“Padre,Es posible que algún día te denuncie”……..Hijo de represor argentino

“Padre,Es posible que algún día te denuncie”……..Hijo de represor argentino
Será ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal nº 1 , Córdoba

Promesa de un hijo a un padre represor: “Es posible que algún día te denuncie”

Luis Alberto Cayetano Quijano falleció mientras era juzgado por los delitos cometidos durante la represión ilegal en Córdoba.

  • Fotos: Leo Vaca.

Por: Laureano Barrera

El represor Luis Alberto Cayetano Quijano murió la mañana del sábado 2 de mayo, en una casa donde cumplía prisión preventiva. Luis Alberto Quijano recibió la noticia de una de sus dos hijas, que lo vio en Facebook y lo llamó por teléfono. “¿Sabías que murió el abuelo?”, preguntó. Quijano hijo dice que no sintió nada, ni bueno ni malo. Esa noche encendió una vela y rezó “para que Dios se apiade de su alma”.

Quijano estaba siendo juzgado por 158 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, 154 imposiciones de tormentos agravados, 98 homicidios calificados, 5 imposiciones de tormentos seguidas de muerte y la sustracción de un menor de 10 años durante la represión ilegal en Córdoba. Mañana miércoles Quijano hijo declarará ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1  de Córdoba para contar su versión de la historia.

Antes de declarar, Quijano contó a Infojus Noticias cómo fueron algunos de aquellos días junto a su padre: cuando lo obligaba a destruir la documentación de los secuestros en el Destacamento de Inteligencia donde era segundo jefe, a escuchar grabaciones de sesiones de tortura, o a esperarlo armado por las noches a que volviera de los operativos. Una imagen todavía lo persigue en sus pesadillas: cuarenta hombres y mujeres desnudos, vendados y con las manos atadas, tirados en colchones de tropa en la cuadra de La Perla.

Quijano habla a borbotones, saltando de un tema al otro, intercalando objetos, fotos y documentos. Como si el acto de enunciarlo pudiera atenuar su residuo tóxico.

“La casa que compró mi padre con la plata robada en la dictadura”

Vive en un barrio de Villa Carlos Paz, Córdoba. Entre las casas serranas se destaca una amplia y blanca, con ángulos abruptos, pisos en desnivel y ventanales enormes, construida sobre la pendiente de la sierra.

—Esa— dice Quijano- es la casa que compró mi padre con la plata robada en la dictadura.

La insistencia de su madre y dos balazos anónimos que entraron por la ventana una mañana de 2013 —uno perforó el colchón donde dormía—, lo convencieron de irse. En el terreno de al lado, que alguna vez fue el patio de la casa blanca, Luis Quijano hijo construyó la suya. Sobria, con dos plantas de ladrillo a la vista, menos pretenciosa que la que había habitado con su familia.

—Mi padre siempre fue un neurótico, de reacciones excesivas. Mi infancia fueron palizas y golpes. Y la adolescencia lo mismo.

Quijano hijo nació en 1961 en Las Palmas, un paraje en el corazón de Chaco, y su infancia fue un peregrinaje incierto detrás de los destinos militares de su padre. En 1964, Buenos Aires. En 1970, Escuadrón 18, Las Lomitas, Formosa. En 1971, Córdoba. Dos años después, Buenos Aires otra vez. En 1975, Córdoba era un hervidero y operaba el Comando Libertaores de America las la Triple A Cordobesa, Quijano pidió el pase ahí para combatir a la “subversión”. En 1976, después del Golpe de Estado, fue asignado al Destacamento de Inteligencia 141 del Ejército. “Lo pidió Menéndez, porque él tenía muchos compañeros de Inteligencia que lo recomendaron”.

Con el tiempo me he dado cuenta que de chico era autista. Vivía tal infierno con mi padre, tanta cagada a palos, que me encerraba en mi propio mundo.

Un día sus padres discutían. Quijano era un chico de cinco o seis años y siguió la pelea con miedo, desde un rincón. Cuando el padre pasó al lado suyo, le pegó una patada en el estómago que lo dejó sin aire.

—Vos arruinaste mi matrimonio— le dijo.

Tanto tiempo después, Quijano sigue sin comprender esa agresión.

—Mi madre y mi padre siempre discutieron mucho, pero ella estaba muy cómoda porque era la mujer de un milico. Después se hizo la víctima y una vez, delante de su actual pareja, dijo que no sabía que mi padre salía a hacer procedimientos. Que creía que hacía guardias en Gendarmería. Yo le pregunté ‘¿y cuándo traía los fajos de guita y los dejaba sobre la cama, alhajas, tapados de piel, televisores? ¿Eso también era de las guardias de Gendarmería?’

“No tienen que dejar a ninguno vivo”

Según Quijano hijo, Martha Celia Foukal integraba una “comisión” junto a las esposas del “Sordo” Jorge Exequiel Acosta y del difunto segundo jefe del Destacamento, Hermes Rodríguez, que compraba algodón para las secuestradas de La Perla. Una noche, después de la cena, Quijano padre contó que su camarada Arnaldo “Chuby” López, se había puesto en pareja con una secuestrada. Su esposa se escandalizó.

No tienen que dejar a ninguno vivo. Los van a denunciar— presagió.

Ahora, Quijano hijo no duda en llamarla cómplice. “Ella administró la guita que se robó mi viejo. Primero hicieron una casa en Tanti, y en el año ’80, con parte de la plata que se había afanado mi viejo –tenían monedas de oro y dólares- compraron la casa de acá al lado”. Quijano dice que habló del botín de guerra durante la instrucción, y asegura que ahora volverá a hacerlo ante el Tribunal Oral.

Trabajar con el padre

En 1976, Quijano hijo tenía 15 años y se hizo amigo de un joven del gimnasio que hacía karate. Unos días más tarde, su padre llegó con una foto del joven. Al dorso tenía el nombre “Kent” escrito en lápiz.

Sos un pelotudo, es del ERP. Ahora te van a secuestrar a vos para extorsionarme a mí.

A partir de ese día, lo obligó a trabajar en el Destacamento de Inteligencia 141. Era su primer empleo y nunca cobró un sueldo. Pasaba jornadas enteras picando pasaportes, títulos universitarios, partidas de nacimiento de familias secuestradas y desaparecidas. También se planificaban asesinatos, bombardeos y secuestros.

—Habían hecho hacer pozos atrás de la Brigada. Los llevaban, los mataban y los enterraban.

—¿En la Brigada dónde?

—En todo el predio del Cuerpo de Ejército. El trayecto del camino de Córdoba hasta Carlos Paz, incluso hasta el lago, es todo terreno de los militares. Es un campo inmenso. Después, cuando llegó la época de la democracia, sé por mi padre que trajeron unas máquinas no sé de dónde, desenterraban todo lo que había y lo molían. Me dijo ‘no van a encontrar nunca nada, ahí’. Año ochenta y pico.

En el Destacamento, el hijo solía ver al padre -uno de los segundos jefes-, a Hermes Rodríguez –el otro-, al “Sordo” Acosta, al “Negrito” Pereyra. “Había tipos que casi no estaban: Palito Romero, el “Chuby” López, “Tejerina” Texas. Ellos eran torturadores”.

—Desde chico había armas en casa y yo jugaba con ellas. Sabía que era un arma cargada, descargada. Aprendí a tirar sólo. A los catorce o quince años yo armaba y desarmaba una pistola como nada, y andaba siempre armado con una 45. En el auto iba con una escopeta.

Cuatro visitas a La Perla

En cuatro ocasiones, entre julio y noviembre de 1976, Quijano padre hizo que su hijo lo acompañara al centro clandestino más grande de Córdoba. La primera vez dejó el auto estacionado cerca del puesto de guardia de Gendarmería (era la fuerza que vigilaba el perímetro del predio). Bajó y habló con los gendarmes. La segunda llegaron hasta la parte de atrás con el auto, donde había un garaje. Quijano padre hizo bajar al hijo, que ahí vio un cuarto con una cama metálica y una mesa. “Recuerdo el olor fétido que salía de ese lugar. Como a pañal cagado. Después supe que en ese lugar era donde interrogaban gente”.

Al lado había un galpón enorme lleno de coches y muebles: televisores, combinados. Quijano padre sacó un paquete envuelto en una manta y atado con un cable, y le pidió que lo guardara en el baúl. Nunca supo qué era.

La tercera vez fue inolvidable. La relata mecánicamente, como las melodías de las cajitas musicales.

Entré a una galería que recorrimos. Había gente en el destacamento. Fuimos a una especie de hall donde había un par de oficinas, una mesa con un tipo sentado que se paró y se puso a hablar con mi viejo. Creo que era el “Chuby”. Ahí estaba la cuadra. En un momento miro, adentro de la cuadra y estaban las colchonetas, los colchones de tropa, y la gente arriba: envueltos con vendas, atados de pies y manos. De algunos se notaba que estaban desnudos y tapados con una frazada. Yo estaba mirando hasta que mi viejo me dijo : “dejá de mirar, pelotudo”.

La cuarta vez se metió caminando. Llegó a un pasillo largo, antes de entrar a la cuadra y a las oficinas. Su padre hablaba con el “Sordo” Acosta.

El último encuentro

En 1983, Quijano hijo se fue a estudiar a la Escuela de Gendarmería, en Buenos Aires. El resto de su familia –Quijano padre, Foukal, su hermana menor- vivían en la casa blanca de Carlos Paz que habían comprado en 1982 y restaurado después. Fue una forma de alejarse de ellos, intentar olvidar su trágica historia. En 1995 pidió la baja en la fuerza y viajó a Europa, donde trabajó en albañilería y conoció a una joven bielorrusa, hija de un teniente coronel soviético, su actual esposa.

En 2007 vinieron de visita y Quijano hijo vio a Quijano padre por última vez. Preso desde 2004 por los crímenes del pasado, discutieron por una escopeta que tenía en su prisión domiciliaria.

Es posible que algún día te denuncie. Yo sufrí mucho por culpa tuya. En aquél momento yo buscaba tu aprobación y mirá lo que me hiciste hacer— le dijo.

Su padre, viejo e imperturbable, lo desafió a que lo hiciera.

—Yo sé que nunca me quisiste –dijo el hijo-. Pero yo en este momento ya tampoco te quiero a vos—, le dijo.

Le juró que era la última vez que le veía la cara.

Cumplió esa parte.

SH/MEL

Ninguna calle lleva tu nombre, compañera.

DestacadoNinguna calle lleva tu nombre, compañera.

Detenidas desaparecidas que estaban embarazadas

¿DONDE ESTAN SUS HIJOS?

La irracionalidad pudo más: durante la dictadura militar las llevaron detenidas estando embarazadas y las hicieron desaparecer junto con sus hijos. Nada se sabe de esos niños, que hoy serían veinteañeros.
La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) registra nueve casos de mujeres embarazadas cuya suerte se desconoce. Este año ( se inició una campaña para ubicar a sus hijos, eventualmente nacidos en cautiverio, que contempló una línea telefónica. Sin embargo, según Graciela Zúñiga, integrante de la AFDD, “la campaña no funcionó, en parte debido a nuestras carencias, a limitaciones tan simples como la imposibilidad económica para sacar más afiches. Aun así, tenemos mucha paciencia. Hemos estado treinta años buscando y exigiendo. Tal vez nos queden otros treinta años para poner en el tapete la situación de las detenidas desaparecidas embarazadas”.
Imaginar a mujeres embarazadas detenidas desaparecidas es algo que conmueve e impacta, especialmente en Latinoamérica donde la imagen de la madre es muy fuerte. Para la AFDD es un desafío: “De alguna forma, este tema rompe un discurso patriarcal que a nosotras mismas nos hace hablar de ‘detenidos desaparecidos’, aunque somos una organización principalmente de mujeres. Nos olvidamos de las 75 mujeres detenidas desaparecidas y de las nueve embarazadas: no las reivindicamos; son luchadoras de Izquierda, se olvida su historia con roles protagónicos dentro de la sociedad”, señala Graciela.
Los casos de mujeres embarazadas detenidas desaparecidas son complejos y el impacto en las familias es brutal. “En cierta forma, las madres de ellas se sienten abuelas, piensan en nietos de más de veinte años y cada antecedente falso les genera nuevos dolores”, dice la encargada de recursos de la AFDD.
Hasta ahora, los resultados de la búsqueda han sido nulos. “Hemos escuchado mil historias del paradero de los hijos, pero no tenemos ninguna prueba que nos permita seguir el hilo -dice Graciela-. Hay antecedentes sobre Colonia Dignidad, pero está claro que realizar investigaciones adentro es como entrar en la dimensión desconocida. Además, varios casos fueron sobreseídos. No se puede afirmar fehacientemente que los hijos nacieron. Y si hubo partos, los funcionarios médicos que habrían atendido esos alumbramientos no han roto su pacto de silencio”.
Viviana Díaz, ex presidenta de la AFDD, también lamenta los escasos avances judiciales y señala que “nunca se consideró a la madre con el hijo, como si el hijo no importara. Pero era un ser vivo que estaba en el vientre de la madre”. De ahí la importancia de la campaña.

Uno de los referentes en esta lucha de la AFDD fue la Agrupación de Abuelas de Detenidos Desaparecidos, de Argentina. Los militares argentinos entregaron clandestinamente en adopción a cerca de dieciséis hijos de detenidas desaparecidas, y algunos fueron descubiertos tras largas investigaciones. En Chile, la inquietud por la búsqueda de esos hijos es de más larga data que en Argentina, pero también ha sido más lenta. Se ha perdido un tiempo valioso, aunque todavía no es demasiado tarde: después de más de 25 años las abuelas y familiares se han agrupado, se han reabierto procesos y una orden judicial ha llevado a investigar un hogar de menores.

ESPERANZA Y MEMORIA HISTORICA
Olivia Saso, 77 años, es la madre de la embarazada desaparecida Cecilia Labrín. Habla con preocupación de los posibles hijos nacidos en reclusión: “Tengo referencias de que mi nieta nació en cautiverio el 5 de marzo y pesó 3 kilos 200.

Es decir, tengo datos concretos. Me sentí muy ilusionada con ella, mi primera nieta. En 1975 tuve una reunión con el ministro del Interior, general César Benavides; me dijo que mi hija dio a luz. Después anónimamente me avisaron que a Cecilia la llevaron a un control de maternidad en el Hospital Barros Luco. Aunque siempre me han dicho que no se pueden hacer investigaciones judiciales sin nombres concretos, creo que es posible que los torturadores adoptaran a los hijos de las detenidas, como sucedió en Argentina. Además, no es descabellado suponer que una mujer con siete u ocho meses de embarazo haya tenido su hijo”.

En este drama afectivo las posiciones pueden ser contrapuestas. Por ejemplo, Graciela Zúñiga dice que si se basa en su sensibilidad femenina no cree que existan hijos de detenidas desaparecidas. “Yo soy pareja de Alvaro Barrios, un detenido desaparecido del MIR. Desde mi convicción de mujer, desde mis ovarios, siento que las embarazadas detenidas desaparecidas no tuvieron sus hijos, debido a la brutalidad con que se aplicaron las torturas.

Pienso que esas chiquillas murieron junto con sus hijos, pero es una opinión muy personal y sé que puede herir sentimientos. Y si los hijos efectivamente nacieron, no creo que a ellas las hayan ingresado en los hospitales con sus nombres verdaderos”, acusa.
Por su parte, el dolor, la esperanza y la ternura de madre y abuela de la señora Olivia Saso la hacen pensar en una hija y una nieta vivas. “Para mí, aunque soy católica, creo que no tienen perdón de Dios. Mi corazón sangra cuando hablo de mi hija, es una tortura que creo tenemos todas las mamás de detenidos desaparecidos. Yo, al principio, estaba medio loca, veía una niña pequeña por ahí y le miraba la carita. Era una verdadera sicosis. Aunque eso pasó, no dejo de recordar el cumpleaños de mi nieta, que en estos momentos tendría 27 años y sería mi nieta mayor. Ella, en mi corazón y en mi casa, está viva y presente. Aunque no la conocí, le puse Daniela y creo que puede estar viva. Si es así, lo único que quiero es que la familia que la crió le haya inculcado valores y la quiera como nosotros la hubiéramos querido”, susurra la hoy bisabuela y matriarca de un hogar de ocho personas de la comuna de La Reina.
Para Graciela Zúñiga, lo principal es el rescate de la memoria histórica. “Nosotros tenemos que reivindicar la memoria de todas nuestras víctimas. Como feminista, creo que debemos reivindicar la maternidad y le pido a la sociedad un poco de coherencia. Si la maternidad es tan valiosa, asumamos una parte de nuestra historia que es extremadamente negra, fea y dolorosa. Se puede reivindicar el nombre de estas mujeres con gestos pequeños: una calle en el barrio donde vivieron, una maternidad que lleve sus nombres, una sala cuna en el lugar donde trabajaron”.
Por su parte, Olivia Saso se muestra crítica frente a la “fiebre de memoria de los treinta años”. Que los medios de comunicación muestren los horrores de la dictadura es, para ella, “simplemente un mea culpa y no que estén realmente interesados en dar una respuesta completa”. Sin embargo, se manifiesta esperanzada en los jóvenes. “La mayoría de los estudiantes de servicio social no conoció a Cecilia -quien también optó por esa carrera-, pero le hacen homenajes y me llaman para que les hable de ella. Los veo comprometidos e interesados. Yo estoy orgullosa de lo que hacía mi hija, trabajaba en las poblaciones y siempre sacaba un paquetito de alimentos de mi casa y me decía ‘gorda, ellos no tienen nada’. Eso recién lo entiendo hoy. A esos jóvenes les digo que mi hija no en vano dio su vida. Y aunque suene extraño, yo no quiero un hueso suyo. Ella vive entera, y aunque me digan que soy ilusa sueño con que un día va a tocar el timbre de mi casa”.
Graciela Zúñiga afirma que aún falta dimensionar lo sucedido con las embarazadas desaparecidas. Por eso, la AFDD pidió que se designe un juez con dedicación exclusiva en el caso de estas mujeres. Viviana Díaz dice: “Queremos que quienes torturaron a Michelle Peña digan si su hijo murió en las torturas, o si ese niño o niña fue a manos de sus aprehensores. Todavía mantengo la esperanza de que alguno de los torturadores se decida a decir qué pasó con ellas. Más de alguna guagua debió nacer en cautiverio, y tal vez hoy sean jóvenes que no saben de su situación”

LUIS KLENER HERNANDEZ
RECUADRO 1

Una familia destruida

En este carnaval de horrores no sólo hay detenidas desaparecidas embarazadas. También hay cuatro mujeres embarazadas que fueron ejecutadas: Beatriz Elena Agüero, de 26 años; Sonia Norambuena Cruz, de 34; Alva Guida Grandón, de 29, y Mónica del Carmen Pacheco Sánchez, militante del MIR de 25 años, quien tenía tres meses de embarazo cuando fue asesinada.
Mónica Pacheco era hija de campesinos y ejercía como profesora básica en un colegio de Quilicura. Se casó con Roberto Gallardo Moreno, también ejecutado político. Su suegra, Ofelia Moreno, hoy de 78 años, la recuerda con cariño, igual que a los otros cuatro familiares ejecutados por la dictadura: su esposo Alberto Gallardo Pacheco, militante comunista de 62 años; su hijo Roberto Gallardo Moreno; su hija Catalina Ester Gallardo Moreno (29), y el esposo de ésta, Juan Rolando Rodríguez Cordero (31), militantes del MIR.
Mónica y Roberto se conocieron en la Acción Católica, el año 70. “En su matrimonio hubo un tremendo letrero de Cristianos por el Socialismo y pensé que eran socialistas -dice Ofelia Moreno-. Pero después los diarios dijeron que eran miristas”. Ella recuerda que en 1973 a Roberto le pedían el certificado del servicio militar, por eso ingresó al ejército. Le ordenaban cosas con las que no estaba de acuerdo, pero a fines del 73 logró que lo dieran de baja. “El año 75 nos llevaron a todos detenidos y ahí empezó el drama”, señala Ofelia. Al quedar en libertad, comenzó a buscar a sus familiares. “A las tres semanas me dijeron en la Vicaría que fuera a buscar los cuerpos de mi hijo, mi hija y mi nuera”. Mónica Pacheco fue asesinada con tres meses de embarazo. “Su cuerpo estaba completamente desfigurado”, recuerda Ofelia.
Agrega que en la operación participó el general Ernesto Baeza, entonces director de Investigaciones. “El nos detuvo y me dejó libre después. El general Baeza mandó a mi familia a Villa Grimaldi y levantó la calumnia de que eran extremistas. Tuve un comparendo con él, y mintió todo. Me dejó como una loca, pero cuando íbamos en el ascensor no subió en el mismo piso, sino más abajo. Mi nieta lo vio, se enfureció y empezó a gritarle ‘¡Asesino!’, en su cara. ¡Ese es mi único alivio!”

Historias de vida y muerte

Todas las mujeres embarazadas detenidas desaparecidas eran menores de 30 años. En la actualidad, sus hijos tendrían entre 25 y 28 años. Cuatro de ellas eran miristas, dos eran comunistas, dos socialistas y una del Mapu. Seis de ellas fueron apresadas con sus parejas. En total, quedaron siete hijos huérfanos.
Cecilia Bojanic Abad tenía 23 años, era secretaria y estaba embarazada de cuatro meses y medio. Se había casado con Flavio Oyarzún Soto (27), también detenido desaparecido. Ambos militaban en el MIR. Fueron detenidos el 2 de octubre de 1974 por agentes de la Dina que los condujeron a José Domingo Cañas y luego a Cuatro Alamos, desde donde desaparecieron. El día de la aprehensión, detuvieron a Cecilia junto a su hijo de un año y medio. La subieron a un automóvil para llevarla a la casa de su hermana Ximena, donde apresaron a Flavio y abandonaron al menor. El hijo que esperaba debería haber nacido en febrero de 1975.
Tres de las embarazadas desaparecidas eran asistentes sociales de la Universidad de Chile. La primera en desaparecer fue María Cecilia Labrín Saso, militante del MIR con dos meses de embarazo. Fue detenida por la Dina el 12 de agosto de 1974, en presencia de su madre y sus hermanas. Aunque se encontraba en cama porque su embarazo presentaba complicaciones, le dijeron que sólo deseaban hablar con ella por su trabajo en la Corvi. María Cecilia se levantó y los acompañó a la 23 Comisaría de Carabineros de La Reina. Su madre, Olivia Saso, insistió en acompañarla, pero no la dejaron. Como no retornaba, la madre acudió esa noche a la 23 Comisaría de Carabineros donde le informaron que no sabían nada al respecto. Fue a otras comisarías y a Investigaciones: tampoco encontró respuesta. Dos días después de ser detenida, María Cecilia fue llevada hasta el domicilio de Sergio Vesely Fernández, militante del MIR buscado por la Dina. Allí la recibió la madre de éste, quien declaró que la acompañaba un civil y que tenía los ojos llorosos. La joven abrazó a esta mujer y el desconocido la sacó del lugar. Cuando en noviembre de 1992 Marcia Alejandra Merino Vega empezó a entregar información relacionada con detenidos desaparecidos, dijo que María Cecilia Labrín estuvo en Londres 38, donde fue torturada y luego trasladada a Cuatro Alamos. Su madre sostiene que nació una niña durante el cautiverio.
Otra asistente social embarazada era Elizabeth Mercedes Rekas Urra, de 27 años, con un hijo en gestación de cuatro meses. Trabajaba en el Metro y estaba casada con Antonio Elizondo. Eran militantes del Mapu y fueron detenidos por la Dina el 26 de mayo de 1976. Dos días antes habían aprehendido al hermano de Elizabeth, quien fue interrogado en Villa Grimaldi por las actividades de su hermana. Por un relato de un fugado de Colonia Dignidad existe información no confirmada de que habría estado allí. Su hijo debería haber nacido en octubre de 1976.
Jacqueline Droully fue detenida el 30 de octubre de 1974, con tres meses de embarazo. Cursaba cuarto año de la carrera de trabajo social y es la única que aparece en la nómina de los “119”. Según antecedentes de Amnistía Internacional, el gobierno alemán e Investigaciones, los 119 detenidos desaparecidos habrían estado en Colonia Dignidad. Sin embargo, todas las investigaciones para comprobarlo han fracasado. Si nació, el hijo de Jaqueline tendría hoy 27 años.
Gloria Esther Lagos Nilsson, secretaria, casada y madre de tres hijos, estaba embarazada de dos meses al momento de su detención. Militaba en el MIR y fue secuestrada por la Dina en su domicilio, el 26 de agosto de 1974, en presencia de su hijo de 10 años. Antes habían detenido a su pareja. Se sabe que estuvo en Cuatro Alamos. Su caso fue sobreseído por la Corte de Apelaciones de Pedro Aguirre Cerda, en junio de 1981.
Michelle Marguerite Peña Herreros era estudiante de ingeniería en la Universidad Técnica del Estado, y militante socialista. Estaba embarazada de ocho meses y medio cuando fue detenida por la Dina el 20 junio de 1975. Hay antecedentes imprecisos de un eventual alumbramiento. Su madre sostiene que en los primeros días de julio de 1975 nació un niño en la maternidad del Hospital de la Fach y, según un estudio del Codepu, Michelle “pudo ser recluida en el antiguo hospital del pulmón ubicado en el Cajón del Maipo”. Fue detenida en su casa junto a Ricardo Lagos Salinas, dirigente socialista en la clandestinidad. Se sabe que estuvo en Villa Grimaldi. Igual que en otros casos, el sumario fue sobreseído temporalmente, pero su familia presentó una denuncia ante organismos internacionales. Michelle había nacido en Francia y su madre huyó de la España republicana derrotada.
Nalvia Rosa Mena Alvarado era militante de las Juventudes Comunistas. Tenía 20 años al momento del secuestro; estaba casada con Luis Emilio Recabarren González y ya tenían un hijo de dos años y medio. Nalvia tenía tres meses de embarazo cuando fue detenida por la Dina junto a su esposo, su cuñado y su suegro, el 29 de abril de 1976. Ella y su hijo pasaron a buscar a Luis Emilio a su lugar de trabajo para volver juntos al hogar, pero los dos adultos nunca llegaron a destino mientras el menor fue abandonado cerca de su casa por un sujeto que se movilizaba en taxi. Testigos señalan que pese a los gritos y súplicas de Nalvia, los captores la golpearon en el vientre y la subieron en estado inconsciente al vehículo en que se movilizaban.
Reinalda del Carmen Pereira Plaza era hija única y esperaba su primer hijo. Tecnóloga médica y militante del Partido Comunista, fue detenida el 15 de diciembre de 1976 y debería haber dado a luz en marzo de 1977. Igual que a otras siete personas, la detuvieron brutalmente en la vía pública. Había salido a buscar trabajo y a hacerse exámenes médicos. Cerca de las 20.30 horas sorpresivamente se detuvo un automóvil, la redujeron y la metieron al auto no sin antes golpear su cabeza contra el borde de la puerta. El ministro Carlos Cerda logró que testigos reconocieran que en los hechos estuvo presente el agente Roberto Fuentes Morrison, alias “El Walli”. El juicio por detención fue sobreseído definitivamente mediante la aplicación de la Ley de Amnistía. El informe de la mesa de diálogo señaló que los restos de Pereira estarían en la cuesta Barriga, “pero muy a nuestro pesar tenemos que decir que ese fue un informe falso”, dice hoy Graciela Zúñiga.
Gloria Ximena Delard Cabezas habría salido de Chile tras una acción planificada por su padre médico. En 1977, a los 23 años, fue apresada en Buenos Aires, donde estudiaba economía. Estaba casada con Roberto Cristi, tenía tres hijos y un embarazo de tres meses. Fue secuestrada junto a su esposo, ambos eran militantes del MIR. Tras la detención, dos de sus hijos fueron enviados a orfanatos y su hija Victoria quedó bajo la protección del obispo de Neuquén. Ex presos políticos señalan que Gloria y su esposo fueron llevados al centro de tortura de la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma). Gloria habría dado luz a una niña. Las abuelas de la Plaza de Mayo recolectaron estos antecedentes e iniciaron una búsqueda hasta ahora sin resultados.
La primera investigación sobre las mujeres embarazadas detenidas desaparecidas la realizó un equipo del Codepu, en 1992. El libro Todas íbamos a ser reinas relata la vida de estas nueve mujeres. Fue el primer indicio de que algunas de ellas fueron llevadas a Colonia Dignidad y que otras podrían haber dado a luz en hospitales como el Barros Luco o el de la Fach.
Quienes quieran obtener más información sobre este tema pueden hacerlo en la dirección electrónica www.memoriaviva.org. Y quien tenga antecedentes verificables, que los comunique al Codepu

Barbara Uribe Tamblay, desaparecida, embarazada.

http://www.blest.eu/biblio/presos/cap2.html

“Hora de la Verdad” de una periodista “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

“Hora de la Verdad” de una periodista “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

Chile: Dura denuncia de una periodista sobre atrocidades de la dictadura

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Resumen Latinoamericano / La Nación – Una confesión jamás realizada a los medios de comunicación es la que hizo la noche del jueves la periodista y opinóloga, Pamela Jiles, quien declaró haber sido “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

La profesional reconocida por su fuerte carácter, dijo esto en la denominada “Hora de la Verdad” a la que llegan los finalistas de “Vértigo” de Canal 13 antes de que la gente decidiera entre ella y la actriz Javiera Contador como ganadora del último capítulo de Diana Bolocco antes de salir de prenatal.

El animador Martín Cárcamo fue el encargado de conversar con Jiles, a quien derechamente le preguntó cómo era fuera del personaje duro que durante años han conocido los televidentes.

Con un poco de duda y admitiendo que hubiese preferido tener esta conversación en privado, “la Abuela”, como se le conoce en los programas de farándula, finalmente abrió su corazón y contó los vejámenes que vivió a los 16 años cuando a la salida de su colegio “fui secuestrada por unos hombres que llevaron a un lugar donde fui golpeada, humillada y abusada sexualmente”.

Aunque se le vio entera, la profesional señaló que su círculo íntimo está enterado de esto y que no se había dado la ocasión de contar lo que vivió en ese momento en que afirmó “perdí mi dulzura” porque “era una niña” a la que se le dijo que había sido raptada “por ser enemiga política de Pinochet”.

Aprovechó la vitrina del espacio para decir que el Estado “no ha reivindicado a esos miles de torturados y presos políticos de los cuales muchos han muerto sin una reparación y que son mis hermanos” y sacó a colación una huelga de hambre que realizan algunos de ellos en Rancagua y que “no tiene cobertura de los medios de comunicación”.

Luego de señalar que “mis nietos me devolvieron la dulzura”, concluyó la entrevista en un apretado abrazo entre el conductor y Jiles, quién no pudo contener las lágrimas.

Finalmente, la dura Pamela se fue ganando al público que la premió con los pasajes a Cancún sorteados por Vértigo.
Pamela Jiles en Vértigo: Fui secuestrada y abusada en dictadura

La periodista hizo esta confesión inédita al público en el programa Vértigo de Canal 13, oportunidad en la señaló que a los 16 años fue raptada de su colegio por agentes del Estado, torturada y abusada sexualmente por ser “enemiga política del régimen Pinochet”.

Carta de Pamela Jiles

Nietitos amados, les escribo todavía exhausta y conmovida por lo que viví anoche en el programa “Vértigo”, no sólo porque fue extremadamente difícil hablar allí de algo que he guardado durante décadas, sino sobre todo porque era mi obligación darle visibilidad a mis hermanos, los ex presos políticos torturados, cuarenta de los cuales se mantienen en huelga de hambre desde el 13 de abril sin que ningún medio de comunicación informe siquiera que existen, menos aún que están muriendo sin que el Estado los reivindique, repare y reconozca en justicia como víctimas de delitos de lesa humanidad.

Mi caso es uno de miles. Soy un número más en la lista llamada “Informe Valech”, basada en datos comprobados que el Arzobispado recopiló, documentó y chequeó minuciosamente. Es necesario decir que quienes declaramos ante esa Comisión somos sólo una pequeña parte de los torturados por los servicios represivos de la dictadura. Hay cientos de compañeros cuyos casos no fueron incluidos, porque ya habían muerto en el año 2004 -fecha en que se hizo el catastro de torturados-, porque vivían fuera del país, porque no existían antecedentes probatorios de su tragedia o por otras razones. Qué injusto es que ellos ni siquiera sean reconocidos por el Estado en su calidad de víctimas de la dictadura.

Los datos del Informe Valech son chocantes pero no muestran la magnitud del daño: vidas quebradas, biografías de enorme dolor, el drama de callar durante décadas una verdad que debería avergonzar a los torturadores y no a sus víctimas. Los medios de comunicación ocultan que esa lista contiene 3.621 casos de mujeres torturadas en dictadura, 3.400 de ellas abusadas sexualmente. Anoche intenté hablar por todas ellas, cuyos testimonios nadie escucha. Cada una de esas mujeres vivió la misma pesadilla que yo, pero no tienen la posibilidad de ir a un programa de alta audiencia, en un canal de la televisión abierta, y contar la terrible verdad.

Tampoco hay espacio en los medios para proclamar que los torturadores de Pinochet no se amilanaron frente a la edad de sus víctimas. En el Informe Valech figuran 1.244 menores de 18 años, 176 de los cuales eran menores de 13 años.
Éramos niños. Estábamos en la edad de jugar despreocupadamente, de reír y descubrir la belleza del mundo, pero nos apresaron y sometieron a suplicios indescriptibles. Algunos de nosotros logramos sobrevivir, marcados para siempre por un dolor sin final. No sé -me lo he preguntado muchas veces- si habría sido mejor que me mataran, no seguir viviendo con esta carga. Pero entonces recuerdo a los que no pudieron enamorarse, luchar con su pueblo en las calles, volver a sonreir, soñar con un país sin miedo, experimentar momentos felices, tener hijos y nietos, verlos crecer, esos otros niños que el Informe Rettig -de 1991- determinó en 54 casos de detenidos desaparecidos menores de edad. Yo pude ser parte de esa lista. De hecho, no sé y nunca sabré por qué no estoy entre ellos.

Es extraño lo que me pasa hoy: a pesar de todo estoy contenta de haber ganado anoche. Es una tontera frente al horror, pero me parece que entre tantas derrotas, tanta pérdida, tanto ninguneo y rechazo, nos viene bien -a La Abuela y sus nietos- ganar en algo. Tiene cierta poesía el hacerse escuchar con más de veinte puntos de rating, en el programa de mayor audiencia del país. Me sentí muy acompañada por cada uno de ustedes. Mis nietos en masa se sumaron tuiteando, escribiendo, haciendo fuerza mental, apoyando de mil formas, desde todas las ciudades de Chile, y también desde Alemania, Estados Unidos, Australia, Uruguay, Argentina, Suiza, España y Dinamarca, donde muchos chilenos vieron el programa y me respaldaron. Anoche fuimos un gran ejército-chuZma. Ese es un verdadero triunfo. Y es hermoso, bueno y justo.

Pero sin duda, el mayor logro de anoche es haber visibilizado, en el marco de un exitoso estelar, a las personas que vivimos prisión política y tortura. Instalar en la pantalla, inesperadamente, el sufrimiento, los vejámenes, las torturas sicológicas y físicas, los electrochoques, las violaciones, los amagos de fusilamiento, las ruletas rusas, los pau de arara, que sufrimos personas concretas, de carne y hueso, sólo por pensar distinto que Augusto Pinochet Ugarte. Tengo la esperanza de que ustedes me ayuden a divulgar las reivindicaciones de los ex presos políticos torturados que hoy llevan una semana en huelga de hambre con el siguiente petitorio:
– que las pensiones para los presos políticos de la dictadura sean niveladas a un ingreso mínimo necesario que garanticen la supervivencia
-que reciban un desembolso único de una cantidad relativa correspondiente a lo padecido y denunciado ante instancias de la Justicia
-que sus derechos a pensión y a estudio sin costo alguno puedan ser traspasados a miembros de la familia y esposas o esposos. Lo segundo tiene sentido debido a que la edad de la mayoría de ex presos supera los cincuenta años.

Ha llegado la hora de sacar la voz. Durante años y años yo no hablé de mi propia experiencia simplemente porque no era capaz. No podía. Cuando intenté hacerlo no me salían las sílabas ni las frases. Mi testimonio frente a la Comisión Valech fue posible porque ellos tenían la documentación detallada de mi caso y porque había profesionales altamente especializados que se tomaron todo el tiempo necesario para permitir que uno pudiera hacer el relato de lo vivido. Pero incluso allí quedé por horas inmovilizada y sin habla, como si el dolor estuviera más allá de las palabras, condenado al silencio.

Muchas veces en estos años, sobre una micro, o caminando por las calles o mirando el mundo a mi alrededor musité para mí misma esa canción de María Elena Walsh: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando. Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal… y seguí cantando”.

Los años y ustedes, nietitos, me han hecho fuerte. Me han permitido cantar al sol como la cigarra. Eso hicimos juntos anoche: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui, sola y llorando”. Pero ustedes me devuelven la dulzura. Ustedes me dan el valor necesario. Ustedes me rescatan de la oscuridad. “Igual que sobreviviente que vuelve de la guerra”.

Lelia Pérez, ex menor denuncia secuestro de menores, violación, abusos deshonestos, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

Presentan querella por violencia sexual política contra menores de edad en dictadura

8 enero, 2015 12:48 am

La interpuso Lelia Pérez, quien tenía 16 años, por hechos acaecidos en el ex Estadio Chile. Fue acompañada por representantes de varios sitios de memoria, entre ellos Villa Grimaldi, y de la Fundación Víctor Jara, la hija del artista, Amanda Jara, familiares y amigos.

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Una querella criminal por los delitos de secuestro de menores, violación,  abusos deshonestos, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, además de asociación ilícita, interpuso en el Palacio de los Tribunales de Justicia, el abogado Hiram Villagra en representación de Lelia Pérez, por hechos acaecidos en el ex Estadio Chile en 1973.

El libelo,  patrocinado por la Corporación de Derechos del Pueblo (Codepu), está dirigido en contra de Edwin Dimter Bianchi, Roberto  Souper Onfray, Raúl Jofré González, Hugo Sánchez Marmonti, Pedro Barrientos Núñez, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf,  Jorge Smith Gumucio y todos aquellos que resulten responsables como autores, cómplices y encubridores.

Villagra señaló que los hechos,  sancionados como crímenes contra la humanidad, están contemplados en el Protocolo (II) adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional y por la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas.

Agregó que lo relevante de la querella es que al momento de sufrir el ultraje y la tortura Lelia Pérez era una escolar de 16 años de edad, “aquí además de la agresión hay un tema de ataque a menores y se perpetra en un sitio como el Estadio Chile, donde además de ser uno de los recintos más importantes de detención de Santiago, asesinaron a Víctor Jara y Litré Quiroga”.

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Lelia Pérez, socia y ex directora de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, relató que fue detenida 12 de septiembre en la Escuela Abelardo Núñez. “Estábamos allí porque esperábamos que nos llamaran a hacer una marcha como había sido el 29 de junio de 1973”.

Contó que el grupo fue detenido y llevado a la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde se les hizo simulacros de fusilamiento y posteriormente fueron trasladados al Estadio Chile.

Expresó que fue llevada a los camarines donde le colocaron una especie de manta y le realizaron un interrogatorio que calificó de “absurdo y ridículo”.

“A mi, de 16 años, vestida de uniforme, con mi bolsón y mis cuadernos; me preguntan por los líderes de la Unidad Popular, entre ellos Carlos Altamirano,  Secretario General del Partido Socialista, y yo no tengo respuestas, son personas que conocía de la televisión y los diarios. Comienzan a aplicarme electricidad de forma muy violenta”. Manifestó que luego fue ultrajada.

“Ellos hacen un llamado a los otros hombres prisioneros y les dicen: miren lo que hacemos con sus putas. Es decir, yo en ese momento no represento ni un peligro,  ni un riesgo, no están buscando ningún tipo de información. Lo que están haciendo es buscar mi condición de mujer en función de degradar a los enemigos que ellos consideran en ese momento”, expresó.

Por su parte, Alberto Rodríguez, director de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, a nombre de los sitios de memoria Casa de Memoria José Domingo Cañas, Venda Sexy, Nido 20 y la Asociación de Memoria y DD.HH. Colonia Dignidad, indicó que es relevante “visibilizar los horrores de la dictadura”.

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“Nuestra sociedad es una sociedad silenciada y estas acciones valientes como la que está presentando Lelia muestran todo el horror, el desprecio por la humanidad, que fueron capaces de tener los asesinos y genocidas de este país”, dijo.

“A muchas de nuestras estudiantes les ha tocado actualmente ser toqueteadas, desnudas, vejadas.  Este tipo de vejámenes no pueden volver a ocurrir en nuestro país. Es una práctica del pasado pero que tiene secuelas y repercusiones en el presente”, indicó Rodríguez.

Añadió que ayudarán a impulsar que el Estadio Víctor Jara “sea declarado un sitio de memoria, porque nuestro país, la memoria de Víctor, la memoria cultural así lo requiere”

A la rueda de prensa asistió la hija de Víctor Jara, Amanda Jara, y el miembro del directorio de la fundación, el cineasta Cristián Galaz, quien señaló la importancia de acompañar a Lelia, “en la persecución de la verdad y la justicia. Digámoslo claramente justicia a 41 años es imposible que exista. Hay muchas más víctimas de la tortura, de la violencia que se ejerció en el Estadio Chile en ese momento. Hay incluso asesinatos y desapariciones que nunca han sido esclarecidos”.

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UN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

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UN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

El martes, 06 de octubre de 2009
Homenaje a Miguel Enríquez escrito por Carmen Castillo

Esa noche el oficial Max hace comparecer a Amelia en un cuarto. La Flaca Alejandra lo acompaña. Amelia está muy debilitada: hace cuatro días que los prisioneros no reciben alimento.
El oficial Max: Como todavía te sostienes, te pondremos de nuevo en la parrilla.
Amelia: no estoy entera… no hay más que mirarme.
El oficial Max se ríe y añade: El Chico te traicionó. ¿De qué te sirve jugar a la heroína?¿para quién, para qué?
Amelia: No le creo.
El oficial Max llama al capitán Marchensko.
El capitán Miguel Marchensko: Sí, es cierto. El Chico nos dio la dirección de la casa, diciendo: «Te doy los peones pero no la reina».
Torturarán a Jaime hasta descerebrarlo. Pondrán a Juanito en la parrilla.
Amelia sabe que ha llegado el momento: debe aprovechar la ocasión para mostrarse agobiada, y llorar y quebrarse. Se esfuerza, pero las lágrimas no le corren.
La Flaca Alejandra: Amelia, tienes que cambiar. La vida continúa en otra parte y tú lo sabes. He visto tanta mierda en el partido, no vale la pena morir ni sufrir por él.
El oficial Max le quita la venda y le pide que lo mire a los ojos. Amelia se sobresalta: el bello y horrible, tiene la cara deformada, la boca de un sádico…
Amelia trata de dejarse llevar por imágenes tristes… inútil: no puede llorar.
«Te endureces a tal punto en la casa José Domingo Cañas que ya nada logra apenarte. El sufrimiento se vuelve tan banal.»
Pero ¿dónde estabas tú, Amelia, el sábado 5 de octubre?
Era cerca de mediodía, ¿cómo saberlo exactamente? Las horas no existían en la casa José Domingo Cañas. La noche había sido fría, y brusco el despertar. Hacía ya un rato que duraba el desfile a los baños. El tiempo transcurría en espera de la irrupción de algo. Los guardias soñolientos se abrazaban a sus metralletas y el arranque de uno o dos coches quebraba la calma de tarde en tarde. El cuarto número uno de prisioneros recibió a un recién llegado: David Silbermann. Sillas removidas para dejarle un hueco. Gemidos y olores rancios, corrientes, un día como cualquier otro, aquí.
De pronto, puertas azotadas, hombres que corren en el exterior, de un cuarto a otro, rechinidos de ruedas de camionetas, metal de armas que raspa paredes, una voz gritona: «Comando de helicópteros», el teléfono que suena, los dos puestos de radio vociferando órdenes.
Los detenidos callaban. Crecía el estruendo de la casa José Domingo Cañas. En el cuarto número uno, se hubiera podido acuchillar el silencio.
Dos hombres, tres hombres irrumpieron; uno de ellos colocó una ametralladora en la puerta y un cuarto ató los pies a los prisioneros. La agitación rebotaba por ese espacio estrecho y el enervamiento de los guardias se tradujo en culatazos, puñetazos, cachetadas y puntapiés. Amelia dice: «No sabíamos qué estaba sucediendo. No nos atrevíamos a preguntar siquiera. Bajamos la mirada».
Un hombre que se reía incrustó la punta fría de AK en el pecho de una, en la frente de otra. ¿Qué era lo que podía excitarlos a ese grado? Resonaban los mensajes de radio. ¿Se trataba de un enfrentamiento? ¿Con quién? ¿Dónde?
La risa del hombre se difundía, se volvía contagiosa y ganaba al cuerpo de guardia. El hombre midió el efecto de cada palabra al hablar: «Buena noticia muchachos… la casualidad, no… no hay que ser mezquinos, es gracias a ustedes… excelente descripción del refugio: acabamos de dar con la casa de Miguel Enríquez… esta vez no se nos escapa».???????????????????????????????
Los ruidos se amoldaron y cada palabra se hizo irremediablemente clara en la pieza número uno: el enfrentamiento continuaba. La DINA pedía refuerzos: Miguel resiste. En el cuarto de los detenidos no se dijo palabra alguna. El recogimiento se convirtió en impotencia solitaria. La mano de Amelia tomó la mano de Carolina, y Carolina tomó la del compañero a su lado… En segundos, todos se tomaban de la mano, trazando un círculo. Nos tocábamos con una plegaria en el corazón. Hacía frío.
Un hombre, dos hombres, tres hombres entraron en la pieza, armas en mano. Golpes. Una como embriaguez. Una voz de histérico: «Por cada uno de los nuestros que caiga en la calle Santa Fe, fusilaremos a dos de ustedes».
Escuchando esas amenazas, solo veíamos una imagen: Miguel resiste. La DINA tiene heridos y muertos. Las manos se estrechaban, las uñas arañaban las palmas. El silencio se tornó materia, esperanza: Miguel resiste y se les escapará. No lo atraparán. Es necesario.
De pronto alguien grita: «¡Ya está!… ¡lo tenemos! Los hombres avientan las metralletas al suelo y se abrazan. Los hombres de negro se ríen, algo como la risa, y aplauden «¡Lo matamos… lo dejamos hecho un colador… todo acribillado… se acabó el MIR… ya veremos…».
Amelia levanta la mirada y sus labios entonan suavemente una tonada. Los prisioneros se yerguen y la siguen. Poco a poco aumenta la música y se estrecha el círculo de manos. «La Internacional» retumba en la casa José Domingo Cañas. Un suspiro, un redoble de murmullos se propaga de oído en oído: Miguel no ha muerto…
Esta melopeya, este canto vuela hacia los campos de concentración de Ritoque, Tres Álamos, Chacabuco, Tejas Verdes. Se cuela en las casa secretas y Colonia Dignidad. Todavía resuena en las calles de Santiago, Concepción, Valparaíso, Antofagasta. A lo largo de todo Chile, entre la cordillera y el mar.
Un charco de sangre se extiende por el suelo de madera de la sala, entre el escritorio de Miguel, la puerta-ventanal y el mueble bajo de Javier donde se guardan los discos. Allí fue donde lo abatieron, cuando seguía los pasos de Miguel hacia el garage. Debió ser quince minutos después del inicio del enfrentamiento. Solo sintió un golpe, un golpe lancinante y punzante, y luego nada. El brazo derecho se le retorció, doblado en dos, y brotó la sangre. La visión no duró más que un instante, pues ella volvió la cabeza a otro lado. Cerró los ojos. «El Coño Molina» corría de la pieza que daba sobre la acera hacia el patio y se cruzó con ella; debió decir algo como: «Te dieron»… y siguió de largo. Fue lo que ella escuchó antes, antes de que el cuerpo reblandecido se viniera abajo. Lasitud y somnolencia, mansedumbre. Sin moverse, levantó la mirada. A Miguel también, pensó, un raudal de sangre delgado, muy delgado, le corre de la mejilla izquierda.
No vio nada más. Deseaba estirarse, alargarse, arrastrarse hasta él. Entre ellos no había más que la distancia de un cuerpo, y la puerta-ventanal estaba abierta de par en par. Se apoyó en la mano izquierda, incorporó el torso y volvió a desplomarse, hundiéndose en las sombras. Mucho tiempo. Pero no lo sabe.
El ojo en la mira, él descarga su metralleta. Ahora se repliega. Comienza de nuevo, observa, apunta y dispara. Es Miguel, que no cede y no se resigna, que resiste.
Ella se durmió serenamente. No lamentaba nada. Se habían dicho todo y no habían calculado nunca el cómo ni el cuándo; habían vivido, tan hondamente, juntos. La muerte parecía tan lejana, como una persona que se conoce bien pero a la que hace mucho tiempo que no se ve. No sorprende la muerte. Un día tenía que llegar. No sintió más que una pena dulce. Como todos los días, antes de abandonar el ensueño. Después, cuánto tiempo después, él se le acerca. Ella lo ve venir. Se inclina sobre ella, la desplaza detrás del mueble bajo y largo. No debe quedar al descubierto: las astillas vuelan por el cuarto y los tiros la rozan. La toma, sí, me toma, sus manos… ha debido dejar el arma sobre las rodillas, y me besa y me habla. Por un instante la metralleta descansa a sus pies: Catita, despiértate. Catita…
No, ella jamás pronunciará esas palabras; callará. Imágenes indefinibles que solo a ella le pertenecerán. Mientras viva.
Un pesado silencio cae sobre la casa celeste de Santa Fe. Nadie. Supo que estaba sola. Afuera se oían gritos, jirones de órdenes, explosiones metálicas; polvo. Las detonaciones iban espaciándose y las siguió un momento de calma. Puños que azotaban la puerta, luego, madera crujiendo, la puerta desplomándose y pasos, pasos que corren, piernas negras.
Un hombre la tira del cabello, le echa la cabeza hacia atrás, le vuelve la cara y la abofetea. Tres dientes se quiebran. El hombre le espeta: «Tú eres Ximena, hija de puta…». Otra voz, rostro sin ojos: «Está herida y embarazada, hay que evacuarla»: Los hombres la llevan, arrastrándola, hasta la esquina.
Calzado negro y culatas de metralleta la rodean. Divisa a lo lejos, tan lejos, a los vecinos. Alguien exclama: «¡Hay un muerto!» Los helicópteros hostigan y ahogan las voces. Un dolor mezclado con temor la embarga.
La imagen borrosa se diluye, y esto me atormenta. El sábado 5 de octubre de 1974, un día tibio, ¿qué ropa llevaba? La blusa de embarazo de Paula y un pantalón azul marino. Creo. No tiene la menor importancia. En la calle había una mujer que se adormecía. Vestía así pero, como en una foto, no puedo traspasar la imagen, entrar adentro, introducirme en ese cuerpo. ¡Había sangre por todas partes, una mancha desde la casa hasta la vereda! De la sangre y el sufrimiento no sé nada. Nada.
El Hospital Militar se encuentra en el cruce de Los Leones y Avenida Providencia.
No distingue nada aún, nada que no sean piernas negras y blusas blancas. Está sola en una habitación oscura, con el aparo de rayos X encima de ella, y suplica: «Por favor, cuidado con el bebé». Una voz profesional le contesta: «Como si pudiéramos ocuparlos de él».
Cuando las luces se apagan, se palpa el vientre. Alguien enciende un foco sobre sus ojos y ella se pone rígida. Ahí están, esos dos hombres, detrás. Uno le parece un gigante de cabello crespo, muy corto; lleva un chaquetón beige, cuello café oscuro, que realza su porte robusto. Habla con un tono tajante, como oficial prusiano. El otro es regordete y un poco calvo.
–Así que tú eras la… ¿te hacías llamar Ximena, no?
–¡Dónde está Miguel?
Un silencio.
–Se fue.
–Huyó, está bien, se salvó…
Una sonrisa u otra cosa le transforma la expresión. La voz dice:
–Murió.
De pie sobre el muro de adobe, a cien metros de la casa celeste de Santa Fe, Miguel gritó: «¡Detengan el fuego… ¡Hay una mujer embarazada, herida!». Los hombres al acecho se irguieron y avanzaron sobre la humilde casa. Miguel saltó el muro y empuñó el arma: una ráfaga de metralleta desgarró el aire. De todas partes resonaron balazos. La mujer que lava ropa lo vio a través de la rendija de los tablones. Miguel disparó una ráfaga. Miguel se desplomó sobre la artesa, el lavadero.
–¡Dónde estaba herido Miguel?
–El pecho acribillado. Una bala en la cara.
Estaba muy cambiado Miguel.
Los hombres no lo reconocieron. Hubo que tomarle las huellas digitales.
¿A qué se debe que todavía estuvieran allí?
¿Por qué todavía estaban en esa casa? ¿Cuánta gente había?
Por lo menos veinte. El combate duró dos horas y media.
¿Dónde están los escondites de seguridad? ¿Dónde están los refugios de los cuadros militares? ¿Y las armas?…
«La Catita» calla, y callará largo tiempo. Hirieron de muerte a Miguel. Miguel. Ignoran que una esquirla de granada lo alcanzó a los quince minutos de iniciarse el enfrentamiento, y no vieron el hilo rojo que le corría por su mejilla, y nunca sabrán que peleó solo, solo durante más de dos horas, con su metralleta AK ardiendo y los cargadores de cuarenta disparos. Se calla, y se callará. No sabrán nunca, nunca, que ella lo vio. Que él le habló. Cuidará ese secreto frente a ellos. Esto no podrán mancharlo.
–¿Cómo dieron con la casa?
–Un croquis del lugar y algunas pistas: tu embarazo, una Renoleta roja, el sector de la ciudad, los puntos de contacto… un rastreo sistemático y, la mañana misma del sábado 5 de octubre, la casualidad: la panadería, el cuento del bolso olvidado en el taxi, el retrato hablado de tu cara… los dos pisos y el verde esmeralda de la casa de enfrente…
¿Dónde está «El Chico»?
–Murió recién, hace unos días.
–Lo asesinaron.
–Una hemorragia, un momento de descuido, una negligencia… es una lástima.
–Y Luisa ¿cómo está?
–Triste, a causa de Miguel.
Un hombre le muestra una foto de Miguel, la que utilizaba la DINA con sus pesquisas. Miguel tiene el mechón lacio que le cae sobre los ojos, de lado.
–Déjemela…
«Un mechón lacio que le cae sobre los ojos» fue publicado por primera vez en el libro “Diferentes miradas: Las historias que podemos contar, volumen dos” (Editorial Cuarto Propio), y es extracto de Un día de octubre en Santiago, novela testimonial escrita por Carmen Castillo Echeverría.

El 5 de octubre de 1974 la casa donde se ocultaba Miguel Enríquez, en la comuna de San Miguel, fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero. Entre los ocupantes del inmueble se encontraba una mujer embarazada que resultó herida. Miguel Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, diez impactos de bala que le causaron la muerte. Terminaba así la vida del Secretario General del MIR, de profesión médico, que dejaba un hijo y una hija, y un hijo por nacer que no sobreviviría. Pero si bien ese día cayó muerto Miguel, Miguel vive en su espíritu y su figura se agiganta cada día más, y sirve de ejemplo en las luchas de los estudiantes rebeldes, de los pobres del campo y la ciudad, y en las de todos los que en alguna parte del mundo sufren la explotación. Miguel Enríquez, hasta la victoria siempre.

María Cristina López Stewart, llamada también «Carolina», «Patricia Castellanos», o «La Rucia», estudiaba Pedagogía en Historia en la Universidad de Chile y militaba en el MIR, organización revolucionaria donde dirigía una estructura de informaciones. María Cristina fue raptada desde una casa de Las Condes para ser llevada a José Domingo Cañas donde es torturada salvajemente y hecha desaparecer. Tenía entonces 21 años. Gran parte de su historia aparece en la novela de Martín Faunes Amigo “Viajera de los nombres supuestos” (Editorial EDEBE)

Sergio Pérez Molina, «Chico Pérez», fue un destacado cuadro militar del MIR que desaparece desde la casa José Domingo Cañas. Era el compañeros de Lumi Videla.

David Silbermann, militante comunista, gerente general de Chuquicamata. Fue raptado por la DINA desde la cárcel pública donde permanecía preso desde el golpe de estado, de donde lo llevan como prisionero clandestino a la casa José Domingo Cañas, lugar donde lo convierten en detenido desaparecido.

José Francisco Bordás Paz, alias «Coño Molina», era Ingeniero y miembro del Comité Central del MIR, organización revolucionaria del cual era además su jefe militar. José Bordás, fue ejecutado en el AGA el 5 de diciembre de 1975, después de prolongadas sesiones de tortura y tras haber sido atrapado gracias a la delación del traidor que llamaban «El Barba», el «Coño Molina» había salvado con vida del operativo que terminó en la muerte de Miguel Enríquez.

Periodista y madre de Ariel denuncia: A 20 años del asesinato de Ariel Antonioletti

A 20 años del asesinato de Ariel Antonioletti, ex asesor de Bachelet sigue señalado como el informante

 

Marcos Ariel Antonioletti es considerado el primer asesinado en “democracia”, hoy se realiza una convocatoria a participar de la conmemoración de su fallecimiento, cuando se cumplen 20 años, cerca de la casa donde pereció, en la plaza de la Villa Fernando Gualda (Estación Las Rejas salida Sur, a continuación de la Villa Japón) a las 19.00 horas.

Militante del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL), Ariel  muere el 15 de noviembre de 1990, a los 21 años de edad, por un disparo directo en la frente, acción que se ha señalado como un tiro de “venganza” de parte de Investigaciones. Según fuentes oficiales, el joven lautarista murió en “enfrentamiento”, pero las pesquisas no encontraron sino una herida leve en su pierna, además de la que causó su muerte.

El joven había sido rescatado, el día antes, por un comando lautarista desde el Hospital Sótero del Río, lugar donde este grupo armado entró en una balacera dejando a cuatro gendarmes y un carabinero muertos. Por su parte, Marcela Rodríguez, militante del MJL, recibió un proyectil en la columna que la dejó discapacitada de por vida.

Ariel fue asesinado en manos de la Policía de Investigaciones quienes encontraron su paradero, según nunerosos testimonios, gracias a Juan Carvajal periodista que delata a Antoniolleti por miedo a ser involucrado en el caso (posteriormente, sería asesor de relevancia en el Gobierno de la socialista Michelle Bachelet). Así, le cuenta a su amigo Ricardo Solari, que el “prófugo” se encontraba en su casa por pedido de un primo de su esposa.  Solari le hizo llegar la información a Investigaciones y Belisario Velasco, subsecretario del interior. El resto de la historia, se traduce a un certero disparo justo en medio de los ojos de Ariel, mientras dormía.

Esta muerte, que hasta hoy ha quedado impune, es la que se busca recordar hoy. Para eso, no se necesita nada más que llevar una vela, una flor o “simplemente tu corazón”, como escribe y convoca Ana María Antonioletti, madre del joven.

“Ariel es uno más de los cientos de jóvenes que luchaban día a día por un Chile en que las cadenas que oprimen el pensamiento y la dignidad, en que los sueños no tuvieran fin, sólo una fiesta para el pueblo, y no sólo fiesta sino que trabajo, habitación y -en general- una vida en la que la alegría fuera parte donde un Chile popular celebra su libertad, y su nuevo camino de igualdad de derechos”, dice Ana María, esperando que hoy muchas personas se reúnan para compartir una velada de cantos, reflexión y esperanza.

Por Mijaíla Brkovic Leighton

El Ciudadano

 

La madre de Marcos Ariel Antonioletti, publicó en 2007 un descargo que, hasta hoy tiene vigencia con respecto a la persona que se ha señalado como el informante que dio las señas de dónde encontrar a su hijo, y lo que llevó a la Policía a cercarlo y asesinarlo en 1990. El hombre, Juan Carvajal, llegó a ser uno de los hombres de confianza de Michelle Bachelet.

 

Juan Carvajal, el “desconocido” hombre de confianza de Bachelet

Agradezco el envío de la publicación, del diario La Tercera incluida más abajo. Al respecto quiero hacer algunos comentarios:

(1) Juan Carvajal pudo estar en su derecho de delatar a Ariel [mi hijo], pero lo imperdonable es que haya solicitado una entrevista conmigo en la oficina de su abogado (Héctor Salazar) y que se arrodillara a mis pies abrazándome y llorando. Con frases entrecortadas me dijo: “le juro que no sé quien delató a su hijo”. Siempre he afirmado que si hubiese tenido los cojones de decirme la verdad, probablemente habría podido aceptar sus explicaciones;

(2) Que declarara en Fiscalía Militar una cosa y en el tribunal civil otra.

(3) Que hiciera circular que yo había ofrecido recompensa para que lo mataran.

(4) Que se le “premiase” por su delación trasladándole desde Fortín Mapocho (sin dar cuenta a nadie en Fortín, que lo apoyó en “esos duros y cruentos momentos”) a la Secretaría General de Gobierno (se tramitaba la ley de delación compensada entonces).

(5) Cuando trabajaba con [el ministro Sergio Bitar] le dije que ahora yo quería una conversación con él. Me lloriqueó que para él lo ocurrido era una pesadilla atroz que lo perseguía, pero que aceptaba conversar. Posteriormente la secretaria del susodicho me llamó por un imprevisto que impedía que se llevara a cabo la conversación y que se postergaría. Múltiples llamadas tuvieron la misma respuesta: “no se encontraba en su gabinete”.

(6) Jóvenes periodistas que trabajaban en diferentes secretaría ministeriales en el área Comunicación eran acosadas por el  individuo en cuestión y algunas se defendieron diciéndole que nos las manoseara porque les daba asco ya que ellas habían sido amigas de Ariel, cuestión que frenó los acosos a esas muchachas.

(7) El currículum de Carvajal en Alemania es bastante desagradable. Quienes viven allá lo detestan, así como otros que retornaron desde ese país.

(8) NUNCA fue periodista. Hizo un curso relámpago en la Usach para darles el cartón a quienes ejercían periodismo sin haber pasado por la Universidad anteriormente (aunque no cumplía los requisitos de los años de ejercicio).

(9) Olvidaba que su viaje a Costa Rica es posterior a la reconstitución de lo acontecido en la casa cuando Ariel fue ejecutado y ante la prensa expresé “al menos Judas tuvo la dignidad de ahorcarse”. Esto fue lo que motivó su estadía en Costa Rica.

Escribí a la señora Bachelet respecto al individuo dado que ella se rodeará de la “mejor gente” para que la asesore… Si es el cuarto hombre y tan amigo de ella ¡¡¡Dios nos libre!!!! La señora Bachelet nunca dio respuesta al e-mail que tiene “para contestar a quienes le escriben”…

Las periodistas de La Tercera Gloria Faúndez y Paula Canales se conectaron conmigo a través de una tercera periodista con quien somos amigas desde que estudiamos Periodismo y me pidió que les aportara información. Paula me manifestó el carácter del reportaje y le facilité todo lo que era posible para un excelente reportaje… pero fue defraudante. El sólo hecho de escribir “el lautarista Ariel Antonioletti” es lo que siempre ha sido, como expresó Enrique Krauss “a los lautaristas (él) los dejaría como a Galvarino” (septiembre 1992); es el expresar en el lenguaje de prensa “si es lautarista, bien muerto está” (Recordar el caso Apoquindo).

Tengo gran cantidad de antecedentes de Carvajal porque escribo la historia de mi hijo. Cada información del “enigmático cuarto hombre” (El Mercurio) ha sido constatada y vuelta a constatar. Es un capítulo dedicado a su currículum.

Por Ana María Antonioletti

Periodista y madre de Marcos Ariel Antonioletti

La comunidad chilena rechaza la intervencion en el parlamento hecha por un Parlamentario Liberal.

 Sydney , Australia.
La comunidad chilena rechaza la intervencion en el parlamento hecha por un Parlamentario Liberal el mismo 11 de septiembre.
 
Memoria viva sydney.
Marta Olea.
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Amigos :  Les pedimos a todos los que quieran participar y apoyar esta carta publica , envien sus nombres y /o sus organizaciones

Subject: Fw: Declaración Pública contra Dr. Peter Phelps
Date: Tue, 17 Sep 2013 14:07:20 +1000

 
 
REPUDIO A APOLOGIA AL EXTERMINIO POR EL DR. PETER PHELPS
 
    Durante la sesión ordinaria en el parlamento del Estado de NSW, de este miércoles 11 de septiembre, cuando faltaban pocos minutos para las 6 pm, el miembro del partido Liberal y de esa cámara Dr. Peter Phelps, hizo una intervención que merece nuestro repudio, relacionada con los acontecimientos de antes y después del golpe militar de 1973, en Chile; dejando en claro su absoluta ignorancia sobre aquellos hechos.
 
   Resulta increible que el Dr. Phelps, miembro de un parlamento australiano elegido democráticamente, pueda hablar en los términos que lo hizo sobre el dictador Augusto Pinochet, considerándolo como “héroe”, pero al mismo tiempo reconociendo que este militar chileno fue responsable de la muerte de más de 3 mil personas; que detuvo, encarceló, torturó, asesinó e hizo desaparecer a miles de personas sólo por pensar distinto.
 
   Para Phelps, todo este balance de terror y destrucción se justificó, porque dijo esa tarde del 11 “nosotros debemos aceptar que algunas veces es necesario hacer cosas malas para prevenir cosas terrible”. Y agregó que: “Sí, Pinochet mató gente. Si alguien sabe de alguna otra forma para deponer un gobierno, que no sea la fuerza militar, entonces haganmelo saber”.
 
   En esa intervención, donde Phelps hizo una verdadera apología al exterminio de seres humanos, además manifestó su odio hacia el “marxismo nicaraguense”, y que Pinochet salvo a Chile de caer en un “brutal estado comunista como Cuba”.
 
   Las palabras de este parlamentario marcan un claro deterioro al interior de nuestra sociedad, y de ciertos politicos en Australia. Este parlamentario ha osado hablar de un periodo que ignora completamente, como fue el de la “Guerra Fria”, donde todo intento de protesta, de reivindicaciones, de luchar por un vida digna por parte de los trabajadores, se calificaba como acciones terroristas, realizadas por los enemigos de la patria o eran obras del “cancer marxista”. Para Phelps, cualquier barbarie, crimen, desaparición o exterminio masivo se justifica.
 
   Las palabras de este parlamentario han hecho un daño enorme a nuestra comunidad, han abierto heridas que pensamos estaban cerradas en muchos chilenos-australianos residentes, que tienen familiares directos detenidos, torturados, asesinados, desaparecidos; o que vivieron esas detenciones y torturas, que son sobrevivientes del terror fascista de la dictadura militar.
 
   En su debido momento las autoridades australianas reconocieron los abusos a los derechos humanos, la barbarie militar en Chile, los denunciaron y crearon los mecanismos de ayuda a las víctimas que llegaron al país. Pero este 11 de septiembre, en el simbolo de la democracia en todo país, se levanto la voz del Dr. Phelps, llena de odio, nefasta para la sana convivencia en nuestra sociedad.
 
   En base a lo antes mencionado, las instituciones y personas abajo firmantes repudiamos de la forma más enérgica lo dicho por el Dr. Peter Phelps, y exigimos disculpas públicas de este parlamentario; además, solicitamos la remoción de su alto cargo en el parlamento Estatal. Para luego dar paso a una demanda contra él en la organización de defensa de los Derechos Humanos de Australia; y entablar una querella criminal en los tribunales, si las condiciones lo permiten.
 
   Llamamos a nuestra comunidad a reunirnos este lunes 23 de septiembre, a las 7:30 pm, en el 112 Vine street, esquina Diprose, en Fairfield, para concretar los pasos a seguir.
 
Monumento Salvador Allende in Sydney Inc.
Memoria Viva
Foro Social Latino Americano
Frente Amplio
Comité Todos con Michelle Bachelet
IBIRAI Fondo Raul Sandic
SLASA NSW
STARTS
CFMEU
 
Rev. José Maria Enedaguila
Andrew Ferguson
Laurie Ferguson MP
Paul Lynch MP
John Kaye MLC
Lynda Voltz MLC
Dra. Magali Barrera
Adriana Navarro
Jorge Sandoval – NZ Cycle Classic NZCT Women Tour of NZ
Pablo Roman
Allan Toose
Elizabeth Rivera
Patricia Saavedra
Omar Iturrieta
 
 
Sydney, 17 de septiembre de 2013

Televisión Nacional ha manipulado “Nostalgia de la Luz” de una forma inaudita, inimaginable… ¿Por qué razones lo ha hecho?

 ¡Carta Abierta de Patricio Guzman a Mauro Valdés director ejecutivo de TVN!.

Sr Mauro Valdés Director Ejecutivo de TVN Bellavista 0990, Providencia Santiago de Chile

París, 31 de julio de 2013.

Estimado director:

El domingo 28 de julio después de las doce de la noche Televisión Nacional emitió mi película “Nostalgia de la Luz” sin los títulos iniciales, sin el nombre de la obra, sin la introducción. La película empezó de repente sin informar al espectador qué es lo que estaba viendo. La emisión del filme empezó en el minuto 35 y se omitió no sólo el preámbulo sino toda la primera parte. El desorden prosiguió, pues luego se pasaron varios fragmentos dispersos, algunos de ellos dos veces.

Este sabotaje inadmisible de una obra cinematográfica que denuncia claramente los crímenes de la dictadura y que muestra muchos personajes que fueron víctimas graves de la represión y el crimen, me produce una completa indignación y detrás de este hecho no sólo hay una violación del derecho moral y del derecho de autor de un director de cine como yo sino también un acto grave de negación de la historia reciente de Chile protagonizado por un canal de televisión que pertenece al Estado en un país democrático… ¿Es que probablemente en su equipo hay personas que niegan la historia de la dictadura y se expresan de esta manera a través del medio de comunicación que Usted dirige?

“Nostalgia de la Luz”* fue estrenada en la selección oficial de Cannes 2010 y obtuvo el Grand-prix documental de la Academia de Cine Europea esa misma temporada. Ha obtenido numerosas distinciones en todo el mundo. Los detalles puede leerlos al final de este texto.

1Actualmente está nominada para dos premios Emmys que se fallarán en octubre de este año en Nueva York. Una nominación es por Best documentary y la otra por Outstanding historical programming – long-form”. Además, yo he sido invitado en el mes de junio para ingresar en la Academia de Hollywood por el señor Hawk Koch, el director de The Academy of Motion Picture Arts and Sciences (también le adjunto la carta, por si le interesa).

¿Cómo es posible que una televisión pública como la que Usted dirige haga esta acción incalificable contra “Nostalgia de la luz”? ¿De qué forma justifica Usted este montaje deliberado de varios fragmentos confusos de una película que actualmente se conoce y distribuye en todo el mundo? ¿Cómo es posible este menoscabo contra el cine chileno y mi persona como autor? ¿Con qué elementos de juicio cuentan los espectadores que vieron la obra mutilada?

Violando el contrato (que no habla de corte alguno de la obra original) y faltando el respeto a los espectadores, productores, distribuidores, técnicos y a las personas que aparecen en el filme y al autor, Televisión Nacional ha manipulado “Nostalgia de la Luz” de una forma inaudita, inimaginable… ¿Por qué razones lo ha hecho?

Patricio GUZMAN

PD Se adjuntan los documentos mencionados.

Premios y distinciones de “Nostalgia de la Luz” (90 minutos) de Patricio Guzmán:

Mejor documental, European Film Academy Award 2010

Selección Oficial Festival Cannes 2010.

Mención especial del jurado, premio François Chalais, Cannes 2010

Premio del público, Toronto International Film Festival 2010

Mejor Documental, Toronto Film Critics Award,

Canada Premio del Público,

Festival de Biarritz 2010 Premio Ciné Découverte, Bruselas 2010

Premio Age d’Or, Bruselas 2010

Mejor documental, Abu Dhabi International Film Festival 2010

Mejor documental, Festival de Santa Bárbara, EEUU, 2010

Sesión inaugural, Marseille Film Festival 2010

Sesión inaugural, Leipzig Film Festival 2010

Mención especial del jurado, Sheffield Film Festival 2010

Mención especial del jurado, Ronda, España 2010

Mejor documental, Festival de Guadalajara, México, 2011

Primer Premio, Festival Ciencia e Cinema de La Coruña 2011

Mayor Prize, festival de Yamagata, Japón, 2011.

Mejor documental por IDA(Asoc. Internacional de documentalistas USA), 2011

Mejor Documental Los Angeles Latino International Festival 2011

Mejor documental 2011 Cinema Tropical Award (Nueva York)

Mejor documental, director y fotografía, Premios Pedro Sienna 2011

(Chile) Premio Amnistía Internacional, Festival de Cine y DDHH San Sebastián 2011

Premio Altazor, Chile 2011

Premio Audacia, Festival Pariscience 2011

Nominado Mejor Documental 2011 por Cinema Eye Honors (Nueva York)

Nominado Mejor Guión del Writers Guild Award 2012 (Nueva York)

Premio de la obra audiovisual del año, Soc. de Autores París (SCAM), 2013

Premio Amnistía Internacional, Festival de Pesaro, 2013

Seleccionada entre los 10 documentales de la década (Telegraph Film Critic, USA), 2013

Seleccionada entre los 20 documentales del siglo (New York Time Magazine), 2013

Nominada para dos premios Emmy, Nueva York,

http://radio.uchile.cl/2013/08/01/patricio-guzman-insatisfecho-con-respuesta-de-tvn-en-chile-hay-cosas-que-no-se-pueden-tocar

Mauro Valdés respondió con un comunicado en que admite que la película fue exhibida tal como lo describe el cineasta, lo que atribuye a “un error de emisión”.

Aunque pide disculpas, el ejecutivo rechaza las acusaciones de “sabotaje” y “montaje deliberado” y argumenta que el mismo filme ya fue exhibido en marzo del año pasado, agregando que el canal “no se presta para manipulaciones” como las que acusa el autor de La batalla de Chile.

Sin embargo, Patricio Guzmán calificó la respuesta como “enigmática” y mostró su insatisfacción con ella: “El señor Valdés me pide disculpas y pide disculpas a los espectadores. Él dice que fue producto de una equivocada lectura de código del sistema automático encargado de poner los contenidos al aire. Bueno, puede ser cierto, pero por otra parte yo me pregunto: si estuvieran emitiendo un discurso del Presidente Piñera y se produce esta lectura equivocada del sistema, ¿no hay manera de detenerlo? ¿Hay que esperar que pase la hora y media que dura la película para corregirlo? Me parece ilógico”, dijo desde su casa en París.

En ese sentido, consideró que el hecho puede explicarse por razones políticas: “Se puede llegar a pensar eso. ¿Por qué ocurre con esta película y no con otra de otro tipo, como una comedia, por ejemplo? Se puede llegar a pensar cualquier cosa de este tipo de hechos. Desde luego, yo no tengo la prueba y probablemente no la tenga nadie, solo los que lo hicieron. Pero no se puede avanzar mucho, porque en Chile ya se sabe que hay ciertas cosas que no se pueden tocar. Es complicado hablar de la memoria histórica, del aborto, de lo que hace la Conferencia Episcopal, etcétera. Es una democracia llena de preguntas sin responder”, cuestionó.

Patricio Guzmán recordó además que el canal estatal ya vivió una controversia por no exhibir el documental El diario de Agustín, de Ignacio Agüero, que expone los vínculos de El Mercurio con la dictadura.

En ese sentido, el creador del festival Fidocs lamentó el trato que la TV ha dado al cine chileno: “Hay muchos documentales que han guardado en un cajón y hay otros que los pasan en un horario imposible. Esta es una falta de apoyo evidente al cine chileno, que también se manifiesta en los distribuidores de los cines, a pesar de que el cine chileno está en su mejor momento desde los tiempos de Allende. He visto por lo menos siete películas chilenas estrenadas en salas de París, con buena crítica y un público satisfactorio, y la imagen que proyecta el cine chileno en el mundo es la imagen del país. Impacta más que un cuerpo diplomático, pero no hay políticas culturales claras para el cine”, criticó.

 

Trailer “NOSTALGIA DE LA LUZ” – Francia, Alemania, Chile – FC4+1 (2011) fromFestival de Cine 4+1 on Vimeo.

Aunque la respuesta de TVN señala que Nostalgia de la luz será emitido correctamente el próximo sábado 24 de agosto, Patricio Guzmán hará sus descargos con una nueva carta abierta que se difundirá este viernes.

2013. http://www.elmostrador.cl/noticias/cultura/2011/03/18/patricio-guzman-estrena-nostalgia-de-la-luz-en-estados-unidos

 

 

*http://nostalgiadelaluz.com/#/9/la-pelicula

La Cobardía del Diputado. Tito tricot.

EL  COBARDE !!

 

Vie, 14 de Sep, 2012 

La Cobardía del Diputado

Escrito por Tito Tricot, en la foto (*) 

Bajo una leve garúa del Valparaíso antiguo, alguien me preguntó qué para que escribía si ningún tropel de relámpagos había tocado mis intentos, que nadie jamás me escucharía, que para eso había que nacer envuelto en cantos gregorianos, y que yo había nacido casi por casualidad, sin campanario alguno. No supe que decir, pero con la garganta en jirones sólo atiné a decir: simplemente escribo para encontrar el amor y eludir a la muerte. Fue el presidente Salvador Allende quien trazó el horizonte de esperanza al señalar “que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

El amor lo encontré en un cerro del puerto a la medianoche en punto, acariciados por el resplandor de una luna llena. No pude eludir a la muerte que, como una gran mancha oscura, me susurró en la nuca muchas veces mientras ésta devoraba sonriente a millares de chilenos y chilenas. La dictadura vino acompañada de la muerte, o la muerte de la dictadura. Da igual, porque por mucho tiempo después de aquel 11 de septiembre de 1973, sólo hubo ramalazos de luz en el centro del terror. 
Y aquellos destellos de esperanza surgieron y comenzaron a expandirse el mismo día del golpe militar. Fue el presidente Salvador Allende quien trazó el horizonte de esperanza al señalar “que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.
Lo dijo mientras se enfrentaba al colosal poder de fuego de las Fuerzas Armadas de Chile. Guerra desigual que, como contraparte, halló en Allende un paradigma de coraje y dignidad. 
39 años después, un desconocido diputado de la derechista Unión Demócrata Independiente – Ignacio Urrutia, el cobarde – manifestó su odio visceral al decir que Allende fue un cobarde por suicidarse. Lo hizo en medio de un minuto de silencio para honrar la memoria de aquel presidente que denunciaba la traición militar. 
Lo hizo al amparo de la Cámara de Diputados. Eso es cobardía. Lo hizo, a pesar de que el diputado fue elegido gracias al sistema electoral binominal que le asegura un puesto en el parlamento. Salvador Allende murió defendiendo la democracia y el diputado Urrutia (el cobarde) vive tranquilamente gracias a la no-democracia. 
Eso es cobardía.
Fue este martes brumoso, como el día del golpe militar, que decidí escribir mi ira, aunque no haya nacido entre cánticos gregorianos. Lo hago por la brutal tristeza que me produjo la muerte de Allende y del sueño de una sociedad justa en la que creíamos y por la cual luchábamos. Lo hago sólo para formularle algunas preguntas al diputado Urrutia (el cobarde). Lo hago sabiendo que ni le importará mi palabra y que menos aún le provocaran molestia, porque así son los cobardes. Lo hago por todos aquellos hermanos que ofrendaron sus vidas en la lucha contra la dictadura. Eso es coraje.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuera tímidamente, para condenar a los torturadores que desgarraban piel y alma; que violaban mujeres y niñas, que lanzaban prisioneros al mar, que quemaban con soplete las manos para eliminar las huellas dactilares de sus víctimas?. Eso es cobardía.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo un susurro, para condenar los violentos allanamientos a las poblaciones, los enfrentamientos falsos que le costaron la vida a tantos jóvenes. O cómo cuando los organismos represivos hacían detonar cargas explosivas para luego acusar, sin vergüenza alguna, que a estos “terroristas” les había explotado una bomba que intentaban colocar en alguna calle de Santiago? Eso es cobardía.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo un soplo de angustia, para denunciar el horror del degollamiento de Santiago Nattino, Manuel Guerrero y José Manuel Parada? Eso es cobardía.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo un frágil momento, para denunciar la matanza de los campesinos de Lonquen?. Eso es cobardía.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo por pudor, para denunciar el asesinato de Rodrigo Rojas y el que se quemara viva a Carmen Gloria Quintana? Eso es cobardía.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo levemente, ante la masacre de Corpus Christi, cuando asesinaros sin remordimiento alguno a doce jóvenes que habían sido detenidos y torturados? Eso es cobardía.
Diputado: Ud. que cree en Dios ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo quedamente, para rezarle a aquel Dios y pedirle piedad para con las victimas y condena a los victimarios? Eso es cobardía.
Diputado: ¿Alguna vez levantó su voz, aunque fuese tan sólo discretamente, para denunciar al dictador Pinochet quien se autodeclaró demente para evitar la cárcel? Eso es cobardía suya y de Pinochet.
Tal vez sí nací por casualidad y quizás sí escribía para encontrar el amor y eludir a la muerte. El amor perdura y la muerte sigue rondando en las palabras del diputado Ignacio Urrutia (el cobarde).
(*) Sociólogo, Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe- CEALC