez, Claudio Contreras, Alfonso Chanfreau, Jorge D´Orival, Alfredo García, María Elena González, Hernán González, Rodolfo González P., Luis Guajardo, Juan Ibarra, José Jara, Miguel Angel Sandoval.

    Fuente: elaboración propia con información del Programa de DDHH del Ministerio del Interior y el Poder Judicial más archivos personales, al 15 de julio de 2015

    Cuadro 2: Las 90 causas restantes

    Estado de la Causa y Cantidad casos Casos
    6 con Sentencia C. Apelaciones (falta el Paso por C. Suprema Stalin Aguilera, Víctor Arévalo, Bladimir Arias, Agustín Reyes, Eduardo Miranda, Víctor Villarroel.
    30 sentencias primerainstancia Miguel Angel Acuña, René Acuña, M. Angélica Andreoli, Rubén Arroyo, Abundio Contreras, Carlos Cubillos, Bernardo de Castro, Jacqueline Drouilly, Luis Durán, Teresa Eltit, Modesto Espinoza, M. Isabel Joui, Carlos Gajardo, Eduardo Lara,   Mónica Llanca, Eugenia Martínez, Agustín Martínez, Juan Molina, Marta Neira, Luis Palominos, Carlos Pérez V, Pedro Poblete, Hugo Ríos, Gerardo Silva, Enrique Toro, Rodrigo Ugas, Jaime Vásquez, José Villagra, Manuel Villalobos, Héctor Zúñiga.
    15   con Acusación formulada (en espera del fallo que fija la condena) Arturo Barría, Francisco Bravo, Carmen Bueno, Sonia Bustos, Antonio Cabezas, Juan Chacón, Héctor Garay, Zacarías Machuca, Rodolfo Marchant, Jorge Olivares, Vicente Palomino, Daniel Reyes, Ariel Salinas A, Teobaldo Tello, Eduardo Ziede.
    25 con procesamientos (en espera de acusación) M. Inés Alvarado, Francisco Aedo, Jorge Elías Andrónicos, Juan Carlos Andrónicos, Jaime Buzio, Mario Calderón, Cecilia Castro, Roberto Chaer, Washington Cid, Darío Chávez, Martín Elgueta, Alejandro Espejo, Agustín Fioraso, Gregorio Gaete, Mauricio Jorquera, M. Cristina López, Germán Moreno, Juan Carlos Perelman, Isidro Pizarro, Marcos Quiñones, Asrael Retamales, Sergio Reyes, Gilberto Urbina, Bárbara Uribe, Edwin van Yurick.
    14 Sin avances visibles. Varias de las querellas interpuestas hace poco. Eduardo Alarcón, Luis Fuentes, Néstor Gallardo, Jorge Antonio Herrera, Ramón Labrador, Sergio Lagos H., Violeta López, Juan Bautista Maturana, Edgardo Morales Ch, Leopoldo Muñoz A, Ramón Núñez, Gary Olmos, Jorge Ortiz y Carlos Salcedo.

    Fuente: elaboración Lucía Sepúlveda con información del Programa de DDHH del Ministerio del Interior y el Poder Judicial, más archivos personales, al 15 de julio de 2015

    La autora, Lucía Sepúlveda Ruiz, es periodista
    www.periodismosanador.blogspot.com

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    Ninguna calle lleva tu nombre, compañera.

    DestacadoNinguna calle lleva tu nombre, compañera.

    Detenidas desaparecidas que estaban embarazadas

    ¿DONDE ESTAN SUS HIJOS?

    La irracionalidad pudo más: durante la dictadura militar las llevaron detenidas estando embarazadas y las hicieron desaparecer junto con sus hijos. Nada se sabe de esos niños, que hoy serían veinteañeros.
    La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) registra nueve casos de mujeres embarazadas cuya suerte se desconoce. Este año ( se inició una campaña para ubicar a sus hijos, eventualmente nacidos en cautiverio, que contempló una línea telefónica. Sin embargo, según Graciela Zúñiga, integrante de la AFDD, “la campaña no funcionó, en parte debido a nuestras carencias, a limitaciones tan simples como la imposibilidad económica para sacar más afiches. Aun así, tenemos mucha paciencia. Hemos estado treinta años buscando y exigiendo. Tal vez nos queden otros treinta años para poner en el tapete la situación de las detenidas desaparecidas embarazadas”.
    Imaginar a mujeres embarazadas detenidas desaparecidas es algo que conmueve e impacta, especialmente en Latinoamérica donde la imagen de la madre es muy fuerte. Para la AFDD es un desafío: “De alguna forma, este tema rompe un discurso patriarcal que a nosotras mismas nos hace hablar de ‘detenidos desaparecidos’, aunque somos una organización principalmente de mujeres. Nos olvidamos de las 75 mujeres detenidas desaparecidas y de las nueve embarazadas: no las reivindicamos; son luchadoras de Izquierda, se olvida su historia con roles protagónicos dentro de la sociedad”, señala Graciela.
    Los casos de mujeres embarazadas detenidas desaparecidas son complejos y el impacto en las familias es brutal. “En cierta forma, las madres de ellas se sienten abuelas, piensan en nietos de más de veinte años y cada antecedente falso les genera nuevos dolores”, dice la encargada de recursos de la AFDD.
    Hasta ahora, los resultados de la búsqueda han sido nulos. “Hemos escuchado mil historias del paradero de los hijos, pero no tenemos ninguna prueba que nos permita seguir el hilo -dice Graciela-. Hay antecedentes sobre Colonia Dignidad, pero está claro que realizar investigaciones adentro es como entrar en la dimensión desconocida. Además, varios casos fueron sobreseídos. No se puede afirmar fehacientemente que los hijos nacieron. Y si hubo partos, los funcionarios médicos que habrían atendido esos alumbramientos no han roto su pacto de silencio”.
    Viviana Díaz, ex presidenta de la AFDD, también lamenta los escasos avances judiciales y señala que “nunca se consideró a la madre con el hijo, como si el hijo no importara. Pero era un ser vivo que estaba en el vientre de la madre”. De ahí la importancia de la campaña.

    Uno de los referentes en esta lucha de la AFDD fue la Agrupación de Abuelas de Detenidos Desaparecidos, de Argentina. Los militares argentinos entregaron clandestinamente en adopción a cerca de dieciséis hijos de detenidas desaparecidas, y algunos fueron descubiertos tras largas investigaciones. En Chile, la inquietud por la búsqueda de esos hijos es de más larga data que en Argentina, pero también ha sido más lenta. Se ha perdido un tiempo valioso, aunque todavía no es demasiado tarde: después de más de 25 años las abuelas y familiares se han agrupado, se han reabierto procesos y una orden judicial ha llevado a investigar un hogar de menores.

    ESPERANZA Y MEMORIA HISTORICA
    Olivia Saso, 77 años, es la madre de la embarazada desaparecida Cecilia Labrín. Habla con preocupación de los posibles hijos nacidos en reclusión: “Tengo referencias de que mi nieta nació en cautiverio el 5 de marzo y pesó 3 kilos 200.

    Es decir, tengo datos concretos. Me sentí muy ilusionada con ella, mi primera nieta. En 1975 tuve una reunión con el ministro del Interior, general César Benavides; me dijo que mi hija dio a luz. Después anónimamente me avisaron que a Cecilia la llevaron a un control de maternidad en el Hospital Barros Luco. Aunque siempre me han dicho que no se pueden hacer investigaciones judiciales sin nombres concretos, creo que es posible que los torturadores adoptaran a los hijos de las detenidas, como sucedió en Argentina. Además, no es descabellado suponer que una mujer con siete u ocho meses de embarazo haya tenido su hijo”.

    En este drama afectivo las posiciones pueden ser contrapuestas. Por ejemplo, Graciela Zúñiga dice que si se basa en su sensibilidad femenina no cree que existan hijos de detenidas desaparecidas. “Yo soy pareja de Alvaro Barrios, un detenido desaparecido del MIR. Desde mi convicción de mujer, desde mis ovarios, siento que las embarazadas detenidas desaparecidas no tuvieron sus hijos, debido a la brutalidad con que se aplicaron las torturas.

    Pienso que esas chiquillas murieron junto con sus hijos, pero es una opinión muy personal y sé que puede herir sentimientos. Y si los hijos efectivamente nacieron, no creo que a ellas las hayan ingresado en los hospitales con sus nombres verdaderos”, acusa.
    Por su parte, el dolor, la esperanza y la ternura de madre y abuela de la señora Olivia Saso la hacen pensar en una hija y una nieta vivas. “Para mí, aunque soy católica, creo que no tienen perdón de Dios. Mi corazón sangra cuando hablo de mi hija, es una tortura que creo tenemos todas las mamás de detenidos desaparecidos. Yo, al principio, estaba medio loca, veía una niña pequeña por ahí y le miraba la carita. Era una verdadera sicosis. Aunque eso pasó, no dejo de recordar el cumpleaños de mi nieta, que en estos momentos tendría 27 años y sería mi nieta mayor. Ella, en mi corazón y en mi casa, está viva y presente. Aunque no la conocí, le puse Daniela y creo que puede estar viva. Si es así, lo único que quiero es que la familia que la crió le haya inculcado valores y la quiera como nosotros la hubiéramos querido”, susurra la hoy bisabuela y matriarca de un hogar de ocho personas de la comuna de La Reina.
    Para Graciela Zúñiga, lo principal es el rescate de la memoria histórica. “Nosotros tenemos que reivindicar la memoria de todas nuestras víctimas. Como feminista, creo que debemos reivindicar la maternidad y le pido a la sociedad un poco de coherencia. Si la maternidad es tan valiosa, asumamos una parte de nuestra historia que es extremadamente negra, fea y dolorosa. Se puede reivindicar el nombre de estas mujeres con gestos pequeños: una calle en el barrio donde vivieron, una maternidad que lleve sus nombres, una sala cuna en el lugar donde trabajaron”.
    Por su parte, Olivia Saso se muestra crítica frente a la “fiebre de memoria de los treinta años”. Que los medios de comunicación muestren los horrores de la dictadura es, para ella, “simplemente un mea culpa y no que estén realmente interesados en dar una respuesta completa”. Sin embargo, se manifiesta esperanzada en los jóvenes. “La mayoría de los estudiantes de servicio social no conoció a Cecilia -quien también optó por esa carrera-, pero le hacen homenajes y me llaman para que les hable de ella. Los veo comprometidos e interesados. Yo estoy orgullosa de lo que hacía mi hija, trabajaba en las poblaciones y siempre sacaba un paquetito de alimentos de mi casa y me decía ‘gorda, ellos no tienen nada’. Eso recién lo entiendo hoy. A esos jóvenes les digo que mi hija no en vano dio su vida. Y aunque suene extraño, yo no quiero un hueso suyo. Ella vive entera, y aunque me digan que soy ilusa sueño con que un día va a tocar el timbre de mi casa”.
    Graciela Zúñiga afirma que aún falta dimensionar lo sucedido con las embarazadas desaparecidas. Por eso, la AFDD pidió que se designe un juez con dedicación exclusiva en el caso de estas mujeres. Viviana Díaz dice: “Queremos que quienes torturaron a Michelle Peña digan si su hijo murió en las torturas, o si ese niño o niña fue a manos de sus aprehensores. Todavía mantengo la esperanza de que alguno de los torturadores se decida a decir qué pasó con ellas. Más de alguna guagua debió nacer en cautiverio, y tal vez hoy sean jóvenes que no saben de su situación”

    LUIS KLENER HERNANDEZ
    RECUADRO 1

    Una familia destruida

    En este carnaval de horrores no sólo hay detenidas desaparecidas embarazadas. También hay cuatro mujeres embarazadas que fueron ejecutadas: Beatriz Elena Agüero, de 26 años; Sonia Norambuena Cruz, de 34; Alva Guida Grandón, de 29, y Mónica del Carmen Pacheco Sánchez, militante del MIR de 25 años, quien tenía tres meses de embarazo cuando fue asesinada.
    Mónica Pacheco era hija de campesinos y ejercía como profesora básica en un colegio de Quilicura. Se casó con Roberto Gallardo Moreno, también ejecutado político. Su suegra, Ofelia Moreno, hoy de 78 años, la recuerda con cariño, igual que a los otros cuatro familiares ejecutados por la dictadura: su esposo Alberto Gallardo Pacheco, militante comunista de 62 años; su hijo Roberto Gallardo Moreno; su hija Catalina Ester Gallardo Moreno (29), y el esposo de ésta, Juan Rolando Rodríguez Cordero (31), militantes del MIR.
    Mónica y Roberto se conocieron en la Acción Católica, el año 70. “En su matrimonio hubo un tremendo letrero de Cristianos por el Socialismo y pensé que eran socialistas -dice Ofelia Moreno-. Pero después los diarios dijeron que eran miristas”. Ella recuerda que en 1973 a Roberto le pedían el certificado del servicio militar, por eso ingresó al ejército. Le ordenaban cosas con las que no estaba de acuerdo, pero a fines del 73 logró que lo dieran de baja. “El año 75 nos llevaron a todos detenidos y ahí empezó el drama”, señala Ofelia. Al quedar en libertad, comenzó a buscar a sus familiares. “A las tres semanas me dijeron en la Vicaría que fuera a buscar los cuerpos de mi hijo, mi hija y mi nuera”. Mónica Pacheco fue asesinada con tres meses de embarazo. “Su cuerpo estaba completamente desfigurado”, recuerda Ofelia.
    Agrega que en la operación participó el general Ernesto Baeza, entonces director de Investigaciones. “El nos detuvo y me dejó libre después. El general Baeza mandó a mi familia a Villa Grimaldi y levantó la calumnia de que eran extremistas. Tuve un comparendo con él, y mintió todo. Me dejó como una loca, pero cuando íbamos en el ascensor no subió en el mismo piso, sino más abajo. Mi nieta lo vio, se enfureció y empezó a gritarle ‘¡Asesino!’, en su cara. ¡Ese es mi único alivio!”

    Historias de vida y muerte

    Todas las mujeres embarazadas detenidas desaparecidas eran menores de 30 años. En la actualidad, sus hijos tendrían entre 25 y 28 años. Cuatro de ellas eran miristas, dos eran comunistas, dos socialistas y una del Mapu. Seis de ellas fueron apresadas con sus parejas. En total, quedaron siete hijos huérfanos.
    Cecilia Bojanic Abad tenía 23 años, era secretaria y estaba embarazada de cuatro meses y medio. Se había casado con Flavio Oyarzún Soto (27), también detenido desaparecido. Ambos militaban en el MIR. Fueron detenidos el 2 de octubre de 1974 por agentes de la Dina que los condujeron a José Domingo Cañas y luego a Cuatro Alamos, desde donde desaparecieron. El día de la aprehensión, detuvieron a Cecilia junto a su hijo de un año y medio. La subieron a un automóvil para llevarla a la casa de su hermana Ximena, donde apresaron a Flavio y abandonaron al menor. El hijo que esperaba debería haber nacido en febrero de 1975.
    Tres de las embarazadas desaparecidas eran asistentes sociales de la Universidad de Chile. La primera en desaparecer fue María Cecilia Labrín Saso, militante del MIR con dos meses de embarazo. Fue detenida por la Dina el 12 de agosto de 1974, en presencia de su madre y sus hermanas. Aunque se encontraba en cama porque su embarazo presentaba complicaciones, le dijeron que sólo deseaban hablar con ella por su trabajo en la Corvi. María Cecilia se levantó y los acompañó a la 23 Comisaría de Carabineros de La Reina. Su madre, Olivia Saso, insistió en acompañarla, pero no la dejaron. Como no retornaba, la madre acudió esa noche a la 23 Comisaría de Carabineros donde le informaron que no sabían nada al respecto. Fue a otras comisarías y a Investigaciones: tampoco encontró respuesta. Dos días después de ser detenida, María Cecilia fue llevada hasta el domicilio de Sergio Vesely Fernández, militante del MIR buscado por la Dina. Allí la recibió la madre de éste, quien declaró que la acompañaba un civil y que tenía los ojos llorosos. La joven abrazó a esta mujer y el desconocido la sacó del lugar. Cuando en noviembre de 1992 Marcia Alejandra Merino Vega empezó a entregar información relacionada con detenidos desaparecidos, dijo que María Cecilia Labrín estuvo en Londres 38, donde fue torturada y luego trasladada a Cuatro Alamos. Su madre sostiene que nació una niña durante el cautiverio.
    Otra asistente social embarazada era Elizabeth Mercedes Rekas Urra, de 27 años, con un hijo en gestación de cuatro meses. Trabajaba en el Metro y estaba casada con Antonio Elizondo. Eran militantes del Mapu y fueron detenidos por la Dina el 26 de mayo de 1976. Dos días antes habían aprehendido al hermano de Elizabeth, quien fue interrogado en Villa Grimaldi por las actividades de su hermana. Por un relato de un fugado de Colonia Dignidad existe información no confirmada de que habría estado allí. Su hijo debería haber nacido en octubre de 1976.
    Jacqueline Droully fue detenida el 30 de octubre de 1974, con tres meses de embarazo. Cursaba cuarto año de la carrera de trabajo social y es la única que aparece en la nómina de los “119”. Según antecedentes de Amnistía Internacional, el gobierno alemán e Investigaciones, los 119 detenidos desaparecidos habrían estado en Colonia Dignidad. Sin embargo, todas las investigaciones para comprobarlo han fracasado. Si nació, el hijo de Jaqueline tendría hoy 27 años.
    Gloria Esther Lagos Nilsson, secretaria, casada y madre de tres hijos, estaba embarazada de dos meses al momento de su detención. Militaba en el MIR y fue secuestrada por la Dina en su domicilio, el 26 de agosto de 1974, en presencia de su hijo de 10 años. Antes habían detenido a su pareja. Se sabe que estuvo en Cuatro Alamos. Su caso fue sobreseído por la Corte de Apelaciones de Pedro Aguirre Cerda, en junio de 1981.
    Michelle Marguerite Peña Herreros era estudiante de ingeniería en la Universidad Técnica del Estado, y militante socialista. Estaba embarazada de ocho meses y medio cuando fue detenida por la Dina el 20 junio de 1975. Hay antecedentes imprecisos de un eventual alumbramiento. Su madre sostiene que en los primeros días de julio de 1975 nació un niño en la maternidad del Hospital de la Fach y, según un estudio del Codepu, Michelle “pudo ser recluida en el antiguo hospital del pulmón ubicado en el Cajón del Maipo”. Fue detenida en su casa junto a Ricardo Lagos Salinas, dirigente socialista en la clandestinidad. Se sabe que estuvo en Villa Grimaldi. Igual que en otros casos, el sumario fue sobreseído temporalmente, pero su familia presentó una denuncia ante organismos internacionales. Michelle había nacido en Francia y su madre huyó de la España republicana derrotada.
    Nalvia Rosa Mena Alvarado era militante de las Juventudes Comunistas. Tenía 20 años al momento del secuestro; estaba casada con Luis Emilio Recabarren González y ya tenían un hijo de dos años y medio. Nalvia tenía tres meses de embarazo cuando fue detenida por la Dina junto a su esposo, su cuñado y su suegro, el 29 de abril de 1976. Ella y su hijo pasaron a buscar a Luis Emilio a su lugar de trabajo para volver juntos al hogar, pero los dos adultos nunca llegaron a destino mientras el menor fue abandonado cerca de su casa por un sujeto que se movilizaba en taxi. Testigos señalan que pese a los gritos y súplicas de Nalvia, los captores la golpearon en el vientre y la subieron en estado inconsciente al vehículo en que se movilizaban.
    Reinalda del Carmen Pereira Plaza era hija única y esperaba su primer hijo. Tecnóloga médica y militante del Partido Comunista, fue detenida el 15 de diciembre de 1976 y debería haber dado a luz en marzo de 1977. Igual que a otras siete personas, la detuvieron brutalmente en la vía pública. Había salido a buscar trabajo y a hacerse exámenes médicos. Cerca de las 20.30 horas sorpresivamente se detuvo un automóvil, la redujeron y la metieron al auto no sin antes golpear su cabeza contra el borde de la puerta. El ministro Carlos Cerda logró que testigos reconocieran que en los hechos estuvo presente el agente Roberto Fuentes Morrison, alias “El Walli”. El juicio por detención fue sobreseído definitivamente mediante la aplicación de la Ley de Amnistía. El informe de la mesa de diálogo señaló que los restos de Pereira estarían en la cuesta Barriga, “pero muy a nuestro pesar tenemos que decir que ese fue un informe falso”, dice hoy Graciela Zúñiga.
    Gloria Ximena Delard Cabezas habría salido de Chile tras una acción planificada por su padre médico. En 1977, a los 23 años, fue apresada en Buenos Aires, donde estudiaba economía. Estaba casada con Roberto Cristi, tenía tres hijos y un embarazo de tres meses. Fue secuestrada junto a su esposo, ambos eran militantes del MIR. Tras la detención, dos de sus hijos fueron enviados a orfanatos y su hija Victoria quedó bajo la protección del obispo de Neuquén. Ex presos políticos señalan que Gloria y su esposo fueron llevados al centro de tortura de la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma). Gloria habría dado luz a una niña. Las abuelas de la Plaza de Mayo recolectaron estos antecedentes e iniciaron una búsqueda hasta ahora sin resultados.
    La primera investigación sobre las mujeres embarazadas detenidas desaparecidas la realizó un equipo del Codepu, en 1992. El libro Todas íbamos a ser reinas relata la vida de estas nueve mujeres. Fue el primer indicio de que algunas de ellas fueron llevadas a Colonia Dignidad y que otras podrían haber dado a luz en hospitales como el Barros Luco o el de la Fach.
    Quienes quieran obtener más información sobre este tema pueden hacerlo en la dirección electrónica www.memoriaviva.org. Y quien tenga antecedentes verificables, que los comunique al Codepu

    Barbara Uribe Tamblay, desaparecida, embarazada.

    http://www.blest.eu/biblio/presos/cap2.html

    Entre Tortura y Filantropía – Los niños pobres del “Presidente” Pinochet

    DestacadoEntre Tortura y Filantropía – Los niños pobres del “Presidente” Pinochet

    Latinodada

    http://latinodada.blogspot.de/2015/05/el-nino-limitado.html

    El “niño limitado”

    27 marzo 2015

    Markus Thulin.

    Entre Tortura y Filantropía – Los niños pobres del “Presidente” Pinochet

    Este artículo se puede leer también en Alemán:
    http://zentrodada.blogspot.de/2015/05/el-nino-limitado.html

    Chile después del 11 de septiembre de 1973 fue una dictadura. A través de una política represiva y elecciones manipuladas una junta militar, presidida por el General Augusto Pinochet (1915-2006) gobernó el país. Una parte de la sociedad representada por grupos y organizaciones afiliadas al “régimen militar” (como muchos de ellos nombran la dictadura hasta hoy) apoyó al nuevo estado.

    Con el presidente Salvador Allende (1908-1973) murió el 11 de septiembre también la buena voluntad de muchos Chilenos de trabajar democráticamente en un proceso progresivo de su país. La dictadura llevó a Chile a ser un país de privatización incondicional. La larga época de intentos de socialización entre mapuches (indígenas) y mestizos, los ciudadanos y la gente pobre en los suburbios (las poblaciones) llegó a un final sin retorno por 16 años.

     
    celebración del Día del niño – 1978 – Región Metropolitana

    Cinco años después del golpe – en diciembre de 1978 – un gran programa de recaudación para los niños lisiados tuvo su inauguración en la televisión – la “Teletón” moderado por Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld –  “Don Francisco”:

    https://youtu.be/SNkODjDg73w

    La Teletón recaudó fondos para el “niño limitado” – niños condiscapacidades físicas como parálisis, amputaciones o deformaciones. A través de un gran evento cada año se presentaba un nuevo himno para los niños que necesitaban ayuda, como en 1980 la canción “De pie la esperanza”:

    https://youtu.be/RFNfwUrQe_o
    Foto: www.coanil.cl/

    En 1974 se fundó la organización Coanil (Fundación de Ayuda Al Niño Limitado) creando residencias y escuelas a lo largo de todo el país, con el objetivo de mejorar la situación social y económica en que se encontraban las personas con discapacidad intelectual (niños limitados), especialmente en los sectores de extrema pobreza del país.

    En diciembre de 1978 cuando la Teletón fue transmitida por primera vez a las casas de los Chilenos (los que poseían un televisor), parecía que todo Chile y todos los Chilenos aplaudieron al gran intento por mejorar la situación catastrófica de sus más pequeños compatriotas. Una de las donaciones más grandes en 1978 la hizo general Pinochet.

    A pesar de un progreso económico que Chile vivió hasta los principios de los años 1980, hubo constantemente un cierto porcentaje de Chilenos que quedó atrás  – la gente más pobre y sus niños. El “Señor Presidente” hizo todo lo posible para que estos “niños pobres” no se convirtieran en “niños resistentes” a su régimen.

    Durante el régimen de la Junta Militar hubo 107 casos de violencia contra niños que afectaron a menores de 18 años. Hubo 34 ejecutados, 20 detenidos desaparecidos, 12 muertes a consecuencias de situaciones de violencia política, 24 por abuso de poder y 17 a causa de violencia innecesaria. Respecto a las edades en su mayoría las víctimas eran adolescentes, el 54% tenía entre 16 y 17 años, y el 26% entre 14 y 15.

     
    Desfile de fiestas patrias – 1976 – Región de Coquimbo

    El gobierno quería evitar la resistencia de la juventud y una de sus acciones fue la renovación de los desfiles escolares como los actos oficiales de la juventud chilena en el día de la  “Llama de la Libertad”, la fiesta de la primavera y otros eventos de gran envergadura. Por mucho tiempo, incluso después de la dictadura, en los colegios no se enseñó la historia del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende.

    “Carabineros de Chile” es la única institución policial uniformada (la otra es la policía de Investigaciones – PDI) del país. Por eso, sus funciones son múltiples: desde el control del tránsito, el cuidado de niños, vigilancia de fronteras, vigilancia y patrullaje de las ciudades y del campo, hasta la represión política. Referente a la dictadura se recuerda más esto último. Sin embargo la exaltación de carabineros (su patriotismo, nobleza, sacrificio, etc.) en las escuelas (sobre todo primarias) es tradicional, y ocurrió antes, durante y después de la dictadura.
    Ejemplo de “Las brigadas escolares” actuales – documental de abril de 2010:

    https://youtu.be/8pGbS2XsRiY

    En 1997, nueve años después del “No” al “Presidente” Pinochet un informe de “Carabineros de Chile” señaló que había  2.450 de organizaciones juveniles de los Carabineros de Chile, con 60.722 integrantes.

    De las actas del Ministerio de Salud de los años 1973 hasta 1978 resulta que había un mayor esfuerzo del gobierno para la ayuda al “niño pobre” con nuevos programas de salud y educación. Sin embargo no desapareció la pobreza, ni desaparecieron las víctimas inocentes de la dictadura que murieron, que fueron torturados o que perdieron a sus padres a través de las persecuciones hechas por la policía y el ejército militar.

     
    “Protección al niño limitado” – estampilla 1977 [Foto: mercadolibre.com]

    El 13 de agosto de 1999 fue descubierto el cuerpo de Carlos Patricio Farina Oyarce de 13 años secuestrado en octubre de 1973, una de las víctimas juveniles de la dictadura más conocidas en Chile. El tráiler del documental “mi hermano y yo” sobre la investigación en su caso se puede ver aquí:

    http://www.cinechile.cl/pelicula-691
    —————————————–
    Las fotos para este artículo/Post se puede encontrar aquí:http://www.memoriasdelsigloxx.cl/

    La base de literatura para este artículo/Post fue: “Historia de la Infancia en el Chile republicano 1810-2010” de Jorge Rojas Flores. El libro completo se puede leer aquí: 
    http://web.integra.cl/doctos_cedoc/archivos/documentos/historia_infancia_chile_republicano_academico%5B1%5D.pdf

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    http://latinodada.blogspot.de/2014/10/la-ninez-en-la-dictadura-el-caso.html

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    ENTREVISTA. Raúl Vergara Meneses, Capitan de la FACH ,detenido , torturado y exiliado .

    Raúl Vergara: Las Fuerzas Armadas son lo que la civilidad -el poder político- quiere que sean

                                              

    Raúl Vergara Meneses, capitán de la Fuerza Aérea, detenido, torturado y exiliado en tiempos de la dictadura. En el gobierno de Michelle Bachelet, fue Subsecretario de Aviación. En extenso dialogo con Dilemas nos habla de sus vivencias personales, y a través de ellas abordamos las relaciones civiles-militares. Afirma que el poder civil no asume en plenitud la autoridad legitima; que hay civiles más militaristas que los propios militares; qué la última ley de Defensa no abordó en su totalidad los desafíos de modernización de las Fuerzas Armadas y cuenta detalles de su propia historia como instructor de la Aviación.

    Tuviste una experiencia con las Fuerzas Armadas, en un momento particular de la historia de Chile. ¿Cuál es tu mirada de ellas previo al 73 y cómo cambió esa mirada con posterioridad?

    Bueno en realidad más que mirarlas las viví, porque formaba parte de ellas. Yo diría que previo al 70, las Fuerzas Armadas chilenas eran realmente apolíticas, concentradas en su quehacer y con una preocupación muy marginal por lo que sucedía en el ámbito político. Con una salvedad importante, derivada de su gran sensibilidad gremial ante el deterioro económico que soportaban. Esa situación produjo descontento y una sensación de abandono por parte del estamento político, lo cual se tradujo en una serie de iniciativas, como las famosas reuniones “de las Pilseners”, semilla de una suerte de “insubordinación”. Eran reuniones donde se abordaba el problema gremial, los bajos sueldos y la falta de equipo adecuado que sufrían las Fuerzas Armadas.

    …eso tuvo que ver con el Tacnazo en el 69?
    Exactamente, ese descontento llevó precisamente al Tacnazo, que fue la culminación de una coordinación que se empezó a gestar en la Fuerza Aérea, en la Escuela de Aviación específicamente y que después trascendió al resto de las instituciones para presionar al Ejecutivo por cuestiones absolutamente gremiales: mejoría de sueldos y reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Además de una reivindicación más “política” como era la salida de los altos mandos a quienes se les consideraba responsables por todo lo anterior. Este movimiento es muy importante, porque abre los cauces después para la conspiración política.

    Tras la elección de Allende uno podría decir que al 80% de las Fuerzas Armadas no le importaba mucho. Pero había un 10% que miraba con inquietud, gente más permeable a la propaganda derechista y a la campaña del terror. El otro 10% mirábamos con entusiasmo y pensábamos que era un salto social notable, que podía ser la oportunidad para que las Fuerzas Armadas tuvieran un mejor trato y un rol importante en el proceso.

    Este panorama es válido hasta el 71, pues fue un buen año, con crecimiento económico. El deterioro empieza el 72, con las huelgas, el estancamiento, los problemas de transporte, el desabastecimiento y esto comienza a socavar la neutralidad de los uniformados frente a la política, desatando una tendencia natural de clase media, de criticar al gobierno de izquierda y sentirse más afín con la derecha.

    En el panorama que tú describes, de apoliticismo, de preocupaciones gremiales, cómo se entiende el asesinato del General Schneider, previo a la asunción de Allende
    Precisamente el asesinato lo que pretende es mover la inercia política en las Fuerzas Armadas y no lo logra. Los conspiradores buscaban generar una tensión al interior de los militares, que los sacara de la inmovilidad e intervinieran prematuramente en política. No les funcionó, todo siguió igual, como tú puedes constatar.

    No nos hicieron caso

    Creo que el deterioro del que hablaba antes, obedece, a una característica que ha tenido desde siempre e incluso ahora, la relación de los civiles con los militares. Es una relación marcada de excesiva tolerancia y concesión. Porque nosotros, digo el grupo de oficiales que ya nos sentíamos comprometidos con el proceso que se estaba iniciando, pensábamos que había que hacer algo para que ese 80% fuese ganado para el lado del proceso de cambio. Para nosotros eran un campo en disputa y nos organizábamos para tratar que este 80% pudiese ser de apoyo al gobierno del presidente Allende.

    En ese momento hacíamos tres recomendaciones bien claras. Una de ellas era nombrar a los mandos que efectivamente podían tener la apertura de seguir y de simpatizar con el proceso. Esto porque las Fuerzas Armadas son relativamente pequeñas, y uno sabe quién es quien.

    En segundo lugar, había que comprometer a las Fuerzas Armadas con este proceso, invitándolas a participar. Ellas son un elemento importante en la sociedad por los recursos humanos y técnicos que disponen, los cuales había que ponerlos a disposición del proceso.

    Y en tercer lugar decíamos: bueno, aquí se están provocando transformaciones que si los militares no tienen los instrumentos para comprenderlas solo van a ver caos y desorden, sin saber que detrás de aquello hay un cambio social y sectores sociales que están emergiendo, asumiendo sus capacidades. Por lo tanto había que introducir en la academia militar ramos de economía y de sociología, para que los militares comprendieran lo que es el cambio social y la confrontación de clases. Bueno, no me hicieron juicio (caso).

    Con ese respeto patológico a las Fuerzas Armadas, de que no hacerlas sentir invadidas, no tocaron a la gente que la sentíamos golpista. Toda la “pelotera” generada dio pie a conocer muchas opiniones y mucha gente quedó al descubierto con sus posiciones contrarias al proceso y no les pasó nada, siguieron en el servicio tal cual.

    Tú dices que hay un momento en las Fuerzas Armadas que son apolíticas aparentemente. Esa postura empieza a resquebrajarse a partir de los años 70, lo que indicaría que la prescindencia de la política no era tal, o dicho de otra manera es la historia del país la que entra en las Fuerzas Armadas.
    Bueno, acuérdate tú que la crisis genera una polarización social, en que se dividen las familias, se divide la iglesia y obviamente las Fuerzas Armadas no quedan ajenas al fenómeno. En su interior comienza a darse una disputa y nosotros pensábamos que había un espacio para tratar de pasarlos a nuestro lado. La sociedad se estaba fracturando en dos, a todo nivel, por lo tanto los militares tenían que tomar partido. Nosotros decíamos, que tomen partido para nuestro lado y para eso hay que trabajar. Si continúa la inercia se van a ir para el otro lado, por esa ideología de clase media arribista que las permea. Nosotros creíamos que había un espacio para evitar eso y ese espacio había que ganárselo, para eso nos tratamos de organizar y hacer lo que hicimos.

    La organización de ustedes era claramente clandestina entonces…
    Absolutamente. Claro. En el panorama que describo nosotros dijimos: hay seis años de gobierno, se están haciendo los cambios dentro de la legalidad vigente, pero obviamente los cambios con los que nos identificábamos, exceden a este esquema legal por lo tanto en algún momento habrá que saltárselo.

    ¿Qué idea de relaciones civiles militares manejan en ese momento? ¿Cuál es la idea de Fuerzas Armadas?

    Lo que nosotros decíamos en ese momento, y yo en particular, aunque mi opinión no era bien recibida, era que la fuerza militar radicaba en las Fuerzas Armadas. No era realista tratar de armar una fuerza militar paralela. Por lo tanto si el proceso de cambio social requería de una fuerza militar, tenía que ser la ya establecida. No íbamos a ser capaces de levantar otra. En Chile no tenemos ni la cultura ni el arrojo de los centroamericanos, pero además nuestro ejército no es el de los centroamericanos, como el de Batista que era corrupto, o el de Somoza que era entre mafia y ejército. El nuestro era profesional, aunque estaba mal equipado para un conflicto internacional.

    Tú dices que para ustedes no había el espacio para construir un ejército popular
    No. Y esa es la gran discusión que siempre tuvimos…

    ¿Cuál era tu opción, tu ideal de las Fuerzas Armadas en ese período?
    Era de unas Fuerzas Armadas que se identificaran con el cambio y por lo tanto dispuestas a intervenir en un momento dado cerrando el Congreso y llamando a una Constituyente para elaborar una nueva Constitución socialista. Nosotros decíamos, siguiendo el razonamiento anterior, aquí no hay posibilidad de armar una fuerza militar alternativa, aquí están las Fuerzas Armadas y tenemos que ganarnos al máximo de éstas para nuestra opción, porque si nos ganamos una buena parte no hay confrontación. Confrontación hay cuando alguno de los dos lados tiene alguna posibilidad de ganar, pero si uno de los bandos es absolutamente mayoritario y tienes la legitimidad del Estado detrás de ti… a los militares les cuesta mucho irse a la guerrilla o a la barricada. Nosotros decíamos: en el peor de los casos, si viene el quiebre, a este lado habrá generales, ministros, habrá un presidente. Serán los del otro bando quienes tendrán que saltar la valla e irse a las barricadas. Por formación los militares no estamos para eso. Nosotros estamos para marchar detrás de los signos, las banderas y el uniforme y en eso teníamos que hacernos fuertes.

    Ustedes habían construido la idea de fuerzas armadas estrechamente vinculadas al proceso político, que se identificaran con las grandes mayorías de la sociedad… ese no fue el resultado final, vino el golpe. ¿Cómo te encontraste con esas fuerzas armadas? ¿Cómo las viviste?
    Nosotros habíamos previsto un proceso de seis años por lo tanto teníamos un programa para ese lapso. Partió en la Fuerza Aérea y teníamos vínculos con otras instituciones, hacíamos tareas de formación y cursos. El gran salto cualitativo y cuantitativo que dimos y que es lo que motivó que nos condenaran a muerte, fue incorporar a los suboficiales al movimiento en igualdad de condiciones que los oficiales. Con eso estábamos rompiendo un paradigma absolutamente central en la mentalidad de las fuerzas armadas. Creo que eso fue lo más grave que hicimos, desde el punto de vista militar.

    Democratizaron esa relación…
    Claro. Si todos nos estamos jugando en esto, todos teníamos que ser responsables política e ideológicamente y no unos carne de cañón de otros, en que yo le ordeno a mi unidad que marche y esta lo hace según el color del comandante. Aquí era todo el mundo pensando y comprometido con lo que tratábamos de hacer.

    Volviendo a tu pregunta… Nunca nos imaginamos a lo que llegaron al final. En este proceso de deterioro que mencionaba antes, ya el 73, muchos hablaban de tomarse el gobierno dando un Golpe de Estado pero con distintas ideas. No constituían grupos orgánicos pero uno podía identificar sus afinidades. Los más moderados decían: hay que parar el desorden, que el Presidente del Congreso llame a elecciones y todo de nuevo, que sea como lo de antes del proceso de Allende, o sea tranquilidad, democracia y nosotros a los cuarteles. Otros decían: el mundo se va hacia la izquierda, pero hay que hacer las cosas bien y esto es un despelote, el doctor Allende está bien inspirado, lo que habría que hacer aquí es parar esta historia, consolidar lo que hay, los partidos políticos para su casa, que Allende termine su gestión. En cambio otros consideraban la necesidad de hacer cambios sociales. Hay pobres –decían-, y desigualdad y los políticos no son capaces para esto, hagámoslo nosotros como los peruanos (se refiere a Velasco Alvarado, militar peruano que dio un golpe militar de corte izquierdista, NdE). Otros, y eran los más orgánicos, opinaban que se estaba metiendo el comunismo y había que cortarlo de raíz. Eran del 10% original que siempre estuvieron con ese temor y empezaron a organizarse.

    A la hora del Golpe, hubo muchas vacilaciones y éstos que estaban organizados impusieron su línea y dio el resultado conocido…

    Dijiste “nunca nos imaginamos que iban a hacer lo que hicieron”…
    No. En el peor de los casos pensábamos que frente a la percepción que tenían de la realidad nacional, efectivamente iban a tratar de controlar la situación, pero no se iban a abanderizar con ningún lado… y de repente hasta podían llamar a elecciones… no sé. Pero, cuando se impuso una de las líneas, tenían que evitar que las otras pudieran surgir y establecieron una zanja de sangre, dividiendo al mundo en dos: ellos y nosotros, por lo tanto aquí no hay ni terceras ni cuartas alternativas, ni posibilidad de hablar, ni alianzas, ni nada. Finalmente se rompió con sangre este mundo civil militar, buscando establecer en las fuerzas no solo identificación o lealtad sino también complicidad.

    Cómo viviste ese período
    No tuve mucho tiempo de vivirlo sino como víctima, como prisionero. Yo caí el mismo 11 de septiembre. Al comienzo nos embargó la incredulidad y después una sensación de impotencia absoluta. De repente éramos hormigas, donde cualquiera te pone un pie encima sin que le pase nada. Tu vida estaba entregada en manos de gente que iban a hacer lo que quisieran contigo.

    Y que habían sido compañeros de armas…
    Bueno, en la Fuerza Aérea, una institución más bien pequeña, todos nos conocíamos. Con muchos de mis torturadores habíamos estado en fiestas juntos, algunos están en las fotos de mi matrimonio. Fue un desquiciamiento muy grande, yo creo en primer lugar un poco por el temor. La información de inteligencia que disponían era muy básica y cuando empezaron a descubrir que había una organización militar al interior montaron en pánico. Cuando a mí me detuvieron me decían que tenían información sobre reuniones efectuadas en el Banco del Estado con cubanos… habían oído cantar el gallo.

    Y efectivamente el Banco del Estado había sido sede de unas reuniones para ver el tema del desabastecimiento y el racionamiento con gente del Ministerio de Economía, pues el General Bachelet (se refiere a Alberto Bachelet, general de Aviación, colaborador del gobierno de Allende y padre de la ex presidenta Michelle Bachelet. NdeE) quería conocer de las experiencias en el mundo sobre desabastecimiento y racionamiento y cuáles habían sido las más exitosas para saber si nos servirían. En ese momento las experiencias más modernas sobre el tema eran las de Egipto y las de Cuba. Claro, nadie pensó que esas reuniones eran para hablar sobre desabastecimiento y el que se juntaran cubanos con militares chilenos era altamente sospechoso.

    ¿Esa organización a la que tú haces referencia y perteneciste, tenía un nombre?
    Mira… (Intenta recordar), no. Después se nos llamó los constitucionalistas, porque en el proceso (consejo de guerra) se distinguen tres grupos y nosotros que éramos el grupo mayoritario nos asignamos, después, el nombre de constitucionalistas.

    Bueno, volviendo a eso de la sorpresa y al desquiciamiento, tal vez a muchos se le salió el monstruito que todos debemos llevamos dentro, más aun ejerciendo el poder con toda impunidad y sintiendo el respaldo absoluto de la autoridad para que hicieran lo que quisieran con la excusa loable de “salvar a la patria”. En ese marco fue posible que se dieran estas situaciones.

    Tú saliste al exilio, regresaste y después ocupaste cargos en el gobierno de la Concertación donde te relacionaste con las fuerzas armadas.
    A ver, en eso estás cubriendo un período muy largo. Mi relación con las fuerzas armadas fueron los últimos cuatro años como Subsecretario de Aviación.

    Como viste a las FFAA ahí, después de esas dos experiencias
    Me gustaría retomar al tema de los períodos que mencioné al principio. Los años de apoliticismo, hasta el 71, luego el deterioro, después el Golpe de Estado y el período en que las Fuerzas Armadas ejercen el poder político hasta el año 1990, con la vuelta a la democracia y el inicio de la reconversión a lo profesional.

    Yo diría que cuando me reencuentro con ellas son otras Fuerzas Armadas.

    A lo mejor es muy radical lo que digo pero me encontré con un cuerpo de oficiales distinto al que yo pertenecí. Son más profesionales y eso lo asocio a que muchos tienen otros estudios, han ingresado a las universidades y poseen una segunda carrera que les da mayor independencia. Antes, siendo artillero o de otra especialidad, si salías a la vida civil no eras nada. Terminabas de vendedor de propiedades, de libros, como me encuentro con antiguos retirados, corredores de propiedades, administradores de edificios o con empresas de seguridad, por lo tanto la dependencia con la institución era absoluta.

    Esto de los estudios da pie a un individuo más independiente, no dependiente cien por ciento de la institución, por lo tanto con una capacidad de crítica mayor y al mismo tiempo, quizás, con una vocación menor, con un sentido de pertenencia más suelto que el que uno tenía. Con eso de servir a la patria entrábamos para morir en la institución.

    También han sido permeados por un fenómeno que se observa en otros profesionales jóvenes, como es su alta movilidad, donde no se sienten parte de nada y están donde les paguen mejor, donde se sientan bien. Por lo tanto viven cambiándose en busca de mejores horizontes. Un poco de eso también pasa en las fuerzas armadas… No hay una pertenencia tan fuerte…

    ¿A eso se debe el pago de viviendas de alto costo a los oficiales…?
    Si, en parte. Pero también se relaciona con la palabra obsecuencia, dejarles hacer. Y la verdad no todos los oficiales, pero si los grados superiores, tienen una vida muy distinta a la que tiene cualquier profesional equivalente. Hay un razonamiento detrás de lo que comentas: que la vida militar es muy dura, y que han tenido pocas oportunidades como en otras carreras de tener una mejor situación y por lo tanto la institución compensa con la casa y este tipo de facilidades…

    Pero la idea era evitar que se fueran…
    Bueno, lo que pasa es que a ese nivel y ostentando esos grados, la gente ya no se va. Trata de estar lo más posible para sacar una buena jubilación. El rango de peligrosidad es en los grados medios: cuando los hijos están yendo a la escuela o a la universidad, y de repente tienen la percepción de que no van a llegar muy lejos y se van a los 20 años de servicio. Porque en las Fuerzas Armadas, a diferencia de cualquier otra profesión, tú puedes jubilar a los 20 años de servicio. Seguramente con el 20avo de tu sueldo. Pero ya tienes una base y quedas conectado con un sistema de salud y puedes buscar nuevos horizontes. Ese es el momento más peligroso para la institución respecto a sus oficiales, como los pilotos, por ejemplo, que es el gran drama en la Fuerza Aérea. Aunque es un fenómeno que también ocurre en las otras ramas.

    Pero el que pasó los 25 años de servicio solo espera los 30 para jubilar, y con todo los beneficios de haber cumplido la carrera.

    ¿Al reencontrarte con las Fuerzas Armadas en un proceso de reconversión hacia el profesionalismo, cómo las viste en función de las relaciones con los civiles?
    Te voy a dar una respuesta en dos niveles. En primer lugar, nosotros fuimos el proceso más bullado, porque con el general Leigh pretendió dar una lección a la Fuerza Aérea, a las otras ramas y al país, castigando con dureza a aquellos mandos calificados de “traidores o desleales” Pero, en el 2003, yo estaba en Costa Rica, en un proyecto de Derechos Humanos y Fuerzas Armadas, y recibí una invitación del Ministerio de Defensa para viajar a Chile, porque la Fuerza Aérea quería tener una reunión conmigo y en particular el General Saravia, que era el Comandante en Jefe. Les parecía que en había que superar este asunto, en lo que se llamó la reunificación de la familia militar. En ese entonces era Ministro de Defensa Michelle Bachelet.

    En los años noventa nosotros comenzamos a exigir que se nos reconociera nuestra condición de militares y no solo en el plano provisional. También queríamos que la Fuerza Aérea nos considerara como retirados y nos entregara la TIFA, que es el signo de pertenencia. Hubo gente que dijo: ustedes están locos, les sacaron la cresta, los echaron a patadas, los trataron de traidores, y ahora quieren que los reconozcan.

    No nos entendían, porque es parte de nuestra formación, de nuestro mundo. Las fuerzas armadas son un mundo que incluye casas, hospitales, tiendas, poblaciones. Cuando sales quedas desnudo socialmente. No sólo laboralmente. Gran parte de tus amistades pertenecen a ese mundo.

    La Fuerza Aérea, debo reconocerlo, había hecho un gesto en ese sentido cuando la comandaba el General Vega. Bueno, pero el asunto más complejo era que muchos de nosotros teníamos menos de 20 años en la institución y salimos sin nada. A quienes tenían antigüedad salieron golpeados pero se les respetó su pensión. Por eso hubo un intento de resolver el tema y se formó una comisión para buscar una solución.

    Luego se empezó a discutir la ley de exonerados y de ello salió algo que no fue ni lo uno ni lo otro y quedamos fuera de la ley.

    Todo esto que les cuento es para denotar que habían vínculos que finalmente se materializan el año 2003, con la invitación a reunirnos hecha por el General Saravia y su estado mayor. Yo había sido instructor del general Saravia y de varios de los generales. Casi toda mi carrera la hice como instructor en la Escuela de Aviación por lo tanto conocí muchas generaciones.

    Y a Vega también…
    Vega es más antiguo. Lo conocí por allá por los sesenta, en esas reuniones que teníamos, preocupados por las cuestiones profesionales. Cuando fui sometido a Consejo de Guerra tenía que presentar dos testigos de buena conducta, y Vega dio testimonio de la buena conducta mía. No sirvió mucho, pero tuvo los huevos, como decimos ahora, de presentarse y decir que me conocía y que yo tenía buena conducta anterior, como atenuante. Tuvo la valentía de hacer eso.

    Bueno… el año 2003, se efectúa la reunión con el General Saravia y él dice: es hora ya de que veamos que podemos hacer. Tú eres uno de los más connotados del grupo y veamos que hacemos con la TIFA, hagamos un encuentro, el que se concreta el 2 diciembre del 2003 con la famosa reunión en Quintero. La Fuerza Aérea pone a disposición dos C130 para que viajaran todos los exonerados con sus familias a pasar un día en un recinto que tiene la institución en esa ciudad. Yo no pude asistir porque estaba ocupadísimo en el exterior.
    El encuentro lo presidió la Ministra de Defensa, que era Michelle (Bachelet). Estaba el Comandante en Jefe, el Estado Mayor y los generales. Hicieron una presentación de lo que era la Fuerza Aérea moderna y luego entregaron las TIFAs y pasamos todos a ser considerados como retirados, con acceso a todo lo que corresponde.

    Hubo un pequeño sector de exonerados –sobre todo los que se quedaron en el exterior a vivir definitivamente- que no estuvieron de acuerdo, pero la gran mayoría quedó muy contenta por esto.

    Después para sorpresa mía vino el nombramiento como Subsecretario de Aviación. Michelle, con la cual yo no me había visto desde el año 90, me llamó el 1º de marzo y me dijo: la única duda que tengo y quiero saber que piensas tú. ¿Qué va a decir la Fuerza Aérea si yo te nombro Subsecretario de Aviación? En realidad –le dije– yo he estado en contacto con la Fuerza Aérea. “Fantástico: eres mi nuevo subsecretario”. Entonces no hubo problemas, y la acogida de parte de la Fuerza Aérea fue muy grata, cercana y fraterna. Muchos generales habían sido alumnos míos y me conocían.

    Solo para los oficiales más antiguos, los torturadores, yo era una amenaza. Había desafiado su autoridad y sus rangos movilizando gente y siendo yo un capitán, por lo tanto se sentían personalmente agredidos. En cambio para los oficiales menos antiguos, yo era ingeniero comercial, piloto de combate, que formó y combatió en la Fuerza Area de Nicaragua a la “Contra”. Así que mi relación personal ha sido excelente y estoy muy agradecido por ello, fue una relación fantástica.

    ¿Y la relación con los civiles
    Aquí hay una gran debilidad de los civiles porque no mandan. Hoy por hoy, las Fuerzas Armadas son lo que la civilidad quiere que sean y cuando digo civilidad digo poder político. Las fuerzas armadas han tomado distancia de la Doctrina de Seguridad Nacional y la relación política, la relación dentro del Estado, es de respeto a la autoridad y a la jerarquía, algo que ha sido continuo en la historia de Chile, por lo menos en la más reciente -aunque no tanto en los años 60’ porque en ese entonces los políticos no les prestaba mucha atención a las Fuerzas Armadas. Pero desde el golpe en adelante la relación de los civiles con los militares ha sido de mucha obsecuencia.

    Yo comparo la transición chilena con la nicaragüense que, curiosamente, partió el mismo año. En Nicaragua el año 90’, cuando ganó Violeta Chamorro, el país venía de un gobierno sandinista donde el ejército era Sandinista, la fuerza área era Sandinista, por tanto en la relación ejército-partido tenía límites muy difusos. Pero ganó Violeta Chamorro para gran sorpresa de todo el mundo, y cuando asume la presidencia el ejército hace todos los esfuerzos para dar la señal de buena conducta frente al nuevo escenario político. Dejan de ser sandinistas y se profesionalizan.

    Aquí fue al revés, las nuevas autoridades políticas trataron de demostrar buena conducta ante los militares; “que somos serios, responsables” y esa impronta como que se ha mantenido.

    ¿Ha habido una cierta obsecuencia del poder político?
    Absoluta. No cierta sino absoluta… y eso determina que los mandos tengan una gran autonomía, pero no porque ellos se la toman, sino porque nosotros se la concedemos.

    Esa autonomía podría dar para mucho, porque algunos piensan que desde el punto de vista político el alto mando sigue siendo más cercano a la derecha.
    Yo creo que va a pasar mucho tiempo en que esta asociación militares-derecha pueda romperse. En primer lugar por una cuestión de clase, de tradición. Segundo, porque hemos mantenido una suerte de dicotomía de derecha-izquierda, por decirlo de alguna manera, sin embargo desde el punto de vista de la relación dentro del Estado es de absoluta obediencia; están disponibles para que se les mande y si hay algo que no les gusta… bueno, no les gusta que haya doscientos o más oficiales presos, pero ahí están y algunos a lo mejor van a morir presos. Eso te demuestra hasta donde alcanza su capacidad y disposición a obedecer

    Pero eso también se podría interpretar como que no tienen la correlación de fuerzas política para impedir eso
    No. Eso también se podría traducir como la solvencia de la autoridad política frente a las Fuerzas Armadas. Son las autoridades políticas las que tienen la capacidad para hacer de las Fuerzas Armadas lo que ellas estimen que debe hacerse.

    Hay tres elementos que juegan en contra, el primero es la ignorancia que hay en temas de defensa entre la clase política, por lo tanto, se sienten invalidadas y dicen “bueno ustedes son los que saben defensa”. La expresión máxima de eso son las declaraciones del ex Ministro de Defensa Francisco Vidal que dijo “aquí los que saben de asuntos militares son los militares y ellos dicen lo que hay que hacer”, cuando es la autoridad civil la que tiene que dar la línea. Los militares son profesionales en el tema técnico, en el empleo y uso de la fuerza, pero el cuándo, el cómo, el por qué, y el para qué, todo eso responde a una visión de Estado y ahí donde faltan cuadros y voluntad entre los civiles. Y nos faltan cuadros porque no hay voluntad.

    Tú dices que hay una mayor profesionalización y teóricamente, una desvinculación de la derecha. Pero el caso del general Izurieta que asume como subsecretario de defensa a los dos días después de haber dejado de ser el Comandante en Jefe como que desmiente esta idea y da una señal de que los militares están más vinculados con la derecha como sector político.
    Bueno, es que si hubiese ganado Frei y lo hubiesen nombrado también habría asumido. Somos nosotros –el mundo concertacionista- los que terminamos empujando a esa asociación, dando por sentada esa relación con la derecha y al hacerlo la consolidamos.

    Yo decía que una debilidad es la ignorancia en general en tema de defensa. La otra es dar por sentado que los militares son de derecha y la tercera, tan peligrosa como las dos anteriores, es creer que los políticos mandan y tienen el control porque son muy bien saludados y bien atendidos, entonces dicen “ah, yo mando”. Los militares son unos seductores en todos los terrenos (risas) pero en el político más que nadie. Te atienden, te dan todos los honores y el asiento primero, y terminas creyéndotela y dices “soy la autoridad”. Pero al hacerlo empiezas a perderla, porque después te dicen “hagamos tal cosa” y tú piensas “como les voy a decir que no, como no les voy a dar el reajuste, como no les voy a comprar los tanques sin son tan buena onda, tan simpáticos. Los civiles se dejan seducir muy fácilmente.

    Entonces ¿Las Fuerzas Armadas son seductoras del poder civil?
    Los oficiales, los jefes, pero no las Fuerzas Armadas. Mediante el trato terminan cooptando a las autoridades si estas no tienen los pantalones bien puestos y poseen opinión informada sobre los temas militares. No se trata de tener tincadas y decir cualquier cosa, sino tener una opinión fundada con la cual realmente te ganes el respeto, porque la autoridad la tienes, pero la debes legitimar con una conducción brillante, inspiradora, de liderazgo.

    ¿Por qué el poder civil no es capaz de construir una reflexión más profunda sobre los temas de defensa? ¿Es sólo porque lo ha delegado o hay una renuncia ahí?
    Hay una especie de renuncia. Nos sorprendimos cuando en los años 60 y 70 se decía: “No, las Fuerza Armadas son los perros guardianes de la burguesía, no hay nada que hacer o los destruimos o nunca vamos a tener nada”. Entonces, en muchos, sobre todo en el mundo izquierdista ortodoxo tradicional quedó establecido que las FFAA están perdidas de antemano, por tanto no hay nada que hacer y mientras están tranquilas ahí, pucha, fantástico y para que estén tranquilas hay que meterles billete. Incluso hay civiles que son más militaristas que los militares, a mí me ha tocado verlos. Son los cooptados, que creen en la necesidad de estar super armados y se compran esa doctrina…

    ¿Esos están en la clase política?
    Si claro. Son los que tienen algún tipo de relación con el Ministerio de Defensa, asesores, gente de relaciones exteriores, personas que yo he escuchado y que resultan más duros y militaristas que los militares.

    ¿Queríamos volver un poco más atrás, sobre el libro Manual de Derechos Humanos para las Fuerzas Armadas, ¿Se puede hacer de el un texto para la formación en las Fuerzas Armadas chilenas?
    Es posible. Si el ministro de Defensa, más aun si el subsecretario de las fuerzas armadas dijera yo quiero que este manual sea parte del currículo, entonces se hace. Lo dije antes y lo digo ahora, se puede hacer todo lo que la autoridad civil diga. Todo. Nadie va a decir no, eso no lo voy a hacer. A lo mejor no les gusta, pero lo van a hacer.

    No crees que haya ciertos temores todavía, a partir de la historia del país…
    ¿Temor de qué? Cuál sería la peor reacción, que se acuartelen…?

    Ocurrió a principio de los 90…
    ¿Qué podría originar eso? Lo digo de otra manera, si el Presidente dijera voy a dar de baja al Comandante en Jefe de la Marina el temor sería que la Marina se acuartele, pero no están dadas las condiciones para que eso lleve a cabo y funcione. Definitivamente hoy por hoy no existe esa disposición a violentar la Ley. No se como asegurarlo, pero no lo veo.

    A propósito de lo ocurrido con el terremoto, de si salieron o no salieron a tiempo las Fuerzas Armadas, trascendió de que habían ciertos fantasmas o preocupaciones en el poder civil al respecto
    Pero preocupaciones de imagen. Eso es lo más triste de todo. No es que se temiera que si salían a la calle se iban a tomar el poder, sino lo que iban a decir respecto a un gobierno que se iba con los militares en la calle controlando la situación. Realmente encontré lamentable las declaraciones del ex ministro Bitar cuando expresó esa reserva, que no tenía fundamento.

    Era una aprehensión un tanto simbólica y en el fondo le parecía violento para mucha gente…….
    Por eso digo, era una problema de imagen, simbólica, no que al salir a la calle se fueran a tomar el poder

    ¿Tú eras partidario de que los militares salieran a la calle rápido?
    Claro. Están formados para la reacción rápida, tienen los recursos, los medios, presencia nacional, etc. todas las ventajas. Entonces tener reservas de ese tipo, realmente confirmó lo que hemos conversado antes, que se sigue atribuyendo a los militares una determinada inclinación y cuando actúas en base a esa atribución la conviertes en realidad y eso es nefasto.

    El “Manual de Derechos Humanos para las Fuerzas Armadas” representa una nueva concepción después de la Doctrina de Seguridad Nacional. Pero una cosa es que nos digas que los militares va a obedecer en cuanto a integrarlo al curriculo de las escuelas matrices, pero ¿eso no lo aparta de una posición política o ideológica?
    Bueno cada cual puede tener la visión ideológica que más le acomode, pero eso no debiera ser necesariamente un elemento distorsionador de la función que tienen las Fuerzas Armadas dentro del Estado. En cuanto a doctrina y política de defensa la voz del civil es la que debiera decidir respecto a los planes de estudio de las instituciónes, pero es una potestad abandonada. Ahora desde el punto de vista de las Fuerzas Armadas y con el desarrollo que ha tenido el tema de los derechos humanos en el mundo, hoy por hoy todos los ejércitos tienen en sus Estados Mayores tienen un Auditor que cautela el tema. Los derechos humanos ya no son una cuestión de que se me pasó la mano, sino que es un asunto reglamentado internacionalmente con una Corte Internacional que te va a llamar a rendir cuenta y esto muchas veces es desconocido por los comandantes. En misiones de paz todos los Estados Mayores llevan a uno o dos abogados que dicen: a ver vamos a tomar tal posición, se avisó a los civiles, se tomaron tales y cuales atribuciones o que tipo de armamento vamos a usar, porque hay que usar el de menor daño, etc. Todo eso es registrado, porque a la hora que llamen a rendir cuentas el comandante tiene que responder y decir yo actué conforme a las normas del derecho humanitario internacional. Entonces por conveniencia operativa hoy por hoy el tema de los derechos humanos está incorporado en los Estados Mayores, del mismo modo como va personal logístico, también va el Auditor de derechos humanos

    ¿Eso se ha discutido? ¿Se instruye en la materia al conjunto de la tropa?
    Actualmente eso está más asociado a las operaciones de paz, que es donde hay mucho control internacional y te pasan la cuenta por el uso de fuerza excesiva. Otro tema de derechos humanos se refiere al trato al interior de las instituciones, que también ha evolucionado. ¿Saben que en el tema de los conscriptos hay cada vez mayor resguardo para el trato que se les da? En otros países incluso hay Defensores Públicos Militares para tomar medidas que protejan los derechos de los subordinados frente a la autoridad disciplinaria.

    Pero cabe recordar que un pelotón de infantes de marina está involucrado en la muerte de un poblador en Talcahuano. ¿Cómo se puede asociar este hecho al tema de los derechos humanos?

    Bueno, el gran predicamento doctrinario para el empleo de la fuerza es que nunca una fuerza militar debe emplearse en tareas policiales. La fuerza militar está hecha para aniquilar al enemigo, para expresar un sentimiento de agresión, eso es lo que los mueve a funcionar. La fuerza policial en cambio está entrenada para contención y la auto contención. Por eso es que nunca hay que usar las FFAA en funciones policiales. Esto es un elemento básico en la doctrina.

    Y en este terremoto por ejemplo
    Hay excepciones. Pero como una cuestión doctrinaria no deben usarse en funciones policiales. Las Fuerzas Armadas toman prisioneros, las policías detienen.

    En el caso del terremoto algunos críticos hacían notar que se enviaba a las Fuerzas Armadas a controlar a una población civil fuertemente afectada y en ese contexto se comenzó a hablar de militarización.
    Bueno, pero resulta que el uso de la fuerza militar en estas circunstancias tan difíciles está dispuesto en nuestra Constitución, donde el Estado de Excepción está perfectamente definido. Hay circunstancias tan agravantes y tan conflictivas que requieren suprimir garantías y utilizar a las Fuerzas Armadas. Como excepción, no como norma.

    Pero reitero que en principio solo podemos usar excepcionalmente a las Fuerzas Armadas en este tipo de situaciones. Son fuerzas que no salen a pelear con garrotes, sino con fusiles, porque ese es el armamento que tienen. Yo creo que en general, salvo por este lamentable incidente de los Infantes de Marina en Hualpén -y espero que no le vayan a echar tierra-, creo que ha habido un buen manejo de la situación por parte de los militares. Hasta donde conozco no hubo mayores excesos.

    Nos gustaría que dieras una opinión sobre los cambios que están pendientes todavía en las Fuerzas Armadas. ¿Qué cambios deberían producirse tanto respecto a los militares como en el poder civil?
    Yo cifraría el cambio en la actitud del poder civil, en cuanto al ejercicio de sus facultades. Es necesario que en el campo de la defensa hayan autoridades bien informadas en el tema, lo que les permita ejercer un liderazgo efectivo. No creo que haya que cambiar algo en las FFAA en el sentido de la relación, pienso que si hay que cambiar algunas cosas de la Ley de Defensa, pero del punto de vista de la relación civil-militar, en lo que se refiere a la función de defensa, son los civiles los que deben ejercer la autoridad informadamente.

    ¿Cuáles son los cambios a introducir en esa Ley, según tu opinión?
    Para mí esta ley atacó el problema de la integración de las instituciones de la Defensa de manera muy parcial. El ideal hubiera sido el nombramiento de un Jefe del Estado Mayor Conjunto con autoridad sobre las cuatro ramas. Suprimiendo a los Comandantes en Jefe y reemplazándolos por un Jefe de Estado Mayor por rama, de tal manera de tener efectivamente una conducción única y una integración en forma de las instituciones. Esto permitiría un uso mucho más eficiente de los recursos, fundamentalmente en lo que dice relación con las compras militares.

    A veces desde lo civil se plantea que las FFAA debieran tener una estructura más democrática en su interior. Por ejemplo que la suboficialidad pudiera llegar a ser, en algún momento, oficiales. ¿Es esto posible en Chile?

    Hablar de democratizar a las FFAA es casi una contradicción en los términos, porque de acuerdo a la naturaleza de sus funciones las FFAA tienen que ser jerarquizadas, estratificadas y disciplinadas. Ahora, en cuanto a los mecanismos de promoción interna siempre es posible mejorar y dar oportunidad a los mejores y de hecho está pendiente un proceso de modernización de la carrera militar. Además de resolver el tema de la previsión social de los militares, el CAPREDENA, sobre todo cuando el costo del personal en retiro ha superado el costo del personal en servicio activo. Ahí hay mucho que hacer.

    Yo creo que en el tratamiento de la nueva carrera militar, tema que está en carpeta en el ministerio, debiera verse el tema de las promociones internas y las facilidades de acceso a grados. Pero hablar de democratización en el sentido como lo entiende la gente es un poco fuera de lugar.

    Respecto a las fuerzas armadas de América Latina. ¿Qué tanta influencia mantendría el mando norteamericano en la región?
    La ciudadanía conserva la imagen del Comando Sur establecido en Panamá, influyendo muy directamente en las FFAA latinoamericanas, pero creo que esa influencia ha disminuido notablemente. En primer lugar por el origen de nuestro armamento, que es una de las principales formas de dependencia. Nuestro equipamiento está absolutamente diversificado y esto nos permite mayor autonomía en cuanto a doctrina y mucha más independencia. Creo esta es una de las principales señales de cambio.

    En segundo lugar para los militares norteamericanos el ideal de las FFAA latinoamericanas es que se conviertan en Guardias Nacionales. Esto porque ya terminada la confrontación este-oeste, la Guerra Fría, han surgido nuevas amenazas como el narcotráfico, el tráfico de personas, el tráfico de armas y el crimen internacional organizado, para enfrentar lo cual las FFAA no aparecen eficientes. Luego, como muchas de estas plagas afectan a los EEUU, para ellos es más cómodo tener Guardias Nacionales, que en el fondo son policías militarizadas que no tienen la capacidad militar de un ejército o unas fuerzas armadas propiamente tales. Son fuerzas policiales reforzadas que no constituyen, supuestamente, un peligro para la democracia. No consumen recursos públicos muy cuantiosos y son eficientes para la política e interés regional de los EEUU, en cuanto a combatir a estas nuevas amenazas.

    Todo lo anterior hace que la relación ya no sea tan cercana y existan visiones muy distintas. La dependencia de los EEUU es muy menor, sólo técnica en algunos campos, pero no ideológica.

    Una ultima pregunta sobre el tema de la corrupción. Hemos visto un caso donde apareció implicado un ex comandante en jefe de la FACH y la corrupción es un gran tema hoy en día en las sociedades bajo el sistema neoliberal. ¿Lo es hoy en día en las FFAA chilenas?
    En general yo creo que nuestras FFAA no están infectadas por el flagelo de la corrupción. Sin embargo, existen áreas de riesgo como son las compras militares, donde se mueven grandes cantidades de recursos. El resto está bastante controlado. En este asunto de las compras hay espacio de mejoría en cuanto no sólo a la transparencia sino también en cuanto a los procedimientos de compra y de evaluación, las licitaciones, etc. Hubo un esfuerzo de constituir una instancia en el Ministerio de Defensa, que fuese autónoma, con una visión integrada de largo plazo y con aplicación de estándares de eficiencia económica al uso de los recursos, pero lamentablemente no fructificó. Yo creo que ahí hay un campo, una zona vulnerable, donde es posible mejorar, pero no veo que la corrupción sea un punto de preocupación.

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    Una lectura de Había una vez un pájaro, de Alejandra Costamagna, y de Space invaders, de Nona Fernández.

    Por Diego Zuñiga.

    nona 2 Lo primero es la desconfianza: me parece difícil creer en la idea de que existe el progreso en la literatura. Quiero decir: creer que un escritor empieza escribiendo un libro bueno y que luego tendrá que escribir uno mejor y después uno impresionante, hasta llegar a un peak.

    Hay lectores que pueden creer en esa idea. Uno lo ha hecho más de una vez: lees una primera novela que resulta ser una sorpresa, y luego esperas más y más, pero en el fondo aquella esperanza no tiene ninguna justificación: el ejercicio literario es un trabajo impredecible y hay que aprender eso, aunque como lectores nos cueste. Por eso insistimos. Por eso leemos a los contemporáneos: porque esperamos que nos sorprendan, porque en ese gesto, como lectores, tomamos un riesgo real y, de pronto, recibimos una recompensa. A veces –pocas veces- tenemos la suerte de ver cómo un autor evoluciona, cómo descubre nuevas lecturas y experiencias y las incorpora a su escritura, cómo va buscando hasta encontrar nuevos tonos, nuevas formas.

    Lo que quiero decir es esto: que este 2013, las escritoras chilenas Alejandra Costamagna y Nona Fernández han publicado dos libros pequeños, pero que muestran cómo su escritura ha alcanzado puntos absolutamente reconocibles: Había una vez un pájaro (Cuneta) y Space Invaders (Alquimia), respectivamente.

    Lo que quiero decir es que Costamagna y Fernández vienen publicando libros desde hace ya varios años –más de una década– y que como lectores hemos tenido la suerte de ver sus búsquedas hasta llegar aquí, a los últimos libros en los que sus obsesiones han encontrado las formas precisas, las palabras, los tonos, el fraseo.

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    Dicen que Onetti se refirió pocas veces a su infancia, pero hay una frase de él que encierra, creo yo, una imagen contundente sobre la imposibilidad de escribir esos años, esa época, esa vida: “Decir la infancia implica sin remedio un fracaso equivalente a contar los sueños”.

    costamagna 2Hay autores que caen en la tentación de ese fracaso y se arriesgan: narrar la infancia y lo que rodea a esa infancia. Eso han hecho Costamagna y Fernández en sus últimos libros y también, en parte, en los libros anteriores, que llegaron, justamente, en 2013 a librerías argentinas: Animales domésticos (2011), de Costamagna, y Fuenzalida (2012), de Fernández. Un libro de cuentos y una novela, publicados por Penguin Random House y que hablaban, justamente, de la infancia, pero también de otras cosas: los años 70 y 80 en Chile, las relaciones de pareja, la dictadura vista desde historias filiales y ambiciosas que resuenan, sin duda, en sus últimos libros. Porque mientras Costamagna ha recopilado tres relatos en Había una vez un pájaro –un cuento, de hecho, es de su libro anterior-, Fernández en Space invaders ha vuelto a escribir sobre el Santiago de los 80 y cómo la violencia de la dictadura se colaba, inevitablemente, en todas las vidas, incluso en la de aquellos que sólo eran niños.

    Si Onetti hablaba de la infancia como un sueño, Fernández ha elegido de epígrafe para su novela una frase de Georges Perec que está, sin duda, emparentada con aquella mirada del uruguayo y que nos sirve para entender la atmósfera no sólo de este relato, sino también de los de Costamagna: “Estoy sometido a este sueño: sé que no es más que un sueño, pero no puedo escapar de él”.

    De eso hablan estos libros: de la imposibilidad de escapar de la infancia, de esos recuerdos que nos configuran aunque a veces nos queramos hacer los tontos.

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    Había una vez un pájaro: tres cuentos –“Nadie nunca se acostumbra”, “Agujas de reloj”, “Había una vez un pájaro”– y tres niñas vinculadas estrechamente a sus padres –no así a sus madres-: un viaje en citroneta desde Santiago hasta Argentina, cruzando esa cordillera que separa no sólo dos países, sino que una historia familiar; una hija enamorada de su padre y una madre difusa; y otra hija que no entiende mucho, pero que se atreve a narrar la historia de su padre, detenido en dictadura.

    De fondo, el relato político que se narra de soslayo: la cotidianeidad de una violencia que se expresa en pequeñas pero contundentes imágenes: “Mi madre me abraza fuerte, culposa, y yo pregunto qué pasa. Pero ella dice que no estamos en edad de entender, que paciencia, que algún día nos van a explicar todo”.

    Hay algo terrible en esas palabras: Costamagna las escribió originalmente en 1996, cuando publicó En voz baja, su primera novela y que decidió reescribir ahora para este libro –un proceso de reescritura que terminó convirtiendo esa novela en un cuento de 40 páginas, que le da el título al libro–. Pero lo terrible es que aquella sentencia de la madre es, de alguna forma, la idea que prevaleció en la década de los 90 en Chile: no estamos preparados para entender ni para juzgar, es la época de los acuerdos en la medida de lo posible, la transición. Esa madre es la voz horrible de una época y Costamagna supo escucharla antes que todos, porque ése es otro de los méritos de su escritura: hoy, cuando algunos críticos y lectores “suspicaces” plantean que está de moda escribir sobre la infancia, es bueno recordarles que En voz baja es de 1996. Muchos años antes de todo esto. Pero que ahora, además, Costamagna le ha agregado un valor incuestionable: la capacidad de contener la voz de esa niña que narra la vida separada de su padre y las visitas que hace a la cárcel, pero sin entender bien qué pasa. En esta versión, Costamagna baja el tono realmente, lo que le agrega emotividad y contundencia.

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    Space Invaders: una novela breve acerca de un grupo de escolares en plena década de los 80, una voz indefinida que nos advierte, desde el comienzo: “No hay manera de ponerse de acuerdo porque en los sueños, lo mismo que en los recuerdos, no puede ni debe haber consenso posible”.

    Esa arbitrariedad de la memoria es la que prevalece en esta novela y también en los relatos de Costamagna: ninguna quiere ser la voz oficial del pasado, pues entienden que eso no tiene sentido. Lo que importa es esa imposibilidad del consenso, la voluntad por reconstruir esa infancia –esos sueños– a partir de lo que está ahí, simplemente. En este caso, una memoria escolar que está fundada en una historia real: un carabinero que degolló, junto a otros compañeros, a tres militantes comunistas en 1985. Pero Fernández decide no narrar esta crónica, no, esquiva el relato de no ficción, creo que por dos motivos: primero, porque ya contó esa historia en un texto publicado en Volver a los 17 (Planeta, 2013), una antología de no ficción en la que se reunió a 14 escritores chilenos que vivieron su infancia en dictadura y se les pidió que contaran esa experiencia. El texto de Nona Fernández es, sin duda, uno de los mejores: un relato vertiginoso e intenso en el que cuenta la historia de Estrella González, hija de uno de los carabineros culpables en el “Caso degollados”. Fernández fue compañera de colegio de ella y narra ese tiempo, la infancia compartida, la adolescencia, el día en que se supo del caso y cómo nunca volvió a ver a Estrella.

    Sin embargo, creo que el motivo más importante por el que Fernández evita esta crónica en Space Invaders es porque, justamente, es alguien que cree, por sobre todo, en la ficción, en cómo el lenguaje puede cambiarlo todo y ser, quizá, la única herramienta para transmitir una realidad que a veces se difumina con demasiada rapidez. Aquí, en la novela, Fernández se da el lujo de confundirlo todo, de armar una voz generacional que va relatando la historia de esta niña, pero sin narrar la crónica policial. Lo que importa es la atmósfera enrarecida de la memoria: cómo un grupo de niños va perdiendo la inocencia –uno de los mejores capítulos es ése en el que todos se encierran en una sala, a oscuras, y se tocan y se descubren, haciendo una alusión al poema “La pieza oscura”, de Enrique Lihn-, mientras un país se despierta de la dictadura: las protestas, los secretos, los atentados, la violencia doméstica y, por sobre todo, la certeza de que la memoria es algo casi siempre inesperado: “No sabemos si esto es un sueño o un recuerdo. A ratos creemos que es un recuerdo que se nos mete en los sueños, una escena que se escapa de la memoria de alguno y se esconde entre las sábanas sucias de todos”.

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    Lo último: si Fernández elegía un epígrafe de Perec que denota, creo, un giro en sus lecturas y en su escritura –hay una prosa más vertiginosa pero menos experimental, mucho más centrada en las acciones e imágenes–, Costamagna hace lo propio con el epígrafe que elige para el relato que le da título al libro, una frase de Clarice Lispector que dice: “Había una vez un pájaro, Dios mío”.

    En esa pequeña frase que Lispector anotó en una crónica hay encerrada toda una poética: la imposibilidad de contar una historia como todo el mundo espera, la desconfianza en ese comienzo tan común y simple, la sospecha sobre aquellos que piensan que la literatura sólo se trata de contar una historia.

    Hay, en los libros de Costamagna y Fernández, una desconfianza en el lenguaje que se traduce en una escritura que se cuestiona y que ensaya, por sobre todas las cosas: la búsqueda de tonos distintos, la certeza de que hay que escribir en contra de la comodidad.

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    No, hijo, no eran nazis…eran franceses

    De la exclusión al exterminio

    Pablo M. Dreizik

    Los campos de internación del sur de Francia

    Löw y Bodek “Toujours la même chose”. Lavis. Camp de Gurs, 1940.

    Que la práctica de la xenofobia, la discriminación y la exclusión pueden, bajo ciertas condiciones, conducir al exterminio del otro es una afirmación no sólo de orden especulativo sino una de las más duras lecciones del siglo XX. Un índice revelador de tal escalada que ha ido de la “exclusión” a la “eliminación” masiva de la población considerada indeseable es provisto por las transformaciones sufridas por los campos de reclusión del sur de Francia. Efectivamente, estos sitios destinados en principio a ser centros de refugiados, especialmente de españoles republicanos y alemanes socialdemócratas y comunistas, devendrían en el curso de la guerra campos de deportación, la antesala a los centros de exterminio en el centro de Europa.

    La cuestión asume un sesgo particularmente espinoso: aquellos centros de detención fueron emplazados antes del arribo del gobierno pro-alemán de Vichy, precisamente fueron construidos durante el período de la República, bajo el gobierno de Daladier en 1938. Esta nota singular de los campos del sur de Francia, el hecho que remonten su origen al período republicano, los ha investido de caracter problemático que alcanza al corazón de la misma memoria histórica francesa. Sin embargo, en las últimas décadas, ha podido asistirse a relevantes expresiones por volver sobre los pasos de aquel ignominioso lastre que nació durante la República. Una de las expresiones más acabadas de retorno sobre el escenario de los campos del sur de Francia, años después de la masacre, fue emprendida por la Biblioteca Municipal de Toulouse -físicamente próxima al área donde se emplazaron aquellos campos- bajo la iniciativa y dirección de Monique-Lise Cohen. De hecho, la Biblioteca Municipal de Toulouse organizó diversas muestras sobre el antisemitismo en el sur de Francia.

    La abyecta lógica -la que va de la segregación al exterminio- que testimonian estos campos, aquella que los condujo de operar como centros de internación para extranjeros a llegar a ser campos de muerte, amerita un repaso sobre su existencia.

    Un rasgo singular en el proceso de deportación en el sur de Francia concierne a la anterioridad de los campos de internación respecto al gobierno de Vichy y a la ocupación alemana. Más precisamente, el origen de estos campos se remonta al período de la República, bajo el gobierno de Daladier, en 1938. Esta “iniciativa” la heredará el pro-alemán gobierno de Vichy transformando el carácter y fin de los campos. Se revela así una cierta continuidad entre la obra del gobierno Republicano y el de Vichy sostenida, a pesar de sus contrastes, en el fino hilo de la xenofobia y la discriminación. Aquellos campos de refugiados destinados a comunistas, republicanos españoles y social-democratas alemanes, se convertirían a partir de noviembre-diciembre de 1940 en campos de judíos.

    Llegada de los refugiados españoles a Francia.
    L’Illustration, 11 de febrero de 1939.

    Con exactitud, los campos del sur de Francia nacen con el decreto ley del 12 noviembre de 1938 del gobierno de Daladier. Aquel decreto hacía ya referencia a los “extranjeros indeseables” un término que evocaba una ley de 1849 que preveía la expulsión de todos los extranjeros juzgados peligrosos. El contexto de estas medidas remitían directamente, durante este período, a los acontecimientos que por aquellos años se vivían en el territorio español, en especial Barcelona y otras zonas de España cercanas a Francia. Durante el mes de enero de 1939 un contingente numeroso de republicanos españoles, intimidados ante el avance franquista, se dirigían hacía la frontera francesa. Entre el 26 de enero -a un día de la caída de Barcelona- y el 9 de febrero -cuando los nacionalistas cerraron definitivamente la frontera catalana-, más de 500.000 españoles, primero civiles y militares heridos y luego los soldados republicanos, pasaron por la aduana de Perthus. El primer “centro especial” destinado a la internación de refugiados fue instalado por decreto el 21 de enero de 1939 en Rieucros cerca de Mende (Lozère). En poco tiempo esta “asignación de residencia” devendría en “internación administrativa”. Poco después, entre marzo y abril de 1939 se emplazan seis centros en las periferias de los Pirineos Orientales para el internamiento de milicianos: en Bram (Aude) reservado a los ancianos; Agde (Hérault) y Riversaltes (Pirineos-Orientales) destinado a los catalanes; Sepfonds (Tarn-et-Garonne) y Le Vernet (Ariège) para los obreros y Gurs (Basses Pyrénées) donde estuvo internada Hannah Arendt. Estos dos últimos centros fueron los campos franceses más importantes y funcionaron hasta 1944. Particularmente el campo de Le Vernet -donde permaneció el escritor y ensayista Arthur Koestler- tendría como nota propia ser “campo represivo” donde se debía encerrar a los “individuos peligrosos para el orden público y la seguridad nacional”, en general comunistas y dirigentes de las Brigadas Internacionales.

    El destino de los internados en los campos del sur de Francia sufriría rápidamente las consecuencias de las cada vez más estrechas relaciones del gobierno de Vichy con el régimen nazi. Siguiendo los términos del tratado concluido el 22 de junio, el régimen de Vichy entregó, en la noche del 8 de febrero de 1941, a alrededor de veinte alemanes anti-nazis recluidos en los campos a las autoridades del Reich. Entre estos alemanes se contaban los prestigiosos Herschel Grynspan, Rudolf Hilferding y Rudolf Breitscheid, muerto en un campo nazi en 1944.

    Poco a poco, los campos fueron afectados por la coloratura particular de las políticas antisemitas que imponía el acercamiento del gobierno de Vichy al régimen nazi. El 2 de octubre de 1940 el prefecto de la Haute Garonne ordena que los ‘israelitas franceses sin recursos’ se dirijan al campo de Clairfont. Sin ninguna presión alemana, Vichy estableció una discriminación jurídica que reposaba sobre el postulado racial. El propósito del gobierno de Vichy era “limitar la influencia judía” por una serie de interdicciones profesionales. En una declaración promulgada el 18 de octubre el Consejo de Ministros adaptaba el anterior decreto de 1938 relativo al internamiento de extranjeros al nuevo parámetro racial y a la persecución antisemita. La nueva ley permitía a los prefectos internar en los “campos especiales” a los extranjeros de “raza judía”. La administración prefectoral comenzó, entonces, a revisar sus estadísticas según el nuevo criterio racial. En noviembre, el prefecto de la Haute Garonne indica a Vichy que el 53% de los 2000 internados de su departamento eran de “raza judía” porcentaje que se elevaría al 70 % de los 40.000 extranjeros internados de la Zona No Ocupada.

    La política hacia la población judía sufre un giro crucial en octubre de 1940 cuando se condena a los judíos extranjeros a internamiento y vigilancia especial en villas remotas. El centro provincial más grande, pronto promovido al rango de campo, fue el de Bouches du Rhône cerca de Aix, en la carbonería de Milles, donde se reunieron 2.000 emigrados, entre los cuales se contarían intelectuales de renombre tales como Golo Mann, Walter Benjamin, Max Ernst y Lion Feuchtwanger quien plasmó en un libro sus recuerdos de internado bajo el título de Diable en France.

    Monumento a la Memoria de los deportados
    (Cementerio del Campo de Noé)

    Los más notorios campos del sur de Francia fueron Gurs, Argèles, Noé, Récébédou y Riversaltes. Vichy operó Vernet, Rieucros y la prisión de Brébant en Marsella como campo de castigo. Los campos se caracterizaron, sobre todo, por sus condiciones de vida intolerables. Un informe del American Friends Service Comittee de enero de 1942 los llamaba sitios para “escuálidos, apretujados y enfermos con altas probabilidades de morir”. André Jean-Faure, inspector de los campos de Vichy y sin duda no crítico del régimen descubrió condiciones shockeantes en los campos. Los niños y los ancianos perecían rápidamente entre la falta de vestimenta, el tifus y la tuberculosis. Serge Klarsfeld ha calculado en 3000 los judíos muertos en este período.

    De todos los campos de la Zona No Ocupada, el de Gurs fue quizás el más infame. Localizado en Basses-Pyré, sudoeste de la ciudad de Pau, Gurs fue apresuradamente construido en 1939 como centro de detención para 15.000 refugiados españoles. Durante los años de la guerra la población del campo, la mayoría judíos pero también españoles y rumanos, fluctuaron de 6.000 a 29.000. En 1940, durante una serie de dramáticos traslados, las autoridades alemanas expulsaron cerca de 7.000 judíos del Palatinado a Gurs en trenes sellados. Muchos de aquellos que los nazis arrojaron del Baden, del Saarland y de Alsacia-Lorena arribaron a Gurs en 1940 sólo para aguardar la deportación en 1942. Cerca de la mitad de los judíos expulsados en esta operación estaban por arriba de los sesenta años de edad (el más viejo fue uno de 100) y, naturalmente, no pudieron sobrevivir bajo aquellas condiciones. En noviembre de 1940 un promedio de ocho personas por día morían en el campo. Por noviembre de 1943 habían muerto 1.038 personas y cerca de 3900 habían sido deportadas a los campos de muerte nazi.

    El campo de Riversaltes, 20 kilómetros al norte del pueblo de Perpignan en los Pirineos Orientales, alojó alrededor de 9.000 personas, la mayoría judíos, incluyendo hasta 3.000 chicos. Riversaltes se abrió en 1941 para ‘atender’ al cada vez más creciente número de internos judíos. Hacia Riversaltes se orientó una serie de esfuerzos de diversas organizaciones judías para aliviar las penurias de los que allí se encontraban: el rabino René Hirschler, capellán general para los campos, intentó mantener una cantidad módica de vida cultural y religiosa judía para los prisioneros, el Nîmes Commision, un grupo de ayuda combinado, trabajó para llevar diversas formas de asistencia a las madres y niños internados. Las condiciones alimentarias y de vestimenta en Riversaltes eran de tal grado de indigencia que por 1942 el American Friends Service Comittee computaba una muerte diaria con mayor incidencia entre los niños.

    El campo de Noé con la mitad de su población judía y la otra compartida entre alemanes y españoles fue otro campo de detención donde los internos sufrieron iguales inhumanas condiciones durante su permanencia.

    Entre los campos más crueles se cuenta aquel de Le Vernet en el que estaría internado el gran escritor Arthur Koestler junto a una población que llegaría a los 3000 internos. De aquella población alrededor de un cuarto eran miembros de las Brigadas Internacionales y el resto judíos. Koestler pudo finalmente evadirse, en 1940, pero el carácter terrorífico del campo queda bien retratado en su libro de recuerdos La escoria de la tierra.

    Como señalábamos más arriba estos campos sufrieron poco a poco un importante cambio de status. Al comienzo entre 1939 y 1940, la mayor parte de ellos eran campos para “extranjeros peligrosos” que persistan como un cuerpo extraño a la democracia, siendo su existencia ampliamente debatida en la cámara de diputados y en la prensa, sobre todo por los diarios de izquierda L’Humanite y La Populaire que en febrero de 1939 denunciaban la existencia de “campos de concentración”. Pero a partir de 1942 los campos del sur de Francia, hasta ese momento herencia asumida bien que mal por el Estado francés, se volvieron instrumentos naturales de la política represiva de Vichy. Ya en enero de 1940, 13.000 españoles habían sido deportados desde los campos del sur hacía el campo nazi de Mauthausen donde perecieron en el número de 5.000.

    Este camino que recorrieron los campos del sur de Francia, camino impensado por aquellos que en democracia los crearon seguramente sin imaginar su transformación posterior, nos confronta con la peligrosidad del gesto segregacionista o xenófobo aún cuando este se quiera contenido dentro de los márgenes de la ley. La sutil pátina que separa la exclusión del exterminio puede ser franqueada bajo ciertas circunstancia, ciertas no excepcionales circunstancias según nos lo demuestra el siglo que dejamos.

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    Villa Grimaldi, un recorrido compartiendo memoria

    La emoción de recordar a los detenidos desaparecidos: Visita guiada de una sobreviviente

    14 enero, 2015 

    Beatriz Miranda relató su experiencia en Villa Grimaldi a los integrantes de la Corporación Colonias Escolares Domingo Villalobos. Angel Muñoz, director de la institución consideró de suma trascendencia la actividad, “los sitios de memoria es bueno no solamente mantenerlos sino que difundirlos”, indicó.

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    Conmovidos, pero satisfechos se mostraron los integrantes de la Corporación Colonias Escolares Domingo Villalobos, luego de visitar el Parque por la Paz Villa Grimaldi.

    La entidad está consagrada a entregar vacaciones a niños y adolescentes de mucha precariedad social  a través de establecimientos que administra destinados a esa finalidad.

    Durante el recorrido Beatriz relató la historia del sitio memoria y la suya propia, desde que fue detenida el día de año nuevo de 1974 en El Quisco.

    Mientras mostraba la maqueta, con la construcción de Villa Grimaldi antes de ser demolida, indicó el período de “ablandamiento” a que fue sometida, es decir, practicarle golpizas, para luego hacerle presenciar una sesión de tortura con electricidad a otra prisionera. Todo con el propósito de que entregara información.

    Durante el relato mostró a los visitantes el Ombú, árbol en el que fue asesinado el guardia Carlos Alberto Carrasco Matus, quien custodiaba a los presos/as en el centro de detención de Cuatro Alamos, luego de ser descubierto ayudándolos y sacando información al exterior. “Estuve detenida con Laura Allende después de salir de Villa Grimaldi y en una oportunidad él nos trajo naipes y fruta”, recordó.

    Mientras narraba lo vivido en el ex Cuartel Terranova de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), los participantes interactuaron con la guía enriqueciendo aún más la experiencia con preguntas y precisiones que ella les entregó.

    Al llegar al Muro de los Nombres, que recuerda a las 236 víctimas que no salieron con vida del lugar, se emocionó al recordar a María Isabel Joui, María Teresa Eltit y Renato Sepúlveda, entre otros, con quienes compartió la prisión y  de los cuales nunca más se supo su paradero.

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    Durante la visita, Beatriz fue acompañada del Tesorero de la Corporación, Edgardo Rivera, quien agradeció a su término su testimonio y generosidad, a lo cual ella replicó que hacerlo “es muy impactante, son muchas emociones y es muy fuerte, pero estoy contenta de hacer un homenaje a nuestros compañeros detenidos desaparecidos. También recordamos el amor, la solidaridad, y por ello valoramos la vida”. Los asistentes le agradecieron con aplauso.

    Al término de la visita, Angel Muñoz, director de la Corporación Colonias Escolares Domingo Villalobos consideró la actividad de “suma trascendencia, porque nosotros también trabajamos con personas vulneradas en sus Derechos Humanos. Son niños que eufemísticamente se llaman de alta vulnerabilidad, pero son niños pobres en la práctica”.

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    “Creemos que los sitios de memoria es bueno no solamente mantenerlos sino que difundirlos, porque la memoria histórica hay que conservarla para que ojalá nunca más pueda suceder lo que hemos vivido. En ese sentido, nuestra Corporación está disposición de todo lo que nosotros podamos servir y en todo lo que podamos trabajar en conjunto con Villa Grimaldi”, concluyó.

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    Dictaduras en Latinoamérica: la impunidad no cierra heridas

    JUNE 14, 2014 

    La historia de América Latina esta sembrada de crueles dictaduras militares. El saldo: miles de muertos, torturados y desaparecidos. El juicio al dictador es la forma en que la democracia hace justicia y cierra heridas, pero la mayoría han quedado impunes.

     

    Castigo al dictador 12Noelia Ceballos Terron

    Mexicana residente en UK.,Psicóloga, maestra, pedagoga, dependienta y limpiadora son solo algunas de las facetas que Mabel ha tenido en su vida laboral. Tras diez años en el Reino Unido ya ha terminado su doctorado en educación que le permite dedicarse a su pasión, la investigación, que combina con una intensa actividad como militante en la organizaciones sociales latinoamericanas. –

     

    En la segunda mitad del siglo XX, 18 países de América Latina han conocido en algún momento la violencia de las dictaduras militares. Son 31 los dictadores que han llevado las riendas de esos países sin respeto alguno a los valores democráticos ni a los derechos humanos.

    El enjuiciamiento de los responsables de las miles de muertes, torturas y desapariciones que tuvieron lugar durante esos regímenes es lo que más reclaman las víctimas y sus familias como reparación moral a su sufrimiento.

    Las cifras en toda la región son difíciles de determinar, pero se pueden estimar más de 470.000 afectados, incluyendo muertos, desaparecidos, torturados y presos políticos.Castigo al dictador 17

    En total diez dirigentes enfrentaron juicios por los delitos cometidos en su día. Y cinco siguen cumpliendo condena o están siendo procesados.

    Pero un balance que revela que más de la mitad de los dictadores terminaron sus días sin rendir cuentas.  Ello es porque la impunidad es un fenómeno que se ha dado en el área de América Central y del Sur con más frecuencia que a nivel global.

    Según revela un estudio de Abel Escribá Folch en la Revista Mexicana de Sociología, tan solo un 31% de los dictadores que gobernaron entre 1946 y 2000, en todo el mundo, permanecieron impunes. Hoy, cuatro ex-dictadores viven sus últimos años sin haber conocido la cárcel.

    Ríos Montt

    Los dos últimos presidentes de la dictadura militar en El Salvador siguen vivos lejos de su país. Se trata de Arturo Armando Molina, que gobernó de 1972 a 1977, y de Carlos Humberto Romero, que protagonizó el final del régimen de 1977 a 1979. Se cree que el primero reside entre Miami y Panamá, mientras que el segundo viviría en los Estados Unidos tras un primer exilio en Guatemala.

    Por su parte, el militar Guillermo Rodríguez Lara, que ostentó el poder del gobierno ecuatoriano entre 1972 y 1976, lleva en la actualidad una vida retirado de la política ysin temor de enfrentarse a juicio alguno, en sus propiedades agrícolas.

    Otro caso es el del guatemalteco Ríos Montt. Acusado de genocidio, sus víctimas de etnia maya que fueron asesinadas durante su mandato (1982-1983) ascienden a 1.771. El 10 de mayo de 2013 un tribunal de Guatemala condenó a Ríos Montt a 80 años de prisión.

    Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad del país anuló la sentencia por desobediencia y desacato del tribunal que la emitió. Hoy este genocida sigue en libertad.

    Castigo al dictador 8- Juicio a VidelaCondenas

    A pesar de todo, cinco de los responsables de las atrocidades que marcaron el siglo XX suramericano están pagando por lo que hicieron.

    La justicia argentina ha sido una de las más duras. Todos los presidentes que estuvieron a la cabeza del país durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional (Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Galtieri murieron reclusos).

    Esto fue posible gracias a la abolición en el 2003 de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que amparaban a todos los responsables de crímenes durante la dictadura (se calcula que entre 1976 y 1983, 30.000 personas fueron desaparecidas).

    Castigo al dictador 14De Reynaldo Benito Bignone, último presidente de la dictadura argentina, se sabe que ingresó en la cárcel en 2010 a la edad de 82 años para cumplir una pena de 25 años, que posteriormente se ha extendido a cadena perpetua, por crímenes de lesa humanidad.

    Por su parte, en Panamá fue Noriega el último déspota que dirigió el país centroamericano: de 1983 a 1989, pero fue extraditado en 2011 para cumplir una pena de 60 años por el asesinato de once panameños durante su gobierno. Esta condena se produjo tras 19 años en penales de Estados Unidos y Francia por delitos de narcotráfico y blanqueo de dinero. La cifra de víctimas de esta dictadura asciende a 107.

    Otro de los casos que terminaron con condena fue la del peruano Alberto Fujimori. Durante sus mandatos, de 1990 al 2000, el entonces presidente fue responsable de ordenar el asesinato de civiles con la excusa de la guerra contra el terrorismo. Fue hallado culpable de crímenes como los de Barrios Altos en 1991 y La Cantuta en 1992, por lo que el 7 de abril del 2009 inició una pena de 25 años de prisión, a sus 70 años.

    Castigo al dictador 3Bolivia se suma a una breve lista de países que han logrado meter entre rejas a sus dictadores. A pesar de que Hugo Banzer, quien mantuvo al país bajo su yugo entre 1971 y 1978 causando la desaparición de 150 presos políticos, murió impune, otro déspota boliviano rinde cuentas a la justicia. Es Luis García Meza, gobernante entre 1980 y 1981, período durante el cual ordenó asesinar a miembros de la oposición. Por ello cumple desde 1995 una pena de 30 años en el centro de Chonchocoro, en el altiplano boliviano.

    Hay casos como el de Haití en que no es fácil someter al antiguo dictador a la justicia. Aunque finalmente, en febrero de 2013, un tribunal haitiano obligó a Jean-Claude “Babydoc” Duvalier a presentarse ante el juez. Desde entonces se enfrenta a un proceso en el que se le acusa de crímenes de lesa humanidad.

    Sin embargo ha transcurrido un año sin que Duvalier haya vuelto a presentarse a ninguna sesión. Las víctimas durante su mandato (1971-1986) se cifran en unas 30.000 personas detenidas, muertas y exiliadas.

    Reparaciones a víctimas

    Castigo al dictador 11Parte del proceso de recuperación de un país tras un episodio de violencia es restablecer los hechos lo más objetivamente posible, para señalar a responsables y reconocer los daños causados a las víctimas.

    El modo que más se ha extendido en América Central y del Sur son las Comisiones de la Verdad. Según la organización Amnistía Internacional, entre 1974 y 2007 se crearon estos grupos en 28 países alrededor del mundo. La mitad fueron países latinoamericanos.

    La labor de estas comisiones, creadas por decisión gubernamental y con un mandato de tiempo limitado, es investigar los ataques a los derechos humanos de los ciudadanos por el aparato del Estado.

    Castigo al dictador 5De los 18 estados que conocieron dictaduras militares en Latinoamérica, 14 han puesto en marcha dichas Comisiones, recibiendo denuncias y testimonios de víctimas de la represión y sus familiares. Los casos son examinados uno a uno para verificar la condición de víctima, y así cifrar los afectados. Las recomendaciones más comunes de los informes finales son el reconocimiento de los derechos de las víctimas, y las reparaciones económicas.

    A pesar de ello, tan solo ocho gobiernos latinoamericanos conceden indemnizaciones a los afectados por la violencia de estos regímenes.

    Argentina es uno de ellos. Entre 1991 y 2004 el Congreso aprobó tres leyes que indemnizan a los presos políticos, los familiares de desaparecidos y los hijos nacidos en cautiverio. De este modo, las familias de los desaparecidos fueron resarcidas con 224.000 dólares. Los ex-convictos recibieron 74,66 pesos por día de encierro. Los hijos nacidos durante la detención tuvieron acceso a una compensación de entre 70.000 y 245.000 pesos.

    Castigo al dictador 16El estado paraguayo dio el paso de crear su Comisión de Verdad y Justicia en el 2003. Así se estableció la cifra de 20.090 víctimas directas de la represión de Stroessner.

    En 2011 el gobierno gastó 9,4 millones de dólares en las reparaciones económicas a víctimas y familiares de desaparecidos bajo la dictadura. Pero desde entonces, más de 2.400 víctimas reconocidas no han percibido la ayuda prometida.

    Otra de las naciones que reconoce el derecho a la reparación es Chile: prisioneros políticos, funcionarios públicos despedidos, y víctimas de tortura y los desaparecidos perciben pensiones anuales de entre 2.314 y 2.648 dólares de por vida, desde la ley de 2004. Además, se les incluye en el sistema público de salud. Los beneficios se extienden a los hijos de las víctimas, quienes gozan de educación gratuita y están exentos de realizar el servicio militar obligatorio.

    La modalidad varía en Perú, donde las principales reparaciones son colectivas. A finales de 2013, 1.946 comunidades habían recibido 100.000 soles para proyectos de desarrollo económico Pero las poblaciones no lo consideran como una reparación por la violencia sufrida durante el conflicto. Recientemente el ejecutivo ha dado salida a una indemnización de 10.000 soles a padres y cónyuges de las víctimas. Aunque hasta ahora sólo una quinta parte de los casi 79.000 beneficiarios reconocidos la han percibido.

    Castigo al dictador 15El plan para el reconocimiento de las víctimas puesto en marcha por Uruguay es más extenso. Además de dotar a 277 familiares y víctimas de la dictadura con 15.000 dólares por los daños causados, también les presta asistencia médica gratuita así como psicológica.

    En cambio, en Bolivia, pese a la aprobación de una partida de 3,6 millones de dólares para sus 6.221 víctimas del despotismo de Hugo Banzer y Luis García Meza, la ley prevé que solo un 20% de los afectados se beneficien de la ayuda.

    A la cola se encuentran estados como Guatemala que, con un lastre de 200.000 fallecidos por la violencia, especialmente durante el genocidio maya a manos de Ríos Montt: no concede compensación económica de ningún tipo.

    Memoria histórica pendiente

    La memoria histórica es un concepto que crea polémica. El reconocimiento por parte de las instituciones de lo ocurrido en el pasado y los daños provocados, así como la promoción de acciones para esclarecer el pasado son bien acogidas por aquellos que creen que un pueblo debe mantener viva su memoria para no volver a cometer los mismos errores.

    Castigo al dictador 4En América Latina, la voluntad política por preservar esta memoria se ha extendido en los últimos años, aunque no es mayoritaria en la región. Un solo país, Venezuela, cuenta con una ley de memoria histórica.

    Y menos de la mitad de las antiguas dictaduras han visto al jefe del Estado u otros agentes de la administración pedir perdón por los crímenes del pasado, cosa que ha sucedido únicamente en 7 países.

    Las exhumaciones son otro de los temas pendientes para las familias y las víctimas, pues la mitad de estos estados todavía no realiza las investigaciones forenses necesarias para la identificación y la restitución de los restos.

    Aún así, la conmemoración simbólica de las víctimas es la forma más frecuente en que dichos países mantienen viva la historia. En 11 de las 18 ex-dictaduras es posible encontrar monumentos, museos y centros para la memoria y los derechos humanos.

    Castigo al dictador 10El caso de Argentina es llamativo. Es el estado con mayor índice de condenas por crímenes contra los derechos humanos, y donde más se ha perseguido a los responsables de la dictadura. Sin embargo, ningún presidente desde la vuelta a la democracia en 1983 ha pedido oficialmente disculpas a las víctimas. El único gesto de reconocimiento fue la instauración del Día Nacional por la Verdad y la Justicia, el 24 de marzo.

    En el caso de Chile, el proceso de exhumaciones sigue abierto y ha tenido gran repercusión en casos como el del poeta Pablo Neruda.

    El perdón por la actitud de la administración durante el período Pinochet todavía no ha llegado por parte del gobierno, pero los jueces se disculparon públicamente el pasado 5 de octubre por sus “acciones y omisiones” al negar protección a quienes denunciaron la represión entre 1973 y 1990.

    La nación guatemalteca también recibió las disculpas del ex-presidente Álvaro Colom por el genocidio cometido sistemáticamente por los aparatos estatales entre 1960 y 1996. Y en mayo pasado un tribunal resolvió que el presidente deberá volver a disculparse con la etnia ixil. El Ejército y los ministros de Gobernación y Defensa deben todavía sumarse a la declaración.

    Paraguay es otra de las naciones que está trabajando a favor de los derechos de las víctimas y los familiares. El pasado 14 de febrero liberó una partida de 72.600 dólares para la identificación de 20 cadáveres, que se sumaron a los 72.400 dólares que se destinaron el pasado mes de agosto a la Dirección de Reparaciones y Memoria Histórica.

    Castigo al dictador 1Además, en 2008 el presidente Fernando Lugo salió públicamente a pedir perdón a las víctimas de la persecución de Stroessner.

    Colombia, Honduras, Cuba, Ecuador, la República Dominicana y Haití son los países que menos trabajo han hecho a favor de su memoria colectiva por las dictaduras del pasado.

    En esas condiciones, las víctimas de la violencia del Estado están lejos de hallar consuelo para cerrar heridas.

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    Destacado

    El Exilio es un atropello a los Derechos Humanos. Chilenos en el exterior.

    ENCUENTRO DE CHILENOS Y CHILENAS RESIDENTES EN EL EXTERIOR
    SANTIAGO, 1, 2 Y 3 DE OCTUBRE DE 2014
    R E L A T O R Í A
    En Santiago de Chile, los días 1, 2 y 3 de octubre de 2014 se realizó el Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, organizado por el Comité Internacional Chile Somos Todos, con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Presidencia del Senado de la República, la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaría General de Gobierno y la Presidencia de la Cámara de Diputados, y la colaboración de la Presidencia de la República de Chile, la Biblioteca del Congreso Nacional, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, la Cineteca Nacional, la Municipalidad de San Miguel y la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX).
    Concurrieron a este Encuentro 95 dirigentes y líderes de las comunidades chilenas residentes en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Lesoto, México, Noruega, Panamá, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Venezuela, representando a más de 60 organizaciones sociales.
    En el acto de inauguración intervinieron la Presidenta del Comité Internacional Chile Somos Todos, Aída Mena, procedente de Viena, Austria; la Ministra Secretaria General de la Presidencia, Ximena Rincón, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz. La Embajadora de Austria, Dorothea Auer, dio a conocer el saludo del Presidente de ese país, Dr. Heinz Fischer, dirigido a los participantes del Encuentro. Al acto asistió la señora Ángela Jeria, madre de la Presidenta de la República de Chile.
    En su intervención, Aída Mena evocó el sufrimiento de muchas familias que, durante la dictadura militar, fueron reprimidas y sus miembros fueron perseguidos, encarcelados, ejecutados, desaparecidos o exiliados.
    Describió la existencia del exilio como un frío vacío entre dos mundos en el que faltaba el puente comunicador. Recordó que en las sociedades antiguas el destierro era la pena máxima a la que podía ser sometido el ser humano, un castigo asociado a la pérdida de pertenencia e identidad. Agregó, basándose en su experiencia profesional como psicóloga y en estudios realizados con víctimas del holocausto, que las secuelas de todos estos atropellos persisten hasta la décima generación.
    Enfatizó que después del activo apoyo a la recuperación de la democracia, una de las grandes luchas desplegadas en el exterior había sido por el derecho a sufragio, a la que se fueron sumando otros actores sociales y otras generaciones que llegaron al exterior por diversas razones, formando un todo multicolor y diverso que se ha hecho escuchar desde todos los rincones del mundo.
    2 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
    Hizo un recuento de las iniciativas legislativas presentadas al respecto desde el año 1963 y un reconocimiento al apoyo permanente de las fuerzas políticas que hoy forman parte del gobierno.
    Destacó la promulgación de la Reforma Constitucional que establece que se podrá votar desde el exterior, en los países de residencia, en elecciones presidenciales, primarias presidenciales y plebiscitos nacionales, como “un hito histórico”, que “repone un derecho ciudadano y restituye un derecho humano, pendiente para nosotros”.
    Sin embargo, lamentó que sea restrictiva respecto del tipo de elecciones en que se podrá votar y que estén excluidos de este derecho los chilenos nacidos en el exterior.
    Calificó la condición de avecindamiento por un año en Chile para los compatriotas nacidos fuera del territorio nacional, como una dolorosa discriminación, ya que “poseen la nacionalidad, pero no tienen derecho a ejercer la ciudadanía”. Recordó que según las estadísticas oficiales 2003 – 2004, el 41% de los chilenos residentes en el exterior había nacido en el extranjero.
    Llamó a que el derecho a sufragio alcanzado sea ejercido masivamente y que, a partir de él, se planteen nuevos desafíos en materia de derechos políticos, económicos, sociales y culturales, hasta alcanzar la igualdad de derechos a la que aspiramos, para que Chile considere a los chilenos del exterior “en el mismo nivel que al resto de sus hijos”.
    Finalmente, agradeció la presencia de los representantes de las comunidades en el exterior y por el trabajo realizado en los encuentros preparatorios, así como a las instituciones y personas que colaboraron en la organización del Encuentro.
    La Ministra Ximena Rincón relató, por su parte, que en su primera reunión con los ministros del comité político, la Presidenta Michelle Bachelet había anunciado su decisión de respaldar la moción parlamentaria de reforma constitucional por el voto en el exterior. Con ello, el gobierno envió un mensaje potente a hombres y mujeres que voluntaria o involuntariamente tuvieron que dejar nuestro país y se hizo cargo de las demandas de un país que exige un trato distinto. Agregó que la Reforma Constitucional, aunque imperfecta, había sido un primer paso importante, sustantivo, que debemos perfeccionar, pero no abandonar. Aludió a la ausencia de un pacto constitucional que nos represente a todos y todas.
    Señaló que en el Informe de Calidad de la Democracia de PNUD, donde se observa que nuestro país está muy por debajo en indicadores internacionales, había dos aspectos que se destacaban para mejorar la calidad de nuestra democracia: el derecho a voto en el exterior y el sistema binominal. Ambos están siendo abordados por el actual gobierno, con claridad y sentido de liderazgo.
    Añadió que la Reforma Constitucional se materializará y perfeccionará en la Ley Orgánica Constitucional, en lo que es fundamental el papel de los residentes en el extranjero. Clarificó que todavía no se ha presentado ningún texto borrador; la Secretaría General de Gobierno, la Cancillería y el Ministerio del Interior tienen una idea de por dónde debiera ir el proyecto, pero entienden que
    3 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
    todavía hay trabajo por realizar, materias por profundizar y esperan los insumos de este Encuentro para “entrar en el área chica” y conversar el tema con la Presidenta.
    Declaró que, sin embargo, no bastan las leyes para que las cosas sucedan, y afirmó que la voluntariedad del voto que hoy día existe en nuestro país supone un desafío de participación y de movilización de todas y de todos.
    El Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, felicitó a los y las compañeras de lucha por la democracia y se manifestó impresionado por la diversidad de países representados en el Encuentro. Felicitó a los presentes por lo conseguido en relación al derecho a voto en el exterior, tarea pendiente por décadas.
    Señaló que el derecho a voto en el exterior existe en más de 116 países del mundo, por lo que solo nos hemos puesto al día; subrayó, sin embargo, que constituye un gran paso.
    Aludió a la voluntad de la Presidenta Michelle Bachelet de cumplir con tareas pendientes considerando avanzar en tres pilares de reformas: primero, la reforma educacional, gratuita, pública y de calidad; segundo la reforma tributaria, que se logró en 5 meses, y en tercer lugar, la reforma constitucional, para tener una nueva Constitución, plenamente democrática.
    Añadió que dentro de las tareas inmediatas que abordó la Presidenta Michelle Bachelet estuvo el voto en el exterior. Señaló que Chile cambió de manera muy significativa y exige terminar con las desigualdades en todos los ámbitos, y que con esta Reforma Constitucional se subsanó una desigualdad en materia de derechos políticos.
    Declaró que se está trabajando en la Ley Orgánica Constitucional, en conjunto con el Ministerio del Interior y la Secretaría General de la Presidencia; la idea fundamental es “acercar la urna” al votante, es decir facilitar que puedan votar también aquellos chilenos que residen en lugares más apartados de las grandes urbes; mencionó la valoración de lo que puedan aportar los propios residentes en el exterior, reconociendo que la participación impone un desafío mayor que finalmente debe legitimar el proceso.
    Agregó que se están realizando consultas ciudadanas y encuentros con chilenos fuera del país, para saber qué opinan sobre la modalidad del sufragio.
    Señaló cinco consideraciones a tener en cuenta en el proceso electoral: amplia participación, transparencia y confiabilidad, seguridad, sustentabilidad y mantener el prestigio de nuestro sistema electoral.
    Propuso crear más y mejores mecanismos de diálogo entre la institucionalidad del Estado y las comunidades en el exterior.
    Se refirió a la importancia de considerar a los chilenos que se están aproximando a la tercera edad y también a las nuevas generaciones de chilenos jóvenes, con nuevos talentos, que requieren políticas acordes a sus necesidad

    A su vez la ministra Ximena Rincón, que patrocina el encuentro junto con el ministro Heraldo Muñoz, destacó la importancia que tiene la participación de los chilenos y chilenas en este tipo de encuentro, porque se reunirán los antecedentes para poder constituir el cuerpo legal que fijará los mecanismos para implementar el voto en el extranjero.

    “La participación es algo de lo que uno no solo tiene que hablar sino que también provocar, se provoque participación en discusiones tan importantes, como esta que pretenden materializar una antigua aspiración de Chile y que ahora es realidad del punto de vista del resguardo constitucional, por eso tenemos que materializarlo por medio de una ley orgánica que estamos discutiendo”. En este sentido, la ministra Rincón, sostuvo que se está trabajando en un primer borrador “estamos trabajando en un primer borrador, y que no se conoce porque estamos, justamente, esperando este tipo de discusiones que lo enriquezcan o que lo corrijan”, puntualizó la secretaria de Estado.

    Por su parte, el Canciller, Heraldo Muñoz, explicó que la misión que tiene el Ejecutivo es preparar el proyecto de ley que implemente la reforma constitucional, para lo que el Gobierno preparó una agenda de consultas que comenzará en la ciudad argentina de Mendoza, seguirá en Buenos Aires y continuará por Europa.

    “Lo que hay que hacer ahora es preparar un proyecto de ley que implemente esa reforma constitucional, para lo cual tenemos una agenda de consulta con las chilenas y los chilenos en el exterior. Empezamos en Mendoza, donde hay una comunidad importante de compatriotas, luego hemos estado en Buenos Aires, en Neuquén, en distintas comunidades, en Washington, Nueva York próximamente, los países escandinavos donde hay una importante concentración de chilenos, Francia y otros”, señaló.

    Cabe mencionar que el primer encuentro de chilenos residentes en el exterior se desarrollará los días 1, 2 y 3 de octubre, contará con la presencia de connacionales de 22 países del mundo y estará respaldado por el ministerio del Exterior, Secretaria General de la Presidencia, la Dirección de Organizaciones Sociales del ministerio Secretearía General de Gobierno y está organizado por el Comité Chile Somos Todos.

     

    Primera conferencia de la 2da. generación de chilenas y chilenos residentes en Europa.

    Es la primera parte de la importante reunión que aglutinó a compatriotas desterrados en el viejo continente.
    12 de Noviembre, 2007 08:11
    Jóvenes chilenas/os residentes en diversas naciones de Europa se dieron cita en la capital austriaca para participar en este Primer Encuentro, que se realizó del 11 al 14 de octubre del presente año.
    A la ceremonia inaugural asistieron Ursula Truppe, representante comunal de Viena, Jurgen Wulhofer, del Partido Socialdemócrata austriaco y Alev Korun, del Partido Verde. Igualmente participó el embajador chileno Milenio Skornic, quien felicitó a los organizadores y participantes del evento y entregó el saludo de la mandataria Michelle Bachelet.
    Posteriormente se recibieron numerosos mensajes enviados desde Chile y el apoyo solidario de la diputada socialista Isabel Allende, como también adhesiones de organizaciones sociales, políticas y culturales del mundo.
    En seguida el doctor Alfredo Pritz, académico de la Universidad de Viena, dictó una charla sobre los “traumas sicológicos y secuelas que derivan de las torturas, la prisión y el exilio”. Habló también acerca de los problemas de “integración, destrucción de proyectos de vida y desarraigo”.
    Finalmente el doctor Herber Berger, sociólogo, recordó con cariño sus trabajos en las poblaciones populares en Chile y puso énfasis en que “el exilio es una situación difícil en la cual las personas no pueden elegir sus destinos” debido a que es el peor castigo que se le puede infligir a un ser humano”.
    Ya por la tarde se iniciaron los diferentes e importantes talleres:
    Seminario 1 y 2: Trauma, superación y re-traumatización. Aspectos sicológicos del exilio en relación a la segunda generación de chilenos.
    Seminario 3: Reparación y Justicia. Reconocimiento como víctimas directas de la Dictadura militar.
    Seminario 5: Segunda generación en Europa. ¿Por qué es necesario organizarse?
    Seminario 6: Reintegración en Chile. Primera generación de chilenos.
    Seminario 7: Tercera generación, creación de identidad e integración.

    Decía Volodia Teitelboim: “Quienes sufrimos el exilio luchamos siempre con la convicción de que realizábamos un bien a nuestra patria, y de que nuestro lugar sería reconocido tarde o temprano, cuando la dictadura militar desapareciera. Pero cuando volvimos, muchos de los compañeros y amigos que permanecieron en Chile nos acusaron de haber disfrutado un exilio dorado, mientras ellos ponían la piel para las heridas. Ante sus ojos, lo mismo que ante los de la derecha que se adueñó del poder económico y mantiene intactos sus enclaves políticos, somos unos apestados”.

    Con todo el dramatismo que implican esas palabras, no había en ellas ni asomo de lamento; no querían ser más que una descripción exacta: gran parte de los chilenos que marcharon al exilio se convirtieron en exiliados definitivamente; muchos regresaron a vivir a su país y al poco tiempo advirtieron que ese país ya no era el suyo.

    ENCUENTRO DE CHILENOS Y CHILENAS RESIDENTES EN EL EXTERIOR
    SANTIAGO, 1, 2 Y 3 DE OCTUBRE DE 2014
    R E L A T O R Í A
    En Santiago de Chile, los días 1, 2 y 3 de octubre de 2014 se realizó el Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, organizado por el Comité Internacional Chile Somos Todos, con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Presidencia del Senado de la República, la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaría General de Gobierno y la Presidencia de la Cámara de Diputados, y la colaboración de la Presidencia de la República de Chile, la Biblioteca del Congreso Nacional, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, la Cineteca Nacional, la Municipalidad de San Miguel y la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX).
    Concurrieron a este Encuentro 95 dirigentes y líderes de las comunidades chilenas residentes en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Lesoto, México, Noruega, Panamá, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Venezuela, representando a más de 60 organizaciones sociales.
    En el acto de inauguración intervinieron la Presidenta del Comité Internacional Chile Somos Todos, Aída Mena, procedente de Viena, Austria; la Ministra Secretaria General de la Presidencia, Ximena Rincón, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz. La Embajadora de Austria, Dorothea Auer, dio a conocer el saludo del Presidente de ese país, Dr. Heinz Fischer, dirigido a los participantes del Encuentro. Al acto asistió la señora Ángela Jeria, madre de la Presidenta de la República de Chile.
    En su intervención, Aída Mena evocó el sufrimiento de muchas familias que, durante la dictadura militar, fueron reprimidas y sus miembros fueron perseguidos, encarcelados, ejecutados, desaparecidos o exiliados.
    Describió la existencia del exilio como un frío vacío entre dos mundos en el que faltaba el puente comunicador. Recordó que en las sociedades antiguas el destierro era la pena máxima a la que podía ser sometido el ser humano, un castigo asociado a la pérdida de pertenencia e identidad. Agregó, basándose en su experiencia profesional como psicóloga y en estudios realizados con víctimas del holocausto, que las secuelas de todos estos atropellos persisten hasta la décima generación.
    Enfatizó que después del activo apoyo a la recuperación de la democracia, una de las grandes luchas desplegadas en el exterior había sido por el derecho a sufragio, a la que se fueron sumando otros actores sociales y otras generaciones que llegaron al exterior por diversas razones, formando un todo multicolor y diverso que se ha hecho escuchar desde todos los rincones del mundo.
    2 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
    Hizo un recuento de las iniciativas legislativas presentadas al respecto desde el año 1963 y un reconocimiento al apoyo permanente de las fuerzas políticas que hoy forman parte del gobierno.
    Destacó la promulgación de la Reforma Constitucional que establece que se podrá votar desde el exterior, en los países de residencia, en elecciones presidenciales, primarias presidenciales y plebiscitos nacionales, como “un hito histórico”, que “repone un derecho ciudadano y restituye un derecho humano, pendiente para nosotros”.
    Sin embargo, lamentó que sea restrictiva respecto del tipo de elecciones en que se podrá votar y que estén excluidos de este derecho los chilenos nacidos en el exterior.
    Calificó la condición de avecindamiento por un año en Chile para los compatriotas nacidos fuera del territorio nacional, como una dolorosa discriminación, ya que “poseen la nacionalidad, pero no tienen derecho a ejercer la ciudadanía”. Recordó que según las estadísticas oficiales 2003 – 2004, el 41% de los chilenos residentes en el exterior había nacido en el extranjero.
    Llamó a que el derecho a sufragio alcanzado sea ejercido masivamente y que, a partir de él, se planteen nuevos desafíos en materia de derechos políticos, económicos, sociales y culturales, hasta alcanzar la igualdad de derechos a la que aspiramos, para que Chile considere a los chilenos del exterior “en el mismo nivel que al resto de sus hijos”.
    Finalmente, agradeció la presencia de los representantes de las comunidades en el exterior y por el trabajo realizado en los encuentros preparatorios, así como a las instituciones y personas que colaboraron en la organización del Encuentro.
    La Ministra Ximena Rincón relató, por su parte, que en su primera reunión con los ministros del comité político, la Presidenta Michelle Bachelet había anunciado su decisión de respaldar la moción parlamentaria de reforma constitucional por el voto en el exterior. Con ello, el gobierno envió un mensaje potente a hombres y mujeres que voluntaria o involuntariamente tuvieron que dejar nuestro país y se hizo cargo de las demandas de un país que exige un trato distinto. Agregó que la Reforma Constitucional, aunque imperfecta, había sido un primer paso importante, sustantivo, que debemos perfeccionar, pero no abandonar. Aludió a la ausencia de un pacto constitucional que nos represente a todos y todas.
    Señaló que en el Informe de Calidad de la Democracia de PNUD, donde se observa que nuestro país está muy por debajo en indicadores internacionales, había dos aspectos que se destacaban para mejorar la calidad de nuestra democracia: el derecho a voto en el exterior y el sistema binominal. Ambos están siendo abordados por el actual gobierno, con claridad y sentido de liderazgo.
    Añadió que la Reforma Constitucional se materializará y perfeccionará en la Ley Orgánica Constitucional, en lo que es fundamental el papel de los residentes en el extranjero. Clarificó que todavía no se ha presentado ningún texto borrador; la Secretaría General de Gobierno, la Cancillería y el Ministerio del Interior tienen una idea de por dónde debiera ir el proyecto, pero entienden que
    3 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
    todavía hay trabajo por realizar, materias por profundizar y esperan los insumos de este Encuentro para “entrar en el área chica” y conversar el tema con la Presidenta.
    Declaró que, sin embargo, no bastan las leyes para que las cosas sucedan, y afirmó que la voluntariedad del voto que hoy día existe en nuestro país supone un desafío de participación y de movilización de todas y de todos.
    El Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, felicitó a los y las compañeras de lucha por la democracia y se manifestó impresionado por la diversidad de países representados en el Encuentro. Felicitó a los presentes por lo conseguido en relación al derecho a voto en el exterior, tarea pendiente por décadas.
    Señaló que el derecho a voto en el exterior existe en más de 116 países del mundo, por lo que solo nos hemos puesto al día; subrayó, sin embargo, que constituye un gran paso.
    Aludió a la voluntad de la Presidenta Michelle Bachelet de cumplir con tareas pendientes considerando avanzar en tres pilares de reformas: primero, la reforma educacional, gratuita, pública y de calidad; segundo la reforma tributaria, que se logró en 5 meses, y en tercer lugar, la reforma constitucional, para tener una nueva Constitución, plenamente democrática.
    Añadió que dentro de las tareas inmediatas que abordó la Presidenta Michelle Bachelet estuvo el voto en el exterior. Señaló que Chile cambió de manera muy significativa y exige terminar con las desigualdades en todos los ámbitos, y que con esta Reforma Constitucional se subsanó una desigualdad en materia de derechos políticos.
    Declaró que se está trabajando en la Ley Orgánica Constitucional, en conjunto con el Ministerio del Interior y la Secretaría General de la Presidencia; la idea fundamental es “acercar la urna” al votante, es decir facilitar que puedan votar también aquellos chilenos que residen en lugares más apartados de las grandes urbes; mencionó la valoración de lo que puedan aportar los propios residentes en el exterior, reconociendo que la participación impone un desafío mayor que finalmente debe legitimar el proceso.
    Agregó que se están realizando consultas ciudadanas y encuentros con chilenos fuera del país, para saber qué opinan sobre la modalidad del sufragio.
    Señaló cinco consideraciones a tener en cuenta en el proceso electoral: amplia participación, transparencia y confiabilidad, seguridad, sustentabilidad y mantener el prestigio de nuestro sistema electoral.
    Propuso crear más y mejores mecanismos de diálogo entre la institucionalidad del Estado y las comunidades en el exterior.
    Se refirió a la importancia de considerar a los chilenos que se están aproximando a la tercera edad y también a las nuevas generaciones de chilenos jóvenes, con nuevos talentos, que requieren políticas acordes a sus necesidades.

    Destacado

    ‘Memorias de militancia en el MIR’.

    Autor del libro ‘Memorias de militancia en el MIR’

    Sergio Salinas: “Creo que actualmente no hay ningún espacio para la vía armada como opción política”

    Che-Miguel Enríquez

    El próximo 7 de noviembre, el periodista y cientista político chileno Sergio Salinas presentará su segundo libro dedicado a la historia del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, titulado Memorias de militancia en el MIR (RIL Editores, 2014). El texto será comentado por Marco Enríquez-Ominami y Andrés Pascal Allende, a partir de las 17 horas en el Centro Cultural Estación Mapocho, en el marco de la 34º Feria Internacional de Santiago (Filsa).

    El autor es doctor en Estudios Latinoamericanos y magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile; diplomado en Cultura de Paz de la Universitat Autònoma de Barcelona, y Periodista de la Universidad Católica de Chile.

    Su primer libro sobre este tema fue El tres letras. Historia y contexto del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) (RIL Editores, 2013). Salinas, además, es coautor de Del regreso del Inca a Sendero Luminoso (RIL Editores, 2009) y Bolívar según Chávez. Ensayo de una tendencia (RIL Editores, 2013), y coeditor del libro Conflictos de identidades y política internacional (RIL Editores, 2005). Próximamente, publicará su última investigación: Conflictos y Nuevos Movimientos Sociales, ganador del Fondart Creación Ensayo 2014, y se encuentra preparando Pajarillos Libertarios: Ensayo sobre el Movimiento Estudiantil Chileno 1980-2011.

    MOTIVACIONES

    -¿Qué te motiva a investigar la historia del MIR?

    portadamemoriasmir-Hay una frase de Marc Bloch que puede resumir la primera motivación que tuve para escribir estos dos libros (El tres letras y Memoria de Militancia en el MIR): “La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero no es quizás menos vano el hecho de preocuparse en comprender el pasado si no se sabe nada del presente”[1].

    Y es que la vida de este historiador francés, uno de los intelectuales más destacados de la primera mitad del siglo XX, es el fiel reflejo de una parte de la política a la que siempre se le esconde, sobre todo en América Latina y Chile en particular: el uso de la violencia. Y si se acomete el desafío intelectual de escribir sobre ella se lo hace, mayoritariamente, en medio de la dicotomía de endiosar o demonizar. Recordemos que Marc Bloch, combatiente de la Resistencia Francesa, murió fusilado, tras ser torturado durante varias horas por la Gestapo, un 16 de junio de 1944, en Saint-Didier-de-Formans, cerca de Lyon.

    Pero también hay una segunda razón coyuntural, la conmemoración de los 40 años del golpe militar el año pasado y también los 40 años de la muerte del secretario general del MIR, Miguel Enríquez Espinoza, este 5 de octubre de 2014. Es decir, momentos importantes de nuestra historia que reflejan mucho del pasado para comprender el presente. El primero, que rompía el “mito” patrio del país pacífico y con Fuerzas Armadas respetuosas de la institucionalidad. Y, el segundo, que mostraba que un grupo de jóvenes, en su mayoría, pasaba del discurso a la acción tratando, armas en la mano, de “tomar el cielo por asalto”.

    Por último, una tercera motivación, también coyuntural, proviene de los enfrentamientos que se registraron el año 2011 en Europa, África y Asia y que recibieron nombres tan diversos como “la primavera árabe”, “revolución democrática árabe” o “el movimiento de los indignados”. A los que se le sumaron nuevas y más violentas protestas en Grecia y Ucrania y una guerra desatada en Siria. Estas movilizaciones presentaron características interesantes, como la capacidad de autoconvocarse a través de las redes sociales, por la participación juvenil y de cesantes, del movimiento sindical y de inmigrantes, y por el sentimiento común de no sentirse representados por los partidos y la forma de hacer política en la actualidad. Y, fundamentalmente, nos trajo de vuelta algo que para muchos había desaparecido luego del fin del enfrentamiento ideológico enmarcado en la Guerra Fría y que, parafraseando y jugando con Francis Fukuyama, podemos resumir como: “El no fin de la historia y el no fin del uso de la violencia política”. Esa es la tercera motivación, la violencia política sigue presente en la actualidad.

    Víctor Fernando Krauss Ruz

    Debemos recordar que la violencia política constituye, en la modernidad occidental, un concepto límite que ha sido poco estudiado. Sólo autores como George Sorel, Vladimir Ilich Lenin y Walter Benjamin, entre otros, que han mantenido una posición crítica con el proyecto moderno, han desarrollado una reflexión sustantiva acerca de la misma.

    En síntesis, escribir sobre el uso de la violencia política en Chile y sobre el MIR, en particular, sigue siendo polémico pero es ineludible para entender (nos) a la sociedad chilena y a nosotros mismos.

    Es por esto que me enmarco en el estudio de la historia reciente. A la que hay que entender como referida a un pasado cercano que, de alguna manera, no ha terminado de pasar y que por tanto todavía interpela e involucra a los individuos en la construcción de sus identidades individuales y colectivas. La historia reciente designa un campo de investigación de características difusas, que si bien en los últimos tiempos ha experimentado un importante desarrollo, aún no está consolidado como tal y que involucra un importante conjunto de problemas éticos, políticos, metodológicos y epistemológicos que reclaman una profunda reflexión y un permanente diálogo entre especialistas de diversas disciplinas abocados a su estudio.

    Además pretendí, en este estudio sobre la memoria social, no centrarme únicamente en los grandes líderes del MIR sino que también en personas comunes que, desde distintas esferas y militancias de base, compartieron ese ideario de la política armada.

    Por ellos me centré fundamentalmente en el período de la llamada “militancia revolucionaria”, buscando profundizar tanto en las racionalidades de los actores (individuales y colectivos) y del propio conflicto, como en la comprensión de los aspectos subjetivos de quienes emprendieron la lucha armada en las décadas de los setenta y ochenta en nuestro país. Como afirma Walter Benjamin, el recuerdo es capaz de corregir el pasado y la experiencia rememorativa es capaz de modificar aquello que la ciencia ha establecido. De ahí la posibilidad de la redención (Erlösung).

    Clotario-Maroto

    En el capítulo 1 analizo el liderazgo de Miguel Enríquez Espinoza y algunos elementos de su biografía. En el capítulo 2, denominado El MIR y los cristianos: el caso de Rafael Maroto, el sacerdote de los campamentos, se analiza la relación entre cristianismo y revolución, reflejado en la vida de este sacerdote que tenía un futuro brillante en el mundo eclesial. Y el capítulo 3, El MIR y la AGP: militancia revolucionaria y comunicaciones, en el apartado 3.8 titulado: Algunas historias de los miembros de Radio Liberación: persecución, sacrificio y muerte, se analiza, brevemente, la militancia revolucionaria de Fernando Vergara (Jesús); Patricia Bravo(Olga) y Gregory Randall (el gringo revolucionario). Y, por último, en el capítulo 4, denominadoSentimientos, sacrificios y abandonos. Algunas historias de militancia, se analiza brevemente la militancia revolucionaria de Fernando Krauss, madrugando la vida; Lucía Vergara, pariendo un corazón; Los guerrilleros de Neltume; Hugo Riveros, dibujando esperanzas, y de uno de los prisioneros políticos más antiguos en América Latina: Jaime Castillo Petruzzi, de Neltume a una cárcel peruana.

    LA VIOLENCIA POLÍTICA

    -¿Por qué es importante analizar las causas históricas o raíces del fenómeno de la violencia política?

    -Porque, como afirman Marina Franco y Florencia Levín, fundadoras de la Red Interdisciplinaria de Estudios de Historia Reciente (RIEHR), es un dato de nuestros tiempos que el pasado cercano se ha constituido en objeto de gran presencia y centralidad, casi de culto, en el mundo occidental. Se trata de un pasado abierto, de algún modo inconcluso, cuyos efectos en los procesos individuales y colectivos se extienden hacia nosotros y se nos vuelven presentes. De un pasado que irrumpe imponiendo preguntas, grietas, duelos; de un pasado que, de un modo peculiar y característico, entreteje las tramas de lo público con lo más íntimo, lo más privado y lo más propio de cada experiencia. De un pasado que, a diferencia de otros pasados, no está hecho sólo de representaciones y discursos socialmente construidos y transmitidos, sino que está además alimentado de vivencias y recuerdos personales, rememorados en primera persona. Se trata, en suma, de un pasado “actual” o, más bien, de un pasado en permanente proceso de “actualización” y que, por tanto, interviene en las proyecciones a futuro.

    VIABILIDAD DE LA VÍA ARMADA

    -Después de todos los fracasos guerrilleros en Latinoamérica y el mundo, ¿es viable la vía armada para lograr transformaciones profundas en sentido democrático-socialista?

    Radio Liberación-Creo que actualmente no hay ningún espacio para esta opción política. Como señalé anteriormente las épocas no se repiten nunca. En los setenta existía –como afirman las académicas argentinas Alejandra Ciriza y Eva Rodríguez en un trabajo sobre elPRT-ERP–  un contexto de certeza respecto del porvenir, a diferencia de la incerteza en el futuro que vivimos actualmente, “la revolución anunciada exigía la construcción de subjetividades capaces de enfrentar una coyuntura marcada por la militarización, las condiciones de excepcionalidad y guerra, y las necesidades de templar el ánimo para la acción heroica”[2].

    En aquellos años se apostaba a la construcción de un sujeto revolucionario en la vida cotidiana, sin embargo esa vida cotidiana estaba marcada por la excepcionalidad del tiempo ahí, el tiempo frágil y urgente de construcción de la revolución. Un tiempo exento de dudas, como decía una canción de la época: ‘No podemos ser amigos del mal, al mal hay que dar maldad[3]’”[4].

    Actualmente, como también sostienen estas historiadoras argentinas, nos encontramos con un contexto de incerteza respecto del porvenir, por lo que las formas de articular política, ética y subjetividad es diferente. “Incertidumbre respecto del futuro percibido como amenaza, de la relación con la naturaleza, cuyos límites aparecen bajo la forma de crisis ecológica, desertificación o agotamiento de recursos naturales, incerteza respecto de las posibilidades de supervivencia de la humanidad misma, en un continente en el cual las desigualdades se han profundizado y el hambre y la desocupación causan estragos inenarrables. Si algo caracterizó, en cambio, la militancia de los años 70 fue la certeza, a menudo arrasadora, de que el futuro advendría y sería, seguramente, mejor”[5].

    LECCIONES

    -¿Qué lecciones deja esa experiencia para la Izquierda latinoamericana?

    El Rebelde-No solo para la Izquierda sino para todas las sociedades latinoamericanas, nuestros propios “años del plomo”[6] nos confirmó que durante toda la historia de América Latina, la violencia política ha estado siempre presente, pero sólo en la década del sesenta se apoderó del imaginario de miles de personas, la creencia en que la vía armada era el único camino para alcanzar el poder y realizar las grandes transformaciones estructurales de la sociedad.

    Esta praxis política, si bien presenta diferencias contextuales y por cierto de magnitud, afectó la gobernabilidad y estabilidad de democracias que eran frágiles[7], con un modelo económico en crisis y que se veían desbordadas por las demandas de cambio político y social. Los discursos rupturistas provenían de un lado y otro del espectro político, del lado revolucionario y del lado contrarrevolucionario. Finalmente, fue este último el que se impuso, con dictaduras militares que se instalaron en media docena de países con los resultados por todos conocidos.

    No hay que olvidar tampoco que, a escala internacional, la Guerra Fría es un componente esencial de este cuadro. América Latina no escapó y ni podía escapar, al enfrentamiento planetario entre los dos proyectos geopolíticos entonces dominantes.

    La llegada del autoritarismo y las dictaduras militares a un número importante de países de América Latina y la consecuente represión contra el “enemigo interno”, provocó –además de las derrotas parciales de los primeros grupos partidarios de la vía armada- el inicio de la crisis de esta opción de cambio, la que se alargaría y se ahondaría en los procesos de transición a la democracia.

    En ese momento, el balance de la lucha –puesta en marcha en medio del fervor revolucionario- era dramático para sus participantes. Miles de muertos, desaparecidos, exiliados y un imaginario político hecho trizas. No se puede hablar de la historia de América Latina en los últimos setenta y cinco años[8] sin analizar esta experiencia.

    IZQUIERDA DE INTENCIÓN REVOLUCIONARIA

    -¿Cuál debería ser el aprendizaje para quienes todavía persisten en construir una Izquierda de intención revolucionaria en nuestro país?

    Lucía Vergara Valenzuela

    -Creo que el mensaje sería, como lo señaló Albert Camus en su libro El hombre rebelde, que “el pensamiento rebelde no puede, por lo tanto, prescindir de la memoria: es una tensión perpetua. Al seguirlo en sus obras y sus actos tendremos que decir siempre si permanece fiel a su nobleza primera o si, por cansancio y locura, la olvida contrariamente, en una embriaguez de tiranía o de servidumbre”. Pero siempre en el entendido de que las épocas son distintas en sus características y en sus afanes. Es por eso que juzgar el pasado desde el presente es muy difícil e incorrecto, como también intentar “desde nuestras subjetividades” construir una realidad falsamente que nos permita replicar formas de acción colectivas sin vigencia desde la racionalidad política en la actualidad. Ya que en los setenta incluso si el zeitgeist[9] era propicio para la lucha armada, por el contexto internacional y cultural imperante, ésta era una opción política y no una necesidad histórica.

    Comprendo lo polémico pero también necesario que es decir, como historiadores y cientistas políticos, que las épocas históricas no son repetibles. Además, que la generación de militancia en la Nueva Izquierda Revolucionaria (NIR) latinoamericana, reflejada en la figura del Che, enfatizaba el “voluntarismo”[10], entendido como la capacidad de los seres humanos de “construir” su propia historia y no esperar el cumplimiento de leyes objetivas del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad, tal como lo afirmaba el materialismo histórico. Citando a uno de los poetas favoritos de Ernesto Guevara, León Felipe: “en la aventura de parirse a sí mismo”[11].

    Esta decisión trágicamente colocó a esta generación de militantes revolucionarios en un camino sin vuelta atrás que, por una parte, les permitía anticipar -a partir de sus análisis- la inevitabilidad del enfrentamiento armado, probablemente a través de los golpes de Estado, y por otra, tener la conciencia de que no estaban en condiciones político-militares para enfrentarlo. De cierta manera, no podían escapar de la predestinación, no en el sentido religioso, sino que por su propia elección racional. Y, políticamente, no les quedaba más que confirmar en el discurso y la acción el camino escogido.

    NEOMIRISMO

    -¿Cómo ves el surgimiento de agrupaciones políticas nuevas que retoman el ideario mirista, como la Juventud Guevarista?

    portada el tres letras-Creo que la lucha por la búsqueda de la “memoria oficial” en Chile ha sido fuerte en los últimos años. Pienso que se avanzó desde los primeros momentos en que solo participaban familiares de desaparecidos y ejecutados políticos hasta el momento catártico que se vivió en la conmemoración de los 40 años, que marca, incluso a nivel de los canales de televisión, el triunfo de una sola “memoria” por sobre la otra.

    En este sentido, no resulta extraño que el pasado se haya hecho presente con mucha fuerza en el presente. Pero no es un fenómeno solo de los últimos años. Creo que el movimiento estudiantil, como sostiene Gabriel Salazar, es el único movimiento social que ha tenido una memoria histórica ininterrumpida desde la lucha por el retorno a la democracia hasta la actualidad. Lo que pasa es que por lo minoritario que eran los colectivos neomiristas estaban invisibilizados para la opinión pública. Pero ahí está la experiencia de la Surda, principalmente en la Universidad de Chile, en los años noventa. Incluso si ustedes analizan diferentes documentos, la web oficial y las redes sociales, se encontrarán que la Izquierda Autónoma utiliza la consigna “Adelante con todas las fuerzas de la historia” que pronunció el secretario general del MIR, Miguel Enríquez, en su discurso en el Teatro Caupolicán el 17 de julio 1973.

    Sin embargo, es notorio el resurgir de las banderas rojinegras en el marco de las movilizaciones estudiantiles del año 2011, como es innegable el avance que han tenido los diversos colectivos neomiristas a nivel de elecciones estudiantiles y en su influencia en la Confech en los últimos dos años. Pero, hasta el momento, tiene un contenido más bien simbólico, es decir, del rescate de una cultura, una historia y una moral política, y no de una praxis en que la opción armada esté contemplada como una herramienta válida para alcanzar los objetivos políticos. Pero desde un punto de vista académico sólo puedo señalar que lo que analizo es el pasado y el presente, y no especulo sobre el futuro.

    CASO BOMBAS 2.0

    -¿Que moraleja debería dejar a quienes estuvieron colocando bombas de ruido y a los ‘encapuchados’ de las movilizaciones, el efecto contraproducente del nuevo ‘caso bombas’? ¿No deberían pensar que -independiente de quienes hayan puesto la bomba en el Metro Escuela Militar- sus acciones terminan favoreciendo a la derecha más reaccionaria?

    bombazoenestacionmetro-Podríamos incluir este tipo de acciones en lo queCharles Tilly conceptualiza como “ataques dispersos” que son una forma de violencia colectiva que se manifiesta cuando en el curso de una interacción bien extendida, de pequeña escala y generalmente no violenta, un cierto número de participantes responde a los obstáculos, los desafíos o las restricciones con actos que provocan daños. Entre los ejemplos están el sabotaje, los ataques clandestinos esporádicos a objetos o lugares simbólicos, el asalto a los agentes del gobierno, los ataques incendiarios e incluso explosivos. Estos ataques dispersos se caracterizan por una baja centralidad de las interacciones violentas, y cuyos protagonistas se movilizan a través de redes pasivas: comunicación de carácter instantáneo entre individuos atomizados que se establece por el reconocimiento tácito de una identidad común y que está medida por el espacio geográfico[12].

    Efectivamente este tipo de acciones desvirtúa, en la mayoría de los casos, el accionar legítimo de los Nuevos Movimientos Sociales y muchas veces provoca que las demandas iniciales escalen rápidamente hacia posturas maximalistas, complejizando la dinámica de los conflictos. Este tipo de accionar obedece a lógicas más individualistas que colectivas, sirviendo de argumentos políticos para los sectores más conservadores de la sociedad chilena.

    Lamentablemente, como afirma Javier Couso, integrante de la Comisión Asesora Presidencial para reformar la Ley Antiterrorista y doctor en Derecho de la Universidad de Berkeley, hemos transitado desde una sucesión de actos menores, que ni siquiera calificaban de atentados, a uno cometido en contra de civiles inocentes en el subcentro de la estación Escuela Militar del Metro, tomando un cariz que lamentablemente no había tenido en los últimos 25 años.

    nechaevY, en este punto, es necesario recordar, que los colectivos nihilistas rusos de fines del siglo XIX y comienzos del XX, incluso el considerado más radical por los expertos occidentales: Naródnaya Volia (La Voluntad del Pueblo), tenían una elaborada “moral revolucionaria”, en la que se trataba de evitar “los daños colaterales”, en otras palabras, la existencia de víctima civiles inocentes. La racionalidad política se puede encontrar en palabras del propio Sergey Gennadievich Nechayev, en su libro Catecismo Revolucionario: “uno debe guiarse por la cantidad de beneficios que le traiga a la causa revolucionaria su muerte (las autoridades, el Zar en este caso). De esta manera uno debe destruir primero a los que dañan la causa, y cuya muerte inmediata y violenta puede generar miedo en el gobierno, que así queda privado de una figura enérgica e inteligente”.

    Es por lo anterior que el atentado del 8 de septiembre ha suscitado tantas suspicacias, ya que no se inserta en la propia racionalidad políticas que habían manifestado, durante 10 años, los colectivos anarquistas insurreccionalistas en Chile. De ser una decisión política, deberían justificar el porqué utilizarán la metodología terrorista.

    Sin embargo, aquí no estamos frente a un “cisne negro” como conceptualiza Nassim Nicholas Taleb (The Black Swan, Second Edition, Penguin, 2010). Acá, al analizar lo sucedido en otras latitudes, como Grecia e Italia, uno podría pensar que en algún momento existiera una radicalización de algunas personas minoritarias dentro de la corriente anarquista insurreccional. Por ende, no es “un cisne negro” que se caracteriza por ser un caso atípico, que se encuentra fuera del ámbito de las expectativas regulares. No hay nada en el pasado que puede apuntar de manera convincente a su posibilidad. Además, tiene un impacto extremo y que pese a su condición de rareza, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones de su presencia después de los hechos, por lo que es explicable y predecible. En retrospectiva y no en prospectiva.

    EZLN y PKK

    -¿Qué te parecen las reflexiones que en cuanto al poder, al Estado, al medioambiente y al género, han realizado organizaciones guerrilleras como los zapatistas y los kurdos del PKK?

    guerreras-kurdas-5-Creo que ambos grupos se diferencian claramente de los grupos revolucionarios de los años 70. De hecho, la opción por la vía armada es utilitaria y no prioritaria para ambos, pese a las enormes diferencias en cuanto a las características que tienen. Además ninguno pretende la toma del poder. El EZLN utilizó las armas, un corto lapso de tiempo, como una herramienta propagandística. Es la primera guerrillera postmoderna que no dispara tiros pero consiguió negociaciones políticas con el Estado mexicano. Y por otra parte, el PKK, tampoco tiene una centralidad en la vía armada sino que es una herramienta que les ha sido útil para su supervivencia como pueblo y en la búsqueda de constituirse en una nación organizada políticamente. Por ende, no es extraño las reflexiones que realizan en torno a temas que, en el mundo de incertidumbre que vivimos, son absolutamente atingentes, como son el poder, el Estado, la cuestión medioambiental y sobre el género. Insisto, pese a sus diferencias son parte de uno de los conflictos más importantes a nivel mundial luego de la caída del muro de Berlín, el étnico, que en muchos casos se ha convertido en un conflicto profundamente arraigado al interior de los países.

    Además, debe haber una influencia desde el mundo de los llamados Nuevos Movimientos Sociales (NMS) hacia estos grupos “guerrilleros” (me complica llamarlos así). Actualmente opera una lógica en los NMS con ejes articuladores diferentes a aquellos que tenían los movimientos sociales clásicos en la década de los 70’. Por ejemplo, ya no se definen en términos ideológico-clasistas o económicos, sino más bien por coincidencias de objetivos sectoriales.

    Los nuevos movimientos sociales ponen de manifiesto la crisis de legitimidad de los partidos políticos y las organizaciones tradicionales, y la emergencia de nuevos actores sociales debido a los cambios culturales producidos. Reaccionan a su vez a la injerencia cada vez mayor del Estado en la esfera privada. Los nuevos movimientos más que por organizaciones formales están protagonizados por redes o áreas de movimiento, como una red de grupos que comparten una cultura de movilización y una identidad colectiva.

    OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta forma de organización no es instrumental, sino un objetivo en sí misma, la forma del movimiento es su mensaje y constituye un desafío simbólico a los patrones dominantes. La elección de los medios de lucha constituye una finalidad política en sí misma. Los NMS tienen preferencia por formas de acción colectiva no convencionales como la desobediencia civil. La acción colectiva se dirige cada vez más a concientizar a la opinión pública a través de los medios de comunicación. Por último, la globalización facilita una mayor cooperación y relación entre grupos diversos que establecen alianzas estratégicas para enfrentarse a un enemigo común y construyen identidades comunes a nivel global.

    MENSAJE

    -¿Cuál es el mensaje del libro Memoria de Militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para las nuevas generaciones?

    -Creo que no es mi papel entregar mensajes, ya que solo he tratado de escribir y subrayar las racionalidades e irracionales de una generación de militantes y de sus subjetividades, de sus esperanzas y desengaños. Como investigador para la paz he pretendido mostrar una época que nos marcó y que sigue marcando a la sociedad chilena. Siempre tratando de mantener la mayor objetividad posible en estos dos libros sobre el MIR y, espero seguir haciéndolo en los nuevos proyectos que se vienen en los próximos años.

    Sin embargo me gustaría citar lo dicho en el libro, por el participante de Radio Liberación, Gregory Randall, ya que me parece muy clarificador y sincero: “Seguramente nos equivocamos en muchas cosas pero la esencia de la acción era justa y expresaba el coraje y la voluntad profunda de lo mejor de Chile. Si no somos capaces de trasmitir nuestra experiencia, es probable que en los nuevos procesos se repitan los mismos errores o se deba empezar de nuevo desde cero. La gesta de la Resistencia no era solo una acción defensiva, era también cada día una obra creadora, que en muchos gestos cotidianos intentaba prefigurar aspectos del mundo nuevo que queríamos construir. Todo ello debe ser discutido con franqueza, sin prejuicios, permitiendo a las nuevas generaciones beber de su propio pasado. Cuando pienso en el sacrificio generoso de tantos compañeros me parece necesario que el pueblo sepa por qué lucharon y murieron. Sepa lo que hicieron, por qué lo hicieron y cuáles eran las causas de sus acciones”.

    Por Cristian Sotomayor Demuth

    El Ciudadano

    Fotografía de Miguel Enríquez, del Fondo “Armindo Cardoso” del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Nacional.

    Foto de El Rebelde, del Fondo Eugenio Ruiz-Tagle.

    Fotografía de Clotario Blest con el padre Rafael Maroto recibiendo a detenidos en las afueras de laPenitenciaría de Santiago, octubre de 1985. Archivo de Inés Paulino

    REFERENCIAS

    [1] Marc Bloch, Apología de la historia, Barcelona, Editorial Empúries, 1984. 37p.
    [2] Alejandra Ciriza y Eva Rodríguez Agüero, “Militancia, política y subjetividad. La moral del PRT/ERP”, Políticas de la Memoria N° 5, Anuario de Investigación CeDInCI, Buenos Aires, 2004-2005, p. 5, en:http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/1493/militanciaprt.pdf
    [3] Yo vivo en un tiempo de guerra, letra: Bertolt Brecht, adaptación: Gianfrancesco Guarnieri, música:Edu Lobo.
    [4] Alejandra Ciriza y Eva Rodríguez Agüero, Militancia, política y subjetividad.
    [5] Ibid.
    [6]  “Anni di piombo”
    [7] “La estabilidad del sistema, a diferencia de la gobernabilidad, dice relación con la vigencia de la institucionalidad democrática. La estabilidad apunta a la permanencia y proyección del sistema democrático por sobre los cambios de gobierno a que dé lugar la alternancia en el poder, demostrando la capacidad de absorber, canalizar y resolver por medio de los mecanismos institucionales los diversos conflictos societales que se dan en su interior. Siendo distintos los conceptos de gobernabilidad y estabilidad, entre ellos hay una estrecha relación en cuanto a que el primero se cimentará en el segundo”. Sergio Salinas,  “Consolidación Democrática, Gobernabilidad y Violencia Política en América Latina”,Centro de Estudios Miguel Enríquez, 1997:http://www.archivochile.com/America_latina/al_vg/america_latina_dg_00023.pdf (consultado el 01 de octubre de 2012).
    [8] Algunos autores como Habermas denominan a este período como “Un breve siglo XX”. Ver Jürgen Habermas, “Nuestro breve siglo”. Revista Nexos N°248, agosto 1998, México D.F., 41p.
    [9] Término alemán que literalmente significa “espíritu de la época”. Alude a la atmósfera intelectual  y cultural de un período histórico.
    [10] “Al rechazar el voluntarismo, el marxismo-leninismo señala el carácter relativo del libre albedrío, examina la voluntad de las personas como derivada de las leyes objetivas del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad (Factores objetivos y subjetivos de la historia)”. Definición de “voluntarismo” en DiccionarioRosenthal-Yudin (XXII Congreso PCUS): http://diamat.es/
    [11] Ver Sergio Ramírez, “Consecuencia  revolucionaria: Desmitificar al Che para que siga combatiendo”:http://www.lafogata.org/che/nuevos/che_10-3.html
    [12] Charles Tilly, Violencia colectiva, Barcelona, Editorial Hacer, 2007. Veáse un análisis del libro en Política Comparada, Charles Tilly,  Violencia colectiva: http://policycritica.blogspot.com/2011/04/comentario-critico-lectura-violencia.html

    Destacado

    Nos hace falta Allende… las cosas sucedieron así. Y así las relato.

    Nos hace falta Allende

    20080701052327-mireya.jpgNuestro deber es concluir la tarea inconclusa

    Por Mireya Baltra

    Especial La Nación

    Al día siguiente de su derrota, llegó como a las diez de la mañana a la población Exequiel González Cortés, en avenida Grecia. Allí los pobladores habíamos construido una plaza, habíamos hecho un escenario y él, sin avisar, llegó al bloque 12 donde yo vivía. Verlo allí en la plaza construida por el trabajo voluntario de los pobladores fue impresionante, sin decirlo nos decía sigamos adelante. Era su tercera derrota.

    Mucha gente me pregunta ¿cuándo conociste a Salvador Allende? No es fácil una rápida contestación. Por primera vez lo vi de cerca cuando como senador se dirigió al local de la Central Única de Trabajadores (CUT), en calle Compañía, para entregarnos las condolencias por el asesinato de siete hombres y una mujer en la población José María Caro. Lo vi apesadumbrado, pero a la vez sus ojos expresaban indignación. Se sentó en la mesa grande de las reuniones diarias de la CUT para decirnos que había ido a entregar una firme protesta a la Guarnición del Ejército de Santiago y que desde el hemiciclo realizaría una intervención contra la represión brutal descargada el 19 de noviembre de 1962.

    Al parecer antes lo había visto desde lejos en las concentraciones y mitines, en la campaña presidencial de 1958, donde junto a mi compañero Reinaldo montando una motoneta Lambretta, yo sosteniendo en el asiento de atrás una gran bandera chilena, íbamos a escucharlo así como los cristianos van a escuchar el sermón de la iglesia. Éste era un sermón revolucionario, que encendía la sangre y te enseñaba a leer en las palabras de un discurso lo que los libros a veces te negaban.

    Salvador Allende nos inspiraba cariño, afecto, yo lo sentía igual en los enigmáticos parentescos políticos.

    La segunda vez que recuerdo haber estado tan cerca de él en un momento que podríamos llamar crucial para la vida de un hombre fue en 1964, cuando fue derrotado por la Revolución en Libertad que encabezó Eduardo Frei Montalva.

    Al día siguiente de su derrota, llegó como a las diez de la mañana a la población Exequiel González Cortés, en avenida Grecia. Allí los pobladores habíamos construido una plaza, habíamos hecho un escenario y él, sin avisar, llegó al bloque 12 donde yo vivía. Verlo allí en la plaza construida por el trabajo voluntario de los pobladores fue impresionante, sin decirlo nos decía sigamos adelante. Era su tercera derrota.

    Otra de las respuestas que te solicitan es que definas el perfil del Presidente Allende, pensando quizás que tú tienes la capacidad en tres frases de definir el perfil político y humano de uno de los estadistas más destacados del siglo XX, que alumbra hoy el pensamiento de la izquierda pensante, no nostálgica ni abjuradora de lo que ayer fue.

    Como la historia nos fue negada y arrebatada de los libros, para que los niños jamás aprendieran a deletrear el nombre de Allende, así la noche oscura de la dictadura quiso sepultar a Allende bajo cien lápidas. Allende se le escapó y ha vuelto a situarse en el más alto escaño de la nobleza revolucionaria que sin títulos nobiliarios tiene el cetro de la memoria viva, del nítido ejemplo de la transformación social, del ímpetu y la perseverancia por conducir al pueblo a su emancipación, separando las aguas y dejando sumergidos en el olvido, en la mediocridad y la ignorancia a los reaccionarios de ayer y hoy.

    Cuando Allende me designó su ministra del Trabajo y Previsión Social me convocó a conversar privadamente varias veces. Su gran preocupación era darle continuidad a la formación de las comisiones tripartitas por ramas de producción y servicio, cuestión que había empezado al asumir este cargo el compañero José Oyarce, creando la comisión tripartita de los gráficos, marina mercante y textiles. Éstas consistían en una suerte de negociación colectiva moderna, donde participaban gobierno, empresarios y trabajadores.

    Para el Presidente, el cumplimiento del programa era la piedra angular de su gobierno y debía ser respetado y jamás transgredido: “Mireya, debes devolver todas las pequeñas empresas que no pertenecen ni al área social, ni al área mixta de la economía. Son empresas insignificantes con maquinarias viejas y en la mayoría de ellas se adeudan años de imposiciones previsionales. Deben ser devueltas a sus propietarios”.

    Cumplí sus instrucciones y le daba cuenta periódicamente del cumplimiento de esta tarea ministerial. Devolví como cien empresas que fueron tomadas.

    Los que se creían más revolucionarios que los revolucionarios daban bote, se tomaban pequeñas confiterías, desde una fábrica de cola de hueso en Chillán hasta el Cementerio Metropolitano. Para ellos eso era avanzar sin transar y crear de esta manera el poder popular paralelo y equidistante al gobierno del Presidente Allende. Los imperialistas estaban de fiesta y la derecha chilena aplaudía en la cofradía reaccionaria de los planes elaborados en Washington y que ellos cumplían como fieles funcionarios del país “más democrático del mundo”. Directa e indirectamente la ultraizquierda chilena les echaba una manito.

    En carta dirigida y hecha publica el 31 de julio de 1972 a los jefes de los partidos de la coalición de gobierno, Allende expone con claridad y firmeza su pensamiento: “El poder popular no surgirá de la maniobra divisionista de los que quieren levantar un espejismo lírico surgido del romanticismo político al que llaman al margen de toda realidad ‘Asamblea Popular ’”.

    En esa carta, que constituye hoy un documento histórico, hace una pregunta dirigida a la médula del hueso de los empecinados en subirse al carro de la victoria transgrediendo el programa e increpa: “¿Qué dialéctica aplican los que han propuesto la formación de tal asamblea? ¿Qué elementos teóricos respaldan su existencia?”. Y responde a los jefes de los partidos y principalmente a los trabajadores y al pueblo:

    “Una asamblea popular auténtica, revolucionaria, concentra en ella la plenitud de la representación del pueblo. Por consiguiente, asume todos los poderes. No sólo el deliberante, sino también el de gobernar. En otras experiencias ha surgido como ‘un doble poder’, contra el gobierno institucional reaccionario sin base social y sumido en la impotencia. Pensar en algo semejante en nuestro país es absurdo, si no crasa ignorancia o irresponsabilidad. Porque aquí hay un solo gobierno, el que presido, y que no es sólo el legítimamente constituido, sino que, por su definición y contenido de clase, es un gobierno al servicio de los intereses generales de los trabajadores. Y, con la más profunda conciencia revolucionaria, no toleraré que nadie ni nada atente contra la plenitud del legítimo gobierno del país”.

    Entonces, cuando me preguntan que defina a Allende, digo: Allende se define a sí mismo, cada discurso es una línea orientadora, una acumulación de más conciencia, una dinámica social nunca vista antes en Chile, plena de valores morales y éticos. La verdad fue un principio de Estado, nada nunca se le ocultó al pueblo. Lamentablemente, muchos gobernantes discuten y acuerdan a puertas cerradas lo concerniente a la vida, al trabajo, a la salud, a la educación de las mayorías hoy desplazadas por un sistema que profundiza las relaciones de producción capitalista.

    A lo mejor muchos no estarán de acuerdo con estas páginas, pero qué diablos, las cosas sucedieron así. Y así las relato. Los que aún no estamos idiotizados por los mensajes y las imágenes televisivas de los crímenes, las violaciones, los asaltos que inmovilizan a los ciudadanos con el miedo, que ocultan con premeditación y alevosía lo bueno, lo positivo, lo cultural, los valores aún no perdidos de la ciudadanía víctima de la aldea global, nos rebelamos, porque los canales de televisión dan espacio superlativamente a estos impactos diarios como dosis de veneno que impiden al estado llano pensar, analizar, cuestionar, transformarnos en masa crítica, activa, cuestionadora del sistema que nos condena a cargar la cruz del mercado todos los días.

    No nos detengamos. Aquí hablemos de quien debemos hablar, del Presidente Allende, un hombre concreto, un revolucionario cabal, un luchador incansable por la justicia de nuestro pueblo, un ministro de Salubridad en el gobierno del Presidente Pedro Aguirre Cerda, quien señalaba que gobernar es educar. Allende dio continuidad a esa antigua y sabia consigna. Nos enseñó a luchar uniendo la teoría y la práctica.

    Si quieren saber lo que pienso, podría apretarlo en cuatro palabras: nos hace falta Allende. Busco en la juventud chilena el rostro, la voz sonora, el pensamiento claro, el método acertado, los valores que no debemos dejar escapar en este tumultuoso mundo de la dispersión, la exclusión y la confusión política. Nuestro deber es concluir la tarea inconclusa. No hay otra alternativa.

    Mireya Baltra, dirigenta del Partido Comunista, fue ministra del Trabajo del Presidente Salvador Allende.

    01/07/2008 01:23. Publicado por: Arístides Chamorro Rivas #. Salvador Allende

    UN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

    DestacadoUN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

    UN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

    El martes, 06 de octubre de 2009
    Homenaje a Miguel Enríquez escrito por Carmen Castillo

    Esa noche el oficial Max hace comparecer a Amelia en un cuarto. La Flaca Alejandra lo acompaña. Amelia está muy debilitada: hace cuatro días que los prisioneros no reciben alimento.
    El oficial Max: Como todavía te sostienes, te pondremos de nuevo en la parrilla.
    Amelia: no estoy entera… no hay más que mirarme.
    El oficial Max se ríe y añade: El Chico te traicionó. ¿De qué te sirve jugar a la heroína?¿para quién, para qué?
    Amelia: No le creo.
    El oficial Max llama al capitán Marchensko.
    El capitán Miguel Marchensko: Sí, es cierto. El Chico nos dio la dirección de la casa, diciendo: «Te doy los peones pero no la reina».
    Torturarán a Jaime hasta descerebrarlo. Pondrán a Juanito en la parrilla.
    Amelia sabe que ha llegado el momento: debe aprovechar la ocasión para mostrarse agobiada, y llorar y quebrarse. Se esfuerza, pero las lágrimas no le corren.
    La Flaca Alejandra: Amelia, tienes que cambiar. La vida continúa en otra parte y tú lo sabes. He visto tanta mierda en el partido, no vale la pena morir ni sufrir por él.
    El oficial Max le quita la venda y le pide que lo mire a los ojos. Amelia se sobresalta: el bello y horrible, tiene la cara deformada, la boca de un sádico…
    Amelia trata de dejarse llevar por imágenes tristes… inútil: no puede llorar.
    «Te endureces a tal punto en la casa José Domingo Cañas que ya nada logra apenarte. El sufrimiento se vuelve tan banal.»
    Pero ¿dónde estabas tú, Amelia, el sábado 5 de octubre?
    Era cerca de mediodía, ¿cómo saberlo exactamente? Las horas no existían en la casa José Domingo Cañas. La noche había sido fría, y brusco el despertar. Hacía ya un rato que duraba el desfile a los baños. El tiempo transcurría en espera de la irrupción de algo. Los guardias soñolientos se abrazaban a sus metralletas y el arranque de uno o dos coches quebraba la calma de tarde en tarde. El cuarto número uno de prisioneros recibió a un recién llegado: David Silbermann. Sillas removidas para dejarle un hueco. Gemidos y olores rancios, corrientes, un día como cualquier otro, aquí.
    De pronto, puertas azotadas, hombres que corren en el exterior, de un cuarto a otro, rechinidos de ruedas de camionetas, metal de armas que raspa paredes, una voz gritona: «Comando de helicópteros», el teléfono que suena, los dos puestos de radio vociferando órdenes.
    Los detenidos callaban. Crecía el estruendo de la casa José Domingo Cañas. En el cuarto número uno, se hubiera podido acuchillar el silencio.
    Dos hombres, tres hombres irrumpieron; uno de ellos colocó una ametralladora en la puerta y un cuarto ató los pies a los prisioneros. La agitación rebotaba por ese espacio estrecho y el enervamiento de los guardias se tradujo en culatazos, puñetazos, cachetadas y puntapiés. Amelia dice: «No sabíamos qué estaba sucediendo. No nos atrevíamos a preguntar siquiera. Bajamos la mirada».
    Un hombre que se reía incrustó la punta fría de AK en el pecho de una, en la frente de otra. ¿Qué era lo que podía excitarlos a ese grado? Resonaban los mensajes de radio. ¿Se trataba de un enfrentamiento? ¿Con quién? ¿Dónde?
    La risa del hombre se difundía, se volvía contagiosa y ganaba al cuerpo de guardia. El hombre midió el efecto de cada palabra al hablar: «Buena noticia muchachos… la casualidad, no… no hay que ser mezquinos, es gracias a ustedes… excelente descripción del refugio: acabamos de dar con la casa de Miguel Enríquez… esta vez no se nos escapa».???????????????????????????????
    Los ruidos se amoldaron y cada palabra se hizo irremediablemente clara en la pieza número uno: el enfrentamiento continuaba. La DINA pedía refuerzos: Miguel resiste. En el cuarto de los detenidos no se dijo palabra alguna. El recogimiento se convirtió en impotencia solitaria. La mano de Amelia tomó la mano de Carolina, y Carolina tomó la del compañero a su lado… En segundos, todos se tomaban de la mano, trazando un círculo. Nos tocábamos con una plegaria en el corazón. Hacía frío.
    Un hombre, dos hombres, tres hombres entraron en la pieza, armas en mano. Golpes. Una como embriaguez. Una voz de histérico: «Por cada uno de los nuestros que caiga en la calle Santa Fe, fusilaremos a dos de ustedes».
    Escuchando esas amenazas, solo veíamos una imagen: Miguel resiste. La DINA tiene heridos y muertos. Las manos se estrechaban, las uñas arañaban las palmas. El silencio se tornó materia, esperanza: Miguel resiste y se les escapará. No lo atraparán. Es necesario.
    De pronto alguien grita: «¡Ya está!… ¡lo tenemos! Los hombres avientan las metralletas al suelo y se abrazan. Los hombres de negro se ríen, algo como la risa, y aplauden «¡Lo matamos… lo dejamos hecho un colador… todo acribillado… se acabó el MIR… ya veremos…».
    Amelia levanta la mirada y sus labios entonan suavemente una tonada. Los prisioneros se yerguen y la siguen. Poco a poco aumenta la música y se estrecha el círculo de manos. «La Internacional» retumba en la casa José Domingo Cañas. Un suspiro, un redoble de murmullos se propaga de oído en oído: Miguel no ha muerto…
    Esta melopeya, este canto vuela hacia los campos de concentración de Ritoque, Tres Álamos, Chacabuco, Tejas Verdes. Se cuela en las casa secretas y Colonia Dignidad. Todavía resuena en las calles de Santiago, Concepción, Valparaíso, Antofagasta. A lo largo de todo Chile, entre la cordillera y el mar.
    Un charco de sangre se extiende por el suelo de madera de la sala, entre el escritorio de Miguel, la puerta-ventanal y el mueble bajo de Javier donde se guardan los discos. Allí fue donde lo abatieron, cuando seguía los pasos de Miguel hacia el garage. Debió ser quince minutos después del inicio del enfrentamiento. Solo sintió un golpe, un golpe lancinante y punzante, y luego nada. El brazo derecho se le retorció, doblado en dos, y brotó la sangre. La visión no duró más que un instante, pues ella volvió la cabeza a otro lado. Cerró los ojos. «El Coño Molina» corría de la pieza que daba sobre la acera hacia el patio y se cruzó con ella; debió decir algo como: «Te dieron»… y siguió de largo. Fue lo que ella escuchó antes, antes de que el cuerpo reblandecido se viniera abajo. Lasitud y somnolencia, mansedumbre. Sin moverse, levantó la mirada. A Miguel también, pensó, un raudal de sangre delgado, muy delgado, le corre de la mejilla izquierda.
    No vio nada más. Deseaba estirarse, alargarse, arrastrarse hasta él. Entre ellos no había más que la distancia de un cuerpo, y la puerta-ventanal estaba abierta de par en par. Se apoyó en la mano izquierda, incorporó el torso y volvió a desplomarse, hundiéndose en las sombras. Mucho tiempo. Pero no lo sabe.
    El ojo en la mira, él descarga su metralleta. Ahora se repliega. Comienza de nuevo, observa, apunta y dispara. Es Miguel, que no cede y no se resigna, que resiste.
    Ella se durmió serenamente. No lamentaba nada. Se habían dicho todo y no habían calculado nunca el cómo ni el cuándo; habían vivido, tan hondamente, juntos. La muerte parecía tan lejana, como una persona que se conoce bien pero a la que hace mucho tiempo que no se ve. No sorprende la muerte. Un día tenía que llegar. No sintió más que una pena dulce. Como todos los días, antes de abandonar el ensueño. Después, cuánto tiempo después, él se le acerca. Ella lo ve venir. Se inclina sobre ella, la desplaza detrás del mueble bajo y largo. No debe quedar al descubierto: las astillas vuelan por el cuarto y los tiros la rozan. La toma, sí, me toma, sus manos… ha debido dejar el arma sobre las rodillas, y me besa y me habla. Por un instante la metralleta descansa a sus pies: Catita, despiértate. Catita…
    No, ella jamás pronunciará esas palabras; callará. Imágenes indefinibles que solo a ella le pertenecerán. Mientras viva.
    Un pesado silencio cae sobre la casa celeste de Santa Fe. Nadie. Supo que estaba sola. Afuera se oían gritos, jirones de órdenes, explosiones metálicas; polvo. Las detonaciones iban espaciándose y las siguió un momento de calma. Puños que azotaban la puerta, luego, madera crujiendo, la puerta desplomándose y pasos, pasos que corren, piernas negras.
    Un hombre la tira del cabello, le echa la cabeza hacia atrás, le vuelve la cara y la abofetea. Tres dientes se quiebran. El hombre le espeta: «Tú eres Ximena, hija de puta…». Otra voz, rostro sin ojos: «Está herida y embarazada, hay que evacuarla»: Los hombres la llevan, arrastrándola, hasta la esquina.
    Calzado negro y culatas de metralleta la rodean. Divisa a lo lejos, tan lejos, a los vecinos. Alguien exclama: «¡Hay un muerto!» Los helicópteros hostigan y ahogan las voces. Un dolor mezclado con temor la embarga.
    La imagen borrosa se diluye, y esto me atormenta. El sábado 5 de octubre de 1974, un día tibio, ¿qué ropa llevaba? La blusa de embarazo de Paula y un pantalón azul marino. Creo. No tiene la menor importancia. En la calle había una mujer que se adormecía. Vestía así pero, como en una foto, no puedo traspasar la imagen, entrar adentro, introducirme en ese cuerpo. ¡Había sangre por todas partes, una mancha desde la casa hasta la vereda! De la sangre y el sufrimiento no sé nada. Nada.
    El Hospital Militar se encuentra en el cruce de Los Leones y Avenida Providencia.
    No distingue nada aún, nada que no sean piernas negras y blusas blancas. Está sola en una habitación oscura, con el aparo de rayos X encima de ella, y suplica: «Por favor, cuidado con el bebé». Una voz profesional le contesta: «Como si pudiéramos ocuparlos de él».
    Cuando las luces se apagan, se palpa el vientre. Alguien enciende un foco sobre sus ojos y ella se pone rígida. Ahí están, esos dos hombres, detrás. Uno le parece un gigante de cabello crespo, muy corto; lleva un chaquetón beige, cuello café oscuro, que realza su porte robusto. Habla con un tono tajante, como oficial prusiano. El otro es regordete y un poco calvo.
    –Así que tú eras la… ¿te hacías llamar Ximena, no?
    –¡Dónde está Miguel?
    Un silencio.
    –Se fue.
    –Huyó, está bien, se salvó…
    Una sonrisa u otra cosa le transforma la expresión. La voz dice:
    –Murió.
    De pie sobre el muro de adobe, a cien metros de la casa celeste de Santa Fe, Miguel gritó: «¡Detengan el fuego… ¡Hay una mujer embarazada, herida!». Los hombres al acecho se irguieron y avanzaron sobre la humilde casa. Miguel saltó el muro y empuñó el arma: una ráfaga de metralleta desgarró el aire. De todas partes resonaron balazos. La mujer que lava ropa lo vio a través de la rendija de los tablones. Miguel disparó una ráfaga. Miguel se desplomó sobre la artesa, el lavadero.
    –¡Dónde estaba herido Miguel?
    –El pecho acribillado. Una bala en la cara.
    Estaba muy cambiado Miguel.
    Los hombres no lo reconocieron. Hubo que tomarle las huellas digitales.
    ¿A qué se debe que todavía estuvieran allí?
    ¿Por qué todavía estaban en esa casa? ¿Cuánta gente había?
    Por lo menos veinte. El combate duró dos horas y media.
    ¿Dónde están los escondites de seguridad? ¿Dónde están los refugios de los cuadros militares? ¿Y las armas?…
    «La Catita» calla, y callará largo tiempo. Hirieron de muerte a Miguel. Miguel. Ignoran que una esquirla de granada lo alcanzó a los quince minutos de iniciarse el enfrentamiento, y no vieron el hilo rojo que le corría por su mejilla, y nunca sabrán que peleó solo, solo durante más de dos horas, con su metralleta AK ardiendo y los cargadores de cuarenta disparos. Se calla, y se callará. No sabrán nunca, nunca, que ella lo vio. Que él le habló. Cuidará ese secreto frente a ellos. Esto no podrán mancharlo.
    –¿Cómo dieron con la casa?
    –Un croquis del lugar y algunas pistas: tu embarazo, una Renoleta roja, el sector de la ciudad, los puntos de contacto… un rastreo sistemático y, la mañana misma del sábado 5 de octubre, la casualidad: la panadería, el cuento del bolso olvidado en el taxi, el retrato hablado de tu cara… los dos pisos y el verde esmeralda de la casa de enfrente…
    ¿Dónde está «El Chico»?
    –Murió recién, hace unos días.
    –Lo asesinaron.
    –Una hemorragia, un momento de descuido, una negligencia… es una lástima.
    –Y Luisa ¿cómo está?
    –Triste, a causa de Miguel.
    Un hombre le muestra una foto de Miguel, la que utilizaba la DINA con sus pesquisas. Miguel tiene el mechón lacio que le cae sobre los ojos, de lado.
    –Déjemela…
    «Un mechón lacio que le cae sobre los ojos» fue publicado por primera vez en el libro “Diferentes miradas: Las historias que podemos contar, volumen dos” (Editorial Cuarto Propio), y es extracto de Un día de octubre en Santiago, novela testimonial escrita por Carmen Castillo Echeverría.

    El 5 de octubre de 1974 la casa donde se ocultaba Miguel Enríquez, en la comuna de San Miguel, fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero. Entre los ocupantes del inmueble se encontraba una mujer embarazada que resultó herida. Miguel Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, diez impactos de bala que le causaron la muerte. Terminaba así la vida del Secretario General del MIR, de profesión médico, que dejaba un hijo y una hija, y un hijo por nacer que no sobreviviría. Pero si bien ese día cayó muerto Miguel, Miguel vive en su espíritu y su figura se agiganta cada día más, y sirve de ejemplo en las luchas de los estudiantes rebeldes, de los pobres del campo y la ciudad, y en las de todos los que en alguna parte del mundo sufren la explotación. Miguel Enríquez, hasta la victoria siempre.

    María Cristina López Stewart, llamada también «Carolina», «Patricia Castellanos», o «La Rucia», estudiaba Pedagogía en Historia en la Universidad de Chile y militaba en el MIR, organización revolucionaria donde dirigía una estructura de informaciones. María Cristina fue raptada desde una casa de Las Condes para ser llevada a José Domingo Cañas donde es torturada salvajemente y hecha desaparecer. Tenía entonces 21 años. Gran parte de su historia aparece en la novela de Martín Faunes Amigo “Viajera de los nombres supuestos” (Editorial EDEBE)

    Sergio Pérez Molina, «Chico Pérez», fue un destacado cuadro militar del MIR que desaparece desde la casa José Domingo Cañas. Era el compañeros de Lumi Videla.

    David Silbermann, militante comunista, gerente general de Chuquicamata. Fue raptado por la DINA desde la cárcel pública donde permanecía preso desde el golpe de estado, de donde lo llevan como prisionero clandestino a la casa José Domingo Cañas, lugar donde lo convierten en detenido desaparecido.

    José Francisco Bordás Paz, alias «Coño Molina», era Ingeniero y miembro del Comité Central del MIR, organización revolucionaria del cual era además su jefe militar. José Bordás, fue ejecutado en el AGA el 5 de diciembre de 1975, después de prolongadas sesiones de tortura y tras haber sido atrapado gracias a la delación del traidor que llamaban «El Barba», el «Coño Molina» había salvado con vida del operativo que terminó en la muerte de Miguel Enríquez.