En busca del origen.   Un “viaje”hacia el pasado remoto.

En busca del origen.   Un “viaje”hacia el pasado remoto.

                                                                               En busca del origen

 “ El contarnos la historia fue una manera de aliviar la nostalgia por nuestras familias que permanecieron en el antiguo hogar”

Marcela Bravo Goñi

2019

A los 72 años comienzo este relato. No estoy segura de que lo que aquí relato, haya sucedido de la exacta forma en que lo cuento.  Se impone una advertencia: ¿quién y cómo se puede comprobar si lo que aquí se cuenta es la verdad y toda la verdad? No es posible. Y aún así; durante mucho tiempo he estado estudiando, leyendo y haciendo investigaciones genealógicas sobre mi familia materna, por eso creo que este relato es lo más cercano a lo que puede haber sucedido en la realidad.

Se puede decir que este recorrido hacia el pasado lo inicié con mi salida de Chile el año 1975, hace 43 años. O puedo también ubicar el comienzo en 1984, cuando mi madre Pepita Goñi, nos visita en Estocolmo y me cuenta la historia de la familia, especialmente la de nuestros antepasados por el lado materno. Emocionalmente, es desde entonces que vengo sintiendo la profunda significación que tuvo para mi el exilio: emigrar e inmigrar, y también, como lo he podido entender, la profunda significación que tiene para todo el que se ha visto obligado a hacerlo. Cuando mi madre, estimulada por mi curiosidad, me entrega los primeros elementos para entender la migración de sus abuelos maternos, mis bisabuelos,  que alrededor de 1890 dejan Polonia para instalarse en Chile, se despierta en mí una necesidad de hacer  un “viaje”, de comenzar una búsqueda hacia el pasado remoto, que no termina sino en estos días en que quiero ya resumir el relato, sobre todo porque reciéntemente he recibido información decisiva que en algún sentido, cierra el círculo.  

En este viaje hay fechas decisivas que desglosaré por capítulos:

I 1888 y 1892: la migración de mis bisabuelos con sus cuatro (o tres?) hijos, entre ellos mi abuela Sara Swiderski Kol

II Agosto/Septiembre de 1975: fecha en que la dictadura de Pinochet me expulsa de Chile y mi llegada a Suecia

III Julio de 1984: fecha en que mi madre, Pepita Goñi, nos viene a visitar a Estocolmo y con su información elaboramos un árbol genealógico de la familia

IV Noviembre del año 2007: fecha en que nuestro primo segundo, Claudio J, entrega el certificado de nacimiento de nuestra bisabuela, Gitel Kol, y el certificado de nacimiento de una de las hijas de Gitel, Bajla/Berta Swiderski, la abuela de Claudio, a nuestra prima hermana Carmen Goñi

V Octubre 2012: seminario televisado en Estocolmo, en memoria de Raul Wallenberg, en que entre otros participantes, el director de la Shoa Foundation muestra que es posible encontrar sobrevivientes del Holocausto en el sitio creado por Steven Spielberg. De esa forma encuentro a Roza Kol, la historia de ella y de su familia

VI Octubre 2018: fecha en que finalmente se confirma el parentesco de mi bisabuela Gitel – que en Chile se pasó a llamar Augusta, con Roza Kol. Ellas fueron efectivamente hermanas, hijas de Nathan Kol (1831- ) y Malka Fogel Nadel (1838- )

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I El viaje de los bisabuelos, Gitel Kol (1859 -1948) y Somer Swiderski (1854 -1928).

En mi búsqueda, el nombre de una ciudad marca un hito que me permite comenzar y realizar este viaje. Es el lugar donde la bisabuela Gitel nace, en Polonia. Este lugar lo lleva gravado en la memoria mi prima Adriana Goñi; nuestra abuela Sara se lo ha transmitido a ella. Es el pueblo de Kalisz. Según mi madre el marido de Gitel, Somer Swiderski, que era de una clase social inferior, vivía en un pueblo cercano llamado Sieradz.  El matrimonio se realiza en Kalisz en 1882, y no fue bien visto por la familia de Gitel. (Hay comentarios en esta historia, como éste de mi madre, que no tengo como comprobar, solo los repito sin saber si hay algo detrás de la leyenda.)

Según los registros de Kalisz Gubernia/Poznan Province, del matrimonio Swiderski Kohl nacen varios hijos ya antes de emigrar: Efraim, n en 1884; Icek, n en 1885 muerto en 1886; Sura/Sara, n en 1888; Bajla y Marjem, n en 1890. También encontré el certificado de su matrimonio, donde aparecen ambos firmando; encargué el rollo con los documentos filmados a la Iglesia Mormona (“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”) que archiva estos datos, y me fuí a las oficinas de la Iglesia en Västerhaninge, Estocolmo. En un aparato especial, una especie de video antiguo con manopla, y con el código recibido pude encontrar el certificado. Estaba escrito con letras cirílicas, según una mujer rusa que investigaba en el aparato al lado mío. Según ella muy difícil de interpretar, porque no se parece demasiado al ruso actual. Pero los nombres, las firmas de Gitel y Somer, aparecen muy claras.

¿Porqué los documentos en idioma ruso? Gran parte de lo que hoy es Polonia, era en ese tiempo parte del Imperio Ruso. Entre otras cosas, se prohibía la lengua polaca en las escuelas y universidades. Todo documento emitido por la administración pública se escribía en ruso. (Según el libro del judío danés Georg Brandes que viaja a Polonia en 1888; su libro “Impresiones de Polonia” se traduce al sueco en 1890)

Ahora, si las familias Kol y Swiderski hablaron ruso, lo dudo. Mi abuela decía que los rusos eran “el diablo”, los polacos los odiaban. En ese tiempo los polacos y sobre todo los judíos centroeuropeos, admiraban principalmente todo lo alemán.  Hablarían el jidish, el idioma de los judíos centroeuropeos que se dice es una especie de mezcla de alemán o polaco, según la zona, con el hebreo y con escritura hebrea? No creo tampoco; judíos eran, pero mi madre en su visita a Estocolmo, dice: “eran judíos sin ritos, pero no bautizaron a sus hijos”. Palabras icónicas! Dan una pauta importante, eran judíos mas bien seculares; lo que no he podido entender es cuándo, o cuál es la generación de esta familia la que se aparta de la religión. Porque en Polonia se registraba en ese tiempo la religión tal como se registra la fecha y el lugar de nacimiento de cada persona. Y los dos certificados de nacimiento que hemos encontrado, afirman que las hijas recién nacidas (Gitel en 1859 y su hija Bajla/Berta en 1890) fueron inscritas ante el rabino en la sinagoga de Kalisz. Cuando pregunté en el Instituto Histórico Judío de Polonia, en Varsovia, si eventualmente Somer Swiderski podría haber sido no-judío, me contestaron: no solo impensable, imposible! En aquel tiempo no se permitían los matrimonios mixtos de judíos con no judíos. Mi pregunta venía del conocimiento de que el apellido Swiderski en Polonia es bastante común, hay muchos Swiderski también no judíos.

Para más complicación: las ciudades de Kalisz y Sieradz, aunque efectivamente estuvieron bajo el dominio ruso, hay información en la historia por demás trágica de Polonia, que relata que estas ciudades – sobre todo Kalisz, que estaba cerca de la frontera con la germana Prusia, fueron – en distintos períodos y en las distintas llamadas particiones de Polonia, asimiladas por Prusia. Como mi abuelo Juan Goñi le decía “la alemana” a su esposa Sara, no estoy totalmente segura de que mis bisabuelos vivieran en la zona rusa, al menos no todo el tiempo, ni  tampoco todos sus antepasados. Las fronteras se movían a menudo con las constantes guerras y particiones, de modo que en todas las ciudades de la europa central, vivían en ese tiempo grupos y etnias de distintas nacionalidades, más o menos mezclados entre sí. Se ve por ejemplo en el film de Andrzej Wajda, ‘Tierra Prometida’ cómo en Lodz, importante ciudad industrial cercana a Kalisz y Sieradz, coexistían judíos, alemanes y polacos. El mito dice que los que trabajaban duro eran alemanes y judíos; los polacos eran aristócratas, los que poseían la tierra, dedicados a las bellas artes y las diversiones, pero poco dados al trabajo.

Se dice que la administración rusa era caótica, cruel, y especialmente antisemita en ese entonces, mientras que la germana era reconocidamente disciplinada, organizada y algo más tolerante con los polacos, y por tanto también con los judíos polacos; aún cuando éstos también fueron discriminados allí. Por ejemplo:  “La política de Prusia se caracterizó por la alemanización y por el ataque generalizado a los derechos de los polacos y católicos. En las escuelas nacionales, la educación de los niños polacos era impartida en alemán. También se establecieron políticas de transferencia de tierras de propietarios polacos a los alemanes. Prusia quiso asimilar a los judíos polacos a la vida civil prusiana/germana, disolviendo las comunidades y juzgados judíos, para hacer de ellos personas occidentales. Debían hablar o polaco o alemán y fueron los idiomas que se impusieron en las escuelas judías.” (Prussian Poland, 1920)

Siguiendo con el viaje. Todo indica que el bisabuelo Somer viajó solo a Chile–según la leyenda a raíz de que la familia Kohl le exigió que se estableciera primero para después mandar a buscar al resto. El viaje de Somer está registrado en el barco Abydos, el 30 de diciembre de 1888.  Somer, 30 años, registrado como ‘Kaufmann’, comerciante. El barco que parte de Hamburgo, se detiene en Amberes, Bélgica. Luego, en marzo de 1892 aparecen en los registros Gitel con sus cuatro (o tres?) hijos embarcando en Hamburgo y Amberes, hacia Chile en el barco Kambyses. El lugar de residencia para ambos se registra la ciudad de Kalisz, “Russisch Polen”.  Ambos barcos arriban a Valparaíso. (Hay una discrepancia en las fechas. Somer viaja en 1888 y una de las mellizas, Bajla es inscrita en la sinagoga en 1890; en realidad habían nacido el año anterior. Ver certificado más adelante.)

El viaje de Gitel con sus hijos está rodeado de mitos y leyendas y es considerado, – al menos por mí y las primas con que he conversado el tema, como el origen del trauma familiar. Lo siguiente se ha transmitido en nuestra familia, de distintas formas, como en el juego del “teléfono”, cuchicheos que deforman el mensaje original: el mayor de los hijos, Efraim/Román, de unos 7 años habría sido díscolo y desobediente con su madre, al punto de ‘jugando’ haber colgado a una de las mellizas por una claraboya del barco! O bien: tira los juguetes de sus hermanas por la claraboya, para regalarlos a los niños de un barco vecino. O: Bajla/Berta, una de las mellizas, se asomó al ojo de buey con ayuda de su hermano Efraim/Roman. Luego se cuenta que de los cuatro hijos que partieron: Efraim/Roman, las mellizas Berta/Bajla y Marjem, y la que luego será mi abuela Sara, 5 años, sólo llegaron tres. Marjem habría fallecido en la travesía. Pero, en los registros del viaje de Gitel aparecen sólo tres hijos: Roman, Salomea (que en realidad es Sara) y Bajla/Berta. O sea la historia de la melliza muerta en el barco, que ha marcado a la familia, no parece haber sido tal. Marjem puede haber fallecido en Kalisz, antes de la partida. En el certificado de nacimiento de Bajla/Berta aparece ella como “la primera de unas mellizas”. El duelo de Gitel por su hija y la nostalgia por su país y sus padres, han estado inscritos en nuestra sangre y DNA familiar.

La familia Swiderski Kohl a su llegada a Chile, se instala en Rancagua, donde después el matrimonio tendrá otros tres hijos: Luis, Marta y Estér.  Porqué en Rancagua? También en la leyenda familiar se manejan dos versiones divergentes, o es sólo que hasta ahora no hemos podido comprobar cómo las dos versiones se conectan; puede ser que ambas historias sean verídicas.

Un rastro de la primera versión es que anteriormente a Somer y Gitel, habría emigrado un pariente o hermano de Gitel que habría instalado una tienda de paños en esa ciudad. Efectivamente, después de mucho buscar he encontrado a ese hermano desaparecido hasta ahora: Adolfo Kohl, nacido en 1863. Adolfo llega bastante antes que los Swi Kol, en 1882 a Chile, de 19 años, en el barco Denderah. También parte desde Hamburgo, su lugar de residencia es Kalisz, y su nacionalidad: ‘Russich Polen’. Incluso Román, el hijo de Somer y Gitel, que también ha estado algo perdido para las generaciones siguientes, aparece en los documentos que he encontrado, firmando en 1925 la disolución de una empresa en Rancagua junto a su hermano Luis Swiderski. ¿Puede haber sido Adolfo el que comenzó la tienda o algun tipo de empresa, en Rancagua?

En todo caso la tienda existió. En el artículo de Felix Miranda Salas ‘Historia de Rancagua’, puede leerse: “Acaso…. sea conveniente, por encima de la mera curiosidad dejar constancia en estos apuntes de los establecimientos que había en la ciudad, en ese año, 1900 y 1901, las Tiendas, de Germán Cohl, Sommer Swidersky y Antonio Soltura”. (Germán Cohl, medio hermano de Gitel también emigró en esos años.)

Digo “desaparecidos” porque no se conoce el paradero posterior ni descendencia de Román Swiderski Kohl o de Adolfo Kohl. Lo que yo he encontrado este último tiempo es una novedad para nuestra familia; Román y Adolfo existieron y trabajaron en esos años en Rancagua, junto a los otros de los cuales tenemos mucha información y que tuvieron gran descendencia. Mi madre hablaba de Román: “intelectual drogadicto, se casó con Rosita, una argentina”. Mi hermana Paulina ha constatado reciéntemente que Román está enterrado en el mausoleo de la familia Goñi Swiderski, sin fechas. Desgraciadamente y a pesar de que nuestras familias en la generación siguiente convivieron cercánamente, nunca les preguntamos a tiempo para saber los detalles de sus vidas pasadas. Esta es una de nuestras grandes penas, al menos una de las penas mías; sé que también otras primas así lo han sentido; no haber preguntado más y a tiempo, sobre ese acontecimiento que hoy  en día se nos aparece como grandioso, el viaje tan definitivo que nuestros antepasados hicieron a esas tierras lejanas.

Israel Brockman y Pessa Kohl son los personajes de la otra leyenda, la colindante o divergente. Pessa, nacida en 1854 en Kalisz fue la hermana mayor de Gitel. Se casó en 1871 con Israel Brockman, también en Kalisz. Dos hijos nacen en esa ciudad: Ester en 1873 y Mayer en 1874.  

Traducción de certificado, gracias al eslavista sueco Lennart Kihlander: “1874 (en cirílico): Nachman Kohl inscribió a su nieto MAJER BROKMAND KOHL, por ausencia del padre, el 26 dic 1874. Majer era hijo de Yzrael Bersli Brockmand (26) y Pessa Kohl (22). Fueron testigos: N. Kohl y J. M. Wartski.”

En el Archivo Histórico del Judaísmo chileno se puede leer:

“Brockman Cohl, Mauricio 1874-1932. Hijo del matrimonio de inmigrantes polacos formado por Yzrael Bersli Brockman y Pessa Kohl, acontecido el año 1871, quienes viajaron a vivir a Chile. Nacido con el nombre de Majer cambió su nombre a Mauricio Brockman Cohl, se transformó en un destacado médico y fundador de la Clínica Alemana de Santiago. Destaca su participación durante la epidemia de influenza y rebrote de tifus 1918-1920, que afectó al país. “

Resulta que Israel emigra a Chile en 1874 (“por ausencia del padre inscribe el abuelo Nathan a su nieto”) de 24 años, en el barco Sakkara. Profesión, ‘handelsmann’, comerciante.  Al parecer viaja solo. Pero en algún momento después viajan Pessa, que en Chile se da en llamar Paulina, con sus hijos. La hija Ester, que en Chile se llamará Ernestina, se casa alrededor de 1894 con Amadeo Heiremans, “ícono” de la familia, como lo describe mi prima Carmen Goñi en su excelente blog. (parentela.blogspot.com) Amadeo, del cual hay también leyendas dispares: habría sido hijo de “campesinos pobres” en Bélgica o ya recibido de ingeniero emigra a trabajar en Chile en la construcción de ferrocarriles. Nacido en 1869, se convierte en un industrial de peso importante en Chile. Exactamente cuándo esta pareja se casa, y dónde, es algo que todavía no he encontrado en los archivos. Lo más probable es que su encuentro y su casamiento hayan acontecido en Chile ya que el nacimiento de su primer hijo, Oscar, está registrado en los anales chilenos, en 1895.

Aquí empieza entonces la otra leyenda, el motivo del viaje de los Swi Kohl habría sido el llamado “de la selva” de Pessa, Israel  y Amadeo con su esposa Ester: ‘vengan, acá hay trabajo y lugar para ustedes’. ¿Porqué supongo que esta leyenda es probable? Porque Israel Brockman ya está en Chile en 1874, o sea casi 20 años antes de la partida de los Swi Kohl. Pero no tenemos antecedentes de que Israel con su familia hayan vivido o trabajado en Rancagua. Más bien esta historia nos lleva a pensar que es por el lado de Amadeo Heiremans que los Swiderski Kol o al menos algunos miembros de la familia, pueden haber obtenido trabajo en la construcción de ferrocarriles u otras empresas que el industrial Heiremans fundó. Entre otras, Heiremans instaló al principio del siglo XX un aserradero en Santiago.

También en el ilustrativo libro del ingeniero belga Gustav Verniory, Diez Años en la Araucanía, 1889-1899 (con prólogo del poeta Jorge Teillier) se menciona tanto a Amadeo Heiremans como a sus suegros ‘Mr. y Mme. Brockman’. Verniory cuenta que en 1898  recibe en el sur de Chile, donde trabaja en las obras del ferrocarril a Pitrufquén, la visita de Amadeo Heiremans, compatriota y colega, “uno de los financistas de la obra”. El episodio que relata es por demás triste y cruel; juntos inventan una triquiñuela para engañar a los indios: Amadeo se hace pasar por el Presidente de la República, a quién los mapuches han estado esperando para presentarle sus quejas y peticiones.

Cuando Verniory ya está en Santiago, preparando el viaje de vuelta a Bélgica, almuerza un día en casa de Amadeo. Este lo convida para ir al encuentro de sus suegros a Portillo, en la cordillera. Mr y Mme. Brockman vienen llegando de Buenos Aires, “de vuelta de su país natal Polonia que no visitaban desde hace 20 años”. Toda una aventura en tren, en coche y en mulas! Aquí se comprueba que esta pareja Brockman, ella es Pessa/Paulina Kohl, había ya llegado alrededor de 1874-78 a Chile. (El dato sobre este excelente libro lo encontré en el también excelente blog de Gabriel Bunster.)

Según se puede leer en el informe de la Comisión Parlamentaria de Colonización “Informes, proyectos de ley, actas de las Sesiones y otros Antecedentes. 1912 Empresas de Colonización”(Pág 245): don Amadeo Heiremans habría recibido del gobierno de Chile tierras en el sur de Chile, en Rupanco, en la Isla de Coihueco, y se le habría permitido traer numerosas familias de colonos. (Concesión a don Amadeo Heiremans, por decreto número 2099, de 18 de octubre de 1904.)

La política del gobierno chileno en esos años era extremadamente europeizante, y promovió con todo el poder de que disponía, la inmigración europea para colonizar el sur de Chile, para desgracia de los ahí milenarios residentes, los mapuches chilenos.

(Para una visión algo distinta, es decir que no sólo llegaron profesionales y destacados empresarios europeos, ver: La inmigración extranjera en Chile a revisión: también proletarios, aventureros, desertores y deudores. Gilberto Harris Bucher, 2011)

Todo esto lo relato para poder entender una, la segunda de las leyendas de la inmigración de los Swi y Kohl. Heiremans tuvo suficientes medios y recursos, y sobre todo apoyo gubernamental como para traer a Chile y dar trabajo a muchos inmigrantes europeos. ¿Tal vez también a miembros de la familia de su esposa?

Queda claro que en ese tiempo no era problema establecerse en Chile, aquí o allá. Pero ¿porqué abandonan nuestros ancestros Polonia? Aquí la leyenda familiar es muda, el relato se lo guardaron mis bisabuelos, mi abuela y sus hermanos. Y nadie de las generaciones siguientes preguntó lo suficiente, como en un pacto; triste por demás! Tuve que experimentar en carne propia las peripecias y tristezas del exilio para comenzar a pensar en ellos, los que en realidad nos dieron vida y nos salvaron de la catástrofe, teniendo en cuenta que con su partida esquivaron tanto la I como la II Guerra Mundial; de modo que yo los respeto como visionarios.

Lo que sigue es lo que he encontrado en libros de historia y literatura europea de la época, también he conversado con mi amiga y colega judía-polaca, Krysia F. He leído bastante sobre “la cuestión judía” para hacerme una idea de las vidas de nuestros antepasados. Para saber qué sucedía con los judíos en Polonia, tanto la rusa como la germana, de esos tiempos.

Desde más o menos el año 1850 hasta comienzos del 1900, emigraron cientos de miles de europeos sobre todo a América del Norte, pero también a la del Sur, agobiados por sequías, hambrunas y persecusiones, no sólo a los judíos. La libertad de religión no existía en ese entonces; más de un millón de suecos emigraron tanto por pobreza, como porque la Iglesia luterana dominante prohibía las llamadas Iglesias cristianas libres.

Un recuento muy somero que no pretende ser histórico ni cronológico, es comenzar relatando el hecho de que Polonia desde muy temprano– ya en el siglo XII, recibió a cantidades de judíos, venidos de geografías muy distintas donde se les había obligado a convertirse al cristianismo, se los perseguía y/o se los expulsaba. Los motivos de la persecución milenaria del pueblo judío: hay información que sostiene que las primeras persecuciones se debieron a que la religión judía fue la primera religión monoteísta. Mucho más tarde, el cristianismo los culpa de haber instigado la crucificción y muerte de Jesús. Esto último ha sido lo que ha influído y exacerbado el antisemitismo durante cientos de años, a través de la mitología difundida por las iglesias cristianas, protestantes y católicas. (Para un análisis profundo recomiendo el libro clásico de Raul Hillberg, La destrucción de los judíos europeos.)

Es, sin embargo un hecho aceptado que donde mejor estuvieron los judíos, al menos en Europa, fue justamente en Polonia. Fueron sobre todo los reyes polacos los que aceptaron con benevolencia la presencia de judíos en sus territorios. Los reyes los necesitaban en sus cortes, sobre todo por los conocimientos en materia comercial y económica que los judíos aportaban. La primera moneda acuñada en Polonia se grabó con letras hebreas! Hubo épocas en que la convivencia funcionó bien, se dictaron también leyes que protegían a los judíos, pero siempre viviendo en comunidades apartes: contaban con sus propios juzgados y con leyes provenientes de su religión mosaica. Tanto los reyes polacos como la comunidad judía estuvieron de acuerdo en esta forma de convivir.  Los judíos ortodoxos nunca tuvieron como aspiración la de mezclarse con el pueblo polaco. Pero el pueblo polaco – a nivel local, no veía con la misma benevolencia la convivencia con los judíos. Entre otras cosas, los reyes los ocuparon para recabar impuestos de los campesinos polacos. Tampoco el clero católico veía con buenos ojos las costumbres ni la religión judía. Exacerbados sobre todo por el clero, el pueblo polaco desarrolló animadversión contra los judíos. Hubo conflictos también de tipo económico y gremial, en que las agrupaciones de artesanos polacos exigían una cantidad fija de talleres, que no entraran a competir con los talleres polacos. Los artesanos judíos sólo podían funcionar y comerciar dentro de los límites de su comunidad, cuando traspasaban estos límites con el permiso de reyes o gobernadores, los artesanos polacos los atacaban. También se les impedía ingresar en ciertos sectores de la producción, por el mismo motivo para no competir con polacos. Estos ataques, los mal conocidos progroms, se instigaban periódicamente; grupos descontrolados de polacos destruían sinagogas, y maltrataban judíos, sin que se les aplicaran después represalias. Las relaciones entre los dos pueblos pasaron por épocas de mucho conflicto. Lo que siempre causó malestar en la población judía fueron los altos, incluso dobles, gravámenes a que estaba sometida; los impuestos por no participar en los ejércitos o en las guerras, eran altísimos, por ejemplo. A pesar de pagar para no entrar en el ejército, se reclutaba a la fuerza a los jóvenes judíos y se los obligaba a convertirse. A los judíos se los gravaba con bravura en las localidades, y muchas veces tuvieron que recurrir al rey de turno para que se les impusieran impuestos con más justicia.

Polonia fue repartida en tres ocasiones, las llamadas particiones: Prusia, el Imperio Ruso y el Imperio Austro-Húngaro se repartían las distintas zonas.

No estoy siguiendo un relato cronológico, pero es necesario comentar que a comienzos de 1800 Napoleón entra triunfante a Varsovia y por unos pocos años establece el Ducado de Polonia. Napoleón fue bien recibido, en general, tanto por polacos y judíos; en Kalisz así como en todo el país. La constitución establecida por Napoleón garantizaba iguales derechos a todos los ciudadanos, incluyendo a los judíos. Sin embargo, los judíos no deseaban completa igualdad. Aspiraban sí a la libertad de religión, a la abolición de la prohibición de residir en ciertas ciudades y en ciertos sectores de las ciudades, a la abolición de la prohibición de participar en ciertas ramas de la producción, y a la abolición de ciertos impuestos y gravámenes. La completa igualdad les habría impuesto los mismos deberes de los otros ciudadanos, tales como el reclutamiento en el ejército – lo que significaba la violación del Sabbath, comer comidas ‘trefa’, no aceptadas por los ritos judíos, tener que rasurarse las barbas y los rulos, etc.

El Ducado duró sólo unos 15 años; después se impone el Imperio Ruso. Hay suficiente material histórico que sostiene que todo el país, tanto polacos como judíos padecieron injusticias y represión bajo el Imperio Ruso. En 1863 se produce un levantamiento contra el Imperio Ruso, en él participaron activamente muchos judíos de Kalisz; judíos y no-judíos fueron expulsados a Siberia. Otro suceso en la historia de Kalisz que puede haber tenido importancia para nuestros antepasados: el Imperio Ruso y las autoridades rusas expulsaron de Kalisz, en 1881, a los judíos que carecían de nacionalidad rusa.

Estas informaciones las he encontrado principalmente en ‘The Kalish Book’, escrito por sobrevivientes judíos que escaparon durante la II Guerra Mundial, originarios de Kalisz. También ahí se relata sobre los trabajos típicos de esa zona y de los judíos en especial: acuñación de monedas, fabricación de encaje y telas, sastrería y sombrerería. Los judíos comerciaban con estos productos fuera de Kalisz y de Polonia, hacia Rusia y Prusia, principalmente. La población judía en Kalisz era numerosa, aproximadamente un tercio de la población total.

Con el tiempo y el desarrollo industrial, algunos judíos fueron dejando la comunidad cerrada para mezclarse y establecerse en los centros de viviendas polacos. Sobre todo los empresarios y los intelectuales; sus hijos comenzaron a ingresar a los colegios polacos, rusos o germanos, según la época. Es el tiempo de la emancipación judía, que comienza alrededor del siglo XVIII. Los judíos tradicionales tenían sus propias casas de estudios, habitualmente colindantes con la sinagoga; los ortodoxos no mandaban a sus hijos a los colegios seculares o cristianos. La división entre judíos fue haciéndose más profunda; igualmente fueron saboteados por los empresarios polacos que no apreciaban los éxitos económicos de sus vecinos judíos, por temor a la competencia.

II Agosto/Septiembre de 1975: fecha en que la dictadura de Pinochet me expulsa de Chile, sin juicio ni acusación ninguna,  y mi llegada a Suecia, a los 29 años

Después de haber estado detenida unos meses (3 + 7) en diversas cárceles o establecimientos que la dictadura ocupó en Concepción y en Santiago para recluir a los presos políticos, apareció mi nombre en una lista de detenidos que serían expulsados del país, publicada por la misma dictadura. Tuve la suerte de obtener una visa para exiliarme en Suecia, por haber trabajado – después del golpe militar, e inmediatamente antes de ser detenida por la segunda vez, unos meses en la Embajada de Suecia. Obtuve mi diploma y título de psicóloga en la Universidad de Chile,  el 4 de diciembre de 1974, entre la primera detención en Concepción y la segunda en Santiago. Cuando fuí a dar mi examen final ese día, estaba el Instituto Pedagógico –donde funcionaba la Escuela de Psicología, controlado por militares; para pasar tuve que entregar mi carnet de identidad a un soldado estacionado en la entrada.

Este corte abrupto en mi vida: el cambio de un medio geográfico, linguístico y socioeconómico conocido a uno totalmente desconocido, sin mi familia ni mis amigos que, o fueron asesinados o quedaron en Chile en condiciones deplorables o también se vieron obligados a emigrar a otros países, se convirtió con el tiempo en el suceso o episodio de mayor importancia en mi vida, una ruptura que marca un antes y un después, que separa con una línea gruesa, los dos períodos. El integrar ambas vidas en una unidad me costó sangre, sudor y lágrimas. Y sobre todo mucho tiempo, en el que viví en un duelo prolongado de nunca terminar.

En el exilio trabajé como psicóloga, principalmente con las dificultades que los diversos grupos nacionales y étnicos enfrentan al  emigrar e inmigrar; así pude entender que algunos procesos psicosociales son comunes y generales para los que se ven obligados a dejar su país. También pude entender que no todos los que se ven enfrentados a las dificultades de la migración las superan con el tiempo. Muchos quedan atrapados en la nostalgia por el pasado y no pocas veces su salud se deteriora como consecuencia.

No es raro entonces que en mi nuevo mundo haya comenzado a pensar en aquellos antepasados que hicieron el viaje en tiempos pasados en dirección contraria, de Europa a Chile. Lo raro es que no haya pensado antes en ellos; su odisea estaba en la historia pasada de la familia pero sin ningún detalle ni carga emocional. Nadie hablaba ni sabía porqué se había producido esta emigración desde Polonia a Chile. O talvez algunos de los mayores sabían más que otros, pero mi generación no sintió la menor preocupación por averiguar más. Mis recuerdos son, alguien preguntaba: “Seremos judíos? Sin duda, no ves las narices que tenemos?” Y ésto era más bien algo para divertirse y reir. No contenía un relato ni se hicieron más preguntas.

En algún sentido dice ésto también algo positivo de Chile. En Chile, ser judío no conllevaba – al menos en ese tiempo, ninguna carga negativa; con todos los inmigrantes europeos que poblaron el país en tiempos pasados, los apellidos puramente “chilenos” no eran mayoría. Y los apellidos extranjeros no eran considerados como algo extraño, eran parte del país y de nuestra cultura. Recuerdo entre mis compañeras y compañeros de estudios, profesores, vecinos: Johnson, Duffloc, Alterman, Klein, Bendit, Horvitz, Bronfman, Pirard, Corbeaux, Detmer, Stanley, Mackenna, Charme, Joannon, etc; además de una cantidad inmensa de apellidos españoles y vascos, entre otros los de mi abuelo materno, Goñi Urmeneta. Jamás escuché a mis padres decir algo negativo sobre los judíos, tampoco algo positivo en realidad, y a pesar de yo haber nacido en 1946, al año siguiente del término de la II Guerra Mundial, nunca se habló sobre lo sucedido. Recuerdo sí que mi madre se lamentaba, cada vez que iban al cine – y lo hacían todos los sábados, de los noticiarios que mostraban la crueldad y los estragos de los nazis en los campos de concentración. En general, en Chile se valoraban altamente las culturas europeas y se menospreciaba lo típicamente chileno, para qué decir lo mapuche. III Julio de 1984: fecha en que mi madre, Pepita Goñi, nos viene a visitar a Estocolmo y con su información desarrollamos un árbol genealógico de la familia

Mi hija Paula nace en 1980 y las cartas, paquetes y llamados por teléfono con mi familia en Chile, van y vienen. Me mandan ropa para ella, que mi madre cose; entre otras un ‘vestido de novia’ para Paula, que cuando comienza el jardín infantil dice que se casará con su amiguito Tommy.  Ya han pasado casi diez años y aún se me prohibe entrar o volver a mi país. En el verano de 1984 convido a mi madre a Estocolmo a pasar unos meses de verano, principalmente para que conozca a su nieta, y su nieta a su abuela. Fué una visita especial, después de tantos años sin vernos. Paula y Pepita jugaban como dos niñas pequeñas, nunca había visto a mi madre tan entusiamada con una menor de edad!

Este viaje fue memorable porque yo ya había desarrollado una curiosidad por la migración de mis antepasados polaco-judíos. Lo que me impresiona hoy, cuando leo los apuntes que hicimos juntas y que aún guardo, es la memoria social de mi madre. Cuánto sabía de todos sus parientes! Fechas de nacimiento y de muerte, quién se casó con quién, los hijos que tuvieron, etc. También el hecho de que mantuviera contacto estrecho con sus tios, tías, primos, etc. especialmente de la familia de su madre, me impresiona. Un cariño entrañable por su tío Lucho y la tía Inesita, su mujer; por su tía Estercita, tan adorable, chiquita y cariñosa. También quiso mucho a su primo Eduardo J y su mujer Odette C. La hija de su tía Marta Swi, Gabriela Mateluna, llegaba en bicicleta por nuestra casa en Las Petunias a pintarle las uñas. Fue amiga con Verni, una señora alta de pelo blanco que yo conocí y que hablaba el castellano con acento alemán; ahora entiendo al releer los apuntes, que fue casada nada menos que con el Dr Mauricio Brockman; recuerdo que Verni visitaba a Pepita en nuestra casa. Pepita también guardaba recuerdos de su abuela materna, Gitel/Augusta, la que cruzó los oceanos: “dueña de casa perfecta, tierna, amorosa, santita, cariñosa”, son sus palabras.

La historia más increíble, y me encantan las historias que se transmiten de boca en boca, sin que sepamos si son exactas: “Mamina (así le decíamos a nuestra abuela materna Sara, la que llegó de 5 años a Chile) vivía en Rancagua, iba a estudiar a Santiago donde prima Ernestina ( la prima casada con Amadeo Heiremans) y vivía muy bien. Colegio La Ilustración, Directora Sra. Turén. Colegio muy avanzado. La familia tenía palco en la Opera. Sara, la única de las hermanas que se cría así. “(Por ser la mayor?) “Al morir Ernestina Amadeo se acerca a Mamina. Iban al cementerio juntos. Tia Paulina (Pessa Kohl de Brockman, madre de Ernestina, suegra de Amadeo) vivió en casa de Amadeo, casa fantástica, al fondo y Mamina la visitaba mucho”. Esta casa, en Avda República 475, es famosa por su arquitectura especial y por su historia; actualmente es la sede del Museo Salvador Allende.

También durante su estadía conversamos con Pepita sobre la religión. Como escribí más arriba, Gitel y Somer según mi madre, fueron judíos sin ritos, que no bautizaron a sus hijos. Mi abuela Sara, al casarse con mi abuelo Juan Goñi U. se convierte al catolicismo y el día de su matrimonio, en 1908, se bautiza. Su conversión a la fé cristiana fue sincera, la veíamos a menudo rezando, con el rosario en la mano. El resto de los hijos de Gitel y Somer creo que se consideraron judíos seculares o liberales y se casaron todos con parejas chilenas, comunmente de fé cristiana católica. Con la excepción de Bajla/Berta. Berta, la hermanita de mi abuela que llega con ella en el barco de 3 años, se casa primero con Eugenio J, judío-polaco, nacido en Lodz; y a su muerte, con su hermano Arturo. Según una de las leyendas, ella los habría ido a buscar a Polonia, o traído de allá, tal como muchos inmigrantes lo hacen para casarse con compatriotas y/o para ayudar a compatriotas a salir de su país, también hoy en día.

La otra versión la entrega Claudio J, uno de los nietos de Berta: “Mi abuelo Eugenio J, el marido de Berta, era ingeniero de minas. Hizo su tesis sobre el cobre y se fue de Polonia a USA. Sé por mi padre que mi abuelo trabajaba en el mineral del Teniente al lado de Rancagua. Estos datos me permiten formular la hipótesis de que mi abuelo conoció a Berta en Chile, en Rancagua mismo. Lo que tú señalas, que ella fue a buscar marido a Polonia no es imposible pero la coincidencia es grande con su formacion, ingeniero de minas, con su especialidad el cobre, etc. Yo creo que Eugenio trabajaba para la Braden Copper Co. ya en los US y que lo mandaron para Chile a su filial. Viviendo en Rancagua no era muy complicado que conociese otra famila que venía de Polonia y que estaba alli radicada en los comienzos del siglo 20 en una ciudad que debe haber tenido una poblacion bastante pequeña y aun más para que decir los que tenían una situacion acomodada y que además venían del mismo pais.”

Cualquiera sea la verdad, según informaciones que otra nieta de Berta, Eugenia J, me ha entregado en el último tiempo, tampoco se conservaron las tradiciones judías en esa rama de la familia. Eugenia J vino a tomar conciencia de su origen judío cuando ya en la universidad, un profesor le pregunta por su apellido. De modo que ahí tampoco se habló del viaje, de las razones, de los orígenes, nada!

Los árboles genealógicos creados en esos días por Pepita, también el de su padre Juan Goñi Urmeneta, son cinco páginas que guardo como tesoro, porque tienen tanto de la vida de mi madre y de todos los que ella quiso. Los datos y las fechas que ella recordaba, que yo he podido contrastar con Jewish Gen y Ancestry, están casi en su totalidad correctos. A pesar de que en esos años no existía por supuesto ni google ni internet, ni ella traía apuntes consigo.

Un dato que ella entrega está errado: “Pessa/Paulina, hermana de Augusta/Gitel (su abuela/mi bisabuela) vino después”. En los registros de partidas y llegadas de inmigrantes (Ancestry) figura Israel Brockman, el marido de Pessa/Paulina viajando en 1874. También el libro de Gustav Verniory confirma que ‘Mr y Mme Brockman’ volvían a Chile en 1898, de un viaje a su tierra natal que habían dejado hace 20 años. De modo que esta pareja en realidad fue de los primeros en llegar de todo el familión que emigra.

Por el camino me surgió también la pregunta: muchos partieron, pero ¿quedaron algunos en Polonia, y más exactamente en Kalisz? ¿Iban a dejar todos los hermanos Kohl a sus padres solos, no quedarían algunos hijos con Nathan Kohl y Malka Fogel Nadel? Y cuál fué su destino? Mi madre no sabía nada de esto, la única vez que se nombra el tema es cuando mi prima Adriana Goñi entrevista a la tía Nena, hermana de mi madre, unos años antes de morir. Ella dice en la grabación: “si quedaron algunos,  sus descendientes de seguro fueron asesinados en el holocausto”.

IV Noviembre del año 2007: nuestro primo segundo, Claudio J, entrega los certificados de nacimiento de nuestra bisabuela Gitel Kol y de su abuela, Bajla/Berta Swiderski Kohl, a mi prima Carmen Goñi. Estos documentos tienen una gran significación para Carmen y para mí. Es la primera vez que se constata sin lugar a dudas el origen judío de nuestra familia. (Las traducciones hechas también por L. Kihlander, en diciembre del 2007. Las traducciones del sueco al español, son mías.)

El certificado de nacimiento de Gitel está escrito a mano, en polaco. Pero el formulario tiene un texto impreso en ruso, que dice más o menos así:

“El funcionario del Registro Civil para las inscripciones de las confesiones no cristianas en el distrito de Kalish, notifica que en los libros del Registro Civil se encuentra el siguiente Certificado de Nacimiento Nr 159 del año 1860”.

“Acta de nacimiento No 159 de 1860.

Sucede en la ciudad de Kalish el 16 de agosto del año mil ochocientos sesenta, a las cinco y media de la tarde. Comparece el israelita Nachman Kohl, sastre, 30 años, residente en Kalish, en presencia del testigo Lejzen Weiss, profesor y Fabian Katowski, asesor jurídico, cada uno de 64 años de edad, residentes en Kalish, y nos señala el nacimiento de una niña, nacida en Kalish el 20 de octubre del año 1859, a las 3 de la madrugada, de su mujer Malka Fogel nacida Nadel, de 22 años, y quisiera darle a la niña el nombre Gitel Kohl. Esta acta fue leída por los implicados y por ellos mismos firmada.”

Siguen las firmas y después está la ratificación del sello de la ciudad de Kalish.

Al final de la página, nuevamente impreso en ruso: “Confirmo la veracidad de esta copia, que está conforme con el original en los libros locales, con mi firma. Ciudad de Kalisz. 7 junio de 1911”.

(Una observación es que probablemente tanto Gitel como Somer por algún motivo necesitaron en Chile sus certificados de nacimiento el año 1911, y los mandaron pedir a Polonia. Hay un certificado de nacimiento de Somer, expedido también en 1911, el 15 de junio, en su ciudad natal Sieradz y enviado a Chile por su madre, Malka Szynkelewska. Se puede ver en el blog de Carmen, parentela. Pero éste certificado está en alemán. Sieradz parte de Prusia y Kalisz parte de Rusia, en 1911?)

“Certificado de Nacimiento Nr 65 de 1890.

En la ciudad de Kalish, a 6 al antiguo estilo (18 al nuevo estilo) del año 1890 a las 3 de la tarde comparecen personalmente Nachman Kohl, comerciante, 62 años, residente en la ciudad de Kalish, en compañía del testigo Marcus Wartski, secretario de la Sinagoga, de 54 años, e Icek Orlinski, “Disier” de la Sinagoga, de 47 años, residente en Kalish, nos señala el nacimiento de una niña, la primera de unas mellizas, las que habrían nacido en Kalish el 23 de junio al estilo antiguo (5 de julio al nuevo estilo) del año pasado a las 10 de la mañana, de su yerno Somer Swiderski, comerciante, de 32 años, con su señora esposa Gitel, nacida Kohl, de 32 años de edad, la hija del citado Nachman Kohl. Esta niña será llamada Bajla Swiderska. El retraso en la inscripción fue consecuencia de la ausencia del padre de la niña, el que tampoco en esta oportunidad se ha hecho presente en este acto. Esta acta fue leida y firmada por los presentes.

Siguen las firmas.”

La ausencia del padre, Somer, se debió – como se sabe, a que éste ya había emigrado a Chile.

V Octubre 2012: seminario televisado en Estocolmo, en memoria de Raul Wallenberg, en que entre otros participantes, el director de la Shoa Foundation muestra cómo es posible encontrar sobrevivientes del Holocausto en el sitio creado por Steven Spielberg.

De esa forma encuentro en el registro a Roza Kol, la historia de ella y de su familia, relatada por su nieta Marin K. nacida en Lodz, en 1920. Un resumen somero: Roza se casa en 1879 con Lipman Wolf Fajfer en Kalisz; tuvieron ocho hijos. Su hija Estera, n 1888, huye con su marido, hijos y nietos de Polonia el mismísimo 1 de septiembre de 1940, día en que Hitler invade Polonia. Su travesía es legendaria; ayudados por un cónsul japonés en Lituania llegan – junto a otros 6 000 judíos polacos a Shangai, donde se establece un gheto que perdura hasta el final de la guerra. Luego toda la familia se traslada a Australia. Roza, ya viuda en ese entonces, se queda en Polonia y es asesinada durante la guerra, en el guetto de Varsovia.

A comienzos del 2013 encontré a los hijos de Marin en Australia. Hay mucha descendencia y ellos sí han conservado las tradiciones judías. Cuando los contacté vivía Marin en una casa para ancianos judíos, la directora era su hija, Susan H. Es con la que tengo más contacto al día de hoy, pero hay hermanos y tíos aún vivos, como Marcel W. hermano de Marin, hoy de 92 años, poeta y traductor de poetas polacos que ha sido condecorado por el gobierno polaco.

Otra hija de Roza Kohl de Fajfer, Roma/Rebeca, permaneció en Polonia y sobrevivió. Los “parientes” australianos me conectan con Ania G. en Varsovia, nieta de Roma/Rebeca Z, nacida en 1900. Esta rama sufrió lo indecible durante la guerra, período en que vivieron en Varsovia, en el gheto hasta 1942.  Roma/Rebeca se escapa después con sus dos hijitos, Wanda y Jan, y viven escondidos en la zona aria. La historia es larga, doy aquí solo un matiz. He visitado a Ania, hija de Wanda, en Varsovia.

Ninguna de las personas con que tomé contacto, ni tampoco la generación de los mayores, tenía recuerdos de algún ancestro que hubiera  emigrado a Chile. Yo les relato la historia y les muestro los documentos en mi poder, que no son pruebas fehacientes, son indicios y la suposición mía que surge a raíz de que en todos los registros de ciudadanos de Kalisz aparecen Gitel y Roza juntas, a veces nacidas el mismo año (mellizas?) o con uno o dos años de diferencia. En alguna lista aparecen también los padres, Nathan y Malka Fogel Kol, e inmediatamente después Gitel y Roza, siempre juntas. Es esto lo que me llevó a pensar que Gitel y Roza podrían haber sido hermanas y lo que me llevó a centrarme en Roza y buscarla hasta encontrarla. Luego en los registros de matrimonio que reviso en la Iglesia Mormona también encuentro el certificado del matrimonio de Roza con Lipman Wolf Fajfer; lo que me impresionó fué la semejanza de las dos firmas, de Gitel y Roza. Pero como digo, ni los australianos ni los que quedaron en Polonia guardan en la memoria la historia de la emigración de Gitel y su familia.

Según mi interpretación, pueden haber sido las viscisitudes sufridas por los que quedaron o tuvieron que huir, o sea los traumas sufridos por esa rama de la familia: el asesinato de Roza, la huída de Polonia, las persecuciones sufridas, la vida en el ghetto, etc, lo que hace pasar al olvido los episodios anteriores a los traumas de la guerra. Sin que pueda comprobar mi interpretación me acerco a Ania que me recibe con mucha amabilidad en Varsovia, conozco a su familia: su marido Jasek, su hija Malgosia y su nieta Mania, de la misma edad de mi nieta Inez. Ella vino a saber de su orígen judío a los 17 años, su madre y su abuela le escondieron la historia de infortunios sufridos, también porque durante el regimen comunista posterior a la guerra no se destacó como especial y única la persecución y los asesinatos de judíos en los campos de concentración. Juntas vamos al Instituto Histórico Judío en Varsovia, donde se nos informa que no poseen documentos de identificación de esos años, para conocer el parentesco de Roza y Gitel. Por mail he estado conectada especialmente con Susan, en Australia, también con su hermano Andrew, destacado sociólogo que trabaja y escribe sobre cuestiones de migración; también me acogen con amablidad pero como no tienen ellos grabado en su historia pasada el relato que yo les hago, no puedo avanzar mucho más en mi investigación. Los contactos se hacen más y más esporádicos.

VI Octubre 2018: fecha en que finalmente se encuentra un comprobante que confirma el parentesco de mi bisabuela Gitel – que en Chile se pasó a llamar Augusta, y Roza Kol de Fajfer. Ellas fueron efectivamente hermanas, hijas de los mismos padres Nathan Kol y Malka Fogel Nadel.

Mi prima Carmen Goñi me escribe en septiembre de 2018 que ha sabido que Susan, de Australia, nos anda buscando por la red; por aquí y por allá, encuentra Susan el blog de un pariente lejano Kohl que a su vez contacta a Carmen. Cuando le escribo a Susan, me dice que no había guardado mi dirección pero está muy contenta de retomar el contacto. Sobretodo yo me emociono cuando entiendo porqué se ha esforzado en encontrarnos. Ella ha estado en el Instituto Judío de Varsovia, el mismo que yo visité con Ania hace años. Pero ahora sí Susan ha conseguido un documento importante. Es una lista de judíos polacos que durante la guerra buscan contacto con parientes en el extranjero, seguramente con la esperanza de conseguir visa para poder dejar el país; en esa lista aparece Roza Fajfer (su apellido de casada) escribiendo a Augusta Swiderski Cohl a la casilla 1256, Santiago de Chile.  Es muy triste, no sabemos si esa carta salió de Polonia, si llegó a destino, ni si se hicieron esfuerzos en esos años por ayudar a los parientes en Polonia. No hay rastros en Chile de esos contactos. Según información entregada por Claudio J, nieto de Berta, la casilla 1256 existió y se ocupaba asíduamente por su padre y abuelo. Roza fue asesinada por los nazis en el guetto de Varsovia en 1942, la carta fue enviada en 1940.

En el certificado de defunción de Augusta Cohl Nadel, fallecida el 25 de diciembre de 1948, aparece la dirección de su domicilio habitual: Avda. Holanda 3823. Fue Sebastián V, hijo de mi hermana Paulina, quién consiguió este documento en el Registro Civil.

Ania me ha enviado reciéntemente el libro “We Couldn’t Understand Why… The Plight and Experiences of the Children of the Holocaust”, del cual ella ha sido la redactora. En la portada su madre Wanda y su tío Jan, de niños, los que junto a su madre se escaparon del guetto de Varsovia.

Una gran alegría es que me encontraré con Susan y Ania en Copenhagen, a principios de junio de este año.

Hasta aquí mi relato. No deja de tener alguna importancia y significación para mí el haberlo completado y ahora entregarlo a la familia, especialmente a mi hija Paula. Hace ya tiempo me pidió que escribiera algo ya que no entendía mis entrevesados relatos y mi entusiasmo con lo que iba encontrando, ni la cantidad de parientes y ancestros que le nombraba, acostumbrada a que aquí en Suecia hemos estado solitas. De modo que le dedico este escrito a ella, a sus hijas, mis nietas Inez y Paloma, y a su marido Sebastian, para que conozcan sus raíces.

Y mil gracias a las personas de la familia que me han ayudado por el camino, con recuerdos, datos y documentos: Carmen Goñi, Paulina B, Claudio J, Eugenia J, mi redactora; gracias también a los familiares lejanos, Ania de Varsovia y Susan de Australia. Y a mis amigas de antes y de ahora, Krysia F. en Estocolmo y Myriam K. en Santiago.  Por supuesto que todos los errores y omisiones son de mi responsabilidad.

Marcela Bravo Goñi, Estocolmo, 23 de abril del 2019

Para terminar y para mayor claridad: 

Roza y Gitel fueron hermanas. Sus padres fueron Nathan Kohl y Malka Fogel Nadel

Estera y Roma fueron primas hermanas de Sara (Mamina) y Berta (Nani) Swiderski

Marin, Wanda y Marcel: primos de segundo grado de Pepita, Tío Tano, Tía Kicha, Tia Nena, Tío Eduardo J

Susan y Ania: primas de tercer grado de Marcela, Carmen, Adriana, Paulina, Pilar, Anita B, Eugenia J, Claudio J…..

LOS EX CONSCRIPTOS DEL 73

LOS EX CONSCRIPTOS DEL 73

Ayer 24 de mayo de 2022 se hizo publico en las redes sociales un informe que remeció y retraumatizó una vez más a familiares, sobrevivientes y organizaciones de derechos humanos del país.

El archivo oculto de la Subsecretaría de DD.HH. dice que «Entre julio de 2017 y agosto de 2018, casi 12 mil ex conscriptos que cumplieron su Servicio Militar Obligatorio durante la dictadura, entregaron testimonios detallados de los abusos que sufrieron a manos de soldados y oficiales. Pero también, algunos de ellos relatan en detalle, crímenes cometidos contra civiles a quienes debieron detener, custodiar o fusilar. La Subsecretaria de la época, Lorena Fríes, que durante su gestión recibió 5.988 relatos, no entregó estos antecedentes ni a los abogados y abogadas del Programa de Derechos Humanos ni a los tribunales de justicia que investigan los crímenes de lesa humanidad cometidos en dictadura. Las juezas especiales, Paola Plaza y Mariela Cifuentes, ordenaron el envío inmediato de la documentación. El plazo corre.«

Este texto que circuló viralmente en todas las redes y fue interpretado de diversas maneras afecto dolorosamente a los descendientes y a quienes sufrieron violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet , a aquellos que por decadas han buscado a sus familiares desaparecidos, a quienes aún exigen verdad y justicia y que en distintas ocasiones se han enterado de la participación de militares en las masacres de sus padres, hermanos, hijos, compañeros, colegas y vecinos.

La entonces Subsecretaria de Derechos Humanos Lorena Fries Monleón emitio el

COMUNICADO PÚBLICO 

Ante el reportaje publicado por el canal La Red sobre el trabajo realizado por la Subsecretaría de Derechos Humanos con las organizaciones de ex conscriptos durante la dictadura militar, declaro lo siguiente:

Que, en mi mandato como Subsecretaria de DDHH, recibimos la solicitud de asociaciones de ex conscriptos durante la dictadura cívico-militar para que se les reconociera su calidad de víctimas de dicho período, por lo que decidimos crear una mesa de trabajo que se avocara a recopilar información, la que funcionó entre los meses de julio y diciembre de 2017. 

Que, dado que se trataba de un tema complejo, en el que se mezclan experiencias de víctimas y victimarios, y del que hasta entonces existía muy poca información, se buscaba realizar un primer diagnóstico. Esto, con la finalidad de contar con antecedentes que pudieran servir para determinar, con posterioridad, si se configuraba un patrón de vulneraciones a los derechos de ex conscriptos.   

Que, con la información recopilada por dicha mesa hasta el cambio de gobierno, se elaboró un informe, que fue rubricado el 8 de marzo del 2018, tres días antes del cambio de mando. De la revisión de los antecedentes que dieron lugar al informe, se pudo concluir, por una parte, que habrían antecedentes -aportados por ellos a través de testimonios escritos- que permitirían suponer vulneraciones a sus derechos. Asimismo, de los antecedentes analizados hasta ese momento, no se podía determinar si habrían hechos, datos o fechas que entregaran información que pudiera aportar sobre la participación de ex conscriptos en hechos constitutivos de graves crímenes a los derechos humanos.

Que, considerando lo acotado de los tiempos, correspondía que se avanzara en una segunda etapa, de sistematización y análisis más profundo de la información recopilada. Dicho archivo y antecedentes fueron entregados correctamente a la siguiente subsecretaria, Lorena Recabarren, en el marco del cambio de administración. Ella tenía pleno conocimiento del informe, de sus antecedentes fundantes y del proceso que se estaba llevando a cabo con las organizaciones. De hecho, el reportaje da cuenta de que durante la siguiente administración llegaron más carpetas a dicha subsecretaría, sin embargo no se tomó ninguna acción con la información que se terminó de recopilar en ese periodo.
 
Que, el informe fue entregado a las asociaciones de conscriptos y en ningún caso tuvo el carácter de reservado o secreto. No se ocultó información. Todo lo contrario, el informe quiso ser un antecedente que permitiera sacar a la luz otro tipo de situaciones que se vivieron durante la dictadura y que pudieran ser relevantes en términos de registro y del impacto que esta tuvo sobre otros grupos de la población, en este caso de personas que producto del servicio militar obligatorio sufrieron menoscabo en sus derechos.  

Que, durante mi trabajo en la Subsecretaría de Derechos Humanos, el objetivo siempre fue contribuir con el avance en materia de DDHH, en particular con la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas de crímenes de lesa humanidad. De haberse constatado situaciones que contribuyeran a ello, habrían sido entregadas a la justicia. 

Lorena Fries Monleón
Ex-Subsecretaria de Derechos Humanos

Quienes eran los conscriptos que fueron enrolados el año 1973 obligadamente al ejercito?

El citado reportaje informa que

«Los adolescentes, de 18 años, que cumplieron el Servicio Militar Obligatorio (SMO) desde 1973, eran el estamento más grande que engrosó el contingente militar que fue desplegado a lo largo del país, por los altos mandos de las FF.AA., para controlar el país con violencia y crímenes, tras el golpe de Estado contra el gobierno democrático del Presidente Salvador Allende.

Según los registros de la Dirección General de Movilización Nacional, ese año 17.524 jóvenes, todos menores de edad -la mayoría de edad era a los 21- cumplían con la obligación de presentarse en los cuarteles militares; 16.138, en 1974; 17645, en 1975; 20.431, para 1976. En total, 390.061 jóvenes adolescentes fueron llamados al Servicio Militar hasta 1990.»

Una búsqueda en Internet arroja cerca de 3,540 resultados donde se informa acerca de los ex cnscriptos del 73 al 90 y sus reinvindicaciones Desde año 2014, cuando la cineasta Angela Bravo, hija de un exiliado chileno en Suecia ,sueco-chilena, vino a Chile a investigar para un film que proyectaba realizar acerca del golpe de estado y la dictadura que afectó a sus padres, a ella y sus hermanos tomé conocimiento de la postura de los ex conscriptos del 73-90, que denunciaban las violaciones a los derechos humanos sufridos . En ese momento entrevistamos a Fernando Mellado,presidente de la Asociación que los agrupaba. Hasta su muerte en 2017 Mellado protagonizó distintas participaciones en los medios de comunicación:

Mellado, en ese momento era el Presidente Nacional de la Agrupación de Conscriptos del 1973 a 1990, y sus declaraciones no dejaron indiferente a nadie.

Tengo mucha información de dónde hay restos de Detenidos Desaparecidos, que me la han entregado. Si quieren esa información, yo la tengo“, señaló en el programa. “Yo te puedo conseguir una cantidad de información impresionante a nivel de país, pero ¿dónde la entrego? Si se filtra, vamos a caer muchos gallos presos“, agregó.

En La mira | CHV
En La mira | CHV

En el espacio, aseguró conocer la información de más de 3000 detenidos. “Cada vez que se movía un vehículo militar de cualquier unidad marina, aviación, ejército, debía tener un escolta que por ley era un conscripto”, sentenció, asegurando que no habla porque no le debe nada a nadie.

Durante la entrevista con la periodista a cargo del reportaje, afirmó que hizo una carpeta con toda la información relativa a las víctimas, recopilando cientos de testimonios de ex conscriptos, pero decidió destruirla por temas de seguridad.

También aseguró que había intentado entregar la información a la Iglesia, a agrupaciones de víctimas de la dictadura y al juez Carroza a cargo del caso, quien desmintió cualquier tipo de acercamiento.

Tras la emisión del programa, conversó con Matías del Río en el noticiero de CHV, donde aprovechó de revelar que supo como algunos cabos de la escuela de telecomunicaciones comenzaron a desaparecer misteriosamente, y como en algunas unidades militares -como el Regimiento Buin- hubo fusilamientos de conscriptos , por su propios compañeros quienes los consideraban comunistas.»

El Congreso Nacional se ocupó de este tema,

ANÁLISIS DEL COMPROMISO DE REPARACIÓN DE EX SOLDADOS CONSCRIPTOS (Proyectos de acuerdo)

El señor ELUCHANS ( Presidente ).- Esta sesión ha sido motivada en una presentación suscrita por 48 señoras y señores diputados, con el objeto de analizar el compromiso de reparación de ex soldados conscriptos.

A ella han sido convocados el ministro del Interior y Seguridad Pública , don Andrés Chadwick , y el ministro de Defensa Nacional , don Rodrigo Hinzpeter .

Algunas intervenciones:

El señor GUTIÉRREZ (don Hugo).- Señor Presidente , en nombre del Partido Comunista de Chile y de la Izquierda Ciudadana, quiero manifestar nuestro apoyo y reconocimiento a la Asociación Reunificada de Ex Soldados Conscriptos del Servicio Militar 73-90.

Parte de estos conscriptos cumplían su servicio militar obligatorio el 11 de septiembre de 1973, según lo dispuesto en la ley N° 11.170 que fijaba el texto refundido de la Ley de Reclutamiento. En este contexto, a nuestro entender, fueron víctimas de la violencia política desatada en Chile, a partir del 11 de septiembre del 73, por agentes del Estado en el marco del golpe militar que puso término al gobierno constitucional de Salvador Allende. En efecto, a partir del citado 11 de septiembre de 1973, fue impuesto en todo el territorio de la República un amplio operativo dirigido por la nueva autoridad militar que asumió el control total del país, con el objeto de secuestrar, detener ilegalmente, torturar o aplicar diversas formas de apremios ilegítimos; es decir, de graves violaciones a los derechos humanos, a todas las personas que eran sindicadas, con o sin razón, como partidarias del régimen del gobierno constitucional que había sido derrocado.

Algunos de esos conscriptos se vieron obligados a colaborar en ese tipo tropelías, a pesar de que solo cumplían con la carga que les imponía la ley. A todos ellos, siendo adolescentes y menores de edad en la época, se les obligó a colaborar en una serie de atropellos a la dignidad humana. Se trató de una situación en que el jefe de turno fue un verdadero señor para ellos y al que estaban obligados a obedecer ciegamente y a acatar sus órdenes, aunque fueran en contra de la conciencia de ellos, lo que dejó una indeleble marca sicológica que aún no se puede reparar, ya que se trató de una verdadera tortura síquica para estas personas. No solo tuvieron que sufrir al verse obligados a participar en hechos que ellos mismos cuestionaban, sino también ver también como se torturaba o detenía ilegalmente a hermanos, a amigos, a civiles. Eso, sin duda, también les ocasionó un daño que muchos de ellos todavía cargan.

Además, a estos jóvenes no se les respetó el tiempo máximo de conscripción, lo que agregaba incertidumbre a la situación que estaban viviendo, como el hecho de no permitírseles visitas a sus respectivos hogares. Y, lo que es más relevante, aparecieron durante largos pe-ríodos recibiendo una remuneración que nunca existió, la cual, supimos después, iba directamente a los organismos de seguridad de la dictadura.

Por otra parte, fueron maltratados física y sicológicamente por sus superiores. Eran verdaderos esclavos a quienes golpeaban cuando querían y por el mero capricho del jefe de turno, con la aparente intención de transformarlos por el temor en verdaderos autómatas que cumplieran ciegamente cualquier orden que repugnara la conciencia de cualquier persona normal.

Durante el período de conscripción, los afectados fueron víctimas de tortura física y de otros apremios ilegítimos. Asimismo se vieron obligados a participar en hechos que los dañaron sicológicamente por el resto de sus vidas. Estos hechos constituyen violaciones graves a los derechos fundamentales, ocasionados por agentes del Estado en su carácter de tales y bajo un mismo mando superior…

El señor WALKER.- Señor Presidente , en nombre mío y en el de la bancada de la Democracia Cristiana, adherimos a esta sesión especial para apoyar las demandas de las asociaciones de ex soldados conscriptos que hoy nos acompañan en las tribunas, muy especialmente a don Eliecer Castillo , dirigente que ha recorrido todo el país luchando por los derechos de sus asociados …debo recordar que la Cámara de Diputados aprobó, por unanimidad, un proyecto de acuerdo el 3 de mayo de 2012, al cual se hizo referencia. Asimismo, aprobamos otro en 2009. Cabe señalar que todos esos proyectos versan sobre lo mismo; es decir, hacen un reconocimiento a la situación de violación de los derechos humanos que vivieron los ex soldados conscriptos entre 1973 y el 11 de marzo de 1990, pero muy especialmente a aquellos que cumplieron labores en 1973 y 1974, puesto que con la declaración de estado de sitio se les extendió unilateralmente el período de servicio y tuvieron que realizar trabajos forzados. Como muchos de ellos quedaron en condiciones invalidantes, sufrieron accidentes laborales, no recibieron el pago de sus pensiones y quedaron con traumas permanentes, obviamente se les debe hacer un reconocimiento en términos pecuniarios y no pecuniarios.

Lamentablemente, no se ha formado una comisión equivalente a la Comisión Rettig, que la Cámara de Diputados ha solicitado en dos ocasiones, para llevar a cabo una investigación y determinar responsabilidades respecto a las situaciones que debieron enfrentar los ex soldados conscriptos desde 1973 hasta 1989. Como Estado, se deben otorgar beneficios, como el pago de pensiones, el otorgamiento de becas estudiantiles, como además se hizo con la Comisión Valech; incorporarlos a los subsidios habitacionales y la definición de un proceso de investigación interna en las instituciones de las Fuerzas Armadas para los casos de muerte accidental o suicidio, a fin de que se esclarezcan los hechos y se establezcan las responsabilidades respecto de tales muertes.

Como se dijo, solicitamos al Presidente Piñera que cumpla el compromiso adquirido con los ex soldados conscriptos. Entiendo que el ministro del Interior aludió a una compensación de aproximadamente 40 millones de dólares que, a mi juicio, era absolutamente insuficiente para las pretensiones de todos ellos, que incluso parlamentarios de gobierno han declarado que es exigua. Por eso solicitamos esta sesión especial.

Por lo tanto, la bancada de diputados de la Democracia Cristiana seguirá respaldando a los ex soldados conscriptos.

Las exigencias de reparación económica por las faltas descritas en las obligaciones del Estado son un tema, pero lo que no aceptan los famiiares es que se auto proclamen como victimas de violaciones a los derechos humanos.

Las organizaciones de familiares, sobrevivientes y defensores de derechos humanos han emitido declaraciones de repudio:

JUSTICIA, VERDAD, ¡NO A LA IMPINIDAD! 24 MAYO2022

Como Coordinación Nacional Familiares de la Memoria, al conocer la información
entregada por la RED, nos resulta impresentable que luego de existir testimonios de ex
conscriptos por crímenes de lesa humanidad, la impunidad, la complicidad y pactos de
silencio, quedaran archivados, en secreto y ocultos, como forma de liberar las
responsabilidades a quienes son parte de las violaciones a los Derechos Humanos en
nuestro país.
Con estas políticas secretistas, tanto el estado, y la ex subsecretaria Lorena Fríes, les
ha garantizado a los criminales de lesa humanidad, seguir haciendo una vida al margen
de la Ley, por lo que esta forma de operar nos ha impedido hacer justicia, saber la
verdad de nuestros familiares que fueron arrebatados de nuestras vidas por mentes
genocidas.
Por tanto, denunciamos al Estado de Chile por su responsabilidad en la impunidad,
denunciamos a toda la clase política que ha mantenido sin develar a los genocidas
y horrores en la dictadura y mantener un Estado de injusticia sistemática en DDHH
en nuestro país.
Así mismo, denunciamos la complicidad con su silencio y la ineficiencia de la ex
subsecretaria Lorena Fríes, que durante su gestión no hizo nada y oculta
información al mantener dichos archivos en secreto impidiendo a los abogados
del Programa de Derechos Humanos investigaran los crímenes de lesa
humanidad, cometidos en la dictadura cívico militar de Pinochet.
El mantener oculto y en secreto la información de violaciones en Derechos
Humanos, es un delito que debe ser pagado con cárcel, por ser colaboracionista
como funcionaria pública con los abusadores de crímenes de lesa humanidad.
Dentro de este contexto, la transición a la democracia es el resultado de que hasta el
día de hoy hayan prevalecido los pactos de silencio y en complicidad con los violadores
de derechos humanos, como el caso específico de la censura del informe Rettig
durante 50 años, política implementada bajo el gobierno de Ricardo Lagos.
Hacemos un llamado a la sociedad civil, a las organizaciones de Derechos Humanos,
sociales, culturales estudiantiles a TRANSPARENTAR PÚBLICAMENTE LAS
VIOLACIONES DE DDHH y NO SEGUIR SIENDO CÓMPLICES OPORTUNISTAS DE
ESTAS OMISIONES, Y A NO BAJAR LAS REVINDICACIONES DE LOS DDHH, para
que “EL NUNCA MAS” SEA DE VERDAD, NUNCA MAS.

Relacionado https://www.theclinic.cl/2013/09/11/la-historia-de-los-pelados-del-73-los-soldados-que-asaltaron-santiago/

La historia de Puntito Recabarren, de sus padres, sus tíos y sus abuelas.Buscando la verdad.

La historia de Puntito Recabarren, de sus padres, sus tíos y sus abuelas.Buscando la verdad.
La desgarradora historia del niño de 2 años que vio cómo desaparecieron sus padres y aún se pregunta por qué él está vivo
  • Carolina Robino y Margarita Rodríguez
  • BBC News Mundo

5 noviembre 2018

La historia de Puntito Recabarren, de sus padres, sus tíos y sus abuelas. Buscando la verdad.

Luis con su madre, Nalvia
Pie de foto,Luis Recabarren con su madre, Nalvia.

«¿Por qué yo sobreviví?» Esa es una de las preguntas que por décadas ha marcado la vida del chileno Luis Emilio Recabarren Mena.

Para entenderla, hay que conocer su historia.

Hace 42 años, cuando él tenía 2 años y medio, perdió en menos de 48 horas a su abuelo paterno, a un tío, a su padre, a su madre y al hermano o hermana que ella llevaba en su vientre.

Corría el año de 1976 y Chile vivía bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.

El 29 de abril, cuatro miembros de su familia fueron detenidos durante un operativo de agentes de inteligencia.

Él era uno de ellos.

Todos desaparecieron menos él. Fue el único que sobrevivió. Y aún no sabe por qué.

Luis Recabarren junto a su madre
Pie de foto,Tras el nacimiento de Luis, Nalvia se dedicó al hogar.

Desde entonces, ha intentado reconstruir lo que sucedió ese día y averiguar cuál fue el destino de sus padres, su tío y su abuelo, que sufrió la misma suerte apenas un día después.

Ha hablado con testigos, leído expedientes, buscado sus huellas en fotos. Pero sigue teniendo lagunas.

En un desgarrador testimonio que ofrece desde su casa en Suecia, donde vive desde 1984, Recabarren, nieto de la inagotable activista por los derechos humanos Ana González, quien murió el 26 de octubre, le abre su pasado, sus recuerdos, su dolor, a BBC Mundo.

Y asegura que luchará por saber quién mató a sus padres hasta que se muera.

El fatídico día

El 29 de abril de 1976, Nalvia Mena Alvarado, quien tenía 21 años, se fue con su único hijo, Luis, a buscar a su esposo a su oficina.

Luis Emilio Recabarren
Pie de foto,El padre de Luis, como muchos chilenos, había perdido su trabajo por sus simpatías con la izquierda. Por eso, se convirtió en un emprendedor y se «ganó la vida» como diseñador gráfico.

Luis Emilio Recabarren tenía 29 años y trabajaba en un barrio céntrico de Santiago.

En el camino de regreso, la familia se encontró con uno de los hermanos del padre, Manuel Guillermo, y los cuatro partieron rumbo a la casa de los abuelos paternos, Ana González y Manuel Recabarren.

Desde su nacimiento, «Puntito», como le decían a Luis cariñosamente, vivió con sus padres y sus abuelos en esa vivienda.

«Nos capturaron bajándonos del autobús«, relata.

«Llegando al paradero 16 de Santa Rosa, había un operativo con tres automóviles estacionados. Nos estaban esperando».

«Cuando mi padre vio que agarraron a mi madre, que me tenía a mí, intentó hacer algo. Pero lo golpearon y a ella le pegaron en el estómago con un fusil. Después nos metieron en uno de los vehículos y los tres automóviles salieron a toda prisa».

El abandono

El mismo día de la detención, Luis fue separado de sus padres.

Manuel Guillermo Recabarren
Pie de foto,Manuel Guillermo Recabarren tenía 22 años cuando fue detenido. Durante la entrevista, Luis lo llama cariñosamente «mi tío Mañungo».

En algún momento alguien lo subió a un vehículo negro y lo dejaron a una cuadra de la casa de sus abuelos paternos.

«Me dejó botado en la calle en pleno toque de queda. Una vecina me oyó llorar, se asomó y dijo: ‘¡Es el Puntito!’. Salió, me cargó y me llevó a donde mi abuela».

Al día siguiente, el 30 de abril, su abuelo paterno salió muy temprano a buscar a sus hijos y a su nuera.

Nunca regresó. También despareció.

Desesperada, su abuela Ana González fue a buscar a la madre de Nalvia, Ernestina Alvarado, para contarle lo que había pasado.

Así comenzó la búsqueda incansable de sus abuelas por sus padres, su abuelo y su tío.

El silencio

Después de ser llevado a su casa, «Puntito» no pudo hablar por un mes.

Manuel Recabarren
Pie de foto,Manuel Recabarren, el abuelo de Luis, tenía 50 años cuando desapareció.

Su crianza pasó a manos de su abuela materna, Ernestina. A Ana la visitaba frecuentemente y se convirtió en una figura constante y amada en su vida.

«Me quedaba dormido llorando todas las noches», cuenta.

«Echaba de menos a mis padres. Ellos me dieron mucho amor. Sentía que no era mi casa, que debía estar en otro lugar, que eso era algo temporal, por eso pensaba que no debía molestar. ‘Debo comerme toda la comida, debo portarme bien’, me decía».

Confiesa que, pese al amor de sus seres queridos, se sentía huérfano y en ocasiones intentó escaparse de casa.

Sus familiares nunca intentaron disfrazar lo que había ocurrido con sus padres.

«Todo el tiempo estuvieron con la verdad cruda, real, sin esconder nada, con el objetivo de procesarla».

«¿Qué hizo mi mamá para que me dejaran?»

Cuando aprendió a leer, trataba de entender la información que había «afuera» sobre las torturas y los abusos del gobierno.

Luis Recabarren junto a su madre
Pie de foto,Sus padres, le contaban sus abuelas, «se querían mucho» y estuvieron felices con su nacimiento.

Empezó a preguntarse: «¿Le habrá pasado eso a mi mamá? ¿Le hicieron esas torturas? ¿Le pusieron electricidad a mi papá, a mi abuelo, a mi tío? ¿Qué les pasó en los últimos momentos?»

Y surgieron preguntas muy poderosas que hasta hoy lo intrigan:

«¿Por qué yo sobreviví?»

«¿Qué hicieron ellos para que me soltaran?«

«¿Qué hizo mi mamá para que me dejaran?»

«Y es que en esa época mataban a niños también».

Luego, a través de los testimonios de testigos «se supo que fueron llevados al campo de tortura de (Villa) Grimaldi y después los trasladaron a otros lugares. Ahí se perdió su rastro. Algunos dicen que los mataron y que los lanzaron al mar«.

La decisión de partir

Bajo el cobijo de un sector «solidario» de la Iglesia católica, sus abuelas y otras madres y familiares de desaparecidos se empezaron a reunir.

Así, le dieron vida a la emblemática Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).

Miembros de la AFDD en una manifestación encadenadas
Pie de foto,Miembros de la AFDD en una de las tantas manifestaciones pacíficas que han organizado desde su creación. Ana González es la segunda de derecha a izquierda.
Manifestación 9 de junio 2017
Pie de foto,Año tras año, la AFDD empezó a recibir más y más familiares que, como Ana y Ernestina (ninguna en la foto), buscaban a sus seres queridos. «¿Dónde están?» ha sido una de las consignas de la organización. Esta manifestación se celebró el 9 de junio de 2017.

Ana y Ernestina llevaban a Luis a los encuentros y allí era feliz con otros niños que estaban pasando por tragedias similares, pero de las cuales no hablaban entre sí. Sólo querían jugar.

«Corríamos por los pasillos y los patios de la Vicaría de la Solidaridad, que quedaba en el centro de Santiago. Me sentía especial cuando me llevaban allá».

Pero la hora de abandonar Chile había llegado. Tenía 11 años.

«A finales de 1984, cuando mi familia materna quedó destruida, mis otros tíos cayeron en campos de detención y fueron torturados», dice.

Su abuela Ernestina no vio otra opción que llevárselo a él y a otras nietas a Suecia.

«¿Y si aparecen?»

Ernestina lo empezó a preparar para la partida. Le habló de Suecia, de sus bosques, de sus parques, de su socialdemocracia, de sus derechos civiles.

Volante con las fotos de Luis, sus padres, su tío y su abuelo
Pie de foto,Desde que desaparecieron, las familias de Luis no escatimaron esfuerzos por buscarlos.

Y eso, más la experiencia de montarse en un avión por primera vez, lo entusiasmó, pero le surgió otra interrogante:

«¿Y si aparecen mis padres? Yo tengo que estar aquí porque a lo mejor no me van a encontrar«, cuenta.

«Pensaba, soñaba que volverían y quería estar ahí cuando eso sucediera».

Pero se fueron.

«Te traeré un regalo'»

A Recabarren se le rompe la voz cuando nos cuenta el momento en que se tuvo que despedir de «un amigo del alma», un niño que vivía en el vecindario.

Luis Recabarren junto a su abuela Ana González
Pie de foto,Luis abandonó Chile siendo un niño, regresó pocos años después para visitar a sus seres queridos, entre ellos su abuela amada, Ana González.

«Le prometo a Sergio volver…»

A esa oración le sigue un silencio.

«Y…»

Más silencio.

«Le decía: ‘Te prometo volver a Chile y te traeré un regalo’. Lloramos mucho hasta que nos despedimos».

Odio a Chile por lo que me ha causado y, al mismo tiempo, amo a Chile»

Luis Recabarren

De camino al aeropuerto, recuerda «el dolor tremendo de dejar a parientes que trataron de compensar la desaparición (de mis padres) con mucho amor».

«Era la tristeza de abandonar mi país (…) de saber que iba a tener sólo a una abuela», indica.

Suecia

En la nación europea comenzó una nueva vida, aunque con el mismo dolor.

Luis junto a su esposa Sara.
Pie de foto,En Suecia, Luis conocería el amor de pareja: Sara.

«Seguía quedándome dormido llorando, pero en silencio para no molestar».

«Era un luto perpetuo, pero trataba de estudiar, aprender el idioma, empecé clases de natación, hacía deportes».

Cuenta que llegó a Estocolmo, donde ya había una comunidad chilena que sabía quién era.

«Era mi pueblo, mi gente, recibí un cariño enorme. Los padres sabían la historia, pero sus hijos no».

Un hermano

«¿Cuando eras niño, alguna vez llegaste a racionalizar que pudiste haber tenido un hermanito o una hermanita y que también se lo llevaron?» le preguntamos.

Luis, junto a su abuela materna y una prima
Pie de foto,»Aquí estoy con mi abuela materna y mi prima hermana Tania Blanco», cuenta Luis.

«Todo el tiempo, todo el tiempo», dice.

Y con la voz entrecortada continúa: «Me di cuenta de que esa pizca de esperanza, que seguía haciendo crecer, no me estaba dejando vivir, no me estaba dejando pensar».

«Como niño pensaba con ilusión: ‘¿Será? Quizás tengo un hermano‘. En Suecia crecí con mis primas, por eso me preguntaba: ‘¿Tendré un hermano, tendré una hermana?'»

Soñaba que abrazaba a mi madre por la cintura»

Luis Recabarren

En las noches, cuando dormía, venían los sueños con sus padres.

«Soñaba que abrazaba a mi madre por la cintura».

Cuando cumplió los 29 años, la edad en que su padre desapareció, se preguntaba cómo habría sido la relación con él si nada hubiese pasado: «¿Seríamos buenos amigos?«

«Los amigos de mis padres me dicen que me parezco mucho a mi madre y que también tengo una pizca de mi padre».

La venganza que no llegó

«¿Recuerdas en qué momento te diste cuenta que no volverías a ver a tus padres?», indagamos.

Luis Recabarren
Pie de foto,Luis siente que es un «deber» compartir su historia, especialmente para la nueva generación de chilenos y latinoamericanos.

«Fue un proceso largo», responde. Llegó a su fin en Suecia.

(…) ese odio te carcome y no vas a poder celebrar que eres el sobreviviente de tus padres. Y eso lo tienes que contar»

Ernestina Alvarado, abuela materna

«Cuando lloraba en las noches, empecé a aceptar la desaparición perpetua y a pensar que fueron asesinados, que los habían tirado en el mar. Que pasaron por cosas crueles».

«Luchaba contra mí mismo, me decía: ‘Me tengo que vengar, tengo que ser un guerrillero, tengo que encontrar a los culpables'».

Cuando se lo dijo a su abuela, ella se enojó mucho y le dijo:

«¡No, no, no! Eso es lo que ellos quieren, ese odio te carcome y no vas a poder celebrar que eres el sobreviviente de tus padres. Y eso lo tienes que contar, tienes que contar lo que pasó».

Poco a poco, en plena adolescencia, «entendió» que «ahora ellos estaban en paz«.

«Y que yo tenía que encontrar mi centro, mi balance, para poder tener una vida».

Manifestación en Santiago el 8 de septiembre de 2013
Pie de foto,Cientos de familias, como la de Luis, siguen buscando respuestas sobre lo que sucedió con sus seres queridos. Esta manifestación se celebró a 40 años del golpe de Estado, en Santiago de Chile.

Desde esa perspectiva de amor y de búsqueda de justicia que le inculcaron sus abuelas, decidió encarar su vida.

También la enfrentó con algo que sus padres disfrutaban: el arte, la música, el ballet. Estudió en la Royal Swedish Ballet School, se convirtió en bailarín profesional e hizo presentaciones en varios países.

La reconstrucción de los hechos

Recabarren conoce algunos detalles de lo que sucedió el 29 de abril de 1976 porque hubo varios testigos en las fases de la detención y la desaparición de sus padres y su tío.

Salvador Allende
Pie de foto,Luis nació el 27 de octubre de 1973, pocas semanas después del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende., a quien se ve en esta foto saliendo del palacio presidencial de La Moneda, en pleno golpe.

«Eso es lo que uno lee en los testimonios que se recogieron y en lo que dice el informe Rettig, que recopila cada caso«, indica.

El Informe Rettig fue realizado por la Comisión de Verdad y Reconciliación, un órgano creado con la llegada de la democracia para investigar las violaciones a los derechos humanos durante el pinochetismo.

En 1991, ese informe, que sólo contabilizó desapariciones y ejecuciones, reconoció 2.279 muertes a manos de agentes del Estado.

Un recuerdo «muy fuerte»

Más allá de lo que ha leído e investigado y de lo que le han contado, Luis asegura que, pese a su corta edad, hay algo que recuerda del día en que vio a sus padres y a su tío por última vez.

Soldados golpistas arrestan a guardaespaldas de Allende
Pie de foto,En esta imagen se observa a un grupo de soldados golpistas al momento de arrestar a guardias de seguridad del presidente Allende, en septiembre de 1973.

Y lo logró evocar tras recibir ayuda psicológica enfocada en personas con estrés postraumático crónico en la Cruz Roja de Suecia.

«La psicóloga me ayudó a sacar un recuerdo en el que veo a mi madre muy cerca de mí, hablándome, y detrás de ella hay un cuerpo en el suelo. En la puerta hay otro hombre, está parado. No sé si es mi papá o mi tío, está tratando de ver lo que pasa afuera. Estamos en una habitación».

Ese cuarto, él cree, fue el lugar donde los tuvieron detenidos.

«¿En ese recuerdo cómo ves a tu mamá?», le preguntamos.

«Se veía como un ángel», responde. «Es un recuerdo que tengo muy, muy fuerte».

¿Por qué sus padres?

Cuando le preguntamos a Luis por qué cree que sus padres fueron detenidos, reflexiona sobre su nombre.

Luis Recabarren junto a su abuela Ana González
Pie de foto,Luis junto a su abuela Ana González y su tía Patricia Recabarren.

«Luis Emilio Recabarren Serrano (1876-1924) fue el fundador del Partido Obrero en Chile hace unos cien años (1912). No sé si somos parientes o no. Nunca ha sido relevante para mí».

Pero más allá de esa posible asociación que los agentes pudieron haber establecido, su padre fue dirigente sindical.

«El padre y los hermanos de mi mamá fueron dirigentes sindicales. Todos eran idealistas, fueron una generación con potencial político que querían un cambio en la sociedad».

El objetivo del gobierno, dice, era romper las familias que tenían una postura política contraria. «Ellos querían matar ideas, (hacer) un genocidio político».

Sus padres militaban en el Partido Comunista. «No eran violentos, no eran terroristas. Sólo querían transformar la sociedad, luchar por la igualdad».

Haciéndose la imagen de sus padres

Luis sabe que sus papás «se enamoraron en un Congreso del Partido Comunista».

Luis Recabarren junto a su hija
Pie de foto,Luis junto a su hija cuando era pequeña.

Así se lo contaron sus abuelas y sus tíos.

«Mi papá era bien carismático, recibía mucha atención de las muchachas. Pero al principio mi mamá no le daba ni bola porque sabía cómo era», cuenta entre risas.

Desde la adolescencia, Nalvia «se oponía a las desigualdades», le gustaba ayudar a la comunidad y «no era de las que esperaba a que alguien viniera a resolver los problemas de la comuna».

«Tengo la impresión de que mi madre era muy delicada. Cantaba en el coro del liceo francés, dibujaba, tenía cualidades artísticas».

Tanto a su padre como a su madre les gustaba mucho el ballet. Le cuentan que ella escuchaba música clásica cuando lo llevaba en el vientre.

Ambos eran delgados y muy altos «para el promedio de los chilenos». Él mismo mide 1,86 metros.

«Hasta que yo muera»

En una entrevista de Recabarren con la periodista Ivonne Toro del periódico chileno La Tercera, publicada el 29 de octubre, dice que necesita saber quién fue el que mató a su madre.

Luis Recabarren junto a su familia.
Pie de foto,Con sus hijos, Luis aprendió lo que es el amor incondicional entre padres e hijos.

«Hasta el día de hoy no tengo información concreta sobre cómo fue la operación contra mis padres ni quiénes estuvieron involucrados», le indica a BBC Mundo.

«No se ha podido saber toda la verdad plena«.

«Toda mi vida, hasta que yo muera, voy a buscar la verdad sobre lo que pasó. No voy a parar. Y si muero, mis hijos la buscarán. Esto va de generaciones. Es incansable».

Está casado con la periodista sueca Sara Recabarren y tiene tres hijos de 7, 11 y 15 años. Con ellos aprendió lo que realmente es el amor incondicional.

«Mientras yo sea fuerte, ellos serán fuertes», dice.

«Ellos van a seguir la lucha. Mi inclinación como padre es protegerlos, pero sé que podrán transformar todo este dolor en algo positivo».

«Un deber»

Recabarren dice que mientras se sienta con fuerza seguirá contando su historia. Pero no es fácil.

Ana Gonzalez
Pie de foto,Ana González, con su inolvidable carisma y entrega por el movimiento en busca de los desaparecidados chilenos, en una ceremonia celebrada el 9 de septiembre de 2013, en el Museo de la Memoria de Santiago de Chile, en honor a las víctimas del régimen militar.

«Mis tíos que sobrevivieron torturas tienen mucha dificultad para hablar sobre lo que les pasó, incluso con sus propios hijos».

«Ahora que mi abuela paterna no está, lo tengo que hacer. Es un deber».

«Para mí Chile es una paradoja: odio a Chile por lo que me ha causado y, al mismo tiempo, amo a Chile porque soy de allá, porque es mi pueblo y porque después de la muerte de mi abuela siento su solidaridad, su cariño».

Hijos del exilio: las historias cruzadas que marcaron a los ministros de Boric

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Juan Manuel Ojeda y Carlos Said28 ENE 2022 10:26 PMTiempo de lectura: 16 minutos

El gabinete del presidente electo comparte experiencias vitales comunes. A siete futuros secretarios de Estado les tocó abandonar el país en pleno régimen militar, porque las vidas de sus padres corrían peligro. A algunos les tocó Cuba, a otros Suecia, Guatemala, Canadá o Reino Unido. Pese a que cada país tiene sus particularidades, todos coinciden en lo mismo: parte de lo que son hoy lo aprendieron de aquella época en que, siendo niños o adolescentes, tuvieron que partir de cero, a veces con miedo, otras con alegría y lejos de sus familias.




1. Dejar Chile atrás

Faltaban solo 16 días para que Maya Fernández estuviera de cumpleaños. En aquella época la actual diputada socialista era una niña que se preparaba para su segundo año de vida. Lo que iba a ser una fiesta, de pronto se rompió abruptamente. El 11 de septiembre fue el golpe de Estado y la futura ministra de Defensa debió partir junto con sus padres rumbo a Cuba.

Su madre era la médica Beatriz Allende y su padre, el diplomático cubano Luis Fernández Oña, quien formó parte del Departamento América del Partido Comunista cubano, a cargo de la relación del régimen castrista con los partidos y movimientos de izquierda latinoamericanos.

“Mi mamá tenía un embarazo de siete meses. Mi hermano nació en noviembre, en Cuba. Siempre he pensado en lo duro que debe haber sido para ella perder a su padre en La Moneda y, además, haber estado embarazada. No debe haber sido nada de fácil”, dice Fernández.

La familia llegó a La Habana en avión y cuatro años después su mamá se suicidó. En ese momento ella quedó a cargo de Mitzi Contreras, amiga de la madre de la actual parlamentaria: “Por eso yo digo que la vida me regaló dos madres”.

La médica Begoña Yarza es siete años mayor que Fernández, pero a las dos las une una misma experiencia. La futura ministra de Salud también se vio obligada a vivir en el exilio. “Mi papá (Simón Yarza) era alcalde de Rengo. Lo tomaron preso en septiembre de 1973, le dieron un Consejo de Guerra y lo condenaron con la pena de extrañamiento. En 24 horas las Naciones Unidas lo tenían que sacar del país”, explica quien será la próxima titular del Minsal.

Yarza tiene un recuerdo potente de aquella época. “Nos llevaron en un camión militar a un avión Air France por la pista de aterrizaje. Cuando nos subimos, el capitán se acercó a la escalera y en francés le dijo a mi papá que estaba honrado de que él subiera y que estaba pisando territorio libre del fascismo. Seguramente para mi papá debe haber sido algo muy bonito, que alguien lo mirara con una dignidad distinta. Él era un hombre formidable. Yo era chica, pero vi esa escena y me pareció hermosa, porque reconocí lo que era darle a otro dignidad”, recuerda emocionada. Los Yarza pasaron por Buenos Aires y Lima, para luego terminar en 1974 en La Habana.

Maya Fernández, cuando tenía dos años, junto a su madre Beatriz Allende. Habían llegado hace poco a Cuba.

A la abogada Antonia Urrejola también le tocó ser hija del exilio. En su caso, su experiencia fue a más de siete mil kilómetros de distancia de Cuba. La futura ministra dice que pese a ser una niña de seis años tenía conciencia de lo complejo de la situación del país: “Antes de que mis papás partieran, mi casa fue allanada varias veces. Mi padre estuvo detenido por tres meses en Tejas Verdes. Una vez llegaron los militares a la casa y se llevaron a mi mamá a Villa Grimaldi”, recuerda Urrejola.

Su padre, Carlos Urrejola, era economista, arqueólogo y trabajaba en el Pedagógico. Su madre, María Inés Noguera, era profesora de un colegio particular. Ambos no eran militantes activos, apoyaban a la Unidad Popular, pero tenían contactos en el MIR y el Partido Socialista.

“Recuerdo cuando mi papá volvió de su detención. Tengo la imagen de él volviendo a la casa de manera sorpresiva. Lo recuerdo muy flaco, con el pelo largo y barba. Cuando lo vi me dio miedo, mucho miedo”, recuerda la abogada.

Los Urrejola llegaron como refugiados políticos hasta Hull, una ciudad al norte de Inglaterra, en el condado de Yorkshire. Seis meses después llegó la futura canciller, de entonces seis años, junto a su hermana de 14 y su otro hermano de nueve. En Chile se había quedado con unos tíos y recuerda que ellos le compraron un vestido: “Querían que llegara bonita al reencuentro. Lamentablemente, de ese momento no me acuerdo mucho más, lo tengo súper borrado”.

La historia de Flavio Salazar, el próximo ministro de Ciencia, también fue en Europa. Su vida iba a ser otra. Nació en Buenos Aires en 1965 y su familia volvió a Chile en 1971. Estudió en el Colegio Salesianos Alameda y en 1984 entró a Veterinaria en la Universidad de Chile.

Pero ese año, marcado por las protestas contra la dictadura, las cosas cambiaron. Su padre, que era parte del sindicato de Pizarreño y militante del Partido Comunista, pidió asilo en Suecia y se lo llevaron en diciembre, poco después de que el general Augusto Pinochet decretara un estado de sitio en todo el país.

Salazar tuvo que dejar su carrera para seguir, junto a su familia, a su padre. “Nos mandó a buscar, y nos reunificamos allá a principios de 1985. Llegamos a Estocolmo y nos enviaron a un campamento de refugiados, pero que en realidad eran departamentos en una ciudad al interior de Suecia, que se llama Köping”, relata el académico. La ciudad era pequeña, pero existía una fábrica de Volvo, donde su padre encontró trabajo como técnico automotriz.

Antonia Urrejola junto a sus padres y hermanos en Hull, al norte del Reino Unido. En la foto, la futura canciller es la cuarta de izquierda a derecha.

La nueva ministra del Deporte, Alexandra Benado, nació en mayo de 1976, en Estocolmo, debido al exilio de sus padres. Pero la distancia no cortó los lazos con Chile, sobre todo en el caso de su madre, Lucía Vergara, militante muy activa del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), para quien el destierro no era un obstáculo para luchar contra Pinochet.

Sus padres habían llegado poco antes a Suecia, en 1975, y luego de que ella nació, la familia se trasladó a Cuba, quizás en un intento de la madre de acercarse al país. Según una columna que publicó esta semana Miguel Orellana Benado, primo del padre de la futura ministra, luego la abuela de la próxima ministra se la llevó a Guatemala para protegerla.

Sus padres volvieron escondidos a Chile, en el marco de la “operación retorno” del MIR, que buscaba reunir guerrilleros para derrocar a Pinochet. El 30 de agosto de 1983, un comando mirista asesinó al intendente de Santiago, Carol Urzúa, desatando la ira de la autoridad. La CNI comenzó una cacería contra los militantes del MIR y dieron con ellos. En una casa en Las Condes, ubicada en la calle Fuenteovejuna, detectaron la presencia de tres miristas que estaban escondidos, entre ellos Lucía Vergara.

Usando un jeep con una metralleta calibre 50, la patrulla de la CNI acribilló a los miristas y provocó el incendio de la casa. Luego, el régimen afirmaría que había sido un enfrentamiento, en un patrullaje de rutina. La Comisión Rettig acreditaría más tarde que se trató de un montaje.

Antonia Urrejola junto a su madre, María Inés Noguera, en Reino Unido.

La futura ministra de Justicia, Marcela Ríos, también tuvo una experiencia parecida, pero en Canadá. El 14 de febrero de 1981 fue el día en que Ríos y su familia se fueron de Chile. Querían dejar atrás los años de miedo, tristezas y pobreza que vivieron con la dictadura y, sin saber lo que les esperaba, viajaron más de 10 mil kilómetros para buscar una nueva vida.

En Santiago vivían en la población Santa Olga, en Lo Espejo, y en los años de Allende su padre era presidente de la Junta de Vecinos y de la JAP, la unidad local que administraba alimentos entre los vecinos. Eso le traería consecuencias durante ocho años.

“Después del golpe, estuvo preso un rato y nunca más pudo encontrar trabajo, por lo que decidimos irnos de Chile por una mezcla de persecución y una situación económica desmejorada”, relata Ríos. El viaje lo lograron gracias a un programa de refugiados que tenía el gobierno canadiense y a la ayuda de unas monjas.

2. Aprender a vivir en otro país

Maya Fernández está convencida de que su vida en Cuba no fue especial. De hecho, repite más de una vez que fue algo “muy normal, muy de la cotidianeidad de cualquier niño o joven”. En La Habana estudió en un colegio público que era internado: “Había una escuela donde muchos hijos e hijas de exiliados llegaban allí. Nosotros estuvimos internados, fue toda una experiencia de vida. Ahí hice mis primeros amigos de la vida”.

Fue compañera de una hija de Silvio Rodríguez y también de algunas de las hijas de Pablo Milanés. “Extraño esa época, era un momento en que la vida se hacía mucho en la calle, jugábamos ahí a la cuerda. Había muchas actividades, mucho interés por encontrarnos”, dice la próxima ministra.

Para ella si hay algo que le recuerda su niñez y juventud en La Habana es el mar: “El mar siempre ha sido importante en mi vida y cuando lo veo, me provoca esas sensaciones de volver a aquella época”.

Maya Fernández junto a Mitzi Contreras, a quien considera su segunda madre. En la foto, la próxima ministra de Defensa es la primera de izquierda a derecha.

Esa misma sensación es compartida por Begoña Yarza. Quizás las dos no compartieron muchos momentos, pero sí las une ese gusto por el océano. “Me gustaba mi barrio, yo vivía en Alamar, estaba en la playa, era un barrio popular. Era una ciudad donde convivía gente muy diversa. Ahí me crié, me gustaba mucho”, comenta la médica.

Yarza siempre estuvo conectada a Chile a través del Comité de Solidaridad. Desde ahí fue reconocida por ser una experta en bailar cueca, lo que hacía en cada peña que se organizaba.

Antonia Urrejola estuvo en Hull desde 1975 hasta 1981. La futura canciller aprendió a vivir en una ciudad en la que recién estaban llegando extranjeros. No sabía nada de inglés y en su escuela ni siquiera sabían lo que era Chile. Algunos profesores la discriminaron por venir de Latinoamérica, pero otros, dice, la acogieron “con amor”.

En Suecia, Flavio Salazar, el futuro jefe de Ciencia, trató de insertarse en el país que lo recibió y se mantuvo realizando actividades con la comunidad chilena: “La principal labor que me tocó fue trabajar en grupos juveniles, hacíamos cosas culturales en el Centro Juvenil Pablo Neruda”.

La vida nórdica iba segura y sin contratiempos, hasta que fue asesinado el primer ministro sueco Olof Palme, en febrero de 1986, el mismo cuyo gobierno les había abierto las puertas del país.

“Eso fue un golpe muy fuerte para todos los refugiados. Fue muy doloroso, un asesinato inesperado en un país tan tranquilo como Suecia”, dice. En esos años, estaba llegando una segunda oleada importante de chilenos al país, “y nos cobijamos unos con otros. Pero luego me tuve que ir a estudiar, y mantuve los contactos con la comunidad chilena que había llegado antes”.

Marcela Ríos junto a su familia, el día en que se despidieron de sus conocidos y partieron a Canadá. En la foto, la futura ministra de Justicia es la tercera de izquierda a derecha, justo al medio.

A Canadá, Marcela Ríos llegó con 13 años. El gobierno los aceptó y los envió a Saskatoon, una ciudad de la provincia de Saskatchewan, que tenía 200 mil habitantes. Ahí también había otras 200 o 300 familias de chilenos, con quienes su familia forjó lazos.

Ingresó a un colegio sin saber hablar inglés, pero en septiembre ya estaba cursando su enseñanza regular. Pero pronto también empezó a trabajar como mesera en un mall y en una fábrica de costuras, algo que allá es común entre los adolescentes. Desde ahí en adelante, a los 15 años, no ha parado de trabajar.

También se involucró con la comunidad chilena. “Participé en grupos folclóricos y hacíamos clases de español para que a los niños más chicos no se les olvidara el idioma. Incluso, había gente de mi edad, que se había ido a Canadá muy chica, por lo que hablaban mal español”, recuerda.

Luego se trasladó a Toronto, a estudiar un bachillerato sobre Sociología y Estudios Latinoamericanos y del Caribe en la Universidad de York, para luego trasladarse a México, en 1992, a cursar una maestría en Ciencias Sociales en la Flacso.

3. Volver a Chile

Para Begoña Yarza su paso por Cuba marcó su ADN como persona y como médica. En 1988 fue escogida para representar a los exiliados de La Habana en Chile en un “congreso de jóvenes exiliados para recordarle a Chile que había un grupo de jóvenes y niños que habíamos salido al exilio y que no teníamos derecho a votar”. En Santiago vivió el plebiscito. La energía y esperanza cuando ganó el No la llevó a tomar una decisión: “Opté por terminar la carrera de Medicina y devolverme”.

Como trabajadora de la salud formada en Cuba, asegura que es imposible que su visión del sistema no esté inspirado en ese modelo: “Esta mirada que tiene el sistema sanitario cubano acerca de la salud, que tiene que ver con el abordaje universal, muy cercano a la gente, muy basado en la atención primaria, por cierto que está impregnado en mi ADN, en mi formación”.

Maya Fernández no hizo toda su carrera universitaria en Cuba. Alcanzó a hacer un año de Biología y luego, a los 20 años, se subió a un avión y llegó a Chile. De inmediato entró a la Universidad de Chile y ese hito marcó la nueva relación con el país: “Yo no tenía amigos, no conocía las calles, no tenía un pasado en Chile. Por lo tanto, todas mis relaciones se construyeron desde que entré ahí. Eso fue muy importante”.

Antonia Urrejola llegó de seis años y se fue de 12 desde Hull hasta Chile. Al igual que sus compañeros de gabinete, el exilio que le tocó vivir por sus padres configuró su carrera de abogada. “Creo que ver de cerca lo que implican las violaciones a los derechos humanos y las rupturas democráticas, sus efectos devastadores en las vidas de tantas personas me marcó en mi opción de estudiar Derecho, por dedicarme a los derechos humanos y en tener empatía con las víctimas de violaciones a los derechos humanos”.

A Hull volvió dos veces. La primera vez lo hizo embarazada de su primer hijo y con su marido, Cristián Franz: “Fue impactante, porque miré todo desde la posición que deben haber tenido mis padres. Llegar al norte de Inglaterra, lejos de Santiago, el sol y la familia, a cargo de tres hijos y llenos de incertidumbres debe haber sido durísimo”. Urrejola cuenta que cuando se fue de Hull a Londres no paró de llorar: “Fue un viaje precioso de reencuentros, pero también desgarrador, porque me puse en los zapatos de un papá y una mamá que partieron a un país, a una ciudad desconocida”.

Antonia Urrejola, la niña de la foto, camina junto a su madre y su abuela materna por Hull.

Ese mismo viaje luego lo hizo con sus dos hijos mayores. Les quiso mostrar lo que fue su infancia, que supieran más de su vida y la de sus abuelos. “Ese viaje fue como cerrar el círculo. Fue reparador”, concluye Urrejola.

En el caso de Flavio Salazar, la distancia no lo ha alejado de Suecia. Al contrario, pareciera que sus lazos con la nación escandinava se hicieron más fuertes. Acá en Chile formó una plataforma de colaboración académica con Suecia, que reúne a cientos de investigadores.

Además, mantiene lazos con la embajada, continúa en contacto con sus amigos de la época de estudios y, más importante que eso, sus hijas se fueron para allá una vez que terminaron el colegio y ahora viven en Noruega. “Estoy todavía muy conectado con Suecia”, dice Salazar, por lo que viaja a ese país una vez al año.

Cuando estudiaba allá, ingresó a las Juventudes Comunistas, y continuó militando en el PC una vez que llegó a Chile. “Ahí he estado todos estos años, con diferentes posiciones, pero nunca me ha tocado trabajar en las estructuras partidarias, por las responsabilidades académicas y dentro de la universidad”, señala.

Flavio Salazar, futuro ministro de Ciencia, posando para una foto en Suecia, en los años 80.

Al terminar sus estudios universitarios, Marcela Ríos decidió volver a Chile en 1995. El resto de su familia tomó la misma decisión y hoy se encuentran reunidos en el país, excepto su hermano, que se quedó en Vancouver. El último en regresar fue su padre, hace apenas tres años, cuando jubiló.

Pero Marcela Ríos dice que sus lazos con el país que la recibió no son tan fuertes: “Nunca me integré del todo a la sociedad canadiense. Tenía amigos, pero tenía más redes con la comunidad de latinos, porque había muchos latinoamericanos en Canadá. Mis amigos eran chilenos, salvadoreños, colombianos, ecuatorianos y argentinos”.

“Mis grandes amigos de la vida los hice en México, también en Canadá y en mi doctorado que hice en Estados Unidos. Acá en Chile es común que uno se junte con sus amigos del colegio o la universidad. Yo no tengo eso, porque mis amigos del colegio y la universidad están repartidos por todo el mundo”, relata la socióloga.

El camino de Alexandra Benado fue distinto. Se desarrolló en el ámbito deportivo, partiendo en el período en que estuvo en Cuba, y continuó cuando volvió a Chile en 1990. Formó parte de la selección nacional femenina de fútbol y fue capitana del equipo que obtuvo para Chile el tercer lugar en la Copa América en 2010.

Por razones lógicas, la muerte de su madre la marcó y, para honrarla, comenzó un trabajo de memoria en el sitio Londres 38. Uno de los últimos recuerdos que tiene de ella es una carta que le envió, poco antes de ser asesinada, que decía: “Porque hubimos muchos que nos tomamos de las manos y a pesar de los hijos presos, muertos o torturados, a pesar de los hijos solos o lejos, fuimos acumulando penas, alegrías y fuerza, y todo eso se convirtió en libertad y el sol volvió a brillar”.

El horror que se expande. Violencia sexual, un relato

El horror que se expande. Violencia sexual, un relato

Entrevista a Mabel Zanta 

Condena al Tigre Acosta por los abusos sexuales en la ESMA: una de las víctimas cuenta su historia

Por Ailín Bullentini13 de agosto de 2021 – 14:34

“Fui acusada de ser montonera y yo no tenía la más puta idea, si ni sé manejar un arma”, contó a PáginaI12 Mabel Zanta.
“Fui acusada de ser montonera y yo no tenía la más puta idea, si ni sé manejar un arma”, contó a PáginaI12 Mabel Zanta.

Algunas experiencias suceden y pasan, se van. Pero otras quedan en quienes las viven: como un tesoro o como “un lastre” que, aunque se niegue, se esconda, se oculte; resurge. Y Mabel Zanta sabe de eso. Cada septiembre, lo recuerde conscientemente o no, su paso por la ESMA se le interponía. “Por h o por b me lastimaba con algo, me quemaba en la cocina, me caía, me golpeaba. Era mi cuerpo hablando, sacando a la luz las heridas que me dejaron”, dice, a la espera de que esta vez sea diferente. Mabel es una de las tres víctimas en el juicio por delitos sexuales que tuvieron lugar en el centro clandestino que funcionó en el predio porteño de la Armada durante la última dictadura cívico eclesiástica militar y que este viernes, tras diez meses de juicio oral, cerró con la histórica condena de Jorge “Tigre” Acosta y Alberto “Gato” González a 24 y 20 años de prisión.

“El juicio tiene ese aspecto reparador que calma. Que haya justicia es que una pueda vivir sin el lastre que cargamos durante tanto tiempo”, propone Zanta, que tiene 81 años y la espalda “cansada” de cargar con el peso de aquello que sufrió en septiembre de 1978 en la Esma.

Su paso por la Esma

Zanta tenía tenía 39 años y dos hijos adolescentes cuando fue secuestrada, torturada, acusada de montonera y violada en un baño del centro clandestino y tenía planeado escuchar desde la casa de su hija, Georgina Andino, el fallo del Tribunal Oral Federal número 5 de la Ciudad de Buenos Aires, que dirigió el juicio de lesa humanidad por los hechos que sufrieron ella y otras dos mujeres prisioneras del grupo de tareas 3.3.2 contra uno de sus jefes, Jorge “Tigre” Acosta, y uno de sus integrantes, Alberto “Gato” González.  

Es la primera vez que los delitos que sufrió Zanta durante la última dictadura cívico militar eclesiástica son eje de un juicio oral y público. Lo contó por primera vez ante la Justicia en 2014, cuando fue convocada por el Ministerio Público Fiscal para ampliar la denuncia que había radicado en 1983 ante la Conadep. Tras su relato, su “caso” se sumó al de Silvia Labayrú y al de María Rosa Paredes, sobrevivientes de la Esma que forman parte de la megacausa desde hace décadas y cuyas situaciones fueron analizadas en debates orales previos, aunque por primera vez son tenidas en cuenta exclusivamente como víctimas de delitos de índole sexual.

El horror que se expande

En 1978, Mabel estudiaba Psicología Social, cuidaba de sus padres “ya viejitos”, criaba dos hijos adolescentes –Georgina de 12 y Marcelo de 19– y “ayudaba” en el negocio que encabezaba su marido, Jorge Andino, una juguetería en el barrio porteño de Barracas. Vivían los cuatro en Uriburu al 500, en el barrio porteño de Balvanera. No eran militantes orgánicos de ninguna agrupación, pero sabían de la cacería de las fuerzas de seguridad por todas las calles de la ciudad y del país. Y ellos fueron “solidarios y cobijantes” ante tanta persecución, definió Georgina en diálogo con este diario. “Mi hermano y yo tuvimos muchos tíos por horas que pasaban por casa y se iban”, contó.

La primera “visita” de la patota de la Esma a la casa de sus padres fue en febrero de ese año, pero no los encontraron. No fallaron la segunda. Fue en los primeros días de septiembre.

“Mi hijo me llamó a casa preguntándome dónde estaba papá, que no había aparecido por el negocio todavía. Le dije que no sabía, me volvió a llamar más tarde y me contó que unos tipos que parecían ladrones o policías, mirá vos la descripción, preguntaban por mí. Le dije que se quedara tranquilo que iba para allá. Ni se me ocurrió pensar que podían llegar a ser secuestradores. A las 14 más o menos, 14.30 entré al negocio y detrás mío entró la patota comandada por el “Ángel Rubio”, resumió Mabel a través del teléfono. La subieron en el asiento de atrás de un auto, flanqueada por dos represores; uno más al volante y, en el asiento del acompañante, Alfredo Astiz le advertía que si no “cerraba la boca”, era “boleta”.

No lo sabría hasta que fue liberada, 21 días después, pero la llevaron a la ESMA. Allí también tenían a su esposo. “Fui acusada de ser montonera y yo no tenía la más puta idea, si ni sé manejar un arma”, aseguró. Fue torturada, amenazada con la vida de sus hijos, a quienes tenían custodiados, conformó Georgina. Depositada en “capuchita”, como era conocido el altillo del casino de oficiales de la Esma. Y violada.

El abuso sexual “no fue parte del interrogatorio”, relató Zanta. “Fue un verde’”, señaló en relación a los represores encargados de custodiar a les prisioneres en el centro clandestino. Lo único que supo del “tipo”, asegura la sobreviviente, es que se apodaba “Lobo” y que integraba una guardia de “lo más gritona, venían algún que otro turno, llegaban a los gritos desaforados, parecían borrachos”.

Un día, estaba el “Lobo” a cargo de su custodia y le preguntó si quería ir al baño. “Yo le dije que sí porque siempre se quería ir al baño. Me acompañó y ahí me subió a la pileta y me violó a punto de pistola”, resumió. “La tortura fue terrible y la violación fatal porque más allá de la desposesión de la voluntad y del cuerpo de una, no terminó ahí en ese baño. ¿Y si estaba embarazada?, me preguntaba yo. El horror se expandía con el tiempo”, definió.

Reparar 40 años después

Cuando contó el episodio ante el TOF 5, el 30 de noviembre pasado, el abogado del “Gato” González la hostigó “hasta el hartazgo”, recordó Zanta: “Me preguntó si yo podía ubicar a qué altura estaba la pileta en la que me sentó el tipo, me preguntó cómo podía saber si me había apuntado con un arma si estaba encapuchada, y vuelta sobre lo mismo y vuelta otra vez. El presidente del Tribunal tuvo que ponerle un límite”.

Ésa fue una de las dos o tres audiencias que Zanta presenció del debate al que señala como “fundamental” en el proceso de “reconstrucción de una misma” y sobre el cual depositó una “expectativa importante”. “Fueron muchos años durante los cuales tuve que rehacerme”, asegura. Parte de ese trabajo tuvo que ver con poder “contar” lo que había vivido, “sufrido” en el centro clandestino: “En aquellos años contar lo del secuestro no estaba dentro de lo posible entre la generalidad de la gente. Mucho menos la violación, imaginate”, señaló.

Georgina, que “supo sin saber del todo” lo que había pasado desde el minuto uno, recién lo oyó de boca de Mabel “muchísimos años después”. “Es importante que la Justicia haya hecho lugar a lo que las y los sobrevivientes denunciaban, a los abusos y violaciones, de manera autónoma. Pero aún falta, aún resta que muchos y muchas cuenten lo que sufrieron”, confía la mujer, militante de los derechos humanos, trabajadora en el sitio de memoria Virrey Ceballos y “sostén principal” de Mabel en la búsqueda de Justicia. “La acompaño porque es mi vieja y la amo, pero también porque sé que su testimonio abre caminos a otros”, sostuvo.

Esperaron el fallo juntas, con la expectativa de que “sea la Justicia la que repare ahora”, subrayó Zanta, para quien “es lo mismo si le dan 15 años, 25 o cadena perpetua” a los acusados: “Lo que espero es que sean condenados”. Lo fueron.

*La entrevista desarrollada en esta nota se publicó por primera vez en 11 de agosto, antes del histórico fallo sobre los crímenes sexuales en la ESMA.

Salida de miles de niños chilenos a Suecia en las décadas de los 70 y 80’s. Nazis suecos y dictadura

Salida de miles de niños chilenos a Suecia en las décadas de los 70 y 80’s. Nazis suecos y dictadura

Más de 2 mil niños enviados a Suecia en dictadura

Aja Elmgren, la sueca clave en la red de adopciones ilegales de Pinochet que llegó a lo más alto de la élite chilena

Diego Ortiz27/11/2021

Elmgren junto a la jueza de Familia, Eliana Silva Romero. Créditos: chileadoption.se

Elmgren junto a la jueza de Familia, Eliana Silva Romero. Créditos: chileadoption.seElmgren junto a la jueza de Familia, Eliana Silva Romero. Créditos: chileadoption.se

Una investigación reveló que la dictadura sacaba provecho diplomático de adopciones con ayuda de nazis en Suecia. Elmgren, sueca radicada en Chile, organizaba el envío de niños. Acá fundó la escuela de equitación La Dehesa y creó distintas sociedades. Su yerno es un reconocido empresario, cercano a la familia Angelini y director de Celulosa Arauco.

Anna María Elmgren, o Aja, tiene el convencimiento de que lo que hizo durante la dictadura de Augusto Pinochet fue lo correcto. Aja fue el enlace del Centro de Adopciones sueco (llamado Adoptionscentrum) en Chile, gestionando la salida de miles de niños chilenos al país nórdico en las décadas de los 70 y 80’s. Salidas que en múltiples casos fueron ilegales. Casos que más que adopciones, fueron secuestros.

“Los niños que llegaron a Suecia son personas de bien, con proyectos de vida, familias y futuro”, explica Elmgren en un recurso de protección interpuesto por ella en contra de una serie de reportajes de Chilevisión sobre la red de adopciones ilegales de Pinochet, emitidos el 2018 y que le valieron a su autor, el periodista Alejandro Vega, ser reconocido con el Premio Periodismo de Excelencia de la Universidad Alberto Hurtado. (Vea el primer reportaje de Vega acá).

Distintas investigaciones históricas y periodísticas –entre ellas, las emitidas por el canal de televisión– dieron cuenta que existieron adopciones sin el consentimiento de los padres biológicos, despojando a familias chilenas de sus hijos.

Alfaro y Morales hallaron evidencia de que los niños dados en adopción eran utilizados para generar una imagen positiva de la dictadura chilena en Suecia; en un plan orquestado en el país nórdico por políticos de ultraderecha cercanos al nazismo sueco.

Además, según descubrieron recientemente la historiadora chilena, Karen Alfaro, y el profesor de historia, José Luis Morales, las adopciones cumplieron fines políticos para el régimen de Pinochet. Mediante la revisión de “documentación diplomática correspondiente a la embajada chilena en Suecia”, Alfaro y Morales hallaron evidencia de que los niños dados en adopción eran utilizados para generar una imagen positiva de la dictadura chilena en Suecia; en un plan orquestado en el país nórdico por políticos de ultraderecha cercanos al nazismo sueco. (Revise acá el artículo de INTERFERENCIA al respecto).

“Jamás recibí un pago o beneficio económico por lograr adopciones”, asegura Elmgren en el recurso de protección contra Chilevisión, el cual finalmente fue desestimado. “El Centro me pagaba mensualmente una suma que varió con el tiempo, pero que jamás se constituyó como la fuente principal del ingreso familiar y menos aún el punto de partida de fortunas o patrimonios injustificados”, recalca.

Lo cierto es que dos años después de la fecha en que Anna María asegura dejó de trabajar para Adoptionscentrum, la mujer fuerte de la red adopciones constituyó e ingresó en distintas sociedades.

Su fortuna, eso sí, comenzó a construirse años antes, en un negocio conjunto con su ex marido, el oficial de Carabineros Carlos Carmona Kopp.

De Suecia a Chile, el camino hacia la élite

Anna María llegó desde Suecia en 1965 junto a su primer marido, Karl Ulf Edenholm, ejecutivo de una compañía sueca de fósforos, probablemente con la intención de invertir en la industria forestal chilena. Lo hicieron acompañados de sus hijos Patrik y Teresa Edenholm Elmgren. El matrimonio se acabaría en Sudamérica, con Edenholm volviendo a Europa y Elmgren quedándose en Chile, donde volvió a casarse.

En 1971, Aja contrajo matrimonio con el carabinero Carlos Carmona Kopp, oficial en retiro de la institución y miembro de la policía montada, siendo la equitación una pasión que compartía con Elmgren. Juntos fundaron la Escuela de Equitación La Dehesa en 1970, cuando aquel lugar poco tenía que ver con el actual barrio residencial de la élite santiaguina.

Al año siguiente de iniciar la escuela, Anna María Elmgren conocería el mundo de las adopciones. Su hermana Kristina le solicitó ayuda para adoptar a un niño chileno. “Yo sabía muy bien que mi hermana y su marido no podían tener hijos y que para ellos era un anhelo tenerlos”, explica en el recurso de protección contra Chilevisión.

Recorrió la Casa Nacional del Niño, la entidad entonces responsable del cuidado de niños en adopción, consiguiendo que Kristina Elmgren adoptara un niño chileno al poco tiempo. “En el caso de mi hermana y como en todos los otros en los que intervine, se siguieron fielmente todos los pasos que establecía la ley”, asegura. Aja, en los años siguientes, enviaría un total de tres niños chilenos a su hermana Kristina en Suecia.

Pero investigadores que estudiaron el trabajo de Elmgren y de Adoptionscentrum* en Chile explican que habría, además de razones humanitarias y políticas, motivos económicos para localizar y enviar niños al país nórdico.

Anna María asegura que fueron las condiciones precarias en que se encontraban estos niños lo que la llevó a dedicarse tiempo completo a gestionar el envío de niños a Suecia. “Aquel Chile de los 70 en nada se parece al Chile actual. El abandono de menores, dada la insuficiencia de medios, era un hecho que no conmovía a nadie; los niños recibían muy poca atención estatal; muchos de ellos vivían en pésimas condiciones de salud, con severos problemas de alimentación y con pronósticos de vida muy desalentadores”, explica.

Pero investigadores que estudiaron el trabajo de Elmgren y de Adoptionscentrum en Chile explican que habría, además de razones humanitarias y políticas, motivos económicos para localizar y enviar niños al país nórdico.

“En esa época, comprar un niño chileno salía lo mismo que un Volvo último modelo en Suecia”, explica fríamente una fuente en Suecia conocedora de la red de adopciones ilegales. En el reportaje de Alejandro Vega publicado en Chilevisión, se da cuenta que el valor de los niños variaba dependiendo de las características del niño: continente de procedencia, color de piel, de pelo, y edad del niño influían en el precio a pagar. Según lo informado en el reportaje, tenían un valor de 35 mil coronas suecas, unos 2 mil dólares en 1984.

Ficha donde se elegían las características de niños a adoptar. Fuente: CHV.

Ficha donde se elegían las características de niños a adoptar. Fuente: CHV.Ficha donde se elegían las características de niños a adoptar. Fuente: CHV.

Aunque Elmgren asegura haber servido de enlace para las adopciones por razones más bien humanitarias, lo cierto es que existían razones monetarias para realizar el trabajo. En un reportaje del medio Cambio 21 cifran en 2.325 dólares el sueldo de Aja, monto muy por encima del salario medio chileno de US$ 118 en aquella época.

En tanto, la periodista Ana María Olivares, quien estudia el tema desde el año 2004 y pertenece a la agrupación especializada en entrega de apoyo a víctimas de adopciones ilegales, Hijos y Madres del Silencio, duda que Aja haya recibido un simple salario por sus servicios. Olivares describe el trabajo de Elmgren en la dictadura como “hacer lobby con los jueces y viajar por los hogares” para conseguir niños.

“Es bien difícil que haya sido un sueldo base y nada más, porque ella misma tenía montada una empresa que le pagaba a cuidadoras, asistentes sociales, médicos [responsables del cuidado de los niños a enviar a Suecia]”, explica en conversación con INTERFERENCIA. Para la investigadora, “es imposible que una persona con tanto poder y tanto trabajo no tuviese más dinero a su cargo, siendo que además le llegaban solicitudes no sólo por Adoptionscentrum, sino que también por fuera del centro”.

Elmgren, por su parte, explica que lo que la llevó junto a su familia a vivir de forma acomodada fue la escuela de equitación.

Sea cual sea el caso, la figura de Anna María es mayúscula en el sistema de adopciones irregulares en dictadura. Según documentación a la que accedió Olivares, son más de 2 mil adopciones las llevadas por Elmgren.

Sea cual sea el caso, la figura de Anna María es mayúscula en el sistema de adopciones irregulares en dictadura. Según documentación a la que accedió Olivares, son más de 2 mil adopciones las llevadas por Elmgren. “No existió otra persona que estuviera a cargo de eso acá en Chile, ella tenía la representación”, explica, “y su marido también la tuvo”.https://edicioncero.cl/2020/03/madre-a-la-que-le-arrebataron-a-su-bebe-hace-40-anos-se-practica-toma-de-huellas-geneticas-con-la-esperanza-de-reencontrase-con-su-hija/

En 1991, con el retorno de la democracia, cesaría el trabajo de Adoptionscentrum. Aja, por su parte, se iniciaría en los negocios.

Elmgren después de las adopciones

Dos años después de dejar de trabajar con el centro de adopciones sueco, en 1993, comenzó a ingresar a sociedades, en su mayoría relacionadas al incipiente mercado computacional.

Partió con dos ese año: Efe S.A., a la que ingresó el 22 de junio del ’93, y Leasing Computacional S.A., a cuya propiedad entró con la misma Efe S.A. tres semanas después.

Entre ambas empresas, sumaban un capital de $411 millones.

De acuerdo a las escrituras de ambas sociedades, Elmgren entró a Efe S.A. con sólo 100 acciones, siendo las 9.900 restantes de propiedad de la empresa Computer Holdings Inc., domiciliada en Islas Vírgenes Británicas y representada por Jorge Friedman, actual decano de la facultad de Economía de la Universidad de Santiago. Leasing Computacional, en tanto, fue constituida por la misma Efe S.A.

Entre ambas empresas, sumaban un capital de $411 millones.

Dos años después, el 4 de abril de 1996, Elmgren constituyó una nueva sociedad junto a la empresa domiciliada en Islas Vírgenes Británicas, Computer Holdings Incorporated. Con un capital de $500 mil pesos –sólo $5 mil fueron aportados por Anna María– se constituyó Inversiones Ansel Limitada. Dos meses después aumentaron el capital a $121 millones, siendo aportados íntegramente por Computer Holdings.  

Para todas las sociedades constituidas, Anna María figura con una dirección en Lo Barnechea, viviendo desde aquella fecha a la actualidad en aquella comuna, específicamente en El Huinganal, uno de los barrios más pudientes de la capital.

Teresa Edenholm, la hija de Aja –quien también presentó un recurso de protección luego de la emisión de los reportajes de CHV–, en tanto, contrajo matrimonio con el empresario Tim Purcell, fundador del fondo de inversiones Linzor Capital y un actor de peso en el mundo de los negocios.

Según su propio perfil en la página de Linzor, Purcell es o ha sido director de la compañía de seguros de vida Cruz del Sur; la empresa de retail Komax S.A.; la Universidad Santo Tomás; Cine Hoyts; y Colegios Cree, entre otros.

Es hijo de Henry Purcell, dueño de Portillo, un exclusivo centro de esquí. Estudió en Economía en la Universidad de Cornell y trabajó en el gigante financiero JP Morgan antes de volver a Chile. Acá, según consigna La Tercera, es parte del “círculo de hierro” del grupo Angelini, uno de los más ricos del país, además de ser cercano a la familia Said por parte de uno de los hermanos, Salvador.

Su cercanía con la familia Angelini es tal que, además de participar del directorio de Celulosa Arauco –de propiedad de aquel clan–, se especulaba el año 2010 que un 60% de los fondos que manejaba Linzor Capital proviene de la fortuna de esa familia, también dueños de Copec.

Respecto a los Said, Purcell fue director de Parque Arauco, de aquella familia. Desde Linzor Capital, juntos compraron la isapre Cruz Blanca.

Según su propio perfil en la página de Linzor, Purcell es o ha sido director de la compañía de seguros de vida Cruz del Sur; la empresa de retail Komax S.A.; la Universidad Santo Tomás; Cine Hoyts; y Colegios Cree, entre otros.

*El Centro de Adopciones es el intermediario más grande de Suecia para adopciones internacionales . La organización es una asociación sin fines de lucro . El Centro de Adopciones fue establecido en 1969 y desde sus inicios ha mediado más de 25,000 adopciones internacionales. El Centro de Adopciones lleva a cabo actividades para adoptados, familias adoptivas y futuros padres adoptivos, principalmente mediante la mediación de adopciones internacionales.

SVT ha escrito que el Centro de Adopciones ha mediado en adopciones de niños robados. [ 10 ] [ 11 ] [ 12 ] El centro de adopción dice que las adopciones se han realizado de acuerdo con las leyes vigentes, tanto en el extranjero como en Suecia. [ 13 ] [ 14 ]https://sv.wikipedia.org/wiki/Adoptionscentrum

Relacionado: https://edicioncero.cl/2020/03/madre-a-la-que-le-arrebataron-a-su-bebe-hace-40-anos-se-practica-toma-de-huellas-geneticas-con-la-esperanza-de-reencontrase-con-su-hija/

https://www.chvnoticias.cl/reportajes/dictadura-pinochet-ayuda-nazis-suecos-adopciones-irregulares_20211031/

chileadoption.se Lo que creemos que se necesita en Suecia:http://chileadoption.se/

 ❏ Todos los adoptados sueco- chilenos  y sus padres adoptivos deben recibir información sobre irregularidades e ilegalidades que son investigadas en la Corte de Apelaciones de Santiago, causa Rol 1044-2018.

Se trata de la seguridad jurídica de los adoptados y sus familias y de la responsabilidad del estado sueco.

❏ “La Comisión de Investigación Especial investiga los actos de organismos del Estado, en relación a hechos irregulares en adopción y registro de minorías, y control de la salud del país” (2019).

En Chile se ha investigado la participación del Estado chileno en el secuestro de menores, irregularidades e ilegalidades en relación con la adopción y cómo salimos del país de nacimiento. La información sobre esta investigación debe enviarse a todos los padres adoptivos y adoptados de Suecia en Chile.

❏ TODAS las adopciones de Chile deben ser investigadas en Suecia.

❏ El estado sueco debe ser responsable de los viajes de regreso a Chile.

❏ El estado sueco debe sufragar los costes / apoyo de la asistencia jurídica gratuita en Suecia si es necesario.

❏ Queremos que nuestra documentación sobre nosotros y nuestras adopciones sea guardada por el estado / autoridad sueca.

Hoy, las agencias de adopción «poseen» nuestros documentos, no tenemos control sobre nuestra propia documentación. ¡No es legalmente seguro! Además, nosotros, que venimos de Chile y fuimos adoptados en Suecia, somos todos adultos.

Información de la Agencia Sueca de Derecho de Familia y Apoyo a los Padres, MFoF

 Cualquiera que sospeche de irregularidades en su propio proceso de adopción y quiera investigarlo puede completar un formulario de denuncia enviado a la Policía De Investigaciones De Chile (PDI). Enlace al formulario de solicitud (pdf) a continuación. También es posible entablar una acción a través de un representante particular (abogado) de acuerdo con las disposiciones del Código Procesal Judicial chileno «.

Para quienes ya hayan enviado previamente un informe a la investigación penal, ellos mismos o con la ayuda del MFoF, con información sobre su caso, se debe haber iniciado una investigación. Si no está seguro de si la información ha salido a la luz, o quiere verificar qué número de caso tiene la investigación, puede comunicarse con ellos en adopcionesirregulares_casantiago@pjud.cl «

«MFoF ya no tiene la oportunidad de ayudar con el envío de documentación».

“En mi opinión, nada ocurrió” Negacionismo contemporáneo y libertad de expresión

“En mi opinión, nada ocurrió” Negacionismo contemporáneo y libertad de expresión

Comunicados y Declaraciones

Verónica ESTAY STANGE
Instituto de Estudios Políticos de París

  1. En mi opinión, nada ocurrió” Negacionismo contemporáneo y libertad de expresión
  2. ¡Chile despertó! Llamado urgente a la Desobediencia civil (Noviembre de 2019)
  3. Declaración pública en torno a la solicitud de libertad condicional de violadores de DDHH (Octubre de 2019)
  4. Venda Sexy: Saludo de Historias Desobedientes-Chile (Septiembre de 2019)
  5. Estadio Nacional: Saludo de Historias Desobedientes-Chile (Septiembre de 2019)

“En mi opinión, nada ocurrió”
Negacionismo contemporáneo y libertad de expresión

Verónica ESTAY STANGE
Instituto de Estudios Políticos de París

Frente a un Eichmann real, era necesario luchar con la fuerza de las armas y, de ser necesario, con las armas de la astucia. Frente a un Eichmann de papel, hay que responder con el papel. […] Al hacerlo, no nos situamos en el terreno en el que se ubica nuestro enemigo. No lo “discutimos”, sino que desmontamos los mecanismos de sus mentiras y sus falsedades, lo cual puede resultar metodológicamente útil para las nuevas generaciones.
Pierre Vidal-Naquet, Los asesinos de la memoria, 1987


En 2012, seis años después de la muerte Augusto Pinochet y cerca de veinte años después del regreso de la democracia a Chile, la “Asociación 11 de Septiembre”, fundada por partidarios del dictador, decidió organizar un homenaje en su honor que contemplaba la proyección de un documental apologético. Dado que el número de víctimas bajo su mandato se eleva más de 40.000 –entre desaparecidos, ejecutados, torturados y presos políticos, sin contar a los exiliados–, muchas voces se alzaron para impugnar dicha celebración. En este contexto, el teniente en retiro Juan González concedió una entrevista al canal de noticias CNN-Chile. Al ser interrogado por la periodista, González afirma que el objetivo de la película en cuestión es poner fin a las “mentiras” y a las “manipulaciones” a las que recurren los comunistas para difamar al “gobierno militar” (eufemismo con frecuencia utilizado con referencia a la dictadura). Asimismo, evoca los beneficios de ese “gobierno” frente a la situación “catastrófica” en la que el país se encontraba antes sumergido, cuestiona la elección democrática de Salvador Allende, y justifica la violencia posterior recurriendo a la “teoría de los dos demonios”, según la cual una supuesta guerra civil habría confrontado a dos bandos en
igualdad de condiciones. En el punto culminante de este intercambio, la periodista le pregunta sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. A lo cual González responde: “En mi opinión, no hubo violaciones a los derechos humanos”, argumentando que los desaparecidos y los ejecutados eran terroristas comandados por el comunismo internacional. Dicho de otro modo, “en mi opinión, nada ocurrió”.

Los Eichmann de papel

Después de ver esta entrevista en Youtube, y teniendo vínculos directos con sobrevivientes de la dictadura de Pinochet, recordé con amargura las palabras de Pierre Vidal-Naquet, quien, en el prefacio a su libro sobre el negacionismo del Holocausto, afirmaba que a la mentira “le queda todavía una larga vida” 1. Ya que, como él decía, siempre existirán “Eichmann de papel” que, prolongando en el plano simbólico la oscura tarea de los verdugos, se esforzarán por “asesinar la memoria” de tal o cual comunidad.

1 Pierre Vidal-Naquet, Les Assassins de la mémoire. « Une Eichmann de papier » et autres essais sur le révisionnisme (1987), París, La Découverte, prefacio a la edición de 2005.


Consciente de las diferencias existentes entre los genocidios del siglo XX y los sistemas
que en América Latina condujeron a la persecución de decenas de miles de personas, me pregunté entonces, como seguramente lo hicieron también muchos otros ciudadanos, si ante afirmaciones como la de González no sería acaso posible promulgar una ley sobre el “negacionismo” en Chile, comparable a las legislaciones europeas. Incluso llegué a escribir una carta en este sentido dirigida al juez español Baltasar Garzón; carta que, por supuesto, no obtuvo respuesta. De cualquier modo, desde principios de 2020, a pesar de la oposición de la derecha cercana a Sebastián Piñera, ha sido sometido a discusión el proyecto de ley conocido como “Ley Hermógenes”, que considera como delito específico la “negación de las violaciones de los derechos humanos”.

Volviendo sobre este debate, me propongo analizar, en primer lugar, las estrategias de los “Eichmann de papel” contemporáneos. ¿Podemos realizar una transposición temporal y temática de las consideraciones de Pierre Vidal-Naquet? Transposición temporal: en la era posverdad, y considerando la evolución de los medios de comunicación, ¿las estrategias negacionistas son las mismas que hace cuarenta años? Transposición temática: ¿puede el desmantelamiento de los discursos negacionistas en torno a los grandes genocidios generalizarse a la negación de otros crímenes colectivos, con motivaciones políticas (en este caso, en Chile)?

En segundo lugar, quisiera reflexionar sobre el trasfondo ético de la íntima indignación que produce en cada uno de nosotros la negación de acontecimientos históricos cuyas huellas llevamos dentro. ¿Por qué ante ese tipo de formulaciones los sobrevivientes –y sus descendientes– se sienten negados en su existencia misma? ¿Por qué este sentimiento es tan brutal, aun cuando el discurso toma la forma de una opinión banal: “en mi opinión, esto no ocurrió”? Y, sobre todo, ¿con qué derecho se puede prohibir la expresión de esas ideas, siendo que al mismo tiempo se defiende la libertad de pensamiento y de expresión inherente a la democracia?

Estas mismas preguntas se han planteado en Europa en el marco de los debates sobre el “revisionismo” y el negacionismo, y las respuestas distan mucho de ser unánimes. Basta con pensar en las controversias que suscitó en Francia el apoyo de Noam Chomsky (1980, 2010) al historiador negacionista Robert Faurisson, no porque estuviera de acuerdo con lo que este último decía, sino porque consideraba que, al impedirle expresarse, se estaría violando el derecho a la “libertad de expresión” de todo investigador. Argumento que Vidal-Naquet refuta de inmediato: “Ciertamente, se puede afirmar que todo el mundo tiene derecho a la mentira y a la falsedad, y que la libertad individual incluye ese derecho…. Pero el derecho que el “falsificador” reclama no se le debe conceder en nombre de la verdad” 2. Obviamente, Vidal-Naquet se refería a Faurisson en tanto “historiador” –supuesto garante de la verdad–. Si el mismo contra-argumento puede sostenerse a propósito de personas investidas de roles más o menos relacionados con “la verdad” –maestros, políticos, periodistas… –, ¿hasta qué punto sigue siendo válido frente al ciudadano común que niega públicamente grandes
acontecimientos históricos, sin pretender hablar en nombre de la verdad, sino simplemente expresar su propia verdad, dando “su opinión”?

Al respecto, podemos citar el caso de Hermógenes Pérez de Arce, en Chile. En noviembre de 2019, sus palabras actualizaron el debate y aceleraron el proceso legislativo, hasta el punto de que, recurriendo a una antífrasis irónica, la ley contra el negacionismo lleva su nombre. En el marco de una entrevista televisiva, Pérez de Arce niega los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y afirma, refiriéndose a la revuelta social iniciada en 2019, que los derechos humanos son menos importantes que la reconstrucción del país. Indignada, la periodista le pide que se retire del programa. El entrevistado condena ese acto de “censura” no en nombre de “la verdad”, sino en nombre de “su verdad”: “cómo no me voy a retirar si soy censurado, no puedo exponer mi opinión y se descalifica en términos que son insolentes e injustos. Así que por eso me retiro”3. En este mismo sentido, podemos pensar en las declaraciones de Loreto Iturriaga –hija de Raúl Iturriaga Neumann, antiguo agente de la DINA actualmente preso en Punta Peuco–. En 2017, cuando una víctima de la dictadura le recuerda en Twiter las torturas sexuales infligidas a las presas políticas, Iturriaga responde:
“Deja de inventar cosas, mujer, que pasan solo por tu mente perturbada y sucia! Te mueres de ganas que un honorable te violara!!!! [sic]” 4. Ya que esta respuesta fue ampliamente mediatizada, Iturriaga es entrevistada al poco tiempo. Pide entonces disculpas por el tono empleado y, cuando el periodista evoca los centros clandestinos especializados en torturas sexuales, ella responde: “eso es falso. De testigos falsos. Déjame decirte que eso es mentira. Yo pienso que eso es mentira. Doy fe que eso es mentira”. Una vez más, “¡en mi opinión, nada ocurrió!”.

2 « Un Eichmann de papier » (Esprit, 1980), texto retomado en Les Assassins de la mémoire, ibid.
3 El Desconcierto, 29/11/2019.
4 The Clinic, 14/06/2019.


La verdad histórica: entre contingencia y necesidad

Para empezar, conviene recordar las razones por las cuales una verdad evenemencial o factual– esto es, el hecho de que un acontecimiento haya tenido lugar siguiendo una determinada lógica causal– puede ser objeto de interpretaciones diversas, mientras que verdades como las que postulan las matemáticas están fuera de toda discusión. Vidal-Naquet afirma al respecto: “un discurso histórico es una red de explicaciones que puede ceder el lugar a ‘otra explicación’ cuando se considera que esta última da cuenta de lo diverso de modo más eficaz”5. Este fenómeno, que se sitúa en el origen de la retórica, se explica por la oposición entre “verdades de hecho” y “verdades de razón”; oposición propuesta por Leibniz, desarrollada por Hannah Arendt y retomada por el filósofo Paul Rateau justamente a propósito del negacionismo6. Las verdades de razón, que dependen del razonamiento lógico y no de la observación, tienen la propiedad de ser no contradictorias y de poder ser demostradas. Esta demostración consiste en comprobar la inherencia del predicado al sujeto, hasta reconocer su identidad (A=B) –por ejemplo: “el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos”–. Por lo tanto, las verdades de razón son necesarias: su contrario es falso, puesto que imposible. Es por ello que conllevan una certeza absoluta.


En cuanto a las verdades de hecho, ellas son también no contradictorias –lo cual determina su coherencia interna: en el ámbito jurídico, el “relato de los hechos” no debe tener contradicciones–. Pero, en sentido estricto, estas verdades no son demostrables: ellas se acercan a la equivalencia o la identidad entre los términos, pero la coincidencia nunca es total. Las verdades de hecho son pues contingentes; su contrario no es lo falso, sino lo posible. Frente a una serie de acontecimientos que se desarrollaron de cierta manera, siempre está claro que podrían haberse producido de otro modo: nada obliga el “curso de las cosas” a orientarse en tal o cual dirección ya que, en términos absolutos, todos los caminos son igualmente imaginables. De ahí una suerte de relativismo que podría hacernos creer en la “subjetividad radical” de las verdades de hecho. Ya que, como Paul Ricœur7 observaba, la aprehensión de todo acontecimiento supone la mediación del punto de vista y del relato: los hechos puros están inevitablemente filtrados por los testimonios de los diversos actores.

Pero, a pesar de este componente subjetivo, debemos reconocer que existe un criterio de distinción entre la verdad factual y la mera opinión. En efecto, el predicado de verdad se sitúa fuera del ámbito de la opinión en la medida en que, como lo reconoce Arendt, el “contenido6 de la afirmación no es de naturaleza persuasiva sino coercitiva”8. En términos de Rateau, “la materia factual se resiste a todos los intentos de deformación y de falsificación a causa de ese carácter intransigente, obstinado, insistente de la verdad, que ‘exige imperativamente ser reconocida, rechazando la discusión’”9. Si la verdad de razón se apoya en las demostraciones, la verdad factual se basa en las pruebas: frente a ellas, no podemos negar los hechos. No podemos, no a causa de una “imposibilidad” absoluta (como en el caso de las verdades de razón), sino por un impedimento de orden ético: no podemos o no debemos permitirnos, a riesgo de traicionarnos a nosotros mismos en tanto sujetos del “saber verdadero”. Aunque las verdades de hecho no implican una certeza absoluta, ellas suponen lo que Rateau llama una certeza moral”: es lo que expresa el testigo de un acontecimiento cuando afirma que está seguro de que eso ocurrió, reconociendo al mismo tiempo que podría haber ocurrido de otro modo. Si la verdad de hecho es contingente, es al mismo tiempo coercitiva. En otros términos, la contingencia de la verdad de hecho está limitada por una necesidad epistémica. Necesidad, ya que, cuando un acontecimiento tiene lugar, es el único que podemos reconocer como verdadero frente al universo de posibilidades; epistémica, ya que el saber en cuestión se asume como certero. Es esta certeza la que, según Ricœur, permite distinguir la memoria de la imaginación.

5 « Thèses sur le révisionnisme », en Les assassins de la mémoire, op. cit.
6 « La vérité, le mensonge et la loi », Les Temps Modernes, vol. 645-646, n° 4, 2007.
7 La mémoire, l’histoire, l’oubli, París, Seuil, 2000. 
8 H. Arendt, op. cit., p. 305.
9 P. Rateau, op. cit., p. 37.



“Mi verdad”: entre libertad y responsabilidad

En virtud de su carácter certero a los ojos del sujeto del saber, la verdad de hecho posee una dimensión “coercitiva”, una fuerza que nos obliga a creer en ella. Se plantea entonces el problema de la libertad de pensamiento y de expresión, argumento comúnmente convocado por aquellos que se oponen a la sanción del negacionismo. Arendt reconoce que, “cuando se la considera desde el punto de vista político, la verdad posee un carácter despótico” 10 que la sustrae al debate y la sitúa fuera del campo político, aun cuando constituye el fundamento de la comunidad (de la polis). Mientras que la libertad de pensamiento abre la posibilidad del error, del malentendido, de la ilusión o incluso de la adhesión voluntaria a la mentira a título personal, la libertad de expresión, en nombre del bien común, termina ahí donde empieza la verdad de hecho. Una verdad que, siendo de orden epistémico, resulta de un largo trabajo de investigación y conocimiento: labor desarrollada por los historiadores con el objetivo de despejar la “materia factual”, poniéndola “fuera de debate”11.


Pero el negacionismo en tanto acto deliberado plantea el problema no sólo de la libertad, sino también de la intencionalidad, y por consiguiente de la “mala fe”. Ya que el error, por muy dañino que sea, no puede condenarse con la misma severidad que la mentira. A propósito de la “mala fe”, Jean-Paul Sartre afirma: “habiendo definido la situación del hombre como una elección libre, sin excusas ni concesiones […], todo hombre que invente un determinismo es un hombre de mala fe”. El filósofo llama “cobardes” a todos aquellos que, “recurriendo a excusas deterministas”, se ocultan a sí mismos “su libertad total”, y da el nombre de “cerdos” a los que tratan de “demostrar que su existencia era necesaria, siendo que es la contingencia misma”12. Así, la mala fe resultaría de la negación de la contingencia (contingencia de sí mismo o de las circunstancias) que es la condición de la libertad propia y la de los demás13.


Ahora bien, del mismo modo que existe una necesidad epistémica de la verdad de hecho que, limitando su contingencia, la distingue de lo posible (la ficción, el “hecho alternativo”, la mentira), la contingencia del individuo está circunscrita por una necesidad ética: se trata de la responsabilidad. Definida por Ricœur como “la persistencia de sí mismo” cuando se mantiene la palabra que se ha dado (“te doy mi palabra”), la responsabilidad introduce una suerte de principio de no contradicción en el interior del individuo: negar o justificar un hecho sabiendo que tuvo lugar o que es injustificable, implica contradecirse a sí mismo y traicionar sus propias convicciones, siendo irresponsable frente a los demás.


En suma, la verdad factual, así como el sujeto que ella presupone, resulta del equilibrio –o la tensión– entre contingencia y necesidad. Contingente, la verdad de hecho podría no ser; necesaria, ella se impone frente a la lógica, forzándola a través de las pruebas y de la “materia factual” consolidadas como un saber certero en el marco de una comunidad determinada. Como contraparte, la “contingencia existencial” del individuo, definitoria de su libertad, se opone a la necesidad ética que introduce la responsabilidad.

10 H. Arendt, op. cit., p. 308. 11 P. Rateau, op. cit., p. 56.
12 L’existentialisme est un humanisme, Paris, Nagel, 1946, pp. 80-81, 84-85.
13 Para un análisis semiótico de la mala fe, ver Jacques Fontanille, « La Mauvaise Foi », Actes Sémiotiques, 114,2011.



Estrategias discursivas del Negacionismo contemporáneo

A partir de la comparación de los discursos negacionistas en torno al genocidio armenio con los referidos al Holocausto, Richard Hovannisian14 identifica cuatro estrategias: la negación en cuanto tal, la relativización, la racionalización y la banalización. Sobre esta base, habiendo reconocido las exigencias de la verdad y los límites de la libertad, podemos ahora esbozar una tipología de los mecanismos negacionistas, explicando su lógica interna. En este marco, la principal característica del negacionismo contemporáneo –tal es mi hipótesis– es su tendencia a salir del ámbito político o académico (donde se situaba el “caso Faurisson”) para hacer de la “plaza pública” (los medios de comunicación, las redes sociales) su lugar de manifestación privilegiado, sacando provecho de los nuevos parámetros del ethos y de la “credibilidad” que la comunicación de masas ha instaurado.

Primero, la negación de la necesidad de los hechos y la negación de la contingencia del
individuo (todo es contingente, y soy yo quien decide) se traduce en la mentira propiamente dicha: como el “cerdo” de Sartre, el sujeto supone que el mundo es contingente, y que por lo tanto le corresponde a él en tanto instancia absolutamente necesaria escoger la “versión” que será considerada como verdadera. Rateau afirma: “el mentiroso insiste en la contingencia hasta cubrir de irrealidad todos los hechos, que retrotrae a un estado anterior a la existencia: el de la simple posibilidad”. Y concluye: “gracias a esta reducción modal […], el individuo tiene un sentimiento de plena libertad respecto a asuntos de todo orden” 15. Aquí se sitúan las declaraciones de Iturriaga: lo que yo digo –que los centros de tortura no existieron– es verdadero, porque yo lo pienso, extrayéndolo de lo posible. Una verdad basada, como ella misma lo afirma, en un acto de fe (“doy fe que eso es mentira”).


Segundo, la negación de la contingencia de los hechos y de la contingencia del individuo (todo es necesario, y yo mismo soy necesario) conduce a la reinterpretación de la Historia, falseando su lógica causal y forzándola según la voluntad del individuo, aunque ello implique reinventar un principio de no-contradicción. Encontramos un ejemplo típico en el complotismo: un acontecimiento, incluso banal o aleatorio, se asocia con una intención y una necesidad ocultas, reveladas por la racionalidad omnipotente del negacionista. Es aquí que se ubica la “teoría de los dos demonios”, así como la hipótesis según la cual la violencia dictatorial en Chile habría sido una respuesta legítima a la amenaza del comunismo internacional. Como sabemos, esta última hipótesis está basada en el rumor propagado por los golpistas a propósito del llamado Plan Zeta –cuya inexistencia fue más tarde demostrada–, que la izquierda habría concebido para instaurar una dictadura marxista a través de un auto-golpe de Estado que el golpe de Pinochet habría evitado: “revisión” de la historia que invierte los roles entre héroes y tiranos. La misma estrategia de reinterpretación fue utilizada por el gobierno de Piñera en el marco de la revuelta iniciada en octubre de 2019: frente a un “enemigo interno” comandado por el “vandalismo” y la “delincuencia organizada”, era preciso emitir una “declaración de guerra” y ejercer una represión que estuvieran a la altura de tal amenaza.

14 « L’Hydre à quatre têtes du négationnisme », in CDCA, Actualité du génocide des Arméniens, Edipol, 1999.
15 P. Rateau, op. cit., p. 47.



Tercero, la negación de la contingencia de las circunstancias y de la necesidad ética del
individuo (el mundo tal como es se impone a mí, y por no tanto no tengo elección) caracteriza la justificación. Mientras que el mecanismo anterior (la reinterpretación) implica una lógica justificativa de las decisiones tomadas, en este caso se trata más bien de de justificar las decisiones no tomadas. Como el “cobarde” de Sartre, el sujeto afirma que fueron las circunstancias las que obligaron los verdugos a actuar: “no tenían opción”. La responsabilidad desaparece entonces del horizonte ético. En este sentido, una gran cantidad de inculpados por crímenes de lesa humanidad recurren al “deber de obediencia”: en 2008, el general Gonzalo Santelices reconoció su participación en la Caravana de la Muerte, afirmando que, en esa época, “era impensable no cumplir la orden de un superior”16. En Argentina, este argumento tenía un valor jurídico, inscribiéndose en la “ley de obediencia debida” (1987-1998).


Cuarto, la negación del carácter necesario de los hechos, así como del individuo (todo es contingente, y yo mismo soy contingente) toma la forma de la banalización o de la eufemización: en medio de la contingencia generalizada, no sólo todos los acontecimientos y todas las versiones son equivalentes (el sujeto siendo pues incapaz de elegir), sino que su valor ético y veridictorio (su carácter de “verdadero” o “falso”) es indecidible. Al respecto, podemos evocar los eufemismos, que abundan en los regímenes totalitarios, pero también podemos pensar en la libertad de expresión defendida a ultranza y por sí misma: fuera de toda prueba u obligación de responsabilidad, todos los puntos de vista se vuelven legítimos. En el marco del Covid-19, un fenómeno de este tipo se manifestó en Chile. Mientras que las agrupaciones de derechos humanos exigían, por razones humanitarias y sanitarias, la liberación o el otorgamiento de la libertad condicional a los jóvenes mantenidos en prisión preventiva tras la revuelta social, los pocos responsables de crímenes de lesa humanidad actualmente encarcelados reclamaban la obtención de beneficios semejantes, recurriendo a los mismos argumentos. Considerando que las condiciones de detención de unos y otros son incomparables –los criminales de la dictadura se encuentran en prisiones de lujo– y que la gravedad de los crímenes que les han sido imputados no tienen común medida, esta estrategia correspondería al negacionismo por banalización. El procedimiento de fondo consiste en la disolución de las diferencias tanto entre los hechos como entre los individuos: ya que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, nada (ni sus condiciones de vida ni la naturaleza de sus faltas) podría distinguirlos, y todas sus exigencias son equivalentes.


Para concluir, recordaré que, en virtud de su carácter no ya anti-democrático sino más bien ante-democrático, la verdad de hecho se sitúa por definición fuera de todo debate. “La verdad se transforma en opinión desde el momento en que sirve de material para la discusión pública”17. Así, los relacionistas se esfuerzan constantemente por provocar la controversia, por demostrar su legitimidad, y por llevarla al escenario mediático o a las redes sociales. Es por ello que, como decía Vidal-Naquet, no se discute con los Eichmann de papel, a riesgo de reforzar su estrategia.

16 El País, 8 février 2008. 17 P. Rateau, op. cit., p. 42.



La voluntad de someter a discusión lo que es propiamente indiscutible se manifiesta en la frase pronunciada por González (y reproducida, con formulaciones distintas, por Iturriaga y Pérez de Arce): “en mi opinión, no hubo violaciones a los derechos humanos”. En tanto soporte de la mentira (primer eje de nuestra tipología), ese “en mi opinión” no es un mecanismo nuevo. Sin embargo, potencializado por la masificación de los intercambios, me parece condensar el peligro principal del negacioniso contemporáneo.


Ello me conduce a sugerir como última hipótesis que la “democratización” de la información que los nuevos medios de comunicación han hecho posible apela a la libertad individual en detrimento de toda necesidad. La verdad de hecho se confunde con la opinión de manera no normada, anónima, y sobre la base de una validación a la vez subjetiva y cuantitativa: los likes construyen la verdad. En este marco, más que de verdad en cuanto tal o de mentira, podemos hablar de tensión y confusión entre regímenes de verdad diferentes. Si bien existe una verdad de la opinión (relacionada con la sinceridad), así como una verdad de los afectos y de las pasiones (que tiene que ver con la autenticidad), estos regímenes de verdad no se sitúan en el mismo plano de pertinencia que la verdad factual.


Por lo tanto, someter a discusión la realidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Chile durante la dictadura debería parecernos tan absurdo como someter una verdad matemática al debate público, reduciendo la verdad de razón a la “verdad de creencia” característica de la opinión. Si, desde el punto de vista ético, negar una verdad de razón puede considerarse como un insulto a la inteligencia en la medida en que esta negación ataca a un pensamiento basado en una lógica implacable, negar una verdad de hecho es un insulto a la humanidad en la medida en que esta negación se dirige a los testigos y a los sobrevivientes de acontecimientos históricos comprobados. Mientras que, en el plano colectivo, el Negacionismo daña a la comunidad construida en torno a estos acontecimientos fundadores, en el plano individual cuestiona la sobrevivencia misma de las personas implicadas. De ahí la violencia a la vez simbólica y casi somática (ya que se dirige a los rastros corporales de la sobrevivencia) de lo que a veces se presenta como una afirmación perfectamente inocente: “en mi opinión…”.


En definitiva, dentro de cada comunidad, el respeto del ámbito propio a la verdad factual, que es la verdad de la historia y de la memoria colectiva, es una garantía de justeza (equilibrio entre contingencia y necesidad) tanto como de justicia.


¡Chile despertó! Llamado urgente a la Desobediencia civil

Chile despertó: lo sabemos ahora y lo constatamos día a día en las calles, en el trabajo, en las redes sociales. Por primera vez desde hace tantos años, el pueblo chileno alza la voz para reivindicar los derechos más básicos de los que la dictadura y la post dictadura vestida de democracia lo fue poco a poco despojando. Chile se levanta, sí, pero con dificultad: lejos de atenuarse, la represión se mantiene, se intensifica, afina sus estrategias.

Así, a fines de octubre el Ministerio de la Defensa realizó un llamado de carácter obligatorio a los reservistas de las fuerzas armadas para sumarse al servicio activo, y luego a los jóvenes de dieciocho años para realizar el Servicio Militar. Todo ello con la finalidad de reforzar la labor sangrienta llevada a cabo por los militares y carabineros de Chile.

Frente a este llamado cuyo motor fundamental es la violencia, el Colectivo Historias Desobedientes-Chile responde ahora con un LLAMADO URGENTE A LA DESOBEDIENCIA CIVIL, en plena coherencia con nuestro llamado previo a la Desobediencia castrense y filial.

 Nos dirigimos a los jóvenes de Chile, tanto reservistas como no reservistas en edad de realizar el Servicio Militar: muchos de ustedes, si no la mayoría, han sufrido en carne propia la injusticia, la precariedad, las carencias en la salud y la educación que acarrea el mismo sistema que hoy los llama a su servicio. Pero ustedes saben, deben saber, que los que están hoy manifestando en las calles son personas como ustedes; son quizás sus propios familiares. Es su pueblo el que se levanta… y ustedes también son pueblo.

En estas circunstancias, ya que la represión ejercida actualmente se opone a demandas plenamente justificadas, y ya que, de la brutalidad ciega a la tortura, sus medios son contrarios a los derechos humanos, los invitamos a desobedecer. Mucho se ha hablado de la objeción de conciencia en nuestro país, poniéndola al servicio de las causas más diversas. En tanto hijas, hijos y familiares de criminales que, durante la dictadura, fueron incapaces de desobedecer, hoy queremos recordar que en este caso la objeción de conciencia aparece como la forma más legítima y más digna de Desobediencia civil.

Chile despertó, sí, pero ¿cuántos muertos, cuántos heridos, cuántos torturados implicará este despertar? La respuesta depende también de ustedes.

Por la Desobediencia castrense, filial y civil,

Historias Desobedientes-Chile

19 de noviembre de 2019.


Declaración pública en torno a la solicitud de libertad condicional de violadores de DDHH

Una vez más, como ha ocurrido desde hace muchos años, varios reos de Punta Peuco están solicitando a través de Gendarmería que se les conceda el beneficio de “libertad condicional”. Aunque a estas alturas la noticia no es novedosa, y aunque se han presentado reiteradamente argumentos jurídicos y éticos incuestionables en cuanto a la ilegitimidad de dicha demanda, esta ocasión es para nosotros la primera en la que, como Colectivo, podemos expresarnos al respecto, adoptando una posición firme y sin ambigüedades. Esperamos que por lo menos esta declaración constituya un aporte simbólico al trabajo de memoria, verdad y justicia, que, poco a poco y desde lo profundo, se ha venido desarrollando en nuestro país. 

Al igual que nuestra existencia misma en tanto actor político, la posición en la que nos encontramos en este asunto no deja de ser paradójica: los “reos” de los que se trata son –o podrían, y deberían, ser– nuestros propios padres o familiares. Asumiendo ese vínculo, y asumiendo sobre todo el íntimo desgarro que define nuestra condición, nos sumamos abiertamente al rechazo que las agrupaciones de Derechos Humanos han manifestado respecto a este tipo de solicitudes, y más aún respecto a su ejecución. 

No nos mueven el odio ni la rabia, sino el amor por el ser humano y el reconocimiento del carácter inalienable de sus derechos. Es por eso que, haciendo acto de “ponderación” –si no desde la ley, por lo menos desde la más mínima conciencia ética–, debemos reconocer que el perjuicio a las víctimas, a sus familiares, y a la sociedad en su conjunto, tiene una absoluta prevalencia cuando se trata de violaciones a los derechos humanos. 

Si bien el derecho internacional contempla la posibilidad de reducción de la pena “bajo ciertas condiciones”, no es necesario reflexionar mucho para concluir que, en la mayoría de los casos, esas condiciones no han sido cumplidas: confesión de los actos cometidos, colaboración efectiva con la justicia para el esclarecimiento de los casos… sin hablar del arrepentimiento. Requisitos todos indispensables para la prevención de los crímenes de lesa humanidad que los Estados están obligados a asumir.

 Ciertamente, lo que el “sentido común” percibe no siempre corresponde a lo que las instancias judiciales establecen. Pero ¿podemos acaso confiar en los análisis de un sistema judicial que tiene pendiente el fallo de numerosas causas en proceso, y que ha dejado en libertad –y con altos cargos, privados y públicos– a los más grandes responsables de la represión ejercida durante la dictadura? ¿Por qué no ocuparse del juicio de los criminales que viven en la impunidad, antes de conceder beneficios carcelarios a los pocos que están presos?

Por todo ello, reiteramos nuestros principios fundamentales: NO A LA IMPUNIDAD (entendida también como “la inefectividad de las sanciones”), NO AL NEGACIONISMO (en el cual están comprendidos los argumentos a los que los criminales siguen recurriendo para justificar sus actos), y NO A LA RECONCILIACIÓN (en tanto voluntad de ocultar la parte más dolorosa de nuestra historia bajo un manto de prescripción y olvido). 

Historias Desobedientes-Chile

10 de octubre de 2019.

UCRANIA: LOS FASCISTAS DE AYER Y DE HOY. Miguel Lawner

UCRANIA: LOS FASCISTAS DE AYER Y DE HOY. Miguel Lawner

Este artículo es un aporte de Thamar Alvarez, quien vivió de niña su exilio familiar en Israel y posteriormente en Valencia,España. Psicóloga, bloggista y escritora trabaja el tema de exilio-retorno.

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Mis padres nacieron en Ucrania. Vivían en aldeas pobladas mayoritariamente
por familias de granjeros judíos al sur oeste del país, próximos a la frontera
con Polonia. Bastaba cruzar el río Dniester para entrar a territorio polaco.
Tras el triunfo de la revolución de Octubre el año 1917, el poder del zar se
desplomó en todo su imperio, pero al comienzo, los bolcheviques sólo
estuvieron en condiciones de dominar el territorio comprendido entre San
Petersburgo y Moscú.
En Ucrania se produjo un vacío de poder, situación que propició el surgimiento
de las que se conocieron como Bandas Blancas, pandillas conformadas por
aventureros de todo tipo, incluyendo a ex miembros de la Ojrana ( la policía
secreta del zar), que recorrían el país llevando a cabo asaltos contra aldeas
como aquella donde vivían mis padres. La más famosa fue la encabezada por
Simeón Petliura, de cuyas tropelías me hablaba mi madre con verdadero
horror.
Estos atentados son los que se identifican con la palabra rusa pogrom, que
significa devastación. Se trata de un término asociado al ataque dirigido contra
comunidades judías y se origina en Ucrania, donde la persecución a los judíos
comenzó desde fines del siglo IXX, después de acusar a los judíos, sin
evidencia alguna, como culpables del asesinato del zar Alejandro II ocurrido en
1881.
Mis padres relataban como debieron establecer vigías en las copas de los
árboles más altos, oteando el horizonte. En cuanto asomaba una polvareda a lo
lejos, era señal que se aproximaba la caballería de Petliura y se apresuraban a
bajar hacia los subterráneos, construidos expresamente para ponerlos a salvo
junto con sus animales, los cuales eran anestesiados a fin de asegurar el más
absoluto silencio. Angustiados escuchaban a los bandoleros golpeando el
pavimento con sus armas, en busca de localizar el acceso a los subterráneos.

2
Según Solzenitzyn, de los 887 pogroms contabilizados en Ucrania entre 1918 y
1920, aproximadamente un 40% se atribuye a las bandas dirigidas por Petliura
La vida de los judíos se hizo imposible tras cuatro años expuestos a tanta
inseguridad. La familia de mi padre compuesta por 8 hermanos y sus padres,
resolvieron emigrar hacia América. Abandonaron todo y cruzaron hacia Polonia
el año 1921, embarcándose en el puerto de Gdansk rumbo a Buenos Aires,
para establecerse finalmente en Chile un año más tarde.
La familia de mi madre, integrada por otras dos hermanas y dos hermanos
permaneció en Ucrania. Cuando sobrevino la invasión de Hitler a la Unión
Soviética en Junio de 1941, el gobierno soviético ordenó la evacuación total de
las ciudades próximas a la frontera. Las dos hermanas de mi madre
obedecieron esta orden, e iniciaron un recorrido que se extendió por unos dos
mil kilómetros, caminando gran parte del tiempo, a ratos en un camión, algunos
tramos en ferrocarril, hasta alcanzar al otro lado de los montes Urales, donde
los soviéticos trasladaron gran parte de su industria bélica. Allí permanecieron
hasta el término de la guerra.
De los dos hermanos, uno se alistó en el Ejército Rojo muriendo en combate
muy pronto. El otro, casado con dos pequeños hijos, rehusó evacuar. Le
manifestó a sus hermanas: “los alemanes no son tan malos. Ahora podremos
hacer buenos gishef” (1).
En Ucrania, los nazis no necesitaron hacer uno de las Einsatzgruppen, unidad
de la policía especializada en la detención de familias judías y su traslado a los
campos de exterminio. Esta labor la cumplieron a plena satisfacción
agrupaciones ucranianas de corte fascista, donde el antisemitismo y el
anticomunismo era y sigue siendo tan arraigado como su sentimiento anti ruso.
Fueron ellos quienes denunciaron a nuestros familiares en cuanto arribaron las
tropas de ocupación nazis. Mi tío, su mujer y sus dos hijos, fueron trasladados
a los campos de exterminio, sufriendo el mismo destino que los 6 millones de
judíos gaseados e incinerados por el nazismo durante el curso de la Segunda
Guerra Mundial.
1 En lengua yiddish: negocio.

3
Los fascistas ucranianos no se limitaron a la cacería de judíos en su propia
patria, sino que organizaron un cuerpo de ejército que se unió a las tropas
nazis en la guerra contra la Unión Soviética, donde destacaron por su
ferocidad en el combate. Uno de los principales organizadores de este
destacamento de mercenarios y traidores a su patria, fue Piotr Krassnoff, líder
de los cosacos que se había exiliado una vez que los bolcheviques asumieron
el poder en Ucrania y retornó para servir al ejército alemán. Este Piotr, es
abuelo del coronel(r) Miguel Krassnoff, condenado por los tribunales chilenos a
causa de su participación en la tortura y desaparición de numerosos
compatriotas.
El abogado Gabriel Zaliasnik, presidente hasta hace poco de la colectividad
judía en Chile, reveló que “con el advenimiento de Hitler al poder, y
particularmente con ocasión de la invasión nazi a la ex Unión Soviética, Piotr
Krasnow, acordó la incorporación de unidades cosacas al bando alemán. Entre
dichos soldados se encontraba precisamente el padre del coronel (R) Miguel
Krassnoff, Semeon Krassnoff. Tanto el abuelo como el padre del coronel (R)
Krassnoff fueron enjuiciados por crímenes de guerra, traición a la patria y
colaboración con el enemigo, siendo condenados por el Tribunal Supremo de la
URSS a la pena de muerte y ejecutados en definitiva por fusilamiento en el
patio de la Cárcel de Lefortovo en enero del 1947″ y no en la Plaza Roja por
combatir el comunismo, como dijo en “un diario vespertino” el “ex ministro del
gobierno militar Alfonso Márquez de la Plata”. (2)
Al término de la guerra, las dos hermanas de mi madre emprendieron el
retorno, caminando nuevamente gran parte de la ruta. Durante el trayecto,
falleció la hermana mayor dejando a una pequeña hija de nombre Bella, nacida
de su matrimonio con Motia, persona también de origen judío, quién se había
alistado en el ejército rojo concluyendo la guerra con el grado de coronel. La
única hermana de mi madre sobreviviente: mi tía Brane, junto a su cuñado
Motia y su sobrina, arribaron en 1946 al mismo hogar en la ciudad de
Kamenetz-Podolsk, que habían abandonado al iniciarse la invasión del ejército
alemán..
2 Cooperativa.cl. Lunes 21 de noviembre de 2011

4
Al término de la guerra, mi madre escribió una tras otra numerosas cartas
hasta lograr restablecer el contacto con su hermana Brane el año 1962. Sólo
entonces pudimos restablecer el intercambio epistolar y enterarnos de la
dramática suerte corrida por nuestros familiares. En 1971 invitamos a la tía
Brane a viajar a Chile, permaneciendo 3 meses junto a nosotros, por lo cual
pudimos conocer más detalles de los sufrimientos indecibles experimentados
durante la guerra.
Transcurrieron 70 años desde la incorporación de Ucrania a la Unión
Soviética en 1922 hasta su derrumbe en 1991. Salvo los años de la ocupación nazi, durante todo ese
período Ucrania se desarrolló sin conflictos étnicos o raciales, pero
bastó el fin del poder soviético para desatar nuevamente el chauvinismo y
la persecución contra las familias de origen judío, a tal extremo que la propia
Alemania resolvió ir en su auxilio.


Como forma de reparación por tantos crímenes y daños cometidos contra los
judíos, el gobierno alemán organizó un importante programa de refugio,
rescatando a miles de familias víctimas del antisemitismo desatado
nuevamente en Ucrania y las estableció en su propio territorio brindándoles
toda suerte de apoyo financiero y social.
Mi tía Brane, su cuñado Motia, su sobrina Bella y Román hijo de esta con 15
años de edad, arribaron en 1994 a la ciudad de Mulheim, próxima a Dortmund,
en el que pudieron establecerse, estudiar y trabajar sin inconvenientes. Allí falleció
mi tía Brane el año 1997. Aprovechando un viaje a Europa un año antes,
pasamos a verlos encontrando a la tía enferma recluida en un hospital donde
falleció poco después.

5
1975: Expulsado de Chile ese año, fui invitado a
Moscú. Gracias a la gentileza de Iris y José Miguel
Varas, pude reunirme en Moscú con mi tía Brane y
su cuñado Motia.

1996: Junto a Brane en el Hospital de Mulheim,
Alemania.

E la foto, estamos en la Plaza Roja
junto a una traductora.

Desde el derrumbe del mundo socialista, Ucrania, al igual que el resto de las
repúblicas que siguieron ese camino, ha experimentado una brutal restauración
del capitalismo. Se desmontaron todas las conquistas en materia de educación,
salud, previsión social y desarrollo urbano, todo esto acompañado de una
gigantesca campaña anticomunista en los medios de comunicación, destinada
a bloquear la memoria histórica de sus pueblos.
La globalización ha exacerbado la cultura del consumismo, la competividad y la
violencia, trayendo consigo el espejismo de un presunto bienestar para un
núcleo reducido de la sociedad y golpeando las conquistas sociales y el bolsillo
de las grandes mayorías.
Un puñado de ex funcionarios del régimen se adueñaron de todas las
empresas estatizadas, generando fortunas multimillonarias que avergüenzan,
entre ellos, la anterior primer ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko liberada
ahora de la cárcel donde permanecía hace ya 3 años Ella, así como el recién
destituido primer ministro Yanukóvich representan a dos grupos de la actual
oligarquía corrupta, en disputa por el poder. Sus fortunas provienen de la
privatización de las empresas públicas, materia en la cual algunos empresarios
chilenos han resultado notables discípulos.

6
La crisis iniciada en Estados Unidos el año 2008, ha traído consigo un agudo
deterioro económico en la mayoría de las naciones europeas. Grecia, Portugal,
Irlanda, España, y ahora también Italia experimentan tasas de cesantía
cercanas o superiores al 20%. Millones de ciudadanos indignados recorren
calles o se instalan en las plazas de muchas ciudades europeas, reclamando
por el abrupto deterioro de sus vidas, en especial la juventud, que avizora un
negro porvenir..
Ucrania no es la excepción. Sin embargo, el legítimo descontento popular fue
rápidamente monopolizado por los fascistas de hoy, que se adueñaron de las
protestas efectuadas en la Plaza de la Independencia de Kiev, blandiendo
armas y levantando barricadas. Por el lugar se apresuraron a concurrir en su
apoyo, los cancilleres de Alemania y Canadá, así como el senador republicano
Mac Cain, arengando a sus muchachos “para luchar por la democracia hasta el
fin”. Junto a las banderas de Ucrania, se han alzado las de los secesionistas
chechenos, y la del más radical de los grupos islámicos que combate hoy en
Siria.
La desesperación del pueblo ucraniano ha sido astutamente aprovechada por
los fascistas ucranianos militantes del partido Svoboda (Libertad), agrupación
de un nacionalismo fanático cuyo lema es Ucrania sobre todo, que no difiere
nada del lema de los nazis: Deutschland uber alles (Alemania sobre todo).
Ilustrativo del fanático afán nacionalista que los inspira, es el hecho que una de
sus primeras medidas ha sido forzar en el parlamento un acuerdo declarando el
ucraniano como única lengua oficial, en circunstancias que casi el 40 % de la
población es de origen ruso y prácticamente no hablan otro idioma.
El Partido Comunista de Ucrania acaba de emitir un comunicado en el cual
señala lo siguiente:
“La actuación de los grupos ultraderechistas, encabezados por fuerzas
abiertamente neonazis, surgidas al calor del régimen de Yanukóvich, y
herederas ideológicas de los ocupantes hitlerianos, van acompañados por un
nuevo y extremadamente peligroso resurgimiento de la histeria anticomunista,
que se manifiesta en la destrucción generalizada de los monumentos a Lenin, a
los héroes de la Gran Guerra Patria, por asaltos criminales a las sedes de
nuestro partido, en Kiev y en otras ciudades del país, por el terror moral y físico

7
contra los comunistas y en las exigencias de prohibir la actividad del
Partido Comunista”.
El cuadro que presenta Europa por estos días, comienza a parecerse
demasiado al que se vivía en los años 30, antes del ascenso de Hitler al poder.
En Francia, recientes sondeos confirman que el ultraderechista partido Frente
Nacional, que dirige Marine Le Pen, aparece como la opción más votada con
vistas a las elecciones del Parlamento europeo en Mayo próximo.
En Grecia, la agrupación fascista Amanecer Dorado, que incluso utiliza el
saludo nazi, entró por primera vez al parlamento. En Austria, Dinamarca,
Hungría, Noruega y Serbia, organizaciones políticas ultraderechistas han
logrado en los últimos años un importante apoyo popular.
No hay caso,….. el empobrecimiento de los sectores populares y medios en
Europa, los hace presa fácil del mensaje racista y nacionalista sobre todo si a
esto se añade la debilidad de las organizaciones sociales y políticas de
izquierda.
Ucrania es un caso especialmente agudo en este sentido, dado el arraigo de
las raíces fascistas, que permanecieron sumergidas durante la existencia de la
URSS, pero que hoy renacen fortalecidas por la naturaleza excluyente del
modelo económico neoliberal.
Con todo, me cuesta admitir que hayan desaparecido en esa tierra fértil, los
valores humanistas y solidarios que conocimos ayer.
Dos libros que transcurren en Ucrania nos conmovieron en nuestra juventud.
Uno es el Poema Pedagógico, de Antón Makarenko, que trata sobre la
creación en Ucrania de una colonia para recuperar a jóvenes de ambos sexos,
que deambulan por el territorio como vagos o delincuentes. Fue una situación
generada a raíz de los desajustes familiares ocasionados por la revolución de
1917, también por la intervención posterior de las tres potencias y los ya
mencionados pogroms.
El autor del libro, es un maestro de escuela a quién las autoridades soviéticas
le encargan en la postrimería de los años 20, la dirección de dicha colonia que
llevará el nombre de Máximo Gorky. Makarenko recurre a métodos a menudo
discutibles, con tal de crear hábitos de convivencia, de estudios y de trabajo
colectivo entre muchachos altamente indisciplinados, con quienes incluso se

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trenza en combates a combo limpio. Resulta impactante enterarse de la
reinserción social de estos auténticos casos perdidos.
El otro libro se titula El Comité Regional Clandestino actúa, de Aleksei
Fiodorov,
quién es el protagonista y autor de la obra. Fiodorov era el Secretario
Regional del Partido Comunista en la región de Chernigov cuando sobreviene
la invasión alemana y se resuelve que pase a la clandestinidad a fin de
organizar la resistencia en la retaguardia contra la ocupación alemana,
aprovechando la existencia de una extensa zona de bosques, propicia para
esta operación.
Es una lucha guerrillera contra un enemigo feroz, fuertemente armado, que
recibe diariamente golpes en el transporte de sus tropas y pertrechos. El
heroísmo de estos combatientes clandestinos fue una gran contribución para
la victoria del ejército rojo que terminará por expulsar al invasor. Fiodorov y sus
camaradas ucranianos fueron honrados al término de la guerra como héroes
de la Unión Soviética. Recuerdo con gran emoción la lectura de este libro que
marcó una etapa importante de mi juventud.
No puede ser que hayan desaparecido los Makarenko y los Fiodorov. Pecaré
de exceso de optimismo, pero no será Putin quién detenga al fascismo en
Ucrania o en la Federación Rusa. Será el propio pueblo de esos territorios
heroicos a quienes debemos el haber acabado con la barbarie hace ya casi 70
años.
Miguel Lawner

.
25.02.2014.

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http://comunicacionesantropologia.wordpress.com/2014/02/24/la-historia-de-los-judios-de-izquierda-en-chile-y-en-argentina-tesis-valeria-navarro-rosenblatt/

Homenaje a judíos víctimas de la dictadura

Diana Arón,Raúl Pellegrin,Juan Carlos Perelman.

Emotivos homenajes a las 17 víctimas de origen judío asesinadas por la dictadura militar tuvieron lugar en diciembre. En el Cementerio Israelita de Conchalí se inauguró un memorial, y en el Parque por la Paz Villa Grimaldi se instaló una placa conmemorativa. Los actos fueron organizados por B’nai B’rith, Círculo Israelita de Santiago, Fundación Salvador Allende, Hashomer Hatzair y el Centro Progresista Judío-Meretz Chile.
En la inauguración del memorial habló Sara Stoulman Pessa, cuyos padres -Jacobo y Matilde- fueron secuestrados en el aeropuerto de Buenos Aires el 29 de mayo de 1977, y se encuentran desaparecidos. Dijo: “Han pasado 40 años, al igual que la travesía de nuestro pueblo por el desierto descrita en la Tora. Transitamos por un largo camino de dolor, desesperanza y sufrimientos, pensando una y otra vez a dónde llegaron nuestros llantos, las súplicas a Dios que no fueron atendidas, nuestras voces sin eco y sintiendo que todo esto chocaba con un muro: el de la indolencia de las personas, la falta de empatía, la deshumanización. No es casual que este número de 40 años se repita. Después de tanto tiempo transcurrido, ya se generó la conciencia necesaria en la sociedad para entender y aceptar reconocer este espantoso pasado y mirarlo desde el sufrimiento del prójimo”.

LAS VICTIMAS
Las 17 víctimas de origen judío asesinadas por la dictadura militar son: Abraham Muskatblit Eidelstein, comunista; Mario Bernardo Lejdermann Konujowska, sin militancia; Boris Weisfeiler Bernstein, sin militancia; Carlos Berger Guralnik, comunista; David Silberman Gurovich, comunista; Diana Frida Arón Svigilsky, mirista; Ernesto Traubmann Riegelhaupt, comunista; George Klein Pipper, comunista; Jacobo Stoulman Boertnik, sin militancia; Jorge Hernán Müller Silva, mirista; José Joaquín Valenzuela Levi, FPMR; Juan Carlos Perelman Ide, mirista; Luis Alberto Guendelman Wisniak, mirista; Manuel Elías Jana Santibáñez, socialista; Matilde Pessa Mois, esposa de Jacobo Stoulman, sin militancia; Raúl Alejandro Pellegrin Friedmann, FPMR y Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, FPMR.
Sara Stoulman Pessa expresó en la inauguración del memorial: “Cuando se nos mostró el proyecto y nos expresaron el sentimiento de que veían la necesidad de saldar una deuda moral con los familiares de las víctimas, tal vez no vieron que -a la vez- se estaba saldando una deuda con las propias víctimas y, a su vez, con la comunidad entera. Esto era necesario para todos, porque significa reconocernos en todas nuestras etapas como sociedad. Reconocer el pasado permite estar de pie en un sólido presente y poder gestar un futuro promisorio, como comunidad”.
Entre los asistentes a la inauguración del memorial se encontraba la profesora universitaria Ana María Arón, hermana de Diana Arón, detenida desaparecida desde 1974. La memoria de Diana ha sido honrada en la Villa Grimaldi, donde fue torturada, y en el Instituto Hebreo, del que fue alumna. El año pasado la Universidad Católica le otorgó el título póstumo de periodista.
En entrevista con la periodista Michelle Hafemann, Ana María recordó la vida de su hermana desaparecida. Entre otras cosas en ese diálogo se dijo:
“Conversé con la historiadora Valeria Navarro-Rosenblatt que trabaja su tesis doctoral sobre los judíos de Izquierda, y ella planteaba que los que se incorporaban a los movimientos de Izquierda en las décadas de los 60 y 70 lo hacían muy motivados por su propios valores judaicos. En el fondo, que en su identidad judía se sentían llamados a participar de procesos como el de la Unidad Popular. ¿Sientes que en el caso de Diana influyeron este tipo de factores?
‘Yo creo que sí, porque mi familia no era una familia involucrada en el pensamiento de Izquierda, en términos de política partidista; mi abuelo, como muchos judíos que llegaron de Europa, llegó arrancando del comunismo. A mi abuelo le decías la palabra ‘comunista’ y escupía al suelo. Los valores que se transmitían en mi casa eran valores comunitarios, absolutamente. Todo el tema de ayudar a la comunidad, de justicia social, eran temas muy presentes todo el tiempo. Y yo pienso que mi hermana lo tuvo de la misma manera que lo tuve yo, desde otra trinchera. Nunca he sido militante de ningún partido, pero obviamente que lo que yo hago está bien para la Izquierda, y tiene que ver con defender a los pobres, a los abusados, a los oprimidos. Y eso yo lo aprendí en mi casa. No solamente es conmoverte con el sufrimiento de los otros, sino que ayudarles, porque una está en una posición más privilegiada. Creo que eso tiene que ver mucho con el judaísmo. En el caso de Diana: en mi casa la política no era tema; ella empezó a saber de política cuando entró a la Universidad Católica que, además, es como una paradoja, porque la Universidad era un bastión de lo más conservador y, después, fue el marco teórico de la dictadura. Y en Periodismo, precisamente, se empezaron a formar y a estudiar la ideología. Ahí empezaron a tener una formación política más disciplinada. Pero en mi casa, nunca’”.

UNA CRITICA CERTERA
Por su parte, Claudio Mandler, del Centro Progresista Judío-Meretz Chile, señaló: “Entre los 17 nombres que engrosan la lista, muchos eran jóvenes comprometidos con su entorno, que buscaban y luchaban por el Tikun Olam: por cambiar esta sociedad, por mejorarla, por convertirla en una sociedad ejemplar según sus ideales. Durante la época más oscura en la historia de nuestro país, hay que reconocerlo de una vez, el liderazgo comunitario no hizo lo suficiente para ayudar a los perseguidos ni a sus familiares, y no estuvo a la altura de las circunstancias. Muchas puertas, demasiadas, fueron cerradas en la cara de aquellos que las tocaron pidiendo asistencia. Podemos pensar, quizás, en varias razones por las cuales nuestros dirigentes, en ese difícil contexto, decidieron actuar de esa manera. Ninguna de ellas justifica esta falta de integridad y la nula responsabilidad por el prójimo -otro concepto tan ‘nuestro’- que tristemente demostraron”.
Más adelante, Mandler sostuvo: “No basta con el memorial, tenemos que exigir más. No basta hablar solamente de la memoria y de los ideales que guiaban a las víctimas. Hay que investigar la verdad, hay que perseguir la justicia y exigirla…Hoy en día la comunidad tiene suficiente influencia política para hacer cosas muy positivas que todos aplaudimos, fruto de un muy buen manejo de nuestro liderazgo en los últimos años: viajes educativos de políticos y personeros sociales y culturales a Israel, conmemoraciones y festejos comunitarios en instancias gubernamentales, ministros de Estado, un capellán en La Moneda, etc. Si realmente queremos demostrar respeto por esa tradición de la cual estamos tan orgullosos, tenemos que hacerlo no sólo mediante ceremonias simbólicas: hay que enfrentar nuestra memoria reciente con sinceridad, hay que perseguir la justicia a rajatabla, y hay que hacer ambas cosas activamente. Hay que usar esa influencia política, también, para exigir respuestas a las autoridades nacionales, hay que reclamar que se siga investigando las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, hay que exigir saber la verdad sobre lo que pasó con nuestros hermanos y los otros detenidos desaparecidos a nivel nacional, y hay que demandar que se juzgue hasta el último de los crímenes de lesa humanidad. Es, en pocas palabras, algo parecido a lo que hace, por ejemplo, el Instituto Wiesenthal hasta hoy: los crímenes de lesa humanidad no pueden prescribir”.

Pedro Fernández

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 797, 10 de enero, 2014)

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“La memoria de las mujeres, la fuerza de las luchas”

Hoy, en rescate de la memoria histórica, les invitamos a conectarse a nuestro ciclo de conversatorios: “La memoria de las mujeres, la fuerza de las luchas”, en este cuarto capítulo participarán dos ex. Prisioneras políticas: María Eugenia Bravo, Profesora de Estado en Filosofía, Psicología y Académica de la Universidad de Chile; Martha Montoya Vélez, estudiante en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional de la Universidad Católica de Chile y Wally Kunstmann coordinadora general corporación Estadio Nacional, Memoria Nacional ex Prisioneros Políticos. Conduce Gloria König. #unpueblosinmemoriaesunpueblosinfuturo