Augusto, “el Pelao Carmona”, mi compadre. Justicia al fin.

Augusto, “el Pelao Carmona”, mi compadre. Justicia al fin.

Justicia, 40 años después

Publicado el 29 Mayo 2017

ESCRITO POR LUCÍA SEPÚLVEDA

Por el asesinato del periodista y dirigente del MIR, Augusto Carmona Acevedo,  cometido por la CNI el 7 de diciembre de 1977 cuando él tenía 38 años,  fueron condenados, 40 años después, algunos de los responsables. Augusto, “el Pelao Carmona”, padre de mi hija Eva María, fue mi compañero en los inolvidables años de la Unidad Popular y luego en la lucha antidictatorial. Eva María y Alejandra, su otra hija, crecieron sin él. Sus seis nietos  irán conociendo la verdad histórica, aun cuando ello no borrará el dolor de la ausencia.  

 

 

Alto dirigente del MIR en la clandestinidad, Augusto  había sido ex jefe de Prensa de Canal 9 de TV de la U de Chile y redactor de la revista Punto Final. El crimen fue presentado por la dictadura y los medios como un enfrentamiento.

La querella interpuesta en 2003  para impugnar la amnistía impuesta en 1993, era contra Augusto Pinochet y todos los que fueran responsables. Como familia, habíamos vivido con júbilo la detención de Pinochet en Londres.  Era  lo más cercano a la justicia y a la reparación. El hecho había remecido a la justicia chilena. Pero la impunidad persistió, con trucos judiciales para dilatar los procesos, entre otras movidas que permitían el avance de la “impunidad biológica”:  El año 2006 muere  Pinochet sin pagar por este ni ningun otro crimen. Fue en el Día Internacional de los Derechos Humanos, que coincide con mi cumpleaños…No hubo regalos de la justicia para nosotros en estos años.  

Iban muriendo los criminales mientras los padres de los ejecutados detenidos desaparecidos partían sin conocer verdad ni justicia, tal como ocurrió con don Augusto y la señora María Acevedo, los padres del “Pelao”.  Sin embargo viva está la constitución pinochetista, al igual que el modelo económico implantado entonces y perfeccionado por la Concertación/Nueva Mayoría. Sólo a través de la lucha social de los de abajo, y los terremotos irrumpe  el verdadero rostro del país por el que se jugaron y entregaron su vida “Oslo” y miles de compañeros y compañeras.  La corrupción y el envilecimiento de la política, la corrupción y el saqueo de los bienes comunes se nutren de la impunidad y de la tolerancia a las prácticas de tortura instaladas en distintos ámbitos de la acción del Estado, sea con los menores, sea en las comunidades mapuche allanadas y militarizadas o en las cárceles.

 

Privilegios de criminales  

En este marco llega finalmente la sentencia de la Corte Suprema: a10 años y 1 día  a los ex brigadieres de ejército Miguel Krassnoff y Manuel Provis Carrasco; al mayor (r) de ejército Enrique Sandoval Arancibia y al coronel (r) Luis Torres Méndez, así como los ex suboficiales del ejército José Fuentes Torres y Basclay Zapata. Menciono sus grados porque en Chile ningún criminal ha sido degradado,  pero la sentencia judicial sólo los individualiza por sus nombres. Los criminales reciben legalmente las generosas pensiones que se autoasignaron las Fuerzas Armadas mientras condenaban al resto de los chilenos a jubilar con las miserables pensiones del sistema de las AFPs. Mientras escribo, me pregunto además si este año Krassnoff podrá gozar en libertad de su pensión de  $ 2.489.658, ya que otros criminales con condenas por delitos de lesa humanidad ya han obtenido la libertad condicional. El monto de la pensión se conoció por la lista entregada por el Consejo para la Transparencia al diario La Tercera recientemente.

En el procesamiento inicial del ministro en visita Leopoldo Llanos (2005) la lista de criminales era encabezada por Odlanier Mena, director de la CNI, que estaba con condicional por otro homicidio y se suicidó (2013) eludiendo su responsabilidad.  Los agentes que declararon en el proceso por el asesinato de Augusto Carmona aseguraron que desde el reemplazo de la Dina por la CNI, a mediados de 1977, con Odlanier Mena como director, todos los operativos de exterminio debían contar con su autorización previa. La Brigada Roja (sucesora de la Halcón) fue la encargada de llevar a cabo la ejecución de Augusto Carmona, operación supervisada por Krassnoff – quien dirigió todos los operativos contra el MIR –   bajo el probable mando operativo de Manuel Provis. Mena llegó al lugar de los hechos pocas horas después.

 

Periodista de trinchera

Carmona tuvo una destacada carrera en el periodismo nacional, donde fue jefe de prensa de Canal 9 de TV –entonces de la Universidad de Chile- elegido por los trabajadores que ocuparon la estación en agosto de 1972 intentando detener el avance del golpismo. Tras el golpe militar,  él escogió los riesgos de la lucha de resistencia, aunque su salud era precaria por haber sufrido una compleja operación al corazón. En esos primeros años en que sólo existía la prensa adicta a la dictadura, el “Pelao Carmona”, ahora “Oslo”,  comenzó a organizar la red  de  periodistas que recolectaba noticias sobre los crímenes de la DINA, y  testimonios sobre la existencia de detenidos desaparecidos, enviándolas al “Correo de la Resistencia”, en México. Carmona era miembro del comité central del MIR en la clandestinidad. Como encargado  de las relaciones políticas, se reunía con dirigentes de la izquierda y un sector de la Democracia Cristiana para impulsar acuerdos tendientes a formar un movimiento amplio de resistencia popular.  

Las exigencias de la vida clandestina eran contradictorias con el carácter del Pelao, que  era comunicativo, amistoso, seductor, dado a las  conversas de café y a escuchar y bailar tangos y boleros. Ese amor por la vida lo transmitió a sus tareas políticas, que arremetía con vehemencia, pasión  y creatividad, cambiando su aspecto físico  y reduciendo sus salidas para eludir la persecución.  La forzosa quietud le permitió asumir el rol de cuidar a Eva María, nacida poco después del golpe, a quien prodigaba su ternura y atención, superando el machismo característico de esa época. Eva tenía 3 años cuando lo asesinaron y no podía ni siquiera llevar su apellido, pues vivíamos en la clandestinidad.

El Pelao había estudiado periodismo y bibliotecología tras egresar del Instituto Nacional. Fue presidente del centro de alumnos de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y más tarde, presidente del sindicato de trabajadores del Canal 9, donde fue redactor político del Noticiero “Nueve Diario”.  Como redactor de la revista Punto Final viajó a Cuba junto a un grupo de periodistas que entrevistaron a Fidel Castro en La Habana. En agosto de 1967, había reporteado el juicio militar en Camiri, Bolivia, a Régis Debray y otras personas vinculadas a la guerrilla del Che.

En 1973 fue, además, jefe de prensa de Radio Nacional, emisora del MIR. Perteneció a una generación de notables periodistas comprometidos con el pueblo, como Augusto Olivares, Máximo Gedda y José Carrasco Tapia, grandes amigos suyos. De la promoción 1957 del Instituto Nacional arranca su estrecha amistad con el poeta Manuel Silva Acevedo,  así como con el pintor Raúl Sotomayor y el académico Grinor Rojo. 

Delito de lesa humanidad
La sentencia de la Suprema calificó el asesinato del periodista como un delito de lesa humanidad dado que fue “un ataque sistemático o generalizado en contra de bienes jurídicos como la vida de una parte de la población civil con determinada opción ideológica, con la participación del poder político y la intervención de agentes del Estado” y concedió también, a contrapelo del Consejo de Defensa del Estado, y cumpliendo las obligaciones internacionales de Chile, la reparación civil solicitada para las hijas.

 La acuciosa investigación iniciada por el ministro Alejandro Solís, hoy jubilado, fue retomada por el juez Llanos.  Los ministros Haroldo Brito,   Milton Juica y Jorge Dahm,  respaldaron lo obrado por Llanos, en tanto los  ministros Carlos Künsemüller y Lamberto Cisternas, sostuvieron en un voto de minoría que los criminales debían cumplir sólo la mitad de la pena impuesta.  Siguieron así  la teoría de la “media prescripción” respaldada por el Presidente de la Corte Suprema Hugo Dolmetsch,  similar al “2 x 1” aplicada en Chile en varias oportunidades y rechazado en Argentina recientemente en masivas movilizaciones.

La trampa mortal

El crimen ocurrió el 7 de diciembre de 1977, bajo estado de sitio pero los testimonios de los vecinos hicieron resplandecer la verdad. Ante el  tribunal los testigos –entre los que se cuenta  el escritor Reinaldo Marchant que acudió motu proprio a la Comisión Rettig a contar lo que vivió ese día – declararon lo mismo que Marchant expuso ante la Rettig , refutando la mentira del enfrentamiento. También lo había denunciado yo ante la Comisión Allana de Naciones Unidas, que visitó Chile un año después. Me protegió para comparecer el querido Padre José Aldunate.  

La tortura fue la clave para detectar al Pelao. No nos enteramos a tiempo de la detención de un colega y su equipo de apoyo. Paradojalmente el Pelao había  intentado protegerlo y asilarlo para salvar la red clandestina de periodistas que éste contactaba. Pero era demasiado tarde y ellos ya habían caído en manos de la CNI. Ese día, una veintena de vehículos rodearon desde temprano la manzana en que vivía el Pelao, en la calle Barcelona, de la comuna de San Miguel. Los agentes allanaron su domicilio y ocuparon además la casa contigua. Luego ordenaron a los vecinos recogerse en sus casas y permanecieron horas esperándolo en el interior del inmueble. Cerca de medianoche,  cuando él sacaba sus llaves para ingresar a la casa, dispararon una ráfaga de subametralladora acribillándolo por la espalda. Los agentes arrastraron el cuerpo al interior. Un fiscal militar ordenó más tarde un informe a los peritos de la Brigada de Homicidios de Investigaciones. El informe estableció que el cuerpo fue arrastrado y que la pistola que portaba Carmona estaba con seguro, por lo que no pudo hacer uso de ella para defenderse. Al lugar llegó más tarde el director de la CNI, Odlanier Mena en su vehículo marca Volvo, según declaró Juan Arancibia López, su chofer.

Este fue el inicio de la política de la CNI de aniquilamiento de dirigentes, remplazando el secuestro por la ejecución in situ, enmascarada como un enfrentamiento. Un mes después, Germán Cortés, también alto dirigente del MIR fue asesinado en similares circunstancias.

El cartel de la DINA/CNI

Odlanier Mena Salinas, sobreseído por muerte de su responsabilidad en este crimen,  había sido condenado en 2008 a seis años por los secuestros de Oscar Ripoll Codoceo, Manuel Donoso y Julio Valenzuela (Caravana de la Muerte), pero ya estaba en libertad condicional cuando el ministro Llanos lo procesó, y se suicidó en su propia casa al saberlo. Ello coincidió con el traslado de los criminales desde el penal de Cordillera hacia Punta Peuco.

 

El condenado Miguel Krassnoff Martchenko tiene la segunda más alta pensión de los 81 criminales actualmente condenados en Punta Peuco (sólo inferior a la del ex fiscal Torres). El  se especializó en el exterminio del MIR.  Según información  del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, está condenado a firme por los secuestros  de 20 resistentes en la llamada Operación Colombo   (María Teresa Bustillos, Manuel Cortez Joo, Julio Flores, María Elena y Galo González Inostroza, Sergio Lagos, Ofelio Lazo, M. Cristina López, Mónica Llanca, Sergio Montecinos, Jorge D’Orival, Jorge Ortiz,  Eugenia Martínez, Anselmo Radrigán, Marcelo Salinas, Fernando y Claudio Silva, Gerardo Silva,  Muriel Dockendorff, Manuel Villalobos), incluidos en la Lista de los 119. Krassnoff también cumple condena por los secuestros y desapariciones de  Diana Aaron, Luis Arias,  Alvaro Barrios, Cecilia Bojanic, Amelia Bruhn, José Calderón, Carmen Díaz, Mamerto Espinoza, Iván Monti, Antonio Llidó, Luis Muñoz Rodríguez, Flavio Oyarzún,  Sergio Pérez, José Ramírez, Sergio Riffo, Herbit Ríos, Jaime Robotham, Luis San Martín, Renato Sepúlveda, Claudio Thauby y  Lumi Videla, casi todos militantes del MIR. Además, fue condenado por el montaje en Rinconada de Maipú en que la DINA ejecutó a Alberto Gallardo, Catalina Gallardo, Mónica Pacheco, Luis Ganga, Manuel Reyes y Pedro Cortés. A ello se agregan las condenas por torturar en Villa Grimaldi a prisioneros y prisioneras que sobrevivieron. En ausencia, fue condenado en Francia por la desaparición de los ciudadanos franceses Alfonso Chanfreau, Jean Yves Claudet, George Klein y Etienne Pesle. En Chile aun está procesado por muchos otros secuestros.

Krassnoff no  ha entregado información alguna que permita encontrar a los desaparecidos y esclarecer casos, por el contrario reivindica sus crímenes. Sin embargo, su abogado reivindica ante la Corte el actuar de su defendido contra el “terrorismo”.  La Corte de Apelaciones acogió parcialmente, el 8 de septiembre de 2016, un recurso de protección interpuesto por Krassnoff para salir en libertad, abriendo la puerta a la reconsideración de su solicitud por parte de la Comisión de Libertad Vigilada. El 5 de octubre del año pasado, esta misma corte concedió la libertad condicional a Raúl Iturriaga Neumann, revocando así la repetida negativa de la Comisión de Libertad Condicional respectiva.

Otro condenado, Manuel Provis, ex jefe del Batallón de Inteligencia tiene dos condenas más por matar a sus pares: a 10 años y un día por la muerte del ex químico de la DINA Eugenio Berríos en Uruguay, y  a  4 años por asesinato del coronel Huber.  Su pensión es de $2.442.188. Provis está en Punta Peuco desde agosto de 2015, tras el suicidio del el ex general director del DINE Hernán Ramírez, al ser notificado de la sentencia en el caso Berríos.

Enrique Sandoval Arancibia (“Pete el Negro”) ya fue  condenado por el asesinato del dirigente del MIR Germán Cortés,  y por el montaje (caso Las Vizcachas) en que se asesinó a Juan Soto Cerda, Luis Araneda, Luis Pincheira y Jaime Cuevas (1981). Por desaparecer al menor Carlos Fariña, no cumplió pena alguna de cárcel. Sigue gozando de una  pensión de $1.653.952.

Basclay  Zapata (“El Troglo”) está en Punta Peuco, condenado a 10 años por desaparición de Manuel Cortes Joo, Julio Flores, los hermanos Galo y María Elena González Inostroza; Sergio Lagos,  M. Cristina López, Mónica Llanca, Jorge D’Orival, Anselmo Radrigán, Fernando y Claudio Silva Peralta, Manuel Villalobos (todos del caso Operación Colombo). Además condenado por  los secuestros y desapariciones de Alvaro Barrios,  Carmen Díaz, Elsa Leuthner,  Antonio Llidó, Iván Monti,  José Ramírez, Herbit Ríos, Ricardo Troncoso, Lumi Videla.

Luis Torres Méndez  (“Negro Mario”) estaba en libertad condicional, al emitirse la sentencia de la corte Suprema, con una  sentencia de primera instancia por el secuestro de Miguel Angel Acuña Castillo, (Operación Colombo). También está procesado por casos de la Operación Cóndor y por secuestros  de militantes comunistas en calle Conferencia.
José Fuentes Torres, (“Cara de Santo”) también libre al momento de dictarse la sentencia por el homicidio de Augusto Carmona,  está procesado por su participación en la Operación Colombo y cumplió  en libertad una “condena” por el  secuestro y muerte de Mireya Pérez Vargas.

 

La historia de periodistas revolucionarios como Augusto Carmona Acevedo y tantos otros compañeros y compañeras de su generación, requiere ser incorporada a la memoria pero también y sobre todo,  a la práctica social y política de los comunicadores de hoy en este Chile donde quieren reinar para siempre el duopolio y la farándula.  ¡Hagámoslo ya!

El “Pelao” Carmona, periodista asesinado e impunidad en delitos de lesa humanidad.

El “Pelao” Carmona, periodista asesinado e impunidad en delitos de lesa humanidad.

A juzgar por la injusticia latente, la pinche “reconciliación” no fue sino una forma de garantizar mucha impunidad. El caso del asesinato del periodista Augusto Carmona es la prueba flagrante…

acarmona

Augusto Carmona

Augusto Carmona y la justicia ¿sólo por hoy?


Por Lucía Sepúlveda Ruiz


En los mismos días aciagos de junio en que con la venia de la Corte Suprema volvían a las calles cinco criminales de lesa humanidad, la Corte de Apelaciones confirmó seis de las siete condenas impuestas por el ministro Leopoldo Llanos a los responsables del asesinato por la espalda de Augusto Carmona Acevedo, ocurrido el 7 de diciembre de 1977.

El padre de mi hija Eva María, mi compañero en los inolvidables años de la Unidad Popular y luego en la lucha antidictatorial, era un alto dirigente del MIR, periodista, ex jefe de Prensa de Canal 9 de TV de la U de Chile y redactor de Punto Final. El crimen fue presentado en los medios como un enfrentamiento.

Mi hija Eva María Carmona y yo, recibimos la sentencia con sentimientos contradictorios, valorando sobre todo que la Corte no rebajó las condenas de 10 años y un día a los principales inculpados: Miguel Krassnoff, Manuel Provis, Enrique Sandoval, José Fuentes, Luis Torres y Basclay Zapata, aunque exculpó a la agente Teresa Osorio, también agente de la CNI.

No nos sentimos con ánimo de celebrar nada, pero atesoramos las expresiones de aprecio y cariño recibidas tras el fallo judicial. Habíamos esperado un año y medio desde el fallo de primera instancia en la demanda contra Augusto Pinochet y quienes resultaren responsables. El genocida general no pagó por ningún crimen. Y el más importante procesado, Odlanier Mena, jefe de la CNI, eludió una segura condena por este asesinato, suicidándose.

En la historia sin fin de espera por justicia, la Corte Suprema puede tomarse quizás otro año y medio. Pero, ojo: hay genocidas que ya abandonaron Punta Peuco, premiados por no colaborar jamás con la justicia. Estas decisiones impresentables no se conocen, en medio de una agenda social copada por la incesante represión con que el Estado encara el movimiento social estudiantil y la lucha mapuche; por los escándalos de la corrupción, los desastres ambientales y el clamor de territorios devastados por el extractivismo.

Cuando conozcamos el fallo definitivo, Krassnoff y sus secuaces estarán más viejos y podrían acogerse a los llamados “beneficios carcelarios”. ¿Cómo celebrar ahora, cuando el poder corrompe al extremo de generar alianzas espurias entre la UDI y senadores de la Nueva Mayoría?

Es el nuevo truco con el que la Corte Suprema (con Dolmetsch a la cabeza), coludida con Bachelet, parlamentarios (por la Nueva Mayoría Guillier, Quintana, Zaldívar, Matta, Tuma), un sector de la jerarquía eclesiástica (el jesuita Montes y el obispo Goic), y las fuerzas armadas están imponiendo con sigilo la impunidad en delitos de lesa humanidad, olvidándose del mentado Nunca Más y del respeto a los compromisos derivados del derecho internacional en derechos humanos.

El 15 de junio, el abogado de Krassnoff reivindicó ante la Corte su actuar como CNI contra el “terrorismo”. Los genocidas no se arrepienten ni han sido degradados. No les bastó tener atención médica en el Hospital Militar, ni cárcel especial ni pensión millonaria y costosos abogados. Quienes aplicaron el terrorismo de Estado son hoy reos privilegiados en el sistema carcelario.

Sin embargo el libreto oficial invierte el razonamiento lógico y los victimiza, en un novedoso montaje que incluye enmascarar el “perdón” como si este se extendiera a una inexistente lista de reos comunes de avanzada edad y condiciones similares.

¿Cómo celebrar esta sentencia esperada durante 39 años, durante los cuales fallecieron los padres de Augusto? Sus dos hijas, Eva y Alejandra, han debido reconstruirse emocionalmente frente a la ausencia paterna y la indiferencia del Estado. Hoy la impunidad se cuela mostrando la falsedad del perdón farfullado una vez por algún juez. El movimiento de derechos humanos atajó los más diversos proyectos de ley orientados a exculpar a los criminales, y sigue bregando por justicia.

Según cifras oficiales, sólo 344 criminales han sido condenados con sentencia ejecutoriada. Más de la mitad de ellos, (181) tuvo penas alternativas como ir a firmar a una comisaría. A diciembre de 2015, permanecían en Punta Peuco sólo 110 agentes de un total de 117 que cumplían prisión. Es paradojal que en Estados Unidos un fallo responsabilice a Pedro Barrientos por el homicidio de Víctor Jara, mientras en Chile no hay siquiera gotas de justicia para centenares de casos de ejecutados y desaparecidos.

Exigimos justicia, por “el Pelao Carmona” y por todos los caídos, pero también por las nuevas generaciones que luchan por un Chile diferente, junto a las organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales conscientes. El cierre de Punta Peuco y el traslado de los criminales de lesa humanidad a cárceles comunes es una tarea urgente. La degradación de los criminales de lesa humanidad, y el fin del grotesco chorreo de impunidad que salpica nuestra ya cuestionada democracia, son imperativos éticos que de no ser realizados envilecerán aun más a la clase política y la institucionalidad.


(columna publicada originalmente en Punto Final Nº 855, el 8 de julio, con el título “Augusto Carmona demanda justicia”).

Carta a mi hermano Ricardo faunes

TRES RASSSS POR RICARDO FAUNES

Para mi hermano de mares. ¿Cómo entender qué circunstancias desgraciadas lo llevaron por donde sus embarcaciones naufragaron?

“Náufragos del mundo que han perdido el corazón”
E. Cadícamo.

http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/rasss.htm

 

 

ESCRIBO ESTAS LÍNEAS sobre hojas amarillentas sin saber si alguien alguna vez se interesará por leerlas. Ya sé que no al menos mi madre. Para qué si hoy divaga entre un presente ambiguo y La Serena de épocas confusas y, en su mundo de destellos, te imagina debajo de la higuera o a punto de volver de la Escuela de Derecho, aunque ésta no esté siquiera en La Serena, sino lejos, al otro lado del Mapocho. No dejaste tampoco descendencia, muchachos que habrían tenido como tú, el cabello rizado y los ojos sonrientes. Nadie quedó para que yo les pudiera pedir que recorrieran estos renglones, o que hicieran un amago por entender todo lo que siento e intento plasmar en ellos. Pese a eso insisto en escribir esta carta sin dirección y lo hago en estas hojas que ya parecen envejecidas, quizá como un adelanto de lo que inevitablemente les espera: cubrirse de polvo y amarillarse aún más por ahí en un cajón como esos papeles que a nadie le preocupan y a nadie le importan. Quién las leería si incluso esas familias adoptivas que eran nuestros amigos y los amigos de nuestros amigos, eran personas que no tenían posibilidades de encontrarse. Mundos separados cuyas distancias ya viste cómo se fueron acrecentando.

 

Ricardo, hablo de convicciones. Hoy me pesa decir cuán distintas parecían las de ustedes con las nuestras. Y por causa de esas diferencias nuestros amigos y nuestros compañeros se habían alejado también entre ellos, tal como yo y como tú nos alejamos, a pesar de haber sido los que fuimos: hermanos amigos, hermanos corsarios, no piratas, un escalafón más arriba y más noble en la hermandad de los océanos.

 

Hablo de juegos a los que ningún niño de hoy jugaría. Juegos amarillentos por los años como estas hojas que he elegido para escribirte quizá para que parezca que ha pasado tiempo desde que las escribí ahorrándome la vergüenza de no haberlo hecho antes. Pese a eso persisto, aunque reconozco que si algo hoy me impulsa es la suerte de haber encontrado por ahí a una muchacha de padres perdidos -como te perdiste tú-, cuyo padre adoptado, o cuyo padre verdadero, pudiste ser tú también o pude ser yo mismo.

 

Nada es sencillo, como ves, y me voy dando vueltas mientras digo en mi favor que hacía mucho que deseaba escribir todo esto que quería que supieras, y si bien es cierto que esa huérfana maravillosa es la que me impulsa, reconozco que mis motivos son confusos, siendo mi única certeza el que escribo como una vieja deuda que hoy por fin tengo claridad para saldar. Tal vez sea por eso Ricardo, que lo primero que digo es que la vida es un puñado de mentiras, de errores garrafales, Es necesario que lo reconozca antes de que continúe diciendo tonterías, aunque ya no importe quién tenía la razón, si tú, con tu postura de la sensatez, del análisis de las condiciones objetivas, si yo con mi voluntarismo, con mi rebeldía, ésa que tú condenaste tantas veces. Es que tú aprendiste a amar los cambios a la manera ordenada de como sugerían tus patriarcas, y yo pasé por Marx y me fui directo de Lenin al Che y a su diario libertario.

 

Desde aquí, esto ya no es cierto, Ricardo, piénsalo bien: es mentira que el señor Délano con su famoso libro “La base”, y lo del Diario de Guevara no es verdad tampoco. El padre de nuestra madre fue quien nos contagió su solidaridad, y lo hizo con los cuentos maravillosos que hincados a la orilla de su cama solía relatarnos, ¿te acuerdas?: la zorra pícara y la historia del buey “tengo”, Pedro Urdemales. Espero que todavía los puedas recordar y que te acuerdes también de cómo nos maravillaban y de cómo nos maravillaban también aquellos rebeldes, héroes y antihéroes que entre las historias de navegantes vengadores que él mismo inventaba, nos iba contagiando espíritu de bien, espíritu solidario.

 

“El tonto de la puerta, no era nada de leso, chiquillos. Fíjense que hubo un terremoto tremendo. ¿Irá haber otros terremotos como ése, tatita?

Chiito… ya no hay terremotos como ésos. Pero entonces sí los había, y éste tocó justo donde vivía el tonto de la puerta. Pucha, tatita.

Sí, pucha. No quedó nada en pie en el pueblo, y la gente tuvo que irse buscando lugares como éste donde ya no terremotea. Ah… ¿y el tonto, tatita?

Bueno, el tonto se tenía que ir también, no había remedio, pero como les dije, no era nada de leso, así que dijo, “bueno, me voy, pero me llevo la puerta de mi casa que quedó sola ahí paradita”. Y partió, fíjense, por los caminos, con la mole de roble al hombro junto con todos los otros. ¿Y para qué quería la puerta el tonto, tatita, si ya no tenía casa que cerrar?

Chiito, ¿no les dije que el tonto no era nada de leso? Es que esa puerta era maravillosa con ensambles cola de milano y si venía un forajido a molestarlos, ¡zape! que el tonto le atracaba un portonazo. Y si se mandaba a llover, ponía la puerta en las ramas de algún árbol bajo y se cubría con ella y cubría también a sus amigos que iban con él. Pero eso no es nada, si venía el rico del pueblo a echarlos, él los defendía con su puerta como escudo de madera, porque los ricos son abusadores por naturaleza y no reconocen justicia ni reglamentos, por eso, ¡zape!, hay que darles con todo, con piedras y con palos.

 

Los cuentos del tata fueron nuestra base, Ricardo, ni Luis Enrique Délano ni Ernesto Che Guevara, eso no es algo que pueda negarse, aunque ya no importe, aunque a nadie le importe. Para mí, tu libro “La base”, no era más que basura, un folletín amanerado, y así mismo, tu planteamiento del ejército respetuoso de las leyes, una patraña imposible de creer. Ése era yo, y no estaba dispuesto a perder las discusiones. Pero para ti tu visión de mis asuntos no era mejor tampoco: “intelectuales de salón, puñado de aventureros”. Puntos de vista diferentes, hermano. Y en todo: para mí la mujer era un animal bello de piernas hermosas, para ti, no sé qué era, pero era más, mucho más. Para ti el amor tenía que ser completo, único, indivisible. La mujer se acercaba al concepto de diosa.

 

Yo te admiraba por eso y hoy reconozco que me habría gustado haber sido como tú, sólo que para mí habían demasiadas diosas, diosas mundanas, y a todas las amaba, cómo las amaba. La admiración que sentía por ti era porque tú sólo amabas a la tuya, aunque no fuera más que un anhelo o un propósito que difícilmente cumplirías. Aún así, tu propósito era admirable, quién no dice por lo demás que quizá eso sea lo que verdaderamente cuente: las buenas intenciones.

 

Distintos, bastante distintos. Tú tras una diosa, yo tras varias, aunque eso quizá fuera porque yo no había encontrado a mi diosa verdadera. Pero tú tampoco. Tú, cada vez que creías haberla encontrado, acababas dándote cuenta de que ésa al menos no era. Pero no te importaba, y en tu obstinación empezabas de nuevo. Amores y desamores, amores perfectos, también leyes y reglamentos perfectos. El amor perfecto no sé si lo encontraste, pero gracias a esa segunda convicción tuya te convertiste en abogado, “licenciado en derecho”, y como tal, empezaste a repetir que el ejército era respetuoso de las leyes y de la constitución. Yo te golpeaba la mesa insistiendo en que no, pero tú contra atacabas y yo insistía diciendo que el ejército era el brazo armado de la burguesía, pero entonces tú insistías otra vez, y eso terminó por alejarnos.

 

“La gente como tú nos perjudica, no podremos defendernos con banderas ni pancartas”, eso argumentabas, y yo: “por eso se necesitan fierros, posiciones como las de ustedes sólo nos llevarán al fracaso”. Qué importa ahora quién estaba equivocado, a quién puede importarle. Pero entonces sí era importante, y para mí que ante la certeza de que ese tiempo de la Unidad Popular no era sino un paraíso transitorio que se derrumbaría, encontré entre los que se preparaban para esa contingencia a la verdadera diosa, y era quizá la que tú soñabas y no alcanzaste a encontrar. Cómo lo lamento por ti querido hermano.

 

Ha pasado tanto tiempo, Ricardo, y la hecatombe en que no creías fue incluso más grande de lo que nosotros que sí la esperábamos la pudimos imaginar. Una ola de fuego que nos pasó por encima y ya nada volvió a ser como antes. Para entonces ya no pudo importar menos quién tuviera la razón. La ola de fuego nos cogió a todos y produjo dramas como el de la muchachita de quien te hablo, cuyo padre adoptivo, ése que tuvo la suerte de casarse con su madre, fue un antiguo amigo tuyo, abogado también, gente de tu familia partidaria. Familia alejada de la mía Ricardo, porque para entonces nosotros, mala cosa, ya nos habíamos alejado.

 

Místicas diferentes, convicciones diferentes. Son los errores a los que intento referirme. Si es para no creerlo, nos habíamos alejado nosotros que nos fuimos a La Serena con nuestra madre hermosa para transformarnos en corsarios, y allá llevamos a echar nuestras embarcaciones por ese torrente que era el Canal de La Pampa, nuestro riachuelo, ¿te acuerdas? Alejados nosotros, Ricardo, que fuimos testigos de cómo nuestra madre se ganaba el amor del cantante principal en el carnaval de Rivadavia, Valle del Elqui. Maravillosa nuestra madre, para eso le bastaba una sonrisa. No puede creerse Ricardo, alejados nosotros que en una tarde de acierto, pudimos ver desde arriba de un palto, cómo la muchacha del lado, cuatro años mayor que nosotros, mocosos de once o doce, desnuda ante un espejo sufría y se contemplaba con la mano entre las piernas.

 

Esos éramos nosotros que nos habíamos distanciado por cuestiones que ahora a nadie le importan. Yo seguí en lo mío junto a mi diosa y junto a mi dios pequeño nacido un poco antes de las llamaradas. Tú partiste a defender a tus camaradas en desgracia para quienes los dictadores levantaban juicios que no tenías cómo defender. En esa tarea te ayudaban otros abogados de tu partido, entre ellos el padre adoptivo de la muchacha que de alguna manera me motiva a escribirte. Te voy a contar que ella conoció no hace mucho la voz de su padre verdadero por una cinta vieja grabada por amigos suyos y olvidada por años en un cajón de su abuela paterna. Buena cosa para ella y también para mí, pues su experiencia me anima a continuar en esta carta, ya que si el destino de esa cinta olvidada fuera el que le pudiera esperar a estas hojas, qué aliciente el pensar que tal vez años más tarde a alguien le sirvieran.

 

Abogados defensores de causas perdidas. Pero cómo pensaban ustedes que iban a defender a sus camaradas con sus leyes, si los propios militares eran los jueces. Tú mismo, en alguna de las pocas oportunidades que se dieron, me contaste desesperado que te atacaban siempre con nuevos reglamentos y decretos que ellos mismos se sacaban de las mangas.

 

Vino entonces la segunda ola de sangre, y la tercera y la cuarta, y después muchas otras que, a diferencia de la primera, eran ahora selectivas. Esas terribles olas selectivas empezaron a alcanzar a mis compañeros de familia. “Compadres” nos llamábamos, algunos habían sido amigos tuyos antes de que nos alejáramos. Hablo de Federico Álvarez Santibáñez, de Claudio Contreras, del propio Horacio Carabantes. ¿Te acuerdas de él?, ¿de las canciones que inventaba? ¿Y de Federico, el que amaba muchachas en el tren a Rivadavia? Esos, mis amigos, que podrían haber seguido siendo amigos tuyos, fueron cayendo en diversas casas de tortura desde donde los convertían en desaparecidos.

 

Triste Ricardo, yo en mis cosas, tú en las tuyas. Yo en las mías escapando con mi diosa y mi dios pequeño que se portaba como un valiente, tú en cambio en esos juicios sin destino que te agujereaban el espíritu y no te dejaban encontrar a la diosa que buscabas. Pese a eso viniste a ayudarnos, será algo que jamás te agradeceré lo suficiente. La ola de llamaradas se acercaba a nosotros, ya habían caído Bauchi y Miguel y a María Cristina López, jefa de mi unidad, la habían atrapado, así es que con mi diosa-compañera tuvimos que pasar a la clandestinidad, ya no podíamos ir por ahí juntos. “Asílense”, nos rogabas, y nosotros, que no, que la lucha a toda costa había que continuarla. “De qué lucha me hablas si los están destrozando, de ustedes van a quedar apenas rastros”. Pero nosotros, que no, cegados por el voluntarismo.

 

Siempre he dicho que por esos días me escondía en un altillo de pintores. Y decía eso, porque como tú bien sabes, yo también soy un romántico. Pero no es cierto, nada de eso es cierto. Hoy, aunque ya no importe, cuento que de verdad no había tales pintores, ni talleres de tales. Era en tu humilde oficina de abogado defensor de causas perdidas donde en realidad acudía a esconderme. Todo el día en las tareas del partido y por las noches llegaba a tu oficina antes de que te fueras, fingía para eso ser tu cliente. Tú te ibas entonces y yo me quedaba a dormir en tu sillón. Así había que hacerlo porque en realidad tu oficina no era más que un cuarto en una casona donde la dueña no permitía que sus inquilinos alojaran, por eso no debía entonces darse cuenta de mi presencia. Al día siguiente llegabas con comida para mí, el que había aborrecido tu libro “La base” y al que sólo le interesaba el de Lenin “Qué hacer”.

 

Qué hacer… así la pasaba por mi lado, lejos de mi diosa y de mi dios pequeño, el que tú soñaste que nacía aún antes de que naciera realidad, ése que en tu sueño lo adivinaste hombrecito y que lo bautizábamos como el guerrillero-redentor anti yanki, el valiente Ho-Chi-Min. Ellos vivían en casas de seguridad que yo les conseguía o me conseguían mis queridos compañeros, pero ya casi nadie se arriesgaba a ayudarnos, el cerco se estrechaba y la solidaridad se convierte en estos casos en telas de cebolla, sobre todo después de la caída del Nano De La Barra que nos traía la remesa, unos pocos billetes para sobrevivir y las notas con el qué hacer revolucionario. Lo asesinaron a cinco cuadras antes de encontrarse con mi diosa que hacía de mi enlace. Pasó con su compañera a buscar a su hijo al jardín, pero los sicarios los estaban esperando. Sus fragmentos quedaron esparcidos por ahí, cerca de Bilbao.

 

Descolgados de las estructuras partidarias entonces, mi diosa con mi dios serían presa fácil y, sin nadie a quien recurrir, una pariente suya que decía que más que quererla la amaba, muerta de miedo porque la pudieran acusar de colaboradora, le dio asilo pero tres días después la arrojó a la calle con nuestro Ho-Chi-Min, chiquito que tú adorabas. Y si algún Dios verdadero existe, esa noche, unas pocas horas antes de que el toque de queda comenzara, a pesar de que estaba prohibido por la seguridad, ese Dios que nunca creí que existiera, me empujó a telefonearle y a enterarme así de lo que en ese mismo momento ocurría y la pude entonces rescatar. La encontré con mi dios chiquito para llevarla a tu oficina-covacha. Nos quedamos agazapados esa noche con ella y cuando el chiquillo se durmió, hicimos el amor calladamente para no despertarlo y para que no nos descubrieran. Es que sólo así podríamos continuar escondiéndonos y amándonos ahí en tu oficina, en un amor que hacíamos con la absoluta conciencia de que eran minutos precarios, amor que robábamos a los perros, pero que de igual manera disfrutábamos aunque no nos pudiéramos abstraer de pensar en si no sería acaso ésa la última vez en que pudiéramos.

 

Sin embargo la ola de crueldad no pudo alcanzarnos. Yo me cuidaba muy bien. Me ayudó el haber caído por unos pocos días al comienzo cuando la represión no era selectiva y no tenían oficio ni buenos registros. Sabía entonces a qué atenerme, tú no, quizá por eso podías ser presa más fácil, paradoja de nuestras controversias: yo que parecía condenado a que me asesinaran me salvaba y tú con tu escuela de la constitucionalidad y del derecho, aparecías muerto allá en el norte. Injusto Ricardo, terriblemente injusto. Tú no tenías por qué morir, eso a mí me correspondía, y si pasó como pasó es una prueba más de que ninguna ley es valedera, ningún reglamento. Un injusticia como ésta sólo prueba que Dios no existe.

 

Se ahorcó le dijeron a nuestro padre cuando te fue a buscar. Yo no pude acompañarlo porque los perros andaban tras mi caza. Mi padre volvió contigo en urna sellada contando una historia oficial cuyo consuelo era que al menos teníamos tu cuerpo para enterrarlo y hacer nuestro duelo, un consuelo estúpido que muchos no tenían, tenía razón en eso. Consuelo estúpido y estúpida situación que no se puede creer ni creeré. Digo en su favor que su actitud fue pragmática, ésa quizá sea la palabra: pragmática. Para él tú ya estabas muerto y nada se podía hacer que te recuperara, para la muerte no hay remedio. Aunque no niego que debió sentir también un miedo tremendo. ¿Te has preguntado alguna vez a qué martirios lo habrán sometido cuando se lo llevaron de la universidad a ese estadio que hoy llaman Víctor Jara? De cualquier manera mi madre no lo creyó, no creyó ni una palabra, yo mucho menos. Por qué ibas a ahorcarte tú, presidente de centros de alumnos, dirigente político importante, joven abogado triunfador. Es que no son cosas que puedan entenderse. Me doy por eso vueltas y más vueltas y me digo que si así ocurrió, pudo ser, tal vez, porque no encontrabas a la diosa que anhelabas, o porque asesinaban a la gente que defendías, o qué sé yo. Igual no lo creo, pero indago atrás en el tiempo pensando en que si pudo ocurrir un disparate como ése debió haber sido por un conjunto de razones mezcladas con la decepción de darte cuenta de que la gente rica y sus servidores militares jamás entregarían sus riquezas sólo porque los miserables les ganaran en unas porquerías de elecciones. Qué es una elección para la gente poderosa, Ricardo, qué puede importarles a ellos una elección, qué les puede, de verdad, importar la opinión que tengan los humildes, qué les puede importar que tengan o no tengan razón. El tata era tremendamente visionario después de todo. Me pregunto si no tenía toda la razón: había que darles de a portonazos, con piedras y con palos. Aunque quizá él quizá también se equivocaba y de nada hubiera servido una puerta por muy de roble que hubiera sido. Qué puede un portón así trancado contra balas de cañones.

 

Te comparo tanto con el tata, Ricardo. A veces me pregunto si te acuerdas de él, de su jaula para hacer charqui, de su lija y sus formones, de su cola carpintera calentada al baño maría, de la uva que nos ponía en la boca, de los gajos de naranja, de sus treinta mil historias. El tata murió maravillado, Ricardo, ¿te acuerdas? Ya venía enfermo el pobre viejo y Salvador Allende se venía fuerte, tremendamente fuerte. El tata nos dijo que por fin surgían posibilidades para que el pueblo llegara al gobierno y, como prueba de ello Naranjo ganó unas elecciones complementarias en Curicó. “Hoy Naranjo, mañana Allende”, gritaba la muchedumbre al compás de un bombo. Sin embargo faltaba un año todavía para el triunfo de Allende. Durante ese año se unió la derecha e hizo retirar su candidatura a Julio Durán para asegurar el triunfo de Eduardo Frei, “el mal menor”. Pero de eso el tata nada supo, se murió un par de días después del triunfo de Naranjo, murió por eso maravillado. De muerte y maravillas, cómo le habría gustado al tata la poesía de Teillier,

 

Ricardo: “morir maravillado”, qué diferencia de tus circunstancias, cuánto lo lamento hermano. Por suerte el tata no pudo ver lo que pasó después cuando la derecha no pudo unirse y para aniquilar a Allende debió recurrir al holocausto. Si fue por una mujer Ricardo, me parece imposible, insisto. Imagínense, por una mujer matarte tú que tuviste a Lina, la reina de la FESES. Tú que en la playa de Peñuelas apoyaste la cabeza sobre la cintura de la hermana de Sixto de bikini como si fuera una almohada, tú de catorce, ella de diecisiete. Por una mujer tú, pero si hace muy poco me encontré con una muchacha que supo que éramos hermanos y me preguntó por ti, no sabía de tu muerte. No sé si ella te amaba, pero claramente percibí el deseo en el verdor de sus ojos cuando te nombró. Así también percibí la tremenda pena que tuvo cuando le conté de tu naufragio: “mi hermano corsario navega por mares oscuros que nadie conoce y su muerte nada tuvo que ver con maravillas”. Pero ella era una mujer de verdad maravillosa que te amaba o deseaba, Ricardo. Muchas mujeres te deseaban hermano. Es probable que no te amaran como tú esperabas que te amaran, o no sé, o sí sé, ¿si te amaban o deseaban esas muchachas que eran tus alumnas del colegio donde hacías clases, para qué ibas a matarte por una apenas?, ¿por lo del amor?, ¿por el deseo?, ¿qué diferencia al amor con el deseo?, ¿acaso el deseo no se puede separar del amor?, ¿eso es lo que crees todavía? Capaz tengas razón y yo esté aquí hablando tonterías. Pero no, no tienes razón. O sí, ¿qué habrá mejor que acostarse con una mujer que desee realmente acostarse con uno?, ¿qué importa si no te ama o tú no la amas? Siempre que se hace el amor surge cariño y ternura y aparece además una complicidad que de otro modo no se daría. Es distinto decir “amigo” que “amiga”, de un amigo se espera un apretón de manos, un abrazo cariñoso, bromas simpáticas. De una amiga se espera lo mismo, pero a veces también un momento grato que esa amiga te puede brindar pero no un amigo. Es probable que esa complicidad y esos momentos gratos linden en el amor. O tal vez no, quién se atrevería a adelantar una palabra.

 

Carisma Ricardo. Las amigas se enamoran del carisma, o eso me parece. Uno se enamora de ellas por su sonrisa, por sus movimientos, por su forma de mostrar los ojos, por lo que se insinúa mientras van de allá para acá. Somos más salvajes los hombres, Ricardo, más corporales, animales casi elementales. Ellas sin embargo se enamoran de nuestro carisma. Y tú lo tenías hermano, la mujer que te recuerda, de quien tengo la impresión de que pertenecía a tu familia partidaria, me lo trae a la memoria con sus ojos brillando y por la amargura que percibo en ellos cuando le digo que estás muerto. Tenías carisma Ricardo, no me olvido y hoy te lo confieso: cuando volviste de Rusia y de Cuba y todas nuestras primas se sentaban en tus rodillas para que les contaras de esto y de lo otro y tú empezabas con aquello de Camagüey y la Isla de la juventud, y con lo de la zafra y los pioneros, créeme que a pesar de que yo ya estaba con mi diosa, por los celos que sentía, tenía que contenerme para no pescarte a garrotazos. Así somos los hombres de salvajes Ricardo. Lo que no daría por verte con ellas de nuevo, joven abogado con primas y amigas de las primas en las rodillas, y yo por ahí en algún rincón ignorado.

 

Si fue por tus convicciones rotas Ricardo, si fue por eso que te ahorcaste, sería algo que tampoco aceptaría. Para qué ibas a hacer algo como eso, o por qué tú si mis convicciones también estaban por el suelo. Es más, los sueños de nuestra generación entera se habían ido por desagües y parecían condenados a perderse. Entonces por qué tú, por qué no me cuentas la verdad porque esta basura no me la creo. Además qué hacías allá por el norte, el único norte nuestro era La Serena, Antofagasta es demasiado lejos. Te asesinaron, ¿no es así? Te fuiste al norte a buscar antecedentes para tus defensas, a Cerro Moreno, quizás. A eso fuiste a Antofagasta hermano, ¿o los malditos te llevaron?. ¿Te confundieron conmigo? Esa es otra posibilidad que ni pienses que no me ha estado atormentando. Sin embargo, aunque parezca que la descarto de manera engañosa, afirmo que me parece poco probable. Nosotros usábamos “nombres supuestos” y a mí me buscaban por ese nombre supuesto que parecía real. Fíjate que ni siquiera mi jefa conocía el verdadero. En su homenaje te cuento que ella en todo caso no reveló ni el uno ni el otro y eso quizá le costó la vida, mujer valiente. Es por eso que te digo que la posibilidad de un alcance de nombre es muy poco probable, nula diría, la descarto.

 

Me devano los sesos y me resisto a aceptar que lo que de verdad pasó contigo jamás podremos saberlo. Por eso cuando vuelvo por las noches, a veces me tiendo junto a nuestra madre y después de besarla intento buscar al fondo de sus ojos, entre sus restos de recuerdos, quisiera encontrar ahí tal vez indicios, un rastro. Capaz el papá le haya contado algo más después de todo. Pero nada me dice, no podría decirme, y descubro ahí apenas sus maravillas de hermosa, de buena maestra. Detrás de sus ojos claros aparece sólo la casa de Anima de Diego de La Serena y el cantante del conjunto “Los Mayares”. Nada más, aunque miento, a veces la encuentro en esas rondas de delantales flameantes que hacía con sus alumnas, esos puñados de niñas locas que terminaban inevitablemente enamoradas de nosotros Ricardo, cuestiones que se daban sin que nadie supiera por qué. Surge también a veces en sus ojos el silabario “Lea” y sus pinturas de caballos errantes. Errantes como tú y como yo por esos años. Errante como nuestro padre a quien jamás pudo anclar. La he visto también en sus ojos a ella misma, en esa vez cuando iban a nombrarla reina de la primavera de La Serena y se negó porque ser casada, ¿te acuerdas?, ¿te acuerdas de que nos llevaba de la mano a cada uno disfrazados de conejos? La gente que vive de destellos sólo recuerda los destellos deslumbrantes hermano, no los que les trajeron angustia. Será por eso que veo también al fondo en sus pupilas algunas de esas noches de cuando veraneamos en Rivadavia, ¿te acuerdas? Nos alojamos en un carro-dormitorio que le prestaron estacionado en uno de los desvíos que ya no ocupaban del mítico Tren Elquino, última estación de ese valle generoso. Fue esa noche al final del carnaval cuando los dos nos enamoramos de la hija del jefe de estación y a la mamá le cantó públicamente ése del conjunto Los Mayares. Una buena noche Ricardo, aún tengo en la garganta la fiebre y el nudo del primer amor, el mismo que tú sentías. Aún tengo también en mis ojos el brillo de los ojos de nuestra madre. Todo el amor y el claro de la luna elquina en sus pupilas, así fue esa noche. Destellos demasiado brillantes hermano, y ésos opacan sus amarguras, todas sus tristezas. Opacan todo lo tuyo, lo que pasó contigo. Sólo quedan en sus ojos sus noches maravillosas, esa noche maravillosa, pero nada de lo tuyo. A mí en cambio me quedó tanto de lo que tú diste como ya puedes ver.

 

Te cuento que una de esas noches en que nos amamos con mi diosa sin hacer ruido en tu oficinilla de la casona de la calle Catedral, ella me dio su segundo milagro, un muchacho que ahora es músico, catedrático de su universidad. Tiene el cabello crespo como tú y una sonrisa como la tuya. Se diferencia contigo en que es de pocas palabras y se expresa principalmente con música. A veces fantaseo pensando que es así tan silencioso porque lo creamos en tu oficinilla, ya te dije, muy en silencio. Te habrías sentido orgulloso de él tal como te sentiste de Ho-Chi-Min. Este segundo Dios chiquito nuestro nació cuando tú ya te habías perdido, y yo, a pesar de que a veces ocupaba tu oficina de escondrijo y me reía de tus leyes y recibí tantas veces tu apoyo incondicional, no supe entender que ese chiquillo que nos llegaba venía en tu reemplazo. Mucho me pesa por eso no haberle puesto tu nombre. No obstante le hemos contado de ti, le hemos dicho que se parecen, aunque él nada entienda de leyes y se llame Nicolás. Y quisiera contarte también que tenemos con mi diosa una diosa pequeña que te la menciono aunque no quería, porque ella nació mucho después, por los ochenta, y justamente por eso me delata. Qué saco con escribir en estas hojas amarillentas que parecen tan atntiguas y que deseo que parezcan así antiguas y escritas hace tiempo, si te hablo en ellas de cosas que ocurrieron mucho después.

 

Cuántas cosas Ricardo, así alejados como estábamos te la jugaste con nosotros aunque yo bien poco haya hecho por ti y tenga que acabar estas líneas reconociendo que yo que ahora soy un pájaro pardo y vuelo por ahí juntando fragmentos de nuestras utopías e intentando saber también qué pasó con nuestros compañeros para que se les recuerde cómo eran de militantes y cómo más allá de militantes, siento que debí hacer más por ti, mucho más, y si no lo hice fue porque me cercaban pero también por una tremenda ceguera relativa a nuestras diferencias que no me dejó comunicarme con los de tu partido. Ni siquiera pude acercarme a ellos cuando te hicieron esa guardia de honor en que se irgieron donde te velaban. Una guardia de honor con tu bandera partidaria que había sido también la del tata, una bandera roja con la hoz y el martillo puesta por tus camaradas a quienes no pude encontrar después en la vorágine de acontecimientos que se desencadenaron. Digo en mi defensa que aún ahora no sé qué más pude hacer y de haberlo hecho, no sé si hubiera servido para algo.

 

Tranvías equivocados: si esa maldita historia oficial hubiera sido cierta me faltó estar contigo cuando los senderos de la depresión empezaron a acecharte, pero siento también que si no, igual debí estar contigo como cuando éramos corsarios, así habríamos enfrentado juntos a los perros. De haber ocurrido así quizá habría podido caer yo también, como era el curso lógico de nuestro holocausto, que tú te salvaras, porque tú no creías que fuera necesaria la violenciaa pesar de todas las enseñanzas del tata Ricardo, las mismas que tú en vez de aceptar te empeñabas en hacerlas aparecer como metáforas.

 

Metáforas… “El tata no habría levantado un arma jamás” decías, pero capaz no lo supieras. De hecho no ibas con nosotros la vez que pasamos con él por La Moneda sólo para insultar a Ibáñez llamándolo “abusador con los profesores jubilados”. Pero a lo mejor tenias razón, quizá él lo hubiera insultado así como lo hizo pero no le habría dado un balazo. Se me ocurre que no a Ibáñez, pero si a Pinochet, a Pinochet sí, el dictador se merecía cien balazos. O no, a nadie, o ya no sé. Mejor borra todo esto que digo, no lo tomes en cuenta. Lo cierto es que no sé si debí hacer más ni qué más, pero sí estoy seguro de que me faltaron cosas que pude hacer y no hice.

 

Los hombres estamos llenos de debilidades hermano, espero que lo entiendas y puedas entender también y me perdones por no haber escrito antes todo esto que necesitaba que supieras y que en definitiva no importa si nadie se interese por leer. Quedará como un diálogo entre nosotros, hermanos corsarios, que se lea bien: corsarios, un escalafón más noble en la hermandad de las banderas, qué importa si éstas sean rojas, o rojo y negras.

 

Cuántas cosas hermano querido, ha pasado tanto tiempo. Ojalá pudieras entender también que termine estas líneas amarillentas que no tienen dirección ni remitente con un grito de alegría como el que lanzaba la gente de tu base. Ese grito que yo critiqué tantas veces por poco político, por descomprometido. Lo que no daría por escucharlo una vez más de tu propia garganta. ¡Tres raasss por Ricardo Faunes…!

 

Martín Faunes Amigo

 

PARTE DE LA REAL HISTORIA

 

María Cristina López Stewart, llamada también “Carolina”, “Patricia Castellanos”, o “la Rucia”, estudiaba Historia en la Universidad de Chile y militaba en el MIR, organización revolucionaria donde dirigía una estructura de informaciones.

María Cristina fue raptada desde una casa de Las Condes para ser llevada a José Domingo Cañas donde fue torturada salvajemente y hecha desaparecer. Tenía entonces 21 años.

En su homenaje se ha escrito el cuento “Urracas y zorzales”, escrito por Martín Faunes Amigo, que aparece en “Las historias que podemos contar, volumen uno” y en múltiples antologías, y la novela “Viajera de los nombres supuestos”, escrita por el mismo autor, EDEBÉ 2002.

 

Alejandro De La Barra Villarroel, “Nano”, y Ana María Puga Rojas, cientista político y profesora y actriz, respectivamente, ambos militantes del MIR y él dirigente de dicha colectividad, fueron emboscados el 3 de diciembre de 1974 cuando se dirigían a buscar a su hijo a la salida de su jardín infantil en calle Pedro de Valdivia con Andacollo.

A Alejandro y Ana María se les disparó sin que hubiese habido orden de detención ni resistencia de su parte, por lo cual se tiene la convicción de que fueron ejecutados. El jardín en cuestión, había sido visitado con anterioridad por agentes de la DINA que por esa vía habrían podido dar con sus víctimas.

 

Claudio Ricardo Faunes Amigo, abogado, era dirigente del Partido Comunista en la Universidad de Chile y la Provincia de Santiago. Es encontrado muerto en Antofagasta, en circunstancias en que trabajaba en la defensa de los soldados constitucionalistas de la FACH.

 

Primer plano a la izquierda, mi hermano Ricardo, a su lado nuestra madre, segundo plano atrás, este pájaro pardo.Primer plano a la izquierda, mi hermano Ricardo, a su lado nuestra madre, segundo plano atrás, este pájaro pardo.

Sobre el honor militar y los Verdaderos Héroes de la patria. Cartas de un hijo de un marino constitucionalista

DestacadoSobre el honor militar y los Verdaderos Héroes de la patria. Cartas de un hijo de un marino constitucionalista

Sobre el honor militar: Carta de un hijo de un marino constitucionalista

por Roberto Cifuentes D. (Bélgica)

lunes, 11 de diciembre de 2006

Bélgica, Lovaina, 6 de Diciembre 2006

A los medios de Comunicación,
A la luz de las últimas declaraciones de la hija del dictador, y del debate público que se ha producido en torno a sí Pinochet debiera o no recibir honores militares, por su cargo militar o como falso Jefe de Estado; yo como hijo de un ex cabo segundo de la Armada de Chile constitucionalista, que fue detenido y torturado en agosto de 1973, por intentar impedir el genocidio que hoy “en parte” ha quedado ilustrado en el incompleto  informe Valech, me resulta una vez más paradojal, por no decir patético que se este hablando de ” Honores Militares” a un dictador, así como ridículo validarlo en el cargo de “Jefe de Estado” ante la eventualidad de su funeral, cuando su proceder nunca estuvo a la altura de consenso en ese cargo a nivel de país, ni éticamente, por la forma en que se auto-posesionó en el cargo por medio de un golpe de estado, ni menos legal, ya que por derecho constitucional la investidura del Presidente Allende había sido absolutamente legitimada incluso por el congreso.

He escuchado, en numerosas ocasiones, ex militares genocidas, hablar de la “familia militar“,  como si ésta constituyera por sí sola un ejemplo de moralidad y valores profundos. Debo agregar al respecto que yo crecí en una familia militar muy diferente, crecí en una familia de valientes y heroicos militares, que al darse cuenta de la actitud sediciosa y motinezca de sus superiores, así como de las consecuencias que podría acarrear un golpe de estado liderado por ellos, alertaron sin titubear a las autoridades de gobierno, porque eran y son portadores de un alto espirítu de lealtad, consecuencia y respeto hacía la unidad y el bien común de nuestro país. Esos jóvenes marinos si tuvieron un comportamiento “HONORABLE“, fueron leales a su juramento a la bandera, y portadores de un alto sentido de valentía al oponerse a la masacre que se venía y sin embargo todos ellos, realmente verdaderos militares, fueron exonerados de sus cargos, por la grandeza de portar dignidad, honor y valentía; en circunstancias que gran parte de la oficialidad, “incluido el actual Almirante Codina” y el alto mando de la época, planearon el genocidio de la mitad de  nuestro país, y aún continúan sin ser juzgados, y todos legítimamente reconocidos como parte de la institucionalidad militar, con todos los derechos respectivos, lo cual me parece una vergüenza como país.

Los marinos constitucionalistas deben tener un lugar importante en la historia de Chile, el comportamiento heroico que tuvieron, debe ser conocido por las futuras generaciones, ellos deben ser premiados con los máximos honores militares, y ascendidos a rangos de oficiales. Los Chilenos deben saber que desde la armada se preparo el golpe de estado, pero que desde las diversas unidades de mar y tierra, hubieron jóvenes cuyo promedio de edad no superaba los 23 años, que intentaron abortar el golpe, pero que fueron detenidos y salvajemente torturados en agosto de 1973.  El día del golpe militar, impotentes vieron que lo que ellos habían  previsto, lamentablemente se había cumplido.

A lo largo de estos últimos 30 años, los hijos del general Pinochet, y los hijos de los marinos constitucionalistas, vivimos en familias militares extremamente diferentes; con valores y principios igual de incongruentes, lo cual se repite también en la enorme diferencia  de distribución del ingreso de la misma supuestamente familia militar. El dictador y genocida Pinochet, debe ser degradado de sus cargos, oficial y legalmente, al igual que todos los militares que participaron directa o indirectamente de las iniquidades que él lideró y por ningún motivo debe recibir honores militares, por el contrario revalidemos por alguna vez a los verdaderos héroes de la armada chilena, son ellos, los marinos constitucionalistas quienes deben recibir los máximos honores militares y civiles existentes en nuestro país.

Roberto Cifuentes D.
Economista
Grand Place 33/202
1348 Louvain la Neuve
Belgique

Usted tiene como hombre de confianza, al mando de la Marina de Guerra, a un “traidor”

Su Excelencia
Presidenta de la República
Sra Michelle Bachelet
Presente.
México, 25 de Enero del 2008.
Junto con saludarla me dirijo a usted en calidad de ciudadano y como hijo de uno de los héroes contemporáneos que tiene nuestro país. Me refiero a los marinos constitucionalistas, ejemplos de valor, coraje y conciencia, quiénes fueron detenidos en Agosto del año 1973 por haber denunciado los preparativos golpistas y las consecuencias que ello traería para sectores importantes de la población.

En mi caso, teniendo solo 4 años de edad fui conducido, junto a mi madre y mi hermana menor, a la Academia de Guerra, cuando mi padre estando ya encarcelado fue sometido a un Consejo de Guerra en el año 1975. Fuimos utilizados para chantajear a mi Padre, y fuimos al mismo tiempo testigos de cómo lo torturaban.

Señora Presidenta: me resulta muy irritante escuchar las declaraciones de ciertos personajes públicos, como es el caso del actual Comandante en Jefe de la Armada, Almirante “Codina”.

En el diario electrónico de la Nación de ayer aparece un artículo donde el Almirante menciona:
“…en los miembros actuales, no hay ningún pacto de silencio, porque hay que pensar que estos hechos ocurrieron tanto tiempo atrás que ya en la institución no quedan de esas personas que estén en servicio”.

Señora Presidenta: esto es la falacia más grande que he escuchado. El Almirante Codina le miente descaradamente a todos los Chilenos con esas afirmaciones y la prueba misma de esa mentira es que él mismo aún está en servicio activo. A casi 35 años del golpe de estado, señora Presidenta, usted tiene como hombre de confianza, al mando de la Marina de Guerra a un “traidor”, y me hago totalmente responsable de mis palabras. El actual comandante en Jefe de la Armada, firmó con su puño y letra una carta enviada al “Comandante en Jefe de la Armada “Almirante Merino” cuando este último aún no lo era, -en un claro acto de sedición ya que quien ocupaba ese cargo era el Almirante Montero-, pidiéndole que interviniera porque de lo contrario renunciaba al igual que los otros tenientes que firmaban la carta.

Señora Presidenta: no es por nada que cuando usted anda de gira en el extranjero, sus palabras acerca de la democracia chilena no tienen mucho eco, ¿Como quiere tener credibilidad en el extranjero y popularidad en Chile, cuando, el Comandante en Jefe de la Armada es un “Traidor” que hasta el día de hoy le miente descaradamente a los chilenos?. ¿Porqué, si no hay pacto de silencio en la Armada bajo la jefatura del Almirante Codina, en el informe Valech, la Armada no menciono el campo de concentración de “Melinka”, o Isla Riesco u Operativo X?. Eso no fue una simple omisión Señora Presidenta.

Aprovecho esta misiva para preguntarle ¿cuántos militares chilenos han seguido formándose en la Escuela de las Américas durante su gobierno?. Quiénes son los enemigos internos hoy en Chile?. ¿Los jóvenes estudiantes Mapuches? Quienes, por cierto, para usted no son más que simples delincuentes comunes o, peor aun, terroristas.

Como ciudadano Chileno, le pido que si es decisión suya mantener a personajes con tan poca moral, como el Almirante Codina, en un puesto de confianza, tome las medidas para que éstos no le sigan mintiendo descaradamente al país a través de los medios de comunicación.

Deseándole el máximo de éxito en lo que le queda de su mandato, se despide muy cordialmente,

Roberto Cifuentes D.
Economista.

CC: Ministro de Defensa.


Señor:
José Antonio Viera-Gallo.
Ministro Secretario General de la Presidencia.
Presente.-
México, 03 de febrero del 2008.

Estimado Señor:
Junto con saludarlo, me permito hacerle llegar mis comentarios con relación al artículo del Sr. Boris Bezama, que apareció el día de hoy 3 de febrero del 2008, en el diario La Nación.

Señor Viera-Gallo, hace pocos días atrás escribí una carta a la Presidenta de la República, con relación a las declaraciones del actual comandante en jefe de la Armada, Almirante Rodolfo Codina, hoy me permito hacerle llegar mis comentarios en relación a la defensa que usted hace de los jóvenes oficiales que cometieron asesinatos en los días del golpe de estado, basándose en la justificación de que recibían órdenes superiores.
Sr Ministro, esta no es la primera vez que usted habla acerca del “Honor Militar” y temas relacionados con los militares que han cometido asesinatos, y actos de represión en contra de sus compatriotas.

En el mes de Junio del 2007, cuando estaba prófugo el General Raúl Iturriaga Neumann, usted dijo en una entrevista:”
“…los uniformados o ex miembros de las Fuerzas Armadas que cometieron crímenes “tenían un cierto respeto por el honor militar. El honor militar hace que uno responda de los hechos que cometió. Un militar no se arranca; un militar no se fuga, menos un militar chileno”.

Ahora usted sale en defensa de los jóvenes oficiales que se vieron “forzados” a cometer crímenes.

Usted dice en la entrevista:”…. aun cuando comprendo que era muy difícil ser héroe en un momento así. A quien le tocaba estar en un grado bajo de la jerarquía militar y participar en hechos de esta naturaleza, si se negaba, muchas veces después era gravemente sancionado, cuando no corría riesgo su vida.”

Con sus dichos usted reconoce que quienes se opusieron a recibir esas órdenes estaban de alguna manera realizando un acto heroico. En esta ocasión, aprovecho sus dichos para recordarle que las Fuerzas Armadas tienen “Héroes Contemporáneos”, y que es el momento de que ellos reciban los máximos honores, reconocimiento y reparación por las consecuencias de sus actos. Los héroes a los que me refiero señor Viera-Gallo, son los marinos constitucionalistas detenidos y torturados en Agosto del año 1973, acusados de supuesta sedición, quienes el 25 de Agosto 1973, desde la prisión “Silva Palma”, enviaron una carta al Presidente de la República denunciando la masacre que se avecinaba con el golpe, además de las torturas a las que habían sido sometidos por los oficiales de la Armada (junto con esta misiva le entregó copia de la carta).

El promedio de edad de estos marinos no era mayor al de estos jóvenes tenientes o subtenientes de los que usted habla en su entrevista, el más joven solo tenia 19 años, pero para ellos, los mensajes de los oficiales en las arengas eran claras, “no quedaría ningún líder de izquierda vivo” tenían que matar a sus propios padres si estos eran “comunistas”, para eso tenían a sus “padres espirituales” (los oficiales).

Lo paradójico de esta situación, es que muchos de estos “Verdaderos Héroes” hoy día aun no tienen derecho a una pensión de exonerados políticos, porque fueron detenidos antes del 11 de septiembre, en circunstancia de que muchos torturadores reciben hoy una doble pensión por “traumatismo post guerra “. Contrariamente a sus superiores estos marinos fueron “leales a su juramento a la bandera”. Una vez cumplidas sus condenas no pudieron trabajar por tener antecedentes de “Traidores”, pero sin embargo jóvenes oficiales de esa época que actuaron de manera sediciosa, hoy día han llegado a ser Comandantes en Jefe de la Armada.

En el libro Bitácora de un Almirante, aparece una carta enviada al Almirante Merino, con fecha 5 de septiembre de 1973 firmada con su puño y letra por el actual Comandante en Jefe de la Armada, donde en parte dice lo siguiente:
“…Hemos sido educados en nuestra Escuela Naval en un sistema democrático y esencialmente antimarxista; de ello consta en los textos que la superioridad nos ha entregado en los diferentes niveles de educación (…). Y el Presidente de la República (Allende) ha expresado pública y enfáticamente ser marxista (…). “.. Hemos condicionado nuestra permanencia en la institución a que ésta actúe decididamente para desterrar el marxismo en Chile.””

Señor Ministro, hoy no es momento para sentirse dolido, es tiempo que de que los culpables de la masacre que ocurrió en Chile sean desenmascarados y que quienes se jugaron la vida por oponerse al genocidio tengan un reconocimiento público y sean reparados como corresponda.

El deseo de Vivir libro marino en Pisagua

Deseándole éxito y la mayor de la sabiduría en su gestión ministerial, se despide muy cordialmente

Roberto Cifuentes Delgado.

CC: Presidenta de la República.
Organizaciones de Derechos Humanos.
Parlamentarios.
Medios de comunicación.

Informese más leyendo este artículo  El Golpe de Estado y los Marinos Constitucionalistas

Los que dijeron no. Hablan los marineros antigolpistas de 1973  Versión completa entrevista lucía Sepúlveda Ruiz al historiador Jorge Magasich

Libro de4l Historiador chileno Jorge Magasich
Libro de4l Historiador chileno Jorge Magasich

Ver así mismo http://www.archivochile.com/Experiencias/exp_popu/EXPpopulares0023.pdf

Estatua merino

http://radiochile-canada.net/2014/03/09/solicitamos-el-retiro-del-monumento-a-toribio-merino-y-la-remocion-del-nombre-merino-de-un-navio-y-de-auditorios/

Sobre el honor militar: Carta de un hijo de un marino constitucionalista

Sobre el honor militar: Carta de un hijo de un marino constitucionalista

por Roberto Cifuentes D. (Bélgica)

lunes, 11 de diciembre de 2006

Bélgica, Lovaina, 6 de Diciembre 2006

A los medios de Comunicación,
A la luz de las últimas declaraciones de la hija del dictador, y del debate público que se ha producido en torno a sí Pinochet debiera o no recibir honores militares, por su cargo militar o como falso Jefe de Estado; yo como hijo de un ex cabo segundo de la Armada de Chile constitucionalista, que fue detenido y torturado en agosto de 1973, por intentar impedir el genocidio que hoy “en parte” ha quedado ilustrado en el incompleto  informe Valech, me resulta una vez más paradojal, por no decir patético que se este hablando de ” Honores Militares” a un dictador, así como ridículo validarlo en el cargo de “Jefe de Estado” ante la eventualidad de su funeral, cuando su proceder nunca estuvo a la altura de consenso en ese cargo a nivel de país, ni éticamente, por la forma en que se auto-posesionó en el cargo por medio de un golpe de estado, ni menos legal, ya que por derecho constitucional la investidura del Presidente Allende había sido absolutamente legitimada incluso por el congreso.

He escuchado, en numerosas ocasiones, ex militares genocidas, hablar de la “familia militar“,  como si ésta constituyera por sí sola un ejemplo de moralidad y valores profundos. Debo agregar al respecto que yo crecí en una familia militar muy diferente, crecí en una familia de valientes y heroicos militares, que al darse cuenta de la actitud sediciosa y motinezca de sus superiores, así como de las consecuencias que podría acarrear un golpe de estado liderado por ellos, alertaron sin titubear a las autoridades de gobierno, porque eran y son portadores de un alto espirítu de lealtad, consecuencia y respeto hacía la unidad y el bien común de nuestro país. Esos jóvenes marinos si tuvieron un comportamiento “HONORABLE“, fueron leales a su juramento a la bandera, y portadores de un alto sentido de valentía al oponerse a la masacre que se venía y sin embargo todos ellos, realmente verdaderos militares, fueron exonerados de sus cargos, por la grandeza de portar dignidad, honor y valentía; en circunstancias que gran parte de la oficialidad, “incluido el actual Almirante Codina” y el alto mando de la época, planearon el genocidio de la mitad de  nuestro país, y aún continúan sin ser juzgados, y todos legítimamente reconocidos como parte de la institucionalidad militar, con todos los derechos respectivos, lo cual me parece una vergüenza como país.

Los marinos constitucionalistas deben tener un lugar importante en la historia de Chile, el comportamiento heroico que tuvieron, debe ser conocido por las futuras generaciones, ellos deben ser premiados con los máximos honores militares, y ascendidos a rangos de oficiales. Los Chilenos deben saber que desde la armada se preparo el golpe de estado, pero que desde las diversas unidades de mar y tierra, hubieron jóvenes cuyo promedio de edad no superaba los 23 años, que intentaron abortar el golpe, pero que fueron detenidos y salvajemente torturados en agosto de 1973.  El día del golpe militar, impotentes vieron que lo que ellos habían  previsto, lamentablemente se había cumplido.

A lo largo de estos últimos 30 años, los hijos del general Pinochet, y los hijos de los marinos constitucionalistas, vivimos en familias militares extremamente diferentes; con valores y principios igual de incongruentes, lo cual se repite también en la enorme diferencia  de distribución del ingreso de la misma supuestamente familia militar. El dictador y genocida Pinochet, debe ser degradado de sus cargos, oficial y legalmente, al igual que todos los militares que participaron directa o indirectamente de las iniquidades que él lideró y por ningún motivo debe recibir honores militares, por el contrario revalidemos por alguna vez a los verdaderos héroes de la armada chilena, son ellos, los marinos constitucionalistas quienes deben recibir los máximos honores militares y civiles existentes en nuestro país.

Roberto Cifuentes D.
Economista
Grand Place 33/202
1348 Louvain la Neuve
Belgique

Usted tiene como hombre de confianza, al mando de la Marina de Guerra, a un “traidor”

Su Excelencia
Presidenta de la República
Sra Michelle Bachelet
Presente.
México, 25 de Enero del 2008.
Junto con saludarla me dirijo a usted en calidad de ciudadano y como hijo de uno de los héroes contemporáneos que tiene nuestro país. Me refiero a los marinos constitucionalistas, ejemplos de valor, coraje y conciencia, quiénes fueron detenidos en Agosto del año 1973 por haber denunciado los preparativos golpistas y las consecuencias que ello traería para sectores importantes de la población.

En mi caso, teniendo solo 4 años de edad fui conducido, junto a mi madre y mi hermana menor, a la Academia de Guerra, cuando mi padre estando ya encarcelado fue sometido a un Consejo de Guerra en el año 1975. Fuimos utilizados para chantajear a mi Padre, y fuimos al mismo tiempo testigos de cómo lo torturaban.

Señora Presidenta: me resulta muy irritante escuchar las declaraciones de ciertos personajes públicos, como es el caso del actual Comandante en Jefe de la Armada, Almirante “Codina”.

En el diario electrónico de la Nación de ayer aparece un artículo donde el Almirante menciona:
“…en los miembros actuales, no hay ningún pacto de silencio, porque hay que pensar que estos hechos ocurrieron tanto tiempo atrás que ya en la institución no quedan de esas personas que estén en servicio”.

Señora Presidenta: esto es la falacia más grande que he escuchado. El Almirante Codina le miente descaradamente a todos los Chilenos con esas afirmaciones y la prueba misma de esa mentira es que él mismo aún está en servicio activo. A casi 35 años del golpe de estado, señora Presidenta, usted tiene como hombre de confianza, al mando de la Marina de Guerra a un “traidor”, y me hago totalmente responsable de mis palabras. El actual comandante en Jefe de la Armada, firmó con su puño y letra una carta enviada al “Comandante en Jefe de la Armada “Almirante Merino” cuando este último aún no lo era, -en un claro acto de sedición ya que quien ocupaba ese cargo era el Almirante Montero-, pidiéndole que interviniera porque de lo contrario renunciaba al igual que los otros tenientes que firmaban la carta.

Señora Presidenta: no es por nada que cuando usted anda de gira en el extranjero, sus palabras acerca de la democracia chilena no tienen mucho eco, ¿Como quiere tener credibilidad en el extranjero y popularidad en Chile, cuando, el Comandante en Jefe de la Armada es un “Traidor” que hasta el día de hoy le miente descaradamente a los chilenos?. ¿Porqué, si no hay pacto de silencio en la Armada bajo la jefatura del Almirante Codina, en el informe Valech, la Armada no menciono el campo de concentración de “Melinka”, o Isla Riesco u Operativo X?. Eso no fue una simple omisión Señora Presidenta.

Aprovecho esta misiva para preguntarle ¿cuántos militares chilenos han seguido formándose en la Escuela de las Américas durante su gobierno?. Quiénes son los enemigos internos hoy en Chile?. ¿Los jóvenes estudiantes Mapuches? Quienes, por cierto, para usted no son más que simples delincuentes comunes o, peor aun, terroristas.

Como ciudadano Chileno, le pido que si es decisión suya mantener a personajes con tan poca moral, como el Almirante Codina, en un puesto de confianza, tome las medidas para que éstos no le sigan mintiendo descaradamente al país a través de los medios de comunicación.

Deseándole el máximo de éxito en lo que le queda de su mandato, se despide muy cordialmente,

Roberto Cifuentes D.
Economista.

CC: Ministro de Defensa.


Señor:
José Antonio Viera-Gallo.
Ministro Secretario General de la Presidencia.
Presente.-
México, 03 de febrero del 2008.

Estimado Señor:
Junto con saludarlo, me permito hacerle llegar mis comentarios con relación al artículo del Sr. Boris Bezama, que apareció el día de hoy 3 de febrero del 2008, en el diario La Nación.

Señor Viera-Gallo, hace pocos días atrás escribí una carta a la Presidenta de la República, con relación a las declaraciones del actual comandante en jefe de la Armada, Almirante Rodolfo Codina, hoy me permito hacerle llegar mis comentarios en relación a la defensa que usted hace de los jóvenes oficiales que cometieron asesinatos en los días del golpe de estado, basándose en la justificación de que recibían órdenes superiores.
Sr Ministro, esta no es la primera vez que usted habla acerca del “Honor Militar” y temas relacionados con los militares que han cometido asesinatos, y actos de represión en contra de sus compatriotas.

En el mes de Junio del 2007, cuando estaba prófugo el General Raúl Iturriaga Neumann, usted dijo en una entrevista:”
“…los uniformados o ex miembros de las Fuerzas Armadas que cometieron crímenes “tenían un cierto respeto por el honor militar. El honor militar hace que uno responda de los hechos que cometió. Un militar no se arranca; un militar no se fuga, menos un militar chileno”.

Ahora usted sale en defensa de los jóvenes oficiales que se vieron “forzados” a cometer crímenes.

Usted dice en la entrevista:”…. aun cuando comprendo que era muy difícil ser héroe en un momento así. A quien le tocaba estar en un grado bajo de la jerarquía militar y participar en hechos de esta naturaleza, si se negaba, muchas veces después era gravemente sancionado, cuando no corría riesgo su vida.”

Con sus dichos usted reconoce que quienes se opusieron a recibir esas órdenes estaban de alguna manera realizando un acto heroico. En esta ocasión, aprovecho sus dichos para recordarle que las Fuerzas Armadas tienen “Héroes Contemporáneos”, y que es el momento de que ellos reciban los máximos honores, reconocimiento y reparación por las consecuencias de sus actos. Los héroes a los que me refiero señor Viera-Gallo, son los marinos constitucionalistas detenidos y torturados en Agosto del año 1973, acusados de supuesta sedición, quienes el 25 de Agosto 1973, desde la prisión “Silva Palma”, enviaron una carta al Presidente de la República denunciando la masacre que se avecinaba con el golpe, además de las torturas a las que habían sido sometidos por los oficiales de la Armada (junto con esta misiva le entregó copia de la carta).

El promedio de edad de estos marinos no era mayor al de estos jóvenes tenientes o subtenientes de los que usted habla en su entrevista, el más joven solo tenia 19 años, pero para ellos, los mensajes de los oficiales en las arengas eran claras, “no quedaría ningún líder de izquierda vivo” tenían que matar a sus propios padres si estos eran “comunistas”, para eso tenían a sus “padres espirituales” (los oficiales).

Lo paradójico de esta situación, es que muchos de estos “Verdaderos Héroes” hoy día aun no tienen derecho a una pensión de exonerados políticos, porque fueron detenidos antes del 11 de septiembre, en circunstancia de que muchos torturadores reciben hoy una doble pensión por “traumatismo post guerra “. Contrariamente a sus superiores estos marinos fueron “leales a su juramento a la bandera”. Una vez cumplidas sus condenas no pudieron trabajar por tener antecedentes de “Traidores”, pero sin embargo jóvenes oficiales de esa época que actuaron de manera sediciosa, hoy día han llegado a ser Comandantes en Jefe de la Armada.

En el libro Bitácora de un Almirante, aparece una carta enviada al Almirante Merino, con fecha 5 de septiembre de 1973 firmada con su puño y letra por el actual Comandante en Jefe de la Armada, donde en parte dice lo siguiente:
“…Hemos sido educados en nuestra Escuela Naval en un sistema democrático y esencialmente antimarxista; de ello consta en los textos que la superioridad nos ha entregado en los diferentes niveles de educación (…). Y el Presidente de la República (Allende) ha expresado pública y enfáticamente ser marxista (…). “.. Hemos condicionado nuestra permanencia en la institución a que ésta actúe decididamente para desterrar el marxismo en Chile.””

Señor Ministro, hoy no es momento para sentirse dolido, es tiempo que de que los culpables de la masacre que ocurrió en Chile sean desenmascarados y que quienes se jugaron la vida por oponerse al genocidio tengan un reconocimiento público y sean reparados como corresponda.

Deseándole éxito y la mayor de la sabiduría en su gestión ministerial, se despide muy cordialmente

Roberto Cifuentes Delgado.

CC: Presidenta de la República.
Organizaciones de Derechos Humanos.
Parlamentarios.
Medios de comunicación.

Señor:
José Antonio Viera-Gallo.
Ministro Secretario General de la Presidencia.
Presente.-
México, 03 de febrero del 2008.

Estimado Señor:
Junto con saludarlo, me permito hacerle llegar mis comentarios con relación al artículo del Sr. Boris Bezama, que apareció el día de hoy 3 de febrero del 2008, en el diario La Nación.

Señor Viera-Gallo, hace pocos días atrás escribí una carta a la Presidenta de la República, con relación a las declaraciones del actual comandante en jefe de la Armada, Almirante Rodolfo Codina, hoy me permito hacerle llegar mis comentarios en relación a la defensa que usted hace de los jóvenes oficiales que cometieron asesinatos en los días del golpe de estado, basándose en la justificación de que recibían órdenes superiores.
Sr Ministro, esta no es la primera vez que usted habla acerca del “Honor Militar” y temas relacionados con los militares que han cometido asesinatos, y actos de represión en contra de sus compatriotas.

En el mes de Junio del 2007, cuando estaba prófugo el General Raúl Iturriaga Neumann, usted dijo en una entrevista:”
“…los uniformados o ex miembros de las Fuerzas Armadas que cometieron crímenes “tenían un cierto respeto por el honor militar. El honor militar hace que uno responda de los hechos que cometió. Un militar no se arranca; un militar no se fuga, menos un militar chileno”.

Ahora usted sale en defensa de los jóvenes oficiales que se vieron “forzados” a cometer crímenes.

Usted dice en la entrevista:”…. aun cuando comprendo que era muy difícil ser héroe en un momento así. A quien le tocaba estar en un grado bajo de la jerarquía militar y participar en hechos de esta naturaleza, si se negaba, muchas veces después era gravemente sancionado, cuando no corría riesgo su vida.”

Con sus dichos usted reconoce que quienes se opusieron a recibir esas órdenes estaban de alguna manera realizando un acto heroico. En esta ocasión, aprovecho sus dichos para recordarle que las Fuerzas Armadas tienen “Héroes Contemporáneos”, y que es el momento de que ellos reciban los máximos honores, reconocimiento y reparación por las consecuencias de sus actos. Los héroes a los que me refiero señor Viera-Gallo, son los marinos constitucionalistas detenidos y torturados en Agosto del año 1973, acusados de supuesta sedición, quienes el 25 de Agosto 1973, desde la prisión “Silva Palma”, enviaron una carta al Presidente de la República denunciando la masacre que se avecinaba con el golpe, además de las torturas a las que habían sido sometidos por los oficiales de la Armada (junto con esta misiva le entregó copia de la carta).

El promedio de edad de estos marinos no era mayor al de estos jóvenes tenientes o subtenientes de los que usted habla en su entrevista, el más joven solo tenia 19 años, pero para ellos, los mensajes de los oficiales en las arengas eran claras, “no quedaría ningún líder de izquierda vivo” tenían que matar a sus propios padres si estos eran “comunistas”, para eso tenían a sus “padres espirituales” (los oficiales).

Lo paradójico de esta situación, es que muchos de estos “Verdaderos Héroes” hoy día aun no tienen derecho a una pensión de exonerados políticos, porque fueron detenidos antes del 11 de septiembre, en circunstancia de que muchos torturadores reciben hoy una doble pensión por “traumatismo post guerra “. Contrariamente a sus superiores estos marinos fueron “leales a su juramento a la bandera”. Una vez cumplidas sus condenas no pudieron trabajar por tener antecedentes de “Traidores”, pero sin embargo jóvenes oficiales de esa época que actuaron de manera sediciosa, hoy día han llegado a ser Comandantes en Jefe de la Armada.

En el libro Bitácora de un Almirante, aparece una carta enviada al Almirante Merino, con fecha 5 de septiembre de 1973 firmada con su puño y letra por el actual Comandante en Jefe de la Armada, donde en parte dice lo siguiente:
“…Hemos sido educados en nuestra Escuela Naval en un sistema democrático y esencialmente antimarxista; de ello consta en los textos que la superioridad nos ha entregado en los diferentes niveles de educación (…). Y el Presidente de la República (Allende) ha expresado pública y enfáticamente ser marxista (…). “.. Hemos condicionado nuestra permanencia en la institución a que ésta actúe decididamente para desterrar el marxismo en Chile.””

Señor Ministro, hoy no es momento para sentirse dolido, es tiempo que de que los culpables de la masacre que ocurrió en Chile sean desenmascarados y que quienes se jugaron la vida por oponerse al genocidio tengan un reconocimiento público y sean reparados como corresponda.

Deseándole éxito y la mayor de la sabiduría en su gestión ministerial, se despide muy cordialmente

Roberto Cifuentes Delgado.

CC: Presidenta de la República.
Organizaciones de Derechos Humanos.
Parlamentarios.
Medios de comunicación.

http://radiochile-canada.net/2014/03/09/solicitamos-el-retiro-del-monumento-a-toribio-merino-y-la-remocion-del-nombre-merino-de-un-navio-y-de-auditorios/

Estatua merino

Las voces contingentes de los Hijos- Desde Venezuela nieto de Allende acerca de Leopoldo López

DestacadoLas voces contingentes de los Hijos- Desde Venezuela nieto de Allende acerca de Leopoldo López

NO EN NOMBRE DE ALLENDE NI DEL SOCIALISMO
Pablo Sepúlveda Allende,

¨*médico, nieto de Salvador Allende.
20 de Septiembre, 2015

¿Cómo leer, cómo entender dichas afirmaciones teniendo en cuenta la historia reciente de Chile, su historia personal y nuestra propia historia familiar? Historia que fue marcada justamente por este tipo de violencia desenfrenada y llena de odio.

Inaceptables y dolorosas son las declaraciones de la Presidenta del Partido Socialista de Chile en contra de la condena de Leopoldo López, dirigente opositor declarado culpable por incitación a la violencia y otros delitos enmarcados en un plan declaradamente sedicioso llamado “La Salida”(1) que condujo a una fuerte ola de violencia callejera de tendencia fascista que duró varios meses y que costó la vida de 43 seres humanos además de millonarias pérdidas materiales. Declaraciones tan desafortunadas como desinformadas en que la Senadora, hija de Salvador Allende, dice: “no logro entender que un opositor que haga una acción que no tiene ninguna violencia, que manifiesta su opinión crítica a un gobierno pueda ser encarcelado”. ¿Cómo leer, cómo entender dichas afirmaciones teniendo en cuenta la historia reciente de Chile, su historia personal y nuestra propia historia familiar? Historia que fue marcada justamente por este tipo de violencia desenfrenada y llena de odio.
El condenado dirigente político Leopoldo López hizo un llamado abierto y público, claramente dirigido a la insurrección, “al alzamiento”, a “permanecer en las calles hasta lograr la salida del gobierno”, “hasta que logremos sacar a quienes nos están gobernando”; que como decíamos condujo a unos meses de violencia política que buscaba el derrocamiento de un gobierno legítimo y con gran apoyo ciudadano, como decir que la acción premeditada del sedicioso plan “La Salida” es “una acción que no tiene ninguna violencia”, que solo “manifiesta su opinión crítica a un gobierno”. Peor aún, cómo calificar a López “preso de conciencia” cuando además de lo referido fue uno de los protagonistas más visibles y violentos de la represión del régimen golpista que derrocó por 48 horas a Hugo Chávez el año 2002. ¿Por qué hacer semejantes y desafortunadas declaraciones, tan reduccionistas, tan desinformadas, tan doble estándar? “A nombre personal” y “como Presidenta del Partido Socialista de Chile” sabiendo perfectamente que quien habla es la hija de Salvador Allende. ¿Por qué hablar de Leopoldo López y callar sobre los múltiples crímenes y atrocidades que se cometen a diario en nombre de la supuesta lucha antiterrorista, la democracia y la libertad?
Creo que hay respuestas más de fondo y que tienen que ver con lo ideológico, sobre conceptos sobre el Socialismo y el Neoliberalismo, etc… pero en este caso sobre todo se evidencia un doble estándar cuando se habla de Democracia y Derechos Humanos, cuando hay una valoración y un juicio condenatorio a priori al hablar de estos temas en los casos de Venezuela y Cuba, y cuando por otro lado no se dice nada, no se señala, no se condenan, por ejemplo, los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado de Israel contra el Pueblo Palestino, las fosas comunes del Uribismo en Colombia, las torturas en la cárcel de Guantánamo, la terrible desaparición de 43 estudiantes normalistas en México hace un año!…, por qué el silencio ante los Presos Políticos Mapuche, el asedio y represión brutal a las Comunidades Mapuche por parte del gobierno que representa? O simplemente las guerras genocidas promovidas y auspiciadas por el gobierno de los EEUU en el mundo, etc… ahí no hay denuncias, solo hay silencio.
Por otro lado está lo pragmático de la política, el desviar la atención de los problemas internos; cuando el gobierno de Chile está pasando sus peores momentos en términos de legitimidad ante la ciudadanía, cuando la clase política está valorada de forma tan negativa, cuando los escándalos de la corrupción estructural de la política en Chile (si, de ese Chile supuestamente tan incorruptible) salen a la luz. La llamamos corrupción estructural e inmoral (y de cierta forma hasta “legalizada” en la actual Constitución heredada de Pinochet), porque ahora se sabe hasta qué niveles se ha prostituido la política ante el poder económico de las grandes empresas, de las familias más poderosas, de las grandes fortunas económicas que financian las campañas de los políticos en todos los niveles y en casi todos los sectores y casi a todos los partidos políticos.
Pero lo peor y más inmoral, es cuando empresas expoliadas y enajenadas al Estado chileno durante la dictadura pinochetista, empresas estratégicas que fueron entregadas, por ejemplo al entonces yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y quien a través de la empresa Sociedad Química Minera de Chile (SOQUIMICH) aparece entregando millonarias sumas de dinero a campañas de políticos de los partidos del actual gobierno, incluyendo gente del Partido Socialista, el mismo partido que fundara Salvador Allende, gente como el senador Fulvio Rossi (que incluso se entrevistó con Enrique Capriles en su última visita a Chile) quien ha sido llamado a declarar por boletas facturadas a la empresa controlada por el ex yerno de Augusto Pinochet; asimismo con Milton Lee Guerrero, ex tesorero del Partido Socialista. Por otro lado esta gente como Enrique Correa, importante dirigente político durante el Gobierno de la Unidad Popular y que ahora es importante lobbysta de la Consultora Imaginacción que le ha hecho asesorías a SOQUIMICH, al grupo Penta y al grupo Luksic, todos grupos económicos financistas de la política chilena y que además en absoluta incoherencia ideológica y ética, es Vice-Presidente de la Fundación Salvador Allende….
Por último, no se puede dejar de comentar sobre las declaraciones de Felipe González, para quien “Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que Maduro”, opiniones como estas son un real insulto a los derechos humanos y a la historia, un insulto a las millones de víctimas de las dictaduras latinoamericanas. Estas declaraciones se enmarcan en la misma campaña internacional contra Venezuela, de la cual desafortunadamente se ha hecho eco la senadora Isabel Allende. Esto no es casualidad porque el señor Felipe González y el PSOE son el referente ideológico del Partido Socialista de Chile de pos-dictadura. Cabe preguntarle a la dirección del Partido Socialista de Chile, que sufrió en carne propia los horrores y las atrocidades de la dictadura pinochetista, si está de acuerdo con que semejante camaleón político, que con estas declaraciones mostró sin vergüenza su falta total de ética, siga siendo su mentor político.

(1) El plan ‘La Salida’ derivo directamente en las protestas violentas, las llamadas “guarimbas”, que azotaron viarias ciudades de Venezuela durante más de dos meses donde el odio político se apodero de sectores importantes de la oposición, solo con mencionar que en muchos sectores sociales donde se realizaban las ‘guarimbas’, en postes y semáforos se colgaban del cuello a muñecos vestidos de rojo, en alusión a los simpatizantes del chavismo, también hubo mucho hostigamiento y amenaza a las familias que reconocían como simpatizantes del gobierno en los sectores donde predomina la oposición y donde se realizaban las ‘guarimbas’, por lo demás sectores siempre de clase media alta o alta.

*Pablo Sepúlveda Allende es médico y es nieto del Presidente Salvador Allende.

Pablo Sepúlveda es hijo de Carmen Paz Allende (la mayor de las tres hijas de Salvador y Hortensia Bussi) y Héctor Sepúlveda. Nació en México, producto del exilio de su familia, regresó a Chile y luego se fue a Cuba, a La Habana, donde primero estudió fisioterapia y después derivó a medicina.Validó su título en Chile y actualmente ejerce su profesión en la Amazonia.
NOTA: SOLICITAMOS LA MAYOR DIFUSION POSIBLE DE ESTE ARTICULO.

Leer más acerca Pablo Sepulveda Allende

http://actualidad.rt.com/programas/entrevista/166708-entrevista-pablo-sepulveda-allende-nieto-salvador

Los padres, lxs hijxs y el tiempo milico.

Los padres, lxs hijxs y el tiempo milico.

Los padres, lxs hijxs y el tiempo milico

Estos particulares días de septiembre -a veces con sol radiante y otras con lluvias y frío- nos recuerdan que este es un mes matizado, excéntrico, casi burlesco. Que nos lleva y nos trae; que nos muestra a niñxs embaladxs elevando volantines, pero que también nos traslada al inicio del irrespeto, el dolor, la muerte, la tortura, el exilio y desaparición. Un mes que nos enfrenta con los claroscuros de una historia tan reciente como presente.

En estas volás me encontraba cuando quise reflexionar sobre la relación entre la dictadura cívico militar en Chile, y la experiencia de las paternidades vividas en esa época; las crianzas y vivencias de hijos e hijas en ese tiempo milico que no olvidamos.

No planteo una reflexión teórica ni daré nombres de autorxs o experiencia comparada. En estas digresiones eso no me interesa -y me aventuro al desacuerdo y a visiones que no compartan la hipótesis que deslizo-. Por sobre ello, me importa sumergirme en la vivencia personal y observada, para sostener que la dictadura cívico militar instaló en las generaciones que le fueron contemporáneas, un modelo monolítico de masculinidad, de ser hombre y padre -y en consecuencia- de ser hijx.

Siendo el menor de cuatro varones, con un padre que vestía uniforme en aquellos años y aun cuando mis recuerdos no van más allá de fines de los 80, es patente el recuerdo de quienes me anteceden como hermanos: el concepto de orden, los zapatos lustrados a fuego, el habla golpeada… la distancia y la obediencia… “porque así te protejo, hijx”, “porque así te protejo del cáncer marxista, Chile”. Dos escenarios, un mismo discurso.

Y cómo no, si el golpe de Estado marca el inicio de un proceso sistemático, institucional y masivo de destrucción de las formas de ser/estar de hombres y mujeres, usando la violencia como herramienta, el miedo como estrategia de quebrantamiento de la voluntad y la anulación del/la otro/a como objetivo político. Todo ello desde la figura del militar –el milico-, ese que ocupó por 17 años el espacio público; la mentira del valiente soldado, el libertador, el segundo padre de la patria, cuyo botón de muestra es hoy reconocido universalmente como uno de los más cruentos dictadores, genocidas y corruptos que registra la historia contemporánea latinoamericana.

A partir de la figura del tirano es posible sostener que cuando el actor social se torna único, homogéneo, omnipresente y todopoderoso, cuando se nos bombardeó y se nos convenció (con la merecida salvedad de muchos y muchas que dieron su vida por demostrar que no era así) de que había “una forma de ser”, de estar y relacionarse; cuando el principio del orden es monolítico -el cabello corto y sin barba, el habla golpeada y sin matices, el rostro seco y las nulas muestras de afecto; la fortaleza expresada en la capacidad de aniquilar y vencer, de gritar más alto… se nos dice sin decirlo que ese es el modelo de masculinidad, de paternidad… el cuidado expresado en la violencia “porque así te protejo, Chile…” “porque así te crío y formo, hijx”.

Además del período de muerte y violación a los derechos humanos, aún sin una satisfactoria respuesta en materia de verdad, justicia y reparación, la dictadura cívico militar fue para las generaciones contemporáneas y para las siguientes, no sólo el reforzamiento indesmentible del patriarcado ya existente, sino que la imposición de formas unidireccionales de vivir la masculinidad, modelos aparentemente inquebrantables de ser hombre y padre: héroe, rudo, defensivo, destructivo.El milico y su lógica como alternativa visible a la que acceder, como actor que surgía cuales callampas en el espacio público, que invadía hogares, televisión, radio, quehacer social… que era ÉL personaje, en desmedro de tanto que los varones podemos entregar para construir relaciones sociales y humanas -del tipo que sea- basadas en el respeto, el afecto, la justicia, la libertad y la solidaridad. El tiempo milico que está más presente de lo que pensamos y sentimos.

Esto es sólo parte de lo que el período milico nos dejó. Resta pensar sobre el modelo de sociedad, las injusticias y la violencia económica, social y cultural de nuestros días. Todo esto sin dejar de lado que así como hubo víctimas, hubo también mujeres y hombres que no cedieron ante el grito pelao y el lumazo, que resistieron la corriente en los testículos y las ratas en la vagina. Sujetos que es necesario recordar para continuar.

Dedicado a todos aquellos varones quebrantados por la dictadura;

en memoria de las mujeres y hombres víctimas, y de sus familias;

con la exigencia de verdad justicia y reparación más viva que nunca;

con la convicción de que es posible construir otros vínculos.      

Miguel Ángel González Campos

integrante del Kolectivo Poroto. 

http://kolectivoporoto.blogspot.cl/

Santiago, 10 de septiembre de 2015

Justicia a 39 años…Los asesinos de nuestro padre han sido identificados y condenados.

Justicia a 39 años…Los asesinos de nuestro padre han sido identificados y condenados.

Pacita, hija de Marcelo Concha, escribió

Recordando a mi padre

El 10 de mayo cuando se conmemora su desaparición, siempre hago algo, el año pasado pesqué unas imágenes y le puse música arriba en uno de estos programas que hay, música para nada combativa, le puse música de Los Beatles. Siempre están estos ritos permanentes que son además individuales, súper íntimos. A veces mi hermana, la Lilia, hace homenajes, pero mi hermana tiene otra vivencia a la nuestra. No nos criamos en la misma casa, ella fue dirigente política en los 80, tiene una madre que viene de una familia política. Marcelo se conecta con mi papá a través de la música, y yo a través de las letras, entonces cada uno tiene su ritual. Yo escribo, hago videos o a veces publico las cartas. Yo estudié Periodismo. Siempre han sido mis formas de poder canalizar un poco… restaurar fotos, encontrar algo y mandárselo a mis hermanos, y bueno, el año pasado, hay una organización en Estados Unidos, Nuevo México, que se llama Missing Friends, y esa organización la dirige Luis Soto. Luis Soto fue un compañero de mi papá en la Lumumba, que además después del Golpe estuvo detenido. Cayó detenido en el Estadio Chile con Víctor Jara, y él se casó con una norteamericana-mexicana. Él fue compañero de Mariano Turiel, de Lenin y de mi papá, entonces él es maratonista y viene todos los años a la maratón de Santiago y corre con las pancartas de los tres y corren todos. Es muy linda esa campaña de poder correr. Es importante entender que los desaparecidos fueron un símbolo y que la dictadura tiene una ideología que nos puede afectar a unos, a otros e incluso independientes del pasado que podamos haber tenido, o de cómo pueden haber pensado nuestras familias, o de si militamos o no en la época de la Unidad Popular. Ahora tenemos más capacidad para poder gritar, para poder exigir, para poder cuestionar.

Relatado por María Paz Concha, hija de Marcelo Concha Bascuñán.*

arqueologiadelaausencia.cl/archivos/marcelo-bascunan-concha/testimonios/los-ritos/

Mi padre Marcelo Concha un hombre bueno. Justicia para él y todas las víctimas de los horrendos crímenes de la DINA. “Habrán cortado mil flores,pero no lograrán detener la primavera”…

Marcelo Concha Traverso

“Siempre en septiembre me deprimo. Me deprimo porque es mi cumpleaños, por el 11, porque el 19 de septiembre murió mi vieja, de pena buscando a su marido…me deprimo porque quedo en evidencia cuando todo el mundo está en onda de celebración y me cuesta más ocultar mi semblante de tristeza. Hoy salió el fallo de primera instancia que condena a la cúpula de la DINA a 10 años de cárcel efectiva, por el secuestro calificado de mi padre Marcelo Renán Concha Bascuñan. Sé que es una mierda de condena, que merece muchos más años, pero hoy sentí algo que nunca había sentido…alguien que tiene nombramiento de juez ha escuchado nuestra historia y ha declarado justa nuestra demanda…recién, a punto de cumplir 39 años (los mismos que Marcelo lleva desaparecido), siento que Marcelo ha tenido un mínimo de justicia. Aunque los héroes pueden prescindir de la justicia. Marcelo, después de 10 meses de tortura, fue sacado de Villa Grimaldi junto a otros prisioneros vendados…le sacaron la venda “Les sacamos la venda para que vean quienes los fusilarán por no hablar” dijeron…dispararon. Marcelo murió. Solo dos sobrevivieron para contarlo…Como dice la canción del Nano Stern, la vida es un gran regalo…y a caballo regalado… gracias viejo por enseñarme eso, sin habernos conocido…aunque te conozco…sin habernos hablado…aunque te he escuchado… ahora sé que compartimos el mundo por un ratito…aunque el nuestro lo compartiremos siempre…Prometo deprimirme menos en septiembre… http://www.pjud.cl/…/ministro-leopoldo-llanos-condena-a-5-a…

https://www.facebook.com/marcelo.c.traverso/posts/10205766758060925?pnref=story

 
La resolución es en contra de Pedro Espinoza Bravo, Carlos López Tapia, Rolf Wenderoth Pozo, Ricardo Lawrence Mires y Juan Morales Salgado,…
LANACION.CL|DE DIARIO LA NACIÓN – COMUNICACIONES LANET S.A.

*CONCHA BASCUÑAN, MARCELO RENÁN
30 años
4945518 Santiago
10 de mayo de 1976
ingeniero agrónomo. Jefe zonal de SAG

Presos Políticos desaparecidos en Chile

Marcelo Concha Preso foto diario

Marcelo Renán Concha Bascuñan, casado, dos hijos, ingeniero agrónomo, militante del Partido Comunista, fue detenido por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional DINA el día 10 de mayo de 1976, alrededor de las 15:00 horas, en la vía pública, en el trayecto entre su casa, ubicada en calle Juan Díaz Nº41 y el Instituto de Fomento Pesquero, ubicado en las proximidades de la intersección de las calles Irarrázabal con Pedro de Valdivia, en la Comuna de Ñuñoa en la ciudad de Santiago. Ese día por la mañana, Marcelo, había concurrido en forma habitual a su centro de trabajo, la “Compañía de Exportaciones Chilespaña” “CHILESPA” domiciliada en Estado 337, oficina 608, desde donde se dirigió a las oficinas del Instituto de Fomento Pesquero, oportunidad que aprovechó para almorzar en su casa, distante a escasas cuatro cuadras del lugar. A las 15:00 horas salió de su hogar con destino, nuevamente, al mencionado Instituto, indicando expresamente que a las 18:00 horas estaría de regreso en su residencia, puesto que debía viajar a la ciudad de Los Angeles. Sin embargo, no llegó al Instituto (donde aparecía registrada su estadía de la mañana, pero no así por la tarde), no viajó a Los Angeles y tampoco volvió a su domicilio.
El mismo día de su detención, en horas de la mañana, en circunstancias que Marcelo Renán se encontraba fuera de su lugar de trabajo, se recibieron reiterados llamados telefónicos en su oficina, en los que insistentemente preguntaban por él. Incluso, dos individuos se hicieron presentes en las dependencias de la Compañía exportadora, donde se entrevistaron con el director de la empresa, José López, inquiriendo información respecto de Marcelo y su horario de llegada, argumentando para ello un posible negocio de exportación, cuestión que llamó la atención de sus compañeros de trabajo, debido a que ésa no era la especialidad de él dentro de la Compañía, sino las del área de producción, de la cual era jefe.
Así lo confirman las declaraciones ante el Tribunal de Ernesto León Gómez, quien afirma “recuerdo que el día 10 de mayo de 1976, estaba trabajando en mi oficina ubicada en el Edificio España, y como a las 10:30 horas en la mañana llegaron dos señores a preguntar por Marcelo Concha, quien ese momento no se encontraba en la oficina… Los dos hombres que fueron a preguntar por Marcelo al rato después; al ir yo a la calle, al Banco, pude darme cuenta que estaban en el pasillo del edificio, en el primer piso esperando y mirando para todos lados como buscando a alguien”.
El padre de Marcelo Concha, don Carlos Concha Huidobro, ese mismo día, alrededor de las 13:30 horas, recibió un llamado telefónico de un hombre que se identificó como Jaime Zamora, quien le preguntó por Marcelo, la dirección de su oficina y dijo querer conversar con él por un negocio de exportaciones. Todos estos antecedentes ponen de manifiesto que Marcelo Renán era intensamente buscado ese día 10 de mayo de 1976, en que finalmente se le detuvo. Su amigo Lenín Díaz fue detenido el día 9 de mayo de 1976, el día anterior de la detención de Marcelo Concha, por agentes de la DINA y trasladado a Villa Grimaldi, donde fue visto por testigos. Desde ese lugar se le pierde el rastro posteriormente, permaneciendo hasta la fecha en calidad de detenido desaparecido. Además, la detención de Marcelo Concha está asociada a una serie de otras detenciones de militantes del Partido Comunista.
Importantes antecedentes se desprenden de las declaraciones de organismos de Gobierno y una revista de opinión vinculada a él. Es así como en el mes de junio de 1976 la Dirección Nacional de Comunicación Social del Gobierno emitió una declaración oficial en la que expresa: “En conocimiento de los Servicios de Inteligencia de que el Partido Comunista clandestino en Chile, ordenó el día 11 de mayo de 1976 efectuar asilos masivos en diferentes embajadas, como también realizar acciones terroristas aisladas, resolvieron actuar contra las casas?buzón (32 en total en Santiago), que este mencionado proscrito Partido mantiene para el enlace entre la Comisión Política y los diferentes regionales del ex Partido Comunista”… “En las casas?buzón fueron detenidos aquellos miembros del Partido Comunista clandestino que se dedican a este tipo de enlaces”.
En una segunda declaración agrega: “En conocimiento de un plan subversivo y terrorista del comunismo clandestino, que debía ser ejecutado en la víspera de la reciente Asamblea General de la OEA en Chile, la autoridad allanó en la noche del 11 al 12 de mayo un total de las 32 de las referidas casas?buzón… fue detenido un grupo importante de otros dirigentes comunistas clandestinos”.
Termina diciendo “que el gobierno estimó adecuado entregar sólo una parte de los abundantes antecedentes, debiendo reservarse, por razones obvias, todos aquellos que afecten la investigación en curso, referida a la acción subversiva clandestina del Partido Comunista”.
Por su parte, en la Revista “Qué Pasa”, en un artículo titulado “Del MIR al PC” y publicada en el mes de agosto de 1976 se agrega: “En efecto, llama la atención a la ciudadanía que el énfasis de la lucha antimarxista parecía hasta entonces concentrado en el MIR, pero ya comenzaba a estrecharse el cerco contra el PC. Sin embargo, fue a partir de marzo y abril de este año y fuertemente desde mayo que la nueva etapa tomó impulso”… “alrededor del 1° de mayo, hubo a lo menos dos redadas en que cayeron al parecer dos o tres miembros importantes del PC…”.
Y por último en una entrevista otorgada a la Revista “Qué Pasa”, el Almirante José Toribio Merino alude a la represión ya iniciada en contra del Partido Comunista y que alcanzó su punto máximo durante el año 1976. En ella afirma: el Partido Comunista “aquí está subterráneo. Se le está buscando en todas partes y tratando de eliminar…”.
La autoridad administrativa y los servicios de Seguridad nunca reconocieron la detención del afectado, como tampoco de las otras víctimas del período.
Con posterioridad a la detención de Marcelo Concha, diversos familiares de éste recibieron visitas de funcionarios de seguridad. Así, el 10 de marzo de 1977, alrededor de las 18:00 horas, fue visitada la casa de sus suegros, su cónyuge y su cuñado. El visitante se identificó, primero, como funcionario del Ministerio de Defensa, para luego confirmar que en realidad era agente de la DINA, enseñando una credencial. En esa oportunidad consultó sobre una presentación que los familiares de los detenidos desaparecidos habían realizado ante la Corte Suprema, en donde responsabilizaban a la DINA de tales desapariciones.
El día 7 de julio de 1977, la señora María recibió una nueva visita de otros dos sujetos los que, sin importarles que ella estuviese enferma en cama, ingresaron a su dormitorio y, después de identificarse como miembros de la DINA, la interrogaron acerca de las circunstancias de la detención de su hijo y las gestiones hechas en su favor.
En igual sentido interrogaron a la suegra de Marcelo, doña Aminta Bernaschina Bergh, el 21 de julio de 1977, oportunidad en que la visitaron en su domicilio. Una segunda visita de este tipo recibió la señora Aminta, el día 24 de agosto de 1977, ocasión en que ella pudo leer el nombre de “A. Cea” en una de las credenciales, que portaban los agentes.
Marcelo Renán había sido detenido previamente el 12 de septiembre de 1973 y conducido al Estadio Nacional, desde donde fue trasladado al Campamento Chacabuco, lugar en que permaneció recluido hasta el 25 de abril de 1974, fecha en la que fue puesto en libertad sin cargos en su contra.

(Poster suministrado por su hija,  Paz Concha)

Carta a Manuel Guerrero con copia al asesino de su padre

Carta a Manuel Guerrero con copia al asesino de su padre

Carta a Manuel Guerrero con copia al asesino de su padre

Impunidad en Chile y la implacable memoria

Manuel, como sabes, hace apenas algunas noches Valparaíso se encendió de lluvia y viento con tanta fuerza que las olas nos resquebrajaron nuestras certezas. Como hace solamente  40 años cuando se nos anegó el corazón de golpe: un golpe artero al vientre que nos dejó sin respiración. Un golpe militar fue. Y todavía nos duele, como sin duda te desgarra el alma que al asesino de tu padre le otorguen la libertad, porque es  como matarle de nuevo. Es que la historia nunca empieza cuando dicen que empieza y nunca termina cuando dicen que  termina; da tantas vueltas por el monte que se nos pierde tras la luna y cuando reaparece no nos damos ni cuenta cuando  nos topamos con otro torturador en la calle, con otro asesino en la plaza del barrio. Porque esta transición pactada con los militares fue articulada para aturdir a los que se levantaron tarde cuando las cúpulas partidistas estrecharon las manos de los mismos que nos habían dejado sin aliento allá en el puerto y a punta de terror nos siguieron atizando la vida y la muerte. Como la de tu viejo, que luchó por la vida y encontró la muerte.

Porque Manuel, como sabes, aquí no sólo hubo víctimas –que las hubo y miles– sino que también millares de luchadores sociales que, ya fuera en el ámbito de los derechos humanos, estudiantil, poblacional, cultural, en la lucha armada o en muchos otros,  contribuyeron a la caída de la dictadura. Chilenos y chilenas comunes y corrientes, ejemplos de coraje y dignidad, a diferencia de criminales que actualmente, a pesar de que gozan de injustos privilegios, reclaman por derechos que ellos jamás respetaron a sus víctimas. Y plañen su supuesta desdicha, declaman y proclaman su inocencia alentados por 25 años de impunidad, porque  esta democracia nació abortada por un pacto de silencio, pero no sólo entre militares, sino que también entre civiles de derecha y de la Concertación, aquellos de la justicia en la medida de lo posible.

Es que sabes, Manuel, no hay justicia en la medida de lo posible: o es o no es. Así de simple. Lo otro es lírica, es poesía, un engranaje de palabras desplegadas al viento para continuar atafagando a aquellos que se levantaron tarde el día aquel en que las cúpulas partidistas negociaron con los militares.

Así Manuel, como sabes, poco a poco se van muriendo o suicidando los torturadores y los asesinos. Se van ocultos en medio de la noche, apresurados, en la más profunda de las soledades, con la vergüenza estampada a fuego en sus mustias frentes. Y ninguna lástima siento por ellos, porque en sus  últimos suspiros se me aparecen los desaparecidos y su brutal e increíble destino. Entonces, nada más rabia e impotencia por vivir en un país que castiga a sus ciudadanos por tomar fotografías en el metro de Santiago y deja en libertad a un policía que degolló a tu padre. Un país donde se reprime al pueblo mapuche y todavía existen agentes de la CNI trabajando en el ejército o civiles que trabajaron o apoyaron a la dictadura y hoy están en el parlamento o son empresarios. Donde el ex presidente Ricardo Lagos dice que mucha gente le pide que vuelva al poder para que ponga orden ¿Qué orden? ¿El orden del secreto y la impunidad? ¡Sí fue durante su mandato que se creó la Comisión Valech sobre Prisión Política y Tortura la cual  emitió un Informe que prohibió divulgar el nombre de los responsables de violaciones a los derechos humanos por un período de 50 años!

Manuel, como probablemente sabes, no creo en Dios, pero si creyera, los Pinochet, los Contreras, los Corbalán, los Sáez, los Zuñiga, los Sanhueza, los Herrera, los Mena, los Krassnoff, los Moren y tantos otros y otras, están o estarán en el infierno. Si es como dicen que es, se hundirán  como serpientes de plomo en el suelo incandescente y tendrán las cabezas al revés para   que jamás olviden que tras suyo galopan despidiendo llamaradas azules por sus ojos de azufre diez caballos atroces.

Y quizás, Manuel, aquellos jinetes de ojos claros lleven en sus pupilas grabada la señal de la memoria, que a lomo de corcel o a pie, o como sea y dónde sea, porta en sus alforjas   el antídoto para la peste del olvido. Así, por más que el olvido nos espolee la garganta para silenciar nuestras denuncias; por más que nos obnubile la mirada, la implacable memoria nos revolverá la melena con el beso del recuerdo. Porque es su esencia, su modo de ser, su manera de enunciar, su resistencia más feroz.

Es que la memoria no puede cambiar, aunque quisiera, porque nació para evocar el pasado y de esta manera preñar el futuro de crisálidas de luciérnagas que iluminen el sendero de la verdad y se termine la oprobiosa impunidad en este país. Ese día, Manuel, tal vez la sonrisa de tu viejo venga navegando en  la lluvia y viento de Valparaíso.

Dr. Tito Tricot
Sociólogo
Director Centro de Estudios de América Latina y el Caribe- CEALC
Valparaíso
16-8-2015

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Juan Carlos Gómez, “loquillo”, 36 años después.

Juan Carlos Gómez, “loquillo”, 36 años después.

miércoles, 5 de agosto de 2015

36 años después

El 21 de junio 1979, Juan Carlos Gómez Iturra, “Loquillo”,  27 años, dirigente del MIR y ex preso político  murió  luego de ser detenido y baleado en las cercanías de Lo Valledor, tras  un control policial que intentó eludir junto a Carlos Wevar Delgado otro miembro de la resistencia del MIR quien estuvo 11 años en prisión acusado de la muerte de uno de los policías  y que hoy llegó a la reconstitución de escena para dar testimonio de lo ocurrido hace 36 años.

Sus compañeros y amigos lo recuerdan en www.lashistoriasquepodemoscontar.cl

Juan Carlos Gómes Iturra, estaba casado y era integrante del Comité Central MIR y ex preso político. Cayó muerto el 21 de junio de 1979 en Santiago cuando tenía 27 años, tras ser herido a bala en una pierna y en la espalda. De acuerdo con la declaración de su acompañante, él y Juan Carlos fueron introducidos en un vehículo policial que se mantuvo en el mismo lugar del enfrentamiento. Por esta razón, su acompañante, que veía cómo Juan Carlos se desangraba, empezó a dar gritos y golpes de pie en las puertas del furgón con el fin de que dieran auxilio médico al herido. Sin embargo, uno de los aprehensores, al escucharlo, abrió la puerta del furgón, preguntó qué ocurría y, golpeó salvajemente a Juan Carlos Gómez en sus heridas, provocándole un aumento de la hemorragia. Sólo una hora más tarde el herido fue trasladado al Hospital Barros Luco, donde se constató su fallecimiento.