Mi padre ejecutado. Memoria desde el útero de mi madre.

Actualizado el 4 feb. 2012 En entrevista con Alberto Dufey explica las razones del porqué tardo tantos años en denunciar la ejecución de su padre en Victoria por un comando de boinas negras durante el golpe militar en Chile en 1973, cuando ella se encontraba en el vientre de su madre.

Pedro MUÑOZ APABLAZA

Sobre la muerte de “Pedrito”, como reza en el sitio de sus restos, se supo que ocurrió por una equivocación, toda vez que la persona que debía ser ajusticiada, era del mismo apellido,pero no se hallaba en Victoria.

 

31.12.2012 Sergio Valenzuela González, ex jefe de un comando de boinas negras, que se mantiene detenido en el Regimiento Tucapel de Temuco, investigado por la muerte de Pedro Muñoz Apablaza y Eliseo Jara Ríos, ambos militantes del Partido Socialista y que fueron asesinados en el fundo California de Victoria en el mes de octubre de 1973.

en el mes de febrero de 2012 los restos de Muñoz Apablaza fueron exhumados desde el cementerio de Victoria, quien tenía 21 años al momento de su muerte.En el caso de Jara Ríos tenía 38 años al momento de su asesinato.Era jefe de área del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) y militante del Partido Socialista.Fue detenido y llevado a la Cárcel de Victoria en cuatro oportunidades, reingresando por última vez el 16 de octubre de 1973.

El día 27 de octubre de 1973, una patrulla de boinas negras del Ejército, bajo el mando de Sergio Hernán Valenzuela González, llegó a Victoria en helicópteros, en una misión especial.  Esos comandos salieron ese mismo día en un camión en dirección a Curacautín donde procedieron a ejecutar a los detenidos Pedro Muñoz Apablaza y Eliseo Jara Ríos

Eliseo Jara fue sacado el día 27 de octubre de la cárcel de Victoria, esposado y en precarias condiciones físicas, por efectivos militares, despidiéndose de sus compañeros de detención, Pedro Muñoz Apablaza fue detenido el mismo 27 de octubre en su domicilio, por la patrulla de boinas negras

Jorge Castro Lobos, fue procesado por su participación en los hechos

 

 

Sergio Valenzuela González se llama el criminal, quien era comandante de los boinas negras que masacraron por la espalda a dos personas en el Fundo California de Curacautín, en octubre de 1973.

La Corte de Apelaciones de Temuco lo mantiene en prisión en el Regimiento Tucapel de Temuco.

Valenzuela fue el autor material de los disparos que acabaron con la vida de Pedro Muñoz Apablaza y Eliseo Jara Ríos.

Muñoz Apablaza, egresado de enseñanza media, tenía 21 años cuando fue sacado de su hogar en Victoria por la patrulla de boinas negras que le dio muerte.

Su hija, la periodista Cinthia Muñoz, quien estaba en el vientre materno a la fecha del crimen, ha luchado durante todos estos años por esclarecer las circunstancias de la muerte de su padre.

Sólo en febrero pasado, los restos de los dos detenidos fueron exhumados en el cementerio de Victoria.

RIOS

Eliseo Segundo Jara Ríos tenía 38 años al momento de su asesinato.

Era jefe de área del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y militante del Partido Socialista.

Fue detenido y llevado a la Cárcel de Victoria en cuatro oportunidades, reingresando por última vez el 16 de octubre de 1973.

El Informe Rettig señala que el Jefe del Centro Readaptación Social de Victoria señaló que el detenido egresó de ese Recinto: “el día 27 de octubre de 1973 para ser llevado a Fiscalía, no habiendo regresado, ni tampoco reingresado a la Unidad con fecha posterior”.

OTROS INVOLUCRADOS

Otros oficiales que formaban parte del Batallón Nº4 de Victoria siguen procesados por estos homicidios calificados.

Se trata de Hernán Salazar Chiferlli, segundo comandante del regimiento; Humberto Torres Torres; el ex gobernador militar Luis René Vega Fonseca y Jorge Castro Lobos.

El ministro que llevó a cabo la investigación, Álvaro Mesa, sometió a proceso como encubridor de las torturas al médico Alejandro Reyes, autoridad sanitaria del Batallón de Victoria el año 1973.

40 años después de cometidos los crímenes, comienza a llegar la justicia para estas familias chilenas.

 

Biobiochile.cl, 26 abril de 2013

 

El dirigente de la agrupación de derechos humanos dijo que restá aún la interposición de 39 querellas relacionadas con personas detenidas, desaparecidas, torturadas y ejecutadas en Cautín y Malleco, acción judicial que realizan para que no queden casos impunes al cumplirse los 40 años del golpe militar.

  Estas paginas han sido preparadas y son mantenidas por: Proyecto Internacional de Derechos Humanos – Londres © 1996 – 2015

            

periodista Cinthya Muñoz Aguero

                        –            Pedro MUÑOZ APABLAZA, 21 años, egresado de enseñanza media.  Fue detenido el mismo 27 de octubre en su domicilio, por una patrulla de boinas negras.

                                      De acuerdo a la información reunida en ésta Comisión, ese día 27 de octubre una patrulla de boinas negras del Ejército llegó a Victoria en helicópteros, en una misión especial.  Esos comandos salieron ese mismo día en un camión en dirección a Curacautín donde procedieron a ejecutar a los detenidos mencionados, en el Fundo California. 

                                      Los restos fueron entregados a los familiares quienes declaran que fueron informadas que los dos detenidos habían sido ejecutados ante un intento de fuga. Esta versión no se hizo oficial, pero contradice testimonios concordantes y verosímiles que habrían visto cómo uno de ellos fue sacado del penal de Victoria y el otro de su domicilio por efectivos militares. 

                                    Esta Comisión tiene la convicción que ambas personas fueron ejecutadas, a manos de los agentes del Estado.  Ello es un acto de violación a los derechos humanos. 

Informe Rettig              

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Published On: Vie, dic 12th, 2014

Emotiva Ceremonia En Colocación De Primera Piedra En Memorial De Detenidos Desparecidos

La ceremonia estuvo encabezada por la gobernadora  provincial Andrea Parra, el edil Obdulio Valdebenito, dirigentes políticos y familiares de detenidos desaparecidos.

En el  jardín de la entrada principal al cementerio municipal, se realizó ayer jueves  la colocación de la primera piedra de lo que será el futuro memorial de los detenidos desaparecidos en la provincia de Malleco  en tiempos del gobierno  militar. A la emotiva ceremonia asistió la señora  Gloria Álvarez, madre del joven  Luis Raúl Cotal Álvarez de 14 años, asesinado en extrañas circunstancias  por militares en la cercanías del regimento Húsares, sin que su cuerpo hasta ahora sea ubicado.

Desde la ciudad de Victoria asistió don Sergio Agüero Vásquez y su hija María Soledad Agüero,quien en su juventud fue la novia  del detenido desaparecido  Pedro  Muñoz Apablaza, con quien tuvo una hija y que hoy es una destacada periodista en la vecina comuna de Victoria.

Don Sergio relata que cuando asesinaron a Pedro Muñoz, el era secretario del gobernador de Victoria,” yo fui militar,  en esa época era sargento  y trabaje con el gobernador  de ese entonces  en Victoria. Pedro era el novio de mi hija y se iban a casar por esos días, mi hija quedó embarazada, hoy mi nieta va a  cumplir 41 años. Imagínese yo trabajaba con el comandante, tenía hijos de izquierda, tuve que soportar  toda la presión que había contra los militares que teníamos hijos  o familiares de izquierda” Puntualizó el ex militar.

Don Sergio agrega que Pedro Muñoz Apablaza estaba saliendo de la escuela de investigaciones cuando le”achacaron” que era de izquierda y que realizaba instrucción pre militar a los jóvenes de la población donde vivía. “En la población la mayoría de los vecinos tenia tendencia de izquierda y todos creían que  yo era soplón, imagínese soplón y con mis hijos y sus amigos que estaban todos en contra del gobierno. Imagínese Pedro a esta fecha habría tenido 62 años”, finalizó.

Por su parte la ex novia  de Pedro Muñoz, María Soledad Agüero, dijo que  estaba todo listo para el matrimonio cuando asesinaron a su futuro esposo,” Fui la novia de Pedro, no nos alcanzamos a casar, tengo una hija póstuma que se llama Cintia Muñoz, ella es periodista y  que trabaja en la universidad Arturo Prat de Victoria”. Manifestó

Al preguntar  sobre el significado del memorial, María Soledad dijo que se le vienen cosas muy profundas y dolorosas. “Tengo mi familia, actualmente estoy casada, pero todos los recuerdos hermosos de Pedro están  dentro del corazón. Yo sé todo lo que sufrió, por tal razón esta  ceremonia es muy emotiva, es un momento de profunda reflexión, el crimen no se va a reparar nunca, pero si hay que recordarlo de buena manera. No siento nada de rencor, soy creyente y este memorial servirá para que nunca más ocurra lo que sucedió en dictadura”, finalizó.

Gobernadora

Por su parte la gobernadora Andrea Parra señaló,” este memorial servirá para rescatar la memoria, dar una señal del firme compromiso de parte del gobierno con el tema de los derechos humanos, no solo debe ser objeto de recuerdos  en aquellas fechas difíciles de nuestro país, como es el 11 de septiembre, sino  también debemos  realizar   una profunda reflexión  de cada uno de los seres humanos, en la medida en que nosotros seamos una sociedad  más solidaria, respetuosa  y que vallamos dejando la violencia de lado ,comprenderemos  la importancia de respetarnos mutuamente y preservaremos esta cultura  profunda  de los derechos humanos”, concluyó la gobernadora.

Por su parte Oscar Tapia Garrido, secretario de la comisión Valech dijo que este memorial  sirve para reparar ven parte el daño ocasionado  a las víctimas de la dictadura militar.” En realidad todavía no se ha cumplido con el objetivo de buscar la justicia plena, ya que las condiciones no están  dadas. Esta es una reparación mínima que se puede hacer en honor a estas  personas “, manifestó.

Reconocimiento

En esta oportunidad fue distinguida la señora, Gloria Álvarez, quien ha dado una dura lucha por encontrar   los restos de su hijo asesinado en octubre del año 1973, Luis Cotal Álvarez. El alcalde Obdulio Valdebenito fue el encargado de hacer entrega del reconocimiento, señalando” una madre nunca deja de luchar. Gloria ha luchado por más de 40 años por saber donde se encuentra el cuerpo de su hijo. Este reconocimiento es para esta madre abnegada y luchadora”, finalizó.

Testimonios acusan a Cheyre.

Testimonios acusan a Cheyre.

Informe delata participación de Cheyre en “La Caravana de La Serena”

Diario Uchile | Jueves 24 de septiembre 2015 

http://radio.uchile.cl/2015/09/24/informe-delata-participación-de-cheyre-en-la-caravana-de-la-serena

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En mayo de 2015, un informe de Policía de Investigaciones recogió siete testimonios que daban cuenta de la relación de Juan Emilio Cheyre con torturas cometidas en el caso conocido como “La Caravana de la Serena”. La investigación derivada de la Caravana de la Muerte ya tuvo su primer enfrentamiento en tribunales, cuando en octubre de 2013, la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones rechazó procesar al ex comandante en jefe del Ejército.

Sin embargo, y pese a que en el argumento de Cheyre se insiste en citar la resolución de la Corte de Apelaciones cuando se le consulta por su responsabilidad en los hechos,The Clinic reveló que nuevos testigos habrían interpuesto querellas, la primera en mayo de 2014 por los familiares de Carlos Enrique Alcayaga Varela. A esta, se suman al proceso testimonios de víctimas de torturas cometidas en el Regimiento Arica (Hoy Infantería n° 21 de Coquimbo), quienes buscan poder reabrir el proceso en contra de Cheyre, Ariosto Lapostol y al médico Guido Díaz Paci “así como de todos los que resulten responsables, en su calidad de autor, cómplice o encubridor, de los delitos de secuestro calificado seguido de homicidio calificado” de los 15 prisioneros políticos que fueron acribillados en ese recinto militar.

El abogado querellante Cristián Cruz explica que existen antecedentes para solicitar el procesamiento del general en retiro. “Cheyre siempre descolló por el trato a los presos, era quien manejaba el destino de los detenidos, y quien se paseaba constantemente por la fiscalía militar en tiempos de guerra, por eso es visto por una multiplicidad de personas en un período extenso de tiempo”.

Según los relatos contenidos en las declaraciones de las víctimas, Cheyre es recordado como un hombre “severo” y temido por todos. Entre los episodios narrados recuerdan torturas ordenadas por el ex comandante en jefe del Ejército. Algunas de ellas, la utilización de corriente en los genitales, golpes y amedrentamientos de todo tipo.

“En el lugar me ordenan sacarme la camisa y corbata, y comenzaron los golpes de pies puños y en reiteradas ocasiones me golpeaban con un objeto contundente tipo martillo pequeño en los codos; asimismo recuerdo que me cortaron el pecho con una cuchilla (tipo Gillette) obligándome a persignarme; me quemaron el pecho con cigarrillo y fósforos, todo esto mofándose de mi religión: me tiraron a un pozo con fecas, con la finalidad de ahogarme; simulaciones de fusilamientos, esta situación duró toda la tarde, fue lo más duro que he vivido, me golpearon brutalmente”, se recoge en uno de los relatos, cuya orden habría dado el propio Cheyre.

En la conclusión del documento, se explica que los testimonios tendrían veracidad, sobre todo porque en ellos la figura de Juan Emilio Cheyre es transversal. “Dejando establecido que el oficial tenía injerencia y mando sobre los detenidos, lo cual se sustenta en que varios testigos lo conocían con anterioridad al día 11 de septiembre del año 1973, producto de las diferentes reuniones de trabajo gubernamentales que se sostenían en conjunto con el comandante Ariosto Lapostol Orrego, quien siempre era acompañado por el teniente Juan Emilio Cheyre Espinoza”.

En su declaración, el hoy miembro del directorio del Servel insistió en que el tema había quedado zanjado en 2013: “He recibido sus preguntas, las que de acuerdo a su requerimiento original aludirían al caso que lleva la ministra Patricia González. Al respecto, puedo señalar que no tengo responsabilidad alguna en los hechos en que se me intenta involucrar, que los tribunales nunca me han imputado participación directa o indirecta en este caso, y que ello fue ratificado de manera unánime por la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago en octubre de 2013”, dijo por correo electrónico a The Clinic.

Al, finalizar el correo, Cheyre dijo que agradecía el interés y la oportunidad de expresar “a través de su medio mi firme compromiso con la justicia y la verdad”.

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Athenea Digital – num. 8 otoño 2005

Obstinaciones de la memoria: La dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Isabel Piper Shafir

Universidad Arcis
ipiper@universidadarcis.cl

 

En esta investigación se analizan múltiples relatos sobre la dictadura militar chilena, tanto de quienes sufrieron directamente la represión política y de quienes trabajan con sus efectos, como de quienes no se definen a sí mismos/as ni como víctimas ni como participantes de algún trabajo o movimiento de derechos humanos. Aunque las versiones que se construyen sobre el pasado son múltiples, en esta tesis se defiende la idea de que bajo el alero de estas diferencias se producen retóricas argumentativas que cruzan las diferencias de contenido y/o de intención de los y las hablantes, produciendo efectos políticos similares.

Entiendo la producción de recuerdos como una práctica social y simbólica que tiene el efecto de producir experiencias del pasado. Interpretamos los acontecimientos a través de la construcción de tramas narrativas y de líneas arguméntales, por tanto, el estudio de las memorias de la dictadura ha implicado el análisis de las maneras mediante las cuales las personas hablan de ella pasado, así como los efectos sociales y políticos de dichas construcciones.

La presente investigación se centra en la memoria en tanto proceso dialógico a través del cual se defienden y argumentan ciertas posiciones del pasado. Al mismo tiempo analiza sus usos como argumento para defender ciertas versiones sobre el presente que a su vez sostienen la creación de identidades. La memoria se constituye así en un centro articulador de la vida social en diversos sentidos: construcción del pasado, explicación del presente, sostén identitario, y eje articulador de prácticas políticas.

El proceso de interpretación comenzó con el análisis de las narraciones sobre el pasado y con labúsqueda de sus ejes temáticos comunes. Estos constituyen los recuerdos más fuertes de la dictadura y su identificación no necesariamente tiene que ver con un criterio cuantitativo. Es decir, aunque por una parte dan cuenta de los contenidos del pasado a lo que se hace referencia con mayor frecuencia, su búsqueda fue realizada fundamentalmente a través de la identificación de argumentos, afectos, silencios, metáforas, metonimias o alusiones, que en conjunto constituyen las memorias de la dictadura, y que le otorgan sentido a los relatos. Estos ejes fueron convertidos en guía de escritura de esta tesis, que se organiza en torno a los hitos de memoria construidos por los discursos que analiza.

La escritura de este texto constituye una meta-memoria analítica de diversas memorias de la dictadura. En su escritura utilizó diversos materiales textuales para ir conformando una narración que, a la vez de ser una reflexión crítica sobre las memorias de la dictadura, constituya en sí misma una versión de dicho pasado. Es decir, es un análisis crítico de los discursos de la dictadura, y al mismo tiempo una acción de memoria.

El texto se estructura en dos partes. La primera, llamada las heridas de la patria expone mi tesis fundamental, que es que las memorias de la dictadura son construidas a través de una retórica cuyo eje central es la noción de marca, herida o trauma.Es por eso que me refiero a ella como una retórica de la marca. El primer capítulo, presenta el Golpe Militar a través de las metáforas que los discursos usan para recordarlo: el bombardeo de La Moneda, la foto de la junta de gobierno y de Pinochet con sus lentes oscuros, y el último discurso del Presidente Salvador Allende. El capítulo dos presenta los debates en torno a la memoria y el olvido de esa etapa de nuestra historia nacional, defendiendo la tesis de que la sociedad chilena no sólo no ha olvidado la dictadura sino que esta constituye un centro fundamental en nuestros discursos identitarios. Muestro también que la dictadura es recordada a través de diversas tramas, específicamente: recordar hablando, recordar negándose a hablar, recordar callando y recordar viviendo nuevamente la experiencia.

El capítulo tres muestra el uso que los discursos del pasado hacen de la metáfora de un accidente para referirse a la dictadura, y la de trauma, herida o marca, para hablar de sus efectos. En el cuatro muestro como se ha construido una teoría y una práctica de la psicología en torno a dichas metáforas, y que han llegado a conformar un campo de especialización disciplinar en el ámbito de las consecuencias de la violencia política. En este punto, habré argumentado que los discursos construyen un sujeto nacido de la dictadura y sus prácticas represivas, un sujeto que se distingue por haber sido quebrado, herido y marcado por la violencia. El capítulo 5 expone, a través de los discursos de los y las afectados y de los profesionales de Derechos Humanos cómo sería ese sujeto analizando, en el capítulo 6, los efectos de dicha construcción.

La segunda parte, las marcas de la tortura presenta el análisis de testimonios de afectados/as por la prisión política y la tortura y del Informe de la Comisión Nacional Contra la Prisión política y la Tortura publicado en el año 2004. Está segunda parte funciona como un epílogo, en la medida en que los relatos de la tortura muestran de manera efectiva la retórica de la marca cuya existencia, característica y efectos se han desarrollado en la primera parte. La tortura es significada por sus víctimas como un profundo quiebre, que se instala en sus vidas marcándolos/as y transformándolos en personas distintas de lo que eran. El capítulo siete muestra como los relatos hablan de dicho quiebre y de la transformación de la normalidad en una donde la tortura está a la vuelta de la esquina. El capítulo que sigue se refiere a la materialización de dicho quiebre en padecimientos concretos, describiendo con palabras de los y las afectados las características de la marca dejada por la tortura. Finalmente, el capítulo nueve se refiere a la idea misma de reparación que solicitan los y las afectados, que difiere y tensiona las nociones tradicionales al situar el problema en los dolores del presente.

En toda esta investigación, he partido de la base de que la memoria es un proceso y un producto eminentemente social. Dado que la he considerado como una práctica relacional, no he dirigido su análisis a lo qué ocurre en la mente de las personas sino hacia las acciones mismas de recordar. Me he preocupado de qué y cómo chilenos y chilenas construimos versiones del pasado, cómo usamos las memorias y los olvidos en nuestras relaciones cotidianas, cómo usamos ambos como argumento en nuestros diálogos, y que efectos psicosociales tienen dichas prácticas.

La fuerza simbólica de la memoria es enorme en la medida en que contribuye a producir realidades, relaciones e imaginarios sociales; y es ese mismo poder el que la convierte en potencial fuente de resistencias, inestabilidades y transformaciones. Pero el mero hecho de recordar u olvidar determinados acontecimientos no garantiza el carácter transformador de la memoria, sino que este depende de la capacidad de los recuerdos construidos de tensionar las versiones hegemónicas que imperan de un determinado momento. No es mi intención contrastar estas memorias con un supuesto acontecer objetivo de los hechos, ni pretender sostener una versión verdadera de lo ocurrido.Lo que busco es tensionar los discursos existentes promoviendo la construcción de nuevas interpretaciones y sentidos, abriendo nuevas posibilidades de narración que nutran formas diferentes y móviles de producir las memorias de la dictadura. Entiendo esta producción académica como una forma de acción política y es en cuanto tal que me interesa.

“Tengo una profunda tristeza Y tambien una rabia”…Carmen Hertz…

Carmen Hertz tras identificarse a su marido: “Tengo una profunda tristeza”

Carlos Berger fue una de las cinco nuevas individualizaciones de víctimas de la Caravana de la Muerte. “No se puede decir que se cierra una etapa (…) las etapas se van a cerrar cuando haya justicia”, dijo y agregó a CNN que la identificación se logró “con los restos de los restos de los restos que se les cayeron a encubridores”.

 

La abogada Carmen Hertz (UPI)


Carlos Berger era periodista y abogado. Tenía 30 años al morir (Archivo El Mercurio)


Después de más de 40 años de su desaparición, la abogada Carmen Hertz se enteró de que los restos de su marido, el abogado y periodista Carlos Berger, fueron identificados por el Servicio Médico Legal.

El fue uno de los cinco ejecutados el 19 de octubre de 1973 en Calama, en el marco de laCaravana de la Muerte, cuyos restos fueron individualizados tras hallarlos inhumados en una fosa ilegal camino a San Pedro de Atacama.

“Fueron los restos de los restos, de los restos que se les cayeron a estos encubridosres cuando fueron removidos de la fosa clandestina (…) la sensación que se tiene es por cierto de una profunda tristeza y también de una rabia si se pudiera decir así (…) porque todavía no alcanzamos la justicia. Estamos en un tránsito por la justicia, que ha sido una senda llena de obstáculos, de dificultades que le hacen mal al país”, dijo Hertz a CNN.

Su historia y la búsqueda de justicia por la desaparición y asesinato de su marido, fue recordada el año pasado en la miniserie “Ecos del desierto”.

A su juicio, “no se puede decir que se cierra una etapa. Lo que se abrió con estos crímenes hace 40 años fue la destrucción de muchas vidas, de muchas personas, entre ellas la de mi marido, que recién había cumpido 30 años y y de una familia, de sueños y de un futuro y eso no tiene una reparación ni un fin. Va a seguir a lo largo de la vida de mi hijo, la vida mía, de sus hermanos y sus padres (…) las etapas se van a cerrar cuando haya justicia”.

Ahora la familia hará dos ceremonias para despedir a Berger. Una de ella será en el Cementerio General.

Estas actividades, dijo Hertz, serán “extremadamente importantes para mi hijo, que no ha podido cerrar la etapa de duelo”.

Junto a Berger, también se identificó a Carlos Alfredo Escobedo Caris, Hernán Elizardo Moreno Villarroel, Mario Argüelles Toro y Luis Alfonso Moreno Villarroel, lo cual fue comunicados a sus familias entre ayer y hoy.

 

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http://www.soychile.cl/Santiago/Cultura/2013/10/29/209659/La-miniserie-chilena-Ecos-del-desierto-se-emitira-por-TNT-en-noviembre.aspx

http://diario.latercera.com/2013/09/22/01/contenido/la-tercera-el-semanal/34-146819-9-los-pasos-de-german-berger.shtml

 

CARAVANA DE LA MUERTE…UN NUEVO 17 DE OCTUBRE

Este programa es el mejor de Informe Especial, fue uno de los pioneros en realizar programas relativos a la Violación de Derechos Humanos ocurridas durante la Dictadura de Pinochet.
Este en particular trata de la siniestra Caravana de la muerte comandada por el oscuro personaje (que durante el proceso que se llevo en su contra quedo demostrada su cobardia) Sergio Arellano Stark quien viajo a lo largo de todo Chile con el objeto de “acelerar” los procesos judiciales, es decir, fusilar a todos los posibles opositores a la dictadura, fuerón asesinados alrededor de 1000 ciudadanos, sin juicio ni defensa, simplemente acribillados.
Esta realizado por el periodista Guillermo Muñoz.

 

YO ACUSO, CHEYRE MIENTE. “CHEYRE ARRUINÓ MI VIDA”,

       

YO ACUSO, CHEYRE MIENTE

“CHEYRE  ARRUINÓ MI VIDA”, así se tituló un artículo que publicó el diario “El Siglo”, el 22 de marzo del 2002, y que relata el crudo y doloroso testimonio de Eliana Rodríguez Dubó, militante socialista, quien un 6 de octubre de 1973 fue detenida en su hogar por una patrulla militar comandada por Juan Emilio Cheyre Espinosa, entonces subteniente y ayudante de Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Nº2 “Arica” de La Serena, éste último acusado de graves violaciones a los derechos humanos.

El testimonio de Eliana Rodríguez acusa directamente y sin tapujos a Juan Emilio Cheyre, un joven y arrogante subteniente que el 6 de octubre de 1973, comandando un piquete de enloquecidos soldados fuertemente armados, asaltaron su casa, rompiendo puertas y ventanas, destruyendo sus modestos muebles, arrinconándola y golpeándola salvajemente junto a su marido en un infierno que duró toda una eternidad – con pira de libros incluida – y que se llevó a cabo enfrente de los cinco pequeños hijos del matrimonio y la madre de Eliana.

Luego del asalto, Eliana fue amarrada y conducida al Regimiento Nº2, lugar donde la torturaron y violaron. Allí la mantuvieron encerrada e incomunicada en un sucio y oscuro calabozo, mismo en el que debió orinar, defecar y subsistir por para más de un mes, en una eterna consecución de tormentos e interrogatorios.

La suerte de su familia no fue distinta, ya que dos de sus pequeñas hijas – Natacha de un año y Yelena de tres–fueron llevadas por los mismos militares a la cárcel del Buen Pastor, donde permanecieron vilmente secuestradas. La madre de Eliana buscó incansablemente a sus nietas, hasta que víctima de una grave enfermedad y la angustia falleció sin encontrarlas.

Algunos de los que formaron parte del piquete de asalto y que detuvieron a Eliana fueron también sus  torturadores, entre éstos:Fernando Polanco, Jaime Ojeda y Osvaldo Pincetti, también conocido como el “Doctor Destino”, pues hipnotizaba a los prisioneros en las sesiones de tortura perpetradas en el Regimiento Nº2, mismo que en esa época se encontraba bajo las órdenes del comandante Lapostol, y cuyo ayudante no era otro que el entonces subteniente Cheyre, … pero de eso no te acuerdas, Juan Emilio.

Pero Eliana si te recuerda y en momentos que asumías como comandante en jefe del Ejército te acusó públicamente del terrible padecimiento que le hiciste pasar. También te ha sindicado como cómplice del macabro asesinato del dirigente socialista Daniel Acuña Sepúlveda, quien en 1979 fue dinamitado en su casa por militares de tu regimiento.Te acusa, además y entre otras atrocidades, de las detenciones de José Rodríguez Torres y de su padre: José Rodríguez Acosta, ocurridas el 8 noviembre 1973, de la detención de Bernardo Lejderman Konoyoica y María Ávalos Castañeda, matrimonio argentino-mexicano, también dinamitados en diciembre de 1973.

Es que ahora no recuerdas, Juan Emilio, que fuiste “el ayudante” de Oriosto Lapostol, siendo el oficial más cercano a éste criminal, y que eras tú quien directamente recibía y ejecutaba sus órdenes?., … es que nada supiste del paso de la “Caravana de la Muerte” y de la colaboración prestada por Lapostol y su regimiento  al general Arellano Stark?, … acaso no supiste nada de Jorge Peña Hen, destacado músico asesinado en tu regimiento?, … pero cómo, Juan Emilio, si tú eras ayudante del mismo oficial que ordenó su muerte?

Pobre de ti, Juan Emilio, que quizás sufres de una severa y permanente amnesia provocada por las siniestras sesiones de hipnotismo con tu camarada, el “Doctor Destino”.

Por qué no nos cuentas, de una vez, todo lo que bien sabes. Y si dices que no fuiste tú, por qué no nos dices quién cometió tales horrores. Pero no nos vallas que éstas fueron “vendettas comunistas”, tal como ustedes dijeron al país por los 119 miristas vilmente asesinados.

¿Conoceremos algún día un VALIENTE SOLDADO – rectifico – a un VALIENTE OFICIAL (que es muy distinto) que asuma valientemente sus responsabilidades, que se ponga las polleras de todas las Elianas que valientemente los enfrentan y acusan?

Mientras eso no ocurra, Juan Emilio Cheyre Espinosa, NI PERDON NI OLVIDO.

 

WallyKunstmann T.

PRESIDENTA

Regional Metropolitano de ex Presas y Presos Políticos

                                                     

Zurdos no diestros: ROSA INDOMABLE, UNA ROSA Y SU ESPINA DOLOROSA

Zurdos no diestros:
ROSA INDOMABLE, UNA ROSA Y SU ESPINA DOLOROSA

La historia de Rosa Silva Álvarez, una incansable activista que ha hecho de su causa por la verdad y la justicia su sentido y razón de vida. Los militares de la dictadura de Pinochet asesinaron a su padre en 1973. Protestar en la calle es uno de sus hábitos. 

Por Myriam Carmen Pinto, serie Zurdos no diestros.

Rosa Silva Álvarez, ha hecho  de su  lucha por la verdad y la justicia su sentido, misión y razón de vida.

Protestando en las calles, le lanzaban  agua sucia al rostro, la empapaban, le quitaban y rompían carteles y lienzos, la golpeaban, la llevaban a los calabozos, pero ella seguía y seguía… lo mismo todos los días.

Su sangre hierve.  En Antofagasta, un día de mediados de octubre de 1973, los militares asesinaron a Héctor Mario Silva Iriarte, su padre, 38 años, abogado, dirigente regional del partido socialista y alto directivo de una empresa estatal.

En la oscuridad de la noche

El 11 de septiembre de 1973, día del golpe militar, a él, lo requieren publicamente para responder algunas preguntas.  Sin pensarlo dos veces, viaja desde Santiago, donde cumplía una comisión de servicios. Se presenta voluntariamente. Un salvoconducto le permite desplazarse en su propio vehículo, incluso en horas de toque de queda. Desecha así una propuesta de asilo en México. A su esposa, Graciela Álvarez, dijo no tenía nada que ocultar porque sus manos estaban limpias.

Lo encarcelaron en los cuarteles y luego lo metieron en la cárcel. Estuvo junto a dirigentes políticos, académicos y estudiantes; todos apresados, de un día a otro, solo por sus lazos con el derrocado gobierno de la Unidad Popular.

Graciela, madre de Rosa, acude a la cárcel todas las mañanas. Lleva alimentos y ropa limpia. Un día consigue una visita… estaba arrinconado en una celda, sentado en el suelo,  lleno de heridas y llagas ensangrentadas. No la reconoció.

Un mes y medio después, el vigilante de turno le recibe  el paquete de ropa como ya acostumbraba. Estaban en ello cuando un hombre, a quién no conocía y no había visto nunca, se le acercó. Era el fiscal militar, quién dijo:

– Señora ¿No se enteró de lo que pasó ayer? (18 de octubre,1973)

-No, respondió, ella.

-Los mataron a todos. Graciela se desmaya.

“Fusilan a tres extremistas”, informa la prensa regional a través de dos comunicados firmados por el departamento de Relaciones Públicas de la Jefatura de la Zona en Estado de Sitio. Daban cuenta de la ejecución de seis prisioneros políticos por órdenes de la Junta de Gobierno. Según, esta versión oficial, habían intentado huir. Después se supo no eran seis sino que 14, entre ellos un alcalde, un gobernador, dos gerentes de empresas públicas, dirigentes estudiantiles, sociales y trabajadores.

Los asesinaron en la oscuridad de la noche, cuarenta tiros de rifles y ametralladoras. Vendados sus ojos, amarrados, masacrados, muertos sin proceso, sin sentencia ni defensa alguna.

Sello firmado con sangre

El capellán y un soldado visitan a su esposa en su hogar. Desde la cárcel, traían – en una cajita- su billetera, su reloj, su documentación personal y un mensaje verbal: retirar su cuerpo, sepultarlo en silencio y lejos de la ciudad.

Lo llevaron a Vallenar,  en un ataúd sellado, escoltado por militares con tenidas de combate y armamentos como si fueran a una guerra.

No permitieron velatorio ni funerales, misa ni responso.  Su tumba quedó sin flores y sin nombre; quedó allí como un nadie, un NN.

Sus hijos, Libertad, Amanda, Patricia, Mario y Rosa, tienen entre 4 y 15 años.  Vivían felices con sus sorpresas, cada día. Su padre les dejaba chocolates, juguetes y libros de cuentos bajo sus almohadas. Los llevaba al cine, les contaba historias de la llegada de los españoles  a Chile y  los mapuche; él era ayudante de los personajes más importantes.

En Vallenar, Graciela, los  prepara dignos. A ella, la mataron con él; sobrevivía solo para sus hijos. No tenemos derecho a llorar, decía siempre. Tenían derecho a quererle, amarle, recordarle y gritarle, pero no a llorarle.

La urgencia era levantarse del suelo, mantenerse unidos, ser una familia en pie. Era necesario denunciar, esclarecer la verdad y arrestar a los culpables. Reunidos todos sellan un pacto. Se proponen inmortalizarlo, continuar sus ideales y su utopía social; asumen compromisos por la verdad, la justicia y lealtad a su memoria.

Los años los encauzan hacia caminos sociales y políticos. Mario, el único hijo hombre, milita en el partido socialista, es dirigente nacional. Una de las hijas no quiso saber nunca más nada, las otras tres, al igual que su hermano,  integran  la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y su quehacer incansable por la justicia, la vida, la libertad y el retorno a la democracia. Es la organización que reúne a las esposas y esposos, las compañeras y compañeros, las hijas e hijos, las madres y padres, los familiares y amigos de aquellos que fueron asesinados por los militares, entre 1973 y 1990.

Florece Rosa indomable

En los años 80, tras terminar sus estudios secundarios, Rosa, se radica en Santiago. Viene a unirse al  movimiento por la defensa y promoción de los derechos humanos y a la lucha por el fin del régimen militar, está c onvencida  de que la única batalla que se  pierde es la que se abandona. Quizás por ello nunca tuvo miedo a los fusiles, metralletas, tanques, botas, ni balas, quizás porque no ha podido llorar como Dios y el universo manda, menos aún vomitar la rabia que tiene hacia quienes mataron a su padre y quienes buscan silenciar y echar todo al olvido.

“Soy hija de Mario Silva, un hombre que usted mandó a matar”. Quiero consultarle ¿cómo se siente ahora?… mírelo, véalo en esta foto, criminal, asesino, criminal”. Mirándole desafiante, frente a frente y a los ojos, increpó al general Sergio Arellano Stark. Sucedió en los pasillos del palacio de los Tribunales de Justicia. En otra ocasión, le escupió el rostro.

Este general del ejército dirigió una comitiva de once altos oficiales. Desplazándose en un helicóptero, de norte a sur, sacaron, desde las cárceles, a 116 prisioneros políticos; los acribillaron y a varios los hicieron desaparecer o los enterraron clandestinamente.

En los expedientes, un general declara que inicialmente no quería entregar a los familiares los cuerpos para su entierro por “vergüenza”. Se descubriría la bárbara forma en que los mataron. Antes de fusilarlos, los masacran, los despedazan con cuchillos corvos y en la morgue del hospital, los médicos los dejan presentables y de nuevo bonitos, entregándolos en urnas selladas. El caso se conoce como “Caravana de la muerte”.

Fue una operación de exterminio, despliegue del terror y señal de guerra, dicen los familiares de las víctimas. Las fuerzas armadas creían salvar al país del comunismo; hicieron lo que hicieron, según ellos, por honor a la patria. Rosa, recuerda que su padre no sabía disparar ni siquiera pistolas de agua.

Una vez, en una manifestación, un policía la apuntó, pasando las balas de su fusil. No ocurrió lo que pudo haber sido el fin de sus días. Estando a punto de disparar, uno de sus compañeros – al darse cuenta de dicha maniobra – desvía el arma, dando un manotazo.

Chile retorna la democracia

A Héctor Mario Silva Iriarte, en los años 90, le rinden homenajes en un funeral simbólico. No había muerto ni féretro, pero era como si. Había banderas rojas, consignas partidarias, discursos, aplausos, claveles rojos; grito del grito… compañero presente, compañero… ahora y siempre.

Fue el funeral que no fue. Su nombre quedó escrito en su tumba y en los memoriales dedicados a las víctimas de la represión de Antofagasta y Vallenar. Instalados a un costado del cementerio, en uno de ellos se lee: “Frente a mi ausencia obligada, un legado invita a vivir”.

Un par de años más tarde, abrieron su ataúd sellado. Rosa, ve a su padre como si hubiese muerto ayer. Sus facciones, su pelo, su ropa… todo intacto. Arrodillada ante a él, acaricia su rostro.

Una despedida que interrumpe un llanto desgarrado. Libertad, descubría las amarras que ataban sus manos.

Libertad, su hija, lo desamarra, lo deja libre; entre todos lo cambian de ataúd y lo dejan bajo tierra para siempre.

En 1998, la familia Silva Álvarez, interpone la primera querella criminal contra el general Augusto Pinochet. Lo acusan de  homicida. No logran juzgarlo, pero logran someterlo a juicio. El no se declara inocente, pero los jueces no lo condenan ni encarcelan. Argumentan, no estaba en su sano juicio.

Lo mismo dicen del general Arellano Stark: demencia y locura temporal, reduciendo su condena y arresto domiciliario. Los mandos medios se defienden, acogiéndose a cláusulas de obediencia debida; ósea, hicieron lo que hicieron por órdenes de sus jefes.

Rosa, afirma que en Chile los asesinos caminan libres, que aún no se conoce toda la verdad y que hay limosnas de justicia. Reconoce que el pueblo chileno y el mundo entero, sentenciaron: “Culpables”.

Las autoridades priorizan la verdad y la reconciliación. Relegan la justicia a la medida de lo posible, hablan de perdón nacional. Rosa, se siente traicionada. Entonces sale a las calles, su nueva demanda es: “Ni perdón, ni olvido”. “No a la impunidad”.

Decepcionada parte a Nicaragua, uniéndose a los sandinistas y su revolución. Al caer el poder popular, regresa a Chile, aislándose un par de meses. La puerta de su casa tiene cándados hasta que decide estudiar. Ser abogado.

Y lo logra. Entre libros, marchas y reuniones se une a los equipos que  llevan los casos de violaciones de derechos humanos. Recorre salas de juzgados y cortes, ingresa antecedentes y nuevas diligencias para que se reanuden, continúen y no prescriban en el tiempo.

Como abogada trabaja en un municipio y ejerce independiente. Tramita problemas de la gente pobre.No le dan ni una moneda, a cambio les pide reponer cañerías, llaves y remover planchas del techo para que no siga lloviéndose su cama.

La casa donde vive se la presta un amigo; es un espacio abierto, cálido, generoso. Es ella.

Protestar es uno de sus hábitos

Viviendo casi más de la mitad de su vida, Rosa, no tiene hijos, marido, ni casa. Su todo son su madre, hermanos, compañeros y su causa de lucha. Quiere cambiar este mundo de abusos e injusticias. Denunciando su historia y lo que le tocó vivir, sus pies dibujan las calles.

En silla de ruedas, mirada débil, cansada, aún no baja sus brazos. A todas las marchas y actos de denuncia, va.

No tiene miedo a morir, no le debe nada a la vida. Ha hecho todo lo que quiso y creyó…  quiere que su funeral sea una fiesta, que corra vino, carne asada, cumbias salseras.

Uno de sus amigos tiene una lista de los que tienen prohibición de asistir.

Quiere que la incineren y arrojen sus cenizas a la calle Ahumada, corazón de Santiago de Chile.

Allí vive sus días más felices… solo allí se da permiso y se permite soñar, ser una rosa sin espinas dolorosas. Protestando,  la golpeaban, removían su dolor. Resistía solo con su puño cerrado al aire y su rezo diario: “aunque los pasos toquen mil años, no borrarán la sangre de los caídos”…

Entonces veía las grandes alamedas abiertas, el hombre libre, como dijo antes de morir el presidente Allende, Chile volcado a las calles, venciendo y naciendo, país libre, solidario y justo. Soñaba hasta por quienes ya no estaban. Vive y habla por ellos.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie).
www.gritografiasenred.org 
Santiago, Chile, mayo 2012.

Fotografías: álbum de la familia: Rosa Silva, primera lado derecho (foto 1); Héctor Mario Silva, segundo de izquierda derecha (foto 2); la familia reunida días previos a la tragedia. Rosa es la pequeña junto a su madre, lado izquierdo (foto 3).

Serie Zurdos no diestros

* KULTURAALTERNATIVA ES SU PROPUESTA

Myriam Carmen Pinto