En busca del origen.   Un “viaje”hacia el pasado remoto.

En busca del origen.   Un “viaje”hacia el pasado remoto.

                                                                               En busca del origen

 “ El contarnos la historia fue una manera de aliviar la nostalgia por nuestras familias que permanecieron en el antiguo hogar”

Marcela Bravo Goñi

2019

A los 72 años comienzo este relato. No estoy segura de que lo que aquí relato, haya sucedido de la exacta forma en que lo cuento.  Se impone una advertencia: ¿quién y cómo se puede comprobar si lo que aquí se cuenta es la verdad y toda la verdad? No es posible. Y aún así; durante mucho tiempo he estado estudiando, leyendo y haciendo investigaciones genealógicas sobre mi familia materna, por eso creo que este relato es lo más cercano a lo que puede haber sucedido en la realidad.

Se puede decir que este recorrido hacia el pasado lo inicié con mi salida de Chile el año 1975, hace 43 años. O puedo también ubicar el comienzo en 1984, cuando mi madre Pepita Goñi, nos visita en Estocolmo y me cuenta la historia de la familia, especialmente la de nuestros antepasados por el lado materno. Emocionalmente, es desde entonces que vengo sintiendo la profunda significación que tuvo para mi el exilio: emigrar e inmigrar, y también, como lo he podido entender, la profunda significación que tiene para todo el que se ha visto obligado a hacerlo. Cuando mi madre, estimulada por mi curiosidad, me entrega los primeros elementos para entender la migración de sus abuelos maternos, mis bisabuelos,  que alrededor de 1890 dejan Polonia para instalarse en Chile, se despierta en mí una necesidad de hacer  un “viaje”, de comenzar una búsqueda hacia el pasado remoto, que no termina sino en estos días en que quiero ya resumir el relato, sobre todo porque reciéntemente he recibido información decisiva que en algún sentido, cierra el círculo.  

En este viaje hay fechas decisivas que desglosaré por capítulos:

I 1888 y 1892: la migración de mis bisabuelos con sus cuatro (o tres?) hijos, entre ellos mi abuela Sara Swiderski Kol

II Agosto/Septiembre de 1975: fecha en que la dictadura de Pinochet me expulsa de Chile y mi llegada a Suecia

III Julio de 1984: fecha en que mi madre, Pepita Goñi, nos viene a visitar a Estocolmo y con su información elaboramos un árbol genealógico de la familia

IV Noviembre del año 2007: fecha en que nuestro primo segundo, Claudio J, entrega el certificado de nacimiento de nuestra bisabuela, Gitel Kol, y el certificado de nacimiento de una de las hijas de Gitel, Bajla/Berta Swiderski, la abuela de Claudio, a nuestra prima hermana Carmen Goñi

V Octubre 2012: seminario televisado en Estocolmo, en memoria de Raul Wallenberg, en que entre otros participantes, el director de la Shoa Foundation muestra que es posible encontrar sobrevivientes del Holocausto en el sitio creado por Steven Spielberg. De esa forma encuentro a Roza Kol, la historia de ella y de su familia

VI Octubre 2018: fecha en que finalmente se confirma el parentesco de mi bisabuela Gitel – que en Chile se pasó a llamar Augusta, con Roza Kol. Ellas fueron efectivamente hermanas, hijas de Nathan Kol (1831- ) y Malka Fogel Nadel (1838- )

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I El viaje de los bisabuelos, Gitel Kol (1859 -1948) y Somer Swiderski (1854 -1928).

En mi búsqueda, el nombre de una ciudad marca un hito que me permite comenzar y realizar este viaje. Es el lugar donde la bisabuela Gitel nace, en Polonia. Este lugar lo lleva gravado en la memoria mi prima Adriana Goñi; nuestra abuela Sara se lo ha transmitido a ella. Es el pueblo de Kalisz. Según mi madre el marido de Gitel, Somer Swiderski, que era de una clase social inferior, vivía en un pueblo cercano llamado Sieradz.  El matrimonio se realiza en Kalisz en 1882, y no fue bien visto por la familia de Gitel. (Hay comentarios en esta historia, como éste de mi madre, que no tengo como comprobar, solo los repito sin saber si hay algo detrás de la leyenda.)

Según los registros de Kalisz Gubernia/Poznan Province, del matrimonio Swiderski Kohl nacen varios hijos ya antes de emigrar: Efraim, n en 1884; Icek, n en 1885 muerto en 1886; Sura/Sara, n en 1888; Bajla y Marjem, n en 1890. También encontré el certificado de su matrimonio, donde aparecen ambos firmando; encargué el rollo con los documentos filmados a la Iglesia Mormona (“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”) que archiva estos datos, y me fuí a las oficinas de la Iglesia en Västerhaninge, Estocolmo. En un aparato especial, una especie de video antiguo con manopla, y con el código recibido pude encontrar el certificado. Estaba escrito con letras cirílicas, según una mujer rusa que investigaba en el aparato al lado mío. Según ella muy difícil de interpretar, porque no se parece demasiado al ruso actual. Pero los nombres, las firmas de Gitel y Somer, aparecen muy claras.

¿Porqué los documentos en idioma ruso? Gran parte de lo que hoy es Polonia, era en ese tiempo parte del Imperio Ruso. Entre otras cosas, se prohibía la lengua polaca en las escuelas y universidades. Todo documento emitido por la administración pública se escribía en ruso. (Según el libro del judío danés Georg Brandes que viaja a Polonia en 1888; su libro “Impresiones de Polonia” se traduce al sueco en 1890)

Ahora, si las familias Kol y Swiderski hablaron ruso, lo dudo. Mi abuela decía que los rusos eran “el diablo”, los polacos los odiaban. En ese tiempo los polacos y sobre todo los judíos centroeuropeos, admiraban principalmente todo lo alemán.  Hablarían el jidish, el idioma de los judíos centroeuropeos que se dice es una especie de mezcla de alemán o polaco, según la zona, con el hebreo y con escritura hebrea? No creo tampoco; judíos eran, pero mi madre en su visita a Estocolmo, dice: “eran judíos sin ritos, pero no bautizaron a sus hijos”. Palabras icónicas! Dan una pauta importante, eran judíos mas bien seculares; lo que no he podido entender es cuándo, o cuál es la generación de esta familia la que se aparta de la religión. Porque en Polonia se registraba en ese tiempo la religión tal como se registra la fecha y el lugar de nacimiento de cada persona. Y los dos certificados de nacimiento que hemos encontrado, afirman que las hijas recién nacidas (Gitel en 1859 y su hija Bajla/Berta en 1890) fueron inscritas ante el rabino en la sinagoga de Kalisz. Cuando pregunté en el Instituto Histórico Judío de Polonia, en Varsovia, si eventualmente Somer Swiderski podría haber sido no-judío, me contestaron: no solo impensable, imposible! En aquel tiempo no se permitían los matrimonios mixtos de judíos con no judíos. Mi pregunta venía del conocimiento de que el apellido Swiderski en Polonia es bastante común, hay muchos Swiderski también no judíos.

Para más complicación: las ciudades de Kalisz y Sieradz, aunque efectivamente estuvieron bajo el dominio ruso, hay información en la historia por demás trágica de Polonia, que relata que estas ciudades – sobre todo Kalisz, que estaba cerca de la frontera con la germana Prusia, fueron – en distintos períodos y en las distintas llamadas particiones de Polonia, asimiladas por Prusia. Como mi abuelo Juan Goñi le decía “la alemana” a su esposa Sara, no estoy totalmente segura de que mis bisabuelos vivieran en la zona rusa, al menos no todo el tiempo, ni  tampoco todos sus antepasados. Las fronteras se movían a menudo con las constantes guerras y particiones, de modo que en todas las ciudades de la europa central, vivían en ese tiempo grupos y etnias de distintas nacionalidades, más o menos mezclados entre sí. Se ve por ejemplo en el film de Andrzej Wajda, ‘Tierra Prometida’ cómo en Lodz, importante ciudad industrial cercana a Kalisz y Sieradz, coexistían judíos, alemanes y polacos. El mito dice que los que trabajaban duro eran alemanes y judíos; los polacos eran aristócratas, los que poseían la tierra, dedicados a las bellas artes y las diversiones, pero poco dados al trabajo.

Se dice que la administración rusa era caótica, cruel, y especialmente antisemita en ese entonces, mientras que la germana era reconocidamente disciplinada, organizada y algo más tolerante con los polacos, y por tanto también con los judíos polacos; aún cuando éstos también fueron discriminados allí. Por ejemplo:  “La política de Prusia se caracterizó por la alemanización y por el ataque generalizado a los derechos de los polacos y católicos. En las escuelas nacionales, la educación de los niños polacos era impartida en alemán. También se establecieron políticas de transferencia de tierras de propietarios polacos a los alemanes. Prusia quiso asimilar a los judíos polacos a la vida civil prusiana/germana, disolviendo las comunidades y juzgados judíos, para hacer de ellos personas occidentales. Debían hablar o polaco o alemán y fueron los idiomas que se impusieron en las escuelas judías.” (Prussian Poland, 1920)

Siguiendo con el viaje. Todo indica que el bisabuelo Somer viajó solo a Chile–según la leyenda a raíz de que la familia Kohl le exigió que se estableciera primero para después mandar a buscar al resto. El viaje de Somer está registrado en el barco Abydos, el 30 de diciembre de 1888.  Somer, 30 años, registrado como ‘Kaufmann’, comerciante. El barco que parte de Hamburgo, se detiene en Amberes, Bélgica. Luego, en marzo de 1892 aparecen en los registros Gitel con sus cuatro (o tres?) hijos embarcando en Hamburgo y Amberes, hacia Chile en el barco Kambyses. El lugar de residencia para ambos se registra la ciudad de Kalisz, “Russisch Polen”.  Ambos barcos arriban a Valparaíso. (Hay una discrepancia en las fechas. Somer viaja en 1888 y una de las mellizas, Bajla es inscrita en la sinagoga en 1890; en realidad habían nacido el año anterior. Ver certificado más adelante.)

El viaje de Gitel con sus hijos está rodeado de mitos y leyendas y es considerado, – al menos por mí y las primas con que he conversado el tema, como el origen del trauma familiar. Lo siguiente se ha transmitido en nuestra familia, de distintas formas, como en el juego del “teléfono”, cuchicheos que deforman el mensaje original: el mayor de los hijos, Efraim/Román, de unos 7 años habría sido díscolo y desobediente con su madre, al punto de ‘jugando’ haber colgado a una de las mellizas por una claraboya del barco! O bien: tira los juguetes de sus hermanas por la claraboya, para regalarlos a los niños de un barco vecino. O: Bajla/Berta, una de las mellizas, se asomó al ojo de buey con ayuda de su hermano Efraim/Roman. Luego se cuenta que de los cuatro hijos que partieron: Efraim/Roman, las mellizas Berta/Bajla y Marjem, y la que luego será mi abuela Sara, 5 años, sólo llegaron tres. Marjem habría fallecido en la travesía. Pero, en los registros del viaje de Gitel aparecen sólo tres hijos: Roman, Salomea (que en realidad es Sara) y Bajla/Berta. O sea la historia de la melliza muerta en el barco, que ha marcado a la familia, no parece haber sido tal. Marjem puede haber fallecido en Kalisz, antes de la partida. En el certificado de nacimiento de Bajla/Berta aparece ella como “la primera de unas mellizas”. El duelo de Gitel por su hija y la nostalgia por su país y sus padres, han estado inscritos en nuestra sangre y DNA familiar.

La familia Swiderski Kohl a su llegada a Chile, se instala en Rancagua, donde después el matrimonio tendrá otros tres hijos: Luis, Marta y Estér.  Porqué en Rancagua? También en la leyenda familiar se manejan dos versiones divergentes, o es sólo que hasta ahora no hemos podido comprobar cómo las dos versiones se conectan; puede ser que ambas historias sean verídicas.

Un rastro de la primera versión es que anteriormente a Somer y Gitel, habría emigrado un pariente o hermano de Gitel que habría instalado una tienda de paños en esa ciudad. Efectivamente, después de mucho buscar he encontrado a ese hermano desaparecido hasta ahora: Adolfo Kohl, nacido en 1863. Adolfo llega bastante antes que los Swi Kol, en 1882 a Chile, de 19 años, en el barco Denderah. También parte desde Hamburgo, su lugar de residencia es Kalisz, y su nacionalidad: ‘Russich Polen’. Incluso Román, el hijo de Somer y Gitel, que también ha estado algo perdido para las generaciones siguientes, aparece en los documentos que he encontrado, firmando en 1925 la disolución de una empresa en Rancagua junto a su hermano Luis Swiderski. ¿Puede haber sido Adolfo el que comenzó la tienda o algun tipo de empresa, en Rancagua?

En todo caso la tienda existió. En el artículo de Felix Miranda Salas ‘Historia de Rancagua’, puede leerse: “Acaso…. sea conveniente, por encima de la mera curiosidad dejar constancia en estos apuntes de los establecimientos que había en la ciudad, en ese año, 1900 y 1901, las Tiendas, de Germán Cohl, Sommer Swidersky y Antonio Soltura”. (Germán Cohl, medio hermano de Gitel también emigró en esos años.)

Digo “desaparecidos” porque no se conoce el paradero posterior ni descendencia de Román Swiderski Kohl o de Adolfo Kohl. Lo que yo he encontrado este último tiempo es una novedad para nuestra familia; Román y Adolfo existieron y trabajaron en esos años en Rancagua, junto a los otros de los cuales tenemos mucha información y que tuvieron gran descendencia. Mi madre hablaba de Román: “intelectual drogadicto, se casó con Rosita, una argentina”. Mi hermana Paulina ha constatado reciéntemente que Román está enterrado en el mausoleo de la familia Goñi Swiderski, sin fechas. Desgraciadamente y a pesar de que nuestras familias en la generación siguiente convivieron cercánamente, nunca les preguntamos a tiempo para saber los detalles de sus vidas pasadas. Esta es una de nuestras grandes penas, al menos una de las penas mías; sé que también otras primas así lo han sentido; no haber preguntado más y a tiempo, sobre ese acontecimiento que hoy  en día se nos aparece como grandioso, el viaje tan definitivo que nuestros antepasados hicieron a esas tierras lejanas.

Israel Brockman y Pessa Kohl son los personajes de la otra leyenda, la colindante o divergente. Pessa, nacida en 1854 en Kalisz fue la hermana mayor de Gitel. Se casó en 1871 con Israel Brockman, también en Kalisz. Dos hijos nacen en esa ciudad: Ester en 1873 y Mayer en 1874.  

Traducción de certificado, gracias al eslavista sueco Lennart Kihlander: “1874 (en cirílico): Nachman Kohl inscribió a su nieto MAJER BROKMAND KOHL, por ausencia del padre, el 26 dic 1874. Majer era hijo de Yzrael Bersli Brockmand (26) y Pessa Kohl (22). Fueron testigos: N. Kohl y J. M. Wartski.”

En el Archivo Histórico del Judaísmo chileno se puede leer:

“Brockman Cohl, Mauricio 1874-1932. Hijo del matrimonio de inmigrantes polacos formado por Yzrael Bersli Brockman y Pessa Kohl, acontecido el año 1871, quienes viajaron a vivir a Chile. Nacido con el nombre de Majer cambió su nombre a Mauricio Brockman Cohl, se transformó en un destacado médico y fundador de la Clínica Alemana de Santiago. Destaca su participación durante la epidemia de influenza y rebrote de tifus 1918-1920, que afectó al país. “

Resulta que Israel emigra a Chile en 1874 (“por ausencia del padre inscribe el abuelo Nathan a su nieto”) de 24 años, en el barco Sakkara. Profesión, ‘handelsmann’, comerciante.  Al parecer viaja solo. Pero en algún momento después viajan Pessa, que en Chile se da en llamar Paulina, con sus hijos. La hija Ester, que en Chile se llamará Ernestina, se casa alrededor de 1894 con Amadeo Heiremans, “ícono” de la familia, como lo describe mi prima Carmen Goñi en su excelente blog. (parentela.blogspot.com) Amadeo, del cual hay también leyendas dispares: habría sido hijo de “campesinos pobres” en Bélgica o ya recibido de ingeniero emigra a trabajar en Chile en la construcción de ferrocarriles. Nacido en 1869, se convierte en un industrial de peso importante en Chile. Exactamente cuándo esta pareja se casa, y dónde, es algo que todavía no he encontrado en los archivos. Lo más probable es que su encuentro y su casamiento hayan acontecido en Chile ya que el nacimiento de su primer hijo, Oscar, está registrado en los anales chilenos, en 1895.

Aquí empieza entonces la otra leyenda, el motivo del viaje de los Swi Kohl habría sido el llamado “de la selva” de Pessa, Israel  y Amadeo con su esposa Ester: ‘vengan, acá hay trabajo y lugar para ustedes’. ¿Porqué supongo que esta leyenda es probable? Porque Israel Brockman ya está en Chile en 1874, o sea casi 20 años antes de la partida de los Swi Kohl. Pero no tenemos antecedentes de que Israel con su familia hayan vivido o trabajado en Rancagua. Más bien esta historia nos lleva a pensar que es por el lado de Amadeo Heiremans que los Swiderski Kol o al menos algunos miembros de la familia, pueden haber obtenido trabajo en la construcción de ferrocarriles u otras empresas que el industrial Heiremans fundó. Entre otras, Heiremans instaló al principio del siglo XX un aserradero en Santiago.

También en el ilustrativo libro del ingeniero belga Gustav Verniory, Diez Años en la Araucanía, 1889-1899 (con prólogo del poeta Jorge Teillier) se menciona tanto a Amadeo Heiremans como a sus suegros ‘Mr. y Mme. Brockman’. Verniory cuenta que en 1898  recibe en el sur de Chile, donde trabaja en las obras del ferrocarril a Pitrufquén, la visita de Amadeo Heiremans, compatriota y colega, “uno de los financistas de la obra”. El episodio que relata es por demás triste y cruel; juntos inventan una triquiñuela para engañar a los indios: Amadeo se hace pasar por el Presidente de la República, a quién los mapuches han estado esperando para presentarle sus quejas y peticiones.

Cuando Verniory ya está en Santiago, preparando el viaje de vuelta a Bélgica, almuerza un día en casa de Amadeo. Este lo convida para ir al encuentro de sus suegros a Portillo, en la cordillera. Mr y Mme. Brockman vienen llegando de Buenos Aires, “de vuelta de su país natal Polonia que no visitaban desde hace 20 años”. Toda una aventura en tren, en coche y en mulas! Aquí se comprueba que esta pareja Brockman, ella es Pessa/Paulina Kohl, había ya llegado alrededor de 1874-78 a Chile. (El dato sobre este excelente libro lo encontré en el también excelente blog de Gabriel Bunster.)

Según se puede leer en el informe de la Comisión Parlamentaria de Colonización “Informes, proyectos de ley, actas de las Sesiones y otros Antecedentes. 1912 Empresas de Colonización”(Pág 245): don Amadeo Heiremans habría recibido del gobierno de Chile tierras en el sur de Chile, en Rupanco, en la Isla de Coihueco, y se le habría permitido traer numerosas familias de colonos. (Concesión a don Amadeo Heiremans, por decreto número 2099, de 18 de octubre de 1904.)

La política del gobierno chileno en esos años era extremadamente europeizante, y promovió con todo el poder de que disponía, la inmigración europea para colonizar el sur de Chile, para desgracia de los ahí milenarios residentes, los mapuches chilenos.

(Para una visión algo distinta, es decir que no sólo llegaron profesionales y destacados empresarios europeos, ver: La inmigración extranjera en Chile a revisión: también proletarios, aventureros, desertores y deudores. Gilberto Harris Bucher, 2011)

Todo esto lo relato para poder entender una, la segunda de las leyendas de la inmigración de los Swi y Kohl. Heiremans tuvo suficientes medios y recursos, y sobre todo apoyo gubernamental como para traer a Chile y dar trabajo a muchos inmigrantes europeos. ¿Tal vez también a miembros de la familia de su esposa?

Queda claro que en ese tiempo no era problema establecerse en Chile, aquí o allá. Pero ¿porqué abandonan nuestros ancestros Polonia? Aquí la leyenda familiar es muda, el relato se lo guardaron mis bisabuelos, mi abuela y sus hermanos. Y nadie de las generaciones siguientes preguntó lo suficiente, como en un pacto; triste por demás! Tuve que experimentar en carne propia las peripecias y tristezas del exilio para comenzar a pensar en ellos, los que en realidad nos dieron vida y nos salvaron de la catástrofe, teniendo en cuenta que con su partida esquivaron tanto la I como la II Guerra Mundial; de modo que yo los respeto como visionarios.

Lo que sigue es lo que he encontrado en libros de historia y literatura europea de la época, también he conversado con mi amiga y colega judía-polaca, Krysia F. He leído bastante sobre “la cuestión judía” para hacerme una idea de las vidas de nuestros antepasados. Para saber qué sucedía con los judíos en Polonia, tanto la rusa como la germana, de esos tiempos.

Desde más o menos el año 1850 hasta comienzos del 1900, emigraron cientos de miles de europeos sobre todo a América del Norte, pero también a la del Sur, agobiados por sequías, hambrunas y persecusiones, no sólo a los judíos. La libertad de religión no existía en ese entonces; más de un millón de suecos emigraron tanto por pobreza, como porque la Iglesia luterana dominante prohibía las llamadas Iglesias cristianas libres.

Un recuento muy somero que no pretende ser histórico ni cronológico, es comenzar relatando el hecho de que Polonia desde muy temprano– ya en el siglo XII, recibió a cantidades de judíos, venidos de geografías muy distintas donde se les había obligado a convertirse al cristianismo, se los perseguía y/o se los expulsaba. Los motivos de la persecución milenaria del pueblo judío: hay información que sostiene que las primeras persecuciones se debieron a que la religión judía fue la primera religión monoteísta. Mucho más tarde, el cristianismo los culpa de haber instigado la crucificción y muerte de Jesús. Esto último ha sido lo que ha influído y exacerbado el antisemitismo durante cientos de años, a través de la mitología difundida por las iglesias cristianas, protestantes y católicas. (Para un análisis profundo recomiendo el libro clásico de Raul Hillberg, La destrucción de los judíos europeos.)

Es, sin embargo un hecho aceptado que donde mejor estuvieron los judíos, al menos en Europa, fue justamente en Polonia. Fueron sobre todo los reyes polacos los que aceptaron con benevolencia la presencia de judíos en sus territorios. Los reyes los necesitaban en sus cortes, sobre todo por los conocimientos en materia comercial y económica que los judíos aportaban. La primera moneda acuñada en Polonia se grabó con letras hebreas! Hubo épocas en que la convivencia funcionó bien, se dictaron también leyes que protegían a los judíos, pero siempre viviendo en comunidades apartes: contaban con sus propios juzgados y con leyes provenientes de su religión mosaica. Tanto los reyes polacos como la comunidad judía estuvieron de acuerdo en esta forma de convivir.  Los judíos ortodoxos nunca tuvieron como aspiración la de mezclarse con el pueblo polaco. Pero el pueblo polaco – a nivel local, no veía con la misma benevolencia la convivencia con los judíos. Entre otras cosas, los reyes los ocuparon para recabar impuestos de los campesinos polacos. Tampoco el clero católico veía con buenos ojos las costumbres ni la religión judía. Exacerbados sobre todo por el clero, el pueblo polaco desarrolló animadversión contra los judíos. Hubo conflictos también de tipo económico y gremial, en que las agrupaciones de artesanos polacos exigían una cantidad fija de talleres, que no entraran a competir con los talleres polacos. Los artesanos judíos sólo podían funcionar y comerciar dentro de los límites de su comunidad, cuando traspasaban estos límites con el permiso de reyes o gobernadores, los artesanos polacos los atacaban. También se les impedía ingresar en ciertos sectores de la producción, por el mismo motivo para no competir con polacos. Estos ataques, los mal conocidos progroms, se instigaban periódicamente; grupos descontrolados de polacos destruían sinagogas, y maltrataban judíos, sin que se les aplicaran después represalias. Las relaciones entre los dos pueblos pasaron por épocas de mucho conflicto. Lo que siempre causó malestar en la población judía fueron los altos, incluso dobles, gravámenes a que estaba sometida; los impuestos por no participar en los ejércitos o en las guerras, eran altísimos, por ejemplo. A pesar de pagar para no entrar en el ejército, se reclutaba a la fuerza a los jóvenes judíos y se los obligaba a convertirse. A los judíos se los gravaba con bravura en las localidades, y muchas veces tuvieron que recurrir al rey de turno para que se les impusieran impuestos con más justicia.

Polonia fue repartida en tres ocasiones, las llamadas particiones: Prusia, el Imperio Ruso y el Imperio Austro-Húngaro se repartían las distintas zonas.

No estoy siguiendo un relato cronológico, pero es necesario comentar que a comienzos de 1800 Napoleón entra triunfante a Varsovia y por unos pocos años establece el Ducado de Polonia. Napoleón fue bien recibido, en general, tanto por polacos y judíos; en Kalisz así como en todo el país. La constitución establecida por Napoleón garantizaba iguales derechos a todos los ciudadanos, incluyendo a los judíos. Sin embargo, los judíos no deseaban completa igualdad. Aspiraban sí a la libertad de religión, a la abolición de la prohibición de residir en ciertas ciudades y en ciertos sectores de las ciudades, a la abolición de la prohibición de participar en ciertas ramas de la producción, y a la abolición de ciertos impuestos y gravámenes. La completa igualdad les habría impuesto los mismos deberes de los otros ciudadanos, tales como el reclutamiento en el ejército – lo que significaba la violación del Sabbath, comer comidas ‘trefa’, no aceptadas por los ritos judíos, tener que rasurarse las barbas y los rulos, etc.

El Ducado duró sólo unos 15 años; después se impone el Imperio Ruso. Hay suficiente material histórico que sostiene que todo el país, tanto polacos como judíos padecieron injusticias y represión bajo el Imperio Ruso. En 1863 se produce un levantamiento contra el Imperio Ruso, en él participaron activamente muchos judíos de Kalisz; judíos y no-judíos fueron expulsados a Siberia. Otro suceso en la historia de Kalisz que puede haber tenido importancia para nuestros antepasados: el Imperio Ruso y las autoridades rusas expulsaron de Kalisz, en 1881, a los judíos que carecían de nacionalidad rusa.

Estas informaciones las he encontrado principalmente en ‘The Kalish Book’, escrito por sobrevivientes judíos que escaparon durante la II Guerra Mundial, originarios de Kalisz. También ahí se relata sobre los trabajos típicos de esa zona y de los judíos en especial: acuñación de monedas, fabricación de encaje y telas, sastrería y sombrerería. Los judíos comerciaban con estos productos fuera de Kalisz y de Polonia, hacia Rusia y Prusia, principalmente. La población judía en Kalisz era numerosa, aproximadamente un tercio de la población total.

Con el tiempo y el desarrollo industrial, algunos judíos fueron dejando la comunidad cerrada para mezclarse y establecerse en los centros de viviendas polacos. Sobre todo los empresarios y los intelectuales; sus hijos comenzaron a ingresar a los colegios polacos, rusos o germanos, según la época. Es el tiempo de la emancipación judía, que comienza alrededor del siglo XVIII. Los judíos tradicionales tenían sus propias casas de estudios, habitualmente colindantes con la sinagoga; los ortodoxos no mandaban a sus hijos a los colegios seculares o cristianos. La división entre judíos fue haciéndose más profunda; igualmente fueron saboteados por los empresarios polacos que no apreciaban los éxitos económicos de sus vecinos judíos, por temor a la competencia.

II Agosto/Septiembre de 1975: fecha en que la dictadura de Pinochet me expulsa de Chile, sin juicio ni acusación ninguna,  y mi llegada a Suecia, a los 29 años

Después de haber estado detenida unos meses (3 + 7) en diversas cárceles o establecimientos que la dictadura ocupó en Concepción y en Santiago para recluir a los presos políticos, apareció mi nombre en una lista de detenidos que serían expulsados del país, publicada por la misma dictadura. Tuve la suerte de obtener una visa para exiliarme en Suecia, por haber trabajado – después del golpe militar, e inmediatamente antes de ser detenida por la segunda vez, unos meses en la Embajada de Suecia. Obtuve mi diploma y título de psicóloga en la Universidad de Chile,  el 4 de diciembre de 1974, entre la primera detención en Concepción y la segunda en Santiago. Cuando fuí a dar mi examen final ese día, estaba el Instituto Pedagógico –donde funcionaba la Escuela de Psicología, controlado por militares; para pasar tuve que entregar mi carnet de identidad a un soldado estacionado en la entrada.

Este corte abrupto en mi vida: el cambio de un medio geográfico, linguístico y socioeconómico conocido a uno totalmente desconocido, sin mi familia ni mis amigos que, o fueron asesinados o quedaron en Chile en condiciones deplorables o también se vieron obligados a emigrar a otros países, se convirtió con el tiempo en el suceso o episodio de mayor importancia en mi vida, una ruptura que marca un antes y un después, que separa con una línea gruesa, los dos períodos. El integrar ambas vidas en una unidad me costó sangre, sudor y lágrimas. Y sobre todo mucho tiempo, en el que viví en un duelo prolongado de nunca terminar.

En el exilio trabajé como psicóloga, principalmente con las dificultades que los diversos grupos nacionales y étnicos enfrentan al  emigrar e inmigrar; así pude entender que algunos procesos psicosociales son comunes y generales para los que se ven obligados a dejar su país. También pude entender que no todos los que se ven enfrentados a las dificultades de la migración las superan con el tiempo. Muchos quedan atrapados en la nostalgia por el pasado y no pocas veces su salud se deteriora como consecuencia.

No es raro entonces que en mi nuevo mundo haya comenzado a pensar en aquellos antepasados que hicieron el viaje en tiempos pasados en dirección contraria, de Europa a Chile. Lo raro es que no haya pensado antes en ellos; su odisea estaba en la historia pasada de la familia pero sin ningún detalle ni carga emocional. Nadie hablaba ni sabía porqué se había producido esta emigración desde Polonia a Chile. O talvez algunos de los mayores sabían más que otros, pero mi generación no sintió la menor preocupación por averiguar más. Mis recuerdos son, alguien preguntaba: “Seremos judíos? Sin duda, no ves las narices que tenemos?” Y ésto era más bien algo para divertirse y reir. No contenía un relato ni se hicieron más preguntas.

En algún sentido dice ésto también algo positivo de Chile. En Chile, ser judío no conllevaba – al menos en ese tiempo, ninguna carga negativa; con todos los inmigrantes europeos que poblaron el país en tiempos pasados, los apellidos puramente “chilenos” no eran mayoría. Y los apellidos extranjeros no eran considerados como algo extraño, eran parte del país y de nuestra cultura. Recuerdo entre mis compañeras y compañeros de estudios, profesores, vecinos: Johnson, Duffloc, Alterman, Klein, Bendit, Horvitz, Bronfman, Pirard, Corbeaux, Detmer, Stanley, Mackenna, Charme, Joannon, etc; además de una cantidad inmensa de apellidos españoles y vascos, entre otros los de mi abuelo materno, Goñi Urmeneta. Jamás escuché a mis padres decir algo negativo sobre los judíos, tampoco algo positivo en realidad, y a pesar de yo haber nacido en 1946, al año siguiente del término de la II Guerra Mundial, nunca se habló sobre lo sucedido. Recuerdo sí que mi madre se lamentaba, cada vez que iban al cine – y lo hacían todos los sábados, de los noticiarios que mostraban la crueldad y los estragos de los nazis en los campos de concentración. En general, en Chile se valoraban altamente las culturas europeas y se menospreciaba lo típicamente chileno, para qué decir lo mapuche. III Julio de 1984: fecha en que mi madre, Pepita Goñi, nos viene a visitar a Estocolmo y con su información desarrollamos un árbol genealógico de la familia

Mi hija Paula nace en 1980 y las cartas, paquetes y llamados por teléfono con mi familia en Chile, van y vienen. Me mandan ropa para ella, que mi madre cose; entre otras un ‘vestido de novia’ para Paula, que cuando comienza el jardín infantil dice que se casará con su amiguito Tommy.  Ya han pasado casi diez años y aún se me prohibe entrar o volver a mi país. En el verano de 1984 convido a mi madre a Estocolmo a pasar unos meses de verano, principalmente para que conozca a su nieta, y su nieta a su abuela. Fué una visita especial, después de tantos años sin vernos. Paula y Pepita jugaban como dos niñas pequeñas, nunca había visto a mi madre tan entusiamada con una menor de edad!

Este viaje fue memorable porque yo ya había desarrollado una curiosidad por la migración de mis antepasados polaco-judíos. Lo que me impresiona hoy, cuando leo los apuntes que hicimos juntas y que aún guardo, es la memoria social de mi madre. Cuánto sabía de todos sus parientes! Fechas de nacimiento y de muerte, quién se casó con quién, los hijos que tuvieron, etc. También el hecho de que mantuviera contacto estrecho con sus tios, tías, primos, etc. especialmente de la familia de su madre, me impresiona. Un cariño entrañable por su tío Lucho y la tía Inesita, su mujer; por su tía Estercita, tan adorable, chiquita y cariñosa. También quiso mucho a su primo Eduardo J y su mujer Odette C. La hija de su tía Marta Swi, Gabriela Mateluna, llegaba en bicicleta por nuestra casa en Las Petunias a pintarle las uñas. Fue amiga con Verni, una señora alta de pelo blanco que yo conocí y que hablaba el castellano con acento alemán; ahora entiendo al releer los apuntes, que fue casada nada menos que con el Dr Mauricio Brockman; recuerdo que Verni visitaba a Pepita en nuestra casa. Pepita también guardaba recuerdos de su abuela materna, Gitel/Augusta, la que cruzó los oceanos: “dueña de casa perfecta, tierna, amorosa, santita, cariñosa”, son sus palabras.

La historia más increíble, y me encantan las historias que se transmiten de boca en boca, sin que sepamos si son exactas: “Mamina (así le decíamos a nuestra abuela materna Sara, la que llegó de 5 años a Chile) vivía en Rancagua, iba a estudiar a Santiago donde prima Ernestina ( la prima casada con Amadeo Heiremans) y vivía muy bien. Colegio La Ilustración, Directora Sra. Turén. Colegio muy avanzado. La familia tenía palco en la Opera. Sara, la única de las hermanas que se cría así. “(Por ser la mayor?) “Al morir Ernestina Amadeo se acerca a Mamina. Iban al cementerio juntos. Tia Paulina (Pessa Kohl de Brockman, madre de Ernestina, suegra de Amadeo) vivió en casa de Amadeo, casa fantástica, al fondo y Mamina la visitaba mucho”. Esta casa, en Avda República 475, es famosa por su arquitectura especial y por su historia; actualmente es la sede del Museo Salvador Allende.

También durante su estadía conversamos con Pepita sobre la religión. Como escribí más arriba, Gitel y Somer según mi madre, fueron judíos sin ritos, que no bautizaron a sus hijos. Mi abuela Sara, al casarse con mi abuelo Juan Goñi U. se convierte al catolicismo y el día de su matrimonio, en 1908, se bautiza. Su conversión a la fé cristiana fue sincera, la veíamos a menudo rezando, con el rosario en la mano. El resto de los hijos de Gitel y Somer creo que se consideraron judíos seculares o liberales y se casaron todos con parejas chilenas, comunmente de fé cristiana católica. Con la excepción de Bajla/Berta. Berta, la hermanita de mi abuela que llega con ella en el barco de 3 años, se casa primero con Eugenio J, judío-polaco, nacido en Lodz; y a su muerte, con su hermano Arturo. Según una de las leyendas, ella los habría ido a buscar a Polonia, o traído de allá, tal como muchos inmigrantes lo hacen para casarse con compatriotas y/o para ayudar a compatriotas a salir de su país, también hoy en día.

La otra versión la entrega Claudio J, uno de los nietos de Berta: “Mi abuelo Eugenio J, el marido de Berta, era ingeniero de minas. Hizo su tesis sobre el cobre y se fue de Polonia a USA. Sé por mi padre que mi abuelo trabajaba en el mineral del Teniente al lado de Rancagua. Estos datos me permiten formular la hipótesis de que mi abuelo conoció a Berta en Chile, en Rancagua mismo. Lo que tú señalas, que ella fue a buscar marido a Polonia no es imposible pero la coincidencia es grande con su formacion, ingeniero de minas, con su especialidad el cobre, etc. Yo creo que Eugenio trabajaba para la Braden Copper Co. ya en los US y que lo mandaron para Chile a su filial. Viviendo en Rancagua no era muy complicado que conociese otra famila que venía de Polonia y que estaba alli radicada en los comienzos del siglo 20 en una ciudad que debe haber tenido una poblacion bastante pequeña y aun más para que decir los que tenían una situacion acomodada y que además venían del mismo pais.”

Cualquiera sea la verdad, según informaciones que otra nieta de Berta, Eugenia J, me ha entregado en el último tiempo, tampoco se conservaron las tradiciones judías en esa rama de la familia. Eugenia J vino a tomar conciencia de su origen judío cuando ya en la universidad, un profesor le pregunta por su apellido. De modo que ahí tampoco se habló del viaje, de las razones, de los orígenes, nada!

Los árboles genealógicos creados en esos días por Pepita, también el de su padre Juan Goñi Urmeneta, son cinco páginas que guardo como tesoro, porque tienen tanto de la vida de mi madre y de todos los que ella quiso. Los datos y las fechas que ella recordaba, que yo he podido contrastar con Jewish Gen y Ancestry, están casi en su totalidad correctos. A pesar de que en esos años no existía por supuesto ni google ni internet, ni ella traía apuntes consigo.

Un dato que ella entrega está errado: “Pessa/Paulina, hermana de Augusta/Gitel (su abuela/mi bisabuela) vino después”. En los registros de partidas y llegadas de inmigrantes (Ancestry) figura Israel Brockman, el marido de Pessa/Paulina viajando en 1874. También el libro de Gustav Verniory confirma que ‘Mr y Mme Brockman’ volvían a Chile en 1898, de un viaje a su tierra natal que habían dejado hace 20 años. De modo que esta pareja en realidad fue de los primeros en llegar de todo el familión que emigra.

Por el camino me surgió también la pregunta: muchos partieron, pero ¿quedaron algunos en Polonia, y más exactamente en Kalisz? ¿Iban a dejar todos los hermanos Kohl a sus padres solos, no quedarían algunos hijos con Nathan Kohl y Malka Fogel Nadel? Y cuál fué su destino? Mi madre no sabía nada de esto, la única vez que se nombra el tema es cuando mi prima Adriana Goñi entrevista a la tía Nena, hermana de mi madre, unos años antes de morir. Ella dice en la grabación: “si quedaron algunos,  sus descendientes de seguro fueron asesinados en el holocausto”.

IV Noviembre del año 2007: nuestro primo segundo, Claudio J, entrega los certificados de nacimiento de nuestra bisabuela Gitel Kol y de su abuela, Bajla/Berta Swiderski Kohl, a mi prima Carmen Goñi. Estos documentos tienen una gran significación para Carmen y para mí. Es la primera vez que se constata sin lugar a dudas el origen judío de nuestra familia. (Las traducciones hechas también por L. Kihlander, en diciembre del 2007. Las traducciones del sueco al español, son mías.)

El certificado de nacimiento de Gitel está escrito a mano, en polaco. Pero el formulario tiene un texto impreso en ruso, que dice más o menos así:

“El funcionario del Registro Civil para las inscripciones de las confesiones no cristianas en el distrito de Kalish, notifica que en los libros del Registro Civil se encuentra el siguiente Certificado de Nacimiento Nr 159 del año 1860”.

“Acta de nacimiento No 159 de 1860.

Sucede en la ciudad de Kalish el 16 de agosto del año mil ochocientos sesenta, a las cinco y media de la tarde. Comparece el israelita Nachman Kohl, sastre, 30 años, residente en Kalish, en presencia del testigo Lejzen Weiss, profesor y Fabian Katowski, asesor jurídico, cada uno de 64 años de edad, residentes en Kalish, y nos señala el nacimiento de una niña, nacida en Kalish el 20 de octubre del año 1859, a las 3 de la madrugada, de su mujer Malka Fogel nacida Nadel, de 22 años, y quisiera darle a la niña el nombre Gitel Kohl. Esta acta fue leída por los implicados y por ellos mismos firmada.”

Siguen las firmas y después está la ratificación del sello de la ciudad de Kalish.

Al final de la página, nuevamente impreso en ruso: “Confirmo la veracidad de esta copia, que está conforme con el original en los libros locales, con mi firma. Ciudad de Kalisz. 7 junio de 1911”.

(Una observación es que probablemente tanto Gitel como Somer por algún motivo necesitaron en Chile sus certificados de nacimiento el año 1911, y los mandaron pedir a Polonia. Hay un certificado de nacimiento de Somer, expedido también en 1911, el 15 de junio, en su ciudad natal Sieradz y enviado a Chile por su madre, Malka Szynkelewska. Se puede ver en el blog de Carmen, parentela. Pero éste certificado está en alemán. Sieradz parte de Prusia y Kalisz parte de Rusia, en 1911?)

“Certificado de Nacimiento Nr 65 de 1890.

En la ciudad de Kalish, a 6 al antiguo estilo (18 al nuevo estilo) del año 1890 a las 3 de la tarde comparecen personalmente Nachman Kohl, comerciante, 62 años, residente en la ciudad de Kalish, en compañía del testigo Marcus Wartski, secretario de la Sinagoga, de 54 años, e Icek Orlinski, “Disier” de la Sinagoga, de 47 años, residente en Kalish, nos señala el nacimiento de una niña, la primera de unas mellizas, las que habrían nacido en Kalish el 23 de junio al estilo antiguo (5 de julio al nuevo estilo) del año pasado a las 10 de la mañana, de su yerno Somer Swiderski, comerciante, de 32 años, con su señora esposa Gitel, nacida Kohl, de 32 años de edad, la hija del citado Nachman Kohl. Esta niña será llamada Bajla Swiderska. El retraso en la inscripción fue consecuencia de la ausencia del padre de la niña, el que tampoco en esta oportunidad se ha hecho presente en este acto. Esta acta fue leida y firmada por los presentes.

Siguen las firmas.”

La ausencia del padre, Somer, se debió – como se sabe, a que éste ya había emigrado a Chile.

V Octubre 2012: seminario televisado en Estocolmo, en memoria de Raul Wallenberg, en que entre otros participantes, el director de la Shoa Foundation muestra cómo es posible encontrar sobrevivientes del Holocausto en el sitio creado por Steven Spielberg.

De esa forma encuentro en el registro a Roza Kol, la historia de ella y de su familia, relatada por su nieta Marin K. nacida en Lodz, en 1920. Un resumen somero: Roza se casa en 1879 con Lipman Wolf Fajfer en Kalisz; tuvieron ocho hijos. Su hija Estera, n 1888, huye con su marido, hijos y nietos de Polonia el mismísimo 1 de septiembre de 1940, día en que Hitler invade Polonia. Su travesía es legendaria; ayudados por un cónsul japonés en Lituania llegan – junto a otros 6 000 judíos polacos a Shangai, donde se establece un gheto que perdura hasta el final de la guerra. Luego toda la familia se traslada a Australia. Roza, ya viuda en ese entonces, se queda en Polonia y es asesinada durante la guerra, en el guetto de Varsovia.

A comienzos del 2013 encontré a los hijos de Marin en Australia. Hay mucha descendencia y ellos sí han conservado las tradiciones judías. Cuando los contacté vivía Marin en una casa para ancianos judíos, la directora era su hija, Susan H. Es con la que tengo más contacto al día de hoy, pero hay hermanos y tíos aún vivos, como Marcel W. hermano de Marin, hoy de 92 años, poeta y traductor de poetas polacos que ha sido condecorado por el gobierno polaco.

Otra hija de Roza Kohl de Fajfer, Roma/Rebeca, permaneció en Polonia y sobrevivió. Los “parientes” australianos me conectan con Ania G. en Varsovia, nieta de Roma/Rebeca Z, nacida en 1900. Esta rama sufrió lo indecible durante la guerra, período en que vivieron en Varsovia, en el gheto hasta 1942.  Roma/Rebeca se escapa después con sus dos hijitos, Wanda y Jan, y viven escondidos en la zona aria. La historia es larga, doy aquí solo un matiz. He visitado a Ania, hija de Wanda, en Varsovia.

Ninguna de las personas con que tomé contacto, ni tampoco la generación de los mayores, tenía recuerdos de algún ancestro que hubiera  emigrado a Chile. Yo les relato la historia y les muestro los documentos en mi poder, que no son pruebas fehacientes, son indicios y la suposición mía que surge a raíz de que en todos los registros de ciudadanos de Kalisz aparecen Gitel y Roza juntas, a veces nacidas el mismo año (mellizas?) o con uno o dos años de diferencia. En alguna lista aparecen también los padres, Nathan y Malka Fogel Kol, e inmediatamente después Gitel y Roza, siempre juntas. Es esto lo que me llevó a pensar que Gitel y Roza podrían haber sido hermanas y lo que me llevó a centrarme en Roza y buscarla hasta encontrarla. Luego en los registros de matrimonio que reviso en la Iglesia Mormona también encuentro el certificado del matrimonio de Roza con Lipman Wolf Fajfer; lo que me impresionó fué la semejanza de las dos firmas, de Gitel y Roza. Pero como digo, ni los australianos ni los que quedaron en Polonia guardan en la memoria la historia de la emigración de Gitel y su familia.

Según mi interpretación, pueden haber sido las viscisitudes sufridas por los que quedaron o tuvieron que huir, o sea los traumas sufridos por esa rama de la familia: el asesinato de Roza, la huída de Polonia, las persecuciones sufridas, la vida en el ghetto, etc, lo que hace pasar al olvido los episodios anteriores a los traumas de la guerra. Sin que pueda comprobar mi interpretación me acerco a Ania que me recibe con mucha amabilidad en Varsovia, conozco a su familia: su marido Jasek, su hija Malgosia y su nieta Mania, de la misma edad de mi nieta Inez. Ella vino a saber de su orígen judío a los 17 años, su madre y su abuela le escondieron la historia de infortunios sufridos, también porque durante el regimen comunista posterior a la guerra no se destacó como especial y única la persecución y los asesinatos de judíos en los campos de concentración. Juntas vamos al Instituto Histórico Judío en Varsovia, donde se nos informa que no poseen documentos de identificación de esos años, para conocer el parentesco de Roza y Gitel. Por mail he estado conectada especialmente con Susan, en Australia, también con su hermano Andrew, destacado sociólogo que trabaja y escribe sobre cuestiones de migración; también me acogen con amablidad pero como no tienen ellos grabado en su historia pasada el relato que yo les hago, no puedo avanzar mucho más en mi investigación. Los contactos se hacen más y más esporádicos.

VI Octubre 2018: fecha en que finalmente se encuentra un comprobante que confirma el parentesco de mi bisabuela Gitel – que en Chile se pasó a llamar Augusta, y Roza Kol de Fajfer. Ellas fueron efectivamente hermanas, hijas de los mismos padres Nathan Kol y Malka Fogel Nadel.

Mi prima Carmen Goñi me escribe en septiembre de 2018 que ha sabido que Susan, de Australia, nos anda buscando por la red; por aquí y por allá, encuentra Susan el blog de un pariente lejano Kohl que a su vez contacta a Carmen. Cuando le escribo a Susan, me dice que no había guardado mi dirección pero está muy contenta de retomar el contacto. Sobretodo yo me emociono cuando entiendo porqué se ha esforzado en encontrarnos. Ella ha estado en el Instituto Judío de Varsovia, el mismo que yo visité con Ania hace años. Pero ahora sí Susan ha conseguido un documento importante. Es una lista de judíos polacos que durante la guerra buscan contacto con parientes en el extranjero, seguramente con la esperanza de conseguir visa para poder dejar el país; en esa lista aparece Roza Fajfer (su apellido de casada) escribiendo a Augusta Swiderski Cohl a la casilla 1256, Santiago de Chile.  Es muy triste, no sabemos si esa carta salió de Polonia, si llegó a destino, ni si se hicieron esfuerzos en esos años por ayudar a los parientes en Polonia. No hay rastros en Chile de esos contactos. Según información entregada por Claudio J, nieto de Berta, la casilla 1256 existió y se ocupaba asíduamente por su padre y abuelo. Roza fue asesinada por los nazis en el guetto de Varsovia en 1942, la carta fue enviada en 1940.

En el certificado de defunción de Augusta Cohl Nadel, fallecida el 25 de diciembre de 1948, aparece la dirección de su domicilio habitual: Avda. Holanda 3823. Fue Sebastián V, hijo de mi hermana Paulina, quién consiguió este documento en el Registro Civil.

Ania me ha enviado reciéntemente el libro “We Couldn’t Understand Why… The Plight and Experiences of the Children of the Holocaust”, del cual ella ha sido la redactora. En la portada su madre Wanda y su tío Jan, de niños, los que junto a su madre se escaparon del guetto de Varsovia.

Una gran alegría es que me encontraré con Susan y Ania en Copenhagen, a principios de junio de este año.

Hasta aquí mi relato. No deja de tener alguna importancia y significación para mí el haberlo completado y ahora entregarlo a la familia, especialmente a mi hija Paula. Hace ya tiempo me pidió que escribiera algo ya que no entendía mis entrevesados relatos y mi entusiasmo con lo que iba encontrando, ni la cantidad de parientes y ancestros que le nombraba, acostumbrada a que aquí en Suecia hemos estado solitas. De modo que le dedico este escrito a ella, a sus hijas, mis nietas Inez y Paloma, y a su marido Sebastian, para que conozcan sus raíces.

Y mil gracias a las personas de la familia que me han ayudado por el camino, con recuerdos, datos y documentos: Carmen Goñi, Paulina B, Claudio J, Eugenia J, mi redactora; gracias también a los familiares lejanos, Ania de Varsovia y Susan de Australia. Y a mis amigas de antes y de ahora, Krysia F. en Estocolmo y Myriam K. en Santiago.  Por supuesto que todos los errores y omisiones son de mi responsabilidad.

Marcela Bravo Goñi, Estocolmo, 23 de abril del 2019

Para terminar y para mayor claridad: 

Roza y Gitel fueron hermanas. Sus padres fueron Nathan Kohl y Malka Fogel Nadel

Estera y Roma fueron primas hermanas de Sara (Mamina) y Berta (Nani) Swiderski

Marin, Wanda y Marcel: primos de segundo grado de Pepita, Tío Tano, Tía Kicha, Tia Nena, Tío Eduardo J

Susan y Ania: primas de tercer grado de Marcela, Carmen, Adriana, Paulina, Pilar, Anita B, Eugenia J, Claudio J…..

LOS EX CONSCRIPTOS DEL 73

LOS EX CONSCRIPTOS DEL 73

Ayer 24 de mayo de 2022 se hizo publico en las redes sociales un informe que remeció y retraumatizó una vez más a familiares, sobrevivientes y organizaciones de derechos humanos del país.

El archivo oculto de la Subsecretaría de DD.HH. dice que «Entre julio de 2017 y agosto de 2018, casi 12 mil ex conscriptos que cumplieron su Servicio Militar Obligatorio durante la dictadura, entregaron testimonios detallados de los abusos que sufrieron a manos de soldados y oficiales. Pero también, algunos de ellos relatan en detalle, crímenes cometidos contra civiles a quienes debieron detener, custodiar o fusilar. La Subsecretaria de la época, Lorena Fríes, que durante su gestión recibió 5.988 relatos, no entregó estos antecedentes ni a los abogados y abogadas del Programa de Derechos Humanos ni a los tribunales de justicia que investigan los crímenes de lesa humanidad cometidos en dictadura. Las juezas especiales, Paola Plaza y Mariela Cifuentes, ordenaron el envío inmediato de la documentación. El plazo corre.«

Este texto que circuló viralmente en todas las redes y fue interpretado de diversas maneras afecto dolorosamente a los descendientes y a quienes sufrieron violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet , a aquellos que por decadas han buscado a sus familiares desaparecidos, a quienes aún exigen verdad y justicia y que en distintas ocasiones se han enterado de la participación de militares en las masacres de sus padres, hermanos, hijos, compañeros, colegas y vecinos.

La entonces Subsecretaria de Derechos Humanos Lorena Fries Monleón emitio el

COMUNICADO PÚBLICO 

Ante el reportaje publicado por el canal La Red sobre el trabajo realizado por la Subsecretaría de Derechos Humanos con las organizaciones de ex conscriptos durante la dictadura militar, declaro lo siguiente:

Que, en mi mandato como Subsecretaria de DDHH, recibimos la solicitud de asociaciones de ex conscriptos durante la dictadura cívico-militar para que se les reconociera su calidad de víctimas de dicho período, por lo que decidimos crear una mesa de trabajo que se avocara a recopilar información, la que funcionó entre los meses de julio y diciembre de 2017. 

Que, dado que se trataba de un tema complejo, en el que se mezclan experiencias de víctimas y victimarios, y del que hasta entonces existía muy poca información, se buscaba realizar un primer diagnóstico. Esto, con la finalidad de contar con antecedentes que pudieran servir para determinar, con posterioridad, si se configuraba un patrón de vulneraciones a los derechos de ex conscriptos.   

Que, con la información recopilada por dicha mesa hasta el cambio de gobierno, se elaboró un informe, que fue rubricado el 8 de marzo del 2018, tres días antes del cambio de mando. De la revisión de los antecedentes que dieron lugar al informe, se pudo concluir, por una parte, que habrían antecedentes -aportados por ellos a través de testimonios escritos- que permitirían suponer vulneraciones a sus derechos. Asimismo, de los antecedentes analizados hasta ese momento, no se podía determinar si habrían hechos, datos o fechas que entregaran información que pudiera aportar sobre la participación de ex conscriptos en hechos constitutivos de graves crímenes a los derechos humanos.

Que, considerando lo acotado de los tiempos, correspondía que se avanzara en una segunda etapa, de sistematización y análisis más profundo de la información recopilada. Dicho archivo y antecedentes fueron entregados correctamente a la siguiente subsecretaria, Lorena Recabarren, en el marco del cambio de administración. Ella tenía pleno conocimiento del informe, de sus antecedentes fundantes y del proceso que se estaba llevando a cabo con las organizaciones. De hecho, el reportaje da cuenta de que durante la siguiente administración llegaron más carpetas a dicha subsecretaría, sin embargo no se tomó ninguna acción con la información que se terminó de recopilar en ese periodo.
 
Que, el informe fue entregado a las asociaciones de conscriptos y en ningún caso tuvo el carácter de reservado o secreto. No se ocultó información. Todo lo contrario, el informe quiso ser un antecedente que permitiera sacar a la luz otro tipo de situaciones que se vivieron durante la dictadura y que pudieran ser relevantes en términos de registro y del impacto que esta tuvo sobre otros grupos de la población, en este caso de personas que producto del servicio militar obligatorio sufrieron menoscabo en sus derechos.  

Que, durante mi trabajo en la Subsecretaría de Derechos Humanos, el objetivo siempre fue contribuir con el avance en materia de DDHH, en particular con la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas de crímenes de lesa humanidad. De haberse constatado situaciones que contribuyeran a ello, habrían sido entregadas a la justicia. 

Lorena Fries Monleón
Ex-Subsecretaria de Derechos Humanos

Quienes eran los conscriptos que fueron enrolados el año 1973 obligadamente al ejercito?

El citado reportaje informa que

«Los adolescentes, de 18 años, que cumplieron el Servicio Militar Obligatorio (SMO) desde 1973, eran el estamento más grande que engrosó el contingente militar que fue desplegado a lo largo del país, por los altos mandos de las FF.AA., para controlar el país con violencia y crímenes, tras el golpe de Estado contra el gobierno democrático del Presidente Salvador Allende.

Según los registros de la Dirección General de Movilización Nacional, ese año 17.524 jóvenes, todos menores de edad -la mayoría de edad era a los 21- cumplían con la obligación de presentarse en los cuarteles militares; 16.138, en 1974; 17645, en 1975; 20.431, para 1976. En total, 390.061 jóvenes adolescentes fueron llamados al Servicio Militar hasta 1990.»

Una búsqueda en Internet arroja cerca de 3,540 resultados donde se informa acerca de los ex cnscriptos del 73 al 90 y sus reinvindicaciones Desde año 2014, cuando la cineasta Angela Bravo, hija de un exiliado chileno en Suecia ,sueco-chilena, vino a Chile a investigar para un film que proyectaba realizar acerca del golpe de estado y la dictadura que afectó a sus padres, a ella y sus hermanos tomé conocimiento de la postura de los ex conscriptos del 73-90, que denunciaban las violaciones a los derechos humanos sufridos . En ese momento entrevistamos a Fernando Mellado,presidente de la Asociación que los agrupaba. Hasta su muerte en 2017 Mellado protagonizó distintas participaciones en los medios de comunicación:

Mellado, en ese momento era el Presidente Nacional de la Agrupación de Conscriptos del 1973 a 1990, y sus declaraciones no dejaron indiferente a nadie.

Tengo mucha información de dónde hay restos de Detenidos Desaparecidos, que me la han entregado. Si quieren esa información, yo la tengo“, señaló en el programa. “Yo te puedo conseguir una cantidad de información impresionante a nivel de país, pero ¿dónde la entrego? Si se filtra, vamos a caer muchos gallos presos“, agregó.

En La mira | CHV
En La mira | CHV

En el espacio, aseguró conocer la información de más de 3000 detenidos. “Cada vez que se movía un vehículo militar de cualquier unidad marina, aviación, ejército, debía tener un escolta que por ley era un conscripto”, sentenció, asegurando que no habla porque no le debe nada a nadie.

Durante la entrevista con la periodista a cargo del reportaje, afirmó que hizo una carpeta con toda la información relativa a las víctimas, recopilando cientos de testimonios de ex conscriptos, pero decidió destruirla por temas de seguridad.

También aseguró que había intentado entregar la información a la Iglesia, a agrupaciones de víctimas de la dictadura y al juez Carroza a cargo del caso, quien desmintió cualquier tipo de acercamiento.

Tras la emisión del programa, conversó con Matías del Río en el noticiero de CHV, donde aprovechó de revelar que supo como algunos cabos de la escuela de telecomunicaciones comenzaron a desaparecer misteriosamente, y como en algunas unidades militares -como el Regimiento Buin- hubo fusilamientos de conscriptos , por su propios compañeros quienes los consideraban comunistas.»

El Congreso Nacional se ocupó de este tema,

ANÁLISIS DEL COMPROMISO DE REPARACIÓN DE EX SOLDADOS CONSCRIPTOS (Proyectos de acuerdo)

El señor ELUCHANS ( Presidente ).- Esta sesión ha sido motivada en una presentación suscrita por 48 señoras y señores diputados, con el objeto de analizar el compromiso de reparación de ex soldados conscriptos.

A ella han sido convocados el ministro del Interior y Seguridad Pública , don Andrés Chadwick , y el ministro de Defensa Nacional , don Rodrigo Hinzpeter .

Algunas intervenciones:

El señor GUTIÉRREZ (don Hugo).- Señor Presidente , en nombre del Partido Comunista de Chile y de la Izquierda Ciudadana, quiero manifestar nuestro apoyo y reconocimiento a la Asociación Reunificada de Ex Soldados Conscriptos del Servicio Militar 73-90.

Parte de estos conscriptos cumplían su servicio militar obligatorio el 11 de septiembre de 1973, según lo dispuesto en la ley N° 11.170 que fijaba el texto refundido de la Ley de Reclutamiento. En este contexto, a nuestro entender, fueron víctimas de la violencia política desatada en Chile, a partir del 11 de septiembre del 73, por agentes del Estado en el marco del golpe militar que puso término al gobierno constitucional de Salvador Allende. En efecto, a partir del citado 11 de septiembre de 1973, fue impuesto en todo el territorio de la República un amplio operativo dirigido por la nueva autoridad militar que asumió el control total del país, con el objeto de secuestrar, detener ilegalmente, torturar o aplicar diversas formas de apremios ilegítimos; es decir, de graves violaciones a los derechos humanos, a todas las personas que eran sindicadas, con o sin razón, como partidarias del régimen del gobierno constitucional que había sido derrocado.

Algunos de esos conscriptos se vieron obligados a colaborar en ese tipo tropelías, a pesar de que solo cumplían con la carga que les imponía la ley. A todos ellos, siendo adolescentes y menores de edad en la época, se les obligó a colaborar en una serie de atropellos a la dignidad humana. Se trató de una situación en que el jefe de turno fue un verdadero señor para ellos y al que estaban obligados a obedecer ciegamente y a acatar sus órdenes, aunque fueran en contra de la conciencia de ellos, lo que dejó una indeleble marca sicológica que aún no se puede reparar, ya que se trató de una verdadera tortura síquica para estas personas. No solo tuvieron que sufrir al verse obligados a participar en hechos que ellos mismos cuestionaban, sino también ver también como se torturaba o detenía ilegalmente a hermanos, a amigos, a civiles. Eso, sin duda, también les ocasionó un daño que muchos de ellos todavía cargan.

Además, a estos jóvenes no se les respetó el tiempo máximo de conscripción, lo que agregaba incertidumbre a la situación que estaban viviendo, como el hecho de no permitírseles visitas a sus respectivos hogares. Y, lo que es más relevante, aparecieron durante largos pe-ríodos recibiendo una remuneración que nunca existió, la cual, supimos después, iba directamente a los organismos de seguridad de la dictadura.

Por otra parte, fueron maltratados física y sicológicamente por sus superiores. Eran verdaderos esclavos a quienes golpeaban cuando querían y por el mero capricho del jefe de turno, con la aparente intención de transformarlos por el temor en verdaderos autómatas que cumplieran ciegamente cualquier orden que repugnara la conciencia de cualquier persona normal.

Durante el período de conscripción, los afectados fueron víctimas de tortura física y de otros apremios ilegítimos. Asimismo se vieron obligados a participar en hechos que los dañaron sicológicamente por el resto de sus vidas. Estos hechos constituyen violaciones graves a los derechos fundamentales, ocasionados por agentes del Estado en su carácter de tales y bajo un mismo mando superior…

El señor WALKER.- Señor Presidente , en nombre mío y en el de la bancada de la Democracia Cristiana, adherimos a esta sesión especial para apoyar las demandas de las asociaciones de ex soldados conscriptos que hoy nos acompañan en las tribunas, muy especialmente a don Eliecer Castillo , dirigente que ha recorrido todo el país luchando por los derechos de sus asociados …debo recordar que la Cámara de Diputados aprobó, por unanimidad, un proyecto de acuerdo el 3 de mayo de 2012, al cual se hizo referencia. Asimismo, aprobamos otro en 2009. Cabe señalar que todos esos proyectos versan sobre lo mismo; es decir, hacen un reconocimiento a la situación de violación de los derechos humanos que vivieron los ex soldados conscriptos entre 1973 y el 11 de marzo de 1990, pero muy especialmente a aquellos que cumplieron labores en 1973 y 1974, puesto que con la declaración de estado de sitio se les extendió unilateralmente el período de servicio y tuvieron que realizar trabajos forzados. Como muchos de ellos quedaron en condiciones invalidantes, sufrieron accidentes laborales, no recibieron el pago de sus pensiones y quedaron con traumas permanentes, obviamente se les debe hacer un reconocimiento en términos pecuniarios y no pecuniarios.

Lamentablemente, no se ha formado una comisión equivalente a la Comisión Rettig, que la Cámara de Diputados ha solicitado en dos ocasiones, para llevar a cabo una investigación y determinar responsabilidades respecto a las situaciones que debieron enfrentar los ex soldados conscriptos desde 1973 hasta 1989. Como Estado, se deben otorgar beneficios, como el pago de pensiones, el otorgamiento de becas estudiantiles, como además se hizo con la Comisión Valech; incorporarlos a los subsidios habitacionales y la definición de un proceso de investigación interna en las instituciones de las Fuerzas Armadas para los casos de muerte accidental o suicidio, a fin de que se esclarezcan los hechos y se establezcan las responsabilidades respecto de tales muertes.

Como se dijo, solicitamos al Presidente Piñera que cumpla el compromiso adquirido con los ex soldados conscriptos. Entiendo que el ministro del Interior aludió a una compensación de aproximadamente 40 millones de dólares que, a mi juicio, era absolutamente insuficiente para las pretensiones de todos ellos, que incluso parlamentarios de gobierno han declarado que es exigua. Por eso solicitamos esta sesión especial.

Por lo tanto, la bancada de diputados de la Democracia Cristiana seguirá respaldando a los ex soldados conscriptos.

Las exigencias de reparación económica por las faltas descritas en las obligaciones del Estado son un tema, pero lo que no aceptan los famiiares es que se auto proclamen como victimas de violaciones a los derechos humanos.

Las organizaciones de familiares, sobrevivientes y defensores de derechos humanos han emitido declaraciones de repudio:

JUSTICIA, VERDAD, ¡NO A LA IMPINIDAD! 24 MAYO2022

Como Coordinación Nacional Familiares de la Memoria, al conocer la información
entregada por la RED, nos resulta impresentable que luego de existir testimonios de ex
conscriptos por crímenes de lesa humanidad, la impunidad, la complicidad y pactos de
silencio, quedaran archivados, en secreto y ocultos, como forma de liberar las
responsabilidades a quienes son parte de las violaciones a los Derechos Humanos en
nuestro país.
Con estas políticas secretistas, tanto el estado, y la ex subsecretaria Lorena Fríes, les
ha garantizado a los criminales de lesa humanidad, seguir haciendo una vida al margen
de la Ley, por lo que esta forma de operar nos ha impedido hacer justicia, saber la
verdad de nuestros familiares que fueron arrebatados de nuestras vidas por mentes
genocidas.
Por tanto, denunciamos al Estado de Chile por su responsabilidad en la impunidad,
denunciamos a toda la clase política que ha mantenido sin develar a los genocidas
y horrores en la dictadura y mantener un Estado de injusticia sistemática en DDHH
en nuestro país.
Así mismo, denunciamos la complicidad con su silencio y la ineficiencia de la ex
subsecretaria Lorena Fríes, que durante su gestión no hizo nada y oculta
información al mantener dichos archivos en secreto impidiendo a los abogados
del Programa de Derechos Humanos investigaran los crímenes de lesa
humanidad, cometidos en la dictadura cívico militar de Pinochet.
El mantener oculto y en secreto la información de violaciones en Derechos
Humanos, es un delito que debe ser pagado con cárcel, por ser colaboracionista
como funcionaria pública con los abusadores de crímenes de lesa humanidad.
Dentro de este contexto, la transición a la democracia es el resultado de que hasta el
día de hoy hayan prevalecido los pactos de silencio y en complicidad con los violadores
de derechos humanos, como el caso específico de la censura del informe Rettig
durante 50 años, política implementada bajo el gobierno de Ricardo Lagos.
Hacemos un llamado a la sociedad civil, a las organizaciones de Derechos Humanos,
sociales, culturales estudiantiles a TRANSPARENTAR PÚBLICAMENTE LAS
VIOLACIONES DE DDHH y NO SEGUIR SIENDO CÓMPLICES OPORTUNISTAS DE
ESTAS OMISIONES, Y A NO BAJAR LAS REVINDICACIONES DE LOS DDHH, para
que “EL NUNCA MAS” SEA DE VERDAD, NUNCA MAS.

Relacionado https://www.theclinic.cl/2013/09/11/la-historia-de-los-pelados-del-73-los-soldados-que-asaltaron-santiago/

La historia de Puntito Recabarren, de sus padres, sus tíos y sus abuelas.Buscando la verdad.

La historia de Puntito Recabarren, de sus padres, sus tíos y sus abuelas.Buscando la verdad.
La desgarradora historia del niño de 2 años que vio cómo desaparecieron sus padres y aún se pregunta por qué él está vivo
  • Carolina Robino y Margarita Rodríguez
  • BBC News Mundo

5 noviembre 2018

La historia de Puntito Recabarren, de sus padres, sus tíos y sus abuelas. Buscando la verdad.

Luis con su madre, Nalvia
Pie de foto,Luis Recabarren con su madre, Nalvia.

«¿Por qué yo sobreviví?» Esa es una de las preguntas que por décadas ha marcado la vida del chileno Luis Emilio Recabarren Mena.

Para entenderla, hay que conocer su historia.

Hace 42 años, cuando él tenía 2 años y medio, perdió en menos de 48 horas a su abuelo paterno, a un tío, a su padre, a su madre y al hermano o hermana que ella llevaba en su vientre.

Corría el año de 1976 y Chile vivía bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.

El 29 de abril, cuatro miembros de su familia fueron detenidos durante un operativo de agentes de inteligencia.

Él era uno de ellos.

Todos desaparecieron menos él. Fue el único que sobrevivió. Y aún no sabe por qué.

Luis Recabarren junto a su madre
Pie de foto,Tras el nacimiento de Luis, Nalvia se dedicó al hogar.

Desde entonces, ha intentado reconstruir lo que sucedió ese día y averiguar cuál fue el destino de sus padres, su tío y su abuelo, que sufrió la misma suerte apenas un día después.

Ha hablado con testigos, leído expedientes, buscado sus huellas en fotos. Pero sigue teniendo lagunas.

En un desgarrador testimonio que ofrece desde su casa en Suecia, donde vive desde 1984, Recabarren, nieto de la inagotable activista por los derechos humanos Ana González, quien murió el 26 de octubre, le abre su pasado, sus recuerdos, su dolor, a BBC Mundo.

Y asegura que luchará por saber quién mató a sus padres hasta que se muera.

El fatídico día

El 29 de abril de 1976, Nalvia Mena Alvarado, quien tenía 21 años, se fue con su único hijo, Luis, a buscar a su esposo a su oficina.

Luis Emilio Recabarren
Pie de foto,El padre de Luis, como muchos chilenos, había perdido su trabajo por sus simpatías con la izquierda. Por eso, se convirtió en un emprendedor y se «ganó la vida» como diseñador gráfico.

Luis Emilio Recabarren tenía 29 años y trabajaba en un barrio céntrico de Santiago.

En el camino de regreso, la familia se encontró con uno de los hermanos del padre, Manuel Guillermo, y los cuatro partieron rumbo a la casa de los abuelos paternos, Ana González y Manuel Recabarren.

Desde su nacimiento, «Puntito», como le decían a Luis cariñosamente, vivió con sus padres y sus abuelos en esa vivienda.

«Nos capturaron bajándonos del autobús«, relata.

«Llegando al paradero 16 de Santa Rosa, había un operativo con tres automóviles estacionados. Nos estaban esperando».

«Cuando mi padre vio que agarraron a mi madre, que me tenía a mí, intentó hacer algo. Pero lo golpearon y a ella le pegaron en el estómago con un fusil. Después nos metieron en uno de los vehículos y los tres automóviles salieron a toda prisa».

El abandono

El mismo día de la detención, Luis fue separado de sus padres.

Manuel Guillermo Recabarren
Pie de foto,Manuel Guillermo Recabarren tenía 22 años cuando fue detenido. Durante la entrevista, Luis lo llama cariñosamente «mi tío Mañungo».

En algún momento alguien lo subió a un vehículo negro y lo dejaron a una cuadra de la casa de sus abuelos paternos.

«Me dejó botado en la calle en pleno toque de queda. Una vecina me oyó llorar, se asomó y dijo: ‘¡Es el Puntito!’. Salió, me cargó y me llevó a donde mi abuela».

Al día siguiente, el 30 de abril, su abuelo paterno salió muy temprano a buscar a sus hijos y a su nuera.

Nunca regresó. También despareció.

Desesperada, su abuela Ana González fue a buscar a la madre de Nalvia, Ernestina Alvarado, para contarle lo que había pasado.

Así comenzó la búsqueda incansable de sus abuelas por sus padres, su abuelo y su tío.

El silencio

Después de ser llevado a su casa, «Puntito» no pudo hablar por un mes.

Manuel Recabarren
Pie de foto,Manuel Recabarren, el abuelo de Luis, tenía 50 años cuando desapareció.

Su crianza pasó a manos de su abuela materna, Ernestina. A Ana la visitaba frecuentemente y se convirtió en una figura constante y amada en su vida.

«Me quedaba dormido llorando todas las noches», cuenta.

«Echaba de menos a mis padres. Ellos me dieron mucho amor. Sentía que no era mi casa, que debía estar en otro lugar, que eso era algo temporal, por eso pensaba que no debía molestar. ‘Debo comerme toda la comida, debo portarme bien’, me decía».

Confiesa que, pese al amor de sus seres queridos, se sentía huérfano y en ocasiones intentó escaparse de casa.

Sus familiares nunca intentaron disfrazar lo que había ocurrido con sus padres.

«Todo el tiempo estuvieron con la verdad cruda, real, sin esconder nada, con el objetivo de procesarla».

«¿Qué hizo mi mamá para que me dejaran?»

Cuando aprendió a leer, trataba de entender la información que había «afuera» sobre las torturas y los abusos del gobierno.

Luis Recabarren junto a su madre
Pie de foto,Sus padres, le contaban sus abuelas, «se querían mucho» y estuvieron felices con su nacimiento.

Empezó a preguntarse: «¿Le habrá pasado eso a mi mamá? ¿Le hicieron esas torturas? ¿Le pusieron electricidad a mi papá, a mi abuelo, a mi tío? ¿Qué les pasó en los últimos momentos?»

Y surgieron preguntas muy poderosas que hasta hoy lo intrigan:

«¿Por qué yo sobreviví?»

«¿Qué hicieron ellos para que me soltaran?«

«¿Qué hizo mi mamá para que me dejaran?»

«Y es que en esa época mataban a niños también».

Luego, a través de los testimonios de testigos «se supo que fueron llevados al campo de tortura de (Villa) Grimaldi y después los trasladaron a otros lugares. Ahí se perdió su rastro. Algunos dicen que los mataron y que los lanzaron al mar«.

La decisión de partir

Bajo el cobijo de un sector «solidario» de la Iglesia católica, sus abuelas y otras madres y familiares de desaparecidos se empezaron a reunir.

Así, le dieron vida a la emblemática Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).

Miembros de la AFDD en una manifestación encadenadas
Pie de foto,Miembros de la AFDD en una de las tantas manifestaciones pacíficas que han organizado desde su creación. Ana González es la segunda de derecha a izquierda.
Manifestación 9 de junio 2017
Pie de foto,Año tras año, la AFDD empezó a recibir más y más familiares que, como Ana y Ernestina (ninguna en la foto), buscaban a sus seres queridos. «¿Dónde están?» ha sido una de las consignas de la organización. Esta manifestación se celebró el 9 de junio de 2017.

Ana y Ernestina llevaban a Luis a los encuentros y allí era feliz con otros niños que estaban pasando por tragedias similares, pero de las cuales no hablaban entre sí. Sólo querían jugar.

«Corríamos por los pasillos y los patios de la Vicaría de la Solidaridad, que quedaba en el centro de Santiago. Me sentía especial cuando me llevaban allá».

Pero la hora de abandonar Chile había llegado. Tenía 11 años.

«A finales de 1984, cuando mi familia materna quedó destruida, mis otros tíos cayeron en campos de detención y fueron torturados», dice.

Su abuela Ernestina no vio otra opción que llevárselo a él y a otras nietas a Suecia.

«¿Y si aparecen?»

Ernestina lo empezó a preparar para la partida. Le habló de Suecia, de sus bosques, de sus parques, de su socialdemocracia, de sus derechos civiles.

Volante con las fotos de Luis, sus padres, su tío y su abuelo
Pie de foto,Desde que desaparecieron, las familias de Luis no escatimaron esfuerzos por buscarlos.

Y eso, más la experiencia de montarse en un avión por primera vez, lo entusiasmó, pero le surgió otra interrogante:

«¿Y si aparecen mis padres? Yo tengo que estar aquí porque a lo mejor no me van a encontrar«, cuenta.

«Pensaba, soñaba que volverían y quería estar ahí cuando eso sucediera».

Pero se fueron.

«Te traeré un regalo'»

A Recabarren se le rompe la voz cuando nos cuenta el momento en que se tuvo que despedir de «un amigo del alma», un niño que vivía en el vecindario.

Luis Recabarren junto a su abuela Ana González
Pie de foto,Luis abandonó Chile siendo un niño, regresó pocos años después para visitar a sus seres queridos, entre ellos su abuela amada, Ana González.

«Le prometo a Sergio volver…»

A esa oración le sigue un silencio.

«Y…»

Más silencio.

«Le decía: ‘Te prometo volver a Chile y te traeré un regalo’. Lloramos mucho hasta que nos despedimos».

Odio a Chile por lo que me ha causado y, al mismo tiempo, amo a Chile»

Luis Recabarren

De camino al aeropuerto, recuerda «el dolor tremendo de dejar a parientes que trataron de compensar la desaparición (de mis padres) con mucho amor».

«Era la tristeza de abandonar mi país (…) de saber que iba a tener sólo a una abuela», indica.

Suecia

En la nación europea comenzó una nueva vida, aunque con el mismo dolor.

Luis junto a su esposa Sara.
Pie de foto,En Suecia, Luis conocería el amor de pareja: Sara.

«Seguía quedándome dormido llorando, pero en silencio para no molestar».

«Era un luto perpetuo, pero trataba de estudiar, aprender el idioma, empecé clases de natación, hacía deportes».

Cuenta que llegó a Estocolmo, donde ya había una comunidad chilena que sabía quién era.

«Era mi pueblo, mi gente, recibí un cariño enorme. Los padres sabían la historia, pero sus hijos no».

Un hermano

«¿Cuando eras niño, alguna vez llegaste a racionalizar que pudiste haber tenido un hermanito o una hermanita y que también se lo llevaron?» le preguntamos.

Luis, junto a su abuela materna y una prima
Pie de foto,»Aquí estoy con mi abuela materna y mi prima hermana Tania Blanco», cuenta Luis.

«Todo el tiempo, todo el tiempo», dice.

Y con la voz entrecortada continúa: «Me di cuenta de que esa pizca de esperanza, que seguía haciendo crecer, no me estaba dejando vivir, no me estaba dejando pensar».

«Como niño pensaba con ilusión: ‘¿Será? Quizás tengo un hermano‘. En Suecia crecí con mis primas, por eso me preguntaba: ‘¿Tendré un hermano, tendré una hermana?'»

Soñaba que abrazaba a mi madre por la cintura»

Luis Recabarren

En las noches, cuando dormía, venían los sueños con sus padres.

«Soñaba que abrazaba a mi madre por la cintura».

Cuando cumplió los 29 años, la edad en que su padre desapareció, se preguntaba cómo habría sido la relación con él si nada hubiese pasado: «¿Seríamos buenos amigos?«

«Los amigos de mis padres me dicen que me parezco mucho a mi madre y que también tengo una pizca de mi padre».

La venganza que no llegó

«¿Recuerdas en qué momento te diste cuenta que no volverías a ver a tus padres?», indagamos.

Luis Recabarren
Pie de foto,Luis siente que es un «deber» compartir su historia, especialmente para la nueva generación de chilenos y latinoamericanos.

«Fue un proceso largo», responde. Llegó a su fin en Suecia.

(…) ese odio te carcome y no vas a poder celebrar que eres el sobreviviente de tus padres. Y eso lo tienes que contar»

Ernestina Alvarado, abuela materna

«Cuando lloraba en las noches, empecé a aceptar la desaparición perpetua y a pensar que fueron asesinados, que los habían tirado en el mar. Que pasaron por cosas crueles».

«Luchaba contra mí mismo, me decía: ‘Me tengo que vengar, tengo que ser un guerrillero, tengo que encontrar a los culpables'».

Cuando se lo dijo a su abuela, ella se enojó mucho y le dijo:

«¡No, no, no! Eso es lo que ellos quieren, ese odio te carcome y no vas a poder celebrar que eres el sobreviviente de tus padres. Y eso lo tienes que contar, tienes que contar lo que pasó».

Poco a poco, en plena adolescencia, «entendió» que «ahora ellos estaban en paz«.

«Y que yo tenía que encontrar mi centro, mi balance, para poder tener una vida».

Manifestación en Santiago el 8 de septiembre de 2013
Pie de foto,Cientos de familias, como la de Luis, siguen buscando respuestas sobre lo que sucedió con sus seres queridos. Esta manifestación se celebró a 40 años del golpe de Estado, en Santiago de Chile.

Desde esa perspectiva de amor y de búsqueda de justicia que le inculcaron sus abuelas, decidió encarar su vida.

También la enfrentó con algo que sus padres disfrutaban: el arte, la música, el ballet. Estudió en la Royal Swedish Ballet School, se convirtió en bailarín profesional e hizo presentaciones en varios países.

La reconstrucción de los hechos

Recabarren conoce algunos detalles de lo que sucedió el 29 de abril de 1976 porque hubo varios testigos en las fases de la detención y la desaparición de sus padres y su tío.

Salvador Allende
Pie de foto,Luis nació el 27 de octubre de 1973, pocas semanas después del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende., a quien se ve en esta foto saliendo del palacio presidencial de La Moneda, en pleno golpe.

«Eso es lo que uno lee en los testimonios que se recogieron y en lo que dice el informe Rettig, que recopila cada caso«, indica.

El Informe Rettig fue realizado por la Comisión de Verdad y Reconciliación, un órgano creado con la llegada de la democracia para investigar las violaciones a los derechos humanos durante el pinochetismo.

En 1991, ese informe, que sólo contabilizó desapariciones y ejecuciones, reconoció 2.279 muertes a manos de agentes del Estado.

Un recuerdo «muy fuerte»

Más allá de lo que ha leído e investigado y de lo que le han contado, Luis asegura que, pese a su corta edad, hay algo que recuerda del día en que vio a sus padres y a su tío por última vez.

Soldados golpistas arrestan a guardaespaldas de Allende
Pie de foto,En esta imagen se observa a un grupo de soldados golpistas al momento de arrestar a guardias de seguridad del presidente Allende, en septiembre de 1973.

Y lo logró evocar tras recibir ayuda psicológica enfocada en personas con estrés postraumático crónico en la Cruz Roja de Suecia.

«La psicóloga me ayudó a sacar un recuerdo en el que veo a mi madre muy cerca de mí, hablándome, y detrás de ella hay un cuerpo en el suelo. En la puerta hay otro hombre, está parado. No sé si es mi papá o mi tío, está tratando de ver lo que pasa afuera. Estamos en una habitación».

Ese cuarto, él cree, fue el lugar donde los tuvieron detenidos.

«¿En ese recuerdo cómo ves a tu mamá?», le preguntamos.

«Se veía como un ángel», responde. «Es un recuerdo que tengo muy, muy fuerte».

¿Por qué sus padres?

Cuando le preguntamos a Luis por qué cree que sus padres fueron detenidos, reflexiona sobre su nombre.

Luis Recabarren junto a su abuela Ana González
Pie de foto,Luis junto a su abuela Ana González y su tía Patricia Recabarren.

«Luis Emilio Recabarren Serrano (1876-1924) fue el fundador del Partido Obrero en Chile hace unos cien años (1912). No sé si somos parientes o no. Nunca ha sido relevante para mí».

Pero más allá de esa posible asociación que los agentes pudieron haber establecido, su padre fue dirigente sindical.

«El padre y los hermanos de mi mamá fueron dirigentes sindicales. Todos eran idealistas, fueron una generación con potencial político que querían un cambio en la sociedad».

El objetivo del gobierno, dice, era romper las familias que tenían una postura política contraria. «Ellos querían matar ideas, (hacer) un genocidio político».

Sus padres militaban en el Partido Comunista. «No eran violentos, no eran terroristas. Sólo querían transformar la sociedad, luchar por la igualdad».

Haciéndose la imagen de sus padres

Luis sabe que sus papás «se enamoraron en un Congreso del Partido Comunista».

Luis Recabarren junto a su hija
Pie de foto,Luis junto a su hija cuando era pequeña.

Así se lo contaron sus abuelas y sus tíos.

«Mi papá era bien carismático, recibía mucha atención de las muchachas. Pero al principio mi mamá no le daba ni bola porque sabía cómo era», cuenta entre risas.

Desde la adolescencia, Nalvia «se oponía a las desigualdades», le gustaba ayudar a la comunidad y «no era de las que esperaba a que alguien viniera a resolver los problemas de la comuna».

«Tengo la impresión de que mi madre era muy delicada. Cantaba en el coro del liceo francés, dibujaba, tenía cualidades artísticas».

Tanto a su padre como a su madre les gustaba mucho el ballet. Le cuentan que ella escuchaba música clásica cuando lo llevaba en el vientre.

Ambos eran delgados y muy altos «para el promedio de los chilenos». Él mismo mide 1,86 metros.

«Hasta que yo muera»

En una entrevista de Recabarren con la periodista Ivonne Toro del periódico chileno La Tercera, publicada el 29 de octubre, dice que necesita saber quién fue el que mató a su madre.

Luis Recabarren junto a su familia.
Pie de foto,Con sus hijos, Luis aprendió lo que es el amor incondicional entre padres e hijos.

«Hasta el día de hoy no tengo información concreta sobre cómo fue la operación contra mis padres ni quiénes estuvieron involucrados», le indica a BBC Mundo.

«No se ha podido saber toda la verdad plena«.

«Toda mi vida, hasta que yo muera, voy a buscar la verdad sobre lo que pasó. No voy a parar. Y si muero, mis hijos la buscarán. Esto va de generaciones. Es incansable».

Está casado con la periodista sueca Sara Recabarren y tiene tres hijos de 7, 11 y 15 años. Con ellos aprendió lo que realmente es el amor incondicional.

«Mientras yo sea fuerte, ellos serán fuertes», dice.

«Ellos van a seguir la lucha. Mi inclinación como padre es protegerlos, pero sé que podrán transformar todo este dolor en algo positivo».

«Un deber»

Recabarren dice que mientras se sienta con fuerza seguirá contando su historia. Pero no es fácil.

Ana Gonzalez
Pie de foto,Ana González, con su inolvidable carisma y entrega por el movimiento en busca de los desaparecidados chilenos, en una ceremonia celebrada el 9 de septiembre de 2013, en el Museo de la Memoria de Santiago de Chile, en honor a las víctimas del régimen militar.

«Mis tíos que sobrevivieron torturas tienen mucha dificultad para hablar sobre lo que les pasó, incluso con sus propios hijos».

«Ahora que mi abuela paterna no está, lo tengo que hacer. Es un deber».

«Para mí Chile es una paradoja: odio a Chile por lo que me ha causado y, al mismo tiempo, amo a Chile porque soy de allá, porque es mi pueblo y porque después de la muerte de mi abuela siento su solidaridad, su cariño».

Hijos del exilio: las historias cruzadas que marcaron a los ministros de Boric

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Juan Manuel Ojeda y Carlos Said28 ENE 2022 10:26 PMTiempo de lectura: 16 minutos

El gabinete del presidente electo comparte experiencias vitales comunes. A siete futuros secretarios de Estado les tocó abandonar el país en pleno régimen militar, porque las vidas de sus padres corrían peligro. A algunos les tocó Cuba, a otros Suecia, Guatemala, Canadá o Reino Unido. Pese a que cada país tiene sus particularidades, todos coinciden en lo mismo: parte de lo que son hoy lo aprendieron de aquella época en que, siendo niños o adolescentes, tuvieron que partir de cero, a veces con miedo, otras con alegría y lejos de sus familias.




1. Dejar Chile atrás

Faltaban solo 16 días para que Maya Fernández estuviera de cumpleaños. En aquella época la actual diputada socialista era una niña que se preparaba para su segundo año de vida. Lo que iba a ser una fiesta, de pronto se rompió abruptamente. El 11 de septiembre fue el golpe de Estado y la futura ministra de Defensa debió partir junto con sus padres rumbo a Cuba.

Su madre era la médica Beatriz Allende y su padre, el diplomático cubano Luis Fernández Oña, quien formó parte del Departamento América del Partido Comunista cubano, a cargo de la relación del régimen castrista con los partidos y movimientos de izquierda latinoamericanos.

“Mi mamá tenía un embarazo de siete meses. Mi hermano nació en noviembre, en Cuba. Siempre he pensado en lo duro que debe haber sido para ella perder a su padre en La Moneda y, además, haber estado embarazada. No debe haber sido nada de fácil”, dice Fernández.

La familia llegó a La Habana en avión y cuatro años después su mamá se suicidó. En ese momento ella quedó a cargo de Mitzi Contreras, amiga de la madre de la actual parlamentaria: “Por eso yo digo que la vida me regaló dos madres”.

La médica Begoña Yarza es siete años mayor que Fernández, pero a las dos las une una misma experiencia. La futura ministra de Salud también se vio obligada a vivir en el exilio. “Mi papá (Simón Yarza) era alcalde de Rengo. Lo tomaron preso en septiembre de 1973, le dieron un Consejo de Guerra y lo condenaron con la pena de extrañamiento. En 24 horas las Naciones Unidas lo tenían que sacar del país”, explica quien será la próxima titular del Minsal.

Yarza tiene un recuerdo potente de aquella época. “Nos llevaron en un camión militar a un avión Air France por la pista de aterrizaje. Cuando nos subimos, el capitán se acercó a la escalera y en francés le dijo a mi papá que estaba honrado de que él subiera y que estaba pisando territorio libre del fascismo. Seguramente para mi papá debe haber sido algo muy bonito, que alguien lo mirara con una dignidad distinta. Él era un hombre formidable. Yo era chica, pero vi esa escena y me pareció hermosa, porque reconocí lo que era darle a otro dignidad”, recuerda emocionada. Los Yarza pasaron por Buenos Aires y Lima, para luego terminar en 1974 en La Habana.

Maya Fernández, cuando tenía dos años, junto a su madre Beatriz Allende. Habían llegado hace poco a Cuba.

A la abogada Antonia Urrejola también le tocó ser hija del exilio. En su caso, su experiencia fue a más de siete mil kilómetros de distancia de Cuba. La futura ministra dice que pese a ser una niña de seis años tenía conciencia de lo complejo de la situación del país: “Antes de que mis papás partieran, mi casa fue allanada varias veces. Mi padre estuvo detenido por tres meses en Tejas Verdes. Una vez llegaron los militares a la casa y se llevaron a mi mamá a Villa Grimaldi”, recuerda Urrejola.

Su padre, Carlos Urrejola, era economista, arqueólogo y trabajaba en el Pedagógico. Su madre, María Inés Noguera, era profesora de un colegio particular. Ambos no eran militantes activos, apoyaban a la Unidad Popular, pero tenían contactos en el MIR y el Partido Socialista.

“Recuerdo cuando mi papá volvió de su detención. Tengo la imagen de él volviendo a la casa de manera sorpresiva. Lo recuerdo muy flaco, con el pelo largo y barba. Cuando lo vi me dio miedo, mucho miedo”, recuerda la abogada.

Los Urrejola llegaron como refugiados políticos hasta Hull, una ciudad al norte de Inglaterra, en el condado de Yorkshire. Seis meses después llegó la futura canciller, de entonces seis años, junto a su hermana de 14 y su otro hermano de nueve. En Chile se había quedado con unos tíos y recuerda que ellos le compraron un vestido: “Querían que llegara bonita al reencuentro. Lamentablemente, de ese momento no me acuerdo mucho más, lo tengo súper borrado”.

La historia de Flavio Salazar, el próximo ministro de Ciencia, también fue en Europa. Su vida iba a ser otra. Nació en Buenos Aires en 1965 y su familia volvió a Chile en 1971. Estudió en el Colegio Salesianos Alameda y en 1984 entró a Veterinaria en la Universidad de Chile.

Pero ese año, marcado por las protestas contra la dictadura, las cosas cambiaron. Su padre, que era parte del sindicato de Pizarreño y militante del Partido Comunista, pidió asilo en Suecia y se lo llevaron en diciembre, poco después de que el general Augusto Pinochet decretara un estado de sitio en todo el país.

Salazar tuvo que dejar su carrera para seguir, junto a su familia, a su padre. “Nos mandó a buscar, y nos reunificamos allá a principios de 1985. Llegamos a Estocolmo y nos enviaron a un campamento de refugiados, pero que en realidad eran departamentos en una ciudad al interior de Suecia, que se llama Köping”, relata el académico. La ciudad era pequeña, pero existía una fábrica de Volvo, donde su padre encontró trabajo como técnico automotriz.

Antonia Urrejola junto a sus padres y hermanos en Hull, al norte del Reino Unido. En la foto, la futura canciller es la cuarta de izquierda a derecha.

La nueva ministra del Deporte, Alexandra Benado, nació en mayo de 1976, en Estocolmo, debido al exilio de sus padres. Pero la distancia no cortó los lazos con Chile, sobre todo en el caso de su madre, Lucía Vergara, militante muy activa del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), para quien el destierro no era un obstáculo para luchar contra Pinochet.

Sus padres habían llegado poco antes a Suecia, en 1975, y luego de que ella nació, la familia se trasladó a Cuba, quizás en un intento de la madre de acercarse al país. Según una columna que publicó esta semana Miguel Orellana Benado, primo del padre de la futura ministra, luego la abuela de la próxima ministra se la llevó a Guatemala para protegerla.

Sus padres volvieron escondidos a Chile, en el marco de la “operación retorno” del MIR, que buscaba reunir guerrilleros para derrocar a Pinochet. El 30 de agosto de 1983, un comando mirista asesinó al intendente de Santiago, Carol Urzúa, desatando la ira de la autoridad. La CNI comenzó una cacería contra los militantes del MIR y dieron con ellos. En una casa en Las Condes, ubicada en la calle Fuenteovejuna, detectaron la presencia de tres miristas que estaban escondidos, entre ellos Lucía Vergara.

Usando un jeep con una metralleta calibre 50, la patrulla de la CNI acribilló a los miristas y provocó el incendio de la casa. Luego, el régimen afirmaría que había sido un enfrentamiento, en un patrullaje de rutina. La Comisión Rettig acreditaría más tarde que se trató de un montaje.

Antonia Urrejola junto a su madre, María Inés Noguera, en Reino Unido.

La futura ministra de Justicia, Marcela Ríos, también tuvo una experiencia parecida, pero en Canadá. El 14 de febrero de 1981 fue el día en que Ríos y su familia se fueron de Chile. Querían dejar atrás los años de miedo, tristezas y pobreza que vivieron con la dictadura y, sin saber lo que les esperaba, viajaron más de 10 mil kilómetros para buscar una nueva vida.

En Santiago vivían en la población Santa Olga, en Lo Espejo, y en los años de Allende su padre era presidente de la Junta de Vecinos y de la JAP, la unidad local que administraba alimentos entre los vecinos. Eso le traería consecuencias durante ocho años.

“Después del golpe, estuvo preso un rato y nunca más pudo encontrar trabajo, por lo que decidimos irnos de Chile por una mezcla de persecución y una situación económica desmejorada”, relata Ríos. El viaje lo lograron gracias a un programa de refugiados que tenía el gobierno canadiense y a la ayuda de unas monjas.

2. Aprender a vivir en otro país

Maya Fernández está convencida de que su vida en Cuba no fue especial. De hecho, repite más de una vez que fue algo “muy normal, muy de la cotidianeidad de cualquier niño o joven”. En La Habana estudió en un colegio público que era internado: “Había una escuela donde muchos hijos e hijas de exiliados llegaban allí. Nosotros estuvimos internados, fue toda una experiencia de vida. Ahí hice mis primeros amigos de la vida”.

Fue compañera de una hija de Silvio Rodríguez y también de algunas de las hijas de Pablo Milanés. “Extraño esa época, era un momento en que la vida se hacía mucho en la calle, jugábamos ahí a la cuerda. Había muchas actividades, mucho interés por encontrarnos”, dice la próxima ministra.

Para ella si hay algo que le recuerda su niñez y juventud en La Habana es el mar: “El mar siempre ha sido importante en mi vida y cuando lo veo, me provoca esas sensaciones de volver a aquella época”.

Maya Fernández junto a Mitzi Contreras, a quien considera su segunda madre. En la foto, la próxima ministra de Defensa es la primera de izquierda a derecha.

Esa misma sensación es compartida por Begoña Yarza. Quizás las dos no compartieron muchos momentos, pero sí las une ese gusto por el océano. “Me gustaba mi barrio, yo vivía en Alamar, estaba en la playa, era un barrio popular. Era una ciudad donde convivía gente muy diversa. Ahí me crié, me gustaba mucho”, comenta la médica.

Yarza siempre estuvo conectada a Chile a través del Comité de Solidaridad. Desde ahí fue reconocida por ser una experta en bailar cueca, lo que hacía en cada peña que se organizaba.

Antonia Urrejola estuvo en Hull desde 1975 hasta 1981. La futura canciller aprendió a vivir en una ciudad en la que recién estaban llegando extranjeros. No sabía nada de inglés y en su escuela ni siquiera sabían lo que era Chile. Algunos profesores la discriminaron por venir de Latinoamérica, pero otros, dice, la acogieron “con amor”.

En Suecia, Flavio Salazar, el futuro jefe de Ciencia, trató de insertarse en el país que lo recibió y se mantuvo realizando actividades con la comunidad chilena: “La principal labor que me tocó fue trabajar en grupos juveniles, hacíamos cosas culturales en el Centro Juvenil Pablo Neruda”.

La vida nórdica iba segura y sin contratiempos, hasta que fue asesinado el primer ministro sueco Olof Palme, en febrero de 1986, el mismo cuyo gobierno les había abierto las puertas del país.

“Eso fue un golpe muy fuerte para todos los refugiados. Fue muy doloroso, un asesinato inesperado en un país tan tranquilo como Suecia”, dice. En esos años, estaba llegando una segunda oleada importante de chilenos al país, “y nos cobijamos unos con otros. Pero luego me tuve que ir a estudiar, y mantuve los contactos con la comunidad chilena que había llegado antes”.

Marcela Ríos junto a su familia, el día en que se despidieron de sus conocidos y partieron a Canadá. En la foto, la futura ministra de Justicia es la tercera de izquierda a derecha, justo al medio.

A Canadá, Marcela Ríos llegó con 13 años. El gobierno los aceptó y los envió a Saskatoon, una ciudad de la provincia de Saskatchewan, que tenía 200 mil habitantes. Ahí también había otras 200 o 300 familias de chilenos, con quienes su familia forjó lazos.

Ingresó a un colegio sin saber hablar inglés, pero en septiembre ya estaba cursando su enseñanza regular. Pero pronto también empezó a trabajar como mesera en un mall y en una fábrica de costuras, algo que allá es común entre los adolescentes. Desde ahí en adelante, a los 15 años, no ha parado de trabajar.

También se involucró con la comunidad chilena. “Participé en grupos folclóricos y hacíamos clases de español para que a los niños más chicos no se les olvidara el idioma. Incluso, había gente de mi edad, que se había ido a Canadá muy chica, por lo que hablaban mal español”, recuerda.

Luego se trasladó a Toronto, a estudiar un bachillerato sobre Sociología y Estudios Latinoamericanos y del Caribe en la Universidad de York, para luego trasladarse a México, en 1992, a cursar una maestría en Ciencias Sociales en la Flacso.

3. Volver a Chile

Para Begoña Yarza su paso por Cuba marcó su ADN como persona y como médica. En 1988 fue escogida para representar a los exiliados de La Habana en Chile en un “congreso de jóvenes exiliados para recordarle a Chile que había un grupo de jóvenes y niños que habíamos salido al exilio y que no teníamos derecho a votar”. En Santiago vivió el plebiscito. La energía y esperanza cuando ganó el No la llevó a tomar una decisión: “Opté por terminar la carrera de Medicina y devolverme”.

Como trabajadora de la salud formada en Cuba, asegura que es imposible que su visión del sistema no esté inspirado en ese modelo: “Esta mirada que tiene el sistema sanitario cubano acerca de la salud, que tiene que ver con el abordaje universal, muy cercano a la gente, muy basado en la atención primaria, por cierto que está impregnado en mi ADN, en mi formación”.

Maya Fernández no hizo toda su carrera universitaria en Cuba. Alcanzó a hacer un año de Biología y luego, a los 20 años, se subió a un avión y llegó a Chile. De inmediato entró a la Universidad de Chile y ese hito marcó la nueva relación con el país: “Yo no tenía amigos, no conocía las calles, no tenía un pasado en Chile. Por lo tanto, todas mis relaciones se construyeron desde que entré ahí. Eso fue muy importante”.

Antonia Urrejola llegó de seis años y se fue de 12 desde Hull hasta Chile. Al igual que sus compañeros de gabinete, el exilio que le tocó vivir por sus padres configuró su carrera de abogada. “Creo que ver de cerca lo que implican las violaciones a los derechos humanos y las rupturas democráticas, sus efectos devastadores en las vidas de tantas personas me marcó en mi opción de estudiar Derecho, por dedicarme a los derechos humanos y en tener empatía con las víctimas de violaciones a los derechos humanos”.

A Hull volvió dos veces. La primera vez lo hizo embarazada de su primer hijo y con su marido, Cristián Franz: “Fue impactante, porque miré todo desde la posición que deben haber tenido mis padres. Llegar al norte de Inglaterra, lejos de Santiago, el sol y la familia, a cargo de tres hijos y llenos de incertidumbres debe haber sido durísimo”. Urrejola cuenta que cuando se fue de Hull a Londres no paró de llorar: “Fue un viaje precioso de reencuentros, pero también desgarrador, porque me puse en los zapatos de un papá y una mamá que partieron a un país, a una ciudad desconocida”.

Antonia Urrejola, la niña de la foto, camina junto a su madre y su abuela materna por Hull.

Ese mismo viaje luego lo hizo con sus dos hijos mayores. Les quiso mostrar lo que fue su infancia, que supieran más de su vida y la de sus abuelos. “Ese viaje fue como cerrar el círculo. Fue reparador”, concluye Urrejola.

En el caso de Flavio Salazar, la distancia no lo ha alejado de Suecia. Al contrario, pareciera que sus lazos con la nación escandinava se hicieron más fuertes. Acá en Chile formó una plataforma de colaboración académica con Suecia, que reúne a cientos de investigadores.

Además, mantiene lazos con la embajada, continúa en contacto con sus amigos de la época de estudios y, más importante que eso, sus hijas se fueron para allá una vez que terminaron el colegio y ahora viven en Noruega. “Estoy todavía muy conectado con Suecia”, dice Salazar, por lo que viaja a ese país una vez al año.

Cuando estudiaba allá, ingresó a las Juventudes Comunistas, y continuó militando en el PC una vez que llegó a Chile. “Ahí he estado todos estos años, con diferentes posiciones, pero nunca me ha tocado trabajar en las estructuras partidarias, por las responsabilidades académicas y dentro de la universidad”, señala.

Flavio Salazar, futuro ministro de Ciencia, posando para una foto en Suecia, en los años 80.

Al terminar sus estudios universitarios, Marcela Ríos decidió volver a Chile en 1995. El resto de su familia tomó la misma decisión y hoy se encuentran reunidos en el país, excepto su hermano, que se quedó en Vancouver. El último en regresar fue su padre, hace apenas tres años, cuando jubiló.

Pero Marcela Ríos dice que sus lazos con el país que la recibió no son tan fuertes: “Nunca me integré del todo a la sociedad canadiense. Tenía amigos, pero tenía más redes con la comunidad de latinos, porque había muchos latinoamericanos en Canadá. Mis amigos eran chilenos, salvadoreños, colombianos, ecuatorianos y argentinos”.

“Mis grandes amigos de la vida los hice en México, también en Canadá y en mi doctorado que hice en Estados Unidos. Acá en Chile es común que uno se junte con sus amigos del colegio o la universidad. Yo no tengo eso, porque mis amigos del colegio y la universidad están repartidos por todo el mundo”, relata la socióloga.

El camino de Alexandra Benado fue distinto. Se desarrolló en el ámbito deportivo, partiendo en el período en que estuvo en Cuba, y continuó cuando volvió a Chile en 1990. Formó parte de la selección nacional femenina de fútbol y fue capitana del equipo que obtuvo para Chile el tercer lugar en la Copa América en 2010.

Por razones lógicas, la muerte de su madre la marcó y, para honrarla, comenzó un trabajo de memoria en el sitio Londres 38. Uno de los últimos recuerdos que tiene de ella es una carta que le envió, poco antes de ser asesinada, que decía: “Porque hubimos muchos que nos tomamos de las manos y a pesar de los hijos presos, muertos o torturados, a pesar de los hijos solos o lejos, fuimos acumulando penas, alegrías y fuerza, y todo eso se convirtió en libertad y el sol volvió a brillar”.

UCRANIA: LOS FASCISTAS DE AYER Y DE HOY. Miguel Lawner

UCRANIA: LOS FASCISTAS DE AYER Y DE HOY. Miguel Lawner

Este artículo es un aporte de Thamar Alvarez, quien vivió de niña su exilio familiar en Israel y posteriormente en Valencia,España. Psicóloga, bloggista y escritora trabaja el tema de exilio-retorno.

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Mis padres nacieron en Ucrania. Vivían en aldeas pobladas mayoritariamente
por familias de granjeros judíos al sur oeste del país, próximos a la frontera
con Polonia. Bastaba cruzar el río Dniester para entrar a territorio polaco.
Tras el triunfo de la revolución de Octubre el año 1917, el poder del zar se
desplomó en todo su imperio, pero al comienzo, los bolcheviques sólo
estuvieron en condiciones de dominar el territorio comprendido entre San
Petersburgo y Moscú.
En Ucrania se produjo un vacío de poder, situación que propició el surgimiento
de las que se conocieron como Bandas Blancas, pandillas conformadas por
aventureros de todo tipo, incluyendo a ex miembros de la Ojrana ( la policía
secreta del zar), que recorrían el país llevando a cabo asaltos contra aldeas
como aquella donde vivían mis padres. La más famosa fue la encabezada por
Simeón Petliura, de cuyas tropelías me hablaba mi madre con verdadero
horror.
Estos atentados son los que se identifican con la palabra rusa pogrom, que
significa devastación. Se trata de un término asociado al ataque dirigido contra
comunidades judías y se origina en Ucrania, donde la persecución a los judíos
comenzó desde fines del siglo IXX, después de acusar a los judíos, sin
evidencia alguna, como culpables del asesinato del zar Alejandro II ocurrido en
1881.
Mis padres relataban como debieron establecer vigías en las copas de los
árboles más altos, oteando el horizonte. En cuanto asomaba una polvareda a lo
lejos, era señal que se aproximaba la caballería de Petliura y se apresuraban a
bajar hacia los subterráneos, construidos expresamente para ponerlos a salvo
junto con sus animales, los cuales eran anestesiados a fin de asegurar el más
absoluto silencio. Angustiados escuchaban a los bandoleros golpeando el
pavimento con sus armas, en busca de localizar el acceso a los subterráneos.

2
Según Solzenitzyn, de los 887 pogroms contabilizados en Ucrania entre 1918 y
1920, aproximadamente un 40% se atribuye a las bandas dirigidas por Petliura
La vida de los judíos se hizo imposible tras cuatro años expuestos a tanta
inseguridad. La familia de mi padre compuesta por 8 hermanos y sus padres,
resolvieron emigrar hacia América. Abandonaron todo y cruzaron hacia Polonia
el año 1921, embarcándose en el puerto de Gdansk rumbo a Buenos Aires,
para establecerse finalmente en Chile un año más tarde.
La familia de mi madre, integrada por otras dos hermanas y dos hermanos
permaneció en Ucrania. Cuando sobrevino la invasión de Hitler a la Unión
Soviética en Junio de 1941, el gobierno soviético ordenó la evacuación total de
las ciudades próximas a la frontera. Las dos hermanas de mi madre
obedecieron esta orden, e iniciaron un recorrido que se extendió por unos dos
mil kilómetros, caminando gran parte del tiempo, a ratos en un camión, algunos
tramos en ferrocarril, hasta alcanzar al otro lado de los montes Urales, donde
los soviéticos trasladaron gran parte de su industria bélica. Allí permanecieron
hasta el término de la guerra.
De los dos hermanos, uno se alistó en el Ejército Rojo muriendo en combate
muy pronto. El otro, casado con dos pequeños hijos, rehusó evacuar. Le
manifestó a sus hermanas: “los alemanes no son tan malos. Ahora podremos
hacer buenos gishef” (1).
En Ucrania, los nazis no necesitaron hacer uno de las Einsatzgruppen, unidad
de la policía especializada en la detención de familias judías y su traslado a los
campos de exterminio. Esta labor la cumplieron a plena satisfacción
agrupaciones ucranianas de corte fascista, donde el antisemitismo y el
anticomunismo era y sigue siendo tan arraigado como su sentimiento anti ruso.
Fueron ellos quienes denunciaron a nuestros familiares en cuanto arribaron las
tropas de ocupación nazis. Mi tío, su mujer y sus dos hijos, fueron trasladados
a los campos de exterminio, sufriendo el mismo destino que los 6 millones de
judíos gaseados e incinerados por el nazismo durante el curso de la Segunda
Guerra Mundial.
1 En lengua yiddish: negocio.

3
Los fascistas ucranianos no se limitaron a la cacería de judíos en su propia
patria, sino que organizaron un cuerpo de ejército que se unió a las tropas
nazis en la guerra contra la Unión Soviética, donde destacaron por su
ferocidad en el combate. Uno de los principales organizadores de este
destacamento de mercenarios y traidores a su patria, fue Piotr Krassnoff, líder
de los cosacos que se había exiliado una vez que los bolcheviques asumieron
el poder en Ucrania y retornó para servir al ejército alemán. Este Piotr, es
abuelo del coronel(r) Miguel Krassnoff, condenado por los tribunales chilenos a
causa de su participación en la tortura y desaparición de numerosos
compatriotas.
El abogado Gabriel Zaliasnik, presidente hasta hace poco de la colectividad
judía en Chile, reveló que “con el advenimiento de Hitler al poder, y
particularmente con ocasión de la invasión nazi a la ex Unión Soviética, Piotr
Krasnow, acordó la incorporación de unidades cosacas al bando alemán. Entre
dichos soldados se encontraba precisamente el padre del coronel (R) Miguel
Krassnoff, Semeon Krassnoff. Tanto el abuelo como el padre del coronel (R)
Krassnoff fueron enjuiciados por crímenes de guerra, traición a la patria y
colaboración con el enemigo, siendo condenados por el Tribunal Supremo de la
URSS a la pena de muerte y ejecutados en definitiva por fusilamiento en el
patio de la Cárcel de Lefortovo en enero del 1947″ y no en la Plaza Roja por
combatir el comunismo, como dijo en “un diario vespertino” el “ex ministro del
gobierno militar Alfonso Márquez de la Plata”. (2)
Al término de la guerra, las dos hermanas de mi madre emprendieron el
retorno, caminando nuevamente gran parte de la ruta. Durante el trayecto,
falleció la hermana mayor dejando a una pequeña hija de nombre Bella, nacida
de su matrimonio con Motia, persona también de origen judío, quién se había
alistado en el ejército rojo concluyendo la guerra con el grado de coronel. La
única hermana de mi madre sobreviviente: mi tía Brane, junto a su cuñado
Motia y su sobrina, arribaron en 1946 al mismo hogar en la ciudad de
Kamenetz-Podolsk, que habían abandonado al iniciarse la invasión del ejército
alemán..
2 Cooperativa.cl. Lunes 21 de noviembre de 2011

4
Al término de la guerra, mi madre escribió una tras otra numerosas cartas
hasta lograr restablecer el contacto con su hermana Brane el año 1962. Sólo
entonces pudimos restablecer el intercambio epistolar y enterarnos de la
dramática suerte corrida por nuestros familiares. En 1971 invitamos a la tía
Brane a viajar a Chile, permaneciendo 3 meses junto a nosotros, por lo cual
pudimos conocer más detalles de los sufrimientos indecibles experimentados
durante la guerra.
Transcurrieron 70 años desde la incorporación de Ucrania a la Unión
Soviética en 1922 hasta su derrumbe en 1991. Salvo los años de la ocupación nazi, durante todo ese
período Ucrania se desarrolló sin conflictos étnicos o raciales, pero
bastó el fin del poder soviético para desatar nuevamente el chauvinismo y
la persecución contra las familias de origen judío, a tal extremo que la propia
Alemania resolvió ir en su auxilio.


Como forma de reparación por tantos crímenes y daños cometidos contra los
judíos, el gobierno alemán organizó un importante programa de refugio,
rescatando a miles de familias víctimas del antisemitismo desatado
nuevamente en Ucrania y las estableció en su propio territorio brindándoles
toda suerte de apoyo financiero y social.
Mi tía Brane, su cuñado Motia, su sobrina Bella y Román hijo de esta con 15
años de edad, arribaron en 1994 a la ciudad de Mulheim, próxima a Dortmund,
en el que pudieron establecerse, estudiar y trabajar sin inconvenientes. Allí falleció
mi tía Brane el año 1997. Aprovechando un viaje a Europa un año antes,
pasamos a verlos encontrando a la tía enferma recluida en un hospital donde
falleció poco después.

5
1975: Expulsado de Chile ese año, fui invitado a
Moscú. Gracias a la gentileza de Iris y José Miguel
Varas, pude reunirme en Moscú con mi tía Brane y
su cuñado Motia.

1996: Junto a Brane en el Hospital de Mulheim,
Alemania.

E la foto, estamos en la Plaza Roja
junto a una traductora.

Desde el derrumbe del mundo socialista, Ucrania, al igual que el resto de las
repúblicas que siguieron ese camino, ha experimentado una brutal restauración
del capitalismo. Se desmontaron todas las conquistas en materia de educación,
salud, previsión social y desarrollo urbano, todo esto acompañado de una
gigantesca campaña anticomunista en los medios de comunicación, destinada
a bloquear la memoria histórica de sus pueblos.
La globalización ha exacerbado la cultura del consumismo, la competividad y la
violencia, trayendo consigo el espejismo de un presunto bienestar para un
núcleo reducido de la sociedad y golpeando las conquistas sociales y el bolsillo
de las grandes mayorías.
Un puñado de ex funcionarios del régimen se adueñaron de todas las
empresas estatizadas, generando fortunas multimillonarias que avergüenzan,
entre ellos, la anterior primer ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko liberada
ahora de la cárcel donde permanecía hace ya 3 años Ella, así como el recién
destituido primer ministro Yanukóvich representan a dos grupos de la actual
oligarquía corrupta, en disputa por el poder. Sus fortunas provienen de la
privatización de las empresas públicas, materia en la cual algunos empresarios
chilenos han resultado notables discípulos.

6
La crisis iniciada en Estados Unidos el año 2008, ha traído consigo un agudo
deterioro económico en la mayoría de las naciones europeas. Grecia, Portugal,
Irlanda, España, y ahora también Italia experimentan tasas de cesantía
cercanas o superiores al 20%. Millones de ciudadanos indignados recorren
calles o se instalan en las plazas de muchas ciudades europeas, reclamando
por el abrupto deterioro de sus vidas, en especial la juventud, que avizora un
negro porvenir..
Ucrania no es la excepción. Sin embargo, el legítimo descontento popular fue
rápidamente monopolizado por los fascistas de hoy, que se adueñaron de las
protestas efectuadas en la Plaza de la Independencia de Kiev, blandiendo
armas y levantando barricadas. Por el lugar se apresuraron a concurrir en su
apoyo, los cancilleres de Alemania y Canadá, así como el senador republicano
Mac Cain, arengando a sus muchachos “para luchar por la democracia hasta el
fin”. Junto a las banderas de Ucrania, se han alzado las de los secesionistas
chechenos, y la del más radical de los grupos islámicos que combate hoy en
Siria.
La desesperación del pueblo ucraniano ha sido astutamente aprovechada por
los fascistas ucranianos militantes del partido Svoboda (Libertad), agrupación
de un nacionalismo fanático cuyo lema es Ucrania sobre todo, que no difiere
nada del lema de los nazis: Deutschland uber alles (Alemania sobre todo).
Ilustrativo del fanático afán nacionalista que los inspira, es el hecho que una de
sus primeras medidas ha sido forzar en el parlamento un acuerdo declarando el
ucraniano como única lengua oficial, en circunstancias que casi el 40 % de la
población es de origen ruso y prácticamente no hablan otro idioma.
El Partido Comunista de Ucrania acaba de emitir un comunicado en el cual
señala lo siguiente:
“La actuación de los grupos ultraderechistas, encabezados por fuerzas
abiertamente neonazis, surgidas al calor del régimen de Yanukóvich, y
herederas ideológicas de los ocupantes hitlerianos, van acompañados por un
nuevo y extremadamente peligroso resurgimiento de la histeria anticomunista,
que se manifiesta en la destrucción generalizada de los monumentos a Lenin, a
los héroes de la Gran Guerra Patria, por asaltos criminales a las sedes de
nuestro partido, en Kiev y en otras ciudades del país, por el terror moral y físico

7
contra los comunistas y en las exigencias de prohibir la actividad del
Partido Comunista”.
El cuadro que presenta Europa por estos días, comienza a parecerse
demasiado al que se vivía en los años 30, antes del ascenso de Hitler al poder.
En Francia, recientes sondeos confirman que el ultraderechista partido Frente
Nacional, que dirige Marine Le Pen, aparece como la opción más votada con
vistas a las elecciones del Parlamento europeo en Mayo próximo.
En Grecia, la agrupación fascista Amanecer Dorado, que incluso utiliza el
saludo nazi, entró por primera vez al parlamento. En Austria, Dinamarca,
Hungría, Noruega y Serbia, organizaciones políticas ultraderechistas han
logrado en los últimos años un importante apoyo popular.
No hay caso,….. el empobrecimiento de los sectores populares y medios en
Europa, los hace presa fácil del mensaje racista y nacionalista sobre todo si a
esto se añade la debilidad de las organizaciones sociales y políticas de
izquierda.
Ucrania es un caso especialmente agudo en este sentido, dado el arraigo de
las raíces fascistas, que permanecieron sumergidas durante la existencia de la
URSS, pero que hoy renacen fortalecidas por la naturaleza excluyente del
modelo económico neoliberal.
Con todo, me cuesta admitir que hayan desaparecido en esa tierra fértil, los
valores humanistas y solidarios que conocimos ayer.
Dos libros que transcurren en Ucrania nos conmovieron en nuestra juventud.
Uno es el Poema Pedagógico, de Antón Makarenko, que trata sobre la
creación en Ucrania de una colonia para recuperar a jóvenes de ambos sexos,
que deambulan por el territorio como vagos o delincuentes. Fue una situación
generada a raíz de los desajustes familiares ocasionados por la revolución de
1917, también por la intervención posterior de las tres potencias y los ya
mencionados pogroms.
El autor del libro, es un maestro de escuela a quién las autoridades soviéticas
le encargan en la postrimería de los años 20, la dirección de dicha colonia que
llevará el nombre de Máximo Gorky. Makarenko recurre a métodos a menudo
discutibles, con tal de crear hábitos de convivencia, de estudios y de trabajo
colectivo entre muchachos altamente indisciplinados, con quienes incluso se

8
trenza en combates a combo limpio. Resulta impactante enterarse de la
reinserción social de estos auténticos casos perdidos.
El otro libro se titula El Comité Regional Clandestino actúa, de Aleksei
Fiodorov,
quién es el protagonista y autor de la obra. Fiodorov era el Secretario
Regional del Partido Comunista en la región de Chernigov cuando sobreviene
la invasión alemana y se resuelve que pase a la clandestinidad a fin de
organizar la resistencia en la retaguardia contra la ocupación alemana,
aprovechando la existencia de una extensa zona de bosques, propicia para
esta operación.
Es una lucha guerrillera contra un enemigo feroz, fuertemente armado, que
recibe diariamente golpes en el transporte de sus tropas y pertrechos. El
heroísmo de estos combatientes clandestinos fue una gran contribución para
la victoria del ejército rojo que terminará por expulsar al invasor. Fiodorov y sus
camaradas ucranianos fueron honrados al término de la guerra como héroes
de la Unión Soviética. Recuerdo con gran emoción la lectura de este libro que
marcó una etapa importante de mi juventud.
No puede ser que hayan desaparecido los Makarenko y los Fiodorov. Pecaré
de exceso de optimismo, pero no será Putin quién detenga al fascismo en
Ucrania o en la Federación Rusa. Será el propio pueblo de esos territorios
heroicos a quienes debemos el haber acabado con la barbarie hace ya casi 70
años.
Miguel Lawner

.
25.02.2014.

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http://comunicacionesantropologia.wordpress.com/2014/02/24/la-historia-de-los-judios-de-izquierda-en-chile-y-en-argentina-tesis-valeria-navarro-rosenblatt/

Homenaje a judíos víctimas de la dictadura

Diana Arón,Raúl Pellegrin,Juan Carlos Perelman.

Emotivos homenajes a las 17 víctimas de origen judío asesinadas por la dictadura militar tuvieron lugar en diciembre. En el Cementerio Israelita de Conchalí se inauguró un memorial, y en el Parque por la Paz Villa Grimaldi se instaló una placa conmemorativa. Los actos fueron organizados por B’nai B’rith, Círculo Israelita de Santiago, Fundación Salvador Allende, Hashomer Hatzair y el Centro Progresista Judío-Meretz Chile.
En la inauguración del memorial habló Sara Stoulman Pessa, cuyos padres -Jacobo y Matilde- fueron secuestrados en el aeropuerto de Buenos Aires el 29 de mayo de 1977, y se encuentran desaparecidos. Dijo: “Han pasado 40 años, al igual que la travesía de nuestro pueblo por el desierto descrita en la Tora. Transitamos por un largo camino de dolor, desesperanza y sufrimientos, pensando una y otra vez a dónde llegaron nuestros llantos, las súplicas a Dios que no fueron atendidas, nuestras voces sin eco y sintiendo que todo esto chocaba con un muro: el de la indolencia de las personas, la falta de empatía, la deshumanización. No es casual que este número de 40 años se repita. Después de tanto tiempo transcurrido, ya se generó la conciencia necesaria en la sociedad para entender y aceptar reconocer este espantoso pasado y mirarlo desde el sufrimiento del prójimo”.

LAS VICTIMAS
Las 17 víctimas de origen judío asesinadas por la dictadura militar son: Abraham Muskatblit Eidelstein, comunista; Mario Bernardo Lejdermann Konujowska, sin militancia; Boris Weisfeiler Bernstein, sin militancia; Carlos Berger Guralnik, comunista; David Silberman Gurovich, comunista; Diana Frida Arón Svigilsky, mirista; Ernesto Traubmann Riegelhaupt, comunista; George Klein Pipper, comunista; Jacobo Stoulman Boertnik, sin militancia; Jorge Hernán Müller Silva, mirista; José Joaquín Valenzuela Levi, FPMR; Juan Carlos Perelman Ide, mirista; Luis Alberto Guendelman Wisniak, mirista; Manuel Elías Jana Santibáñez, socialista; Matilde Pessa Mois, esposa de Jacobo Stoulman, sin militancia; Raúl Alejandro Pellegrin Friedmann, FPMR y Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, FPMR.
Sara Stoulman Pessa expresó en la inauguración del memorial: “Cuando se nos mostró el proyecto y nos expresaron el sentimiento de que veían la necesidad de saldar una deuda moral con los familiares de las víctimas, tal vez no vieron que -a la vez- se estaba saldando una deuda con las propias víctimas y, a su vez, con la comunidad entera. Esto era necesario para todos, porque significa reconocernos en todas nuestras etapas como sociedad. Reconocer el pasado permite estar de pie en un sólido presente y poder gestar un futuro promisorio, como comunidad”.
Entre los asistentes a la inauguración del memorial se encontraba la profesora universitaria Ana María Arón, hermana de Diana Arón, detenida desaparecida desde 1974. La memoria de Diana ha sido honrada en la Villa Grimaldi, donde fue torturada, y en el Instituto Hebreo, del que fue alumna. El año pasado la Universidad Católica le otorgó el título póstumo de periodista.
En entrevista con la periodista Michelle Hafemann, Ana María recordó la vida de su hermana desaparecida. Entre otras cosas en ese diálogo se dijo:
“Conversé con la historiadora Valeria Navarro-Rosenblatt que trabaja su tesis doctoral sobre los judíos de Izquierda, y ella planteaba que los que se incorporaban a los movimientos de Izquierda en las décadas de los 60 y 70 lo hacían muy motivados por su propios valores judaicos. En el fondo, que en su identidad judía se sentían llamados a participar de procesos como el de la Unidad Popular. ¿Sientes que en el caso de Diana influyeron este tipo de factores?
‘Yo creo que sí, porque mi familia no era una familia involucrada en el pensamiento de Izquierda, en términos de política partidista; mi abuelo, como muchos judíos que llegaron de Europa, llegó arrancando del comunismo. A mi abuelo le decías la palabra ‘comunista’ y escupía al suelo. Los valores que se transmitían en mi casa eran valores comunitarios, absolutamente. Todo el tema de ayudar a la comunidad, de justicia social, eran temas muy presentes todo el tiempo. Y yo pienso que mi hermana lo tuvo de la misma manera que lo tuve yo, desde otra trinchera. Nunca he sido militante de ningún partido, pero obviamente que lo que yo hago está bien para la Izquierda, y tiene que ver con defender a los pobres, a los abusados, a los oprimidos. Y eso yo lo aprendí en mi casa. No solamente es conmoverte con el sufrimiento de los otros, sino que ayudarles, porque una está en una posición más privilegiada. Creo que eso tiene que ver mucho con el judaísmo. En el caso de Diana: en mi casa la política no era tema; ella empezó a saber de política cuando entró a la Universidad Católica que, además, es como una paradoja, porque la Universidad era un bastión de lo más conservador y, después, fue el marco teórico de la dictadura. Y en Periodismo, precisamente, se empezaron a formar y a estudiar la ideología. Ahí empezaron a tener una formación política más disciplinada. Pero en mi casa, nunca’”.

UNA CRITICA CERTERA
Por su parte, Claudio Mandler, del Centro Progresista Judío-Meretz Chile, señaló: “Entre los 17 nombres que engrosan la lista, muchos eran jóvenes comprometidos con su entorno, que buscaban y luchaban por el Tikun Olam: por cambiar esta sociedad, por mejorarla, por convertirla en una sociedad ejemplar según sus ideales. Durante la época más oscura en la historia de nuestro país, hay que reconocerlo de una vez, el liderazgo comunitario no hizo lo suficiente para ayudar a los perseguidos ni a sus familiares, y no estuvo a la altura de las circunstancias. Muchas puertas, demasiadas, fueron cerradas en la cara de aquellos que las tocaron pidiendo asistencia. Podemos pensar, quizás, en varias razones por las cuales nuestros dirigentes, en ese difícil contexto, decidieron actuar de esa manera. Ninguna de ellas justifica esta falta de integridad y la nula responsabilidad por el prójimo -otro concepto tan ‘nuestro’- que tristemente demostraron”.
Más adelante, Mandler sostuvo: “No basta con el memorial, tenemos que exigir más. No basta hablar solamente de la memoria y de los ideales que guiaban a las víctimas. Hay que investigar la verdad, hay que perseguir la justicia y exigirla…Hoy en día la comunidad tiene suficiente influencia política para hacer cosas muy positivas que todos aplaudimos, fruto de un muy buen manejo de nuestro liderazgo en los últimos años: viajes educativos de políticos y personeros sociales y culturales a Israel, conmemoraciones y festejos comunitarios en instancias gubernamentales, ministros de Estado, un capellán en La Moneda, etc. Si realmente queremos demostrar respeto por esa tradición de la cual estamos tan orgullosos, tenemos que hacerlo no sólo mediante ceremonias simbólicas: hay que enfrentar nuestra memoria reciente con sinceridad, hay que perseguir la justicia a rajatabla, y hay que hacer ambas cosas activamente. Hay que usar esa influencia política, también, para exigir respuestas a las autoridades nacionales, hay que reclamar que se siga investigando las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, hay que exigir saber la verdad sobre lo que pasó con nuestros hermanos y los otros detenidos desaparecidos a nivel nacional, y hay que demandar que se juzgue hasta el último de los crímenes de lesa humanidad. Es, en pocas palabras, algo parecido a lo que hace, por ejemplo, el Instituto Wiesenthal hasta hoy: los crímenes de lesa humanidad no pueden prescribir”.

Pedro Fernández

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 797, 10 de enero, 2014)

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www.puntofinal.cl
www.pf-memoriahistorica.org

Marìa Espinoza:Mi papá asesinado era marinero de bahía.

Marìa Espinoza:Mi papá asesinado   era marinero de bahía.

La Agrupación por la Memoria Histórica Providencia solicitó la declaración de la Intendencia Regional de Antofagasta como sitio de memoria. La solicitud nace debido a que durante la dictadura cívico-militar el recinto fue utilizado como centro de detención y tortura. En el edificio, incluso, se ha acreditado el asesinato de -al menos- una persona: El trabajador marítimo Joaquín Espinoza Ojeda.

Regionalista.cl conversó con su hija, María Espinoza Barraza, quien compartió sus vivencias de niña y los recuerdos que conserva de la época. Ella tenía 8 años cuando vio por última vez a su padre. Fue el 15 de septiembre de 1973.

«Mi papá tenía un auto afuera de la casa. Yo estaba jugando en ese momento. Fue a la hora de almuerzo. Yo me fijé que habían unas gallinas vivas detrás del auto. Yo le pregunto por qué estaban esas gallinas ahí. Qué eres sapa, me dice. Y me cuenta que tenía que llevarlas a una vecina. Entonces él almuerza y se va en el vehículo. Y en la tarde él no llegó y el toque de queda era a las 7 creo. Nunca más llegó», relata.

Lo próximo que recuerda es que su madre, Rosaura Barraza, se enteró del fallecimiento de su esposo porque encontró el cuerpo en el hospital. Allí le entregaron sus pertenencias ensangrentadas. Y allí supo que lo habían asesinado en la Intendencia Regional de Antofagasta.

«Mi padrino cuenta que él tuvo que entrar a ver el cuerpo de mi papá al hospital antiguo y había mucha gente en el piso. Él tuvo que pisar cuerpos para llegar donde estaba mi papá. Mi mamá fue escoltada por militares para reconocer el cuerpo. En ese tiempo no entregaban los cadáveres. Mi abuelo tenía contactos y al final le entregaron el cuerpo de mi papá para poder velarlo», recuerda María.

«Es triste que aún haya personas y familias que no sepan donde están los cuerpos de sus familiares. Porque igual existe el consuelo de poder enterrar a tus seres queridos. Nosotros tuvimos la desesperación de que no le entregaran el cuerpo a mi mamá. Yo como niña lo viví, fue un trauma para todos, para mi hermano. Mi hermano mayor tiene como una laguna mental de ese tiempo», relata.

La detención

María recuerda que dos días después llegó la señora que acompañaba a su padre en el auto cuando iban a dejar las gallinas. La vecina relató cómo ocurrió la detención de Joaquín Espinoza.

«Ella cuenta que iban doblando por Nicolás Tirado con Pedro Aguirre Cerda y justo en el cruce quedan en pana. Y de norte a sur venía una caravana militar y por la rapidez con que venían, al hacer el quite al vehículo de mi papá, se volcó un jeep. Y ahí tomaron detenido a mi papá y se lo llevaron a la Intendencia Regional, en el segundo piso», cuenta.

De ahí vino el montaje y las mentiras con que justificaron su detención y las de miles de personas: Lo acusaron de ser un extremista y de haber atentado contra la caravana.

«A él lo amarraron y lo torturaron. En ese tiempo estaba Adrián Ortiz, del ejército. Luego nos enteramos que el que disparó fue Patricio Ferrer», afirma

Certificado de la «Justicia Militar» dando cuenta de la muerte de Joaquín Espinoza Ojeda.

El asesinato

María relata que su padre solo estuvo algunas horas en la Intendencia, siendo asesinado el mismo 15 de septiembre: «Todo ocurrió en la Intendencia. Mi papá trabajaba en el puerto en ese tiempo, era marinero de bahía. Y en Las Rocas vivían los del puerto. Y mi padrino y los amigos de él se enteraron y fueron inmediatamente a la Intendencia. Y cuando ellos iban subiendo, iban bajando el cuerpo de mi papá. Y lo llevaron hacia el hospital. Iba tapado, pero todo indicaba que era el cuerpo de mi papá», recuerda.

«Por la defunción que aparece en el documento se habla de desprendimiento de masa encefálica. La primera versión fue que el disparo fue en la frente. Pero después por mi padrino, que lamentablemente falleció hace poquito y que tenía la historia mucho más completa, supimos que el disparo fue en la boca. Fue hecho con el arma dentro de la boca. Lo que yo escuchaba en ese tiempo es que él tenía marcas como que le quemaron con cigarro. Después también pensamos que podían haber sido las esquirlas del disparo. Pero de que estaba amarrado, que fue torturado en una pieza, eso lo supimos con el tiempo», agrega.

Certificado de defunción dando cuenta de la causa de muerte de Joaquín Espinoza.

Tras el asesinato de su padre, María recuerda que el 17 de septiembre El Mercurio de Antofagasta dio cuenta de los hechos, transmitiendo la versión oficial de la dictadura que acusaba a Joaquín de ser un extremista. Pero, además, el diario publicó un obituario de su padre, en la misma página, lo que habría molestado a las autoridades militares.

«Lo que pasa es que mi abuelo era amigo o conocido del director de El Mercurio de esa época. Y lo que se escuchaba es que el director del diario había tenido problemas con los militares por haber publicado la noticia del fallecimiento junto con la defunción. Y eso estaba prohibido para quienes eran tratados como extremistas. Y él lo puso en honor a su amigo. Y habían hasta amenazado con cerrar el diario por haber hecho la publicación», rememora.

Publicación de El Mercurio de Antofagasta del 17 de septiembre de 1973.

Proceso judicial y sitio de memoria

Actualmente hay un proceso judicial en curso que lleva adelante el Ministro en visita de causas de derechos humanos de la zona norte, Vicente Hormazábal. En octubre de 2017 se realizó una reconstitución de escena en la Intendencia y el año pasado se realizó la exhumación del cuerpo.

«Nosotros esperamos verdad y justicia. En su momento salió en el Informe Rettig. Pero igual hay gente que cree que eso es mentira. Igual hubo algunos familiares que vivían lejos y que pensaban que mi papá estaba metido en esto. Y aunque hubiese estado metido, yo creo que tampoco es justa una muerte así. Él pudo haber estado luchando, quizás, por algún interés político, legítimo, pero tampoco era la forma de morir. Pero, para ser sincero, él no estaba en ningún partido. Él nunca se interesó en nada», afirma María.

«Mi papá no pertenecía a ningún partido. No militaba. Mi abuelo tenía un letrero o una foto de Alessandri en esa época. Mi padre tenía 36 años. Era de esos que veía monitos, veía revistas de dibujos animados. Jamás lo vi enojado, jamás levantándonos la mano. Era tranquilo», agrega.

Por todas estas consideraciones, María y su familia consideran totalmente justo que se pida declarar la Intendencia como sitio de memoria: «En su momento hubo personas que trabajaban en la Intendencia que decían que eso era falso, que no hubo ninguna muerte ahí, siendo que había testigos que sí vieron cuando el cuerpo de mi papá salió. Luego también supimos que bajo de la Intendencia hay un tipo de bodegas que tienen unas mirillas, unos ventanales chicos. Es como un tipo de lugar de detención. Y eso no se sabe. Ya está claro que mi papá fue detenido y asesinado ahí, pero hay más casos. Es un tema desconocido», afirma.

Tras el asesinato de Joaquín Espinoza Ojeda, a los pocos meses falleció su padre Joaquín. Eso llevó a su esposa Rosaura Barraza a hacerse cargo de sus tres hijos y también de su suegra.

«Mi madre es súper luchadora. Se hizo cargo de todos nosotros. Se enfrentó muchas veces a los militares por pedir justicia. Por eso, las personas que tienen información de este caso y de muchos otros casos, tienen que hablar. Ya ha pasado tanto tiempo y yo conozco algunas personas que dicen que no hubo dictadura, que fue una guerra civil. Todavía niegan lo que ocurrió. Hay madres que han muerto sin saber donde están sus hijos y sus seres queridos. Para ser sincera, cuando nos llegó el Informe Rettig, que eran como cuatro tomos, yo no alcancé a leer ni siquiera la cuarta parte, porque los casos son terribles. Me impactó mucho. Casos de niños, de familias completas. Solo pedimos verdad y justicia», concluye.

Memorias silenciadas por el terrorismo de Estado.

Detención y torturas en Base Aérea Cerro Moreno y Grupo de Instrucción de Carabineros de Antofagasta

Por Camila Toro Aguirre -agosto 4, 20190 Share

En la penumbra del silencio, aguardan historias de vida cuyos destinos fueron truncados por la profunda huella que marcó la violación sistemática de los derechos humanos en Chile, donde torturas, homicidios, exilios y desapariciones forzadas, impusieron un silencio que por miedo o complicidad, censuraron una parte de la memoria histórica del país. A pesar de que muchos de estos relatos permanecen bajo el manto del negacionismo, otros en cambio, ven la luz pública para develar los crímenes perpetrados por agentes del Estado en más de 1.160 recintos públicos y privados. Entre ellos, los infranqueables muros del Grupo de Instrucción de Carabineros y la Base Aérea Cerro Moreno de Antofagasta.

I – SANGRE VERDE: TORTURAS EN NOMBRE DE LA PATRIA

Viejos tablones de madera crujían cuando los firmes pasos de carabineros marchaban al ritmo de un plan siniestro. A lo lejos se escuchaban relinchos y un olor a excremento de caballo daba señales sobre dónde podrían estar. En ese momento, la única certeza era que detrás de esas paredes verdes, la ciudad parecía seguir la rutina con normalidad.

Con los ojos vendados y un bebé de un mes de vida entre sus brazos, una adolescente de 17 años llamada Sandra Gahona, podía palpar el miedo que cada vez se hacía más denso en el ambiente. Ella sabía que era el comienzo de una dolorosa memoria que perduraría hasta el último día de su vida.

La hermana de los extremistas

La acción represiva de la dictadura militar no sólo persiguió a ciudadanas y ciudadanos disidentes, sino que también a las personas sin militancia política, tal como consigna el Informe Rettig de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. Este fue el caso de Sandra Gahona, “la hermana de los extremistas”, como la llamaban sus torturadores.

La historia de Sandra forma parte de la larga lista de mujeres que tras ser secuestradas y torturadas, fueron por sobre todo víctimas de la violencia sexual. Según cifras de la Comisión Valech, en Chile hubo alrededor de 230 mujeres detenidas estando embarazadas, algunas dieron a luz en prisión, otras abortaron a causa de las torturas, y otras quedaron embarazadas producto de las violaciones perpetradas.

Enfrentando violentos contrastes en su vida, Gahona había dado a luz a su hijo en fechas cercanas al día en que su primo, Norton Flores, fue acribillado con ráfagas de ametralladoras la madrugada del 19 de octubre de 1973, en el paso de la Caravana de la Muerte por Antofagasta.

Fue un 5 de diciembre de 1973 cuando Sandra decidió presentarse ante la Fiscalía Militar junto a su hijo de tan sólo un mes de vida. El motivo: la necesidad de apelar para reducir los 50 años de presidio de su hermano mayor, Osvaldo Antivilo, condenado por militar en el Partido Comunista.

Sandra Gahona, “la hermana de los extremistas”.

Esperando durante largas horas con el bebé entre sus brazos, en tan sólo una fracción de segundo, el escenario de la Fiscalía Militar se fue a negro. Una capucha envolvía su rostro y desde ese momento, sólo quedaba suplicar que no le hicieran daño a su hijo.

Horas más tarde, Sandra fue trasladada en un furgón manejado por agentes del Servicio de Inteligencia de Carabineros (SICAR). Una vez que llegaron a su destino, la ubicaron en la pérgola del Grupo de Instrucción mientras designaban su celda.

Grupo de instrucción de Carabineros Antofagasta.

Perdiendo la noción del tiempo, el paso de los días los contabilizaba con rayas en la pared. Cada día implicaba una pesadilla distinta –fueron 45 en total-, y dependiendo de la voz del torturador, Sandra sabía lo que le esperaba. “Podía distinguir entre el que me sacaba para colgarme durante horas; el que me daba golpes con sacos húmedos o el que me llevaba a un cuarto para violarme”.

Años más tarde, logró reconocer al torturador que abusaba sexualmente de ella: el ex carabinero y agente del SICAR, Héctor Obando, quien la sacaba de su celda más de diez veces en el día. Lo que se sabe actualmente de este personaje, es que fue condenado el 2011 por el delito de tenencia ilegal de armas en Puerto Montt.

A pesar del dolor insoportable, Sandra no podía gritar ni sacar la voz. “Les causaba mucha rabia que no me quejara ni gritara. Me insultaban por eso y me torturaban más aún”, comenta con extrañeza y concluye que, “fue un mecanismo de defensa (…). Hasta que conocí la parrilla”, un catre metálico donde le aplicaban electricidad en sus genitales.

Los brutales métodos de tortura no podían cruzar la línea de la muerte, y en esa misión participaban médicos y enfermeros cómplices que prestaban asistencia en los centros de detención. Así fue como llevaron a Sandra a enfermería para frenar múltiples hemorragias internas que le habrían provocado.

Durante la atención médica cargada de violencia psicológica, Sandra se encontró con la sorpresa de ser atendida por un reconocido ginecólogo de Antofagasta, quien actualmente lleva la bandera de lucha por conflictos medioambientales en la ciudad.

Sueños truncados, ideales enterrados

En los años 70, un joven entusiasta llamado Nelson Ormeño, estudiaba Pedagogía en Lengua Castellana en la Universidad del Norte. A sus 24 años, enfrentaba una época universitaria de fervor político, donde organizaciones estudiantiles despertaron por un deseo de cambio y transformación basado en la educación.

“Cuando educas al pueblo comienzan a darse cuenta dónde están las miserias y quiénes las producen”, afirma Ormeño, que al revivir este capítulo de su vida, recordó cómo las injusticias sociales removían sus convicciones, despertando su motivación por ser parte del Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

Nelson Ormeño Olivares.

La clave de esta unión entre jóvenes que perseguían los mismos ideales, tenía su esencia en el querer “proyectarse como personas que pudieran realizar un verdadero cambio social”. Pero luego de la dictadura militar, “muchos de estos sueños se murieron, y sus idealistas hasta el día de hoy, están desaparecidos”, lamenta Ormeño.

Nelson estaba terminando de realizar una clase cuando fue detenido en agosto de 1974. A pesar de tener los ojos vendados, él sabía perfectamente dónde estaba. Lograba visualizar a través de la tela a carabineros haciendo guardia en la entrada del recinto; le sorprendía ver lo jóvenes que eran.

Ormeño estuvo detenido en dos ocasiones en el Grupo de Instrucción de Carabineros, y en ambas instancias, enfrentó las torturas del catre metálico donde le aplicaron electricidad en los testículos, lengua y dientes; además de recibir golpes y patadas en todo el cuerpo. “Durante las interrogaciones me desnudaron y humillaron, querían hacerme sentir poca cosa, bajar mi calidad de ser humano”, recuerda Nelson y afirma que los responsables, pertenecían a la Comisión Civil de Carabineros.

José Torres Órdenes

Durante los obscuros días en el Grupo de Instrucción, Nelson reconoció un rostro familiar que lo transportó a las cálidas calles de la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia, donde conoció a su amigo de infancia, José Torres. Ormeño jamás habría imaginado que décadas más tarde, se reencontraría con su compañero de escuela en un recinto de torturas.

Delatado por el mismo individuo que reveló la identidad de Nelson, José Torres, en ese entonces profesor de coro de la Universidad de Chile sede Antofagasta, fue prisionero político a los 22 años por ser parte del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). “Me detuvieron en la vía pública en la población Corvallis. Allí me encapucharon y me metieron en una citroneta con una pistola cañón apuntando en mi espalda”.

Grupo de Instrucción de Carabineros

Torres comenta que cada vez que escucha el pasar del tren revive las emociones de las torturas, visualizando las veces que lo dejaron atado de pies y manos en el catre metálico, aguantando durante horas un dolor indescriptible con la ropa mojada por su propia orina.

Ferrocarril de Antofagasta junto al grupo de instrucción.

Algunos encerrados en calabozos y otros en barracas de madera, allí permanecían de pie durante horas con las manos y pies engrillados. Para ir al baño, todas las mañanas sacaban a las y los presos en fila india, caminando vendados con la mano derecha sobre el hombro del compañero de adelante. Hacían sus necesidades en un tarro común, y a veces, compartían el mismo inodoro donde los observaban y obligaban a dejar la puerta abierta. “Mientras estábamos ahí vendados, no cesaba el afán por parte del personal de carabineros de querer quebrarnos moralmente”, afirma un ex preso político de siglas G.L.

“Cuando me liberaron, lo primero que pensé al llegar a la esquina de Matta con Cautín, era tirarme a la rueda de un auto y morirme. Ya no aguantaba… No podía superar nada más con ese dolor y ese miedo de que me pudieran llevar de nuevo”, recuerda con pesar José Torres.

Caso Gumercindo Álvarez: ¿Homicidio en el Grupo de Instrucción?

El ministro en visita por casos de violaciones de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de La Serena, Vicente Hormazábal, asumió el 2017 las investigaciones judiciales del Norte Grande y Norte Chico, liderando las pericias de Antofagasta.

Según cifras reveladas por el ministro Hormazábal, en Antofagasta existen 25 procesos judiciales vigentes por delitos de lesa humanidad. Del total de las denuncias, tres son las causas vigentes que corresponden a los crímenes cometidos al interior del Grupo de Instrucción de Carabineros. Entre ellos, el caso del obrero socialista Gumercindo Álvarez, detenido por miembros de la FACH el 2 de septiembre de 1974.

La versión oficial de este caso, que actualmente se encuentra en tela de juicio, relata que Álvarez se habría ahorcado en un calabozo del Grupo de Instrucción de Carabineros. Sin embargo, según antecedentes de la Comisión Rettig, el cuerpo de Gumercindo tenía quemaduras en los testículos, carecía de uñas y mostraba signos de haber estado maniatado, por lo que la teoría del suicidio no era de fiar.

“Hicimos una exhumación del cadáver y aparecieron fracturas costales. Evidentemente, si es que no fue un homicidio, este hombre sufrió muchas torturas antes de quitarse la vida”, comentó el ministro a El Mercurio de Antofagasta. Además, cuatro días después de su detención, funcionarios de carabineros habrían llegado a la casa de Álvarez para informar a la familia que estaba hospitalizado y en estado de gravedad. Sin embargo, una vez que llegaron al hospital, descubrieron que Gumercindo habría llegado muerto en un furgón de carabineros la noche anterior.

II – LOS SECRETOS DE CERRO MORENO

La Base Aérea Cerro Moreno, ubicada a un costado del aeropuerto de pasajeros, fue el centro de detención y tortura con más personas recluidas en la ciudad de Antofagasta. Bajo el control de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), las detenciones se concentraron en 1973 y aumentaron en 1980.

Los crímenes de lesa humanidad ocurrían dentro y fuera del recinto. Entre ellos, salieron a la luz casos como la tortura y posterior muerte de un niño de tan sólo 14 años; o el triple homicidio de Luis Muñoz (MIR), estudiante de la Universidad del Norte, junto a Nenad Nesko Teodorovic (MIR) y su esposa embarazada, Elizabeth Cabrera de 23 años.

“Todas las víctimas fueron ultimadas por personal militar cuando eran trasladadas hacia el recinto”, afirma Luis Galaz, Jefe de la Brigada de Derechos Humanos de la PDI.

Ante la crueldad injustificada de esto hechos, Domingo Asún, magíster en psicología social, atribuyó el actuar de los militares a “un proceso de deshumanización del otro”. En su investigación sobre la psicología experimental cognitiva de los torturadores, a las y los ciudadanos disidentes “le quitan los rasgos humanos, la identidad y todo tipo de nobleza”.

A pesar del daño provocado, Asún afirma que la meta final para los agentes del Estado en dictadura, siempre fue “defender la patria” por sobre todas las cosas. “Por eso están dispuestos a violar, a poner electricidad, a sacarles las uñas, mantenerlos en condiciones infames de indignidad, y luego, vuelven a sus casas, le hacen cariño a sus hijos, salen el fin de semana y vuelven el lunes a seguir destruyendo personas”:

Los sobrevivientes

Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando Osvaldo Caneo llegó a la base aérea de Cerro Moreno. En ese momento, la arena entre sus pies y el silencio penetrante hacían cada vez más difícil vislumbrar dónde estaba; hasta que el sonido explosivo del despegue de un avión, dejó todo en evidencia.

Juan Carlos García y Osvaldo Caneo.

Fue en el mismo infierno donde conoció a su compañero Juan Carlos García, con quien compartiría los momentos más duros de su vida. Los métodos de tortura en Cerro Moreno parecían juegos. Situaban a los presos políticos en el medio, tomaban distancia, y luego corrían con fuerza para rematar con múltiples patadas en sus cuerpos.

Juan Carlos relata que varias veces intentaron ahogarlo en un pozo; en otras ocasiones, lo amarraban de los brazos y pies a una especie de plataforma de madera, la cual debía sostener con su cuerpo mientras lo golpeaban a palos.

-Mira nosotros fuimos entrenados en Brasil y Vietnam, así que sabemos bien cómo pegar, y si pasa algo y los matamos, no nos va a pasar nada. ¿Quién se va a acordar de ustedes? ¡Nadie! –gritó el militar en el rostro de García.

Esa frase nunca se le olvidó a Juan Carlos, porque en cierta forma, tenía razón. Ni el Estado, ni su familia, ni nadie podrían revertir el daño causado.

Al igual que García, Osvaldo Caneo también luchó para no ahogarse en el estanque donde fue sumergido. Hasta que un día, después de los apremios, un militar se acercó a él y le dijo:

-Debes contestarnos dos preguntas y te dejamos tranquilo… ¿Dónde están las armas para derribar los aviones?

-Ya le dije que la Juventud Socialista no maneja armas –respondió Osvaldo con el último aliento.

-Hasta aquí llegamos entonces –advirtió el militar.

Pasaron un par de horas cuando los torturadores decidieron introducir los cuerpos de Osvaldo y Juan Carlos dentro de un aparato metálico gigante con forma de carrete. Sin ropa y de manos atadas al interior del tubo, los lanzaron cerro abajo.

Cuando los torturadores se percataron de que los cuerpos de Osvaldo y Juan Carlos quedaron completamente destrozados, en un breve e irónico momento de “piedad”, decidieron no volver a lanzarlos cerro abajo por “miedo a matarlos”, recuerda García.

A 45 años desde que estas historias formaron parte de un presente donde gobernó el terrorismo de Estado, hoy rompen el silencio y derriban las murallas levantadas por el negacionismo en Chile. Un país donde la impunidad, aún gana la batalla de la incansable búsqueda de verdad y justicia.

En este sentido, la misión que heredan las generaciones de la democracia, está en preservar la memoria histórica y promover la defensa de los derechos humanos, por la construcción de un futuro donde no haya cabida para replicar esta cicatriz.

Un futuro donde el silencio deje de invisibilizar los escenarios destinados a matar y torturar; donde las víctimas de la represión, dejen de cohabitar los mismos espacios que sus torturadores en libertad, mientras todos los demás por egoísmo o comodidad, juegan a olvidar.

Porque la historia se cuenta por sí sola aunque muchas veces se intente negar; porque quienes aún luchan contra la pesada carga del pasado, hoy tienen la convicción de que nada ni nadie aquí está olvidado.

Memorial de Ejecutados Políticos de Antofagasta.

Salir del gueto.A 46 años del montaje: Las 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo

DestacadoSalir del gueto.A 46 años del montaje: Las 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo

Salir del gueto.

Adriana Goñi Godoy

22 de julio de 2018

 Ayer, en el homenaje a los 119 compañeros desaparecidos, Lucía Sepúlveda planteó lo siguiente: instalar en el presente de las luchas feministas a las 19 mujeres caídas en esta operación. Ellas fueron militantes sociales que son raíz de las muchas luchas históricas de las mujeres, continuando una lucha ininterrumpida de distintos sectores de mujeres que hoy confluyen en el movimiento feminista que ha remecido el país. No podemos suscribir esta lucha a los sectores universitarios sin ligarlo a la permanente lucha de otros sectores de mujeres- trabajadoras domésticas, temporeras, funcionarias, campesinas, originarias, diversidad sexual, pobladoras, defensoras de los derechos humanos, sindicalistas, artistas, mujeres exiliadas, militantes… .

La memoria nuestra está en un gueto formado por los familiares, sobrevivientes, compañeros. Nuestro deber es des encapsularla y traspasarla al conjunto de la sociedad, que fue afectada transversalmente por las violaciones a los derechos humanos. Las secuelas de la dictadura y la post dictadura afectan hasta el presente a los diversos sectores que componen el tejido social. El sistema implantado a partir del Golpe de Estado y mantenido en la transición es estructuralmente violador de los derechos sociales, culturales y económicos del conjunto de la sociedad. No es posible invisibilizar este hecho si defendemos los derechos humanos. Nuestros compañeros fueron luchadores sociales y dieron su vida por construir una sociedad más justa. En la Operación Colombo, asesinaron a 19 mujeres jóvenes que militaban en distintos sectores apoyando, construyendo, creando espacios de participación y lucha y 100 compañeros que abrazaron igualmente la causa de los pobres del campo y la ciudad. La sociedad del presente debe conocer sus luchas e integrarlas a las luchas del presente. —

Esta lucha es transversal y tenemos la capacidad de darla en todos los espacios, utilizando todas las armas que hoy tenemos. .

A 43 años del montaje: Las 19 mujeres víctimas de la Operación Colombo

«Exterminados como ratones», tituló el 24 de julio de 1975 el diario La Segunda. Aquí la historia de las 19 mujeres detrás de ese montaje, las 19 desaparecidas de la Operación Colombo.

Por Lucía Sepúlveda Ruiz / 24.07.2018

Agentes del Estado ejercieron violencia sexual política extrema sobre diecinueve prisioneras políticas detenidas en la Operación Colombo. Resistieron hasta su ignoto final estas mujeres de los años 70, libres, solidarias, que vivían el amor y la militancia política a fondo. 

Colombo fue -lo sabemos ahora- un mensaje colonizador en clave de género, un espejo del terror, dirigido también a las mujeres de esos tiempos. Porque estas mujeres eran autónomas, comprometidas con su tiempo, insurrectas, valerosas, alegres y se sentían dueñas de su destino.

La más joven de ellas, María Isabel, tenía 19 años y las dos mayores, 34 a la fecha de su detención. Trece de ellas tenían menos de 25 años y el resto, no llegaba a los 30. Sus nombres, junto a los de otros 100 varones detenidos, figuraron en listas publicadas por La Segunda y por medios de Brasil y Argentina, afirmando que 119 chilenos y chilenas habían sido exterminados “como ratones” por sus propios compañeros de lucha (titular del vespertino La Segunda del 24 de julio de 1975).

La mayoría de las detenidas en este episodio represivo era de Santiago, pero algunas venían de Isla de Maipo, Chillán o Temuco, y eran estudiantes universitarias, obreras, o funcionarias públicas. Militaban en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) dieciocho de ellas, y una pertenecía a las Juventudes Comunistas. Había una compañera embarazada, y cuatro eran madres de niños muy pequeños.

Desaparecieron entre 1974 y 1975, en la Operación Colombo, un montaje mediático con que la DINA buscó paralizar a quienes luchaban contra la dictadura, teniendo como blanco preferente al MIR. Antes de arrojarlas al mar, a un volcán o a una fosa sin nombre, los agentes represivos ejercieron en todas ellas violencia sexual y tortura en las más atroces formas imaginables, incluyendo el uso de inyecciones de pentotal para quebrantarlas, de animales amaestrados para vejarlas, y violándolas frente a sus parejas y seres queridos. Las sobrevivientes, sus hermanas, han testimoniado en tribunales en detalle, la violencia sexual que presenciaron y vivieron. Ni a las desaparecidas ni a sus compañeras –organizadas como “Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes” –  lograron someter los criminales. Las prisioneras, privadas de todo contacto con el exterior,  se apoyaban, cuidaban  sus heridas, lloraban, cantaban, tejían pulseras con astillas, se contaban historias,  recetas y poemas; intercambiaban ropas, ideaban códigos secretos para protegerse cuando las separaban, y seguían resistiendo.

Once fallos

En el caso de Jacqueline Binfa, el fallo a firme exculpó en 2009 a todos los agentes de la DINA, estableciendo la prescripción total del delito de secuestro. Este año 2018, la Corte Suprema sólo dictó dos fallos definitivos en el caso de las compañeras, con lo que se elevó a once la cifra de fallos emitidos por esa corte por las 19 desapariciones ya citadas de la lista de los 119, ocurridas hace 43 años.

Las tardías penas de los últimos años varían entre los 6 y los diez años para los perpetradores, casi siempre los miembros que quedan vivos de la plana mayor de la DINA encabezada por el ex generalManuel Contreras, en línea directa con Pinochet, y secundada por la brigada Halcón, cuya presa de caza eran los miembros del MIR. Al mando de Halcón estaba el ex brigadier de Ejército Miguel Krassnoff  Marchenko, uno de los que ahora espera cumplir sus múltiples condenas en la comodidad de su hogar. También han sido condenados el ex brigadier Pedro Espinoza (segundo al mando de la DINA y jefe en Villa Grimaldi); el ex general Raúl Iturriaga (subjefe de la DINA y responsable del departamento exterior que armó la Operación Colombo en Argentina, Brasil y otros países), el ex oficial de carabineros Ciro Torré (jefe del recinto Ollagüe de José Domingo Cañas); Francisco Ferrer (Comandante de la Brigada de Inteligencia Metropolitana y miembro de la Brigada Caupolicán); Orlando Manzo, ex oficial de gendarmería (jefe de Cuatro Alamos). También hubo condenas para el ex general de Ejército César Manríquez (jefe de la Brigada de Inteligencia Metropolitana y luego de Villa Grimaldi), para Nelson Paz (suboficial de ejército  y agente DINA), Manuel Carevic, ex coronel de Ejército (miembro de la DINA), Risieri del Prado Altez, ex detective, (DINA) y Hugo Hernández, ex detective de la Venda Sexy, entre otros.

En algunos casos como el de María Angélica Andreoli, sólo fue condenada la cúpula de la DINA y los agentes ejecutores de las torturas y violaciones resultaron absueltos.

Siete de los 19 casos de las mujeres detenidas en la Operación Colom​b​o aún están en la Corte de Apelaciones o son de primera instancia. Y hay un caso, el de Violeta López en que ni siquiera hay procesados. En los once casos que la sentencia ha castigado en distinto grado a los criminales, lo ha hecho por secuestro. Sin embargo, la violencia sexual como forma específica de tortura, ha sido ignorada en los fallos. El Colectivo 119 de Familiares y Compañeros de los desaparecidos y desaparecidas en ese episodio represivo, junto a los abogados y otros colectivos de derechos humanos, ha luchado incesantemente por la justicia y la memoria. Por otra parte, una querella interpuesta en 2014 por mujeres sobrevivientes, se enfoca en el delito específico de violencia sexual política cometida en su contra, así como los efectos en las víctimas.

Ninguno de los condenados ha entregado  información que permitiera encontrar los restos de las detenidas. Todos los perpetradores conservan su grado militar, su pensión y granjerías como miembro de las Fuerzas Armadas, muy superior a las ínfimas jubilaciones que perciben los ciudadanos chilenos. El ejército pagó los gastos de su defensa legal, que por décadas logró prolongar los juicios y en varios casos ha significado la impunidad biológica, por muerte de los inculpados.

En total,  respecto de la lista de los 119 desaparecidos, la Corte Suprema ha dictado 56 sentencias a firme, de las cuales 45 fallos (cinco dictados en 2017/2018) corresponden a los varones desaparecidos en la Operación Colombo. Es decir, en menos de la mitad de los varones desaparecidos ha habido justicia. Uno de esos fallos (en 2016), en el proceso por el secuestro de Rodolfo Marchant, absolvió por muerte a Augusto Pinochet –que solo llegó a estar procesado por ese y otros casos- y también al ex mayor Marcelo Moren Brito (jefe de Grimaldi en un período) y a Manuel Contreras, el criminal director de la CNI, los tres únicos reos en la causa.

Para la ola feminista

Aquí presentamos finalmente, en orden alfabético, un breve fragmento de esas 19 vidas de mujeres chilenas –una de ellas de origen mapuche- que los torturadores segaron y quisieron borrar. Sus biografías están algo más desarrolladas en “119 de nosotros” (Lucía Sepúlveda, LOM, 2005), sin embargo es relevante traerlas ahora de vuelta al corazón y a la memoria, para entregarlas con amor a las nuevas generaciones de jóvenes luchadoras sociales y feministas.

1. María Inés Alvarado Borgel
Tenía 21 años cuando la detuvieron, el 17 de julio de 1974. Era secretaria y había estudiado en el Liceo Manuel de Salas. Militaba en el MIR. Antes del golpe, formaba parte de equipos que trabajaban con las pobladoras de la Nueva La Habana, una toma de terrenos, para tocar temas como violencia familiar, y hacer educación política. En dictadura, cumplió una de las tareas de mayor riesgo, invisibilidad y responsabilidad: ser enlace de su pareja, Martín Elgueta. Él era dirigente medio del MIR y se contactaba con Hernán Aguiló, otro dirigente. Martín fue detenido 2 días antes. María Inés fue torturada para que revelara el paradero de Aguiló. Los agentes la llevaron a casa de sus padres y montaron allí una ratonera esperando que llegaran otros resistentes. Su madre vio las huellas de la tortura y las marcas de las quemaduras y torturas sexuales en su hija. Sin la fortaleza y coraje de compañeras como María Inés, la resistencia no habría sido posible.

2. María Angélica Andreoli Bravo
Fue detenida en su casa de calle Bilbao, el 6 de agosto de 1974. Tenía 27 años y era del MIR. Antes del golpe estudiaba en la Universidad de Talca. Iba a ser nutricionista. Pero tras el golpe militar interrumpió sus estudios y entró a trabajar de secretaria en Sigdo Coppers. Trabajaba en el equipo de apoyo a la Comisión Política del MIR, y a Miguel Enríquez, su secretario general. Fue entregada por una delatora, Marcia Merino. Los agentes la llevaron al centro clandestino de detención ubicado en Londres 38, donde otras prisioneras escucharon su voz por varios días, resistiendo.

3. Jacqueline Binfa Contreras
Militante del MIR fue detenida el 27 de agosto de 1974, cuando tenía 28 años. En la calle la entregó Marcia Merino, la Flaca Alejandra. Había cursado la secundaria en el Colegio San Gabriel, donde era una adolescente rebelde, muy crítica de su medio social. Como era de ideas de avanzada, discutía con su mamá, que era viuda y trabajaba en el Hospital Militar. Estudió Trabajo Social en la Universidad de Chile. Sus compañeros de la U la recuerdan como una estudiante comprometida y totalmente entregada a sus actividades en el frente poblacional, en San Bernardo.  Fue torturada en los centros clandestinos de detención de Villa Grimaldi, José Domingo Cañas y Cuatro Álamos. Pero no hay un solo detenido por su secuestro, violencia sexual y desaparición. La Corte Suprema determinó en 2009 que todos los delitos estaban prescritos.

4. Carmen Bueno Cifuentes
Actriz de cine, tenía 24 años cuando la detuvieron el 29 de noviembre de 1974. Había estudiado en el Liceo 1 de Santiago, y vivió en el barrio República. Era la tercera de cinco hermanos. Su hermana la describe como una mujer que fue libre en el amor, y en sus relaciones, sin convencionalismos, tabúes sexuales ni dobleces. Una amiga cuenta que era “cabezona, medio existencialista y leía libros sobre la mujer”. Carmen había actuado en “La Tierra Prometida”, del director Miguel Littin. Ella y su pareja, el camarógrafo Jorge Müller fueron obligados a subir a una camioneta y llevados a Villa Grimaldi. Ambos militaban en el MIR y participaban del Frente de Trabajadores Revolucionarios de Cine. Se enamoraron locamente mientras se filmaba la película “A la Sombra del Sol”, de Silvio Caiozzi, donde Carmen fue la productora. La pareja fue torturada en Villa Grimaldi y en Cuatro Álamos. Se apoyaban gritándose su amor mientras permanecían detenidos.

5. María Teresa Bustillos Cereceda
Militante del MIR, tenía 24 años cuando la detuvieron el 9 de diciembre de 1974. Faltaban sólo unos días para la fecha en que debía rendir su último examen para recibirse en Trabajo Social en la Universidad de Chile. Durante el gobierno de Salvador Allende, participó del Tren de la Salud, organizando la atención de los pacientes de lugares apartados del país que requerían atención médica. Hasta hoy la recuerdan otros participantes de esa experiencia, porque “ su cabellera cobriza le confería un aura de luz” y por la impecable organización allí desplegada por ella. Era dirigenta, pero también enlace de Hernán González, quien detenido previamente, entregó el local donde ella revelaba fotos, copiaba microfilmes y estudiaba mapas de la ciudad para fijar los puntos de contacto que les permitirían comunicarse con miembros de la organización. Fue llevada a Villa Grimaldi, torturada y vejada para luego desaparecer definitivamente.

6. Sonia Bustos Reyes
Militante del MIR y cajera en el Servicio de Investigaciones (la actual PDI), tenía 30 años cuando fue detenida en su casa del barrio Brasil, el 5 de septiembre de 1974. Su padre, que falleció tempranamente, estuvo preso en Pisagua en tiempos de González Videla. Estudió en el Instituto Superior de Comercio. La familia recuerda que en sus trabajos anteriores en un hotel y una inmobiliaria, no aceptaba ningún abuso de los patrones, y siempre luchó por dignificar la vida del pueblo. Su hermana Rosa, detenida junto a ella al igual que su novio Carlos, sobrevivió, y cuenta que Sonia era coqueta desde chica, y le gustaba arreglarse y diseñar su propia ropa. También escribía poemas y pintaba. Por su trabajo, ella recibía información sobre gente que la DINA buscaba, y lo hacía  llegar a la Resistencia para que se protegieran. Sonia trabajaba políticamente junto a un detective, Teobaldo Tello y a una funcionaria, Mónica Llanca. Todos están desaparecidos.

7. Cecilia Castro Salvadores
Tenía 24 años, una hijita de dos, Valentina, y un marido, Juan Carlos Rodríguez, cuando a ambos los detuvieron en su departamento el 17 de noviembre de 1974. Ella estaba en cuarto año de Derecho de la U, había sido seleccionada chilena en voleibol  y campeona nacional  en el liceo 1, donde estudió. En su familia había un historial de mujeres luchadoras. Su abuela paterna fue una de la primeras  sufragistas  y la primera mujer que firmó las filas del partido Radical. Cecilia militaba en el MIR donde hizo activismo participando en las tomas de fundo en Linares con el Movimiento Campesino Revolucionario, y haciendo alfabetización a las mujeres campesinas del lugar. Su grupo, tras ser desalojada la toma, fue a parar  a la cárcel de Parral  y liberado gracias a gestiones del Presidente Allende. Cecilia se casó  muy poco después de ese episodio con Juan Carlos, también mirista, en febrero de1972. La pareja fue torturada en José Domingo Cañas y luego Cecilia fue llevada a VillaGrimaldi. Una sobreviviente relata acerca  de  su dignidad en ese lugar.

8. Muriel Dockendorff Navarrete
Tenía 23 años cuando la detuvieron, el 6 de agosto del 74. Era mirista, y al igual que su marido, había sido dirigente estudiantil en la escuela de Economía de la U de Concepción, aunque venía de Temuco. En los años previos había participado en trabajos voluntarios en comunidades mapuche, alfabetizando y conversando sobre el derecho a organizarse y recuperar la tierra usurpada. Sus amigas de la época de universidad la recuerdan como una militante rigurosa, pero también saben de sus poemas y su cercanía al arte. A Muriel le gustaba bordar y daba toques muy personales a la casa en que vivía en Laguna Redonda, en Concepción. En prisión, cantaba canciones de amor y quería saber de Juan su marido, preso como ella. La entregó Marcia Merino. Como María Angélica Andreoli, pertenecía al  equipo de apoyo a la Comisión Política del MIR y a su secretario general, Miguel Enríquez. Gloria Laso, sobreviviente, cuenta que Muriel soñaba con reencontrarse con Juan cuando la pesadilla acabara, e irse a vivir al sur, donde “viviría en una casita de madera en medio de un bosque de mañíos y araucarias, y le pondría a sus niños nombres de héroes y de quienes habían caído luchando en pos de sus sueños”.

9. Jacqueline Drouilly Yurich
Tenía 24 años y un embarazo de 4 meses, cuando fue detenida en Santiago el 30 de octubre de 1974. Pocas horas después, en otro  lugar cayó detenido su marido, Marcelo Salinas. Miguel Enríquez ya había caído en combate el 5 de octubre, y ahora la DINA seguía buscando a su sucesor en la dirección del MIR, Andrés Pascal Allende. La pareja de militantes del MIR se había casado en agosto y luego de la fiesta con la familia y amigos, Jacqueline bromeaba mostrando las sábanas color púrpura, “de obispo”, conguardas blancas que había cosido cuando comenzó a vivir con Marcelo.

Ellos formaban parte de los equipos que realizaban tareas al interior de la estructura de Informaciones, directamente ligada a la dirección del MIR. Jacqueline era la mayor de cuatro hermanas y vivió su niñez y adolescencia en Temuco.  Estudió Trabajo Social, en la U de Chile. Pero como también tenía inclinaciones artísticas estudió dos años de Teatro en Santiago, cuando se trasladaron allí. Después del golpe, sus padres le ofrecieron apoyarla para irse a Europa. Pero ella y Marcelo rehusaron, argumentando que los  pobladores y los trabajadores no podían irse, y “vamos a aguantar” como ellos. Sabían los riesgos, pero también sabían que su partido y el pueblo los necesitaban. En prisión, en Cuatro Alamos, Jacqueline  se las arreglaba para comunicarse con Marcelo usando un espejo, y alegraba a sus compañeras contando historias y chistes.

10. María Teresa Eltit Contreras
Tenía 22 años y estudiaba secretariado. Militaba en el MIR. Fue detenida el 12 de diciembre de 1974, pocos días después de la detención y muerte en tortura de José Bordaz, jefe militar del MIR, con quien trabajaba como su enlace. Su militancia venía desde los tiempos en que era estudiante secundaria  y pertenecía a la FESES, Federación de Estudiantes Secundarios. En prisión se reencontró con una compañera de esa época, sobreviviente, que la  describe como  “impulsiva, enamorada y muy comprometida”  con los objetivos de su partido. Otra amiga la recuerda haciendo trabajo político en los campamentos “Patria o Muerte “y “Venceremos” de la comuna de  La Granja, surgidos de tomas de terreno. María Teresa fue torturada en la parrilla muchas veces, sin embargo otras presas recuerdan que era quien recibía y consolaba a quienes pasaban luego por ese mismo trance. Ante las otras compañeras manifestaba también su dolor por el desamparo en que había quedado su madre que era viuda y trabajadora del área de la salud.

11. María Elena González Inostroza
Tenía 22 años cuando fue detenida en Santiago, el 15 d agosto de 1974. Era mirista y hasta el golpe había sido Directora de la escuela N° 18 del fundo El Calabozo, de Chillán. Hija de campesinos, había sido la mejor  alumna de su carrera, titulada con distinción como profesora de educación básica en la U de Chile de Chillán. La persecución en esa región fue intensa. La casa de sus padres fue allanada 17 veces. Ella y su hermano Galo se trasladaron a Santiago y fueron detenidos en su departamento junto a otros tres compañeros y el hijo de 5 meses de una de ellas. Del extraordinario temple de María Elena en los campos de concentración testimonia una sobreviviente: “Sabía de cocina chilena y de empanadas. Todo lo medía en platos hondos. Me dijo impertérrita que la estuvieron torturando 36 horas en la parrilla”. Era capaz de reírse de todo, con un humor  negro a prueba de las circunstancias.

12. María Isabel Joui Petersen
Marisa, de 19 años, estudiaba economía en la Universidad de Chile. Fue detenida el 20 de diciembre de 1974. Era la única mujer de un hogar tradicional, en que sus dos hermanos y su padre eran uniformados. Ella llegó al compromiso político desde la vertiente cristiana, ya que fue miembro de la Juventud de Estudiantes Católicos JEC, donde entendió el cristianismo como lo explicaba  la teología de la liberación: compromiso con  la lucha por liberar a los oprimidos y construir un mundo mejor. Fue presidenta del Centro de Alumnos del Liceo 3, cuya directiva participaba en las reuniones de la FESES.Así fue como Marisa llegó al FER y más tarde comenzó a formar parte  de la Brigada Secundaria del MIR. Lecturas políticas del Ché y Bakunin, lucha callejera, tomas, huelgas, protestas frente a la embajada de Estados Unidos en el Parque Forestal así como la venta del periódico mirista El Rebelde a la entrada de las fábricas y antes de entrar a clase, eran parte de su vida. En esos tiempos surgió la inquebrantable amistad con María Teresa Eltit y con María Alicia (sobreviviente) quien recuerda que a Marisa le gustaba escuchar a Cat Stevens, a Creedence ClearWaterRevival y a Quilapayun. Con sus amigas celebró Marisa en la Alameda la noche del triunfo del Presidente Allende. Y en los trabajos voluntarios se enamoró de Renato Sepúlveda, estudiante de medicina, también del MIR.  Se casaron en diciembre del 73, cuando poco quedaba del mundo en que habían vivido. La dictadura había cerrado su escuela, pero ambos siguieron en la resistencia. El trío de amigas después compartió prisión y tortura. Con hilos de una frazada y astillas tejieron  pulseras que prometieron llevar siempre consigo.

13. Mónica Llanca Iturra
Tenía 23 años, un hijo de 2 años, Rodrigo, y un marido cuando la detuvieron el 6 de septiembre de 1974. Era funcionaria del Gabinete Central de investigaciones, y pertenecía a una red clandestina que proporcionó células de identidad a la resistencia. Trabajó junto a Antonio Tello y Sonia Bustos. A lo largo de 6 meses, logró traspasar cartolas de cédulas en blanco para la elaboración de nuevas células de identidad destinadas a los perseguidos dirigentes miristas que no podían pasar los controles callejeros. Mónica estudió en el Liceo 15 de calle Santo Domingo y vivía en el barrio Carrascal, donde conoció a Manuel. Se casaron en 1971 y compartieron el entusiasmo de los años de la Unidad Popular y los cambios que el país vivía. Mónica iba las concentraciones y las marchas, leía con Manuel la revista Punto Final y  El Rebelde, y en una carta a una amiga,  le preguntaba si encontraba que Allende era en verdad el Salvador de Chile. Manuel trabajaba en Cemento Polpaico, que había sido intervenida, y estudiaba de noche en la USACH, entonces Universidad Técnica del Estado. Eran una familia feliz y llena de esperanza, habían montado una casilla de madera en el patio de la casa de la hermana de Mónica. Manuel quedó cesante tras el golpe y vivieron días difíciles, sustentando ella sola el hogar. Una compañera de trabajo la describe como “alegre, vivaz, confiada y confiable. En el casino siempre nos hablaba con mucho amor de Manuel y de su hijito Rodrigo.”

14. Violeta López Díaz
Militante del MIR, viuda, desapareció, tenía 40 años, un hijo de 16, Ricardo, y una hija de 14, Rebeca. Militante y artista, madre y mujer bella, obrera y secretaria, rompía los cánones tradicionales. Antes del golpe, había fundado el grupo de teatro Acquarius. Participó en la Asociación de Teatro de los Ferrocarriles, y también fue secretaria de la Sociedad de Autores Teatrales de Chile. El 11 de septiembre trabajaba como obrera  en Cecinas Loewer y fue detenida junto a otros once trabajadores y hostigada por varios días. En una oportunidad los uniformados le hicieron tragar bencina, amenazándola con  prenderle fuego y hacer daño a sus hijos. Valiente, decidida, ella siguió adelante con su familia, su militancia y su vida pero tras su detención en su domicilio de San Miguel, el 29 de agosto de 1974, sus hijos la perdieron para siempre. La denuncia para el recurso de amparo la puso el niño en la Vicaría. Cuando la buscó en recintos policiales, los uniformados le respondían que se volviera a casa porque su madre lo había dejado botado. Siguió haciéndolo, desesperado y dejó los estudios.  Se fue preso una y otra vez porque durante las noches de toque de queda salía a las calles a exigir el paradero de Violeta y luego insultaba a los uniformados. Una demanda fue presentada en 2005 por CODEPU, y la última en 2015 como parte de una demanda colectiva de Londres 38. Finalmente la ministra Marianela Cifuentes tomó la causa, que aun no tiene procesados.

15.- María Cristina  López Stewart
21 años, militante del MIR, estudiante de historia en el Pedagógico de la U de Chile fue detenida el 22 de septiembre de 1974, en el marco de los operativos que la DINA realizaba para ubicar a Miguel Enríquez. La joven estudiante, de cabellos color miel y pequeña de estatura,  dirigía una parte de la estructura de informaciones, trabajando con Alejandro de la Barra, quien fue ejecutado por la DINA en diciembre de ese mismo año. Desde los ocho años, María Cristina, la menor de tres hermanas, llevó un diario de vida. A los 16 escribió allí : “Yo no tengo miedo a la muerte. Tengo miedo a dejar de vivir.” Estudió en el Liceo 7, donde pudo conocer niñas de sectores sociales diferentes a su familia, que vivía en La Reina e hizo allí amistades entrañables. Leía, estudiaba, escuchaba a Los Beatles, su grupo musical favorito, y jugaba con su perrita Jenny. Su rebeldía y su búsqueda de igualdad de derechos la llevaron a negarse a asistir a la graduación al fin de sus estudios secundarios,  porque había otras estudiantes que no lo harían por no poder costear el traje para la  ocasión. Comenzó su militancia universitaria en el frente estudiantil, participando incluso  domingos y festivos en el trabajo político y poblacional, lo que hacía decir a su mamá: “Parece ser que mi hija Mari siente que cada minuto de su existencia es más importante entregado a los demás que a sí misma y así va dejando su desbordante alegría y esperanza en hogares más humildes “. Luego Mari pasó a trabajar políticamente en la búsqueda, recolección y sistematización de información relacionada con los movimientos golpistas de determinados sectores.

16. Eugenia Martínez Hernández
Obrera, del MIR, colocolina, 25 años, fue detenida el 24 de octubre de 1974 en la industria Laban, donde trabajaba. Su madre explica que ella entró al MIR porque deseaba vivir en una sociedad libre y justa. Su compromiso social se despertó cuando trabajaba en una fábrica de papeles. Eugenia terminó su enseñanza  media asistiendo al Liceo Nocturno N=3  llegando muy tarde a su casa de La Legua Emergencia. La fábrica de Laban fue  tomada por sus trabajadores el 29 de junio del 73, día del “Tancazo” , una suerte de ensayo del golpe. Quena logró la intervención de la industria denunciando el boicot patronal a la producción y desde entonces se unieron al Cordón industrial Macul. Pero la experiencia sólo alcanzó a durar 2 meses. Tras el golpe, la industria volvió a manos de los patrones.

17. Marta Neira Muñoz
Comunista, 29 años, un hijo – Francisco- fue detenida el 9 de diciembre de 1974, a horas de que su pareja, César Arturo Negrete (MIR) de quien era enlace, también cayera preso. Tita, alegre y generosa, de grandes ojos azules, la tercera de cinco hermanos, creció en la localidad de Isla de Maipo. En la plaza todos le hacían rueda cuando bailaba rock and roll con su hermano Miguel Angel. Ella era el orgullo de las Juventudes Comunistas de la localidad, donde solía repartir El Siglo. Era bajita y le gustaba usar tacones muy altos. Su padre había conocido la persecución en tiempos que González Videla ilegalizó al Partido Comunista. Cuando la familia se trasladó a Santiago, estuvo un tiempo en el Liceo 5 de Portugal pero terminó sus estudios en un liceo nocturno. Su rostro hermoso, de tez tostada y sonrisa perfecta fue una vez portada de la revista juvenil Ramona que editaba Quimantu, donde trabajó hasta el 11 de septiembre.

18. Patricia Peña Solari
Estudiante de licenciatura en Biología, tenía 23 años cuando fue detenida el 10 de diciembre de 1974. Su hermano Fernando había caído el día anterior. Su madre, concertista en piano, hermana de la actriz Malucha Solari, había fallecido poco antes. Militaba en el MIR y se encargaba de reproducir el periódico del MIR, El Rebelde, en un complejo proceso que comenzaba con descifrar los textos que venían en microfilm. Había estudiado en el Liceo 1. Bella, de pelo largo liso y negro, ojos almendrados y piel morena, Patricia tocaba el piano y la guitarra y amaba la música. Pertenecía al coro del Liceo y luego al  coro de Cámara de Guido Minoletti. En las largas noches de tiempos de dictadura y resistencia, Patricia y su pareja trabajaban en los textos de El  Rebelde para hacer unos 200 ejemplares, tras lo cual, con las manos aun entintadas, se acariciaban…después Patricia tocaba el piano interpretando a Mozart y Chopin, en una sucesión que Claudio, su pareja, sobreviviente rememora: “Allí estabas nuevamente  dulce como siempre: el amor, la reunión, El Rebelde y  el regreso al pentagrama.”

19. Bárbara Uribe Tamblay
Detenida el 10 de julio de 1974, tenía 20 años. Egresó del liceo un año antes de  casarse con Edwin en diciembre del 73. Fue amor a primera vista, se conocieron en el local de la Federación de Estudiantes Nocturnos, como activos miembros del FER y ella tomó la iniciativa. Iván trabajaba en la estructura de Informaciones, y es probable que Bárbara tambiénlo hiciera. Estudió en los liceos 7 de Niñas y 9 de Macul y allí luchó por todas las causas justas. Eran cuatro hermanas,Su hermana Viviana cuenta que tenía fama de rebelde  y la echaban de todos lados. También se preocupaba de sus amigas y una de ellas recuerda que le enseñó a pintarse las pestañas. Emotiva, sensible, le gustaba  la música y el canto y le aburrían las lecturas pesadas. Muy bella, le aconsejaron ser  modelo pero ella optó por hacer un curso de secretariado. Ingresó al MIR tras participar en los trabajos voluntarios en apoyo al movimiento campesino y obrero en Talca: “Cuando conoció la pobreza  directamente,no dejó de verla más”, explica su hermana. Trabajó políticamente en los campamentos de Lo Hermida y Nueva Habana y conocía de cerca al agente Romo que en esa época era dirigente poblacional, y luego fue quien  la detuvo y vejó. Ella había continuado ligada a los pobladores y se esforzó por ayudar a los perseguidos. Bárbara y Edwin permanecen desaparecidos y unidos para siempre.

Destacado

SEPTIEMBRE 14, 2010

Marta R. Zabaleta* del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70

“NO ME ARREPIENTO DE NADA”

La escuché hablar sobre el ”trabajo doméstico invisible” en Villarrica, el verano de 1971. Fue una charla muy sencilla en vocabulario. Recuerdo que las mujeres quedaron encantadas por escuchar a alguien que le ponía palabras a lo que ellas no podían decir… existía un alto grado de analfabetismo, timidez, humildad y violencia intrafamiliar, tanto, que ni siquiera se atrevieron a contarle a sus maridos lo que escucharon en esa reunión… Fue hace casi 40 años.

La hija de una dirigenta regional de Villarrica (sur de Chile), Cecilia Burgos Conejeros, escuchó ese día el mensaje del Frente de Mujeres Revolucionarias -Organización que ni siquiera parece haber registrado el historiador Luis Vitale, también militante del MIR, en su Cronología Comentada del Movimiento de Mujeres en Chile-. Era Marta Zabaleta la que hablaba, argentina, militante del MIR chileno y feminista latinoamericana ya en ese tiempo. Fue en la época de la UP, Unidad Popular, la coalición de partidos de izquierda que hizo posible los 3 años de Allende en el gobierno chileno.

“IDEAS RARAS”

“Imagina mi emoción con la carta de esta persona. Ahora ella vive en el exilio, creo que ya es abuela… Yo tampoco he olvidado cuando fuimos a la población en Villarrica. Con unas casitas de 4 x 4 metros cuadrados, no más, no tenían ni vidrios y sólo piso de tierra, era gente trabajadora, pero sin recursos, que vivían en condiciones muy precarias. Eso no lo tomaban en cuenta las visitadoras sociales de ese tiempo, que culpabilizaban a las mujeres diciéndoles que sus guaguas se enfermaban de diarreas e infecciones porque ellas no desinfectaban bien las mamaderas… El trato clasista, racista y machista típico, también entre nosotros. Yo un día me quedé hasta el final en una reunión vecinal convocada por esas compañeras de los servicios de asistencia social y de repente, me paré, me presente y hablé de los derechos de las mujeres, pero alguien dijo: ¡Por qué habla ella si es argentina! ¡Les viene a poner ideas raras a “nuestras” mujeres en la cabeza!… el acostumbrado discurso de la UP, xenófobo además… querían evolución, pero con las mujeres sometidas”.Fuiste cofundadora en Concepción del Frente de Mujeres Revolucionarias ¿Cómo fue ese feminismo?

Sí, tres de las fundadoras no éramos chilenas, dos argentinas y una francesa que se suicidó no mucho después cuando murió su amante, Luciano Cruz (1), ella era muy buena persona, feminista y socialista también. Me prestó muy importante bibliografía.
De acuerdo a mi concepción de lo que es el feminismo como movimiento, entre el 70 y el 73, sólo se puede hablar de que había algunas mujeres feministas en Chile, y tal vez también, un puñado de hombres pro-feministas. Nuestro grupo, por ejemplo, constaba de 13 mujeres como mucho, en sus inicios. Fue creado en 1971 y empezó con clases vespertinas gratis, dadas por mí en la escuela de Economía y Administración de la Universidad de Concepción.¿Cómo eran esas clases?

Eran en la Universidad. Iban dirigidas a estudiantes de ambos sexos. Asistía quien quería, pero básicamente lo hacían integrantes del Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), que era el frente de masas universitario del MIR. Un artículo que recuerdo de la bibliografía elegida fue sobre la invisibilidad del trabajo doméstico, escrito por la socióloga argentina Isabel Larguía y que publicó “Monthly Review Press”, en Nueva York. Esa revista era excelente, producida por los mejores economistas marxistas de la época, como Paul Barán y Paul Sweezy, salía también en versión castellana, y era distribuida en Chile por Lucho Benado, militante del Partido Socialista.También discutíamos en esas clases, el manifiesto constitutivo del Frente de Mujeres Revolucionarias, FMR que habíamos redactado en reuniones de mujeres hechas en mi casa.¿Iban dirigidas a sólo estudiantes de Universidad?

Las de la Universidad, sí, pero un equipo de dos hombres, estudiantes de medicina, un abogado, y dos mujeres, Cristina Haydee Araya y yo, dábamos clases y asesorábamos al Sindicato de Empleadas Domésticas de Concepción, Chillán y Temuco, en temas propuestos por ellas mismas. Temas legales, de vivienda, sexuales y laborales. Llegaban muchas a estas clases. Al margen del Frente de Mujeres, en mi base de cuadros del MIR escribíamos con tres colegas varones, charlas de educación política para el frente de masas trabajadoras del MIR, el Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR. Luego las dábamos en los sindicatos, en las minas de Lota y Coronel, en las fábricas estatizadas, en los astilleros de Talcahuano, entre otros. Yo decidí ponerles diálogo y quedaron bastante amenas. Escribimos unas 25, y cuatro de ellas fueron dedicadas por mí al tema de la mujer, incluyendo los problemas de discriminación en el lugar de trabajo, de pareja y de violencia del marido, generalmente asociada al alcoholismo.¿Tuvieron repercusión?

Sí, esas clases hasta las reimprimió el PS y llegaron a difundirse en más de 25 mil ejemplares. En suma: cuatro fueron dedicadas a problemas e intereses específicos de las mujeres obreras, pobladoras, esposas de mineros, de obreros, etcétera. Los compañeros les llamaban: “Sobre la cuestión femenina”, siguiendo la vieja tradición marxista. Yo también daba estas clases a las personas afiliadas a las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAPs) de la región, pero muy especialmente a las de la JAP de Concepción Centro, que era la que yo pertenecía y donde residía. Fui sumamente activa en el desarrollo comunitario de las JAPs y en su vertebración con los trabajos extracurriculares de los estudiantes de mi Escuela, trabajo que estaba a mi cargo.“EL COMITÉ REGIONAL NOS HIZO ACOMPAÑAR POR UN VARÓN”…

Marta cuenta que preparaba sus clases a partir de sus lecturas del “Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. Había traído el libro en español desde Argentina “porque en Chile, en esos tiempos era muy difícil conseguir ese tipo de bibliografía. Mi idea era que las estudiantes reflexionaran sobre las posiciones existencialistas -que aún no eran feministas- de Simona. Además yo las contrastaba con los principales aportes a la ‘cuestión femenina’ del marxismo ortodoxo y con los nuevos aportes críticos del marxismo feminista de los años 60”…¿Qué decía el MIR de todo eso?

Contábamos con el total apoyo del Comité Regional y del Comité Central, aunque curiosamente cuando viajamos al Sur nos hicieron acompañar con un joven varón que escuchaba todo lo que hablábamos con ojos muy asustados. Se llamaba el Mechón Castro, y era estudiante, creo, de Sociología de la Universidad, y muy metido en la Federación de Estudiantes de Concepción, FEC. Era también gran entusiasta de la Revolución Cubana, un poco a diferencia mía, que siempre tuve grandes reservas con la manera en que se conceptualizaba a las mujeres en el doctrinario cubano, y con el trato secundario que se les daba en el PC de Cuba, básicamente a través de la Federación de Mujeres Cubanas. Pero Mechón instaba a las mujeres del Sur “a esforzarse, porque hasta podrían viajar a Cuba”. Estas intervenciones suyas me daban más pena que enojo. Las mujeres, en todo caso, tenían sus reivindicaciones muy claras: no pedían nada para sí, todo para sus hijas e hijos; en especial, educación.No hablaban de ir a Cuba, ni de sí mismas…

No. Eso ocurría en nuestros trabajos del FMR desde Concepción al Sur. Un común denominador que he observado en muchos países del mundo entre las mujeres de las clases o estratos menos favorecidos.
Me acompañaron en ese viaje varias compañeras que estudiaban para ser matronas, y dentistas. También trabajé a nombre del Frente de Mujeres Revolucionarias entre las mujeres mapuche del Frente Campesino Revolucionario (MCR). Y en los alrededores de Concepción, entre las pobladoras que participaban en tomas de terrenos, y fábricas. Yo ya tenía buena experiencia previa en ese trabajo, pues cuando trabajaba como investigadora del Instituto de Educación y Capacitación para la Reforma Agraria (ICIRA), en Santiago, estuve encargada de evaluar el impacto del método de alfabetización y concientización de adultos de Paulo Freire entre el campesinado organizado y el del Instituto de Educación Rural de la Iglesia Católica.¿Había mujeres en el CC del MIR?

En 1971, una de las integrantes del Comité Central del MIR, que vivía en Santiago, era Gladys Díaz -sobreviviente de la dictadura de Pinochet- (2), nos visitó en mi casa una o dos veces. Ella era dirigenta también del Frente de Trabajadores Revolucionarios del MIR y de su propio sindicato profesional. Se había hecho bien conocida en ese tiempo porque rechazó públicamente un premio de una empresa de productos de belleza, parece que de Helen Rubenstein. Me acuerdo siempre de que ella nos insistió en que debíamos impulsar a las mujeres de los trabajadores que habían ocupado entonces fábricas en Rengo -donde trabajaban con apoyo del MIR y pedían su expropiación- a salir de sus casas, a acostumbrarse a ser independientes de sus hombres, y que para eso, nos dijo, debíamos ir nosotras a reemplazarlas, a cuidar de sus hijos, a cocinarles a ellos y a sus maridos… cosa que sólo algunas veces y con ciertas dudas, acepté hacer, creo…¿Sabía de feminismo el gobierno de la UP?

Mira, bien poco o nada. Pero cuando Fidel Castro visitó Chile, en 1971, se alarmó muchísimo porque la UP no podía movilizar a las mujeres y convenció a Allende a convocarlas al Estadio Nacional y ambos les hablaron allí a las asistentes, que fueron miles. “Punto Final”, esa misma semana sacó una separata con el discurso de Fidel a las mujeres de Chile. A raíz de todo eso, Allende decidió hacerse asesorar con mujeres feministas de los diversos partidos de su coalición, la UP. Creo que sólo consiguió a cuatro o cinco, según me contó una médica trotskista pro mirista, que fue invitada, la doctora Neomicia (Micha) Lagos que por entonces era esposa de Luis Vitale – el historiador, miembro fundador del MIR y del Comité Central-. Pero no lo sé exactamente porque yo nunca fui invitada a ninguna reunión de las feministas asesoras de la UP. Tal vez Gladys Díaz, sí lo haya sido porque al llegar al exilio, ella escribió un documento feminista del MIR, razonable para esa época. Hubo también dos brasileras feministas, ambas sociólogas y profesoras universitarias, Vania Bambirra, del PS, y Evelyn Page, del MIR, que escribían y hablaban sobre los derechos de las mujeres y sobre la mujer. Algunas mujeres del MUI de Concepción, con nuestro apoyo, lucharon por conseguir el derecho a aborto seguro, legal y electivo de las estudiantes.¿Desde la UP, qué medios de comunicación dirigidos a las mujeres había?

Había la revista “Paula”, que yo consideraba muy mediocre, pero lo peor es que era cualquier cosa, menos feminista. En ella trabajaba una periodista desconocida entonces, Isabel Allende -no la hija del presidente, sino la escritora actual-. Yo no le veía ninguna conciencia feminista a ella en sus escritos, aunque he observado que años después declaró que era feminista ya desde entonces… Bueno, es que la UP era un gobierno de centro izquierda, que llegó al gobierno –nunca al poder- con 40 medidas progresistas, que no constituían un programa socialista realmente, al decir de Paul Sweezy. Tampoco lo era en materia de derechos sexuales y reproductivos. Pero la Editorial del Estado, Quimantú saco un interesante librito que solo encontré en un biblioteca de la Universidad de Londres cuando trabajaba en mi tesis doctoral, ya en el exilio, acerca de la situación general de las chilenas. Contiene un resumen de las muertes por violencia de género de las mujeres, que creo que decía que eran más o menos 400 al año.50 AÑOS, SOCIALISTA y FEMINISTA

Marta en 1989 fue nominada por la British Broadcasting Corporation (BBC) y el Art Council of Great Britain como “Daughter of Simone de Beauvoir” –Hija de Simone de Beauvoir- (3) por la influencia que esa fundamental filósofa existencialista y feminista, ejerciera en su vida y su trabajo. Cuando le hablo de “patriarcado”, Marta me explica: “En mi esquema conceptual no necesito usar el vocablo Patriarcado para explicarme nada. Estoy autoentrenada- dado que soy una intelectual marxista especializada en los estudios sobre las mujeres, los hombres y los géneros, a analizar a la sociedad como sostenida por relaciones sociales caracterizadas por las desigualdades. Por lo tanto, estudio a mujeres y hombres, niñas y niños, como sujetas y sujetos sociales de relaciones derivadas de su clase, raza y género, en su interrelación recíproca, y tomando en cuenta factores biológicos y culturales como la edad, la educación, la sexualidad, las ideologías políticas y las fantasías religiosas, y así siguiendo. En ese enfoque y conceptualmente hablando, ni el patriarcado ni el matriarcado me sirven mucho, por eso, no los uso”…En el transcurso de nuestra correspondencia comprendo por qué Marta Zabaleta, a menudo subraya la academia y lo intelectual en su vida: “Lo que más me ayudó en la vida, creo, fue el carácter perseverante que me dejó mi padre como herencia. Fui capaz de construirme una sólida carrera profesional a pesar de tantos escollos que me pusieron en el camino, mi familia de origen, mi marido, algunos colegas, principalmente hombres, también militares, policías, soplones y hasta a veces, yo misma”… Percibo que es la historia de las mujeres que luchan, en su caso, más de 50 años de lucha feminista latinoamericana, por abrirse paso en un mundo de hombres bien machos en lo más obvio y también en algo un poco más sutil, las ideas…

Marta, has escrito sobre literatura de mujeres postgolpe y has destacado que escriben muchas veces para sanarse… A veces se piensa que eso no es político…

No puedo ni creo que se debe generalizar así. En todo caso, todo lo que yo hago es político. Y no, no escribo expresamente para sanarme de ningún trauma. Pero si lo consigo, ¡mejor!… Escribo y hablo para dejar constancia histórica de fenómenos sociales relevantes que me ha tocado vivir, y de los cuales fui testiga, y muchas veces, autora y/o víctima. Hay mucha agente aquí en Europa que me considera una privilegiada por el tipo de experiencia que fui capaz de acumular debido a un cúmulo de circunstancias históricamente específicas que me tocó experimentar: el gobierno populista -y popular- de Juan Perón y Eva Duarte, el de Allende, el de Pinochet, el de Videla, y la doble visión que me confirió la obligada vida del otro lado del Atlántico.¿Cómo has enfrentado esta vida feminista de revoluciones, golpes, exilios…?

Yo crucé los Andes y me fui a Chile –siendo ya feminista en 1963- con la intención de hacer un recorrido similar al del Che que me llevara a ser la Che de las mujeres feministas del continente… Bueno, muchas veces he enfrentado mi vida con enorme dolor, humillación, mucha angustia y siempre con muchas necesidades materiales. Pero, más en general, sin corromperme, ni abandonar mis ideas. También he gozado siempre del enorme apoyo de personas e instituciones relacionadas a mi profesión. Y del de mi hija y mi hijo. Pero tan larga es la lista que es imposible tratar aquí de resumirla.
En más de 50 años de acción feminista militante, debo haber cometido muchos errores; dejo que los critiquen otras y otros. Todas las experiencias vividas, militancia izquierdista, militancia feminista, golpes, exilios, me han enriquecido como mujer y como intelectual, como científica y como escritora, amiga y compañera, madre y amiga. Me han revitalizado como poeta, aunque el trauma del golpe de Chile me impuso un silencio poético de más de 30 años… Creo que lo mejor que hice en mi vida fue decidir ser madre y lo peor, fue enfatuarme a veces con hombres nuevos que existían más en mi imaginación -o ahora último en la pantalla del Internet- que en la cocina, en la oficina o en la cama, pero no me arrepiento de nada, con ellos también se goza.¿MICHELLE BACHELET, SÍMBOLO DE LA IGUALDAD DE LAS MUJERES?

Le pregunto abiertamente sobre la falsa idea –en mi opinión- de que la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet sería un símbolo de igualdad para las mujeres. Lo han sugerido algunas feministas chilenas como Diamela Eltit –importante escritora- y Teresa Valdés –analista política- en distintos momentos (4). Incluso se hizo un Encuentro Feminista en Olmué el año 2005 en el que -a todas luces- la organización quiso sacar un acuerdo feminista –que no lograron- a favor de Bachelet…Marta reflexiona: “No sé sobre esas opiniones que mencionas que existen sobre Michelle Bachelet, pero las creería equivocadas. Yo nunca apoyé a Bachelet, una social demócrata, aunque me despierta mucha simpatía a nivel personal porque creo que debe ser una mina inteligente y chora. Pero ¡que símbolo cultural, de qué igualdad!… ¿Se piantaron?… Tal vez se creyeron el cuento de que mejorar la situación personal por ser mujer, es una forma de combatir las causas que generan su subordinación social. Y eso no me extraña: muchos movimientos sociales, muchas escuelas de pensamiento progresista, muchas mujeres y hombres de serios ideales, han caído en las mismas trampas a lo largo del Siglo 20. Otro problema es como se usan los vocablos: ¿Qué entienden por “igualdad”? Cualquiera se dice socialista o feminista, o cristiano o musulmán, judío o judía. Estas apropiaciones distorsionan el lenguaje, sus inexactitudes generan mucha confusión, y con eso ayudan a perpetuar todas las desigualdades sociales: de clase, de raza y de género, por cuanto ayudan a invisibilizar la realidad.

¿Qué opinas del feminismo autónomo latinoamericano y caribeño?

Creo que en muchas cosas van por buen camino. Admiro en especial el de Honduras. Y en los que tal vez no sea siempre así, no es función mía mirarlas desde afuera y juzgar. Eso debe ser hecho, creo, por ustedes mismas. Porque creo que nunca hay que delegar responsabilidades en política. Ni llevarse por lo que dicen de una, ni de nosotras. Tampoco es bueno perder la perspectiva de lo poco que podemos hacer: la nuestra es una lucha muy, muy, larga y lo que podemos hacer desunidas, es muy poco.Marta Zabaleta, en el 73, ya “hacía 10 años que tenía una vida y una familia en Chile” y sólo 30 años más tarde, en 2003 regresó “por una semana, por razones de trabajo. Gocé de la compañía de colegas, amigas, amigos y familiares”… El 5 de octubre de 1973 había sido expulsada de Chile con destino a su país de origen, Argentina, junto con 17 adultos y 19 menores de edad –una era su guagua de 9 meses-. Su repatriación fue solicitada por la presidencia argentina “por tratarse de una Científica de Primera Clase”. Esto vino luego de haber sido exonerada de su cargo de Profesora Titular de la Universidad y detenida y torturada en el campo de detención Estadio Regional de Concepción. Más tarde, con la dictadura argentina, Marta fue perseguida por la Operación Cóndor (coordinación del terrorismo de estado de Chile, Argentina y otras dictaduras del cono sur), y finalmente fue expulsada una vez más de un país latinoamericano, esta vez de Argentina “con un único destino: el Reino Unido, aproximadamente el 16 de noviembre de 1976”. Desde 1981 hasta finales de 1989, explica: “fui forzada a aceptar la discriminatoria condición de refugiada de las Naciones Unidas en el Reino Unido”, situación que, a la larga, superó pues está inserta en el mundo académico, social y político de ese país.

Nos quedan más y más preguntas para recuperar historia feminista y de mujeres activistas. La historia de las socialistas feministas, de mujeres que apostaron a las revoluciones no sólo de los hombres, si no de la humanidad completa, militantes izquierdistas que no luchaban por ninguna patria, pero sí por las mujeres y los hombres de los territorios latinoamericanos… Marta Zabaleta es historia viva, pero ante todo una compañera sobreviviente de más de una dictadura, también de la que arrebató la vida en Chile, por ejemplo a Mónica Benaroyo Pencu (5), rumana-uruguaya y a Jane Vanini (6), brasileña, latinoamericanas actuando como Marta en Chile… Marta, que no se arrepiente de nada, poeta que tras el golpe chileno estuvo en “silencio poético” por 30 años, que no se dejó vencer y retomó sus versos, y que –es maravilloso que así sea- hoy está viva para contar parte de esta historia.

Victoria Aldunate Morales

victoriamoralesaldunate@gmail.com
Feminista autónoma latinoamericana
La Ciudad de las Diosas
* La Dra. Marta R. Zabaleta vive actualmente en Londres, Inglaterra. Es economista, cientista política y poeta. Madre de Yanina Andrea Hinrichsen -“chilena creciendo en el exilio”-, y del escocés Tomás Alejo Hinrichsen Zabaleta. Pertenece al Comité Editorial de la Publicación periódica que se publica en Londres “Exiled Ink”. Es profesora Honoraria de la Facultad de Letras y Educación de la Universidad de Middlesex, Londres, Inglaterra. Entre otras acciones y elaboraciones creó y coordina la red internacional de “Mujeres y Palabras en el Mundo”, y creó y ha dirigido por casi una década el Grupo de Trabajo “Mujeres, Hombres y Géneros” del Consejo Europeo de Investigaciones Sociales sobre América Latina y El Caribe. Su vida y su trabajo además de todo lo relatado, le han merecido un lugar como científica y escritora en más de treinta publicaciones biográficas del tipo ‘Who’s Who’ de Europa y de EEUU. También ha sido escogida en 2003 como ejemplo de una refugiada política, mujer que triunfó en Europa, y en 2005 entre una de las diez personas becadas por el Council for Assisting Refugee Academics (CARA) desde 1935, para participar de la Historia Oral de Londres por “su valiosa contribución a la cultura de la ciudad”. Su historia personal y sus opiniones sobre temas relevantes fueron grabadas para ese efecto, y permanecerán a disposición del público en el Museo de Londres a perpetuidad.1. Luciano Cruz Aguayo (1944 – 1971). Dejó la militancia en las juventudes comunistas de manera crítica y junto a otros jóvenes, luchadores sindicales y sociales participó de la fundación del movimiento de Izquierda revolucionaria, MIR. Considerado uno de los intelectuales del movimiento, realizó cursos de formación sindical y política y charlas sobre el manifiesto comunista, también redactó una carta a Jean Paul Sastre en los años 70. Muy reconocido por el MIR. Era de familia acomodada. Hijo de un militar, pasó casi toda su vida en Concepción, sus padres vivían en una parcela a orillas del río Andalién, frente a una población de emergencia llamada J.F. Kennedy (tomado de Archivo Chile. Historia Político Social – Movimiento Popular http://www.archivochile.com/Homenajes/html/luciano_cruz.html).

2. Gladys Díaz, periodista, una de las más conocidas personalidades del MIR. Después del golpe pasó a la clandestinidad y fue detenida el 20 de febrero de 1975 en Santiago, siendo torturada en un centro de detención secreto de la DINA. Gladys Dí­az estuvo incomunicada durante 80 dí­as en el centro de torturas de Villa Grimaldi en Santiago (tomado de “El caso de la chilena Gladys Dí­az, Examen del expediente sobre la liberación de una detenida”, agosto 2008, de Dieter Maier).

3. Penny Foster y Imogen Sutton (editoras), Daughters of de Beauvoir, The Women’s Press, 1989, y el Film de la BBC del mismo título, spot BOOKMARK (1989). http://artsonfilm.wmin.ac.uk/films.php?a=view&recid=180

4. Columna “Mujer y Poder, periscopio urbano” de Diamela Eltit, La Nación (Chile), Domingo 12 de marzo de 2006. http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20060311/pags/20060311175107.html Columna “PUNTO DE VISTA. Michelle Bachelet y las feministas” de Teresa Valdés. Mujeres Hoy. 7 de diciembre de 2005 http://www.mujereshoy.com/secciones/3485.shtml

5. Mónica Cristina Benaroyo Pencu fue descuartizada por militares en septiembre de 1973. La decapitaron a patadas, enterrada viva hasta el cuello. Su cuerpo momificado apareció en 2008, en un recinto militar correspondiente al sitio denominado “pampa mal paso oeste” ubicado a la entrada sur de Arica (Norte de Chile). Había nacido en Rumania y crecido en Uruguay, vivió en Buenos Aires un tiempo y luego se fue a Arica a trabajar en la Alcaldía. Era militante del Partido Comunista, había estudiado Filosofía, se ganaba la vida como traductora. En septiembre del 73 salió un decreto de la Junta Militar que la expulsaba de Chile, pero era un montaje, ya había sido asesinada.

6. Jane Vanini fue rodeada por un destacamento de Infantería de Marina el año 74 al que ella opuso resistencia sola, disparando desde la casa que compartía con su compañero, el periodista y dirigente del MIR José Carrasco Tapia, pero que había sido detenido ese día por efectivos de la Armada. Jane resistió hasta que agotó sus balas y resultó herida. Los agentes del Centro de Inteligencia Regional (CIRE) la sacaron inconsciente en una camilla y se la llevaron con rumbo desconocido. Hoy se sabe que fue asesinada tres o cuatro días después. Jane era brasileña, estudió ciencias sociales en la Universidad de Sao Paulo y fue parte de Acción Liberadora Nacional (ALN). Luego del golpe de estado en Brasil fue condenada -en ausencia- a 5 años de prisión. En clandestinidad se integró al Movimiento de Liberación Popular –disidente del ALN-. En 1970 se expatrió a Uruguay, posteriormente a Argentina y Cuba, el 71 obtuvo asilo político en Chile y se incorporó al MIR. Trabajaba como secretaria en la revista Punto Final (tomado de “Luz y muerte de Jane Vanini” de Arnaldo Pérez Guerrahttp://www.lainsignia.org/2008/enero/ibe_004.htm).

Marta R. Zabaleta, 2010
Direcciones de contacto:Webpage/ sitio personal http://www.martazabaleta.com Blog Foro Cultural http://boards3.melodysoft.com/app?ID=Shaharazad Blog Noticias http://martazabaleta.blogspot.com/ Webpage /sitio literario http://fis.ucalgary.ca/ACH/Registro/Marta_Zabaleta/index.html http://www.ach.lit.ulaval.ca/Registro/Marta_Zabaleta/index.html

Sí a la Diversidad Familiar!

 

 

SÁBADO, DICIEMBRE 30, 2006

Las miristas de Chile: mi homenaje feminista a HERSTORY


Henry Rousseau,Tropicos,1910

Una entre muchas, pocas entre todas, pero aun asi, vale agregar aunque sea de paso, el trabajo realizado por aquellas mujeres que ayudaron por ser feministas tanto al interior y exterior del MIR., desde el FMR (Frente de Mujeres Revolucionarias, frentde masas del MIR, junto al FTR, FESR, FCRR, basado en Concepcion , 1971-1973).

Pero asi son las historias: la masculina nos ignora y la femenina es acotada y fragmentada, como nuestras vidas en cuanto mujeres: nuestra vida y memoria aun empieza, se escucha, y termina, casi siempre,con cada una de nosotras!…Y eso, solo a veces…

Vemos por ello con no poca algarabia como unas pocas sobrevivientes del MIR celebran aun hoy con sus propias acciones su accidentada vida.Y con no poco orgullo las felicitamos a traves de estas paginas.

Hasta nuestra victoria, siempre,hermanas!

Muriel Dockendorff, mirista de temuco, con mando de tropas, estudiante de Economia Y Administracion, Universidad de Concepcion,casada, asesinada en 1974

A continuacion,reproducimos la opinion de una de ellas, la periodista Lucia Sepulvedad Ruiz, compañera de/pareja del peridtsa mirista Augusto Carmona,asesinado por la dictadura, y madre de su hija, Eva Maria. Carmona( ver post aparte)

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Opinión
Chile
Feministas jóvenes acompañaron a ‘Mujeres en Rojo y Negro’
Por: Lucía Sepúlveda Ruiz (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:29/12/2006)

Personalidades como el historiador Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia y la doctora Paz Rojas, directora de la Corporación de Derechos del Pueblo, CODEPU, llegaron a esta cita con la memoria Ayer miércoles 27, (cuando)Tamara Vidaurrázaga lanzó su libro ‘Mujeres en Rojo y Negro. Reconstrucción de la memoria de tres mujeres miristas’ (Ediciones Escaparate) en el museo Benjamín Vicuña Mackenna, a tablero vuelto, con un marco de público cercano al mirismo, pero en el que también estaban mujeres de la Coordinadora de Feministas Jóvenes que la autora integra. El libro es la tesis con que Tamara, de profesión periodista, aprobó su magister en estudios de género y cultura (Universidad de Chile). Las mujeres rojinegras son Arinda Ojeda, Cristina Chacaltana y Soledad Aránguiz, la madre de la autora. Comentaron el libro la propia Cristina Chacaltana, así como la historiadora y académica Margarita Iglesias y las periodistas Gladys Díaz y Lucía Sepúlveda, junto al historiador y ex preso político Pedro Rosas.

La obra será un referente obligado para el conocimiento de la historia de las mujeres chilenas que militaron en la izquierda en el período 71-90. Es doblemente notable, porque se trata de un libro que contiene dos partes que pueden funcionar independientemente una de otra. La primera parte, los relatos de vida tienen -valga la redundancia- vida propia. Esos relatos constituyen por sí solos una narración de ritmo cinematográfico por la calidad de sus detalles, de las luces y sombras, de la historia viva de tres mujeres miristas ‘retornadas’, reflexionada y reconstruida por ellas mismas desde el inicio de su militancia hasta la salida de la cárcel de Coronel, pasando por exilios, amores, maternidad, y lucha. Y la segunda parte de la tesis, es la elaboración y el análisis de esas historias, profundizando la clave feminista con que se han desarrollado estos relatos de vida y explicitando los conceptos utilizados para construir y reconstruir estas historias.

La obra puede leerse como un guión cinematográfico sobre las vidas de Arinda, Soledad y Cristina. Tamara, la hija de Soledad, posibilitó así la reconstrucción de fragmentos y trozos de nuestra historia como pueblo, y como mujeres a través de esta obra. En un país amnésico como Chile, esto tiene un tremendo valor.

Uno de los objetivos de Tamara era ‘establecer un puente generacional entre las mujeres del grupo etáreo de Tamara y aquel al que pertenecen las 3 miristas… y un nexo entre los relatos expuestos y mujeres ajenas a las experiencias relatadas.’También se planteó – al presentar la historia de estas combatientes miristas que vivieron grandes dolores y pérdidas personales -‘aportar a la desvictimización de ellas, ubicarlas como sujetas activas… y protagonistas de un trozo de la historia de Chile’.

Como integrante de la misma generación de Soledad, Arinda y Cristina, esta periodista sostuvo haber transitado con emoción e interés por ese ‘puente’ tendido por Tamara, pero también con alguna sorpresa ante planteamientos que revelan que la clandestinidad mirista tuvo muy variados perfiles y características.

En la segunda parte de la obra, la autora sistematiza los conceptos ‘maternidades en resistencia’ y ‘empoderamiento feminista’, ambos en tensiones de identidad que son ilustradas por las experiencias vividas por cada una de ellas, antes y después de su paso por el exilio y su vivencia del feminismo en Europa. Muestra un cuadro en el cual si bien la militancia en el MIR posibilitó las transgresiones al modelo de mujer establecido por el sistema dominante, a la vez reprodujo en su interior las características del sistema.


‘Mi mama con la mama de Muriel’, foto tomada por mi hija Yanina Hinrichsen , en la fiesta de celbracion del 20 cumpleaños del Latin American Women Rights’ Service,LAWRS, Londres, 2003. En la foto, de derecha a izquierdaaprecen: Nidia Castro,Ana Naria Navarrete (medio, ahora fallecida, madre de Muriel), y Marta Zabaleta.

Al respecto, se planteó en los comentarios que no es posible generalizar las experiencias de las mujeres miristas, pues la clandestinidad, la compartimentación establecida, y las características de la lucha para quienes no vivieron el exilio, se unen para que cada historia sea singular. La percepción de otras mujeres combatientes que vivieron su maternidad en resistencia respecto de cómo el MIR asumió la militancia de las mujeres es diferente. Ellas no vieron en Chile, prácticas sistemáticas que pusieran en tensión la militancia respecto de la condición de mujer, y por el contrario observaron que se trataba de promover a las compañeras que se destacaban, a tareas de dirección.

En el Comité Central del MIR había pocas mujeres (en los años 80, había apenas 4 dirigentes CC mujeres en Chile) pero era difícil que en esa etapa se hubiera reflejado allí una equidad que no existía en ningún sector de la sociedad. Los problemas de género nunca se discutieron políticamente a nivel colectivo, aunque Gladys Díaz recordó que Lumi Videla en el año 69 presentó un documento en el que postulaba que las mujeres no estaban equitativamente representadas en la dirección del MIR. Pero en la práctica, los problemas de género se zanjaron según los criterios y desarrollo de la madurez personal de los y las militantes involucrados.

Berenice, hermana de Muriel,expone sus cuadros en Londres 9 nov 2006-26 Febrero 2007).En la foto, junto a Marta Zabaleta(izquierda) y a su derecha, en la pared, un puñado de los poemas de Muriel.Muriel era una de las mujeres con altas responsabilidades militares, del tipo de lo que se alude mas abajo.(Foto por el hijo de Marta,Tomas Alejo Hinrichsen Z.)

Sin embargo, se destacó en el acto que desde el comienzo, en todas las tareas políticas y militares del MIR hubo mujeres, y su rol fue rescatado siempre. Entre las que cayeron, se mencionó a dirigentes políticas como Lumi Videla, jefes o dirigentes de estructuras estudiantiles, sindicales o territoriales como María Isabel Joui, María Galindo, María Eugenia Martínez o María Teresa Bustillos; jefes o integrantes de grupos milicianos como Arcadia Flores o Paulina Aguirre, Araceli Romo o Loreto Castillo; o enlaces y ayudantes de compañeros de dirección y encargadas de redes de información e infraestructura como María Inés Alvarado, Mónica Llanca, Cecilia Castro, Diana Arón, Lucía Vergara o Jane Vanini. Otras mujeres como Blanca Rengifo, brillaron en tareas de derechos humanos, entre muchas otras miristas notables. Se dijo que estas son las historias que hoy son un poco más conocidas.

En su discusión de esta tesis, Lucía Sepúlveda sostuvo que muchas miristas encontraron sus propias formas de vivir -y algunas, de sobrevivir- la maternidad en resistencia y de responder a la destrucción de sus mundos privados anteriores al golpe de Estado. La infinita mayoría de estas historias de combatientes de la Resistencia que sobrevivieron, agregó, están todavía en su ‘cuarto propio’. Por cierto, ellas tienen en común con las tres mujeres de esta obra, su transgresora opción por el uso de todas las formas de lucha, su amor por el pueblo, y en muchos casos, también su autonomía política respecto de sus parejas y su contribución a la humanización y embellecimiento de los espacios de la vida en resistencia. Ellas encontraron parejas miristas (compañeros, decíamos antes) que las apoyaron en su militancia y que incluso cumplieron roles subordinados a ellas, en muchas oportunidades.

También tienen en común con Soledad, Arinda y Cristina, la ilusión de la victoria final como compensación a tanto dolor vivido, y su rechazo a ser catalogadas como víctimas, por sentirse protagonistas de la historia.

Tamara concluyó ayer que no todo es derrota, que una parte de los sueños de estas mujeres y de sus luchas, cristalizó en logros que le permiten a ella pararse en el mundo como mujer de otra manera, y desde su militancia feminista seguir adelante en su propio camino.

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La periodista autora de la nota OPINION, LUCIA SEPULVEDA RUIZ

7 Comments:

At 9:19 p.m.Blogger hector bohoslavsky said…
Que manera tan interesante de colocar flores en los lechos vacios.

At 11:42 p.m.Anonymous Anónimo said…
me siento con gran aprecio hacia la reinvindicacion de la memoria perdida y por sobre todo del genero femenino.gracias por hacer patria en la memoria historica de los chilenos.

At 5:36 p.m.Anonymous lobito said…
A todos estos marxistas gaznápiros denominados «desaparecidos» si volvieran a aparecer, sencillamente habría que desaparecerlos nuevamente pero esta vez asegurandose que nunca más levanten cabeza enterrandolos de a pares o por numeros primos en un solo cajón, «que economía más grande».
Me da lo mismo si lo publicas, lo leerás igual.
VIVA CHILE VIVA PINOCHET
CO.VE.MA.FA
At 4:47 p.m.Blogger Marta Raquel Zabaleta said…
Martita criolla, trato de comentar en tu blog y no me resulta. Solamente decir gracias por publicar esto. Oye y que deleznables comentarios los de la o el que se esconde tras siglas para alabar a su general traidor y asesino y de paso seguir con el discurso violento.
Un abrazo
Dra. Consuelo Rivera Fuentes
23 //12/2013He extraido esto de mi cuenta de email debido a su importancia, y para apoyar la opinión de mi colega sobre esa alma perdida que se esconde detrás de una sigla.
Gracias, Consuelo, GRACIAS.
Dra. Marta R. Zabaleta, Londres

At 8:02 p.m.Blogger silvia l Loustau said…
Gracias por este recuerdo a las valerosas miristas, conoci mucho a Lumi Videla, cuyo hijo ahora es musico. Hasta la Victoria Compañeras!
Silvia Loustau
At 1:53 p.m.Blogger lourdes uranga said…
Me mantienes en la vida querida, a veces creo que todo terminò.
Me voy al FORO SOCIAL MUNDIAL, a recibir oxigeno, eso espero.
At 6:17 a.m.Anonymous Anónimo said…
En donde estés Anita (Argentina), siempr5e estarás en mi memoria……

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