Categoría: ESTUDIOS HIJXS

  • A 40 años del Golpe, Chile requiere de una sanación colectiva. Por Mirna Concha, periodista

    04/09/2013 |

    Chile necesita una caracterización psicosocial urgente. Han pasado 40 años del Golpe y mientras no “saquemos todo afuera”, como dice la canción de Mercedes Soza, no podrá nacer la primavera, mientras no hablemos desde el alma, mirándonos a los ojos, no podrán nacer cosas nuevas.

    Es bueno que la televisión muestre la historia, pero al no haber sanado las heridas, cada vez se revive eldolor, la frustración y la rabia. Chile es un país enfermo.

     

    Lo dije en «Una caracterización psicosocial urgente para Chile», en enero de 2010. Chile es, sin duda, un país afectado por un estrés post-traumático, cuyos trastornos están a la vista: «reviviscencia» repetitiva del evento, evasión, excitación, sentimientos de culpa, ansiedad, estrés, tensión, según lo definen los médicos. Todos síntomas que sin duda podemos asociar particular y más intensamente en septiembre, mes que anualmente acentúa y hace más evidente las diferencias que nos mantienen divididos.

    En esa misma columna, hace ya más de tres años, decía que Chile necesita una urgente caracterización psicosocial para determinar las patologías que como sociedad nos afectan, y sanar las profundas heridas que persisten. Y planteaba que si hacemos una analogía con las adicciones, podríamos concluir que Chile se encuentra en un estado «contemplativo» en el cual existe consciencia de lo vivido, de las consecuencias, pero estamos inmovilizados. Necesitamos con urgencia pasar a etapas superiores, a la decisión y luego a la acción, esa que nos llevará a la rehabilitación y sanación.

    Este año se conmemoran 40 años del Golpe. Las heridas están abiertas, el dolor, la rabia y la frustración se acentúan con las imágenes que está y seguirá mostrando la televisión.

     

    Es bueno educar, mantener viva la memoria, pero en una «terapia» colectiva sin la debida contención los riesgos son demasiado altos.La conmemoración este año será sin duda más cruda. Ojalá no hayan víctimas fatales, pues ya se ha derramado demasiada sangre.

     

     

     
  • ¿Qué hiciste en la dictadura, papá?

    Por

    Jimena Rosli

    Ferré y Ferré es psicóloga desde 1985. Trabajó durante una década en la obra social de las Fuerzas Armadas. Luego hizo una investigación sobre 45 casos de hijos de victimarios. (JUAN ULRICH)

    • Cuenta Analía Argento (foto) en La guardería montonera, un libro documentado y conmovedor sobre los hijos de los militantes de la izquierda peronista que quedaban resguardados en Cuba mientras sus padres volvían a la Argentina –en demasiados casos, para desaparecer o morir– en la llamada Contraofensiva, que un pediatra le dijo a Mónica Pinus mientras revisaba a la bebé Ana:
      –¿Para qué tuviste una hija?

    • Año 1979, la conducción nacional de Montoneros lanza la Contraofensiva y cientos de militantes que están en el exterior se preparan para volver al país.

    • Algunos tenían cartas.
      Otros, fotos o videos.
      Otros unos zapatos, una brújula, una manta, una tarjeta de Navidad, una cámara de fotos, adornos de la casa, que despertaban –como la magdalena de Marcel Proust– recuerdos involuntarios, a veces vagos, de un tiempo perdido.
      Así el Colectivo de Hijos comenzó a gestar el Proyecto Tesoros (http://colectivodehijos.blogs pot.com.ar/p/tesoros.html).

    Entrevista: María José Ferré y Ferré. Diálogo con una psicóloga argentina que trató durante diez años a hijos de militares.

    María José Ferré y Ferré tiene 49 años y se recibió de licenciada en Psicología de la Universidad Católica en 1985. Durante diez años trabajó en una obra social de las FF.AA., con niños y adolescentes de hasta 18 años. Muchos eran hijos de militares que estuvieron en actividad entre los años 1976 y 1983. Durante la cursada de la diplomatura en Problemas y Patologías del Desvalimiento de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (Uces) se interesó en la temática y decidió investigarla. Tomó los casos de 45 pacientes nacidos durante el período de la última dictadura. Se especializó en el análisis de las pesadillas y se puso a estudiar sobre el tema. A todos les pidió permiso para trabajar de manera académica con sus casos clínicos. Presentó los resultados en el XI Foro Internacional de Psicoanálisis que se hizo en Chile en 2008. Era una versión corta de la investigación, que se llamó Mi padre ¿fue? un represor: transmisión generacional del trauma . Ese mismo año revalidó su título de psicóloga en Chile, defendiendo el trabajo completo. Miradas al Sur la entrevistó en su consultorio de Congreso, con las paredes cubiertas por una biblioteca llena de libros.

    –¿Cómo nace el interés por esta temática?
    –Empecé a notar una serie de características, síntomas y rasgos que se repetían en los casos. Armé ciertos patrones o cosas en común. Los psicólogos no creemos en las casualidades. Me interesé en todo esto y descubrí el sufrimiento de estos chicos y chicas, ya hoy hombres y mujeres de entre veinte y treinta años. Al crecer se fueron preguntando sobre qué hicieron sus padres en esa época.
    –¿Cómo lo empezó a trabajar?
    –Los pacientes traían a la sesión sus sueños y pesadillas. Empezamos a hablar, a interpretarlos y enfocarlos en la relación que podían tener con la actividad de sus padres. En vez de recibir resistencias, me encontré con que sentían alivio. Me decían “uy, ¿de esto puedo hablar acá?”, “¿a vos te puedo contar?” o “¿sabés que nunca se lo pude decir a nadie?”.
    –Claro, justamente estando en una obra social de militares…
    –Pero no se daba una particular indicación que diga “de esto no hay que hablar”. Crecieron con ese mandato. En casa se daban pautas que no se podían cuestionar. “Vos en el colegio tenés que decir que tu papá es peluquero”, les explicaban. Una paciente me decía: “Yo con ocho años me preguntaba, ¿por qué tengo que decir que es peluquero si es militar?”, “vos decís eso, porque lo digo yo”, le respondían. Ahora los pacientes son adultos, que si hoy en día van a una entrevista de trabajo definen a su padre como empleado estatal. Décadas después no pueden decir o prefieren no decir “mi padre es militar”.
    –¿No lo decían con orgullo?
    –No en esa época. En muchos casos la versión era que no se podía decir porque era peligroso o había gente mala. Los malos eran los otros. Era una cuestión de proteger a la familia. “¿Por qué no volvemos dos días seguidos por el mismo camino de la escuela?”, se preguntaban, por ejemplo.
    –¿Qué síntomas se ven en estos pacientes?
    –Me volqué en terapia al tema de las pesadillas, pero también hay síntomas físicos. Hay un común denominador, y no es el mismo en varones y mujeres. Todavía estoy analizando el por qué de la diferencia. Es la segunda parte de mi estudio. A grandes rasgos, en los hombres hay personalidades transgresoras: repetir en la escuela, consumo de drogas y hasta situaciones de delincuencia. Se podría hablar de lo que para esos papás sería transgresor, como hijos militando en partidos de izquierda o estudiando Filosofía. Cada generación hace lo que puede con lo que recibió de la anterior. Algunos repiten y otros tratan de elaborar algo distinto.
    –¿Y las hijas mujeres?
    –Tienen personalidades tendientes a la sumisión. Crecieron en el no preguntar, en el “no se entiende muy bien pero no importa”. Desarrollaron una capacidad de negación inconveniente para ellas mismas. Por ejemplo, encontré muchas chicas con relaciones de pareja terribles. Eran engañadas, los hombres tenían historias y hasta vidas paralelas. No era una canita al aire. Lo que llama la atención es que realmente no se daban cuenta. Te dicen que mucho no les “cerraba” cuando sus novios o maridos les decían “mirá, no me llames por las próximas cuatro horas porque voy a estar en una entrevista”. No está la curiosidad de investigar y no detenerse hasta entender. Está este entrenamiento, esta facilidad de negar, que por ahí otras personas no tenemos.
    –Algo así como “el silencio es salud”…
    –Claro, terminan ellas teniendo parejas donde hay cosas no dichas, secretas o cuestiones ocultas. El “de esto no se habla” está a la orden del día en la casa. No se habla del tema de la dictadura. Son familias donde el padre ha sido tan autoritario dentro del hogar como lo era afuera. El silencio es cualquier cosa menos salud. Todo lo no dicho tiene riesgo de ser repetido. Todo lo que se calla en una generación de alguna manera aparece en las siguientes.
    ¿Eso es la transmisión transgeneracional?
    –Sí, es como una posta. Un corredor que llega hasta un punto, le entrega el testimonio al siguiente corredor y ése arranca donde lo dejó el anterior. Le deja todo un saber inconsciente que se transmite por mecanismos que hoy por hoy no están del todo precisados, pero vemos los resultados. Como en las pesadillas.
    –¿Cómo eran?
    –Muchísimas historias de persecución. Los pacientes son los perseguidos y son atrapados. Incluso aparecen Falcon verdes. Otras veces eran los encargados de rescatar personas de situaciones de riesgo. A veces eran catástrofes naturales. Había una inundación y ellos eran quienes tenían que salvar a todos. Pero también tuve una paciente que soñaba que la torturaban con picanas y que la colgaban viva de un gancho. Describía las torturas que sus agresores le hacían con una nitidez que era escalofriante. Con lujo de detalles y en tanto lo vívido de su sufrimiento durante el sueño.
    –¿No podrían haberlo escuchado u oído en algún lado?
    No lo vivieron, el conocimiento que tuvieron fue por lo que se enseña en la escuela. Los padres les decían “esa no es la verdadera historia”. Algunos tenían el Nunca Más abajo de una pila de libros.
    –¿Todos sabían lo que habían hecho sus padres?
    –No. Y acá se presenta un dilema interesante. Más que saber, estaba la sospecha. En un momento, si partís de lo psicoanalítico, con develarlo, con hacer consciente lo que está inconsciente, se supone que caminás a una cura. Pero éste no es el caso, porque en realidad, que estos hijos lleguen a comprobar o saber fehacientemente la participación de sus padres termina con la incertidumbre, pero inaugura la certeza. Una certeza destructiva. Hubo quienes fueron a la Conadep a buscar si sus padres estaban en la lista de represores. Terminan como en un callejón sin salida. El sospechar y no animarse a preguntarlo te daña de una forma. El saberlo y confirmarlo inaugura un nuevo drama. Tuve una paciente cuyo padre se sentó a confesarle con lujo de detalles todo lo que había hecho. Lejos estaba de decir “ah, que bueno, ahora que lo sé me quedo más tranquila”.
    –¿Y esto los llevó a replantearse lo que hacían sus padres?
    –En muchos casos sí. El trabajo analítico ayudó, pero no crea algo que no está latente en el paciente. Nosotros ayudamos a que salga, no ponemos algo que no está. Si salió, es porque estaba.
    –¿Le tocaron casos de chicos que estén de acuerdo con lo que hicieron sus padres?
    –Es raro que lleguen a terapia por el armado psíquico que tienen.
    Ferré y Ferré se levanta del sillón y camina hacia la biblioteca. La estantería rebalsa de libros. Con el dedo marca los que usó para su trabajo. Señala La interpretación de los sueños , de Sigmund Freud, y El alma de los verdugos , de Baltasar Garzón y Vicente Romero. “Hay un mexicano que tiene un capítulo dedicado a la Argentina –explica–. Se llama Fernando González.” El título confirma lo que estudia: La guerra de las memorias. Psicoanálisis, historia e interpretación . “La poca bibliografía que hay sobre hijos de victimarios es la que escribieron sobre los descendientes de los nazis”, cuenta la psicóloga. Habla de Tú llevas mi nombre. La insoportable herencia de los hijos de los jerarcas nazis , que escribieron Norbert y Stephan Lebert. El libro cuenta el padecimiento de los hijos que cargan el apellido y la culpa por los crímenes de sus padres.
    –¿Cómo tomaron los pacientes el hecho de que analizó sus casos?
    –A todos les pedí el consentimiento para trabajar en mi tesis. Contestaban: “Qué bueno que alguien se acuerde de nosotros”. De hecho, hay algo curioso. Los casos más graves eran pacientes cuyos padres mejor estaban a nivel psíquico, económico y social. Cuanto menos procesó esa generación, más negó y silenció, peor paquete le pasó a la siguiente. Cuando hubo padres militares ya retirados que desarrollaron un cáncer o enfermedades terminales, o sea, cuanto más les quedó a ellos dando vueltas, mejor estaban los hijos. Eran conflictivas más leves y trabajables, estaban menos traumatizados.
    –¿Cuál es el resultado de su estudio?
    –Hay muchísimo hecho para los hijos de las víctimas y muy merecido que lo tienen. Tienen instituciones, orientación y tratamiento. Pero no hay nada para los hijos de los victimarios. Son una nueva categoría o clase de víctimas. Creo que es una postura que no está constituida ni es clara en el país. Habría que habilitar espacios de orientación o asistencia. O donde se dé formación a los psicólogos que reciban este tipo de casos. Todavía es una pelea solitaria.
    –¿Por qué cree que es así?
    –Me parece obvio el porqué no hay nada trabajado desde las instituciones militares. Lo que me pregunto es por qué no desde los gobiernos que siguieron después. Es un tema que todavía genera resistencias en la sociedad, creo que está atravesado por cosas como la heredabilidad de la culpa. ¿Son culpables, son responsables? Hay que poder desligar a los hijos de lo que hicieron sus padres. Los hijos nunca debemos responder por los actos de los padres, ni en éstas situaciones ni en otras. Salvo que vos elijas hacerlo por algún motivo equis. Me parece que hay algo todavía de esto, de no poder justamente pensarlos como otras víctimas.

    El trauma de una generación 
    Los psicólogos llaman “trauma transgeneracional” a las situaciones no resueltas que se transmiten de una generación a otra. Aunque una persona no haya sido partícipe directa ni haya vivido una problemática, la arrastra en su psiquis. Trasciende las generaciones, son traumas que continúan de padres y ancestros a hijos. Es una herencia inconsciente, como un trabajo pendiente a solucionar que se manifiesta de distintas maneras, como en enfermedades y pesadillas. La terapia del psicoanálisis ayudaría a resolverlas. Según el psiquiatra francés Serge Tisseron, el trauma transgeneracional no es por simple transmisión –en donde la persona se identifica con una situación anterior, se la apropia y la reelabora a su modo y estilo–. No es una decisión consciente, sino una influencia que no se percibe ni se puede asimilar. Así, el psiquismo de las personas no sólo estaría formado por lo individual, sino que es una construcción colectiva.

  • BIOGRAFÍA

    Nació en Santiago el 28 de agosto de 1964. Casado con Carolina Carrera, padre de dos hijos.

    Es Profesor Titular de la Escuela de ciencia política, Universidad Diego Portales. Doctor en Ciencia Política, Universidad de París I Panthéon-Sorbonne, Francia. Ex Presidente de la Asociación Chilena de Ciencia Política (1998-2000). Ha sido profesor visitante en las universidades de París I Panthéon-Sorbonne, París III (Cátedra de Estudios Chilenos Pablo Neruda) y en el Instituto de Estudios Políticos de Grenoble, Francia. Es autor de tres libros (El gesto y la palabra, Santiago: LOM-Arcis, 1998 y Los enigmas de la comunidad perdida, Santiago: LOM, 2002; Un día distinto. Memorias festivas y batallas conmemorativas en torno al 11 de septiembre en Chile, 1974-2006, Santiago: Editorial Universitaria, 2007), co-autor en forma de diálogos junto a Gonzalo Martner de El socialismo y los tiempos de la historia. Diálogos exigentes (Santiago: Prensa Latinoamericana, 2003) y co-editor junto a Amparo Menéndez-Carrión de La caja de Pandora. El retorno de la transición chilena (Santiago: Planeta-Ariel, 1999). Co-dirigió, junto a Pedro Güell, el libro El arte de clasificar a los chilenos (Santiago: Ediciones Universidad Diego Portales, 2009) y Notables, tecnócratas y mandarines. Elementos de sociología de las elites 1990-2010 (Santiago: Ediciones Universidad Diego Portales, 2011). En 2013 publicó, en co-autoría con Fernando Atria, Guillermo Larraín, José Miguel Benavente y Javier Couso, El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público(Santiago: Debate, 2013), y co-dirigió (junto a Cath Collins y Katherine Hite) The Politics of Memory in Chile, From Pinochet to Bachelet (Boulder, Colorado: Lynne Rienner). Además de publicar en revistas académicas chilenas (Estudios Públicos y Política), es autor de numerosos artículos científicos en revistas de circulación internacional tales como la Revue française de science politique (en 1990, 1997, 2002 y 2007); Genèses. Sciences sociales et histoire (2002); Politix. Revue des sciences sociales du politique(2004), Journal of Latin American Studies (2011) y en los Cahiers internationaux de sociologie (2000).

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    2013

    Alfredo Joignant (junto a Cath Collins y Katherine Hite) editores, The Politics of Memory in Chile: From Pinochet to Bachelet, Boulder, Colorado: Lynne Rienner, 2013.

     

    Alfredo Joignant (en co-autoria con Fernando Atria, Guillermo Larraín, José Miguel Benavente y Javier Couso), El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público, Santiago, Debate, 2013.

     

    Alfredo Joignant, «La democracia y el dinero. Vicios privados, fallas públicas y evoluciones institucionales de los sistemas regulatorios de financiamiento político en 18 países latinoamericanos», Política y gobierno, vol.XX, N°1, primer semestre de 2013, p.159-196.DESCARGAR

    2012

    DICIEMBRE

    Alfredo Joignant, «El reclamo de las elites: desencanto, desafección y malestar en Chile», Revista UDP, N°9, 2012, p.103-105. DESCARGAR

    Alfredo Joignant (junto a Yves Déloye y Olivier Ihl), «Les sciences du gouvernement en France et au Chili: pratiques, usages, dispositifs»,Revue internationale de politique comparée, vol.19, N°3, 2012, p.7-17.DESCARGAR

    Alfredo Joignant (junto a Gonzalo Delamaza y Nuria Cunill) editores,Nueva agenda de descentralización en Chile. Sentando más actores en la mesa, Santiago, RIL Editores-Universidad de Los Lagos, 2012.

    Alfredo Joignant (junto a Gonzalo Delamaza y Nuria Cunill), «La descentralización: asunto de actores y su articulación», en Alfredo Joignant (junto a Gonzalo Delamaza y Nuria Cunill) editores, Nueva agenda de descentralización en Chile. Sentando más actores en la mesa, Santiago, RIL Editores-Universidad de Los Lagos, 2012, p.21-65.DESCARGAR

    Alfredo Joignant, «¿Descentralización funcional o territorial? Elementos de sociología de los agentes políticos en tres regiones de Chile (1989-2009)», en Alfredo Joignant (junto a Gonzalo Delamaza y Nuria Cunill) editores, Nueva agenda de descentralización en Chile. Sentando más actores en la mesa, Santiago, RIL Editores-Universidad de Los Lagos, 2012, p.511-558. DESCARGAR

    Alfredo Joignant, «La raison d`Etat. Usages politiques du savoir et gouvernement «scientifique» des technopols au Chili (1990-1994)»,Revue internationale de politique comparée, vol.19, N°3, 2012, p.89-125.DESCARGAR

    OCTUBRE


    Alfredo Joignant, «Habitus, campo y capital. Elementos para una teoría general del capital político», Revista mexicana de sociología, 74, N°4, octubre-diciembre 2012, p.587-618. DESCARGAR

    SEPTIEMBRE


    Alfredo Joignant, «Sens, masse et puissance. Dégradations cérémonielles et représentations de la puissance sous l`Unité Populaire au Chili, 1970-1973», en Isabelle Sommier y Xavier Crettiez (dirs.), Les dimensions émotionnelles du politique. Chemins de traverse avec Philippe Braud, Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 2012, p.131-142. DESCARGAR

    AGOSTO

    Alfredo Joignant, «La razón de Estado: usos políticos del saber y gobierno «científico» de los technopols chilenos (1990-1994)», en Tomás Ariztía (editor), Produciendo lo social. Usos de las ciencias sociales en el Chile reciente, Santiago, Ediciones Universidad Diego Portales, 2012, p.311-348. DESCARGAR

    Presentación en el International Sociological Association forum, ISA Forum, Buenos Aires, 1-4 de agosto de 2012: «Habitus, Field, and Capital» DESCARGAR

    JULIO

    Alfredo Joignant, “El político profesional: especies generales de capital y tipología de los recursos (elementos de teoría del capital político y evidencia empírica chilena)”, ponencia presentada en el XXII congreso de la International Political Science Association (IPSA), Madrid, 8-12 de julio de 2012. DESCARGAR PONENCIA

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    Working papers

    Alfredo Joignant, «Habitus, campo y capital», work in progressDESCARGAR

     

  • Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres «Chile 40 años después.

    Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres

    460xC

    Un acto conmemorativo abierto, inclusivo y participativo

     

    Hacemos un llamado a todas las mujeres, hombres, madres, padres, niños, estudiantes, sindicatos, líderes de la tropa, internacionalistas, ciudadanos interesados, organizadores comunitarios y defensores de derechos humanos, a todos aquellos que han dedicado su vida a la lucha por la libertad y la igualdad y se resisten a ser parte del impuesto-amnesia, te invitamos a Usted de elevar sus voces como una sola memoria colectiva en nombre de los ausentes y los que están por venir.

    .

    El 11 de septiembre th va a leer los nombres y por la que una flor en memoria de todas las víctimas «desaparecidas» (más de 3.000), y cada víctima ejecutada político (1197) de la dictadura chilena. 

    Únete a nosotros y dio testimonio

    Fecha: 11 ª de septiembre 2013

    Tiempo: 08 a.m.-4 p.m.

    Lugar: Fuera de la Embajada de Chile, 37-41 Old Queen St, London, SW1H 9JA

    Ver mapa aquí >> https://maps.google.co.uk/maps?hl=en&tab=wl

    Para más información, por favor, póngase en contacto: Myriam Campana 07903 498 240 / mawa503@yahoo.co.uk

     

    Para patrocinar una flor, por favor, haga clic aquí o vaya directamente a wefund.com y la búsqueda de nuestro nombre «Chile 40 años después» o el proyecto «Vamos a conmemorar el primer 11/9» o busque en los proyectos comunitarios.

     

     

    Chile: 40 años de memoria obstinada

    Hace los sueños y aspiraciones de un pueblo 40 años fueron brutalmente estrelló. En esa clara mañana del martes de la 11 ª de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas de Chile, encabezados por el general Pinochet y por instigación de los intereses nacionales e internacionales poderosos económicos y políticos, derrocaron el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en un golpe sangriento.

    Así, iniciaron su proyecto de reingeniería social, brutal y despiadado, todo y todos estarían subordinados a los caprichos y deseos de una economía de libre mercado. Miles de personas fueron detenidas, el asesinato o desaparecidas, decenas de miles de personas fueron torturadas y cientos de miles enviados al exilio.

    A medida que se sometieron al pueblo chileno y purgan todos los elementos democráticos de la sociedad chilena y de las Fuerzas Armadas, proclamaron que dentro de una generación que nadie se acordaría de Allende ni los que sustentaba el sueño de una sociedad basada en la solidaridad humana y la fraternidad.

    Pero la memoria es obstinada y se niega a permanecer en silencio, sino que se niega a ser sometido a la » amnesia colectiva «que se imponen a cada uno de nosotros por nuestros nuevos amos políticos y económicos, una amnesia colectiva que pretende condenar a nuestros sueños y aspiraciones de olvido histórico. 

    Aquí y allá, a través de canciones, actos de solidaridad internacional, la literatura, las acciones colectivas en la búsqueda de la verdad y la justicia y por el simple acto de conmemoración de la lucha de nuestro pueblo, que es parte de la lucha de todos los pueblos oprimidos del mundo , la memoria se ha encontrado una manera de mantener vivo el sueño.  

    Poder cultiva amnesia, quizás es por eso que insistimos, tan obstinadamente, con esta lucha, ya que refleja nuestra inconformidad con una sociedad que ignora y aplasta los sueños de las personas, y porque nos negamos a olvidar, ya través de las capas de institucionalizada impuesta -amnesia, la memoria emerge como nuestra barricada, como nuestra canción de desafío colectivo y la solidaridad.

    Londres

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