Manuel Guerrero.”no tuve oportunidad de conocer a Trotski”

Manuel Guerrero.”no tuve oportunidad de conocer a Trotski”

Recordando a Trotski me visitan Celia y Patricia

Posted: 20 Aug 2012

Por esa incomodidad existencial que no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, no tuve oportunidad de conocer a Trotski. Nací años después de su muerte. Pero sí di con su obra, cuando de joven de 18 años viví mi 4ºmedio en la RDA, en pleno 1989.

En los textos habituales del marxismo-leninismo no encontrábamos respuestas para el malestar que nos atravesaba respecto del poder burocrático, de los funcionarios y oficinas de Kafka, pero en versión de socialismo realmente no existente.

Cayó el muro y nos abalanzamos con mis amigos Osis a Berlin Occidental. Pero no solo a comer palta o ver cine gringo, que no llegaba a nuestro lado. Sino a comprar libros (como parte de la operación de anexión, el canciller Helmut Kohl convertía 1 a 1 los marcos de la RDA por los D-Mark del West).

Recuerdo haber comprado libros de Nietzsche y Schopenhauer, Henry Miller y Jean Paul Sartre, que no estaban en los anaqueles de nuestras escuelas. Tratábamos de descifrar lo que nos ocurría. Y en medio de las marchas, que en mi caso eran a favor de una real democratización del socialismo y no de la “reunificación alemana”, unos alemanes del West nos pasaron unas fotocopias de un texto antiguo, pero vigente, nos dijeron. Era “La Revolución Traicionada” de Trotski, escrita en los años 30, donde ya denunciaba el peligro de burocratización que derivaría en el estalinismo, y todo lo que éste implicó.

Años más tarde, ya en Chile, cuando Patricia Troncoso, llevaba casi 100 días de huelga de hambre, y la Presidenta Bachelet no cedía a favor de los comuneros mapuche, y la vida de la Chepa corría realmente peligro, colaboré impulsando una campaña internacional de firmas, a través de mi blog y correo electrónico (no existía facebook ni twitter en la masividad de hoy). Me sorprendió que por esa vía se contactó, para transmitir su solidaridad, la escritora y científica cubana Celia Hart Santamaría. Firmó todas las campañas siguientes en que me involucré, e iniciamos un interesante intercambio epistolar de debate intelectual y desde los afectos de personas involucradas con la emancipación humana, en cualquier parte.

Y el círculo terminó de cerrarse (¿o abrirse?): Ella cultivaba el legado del pensamiento de Trotski desde la isla, en forma audaz, polémica y muy consecuente. Tal como el mismo Trotski lo hiciera, valiéndole la vida el ejercicio crítico de sus denuncias de la deriva estalinista. 

A los pocos años de este intercambio, Celia sufrió un accidente automovilístico y murió junto a su hermano. Aún hoy, cuando envío mails masivos por alguna campaña o columna de opinión que me interesa compartir con mucha gente por algún caso que considero urgente de denunciar o reflexionar, su correo me rebota y vuelve a mi. Lo mismo me ocurre con el mail de Patricia Verdugo. No he querido limpiar esa lista de envíos. Es una forma algo extraña, pero mágica también, de retomar contacto con estas amigas y hermanas de lucha. 

En este día en que se recuerda como noticia mundial a Trotski, vaya para ellas mi recuerdo y compromiso de vida, esperanza y de revolución permanente.

Recordando…A fuego vivo: En memoria de Sebastián Acevedo

Recordando…A fuego vivo: En memoria de Sebastián Acevedo

El 9 de noviembre de 1983 se registra la detención de Galo y María Candelaria Acevedo Saez, hijos de Sebastián ACEVEDO BECERRA, por civiles armados que no se identificaron. Su padre desesperado los busca en diferentes recintos y solicita ayuda en numerosas partes, sospechando que se encuentran en poder de la CNI.

El 11 de noviembre de 1983, al no tener noticias de ellos, en señal de protesta y para presionar a las autoridades, rocía parafina y bencina en sus ropas en la Plaza de la ciudad, y debido a que un Carabinero intenta detenerlo, se prende fuego, muriendo a las pocas horas a consecuencia de la quemaduras que sufre.  

La Comisión estima que si bien Sebastián Acevedo murió a consecuencias de hechos provocados por su propia mano, y no cabe en rigor calificar su muerte de una violación de derechos humanos, es víctima de la violencia política, porque tomó la determinación que le costó la vida en un gesto extremo por salvar a sus hijos de consecuencias inciertas, pero que bien se podía temer fueran muy graves, o como modo desesperado de protestar por la situación que lo afligía como padre.

(Informe Rettig)


El Ciudadano

16 de Noviembre 2010

A fuego vivo: En memoria de Sebastián Acevedo

En tiempos de Dictadura Militar, el 9 de noviembre de 1983 se registra la detención de Galo y María Candelaria Acevedo Saez, hijos de Sebastián Acevedo Becerra, minero del carbón, por civiles armados que no se identificaron. Su padre desesperado los busca en diferentes recintos y solicita ayuda en numerosas partes, sospechando que se encuentran en poder de la CNI.
El 11 de noviembre de 1983, al no tener noticias de ellos y en señal de protesta y para presionar a las autoridades, rocía parafina y bencina en sus ropas en la Plaza de la ciudad. Cuando un carabierno intentó detenerlo, él prendió fuego a sus ropas y con él se extinguió también su vida. Murió a las pocas horas a consencuencia de las quemaduras.
La muerte de Sebastián refleja el dolor y angustia de quienes vivieron la desaparición de padres, madres, hijos y nietos. Es por esto, afirma Erika Acevedo, “que la inmolación de Sebastian sacudió la conciencia de todo Chile, desnudó el drama de las detenciones secretas y las torturas. El impacto de esta acción fue tal que la dictadura se vio obligada a reconocer la detención de Galo y Maria Candelaria Acevedo, para días más tarde dejarlos en libertad”.
“Como muestra de la repercusión social que tuvo este caso -cuenta la que es hija de Sebastián Acevedo- al interior de la Iglesia Católica surgió un movimiento contra la tortura que tomó el nombre de Sebastian Acevedo”.

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PiensaChile.cl

15 de Noviembre 2011

Nada esta olvidado, Nadie esta olvidado: Sebastián Acevedo:

Estaba desesperado. Pedía que la CNI le devolviera a sus dos hijos detenidos ilegalmente. Fue a la Vicaría de la Solidaridad, recorrió
comisarías, salas de prensa y conversó con autoridades civiles y militares. Pero a Sebastián Acevedo nadie lo ayudó. El 12 de noviembre de 1983 se instaló afuera de la Catedral de Concepción, se roció con bencina y se prendió. Ocho horas después murió. Los jóvenes habían sido acusados de organizar un plan terrorista. Antes de ser liberados, ambos fueron torturados en un recinto militar. La muerte de Acevedo conmovió al país e inspiró el capítulo 10 de la serie “Los archivos del cardenal”. Hoy sus hijos recuerdan a su padre con orgullo. Dicen que dio la vida por ellos.

No pudo seguir durmiendo. El miércoles 9 de noviembre de 1983, María Candelaria Acevedo se despertó con los gritos de su madre. Eran pasadas las siete de la mañana cuando más de treinta hombres entraron a su casa en la Villa Mora de Coronel, en la Octava Región. Todos estaban armados. La estudiante de 26 años no opuso resistencia. Era militante de las Juventudes Comunistas
y desde 1973 cumplía labores clandestinas.

A esa hora, Sebastián Acevedo, su padre, esperaba un bus para dirigirse a su trabajo en la constructora Lago Ranco de Concepción. Hacía unos días le habían advertido que dos de sus cuatro hijos eran seguidos por la CNI. Cuando vio pasar los furgones a toda velocidad, volvió corriendo a su domicilio. Después de un forcejeo, los hombres le dijeron: “Nos llevamos a su hija porque es terrorista”. Dos agentes de la CNI subieron a
María Candelaria a una camioneta blanca, vendaron sus ojos y comenzaron a dar vueltas por Coronel.

Una hora y media después detuvieron a Galo Acevedo, otro hijo de Sebastián. Dos autos se estacionaron afuera de la constructora donde trabajaba, la misma de su padre. Lo subieron a un furgón y le pegaron con la culata de la pistola en los testículos. Después de esposarlo, lo tiraron al suelo. Al detenerse en una comisaría para buscar a otro detenido, Galo escuchó que lo mencionaban: “Tenemos el regalo”.

Los hermanos Acevedo Sáez fueron llevados a un recinto militar ubicado frente al balneario de Playa Blanca, a tres kilómetros de Coronel.
Al día siguiente, el jueves 10 de noviembre, el diario El Sur de
Concepción –propiedad de la cadena El Mercurio- informó en una
escueta nota que varios miembros de una “red de militantes
comunistas” habían sido detenidos en la zona, por efectivos
policiales y de seguridad. Entre los nombres figuraban los hermanos
Acevedo. No se informaba sobre cargos, tribunal responsable ni del
lugar de detención al que habían sido trasladados (ver galería de
archivos de prensa de la época, abajo).
Sebastián Acevedo Becerra, fue un obrero chileno, que ante el dolor
de la ausencia de sus hijos, detenidos por agentes de la CNI, se
inmola en la Plaza de Armas de la ciudad de Concepción.
Un padre busca a sus hijos
El 9 de noviembre de 1983 se registra la detención de Galo y María
Candelaria Acevedo Saez, por civiles armados que no se
identificaron. Ambos eran hijos de Sebastián Acevedo Becerra,
minero del carbón. Este padre desesperado por el paradero de sus
hijos los busca en diferentes recintos, solicita ayuda en numerosas
partes, sospechando que se encuentran en poder de la CNI.
Al no tener noticias de ellos, dos días luego de la detención de sus
hijos, el 11 de noviembre de 1983, en señal de protesta para
presionar a las autoridades, se rocía parafina y bencina en sus ropas
en la Plaza de Armas de Concepción. Cuando un carabinero intentó
detenerlo, él prendió fuego a sus ropas y con él se extinguió también
su vida. Murió a las pocas horas a consecuencia de las quemaduras.
La muerte de Sebastián refleja el dolor y angustia de quienes
vivieron la desaparición de padres, madres, hijos y nietos. Es por
esto, señala su hija Erika Acevedo:
“Que la inmolación de Sebastián sacudió la conciencia de todo
Chile, desnudó el drama de las detenciones secretas y las torturas. El
impacto de esta acción fue tal que la dictadura se vio obligada a
reconocer la detención.
Luego de los hechos su hija Candelaria fue liberada, pudo ir al
Hospital Regional de Concepción y despedirse de su padre
moribundo, este pudo ver que su hija había sido liberada. Sus
últimas palabras para su hija fueron:
“Me dijo que cuidara a mi hijo, a mi hermano, que no dejara
abandonada a mi madre”. Luego de la muerte de su padre, sus hijos
nuevamente fueron detenidos: María Candelaria cayó nuevamente
detenida el 30 de noviembre de 1983, estuvo presa un año y dos
meses. Su hermano Galo Fernando estaría detenido durante dos
años. En el lugar mismo donde se inmolo se pintó una cruz roja,
para recordar su heroìsmo.

Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo

Ante los hechos sucedidos en Concepción, un grupo de personas
que protestaba contra la tortura que practicaba la CNI decidió poner
como nombre a su movimiento Sebastián Acevedo. Este grupo
estaba coordinado por el jesuita José Aldunate nació así el
Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo, que realizaba
una protesta pacífica en las calles.
Tuvieron 180 salidas a la calle en siete años. Sin ofender, sin armas,
simplemente proclamando o denunciando la tortura.
Recuerda el padre Aldunate una de estas acciones: “Escogimos un
lugar de torturas que estaba en avenida Borgoño, donde había un
portón de fierro. Llevamos un lienzo que decía

 

“aquí se tortura”.
Armamos un escándalo en la calle, páramos el tráfico, echamos un
canto, juntamos 70 personas. Hasta que llegaron los carabineros,
con sus carros. Se llevaron a algunos, otros nos metimos en los
carros, por fuerza. Llegamos a las comisarías, allá no encontraban
qué hacer con nosotros. Nos tomaron los nombres, las fotos,
etcétera. Y nos echaron a la calle a las 11 de la noche”.

SEPTIEMBRE .

SEPTIEMBRE

https://www.facebook.com/notes/alma-negra/septiembre-alma-negra/159705370781082

 

(ALMA NEGRA)
13 de septiembre de 2011
En la calle Romero de mis recuerdos, Septiembre huele a fachadas recién pintadas, olorosos asados y empanadas, vino y chicha de los boliches de la esquina del pecado, donde las niñas que tratan de tú lucían sus encantos para atraer clientela. Y claro, el brote de los volantines, de las ñeclas para los más chicos, del pavo que mi tío Ernesto con hilo curado y su cañuela, elevaba desde el techo de la casa de la abuela Teresa inaugurando las comisiones, los volantines cortados, las carreras de decenas de niños con cañas y ramas intentando atrapar a los esquivos pájaros de papel liberados. Y que decir de las cuecas tocadas en el piano por los viejos que concurrían al Colmao a tomarse sus pencazos. Me pasaba la tarde entera escuchando la alegría chispeante, las tallas doble sentido y esa felicidad de pobres que inundaba calle Chacabuco.

Cuando nos fuimos a la Población El Pinar, Septiembre adquirió otro sabor: era el desfile de la Escuela en la calle principal, el “estreno” de la pinta diciochera, la banda de guerra amaranto de la Jota, los camisas grises de la juventud socialista, las fondas del trago barato y las cuecas interminables, las peleas de borrachos, los simulacros de peleas de los muy borrachos, el circo que llegaba al peladero justo al lado de los “juegos” cuyo parlante no cesaba de enviar mensajes de amor, de perdón, de reconciliación entre las parejas de nuestro mundo construido alrededor de la fabrica Sumar.

Sólo una vez me aventure a mirar la parada y fue desde lejos. En mi cabeza siempre estaban presentes los asesinados en la vía férrea de la José Maria Caro, los baleados por un helicóptero en La Legua y el Pinar para el paro de la CUT contra los chiribonos, y por supuesto un poco después, en plena adolescencia, los asesinados en El Salvador y Puerto Montt. Claro que cuando niño había disfrutado las aventuras radiales de Adiós El Séptimo de Línea, o las canciones de los Cuatro Cuartos dedicadas a las FFAA, pero no era suficiente para resolver esa desconfianza que me producían los uniformados. ¿Para que existían si Perú, Argentina y Bolivia eran países tan pobres como nosotros? ¿Había otra razón para tantas armas si como nos enseñaba la canción escolar Argentina, Brasil y Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador…“ son hermanos soberanos de la libertad”

Cuando se levantó el General Viaux en el Tacna, yo andaba ya mirando chiquillas y militancia. No tuve miedo y fui uno de los tantos que concurrí esa tarde a las cercanías del regimiento a gritar y enfrentar a mano pelada el conato golpista. Fue determinante para enterrar para siempre algún tipo de recuerdo grato de “gestas heroicas” de uniformados, algo que me persiguió durante mis primeros años de militancia revolucionaria y en las tareas que luego asumiría, junto a una cincuentena de militantes, de resguardar al presidente Allende. Porque Septiembre fue entonces el día 4, el día del triunfo de Allende, esperanza de los pobres, esperanza de cambio, anhelos de un pueblo entero de poner fin a la esclavitud moderna y la dependencia y del inicio de un periodo distinto de lucha por la libertad, por un mundo nuevo…aunque de reojos no perdíamos los movimientos de los patrones, de los conspiradores, de los golpistas. Septiembre durante esos años se convirtió entonces en una fecha complicada: muchos uniformados juntos, peligro de golpe militar.

Y fue precisamente Septiembre, que como dice Silvio, nos hizo “bajar a la tierra, perdón quise decir a la guerra”. Ya no emboques, ni trompos, ni cazuelas, ni curantos, ni chicha en cacho. La histórica sed de acumulación de riquezas de los dueños del poder lanzaban bombas, ametrallaban, salían pintarrajeados (¿encapuchados?) a cazar dirigentes sociales, militantes de la unidad popular, a la señora de la JAP, al dirigente estudiantil, a la oradora de la ultima manifestación, al chico que había pintado al Ché en su bolso escolar, al obrero que había osado subirse a un cajón y arengar a sus iguales a tomar el control de la fabrica, al hombre de ojotas que recuperó tierras corriendo cercos. Era la cacería mirada por un país de señoritos gozosos, de patrones y crumiros que izaban bandera celebrando la heroica gesta de los nunca derrotados armados hasta los dientes contra un pueblo desarmado que no había querido aprender las lecciones de la historia.
Fueron los Septiembres Negros, de mujeres como Marta Ugarte lanzadas al mar sin que existieran miles de personas mirando por la televisión su búsqueda, de mujeres estranguladas como Lumi Videla, de tantos y tantos fusilados, degollados, lapidados vivos como los de Lonquen, colgados, asfixiados por los buenos alumnos de maestros brasileños, israelíes, alemanes y norteamericanos.

Fueron duros esos Septiembres para quienes estábamos encarcelados. Días de encierro temprano, de suspensión de visitas, de recordar a los caídos y a los que estaban cayendo, de aferrarse a la certeza que algún día derribaríamos a la dictadura. Días en que sentíamos la solidaridad de la población penal común que golpeaba latas, que se amotinaba, en solidaridad con “los políticos”, los “prisioneros de guerra” los “humanoides”. ¡Como vamos a olvidar al gendarme que se mofaba de nuestro estado!!Como nos vamos a olvidar de ese otro gendarme que en silencio traía un recado, una palabra de aliento, un mensaje clandestino!

Y septiembre en el exilio era traumático. Debe existir por algún lado el registro de las depresiones, de las lagrimas derramadas, de los nudos en la garganta, de los gritos desgarrados en los actos de denuncia de los primeros años, de la ira sorda de los testimoneantes: “Yo soy fulana de tal, trabajadores, detenida por la DINA, a mi me torturo salvajemente el Guatón Romo y me violaron los guardias, Estuve en Villa Grimaldi con Jose, Hernan, Alberto y Maria todos ellos ahora Detenidos Desaparecidos…”

Maldito Septiembre de aquellos años de derrota más profunda y de festín de la jauría. Del odio feroz que se acumulaba. Si, odio, odio que persiste aun cuando hoy nos hablen de reconciliación, de justicia dentro de lo posible. Odio acumulado, rencor puro contra los que destruyeron los sueños y la vida de toda una generación de luchadores sociales intachables, mismo odio que se elevó más y más cuando el pueblo comenzó a salir de su letargo y a golpear con la Resistencia Popular primero, luego con los Paros y protestas nacionales, con el Frente Patriótico y las fuerzas del Lautaro. ¿Has olvidado Fuente Ovejuna? ¿Has olvidado Corpus Cristo? ¿Has olvidado a Sebastián Acevedo? ¿Has olvidado a los degollados, a los quemados, a los explosionados, a los quemados en vehículos, a los de Neltume, a los de Concepción, a Arcadia Flores, a Luís Díaz, a Palito, Aracelli Romo, a los hermanos Vergara?

Porque ya no fuimos más los ingenuos poniendo la otra mejilla y aceptando las reglas del verdugo es que nos levantamos ayer, anteayer y nos levantamos hoy. Porque aprendimos, como decía el Ché, que un pueblo sin odio no puede vencer. Y fuimos capaces de construir fuerzas que llevo el dolor a las casas del enemigo. Y vimos sus centros de diversión y consumo arder, y vimos a sus perros guardianes lamerse las heridas, y vimos miles y miles de luciérnagas encendidas en protestas y paros iluminando caminos, y vimos a la escolta del tirano huir despavorida, y a los “aguerridos” violadores de mujeres prisioneras indefensa con sus rostros desfigurados al ver al pueblo armado encarándolos y castigándolos. Claro que ahora ya no fuimos “humanoides”, ni “prisioneros de guerra”, al devolver golpe por golpe fuimos “terroristas” “subversivos” “criminales”.

Septiembre sigo siendo ajeno para nosotros, desde que se instaló la Concertación y la pseudo democracia , esa “especial” democracia inventada por la Trilateral Comisión gringa para nuestro Tercer Mundo, la democracia “restringida” sinónimo de Contrainsurgencia.
Años tras año, a contrapelo del olvido decretado, las barricadas se encienden, las poblaciones corcovean. Con nuevas razones.
Razones con rostro de bailarina, de mapuches, de obreros forestales, de joven evangélico.

¿Has Olvidado como fue muerto Ariel? ¿Enrique Torres, Ignacio Escobar,Sergio Valdes? ¿Acaso no recuerdas a Alexis y Fabián? ¿Ubicas a Andrés Soto, a Mauricio Gómez, a José Miguel Martínez? ¿Te olvidaste de Pedro Ortiz,, de Rene Largos Farias, José Araya Ortiz? ¿Existe algún lugar en tu memoria para recordar al viejo Sergio Calderón? ¿Y los de la masacre de la micro en Apoquindo: Yuri, Raúl, Alejandro? La lista se extiende a lo largo de Chile y del tiempo: Claudia López, Daniel Menco, Alex Lemun, Zenen Díaz, José Huenente, Juan Collihuin, Rodrigo Cisterna, Matías Catrileo, Johnny Cariqueo, Jaime Mendoza, Daniel Riquelme y este año Manuel Gutiérrez.

Por estos muertos, nuestros muertos la televisión no realizó programas especiales, no hubo duelo nacional, no se movilizaron recursos para auxiliar a los heridos o buscar los desaparecidos.

Ellos solo viven en nuestra memoria y seguirán vivos ahí mientras exista lucha y quienes retomen su ejemplo.

Septiembre no nos devuelve aún la alegría del desfile en la población, del trompo, los volantines y pavos, las cuecas en piano, el compartir la empanada y el curanto con el milico patas hedionda o el chancho de maquina marino.

Septiembre de este año nos trae las brisas de una nueva generación de luchadores sociales, principalmente estudiantiles, que desafían al poder en sus cimientos. Ojala que la brisa se convierta en vientos, y los vientos en Raco, en Puelche, en Pampero, Terral, Puihua, vientos huracanados de un pueblo que derribe de una vez y para siempre el dominio de los poderosos, construyendo un Chile Popular y devolviéndonos la alegría de un Septiembre de los Pobres.EX Presos Políticos BN perfil HiginioRelacionados

Guillermo Rodríguez Morales, “El Ronco”- Alma Negra en facebook, y editor de almanaquenegro2.blogspot.com/ es un prolífico escritor de libros, crónicas, recopilaciones y permanente presencia en actividades donde la memoria colectiva de nuestro país se construye desde abajo. Artesano, sobreviviente y protagonista.

Lanigrafías, artesanía carcelaria.

http://issuu.com/felipesebastianmoralesleon/docs/catalogo2#

 

 

 

Algunas Notas

 

https://www.facebook.com/notes/alma-negra/defensa-politica-frente-a-consejo-de-guerra-1981/382242635194020

https://www.facebook.com/notes/alma-negra/versos-para-caneros-alma-negra/446627502088866

https://www.facebook.com/notes/alma-negra/envenenados-capitulo-12-de-destacamento-miliciano-jose-bordaz-guillermo-rodrigue/569894383095510

https://www.facebook.com/notes/387652474653036/

https://www.facebook.com/notes/alma-negra/solo-el-pueblo-defiende-al-pueblo/685701941514753

 

Ilich Galdámez, hijo de detenido-desaparecido. UNA FLOR PARA NUESTROS HÉROES A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

UNA FLOR PARA NUESTROS HÉROES A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

 

 

“Una flor para nuestros héroes”

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A 40 años del golpe de estado en Chile
Este sábado 14 de septiembre, a 40 años del golpe de estado pinocheti-yanqui contra el pueblo chileno y su presidente Salvador Allende, les rendimos el merecido y sentido homenaje a nuestr@s heroínas y héroes en la ciudad de Estocolmo. El lugar escogido no pudo ser más simbólico, el Monumento La Mano, erigido a los 500 suecos internacionalistas que lucharon en los años 30 defendiendo en tierras ibéricas la libertad y los sueños del pueblo español, vasco, catalán y gallego contra la bota fascista de Franco y sus aliados. Un tercio de estos internacionalistas, intelectuales, obreros y campesinos, dejaron su sangre en los campos donde se enfrentó el socialismo contra la brutalidad.
Sin mayor estridencia que los fuertes latidos de nuestros corazones y el clamor profundo de nuestras consignas a dos lenguas, retomamos el compromiso histórico y sempiterno, que nos auto convoca cada hora, día y año, con aquellos que la cultura de la muerte y el odio nos arrebató tempranamente en Chile. La síntesis de nuestro respeto, admiración y recuerdo estuvo en las fotos, palabras, canto, poesía, carteles, banderas y flores que porfiadamente volvieron a reflejar, al igual que en jornadas pasadas justo en los estertores veraniegos nórdicos, la fuerza telúrica y humana de los sobrevivientes y sus hijos, nietos y amigos.
Pudimos comprobar, en varios pasajes de la jornada, que el realismo mágico, tan literario y meridianamente latinoamericano, es más que una figura creada por literatos locos y enormes como sus obras, ya que nosotros simples ciudadanos del mundo, animales sociales y políticos, alejados a golpe de exilio de nuestras raíces y de nuestros primeros tiempos y amores, fuimos, por un breve y fugaz momento las manos quebradas y martirizadas de Víctor Jara, fuimos la voz metálica de Allende desde La Moneda en llamas, fuimos el grito de dolor del torturado, nos fundimos en la sangre que brotaba de la humanidad, más humana que nunca, del ejecutado y del desaparecido…pero, también fuimos puño en alto, fuimos la bronca con los dos dedos en V, fuimos el grito y la organización, la protesta y la exigencia de Verdad y Justicia, Fuimos lo que nunca hemos dejado de ser… fuimos allendistas.
Y por serlo comprobamos que somos buenos para recordar, así como también concluimos que no tenemos alma ni condición de blanqueadores de la historia, de nuestra historia…osadamente, para algunos, y políticamente incorrecto para otros, recordamos también a los otros mártires, aquellos de “la alegría ya viene”, aquellos que incomodan acuerdos y pactos entre gallos y medianoche. No sólo estuvo en el discurso, en la foto o en el lienzo el rostro de los que cayeron en tiempos de brutalidad verde y parda, de bestialidad con uniforme militar, de represor con rostro e identidad oculta…también estuvo el activista mapuche, el obrero forestal o el niño poblador recientemente atravesado por la bala mandatada por los nuevos y a la vez antiguos represores de cuello y corbata, con olor a continuismo y agenda neoliberal….
Al fin de cuentas la realidad, la que no tiene remedio por muy dura que sea, nos demuestró una y otra vez que nuestros mártires, tan violentamente ausentados, nuestras víctimas de antaño y las de ahora lo son de la misma clase político-social que a fuerza de hipocresía y de golpe farandulero pretende arrebatarnos, en un ejercicio trasnochado y desesperado, lo único que la dictadura no pudo quitarnos, la memoria…nuestra memoria, la que cada vez se parece más y más a la utopía, a esa que nos mueve, que nos obliga al movimiento para alcanzarla y que nos tiene prohibido olvidar.
Seguiremos recordando y exigiendo Verdad y Justicia a voz en cuello, ya que el no hacerlo sería en la práctica volver a martirizar y desaparecer a los nuestros.
Ni olvido ni perdón, ni para los de ayer ni para los de hoy!
Ilich Galdámez, hijo de detenido-desaparecido
15 de septiembre 2013

 

 

Dos notas para la memoria de los niños en Dictadura. Oscar Contardo.

Texto para seminario Infancia y Dictadura en Psicología UDP

Este fue el texto que escribí para el seminario Infancia y Dictadura organizado por la escuela de Psicología de Universidad Diego Portales. 

“Se murió Pinochet”, me dijo y las palabras ya no alcanzaron para seguir hablando. El día estaba despejado y yo estaba en una mesa del Torremolinos, mirando calle Lastarria desde ese trozo de pasado en forma de fuente de soda: Formalita colorada, Paloma San Basilio de fondo, tapiz de tevinil lavable y Oscar, el maestro churrasquero, que ha ido envejeciendo como el aceite recalentado de una freidora de aluminio. “Se murió Pinochet”, dijo mi amiga del otro lado del teléfono y mi mirada avanzó hasta la puerta de entrada, la atravesó y se quedó en la calle iluminada por la resolana de diciembre pegando sobre los adoquines. La voz de mi amiga surtió el efecto de las invocaciones de las películas de brujos o de genios embotellados. Un saludo a los espíritus encerrados en la propia memoria.

RELACIONADO

Presentación de Javiera Parada para Volver a los 17

Conocí a Oscar Contardo el veranodel año 2005, en uno mis viajes a Chile, desde Barcelona, donde viví desde elaño 1992. Oscar estaba preparando su libro “La era ochentera” y trabajaba con la responsable de que mi  residencia fuera la ciudad condal y no París, Andrea Palet. Me entrevistó entonces sobre mi participación en teleseries, durante los 80, y de cómo había influido elasesinato de mi padre en mi joven vida laboral.

Seis meses después, regresé a Chile, esta vez no ya de paso, si no con el deseo de ver si podía vivir en mi país, cuestión que me fue imposible durante todos los años anteriores. Cada vez que vine durante los años 90, me fui enojada, dolorida, sintiendo que en Chile realmente no había cambiado nada, que toda la pelea que habíamos dado contra la dictadura, había sido en vano. Sentía que el país seguía gris y homogéneo.

Pero algo, o mucho, había cambiado en el país el año 2005 y entonces, decidí volver y residir aquí.

Comenzó así, una amistad y admiración mutua, fraguada a fuego lento, con Oscar. Cronista excepcional, mordaz, capaz de diseccionar nuestra idiosincrasia como pocos, ha escrito sobre nuestro arribismo endémico; sobre la feroz discriminación a la que los chilenos nos hemos acostumbrado, a practicar y a recibir; como también de la provincia, invisibilizada tantas veces como sea posible en nuestros medios, políticas y relatos.

Así que cuando leí que estaba haciendo un libro sobre nuestra generación, pensé: “Qué ganas de haber escrito en ese libro”. De patuda que es una, no más.

Pero como la vida es generosa, hace un mes, recibí un DM  de Oscar (mensajedirecto de twitter, para los no avezados en la red social), en el que me invitaba a presentar “Volver a los 17, Recuerdos de una generación en dictadura”. Imagínense mi alegría y orgullo. Más aún, cuando vi el listado de participantes en el libro, muchos de ellos, escritores a los que admiro, algunos de ellos conocidos y otros, directamente, amigos.

“Volver a los 17, Recuerdos de una generación en dictadura” llega a nuestras manos justo en el aniversario de los 40 años del Golpe de Estado, hecho que marcaría de una manera u otra, la vida de todos nosotros.

Un aniversario con una densidad, que creo, en Chile no habíamos vivido. Innumerables han sido los programas de TV, de radio, los artículos, que han recordado esa fecha fatídica, pero también todo el horror desplegado por los organismos de Estado, en contra de un sector de la población. Pero más allá del recuerdo doloroso de las perdidas personales y del sufrimiento, que por supuesto son enormes, mi sensación es de que en Chile, por primera vez, nos hemos puesto a hablar de las causas que llevaron al Golpe y a la práctica sistemática del terrorismo de Estado: la implantación de un sistema económico ultra liberal y un sistema político que no permite la expresión cabal de las mayorías y que es irreformable, a través de una constitución llena de candados, que resguardan su esencia.

Y en medio de todas estas reflexiones, testimonios, recuerdos, aparece este libro coral, a modo de un álbum de fotos de una generación que, después de terminar con la dictadura, ha guardado un inquietante silencio.

Porque nos fuimos a nuestras casas, a recuperar una juventud vivida en dictadura y marcada por el horror en sus múltiples variables, como constatamos en este libro. Mientras yo vivía en España, porque era incapaz de vivir en Chile, por el dolor que me provocaba, tengo la sensación de que muchos compañeros de generación y amigos de esa época, también de algún modo iniciaron un viaje privado, del que, como por arte de magia, parece que estuviéramos todos volviendo.

Hay en este libro una invitación a volver hablar, pero, por sobre todo, a volver a escucharnos. Es como si hubiera vuelto el tiempo del diálogo, no de un diálogo claudicante, sino de uno que intenta entender qué le pasó al otro, durante todos estos años. Dónde estuvimos, cómo nos transformamos en lo que somos. Porque, como dice Neruda,  “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”.

“Volver a los 17, Recuerdos de una generación en dictadura” es un collage de memorias, de micro historias, que son las que al final conforman la Historia, esa escrita con mayúscula.

Mientras leía el libro, muchos momentos de mi propia vida, interrumpieron la lectura. Lloré circulando por sus imágenes y recuerdos. Lo leí con el corazón apretado, fue un ejercicio de memoria, de la real, de nuestras vidas, no la de las consignas.

El primer impacto lo tuve al leer que Oscar tuvo que buscar en el diccionario Sopena, qué significaba la palabra “degollados”, después del crimen de mi padre. No sólo Oscar, son muchos los autores en el libro,  los que cuentan cómo ese día marcó para siempre sus vidas. Fue impactante encontrarme con el relato del hecho que cambió mi vida para siempre, por otras voces, voces amigas, cercanas, conocidas.

Andrea Insunza, a quien conozco desde la infancia porque nuestras familias son amigas, llenó mi cabeza de paellas de la señora Lilly, de tortas de la señora Raquel y me paralizó con una frase en la que vi reflejados a mis hermanos “de algún modo, nosotros los niños, competíamos con la dictadura por la atención de nuestros padres”.

El libro me hizo recordar a mi abuela María Maluenda, cuando se escapaba conmigo a jugar flippers, escondida de mi abuelo Roberto. Me hizo recordar días enteros en la Vicaría de la Solidaridad, jugando snake, mientras mi padre, el Jose, archivaba en enormes computadores y en discos floppy, las innumerables violaciones a los derechos humanos, que día a día llegaban a ese organismo.

Estas imágenes no están en el libro, pero si están los olores, los ruidos, los colores que acompañan esos días.

En el relato de Alvaro Bisama -que también se llama Salvador, en honor al Presidente Allende, y a quien intenté convencer, con escaso éxito, de participar en una campaña política – me encontré con los silencios de esos años, con la música prohibida; con el Lebu, barco de la Sudamericana de Vapores, propiedad en ese entonces de Ricardo Claro, que fue utilizado como centro de tortura y detención y donde su padre estuvo detenido.

Pero también con la constatación de que “el terror era algo doméstico: el temor a perder el trabajo, a quedarse en la calle”. El horror de la pereza y el aburrimiento. El horror del no tiempo. El miedo a ser delatado por tus vecinos o compañeros de trabajo.

Recordé el atentado a Pinochet y cómo todos esperamos durante esas horas, esperanzados, que el tirano hubiera muerto.

Leyendo este libro, se reafirmó en mí la sensación de que los 17 años de la dictadura, no fueron lo mismo para todos los chilenos, que el dolor y el miedo no fueron compartidos, como pretenden hacernos creer algunos comentaristas e “historiadores” por estos días. Porque, como dice Bisama, “la memoria no es frágil”.

A Alejandra Costamagna la conozco de nuestros tiempos de pingüinas, donde ser adolescente y luchar contra la dictadura era una sola cosa. Era y es linda la Ale, la recuerdo de jumper.

La Ale alcanzó a vivir los años dela Unidad Popular y su madre le ha contado varias veces que ella sí conoció a Allende, aunque la Ale no se acuerde.

Y su relato me recordó el miedo a la palabra, impuesto en esos días: “Había que ser cautelosos con las palabras, que ahí había peligro”. Me acordé cuando yo le pregunté, muy chica, con 6 o 7 años,a mi mamá, si “nosotros éramos de izquierda”. “Si, me dijo la Estela, pero no le puedes contar a nadie”.

¿Cómo lograron explicarnos nuestros padres que había partes de nuestra vida, que estaban prohibidas?

Es sobrecogedor el relato del día del Golpe que hace Alejandra, lo que hicieron sus padres después de oír el último discurso de Allende.

Recordé el toque de queda, el susto que me daba porque con mis papás siempre llegábamos al filo y, a veces, incluso, después nos íbamos a tirar miguelitos.

Descubrí que la Ale, igual que yo,fue una fanática de los problemas de matemáticas, hasta que descubrió su pasiónpor las letras.

Apareció en mi cabeza el Francisco Miranda, que era el colegio hermano del Latinoamericano, donde llegaban los hijos de los exiliados y los hijos de la burguesía de izquierda. Juan Cristobal Peña pasó rápidamente por el Francisco y Rafael Gumucio por el Latino. Aunque toda mi adolescencia quise que me cambiaran a un liceo, reconozco que estos colegios fueron un refugio en esos años terribles.

Leí emocionada sobre ese tiempo otro, donde los secundarios nos tomábamos liceos, exigiendo el derecho a tener centros de alumnos democráticos, la rebaja del pasaje escolar y la gratuidad dela PAA. Recordé como veía escapar del Latino a mis compañeros para ir a la toma y yo pensaba, “no puedo entrar a la toma, porque si me pasa algo, mi mamá se muere”. Así que yo me quedaba afuera de los liceos, para apuntar los nombres de los detenidos y pasárselos a los abogados y a las familias.

“Seguridad para estudiar, libertad para vivir” y “No a la municipalización”, eran las consigas de la época.

La Ale cuenta de las Fiestas de Matucana 19, donde comencé a ir jovencísima, cuando empecé a desilusionarme de la política y comencé a enamorarme de la noche, los new wave y la música fuerte.

Y de “Primavera con una esquina rota”, la obra que mi abuelo estaba representando cuando le anunciaron el degollamiento de su hijo. La obra que no paro de hacer, en homenaje a su hijo.

Nona Fernandez también nos cuenta sobre ese movimiento pingüino; de las reuniones de la Feses, en calle Serrano, a las que asistí tantas veces; de las piletas de la Alameda, donde comenzaban nuestras marchas.

Hace poco, tenía que asistir a mi primera reunión en el Comando de Giorgio Jackson, tomé el metro y descendí en República, subí las escaleras y salí a la pileta de Cumming. E igual que estos relatos recomponen esa historia, la visión de la pileta y de mis compañeros secundarios, se unión en mi cabeza a este momento que vive Chile, donde nuevos movimientos sociales y políticos afloran y se toman la cancha, sin pedir permiso, exigen participación. Igual que nosotros en esos tiempos, exigíamos democracia.

Nona también cuenta de la impresión que hizo en ella la comprensión de la palabra “degollados”, la que quedó resonando en su cabeza. Nos les contaré aquí el desenlace de esta historia, pero si les cuento que me fue muy difícil terminarla. Esta historia que habla de víctimas y victimarios y de las víctimas invisibles, los niños.

“Pero las huellas del recuerdo han quedado en nosotros como las marcas de un combate naval, destinado al fracaso, y es tan difícil sacárselas de encima”.

El relato de Rafael Gumucio es sobrecogedor. La historia del secuestro de su madre, su resistencia a olvidar, la sensación tan niño de lo que significaba la delación, la traición, la tortura y el exilio.

“La forma fugitiva del sueño del que desperté para siempre a los tres años para no volver a dormir nunca más totalmente en calma, nunca del todo completamente en paz”.

Y sobre el 73, Rafael nos dice “Los que no lo vivimos, los que lo vivimos como yo, de oídas, no podemos olvidar. Los adultos se portaron como niños y los hombres como perros, y eso no se olvida. Ese recuerdo anterior, ese pasado que no pasó del todo nunca es más fuerte que cualquier voluntad, que cualquier idea, que cualquier deseo”.

Pablo Illanes nos lleva del todo a los 80 de las teleseries y a ese Chile donde aún existían empresas publicas potentes, antes que la dictadura desbalijara al Estado. Nos lleva al cine Normandie, donde descubrí a Herzog y a Klaus Kinski,a David Lynch y a Win Wenders. Ese espacio de libertad que comenzaba cuando se apagaba la luz y comenzaba la proyección. A los cines del centro, donde lo llevaba su papá después de pasar por el Café Colonia. Al Cinerama Santa Lucia.

La casi guerra con Argentina, de la que Oscar también nos habla. La guerra como una fantasía, en medio de la dictadura.

La familia dividida, la abuela paterna comunista, la materna pinochetista. Esa fractura en el seno de tantas familias durante tantos años.

Pablo nos cuenta del Festival de Viña, de Miguel Bose (mi ídolo de infancia), de la llegada de la tele a color, del Betamax, del VHS, de “La chica de rojo”, película que en ese tiempo, todos veíamos, vaya uno  a saber por qué.

“Siempre había alguien que conocía a alguien que había sufrido algo similar, una experiencia traumática de abuso, tortura o desaparición donde no existía la policía ni la chilenidad ni la noción de sentirse seguro. Era el terror oculto de todo ciudadano, no sólo el del compromiso político que podía ser peligroso,sino el del hombre equivocado, el “parecido a” o el que tuvo la mala suerte de estar en el lugar incorrecto a la hora indebida”.

La historia de Andrea Insunza, como les contaba al comienzo, es una historia cercana, conocida y vivida por mi familia. Me costó leerla, interrumpida por la emoción. Don Lucho Corvalán; Jaime y Mario Insunza, personajes de mi infancia con los que yo jugaba; las primeras detenciones después del Golpe; el exilio.

La Andrea se hace una pregunta que yo me hice muchas veces “A los seis meses, mis viejos ya habían decidido tener hijos. Durante mucho tiempo me pregunté porqué. Por qué en la mitad de ese desastre, mis padres habían decidido tener hijos”.

“A esas alturas, y sin que nadie me lo enseñara, ya había aprendido que los problemas de los grandes eran más importantes que los de los chicos. Y que la mejor forma de colaborar con mi familia, era resolver los míos sola.”

La detención de Jaime Insunza, el año 84, siendo secretario general del MDP y su deportación a Brasil. El allanamiento de la casa de Mario. Recuerdo claramente todos esos hechos. Ellos dos eran muy amigos de mi padre y siempre sabíamos cuando a alguien cercano le pasaba algo.

“La razón: eran comunistas. Y en Chile ser militante del Partido Comunista estaba prohibido. Mi familia estaba prohibida” dice Andrea. La mía, también.

Hay más relatos y hay muchos momentos de alegría en el libro. Pero a mi, en estos días, este libro me ha hecho reflexionar de cómo nos hicieron aprender a vivir con el miedo, a llevarlo con nosotros. No solo el miedo a la muerte, si no como se cuenta en este libro, el miedo a la cesantía, a la delación,  a estar en el lugar equivocado.

“Volvera los 17, Recuerdos de una generación en dictadura” es un enorme y necesario aporte a nuestra memoria, en estos 40 años del Golpe de Estado. Son los relatos de lo que ocurrió intramuros, de lo que callamos, de cómo aprendimos a jugar en medio del desconcierto. Son las historias personales, que brotan y nacen, para “dar voz a otras voces”, como dice Bisama.

Como si obligados a salir de un trance, hoy recuperáramos nuestras historias íntimas, donde el horror se despliega en distintas aristas, pero donde también y principalmente, se despliega la vida. Para decirnos que aquí no hubo ni habrá empate. Y que por mucho mall y cifra macro económica exitosa, a los que crecimos en dictadura, cuando recordamos nuestra infancia, siempre nos recorre algún tipo de escalofrío.

Muchas gracias.

10 de septiembre 2013

Javiera Parada en la presentación de Volver a los 17 el 10 de septiembre de 2013.Javiera Parada en la presentación de Volver a los 17 el 10 de septiembre de 2013.

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Libro “Volver a los 17″: padres e hijos

El de los 40 años ha sido, por lejos, el más impactante de los aniversarios redondos del golpe de estado chileno. Como nunca antes una nueva efeméride del quiebre de la democracia ha remecido a buena parte de los chilenos. Como nunca se han hecho exhortos de perdón y justicia. Las redes sociales dieron cuenta, como nunca, de su utilidad, puesto que a través de ellas se visibilizaron millares de pequeñas intensas historias del golpe y la dictadura, cosa imposible hace algunos años. Todo lo anterior reafirma que lo más importante en la vida no es sonreírle al mundo con optimismo y fe, sino buscar la justicia. Los medios de comunicación, por su parte, tuvieron un rendimiento dispar. Mientras Chilevisión descolló con producciones comoChile, las imágenes prohibidas y “Ecos del desierto”, Canal 13 se limitó a hacer un aséptico y timorato “corre video”, recalentando un charquicán de imágenes que ya se vieron un millón de veces en muchas otras partes y en muchos otros momentos.

Y están los libros. Era esperable que el mercado editorial aprovechara este aniversario del putsch, y lo hizo con la no ficción como estandarte principal. Entre los vol, las protestas estudiantiles de fines de los ochenta y contingencia, con el relieve propio de cada pluma que úmenes aparecidos para conmemorar las cuatro décadas del desastre de 1973, está Volver a los 17. Recuerdos de una generación en dictadura(Planeta, 2013), una compilación de textos de escritores y periodistas chilenos que crecieron durante el régimen pinochetista. A cargo del conjunto está el periodista y escritor curicano Óscar Contardo (1974).

Hace algunas semanas me tocó presentar a Contardo a propósito de una nueva edición de su superventas Siútico. El escenario era el foyer del Teatro Municipal de Viña del Mar, posiblemente una de las ciudades que cuenta con una de las mayores tasas de ancianos pinochetistas en Chile. Algo así como Providencia con acceso al Océano Pacífico. Aprovechando la ocasión, Contardo informó a la concurrencia de qué iba este libro. Su propósito es fijar los recuerdos de los miembros de una generación nacida en dictadura, o que hayan tenido muy poca edad al momento en que Allende fue derrocado. Ante esto un señor viñamarino pidió la palabra y le censuró con amargura al antologador el no contar “la otra mirada”, “la historia completa”, “lo que pasó antes del 11 de septiembre” y “las causas de por qué pasó lo que pasó”. Contardo esquivó con desenvoltura y serenidad el rocket, subrayando que el asunto del libro es el recuerdo y no la historiografía.

Esto lo confirma uno de los escritores que componen el conjunto, Álvaro Bisama, cuando apunta en su intervención en el libro que escribe del pasado acumulando retazos.

contardo

Las ventajas de un libro compuesto casi en su totalidad por sandías caladas no requieren de mucha explicación. Sí vale señalar que al ser éste un libro de memorias, en el que los autores deben bucear en sus recuerdos sobre el período más nefasto de la historia reciente de Chile,están obligados a ser honestos, sin dejar un centímetro a las cuchufletas y a la pirotecnia narrativa. De esta forma, Volver a los 17 se muestra como una combinación balanceada de intimidad y contingencia, con el relieve propio de cada una de las 15 plumas calificadas que conforman el libro, memorias que muestran marcas comunes como el terremoto de 1985, el caso degollados (otro golpe devastador) o las protestas estudiantiles de fines de los ochenta.

Como conjunto, Volver a los 17 es una sinfonía, posee distintos tonos, distintos colores. La llaneza infantil ante lo terrible deContardo, Alejandra Costamagna o Nona Fernández contrasta con la ópera ligera de Patricio Fernández Chadwick, quien habla de un tío Andrés que era revolucionario hasta el golpe además de aportar una anécdota de su pasado como nieto de patrón de fundo. Luego se pasa a Rafael Gumucio, desmedido y sentencioso, dando paso a un reverso absoluto, al de Pablo Illanes, quien hace un repaso más liviano,cinéfilo y televisivo de la época. Luego, la periodista Andrea Insunza marca otro giro en el libro, pues se pasa del relato de alguien arrojado al período a un testimonio de alguien que sufrió en más de un flanco el pisotón de la bota militar. Nieta del ex secretario general del PC Luis Corvalán, entre otros parientes comunistas, su relato la pone, tal vez, más cerca del horror que las otras plumas del libro. Es el aria más trágica de esta obra, sin dudas.

Libro eminentemente político, Volver a los 17 es también un libro de padres e hijos. De paternidades incomprendidas, de candores perdidos, de rebeldías y lecciones. De distancias y rebeldías adolescentes que el tiempo supo desvanecer. Lo expone con claridad Andrea Insunza: “De algún modo, nosotros, los niños, competíamos con la dictadura por la atención de nuestros padres. Y en la medida en que crecíamos empezábamos a notar nuestras derrotas”.

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Arrayán__Paulina Aguirre__por Viviana Sepúlveda

Cartas mutiladas__Carmen Bueno__por María Elena Blanco

Bajo el bosque__Héctor Garay Hermosilla__por Diego Muñoz Valenzuela

Triunfador en innumerables aventuras __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Pablo Leiva

Confidenciado entre café y café __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Marisa

Una persona de la raza humana __José Modesto Amigo Latorre__por Hippie

Encuentro del héroe con la traidora __Padre Antonio Llidó Mengual__por Archivero

Mac Leod había sido cadete __Juan Rodrigo Mac Leod Treuer y María Julieta Ramírez Gallegos__por Pablo Leiva

Con Mario somos amigos __Mario Edrulfo Carrasco Díaz __por Lucía Sepúlveda

Recuerda, tu hermano desapareció __Manuel Jesús Villalobos Díaz__por Lucía Sepúlveda

Un asesino anda suelto por Ñuñoa __Eduardo y Rafael Vergara Toledo__Desde Comisión FUNA

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Nuestro Aníbal__ Agustín Reyes González __por Maria Stella Dabancens Gandara

El estudiante que Alejandra envió “a Puerto Montt”__ Mauricio Jorquera Encina __por Lucía Sepúlveda

Joven profesor detenido cuando iba a ver partido del Mundial__ Agustín Fioraso Chau __por Lucía Sepúlveda

Miguel Angel desaparecido versus Miguel Angel, su “doble” del sur__ Miguel Acuña Castillo y Héctor Garay Hermosilla __por Lucía Sepúlveda

Cacería nocturna__ Ofelio Lazo Lazo __por Lucía Sepúlveda

Desapareció de la U y de Maipú a los 21 años__ Juan Ernesto Ibarra Toledo __por Lucía Sepúlveda

Vietnam y Londres en la vida de un poblador__ Carlos Cubillos Gálvez __por Lucía Sepúlveda

El mirista de Quinta Normal que desapareció un 26 de julio__ Ismael Chávez Lobos __por Lucía Sepúlveda

La Pity Vergara__ Lucía Vergara Valenzuela __por Paty

Homenaje a Pepe Carrasco__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Patricia Collyer

El chico Sebastián, un artesano militante__ Rubén Arroyo Padilla __por Sonia Cano

Pepito milagroso__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Cheña

Verano del 72__ Sergio Peña Díaz __por Raúl de Calama

Váyanse de Santiago__ Lucía Vergara Valenzuela “la Pity” y Arturo Villavela Araujo __por Marisa

El veterinario del MCR__ Sergio Peña Díaz __por Queltec

Secretos de familia__ Alan Bruce Catalán __por Lucía Sepúlveda

Un beso para las tres__ Sergio Peña Díaz __por Ricardo-Eugenio

El Coño Villavela__ Arturo Villavela Araujo __por “M”

Del José Joaquín Aguirre al Hospital de Cunco__ Eduardo González Galeno __por Margarita Romero

El último de los buenos que alcanzó a verlo__ Sergio Pardo Pedemonte __por Aminta Traverso

La DINA contra dos del cordón Vicuña Mackenna__ Cecilia Castro Salvadores y Juan Carlos Rodríguez Araya __por Sonia Cano

Francia exige a justicia chilena aclarar desaparición de Alfonso Chanfreau__ Alfonso Chanfreau Oyarce __por Lucía Sepúlveda

Juan Chacón dijo adiós a su padre en Cuatro Alamos antes de desaparecer__ Juan Rosendo Chacón Olivares __por Lucía Sepúlveda

El arte de ser mirista y trabajar en Investigaciones__ Sonia Bustos Reyes __por Lucía Sepúlveda

La voz de María Angélica__ María Angélica Andreoli Bravo __por Lucía Sepúlveda

Marcados a fuego en la frente, María Inés y Martín__ María Inés Alvarado Borgel y Martín Elgueta Pinto __por Lucía Sepúlveda

Secuestro del albañil de la Población Kennedy__ Eduardo Alarcón Jara __por Lucía Sepúlveda

Kellina, la mirista hija de una enfermera del Hospital Militar__ Jacqueline Binfa Contreras __por Lucía Sepúlveda

Homenaje a la caída en combate de Miguel Enríquez __Miguel Enríquez Espinoza__por Hernán Aguiló

Sitio en homenaje a Jecar Nehgme __Jecar Antonio Nehgme Cristi__por Lucho

Profesionales a fines y contrapuestos __María Cristina López Stewart__por Martín Faunes Amigo

El último día de Miguel __Miguel Enríquez Espinoza__por Manuel Cavieses Donoso

Thamesis __Marcelo Salinas Eytel__por Nicole Drouilly

Muriel, dulces, kuchen y tortas __Muriel Dockendorff Navarrete__por Patricia Ochoa

El que tuvo siempre tiempo para escribir poesía __ Máximo Gedda Ortiz__por Ignacio Puelma

Un par de botas para su hermana __ Luis Guajardo Zamorano __por Martín Faunes Amigo

Carta para mi amigo el ciclista __ Sergio Tormen Méndez __por Carlos Moukarzel Numair

Cien años de soledad __ Santos Romeo González __por Nilda Bórquez

La hija del flaco Raúl __ Carlos Julio Fernández Zapata __por Hilda E. Espinoza Figueroa

El detective-ángel de las micro tabletas fotográficas __ Teobaldo Antonio Tello Garrido __por Martín Faunes Amigo

Ramón Núñez, ¡no existe! __Ramón Núñez Espinoza __por Lucía Sepúlveda

Abundio, el carpintero del G1 __Abundio Contreras González __por Lucía Sepúlveda

A la esquina sin abrigo en el invierno del 74__Jorge Olivares Graindorge, Zacarías Machuca Muñoz __por Lucía Sepúlveda

De la Bolsa de Comercio a un recinto de tortura__Guillermo Beausire Alonso __por Lucía Sepúlveda

Estoy en poder de la DINA!__Germán Moreno Fuenzalida __por Lucía Sepúlveda

Collar de flor al cuello__Cecilia Labrín __por Lorena Sandoval

Unos veranos después__Lumi Videla y Sergio Pérez __por Martín Faunes Amigo

El chaleco rosado de jacqueline__Jacqueline Drouilly __por Nicole Drouilly

Un ex dirigente de la salud__Marcos Esteban Quiñones Lembach __por Lucía Sepúlveda

Brazos que parecían abrazar sueños__Elízabeth Cabrera Balarritz __por Carmen Gallero Urízar

El delito de ser amigos y ex alumnos del Manuel de Salas__Jaime Mauricio Buzio Lorca __por Lucía Sepúlveda

Una imagen de cartón levantada sobre mi cabeza__Jenny Barra__por Lucrecia Brito Vásquez

La desaparición del peluquero mirista__Daniel Abraham Reyes Piña__por Lucía Sepúlveda

Sopa de rocas__Juan José Boncompte Andreu__por María Norambuena/Martín Faunes Amigo

Tren nocturno a la esperanza__Carlos Rioseco Espinoza__por Hilda E. Espinoza Figueroa

Entre dos mundos__Jorge D’orival Briceño__por Anita

María Isabel y María Teresa__María Isabel Joui Petersen y María Teresa Eltit Contreras__por Lucrecia Brito Vásquez

Una casa al fondo por Joaquín Godoy__Ida Vera Almarza, María Cristina López Stewart, Carlos Carrasco Matus, Miguel Angel Pizarro Meniconi __por Tomás Pizarro Meniconi

Coca-Cola__Jaime Vásquez Sáez__por Martín Faunes Amigo

El negro era un valiente__Hernán Pérez Alvarez__por Lucrecia Brito Vásquez

Nos encontraremos a través de la niebla que despejaremos__Muriel Dockendorff Navarrete__por Gloria Laso Lezaeta

A María Mardones__Hermanos Velásquez Mardones__por Hilda Espinoza

María Isabel tenía diecinueve años y una vida por delante__María Isabel Joui Petersen__por María Eugenia Letelier

_ > ¿QUIÉNES SOMOS? Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos ya catorce años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura. Hacemos notar que son pocos aquellos que cuentan con una historia, un homenaje literario, o una foto o pintura que los rescate no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. Así, este avance se muestra esperando incentive en la colaboración de todos ustedes para esta labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible.El material que presentamos está, por lo tanto, en constante actualización, ello, gracias a aportes que se reciben desde todo el mundo, siendo factible que en él existan inexactitudes y errores que rogamos disculpar, sólo no se cometen errores cuando no se avanza. Adviértanos si detecta algún error y, ayúdenos, tenemos por delante una tarea inmensa: dar a conocer lo que pasó con los nuestros, pero por sobre todo, mostrar cómo eran ellos y cuáles eran sus sueños.Nadie que sepa algo se puede restar a esta tarea que para cumplirla somos todos necesarios. La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente. ¡Hasta la victoria siempre…!

Margarita Román Dobson, Hilda Espinoza Figueroa, Shenda Román, Xaviera Ovalle, Violeta Bagnara, Lorena Sandoval, Monique Hermosilla Jordens, María Angélica Illanes, Grecia Gálvez, Draco Maturana, Valeria Barraza, Edgardo Carabantes, Facundo Leylaf Ona, Juan Carlos Díaz, Manolo Arriagada, Pancho Lussich, Fernando Lizana, Manuel Paiva y Lucrecia Brito, nuestra Secretaria General, más Martín Faunes Amigo, nuestro Director.


LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR: — directorhistorias@gmail.com

Hija del Exilio Anita Tijoux en Democracy Now

July 10, 2014

Chilean Musician Ana Tijoux on Politics, Feminism, Motherhood & Hip-Hop as “a Land for the Landless”

Chilean hip-hop artist and musician Ana Tijoux joins us in studio to perform some of her songs and talk about the political themes behind them. Tijoux was born in France in 1977 to parents who were jailed and later fled Chile under the dictatorship of Augusto Pinochet. “Hip-hop is the land of the people that don’t have a land,” she says.

Tijoux returned to Chile in 1993 and in the late 1990s became known as part of the hip-hop group Makiza. As a solo artist, she has collaborated with musician Julieta Venegas on the hit song “Eres Para Mi,” had her song “1977” featured on the TV series Breaking Bad, and won multiple nominations for both the Grammys and Latin Grammys. Her work explores topics frequently heard on Democracy Now!, from the words of Uruguayan author Eduardo Galeano to the secretive Trans-Pacific Partnership trade deal.

In this interview, Tijoux performs a musical set, including “Antipatriarca,” off her latest album, Vengo, and “Shock,” a song inspired by Naomi Klein’s book, The Shock Doctrine. She talks about motherhood, feminism and her collaboration with Palestinian hip-hop artist Shadia Mansour on the song “Somos Sur,” or “We are the South.”

While here in New York City, Ana Tijoux performed Wednesday, July 9, at Central Park SummerStage. She performs Friday, July 11, at Club Europa in Brooklyn.

AMY GOODMAN: This is Democracy Now!, democracynow.org, The War and Peace Report. I’m Amy Goodman, joined here in our Democracy Now! studios by the Chilean hip-hop artist and musician Ana Tijoux. Ana Tijoux, or Anita, was born in France in 1977 to parents who were jailed and later fled Chile under the dictatorship of Augusto Pinochet. She returned to Chile in 1993 and in the late ’90s became known as part of the hip-hop group Makiza. As a solo artist, she’s collaborated with the musician Julieta Venegas on the hit song “Eres para mí,” had her song “1977” featured on the TV series Breaking Bad, and won multiple nominations for both the Grammys and the Latin Grammys. Ana Tijoux’s work is deeply political, exploring topics we frequently discuss here on Democracy Now!, from the work of journalist and author Naomi Klein, The Shock Doctrine, to the secretive Trans-Pacific Partnership trade deal. Ana Tijoux joins me now in New York, where she’ll be performing this evening at Central Park SummerStage and on Friday at Club Europa in Brooklyn.

We welcome you to Democracy Now!

ANA TIJOUX: Thank you so much.

AMY GOODMAN: It’s great to have you here for the first time. Talk about your music, what inspires you, Ana.

ANA TIJOUX: I would say that music, my way to arrive to the music has been almost like a big crush, because I’ve got a lot of colleagues of mine that arrived to the music because—since they was very young. But I arrived because I used to like to write. And then, I don’t know how I discovered that singing, it was better than writing. So it was in that way, and thanks to so many amazing musicians from Latin America that inspired me and pushed me to write.

AMY GOODMAN: So, you were born in France to Chilean parents. Talk about your political education, how you came to understand what was happening in Chile and Latin America.

ANA TIJOUX: I mean, I think, like, there is so many, like, prejudice about having a political education. And I would say that to have a political education is a vision with life and dignity of life. So, I had the chance to have amazing parents that always put on the table some subject and talk about it and have some reflection with the world. So it was not only about Chile, but about the vision about the world. And since today, we continue to talk about the same topics, basically; it’s always the same history repeating one to another. In the same way, I feel that the music is an amazing weapon, an amazing tool, like to have this reflection with the world. It’s a conversation, a dialogue with the world. And so, I would say that to have a political education has been like—is the DNA of my work and what I do. But also, I feel that music got to be free also and to be free of the political by himself. But I think there is a lot of ignorance about just political. We say “political,” and everybody say, “No, no, no, no. Please, don’t touch that. Don’t go there. Like, make music, but don’t make political.” But I think it’s got—had to do to be sensitive and sensible about what happened also, and I can make a difference between to be an artist and to be sensitive. I think they are—both of them is a marriage between both worlds.

AMY GOODMAN: I want to ask you, Ana, about your latest record, your latest CD, Vengo, and one of the inspirations for it, a man we’ve had on Democracy Now! quite often, the great Uruguayan writer, Latin American writer, Eduardo Galeano. This is a clip from a comment he made a few years ago about why he writes.

EDUARDO GALEANO: Trying to rebuild, to rediscover the human history from the point of view of the invisibles, trying to rediscover the terrestrial rainbow mutilated by racism and machismo and militarism and elitism and so many isms—that was the intention, at least, to speak about the nobodies from the nobodies’ voices.

AMY GOODMAN: “The nobodies’ voices.” Eduardo Galeano talking about what inspires him. Ana Tijoux, how did you discover Eduardo Galeano?

ANA TIJOUX: My father gave me a book of him when I was six, Las Venas Abiertas de América Latina. And I remember—

AMY GOODMAN: The Open Veins of Latin America.

ANA TIJOUX: Yes. And my father gave me that book with an amazing dedicatory, saying, like, “Perhaps you will not understand this book right now, but it’s a book that will make you open eyes about our history and our identity.” And, of course, I didn’t understand when I was six. Like, I was trying, but it was too complex. And I feel that it’s almost—it’s a terrible metaphor, but I would say, perhaps, it’s this kind of Bible that talk about who we are and make you, like, to have a position about Latinamericanismo, you know? And it’s an anthem, I feel like, that book. And all the books of Galeano have been like very important in my life also.

AMY GOODMAN: So, why don’t you start with one of the songs on your latest album, “Antipatriarca,” “Antipatriarchy,” and first, before you sing it, tell us what it’s about.

ANA TIJOUX: Of course. Like, I always feel like very ignorant about feminism, and I think it’s got to do with this very machist education that we got and is in our DNA, in the deep of the DNA in the society. And sometimes we repeat these machisms without wanting to do it. So I always—I used to see feminism like in a very faraway of my life, and then I felt so stupid. And then I began to read, like, Gabriela Mistral and Simone de Beauvoir, and it was like, pfff!, where was my head? And also, like, with the education of my older kid—

AMY GOODMAN: Gabriela Mistral is the first Nobel literature prize winner from Chile.

ANA TIJOUX: Chile, yes. And then, also with the education with my kid, with Luciano, and trying to not repeat some stuff that we repeat with kids, and especially with boys, no? You know? There is this machism so involved in our society. Even in the revolutionary, all the revolutionary are guys. So—

AMY GOODMAN: You mean the machismo, the machismo.

ANA TIJOUX: Yes. And you see, OK, Camilo Cienfuegos, Che Guevara, Martí, Simón Bolívar—and where are the women? Like, it’s like—so, I decided to make that song called “Antipatriarca.”

AMY GOODMAN: And can you just say a few of the lines in English, as we listen to it in Spanish?

ANA TIJOUX: Yes, I will try. Like the chorus says, No sumisa — how can we translate this? Like, I’m not under—

AMY GOODMAN: Not submissive and obedient.

ANA TIJOUX: Not submissive, not obedient, a strong woman. No sumisa ni obediente, mujer fuerte

AMY GOODMAN: Independent and courageous.

ANA TIJOUX: And courageous—you’re better than me.

AMY GOODMAN: If only I was in Spanish.

ANA TIJOUX: My brain trying to work like trfrfrfrfrfrf. Mujer fuerte insurgente, independiente y … romper las cadenas de lo indiferente. Break the chain of the indifference. Anyway, like antipatriarca and happiness. Like, you know, “antipatriarchy,” you say?Mujer fuerte insurgente, independiente y … romper las cadenas de lo indiferente. Break the chain of the indifference. Anyway, like antipatriarca and happ

AMY GOODMAN: Antipatriarchy.

ANA TIJOUX: Antipatriarchy.

AMY GOODMAN: So now you can do it in the universal language of music.

ANA TIJOUX: I promise I will make it in English one day better. So, with Perito.

Yo puedo ser tu hermana tu hija, Tamara Pamela o Valentina
Yo puedo ser tu gran amiga incluso tu compañera de vida
Yo puedo ser tu gran aliada la que aconseja y la que apaña
Yo puedo ser cualquiera de todas depende de como tu me apodas
Pero no voy a ser la que obedece porque mi cuerpo me pertenece
Yo decido de mi tiempo como quiero y donde quiero
Independiente yo nací, independiente decidí

Yo no camino detrás de ti, yo camino de la par aquí
Tu no me vas a humillar, tu no me vas a gritar
Tu no me vas someter, tu no me vas a callar
Tu no me vas denigrar, tu no me vas obligar
Tu no me vas a silenciar, tu no me vas a golpear

No sumisa ni obediente
Mujer fuerte insurgente
Independiente y valiente
Romper las cadenas de lo indiferente
No pasiva ni oprimida
Mujer linda que das vida
Emancipada en autonomía
Antipatriarca y alegría
Y a liberar
Y a liberar
Y a liberar
Liberar, liberar, liberar

Yo puedo ser jefa de hogar, empleada o intelectual
Yo puedo ser protagonista de nuestra historia y la que agita
La gente la comunidad, la que despierta la vecindad
La que organiza la economía de su casa de su familia
Mujer linda se pone de pie
Y a romper las cadenas de la piel

Tu no me vas a humillar, tu no me vas a gritar
Tu no me vas someter, tu no me vas a golpear
Tu no me vas denigrar, tu no me vas obligar
Tu no me vas a silenciar, tu no me vas a callar

No sumisa ni obediente
Mujer fuerte insurgente
Independiente y valiente
Romper las cadenas de lo indiferente
No pasiva ni oprimida
Mujer linda que das vida
Emancipada en autonomía
Antipatriarca y alegría
Y a liberar
Y a liberar
Y a liberar
Liberar, liberar, liberar
Liberar, liberar, liberar
Liberar, liberar, liberar.

AMY GOODMAN: Ana Tijoux, and Pera Prezz on guitar. This is Democracy Now!, democracynow.org, The War and Peace Report. We’re talking to Ana Tijoux, the Chilean hip-hop artist. Her latest album is Vengo, or I Come. Ana, talk about bringing hip-hop into your music, from hip-hop to Víctor Jara, and what that means.

ANA TIJOUX: I always feel that because I began to listen to hip-hop in France, and I think that hip-hop is the land of the people that doesn’t have a land, or was like, as me, was born in a different country. That’s the role that I feel that make hip-hop in France for me, as my friends in school, from Algeria, Morocco, Cameroon, Congo. So, OK, we was born in France, but then I feel that hip-hop was almost like a family for us, like, and make an identity, and where we could like put our energy of trying to understand who we were or where we go. And at the same times, you can make and I can make like a difference between this music that has been the music of our country—in this case, Víctor Jara, Violeta Parra—all this amazing music that you listen and you become super-over-emotional, because—

AMY GOODMAN: Tell us who Víctor Jara and Violeta Parra are.

ANA TIJOUX: For us, I would say that it’s almost like the mother and the father for me, lyrically speaking and musically speaking. Both of them born in different moment of Chile. And Violeta was a very free woman in her creation. And Víctor Jara also like very political engaged, and all his music like—it’s like those kind of music that you listen and you are emotional like almost immediately, that touch a fiber in our society.

AMY GOODMAN: He was murdered right after—

ANA TIJOUX: Yes, yes.

AMY GOODMAN: —Pinochet rose to power in those days after September 11, 1973.

ANA TIJOUX: Yes, yes. He was in jail like in the Estadio Chile, that is named—that has his name right now, Estadio Víctor Jara.

AMY GOODMAN: So, talk about what you’re doing now as you travel with your music, the message you’re trying to bring out.

ANA TIJOUX: I mean, like, I think what is amazing about to have this possibility of traveling is to meet other culture and other—is about to have a vision of the world and share. It’s a dialogue with—on life. I think every life is a dialogue with the rest of the crowd, you know? And even for us, I think, to come to North America has been amazing, like to meet—like, trying to understand this weird country for us, to be honest, you know? And at the same time feel that the act of resistance are very similar in some places, different of course because it’s a different country. But so many law that has been applied here with the immigration, we know that are going to be the law that’s going to be applied—it’s a copy-paste for Latin America, you know? So, for us, even to have this possibility with the music to share this is also like to have—I think we are sociologists, very bad sociologists, but we’re trying to have this vision with the music.

AMY GOODMAN: You moved back to Chile in the early ’90s under President Aylwin. It is now, what, 20 years later. You have a student movement that is extremely active. Can you talk about the influence of Naomi Klein’s book, The Shock Doctrine, and the song that came out of it, for you?

ANA TIJOUX: I mean, to be honest, I first see the documentary about Naomi Klein, and then I say, “Wow!” And it was almost like when you see a teoría, a theory, and so many stuff like—because I don’t feel that—I’m not an intellectual, academic; I’m just a musician. And we work with emotion, and it’s so beautiful when you see other people working in other places that can touch you and make you have a reflection, and then you make like some mixture with that and you make songs, you know? So when I see the documentary, I honestly saw many stuff about Chile and the situation of Chile and how we was a laboratory, and also how work Chile in so many ways. You know, it was like, “That makes sense! Of course!” And then I decided to buy the book, and that make much more and much more sense.

AMY GOODMAN: So your song, “Shock”—

ANA TIJOUX: Yes. Very simple song.

AMY GOODMAN:for The Shock Doctrine, became a kind of anthem for the student movement of Chile. Can you say the words in English before you sing it?

ANA TIJOUX: I mean, this is a song that we made in Chile like in the middle of the protest. And as a mother, it was amazing to see all those kids like very clear about what they wanted and about a free and a quality education and very politicized. And I think they are, and they was, and they are, for us, a big inspiration, in all sense. I think they wake the whole country, in all sense.

AMY GOODMAN: So, play the song, “Shock.”

ANA TIJOUX: OK, so this is “Shock.”

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo!

Al son de un solo coro
marcharemos con el tono
con la convicción que !Basta de robo¡

Tu estado de control
tu trono podrido de oro
tu política y tu riqueza
y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó

No permitiremos más, más tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó

No hay países solo corporaciones
quien tiene más, más acciones
trozos gordos, poderosos decisiones por muy poco.

Constitución pinochetista
derecho opus dei, libro fascista.
Golpista disfrazado de un indulto elitista
cae la gota, cae la bolsa, la toma se toma la maquina rota.
la calle no calle, la calle se raya
la calle no calla, debate que estalla.

Ya todo lo quitan, todo lo venden
todo se lucra la vida, la muerte
todo es negocio.
Como tu todos, semilla, pascuala, métodos y coros.

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo¡

Al son de un solo coro,
marcharemos con el tono
con la convicción que !!Basta de robo¡

Tu estado de control,
tu trono podrido de oro,
tu politica y tu riqueza y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó
No permitiremos mas, mas tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó
La hora sonó, la hora sonó

Golpe a golpe, beso a beso.
con las ganas y el aliento
con cenizas, con el fuego del presente con recuerdo,
con certeza y con desgarro, con el objetivo claro,
con memoria y con la historia el futuro es !Ahora¡

Todo este tubo de ensayo,
todo este laboratorio que a diario,
todo este fallo, todo este económico modelo condenado de dinosaurio.

Todo se criminaliza, todo se justifica en la noticia,
todo se quita, todo se pisa, todo se ficha y clasifica.

Tu política y tu táctica,
tu típica risa y ética.
Tu comunicado manipulado ¿cuantos fueron los callados?

Pacos, guanacos y lumas,
pacos, guanacos y tunas,
pacos, guanacos no suman.
¿Cuantos fueron los que se robaron las fortunas?

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo¡

al son de un solo coro
marcharemos con el tono
con la convicción

Tu estado de control,
tu trono podrido de oro,
tu política y tu riqueza, y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó

No permitiremos más, más tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó.

AMY GOODMAN: “Shock,” from the album La Bala. You not only did that for the student movement, but also for the immigrants in Arizona and in southern United States.

ANA TIJOUX: Yes, beca

use it was a tour that we had, and they communicated from Arizona from law of Sheriff Arpaio, of immigration that he was putting. And immediately we went, and so they invite me to sing. So, of course, like, let’s go. Like, it was immediate. I think that’s what the music is, no? To share it, and an invasion.

AMY GOODMAN: And how do you feel your music is received in the United States? And how does it compare to Latin America?

ANA TIJOUX: That’s been amazing, because for me, at least, and I think for us, it’s very new to understand like Latin American community also, for us, like this Chicano third generation that doesn’t speak sometimes Spanish. And for us, it’s like, “Why don’t you speak Spanish?” So it has been very interesting for us to understand, like, and to have some crowd that say to you after, like, “You know what? I should speak Spanish.” I say, “Of course.” Like, I think that has been the most amazing situation. And also arriving with our language, because, to be honest, we don’t speak—we don’t sing, sorry, in English. And to arrive with our work and with our language has been an amazing experience.

AMY GOODMAN: Your work, some were introduced to, because your song was played on Breaking Bad, the TV series. What effect did that have?

ANA TIJOUX: That my grandmother felt that I’m great.

AMY GOODMAN: That what?

ANA TIJOUX: My grandmother say, “OK, you are somebody.” No, no, I would say, like, for the media, it’s amazing. And we are very proud, because this is an amazing series. It’s not any series. Like, to be honest, I don’t want to be populist about this, but we are very proud to have our music in a series that also trying to put the antihero, which is very interesting for us also.

AMY GOODMAN: Say it again, trying to…?

ANA TIJOUX: To put the antihero. It’s not the typical hero in the series.

AMY GOODMAN: The antihero.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: Talk about the musical instruments that you use.

ANA TIJOUX: With this last album, it was different from the others because always I used to work with the DJ very—beats, DJ, BPM, MPC, which is a machine to make hip-hop. And then, with this last album, it begin to be almost like a deep necessity of asking to myself, like, “Why we don’t use Latin American instruments? And in what moment we begin to be so blind about what happened musically in our country, even in country friends as Peru, Bolivia, Colombia, whatever?” So in this album, we decided to put gaitas, charangos, tiples, cuatro, and to really make a laboratory of different instrument and invite different friends to play music with us. And that was amazing. And I think that is a very interesting laboratory for us that is just beginning.

AMY GOODMAN: Ana Tijoux, can you talk about your assessment of politics in the United States and President Obama?

ANA TIJOUX: What I think? It’s a very nice face. That is what I think. I mean, it’s a nice face that doesn’t change anything. We can see with—I mean, I don’t live here, obviously. But every time that we come and we get the possibility to join with friends that are in communities in act of resistance, it’s no difference of—it’s a very violent country. That’s my vision about this, like with a nice face.

AMY GOODMAN: And your own country, Chile? Michelle Bachelet is back in power.

ANA TIJOUX: I feel that’s the same in Chile. That’s—

AMY GOODMAN: A woman who was tortured along with her mother, her father killed in prison.

ANA TIJOUX: So, that doesn’t say anything, I feel. I’m not agree at all with—I think it’s a nice face, too. That the persecution against the Mapuche in Ngulu Mapu in the south are the same that what it used to be, so it’s no different. It’s a nice face, too.

AMY GOODMAN: What are the powers that are in power in Chile, then, if you say it’s not about the president?

ANA TIJOUX: In people, in community, I feel, because I’m very pessimist, in theory, very, very, very. But I’m very optimist in practice, en la práctica, because we got the chance, with Peralo, to see, to go to some community that make people in ghettos that work in community and have their own center of autogestión, we say in Chile, where people are organized with themselves making—planting their own fruits, with making talleres. I don’t know how we say this, I’m sorry. Making class of sociology, music, and you see some students coming. It’s a place of resistance and beautiful resistance, but in places like—you know? And that’s happened a lot in Chile, I feel.

AMY GOODMAN: Talk about why your parents went to France. What happened to them in Chile? What did they do in Chile?

ANA TIJOUX: They made so much amazing stuff. As so many young people, they was in resistance, and they was politically involved. And so, as so many students and other kids, because my father was a kid, literally, used to have 70 years old. And so they make—they called a tour of torture center, but as so many other parents of us, you know? And that’s the story of the dictatorship in Latin America—Uruguay, Argentina, Chile. And so, they was expulsados; they take out from the country in 1976.

AMY GOODMAN: Anita, Ana Tijoux, can you talk about your song “Fat Fish Can’t Fly”?

ANA TIJOUX: I mean, this is a song that I write for my kid, my older kid, Luciano, because I feel, as a mother—because we can have all this discourse, and I can talk so many stuff here in the camera, you know, about social and revolution. But then I feel that it’s at home where we got to apply with the day by day with our kid. That’s the realness, you know, the routine and whatever. So, I feel, as a mother, that sometimes—I don’t know if I have too many questions with the world, but it’s hard to be a mother in a way that sometimes I feel that it’s you against the world, because everything is against you, trying to put some information to your kid or to give him some tool to have—to be a kid or a next man, to have a reflection with the world. So, for example—I don’t know. I’m thinking about cellphone, iPad, pad-pad, pad-pad, and all this information that the world goes so fast, so fast, and it’s very hard as a mother to try to say to a kid, “Go slow. Go slow,” like, “Don’t try to burn life, because life goes so fast away from your hand.” And, “Yeah, Mama, whatever.” So I decided to make this song, because at the end I feel that music, the message go much more easy also. And it’s a song I talk to my kid and to kids, in general, saying that they can have the power, they can be the owner of corporative, they can be the owner of the world, but you know what? They can fly as you can fly. And that’s the song, “Peces Gordos No Pueden Volar.”

AMY GOODMAN: “I’m another mother that sleeps little, dreams much, learns more from her children than the adults in the world. Then later she implores: True to your values you must be.”

ANA TIJOUX: I love the way—I should rhyme that in English. Bloom-bloom-bloom-bloom-bla-bloom.

AMY GOODMAN: Well, again, the universal language. Why don’t you play it for us?

ANA TIJOUX: Voy a Tomar el viento a mi favor
y a navegar hacia un viaje mejor
y a contemplar la infinidad del sol
con la certeza de un trato mejor

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,
que los peces gordos no pueden volar

Soy otra madre que duerme poco pero sueña mucho
que aprende más de sus hijos que del mundo adulto
cuando grande quiero ser un niño
reírme contigo de un modo sencillo
con las pocas horas que tengo contigo
debo yo pelear con peces que quieren ser amigos
que hablan al oido, a través de comerciales
y que seducen mediante sus canales
pero ya ves estamos tu y yo,
construyendo un mundo para los dos

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,
que los peces gordos no pueden volar

Hijo yo sé, nada tiene sentido
incluso lo que yo diga, no suena divertido
o te digo que el mundo esta acabado
los peces gordos, estan en todos lados
con las pocas horas que tengo contigo
debo yo pelear con peces que quieren ser amigos
que hablan al oido, a través de comerciales
y que seducen mediante sus canales
pero ya ves estamos tu y yo,
construyendo un mundo para los dos

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,

Cuando grande quiero ser un niño
reírme contigo de un modo sencillo
Hijo yo sé, nada tiene sentido
pero en el fondo de la historia, tu sabes que
los peces gordos no pueden volar.

que los peces gordos no pueden volar.

AMY GOODMAN: “Fat Fish Can’t Fly.” I want to go right into another song—

ANA TIJOUX: OK.

AMY GOODMAN: —that’s on your album, Vengo.

ANA TIJOUX: OK.

AMY GOODMAN: And it is “We are the South.” Talk about your collaboration with the Palestinian hip-hop artist Shadia Mansour.

ANA TIJOUX: Shadia. I mean, with Shadia, we got some friend in common. And I saw her video, and I was a super fan. I said, “Wow! She’s amazing!” And all this Arabic, like, flow, you know? And I feel that we are not so many MC, female MC, you know? So every time that I see a female MC, I’ve got this very proud stuff, like, “Ah! A woman! That’s amazing!” You know? And so, I meet some friend of her, and as a fan, I ask for her email, and I write her an email. And she knew about me also, and she knew about Víctor Jara, and she knew about some stuff about Chile. And then we begin to speak to one to another. So that’s in those kind of email that we decide to make a subject about the song that we wanted to make together. And we decided to make a song that basically talk about the resistance in the South and to make a parallel between act of resistance in Chile and in Palestine. And also because in Chile we got one of the biggest Palestinian community in the world, so she was very interested to come. And the fact, we bring her. We made a concert, and it was sold out, people outside the concert. Like all the Palestinian community in Chile is big, big to her. We even got a soccer team with this, Club Palestino. So we had so many, like, a connection. And at the same time, she was telling me how Víctor Jara was important for her, and she knew some song in Spanish with the lyrics.

AMY GOODMAN: What happened with this Palestinian soccer club in Chile?

ANA TIJOUX: So, this Palestinian soccer team, that apparently is well known in Palestine, they decided to make a T-shirt and with the number of 11 in the back. And number 11 is made with the Gaza—with the [inaudible] of Gaza. It was 11, you know? And then, I think that it was the Asociación Chilena de Fútbol, I think, that decided to say that they couldn’t have this—the T-shirt anymore. So they had to take out from the market.

AMY GOODMAN: So they had the number in the shape—

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: —of the map of Gaza.

ANA TIJOUX: Yes, and all those Palestinian—sorry, Chilean, they are—most of them, they are Chilean. Like, there was one Palestinian. And so, we had the possibility to meet them with Shadia and know all the story. And they told us that in 2005, it was an idea of one player of this team to have that T-shirt. So they had to take out that T-shirt out of the market. And they tell me that everybody asks for the T-shirt all around the world, from Jordania—and they are selling this T-shirt all around the world, from the number, you know?

AMY GOODMAN: So talk about “We are the South.” Talk about the song.

ANA TIJOUX: It’s about to be the proud without entering in chauvinism, you know? It’s got to do with identity and about very similar history sometimes that repeat in an act of resistance. And so, for us, it was very important to make a song that talk about this identity and this act of union and altermondialista also, in the beautiful fight of rebellion, beautiful rebellion.

AMY GOODMAN: Let’s go to the song, this time not you playing it live, but because you sing it with Shadia Mansour, we’ll play a clip of the video.

AMY GOODMAN: “Somos Sur,” “We are the South.” That’s Shadia Mansour, the Palestinian hip-hop artist with our guest, Anamaría Tijoux, or Anita, performing. And that also is on the latest album, Vengo. I wanted to end by talking about the economy. It’s hard to believe you put this all together, but another of your music videos has to do with the TPP, the Trans-Pacific Partnership, a very complicated, secretive agreement.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: How do you put it into music? And why does it matter to you?

ANA TIJOUX: They called to me, to be honest. I didn’t know at all about this, and an amazing woman called me in Chile, and she told me, like, “You know what? We are an organization that’s trying to unblock this media about what is happening about this.” And we joined to us—she had to make me a magíster classroom, because it’s a very complex—it’s a very complex economic that will affect all of us. And she asked me to make a song, so—and immediately I begin to read, and it was very immediate, in the same way like—it’s like what I was saying. You read Galeano, it’s like, “Oh!” Everything, I think, that is amazing about art, like there is so many stuff that inspire you. And so, we decided to make a song to help to promote and to show, through our music, what’s happening.

AMY GOODMAN: So this is “No to TPP.” Translated in English, roughly it’s: “Tell me who is the thief, if you steal everything without a reason. No to the TPP, and no to the fine print that is unseen. Spread the word, and tell your sister and your neighbor that there is a silent hurricane coming to decide our fate.”

ANA TIJOUX: No al TPP y no a la letra chica que no se ve
Por la libertad y la salud de conocer la real etiqueta de lo que no se ve
Corre la voz y cuéntale a tu hermana y tu vecino
Que se viene un huracán silencioso a decidir nuestro destino

Dime, dime quién es el ladrón
Si tú todo lo robas sin control
Dime, dime quién es el ladrón
Si tú todo lo robas sin razón.

AMY GOODMAN: “No to TPP,” Ana Tijoux, the Chilean hip-hop artist. Your plans for the future?

ANA TIJOUX: To be happy. My plans? Continue composing and, yeah, so many plans that sometimes—try to organize all the plan I’ve got in my head and trying to apply them.

AMY GOODMAN: So you have two kids.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: Luciano, who is nine years old.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: And your little baby Emilia, who is what? One.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: So, what was it like having a daughter eight years after having your son?

ANA TIJOUX: Very different. Very different, because the same with the machism. That’s why I made “Antipatriarca,” like seeing Emilia and reflection with Luciano and Emilia, and about people that I really like. And you think that they can be more reflexive or critical, but with Luciano, it’s more like, “You have a girlfriend? You should have a lot of girlfriends. Emilia, you should have one boyfriend,” you know? And so it has been amazing, like seeing that, the clothes, the color of the clothes—everything blue or purple—the toys. But it has been amazing like to have a little couple and to see them talk to each other. And, wow, that makes sense of this crazy world, I think, to the motherhood.



“A nuestros compañeros caídos en agosto en él sur de Chile”. VIVEN!

Muertos en Falsos Enfrentamientos
Viven
http://http://www.derechos.org/nizkor/chile/libros/sobarzo/23ago84/cap13.html

 

Nos preguntamos: ¿Tendremos que esperar el fin de la tiranía para reconstruir las vidas y la lucha de los hombres y mujeres caídos combatiéndola? Pensamos que no.

Tenemos que rehacer sus vidas. Sus familias conocen una parte, nosotros sus camaradas, la otra.

Para las que fueron sus compañeras, para sus hijos y familiares, para nosotros, están presentes, viven. Se han adherido como recuerdo, experiencia y nos dan fuerza cuando ella nos falta.

“A nuestros compañeros caídos en agosto en él sur de Chile”

Agua tierra
aire
materia elemental , Atención
Que la Araucaria
no se agite
y la Cordillera
no sea visible
mágica
ni a derecha
ni a izquierda
ni los Andes
ni Nahuelbuta
Que se detengan
las faenas
que la piedra continúe
su secreto de carbón
Que el coipo
siga liberto
Que el avellano y
el alerce
el laurel y el mañío
no puedan ser cortados
que se vacíen
los ríos
Cautín ¡detente!
Neltume ¡despierta!
y el hijo de Lautaro
salga al camino
Corral, Valdivia
¡atención!
Paralícese el trabajo
en las calles
los caminos
y las minas
todos alerta
¿Qué sucede?
Que todo quede inmóvil
Que se haga silencio
Valentía de muchos pocos
Valentía de noche
Valentía de cargador lleno
Valentía amparada en las urgencias de estos tiempos
Han rastreado huellas
en las tierras húmedas
como manto de sangre
de norte a sur
nos arrancan copihues
Nelson Herrera…
Octavio Lagos…
Luciano Aedo…
Mario Mujica…
Marcos Vega…
Rogelio Tapia…
Raúl Barrientos…
Juan Boncompte …
Hasta Santiago
llega la orgía haciendo
caudal

Fragmento del poema: “A nuestros compañeros caídos…” Ignacio Vidarrauzaga

“…Conocí poco al flaco, fue por esos avatares de nuestra lucha. No recuerdo cómo ni cuándo fue, pero sí recuerdo como era él: un joven alegre, espontáneo, siempre la “talla” oportuna a flor de labios, sin llegar a la charlatanería, jamás grosero.

A pesar de que nunca hablamos detenidamente de política, yo podía ver en él una gran comprensión e inmenso amor a su pueblo. El venía de barrios populares, de origen humilde, muy humilde, por eso se hacía carne de los sufrimientos de los suyos. Más que eso, él era pueblo puro, y era a él a quien el régimen fascista hería directamente con su política de opresión.

Me imagino como se habrá puesto de contento el día que le encomendaron la próxima tarea. Fue su último trabajo. Murió en el intento.

Al otro día vi su fotografía en el periódico; estaba reclinado, casi sentado, apoyado en una pared del antejardín. Su rostro muy sereno, sus ojos cerrados como si estuviera durmiendo. En una entrevista que se le hacía a una vecina del sector esta decía “…lo vi acercarse caminando en vaivén. Luego se sentó ahí y se quedó quieto, como durmiendo…” Sí, cuando vi esa fotografía, aunque Ud. no lo crea, lloré… Sólo, entonces, supe que se llamaba Roberto González Lizama…”
De un Preso Político en la Penitenciería.

Nelson Herrera

“Conocí a Nelson Herrera cuando yo llevaba apenas unas pocas semanas en Chile. Irradiaba simpatía, alegría, seguridad. Ya me habían hablado de él. Lonco, le decíamos entre nosotros y me habían comentado de su humor, de su calidad humana, de su claridad y capacidad política. Conocerlo fue mucho más que eso, en pocos minutos me reencontré con Chile, con mis compañeros, con mi Partido. Luego de hacerme una bienvenida más o menos formal y mientras esperábamos comenzar la reunión. Lonco se puso a contar chistes y a revolverlas creando un clima ameno, simpático, de confianza. Yo, un poco sorprendida y contenta, pensaba en que no tenía nada que ver con la imagen que uno se inventa de los jefes, así serios, preocupados sólo de las cuestiones más grandes. Me preguntaba sobre mi viaje, los detalles más pequeños, las anécdotas, las cosas jocosas. Al poco rato sentía como que nos hubiésemos conocido desde siempre, al igual que al resto de los compañeros que venía de conocer. Con el tiempo comprendí que ese humor y esa simpatía eran parte de él, era así y también fui descubriendo su gran capacidad política, su inteligencia, su simpleza, su calidad como revolucionario, su gran riqueza humana. Me gustaba sobretodo que tuviera ese carácter tan alegre, eso provocaba una cercanía inmediata que abría las condiciones para conocerse más allá del quehacer partidario. Conversábamos de nuestros hijos, se volvía loco cuando hablaba de las “gracias” de su Javiera.

Hablábamos del amor, de nuestras relaciones de pareja, de los conflictos que se creaban; hablábamos de la mujer y sus problemas. Cuando llegábamos a ese punto me decía asombrado: “Dices las mismas cosas que mi compañera”, extrañándose al comprobar que podíamos sentir lo mismo, inquietamos y preocuparnos por lo mismo sin conocernos siquiera.

También nos contábamos pedazos de nuestras vidas, me habló de otro amor importante que había tenido en su vida, una compañera de la cual tuvo que separarse brusca y obligadamente; me habló de su familia, de su padre, de su madre, de sus hermanos, historias de niño, de joven, de adulto. Javiera, hija de Nelson Herrera

Todos esos momentos los teníamos en medio de las largas reuniones, en las pausas que se alargaban inevitablemente. Nuestras reuniones eran más que reuniones, era el encuentro con la familia, con nuestros seres queridos, y luego de eso, a retomar las discusiones políticas, la tareas, la formación política y militar. Tenía una brillantez enorme para deducir la línea política que debíamos impulsar según el momento y las condiciones políticas existentes. No era un “intelectual” como se concibe en estos momentos, era un revolucionario, forjado directamente en la lucha de clases, educándose llevado principalmente por las exigencias de sus responsabilidades y las necesidades del Partido.

Para mi Nelson representa la imagen de como debe ser un dirigente revolucionario, no aquella imagen abstracta que tenía cuando ingresé al MIR, sino la imagen actual, concreta, madurada a través de tantos años de andar de un lado a otro. Por eso su muerte me dolió tanto, porque sé lo difícil que es encontrar compañeros con esa capacidad, formar dirigentes de ese nivel, encontrar hombres tan completos. Aprendí mucho de él, de su método, de su reflexión, de su alegría, de su modestia. Hay tantos lugares que me lo recuerdan; cuando salga libre iré a visitar algunos de ellos, restaurantes, cafés, calles; quiero sobretodo ir al lugar donde estuvimos por última vez, un día antes que lo asesinaran.

En la fiscalía me enteré de su muerte: luego que declaré, el fiscal Marisio me pasó un recorte para que dijera si lo conocía. Presentía algo así, venía de la CNI y conocía sus métodos, pero el golpe fue igualmente duro. No aparecía sólo Nelson, estaba también la foto de Mario Mujica, de Luciano Aedo, de Mario Lagos.

Mario Mujica y Cristina Chacaltana

Mario Mujica era el compañero de Cristina Chacaltana y ella estaba también en la fiscalía, pero no sabía aún de la muerte de su compañero. Se notaba en su cara, tenía preocupación, dolor, porque venía saliendo del horror de la CNI, pero aún no tenía reflejado el dolor que provocaba la muerte. Yo no me atreví a decirle algo, apenas podíamos mirarnos y además ¿Cómo darle la noticia sin tener siquiera la posibilidad de hablarle, consolarla, entregarle siquiera mi apoyo y mi afecto? Recién cuando salimos de la incomunicación se enteró de la muerte de Mario; se lo dijeron en la fiscalía. Fue desgarrador, ahora entendía de mi incapacidad de decírselo antes: era su compañero por tantos años, su compañero de todos los momentos. Se adoraban, las pocas veces que los vi juntos siempre estaban de la mano. La “vieja” sin su “viejo” era algo tan difícil de creer y de aceptar por mí… ¿cómo sería entonces para ella?

German, hijo de Mario Mujica y Cristina Chacaltana

Recordaba las veces que Mario hablaba de su hijo en el exilio, era un tema doloroso, te dolía tanto esa separación. No era muy conversador, tenía un aire melancólico. Sabía que provenía de una familia humilde, en algunos relatos de su vida se notaba y repetía que era “San Miguelino” con mucho orgullo. Era muy trabajador y constante y era el que ponía los detalles prácticos para la realización de las tareas. El plano miliciano era su terreno, pero hacía esfuerzos por ser un cuadro integral desarrollando todas sus capacidades. Lo conocí poco y más supe de él por el resto de los compañeros. Me gustaba su sencillez, su tranquilidad, su objetividad. Ahora, aquí, por Cristina lo fui conociendo, he ¡do rescatando toda su riqueza, sus sueños, el deseo de estar pronto con Germancito. Su madurez para desarrollar el amor de la pareja, su búsqueda para que no se terminara nunca ese amor de tantos años. He sabido de su preocupación sin límites para cumplir con toda tarea partidaria; he sabido de su fortaleza y de sus penas. Cada vez que recibimos fotos de Germán busco en sus rasgos al “viejo” y los encuentro: se parecen harto. Ojalá algún día pueda conocerlo para contarle lo que yo conocí de su padre, los momentos que nos tocó compartir; contarle del ejemplo que nos dejó, todo lo que sembró en su vida de militante; hablarle de las anécdotas que recuerdo, de como lo vi en ese tiempo tan duro que debió vivir lejos de él.

las hijas de Luciano Aedo

Pronto se van a cumplir tres años del asesinato de nuestros compañeros. El día 23 de agosto de 1984 quedará grabado para el resto de nuestras vidas.

Siempre decimos que las mujeres y hombres caídos en estos largos años de dictadura no serán jamás olvidados y esto que parece ser una consigna resulta ser una absoluta verdad. Más allá de los homenajes escritos u orales que podemos rendirles cada cierto tiempo, está el homenaje cotidiano, el de cada día, el recuerdo no sólo del revolucionario, sino también del hombre, aquel ser concreto con sus grandezas y debilidades. A ellos recurrimos cuando necesitamos más fuerzas, más claridad y también los recordamos cuando la lucha tiene avances, cuando tenemos éxitos y alegrías. Nosotras aquí, en estos casi tres años, hemos hablado tantas veces de ellos, de todos y de cada uno, de los que conocimos directamente y de los que hemos conocido a través de otros.

Con los compañeros asesinados el 23 de agosto compartimos parte de nuestras vidas, de nuestros problemas cotidianos, de nuestras tareas revolucionarias; compartimos el riesgo de nuestras vidas y esos son lazos irrompibles, más allá de la muerte. Por eso, para nosotros es tan fácil entender porque aún siguen tan cerca nuestro, porque seguimos queriéndolos, porque siguen siendo.

Mario Lagos con su hijo Pablo y su hermano Antonio Juan José Boncomte

Han quedado con nosotros, han dejado recuerdos, enseñanzas, amor, alegría de vivir, confianza en ese futuro que más temprano que tarde tendrá que llegar.

Esa convicción nos la han transmitido con su ejemplo, su vida, su muerte. Hemos hablado tanto de ellos que cuando se trata de resumir, de escribir sobre ellos, su vida, no es fácil, cualquier cosa podría parecer poco, repetido, sin la fuerza con la cual los recordamos”.

Soledad Aranguiz
Junio de 1987.
Cárcel de Coronel.


Rogelio Tapia

Las compañeras secaron
sus ojos
apretaron los puños
tragaron saliva
y con hijos
rabia
cárcel
o libertad
Las compañeras
— compañeras siguieron la vida
la lucha
la vida — lucha
la lucha — vida.

Ignacio Vidarrauzaga

“…La noticia de su muerte me impresionó mucho. Eramos amigos desde niños, vivíamos en el mismo barrio… Siempre creí que Julio era inmortal… por su calma, su seguridad, su responsabilidad, su orden…”
Un amigo de Julio Oliva, Mayo de 1987.

“…En esta carta, que nace inspirada en un sentimiento de dolor que estimamos compartir con Uds., deseamos manifestar que en Rogelio recordaremos siempre una persona íntegra y un profesional que asumió su responsabilidad con vocación, esfuerzo y seriedad. Su sencillez y su gran riqueza interior han sembrado entre sus colegas un ejemplo de honradez y consecuencia…”

Carta dirigida por el Consejo Regional de Colegio de Ingenieros Forestales a los padres de Rogelio Tapia. Agosto de 1984.

“…Los que conocimos a tu compañero recordaremos en él al colega y amigo de gran sensibilidad y fortaleza que sembró para siempre un ejemplo entre nosotros…”

Carta dirigida a Elisa, compañera de Rogelio Tapia, por los Ingenieros Forestales de la Sede Regional de Los Lagos. Agosto de 1984.

Nelson, la historia que hoy se teje en nuestro país no cuenta con tu presencia. No llegas a la cita clandestina que revisó los últimos detalles de la protesta campesina, ni a la reunión con tus compañeros y amigos, aquella donde revisaron la acción que demostrara una vez más el poder de la moral combatiente.

Ya no estamos en la que fue nuestra última casa, con su hermoso entorno de pinos que recorta el cielo de Concepción. La casa, casita de madera en que te esperé quemando papeles y esperanzas, hasta el último minuto del día 23, el minuto en que llegaron armados de brutalidad reaccionaria, creyéndose capaces de destruirlo todo. ¿En qué pensaste en esa fracción de tiempo? ¿Qué pensaste maniatado frente a los asesinos? ¿Qué piensas en ese segundo que una bala atraviesa tus ideas, que estalla y perfora tu amplia frente que amé tanto?

Pasa el tiempo, la niña se te parece mucho. Pasa el tiempo y yo aprendo más de ti. Te asumen quienes te conocieron al calor de la lucha, de la práctica, de la iniciativa tan propia de ti. De la iniciativa revolucionaria, transformadora, que con tan pocos medios y recursos produce tanto, que a pesar de golpes, a pesar de “vacilantes”, a pesar de “realistas”, sigue, prosigue, es una bandera anclada en las masas de los oprimidos, de nuestro pueblo que vive y conoce reveses y embates de la lucha democrática revolucionaria y no por ello claudica, no se acomoda en un falso realismo, no está dispuesto a negociar. ¿Cómo hacerlo con tanta sangre por medio?

Los años de tu vida que pude compartir, los que alcanzó a disfrutar Javiera, los años que amasaste ideas, práctica, aquellos años de esfuerzo, de tantas conversaciones, también siete años con tantos meses, tantas horas, que me hicieron conocerte, amarte, aprender. Esos años de vida intensa, de presente acechado por los riesgos que se asumen, son mi tesoro, la fuente más rica donde encuentro las lecciones de tu sabiduría revolucionaria, de tu capacidad de disfrutar intensamente cada pequeña cosa agradable, para empapar de alegría tus tareas cotidianas.

Eras una explosión de vida a los treinta. No puedo escribir de tu vida en forma ordenada. ¿Cómo?, si se me agolpan tantas imágenes: compañero, papá, dirigente. En la calle, en la casa clandestina, en nuestra intimidad. Te hacías el perrito con la Javiera, te enojabas cuando no comía, le decías “mi lunita”. Te quedabas hasta tarde frente a la máquina de escribir y refregabas mil veces el bigote cuando las ¡deas no fluían. Criticabas con pasión a la hora de responsabilidades y tareas no asumidas, terminabas educando, a partir de los errores. Llegabas contento cuando las cosas marchaban bien, cantabas las canciones “de moda”,… me acariciabas el pelo. Eras expresivo y buen conversador, sabías entretener con sus historias y anécdotas, reflexionabas a fondo, pero nunca dejaste de ser un poco impulsivo, esta mezcla fue tu sello, ideas correctas y pasión a la hora de implementarlas. Cada gesto y ademán, cada apreciación tuya avalada por tu práctica y experiencia denotaba la inteligencia que había en tí, tu amor por la vida, tu forma de ser tan auténtica, tu valentía para enfrentar los riesgos desde los primeros momentos después del golpe hasta el final de tu vida. Todos esos años no dejaste nunca de pensar, de hacer, de actuar. No iba contigo estar abrumado, siempre la talla a flor de labios, aunque a veces serio y preocupado, nunca abrumado, nunca renegando. En los momentos más difíciles, quizás aquellos días previos a tu muerte cuando las pistas de seguimiento a otros compañeros se hacían más evidentes y a la vez confusas, ahí estabas, buscando soluciones, atando cabos, tomando medidas. Podrías haber priorizado por tu seguridad, la mía y la de la niña… pero estaban tantos compañeros, tanto trabajo, había que avisar, conducir el resguardo de tantos hombres, mujeres, niños, y las pistas no eran tan claras. Te quedaste hasta el final, un revolucionario tan íntegro como tú no podía hacer otra cosa.

Nuestras vidas, la marcha de los acontecimientos de este país convulsionado, reclama tu presencia, pero queda, quedó tanto de tu paso arrollador de iniciativas y entrega revolucionaria, está tu huella en tantos compañeros que te conocieron, quisieron y respetaron, estamos yo y Javiera sembradas de ti, están por sobre todo aquellos proyectos que se hicieron carne y que mostraron a punta de voluntad y desvelos la vigencia de la lucha revolucionaria.

Patricia Zalaquet
Compañera de Nelson Herrera


PALABRAS A MI COMPAÑERO

Aquí
con la cabeza puesta en tu nombre,
tus muecas dulces,
preocupadas,
tu infinito refregar de bigotes,
tus ojos:
Por donde transitaron tantos
proyectos de libertad.
Aquí,
en este rinconcito de la prisión
repaso tu hermoso tránsito por la vida,
cuando conocí y me hice parte
de tu entrega,

tu aporte,
tu legado al Partido.

Al Partido vital,
entrometido,
audaz,
perseverante. Como tú.

Desde aquí,
a cuatro meses de tu muerte
anuncio que seré dos.
Dos para suplir tu ausencia,
dos para cubrir tu partida,
…en lo inconcluso
…en lo trazado del camino que aún nos falta
para conquistar la libertad.

Patricia Zalaquet
Diciembre de 1984
Cárcel de Coronel

“…Por tantos años te amaba sin querer verte, sólo tu alma; clandestino entre los hombres sin alma que gobiernan este triste país, donde se mata a los que aman la verdad, y cuan clara es aún la luz en plena oscuridad: la nobleza de tu espíritu, tu recto proceder, la lealtad absoluta a tus principios..”

Elisa, compañera de Rogelio Tapia. Mayo de 1987

“…Como su compañera durante diez años puedo decir que hoy, al encontrarme encarcelada desde el mismo día de su muerte, he podido reflexionar y meditar sobre todo lo que Mario me aportó en forma personal como también a otros compañeros, su entrega y fortaleza en el trabajo, la humildad y el amor a la vida y a nuestro pueblo.

Fue siempre un compañero de buen carácter, de un humor especial, cariñoso, con una ternura inmensa que dejaba traslucir en forma natural desde los detalles de la vida cotidiana hasta en la toma de las grandes decisiones. Su imagen, su recuerdo, los miles de detalles de la vida compartida son para mi una fuente de fortaleza…”

“…Mario hablaba constantemente y con orgullo de su hijo –era su “Mamita más recóndita”– ; soñaba con verlo en Chile jugando con otros niños, conociendo su país, su familia. Siempre observaba los niños jugando en las calles y pensaba en su hijo. ¿Cómo estará? ¿Se acordará de nosotros? ¿Cuánto habrá crecido? Y se imaginaba a Germancito en cualquiera de ellos que pudiera tener su edad. Pronto su tristeza se transformaba en alegría por esa facilidad extraordinaria que tenía para comunicarse con los niños: se integraba a jugar con ellos… como si hubiese estado un ratito con su hijo..”

“..Recuerdo a Mario radiante con el nacimiento de nuestro hijo; más aún, porque íntimamente siempre deseó un varón. Germán vino a llenar de más amor nuestra pareja a la par que nos proporcionaba más fuerza para nuestra decisión de lucha, para que él y todos los niños tuvieran derecho a una vida digna..”

Cristina Chacaltana
Cárcel de Coronel

“…Mamá, sí al papá no lo hubieran matado por la espalda, yo sé que se hubiera defendido ¿por qué son tan cobardes?

“…¿Por qué será que siempre que miro a la Tiny me acuerdo de mi papá? dice Javiera mientras camina a casa abrazando con ternura a la muñeca que su papá le regaló.

Javiera, Marzo de 1987
Hija de Nelson Herrera

Julio Oliva junto a su familia

“…Tus hijos no lloran; se desarrollan junto a la naturaleza que nos mostraste; se alimentan de frutas, verduras, semillas de árboles y piensan y estudian, disfrutan del amor de tu pueblo sabio, humilde, bondadoso, alegres de caminar juntos…”

Elisa, compañera de Rogelio Tapia.

“Todo este amor y cariño que nos tenemos nos dará otro hijo por el que no descansaré y daré todos mis sacrificios para que ese ser que viene tenga todo lo necesario para poder vivir… Pero, ¿se puede llamar Vida a algo que es sólo sufrir…? No sé como escribir, no sé que decir, no sé como empezar, pero continuaremos..”

Julio Oliva en carta a su compañera.

“…Al comienzo no podía comprender que Julio se hubiera muerto y nos abandonara… a mí… a los niños. Quizás hasta tuve rabia, pero poco a poco lo he ido entendiendo, descubriéndolo a través de sus amigos y compañeros, su consecuencia. Hoy entiendo que estaba en esto por nosotros… por todos los niños…”

Eduvina. compañera de Julio Oliva. Mayo de 1987.


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 18mar02


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Operación Alfa Carbón. “Pasan los años y la justicia se hace eterna”

Procesan a 18 ex agentes de la CNI por los crímenes de la Operación Alfa Carbón
26 julio, 2014

A 30 años de la muerte de mi padre. Asesinato. Recien hoy la justicia chilena reconoce culpables. Que tristeza siento de haber pasado una toda una vida al margen. Esperando que termine la pesadilla para para empezar a ser feliz. Como si la misma espera no fuera aun mas injusta. Autogobernando el impetu. Tratando de no reaccionar frente al continuo e infaltable comentario ignorante. Al ataque conciente del que se siente en ventaja porque la historia falsa de un pais le avala. Tantas veces senti el cansancio, la lucha continua contra la desesperacion, la pobreza, la soledad..aunque tal vez eso jamas cambie ya que hay cosas que son irreversibles. Valoro que esta condena venga a aclarar varios puntos, espero que aquellos que alguna vez esbozaron burla en sus rostros ahora esbozen verguenza. Tal vez es demasiado pedir a sus mentecitas…
Solo puedo decir que aunque muchas veces no convengamos en varias cosas, siento profunda admiracion y gratitud por aquellas personas que en estos treinta años no bajaron los brazos y siguieron exigiendo justicia

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Entre ellos se encuentran el brigadier de Ejército ® Marcos Spiros Derpich Miranda y Álvaro Corbalán, por los delitos de asociación ilícita y homicidio calificado de 7 ex militantes del MIR cometidos el 23 y 24 de agosto de 1984, muertos en falsos enfrentamientos.

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El ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción, Carlos Aldana, modificó los procesamientos en esta causa e incorporó a dos personas más por los asesinatos cometidos en las ciudades de Concepción, Los Ángeles y Valdivia, en el marco de una acción represiva conocida como “Operación Alfa Carbón”.

El magistrado amplió el procesamiento a los agentes René Torres y Patricio Bertón y a otros que no lo estaban anteriormente por asociación ilícita, así como por el número de homicidios e ilícitos que cometieron cada uno de ellos, los cuales fueron aumentados.

Patricia Zalaquett viuda de Nelson Herrera Riveros señaló que “los procesamientos son un avance para alcanzar la justicia, a pesar de que los abogados de la parte querellante habían solicitado un mayor número de procesamientos.”

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Los crímenes de lesa humanidad se cometieron en Hualpencillo, actual Hualpén y frente a la Vega Monumental de Concepción, en el sector Idahue, camino a Santa Juana, en la Población Orompello de Los Ángeles en el sector Puente Estancilla en el camino que une Valdivia y Niebla y en Valdivia y fueron presentados a los medios como enfrentamientos entre terroristas y fuerzas de seguridad.

Sin embargo, después de 30 años de ocurridos los hechos, se logró establecer que las víctimas fueron todas asesinadas por orden de la dirección de la CNI, que los había seguido durante varios meses.

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Las víctimas de la Operación Alfa Carbón son Luciano Humberto Aedo Arias, Mario Octavio Lagos Rodríguez, Nelson Adrián Herrera Riveros, Mario Ernesto Mujica Barros, Rogelio Tapia de la Puente, Raúl Jaime Barrientos Matamala, Juan José Boncompte Andreu.

En esta oportunidad se sumaron a los procesamientos, Luis René Torres Méndez, y Patricio Alfredo Berton Campos.

Por el delito de asociación ilícita, el ministro Aldana sometió a proceso a: Álvaro Corbalán Castilla, Marco Derpich Miranda, Jorge Mandiola Arredondo y Patricio Castro Muñoz.Castro además había sido procesado anteriormente por sólo dos homicidios, ahora está por tres delos crímenes.

Asimismo, el juez Aldana procesó a Roberto Antonio Farías Santelices, Luis Hernán Gálvez Navarro, Manuel Morales Acevedo, José Abel Aravena Ruiz, Luis Enrique Andaur Leiva, Sergio Mateluna Pino, José Zapata Zapata, Bruno Soto Aravena, Luis Alberto Moraga Tresckow, Óscar Boehmwald Soto, Ema Verónica Ceballos Núñez, Gerardo Meza Acuña,

La acción criminal había sido bautizada como “Operación Alfa Carbón” por los mandos superiores del órgano represivo. La Operación fue la culminación de un largo trabajo de vigilancia, seguimientos y otras acciones de control sobre la militancia mirista en el sur, llevadas a cabo por parte de los agentes CNI, y que se prolongó por más de seis meses. Toda la preparación y ejecución del operativo estuvo bajo el mando directo de Marco Spiro Derpich Miranda y de Álvaro Julio Corbalán.

Fueron movilizados hacia el sur unos 60 agentes de la mencionada División Antisubversiva, principalmente los integrantes de la Brigada Azul, unidad especializada en la represión al MIR, los que arribaron a la zona sur con meses de anticipación para hacerse parte de las acciones previas. Pero también fueron movilizados agentes de las Brigadas Amarillo, Café y Verde, además de la temida Brigada Especial.

En la ejecución de los operativos de exterminio participaron la totalidad de agentes desplazados desde Santiago junto a los integrantes de las Brigadas Regionales de CNI que operaban en Concepción, Chillán, Temuco, Valdivia y Puerto Montt.

La CNI movilizó a varias decenas de agentes. Toda la acción represiva fue ordenada y monitoreada por la Dirección Nacional de la CNI que en esa época comandaba el general Humberto Gordon Rubio, secundado por el coronel Hugo Salas Wenzel. Tanto la labor de inteligencia previa, como la preparación y ejecución del operativo, así como los propósitos que buscaban, fue organizada y controlada por los mandos superiores, quienes dispusieron la movilización de hombres, los medios y recursos necesarios para el logro de su objetivo en el sur.

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Un reconocimiento necesario. Los exiliados y la lucha contra la dictadura

Un reconocimiento necesario. Los exiliados y la lucha contra la dictadura

La lucha de los exiliados contra la dictadura http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/07/14/la-lucha-de-los-exiliados-contra-la-dictadura/ DIEGO AVARIA Doctor en Relaciones Internacionales, The Graduate Institute Geneva. Ha sido diplomático, profesor en Stanford e investigador en Columbia University He seguido con mucho interés las Conversaciones sobre el exilio que se realizan en el Museo de la Memoria. Para aquellos que se han perdido las presentaciones y para los que vivimos en el exterior, se puede acceder a las grabaciones a través de la página web del museo. http://www.museodelamemoria.cl/conversaciones-sobre-el-exilio-una-apuesta-por-el-testimonio/ Quisiera sumarme al debate, centrándome en un aspecto sobre el cual no se ha escrito suficientemente, a saber, la contribución de los exiliados para que Chile volviera a la democracia. En efecto, realizaron una destacada labor de denuncia y solidaridad en el exterior para derrotar a la dictadura. La represión contra el liderazgo de la Unidad Popular, así como el intento fallido de varios partidos de resistir como organizaciones clandestinas (debido a que fueron diezmados), transformaron a los exiliados en el más efectivo frente de lucha contra la dictadura, al menos hasta 1982. Pinochet usó el destierro para sofocar la acción política, pero una vez afuera los exiliados se organizaron y crearon asociaciones de solidaridad con Chile en los países de acogida. La principal actividad fue, sin duda, la de denunciar a la dictadura y las violaciones a los derechos humanos en Chile, a través de marchas, actos públicos y cartas a los diarios. Gracias a toda esta estrategia mediática, los comités de solidaridad consiguieron movilizar a las sociedades, los gobiernos y los parlamentos de los países de acogida a favor de su causa. Ayudaron a salvar a prisioneros o compatriotas perseguidos, mediante campañas ante gobiernos y organismos internacionales. Muchas veces financiaron directamente la salida de esos chilenos en peligro de muerte. Realizaron huelgas de hambre como expresión de protesta ante algún hecho inaceptable que ocurría en Chile o para salvar vidas de nacionales presos y en peligro de muerte o desaparición. En innumerables ocasiones se realizaron peñas, recitales, presentaciones de teatro u otras actividades, a las que asistía numeroso público, que arrojaban beneficios considerables. El dinero recolectado luego era enviado a Chile, para sustentar a familiares de prisioneros políticos, a viudas o hijos de desaparecidos, así como para costear el trabajo de los partidos políticos y las actividades que se realizaban contra la dictadura militar. Los exiliados crearon y establecieron vínculos con organizaciones políticas, culturales, religiosas, sociales, entre otras, y se insertaron en ellas para aportar al desarrollo de la causa chilena. La amplia gama de actividades mezclaba muchas veces la acción propiamente política con las actividades culturales, sindicales, deportivas u otras. En efecto, gracias a las diversas manifestaciones culturales se dio a conocer Chile a un público más masivo y se logró sensibilizar a la opinión pública internacional respecto a las violaciones de los derechos humanos, lo que mantuvo y aumentó la solidaridad en múltiples países. Por otro lado, los exiliados realizaron innumerables marchas de protesta, por las calles de múltiples ciudades del mundo, contra la dictadura y en solidaridad con los chilenos que en el país luchaban por la democracia. Los tradicionales desfiles de protesta los días 11 de septiembre de cada año se realizaron por todas las capitales del mundo frente a las embajadas y consulados chilenos. Fue muy importante el lobby que realizaron los exiliados en varios países con los organismos internacionales para mantener la vigilancia de los derechos humanos. Consiguieron que la Asamblea General de la ONU condenara, por amplia mayoría, la violación de los derechos humanos en Chile. Las condenas sucesivas a lo largo de los 17 años de dictadura contribuyeron al aislamiento internacional de la junta militar. Por cierto, la solidaridad de los exiliados se mantuvo con el plebiscito de 1988 y la subsiguiente elección presidencial. Colaboraron con dinero para estas campañas y efectuaron un cabildeo intenso y eficaz ante organismos internacionales, gobiernos y parlamentarios de todo el mundo, para que participaran como testigos y garantizaran la realización limpia de estos procesos eleccionarios. En Chile aún se ignora la magnitud de la solidaridad internacional contra la dictadura, obtenida gracias al trabajo incansable de los exiliados. Sin su compromiso con la suerte del país, probablemente la dictadura militar habría sido mucho más duradera. Es más, la constante lucha de los exiliados aportó considerablemente a la derrota de la dictadura, lo que debiera ser debidamente reconocido. Relacionados “El  exilio es un quiebre en las biografías” señaló Loreto Rebolledo, académica de la Universidad de Chile que ayer estuvo moderando en el Museo de la Memoria el segundo conversatorio sobre el exilio y el impacto en la vida de las personas. Con la participación de María Elena Acuña, quien salió del país a los cinco años con sus hermanos más pequeños con destino a Costa Rica; Anita Soto, militante del MIR que se exilió en Dinamarca; Antonio Maldonado, quien luego de sobrevivir a dos fusilamientos y vivir el asesinato de su padre y un hermano, lo sacan del país rumbo a  Bélgica, y Uca Silva, quien tuvo un largo periplo entre Argentina, Canadá y Ecuador, continuó el ciclo “Conversaciones sobre el exilio” que se extenderá hasta fines de agosto en el Museo de la Memoria. Los testimonios de cada uno de los participantes y del público asistente, pusieron el acento en la perdida de las raíces al llegar a otro país, la dificultad de aprender otra lengua, el desarraigo de los hijos que nacieron o crecieron en el exilio y especialmente el impacto que significó en los proyectos familiares. Uca Silva lo retrata muy bien al decir que “en cada país se iba perdiendo algo de Chile”. Los cambios en la vida de las personas fueron a todo nivel. Los niños que debieron adaptarse a culturas e idiomas muy diferentes y los adultos que pasaron de tener una carrera política a trabajar como obreros o en tareas de servicios. Para María Elena Acuña salir a temprana edad del país implicó la añoranza permanente por cosas simples como los juegos o el disfrute por una torta de milhojas, no obstante la sensación de tranquilidad que daba el país de acogida iba aminorando esa perdida. Se estima que alrededor de 240 mil chilenos salieron del país como exiliados y llegaron a cerca de 60 países. Son al menos tres generaciones las que hoy se ven impactadas por la problemática del exilio: la de los propios exiliados, la de sus padres y la de sus hijos. Para Antonio Maldonado lo peor del exilio es que rompe con todo, es un estado que requiere de muchas adaptaciones y cambios como aprender a hablar de nuevo. En su retorno a Chile, el viaje del aeropuerto al centro lo conectó con su lengua materna y se emocionó de solo leer los cárteles publicitarios que fue observando en el trayecto. En tanto, Anita Soto relató que sus hijas estuvieron tres meses en silencio y luego comenzaron a comunicarse en danés. El retorno para ella implicó juntar pedazos de su vida como un mosaico. “Por muchos años cada vez que pasaba por un aeropuerto me quebraba, cada aeropuerto significaba reducir tu vida a unas maletas”, concluyó Uca Silva. “Conversaciones sobre el exilio” es una oportunidad única para escuchar testimonios de chilenos que vivieron el exilio y el retorno. En cada sesión se aborda una temática especial, por ejemplo, en próximos encuentros se hablará del impacto del exilio en la política y sobre la producción cultural en el exilio. Biblioteca Digital Museo de la Memoria y Derechos Humanos http://www.museodelamemoria.cl/centro-de-documentacion/biblioteca-digital/ http://www.cedocmuseodelamemoria.cl/buscador Nº de coincidencias: 573 – &&&&&&&&&&&&&&&&&&} Relacionado https://imagenesparamemoriar.com/2013/11/11/exilio-chileno-e-historiografia-la-izquierda-exiliada-hugo-cancino-universidad-de-aalborg/ Abarzua , Héctor Fernando: “Por una historia del exilio”, Araucaria de Chile, No.  7, 1979, pp.145-149 Acuña, María Elena: Género y Generación en la trasmisión de la memoria, en: http:// http://www.uchile.cl/facultades/filosofía/publicaciones/cyber/19/macuna.html https://imagenesparamemoriar.com/2013/11/15/los-exiliados-chilenos-1973/  

The Politics of Exile in Latin America.

 

 MARIOSZNAJDERand LUISRONIGER: New York:CambridgeUniversityPress, 2009.The Poltics of Exile in Latin America de Mario Sznajder y Luis Roniger constituye el primer estudio sistemático que aborda a escala continental el exilio político en América Latina. Impresiona tanto el arco temporal histórico del estudio como el riguroso marco teórico que presenta. Su fecundo abordaje multifocal trasciende enfoques políticos de exclusión que provocó el autoritarismo en un solo país o la biografía historicista de algunos ilustres exiliados. Por primera vez es posible leer una lograda síntesis histórica -desde la época colonial hasta el presente- que contextualiza política y sociológicamente los itinerarios de los exiliados al interior de los países latinoamericanos y los destinos europeos, además de otras latitudes del mundo. Munidos de una variada información empírica proveniente de fuentes primarias y secundarias, los autores creen necesario desentrañar el origen del exilio en los imperios ibéricos, examinando desde las prácticas coloniales portuguesas de castigo y las prácticas de expulsión españolas y portuguesas por razones judiciales y sociales, hasta el detenido análisis de la expatriación como práctica de exclusión/regulación en los estados independientes poscoloniales. Mediante un abordaje analítico, los autores muestran que el exilio político, institucionalizado por elites de caudillos y oligarquías conservadoras/liberales durante el siglo XIX, sirvió de mecanismo de dominación sobre las masas, evitando un juego destructivo, en la era de las guerras civiles y del faccionalismo típicos de los “caudillo-states“. Los casos del expatriado O’Higgins, el tránsito de San Martín de la expatriación a su elección de ser un exiliado europeo y el ‘extrañamiento’ con que se penalizó al general Santander, vicepresidente de la Gran Colombia, son analizados brillantemente. En particular, el libro echa luz sobre la experiencia y retorno, durante el siglo XIX, de los exiliados políticos que contribuyeron de un modo decisivo en la formulación de nuevas ideas para comprender el ámbito de la política de los estados-nación emergentes, su misma noción de soberanía y el mecanismo regulatorio de la acción política. En esa dirección, el tercer capítulo resulta iluminador a fin de comprender el modo en que, fruto de la experiencia existencial e intelectual en el destierro, los exiliados de las elites elaboraron una cultura política fuera de la patria, donde descubrían lúcidamente el desfasaje entre las fronteras de la ciudadanía estatal proscripta y la identidad nacional reelaborada desde el destierro. Un ejemplo de ello fue la tensión entre la idea de estados confederados imaginados por exiliados en los años post-independencia, con ideas nuevas en torno a identidades colectivas para la formación estatal en la fragmentada realidad de países en pugna con fronteras territoriales. Es el caso de emigrados peruanos en Chile que se oponían a la Confederación Peruano-Boliviana liderada por el general Andrés de Santa Cruz. Un aporte analítico valioso del temprano exilio en el siglo XIX es ofrecido a través del formato conceptual que los autores denominan “a three-tiered structure“, conformado por la dinámica que opera para los exiliados entre el ámbito de sus comunidades de exilio, el país huésped receptor y la madre patria expulsora a la cual anhelan retornar. Ese formato permite analizar las posibilidades abiertas ante los exiliados para jugar un rol importante en el nivel de la política transregional y continental, en distintos clusters regionales (Chile-Argentina-Bolivia-Perú; además: Paraguay-Argentina-Uruguay-Brasil; y también: México-América Central-Caribe y Estados Unidos) . El formato triangular acude también a la historia de las ideas de algunos exiliados latinoamericanos que imaginaban componentes cívicos, primordiales y pan-nacionales de las nuevas identidades e imaginarios colectivos. En tal sentido, ha sido muy apropiada la inclusión de algunas reflexiones del diario del intelectual chileno Benjamín Vicuña Mackenna, durante su exilio en la década de 1850 a través de países latinoamericanos y de Europa. Asimismo, resulta fascinante la inclusión de las ideas panamericanistas del exiliado colombiano José María Caicedo y las del paradigmático intelectual portorriqueño, el “maestro” Eugenio María de Hostos y Bonilla, quien procuraba crear la Confederación Antillana (Cuba, Puerto Rico y República Dominicana), países en los que ejerció enorme influencia cultural y cívica. El capítulo cuarto examina los sitios de exilios, especialmente el caso de Chile y su interacción con la elite política e intelectual liberal latinoamericana luego de las primeras décadas de la independencia, desde los proscriptos por el rosismo como Vicente Fidel López, Sarmiento, Alberdi y Bartolomé Mitre, hasta los venezolanos Andrés Bello y Francisco Michelena. París es el sitio europeo analizado como la meca cultural de exiliados latinoamericanos desde la época de la independencia, mientras que México es focalizado como un sitio latinoamericano importante para los exiliados durante el siglo XX, primero españoles y más tarde del Cono Sur. El examen minucioso de la política de asilo de las repúblicas latinoamericanas revela que no hubo correlación entre nivel avanzado de democracia y disposición gubernamental de recibir exiliados (como en el caso temprano de asilo político dado por el régimen autoritario de Rodríguez de Francia al uruguayo Artigas, aislado completamente en Paraguay); pero los autores no se limitan a analizar el exilio desde la perspectiva del tipo de estado expulsor/excluyente, sino examinan las opciones de asilo y rutas posibles de refugio desde la perspectiva de los mismos exiliados. El capítulo quinto se ocupa de explicar la transformación del anterior exilio político en tanto desplazamiento-destierro-ostracismo de una selecta elite durante el siglo XIX y la emergencia de un masivo fenómeno social de exclusión ciudadana que condujo a la formación de comunidades de latinoamericanos expatriados en el siglo XX. Conceptualmente, al anterior formato analítico se agrega un cuarto componente estructural, a fin de entender cómo las redes internacionales empiezan a cumplir un rol importante desde la Segunda Guerra Mundial, como reguladores de acuerdos de asilo a escala mundial. Mediante el “four-tiered structure“, el capítulo sexto explora las variadas dinámicas de comunidades de exiliados, sus vínculos condiásporas de connacionales y el rol que juegan a nivel político en la arena internacional para influir en el rumbo tomado por los regímenes de sus respectivos países. Los casos examinados son los exiliados brasileros y lasdiásporas argentina, chilena y uruguaya. Hasta ahora, cada una de estasdiásporas de fugitivos de la represión en el Cono Sur fueron estudiadas de modo particular según el origen nacional (caso que los autores conocen muy bien); gracias al libro deSznajder yRoniger podemos saber mucho más de sus mutuas dinámicas, enriquecidas desde una perspectiva de análisis comparativo a nivel socio-político. Un fascinante capítulo que combina datos empíricos y cualitativos se ocupa de la extensión y lasimplicancias políticas de losexilios de presidentes latinoamericanos desde la época de la Independencia hasta el presente. De la sólida base de datos construida, ahora sabemos que más de un cuarto de todos aquellos que ocuparon la primera magistratura de países latinoamericanos conocieron el exilio, antes o después de ejercer la investidura presidencial. Finalmente, el libro se cierra enfocando la decisiva cuestión de si con el retorno de lademocratización y el de los expatriados se clausuraría el fenómeno del exilio en países latinoamericanos. Las agudas reflexiones de los autores (que ya habían estudiado en un libro seminal anterior el fenómeno del legado del autoritarismo en lademocratización de países del Cono Sur) se agrupan en dos órdenes de problemas de diferente naturaleza e igualmente importantes. Por un lado, la cuestión del impacto que tuvo sobre el proceso de la transición democrática la experiencia de los exiliados, quienes, desde la arenatransnacional, pudieron conocer innovadoras formas de pensar la política, la sociedad, la cultura, la nación, las vías alternativas a la modernidad, los desafíos de género y deetnicidad, además de las identidades colectivas. Por el otro lado, el capítulo final pone en foco una asignatura pendiente desde el punto de vista de lademocratización actual de la vida política: en qué medida el exilio ha sido también una de las ominosas formas de violación de los derechos humanos, junto con la tortura, la desaparición, los asesinatos y otros formas canonizadas de los crímenes del terrorismo de estado. El reciente artículo deSilvinaJensen apunta precisamente a este tema. Los autores recuerdan que entre las tareas pendientes de las emergentes democracias latinoamericanas en dirección a la inclusión social y la reparación judicial, moral y material, también se debe tomar en cuenta a los exiliados políticos que sufrieron de exclusión institucionalizada, Más aun, una de las conclusiones importantes del libro es que la misma democracia -no sólo las dictaduras- ha promovido el exilio y exclusión de líderes y militantes de la oposición, ya que varios estados democráticos no han podido liberarse del legado de una cultura política emboscada declientelismo, autoritarismo, polarización, favoritismo,faccionalismo, persecución, intolerancia a la crítica y la disidencia, además de la falsa percepción populista del adversario como enemigo irreconciliable. En síntesis, se trata de un libro que abre nuevos rumbos teóricos y líneas analíticas para la agenda retrospectiva y prospectiva de investigación del exilio, así como también para ampliar los estudios de la emigración como práctica de exclusión informal de ciudadanos que se sienten amenazados de vivir en aquellos países democráticos que sufrendisrupciones graves por factores socio-económicos, étnicos, de seguridad y demográficos.

Leonardo Senkman

Universidad Hebrea de Jerusalén

1.    Luis Roniger y Mario Sznajder, The Legacy of Human Rights in the Southern Cone, Oxford University Press, 1999; publicado en portugués con agregados por Ed. Perspectiva, São Paulo, 2004; y en castellano por Ed. Al Margen, La Plata, Argentina, 2005. 2.    Silvina Jensen, “¿Por qué sigue siendo políticamente incorrecto hablar de Exilio? La dificultosa inscripción del exilio en las memorias sobre el pasado reciente argentino (1983-2007)”, Páginas (revista digital de la Escuela de Historia, Universidad Nacional de Rosario), 1 (2008): 131-148. http://www1.tau.ac.il/eial/index.php?option=com_content&task=view&id=295&Itemid=179  

Red Charquican.cl

Como “buen ex-exiliado” que soy, yo también quiero hacer mi aporte a este intercambio de ideas y opiniones respecto al exilio…y a los exiliados del MIR…

Antes de salir de Chile me junté con dos compañeros…los únicos con los que tenia un mínimo contacto después de pasar 9 meses en diferentes campos de concentración. Ellos me informaron que partir al exilio seria considerado TRAIDOR… (hermoso titulo para quien no había traicionado a nadie !!!).

A mi llegada a Lyon, Francia, me puse de inmediato en contacto con aquellos que ma habían precedido y que estaban organizando en esta ciudad las actividades contra el régimen del dictador y al mismo tiempo en la bûsqueda de recursos para el partido. Sin pensarlo dos veces…y pese a mi situación de traidor, me incorporé de lleno a estas labores. Nuestras actividades fueron múltiples no solo contra la dictadura chilena sino también contra todos los regímenes dictatoriales que regían en ésa época en América Latina.

Numerosas fueron las actividades organizadas para juntar fondos…los que nunca fueron rechazados por el MIR…pese a venir de parte de un “traidor”…muy por el contrario !!!

Numerosas también fueron las personas que a nuestra solicitud respondieron positivamente y fueron a Chile por razones puntuales, entre otras, tratar de obtener la libertad de algún preso, inquirir sobre la situación de otros…o simplemente llevar dinero !!!

Creo que modestamente ayudamos, con nuestro granito de arena, en el combate contra la dictadura. Yo no pido ningún reconocimiento, me basta con tener mi conciencia tranquila, pero pienso que es importante que esto se sepa…y no tener que escuchar nuevamente, peses a los 40 años transcurridos, NOSOTROS LOS QUE NOS QUEDAMOS….como si los que nos fuimos hubiéramos abandonado la lucha !!!”

Pedro de Lyon
estimado compañero,estando de acuerdo con todo lo que dice le falto una parte muy importante y que siempre es olvidada,la decicion de cientos de compañeros del mir que estaban en el exilio y que tomaron la desicion de prepararse y retornar a chile a combatir a la dictadura,de esto no se habla y se trata de ocultar,seria bueno que en la cosa de recuperar la memoria se hablara tambien de todos estos compañeros que dejaron sus vidas para que chile recuperara su libertad por ellos por el momento son heroes anonimos cuya historia es conocida unicamente por los sobrevivientes que ya se estan poniendo viejos y empesando a morir,un fraternal abrazo a todos y todas “
,flaco theo