Niños asesinados: 307 menores ejecutados por la Dictadura de Pinochet.

Niños asesinados: 307 menores ejecutados por la Dictadura de Pinochet.

Menores desaparecidos: “La dictadura no tuvo límites a la hora de los crímenes”

Juan San Cristóbal | Jueves 29 de agosto 2013 0:10 hrs.

carlos fariña

A propósito de los cuarenta años que se cumplen del Golpe de Estado, las voces que exigen verdad y justicia mantienen su deseo por ver en juicio a los responsables. En ello, una de las áreas menos abordadas en violaciones a los derechos humanos refiere a la desaparición de menores. Desde las organizaciones que han indagado el tema, destacan que las autoridades, en democracia, no han respondido a la investigación que requieren estos hechos.

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Michelle Peña Herreros fue estudiante de la Universidad de Santiago, militante socialista detenida en 1975 por efectivos de la DINA, quienes la buscaron durante todo su embarazo, lo que obligó distintos esfuerzos para cumplir sus controles médicos sin ser secuestrada. Una vez trasladada a Villa Grimaldi, se pierde todo rastro de ella, y del eventual nacimiento de su hijo.

La incertidumbre sobre el hijo de Michelle Peña se suma a otros ocho casos de mujeres embarazadas que fueron detenidas en dictadura. Más aún, el Informe Rettig certifica 307 casos de menores de 20 años ejecutados, niños de seis meses hasta la adolescencia, de los cuales se desprenden 75 casos de infantes detenidos desaparecidos. Por su parte, el Informe Valech sumó un anexo con 102 casos titulado “Menores de edad detenidos junto a sus padres o nacidos en prisión”.

Rodrigo Anfruns

Algunos casos han salido a la luz pública, como el menor Rodrigo Anfruns, cuyo cuerpo apareció a pocos metros del lugar de su desaparición en junio de 1979, bajo circunstancias que aún no son esclarecidas. O el caso de Carlos Fariña Oyarce, menor de 13 años detenido en la población La Pincoya, y su cuerpo encontrado en 2000, quemado y con múltiples heridas a bala.

Para Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, esta situación revela la actitud de los militares hacia civiles sin militancia política: “La dictadura no tuvo límites. Para los represores, la condición de mujer, anciano o niño, no tuvo importancia al momento de cometer crímenes. Es una herida de la que poco se ha hablado todavía”.

La dirigente recalca que son apenas 60 los uniformados involucrados en juicios por violaciones a los derechos humanos, pese a ser miles los casos de detenidos, ejecutados y desaparecidos por el régimen militar.

En esta línea, destaca que aún es necesario sumar investigaciones, ya que “falta justicia, investigación y procesamiento, encontrar a los culpables, y hacerlo ahora. En cinco años más ya no quedarán violadores a los DDHH con vida. O se hace ahora, y la justicia se dedica a investigar, o terminaremos con 60 condenados de un universo de más de tres mil víctimas”.

Gonzalo Taborga, presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, destaca que la violencia contra menores es un tema pendiente, en contraste a la dictadura en Argentina, con organizaciones dedicadas a buscar la verdad sobre menores detenidos, o nacidos de militantes en cautiverio.

Rodrigo Palma

“Ha tenido un desarrollo muy diferente a Argentina. Acá las organizaciones no han tenido de parte de las autoridades, el respaldo que hubiesen querido, y que ameritaba que recibieran. Terminado el gobierno militar, esta situación no tuvo relevancia, porque no se conocían casos, pese a existir las listas, las situaciones de menores que hasta el día de hoy no se han investigado y que están pendientes”.

En 2005 se constituyó una Agrupación de ex Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura, algunos años más tarde la AFDD abrió una línea telefónica para recibir antecedentes de menores, entre otras intenciones para sumar información.

Otro aspecto relacionado a la desaparición de menores, fue develado por el periodista Mauricio Weibel, de la agencia alemana DPA, quien, luego de tener acceso a más de 30 mil documentos reservados de la CNI, descubrió que existió un seguimiento en colegios, coordinado desde el ministerio de Educación, que espió a estudiantes, académicos y apoderados, durante los años de la dictadura.

“Chile: Las víctimas infantiles”
Ese es el nombre de un informe divulgado por Amnistía Internacional, a propósito de la detención de Augusto Pinochet en Londres. Un documento que reconoce 26 casos de niños muertos por militares durante la dictadura en Chile. La falta de documentación en menores sin cédula de identidad es un punto en contra a la hora de sumar indagatorias por su paradero. En este período se consideraba menor de 21 años para definir un menor de edad, incluyendo en este grupo a muchos jóvenes perseguidos por sus ideales políticos.

La historia de Carlos Fariña Oyarce explica la muerte de una de las víctimas más jóvenes de la dictadura, quien falleció a los 13 años, luego de ser abatido por dos tiros por la espalda, y luego su cuerpo quemado.

carlos farina.jpgCarlos fue derivado a un centro de menores, donde sufrió abusos sexuales, por lo que fue devuelto a su casa. Al ser visto por una vecina, ésta denunció su presencia a los militares, quienes lo arrestaron y no se supo de su paradero hasta el año 2000. Su madre murió en 1977, con la angustia de golpear puertas todos los días, sin recibir noticias del menor. Sus osamentas fueron encontradas en la avenida San Pablo. Vestía la misma ropa que al momento de su detención, permitiendo su rápida identificación. Según militares testigos, su ejecutor, el oficial Erasmo Enrique Sandoval Arancibia (ex funcionario del municipio de Providencia), no mostró compasión a los ruegos del niño, disparándole por la espalda y ordenando su incineración.

En Coquimbo, Jim Christie Bossy tenía 7 años cuando esperaba la navidad de 1973. La tarde del 24 de diciembre jugaba en la calle junto a Rodrigo Javier Palma Moraga, de 8 años. Ambos menores fueron ultimados por miembros del Ejército que custodiaban gasoductos en el sector de La Herradura. La madre de Jim, Maria Josefina Bossy Berruyer, incluso fue arrestada en el regimiento Arica, acusada del secuestro de su hijo y sometida a vejaciones por los militares. Cuatro años más tarde, los cuerpos de los menores aparecieron en el mismo lugar donde se les perdió huella, el mismo sector tantas veces rastreado y sin resultados. En 2002, el juez Juan Guzmán Tapia ordenó la exhumación de los cuerpos, certificando los impactos de bala que provocaron la muerte. Hoy, en la zona de su desaparición existe un memorial que los recuerda.

memorialOtros casos grafican la acusación por “uso indebido de la fuerza” en uniformados. El 18 de septiembre de 1973, oficiales del Ejército irrumpen en la Plaza Panamá, en Santiago, disparando a su alrededor. La menor Alicia Aguilar Carvajal, de sólo seis años, recibió un impacto de bala en el tórax con salida de proyectil, quien falleció en el acto víctima del actuar de militares que no han sido identificados.

Un caso similar es el de Samuel Castro, de 13 años, estudiante que falleció el 24 de septiembre de ese mismo año, a pocas cuadras del Estadio Víctor Jara (ex Estadio Chile), quien fue herido a bala por un militar que custodiaba este recinto, convertido en centro de detención y tortura.

La muerte de Ángel Moya rememora un gesto conocido de los militares. Interceptado a las 16 horas mientras caminaba, en Santiago, el estudiante fue ordenado a correr, arrancar, hasta que fue alcanzado por impactos de bala propiciados por los militares, que lo mataron por la espalda.

Así también pasó con Elizabeth Leonidas Díaz, de 14 años. La joven estaba embarazada, y detenida junto a otras siete personas la madrugada del 14 de octubre de 1973. En el río Mapocho, a la altura del puente Bulnes, fueron bajados de vehículo policial, obligados a correr por la ribera, donde fueron ultimados. Esa noche fueron acribillados catorce jóvenes, ocho de ellos menores de 20 años.

Como se lee, menores de edad que no mueren consecuencia de la militancia política de sus padres, o por estar junto a ellos al momento de su detención. El simple derroche de violencia, el rostro más oscuro de la muerte, la condición humana a su nivel más bajo, a la hora de apuntar con un arma de fuego al alma de un ser humano, de un menor de edad. Y disparar.

Comisión de Verdad Chile y Menores afectados por Represión de Estado Dictadura Pinochet.

Comisión de Verdad Chile y Menores afectados por Represión de Estado Dictadura Pinochet.
DECLARACIÓN DE LA AGRUPACIÓN DE EX MENORES DE EDAD, VÍCTIMAS DE PRISIÓN POLÍTICA Y TORTURA

*A LA OPINIÓN PÚBLICA*La *Agrupación de Ex – Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura* viene a declarar que:

Como es de público conocimiento, nuestra organización presentó entre el 31 de enero y el 31 de marzo de este año 164 casos de menores de edad víctimas de prisión política y tortura ante la Comisión Valech para su reconsideración dentro de los plazos legalmente establecidos.

De estos casos presentados, el número de casos aprobados por la Comisión es de sólo 34 casos, y no de 70 como le ha señalado a la prensa la misma comisión Valech.

En un análisis preliminar, podemos afirmar que el perfil de los casos rechazados por la Comisión Valech *que se encuentran dentro de su mandato son:*

1. *Caso de menor en gestación:* ambos padres se encuentran reconocidos como presos políticos víctimas de prisión política y tortura por la Comisión Valech en su informe entregado en noviembre del 2004. La madre fue torturada con un mes de embarazo, con golpes y aplicación de corriente. Al nacer, esta persona presentó claras secuelas de la tortura que sufrió en el vientre materno, como una sordera que la acompaña de por vida. Denunciamos que se le presentaron todos los antecedentes del caso a la Comisión para que este caso fuera aprobado *COMO LO ORDENA SU MANDATO. *

2. *Caso de gestación producto de la violación de su madre, seguido de tortura durante la gestación y posterior nacimiento en prisión:* madre se encuentra reconocida como presa política víctima de prisión política y tortura por la Comisión Valech en su informe entregado en noviembre del 2004. La madre permaneció en un centro de tortura por espacio de un año y medio, donde fue violada, torturada estando embarazada y donde también dio a luz. Denunciamos que se le presentaron todos los antecedentes del caso a la Comisión para que este caso fuera aprobado *COMO LO ORDENA SU MANDATO. *

Ambos casos son un botón de muestra de lo que la *Agrupación de Ex – Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura *viene planteando desde diciembre del año pasado: *que la Comisión Valech careció de una línea de investigación clara que identificara y reconociera a quienes fuimos víctimas de prisión política y tortura siendo niños y niñas con criterios ecuánimes. Constatamos con estupor que en este período de reconsideración nuevamente la calificación quedó a criterio del funcionario que recibió el caso. *

Así mismo, denunciamos que la Comisión Valech rechazó un sinnúmero de casos que se encuentran dentro de su mandato, por razones que desconocemos ya que ni siquiera se dignó a entregarnos una respuesta. Entre esos casos rechazados, tenemos casos de:

3. Nacimiento en prisión
4. Secuestro y detención de menores en cárceles de menores, hogar de menores de Carabineros de Chile y comisarías.
5. Secuestro de menores en ratoneras, donde fueron brutalmente interrogados y maltratados.
6. Caso de arresto domiciliario por espacio de un mes. Casos rechazados por la Comisión Valech *que se encuentran fuera de su restringido mandato:*

1. Casos de tortura e interrogatorios a niños y niñas durante el allanamiento SELECTIVO de su domicilio.
2. Secuestro de menores y sometimiento a simulacros de fusilamiento de connotación pública en su época.
3. Adolescentes detenidos durante protestas, golpeados y torturados.

En segundo lugar, denunciamos que, a pesar de que nuestra organización le viene planteando a la Comisión Valech desde el mes de diciembre del año pasado, que ha marginado de su reconocimiento a personas que fueron víctimas de prisión política y tortura siendo niños y niñas debido a su propia falta de directrices claras hacia este grupo, *no ha existido la voluntad política necesaria por parte del ejecutivo para remediar esta importante omisión. *

En tercer lugar, sostenemos que frente al cierre y disolución de esta comisión no nos queda más que recurrir a la justicia para garantizar un mínimo de igualdad ante la ley, y denunciar esta marginación de la que hemos sido objeto ante organismos internacionales de Derechos Humanos.

Sin otro particular,

Se despide atentamente

*AGRUPACIÓN DE EX – MENORES DE EDAD
VÍCTIMAS DE PRISIÓN POLÍTICA Y TORTURA
*exmenores@gmail.com


Santiago, 21 de abril de 2005

Señor
Ricardo Lagos Escobar
Presidente de la República
Presente

Junto con saludarle, nuestra organización viene a señalar lo siguiente:

La Agrupación de Ex – Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura reconoce el valor ético que tuvo el Informe emitido por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura para la sociedad chilena, ya que estableció que la tortura constituyó una política de Estado destinada a someter y aterrorizar a la población durante la dictadura militar.

Sin embargo, hemos hecho pública nuestra preocupación por la ausencia de una línea de investigación en la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura que permitiera identificar y otorgar el debido reconocimiento a quienes fuimos víctimas de esta política de Estado siendo niños y niñas.

Sin lugar a dudas la publicación de un anexo con 102 personas en el Informe Valech titulado “Menores de edad detenidos junto a sus padres o nacidos en prisión”, constituyó un primer paso para visibilizar este tema en la sociedad chilena. No obstante, desde la publicación del informe ha quedado al descubierto que los niños y niñas torturados fuimos muchos más que 102. Pese a carecer de mayores recursos, nuestra agrupación localizó y presentó durante el período de reconsideración de la Comisión (diciembre 2004 – marzo 2005) 163 casos de niños, niñas y adolescentes torturados y prisioneros políticos que no se encuentran en el Informe Valech. Además, Fundaciones como el Programa de Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (P.I.D.E.E.) o la Vicaría de la Solidaridad, que cuentan con archivos que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por Naciones Unidas, contienen numerosos antecedentes sobre este tema.

Por esto reiteramos hoy nuestra petición de reabrir la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura para todas las víctimas de prisión política y tortura, y en lo que se refiere a los menores, modificar su mandato para que todos los que fuimos víctimas de esta política de Estado siendo niños y niñas, seamos reconocidos como tales. Además, se hace indispensable que la Comisión defina el concepto de tortura en niños y niñas de acuerdo a los estándares internacionales, y aborde este tema en su real dimensión.

En segundo lugar, queremos reiterar nuestro profundo desacuerdo con la distinción que hizo la Ley de Reparaciones nº19992 promulgada el 24 de diciembre de 2004, al hacer una diferencia entre las reparaciones entregadas a quienes tenían participación política o social al momento de su detención (listado de víctimas) y quienes, por ser niños y niñas, no la teníamos (anexo de menores de edad). Reconocemos que la Comisión hizo un gesto para enmendar esta situación, traspasando a una gran cantidad de personas que estaban en el anexo al listado de víctimas. Sin embargo, aún quedan 13 personas en el anexo que no tienen ese reconocimiento, y que por lo tanto, no tienen derecho a las mismas reparaciones que los demás. Según se nos ha informado, se trataría fundamentalmente de personas que estaban en gestación cuando sus madres fueron detenidas, y que por lo tanto, fueron víctimas de tortura intrauterina.

No es posible medir el grado de sufrimiento experimentado. No es posible establecer una escala que mida el impacto que la tortura puede tener en una persona. No se puede establecer si el sufrimiento de un niño afectado por su uso en calidad de rehén es mayor o menor al sufrimiento experimentado por otro niño debido a la tortura que sufrió cuando se encontraba en gestación.

Por esto solicitamos a usted que todas las personas que fueron víctimas de prisión y tortura tengan el pleno reconocimiento de su calidad de víctimas, y que por lo tanto, se beneficien de las mismas reparaciones que establece la ley.

En tercer lugar, la misma Ley de reparaciones nº19992 en su artículo nº15 cubrió con un manto de silencio de 50 años los antecedentes recopilados por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, no permitiendo si quiera su acceso a magistrados del Poder Judicial que investigan causas de Derechos Humanos. Los tratados internacionales establecen que la tortura de niños y niñas es un crimen de lesa humanidad imprescriptible que no puede quedar en la impunidad. La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó recientemente una resolución en la que afirma que “los Estados tienen la obligación de investigar y si hay pruebas suficientes, llevar ante la Justicia a los responsables y castigar a los culpables de esas violaciones”. Chile merece avanzar hacia el futuro por el camino de la verdad y la justicia, y por eso exigimos que este manto de impunidad se levante.

Por último, queremos reiterar nuestra solicitud de audiencia, hecha el 12 de enero del presente año, para abordar estos temas.

Sin otro particular,

Se despide atentamente,
Agrupación de Ex – Menores de Edad
Víctimas de Prisión Política y Tortura

exmenores@gmail.com


LLAMADO DE LOS EX PRESOS MENORES DE EDAD DE LA DICTADURA

Santiago, 21 de enero de 2005

Estimados amigos y amigas,

Junto con saludar la labor que ustedes realizan por la protección de los Derechos Humanos en Chile, queremos señalar lo siguiente:

Somos una organización de personas que siendo menores de edad fuimos víctimas de prisión y tortura en Chile durante la dictadura militar. Hoy es de público conocimiento que el Estado de Chile implementó durante esos años una política de Estado destinada a desarticular los movimientos sociales y políticos de la época, sometiendo a sus opositores a vejámenes y torturas ampliamente descritas en el Informe Valech.

Esta política de Estado no dejó fuera a los menores de edad, siendo hoy sorprendente a los ojos de la opinión pública que niños, niñas y adolescentes hayan permanecido secuestrados, interrogados y torturados durante días, e incluso semanas, en recintos como Villa Grimaldi, Cuartel Borgoño, Tres Álamos, y en algunos casos en sus propios hogares. Hoy nos enfrentamos a la constatación de que nuestro uso como niños y niñas, tanto en calidad de rehenes, como en prácticas de tortura física y psicológica hacia nuestros padres, e incluso hacia nosotros mismos, constituyó un hecho generalizado y fue una práctica frecuente de los organismos de represión en época de dictadura.

Si bien reconocemos el valor ético que ha tenido el Informe Valech para la sociedad chilena, en tanto estableció la existencia de una política de Estado que usó la tortura como método, consideramos que la experiencia de quienes fuimos menores de edad debe ser abordada con mayor profundidad. Por esto nos hemos agrupado por primera vez para reconstruir la memoria desde nuestra propia experiencia.

En este contexto, como organización nuestro primer objetivo es recopilar los testimonios de todas las personas que siendo menores de edad sufrieron prisión política y tortura, hayan calificado o no ante la Comisión Valech, y por lo tanto, incluyendo en esta categoría a quienes estaban en gestación cuando sus madres fueron detenidas aunque no hayan nacido en prisión. La recopilación de estos testimonios es vital para la reconstrucción de la memoria histórica de nuestro país, y es importante que podamos hacerlo desde nuestra propia experiencia.

Asimismo, hemos constatado que la gran mayoría de las personas que siendo menores fueron víctimas de tortura no se encuentra en el Informe Valech. Esto se debe fundamentalmente a que la situación de prisión y tortura fue una situación extremadamente difícil y dolorosa para las familias, y debido a esto mantuvieron esta situación en silencio. Sólo a partir de la publicación del informe, y del reconocimiento de la existencia de menores de edad propiamente tal afectados por prácticas de tortura física y psicológica, muchas familias abrieron este tema en su seno por primera vez, cuando la Comisión ya había cerrado las inscripciones. Por otra parte, algunos padres mencionaron esto sólo en sus propias declaraciones, ya que no se les dijo que sus hijos e hijas debían presentarse personalmente. Por esto hemos iniciado las gestiones necesarias para buscar alguna solución a estos casos.

Un segundo objetivo importante es la presentación de un juicio colectivo de personas que siendo menores de edad fueron víctimas de prisión política y tortura. Un pilar fundamental de la reparación es sin lugar a dudas la justicia, más aún si se trata de crímenes de lesa humanidad cometidos en perjuicio de menores. Les invitamos a formar parte de esta querella que queremos presentar colectivamente en marzo. A la fecha hemos ubicado a cuarenta personas dispuestas a formar parte de esta iniciativa legal; esperamos en marzo ser unas cien personas para colocar con fuerza este tema en el debate público.

Nuestro tercer objetivo tiene que ver con la Ley de reparaciones actualmente vigente. Esta ley no nos consideró como víctimas propiamente tal al dejarnos fuera de la mayoría de sus beneficios. Actualmente nos encontramos solicitándole al gobierno un reconocimiento formal de nuestra calidad de víctimas, y de beneficios concretos en materia de educación, salud y vivienda.

Nos dirigimos a ustedes con el convencimiento de que nos pueden ayudar en este camino. Les solicitamos a todos los organismos de Derechos Humanos, y las personas en general que nos ayuden a localizar a los hijos e hijas de militantes de todos los partidos políticos para que formen parte de esta iniciativa por la memoria y la justicia. Es para nosotros de suma importancia localizar a la mayor parte de quienes vivimos tortura y prisión siendo menores de edad, estén en Chile o en el extranjero. Sabemos que podemos contar con el apoyo y la comprensión de ustedes, en el entendimiento de que esta iniciativa apunta a que nos podamos hacer cargo hoy de una situación para la cual no teníamos herramientas en el pasado, y que éste constituye quizás el acto de reparación más importante que está a nuestro alcance.

Para mayor información pueden dirigirse a:

  • Ana Cortez Salas, 56-2-734-9682 o 09-771-4805
  • Vilma Blamey: 56-2-695-2580
  • Macarena Aguiló Marchi, 56-2-341-3150 o 09-998-3357
  • Correo de contacto: exmenores@gmail.comAgrupación de Ex- Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura


      


Si hay algo que pueda aporar sobre cualquier hecho importante ocurrido en la historia reciente, compártalo con nosotros enviándonos un e-mailpara que así podamos darlo a conocer. Si posee algún antecedente sobre cualquier compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártalo también con nosotros, eso contribuirá a que jamás los olvidemos.

Entre Tortura y Filantropía – Los niños pobres del “Presidente” Pinochet

DestacadoEntre Tortura y Filantropía – Los niños pobres del “Presidente” Pinochet

Latinodada

http://latinodada.blogspot.de/2015/05/el-nino-limitado.html

El “niño limitado”

27 marzo 2015

Markus Thulin.

Entre Tortura y Filantropía – Los niños pobres del “Presidente” Pinochet

Este artículo se puede leer también en Alemán:
http://zentrodada.blogspot.de/2015/05/el-nino-limitado.html

Chile después del 11 de septiembre de 1973 fue una dictadura. A través de una política represiva y elecciones manipuladas una junta militar, presidida por el General Augusto Pinochet (1915-2006) gobernó el país. Una parte de la sociedad representada por grupos y organizaciones afiliadas al “régimen militar” (como muchos de ellos nombran la dictadura hasta hoy) apoyó al nuevo estado.

Con el presidente Salvador Allende (1908-1973) murió el 11 de septiembre también la buena voluntad de muchos Chilenos de trabajar democráticamente en un proceso progresivo de su país. La dictadura llevó a Chile a ser un país de privatización incondicional. La larga época de intentos de socialización entre mapuches (indígenas) y mestizos, los ciudadanos y la gente pobre en los suburbios (las poblaciones) llegó a un final sin retorno por 16 años.

 
celebración del Día del niño – 1978 – Región Metropolitana

Cinco años después del golpe – en diciembre de 1978 – un gran programa de recaudación para los niños lisiados tuvo su inauguración en la televisión – la “Teletón” moderado por Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld –  “Don Francisco”:

https://youtu.be/SNkODjDg73w

La Teletón recaudó fondos para el “niño limitado” – niños condiscapacidades físicas como parálisis, amputaciones o deformaciones. A través de un gran evento cada año se presentaba un nuevo himno para los niños que necesitaban ayuda, como en 1980 la canción “De pie la esperanza”:

https://youtu.be/RFNfwUrQe_o
Foto: www.coanil.cl/

En 1974 se fundó la organización Coanil (Fundación de Ayuda Al Niño Limitado) creando residencias y escuelas a lo largo de todo el país, con el objetivo de mejorar la situación social y económica en que se encontraban las personas con discapacidad intelectual (niños limitados), especialmente en los sectores de extrema pobreza del país.

En diciembre de 1978 cuando la Teletón fue transmitida por primera vez a las casas de los Chilenos (los que poseían un televisor), parecía que todo Chile y todos los Chilenos aplaudieron al gran intento por mejorar la situación catastrófica de sus más pequeños compatriotas. Una de las donaciones más grandes en 1978 la hizo general Pinochet.

A pesar de un progreso económico que Chile vivió hasta los principios de los años 1980, hubo constantemente un cierto porcentaje de Chilenos que quedó atrás  – la gente más pobre y sus niños. El “Señor Presidente” hizo todo lo posible para que estos “niños pobres” no se convirtieran en “niños resistentes” a su régimen.

Durante el régimen de la Junta Militar hubo 107 casos de violencia contra niños que afectaron a menores de 18 años. Hubo 34 ejecutados, 20 detenidos desaparecidos, 12 muertes a consecuencias de situaciones de violencia política, 24 por abuso de poder y 17 a causa de violencia innecesaria. Respecto a las edades en su mayoría las víctimas eran adolescentes, el 54% tenía entre 16 y 17 años, y el 26% entre 14 y 15.

 
Desfile de fiestas patrias – 1976 – Región de Coquimbo

El gobierno quería evitar la resistencia de la juventud y una de sus acciones fue la renovación de los desfiles escolares como los actos oficiales de la juventud chilena en el día de la  “Llama de la Libertad”, la fiesta de la primavera y otros eventos de gran envergadura. Por mucho tiempo, incluso después de la dictadura, en los colegios no se enseñó la historia del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende.

“Carabineros de Chile” es la única institución policial uniformada (la otra es la policía de Investigaciones – PDI) del país. Por eso, sus funciones son múltiples: desde el control del tránsito, el cuidado de niños, vigilancia de fronteras, vigilancia y patrullaje de las ciudades y del campo, hasta la represión política. Referente a la dictadura se recuerda más esto último. Sin embargo la exaltación de carabineros (su patriotismo, nobleza, sacrificio, etc.) en las escuelas (sobre todo primarias) es tradicional, y ocurrió antes, durante y después de la dictadura.
Ejemplo de “Las brigadas escolares” actuales – documental de abril de 2010:

https://youtu.be/8pGbS2XsRiY

En 1997, nueve años después del “No” al “Presidente” Pinochet un informe de “Carabineros de Chile” señaló que había  2.450 de organizaciones juveniles de los Carabineros de Chile, con 60.722 integrantes.

De las actas del Ministerio de Salud de los años 1973 hasta 1978 resulta que había un mayor esfuerzo del gobierno para la ayuda al “niño pobre” con nuevos programas de salud y educación. Sin embargo no desapareció la pobreza, ni desaparecieron las víctimas inocentes de la dictadura que murieron, que fueron torturados o que perdieron a sus padres a través de las persecuciones hechas por la policía y el ejército militar.

 
“Protección al niño limitado” – estampilla 1977 [Foto: mercadolibre.com]

El 13 de agosto de 1999 fue descubierto el cuerpo de Carlos Patricio Farina Oyarce de 13 años secuestrado en octubre de 1973, una de las víctimas juveniles de la dictadura más conocidas en Chile. El tráiler del documental “mi hermano y yo” sobre la investigación en su caso se puede ver aquí:

http://www.cinechile.cl/pelicula-691
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Las fotos para este artículo/Post se puede encontrar aquí:http://www.memoriasdelsigloxx.cl/

La base de literatura para este artículo/Post fue: “Historia de la Infancia en el Chile republicano 1810-2010” de Jorge Rojas Flores. El libro completo se puede leer aquí: 
http://web.integra.cl/doctos_cedoc/archivos/documentos/historia_infancia_chile_republicano_academico%5B1%5D.pdf

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http://latinodada.blogspot.de/2014/10/la-ninez-en-la-dictadura-el-caso.html

La Resta de Alia Trabucco Zeran, hija de la Memoria

La generación sustraída

La chilena Alia Trabucco relata la omnipresencia de la dictadura de Pinochet en ‘La Resta’

VERÓNICA FIGUEROA Madrid 17 MAR 2015

Dictadura Pinochet Augusto Pinochet Escritores Chile Novela Narrativa Dictadura militar Sudamérica Latinoamérica Gente Literatura Libros Dictadura América Cultura Política Sociedad

Alia Trabucco, fotografiada en Madrid en febrero. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Alia Trabucco es ella y su circunstancia. Cuando nació, en 1983, su Chile natal era gobernado por el militar Augusto Pinochet, y siguió bajo su mando hasta que ella llegó a la adolescencia. Hoy, a sus 31 años, ese episodio en la historia de su país ha desbordado la influencia que tuvo en su vida para empapar también la de su obra. Su primera novela, La resta (Demipage), narra la historia de tres amigos en Santiago marcados por el pasado de sus padres durante la época de la transición. Algo que ella misma ha experimentado.

La historia narra los años de adolescencia de una chica que vive en una casa donde la política es protagonista. Y aunque su padre es el cineasta Sergio Trabucco, fundador de la productora responsable de la campaña presidencial y parlamentaria que marcaron la vuelta a la democracia en el 89, ella asegura que su libro no es autobiográfico. “Yo tenía desde muy chica ciertas inquietudes políticas, pero no es eso lo que determinó el tema de la novela. La dictadura atraviesa a todo el país”, explica y agrega que su interés radica en que no es posible entender a su país sin hablar de esos años: “Chile es el que es por todas las reformas neoliberales que se hicieron durante la dictadura. Toda esa violencia que estaba presente, sigue estando presente”.

El libro, que le valió el año pasado el premio de la CNCA de Chile a la mejor novela inédita, en realidad se centra en el futuro de esa chica. En su reencuentro con dos amigos de la infancia y las consecuencias que tiene el pasado de sus padres en su vida. “El título, por ejemplo, dice muchas cosas. La resta como la operación aritmética de un personaje que está un poco obsesionado por que algo calce en su vida. Y también en un sentido más metafórico, como personajes que se quieren restar, o que se están restando de una historia. O que han sido restados”.

Hace cinco años que ella partió de Santiago, primero para ir a Estados Unidos y luego con destino a Inglaterra, donde vive actualmente. Pero sigue sin despegarse de su tierra. Admite que todavía lee los periódicos chilenos y que está constantemente en contacto con todo lo que pasa allí. “En todos los lugares en los que he estado me voy dando cuenta de la profundidad del neoberalismo de allá”. Además, esta abogada convertida en escritora dice que se ha vuelto más crítica con la distancia y asegura que, aunque escriba sobre cuestiones universales, su inspiración siempre estará allí: “Es increíble como Chile da esa proyección de país que crece, pero es el que tiene los niveles de desigualdad más altos de Latinoamérica”.

Ella ve esa imagen como una “gran mentira” que debería cambiar. Por eso mira con esperanza a Grecia, e incluso a España. “En mi país no hay una crisis económica como aquí”, elabora en una cafetería de Madrid, “pero sí hay una crisis de la clase política. Llegó el punto del ‘que se vayan todos’, que es muy complicado”. Discute sobre lo que podría pasar en el futuro, lo que le gusta y lo que no, con pasión, y esos ideales la caracterizan.

Casi tanto como redactar en español. “No me interesa escribir en inglés, aunque podría, porque siento mucho placer escribiendo y siento que perdería un poco de eso”, dice. Es como una especie de honor al país (y al idioma) en el que se ha forjado su estilo, su personalidad. “Esta novela es fruto de una tradición literaria, es muy chilena”, recalca. Si, igual que quien la escribe.

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Aniversario del FPMR: A la dictadura no se la derrotó solo con un lápiz

Su rol en el fin de la dictadura ha sido silenciado por la historia oficial, tal como el de miles que enfrentaron con piedras a los militares en las poblaciones. Sin esos sujetos sociales, se ha construido una versión funcional a la política cupular que ha gobernado el país durante los últimos 25 años.

PATRICIO LÓPEZ·
CHILE, HISTORIA

FPMR

“Con un lápiz y un papel derrotamos a Pinochet”. Esta afirmación de Ricardo Lagos resume la forma en que la transición construyó la versión histórica sobre cómo se combatió a la dictadura. Al hacerlo, se ha desvinculado al evento puntual del plebiscito de 1988 del proceso de luchas de los 15 años anteriores y, más funcional aún, ha contribuido a que un grupo de dirigentes –los del plebiscito- gobernaran sin la participación activa de los millones de chilenos que los pusieron ahí.

Si se tiene en cuenta que la reflexión histórica siempre tiene como propósito ayudarnos a comprender el presente y el futuro, es preciso decir, respecto a ese periodo, que la salida de Pinochet de La Moneda fue obra de acciones multitudinarias y diversas, complementarias aun cuando discreparan sobre el país de después, realizadas en su enorme mayoría por personas que no pensaban en cuotas de poder para sí, sino en la conquista de la libertad y en la construcción de una nueva sociedad.

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Entre ellos, los luchadores populares que el 14 de diciembre de 1983 iniciaron acciones contra el régimen bajo el nombre Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Esta organización, formada por jóvenes comunistas y que tenía como objetivo apurar la caída de la dictadura, se había fraguado desde bastante tiempo atrás con la Política de Rebelión Popular de Masas del PC, pero al presentarse públicamente en ese año de enormes movilizaciones sociales pretendía sumar golpes, en lo militar, a los que las protestas ya habían dado a la tiranía.

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Su hipótesis era que Pinochet nunca entregaría el poder por su propia voluntad. A juzgar por la ya acreditada tentativa de autogolpe de la noche del 5 de octubre de 1988, el diagnóstico era correcto.

El año pasado, el presidente de la Democracia Cristiana, senador Ignacio Walker, afirmó respecto a ese periodo que “esa política militar y paramilitar que fue proclamada oficialmente por el PC no hizo más que servir de pretexto a la dictadura de Pinochet para ejecutar mayores acciones represivas”. La evidencia dice lo contrario: los años donde las violaciones a los derechos humanos alcanzaron su punto más alto fueron, precisamente, aquellos donde no hubo ningún atisbo de resistencia. Por lo tanto la aparición del Frente fue una consecuencia, no un antecedente, de la represión desatada. Menos aún cabe aceptar la deleznable justificación que dio la dictadura para el asesinato de chilenos inocentes, como represalia a las acciones del Frente.

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Pero hay otras cosas que tampoco se dicen. Por ejemplo, que el diálogo político abierto por la dictadura al nombrar a Sergio Onofre Jarpa ministro del Interior en 1983, y que tuvo a la Democracia Cristiana como principal contraparte, jamás se hubiera producido sin el multitudinario ánimo de desobediencia civil en el país. En aquellas jornadas había en los hechos una complicidad entre las acciones del Frente y las protestas poblacionales, puesto que los apagones protegían más de la represión a los manifestantes. Tampoco se hace suficiente mención a que el atentado a Pinochet –diferencias políticas aparte- derrumbó en los hechos la idea de la invulnerabilidad del régimen, y por lo tanto despejó las condiciones para una salida política a través del plebiscito, aun cuando esa acción terminó por romper la relación entre el Frente y el Partido Comunista.

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En el análisis de los posibles escenarios posteriores a la dictadura, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez planteaba que si ésta no era derrotada en el ámbito de la política y en el ámbito de la fuerza, la negociación con sus autoridades perpetuaría el modelo de sociedad injusto construido por el régimen. El paso del tiempo permite reconocer que ésa tampoco fue una idea peregrina.

Por cierto, no es posible proponerse una sola mirada histórica que abarque lo que fue el Frente en los ‘80, puesto que, además de sus quiebres políticos y la caída de muchos de sus militantes, hasta el día de hoy persisten entre quienes lo integraron diferentes apreciaciones. Pero sí debe decirse que sin su acción de resistencia, tal como la de millones de jóvenes y pobladores, Pinochet se hubiera perpetuado en el gobierno.

En ese sentido, la transición tiene una deuda con ellos. El periodista Juan Cristóbal Peña nos recordaba, a propósito de su libro “Los Fusileros” sobre el atentado a Pinochet, que todos los militantes pagaron un alto costo por su compromiso. Ninguno de ellos logró una sólida posición personal, económica o social en el Chile de la post-dictadura. Al revés, fueron considerados un lastre por las nuevas autoridades y hasta el día de hoy viven en una suerte de nebulosa social.

Imagen que encabeza el libro "Los Fusileros"

Este nuevo aniversario del Frente Patriótico Manuel Rodríguez nos da una nueva oportunidad de mirar con honestidad nuestro pasado, lo cual pasa, en primer lugar, por reconocer que el lápiz y el papel fueron un paso más de un proceso de lucha diversa, donde los combatientes también hicieron un aporte. Y, en un plano más general, aprender de la historia que solo la movilización social produce transformaciones, mientras que la política cupular tiende a perpetuar el statu quo.

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Patricio LópezVía Radio UChile

Declaracion. LOS MÉDICOS, PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS, ASISTENTES SOCIALES Y PERSONAL DE SALUD ANTE LA CONVOCATORIA DE LA MESA DEL DIÁLOGO. 10septiembre 1999

Tlahui-Politic. No. 8, II/1999

Médicos emiten declaración ante la Mesa del Diálogo
CODEPU Valdivia: La armada posee antecedentes sobre los desaparecidos

Información enviada a Mario Rojas, Director de Tlahui. Chile, a 10 de Septiembre, 1999. Chl – Profesionales médicos emiten una declaración pública ante la Mesa del Diálogo.

LOS MÉDICOS, PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS, ASISTENTES SOCIALES Y PERSONAL DE SALUD ANTE LA CONVOCATORIA DE LA MESA DEL DIÁLOGO.

Ante la creación de la denominada Mesa de Diálogo, y conocida sus finalidades y objetivos, los médicos, psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales y personal de salud en general que, desde pocos días después del golpe de Estado en Chile, hemos atendido profesionalmente a numerosas personas, familias y niños afectados por la violencia política en Chile, nos sentimos en la obligación ética y moral de hacer pública la siguiente Declaración:

Hemos conocido muy de cerca en toda su magnitud los graves y profundos trastornos provocados tanto, en la esfera física y mental como a nivel de las relaciones familiares y afectivas en cientos de chilenos y chilenas que pasaron por la experiencia de la prisión, la tortura, el desaparecimiento y ejecución de uno o más de sus familiares. Igualmente, hemos atendido a miles de exiliados, exonerados y retornados al país, todos los cuales en diversos grados, han presentado importantes trastornos individuales y grupales, destacando las rupturas familiares.

Respetando el secreto profesional y fieles a la confianza depositada en nosotros por aquellos que fueron y son nuestros pacientes, queremos dar testimonio aquí de la profundidad de sus duelos y sufrimientos, de las enfermedades orgánicas y psicosomáticas, de los trastornos familiares, y en fin, de las severas repercusiones a nivel físico, psicológico y social, determinadas directamente por los hechos represivos de que fueron víctimas.

Pese a que la Comisión de Verdad y Reconciliación (más tarde Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación) dejó al margen innumerables casos de violaciones a los Derechos Humanos, en particular los miles de sobrevivientes de la tortura, reconocemos el mérito de dichas Comisiones al certificar que en Chile se cometieron graves, masivas y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos, causados por agentes del Estado, -cuyos nombres fueron omitidos- entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.

Hoy vemos, con dolor y sorpresa, que la Mesa de Diálogo se ha constituido con la finalidad fundamental de saber donde se encuentran los restos de los detenidos desaparecidos, pero sin manifestar ninguna voluntad de esclarecer los hechos criminales y hacer pública la identidad de sus autores. Esto ha provocado impotencia, desestabilización, confusión e incluso dolor en las Agrupaciones de Familiares quienes sin embargo, han reaccionado con claridad y valentía, reafirmando sus históricas demandas.

No apreciamos ningún avance en la que debiera ser la tarea central en materia de Derechos humanos: establecer la verdad de lo ocurrido entre 1973-1990. Ya las Comisiones de investigación que sobre las violaciones de los Derechos Humanos impulsó el propio Estado con posterioridad a 1990 no hicieron públicos los nombres de los responsables, pese a que los familiares de las víctimas y los organismos de derechos humanos les hicieran entrega de dicha información. Como queda dicho, somos testigos directos del trauma humano causado por los agentes del Estado, al que se ha sumado la impunidad. Ella, como lo hemos demostrado a través de documentos avalados científicamente constituye una nueva agresión a la Salud Mental de todo el país.

Finalmente queremos enfatizar el hecho de que en Chile se cometieron Crímenes de Lesa Humanidad y al decir crimen estamos obligados a identificar los dos aspectos fundamentales que lo define: quién fue el agredido y quién fue el agresor. Es esta última figura la que nos preocupa, porque en ella se concretiza la etiología de estos trastornos. Los relatos de nuestros pacientes informan de conductas del agresor desprovista de toda ética y que van desde el abuso de poder hasta el ensañamiento y la bestialidad, lo que nos obliga a prevenir en el futuro este tipo de comportamiento humano. Es por tanto una obligación, para nosotros, para los agentes del Estado que fueron responsables y para todo el país, conocer la integridad de la Verdad y la transparencia absoluta de la Justicia.
Santiago, septiembre 9 de 1999.

FIRMANTES:

Paz Rojas Baeza Médico Neuropsiquiatra – Ramiro Olivares Médico – María Inés Muñoz Briceño Psicóloga – Katia Reszczynski Padilla Psquiatra – María Soledad Espinoza Cuevas Asistente Social – Sergio Pesutic Pérez Médico – Patricia Barceló Amado Psiquiatra – Rosella Baronti Barella Psicóloga – Alfredo Estrada Larraín Médico Terapeuta Familiar – Emilia Beniscelli Troncoso Asistente Social – Natalia Alfaro Miyaki Psicóloga – Eduardo Pérez Arza Psiquiatra – Max Santelices Kinesiólogo – Vivianne Freraut Contreras Psicóloga – Laura Moya Díaz Psiquiatra – Sergio Pescio Suau Médico – Yolanda Muñoz Psiquiatra – Carlos Madariaga Psiquiatra – Margarita Mondaca Terapeuta Ocupacional – Mónica Díaz Terapeuta Ocupacional – Alejandro Guajardo Terapeuta Ocupacional – José Miguel Guzmán Asistente Social – Laura Millas Kinesióloga – Beatriz Brinckmann Educadora en Salud y Derechos Humanos – Simona Ruy-Pérez Educadora en Salud y Derechos Humanos – Luis Schlack Poblete Médico Neurólogo – Pedro Rodríguez Meneses Médico Traumatólogo – Patricia Herreros Mediavilla Enfermera – Elena Galvez Médico – Liliana Fajardo Dentista – Abelina Cisternas Médico – Ema Acuña Médico Ginecóloga – Miguel Vergara Médico Pediatra – Álvaro Reyes Bazán Médico Traumatólogo – Mónica Gómez Ramírez Médico General – Raúl Erazo Corona Médico Pediatra – Vilma Armengol Neirotti Médico Terapeuta Familiar – Ana María Labarca Oyanedel Edmundo Camus Mario Psicóloga – io Médico Traumatólogo – Ramón Rojas B. Médico Traumatólogo – Patricio Bustos Streeter Médico – Fanny Pollarolo Médico Psiquiatra – Diputada Cristina Arancibia Caballero Tecnólogo Médico – Eliana Ortiz Letelier Asistente Social – María Angélica Fuenzalida Tobar Asistente Social – Joel Espina Sandoval Psicólogo – Marión Cortés Asistente Social – Viviana Heller Gutiérrez Asistente Social – Mirtha Ossandón Vuskovic Dentista – Rosa Lizama Leiva Asistente Social – Claudio de la Fuente Pizarro – Psicólog-Terapeuta Familiar y de Parejas – Edgardo Condeza Vaccaro Médico – Patricio Cid Palacios Médico – Ana Vega Pais Médico – Max Roppert Contreras Médico-Psiquiatra – Ivania Blanco Gómez Médico-Psiquiatra – Karla Pellegrini Friedman Médico – Francisco Rivas Larraín Médico Neuropsiquiatra – Luz María Gómez Droguett Médico – Laura Bahamóndez Moya Psiquiatra – Mario Villanueva O. Médico – Carlos Zúñiga Soto Psiquiatra – Manuel Zúñiga Gajardo Médico-Epidemiólogo – Marta Rojas Esquivel Enfermera – Patricia Morgado Alcayaga Enfermera Matrona – David Villena P. Médico – Jaime Sepúlveda S. Médico – Estefanie Fleddermann Psicóloga – Lilian San Román Figueredo Psiquiatra – Juan Manuel Gálvez Villarreal Psicólogo – José Manuel Cárdenas Castro Psicólogo – Marcela Estrada Vega Psicóloga – José Ancan Morales Asistente Social – Alicia Varela Hidalgo Licenciada Psicología – Nayaret Saud Costa Licenciada Psicología – Ricardo Ernst Montenegro Licenciada Psicología – Carmen Gloria Acuña Asistente Social – Norma Rojas Cuéllar Asistente Social – Irma Rojas Moreno Enfermera – Ada Álvarez Campos Asistente Social – Graciela Castañeda Sánchez Asistente Social – José Quiroga Fuentealba Médico – Eduardo Troncoso Psicólogo – María Teresa Aránguiz Asistente Social – Karin Berkhoff Médico.

CODEPU VALDIVIA AFIRMA QUE LA ARMADA POSEE ANTECEDENTES SOBRE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS.

La armada si posee antecedentes sobre detenidos desaparecidos ya que fue ejecutora directa a algunas acciones que terminaron con personas desaparecidas, como es el caso de Lago Ranco. Así que a diferencia de lo que dijo el Almirante Alex Waghorn, en la Mesa de Diálogo, lo inverosímil es que esta institución armada diga que no tiene mas información que la ya proporcionada por el Informe Rettig.

Ejemplo de ello es la desaparición de 4 personas en el Lago Ranco en la X región, desde una embarcación de la Gobernación Marítima de Valdivia, a cargo de miembros de la Armada. El 16 de octubre de 1973 fueron detenidos por personal de Carabineros, en sus domicilios en Lago Ranco, Cardenio Ancacura Manquián, Teófilo Gonzalez Calfulef, Manuel Hernández Inostroza y Arturo Vega Gonzales, todos militantes socialistas. Luego de estar detenidos en la Tenencia de Lago Ranco fueron subidos al Vapor “Laja” de la Armada de Chile, donde fueron ejecutados y desde ahí hechos desaparecer en el lago.

La Armada perfectamente puede entregar antecedentes sobre los miembros de esta institución u otras que participaron de este operativo, ya que habiéndose realizado la acción a borde de una embarcación difícilmente no pudieron saber quienes estuvieron presentes y los ejecutores y que paso con los cuerpos de estas cuatro personas. Con ello harían un valioso aporte a la verdad de una de los casos de desapariciones ocurridas la X región.

Incluso si el Almirante quiere analizar el contexto histórico en que se dieron las violaciones de derechos humanos, ello no le permitiría justificar acciones de este tipo. Porque deberíamos conocer la trayectoria de estos dirigentes, conocer los motivos que llevaron a su detención luego del Golpe de estado, porque no se les hizo un juicio si consideraron que pudieron haber delitos, quienes dieron las órdenes y quienes de la Armada actuaron en la desaparición de estas personas. Con estos antecedentes si la Armada quiere puede perdonar la acción de su personal, pero no puede pedirles lo mismo a los familiares de estas víctimas, cuando ni siquiera han hecho un gesto mínimo de apoyo al esclarecimiento de este caso.

Para la Armada, como a las otras ramas de las FFAA no les queda sino el paso de reconocer su participación institucional en las graves violaciones de derechos humanos, y que como el caso de Lago Ranco y otros miles no fue producto de soldados que “violaron las normas”, ya que, al contrario, ellos cumplieron con las normas que la propia institución les había dado para la represión política. Proteger la acción de los miembros de las FFAA en acciones criminales bajo la ley de amnistía no va a limpiar al imagen que ya las FFAA tienen ante la sociedad. Porque ya nadie les cree que no saben nada o no tienen ninguna información. El primer aporte a la verdad es justamente reconocer la gran responsabilidad institucional que si tienen en las violaciones cometidas durante la dictadura militar.

José Araya Cornejo.
Secretario Ejecutivo – Codepu
Valdivia, 9 de septiembre de 1999.

From: Editor Equipo Nizkor nizkor@teleline.es
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Destacado

Blanca Rengifo. Monja combatiente. “Ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”.

La monja mirista

The Clinic Online 07 Agosto, 2011¡
 
Fue monja y partidaria de la violencia popular. Fue superiora del Hogar de Cristo y miembro del Comité Central del MIR. Salvó gente y odió, hasta sus últimos días a Pinochet. Abogada y huelguista, fue capaz se las más arriesgadas acciones a los 60 años. Esta es Blanca Rengifo. Muchos todavía se preguntan quién realmente fue.
Por: Juan Andrés Guzmán y Montserrat Madariaga
Magdalena es alta, blanca y muy delgada, como una gringa desabrida. En su cuello brilla un crucifijo de plata donde se lee: “He aquí que vengo a hacer tu voluntad”. De su hombro cuelga un bolso café, tipo colegial. Adentro lleva una bomba.
J.C. camina a su lado y no deja de sorprenderse del aplomo de la mujer. La bomba es de ruido, es cierto; pero al menos dos miristas han muerto manipulando esos artefactos. Ella no parece consciente de eso. O está consciente y no le importa. Su rostro blanco y anguloso carece de expresión. Es una cara sin esperanza y sin miedo, como el de alguien que ha visto cadáveres flotando en el río y ha asumido que es su tarea sepultarlos. Sólo sus ojos son increíblemente vivos. En ellos se ve que está feliz.
-Nos ganaste, Magdalena- dice JC.
-¿Por qué?
-Porque yo no te habría dejado venir… pero aquí estamos.
Magdalena aprieta su bolso y sonríe. Son las 11 de la noche y la pareja está frente a la sucursal del Banco del Estado de José Joaquín Pérez con Mapocho. No pasa ni un auto, como debe ser. Tampoco hay personas, como estaba calculado. Por todo Santiago una decena de grupos espera la hora indicada para disparar al aire, levantar barricadas o, como en este caso, detonar una bomba.
Esa noche no va a caer Pinochet. Pero Magdalena y J.C. piensan que con muchas jornadas como esa y muchos haciendo lo que ellos, al final lograrán vencer.
 
 
Magdalena se acerca a la puerta de la sucursal, abre su bolso y deja un paquete. Luego, como si nada, sigue caminando. Están a dos cuadras del banco cuando escuchan la explosión. En un único gesto de nerviosismo Magdalena toma la mano de J.C. y la aprieta. Él hace parar un taxi.
J.C. -que prefiere identificarse por su nombre político- no logra recordar hoy la fecha exacta del atentado. Piensa que fue entre 1979 y 1981, cuando el MIR inició la “masificación de la lucha popular”. Lo que sí tiene claro es que, Magdalena, su compañera de esa noche, era en realidad Blanca Rengifo: “una mirista valiente y comprometida”, como dice él; “una “religiosa humilde y devota”, como la describen las monjas de la Congregación del Amor Misericordioso; “una curiosa señora de 60 años”, como habría pensado cualquiera que la hubiera visto caminar esa noche perdida, con su cruz al cuello y su bolsón colegial.
 
La palabra
Blanca fue todo eso y nada. Fundó el Codepu (con 100 mil pesos que le dio su hermano Alfonso); salvó decenas de personas ayudándolas asilarse; resistió allanamientos, aleonó a los pobladores de El Montijo y, entre 1970 y 1980, supo medir como pocos el espíritu de la calle, con sus ciclos de guerra y calma. Fue monja y trabajó con el padre Hurtado; fue superiora del Hogar de Cristo y miembro del Comité Central del MIR (curiosa marca); estuvo en huelgas de hambre, marchas y barricadas. Cuando murió y los datos de su vida altamente compartimentada se empezaron a cruzar, muchos tuvieron que preguntarse quién era realmente.
Un día Blanca Rengifo vio cadáveres flotando en el río. Nadie sabe cuántos, pero junto a la hermana Odile, religiosa de origen francés, pasó los meses siguientes al Golpe de 1973 sepultando muertos sin nombre.
Las mujeres recorrían de noche la rivera del Mapocho a la altura de El Montijo y cavaban hasta la madrugada. Nadie se atrevía a ayudarlas.
 
-Los milicos traían a los presos en camiones. Los soltaban, los hacían correr y les disparaban por la espalda. Los cuerpos quedaban ahí y los perros empezaban a despedazar -relata Blanca Cuevas, antigua vecina del sector. Agrega: “Las monjas cavaban fosas lo mejor que podían. Me acuerdo que una vez una persona le avisó a Blanca que se les había quedado una mano afuera. Era terrible… Años después cambiaron el curso del río y esos cuerpos desaparecieron. Cuando llegó la democracia y vinieron a buscarlos, no encontraron nada”.
 
Blanca vivía en El Montijo desde que los pobladores se tomaron esos terrenos en 1972. Quería ser una vecina más, “salir al mundo a vivir entre los pobres como Jesús”, según lo dictaban las normas de su congregación. Blanca se hizo miembro de la Junta de Abastecimiento y Precios (la famosa JAP de la Unidad Popular) y fue la encargada de que llegara la harina y hubiera pan. ¿Era ya mirista? Nadie lo sabe. En las noches atendía a los enfermos.
 
-Hacíamos largas caminatas colocando inyecciones. Ella era muy corta de vista y como no había alumbrado público, yo la acompañaba- recuerda Blanca Cuevas.
 
-A mí no me gustaba ir pero ella tenía una mirada penetrante y con sólo verle los ojos uno sabía que había que hacerlo-, dice.
 
Tras el Golpe, el poder de convencimiento de sus ojos miopes adquirió niveles de mito. El sacerdote José Aldunate, quien también vivió en El Montijo, lo recuerda perfectamente.
-Un día caminábamos cerca de dónde ella vivía, cuando sentí que alguien me tomaba por detrás. Yo pensé que alguien me estaba haciendo una broma y me di vuelta. Entonces vi a dos hombres con un cuchillo. Blanca los miró y gritó “¡Qué piensan hacer, hombres!”. Y ellos simplemente se fueron.
Blanca, dice Aldunate, tenía un rostro inexpresivo que no reflejaba ni miedo ni felicidad. “Ella diluyó toda su personalidad en su trabajo”, sostiene.
Una monja de la congregación de Blanca, que prefiere permanecer en el anonimato, recuerda que varias veces las religiosas intentaron que ella fuera la superiora. Pero Blanca se negó.
-Quería ser como Jesús, quien no tuvo más autoridad que su palabra.
 
La madre
Blanca venía de una familia de clase media alta, con fundo en Mulchén y casona en Bilbao. Eran cuatro hermanos y Sonia, la única sobreviviente, dice que los momentos más felices los pasaron en el sur. Blanca era una joven delgada y curiosa que cruzaba el campo al galope y que buscaba, disimuladamente, la compañía de Pedro Lacroix, un muchacho 10 años mayor.
-Pedro administraba la reserva forestal de Malleco y ella lo miraba fascinada- explica Sonia.
Un invierno el joven se disparó accidentalmente y murió.
-Blanca lloró, reclamó, pataleó, no lo podía creer. Decía “no es cierto, no es cierto”. Estaba todavía en el colegio y fue un golpe muy fuerte. Por primera vez pensó en lo de ser monja- dice Sonia. Y agrega: “Si Pedro no hubiera muerto, quizás cómo sería la historia. Ya de viejas, ella me reconoció que él había sido su gran amor platónico”.
Blanca, sin embargo, no alcanzó a enjuagar la lágrimas cuando otra tragedia sacudió su vida. Su padre, Alfonso Rengifo, murió en un accidente ferroviario. Blanca y Alfonso tenían una relación muy fuerte y la joven quedó herida. Nueve meses después, su madre se volvió a casar “locamente enamorada”, con un hombre menor que ella. Fue el fin de una época.
-Eso nos marcó mucho- dice Sonia. “Él se llamaba Marcel Fermier y no hacía nada. Nunca se le conoció un trabajo decente. Mi mamá lo vestía, lo alimentaba. Pronto la herencia de mi padre desapareció y ellos empezaron a llevarse mal. Blanca se desilusionó del amor de matrimonio y eso la impulsó a irse a monja”.
Mucho tiempo después, en una de esas conversaciones donde los secretos de familia afloran de golpe, Blanca le contó a Sonia algo que nunca la dejó tranquila: que su madre conoció a Fermier antes de que su padre muriera.
-Blanca me dijo que mi papá había sufrido mucho por culpa de Marcel. Él se había dado cuenta de que algo pasaba entre ellos.
Fremier murió a los cinco años de matrimonio y la madre cayó en una profunda depresión. De ser una mujer amante de la vida social y de vestirse bien, pasó a girar en torno a su dolor y su desgracia.
“Estuvo años diciendo que se estaba muriendo. Era terrible, terrible”, recuerda Sonia.
Blanca, a lo mejor sin proponérselo, empezó a transformarse en la antítesis de su madre. Estudió derecho en la Universidad de Chile. Nunca se maquilló, nunca vistió elegante, nunca tuvo pareja. Y frente a ese ego materno absorbente, Blanca decidió diluirse. Se hizo monja, se fue a vivir a una población y durante los siguientes 50 años, pese a que tuvo muchas oportunidades de asumir un rol protagónico, prefirió permanecer en la sombra. Dividió su vida de modo que ninguna parte sobresaliera: muy pocos miristas supieron que era monja; muy pocas religiosas supieron que ella llegó a ser miembro del Comité Central del MIR; casi nadie supo nunca cual era su vida más allá de lo que la veían hacer. Y en un radical intento por no ser más que palabra y acción, poco antes de morir pidió que quemaran todos sus escritos.
La resistencia de Dios
En una ocasión Blanca le habló al abogado Fernando Zegers sobre un joven al que había escondido de los militares: “Era un militante clandestino y todo su ser transmitía fuerza, esperanza en el futuro… Ese muchacho me impactó profundamente. Cada vez que desfallezco, me acuerdo de él”, le dijo.
Zegers trabajó con Blanca en el Comité Por Paz y luego en el Codepu, organización de la que ella fue pieza central. “En los torturados, en los presos políticos, en los militantes ella vio el rostro de Dios”, explica el abogado.
Nadie sabe con certeza cuándo Blanca asumió que la violencia podía ser legítima. Pero lo cierto es que a fines de los ‘70, como miembro del Regional Santiago del MIR, compartía esa idea y la predicaba.
“Los militantes del MIR que no eran católicos, sostenían que las monjas y sacerdotes no debían participar en la masificación de la lucha armada, para no generar un conflicto con la Iglesia- explica J.C. Agrega: “Pero Blanca insistió en actuar. Ella sostuvo que los cristianos tenían que correr los riesgos de los pobres. Decía: ‘a los pobres los han maltratado y asesinado y ser cristianos es correr la suerte de ellos’. Para Blanca, si los sectores populares iban a recorrer el camino de la violencia, ella tenía que estar ahí”.
“La resistencia es Dios”, decía Blanca. Sin embargo, tenía un límite. “Si la violencia no la asumían los sectores populares extensamente, dejaba de ser legítima”, aclara J.C.
Poco después del atentado al Banco del Estado, J.C. fue detenido y no sabe si Blanca participó en otras acciones. Omar, que era su superior en el Regional Santiago, no recuerda hoy haberla destinado a algo así. Pero no le extraña que lo haya hecho. Blanca asumía la violencia sin miedo, como parte del paisaje de esos años. Y así trataba que lo entendieran quienes militaban con ella. Miguel Ángel Alfaro, mirista y poblador de El Montijo, aún recuerda sus recomendaciones:
-A los que estábamos más expuestos nos decía que cuando nos agarraran teníamos que estar convencidos de que lo que estábamos haciendo era correcto y hermoso. Sólo así podríamos resistir las torturas sin entregar información. También nos decía que memorizáramos direcciones de las Páginas Amarillas, de modo que al ser detenidos pudiéramos mentir y darle a nuestros compañeros tiempo para arrancar”.
Es probable que Blanca haya recurrido a eso cuando la CNI la detuvo en 1982. En esa ocasión los agentes saquearon las oficinas del Codepu y le prendieron fuego. Alejandro Olivares, encargado de las relacione sindicales, llegó al lugar cuando el edificio ya estaba rodeado de civiles armados y furgones sin patente. A él trataron de detenerlo, pero libró haciéndose pasar por cartero. Al irse vio a Blanca. Un agente la zamarreaba. Luego le dio un golpe en el pecho y la arrastró hacia una oficina. Olivares, impotente, sintió más golpes.
Juanita Méndez, funcionaria del Codepu, se encontró con Blanca adentro del furgón de los agentes. También estaba Elena López, la secretaria de Blanca y un hombre al que no conocían. El tipo insistía en que se pusieran de acuerdo en lo que iban a decir. Nadie le respondió. No era confiable. Las mujeres se tomaron de las manos y no hablaron en todo el camino.
Juanita recuerda que pararon en una librería de Av . Ejército donde los CNI compraron el scotch para cerrarles los ojos.
Dos días después las soltaron. Nunca hablaron de lo que habían vivido. Blanca sólo les preguntó si estaban dispuestas a seguir y ellas le dijeron que sí. Con la misma firmeza de siempre Blanca les dijo: “hay que buscar otro local”.
Esa convicción, sin embargo, ocultaba a la verdadera Blanca. Estaba choqueada y dolida. Llorando le contó a una religiosa que la hicieron oír la tortura de una asistente.
-Eso fue lo más horrible para ella. Nunca lo pudo olvidar- cuenta la religiosa.
Serpiente y paloma
La mayor parte de la Resistencia de Blanca, sin embargo, no fue violenta. Durante los años siguientes al Golpe ella y las hermanas Odile y Elena Chain, organizaron en El Montijo una red que salvó la vida de muchos perseguidos por Pinochet. Una monja que las conoció de cerca calcula que por la casa de Blanca pasaron unas 30 personas.
“En su mayoría eran mujeres y ellas las presentaban a los vecinos como ‘novicias’. Nunca escondieron armas, pero sí personas armadas”, afirma la religiosa.
Con el tiempo Blanca perfeccionó tanto sus estrategias de ocultamiento que para muchos se transformó en una especialista en lograr meter gente en las embajadas.
Blanca Cuevas recuerda uno de los métodos ideados por la monja: “formaba dos grupos: uno llevaba al perseguido y el otro simulaba un choque o una pelea de amantes, frente a la embajada escogida. Cuando todos estaban pendientes del escándalo, el asilado saltaba la pared”.
Blanca tenía una frase bíblica para estas operaciones y para gran parte de su actividad política. “Ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”. La frase la recuerda Miguel Ángel Alfaro, quien la interpretaba entonces como “ser humildes, pero no huevones”.
Pese a las apariencias, para Blanca no fue fácil conciliar su credo y su militancia. El cura Aldunate, aún sin saber que era mirista, la veía complicada con el tema ideológico.
Tal vez sólo pudo hallar calma en 1978, cuando ella y otros religiosos se unieron a los familiares de los Detenidos Desaparecidos para realizar una huelga de hambre “hasta las últimas consecuencias”. La acción tuvo un fuerte impacto internacional y Pinochet presionó a la Iglesia para que los religiosos se retiraran. El entonces cardenal Silva Henríquez comprendía las motivaciones del movimiento, pero no podía avalar públicamente un acto que atentaba contra la propia vida de los participantes. Una religiosa relata que el Cardenal “nos retó congregación por congregación, durante largo rato. Al terminar, nos acercamos y le preguntamos qué debíamos decirle a Blanca. El Cardenal la conocía perfectamente; le tomó las manos a nuestra superiora, se rió y le dijo: “no le diga nada, déjela no más”.
En medio de esa huelga, que duró 17 días, Blanca envió a su congregación una carta explicando por qué estaba ahí. “Nunca como antes he entendido mis votos de obediencia, de pobreza y castidad”, escribió.
El odio
Si Blanca llegó a ser miembro del Comité Central del Mir, fue porque todos reconocían su capacidad de estar en contacto con el pulso de las poblaciones. En función de ese pulso ella peleó y se arriesgó. Pero hacia 1996 la vía violenta perdió arraigo en los sectores populares y Blanca comprendió que ese camino había perdido legitimidad. Los miristas se dividieron. Blanca quedó en el MIR Político, de Jecar Neghme, que llamó a votar No en el plebiscito del ‘88.
Blanca no llegó a ver la derrota electoral de Pinochet. Un cáncer al útero acabó con su vida el 11 de mayo de 1988. Durante meses, recuerda su hermana Sonia, sufrió dolores horribles.
-Me acuerdo la última vez que la vi en pie. Estábamos almorzando y se quejó de su dolor. Con mi marido la retamos porque no iba al médico. Ella dijo: “no tengo tiempo ni para enfermarme ni para morirme”.
La enfermedad avanzó rápido. La quimioterapia no resultó. Lo único que pudieron hacer los médicos fue cortarle unos nervios para que no sintiera dolor.
-Pero eso tampoco le hizo efecto. Ella quería estar conciente, pero el dolor era tan fuerte que pasó sus últimos 20 días inconsciente con morfina. Yo la iba a ver y cuando despertaba, jugamos el juego tonto donde la visita le dice al enfermo que se ve mejor, y el enfermo contesta que se siente mejor, pero los dos saben que se está muriendo. Conmigo Blanca nunca aceptó que se estaba muriendo.
Mejor suerte tuvo la neuro psiquiatra Paz Rojas. En un texto de homenaje a Blanca, rescata una última conversación con ella. Es el momento en que la mujer por primera vez habla de sí misma. “Esta enfermedad me ha ido acorralando. Aquí estoy, en este hospital, en esta cama sin poder abandonarla, llena de estos terribles dolores… voy a morir y no quiero morir así. Quisiera que mi muerte fuera un grito de rebeldía como la de tantos compañeros asesinados estos años…”
Rojas cuenta que entonces Blanca se acordó de sus amigos José Carrasco y José Manuel Parada. “Nos miró con sus profundos ojos azules, y dijo: ‘quisiera que supieran que estos últimos 15 años, a pesar del dolor, para mí han sido los más felices de mi vida’”.
Según Sonia sólo una cosa le dolió a Blanca al momento de morir.
-No pudo perdonar a Pinochet. Tenía un odio muy grande hacia él y se murió con ese resentimiento. Si ahora viera cómo está el viejo, creo que sería feliz.
 

Mandela, Pinochet, Thatcher. Protagonistas del siglo XX.

El día que Nelson Mandela criticó la dictadura chilena

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Publicado por Pablo Velozo

El año 1998 es para Chile sin duda uno de los más difíciles de olvidar. Esto, porque a la vuelta a los mundiales de fútbol que revolucionó al país, tras la sanción interpuesta por la FIFA por el “Condorazo” en el Maracaná, se suma el arresto que sufrió Augusto Pinochet en Inglaterra.

Lo último, luego de que el ex general del Ejército y Comandante en jefe las Fuerzas Armadas viajara por un tratamiento médico especializado a la The London Clinic a principios de octubre, lugar donde el 16 del mismo mes fue capturado por una orden de detención internacional, emitida por el juez Baltazar Garzón, debido a las innumerables acusaciones de tortura durante su período como máxima autoridad chilena.

Casi un mes después, específicamente el 12 de noviembre, el presidente de Chile, Eduardo Frei, se trasladó a Sudáfrica en lo que fue la primera visita oficial de Estado de un mandatario nacional a las tierras que gobernaba Nelson Mandela desde 1994.

En ese contexto, el primer presidente de raza negra de Sudáfrica no se guardó nada en el arribo de Frei y recordó las dictaduras en ambos países, según la Agencia EFE, cuando Pinochet se mantenía en arresto domiciliario. “La memoria de la opresión y la represión es aún fresca y dolorosa para nuestros pueblos”, sentenció Mandela, en un hecho que consignó el Diario El Sur de Concepción el 13 de noviembre del citado año.

Y es que el mandatario sudafricano fue uno de los que debió soportar en carne propia la dureza del “apartheid” (sistema segregacionista y racista que imperó antes de su Gobierno), con 27 años encarcelado, 18 de ellos en la apartada prisión de Isla Robben, actualmente clausurada y declarada por Unesco como patrimonio histórico de la humanidad.

“Cuando Sudáfrica buscó la manera de cerrar las heridas abiertas por la inhumanidad del apartheid miró a Chile como una guía para establecer su Comisión de la Verdad y la Reconciliación”, añadió Mandela en la recepción de Frei, en clara alusión a los graves hechos cometidos por la dictadura de Pinochet y que posteriormente comenzaron a ser resarcidos con la llegada de Patricio Alwyn al poder.

En la ocasión, el presidente del país africano añadió que “es de esperar que sudafricanos y chilenos se interesen especialmente en sus experiencias mutuas… saben que el proceso de hacer frente a ese pasado es largo y difícil”.

Además, también explicó que copiaron algunas de las cosas de la transición chilena y también de las que no se llevaron a cabo. Una de éstas, fue realizar múltiples declaraciones respecto a la gente que había visto atropellados sus Derechos Humanos, a quienes de manera pública se les daba la oportunidad para que sus represores pidieran disculpas públicas, para que se llevara a cabo una sentida reconciliación.

“No podemos sino beneficiarnos de una profundización de nuestros nexos… sabemos que, en una era de creciente interdependencia, la solución a los problemas que afrontamos está más allá de nuestras capacidades individuales”, concluyó en su intervención Mandela.

La especial visión de Margaret Thatcher: Mandela terrorista, Pinochet demócrata

Pero el anterior no es el único capítulo en común que tienen Nelson Mandela y Augusto Pinochet.

Esto, porque existió una figura política de trascendencia mundial que tuvo palabras para ambos personajes y que repercutieron en el resto del planeta: Margaret Thatcher.

La “dama de hierro” inglesa, reconocida seguidora de Pinochet, no tuvo compasión con el líder sudafricano a quien calificó como terrorista.

“El Congreso Nacional Africano -de Nelson Mandela- es una típica organización terrorista… Quienquiera que crea que el CNA irá a liderar el gobierno de Sudáfrica es que vive en una nube”, sentenció Thatcher en 1987, consignó ‘The Independent’.

En tanto, sólo elogios recibió el general chileno de parte de la ex primer ministra británica. “Estoy muy consciente que usted trajo de regreso la democracia en Chile”, fue la frase de la autoridad europea en su momento, que además agradeció el respaldo del ejército nacional a los ingleses en la guerra de las Malvinas.

Esta diferencia de juicio le pesó a Thatcher aún tras su muerte, el 8 de abril del presente año, pues el prestigioso medio ‘The Guardian’ publicó una editorial de su columnista Seumas Miles, donde se pedía no realizar un funeral con honores de Estado a la ex autoridad. “Denunció a Nelson Mandela como terrorista, defendió al dictador fascista chileno Augusto Pinochet, recalentó la Guerra Fría y lanzó la policía militarizada contra los sindicalistas y las comunidades de negros”, publicó el periódico.

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  • El largo camino hacia la libertad

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    Nelson Mandela

    Nelson Mandela representa para millones de personas el triunfo de la dignidad y de la esperanza sobre la desesperación y el odio, de la autodisciplina y el amor sobre la persecución y la ignominia. Su extraordinaria vida consagrada a la lucha contra la opresión racial lo hizo acreedor al premio Nobel de la Paz y lo alzó a la presidencia de su país.

    Desde su triunfal puesta en libertad en 1990 se convirtió en el centro del acontecimiento político más complejo y alentador de los últimos tiempos.

    En El largo camino hacia la libertad Nelson Mandela recorre el sendero de su extraordinaria vida. Descubriremos sus primeros pasos como estudiante y pasante en Johannesburgo, el lento despertar de su conciencia política, la ruptura de su primer matrimonio, la dolorosa separación de sus hijos, los veintisiete años que estuvo en prisión —repletos de acontecimientos—, su libertad y la instauración definitiva en Sudáfrica de una democracia multirracial. Una obra magistral destinada a ocupar un lugar de honor entre las memorias de las figuras más importantes de la historia.

    Artículos:

    www.nelsonmandela.org

    Nelson_Mandela en Wikipedia

    Nelson Mandela, The Nobel Peace Prize 1993. Biography

    La ONU declara el 18 de julio Día Internacional de Nelson Mandela, en El País

Relato Corto de una Larga Prisión: “El Hombre de las Moscas”. Víctor M. Gavilan

El hombre de las moscas

Victor M. Gavilan

Llevábamos tres meses encarcelados. Todos los días llegaban oficiales del regimiento Tucapel y de la Base Aérea Maquehue a buscar detenidos y llevarlos a sus cuarteles para torturarlos. Mi amigo Sergio Robles tenía su brazo derecho lleno de llagas y quemaduras con cigarro. El Gato Contreras casi no podía moverse porque los milicos le habían fracturado una costilla en el interrogatorio, y el viejo Cata estaba sordo de tantos golpes recibidos en la cabeza.

Yo estuve sin poder hablar por semanas. Los golpes eléctricos en mi boca me inflamaron la lengua dolorosamente. Los cables carbonizaron mis molares y años más tarde todos ellos desaparecieron.

Estábamos hacinados, torturados y humillados cuando llegó la comitiva de la Cruz Roja Internacional desde Europa. Eran dos hombres y tres mujeres, todos rubios y altos. Nos juntaron en el patio. Más de mil doscientos presos políticos con un centenar de soldados armados a nuestras espaldas. El Alcaide García, teniente rechoncho de gendarmería, con una gorra más grande que su cabeza y la chaqueta abrochada con mucho esfuerzo nos dijo con una sonrisa burlona que sin temor le informáramos a la Cruz Roja cuáles eran los problemas que pudiésemos tener en el penal. Hubo un largo silencio, hasta que Joaquín Silva, atemorizado y destruido mentalmente hasta el borde de la locura, levantó un dedo medio temblando-

  • Gracias señores internacionales – dijo Silva, haciendo un movimiento extraño con su cabeza como señalando los cuatro puntos cardinales, cerró un ojo, cambió su voz con una carraspera de nerviosismo y prosiguió – como decía señores…son las moscas…las moscas nos van a matar, y ese es el problema más grave en este edificio…en este lugar. ¿Sería posible que ustedes pudieran hacer algo? ¡Mire, usted! Si andan por todos lados y no dejan comer tranquilo. Hay muchas moscas. Muchas gracias por venir – , concluyó haciendo un esbozo de venia.

Una leve y dolorosa sonrisa colectiva de incertidumbre y dolor recorrió a los presos y muchos bajamos la cabeza para esconder las lágrimas.

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12.8.08

VÍCTOR MANUEL GAVILÁN PINTO, EX PRESO POLÍTICO DE LA DICTADURA ACUSA: “ALFONSO PODLECH MERECE SER CONDENADO”

Tortura en Chile (imagen de Libro La Represión Política en Chile de María Eugenia Rojas)

Alfonso Podlech Michaud merece ser condenado
Quien escribe estas notas es un ex preso político de la dictadura militar. Fui condenado a 20 años de prisión en un Consejo de Guerra en marzo de 1974 en la ciudad de Temuco, y cuyo fiscal era el Sr. Alfonso Podlech Michaud. Por aquella época la juventud chilena y los sectores populares de nuestro pueblo estábamos envueltos en la tarea de provocar profundos cambios en nuestra sociedad. Ese proceso de cambios que lideraba el Dr. Salvador Allende Gossen, como presidente constitucional de Chile, fue sangrientamente abortado por la Dictadura del General Pinochet, y en la ciudad de Temuco el Sr. Alfonso Podlech desde la simple categoría de Abogado local, de la noche a la mañana se trasformó en el fiscal más sangriento y represor de la juventud de la provincial de Cautín, de los partidos de la izquierda chilena, del pueblo mapuche y de los cristianos comprometidos con el proceso de cambios de aquella época.

Al Abogado Podlech le conocí por los años 1969 en su oficina de asuntos legales, no tenia más de 38 años de edad y yo 24 años, cuando cursando el cuarto año en la Escuela de Servicio Social en la Sede de la Universidad de Chile, desarrollé mi práctica como Asistente Social en la Penitenciaria de Temuco, y precisamente logré trabajar por seis meses con el abogado Podlech, quien firmaba mis informes sociales para obtener la libertad de muchos mapuches y pueblo pobre detenidos en la penitenciaria por abigeato , robo de gallinas y productos de hortaliza. Simplemente alegábamos ante los tribunales y probábamos la “extrema necesidad como causa del hurto” para conseguir la libertad de muchos ciudadanos pobres encarcelados en la penitenciaria de Temuco. Esta loable labor no duro más de 6 meses y nunca más logre ver al abogado Podlech.

Sin embargo dos años más tarde, yo trabajaba como Asistente Social en la Sede Universitaria de los Ángeles, y volví a Temuco a principios de 1973 para dedicarme a tiempo completo en la actividad política, pues creía que el camino elegido por el presidente Allende, más la acción social y política de los distintos sectores políticos y populares de nuestro pueblo desencadenarían en una nueva sociedad para Chile. Hoy entiendo que eso no fue más que un gran sueño.

Fui detenido en Temuco en diciembre de 1973, pero fui informado de la designación de Alfonso Podlech como fiscal militar. Los tres primeros meses de su actuación logró encarcelar a más de 1.500 militantes de la izquierda Chilena en la provincia de Cautín. Fusiló a los militantes: Daniel Mateluna, Alberto Molina, Juan Antonio Chávez, Ambrosio Badilla, Arturo Hiller, Hernán Enríquez, Sergio Lobos, Pedro Ríos Castillo, Omar Venturelli Leonelli. También hizo desaparecer a Samuel Catalán Lincoleo, Elías Catalán Pailla, Pedro Millalen, Egidio Ponce, Luis Almonacid, y Rubén Morales, entre otros.

Yo fui detenido en la provincia de Arauco y trasladado al Regimiento de Angol y desde allí trasladado a Temuco por el 22 de diciembre de 1973. En Temuco fui recibido por Nelson Ubilla, jefe del Servicio de Inteligencia Militar y precisamente por Alfonso Podlech quien sorprendido por mi militancia política, me dijo que ya tenían todo muy claro, pero que lo pasaría muy mal. El abogado Podlech ya no era el mismo que había conocido en 1969. Al ser designado fiscal militar se había trasformado en un chacal a tiempo completo. Un tío por el lado de mi esposa era el ayudante de SIM en Temuco y por tanto trabajaba con Nelson Ubilla. Gracias a ese tío Pedro Quilodrán (q.e.p.d) seguí viviendo, para contar estas historias. Alfonso Podlech probablemente debe estar involucrado en el plan Colombo que asesinaron a una buena cantidad de militantes de la izquierda de Temuco como son el caso de: Néstor Gallardo, Muriel Dockendorf Navarrete, Marcelo Salinas, Jacqueline Droully, y muchos otros más.

El Sr. Alfonso Podlech como fiscal militar en Temuco, condenó a más de 200 jóvenes, cuyas edades iban entre los 17 y 30 años a vivir el exilio, bajo la pena de extrañamiento, entre los cuales me incluyo. He vivido más de 30 años en Canadá y más del 50% de esa juventud debió buscar en Europa su segunda patria.
El Sr. Podlech ha cometido crímenes de lesa humanidad, crímenes que agravian la esencia del ser humano, crímenes que han afectado la dignidad como persona. Existen en su contra desapariciones forzadas, asesinatos, fusilamientos y torturas.
Por el solo hecho de pensar diferente un grupo de jóvenes del MIR, y de la Unidad Popular sufrimos una prisión injusta y arbitraria, torturados y vejados humillantemente. El único responsable directo es el Sr. Alfonso Podlech Michaud, toda vez que fue él quien dictó las sentencias que iban desde la pena de muerte a cinco años y un día de prisión.

Hoy estamos a 18 años del fin de la dictadura y de la transición a la democracia en Chile y nunca podrá ser tarde para el país y el mundo, enterarse de tanta felonía, maldad y odio contra quienes pensaban diferente en Chile en 1973. El Sr. Alfonso Podlech deberá ser llevado a la justicia, en cumplimiento de los pactos internacionales suscritos por Chile en materia de derechos humanos. El Sr. Podlech llevó a la práctica durante cinco años la política de abuso estatal y de reiteradas violaciones a los derechos humanos, bajo el régimen de dictadura militar del general Augusto Pinochet.

Desde el norte del continente aplaudo los requerimientos del tribunal español que detuvo en Madrid al Sr. Podlech y al mismo tiempo solicito el apoyo al presidente de Italia, Su excelencia Sr. Giorgio Napolitano, para llevar al Sr., Alfonso Podlech a Tribunales Italianos por el asesinato del Sacerdote Chileno-Italiano Sr. Omar Venturelli Leonelli, y la desaparición forzada y los fusilamientos y torturas contra simples ciudadanos chilenos, entre los meses de Septiembre y noviembre de 1973 en la ciudad de Temuco. Chile.

Víctor Manuel Gavilán Pinto
Asistente Social y Educador de Adultos
Director Ejecutivo The Spanish School of Calgary-Canada

vgavilan@shaw.ca

Publicadas por a la/s 9:49 p.m.  

La memoria y el olvido Detenidos Desaparecidos en Chile. Elías Padilla B.

La memoria y el olvido

Detenidos Desaparecidos en Chile

 

La presente investigación fue presentada en diciembre de 1994 en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, con el título original de: “LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS EN CHILE. Una expresión de terrorismo de Estado”.

 

Contenido

PROLOGO

I. INTRODUCCION

1.Presentación del problema

2.Objetivos

3.Formulación de hipótesis

4. Método de trabajo

II. LA DICTADURA MILITAR CHILENA 1973 – 1990

1.Marco histórico general y derechos humanos

2.La dictadura militar chilena

3.La Doctrina de Seguridad Nacional en América Latina

4.La Doctrina de Seguridad Nacional en Chile

III. EL TERRORISMO DE ESTADO

1.Algunas definiciones del concepto de terrorismo de Estado

2.El terrorismo de Estado en América Latina

3.El terrorismo de Estado en Chile

IV. LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS

1.Orígenes de la desaparición forzada de personas

2.La desaparición forzada de personas en América Latina

V. LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS EN CHILE

1.La desaparición de personas en Chile

2.La impunidad en Chile

3.Análisis descriptivo del caso Chile

3. La desaparición forzada como expresión del terrorismo de Estado

CONCLUSIONES

Lista de detenidos desaparecidos

Anexos

La presente investigación fue presentada en diciembre de 1994 en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, con el título original de: “LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS EN CHILE. Una expresión de terrorismo de Estado”.

Este trabajo corresponde a la memoria de fin de estudios para obtener la maestría en Sociología. El director fue el Sr. Frédéric Debuyst y los lectores los Srs. Michel Molitor y Rudolph Rezsohazy.

Los datos sobre el número total de casos de detenidos desaparecidos, hasta este momento, han sido incorporados y reactualizados en los análisis. Para tal efecto, se ha considerado el último listado de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de septiembre de 1995, como a la vez nueva información proveniente de instituciones y organismos de derechos humanos.

…a Nati Zapatero,

por su cariño, colaboración,y su

enorme paciencia sin la cual este

trabajo no hubiera sido posible.

Francis Aynaud, de la ciudad de Arles,

Francia, por su ayuda en la confección

del programa computacional.

A mis padres.

Agradecimientos especiales a

Agrupaciones Familiares de Detenidos Desaparecidos, AFDD,

Los familiares y amigos de las víctimas,

Grupo de Sobrevivientes Testigos,

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos.

Claudio González, Secretario Ejecutivo de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, FASIC.

Carmen Garretón, Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, Arzopispado de Santiago.

Corporación Servicio Paz y Justicia, Chile, SERPAJ,

Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo, CODEPU,

Grupo de Antropología Forense de Chile, GAF,

Equipo Argentino de Antropología Forense, EAAF.

Guy Bajoit, profesor de Sociología, Universidad de Lovaina,

Diana de Wouters, Secretaria General del COLARCH, Bélgica,

Cécile Rolin, Amnesty Internacional, Bruselas,

Mónica Donoso, OXFAM-Bélgica,

Margarita Björling, Biblioteca del Instituto Latinoamericano, Estocolmo,

Erick Zott, Centro de Estudios sobre DD.HH. de Chile, Viena,

Dieter Maier, Frankfurt.

Carlos Liberona, Isabel Toledo, Jorge Magasich, Pedro Milos, Roberto Merino Jorquera, Pedro Matta, Beatriz Bataszew y otras tantas personas y amigos de Chile y el exterior que colaboraron en este estudio.

La Desaparición de Personas como técnica planificada de tormento y exterminio supera todo lo conocido históricamente. Su perversión ética y jurídica para las víctimas directas (“prisioneros indefensos en cuatro paredes”); el terror primero y el dolor permanente después para familiares y allegados; la impunidad y los premios para victimarios sádicos o iluminados y finalmente, la total extinción material, social y jurídica del desaparecido la convierten en el máximo procedimiento, en la mayor de las técnicas mortales. Muy superior a la cruz y la horca, la guillotina y la silla eléctrica e inclusive a la cámara de gas del genocidio alemán. No hay explicaciones que dar, ni cadáveres para honrar o despedir, ni relaciones jurídicas que resolver, ni delincuentes para enjuiciar. Sólo silencio, ignorancia, incertidumbre.

Ricardo Colombres

Elías Padilla Ballesteros

Elías Padilla Ballesteros, Licenciado en Antropología Social en la Universidad de Chile y Magister en Sociología en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

Entre los años 1988 y 1990 fue encargado de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Antropólogos de Chile, y representante en el Departamento de Derechos Humanos de la Federación de Colegios Profesionales.

Desde 1989 a 1992, miembro del Grupo de Antropología Forense, GAF, entidad que ha realizado diversos peritajes de identificación de casos de detenidos desaparecidos en Chile.

Actualmente es profesor de Antropología en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano de Santiago.

© Elías Padilla Ballesteros

La memoria y el olvido. Detenidos Desaparecidos en Chile.

© Ediciones Orígenes

Derechos reservados de esta edición

Editor: Humberto Ojeda Ruminot

Revisión de textos: Rafael Urbina

Fotografías: Arturo Hernández, Domingo Ulloa, Humberto Ojeda.

Archivos: Grupo de Sobrevivientes-Testigos y Agencia Reuter

Diagramación: Jean Becker – PyC gráfica

Impresión: P&P Impresores, fono/fax: 734 20 23

Registro de propiedad intelectual: Nº 94.431

I.S.B.N.: 956-7473-02-1

Ediciones Orígenes

Casilla 51864 , Correo Central – Santiago 1, Chile

Primera edición, octubre 1995

Impreso en Chile / Printed in Chile

Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 28sep01

via La memoria y el olvido.