Destacado

‘Memorias de militancia en el MIR’.

Autor del libro ‘Memorias de militancia en el MIR’

Sergio Salinas: “Creo que actualmente no hay ningún espacio para la vía armada como opción política”

Che-Miguel Enríquez

El próximo 7 de noviembre, el periodista y cientista político chileno Sergio Salinas presentará su segundo libro dedicado a la historia del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, titulado Memorias de militancia en el MIR (RIL Editores, 2014). El texto será comentado por Marco Enríquez-Ominami y Andrés Pascal Allende, a partir de las 17 horas en el Centro Cultural Estación Mapocho, en el marco de la 34º Feria Internacional de Santiago (Filsa).

El autor es doctor en Estudios Latinoamericanos y magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile; diplomado en Cultura de Paz de la Universitat Autònoma de Barcelona, y Periodista de la Universidad Católica de Chile.

Su primer libro sobre este tema fue El tres letras. Historia y contexto del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) (RIL Editores, 2013). Salinas, además, es coautor de Del regreso del Inca a Sendero Luminoso (RIL Editores, 2009) y Bolívar según Chávez. Ensayo de una tendencia (RIL Editores, 2013), y coeditor del libro Conflictos de identidades y política internacional (RIL Editores, 2005). Próximamente, publicará su última investigación: Conflictos y Nuevos Movimientos Sociales, ganador del Fondart Creación Ensayo 2014, y se encuentra preparando Pajarillos Libertarios: Ensayo sobre el Movimiento Estudiantil Chileno 1980-2011.

MOTIVACIONES

-¿Qué te motiva a investigar la historia del MIR?

portadamemoriasmir-Hay una frase de Marc Bloch que puede resumir la primera motivación que tuve para escribir estos dos libros (El tres letras y Memoria de Militancia en el MIR): “La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero no es quizás menos vano el hecho de preocuparse en comprender el pasado si no se sabe nada del presente”[1].

Y es que la vida de este historiador francés, uno de los intelectuales más destacados de la primera mitad del siglo XX, es el fiel reflejo de una parte de la política a la que siempre se le esconde, sobre todo en América Latina y Chile en particular: el uso de la violencia. Y si se acomete el desafío intelectual de escribir sobre ella se lo hace, mayoritariamente, en medio de la dicotomía de endiosar o demonizar. Recordemos que Marc Bloch, combatiente de la Resistencia Francesa, murió fusilado, tras ser torturado durante varias horas por la Gestapo, un 16 de junio de 1944, en Saint-Didier-de-Formans, cerca de Lyon.

Pero también hay una segunda razón coyuntural, la conmemoración de los 40 años del golpe militar el año pasado y también los 40 años de la muerte del secretario general del MIR, Miguel Enríquez Espinoza, este 5 de octubre de 2014. Es decir, momentos importantes de nuestra historia que reflejan mucho del pasado para comprender el presente. El primero, que rompía el “mito” patrio del país pacífico y con Fuerzas Armadas respetuosas de la institucionalidad. Y, el segundo, que mostraba que un grupo de jóvenes, en su mayoría, pasaba del discurso a la acción tratando, armas en la mano, de “tomar el cielo por asalto”.

Por último, una tercera motivación, también coyuntural, proviene de los enfrentamientos que se registraron el año 2011 en Europa, África y Asia y que recibieron nombres tan diversos como “la primavera árabe”, “revolución democrática árabe” o “el movimiento de los indignados”. A los que se le sumaron nuevas y más violentas protestas en Grecia y Ucrania y una guerra desatada en Siria. Estas movilizaciones presentaron características interesantes, como la capacidad de autoconvocarse a través de las redes sociales, por la participación juvenil y de cesantes, del movimiento sindical y de inmigrantes, y por el sentimiento común de no sentirse representados por los partidos y la forma de hacer política en la actualidad. Y, fundamentalmente, nos trajo de vuelta algo que para muchos había desaparecido luego del fin del enfrentamiento ideológico enmarcado en la Guerra Fría y que, parafraseando y jugando con Francis Fukuyama, podemos resumir como: “El no fin de la historia y el no fin del uso de la violencia política”. Esa es la tercera motivación, la violencia política sigue presente en la actualidad.

Víctor Fernando Krauss Ruz

Debemos recordar que la violencia política constituye, en la modernidad occidental, un concepto límite que ha sido poco estudiado. Sólo autores como George Sorel, Vladimir Ilich Lenin y Walter Benjamin, entre otros, que han mantenido una posición crítica con el proyecto moderno, han desarrollado una reflexión sustantiva acerca de la misma.

En síntesis, escribir sobre el uso de la violencia política en Chile y sobre el MIR, en particular, sigue siendo polémico pero es ineludible para entender (nos) a la sociedad chilena y a nosotros mismos.

Es por esto que me enmarco en el estudio de la historia reciente. A la que hay que entender como referida a un pasado cercano que, de alguna manera, no ha terminado de pasar y que por tanto todavía interpela e involucra a los individuos en la construcción de sus identidades individuales y colectivas. La historia reciente designa un campo de investigación de características difusas, que si bien en los últimos tiempos ha experimentado un importante desarrollo, aún no está consolidado como tal y que involucra un importante conjunto de problemas éticos, políticos, metodológicos y epistemológicos que reclaman una profunda reflexión y un permanente diálogo entre especialistas de diversas disciplinas abocados a su estudio.

Además pretendí, en este estudio sobre la memoria social, no centrarme únicamente en los grandes líderes del MIR sino que también en personas comunes que, desde distintas esferas y militancias de base, compartieron ese ideario de la política armada.

Por ellos me centré fundamentalmente en el período de la llamada “militancia revolucionaria”, buscando profundizar tanto en las racionalidades de los actores (individuales y colectivos) y del propio conflicto, como en la comprensión de los aspectos subjetivos de quienes emprendieron la lucha armada en las décadas de los setenta y ochenta en nuestro país. Como afirma Walter Benjamin, el recuerdo es capaz de corregir el pasado y la experiencia rememorativa es capaz de modificar aquello que la ciencia ha establecido. De ahí la posibilidad de la redención (Erlösung).

Clotario-Maroto

En el capítulo 1 analizo el liderazgo de Miguel Enríquez Espinoza y algunos elementos de su biografía. En el capítulo 2, denominado El MIR y los cristianos: el caso de Rafael Maroto, el sacerdote de los campamentos, se analiza la relación entre cristianismo y revolución, reflejado en la vida de este sacerdote que tenía un futuro brillante en el mundo eclesial. Y el capítulo 3, El MIR y la AGP: militancia revolucionaria y comunicaciones, en el apartado 3.8 titulado: Algunas historias de los miembros de Radio Liberación: persecución, sacrificio y muerte, se analiza, brevemente, la militancia revolucionaria de Fernando Vergara (Jesús); Patricia Bravo(Olga) y Gregory Randall (el gringo revolucionario). Y, por último, en el capítulo 4, denominadoSentimientos, sacrificios y abandonos. Algunas historias de militancia, se analiza brevemente la militancia revolucionaria de Fernando Krauss, madrugando la vida; Lucía Vergara, pariendo un corazón; Los guerrilleros de Neltume; Hugo Riveros, dibujando esperanzas, y de uno de los prisioneros políticos más antiguos en América Latina: Jaime Castillo Petruzzi, de Neltume a una cárcel peruana.

LA VIOLENCIA POLÍTICA

-¿Por qué es importante analizar las causas históricas o raíces del fenómeno de la violencia política?

-Porque, como afirman Marina Franco y Florencia Levín, fundadoras de la Red Interdisciplinaria de Estudios de Historia Reciente (RIEHR), es un dato de nuestros tiempos que el pasado cercano se ha constituido en objeto de gran presencia y centralidad, casi de culto, en el mundo occidental. Se trata de un pasado abierto, de algún modo inconcluso, cuyos efectos en los procesos individuales y colectivos se extienden hacia nosotros y se nos vuelven presentes. De un pasado que irrumpe imponiendo preguntas, grietas, duelos; de un pasado que, de un modo peculiar y característico, entreteje las tramas de lo público con lo más íntimo, lo más privado y lo más propio de cada experiencia. De un pasado que, a diferencia de otros pasados, no está hecho sólo de representaciones y discursos socialmente construidos y transmitidos, sino que está además alimentado de vivencias y recuerdos personales, rememorados en primera persona. Se trata, en suma, de un pasado “actual” o, más bien, de un pasado en permanente proceso de “actualización” y que, por tanto, interviene en las proyecciones a futuro.

VIABILIDAD DE LA VÍA ARMADA

-Después de todos los fracasos guerrilleros en Latinoamérica y el mundo, ¿es viable la vía armada para lograr transformaciones profundas en sentido democrático-socialista?

Radio Liberación-Creo que actualmente no hay ningún espacio para esta opción política. Como señalé anteriormente las épocas no se repiten nunca. En los setenta existía –como afirman las académicas argentinas Alejandra Ciriza y Eva Rodríguez en un trabajo sobre elPRT-ERP–  un contexto de certeza respecto del porvenir, a diferencia de la incerteza en el futuro que vivimos actualmente, “la revolución anunciada exigía la construcción de subjetividades capaces de enfrentar una coyuntura marcada por la militarización, las condiciones de excepcionalidad y guerra, y las necesidades de templar el ánimo para la acción heroica”[2].

En aquellos años se apostaba a la construcción de un sujeto revolucionario en la vida cotidiana, sin embargo esa vida cotidiana estaba marcada por la excepcionalidad del tiempo ahí, el tiempo frágil y urgente de construcción de la revolución. Un tiempo exento de dudas, como decía una canción de la época: ‘No podemos ser amigos del mal, al mal hay que dar maldad[3]’”[4].

Actualmente, como también sostienen estas historiadoras argentinas, nos encontramos con un contexto de incerteza respecto del porvenir, por lo que las formas de articular política, ética y subjetividad es diferente. “Incertidumbre respecto del futuro percibido como amenaza, de la relación con la naturaleza, cuyos límites aparecen bajo la forma de crisis ecológica, desertificación o agotamiento de recursos naturales, incerteza respecto de las posibilidades de supervivencia de la humanidad misma, en un continente en el cual las desigualdades se han profundizado y el hambre y la desocupación causan estragos inenarrables. Si algo caracterizó, en cambio, la militancia de los años 70 fue la certeza, a menudo arrasadora, de que el futuro advendría y sería, seguramente, mejor”[5].

LECCIONES

-¿Qué lecciones deja esa experiencia para la Izquierda latinoamericana?

El Rebelde-No solo para la Izquierda sino para todas las sociedades latinoamericanas, nuestros propios “años del plomo”[6] nos confirmó que durante toda la historia de América Latina, la violencia política ha estado siempre presente, pero sólo en la década del sesenta se apoderó del imaginario de miles de personas, la creencia en que la vía armada era el único camino para alcanzar el poder y realizar las grandes transformaciones estructurales de la sociedad.

Esta praxis política, si bien presenta diferencias contextuales y por cierto de magnitud, afectó la gobernabilidad y estabilidad de democracias que eran frágiles[7], con un modelo económico en crisis y que se veían desbordadas por las demandas de cambio político y social. Los discursos rupturistas provenían de un lado y otro del espectro político, del lado revolucionario y del lado contrarrevolucionario. Finalmente, fue este último el que se impuso, con dictaduras militares que se instalaron en media docena de países con los resultados por todos conocidos.

No hay que olvidar tampoco que, a escala internacional, la Guerra Fría es un componente esencial de este cuadro. América Latina no escapó y ni podía escapar, al enfrentamiento planetario entre los dos proyectos geopolíticos entonces dominantes.

La llegada del autoritarismo y las dictaduras militares a un número importante de países de América Latina y la consecuente represión contra el “enemigo interno”, provocó –además de las derrotas parciales de los primeros grupos partidarios de la vía armada- el inicio de la crisis de esta opción de cambio, la que se alargaría y se ahondaría en los procesos de transición a la democracia.

En ese momento, el balance de la lucha –puesta en marcha en medio del fervor revolucionario- era dramático para sus participantes. Miles de muertos, desaparecidos, exiliados y un imaginario político hecho trizas. No se puede hablar de la historia de América Latina en los últimos setenta y cinco años[8] sin analizar esta experiencia.

IZQUIERDA DE INTENCIÓN REVOLUCIONARIA

-¿Cuál debería ser el aprendizaje para quienes todavía persisten en construir una Izquierda de intención revolucionaria en nuestro país?

Lucía Vergara Valenzuela

-Creo que el mensaje sería, como lo señaló Albert Camus en su libro El hombre rebelde, que “el pensamiento rebelde no puede, por lo tanto, prescindir de la memoria: es una tensión perpetua. Al seguirlo en sus obras y sus actos tendremos que decir siempre si permanece fiel a su nobleza primera o si, por cansancio y locura, la olvida contrariamente, en una embriaguez de tiranía o de servidumbre”. Pero siempre en el entendido de que las épocas son distintas en sus características y en sus afanes. Es por eso que juzgar el pasado desde el presente es muy difícil e incorrecto, como también intentar “desde nuestras subjetividades” construir una realidad falsamente que nos permita replicar formas de acción colectivas sin vigencia desde la racionalidad política en la actualidad. Ya que en los setenta incluso si el zeitgeist[9] era propicio para la lucha armada, por el contexto internacional y cultural imperante, ésta era una opción política y no una necesidad histórica.

Comprendo lo polémico pero también necesario que es decir, como historiadores y cientistas políticos, que las épocas históricas no son repetibles. Además, que la generación de militancia en la Nueva Izquierda Revolucionaria (NIR) latinoamericana, reflejada en la figura del Che, enfatizaba el “voluntarismo”[10], entendido como la capacidad de los seres humanos de “construir” su propia historia y no esperar el cumplimiento de leyes objetivas del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad, tal como lo afirmaba el materialismo histórico. Citando a uno de los poetas favoritos de Ernesto Guevara, León Felipe: “en la aventura de parirse a sí mismo”[11].

Esta decisión trágicamente colocó a esta generación de militantes revolucionarios en un camino sin vuelta atrás que, por una parte, les permitía anticipar -a partir de sus análisis- la inevitabilidad del enfrentamiento armado, probablemente a través de los golpes de Estado, y por otra, tener la conciencia de que no estaban en condiciones político-militares para enfrentarlo. De cierta manera, no podían escapar de la predestinación, no en el sentido religioso, sino que por su propia elección racional. Y, políticamente, no les quedaba más que confirmar en el discurso y la acción el camino escogido.

NEOMIRISMO

-¿Cómo ves el surgimiento de agrupaciones políticas nuevas que retoman el ideario mirista, como la Juventud Guevarista?

portada el tres letras-Creo que la lucha por la búsqueda de la “memoria oficial” en Chile ha sido fuerte en los últimos años. Pienso que se avanzó desde los primeros momentos en que solo participaban familiares de desaparecidos y ejecutados políticos hasta el momento catártico que se vivió en la conmemoración de los 40 años, que marca, incluso a nivel de los canales de televisión, el triunfo de una sola “memoria” por sobre la otra.

En este sentido, no resulta extraño que el pasado se haya hecho presente con mucha fuerza en el presente. Pero no es un fenómeno solo de los últimos años. Creo que el movimiento estudiantil, como sostiene Gabriel Salazar, es el único movimiento social que ha tenido una memoria histórica ininterrumpida desde la lucha por el retorno a la democracia hasta la actualidad. Lo que pasa es que por lo minoritario que eran los colectivos neomiristas estaban invisibilizados para la opinión pública. Pero ahí está la experiencia de la Surda, principalmente en la Universidad de Chile, en los años noventa. Incluso si ustedes analizan diferentes documentos, la web oficial y las redes sociales, se encontrarán que la Izquierda Autónoma utiliza la consigna “Adelante con todas las fuerzas de la historia” que pronunció el secretario general del MIR, Miguel Enríquez, en su discurso en el Teatro Caupolicán el 17 de julio 1973.

Sin embargo, es notorio el resurgir de las banderas rojinegras en el marco de las movilizaciones estudiantiles del año 2011, como es innegable el avance que han tenido los diversos colectivos neomiristas a nivel de elecciones estudiantiles y en su influencia en la Confech en los últimos dos años. Pero, hasta el momento, tiene un contenido más bien simbólico, es decir, del rescate de una cultura, una historia y una moral política, y no de una praxis en que la opción armada esté contemplada como una herramienta válida para alcanzar los objetivos políticos. Pero desde un punto de vista académico sólo puedo señalar que lo que analizo es el pasado y el presente, y no especulo sobre el futuro.

CASO BOMBAS 2.0

-¿Que moraleja debería dejar a quienes estuvieron colocando bombas de ruido y a los ‘encapuchados’ de las movilizaciones, el efecto contraproducente del nuevo ‘caso bombas’? ¿No deberían pensar que -independiente de quienes hayan puesto la bomba en el Metro Escuela Militar- sus acciones terminan favoreciendo a la derecha más reaccionaria?

bombazoenestacionmetro-Podríamos incluir este tipo de acciones en lo queCharles Tilly conceptualiza como “ataques dispersos” que son una forma de violencia colectiva que se manifiesta cuando en el curso de una interacción bien extendida, de pequeña escala y generalmente no violenta, un cierto número de participantes responde a los obstáculos, los desafíos o las restricciones con actos que provocan daños. Entre los ejemplos están el sabotaje, los ataques clandestinos esporádicos a objetos o lugares simbólicos, el asalto a los agentes del gobierno, los ataques incendiarios e incluso explosivos. Estos ataques dispersos se caracterizan por una baja centralidad de las interacciones violentas, y cuyos protagonistas se movilizan a través de redes pasivas: comunicación de carácter instantáneo entre individuos atomizados que se establece por el reconocimiento tácito de una identidad común y que está medida por el espacio geográfico[12].

Efectivamente este tipo de acciones desvirtúa, en la mayoría de los casos, el accionar legítimo de los Nuevos Movimientos Sociales y muchas veces provoca que las demandas iniciales escalen rápidamente hacia posturas maximalistas, complejizando la dinámica de los conflictos. Este tipo de accionar obedece a lógicas más individualistas que colectivas, sirviendo de argumentos políticos para los sectores más conservadores de la sociedad chilena.

Lamentablemente, como afirma Javier Couso, integrante de la Comisión Asesora Presidencial para reformar la Ley Antiterrorista y doctor en Derecho de la Universidad de Berkeley, hemos transitado desde una sucesión de actos menores, que ni siquiera calificaban de atentados, a uno cometido en contra de civiles inocentes en el subcentro de la estación Escuela Militar del Metro, tomando un cariz que lamentablemente no había tenido en los últimos 25 años.

nechaevY, en este punto, es necesario recordar, que los colectivos nihilistas rusos de fines del siglo XIX y comienzos del XX, incluso el considerado más radical por los expertos occidentales: Naródnaya Volia (La Voluntad del Pueblo), tenían una elaborada “moral revolucionaria”, en la que se trataba de evitar “los daños colaterales”, en otras palabras, la existencia de víctima civiles inocentes. La racionalidad política se puede encontrar en palabras del propio Sergey Gennadievich Nechayev, en su libro Catecismo Revolucionario: “uno debe guiarse por la cantidad de beneficios que le traiga a la causa revolucionaria su muerte (las autoridades, el Zar en este caso). De esta manera uno debe destruir primero a los que dañan la causa, y cuya muerte inmediata y violenta puede generar miedo en el gobierno, que así queda privado de una figura enérgica e inteligente”.

Es por lo anterior que el atentado del 8 de septiembre ha suscitado tantas suspicacias, ya que no se inserta en la propia racionalidad políticas que habían manifestado, durante 10 años, los colectivos anarquistas insurreccionalistas en Chile. De ser una decisión política, deberían justificar el porqué utilizarán la metodología terrorista.

Sin embargo, aquí no estamos frente a un “cisne negro” como conceptualiza Nassim Nicholas Taleb (The Black Swan, Second Edition, Penguin, 2010). Acá, al analizar lo sucedido en otras latitudes, como Grecia e Italia, uno podría pensar que en algún momento existiera una radicalización de algunas personas minoritarias dentro de la corriente anarquista insurreccional. Por ende, no es “un cisne negro” que se caracteriza por ser un caso atípico, que se encuentra fuera del ámbito de las expectativas regulares. No hay nada en el pasado que puede apuntar de manera convincente a su posibilidad. Además, tiene un impacto extremo y que pese a su condición de rareza, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones de su presencia después de los hechos, por lo que es explicable y predecible. En retrospectiva y no en prospectiva.

EZLN y PKK

-¿Qué te parecen las reflexiones que en cuanto al poder, al Estado, al medioambiente y al género, han realizado organizaciones guerrilleras como los zapatistas y los kurdos del PKK?

guerreras-kurdas-5-Creo que ambos grupos se diferencian claramente de los grupos revolucionarios de los años 70. De hecho, la opción por la vía armada es utilitaria y no prioritaria para ambos, pese a las enormes diferencias en cuanto a las características que tienen. Además ninguno pretende la toma del poder. El EZLN utilizó las armas, un corto lapso de tiempo, como una herramienta propagandística. Es la primera guerrillera postmoderna que no dispara tiros pero consiguió negociaciones políticas con el Estado mexicano. Y por otra parte, el PKK, tampoco tiene una centralidad en la vía armada sino que es una herramienta que les ha sido útil para su supervivencia como pueblo y en la búsqueda de constituirse en una nación organizada políticamente. Por ende, no es extraño las reflexiones que realizan en torno a temas que, en el mundo de incertidumbre que vivimos, son absolutamente atingentes, como son el poder, el Estado, la cuestión medioambiental y sobre el género. Insisto, pese a sus diferencias son parte de uno de los conflictos más importantes a nivel mundial luego de la caída del muro de Berlín, el étnico, que en muchos casos se ha convertido en un conflicto profundamente arraigado al interior de los países.

Además, debe haber una influencia desde el mundo de los llamados Nuevos Movimientos Sociales (NMS) hacia estos grupos “guerrilleros” (me complica llamarlos así). Actualmente opera una lógica en los NMS con ejes articuladores diferentes a aquellos que tenían los movimientos sociales clásicos en la década de los 70’. Por ejemplo, ya no se definen en términos ideológico-clasistas o económicos, sino más bien por coincidencias de objetivos sectoriales.

Los nuevos movimientos sociales ponen de manifiesto la crisis de legitimidad de los partidos políticos y las organizaciones tradicionales, y la emergencia de nuevos actores sociales debido a los cambios culturales producidos. Reaccionan a su vez a la injerencia cada vez mayor del Estado en la esfera privada. Los nuevos movimientos más que por organizaciones formales están protagonizados por redes o áreas de movimiento, como una red de grupos que comparten una cultura de movilización y una identidad colectiva.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta forma de organización no es instrumental, sino un objetivo en sí misma, la forma del movimiento es su mensaje y constituye un desafío simbólico a los patrones dominantes. La elección de los medios de lucha constituye una finalidad política en sí misma. Los NMS tienen preferencia por formas de acción colectiva no convencionales como la desobediencia civil. La acción colectiva se dirige cada vez más a concientizar a la opinión pública a través de los medios de comunicación. Por último, la globalización facilita una mayor cooperación y relación entre grupos diversos que establecen alianzas estratégicas para enfrentarse a un enemigo común y construyen identidades comunes a nivel global.

MENSAJE

-¿Cuál es el mensaje del libro Memoria de Militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para las nuevas generaciones?

-Creo que no es mi papel entregar mensajes, ya que solo he tratado de escribir y subrayar las racionalidades e irracionales de una generación de militantes y de sus subjetividades, de sus esperanzas y desengaños. Como investigador para la paz he pretendido mostrar una época que nos marcó y que sigue marcando a la sociedad chilena. Siempre tratando de mantener la mayor objetividad posible en estos dos libros sobre el MIR y, espero seguir haciéndolo en los nuevos proyectos que se vienen en los próximos años.

Sin embargo me gustaría citar lo dicho en el libro, por el participante de Radio Liberación, Gregory Randall, ya que me parece muy clarificador y sincero: “Seguramente nos equivocamos en muchas cosas pero la esencia de la acción era justa y expresaba el coraje y la voluntad profunda de lo mejor de Chile. Si no somos capaces de trasmitir nuestra experiencia, es probable que en los nuevos procesos se repitan los mismos errores o se deba empezar de nuevo desde cero. La gesta de la Resistencia no era solo una acción defensiva, era también cada día una obra creadora, que en muchos gestos cotidianos intentaba prefigurar aspectos del mundo nuevo que queríamos construir. Todo ello debe ser discutido con franqueza, sin prejuicios, permitiendo a las nuevas generaciones beber de su propio pasado. Cuando pienso en el sacrificio generoso de tantos compañeros me parece necesario que el pueblo sepa por qué lucharon y murieron. Sepa lo que hicieron, por qué lo hicieron y cuáles eran las causas de sus acciones”.

Por Cristian Sotomayor Demuth

El Ciudadano

Fotografía de Miguel Enríquez, del Fondo “Armindo Cardoso” del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Nacional.

Foto de El Rebelde, del Fondo Eugenio Ruiz-Tagle.

Fotografía de Clotario Blest con el padre Rafael Maroto recibiendo a detenidos en las afueras de laPenitenciaría de Santiago, octubre de 1985. Archivo de Inés Paulino

REFERENCIAS

[1] Marc Bloch, Apología de la historia, Barcelona, Editorial Empúries, 1984. 37p.
[2] Alejandra Ciriza y Eva Rodríguez Agüero, “Militancia, política y subjetividad. La moral del PRT/ERP”, Políticas de la Memoria N° 5, Anuario de Investigación CeDInCI, Buenos Aires, 2004-2005, p. 5, en:http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/1493/militanciaprt.pdf
[3] Yo vivo en un tiempo de guerra, letra: Bertolt Brecht, adaptación: Gianfrancesco Guarnieri, música:Edu Lobo.
[4] Alejandra Ciriza y Eva Rodríguez Agüero, Militancia, política y subjetividad.
[5] Ibid.
[6]  “Anni di piombo”
[7] “La estabilidad del sistema, a diferencia de la gobernabilidad, dice relación con la vigencia de la institucionalidad democrática. La estabilidad apunta a la permanencia y proyección del sistema democrático por sobre los cambios de gobierno a que dé lugar la alternancia en el poder, demostrando la capacidad de absorber, canalizar y resolver por medio de los mecanismos institucionales los diversos conflictos societales que se dan en su interior. Siendo distintos los conceptos de gobernabilidad y estabilidad, entre ellos hay una estrecha relación en cuanto a que el primero se cimentará en el segundo”. Sergio Salinas,  “Consolidación Democrática, Gobernabilidad y Violencia Política en América Latina”,Centro de Estudios Miguel Enríquez, 1997:http://www.archivochile.com/America_latina/al_vg/america_latina_dg_00023.pdf (consultado el 01 de octubre de 2012).
[8] Algunos autores como Habermas denominan a este período como “Un breve siglo XX”. Ver Jürgen Habermas, “Nuestro breve siglo”. Revista Nexos N°248, agosto 1998, México D.F., 41p.
[9] Término alemán que literalmente significa “espíritu de la época”. Alude a la atmósfera intelectual  y cultural de un período histórico.
[10] “Al rechazar el voluntarismo, el marxismo-leninismo señala el carácter relativo del libre albedrío, examina la voluntad de las personas como derivada de las leyes objetivas del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad (Factores objetivos y subjetivos de la historia)”. Definición de “voluntarismo” en DiccionarioRosenthal-Yudin (XXII Congreso PCUS): http://diamat.es/
[11] Ver Sergio Ramírez, “Consecuencia  revolucionaria: Desmitificar al Che para que siga combatiendo”:http://www.lafogata.org/che/nuevos/che_10-3.html
[12] Charles Tilly, Violencia colectiva, Barcelona, Editorial Hacer, 2007. Veáse un análisis del libro en Política Comparada, Charles Tilly,  Violencia colectiva: http://policycritica.blogspot.com/2011/04/comentario-critico-lectura-violencia.html

El “problema” que rodea a las asociaciones de derechos humanos: “hallar los huesos de los detenidos desaparecidos”

pato-bustos-con-pancarta-trosko-fuentes

14/09/2014 |Por Mario López Moya

La difícil tarea de encontrar los restos de detenidos desaparecidos, se debe a una política expresa de la dictadura destinada causar dolor a las familias y dificultar la identificación. A pesar de ello, las familias de las víctimas han encontrado las formas de obtener del estado democrático un apoyo en la búsqueda de verdad y justicia

Patricio Bustos es, sin dudas, un personaje especial. Mientras estudiaba medicina en Concepción y militaba en el MIR., lo sorprendió el Golpe de Estado. Si bien en una primera etapa logró salvar ileso, luego fue detenido y pasó “por 7 lugares de horror: Villa Grimaldi, Clínica Santa Lucía, Cuatro Álamos, Tres Álamos, Puchuncaví, Silva Palma y el lugar donde me operaron”, recuerda.
Llama la atención entre otras cosas su estilo pausado, íntegro, sereno y con mirada de futuro. “Estoy renovado -señala-, aunque nunca tanto”. Lleva ya 7 años al frente del Servicio Médico Legal (SML), donde ha debido enfrentar gobiernos de distinta visión. Fue designado por la Presidenta Bachelet en su primer mandato y ratificado luego por el expresidente Piñera y nuevamente por Bachelet, en su segundo mandato.
Ha sido un importante aporte (vital, reconoce una fuente de los familiares de víctimas de la dictadura) en la causa de encontrar e identificar restos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Pero no puede dejarse de lado que él, junto a su mujer, también fueron víctimas de la represión. En un diálogo sincero, no exento de emoción, por instantes, habló con Cambio21 y nos dio, en un mes tan simbólico en la causa de los derechos humanos, una visión distinta, una mirada que vale la pena conocer.
Un proceso lento
“No ha sido un problema de medios, no me quejo -señala-, pero sí hay que tener en cuenta varios elementos para entender por qué es lento el proceso, más de lo que uno quisiera. Los hechos ocurrieron hace 41 años. En ese periodo comenzaron los secuestros, los crímenes, las torturas”.
“¿Qué hace la dictadura cuando se encuentran los Hornos de Lonquén? -se pregunta-, la dictadura, de puño y letra, promueve el ‘retiro de televisores’, que no es otra cosa que la exhumación y el ocultamiento de los restos”.
Las trabas
“Recuerdo que cuando en esta oficina, al lado nuestro -indica el doctor Bustos-, un ministro al entregar una identificación (de restos), dijo ‘aquí estamos quebrándole la mano, a la acción de encubrimiento más grande de la historia de Chile, la operación ‘retiro de televisores’“.
“Otro caso -señala-, es la Operación Cóndor, o el tráfico de detenidos implementado por las dictaduras de América Latina. No puedo dejar de recordar el caso de Jorge Fuentes Alarcón, con quien estuve y fue secuestrado en Paraguay y luego llegó a Argentina… y lo encontré más tarde en Villa Grimaldi en septiembre de 1975 y luego desaparece en enero de 1976″.
“Las dificultades para dar con los detenidos desaparecidos, es aquello que nos impide identificarlos. No es un tema de genética ni de antropología ni de tanatología, es un tema de historia de Chile y tiene que ver con la acción de encubrimiento más grande, que no es obra solo de la dictadura cívico-militar, como estructura, es parte de todos aquellos que pudieron hacer algo y no lo hicieron”, manifiesta.
Los familiares
“Nuestro tema no es de dónde sacar ADN, el tema es encontrar los huesos. Los avances que nosotros tenemos se deben a los familiares, tanto de Detenidos Desaparecidos, de Ejecutados Políticos, de las mujeres de Calama, que recorrieron el desierto buscando las osamentas, de quienes dieron la lucha en Chihuío, en Paine, en Lonquén, en el Patio 29, en fin”.
“Ellos han sido la fortaleza ética que ha permitido que en Chile las agrupaciones de familiares de víctimas interpelen al estado democrático, para que responda por lo que hizo el estado terrorista. Las dificultades entonces no están ni en la técnica ni en la ciencia. Los recursos de que disponemos son los adecuados para hacer nuestra labor de avanzar en el proceso de identificación de víctimas”.
Los errores
Fuerte resultó en su momento tener que decirle a un familiar cuyos restos habían sido “identificados”, que hubo un error en eso. Que pertenecían a otra persona. Por eso el rol que han jugado las agrupaciones de familiares de víctimas ha sido vital para el doctor Bustos.
“Los errores en identificación de restos de detenidos desaparecidos se produce porque, por un lado las técnicas disponibles en su momento, no tenían la precisión de que disponemos hoy día, por otro lado, hay que recordar que en octubre de 1973 el SML se encontraba intervenido por un delegado militar. Tampoco puede olvidarse que al salir el dictador se nos entregaron todos los servicios públicos desmantelados y el SML no fue la excepción”, asegura.
“Hemos identificado más de la mitad de los 124 esqueletos chilenos del patio 29, entre ellos dos extranjeros, sin embargo no nos sentimos contentos, si bien estamos tranquilos en lo que estamos haciendo el día de hoy pues lo que estamos haciendo es en base a la genética, que es certera científicamente”.
Los dinamitaron, quemaron, ocultaron
“Cuando teníamos condiciones favorables, como datos de las familias, cuerpos completos, etc., que permitieran identificar personas, pudimos hacerlo mediante otros métodos que no eran los genéticos, y hay casos en que están muy bien hechos. Eso sucedió con ejecutados políticos en general. Pero no hay que olvidar que en el caso de los detenidos desaparecidos en particular, hubo grandes dificultades debido a los ocultamientos de restos, a que los enterraron de más de uno ‘para ahorrar’, como señaló el dictador”.
“Nosotros estamos enfrentando un problema de degradación de ADN, pues los cuerpos fueron trasladados, ocultados una y otra vez, dinamitados, expuestos al sol del desierto, enterrados quemados, etc.”, manifiesta Bustos.
“No busques más, lo encontramos”
“Decirle a un familiar, éste es tu ser querido que estabas buscando, lo describo como un momento de tranquilidad respecto a la certeza, porque humanamente, no solo como valor, sino que más todavía, cuando uno representa una institución de este tipo, se tiene que trabajar con la verdad y decir… estoy en condiciones de hacer este proceso y quizás obtener un resultado, pero nunca asegurar un resultado antes de tener la certeza científica, esa es la tranquilidad que uno le transmite a las personas”.
“Para los familiares el dolor de la pérdida se ratifica y se abre un proceso no solo de duelo, sino que se abren mayores posibilidades de aplicar justicia y uno espera que ello suceda”, reflexiona Bustos.

Dos notas para la memoria de los niños en Dictadura. Oscar Contardo.

Texto para seminario Infancia y Dictadura en Psicología UDP

Este fue el texto que escribí para el seminario Infancia y Dictadura organizado por la escuela de Psicología de Universidad Diego Portales. 

“Se murió Pinochet”, me dijo y las palabras ya no alcanzaron para seguir hablando. El día estaba despejado y yo estaba en una mesa del Torremolinos, mirando calle Lastarria desde ese trozo de pasado en forma de fuente de soda: Formalita colorada, Paloma San Basilio de fondo, tapiz de tevinil lavable y Oscar, el maestro churrasquero, que ha ido envejeciendo como el aceite recalentado de una freidora de aluminio. “Se murió Pinochet”, dijo mi amiga del otro lado del teléfono y mi mirada avanzó hasta la puerta de entrada, la atravesó y se quedó en la calle iluminada por la resolana de diciembre pegando sobre los adoquines. La voz de mi amiga surtió el efecto de las invocaciones de las películas de brujos o de genios embotellados. Un saludo a los espíritus encerrados en la propia memoria.

RELACIONADO

Presentación de Javiera Parada para Volver a los 17

Conocí a Oscar Contardo el veranodel año 2005, en uno mis viajes a Chile, desde Barcelona, donde viví desde elaño 1992. Oscar estaba preparando su libro “La era ochentera” y trabajaba con la responsable de que mi  residencia fuera la ciudad condal y no París, Andrea Palet. Me entrevistó entonces sobre mi participación en teleseries, durante los 80, y de cómo había influido elasesinato de mi padre en mi joven vida laboral.

Seis meses después, regresé a Chile, esta vez no ya de paso, si no con el deseo de ver si podía vivir en mi país, cuestión que me fue imposible durante todos los años anteriores. Cada vez que vine durante los años 90, me fui enojada, dolorida, sintiendo que en Chile realmente no había cambiado nada, que toda la pelea que habíamos dado contra la dictadura, había sido en vano. Sentía que el país seguía gris y homogéneo.

Pero algo, o mucho, había cambiado en el país el año 2005 y entonces, decidí volver y residir aquí.

Comenzó así, una amistad y admiración mutua, fraguada a fuego lento, con Oscar. Cronista excepcional, mordaz, capaz de diseccionar nuestra idiosincrasia como pocos, ha escrito sobre nuestro arribismo endémico; sobre la feroz discriminación a la que los chilenos nos hemos acostumbrado, a practicar y a recibir; como también de la provincia, invisibilizada tantas veces como sea posible en nuestros medios, políticas y relatos.

Así que cuando leí que estaba haciendo un libro sobre nuestra generación, pensé: “Qué ganas de haber escrito en ese libro”. De patuda que es una, no más.

Pero como la vida es generosa, hace un mes, recibí un DM  de Oscar (mensajedirecto de twitter, para los no avezados en la red social), en el que me invitaba a presentar “Volver a los 17, Recuerdos de una generación en dictadura”. Imagínense mi alegría y orgullo. Más aún, cuando vi el listado de participantes en el libro, muchos de ellos, escritores a los que admiro, algunos de ellos conocidos y otros, directamente, amigos.

“Volver a los 17, Recuerdos de una generación en dictadura” llega a nuestras manos justo en el aniversario de los 40 años del Golpe de Estado, hecho que marcaría de una manera u otra, la vida de todos nosotros.

Un aniversario con una densidad, que creo, en Chile no habíamos vivido. Innumerables han sido los programas de TV, de radio, los artículos, que han recordado esa fecha fatídica, pero también todo el horror desplegado por los organismos de Estado, en contra de un sector de la población. Pero más allá del recuerdo doloroso de las perdidas personales y del sufrimiento, que por supuesto son enormes, mi sensación es de que en Chile, por primera vez, nos hemos puesto a hablar de las causas que llevaron al Golpe y a la práctica sistemática del terrorismo de Estado: la implantación de un sistema económico ultra liberal y un sistema político que no permite la expresión cabal de las mayorías y que es irreformable, a través de una constitución llena de candados, que resguardan su esencia.

Y en medio de todas estas reflexiones, testimonios, recuerdos, aparece este libro coral, a modo de un álbum de fotos de una generación que, después de terminar con la dictadura, ha guardado un inquietante silencio.

Porque nos fuimos a nuestras casas, a recuperar una juventud vivida en dictadura y marcada por el horror en sus múltiples variables, como constatamos en este libro. Mientras yo vivía en España, porque era incapaz de vivir en Chile, por el dolor que me provocaba, tengo la sensación de que muchos compañeros de generación y amigos de esa época, también de algún modo iniciaron un viaje privado, del que, como por arte de magia, parece que estuviéramos todos volviendo.

Hay en este libro una invitación a volver hablar, pero, por sobre todo, a volver a escucharnos. Es como si hubiera vuelto el tiempo del diálogo, no de un diálogo claudicante, sino de uno que intenta entender qué le pasó al otro, durante todos estos años. Dónde estuvimos, cómo nos transformamos en lo que somos. Porque, como dice Neruda,  “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”.

“Volver a los 17, Recuerdos de una generación en dictadura” es un collage de memorias, de micro historias, que son las que al final conforman la Historia, esa escrita con mayúscula.

Mientras leía el libro, muchos momentos de mi propia vida, interrumpieron la lectura. Lloré circulando por sus imágenes y recuerdos. Lo leí con el corazón apretado, fue un ejercicio de memoria, de la real, de nuestras vidas, no la de las consignas.

El primer impacto lo tuve al leer que Oscar tuvo que buscar en el diccionario Sopena, qué significaba la palabra “degollados”, después del crimen de mi padre. No sólo Oscar, son muchos los autores en el libro,  los que cuentan cómo ese día marcó para siempre sus vidas. Fue impactante encontrarme con el relato del hecho que cambió mi vida para siempre, por otras voces, voces amigas, cercanas, conocidas.

Andrea Insunza, a quien conozco desde la infancia porque nuestras familias son amigas, llenó mi cabeza de paellas de la señora Lilly, de tortas de la señora Raquel y me paralizó con una frase en la que vi reflejados a mis hermanos “de algún modo, nosotros los niños, competíamos con la dictadura por la atención de nuestros padres”.

El libro me hizo recordar a mi abuela María Maluenda, cuando se escapaba conmigo a jugar flippers, escondida de mi abuelo Roberto. Me hizo recordar días enteros en la Vicaría de la Solidaridad, jugando snake, mientras mi padre, el Jose, archivaba en enormes computadores y en discos floppy, las innumerables violaciones a los derechos humanos, que día a día llegaban a ese organismo.

Estas imágenes no están en el libro, pero si están los olores, los ruidos, los colores que acompañan esos días.

En el relato de Alvaro Bisama -que también se llama Salvador, en honor al Presidente Allende, y a quien intenté convencer, con escaso éxito, de participar en una campaña política – me encontré con los silencios de esos años, con la música prohibida; con el Lebu, barco de la Sudamericana de Vapores, propiedad en ese entonces de Ricardo Claro, que fue utilizado como centro de tortura y detención y donde su padre estuvo detenido.

Pero también con la constatación de que “el terror era algo doméstico: el temor a perder el trabajo, a quedarse en la calle”. El horror de la pereza y el aburrimiento. El horror del no tiempo. El miedo a ser delatado por tus vecinos o compañeros de trabajo.

Recordé el atentado a Pinochet y cómo todos esperamos durante esas horas, esperanzados, que el tirano hubiera muerto.

Leyendo este libro, se reafirmó en mí la sensación de que los 17 años de la dictadura, no fueron lo mismo para todos los chilenos, que el dolor y el miedo no fueron compartidos, como pretenden hacernos creer algunos comentaristas e “historiadores” por estos días. Porque, como dice Bisama, “la memoria no es frágil”.

A Alejandra Costamagna la conozco de nuestros tiempos de pingüinas, donde ser adolescente y luchar contra la dictadura era una sola cosa. Era y es linda la Ale, la recuerdo de jumper.

La Ale alcanzó a vivir los años dela Unidad Popular y su madre le ha contado varias veces que ella sí conoció a Allende, aunque la Ale no se acuerde.

Y su relato me recordó el miedo a la palabra, impuesto en esos días: “Había que ser cautelosos con las palabras, que ahí había peligro”. Me acordé cuando yo le pregunté, muy chica, con 6 o 7 años,a mi mamá, si “nosotros éramos de izquierda”. “Si, me dijo la Estela, pero no le puedes contar a nadie”.

¿Cómo lograron explicarnos nuestros padres que había partes de nuestra vida, que estaban prohibidas?

Es sobrecogedor el relato del día del Golpe que hace Alejandra, lo que hicieron sus padres después de oír el último discurso de Allende.

Recordé el toque de queda, el susto que me daba porque con mis papás siempre llegábamos al filo y, a veces, incluso, después nos íbamos a tirar miguelitos.

Descubrí que la Ale, igual que yo,fue una fanática de los problemas de matemáticas, hasta que descubrió su pasiónpor las letras.

Apareció en mi cabeza el Francisco Miranda, que era el colegio hermano del Latinoamericano, donde llegaban los hijos de los exiliados y los hijos de la burguesía de izquierda. Juan Cristobal Peña pasó rápidamente por el Francisco y Rafael Gumucio por el Latino. Aunque toda mi adolescencia quise que me cambiaran a un liceo, reconozco que estos colegios fueron un refugio en esos años terribles.

Leí emocionada sobre ese tiempo otro, donde los secundarios nos tomábamos liceos, exigiendo el derecho a tener centros de alumnos democráticos, la rebaja del pasaje escolar y la gratuidad dela PAA. Recordé como veía escapar del Latino a mis compañeros para ir a la toma y yo pensaba, “no puedo entrar a la toma, porque si me pasa algo, mi mamá se muere”. Así que yo me quedaba afuera de los liceos, para apuntar los nombres de los detenidos y pasárselos a los abogados y a las familias.

“Seguridad para estudiar, libertad para vivir” y “No a la municipalización”, eran las consigas de la época.

La Ale cuenta de las Fiestas de Matucana 19, donde comencé a ir jovencísima, cuando empecé a desilusionarme de la política y comencé a enamorarme de la noche, los new wave y la música fuerte.

Y de “Primavera con una esquina rota”, la obra que mi abuelo estaba representando cuando le anunciaron el degollamiento de su hijo. La obra que no paro de hacer, en homenaje a su hijo.

Nona Fernandez también nos cuenta sobre ese movimiento pingüino; de las reuniones de la Feses, en calle Serrano, a las que asistí tantas veces; de las piletas de la Alameda, donde comenzaban nuestras marchas.

Hace poco, tenía que asistir a mi primera reunión en el Comando de Giorgio Jackson, tomé el metro y descendí en República, subí las escaleras y salí a la pileta de Cumming. E igual que estos relatos recomponen esa historia, la visión de la pileta y de mis compañeros secundarios, se unión en mi cabeza a este momento que vive Chile, donde nuevos movimientos sociales y políticos afloran y se toman la cancha, sin pedir permiso, exigen participación. Igual que nosotros en esos tiempos, exigíamos democracia.

Nona también cuenta de la impresión que hizo en ella la comprensión de la palabra “degollados”, la que quedó resonando en su cabeza. Nos les contaré aquí el desenlace de esta historia, pero si les cuento que me fue muy difícil terminarla. Esta historia que habla de víctimas y victimarios y de las víctimas invisibles, los niños.

“Pero las huellas del recuerdo han quedado en nosotros como las marcas de un combate naval, destinado al fracaso, y es tan difícil sacárselas de encima”.

El relato de Rafael Gumucio es sobrecogedor. La historia del secuestro de su madre, su resistencia a olvidar, la sensación tan niño de lo que significaba la delación, la traición, la tortura y el exilio.

“La forma fugitiva del sueño del que desperté para siempre a los tres años para no volver a dormir nunca más totalmente en calma, nunca del todo completamente en paz”.

Y sobre el 73, Rafael nos dice “Los que no lo vivimos, los que lo vivimos como yo, de oídas, no podemos olvidar. Los adultos se portaron como niños y los hombres como perros, y eso no se olvida. Ese recuerdo anterior, ese pasado que no pasó del todo nunca es más fuerte que cualquier voluntad, que cualquier idea, que cualquier deseo”.

Pablo Illanes nos lleva del todo a los 80 de las teleseries y a ese Chile donde aún existían empresas publicas potentes, antes que la dictadura desbalijara al Estado. Nos lleva al cine Normandie, donde descubrí a Herzog y a Klaus Kinski,a David Lynch y a Win Wenders. Ese espacio de libertad que comenzaba cuando se apagaba la luz y comenzaba la proyección. A los cines del centro, donde lo llevaba su papá después de pasar por el Café Colonia. Al Cinerama Santa Lucia.

La casi guerra con Argentina, de la que Oscar también nos habla. La guerra como una fantasía, en medio de la dictadura.

La familia dividida, la abuela paterna comunista, la materna pinochetista. Esa fractura en el seno de tantas familias durante tantos años.

Pablo nos cuenta del Festival de Viña, de Miguel Bose (mi ídolo de infancia), de la llegada de la tele a color, del Betamax, del VHS, de “La chica de rojo”, película que en ese tiempo, todos veíamos, vaya uno  a saber por qué.

“Siempre había alguien que conocía a alguien que había sufrido algo similar, una experiencia traumática de abuso, tortura o desaparición donde no existía la policía ni la chilenidad ni la noción de sentirse seguro. Era el terror oculto de todo ciudadano, no sólo el del compromiso político que podía ser peligroso,sino el del hombre equivocado, el “parecido a” o el que tuvo la mala suerte de estar en el lugar incorrecto a la hora indebida”.

La historia de Andrea Insunza, como les contaba al comienzo, es una historia cercana, conocida y vivida por mi familia. Me costó leerla, interrumpida por la emoción. Don Lucho Corvalán; Jaime y Mario Insunza, personajes de mi infancia con los que yo jugaba; las primeras detenciones después del Golpe; el exilio.

La Andrea se hace una pregunta que yo me hice muchas veces “A los seis meses, mis viejos ya habían decidido tener hijos. Durante mucho tiempo me pregunté porqué. Por qué en la mitad de ese desastre, mis padres habían decidido tener hijos”.

“A esas alturas, y sin que nadie me lo enseñara, ya había aprendido que los problemas de los grandes eran más importantes que los de los chicos. Y que la mejor forma de colaborar con mi familia, era resolver los míos sola.”

La detención de Jaime Insunza, el año 84, siendo secretario general del MDP y su deportación a Brasil. El allanamiento de la casa de Mario. Recuerdo claramente todos esos hechos. Ellos dos eran muy amigos de mi padre y siempre sabíamos cuando a alguien cercano le pasaba algo.

“La razón: eran comunistas. Y en Chile ser militante del Partido Comunista estaba prohibido. Mi familia estaba prohibida” dice Andrea. La mía, también.

Hay más relatos y hay muchos momentos de alegría en el libro. Pero a mi, en estos días, este libro me ha hecho reflexionar de cómo nos hicieron aprender a vivir con el miedo, a llevarlo con nosotros. No solo el miedo a la muerte, si no como se cuenta en este libro, el miedo a la cesantía, a la delación,  a estar en el lugar equivocado.

“Volvera los 17, Recuerdos de una generación en dictadura” es un enorme y necesario aporte a nuestra memoria, en estos 40 años del Golpe de Estado. Son los relatos de lo que ocurrió intramuros, de lo que callamos, de cómo aprendimos a jugar en medio del desconcierto. Son las historias personales, que brotan y nacen, para “dar voz a otras voces”, como dice Bisama.

Como si obligados a salir de un trance, hoy recuperáramos nuestras historias íntimas, donde el horror se despliega en distintas aristas, pero donde también y principalmente, se despliega la vida. Para decirnos que aquí no hubo ni habrá empate. Y que por mucho mall y cifra macro económica exitosa, a los que crecimos en dictadura, cuando recordamos nuestra infancia, siempre nos recorre algún tipo de escalofrío.

Muchas gracias.

10 de septiembre 2013

Javiera Parada en la presentación de Volver a los 17 el 10 de septiembre de 2013.Javiera Parada en la presentación de Volver a los 17 el 10 de septiembre de 2013.

Relacionado

Libro “Volver a los 17″: padres e hijos

El de los 40 años ha sido, por lejos, el más impactante de los aniversarios redondos del golpe de estado chileno. Como nunca antes una nueva efeméride del quiebre de la democracia ha remecido a buena parte de los chilenos. Como nunca se han hecho exhortos de perdón y justicia. Las redes sociales dieron cuenta, como nunca, de su utilidad, puesto que a través de ellas se visibilizaron millares de pequeñas intensas historias del golpe y la dictadura, cosa imposible hace algunos años. Todo lo anterior reafirma que lo más importante en la vida no es sonreírle al mundo con optimismo y fe, sino buscar la justicia. Los medios de comunicación, por su parte, tuvieron un rendimiento dispar. Mientras Chilevisión descolló con producciones comoChile, las imágenes prohibidas y “Ecos del desierto”, Canal 13 se limitó a hacer un aséptico y timorato “corre video”, recalentando un charquicán de imágenes que ya se vieron un millón de veces en muchas otras partes y en muchos otros momentos.

Y están los libros. Era esperable que el mercado editorial aprovechara este aniversario del putsch, y lo hizo con la no ficción como estandarte principal. Entre los vol, las protestas estudiantiles de fines de los ochenta y contingencia, con el relieve propio de cada pluma que úmenes aparecidos para conmemorar las cuatro décadas del desastre de 1973, está Volver a los 17. Recuerdos de una generación en dictadura(Planeta, 2013), una compilación de textos de escritores y periodistas chilenos que crecieron durante el régimen pinochetista. A cargo del conjunto está el periodista y escritor curicano Óscar Contardo (1974).

Hace algunas semanas me tocó presentar a Contardo a propósito de una nueva edición de su superventas Siútico. El escenario era el foyer del Teatro Municipal de Viña del Mar, posiblemente una de las ciudades que cuenta con una de las mayores tasas de ancianos pinochetistas en Chile. Algo así como Providencia con acceso al Océano Pacífico. Aprovechando la ocasión, Contardo informó a la concurrencia de qué iba este libro. Su propósito es fijar los recuerdos de los miembros de una generación nacida en dictadura, o que hayan tenido muy poca edad al momento en que Allende fue derrocado. Ante esto un señor viñamarino pidió la palabra y le censuró con amargura al antologador el no contar “la otra mirada”, “la historia completa”, “lo que pasó antes del 11 de septiembre” y “las causas de por qué pasó lo que pasó”. Contardo esquivó con desenvoltura y serenidad el rocket, subrayando que el asunto del libro es el recuerdo y no la historiografía.

Esto lo confirma uno de los escritores que componen el conjunto, Álvaro Bisama, cuando apunta en su intervención en el libro que escribe del pasado acumulando retazos.

contardo

Las ventajas de un libro compuesto casi en su totalidad por sandías caladas no requieren de mucha explicación. Sí vale señalar que al ser éste un libro de memorias, en el que los autores deben bucear en sus recuerdos sobre el período más nefasto de la historia reciente de Chile,están obligados a ser honestos, sin dejar un centímetro a las cuchufletas y a la pirotecnia narrativa. De esta forma, Volver a los 17 se muestra como una combinación balanceada de intimidad y contingencia, con el relieve propio de cada una de las 15 plumas calificadas que conforman el libro, memorias que muestran marcas comunes como el terremoto de 1985, el caso degollados (otro golpe devastador) o las protestas estudiantiles de fines de los ochenta.

Como conjunto, Volver a los 17 es una sinfonía, posee distintos tonos, distintos colores. La llaneza infantil ante lo terrible deContardo, Alejandra Costamagna o Nona Fernández contrasta con la ópera ligera de Patricio Fernández Chadwick, quien habla de un tío Andrés que era revolucionario hasta el golpe además de aportar una anécdota de su pasado como nieto de patrón de fundo. Luego se pasa a Rafael Gumucio, desmedido y sentencioso, dando paso a un reverso absoluto, al de Pablo Illanes, quien hace un repaso más liviano,cinéfilo y televisivo de la época. Luego, la periodista Andrea Insunza marca otro giro en el libro, pues se pasa del relato de alguien arrojado al período a un testimonio de alguien que sufrió en más de un flanco el pisotón de la bota militar. Nieta del ex secretario general del PC Luis Corvalán, entre otros parientes comunistas, su relato la pone, tal vez, más cerca del horror que las otras plumas del libro. Es el aria más trágica de esta obra, sin dudas.

Libro eminentemente político, Volver a los 17 es también un libro de padres e hijos. De paternidades incomprendidas, de candores perdidos, de rebeldías y lecciones. De distancias y rebeldías adolescentes que el tiempo supo desvanecer. Lo expone con claridad Andrea Insunza: “De algún modo, nosotros, los niños, competíamos con la dictadura por la atención de nuestros padres. Y en la medida en que crecíamos empezábamos a notar nuestras derrotas”.

Son 307 los jóvenes y niños de 20 años y menos muertos y desaparecidos en dictadura Pinochet

NO OLVIDAR: Los 307 niños y jóvenes asesinados en la Dictadura de Pinochet
25 enero, 2014

Nota: Esta lista no está completa dado que existen más casos, verificar el Auto de Procesamiento al Dictador Augusto Pinochet.

http://190.98.219.232/~interac/victimas/wp-content/themes/museo/victimas/FO00-2315.jpg

Son 307 los jóvenes y niños registrados (Comisión de la Verdad y Reconciliación, 1991), de 20 años y menos, que murieron o desaparecieron por acciones ejercidas por agentes del Estado durante la dictadura de la junta militar dirigida por Augusto Pinochet, entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.

Muchos de ellos tenían exactamente la misma edad que Gonzalo Santelices Cuevas cuando éste era subteniente de ejército y cuando en octubre de 1973 en el marco del tristemente célebre caso de la Caravana de la Muerte, sacó de la cárcel de Antofagasta y condujo rumbo a la pampa a 14 presos políticos, amarrados y con la vista vendada, en donde los alineó para que fueran masacrados. Inculpado por su responsabilidad en estos crímenes, en este mes de marzo debe éste prestar declaraciones ante el juez Víctor Montiglio.

Frente a estas imputaciones y ante la demanda formal de algunos diputados, el 4 de febrero pasado Santelices Cuevas renuncia a su responsabilidad de general de la Guarnición militar de Santiago y hace pública una declaración en la que evoca los hechos que se le imputan escudándose en haber sido entonces menor de edad (tenía 20 años) y señalando «no haber recibido ni ejecutado ninguna orden ilegal».

A continuación va un listado de menores de edad, como lo era Santelices Cuevas en el 73, pero que fueron éstos víctimas de las «órdenes legales» y de los fieles ejecutores de estas órdenes. Muchos de los responsables de estos crímenes y sus cómplices se mantienen impunes y ocupan hoy en día altos mandos en las fuerzas armadas con el beneplácito de los gobiernos chilenos. De la lectura dolorosa de los nombres de estos 307 jóvenes y niños, una sola palabra surge como un grito: ¡Justicia!

Lista
1. Acevedo Gallardo, Pedro Gabriel, 19 años, estudiante universitario, 27/03/75, Copiapó *
2. Acuña Castillo, Miguel Ángel, 19 años, estudiante enseñanza media, 08/07/74, Santiago *
3. Aguayo Olavarría, José Luis, 16 años, estudiante enseñanza media, 13/09/73, Pucón, Villarrica *
4. Aguilar Garrido, Jacob Daniel, 20 años, obrero, 01/12/73, Santiago
5. Aguirre Tobar, Paulina Alejandra, 20 años, enseñanza media, 29/03/85, Las Condes, Santiago
6. Albornoz Acuña, Miguel del Carmen, 20 años, obrero agrícola, 06/10/73, Mulchén
7. Albornoz Matus, Sergio Williams, 14 años, aprendiz de albañil, 30/08/88, Santiago
8. Aliste González, Eduardo Gustavo, 19 años, enseñanza media, 24/09/74, Santiago
9. Altamirano Vargas, Jorge Ladio, 19 años, obrero agrícola, 15/09/73, Osorno *
10. Alvarez López, Patricio Amador, 17 años, estudiante, 24/03/76, Santiago
11. Alvarez Olivares, Denrio Max, 17 años, estudiante universitario, 19/12/73, Santiago
12. Aranda Schmied, Pablo Ramón, 20 años, estudiante universitario, 17/09/73, Santiago*
13. Aranguiz González, Jorge Antonio, 16 años, estudiante enseñanza media, 19/10/73, Santiago *
14. Aravena Mejías, Juan Fernando, 16 años, estudiante enseñanza media, 30/03/74, Santiago
15. Araya Garrido, Héctor Eugenio, 18 años, gásfiter, 13/10/73, Santiago
16. Arellano Muñoz, Jorge Sebastián, 20 años, obrero del POJH**, 09/09/83, La Cisterna
17. Arellano Pinochet, Héctor Benicio, 19 años, sin datos, 10/10/73, Valparaíso
18. Arias Quezada, Juan Domingo, 17 años, estudiante enseñanza media, 27/11/73, Santiago
19. Arias Vega, Alberto Vladimir, 19 años, mecánico, 22/08/74, Santiago, *
20. Arismendi Pérez, Adolfo Omar, 19 años, estudiante, 18/10/73, Puerto Montt
21. Arriagada Cortés, José Manuel, 19 años, suplementero, 12/10/73, Valdivia
22. Avendaño Bórquez, Francisco del Carmen, 20 años, profesor enseñanza básica, 19/10/73, Puerto Montt
23. Ayala Henríquez, Magla Evelyn, 2 años, 11/08/83, Santiago
24. Ayanao Montoya, Moisés, 19 años, obrero, 21/10/73, Coyhaique, Aysén
25. Azema Muñoz, Juan Nemias, 19 años, obrero, 12/08/83, Las Condes, Santiago
26. Balboa Troncoso, Omar Enrique, 18 años, estudiante enseñanza media,28/09/73, Santiago
27. Barría Bassay, Guido Ricardo, 19 años, empleado de correos, 16/10/73, Osorno, *
28. Bastías Martínez, Jaime Max, 17 años, obrero textil, 14/10/73, Santiago
29. Becerra Avello, Mario Manuel, 18 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Yumbel
30. Becerra Julio, Fernando David, 16 años, estudiante enseñanza media,05/09/84, Santiago
31. Bioley Ojeda, Manuel Orlando, 20 años, funcionario ejército, 11/73,Temuco *
32. Bravo Fuentes, Hugo Patricio, 19 años, 09/08/74, Santiago
33. Buchuorsts Fernández, José Gastón, 19 años, servicio militar, (20)/09/73, Valdivia *
34. Cabezas Pérez, Segundo Enrique, 14 años, estudiante, 05/10/73, Los Ángeles, *
35. Cabrera Figueroa, Juan, 20 años, estudiante, 13/09/73, Pucón, Villarrica *
36. Cáceres Morales, Jaime Andrés, 11 años, estudiante enseñanza básica, 11/08/83, Santiago
37. Cáceres Peredo, Daniel, 17 años, 20/07/74, San Bernardo, Santiago
38. Cáceres Santibáñez, Roberto Hernán, 16 años, deportista, comerciante, 24/09/73, Santiago
39. Calderón Nilo, Francisco Javier, 19 años, obrero agrícola, 03/10/73, Paine, Santiago
40. Canto Gutiérrez, Manuel Fernando, 18 años, comerciante, 05/10/73, Santiago *
41. Cárcamo Navarro, Dagoberto Segundo, 20 años, obrero, 18/10/73, Puerto Montt
42. Cárcamo Rojas, Saúl Sebastián, 19 años, obrero agrícola, 16/09/73, Paine, Santiago
43. Carrasco Barrios, Ricardo Eduardo, 20 años, obrero agrícola, 16(09)/73, Paine, Santiago
44. Carrasco Díaz, Sergio Edrulfo, 18 años, estudiante, 16/09/74, Santiago *
45. Carreño Aguilera, Iván Sergio, 16 años, estudiante, 13/08/74, Peñalolén, Santiago *
46. Castro López, Carlos Alberto, 20 años, vendedor ambulante, 15/09/73, Santiago
47. Castro Saavedra, Sergio Manuel, 15 años, feriante, 15/10/73, Santiago
48. Castro Saéz, Héctor, 18 años, obrero agrícola, 24/09/73, Paine, Santiago *
49. Castro Seguel, Alex Robinson, 16 años, estudiante enseñanza media, 05/09/84, Santiago
50. Catalán Acuña, Celindo, 20 años, cesante, /03/78, Chillán *
51. Cayunao Villalobos, José Enrique, 20 años, obrero, 12/11/87, Providencia, Santiago
52. Cerda Ángel, Eduardo Elías, 8 años, estudiante enseñanza básica, 12/10/73, Santiago
53. Cerda Aparicio, Humberto Patricio, 20 años, universitario, 10/02/75, Peñalolén, Santiago *
54. Céspedes Caro, Luis René, 20 años, comerciante, 08/02/78, Santiago
55. Chamorro Leiva, Guadalupe del Carmen, 18 años, asesora del hogar, 13/06/86, Santiago
56. Chamorro Salinas, Carlos Octavio, 18 años, ayudante sastre, 20/10/73, Santiago
57. Chávez Oyarzún, Cosme Ricardo, 18 años, obrero pintor, 08/11/73, Valdivia
58. Cheuquepan Levimilla, Juan Eleuterio, 16 años, estudiante, 11/06/74, Lautaro *
59. Clavería Inostroza, Jorge Cristián, 19 años, empleado oficina, 18/10/73, Santiago
60. Contreras Grandón, Rubén Alejandro, 18 años, cesante, 03/07/86, La Granja, Santiago
61. Contreras Oviedo, Luis Alberto, 17 años, estudiante enseñanza media, 30/10/84, Arica
62. Coronado Astudillo, José Abel, 20 años, obrero, 17/09/73, Los Ángeles *
63. Corredera Reyes, Mercedes del Pilar, menor de edad, estudiante enseñanza media, 12/09/73, San Miguel, San Miguel
64. Cortázar Hernández, Manuel Roberto, 20 años, estudiante enseñanza media, 17/10/73, Copiapó
65. Cortés Castro, Bernardo del Tránsito, 20 años, estudiante universitario, 05/04/74, La Serena
66. Cortés Navarra, Andrés Nicanor, 17 años, obrero, 19/09/75, Santiago
67. Cortéz Luna, Gabriel Marcelo, 17 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Chillán
68. Cotal Álvarez, Luis Raúl, 15 años, estudiante enseñanza media, 05/10/73, Angol
69. Cubillos Gálvez, Carlos Luis, 20 años, vendedor ambulante, 04/06/74, Santiago *
70. Cubillos Guajardo, Domingo Clemente, 19 años, 18/01/74, Santiago
71. Curamil Castillo, Francisco Segundo, 18 años, obrero agrícola, 10/73, Carahue, Puerto Saavedra
72. Díaz Jeria, Luis Alfredo, 18 años, 20/09/73, Curacaví *
73. Díaz Soto, Eduardo Antonio, 19 años, comerciante, 14/12/83, Ñuñoa, Santiago
74. Duarte Reyes, Ramón Leopoldo, 18 años, estudiante, 30/10/88, San Antonio
75. Durán Torres, Oscar Omar, 17 años, artesano, 09/10/83, Santiago
76. Escanilla Escobar, Claudio Jesús, 16 años, estudiante enseñanza básica, 23/10/73, Parral *
77. Escobar Lagos, Lorena del Pilar, 3 años, 08/10/78, Santiago
78. Escobar Vásquez, Alejandro, 18 años, estudiante, /09/73, Pucón, Villarrica *
79. Espejo Gómez, Rodolfo Alejandro, 18 años, estudiante enseñanza media, 15/08/74, Maipú, Santiago 80. Espínola Muñoz, Juan Carlos, 18 años, estudiante enseñanza media, 17/11/85, Pudahuel, Santiago *
81. Espinoza Farías, Jorge Hernán, 19 años, 07/10/73, Santiago *
82. Fariña Oyarce, Carlos Patricio, 13 años, estudiante enseñanza básica, 13/10/73, Santiago *
83. Felmer Klenner, José Luis, 20 años, estudiante universitario, 19/10/73, Puerto Montt
84. Fernández Acum, Mario, 20 años, relojero, 28/09/73, Osorno *
85. Fernández Pavéz, Sergio Fernando, 18 años, cargador, 05/10/73, Santiago *
86. Fernández Rivera, Jorge Antonio, 18 años, estudiante enseñanza media, 05/09/85, San Miguel, Santiago
87. Fierro Pérez, Juan Bautista, 17 años, cesante, /10/73, Valdivia
88. Fierro Pérez, Pedro Robinson, 16 años, cesante, /10/73, Valdivia
89. Flores Araya, José Orlando, 19 años, estudiante enseñanza media, 23/08/74, Peñalolén, Santiago *
90. Flores Caroca, Floridor de Jesús, 20 años, obrero, 13/10/73, Santiago
91. Flores Echeverría, Arnaldo, 19 años, 10/06/84/, Santiago
92. Flores Mardones, Nicolás, 18 años, ayudante mueblista, 18/03/74, Santiago
93. Freire Caamaño, Eliecer Sigisfredo, 20 años, obrero maderero, 09/10/73, Chihuio, Valdivia
94. Freire Medina, José, 20 años, estudiante universitario, GAP, 11/09/73, La Moneda, Santiago *
95. Fres Gallardo, Gonzalo Elías, 18 años, obrero textil, 24/03/84, La Ligua
96. Fuentes Concha, Nadia del Carmen, 13 años, estudiante enseñanza básica, 02/07/86, La Florida, Santiago
97. Fuentes Fernández, Oscar Vicente, 19 años, estudiante universitario, 09/04/85, Santiago
98. Fuentes González, Luis Hernán, 20 años, 05/12/74, San Bernardo, Santiago *
99. Fuentes Lagos, Jorge Antonio, 19 años, obrero, 11/08/83, La Cisterna, Santiago
100. Fuentes Toledo, Jorge Franco, 17 años, vendedor ambulante, 13/08/83, San Miguel, Santiago
101. Fuenzalida Morales, Francisco Antonio, 12 años, estudiante enseñanza básica, 27/03/84, Santiago
102. Gallardo Arancibia, Rafael Antonio, 6 años, estudiante enseñanza básica, 06/09/85, San Bernardo, Santiago
103. Garay Hermosilla, Héctor Marcial, 19 años, estudiante universitario, 08/07/74, Santiago *
104. García Ramírez, Vicente Israel, 20 años, estudiante, 30/04/77, Rancagua *
105. Garrido Ocarez, Carlos Humberto, 19 años, feriante, 02/10/73, Santiago
106. Gatica Coronado, Víctor Joel, 18 años, vendedor ambulante, 08/11/73, Valdivia
107. Gho Alarcón, Mario Armando, 19 años, servicio militar obligatorio, 16/10/73, Santiago
108. Godoy Acuña, José Domingo, 20 años, obrero agrícola, 20/09/73, Quilaco, Santa Bárbara
109. Godoy Mansilla, Darío Armando, 18 años, estudiante enseñanza media, 19/10/73, Quebrada El Way, Antofagasta
110. Gómez Aguirre, Ana Teresa, 19 años, obrera PEM, 11/08/83, Santiago
111. Gómez Concha, José Domingo, 17 años, estudiante, 17/09/73, Cobquecura
112. Gómez Espinoza, Nelson Fernando, 19 años, obrero, 10/09/83, San Miguel, Santiago
113. González Allende, Manuel José, 16 años, estudiante, 21/09/73, Santiago
114. González Bravo, Miguel Ángel, 18 años, egresado enseñanza media, 12/05/84, Santiago
115. González González, Carlos Ramiro, 18 años, estudiante universitario, 15/09/73, San Felipe *
116. González Norambuena, Mauricio Leopoldo, 20 años, CORA, técnico agrícola, 02/10/73, Linares
117. González Osorio, Carlos Manuel, 19 años, obrero, 12/06/74, Santiago *
118. González Pérez, Rodolfo Valentín, 19 años, servicio militar obligatorio, 24/07/74, Santiago *
119. Guajardo Pizarro, Juan Segundo, 18 años, obrero, 21/09/74, Vicuña
120. Guerrero Gutiérrez, Carlos Eduardo, 20 años, estudiante universitario, 31/12/74, Peñalolén, Santiago *
121. Gutiérrez Garrido, Felipe Antonio, 2 años, 07/10/87, Peñalolén, Santiago
122. Gutiérrez Gómez, Marcelo del Carmen, 17 años, 05/10/73, Osorno *
123. Gutiérrez Gutiérrez, María Cristina, 16 años, estudiante, 07/03/86, Renca, Santiago
124. Gutiérrez Seguel, Sergio Enrique, 18 años, trabajador independiente, 18/01/74, Santiago *
125. Henríquez Aguilar, Sandra Janet, 14 años, estudiante enseñanza básica, 12/08/83, Pudahuel, Santiago
126. Hernández Albornoz, Miguel Ángel, 17 años, 05/09/86, San Miguel, Santiago
127. Hernández Garcés, Héctor Enrique, 17 años, estudiante enseñanza media, 06/10/73, San Bernardo, Santiago
128. Herrera Cofré, Jorge Antonio, 18 años, estudiante enseñanza media, 13/12/75, Santiago *
129. Herrera Villegas, José Manuel, 17 años, mecánico, 07/10/73, Lonquén, Isla de Maipo*
130. Hinojosa Céspedes, Vicente Armando, 19 años, vendedor ambulante, 02/04/74, Santiago
131. Huaiqui Barría, Roberto, 17 años, egresado enseñanza media, 20/09/73, Riñihue, Valdivia *
132. Hinostroza Ñanco, José Víctor, 19 años, electricista, 25/10/73, Valdivia
133. Jara Herrera, Juan Carlos, 17 años, estudiante, 18/09/73, Yumbel, Laja
134. Joui Petersen, María Isabel, 19 años, estudiante universitaria, 20/12/74, Peñalolén, Santiago *
135. Lagos Salinas, Carlos Eduardo, 20 años, estudiante universitario, 16/09/73, Chillán
136. Lara Espinoza, Gabriel Valentín, 18 años, estudiante enseñanza media, 22/09/73, Mulchén *
137. Lara Valdés, Cristián Alfonso, 20 años, auxiliar de buses, 30/10/84, San Miguel, Santiago
138. Larenas Molina, Carmen Gloria, 19 años, 12/07/83, Valparaíso
139. Lazo Maldonado, Luis Rodolfo, 20 años, obrero agrícola, 16/10/73, Paine *
140. Leal Díaz, Miguel Ángel, 18 años, folklorista, 05/09/86, Maipú, Santiago
141. Leonidas Contreras, Elizabeth, 14 años, estudiante, embarazada, 14/10/73, Santiago
142. López Elgueda, Ricardo Octavio, 15 años, vendedor, 20/09/73, Santiago *
143. López Zúñiga, Francisco Humberto, 19 años, vendedor ambulante, 03/07/86, Santiago
144. Loyola Cid, Edgardo Orlando, 19 años, ayudante soldador, 03/12/74, Santiago *
145. Maigret Becerra, Mauricio Armando, 18 años, estudiante 29/03/84, Pudahuel, Santiago
146. Manríquez Norambuena, Patricio Enrique, 17 años, estudiante enseñanza media, 21/09/73, Santiago
147. Mansilla Coñuecar, Carlos Humberto, 20 años, boxeador, 18/10/73, Puerto Montt
148. Marambio Araya, Oscar, 20 años, funcionario público, GAP, 13/09/73, La Moneda, Peldehue, Santiago
149. Marchant Vivar, Marcela Angélica, 8 años, estudiante enseñanza básica, 11/08/83, La Granja, Santiago
150. Marín Rossel, Jorge Rogelio, 19 años, empleado portuario, 28/09/73, Iquique *
151. Mariqueo Martínez, Pedro Andrés, 16 años, enseñanza media, 01/05/84, Santiago
152. Martínez Aliste, René Máximo, 20 años, reservista del ejército, 08/12/73, San Bernardo, Santiago
153. Martínez Hormazábal, Luis Alberto, 19 años, empleado de oficina, 11/10/73, Santiago
154. Martínez Vera, Gustavo Hernán, 18 años, estudiante, 24/09/73, Paine, Santiago
155. Matamala Venegas, Luis Gilberto, 16 años, estudiante secundario, 19/09/73, San Joaquín, Santiago
156. Matulic Infante, Juan Estanislao, 19 años, 16/10/73, Calama
157. Medina Hernández, Rodrigo Alejandro, 18 años, estudiante universitario, 07/05/76, Santiago
158. Mella Flores, Alejandro Robinson, 19 años, estudiante enseñanza media, 26/12/73, Linares *
159. Mena Alvarado, Nalbia Rosa, 20 años, embarazada, 29/04/76, Santiago *
160. Merino Molina, Pedro Juan, 20 años, sastre, 14/09/74, Coronel, Concepción
161. Montoya Torres, Darío Hugo Belisario, 19 años, servicio militar obligatorio, 20/09/73, Cobquecura
162. Mora Gutiérrez, Fernando Adrián, 17 años, obrero maderero, 09/10/73, Chihuio, Valdivia
163. Morales Chávez, Enrique Segundo, 15 años, estudiante, 29/11/83, Santiago
164. Morales Díaz, Domingo de la Cruz, 20 años, electricista, 14/10/73, Santiago
165. Morales Morales, Armando Edelmiro, 19 años, estudiante enseñanza media, 04/10/73, Parral *
166. Morales Muñoz, Henry Aníbal, 15 años, estudiante enseñanza media, 30/10/84, Santiago
167. Morales Sanhueza, Presbiterio Estanislao, 20 años, obrero PEM, 08/83, Ñuñoa, Santiago
168. Moreno Campusano, Héctor Leonardo, 19 años, estudiante enseñanza media, 21/09/73, Los Ángeles
169. Moreno Díaz, Manuel Ernesto, 18 años, estudiante enseñanza media, 19/09/73, Tocopilla
170. Moscoso Moena, Fernando Humberto, 20 años, estudiante universitario, 20/12/73, Talcahuano
171. Moya Rojas, Ángel Gabriel, 15 años, 14/09/73, Santiago
172. Muñoz Guajardo, Bernardo Enrique, 19 años, 16/10/73, San Bernardo, Santiago
173. Muñoz Mella, Jorge Rodrigo, 18 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Santiago *
174. Muñoz Riveros, Alexis Eduardo, 16 años, estudiante enseñanza industrial, 28/04/88, San Miguel, Santiago
175. Muñoz Rojas, Hernán Antonio, 19 años, obrero agrícola, 14/10/73, Padre Hurtado, Santiago
176. Narváez Salamanca, Jorge Patricio, 15 años, estudiante enseñanza media, 28/09/73, Mulchén *
177. Nash Saez, Michel Selim, 19 años, servicio militar obligatorio, 29/09/73, Pisagua
178. Navarro Martínez, Manuel Jesús, 20 años, obrero en taller ciclista, 07/10/73, Lonquén, Isla de Maipo *
179. Nieto Duarte, Carlos Alberto, 20 años, obrero agrícola, 16/10/73, Paine, Santiago*
180. Núñez Espinoza, Ramón Osvaldo, 20 años, estudiante, 25/07/74, Santiago *
181. Ñancumán Maldonado, José Armando, 20 años, obrero, 18/10/73, Puerto Montt
182. Ñiripil Paillao, Julio Augusto, 16 años, agricultor, 08/10/73, Galvarino
183. Ojeda Jara, Jorge Luis, 20 años, estudiante universitario, GAP, 05/10/73, San Antonio*
184. Olivares Coronel, Iván Nelson, 18 años, estudiante, 21/10/75, Santiago
185. Opazo Guarda, Mario Armando, 20 años, obrero agrícola, 14/09/73, San Pablo, Osorno *
186. Ordenes Simón, Juan Miguel, 20 años, obrero agrícola, 19/09/73, Ñuñoa, Santiago
187. Ordoñez Lamas, Iván Gerardo, 17 años, cesante, 07/10/73, Lonquén,Isla de Maipo *
188. Ormeño Gajardo, Vasco Alejandro, 18 años, talabartero, 26/02/74, Penco, Concepción
189. Ortiz Moraga, Jorge Eduardo, 20 años, estudiante universitario, 12/12/75, Santiago *
190. Ortiz Orellana, Ramón Remigio, 17 años, estudiante enseñanza media, 18/01/74, Santiago *
191. Ortiz, Ortiz, Carlos Manuel, 18 años, obrero, /10/73, Santiago
192. Pacheco Durán, Jorge Pedro, 20 años, artesano, 19/12/73, Santiago
193. Paineman Puel, Luz Marina, 15 días, 27/03/84, Santiago
194. Palacios Guarda, Iván Gustavo, 18 años, estudiante, 18/04/89, Quinta Normal, Santiago *
195. Palma Coronado, Edison Freddy, 15 años, estudiante enseñanza básica, 30/08/88, Peñalolén, Santiago
196. Palma Rodríguez, Juan Patricio, 17 años, estudiante enseñanza básica, 11/09/73, Santiago
197. Pantoja Rivera, Sergio Amador, 19 años, servicio militar obligatorio, 03/10/74, Putre*
198. Pardo Aburto, Jorge Enrique, 15 años, 04/09/85, Santiago
199. Parra Quintanilla, Patricio Humberto, 14 años, 28/09/73, Santiago
200. Pavez Pino, René Enrique, 19 años, obrero POJH, 04/10/83, La Florida, Santiago
201. Pérez Godoy, Pedro Hugo, 15 años, estudiante enseñanza básica, 17/10/73, Ñuñoa, Santiago *
202. Peters Casas, Guillermo Ernesto, 19 años, chofer, 17/09/73, Osorno*
203. Peña Catalán, Hernán Manuel Gerónimo, 20 años, pioneta, 15/10/73,Santiago *
204. Peña Fuenzalida, Juan Francisco, 20 años, servicio militar obligatorio, 03/10/74, Putre*
205. Plaza Díaz, Sara Beatriz, 17 años, labores de casa, 01/03/85, Santiago
206. Poblete Tropa, Juan Mauricio, 20 años, comerciante, 27/09/73, Chillán
207. Ponce Contreras, Miguel Ángel, 18 años, 20/10/73, Padre Hurtado, Santiago
208. Quezada Yáñez, Marcos, 18 años, estudiante enseñanza media, 24/06/89, Curacautín
209. Quinteros Miranda, Eduardo Santos, 19 años, estudiante enseñanza media, 08/10/73, Santiago
210. Ramírez Améstica, Rogelio Gustavo, 18 años, estudiante, 01/10/73, Santiago
211. Ramírez Calderón, Gustavo Guillermo, 20 años, mecánico automóviles, 06/09/75, Peñalolén, Santiago *
212. Ramírez Ortiz, Víctor Fernando, 19 años, vendedor ambulante, 11/10/73, Santiago
213. Ramírez Peña, Sergio Hernán, 17 años, estudiante, 06/12/73, Santiago
214. Reinante Raipan, Modesto Juan, 18 años, obrero maderero, 10/10/73, Liquiñe, Valdivia *
215. Retamal Parra, Luis Alejandro, 14 años, estudiante enseñanza básica, 12/09/73, Santiago
216. Retamal Pérez, Oscar Abdón, 19 años, estudiante enseñanza media, 23/09/73, Parral *
217. Reyes Arzola, Marco Aurelio, 20 años, 21/09/86, Macul, Santiago
218. Reyes Avila, Carlos Ramón, 19 años, /09/73, Santiago
219. Ríos Bustos, Marcos Orlando, 15 años, estudiante, 01/10/73, Santiago
220. Ríos Céspedes, Ernesto Igor, 18 años, estudiante técnico, 03/07/86, San Miguel, Santiago
221. Ríos Traslaviña, Miguel Ángel, 16 años, estudiante enseñanza básica, 01/10/73, Santiago
222. Riquelme Castillo, Luis Fernando, 14 años, estudiante enseñanza básica, 04/08/85, Ñuñoa, Santiago
223. Riquelme Lemus, Marcelo Augusto, 17 años, estudiante, 14/08/84, Peñalolén, Santiago
224. Robles Ortega, Pablo Marcelo, 16 años, estudiante enseñanza media,26/11/89, Santiago
225. Rodríguez, Aqueveque, Juan Enrique, 20 años, zapatero, 03/10/73, Santiago
226. Rodríguez Aqueveque, Florentino Rafael, 17 años, 03/10/73, Santiago
227. Rodríguez Celis, Víctor René, 16 años, estudiante básico, 11/05/83, Ñuñoa, Santiago
228. Rodríguez Herrera, Nibaldo Manuel, 14 años, estudiante técnico, 04/09/84, La Cisterna, Santiago
229. Rodríguez Hinojosa, Erick Enrique, 20 años, obrero, 04/09/89, Santiago
230. Rodriguez Leal, Pablo, 18 años, estudiante enseñanza media, 15/11/81, Santiago *
231. Rodríguez Mena, Hugo Abraham, 8 años, estudiante enseñanza básica, 30/10/84, Santiago
232. Rojas Arancibia, Santiago Rubén, 16 años, estudiante, 18/10/73, Santiago
233. Rojas Denegri, Rodrigo Andrés, 19 años, fotógrafo, 06/07/86, Santiago
234. Rojas Fuentes, Manuel Tomás, 20 años, reservista del ejército, 07/12/73, San Bernardo, Santiago
235. Rojas Rojas, Jaime Ignacio, 9 años, estudiante enseñanza básica, 11/08/83, Valparaíso
236. Romo Escobar, Manuel Luis, 20 años, vendedor ambulante, 01/02/74, Santiago
237. Ropert Contreras, Enrique Andrés María, 20 años, estudiante universitario, 14/09/73, Santiago
238. Rosas Asenjo, Reinaldo Patricio, 17 años, estudiante enseñanza media, 13/09/73, Osorno
239. Rubio Garrido, Luis Armando, 20 años, empleado, 30/10/84, Santiago
240. Saavedra González, Enrique Antonio, 18 años, estudiante universitario, /09/73, San Felipe *
241. Saavedra González, José Gregorio, 18 años, estudiante enseñanza media, 19/10/73, Calama
242. Saavedra Muñoz, Víctor Segundo, 19 años, obrero maderero, 04/10/73, Valdivia
243. Salas Parra, Oscar, 20 años, 12/09/73, Lota, Concepción
244. Salinas Martín, Isidro Hernán, 18 años, estudiante, 01/07/86, La Cisterna, Santiago
245. Salinas Vera, Mario, 16 años, estudiante enseñanza media, 20/10/73, Santiago *
246. San Martín Barrera, Raúl Buridan, 19 años, obrero, 06/10/73, Santiago *
247. San Martín Lizama, Jorge, 20 años, 18/07/76, Curacautín
248. Sánchez Pérez, Simón Eladio, 17 años, estudiante enseñanza media, 20/09/73, Santiago *
249. Sandoval Caro, Erika del Carmen, 15 años, estudiante enseñanza media, 28/03/84, Santiago
250. Sandoval Gómez, Segundo Abelardo, 19 años, estudiante enseñanza media, 02/10/73, San Javier, Linares
251. Sanhueza Ortiz, María Isabel, 19 años, labores de casa, 12/07/83, Pudahuel, Santiago
252. Santander Albornoz, Ignacio del Tránsito, 17 años, obrero agrícola, 04/10/73, Paine, Santiago
253. Santander Zúñiga, Omar Hernán, 18 años, feriante, 20/10/86, Estación Central, Santiago
254. Santibáñez Durán, Miguel Ángel, 19 años, 05/10/73, Santiago
255. Schmidt Arriagada, Ricardo Augusto, 20 años, 13/09/73, Pucón, Villarrica *
256. Segovia Gil, Leopoldo Albino, 20 años, cesante, 18/06/83, Santiago
257. Sepúlveda Bravo, Ricardo del Carmen, 16 años, estudiante, 16/10/73, Ñuñoa, Santiago
258. Silva Jara, Luis Alberto, 14 años, feriante, 06/10/88, Santiago
259. Silva López, Víctor Galvarino, 20 años, empleado, 16/10/73, Santiago
260. Silva Silva, Luis Armando, 20 años, técnico electrónico, 24/09/74,Maipú, Santiago *
261. Solar Welchs, Luis Pedro, 18 años, 23/10/73, Arica
262. Solís Núñez, Bernardo Isaac, 20 años, 14/09/73, Niblinto
263. Soto Cabrera, Rubén Simón, 18 años, obrero, 18/01/83, Valparaíso *
264. Soto Campos, Hugo Enrique, 18 años, estudiante enseñanza media, 26/09/73, Parral *
265. Soto Herrera, José Antonio, 15 años, estudiante enseñanza media, 04/09/85, La Cisterna, Santiago
266. Soto Valdés, Alberto Toribio, 20 años, 09/10/73, Pudahuel,Santiago
267. Suazo Suazo, Luis Segundo, 20 años, pintor automóviles, 14/10/73, Santiago
268. Tapia Leyton, Oscar Eugenio, 20 años, feriante, 10/06/84, Santiago
269. Thomes Palavecinos, Segundo Enrique, 15 años, estudiante enseñanza básica, obrero,19/09/73, Santiago
270. Torres Aguayo, Paola Andrea, 4 meses, 27/03/84, Concepción
271. Torres Aguayo, Soledad Ester, 4 años, 27/03/84, Concepción
272. Torres Flores, Henry Francisco, 16 años, pioneta, /07/74, Pisagua*
273. Torres Tello, Macarena Denisse, 6 años, estudiante enseñanza básica, 23/05/89, La Granja, Santiago
274. Torres Villalba, Freddy Jimmy, 19 años, estudiante universitario, 20/09/73, Concepción
275. Tracanao Valenzuela, Eliseo Maximiliano, 18 años, obrero maderero,10/10/73, Liquiñe, Valdivia *
276. Ulloa Pino, Víctor Adolfo, 16 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Los Ángeles *
277. Valdebenito Espinoza, Carlos Rosendo Richard, 19 años, estudiante, 07/10/87, San Miguel, Santiago
278. Valdivia Valenzuela, José Eduardo, 17 años, estudiante enseñanza media, 03/07/86, Santiago
279. Valdivia Vásquez, Miguel Ángel, 16 años, obrero, 21/10/73, Paine, Santiago
280. Valdivia Vásquez, Segundo Fernando, 20 años, obrero, 21/10/73, Paíne, Santiago
281. Valdivia Vásquez, Víctor Eduardo, 18 años, obrero, 22/10/73, San Bernardo, Santiago*
282. Valencia Calderón, Manuel Eduardo, 20 años, técnico electricista, 16/06/87, Conchalí, Santiago
283. Valenzuela Ferrada, Luis Mario, 20 años, obrero forestal, 04/10/73, Valdivia
284. Valenzuela Velásquez, Claudia Andrea, 6 años, estudiante enseñanza básica, 14/09/73, Talca
285. Valle Pérez, José Miguel, 15 años, estudiante, 17/10/73, Santiago 286. Vásquez Riveros, Juan Fernando, 15 años, estudiante enseñanza
media, 15/09/73, Santiago
287. Vega González, Arturo, 20 años, transportista, 16/10/73, Lago Ranco, Valdivia
288. Venegas Lázzaro, Claudio Santiago, 18 años, estudiante enseñanza media, 10/09/74, Santiago *
289. Vera Ortega, Fernando Isidro, 18 años, vendedor, 23/09/73,Santiago
290. Vergara Toledo, Eduardo Antonio, 19 años, estudiante
universitario, 29/03/85, Santiago
291. Vergara Toledo, Rafael Mauricio, 18 años, estudiante enseñanza media, 29/03/85, Santiago
292. Vicencio Arriagada, Blas Javier, 20 años, /12/73, Santiago
293. Vidal Aedo, José Eduardo, 20 años, obrero agrícola, 05/10/73, Mulchén
294. Vidal Tejeda, Víctor Iván, 16 años, estudiante, 13/10/73, Santiago
295. Viera Ovalle, Francisco Eugenio, 19 años, estudiante universitario, 11/10/73, San Bernardo, Santiago 296. Villar Quijón, Elías Ricardo, 20 años, estudiante universitario, 20/02/75, Peñalolén, Santiago *
297. Villarroel Ganga, Víctor Manuel, 18 años, obrero, 25/06/74, Santiago *
298. Vivanco Vásquez, Víctor Julio, 19 años, estudiante enseñanza media, 08/10/73, Parral*
299. Wood Gwiazdon, Ronald William, 19 años, estudiante universitario, 20/05/86, Santiago
300. Yaufulen Mañil, Oscar Romualdo, 18 años, obrero agrícola, 11/06/74, Lautaro *
301. Yáñez Figueroa, Patricio Alejandro, 14 años, estudiante enseñanza media, 14/06/83, San Miguel, Santiago
302. Zamora Meléndez, Juan Cristián, 18 años, obrero, 27/03/84, Viña del Mar
303. Zamora Portilla, Pedro Germán, 15 años, estudiante, 13/10/83, La Florida, Santiago
304. Zamorano González, Víctor Manuel, 18 años, obrero agrícola, 03/10/73, Paíne
305. Zabala Barra, Rubén Federico, 15 años, aseador de autos, 12/10/83,(Concepción)
306. Zúñiga Adasme, Luis Hipólito, 19 años, feriante, 15/11/81, Santiago *
307. Zúñiga Urzúa, Gabriel Ángel, 19 años, obrero POJH, 05/09/84, Santiago

Detenidos desaparecidos

Fuente : Comisión de Verdad y Reconciliación (1991). Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig). Tomo I y Tomo II, Febrero 1991. Chile : Santiago, 889 p. Recopilación de nombres realizada en febrero del 2007 por E.Aguirre y S. Chamorro, ex miembros del Comité pro-retorno de exiliados de Chile

Siglas
CORA : Corporación de la Reforma Agraria
GAP : Grupo de Amigos del Presidente
PEM : Plan de Empleo Mínimo
POJH : Programa Ocupacional para Jefes de Hogar

Author: Felipe Henríquez Ordenes Ingeniero Computacional y Profesor de Inglés. Activista de los DDHH Chile. @PipeHenriquezO

Relacionado

Leopoldo Larravide 20 años http://190.98.219.232/~interac/victimas/?p=657

Una mujer. Bachelet. La historia no oficial.

Bachelet. La historia no oficial

LibroBachelet_portadaEn febrero de 1975, Michelle Bachelet partió al exilio junto a su madre, Ángela Jeria, luego de que ambas fueran apresadas y torturadas por la Dina. En Alemania Oriental Bachelet se reencontró con su pareja, Jaime López, un brillante dirigente socialista que vivía clandestino en Chile. Meses después, el rastro de ese gran amor de juventud se perdió para siempre: López fue detenido y obligado a colaborar con la Dina. El joven hoy figura como detenido desaparecido. Esta es la historia de la traición que marcó para siempre a Michelle Bachelet, relatada en uno de los capítulos del libro Bachelet. La historia no oficial de Andrea Insunza y Javier Ortega, investigadores del Centro de Investigación y Publicaciones (CIP) de la Universidad Diego Portales. El libro, publicado en 2005 en Chile y 2006 en México, ha sido reeditado por la Escuela de Periodismo de la UDP y editorial Catalonia.

El miedo y la traición

Apenas se instalan en Sydney, las dos mujeres toman contacto con la numerosa colonia chilena. Gracias a la llegada de los primeros exiliados han surgido varias organizaciones de apoyo a la izquierda allendista en Australia.

A los pocos días, aceptan invitaciones para entregar su testimonio. Las circunstancias que rodearon la muerte del general Bachelet así como la detención de su esposa e hija han sido noticias destacadas para la opinión pública australiana. Declaman ante estudiantes de una universidad en Melbourne, ante trabajadores de un sindicato en New Port, y se reúnen con representantes del Parlamento de ese país en Canberra. El inglés de Michelle es un aliado: se comunica fácilmente y traduce el testimonio de su madre. Así consiguen el apoyo de los sindicatos australianos para declarar la prohibición de venta de trigo desde esa nación a Chile.

Hablar públicamente sobre lo que vivieron en Villa Grimaldi y Cuatro Álamos es una suerte de terapia. Ni entre ellas en el avión ni con Beto han comentado sus experiencias más lacerantes. Tampoco lo harán en el futuro. Evitar referirse a lo que sintió cada una durante su detención es una suerte de acuerdo tácito.

Las noticias sobre Chile llegan a diario. El MIR está cada vez más desangrado por su resistencia frontal contra la dictadura. Las bajas en sus filas, entre muertos y detenidos, alcanzan cifras impactantes. A principios de octubre de 1974, Manuel Contreras y sus agentes han logrado cercar y acribillar a su máximo líder, Miguel Enríquez. (1) Cuatro meses más tarde, en febrero de 1975, la Dina lanza un golpe psicológico: en una rueda de prensa, cuatro dirigentes miristas son obligados a leer una declaración en televisión Nacional. Bajo amenazas, los hombres dicen que el movimiento está acabado y llaman a sus compañeros a deponer las armas. (2) Con el MIR prácticamente neutralizado, la Dina fija sus ojos sobre la dirección clandestina del PS.

En marzo de 1975, el socialista Ariel Mancilla es detenido por los hombres de Manuel Contreras cuando se dirigía a un encuentro clandestino. Mancilla no es un simple militante. Integra el comité central del PS. La Dina llevaba meses tras sus pasos. Su detención abre la puerta para acercarse al  núcleo de Exequiel Ponce, Carlos Lorca y Ricardo Lagos Salinas. Sus captores lo llevan a Villa Grimaldi. (3)

* * *

La caída de Ariel Mancilla evidencia las precarias condiciones en que se mueven los principales cuadros del PS. Algunos se mentalizan con la idea de que su detención es cosa de tiempo. Tratan de vivir el día a día, intentando no retener direcciones, rostros y nombres que puedan servir al adversario en caso de que la tortura los doblegue.

Aun así, la directiva de Ponce, Lagos Salinas y Lorca prosigue en su esfuerzo por mantener en funcionamiento la estructura partidaria, articulada antes del golpe con cerca de mil células en todo el país. Los tres dirigentes también maniobran para conseguir el apoyo exterior de la cúpula de Carlos Altamirano, en Berlín Oriental. Necesitan con urgencia margen político, para poder adecuarse a las duras condiciones de la vida ilegal.

En abril de 1975 se celebra en La Habana el primer pleno del comité central del partido, con representantes que trabajan tanto fuera como dentro de Chile. En la jerga partidista, son los hombres del «exterior» y el «interior». El encuentro lo encabeza Altamirano. La reserva es casi absoluta. El régimen de Fidel Castro y sus aparatos de seguridad disponen de las más estrictas medidas para garantizar la integridad de los asistentes.

Como representante de la dirección «interior» viaja a La Habana Jaime López. El pololo de Michelle Bachelet tiene dos misiones delicadas. Primero, defender ante Altamirano el «documento de marzo» y lograr que el díscolo secretario general legitime a la cúpula clandestina. Segundo, viajar luego a Alemania Oriental y la Unión Soviética para conseguir los recursos económicos que Ponce y Lorca necesitan en forma cada vez más desesperada.

En medio de los preparativos del viaje, el joven se comunica telefónicamente con Michelle Bachelet en Australia. No han estado juntos desde que fue detenida por la Dina. Le dice que la extraña, que haga lo posible por viajar a Europa para reencontrarse con él en Berlín Oriental. Ella acepta con entusiasmo. Esa ciudad funciona como centro neurálgico de los partidos de la UP en el exilio. Allí podrá retomar su trabajo político, volver a ver a muchos de los suyos.

A sus 25 años, López sabe que en esa misión se juega la vida. Si es detectado por los servicios de seguridad es hombre muerto. Sale de Chile por vía terrestre, a través de la frontera con Perú, llevando consigo un pasaporte argentino. López imita bien ese acento. La fachada como hombre de negocios bonaerense es verosímil.

Su primera escala es Lima. En la capital peruana funciona desde hace un año uno de los principales centros de apoyo al PS en el extranjero, a cargo de Luis, el hermano menor de Carlos Lorca. (4) Luis Lorca está complacido de volver a ver al Guatón, quien se muestra como el tipo canchero, bromista y alegre de siempre. Pero una inquietud parece obsesionar al joven emisario: cómo prevenir a sus compañeros si llega a caer, a su regreso, en manos de la Dina. Habla de inventar un intrincado código de advertencia, que sea solo conocido por contados dirigentes. Además, conviene con Luis el nombre de los «correos» que enviará en adelante desde Santiago a Lima, cada uno rotulado con niveles de información distintos. Si algo no calza con esta plantilla, es porque algo muy grave ocurre.

Antes de despedirse de su amigo, le advierte que si llega a ser aprehendido, no soportará la tortura por mucho tiempo. Bastará que le toquen una uña para que suelte todo lo que sabe. De ahí la urgencia de un código secreto. Resume todos sus temores en una frase:

—A mi primera advertencia, cúbrete, porque va a llover a cántaros. Bajo su habitual desplante, López transpira miedo.

* * *

En La habana, López se planta ante Altamirano con el aplomo de los que se juegan la vida. El jefe del partido queda impresionado con sus palabras. Otros dirigentes presentes en la cita, entre ellos Clodomiro Almeyda y Rolando Calderón, le entregan inmediatamente su respaldo. (5) Lo mismo ocurre con los anfitriones cubanos, para quienes la proeza de salir y entrar a Chile clandestino es una muestra de que la dirección «interior» del PS está en manos de tipos con «cojones».

Dando por superada la disputa de poder, Altamirano otorga su apoyo a la directiva de Exequiel Ponce, Carlos Lorca y Ricardo Lagos Salinas. (6)

A fines de abril de 1975, López abandona Cuba y se traslada a Alemania Oriental, para cumplir con los siguientes encargos de su periplo. Llevando una ruta distinta, lo sigue otro joven dirigente socialista, radicado por entonces en La Habana. Su nombre es Camilo Escalona. Debe reencontrarse con López en Berlín Oriental. En la capital de la RDA, Escalona tendrá que asegurarse de que el emisario sea bien recibido.

A principios de mayo, en Berlín Oriental se celebran los 30 años del fin de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad está cubierta de banderas y de carteles alusivos a la caída del Tercer Reich. Con ese ambiente se encuentra Michelle Bachelet cuando arriba a la urbe. Es su primer contacto con el socialismo real. La joven siente que entra a un mundo épico, muy distinto al Chile del toque de queda y las persecuciones que dejó atrás hace unos meses.

En el aeropuerto la reciben dos amigos, Mario Felmer e Isabel Margarita Loubat. Son viejos compañeros del PS que ahora viven exiliados en la RDA. Ambos la invitan a pasar unos días en su casa en Berlín Oriental. Michelle no entiende una palabra de alemán, pero se siente protegida y apoyada. Además, está ansiosa por reencontrarse con su pareja.

En suelo alemán, Jaime López recibe una bienvenida distinta. Viene del «interior» y la omnipresente contrainteligencia germano-oriental desea asegurarse de que no se trata de un doble agente. Solo después de esa exhaustiva revisión de los aparatos de seguridad puede iniciar su nutrida agenda de contactos políticos. Sus actividades incluyen reuniones con funcionarios del gobierno de Erich Honecker. El jerarca de Alemania Oriental es un activo sostenedor de la resistencia antipinochetista y está particularmente interesado en lo que ocurre en Chile. (7)

A Michelle Bachelet le avisan que deberá ser trasladada a las afueras de Berlín. La joven llega a una casa de protocolo oficial, ubicada en un pequeño pueblo cercano a un lago. Se trata de una de las residencias que la estricta Seguridad del estado de Honecker dispone para sus invitados especiales. Ahí se reencuentra por fin con Jaime López, con quien podrá conversar con calma sobre su paso por Villa Grimaldi.

Por esos días, visita a López una dirigenta comunista en el exilio. Antes de encontrarse a solas con el enviado del PS, la mujer comparte un almuerzo con los dos jóvenes en la residencia de protocolo. El tema central es la situación política en Chile. Su nombre es Gladys Marín y no oculta sus deseos de regresar clandestinamente al país, donde la esperan su esposo y sus dos hijos. (8)

Michelle también quiere volver. Con su pololo hace planes para reencontrarse en Santiago y así colaborar en la rearticulación del partido. Ella lo considera su deber como socialista. El ejemplo paterno pesa en esta decisión. Si el general Alberto Bachelet tuvo la posibilidad de exiliarse en Perú y no lo hizo, la hija —la misma que lo motivó a quedarse— tiene que hacer lo mismo.

En Berlín Oriental, López y Michelle se reúnen con miembros del secretariado exterior de la Juventud Socialista. El encuentro con esa instancia que lidera a la JS en el exilio es organizado por Camilo Escalona, en la residencia berlinesa del dirigente chileno Fernando Arraño. Asisten Enrique Norambuena, Mario Felmer, Enrique Sepúlveda y Rigo Quezada, entre otros. (9) Todos son gente de confianza. Por una norma de seguridad básica muy pocos pueden saber que López está en la RDA.

El joven emisario está inquieto por su regreso a Chile. Sus amigos del PS tratan de relajarlo y lo llevan a conocer la ciudad. Medio en broma, medio en serio, invariablemente termina hablando de la tortura, de los brutales métodos de la Dina, de por qué resultaría imposible para un detenido no colaborar. Muy pocos captan que habla en serio.

Cuando López deja la RDA, camino a la Unión Soviética, se despide de Michelle con el compromiso de reencontrarse en Chile.

* * *

Una vez que López se marcha, Michelle Bachelet formaliza sus nexos con el PS. Se entrevista con la dirigenta María Elena Carrera, jefa del partido en la RDA. Visita en su casa a Ricardo Núñez, miembro del secretariado exterior del PS. Las tareas son varias y urgentes. Será rápido hallar una para ella.

Mientras aguarda que el gobierno alemán-oriental le asigne una residencia, vive en casa de Mario Felmer e Isabel Loubat. Además, hace los primeros trámites para que su madre, quien permanece en Australia, pueda viajar a Berlín del este.

Cuando plantea formalmente sus ganas de regresar a Chile, en el PS están de acuerdo. No es la única con esos planes, pero el partido no cuenta con la capacidad operativa para hacer viable una operación de retorno masiva. Se requieren un aparato de apoyo, pasaportes falsos, rutas seguras. Ya se está trabajando en eso. Michelle Bachelet debe tener calma.

Una noticia la sorprende: Jaime López aparece de vuelta en Berlín Oriental. El retorno es mucho más rápido de lo esperado. Michelle se reúne con él en un Heim, una especie de refugio colectivo donde se recibe a los exiliados chilenos. El joven dirigente está nervioso. Le habla a su polola sobre un posible cambio de planes: le han propuesto quedarse en la RDA para trabajar en el aparato exterior del PS, simulando que continúa clandestino en Chile. Solo debe aceptar y no tendrá que reingresar al «interior». La decisión lo tiene muy angustiado. Quiere saber lo que piensa su pareja. A Michelle la idea no le gusta.

—Cómo se te ocurre. Hay gente en Chile que está muriendo. Si quieres dirigir el partido tienes que correr los mismos riesgos, ponerte a la altura—le recalca.

Por fin, López le confiesa que existe el riesgo de que sea detenido si vuelve. No es una simple corazonada: al regresar a Chile luego de pasar por Moscú, tuvo un percance con Interpol, la Policía Internacional. Nada grave, pero prefirió volver a la RDA y sopesar lo ocurrido. Quedarse en Berlín tal vez sería lo más razonable.

Su polola no puede entender que el peligro lo frene. Si ese fuera un argumento, ella podría haberse quedado en Australia o, antes, viajado a Perú con su padre. No estaría lamentando ni su muerte ni Villa Grimaldi. Para la joven su novio simplemente no puede flaquear.

Michelle termina la discusión con una frase lapidaria:

Mi papá murió por ser consecuente. De ti yo no espero menos.

Otros socialistas que se reúnen con López en Berlín Oriental también lo notan diferente. Quiere interiorizarse sobre temas especialmente sensibles, ajenos a las responsabilidades de un cuadro como él, demasiado expuesto. Cuando se encuentra con Mario Felmer —nexo entre las direcciones «exterior» e «interior» del PS— le pide visitar las escuelas de instrucción militar, abiertas en la RDA y la Unión Soviética para militantes del PS. El emisario está vivamente interesado en el tema.

Una noche, en Berlín, cuando conversa con otros compañeros, retoma su obsesión por los crueles métodos de la Dina y sus efectos.

—Ustedes no tienen idea de lo que es la tortura—les dice con seriedad.

Ante la mirada de sus amigos, López se tira al suelo y comienza a simular los estertores provocados por las descargas eléctricas de la «parrilla». La broma no cae bien. el humor es demasiado negro.

* * *

En junio de 1975, Bachelet consigue los pasajes para que su madre viaje a la RDA. Al principio son asignadas en un Heim. Pronto les entregan un departamento de un dormitorio en las afueras de Postdam, una ciudad ubicada a treinta kilómetros de Berlín.

Gracias a sus estudios de Antropología, Ángela Jeria halla empleo en el museo de prehistoria y Arqueología de la ciudad. Su hija trabaja como asistente de un médico en Berlín. Todos los días aborda un tren interurbano que tarda media hora hasta la capital.

Postdam es una bella urbe, rodeada de lagos y bosques. La joven y su madre no tardan en acostumbrarse. Berlín está reservado para la dirigencia de alto rango, a la que ellas no pertenecen. Pero están a pocos kilómetros de la capital, en un departamento cómodo, aunque pequeño. Su situación es mejor respecto de los militantes socialistas rasos, que son destinados sin apelación a las provincias.

El PS ha resuelto que a fin de año Bachelet podrá volver a Chile, junto a varios compañeros. Aún no está claro si lo hará con su nombre real o clandestinamente. Si se opta por lo segundo podría ser sometida a un profundo cambio de fisonomía. (10) Ser la hija del general Bachelet tiene un valor simbólico. El PS y los camaradas de la RDA no están para correr riesgos.

Michelle escribe informes de la coyuntura chilena para la dirigencia. Comienza a colaborar como encargada de formación del secretariado exterior de la JS. Junto a su madre viaja por varios países de Europa, entregando su testimonio en actos contra la dictadura chilena. Las dos mujeres ayudan a canalizar la solidaridad internacional a través de Chile democrático, una estructura de los partidos de la UP con sede en Italia. (11)

Ángela también trabaja para radio Berlín, en un programa emitido especialmente para ser escuchado en Chile; sin embargo, los acontecimientos desde el «interior» tienen otra dinámica.

El 17 de junio de ese año, agentes de la Dina irrumpen en la casa de seguridad donde se oculta Ricardo Lagos Salinas, el tercer hombre de la directiva clandestina. Junto a él cae su esposa, Michelle Peña, embarazada de ocho meses. Ambos son trasladados a Villa Grimaldi. (12)

La detención de uno de sus principales líderes no es detectada por el PS. Los hombres del coronel Manuel Contreras usan a Lagos como carnada para hacer caer a otros dirigentes. El demoledor golpe ha abierto una grieta en plena cúspide del aparato clandestino. Para el implacable Contreras, ha llegado el turno de los socialistas.

Ocho días más tarde, en la madrugada del 25 de junio, cae el máximo líder del PS en Chile, Exequiel Ponce, en una exigua pieza que arrienda cerca de avenida Matta. Con él es detenida la militante Mireya Rodríguez. Quince horas después es aprehendido Carlos Lorca, mientras llega a una casa de seguridad junto a la militante Modesta Wiff. En poco más de una semana, el aparato clandestino es decapitado por completo. Todos los detenidos son llevados a Villa Grimaldi. Luego de incesantes torturas, su rastro se perderá para siempre en ese recinto secreto de la Dina.

La caída de la dirección «interior» golpea como un rayo a la izquierda chilena. La noticia se siente mucho más fuerte en la RDA, donde están los máximos dirigentes del PS. Nadie esperaba una catástrofe de esa envergadura.

Michelle Bachelet se entera de lo ocurrido durante un viaje por Italia, donde visita varias ciudades asistiendo a actos de solidaridad con Chile. El remezón la toca muy íntimamente.

Carlos Lorca era su amigo y gurú, el hombre que marcó su vocación política. De Lagos Salinas y Michelle Peña también era amiga. Ambas jóvenes trabajaron juntas en el mismo equipo clandestino luego del golpe, cuando la hija del general Bachelet comenzá a hacer análisis de coyuntura para la cúpula socialista. Para su pololo, Exequiel Ponce era como un padre adoptivo.

Todas estas muertes se unirán a la de su padre. Juntas serán una pesada herencia que determinará gran parte de sus decisiones vitales y políticas.

* * *

La caída de la dirección «interior» aborta los preparativos para el regreso de Bachelet y otros militantes a Chile. Simplemente no hay garantías de seguridad. La incertidumbre es total. La joven está muy preocupada por la suerte de su pareja. Por esos mismos días Jaime López debería estar en Chile.

A mediados de julio de 1975, la Dina ha completado exitosamente su ofensiva contra el PS.

Los socialistas, no obstante, se reagrupan. Un conjunto de dirigentes muy jóvenes, casi todos estudiantes secundarios y universitarios, toma espontáneamente las riendas de lo que queda de la colectividad. Es una veintena de militantes con un promedio de veintidós años y escasa experiencia política. Con el tiempo serán conocidos como la dirección de los «Pantalones cortos». También se les llamará los «cooptados», pues el dramático momento que vive el PS hace muy difícil que alguno pueda negarse a dirigirlo.

En ese grupo hay un consenso: Jaime López es el único con la experiencia para asumir como nuevo secretario general. El joven emisario se ha plantado de igual a igual ante Altamirano y los viejos tercios en el exilio. Además, es el único sobreviviente de la segada directiva. Su llegada al máximo cargo sería una señal de continuidad. Pero López está inubicable. No hay señales sobre su paradero. A partir de junio de 1975, los pasos del joven dirigente entran en una nebulosa. En los años posteriores, en el PS se mezclarán versiones fragmentarias, mitos y suposiciones para explicar lo que realmente hizo la pareja de Michelle Bachelet a contar de esa fecha.

Se supone que la primera señal de López es una carta que envía a un miembro de la nueva dirección de emergencia, semanas después de la caída de la primera directiva. En la carta explica lo mismo que le dijo a su novia en Berlín Oriental, aunque ahora con más detalles: que al reingresar al país fue detectado por Interpol, con una fuerte suma en efectivo. Para que no alertaran a la Dina, debió «coimear» con parte del dinero a los detectives. Gracias a eso, asegura, fue puesto en la frontera y volvió a la RDA, donde explicó lo ocurrido. López asevera en su misiva que regresará a Chile una vez que pase el peligro. Los miembros de la dirección de los «Pantalones cortos» cuentan con eso.

En su ausencia, el núcleo de relevo celebra el llamado «Pleno de calle Amapolas», en un inmueble de Providencia. En la cita partidista el grupo asume formalmente las riendas del aparato clandestino. No es una directiva propiamente tal, sino una mesa amplia. Por unanimidad, y en su ausencia, Jaime López es designado número uno. (13)

La idea de la nueva dirigencia es que López, una vez de regreso, quede guarecido por un férreo dispositivo. El universitario deberá mantenerse por completo aislado de las tareas operativas, que quedarán en manos de otros cuadros. Así, en un encierro casi hermético, el sucesor de Ponce podrá pensar los caminos a seguir, sin el peligro de que la Dina le caiga encima.

Apenas aparece en Santiago, López toma contacto con la nueva directiva. Se reúne con su segundo hombre, el tercero, el cuarto, y así sucesivamente. Son reuniones cara a cara, que rompen los círculos concéntricos de la rigurosa compartimentación clandestina. Por inexperiencia o exceso de confianza, nadie en el PS capta el inminente peligro.

En cada contacto López se ve en extremo nervioso. Pide movimiento, no mantenerse en «puntos» específicos. En su afán por conversar en ambientes más privados convence a sus lugartenientes de reunirse en las residencias donde alojan. Así, conoce las direcciones exactas de casi todos los miembros de la cúpula.

Las más elementales reglas de la clandestinidad son desactivadas desde adentro. Sin necesidad de forzarla, la puerta del PS ha quedado abierta para una nueva embestida.

* * *

A fines de 1975, una fulminante ofensiva de la Dina barre con la dirección de los «Pantalones cortos».

El 27 de diciembre, los dirigentes Iván Parvex, Benito Rodríguez y Juan Carvajal caminan cerca de Irarrázaval. Este último observa un auto en que un hombre lee el diario, cubriéndose la cara. Lo reconoce. Es un agente de la Dina que meses antes allanó su casa. Advierte sobre el peligro y se retira. Pero Parvex y Rodríguez creen estar seguros. Ambos son detenidos esa misma tarde.

En pocas horas, entre cuarenta y cincuenta cuadros están en manos de la Dina. Varios participaron en el pleno de Amapolas: Iván Parvex, Carlos González, Gladys Cuevas, Eduardo Reyes, Vicente García, Saúl Belmar. Juan Carvajal es apresado la madrugada del 28 de diciembre. Tres días después viene el turno de Gregorio Navarrete, Jaime Solari y Hernán Monasterio. De la flamante directiva y su entorno solo se salvan cinco. (14)

Los detenidos son llevados a Villa Grimaldi. Uno de los caídos divisa ahí a Jaime López. Pero algo no calza. El secretario general no está maniatado, usa sus lentes ópticos y se mueve con cierta libertad por los patios. Ningún detenido tiene estos privilegios.

A otros apresados les intriga la reacción de los interrogadores cuando un torturado no colabora. En vez de seguir «parrillándolo», salen de la habitación con el carné de la víctima. Minutos después vuelven con una detallada lista de sus cargos y tareas clandestinas.

Los detenidos atan cabos. Carlos González repara en que al llegar a su domicilio los agentes fueron inmediatamente a un clóset donde escondía documentos y un carné del propio López. Solo este y el dueño de casa sabían de tal ubicación. Eduardo Reyes aporta otro dato: en su caso los agentes también sabían con precisión dónde escondía dinero del partido. Una suma que López le había pedido guardar.

Con horror, los dirigentes concluyen que López, el número uno, está colaborando con el enemigo. De todos los escenarios posibles es el más desquiciante. López conoce el partido como pocos. Si no se da inmediatamente la alerta, el PS será pulverizado.

Cuando intuye que lo trasladarán de Villa Grimaldi, un militante sin relevancia pregunta si la dirigencia apresada quiere enviar algún mensaje a través suyo. Iván Parvex no lo duda:

—Dile a todos que López nos traicionó.

Pronto, la noticia es traspasada a parte de la estructura del PS.

A principios de enero de 1976, un sobreviviente de la directiva se entera de que López está libre. Decide cerciorarse de las sospechas: logra programar un encuentro callejero con él. Cuando chequea el lugar de la cita, minutos antes de lo programado, descubre parapetado a un piquete de la Dina. Para él esta es la prueba definitiva.

La mala nueva no tarda en llegar a la RDA.

Michelle Bachelet se entera en Leipzig, una ciudad al sur de Berlín a la que se ha trasladado, dejando a su madre en Postdam. No puede creerlo. Finalmente, cuando lo acepta, hace un descarnado mea culpa. A otros socialistas les confiesa que su pololo tenía dudas sobre volver a Chile, pues intuía que era seguido. Y ella no acogió sus temores. Fue inflexible. Le dijo que debía cumplir con sus tareas.

Para la joven, la situación es casi calcada a lo ocurrido con su padre, cuando ella influyó directamente para que no se exiliara en Perú. En los años siguientes será recurrente en Michelle la idea de que, de haber sido más comprensiva, distinta sería la suerte de López.

Las reuniones de control de daños se inician con urgencia en Berlín Oriental. ¿Desde cuándo López está «quebrado»? Imposible saberlo con exactitud. Algunos piensan que pudo haber sido antes de su último arribo a la RDA, cuando estaba obsesionado por saber detalles de los cursos de instrucción militar. De ahí quizás su tétrica imitación de la «parrilla». Tal vez era una forma de avisarles.

Dos cartas que el propio López despacha por esos días a Michelle Bachelet confirman lo impensable. Antes de abandonar Chile, la joven y su novio habían convenido varias claves de advertencia, en caso de que alguno cayera. Era un código similar al que la muchacha había utilizado a principios de 1975, cuando le comunicó telefónicamente que ella y su madre estaban siendo secuestradas por la Dina.

Ahora, en sus misivas, López no deja lugar a dudas. Varias palabras que utiliza hacen evidente la advertencia de que está en manos de los hombres de Contreras. Y que quiere ponerla a resguardo.

Sin perder tiempo, Michelle da aviso a la cúpula de Berlín Oriental. Como evidencia, entrega las cartas. Otros socialistas aportan nuevos indicios recogidos en Chile. Son versiones transmitidas de boca en boca, difusas, en su mayoría imposibles de verificar. Pero todas apuntan a lo mismo: López está «contaminado», ha dejado de ser confiable.

Está el testimonio de un militante del «interior», quien por esos mismos días habría logrado contactar cara a cara al supuesto traidor. Según esta versión, López le advirtió con un gesto que llevaba una grabadora. Antes de marcharse le entregó un papel con una advertencia: «Estoy con la Dina. Saben todo. Que Michelle no vuelva».

Otra versión, mucho más imprecisa, surge del corazón de Villa Grimaldi. En el más temido centro de detención secreto de la Dina, López habría sido llevado al calabozo donde estaba Carlos Lorca, su gran amigo, en estado casi vegetal por la tortura. «Vai a quedar así si no colaborái», dicen que habría sido la advertencia que le dieron.

Con varios de estos antecedentes reunidos, la directiva exterior quiere saber qué piensa Michelle. La joven hace un análisis frío: cree que su pololo, forzado por las circunstancias, efectivamente está con el enemigo. Pero también destaca que le envió una advertencia para que no entrara a Chile.

En su exposición, ella recuerda que en Santiago López estaba cautivado con la lectura de un libro, La orquesta roja, de Gillies Perrault. El texto narra las peripecias de Leopold Trepper, quien dirigió una red de espías prosoviéticos enquistada en el Tercer Reich. Bajo la pantalla de colaborar con el nazismo, Trepper salvó la vida de muchos compañeros. López le había dicho que, en la misma situación, seguiría ese ejemplo.

Para la hija del general Bachelet su novio podría estar apostando a una colaboración segmentada. Entregar información a la Dina, pero sin dejar de alertar a los suyos. Ser un nuevo Trepper.

A principios de 1976, el propio López confirma las presunciones de su novia. En una carta que envía a su amigo Luis Lorca —el hombre del partido en Lima— le revela sin rodeos que va a jugar el rol de la «orquesta roja» con la Dina. «Voy a ser Trepper, voy a sacar información de ellos», señala textualmente en una línea.

En la misiva explica que no tiene otra opción, que ha visto en Villa Grimaldi a su «hermano» Carlos Lorca, a Exequiel Ponce y a Ricardo Lagos Salinas, los máximos encargados de la primera directiva: «Están agónicos; si no hago esto van a matarlos».

A Luis Lorca le propone seguir su juego: qué él desde Lima lo ayude a fabricar noticias que desinformen al enemigo para salvar a la mayor cantidad de gente. López propone que Lorca articule en el exterior una directiva de todos los partidos de la UP para que él pueda entenderse con ellos desde Santiago.

Luis Lorca envía inmediatamente la alerta. En Santiago se toman medidas urgentes. El ex diputado Albino Barra y su hijo Patricio surgen como cabezas de una nueva directiva. Bajo esta dirección de emergencia comienza el delicado proceso de aislar al dirigente contaminado y a su estructura, compuesta por varios militantes que siguen trabajando bajo sus órdenes. Solo unos pocos socialistas saben que López ha sido «quebrado», que ya no puede seguir como secretario general.

Desde Lima, Luis Lorca hace creer a López que sigue su juego. Cuando recibe a emisarios que llegan a Perú con mensajes embutidos de su puño y letra, Lorca invariablemente responde con información falsa, para desorientarlo.

Uno de estos mensajeros pide reunirse con Lorca en el Cabaret Crillón, en Lima. Es joven, viste de manera ostentosa y ordena varios whiskies. Domina casi a la perfección los nombres y cargos de la dirigencia clandestina; pero cuando su interlocutor le pregunta por gente que no existe, cae en la trampa: dice que de ellos no ha tenido noticias.

El ostentoso emisario le pasa un embutido escrito por López. En el mensaje, el dirigente hace un recuento de todos los compañeros caídos. No hay dudas, es su letra. Cuando menciona en la nota a los sobrevivientes, López le pide a su amigo que le ayude desde Perú a tomar contacto con ellos. Antes de despedirse, Lorca le dice al emisario que hará todas las gestiones para hacer el contacto.

Corre abril de 1976. Es el último correo que Luis Lorca recibe de López. Tiempo después, cuando su imagen salta en los periódicos, Lorca reconocerá el nombre del singular mensajero: el capitán de Ejército Armando Fernández Larios.

A partir de ese momento, el rastro de Jaime López Arellano se convierte en un secreto más de la Dina. Según la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, fue detenido por la Dina en diciembre de 1975 y hoy está desaparecido. Lo mismo ocurre con la militante socialista Clara Rubilar Ocampo, miembro de su equipo.

El nombre del joven dirigente pasará a ser un tabú en la historia oficial del PS. Como traidor o víctima, de él solo se hablará en voz baja. Incluso décadas más tarde, en el partido circularán versiones de testigos que asegurarán haberse topado con él, que López sobrevivió a la tortura y que sigue oculto en alguna parte. (15) Otros preferirán darlo por muerto.

El mismo fantasma acompañará por años a Michelle Bachelet. (16)

* * *

En la RDA, la actividad política de la hija del general Bachelet no cesa. Está a cargo del boletín del secretariado exterior de la JS, donde escribe artículos políticos. Además, prepara informes de coyuntura sobre la realidad política chilena para sus dirigentes y continúa viajando por Europa, para dar a conocer su testimonio. En esos recorridos la acompaña su madre.

Aunque no ostenta cargos de dirección, es una militante reconocida. Su opinión es escuchada por dirigentes como Mario Felmer, Rigo Quezada y Enrique Norambuena, los máximos jefes de la JS en el exilio. Michelle Bachelet conoce el pensamiento de los militares chilenos, puede ayudar a prever escenarios.

En 1976, la joven se traslada a Leipzig, una ciudad ubicada 180 kilómetros al suroeste de Berlín, para estudiar alemán en el Herbert Institut. Consciente de que pasará un tiempo antes de que pueda regresar a Chile, la joven quiere dominar bien el idioma para retomar sus estudios de Medicina.

En Leipzig vive en una pensión con estudiantes de varias partes del mundo. Además, se reencuentra con socialistas amigos, miembros del mismo núcleo en la Universidad de Chile, entre ellos Gladys Cuevas y Jaime Lorca. A pesar de que lo ocurrido con López seguirá siendo por años una herida abierta, poco a poco recupera su optimismo.

En esa ciudad universitaria conoce un año después a Jorge Dávalos, un socialista exiliado que estudia arquitectura en la Universidad de Weimar. Los presenta Ángela Jeria.

El Guatón, como apodan a Dávalos, es un tipo alegre y simpático. Antes de salir de Chile tenía cercanía con el grupo de estudiantes de Medicina aglutinados en torno a Carlos Lorca. Pero a diferencia del líder de la JS y su grupo, su vida de partido no era tan intensa.

Los dos jóvenes comienzan a pololear. A fines de 1977, luego de un corto noviazgo, se casan en una ceremonia civil en Postdam. Ángela Jeria no asiste a la boda. Meses antes se ha radicado en Washington, luego de recibir una invitación de la escultora Isabel Morel, para apoyar desde ahí el trabajo de solidaridad con Chile. Morel tiene algo en común con Ángela: es viuda. Hace un año perdió a su esposo, el abogado socialista Orlando Letelier.

Letelier, ex canciller de Allende, murió en su automóvil, víctima de una bomba terrorista detonada en pleno corazón de la capital norteamericana. La explosión también mató a una ciudadana estadounidense, la joven colaboradora de Letelier, Ronnie Moffitt. Todo apunta a la Dina como responsable. (17)

En Washington, las dos mujeres trabajan en un intenso lobby orientado a denunciar los atropellos del régimen militar, ante Naciones Unidas y el Departamento de Estado norteamericano. Pronto, la labor recoge sus frutos. El 5 de diciembre de 1977, Naciones Unidas condena a la dictadura chilena por su «continua e inadmisible violación a los derechos humanos». Tres meses después, el régimen militar declara la Ley de Amnistía para los delitos políticos cometidos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978. Ante la presión internacional, queda explícitamente fuera el caso Letelier.

Para Ángela Jeria esta es la posibilidad de que se levante la prohibición de ingresar a Chile. Sin nada que perder, consulta por su caso en la embajada chilena en Washington. La atienden bien. El funcionario que la recibe le dice que lo más probable es que estará entre los beneficiados, que podrá volver. La viuda del general Bachelet sale feliz del encuentro.

Al poco tiempo, sin embargo, recibe una carta del subsecretario del Interior de Pinochet, Enrique Montero Marx, donde se le notifica que no puede reingresar al país, por considerársela una figura altamente peligrosa para la seguridad interna. Ángela llora casi todo un día. Se comunica a Santiago con el general (r) Osvaldo Croquevielle y le cuenta la mala noticia. Su cuñado decide hablar con el general Fernando Matthei, quien en julio de 1978 ha asumido como nuevo comandante en jefe de la FACH, en reemplazo de Gustavo Leigh.

Matthei se compromete con Croquevielle a hacer lo que esté de su parte. Como oficiales de la FACH, el nuevo jefe aéreo y Alberto Bachelet habían sido buenos amigos en los 60. Gracias a este nexo, Ángela llegó a estimar a Matthei, a quien consideraba un hombre culto y honesto.

En su nueva vida de casada, Michelle Bachelet ha vuelto a radicarse en Postdam. Con Jorge Dávalos se traslada a un departamento en el mismo edificio donde vivía con su madre, en las afueras de esa ciudad. Viaja diariamente a Berlín, pues ha retomado sus estudios de Medicina, en la Universidad Alexander Von Hümboldt.

En junio de 1978 nace el primer hijo de la pareja, Jorge Sebastián Alberto. El segundo nombre —por el que lo llamarán— es un homenaje a Carlos Lorca. Sebastián era la chapa que el dirigente socialista utilizaba en su vida clandestina, antes de desaparecer a manos de la Dina. Alberto es en memoria de su padre.

A pesar de que tiene menos tiempo, Michelle sigue colaborando con el secretariado exterior de la JS en Berlín Oriental. El escenario es complejo al interior del partido. En el último pleno del comité central del PS, realizado en marzo de ese año, se ha acentuado la división interna que se arrastra desde el gobierno de la UP. (18) Por una parte está el sector del secretario general, Carlos Altamirano, quien de las posturas más ultras ha derivado a una posición revisionista, tras percatarse de la falta de libertades en la RDA. Por la otra, se planta Clodomiro Almeyda, más cercano al PC chileno y a la órbita soviética. (19)

Los socialistas jóvenes del núcleo de Michelle Bachelet se sienten espectadores de esta pelea entre grandes. Por trayectoria y visión política, están en la vereda de Almeyda, gracias a su sistemática defensa de los socialistas del «interior». No obstante, Michelle y sus amigos creen que cualquier división es un triunfo para Pinochet y hacen lo posible por mediar en esta pugna.

A fines de 1978, el dirigente Camilo Escalona se hace cargo del secretariado exterior de la JS en Berlín Oriental, tras un acuerdo de las dos fuerzas en pugna. Mario Felmer, Enrique Norambuena y Rigo Quezada dejan sus puestos. Michelle Bachelet hace lo mismo. Está muy frustrada por los ribetes que alcanza la disputa interna.

Poco después de la Navidad de ese año, en Washington, Ángela Jeria asiste a un almuerzo con un funcionario del Departamento de Estado. El hombre está muy informado de lo que ocurre en Santiago. Entre otras cosas, habla de lo cerca que han estado Chile y Argentina de entrar en guerra, pocos día antes.

También le habla de la prohibición de ingreso que la afecta. Le pide que tenga confianza, pues varios indicios apuntan a que muy pronto podrá regresar. Ángela es menos optimista. Sus tareas en Washington han concluido y tiene decidido establecerse en Perú. El destino es óptimo para sus planes: conoce a uno de los principales arqueólogos de ese país, lo que le permitirá trabajar en lo suyo. Además, estará muy cerca de Chile. De alguna forma, podrá seguir ayudando en tareas solidarias.

Con esa idea viaja a la RDA, para despedirse de su hija. En la visita conoce a su nieto Sebastián y piensa con calma en la vida que iniciará en Perú. A principios de febrero, sin embargo, recibe en Alemania Oriental una carta de la embajada chilena en Washington, donde se le comunica que puede volver a su país. Ángela se comunica con el general (R) Croquevielle, quien le confirma la esperada noticia.

Sin dudarlo, Michelle decide que acompañará a su madre en el retorno, junto a su hijo de ocho meses. Jorge Dávalos solo podrá viajar meses más tarde, pues quiere terminar el año en sus estudios de arquitectura.

No hay lágrimas de alegría ni emoción cuando las dos mujeres confirman la noticia. Simplemente, inician los preparativos para el viaje, luciendo la misma serenidad que aquel día en que debieron salir obligadamente de Chile, cuatro años antes.

Como no hay vuelos directos entre Santiago y la RDA, el retorno tiene varias escalas: Amsterdam, el norte de África, Brasil y, por fin, Santiago, donde las espera una nueva vida, en un país completamente distinto al que dejaron en 1975.

 

 

 

(1) El 5 de octubre de 1974, Miguel Enríquez fue emboscado en una casa de seguridad de la comuna de San Miguel por decenas de efectivos de la Dina. El líder mirista estaba acompañado por su pareja embarazada, Carmen Castillo, y por dos lugartenientes. Murió resistiendo y su figura se transformó en un mito para la izquierda.

(2) Los dirigentes miristas que aparecieron ante las cámaras eran Cristián Mallol, Héctor González Osorio, Hernán Carrasco y Humberto Menanteaux, quienes estaban desde diciembre de 1974 en manos de la Dina. La operación de inteligencia fue dirigida por el jefe de Villa Grimaldi, coronel Pedro Espinoza.

(3) Existen testimonios de varios detenidos que afirman haber visto a Ariel Mancilla en Villa Grimaldi. Estaba gravemente herido, pues intentó eludir su detención arrojándose a las ruedas de un microbús. Actualmente está desaparecido.

(4) Luis Lorca se trasladó en abril de 1974 a Lima. Desde esa ciudad se convirtió en el nexo entre la dirección socialista en Chile y la cúpula en el exilio, encabezada en Berlín Oriental por Carlos Altamirano.

(5) Clodomiro Almeyda fue canciller de Salvador Allende y uno de los próceres del PS. Rolando Calderón era miembro de la Comisión Política antes del golpe y líder de los llamados «Elenos». Ambos abogaban por un acercamiento con los comunistas. Esta y otras posturas los ponen en abierta tensión con Altamirano, gatillando el quiebre de la colectividad en abril de 1979.

(6) El documento del pleno de La Habana aboga por la creación de un Frente Antifascista para derrocar a la dictadura, sobre la base de una alianza entre comunistas y socialistas. De esta forma, el aparato exterior del PS se pliega a la postura planteada en marzo de 1974 por la dirección interior de Lorca, Ponce y Lagos Salinas.

(7) El apoyo de Honecker a la ex UP no de debía únicamente a razones ideológicas: su hija Sonia estaba casada con el chileno Leonardo Yáñez.

(8) Al exiliarse, Gladys Marín tuvo que dejar en Chile a su esposo, el dirigente comunista Jorge Muñoz, y a sus dos pequeños hijos. A su marido no volverá a verlo: en 1976 fue detenido por la Dina y hoy está desaparecido.

(9) Mario Felmer era el hombre de la dirección interior en la RDA. Enrique Sepúlveda era un destacado dirigente universitario del PS. Manuel Rodríguez era diputado. Fernando Arraño se desempeñó como subjefe de trabajos voluntarios de Allende. Antes del golpe, Rigo Quezada presidió la Federación de estudiantes Secundarios, Feses.

(10) El chileno Enrique Correa, dirigente del MAPU Obrero Campesino, sirvió como ejemplo de la destreza de los agentes de la RDA para modificar el aspecto físico. Gracias a tratamientos con corticoides y otros, Correa subía o bajaba violentamente de peso antes de ingresar clandestinamente a Chile. Incluso a sus amigos les costaba reconocerlo.

(11) Después del golpe militar, la primera reunión de todos los partidos de la unidad popular se realizó en La Habana y fue gestionada por Beatriz Allende. Ese grupo de partidos, denominado Izquierda Chilena en el Exterior, acordó establecer una oficina de coordinación de la solidaridad internacional en Roma, que fue denominada Chile Democrático.

(12) Ricardo Lagos Salinas y su esposa Michelle Peña integran las listas de detenidos desaparecidos. No existe certeza de si el hijo que la mujer esperaba pudo sobrevivir.

(13) Entre los asistentes al pleno de calle Amapolas están Eduardo Gutiérrez, estudiante de Odontología; Ricardo García, dirigente secundario; Iván Parvex, estudiante de Historia; Patricio Barra, dirigente secundario; Benito Rodríguez, estudiante de Biología; Carlos González, estudiante de Historia, y Eduardo Reyes, dirigente secundario.

(14) Los únicos dirigentes que no caen en manos de la Dina son Ricardo Solari, Patricio Barra, Ricardo García, Eduardo Gutiérrez y Raúl Díaz.

(15) En una entrevista concedida al diario La Tercera en diciembre de 2002, Michelle Bachelet afirmó que era tal la paranoia sobre lo ocurrido con Jaime López en el PS, que su ex novio había sido visto en Francia, España, Euilpué y Quillota. «Cuando regresé al país me dijeron que estaba vivo, pero la verdad es que nunca supe algo concreto.» En Paula Canales y Andrea Insunza, «La otra historia trágica de Michelle Bachelet», reportajes, La Tercera, 1 de diciembre de 2002.

(16) Años más tarde, Michelle Bachelet se consolará con la idea de que Jaime López protegió a militantes que trabajaban con él, sin ser jamás detenidos. Otro consuelo de la futura ministra, menos asible, es que López pudo no haber sido el único que colaboró con el enemigo y que todas las culpas se concentraron en el joven dirigente debido a que hoy está desaparecido.

(17) En agosto de 1978, la justicia norteamericana pidió la extradición del general Manuel Contreras, el coronel Pedro Espinoza y el capitán Armando Fernández Larios, todos ex miembros de la Dina, por su posible participación en el crimen de Letelier. Meses antes, el 8 de abril, el norteamericano Michael Townley —acusado de ser el autor material del crimen— fue expulsado del país, tras lo cual fue detenido por el FBI.

(18) En marzo de 1978 se realizó el denominado pleno de Argel del PS. A pesar de que su nombre indica que se realizó en la capital de Argelia, en realidad tuvo lugar en la RDA, lo que por razones de seguridad se mantuvo en secreto. En la cita, Altamirano fue ratificado como secretario general y se aprobó un voto de consenso, pese a lo cual las discrepancias internas persistieron.

(19) En 1975, Clodomiro Almeyda fue expulsado desde Chile a Rumania. Posteriormente se estableció en México, pero a fines de 1976 se trasladó a la RDA para integrarse al secretariado exterior del PS, comandado por Carlos Altamirano. La medida respondió, entre otros factores, a la persistente disputa entre la dirección exterior y la dirección interior del PS. Almeyda, en ese contexto, representaba una garantía de que el partido apoyaría a su equipo «interior» y no fortalecería a otra estructura surgida después del golpe militar de 1973, la Coordinadora Nacional de regiones, comandada por Benjamín Cares en Chile, además de Pedro Vuskovic y Belarmino Elgueta, desde México. Éstos desconocían la autoridad de la dirección interior y, paralelamente, mantenían contacto con Altamirano. Aunque la CNR entrará en crisis en 1978 y posteriormente se disolverá, esta situación agudizará la pugna interna en el PS y abrirá paso a su división.

 

Artículos relacionados

http://www.caras.cl/politica/bachelet-ayer-y-hoy/#


Directora: Mónica González
Editores: Pedro Ramírez – Juan Andrés Guzmán

José Miguel de la Barra 412, 3er. Piso,
Santiago de Chile.
Fono: (56-2) 6382629 / Fax: (56-2) 6339976.

Todos los Derechos Reservados. ©2010

El camino de la memoria colectiva. Qué es lo que la sociedad recuerda y cómo se hacen presentes esos recuerdos hoy

El camino de la memoria colectiva. Qué es lo que la sociedad recuerda y cómo se hacen presentes esos recuerdos hoy

EL PAIS › QUE OPINAN SOBRE LA DICTADURA QUIENES LA PADECIERON Y LOS QUE NACIERON EN DEMOCRACIA

El camino de la memoria colectiva

El 60 por ciento de los argentinos opina que el golpe de 1976 fue injustificado. Y casi el 50 sostiene que fue la antesala del neoliberalismo de los ’90. Una encuesta exclusiva muestra los matices entre los que vivieron la dictadura y los hijos de la democracia.

 

Por Raúl Kollmann

Casi 6 de cada 10 argentinos dicen hoy que el golpe de Estado de 1976 no era justificable, pero hay un 20 por ciento que dice que sí estaba justificado y otro 20 por ciento –con mayoría muy joven, es decir que no vivió la dictadura– que dice que no puede dar opinión. En un marco de rechazo a lo que fue el Proceso, es distinto lo que opinan y cómo ven las cosas los que vivieron la dictadura y los llamados hijos de la democracia, o sea los que no pasaron por aquellos años. Cuando se les pregunta a los coetáneos de la dictadura si están de acuerdo con la frase “la peor democracia es mejor que una dictadura”, un 62 por ciento dice que está de acuerdo con ese concepto. Pero entre los que no vivieron el Proceso, sólo el 43 por ciento afirma que la peor democracia es mejor que una dictadura y un porcentaje cercano, el 37 por ciento, piensa que frente a una mala democracia, una dictadura es aceptable. Como en casi todas las preguntas, un 20 por ciento de los jóvenes afirma que no tiene opinión formada.

Las conclusiones surgen de una encuesta exclusiva realizada para Página/12 por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron a 1044 personas de todo el país, vía telefónica, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. También se buscó un equilibrio proporcional entre habitantes de grandes ciudades, medianas y chicas.

“Acá el problema que afrontamos es el de la memoria –señala Bacman–, y más precisamente la memoria colectiva. Lo que buscamos fue saber qué es lo que la sociedad recuerda y cómo se hacen presentes esos recuerdos hoy. Como la memoria colectiva es una construcción social, su objetivo no es sólo recordar el pasado sino también darle una explicación y un sentido al presente. Es más: el pasado no permanece inmutable, siempre aparece dispuesto a ser moldeado por las ideas y experiencias del presente.”

En el trabajo realizado para este diario, el CEOP decidió hacer un corte transversal distinto respecto de las edades. “En lugar de los clásicos intervalos, se trabajó en función de dos ciclos sociales: los nacidos antes de la dictadura y lo que nacieron después del regreso de la democracia. Y partimos desde la idea de que la memoria se construye desde la fuerte influencia del que está cerca –familia, amigos, escuela, trabajo y otros–, y que ese rol de estos grupos sociales es fundamental en la estructuración de la memoria colectiva. A esto se agrega que cada actor social decodifica la realidad según su propia ideología. Cada uno ve la realidad a través de su propio cristal.”

¿Quién apoyó?

Aunque se trata de una evaluación histórica, cuando se les pregunta a los que fueron coetáneos de la dictadura que enumeren quiénes apoyaron el golpe, la mayor responsabilidad se pone en los partidos políticos, en segundo lugar en los ciudadanos comunes, en las grandes empresas y en los grandes medios. Pero la idea es que el golpe tuvo numerosos y variados apoyos. En cambio, para los hijos de la democracia, es decir los que nacieron después del Proceso, el orden cambia: los mayores culpables de haber apoyado el golpe son los medios de comunicación, porque justamente sienten hoy el poder que tienen los medios. Los hijos de la democracia han vivido de cerca el debate sobre la ley de medios y esto aflora incluso a la hora de evaluar el pasado. Recién después de los medios vienen, para los hijos de la democracia, los partidos y la Iglesia, a la que también ven con enorme poder, entre otras cosas por la traba al matrimonio igualitario o al aborto. “De todas maneras, en un estudio que hicimos hace ocho años –afirma el titular del CEOP–, se opinaba que la Iglesia tuvo una participación mucho más fuerte en el golpe. Es posible que la elección de Jorge Bergoglio como Papa haya hecho bajar la acusación.”

¿Justificable?

“Un dato que no puede pasar por alto –señala Bacman– y que se repite a lo largo de todo el estudio es el importante desconocimiento o incapacidad de responder de un segmento importante de la población. En varios indicadores medidos, existe alrededor de un 20 por ciento de los entrevistados que no ha podido manifestar una opinión o posición. Es una cuenta pendiente de la sociedad. En ese ‘no sabe/no contesta’ está la ausencia de interpretaciones claras de lo ocurrido y no hubo un proceso social de transmisión. Pese a todo lo hecho, que incluye los juicios y las condenas, la inclusión en los programas de estudio, los nietos recuperados, la presencia de Madres y Abuelas, el 24 de marzo como feriado, todavía queda un largo camino para recuperar la memoria en esa franja.”

Aun así hay una nítida mayoría que considera que el golpe no tuvo ninguna justificación; pero a 38 años, demasiado porcentaje figura entre los que piensan que sí fue justificado y los que no saben qué opinar.

Golpe y economía

Cuando se les pregunta a los encuestados si la dictadura abrió las puertas a las políticas neoliberales de los ’90, la mitad efectivamente asimila la economía del Proceso con la época de las privatizaciones y las relaciones carnales. Primero, es obvio que hay una franja importante que vivió la dictadura y sabe que esto fue así: las políticas de José Alfredo Martínez de Hoz fueron el anticipo de los ’90. Pero, además, Bacman ya evaluó que la memoria colectiva pasa por el tamiz de la ideología y, si se piensa desde el punto de vista del voto actual, esa asimilación con el neoliberalismo la realizan todos los que votaron al Frente para la Victoria, las distintas variantes del peronismo, el radicalismo, los socialistas, el centroizquierda.

Pero hay una mitad que, nuevamente, oscila entre estar en contra de ese vínculo entre dictadura y neoliberalismo. Desde ya están los que ideológicamente siguen respaldando las políticas de los ’90, pero sobre todo se ve nuevamente esa franja de jóvenes, de pocos recursos, que no logra dar una respuesta y se ampara en el “no sabe, no contesta”.

Desaparecidos

Algo similar pasa con la frase “la desaparición forzada de personas fue la manera que encontraron los militares para frenar la movilización popular”. Nuevamente hay más de un 30 por ciento en contra y el permanente porcentaje cercano al 20 por ciento que no opina.

La idea de la “pacificación”, difundida y propagandizada por el menemismo, sigue teniendo anclaje: hay un 30 por ciento de los entrevistados que sostiene que no hay cuestiones pendientes, que el Proceso debe ser un “caso cerrado”. Del otro lado, los que creen que hay un camino por recorrer, mencionan esencialmente terminar de enjuiciar y castigar a los culpables, y recuperar a los niños secuestrados durante el Proceso.

Democracia y dictadura

La antinomia planteada en la frase “la peor democracia es mejor que cualquier dictadura”, recoge el respaldo del 54 por ciento. Muestra nuevamente que hay un largo camino por andar en cuanto al trabajo sobre la memoria colectiva. Una definición de ese tipo debería recoger un respaldo más nítido. Pero entra en el cuadro un porcentaje, que aparece en todos los sondeos, que refleja a una franja con tendencias autoritarias: personas que tradicionalmente reclaman orden, se manifiestan contra los inmigrantes, son partidarios de la mano dura, se oponen al matrimonio igualitario y a otras políticas democráticas o progresistas.

Pero, además, nuevamente aparece la franja de los que no saben o no contestan. En este caso no se les pregunta sobre un hecho histórico sino que se les pide opinión respecto de una frase actual, básica, que tiene que ver con las convicciones democráticas. Aun así, el 15 por ciento de las personas, principalmente jóvenes y de escasos recursos, nuevamente no se manifiesta.

“Que haya una parte que no se expida –concluye Bacman–, constituye un desafío social: hay un segmento de la población donde la memoria colectiva no funcionó, donde los grupos primarios –familia, amigos, escuela– no han desempeñado la función de transmisión. Es un desafío, porque otros sectores pueden susurrarles al oído. Hay que construir día a día y de manera cotidiana, especialmente en la familia y en la escuela, la democracia. Habrá que seguir operando sobre la memoria, conscientes de que en el futuro debe garantizar que la memoria no sea parte del olvido.”

raulkollmann@hotmail.com

 

 

Tesis Tamara José Lagos. LOS MARCOS SOCIALES DE LA MEMORIA OFICIAL


LOS MARCOS SOCIALES DE LA MEMORIA OFICIAL

Tesis para optar al título de Socióloga.

TAMARA JOSÉ LAGOS CASTRO

María Emilia Tijoux, Profesora guía

Santiago Chile.

2011

2 Agradecimientos

A mi madre Kattia Castro por enseñarme a vivir en la otra memoria. A mis padres: Mario Lagos por -desde su ausencia- prendar de significado mi devenir, a José Miguel Ortega por decidir/ser mi papá. A Claudio Reyes por todo, a mi Amparo por atrasar esta tesis y revolucionar mi vida. A Marisol Castro y Pía Fuentes por apoyarme siempre.

Al Sub programa de investigación Domeyko: Memoria, Historia y Derechos Humanos que ha patrocinado esta tesis.

A María Emilia Tijoux por dar cabida académica a mis inquietudes, a Roberto Merino por sus generosas conversaciones.

A mi pujante e inquieta memoria.

3


Índice 1. Resumen

6

2.Introducción

7

2.1 Declaración de intenciones

6

2.2 Aclaraciones y nociones

8

2.3 Planteamiento del Problema

12

2.4 Antecedentes

22

2.4.1 Historia y disputa

22

2.4.2 Gobierno democrático y los primeros hitos

29

2.4.3Nuevas apuestas, nuevos lenguajes

32

2.4.4 Surgimiento del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

35

2.5 Pregunta de investigación

40

2.6 Hipótesis de trabajo.

41

2.7 Objetivos

41

2.8 Relevancia

42

3. Estrategia metodológica

45

3.1 Carácter comprensivo de la Investigación

45

3.2 Enfoque

46

3.3 Tipo de Investigación.

48

3.4 Estrategia de producción de la información.

48

3.5 Muestra

49

3.6 Diseño de las entrevistas

50

3.7 Registro

51

3.8 Técnica de Producción de Información

51

4. El Estado, la génesis del Museo, la ruptura del consenso

54

4.1 El sentido/motivo de la acción

66

4.1.1 El diagnostico: la deuda

67

4.1.2 La subjetivación del consenso, el Estado enmarca su memoria.

68

4.1.3 La sensibilidad de una Presidenta de la República

70

 

4 4.1.4 La excepcionalidad del periodo

74

5. Las memorias, el Re-establececimiento del pasado, afanes de un Museo

80

5.1 Consideraciones iniciales

80

5.2 Marco social de la memoria nacional: para que nunca más

84

5.3 Museo para reparar y dignificar.

93

5.4 Museo para proponer y debatir el presente

100

6. El Museo, la puesta en escena de los vencidos

109

6.1 Condiciones de posibilidad para el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Chile

115

6.1.1 La obra culmine de Michele Bachelet

116

6.1.2 Participación e Información

117

6.2 La construcción del consenso: Comisiones de Verdad

119

6.2.1.Museo para las víctimas

121

6.2.2 Paréntesis de la historia, la polémica del periodo.

125

7. A modo de conclusión

132

7.1 Sobre la experiencia

132

7.2 Sobre la pregunta

132

7.3 Proposiciones y recomendaciones

142

8. Bibliografía

144

9. Anexos

149

 

5

1. Resumen.

La tesis empírica que se presenta a continuación tiene por objeto conocer y comprender cuáles son los sentidos que sustentan y justifican la construcción de un Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago de Chile. Esta iniciativa estatal da cuenta de la necesidad definida por la institucionalidad de generar un espacio de reflexión, información e investigación en torno al pasado reciente del país y forma parte de una serie de iniciativas que desde el año noventa se han ido desarrollando. Estas iniciativas han basado su identidad en „dar a conocer‟ y/o „contar una verdad‟, ejercicio de enorme trascendencia tras 17 años de ocultamiento y tergiversación de los hechos. Esta investigación narra este recorrido institucional y político, caracterizándolo como un tipo de acción social particular que emerge de lo que se ha denominado, razón de Estado. Asimismo ha sido de interés reconocer qué memoria o memorias y qué usos de las mismas nutren estas apuestas, dando cuenta del carácter social que impregna la construcción y posicionamiento de las memorias como verdades que sitúan y delimitan un marco normativo determinado.

Ha sido afán explicito de este documento cuestionar la pertinencia de esta iniciativa así como el modo en que esta se llevo a cabo. Al respecto se advierte que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos solo representa novedad en torno al tipo de puesta en escena de una verdad que no ha cambiado, en este sentido tras veinte años de „retornado‟ el régimen democrático, esta nueva apuesta no ha sido capaz de avanzar en procesos pedagógicos y reflexivos que incorporen nuevos elementos a la mirada en torno al pasado reciente del país y sobre todo a cómo este pasado significa y condiciona el presente, particularmente en relación al estado y compromiso con los derechos humanos en la actualidad.

Palabras Clave: Museo de la Memoria, marcos sociales de la memoria, construcción social de las memorias, razón de Estado, musealización, tipos de acción social, sentido de la acción social.

6

2. Introducción

“Sólo tendrá el don de avivar la chispa de la esperanza en el pasado el historiador que este firmemente convencido de que ni siquiera los muertos estarán seguros frente al enemigo si este triunfa. Y este enemigo no ha dejado de ser el vencedor” (Walter Benjamin)

2.1 Declaración de Intenciones

Comienzo aquí mi tesis de grado para optar al título de socióloga y me enfrento a un problema que puede sonar absurdo pero que conlleva en sí mismo una de las discusiones basales sobre la disciplina, su carácter científico y la relación sujeto-objeto, ¿hasta qué punto debo sincerar mis motivaciones para escribir este documento?

Rápidamente he decidido: ser veraz pero tal vez superficial, pues no es momento de dar testimonios sobre mi memoria, menos a partir del posicionamiento teórico y político que supone este trabajo. Sin embargo, asumo que la problemática de la memoria y del olvido es un tópico que me toca de cerca y de allí emana la intensidad de mi inquietud y mi obcecada decisión por trabajarlo, en este caso con el propósito de dar cuenta de los caminos culebreros e intempestivos de la construcción de las memorias, particularmente de aquella estatal u „oficial‟.

En el año 2005 abandoné la carrera de sociología por formarme como médico en Cuba, al momento de dar este vuelco en mi vida profesional nada hacía presagiar que los meses vividos en esa isla repotenciarían mi pasión por esta disciplina, la sociología, y la percepción sobre su importancia y utilidad en el actual contexto. Viviendo en otras latitudes caí en cuenta que los modos en que los pueblos y sus Estados traen la vida del pasado al presente y aun más los contenidos que nutren estos marcos para el recuerdo -al menos- se relacionan con el enaltecimiento u omisión de ciertos idearios políticos y proyectos vitales que cada país comprende como posible y/o deseable. Contrario a lo que podría haber conjeturado, la nomenclatura de mártir muy utilizada por Cuba en su propaganda me incomodaba, así como también me inquieta la lógica de víctima utilizada para el tratamiento de la historia reciente en Chile, ambos formatos me parecen estrategias profundamente reduccionistas para dar cuenta de procesos sociales e intentar la legitimización de algunos de sus aspectos.

La construcción de estos marcos-collage de relatos y retazos del pasado conlleva la elección de ciertos elementos por sobre otros y en consecuencia la omisión de un conjunto de memorias que no son funcionales a la contingencia. Esto supone una asimetría que funda la re-presentación del pasado, es decir a la hora de elegir la escenografía no todos los sujetos tienen a su haber las mismas herramientas para socializar sus memorias, esta idea reviste de dramatismo y complejidad el quehacer de la memoria y las ansías por un relato justo, según la acepción primera del término, a saber: Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece,1 en cuanto la construcción de memorias se vincula con un pasado plagado de conflictividad, procesos sociales revolucionarios, violencia estatal, etc. La pugna por reposicionar a los sujetos y sus idearios dentro de la gama de alternativas discursivas supone una confrontación política que se tiñe de afectividad. En este sentido intuyo la importancia de dar a conocer otras memorias distintas a la „oficial‟ en torno al pasado reciente del país, así como también considero necesario reposicionar en el asunto público la discusión sobre la sociedad que queremos/hemos querido y cómo se ha intentado llevar a cabo esta añoranza. En relación a esto, advierto y pienso que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos es parte de una política pública que nace de criterios ideológicos cuyo contenido trabajaremos y que tiene en relación a ellos, ciertos propósitos.

La historia y la comprensión del proceso de elaboración y ejecución de esta institución museal me interesó en un primer momento por su silencio, su carencia de conflicto, su inexistencia total de desacuerdos públicos, más aun teniendo como antecedente el conflicto (Hite, 2003) generado a partir de la instalación de un monumento a Allende en la Plaza de la Ciudadanía el año 2000. Advertí y me sorprendí entonces de la omisión que acompañaba la elaboración de este museo pero más aun me intrigó cuál iba a ser su contenido, es decir qué elementos definirían institucionalmente y ahora públicamente la memoria del pasado reciente de Chile. El interés se basa en la intuición (o imaginación) de que el tratamiento que aquí hace de este pasado otorga insumos objetivos para entender el presente y sus aparentes incoherencias en torno a la problemática sugerida. Con esto me refiero a que la memoria sin conflicto que ha intentado posicionar la oficialidad, se enfrenta una y otra vez a violentas y disruptivas bocanadas de memoria, que nacen muchas veces desde las violaciones a los derechos humanos ocurridas pero que van muchísimo más lejos, en este sentido el homenaje realizado el 21 de Noviembre del año en curso a Miguel Krassnoff, brigadier en retiro del Ejército de Chile condenado a más de 100 años de presidio por su vinculación con crímenes de lesa humanidad y la interacción allí ocurrida entre manifestantes y asistentes al evento, pone de manifiesto la existencia de un conflicto que no ha encontrado reconciliación ni ha podido ser acallado. Yo estuve ahí y debido a mis cortos años por primera vez experimenté en carne propia una serie de epítetos que solo había leído en libros o investigaciones de prensa, tales como: “Merino tenía razón ustedes no son humanos, son humanoides” o “el error que cometimos fue no matarlos a todos” A partir de este antecedente ejemplificador, surge la pregunta: ¿cómo convive un Museo de la Memoria y los Derechos Humanos con la posibilidad cierta que estos sujetos tienen de realizar con reconocimiento público este tipo de ensalzamientos?

Lo ocurrido en esta convocatoria da cuenta de que el tratamiento reconciliatorio que ha intentado propugnar el Estado para sus ciudadanos no ha penetrado en la conciencia de estos pues la contienda de aquellos años sigue en sus fundamentos, latente en los distintos grupos que conforman la sociedad.

2.2 Aclaraciones y nociones

El 11 de Enero del año 2010 abrió sus puertas al público el denominado “Museo de la Memoria y los Derechos Humanos” esta iniciativa es la primera apuesta a nivel nacional que busca desde el Estado, con sus fondos y elaboración museográfica dar cuenta de las violaciones a los derechos humanos ocurridas entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 11 de Marzo de 1990. Su explicito afán pedagógico pretende facilitar procesos reflexivos en la sociedad en torno al respeto y promoción de los derechos humanos (Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos, 2009). Esta iniciativa es original de la ex Presidenta de la República, Michelle Bachelet Jeria y fue elaborada por la Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos, 9 en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y la Dirección de Archivos, Bibliotecas y Museos (DIBAM) del país.

El museo se erige como el espacio donde se consolida y construye la memoria oficial acerca del pasado reciente del país. Así, las definiciones acerca de sus exposiciones, contenidos, ubicación y presupuesto se enmarcan dentro de lo que se puede denominar razón de Estado. El Museo posee colecciones conformadas por objetos de valor simbólico y artístico vinculados con la temática y también cuenta con la mayor colección de archivos documentales que durante años han sido resguardados por distintas agrupaciones de derechos humanos. Este archivo de incalculable valor, busca generar en el museo un sitio propicio para la investigación sobre memoria y derechos humanos que esté en contacto con otras instituciones similares a nivel internacional.

Ante un panorama tan deseable: ¿Porqué problematizar la existencia de este museo? Son múltiples las preguntas, hipótesis y reflexiones que dan cuerpo a este texto y que se fueron construyendo a lo largo de mi experiencia como estudiante de sociología y delimitando a partir del bagaje teórico que fui adquiriendo. En este marco se evidencia por ejemplo, que la construcción social de las memorias conlleva la permanente pugna entre memorias erigidas desde marcos sociales muy distintos e incluso antagónicos. En este sentido podemos afirmar que no existe una „gran memoria‟ ni que ésta se acerca a la construcción de un relato verdadero, por lo mismo la narración que construye a este espacio es solo una de las posibles dentro del entramado social

“La memoria es la vida, siempre encarnada por grupos vivientes y, en ese sentido, está en evolución permanente, abierta a la dialéctica del recuerdo y de la amnesia, inconsciente de sus deformaciones sucesivas, vulnerable a todas las utilizaciones y manipulaciones, capaz de largas latencias y repentinas revitalizaciones.” (Nora, 2009, p. 21)

Este carácter propio de las memorias hace que su tratamiento sea confuso y problemático, y en este sentido la complejidad que conlleva enclaustrarla en un Museo se hace manifiesta, y bien: ¿Por qué es preciso construir un museo de estas características? Es decir cuál es la necesitad reconocida por el Estado que se supone satisfecha con la construcción de este museo. En torno esto advierto que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos hace parte de una serie de decisiones y acciones que 10 se han materializado en las últimas dos décadas para, desde el Estado hacerse cargo de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar. Ahora bien, no es posible decir si esta nueva institución responde a la ineficacia de las iniciativas anteriores en torno a facilitar la construcción de una cultura de promoción de los derechos humanos, o a un punto más dentro del recorrido de las políticas vinculadas con los derechos humanos en Chile. En torno a esto vale destacar que el tratamiento a nivel estatal acerca del pasado de nuestro país ha trabajado principalmente lo relacionado con los crímenes perpetrados, omitiendo los problemas y consecuencias que trae aparejada la permanencia en el presente de ciertos elementos –enclaves autoritarios- que institucionalmente limitan el carácter de la democracia en curso (Garretón, 2003)

Siguiendo a Garretón, el pasado es uno de los pocos elementos que tiene en común una sociedad histórica y por tanto el tratamiento que de éste se haga, se vincula con la posibilidad de construir un proyecto de país en el cual los individuos se reconozcan como actores, es decir como sujetos sociales. En este sentido el contenido que tengan las memorias que cohabitan una nación así como los sujetos que las representen y sus posiciones dentro de la estructura societal no serán elementos triviales,

“Un país es el modo de enfrentar y proyectar su pasado. Dicho de otra manera, es en torno a cómo resolvamos los problemas del pasado que va a definirse nuestro futuro como comunidad histórico moral.” (Ibíd., p. 216)

En torno a esta problemática se sitúa la presente investigación, cuya línea de interés se sustenta en la siguiente pregunta, ¿Cuáles son los principales factores sociopolíticos que sustentan y justifican (desde la óptica gubernamental) la construcción del denominado “Museo de la memoria y los derechos humanos” en Santiago de Chile, en el marco de la celebración del Bicentenario?

El objetivo general de este trabajo es develar y comprender los sentidos (verstehen) que sustentan y justifican la construcción del denominado “Museo de la memoria y los derechos humanos” en Chile.

A luz de la pregunta de investigación y el objetivo general definido para esta tesis, el enfoque metodológico a partir del cual trabajé es el cualitativo pues me permite 11 indagar en los elementos simbólicos que construyen la cotidianidad de los sujetos y su discurso, que a la vez otorga coherencia a sus decisiones y acciones.

Para dar cuenta del problema de investigación que basa este trabajo construí una muestra teórica que contiene tres de los actores que parecieron – a partir de la revisión de antecedentes- fundamentales en la elaboración y ejecución de este Museo, a saber: Por el Estado, los y las funcionarios/as de la Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos y del Ministerio de Bienes Nacionales, como asesor externo, FLACSO y por último algunos integrantes del directorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en la actualidad. Esta muestra teórica se fue ampliando a partir de la información entregada por estos primeras contactaciones. El carácter de la entrevista en profundidad fue semi estructurada y el análisis de las mismas lo realicé a través de un análisis de contenido temático.

12 2.3 Planteamiento del problema

La presente tesis tiene como fin conocer y comprender las distintas lógicas que permiten, nutren y justifican la construcción del denominado “Museo de Memoria y los Derechos Humanos”, iniciativa estatal propiciada por el poder ejecutivo y enunciada por primera vez en la cuenta pública del 21 Mayo del año 2007. En este espacio se decide exponer un fragmento de la historia nacional comprendido entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 11 de Marzo de 1990. Frente a esta apuesta estatal, surgen las siguientes preguntas ¿Porqué un Museo de la Memoria?, ¿Qué memoria y para quiénes? A partir de estas preguntas ingresaremos en la problemática particular definida para esta tesis.

Se puede advertir que la edificación de este lugar asume y expone la historia nacional según los elementos que ésta tiene para la ex presidenta de la República Michelle Bachelet –ideóloga de este espacio- y la Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos, organismo de su entera confianza; es decir es parte de la narrativa oficial que produce y reproduce de manera más menos consciente elementos que permiten definir y reforzar sentimientos de pertenencia que apuntan a mantener la cohesión social y a defender fronteras simbólicas. En palabras de Jelin (2002), estas memorias “proporcionan los puntos de referencia para <<encuadrar>> las memorias de grupos y sectores dentro de cada contexto nacional.” (Jelin, E., 2002, Pág. 40)

Ahora bien es preciso mencionar que este museo no es la primera edificación que se erige para dar a conocer las violaciones a los derechos humanos ocurridas en la dictadura, así tampoco es la primera construcción que incluya dentro de sus objetivos promover una cultura de respeto y promoción de los Derechos Humanos.2

2 A modo de ejemplo se sugiere revisar

http://villagrimaldi.cl/educacion/ y http://www.londres38.cl/1937/w3-propertyvalue-32007.html

Desde el año 2000, el Estado chileno comenzó a entregar fondos para la construcción de memoriales, placas u otros símbolos cuyo destino fuera reivindicar la memoria de quienes fueron vulnerados en sus derechos humanos con resultado de muerte. En su mayoría estos proyectos fueron protagonizados por familiares de ejecutados políticos o detenidos desaparecidos durante la dictadura militar. “El 3 de 13 marzo, al conmemorarse los 12 años del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, se firma en la Moneda un Acta de Acuerdo entre el Gobierno y Agrupaciones de Familiares de las víctimas, para construir obras de reparación simbólica en diversos lugares del país”3.

3 Véase www.ddhh.gob.cl/historia_programa.htlm

4 Veáse http://www.museodelamemoria.cl/ES/Museo/Fundamentos/Comisionesdeverdad/InformeRettig.aspx

Desde ese momento -en particular- el Estado asume un rol central en el quehacer de la memoria, específicamente en la construcción de la memoria de los/as que denomina víctimas de las violaciones a los derechos humanos. El reconocimiento institucional de estos/as se cristaliza a través de proyectos y concursos públicos que abren licitaciones para la construcción de distintos espacios con este fin. La Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos encargada de elaborar y ejecutar el proyecto museo se posiciona desde una perspectiva puntual, asumiendo su gestión como un paso necesario para la reconstitución de la comunidad nacional garantizando tanto simbólica como institucionalmente que no se repitan situaciones de violencia como las vividas en él pasado. Este camino reconocido popular y públicamente a partir de la consigna del “nunca más” se inicia institucionalmente con la publicación del informe entregado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación el 8 de Febrero de 1991. El objeto de este trabajo fue investigar y aportar al esclarecimiento de la verdad sobre la desaparición, ejecución y torturas con resultado de muerte que ocurrieron tanto en el país como en el extranjero por el Estado o sus agentes. 4

Siguiendo con este proceso el año 2003 Ricardo Lagos entonces presidente, decide crear la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura cuyo afán fue esclarecer y dar a conocer una verdad que hasta el momento no había sido reconocida institucionalmente, es así como este informe da cuenta de los miles de chilenos y chilenas que sufrieron torturas y encarcelamientos; evidenciando el uso sistemático de la tortura y de sus mecanismos. Así sale a la luz pública la existencia a lo largo del país de centros clandestinos de detención y tortura.

“El informe es una expresión de la fortaleza moral de Chile, que necesitaba mirar con madurez la profundidad del abismo en el cual un día cayó. Da cuenta de una comunidad que puede, ahora más que antes, mirar de frente y 14 sin temores, las desventuras que jamás deberían haber ocurrido en esta tierra. Da cuenta de un país que hoy es más fuerte, porque esta cohesionado en torno a la paz, la libertad y el derecho” (Lagos, 2003)

Esta iniciativa es reabierta el año 2010 a cargo de la Comisión Asesora para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura, durante las 91 sesiones que tuvo esta comisión se presentaron 32.453 casos (622 para Rettig y 31.831 para Valech) siendo calificados en definitiva a 30 personas como detenidos desaparecidos y ejecutados políticos y a 9.795 como víctimas de prisión política y tortura.5

5 Véase http://www.comisionvalech.gov.cl/InformeComision/Informe2011.pdf

Ambos informes son símbolos del tratamiento institucional que han recibido las violaciones a los derechos humanos y en consecuencia parte del pasado reciente del país. Es difícil negar la importancia que éstos tuvieron en el contexto de su aparición sin embargo han sido duramente criticados. Estos cuestionamientos se basan en el origen, calidad y profundidad de la democracia en curso y por ende en la trascendencia que estos informes tuvieron y tengan en el tratamiento de los derechos humanos en la actualidad. (Lira, E. & Loveman, B., 2000, 2002; Garretón, M., 2003)

Ahora bien en los dos episodios relatados recientemente como en la detención de Augusto Pinochet en Londres (1998), su posterior muerte (2006), la edificación de un monumento en homenaje a Jaime Guzmán (2008) y el reciente homenaje al ex brigadier del Ejército de Chile Miguel Krassnoff (2011), han sacado a relucir los distintos modos de hacer memoria que habitan en la sociedad chilena. El carácter antagónico que presentan estas propuestas ha significado el resurgimiento de un conflicto basado en la interpretación de la historia. Esto se ilustra en los distintos discursos que han realizado personajes políticos claves del país, en ellos es posible encontrar la constante alusión al pasado y a la reconciliación como tarea principal de todos los chilenos y chilenas.

El 4 de Marzo de 1991, Patricio Aylwin Azócar dio a conocer los resultados entregados por la Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación, en su discurso pide perdón por lo acaecido y asume la tarea de propiciar la reconciliación nacional.

15 Muchos compatriotas piensan que es tiempo de poner “punto final” a este asunto. Por el bien de Chile, debemos mirar hacia el futuro… Es la hora del perdón y la reconciliación. ¿Quién podría no compartir estos anhelos? Para realizarlos, sin embargo, hay que empezar por precisar quiénes son los ofendidos llamados a perdonar y quiénes los ofensores que han de ser perdonados. Yo no puedo perdonar por otro. El perdón no se impone por decreto. El perdón requiere arrepentimiento de una parte y, de la otra, generosidad” (Aylwin, 1991).6

6 Discurso pronunciado por Patrico Aylwin el 4 de Marzo de 1991, al dar a conocer los resultados del informe entregado por la Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación. Véase http://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Patricio_Aylwin_Az%C3%B3car_al_dar_a_conocer_a_la_ciudadan%C3%ADa_el_informe_de_la_Comisi%C3%B3n_de_Verdad_y_Reconciliaci%C3%B3n

7 Discurso de Eduardo Frei Ruiz-Tagle ante la detención de Pinochet en Londres. Véase http://www.fundacionfrei.cl/efr/pdf/579.pdf

8 Ídem.

Posteriormente el 22 de Octubre de 1998, en el contexto de la detención de Pinochet en Londres, Eduardo Frei se dirigió al país a través de un comunicado oficial y público en el que cuestionó el actuar del juez Baltasar Garzón, defendiendo la soberanía de la nación a través de la solicitud de extradición de Pinochet.

“Mi Gobierno ha sostenido y seguirá sosteniendo dos criterios jurídicos internacionales pegados a nuestra tradición: la inmunidad diplomática y la soberanía de nuestros Tribunales para juzgar delitos cometidos en nuestro país. (Frei, 1998)7

El ex mandatario argumentó sus intenciones basándose en el precario estado de salud del senador como un elemento a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones,

“En el Consejo de Gabinete de hoy, donde analizamos todos los aspectos de esta situación, estuvo también presente la preocupación por los aspectos humanitarios de su situación. Lo destaco especialmente porque en este Consejo hay Ministros de Estado que fueron objeto de tortura y de exilio, y hoy hablaron de humanidad. Así se construye la verdadera reconciliación nacional.”8 (Ibíd.)

16 A este respecto la ex Presidenta de la República Michelle Bachelet, en el discurso de asunción en el cargo el 11 de Marzo del 2006 explicitó la voluntad de ser la mandataria de todos los chilenos, declarando que es preciso mirar al futuro único momento en el que se puede retomar la idea de comunidad,

“Hoy no hay más que futuro. Un futuro donde caben todos, donde todos podemos construir una patria mejor…Ha llegado el momento, en que nos miremos unos a otros, cara a cara, sin resquemores ni suspicacias. El pasado es lo que es: Pasado. No lo olvidaremos nunca, pero nuestra mirada esta en el mañana”9(Bachelet, 2006)

9 Discurso pronunciado por Michelle Bachelet en el Palacio de La Moneda con motivo de asunción en el cargo. Véase http://www.redmujeresconbachelet.net/Noticias/MichelleBacheletDiscurso.htm

10 Discurso de Pablo Longueira con motivo de la inauguración de memoria a Jaime Guzmán. Véase http://www.fjguzman.cl/put_document.php?file=file_491d91730fbfc.pdf

El 10 de Noviembre del 2008 se inauguró el monumento erigido en homenaje al senador Jaime Guzmán asesinado por miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) el 1 de Abril de 1991. En esta ocasión el orador principal fue Pablo Longueira, senador en ejercicio del país y militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI).

“Todos nosotros somos hoy los que nos sentimos integrados en esta escultura…Los que queremos construir un Chile siempre unido y mirando al cielo, más allá de nuestras discrepancias, credos o condiciones… Los que queremos compartir el ideal más profundo y trascendente de Jaime Guzmán… La unidad de todos los chilenos mirando hacia el futuro y dejando atrás en nuestros corazones las divisiones y conflictos del pasado. (Longueira 2008)”10

Como se corrobora en los párrafos anteriores la reconciliación así entendida y la recomposición del tejido social que sugiere, fueron pilares en torno a los cuales se decidió y actuó. Muchas veces esta convicción tuvo como resultado arduas críticas dirigidas a las negociaciones que se hicieron en materia de Derechos Humanos, por ejemplo al establecer facilidades para los victimarios a la hora de entregar información. Esto refiere al secreto profesional instalado por la Mesa de Diálogo en el año 2003. Este 17 tipo de decisiones así como la permanencia de la carta constitucional creada en 1980 por la dictadura militar son entre otros, elementos que dan pie para que se cuestione la idea de una reconciliación que se genere teniendo como parámetros elementos heredados del régimen militar. En este sentido Garretón (2007) refuta la idea de un consenso acabado, al que contrapone la tesis del carácter incompleto de la democracia debido a la permanencia de ciertos enclaves autoritarios. Asimismo asume la incapacidad que la sociedad chilena ha tenido de construir una memoria ética que otorgue sustento a la democracia. “Después de 16 años de terminada la dictadura militar -hemos sostenido a lo largo de este libro- Chile sigue entrampado en la época pospinochetista y no logra hacer el salto a la época o sociedad democrática o del bicentenario” (Ibíd., Pág. 111). En la misma línea de pensamiento, Ruiz (2006) asevera que la impronta con la que se ha cargado el ideal de reconciliación ha mermado el establecimiento de la verdad y el quehacer de la justicia. En efecto, ha limitado al régimen mismo.

“Vemos aquí como el ideal de la reconciliación, un ideal tal vez más religioso que político, se pone por encima de la verdad y la condiciona y limita, así como limita también al régimen democrático mismo” (Ibíd., Pág. 19).

Moulian (2006) en este mismo sentido destaca el modo en que se posiciona la idea de reconciliación:

“el duelo que propone la transición nace de la combinación de dos operaciones: la primera es la que marca el reconocimiento de la culpabilidad a través del informe Rettig y la segunda es el llamado a disolver esta culpabilidad en el abrazo solidario de la reconciliación entre víctimas y victimarios” (Ibíd., Pág. 24).

Por su parte Jocelyn-Holt (2006) enuncia lo se podría denominar como una ideología del consenso que ha intentado fallidamente, frenar las latentes conflictividades que conlleva la historia reciente y el tratamiento que los sectores en el poder han hecho de ella.

“Pienso que en lo que respecta estrictamente al mundo oficial –quienes ejercen el poder- hemos pasado de una historia de engaños contrapuestos, ofertas alternativas de embustes, a una historia de ocultamiento compartido, consensual, hasta terminar en nuestros días, en una historia 18 oficial que simplemente hace agua, no convence, apenas sirve.”(Ibíd., Pág. 28)

A su vez, Lechner (2006) enuncia aquello que fundamenta este trabajo y otorga coherencia a las citas anteriores. En efecto da cuenta del fracaso que han tenido los sectores políticos en el poder aun considerando los esfuerzos materializados en la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, la mesa de diálogo o la Comisión Nacional sobre Prisión política y Tortura para hacer del ideal reconciliatorio una realidad. La supremacía que se ha otorgado a la gobernabilidad, al orden y el temor al caos, no han sido suficientes para acallar los resabios de la historia reciente.

“se enfatiza el futuro posible en detrimento de un pasado de conflictos. Mas el silenciamiento del pasado no elimina las divisiones. De modo recurrente irrumpe el pasado, socavando la construcción política del consenso. La mala memoria no permite fortalecer el vinculo social y las capacidades de la acción colectiva.” (Ibíd., Pág. 18)

Se advierte a partir de lo anterior que el tratamiento que se ha hecho de la memoria tanto por los grupos dominantes de una sociedad y del Estado, como por parte de los sectores sociales subordinados son decisivos en la reaparición y el ocultamiento de conflictos vinculados con la historia de un país. En este sentido es preciso comprender enfáticamente que el concepto de memoria, así como el de olvido lleva de la mano el proceso de su construcción, por tanto se vuelve imprescindible considerar su carácter social y el vínculo que estos procesos tienen con la acción social. En palabras de Elizabeth Jelin (2002) es preciso

Reconocer a las memorias como objetos de disputas, conflictos y luchas, lo cual apunta a prestar atención al rol activo y productor de sentido de los participantes en esas luchas, enmarcados en relaciones de poder” (Pág. 2).

En efecto es posible reconocer la existencia de múltiples memorias vinculadas por ejemplo, con la posición que sus oradores tengan en el entramado social por tanto es factible reconocer al denominado “Museo de la Memoria y los Derechos Humanos” como representante de la memoria oficial y asumir a la vez la existencia de memorias alternativas cada una de las cuales conlleva sus olvidos correspondientes: “En cualquier 19 momento y lugar, es imposible encontrar una memoria, una visión y una interpretación únicas del pasado, compartidas por toda una sociedad”(Ibíd., Pág. 5).

Ante el panorama expuesto se manifiesta la importancia que ha tenido tanto el Estado, liderado hasta el año 2010 por la Concertación de Partidos por la Democracia, como también los partidos de oposición: Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional en el devenir que ha seguido la construcción social de las memorias y de los olvidos, que hoy se cristaliza en el discurso instaurado en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Así lo dejo ver la ex presidenta Michelle Bachelet al inaugurar este espacio

“Por eso digo que me cuesta describir las emociones que se aglomeran esta tarde. Pero me he sentido acompañada, acompañada de la historia y de nuestro pueblo, representado en estos tres hombres justos que han hecho el recorrido junto a mí. Nuestros ex Presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, que representan 20 años de libertad y de respeto por los derechos humanos. (Bachelet, 2010)11

11 Discurso inaugural completo veáse : http://www.museodelamemoria.cl/LinkClick.aspx?fileticket=h4vUy6zvoaY%3d&tabid=78

En su conjunto han liderado las apuestas con que el Estado ha intentado hacerse cargo del pasado reciente, particularmente en lo relativo a las violaciones a los derechos humanos ocurridas bajo su alero.

Sociológicamente se puede afirmar que las memorias y los olvidos son productos sociales que emergen a partir del conflicto en que se enfrentan dos o más formas de revivir el pasado, de resignificarlo en función de un presente determinado.

“partiendo del lenguaje encontramos una situación de luchas por las representaciones del pasado, centradas en la lucha por el poder, por la legitimidad y el reconocimiento. Estas luchas implican, por parte de los diversos actores, estrategias para oficializar o institucionalizar la narrativa del pasado.”(Jelin, 2002, Pág. 37)

En otras palabras la problemática acerca de las memorias y los olvidos surge del enfrentamiento al interior de una sociedad dada entre memorias antagónicas que disputan el carácter de verdadero y hegemónico para sus discursos particulares.

20 Así si se establece la necesidad de construir una comunidad democrática inclusiva, el uso que se haga de las memorias es particularmente relevante. En este sentido los elementos que se rescaten del pasado reciente irán definiendo lo que se entiende por Chile y por los chilenos. Esta definición es necesaria y fue detectada el año 2001 por el PNUD (2002)

“El desafío de la cultura, en la perspectiva del Bicentenario, consistiría en crear y afianzar un “proyecto país”. Esto plantea una doble tarea. Por un lado, se ha de generar una visión de país en la cual todos puedan reconocerse como miembros plenos de una comunidad de ciudadanos y como actores eficaces en su desarrollo” (Pág. 18).

Sin embargo este proceso no puede llevarse a cabo a partir de la obsesión por el orden y el temor al caos,

Sin duda que la llamada “democracia de los acuerdos” ha sido un hito decisivo en el proceso de transición. No obstante, si el miedo al conflicto se proyecta al futuro, podría restar vitalidad a la democracia, porque obliga a una delimitación estrecha (no conflictiva) de lo “posible” (Ibíd., Pág. 24).

Ahora bien las memorias tanto individuales como sociales no pueden ser pactadas, difícilmente reconciliadas y esto tiende a complejizar esta problemática, en este sentido es preciso establecer que no existe una memoria neutra,

“Hay memorias oficiales alimentadas por instituciones, incluso Estados, y memorias subterráneas, escondidas o prohibidas. La <<visibilidad>> y el reconocimiento de una memoria dependen, también, de la fuerza de quienes la portan” (Traverso, 2000, Pág. 48).

En este contexto el problema no es que existan lugares que narren un fragmento de la historia, sino que el carácter fragmentando de esta narración no sea reconocido como tal y sea entregado como la historia en tanto serie de acontecimientos objetivos que otorga sentido a las prácticas de los sujetos. Ante esto es preciso reconocerla como una construcción social e identificar los elementos que la sustentan

A lo largo de esta problematización se han enunciado los elementos que hacen pertinente investigar esta temática que refiere al reconocimiento de este museo como 21 una puesta en escena de la memoria oficial construida a partir de los consensos alcanzados por la elite política en estos 21 años de democracia. Todo este proceso ha ido configurando un modo de hacer y sentir la memoria, hasta convertirla en un hecho social que se caracteriza sociológicamente por la fuerza de primar sobre las conciencias individuales.

“He aquí entonces un orden de hechos que presentan caracteres muy especiales: consisten en formas de obrar, pensar y sentir, exteriores al individuo y están dotados de un poder de coacción en virtud del cual se imponen.” (Durkheim, 2003, Pág. 36)

Ahora bien para terminar este acápite, si se estimara que el proceso de Reconciliación ha sido políticamente exitoso, ¿Qué hace necesario desde la lógica gubernamental la construcción de este museo? ¿Cuáles serán los temas que expone? En síntesis ¿Cuál es el uso político de este pasado, y las implicancias que tiene en el presente? Lechner (2006) ya lo había enunciado: “Los usos de la memoria pueden justificar tanto la repetición del pasado como legitimar la transformación del presente” (Pág. 18)

22 2.4 antecedentes

2.4.1Historia y disputa

Los comienzos de los trabajos teóricos sobre la memoria y los distintos adjetivos que sucesivamente la van calificando (social, histórica, colectiva, oficial) aparecen ya a inicios del siglo pasado siendo uno de sus relevantes representantes el sociólogo Maurice Halbwachs con “Les Cadres Sociaux de la mémoire” (1994) Aun así es a partir de los acontecimientos ocurridos durante la Segunda Guerra mundial que esta cuestión se eleva como un tema de enorme interés para teóricos de distintas disciplinas. El exterminio allí ocurrido contó con características distintas a otros episodios bélicos que suscitaron enormes inquietudes

Se exterminó a una vastísima población, que incluía a los grupos considerados “sobrantes” en la sociedad europea –en particular judíos y gitanos–, mediante el desarrollo de tecnologías de exterminio masivas y eficientes, como medio de garantizarlo” (Calveiro, 2006, Pág. 361).

Este exterminio instala la novedad de la utilización de la racionalidad instrumental en su máxima pureza, expresada en los campos de concentración y con ello la construcción y posterior instalación de una pedagogía del exterminio que se difunde a nivel mundial.

A partir de estos acontecimientos, el paradigma moderno y su promesa de progreso emancipatorio se sumerge en una profunda crisis, dando paso a la pregunta existencial por la condición humana y el devenir de la especie: el cuestionamiento filosófico por la cuestión humana se entrecruza con el momento histórico y político en Europa. Múltiples fueron los pensadores que desarrollaron esta reflexión, dentro de los cuales podemos nombrar a Hobsbawm (1998) y su idea de la aceptación y acomodación del ser humano a condiciones de vida deplorables, fácilmente asimilables a la barbarie, que crítica 23 además el fenómeno de destrucción del pasado ocurrido en las postrimerías del siglo XX, tildándolo como uno de los hechos más curiosos y característicos de esta época. 12

12 La sociología por su parte también se verá tocada directamente por los acontecimientos de las Guerras mundiales. No solo se modificarán los puntos de vista para observar la sociedad, sino también surgirán propuestas metodológicas para examinar las subjetividades y los significados de las acciones humanas.

Habermas se suma a este cuestionamiento, caracterizando al siglo XX como un periodo sombrío a causa de los totalitarismos de la época, que serán caracterizados por el autor, como socialmente inhumanos y opuestos a las ideas que previamente se forjaron en la ilustración. (Habermas, 2000). Traverso, parafraseando a los teóricos de la Escuela de Frankfurt, sostendrá que el nazismo y en general los totalitarismos, se sustentan en la transformación de la razón en instrumento de dominación que niega el carácter emancipador definido en sus orígenes. (Traverso, 2007). Los hombres se habrían convertido en “especialistas sin espíritu, hedonistas sin corazón” (Weber, 1985, Pág. 38).

Una salida para aprehender lo acontecido es el camino de la memoria, basado principalmente en la denuncia y la proliferación de testimonios. La necesidad de verdad y el quehacer de la justicia van junto con la urgencia de escribir la historia lo ocurrido como forma de traspasar a las nuevas generaciones lo acaecido, generando un sustrato cívico que posibilite que no exista olvido ni vuelvan a ocurrir sucesos similares.

Así, paulatinamente al pasar los años, los sobrevivientes y los Estados propiciaron iniciativas que otorgaron un espacio en la narrativa nacional a estos relatos cuyo valor simbólico facilitaría el proceso de reconstitución del tejido social y de los principios que fueron destruidos por el siniestro. Frente a esto es necesario comprender que la aniquilación de personas particulares se constituye como una práctica social que nace mucho antes del asesinato puntual y va más allá del mismo, destruye mucho más que una vida humana pues pretende erradicar una específica forma de ser, actuar y pensar; además la práctica de exterminio busca justificar y legitimar su accionar,

“su eje no gira tan sólo en el hecho del “aniquilamiento de poblaciones”, sino en el modo peculiar en que se llevan a cabo, en los tipos de legitimación a partir de los cuales logra consenso y obediencia y en las consecuencias que produce no sólo en los grupos victimizados sino también 24 en los perpetradores y en los testigos, que ven modificadas sus relaciones sociales a partir de la emergencia de esta práctica” (Feierstein, 2007, Pág. 35).

La historia del siglo XX y sus nuevas formas de exterminio posicionaron la temática de los Derechos Humanos y de la memoria en un sitial de gran importancia, urgencia y renombre. Esta discusión tiene su epicentro el año 1946 momento en que Naciones Unidas convocó a los Estados miembros de su organización para definir el nuevo tipo legal efecto de los asesinatos perpetrados por el nazismo (Feierstein, 2007) Este nuevo tipo legal se cristalizó en la convención para la prevención del delito y la sanción del delito de genocidio del año 1948. En dicha convención se plantearon cuatro ámbitos en los cuales el concepto de genocidio puede ser utilizado, estos son: étnico, nacional, racial o religioso; dejando fuera de la categoría de genocidio a los asesinatos masivos ocurridos dentro de un mismo territorio nacional producto de diferencias políticas, generando así un vacío legal para estas situaciones

“Muchos de los propios Estados que avalaban la convención adujeron que la inclusión de los grupos políticos podía poner en riesgo la aceptación de esta por parte de gran cantidad de Estados, porque estos no querían involucrar a la comunidad internacional en sus luchas políticas internas” (Ibíd., 2007, Pág.. 39)

El vacío legal que conlleva entonces, la utilización de la noción de genocidio no es un resultado azaroso sino responde más bien a los propios conflictos de interés existentes entre los países miembros de la ONU. Esta laguna es un antecedente a considerar en el contexto posterior de las dictaduras latinoamericanas y durante el inicio de los regímenes democráticos, ya que a consecuencia de esta categorización el exterminio ocurrido en América Latina a partir de razones políticas no encuentra en esta caracterización un lugar, quedando fuera del resguardo institucional e internacional definido por la ONU.

Durante el siglo XX en el contexto de la guerra fría, específicamente entre la década de los 50s y los 90s se desarrollaron en América Latina numerosas dictaduras, mayoritariamente éstas buscaban restablecer y otorgar estabilidad a sus países (Lira, Loveman, Mifsud, Salvat, 2001) „asediados‟ por la intromisión del marxismo 25 internacional y sus victorias, de estas la Revolución Cubana del 1 de Enero de 1959 logró notable influencia para los proyectos revolucionarios latinoamericanos.

Los regímenes dictatoriales fueron liderados en su mayoría por juntas militares que a través de la violencia estatal, la tortura, ejecución y desaparición forzada, entre otros mecanismos logró posicionar una pedagogía del horror que se instala a modo de paréntesis, de „mal necesario‟ dentro de las historias nacionales y que según los propios protagonistas de los golpes militares pueden estar plagadas de errores mas no de horrores pues nacen con la convicción y debido a la necesidad de proteger el bien común frente al desorden y la inminente guerra interna.

La premisa fundamental de la intervención militar era que el país “estaba en guerra” y que se requerían medidas militares para salvar la patria del enemigo, el marxismo y el comunismo, que tenían proyecciones externas e internas” (Lira, Loveman, 2002, Pág. 232).

En el caso chileno, una de las causas entregadas por la junta militar para justificar el golpe de Estado fue la crisis económica y política en que se encontraba el país, ésta hacía manifiesta la polarización social (Ibíd., 2002; Jelin, 2002). Pese a esto tienden a privilegiarse argumentos de orden económico e inclusive morales, subordinando la esfera social a la esfera económica. Esta lectura reduccionista es hoy en día utilizada para rescatar y valorar los aspectos positivos de la dictadura militar en Chile. (Garretón, 2003)

Muchos de los países que se vieron involucrados en violentas dictaduras militares han hecho un esfuerzo por trabajar de distinta forma en la resignificación de su pasado reciente, ya sea a partir de la elaboración de Comisiones de Verdad y/o memoriales, museos y monumentos que rescaten ciertos elementos de su historia, este ha sido el caso de Argentina, con su Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas del año 1982 y sus casas de memoria: Ex centro clandestino de detención D2 en Córdova y Casa por la Memoria y la Vida en Castelar, entre otros; En Uruguay un año después del término de su dictadura se desarrolló la denominada Comisión Investigadora sobre la Situación de Personas Desaparecidas y Hechos que la motivaron, posteriormente en el año 2000 se realizó la Comisión para la Paz. El centro cultural Museo de la Memoria (MUME) se encuentra dentro de sus espacios destinados a la Memoria reciente; En San 26 Salvador encontramos el Museo de la Palabra y la Imagen13. En Chile se han vivido procesos similares con la creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación el año 1991 (Mismo nombre que la Comisión de Verdad del Perú realizada el año 2000) y el informe entregado por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura el año 2003,14 aun reconociendo este trabajo y la información que fueron paulatinamente posicionando como verdad, es preciso mencionar que cada proceso supuso gran conflictividad y enfrentamiento tanto al nivel de la clase política dirigente como de la sociedad en su conjunto. Las particularidades que tuvo este proceso para cada territorio nacional son justificadas por Garretón (2007) según las características que la transición democrática tuviese en cada lugar. Sin embargo en general todos los gobiernos democráticos post-dictatoriales y en particular los concertacionistas en el caso chileno han elevado como valor fundamental la democracia, su protección y mantenimiento por sobre la verdad, justicia y castigo de los crímenes perpetrados. Para esto creyeron necesario mermar el conflicto haciendo justicia en la medida de lo posible, como lo dijera Patricio Aylwin.

13 Véase http://www.memoriaabierta.org.ar/redlatinoamericana/index.php

14 Para una revisión completa de las Comisiones de verdad desarrolladas mundialmente, véase http://e-archivo.uc3m.es/bitstream/10016/2541/11/ApendiceIII.pdf

15 Discurso de Patricio Aylwin en el estadio nacional, disponible en Museo de Prensa, disponible en http://www.museodeprensa.cl/node/334

“Considero mi deber evitar que el tiempo se nos vaya de entre las manos mirando hacia el pasado. La salud espiritual de Chile nos exige encontrar fórmulas para cumplir en plazo razonable estas tareas de saneamiento moral, de modo que más temprano que tarde llegue el momento en que, reconciliados, todos miremos con confianza hacia el futuro y aunemos esfuerzos en la tarea que la patria nos demanda. (Aylwin, 1991)15

Los sectores que en ese momento eran parte de la oposición transitaron a la democracia a través de una negociación que permitió la existencia y legitimidad del plebiscito de 1988 cuyos resultados significaron que Patricio Aylwin fuera el Presidente de la República por los próximos 4 años. Dentro de esta negociación la derecha liderada por Pinochet, aclaró que existían elementos que no podrían ser modificados, tales como: la constitución política de 1980 y el modelo económico imperante.

27 “Por un lado, la oposición a los gobiernos democráticos, formada por los poderes fácticos empresariales, mediáticos y militares, así como por su expresión en la derecha, principalmente la UDI, definieron como puntos básicos de esa oposición la mantención de la institucionalidad política, la intangibilidad del modelo neoliberal y la impunidad en materia de violaciones a los Derechos Humanos. De modo que en esos puntos cruciales ha habido una oposición cerrada que cuenta, además, con los recursos institucionales, de poder y económico para tratar de impedir cualquier cambio.” (Garretón, 2007, Pág. 80)

Los partidos que integraron la Concertación de Partidos por la Democracia fueron parte -con distintos niveles- del planteamiento que consideraba como necesario relativizar o amilanar cualquier huella que pudiera mantener activos los conflictos previos; ésta idea es el pilar desde el cual se erige el proceso de resignificación del pasado por parte de la oficialidad que se cristaliza en la idea que se manifiesta en numerosos documentos, por ejemplo el informe entregado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación sobre las responsabilidades compartidas igualitariamente por los protagonistas del conflicto.

“En la campaña electoral de 1989, la Concertación de Partidos por la Democracia proclamaba la “reconciliación” como premisa del futuro gobierno de su candidato Patricio Aylwin Azocar. Los partidos de derecha, igual que el general Pinochet, apelaban también a la “reconciliación” (Loveman, Lira, 2002, Pág. 14).

A pesar de lo anterior y como Garretón asevera, el pasado reciente reaparece en cada debate sobre el presente siendo el 11 de Septiembre de 1973 uno de los hitos fundantes de la memoria colectiva nacional “No hay ningún tema o problema actual y futuro de Chile, cuya resolución no esté marcada por el 11 de septiembre de 1973 como cristalización de un pasado y proyección de un futuro.” (Garretón, 2007, Pág. 80).

La construcción y posicionamiento de las memorias se traslada a un escenario de confrontación política, donde quienes detentan el poder político formal tienen a su haber una específica política de memoria que es reactivada o detenida a partir de distintos hitos; uno de los objetivos de esta investigación es develarla, entenderla y establecer sus 28 posibles vínculos con el proyecto estatal Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.”Toda sociedad posee una política de la memoria más o menos explícita, esto es, el marco del poder dentro del cual (o contra el cual) la sociedad elabora sus memorias y olvidos” (Guell, Lechner, 2006, Pág. 22)

Para realizar esta tarea es necesario remontarse a los últimos años de la década de los 80 y principios de los 90, es decir a los inicios de la transición democrática y establecer algunas de sus principales características. En primer lugar este proceso se inscribe dentro de las limitaciones impuestas por la constitución de 1980 que le había permitido al dictador hacer las modificaciones que fueran necesarias para mantenerse de manera indefinida en el poder. Cabe destacar aquí la ley de amnistía de 1978, que benefició a quienes durante el estado de sitio comprendido entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 10 de Marzo de 1978, estuviesen comprometidos en hechos que revistiesen características de delito (Loveman, Lira, 1999). Dicha ley se constituyó posteriormente como un impedimento fundamental para el quehacer de la justicia respecto de las violaciones a los derechos humanos. Otro rasgo de la transición democrática chilena es la presencia por largo tiempo de Pinochet en la arena política nacional, primero como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y luego como senador designado obstaculizando la mayoría de las iniciativas parlamentarias destinada a establecer la verdad de lo ocurrido durante el régimen por él conducido.

La permanencia de Pinochet como sujeto de opinión y decisión, su presencia constante en la esfera pública constituyó una fuente persistente de violencia simbólica y evidenció el carácter pactado que había tenido la transición democrática. (Moulian, 1997).

A comienzos de los noventa, la situación en torno a las violaciones de los derechos humanos era crítica, el silencio se hacía insostenible para gran parte de la sociedad civil, las decisiones políticas no debían hacerse esperar, ahora que la democracia había llegado la verdad y la justicia debían cumplir su papel.

“En 1992, a mediados del gobierno de Aylwin, una encuesta de FLACSO señala que la mayoría (61%) de los encuestados se pronuncia por conocer la verdad y castigar; un 18% prefiere conocer la verdad y amnistiar y un 29 13% se inclina por dar por superado el problema” (Guell, Lechner, 2006, Pág. 29)

En este contexto el proceso mediante el cual la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación reconoce, identifica y nombra a 2.279 personas asesinadas por el régimen (informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, 1991) así como posteriormente la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura reconoce la utilización de tortura en 28.000 casos. (Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, 2004), permite reconocer que el exterminio y la tortura fueron prácticas conocidas, comunes y válidas para el Estado.

2.4.2 Gobierno democrático y los primeros hitos

El gobierno de Aylwin estableció dos objetivos transversales: por un lado consolidar los principios y valores democráticos a partir de las nociones de consenso y reconciliación como la única forma de evitar que lo ocurrido se repitiese y conseguir una convivencia democrática plena; y por otro reconocer „en la medida de lo posible‟ dentro del marco legal circunscrito por la ley de amnistía de 1978, la existencia de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos víctimas del terrorismo de Estado. Esto quedó plasmado en la redacción y publicación del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación donde es posible encontrar una enumeración no exhaustiva de quienes fueron asesinados y ejecutados así como una breve descripción de las circunstancias en que sucedieron estos crímenes.

Como se ha mencionado en la problematización, este informe tuvo una importancia simbólica trascendente en la medida que esbozó un hito en el proceso de recomposición de las solidaridades y confianzas mínimas necesarias para establecer una convivencia democrática. Sin embargo al asumir Aylwin en nombre del Estado la responsabilidad por los crímenes de lesa humanidad, simultáneamente se genera una expiación de los responsables materiales e intelectuales de las violaciones a los derechos humanos perpetradas durante la dictadura militar. Por otra parte el contenido de este informe constituye principalmente una clasificación de las denominadas victimas que no deja espacio para entender y aprehender la historia como un proceso macro, en donde el tejido social en su totalidad resultó dañado, particularmente en las formas en que los 30 sujetos se relacionaban, imponiéndose una manera de relacionarse e interactuar socialmente basada en la desconfianza, el individualismo y en la idea dominante acerca de la existencia de un enemigo interno, que a lo largo de la historia ha tenido muchos nombres. A partir de dicho informe se inicia la reparación material a los familiares de quienes son reconocidos como víctimas por el documento, esta decisión se cristaliza en la ley 19.123.

Este proceso de esclarecimiento quedó medianamente truncado. Una de las hipótesis que explica esto es el asesinato del líder de la derecha nacional y senador Jaime Guzmán -a quien se reconoce como el ideólogo de la constitución de 1980- a manos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Es preciso hacer hincapié en lo complejo que resulta comparar el asesinato de un líder político a manos de un grupo minoritario de la izquierda nacional con la liquidación masiva realizada por el Estado; sin embargo éste suceso llevó a dicha situación generando un retroceso en las políticas de Derechos Humanos y en las formas de trabajar la memoria que hasta el momento se venían desarrollando. (Lechner, 2006)

En adelante el tema que adquiere relevancia exclusiva es el valor y el cuidado de la emergente democracia, los crímenes de lesa humanidad perpetrados buscan ser explicados y enmarcados en un Estado de excepción; esto dificulta la noción de la historia entendida como una totalidad en permanente relación.

La detención de Pinochet en Londres significó tal explosión de memorias en conflicto que se generó la iniciativa conocida como Mesa de Diálogo desarrollada a partir de Agosto de 1999; este espacio pretendía sentar las bases de un consenso necesario para la añorada reconciliación, esta iniciativa congregó en un espacio común a abogados/as de larga trayectoria en derechos humanos tanto a nivel nacional como internacional, representantes de las Fuerzas Armadas, de los distintos credos religiosos, historiadores y periodistas. Es relevante destacar que no se observa en este momento la participación de instancias de la sociedad civil. Este encuentro posibilitó la entrega de información acerca del paradero de algunos/as detenidos/as desaparecidos/as por parte de las Fuerzas Armadas sin embargo las declaraciones se sucedieron bajo el alero del secreto profesional, sobreponiendo la Verdad y mermando la justicia. El documento que sintetiza esta experiencia invoca a la responsabilidad compartida de los chilenos en 31 lo ocurrido, dada la incapacidad de frenar la escalada de violencia. Dentro de las responsabilidades mayores se menciona a las Fuerzas Armadas y a organizaciones de izquierda que apelaron a la lucha armada como método político.16

16 Documentos de la mesa de diálogo (1999)

La mesa de diálogo estuvo cargada de simbolismos y gestos que apuntaron a la reconciliación nacional sin embargo su creación fue cuestionada por las agrupaciones de familiares de ejecutados/as y detenidos/as desaparecidos/as. Para ellos la utilización del secreto profesional representaba la continuación institucional de la impunidad.

A partir de este antecedente, Garretón cuestiona a la concertación, básicamente por su incapacidad de desarraigar enclaves autoritarios como la ley de amnistía o la constitución de 1980. Erradicarlos significaría garantizar institucionalmente que no se repitan los crímenes. En su opinión se ha avanzado en términos de reparación simbólica más no en el ámbito institucional:

“Quedan pendientes, así, tres grandes cuestiones en materia de Derechos Humanos, las que deben verse como un horizonte que, aunque no pueda materializarse, sirve como criterio y guía para plantearse permanentemente las tareas que la memoria ética de la sociedad, la justicia, y la convivencia democrática exigen. La primera es la verdad completa, con la información y paradero de los detenidos desaparecidos. La segunda es la justicia, reparación y castigo de todos los crímenes y violaciones cometidos… La tercera cuestión, precisamente, y vinculada a la reconciliación, es el reconocimiento de parte de un sector de la sociedad de los crímenes cometidos”. (Garretón, 1995, Pág. 23)

La información que entregaron las Fuerzas Armadas, bajo las condiciones antes explicadas significó que estas asumieran que existía información escubierta y que esta no había querido ser revelada por las posibles consecuencias penales que esta acción podía acarrear. Así, en síntesis la Mesa de Diálogo les dio la posibilidad de sanear sus culpas, confesándose pero sin tener consecuencias legales.

31 lo ocurrido, dada la incapacidad de frenar la escalada de violencia. Dentro de las responsabilidades mayores se menciona a las Fuerzas Armadas y a organizaciones de izquierda que apelaron a la lucha armada como método político.16

16 Documentos de la mesa de diálogo (1999)

La mesa de diálogo estuvo cargada de simbolismos y gestos que apuntaron a la reconciliación nacional sin embargo su creación fue cuestionada por las agrupaciones de familiares de ejecutados/as y detenidos/as desaparecidos/as. Para ellos la utilización del secreto profesional representaba la continuación institucional de la impunidad.

A partir de este antecedente, Garretón cuestiona a la concertación, básicamente por su incapacidad de desarraigar enclaves autoritarios como la ley de amnistía o la constitución de 1980. Erradicarlos significaría garantizar institucionalmente que no se repitan los crímenes. En su opinión se ha avanzado en términos de reparación simbólica más no en el ámbito institucional:

“Quedan pendientes, así, tres grandes cuestiones en materia de Derechos Humanos, las que deben verse como un horizonte que, aunque no pueda materializarse, sirve como criterio y guía para plantearse permanentemente las tareas que la memoria ética de la sociedad, la justicia, y la convivencia democrática exigen. La primera es la verdad completa, con la información y paradero de los detenidos desaparecidos. La segunda es la justicia, reparación y castigo de todos los crímenes y violaciones cometidos… La tercera cuestión, precisamente, y vinculada a la reconciliación, es el reconocimiento de parte de un sector de la sociedad de los crímenes cometidos”. (Garretón, 1995, Pág. 23)

La información que entregaron las Fuerzas Armadas, bajo las condiciones antes explicadas significó que estas asumieran que existía información encubierta y que esta no había querido ser revelada por las posibles consecuencias penales que esta acción podía acarrear. Así, en síntesis la Mesa de Diálogo les dio la posibilidad de sanear sus culpas, confesándose pero sin tener consecuencias legales. (pág.31 de 176)

DISPONIBLE A TEXTO COMPLETO

Texto completo en: www.cybertesis.uchile.cl/tesis/uchile/2011/cs-lagos_t/pdfAmont/cs-lagos_t.pdf

 

Mujeres Exiliadas: con Chile en la Memoria. 2001

  • Mujeres Exiliadas: con Chile en la Memoria

Resumen

A partir de septiembre de 1973 y a causa del golpe de estado que derrocó al gobierno de Allende y a la persecución política desatada por los militares, miles de hombres y mujeres chilenos debieron salir del país. Algunos lo hicieron como asilados, otros fueron expulsados del país, otros fueron condenados a la pena de extrañamiento y muchos salieron por su cuenta a los países limítrofes para desde allí ubicar un país que los acogiera. Comenzaban así a vivir el exilio.

Mujeres Exiliadas
CON CHILE EN LA MEMORIA 
1

Loreto Rebolledo

A partir de septiembre de 1973 y a causa del golpe de estado que derrocó al gobierno de Allende y a la persecución política desatada por los militares, miles de hombres y mujeres chilenos debieron salir del país. Algunos lo hicieron como asilados, otros fueron expulsados del país, otros fueron condenados a la pena de extrañamiento y muchos salieron por su cuenta a los países limítrofes para desde allí ubicar un país que los acogiera. Comenzaban así a vivir el exilio. 2

Es posible distinguir distintos contingentes de exiliados, el primer contingente es el de los asilados políticos, este se sitúa entre 1973-74, un segundo contingente se sitúa entre 1975-79 y corresponde a los presos políticos expulsados y a los que cambiaron su condena de prisión por extrañamiento, estas cifras son las más confiables, ya que existen los salvoconductos, los decretos de expulsión y de extrañamiento. Simultáneamente a lo largo de estos años hay un flujo masivo y constante de exiliados políticos que salieron por su propia cuenta entre los años 73 y 76 y que se sostiene aunque de manera decreciente hasta 1980 3, estos se ubican en un primer momento en Argentina y Perú esperando ubicar desde allí un lugar donde establecerse, con ayuda o sin de los organismos internacionales preocupados de los refugiados por lo cual se hace difícil cuantificar su magnitud. Entre 1980 y 1990 las salidas de exiliados son episódicas y marchan de acuerdo a los vaivenes de la represión a la resistencia en Chile.

La cifra de exiliados políticos es difícil de establecer ya que existen grandes diferencias entre las cifras oficiales y las de los organismos de derechos humanos. La información oficial da cuenta de alrededor de 20 mil personas incluidos los familiares 4 . Por su parte ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) registró en Argentina por lo menos a 9.000 refugiados políticos chilenos y a otros 2.900 en Perú 5 . Según la Liga Chilena de los Derechos del Hombre fueron 400.000 los chilenos y chilenas que debieron abandonar el país por razones políticas (Bolzman, 1993) cifra que duplica la entregada por otros organismos.

De acuerdo a las cifras manejadas en 1990 por la Oficina Nacional de Retorno (ONR) , Servicio Universitario Mundial y Comité Intergubernamental para los Migraciones ,CIM, (Vaccaro, 1990) los exiliados políticos representaban alrededor de 200 mil personas dispersas entre los cinco continentes y en una diversidad amplia de países. Esta cifra es cercana a la que da la Vicaría de la Solidaridad que calcula que alrededor de 260 .000 personas habían sido obligadas a vivir fuera del país por razones políticas.

El exilio chileno se caracteriza por su masividad, su dispersión geográfica 6 y su pluriclasismo, ya que afectó tanto a ministros de Estado, altos funcionarios del gobierno de la Unidad Popular, dirigentes sindicales, obreros, estudiantes ,campesinos y profesionales que salieron acompañados de sus grupos familiares.

Más allá de las discrepancias de las cifras, la magnitud del exilio chileno es importante , al igual que sus efectos en las vidas de múltiples familias y personas .No obstante el exilio es un tema “menor” en el contexto de las violaciones a los derechos humanos ocurridos en Chile, razón por la cual ha tendido a ser invisibilizado . 7

Sin embargo, la experiencia y la memoria del exilio permanece dispersa en los recuerdos de múltiples chilenos y chilenas sin lograr revertirse a una memoria colectiva. A la negación del exilio en el discurso social como una experiencia límite de miles de hombres y mujeres chilenos hay que agregar la carencia de espacios colectivos en que esa experiencia pueda ser reflexionada por quienes la vivieron. Esto es más fuerte aún en el caso de las mujeres, dado su aislamiento y su menor participación en organizaciones políticas 8

Las memorias del exilio

El exilio chileno no fue uno solo, hubo múltiples exilios y sus experiencias, aún teniendo aspectos compartidos, se fragmentan en múltiples diversidades de acuerdo a los países de acogida, la clase social de origen, el género, la edad e incluso, la pertenencia partidaria y las formas de salida del país. Por lo tanto existen múltiples memorias del exilio , tantas como los diversos grupos sociales que vivieron esta experiencia. El lugar social que ocupan las personas es determinante en la estructura de la memoria , ello debido a las esferas sociales en que se desenvuelven.

Sin embargo, esto no impide la existencia de una memoria colectiva , las memorias múltiples y diversas (memorias sueltas al decir de Stern) pueden cristalizar en una memoria emblemática . Stern sostiene que ” la memoria emblemática no es una sola memoria , una ” cosa” concreta y sustantiva, de un solo contenido. Más bien es una especie de marco, una forma de organizar las memorias concretas y sus sentidos” (Stern, 2001:14).

Milos (2001) coincide en que en la memoria colectiva es posible identificar “dos grandes polos en torno a los cuales se ordenan las distintas concepciones o definiciones de la memoria . Se trata del polo de la realidad social cultural y el polo de lo cultural simbólico. Dos polos que atraen simultáneamente al concepto, que lo tensan, pero …que no tienen por qué llegar a desgajarlo. Lo dotan , más bien, de una doble significación, de una equivalencia” (Milos, 2001:58).
Entendemos que la memoria es la capacidad de conservar determinadas informaciones donde entran en juego capacidades de orden psíquico que permiten a los seres humanos actualizar impresiones o informaciones pasadas (Le Goff 1991), es también mecanismo de registro y retención, depósito de informaciones, conocimiento y experiencias (Bezerra de Meneses 1992).

Conceptualizar la memoria obliga, por lo tanto, a referirse tanto al recuerdo como al olvido. La resignificación de la memoria se realiza a través de una selección donde se privilegian algunos aspectos por sobre otros. En este sentido la memoria es un acto de representación selectiva del pasado, un pasado que nunca es sólo de un individuo porque los individuos están insertos en contextos familiares, sociales y nacionales, por lo tanto la memoria es colectiva (Rousso 1996). Toda memoria individual está dentro de un marco social y la memoria colectiva se vale de las memorias individuales

En esta ponencia analizaremos esta doble dimensión de las memorias del exilio, la memoria emblemática sobre el exilio, compartida por hombres y mujeres de diversas edades y clases sociales que residieron en los cincos continentes, y las memorias sueltas, pero que tienden a tener fuertes puntos de convergencia, de mujeres profesionales y universitarias chilenas que vivieron el exilio.

Nos acercamos al tema de mujer y exilio a través de una estrategia metodológica que alguinos autores denominan microhistoria . La microhistoria entrecruza la historia y la antropología , que más que partir de una serie de observaciones e intentar imponer teoría a modo de ley, arranca de un conjunto de signos significativos y procura encajarlos en una estructura inteligible, permitiendo registrar por escrito una serie de sucesos o hechos significativos, que, en caso contrario, resultarían evanescentes, pero que son suceptibles de interpretación al insertarse en un contexto, es decir en el flujo del discurso social.” (Levi,1993: 126). Se trata de develar las vidas y los acontecimientos de los individuos, entendiendo que los hechos mínimos y los casos individuales pueden servir para revelar fenómenos más generales. Por medio de la realización de entrevistas en profundidad que buscaban indagar en los recuerdos personales, entendiendo a éstos como una evidencia oral específica basada en la experiencias vivida que suele ser traspasada a las nuevas generaciones solo como anécdotas privadas de una familia” ( Prins, 1993:.152) buscamos rescatar las memorias sueltas del exilio desde la perspectiva de un grupo especifico de mujeres.

Los individuos que recuerdan, resignifican el pasado y transmiten a otras personas los nuevos o viejos significados. En este proceso están involucrados tanto hombres como mujeres, niños, jóvenes y adultos. Sin embargo, el exilio ha tendido a ser conceptualizado básicamente como una experiencia masculina, debido a que la mayoría de las personas con prohibición de ingreso eran hombres y los altos dirigentes políticos del gobierno anterior cuando regresaron impusieron un discurso hegemónicamente masculino que se difundió a través de los medios de comunicación, desdibujando las experiencias de mujeres y niños.

Como un modo de escapar a la manipulación de la memoria recurrimos… “a los recuerdos familiares….a los recuerdos personales…, a todo aquel vasto complejo de conocimientos no oficiales, no institucionalizados, que no se han cristalizado todavía en tradiciones formales… que representan de algún modo la conciencia colectiva de grupos enteros (familias, aldeas) o de individuos (recuerdos y experiencias personales), contraponiéndose a un conocimiento privado y monopolizado por grupos precisos en defensa de intereses constituídos”. (Triulzi 1977: 477 citado en Le Goff 1991:183).

La combinación de fuentes orales y escritas permite reconstituir una memoria colectiva del exilio, una memoria emblemática que de una u otra manera da un marco para organizar las memorias sueltas. Por otra parte, a partir de una polifonía de voces y recuerdos de mujeres profesionales , más allá de las particularidades de las experiencias vividas por la diversidad de situaciones que caracterizaron al exilio chileno, intentamos encontrar lugares de habla comunes, que pueden erigirse en discursos sociales capaces de solidificarse y objetivarse mas allá de su propia subjetividad.

Este desafío por su amplitud no se puede asumir aquí, sin embargo es posible indagar en algunos de los nudos que convocan la memoria del exilio , es decir recuperar lo simbólico- los lugares de memoria- al tiempo que se rescata la memoria ” hablada” por las mujeres, desde el lugar social que ellas ocupan en tanto actoras.

La memoria emblemática del exilio y las memorias femeninas

Hay dos imágenes muy fuertes que convocan la memoria de todos los exiliados y que es posible rastrearlas en la producción testimonial escrita y oral y que aparece condensada en la poesía. Una de estas imágenes es la del desarraigo, el vivir al mismo tiempo entre dos espacios : allá y acá
( en Chile y el país de exilio), la otra es la del tiempo suspendido (el exilio como entre paréntesis). Estas imágenes se inscriben dentro de la segunda memoria emblemática de la que habla Stern (221), la memoria como una ruptura lacerante , ” Es una memoria emblemática… que simboliza una ruptura de vida no resuelta y tremendamente profunda. Casi transforma a las personas en una especie de doble-persona. Por un lado está la persona cotidiana, que ordena su vida, recordando los trámites, haciendo el trabajo, saludando a la gente y hablando las conversaciones normales y superficiales de la vida ordinaria.Pero también hay un interior donde existe la persona profunda, el ser humano cuyo punto de partida es la memoria viva y lacerante de la herida insoportable, un dolor que quita sentido de la vida ” normal” cotidiana y sus apariencias tan superficiales.” (Stern, 2001:16)

El desarraigo, el sentirse viviendo en el ” país de nadie” al decir del escritor Luis Sepúlveda acentúa la sensación de ajenidad, de no pertenecer al lugar donde se vive y de pertenecer a otro donde no se puede vivir. Esto hace que el exilio se recuerde como un vaivén entre estar allá y acá. Vivir en el país de exilio , pero un vivir a medias porque se piensa y se sueña con estar en Chile.

“En mi ventana de aquí y en mi ventana de allá
cuánta malquerencia, cuánta disputa de paisajes” escribe Efrain Barquero ( Arteche, 1984)

“En Holanda yo viví como en dos mundos, en la casa el mundo y la cultura chilena, hablábamos español, y fuera de la casa el mundo holandés”, cuenta una chilena.
.
Otro lugar de memoria del exilio, compartido por hombres y mujeres, es que el tiempo del exilio fue un tiempo transitorio, un tiempo vivido entre paréntesis a la espera del regreso, un tiempo en el que se vivió ” con la maleta lista para volver” / 9. Se recuerda el exilio como una especie de no-tiempo, vivido con la casi certeza de que la vida real estaba esperando en otra parte.

El exilio rompe la linealidad temporal y espacial, en la memoria colectiva se representa como un tiempo suspendido en que se vivió en un lugar ajeno a la espera de volver.
,
“El exilio siendo tan triste, no fue tan malo. Pero cuando tu piensas que vas a volver luego…, son 16 años de tu vida que te han robado, porque tu viviste una vida ajena, una vida prestada. Tuviste que vivir una vida que no era tu vida” , recuerda Carmen , que vivió su exilio en Colombia (Rodríguez 1990: ).

” Los exiliados nos conservamos en el tiempo como los muertos bajo la arena del desierto ” escribe Mili Rodríguez (1990), exiliada en Ecuador, dando cuenta de esta sensación del exilio como una ruptura del tiempo.

La falta de un referente de lo que implicaba el exilio en la memoria colectiva nacional indudablemente contribuyó a que éste fuera vivido con ” la maleta lista” para regresar, sin considerar que ese regreso, en la medida que dependía de otros, podía demorar muchos años y que el tiempo transcurrido entre la salida y el retorno era un tiempo real y había que vivirlo como tal.

Es una imagen recurrente en la memoria colectiva de los exiliados la de haber vivido constante y simultáneamente entre dos mundos y entre dos tiempos. Haber vivido escindidos entre el acá y el allá, el presente y el pasado. Desdoblándose entre vivir en el país de exilio y habitar en sueños en Chile. Sin embargo, más allá que la memoria colectiva haya construido un imaginario del exilio donde el caos parece haberse instalado en el cotidiano, el tiempo transcurrido en el exilio y los lugares en que los exiliado vivieron fueron reales y hubo necesidad de dar respuesta a situaciones concretas de subsistencia material y afectivas,aaprender los idiomas ajenos, encontrar trabajo, retomar los estudios organizar, aunque fuera de modo precario ,un espacio donde vivir, enviar los hijos al colegio, enamorarse, casarse, separarse , establecer nuevas amistades, y por supuesto, colaborar con las labores de resistencia y apoyo a Chile.

Los diferentes modos de afrontar la resolución de la vida cotidiana, los diversos países de acogida, los distintos orígenes sociales, étnicos y de género de los exiliados dieron lugar a una variedad de experiencias y por tanto a una multiplicidad de recuerdos, de memorias sueltas . No obstante , pese a la fragmentación es posible solidificar algunos discursos. Desde el habla de los sujetos en el acto de recordar es posible establecer ciertos puntos de encuentro, ciertos nudos comunes que convocan los recuerdos.

Así, desde el habla de las mujeres es posible establecer su lugar social y el peso – mayor o menor- que jugaron los mandatos culturales de género en su vivencia y memoria del exilio. Entre mujeres de clase media, universitarias o profesionales es recurrente la idea que fueron ellas, antes que sus congéneres masculinos, las primeras en asumir que el tiempo del exilio podía ser largo, y por tanto había que asumirlo y enfrentarlo.

” El estaba deprimido y pensando que en realidad esto iba a ser para corto tiempo, pero yo sentí que eso iba a ser para largo y había que prepararse, había que saber el idioma, había que revalidar título, había que trabajar ” recuerda una profesional que vivó en Dinamarca y estuvo entre los primeros chilenos en hacer gestiones para revalidar su título y poder ejercer allá.
.
El sentido práctico femenino, su necesidad de ponerle anclas a la vida y amoblar el cotidiano de sus familias derivado de su responsabilidad en la reproducción, las hace ubicarse más rápidamente en el país de exilio.

Otro nudo que convoca la memoria de mujeres estudiantes universitarias y profesionales
es que el exilio fue un espacio y un tiempo en el cual tuvieron mayores oportunidades de ser ellas mismas, de tomar decisiones sobre qué hacer y cómo organizar sus vidas. Esto gracias a los logros obtenidos por las feministas en los países del primer mundo y en el caso de aquellas que se quedaron en latinoamerica y otros países del tercer mundo por las ventajas que representaba el no contar con el control social de la familia.

El exilio, para las mujeres de clase media, especialmente para aquellas con formación superior, representa una posibilidad de autonomía y de avanzar en un proceso de individuación

“Yo salí con mi familia al exilio, los problemas políticos los tenía mi marido y yo lo acompañé, pero a la vuelta de un par de años nos separamos y yo decidí quedarme. No quería perder lo que me había costado construir, tenía un trabajo que me gustaba, había armado una casa, tenía amigos y mis hijos estaban en un buen colegio, Para qué volver a Chile cuando las cosas estaban mal política y económicamente? ” recuerda una mujer que vivió en Europa.

En sus recuerdos privilegia los aspectos positivos de su experiencia de exilio: el poder tomar decisiones por si misma de manera autónoma, valorar lo que ella misma construyó: casa, amistades, un mundo para sus hijos, y minimiza, “olvida”, el precio que pagó por ello, el desarraigo y la ruptura matrimonial.

“Los exiliados vivimos a veces experiencias límites, rupturas que nos permitieron distanciarnos de lo que se nos aparecía como natural y aprender a ser más reflexivos. Gracias a las rupturas y a esa vivencia ambigua que se mueve entre el amor al terruño de origen y a la sociedad mexicana, debimos trabajar subjetivamente sobre nosotros y sobre los otros para adaptarnos y reelaborar nuestras identidades. También estuvimos y estamos obligados a pensar en lo queríamos ser y hacer. Curiosamente cuando el sistema de hábitos y patrones propios se rompe, los seres humanos reconocemos las limitaciones y la necesidad de generar otros sentidos y nuevas pautas de comportamiento, que implican la reflexión e indican procesos de individualización y por ende de crecimiento. Los exilios han sido diversos, pero probablemente significaron para muchos de nosotros pasar a los umbrales de la modernidad, superando la concepción de la vida como costumbre.” : La reflexión anterior es de una socióloga chilena que hizo la opción de quedarse en su país de acogida .
(Tarrés, s.f.)

A modo de conclusiones:

lo que existe es la memoria de un extrañamiento de la cultura propia, en el segundo son las Hemos revisado dos tipos de memoria del exilio , una en que convergen los recuerdos de hombres y mujeres y que se enmarca dentro de una memoria emblemática que da cuenta de rupturas lacerantes. Los nudos que la convocan son el desarraigo , la ajenidad , vivenciada como el no pertenecer; y el tiempo suspendido , que se lo evoca como un no ser y no estar, como vivir la vida de otro en un tiempo prestado . Esto da cuenta de lo negativo de la experiencia del exilio.

Hay otras memorias sueltas, ancladas en un grupo específico de mujeres profesionales de clase media, que si bien no cristaliza en un discurso unívoco tienen cierta solidez y convergen en algunos aspectos. A diferencia de la memoria emblemática, dan cuenta del exilio desde una perspectiva positiva, relevando lo que se ganó en tanto mujeres : avanzar en un proceso de individuación, con mayor capacidad reflexiva, con más posibilidades de ser ellas mismas; y, la autonomía como posibilidad de ser, hacer y decidir .En otras palabras ,crecer como personas..

Es de destacar que pese a su apariencia contradictoria, estos dos memorias no se desencuentran, mas bien son complementarias y están hablando de dos dimensiones del sujeto, ambas relacionadas con la cultura. En el primer caso lo que existe es la memoria de un extrañamiento de la cultura propia, en el segundo son las ganancias que se obtiene cuando la cultura propia es transformada por la cultura del país al que se llega, o por un proceso de crecimiento personal, cuyo costo, tiende a ser silenciado.

Bibliografía

AGGER, Inge, La pieza azul.Testimonio femnino del exilio, Santiago, editorial Cuarto Propia, 1993

ARTECHE, Miguel, et.al, compiladores, Poesía chilena contemporánea, Editorial Andrés Bello, Santiago, 1984

BECERRA DE MENESES, Ulpiano, ” A historia, cativa da memoria?. Para un mapeamento da memoria no campo das ciencias sociais” en Revista de Instituto de Estudios Brtasileños, , Brasil, 1992

BOLZMAN, Claudio (1993a) “Exilio, familia y juventud”. En : Montupil, Fernando (director) (1993) Exilio, derechos humanos y democracia. El exilio chileno en Europa. (1993). Bajo el Patrocinio de la Coordinación Europea de Comités Pro-Retorno. Santiago: s.e, p.45-51

COLE, Ellen, et. al, editoras, Refugian women and their mental health.Shattered societies, shttered lives, New York, The Haworth Press, 1982

PRINS, Gwin “Historia Oral”. en: Peter Burke (ed.) Formas de hacer historia, Madrid: Alianza Editorial, 1993

LE GOFF, Jacques (1991) [1977] El orden de la memoria. El tiempo como imaginario. Barcelona: Ediciones Paidos

LEVI, Giovanni, “Sobre microhistoria”, en Peter Burke8Editor)Formas de hacer historia, Alianza Universitaria, Madrid, 1993

MILOS, Pedro, ” Memoria colectiva: entre la vivencia histórica y la significación, en M. Garcés et. al, compiladores, Memoria para un nuevo siglo. Chile, miradas a la segunda mitad del siglo XX, LOM Ediciones, Chile,2001

PEREDA, Claudio, “El destino de un millón de patiperros,Chilenos en el extranjero”, Diario La Tercera, Reportajes, 25 de julio, 1999

RODRIGUEZ, Mili (1990) Ya nunca me verás como ve vieras. Doce testiminios vivos de exilio. Santiago: Ornotorrinco.

ROUSSO, Henry “A memória nâo é mais o que era”. En: Marieta Ferreira & Janíana Amado (org.) Usos y abusos da historia oral. Río de Janiero: Editora Fundaçao Getulio Vargas. 1996
.
STERN, Steve, “De la memoria suelta a la memoria emblemática: hacia el recordar y el olvidar como proceso histórico (Chile, 1973-1998) en M. Garcés et. al, compiladores, Memoria para un nuevo siglo. Chile, miradas a la segunda mitad del siglo XX, LOM Ediciones, Chile,2001

SOLIDARIDAD, ” Emigración, dramático fenómeno chileno, Revista de la Vicaría de la Solidaridad,N” 13 , enero, 1977

VACCARO, Victor, “El reencuentro es posible, Seminario Exilio.-retorno de académicos/ intelectuales”, organizado por ONR, SUM, UAHC, diciembre, 1990

Notas

1 Proyecto DID Nº SO12-99/2 “El exilio y el retorno en la experiencia de hombres y mujeres chilenos: del recuerdo individual a la memoria colectiva”.
volver

2 El exilio, según los diccionarios es sinónimo de expatriación por razones políticas, deportación, relegación, salida, destierro . Según la RAE exilio viene del latín exillium y da cuenta tanto de la separación de una persona del lugar donde vive, del efecto de estar exiliado, así como del lugar en que vive el exiliado .En francés es sinónimo de “banissement”, cuyo significado refiere al acto de borrar, sacar a un ser humano de su mundo habitual.
volver

3 Es necesario aclarar que la cifra de exiliados políticos es decreciente, pero no la cifra total de chilenos que salen del país por otras razones, básicamente económicas. El exilio económico experimenta un incremento notable a partir de 1981 debido a la crisis, lo que lleva a INCAMI y otros organismos a calcular que un millón de chilenos, alrededor del 10% de la población vivía fuera del país ya fuera por razones económicas o políticas. En 1999 la información manejada por los consulados de Chile en el exterior daba cuenta de alrededor de 900.00 chilenos viviendo fuera del país y la cancillería estimaba que la cifra real podía alcanzar el millón 1000 mil. (Pereda, 1999),
volver

4 Según información oficial, el gobierno chileno otorgó desde septiembre de 1973 hasta 1976, once mil salvoconductos.
” De ellos, unos 7.500 fueron dados a personas que estaban asiladas en embajadas (Solidaridad, 1977:11). A ellos se agregan 600 detenidos por Estado de Sitio que fueron expulsados del país o liberados con la condición de abandonarlo y más de 800 condenados por tribunales militares que obtuvieron el extrañamiento a través del decreto Supremo 504 a los que se suman 54 personas condenadas por estos tribunales a la pena de extrañamiento
volver

5 La Comisión Ecuménica Argentina de Fugitivos entrega una información más precisa, en febrero de 1976 plantea ” la cifra global de chilenos que huyeron de su país y buscaron refugio en Argentina se eleva a 150.000 ” y que en ese momento continuaban llegando mensualmente un mínimo de 400 fugitivos chilenos
volver

6 Esta dispersión se puede dimensionar con la existencia de suscriptores en 60 países de la revista Chile-América que circulaba entre los exiliados chilenos
volver

7 El exilio fue un tema importante que se puso en la discusión política en la época de dictadura, la demanda por levantar las restricciones al regreso de los exiliados fue constantemente planteada por abogados ligados al tema de derechos humanos, las Iglesias y la Vicaría de la Solidaridad. Sin embargo una vez que todos los exiliados pudieron volver al país tendió a olvidarse como una de las violaciones a los derechos humanos .
volver

8 En general no es muy abundante la investigación que de cuenta de los procesos de exilio-retorno desde la perspectiva de las mujeres, sin embargo es posible encontrar algunas indagaciones que hacen referencia a situaciones específicas que las involucran de manera particular. Así, la situación de violencia que vivieron mujeres exiliadas en Dinamarca, entre otras, chilenas y uruguayas ha sido analizada por Agger (1993) quien ha contextualizado esta violencia que se inscribe en los cuerpos femeninos relacionándola con un marco más amplio de violencia social que permite que esto ocurra. Por otra parte, se ha reflexionado sobre cómo las habilidades
volver

9 Lo que la maleta representa simbólicamente es reforzado por el aeropuerto como lugar de memoria del exilio y el retorno. Los entrevistados (as) y los exiliados que escriben sobre esa experiencia suelen iniciar su relato situándose en el aeropuerto.
volver

Acerca de Subsecretaria FF AA: “los hijos no eran responsables de los pecados de los padres,…”esta niña no sabe las atrocidades que cometió su padre,

Víctimas de torturas y marinos exonerados piden aclarar antecedentes de la designada subsecretaria para las FF.AA. Carolina Echeverría

carolina-echeverria-moya-582x330

Víctimas de torturas y ex marinos exonerados durante la dictadura militar por dar a conocer la posibilidad de un Golpe de Estado piden se aclaren los oscuros antecedentes de la reciente designada Subsecretaria de las FF.AA, Carolina Echeverría (PPD). Antes la misma Carolina Echeverría habría sido investigada a través de un sumario administrativo por graves conflictos de intereses con el proyecto Termoeléctrica Barrancones, que finalmente detuvo Sebastián Piñera, dada la alta movilización social en contra del proyecto.

Según la información entregada por víctimas de la represión durante la dictadura de Pinochet, la reciente designada Subsecretaria de FF.AA., Carolina Echeverría Moya (PPD) es hija del Coronel ® del Ejército, Víctor Echeverría Henríquez, quien durante la dictadura se desempeñó como capitán a cargo del “Regimiento Buin”, ubicado en la comuna de Recoleta y que fue utilizado como centro de detención y tortura luego del Golpe.

Aunque Víctor Echeverría nunca ha sido procesado por violaciones a los derechos humanos, (fue citado a declarar por el juez Mario Carroza), existen diversos testigos que acreditan su colaboración y participación en sesiones de interrogatorios, torturas y otros vejámenes criminales.

Entre ellos está la conocida escritora Mónica Echeverría, quien no tiene nexos familiares con el general ni su hija y quien fuera detenida y trasladada al mismo regimiento. La investigadora se refirió a la figura del hombre que estaba a cargo de este centro de tortura.

“El capitán Echeverría fuera de detenerme y de llevarme al Regimiento Buin, detuvo a mucha gente e hizo toda clase de cosas horribles dentro de su regimiento. Ahora yo creo francamente que esta niña no sabe las atrocidades que cometió su padre, su padre fue un torturador que dirigía las torturas, fue un violador y un asesino”, señaló.

El teniente del Regimiento Buin, Carlos Pérez Tobar,  afirmó que a Víctor Echeverría había sido enviado en calidad de funcionario de Inteligencia del ejército al regimiento ya que éste operó como neutralizador del llamado tanquetazo, previo al golpe de estado. El ex uniformado indicó que presentó una denuncia por tortura y el homicidio de un conscripto, el soldado Mario Gho Alarcón, a quien, asegura, le dispararon públicamente en el edificio de la Comandancia de la instalación.

La escritora Mónica Echeverría aseguró que la relación de parentesco es real  y sostuvo que no juzgan a la subsecretaria designada recientemente por Bachelet por actos cometidos por su padre, pero sí surge la duda entre las víctimas de violaciones a los derechos humanos si se conocía este antecedente al proponer su carta en una secretaría como la de Fuerzas Armadas.

En este sentido se pronunció el vocero de la Nueva Mayoría, Osvaldo Andrade: “Esta no fue una propuesta hecha como conglomerado, cada partido, conversó, propuso, habría que preguntarle a quien la propuso. Yo francamente no tengo idea. Yo entiendo además, que esto salió en la prensa tiempo atrás, así que pareciera ser de público conocimiento, pero si me preguntan si es que la información se manejó o no en el comando presidencial, no lo sé, porque yo no soy parte del comando”.

La designada Subsecretaria Carolina Echeverría es militante del Partido por la Democracia (PPD). Fuentes al interior de la colectividad señalan que desconocían el antecedente. Así lo indicó el diputado PPD Patricio Hales, integrante de la Comisión de Defensa, quien dio fe de la futura autoridad al desempeñarse como subsecretaria de marina en el anterior gobierno de Michelle Bachelet.

Patricio Hales, parlamentario del PPD indicó que “yo no había escuchado nunca de este antecedente, solo sé que ella fue una subsecretaria que cumplió con la Presidenta Michelle Bachelet en forma muy rigurosa, es una persona muy seria en su trabajo, yo la conozco desde hace más de 15 años. Los antecedentes que siempre he tenido de ella han sido de un trabajo muy impecable en su cumplimiento, no había escuchado una cosa como esta”.

El parlamentario PPD añadió que no conoce la denuncia, pero que no puede juzgar a nadie en función de la biografías de sus padres, ya que éstas no determinan los valores y principios. Con esto coincidió el abogado Roberto Celedón, quien fue detenido junto a su esposa y trasladado también al Regimiento Buin. El profesional reiteró la necesidad de aclarar a la opinión pública si esto se conocía al momento de la designación.

El abogado Roberto Celedón manifestó que “los hijos no eran responsables de los pecados de los padres, sin perjuicio de que en un puesto tan delicado, como es este que dice relación con las Fuerzas Armadas, yo creía que era un tema que la Presidenta Bachelet tenía que conocerlo. Si ha habido plena transparencia de ella en informar esta situación o al futuro ministro de Defensa, la Presidenta en conocimiento de todos estos antecedentes la ratificó en el cargo. Yo hago conciencia de la Presidenta”.

El abogado agregó además que se subentiende que un personero de la Nueva Mayoría debe adherir al respeto irrestricto de los derechos humanos.

No obstante, la futura autoridad también ha sido denunciada por la Asociación de Marinos Exonerados quienes afirman que, al momento de tramitar la jubilación para sus uniformados sometidos a vejámenes,  la autoridad les pidió que retiraran la demanda que habían interpuesto contra sus torturadores. Esta señal de obstrucción a la justicia inquieta a algunas de las víctimas, para quienes la nueva autoridad se debe pronunciar sobre esta materia y asegurar el respeto a la vida y la dignidad en la formación de todos los miembros de la Armada.

El Sumario Administrativo e investigación por conflictos de interés

Además, hay otros datos graves. Carolina Echeverría, tendrá a su cargo, entre otras funciones, tramitar las concesiones marítimas. Según un reporte de Ciper Chile este asunto respecto a tramitar concesiones marinas en el primer gobierno de Michelle Bachelet, le valió un sumario administrativo.

Sin embargo, extrañamente, y dada la gravedad de los antecedentes y mails que respaldaban la investigación, también dada a conocer en su momento por La Tercera, no se le formularon cargos, el primer semestre del 2008, cuando aún era subsecretaria de marina, se investigaron las gestiones de la firma Suez Energy para obtener las concesiones marítimas para el proyecto Termoeléctricas Barrancones y en el rol que tuvo en ello la firma Osorio & Echeverría Consultores Asociados Ltda, sociedad que pertenecía a la subsecretaria y su esposo, Clobis Osorio Olave.

El hombre habría realizado una serie de consultas a su esposa entonces Subsecretaria de Marina sobre la solicitud de concesión de la termoeléctrica Barrancones, una de las cuales fue reenviada por email por la propia Carolina Echeverría. Además, los pagos de esta asesoría ($7.000.000) fueron depositados en una cuenta de la empresa en que la subsecretaria era socia, junto a su marido Clobis Osorio.

 Por, David Rubinstein

El Ciudadano

Foto: Radio Universidad de Chile

Relacionado

 

 

  • Lunes, 10 de febrero de 2014
  • Actualizado a las 21:46

10 de febrero de 2014

Acusación se suma a cuestionamientos de los “marinos constitucionalistas”

Víctimas de DD.HH. identifican a padre de futura subsecretaria de Fuerzas Armadas como torturador y violador

“Me parece increíble que Carolina, con un puesto tan importante de subsecretaria, no sepa, no haya intuido, no haya buscado qué es lo que era su padre, que era capitán en el Regimiento Buin y que es culpable de detenciones, de muertes, de tortura, de violaciones y hoy día está libre”, sostuvo Mónica Echeverría, quien junto a Mónica Bulnes se refirió al papel que jugó Víctor Echeverría durante la dictadura militar.

Un emplazamiento a la designada subsecretaria de las Fuerzas Armadas, Carolina Echeverría Moya (PPD), para que se pronuncie respecto a las acusaciones que pesan sobre su padre en relación con violaciones de los derechos humanos, realizaron Mercedes Bulnes y Mónica Echeverría, víctimas de la dictadura.

En el programa “Una Nueva Mañana”, de Radio Cooperativa, Mercedes Bulnes relató: “Él, Víctor Echeverría (Henríquez), era capitán en ese entonces, y llegó al domicilio de mi padre, donde yo estaba ese día, el 23 de octubre de 1973, a detenernos a mí y a mi marido y nos llevaron al Regimiento Buin. Yo soy casada con Roberto Celedón. Esa noche Roberto fue torturado (…) A mí me dejaron en libertad al día siguiente, pero fui detenida nuevamente una semana más tarde”.

Por su parte, Echeverría asegura que el uniformado torturó a su esposo y cometió abusos deshonestos hacia ella misma.

Leer artículo completo y 97 comentarios de lectores en

 

cuadernos de memoria

ejercicios de recuerdo personal para la memoria colectiva

È Vero!

Lo vi, lo escuché, me pasó.

Gritografias en Red

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

La Estaca

Revista

Antígona Feminista

Debatir y dialogar con la escena política chilena actual desde una perspectiva feminista

La memoria y el sol

LIJ - Ilustración

Cambio21

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

La Historia Derecha de Chile

La verdadera historia, como nunca te la han contado

..::Mundo Retorcido::..

Hay que apreciar la 'retorcidez' del mundo XD

Desahogo social

Escritos literarios y opiniones de cualquier índole para un desahogo social que me nazca de las entrañas.

Alejandro Huerta

blog de un nihilista

La Raza Cómica

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

Luna Paniagua

Escritura, lectura y corrección de textos

Diario y Radio U Chile

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

A %d blogueros les gusta esto: