El hombre del abrigo amarillento lleva nuestra memoria a Rusia

EL HOMBRE DEL ABRIGO  AMARILLENTO Y LA MUJER QUE LO AMABA

 “Los mujeriegos, esos grandes hombres que con sus pañuelos llenos de rouge van por los caminos”.

José Ángel Cuevas

“La monogamia, nacida de la concentración de riqueza por los hombres y del deseo de heredar esa riqueza a sus hijos, requiere la imposición monogámica de la mujer, pero ello no ha sido impedimento para la poligamia descarada u oculta del hombre”.

F. Engels, El origen de la familia, la propiedad y el estado.

Que las mujeres son personas de clase diferente es una condición que día tras día constato y me convenzo de lo cierto que ello es: otra manera de mirar, de sonreír, de expresar las cosas que piensan. Lo dice uno que no se cansa de observarlas y puede hacerlo a resguardo sabiendo que no lo verán y que si lo vieran no le darían ninguna importancia. Es así como voy tras ellas para disfrutar de ver cómo gozan, cómo ríen, cómo se cuentan secretos. En mi opinión nada hay más bello que los secretos que se comparten las mujeres. Esa comprensión que se brindan, esa complicidad que se demuestran: más que hermoso. La última que quise admirar caminaba junto a un tipo de abrigo amarillento. Ella con su lucecita en los ojos, él hablando de mil cosas, recuerdos. Cosas que, con seguridad, les pertenecían a ambos y que antaño habrían reído con ellas. Pequeñeces simpáticas que él le recordaba a la subida por esos escalones mientras la mujer eludía las caricias nada sutiles que el hombre intentaba sin darle descanso.

Bella manera de subir, pensé, aunque me perdía detalles. Es que la pareja había ingresado a una casona vieja, hotel de barrio, y yo, pájaro pardo que aleteaba desde afuera solo alcanzaba a escuchar sus palabras cuando pasaban junto a los vidrios quebrados, había tantos, nadie se ocupa de reponerlos en hoteles de a ratos así como no existe la mujer que no sonría al entrar en alguno de ellos: albergues transitorios de esperanza. Sonrisas de mujeres que serán amadas. Ninguna se resiste a sonreír en estas circunstancias. Ellas en eso son todas iguales, lo son también en la luminosidad que les surge cuando la fortuna las enfrenta con alguno con el que han sido amantes. Y ya ven cómo éste parecía ser el caso: ella se reía divertida con las historias que él le recordaba y le divertían también sus intentos de a toda costa propasarse. Aunque yo, testigo, afirmo que el hombre reía más, reía con todas sus ganas. Empezaba a reír antes de terminar lo que estaba contando y ella se contagiaba con su risa y se distraía, ocasión que él aprovechaba para no dar tregua a su deseo de rendirle tributo con las manos.

Todo esto ocurría mientras continuaban subiendo peldaños, y yo que no dejaba de envidiar al tipo, no dejaba de preguntarme tampoco cuánto tiempo hacía que ellos no se veían. Imposible saberlo, imposible incluso para mí, pájaro voyerista de profesión “observante”. Claro que si me arriesgo diría que haría acaso quince o veinte años, nunca menos. Es que eran demasiadas las historias que él tenía para recordarle haciendo notar que parecían todas verdaderas. La había pasado bien ese par, era algo obvio porque el hombre del abrigo amarillento continuaba con sus anécdotas incluso mientras buscaba dinero para pagar por el cuarto, aunque lógico, apenas desapareció la encargada volvió a sus ataques, a sus recurridos zarpazos. Suerte que para mi placer quedaron frente a uno de los vidrios rotos y a mi disposición para poder verlos bien y también para escucharlos.

Se buscaron las bocas y se reconocieron con las manos como verdaderos adolescentes. El hombre buscaba para ella recuerdos mientras murmuraba incoherencias alusivas a la primera vez que habían ido bajo los paltos. Lo decía todo en un murmullo que nada omitía. Resoplaba mencionando los botones que cortara del vestido de la muchacha, la negativa débil de ésta y la mancha roja a medida que la razón iban perdiendo. Resoplaba el hombre pero sin dejar de luchar por despojarla de su ropa, sobre todo de la última prenda que ella se empeñaba en conservar. Quizá ya no le resultaba fácil mostrarse desnuda ante uno al que no veía desde hacía tanto tiempo. En fin, eran perspectivas diferentes pues el hombre no demostraba un ápice de vergüenza, al contrario: de espaldas en la cama la observaba con la expresión gozosa del león que admira a la gacela y no dejaba de preguntarle cómo podía avergonzarse después de esto y de lo otro y de todo eso que en el pasado habían hecho juntos.

Claro que cuando el rosa pálido de la mujer surgió al descubrirse deslumbrante, el hombre, atónito ante tamaña perfección, cogió su fino abrigo amarillento y la cubrió. La mujer aceptó aquel gesto en una actitud de sentirse protegida aunque satisfecha también con el forro de seda acariciando esa piel suya avergonzada. Sonrió entonces mientras el hombre, sin quitarle el abrigo, la empujó seguro junto a él, con la certeza de que ella volvería a amarlo como hacía quince o veinte años. Quizá por eso osó bajo las sábanas sin ninguna clase de preámbulos, buscó miel de ulmo y la encontró porque se mantuvo un rato largo disfrutando cabeza abajo. Después de eso se amaron de un modo que a veces era suave y otras violento, y en que el hombre hacía pausas y entonces, brioso, atacaba de nuevo mientras ella se las ingeniaba para hacerlo gozar de sus senos aunque aún tuviera el abrigo puesto. Todo era esfuerzo para el hombre del abrigo amarillento, pero buen esfuerzo. Se notaba:

“¿Te acuerdas de la primera vez que nos subimos al palto? ¿Te acuerdas cómo tu hermana trataba de encontrarnos?”. Cosas así le iba preguntando mientras toro maestro continuaba en un galope que ninguno de los dos esperaba terminarlo.

El palto para los amantes juveniles, me dije distrayéndome y volví a la realidad cuando la pareja descansaba, o el hombre al menos. Dormía mientras la mujer jugueteaba recorriendo con un dedo el pecho de su amigo que subía y bajaba a medida que emitía ronquidos acompasados. Y he aquí una enorme diferencia entre hombres y mujeres: el hombre era un gran león en sueños mientras la mujer velaba su dormir sin dejar de juguetear en su pecho. Deseaba, quizá, ser pequeña y tan frágil que pudiera correr por esa pradera que su amigo tenía cubierta de hierba enroscada o tal vez quería ser sirena y nadar sobre la piel de su amado mientras lo iba acariciando. Yo que aleteaba entre las ramas adiviné que ése era su deseo aunque pude darme cuenta de que la mujer se debatía también en la contradicción de acunarlo como madre pero conservando entre las piernas la rodilla de su hijo.

Extraña madre parecía la mujer que amaba al hombre del abrigo amarillento. Todas las mujeres tienen algo de madres y ésta que no lo era, al menos no de él, velaba su sueño como al de un hijo indefenso. Lo dejaba dormir mientras besaba su cuello, sus párpados. Lo amaba, estoy seguro. Lo amaba desde hacía quince o más años y sin duda iba a amarlo por veinte o treinta más. Así son las mujeres, me dije, mientras me extasiaba viéndola retirarse de la cama sigilosa para no despertarlo. Se quitó el abrigo del hombre y se acercó a la ventana unos instantes en que pude admirarla sin que nada se interpusiera. Fue por un momento apenas porque entonces se devolvió a la cama a su rutina de amar el cuerpo de su hombre-hijo-amado-dormido hasta que abrazada a él la sorprendió el cansancio. Se quedó dormida junto al hombre del abrigo amarillento al que ahora acompañaba en sueños y el sueño de él evocaba, tal vez, a esas tardes en el huerto de los paltos. Aunque advierto que puedo equivocarme: ése era seguro el sueño de ella, pero quizá no el del hombre. Quién me dice si en vez de a los paltos él no volvía en sueños a su oficina, al trabajo, a la manera de cómo se ganaba el sustento. En todo caso el dormir de ambos era plácido, en eso se parecen hombres y mujeres, también los que componían esta pareja que yo observaba: una mujer y un hombre que quizá no se amaban desde hacía veinte o más años pero ahora dormían compartiendo sueños de niños, sueños de paltos.

Dormían soñando y les correspondería despertar, vuelta él a sus quehaceres y ella a su recato. Las sábanas reemplazarían al abrigo para protegerla de las miradas del hombre que volvería seguramente a sus risas, desnudo sobre la cama, ni un ápice de vergüenza. Son distintos, me dije otra vez, mientras la veía recomenzar su juego de caricias y el hombre llegaba con sus historias a las historias del presente. “¿Eres feliz?” le preguntó, pero no pareció importarle la respuesta, él respondió por él sin que ella nada respondiera ni preguntara. Pero ella sí había respondido, dijo algo que el hombre no alcanzó a entender y yo tampoco: el hombre porque continuaba bromeando y yo porque soy imperfecto y tiendo a veces a desconcentrarme.

Y entre bromas el hombre le contó de su hijo a punto de egresar de la universidad y del segundo, nada menos, un artista. Le habló también de una chiquilla, “es una princesa” le dijo y sin que mediara nada, agregó “qué bueno que tú encontraste al tipo correcto”. Ella pareció asentir con la cabeza pero no logré darme cuenta de a qué asentía exactamente porque el hombre no se dejaba interrumpir con las respuestas que daba a sus propias preguntas y a las que suponía eran las respuestas que le daba la mujer. Por eso, por las acotaciones del hombre, supuse que ella vivía con un buen tipo, con uno que probablemente el hombre del abrigo amarillento conocía. Podía ser que hubiesen sido amigos, qué sé yo, excompañeros de la universidad o de algún trabajo.

Ella murmuró “feliz con mis hijos”, aunque lo dijo para sí, para escucharlo ella misma, y sin saberlo también para mí que detuve mi trinar para indagar en sus sentimientos. Mientras tanto el hombre retomó sus historias del pasado contando cómo había salido adelante sorteando aquellos años oscuros en que los perros habían abandonado madrigueras para intentar atraparlos. “Curioso que nunca nos encontráramos por allí si tú ni yo fuimos de los que salieron arrancando”, dijo entre anécdotas intrincadas de lugares y nombres que tenían marcado el olor a guerrillero: “a Federico Álvarez (2)del Liceo de La Serena lo mataron a patadas, ¿te acuerdas de ese domingo en que nos invitó a su casa de Vicuña…? ¿Te acuerdas del che compadre a quien acribillaron en (3)Janequeo el maldito día de Fuenteovejuna. (4)Y de Lucho Guajardo el que logró escapar en su famosa bicicleta pero nada más se supo de él después que lo recapturaron. Nada se supo tampoco del lugar dónde arrojaron a (5)Contreras Claudio llamado “Coco”, ni a (6) Boris” Agustín, ni a  (7) Horacio Carabantes, tampoco a (8) Joaquín, de apellido verdadero “Vásquez Sáez”, ni a (9) Nano de La Barra, mucho menos a (1) María Cristina López, ¿te acuerdas de la luminosidad de sus ojos acaramelados?”

María Cristina:  cómo querías a tus amigos, hombre del abrigo amarillento, a tus compañeros de lucha, pero cuando la mencionaste a ella tu mirada se ensombreció y yo adiviné que la razón era una muchacha hermosa, mujer de convicciones. Son cosas que no llegué a determinar o de las cuales no tuve certeza, pero sí aseguro que fue ése el único momento en que el hombre de la mujer que yo observaba perdió en parte su sonrisa, aunque la recuperó casi de inmediato a la vez que volvía a lo de sus hijos y su casa: un buen hogar. “Qué bueno que el tuyo también lo es” le dijo, y el actual hijo-amante, exguerrillero,  continuó contándole de su familia y de su mujer que era también una buena amante. “Hemos tenido suerte, tú y yo” declaró, pero ella nada había dicho de cómo era o cómo no era su marido, apenas un murmullo acerca de sus hijos. Bastante reservada la mujer que amaba a este hombre-hijo, exguerrillero, examante.

Así estaban las cosas como las veía este pájaro intruso: el hombre del abrigo amarillento era un buen amante y lo era también la mujer con que vivía. Por otra parte esa amiga de antaño con que ahora se encontraba era una amante extraordinaria, si bien yo no había experimentado placer brindado por ella, por mi oficio de fisgón le daba todo el crédito, no por nada, pajarillo errante, yo soy también capaz de ir por ahí de sexo en ristre.

Cómo sería su marido, era la pregunta, pero estoy seguro de que ella en su recato sería eso algo que no se atrevería a confesar. Era capaz de entregarse a su amigo por entera, dormida o despierta, pero solo le hablaría de sus hijos. “Soy feliz, con ellos” la escuché que repetía pero el hombre de nuevo no pudo escucharla porque la mujer lo dijo justo cuando él había retomado su discurso. “Házmelo como se lo haces a él” decía, y le empujó suave pero firme la cabeza hasta el miembro que se veía otra vez orgulloso y erecto. La mujer se dejó conducir sin decir palabra y yo pájaro pardo con el oído en sus pensamientos, sé que lo hizo en realidad como se lo hacía a él mismo, al amigo con que ahora compartía el camastro. Para eso era él quien se lo había enseñado a hacer arriba de los paltos y si en algún momento no estuve seguro de esto mi duda se disipó al ver que la mujer, sin interrumpir la caricia de sus labios, miraba a su amigo por el rabillo y en sus ojos estaban igual las chispas de los primeros acercamientos. Es cierto que se la notaba con algo de vergüenza pero no tanta como para que el hombre no gozara del contacto, además en los ojos de la mujer al sentir el goce final de su amigo apareció una sonrisa tenue de niña, con seguridad la misma que tenía cuando ensayaban el amor en la copa de los árboles. Así son las mujeres, me dije: evocaba placeres juveniles mientras él, loco de pasión, insistía en que ella emulara exactas las caricias supuestamente reservadas para quien la había desposado. Pero eso para ella no parecía importante, vuelta atrás por veinte años tras gozar con el sabor del hombre, olvidada de su vergüenza, galopó, amazona desnuda, para morir clavada y dormirse otra vez sobre ese curioso potro montado a la inversa, aunque ahora sí extenuado.

Era ya de noche plena. “Tu marido debe ser un buen amante” repitió el hombre mascullándolo como letanía desde un sueño y el dormir fue profundo algunos instantes para esa madre-mujer y para ese hombre-hijo. Fueron apenas unos cuantos segundos que terminaron abruptos. Entonces vi al hombre vestirse mientras la mujer permanecía observándolo sin inquietarse. Esta vez el pudor no parecía afectarla: cabeza en la almohada, desnuda y tan tranquila como si pudiera detener con la mirada al hombre para que ese momento se hiciese interminable.

Entonces él le preguntó “¿por qué no te vistes?” y ella sin quitarle la vista de encima le respondió que no se preocupara pues vivía apenas a tres cuadras. Claro que ya de nuevo el hombre no la escuchaba, en vez de eso, mientras anudaba su corbata había vuelto quizá a veinte o a treinta años y recomenzaba sus anécdotas. En una de ellas, aunque de seguro no lo pretendía, recordó la mujer un suceso turbio, un enredo con una tal Mónica, amiga de ambos. Ni él ni ella la mencionaron, pero de urraca, pájaro fisgón, navegué entre sus pensamientos y supe que el hombre y la mujer pensaban en esa amiga lejana: el hombre con una sonrisa que pretendía disimular y la mujer con un dejo de tristeza. Concentrado en el hombre me enteré que él había tenido que ver con aquella Mónica de apellido Alarcón, tal vez la llevó bajo el mismo palto mientras su amiga preparaba las tareas o realizaba quién sabe qué encargos. Llegué a saber eso y supe también que era un suceso que la mujer no lograba arrancárselo: el hombre del abrigo amarillento había ido al huerto con la tal Mónica por el mismo tiempo en que iba con ella, debió ser cuando tenían quince o catorce años, posiblemente en La Serena, atrás por los sesenta.

“Pero lo de la Alarcón no tuvo la importancia de lo nuestro” pensó la mujer, y yo, pájaro de oído fino logré una vez más escucharla. También la escuché que agregó para sí: “¿y qué puede importar una cuestión de infidelidad cuando han pasado más de veinte años?”. Un momento después mientras su amigo se anudaba los zapatos, musitó moviendo apenas los labios: “Estuve feliz de que me enseñara a amar y sobre todo a amarlo”. El hombre de vuelta al presente quiso insistir en lo del marido: “tiene suerte de tenerte” le dijo, mientras se miraba al espejo acomodándose las canas, sin embargo los ojos de la mujer se habían ensombrecido. A pesar de eso el hombre del abrigo amarillento se acercó a ella con la bragueta entreabierta y la mujer lo sintió crecer por última vez en la humedad de su boca. Se estaban despidiendo. El hombre se inclinó entonces sobre ella y la mujer alcanzó a robarle un beso antes de que su amigo se alejara.

Salió del cuarto el hombre con su abrigo puesto y una vez en los escalones noté que había robado la ropa interior a su amiga y bajaba por las escaleras acariciándola. Tal vez esperaba rescatar de ahí el aroma a deseo de su antigua camarada y tenerla presente mezclada al olor de los paltos. Pájaro pardo, lo comprendo, yo que soy por excelencia voyerista, he aprendido a gozar atrapando también aromas, es con ellas que me ayudo a recordar las sonrisas y las formas de las mujeres que gozo observando.

En Pío Nono la gente se había vuelto un mar horrendo. Era difícil desplazarse incluso para mí, voyerista alado. El hombre debió abrirse paso con los hombros y tan pronto como pudo subió a un taxi sin dejar de acariciar esa prenda de vestir que llevaba ahora en el bolsillo de su abrigo amarillento. Bien por ti exguerrillero, exescalador de paltos, examante de la tal Mónica Alarcón que nada te exigía, disponías de ella a tu antojo, jamás te pidió que lo supieran sus amigas, nada. Apenas esperaba una caricia, una cerrada de ojo, a cambio estaba para ti siempre que no estaba tu amiga “la importante”, como seguramente la llamabas, ésta que no veías desde hacía tantos años y que se la jugó también en contra de los perros, y tal como tú dijiste, no fue de las que salieron arrancando. Pero ambas te amaban, cómo te amaban, e imagino que la otra sentía también por ti un gran afecto, me refiero a la más comprometida, quizá exguerrillera: María Cristina, la conociste mucho después, habías olvidado a la tal Alarcón y también a la amiga con que acabas de gozarlo, ya vivías en Santiago. Pero ella sí era exigente, hombre del abrigo amarillento, no me cabe duda. La equidad era requisito y requisito también un comportamiento ético. Ética revolucionaria en medio de las balas: si la hubieras querido habrías tenido que merecerla. Qué tarea difícil amigo mío: hacerte tú merecedor de una mujer tan valerosa, de ahí tu rostro de sombras cuando por desventura la recuerdas. Pero qué importa, si el encuentro con tu amiga serenense de esta tarde prueba que de nada te olvidas, y yo que no te juzgo grito con el pensamiento que si las olvidaras serías un infame, es la opinión humilde de este pájaro pardo, jilguero cantor que no debieras tomar en cuenta porque yerra. Observa, siempre observa y casi no pierde detalles, aún así a veces se equivoca, y mi equivocación de esa vez fue distraerme haciendo conjeturas en vez de aprovechar la visión de la mujer que suponía aún sobre la cama, espléndida y desnuda, recién amada, recién gozada. Cuando me devolví para hacerlo nadie había en el camastro, nadie. Loco de ansias entré por los vidrios destrozados con un presentimiento amargo. La busqué por los pasillos, por debajo de la cama. Al no encontrarla aleteé dentro de la habitación mientras un viejo nudo que tengo me iba apretando la garganta. Fue entonces que la vi, nunca lo hubiera esperado: estaba tendida sobre los azulejos en el baño. Por aquel suelo congelado un río rojo se venía arrastrando. Quise gritar socorro, lo quería con el alma, “¡Socorro!” triné, pero quién le hace caso a un pájaro pardo.

Desgracia, son distintas las mujeres de los hombres. “¿Por qué lo hiciste, insensata?” le grité con el pensamiento, y ella, que parecía arrepentida, respondió “lo busqué por veinte años”. Después, con un gesto de desesperación agregó: “sálveme que mis hijos me están esperando”. Aleteé como un loco dando vueltas por el cuarto, quería detener ese torrente maligno, llevarla entre mis brazos. Pájaro Pardo, convertido en zorzal noble pleno del vigor que brota a los desesperados, hice un esfuerzo supremo hasta que logré alzarla. Podrán no creerlo pero la mujer parecía apenas pluma liviana y con ella a cuestas salí aleteando. Esperaba llevarla a la posta a un hospital, o qué sé yo, a mi propio nido de pájaro pardo, sin embargo afuera, por encima de los árboles, sentí que esa alma suya se escapaba, sonreía y se escapaba. La pluma de ave del paraíso en que la mujer se había convertido avanzaba más rápido que yo por los espacios.

Subía arriba, muy arriba. Subía y se alargaba. Aún la tenía tomada de la mano, pese a eso continuaba alargándose y cambiaba su palidez por miles de colores mientras parecía irse desenrollando. Un segundo después, la figura delgada y sinuosa de la mujer que amaba al hombre del abrigo amarillento terminaba su ascenso y descendía en parábola, serpentina de colores que yo quise reenrollar  y dejarla para mí, sin embargo continuó en su caída, frágil, suave, convertida en pedacitos de papeles salpicando las cabezas de las personas que los recibían sonriendo. Pensaban quizá que eran por el cielo celebrados.

 

MARTÍN FAUNES AMIGO

(1) http://www.archivochile.com/Memorial/caidos_mir/119/067lopez_maria.pdf

(2) http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_A/alvarez_santibanez_federico.htm

(3) http://www.puntofinal.cl/576/cuchilloslargos.htm Hugo Ratier, argentino

(4) http://www.atinachile.cl/content/view/101240/Lucho-Guajardo.html

(5) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/coco.htm

(6) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/angel.htm

(7) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/cocacola.htm

(8) http://www.archivochile.com/Memorial/caidos_mir/119/067lopez_maria.pdf

(9) http://www.archivochile.com/Chile_actual/16_hue_dict/chact_huedict0021.pdf Nano de la Barra y Ana Maria Puga

(10) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/genteute.htm “Boris” Agustin

 

“El hombre del abrigo amarillendo y la mujer que lo amaba”, fue publicado en UN LAPIZ DE PASTA MARCA BIC Y OTRAS AVENTURAS SUBTERRANEAS, Martín Faunes Amigo, Editorial Cuarto Propio, 2013.

Destacado

Dictaduras en Latinoamérica: la impunidad no cierra heridas

JUNE 14, 2014 

La historia de América Latina esta sembrada de crueles dictaduras militares. El saldo: miles de muertos, torturados y desaparecidos. El juicio al dictador es la forma en que la democracia hace justicia y cierra heridas, pero la mayoría han quedado impunes.

 

Castigo al dictador 12Noelia Ceballos Terron

Mexicana residente en UK.,Psicóloga, maestra, pedagoga, dependienta y limpiadora son solo algunas de las facetas que Mabel ha tenido en su vida laboral. Tras diez años en el Reino Unido ya ha terminado su doctorado en educación que le permite dedicarse a su pasión, la investigación, que combina con una intensa actividad como militante en la organizaciones sociales latinoamericanas. –

 

En la segunda mitad del siglo XX, 18 países de América Latina han conocido en algún momento la violencia de las dictaduras militares. Son 31 los dictadores que han llevado las riendas de esos países sin respeto alguno a los valores democráticos ni a los derechos humanos.

El enjuiciamiento de los responsables de las miles de muertes, torturas y desapariciones que tuvieron lugar durante esos regímenes es lo que más reclaman las víctimas y sus familias como reparación moral a su sufrimiento.

Las cifras en toda la región son difíciles de determinar, pero se pueden estimar más de 470.000 afectados, incluyendo muertos, desaparecidos, torturados y presos políticos.Castigo al dictador 17

En total diez dirigentes enfrentaron juicios por los delitos cometidos en su día. Y cinco siguen cumpliendo condena o están siendo procesados.

Pero un balance que revela que más de la mitad de los dictadores terminaron sus días sin rendir cuentas.  Ello es porque la impunidad es un fenómeno que se ha dado en el área de América Central y del Sur con más frecuencia que a nivel global.

Según revela un estudio de Abel Escribá Folch en la Revista Mexicana de Sociología, tan solo un 31% de los dictadores que gobernaron entre 1946 y 2000, en todo el mundo, permanecieron impunes. Hoy, cuatro ex-dictadores viven sus últimos años sin haber conocido la cárcel.

Ríos Montt

Los dos últimos presidentes de la dictadura militar en El Salvador siguen vivos lejos de su país. Se trata de Arturo Armando Molina, que gobernó de 1972 a 1977, y de Carlos Humberto Romero, que protagonizó el final del régimen de 1977 a 1979. Se cree que el primero reside entre Miami y Panamá, mientras que el segundo viviría en los Estados Unidos tras un primer exilio en Guatemala.

Por su parte, el militar Guillermo Rodríguez Lara, que ostentó el poder del gobierno ecuatoriano entre 1972 y 1976, lleva en la actualidad una vida retirado de la política ysin temor de enfrentarse a juicio alguno, en sus propiedades agrícolas.

Otro caso es el del guatemalteco Ríos Montt. Acusado de genocidio, sus víctimas de etnia maya que fueron asesinadas durante su mandato (1982-1983) ascienden a 1.771. El 10 de mayo de 2013 un tribunal de Guatemala condenó a Ríos Montt a 80 años de prisión.

Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad del país anuló la sentencia por desobediencia y desacato del tribunal que la emitió. Hoy este genocida sigue en libertad.

Castigo al dictador 8- Juicio a VidelaCondenas

A pesar de todo, cinco de los responsables de las atrocidades que marcaron el siglo XX suramericano están pagando por lo que hicieron.

La justicia argentina ha sido una de las más duras. Todos los presidentes que estuvieron a la cabeza del país durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional (Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Galtieri murieron reclusos).

Esto fue posible gracias a la abolición en el 2003 de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que amparaban a todos los responsables de crímenes durante la dictadura (se calcula que entre 1976 y 1983, 30.000 personas fueron desaparecidas).

Castigo al dictador 14De Reynaldo Benito Bignone, último presidente de la dictadura argentina, se sabe que ingresó en la cárcel en 2010 a la edad de 82 años para cumplir una pena de 25 años, que posteriormente se ha extendido a cadena perpetua, por crímenes de lesa humanidad.

Por su parte, en Panamá fue Noriega el último déspota que dirigió el país centroamericano: de 1983 a 1989, pero fue extraditado en 2011 para cumplir una pena de 60 años por el asesinato de once panameños durante su gobierno. Esta condena se produjo tras 19 años en penales de Estados Unidos y Francia por delitos de narcotráfico y blanqueo de dinero. La cifra de víctimas de esta dictadura asciende a 107.

Otro de los casos que terminaron con condena fue la del peruano Alberto Fujimori. Durante sus mandatos, de 1990 al 2000, el entonces presidente fue responsable de ordenar el asesinato de civiles con la excusa de la guerra contra el terrorismo. Fue hallado culpable de crímenes como los de Barrios Altos en 1991 y La Cantuta en 1992, por lo que el 7 de abril del 2009 inició una pena de 25 años de prisión, a sus 70 años.

Castigo al dictador 3Bolivia se suma a una breve lista de países que han logrado meter entre rejas a sus dictadores. A pesar de que Hugo Banzer, quien mantuvo al país bajo su yugo entre 1971 y 1978 causando la desaparición de 150 presos políticos, murió impune, otro déspota boliviano rinde cuentas a la justicia. Es Luis García Meza, gobernante entre 1980 y 1981, período durante el cual ordenó asesinar a miembros de la oposición. Por ello cumple desde 1995 una pena de 30 años en el centro de Chonchocoro, en el altiplano boliviano.

Hay casos como el de Haití en que no es fácil someter al antiguo dictador a la justicia. Aunque finalmente, en febrero de 2013, un tribunal haitiano obligó a Jean-Claude “Babydoc” Duvalier a presentarse ante el juez. Desde entonces se enfrenta a un proceso en el que se le acusa de crímenes de lesa humanidad.

Sin embargo ha transcurrido un año sin que Duvalier haya vuelto a presentarse a ninguna sesión. Las víctimas durante su mandato (1971-1986) se cifran en unas 30.000 personas detenidas, muertas y exiliadas.

Reparaciones a víctimas

Castigo al dictador 11Parte del proceso de recuperación de un país tras un episodio de violencia es restablecer los hechos lo más objetivamente posible, para señalar a responsables y reconocer los daños causados a las víctimas.

El modo que más se ha extendido en América Central y del Sur son las Comisiones de la Verdad. Según la organización Amnistía Internacional, entre 1974 y 2007 se crearon estos grupos en 28 países alrededor del mundo. La mitad fueron países latinoamericanos.

La labor de estas comisiones, creadas por decisión gubernamental y con un mandato de tiempo limitado, es investigar los ataques a los derechos humanos de los ciudadanos por el aparato del Estado.

Castigo al dictador 5De los 18 estados que conocieron dictaduras militares en Latinoamérica, 14 han puesto en marcha dichas Comisiones, recibiendo denuncias y testimonios de víctimas de la represión y sus familiares. Los casos son examinados uno a uno para verificar la condición de víctima, y así cifrar los afectados. Las recomendaciones más comunes de los informes finales son el reconocimiento de los derechos de las víctimas, y las reparaciones económicas.

A pesar de ello, tan solo ocho gobiernos latinoamericanos conceden indemnizaciones a los afectados por la violencia de estos regímenes.

Argentina es uno de ellos. Entre 1991 y 2004 el Congreso aprobó tres leyes que indemnizan a los presos políticos, los familiares de desaparecidos y los hijos nacidos en cautiverio. De este modo, las familias de los desaparecidos fueron resarcidas con 224.000 dólares. Los ex-convictos recibieron 74,66 pesos por día de encierro. Los hijos nacidos durante la detención tuvieron acceso a una compensación de entre 70.000 y 245.000 pesos.

Castigo al dictador 16El estado paraguayo dio el paso de crear su Comisión de Verdad y Justicia en el 2003. Así se estableció la cifra de 20.090 víctimas directas de la represión de Stroessner.

En 2011 el gobierno gastó 9,4 millones de dólares en las reparaciones económicas a víctimas y familiares de desaparecidos bajo la dictadura. Pero desde entonces, más de 2.400 víctimas reconocidas no han percibido la ayuda prometida.

Otra de las naciones que reconoce el derecho a la reparación es Chile: prisioneros políticos, funcionarios públicos despedidos, y víctimas de tortura y los desaparecidos perciben pensiones anuales de entre 2.314 y 2.648 dólares de por vida, desde la ley de 2004. Además, se les incluye en el sistema público de salud. Los beneficios se extienden a los hijos de las víctimas, quienes gozan de educación gratuita y están exentos de realizar el servicio militar obligatorio.

La modalidad varía en Perú, donde las principales reparaciones son colectivas. A finales de 2013, 1.946 comunidades habían recibido 100.000 soles para proyectos de desarrollo económico Pero las poblaciones no lo consideran como una reparación por la violencia sufrida durante el conflicto. Recientemente el ejecutivo ha dado salida a una indemnización de 10.000 soles a padres y cónyuges de las víctimas. Aunque hasta ahora sólo una quinta parte de los casi 79.000 beneficiarios reconocidos la han percibido.

Castigo al dictador 15El plan para el reconocimiento de las víctimas puesto en marcha por Uruguay es más extenso. Además de dotar a 277 familiares y víctimas de la dictadura con 15.000 dólares por los daños causados, también les presta asistencia médica gratuita así como psicológica.

En cambio, en Bolivia, pese a la aprobación de una partida de 3,6 millones de dólares para sus 6.221 víctimas del despotismo de Hugo Banzer y Luis García Meza, la ley prevé que solo un 20% de los afectados se beneficien de la ayuda.

A la cola se encuentran estados como Guatemala que, con un lastre de 200.000 fallecidos por la violencia, especialmente durante el genocidio maya a manos de Ríos Montt: no concede compensación económica de ningún tipo.

Memoria histórica pendiente

La memoria histórica es un concepto que crea polémica. El reconocimiento por parte de las instituciones de lo ocurrido en el pasado y los daños provocados, así como la promoción de acciones para esclarecer el pasado son bien acogidas por aquellos que creen que un pueblo debe mantener viva su memoria para no volver a cometer los mismos errores.

Castigo al dictador 4En América Latina, la voluntad política por preservar esta memoria se ha extendido en los últimos años, aunque no es mayoritaria en la región. Un solo país, Venezuela, cuenta con una ley de memoria histórica.

Y menos de la mitad de las antiguas dictaduras han visto al jefe del Estado u otros agentes de la administración pedir perdón por los crímenes del pasado, cosa que ha sucedido únicamente en 7 países.

Las exhumaciones son otro de los temas pendientes para las familias y las víctimas, pues la mitad de estos estados todavía no realiza las investigaciones forenses necesarias para la identificación y la restitución de los restos.

Aún así, la conmemoración simbólica de las víctimas es la forma más frecuente en que dichos países mantienen viva la historia. En 11 de las 18 ex-dictaduras es posible encontrar monumentos, museos y centros para la memoria y los derechos humanos.

Castigo al dictador 10El caso de Argentina es llamativo. Es el estado con mayor índice de condenas por crímenes contra los derechos humanos, y donde más se ha perseguido a los responsables de la dictadura. Sin embargo, ningún presidente desde la vuelta a la democracia en 1983 ha pedido oficialmente disculpas a las víctimas. El único gesto de reconocimiento fue la instauración del Día Nacional por la Verdad y la Justicia, el 24 de marzo.

En el caso de Chile, el proceso de exhumaciones sigue abierto y ha tenido gran repercusión en casos como el del poeta Pablo Neruda.

El perdón por la actitud de la administración durante el período Pinochet todavía no ha llegado por parte del gobierno, pero los jueces se disculparon públicamente el pasado 5 de octubre por sus “acciones y omisiones” al negar protección a quienes denunciaron la represión entre 1973 y 1990.

La nación guatemalteca también recibió las disculpas del ex-presidente Álvaro Colom por el genocidio cometido sistemáticamente por los aparatos estatales entre 1960 y 1996. Y en mayo pasado un tribunal resolvió que el presidente deberá volver a disculparse con la etnia ixil. El Ejército y los ministros de Gobernación y Defensa deben todavía sumarse a la declaración.

Paraguay es otra de las naciones que está trabajando a favor de los derechos de las víctimas y los familiares. El pasado 14 de febrero liberó una partida de 72.600 dólares para la identificación de 20 cadáveres, que se sumaron a los 72.400 dólares que se destinaron el pasado mes de agosto a la Dirección de Reparaciones y Memoria Histórica.

Castigo al dictador 1Además, en 2008 el presidente Fernando Lugo salió públicamente a pedir perdón a las víctimas de la persecución de Stroessner.

Colombia, Honduras, Cuba, Ecuador, la República Dominicana y Haití son los países que menos trabajo han hecho a favor de su memoria colectiva por las dictaduras del pasado.

En esas condiciones, las víctimas de la violencia del Estado están lejos de hallar consuelo para cerrar heridas.

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* Biblioteca Popular «14 de Enero», un intento de Historia Oral.

jueves, 5 de julio de 2007

* Biblioteca Popular «14 de Enero», un intento de Historia Oral

 

Por: Patricia Arroz Cecarelli – Mauricio Cajas Díaz.

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Organización y organizado

Este texto no podrá preservarse como la memoria oficial de la “Catorce de Enero”, no por carecer de veracidad en su contenido o por no considerarse sujetos con historicidad a quienes aquí se menciona. La razón es simple: no haber contado con una participación más amplia en el proceso de reconstrucción de la memoria histórica de la organización. Nuestro entrevistado es sólo uno de los muchos que han resistido y construido en ella.

 

Faltan personajes de indudable trascendencia dentro de este relato. En este texto se entretejen distintas existencias, distintas dignidades que van conformando un corpus y se van constituyendo como un ínfima parte de un proyecto político que se construye en los márgenes de la institucionalidad, en los márgenes de la sociedad. Un proyecto político esbozado por miles de militantes rebeldes como Rafael, quien le debe mucho a la “Catorce de Enero” porque en ella encuentra una razón de vivir, es su trinchera de vida.

 

Pero también la “Catorce” le debe mucho a él. Ambos se han fortalecido. Justamente por esta razón es que esta historia, escrita a través del relato oral, se enmarca dentro la historia de vida como de la historia de organización. Existe entre ambos, el individuo y la organización, una relación dialéctica tal que no se puede estudiar a uno prescindiendo del otro.

Historia de vida

No se puede abordar la Historia de la “Catorce de Enero” sin conocer previamente una parte de la historia de Rafael, nuestro entrevistado. Es que irremediablemente, ambos –la organización y él- están íntimamente ligados. Han sabido proyectarse a través de la resistencia y construcción, ello los ata indisolublemente.

“Yo estaba chico, tenía como 9 años y un día andaba Pinochet en Filipinas y le hicieron un boicot, y le digo a mi mamá «sabe qué, al presidente le hicieron un boicot -yo cabro chico no sabía ni que era un boicot- ¡el presidente Pinochet, presidente de todos los chilenos!» y ahí ella me contó la historia, me dice «ese conchesumadre no es nuestro presidente, es un golpista, mató a tantos…» y ahí empecé a cachar; empecé a cachar a los tíos que llegaban a la casa; cuando la vieja no estaba; cuando se desaparecía tres o cuatro meses porque andaba arrancando…”

Rafael nació en el año 1972, creció en un Chile cargado de violencia y represión, marcado profundamente por la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet Ugarte. Su vida transcurre en una población del sector sur de la ciudad de Santiago, El Almendro 1, actual comuna de El Bosque. En la ‘pobla’, como él la denomina. Su paso de la infancia a la adolescencia transcurre al calor de las protestas que ya en los 80’ ponía de relieve al movimiento popular como uno de los actores fundamentales de la escena política nacional:

“…siempre violento […] cuando hacían marchas salían las monjas, lo curas […] toda la gente con velas y con puros cantos […] nosotros, cabros chicos, ahí tirándole piedras a los pacos, cachai siempre encendido con la violencia de pueblo, de no saber porque estai tirando piedra, pero sabí que tení que tirar porque son los pacos, porque de chico, de que tengo uso de razón tenía que levantar las manos, andar manos arriba, reprimido”

El historiador Pedro Rosas, señala que la mayoría de los rebeldes de la transición chilena a la democracia -generación a la cual pertenece Rafael- que previamente lucharon por derrocar a la dictadura, iniciaron su militancia en organizaciones de tipo social, poblacionales, juveniles, culturales o de trabajo infantil, vinculados fuertemente con las Iglesias Católicas y Evangélicas1. Los inicios de su contribución en algún movimiento social, nos remontan a los primeros años de la década de 1980 cuando participaba en comunidades cristianas de la Iglesia Católica además de ser integrante de un Centro cultural de la población llamado “Libertad Unión y Progreso”, organización vinculada a la Iglesia Católica. En este sentido, Rafael, no escapa al perfil esbozado por el académico para el militante rebelde:

“surge la necesidad de hacer weas […] ahí empecé a destacarme en las colonias urbanas […] fui coordinador de las colonias que nacen al alero de la Iglesia Católica…”

Ya en esta etapa de su vida, además de encontrarse activo socialmente, germinaba en él una conciencia crítica que lo llevaría a cuestionarse algunos planteamientos de la institución eclesiástica:

“Mira, hacían unas jornadas en la Iglesia, donde todos se juntaban a rezar y hablar temas, entonces todos terminaban hablando del perdón y yo decía «pero ¿por qué tenemos que perdonar poh weon?»”

En marzo de 1986, “El Rodriguista”, órgano difusor del Frente Patriótico Manuel Rodríguez publicaba entre sus páginas:

De un modo o de otro todos los sectores políticos han planteado que 1986 es un año decisivo, una etapa de definiciones y de movilización social, de enfrentamiento y radicalización de lucha.”2

Efectivamente, no se equivocaban al plantear que ése sería un año decisivo. En julio, aparatos oficiales de seguridad militar, detectarían y desbaratarían la internación en el país de un cargamento de armas provenientes de Cuba, operación conocida como “Carrizal Bajo”3. En septiembre, fracasaría también la emboscada que el FPMR había tendido a Pinochet. Sin embargo, éste sería igualmente un año decisivo y de definiciones para Rafael:

“[a los 14 años] me toman preso y me torturaron los de la CNI … estuve dos noches y tres días detenido…”

Las circunstancias en las que cae detenido, casi por accidente, las explica de la siguiente manera

“[un día estando en la casa] me mandaron a comprar el diario, habían unos locos haciendo una barricada y yo –casi como juego- les ayudé poh. Llegaron los pacos y me llevan en cana. Pensé «me van a soltar porque soy cabro chico» y no poh, la pelota venía pa’ otro lado: andaban detrás de mi mamá…”

En este escenario, Rafael, adolescente ya lleno de dudas e inquietudes sociales, que más tarde, quizá acrecentadas por la detención sufrida, desembocarían en inquietudes políticas que lo llevarían a militar en el FPMR, organización que le “abre la ventana” para que proyecte toda su rebeldía y, a través de la acción directa, logre encauzar su “violencia de pueblo”

“ya me hago militante a los 14 años [después de la detención] Ahí tomo la decisión de militar y empecé a buscar. Me demoré como siete meses. Por ahí me encontré con unas gentes que me invitaron a una reunión, yo pensé que eran del MIR, después caché que eran del PC y le digo al compañero que me invitó «sabí que, buena onda pero no me gusta na’ el PC a mi, porque que yo quería estar en el MIR» y él responde «pero hay algo mejor, podí ayudar y trabajar con esta gente»… y ahí conocí a los viejos, empecé a trabajar con puros viejos en el tema logístico. En ese tiempo le llamaban ‘pasarse por la ventana’ , me pasé por la ventana al Frente […] porque no milité en la Jota antes…”

“Ahí trabajé en una unidad del Frente, trabajamos de torreros […] me llevan a una escuela [instancia de instrucción], me llevaron a una casa y con unos palitos de fósforos me enseñan «así se botan las torres» ¡corta y precisa!”

“empecé a trabajar con viejos comunistas que habían trabajado con mi abuelo, él me los entregó […] ellos me guardaban las weas; un viejo me tenía 20 kilos de amogelatina, otro me tenia 30 kilos de plástico, el otro me tenía no se poh 30 kilos de dinamita y mechas. Todos tenían cordón detonante, mechas, estopines, eléctricos, pirotécnicos, de todo… Yo iba a buscar las cargas y las entregaba, armaba -aprendí a armar las cargas- las armaba y las entregaba, ese era el tema del sabotaje…”

Durante 1986, cuando pasa a formar parte de las filas del FPMR, Rafael se ve enfrentado a una situación de triple “militancia”: participaba paralelamente en este organismo político-militar, en la Iglesia Católica y en el Centro Cultural “Libertad Unión y Progreso”. Estas dos últimas instancias serían utilizadas como plataforma de lanzamiento del trabajo territorial. Luego, durante ese mismo año, cuando la situación se hace insostenible y la comunidad cristiana no representa ninguna significación –política ni espiritual- para él y sus compañeros rodriguistas, comienzan a dedicarse exclusivamente al trabajo territorial desplegado a través del Centro Cultural, abandonan la comunidad cristiana. Sin embargo, el escenario se haría más difícil ya que esta organización, que contaba con alrededor de 50 integrantes activos, por definición, debía cumplir sólo una función social. Según la visión de algunos integrantes del Centro Cultural, el trabajo no debía politizarse, por lo tanto quedaba como tarea la sutil labor de convencer a los no convencidos. ¡Menudo desafío para los compañeros rodriguistas que no representaban el total del colectivo!:

“hasta que nos fuimos de la Iglesia y tuvimos que trabajar de lleno en la pobla. ¡Ahí fue difícil! Porque juntar 50 weones un una casa, en una mediagua de 6 x 3, donde todos querían hablar […] Asumo como presidente […] la palabra ‘política’ para ellos en ese tiempo era terrible, y empecé a instalar otra wea, había que hablar de política, la palabra ‘política’ no era mala, había que entender y empezamos a hacer política juntos”

Con respecto a la dirigencia que asume, explica que las circunstancias en las que se produce, justifica su proceso autodidacta de aprendizaje:

“a pesar de la niñez siempre tuve que enseñar, pero nunca vinieron a enseñarte, hubieron weas que aprendí solito poh weon, el camino me fue enseñando…”

EL contexto histórico en que crece Rafael lo empuja fuertemente a tomar decisiones más arraigadas en su dimensión política que movidas por su ímpetu de joven:

“no tenía opción, o erai un conchesumare, que habían muchos en la pobla, o la hacíai […] habían momentos en que tuve ganas de estar en el carrete pero tenía que estar acuartelado […] eso significó un abandono de un montón de weas […] asumiendo tareas de grande pero nunca dejando de ser niño, por ejemplo, la primera vez que le disparé a los pacos, fue como… me cagué, me cague poh, literalmente!”

En el 87, el Partido Comunista Chileno rompe nexos con el FPMR. Esta división se produce, entre otras cosas, porque los oficiales del FPMR habiendo recibido instrucción en Escuelas Militares y Academias de Guerra en el extranjero, tienen grados de militares de carrera que difícilmente se declararán obedientes a una Dirección del PCH que no tenía experiencia militar. Aunque públicamente el PCH mantuvo su Política de Rebelión Popular de Masas, se propuso desmantelar el aparato militar en un corto plazo. Se producía el cisma entre el FPMR y el PCCH4.

“…se separa el Frente del Partido y yo quedo ahí al medio, entonces rompo con mis compañeros que eran todos comunistas y quedo solo. Después me sumo al Frente que el PC denominaba «la fracción»”

Con esta escisión, el FPMR debía readecuar su organización de aparato armado para convertirse, aunque sin declararlo así en el momento, en un partido político. Con esto debía iniciar una campaña de captación de masas. Se aprecia, en este periodo una actitud de mayor pragmatismo:

“Organizamos en primer núcleo rodriguista de la comuna. Éramos tres compañeros […] asumimos nuestra militancia […] llegamos a juntar 100 compadres y había que darles una grado de organización, disciplinarlos ”

“la gente del núcleo eran los militantes del Frente, los demás eran milicianos [quienes no participaban del núcleo]. Entonces pa’ hacer una pega [acción directa] yo, como integrante del núcleo, era el primero en entrar y el último en salir. Hacíamos milicias de 9 o 10 y pa’ hacer una pega específica esos 10 se separaban [tácticamente].”

En esta política de pragmatismo del Frente, se derrama en los militantes de base como Rafael, la posibilidad de ejercer cierta autonomía con respecto a un órgano central:

“La decisión política pasaba por el núcleo. El núcleo hacía análisis. El miliciano debía cumplir la tarea no más. Dentro del contexto político en que se daba esa situación era aceptable. Hoy no lo haría porque hoy la situación es distinta, hay que formar, hay que fortalecer. No había mucho tiempo para pensar, había que hacerla no más poh. En el camino iban aprendiendo los cabros.”

Así transcurre la agitada vida de Rafael, entre acciones de propaganda armada, la formación de milicias y su permanencia en el Centro Cultural “Libertad Unión y Progreso”. En el ámbito Nacional, nos hallamos en 1988 con un plebiscito que dirimiría la continuidad del Pinochet en el gobierno, además de las elecciones presidenciales y parlamentarias en el año 89: la democracia retornaría al país.

Democracia cargada de impunidad

En una transición a la democracia que debe hacer justicia “en la medida de lo posible”, que para perdurar debe imponer un manto de olvido; una transición pactada y controlada desde las FFAA, en donde éstas realizan demostraciones de fuerza para manifestar al gobierno su molestia por la tentativa de hacer de justicia. En este contexto nos encontramos, por ejemplo, el 28 de mayo de 1993 con un “Boinazo” como medida de presión que el ejército, no hacia solamente al gobierno, sino hacia todo un país que aún teme, que aún no logra superar el velo de oscuridad tendido por 17 años de dictadura. ¿Acaso esto no es terrorismo?. ¿Acaso con estas acciones no se juega con el miedo de todo un pueblo para “llamar la atención” acerca de problemas no resueltos como la vulnerabilidad de personal militar ante la justicia?. Estas y otras interrogantes, rondarían en el pensamiento de los militantes rebeldes de la transición.

En este escenario, “la mayoría de los grupos políticos rebeldes habían orientado sus acciones contra símbolos y fuerzas de seguridad del antiguo régimen para denunciar la continuidad política y económica del modelo”5

Transición pactada, transición cobarde. Lapsos de eterna transición a la democracia, de justicia “en la medida de lo posible”, precisamente allí podemos descubrir a Rafael ya joven, aún militante, aún soñador, levantando su voz, construyendo y resistiendo. Cuando un 12 de agosto del año 1991, a las tres de la tarde cae detenido por segunda vez, pero esta vez ya no era el niño que pensaba que iba a ser dejado en libertad pronto:

“Después del caso Guzmán se hizo un proceso contra el Frente y ahí nos encanamos justo en ese proceso […] ”

Esta vez estaría seis meses y medio recluido. Este, a pesar de ser un proceso doloroso, de cuestionamientos, de soledades, de definiciones, para Rafael fue significativo y, de alguna manera, iba a influir en su futuro quehacer. Conoce gente nueva. Conoce a quien denomina como un “verdadero revolucionario”:

“En ese proceso conocí al Pedro [Ortiz], al Palito [José Miguel Martínez] al Pum-pum [Mauricio Gómez Lira] 6 […] el Pedro era, intelectualmente, un hombre muy capaz… muy inteligente y nos hicimos muy amigos […] él me decía «este es el cabro chico» […] yo, de los rodriguistas, era el menor. Yo participaban en el núcleo interno con él. Cuando llegué a una reunión, él empieza a hacer un análisis de coyuntura, pero me habla como intelectual, me eleva los términos y yo quedé más colgao’, yo le dije «que wea me estai hablando hermano, yo soi de la pobla, si no me aterrizai los términos me presento inorgánico» […] esa fue una gran lucha que dio él, por enseñarme y yo enseñarle lo que sabía […] en el fondo todos tenemos algo que enseñar […] ése fue el gran paso que dimos juntos: desde toda su capacidad intelectual, desde la claridad política que él tenía [luchaba] por aterrizar el concepto, que lo entendiera […] ahí fue como se fue dando el cariño […] si yo conocí a un hombre revolucionario, ése fue el Pedro […] entonces qué mejor, cuando yo se que se muere empiezo a enganchar gente pa’ la «Pedro Ortiz»…”

“Al Pedro [Ortiz Montenegro] lo conocí como el jefe, como el amigo, como el compañero, como el hermano. Yo siendo un cabro de 17 o 18 años que cae a la cárcel […] ahí que te dai cuenta que soi’ o no soi’, porque ahí es cuando […] me ofrecen entregar a mis compañeros y yo digo «no poh me quedo acá no más», me dicen [en tribunales] «bueno, entonces vai a hacer 15 años preso» yo digo «será, lo que sea». Entonces yo andaba en esos días muy cagao’ de onda llorando porque quería irme pa’ la calle, porque echaba de menos mi pobla, a mi mamá, a los cabros de la población y toda la wea poh; se acerca el Pedro y me dice «a mi me condenaron a 33 años y aquí estoy cagao’ de la risa ¿por qué andai llorando hermano si todavía ni te condenan? […] hermanito Usted va a trabajar conmigo» y ahí empecé a trabajar con él”

A pesar del intento de la Concertación de restar legitimidad política a toda acción de las organizaciones revolucionarias, criminalizando su existencia, en el interior de la cárcel aún se seguía operando como colectivo Al respecto, Rafael relata:

“Nos tenían en la calle de los [presos] comunes, en la calle 13, ahí yo como weón de la pobla tenía amigos, me sentía «cómodo» […] empezamos a hacer un taller de derechos humanos, enseñamos a leer a los presos comunes. Hicimos un acto pal’ 11 de septiembre, hablamos del tema con los presos […] la dirección interna del Frente en la cárcel que eran el Pedro y otros compañeros definen que los a compañeros que estábamos ahí, tenían que sacarnos a la calle 15 que era la de los presos políticos. Nos contacta un compañero y nos dicen «tal día van a venir y los van a llamar al abogado y Ustedes tiene que ir no más poh, tienen una semana pa’ que saquen la ropa o sus cosas de más importancia», sacamos alguna cosas. Entonces llegó un día y nos llaman al abogado […] ahí entra el Pedro y dice «ya, se van con nosotros», se toman la calle, pescan al paco que estaba con nosotros que era un teniente de inteligencia de gendarmería, le quitan la gorra, el sable y pa’ fuera… ahí nos tomamos la calle y nos fuimos a la calle de los presos políticos. Esa fue una acción del Frente. Una decisión política que toma la organización”

La militancia además de entregarles un fuerte componente identitario, les otorga cierto estatus dentro del mundo de reclusión. El prisionero político se diferencia del prisionero común:

“Había una diferencia en el trato de gendarmería con respecto a los presos comunes, por ejemplo, en la formación, en la cuenta […] nos separaban de la población común…, los presos comunes pasaban con las manos atrás y nosotros con las manos al lado, con short, con un libro en la mano; siempre desafiando a la autoridad porque los presos comunes no desafían a la autoridad, se someten, nosotros no. Es una cuestión de dignidad que te va manteniendo […] Hacíamos uso del derecho de preso político, que pa’ ellos valía callampa pero nosotros hacíamos uso de éste […] estábamos todos convencidos.”

Los abusos de autoridad, por parte de Gendarmería, también son enfrentados con el coraje que otorga la militancia y la certeza de no encontrarse solo frente a un mundo hostil:

“Le decíamos a los pacos [gendarmes] «yo estoy preso pero mis compañeros están todos en la calle»”

Si el guardián no cree, hay que convencerlo:

“«Ya, entonces la próxima semana vai a tener una bandera en la casa» y a la otra semana, había una bandera del Frente puesta en su casa, era el aviso, o le daban algún papel del Frente al hijo «toma una carta pa’ tu papá» […] teníai ese peso porque teníai organización. Una vez el alcaide de la cárcel mandó a que nos golpearan los gendarmes… al otro día le volaron la puerta de la casa, todos los vidrios quebrados, a las 7 de la mañana le estaban volando la casa. El nivel de organización era super grande.”

Del Centro Cultural a la “Pedro Ortiz”

Rafael es puesto en libertad aproximadamente el mes de marzo de 1992. Explica que, por razones de seguridad, se desvincula del FPMR como militante activo, sin embargo, mantendría contacto con los compañeros que aún seguían recluídos en calidad de prisioneros políticos, con quienes había estrechado tanto lazo afectivos como de índole políticos.

“Yo salgo de la cárcel y estuve un año sin militar, por un tema de seguridad.”

“Entonces, cuando salgo de la cárcel empiezo a estar vinculado con los PP, en mi situación de ex preso político”

El 15 de octubre de ese año 1992, Amnistía Internacional publicaba un documento titulado “Posible ejecución judicial y malos tratos”, en el cual expresaba su “preocupación por las denuncias del homicidio de al menos un preso político en circunstancias que sugieren su ejecución extrajudicial, y por los fuertes malos tratos infligidos a otros dos durante un intento de fuga llevado a cabo por ocho presos políticos del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur el 10 de octubre de 1992. Otros dos presos resultaron muertos en circunstancias que aún no se han aclarado. Otros tres lograron escapar.” 7

Efectivamente, en la fecha señalada en el documento, 10 de octubre, ocho prisioneros políticos del FPMR, se fugaban de la ex-Penitenciaría. Tres de ellos logran escapar, tres caen abatidos por las balas de gendarmería – Pedro Ortiz Montenegro, José Miguel Martínez y Mauricio Gómez Lira- y dos fueron recapturados. Estos dos últimos, protagonizarían 4 años más tarde la cinematográfica fuga desde la Cárcel de alta Seguridad, operación denominada “Vuelo de Justicia”.8

La fuga protagonizada el 10 de octubre del 92 era una operación militar y como tal, sólo un selecto grupo estaba en conocimiento de ella, motivo por el cual Rafael solo tenía indicios de que “algo iba a ocurrir”:

“El 10 de octubre del 92’ tenía vínculos con los presos políticos. Cuando se empieza a planear el proceso de fuga en la cárcel, a mi me toca comprar algunos materiales […] estaba al tanto que iba a pasar algo, pero no sabía qué […] me pasaron una plata, compré unas cosas y se las hice llegar a quien tenía que hacérselas llegar […] estaba ahí [involucrado], de una u otra manera enganchado…”

Acontecidos los hechos, Rafael, comienza a movilizarse para acompañar a “sus hermanos” caídos en la fuga:

“Yo estoy viendo la televisión y veo que está el Pedro muerto y digo ¡no!, mi hermano, mataron a mi compañero y ahí empiezo con la organización… ”

“Al Pedro lo mataron las diez o doce del día […] y las 4 de la tarde ya estaba armando la wea, haciendo banderas pa’ ir a los funerales…”

Con la muerte de estos tres compañeros rodriguistas, el Centro Cultural ya se muestra a la población como una organización abiertamente política, popular, revolucionaria:

“Ahí empezamos a trabajar el tema de los derechos humanos, nos tomamos la Municipalidad, hicimos un ayuno por la ley de punto final en ese tiempo, participamos en foros, un montón de acciones de propaganda, pero no firmábamos como Frente, firmábamos como «Pedro Ortiz», en todos lados, donde tu ibai en El Bosque había un rayado nuestro, esa fue como la salida pa’ la calle”

“en la primera acción, estaba el alcalde de El Bosque entregando la cuenta anual y aparecemos con un cajón hecho de cartón con unas mascaras de bufones gritando «no a la amnistía, no a la impunidad…»”

Desde aquel momento el tipo de integrante de “Centro Cultural Pedro Ortiz”, es atravesado por una identidad única: el rodriguismo.

“Después me encuentro con el Francisco Díaz Trujillo, «El Chino» que es uno de los que se logra fugar cuando mataron al Pedro […] yo no milité nunca con «el Chino», pero yo obedecía a mis principios […] entonces se genera una relación.”

Transcurren alrededor de dos años, desde que se funda el Centro Cultural Pedro Ortiz, dos años de denuncia, de acción directa, de propaganda. Hasta que se instala en la mesa, la posibilidad de legalizar el colectivo, de obtener personalidad jurídica, con lo que se arriesgaban a pasar de ser una organización que se definía como antisistémica, a una organización funcional al modelo. Rafael, recuerda que el tema lo instala un par de personajes, a quienes él acusa como traidores.

“Hasta que se integra a la organización un compadre que había caído cuando yo estaba preso, siempre tuvimos dudas con él, y ella [su mujer], terminaron entregándonos, trabajaban pa’ la Oficina. Yo los heché y [ellos] van a la Municipalidad y entregan una lista con los nombres de todos nosotros…”

“Ellos no tenían casa, entonces el precio de ellos fue una casa, y sapearon poh […] Son el John Tavorga y la Ana Guerra”

“Ellos querían hacer una fundación y hacer todo un negocio”

Lamentablemente, la decisión de obtener la personalidad jurídica ya había sido tomada en conjunto, producto de las discusiones propuestas por Tavorga y Guerra, quienes concentra el poder -administrativo- puesto que, una vez legalizados, ostentan los cargos de tesorero él y presidenta ella:

“Instalan el tema de la legalización […] empiezan a engrupir a la gente hablando de proyectos pa’ alla , proyecto pa’ acá y una serie de weas extrañas [..] los hechamos, pero como ellos tenían la personalidad jurídica se la llevaron”

“Hubo un momento en que pensamos en la legalidad, pero como un tema estratégico, lo que nosotros no sabíamos era lo que ellos venían haciendo; en el proceso los fuimos pillando, porque se enrolan en los aparatos de inteligencia del Gobierno y le hacen toda la pega y se van encaminando. Nosotros no cachamos, cuando cachamos ya era tarde. Entonces ahí nos separamos para conformar el comité de DDHH «Pedro Ortiz»”

Una vez escindida la organización entre la facción institucionalista y la autónoma, esta última tendencia opta por conformar el comité de DDHH. Organización que funcionaba en casas y en locales, es decir, no se encuentra asentada en un territorio específico, se reunían en diversos lugares dentro de la comuna. Hasta que, en el año 1997, se “toman” una casa que está ubicada en la población “14 de Enero”, colindante a la población El Almendro 1, lugar donde creció Rafael.

La que, para efectos de este relato, he denominado facción institucionalista, por su parte, postula a una serie de proyectos, entre los cuales está la adquisición de una cantidad determinada de libros. Durante el proceso de separación, la facción autónoma se apropia de estos implementos y los instala en la casa que se habían “tomado” en la población “14 de enero”. Dando inicio a lo que sería la actual Biblioteca Popular 14 de Enero.

“nosotros vinimos y nos metimos a la casa que estaba abandonada, no tenía puertas, ventanas, nada […] sin permiso de la dueña ni nada. Hasta que llegó la dueña y nos cede el terreno […] nos cede el terreno y la casa pero de palabra, no formalmente.”

“como empiezo yo a vincularme nuevamente [con el FPMR] nos pasan unas mesas, unas sillas”

El cambio de nombre desde “Comité de DDHH Pedro Ortíz” a “Biblioteca Popular 14 de Enero” se produce en este mismo proceso de instalación de la biblioteca en la población del mismo nombre. Al contrario de lo que podría pensarse, el nombre no responde tanto a una situación de arraigo con el territorio en el que se instalan–recordemos que habían vivido como organización nómada- , sino que responde a la idea de desvincularse de la facción institucionalista que representaba serios peligros ya que Tavorga y Guerra habían entregado una lista con los datos de los integrantes de la facción autónoma.

“ahí definimos que nos vamos a quedar aquí [en la población «14 de Enero»]”

“Cuando no entregan, nos sapean, ahí nos denominamos como «14 de enero», por seguridad, pero no por la historia de la pobla, sino como «ya que estamos en esta pobla, hagámoslo aca»”

Es importante destacar la metamorfosis que este asentamiento provocaría en el colectivo, puesto que a sus actividades se sumaría el trabajo territorial, el vínculo directo con la población. Echaban raíces en un lugar que los proyectaría en el tiempo.

Lo que hoy constituye la sede de la biblioteca, es justamente esa casa abandonada que hace una década, se “tomaran” este grupo de compañeros para continuar su labor reivindicativa del movimiento popular, su labor de denuncia, de concientización de “la pobla”. Dicha sede limita con un sitio eriazo que, con el correr del tiempo, y el esfuerzo conjunto de “la Catorce” se ha ido transformando en la Plaza “Francisco Díaz Trujillo”9. Tanto este sitio como la casa abandonada, pertenecen al Laura Moya, doctora psiquiatra, activa militante por la memoria y los Derechos Humanos en Chile.

“lo que hoy es la plaza, era un espacio lleno de basura […] comenzamos a construir la plaza, conseguimos máquinas y todo con plata que pasaban los compañeros [del FPMR]”

El aporte que el rodriguismo, específicamente el FPMR Autónomo, realiza a la naciente organización territorial, se ve graficado y se le hace más patente a Rafael a partir de un episodio cotidiano:

“un día, yo estoy con un compañero, se rompe una silla [de la biblioteca] y yo digo «ah esta silla, está mala hay que botarla» y él me dice «¿cómo vai a botar esa silla? No vei que hay un compañero preso por esa silla» yo le pregunto por qué y el me responde «si poh hermano, estas weas no son gratis, los cabros están presos por estas weas, secuestraron al Edward por esa mesa y esa silla», ahí me despabilé…”

En el año 1997 se da inicio a un nuevo proyecto impulsado por “la catorce”, este proyecto sería el que legitimaría territorialmente a la organización: la colonias urbanas, elemento rescatado de la lucha antidictatorial de los 80, cuando la Iglesia Católica promovía estas iniciativas:

En el 97 hicimos las primeras colonias urbanas «Se precisan niños para amanecer» que respondían a la «Pedro Ortiz»10, éramos nosotros”

Con esta apertura hacia la población, el perfil del integrante de la organización se hará más heterogéneo, comienza participar el joven poblador, “hijo de la transición” que no tendrá el mismo grado de politización que poseía el militante del proceso anterior. Se abre la organización al sujeto que no fue curtido por la lucha que tenía un objetivo claro: derrocar a la dictadura, y en beneficio de este objetivo, debía hacer, sin preguntar.

“empieza a entrar más gente a participar, a hacer […] nos encontramos con un montón de compañeros nuevos que comienzan a cuestionarte”

Este permanente cuestionamiento, el ir y venir de nuevos y antiguos integrantes, la reflexión siempre presente y la búsqueda constante de nuevos caminos han sido permanentes en la “Biblioteca Popular 14 de Enero”.

Con la desarticulación de las organizaciones rebeldes, llevada a cabo por la Concertación de Partidos por la Democracia a través de la criminalización, desmovilización y encierro de sus cuadros operativos, “la Catorce”, para subsistir, debe recurrir a un nuevo elemento, una nueva forma de financiar las actividades que exigen recursos: la autogestión. Este concepto se encuentra muy ligado a la concepción de autonomía que persiguen estas nuevas organizaciones del periodo de eterna transición a la democracia.

“En todas la organizaciones de la comuna han participado en proyectos [financiados por entes gubernamentales], menos en la Catorce y eso ha significado el quiebre y el derrumbe de estas otras organizaciones, porque el camino más fácil es generar una organización, obtener personalidad jurídica y conseguir un proyecto […] la gente empieza a cachar que las weas no les cuestan […] todo lo contrario ocurre acá, cada cosa que hay ha costado”

La autogestión es concebida como forma de resguardarse de dos elementos que son considerados nocivos para la organización, a saber, la intervención de organismo oficiales fijando las líneas de acción a seguir y, por otra parte, la desmovilización de sus integrantes dada la comodidad y facilidad de obtener recursos de un ente externo. En este sentido, y considerando la similitud de circunstancias que se aprecian entre esta forma de recibir recursos y el haberlos recibido del FPMR, Rafael la explica planteando que la “recuperación”11 de recursos es una gestión propia de la organización: el órgano militar y la organización son percibidos como un todo, un complemento. El FPMR es también “la catorce”:

“para las Colonias urbanas, empezamos vendiendo papas fritas, juntamos 50 lucas, pero necesitábamos 500 lucas para una semana… tuvimos que ir a buscar la plata poh […] Nosotros gestionamos la plata […] los cabros fueron y trajeron pan, trajeron helados y no preguntí de donde los sacaron: los recuperamos. Por eso planteamos que es importante el elemento militar.”

La “14 de enero” hoy

“La ‘Catorce de Enero’ es organización de carácter popular […] después de un proceso (de reflexión interna) se hace una definición [..] de carácter revolucionario, aquí no se esconde el tema de la Revolución […] somos un colectivo que discute cuestiones de corte político”

Hoy “la catorce” se encuentra ubicada en el mismo lugar donde se asentó hace diez años, en la que fue la casa abandonada colindante con un sitio eriazo lleno de desperdicios. Claro que en el presente, la casa es sede y el sitio es plaza, construcciones, sin duda, valiosas para la preservación de la memoria.

El trabajo se realiza principalmente en función de los niños:

“se desarrolla trabajo con los niños que son quienes nos han abierto la puerta y son los que [en el futuro] van a generar la crítica ¿Quién más que los niños que viven la discriminación, la mala educación , la mala salud, la mala alimentación, el hacinamiento?. Todo lo que vivimos los pobre ellos lo viven más profundamente….”

“estai instalando en ese niño la idea de que él tiene el derecho de tomarse la calle para reivindicar sus derechos, no es necesario irse de aquí para cambiar la situación, la pobla se cambia con organización”

A través de sus catorce años de existencia, por “la catorce” han pasado un sin fin de personas, cuál de todas más valiosas, que de una u otra manera sostienen un fuerte vínculo con la organización, a su vez, ésta mantiene un siempre nuevo contingente:

“De los antiguos que habíamos en la Catorce habemos 2, uno que estuvo en la fundación que es el Pato y yo [Rafa], los demás son pura gente nueva, pura semilla…”

Las líneas de acción que hoy se han definido para proyectar el trabajo hacia la población y, de paso, generar una instancia de concientización, social y política, de sus nuevos integrantes, son:

Colectivo, es la instancia de discusión, de encuentro, de reunión donde se forma, se propone y se organiza el quehacer. Está compuesto por cerca de 10 integrantes.

“La decisión política se toma en colectivo,¡pero se argumenta! […] se discute“

Radio “Venceremos”, es el órgano difusor por excelencia utilizado para llegar a la población.

Biblioteca “14 de Enero”, esta instancia sirve a los niños para realizar sus tareas escolares. A través de ésta se realiza, también, apoyo pedagógico:

“veo a los papás que vienen a ayudar a la tía a hacer clases o se ponen con sus ‘moneas’ pa’ la fotocopia”

“hoy día son los niños que fueron parte de las colonias lo que están participando. Hoy en día el Nicolás [que participó en las colonias urbanas] está abriendo la Biblioteca”

Escuela de fútbol “Manuel Rodríguez”. Aprovechando el espacio administrado por la organización, es decir, la Plaza “Francisco Díaz Trujillo”, se realiza un escuela de fútbol con los niños del sector.

“los niños vienen a jugar en nuestra escuela de fútbol”

Plaza “Francisco Díaz Trujillo”. En una zona que no cuenta con áreas verdes habilitadas como instancia de esparcimiento, la plaza constituye un espacio de diversión para niños y adultos que, incluso, realizan asados en ella.

Identidad del sujeto

“El sentirse revolucionario […] es la cuestión de innovar, de soñar […] si a un compañero se le ocurre realizar una actividad, vamos y la hacemos […] no todo se explica políticamente porque [cada acción] tiene que ver con un compromiso, con entender de dónde somos, tiene que ver con un compromiso de clase. Un día, un compañero que yo creo que estaba muy equivocado, dijo «hacer plazas no es hacer revolución» y yo creo que sí. Es importante el tema de invitar a soñar a los compañeros, porque efectivamente cuando hablamos de la revolución y la organización revolucionaria que pensamos construir para el día de mañana, estamos diciendo también «compadre, en esta wea nos van a matar, nos van a meter presos o nos van a exiliar» por tanto hay que enamorarse de lo que estamos haciendo para mantenernos en esto. Tiene que ver con la acción de vida de cada uno de nosotros”

Durante la entrevista, Rafael tiende a relatarlo todo en plural. El “nosotros” está muy arraigado en su vocabulario, signo evidente de una fuerte vocación –y puesta en práctica- por lo social, por lo colectivo. Síntoma extraño en esta era en que la predisposición del común está cargada hacia el individualismo. Este rasgo, marca en él una poderosa identidad, primero de poblador, luego de militante rebelde, revolucionario, de rodriguista:

“Nosotros nunca nos olvidamos de nuestro origen de pobladores. No había que ser marxista-leninista pa’ darse cuenta que éramos pobres, que éramos pobladores”

Esa “mística rodriguista” es atribuída al carismático “Comandante Rodrigo”, quien manifestaba ”una permanente preocupación e interés por el bienestar y cultivo de un espíritu de cuerpo entre sus subordinados12:

“Todavía queda ese nexo, hay como una cuestión cultural con la que nuestra gente se identifica. […] en palabras super simples: ¿que pasaría con Manuel Rodríguez hoy día?¿tu creí que estaría por la elecciones? […] por esencia somos violentos, somos revolucionarios […] la transformación, la identidad, la mística. Hoy hay un grupo de gente, rodriguista y todo el cuento, pero no tienen la mística. Por ejemplo, si entro a la clandestinidad y tengo que andar disfrazao’ de paco, me voy a disfrazar de paco, si tengo que andar de milico, me disfrazo de milico, si tuviera que andar de cura, de evangélico, de mujer, de lo que sea, lo voy a hacer. Es la identidad lo que nos hace distinto a otras organizaciones. Tiene que ver con un tema de creer…“

También habla en plural para referirse a sus “hermanos” caídos. Frentistas que lucharon junto a él. El yo se diluye en el nosotros:

“Yo hablo en plural por los que no están. No es un capricho, porque los que no están, están siempre con uno […] siempre están mis hermanos presentes, están ahí conmigo. Lo más terrible fue la muerte… vivir la muerte. Tampoco creo que la wea sea sufría, era lo que debía pasar no más poh […] Hoy yo soy el que está aquí y debo hacerla, y hacerla lo mejor posible. Eso me lo ha dado la reflexión…”

Como pudimos apreciar a través de todo este relato, la relación simbiótica generada entre nuestro entrevistado Rafael y “la catorce” marca fuertemente el crecimiento y desarrollo de ambos. Si bien, el presente trabajo no ha tenido como objetivo sobredimensionar el rol revolucionario de nuestro entrevistado, tampoco pretende proponer que “la catorce” nunca hubiera existido sino es por la mediación de Rafael. Como él, pudieron haber muchos, quizá están muertos, quizá están detenidos, quizá exiliados.

“Hoy ni siquiera lo hago tanto por la gente, es porque es mi necesidad […] me siento identificado en cada árbol, en cada wea nueva que se ha hecho, aquí he estado. Por ejemplo, si traen algo nuevo a la plaza y yo no estoy pa’ mi sería terrible…”

“mi vida que ha girado en torno a la organización”

“una amiga me decía «¿No entendís que la wea pasó?» yo le respondí que «mientras exista un cabro chico cagándose de hambre en la calle, mientras exista alguien comiendo del Hogar de Cristo, alguien con mala salud, alguien con mala educación, mientras existan los sin techo […] la revolución es necesaria, no hay otro camino»”

Santiago, Junio de 2007.

Bibliografía

  • Rosas Aravena, Pedro, REBELDÍA, SUBVERSIÓN Y PRISIÓN POLÍTICA. CRIMEN Y CASTIGO EN LA TRANSICIÓN CHILENA 1990 – 2004. Ed. LOM, 2004

  • El Rodriguista Nº 13. Marzo, 1986.

  • Especiales – Diario La Tercera. 27 mayo 2001.

  • Vidal Hernán. FPMR. EL TABÚ DEL CONFLICTO ARMADO EN CHILE. Mosquito Editores. Santiago, 1995.

  • Sitio Web de Amnistía Internacional. Sección Documentación.

  • Zapata Valderas, Victoria. CARCEL DE ALTA SEGURIDAD. INHUMANIDAD, REPRESION Y REBELDIA. Editorial Mare Nostrum. Santiago, 2005.

1 Rosas Aravena, Pedro, REBELDÍA, SUBVERSIÓN Y PRISIÓN POLÍTICA. CRIMEN Y CASTIGO EN LA TRANSICIÓN CHILENA 1990 – 2004. Ed. LOM, 2004

2 “Marzo. Se aproxima la gran batalla”.El Rodriguista Nº 13. Marzo, 1986. Pp 5.

3 “La historia inédita de los años verde olivo”. Especiales – La Tercera. 27 mayo 2001.

4 Vidal Hernán. FPMR. EL TABÚ DEL CONFLICTO ARMADO EN CHILE. Mosquito Editores. Santiago, 1995.

5 Rosas Aravena, Pedro, REBELDÍA, SUBVERSIÓN Y PRISIÓN POLÍTICA. CRIMEN Y CASTIGO EN LA TRANSICIÓN CHILENA 1990 – 2004. Ed. LOM, 2004

6 Los tres personajes citados por Rafael, caerían abatidos por personal de Gendarmería, en un intento de fuga desde Centro de Detención Preventiva Santiago Sur, ex Penitenciaria; realizado el 10 de octubre de 1992.

7 Sitio Web de Amnistía Internacional. Sección Documentación. http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAMR220141992?open&of=ESL-CHL. Revisado el 01 de junio de 2007.

8 Zapata Valderas, Victoria. CARCEL DE ALTA SEGURIDAD. INHUMANIDAD, REPRESION Y REBELDIA. Editorial Mare Nostrum. Santiago, 2005.

http://www.editoramarenostrum.cl/catalogo_categoria12.htm

9 Díaz Trujillo es uno de los rodriguistas que logró escapar en la fuga de 10 de octubre del 92. Según el relato de Rafael, pasado un par de años desde la fuga se encuentra con él que estaba, por razones obvias, en condición de clandestinidad. “El Chino”, como lo llamaban al interior del recinto penitenciario, se hospedaría en la casa de Rafael por un periodo aproximado de 6 meses, hasta que el 22 de diciembre de 1997, cae herido de muerte en un enfrentamiento con una patrulla de carabineros.

10 Cabe destacar que, a pesar de haberse constituído ya como la “Biblioteca Popular 14 de Enero” en el año 1996, Rafael, al relatar las actividades realizadas en el año 97 aún las atribuye a la “Pedro Ortiz”. El cambio de nombre forzado, no instaura un olvido de los orígenes de ésta. En la actualidad, año 2007, esta circunstancia se sigue dando, aún se habla de “la Pedro Ortiz” para referirse a la “Biblioteca Popular 14 de Enero”.

11 El concepto de “recuperación” asociado a acciones que escapan al marco legal, como asaltos y secuestros, se sustenta en la idea de que el capital, a través de la explotación de la clase trabajadora, extrae las ganancias generadas en el proceso de producción. Esta plusvalía, en una concepción marxista, es apropiada de forma ilegítima por la clase dominante. El trabajador debiese percibir parte de esta ganancia.

12 Vidal Hernán. FPMR. EL TABÚ DEL CONFLICTO ARMADO EN CHILE. Mosquito Editores. Santiago, 1995. Pp. 144.

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El guitarrista que se atrevía a cantar _Horacio Carabantes-__por Martín Faunes Amigo

Martes once en la Universidad _Goyo Mimica- __por Manuel Mardones

El niño invisible _Miguel, Bautista, Ricardo y Ambrosio- __por Manuel Holzapfel Gottschalk

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Aquí…, Radio Liberación _Fernando Vergara Vargas-__por Lucía Sepúlveda Ruiz

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Memorias fragmentadas -Padre Llido-__por Claudia Iturrieta

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Maletín james bond -Juan Maino Canales-__por María Angélica Illanes Oliva

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La niña junto al piano __Patricia Peña Solari__por Claudio

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Kellina__ Jacqueline Binfa Contreras __María Paz García-Huidobro

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Carta de Bautista a su madre __ Bautista Van Schouwen Vasey __

Página de diario de 1963 __ María Cristina López Stewart __

Otro más del Manuel de Salas __ Luis Guajardo Zamorano __Anónimo

Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza __ Miguel Enríquez Espinoza __por José María Memet

Amanece __ Máximo Gedda Ortiz __

Cuando en el sur florecían los cerezos __Marcelo Salinas Eytel__por Guido Eytel

Hermana niña __ Carmen Bueno Cifuentes __por Olimpia Bueno

Historia de un asesinato por fusilamiento__ A la memoria de Pedro Purísimo Barría__por Germán Westphal

El hombre del abrigo amarillento y la mujer que lo amaba__María Cristina López Stewart, Federico Alvarez Santibáñez, Horacio Caravantes Olivares, Jaime Vásquez Sáez, Luis Guajardo Zamorano, Claudio Contreras y Agustín Martínez __por Martín Faunes Amigo

Arrayán__Paulina Aguirre__por Viviana Sepúlveda

Cartas mutiladas__Carmen Bueno__por María Elena Blanco

Bajo el bosque__Héctor Garay Hermosilla__por Diego Muñoz Valenzuela

Triunfador en innumerables aventuras __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Pablo Leiva

Confidenciado entre café y café __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Marisa

Una persona de la raza humana __José Modesto Amigo Latorre__por Hippie

Encuentro del héroe con la traidora __Padre Antonio Llidó Mengual__por Archivero

Mac Leod había sido cadete __Juan Rodrigo Mac Leod Treuer y María Julieta Ramírez Gallegos__por Pablo Leiva

Con Mario somos amigos __Mario Edrulfo Carrasco Díaz __por Lucía Sepúlveda

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Un asesino anda suelto por Ñuñoa __Eduardo y Rafael Vergara Toledo__Desde Comisión FUNA

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Ramón Núñez, ¡no existe! __Ramón Núñez Espinoza __por Lucía Sepúlveda

Abundio, el carpintero del G1 __Abundio Contreras González __por Lucía Sepúlveda

A la esquina sin abrigo en el invierno del 74__Jorge Olivares Graindorge, Zacarías Machuca Muñoz __por Lucía Sepúlveda

De la Bolsa de Comercio a un recinto de tortura__Guillermo Beausire Alonso __por Lucía Sepúlveda

Estoy en poder de la DINA!__Germán Moreno Fuenzalida __por Lucía Sepúlveda

Collar de flor al cuello__Cecilia Labrín __por Lorena Sandoval

Unos veranos después__Lumi Videla y Sergio Pérez __por Martín Faunes Amigo

El chaleco rosado de jacqueline__Jacqueline Drouilly __por Nicole Drouilly

Un ex dirigente de la salud__Marcos Esteban Quiñones Lembach __por Lucía Sepúlveda

Brazos que parecían abrazar sueños__Elízabeth Cabrera Balarritz __por Carmen Gallero Urízar

El delito de ser amigos y ex alumnos del Manuel de Salas__Jaime Mauricio Buzio Lorca __por Lucía Sepúlveda

Una imagen de cartón levantada sobre mi cabeza__Jenny Barra__por Lucrecia Brito Vásquez

La desaparición del peluquero mirista__Daniel Abraham Reyes Piña__por Lucía Sepúlveda

Sopa de rocas__Juan José Boncompte Andreu__por María Norambuena/Martín Faunes Amigo

Tren nocturno a la esperanza__Carlos Rioseco Espinoza__por Hilda E. Espinoza Figueroa

Entre dos mundos__Jorge D’orival Briceño__por Anita

María Isabel y María Teresa__María Isabel Joui Petersen y María Teresa Eltit Contreras__por Lucrecia Brito Vásquez

Una casa al fondo por Joaquín Godoy__Ida Vera Almarza, María Cristina López Stewart, Carlos Carrasco Matus, Miguel Angel Pizarro Meniconi __por Tomás Pizarro Meniconi

Coca-Cola__Jaime Vásquez Sáez__por Martín Faunes Amigo

El negro era un valiente__Hernán Pérez Alvarez__por Lucrecia Brito Vásquez

Nos encontraremos a través de la niebla que despejaremos__Muriel Dockendorff Navarrete__por Gloria Laso Lezaeta

A María Mardones__Hermanos Velásquez Mardones__por Hilda Espinoza

María Isabel tenía diecinueve años y una vida por delante__María Isabel Joui Petersen__por María Eugenia Letelier

_ > ¿QUIÉNES SOMOS? Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos ya catorce años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura. Hacemos notar que son pocos aquellos que cuentan con una historia, un homenaje literario, o una foto o pintura que los rescate no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. Así, este avance se muestra esperando incentive en la colaboración de todos ustedes para esta labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible.El material que presentamos está, por lo tanto, en constante actualización, ello, gracias a aportes que se reciben desde todo el mundo, siendo factible que en él existan inexactitudes y errores que rogamos disculpar, sólo no se cometen errores cuando no se avanza. Adviértanos si detecta algún error y, ayúdenos, tenemos por delante una tarea inmensa: dar a conocer lo que pasó con los nuestros, pero por sobre todo, mostrar cómo eran ellos y cuáles eran sus sueños.Nadie que sepa algo se puede restar a esta tarea que para cumplirla somos todos necesarios. La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente. ¡Hasta la victoria siempre…!

Margarita Román Dobson, Hilda Espinoza Figueroa, Shenda Román, Xaviera Ovalle, Violeta Bagnara, Lorena Sandoval, Monique Hermosilla Jordens, María Angélica Illanes, Grecia Gálvez, Draco Maturana, Valeria Barraza, Edgardo Carabantes, Facundo Leylaf Ona, Juan Carlos Díaz, Manolo Arriagada, Pancho Lussich, Fernando Lizana, Manuel Paiva y Lucrecia Brito, nuestra Secretaria General, más Martín Faunes Amigo, nuestro Director.


LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR: — directorhistorias@gmail.com

Tesis Tamara José Lagos. LOS MARCOS SOCIALES DE LA MEMORIA OFICIAL


LOS MARCOS SOCIALES DE LA MEMORIA OFICIAL

Tesis para optar al título de Socióloga.

TAMARA JOSÉ LAGOS CASTRO

María Emilia Tijoux, Profesora guía

Santiago Chile.

2011

2 Agradecimientos

A mi madre Kattia Castro por enseñarme a vivir en la otra memoria. A mis padres: Mario Lagos por -desde su ausencia- prendar de significado mi devenir, a José Miguel Ortega por decidir/ser mi papá. A Claudio Reyes por todo, a mi Amparo por atrasar esta tesis y revolucionar mi vida. A Marisol Castro y Pía Fuentes por apoyarme siempre.

Al Sub programa de investigación Domeyko: Memoria, Historia y Derechos Humanos que ha patrocinado esta tesis.

A María Emilia Tijoux por dar cabida académica a mis inquietudes, a Roberto Merino por sus generosas conversaciones.

A mi pujante e inquieta memoria.

3


Índice 1. Resumen

6

2.Introducción

7

2.1 Declaración de intenciones

6

2.2 Aclaraciones y nociones

8

2.3 Planteamiento del Problema

12

2.4 Antecedentes

22

2.4.1 Historia y disputa

22

2.4.2 Gobierno democrático y los primeros hitos

29

2.4.3Nuevas apuestas, nuevos lenguajes

32

2.4.4 Surgimiento del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

35

2.5 Pregunta de investigación

40

2.6 Hipótesis de trabajo.

41

2.7 Objetivos

41

2.8 Relevancia

42

3. Estrategia metodológica

45

3.1 Carácter comprensivo de la Investigación

45

3.2 Enfoque

46

3.3 Tipo de Investigación.

48

3.4 Estrategia de producción de la información.

48

3.5 Muestra

49

3.6 Diseño de las entrevistas

50

3.7 Registro

51

3.8 Técnica de Producción de Información

51

4. El Estado, la génesis del Museo, la ruptura del consenso

54

4.1 El sentido/motivo de la acción

66

4.1.1 El diagnostico: la deuda

67

4.1.2 La subjetivación del consenso, el Estado enmarca su memoria.

68

4.1.3 La sensibilidad de una Presidenta de la República

70

 

4 4.1.4 La excepcionalidad del periodo

74

5. Las memorias, el Re-establececimiento del pasado, afanes de un Museo

80

5.1 Consideraciones iniciales

80

5.2 Marco social de la memoria nacional: para que nunca más

84

5.3 Museo para reparar y dignificar.

93

5.4 Museo para proponer y debatir el presente

100

6. El Museo, la puesta en escena de los vencidos

109

6.1 Condiciones de posibilidad para el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Chile

115

6.1.1 La obra culmine de Michele Bachelet

116

6.1.2 Participación e Información

117

6.2 La construcción del consenso: Comisiones de Verdad

119

6.2.1.Museo para las víctimas

121

6.2.2 Paréntesis de la historia, la polémica del periodo.

125

7. A modo de conclusión

132

7.1 Sobre la experiencia

132

7.2 Sobre la pregunta

132

7.3 Proposiciones y recomendaciones

142

8. Bibliografía

144

9. Anexos

149

 

5

1. Resumen.

La tesis empírica que se presenta a continuación tiene por objeto conocer y comprender cuáles son los sentidos que sustentan y justifican la construcción de un Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago de Chile. Esta iniciativa estatal da cuenta de la necesidad definida por la institucionalidad de generar un espacio de reflexión, información e investigación en torno al pasado reciente del país y forma parte de una serie de iniciativas que desde el año noventa se han ido desarrollando. Estas iniciativas han basado su identidad en „dar a conocer‟ y/o „contar una verdad‟, ejercicio de enorme trascendencia tras 17 años de ocultamiento y tergiversación de los hechos. Esta investigación narra este recorrido institucional y político, caracterizándolo como un tipo de acción social particular que emerge de lo que se ha denominado, razón de Estado. Asimismo ha sido de interés reconocer qué memoria o memorias y qué usos de las mismas nutren estas apuestas, dando cuenta del carácter social que impregna la construcción y posicionamiento de las memorias como verdades que sitúan y delimitan un marco normativo determinado.

Ha sido afán explicito de este documento cuestionar la pertinencia de esta iniciativa así como el modo en que esta se llevo a cabo. Al respecto se advierte que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos solo representa novedad en torno al tipo de puesta en escena de una verdad que no ha cambiado, en este sentido tras veinte años de „retornado‟ el régimen democrático, esta nueva apuesta no ha sido capaz de avanzar en procesos pedagógicos y reflexivos que incorporen nuevos elementos a la mirada en torno al pasado reciente del país y sobre todo a cómo este pasado significa y condiciona el presente, particularmente en relación al estado y compromiso con los derechos humanos en la actualidad.

Palabras Clave: Museo de la Memoria, marcos sociales de la memoria, construcción social de las memorias, razón de Estado, musealización, tipos de acción social, sentido de la acción social.

6

2. Introducción

“Sólo tendrá el don de avivar la chispa de la esperanza en el pasado el historiador que este firmemente convencido de que ni siquiera los muertos estarán seguros frente al enemigo si este triunfa. Y este enemigo no ha dejado de ser el vencedor” (Walter Benjamin)

2.1 Declaración de Intenciones

Comienzo aquí mi tesis de grado para optar al título de socióloga y me enfrento a un problema que puede sonar absurdo pero que conlleva en sí mismo una de las discusiones basales sobre la disciplina, su carácter científico y la relación sujeto-objeto, ¿hasta qué punto debo sincerar mis motivaciones para escribir este documento?

Rápidamente he decidido: ser veraz pero tal vez superficial, pues no es momento de dar testimonios sobre mi memoria, menos a partir del posicionamiento teórico y político que supone este trabajo. Sin embargo, asumo que la problemática de la memoria y del olvido es un tópico que me toca de cerca y de allí emana la intensidad de mi inquietud y mi obcecada decisión por trabajarlo, en este caso con el propósito de dar cuenta de los caminos culebreros e intempestivos de la construcción de las memorias, particularmente de aquella estatal u „oficial‟.

En el año 2005 abandoné la carrera de sociología por formarme como médico en Cuba, al momento de dar este vuelco en mi vida profesional nada hacía presagiar que los meses vividos en esa isla repotenciarían mi pasión por esta disciplina, la sociología, y la percepción sobre su importancia y utilidad en el actual contexto. Viviendo en otras latitudes caí en cuenta que los modos en que los pueblos y sus Estados traen la vida del pasado al presente y aun más los contenidos que nutren estos marcos para el recuerdo -al menos- se relacionan con el enaltecimiento u omisión de ciertos idearios políticos y proyectos vitales que cada país comprende como posible y/o deseable. Contrario a lo que podría haber conjeturado, la nomenclatura de mártir muy utilizada por Cuba en su propaganda me incomodaba, así como también me inquieta la lógica de víctima utilizada para el tratamiento de la historia reciente en Chile, ambos formatos me parecen estrategias profundamente reduccionistas para dar cuenta de procesos sociales e intentar la legitimización de algunos de sus aspectos.

La construcción de estos marcos-collage de relatos y retazos del pasado conlleva la elección de ciertos elementos por sobre otros y en consecuencia la omisión de un conjunto de memorias que no son funcionales a la contingencia. Esto supone una asimetría que funda la re-presentación del pasado, es decir a la hora de elegir la escenografía no todos los sujetos tienen a su haber las mismas herramientas para socializar sus memorias, esta idea reviste de dramatismo y complejidad el quehacer de la memoria y las ansías por un relato justo, según la acepción primera del término, a saber: Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece,1 en cuanto la construcción de memorias se vincula con un pasado plagado de conflictividad, procesos sociales revolucionarios, violencia estatal, etc. La pugna por reposicionar a los sujetos y sus idearios dentro de la gama de alternativas discursivas supone una confrontación política que se tiñe de afectividad. En este sentido intuyo la importancia de dar a conocer otras memorias distintas a la „oficial‟ en torno al pasado reciente del país, así como también considero necesario reposicionar en el asunto público la discusión sobre la sociedad que queremos/hemos querido y cómo se ha intentado llevar a cabo esta añoranza. En relación a esto, advierto y pienso que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos es parte de una política pública que nace de criterios ideológicos cuyo contenido trabajaremos y que tiene en relación a ellos, ciertos propósitos.

La historia y la comprensión del proceso de elaboración y ejecución de esta institución museal me interesó en un primer momento por su silencio, su carencia de conflicto, su inexistencia total de desacuerdos públicos, más aun teniendo como antecedente el conflicto (Hite, 2003) generado a partir de la instalación de un monumento a Allende en la Plaza de la Ciudadanía el año 2000. Advertí y me sorprendí entonces de la omisión que acompañaba la elaboración de este museo pero más aun me intrigó cuál iba a ser su contenido, es decir qué elementos definirían institucionalmente y ahora públicamente la memoria del pasado reciente de Chile. El interés se basa en la intuición (o imaginación) de que el tratamiento que aquí hace de este pasado otorga insumos objetivos para entender el presente y sus aparentes incoherencias en torno a la problemática sugerida. Con esto me refiero a que la memoria sin conflicto que ha intentado posicionar la oficialidad, se enfrenta una y otra vez a violentas y disruptivas bocanadas de memoria, que nacen muchas veces desde las violaciones a los derechos humanos ocurridas pero que van muchísimo más lejos, en este sentido el homenaje realizado el 21 de Noviembre del año en curso a Miguel Krassnoff, brigadier en retiro del Ejército de Chile condenado a más de 100 años de presidio por su vinculación con crímenes de lesa humanidad y la interacción allí ocurrida entre manifestantes y asistentes al evento, pone de manifiesto la existencia de un conflicto que no ha encontrado reconciliación ni ha podido ser acallado. Yo estuve ahí y debido a mis cortos años por primera vez experimenté en carne propia una serie de epítetos que solo había leído en libros o investigaciones de prensa, tales como: “Merino tenía razón ustedes no son humanos, son humanoides” o “el error que cometimos fue no matarlos a todos” A partir de este antecedente ejemplificador, surge la pregunta: ¿cómo convive un Museo de la Memoria y los Derechos Humanos con la posibilidad cierta que estos sujetos tienen de realizar con reconocimiento público este tipo de ensalzamientos?

Lo ocurrido en esta convocatoria da cuenta de que el tratamiento reconciliatorio que ha intentado propugnar el Estado para sus ciudadanos no ha penetrado en la conciencia de estos pues la contienda de aquellos años sigue en sus fundamentos, latente en los distintos grupos que conforman la sociedad.

2.2 Aclaraciones y nociones

El 11 de Enero del año 2010 abrió sus puertas al público el denominado “Museo de la Memoria y los Derechos Humanos” esta iniciativa es la primera apuesta a nivel nacional que busca desde el Estado, con sus fondos y elaboración museográfica dar cuenta de las violaciones a los derechos humanos ocurridas entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 11 de Marzo de 1990. Su explicito afán pedagógico pretende facilitar procesos reflexivos en la sociedad en torno al respeto y promoción de los derechos humanos (Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos, 2009). Esta iniciativa es original de la ex Presidenta de la República, Michelle Bachelet Jeria y fue elaborada por la Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos, 9 en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y la Dirección de Archivos, Bibliotecas y Museos (DIBAM) del país.

El museo se erige como el espacio donde se consolida y construye la memoria oficial acerca del pasado reciente del país. Así, las definiciones acerca de sus exposiciones, contenidos, ubicación y presupuesto se enmarcan dentro de lo que se puede denominar razón de Estado. El Museo posee colecciones conformadas por objetos de valor simbólico y artístico vinculados con la temática y también cuenta con la mayor colección de archivos documentales que durante años han sido resguardados por distintas agrupaciones de derechos humanos. Este archivo de incalculable valor, busca generar en el museo un sitio propicio para la investigación sobre memoria y derechos humanos que esté en contacto con otras instituciones similares a nivel internacional.

Ante un panorama tan deseable: ¿Porqué problematizar la existencia de este museo? Son múltiples las preguntas, hipótesis y reflexiones que dan cuerpo a este texto y que se fueron construyendo a lo largo de mi experiencia como estudiante de sociología y delimitando a partir del bagaje teórico que fui adquiriendo. En este marco se evidencia por ejemplo, que la construcción social de las memorias conlleva la permanente pugna entre memorias erigidas desde marcos sociales muy distintos e incluso antagónicos. En este sentido podemos afirmar que no existe una „gran memoria‟ ni que ésta se acerca a la construcción de un relato verdadero, por lo mismo la narración que construye a este espacio es solo una de las posibles dentro del entramado social

“La memoria es la vida, siempre encarnada por grupos vivientes y, en ese sentido, está en evolución permanente, abierta a la dialéctica del recuerdo y de la amnesia, inconsciente de sus deformaciones sucesivas, vulnerable a todas las utilizaciones y manipulaciones, capaz de largas latencias y repentinas revitalizaciones.” (Nora, 2009, p. 21)

Este carácter propio de las memorias hace que su tratamiento sea confuso y problemático, y en este sentido la complejidad que conlleva enclaustrarla en un Museo se hace manifiesta, y bien: ¿Por qué es preciso construir un museo de estas características? Es decir cuál es la necesitad reconocida por el Estado que se supone satisfecha con la construcción de este museo. En torno esto advierto que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos hace parte de una serie de decisiones y acciones que 10 se han materializado en las últimas dos décadas para, desde el Estado hacerse cargo de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar. Ahora bien, no es posible decir si esta nueva institución responde a la ineficacia de las iniciativas anteriores en torno a facilitar la construcción de una cultura de promoción de los derechos humanos, o a un punto más dentro del recorrido de las políticas vinculadas con los derechos humanos en Chile. En torno a esto vale destacar que el tratamiento a nivel estatal acerca del pasado de nuestro país ha trabajado principalmente lo relacionado con los crímenes perpetrados, omitiendo los problemas y consecuencias que trae aparejada la permanencia en el presente de ciertos elementos –enclaves autoritarios- que institucionalmente limitan el carácter de la democracia en curso (Garretón, 2003)

Siguiendo a Garretón, el pasado es uno de los pocos elementos que tiene en común una sociedad histórica y por tanto el tratamiento que de éste se haga, se vincula con la posibilidad de construir un proyecto de país en el cual los individuos se reconozcan como actores, es decir como sujetos sociales. En este sentido el contenido que tengan las memorias que cohabitan una nación así como los sujetos que las representen y sus posiciones dentro de la estructura societal no serán elementos triviales,

“Un país es el modo de enfrentar y proyectar su pasado. Dicho de otra manera, es en torno a cómo resolvamos los problemas del pasado que va a definirse nuestro futuro como comunidad histórico moral.” (Ibíd., p. 216)

En torno a esta problemática se sitúa la presente investigación, cuya línea de interés se sustenta en la siguiente pregunta, ¿Cuáles son los principales factores sociopolíticos que sustentan y justifican (desde la óptica gubernamental) la construcción del denominado “Museo de la memoria y los derechos humanos” en Santiago de Chile, en el marco de la celebración del Bicentenario?

El objetivo general de este trabajo es develar y comprender los sentidos (verstehen) que sustentan y justifican la construcción del denominado “Museo de la memoria y los derechos humanos” en Chile.

A luz de la pregunta de investigación y el objetivo general definido para esta tesis, el enfoque metodológico a partir del cual trabajé es el cualitativo pues me permite 11 indagar en los elementos simbólicos que construyen la cotidianidad de los sujetos y su discurso, que a la vez otorga coherencia a sus decisiones y acciones.

Para dar cuenta del problema de investigación que basa este trabajo construí una muestra teórica que contiene tres de los actores que parecieron – a partir de la revisión de antecedentes- fundamentales en la elaboración y ejecución de este Museo, a saber: Por el Estado, los y las funcionarios/as de la Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos y del Ministerio de Bienes Nacionales, como asesor externo, FLACSO y por último algunos integrantes del directorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en la actualidad. Esta muestra teórica se fue ampliando a partir de la información entregada por estos primeras contactaciones. El carácter de la entrevista en profundidad fue semi estructurada y el análisis de las mismas lo realicé a través de un análisis de contenido temático.

12 2.3 Planteamiento del problema

La presente tesis tiene como fin conocer y comprender las distintas lógicas que permiten, nutren y justifican la construcción del denominado “Museo de Memoria y los Derechos Humanos”, iniciativa estatal propiciada por el poder ejecutivo y enunciada por primera vez en la cuenta pública del 21 Mayo del año 2007. En este espacio se decide exponer un fragmento de la historia nacional comprendido entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 11 de Marzo de 1990. Frente a esta apuesta estatal, surgen las siguientes preguntas ¿Porqué un Museo de la Memoria?, ¿Qué memoria y para quiénes? A partir de estas preguntas ingresaremos en la problemática particular definida para esta tesis.

Se puede advertir que la edificación de este lugar asume y expone la historia nacional según los elementos que ésta tiene para la ex presidenta de la República Michelle Bachelet –ideóloga de este espacio- y la Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos, organismo de su entera confianza; es decir es parte de la narrativa oficial que produce y reproduce de manera más menos consciente elementos que permiten definir y reforzar sentimientos de pertenencia que apuntan a mantener la cohesión social y a defender fronteras simbólicas. En palabras de Jelin (2002), estas memorias “proporcionan los puntos de referencia para <<encuadrar>> las memorias de grupos y sectores dentro de cada contexto nacional.” (Jelin, E., 2002, Pág. 40)

Ahora bien es preciso mencionar que este museo no es la primera edificación que se erige para dar a conocer las violaciones a los derechos humanos ocurridas en la dictadura, así tampoco es la primera construcción que incluya dentro de sus objetivos promover una cultura de respeto y promoción de los Derechos Humanos.2

2 A modo de ejemplo se sugiere revisar

http://villagrimaldi.cl/educacion/ y http://www.londres38.cl/1937/w3-propertyvalue-32007.html

Desde el año 2000, el Estado chileno comenzó a entregar fondos para la construcción de memoriales, placas u otros símbolos cuyo destino fuera reivindicar la memoria de quienes fueron vulnerados en sus derechos humanos con resultado de muerte. En su mayoría estos proyectos fueron protagonizados por familiares de ejecutados políticos o detenidos desaparecidos durante la dictadura militar. “El 3 de 13 marzo, al conmemorarse los 12 años del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, se firma en la Moneda un Acta de Acuerdo entre el Gobierno y Agrupaciones de Familiares de las víctimas, para construir obras de reparación simbólica en diversos lugares del país”3.

3 Véase www.ddhh.gob.cl/historia_programa.htlm

4 Veáse http://www.museodelamemoria.cl/ES/Museo/Fundamentos/Comisionesdeverdad/InformeRettig.aspx

Desde ese momento -en particular- el Estado asume un rol central en el quehacer de la memoria, específicamente en la construcción de la memoria de los/as que denomina víctimas de las violaciones a los derechos humanos. El reconocimiento institucional de estos/as se cristaliza a través de proyectos y concursos públicos que abren licitaciones para la construcción de distintos espacios con este fin. La Comisión Asesora Presidencial para Políticas de Derechos Humanos encargada de elaborar y ejecutar el proyecto museo se posiciona desde una perspectiva puntual, asumiendo su gestión como un paso necesario para la reconstitución de la comunidad nacional garantizando tanto simbólica como institucionalmente que no se repitan situaciones de violencia como las vividas en él pasado. Este camino reconocido popular y públicamente a partir de la consigna del “nunca más” se inicia institucionalmente con la publicación del informe entregado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación el 8 de Febrero de 1991. El objeto de este trabajo fue investigar y aportar al esclarecimiento de la verdad sobre la desaparición, ejecución y torturas con resultado de muerte que ocurrieron tanto en el país como en el extranjero por el Estado o sus agentes. 4

Siguiendo con este proceso el año 2003 Ricardo Lagos entonces presidente, decide crear la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura cuyo afán fue esclarecer y dar a conocer una verdad que hasta el momento no había sido reconocida institucionalmente, es así como este informe da cuenta de los miles de chilenos y chilenas que sufrieron torturas y encarcelamientos; evidenciando el uso sistemático de la tortura y de sus mecanismos. Así sale a la luz pública la existencia a lo largo del país de centros clandestinos de detención y tortura.

“El informe es una expresión de la fortaleza moral de Chile, que necesitaba mirar con madurez la profundidad del abismo en el cual un día cayó. Da cuenta de una comunidad que puede, ahora más que antes, mirar de frente y 14 sin temores, las desventuras que jamás deberían haber ocurrido en esta tierra. Da cuenta de un país que hoy es más fuerte, porque esta cohesionado en torno a la paz, la libertad y el derecho” (Lagos, 2003)

Esta iniciativa es reabierta el año 2010 a cargo de la Comisión Asesora para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura, durante las 91 sesiones que tuvo esta comisión se presentaron 32.453 casos (622 para Rettig y 31.831 para Valech) siendo calificados en definitiva a 30 personas como detenidos desaparecidos y ejecutados políticos y a 9.795 como víctimas de prisión política y tortura.5

5 Véase http://www.comisionvalech.gov.cl/InformeComision/Informe2011.pdf

Ambos informes son símbolos del tratamiento institucional que han recibido las violaciones a los derechos humanos y en consecuencia parte del pasado reciente del país. Es difícil negar la importancia que éstos tuvieron en el contexto de su aparición sin embargo han sido duramente criticados. Estos cuestionamientos se basan en el origen, calidad y profundidad de la democracia en curso y por ende en la trascendencia que estos informes tuvieron y tengan en el tratamiento de los derechos humanos en la actualidad. (Lira, E. & Loveman, B., 2000, 2002; Garretón, M., 2003)

Ahora bien en los dos episodios relatados recientemente como en la detención de Augusto Pinochet en Londres (1998), su posterior muerte (2006), la edificación de un monumento en homenaje a Jaime Guzmán (2008) y el reciente homenaje al ex brigadier del Ejército de Chile Miguel Krassnoff (2011), han sacado a relucir los distintos modos de hacer memoria que habitan en la sociedad chilena. El carácter antagónico que presentan estas propuestas ha significado el resurgimiento de un conflicto basado en la interpretación de la historia. Esto se ilustra en los distintos discursos que han realizado personajes políticos claves del país, en ellos es posible encontrar la constante alusión al pasado y a la reconciliación como tarea principal de todos los chilenos y chilenas.

El 4 de Marzo de 1991, Patricio Aylwin Azócar dio a conocer los resultados entregados por la Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación, en su discurso pide perdón por lo acaecido y asume la tarea de propiciar la reconciliación nacional.

15 Muchos compatriotas piensan que es tiempo de poner “punto final” a este asunto. Por el bien de Chile, debemos mirar hacia el futuro… Es la hora del perdón y la reconciliación. ¿Quién podría no compartir estos anhelos? Para realizarlos, sin embargo, hay que empezar por precisar quiénes son los ofendidos llamados a perdonar y quiénes los ofensores que han de ser perdonados. Yo no puedo perdonar por otro. El perdón no se impone por decreto. El perdón requiere arrepentimiento de una parte y, de la otra, generosidad” (Aylwin, 1991).6

6 Discurso pronunciado por Patrico Aylwin el 4 de Marzo de 1991, al dar a conocer los resultados del informe entregado por la Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación. Véase http://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Patricio_Aylwin_Az%C3%B3car_al_dar_a_conocer_a_la_ciudadan%C3%ADa_el_informe_de_la_Comisi%C3%B3n_de_Verdad_y_Reconciliaci%C3%B3n

7 Discurso de Eduardo Frei Ruiz-Tagle ante la detención de Pinochet en Londres. Véase http://www.fundacionfrei.cl/efr/pdf/579.pdf

8 Ídem.

Posteriormente el 22 de Octubre de 1998, en el contexto de la detención de Pinochet en Londres, Eduardo Frei se dirigió al país a través de un comunicado oficial y público en el que cuestionó el actuar del juez Baltasar Garzón, defendiendo la soberanía de la nación a través de la solicitud de extradición de Pinochet.

“Mi Gobierno ha sostenido y seguirá sosteniendo dos criterios jurídicos internacionales pegados a nuestra tradición: la inmunidad diplomática y la soberanía de nuestros Tribunales para juzgar delitos cometidos en nuestro país. (Frei, 1998)7

El ex mandatario argumentó sus intenciones basándose en el precario estado de salud del senador como un elemento a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones,

“En el Consejo de Gabinete de hoy, donde analizamos todos los aspectos de esta situación, estuvo también presente la preocupación por los aspectos humanitarios de su situación. Lo destaco especialmente porque en este Consejo hay Ministros de Estado que fueron objeto de tortura y de exilio, y hoy hablaron de humanidad. Así se construye la verdadera reconciliación nacional.”8 (Ibíd.)

16 A este respecto la ex Presidenta de la República Michelle Bachelet, en el discurso de asunción en el cargo el 11 de Marzo del 2006 explicitó la voluntad de ser la mandataria de todos los chilenos, declarando que es preciso mirar al futuro único momento en el que se puede retomar la idea de comunidad,

“Hoy no hay más que futuro. Un futuro donde caben todos, donde todos podemos construir una patria mejor…Ha llegado el momento, en que nos miremos unos a otros, cara a cara, sin resquemores ni suspicacias. El pasado es lo que es: Pasado. No lo olvidaremos nunca, pero nuestra mirada esta en el mañana”9(Bachelet, 2006)

9 Discurso pronunciado por Michelle Bachelet en el Palacio de La Moneda con motivo de asunción en el cargo. Véase http://www.redmujeresconbachelet.net/Noticias/MichelleBacheletDiscurso.htm

10 Discurso de Pablo Longueira con motivo de la inauguración de memoria a Jaime Guzmán. Véase http://www.fjguzman.cl/put_document.php?file=file_491d91730fbfc.pdf

El 10 de Noviembre del 2008 se inauguró el monumento erigido en homenaje al senador Jaime Guzmán asesinado por miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) el 1 de Abril de 1991. En esta ocasión el orador principal fue Pablo Longueira, senador en ejercicio del país y militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI).

“Todos nosotros somos hoy los que nos sentimos integrados en esta escultura…Los que queremos construir un Chile siempre unido y mirando al cielo, más allá de nuestras discrepancias, credos o condiciones… Los que queremos compartir el ideal más profundo y trascendente de Jaime Guzmán… La unidad de todos los chilenos mirando hacia el futuro y dejando atrás en nuestros corazones las divisiones y conflictos del pasado. (Longueira 2008)”10

Como se corrobora en los párrafos anteriores la reconciliación así entendida y la recomposición del tejido social que sugiere, fueron pilares en torno a los cuales se decidió y actuó. Muchas veces esta convicción tuvo como resultado arduas críticas dirigidas a las negociaciones que se hicieron en materia de Derechos Humanos, por ejemplo al establecer facilidades para los victimarios a la hora de entregar información. Esto refiere al secreto profesional instalado por la Mesa de Diálogo en el año 2003. Este 17 tipo de decisiones así como la permanencia de la carta constitucional creada en 1980 por la dictadura militar son entre otros, elementos que dan pie para que se cuestione la idea de una reconciliación que se genere teniendo como parámetros elementos heredados del régimen militar. En este sentido Garretón (2007) refuta la idea de un consenso acabado, al que contrapone la tesis del carácter incompleto de la democracia debido a la permanencia de ciertos enclaves autoritarios. Asimismo asume la incapacidad que la sociedad chilena ha tenido de construir una memoria ética que otorgue sustento a la democracia. “Después de 16 años de terminada la dictadura militar -hemos sostenido a lo largo de este libro- Chile sigue entrampado en la época pospinochetista y no logra hacer el salto a la época o sociedad democrática o del bicentenario” (Ibíd., Pág. 111). En la misma línea de pensamiento, Ruiz (2006) asevera que la impronta con la que se ha cargado el ideal de reconciliación ha mermado el establecimiento de la verdad y el quehacer de la justicia. En efecto, ha limitado al régimen mismo.

“Vemos aquí como el ideal de la reconciliación, un ideal tal vez más religioso que político, se pone por encima de la verdad y la condiciona y limita, así como limita también al régimen democrático mismo” (Ibíd., Pág. 19).

Moulian (2006) en este mismo sentido destaca el modo en que se posiciona la idea de reconciliación:

“el duelo que propone la transición nace de la combinación de dos operaciones: la primera es la que marca el reconocimiento de la culpabilidad a través del informe Rettig y la segunda es el llamado a disolver esta culpabilidad en el abrazo solidario de la reconciliación entre víctimas y victimarios” (Ibíd., Pág. 24).

Por su parte Jocelyn-Holt (2006) enuncia lo se podría denominar como una ideología del consenso que ha intentado fallidamente, frenar las latentes conflictividades que conlleva la historia reciente y el tratamiento que los sectores en el poder han hecho de ella.

“Pienso que en lo que respecta estrictamente al mundo oficial –quienes ejercen el poder- hemos pasado de una historia de engaños contrapuestos, ofertas alternativas de embustes, a una historia de ocultamiento compartido, consensual, hasta terminar en nuestros días, en una historia 18 oficial que simplemente hace agua, no convence, apenas sirve.”(Ibíd., Pág. 28)

A su vez, Lechner (2006) enuncia aquello que fundamenta este trabajo y otorga coherencia a las citas anteriores. En efecto da cuenta del fracaso que han tenido los sectores políticos en el poder aun considerando los esfuerzos materializados en la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, la mesa de diálogo o la Comisión Nacional sobre Prisión política y Tortura para hacer del ideal reconciliatorio una realidad. La supremacía que se ha otorgado a la gobernabilidad, al orden y el temor al caos, no han sido suficientes para acallar los resabios de la historia reciente.

“se enfatiza el futuro posible en detrimento de un pasado de conflictos. Mas el silenciamiento del pasado no elimina las divisiones. De modo recurrente irrumpe el pasado, socavando la construcción política del consenso. La mala memoria no permite fortalecer el vinculo social y las capacidades de la acción colectiva.” (Ibíd., Pág. 18)

Se advierte a partir de lo anterior que el tratamiento que se ha hecho de la memoria tanto por los grupos dominantes de una sociedad y del Estado, como por parte de los sectores sociales subordinados son decisivos en la reaparición y el ocultamiento de conflictos vinculados con la historia de un país. En este sentido es preciso comprender enfáticamente que el concepto de memoria, así como el de olvido lleva de la mano el proceso de su construcción, por tanto se vuelve imprescindible considerar su carácter social y el vínculo que estos procesos tienen con la acción social. En palabras de Elizabeth Jelin (2002) es preciso

Reconocer a las memorias como objetos de disputas, conflictos y luchas, lo cual apunta a prestar atención al rol activo y productor de sentido de los participantes en esas luchas, enmarcados en relaciones de poder” (Pág. 2).

En efecto es posible reconocer la existencia de múltiples memorias vinculadas por ejemplo, con la posición que sus oradores tengan en el entramado social por tanto es factible reconocer al denominado “Museo de la Memoria y los Derechos Humanos” como representante de la memoria oficial y asumir a la vez la existencia de memorias alternativas cada una de las cuales conlleva sus olvidos correspondientes: “En cualquier 19 momento y lugar, es imposible encontrar una memoria, una visión y una interpretación únicas del pasado, compartidas por toda una sociedad”(Ibíd., Pág. 5).

Ante el panorama expuesto se manifiesta la importancia que ha tenido tanto el Estado, liderado hasta el año 2010 por la Concertación de Partidos por la Democracia, como también los partidos de oposición: Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional en el devenir que ha seguido la construcción social de las memorias y de los olvidos, que hoy se cristaliza en el discurso instaurado en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Así lo dejo ver la ex presidenta Michelle Bachelet al inaugurar este espacio

“Por eso digo que me cuesta describir las emociones que se aglomeran esta tarde. Pero me he sentido acompañada, acompañada de la historia y de nuestro pueblo, representado en estos tres hombres justos que han hecho el recorrido junto a mí. Nuestros ex Presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, que representan 20 años de libertad y de respeto por los derechos humanos. (Bachelet, 2010)11

11 Discurso inaugural completo veáse : http://www.museodelamemoria.cl/LinkClick.aspx?fileticket=h4vUy6zvoaY%3d&tabid=78

En su conjunto han liderado las apuestas con que el Estado ha intentado hacerse cargo del pasado reciente, particularmente en lo relativo a las violaciones a los derechos humanos ocurridas bajo su alero.

Sociológicamente se puede afirmar que las memorias y los olvidos son productos sociales que emergen a partir del conflicto en que se enfrentan dos o más formas de revivir el pasado, de resignificarlo en función de un presente determinado.

“partiendo del lenguaje encontramos una situación de luchas por las representaciones del pasado, centradas en la lucha por el poder, por la legitimidad y el reconocimiento. Estas luchas implican, por parte de los diversos actores, estrategias para oficializar o institucionalizar la narrativa del pasado.”(Jelin, 2002, Pág. 37)

En otras palabras la problemática acerca de las memorias y los olvidos surge del enfrentamiento al interior de una sociedad dada entre memorias antagónicas que disputan el carácter de verdadero y hegemónico para sus discursos particulares.

20 Así si se establece la necesidad de construir una comunidad democrática inclusiva, el uso que se haga de las memorias es particularmente relevante. En este sentido los elementos que se rescaten del pasado reciente irán definiendo lo que se entiende por Chile y por los chilenos. Esta definición es necesaria y fue detectada el año 2001 por el PNUD (2002)

“El desafío de la cultura, en la perspectiva del Bicentenario, consistiría en crear y afianzar un “proyecto país”. Esto plantea una doble tarea. Por un lado, se ha de generar una visión de país en la cual todos puedan reconocerse como miembros plenos de una comunidad de ciudadanos y como actores eficaces en su desarrollo” (Pág. 18).

Sin embargo este proceso no puede llevarse a cabo a partir de la obsesión por el orden y el temor al caos,

Sin duda que la llamada “democracia de los acuerdos” ha sido un hito decisivo en el proceso de transición. No obstante, si el miedo al conflicto se proyecta al futuro, podría restar vitalidad a la democracia, porque obliga a una delimitación estrecha (no conflictiva) de lo “posible” (Ibíd., Pág. 24).

Ahora bien las memorias tanto individuales como sociales no pueden ser pactadas, difícilmente reconciliadas y esto tiende a complejizar esta problemática, en este sentido es preciso establecer que no existe una memoria neutra,

“Hay memorias oficiales alimentadas por instituciones, incluso Estados, y memorias subterráneas, escondidas o prohibidas. La <<visibilidad>> y el reconocimiento de una memoria dependen, también, de la fuerza de quienes la portan” (Traverso, 2000, Pág. 48).

En este contexto el problema no es que existan lugares que narren un fragmento de la historia, sino que el carácter fragmentando de esta narración no sea reconocido como tal y sea entregado como la historia en tanto serie de acontecimientos objetivos que otorga sentido a las prácticas de los sujetos. Ante esto es preciso reconocerla como una construcción social e identificar los elementos que la sustentan

A lo largo de esta problematización se han enunciado los elementos que hacen pertinente investigar esta temática que refiere al reconocimiento de este museo como 21 una puesta en escena de la memoria oficial construida a partir de los consensos alcanzados por la elite política en estos 21 años de democracia. Todo este proceso ha ido configurando un modo de hacer y sentir la memoria, hasta convertirla en un hecho social que se caracteriza sociológicamente por la fuerza de primar sobre las conciencias individuales.

“He aquí entonces un orden de hechos que presentan caracteres muy especiales: consisten en formas de obrar, pensar y sentir, exteriores al individuo y están dotados de un poder de coacción en virtud del cual se imponen.” (Durkheim, 2003, Pág. 36)

Ahora bien para terminar este acápite, si se estimara que el proceso de Reconciliación ha sido políticamente exitoso, ¿Qué hace necesario desde la lógica gubernamental la construcción de este museo? ¿Cuáles serán los temas que expone? En síntesis ¿Cuál es el uso político de este pasado, y las implicancias que tiene en el presente? Lechner (2006) ya lo había enunciado: “Los usos de la memoria pueden justificar tanto la repetición del pasado como legitimar la transformación del presente” (Pág. 18)

22 2.4 antecedentes

2.4.1Historia y disputa

Los comienzos de los trabajos teóricos sobre la memoria y los distintos adjetivos que sucesivamente la van calificando (social, histórica, colectiva, oficial) aparecen ya a inicios del siglo pasado siendo uno de sus relevantes representantes el sociólogo Maurice Halbwachs con “Les Cadres Sociaux de la mémoire” (1994) Aun así es a partir de los acontecimientos ocurridos durante la Segunda Guerra mundial que esta cuestión se eleva como un tema de enorme interés para teóricos de distintas disciplinas. El exterminio allí ocurrido contó con características distintas a otros episodios bélicos que suscitaron enormes inquietudes

Se exterminó a una vastísima población, que incluía a los grupos considerados “sobrantes” en la sociedad europea –en particular judíos y gitanos–, mediante el desarrollo de tecnologías de exterminio masivas y eficientes, como medio de garantizarlo” (Calveiro, 2006, Pág. 361).

Este exterminio instala la novedad de la utilización de la racionalidad instrumental en su máxima pureza, expresada en los campos de concentración y con ello la construcción y posterior instalación de una pedagogía del exterminio que se difunde a nivel mundial.

A partir de estos acontecimientos, el paradigma moderno y su promesa de progreso emancipatorio se sumerge en una profunda crisis, dando paso a la pregunta existencial por la condición humana y el devenir de la especie: el cuestionamiento filosófico por la cuestión humana se entrecruza con el momento histórico y político en Europa. Múltiples fueron los pensadores que desarrollaron esta reflexión, dentro de los cuales podemos nombrar a Hobsbawm (1998) y su idea de la aceptación y acomodación del ser humano a condiciones de vida deplorables, fácilmente asimilables a la barbarie, que crítica 23 además el fenómeno de destrucción del pasado ocurrido en las postrimerías del siglo XX, tildándolo como uno de los hechos más curiosos y característicos de esta época. 12

12 La sociología por su parte también se verá tocada directamente por los acontecimientos de las Guerras mundiales. No solo se modificarán los puntos de vista para observar la sociedad, sino también surgirán propuestas metodológicas para examinar las subjetividades y los significados de las acciones humanas.

Habermas se suma a este cuestionamiento, caracterizando al siglo XX como un periodo sombrío a causa de los totalitarismos de la época, que serán caracterizados por el autor, como socialmente inhumanos y opuestos a las ideas que previamente se forjaron en la ilustración. (Habermas, 2000). Traverso, parafraseando a los teóricos de la Escuela de Frankfurt, sostendrá que el nazismo y en general los totalitarismos, se sustentan en la transformación de la razón en instrumento de dominación que niega el carácter emancipador definido en sus orígenes. (Traverso, 2007). Los hombres se habrían convertido en “especialistas sin espíritu, hedonistas sin corazón” (Weber, 1985, Pág. 38).

Una salida para aprehender lo acontecido es el camino de la memoria, basado principalmente en la denuncia y la proliferación de testimonios. La necesidad de verdad y el quehacer de la justicia van junto con la urgencia de escribir la historia lo ocurrido como forma de traspasar a las nuevas generaciones lo acaecido, generando un sustrato cívico que posibilite que no exista olvido ni vuelvan a ocurrir sucesos similares.

Así, paulatinamente al pasar los años, los sobrevivientes y los Estados propiciaron iniciativas que otorgaron un espacio en la narrativa nacional a estos relatos cuyo valor simbólico facilitaría el proceso de reconstitución del tejido social y de los principios que fueron destruidos por el siniestro. Frente a esto es necesario comprender que la aniquilación de personas particulares se constituye como una práctica social que nace mucho antes del asesinato puntual y va más allá del mismo, destruye mucho más que una vida humana pues pretende erradicar una específica forma de ser, actuar y pensar; además la práctica de exterminio busca justificar y legitimar su accionar,

“su eje no gira tan sólo en el hecho del “aniquilamiento de poblaciones”, sino en el modo peculiar en que se llevan a cabo, en los tipos de legitimación a partir de los cuales logra consenso y obediencia y en las consecuencias que produce no sólo en los grupos victimizados sino también 24 en los perpetradores y en los testigos, que ven modificadas sus relaciones sociales a partir de la emergencia de esta práctica” (Feierstein, 2007, Pág. 35).

La historia del siglo XX y sus nuevas formas de exterminio posicionaron la temática de los Derechos Humanos y de la memoria en un sitial de gran importancia, urgencia y renombre. Esta discusión tiene su epicentro el año 1946 momento en que Naciones Unidas convocó a los Estados miembros de su organización para definir el nuevo tipo legal efecto de los asesinatos perpetrados por el nazismo (Feierstein, 2007) Este nuevo tipo legal se cristalizó en la convención para la prevención del delito y la sanción del delito de genocidio del año 1948. En dicha convención se plantearon cuatro ámbitos en los cuales el concepto de genocidio puede ser utilizado, estos son: étnico, nacional, racial o religioso; dejando fuera de la categoría de genocidio a los asesinatos masivos ocurridos dentro de un mismo territorio nacional producto de diferencias políticas, generando así un vacío legal para estas situaciones

“Muchos de los propios Estados que avalaban la convención adujeron que la inclusión de los grupos políticos podía poner en riesgo la aceptación de esta por parte de gran cantidad de Estados, porque estos no querían involucrar a la comunidad internacional en sus luchas políticas internas” (Ibíd., 2007, Pág.. 39)

El vacío legal que conlleva entonces, la utilización de la noción de genocidio no es un resultado azaroso sino responde más bien a los propios conflictos de interés existentes entre los países miembros de la ONU. Esta laguna es un antecedente a considerar en el contexto posterior de las dictaduras latinoamericanas y durante el inicio de los regímenes democráticos, ya que a consecuencia de esta categorización el exterminio ocurrido en América Latina a partir de razones políticas no encuentra en esta caracterización un lugar, quedando fuera del resguardo institucional e internacional definido por la ONU.

Durante el siglo XX en el contexto de la guerra fría, específicamente entre la década de los 50s y los 90s se desarrollaron en América Latina numerosas dictaduras, mayoritariamente éstas buscaban restablecer y otorgar estabilidad a sus países (Lira, Loveman, Mifsud, Salvat, 2001) „asediados‟ por la intromisión del marxismo 25 internacional y sus victorias, de estas la Revolución Cubana del 1 de Enero de 1959 logró notable influencia para los proyectos revolucionarios latinoamericanos.

Los regímenes dictatoriales fueron liderados en su mayoría por juntas militares que a través de la violencia estatal, la tortura, ejecución y desaparición forzada, entre otros mecanismos logró posicionar una pedagogía del horror que se instala a modo de paréntesis, de „mal necesario‟ dentro de las historias nacionales y que según los propios protagonistas de los golpes militares pueden estar plagadas de errores mas no de horrores pues nacen con la convicción y debido a la necesidad de proteger el bien común frente al desorden y la inminente guerra interna.

La premisa fundamental de la intervención militar era que el país “estaba en guerra” y que se requerían medidas militares para salvar la patria del enemigo, el marxismo y el comunismo, que tenían proyecciones externas e internas” (Lira, Loveman, 2002, Pág. 232).

En el caso chileno, una de las causas entregadas por la junta militar para justificar el golpe de Estado fue la crisis económica y política en que se encontraba el país, ésta hacía manifiesta la polarización social (Ibíd., 2002; Jelin, 2002). Pese a esto tienden a privilegiarse argumentos de orden económico e inclusive morales, subordinando la esfera social a la esfera económica. Esta lectura reduccionista es hoy en día utilizada para rescatar y valorar los aspectos positivos de la dictadura militar en Chile. (Garretón, 2003)

Muchos de los países que se vieron involucrados en violentas dictaduras militares han hecho un esfuerzo por trabajar de distinta forma en la resignificación de su pasado reciente, ya sea a partir de la elaboración de Comisiones de Verdad y/o memoriales, museos y monumentos que rescaten ciertos elementos de su historia, este ha sido el caso de Argentina, con su Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas del año 1982 y sus casas de memoria: Ex centro clandestino de detención D2 en Córdova y Casa por la Memoria y la Vida en Castelar, entre otros; En Uruguay un año después del término de su dictadura se desarrolló la denominada Comisión Investigadora sobre la Situación de Personas Desaparecidas y Hechos que la motivaron, posteriormente en el año 2000 se realizó la Comisión para la Paz. El centro cultural Museo de la Memoria (MUME) se encuentra dentro de sus espacios destinados a la Memoria reciente; En San 26 Salvador encontramos el Museo de la Palabra y la Imagen13. En Chile se han vivido procesos similares con la creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación el año 1991 (Mismo nombre que la Comisión de Verdad del Perú realizada el año 2000) y el informe entregado por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura el año 2003,14 aun reconociendo este trabajo y la información que fueron paulatinamente posicionando como verdad, es preciso mencionar que cada proceso supuso gran conflictividad y enfrentamiento tanto al nivel de la clase política dirigente como de la sociedad en su conjunto. Las particularidades que tuvo este proceso para cada territorio nacional son justificadas por Garretón (2007) según las características que la transición democrática tuviese en cada lugar. Sin embargo en general todos los gobiernos democráticos post-dictatoriales y en particular los concertacionistas en el caso chileno han elevado como valor fundamental la democracia, su protección y mantenimiento por sobre la verdad, justicia y castigo de los crímenes perpetrados. Para esto creyeron necesario mermar el conflicto haciendo justicia en la medida de lo posible, como lo dijera Patricio Aylwin.

13 Véase http://www.memoriaabierta.org.ar/redlatinoamericana/index.php

14 Para una revisión completa de las Comisiones de verdad desarrolladas mundialmente, véase http://e-archivo.uc3m.es/bitstream/10016/2541/11/ApendiceIII.pdf

15 Discurso de Patricio Aylwin en el estadio nacional, disponible en Museo de Prensa, disponible en http://www.museodeprensa.cl/node/334

“Considero mi deber evitar que el tiempo se nos vaya de entre las manos mirando hacia el pasado. La salud espiritual de Chile nos exige encontrar fórmulas para cumplir en plazo razonable estas tareas de saneamiento moral, de modo que más temprano que tarde llegue el momento en que, reconciliados, todos miremos con confianza hacia el futuro y aunemos esfuerzos en la tarea que la patria nos demanda. (Aylwin, 1991)15

Los sectores que en ese momento eran parte de la oposición transitaron a la democracia a través de una negociación que permitió la existencia y legitimidad del plebiscito de 1988 cuyos resultados significaron que Patricio Aylwin fuera el Presidente de la República por los próximos 4 años. Dentro de esta negociación la derecha liderada por Pinochet, aclaró que existían elementos que no podrían ser modificados, tales como: la constitución política de 1980 y el modelo económico imperante.

27 “Por un lado, la oposición a los gobiernos democráticos, formada por los poderes fácticos empresariales, mediáticos y militares, así como por su expresión en la derecha, principalmente la UDI, definieron como puntos básicos de esa oposición la mantención de la institucionalidad política, la intangibilidad del modelo neoliberal y la impunidad en materia de violaciones a los Derechos Humanos. De modo que en esos puntos cruciales ha habido una oposición cerrada que cuenta, además, con los recursos institucionales, de poder y económico para tratar de impedir cualquier cambio.” (Garretón, 2007, Pág. 80)

Los partidos que integraron la Concertación de Partidos por la Democracia fueron parte -con distintos niveles- del planteamiento que consideraba como necesario relativizar o amilanar cualquier huella que pudiera mantener activos los conflictos previos; ésta idea es el pilar desde el cual se erige el proceso de resignificación del pasado por parte de la oficialidad que se cristaliza en la idea que se manifiesta en numerosos documentos, por ejemplo el informe entregado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación sobre las responsabilidades compartidas igualitariamente por los protagonistas del conflicto.

“En la campaña electoral de 1989, la Concertación de Partidos por la Democracia proclamaba la “reconciliación” como premisa del futuro gobierno de su candidato Patricio Aylwin Azocar. Los partidos de derecha, igual que el general Pinochet, apelaban también a la “reconciliación” (Loveman, Lira, 2002, Pág. 14).

A pesar de lo anterior y como Garretón asevera, el pasado reciente reaparece en cada debate sobre el presente siendo el 11 de Septiembre de 1973 uno de los hitos fundantes de la memoria colectiva nacional “No hay ningún tema o problema actual y futuro de Chile, cuya resolución no esté marcada por el 11 de septiembre de 1973 como cristalización de un pasado y proyección de un futuro.” (Garretón, 2007, Pág. 80).

La construcción y posicionamiento de las memorias se traslada a un escenario de confrontación política, donde quienes detentan el poder político formal tienen a su haber una específica política de memoria que es reactivada o detenida a partir de distintos hitos; uno de los objetivos de esta investigación es develarla, entenderla y establecer sus 28 posibles vínculos con el proyecto estatal Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.”Toda sociedad posee una política de la memoria más o menos explícita, esto es, el marco del poder dentro del cual (o contra el cual) la sociedad elabora sus memorias y olvidos” (Guell, Lechner, 2006, Pág. 22)

Para realizar esta tarea es necesario remontarse a los últimos años de la década de los 80 y principios de los 90, es decir a los inicios de la transición democrática y establecer algunas de sus principales características. En primer lugar este proceso se inscribe dentro de las limitaciones impuestas por la constitución de 1980 que le había permitido al dictador hacer las modificaciones que fueran necesarias para mantenerse de manera indefinida en el poder. Cabe destacar aquí la ley de amnistía de 1978, que benefició a quienes durante el estado de sitio comprendido entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 10 de Marzo de 1978, estuviesen comprometidos en hechos que revistiesen características de delito (Loveman, Lira, 1999). Dicha ley se constituyó posteriormente como un impedimento fundamental para el quehacer de la justicia respecto de las violaciones a los derechos humanos. Otro rasgo de la transición democrática chilena es la presencia por largo tiempo de Pinochet en la arena política nacional, primero como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y luego como senador designado obstaculizando la mayoría de las iniciativas parlamentarias destinada a establecer la verdad de lo ocurrido durante el régimen por él conducido.

La permanencia de Pinochet como sujeto de opinión y decisión, su presencia constante en la esfera pública constituyó una fuente persistente de violencia simbólica y evidenció el carácter pactado que había tenido la transición democrática. (Moulian, 1997).

A comienzos de los noventa, la situación en torno a las violaciones de los derechos humanos era crítica, el silencio se hacía insostenible para gran parte de la sociedad civil, las decisiones políticas no debían hacerse esperar, ahora que la democracia había llegado la verdad y la justicia debían cumplir su papel.

“En 1992, a mediados del gobierno de Aylwin, una encuesta de FLACSO señala que la mayoría (61%) de los encuestados se pronuncia por conocer la verdad y castigar; un 18% prefiere conocer la verdad y amnistiar y un 29 13% se inclina por dar por superado el problema” (Guell, Lechner, 2006, Pág. 29)

En este contexto el proceso mediante el cual la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación reconoce, identifica y nombra a 2.279 personas asesinadas por el régimen (informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, 1991) así como posteriormente la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura reconoce la utilización de tortura en 28.000 casos. (Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, 2004), permite reconocer que el exterminio y la tortura fueron prácticas conocidas, comunes y válidas para el Estado.

2.4.2 Gobierno democrático y los primeros hitos

El gobierno de Aylwin estableció dos objetivos transversales: por un lado consolidar los principios y valores democráticos a partir de las nociones de consenso y reconciliación como la única forma de evitar que lo ocurrido se repitiese y conseguir una convivencia democrática plena; y por otro reconocer „en la medida de lo posible‟ dentro del marco legal circunscrito por la ley de amnistía de 1978, la existencia de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos víctimas del terrorismo de Estado. Esto quedó plasmado en la redacción y publicación del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación donde es posible encontrar una enumeración no exhaustiva de quienes fueron asesinados y ejecutados así como una breve descripción de las circunstancias en que sucedieron estos crímenes.

Como se ha mencionado en la problematización, este informe tuvo una importancia simbólica trascendente en la medida que esbozó un hito en el proceso de recomposición de las solidaridades y confianzas mínimas necesarias para establecer una convivencia democrática. Sin embargo al asumir Aylwin en nombre del Estado la responsabilidad por los crímenes de lesa humanidad, simultáneamente se genera una expiación de los responsables materiales e intelectuales de las violaciones a los derechos humanos perpetradas durante la dictadura militar. Por otra parte el contenido de este informe constituye principalmente una clasificación de las denominadas victimas que no deja espacio para entender y aprehender la historia como un proceso macro, en donde el tejido social en su totalidad resultó dañado, particularmente en las formas en que los 30 sujetos se relacionaban, imponiéndose una manera de relacionarse e interactuar socialmente basada en la desconfianza, el individualismo y en la idea dominante acerca de la existencia de un enemigo interno, que a lo largo de la historia ha tenido muchos nombres. A partir de dicho informe se inicia la reparación material a los familiares de quienes son reconocidos como víctimas por el documento, esta decisión se cristaliza en la ley 19.123.

Este proceso de esclarecimiento quedó medianamente truncado. Una de las hipótesis que explica esto es el asesinato del líder de la derecha nacional y senador Jaime Guzmán -a quien se reconoce como el ideólogo de la constitución de 1980- a manos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Es preciso hacer hincapié en lo complejo que resulta comparar el asesinato de un líder político a manos de un grupo minoritario de la izquierda nacional con la liquidación masiva realizada por el Estado; sin embargo éste suceso llevó a dicha situación generando un retroceso en las políticas de Derechos Humanos y en las formas de trabajar la memoria que hasta el momento se venían desarrollando. (Lechner, 2006)

En adelante el tema que adquiere relevancia exclusiva es el valor y el cuidado de la emergente democracia, los crímenes de lesa humanidad perpetrados buscan ser explicados y enmarcados en un Estado de excepción; esto dificulta la noción de la historia entendida como una totalidad en permanente relación.

La detención de Pinochet en Londres significó tal explosión de memorias en conflicto que se generó la iniciativa conocida como Mesa de Diálogo desarrollada a partir de Agosto de 1999; este espacio pretendía sentar las bases de un consenso necesario para la añorada reconciliación, esta iniciativa congregó en un espacio común a abogados/as de larga trayectoria en derechos humanos tanto a nivel nacional como internacional, representantes de las Fuerzas Armadas, de los distintos credos religiosos, historiadores y periodistas. Es relevante destacar que no se observa en este momento la participación de instancias de la sociedad civil. Este encuentro posibilitó la entrega de información acerca del paradero de algunos/as detenidos/as desaparecidos/as por parte de las Fuerzas Armadas sin embargo las declaraciones se sucedieron bajo el alero del secreto profesional, sobreponiendo la Verdad y mermando la justicia. El documento que sintetiza esta experiencia invoca a la responsabilidad compartida de los chilenos en 31 lo ocurrido, dada la incapacidad de frenar la escalada de violencia. Dentro de las responsabilidades mayores se menciona a las Fuerzas Armadas y a organizaciones de izquierda que apelaron a la lucha armada como método político.16

16 Documentos de la mesa de diálogo (1999)

La mesa de diálogo estuvo cargada de simbolismos y gestos que apuntaron a la reconciliación nacional sin embargo su creación fue cuestionada por las agrupaciones de familiares de ejecutados/as y detenidos/as desaparecidos/as. Para ellos la utilización del secreto profesional representaba la continuación institucional de la impunidad.

A partir de este antecedente, Garretón cuestiona a la concertación, básicamente por su incapacidad de desarraigar enclaves autoritarios como la ley de amnistía o la constitución de 1980. Erradicarlos significaría garantizar institucionalmente que no se repitan los crímenes. En su opinión se ha avanzado en términos de reparación simbólica más no en el ámbito institucional:

“Quedan pendientes, así, tres grandes cuestiones en materia de Derechos Humanos, las que deben verse como un horizonte que, aunque no pueda materializarse, sirve como criterio y guía para plantearse permanentemente las tareas que la memoria ética de la sociedad, la justicia, y la convivencia democrática exigen. La primera es la verdad completa, con la información y paradero de los detenidos desaparecidos. La segunda es la justicia, reparación y castigo de todos los crímenes y violaciones cometidos… La tercera cuestión, precisamente, y vinculada a la reconciliación, es el reconocimiento de parte de un sector de la sociedad de los crímenes cometidos”. (Garretón, 1995, Pág. 23)

La información que entregaron las Fuerzas Armadas, bajo las condiciones antes explicadas significó que estas asumieran que existía información escubierta y que esta no había querido ser revelada por las posibles consecuencias penales que esta acción podía acarrear. Así, en síntesis la Mesa de Diálogo les dio la posibilidad de sanear sus culpas, confesándose pero sin tener consecuencias legales.

31 lo ocurrido, dada la incapacidad de frenar la escalada de violencia. Dentro de las responsabilidades mayores se menciona a las Fuerzas Armadas y a organizaciones de izquierda que apelaron a la lucha armada como método político.16

16 Documentos de la mesa de diálogo (1999)

La mesa de diálogo estuvo cargada de simbolismos y gestos que apuntaron a la reconciliación nacional sin embargo su creación fue cuestionada por las agrupaciones de familiares de ejecutados/as y detenidos/as desaparecidos/as. Para ellos la utilización del secreto profesional representaba la continuación institucional de la impunidad.

A partir de este antecedente, Garretón cuestiona a la concertación, básicamente por su incapacidad de desarraigar enclaves autoritarios como la ley de amnistía o la constitución de 1980. Erradicarlos significaría garantizar institucionalmente que no se repitan los crímenes. En su opinión se ha avanzado en términos de reparación simbólica más no en el ámbito institucional:

“Quedan pendientes, así, tres grandes cuestiones en materia de Derechos Humanos, las que deben verse como un horizonte que, aunque no pueda materializarse, sirve como criterio y guía para plantearse permanentemente las tareas que la memoria ética de la sociedad, la justicia, y la convivencia democrática exigen. La primera es la verdad completa, con la información y paradero de los detenidos desaparecidos. La segunda es la justicia, reparación y castigo de todos los crímenes y violaciones cometidos… La tercera cuestión, precisamente, y vinculada a la reconciliación, es el reconocimiento de parte de un sector de la sociedad de los crímenes cometidos”. (Garretón, 1995, Pág. 23)

La información que entregaron las Fuerzas Armadas, bajo las condiciones antes explicadas significó que estas asumieran que existía información encubierta y que esta no había querido ser revelada por las posibles consecuencias penales que esta acción podía acarrear. Así, en síntesis la Mesa de Diálogo les dio la posibilidad de sanear sus culpas, confesándose pero sin tener consecuencias legales. (pág.31 de 176)

DISPONIBLE A TEXTO COMPLETO

Texto completo en: www.cybertesis.uchile.cl/tesis/uchile/2011/cs-lagos_t/pdfAmont/cs-lagos_t.pdf

 

Quiero hablar de luciérnagas. De marcianos y luciérnagas.

annileddi di picuraru/ Space Invaders

21 de noviembre de 2013

Con todo mi agradecimiento, a los que nos acompañaron en el aterrizaje.

 

 

Cannileddi di picuraru

-Space Invaders-

Quiero hablar de luciérnagas. De marcianos y luciérnagas. En los años setenta el inquieto Pier Paolo Pasolini, cineasta italiano, poeta comprometido, novelista certero, ensayista lúcido, comunista incómodo, marxista y homosexual, publicó en un artículo para el Corriere de la Sera su conocido escrito sobrelas luciérnagas. En él, a rasgos generales, hablaba del momento en el que desaparecieron las luciérnagas en Italia. Cannileddi di picuraru, velitas de ovejero, como las llamaban los campesinos. Tan difícil era la vida del pastor cuidando sus rebaños en la noche, que la naturaleza le regalaba luciérnagas como vestigios de luz en la temible oscuridad. Temible porque los que solían quedar al cuidado de las ovejas por la noche siempre eran los niños. Pero según Pasolini, en los años sesenta, como resultado de la sociedad de consumo, producto de la contaminación, las luciérnagas, que él jugaba a cazar cuando niño, desaparecieron. La noche italiana nunca más tuvo luciérnagas, a partir de ese momento fueron sólo un recuerdo de la infancia. Luego, Pasolini hace una división de la vida política italiana usando esa imagen, dividiéndola en dos fases temporales, una desde el fin de la segunda guerra hasta la desaparición de las luciérnagas y otra desde la desaparición de las luciérnagas hasta el momento en el que escribe el artículo.

Yo nunca he visto una luciérnaga. Ni siquiera sé si en Chile existen o si al igual que en Italia son parte de un pasado imposible de resucitar. Se me antoja pensar en los marcianitos del Space como esas luciérnagas fosforescentes que iluminaban las noches o más bien los largos y pegajosos días de esos extraños tiempos en quenos tocó ser niños. Marcianitos que intentaban bajar a tierra, pero que eran eliminados una y otra vez por las fuerzas terrícolas. Marcianitos que llegaban apatotados, en bloque, que con decisión intentaban hacerse un lugar entre las balas, pero que finalmente siempre terminaban derribados. A partir de un momento dejamos de jugar con ellos. Las consolas fueron cambiadas por otrasplataformas de juego y los marcianitos verde fosforescente, siempre dispuestos a morir, terminaron olvidados, rezagados, quizá escondidos en algún cajón oscuro como suele ocurrir con los juguetes viejos.

Creo venir de una generación de marcianos. Recuerdo a un ejército completo marchando en la Alameda el año 1985. Recuerdo las pancartas, los gritos, las consignas. Recuerdo a los que fueron los líderes de toda esa legión extraterrestre, marcianitos de quince años, con uniforme escolar, enarbolando estrategias serias y discursos claros con sus voces recién cambiadas, con sus bigotes estrenándose bajo la nariz, dispuestos a todo por la invasión alienígena. Recuerdo el ánimo y el arrojo de las bases marcianas que avanzaban con fuerza entusiasmadas por la energía colectiva, por la posibilidad del cambio, y me pregunto, así cómo se pregunta Pasolini por las luciérnagas, dónde fue a dar toda esa descarga de luz. De un momento a otro, una vez llegada la democracia, todos esos marcianos, que pensaban cambiar el escenario, desaparecieron, y ahora no son más que un recuerdo de la infancia.

Pienso en los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, de dieciocho y veinte años respectivamente, que murieron baleados por agentes de carabineros en la Villa Francia donde vivían. Pienso en Marco Ariel Antonioletti, ex dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios, asesinado a los veintidos años de un tiro en la frente en la casa un personero concertacionista, Juan Carvajal, en plena democracia, a manos de una brigada de la PDI. Pienso en la Pili Peña, mi compañera de curso, detenida a los veinte años por ser Lautarista. Pienso en todo el tiempo que pasó encerrada, pienso en que crió un hijo y terminó sus estudios en la cárcel. Pienso en todos los que con lucidez adivinatoria pronosticaron a sus dieciocho años que lo que se venía en democracia era la consolidación de un sistema que no les daría espacio, que agudizaría las diferencias, y que los dejaría afuera. Pienso en su decisión de seguir dando la pelea en la clandestinidad, invisibles, dispuestos a romper el mundo que conocían y que no les daba ni les daría un espacio. Pienso también en los más obedientes, en esos jóvenes dirigentes que pensaron que el Control de Mando iba a darles un lugar en el escenario político, y esperando esa oportunidad se les fue la juventud porque la repartija fue para otros. Pienso en los que no quisieron molestar el proceso, pienso en los que le concedieron a la democracia la oportunidad de ser, pienso en los que no quisimos molestar para que las cosas funcionaran, pienso en los que se refugiaron en lo íntimo, pienso el los que se sintieron fracasados, huérfanos, desolados, y se reventaron hasta morir tomando, drogándose, asaltando bancos. Pienso en los que se insertaron en el modelo, pienso en los que se volvieron apáticos y descreídos y tristes y cambiaron de color, dejando el verde fosforescente por el gris. Pienso que vengo de una generación de marcianos secuestrada. Un ejército de adolescentes, punta de lanza barata con apellidos de mierda, proveniente de liceos de mierda, sin tradición ni vista a la cordillera, sin idiomas extranjeros con los que defenderse, cabecitas negras tirándose a la piscina a poto pelado, actores secundarios, o más bien tramoyas, preparando el escenario para los otros, siempre para los otros. Una generación que por distintas razones, o quizás sólo por una, terminó fuera del paisaje histórico, escondida, guardada en un cajón donde van a dar las luciérnagas y los juguetes usados.

Termino este escrito y me entero que Gabriel Boric, 27 años, ha sido electo diputado por la Región de Magallanes. Su rostro encendido y feliz junto al de Giorgio Jackson, 26 años, al de Camila Vallejos, 25 años, y al de Karol Cariola, 26 años, desfilan por la pantalla televisiva mientras el locutor de turno dice que algunas figuras del movimiento estudiantil han sido electas para entrar al Congreso. Al verlos pienso en otros nombres como el de Francisco Figueroa o el de Daniela López. Complicidades más o complicidades menos, cuando pienso en todos ellos se me antoja cerrar hablando otra vez de luciérnagas. De marcianos y luciérnagas. De cajones abiertos y de juguetes que nunca deben perder vigencia. Lucecitas fosforescentes que comienzan a bajar del espacio y a iluminar la temible oscuridad. Cannileddi di picuraru, velitas de ovejero. Vestigios delicados de luz que tenemos el deber de cuidar para que los niños que protegen el rebaño no sean otra vez aplastados por las fuerzas terrícolas. Mantener las luces encendidas para que ellos sepan que no están solos.

Nona Fernández S.

Santiago de Chile, 20 de Nov de 2013

-Lanzamiento Space Invaders, Editorial Alquimia-

Miguel Enríquez Espinosa. (1944-1974).

Miguel Enríquez Espinosa. (19441974). Médico chileno. A los 23 años de edad, el IV Congreso del MIR lo elige su Secretario General, responsabilidad que asume hasta su heroica muerte.

Síntesis biográfica

Familia

Su padre el Dr. Edgardo Enríquez Frodden (19121997), descendiente de familias de clase media acomodada con fuerte arraigo a la zona de Concepción, médico especialista en Anatomía, director de hospital, profesor universitario, destacado miembro de la Masonería, Rector de la Universidad de Concepción (19691972), Ministro de Educación en 1973, durante el gobierno del presidente Salvador Allende.

Su madre Raquel Espinosa Towsend, oriunda de Temuco, egresada de la Escuela de Leyes de la Universidad de Concepción, mujer cariñosa y de gran sensibilidad humana.

Nacieron 4 hijos: Marco Antonio (noviembre 1939), Edgardo (diciembre 1941), Ines (1942), y Miguel. La familia vivió en un comienzo en la calle Caupolicán 112 de Concepción. En mayo de 1943 se mudan a la casa número 120 en la zona militar del Apostadero Naval de Talcahuano.

Estudios

Desde que Miguel inicia sus estudios secundarios, se manifiestan o afianzan en él, características que le acompañaron durante su breve vida. Contrario y tenaz en el enfrentamiento a las injusticias, interesado en los problemas sociales, inteligente y estudioso, rápido en sus razonamientos y en el hablar, facilidad para expresar sus ideas, disposición a enfrentar dificultades y buscarle solución, abierto a diversas manifestaciones culturales, estudiante destacado, franco, directo, hábil, alegre, lector multifacético y constante, gran simpatía, solidario y buen amigo, autodidacta, responsable, jugaba ajedrez, practica gimnasia, disfrutaba de la música clásica, gusta del excursionismo, etc. Sus inquietudes sociales y políticas se manifiestan ya a los 11 años.

Querido por los buenos educadores, detestado por los mediocres. Muchas fueron las oportunidades en que supo enfrentar con vehemencia y claros argumentos el actuar injusto de algunos profesores contra sus compañeros o él mismo; actitud que le acarreó dificultades, como en segundo año cuando un inspector superado en una discusión le pegó y él le respondió cuanto pudo con su fuerza física, o un injusto intento de expulsión en cuarto que lo anuló con sus argumentos. En el transcurso de sus estudios de enseñanza media, además de sus hermanos Marco Antonio y Edgardo conoce compañeros de su propio curso, y de otros que más adelante le acompañaran en su camino político.

En el tercer curso y cuando solo contaba con 13 años de edad tiene su bautismo inicial en la lucha callejera con ocasión de las movilizaciones populares del 2 de abril de 1957, estudiantes junto a obreros y pobladores salen a la calle en protestas contra la cesantía, la política de alzas del segundo gobierno de Carlos Ibañez y sus medidas represivas.

Durante la campaña presidencial de 1958, se interesa y participa con sus hermanos en algunas actividades políticos de la alternativa popular, asiste a masivas y combativas concentraciones, y comparte la frustración que produjo la estrecha derrota de Salvador Allende candidato del Frente de Acción Popular, FRAP, y el triunfo de Jorge Alessandri candidato de los patrones; le surgen allí las primeras interrogantes e intentos de respuestas iniciales para el cuestionamiento futuro a la política de los partidos de izquierda tradicional.

El 1 de enero de 1959 se produce el triunfo de la Revolución Cubana dirigida por el Movimiento 26 de julio encabezado por Fidel. Esta victoria remece y despierta a los explotados de Latinoamérica, crea una nueva situación que potencia el actuar revolucionario en sectores populares y en la juventud audaz e inquieta, que buscaba descubrir y trazar nuevos caminos para que junto a las masas oprimidas luchar por una revolución verdadera.

Vocación por la lectura

Miguel como todos sus hermanos desde muy niño le gustó estar informado. Leía periódicos, incluso las editoriales, revistas, etc. Le encantaba escuchar conversaciones de personas mayores.

Para que dispusieran de libros y revistas su padre les abrió una cuenta en una de las mejores librerías de Concepción. Quien en general dirigía las lecturas de sus hermanos, especialmente cuando estos eran pequeños, era su hermano mayor, Marco Antonio, de esta forma fue formando su propia biblioteca con obras realmente selectas, tenía desde la Biblia hasta El Capital de Carlos Marx. Textos de historia, filosofía, economía, sociología, biografías, libros de arte, de literatura, etc.

Muchos de estos libros le fueron robados cuando la policía allanó su domicilio. Para fomenta el interés de Miguel por la ciencia, las artes, la cultura en general y aún la política, su padre siempre se preocupó de llevar a la casa profesores, artistas, investigadores, conferencistas, profesionales, parlamentarios y hasta sacerdotes. En estas reuniones familiares, desde 1959, siempre estaba presente la conversación, él no sólo escuchaba sino que también intervenía, fuera para hacer preguntas, fuera para dar su opinión con el correspondiente respeto y mesura.

Vida universitaria

En marzo de 1961 Miguel es seleccionado e ingresa a estudiar Medicina en la Universidad de Concepción, allí estrecha sus lazos de amistad y coincidencia político ideológica temporal o permanente con compañeros de la carrera y otras facultades, Bauchi, Tranquilo Romero, Beatriz (Tati) Allende, J. Gutiérrez, Luciano, Edgardo Condeza, Juan Saavedra, Ariel Ulloa, y muchos otros.

El año anterior había ingresado a la Federación Juvenil Socialista de la cual ya su hermano Edgardo era miembro. El 17 de abril de 1961 y días siguientes es uno de los organizadores y conductores de las movilizaciones solidarias de los estudiantes y sectores del pueblo de Concepción contra la invasión mercenaria y de Estados Unidos a Cuba en Playa Girón. A fines de 1961 participa junto a otros dirigiendo los estudiantes en apoyo a la larga huelga del magisterio.

Antes de finalizar el año escolar enfrenta en asamblea de alumnos de primer año al rector de la Universidad, David Stitchkin, rechazando la forma en que trata a sus alumnos. En los años siguientes, además de sus estudios de medicina, la militancia política, el estudio teórico, asiste a clases o estudia por su cuenta materias que le interesan: economía, sociología, filosofía, historia. Gran impulsor del trabajo estudiantil voluntario en poblaciones de Concepción donde además de la agitación política se organizan cursos de alfabetización y se atiende a pobladores en policlínicos de salud.

Su participación creciente en la práctica de la lucha de clases, le fueron mostrando muy pronto el auténtico carácter del Partido Socialista donde militaba.

Actividad política

En el centro Universitario de Concepción, inició sus pasos como dirigente político estudiantil, inspirado en el ejemplo de la triunfante Revolución Cubana.

Militó en el Partido Socialista hasta 1963, posteriormente formó la Vanguardia Marxista (VRM), donde se agruparon jóvenes que en 1965 dieron vida al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).

Era un gran estudioso de cuestiones militares, económicas, políticas y psicológicas.

Su actividad política y sus responsabilidades como Secretario General del movimiento lo llevaron a abandonar la especialidad y asumir por completo las tareas de dirigente.

En 1967, en el Tercer Congreso del MIR presenta su tesis político militar de convertir el Movimiento en un Partido Revolucionario.

En 1969, el MIR es objeto de una intensa represión por parte del gobierno de Eduardo Frey y pasa a la clandestinidad, hasta que termina con el advenimiento de Allende como Presidente de la República.

El MIR apoyó la candidatura, chequeaba los actos de masa y se dedicó fundamentalmente a las tareas revolucionarias, a la información de las actividades del enemigo y a la protección de Salvador Allende.

Allí se formó el primer aparato de seguridad integrado por el MIR y el Partido Socialista, en donde el MIR capacitó y trasladó sus experiencias a los últimos. Miguel chequeaba este trabajo y vigilaba directamente estas actividades.

Miguel y el presidente Allende

La noche del 10 de septiembre de 1973 circula información sobre desplazamientos de tropas, cuestión reiterada en esos tiempos. La comisión política del MIR está a la espera del próximo día: Allende entregará un mensaje al país anunciando llamar a un plebiscito y ofrecerá su renuncia; se discutirá el texto de una declaración y plan del MIR y otros sectores de la izquierda, incluido el PS para impulsar una contraofensiva popular y revolucionaria. Demasiado tarde.

Contando con el factor sorpresa las clases dominantes a través de su brazo militar, las FF.AA habían iniciado el momento militar por la reconquista plena del poder. El 11 de septiembre, a las 7 de la mañana se reúne la CP en una casa de San Miguel. Alerta máxima: cada militante y unidad del partido en sus frentes y puestos de lucha, constitución de direcciones y fuerzas, desarrollar el plan militar definido, apertura de depósitos y distribución de las pocas armas disponibles y el armamento casero, desarrollar una ofensiva general concentrando los focos de resistencias en los cordones industriales y poblaciones e integrando a las masas y a la izquierda al combate. Poco se logra, muchos dispuestos a empuñar las armas, los medios de combate son escasos y falta experiencia combativa.

Miguel en varias oportunidades trata de contactar al presidente Allende. “Tati” entrega el mensaje a su padre: se le insta y propone un plan y los medios para salir del [[Palacio de La Moneda]] y pasar a dirigir la lucha de resistencia clandestina desde las poblaciones populares. Allende no acepta:

“Yo no me muevo de aquí, cumpliré hasta mi muerte la responsabilidad de presidente que el pueblo me ha entregado. Ahora es tu turno Miguel”.

Un par de horas después Salvador Allende presidente de Chile, gran patriota revolucionario pagaba con su vida, su lealtad a la causa de los trabajadores, levantando una eterna bandera de lucha, y ofrendando en el testimonio de su sangre, que el movimiento popular no se rinde ante los aparatos armados del estado burgués.

Miguel y otros miembros de la CP se reúnen después del mediodía con dirigentes del Partido Socialista y el Partido Comunista en el centro fabril metalúrgico Indumet del Cordón Cerrillos para coordinar un plan de resistencia armada, hay acuerdo con socialistas, los compañeros comunistas son contrarios, están a la espera si se cerrará el Congreso Nacional, se retiran. Los restantes junto a obreros son cercados. Combaten por horas. Rompen el cerco. Hay escaramuzas en diversos lugares. En la tarde con el país controlado por las FF.AA y el movimiento de masas pasivo y replegado era evidente la no contención del golpe. Con gran impotencia y rabia Miguel y la CP dan orden de repliegue, mantención de acciones de hostigamiento y el paso a la clandestinidad. La situación hacía evidente para el MIR que, a pesar de sus denodados esfuerzos, de transformarse en el curso de la crisis del sistema de dominación, de grupo en vanguardia revolucionaria del movimiento de masas, no lo logró y, allí residió una de las causas fundamentales de la derrota en el enfrentamiento de septiembre de 1973.

El último documento

El último documento conocido es una declaración pública. Fue redactada por el secretario general del MIR 25 días antes de su heroica muerte. No sólo tiene valor histórico por ese motivo, sino también porque da a conocer uno de los episodios más importantes de ese período: el intento de negociación con el MIR del jefe del SIFA, comandante Edgar Ceballos Jones, procesado por su responsabilidad en la desaparición de prisioneros políticos. La declaración fue publicada en número 101 de El Rebelde, órgano del MIR en la clandestinidad, y en el Correo de La Resistencia, números 3-4 de septiembreoctubre de 1974.

Carta

En los últimos años Miguel tuvo la certeza de que su vida sería corta. Por tal motivo no se permitió el lujo de perder el tiempo y escribió una carta a una persona muy especial.

En ella le decía que tenía que apresurarse en hacer las cosas porque cualquier día iba a caer y sus huesos probablemente quedarían esparcidos por ahí, blanqueándose al sol. En esa misma carta daba algunas indicaciones sobre lo que quería que hiciera con su mujer y su hija.

Daba algunas instrucciones hacia el futuro.En tiempo de la Unidad Popular, cuando ya había dejado la clandestinidad a que lo había llevado la persecución política e ideológica de Frei, fue un día a casa de sus padres y en esa conversación explicó a su madre cómo quería que fuera educada su hija Javiera, que entonces tenía unos dos años de edad.

Le dijo:

Que nadie me la vaya a presionar, que nadie pretenda orientarla hacia la política porque su padre dedicó prácticamente toda su vida. Quiero que sea una niña feliz, que crezca y se forme como todos los niños, despreocupada y libre, que ojalá practique una actividad artística. Si cuando más grande ella decide participar en política, que sea su decisión, que nadie la utilice para ningún fin que ella no desee o la motive. Si lucho por la libertad y felicidad de hombres y mujeres, cómo no voy a querer que mi hija sea feliz.

Muerte

El cerco represivo se estrechaba en torno a la dirección. Había que tomar decisiones rápidas y extremas. El 5 de octubre de 1974 un “grupo de tarea” de la DINA, continúa sus reconocimientos en un “sector posible y sospechoso” en San Miguel. Llegan a la calle Santa Fe esquina Chilo. Sin saberlo inicialmente, hacen contacto con el objetivo perseguido y buscado largo tiempo. La decisión de Miguel es combatir. Resiste solo los momentos más intensos del combate, al ser abandonado por otros que le acompañaban al creer que estaba herido de muerte. Enfrenta cerca de dos horas a centenas de efectivos de fuerzas militares combinadas que, al final logran darle muerte.

Diez balas acabaron con su vida, la cual había entregado completamente a los intereses del proletariado y las masas populares y, a la lucha por construir una sociedad distinta. Su sueño, ideario y aspiraciones camina en los senderos del porvenir histórico de su pueblo. Esa consecuencia y grito libertario irrumpió con fuerza en eternos combates populares, vestido de obrero, de campesino, de mapuche, de poblador, de estudiante, de miliciano, de mujer, de hombre y de joven en su lucha irrenunciable por la dignidad, la libertad, la justicia, la democracia y un sistema social justo en su patria.

La noticia de su muerte

La Sra. Laura Allende comunicó la noticia a los padres de Miguel y fue la primera en llegar al departamento a acompañarlos, no descansó hasta que Miguel estuviera sepultado. Laura era hostigada y agredida por el ejército, la DINA y la SIFA. Fue detenida, torturada y luego expulsada del país. Años más tarde moriría en La Habana, Cuba.

Entierro

Miguel fue enterrado el 7 de octubre de 1974, a las 07:30 de la mañana, en un nicho del Cementerio General de Santiago de Chile. Autorizaron acompañarle diez miembros de su familia, vigilados por cientos de hombres y armas de enemigos temerosos. Aunque el pueblo no pudo estar presente, una mujer representó el sentir de miles de ausentes, cuando su madre Raquel, en medio del silencio con voz fuerte y entera dijo:

” Tú no has muerto.
Tú sigues vivo,
y seguirás viviendo
para esperanza y felicidad
de todos los pobres del mundo.”

Fue sepultado con una simple cruz de cemento sin más inscripción que el número 2360 y la fecha que marcan en el folio 5 la tumba del luchador revolucionario.

Fuentes

Mujeres Exiliadas: con Chile en la Memoria. 2001

  • Mujeres Exiliadas: con Chile en la Memoria

Resumen

A partir de septiembre de 1973 y a causa del golpe de estado que derrocó al gobierno de Allende y a la persecución política desatada por los militares, miles de hombres y mujeres chilenos debieron salir del país. Algunos lo hicieron como asilados, otros fueron expulsados del país, otros fueron condenados a la pena de extrañamiento y muchos salieron por su cuenta a los países limítrofes para desde allí ubicar un país que los acogiera. Comenzaban así a vivir el exilio.

Mujeres Exiliadas
CON CHILE EN LA MEMORIA 
1

Loreto Rebolledo

A partir de septiembre de 1973 y a causa del golpe de estado que derrocó al gobierno de Allende y a la persecución política desatada por los militares, miles de hombres y mujeres chilenos debieron salir del país. Algunos lo hicieron como asilados, otros fueron expulsados del país, otros fueron condenados a la pena de extrañamiento y muchos salieron por su cuenta a los países limítrofes para desde allí ubicar un país que los acogiera. Comenzaban así a vivir el exilio. 2

Es posible distinguir distintos contingentes de exiliados, el primer contingente es el de los asilados políticos, este se sitúa entre 1973-74, un segundo contingente se sitúa entre 1975-79 y corresponde a los presos políticos expulsados y a los que cambiaron su condena de prisión por extrañamiento, estas cifras son las más confiables, ya que existen los salvoconductos, los decretos de expulsión y de extrañamiento. Simultáneamente a lo largo de estos años hay un flujo masivo y constante de exiliados políticos que salieron por su propia cuenta entre los años 73 y 76 y que se sostiene aunque de manera decreciente hasta 1980 3, estos se ubican en un primer momento en Argentina y Perú esperando ubicar desde allí un lugar donde establecerse, con ayuda o sin de los organismos internacionales preocupados de los refugiados por lo cual se hace difícil cuantificar su magnitud. Entre 1980 y 1990 las salidas de exiliados son episódicas y marchan de acuerdo a los vaivenes de la represión a la resistencia en Chile.

La cifra de exiliados políticos es difícil de establecer ya que existen grandes diferencias entre las cifras oficiales y las de los organismos de derechos humanos. La información oficial da cuenta de alrededor de 20 mil personas incluidos los familiares 4 . Por su parte ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) registró en Argentina por lo menos a 9.000 refugiados políticos chilenos y a otros 2.900 en Perú 5 . Según la Liga Chilena de los Derechos del Hombre fueron 400.000 los chilenos y chilenas que debieron abandonar el país por razones políticas (Bolzman, 1993) cifra que duplica la entregada por otros organismos.

De acuerdo a las cifras manejadas en 1990 por la Oficina Nacional de Retorno (ONR) , Servicio Universitario Mundial y Comité Intergubernamental para los Migraciones ,CIM, (Vaccaro, 1990) los exiliados políticos representaban alrededor de 200 mil personas dispersas entre los cinco continentes y en una diversidad amplia de países. Esta cifra es cercana a la que da la Vicaría de la Solidaridad que calcula que alrededor de 260 .000 personas habían sido obligadas a vivir fuera del país por razones políticas.

El exilio chileno se caracteriza por su masividad, su dispersión geográfica 6 y su pluriclasismo, ya que afectó tanto a ministros de Estado, altos funcionarios del gobierno de la Unidad Popular, dirigentes sindicales, obreros, estudiantes ,campesinos y profesionales que salieron acompañados de sus grupos familiares.

Más allá de las discrepancias de las cifras, la magnitud del exilio chileno es importante , al igual que sus efectos en las vidas de múltiples familias y personas .No obstante el exilio es un tema “menor” en el contexto de las violaciones a los derechos humanos ocurridos en Chile, razón por la cual ha tendido a ser invisibilizado . 7

Sin embargo, la experiencia y la memoria del exilio permanece dispersa en los recuerdos de múltiples chilenos y chilenas sin lograr revertirse a una memoria colectiva. A la negación del exilio en el discurso social como una experiencia límite de miles de hombres y mujeres chilenos hay que agregar la carencia de espacios colectivos en que esa experiencia pueda ser reflexionada por quienes la vivieron. Esto es más fuerte aún en el caso de las mujeres, dado su aislamiento y su menor participación en organizaciones políticas 8

Las memorias del exilio

El exilio chileno no fue uno solo, hubo múltiples exilios y sus experiencias, aún teniendo aspectos compartidos, se fragmentan en múltiples diversidades de acuerdo a los países de acogida, la clase social de origen, el género, la edad e incluso, la pertenencia partidaria y las formas de salida del país. Por lo tanto existen múltiples memorias del exilio , tantas como los diversos grupos sociales que vivieron esta experiencia. El lugar social que ocupan las personas es determinante en la estructura de la memoria , ello debido a las esferas sociales en que se desenvuelven.

Sin embargo, esto no impide la existencia de una memoria colectiva , las memorias múltiples y diversas (memorias sueltas al decir de Stern) pueden cristalizar en una memoria emblemática . Stern sostiene que ” la memoria emblemática no es una sola memoria , una ” cosa” concreta y sustantiva, de un solo contenido. Más bien es una especie de marco, una forma de organizar las memorias concretas y sus sentidos” (Stern, 2001:14).

Milos (2001) coincide en que en la memoria colectiva es posible identificar “dos grandes polos en torno a los cuales se ordenan las distintas concepciones o definiciones de la memoria . Se trata del polo de la realidad social cultural y el polo de lo cultural simbólico. Dos polos que atraen simultáneamente al concepto, que lo tensan, pero …que no tienen por qué llegar a desgajarlo. Lo dotan , más bien, de una doble significación, de una equivalencia” (Milos, 2001:58).
Entendemos que la memoria es la capacidad de conservar determinadas informaciones donde entran en juego capacidades de orden psíquico que permiten a los seres humanos actualizar impresiones o informaciones pasadas (Le Goff 1991), es también mecanismo de registro y retención, depósito de informaciones, conocimiento y experiencias (Bezerra de Meneses 1992).

Conceptualizar la memoria obliga, por lo tanto, a referirse tanto al recuerdo como al olvido. La resignificación de la memoria se realiza a través de una selección donde se privilegian algunos aspectos por sobre otros. En este sentido la memoria es un acto de representación selectiva del pasado, un pasado que nunca es sólo de un individuo porque los individuos están insertos en contextos familiares, sociales y nacionales, por lo tanto la memoria es colectiva (Rousso 1996). Toda memoria individual está dentro de un marco social y la memoria colectiva se vale de las memorias individuales

En esta ponencia analizaremos esta doble dimensión de las memorias del exilio, la memoria emblemática sobre el exilio, compartida por hombres y mujeres de diversas edades y clases sociales que residieron en los cincos continentes, y las memorias sueltas, pero que tienden a tener fuertes puntos de convergencia, de mujeres profesionales y universitarias chilenas que vivieron el exilio.

Nos acercamos al tema de mujer y exilio a través de una estrategia metodológica que alguinos autores denominan microhistoria . La microhistoria entrecruza la historia y la antropología , que más que partir de una serie de observaciones e intentar imponer teoría a modo de ley, arranca de un conjunto de signos significativos y procura encajarlos en una estructura inteligible, permitiendo registrar por escrito una serie de sucesos o hechos significativos, que, en caso contrario, resultarían evanescentes, pero que son suceptibles de interpretación al insertarse en un contexto, es decir en el flujo del discurso social.” (Levi,1993: 126). Se trata de develar las vidas y los acontecimientos de los individuos, entendiendo que los hechos mínimos y los casos individuales pueden servir para revelar fenómenos más generales. Por medio de la realización de entrevistas en profundidad que buscaban indagar en los recuerdos personales, entendiendo a éstos como una evidencia oral específica basada en la experiencias vivida que suele ser traspasada a las nuevas generaciones solo como anécdotas privadas de una familia” ( Prins, 1993:.152) buscamos rescatar las memorias sueltas del exilio desde la perspectiva de un grupo especifico de mujeres.

Los individuos que recuerdan, resignifican el pasado y transmiten a otras personas los nuevos o viejos significados. En este proceso están involucrados tanto hombres como mujeres, niños, jóvenes y adultos. Sin embargo, el exilio ha tendido a ser conceptualizado básicamente como una experiencia masculina, debido a que la mayoría de las personas con prohibición de ingreso eran hombres y los altos dirigentes políticos del gobierno anterior cuando regresaron impusieron un discurso hegemónicamente masculino que se difundió a través de los medios de comunicación, desdibujando las experiencias de mujeres y niños.

Como un modo de escapar a la manipulación de la memoria recurrimos… “a los recuerdos familiares….a los recuerdos personales…, a todo aquel vasto complejo de conocimientos no oficiales, no institucionalizados, que no se han cristalizado todavía en tradiciones formales… que representan de algún modo la conciencia colectiva de grupos enteros (familias, aldeas) o de individuos (recuerdos y experiencias personales), contraponiéndose a un conocimiento privado y monopolizado por grupos precisos en defensa de intereses constituídos”. (Triulzi 1977: 477 citado en Le Goff 1991:183).

La combinación de fuentes orales y escritas permite reconstituir una memoria colectiva del exilio, una memoria emblemática que de una u otra manera da un marco para organizar las memorias sueltas. Por otra parte, a partir de una polifonía de voces y recuerdos de mujeres profesionales , más allá de las particularidades de las experiencias vividas por la diversidad de situaciones que caracterizaron al exilio chileno, intentamos encontrar lugares de habla comunes, que pueden erigirse en discursos sociales capaces de solidificarse y objetivarse mas allá de su propia subjetividad.

Este desafío por su amplitud no se puede asumir aquí, sin embargo es posible indagar en algunos de los nudos que convocan la memoria del exilio , es decir recuperar lo simbólico- los lugares de memoria- al tiempo que se rescata la memoria ” hablada” por las mujeres, desde el lugar social que ellas ocupan en tanto actoras.

La memoria emblemática del exilio y las memorias femeninas

Hay dos imágenes muy fuertes que convocan la memoria de todos los exiliados y que es posible rastrearlas en la producción testimonial escrita y oral y que aparece condensada en la poesía. Una de estas imágenes es la del desarraigo, el vivir al mismo tiempo entre dos espacios : allá y acá
( en Chile y el país de exilio), la otra es la del tiempo suspendido (el exilio como entre paréntesis). Estas imágenes se inscriben dentro de la segunda memoria emblemática de la que habla Stern (221), la memoria como una ruptura lacerante , ” Es una memoria emblemática… que simboliza una ruptura de vida no resuelta y tremendamente profunda. Casi transforma a las personas en una especie de doble-persona. Por un lado está la persona cotidiana, que ordena su vida, recordando los trámites, haciendo el trabajo, saludando a la gente y hablando las conversaciones normales y superficiales de la vida ordinaria.Pero también hay un interior donde existe la persona profunda, el ser humano cuyo punto de partida es la memoria viva y lacerante de la herida insoportable, un dolor que quita sentido de la vida ” normal” cotidiana y sus apariencias tan superficiales.” (Stern, 2001:16)

El desarraigo, el sentirse viviendo en el ” país de nadie” al decir del escritor Luis Sepúlveda acentúa la sensación de ajenidad, de no pertenecer al lugar donde se vive y de pertenecer a otro donde no se puede vivir. Esto hace que el exilio se recuerde como un vaivén entre estar allá y acá. Vivir en el país de exilio , pero un vivir a medias porque se piensa y se sueña con estar en Chile.

“En mi ventana de aquí y en mi ventana de allá
cuánta malquerencia, cuánta disputa de paisajes” escribe Efrain Barquero ( Arteche, 1984)

“En Holanda yo viví como en dos mundos, en la casa el mundo y la cultura chilena, hablábamos español, y fuera de la casa el mundo holandés”, cuenta una chilena.
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Otro lugar de memoria del exilio, compartido por hombres y mujeres, es que el tiempo del exilio fue un tiempo transitorio, un tiempo vivido entre paréntesis a la espera del regreso, un tiempo en el que se vivió ” con la maleta lista para volver” / 9. Se recuerda el exilio como una especie de no-tiempo, vivido con la casi certeza de que la vida real estaba esperando en otra parte.

El exilio rompe la linealidad temporal y espacial, en la memoria colectiva se representa como un tiempo suspendido en que se vivió en un lugar ajeno a la espera de volver.
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“El exilio siendo tan triste, no fue tan malo. Pero cuando tu piensas que vas a volver luego…, son 16 años de tu vida que te han robado, porque tu viviste una vida ajena, una vida prestada. Tuviste que vivir una vida que no era tu vida” , recuerda Carmen , que vivió su exilio en Colombia (Rodríguez 1990: ).

” Los exiliados nos conservamos en el tiempo como los muertos bajo la arena del desierto ” escribe Mili Rodríguez (1990), exiliada en Ecuador, dando cuenta de esta sensación del exilio como una ruptura del tiempo.

La falta de un referente de lo que implicaba el exilio en la memoria colectiva nacional indudablemente contribuyó a que éste fuera vivido con ” la maleta lista” para regresar, sin considerar que ese regreso, en la medida que dependía de otros, podía demorar muchos años y que el tiempo transcurrido entre la salida y el retorno era un tiempo real y había que vivirlo como tal.

Es una imagen recurrente en la memoria colectiva de los exiliados la de haber vivido constante y simultáneamente entre dos mundos y entre dos tiempos. Haber vivido escindidos entre el acá y el allá, el presente y el pasado. Desdoblándose entre vivir en el país de exilio y habitar en sueños en Chile. Sin embargo, más allá que la memoria colectiva haya construido un imaginario del exilio donde el caos parece haberse instalado en el cotidiano, el tiempo transcurrido en el exilio y los lugares en que los exiliado vivieron fueron reales y hubo necesidad de dar respuesta a situaciones concretas de subsistencia material y afectivas,aaprender los idiomas ajenos, encontrar trabajo, retomar los estudios organizar, aunque fuera de modo precario ,un espacio donde vivir, enviar los hijos al colegio, enamorarse, casarse, separarse , establecer nuevas amistades, y por supuesto, colaborar con las labores de resistencia y apoyo a Chile.

Los diferentes modos de afrontar la resolución de la vida cotidiana, los diversos países de acogida, los distintos orígenes sociales, étnicos y de género de los exiliados dieron lugar a una variedad de experiencias y por tanto a una multiplicidad de recuerdos, de memorias sueltas . No obstante , pese a la fragmentación es posible solidificar algunos discursos. Desde el habla de los sujetos en el acto de recordar es posible establecer ciertos puntos de encuentro, ciertos nudos comunes que convocan los recuerdos.

Así, desde el habla de las mujeres es posible establecer su lugar social y el peso – mayor o menor- que jugaron los mandatos culturales de género en su vivencia y memoria del exilio. Entre mujeres de clase media, universitarias o profesionales es recurrente la idea que fueron ellas, antes que sus congéneres masculinos, las primeras en asumir que el tiempo del exilio podía ser largo, y por tanto había que asumirlo y enfrentarlo.

” El estaba deprimido y pensando que en realidad esto iba a ser para corto tiempo, pero yo sentí que eso iba a ser para largo y había que prepararse, había que saber el idioma, había que revalidar título, había que trabajar ” recuerda una profesional que vivó en Dinamarca y estuvo entre los primeros chilenos en hacer gestiones para revalidar su título y poder ejercer allá.
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El sentido práctico femenino, su necesidad de ponerle anclas a la vida y amoblar el cotidiano de sus familias derivado de su responsabilidad en la reproducción, las hace ubicarse más rápidamente en el país de exilio.

Otro nudo que convoca la memoria de mujeres estudiantes universitarias y profesionales
es que el exilio fue un espacio y un tiempo en el cual tuvieron mayores oportunidades de ser ellas mismas, de tomar decisiones sobre qué hacer y cómo organizar sus vidas. Esto gracias a los logros obtenidos por las feministas en los países del primer mundo y en el caso de aquellas que se quedaron en latinoamerica y otros países del tercer mundo por las ventajas que representaba el no contar con el control social de la familia.

El exilio, para las mujeres de clase media, especialmente para aquellas con formación superior, representa una posibilidad de autonomía y de avanzar en un proceso de individuación

“Yo salí con mi familia al exilio, los problemas políticos los tenía mi marido y yo lo acompañé, pero a la vuelta de un par de años nos separamos y yo decidí quedarme. No quería perder lo que me había costado construir, tenía un trabajo que me gustaba, había armado una casa, tenía amigos y mis hijos estaban en un buen colegio, Para qué volver a Chile cuando las cosas estaban mal política y económicamente? ” recuerda una mujer que vivió en Europa.

En sus recuerdos privilegia los aspectos positivos de su experiencia de exilio: el poder tomar decisiones por si misma de manera autónoma, valorar lo que ella misma construyó: casa, amistades, un mundo para sus hijos, y minimiza, “olvida”, el precio que pagó por ello, el desarraigo y la ruptura matrimonial.

“Los exiliados vivimos a veces experiencias límites, rupturas que nos permitieron distanciarnos de lo que se nos aparecía como natural y aprender a ser más reflexivos. Gracias a las rupturas y a esa vivencia ambigua que se mueve entre el amor al terruño de origen y a la sociedad mexicana, debimos trabajar subjetivamente sobre nosotros y sobre los otros para adaptarnos y reelaborar nuestras identidades. También estuvimos y estamos obligados a pensar en lo queríamos ser y hacer. Curiosamente cuando el sistema de hábitos y patrones propios se rompe, los seres humanos reconocemos las limitaciones y la necesidad de generar otros sentidos y nuevas pautas de comportamiento, que implican la reflexión e indican procesos de individualización y por ende de crecimiento. Los exilios han sido diversos, pero probablemente significaron para muchos de nosotros pasar a los umbrales de la modernidad, superando la concepción de la vida como costumbre.” : La reflexión anterior es de una socióloga chilena que hizo la opción de quedarse en su país de acogida .
(Tarrés, s.f.)

A modo de conclusiones:

lo que existe es la memoria de un extrañamiento de la cultura propia, en el segundo son las Hemos revisado dos tipos de memoria del exilio , una en que convergen los recuerdos de hombres y mujeres y que se enmarca dentro de una memoria emblemática que da cuenta de rupturas lacerantes. Los nudos que la convocan son el desarraigo , la ajenidad , vivenciada como el no pertenecer; y el tiempo suspendido , que se lo evoca como un no ser y no estar, como vivir la vida de otro en un tiempo prestado . Esto da cuenta de lo negativo de la experiencia del exilio.

Hay otras memorias sueltas, ancladas en un grupo específico de mujeres profesionales de clase media, que si bien no cristaliza en un discurso unívoco tienen cierta solidez y convergen en algunos aspectos. A diferencia de la memoria emblemática, dan cuenta del exilio desde una perspectiva positiva, relevando lo que se ganó en tanto mujeres : avanzar en un proceso de individuación, con mayor capacidad reflexiva, con más posibilidades de ser ellas mismas; y, la autonomía como posibilidad de ser, hacer y decidir .En otras palabras ,crecer como personas..

Es de destacar que pese a su apariencia contradictoria, estos dos memorias no se desencuentran, mas bien son complementarias y están hablando de dos dimensiones del sujeto, ambas relacionadas con la cultura. En el primer caso lo que existe es la memoria de un extrañamiento de la cultura propia, en el segundo son las ganancias que se obtiene cuando la cultura propia es transformada por la cultura del país al que se llega, o por un proceso de crecimiento personal, cuyo costo, tiende a ser silenciado.

Bibliografía

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ARTECHE, Miguel, et.al, compiladores, Poesía chilena contemporánea, Editorial Andrés Bello, Santiago, 1984

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SOLIDARIDAD, ” Emigración, dramático fenómeno chileno, Revista de la Vicaría de la Solidaridad,N” 13 , enero, 1977

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Notas

1 Proyecto DID Nº SO12-99/2 “El exilio y el retorno en la experiencia de hombres y mujeres chilenos: del recuerdo individual a la memoria colectiva”.
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2 El exilio, según los diccionarios es sinónimo de expatriación por razones políticas, deportación, relegación, salida, destierro . Según la RAE exilio viene del latín exillium y da cuenta tanto de la separación de una persona del lugar donde vive, del efecto de estar exiliado, así como del lugar en que vive el exiliado .En francés es sinónimo de “banissement”, cuyo significado refiere al acto de borrar, sacar a un ser humano de su mundo habitual.
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3 Es necesario aclarar que la cifra de exiliados políticos es decreciente, pero no la cifra total de chilenos que salen del país por otras razones, básicamente económicas. El exilio económico experimenta un incremento notable a partir de 1981 debido a la crisis, lo que lleva a INCAMI y otros organismos a calcular que un millón de chilenos, alrededor del 10% de la población vivía fuera del país ya fuera por razones económicas o políticas. En 1999 la información manejada por los consulados de Chile en el exterior daba cuenta de alrededor de 900.00 chilenos viviendo fuera del país y la cancillería estimaba que la cifra real podía alcanzar el millón 1000 mil. (Pereda, 1999),
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4 Según información oficial, el gobierno chileno otorgó desde septiembre de 1973 hasta 1976, once mil salvoconductos.
” De ellos, unos 7.500 fueron dados a personas que estaban asiladas en embajadas (Solidaridad, 1977:11). A ellos se agregan 600 detenidos por Estado de Sitio que fueron expulsados del país o liberados con la condición de abandonarlo y más de 800 condenados por tribunales militares que obtuvieron el extrañamiento a través del decreto Supremo 504 a los que se suman 54 personas condenadas por estos tribunales a la pena de extrañamiento
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5 La Comisión Ecuménica Argentina de Fugitivos entrega una información más precisa, en febrero de 1976 plantea ” la cifra global de chilenos que huyeron de su país y buscaron refugio en Argentina se eleva a 150.000 ” y que en ese momento continuaban llegando mensualmente un mínimo de 400 fugitivos chilenos
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6 Esta dispersión se puede dimensionar con la existencia de suscriptores en 60 países de la revista Chile-América que circulaba entre los exiliados chilenos
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7 El exilio fue un tema importante que se puso en la discusión política en la época de dictadura, la demanda por levantar las restricciones al regreso de los exiliados fue constantemente planteada por abogados ligados al tema de derechos humanos, las Iglesias y la Vicaría de la Solidaridad. Sin embargo una vez que todos los exiliados pudieron volver al país tendió a olvidarse como una de las violaciones a los derechos humanos .
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8 En general no es muy abundante la investigación que de cuenta de los procesos de exilio-retorno desde la perspectiva de las mujeres, sin embargo es posible encontrar algunas indagaciones que hacen referencia a situaciones específicas que las involucran de manera particular. Así, la situación de violencia que vivieron mujeres exiliadas en Dinamarca, entre otras, chilenas y uruguayas ha sido analizada por Agger (1993) quien ha contextualizado esta violencia que se inscribe en los cuerpos femeninos relacionándola con un marco más amplio de violencia social que permite que esto ocurra. Por otra parte, se ha reflexionado sobre cómo las habilidades
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9 Lo que la maleta representa simbólicamente es reforzado por el aeropuerto como lugar de memoria del exilio y el retorno. Los entrevistados (as) y los exiliados que escriben sobre esa experiencia suelen iniciar su relato situándose en el aeropuerto.
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“¡PAPÁ, QUÉ PORVENIR DESTRUIDO!”

I. “¡PAPÁ, QUÉ PORVENIR DESTRUIDO!”

Después de la lluvia: Chile, la memoria herida

By Mario Amorós

“No sé si es una suerte haber sobrevivido porque es muy duro continuar viviendo con
esta carga. En el fondo es un castigo porque permanentemente tienes que estar diciendo,
hablando, recordando lo que pasó”

21. Pablo Zepeda fue uno de los miembros del dispositivo
de seguridad presidencial (conocido como el GAP22 ) que el 11 de septiembre combatió
junto a Salvador Allende en defensa de la libertad frente a la embestida golpista. Aquella
tarde sus compañeros y él fueron conducidos al regimiento Tacna, donde fueron torturados
y la mayor parte de ellos asesinados y hechos desaparecer.
A partir de 1991, y después de que algunos regresaran del exilio (como Manuel Cortés
y él mismo), los supervivientes y varios familiares de los desaparecidos del GAP empezaron
a recoger documentación para contribuir a la búsqueda de sus restos e intentar que sus
verdugos fueran juzgados y con la intención de preparar una exposición que diera a conocer
su trabajo junto al Presidente. “Poco a poco aparecimos en actos públicos o nos contactamos
a través de amigos y nos dimos cuenta de que éramos más los que estábamos vivos”, señala
Manuel.23
Aquella labor les permitió reconstruir y reivindicar una historia de dignidad aún hoy
vilipendiada por los sectores políticos, sociales y mediáticos más conservadores. “Les causa
temor que nosotros, que defendimos la Constitución, al Presidente de la República y a
nuestro pueblo, sigamos vivos –dice Pablo–. Pero sólo nos pueden acusar de lealtad, de
consecuencia, no somos ni seremos ladrones ni criminales, como ellos”. Por su parte, Elena
Araneda asegura que “la derecha siempre nos ha mirado como los matones, los guerrilleros…
tantas cosas nos han llamado, pero les pregunto a quién hemos matado. Yo fui una
empleada del Presidente y mis compañeros, que aún tienen las muestras de las torturas,
defendieron la democracia de este país el 11 de septiembre. ¿Hasta cuándo van a hacernos
daño?”.24
Para Nena, que trabajó como asistenta personal de Salvador Allende durante 1973, el
reencuentro con sus compañeros del GAP supuso recuperar la esperanza, superar el odio
generado por tanto dolor y persecución. “Fui enferma alcohólica hasta el 7 de enero de 22
25 Entrevista a María Eugenia Horvitz. Abril de 2002.
1993, cuando logré dejar de beber. Mi soledad fue terrible, no tenía a quién contarle mis
problemas, no podía trabajar, me perseguían, aquí afuera se paraban autos… Me hundí con
el alcohol. En 1993 empecé a recuperarme porque un día en un acto en el Cementerio
General por los desaparecidos del Patio 29 me encontré con el compañero Milton Silva.
Ahora estoy de pie otra vez y soy una mujer feliz”. Hace cuatro años le extirparon el riñón
izquierdo por un cáncer y ahora intenta salvar el otro. “Aprendí con Allende a ser fuerte y
consecuente; esta enfermedad no va a doblarme”. No obstante, la tarea más importante,
“mis ganas de volver a vivir”, es la búsqueda de aquellos jóvenes con quienes compartió los
mil días más maravillosos de su vida.
Para ello han creado la Agrupación de Sobrevivientes del Dispositivo de Seguridad del
Presidente Salvador Allende, que hereda el espíritu de una asociación que fundaron hace
una década y a la que llamaron Kumelcán, palabra mapuche que significa “volver a nacer”,
“volver a salir de las raíces”. Cada 11 de septiembre se dirigen con profundo recogimiento
a La Moneda, hasta donde vuelve a estar la puerta de Morandé 80 (reabierta el pasado 11 de
septiembre por el presidente Lagos), por donde los militares sacaron a sus compañeros, y
depositan allí una corona de flores en su memoria.
Y cuando el Servicio Médico Legal identifica los restos de alguno de ellos en una de las
infinitas fosas clandestinas que horadan su patria, organizan un sencillo, pero emocionante
homenaje. “Vamos con sus restos a la tumba de Allende y decimos unas breves palabras que
nos hemos impuesto como juramento: ‘Compañero Presidente: aquí traemos a uno de los
nuestros que al igual que usted fue un hombre digno y leal a sus principios y al pueblo de
Chile’. Después vamos al lugar donde se le entierra. No pararemos hasta encontrar al último
de nuestros compañeros”, explica Manuel. “Estamos viejos y con una situación económica
mala, pero seguimos luchando”.
Junto con los miembros del GAP, un grupo de ministros y colaboradores del Presidente
resistieron durante seis horas en La Moneda, entre ellos el doctor Enrique París, miembro
del Comité Central del Partido Comunista y uno de sus asesores políticos y científicos.
“Enrique tuvo una capacidad extraordinaria de ser leal con sus ideas y con las obligaciones
sociales que le atribuyeron. Nuestros esfuerzos por encontrar sus restos y hacer justicia son
muy poco al lado de su sacrificio por el país”25. María Eugenia Horvitz evoca con profundo
amor a aquel joven que conoció en 1957, cuando era dirigente estudiantil, en un tiempo en
que los comunistas estaban proscritos debido a la Ley de Defensa Permanente de la Democracia
(conocida como la “Ley Maldita”) dictada por Gabriel González Videla en 1948.
Dos años después contrajeron matrimonio y desde entonces compartieron la lucha que
culminó con la histórica victoria de Allende el 4 de septiembre de 1970. “Fue un momento
de triunfo en el que pensamos que haríamos las reformas estructurales hasta el final”.