2054 .El secreto está, el secreto es visible…Ley 19.992

2054 .El secreto está, el secreto es visible…Ley 19.992

Quince víctimas de la dictadura militar consiguieron que se desclasificaran los documentos de la “Comisión Valech” que contienen testimonios y archivos relacionados con las torturas que sufrieron, rompiendo por primera vez el carácter de “secreto” de 50 años que rige sobre el informe.

  • La tortura seguirá siendo un pendiente de la democracia, parcial e inclusa, que hemos construido a más de un cuarto de siglo del fin fáctico de la dictadura si no avanzamos en derogar el secreto, crear los mecanismos de prevención e instituir reparaciones que verdaderamente se correspondan con el daño causado. De no ocurrir nada de lo anterior, la tipificación del delito de tortura será meramente una justiciabilidad de hechos. Una ventana que se abre, pero que no da paso a cerrar definitivamente las puertas a la tolerancia de estos actos vejatorios de la dignidad humana. Una medida que simbólicamente se entronca con el arrojo de *Sebastián Acevedo y el movimiento que propició su acto desesperado, pero que no honra su muerte con un nunca más.

    http://www.elmostrador.cl/noticias/opinión/2016/11/20/sebastian-acevedo-y-la-tortura-en-chile

 

 

Víctimas de la dictadura consiguieron levantar secreto del informe de la Comisión Valech.

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Gracias a un resquicio en el artículo 15 de la Ley Valech, lograron romper el “secreto” de 50 años que rige sobre el informe.

“Recuperar estos archivos es parte de la reparación moral que nos debe el Estado”, expresó una de las víctimas.

EFE. Archivo.

Los archivos contienen fotografías, recortes de prensa y fichas de las victimas, y la transcripción de sus testimonios.

Los archivos contienen fotografías, recortes de prensa y fichas de las victimas, y la transcripción de sus testimonios.

Quince víctimas de la dictadura militar consiguieron que se desclasificaran los documentos de la “Comisión Valech” que contienen testimonios y archivos relacionados con las torturas que sufrieron, rompiendo por primera vez el carácter de “secreto” de 50 años que rige sobre el informe.

Gracias al descubrimiento de un resquicio que permite abrir los documentos solo con la propia voluntad de las víctimas, lograron quebrar el silencio de medio siglo impuesto por el Gobierno, que decretó que los archivos debían mantenerse en secreto hasta 2054.

Las quince carpetas poseen fotografías, recortes de prensa y fichas de las victimas, además de la transcripción de sus testimonios, con los nombres y las descripciones de sus captores y torturadores durante el régimen de Augusto Pinochet.

Forman parte de la información recabada por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, conocida como “Comisión Valech”, organismo creado en 2003 con el objetivo de esclarecer la identidad de las 40.000 personas que fueron detenidas y torturadas.

Según el presidente Ricardo Lagos, quien promulgó la ley, el objetivo del secreto de 50 años fue “proteger la dignidad de las víctimas” que no querían que sus familias supieran de las torturas que sufrieron durante la dictadura.

“Poder cruzar la información y armar un mapa completo de la represión”

Scarlett Mathieu, una de las ex presas políticas de la dictadura que el pasado jueves recuperó la carpeta vinculada con su caso, señaló a la Agencia Efe que “recuperar estos archivos es parte de la reparación moral que nos debe el Estado. Nosotros tenemos que ser los dueños de esa información y poco a poco debemos entregársela a la sociedad. Ahora está en nuestras manos un pedazo de la verdad”.

Resultado de imagen para Scarlett Mathieu

Testimonio Scarlett Mathieu Loguercio

SCARLETT MATHIEU LOGERCIO: En Londres estuve aproximadamente diez días, ahí sufrí torturas de todo tipo, violencia política sexual específicamente, tortura psicológica de amenazas con detener a mis hijos, tortura psicológica de escuchar torturas a otras personas, que es una parte muy difícil de sobrellevar, psicológicamente queda uno muy marcada, porque las torturas propias uno está todo el rato resistiendo, de alguna manera, pero estar escuchando cómo torturan a otras persona, y lo hemos conversado con varias personas, es una de las experiencias más difíciles de asimilar.

Mathieu, que después del golpe de Estado perteneció al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), fue detenida en 1974 y torturada durante ocho meses. En 2003 nombró ante la Comisión Valech a los agentes que la torturaron durante su cautiverio.

“Me gustaría que mi testimonio saliera a la luz y que los nombres de quienes me torturaron pudieran ser conocidos por la ciudadanía. Yo solo pude reconocer a cinco agentes, pero había más. Es importante que muchas más víctimas hagan lo mismo, para que se pueda cruzar la información y armar un mapa completo de la represión”, explicó.

Cómo se permitió la desclasificación

Distintas asociaciones de DD.HH. llevan años pidiendo levantar el secreto. La Presidenta Michelle Bachelet prometió durante la campaña electoral que estudiaría este asunto.

Pero fue la iniciativa de un artista visual lo que ha permitido quebrar el secreto.

FRANCISCO PAPAS FRITAS: Al crear un secreto de 50 años, lo que tu esperas es que tanto las personas víctimas, como los victimarios, mueran, fallezcan y exista una impunidad, una impunidad de muerte, una impunidad biológica. Básicamente.

El grupo “Desclasificación Popular” es un colectivo del artista Francisco “Papas Fritas”, que junto a un equipo de periodistas y abogados encontraron la forma legal de forzar al Estado chileno a entregar a las víctimas la transcripción de sus declaraciones, además de otros documentos relacionados con sus casos.

Como señalan en su página web, “a partir de una nueva lectura a la ley 19.992 identificamos y reivindicamos el derecho de quienes prestaron estos testimonios a tener las declaraciones en su poder, mediante la exigencia del derecho que otorga el artículo 15″.

El art. 15 de la Ley Valech dicta que mientras rija el secreto de 50 años, nadie tendrá acceso a los documentos, sin perjuicio del derecho personal que asiste a los titulares de los documentos, informes, declaraciones y testimonios incluidos en ellos, para darlos a conocer o proporcionarlos a terceros por voluntad propia”.

Y es en este extracto en donde se apoyaron para pedir la desclasificación: la voluntad de cada víctima para sacarlos a la luz.

“Nos hemos encontrado con todas las trabas, pero lo hemos conseguido. Es posible desclasificar los documentos. Estamos emocionados”, dijo el impulsor del grupo, Francisco “Papas Fritas”.

Actualmente, hay otras 50 víctimas que están siendo asesoradas por el equipo y que han solicitado la entrega de sus declaraciones.

Dicha información será publicada en la página web de la iniciativa, www.desclasificacionpopular.cl, donde, a partir del próximo 15 de diciembre se podrán consultar las declaraciones de las víctimas que de forma anónima deseen dar a conocer la identidad de sus torturadores.

Este será el inicio de la desclasificación popular“, concluye el artista.

Artista Francisco “Papas Fritas” tatúa en su cuerpo testimonio de tortura del Informe Valech

por 19 diciembre 2016

Artista Francisco
¿Dónde empieza el arte, dónde acaba la política? En un video perforance, “Un cuerpo violentado” —el de la tortura y el del artista— el del autor de la obra, simula ser parte de una escena de tortura. Esta escena se entrecruza con una sesión de tatuaje que va escribiendo letra a letra un testimonio del Informe Valech sobre su espalda del artista. Este cuerpo pese a su fragilidad resiste al silencio impuesto por la lógica del secreto inscribiendo en sí un testimonio del horror.

En la exposición 2054, el artista visual y agitador cultural Francisco “Papas Fritas” hace lo que no ha hecho el Estado.

Después de dos años de trabajo en colaboración con el colectivo Desclasificación popular, en la muestra -que evoca el año en que el Estado chileno se comprometió a terminar con el secreto que encubre la responsabilidad de militares y civiles en los miles de casos de tortura durante la dictadura- se expondrán por primera vez  al público archivos de la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura durante la dictadura cívico-militar en Chile – conocidos como Valech I – que siguen estando en secreto por 50 años.

Segunda fase del proyecto (sep 2015)

Este proyecto comenzó el 2014 con Desclasificación Popular donde se construyó un sistema de desclasificación, cuya segunda etapa, iniciada a partir del año 2015, ha consistido en la difusión y sistematización del proyecto por parte de un equipo multidisciplinario. Este último ha sido el encargado de la generación de accesos de ex presos y ex presas políticas a sus archivos mediante recursos de protección contra el Instituto de Derechos Humanos, custodio legal de los archivos Valech.

Bajo este mecanismo se han logrado desclasificar las primeras carpetas, poniendo en entredicho el secreto e impunidad que pesa sobre dicha Comisión. Estos archivos serán dados a conocer por primera vez en la exposición 2054, y de forma posterior en el sitio web de desclasificación popular.

Con ello se dará inicio a la tercera etapa del proyecto que consiste en la triangulación de la información, tanto para la apertura de causas judiciales como para distintos tipos de investigación que contribuyan tanto a la verdad, justicia como a la memoria histórica.

Artista simula tortura

Frente a aquellas imágenes se exhibe un video-performance cuyo foco de atención no es otro que un cuerpo. Un cuerpo violentado; el del autor de la obra, Papas Fritas quien simula ser parte de una escena de tortura. Esta escena se entrecruza con una sesión de tatuaje que va escribiendo letra a letra un testimonio del Informe Valech sobre la espalda del artista.

Abrir la herida 2016 Fotografía color 19,4x30 a proceso de cicatrización de tatuaje sin tinta de un archivo Valech

Este cuerpo —el de la tortura y el del artista— pese a su fragilidad resiste al silencio impuesto por la lógica del secreto inscribiendo en sí un testimonio del horror. Más aún, es un cuerpo que trae de vuelta al presente historias, memorias y heridas.

¿Dónde empieza el arte, dónde acaba la política? El propio dispositivo visual se resiste a operar en la distinción y la clasificación, su proceder es más cercano a la infiltración y al contagio. 2054 más que ser sólo el año propuesto por el Estado chileno para la desclasificación de los archivos del Informe Valech se vuelve una clave de acceso al presente.

Un presente que se describe en dos planos: uno, el del secreto; el otro, el de la resistencia política de la desclasificación popular. Para la resistencia política estética, 2054 es entonces la cifra que inicia el movimiento del dispositivo político visual de la desclasificación popular. Su tiempo es ahora el del presente-pasado.

Imagen de reflejo

De acuerdo con la descripción realizada por la académica y teórica feminista Alejandra Castillo, la instalación 2054 – año del supuesto fin del secreto – consiste en un conjunto de cuadros que en su mayoría no tienen más imagen que la del reflejo, otros, los menos, contienen piezas de los archivos de los testimonios de aquellas y aquellos que sufrieron de prisión política y tortura durante la dictadura militar iniciada el año 1973.

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Cerca de aquellos cuadros, se instala otra serie de imágenes con las fotografías oficiales de quienes han gobernado Chile desde la 1990 hasta hoy; más los afiches del SI y del No de la campaña electoral de 1989 en forma invertida, volviendo visible la siguiente leyenda: is on. Más claramente se deja leer: The Secret is on. El secreto está, el secreto es visible, el secreto es ahora instalado a plena luz.

Pactos de silencio y esa larga impunidad

Pactos de silencio y esa larga impunidad

La muerte de los generales Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), y Hernán Ramírez Rurange, ex jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine), además de la condena final para otros trece oficiales de inteligencia y de la justicia militar por el secuestro y asesinato del químico Eugenio Berríos, ocurrido en Uruguay en 1992, reabrieron la vieja llaga de la impunidad.
El “Mamo” Contreras, otrora poderoso director de la primera policía secreta de Augusto Pinochet que operó entre 1973 y 1977, responsable de los más atroces crímenes en la historia del país, falleció a los 86 años en el Hospital Militar. Estaba condenado a más de 500 años de cárcel y esperaba sentencia por otros cientos de procesos que aún se investigan en los tribunales. Fue cremado pocas horas después en el Cementerio Católico, vestido con su uniforme de gala de general. Ramírez Rurange, en tanto, de 76 años, se pegó un tiro en la sien en su domicilio para evitar ir a prisión por más de 20 años, sentencia emitida por la Corte Suprema a comienzos de agosto.
Contreras, autodicta en los secretos de la inteligencia militar, recibió una orden directa de Pinochet para crear la Dina a fines de septiembre de 1973, después que el entonces director de la Escuela Militar, el coronel Nilo Floody, elegido por el dictador para esa tarea, lo convenciera de que él no era el más indicado para la misión.
La Dina inició sus actividades en la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, a 120 kilómetros al oeste de Santiago, cerca del exclusivo balneario de Santo Domingo. Hasta allí llevaron a decenas de prisioneros que fueron sometidos a bárbaras torturas.
Contreras eligió personalmente a los oficiales que integraron los diferentes departamentos y cuarteles de la Dina, que empezaron a operar en paralelo a los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas. También reclutó a civiles que habían participado en agrupaciones políticas de ultraderecha durante el gobierno del presidente Salvador Allende.
Muchos oficiales seleccionados para servir en la Dina recurrieron a los más rebuscados argumentos para evitar ese destino. Otros, los menos, marcharon gustosos a la cruzada en contra del comunismo que pregonaba el “Mamo”. Hoy, estos últimos cumplen o ya cumplieron penas por crímenes de lesa humanidad y son los que conformaron el núcleo duro de la represión entre 1973 y 1978. A partir de ese último año, cuando la Dina ya había sido reemplazada por la Central Nacional de Informaciones (CNI), y Contreras trataba de evitar las investigaciones judiciales por los asesinatos del general Carlos Prats, en Buenos Aires, en septiembre de 1974; del ex canciller Orlando Letelier, en Washington, en septiembre de 1976; y por el atentado en contra del dirigente democratacristiano Bernardo Leighton, en Roma, en octubre de 1975, el general Pinochet optó por involucrar en las tareas represivas a la Dine y a las estructuras más secretas del ejército, hasta ese momento sólo preocupadas de la seguridad externa.

EL BRAZO ARMADO
En 1981, Pinochet eligió a la Dine para que asesinara a Tucapel Jiménez, dirigente sindical socialdemócrata que amenazaba agrupar a las organizaciones laborales opositoras. También ordenó a la Dine que eliminara al ex presidente de la República Eduardo Frei Montalva, quien fue inoculado con una sustancia tóxica cuando se recuperaba de una operación gástrica en la Clínica Santa María. El dictador involucró luego a oficiales de la Dine y de los altos mandos del ejército en sus propios negocios turbios: adquisición de propiedades, coimas, depósitos ilegales en el extranjero e incluso narcotráfico, según revelaciones del propio Manuel Contreras en los últimos años.
A mediados de la década de los 80, cuando los tribunales de justicia empezaron tímidamente a investigar algunos crímenes de la dictadura, en instancias hasta ahora no bien precisadas se diseñaron estructuras de protección para los agentes más buscados. Algunos magistrados y detectives de la policía de Investigaciones sostienen que para crear “nidos” en el exterior que cobijaran a los prófugos se recurrió a agentes de espionaje y vínculos establecidos en el denominado Plan Cóndor, una instancia de colaboración entre policías secretas de las dictaduras del Cono Sur en cuya formación tuvo un papel protagónico el “Mamo” Contreras.
Así, por ejemplo, se recurrió a contactos en Brasil para refugiar a Raúl Osvaldo Romo Mena, agente civil de la Dina que trabajó en la represión del MIR. También se apeló a los paraguayos para esconder en ese país a Miguel Estay Reyno, “El Fanta”, desertor del Partido Comunista que colaboró con el Comando Conjunto de la Fuerza Aérea en la captura y asesinato de militantes de las Juventudes Comunistas en los años 1975 y 1976. En el caso de oficiales aún en servicio activo se optó por ubicarlos como agregados militares en embajadas de Chile.
Paralelamente, desde el Ministerio de Justicia se ejerció un férreo control sobre el nombramiento de los jueces y en la Fiscalía Militar, bajo la conducción del coronel (J) Fernando Torres Silva, se diseñaron estrategias de defensa para los uniformados que se vieran obligados a declarar en los tribunales.
Tras el retorno de la democracia, Pinochet -al frente de la comandancia en jefe del ejército- ordenó al director de la Dine, el hoy suicidado general Hernán Ramírez, que sacara del país al químico Eugenio Berríos, fabricante de gas sarín en tiempos de la Dina y más tarde vinculado a la producción de estupefacientes. Ramírez formó un grupo de tarea con oficiales y suboficiales de la Brigada de Inteligencia del Ejército (BIE) y de las unidades de espionaje y contrainteligencia, y sacó a Berríos hacia Argentina con destino final en Uruguay, donde finalmente fue asesinado con cinco balazos en la nuca y sepultado en una playa, boca abajo y con las manos atadas a la espalda con alambre, replicando una amenazante ejecución mafiosa.
Las maniobras para esconder ese crimen se extendieron por casi veinte años. Pero al final tanto los autores como los encubridores terminaron sentenciados a largas condenas, incluido otro de los ex directores de la Dine, el general Eugenio Covarrubias Valenzuela, quien la comandó entre 1991 y 1996, que fue condenado a 15 años de cárcel, y el propio ex auditor militar, Fernando Torres, condenado a diez años.
Entre los autores también figuran tres oficiales uruguayos -Tomás Casella Santos, Eduardo Radaelli Copolla y Wellington Sarli Pose-; el brigadier (r) Manuel Provis Carrasco alias “Francisco Valenzuela”, ex miembro de la Dina, de la CNI y del BIE; y, el mayor (r) Arturo Silva Valdés, autor material del asesinato de Berríos, ex miembro del Servicio Secreto de la Dine. Este último oficial, miembro del arma de Caballería, jugador de polo, de refinados gustos, considerado por algunos de sus ex camaradas como “el James Bond chileno”, fue enviado junto a otros agentes de inteligencia a formar parte del equipo de seguridad de Agustín Edwards, propietario del diario El Mercurio, luego de que su hijo Cristián fuera secuestrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1992. Por esos mismos días la revista Qué Pasa publicó un reportaje donde se entregaron antecedentes que revelaban la participación de Silva Valdés en el secuestro y asesinato de Berríos. El propio oficial acudió a hablar con el director de ese medio, Cristián Bofill, hoy director de Canal 13, para desmentir la información, petición que fue acogida por el medio.
La Dine también participó en la protección de los oficiales involucrados en una financiera ilegal, conocida como “La Cutufa”, que funcionó al interior del ejército desde mediados de los 80 hasta bien avanzados los años 90. Algunos jueces y detectives también creen que la Dine tuvo injerencia en los asesinatos del periodista inglés Jonathan Moyle, cuyo cadáver fue encontrado en su habitación del Hotel Carrera en marzo de 1990, y del coronel Gerardo Huber Olivares, en enero de 1992.

EL CORONEL HUBER
En 1974 Huber se incorporó a la Dina y fue enviado a Argentina para infiltrar grupos que apoyaban al MIR chileno. De regreso en el país, trabajó con el norteamericano Michael Townley en la creación de armas químicas para la “guerra antisubversiva”. Al promediar los 80, Huber fue destinado al complejo químico del ejército en Talagante y en marzo de 1991, fue trasladado a la Dirección de Logística donde se hizo cargo de la compra y venta de armamentos en el exterior.
La causa por la muerte de Huber durmió en los tribunales durante trece años caratulada como “suicidio”, hasta que el juez Claudio Pavez asumió el caso en septiembre de 2005 y decidió caracterizarla como homicidio calificado. Pavez reunió antecedentes de otros procesos donde se describían las formas de operar de los servicios de inteligencia a fines de los 80 y comienzos de los 90.
En marzo de 2006 el juez Pavez sometió a proceso a cinco altos oficiales en retiro como autores de asociación ilícita para ocultar el asesinato del coronel Huber. Ellos son el general (r) Eugenio Covarrubias, jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine) en 1992; el general (r) Víctor Lizárraga Arias, subdirector de la Dine en la misma época; el general (r) Carlos Krumm, ex director de Logística; el brigadier (r) Manuel Provis Carrasco, ex jefe del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE); y el capitán Julio Muñoz, amigo de Huber y ex miembro del BIE.
María Inés Horvitz, abogada del Consejo de Defensa del Estado (CDE), declaró poco después que “todo apunta a la intervención bastante directa de Víctor Lizárraga y Manuel Provis”, como autores materiales de la muerte del coronel Huber.
Según antecedentes reunidos en aquel proceso, medio centenar de oficiales y suboficiales de la Dine y el BIE juraron incondicional lealtad a Pinochet en 1996. Algunos de ellos se confabularon para evitar que el coronel Huber revelara lo que sabía acerca del comercio ilícito de armas y sustancias químicas, emprendido desde diversas instancias castrenses en búsqueda de lucro para un pequeño número de oficiales del Alto Mando.
El juez Pavez tuvo a la vista, por ejemplo, una declaración del 30 de noviembre de 2003 tomada en Holanda por dos detectives al ex suboficial Rodrigo Peña González, integrante en 1989 del Batallón de Mantenimiento de Material Blindado y Artillería. Este afirmó que el coronel Huber le entregó documentos sobre tráfico de armas y una droga mortal elaborada por el ex químico de la Dina Eugenio Berríos. Según Peña, el coronel Huber pensaba entregar esos documentos al periodista británico Jonathan Moyle, iniciativa que se vio frustrada cuando el reportero apareció muerto en su habitación del Hotel Carrera. Peña, quien pidió asilo político en Holanda en 2001, relató que Huber le entregó otros documentos con antecedentes sobre compra de armas a Israel y ventas a países árabes.
Según las presunciones del juez Pavez, el coronel Huber habría sido secuestrado por agentes del BIE y conducido a un recinto secreto de la Escuela de Inteligencia del Ejército (EIE) en Nos, donde también funcionaba el Laboratorio de Guerra Bacteriológica del Ejército, que en 1992 dependía del director de la Dine, general Eugenio Covarrubias.
Manuel Provis, ahora preso en Punta Peuco, trabajó codo a codo con el mayor (r) Alvaro Corbalán en el cuartel Borgoño de la CNI, y fue uno de los principales operadores de la inteligencia militar tras el retorno de la democracia en 1990. Provis estaba al mando del BIE -con base en la calle García Reyes de Santiago-, en estrecho contacto con la Central de Información y Coordinación, unidad que tenía a cargo las escuchas telefónicas y la recolección de datos provenientes de las comunicaciones policiales internas.

“CONTROL DE BAJAS”: VIAJES SEGUROS
El BIE mantenía en Viña del Mar, en la calle Alvarez, un cuartel de escucha del Congreso Nacional que funcionó en 1990 y 1991. Cerca de allí otro grupo de agentes, encubiertos en un local que aparentaba ser una compraventa de automóviles, desarrollaban tareas de apoyo. La vigilancia electrónica de diputados y senadores era apoyada por camionetas que se estacionaban en sectores cercanos al edificio. Una camioneta Volks-wagen cerrada, de color crema, perteneciente también al Departamento de Inteligencia de Comunicaciones, se estacionaba en la Plaza O’Higgins, vecina al Congreso Nacional. En ella, un equipo de escucha no dejaba de funcionar. Este trabajo era apoyado por agentes encubiertos que frecuentaban la sede del Legislativo. Uno de ellos, un hombre alto y de bigotes, asistía a la sesiones y recogía fotocopias de documentos considerados importantes que le entregaba un anónimo contacto en el corazón del Parlamento.
Toda esa información era procesada y clasificada por un equipo de a lo menos ocho hombres, varios de ellos civiles, que actuaban como analistas de inteligencia. Uno de ellos era sobrino del general (r) Hugo Salas Wenzel, ex director de la CNI.
En un ámbito del BIE conocido por algunos como G-4, dirigido por un capitán, existía una unidad confidencial que realizaba operaciones especiales. Una de ellas, denominada “Sistema de Control de Bajas”, era la estructura destinada a sacar del país a los agentes en peligro de quedar expuestos ante la justicia o que mostraban debilitamiento en su lealtad a Pinochet. Esa unidad se vinculaba con el Departamento de Servicio Secreto de la Dine y con algunas instancias de la justicia militar, dirigidas por el auditor Fernando Torres, ahora preso en Punta Peuco.
Entre los agentes que fueron sacados al exterior para protegerlos de la justicia estuvieron Carlos Herrera Jiménez, “El Mauro”, ejecutor de Tucapel Jiménez, y Arturo Sanhueza Ross, “El Huiro”, quien se inició, siendo teniente, como agente de seguridad persiguiendo a guerrilleros del MIR en Neltume, a comienzos de los 80. Más tarde hizo “méritos” para ser trasladado a la Dine y fue destinado al equipo de ejecutores que efectuó asesinatos como los del 7 de septiembre de 1983 en las calles Fuenteovejuna 1330, de Las Condes, y Janequeo 5707, de Quinta Normal, que costaron la vida a cinco dirigentes y militantes del MIR. El 4 de septiembre de 1989, Sanhueza Ross participó en el asesinato del dirigente mirista Jécar Nehg-me Cristi. Hoy se conoce que ese equipo de ejecución de la Dine tenía un objetivo alternativo a Nehgme: el periodista Manuel Cabieses Donoso, director de Punto Final.

Manuel Salazar Salvo

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 835, 21 de agosto, 2015)

El “problema” que rodea a las asociaciones de derechos humanos: “hallar los huesos de los detenidos desaparecidos”

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14/09/2014 |Por Mario López Moya

La difícil tarea de encontrar los restos de detenidos desaparecidos, se debe a una política expresa de la dictadura destinada causar dolor a las familias y dificultar la identificación. A pesar de ello, las familias de las víctimas han encontrado las formas de obtener del estado democrático un apoyo en la búsqueda de verdad y justicia

Patricio Bustos es, sin dudas, un personaje especial. Mientras estudiaba medicina en Concepción y militaba en el MIR., lo sorprendió el Golpe de Estado. Si bien en una primera etapa logró salvar ileso, luego fue detenido y pasó “por 7 lugares de horror: Villa Grimaldi, Clínica Santa Lucía, Cuatro Álamos, Tres Álamos, Puchuncaví, Silva Palma y el lugar donde me operaron”, recuerda.
Llama la atención entre otras cosas su estilo pausado, íntegro, sereno y con mirada de futuro. “Estoy renovado -señala-, aunque nunca tanto”. Lleva ya 7 años al frente del Servicio Médico Legal (SML), donde ha debido enfrentar gobiernos de distinta visión. Fue designado por la Presidenta Bachelet en su primer mandato y ratificado luego por el expresidente Piñera y nuevamente por Bachelet, en su segundo mandato.
Ha sido un importante aporte (vital, reconoce una fuente de los familiares de víctimas de la dictadura) en la causa de encontrar e identificar restos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Pero no puede dejarse de lado que él, junto a su mujer, también fueron víctimas de la represión. En un diálogo sincero, no exento de emoción, por instantes, habló con Cambio21 y nos dio, en un mes tan simbólico en la causa de los derechos humanos, una visión distinta, una mirada que vale la pena conocer.
Un proceso lento
“No ha sido un problema de medios, no me quejo -señala-, pero sí hay que tener en cuenta varios elementos para entender por qué es lento el proceso, más de lo que uno quisiera. Los hechos ocurrieron hace 41 años. En ese periodo comenzaron los secuestros, los crímenes, las torturas”.
“¿Qué hace la dictadura cuando se encuentran los Hornos de Lonquén? -se pregunta-, la dictadura, de puño y letra, promueve el ‘retiro de televisores’, que no es otra cosa que la exhumación y el ocultamiento de los restos”.
Las trabas
“Recuerdo que cuando en esta oficina, al lado nuestro -indica el doctor Bustos-, un ministro al entregar una identificación (de restos), dijo ‘aquí estamos quebrándole la mano, a la acción de encubrimiento más grande de la historia de Chile, la operación ‘retiro de televisores’“.
“Otro caso -señala-, es la Operación Cóndor, o el tráfico de detenidos implementado por las dictaduras de América Latina. No puedo dejar de recordar el caso de Jorge Fuentes Alarcón, con quien estuve y fue secuestrado en Paraguay y luego llegó a Argentina… y lo encontré más tarde en Villa Grimaldi en septiembre de 1975 y luego desaparece en enero de 1976″.
“Las dificultades para dar con los detenidos desaparecidos, es aquello que nos impide identificarlos. No es un tema de genética ni de antropología ni de tanatología, es un tema de historia de Chile y tiene que ver con la acción de encubrimiento más grande, que no es obra solo de la dictadura cívico-militar, como estructura, es parte de todos aquellos que pudieron hacer algo y no lo hicieron”, manifiesta.
Los familiares
“Nuestro tema no es de dónde sacar ADN, el tema es encontrar los huesos. Los avances que nosotros tenemos se deben a los familiares, tanto de Detenidos Desaparecidos, de Ejecutados Políticos, de las mujeres de Calama, que recorrieron el desierto buscando las osamentas, de quienes dieron la lucha en Chihuío, en Paine, en Lonquén, en el Patio 29, en fin”.
“Ellos han sido la fortaleza ética que ha permitido que en Chile las agrupaciones de familiares de víctimas interpelen al estado democrático, para que responda por lo que hizo el estado terrorista. Las dificultades entonces no están ni en la técnica ni en la ciencia. Los recursos de que disponemos son los adecuados para hacer nuestra labor de avanzar en el proceso de identificación de víctimas”.
Los errores
Fuerte resultó en su momento tener que decirle a un familiar cuyos restos habían sido “identificados”, que hubo un error en eso. Que pertenecían a otra persona. Por eso el rol que han jugado las agrupaciones de familiares de víctimas ha sido vital para el doctor Bustos.
“Los errores en identificación de restos de detenidos desaparecidos se produce porque, por un lado las técnicas disponibles en su momento, no tenían la precisión de que disponemos hoy día, por otro lado, hay que recordar que en octubre de 1973 el SML se encontraba intervenido por un delegado militar. Tampoco puede olvidarse que al salir el dictador se nos entregaron todos los servicios públicos desmantelados y el SML no fue la excepción”, asegura.
“Hemos identificado más de la mitad de los 124 esqueletos chilenos del patio 29, entre ellos dos extranjeros, sin embargo no nos sentimos contentos, si bien estamos tranquilos en lo que estamos haciendo el día de hoy pues lo que estamos haciendo es en base a la genética, que es certera científicamente”.
Los dinamitaron, quemaron, ocultaron
“Cuando teníamos condiciones favorables, como datos de las familias, cuerpos completos, etc., que permitieran identificar personas, pudimos hacerlo mediante otros métodos que no eran los genéticos, y hay casos en que están muy bien hechos. Eso sucedió con ejecutados políticos en general. Pero no hay que olvidar que en el caso de los detenidos desaparecidos en particular, hubo grandes dificultades debido a los ocultamientos de restos, a que los enterraron de más de uno ‘para ahorrar’, como señaló el dictador”.
“Nosotros estamos enfrentando un problema de degradación de ADN, pues los cuerpos fueron trasladados, ocultados una y otra vez, dinamitados, expuestos al sol del desierto, enterrados quemados, etc.”, manifiesta Bustos.
“No busques más, lo encontramos”
“Decirle a un familiar, éste es tu ser querido que estabas buscando, lo describo como un momento de tranquilidad respecto a la certeza, porque humanamente, no solo como valor, sino que más todavía, cuando uno representa una institución de este tipo, se tiene que trabajar con la verdad y decir… estoy en condiciones de hacer este proceso y quizás obtener un resultado, pero nunca asegurar un resultado antes de tener la certeza científica, esa es la tranquilidad que uno le transmite a las personas”.
“Para los familiares el dolor de la pérdida se ratifica y se abre un proceso no solo de duelo, sino que se abren mayores posibilidades de aplicar justicia y uno espera que ello suceda”, reflexiona Bustos.

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DETENIDOS DESAPARECIDOS: CONSECUENCIAS PARA LA SEGUNDA GENERACION

DETENIDOS DESAPARECIDOS: CONSECUENCIAS PARA LA SEGUNDA GENERACIÓN
Niels Biedermann
Psiquiatra
ILAS
Las consecuencias tardías del tipo de daño estudiado por nosotros en familias de detenidos-desaparecidos y de ejecutados políticos y que afectan la segunda generación, fundamentalmente a los hijos, pero también a sobrinos directos de familias muy estrechamente relacionadas, se pueden entender a través de dos conceptos básicos:
1. La perturbación de un proceso normal de duelo.
2. La transmisión transgeneracional de patrones conductuales en el seno de las familias.
Este último punto es muy importante porque apunta a la eventualidad de la aparición de perturbaciones en por lo menos la generación que sigue a la que sufrió el impacto directo.
Del estudio de genogramas familiares se sabe que las pautas conductuales tienden a trasmitirse, incluso conductas extremas como el suicidio. El riesgo de suicidio en una familia aumenta en proporción a los suicidios preexistentes en ella. Prevenir un suicidio también es prevenir un mayor riesgo para las generaciones que siguen. En la familia del escritor Eugene O’Neill existió una historia de abuso de drogas y alcohol a través de varias generaciones, haciéndose más destructivo en cada generación. Además los hijos
mayores morían jóvenes. El hermano mayor de Eugene murió a los 45 años a consecuencia de sus excesos alcohólicos y el hijo mayor del escritor se suicidó a los 40.
La vía de trasmisión de estas pautas transgeneracionales sigue un patrón complejo que no es el caso analizar aquí, pero sí vale mencionar uno de sus elementos principales que es el sistema de lealtades. Cada generación recibe de la que le precede una serie de derechos y obligaciones de la que no se puede sustraer sin pagar un precio. Hasta el derecho a rebelarse en contra del propio sistema de valores está reglamentado en las familias de alguna manera. Hay familias que toleran un amplio margen de divergencias sin entrar en crisis y hay otras que constituyen sistemas muy rígidos, en los que divergencias mínimas ya son fuertemente censuradas. Ya el
sólo deseo de desarrollar conductas autónomas tiende a generar fuertes sentimientos de culpa en los miembros de estas familias.
Las familias de los perseguidos políticos tienden a transformarse en sistemas más rígidos que las familias no afectadas. La rigidificación de las estructuras internas frente a la agresión externa es un fenómeno grupal universal. Todo sistema de lealtades se extrema. Esto lo saben bien los gobernantes, sobre todo en regímenes
dictatoriales, que cuando las contradicciones dentro del país se ponen muy intensas desatan un conflicto con el vecino más próximo. Existe un dicho de que todo país se mantiene unido por una mentira común sobre suorigen y un prejuicio compartido contra sus vecinos. Esto apunta a las dos vertientes de todo sistema de lealtades: la cohesión interna y la lucha contra el agresor. Mientras más difícil sea la situación, más difícil es
tocar los mitos grupales y más inconcebible es un contacto con el enemigo externo y todo lo que se le parezca.
Entendemos por mitos grupales el sistema de obligaciones y misiones.
La rigidificación de un sistema familiar frente a una agresión externa tiene otra consecuencia grave: la interrupción de las fases del ciclo de vida. El crecimiento y maduración de los hijos es un proceso centrífugo con respecto a la familia de origen y la búsqueda de pareja es de carácter exogámico. Si el cerco que separa a la familia de la sociedad es muy rígido, es también muy difícil que este proceso se realice adecuadamente.
2
Antes de hablar cómo estos fenómenos influyen en el proceso de duelo, vale la pena ilustrarlo con un ejemplo clínico:
Se trata de Olga, de 16 años de edad. La madre la trae a consultar porque muestra conductas muy perturbadoras en casa: la enfrenta violentamente a ella, a la madre, tiene problemas de conducta en el colegio,del cual termina siendo expulsada, es adicta a la marihuana y en general se las arregla para que la pillen en cualquier transgresión a las normas, tanto en el colegio como en la casa. Además es muy obesa, con varios
tratamientos fracasados a cuestas. Dentro de una familia altamente politizada se niega a meterse en política,aduciendo: “La política sólo me ha traído pérdidas”. Olga recibe permanentes críticas de la familia por tomar fumar, ser drogadicta y eventualmente promiscua sexual (lo último no tiene base real). Olga misma quiere que la acepten gorda, no militante, distinta.
La historia familiar es la siguiente:
La abuela materna, Ana, que constituyó por mucho tiempo el eje de la familia, fue recluida en Pisagua junto a su marido en tiempos de González Videla en virtud de la ley de defensa a la democracia. Se hallaba embarazada de la madre de Olga. Los dos hijos mayores, que nacen en ese período, quedan a cargo de la hermana María que sigue a Ana.
El marido de Ana, la abuela, es detenido después del golpe militar del 73 y recluido en una institución de las Fuerzas Armadas. Un mes después de la detención avisan que se habría muerto de peritonitis. El cadáver les es entregado.
Olga había estado entregada durante mucho tiempo al cuidado de Eugenia, hermana de la madre. Ya aquí se observa un patrón transgeneracional. Eugenia se sacrifica en el cuidado de hijos ajenos, al igual que María en la generación anterior, mientras las madres están absorbidas por tareas políticas. En 1978, Eugenia, quien se
encontraba en Argentina, al parecer en una misión política, es detenida y desaparece, hasta ahora definitivamente.
El padre de Olga es primo-hermano de la madre y vivió desde los 15 años con Ana, la abuela materna. Se casa con la madre de Olga cuando ella se embaraza durante el pololeo clandestino de los dos. La madre era muy dependiente de la abuela y raras veces salía sola. Esto demuestra claramente el nivel de aglutinación alcanzado por esta familia y el grado de impermeabilidad de los límites con el exterior.
Cuando Olga tiene 9 años recibe un llamado telefónico en que le dicen específicamente a ella que la tía desaparecida quiere verla. Resulta difícil de comprender por qué los personajes encargados de amedrentar a la
familia eligen justamente a Olga como instrumento, pero cuaja perfectamente con el rol de ella dentro de la familia, que incluía la identificación con Eugenia, la desaparecida.
Esta identificación se muestra a través de varios signos evidentes: Eugenia era la única obesa de la familia,fuera de Olga. Olga se siente tan parecida a ella, que ha llegado a pensar que Eugenia era realmente su madre.
La abuela Ana compara a Olga con frecuencia con Eugenia, usándola como ejemplo para criticar a Olga.
Finalmente Olga es enviada a Argentina a visitar los lugares de detención de Eugenia y reconstruir su destino.
Olga ocupa además el segundo lugar entre las hermanas mujeres, que es el lugar de las mujeres que se sacrificaron en las dos generaciones anteriores. Las lealtades familiares le exigen por lo tanto ser como su tía Eugenia, lo que significa desaparecer. No es extraño, entonces, que Olga busque rebelarse contra la familia para escapar de este destino, pero su rebelión la lleva de un fracaso a otro.
Estos fracasos se podrían explicar por los sentimientos de culpa que genera la rebeldía contra las lealtades, pero hay otro factor, que observamos repetidamente y que tiene que ver con la alteración del proceso de duelo,
que influye en la generación de estos fracasos. Para entenderlo tenemos que remitirnos a dos fuentes de observación de lo que ocurre después de la muerte violenta de un familiar.
1. Una es la observación de procesos individuales de duelo. Bowlby distingue la fase de embotamiento inicial,en que se actúa como si nada hubiera pasado, seguida de la fase de anhelo y búsqueda, en que se despliega una actividad constante como si se buscara a la persona desaparecida, cosa que ocurre en el espacio de las emociones y de las fantasías, incluso cuando se sabe a ciencia cierta que la persona cuya presencia se anhela está muerta. Esta fase es la que se tiende a prolongar indefinidamente en las familias observadas por nosotros y es transmitida como tarea a la segunda generación. En esta fase aparece intensa rabia y agresividad dirigida
en contra de todo lo que aparezca como causal de la separación o impedimento del reencuentro con la persona perdida.
2. La segunda fuente de observación consiste en las descripciones de las reacciones que se dan en las sociedades primitivas frente al asesinato de uno de sus miembros, ya que éstas representan etapas tempranas de nuestro desarrollo histórico en que nuestros procesos inconscientes, que reflejan al patrimonio filogenético de nuestra conducta social, se expresan más directamente.
Vemos que en las sociedades primitivas el duelo se descompone en dos elementos claramente diferenciados:
a) Realización de la venganza de sangre.
b) Apaciguamiento de la propia conciencia, en general mediante la autopunición.
El sentimiento de la venganza parte de la reacción frente a una afrenta que yace sobre el muerto como una mancha y que la lealtad que se le debe obliga a lavar. Cualquier ofensa genera inmediatamente la necesidad de una respuesta y si no se puede llevar a cabo, deja una espina clavada que requiere de un proceso de elaboración para dejar de doler. Pero la venganza es al mismo tiempo una forma arcaica de administración de
la justicia que tiene por objeto restablecer la normalidad jurídica alterada por el asesinato de un miembro de la familia, utilizando los propios medios del grupo familiar afectado. La venganza de sangre es una exigencia anclada en normas éticas que obligaba al pariente consanguíneo más cercano a dar muerte al asesino o a alguno de sus parientes. Además era una obligación, no una opción. En el Corán aparece reglamentada y en
los pueblos germánicos se mantuvo durante la Edad Media a pesar de las prohibiciones de la Iglesia.
Desapareció sólo cuando se perfeccionó la administración territorial y se debilitó la preeminencia de las normas familiares. Un sistema jurídico supraordenado y moralmente significativo para la comunidad eximió a la familia del ejercicio muchas veces difícil de esa forma arcaica de justicia. Sin embargo, ya históricamente el mismo impulso y la misma normatividad que obligaba a la familia al ejercicio directo de la justicia,
renunciaba a agredir físicamente al agresor y se concentraba en rehabilitar de alguna manera al caído.
El segundo elemento, el apaciguamiento de la culpa mediante la autopunición, se manifiesta en los pueblos primitivos y no tan primitivos, como los musulmanes shiitas actuales del Irán, mediante auto mutilaciones rituales, como respuesta a la muerte de un líder. Formas amortiguadas de esto son los rituales de duelo como privarse de sueño, la abstención sexual, el ayuno y la simplicidad en la vestimenta. En su representación
actual conocemos este fenómeno en la culpa de los sobrevivientes de campos de concentración y en general en cualquier situación en que surge la pregunta: “¿Por qué él y no yo?” La autopunición surge de la identificación
con el muerto y de la necesidad de justificarse frente a él por haber sobrevivido.
Con estos elementos podemos volver al caso de Olga. En su tarea de ocupar el lugar de Eugenia, Olga tenía dos posibilidades teóricas:
1. Asumir el rol de la reivindicadora exitosa.

2. Tomar el lugar de la figura destruida y repetir su destino.
Cuando predominan las culpas, cualquier éxito es vivido como un triunfo ilícito sobre el muerto y genera nuevas culpas, por lo tanto lo único permitido es el fracaso.
Esta dinámica, aparentemente absurda, la hemos visto repetidamente. Los sobrevivientes se exponen más allá de lo prudente y necesario a correr el mismo destino del desaparecido.
Olga aparentemente quiere escapar de ese destino, pero ¿puede escapar? La lucha ya no es contra la dictadura sino contra la autoridad en casa y en el colegio. Se trata de un escenario más inocuo. Sin embargo, la presión afectiva con que Olga camina hacia procesos destructivos, no es inocua, sino bastante grave. Olga parece identificada con la figura destruida y por lo tanto se las arregla para que cada una de sus rebeliones termine en un fracaso. Se transforma así en una metáfora de lo que ocurrió con su familia en la sociedad.
Observamos con frecuencia la adquisición de roles rígidos por parte de los hijos de estas familias. En una de las familias observadas, uno de los hijos se dedicó por entero a la reivindicación del padre desaparecido dentro de los márgenes pacíficos. El otro asumió el rol vengador ingresando bajo la dictadura a un movimiento de resistencia armada y el tercero se hizo cargo por entero del duelo negado por el resto de la familia
desarrollando un cuadro psicótico con fuertes síntomas depresivos.
En resumen, podemos decir que las modificaciones que sufren las familias de detenidos desaparecidos y de ejecutados políticos y que repercuten sobre la segunda generación, son los siguientes:
1. Desarrollo por parte de la familia de límites rígidos hacia afuera y laxos dentro de ella.
2. Separación rígida de roles dentro de la familia, en que nadie realiza el duelo normal, sino que cada uno asume un fragmento de él.
3. Culpa por la supervivencia, con delegación hacia los hijos de la tarea de rehabilitación y justicia, pero en que además uno de los hijos debe asumir la identificación con el muerto.
4. Detención de las fases del ciclo vital de la familia. No hay proceso adecuado de individuación de los hijos.
Frecuencia de separaciones y vuelta a la casa o ausencia de desarrollo de vínculos de pareja.
5. Dentro de la familia el miembro sintomático asume la tarea de cuestionar los valores de la familia, pero fracasa por las culpas que esto acarrea dentro de un sistema de lealtades rigidificado.
6. La familia, al sentirse en contradicción con las normas de la sociedad en que vive, tiende a reasumir funciones que en el desarrollo histórico fueron asumidas por la sociedad. Esto significa que se fortalece el sistema de lealtades intrafamiliares y queda momentáneamente fuera de funciones el compromiso moral con la juridicidad de una sociedad que abandonó sus funciones de proteger a sus integrantes con normas
supraordenadas al poder individual. Aún está por verse qué consecuencias a largo plazo pueda tener esto para la generación que ahora cursa la adolescencia.
Las consecuencias que se pueden deducir de esta situación, es que por un lado se necesita una adecuada estructura de atención psicoterapéutica, pero, por otro lado, también una actitud por parte de la sociedad, que vuelva a rehabilitarse en aquellos aspectos en que fracasó.
Por un lado, el trabajo psicoterapéutico tiene por objeto mostrar los conflictos negados, hablar de lo que se silenció por años, volver a echar a andar el proceso del duelo congelado, restablecer límites internos dentro de la familia y develar las lealtades disfuncionales ocultas para permitir a los hijos un mayor grado de libertad de
decidir su propio destino.
5
A la sociedad le correspondería devolver a los afectados la jerarquía y el espacio que les fuera quitado y permitirles desmantelar las barreras defensivas que estas familias necesariamente armaron contra ella.
Esto significa que la sociedad tiene que asumir la función de reconocer el daño causado y sus consecuencias y responsabilizarse de él, para relevar a los familiares del desaparecido o ejecutado de sentirse los únicos depositarios en la búsqueda de verdad y justicia. Importante es despolitizar este proceso, para neutralizar la cómoda reacción social de reducir el problema a un asunto de grupos marginales.
Presentado en el II Seminario de la Región del Maule, Linares, 16 al 19 de enero de 1991 y publicado en
el Libro “Derechos Humanos, Salud Mental, Atención Primaria: Desafío Regional”. Pág. 203:210.
Colección CINTRAS.

 

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Trauma y duelo. Conflicto y elaboración

Lucila Edelman
Diana Kordon

Trauma

No es nuestro interés en este artículo realizar una discusión acerca de las diferentes concepciones con las que tanto el psicoanálisis como la psiquiatría han encarado la problemática del trauma psíquico y de sus consecuencias, denominadas entre otras formas como stress postraumático, neurosis traumáticas, etc.

Nos limitaremos por lo tanto a mencionar los conceptos más básicos, para dedicar nuestra atención a las características particulares de la situación traumática por la que han atravesado y atraviesan las personas afectadas por la represión política y la impunidad.

Se puede tomar el concepto de trauma como el de una “experiencia que aporta en poco tiempo un aumento de excitación tan grande a la vida psíquica que fracasa su liquidación o elaboración por los medios normales o habituales, lo que inevitablemente dará lugar a trastornos duraderos en el funcionamiento energético”.(1)

Esto puede darse por un solo acontecimiento muy violento o por la suma de varios acontecimientos, alterando la economía del psiquismo y los principios que rigen la vida psíquica.

En este caso, al igual que en otras definiciones, se pone el centro en la magnitud del estimulo traumático, en relación con el efecto desorganizador que produce sobre el psiquismo.

Por su parte Laplanche (2) define a las neurosis traumáticas como aquellas en que los síntomas son consecutivos a un choque emotivo, ligado a la situación de amenaza a la vida o integridad del sujeto, donde el trauma posee parte determinante en el contenido de los síntomas (pesadillas, repetición mental del hecho traumático, reacción de angustia automática con gran compromiso somático y neurovegetativo: palpitaciones, sudoración, ahogos, cólicos, etcétera).

Desde la psiquiatría, el DSM-III-R define también el trastorno por stress postraumático como aquel que sigue “a un estado existencial extraordinario (guerra, catástrofe) y se caracteriza por ansiedad, pesadillas, agitación, y en ocasiones depresión”.(3) Como criterios diagnósticos para el mismo establece que el sujeto haya experimentado “un suceso que está fuera del rango de las experiencias humanas habituales y que seria en extremo traumático para prácticamente cualquier persona (por ejemplo seria amenaza a la propia vida o integridad física; seria amenaza o daño a los hijos, al cónyuge o a otros familiares o amigos cercanos; destrucción súbita del hogar o de la propia comunidad; o presenciar un accidente o acto de violencia física, como consecuencia del cual una persona está sufriendo o acaba de sufrir daños graves o la muerte)”.(4)

Es decir, que en estos casos se pone el acento en situaciones que puedan significar un riesgo a la vida o a la integridad física del mismo sujeto o de otros.

Es importante destacar que en el concepto de trauma, además del acontecimiento traumático per se y de las condiciones psicológicas del sujeto, interviene la situación efectiva, (5) entendiendo por tal las circunstancias sociales y las exigencias del momento.

Ya en 1919 en Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra (6) Freud hablaba de un yo que se defiende de un peligro real, un peligro de muerte presente en la etiología de estas neurosis. Más tarde, en 1926 (7) describirá un tipo de angustia presente ante un peligro exterior real.

La descripción de la etiología y psicodinamia de las neurosis de guerra (donde el factor sexual no se hallaba presente como en las neurosis transferenciales) y el concepto de angustia real abrieron, desde el psicoanálisis, el reconocimiento a aquellas situacio­nes de la vida social que por sus características constituyen una amenaza para la vida de los sujetos y una fuente de producción de sufrimiento psíquico.

Desde nuestra experiencia clínica hemos observado un am­plio rango de respuestas ante la situación traumática. Si bien el impacto emocional siempre es de magnitud tal que nadie puede dejar de considerarlo como una situación límite, en ocasiones no encontramos respuesta patológica; por el contrario hemos visto conductas de adaptación activa a la realidad incluso en personas en que estas conductas, por diversas características psíquicas y sociales, hubieran resultado impensables. No consideramos que el pasaje por la experiencia traumática derive necesariamente en patología, y cuando ésta se da presenta un alto grado de variabilidad individual.

Creemos por lo tanto que la problemática del trauma está vinculada no sólo al monto desestructurante del estímulo, sino también al sentido que este adquiere para cada persona, y a la posibilidad de encontrar o mantener apoyos adecuados para el psiquismo. Pero tanto el sentido individual del trauma como la posibilidad de mantener u obtener los apoyos adecuados están vinculados en estos casos al procesamiento social de la situación traumática. Esto desde ya vinculado a las series complementarias de cada sujeto.

El efecto traumático está dado porque queda un remanente de angustia sin simbolización, no representable con palabras.

Ciertos hechos puntuales, en los que se expresa concentradamente la situación de impunidad, funcionan como un segundo estímulo, que puede activar la aparición de angustia automática y dar lugar a la emergencia de síntomas.

Hemos observado en los familiares de desaparecidos un predominio de la sintomatología correspondiente a la serie depresiva (trastornos timicos. hipobulia, insomnio, pérdida del apetito, pérdida de peso y enfermedades somáticas).

En muchas personas que estuvieron desaparecidas y/o dete­nidas y fueron liberadas encontramos un predominio de síntomas relacionados con la vivencia de la repetición del hecho traumático.

En nuestra experiencia hemos observado una gran variedad de síntomas en nuestros asistidos; señalaremos aquellos que por su frecuencia o gravedad nos resultan más significativos;

—   Repetición mental del hecho traumático: ya sea como sueño angustiante (pesadilla) con despertar brusco e importante repercusión neurovegetativa, ya sea como vivencia de repetición desencadenada por algún estimulo externo asociable al hecho traumático (sirenas, presencia de personal policial o militar, timbres o ruidos violentos durante la noche, etc.).

—   Conductas evitativas en relación al hecho traumático: abandono de actividades e intereses que se relacionen directa o indirectamente con el hecho traumático (actividades o intereses políticos, gremiales o culturales. En estos casos la evitación se encontraba reforzada por el riesgo real que Implicaba desarrollar estas actividades); abandono de los grupos de pertenencia habituales; retracción o inhibición de la vida social.

—   Suspensión o abandono de proyectos vitales: estudios, casamiento, hijos. Este fenómeno fue particularmente frecuente y estaba en relación directa con la indefinición que conlleva el status del desaparecido. Los familiares no podían decidir proyectos vitales en tanto la situación del ser querido permanecía indefinida.

—   Trastornos del humor, mal humor, irritabilidad, ataques de ira.

—   Trastornos del sueño: insomnio, hipersomnia.

—   Sentimientos de impotencia.

—   Sentimientos de hostilidad.

—   Descompensaciones psicóticas.

—   Trastornos somáticos severos: trastornos cardiovasculares, cáncer.

Pero consideramos que el listado de síntomas poco dice so­bre lo que ocurre. Lo importante es el sentido que estos síntomas tienen, la multideterminación presente en ellos y el lugar que lo social ocupa en los mismos. Citaremos algunas viñetas clínicas y posteriormente algunos ejemplos.

La presencia de un patrullero de la policía frente a la casa de los padres de un desaparecido activa la vivencia de repetición del hecho traumático en la madre del mismo, a la vez que constituye una amenaza real a la integridad de la familia, dado que se encontraban haciendo gestiones para averiguar el paradero de su hijo, cosa que implicaba un claro riesgo de muerte. (El sistema de las desapariciones funcionaba como un tabú; quien acusara recibo de esto, hiciera denuncias o solamente hablara del tema, también podía desaparecer.)

Una persona que había estado secuestrada, y había tenido un hijo en cautiverio, ante la presentación en un programa televisivo, de los adolescentes secuestrados por Miara, tiene una crisis de pánico que la paraliza y que sólo cede muchas horas después a través de la contención de su familia.

Los sentimientos de impotencia y hostilidad fueron más frecuentemente observables en los padres, así como también las depresiones narcisisticas más severas y los trastornos somáticos más graves. Pensamos que esto se debe en buena medida a la función de protección de los hijos que, en nuestra sociedad, tradicionalmente se le asigna al padre. Esto a su vez se articulaba con la campaña oficial de inducción psicológica que culpabilízaba a las víctimas y a sus familiares. (8)

En el caso de los familiares de desaparecidos, el trauma presenta la excepcional característica de su prolongada duración. Durante muchos años predominó la incertidumbre sobre el status del desaparecido y luego, lenta y penosamente, se impuso la evidencia de que habían sido asesinados. Este cambio de significación fue en sí mismo un complejo proceso para los familiares y para el conjunto social, dado que durante la dictadura militar parte de los desaparecidos se encontraban vivos en campos de concentración y oficialmente se inducía a negar que existieran desaparecidos, y/o darlos por muertos, aun cuando había eviden­cias de que la realidad era otra. Años después, con el fin de la dictadura y durante los primeros años de gobierno constitucional, las expectativas de hallar a los desaparecidos se desvanecieron ante la prueba de la realidad, pero darlos por muertos implicaba acatar el mandato de la dictadura.(9)

Un párrafo aparte por su importancia merece el tema de la impunidad. Los autores ideológicos y materiales de las desapariciones y del terrorismo de Estado en general se encuentran impunes en la actualidad. En nuestra práctica asistencial hemos observado cómo con cada nueva medida política o jurídica relacionada con la impunidad recrudecen en muchos de nuestros asistidos la angustia o la sintomatología antes descripta, o se genera una oleada de nueva demanda asistencial, expresándose así una vez más lo social a través de lo individual.

La impunidad también incide en que muchos afectados se sientan portadores de una historia traumática que no puede ser compartida con los otros. Esto se traduce en vivencias de exclu­sión, aislamiento o resentimiento con respecto al entorno y en una tendencia frecuente al encierro en grupos de pertenencia con la misma problemática.

Muchos adolescentes, hijos de desaparecidos, no encuentran en el contexto social, debido a la impunidad, el continente necesario para el apuntalamiento de su identidad. Si bien no deben ya ocultar su historia, como ocurría durante la dictadura, las condiciones externas dificultan que la situación traumática pase a ser sólo recuerdo no traumático. Desde ya que para ellos la elaboración de la situación es sumamente compleja, pero la impunidad agrega un nuevo factor: como no desean verse marginados por sus pares, optan por el silencio, aunque sea al costo de pérdidas importantes del sentimiento del si mismo o del debilitamiento de sus vínculos interpersonales.

Duelo

Consideramos el duelo como el proceso posterior a una pérdida significativa, ya se trate de “un ser amado o de un ideal o abstracción equivalente”; (10) proceso cuyo objetivo es metabolizar el sufrimiento psíquico producido. El psiquismo realiza un penoso trabajo de elaboración que permite que, finalmente, la persona pueda inscribir como recuerdo al objeto perdido y recuperar el interés por el mundo externo.

El proceso de duelo se efectúa a partir del reconocimiento del principio de realidad que, aunque rechazado inicialmente. termina por imponerse.

En el caso de una muerte, después de un primer momento de renegación de la percepción, el aparato psíquico utiliza el juicio de realidad que le permite discriminar las categorías presencia-ausencia y puede ir dando a la condición de ausencia una cualidad definitiva, tratando de acomodarse poco a poco al despegamiento que tendrá que operar respecto del objeto que pierde. Este proceso es lo que denominamos desinvestir un objeto que estaba previamente investido.

En el caso de pérdidas transitorias, igualmente se produce un proceso relativo de desinvestimiento, ya que quien volverá seguramente no será el mismo ni tampoco quien lo reciba. Pero la certeza del retorno es un indicador de la realidad frente al cual la persona puede elegir diferentes opciones, por duras y difíciles que éstas sean.

Aunque actualmente trabajamos con personas que tienen que elaborar duelos, por diferentes tipos de pérdidas significativas, queremos insistir en las particularidades que presenta la situación de desaparición, dado el peso que esta problemática tiene, por su calidad y cantidad, en la sociedad argentina, y por la incidencia que a su vez tiene sobre la elaboración de ciertos duelos que, por una u otra razón, tienen puntos de coincidencia. Por ejemplo, personas que han tenido pertenencia a grupos socia­les en los que ha habido desapariciones, al tener que procesar posteriormente una pérdida significativa no ligada a este tipo de circunstancias, presentan un duelo patológico prolongado, derivado de la irrupción de la situación traumática producida por las desapariciones, y que había sido renegada en su momento.

En el caso de la desaparición se produce una situación de incertidumbre en relación al destino del desaparecido. La situación de presencia-ausencia simultáneas, la falta de referentes en cuanto a lo ocurrido y lo por ocurrir, crea una zona de ambigüedad psicotizante que se ve reforzada por la impunidad de los “desaparecedores”. La ambigüedad impide utilizar el principio de realidad para indicar al psiquismo una dirección precisa en la cual realizar el trabajo elaborativo.

Si bien en el proceso normal de duelo hay primero una resistencia a aceptar la pérdida, hay rabia, impotencia, no se quiere creer, no se puede creer; en este caso no se sabe qué es lo que se debe aceptar, cuál es el carácter de la pérdida. Esto tiene un efecto desestructurante para el psiquismo, y confusionante para quien tiene que acompañar el proceso de elaboración.(11)

Vale la pena recordar que cuando se trata de elaborar una muerte, la presencia del cuerpo es un elemento importante que ayuda a salir de los mecanismos renegatorios. Por otra parte, en el caso de que tratamos no existen certificados, ni se pueden realizar los rituales funerarios. El papel de los ritos funerarios es tan importante que no se conoce cultura que prescinda de ellos.

En la actualidad, el hecho de que se encuentren en libertad todos los genocidas opera al modo de una renegación; en tanto al no haber culpables sancionados se induce a tachar de la historia la existencia de victimas. Los asesinos en libertad funcionan socialmente a manera de desmentida de la existencia de delitos de lesa humanidad.

Frente a la situación traumática, frente a la ambigüedad psicotizante, los familiares, especialmente las madres, producen una respuesta social organizada.

La construcción de esta respuesta tuvo incidencia en el pro­ceso elaborativo del duelo. Frente a los modelos y enunciados inducidos desde el poder, se desarrolla una práctica social, práctica de resistencia y discriminación que pone de manifiesto en la escena pública aquello que se intentaba desmentir. La actitud transformadora de la realidad tuvo un efecto directo en quienes protagonizaron el movimiento social, pero también en el conjunto de los familiares, y desde ya en el cuerpo social en su conjunto.

Este movimiento social tuvo incidencia en la elaboración personal de la pérdida. El duelo, además de su aspecto personal, privado, íntimo, tiene siempre también un carácter público y social. En este caso, la generación de un consenso social contrahegemónico ayudó a construir las representaciones sociales necesarias para definir el principio de realidad que oriente el proceso de duelo. Fue la práctica social la que instaló públicamente la figura de la desaparición. Se construyó así el consenso social necesario para dar status propio a la desaparición: los desaparecidos existían como tales; las pancartas, las fotos en las calles, las siluetas, dan cuenta de un referente construido socialmente que sostiene las representaciones subjetivas; una representación social en la cual se apoya el psiquismo para aceptar ese status específico dado por la desaparición.

La demanda de justicia, que garantice la existencia del orden simbólico, y más aún, la inscripción de la demanda de justicia en el movimiento social en su conjunto, constituyen un aspecto interno a la subjetividad en la superación del trauma vivido.

Por otra parte, el grupo que se constituye en función de respuesta social cumple una función que podemos definir como protésica y proteica. Protésica en el sentido que el grupo sirve de apoyo al psiquismo en riesgo de desestructuración. Esta función de apoyo ha sido descrita también por Bettelheim. Cuando se habla en un grupo de espíritu de cuerpo, de cuerpo grupal, de miembros de un grupo, esto está vinculado a un aspecto que en los momentos de crisis, de emergencia, es fundamental para la preservación del psiquismo. El sujeto no está solo, aislado, roto, prisionero de sus fantasías más catastróficas, hay un cuerpo grupal (sustituto de las primeras figuras protectoras) que lo sostiene, lo reconoce como parte de sí, funciona como marco de apoyatura de una identidad, otorga y asegura pertenencia frente a la indefen­sión.

Además, la participación en estos grupos tuvo una función proteica, en un sentido metafórico, por aquellas transformaciones que podemos definir como de enriquecimiento yoico, operadas en quienes participaron en ellos.

Notas

(1) Laplanche, J.; Pontalis, J.-B., Diccionario de psicoanálisis, Empresa Editora Nacional Quimantu Limitada, lera, edición, Santiago de Chile, 1972.

(2) Laplanche, J.; Pontalis. J.-B., Diccionario de psicoanálisis, páginas 467 a 471.

(3) Kaplan, H.; Sadock, B., Psiquiatría clínica, página 3, Editorial Médica Hispanoamericana, Madrid, año 1990.

(4) Kaplan, H.; Sadock, B. op. cit. página 72, tabla 8.

(5) Laplanche, J.; Pontalis; op. cit, páginas 467 a 471, 1972.

(6) Freud, S. “Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra” en Obras completas, Biblioteca Nueva, 4ta. Edición, Madrid, 1981.

(7) Freud, S., -Inhibición, síntoma y angustia”, op. cit.

(8) En una investigación realizada por los doctores Lía Ricón, Julia Braun, Diana Kordon, Lucila Edelman y Darío Lagos, cuantí y cualitativa, sobre cincuenta casos de familiares de desaparecidos hemos comprobado un grado mayor de mortalidad en los padres hombres de desaparecidos en relación al grupo testigo. Por el contrario, no se encontró diferencia en mortalidad entre madres de desaparecidos y grupo testigo. Esta investigación fue de carácter estadístico, no habitual en nuestra metodología. Su realización tuvo enormes obstáculos económicos, sociales y políticos. Una dificultad significativa fue no tener la certidumbre estadística con respecto al número total de desaparecidos, ya que si bien hay aproximadamente unos 9.000 casos denunciados ante la CONADEP, todos conocemos familias que no se animaron a mencionar el hecho. Los organismos de Derechos Humanos consideran que son unas 30.000 las personas desaparecidas. Se calcula que sólo uno de cada tres casos fue denunciado. También fue difícil acceder al listado actualizado de domicilios de los familiares de los desaparecidos.

En el tema de la mortalidad se tomó como referencia los datos del registro municipal de fallecimientos, teniendo en cuenta el sexo y el grupo etario. No se tomaron vecinos como grupo control, por la desconfianza de la gente a ser interrogada por desconocidos en relación a este tema, y a la falta de hábito para este tipo de investigaciones en nuestro medio.

Nos preocupó especialmente que las entrevistas tuvieran no sólo un propósito de investigación, sino también de reparación y que fueran por lo tanto adecuadamente continentes.

La investigación sobre mortalidad confirmó nuestra apreciación clínica, arrojando los siguientes resultados:

La mortalidad global del grupo de control da casi un 15 %. En el grupo estudiado la mortalidad global es casi del 35 %. El intervalo de confianza va entre el 23 y el 43 %. Si tomamos en cuenta que el límite Inferior del intervalo de confianza es del 23 %, habría una diferencia del 9 % con el grupo control, lo cual de por sí ya es altamente significativo.

En todo el período entre la desaparición y la realización de la encuesta, la mortalidad de las madres es 1 % menor que la del grupo control (datos catastrales de la Municipalidad de Buenos Aires). Ese 1 % no es significativo porque está dentro del intervalo de confianza.

Si tenemos en cuenta que prácticamente no hay variaciones entre el grupo de madres muertas y el grupo control, la diferencia está dada por el significativo aumento de mortalidad en los padres: supera el 55 %, siendo en el grupo control del 15 %.

Causas de muerte de los padres en este periodo: 50 % de cáncer, 30 % de infarto. ACV 15 %, accidente respiratorio 5 %, accidente 0%.

En las mujeres: cáncer 66,7 %, infarto 16,7 %, accidente 16.7 %.

Es significativa la muerte por cáncer.

(9) Kordon, D.: Edelman, L., “Efectos psicológicos de la represión política 1”, en Efectos psicológicos de la represión política, Ed. Sudamericana-Planeta, Buenos Aires: 1986.

(10) Freud, S.; “Duelo y melancolía”, en Obras completas.

(11) Estas campañas proponían modelos operacionales y conductuales a \os cuales las personas debían someterse. Su eficacia estaba dada por el monopolio absoluto de los medios masivos de comunicación y por el terror imperante. Para más información remitirse a los artículos: “Observaciones sobre los efectos psicopatológicos del silenciamiento social respecto de la existencia de desaparecidos* y “Efectos psicológicos de la represión política I” en Efectos psicológicos de la represión política de Diana Kordon y Lucila Edelman.

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Formulario para ser respondido por DESCENDIENTES Y FAMILIARES DE LAS PERSONAS AFECTADAS POR LAS VIOLACIONES A LOS DD HH EN CHILE A PARTIR DE 1973

NUESTRA PROPUESTA

 

Me apoyo en la hipótesis de trabajo que postula que el quiebre institucional producido por el golpe de estado de 1973 que instauró una dictadura cívico-militar prolongada y que estructuralmente se prolonga hasta la actualidad , afectó a la sociedad en su conjunto, más allá de la represión, persecución y exterminio, con carácter de genocidio de una generación de hombres y mujeres que apoyaban y defendían un proceso histórico social de cambios y que  combatían a la  dictadura posteriormente.

Las consecuencias socio-políticas y antropológicas se extenderán a lo largo de generaciones, como se ha evidenciado, por ejemplo, en el proceso español.

Las situaciones que viven los hombres y mujeres y sus núcleos familiares en el seno de las sociedades que vivieron conflictos sociales traumáticos, en toda época o lugar, son semejantes en su complejidad y

reviste gran importancia el estudio comparativo de las distintas situaciones de exilio y diáspora así como del amplio aspectro de las violaciones a los los derechos humanos que afectan a quienes son derrotados en estos conflictos, cuyas secuelas son traspasadas a las generaciones que les continúan y que siendo niños, en ocasiones sufrieron violación, carcel y tortura como forma de presión a sus padres.

En base a estos postulados, es que estamos desarrollamos desde 2006  una investigación-acción  con de miembros de las segundas y terceras generaciones, padres, hijos y posteriormente nietos, y de las personas relacionadas familiarmente con quienes fueron afectados por las distintas violaciones a los derechos humanos a partir del año 1973.

Esta investigación-acción, multidisciplinaria e inertergeneracional  realizada por medio de la metodología de la etnografía digital, en el marco de la antropología virtual- lo que nos ha permitido una presencia permanente e istantánea en todos los espacios de la cibersociedad habitados por estas generaciones, formando nosotros, investigadores,parte de estos colectivos y sitios personales en la Web ,espejo de las actividades y organizaciones espejo en la realidad cara-a-cara off line .

Reunimos en las redes sociales usadas por nuestros hijos,hijas y nietos y por nuestra generación, aquella de los coetáneos que fuimos militantes o simpatizantes veinteañeros en los años setenta y ochenta de los movimientos y partidos que apoyaron a la Unidad Popular y luego resistimos desde distintas trincheras en un combate desigual a las fuerzas exterminadoras de la dictadura de Pinochet.

Somos los padres y las madres, los y las abuelas , los y las compañeros y compañeras, los camaradas sobrevivientes, los testigos de época, los que tenemos la memoria urgente y vigente y que tenemos la consciencia de que estamos extinguiendonos como generación- por años, por secuelas,por enfermedades agudas y crónicas que arrebatan vidas semana a semana.

Somos testimonio de lo que se hizo bien y tambien de aquellos tantos errores que  nuestra temprana edad,falta de experiencia ante una represión no imaginada en todo su horror, opciones erradas y compromiso total de entonces que redundaron en daño para nuestros descendientes en una espiral que aún no termina.

Los que deben juzggarnos en este siglo XX, son esos un día nuestros niños  que experimentaron todas las gamas del terror; sus cuerpos violados, torturados,encarcelados,exiliados,clandestinos y su niñez perdida, apropiada, sus identidades a medio construir.La ausencia del padre o madre , el país imaginario que les transmitimos en el exilio y la diápora que ya nunca conocerán,

los dolorosos y a menudo frustados retornos a la tierra de nadie, vidas sin pares, vidas sin palabras que compartir.

 Aquellos que siendo menores, sus vidas fueron afectadas como consecuencia de la participación de sus familiares en el proceso histórico social durante la Unidad Popular, la dictadura de Pinochet y la extensa etapa de la post dictadura.

Todas las situaciones represivas están presentes y patentes en los hijos y nietos:

El universo de aquellos que entonces fueron menores,infantes  e incluso nonatos y así como aquellos  nacidos en casas de tortura,o en prisión, está más allá de estadísticas del Estado o de las ONG.

Este invisible segmento de nuestra sociedad, este sujeto social aún amorfo, aún latente como tal porque en nuestro país no han sido  agente de cambio social,  excepto en contadas  ocasiones cuando la coyuntura política los catapultó a los medios.

Lo que se produjo el año 2003, cuando despertó la memoria de Chile, la Huelga de Hambre  “Luciano Carrasco” a la que dedicaremos un capítulo especial, dio presencia legitimada a los hijos e hijas de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos en el conjunto de la sociedad. Posterior a este hito en la historia de los hijos e hijas no se han dado formas colectivas de organización más allá de las agrupaciones vinculadas por lazos de afecto y pertenencia , en actividades de denuncia, de orden judicial, conmemorativas, funas, causas de orden general o de defensa de derechos humanos,políticas , artísticas, académicas, sociales,culturales,familiares y como parte  de organizaciones de familiares.

 

 RECOLECCION DE MANIFESTACIONES DE MEMORIA E IDENTIDAD DE LOS HIJOS.

Existe una realidad concreta que permite realizar esta propuesta: todos, como personas y como colectivo, de una forma u otra nos planteamos la Memoria como una meta.

El siglo XXI está signado por el afán, en todo el Cono Sur del continente de re-construír la memoria colectiva de experiencias traumáticas como han lo han sido las acciones genocidas de las dictaduras latinoamericanas experimentadas desde el año 1965 en nuestro continente.

Los estudios de Memoria y los Derechos Humanos son prioritarios en las ciencias sociales y humanas y en el ámbito de la cultura, y estos se entrecruzan y complementan desde las diversas diciplinas en los diferentes países.

La meta última es evidenciar que sucedió en nuestro pasado reciente , quienes eran la generación de los padres, el ideario que los motivó a entregar sus vidas y  sus muertes,más allá de militancias o acciones específicas.

  Quienes fueron y son estos hombres y mujeres, los jóvenes de la última mitad del siglo XX, portadores de  paradigmas instalados socialmente en el Continente Latinoamericano, cuando revoluciones triunfantes, guerrillas, Concilios,adelantos científicos  y técnicos, cambios sociales y culturales conformaron una era que terminó en  el genocidio de esta generación.

 

Los objetivos planteados hasta ahora ,tentativamente, son:

a) Recopilar on line y off line las manifestaciones públicas y privadas que expresen la relación de estos hijos con los procesos siempre dinámicos en torno a la memoria de sus padres, a la defensa de los derechos humanos, las  impresiones subjetivas de los HIJOS, hoy adultos jóvenes, acerca de la perspectiva  con la que perciben a sus padres y su accionar, y la evolución que estos juicios han experimentado en el tiempo, de modo de tener indicios tentativos que nos digan acerca del daño transgeneracional posible de detectar en la subjetividad de los descendientes.

Han transcurrido décadas desde que ocurrieron los sucesos que afectaron a sus grupos familiares, nucleares y extensos, donde no solo fueron afectados los hijos, sino grupos amplios de familiares, en ocasiones dispersos geográficamente e incomunicados por tiempos prolongados..

 Estos hijos e hijas ,que fueron menores afectados decadas atras hoy son padres y madres,  parte de otros núcleos familiares, y estan de diversos modos transmitiendo su memoria.

De qué modo es transmitida su experiencia de vida? En que momento lo hacen a sus propios hijos? Cómo se ha desarrollado la relación con sus padres sobrevivientes ? Y con los padres y madres sustitutos- padrastros, madrastas, figuras paterna o materna, hermanos y hermanas de las nuevas relaciones de sus progenitores sobrevivientes? Sus relciones y experiencias escolares y académicas? Sus experiencias laborales, las causas que apoyan, sus relaciones de pareja y la construcción de famiia?

En base a estas reflexiones y propósitos, que no pueden darse más que colectivamente con y entre las distintas generaciones, es que planteamos que es el momento de un ENCUENTRO INTERGENERACIONAL de Rescate y sistematización de experiencias, que conduzca a la visibilización de nuestros hijos y nietos como el sujeto social que de hecho conforman, y de este modo crear conciencia de la urgente necesidad de una memoria combatiente que conduzca a la articulación de acciones y reflexiones y sujetos que reinvindiquen tanto la permanente Batalla por la Memoria y la dignidad de los combatientes de ayer y de hoy estigmatizados por la Historia Oficial.

La historia de acciones conjuntas de los distintos hijos e hijas comienza temprano en la dictadura, y esa Historia de participación, de cuestionamiento, de exigencias necesitamos socializarla, a traves de sus relatos y de sus creaciones.

Después de un lapso de tiempo considerable, que varía de caso en caso, pensamos que ciertos duelos pueden haber cristalizado lo sufiente, como para tener una perspectiva acerca de qué es la memoria y porqué es un imperativo nacional   la construcción de esta memoria desde ellos, alternativa a la memoria petrificada instalada desde los vencedores.y este hecho puede hacerlos conseguir el logro de volcar y compartir y transmitir a su descendencia y a las generaciones por venir, el RELATO BIOGRAFICO DONDE SE ENTRELACEN  LAS VIDAS Y MUERTES DE LAS GENERACIONES QUE HOY CONVIVEN EN EL PAÍS, sus valores, motivaciones y opciones de vida como habitantes de un país profundamente dividido ante el cual hay que tomar posición

,

Metodología

1.- La información y la comunicación de las actividades y los objetivos.

Hasta el momento hemos tomado contacto con jóvenes de rangos de edad entre los 13 y los 45 años

así como con los padres ,hermanos y otros miembros de los grupos familiares , personas que residen en lugares tan culturalmente distintos para nosotros como lo son Israel o Mozambique.

Estos contactos, que superan el centenar de personas, da a este Encuentro una riqueza de manifestaciones culturales y de sentimientos compartidos que en sí mismos justifican la iniciativa en curso.

2.-.Espacios de la Web:

.Espacios de la Web: Correo electrónico, Facebook ,Foros, páginas web personales e individuales, Messenger, blogs, fotoblogs, Flickr, Picasa,

donde se evidencia participación amplia de jóvenes.

3.-Contactos personales con Comités, colectivos, agrupaciones, asociaciones, centros de Hijos, Menores, y de agrupaciones diversas de aquellos afectados por las violaciones de derechos humanos del país y del exterior.

Hemos participado en reuniones ,jornadas y encuentros en universidades y centros técnicos de educación en sus distintos niveles.

El universo de los Hijos de la Memoria

1.-Situaciones de Exilio y situaciones de Diáspora

Hijos y/o nietos de exiliados en distintos continentes y épocas, nacidos y/ o criados en los países de acogida y que son parte de la Diáspora Política que por diversas razones no retornará a Chile.

2.-Hijos de exiliados retornados a Chile , que por diversos factores deciden permanecer en los países donde crecieron, o “auto-exiliarse”, regresando, ya sea con la familia o como individuos, al país de crianza..

. Son aquellos que vinieron a modo de prueba al país donde nacieron o donde sus padres nacieron, y que les fue imposible una reinserción

Jóvenes que estuvieron inmersos en una sociedad no-capitalista, como lo son los casos de los hijos que permanecieron en hogares en Cuba , Nicaragua, en el ámbito de los países del campo socialista en Europa Oriental, o en Asia (Vietnam), Argelia y Mozambique en África,

Estos menores vivieron experiencias cultural , social y políticamente distintas, específicas y menos conocida en las investigaciones de ciencias sociales de situaciones de exilio o diasporicas.

En los casos de quienes vivieron situaciones de exilio, se detecta una diversidad cultural y diferentes grados de integración a los países de nacimiento y/o crianza así como a nuestro país , en el caso de los retornados, determinados en gran parte por los factores socio políticos de las sociedades receptoras. y la pertenencia a grupos organizados de sus pares. El continente donde crecieron marca la impronta a los procesos de continuidad y cambio que experimentan estos jóvenes.

Hijos y/o nietos nacidos en el exilio, sin contacto alguno con Chile, con la comunidad de exiliados ,sin dominio del idioma español u otros elementos de la cultura latinoamericana. Padre o madre originaria de culturas locales, en grupos familiares biculturales

La pena de extrañamiento conduce a que los hijos vivan situaciones de exilio con características específicas dadas por la imposibilidad de regresar del padre afectado .Estos hijos pueden haber nacido fuera de Chile o haber partido con los padres al iniciarse la pena aflictiva.

En el curso de la recopilación de información que por cerca de dos años hemos llevado a cabo con el proyecto de investigación La Diáspora Política Chilena, se ha evidenciado un importante elemento, cual es la percepción del “sí mismo” (1) de chilenos que no se consideran exiliados, que habiendo llegado en distintas fecha a los países de acogida, se han integrado o no a las comunidades diaspóricas, participando en actividades sociales y políticas relacionadas con Chile, tanto durante la dictadura como en la etapa pos-dictadura. Estos adultos jóvenes que salen sin apoyo de instituciones u organizaciones partidarias, y por lo general no llevan una vida colectiva con las comunidades diasporicas, tienen presencia regular en el campo de la cultura y la reflexión política, permaneciendo en contacto y colaborando en las acciones de solidaridad en coyunturas bien definidas.

ESTA TIPOLOGIA DE PERSONAS QUE SIENDO MENORES O VIVIAN SU PRIMERA JUVENTUD CUANDO INICIARON SUS BIOGRAFIAS INDEPENDIENTES DE SUS PADRES

HIJOS DE PADRES AUSENTES: DETENIDOS-DESAPARECIDOS, ASESINADOS, EJECUTADOS POLITICOS; CLANDESTINOS, PRESOS POLITICOS,

Hijos de ex prisioneros políticos de las décadas de los setenta, ochenta y noventa evidencian así mismo características específicas, determinadas por el tiempo de prisión del padre, la madre o ambos; el lugar del encarcelamiento, que puede ser en el país o en países de América Latina u otros.

Los hijos e hijas de personas que fueron detenidas y cuyo paradero se desconoce hasta la fecha, así como de quienes fueron ejecutados ,secuestrados y asesinados, caídos en enfrentamientos, explosionados, y del mismo modo los hijos de militantes que vivieron largos períodos de clandestinidad que imposibilitaban una normal convivencia familiar, son aquellos, a quienes más allá de sus ideologías, credo ,genero o generación, lugar de nacimiento, pertenencia étnica o partidaria, queremos convocar a compartir, desde el espacio virtual y el encuentro personal sus vidas, sus relatos ,sus experiencias.

OTRAS SITUACIONES: EXONERADOS POLITICOS,DISCRIMINACION ,REPERCUSIONES PSICOLOGICAS Y PSICOSOCIALES.

Nuestro planteamiento está basado en la hipótesis de trabajo que postula que el quiebre institucional producido por el golpe de estado de 1973 que instauró una dictadura cívico-militar prolongada y que estructuralmente se prolonga hasta la actualidad , afectó a la sociedad en su conjunto, más allá

de la represión, persecución y eliminación de una generación de hombres y mujeres que apoyaban y defendían un proceso histórico social de cambios o que combatían a la dictadura posteriormente.

Los hijos e hijas de personas que fueron detenidas y cuyo paradero se desconoce hasta la fecha, así como de quienes fueron ejecutados, y del mismo modo los hijos de militantes que vivieron largos períodos de clandestinidad que imposibilitaban una normal convivencia familiar, son aquellos, a quienes más allá de sus ideologías, credo, genero o generación, lugar de nacimiento, pertenencia étnica o partidaria, queremos convocar.

Esperamos que este llamado tenga un amplio eco y se esparza como flores en el viento….

Adriana Goñi Godoy

Lic. Antropología U.Chile

https://imagenesparamemoriar.com/2014/06/21/formulario-hijxs-de-la-memoria/

Comparta su Historia de Vida. La Memoria nos hermana. Exilio en Mozambique

Personas que estuvimos en Mozambique escribimos testimonios de ese periplo, y se plasmó en un libro que se lanzó en noviembre en el ex congreso, lamentablemente hubo poca participación y fue muy poca gente que trabaja en la “memoria”, pero fue mucha gente que quiso estar y tener segun dicen esos históricos testimonios esta fue la invitación donde sale información, quien necesite un libro me lo pide lo tiene un compañero a cargo de la distribución

Mari Cris, en Red Solidaria Casa de Miguel

https://www.facebook.com/groups/casademiguel/10151948927743616/?notif_t=group_comment

Paulina Manríquez | Mozambique

Paulina-Manriquez

¿CUÁLES SON LAS PRIMERAS IMPRESIONES DE SU LLEGADA AL NUEVO PAÍS?

DE LA VILLA FREI, ÑUÑOA  A  MAPUTO, MOZAMBIQUE.

Iniciado los años 80’, durante la crisis económica de Chile y luego del periodo de terror vivido en los 70’, mis padres junto a sus tres hijos de 13, 10 y 8 años, se impulsan en búsqueda de un lugar para vivir más acogedor,  que su amado país.

Es así, como partimos en un largo viaje hacia el sur de África, a Maputo, Mozambique. País independizado de su colonia Portuguesa en 1975, que tiene frontera con Sudáfrica y que su gran costa es el Índico.

Yo tenía alrededor de 10 años y no sabía lo que era viajar más allá del litoral central en “Citroneta”, por lo que recuerdo esa sensación mezclada de temor y valentía al momento de partir, afortunadamente junto a mis padres,  a lo desconocido.

Mi aproximación al continente africano se inició primeramente en Brasil.  Ruta inevitable para llegar al destino. Variedad de colores y ritmos. Luego cruzamos el atlántico y aterrizamos en Johannesburgo, Sudáfrica. Ahí sí, estábamos en África. Pleno periodo de lucha contra el apartheid y con el Líder Nelson Mandela preso, se iniciaba mi historia en ese continente, con un pueblo noble y generoso.

Para llegar finalmente al destino,  tomamos un pequeño avión de LAM (Líneas Aéreas Mozambicanas) No recuerdo bien el aterrizaje en Maputo, sino que mis primeros recuerdos están con la llegada y acogida de la Gran Familia de Agapito Santander, quienes llevaban unos años en Mozambique, luego de haber pasado su primer periodo de exilio en Francia.

Ellos nos vincularon con el resto de la Gran colonia Chilena, que existía por esas latitudes.

Un nudo en mi garganta, se mantuvo durante el primer periodo, producto de lo radical del cambio. Mantengo en mi memoria gráfica el olor a aceite de coco que existía en el ambiente y que con el pasar del tiempo ya era propio. También recuerdo el cantar de los grillos, los que eran mucho más salvajes que los tímidos grillos chilenos, las calles, geografía, construcción, gente, clima, vestimenta, costumbres, color, ritmo, despertar y caída del sol,  todo nuevo  y distinto.

Rápidamente iniciamos la rutina cotidiana y nos incorporamos a la vida escolar. “International School of Maputo” otro espacio radicalmente distinto a la escuela pública en periodos de dictadura “D-156” de Ñuñoa,  con uniforme, brigadieres y la canción nacional  todos los lunes, izando la bandera, de menor a mayor manteniendo un brazo de  distancia uno de otro,  con sus “nobles valientes soldados…..” , para encontrarse de golpe y porrazo en una escuela inglesa, con niños provenientes de todas partes del mundo, sin uniforme, con mesas grupales, con salas por ramo y con mi entrañable amiga Nadia Ivanova, con quien me mantengo en contacto a la distancia territorial, pero con la misma  proximidad con la que nos unimos hace más de 30 años,  y con quien soñamos reencontrarnos en  algún momento de la vida y en alguna parte del mundo.

Cinco años aprox, fueron los que vivimos allá y muchas son las historias únicas que se dieron en ese periodo.

Los mejores “años nuevos”, los recuerdo allá con la gran colonia chilena, bailando hasta el amanecer todos los ritmos del mundo, cantando y celebrando los años nuevos por país.

Como señalé anteriormente, la nobleza y generosidad de ese pueblo, hizo que muchos chilenos pasaran un largo periodo en ese país e incluso dejarán raíces.

Espero que este relato impulse, sino a mis hijos, a mis nietos o cualquier descendencia a retomar el contacto con esas latitudes del mundo.

Santiago de Chile, Enero 2014.

Ma. Paulina Manríquez Sánchez

ARPILLERAS DE BELGICA CASTRO F. RETAZOS CON MEMORIA.

DOMINGO, 25 DE OCTUBRE DE 2009

LAS ARPILLERAS DE BELGICA CASTRO: Homenaje a un marido de 20 años que no regresó.

http://www.arpillerasporlamemoria.com

La Memoria Colectiva se infiltra en los recovecos del espacio virtual. Saltando tiempo, espacio, fronteras y lenguajes , nos encontramos en formas y colores, sonidos e imágenes que gatillan recuerdos intergeneracionales.

Bélgica Castro, con un nombre que evoca sucesos, voces,risas, y que no necesariamente es de quien recordamos, ha instalado en nuestra red de Hijxs de la Memoria un estallido de formas, texturas, significados que nos son comunes….En sus arpilleras por la Memoria expone ante millones de personas sus trabajos que un día fueron un arma de lucha.
Esta Memoria Material, recolectada con paciencia y certeza de que debemos atesorarla y transmitirla, va formando un tejido social y cultural de los materiales que un día fueron parte de nuestra cotidianidad.

Comparto este maravilloso descubrimiento.

http://es.netlog.com/adrianagoni/links/view=link&linkid=153829

RETAZOS DE MEMORIA.

Invito a todos mis amigos que viven en Malmö y sus alrededores, para que vengan y me acompañen en esta exposición sobre la memoria. “Retazos con memoria”.

BÉLGICA CASTRO F.

Invito a todos mis amigos que viven en Malmö y sus alrededores, para que vengan y me acompañen en esta exposición sobre la memoria. “Retazos con memoria”. Estará llena de recuerdos de nuestra historia en arpilleras y entre las telas y sus texturas de género, estarán presentes nuestros héroes y heroínas. Ellos y ellas que nos fueron arrebatados en los tiempos negros de la dictadura militar chilena. Para ellos es mi homenaje. Como siempre ellos son los primeros invitados.

vía (145) Stuvbitar av minnen.

Arpilleras de Belgica Castro.Video Felipe Henríquez

http://youtu.be/38u4LGmfKAw

Adriana Goñi Godoy

http://hijosdelamemoria.blogspot.com/2009/10/las-arpilleras-de-belgica-castro.html

Destacado

Convocatorias para memoriar.

Memorias de Exilio

Memorias de Exilio es un proyecto creado por el MMDH que busca dar visibilidad a los testimonios de quienes se vieron obligados a partir al exilio durante la dictadura, a los que nacieron fuera del país, a los que no volvieron, a los que regresaron y a los que volvieron a partir.

El objetivo principal de la iniciativa es generar un espacio que incluya las memorias del exilio, un espacio para el diálogo y el encuentro de sus testimonios y vivencias, abordando la experiencia del retorno y el sentimiento de desarraigo de la identidad individual y colectiva. Queremos incorporar la temática del exilio a la reconstrucción de nuestra memoria como país y hacerlas parte de las múltiples memorias de nuestro pasado reciente.

http://www.memoriasdeexilio.cl

Publicado el 17/01/2014

 

viejos golpes /////////// nuevas memorias

Viejos golpes, nuevas memorias

 recuerdos íntimos a destiempo

Otras generaciones no han permitido que nuestras voces hablen desde un lugar legítimo. A nuestras memorias se las acusa por su falta de años y experiencia, de culpa y de sangre.

Ante esto, respondemos: No estuvimos ahí pero estamos aquí. A cuarenta años, volvemos al Golpe de aquella mañana de septiembre que ha continuado golpeando las mañanas que le sucedieron. Hablar de la dictadura no es retomar la herencia de una memoria ajena. Se trata más bien de hacer memoria, nuestra memoria.

Buscamos reunir cuarenta relatos que conformen una constelación de experiencias íntimas asociadas a la dictadura por quienes no llegamos a vivirla.

El llamado es abierto y simple: escribir una narración breve acerca de alguna experiencia en la cual sentiste por primera vez, o con mayor intensidad, ese Golpe con mayúscula en un cotidiano de minúsculas.

Nos hemos tomado las…

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Virginia, hija de la lucha y la verdad

Virginia, hija de la lucha y la verdad

Año 3. Edición número 132. Domingo 28 de noviembre de 2010
Por 

 Eduardo Anguita

En Cuba, cincuenta pibes se salvaron de tener el mismo destino que otros 500 hijos de militantes secuestrados para cambiarles la identidad.

OTRAS NOTAS

  • La película está en etapa de preproducción. Por ahora se llama La Guardería, pero su nombre puede cambiar si durante la investigación y el rodaje los realizadores encuentran alguna palabra que resuma la idea. Como proyecto en elaboración, será presentado en el Doc Buenos Aires/Latin Side of the Doc, que comienza pasado mañana en la Ciudad, y se extiende hasta el 3 de diciembre, en el marco de Ventana Sur, el mercado organizado por el INCAA en alianza con el Marché Du Film del Festival de Cannes.

  • La Guardería de La Habana fue una experiencia inédita, probablemente irrepetible, generada en el marco de una situación de excepcionalidad. Éramos conscientes de la brutalidad genocida de la dictadura, capaz de torturar a un niño para intentar obtener información de los militantes. Surgió así la propuesta de La Guardería.

  • Año 1979, la conducción nacional de Montoneros lanza la Contraofensiva y cientos de militantes que están en el exterior se preparan para volver al país.

  • Roberto Perdía fue uno de los dirigentes más importantes de la conducción nacional de Montoneros y uno de quienes más responsabilidad tuvieron al momento de organizar La Guardería.
    –¿Hubo alguna discusión a nivel conducción acerca de las guarderías? 
    –Apareció como una lógica dentro del proceso que se fue dando. Hablamos con los cubanos y les pareció bien. Llevamos a los chicos, inclusive arreglé el traslado de varios desde España. En situaciones distintas se los fue llevando a La Habana. No me acuerdo la cantidad exacta, pero eran alrededor de veintipico de chicos.

  • Susana Brardinelli no sólo es la mamá de Virginia y de Diego Croatto. Es, nada más y nada menos que la famosa “tía” de muchos hijos de militantes que pasaron por La Guardería. Ella fue la responsable organizativa de ese lugar y asumió todas las tareas de atención y cuidado de los chicos.
    –En aquellos tiempos me preocupaba mucho acerca de cómo nos iban a recordar los chicos, ya que era una situación difícil. Por suerte, en los últimos años, me he cruzado casualmente con algunos de ellos y guardan un recuerdo muy lindo de aquella guardería.
    –¿Cómo llegaste a La Guardería?

  • Albert Camus, en El mito de Sísifo, planteó a mitad del siglo XX una discusión controvertida dentro del movimiento existencialista: que el sentido de la vida debería ser la pregunta más apremiante del ser humano. “Hay un solo problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no la pena ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”, escribió el ensayista franco-argelino. Virginia Ogando respondió esa pregunta con su vida: esta semana se mató en la ciudad de Mar del Plata. Tenía 38 años y dos hijos.

El film sobre La Guardería de La Habana será la mejor interpelación para que nos miremos al espejo y veamos cuántas verdades llevamos puestas

Virginia volvió a la Argentina a fines del ’83. Con su madre y su historia a cuestas. Se instalaron en Quilmes y en marzo del 84 ya estaba en la escuela, con su guardapolvo blanco y su mochila, al lado de otros chicos que habían nacido, como ella, en el ’76. Sin embargo, esos chicos criados en plena dictadura, no podían tener ni idea de que, esa nena de rubios rulos y profundos ojos celestes había vivido una historia increíble. Una historia que hoy cuenta con una memoria y una crudeza que conmueve hasta las tripas. Que interpela cada verdad que hayamos construido en estos años de democracia respecto de lo que fueron los años de revolución y calvario. Porque no sólo hubo héroes y villanos, no sólo hubo víctimas y victimarios. Lo que cuenta Virginia nos lleva a la esencia misma de la condición humana.
Esa guardería fue un hecho real y concreto por el cual pasaron los hijos de una cantidad de cuadros montoneros. Fue una medida defensiva. Porque esa guardería era un refugio para evitar que ese medio centenar de pibes tuviera el mismo destino que el medio millar de hijos de militantes que eran secuestrados para cambiarles la identidad y fabricarles una nueva intoxicándolos de mentiras.
Virginia lo cuenta sin vueltas. La lectura de su entrevista permite disparar críticas, seguramente. Pero hay algo clave: “A los chicos no nos decían mentiras”. Estamos hablando de cómo les contaban, por ejemplo, a un nene de tres años, algo así como: “No vas a ver más a tu papá porque murió combatiendo o lo secuestraron y ahora es un desaparecido”.
Hay que pensar y discutir La Guardería. Porque en el álbum de familia, quienes participamos de aquel intento revolucionario de los setenta no podemos obviar todos los costados filosos, los dilemas, aquellas cosas que requieren valentía para entender el pasado y defender una ética militante. Pero para que esa historia pueda ser dimensionada, no alcanza para nada con la voz de quienes tuvieron injerencia directa o indirecta en la ingeniería de esa guardería. Es preciso, es absolutamente imprescindible, poner en valor voces como la de Virginia. Porque, en definitiva, buena o mala, el objetivo era proteger la vida de aquel medio centenar de pibes que hoy son adultos y son testimonio vivo de cuánto quedó de aquel espíritu revolucionario. O, mejor dicho, de cuánto sirvió esa herramienta pedagógica construida en una circunstancia tan especial.
No sé si será posible ir a esa escuela de Quilmes, donde Virginia llegó a cursar su segundo grado en marzo del ’84. Me imagino ir, pedirle a la directora la lista de pibes que cursaron con ella ese año y que ahora son hombres y mujeres de 33-34 años. “Fulano, fulana, vamos a proyectar una película contando la vida de unos pibes que se criaron en una guardería montonera. La directora de la película es Virginia… y ella fue compañerita tuya en segundo grado, ¿te gustaría venir a verla junto a los otros chicos del grado?”.
No tengo idea de qué puede pasar. Quizá para muchos sea lo mismo que ir a ver el cocodrilo blanco que llegó de Australia al zoo o para algunos sea la invitación al infierno con el que tantas veces lo asustaron cuando no tomaba la sopa. Pero apuesto, con ese optimismo ingobernable que nos dejó haber sido parte de aquellos años revolucionarios, que muchos lo van a agradecer.
Virginia es una persona adulta. Vive con Nacho, su marido-compañero, desde hace siete años. Tienen una rubiecita de rubios rulos que se llama Paloma y un Felipe de ojos pícaros que se llama Felipe. Virginia estudió Cine en la mítica Escuela de Avellaneda, el mismo pueblo donde Armando, el Gordo, su padre, vivió y fue referente para muchísimos militantes y trabajadores. Armando fue diputado nacional en 1973 y siguió militando tras renunciar a la banca, junto a otros diputados de la Juventud Peronista. El Gordo, cuando todo parecía perdido, como tantos otros, tuvo lo que hay que tener para volver a la Argentina a pelear como David contra Goliat. Y así murió. En su ley, que era la de muchos que queríamos un país distinto.
Virginia no se largó a hacer esta película –que es su piel hecha cine– sólo por conocer ese arte magnífico. Trabaja en educación hace años y estudia Psicología. Seguramente para entender mejor las conductas de otros y, como suele suceder con los psicólogos, para entenderse un poco más ellos mismos. ¿Tendremos hoy, en este país que reclama verdades a gritos y que convoca a jóvenes de a millares a causas justas, lo que hay que tener para entender la historia de Virginia y de los otros pibes de La Guardería?
Creo, conmovido por la valentía de esta chica rubia de rulos rubios y corazón inmenso, que su película es la mejor interpelación para que nos miremos al espejo a ver cuántas verdades llevamos puestas.