Mi padre genocida. Soy la hija de Etchecolatz.

Mi padre genocida. Soy la hija de Etchecolatz.
El duro testimonio de la hija de Miguel Etchecolatz: "Al monstruo lo conocimos desde chicos"

Mariana D. se cambió el apellido hace un año. Es la hija del represor Miguel Etchecolatz. El 10 de mayo marchó a Plaza de Mayo. Como las 500 mil personas que se movilizaron en Buenos Aires contra el 2×1, como millones de argentinos, quiere que su padre cumpla la condena en la cárcel. “Es un ser infame, no un loco. Un narcisista malvado sin escrúpulos”, dice ella, que padeció la violencia de Etchecolatz en su propia casa.

 

La hija de Miguel Etchecolatz camina por Avenida de Mayo y Perú buscando a sus dos amigas. No agita el pañuelo blanco ni salta con los cánticos. Podría ser cualquier mujer de las miles que asisten a la marcha contra el 2×1. Salvo sus amigas, ninguna de las 500 mil personas que se amontonan en la Plaza de Mayo y alrededores y gritan “como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar” saben que esa mujer anónima es hija de uno de los hombres más conocidos de la represión. Se llama Mariana D. Hace un año se cambió el apellido. 

 

Mariana lloró cuando se conoció el fallo de la Corte que otorgó el 2×1 al represor Luis Muiña. Horas después del fallo de la Corte, Etchecolatz, condenado seis veces por delitos de lesa humanidad, pidió el beneficio del 2×1. Como los que marcharon el 10 de mayo, como millones de argentinos, quiere que los genocidas condenados mueran en la cárcel. Que su padre, el excomisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, muera en la cárcel. Mariana D. fue por primera vez a una marcha por los derechos humanos. Nunca se había animado a ir a Plaza de Mayo los 24 de marzo. Por miedo a ser rechazada. Por miedo a no poder soportar el dolor en vivo y en directo. Pero ahora está allí por primera vez para decir que ella, también, desea verlos morir en la cárcel. 

hijade_caja_01 Etchecolatz era una presencia fantasmagórica en su casa de Avellaneda. Mariana y sus hermanos varones J .M. y F. M. solo lo veían los fines de semana. De lunes a viernes, el padre conducía el aparato represivo de la ciudad de La Plata y alrededores. Daba órdenes para secuestrar personas, torturarlas, asesinarlas. Los sábados y domingos Etchecolatz casi no hablaba. Se la pasaba echado en una cama mirando televisión. Cada tanto emitía un silbido: había que llevarle rápido un vaso de agua mineral fresca con gas. Si algo no le gustaba, Etchecolatz les pegaba unos bifes con la palma abierta a sus hijos.

 

Mariana supo de grande que su madre intentó varias veces escaparse con ella y sus dos hermanos. Lo planeó varias veces. Etchecolatz se dio cuenta y la amenazó: “Si te vas te pego un tiro a vos y a los chicos”.

 

A las siete de la tarde del 10 de mayo, a unas cuadras de la Plaza de Mayo, Mariana D.,  rubia, de estatura media, se mueve con la misma soltura con la que da clases en una universidad privada. Viste zapatillas y campera negra. Y cada vez que pide permiso para avanzar entre la multitud, sonríe. Alguien grita “un médico, por favor, un médico”. Los cuerpos se aprietan unos con otros. Es imposible llegar a la Plaza. Mariana se marea por la oleada de gente, se toma de los brazos de sus amigas, hasta que logra sacarse las zapatillas y treparse a la baranda de una parada de subte. Desde ahí, mira: las banderas de CTERA por la defensa de la educación pública, las del Partido Obrero, la de La Cámpora, los carteles con las caras de los desaparecidos.

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***

“Debiendo verme confrontada en mi historia casi constantemente y no por propia elección al linde y al deslinde que  diferentes personas, con ideas contrarias o no a su accionar horroroso y siniestro pudieran hacer sobre mi persona, como si fuese yo un apéndice de mi padre, y no un sujeto único, autónomo e irrepetible, descentrándome de mi verdadera posición, que es palmariamente contraria a la de ese progenitor y sus acciones (…) Permanentemente cuestionada y habiendo sufrido innumerables dificultades a causa de acarrear el apellido que solicito sea suprimido, resulta su historia repugnante a la suscripta, sinónimo de horror, vergüenza y dolor. No hay ni ha habido nada que nos una, y he decidido con esta solicitud ponerle punto final al gran peso que para mí significa arrastrar un apellido teñido de sangre y horror, ajeno a la constitución de mi persona. Pero además de lo expuesto, mi ideología y mis conductas fueron y son absoluta y decididamente opuestas a las suyas, no existiendo el más mínimo grado de coincidencia con el susodicho. Porque nada emparenta mi ser a este genocida”.

 

Argumentos personales en la solicitud del cambio de apellido de Mariana Etchecolatz a Mariana D, mujer nacida el 12 de agosto de 1970 en Avellaneda. Texto presentado en noviembre de 2014 en un juzgado de Familia de Capital Federal.

***

—¿Cuándo escuchaste por primera vez lo que había hecho tu padre?

—De joven. Fue muy difícil, porque vivíamos en una burbuja, sometidos y desinformados. Aparentábamos lo que no éramos. Las personas que nos rodeaban decían “qué capo es tu viejo”. No había quienes nos dijeran “mirá este hijo de puta lo que hizo”. Una vez que escuché un testimonio en un juicio ya no me hizo falta nada más. Hasta hoy me da aberración.

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Mariana es psicoanalista y en el consultorio a veces escucha a pacientes con problemas de sueño. Es ella, esta vez, la que no puede dormir después de la marcha. En su departamento, donde vive con su pareja Nicolás y tres perros que encontró en la calle, hace zapping y pone una película del Rey Lear. Dice que por el cambio de apellido siente una “reparación”, pero que sigue preocupada por “este gobierno de derecha que avanza contra los derechos del pueblo”.

 

El día que el correo le envió el nuevo documento y abrió el sobre, se desesperó. Seguía teniendo el apellido Etchecolatz. “Fue un error administrativo, así que lo tuve que hacer de vuelta. Mirá lo que me costó borrarme ese estigma”.

 

—¿Qué sentís con tu nueva identidad?

—Siento calma, perdí el miedo y adquirí la madurez necesaria. Lo de la marcha fue conmovedor. Hay que tener la memoria despierta. Me siento acompañada porque somos millones.

 

—¿Y cómo lo viven tus otros hermanos y tu mamá?

Todos nos liberamos de Etchecolatz después de que cayó preso por primera vez, allá por 1984. Vivíamos en Brasil porque era jefe de seguridad de los Bunge y Born, y regresó pensando que su imputación era un trámite, como si la Justicia no le llegara a los talones. Al principio lo visitábamos, pero después mi madre, María Cristina, pudo decirle en la cara que íbamos a dejar de verlo. Ella siempre nos protegió de ese monstruo, si no hubiera sido por su amor, no podríamos haber hecho una vida. Y mis hermanos J.M. y F.M. se fueron a vivir lejos de Buenos Aires, cada uno hizo su familia, ahora somos muy unidos. Mi mamá se casó con un hombre que ama, y está en el exterior. Nadie llegó a lo que yo llegué, pero me apoyan.

 

—¿Para vos tu padre era un monstruo? ¿Lo viviste así?

Su sola presencia infundía terror. Al monstruo lo conocimos desde chicos, no es que fue un papá dulce y luego se convirtió. Vivimos muchos años conociendo el horror. Y ya en la adolescencia duplicado, el de adentro y el de afuera. Por eso es que nosotros también fuimos víctimas. Ser la hija de este genocida me puso muchas trabas.

hijade_caja_04—¿Cómo cuáles?

Portar un apellido así es como que te obliga a sostener lo que hizo, y eso no se lo permito más. Aparte, nunca existió un vínculo real con él. Me produjo inconmensurables angustias, huellas de traumas infantiles, a eso se le suma lo que todos nos fuimos enterando sobre su rol criminal en el terrorismo de Estado. Fue la encarnación del mal en todos los ámbitos.

 

—¿Nunca fue afectuoso con ustedes?

No. Etchecolatz hizo todo lo que un padre no hace. Era un ser invisible, que usaba la violencia y no se le podía decir nada. Aparentaba tener una familia, pero nos tenía asco y era encantador con los de afuera. Vivíamos arrastrados por él, mudanzas todo el tiempo, sin lazos, sin amigos, sin pertenencias. Una realidad cercenada. Nos cagó la vida. Pero nos pudimos reconstruir.

***

Hay algo que Mariana no se explicará jamás: cómo un hombre criado en el campo, en la pampa húmeda bonaerense, de familia honesta y humilde, llegó a convertirse, con una instrucción básica y rudimentaria, en uno de los ejecutores más fríos y eficientes de la maquinaria del terror. A los 13 años entró a la Escuela Vucetich y, tiempo después, se ganó la confianza de Ramón Camps, jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires.

 

La charla transcurre en el living de su casa. A pocos metros, en una biblioteca hay libros de Zygmunt Bauman, Julio Cortázar, Noam Chomsky, Juan José Hernández Arregui y Edgar Allan Poe.

 

A Mariana le interesa destacar la figura de su madre, a la que considera una víctima de violencia de género. Etchecolatz le llevaba veinte años. Se conocieron cuando ella fue a hacer una denuncia a la comisaría de Avellaneda. “Se enamoró de una imagen. Luego él la empezó a golpear, ascendió rápidamente en la policía y mi mamá hizo lo que pudo. Se resistió pero era como luchar sola contra toda una fuerza policial. Y cuando cortamos relación con él, empezamos de cero, mi mamá nunca había trabajado y vivimos con lo justo, pero con un alivio descomunal”, dice. Y llora.

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La primera infancia fue feliz. Mariana D. vivió en la casa de los abuelos maternos, en Avellaneda. Les decían “El Perón y la Perona”, por su simpatía con el movimiento peronista. La abuela hacía asados en el patio. Su madre era hija única y disfrutaban de la visita de amigos músicos, se ponían a cantar tangos, a escuchar ópera. Unos tíos abuelos los alzaban y les compraban facturas.

 

Eran laburantes, del interior de Buenos Aires. Por su cargo de jefe, Etchecolatz ya vivía poco con nosotros. Mis abuelos no lo querían. Lo llamaban el “mal bicho”.

 

Mariana nunca reconocerá a Miguel Etchecolatz con la palabra padre o papá. Lo llamará siempre por el apellido.

 

A los ocho años se fueron a vivir a La Plata. Y empezó el infierno. Jamás pudo completar más de un año en un mismo colegio. A ella y a sus hermanos los cambiaban “por seguridad”. No pudo hacer amigos. Se relacionaban con los hijos de otros represores conocidos, como el ex médico Jorge Antonio Bergés y el mismo Camps, que fue padrino de F.M., el hijo más chico de Etchecolatz.

 

El bautismo de F.M. lo hicieron en la residencia oficial del máximo jefe de la fuerza, una mansión en La Plata. La familia Etchecolatz viajó en cinco autos “por seguridad”. Había custodia de refuerzo. Se desató tormenta fuerte. Miguel Etchecolatz estaba atento a un handy. Le llamaban “Dorotea Inés”, apodo que combinaba las letras de su cargo como director de la Dirección de Investigaciones.

 

Dorotea Inés, Dorotea Inés, hubo un accidente gritó entonces un custodio policial. Otro custodio se había disparado un arma automática, tras pasar un badén. Etchecolatz bajó de su auto, constató la muerte de su subordinado y continuó como si nada hubiera ocurrido. El bautismo siguió con total normalidad.

hijade_caja_06Nunca lo vi sufrir. Ni siquiera cuando una vez le pusieron una bomba en la jefatura de policía y le habían roto el oído. En el hospital seguía dando órdenes como un autómata. Los hijos de Bergés o de Camps al menos recibieron algo de amor, nosotros, nada dice Mariana.

 

—¿Nada lo conmovía?

Lo religioso. Se persignaba dándoles besos a las estampitas. Él se consideraba por debajo de Dios pero por encima de los mortales. Con mi hermano J.M. decíamos que cuando rezaba se estaba comiendo los santos.

***

La segunda infancia fue la de vivir con custodios que hacían de niñeras cama adentro en un edificio blindado de tres pisos de calle 62 y 11, en La Plata. No podían dormir en paz. Ciertas madrugadas estallaban disparos y su madre les tapaba los oídos con mantas y colchones. De día los llevaban de paseo por la Escuela Vucetich y por el Tiro Federal. Etchecolatz pernoctaba en el destacamento policial.

 

Lo veíamos en fiestas oficiales, en desfiles. Con nosotros infundió el mismo miedo y respeto que con sus subordinados.

 

Los sábados y domingos, cuando Etchecolatz se aparecía por el edificio de 62 y 11, Mariana y J.M. se escondían en un placard. Apenas escuchaban la voz metálica, los niños temblaban esperando un arranque de furia contra ellos o su madre. Nunca miró sus cuadernos de colegio, nunca jugó con ellos, nunca una caricia.

 

Cuando dejaba el edificio, Mariana y sus hermanos se ponían a rezar. Para que nunca jamás volviera. “Que por favor se muera”, pensaba ella, entonces.

***

Una vez, recuerda Mariana, la llevó a ver una película. Fue una de las pocas salidas juntos. Mariana era la hija contestataria. “Mirá lo que me hacés hacerte”, le decía su padre cuando la castigaba. Movía la mandíbula y las manos, preparaba la escena con frases como “Mmm…vida” o “Marianita, Marianita”, como advirtiendo una futura paliza. Luego de golpear con la palma abierta, pedía perdón. Era flaco, alto, de espalda pequeña y tenía tanta fuerza que un día partió un jarrón al medio con las manos, sin arrojarlo al piso. Mariana tenía 15 años cuando Etchecolatz la invitó al cine. No hablaron nunca: ni antes, ni durante ni después de la película. Era “La Historia Oficial”. Mariana cerró los ojos cuando el personaje de Héctor Alterio le apretó a Norma Aleandro los dedos contra una puerta. La escena la reconoció como familiar. Y no la olvidará jamás. “No tengo dudas que fue un goce silencioso. El del perverso, que es el que más duele”, dice ahora, con la precisión de una pericia psicológica.

 

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Dice que empezó a salir a la calle con “Néstor y Cristina”. Que sintió los escraches de H.I.J.O.S. como si hubieran sido propios. Que nunca olvidará el velorio de Néstor Kirchner y el cierre de mandato de Cristina Fernández de Kirchner. “Fue hermoso sentir lo politizado que estábamos, ir de marcha en marcha, este pueblo no va a sucumbir ante los poderosos”.

 

Cuando cumplió veinte años se alejó de su familia. Viajó a España, volvió, vivió sola. Trabajó de secretaria. Se puso a estudiar en la Facultad de Psicología, aunque no en la Universidad Nacional de Buenos Aires como hubiera querido. Su hermano F.M. abandonó la universidad. “Su examen está desaparecido”, le dijo un profesor.

 

Lo terrible es que con mis hermanos nos refugiamos en el anonimato por la sombra de ese hijo de puta. Ellos no lo soportaron y se fueron de la ciudad, yo decidí quedarme. Vivir así es duro, humillante. A mí me bochaban los exámenes por el apellido y volvía a casa con un ataque de angustia.

 

A Mariana había gente que le retiraba el saludo por el sólo hecho de portar ese apellido. Cuando en una librería entregaba la tarjeta de crédito para pagar, del otro lado del mostrador escuchaba: “Qué apellido, eh”. Ella se quedaba muda. No sabía, no podía responder palabra o hacer algún gesto.

 

La última vez que escuchó la voz de su padre fue en la cárcel de Magdalena, en 1985. Dijo: “Qué vergüenza estos zurdos, lo que me hicieron”. Y nada más.

 

—¿Cómo te sentías cuando escuchabas su apellido en los medios?

Me invadía el terror. Me angustié desesperadamente con lo de Julio López. Me temo que aún sigue sosteniendo poder desde la cárcel, no es un ningún viejito enfermo, lo simula todo. Todavía hay gente que piensa que fue alguien íntegro porque “nunca robó nada”. Como si eso lo exculpara de los crímenes aberrantes que cometió.

 

—¿Y quién es verdaderamente Etchecolatz?

Es un ser infame, no un loco, alguien que le importan más sus convicciones que los otros, alguien que se piensa sin fisuras, un narcisista malvado sin escrúpulos. Antes me hacía daño escuchar su nombre, pero ahora estoy entera, liberada.

 

—¿Qué deseas de acá en adelante?

Que no salga nunca más. Nunca me había animado a contar mi historia. Y lo único que quiero expresar ante la sociedad es el repudio a un padre genocida, repudio que estuvo siempre en mí. Mejor dicho: el repudio de una hija a un padre genocida.

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Mariana D. se cambió el apellido y fue el miércoles pasado a la marcha contra el “dos por uno”; desea que su padre “no salga nunca más” de la cárcel

SÁBADO 13 DE MAYO DE 2017
Habló la hija de Miguel Etchecolatz
Habló la hija de Miguel Etchecolatz. Foto: Archivo

Conoce al represor Miguel Etchecolatz por su extrema violencia, pero no sólo aquella que fue parte del capítulo más oscuro de la historia argentina reciente y la que lo dejó condenado por seis causas de lesa humanidad . También por la violencia doméstica que ella tuvo que vivir junto a su madre y sus dos hermanos, en su casa, con un padre que los ignoraba y, cuando no, los maltrataba, golpeaba y amenazaba.

Mariana ya no es Etchecolatz. Decidió cambiarse el apellido para borrar parte de esa cicatriz que le dejó su padre, a quien considera un “monstruo” y desea “que no salga nunca más” de la cárcel. Por eso, Mariana fue a la marcha del pasado miércoles para manifestarse en contra de la aplicación del “dos por uno” a condenados por delitos de lesa humanidad, como su padre, a quien ya le fue denegado un pedido esta semana.

“Al monstruo lo conocimos desde chicos, no es que fue un papá dulce y luego se convirtió. Vivimos muchos años conociendo el horror. Y ya en la adolescencia duplicado, el de adentro y el de afuera. Por eso es que nosotros también fuimos víctimas”, dijo Mariana D. en una entrevista con la revista digital Anfibia.

“Nunca existió un vínculo real con él. Me produjo inconmensurables angustias, huellas de traumas infantiles, a eso se le suma lo que todos nos fuimos enterando sobre su rol criminal en el terrorismo de Estado. Fue la encarnación del mal en todos los ámbitos”, agregó.

La mujer de 46 años, psicoanalista y profesora universitaria, denuncia a su padre, quien fue director de Investigaciones de la policía bonaerense durante la última dictadura militar, también por violencia doméstica. Contó que a su padre sólo lo veían los fines de semana, que les pegaba a su madre, a sus hermanos y a ella cuando las cosas no se hacían como él quería.

“Si te vas, te pego un tiro a vos y a los chicos”, le decía Etchecolatz a su mujer, cuando ella quería escapar con sus tres hijos.

“Etchecolatz hizo todo lo que un padre no hace. Era un ser invisible, que usaba la violencia y no se le podía decir nada. Aparentaba tener una familia, pero nos tenía asco y era encantador con los de afuera. Vivíamos arrastrados por él, mudanzas todo el tiempo, sin lazos, sin amigos, sin pertenencias. Una realidad cercenada. Nos cagó la vida. Pero nos pudimos re,construir” señaló Mariana, quien se refiere a su padre por el apellido.

“Todos nos liberamos de Etchecolatz después de que cayó preso por primera vez, allá por 1984. Vivíamos en Brasil porque era jefe de seguridad de los Bunge y Born, y regresó pensando que era un trámite, como si la Justicia no le llegara a los talones. Al principio lo visitábamos, pero después mi madre, María Cristina, pudo decirle en la cara que íbamos a dejar de verlo. Ella siempre nos protegió de ese monstruo, si no hubiera sido por su amor, no podríamos haber hecho una vida. Y mis hermanos J.M. y F.M. se fueron a vivir lejos de Buenos Aires, cada uno hizo su familia, ahora somos muy unidos. Mi mamá se casó con un hombre que ama, y está en el exterior. Nadie llegó a lo que yo llegué, pero me apoyan”, contó Mariana.

A la hora de calificar a su padre, lo considera “un ser infame, no un loco, alguien a quien le importan más sus convicciones que los otros, alguien que se piensa sin fisuras, un narcisista malvado sin escrúpulos”.

“¿Qué deseas de acá en adelante?”, le preguntó el periodista Juan Manuel Mannarino al cierre de la entrevista. “Que no salga nunca más. Nunca me había animado a contar mi historia. Y lo único que quiero expresar ante la sociedad es el repudio a un padre genocida, repudio que estuvo siempre en mí. Mejor dicho: el repudio de una hija a un padre genocida”, contestó Mariana.

Pedido rechazado

Ayer, la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de La Plata se opuso a las excarcelaciones del comisario retirado Miguel Etchecolatz, el ex capellán policial Christian Von Wernich y otros siete represores condenados por delitos de lesa humanidad, cuyas defensas pidieron aplicar el cuestionado fallo del 2×1 de la Corte Suprema.

Los fiscales Marcelo Molina y Hernán Schapiro dictaminaron que el beneficio del 2×1 es “incompatible con las obligaciones internacionales del Estado en materia de persecución y sanción de graves violaciones de los derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad”, entre otros argumentos.

 

http://www.eldestapeweb.com/la-comision-interamericana-derechos-humanos-cuestiono-duramente-la-corte-n28865

a nuestros hijos no los buscó nadie, porque ellos eran cómplices de los militares.

10-8-2013|12:15|DERECHOS HEBE DE BONAFINI
…a nuestros hijos no los buscó nadie, porque ellos eran cómplices de los militares. Ellos sabían todo, incluso donde estaban. Yo fui a denunciar que mi hijo estaba en la Comisaría 5ta y les pedí que por favor fueran a buscarlo. Y un juez me dijo: “No, señora, yo no voy, porque si entro y los matan a todos, la culpa de la muerte de su hijo va a ser mía”. Eso me contestó el juez [Héctor Carlos] Adamo de La Plata. Increíble. Una iba a contarles a los jueces lo que se iba enterando y estos desgraciados no hacían nada. Entonces yo fui a la Comisaría y entré a los gritos porque me dijeron que mi hijo estaba ahí. Me dieron una paliza terrible y me sacaron a la calle. No es lo mismo que vaya un juez a que hubiera ido yo. No sé si los íbamos a salvar, no lo sé, pero esa es la justicia que tuvimos. Más que Justicia, era Injusticia.

¿Las cosas podrían haber sido diferentes con otro tipo de jueces?

La complicidad cívico-militar las Madres siempre la denunciamos, tiene que ver con eso. Los militares no se mandaron solos. Si no hubieran tenido jueces tan corruptos, que todavía están hoy algunos en actividad, los 30.000 desaparecidos estarían vivos. O al menos, si no hubieran sido tan corruptos, muchos se hubieran salvado.

El 23 de septiembre de 2010 la Asociación Madres de Plaza de Mayo hizo un juicio ético y político a los jueces cómplices de la dictadura.

Sí, lo hemos hecho varias veces. Al no haber juicios, mucho antes del 2010 empezamos a desenmascarar a los cómplices. Hicimos el primero en la época de Alfonsín, le hicimos un Juicio a las Juntas en la Plaza. Después uno en Quilmes a los médicos, donde estaba [Jorge Antonio] Bergés, un médico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Más adelante hicimos otro en La Plata justamente para hablarle a Adamo. Y ahora les hicimos uno a los cómplices de la Justicia[1], la Iglesia y el periodismo. Siempre hacemos juicios éticos porque sentimos que ya que no conseguíamos que caminara la justicia había que visibilizarlo, para que la gente supiera que cuando decís que era una dictadura “cívico-militar”, quiénes eran los “civiles”.

En diciembre se cumplen 30 años de la creación de la CONADEP. ¿Cuál fue la posición de la Asociación en aquel momento?

Nosotras no estuvimos de acuerdo, porque primero ante los tribunales ya había de todo. ¿Qué necesidad había de investigar todo otra vez por un camino no judicial? Pero claro, Alfonsín pensaba inventar todo un aparato para demostrar que estaba haciendo algo. La CONADEP tuvo cosas muy jodidas. A mí me llamaron para preguntarme en qué agrupación estaban mis hijos, no para buscarlos, y yo les dije que no les iba a decir, porque encima se los llevaron por revolucionarios.

¿Qué significó la llegada de Néstor Kirchner al gobierno de la Nación?

Bueno, como que llegó El Salvador, “el salvador de la Patria”. En realidad, en un primero momento no nos dimos cuenta. Yo creo que todavía no nos dimos cuenta de todo lo que hizo. Todavía no nos dimos cuenta de todos sus discursos. Yo cada vez que los leo digo “¡Ésto no lo escuchamos! ¿Cuándo lo dijo?”. Me cuesta recordarlo. Por eso ahora a Cristina la escucho con tanta atención, porque a Néstor no lo escuchamos con mucha atención y dijo cosas importantísimas. Era como natural todo lo que hacía. Y no, porque las cosas que dijo fueron de muchísima profundidad. Él me quería mucho, siempre me acariciaba y me decía: “Seguí siendo así tan… -¿cómo me decía?- políticamente incorrecta”.

Las Madres se involucraron activamente en la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual…

Los medios siempre estuvieron en contra de las Madres, no sé a favor de quién pero en contra de las Madres siempre. Nos dilapidaron, nos ensuciaron. Para nosotras nunca existieron los grandes medios de comunicación. Por eso tenemos una radio, por eso tenemos una revista, tuvimos un diario, tuvimos que inventar todo eso para que nos visibilizara la gente. Sino, éramos invisibles. Si hubiese sido por los medios éramos invisibles. A las Madres nos dieron cualquier cantidad de honoris causa en Europa, aquí, en todas partes. ¿Alguna vez salió publicado? No. Nunca sale nada, tampoco yo hago lo que hago para salir en el diario.

¿Qué opina sobre el proceso de integración regional que ha vivido en la última década Sudamérica?

Es impresionante. Yo soy muy amiga de todos los presidentes de la región. A Correa Néstor lo conoció porque yo lo traje, Correa siempre me iba a escuchar cuando yo iba a hablar a Ecuador. Fui una gran amiga de Chávez. Lo mató el laburo, el trabajo, toda la corrupción que tenía siempre encima, los problemas que tenía que solucionar. Los quiero mucho a ellos. A Evo ni te cuento, lo conozco de cuando caminaba desde las minas. Así que me parece importantísima la unidad de la región, el surgimiento de la UNASUR. Porque al final se está logrando lo que buscaban nuestros hijos, ¿no?, la unidad latinoamericana.

¿Cuál es su opinión sobre el reciente proceso de democratización de la justicia?

Me parece maravilloso y necesario, es una experiencia que va a ir mucho más allá de nuestros juicios éticos y políticos. Está basado en principios democráticos impresionantes, que nunca imaginábamos que llegarían a la Justicia argentina. Toda esta democratización de la justicia y el avance que se pueda lograr en los diferentes ámbitos es en beneficio de todos. De los pibes, de las víctimas del gatillo fácil, de tantos grupos. La verdad es que yo ni soñaba con ver ésto que estoy viendo. El otro día cuando estuve con Cristina le dije “Mirá, Cristina, aunque a vos te parezca mentira las Madres estamos siendo felices. No soñábamos con ser felices y uno tiene felicidad porque peleamos tantos años por esto y ahora ver que la Justicia se va a reformar, que los juicios por violaciones a los derechos humanos se están haciendo, que los genocidas son condenados”. Más allá de todo lo que pasa, que te ensucian, que te agreden, te dicen de todo. Yo contra eso no peleo, porque yo ni les discuto, no respondo jamás a ninguna agresión.

¿Por qué?

Porque me parece que si nosotros pensamos que ellos instalan la noticia, porque quieren hablar de eso y nosotros lo repetimos, estamos haciendo lo que ellos quieren. Instando lo que ellos quieren instalar. Me parece equivocado cuando algunos programas de televisión que no pertenecen a los grandes medios económicos hacen eso. Si no queremos que una mentira se instale, no la tenemos que repetir nosotros.

¿Cómo explica la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declaró inconstitucional la Ley que democratizaba el Consejo de la Magistratura?

La Corte es cómplice. Con excepción de Zaffaroni. Son cómplices de lo que pasó antes y de lo que está pasando ahora. Ellos apoyan a la derecha, no sé si apoyan a Clarín y a Magnetto, pero al Pueblo seguro que no. Ellos nunca estuvieron para el Pueblo. Siempre están con los poderosos. Por eso se llama “Suprema Corte de Justicia”, pero no es ni Suprema ni hace Justicia.

Previo al dictado de la sentencia, las Madres enviaron una carta al Tribunal pidiendo que fallara a favor del pueblo.

Sí, les pedimos que por primera vez fallaran defendiendo los intereses del Pueblo. Ya en el 2010 cuando hicimos el primer acto en Tribunales por la Ley de Medios, dije que los jueces de la Corte Suprema eran unos turros. Y como hice un discurso muy fuerte muchos se enojaron. Pero la verdad es que me quedé corta, muy corta diciéndoles turros.

¿Le parece que a partir del fallo de la Corte Suprema está clausurada la posibilidad de la participación del Pueblo en la elección de los jueces o quedan caminos para explorar?

Yo pienso que siempre hay que seguir luchando. Porque si nosotras no hubiéramos creído en la lucha y en la calle estaríamos muertas. Nosotras seguimos creyendo que los pueblos solucionan los problemas en la calle, no en los tribunales. De eso estoy convencida. En los tribunales se puede lograr algo pero solo si el pueblo ayuda en la calle. Por lo menos, así lo vemos nosotras.

 

Para leer una versión ampliada de esta entrevista: www.infojus.gov.ar

 


[1]Entre los “imputados” se encontraban los magistrados Eduardo Rafael Riggi, Luis Francisco Miret, Otilio Romano, Wagner Gustavo Mitchell, Juan Martín Romero Victorica, Liliana Elena Catucci, Víctor Hermes Brusa, Pedro Cornelio Federico Hooft, Norberto Giletta, Guillermo Rivarola, Luis María Fernández, Luis María Vera Candiotti, Juan Carlos Marchetti, Julio Demetrio Petra, Carlos Pereyra González, Alicia María Di Donato, Nicasio Dibur, Abel Bonorino Peró, Horacio Enrique Prack, Néstor Luis Montezanti, Justo Rovira, Alfredo Bisordi, Adolfo Gabrielli, Horacio Heredia, Abelardo Rossi, Alejandro Caride, Federico Videla Escalada, Emilio Miguel Daireaux, Elías Guatavino, Jorge Gabriel García Collins, Eduardo Vocos Conesa, Guillermo Federico Madueño, Mario Héctor Pena, Leopoldo José Russo, Héctor Carlos Adamo, Eduardo Marquardt, Miguel Ángel Almeyra Nazar, Martín Anzoátegui, Amelia Lidia Berraz de Vidal, Oscar Hermelo, Norberto Quantín, Luisa Martha Riva Aramayo, Juan Carlos Rodríguez Basavilbaso, Rafael Sarmiento, Ricardo Gregorio Rongo y Luis Rueda.

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Por Evelyn Erlij
22 de mayo de 2015

La imagen de Salvador Allende es, quizás, la imagen con lecturas más discordes de la historia de Chile: emblema de alegría, esperanza y lucha para unos; símbolo de odio, caos y división para otros. Opuestos y múltiples, esos caminos conducen insalvablemente al dolor de un país fracturado, al mutismo de una sociedad que optó por acallar la memoria para superar el trauma.

Marcia Tambutti (1971), nieta del ex presidente socialista, quiso apartar esas interpretaciones de Allende para crear, por sus propios medios, una imagen familiar del abuelo que no recuerda, del hombre que, en su mente, era un retrato pétreo y en blanco y negro de un héroe demasiado grande como para bajar del pedestal.

Allende mi abuelo Allende (2015), coescrito con Paola Castillo y exhibido en la Quincena de los Realizadores de Cannes, es el resultado de esa búsqueda, que comenzó hace más de diez años, en los días en que Tambutti estudiaba un posgrado en Londres y consagraba su vida a la Biología. Desde entonces hasta ahora, su vida cambió de forma radical: hoy su nombre aparece en esta sección paralela de Cannes junto al de cineastas consagrados como Arnaud Desplechin, Miguel Gomes y Philippe Garrel; y su agenda de entrevistas estará tan saturada durante el festival, que apenas podrá hablar una decena de minutos con cada periodista.

Tambutti —nacida en Chile, pero criada en México— tenía una breve experiencia previa en el cine tras producir el mediometraje Tencha (2008), de Carmen Luz Parot, un trabajo sobre su abuela Hortensia Bussi. Por esos años, ya tenía la inquietud de hacer un documental sobre su abuelo, razón por la que empezó a estudiar cine. “Desde que decidí hacer la película tomé cursos pequeños de guión y de dirección de cine documental en México, en Chile; también en internet a través de una escuela española. Tenía que trabajar de bióloga y hacer la película, así que no podían ser tiempos muy largosˮ, cuenta la directora en la Playa de la Quincena, donde ha pasado el día dando entrevistas.

El filme es el viaje personal de Tambutti para redescubrir la figura de su abuelo, un tema sobre el que su familia impuso un silencio lapidario durante décadas. Las preguntas serán su única arma, incluso si, a veces, éstas no lograrán intimidar ni a su abuela Tencha ni a su madre Isabel. Callar ha sido la única forma de sobrevivencia de una familia desgarrada por un pasado traumático y por una ola de suicidios que comenzaron con el del patriarca del clan, en 1973. Vemos en pantalla también a su tía Carmen Paz, a sus hermanos y a sus primos, con los que intenta romper todos los tabús: la personalidad de Allende, su trato con su esposa, sus amoríos secretos y su relación con sus hijas y nietos.

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“Siempre pensé que mi abuelo era una excusa para voltear a ver a mi familia. A veces pienso que es un documental sobre mi abuela, a veces pienso que es más sobre la relación con mi madre. Lo que encontraba bonito era esta confrontación cariñosa entre mujeres, y es muy fuerte que, contrario al género, en mi familia son las mujeres las que menos quieren hablar. Tiene muchas lecturas, pero claro, desde el principio sabía que la búsqueda de mi abuelo me llevaría a sus mujeres y, entre ellas, a mi abuelaˮ, explicó Tambutti luego la proyección del filme, donde también reveló que una de sus influencias cinematográficas fueron los trabajos del cineasta mexicano Juan Carlos Rulfo, quien en El Abuelo Cheno y otras historias (1995) y Del olvido al no me acuerdo (1999) explora su historia familiar.

Poco a poco, Tambutti va descubriendo una cantidad de material inédito impresionante, desde fotografías íntimas de su abuelo, hasta un video en el que se ve a un joven y alegre Salvador Allende en pantalones cortos y actuando en una obra de teatro casera de tono humorístico. Se trata de un registro perteneciente a la familia de Hernán Santa Cruz, amigo de toda la vida de Allende, material que fue encontrado por el equipo de la película 1973 revoluciones por minuto, de Fernando Valenzuela Quinteros, y que fue cedido a Tambutti tras no ser incluido en el filme.

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—¿Por qué decidiste dirigir y no codirigir?

—Al inicio quería codirigir. Pero cuando me encontré con Paola Castillo, que es directora y que sólo produce documentales de autor, me dijo: “El punto de vista acá es tan profundo, que cualquier otra persona va a alejar al espectador del relato. Hagamos la prueba, inténtalo. Dirige tú y aquí vamos a estar detrás tuyo apoyándoteˮ.

—¿No te dio miedo explorar un lenguaje (el cinematográfico) que no conocías?

—Más que miedo, me dio vértigo dejar la vida que llevaba en México, porque me iba muy bien. Era muy ingenua al principio y no dimensioné lo que me propuse como desafío. Casi por ignorancia, pensaba que iba a hacer la película en dos años y volvería a mi vida anterior. Pero lleva tiempo conseguir el financiamiento y el equipo correcto, algo que fue muy difícil. Al final, me rodeé de gente muy profesional y solidaria, gente que estuvo acompañándome todo el tiempo.

—El gran reto de la película es lidiar con el silencio de tu familia. ¿Cómo lo enfrentaste? ¿Nunca temiste no lograr romper esa coraza?

—Al principio, los silencios de mi abuela —sí bien yo sabía que quería retratarlos— me ponían muy nerviosa. Eran momentos muy fuertes. Le hacía una pregunta y no  contestaba, y como estaba delante de una cámara, no sabía qué hacer. A veces yo quebraba los silencios, pero me costó aprender a fluir con ellos. Fue muy difícil, en el sentido de que es una dinámica familiar que, si bien quieres registrar, igual te genera pudor, porque eres parte de ella. Hubo mucho trabajo en equipo para ir aprendiendo de mis errores, para mantenernos fieles a ser transparentes y a superar los pudores.

—El silencio que hay en tu familia es también el silencio que hay en Chile en torno a Allende. Hace muy poco el cine se atrevió a hablar de él, en películas como Salvador Allende, de Patricio Guzmán o Allende en su laberinto, de Miguel Littin.

—Creo que es algo que ocurre siempre en los países que han pasado por dictaduras tan traumáticas. Es un poco lo que le ocurre a mi familia: Lo que nos duele, no lo hablamos. En el caso de Chile, es lo que nos divide. La gente no se atreve a hablar en el colegio de Salvador Allende, porque los alumnos se van a pelear. También creo que, tras una dictadura tan represiva, queda una especie de miedo en alguna parte de la cabeza que genera tensiones muy potentes. Llegué a Chile al inicio de la democracia y sentí la universidad como un foco muy violento, en cuanto al trato entre compañeros. Sentía que en México todo era más paz y amor. Esos son temas que no están resueltos, y tiene que ver mucho con cómo el país se plantea hablar de la justicia y la memoria. Hablar es un proceso sanador que como país debemos hacer.

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—También está tu propio silencio en cuanto al suicidio de tu hermano Gonzalo, que no mencionas al hablar sobre los suicidios en tu familia.

—Es que la película tiene otro viaje, que no es explorar los suicidios de mi familia, sino explorar por qué no hablamos de Salvador Allende entre nosotros, y esos son distintos tipos de dolores. Cuando uno hace una película, tiene que partir de una narración clara. Pero lo digo en el documental: ésa es una ventana que abrió mi abuelo. Era una manera de incluirlo manteniendo una historia coherente.

—¿Por qué decides omitir el contexto político? ¿Por qué no explicas quién es tu madre Isabel o tu hermana Maya (Fernández)? Para una audiencia extranjera, no queda claro el peso político de la familia Allende en Chile.

—Lo digo al mencionar que parte de la huella de mi abuelo está en el hecho de que casi todas las mujeres a su alrededor, en todas las generaciones, toman un estandarte político. De alguna manera lo hago, de forma sutil, porque me parecía interesante explorarlo, pero habían tantas otras cosas por explorar.

—La imagen de tu abuelo es una imagen que se asocia al dolor y a la tristeza. ¿Cómo enfrentaste eso en el documental?

—Quise transmitir la sensación de felicidad y de construcción común de futuro, por ejemplo, con el audio de uno de sus discursos que puse al inicio, o con esas imágenes espectaculares de campaña, en las que ves a mucha gente feliz. Muchos se acercan a mi mamá a decirle: “fue de los mejores períodos de mi vidaˮ. Aún así, su figura está asociada también a cierto dolor. Por eso, para mí, fue muy nuevo ver esa felicidad en la gente, y por eso quise que estuviera presente en el documental, para que así, el que no conoció el proceso ni de oídas, pudiera sentir que fue algo real y muy potente.

Diplomacia Secreta. Memoria de un niño finlandes en Chile.

Diplomacia Secreta. Memoria de un niño finlandes en Chile.
CULTURA

“Diplomacia Secreta”: el documental que relata las memorias de un niño finlandés antes y después del Golpe

Diario Uchile | Sábado 20 de diciembre 2014 22:00 hrs.

uchile dictadura

Recién estrenado en nuestro país y dirigido por Tomi Brotherus, el registro retrata, a través de los ojos de un pequeño finlandés la situación familiar y política en Chile antes y posterior al Golpe de Estado. Ésta es la historia de la familia del embajador de Finlandia, Tapani Brotherus quien llegó a nuestra nación en 1971 y se fue en 1976, luego de ayudar a muchos perseguidos por la dictadura.

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En el programa de Radio U. de Chile, Vuelan las Plumas, conducido por Vivian Lavín, el director de este documental, Tomi y su madre Lysa Brotherus, activa defensora y protectora de muchas vidas durante su estancia en la embajada en Chile, comentaron la realización de este trabajo.

La esposa del embajador finlandés, manifestó que llegar al país con sus hijos en misión diplomática fue muy agradable, le gustó el paisaje, pero sobre todo la relación de amistad que entabló con la gente y el proyecto político que se intentaba instaurar. Pero el golpe de Estado fue una sorpresa inesperada.

“Años antes yo me imaginaba que algo serio podía pasar en este país. Por ejemplo, una vez estuvimos en el centro y fuimos a un concierto de Víctor Jara. Ahí nos encontramos con los militares afuera, quienes nos empezaban a investigar. Yo no sabía si reír o gritar, todo era un sorpresa. Yo pensaba que algo podía ocurrir pero no lo que pasó al final”, afirmó Lysa Brotherus.

http://http:/www.vuelanlasplumas.cl/vlp/site/artic/20141219/asocfile/20141219113010/diplomacia_secreta.mp3

Sin embargo, ella explica que nunca pensó que de lo que sería capaz la dictadura, ni el dolor que vendría después. Su hijo, el director y protagonista del documental, Tomi Brotherus aseguró que la vida de su familia y la del país cambió drásticamente posterior al golpe. Antes tuvo muchos amigos y luego su vida normal se vio interrumpida.

“Para mí hubo un choque cultural al volver a Finlandia porque la vida era tan diferente. Los recuerdos que tenía se relacionaban con la época anterior al golpe. Todo cambió después de ese acontecimiento. Tal vez porque nuestra vida personal también tuvo un giro. Yo no podía invitar a amigos a nuestra casa  ni tampoco hablar con las personas que llegaban a nuestro hogar. Antes de 1973, yo tenía amigos con los que jugaba fútbol todos los días. Esos son los recuerdo que tengo”, explicó Tomi Brotherus.

Dos días después del Golpe de Estado, la familia finlandesa se dio cuenta de que su casa estaba siendo invadida por personas. La esposa del diplomático explicó, que la Embajada de Finlandia fue un lugar de refugio durante la dictadura. En ese sentido, Lisa Brotherus, cuenta que un grupo de alrededor de 30 personas llegó a asilarse de manera informal, saltaron por una reja y ella debió organizar clases para los niños y el alimento para todos los que llegaron buscando refugio.

“Yo estaba almorzando con mi marido cuando vi que atrás de la piscina y el jardín, aparecían bolsas, luego cabezas, después personas y armas. 30 personas fueron las que saltaron, entre ellos guardaespaldas de Salvador Allende. Yo no sé cómo pudieron llegar a nuestra casa porque las calles estaban rodeadas de tanques.”, manifestó  Lisa Brotherus.

En la actualidad, el registro ya se exhibió en Chile, Estados Unidos, Argentina, México e Italia. Tomi Brotherus informó que está negociando con TVN la posibilidad de que este documental sea transmitido, y afirma que le gustaría mucho poder mostrar su trabajo y sus recuerdos a los chilenos, ya que es la memoria y el retrato que marcó la historia de este país.

Relacionado

archive.cinelasamericas.org/2014/panorama-feature-films/1169-diplomacia-secreta

Una película de Tomi Brotherus

Chile / Finlandia / Alemania, histórico / Documental biográfico, 2013
69 min HD, Color / Blanco y Negro
finlandés, alemán, español, sueco con subtítulos en inglés

Director Tomi Brotherus cuenta la historia de su infancia en Santiago de Chile, donde su padre trabajaba como jefe de la misión diplomática de Finlandia de 1971 a 1976. Tras el derrocamiento del presidente democráticamente electo socialista Salvador Allende por el general Pinochet en 1973, el pequeño Embajada de Finlandia fue atrapado en medio de una tormenta política peligrosa. Padre y otros agentes Brotherus ‘secretamente ayudaron chilenos escapar de la junta militar de Finlandia, Alemania del Este, y otros países. Este documental narra desde el punto de vista de un niño las historias de los perseguidos y los que les ayudaron.DIPLOMACIA SECRETA se compone de recuerdos personales de los acontecimientos cotidianos, dando voz a las personas atrapadas en acontecimientos extraordinarios.

Acerca del director

Tomi Brotherus wBasado en su Finlandia natal, Tomi Brotherus ha dirigido varios documentales, incluyendo O YE BARRA (1998) y Hit and Run RETRATO DE LOS CAMPEONES DEL FÚTBOL SUBTERRÁNEAS DE HELSINKI. Con su compañía de producción, Empresas 24h, también produjo y dirigió el documental, JIM TERAPIA EN ENCRUCIJADA (2011). También ha escrito y editado varias películas desde 1984.

Créditos

Productor: Tomi Brotherus
Productoras: 24h Enterprises Ltd
Guionista: Tomi Brotherus
Director de fotografía: Tim Hamalainen
Editor: Jussi Oroza, Tomi Brotherus, Tim Hamalainen
Diseño de Sonido: Tomi Brotherus
Música: Pablo Houseman I Fuente: Tomi Brotherus – 24h Enterprises Ltd, info @ 24henterprises .com

Destacado

ENTREVISTA. Raúl Vergara Meneses, Capitan de la FACH ,detenido , torturado y exiliado .

Raúl Vergara: Las Fuerzas Armadas son lo que la civilidad -el poder político- quiere que sean

                                          

Raúl Vergara Meneses, capitán de la Fuerza Aérea, detenido, torturado y exiliado en tiempos de la dictadura. En el gobierno de Michelle Bachelet, fue Subsecretario de Aviación. En extenso dialogo con Dilemas nos habla de sus vivencias personales, y a través de ellas abordamos las relaciones civiles-militares. Afirma que el poder civil no asume en plenitud la autoridad legitima; que hay civiles más militaristas que los propios militares; qué la última ley de Defensa no abordó en su totalidad los desafíos de modernización de las Fuerzas Armadas y cuenta detalles de su propia historia como instructor de la Aviación.

Tuviste una experiencia con las Fuerzas Armadas, en un momento particular de la historia de Chile. ¿Cuál es tu mirada de ellas previo al 73 y cómo cambió esa mirada con posterioridad?

Bueno en realidad más que mirarlas las viví, porque formaba parte de ellas. Yo diría que previo al 70, las Fuerzas Armadas chilenas eran realmente apolíticas, concentradas en su quehacer y con una preocupación muy marginal por lo que sucedía en el ámbito político. Con una salvedad importante, derivada de su gran sensibilidad gremial ante el deterioro económico que soportaban. Esa situación produjo descontento y una sensación de abandono por parte del estamento político, lo cual se tradujo en una serie de iniciativas, como las famosas reuniones “de las Pilseners”, semilla de una suerte de “insubordinación”. Eran reuniones donde se abordaba el problema gremial, los bajos sueldos y la falta de equipo adecuado que sufrían las Fuerzas Armadas.

…eso tuvo que ver con el Tacnazo en el 69?
Exactamente, ese descontento llevó precisamente al Tacnazo, que fue la culminación de una coordinación que se empezó a gestar en la Fuerza Aérea, en la Escuela de Aviación específicamente y que después trascendió al resto de las instituciones para presionar al Ejecutivo por cuestiones absolutamente gremiales: mejoría de sueldos y reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Además de una reivindicación más “política” como era la salida de los altos mandos a quienes se les consideraba responsables por todo lo anterior. Este movimiento es muy importante, porque abre los cauces después para la conspiración política.

Tras la elección de Allende uno podría decir que al 80% de las Fuerzas Armadas no le importaba mucho. Pero había un 10% que miraba con inquietud, gente más permeable a la propaganda derechista y a la campaña del terror. El otro 10% mirábamos con entusiasmo y pensábamos que era un salto social notable, que podía ser la oportunidad para que las Fuerzas Armadas tuvieran un mejor trato y un rol importante en el proceso.

Este panorama es válido hasta el 71, pues fue un buen año, con crecimiento económico. El deterioro empieza el 72, con las huelgas, el estancamiento, los problemas de transporte, el desabastecimiento y esto comienza a socavar la neutralidad de los uniformados frente a la política, desatando una tendencia natural de clase media, de criticar al gobierno de izquierda y sentirse más afín con la derecha.

En el panorama que tú describes, de apoliticismo, de preocupaciones gremiales, cómo se entiende el asesinato del General Schneider, previo a la asunción de Allende
Precisamente el asesinato lo que pretende es mover la inercia política en las Fuerzas Armadas y no lo logra. Los conspiradores buscaban generar una tensión al interior de los militares, que los sacara de la inmovilidad e intervinieran prematuramente en política. No les funcionó, todo siguió igual, como tú puedes constatar.

No nos hicieron caso

Creo que el deterioro del que hablaba antes, obedece, a una característica que ha tenido desde siempre e incluso ahora, la relación de los civiles con los militares. Es una relación marcada de excesiva tolerancia y concesión. Porque nosotros, digo el grupo de oficiales que ya nos sentíamos comprometidos con el proceso que se estaba iniciando, pensábamos que había que hacer algo para que ese 80% fuese ganado para el lado del proceso de cambio. Para nosotros eran un campo en disputa y nos organizábamos para tratar que este 80% pudiese ser de apoyo al gobierno del presidente Allende.

En ese momento hacíamos tres recomendaciones bien claras. Una de ellas era nombrar a los mandos que efectivamente podían tener la apertura de seguir y de simpatizar con el proceso. Esto porque las Fuerzas Armadas son relativamente pequeñas, y uno sabe quién es quien.

En segundo lugar, había que comprometer a las Fuerzas Armadas con este proceso, invitándolas a participar. Ellas son un elemento importante en la sociedad por los recursos humanos y técnicos que disponen, los cuales había que ponerlos a disposición del proceso.

Y en tercer lugar decíamos: bueno, aquí se están provocando transformaciones que si los militares no tienen los instrumentos para comprenderlas solo van a ver caos y desorden, sin saber que detrás de aquello hay un cambio social y sectores sociales que están emergiendo, asumiendo sus capacidades. Por lo tanto había que introducir en la academia militar ramos de economía y de sociología, para que los militares comprendieran lo que es el cambio social y la confrontación de clases. Bueno, no me hicieron juicio (caso).

Con ese respeto patológico a las Fuerzas Armadas, de que no hacerlas sentir invadidas, no tocaron a la gente que la sentíamos golpista. Toda la “pelotera” generada dio pie a conocer muchas opiniones y mucha gente quedó al descubierto con sus posiciones contrarias al proceso y no les pasó nada, siguieron en el servicio tal cual.

Tú dices que hay un momento en las Fuerzas Armadas que son apolíticas aparentemente. Esa postura empieza a resquebrajarse a partir de los años 70, lo que indicaría que la prescindencia de la política no era tal, o dicho de otra manera es la historia del país la que entra en las Fuerzas Armadas.
Bueno, acuérdate tú que la crisis genera una polarización social, en que se dividen las familias, se divide la iglesia y obviamente las Fuerzas Armadas no quedan ajenas al fenómeno. En su interior comienza a darse una disputa y nosotros pensábamos que había un espacio para tratar de pasarlos a nuestro lado. La sociedad se estaba fracturando en dos, a todo nivel, por lo tanto los militares tenían que tomar partido. Nosotros decíamos, que tomen partido para nuestro lado y para eso hay que trabajar. Si continúa la inercia se van a ir para el otro lado, por esa ideología de clase media arribista que las permea. Nosotros creíamos que había un espacio para evitar eso y ese espacio había que ganárselo, para eso nos tratamos de organizar y hacer lo que hicimos.

La organización de ustedes era claramente clandestina entonces…
Absolutamente. Claro. En el panorama que describo nosotros dijimos: hay seis años de gobierno, se están haciendo los cambios dentro de la legalidad vigente, pero obviamente los cambios con los que nos identificábamos, exceden a este esquema legal por lo tanto en algún momento habrá que saltárselo.

¿Qué idea de relaciones civiles militares manejan en ese momento? ¿Cuál es la idea de Fuerzas Armadas?

Lo que nosotros decíamos en ese momento, y yo en particular, aunque mi opinión no era bien recibida, era que la fuerza militar radicaba en las Fuerzas Armadas. No era realista tratar de armar una fuerza militar paralela. Por lo tanto si el proceso de cambio social requería de una fuerza militar, tenía que ser la ya establecida. No íbamos a ser capaces de levantar otra. En Chile no tenemos ni la cultura ni el arrojo de los centroamericanos, pero además nuestro ejército no es el de los centroamericanos, como el de Batista que era corrupto, o el de Somoza que era entre mafia y ejército. El nuestro era profesional, aunque estaba mal equipado para un conflicto internacional.

Tú dices que para ustedes no había el espacio para construir un ejército popular
No. Y esa es la gran discusión que siempre tuvimos…

¿Cuál era tu opción, tu ideal de las Fuerzas Armadas en ese período?
Era de unas Fuerzas Armadas que se identificaran con el cambio y por lo tanto dispuestas a intervenir en un momento dado cerrando el Congreso y llamando a una Constituyente para elaborar una nueva Constitución socialista. Nosotros decíamos, siguiendo el razonamiento anterior, aquí no hay posibilidad de armar una fuerza militar alternativa, aquí están las Fuerzas Armadas y tenemos que ganarnos al máximo de éstas para nuestra opción, porque si nos ganamos una buena parte no hay confrontación. Confrontación hay cuando alguno de los dos lados tiene alguna posibilidad de ganar, pero si uno de los bandos es absolutamente mayoritario y tienes la legitimidad del Estado detrás de ti… a los militares les cuesta mucho irse a la guerrilla o a la barricada. Nosotros decíamos: en el peor de los casos, si viene el quiebre, a este lado habrá generales, ministros, habrá un presidente. Serán los del otro bando quienes tendrán que saltar la valla e irse a las barricadas. Por formación los militares no estamos para eso. Nosotros estamos para marchar detrás de los signos, las banderas y el uniforme y en eso teníamos que hacernos fuertes.

Ustedes habían construido la idea de fuerzas armadas estrechamente vinculadas al proceso político, que se identificaran con las grandes mayorías de la sociedad… ese no fue el resultado final, vino el golpe. ¿Cómo te encontraste con esas fuerzas armadas? ¿Cómo las viviste?
Nosotros habíamos previsto un proceso de seis años por lo tanto teníamos un programa para ese lapso. Partió en la Fuerza Aérea y teníamos vínculos con otras instituciones, hacíamos tareas de formación y cursos. El gran salto cualitativo y cuantitativo que dimos y que es lo que motivó que nos condenaran a muerte, fue incorporar a los suboficiales al movimiento en igualdad de condiciones que los oficiales. Con eso estábamos rompiendo un paradigma absolutamente central en la mentalidad de las fuerzas armadas. Creo que eso fue lo más grave que hicimos, desde el punto de vista militar.

Democratizaron esa relación…
Claro. Si todos nos estamos jugando en esto, todos teníamos que ser responsables política e ideológicamente y no unos carne de cañón de otros, en que yo le ordeno a mi unidad que marche y esta lo hace según el color del comandante. Aquí era todo el mundo pensando y comprometido con lo que tratábamos de hacer.

Volviendo a tu pregunta… Nunca nos imaginamos a lo que llegaron al final. En este proceso de deterioro que mencionaba antes, ya el 73, muchos hablaban de tomarse el gobierno dando un Golpe de Estado pero con distintas ideas. No constituían grupos orgánicos pero uno podía identificar sus afinidades. Los más moderados decían: hay que parar el desorden, que el Presidente del Congreso llame a elecciones y todo de nuevo, que sea como lo de antes del proceso de Allende, o sea tranquilidad, democracia y nosotros a los cuarteles. Otros decían: el mundo se va hacia la izquierda, pero hay que hacer las cosas bien y esto es un despelote, el doctor Allende está bien inspirado, lo que habría que hacer aquí es parar esta historia, consolidar lo que hay, los partidos políticos para su casa, que Allende termine su gestión. En cambio otros consideraban la necesidad de hacer cambios sociales. Hay pobres –decían-, y desigualdad y los políticos no son capaces para esto, hagámoslo nosotros como los peruanos (se refiere a Velasco Alvarado, militar peruano que dio un golpe militar de corte izquierdista, NdE). Otros, y eran los más orgánicos, opinaban que se estaba metiendo el comunismo y había que cortarlo de raíz. Eran del 10% original que siempre estuvieron con ese temor y empezaron a organizarse.

A la hora del Golpe, hubo muchas vacilaciones y éstos que estaban organizados impusieron su línea y dio el resultado conocido…

Dijiste “nunca nos imaginamos que iban a hacer lo que hicieron”…
No. En el peor de los casos pensábamos que frente a la percepción que tenían de la realidad nacional, efectivamente iban a tratar de controlar la situación, pero no se iban a abanderizar con ningún lado… y de repente hasta podían llamar a elecciones… no sé. Pero, cuando se impuso una de las líneas, tenían que evitar que las otras pudieran surgir y establecieron una zanja de sangre, dividiendo al mundo en dos: ellos y nosotros, por lo tanto aquí no hay ni terceras ni cuartas alternativas, ni posibilidad de hablar, ni alianzas, ni nada. Finalmente se rompió con sangre este mundo civil militar, buscando establecer en las fuerzas no solo identificación o lealtad sino también complicidad.

Cómo viviste ese período
No tuve mucho tiempo de vivirlo sino como víctima, como prisionero. Yo caí el mismo 11 de septiembre. Al comienzo nos embargó la incredulidad y después una sensación de impotencia absoluta. De repente éramos hormigas, donde cualquiera te pone un pie encima sin que le pase nada. Tu vida estaba entregada en manos de gente que iban a hacer lo que quisieran contigo.

Y que habían sido compañeros de armas…
Bueno, en la Fuerza Aérea, una institución más bien pequeña, todos nos conocíamos. Con muchos de mis torturadores habíamos estado en fiestas juntos, algunos están en las fotos de mi matrimonio. Fue un desquiciamiento muy grande, yo creo en primer lugar un poco por el temor. La información de inteligencia que disponían era muy básica y cuando empezaron a descubrir que había una organización militar al interior montaron en pánico. Cuando a mí me detuvieron me decían que tenían información sobre reuniones efectuadas en el Banco del Estado con cubanos… habían oído cantar el gallo.

Y efectivamente el Banco del Estado había sido sede de unas reuniones para ver el tema del desabastecimiento y el racionamiento con gente del Ministerio de Economía, pues el General Bachelet (se refiere a Alberto Bachelet, general de Aviación, colaborador del gobierno de Allende y padre de la ex presidenta Michelle Bachelet. NdeE) quería conocer de las experiencias en el mundo sobre desabastecimiento y racionamiento y cuáles habían sido las más exitosas para saber si nos servirían. En ese momento las experiencias más modernas sobre el tema eran las de Egipto y las de Cuba. Claro, nadie pensó que esas reuniones eran para hablar sobre desabastecimiento y el que se juntaran cubanos con militares chilenos era altamente sospechoso.

¿Esa organización a la que tú haces referencia y perteneciste, tenía un nombre?
Mira… (Intenta recordar), no. Después se nos llamó los constitucionalistas, porque en el proceso (consejo de guerra) se distinguen tres grupos y nosotros que éramos el grupo mayoritario nos asignamos, después, el nombre de constitucionalistas.

Bueno, volviendo a eso de la sorpresa y al desquiciamiento, tal vez a muchos se le salió el monstruito que todos debemos llevamos dentro, más aun ejerciendo el poder con toda impunidad y sintiendo el respaldo absoluto de la autoridad para que hicieran lo que quisieran con la excusa loable de “salvar a la patria”. En ese marco fue posible que se dieran estas situaciones.

Tú saliste al exilio, regresaste y después ocupaste cargos en el gobierno de la Concertación donde te relacionaste con las fuerzas armadas.
A ver, en eso estás cubriendo un período muy largo. Mi relación con las fuerzas armadas fueron los últimos cuatro años como Subsecretario de Aviación.

Como viste a las FFAA ahí, después de esas dos experiencias
Me gustaría retomar al tema de los períodos que mencioné al principio. Los años de apoliticismo, hasta el 71, luego el deterioro, después el Golpe de Estado y el período en que las Fuerzas Armadas ejercen el poder político hasta el año 1990, con la vuelta a la democracia y el inicio de la reconversión a lo profesional.

Yo diría que cuando me reencuentro con ellas son otras Fuerzas Armadas.

A lo mejor es muy radical lo que digo pero me encontré con un cuerpo de oficiales distinto al que yo pertenecí. Son más profesionales y eso lo asocio a que muchos tienen otros estudios, han ingresado a las universidades y poseen una segunda carrera que les da mayor independencia. Antes, siendo artillero o de otra especialidad, si salías a la vida civil no eras nada. Terminabas de vendedor de propiedades, de libros, como me encuentro con antiguos retirados, corredores de propiedades, administradores de edificios o con empresas de seguridad, por lo tanto la dependencia con la institución era absoluta.

Esto de los estudios da pie a un individuo más independiente, no dependiente cien por ciento de la institución, por lo tanto con una capacidad de crítica mayor y al mismo tiempo, quizás, con una vocación menor, con un sentido de pertenencia más suelto que el que uno tenía. Con eso de servir a la patria entrábamos para morir en la institución.

También han sido permeados por un fenómeno que se observa en otros profesionales jóvenes, como es su alta movilidad, donde no se sienten parte de nada y están donde les paguen mejor, donde se sientan bien. Por lo tanto viven cambiándose en busca de mejores horizontes. Un poco de eso también pasa en las fuerzas armadas… No hay una pertenencia tan fuerte…

¿A eso se debe el pago de viviendas de alto costo a los oficiales…?
Si, en parte. Pero también se relaciona con la palabra obsecuencia, dejarles hacer. Y la verdad no todos los oficiales, pero si los grados superiores, tienen una vida muy distinta a la que tiene cualquier profesional equivalente. Hay un razonamiento detrás de lo que comentas: que la vida militar es muy dura, y que han tenido pocas oportunidades como en otras carreras de tener una mejor situación y por lo tanto la institución compensa con la casa y este tipo de facilidades…

Pero la idea era evitar que se fueran…
Bueno, lo que pasa es que a ese nivel y ostentando esos grados, la gente ya no se va. Trata de estar lo más posible para sacar una buena jubilación. El rango de peligrosidad es en los grados medios: cuando los hijos están yendo a la escuela o a la universidad, y de repente tienen la percepción de que no van a llegar muy lejos y se van a los 20 años de servicio. Porque en las Fuerzas Armadas, a diferencia de cualquier otra profesión, tú puedes jubilar a los 20 años de servicio. Seguramente con el 20avo de tu sueldo. Pero ya tienes una base y quedas conectado con un sistema de salud y puedes buscar nuevos horizontes. Ese es el momento más peligroso para la institución respecto a sus oficiales, como los pilotos, por ejemplo, que es el gran drama en la Fuerza Aérea. Aunque es un fenómeno que también ocurre en las otras ramas.

Pero el que pasó los 25 años de servicio solo espera los 30 para jubilar, y con todo los beneficios de haber cumplido la carrera.

¿Al reencontrarte con las Fuerzas Armadas en un proceso de reconversión hacia el profesionalismo, cómo las viste en función de las relaciones con los civiles?
Te voy a dar una respuesta en dos niveles. En primer lugar, nosotros fuimos el proceso más bullado, porque con el general Leigh pretendió dar una lección a la Fuerza Aérea, a las otras ramas y al país, castigando con dureza a aquellos mandos calificados de “traidores o desleales” Pero, en el 2003, yo estaba en Costa Rica, en un proyecto de Derechos Humanos y Fuerzas Armadas, y recibí una invitación del Ministerio de Defensa para viajar a Chile, porque la Fuerza Aérea quería tener una reunión conmigo y en particular el General Saravia, que era el Comandante en Jefe. Les parecía que en había que superar este asunto, en lo que se llamó la reunificación de la familia militar. En ese entonces era Ministro de Defensa Michelle Bachelet.

En los años noventa nosotros comenzamos a exigir que se nos reconociera nuestra condición de militares y no solo en el plano provisional. También queríamos que la Fuerza Aérea nos considerara como retirados y nos entregara la TIFA, que es el signo de pertenencia. Hubo gente que dijo: ustedes están locos, les sacaron la cresta, los echaron a patadas, los trataron de traidores, y ahora quieren que los reconozcan.

No nos entendían, porque es parte de nuestra formación, de nuestro mundo. Las fuerzas armadas son un mundo que incluye casas, hospitales, tiendas, poblaciones. Cuando sales quedas desnudo socialmente. No sólo laboralmente. Gran parte de tus amistades pertenecen a ese mundo.

La Fuerza Aérea, debo reconocerlo, había hecho un gesto en ese sentido cuando la comandaba el General Vega. Bueno, pero el asunto más complejo era que muchos de nosotros teníamos menos de 20 años en la institución y salimos sin nada. A quienes tenían antigüedad salieron golpeados pero se les respetó su pensión. Por eso hubo un intento de resolver el tema y se formó una comisión para buscar una solución.

Luego se empezó a discutir la ley de exonerados y de ello salió algo que no fue ni lo uno ni lo otro y quedamos fuera de la ley.

Todo esto que les cuento es para denotar que habían vínculos que finalmente se materializan el año 2003, con la invitación a reunirnos hecha por el General Saravia y su estado mayor. Yo había sido instructor del general Saravia y de varios de los generales. Casi toda mi carrera la hice como instructor en la Escuela de Aviación por lo tanto conocí muchas generaciones.

Y a Vega también…
Vega es más antiguo. Lo conocí por allá por los sesenta, en esas reuniones que teníamos, preocupados por las cuestiones profesionales. Cuando fui sometido a Consejo de Guerra tenía que presentar dos testigos de buena conducta, y Vega dio testimonio de la buena conducta mía. No sirvió mucho, pero tuvo los huevos, como decimos ahora, de presentarse y decir que me conocía y que yo tenía buena conducta anterior, como atenuante. Tuvo la valentía de hacer eso.

Bueno… el año 2003, se efectúa la reunión con el General Saravia y él dice: es hora ya de que veamos que podemos hacer. Tú eres uno de los más connotados del grupo y veamos que hacemos con la TIFA, hagamos un encuentro, el que se concreta el 2 diciembre del 2003 con la famosa reunión en Quintero. La Fuerza Aérea pone a disposición dos C130 para que viajaran todos los exonerados con sus familias a pasar un día en un recinto que tiene la institución en esa ciudad. Yo no pude asistir porque estaba ocupadísimo en el exterior.
El encuentro lo presidió la Ministra de Defensa, que era Michelle (Bachelet). Estaba el Comandante en Jefe, el Estado Mayor y los generales. Hicieron una presentación de lo que era la Fuerza Aérea moderna y luego entregaron las TIFAs y pasamos todos a ser considerados como retirados, con acceso a todo lo que corresponde.

Hubo un pequeño sector de exonerados –sobre todo los que se quedaron en el exterior a vivir definitivamente- que no estuvieron de acuerdo, pero la gran mayoría quedó muy contenta por esto.

Después para sorpresa mía vino el nombramiento como Subsecretario de Aviación. Michelle, con la cual yo no me había visto desde el año 90, me llamó el 1º de marzo y me dijo: la única duda que tengo y quiero saber que piensas tú. ¿Qué va a decir la Fuerza Aérea si yo te nombro Subsecretario de Aviación? En realidad –le dije– yo he estado en contacto con la Fuerza Aérea. “Fantástico: eres mi nuevo subsecretario”. Entonces no hubo problemas, y la acogida de parte de la Fuerza Aérea fue muy grata, cercana y fraterna. Muchos generales habían sido alumnos míos y me conocían.

Solo para los oficiales más antiguos, los torturadores, yo era una amenaza. Había desafiado su autoridad y sus rangos movilizando gente y siendo yo un capitán, por lo tanto se sentían personalmente agredidos. En cambio para los oficiales menos antiguos, yo era ingeniero comercial, piloto de combate, que formó y combatió en la Fuerza Area de Nicaragua a la “Contra”. Así que mi relación personal ha sido excelente y estoy muy agradecido por ello, fue una relación fantástica.

¿Y la relación con los civiles
Aquí hay una gran debilidad de los civiles porque no mandan. Hoy por hoy, las Fuerzas Armadas son lo que la civilidad quiere que sean y cuando digo civilidad digo poder político. Las fuerzas armadas han tomado distancia de la Doctrina de Seguridad Nacional y la relación política, la relación dentro del Estado, es de respeto a la autoridad y a la jerarquía, algo que ha sido continuo en la historia de Chile, por lo menos en la más reciente -aunque no tanto en los años 60’ porque en ese entonces los políticos no les prestaba mucha atención a las Fuerzas Armadas. Pero desde el golpe en adelante la relación de los civiles con los militares ha sido de mucha obsecuencia.

Yo comparo la transición chilena con la nicaragüense que, curiosamente, partió el mismo año. En Nicaragua el año 90’, cuando ganó Violeta Chamorro, el país venía de un gobierno sandinista donde el ejército era Sandinista, la fuerza área era Sandinista, por tanto en la relación ejército-partido tenía límites muy difusos. Pero ganó Violeta Chamorro para gran sorpresa de todo el mundo, y cuando asume la presidencia el ejército hace todos los esfuerzos para dar la señal de buena conducta frente al nuevo escenario político. Dejan de ser sandinistas y se profesionalizan.

Aquí fue al revés, las nuevas autoridades políticas trataron de demostrar buena conducta ante los militares; “que somos serios, responsables” y esa impronta como que se ha mantenido.

¿Ha habido una cierta obsecuencia del poder político?
Absoluta. No cierta sino absoluta… y eso determina que los mandos tengan una gran autonomía, pero no porque ellos se la toman, sino porque nosotros se la concedemos.

Esa autonomía podría dar para mucho, porque algunos piensan que desde el punto de vista político el alto mando sigue siendo más cercano a la derecha.
Yo creo que va a pasar mucho tiempo en que esta asociación militares-derecha pueda romperse. En primer lugar por una cuestión de clase, de tradición. Segundo, porque hemos mantenido una suerte de dicotomía de derecha-izquierda, por decirlo de alguna manera, sin embargo desde el punto de vista de la relación dentro del Estado es de absoluta obediencia; están disponibles para que se les mande y si hay algo que no les gusta… bueno, no les gusta que haya doscientos o más oficiales presos, pero ahí están y algunos a lo mejor van a morir presos. Eso te demuestra hasta donde alcanza su capacidad y disposición a obedecer

Pero eso también se podría interpretar como que no tienen la correlación de fuerzas política para impedir eso
No. Eso también se podría traducir como la solvencia de la autoridad política frente a las Fuerzas Armadas. Son las autoridades políticas las que tienen la capacidad para hacer de las Fuerzas Armadas lo que ellas estimen que debe hacerse.

Hay tres elementos que juegan en contra, el primero es la ignorancia que hay en temas de defensa entre la clase política, por lo tanto, se sienten invalidadas y dicen “bueno ustedes son los que saben defensa”. La expresión máxima de eso son las declaraciones del ex Ministro de Defensa Francisco Vidal que dijo “aquí los que saben de asuntos militares son los militares y ellos dicen lo que hay que hacer”, cuando es la autoridad civil la que tiene que dar la línea. Los militares son profesionales en el tema técnico, en el empleo y uso de la fuerza, pero el cuándo, el cómo, el por qué, y el para qué, todo eso responde a una visión de Estado y ahí donde faltan cuadros y voluntad entre los civiles. Y nos faltan cuadros porque no hay voluntad.

Tú dices que hay una mayor profesionalización y teóricamente, una desvinculación de la derecha. Pero el caso del general Izurieta que asume como subsecretario de defensa a los dos días después de haber dejado de ser el Comandante en Jefe como que desmiente esta idea y da una señal de que los militares están más vinculados con la derecha como sector político.
Bueno, es que si hubiese ganado Frei y lo hubiesen nombrado también habría asumido. Somos nosotros –el mundo concertacionista- los que terminamos empujando a esa asociación, dando por sentada esa relación con la derecha y al hacerlo la consolidamos.

Yo decía que una debilidad es la ignorancia en general en tema de defensa. La otra es dar por sentado que los militares son de derecha y la tercera, tan peligrosa como las dos anteriores, es creer que los políticos mandan y tienen el control porque son muy bien saludados y bien atendidos, entonces dicen “ah, yo mando”. Los militares son unos seductores en todos los terrenos (risas) pero en el político más que nadie. Te atienden, te dan todos los honores y el asiento primero, y terminas creyéndotela y dices “soy la autoridad”. Pero al hacerlo empiezas a perderla, porque después te dicen “hagamos tal cosa” y tú piensas “como les voy a decir que no, como no les voy a dar el reajuste, como no les voy a comprar los tanques sin son tan buena onda, tan simpáticos. Los civiles se dejan seducir muy fácilmente.

Entonces ¿Las Fuerzas Armadas son seductoras del poder civil?
Los oficiales, los jefes, pero no las Fuerzas Armadas. Mediante el trato terminan cooptando a las autoridades si estas no tienen los pantalones bien puestos y poseen opinión informada sobre los temas militares. No se trata de tener tincadas y decir cualquier cosa, sino tener una opinión fundada con la cual realmente te ganes el respeto, porque la autoridad la tienes, pero la debes legitimar con una conducción brillante, inspiradora, de liderazgo.

¿Por qué el poder civil no es capaz de construir una reflexión más profunda sobre los temas de defensa? ¿Es sólo porque lo ha delegado o hay una renuncia ahí?
Hay una especie de renuncia. Nos sorprendimos cuando en los años 60 y 70 se decía: “No, las Fuerza Armadas son los perros guardianes de la burguesía, no hay nada que hacer o los destruimos o nunca vamos a tener nada”. Entonces, en muchos, sobre todo en el mundo izquierdista ortodoxo tradicional quedó establecido que las FFAA están perdidas de antemano, por tanto no hay nada que hacer y mientras están tranquilas ahí, pucha, fantástico y para que estén tranquilas hay que meterles billete. Incluso hay civiles que son más militaristas que los militares, a mí me ha tocado verlos. Son los cooptados, que creen en la necesidad de estar super armados y se compran esa doctrina…

¿Esos están en la clase política?
Si claro. Son los que tienen algún tipo de relación con el Ministerio de Defensa, asesores, gente de relaciones exteriores, personas que yo he escuchado y que resultan más duros y militaristas que los militares.

¿Queríamos volver un poco más atrás, sobre el libro Manual de Derechos Humanos para las Fuerzas Armadas, ¿Se puede hacer de el un texto para la formación en las Fuerzas Armadas chilenas?
Es posible. Si el ministro de Defensa, más aun si el subsecretario de las fuerzas armadas dijera yo quiero que este manual sea parte del currículo, entonces se hace. Lo dije antes y lo digo ahora, se puede hacer todo lo que la autoridad civil diga. Todo. Nadie va a decir no, eso no lo voy a hacer. A lo mejor no les gusta, pero lo van a hacer.

No crees que haya ciertos temores todavía, a partir de la historia del país…
¿Temor de qué? Cuál sería la peor reacción, que se acuartelen…?

Ocurrió a principio de los 90…
¿Qué podría originar eso? Lo digo de otra manera, si el Presidente dijera voy a dar de baja al Comandante en Jefe de la Marina el temor sería que la Marina se acuartele, pero no están dadas las condiciones para que eso lleve a cabo y funcione. Definitivamente hoy por hoy no existe esa disposición a violentar la Ley. No se como asegurarlo, pero no lo veo.

A propósito de lo ocurrido con el terremoto, de si salieron o no salieron a tiempo las Fuerzas Armadas, trascendió de que habían ciertos fantasmas o preocupaciones en el poder civil al respecto
Pero preocupaciones de imagen. Eso es lo más triste de todo. No es que se temiera que si salían a la calle se iban a tomar el poder, sino lo que iban a decir respecto a un gobierno que se iba con los militares en la calle controlando la situación. Realmente encontré lamentable las declaraciones del ex ministro Bitar cuando expresó esa reserva, que no tenía fundamento.

Era una aprehensión un tanto simbólica y en el fondo le parecía violento para mucha gente…….
Por eso digo, era una problema de imagen, simbólica, no que al salir a la calle se fueran a tomar el poder

¿Tú eras partidario de que los militares salieran a la calle rápido?
Claro. Están formados para la reacción rápida, tienen los recursos, los medios, presencia nacional, etc. todas las ventajas. Entonces tener reservas de ese tipo, realmente confirmó lo que hemos conversado antes, que se sigue atribuyendo a los militares una determinada inclinación y cuando actúas en base a esa atribución la conviertes en realidad y eso es nefasto.

El “Manual de Derechos Humanos para las Fuerzas Armadas” representa una nueva concepción después de la Doctrina de Seguridad Nacional. Pero una cosa es que nos digas que los militares va a obedecer en cuanto a integrarlo al curriculo de las escuelas matrices, pero ¿eso no lo aparta de una posición política o ideológica?
Bueno cada cual puede tener la visión ideológica que más le acomode, pero eso no debiera ser necesariamente un elemento distorsionador de la función que tienen las Fuerzas Armadas dentro del Estado. En cuanto a doctrina y política de defensa la voz del civil es la que debiera decidir respecto a los planes de estudio de las instituciónes, pero es una potestad abandonada. Ahora desde el punto de vista de las Fuerzas Armadas y con el desarrollo que ha tenido el tema de los derechos humanos en el mundo, hoy por hoy todos los ejércitos tienen en sus Estados Mayores tienen un Auditor que cautela el tema. Los derechos humanos ya no son una cuestión de que se me pasó la mano, sino que es un asunto reglamentado internacionalmente con una Corte Internacional que te va a llamar a rendir cuenta y esto muchas veces es desconocido por los comandantes. En misiones de paz todos los Estados Mayores llevan a uno o dos abogados que dicen: a ver vamos a tomar tal posición, se avisó a los civiles, se tomaron tales y cuales atribuciones o que tipo de armamento vamos a usar, porque hay que usar el de menor daño, etc. Todo eso es registrado, porque a la hora que llamen a rendir cuentas el comandante tiene que responder y decir yo actué conforme a las normas del derecho humanitario internacional. Entonces por conveniencia operativa hoy por hoy el tema de los derechos humanos está incorporado en los Estados Mayores, del mismo modo como va personal logístico, también va el Auditor de derechos humanos

¿Eso se ha discutido? ¿Se instruye en la materia al conjunto de la tropa?
Actualmente eso está más asociado a las operaciones de paz, que es donde hay mucho control internacional y te pasan la cuenta por el uso de fuerza excesiva. Otro tema de derechos humanos se refiere al trato al interior de las instituciones, que también ha evolucionado. ¿Saben que en el tema de los conscriptos hay cada vez mayor resguardo para el trato que se les da? En otros países incluso hay Defensores Públicos Militares para tomar medidas que protejan los derechos de los subordinados frente a la autoridad disciplinaria.

Pero cabe recordar que un pelotón de infantes de marina está involucrado en la muerte de un poblador en Talcahuano. ¿Cómo se puede asociar este hecho al tema de los derechos humanos?

Bueno, el gran predicamento doctrinario para el empleo de la fuerza es que nunca una fuerza militar debe emplearse en tareas policiales. La fuerza militar está hecha para aniquilar al enemigo, para expresar un sentimiento de agresión, eso es lo que los mueve a funcionar. La fuerza policial en cambio está entrenada para contención y la auto contención. Por eso es que nunca hay que usar las FFAA en funciones policiales. Esto es un elemento básico en la doctrina.

Y en este terremoto por ejemplo
Hay excepciones. Pero como una cuestión doctrinaria no deben usarse en funciones policiales. Las Fuerzas Armadas toman prisioneros, las policías detienen.

En el caso del terremoto algunos críticos hacían notar que se enviaba a las Fuerzas Armadas a controlar a una población civil fuertemente afectada y en ese contexto se comenzó a hablar de militarización.
Bueno, pero resulta que el uso de la fuerza militar en estas circunstancias tan difíciles está dispuesto en nuestra Constitución, donde el Estado de Excepción está perfectamente definido. Hay circunstancias tan agravantes y tan conflictivas que requieren suprimir garantías y utilizar a las Fuerzas Armadas. Como excepción, no como norma.

Pero reitero que en principio solo podemos usar excepcionalmente a las Fuerzas Armadas en este tipo de situaciones. Son fuerzas que no salen a pelear con garrotes, sino con fusiles, porque ese es el armamento que tienen. Yo creo que en general, salvo por este lamentable incidente de los Infantes de Marina en Hualpén -y espero que no le vayan a echar tierra-, creo que ha habido un buen manejo de la situación por parte de los militares. Hasta donde conozco no hubo mayores excesos.

Nos gustaría que dieras una opinión sobre los cambios que están pendientes todavía en las Fuerzas Armadas. ¿Qué cambios deberían producirse tanto respecto a los militares como en el poder civil?
Yo cifraría el cambio en la actitud del poder civil, en cuanto al ejercicio de sus facultades. Es necesario que en el campo de la defensa hayan autoridades bien informadas en el tema, lo que les permita ejercer un liderazgo efectivo. No creo que haya que cambiar algo en las FFAA en el sentido de la relación, pienso que si hay que cambiar algunas cosas de la Ley de Defensa, pero del punto de vista de la relación civil-militar, en lo que se refiere a la función de defensa, son los civiles los que deben ejercer la autoridad informadamente.

¿Cuáles son los cambios a introducir en esa Ley, según tu opinión?
Para mí esta ley atacó el problema de la integración de las instituciones de la Defensa de manera muy parcial. El ideal hubiera sido el nombramiento de un Jefe del Estado Mayor Conjunto con autoridad sobre las cuatro ramas. Suprimiendo a los Comandantes en Jefe y reemplazándolos por un Jefe de Estado Mayor por rama, de tal manera de tener efectivamente una conducción única y una integración en forma de las instituciones. Esto permitiría un uso mucho más eficiente de los recursos, fundamentalmente en lo que dice relación con las compras militares.

A veces desde lo civil se plantea que las FFAA debieran tener una estructura más democrática en su interior. Por ejemplo que la suboficialidad pudiera llegar a ser, en algún momento, oficiales. ¿Es esto posible en Chile?

Hablar de democratizar a las FFAA es casi una contradicción en los términos, porque de acuerdo a la naturaleza de sus funciones las FFAA tienen que ser jerarquizadas, estratificadas y disciplinadas. Ahora, en cuanto a los mecanismos de promoción interna siempre es posible mejorar y dar oportunidad a los mejores y de hecho está pendiente un proceso de modernización de la carrera militar. Además de resolver el tema de la previsión social de los militares, el CAPREDENA, sobre todo cuando el costo del personal en retiro ha superado el costo del personal en servicio activo. Ahí hay mucho que hacer.

Yo creo que en el tratamiento de la nueva carrera militar, tema que está en carpeta en el ministerio, debiera verse el tema de las promociones internas y las facilidades de acceso a grados. Pero hablar de democratización en el sentido como lo entiende la gente es un poco fuera de lugar.

Respecto a las fuerzas armadas de América Latina. ¿Qué tanta influencia mantendría el mando norteamericano en la región?
La ciudadanía conserva la imagen del Comando Sur establecido en Panamá, influyendo muy directamente en las FFAA latinoamericanas, pero creo que esa influencia ha disminuido notablemente. En primer lugar por el origen de nuestro armamento, que es una de las principales formas de dependencia. Nuestro equipamiento está absolutamente diversificado y esto nos permite mayor autonomía en cuanto a doctrina y mucha más independencia. Creo esta es una de las principales señales de cambio.

En segundo lugar para los militares norteamericanos el ideal de las FFAA latinoamericanas es que se conviertan en Guardias Nacionales. Esto porque ya terminada la confrontación este-oeste, la Guerra Fría, han surgido nuevas amenazas como el narcotráfico, el tráfico de personas, el tráfico de armas y el crimen internacional organizado, para enfrentar lo cual las FFAA no aparecen eficientes. Luego, como muchas de estas plagas afectan a los EEUU, para ellos es más cómodo tener Guardias Nacionales, que en el fondo son policías militarizadas que no tienen la capacidad militar de un ejército o unas fuerzas armadas propiamente tales. Son fuerzas policiales reforzadas que no constituyen, supuestamente, un peligro para la democracia. No consumen recursos públicos muy cuantiosos y son eficientes para la política e interés regional de los EEUU, en cuanto a combatir a estas nuevas amenazas.

Todo lo anterior hace que la relación ya no sea tan cercana y existan visiones muy distintas. La dependencia de los EEUU es muy menor, sólo técnica en algunos campos, pero no ideológica.

Una ultima pregunta sobre el tema de la corrupción. Hemos visto un caso donde apareció implicado un ex comandante en jefe de la FACH y la corrupción es un gran tema hoy en día en las sociedades bajo el sistema neoliberal. ¿Lo es hoy en día en las FFAA chilenas?
En general yo creo que nuestras FFAA no están infectadas por el flagelo de la corrupción. Sin embargo, existen áreas de riesgo como son las compras militares, donde se mueven grandes cantidades de recursos. El resto está bastante controlado. En este asunto de las compras hay espacio de mejoría en cuanto no sólo a la transparencia sino también en cuanto a los procedimientos de compra y de evaluación, las licitaciones, etc. Hubo un esfuerzo de constituir una instancia en el Ministerio de Defensa, que fuese autónoma, con una visión integrada de largo plazo y con aplicación de estándares de eficiencia económica al uso de los recursos, pero lamentablemente no fructificó. Yo creo que ahí hay un campo, una zona vulnerable, donde es posible mejorar, pero no veo que la corrupción sea un punto de preocupación.

Relacionado.

http://ladesdemona.blogspot.com/2008/05/el-cautiverio-del-capitn.html

Mujeres Internacionalistas. Una mirista en Mozambique.

Mujeres Internacionalistas. Una mirista en Mozambique.

Me han solicitado que difunda esta experiencia, lo hago con pudor, despues de tantos años, es pública, la entrego como testimonio y experiencia, que la lucha de los pueblos como dijo el Che, no tienen banderas ni fronteras, hoy se precisa por la presencia impuesta del neoliberalismo globalizado. ¡LA LUCHA AÚN CONTINÚA!

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Entrevista con la ex militante del MIR chileno, MariCris Pacheco, en territorio del sureste africano.

Por Resumen.cl el 30 marzo 2015

Andrés Figueroa Cornejo / resumen.cl

“Quem luta nem sempre ganha, mas quem não luta perde sempre”

(Quien lucha no siempre gana, pero quien no lucha pierde siempre)

María Cristina Pacheco fue militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) durante la Unidad Popular. De arteria solidaria y sin fronteras, y de profesión publicista, se convirtió en luchadora internacionalista entre 1981 y 1985 cuando participó en el proceso independentista y revolucionario que entonces vivía Mozambique, en la costa del Océano Índico, junto a África del Sur y frente a Madagascar.

Su palabra serena y segura se torna certeza y reserva poliética en tiempos donde la corrupción del sistema político dominante en Chile atiborra los medios de comunicación de arriba y de abajo y su credibilidad se derrumba ante la población nacional (http://www.rebelion.org/).

La siguiente entrevista se ofrece en el marco del foro ‘La Mujer en la lucha Anticolonialista y Antiimperialista, a 40 años de la invasión marroquí al Sahara Occidental, ¿qué pasa en África, Chile y Venezuela?’ que se realizó el martes 31 de marzo de 2015,  en la Librería Le Monde Diplomatique, en Santiago de Chile (https://www.facebook.com/), donde entre otras mujeres, expondrá María Cristina Pacheco.

-¿Cómo una chilena termina colaborando con la transición al socialismo en Mozambique?

“Fue el cumplimiento del sueño de participar en un proceso de construcción socialista. En la segunda parte de los años 70’, los compañeros del MIR resolvieron que una buena cantidad de militantes que estábamos en condiciones de semiclandestinidad saliéramos de Chile, estuviéramos un tiempo fuera cobrando una mayor madurez política –yo era muy joven- y luego retornáramos a la lucha contra la tiranía.  Mi destino partidario fue Canadá donde debería permanecer un par de años cumpliendo algunas tareas. Al poco andar me sentí emplazada a marcharme a Nicaragua a la Escuela Cultural Sandino. Pasa que las contradicciones me matan. No soportaba la idea de permanecer en un país capitalista y tan ligado al imperialismo como Canadá. Pero aconteció que conocí al amor de mi vida, otro compañero chileno, y mediante un compromiso mutuo partimos a Mozambique.”

-¿Conocías lo que ocurría en África en general y en Mozambique en particular?

“Sinceramente, no. Arribé a un país donde recientemente había triunfado el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) mediante la guerra de independencia contra el colonialismo portugués. Los combates se libraron al norte de Mozambique, en Tanzania. Yo me informé lo más que pude sobre lo ocurrido, pero la literatura no tenía una relación ajustada a la realidad. Ahora bien, yo provengo de una familia muy empobrecida y la situación en Mozambique no me resultó ajena personalmente. Me reencontré con mi propia identidad y origen. Allí me enamoré de esa tierra y de ese pueblo.”

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones?

“De asombro ante los vestigios vivos del colonialismo. Por ejemplo, todavía quedaban en las puertas de algunos hoteles de Maputo, la Capital, letreros que decían ‘No se aceptan perros, mascotas ni negros’. También me encontré con instrumentos de tortura propios de la esclavitud. No hay que olvidar el contexto en el cual se produce la independencia de Mozambique. En Portugal se realizó ‘La revolución de los Claveles’ el 25 de abril de 1974 (http://es.wikipedia.org/wiki/), que terminó con la dictadura salazarista en ese país europeo. Entonces los nuevos gobernantes negociaron con el FRELIMO – que había nacido en 1962 y era de inspiración comunista- la salida del ejército portugués de Mozambique cuya independencia se declaró el 25 de junio de 1975. Allí asumió la presidencia Samora Moisés Machel, quien había luchado en la guerrilla. El problema fue que entre el 74 y el 75 hubo un año de tregua en el cual los portugueses contaron con el tiempo suficiente para quemar y destruir Maputo. Y yo llegué a la ciudad sólo cinco años después.”

Las tensiones al interior del Frente de Liberación de Mozambique

-¿Cómo evaluaste el FRELIMO?

“Mientras transcurría mi estadía y mi trabajo, un conjunto de compañeros/as advertimos que ya existían algunos síntomas de descomposición respecto del proyecto original, socialista y marxista. Al interior del Frente convivían sectores revolucionarios con otros no revolucionarios. En aquella época hegemonizaba la fracción revolucionaria y el que la lideraba era Jorge Rebelo, el principal comandante del Ejército de Liberación.”

-¿Y el pueblo?

“En el pueblo existía un sentimiento generalizado de mucha esperanza, alegría y deseos de participación. Sin embargo, me di cuenta de que la gente no alcanzaba a dimensionar el proceso que estaba viviendo.”

-¿Por qué?

“Porque fue una transformación radical y fulminante. Había mucha información que después de tanto tiempo de desinformación era muy difícil de decodificar, de reflexionar a esa velocidad de cambios. Lo cierto es que el pueblo estaba feliz de haberse independizado de los blancos. La independencia se produjo en un solo momento junto a la revolución. Lo que ocurrió tiene que ver con que la guerra de liberación se dio en el norte del país. En el centro y centro-sur la población permaneció prácticamente incomunicada durante ese período. Hay que pensar que en Mozambique convivían 32 lenguas, de las cuales dos eran las más usadas; que se trata de una sociedad compuesta de muchas tribus que en total sumaban entre 10 a 11 millones de personas, mayoritariamente campesinos/as. La ciudad de Maputo no fue territorio de guerra y fue levantada para los blancos. A su alrededor existía un cordón de miseria que antes de la liberación estaba formado por esclavos para el servicio y explotación de los 600 mil portugueses que vivían en la Capital.”

“Como en Chile nos habían mutilado con la dictadura, en Mozambique viví mi recomposición”

-¿En qué te desempeñaste y cómo era el trabajo en las condiciones que describes?

“Muy difícil. Sobre todo en materia de formación política. Como muchos/as internacionalistas, la izquierda chilena y de otros países se incorporó a distintas empresas del gobierno, según sus profesiones y oficios. Ahora bien, no todos/as eran pagados directamente por el Estado de Mozambique. De las aproximadamente 200 familias chilenas, muchos de sus miembros recibían altos salarios en dólares de la FAO (http://es.wikipedia.org/wiki/) y otros organismos dependientes de las Naciones Unidas.

Yo trabajé en la única empresa de publicidad y propaganda del Estado que dependía del Ministerio de Información. Me remuneraban poco y con moneda local. Era algo equivalente a 30 dólares mensuales. Yo lo entendía perfectamente, además de que las motivaciones que muchos/as teníamos eran profundamente guevaristas. Solidaridad, mucho trabajo y austeridad. Allí laboré junto a un cineasta argentino que era Montonero. Como buen argentino, el compañero era un futbolero de primera y llegó a ser el entrenador del equipo Costa de Sol, el más popular del país. Se trataba de uno de los revolucionarios más buscados en el mundo por la dictadura cívico-militar de Argentina.”

-¿Qué tareas recuerdas con más aprecio?

“Trabajamos en la confección de estadísticas para las exportaciones del país, que entonces eran básicamente algodón, azúcar, té, cajú. Claro que hoy se explotan minerales preciosos. También publicamos una revista para sensibilizar a la población sobre el cuidado de los pocos bienes que se producían, como los neumáticos. Todo Mozambique estaba empeñado en la producción, el trabajo, la construcción. Y debido a la enorme cantidad de lenguas que había, creamos  afiches visuales.

Me tocó estar allá para el IV Congreso del FRELIMO. De ese modo comprendí la importancia de la labor de publicidad y propaganda. A esa altura, como a nosotros en Chile nos habían mutilado con la dictadura, en Mozambique viví mi recomposición. Entendí plenamente que la razón de un revolucionario/a es el género humano, sin importar la geografía y el puesto en el que te toque combatir. Nuestro compromiso y el ejercicio de nuestra libertad rebelde no nos permitían otra posibilidad. Me tocó Mozambique y no fue casual. En ese territorio se luchaba por la creación de un proyecto colectivo socialista, por una identidad y horizonte nuevo y popular. Allí se concentró mi amor y lo mejor de mí. Yo me reencontré con la marginalidad en la que nací. Con la mediagua (habitación frágil de madera barata), con mi historia, con los recuerdos de ver a mi padre trabajando todos los días del año menos el 1º de enero, con mi pregunta infantil de por qué no conocía el mar.

En el marco del IV Congreso del FRELIMO yo solicité una pared para pintar un mural de la historia de Mozambique: desde la esclavitud y la colonia, hasta las marchas de liberación popular, y me dieron una muralla en la avenida principal de Maputo por donde pasarían las comitivas y delegaciones del país. Pero no quise hacer el mural yo sola. Lo pintamos colectivamente, con miembros del Comité de la Izquierda Chilena constituido de militantes del PCCh, el PSCh, de la Izquierda Cristiana, etc. Luego el gobierno me pidió las diapositivas sobre las que yo había trazado el mural para pasarlas en el cine. Hay que recordar que carecíamos de mucha tecnología, no teníamos fotografía en colores, así es que pinté cada diapositiva con plumones que había llevado conmigo desde Canadá. En fin. Un tiempo después fui a ver una película al cine y en la publicidad proyectaron mis diapositivas. Delante de mí unos mozambicanos comentaron que ‘Está bonito, pero el mural es muy latinoamericano’. Me quedé sin palabras.

Ahora, uno de los desafíos para los internacionalistas (‘cooperantes internacionales’) en Mozambique era que cada uno/a, desde su especialidad, formara a cinco mozambicanos/as. En nuestro caso, logramos formar a cuatro técnicos medios en artes gráficas.”

-¿Los conflictos internos del Frente se expresaban en tu lugar de trabajo?

“Sí. El director de la empresa donde yo me desempeñaba era un mozambicano blanco y contrarrevolucionario, el ‘Señor Morgadinho’. El argumento que se nos ofreció fue que faltaban cuadros (profesionales) para enfrentar la grave situación del país. El gobierno tuvo que aceptar quedarse con gente que lo único que estaba esperando era que se derrumbara la revolución para recobrar sus privilegios.”

-¿Y las relaciones habituales con el FRELIMO?

“Los internacionalistas teníamos derecho a voz. Sin embargo, las reuniones con nuestro encargado del Frente en mi base de la empresa publicitaria rara vez se realizaron. Eso comenzó a preocuparnos al compañero Montonero y a mí. En vez del responsable del FRELIMO, el ‘Señor Morgadinho’ dirigía las reuniones cada lunes de la semana. Al igual que en tiempos de la esclavitud, los trabajadores/as teníamos que esperarlo de pie en su oficina. No podíamos sentarnos hasta que él nos lo indicara. El compañero argentino y yo nos sentábamos de todas formas. ‘Yo vengo de un país donde hay otro tipo de esclavitud’, le expliqué ante su prepotencia. Entonces el sujeto se dedicaba a hablar de todos los problemas que había en el país, pero no en términos constructivos y para motivarnos, sino que para menoscabar al propio gobierno revolucionario. Ante su comportamiento sedicioso, yo comencé a tomar apuntes de cada cosa que decía. En una ocasión, el tipo en cuestión fue a la sala de trabajo a intentar colocar a nuestros hermanos mozambicanos en nuestra contra, tildándonos de ‘cooperantes aprovechadores del país’. A mí me llamó ‘rata de alcantarilla’. Fue el límite soportable. Partí a denunciarlo a la comandancia máxima del Ejército de Liberación. Yo pensé que era posible que simplemente fuera expulsada del país. No obstante, el segundo hombre de la fuerza militar mozambicana me lo agradeció. Dijo que si cada uno/a de los cooperantes internacionalistas notificáramos sobre las irregularidades ‘avanzaríamos un poco más rápido’. Posteriormente, mi amigo Montonero tuvo una discusión con el director contrarrevolucionario, quien cuestionó su condición de perseguido por la dictadura argentina, cuestionó las torturas que había sufrido y remató acusándolo de que él estaba en Mozambique con el fin de ‘llevarse nuestras riquezas’. El compañero argentino saltó de la mesa en la que se encontraba y se desgarró la camisa para mostrar las marcas imborrables de la tortura. Se le iba a ir encima al director, pero lo detuve por el riesgo de que fuera echado del país. Finalmente, el ‘Señor Morgadinho’ lo expulsó de la empresa. Después de que el compañero vagó de tumbo en tumbo por la ciudad, tuvo la fortuna de que justo en esos momentos se fue abajo la dictadura argentina y por fin pudo retornar al país donde nació el Che.”

Las mujeres de Mozambique por la monogamia

-¿Cuál era la situación de la mujer mozambicana?

“Inclusiva en las instituciones del Estado. Como los hombres, ellas tenían la obligación de cursar la primaria escolar completa y podían acceder a la política, agrupándose en la Organización de la Mujer Mozambicana, donde se congregaban mujeres de distintas tribus. También se formaron las aldeas comunales con el objeto de terminar con el tribalismo. En las aldeas se realizaba el trabajo común en el campo y al amparo de la reforma agraria. Empero, y al igual que en Chile y la mayoría de los países, por el mismo trabajo las mujeres recibían un menor salario que los hombres. Más allá de lo anterior, es preciso rescatar la figura épica de la guerrillera Josina Machel (http://heroinas.blogspot.com/) que murió a los 25 años de edad, el 7 de abril de 1975. Todos los 7 de abril se conmemora el Día de la Mujer en Mozambique.”

-¿Y cuál era la demanda fundamental de las mujeres?

“Que los hombres fueran monógamos. Por tradición cultural y de acuerdo a la cantidad de tierras que poseía, el mozambicano podía casarse hasta con ocho mujeres. Las mujeres me explicaron muy francamente que cómo un hombre tenía derecho a tener hasta ocho mujeres si sólo contaba con un pene. ‘Si tuviera dos, podría tener dos mujeres’, me dijeron. La violencia contra la mujer se expresaba en esta clase de prácticas que significaban la destrucción de la autoestima y la dignidad elementales de una persona. El hombre hacía de macho reproductor y las mujeres, una tras otra, iban convirtiéndose en unidades económicas de trabajo agrícola. La monogamia era la lucha fundamental de la mujer mientras se sucedía una enorme migración del campo a la ciudad que multiplicaba los asentamientos urbanos en condiciones precarias.”

“El desafío de la emancipación humana de los pobres de la Tierra permanece intacto”

“En 1986, el Presidente Samora Moisés Machel sufrió un ‘accidente’ mortal en avión y asumió en su lugar Joaquim Alberto Chissano, de línea socialdemócrata. Su gobierno duró hasta el 2005. Fue el camino hacia el fin del proyecto socialista que estaba en el corazón de la guerra revolucionaria de los 60’ y comienzo de los 70’, y la imposición de políticas del liberalismo feroz que tan bien conocemos en Chile”, relata María Cristina.

-¿Y el Ejército de Liberación?

“Es una fuerza esperanzadora para los revolucionarios/as. Sin embargo, ya muchos que participaron de la guerra independentista y socialista fueron paulatinamente dados de baja, jubilados.”

-Tú partiste de Mozambique en 1985, ¿qué conclusiones sacas de esa experiencia?

“Me fortaleció en la convicción de continuar la lucha contra el capitalismo depredador y la dictadura financiera que se ha impuesto en el planeta. Hoy mi disposición cotidiana contra un sistema productor de miseria es más fuerte. El desafío de la emancipación humana de los pobres de la Tierra y de la construcción de una sociedad justa permanece intacto.”

“Miguel Enríquez fue capaz de sembrar un sueño”

Entrevista a Gloria Laso, actriz

Punto Final

Cara visible del acto del 3 de octubre en homenaje a Miguel Enríquez (Santiago – Teatro Cariola), a la actriz Gloria Laso le gustaría representar en el escenario “la consecuencia de vida y generosidad” de quienes ella denomina “sobrevivientes en dignidad”. Es un rasgo que reconoce “tanto en los compañeros vivos como en los que murieron luchando por el derrocamiento de la dictadura”.Su función de presentadora se inscribe en un encuentro amplio en el Teatro Cariola en que se conmemoran 40 años de la caída en combate del líder del MIR y de todos los chilenos y chilenas que, con heroísmo, dieron su vida en la lucha por la libertad de Chile.

-¿Cómo surgen los héroes?

-“La dimensión del heroísmo la da la historia. Así ha pasado desde Cristo. Los héroes se aceptan y reconocen por el peso de lo que hicieron, por su valentía y consecuencia. En nuestro país hubo miles de chilenos heroicos, no sólo Miguel Enríquez y los miristas, sino otros seres anónimos que dieron su vida enfrentando a la dictadura, sin entregar a sus compañeros y que fueron asesinados, detenidos, torturados.

Pero no sólo la vida física fue lo que destruyó el golpe, sino el proyecto de vida de toda una generación. Muchos de quienes pasamos por las cárceles y el exilio, seguimos, pero con consecuencias de todo tipo. Conozco a tantas personas que murieron de un cáncer 30 años después, asociado a esa época. En el Medio Oriente, desde chico se está inmerso en un ambiente bélico, la vida se concibe de ese modo. Pero en Chile no era así, entonces cuando cae el tajo del golpe militar, las cicatrices quedan para siempre”.

-¿Qué imagen tienes de Miguel Enríquez?

-“Guardando la distancia por el contexto histórico, siento que Miguel fue el equivalente de Manuel Rodríguez. Un hombre joven, inteligente y consecuente, con un concepto romántico de la vida y la lucha, impregnado de ideales, tal como era la generación de esa época. La revolución cubana y mayo ‘68 de Francia, fueron influencias muy grandes.

Todas las generaciones de revolucionarios nacen pensando que van a cambiar el mundo. A mediados del siglo XX, como en el Renacimiento, se dio la posibilidad de construir un mundo que fuera más justo, mejor para todos. Fue una década con muchos cambios. Otro mundo era posible y había que tomar el cielo por asalto…

El MIR, a mi juicio, un poco romántica y voluntaristamente también, recogió esta semilla y la sembró lanzándola al viento, dispuestos sus militantes a dar la vida. Dar la vida en ese minuto por esa causa y en esa forma, es heroico. Y, sobre todo, generoso, si se considera cómo es el Chile de hoy, con los valores del modelo que la dictadura impuso a sangre y fuego: cabros de 20, 30 ó 33 años preocupados sólo del auto, del estatus, del éxito, la antítesis del modelo que impulsaba la juventud de los 60. Gente fuerte y combativa que, además, tenía ya diez años de experiencia en las luchas políticas y sociales. Ellos fueron capaces de sembrar sus sueños en su misma generación, lo que continúa teniendo enorme valor, aunque sus sueños hayan terminado en la pesadilla horrorosa del golpe”.

Lucha y poder

-Desde los 90 ha sido ignorada esa lucha y esa generación…

-“Es parte de la tragedia. Chile es un país trágico desde su nacimiento. Hay un doble estándar. Sólo O’Higgins queda como símbolo de la Independencia… y ¿qué pasa con los Carrera, Rodríguez y otros, prácticamente borrados o eliminados de la historia que escriben los vencedores?

Es trágico que quienes pelearon contra la dictadura hayan sido muertos o ignorados y los que no pelearon se quedaran con el poder. Y pasa lo mismo en la derecha. Los civiles y militares que crearon la idea de matar y torturar hoy están millonarios, felices de la vida, mientras que algunos familiares de los uniformados que llevaron adelante esas ideas, cargan con el peso de la historia de sus padres asesinos y torturadores”.

-Me refiero a la Concertación…

-“Los procesos históricos son muy largos y cuando uno está inmerso no puede tener una visión profunda a largo plazo.

De algún modo lo que hemos vivido está muy cerca y nuestra mirada es sesgada. Lo que pasó es tan trágico que uno queda vivo, pero dañado, sólo un reflejo de lo que era.

Quienes tienen el poder hoy son también sobrevivientes, están tan heridos como los otros, y ante el ‘sálvese quien pueda’, no tuvieron compasión ni análisis ni la hidalguía de decir ‘aquí están los compañeros heroicos que lucharon dando la vida para derrocar a la dictadura’. Para mí, estos 24 años de democracia, cuando se vean en la perspectiva de cien años o más, van a ser considerados como parte de la dictadura sin Pinochet, porque vivimos en el país que querían Pinochet, los Chicago Boy’s y EE.UU.”.

Nuevas realidades

-¿Cómo ves el actual desarrollo cultural?

-“La cultura está inmersa en la política y en el concepto actual de país. Hasta 1973, el país que iba a cierta velocidad volvió a la estación de partida. En esa época, había cantautores, teatro, grupos artísticos por todas partes… Después del golpe, predominó la vida social en los diarios… Se volvió atrás y, en estos años, se ha tenido que luchar sólo para legitimar que el quehacer cultural nos transforma en trabajadores, no en ociosos ni locos chiflados… Hoy hay que instaurar la seriedad de ser artista. El artista es gente normal que se levanta temprano, que trabaja como perro, que gana poca plata, que entrega visiones del mundo… Todavía es un concepto en proceso. Al menos hoy ya no te miran como raro por ser artista que trabaja en cultura”.

-¿Y la llamada clase política?

-“La clase política posterior al golpe se parece a los veteranos del 79: los ponían al final del desfile… En Chile los políticos van detrás de las necesidades urgentes de la juventud, los estudiantes y las organizaciones sociales. Ojalá que una generación que tenga menos dolor y menos daño provocado por la dictadura se ponga a la vanguardia de los cambios.

Chile es un país con mucho miedo. Nos aferramos a pequeñas cuotas de poder, al auto que tenemos, a la casa que está endeudada, a la pega… Y se transa para defender todo eso, por miedo a perderlo, por miedo al rechazo, a no ser exitoso, a no ser querido, a ser pobre, a ser distinto, a estar solo, a no cumplir con el modelo de país que nos han metido en la cabeza. Y el miedo paraliza, invalida. Y eso hace negociar. La gente joven no tiene miedo y no transa. Es propio de la juventud y está bien que así sea”.

_________________________Historias clandestinas

AUTOBIOGRAFIA. Gloria Laso publicó en 2009 El río que fluía hacia arriba. Hija, nieta, bisnieta y tataranieta de militares, su familia incluye a su padre, Renato Laso Jarpa, coronel y a Juan Manuel Jarpa, comandante en jefe del ejército entre 1871-1875. Gloria Lazo fue detenida y torturada después del golpe de Estado y exiliada durante diez años.

TEATRO. Cienfuegos 39 aborda la clandestinidad en la vida política y cotidiana, con un hombre y una mujer que, sin conocerse, tienen que convivir clandestinamente, y que pese a existir una relación, no logran traspasar con éxito ese periodo tan difícil. “El heroísmo es una manera de pararse honestamente en la vida y ante uno mismo, en el día a día. El hombre nuevo que proponía el Che es rescatable, porque el ser humano debe evolucionar desde el alma para poder hacer los cambios en la sociedad. La obra no se exhibió con normalidad por el reclamo de propiedad intelectual, que fue rechazado, del dramaturgo Pierre Sauré, a quien le habíamos pasado el texto, basado en experiencias reales”.

TELEVISION. En Volver a amar, es Blanca Hernández, una mujer que, producto de la violencia de su pareja y su mala situación económica, entrega en adopción a un hijo.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 813, 19 de septiembre, 2014

revistapuntofinal@movistar.cl

www.puntofinal.cl

Hija del Exilio Anita Tijoux en Democracy Now

July 10, 2014

Chilean Musician Ana Tijoux on Politics, Feminism, Motherhood & Hip-Hop as “a Land for the Landless”

Chilean hip-hop artist and musician Ana Tijoux joins us in studio to perform some of her songs and talk about the political themes behind them. Tijoux was born in France in 1977 to parents who were jailed and later fled Chile under the dictatorship of Augusto Pinochet. “Hip-hop is the land of the people that don’t have a land,” she says.

Tijoux returned to Chile in 1993 and in the late 1990s became known as part of the hip-hop group Makiza. As a solo artist, she has collaborated with musician Julieta Venegas on the hit song “Eres Para Mi,” had her song “1977” featured on the TV series Breaking Bad, and won multiple nominations for both the Grammys and Latin Grammys. Her work explores topics frequently heard on Democracy Now!, from the words of Uruguayan author Eduardo Galeano to the secretive Trans-Pacific Partnership trade deal.

In this interview, Tijoux performs a musical set, including “Antipatriarca,” off her latest album, Vengo, and “Shock,” a song inspired by Naomi Klein’s book, The Shock Doctrine. She talks about motherhood, feminism and her collaboration with Palestinian hip-hop artist Shadia Mansour on the song “Somos Sur,” or “We are the South.”

While here in New York City, Ana Tijoux performed Wednesday, July 9, at Central Park SummerStage. She performs Friday, July 11, at Club Europa in Brooklyn.

AMY GOODMAN: This is Democracy Now!, democracynow.org, The War and Peace Report. I’m Amy Goodman, joined here in our Democracy Now! studios by the Chilean hip-hop artist and musician Ana Tijoux. Ana Tijoux, or Anita, was born in France in 1977 to parents who were jailed and later fled Chile under the dictatorship of Augusto Pinochet. She returned to Chile in 1993 and in the late ’90s became known as part of the hip-hop group Makiza. As a solo artist, she’s collaborated with the musician Julieta Venegas on the hit song “Eres para mí,” had her song “1977” featured on the TV series Breaking Bad, and won multiple nominations for both the Grammys and the Latin Grammys. Ana Tijoux’s work is deeply political, exploring topics we frequently discuss here on Democracy Now!, from the work of journalist and author Naomi Klein, The Shock Doctrine, to the secretive Trans-Pacific Partnership trade deal. Ana Tijoux joins me now in New York, where she’ll be performing this evening at Central Park SummerStage and on Friday at Club Europa in Brooklyn.

We welcome you to Democracy Now!

ANA TIJOUX: Thank you so much.

AMY GOODMAN: It’s great to have you here for the first time. Talk about your music, what inspires you, Ana.

ANA TIJOUX: I would say that music, my way to arrive to the music has been almost like a big crush, because I’ve got a lot of colleagues of mine that arrived to the music because—since they was very young. But I arrived because I used to like to write. And then, I don’t know how I discovered that singing, it was better than writing. So it was in that way, and thanks to so many amazing musicians from Latin America that inspired me and pushed me to write.

AMY GOODMAN: So, you were born in France to Chilean parents. Talk about your political education, how you came to understand what was happening in Chile and Latin America.

ANA TIJOUX: I mean, I think, like, there is so many, like, prejudice about having a political education. And I would say that to have a political education is a vision with life and dignity of life. So, I had the chance to have amazing parents that always put on the table some subject and talk about it and have some reflection with the world. So it was not only about Chile, but about the vision about the world. And since today, we continue to talk about the same topics, basically; it’s always the same history repeating one to another. In the same way, I feel that the music is an amazing weapon, an amazing tool, like to have this reflection with the world. It’s a conversation, a dialogue with the world. And so, I would say that to have a political education has been like—is the DNA of my work and what I do. But also, I feel that music got to be free also and to be free of the political by himself. But I think there is a lot of ignorance about just political. We say “political,” and everybody say, “No, no, no, no. Please, don’t touch that. Don’t go there. Like, make music, but don’t make political.” But I think it’s got—had to do to be sensitive and sensible about what happened also, and I can make a difference between to be an artist and to be sensitive. I think they are—both of them is a marriage between both worlds.

AMY GOODMAN: I want to ask you, Ana, about your latest record, your latest CD, Vengo, and one of the inspirations for it, a man we’ve had on Democracy Now! quite often, the great Uruguayan writer, Latin American writer, Eduardo Galeano. This is a clip from a comment he made a few years ago about why he writes.

EDUARDO GALEANO: Trying to rebuild, to rediscover the human history from the point of view of the invisibles, trying to rediscover the terrestrial rainbow mutilated by racism and machismo and militarism and elitism and so many isms—that was the intention, at least, to speak about the nobodies from the nobodies’ voices.

AMY GOODMAN: “The nobodies’ voices.” Eduardo Galeano talking about what inspires him. Ana Tijoux, how did you discover Eduardo Galeano?

ANA TIJOUX: My father gave me a book of him when I was six, Las Venas Abiertas de América Latina. And I remember—

AMY GOODMAN: The Open Veins of Latin America.

ANA TIJOUX: Yes. And my father gave me that book with an amazing dedicatory, saying, like, “Perhaps you will not understand this book right now, but it’s a book that will make you open eyes about our history and our identity.” And, of course, I didn’t understand when I was six. Like, I was trying, but it was too complex. And I feel that it’s almost—it’s a terrible metaphor, but I would say, perhaps, it’s this kind of Bible that talk about who we are and make you, like, to have a position about Latinamericanismo, you know? And it’s an anthem, I feel like, that book. And all the books of Galeano have been like very important in my life also.

AMY GOODMAN: So, why don’t you start with one of the songs on your latest album, “Antipatriarca,” “Antipatriarchy,” and first, before you sing it, tell us what it’s about.

ANA TIJOUX: Of course. Like, I always feel like very ignorant about feminism, and I think it’s got to do with this very machist education that we got and is in our DNA, in the deep of the DNA in the society. And sometimes we repeat these machisms without wanting to do it. So I always—I used to see feminism like in a very faraway of my life, and then I felt so stupid. And then I began to read, like, Gabriela Mistral and Simone de Beauvoir, and it was like, pfff!, where was my head? And also, like, with the education of my older kid—

AMY GOODMAN: Gabriela Mistral is the first Nobel literature prize winner from Chile.

ANA TIJOUX: Chile, yes. And then, also with the education with my kid, with Luciano, and trying to not repeat some stuff that we repeat with kids, and especially with boys, no? You know? There is this machism so involved in our society. Even in the revolutionary, all the revolutionary are guys. So—

AMY GOODMAN: You mean the machismo, the machismo.

ANA TIJOUX: Yes. And you see, OK, Camilo Cienfuegos, Che Guevara, Martí, Simón Bolívar—and where are the women? Like, it’s like—so, I decided to make that song called “Antipatriarca.”

AMY GOODMAN: And can you just say a few of the lines in English, as we listen to it in Spanish?

ANA TIJOUX: Yes, I will try. Like the chorus says, No sumisa — how can we translate this? Like, I’m not under—

AMY GOODMAN: Not submissive and obedient.

ANA TIJOUX: Not submissive, not obedient, a strong woman. No sumisa ni obediente, mujer fuerte

AMY GOODMAN: Independent and courageous.

ANA TIJOUX: And courageous—you’re better than me.

AMY GOODMAN: If only I was in Spanish.

ANA TIJOUX: My brain trying to work like trfrfrfrfrfrf. Mujer fuerte insurgente, independiente y … romper las cadenas de lo indiferente. Break the chain of the indifference. Anyway, like antipatriarca and happiness. Like, you know, “antipatriarchy,” you say?Mujer fuerte insurgente, independiente y … romper las cadenas de lo indiferente. Break the chain of the indifference. Anyway, like antipatriarca and happ

AMY GOODMAN: Antipatriarchy.

ANA TIJOUX: Antipatriarchy.

AMY GOODMAN: So now you can do it in the universal language of music.

ANA TIJOUX: I promise I will make it in English one day better. So, with Perito.

Yo puedo ser tu hermana tu hija, Tamara Pamela o Valentina
Yo puedo ser tu gran amiga incluso tu compañera de vida
Yo puedo ser tu gran aliada la que aconseja y la que apaña
Yo puedo ser cualquiera de todas depende de como tu me apodas
Pero no voy a ser la que obedece porque mi cuerpo me pertenece
Yo decido de mi tiempo como quiero y donde quiero
Independiente yo nací, independiente decidí

Yo no camino detrás de ti, yo camino de la par aquí
Tu no me vas a humillar, tu no me vas a gritar
Tu no me vas someter, tu no me vas a callar
Tu no me vas denigrar, tu no me vas obligar
Tu no me vas a silenciar, tu no me vas a golpear

No sumisa ni obediente
Mujer fuerte insurgente
Independiente y valiente
Romper las cadenas de lo indiferente
No pasiva ni oprimida
Mujer linda que das vida
Emancipada en autonomía
Antipatriarca y alegría
Y a liberar
Y a liberar
Y a liberar
Liberar, liberar, liberar

Yo puedo ser jefa de hogar, empleada o intelectual
Yo puedo ser protagonista de nuestra historia y la que agita
La gente la comunidad, la que despierta la vecindad
La que organiza la economía de su casa de su familia
Mujer linda se pone de pie
Y a romper las cadenas de la piel

Tu no me vas a humillar, tu no me vas a gritar
Tu no me vas someter, tu no me vas a golpear
Tu no me vas denigrar, tu no me vas obligar
Tu no me vas a silenciar, tu no me vas a callar

No sumisa ni obediente
Mujer fuerte insurgente
Independiente y valiente
Romper las cadenas de lo indiferente
No pasiva ni oprimida
Mujer linda que das vida
Emancipada en autonomía
Antipatriarca y alegría
Y a liberar
Y a liberar
Y a liberar
Liberar, liberar, liberar
Liberar, liberar, liberar
Liberar, liberar, liberar.

AMY GOODMAN: Ana Tijoux, and Pera Prezz on guitar. This is Democracy Now!, democracynow.org, The War and Peace Report. We’re talking to Ana Tijoux, the Chilean hip-hop artist. Her latest album is Vengo, or I Come. Ana, talk about bringing hip-hop into your music, from hip-hop to Víctor Jara, and what that means.

ANA TIJOUX: I always feel that because I began to listen to hip-hop in France, and I think that hip-hop is the land of the people that doesn’t have a land, or was like, as me, was born in a different country. That’s the role that I feel that make hip-hop in France for me, as my friends in school, from Algeria, Morocco, Cameroon, Congo. So, OK, we was born in France, but then I feel that hip-hop was almost like a family for us, like, and make an identity, and where we could like put our energy of trying to understand who we were or where we go. And at the same times, you can make and I can make like a difference between this music that has been the music of our country—in this case, Víctor Jara, Violeta Parra—all this amazing music that you listen and you become super-over-emotional, because—

AMY GOODMAN: Tell us who Víctor Jara and Violeta Parra are.

ANA TIJOUX: For us, I would say that it’s almost like the mother and the father for me, lyrically speaking and musically speaking. Both of them born in different moment of Chile. And Violeta was a very free woman in her creation. And Víctor Jara also like very political engaged, and all his music like—it’s like those kind of music that you listen and you are emotional like almost immediately, that touch a fiber in our society.

AMY GOODMAN: He was murdered right after—

ANA TIJOUX: Yes, yes.

AMY GOODMAN: —Pinochet rose to power in those days after September 11, 1973.

ANA TIJOUX: Yes, yes. He was in jail like in the Estadio Chile, that is named—that has his name right now, Estadio Víctor Jara.

AMY GOODMAN: So, talk about what you’re doing now as you travel with your music, the message you’re trying to bring out.

ANA TIJOUX: I mean, like, I think what is amazing about to have this possibility of traveling is to meet other culture and other—is about to have a vision of the world and share. It’s a dialogue with—on life. I think every life is a dialogue with the rest of the crowd, you know? And even for us, I think, to come to North America has been amazing, like to meet—like, trying to understand this weird country for us, to be honest, you know? And at the same time feel that the act of resistance are very similar in some places, different of course because it’s a different country. But so many law that has been applied here with the immigration, we know that are going to be the law that’s going to be applied—it’s a copy-paste for Latin America, you know? So, for us, even to have this possibility with the music to share this is also like to have—I think we are sociologists, very bad sociologists, but we’re trying to have this vision with the music.

AMY GOODMAN: You moved back to Chile in the early ’90s under President Aylwin. It is now, what, 20 years later. You have a student movement that is extremely active. Can you talk about the influence of Naomi Klein’s book, The Shock Doctrine, and the song that came out of it, for you?

ANA TIJOUX: I mean, to be honest, I first see the documentary about Naomi Klein, and then I say, “Wow!” And it was almost like when you see a teoría, a theory, and so many stuff like—because I don’t feel that—I’m not an intellectual, academic; I’m just a musician. And we work with emotion, and it’s so beautiful when you see other people working in other places that can touch you and make you have a reflection, and then you make like some mixture with that and you make songs, you know? So when I see the documentary, I honestly saw many stuff about Chile and the situation of Chile and how we was a laboratory, and also how work Chile in so many ways. You know, it was like, “That makes sense! Of course!” And then I decided to buy the book, and that make much more and much more sense.

AMY GOODMAN: So your song, “Shock”—

ANA TIJOUX: Yes. Very simple song.

AMY GOODMAN:for The Shock Doctrine, became a kind of anthem for the student movement of Chile. Can you say the words in English before you sing it?

ANA TIJOUX: I mean, this is a song that we made in Chile like in the middle of the protest. And as a mother, it was amazing to see all those kids like very clear about what they wanted and about a free and a quality education and very politicized. And I think they are, and they was, and they are, for us, a big inspiration, in all sense. I think they wake the whole country, in all sense.

AMY GOODMAN: So, play the song, “Shock.”

ANA TIJOUX: OK, so this is “Shock.”

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo!

Al son de un solo coro
marcharemos con el tono
con la convicción que !Basta de robo¡

Tu estado de control
tu trono podrido de oro
tu política y tu riqueza
y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó

No permitiremos más, más tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó

No hay países solo corporaciones
quien tiene más, más acciones
trozos gordos, poderosos decisiones por muy poco.

Constitución pinochetista
derecho opus dei, libro fascista.
Golpista disfrazado de un indulto elitista
cae la gota, cae la bolsa, la toma se toma la maquina rota.
la calle no calle, la calle se raya
la calle no calla, debate que estalla.

Ya todo lo quitan, todo lo venden
todo se lucra la vida, la muerte
todo es negocio.
Como tu todos, semilla, pascuala, métodos y coros.

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo¡

Al son de un solo coro,
marcharemos con el tono
con la convicción que !!Basta de robo¡

Tu estado de control,
tu trono podrido de oro,
tu politica y tu riqueza y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó
No permitiremos mas, mas tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó
La hora sonó, la hora sonó

Golpe a golpe, beso a beso.
con las ganas y el aliento
con cenizas, con el fuego del presente con recuerdo,
con certeza y con desgarro, con el objetivo claro,
con memoria y con la historia el futuro es !Ahora¡

Todo este tubo de ensayo,
todo este laboratorio que a diario,
todo este fallo, todo este económico modelo condenado de dinosaurio.

Todo se criminaliza, todo se justifica en la noticia,
todo se quita, todo se pisa, todo se ficha y clasifica.

Tu política y tu táctica,
tu típica risa y ética.
Tu comunicado manipulado ¿cuantos fueron los callados?

Pacos, guanacos y lumas,
pacos, guanacos y tunas,
pacos, guanacos no suman.
¿Cuantos fueron los que se robaron las fortunas?

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo¡

al son de un solo coro
marcharemos con el tono
con la convicción

Tu estado de control,
tu trono podrido de oro,
tu política y tu riqueza, y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó

No permitiremos más, más tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó.

AMY GOODMAN: “Shock,” from the album La Bala. You not only did that for the student movement, but also for the immigrants in Arizona and in southern United States.

ANA TIJOUX: Yes, beca

use it was a tour that we had, and they communicated from Arizona from law of Sheriff Arpaio, of immigration that he was putting. And immediately we went, and so they invite me to sing. So, of course, like, let’s go. Like, it was immediate. I think that’s what the music is, no? To share it, and an invasion.

AMY GOODMAN: And how do you feel your music is received in the United States? And how does it compare to Latin America?

ANA TIJOUX: That’s been amazing, because for me, at least, and I think for us, it’s very new to understand like Latin American community also, for us, like this Chicano third generation that doesn’t speak sometimes Spanish. And for us, it’s like, “Why don’t you speak Spanish?” So it has been very interesting for us to understand, like, and to have some crowd that say to you after, like, “You know what? I should speak Spanish.” I say, “Of course.” Like, I think that has been the most amazing situation. And also arriving with our language, because, to be honest, we don’t speak—we don’t sing, sorry, in English. And to arrive with our work and with our language has been an amazing experience.

AMY GOODMAN: Your work, some were introduced to, because your song was played on Breaking Bad, the TV series. What effect did that have?

ANA TIJOUX: That my grandmother felt that I’m great.

AMY GOODMAN: That what?

ANA TIJOUX: My grandmother say, “OK, you are somebody.” No, no, I would say, like, for the media, it’s amazing. And we are very proud, because this is an amazing series. It’s not any series. Like, to be honest, I don’t want to be populist about this, but we are very proud to have our music in a series that also trying to put the antihero, which is very interesting for us also.

AMY GOODMAN: Say it again, trying to…?

ANA TIJOUX: To put the antihero. It’s not the typical hero in the series.

AMY GOODMAN: The antihero.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: Talk about the musical instruments that you use.

ANA TIJOUX: With this last album, it was different from the others because always I used to work with the DJ very—beats, DJ, BPM, MPC, which is a machine to make hip-hop. And then, with this last album, it begin to be almost like a deep necessity of asking to myself, like, “Why we don’t use Latin American instruments? And in what moment we begin to be so blind about what happened musically in our country, even in country friends as Peru, Bolivia, Colombia, whatever?” So in this album, we decided to put gaitas, charangos, tiples, cuatro, and to really make a laboratory of different instrument and invite different friends to play music with us. And that was amazing. And I think that is a very interesting laboratory for us that is just beginning.

AMY GOODMAN: Ana Tijoux, can you talk about your assessment of politics in the United States and President Obama?

ANA TIJOUX: What I think? It’s a very nice face. That is what I think. I mean, it’s a nice face that doesn’t change anything. We can see with—I mean, I don’t live here, obviously. But every time that we come and we get the possibility to join with friends that are in communities in act of resistance, it’s no difference of—it’s a very violent country. That’s my vision about this, like with a nice face.

AMY GOODMAN: And your own country, Chile? Michelle Bachelet is back in power.

ANA TIJOUX: I feel that’s the same in Chile. That’s—

AMY GOODMAN: A woman who was tortured along with her mother, her father killed in prison.

ANA TIJOUX: So, that doesn’t say anything, I feel. I’m not agree at all with—I think it’s a nice face, too. That the persecution against the Mapuche in Ngulu Mapu in the south are the same that what it used to be, so it’s no different. It’s a nice face, too.

AMY GOODMAN: What are the powers that are in power in Chile, then, if you say it’s not about the president?

ANA TIJOUX: In people, in community, I feel, because I’m very pessimist, in theory, very, very, very. But I’m very optimist in practice, en la práctica, because we got the chance, with Peralo, to see, to go to some community that make people in ghettos that work in community and have their own center of autogestión, we say in Chile, where people are organized with themselves making—planting their own fruits, with making talleres. I don’t know how we say this, I’m sorry. Making class of sociology, music, and you see some students coming. It’s a place of resistance and beautiful resistance, but in places like—you know? And that’s happened a lot in Chile, I feel.

AMY GOODMAN: Talk about why your parents went to France. What happened to them in Chile? What did they do in Chile?

ANA TIJOUX: They made so much amazing stuff. As so many young people, they was in resistance, and they was politically involved. And so, as so many students and other kids, because my father was a kid, literally, used to have 70 years old. And so they make—they called a tour of torture center, but as so many other parents of us, you know? And that’s the story of the dictatorship in Latin America—Uruguay, Argentina, Chile. And so, they was expulsados; they take out from the country in 1976.

AMY GOODMAN: Anita, Ana Tijoux, can you talk about your song “Fat Fish Can’t Fly”?

ANA TIJOUX: I mean, this is a song that I write for my kid, my older kid, Luciano, because I feel, as a mother—because we can have all this discourse, and I can talk so many stuff here in the camera, you know, about social and revolution. But then I feel that it’s at home where we got to apply with the day by day with our kid. That’s the realness, you know, the routine and whatever. So, I feel, as a mother, that sometimes—I don’t know if I have too many questions with the world, but it’s hard to be a mother in a way that sometimes I feel that it’s you against the world, because everything is against you, trying to put some information to your kid or to give him some tool to have—to be a kid or a next man, to have a reflection with the world. So, for example—I don’t know. I’m thinking about cellphone, iPad, pad-pad, pad-pad, and all this information that the world goes so fast, so fast, and it’s very hard as a mother to try to say to a kid, “Go slow. Go slow,” like, “Don’t try to burn life, because life goes so fast away from your hand.” And, “Yeah, Mama, whatever.” So I decided to make this song, because at the end I feel that music, the message go much more easy also. And it’s a song I talk to my kid and to kids, in general, saying that they can have the power, they can be the owner of corporative, they can be the owner of the world, but you know what? They can fly as you can fly. And that’s the song, “Peces Gordos No Pueden Volar.”

AMY GOODMAN: “I’m another mother that sleeps little, dreams much, learns more from her children than the adults in the world. Then later she implores: True to your values you must be.”

ANA TIJOUX: I love the way—I should rhyme that in English. Bloom-bloom-bloom-bloom-bla-bloom.

AMY GOODMAN: Well, again, the universal language. Why don’t you play it for us?

ANA TIJOUX: Voy a Tomar el viento a mi favor
y a navegar hacia un viaje mejor
y a contemplar la infinidad del sol
con la certeza de un trato mejor

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,
que los peces gordos no pueden volar

Soy otra madre que duerme poco pero sueña mucho
que aprende más de sus hijos que del mundo adulto
cuando grande quiero ser un niño
reírme contigo de un modo sencillo
con las pocas horas que tengo contigo
debo yo pelear con peces que quieren ser amigos
que hablan al oido, a través de comerciales
y que seducen mediante sus canales
pero ya ves estamos tu y yo,
construyendo un mundo para los dos

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,
que los peces gordos no pueden volar

Hijo yo sé, nada tiene sentido
incluso lo que yo diga, no suena divertido
o te digo que el mundo esta acabado
los peces gordos, estan en todos lados
con las pocas horas que tengo contigo
debo yo pelear con peces que quieren ser amigos
que hablan al oido, a través de comerciales
y que seducen mediante sus canales
pero ya ves estamos tu y yo,
construyendo un mundo para los dos

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,

Cuando grande quiero ser un niño
reírme contigo de un modo sencillo
Hijo yo sé, nada tiene sentido
pero en el fondo de la historia, tu sabes que
los peces gordos no pueden volar.

que los peces gordos no pueden volar.

AMY GOODMAN: “Fat Fish Can’t Fly.” I want to go right into another song—

ANA TIJOUX: OK.

AMY GOODMAN: —that’s on your album, Vengo.

ANA TIJOUX: OK.

AMY GOODMAN: And it is “We are the South.” Talk about your collaboration with the Palestinian hip-hop artist Shadia Mansour.

ANA TIJOUX: Shadia. I mean, with Shadia, we got some friend in common. And I saw her video, and I was a super fan. I said, “Wow! She’s amazing!” And all this Arabic, like, flow, you know? And I feel that we are not so many MC, female MC, you know? So every time that I see a female MC, I’ve got this very proud stuff, like, “Ah! A woman! That’s amazing!” You know? And so, I meet some friend of her, and as a fan, I ask for her email, and I write her an email. And she knew about me also, and she knew about Víctor Jara, and she knew about some stuff about Chile. And then we begin to speak to one to another. So that’s in those kind of email that we decide to make a subject about the song that we wanted to make together. And we decided to make a song that basically talk about the resistance in the South and to make a parallel between act of resistance in Chile and in Palestine. And also because in Chile we got one of the biggest Palestinian community in the world, so she was very interested to come. And the fact, we bring her. We made a concert, and it was sold out, people outside the concert. Like all the Palestinian community in Chile is big, big to her. We even got a soccer team with this, Club Palestino. So we had so many, like, a connection. And at the same time, she was telling me how Víctor Jara was important for her, and she knew some song in Spanish with the lyrics.

AMY GOODMAN: What happened with this Palestinian soccer club in Chile?

ANA TIJOUX: So, this Palestinian soccer team, that apparently is well known in Palestine, they decided to make a T-shirt and with the number of 11 in the back. And number 11 is made with the Gaza—with the [inaudible] of Gaza. It was 11, you know? And then, I think that it was the Asociación Chilena de Fútbol, I think, that decided to say that they couldn’t have this—the T-shirt anymore. So they had to take out from the market.

AMY GOODMAN: So they had the number in the shape—

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: —of the map of Gaza.

ANA TIJOUX: Yes, and all those Palestinian—sorry, Chilean, they are—most of them, they are Chilean. Like, there was one Palestinian. And so, we had the possibility to meet them with Shadia and know all the story. And they told us that in 2005, it was an idea of one player of this team to have that T-shirt. So they had to take out that T-shirt out of the market. And they tell me that everybody asks for the T-shirt all around the world, from Jordania—and they are selling this T-shirt all around the world, from the number, you know?

AMY GOODMAN: So talk about “We are the South.” Talk about the song.

ANA TIJOUX: It’s about to be the proud without entering in chauvinism, you know? It’s got to do with identity and about very similar history sometimes that repeat in an act of resistance. And so, for us, it was very important to make a song that talk about this identity and this act of union and altermondialista also, in the beautiful fight of rebellion, beautiful rebellion.

AMY GOODMAN: Let’s go to the song, this time not you playing it live, but because you sing it with Shadia Mansour, we’ll play a clip of the video.

AMY GOODMAN: “Somos Sur,” “We are the South.” That’s Shadia Mansour, the Palestinian hip-hop artist with our guest, Anamaría Tijoux, or Anita, performing. And that also is on the latest album, Vengo. I wanted to end by talking about the economy. It’s hard to believe you put this all together, but another of your music videos has to do with the TPP, the Trans-Pacific Partnership, a very complicated, secretive agreement.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: How do you put it into music? And why does it matter to you?

ANA TIJOUX: They called to me, to be honest. I didn’t know at all about this, and an amazing woman called me in Chile, and she told me, like, “You know what? We are an organization that’s trying to unblock this media about what is happening about this.” And we joined to us—she had to make me a magíster classroom, because it’s a very complex—it’s a very complex economic that will affect all of us. And she asked me to make a song, so—and immediately I begin to read, and it was very immediate, in the same way like—it’s like what I was saying. You read Galeano, it’s like, “Oh!” Everything, I think, that is amazing about art, like there is so many stuff that inspire you. And so, we decided to make a song to help to promote and to show, through our music, what’s happening.

AMY GOODMAN: So this is “No to TPP.” Translated in English, roughly it’s: “Tell me who is the thief, if you steal everything without a reason. No to the TPP, and no to the fine print that is unseen. Spread the word, and tell your sister and your neighbor that there is a silent hurricane coming to decide our fate.”

ANA TIJOUX: No al TPP y no a la letra chica que no se ve
Por la libertad y la salud de conocer la real etiqueta de lo que no se ve
Corre la voz y cuéntale a tu hermana y tu vecino
Que se viene un huracán silencioso a decidir nuestro destino

Dime, dime quién es el ladrón
Si tú todo lo robas sin control
Dime, dime quién es el ladrón
Si tú todo lo robas sin razón.

AMY GOODMAN: “No to TPP,” Ana Tijoux, the Chilean hip-hop artist. Your plans for the future?

ANA TIJOUX: To be happy. My plans? Continue composing and, yeah, so many plans that sometimes—try to organize all the plan I’ve got in my head and trying to apply them.

AMY GOODMAN: So you have two kids.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: Luciano, who is nine years old.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: And your little baby Emilia, who is what? One.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: So, what was it like having a daughter eight years after having your son?

ANA TIJOUX: Very different. Very different, because the same with the machism. That’s why I made “Antipatriarca,” like seeing Emilia and reflection with Luciano and Emilia, and about people that I really like. And you think that they can be more reflexive or critical, but with Luciano, it’s more like, “You have a girlfriend? You should have a lot of girlfriends. Emilia, you should have one boyfriend,” you know? And so it has been amazing, like seeing that, the clothes, the color of the clothes—everything blue or purple—the toys. But it has been amazing like to have a little couple and to see them talk to each other. And, wow, that makes sense of this crazy world, I think, to the motherhood.