¡Es una guerra! Anunciaron los terroristas de Estado el año 73.

¡Es una guerra! Anunciaron los terroristas de Estado el año 73.

A los héroes de Septiembre

Se cumple un nuevo aniversario del golpe de Estado, cuando el Ejército, la Armada, la Aviación, Carabineros e Investigaciones de Chile, haciendo caso omiso a sus deberes éticos e institucionales, por lo menos los que dictaba la Constitución vigente hasta ese entonces, bombardearon La Moneda, asesinaron al Presidente de la República y derrocaron al gobierno legítimo de Salvador Allende.

El saldo de víctimas de la dictadura, según datos “oficiales”, superan las cuarenta mil personas, entre detenidos ilegalmente, torturados, ejecutados y desaparecidos, y sin contar los miles de expulsados al exilio, o de los chilenos que debieron huir del país para salvar sus vidas amenazadas.

A pesar que han pasado 42 años de ese fatídico 11, el magnicidio se sigue recordando. La batalla en La Moneda, los enfrentamientos desde el Ministerio de Obras Públicas, los primeros combates de la Resistencia, la dignidad de los presos políticos encarcelados en recintos militares y campos de concentración, los atentados, los apagones, las voladuras de torres, las ollas comunes, los comprando juntos, los velatones, la solidaridad internacional y tantas otras formas de lucha populares, siguen siendo fuentes de remembranzas e inspiración de diferentes tipos de homenajes, desde los litúrgicos y hasta los de carácter combativo en cada septiembre.

El golpe de Estado fue “la continuación de la política por otros medios”, aplicada por los partidos de derecha, grandes empresarios y la Democracia Cristiana en contra del gobierno de la Unidad Popular, ante la imposibilidad de contar y lograr el quorum necesario de parlamentarios para destituir constitucionalmente a Salvador Allende como Presidente.

Esa alianza golpista cívico-militar, se consideró con el derecho de usar la violencia en contra de un gobierno legítimo, hasta estos días rasgan vestiduras  hipócritamente contra la decisión de las organizaciones políticas de izquierda de emplear la violencia político-militar en contra de la dictadura que ellos generaron.

¡Es una guerra! Anunciaron los terroristas de Estado el año 73. Sus generales al declararla, tomaron como enemigo a los propios ciudadanos que juraron defender de agresiones externas: el pueblo chileno, en especial a los partidarios de Allende. Los clásicos militares lo enuncian en sus tratados y los mandos saben que una guerra cuando se acomete, debe cumplir tres grandes objetivos:a) Destruir las fuerzas que enfrentan, sus enemigos, b) Controlar el territorio o el teatro de operaciones y c) Romper la voluntad de lucha del pueblo atacado, destruyendo su moral combativa. Esto último es esencial, es lo que garantiza el triunfo total y en el tiempo de los vencedores.

¿Cumplieron estos objetivos estratégicos, los golpistas?

Al margen de que cada objetivo merece un análisis particular, en esta opinión solo generalizaremos. Las fuerzas populares que apoyaban y defendieron a Allende a pesar del honor y la desigualdad de fuerzas y medios, fueron destruidas, y las que posteriormente enfrentaron la dictadura también. Los militares controlaron rápidamente el territorio nacional. Pero ¿destruyeron la voluntad de lucha? ¿La moral combativa fue aplastada? ¿Los combatientes perseguidos, apresados, relegados, expulsados del país, renegaron de sus ideas?, ¿el pueblo chileno olvidó a Salvador Allende, a su sueño socialista? ¿Son historias olvidadas las vidas de Miguel Enríquez, Raúl Pellegrín, y tantos otros héroes del pueblo chileno?

A pesar del terror impuesto en todos esos terribles años de dictadura, o a la posterior denegación de justicia, debido a la decisión de Patricio Aylwin de implementar su doctrina de “juzgar en la medida de lo posible a los criminales violadores de DDHH”, o de Eduardo Frei de salvar de la justicia internacional al dictador preso en Londres, o del deseo de “dejar que las instituciones funcionen” de Ricardo Lagos, circunscribiendo los crímenes a responsabilidades individuales y no a doctrinas institucionales. A pesar de la “Transición Democrática” que explica el estado de injusticia y de corrupción que vivimos en nuestros días,  ¿Perdimos nuestra voluntad de lucha los chilenos?

Los golpistas no destruyeron la voluntad de lucha, ni lo harán jamás. La voluntad de septiembre sigue inquebrantable.

Esa férrea voluntad demostrada por esas generaciones de mujeres y hombres en septiembre de 73, se constituyó luego en paradigma histórico, sobre todo cuando los partidos de la izquierda tradicional abandonaron las ideas socialistas y anti capitalistas, los principios revolucionarios y las posturas clasistas. Si bien es cierto, orgánicamente la izquierda hoy es una gran diáspora en el escenario político nacional, se ven signos de miradas comunes, lo que es un gran avance –no hablo ya de la izquierda tradicional-, probablemente en otra situación o estadio social, quizás cambien su actitud.

Esa férrea voluntad también explica la decisión de los familiares de víctimas de los DDHH de no aceptar la reconciliación sin justicia y castigo a los crímenes de la dictadura. Las leyes secretas de la Transición y la voluntad política de los actuales mandos de las FFAA de proteger y honrar a criminales rematados por la justicia les dan la razón, sin lugar a duda.

El mejor homenaje a los héroes y heroínas, es recuperar la lealtad mostrada en las más duras condiciones por los primeros combatientes de ese 11 de septiembre, y reconstruir la unidad, que siempre es preludio de avances y victorias de los pueblos.

Honor y gloria a los combatientes del 73.

Construyamos un Chile Digno.

José M. Carrera      @JosMCarreraC

Santiago, Chile, septiembre 2015

Destacado

Entrevista a nieta de Allende. Marcia Tambutti y “Allende mi abuelo Allende”:

ENTREVISTAS
Entrevista a Marcia Tambutti, directora de “Allende mi abuelo Allende”: Romper el silencio
Por Evelyn Erlij
22 de mayo de 2015

La imagen de Salvador Allende es, quizás, la imagen con lecturas más discordes de la historia de Chile: emblema de alegría, esperanza y lucha para unos; símbolo de odio, caos y división para otros. Opuestos y múltiples, esos caminos conducen insalvablemente al dolor de un país fracturado, al mutismo de una sociedad que optó por acallar la memoria para superar el trauma.

Marcia Tambutti (1971), nieta del ex presidente socialista, quiso apartar esas interpretaciones de Allende para crear, por sus propios medios, una imagen familiar del abuelo que no recuerda, del hombre que, en su mente, era un retrato pétreo y en blanco y negro de un héroe demasiado grande como para bajar del pedestal.

Allende mi abuelo Allende (2015), coescrito con Paola Castillo y exhibido en la Quincena de los Realizadores de Cannes, es el resultado de esa búsqueda, que comenzó hace más de diez años, en los días en que Tambutti estudiaba un posgrado en Londres y consagraba su vida a la Biología. Desde entonces hasta ahora, su vida cambió de forma radical: hoy su nombre aparece en esta sección paralela de Cannes junto al de cineastas consagrados como Arnaud Desplechin, Miguel Gomes y Philippe Garrel; y su agenda de entrevistas estará tan saturada durante el festival, que apenas podrá hablar una decena de minutos con cada periodista.

Tambutti —nacida en Chile, pero criada en México— tenía una breve experiencia previa en el cine tras producir el mediometraje Tencha (2008), de Carmen Luz Parot, un trabajo sobre su abuela Hortensia Bussi. Por esos años, ya tenía la inquietud de hacer un documental sobre su abuelo, razón por la que empezó a estudiar cine. “Desde que decidí hacer la película tomé cursos pequeños de guión y de dirección de cine documental en México, en Chile; también en internet a través de una escuela española. Tenía que trabajar de bióloga y hacer la película, así que no podían ser tiempos muy largosˮ, cuenta la directora en la Playa de la Quincena, donde ha pasado el día dando entrevistas.

El filme es el viaje personal de Tambutti para redescubrir la figura de su abuelo, un tema sobre el que su familia impuso un silencio lapidario durante décadas. Las preguntas serán su única arma, incluso si, a veces, éstas no lograrán intimidar ni a su abuela Tencha ni a su madre Isabel. Callar ha sido la única forma de sobrevivencia de una familia desgarrada por un pasado traumático y por una ola de suicidios que comenzaron con el del patriarca del clan, en 1973. Vemos en pantalla también a su tía Carmen Paz, a sus hermanos y a sus primos, con los que intenta romper todos los tabús: la personalidad de Allende, su trato con su esposa, sus amoríos secretos y su relación con sus hijas y nietos.

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“Siempre pensé que mi abuelo era una excusa para voltear a ver a mi familia. A veces pienso que es un documental sobre mi abuela, a veces pienso que es más sobre la relación con mi madre. Lo que encontraba bonito era esta confrontación cariñosa entre mujeres, y es muy fuerte que, contrario al género, en mi familia son las mujeres las que menos quieren hablar. Tiene muchas lecturas, pero claro, desde el principio sabía que la búsqueda de mi abuelo me llevaría a sus mujeres y, entre ellas, a mi abuelaˮ, explicó Tambutti luego la proyección del filme, donde también reveló que una de sus influencias cinematográficas fueron los trabajos del cineasta mexicano Juan Carlos Rulfo, quien en El Abuelo Cheno y otras historias (1995) y Del olvido al no me acuerdo (1999) explora su historia familiar.

Poco a poco, Tambutti va descubriendo una cantidad de material inédito impresionante, desde fotografías íntimas de su abuelo, hasta un video en el que se ve a un joven y alegre Salvador Allende en pantalones cortos y actuando en una obra de teatro casera de tono humorístico. Se trata de un registro perteneciente a la familia de Hernán Santa Cruz, amigo de toda la vida de Allende, material que fue encontrado por el equipo de la película 1973 revoluciones por minuto, de Fernando Valenzuela Quinteros, y que fue cedido a Tambutti tras no ser incluido en el filme.

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—¿Por qué decidiste dirigir y no codirigir?

—Al inicio quería codirigir. Pero cuando me encontré con Paola Castillo, que es directora y que sólo produce documentales de autor, me dijo: “El punto de vista acá es tan profundo, que cualquier otra persona va a alejar al espectador del relato. Hagamos la prueba, inténtalo. Dirige tú y aquí vamos a estar detrás tuyo apoyándoteˮ.

—¿No te dio miedo explorar un lenguaje (el cinematográfico) que no conocías?

—Más que miedo, me dio vértigo dejar la vida que llevaba en México, porque me iba muy bien. Era muy ingenua al principio y no dimensioné lo que me propuse como desafío. Casi por ignorancia, pensaba que iba a hacer la película en dos años y volvería a mi vida anterior. Pero lleva tiempo conseguir el financiamiento y el equipo correcto, algo que fue muy difícil. Al final, me rodeé de gente muy profesional y solidaria, gente que estuvo acompañándome todo el tiempo.

—El gran reto de la película es lidiar con el silencio de tu familia. ¿Cómo lo enfrentaste? ¿Nunca temiste no lograr romper esa coraza?

—Al principio, los silencios de mi abuela —sí bien yo sabía que quería retratarlos— me ponían muy nerviosa. Eran momentos muy fuertes. Le hacía una pregunta y no  contestaba, y como estaba delante de una cámara, no sabía qué hacer. A veces yo quebraba los silencios, pero me costó aprender a fluir con ellos. Fue muy difícil, en el sentido de que es una dinámica familiar que, si bien quieres registrar, igual te genera pudor, porque eres parte de ella. Hubo mucho trabajo en equipo para ir aprendiendo de mis errores, para mantenernos fieles a ser transparentes y a superar los pudores.

—El silencio que hay en tu familia es también el silencio que hay en Chile en torno a Allende. Hace muy poco el cine se atrevió a hablar de él, en películas como Salvador Allende, de Patricio Guzmán o Allende en su laberinto, de Miguel Littin.

—Creo que es algo que ocurre siempre en los países que han pasado por dictaduras tan traumáticas. Es un poco lo que le ocurre a mi familia: Lo que nos duele, no lo hablamos. En el caso de Chile, es lo que nos divide. La gente no se atreve a hablar en el colegio de Salvador Allende, porque los alumnos se van a pelear. También creo que, tras una dictadura tan represiva, queda una especie de miedo en alguna parte de la cabeza que genera tensiones muy potentes. Llegué a Chile al inicio de la democracia y sentí la universidad como un foco muy violento, en cuanto al trato entre compañeros. Sentía que en México todo era más paz y amor. Esos son temas que no están resueltos, y tiene que ver mucho con cómo el país se plantea hablar de la justicia y la memoria. Hablar es un proceso sanador que como país debemos hacer.

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—También está tu propio silencio en cuanto al suicidio de tu hermano Gonzalo, que no mencionas al hablar sobre los suicidios en tu familia.

—Es que la película tiene otro viaje, que no es explorar los suicidios de mi familia, sino explorar por qué no hablamos de Salvador Allende entre nosotros, y esos son distintos tipos de dolores. Cuando uno hace una película, tiene que partir de una narración clara. Pero lo digo en el documental: ésa es una ventana que abrió mi abuelo. Era una manera de incluirlo manteniendo una historia coherente.

—¿Por qué decides omitir el contexto político? ¿Por qué no explicas quién es tu madre Isabel o tu hermana Maya (Fernández)? Para una audiencia extranjera, no queda claro el peso político de la familia Allende en Chile.

—Lo digo al mencionar que parte de la huella de mi abuelo está en el hecho de que casi todas las mujeres a su alrededor, en todas las generaciones, toman un estandarte político. De alguna manera lo hago, de forma sutil, porque me parecía interesante explorarlo, pero habían tantas otras cosas por explorar.

—La imagen de tu abuelo es una imagen que se asocia al dolor y a la tristeza. ¿Cómo enfrentaste eso en el documental?

—Quise transmitir la sensación de felicidad y de construcción común de futuro, por ejemplo, con el audio de uno de sus discursos que puse al inicio, o con esas imágenes espectaculares de campaña, en las que ves a mucha gente feliz. Muchos se acercan a mi mamá a decirle: “fue de los mejores períodos de mi vidaˮ. Aún así, su figura está asociada también a cierto dolor. Por eso, para mí, fue muy nuevo ver esa felicidad en la gente, y por eso quise que estuviera presente en el documental, para que así, el que no conoció el proceso ni de oídas, pudiera sentir que fue algo real y muy potente.

Las voces contingentes de los Hijos- Desde Venezuela nieto de Allende acerca de Leopoldo López

DestacadoLas voces contingentes de los Hijos- Desde Venezuela nieto de Allende acerca de Leopoldo López

NO EN NOMBRE DE ALLENDE NI DEL SOCIALISMO
Pablo Sepúlveda Allende,

¨*médico, nieto de Salvador Allende.
20 de Septiembre, 2015

¿Cómo leer, cómo entender dichas afirmaciones teniendo en cuenta la historia reciente de Chile, su historia personal y nuestra propia historia familiar? Historia que fue marcada justamente por este tipo de violencia desenfrenada y llena de odio.

Inaceptables y dolorosas son las declaraciones de la Presidenta del Partido Socialista de Chile en contra de la condena de Leopoldo López, dirigente opositor declarado culpable por incitación a la violencia y otros delitos enmarcados en un plan declaradamente sedicioso llamado “La Salida”(1) que condujo a una fuerte ola de violencia callejera de tendencia fascista que duró varios meses y que costó la vida de 43 seres humanos además de millonarias pérdidas materiales. Declaraciones tan desafortunadas como desinformadas en que la Senadora, hija de Salvador Allende, dice: “no logro entender que un opositor que haga una acción que no tiene ninguna violencia, que manifiesta su opinión crítica a un gobierno pueda ser encarcelado”. ¿Cómo leer, cómo entender dichas afirmaciones teniendo en cuenta la historia reciente de Chile, su historia personal y nuestra propia historia familiar? Historia que fue marcada justamente por este tipo de violencia desenfrenada y llena de odio.
El condenado dirigente político Leopoldo López hizo un llamado abierto y público, claramente dirigido a la insurrección, “al alzamiento”, a “permanecer en las calles hasta lograr la salida del gobierno”, “hasta que logremos sacar a quienes nos están gobernando”; que como decíamos condujo a unos meses de violencia política que buscaba el derrocamiento de un gobierno legítimo y con gran apoyo ciudadano, como decir que la acción premeditada del sedicioso plan “La Salida” es “una acción que no tiene ninguna violencia”, que solo “manifiesta su opinión crítica a un gobierno”. Peor aún, cómo calificar a López “preso de conciencia” cuando además de lo referido fue uno de los protagonistas más visibles y violentos de la represión del régimen golpista que derrocó por 48 horas a Hugo Chávez el año 2002. ¿Por qué hacer semejantes y desafortunadas declaraciones, tan reduccionistas, tan desinformadas, tan doble estándar? “A nombre personal” y “como Presidenta del Partido Socialista de Chile” sabiendo perfectamente que quien habla es la hija de Salvador Allende. ¿Por qué hablar de Leopoldo López y callar sobre los múltiples crímenes y atrocidades que se cometen a diario en nombre de la supuesta lucha antiterrorista, la democracia y la libertad?
Creo que hay respuestas más de fondo y que tienen que ver con lo ideológico, sobre conceptos sobre el Socialismo y el Neoliberalismo, etc… pero en este caso sobre todo se evidencia un doble estándar cuando se habla de Democracia y Derechos Humanos, cuando hay una valoración y un juicio condenatorio a priori al hablar de estos temas en los casos de Venezuela y Cuba, y cuando por otro lado no se dice nada, no se señala, no se condenan, por ejemplo, los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado de Israel contra el Pueblo Palestino, las fosas comunes del Uribismo en Colombia, las torturas en la cárcel de Guantánamo, la terrible desaparición de 43 estudiantes normalistas en México hace un año!…, por qué el silencio ante los Presos Políticos Mapuche, el asedio y represión brutal a las Comunidades Mapuche por parte del gobierno que representa? O simplemente las guerras genocidas promovidas y auspiciadas por el gobierno de los EEUU en el mundo, etc… ahí no hay denuncias, solo hay silencio.
Por otro lado está lo pragmático de la política, el desviar la atención de los problemas internos; cuando el gobierno de Chile está pasando sus peores momentos en términos de legitimidad ante la ciudadanía, cuando la clase política está valorada de forma tan negativa, cuando los escándalos de la corrupción estructural de la política en Chile (si, de ese Chile supuestamente tan incorruptible) salen a la luz. La llamamos corrupción estructural e inmoral (y de cierta forma hasta “legalizada” en la actual Constitución heredada de Pinochet), porque ahora se sabe hasta qué niveles se ha prostituido la política ante el poder económico de las grandes empresas, de las familias más poderosas, de las grandes fortunas económicas que financian las campañas de los políticos en todos los niveles y en casi todos los sectores y casi a todos los partidos políticos.
Pero lo peor y más inmoral, es cuando empresas expoliadas y enajenadas al Estado chileno durante la dictadura pinochetista, empresas estratégicas que fueron entregadas, por ejemplo al entonces yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y quien a través de la empresa Sociedad Química Minera de Chile (SOQUIMICH) aparece entregando millonarias sumas de dinero a campañas de políticos de los partidos del actual gobierno, incluyendo gente del Partido Socialista, el mismo partido que fundara Salvador Allende, gente como el senador Fulvio Rossi (que incluso se entrevistó con Enrique Capriles en su última visita a Chile) quien ha sido llamado a declarar por boletas facturadas a la empresa controlada por el ex yerno de Augusto Pinochet; asimismo con Milton Lee Guerrero, ex tesorero del Partido Socialista. Por otro lado esta gente como Enrique Correa, importante dirigente político durante el Gobierno de la Unidad Popular y que ahora es importante lobbysta de la Consultora Imaginacción que le ha hecho asesorías a SOQUIMICH, al grupo Penta y al grupo Luksic, todos grupos económicos financistas de la política chilena y que además en absoluta incoherencia ideológica y ética, es Vice-Presidente de la Fundación Salvador Allende….
Por último, no se puede dejar de comentar sobre las declaraciones de Felipe González, para quien “Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que Maduro”, opiniones como estas son un real insulto a los derechos humanos y a la historia, un insulto a las millones de víctimas de las dictaduras latinoamericanas. Estas declaraciones se enmarcan en la misma campaña internacional contra Venezuela, de la cual desafortunadamente se ha hecho eco la senadora Isabel Allende. Esto no es casualidad porque el señor Felipe González y el PSOE son el referente ideológico del Partido Socialista de Chile de pos-dictadura. Cabe preguntarle a la dirección del Partido Socialista de Chile, que sufrió en carne propia los horrores y las atrocidades de la dictadura pinochetista, si está de acuerdo con que semejante camaleón político, que con estas declaraciones mostró sin vergüenza su falta total de ética, siga siendo su mentor político.

(1) El plan ‘La Salida’ derivo directamente en las protestas violentas, las llamadas “guarimbas”, que azotaron viarias ciudades de Venezuela durante más de dos meses donde el odio político se apodero de sectores importantes de la oposición, solo con mencionar que en muchos sectores sociales donde se realizaban las ‘guarimbas’, en postes y semáforos se colgaban del cuello a muñecos vestidos de rojo, en alusión a los simpatizantes del chavismo, también hubo mucho hostigamiento y amenaza a las familias que reconocían como simpatizantes del gobierno en los sectores donde predomina la oposición y donde se realizaban las ‘guarimbas’, por lo demás sectores siempre de clase media alta o alta.

*Pablo Sepúlveda Allende es médico y es nieto del Presidente Salvador Allende.

Pablo Sepúlveda es hijo de Carmen Paz Allende (la mayor de las tres hijas de Salvador y Hortensia Bussi) y Héctor Sepúlveda. Nació en México, producto del exilio de su familia, regresó a Chile y luego se fue a Cuba, a La Habana, donde primero estudió fisioterapia y después derivó a medicina.Validó su título en Chile y actualmente ejerce su profesión en la Amazonia.
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Leer más acerca Pablo Sepulveda Allende

http://actualidad.rt.com/programas/entrevista/166708-entrevista-pablo-sepulveda-allende-nieto-salvador

Frente de Mujeres Revolucionarias. Marta Zabaleta, argentina militante del MIR chileno y feminista latinoamericana

Frente de Mujeres Revolucionarias. Marta Zabaleta, argentina militante del MIR chileno y feminista latinoamericana

Marta R. Zabaleta* del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70

http://es.paperblog.com/marta-r-zabaleta-del-frente-de-mujeres-revolucionarias-del-mir-chileno-anos-70-254882/

Publicado el 14 septiembre 2010 por Daniela @lasdiosas

Marta R. Zabaleta* del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70
“NO ME ARREPIENTO DE NADA”
La escuché hablar sobre el ”trabajo doméstico invisible” en Villarrica, el verano de 1971. Fue una charla muy sencilla en vocabulario. Recuerdo que las mujeres quedaron encantadas por escuchar a alguien que le ponía palabras a lo que ellas no podían decir… existía un alto grado de analfabetismo, timidez, humildad y violencia intrafamiliar, tanto, que ni siquiera se atrevieron a contarle a sus maridos lo que escucharon en esa reunión… Fue hace casi 40 años.
La hija de una dirigenta regional de Villarrica (sur de Chile), Cecilia Burgos Conejeros, escuchó ese día el mensaje del Frente de Mujeres Revolucionarias -Organización que ni siquiera parece haber registrado el historiador Luis Vitale, también militante del MIR, en su Cronología Comentada del Movimiento de Mujeres en Chile-.
Era Marta Zabaleta la que hablaba, argentina, militante del MIR chileno y feminista latinoamericana ya en ese tiempo. Fue en la época de la UP, Unidad Popular, la coalición de partidos de izquierda que hizo posible los 3 años de Allende en el gobierno chileno.
“IDEAS RARAS”
“Imagina mi emoción con la carta de esta persona. Ahora ella vive en el exilio, creo que ya es abuela… Yo tampoco he olvidado cuando fuimos a la población en Villarrica. Con unas casitas de 4 x 4 metros cuadrados, no más, no tenían ni vidrios y sólo piso de tierra, era gente trabajadora, pero sin recursos, que vivían en condiciones muy precarias. Eso no lo tomaban en cuenta las visitadoras sociales de ese tiempo, que culpabilizaban a las mujeres diciéndoles que sus guaguas se enfermaban de diarreas e infecciones porque ellas no desinfectaban bien las mamaderas… El trato clasista, racista y machista típico, también entre nosotros. Yo un día me quedé hasta el final en una reunión vecinal convocada por esas compañeras de los servicios de asistencia social y de repente, me paré, me presente y hablé de los derechos de las mujeres, pero alguien dijo: ¡Por qué habla ella si es argentina! ¡Les viene a poner ideas raras a “nuestras” mujeres en la cabeza!… el acostumbrado discurso de la UP, xenófobo además… querían evolución, pero con las mujeres sometidas”.
Fuiste cofundadora en Concepción del Frente de Mujeres Revolucionarias ¿Cómo fue ese feminismo?
Sí, tres de las fundadoras no éramos chilenas, dos argentinas y una francesa que se suicidó no mucho después cuando murió su amante, Luciano Cruz (1), ella era muy buena persona, feminista y socialista también. Me prestó muy importante bibliografía.
De acuerdo a mi concepción de lo que es el feminismo como movimiento, entre el 70 y el 73, sólo se puede hablar de que había algunas mujeres feministas en Chile, y tal vez también, un puñado de hombres pro-feministas. Nuestro grupo, por ejemplo, constaba de 13 mujeres como mucho, en sus inicios. Fue creado en 1971 y empezó con clases vespertinas gratis, dadas por mí en la escuela de Economía y Administración de la Universidad de Concepción.
¿Cómo eran esas clases?
Eran en la Universidad. Iban dirigidas a estudiantes de ambos sexos. Asistía quien quería, pero básicamente lo hacían integrantes del Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), que era el frente de masas universitario del MIR. Un artículo que recuerdo de la bibliografía elegida fue sobre la invisibilidad del trabajo doméstico, escrito por la socióloga argentina Isabel Larguía y que publicó “Monthly Review Press”, en Nueva York. Esa revista era excelente, producida por los mejores economistas marxistas de la época, como Paul Barán y Paul Sweezy, salía también en versión castellana, y era distribuida en Chile por Lucho Benado, militante del Partido Socialista.También discutíamos en esas clases, el manifiesto constitutivo del Frente de Mujeres Revolucionarias, FMR que habíamos redactado en reuniones de mujeres hechas en mi casa.
¿Iban dirigidas a sólo estudiantes de Universidad?
Las de la Universidad, sí, pero un equipo de dos hombres, estudiantes de medicina, un abogado, y dos mujeres, Cristina Haydee Araya y yo, dábamos clases y asesorábamos al Sindicato de Empleadas Domésticas de Concepción, Chillán y Temuco, en temas propuestos por ellas mismas. Temas legales, de vivienda, sexuales y laborales. Llegaban muchas a estas clases. Al margen del Frente de Mujeres, en mi base de cuadros del MIR escribíamos con tres colegas varones, charlas de educación política para el frente de masas trabajadoras del MIR, el Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR. Luego las dábamos en los sindicatos, en las minas de Lota y Coronel, en las fábricas estatizadas, en los astilleros de Talcahuano, entre otros. Yo decidí ponerles diálogo y quedaron bastante amenas. Escribimos unas 25, y cuatro de ellas fueron dedicadas por mí al tema de la mujer, incluyendo los problemas de discriminación en el lugar de trabajo, de pareja y de violencia del marido, generalmente asociada al alcoholismo.
¿Tuvieron repercusión?
Sí, esas clases hasta las reimprimió el PS y llegaron a difundirse en más de 25 mil ejemplares. En suma: cuatro fueron dedicadas a problemas e intereses específicos de las mujeres obreras, pobladoras, esposas de mineros, de obreros, etcétera. Los compañeros les llamaban: “Sobre la cuestión femenina”, siguiendo la vieja tradición marxista. Yo también daba estas clases a las personas afiliadas a las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAPs) de la región, pero muy especialmente a las de la JAP de Concepción Centro, que era la que yo pertenecía y donde residía. Fui sumamente activa en el desarrollo comunitario de las JAPs y en su vertebración con los trabajos extracurriculares de los estudiantes de mi Escuela, trabajo que estaba a mi cargo.
“EL COMITÉ REGIONAL NOS HIZO ACOMPAÑAR POR UN VARÓN”…
Marta cuenta que preparaba sus clases a partir de sus lecturas del “Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. Había traído el libro en español desde Argentina “porque en Chile, en esos tiempos era muy difícil conseguir ese tipo de bibliografía. Mi idea era que las estudiantes reflexionaran sobre las posiciones existencialistas -que aún no eran feministas- de Simona. Además yo las contrastaba con los principales aportes a la ‘cuestión femenina’ del marxismo ortodoxo y con los nuevos aportes críticos del marxismo feminista de los años 60”…
¿Qué decía el MIR de todo eso?
Contábamos con el total apoyo del Comité Regional y del Comité Central, aunque curiosamente cuando viajamos al Sur nos hicieron acompañar con un joven varón que escuchaba todo lo que hablábamos con ojos muy asustados. Se llamaba el Mechón Castro, y era estudiante, creo, de Sociología de la Universidad, y muy metido en la Federación de Estudiantes de Concepción, FEC. Era también gran entusiasta de la Revolución Cubana, un poco a diferencia mía, que siempre tuve grandes reservas con la manera en que se conceptualizaba a las mujeres en el doctrinario cubano, y con el trato secundario que se les daba en el PC de Cuba, básicamente a través de la Federación de Mujeres Cubanas. Pero Mechón instaba a las mujeres del Sur “a esforzarse, porque hasta podrían viajar a Cuba”. Estas intervenciones suyas me daban más pena que enojo. Las mujeres, en todo caso, tenían sus reivindicaciones muy claras: no pedían nada para sí, todo para sus hijas e hijos; en especial, educación.
No hablaban de ir a Cuba, ni de sí mismas…
No. Eso ocurría en nuestros trabajos del FMR desde Concepción al Sur. Un común denominador que he observado en muchos países del mundo entre las mujeres de las clases o estratos menos favorecidos.
Me acompañaron en ese viaje varias compañeras que estudiaban para ser matronas, y dentistas. También trabajé a nombre del Frente de Mujeres Revolucionarias entre las mujeres mapuche del Frente Campesino Revolucionario (MCR). Y en los alrededores de Concepción, entre las pobladoras que participaban en tomas de terrenos, y fábricas. Yo ya tenía buena experiencia previa en ese trabajo, pues cuando trabajaba como investigadora del Instituto de Educación y Capacitación para la Reforma Agraria (ICIRA), en Santiago, estuve encargada de evaluar el impacto del método de alfabetización y concientización de adultos dePaulo Freire entre el campesinado organizado y el del Instituto de Educación Rural de la Iglesia Católica.
¿Había mujeres en el CC del MIR?
En 1971, una de las integrantes del Comité Central del MIR, que vivía en Santiago, era Gladys Díaz -sobreviviente de la dictadura de Pinochet- (2), nos visitó en mi casa una o dos veces. Ella era dirigenta también del Frente de Trabajadores Revolucionarios del MIR y de su propio sindicato profesional. Se había hecho bien conocida en ese tiempo porque rechazó públicamente un premio de una empresa de productos de belleza, parece que de Helen Rubenstein. Me acuerdo siempre de que ella nos insistió en que debíamos impulsar a las mujeres de los trabajadores que habían ocupado entonces fábricas en Rengo -donde trabajaban con apoyo del MIR y pedían su expropiación- a salir de sus casas, a acostumbrarse a ser independientes de sus hombres, y que para eso, nos dijo, debíamos ir nosotras a reemplazarlas, a cuidar de sus hijos, a cocinarles a ellos y a sus maridos… cosa que sólo algunas veces y con ciertas dudas, acepté hacer, creo…
¿Sabía de feminismo el gobierno de la UP?
Mira, bien poco o nada. Pero cuando Fidel Castro visitó Chile, en 1971, se alarmó muchísimo porque la UP no podía movilizar a las mujeres y convenció a Allende a convocarlas al Estadio Nacional y ambos les hablaron allí a las asistentes, que fueron miles. “Punto Final”, esa misma semana sacó una separata con el discurso de Fidel a las mujeres de Chile. A raíz de todo eso, Allende decidió hacerse asesorar con mujeres feministas de los diversos partidos de su coalición, la UP. Creo que sólo consiguió a cuatro o cinco, según me contó una médica trotskista pro mirista, que fue invitada, la doctora Neomicia (Micha) Lagos que por entonces era esposa de Luis Vitale – el historiador, miembro fundador del MIR y del Comité Central-. Pero no lo sé exactamente porque yo nunca fui invitada a ninguna reunión de las feministas asesoras de la UP. Tal vez Gladys Díaz, sí lo haya sido porque al llegar al exilio, ella escribió un documento feminista del MIR, razonable para esa época. Hubo también dos brasileras feministas, ambas sociólogas y profesoras universitarias, Vania Bambirra, del PS, y Evelyn Page, del MIR, que escribían y hablaban sobre los derechos de las mujeres y sobre la mujer. Algunas mujeres del MUI de Concepción, con nuestro apoyo, lucharon por conseguir el derecho a aborto seguro, legal y electivo de las estudiantes.
¿Desde la UP, qué medios de comunicación dirigidos a las mujeres había?
Había la revista “Paula”, que yo consideraba muy mediocre, pero lo peor es que era cualquier cosa, menos feminista. En ella trabajaba una periodista desconocida entonces, Isabel Allende -no la hija del presidente, sino la escritora actual-. Yo no le veía ninguna conciencia feminista a ella en sus escritos, aunque he observado que años después declaró que era feminista ya desde entonces… Bueno, es que la UP era un gobierno de centro izquierda, que llegó al gobierno –nunca al poder- con 40 medidas progresistas, que no constituían un programa socialista realmente, al decir de Paul Sweezy. Tampoco lo era en materia de derechos sexuales y reproductivos. Pero la Editorial del Estado, Quimantú saco un interesante librito que solo encontré en un biblioteca de la Universidad de Londres cuando trabajaba en mi tesis doctoral, ya en el exilio, acerca de la situación general de las chilenas. Contiene un resumen de las muertes por violencia de género de las mujeres, que creo que decía que eran más o menos 400 al año.
50 AÑOS, SOCIALISTA y FEMINISTA
Marta en 1989 fue nominada por la British Broadcasting Corporation (BBC) y el Art Council of Great Britain como “Daughter of Simone de Beauvoir” –Hija de Simone de Beauvoir- (3) por la influencia que esa fundamental filósofa existencialista y feminista, ejerciera en su vida y su trabajo. Cuando le hablo de “patriarcado”, Marta me explica: “En mi esquema conceptual no necesito usar el vocablo Patriarcado para explicarme nada. Estoy autoentrenada- dado que soy una intelectual marxista especializada en los estudios sobre las mujeres, los hombres y los géneros, a analizar a la sociedad como sostenida por relaciones sociales caracterizadas por las desigualdades. Por lo tanto, estudio a mujeres y hombres, niñas y niños, como sujetas y sujetos sociales de relaciones derivadas de su clase, raza y género, en su interrelación recíproca, y tomando en cuenta factores biológicos y culturales como la edad, la educación, la sexualidad, las ideologías políticas y las fantasías religiosas, y así siguiendo. En ese enfoque y conceptualmente hablando, ni el patriarcado ni el matriarcado me sirven mucho, por eso, no los uso”…
En el transcurso de nuestra correspondencia comprendo por qué Marta Zabaleta, a menudo subraya la academia y lo intelectual en su vida: “Lo que más me ayudó en la vida, creo, fue el carácter perseverante que me dejó mi padre como herencia. Fui capaz de construirme una sólida carrera profesional a pesar de tantos escollos que me pusieron en el camino, mi familia de origen, mi marido, algunos colegas, principalmente hombres, también militares, policías, soplones y hasta a veces, yo misma”… Percibo que es la historia de las mujeres que luchan, en su caso, más de 50 años de lucha feminista latinoamericana, por abrirse paso en un mundo de hombres bien machos en lo más obvio y también en algo un poco más sutil, las ideas…
Marta, has escrito sobre literatura de mujeres postgolpe y has destacado que escriben muchas veces para sanarse… A veces se piensa que eso no es político…
No puedo ni creo que se debe generalizar así. En todo caso, todo lo que yo hago es político. Y no, no escribo expresamente para sanarme de ningún trauma. Pero si lo consigo, ¡mejor!… Escribo y hablo para dejar constancia histórica de fenómenos sociales relevantes que me ha tocado vivir, y de los cuales fui testiga, y muchas veces, autora y/o víctima. Hay mucha agente aquí en Europa que me considera una privilegiada por el tipo de experiencia que fui capaz de acumular debido a un cúmulo de circunstancias históricamente específicas que me tocó experimentar: el gobierno populista -y popular- de Juan Perón y Eva Duarte, el de Allende, el de Pinochet, el de Videla, y la doble visión que me confirió la obligada vida del otro lado del Atlántico.
¿Cómo has enfrentado esta vida feminista de revoluciones, golpes, exilios…?
Yo crucé los Andes y me fui a Chile –siendo ya feminista en 1963- con la intención de hacer un recorrido similar al del Che que me llevara a ser la Che de las mujeres feministas del continente… Bueno, muchas veces he enfrentado mi vida con enorme dolor, humillación, mucha angustia y siempre con muchas necesidades materiales. Pero, más en general, sin corromperme, ni abandonar mis ideas. También he gozado siempre del enorme apoyo de personas e instituciones relacionadas a mi profesión. Y del de mi hija y mi hijo. Pero tan larga es la lista que es imposible tratar aquí de resumirla.
En más de 50 años de acción feminista militante, debo haber cometido muchos errores; dejo que los critiquen otras y otros. Todas las experiencias vividas, militancia izquierdista, militancia feminista, golpes, exilios, me han enriquecido como mujer y como intelectual, como científica y como escritora, amiga y compañera, madre y amiga. Me han revitalizado como poeta, aunque el trauma del golpe de Chile me impuso un silencio poético de más de 30 años… Creo que lo mejor que hice en mi vida fue decidir ser madre y lo peor, fue enfatuarme a veces con hombres nuevos que existían más en mi imaginación -o ahora último en la pantalla del Internet- que en la cocina, en la oficina o en la cama, pero no me arrepiento de nada, con ellos también se goza.
¿MICHELLE BACHELET, SÍMBOLO DE LA IGUALDAD DE LAS MUJERES?
Le pregunto abiertamente sobre la falsa idea –en mi opinión- de que la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet sería un símbolo de igualdad para las mujeres. Lo han sugerido algunas feministas chilenas como Diamela Eltit –importante escritora- y Teresa Valdés –analista política- en distintos momentos (4). Incluso se hizo un Encuentro Feminista en Olmué el año 2005 en el que -a todas luces- la organización quiso sacar un acuerdo feminista –que no lograron- a favor de Bachelet…
Marta reflexiona: “No sé sobre esas opiniones que mencionas que existen sobre Michelle Bachelet, pero las creería equivocadas. Yo nunca apoyé a Bachelet, una social demócrata, aunque me despierta mucha simpatía a nivel personal porque creo que debe ser una mina inteligente y chora. Pero ¡que símbolo cultural, de qué igualdad!… ¿Se piantaron?… Tal vez se creyeron el cuento de que mejorar la situación personal por ser mujer, es una forma de combatir las causas que generan su subordinación social. Y eso no me extraña: muchos movimientos sociales, muchas escuelas de pensamiento progresista, muchas mujeres y hombres de serios ideales, han caído en las mismas trampas a lo largo del Siglo 20.
Otro problema es como se usan los vocablos: ¿Qué entienden por “igualdad”? Cualquiera se dice socialista o feminista, o cristiano o musulmán, judío o judía. Estas apropiaciones distorsionan el lenguaje, sus inexactitudes generan mucha confusión, y con eso ayudan a perpetuar todas las desigualdades sociales: de clase, de raza y de género, por cuanto ayudan a invisibilizar la realidad.
¿Qué opinas del feminismo autónomo latinoamericano y caribeño?
Creo que en muchas cosas van por buen camino. Admiro en especial el de Honduras. Y en los que tal vez no sea siempre así, no es función mía mirarlas desde afuera y juzgar. Eso debe ser hecho, creo, por ustedes mismas. Porque creo que nunca hay que delegar responsabilidades en política. Ni llevarse por lo que dicen de una, ni de nosotras. Tampoco es bueno perder la perspectiva de lo poco que podemos hacer: la nuestra es una lucha muy, muy, larga y lo que podemos hacer desunidas, es muy poco.
Marta Zabaleta, en el 73, ya “hacía 10 años que tenía una vida y una familia en Chile” y sólo 30 años más tarde, en 2003 regresó “por una semana, por razones de trabajo. Gocé de la compañía de colegas, amigas, amigos y familiares”… El 5 de octubre de 1973 había sido expulsada de Chile con destino a su país de origen, Argentina, junto con 17 adultos y 19 menores de edad –una era su guagua de 9 meses-. Su repatriación fue solicitada por la presidencia argentina “por tratarse de una Científica de Primera Clase”. Esto vino luego de haber sido exonerada de su cargo de Profesora Titular de la Universidad y detenida y torturada en el campo de detención Estadio Regional de Concepción. Más tarde, con la dictadura argentina, Marta fue perseguida por la Operación Cóndor (coordinación del terrorismo de estado de Chile, Argentina y otras dictaduras del cono sur), y finalmente fue expulsada una vez más de un país latinoamericano, esta vez de Argentina “con un único destino: el Reino Unido, aproximadamente el 16 de noviembre de 1976”. Desde 1981 hasta finales de 1989, explica: “fui forzada a aceptar la discriminatoria condición de refugiada de las Naciones Unidas en el Reino Unido”, situación que, a la larga, superó pues está inserta en el mundo académico, social y político de ese país.
Nos quedan más y más preguntas para recuperar historia feminista y de mujeres activistas. La historia de las socialistas feministas, de mujeres que apostaron a las revoluciones no sólo de los hombres, si no de la humanidad completa, militantes izquierdistas que no luchaban por ninguna patria, pero sí por las mujeres y los hombres de los territorios latinoamericanos… Marta Zabaleta es historia viva, pero ante todo una compañera sobreviviente de más de una dictadura, también de la que arrebató la vida en Chile, por ejemplo a Mónica Benaroyo Pencu (5), rumana-uruguaya y a Jane Vanini (6), brasileña, latinoamericanas actuando como Marta en Chile… Marta, que no se arrepiente de nada, poeta que tras el golpe chileno estuvo en “silencio poético” por 30 años, que no se dejó vencer y retomó sus versos, y que –es maravilloso que así sea- hoy está viva para contar parte de esta historia.
Victoria Aldunate Moralesvictoriamoralesaldunate@gmail.com
Feminista autónoma latinoamericana
La Ciudad de las Diosas

* La Dra. Marta R. Zabaleta vive actualmente en Londres, Inglaterra. Es economista, cientista política y poeta. Madre de Yanina Andrea Hinrichsen -“chilena creciendo en el exilio”-, y del escocés Tomás Alejo Hinrichsen Zabaleta. Pertenece al Comité Editorial de la Publicación periódica que se publica en Londres “Exiled Ink”. Es profesora Honoraria de la Facultad de Letras y Educación de la Universidad de Middlesex, Londres, Inglaterra. Entre otras acciones y elaboraciones creó y coordina la red internacional de “Mujeres y Palabras en el Mundo”, y creó y ha dirigido por casi una década el Grupo de Trabajo “Mujeres, Hombres y Géneros” del Consejo Europeo de Investigaciones Sociales sobre América Latina y El Caribe. Su vida y su trabajo además de todo lo relatado, le han merecido un lugar como científica y escritora en más de treinta publicaciones biográficas del tipo ‘Who’s Who’ de Europa y de EEUU. También ha sido escogida en 2003 como ejemplo de una refugiada política, mujer que triunfó en Europa, y en 2005 entre una de las diez personas becadas por el Council for Assisting Refugee Academics (CARA) desde 1935, para participar de la Historia Oral de Londres por “su valiosa contribución a la cultura de la ciudad”. Su historia personal y sus opiniones sobre temas relevantes fueron grabadas para ese efecto, y permanecerán a disposición del público en el Museo de Londres a perpetuidad.
1. Luciano Cruz Aguayo (1944 – 1971). Dejó la militancia en las juventudes comunistas de manera crítica y junto a otros jóvenes, luchadores sindicales y sociales participó de la fundación del movimiento de Izquierda revolucionaria, MIR. Considerado uno de los intelectuales del movimiento, realizó cursos de formación sindical y política y charlas sobre el manifiesto comunista, también redactó una carta a Jean Paul Sastre en los años 70. Muy reconocido por el MIR. Era de familia acomodada. Hijo de un militar, pasó casi toda su vida en Concepción, sus padres vivían en una parcela a orillas del río Andalién, frente a una población de emergencia llamada J.F. Kennedy (tomado de Archivo Chile. Historia Político Social – Movimiento Popular http://www.archivochile.com/Homenajes/html/luciano_cruz.html).
2. Gladys Díaz, periodista, una de las más conocidas personalidades del MIR. Después del golpe pasó a la clandestinidad y fue detenida el 20 de febrero de 1975 en Santiago, siendo torturada en un centro de detención secreto de la DINA. Gladys Dí­az estuvo incomunicada durante 80 dí­as en el centro de torturas de Villa Grimaldi en Santiago (tomado de “El caso de la chilena Gladys Dí­az, Examen del expediente sobre la liberación de una detenida”, agosto 2008, de Dieter Maier).
3. Penny Foster y Imogen Sutton (editoras), Daughters of de Beauvoir, The Women’s Press, 1989, y el Film de la BBC del mismo título, spot BOOKMARK (1989). http://artsonfilm.wmin.ac.uk/films.php?a=view&recid=180
4. Columna “Mujer y Poder, periscopio urbano” de Diamela Eltit, La Nación (Chile), Domingo 12 de marzo de 2006. Mujer y Poder,periscopio urbano de Diamela Eltit
Columna “PUNTO DE VISTA. Michelle Bachelet y las feministas” de Teresa Valdés. Mujeres Hoy. 7 de diciembre de 2005 http://www.mujereshoy.com/secciones/3485.shtml
5. Mónica Cristina Benaroyo Pencu fue descuartizada por militares en septiembre de 1973. La decapitaron a patadas, enterrada viva hasta el cuello. Su cuerpo momificado apareció en 2008, en un recinto militar correspondiente al sitio denominado “pampa mal paso oeste” ubicado a la entrada sur de Arica (Norte de Chile). Había nacido en Rumania y crecido en Uruguay, vivió en Buenos Aires un tiempo y luego se fue a Arica a trabajar en la Alcaldía. Era militante del Partido Comunista, había estudiado Filosofía, se ganaba la vida como traductora. En septiembre del 73 salió un decreto de la Junta Militar que la expulsaba de Chile, pero era un montaje, ya había sido asesinada.
6. Jane Vanini fue rodeada por un destacamento de Infantería de Marina el año 74 al que ella opuso resistencia sola, disparando desde la casa que compartía con su compañero, el periodista y dirigente del MIR José Carrasco Tapia, pero que había sido detenido ese día por efectivos de la Armada. Jane resistió hasta que agotó sus balas y resultó herida. Los agentes del Centro de Inteligencia Regional (CIRE) la sacaron inconsciente en una camilla y se la llevaron con rumbo desconocido. Hoy se sabe que fue asesinada tres o cuatro días después. Jane era brasileña, estudió ciencias sociales en la Universidad de Sao Paulo y fue parte de Acción Liberadora Nacional (ALN). Luego del golpe de estado en Brasil fue condenada -en ausencia- a 5 años de prisión. En clandestinidad se integró al Movimiento de Liberación Popular –disidente del ALN-. En 1970 se expatrió a Uruguay, posteriormente a Argentina y Cuba, el 71 obtuvo asilo político en Chile y se incorporó al MIR. Trabajaba como secretaria en la revista Punto Final (tomado de “Luz y muerte de Jane Vanini” de Arnaldo Pérez Guerra,http://www.lainsignia.org/2008/enero/ibe_004.htm).
Marta R. Zabaleta, 2010
Direcciones de contacto:Webpage/ sitio personal http://martazabaleta.com/ Blog Foro Cultural http://boards3.melodysoft.com/app?ID=Shaharazad Blog Noticias http://martazabaleta.blogspot.com/ Webpage /sitio literario http://fis.ucalgary.ca/ACH/Registro/Marta_Zabaleta/index.html http://www.ach.lit.ulaval.ca/Registro/Marta_Zabaleta/index.htm

INFORME CHURCH USA. ACCIÓN ENCUBIERTA EN CHILE 1963-1973.

INFORME CHURCH USA.  ACCIÓN ENCUBIERTA EN CHILE 1963-1973.

Acción Encubierta en Chile 1963-1973.


94o Congreso primero COMITÉ sesión de impresión

ACCIÓN ENCUBIERTA EN CHILE 1963-1973

Personal Informe de la Comisión Especial para Estudiar las Operaciones Gubernamentales en Relación a Actividades de Inteligencia

Senado de Estados Unidos

18 de diciembre 1975

Impreso por el uso del Comité Selecto Estudiar las Operaciones Gubernamentales en Relación a Actividades de Inteligencia

EEUU Imprenta del Gobierno 63-372

Washington: 1975

Nota: Desde el 04 de diciembre 1975 la audiencia del Comité Selecto tiene, en el curso de su investigación continua reciba nueva información que completa las siguientes secciones del Informe del Personal de Acción Encubierta en Chile: Sección III.A.4, el papel de la Multinacional Corporaciones; Sección IV.B.1.e, Estimaciones de Inteligencia y Acción Encubierta; y la Sección IV.C, Supervisión del Congreso. Toda la información pertinente sobre lo anterior se refleja en el Informe Final de la Comisión Especial para el Senado.


Comité Senatorial Selecto ESTUDIAR GUBERNAMENTALES OPERACIONES CON RESPECTO A LAS ACTIVIDADES DE INTELIGENCIA

FRANCK CHURCH, Idaho, Presidente

JOHN G. TORRE, Texas, Vicepresidente

PHILIP, A. HART, Michigan HOWARD BAKER H., Jr, Tennessee -. WALTER F. MONDALE, Minnesota Barry Goldwater, de Arizona – WALTER D. HUDDLESTON, Kentucky CHARLES McC. . MATTHIAS, Jr, Maryland – ROBERT MORGAN, Carolina del Norte RICHARD Schweiker, Pensilvania – GARY HART, Colorado – HOWARD H. Baker, Jr., Tennessee – Barry Goldwater, de Arizona – CHARLES McC. MATHIAS, Jr., Maryland – RICHARD Schweiker, Pensilvania

WILLIAM G. MILLER, Personal Directora

FREDERICK AO SCHWARZ, Jr., Consejero Principal

CURTIS R. SMOTHERS, Asesor de la minoría

AUDREY Hatry, Secretario del Comité


Prefacio

Las declaraciones de los hechos contenidos en este informe son verdaderas en la medida de la capacidad del personal del Comité para determinarlos. El informe y cualquier juicio expresado en ella son provisionales. Varias áreas son más que tocaron; investigación en estas áreas continúa. El propósito del informe es establecer los hechos básicos de la acción encubierta en Chile para que el Comité pueda celebrar audiencias públicas.

Este informe se basa en una extensa revisión de los documentos de la Agencia Central de Inteligencia, el Departamento de Estado y de Defensa, y el Consejo de Seguridad Nacional; y en el testimonio de los funcionarios y ex funcionarios. Con pocas excepciones, los nombres de los chilenos y de instituciones chilenas se han omitido para evitar fuentes de inteligencia reveladores y los métodos y limitar daños innecesarios a chilenos que cooperaron con la Agencia Central de Inteligencia. El informe, sin embargo, transmitir una imagen precisa de los alcances, objetivos y magnitud de la acción encubierta de los Estados Unidos en Chile.


Tabla de contenidos

I. Resumen y Antecedentes

II. La gama de Acción Encubierta en Chile

III. Principales Programas de Acción Encubierta y sus Efectos

IV. Chile: Autorización, Evaluación y Supervisión

Conclusiones preliminares V.

Apéndice. Cronología: Chile 1962-1975


Acción Encubierta en Chile: 1963-1973.

I. Resumen y Antecedentes

A. Sinopsis: Acción Cubierta en Chile

Participación encubierta de Estados Unidos en Chile en la década entre 1963 y 1973 fue extensa y continua. La Agencia Central de Inteligencia gastó tres millones de dólares en un esfuerzo por influir en el resultado de las elecciones presidenciales chilenas 1964. Ocho millones de dólares se gastaron, en secreto, en los tres años entre 1970 y el golpe militar en septiembre de 1973, con más de tres millones de dólares gastados en el año fiscal 1972 a solas. (1)

No es fácil para dibujar un cuadro ordenado en torno a lo que era “acción encubierta”. La gama de actividades clandestinas llevadas a cabo por la CIA incluye acción encubierta, recolección de inteligencia clandestina, el enlace con la policía local y los servicios de inteligencia y contrainteligencia. Las distinciones entre los tipos de actividades se reflejan en las disposiciones organizativas, tanto en la Sede como sobre el terreno. Sin embargo, no siempre es tan fácil distinguir los efectos de las diversas actividades. Si la CIA proporciona apoyo financiero a un partido político, esto se llama “acción encubierta”; si la Agencia desarrolla un “activo” pagado en el partido con el propósito de la recopilación de información, el proyecto es “la recolección de inteligencia clandestina”.

El objetivo de la acción encubierta es de impacto político. En las relaciones secretas mismo tiempo desarrolladas para la recolección clandestina de inteligencia también pueden tener efectos políticos, a pesar de que no se intenta por parte de funcionarios estadounidenses para manipular las relaciones para obtener beneficios políticos a corto plazo. Por ejemplo, en Chile entre 1970 y 1973, la CIA y los contactos agregado militar estadounidense con los militares chilenos con el propósito de la recolección de inteligencia permitieron a los Estados Unidos para mantener la comunicación con el grupo más propenso a tomar el poder del presidente Salvador Allende.

¿Qué hizo encubierta dinero de la CIA comprar en Chile? Se financia actividades que cubren un amplio espectro, desde la manipulación simple propaganda de la prensa para el apoyo a gran escala para los partidos políticos chilenos, desde encuestas de opinión pública a los intentos para fomentar un golpe militar directa. El alcance de las actividades “normales” de la estación de la CIA en Santiago incluía la colocación de material dictado Estación en los medios chilenos a través de los activos de propaganda, el apoyo directo de las publicaciones, y los esfuerzos para oponerse a los comunistas y de izquierda influencia en organizaciones estudiantiles, campesinas y laborales .

Además de estas actividades “rutinarias”, la estación de la CIA en Santiago fue varias veces llamados a emprender grandes proyectos específicos.

Cuando los funcionarios de alto nivel en Washington percibían peligros especiales, u oportunidades, en Chile, se desarrollaron proyectos especiales de la CIA, a menudo como parte de un paquete más amplio de acciones de Estados Unidos. Por ejemplo, la CIA gastó más de tres millones de dólares en un programa electoral en 1964.

Media década después, en 1970, la CIA involucrado en otro esfuerzo especial, esta vez a petición expresa del presidente Nixon y bajo el mandato de no informar a los Departamentos de Estado y Defensa o del Embajador del proyecto. Tampoco fue la Comisión 40 (2) siempre informado. La CIA intentó, directamente, fomentar un golpe militar en Chile. Pasó tres armas a un grupo de oficiales chilenos que planearon un golpe de Estado. Comenzando con el secuestro de Chile Comandante en Jefe del Ejército René Schneider. Sin embargo, se devolvieron esas armas. El grupo que organizó el secuestro fallido de Schneider, lo que resultó en su muerte, al parecer, no era el mismo que el grupo que recibió las armas de la CIA. (3)

Cuando el intento de golpe fracasó y Allende fue inaugurado Presidente, la CIA fue autorizada por la Comisión 40 para financiar grupos de la oposición a Allende en Chile. El esfuerzo fue enorme. Ocho millones de dólares se gastaron en los tres años entre la elección de 1970 y el golpe militar en septiembre de 1973. El dinero estaba amueblada con organizaciones de medios de comunicación, a los partidos políticos de la oposición y, en cantidades limitadas, a las organizaciones del sector privado.

Numerosas acusaciones se han hecho alrededor de US actividades encubiertas en Chile durante 1970-1973. Varios de ellos son falsos; otros son una verdad a medias. En la mayoría de los casos, la respuesta a las alegaciones mus ser calificado:

Fue Estados Unidos DIRECTAMENTE involucrados, secretamente, en el golpe de 1973 en Chile? La Comisión no ha encontrado ninguna evidencia de que se trataba. Sin embargo, Estados Unidos buscó en 1970 para fomentar un golpe militar en Chile; después de 1970 se adoptó una política tanto abierta y encubierta, de la oposición a Allende; y se mantuvo en contacto con la inteligencia los militares chilenos, incluyendo los oficiales que participaron en el complot golpista.

¿Acaso los EE.UU. proporcionamos apoyo encubierto a golpear camiones propietarios u otros huelguistas durante 1971-73? La Comisión 40 no aprobó ningún tipo de apoyo. Sin embargo, los EE.UU. pasamos dinero a grupos del sector privado que apoyaban a los huelguistas. Y en al menos un caso, una pequeña cantidad de dinero de la CIA fue pasado a los huelguistas por una organización del sector privado, en contra de las reglas básicas de la CIA. ¿Acaso los EE.UU. proporcionamos apoyo encubierto a organizaciones terroristas de extrema derecha durante 1970-73?

La CIA dio apoyo en 1970 a un grupo cuya tacticts se hizo más violenta en el tiempo. A través de 1971 ese grupo recibió pequeñas sumas de dinero estadounidense a través de terceros con fines específicos. Y es posible que el dinero fuera entregado a estos grupos de la extrema derecha de los partidos políticos de la oposición apoyada por la CIA.

El modelo de acción encubierta de los Estados Unidos en Chile es llamativo, pero no el único.Surgió en el contexto no sólo de la política exterior de Estados Unidos, sino también de la participación de Estados Unidos encubierta en otros países dentro y fuera de América Latina. La escala de la participación de la CIA en Chile fue inusual pero de ninguna manera sin precedentes.


B. Cuestiones.

El caso chileno plantea la mayor parte de las cuestiones relacionadas con la acción encubierta como un instrumento de la política exterior de Estados Unidos. Constaba de larga participación, con frecuencia pesado en la política chilena: se trataba de la gama de métodos de acción encubierta, salvo las operaciones militares encubiertas única; y reveló una variedad de diferentes procedimientos de autorización, con diferentes implicaciones para la supervisión y control. Como un caso de acción encubierta de Estados Unidos, los juicios de acciones pasadas se enmarcan no por su propio bien; sino que están destinadas a servir de base para la formulación de recomendaciones para el futuro.

Las preguntas básicas son fácilmente declararon:

(1) ¿Por qué los Estados Unidos de montaje en un amplio programa de acción encubierta como en Chile? ¿Por qué fue que el programa continuó y luego se expandió en la década de 1970?

(2) ¿Cómo fue este gran programa de acción encubierta autorizado y ordenado? ¿Qué papeles se jugaron por el Presidente, el Comité 40, la CIA, los Embajadores y el Congreso? (3) no nos los responsables políticos tienen en cuenta las sentencias de los analistas de inteligencia en Chile cuando se formularon y aprobaron las operaciones encubiertas de Estados Unidos? ¿La experiencia chilena ilustrar un conflicto inherente entre el papel del director de la CIA como productor de la inteligencia y su papel de un gerente de operaciones encubiertas?

(4) ¿La amenaza percibida en Chile justificar el nivel de respuesta de Estados Unidos? ¿Cuál fue el efecto de estos grandes programas concentradas de acción política encubierta en Chile? ¿Cuáles fueron los efectos, tanto en el extranjero y en el país, de las relaciones que se desarrollaron entre las agencias de inteligencia y de América corporaciones multinacionales con sede?

Leer artículo completo en http://www.derechos.org/nizkor/chile/doc/covert.html

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Athenea Digital – num. 8 otoño 2005

Obstinaciones de la memoria: La dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Isabel Piper Shafir

Universidad Arcis
ipiper@universidadarcis.cl

 

En esta investigación se analizan múltiples relatos sobre la dictadura militar chilena, tanto de quienes sufrieron directamente la represión política y de quienes trabajan con sus efectos, como de quienes no se definen a sí mismos/as ni como víctimas ni como participantes de algún trabajo o movimiento de derechos humanos. Aunque las versiones que se construyen sobre el pasado son múltiples, en esta tesis se defiende la idea de que bajo el alero de estas diferencias se producen retóricas argumentativas que cruzan las diferencias de contenido y/o de intención de los y las hablantes, produciendo efectos políticos similares.

Entiendo la producción de recuerdos como una práctica social y simbólica que tiene el efecto de producir experiencias del pasado. Interpretamos los acontecimientos a través de la construcción de tramas narrativas y de líneas arguméntales, por tanto, el estudio de las memorias de la dictadura ha implicado el análisis de las maneras mediante las cuales las personas hablan de ella pasado, así como los efectos sociales y políticos de dichas construcciones.

La presente investigación se centra en la memoria en tanto proceso dialógico a través del cual se defienden y argumentan ciertas posiciones del pasado. Al mismo tiempo analiza sus usos como argumento para defender ciertas versiones sobre el presente que a su vez sostienen la creación de identidades. La memoria se constituye así en un centro articulador de la vida social en diversos sentidos: construcción del pasado, explicación del presente, sostén identitario, y eje articulador de prácticas políticas.

El proceso de interpretación comenzó con el análisis de las narraciones sobre el pasado y con labúsqueda de sus ejes temáticos comunes. Estos constituyen los recuerdos más fuertes de la dictadura y su identificación no necesariamente tiene que ver con un criterio cuantitativo. Es decir, aunque por una parte dan cuenta de los contenidos del pasado a lo que se hace referencia con mayor frecuencia, su búsqueda fue realizada fundamentalmente a través de la identificación de argumentos, afectos, silencios, metáforas, metonimias o alusiones, que en conjunto constituyen las memorias de la dictadura, y que le otorgan sentido a los relatos. Estos ejes fueron convertidos en guía de escritura de esta tesis, que se organiza en torno a los hitos de memoria construidos por los discursos que analiza.

La escritura de este texto constituye una meta-memoria analítica de diversas memorias de la dictadura. En su escritura utilizó diversos materiales textuales para ir conformando una narración que, a la vez de ser una reflexión crítica sobre las memorias de la dictadura, constituya en sí misma una versión de dicho pasado. Es decir, es un análisis crítico de los discursos de la dictadura, y al mismo tiempo una acción de memoria.

El texto se estructura en dos partes. La primera, llamada las heridas de la patria expone mi tesis fundamental, que es que las memorias de la dictadura son construidas a través de una retórica cuyo eje central es la noción de marca, herida o trauma.Es por eso que me refiero a ella como una retórica de la marca. El primer capítulo, presenta el Golpe Militar a través de las metáforas que los discursos usan para recordarlo: el bombardeo de La Moneda, la foto de la junta de gobierno y de Pinochet con sus lentes oscuros, y el último discurso del Presidente Salvador Allende. El capítulo dos presenta los debates en torno a la memoria y el olvido de esa etapa de nuestra historia nacional, defendiendo la tesis de que la sociedad chilena no sólo no ha olvidado la dictadura sino que esta constituye un centro fundamental en nuestros discursos identitarios. Muestro también que la dictadura es recordada a través de diversas tramas, específicamente: recordar hablando, recordar negándose a hablar, recordar callando y recordar viviendo nuevamente la experiencia.

El capítulo tres muestra el uso que los discursos del pasado hacen de la metáfora de un accidente para referirse a la dictadura, y la de trauma, herida o marca, para hablar de sus efectos. En el cuatro muestro como se ha construido una teoría y una práctica de la psicología en torno a dichas metáforas, y que han llegado a conformar un campo de especialización disciplinar en el ámbito de las consecuencias de la violencia política. En este punto, habré argumentado que los discursos construyen un sujeto nacido de la dictadura y sus prácticas represivas, un sujeto que se distingue por haber sido quebrado, herido y marcado por la violencia. El capítulo 5 expone, a través de los discursos de los y las afectados y de los profesionales de Derechos Humanos cómo sería ese sujeto analizando, en el capítulo 6, los efectos de dicha construcción.

La segunda parte, las marcas de la tortura presenta el análisis de testimonios de afectados/as por la prisión política y la tortura y del Informe de la Comisión Nacional Contra la Prisión política y la Tortura publicado en el año 2004. Está segunda parte funciona como un epílogo, en la medida en que los relatos de la tortura muestran de manera efectiva la retórica de la marca cuya existencia, característica y efectos se han desarrollado en la primera parte. La tortura es significada por sus víctimas como un profundo quiebre, que se instala en sus vidas marcándolos/as y transformándolos en personas distintas de lo que eran. El capítulo siete muestra como los relatos hablan de dicho quiebre y de la transformación de la normalidad en una donde la tortura está a la vuelta de la esquina. El capítulo que sigue se refiere a la materialización de dicho quiebre en padecimientos concretos, describiendo con palabras de los y las afectados las características de la marca dejada por la tortura. Finalmente, el capítulo nueve se refiere a la idea misma de reparación que solicitan los y las afectados, que difiere y tensiona las nociones tradicionales al situar el problema en los dolores del presente.

En toda esta investigación, he partido de la base de que la memoria es un proceso y un producto eminentemente social. Dado que la he considerado como una práctica relacional, no he dirigido su análisis a lo qué ocurre en la mente de las personas sino hacia las acciones mismas de recordar. Me he preocupado de qué y cómo chilenos y chilenas construimos versiones del pasado, cómo usamos las memorias y los olvidos en nuestras relaciones cotidianas, cómo usamos ambos como argumento en nuestros diálogos, y que efectos psicosociales tienen dichas prácticas.

La fuerza simbólica de la memoria es enorme en la medida en que contribuye a producir realidades, relaciones e imaginarios sociales; y es ese mismo poder el que la convierte en potencial fuente de resistencias, inestabilidades y transformaciones. Pero el mero hecho de recordar u olvidar determinados acontecimientos no garantiza el carácter transformador de la memoria, sino que este depende de la capacidad de los recuerdos construidos de tensionar las versiones hegemónicas que imperan de un determinado momento. No es mi intención contrastar estas memorias con un supuesto acontecer objetivo de los hechos, ni pretender sostener una versión verdadera de lo ocurrido.Lo que busco es tensionar los discursos existentes promoviendo la construcción de nuevas interpretaciones y sentidos, abriendo nuevas posibilidades de narración que nutran formas diferentes y móviles de producir las memorias de la dictadura. Entiendo esta producción académica como una forma de acción política y es en cuanto tal que me interesa.

Nietos en busca de su identidad. Documental Mi abuelo Allende. Marcia Tambutti.

Nietos en busca de su identidad. Documental Mi abuelo Allende. Marcia Tambutti.

Documental de nieta de Allende relata los dolores y las alegrías de la familia

La cinta Allende, mi abuelo Allende se exhibirá la próxima semana en el Festival de Guadalajara. El filme de Marcia Tambutti trae entrevistas con los miembros de la familia, incluyendo a su viuda y un fallecido ex nieto de Allende.

por Rodrigo González M. – 03/03/2015 – 05:30

Marcia Tambutti (izquierda) en una escena junto a Gonzalo Meza, Isabel Allende, Carmen Paz Allende y Maya Fernández.

Marcia Tambutti (izquierda) en una escena junto a Gonzalo Meza, Isabel Allende, Carmen Paz Allende y Maya Fernández.

La muerte se asomó dos veces al rodaje de la película. Primero fue el deceso de  Hortensia Bussi, la viuda de Salvador Allende, el 18 de junio del 2009, algo esperable a sus 94 años. La otra fue trágica: Gonzalo Meza Allende, el nieto mayor del ex presidente  se suicidó el 15 de diciembre del 2010 a los 45 años. El era también el medio hermano de Marcia Tambutti Allende, quien avanzaba con su filme documental desde el 2005. Ahora, tras siete años de trabajo contra viento y marea, la cinta Allende, mi abuelo Allende está a las puertas de su estreno.

http://www.latercera.com/noticia/cultura/2015/03/145

El filme se exhibirá la próxima semana en la sección Work in Progress del Festival de Cine de Guadalajara, el más emblemático de México, y ya en el segundo semestre se dará en las salas chilenas. Con 32  entrevistas a los miembros de la familia, incluyendo los testimonios de Gonzalo Meza y de la propia Hortensia Bussi en su lecho de enferma,  la cinta es también el registro de la particular obsesión de la directora por encontrar las piezas del rompecabezas Allende: con poco más de un año al momento del golpe de Estado, Marcia Tambutti sólo elaboró el retrato de su abuelo a partir de las historias transmitidas en la familia. A diferencia de su medio hermano Gonzalo Meza, el primer nieto del ex líder socialista y con ocho años en 1973, Tambutti apenas tenía de Allende una idea enciclopédica, alejada de la intimidad.

El documental, que como el título lo indica busca un  perfil familiar de la figura política, está en la posproducción y su exhibición en Guadalajara  no es rara considerando que México es el país donde la directora creció. En las escenas que se ya se pueden observar en el sitio de la productora  Errante se la ve pasear junto a su madre Isabel Allende Bussi, preguntando con inconfundible acento del DF: “¿Y a  ti que te parece que mi abuela se niegue a hablarme de cosas que yo siento que debo saber del Chicho?… ¿Nunca te dieron ganas de abogar más por mí y de decirle que converse más conmigo?”. Luego, la senadora Allende le responde: “Sí, me dieron ganas, pero me da pena también. Si no habla es porque se protege. Ha tenido una vida muy difícil”.

El tono, al menos de los breves trailers disponibles, es de candidez, curiosidad y respeto. En otro, donde al fin la nieta logra entrevistar a Hortensia Bussi, se ve llegar a Carmen Paz Allende, la mayor de las hijas, la de más bajo perfil y rara vez objeto de una entrevista. La viuda del ex presidente, en cama, comenta de buen humor: “Aquí me ha tenido frente a la cámara toda la mañana”. Tambutti corrige a Tencha Bussi y le dice a Carmen Paz que sólo fueron 40 minutos. La tía sólo le responde, con segura serenidad, que 40 minuto es demasiado para una persona sobre 90 años,

Uno de los pasajes más anecdóticos tiene que ver con un álbum de fotos y que muestra a Allende de frente, en traje de baño y corriendo en la playa. “En esa imagen estaba jugando peteca, que es un juego con una goma y   una pluma. Era súper deportista, puro músculo y de grasa nada. El se cuidaba”, le comenta la senadora Allende a su hija Marcia.

Preguntas sin respuestas   

El documental nace del interés de la autora en un entorno dónde no existían las respuestas suficientes. Como lo dijo este fin de semana al diario español El País: “Ni siquiera había leído una biografía suya. Cuando tu familia calla un tema y se convierte en tabú, no sólo se da una especie de censura hacia el otro, sino también hacia uno mismo”, comentaba Tambutti al periódico hispano, que tuvo acceso al documental.

El eterno tópico de la galantería del ex presidente y su relación extramarital con su secretaria Payita Contreras es abordado directamente en un diálogo con Hortensia Bussi, que por primera vez hace referencia pública al tema. ¿Si acaso era coqueto? “Uf, le encantaba flirtear”, dice la viuda, según consigna El País.

La posición de Marcia Tambutti es evidentemente privilegiada a la hora de entrar a la familia del ex mandatario, que ha protegido su intimidad, que ha sufrido en silencio y que ha preferido no hablar de demasiadas muertes trágicas entre los suyos. En ese contexto entra el testimonio de Alejandro Fernández Allende, hermano de la diputada Maya Fernández Allende e hijo de Beatriz Allende, quien, afectada de una fuerte depresión, se suicidó en Cuba en 1977. “Había mucho prejuicio en la época con las enfermedades mentales, sobre todo en Cuba. Un revolucionario no se deprime, era lo primero que te decían”, comenta sobre su madre, que era doctora, como el ex presidente.

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Lazos entre México y Chile son indisolubles

http://www.comsoc.udg.mx/noticia/nieta-de-allende-presenta-fragmentos-del-documental-sobre-su-abuelo

México representa para Chile la hermandad y solidaridad con las que soñó Salvador Allende, necesarias en la identidad latinoamericana, afirmó la nieta del expresidente de Chile, Marcia Tambutti Allende, directora de la película documental Allende, mi abuelo Allende, durante la mesa redonda: “25 años de reanudación de relaciones diplomáticas entre México y Chile”, que encabezó el doctor Héctor Raúl Solís Gadea, Rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Tambutti Allende mostró en el CUCSH fragmentos del documental con el que participa dentro del marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG30). El filme versa sobre su abuelo Salvador Allende, quien fue presidente de Chile desde 1970 hasta el golpe de Estado, encabezado por el general Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda, lugar bombardeado por los golpistas.

Durante la ponencia que impartió en el auditorio Salvador Allende de este centro universitario, señaló que el quiebre de las relaciones diplomáticas de México con la dictadura chilena fue una señal inequívoca y mundial de los valores democráticos que este país priorizaba, además de una manera de apoyar al pueblo chileno.

La cineasta que se crió en México refirió que este país acogió a miles de chilenos que aquí se desarrollaron y encontraron trabajo. La nieta de Allende, incluso, platicó cómo su familia tuvo que exiliarse en México, país en donde ella creció y agregó que gracias a los gobiernos mexicanos estuvo por muchos años abierta la Casa de Chile, que reunió a los exiliados radicados en el Distrito Federal en actividades sociales, culturales y de solidaridad.

La película, de la cual habló durante su ponencia, muestra una perspectiva personal de la figura de Salvador Allende, así como el viaje interior de su familia “que forcejea cariñosamente entre el olvido y el recuerdo”. Allende, mi abuelo Allende es una coproducción chileno- mexicana. La cineasta confiesa que ella buscó las claves de por qué en su familia hablaban poco de Salvador Allende, “y entender ese dolor que me marcó desde niña”.

“La búsqueda de mi identidad, de lo que mi abuelo entregó a los ciudadanos del mundo es una búsqueda acompañada por amigos mexicanos. El filme es, además, una muestra de un vínculo que considero indisoluble a raíz de las relaciones entre los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez, en el caso de México y Salvador Allende, de Chile”.

Por su parte, Ricardo Núñez Muñoz, el Embajador de Chile en México, destacó la importancia de recuperar al verdadero Salvador Allende, no sólo al que dio su vida por la democracia, sino al presidente que hizo profundas transformaciones y quiso cambiar a Chile de manera pacífica. Entre las reformas que emprendió destacan una reforma agraria, así como la nacionalización del cobre, además de sus esfuerzos en el área de salud para que todos los chilenos tuvieran acceso a ésta.

A T E N T A M E N T E

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal., 11 de marzo 2015

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11 de septiembre de 1973 . Crónica de una muerte anunciada.

“Es otro país, el Chile de ahora es totalmente distinto al de 1973” (Galería)

La caída del gobierno de Salvador Allende se recuerda según las generaciones. La perspectiva de un país más incluyente se diluye al contar con una Constitución que nació en la dictadura militar.

María Fernanda Almeida

Ese día salió temprano de casa. Tomó el auto y recogió a un par de compañeros en el camino. En Maipú, Francisco López Ibarra, militante socialista, sintonizó la radio con sus 2 camaradas. “Están bombardeando La Moneda”, decía la emisora, mientras ellos observaban en la lejanía las columnas de humo negro que oscurecían y entristecían el cielo de Santiago.

“Se terminaba abruptamente el sueño de construir un mundo mejor, de terminar con las lacras que aquejaban a nuestra sociedad. Perdí a muchos compañeros, a quienes jamás volví a ver, ya sea porque partieron al exilio o porque fueron asesinados”, recuerda Francisco, ahora de 69 años.

Haciendo un llamado a la célebre obra de Gabriel García Márquez, está convencido que lo que sucedió ese día fue el epílogo de la ‘crónica de una muerte anunciada’, Francisco dice que todos presentían que Allende sería derrocado desde que triunfó en las elecciones de 1970.

“La derecha económica como asimismo su apéndice –la derecha política- no iban a permitir que lesionaran sus intereses (…) los medios informativos también tenían la complicidad del gobierno de los EE.UU que en medio de la Guerra Fría no podía soportar que llegara a su patio trasero a ejercer el poder un mandatario que se había declarado marxista, y para eso hizo todo lo que estuvo a su alcance apoyando económicamente a los conspiradores golpistas tanto civiles como militares”, cuestiona.

El 11 de septiembre de 1973, cuando cayó el gobierno del presidente socialista Salvador Allende, Francisco guardó 2 mimeógrafos (máquinas de escribir) para difundir información clandestina, haciéndose eco de todo aquello que llegaba a sus oídos. “Hasta el día de hoy no puedo decir si muchos de mis actos contra la dictadura en la lucha por recuperar la democracia fueron producto de mi valentía o de mi irracionalidad. No dejo de sentir escalofrío en mi espalda cuando veo a mi familia y recuerdo esa época”.
El Chile de hoy

Ahora, 41 años después, el palacio de La Moneda, que fue bombardeado en los 70 con apoyo del gobierno de EE.UU., comandado por el presidente Richard Nixon, está lleno de turistas, oficinistas, niños jugando en las plazas, estudiantes riendo en las aceras. “Es otro país. El Chile de ahora es totalmente distinto al de 1973”, dice Víctor Jara. Curiosamente este joven de 24 años lleva el nombre del poeta y cantautor asesinado en el Estadio de Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet.

El Víctor Jara de ahora desconoce quién fue la persona que también llevó su nombre. “Mis padres estuvieron con Pinochet. En la dictadura sí había más trabajo, no había delincuencia, eso fue bueno también. No sé qué tan trascendental sea recordar el Golpe de Estado. Ahora lo importante es trabajar y llevar dinero al hogar, nada más que eso”, comenta.

La memoria de Sócrates, Felipe, Freddy y José fue honrada ayer en la develación de la placa conmemorativa ubicada en la Plaza Chile de la capital. Foto: Archivo.

La memoria de Sócrates, Felipe, Freddy y José fue honrada ayer en la develación de la placa conmemorativa ubicada en la Plaza Chile de la capital. Foto: Archivo.

Luisa María Carrasco fuma un cigarro junto al monumento de Allende, en La Moneda. El 11 de septiembre del 73 tenía 9 años. Desde esa época prefiere el silencio. “Yo soy cero política, nada política. Solo tengo que trabajar y punto”, dice.

Para muchos, Chile está dividido en fechas como esta. Por un lado, está la generación de Francisco, que tiene una mirada más experimental, nostálgica y crítica de lo que ocurrió, y que repudia no solo el saldo de víctimas que sumó la dictadura, sino también las bases del modelo de desarrollo que asegura que hoy afectan a miles de chilenos que “sufren las consecuencias de un sistema previsional que entrega pensiones miserables y limita la atención y el acceso a un sistema de salud”.

Pero también están los hijos de la dictadura como Víctor y Luisa María, quienes comparten una visión distinta de la historia y prefieren el silencio antes que la demanda. Hoy, la situación parece ser otra.
La generación “de los sin miedo”

Natalia Sánchez (25) es un reflejo de la época posdictadura, conocida coloquialmente como la generación “de los sin miedo”. Participó en 2006 en ‘La Revolución de los Pingüinos’, una protesta en la que marcharon más de 100 mil estudiantes que solicitaban la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), aprobada por Pinochet, y en la que se delega la responsabilidad de educar a las corporaciones privadas.

También lo hizo en las últimas movilizaciones de 2011 para demandar la gratuidad en la educación. “Hay todo un tejido social que se ha visto reactivado, impulsado o motivado (…) Poco a poco, la sociedad ha ido perdiendo el miedo y recuperando el descontento, porque aquella promesa de la democracia restituyó los derechos electorales, aunque poco y nada de los otros derechos”, reconoce Natalia.

Por ejemplo, dice que si bien los estudiantes han sido los protagonistas de fuertes manifestaciones y han logrado mayor participación política con la presencia de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) o la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), también están quienes reclaman por otros derechos laborales, de identificación sexual y se oponen a proyectos energéticos y mineros como Pascualama o Hidroaysén.

Giancarlo Visconti (27) es cientista político. Cree aún que los rezagos de la dictadura mantienen altos niveles de segregación económica, social y cultural, en su país. “La dictadura generó un efecto directo e indirecto sobre la sociedad chilena. En el primero, desarticuló los organismos de representación social y política. Los partidos políticos fueron proscritos, los sindicatos perdieron poder o desaparecieron, las organizaciones sociales quedaron reducidas a su mínima expresión (…) también tuvo un efecto indirecto sobre los ciudadanos que es el miedo o indiferencia a participar en política o en organizaciones sociales”.

A su criterio no hay una intención real de rescatar la figura de Allende o Pinochet cuando se recuerda el 11 de septiembre, día del Golpe de Estado. “Aún no hay una reflexión crítica para entender que esos mismos jóvenes que tiran piedras en una población a las 4 de la mañana son los que están constantemente excluidos por el sistema educacional, en donde la mayor aspiración es conseguir un trabajo para recibir el sueldo mínimo una vez terminado el liceo”, reflexiona.

Si bien cree que la figura de Allende es controversial y fue un presidente que cometió errores como dice lo hacen todos los políticos, asegura que criticar un periodo presidencial es muy diferente a justificar una dictadura. “Allende hoy puede ser un reflejo de tenacidad y convicción política, pero también un ejemplo que el diálogo y la negociación son parte fundamental de la democracia cuando no se tienen mayorías absolutas”, concluye Giancarlo.

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