Los hijos del Cóndor.Carla Rutila Artes.

Los hijos del Cóndor.Carla Rutila Artes.
Argentina|Descansa Carlita Rutila Artes, a quien de bebé la dictadura de Banzer quiso desaparecer.
 Hija de Graciela Rutila y Enrique López, de nacionalidad uruguaya, Carla Graciela López Rutila nació el 28 de junio de 1975 en Miraflores, Perú. Vivieron durante un tiempo en Bolivia donde Graciela fue detenida junto a su pequeña hija el 2 de abril de 1976 en la localidad de Oruro. Según consta en un radiograma oficial, el 29 de agosto de ese mismo año las autoridades bolivianas entregaron a Graciela y a Carla a las fuerzas de seguridad argentinas, en el marco del “Plan Cóndor”.
Por testimonios de sobrevivientes pudo saberse que ambas permanecieron detenidas en el CCD  “Automotores Orletti”. Enrique fue asesinado el 17 de septiembre de 1976 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia.
En diciembre de 1983 Abuelas de Plaza de Mayo localizó a Carla en poder de Eduardo Alfredo Ruffo, integrante de la Triple A, y su esposa Armanda Cordero. El matrimonio se encontraba prófugo de la justicia hasta que en 1985, tras una intensa búsqueda, fueron localizados. La niña se realizó los análisis inmunogenéticos en el BNDG y en septiembre de 1985 los resultados confirmaron que se trataba de Carla, hija de Graciela y Enrique. Su madre permanece desaparecida.

La TV Pública presenta “Nietos, historias con Identidad”, una serie de micros con relato de Víctor Hugo Morales en los que a través de testimonios de los protagonistas, se cuenta la historia de búsqueda de familiares de desaparecidos y de hijos de desaparecidos que recuperaron su identidad y fueron restituidos a sus familias. Además, se invita a todos aquellos jóvenes que tienen dudas sobre su identidad a acercarse a Abuelas de Plaza de Mayo.

Emitido el 15-08-12 por la TV Pública.

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Carla Rutila Artes falleció este 22 de febrero de 2017, con 41 años en Buenos Aires-Argentina a causa de un cáncer que ni en los peores momentos le impidió reclamar memoria, verdad y justicia.
Su historia, es una prueba del terrorismo de Estado y la existencia del Plan Cóndor, una estrategia de coordinación entre las dictaduras latinoamericanas con el apoyo de la CÍA, en la década de los años 70.
Carlita nace el 28 de junio de 1975 en Miraflores-Perú, hija de la joven pareja de militantes internacionalistas Graciela Rutilo (argentina) y Enrique Lucas López (uruguayo). Por entusiasmo de Graciela, quien creció y estudió en La Paz, la pareja se traslada a Bolivia y milita en el Ejército de Liberación Nacional (ELN) con el fin de detener la dictadura banzerista que sume a Bolivia en un ambiente autoritario y represivo.
Enrique es asesinado en septiembre de 1976 por grupos paramilitares y sus restos permanecen desaparecidos hasta el año 1999. El 2 de abril del año 1976, Graciela apoya una huelga minera en Oruro y es secuestrada junto a Carlita, quien tiene 9 meses. Madre e hija son llevadas al Departamento de Orden Político (DOP) de Oruro y posteriormente a la ciudad de La Paz. En el nuevo destino Graciela es sometida a interrogatorios en un centro de tortura y la bebé queda en custodia de 4 miembros del Ministerio de Gobierno boliviano, que envían a la menor al hogar “Carlos Villegas” y posteriormente al orfanato “Virgen de Fátima” bajo el nombre falso de Nora Nemtala (N.N.). Por distintos testimonios y problemas de salud en Carla, se comprueba que los represores la sacaron del orfanato para llevarla a las sesiones de tortura de Graciela, donde golpeaban a la bebé para atormentar a su madre. Debido a esta acción, Carlita pierde parte de su audición y años más tarde debe utilizar audífonos.
El 29 de agosto de 1976, la dictadura de Banzer en Bolivia entrega de forma ilegal a Graciela y Carla a la dictadura de Videla en Argentina. El traslado y con ello, la responsabilidad y complicidad del estado boliviano en la desaparición de madre e hija, queda certificado en un radiograma emitido por el Ministerio de Gobierno boliviano en el que comunica que Graciela y Carla son expulsadas de Bolivia por el puente internacional con Argentina (Villazón-La Quiaca). En la frontera, los represores bolivianos obligan a Graciela a firmar un certificado donde reconoce que le entregan a su hija en buen estado de salud.
En Buenos Aires, ambas son trasladadas al centro clandestino de tortura Automotores Orletti, donde Graciela desaparece. En dicho lugar, Carla es robada por el torturador argentino Eduardo Alfredo Ruffo, miembro de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) quien inscribe a Carla como hija propia bajo el nombre de Ginna Amanda Ruffo. A su vez, el torturador se apropia de otro niño y le pone el nombre de Alejandro. Ambos niños crecen pensando que son hijos biológicos de la familia Ruffo.
Mientras los organismos de inteligencia latinoamericanos operan con el terror de forma sistemática. Matilde Artes (madre de Graciela) emprende una larga búsqueda de 9 años para encontrar a su hija y nieta con el apoyo de madres, abuelas de plaza de mayo y otros organismos internacionales. Carla recordaba que la primera vez que vio a su abuela materna fue por televisión en los inicios del proceso democrático argentino y que su primera reacción fue pensar y preguntar a su apropiador: “¿Qué hace esta señora con mi foto?”. A lo que Ruffo la golpea y le indica que es una vieja bruja que le quiere sacar la sangre.
En el año 1983, Abuelas de Plaza de mayo localiza a Carla, pero los apropiadores huyen. Dos años más tarde las abuelas relocalizan a la niña y mediante una prueba de ADN confirman su verdadera identidad. En una entrevista, Carla recuerda el reencuentro con su abuela de la siguiente manera: “El juez nos presenta y me dice Carla esta es tu abuela y mi abuela dice “sí carlita soy tu abuela y hace 9 años que te busco mi amor”. Entonces abre el poncho y no sé si fue instintivo el hecho de apoyar la cabeza y abrazarnos, estuvimos como 10 o 15 minutos. Y sentí que ese abrazo y momento, me restituyó todo el amor que me habían robado”. Por motivos de seguridad, Matilde decide irse a España con su nieta.
En España, Carla rehace su vida junto a su abuela y se convierte en madre de 3 hijos: Graciela, Anahí y Enrique a los que cría sola. Sin embargo, las circunstancias económicas y políticas la hacen regresar a Latinoamérica. En el año 1999, durante el segundo gobierno de Banzer, se encuentran los restos de su padre Enrique Lucas López en Bolivia. En ese contexto, Carla Rutila Artes, quien fuera una bebé ilegalmente sacada del país por la dictadura de Banzer, regresa de forma legal con 25 años para denunciar su caso y la impunidad de la represión dictatorial. Sin embargo, pocos fueron los medios que pudieron darle un espacio, e incluso la revista Informe R que le realiza un reportaje, sufre la incautación de sus ejemplares por parte del Ministerio de Gobierno, en una acción dictatorial ejecutada en tiempos democráticos. La corta estancia de Carla en Bolivia puso nervioso al gobierno banzerista. “Carlita, vives y vuelves a contar que es un asesino el General, pero él no quiere recordar, aunque te quiso matar” escribió Antonio Peredo, en un poema dedicado a Carla durante su valiente estancia en Bolivia.
En el año 2011 Carla se traslada a Argentina donde su memoria fotográfica ayuda a dar sentencia a distintos represores que tenían contacto con su apropiador Eduardo Ruffo. A su vez, pudo declarar y enfrentar desde cercana distancia al mismo, quien no pudo sostenerle la mirada mientras lo denunciaba por maltrato infantil, psicológico y sexual. En medio de distintas investigaciones, Carla conoce a Nicolás Biedma,* hijo de un desaparecido chileno en Automotores Orletti, ambos se enamoran, se convierten en compañeros de vida y el año 2012 se casan. Carla vivió dicha acción con emoción y la describía como “un acto en defensa de la vida”, de la misma forma, contaba con alegría y entusiasmo el nacimiento de su nieta Nina.
Quienes conocimos a Carla podemos hablar de una mujer fuerte, la más fuerte, como su nombre significa. Una persona con capacidad de luchar por la misma causa en todo lado, desde todo espacio. Una niña que le ganó al terror y la muerte, una mujer que se hizo cargo de su historia, de su verdadera identidad y de la lucha de sus padres. Creo que por ese motivo su última voluntad fue ser cremada y colocada en el centro de detenciones Orletti, que Carla consideraba un lugar que la acerca a su madre, porque es el lugar hasta donde llegó la investigación sobre el paradero de Graciela. Independientemente de esta acción simbólica, Carla ahora se convierte en parte de nuestra historia y se une a los muchos y muchas que debemos recordar.
La historia de Carlita demuestra la coordinación de las dictaduras de Bolivia, Argentina, Uruguay, e incluso Chile. Su testimonio incomodó a muchos, porque es la demostración de que las dictaduras impusieron su sistema desde una barbarie que ni siquiera tuvo piedad con los bebés. Me niego a decir que está muerta la bebé que le ganó al miedo, a la dictadura, al olvido y a la muerte. Me atrevo a soñar que por fin se reencontró con sus padres, me animo a decir que descansa, mas no en la paz que se merece, porque la cultura de la impunidad lamentablemente sigue vigente. La existencia de Carla me hace entender que el pasado no terminó y tiene consecuencias en el presente, nos invita como continente a hacernos cargo de nuestra historia para construir nuestra verdadera identidad. Carlita vive y vivirá siempre porque no pudieron vencerla, guardaremos su historia y valentía en nuestro recuerdo y estará con nosotros cada vez que enfrentemos a quienes pretenden hacernos olvidar lo que no tiene perdón. Carla quedará en nuestra utopía, en nuestros sueños de justicia y cada vez que gritemos con fuerza: NUNCA MÁS.

Para mayor información

EL PAIS › EL TESTIMONIO DE CARLA ARTES, APROPIADA POR EDUARDO RUFFO, EN EL JUICIO POR ROBO DE BEBES

“Me restituyeron el nombre y el amor”

Después de vivir veinticinco años en España junto a su abuela Sacha, Carla Artes volvió a la Argentina y reiteró ayer ante el tribunal que Ruffo abusaba de ella y se fugó cuando su abuela la encontró. El represor pidió no estar en la audiencia.

 Por Alejandra Dandan

Cuando Carla Rutila Artes vio por primera vez su foto en televisión y a una señora que decía que la estaba buscando, le preguntó a Eduardo Ruffo quién era esa mujer. El parapolicía, que integraba la banda de Aníbal Gordon, le respondió que era “una vieja bruja” que la buscaba para sacarle la sangre. Tiempo después, cuando finalmente Carla conoció su historia, un juez le presentó a su abuela biológica. “Entra mi abuela y creo que conocer a la vieja bruja fue lo mejor que me pasó en mi vida; el proceso con ella indudablemente fue complicado, pero hay dos cosas que se me restituyen en ese momento: el nombre y el amor, porque con Ruffo tenía todo lo material, pero carecí de todo eso”.

Carla Rutila Artes declaró en la audiencia del plan sistemático de robo de bebés como el año pasado lo hizo en el juicio por los crímenes de Automotores Orletti, base del Plan Cóndor en el país. Esa vez, Carla se sentó frente a su apropiador, que permaneció en la sala para escuchar, entre otras cosas, la primera denuncia que ella se animaba a hacer públicamente sobre la condición de abuso a la que él la sometió desde los tres a los nueve años. Esta vez Ruffo no estuvo presente en la sala. Antes de que empiece la audiencia pidió al Tribunal Oral Federal 6 una autorización para retirarse a la alcaidía. Ruffo se fue. Carla entró. Habló de su historia sin la obligación de esquivar la mirada que el año pasado la hundió durante varias semanas en sus más pesados fantasmas.

Ella volvió al país hace unos meses después de 25 años de vida en España. En el cuerpo lleva la marca de una disminución de la escucha, producto de los golpes de quien la situó durante años como su hija. Se sentó con la cabeza de costado, para escuchar las preguntas. Les pidió a los jueces la compañía cercana de la coordinadora del centro Ulloa de asistencia a las víctimas, para poder sostenerse.

Cuando lo bueno desaparece

A Carla la secuestraron en Bolivia el 2 de abril de 1976 con su madre, Graciela Rutila Artes, dirigente estudiantil en Oruro. “A mí me llevaron a un orfanato, me condenaron a desaparecer desde ese momento, sé que a mi madre la llevaron al Ministerio del Interior de La Paz. El 24 de agosto nos reúnen nuevamente, me sacan del orfanato en medio de un operativo bastante impresionante, a ella la llevan a la cárcel de mujeres y sé que gracias a la denuncia que empezaba a hacer mi abuela hicieron que la Cruz Roja boliviana presenciara la situación. La obligaron a firmar un papel como que estábamos en perfecto estado de salud y el 29 de agosto de 1976 nos trasladaron de Villazón a la Argentina.”

Participaron la Policía Federal argentina y el Servicio de Inteligencia, pese a que hacía tiempo que ninguna de las dos estaban en el país. En Orletti, Carla tenía un año y tres meses. “Yo sé que debo haber estado tres semanas, como mucho un mes. Me acuerdo del suelo, la altura de una canilla, los pitidos del tren: eso no se me olvidó nunca, porque al día de hoy sigo teniendo los pitidos frecuentes adentro del oído.”

Un sobreviviente situó a su madre en ese espacio, pero después nadie supo más nada de ella porque, como su militancia estuvo en Bolivia, en el país nadie la reconoció. “A mí me sacan en esos días y me llevan a Magister, que era una empresa regenteada por Otto Paladino, un lugar encubierto donde trabajaba la Triple A con Eduardo Alfredo Ruffo, Aníbal Gordon. A días de estar ahí, fui apropiada por Ruffo. Me inscribieron como Gina Amanda Ruffo, nacida el 26 de junio de 1976, figuro haber nacido en el seno de esa familia, como hija de él y de Amanda Cordero de Ruffo.”

Los Ruffo tuvieron un hijo un año más tarde. “Nunca me dijeron nada: es decir que yo viví desde el ’76 hasta el ’83 con relativamente alguna normalidad de ir al colegio, de vida normal entre comillas, dentro de lo que se puede considerar una vida normal hasta que este señor Ruffo empieza a ser investigado por la Justicia y en enero de 1984, cuando era inminente el arribo de mi abuela al país porque había nueve denuncias por mi caso, él tuvo cierta urgencia de ponerse prófugo.”

En la sala, el fiscal Martín Niklison hizo la primera parte de las preguntas. “Cuando uno lo ha pasado tan mal y ha tenido una infancia tan infeliz lo poco de bueno desaparece: los únicos recuerdos de la infancia son junto a mi hermano, mi infancia fue una infancia llena de violencia psicológica y física y de abusos sexuales de los 3 años a los 10 años.”

La búsqueda

Con Ruffo prófugo, ellos cambiaron de casa cada tres meses. Carla quedó desescolarizada dos años. “No podíamos salir a la calle, con lo cual yo era el origen de todos sus males: me teñían el pelo todo el tiempo, buscaban la forma de esconder esta carita que era tan parecida a cuando era chica.”

En los vaivenes hubo comilonas y asados con los agentes de la Triple A y de seguridad, rondas de veinte personas con hijos y mujeres. Estaba Gordon, su hijo, el yerno de Otto Paladino. En la sala le preguntaron por las armas. Carla habló de Cariló, una casa con una puerta hacia abajo donde había armas y un arsenal “bastante grande”. “Nunca me olvidaré de una de ellas porque todavía me da pánico –dijo–: era un arma tipo alemana, me di cuenta de que la usaban los nazis.”

El 11 julio de 1984 Carla se vio en televisión. Matilde Artes estaba en la pantalla con fotos de su hija Graciela y de la nieta Carla de año y medio: “Cuando la veo a ella en televisión me reconozco”, dijo. “Las fotos eran de un bebé de un año y medio con el mismo pelito rosado que tenía yo en las fotos que ellos me habían sacado. Y la respuesta de él, aparte de la tremebunda paliza para que no volviera a preguntar nada, es que ella era una vieja bruja que te está buscando para sacarte la sangre.” Después vino un afiche en la calle, Carla mirando en el afiche la imagen de Ruffo y la palabra buscado. La idea de que algo no estaba bien. El operativo en la casa. La detención y un juez que le explica su historia.

“Me dice que no me llamaba como me llamaba sino que me llamaba Carla y que mis padres estaban desaparecidos; y que mi abuela hacía 9 años que me estaba buscando: creo que uno de los actos más importante de mi vida fue cuando me restituyeron mi nombre y no me he dejado de llamar Carla.”

Acerca de la Memoria: Voces revolucionarias del Sur 1. Marta R. Zabaleta

Acerca de la Memoria:  Voces revolucionarias del Sur 1. Marta R. Zabaleta

Acerca de la Memoria: voces revolucionarias del Sur 1

MARTA R. ZABALETA *

School of Arts and Education, Middlesex University, Reino Unido

si una ha de resurgir de las cenizas, necesita alas para volar…

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En este articulo se postula que los textos de mujeres sobrevivientes del terrorismo de estado que se presentan a modo de ejemplo, constituyen soportes importantes del proceso de reconstrucción de la memoria social del Cono Sur, al tiempo que su producción ayuda a sus narradoras a superar síndromes postraumáticos, y les otorgan la sensación de pertenecer a una nueva comunidad, etapa esta imprescindible en la recuperación de sus identidades desgarradas.

La variedad de las formas estilísticas utilizadas cuestiona la esencia misma del canon literario y escapa a la lentitud de la crítica. Luego, en la segunda parte, se ofrece un ejemplo concreto de este tipo de escritura, en el afán de reafirmar la necesidad de desechar la rigidez de la escritura científica tradicional, firmemente centrada en el Hombre y adaptada a sus necesidades y dominación social genérica. Con dicho acto de transgresión se invita a repensar las diferencias entre lo así llamado escritura femenina, escritos feministas y textos de mujeres, etc., abogando por el respeto básico a las diferencias inmanentes a cada ser humano, que trascienden la pobreza implícita en aquellas propuestas teóricas que tratan de adaptar la interpretación de una realidad muy cambiante a marcos y normas teóricas preestablecidos, y que las más de las veces funcionan obscureciendo o paralizando la creación científica y /o la crítica literaria de las mujeres que escriben en cuanto mujeres.

Palabras claves: feminismo; machismo; tortura; dictadura; trauma; exilio

Esto pertenece a una zona muy profunda de la identidad, a una zona que no se puede discernir puesto que es más profunda que cualquier identificación sentimental. ¿Qué persona revolucionaria – en arte, política, religión, o en otra cosa – no ha experimentado aquel momento extremo en que él o ella no era nada más que una bestia, en que se sentía responsable, no por las crías que murieron, sino ya antes  de que las crías murieran? ‘

Gilles Deleuze, 1981

Escritos de mujeres

Un fenómeno sacude al mundo, aunque no revolucione al mercado global ni conmueva a la crítica especializada: la escritura de mujeres en cuanto mujeres. Y las mujeres latinoamericanas, lejos de quedar excluidas de esta tendencia que esperamos se prolongue y expanda, han contribuido a ello decididamente. En efecto, un número cada vez más importante de mujeres ha publicado durante las dos o tres últimas décadas novelas, poemas, ensayos, obras de teatro y narrativas testimoniales, (Judy Maloof: 2000), y con ello se habría creado según la autora un cuerpo literario importante, que está lejos de ser homogéneo, dado que en su interior- siempre en su opinión- contrastan estilos altamente estéticos, ‘metaficcionales’, y de prosa hermética como serían por ejemplo los de Diamela Eltit y Julieta Campos, con otros mucho más accesibles.

Tal vez es por eso que, valdría la pena formular, sólo un pequeño grupo de estas autoras ha logrado premios importantes y fama internacional. ¿O será acaso que lo que ocurre es más bien, como dice Jean Franco (Franco, 1992: 73), que esta nueva apertura del mercado literario se debe en cambio a la proliferación de los estudios sobre la mujer (¿adónde, en el Primer Mundo?, valdría la pena que Jean hubiera especificado), y a la incorporación de mujeres escritoras del Tercer Mundo en el currículo, lo que repentinamente ha provisto a estas con esa masa de lectores internacionales que los escritores del ‘boom’ ya han venido gozando desde hace bastante tiempo? 2

Sea verdad lo uno o lo otro, o una combinación de ambos, cabría sin embargo preguntarse algo más , y es por qué es que existe todavía toda una serie de escritos de mujeres que no sólo no han sido en su mayoría todavía estudiados sistemáticamente ni siquiera por la crítica literaria feminista – ni por ninguna otra tampoco para ese efecto, que yo lo sepa -, sino que además en su mayoría no han sido tampoco incorporados a los programas de Literatura Comparada ni a las cursos de Estudios sobre las mujeres y /o de género, ni a los de Historia de la izquierda de América Latina; no ciertamente aquí, en el Reino Unido.

No obstante todo lo anterior, es precisamente por la importancia implícita que creo que revisten  para el proceso de construcción de la memoria social este conjunto todavía ‘segregado’ y ‘marginado‘ de ciertos textos producidos por mujeres, que algunos de los mismos han sido objeto del presente artículo, al que para ese efecto se ha dividido en dos partes. La primera, estará destinada a presentarlos y a tratar de explicar por qué considero que estos textos contienen la materia prima esencial de que puede nutrirse la memoria social. Son estos escritos todos producidos por víctimas directas del reciente terrorismo de estado en el Cono Sur de América Latina, fuentes primarias que contribuyen a la reconstrucción de la memoria fragmentada por el trauma, a la cristalización de un cierto sentido aunque todavía larvado de pertenencia a una comunidad, etapa esta última que es importante para la recuperación de las identidades desgarradas. En la segunda parte, se ofrece un (auto) ejemplo de recopilación y uso que hacemos las mujeres de las memorias traumáticas, más vale con el afán de hacer a las lectoras y  lectores testigos y cómplices de un estilo expositivo ‘no académico’ que trata de apelar a sus valores éticos en cuanto personas, más que a alcanzar la tradicional formalidad heredada en materia de metodología de las Ciencias Sociales, aquella que tiene tan férreamente por centro al Hombre, tal cual como con reiterada insistencia lo reiterara hasta un hombre, el filósofo Foucault.

Los escritos en cuestión

Cabe antes de empezar agregar que los textos que nos ocupan son escritos que tienen en común algo más que el mero hecho de haber sido escritos por mujeres y ser por tanto y por definición, casi siempre marginados o periféricos. Pues, además, han sido producidos por personas que en el momento de su producción, casi siempre carecían de antecedentes literarios publicados, pero que en cambio habían sido casi todas militantes o simpatizantes de movimientos o partidos de la izquierda revolucionaria latinoamericana, aquella surgida como sub producto de la guerra en Vietman, vertebrada y /o fuertemente influenciada por el pensamiento y la práctica universalista de un socialista argentino. Ernesto Guevara, el Che.

Variados en sus formatos y estilos, los textos producidos por estas ex militantes toman desde la forma de tesis de doctorado y maestría, pasando por novelas y obras de teatro, poemas, ensayos, argumentos para documentales, y llegan hasta diarios íntimos, cartas, memorias, todos los cuales actúan -en mi opinión -como verdaderos soportes para garantir la sobrevivencia material y / o emocional de quien escribe luego de recobrar su libertad ciudadana. Si dejamos de lado por ahora, por razones de espacio, a aquellos escritos científicos que se deben ajustar- en verdaderos partos con fórceps y sin siquiera anestesia local- a los requerimientos de las tesis de doctorado universitario y /o a los libros que las ‘popularizan’, arribamos a aquellos que sirven para expresarse más libremente. ‘Emocionalmente’, podríamos decir. Es que en estos textos se va pasando del rol de autora al de narradora. Como toda transición, es ese un proceso conflictivo, quebradizo y muchas veces, impulsivo y doloroso. Pero al final, necesario en su inevitabilidad histórica; si una ha de resurgir de las cenizas, necesita alas para volar.

Así, pues, creo que nuestros escritos cumplen una verdadera función terapéutica, en la medida en que nos permiten rehacer y volver a vivenciar eventos y emociones del pasado y con ello ayudar, a través de la reactivación de la memoria de nuestra historia personal y colectiva, a la rearticulación de los distintos elementos del trauma que queremos tratar de superar.

Es decir, que se estaría en presencia de una especie de auto cura a través del hablar, y /o del escribir, en el acto de forzarse a pensar para sí y en sí, y si es posible (d)escribir ese dolor. Pero con eso solo, claro está  – y como ocurriría con cualquier otra técnica terapéutica – no se concluye el proceso de recuperación. Es decir, que se necesita también de alguien que nos escuche y / o que al menos, nos lea. O sea, que es preciso tener, como en el psicoanálisis, por ejemplo, una interlocutora o un interlocutor válida /o. No tanto para efectuar la trasferencia sino más vale para reflejarse integrándose en el otro, o la otra. Para tratar de adquirir conciencia de una misma en ese salirse de sí misma, de ese  pozo casi inagotable de desconfianza del prójimo, salirse digo con pasos de libélula de la identidad destrozada y rehacerla con la coherencia que exige quien nos escucha al leernos, pero que al mismo tiempo prefabrica nuestra nueva identidad con la identificación fragmentaria de aspectos de la suya. He ahí el centro de nuestro universo, desde ese ‘allí’ desde donde volamos por fin liberadas, como mariposas que mimetizan su ancianidad en el reencuentro con la nueva existencia. En la que, en mi caso, seré para siempre joven, inmadura y tan dispuesta al cambio, aunque o porque ya, por mi edad cronológica, me acerque cada vez más a la pampa de mi infancia en Argentina., en donde quisiera esparcirme al morir.

De modo que decíamos, es posible volver a ser, sentir lo nuevo que somos en lo viejo, sin despojarnos por ello de nuestro papel protagónico en lo que hicimos. Volver a ser, a pesar de todo lo que nos hicieron, en suma, pero sin por ello dejar de ser lo que fuimos. Este escribir nuestro es  también un retorno a aquellas primeras lecturas que nos proveyeron raíces multiculturales en la adolescencia, y nos constituyeron como sujetos pensantes e independientes.

Es un apresar este mundo que parece ser cada día menos nuestro. En mi caso, entonces, es regresar a la escritura existencialista a la Beavour, feminista a la Wolf, de viaje a la Tristán, y con ello retornar mas atrás, adentrándonos en la psiquis de nuestra madre a quien cargamos a cuesta en el brutal  momento de su muerte para hacerla volver: posEvitiana, posGardeliana, posJuana de Ibarburu, más Mistral, o una Storni. Más yo a la posPizarnik, y ciertamente, posCarlos Marx. Rosa Luxemburgo y Paulo Freire, pero hija siempre. Y a la memoria más pareja de nuestro padre, muerto en ausencia mía y con el gran vacío dejado por mi exilio durante la última dictadura militar de Argentina (1976-1984. O sea, que mi canto es por supuesto el suyo, el de Martín Fierro y Una excursión a las Indios Ranqueles, el de la Desilusión de un Sacerdote y el desprecio a El hombre mediocre, a lo José Ingenieros y a lo Lisandro de la Torre, como nuestro ritmo es su tango, la milonga, su chacarera, el malambo, la zamba, todo lo que nos enseñara  a bailar cuando teníamos cuatro o cinco años. Las marchas de los circos de pueblo alrededor de la plaza, el olor de la alfalfa cortada, el girar de los girasoles marcando el paso del radioteatro de la hora de la siesta y yo conversando con las iguanas, alimentada por mis niñeras, que me llenaban la panza con mate amargo y los días de fiesta mi padre de nuevo con asado con cuero. Y mis perros y mi caballo, y las nutrias salvajes y los miles de vacas, muchas vacas con sus toros puestos y luego sus crías y los caranchos y las liebres y los zorrinos y las víboras yarará y los bagres sapo y los escorpiones, las vinchucas, los teros, tornasoles de un sol que se quedaba dormido sobre las vías del tren que regresaba de la gran ciudad, Rosario, en un atardecer de verano caminado. Y pan para la mano hambrienta, vino y agua para el sediento, derechos igualitarios  para las mujeres y hombres de trabajo de la ciudad y el campo… Y volver, volver, volver, que sesenta años no es nada, que febril la memoria os guarda y os nombra. Volver a casa. Por fin, volver.

Es que siendo nosotras todos frutos de determinados discursos históricamente determinados, y muchas veces objetos y casi nunca sujetos de prácticas discursivas debido al carácter autoritario de (casi) todas las ideologías políticas imperantes, nos reconstruimos a conciencia o no, pero a partir de nuestros escritos, como hacedoras de nuestra nueva práctica discursiva a la que nos habilita la memoria y las responsabilidades emanadas de nuestra situación de mujeres y condición de ex revolucionarias. Y esto es en sí mismo una función que algunas como feministas antiguas nos hemos propuesto realizar; o sea, auto evaluar y asumir nuestro nuevo rol social. Roles sociales que son tan variados y numerosos como casos hay de mujeres u hombres sobrevivientes que viven / escriben basándose en su traumático pasado. Nos cabe a algunas en cuanto mujeres, actuar reactuando nuestro pasado a través de nuestra propia experiencia de científicas y hacerlo en el seno de asociaciones nacionales, regionales e internacionales en las que interactuamos para ampliar el poder de nuestro discurso (Zabaleta: 2000) por decisión colectiva,3 pero esencialmente preservando y ampliando en  todas las áreas de nuestro diario vivir nuestra total independencia, única garantía real del ejercicio prístino de la libertad – aun condicionada como está por las limitaciones implícitas del modo de producción dominante.

De las narradoras  y sus estilos ¿un nuevo género o necesidad de un nuevo canon?

Así entonces, estoy de acuerdo con otras autoras en cuanto creo que debemos referirnos a esta nueva forma de escribir como si fuera un nuevo estilo, literario o no, en un sentido amplio, pues se trata como se he dicho, de textos con formas confesionales, de diarios, auto ficciones, autobiografía, o lo que fuese; pero todas modalidades, en suma, de escritura básicamente para sí, en que la autora procura dar a su narrativa la forma pública de un testimonio y al mismo tiempo comprenderse en su propia auto revelación, para establecerse frente al mundo y en el mundo con un nuevo sentido de agencia, y al hacerlo ayudarse a desenterrar, y forzarse a desmadejar un ovillo de temas que le interesan a ella misma ‘qua woman’, por cuanto implican valorizar su subjetividad como hembra. Estoy de acuerdo, por tanto, con los hallazgos pioneros de Suzette A. Henke en materia de lectura de escritos de mujeres. Y ellos me han estimulado a construir mi propia interpretación que aquí brindo. Al hacerlo no sólo me inmerso en la cuna proporcionada por mis congéneres desde los años ochenta en adelante, sino que como tantas otras me convierto en una narradora más, remo a la proa en busca de un nuevo paraíso en donde no aspiro a compartir manzanas mágicas con ningún hombre desnudo sino más bien con mi conciencia. Es decir, creo con Suzette (Henke: 2000) que procuramos reinscribir nuestro derecho al deseo femenino en el marco de los textos prescriptos por la cultura patriarcal tradicional.

En un punto, al celebrar nuestra propia manera de decir y nuestra propia manera de experimentarnos en cuanto frutas maduradas que somos en sociedades muy machistas, me permito disentir con Henke. O dicho de otro modo, vía la antivalidación de parte de una propuesta suya de la cual de todas maneras en términos generales como he dicho partí, para ofrecer las ideas abigarradas en este artículo como en chaleco de fuerza. Yo creo que este artículo me ha servido  como plataforma de algo que me parece que es igual en lo diferente. Me explico. Henke afirma haber dejado a propósito afuera de su fascinante estudio acerca del valor terapéutico de la escritura de vida de las mujeres que sufren de síndromes postraumáticos, la experiencia de las víctimas del holocausto por tratarse, nos dice, de ejemplos provenientes de un contexto histórico muy especifico. Pues bien: en lo que sigo yo me propongo en cambio, aunque ciertamente con la debida cautela, dar un anticipo de una investigación más amplia, en la que me oriento a tratar de demostrar que al mostrarnos a nosotras mismas como víctimas del terrorismo estatal, estamos de alguna manera tratando de decir (nos) que esas nuestras experiencias traumáticas producto de ese tipo de terrorismo, el de estado, tienen efectos similares y ocasionan sin duda síndromes post traumáticos casi idénticos a los que ella, Henke, describe en las autoras que analiza, que son mujeres narradoras que han sido víctimas de incesto, violación, etc, tales como Collette, Anais Nain, por ejemplo. O sea, de formas habituales del terrorismo doméstico.4

Pero nosotras, a diferencia de las autoras de Henke, no necesariamente somos escritoras de ficción. Más vale, escribimos como mujeres ex revolucionarias víctimas de prácticas extremas y diversificadas por género, raza y sexualidad, de los aparatos represivos del estado en que se apoyaran las corporaciones multinacionales para expandir la acumulación de capital en los países de la periferia  en la etapa salvaje del capitalismo industrial, financiándose con la extracción de la deuda privada y pública, que ahora asfixia a las debilitadas economías nacionales de nuestros países. Y sin duda que sufrimos de stress postraumático y que conciente o inconscientemente, queremos curarnos. He tomado esta línea interpretativa, que en esta oportunidad no aplicaré a los escritos de autoras ideológicamente más cercanas a la izquierda tradicional. La hubiera hecho extensiva a su obra y a la de hombres sobrevivientes que escriben sobre su vida, de haber podido tener acceso también a sus escritos, tarea que espero cumplir con posterioridad.5

Los textos, que habré prácticamente casi sólo mencionar, han sido producidos, pues, solamente por mujeres que fueron brutalizadas por las últimas dictaduras del Cono Sur, y que lo fueron por haber sido militantes (o a veces sólo simpatizantes, y en un caso inclusive sólo pariente de una persona militante) de movimientos o partidos de la izquierda revolucionaria durante las dictaduras de Uruguay, Brasil, Chile y Argentina. de los setenta.

Desde la novela, la poesía, el ensayo, el hilo argumental de un documental, una obra de teatro, hasta el diario que apoya a memorias de estilo pseudo ficcional unas veces, o ’factional’ otras, pasando por cartas y emails, son éstos textos que funcionan como verdaderos mecanismos de sobre vivencia, a mi juicio, de manera similar a los escritos de vida de otras mujeres sobrevivientes de violencia doméstica o institucional analizados por Suzette A. Henke, como he dicho. Estamos entonces enfrentando ejercicios del derecho a volver a vivir, y por tanto ante escrituras que  cumplen también con el rol de comunicarnos con la utopía. Y operan por ello también como manera de desafiar a la desesperanza y evitar a veces su forma más extrema, el suicidio.

A solas con el Trauma

¿Cómo recordamos nosotras mismas nuestra experiencia?, eso es hablar de una cosa. Pero lo que qué dicen, o qué no se dice, acerca de nosotras, eso es otra cosa. Y concibo a la nuestra como una manera de militar en la vida como obreras que somos del futuro, y por eso a nuestro género / estilo  le llamo la literatura de los pasos hablados. Y esto es así, porque nuestras palabras son como pasos, y nuestras emociones se insinúan como si quisieran a veces ser como puentes desde la muerte a la vida, desde el odio al amor, desde el miedo al dolor, desde la culpa al renacer, nuestras palabras son ecos del pasado pero pretenden ser ladrillos de un futuro, son cemento de los castillos que ya habitamos pero en donde todavía cabe muy poco la explicitación del gozo de nuestros semejantes como deseo. Nuestro pasaje del grito a la sonrisa.y de allí al grito de placer.

Pero nosotras: ¿quiénes somos nosotras? ¿Cuántas somos? ¿Dónde estamos? ¿Y por qué, y qué fuimos? ¿Y qué puesto tuvimos – o no tuvimos- en nuestras organizaciones políticas? ¿Y qué hacemos, y adónde estamos treinta o más años después? Y por qué todavía no escribimos nada cerca de nuestra sexualidad. Ni de la ajena. ¿Y no será por eso que no vendemos? ¿Quién (es), y/o por qué nos sigue(n) excluyendo? ¿O no, no se nos excluye?  Nosotras, ¿no seremos apenas las (no) excluidas, sino las incluidas que no estamos, aunque vivimos, como esos monstruos sin caras y esos cuerpos sin cabeza y esos gritos persistentes ese para no dormir silencio en medio de la noche que nos reclaman?

Y como ayer reclamábamos que se legitimara la lucha de clases para hacer posible nuestra emancipación y liberación para poder transformarnos en personas, hoy sabemos ya que la etapa de los 1960 y los 1970 debe quedar atrás. O sea, que perdimos batallas importantes en frentes tales como los de Guatemala, República Dominicana, en México, en Brasil, en Perú, en Bolivia, en El Salvador, en Chile, en Uruguay y en Argentina. Y aprendimos mucho de lo que pasó en Nicaragua, y en Paraguay. Y comprendimos de lo que le pasó a la Revolución en la Habana. Y qué en Colombia, ¿y en Venezuela? … Pero los pueblos siguen estando cargados de futuro. Uno que podría ser más justo. Para todas y todos. Por cierto lo seguimos deseando.

Un porcentaje de nosotras, especialmente en Brasil y Argentina, ya era feminista cuando militábamos en movimientos y partidos de izquierda hostiles, ignorantes y / o ciegos a la problemática específica de los géneros sociales y de las razas, feministas, y aunque estuviéramos muy alertas acerca de las experiencias internacionales tales como las de Rusia, China y Vietnam, adonde el proyecto revolucionario original al que tan definitivamente contribuyeron nuestras congéneres, no había redituado los cambios a los que aspirábamos, tampoco ‘de eso’se hablaba oficialmente en nuestras organizaciones. La inmensa mayoría de nuestras compañeras y compañeros consideraba a mis preocupaciones ‘cosas de mujeres’. No obstante eso, o por eso, el vacío nos condujo a buscar nuestras propias formas de organización y acción. Por ejemplo, en Chile apelamos a crear un grupo feminista con apoyo en las masas, al que llamamos Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Este se forjó en foros vespertinos en las cabinas y se extendió a la práctica extra mural universitaria de la Universidad de Concepción y zonas de nuestra influencia hasta mas allá de Temuco por el Sur y el valle de Chile Central por el Norte (durante las vacaciones de verano), y como ya me he referido someramente a lo que hacíamos entonces en cuanto mujeres militantes, a ello me remito (Zabaleta: 1997)

Claro está que las nuestras constituyen sistematizaciones fragmentadas, parciales, normalmente no publicadas por miedo, y me animaría a afirmar que también bastante sesgadas. Porque nuestra memoria es muy selectiva. Yo prefiero acordarme de lo que construimos, de lo que logramos, de la alegría que todo lo circundaba, cuando partíamos casi de la nada, moviéndonos entre el no ser y lo infinito. No había en Cuba ni en Argentina ni en Uruguay ni en Brasil, ni sabemos si en alguna otra parte, teoría marxista alguna que se pudiera aprovechar en todo o en parte para nuestro trabajo como mujeres concientes de la opresión de serlo; no había práctica a la cual valiera la pena imitar; como no había tampoco ni héroes ni heroínas que hubieran sabido combinar la teoría revolucionaria con los muchos conflictos ínter genéricos e intra genéricos que la prerrevolución ponía al rojo vivo, y ciertamente en Chile se vivía intensamente pero a ciegas en varias materias – no sólo en esta – durante el período en que gobernara la coalición de siete partidos/ movimientos de la izquierda (Unidad Popular, 1970-1973). No existía, en suma, sino por excepción, una búsqueda sistemática, sostenida, abierta y valiente de una comprensión nueva de la relación mujer-hombre, ni en la teoría ni en la práctica, ni siquiera en los espacios terapéuticos o confesionales, o sea, ni siquiera entre quienes se habían entrenado como terapeutas, sacerdotes o monjas, o visitadoras sociales, etc., que ayudara a aliviar el conflicto y resolverlo de nueva forma a nivel individual.

Ni del mero derecho al aborto por supuesto se hablaba casi, y cuando se lo hacía era en círculos universitarios muy reducidos, que yo sepa, y/ o en el costoso ámbito de la práctica comercial e ilegal, aunque los embarazos fueran secretos a voces que refirmaban el tradicional machismo de hombres y muchas mujeres de Chile. La práctica de interrupción forzada del embarazo no deseado alcanzaba – como el alcoholismo y la violencia doméstica de los que iban firmemente de la mano – proporciones endémicas. La práctica abortiva ilegal ya había sido denunciada con carácter dramático por cineastas mujeres mexicanas del Cine Nuevo, pero no se filtraba en las plataformas políticas de Chile, ni mucho en ninguna parte, salvo en Cuba, aunque fuera la práctica anticonceptiva mejor conocida y tal vez más usada por las mujeres más pobres entre los pobres de la ciudad y el campo. Si un dirigente obrero de una mina de carbón, digamos, le pegaba a su mujer de manera reiterada porque era alcohólico y machista, en el partido eso se callaba, pues eso era ‘cosa de hombres’, se me repetía…

Tampoco se hablaba sino que para ironizar y usando vocablos del más vulgar estereotipo, o ‘en chiste’de un pésimo mal gusto, del lesbianismo y de la homosexualidad o cualquier otra conducta genérica en materia sexual que difiriera de la heterosexual, así como tampoco se discutían en grupo los actos de acoso y abuso sexual y / o racista frecuentes en nuestras propias filas, aunque los libros de Fanon traducidos al castellano fueran parte de nuestro ABC político-cultural y la editorial del estado Quimantú hubiera producido un pequeño libro adonde se mencionaba el número de violaciones sufridas en un año en Chile, que creo que habían sido en 1973 alrededor de 400.6 Una voz en el desierto. Se necesitaba una revolución orientada por el partido del bloque histórico obrero-campesino para que cambiara automáticamente la posición de la mujer en la sociedad capitalista, se nos había explicado, desde Trotsky y Lenin pasando por Engels y repetido en adelante a secas.

Pero el milagro no se alcanzó a producir, ni en Chile ni en ninguna parte. No se denunciaban las violaciones ni el adulterio practicado por compañeros / as del partido, porque regía como sabemos, una moral sospechosamente conocida. La de los dobles estándares. Podría estar dando la impresión, a quién piensa hoy en términos de raza, de género y de sexualidad, que la izquierda de nuestro entonces era aburguesada ¿Y no sería bastante cierto? Las prácticas sociales aludidas bajo el modelo económico neoliberal con predominio de capitales corporativos multinacionales han acentuado después aun más todavía las lacras sociales aludidas en todos los países de América Latina, en donde y por si fuera poco, sigue además creciendo el ataque del SIDA.

Por eso nuestra lucha continúa

Porque para quienes asumimos la lucha de clases en cuanto mujeres, con una concepción marxista de la marcha de la historia, y con una perspectiva feminista para comprender nuestra discriminada posición a través de los siglos y de las ideologías, ayer como hoy, para hacer nuestra historia no tenemos modelos ni roles, no tenemos más que la voluntad de avanzar luchando. Haciendo puente al andar.

Y esa lucha sabemos ahora que continuará tal vez por siglos. Pues están muy lejos, lejísimo, las metas estratégicas que nos propusimos alcanzar. Pero mientras otras y otros crecientemente nos toman a las mujeres latinoamericanas como objeto de sus investigaciones desde 1970 en más, tanto en las Américas como en Europa, en cada nueva década surgimos no obstante con voces propias y habemos más y más latinas que somos el centro de nuestra propia búsqueda científica o artística, o bien de ambas. Más y más trabajamos todas en común, a pesar de las suspicacias lógicas derivadas de choques culturales, conscientes de la perentoria necesidad de aunar fuerzas y del respeto por la diversidad; y nuevas tecnologías como el Internet nos permiten intercambiar puntos de vista surgidos de experiencias de ser mujer en distintas sociedades, varias veces al día, cada día. En suma: somos más. Y todo esto es cada vez más parte substantiva de nuestra militancia feminista de mujeres  de izquierda.

Son las nuestras voces que aun muchas veces atrapadas en la propia autocensura por los constituyentes que estructuran la subordinación genérica, o que son ignoradas, distorsionadas o ridiculizadas, por las personas de ambos sexos y por las instituciones que preservan todos los privilegios sociales; las que aun atrapadas, repito, en la historia secular de la impotencia surgida de nuestra inserción desfavorable en relaciones de género, raza y sexualidad profundamente discriminatorias, tratan de hablar con más fuerza. Y muchas veces detrás de esas voces está la escuela que nos forjara como aguerridas militantes…la irremplazable experiencia que culminó en el trauma.

Y aquí sí que el número se reduce drásticamente. No tanto porque las mujeres no hayamos contribuido en calidad y cantidad -aunque tal vez de manera distinta y más difícil por ello de evaluar-, tan substantivamente como los hombres a los proyectos de cambio impulsados por nuestros partidos, sino porque varios miles de nuestras voces fueron sesgadas por la desaparición, el asesinato, la prisión, el exilio, la locura, el miedo, la frustración. Pero otras quedamos, que escribimos y / o hablamos, como Rigoberta y Domitila. Plasmamos nuestro recuerdo en el quehacer de una memoria que nos honra; leemos, escribimos y colectamos :poemas, cuentos, cartas, emails, autobiografías, documentales, fotografías, agendas, librerías, bibliotecas, cursos, radios, encuentros, paneles, ponencias , artículos, panfletos, revistas, paginas de Internet, libros, o lo que sea.

Nosotras nos construimos así la ilusión de una vida mejor. Tanto como ayudamos a construir la de nuestras hijas e hijos, amigas y amigos y colegas, y a despecho de toda la sombra que nos echara encima tanta persecución arbitraria, tanta crueldad, tanta indiferencia, tanto odio y tanto horror. Por eso tal vez no nos entienden muy bien quienes gustan de simplificar los fenómenos y nos encasillan como meras madristras; aun cuando no tenemos vergüenza de ser también madres, muy amantes madres si hemos decidido tener descendencia. No somos madres ni todas marianistas   simplemente porque lo fuera la Virgen María, o por el hobby de usar los derechos reproductivos. Si no más bien porque nos gusta plasmar la historia con los brazos abiertos, sembrados de libros y amapola s azules, rojos y amarillas, florecidas s y con banderas de colores de amor y muerte, y no como los colores de la firma Benetton que reducen a nuestros pueblos nativos a la extrema pobreza con su compra en gran escala y a precios de liquidación del patrimonio indígena de la Patagonia argentina (950.000 Has.). Ayer lo defendimos con banderas, poemas y fusiles y hoy lo seguimos haciendo con campanas sonando al porvenir, al viento como los cantos de palomas con angustias de paz, haciendo del Internet una nueva arma de futuro y de nuestro cansancio un silencio aborrecido. Con rencor a la muerte prematura, sin consuelo por la muerte de inocentes. Sin perdonar, sin olvidar. Porque amamos la vida. Tuvimos derecho al fusil, como tuvimos derecho al goce libre de nuestro propio cuerpo. Y si nada de todo eso nos fue dado, sino que debimos arrebatarlo, pagamos más encima muy alto el precio de perderlo todo. Y con el descuartizamiento de nuestra psiquis y el dolor extremo del cuerpo.

No desarrollamos por ello desprecio a todos los hombres, ni nos movemos simplemente por primitivos instintos de venganza contra ellos. Ni despreciamos a todos los compañeros, colegas, amigos, hijos, hermanos, solo porque son hombres. No definitivamente a los recuperables, por lo menos. Los quisimos, trabajamos con ellos, gestamos con ellos y con y por ellos y ellas, amamos. Y si entre brisas de retama se asoman los no-me-olvides de la primavera inglesa que inunda los patios y colma de olor mi ventana, ese es el mismo cielo que silencia las brumas de donde sopla el viento desde el mar chileno, el sol que duerme sobre la costra salitrera, cobre y cielo, poncho y azada, trutruca y escoba, media agua levantada en las noches sin sueño, fábricas tomadas en la oscuridad para dar pan al sediento y poner platos en las mesas de los más pobres libros en las manos iletradas cuecas en el corazón y en las piernas ritmo, y así como lo vivimos, así vamos reviviendo, escribiendo lo que nos dicta una memoria abierta, tierna, generosa .Nuestra veces trágica, irrepetible, por eso querida memoria nuestra. Marta Vasallo, hoy muy destacada periodista en El Dipló de Buenos Aires, según Bayer, en las horas de la ignominia se aferraba a los poemas que sabía de memoria. Estuvo en el Club Atlético: “Estábamos con los ojos vendados tiradas en el suelo, en boxes diferentes, esperando que vinieran a buscarnos, escuchando cómo se llevaban y traían a otros, y los gritos de los torturados’.7 Así son las artistas.

Voces revolucionarias del Sur

‘…en mi cuarto quedó el sol

y una sonrisa de papel…’

Pipo Pescador, 1975

3 noviembre 1976, Parque Palermo, Buenos Aires

Quedé casi sin respiración. Y de nuevo miré hacia atrás, con mucho mayor aprehensión esta vez. Es que desde el asiento delantero de un auto desconocido, trataba de adivinar cuál sería el destino final del patito de mi hija Yanina en la Argentina. Lo habíamos dejado solo y librado al azar en la ciudad del terror. Me sentía muy culpable. Me sentía un torturador.

El animalito, sin embargo, caminaba muy rápidamente, casi como de costado. Tendría tal vez una ligera pizca de miedo, pero lo disimulaba asumiendo un aire casi aristocrático, como si desafiara al abandono con ofendido decoro. Al mismo tiempo, parecía como que se le hubieran alargado las patitas. Que a sus alas amarillas con plumitas negras le hubieran crecido otras alas para impulsarlo más rápidamente hacia el lago. Patito estaba, en suma, encarando con coraje y con todo su cuerpo y gran expectación, la libertad. El futuro le daría miedo, sin duda, pero al mismo tiempo, le atraía como un imán.

Patito era, para su suerte, joven y soltero, y aunque nunca supimos de verdad cual era su sexo, le asumimos macho. Nobleza obliga: en el mundo latino respetamos la tradición patriarcal de nuestros antepasados como si fuera algo intrínseco a la condición humana. O natural. Por eso, en una sociedad tan machista como la argentina, este pato tenía sobre mí a su favor ciertos atributos que eran de suyos relevantes para la construcción de la nueva cultura que se estaba imponiendo en el país a resultado de El Proceso, liderado como era por los Superpadres. O sea, por machos al cubo, como diría Sábato (Zabaleta: 1998)

Así pues. Después de la cotidiana valla impuesta por la consabida pregunta con que cualquier extraña se tropieza al apenas abrir la boca aquí, o sea: ‘Where do you come from?’- lo que de ahí en más le hace sentir a una que puede compartir este terreno (ajeno) pero hasta por ahí nomás, dado que los nativos de esta isla pueden ser, como ellos se creen, generosos, magnánimos, amables y compasivos, pero siempre que se acepte, que quede bien en claro, que una refugiada argentina / chilena estará aquí de una vez y para siempre en un estanque ajeno. ¿‘Albión perfidious’, como decía el escocés Donald MacKaskill? O sea, que al arribar al exilio lo primero que automáticamente me hicieron sentir fue que para los seres humanos nativos yo era apenas una sapa de otro charco.

Pero ¿qué era en cambio lo que nos ofrecía para readecuarnos a la nueva etapa la ideología de la izquierda cuando llegamos al exilio? ¿Y qué lo que habíamos aprendido de nuestra entrega por amor a la revolución, las mujeres que militábamos en los partidos y grupos de la izquierda?

La mujer conscientizada y el tratamiento de las diferencia

‘Sí, las madres salimos y gritamos y hablamos y protestamos. Y los padres más concentrados, a los 5 años fueron muriendo casi todos. De cáncer o de ataque al corazón. Lamentablemente somos casi todas viudas las Madres’.

Hebe Bonafini, junio 2004

Duelo interno que a mí solamente me produce dolores de estómago, pero que a mujeres más calladas y más discriminadas en Europa que yo (por no ser ‘tan’ blancas), las ha matado prematuramente de cáncer estomacal como a Marta Fuentes, mi amiga, colega y compañera exilada en Holanda. A mí – a quien a diferencia suya aquí en Europa al menos no me tratan como si fuera una ‘mujer de color’- los recuerdos no me producen por ahora sino vómitos o diarreas de sangre y sólo de tanto en tanto. No sufro dolores como Consuelo Rivera-Fuentes (Rivera Fuentes y Burke: 2001), a quien una enfermedad desconocida pero que yo creo que es consecuencia directa de las brutales torturas que ha sufrido ella en Chile, la ataca aun ahora con terribles dolores, aunque de eso no se escriba. Y no hay mejor prueba de esos dolores – que para ella son ‘cosa de todos los días’- que sus tan sentidos, brillantes cuentos, como aquel con que ganó el primer Premio de la Competencia Letras Lejanas (Díaz  Vallejos: 2002)

Se trata pues, en la mayoría de los casos, de una lucha muy desigual, que a Nora Strejilevich, cuyo único hermano Gerardo está desaparecido en Argentina, y cuyos padres murieron como resultado de tanto dolor, la impulsa a viajar varios miles de miles de kilómetros por año para denunciar permanentemente los crímenes de las dictaduras. Y a escribir:

‘Lanzo mi nombre con pulmones con estómago con el último nervio con piernas con brazos

con furia. Mi nombre se agita salvaje a punto de ser vencido. Los domadores me ordenan saltar del trampolín al vacío. Me empujan. Aterrizo en el piso de un auto. Lluvia de golpes: este por gritar en judío este por patearnos Y otro más.-Judía de mierda, vamos a hacer jabón con vos. Soy un juguete para romper. Pisa pisuela, color de ciruela.’ ( Strejilevich, 2002:179)

Es la misma fuerza argumentativa, la misma sabiduría que impulsa a la periodista Gladys Díaz (Díaz: 1979), la gran dirigente gremial chilena del FTR (Frente de Trabajadores Revolucionarios) del MIR, a explicar por que magnificamos la ‘imagen grandota’ que solemos internalizar de nuestros monstruosos torturadores. Y a Carmencita Castillo Velazco a entrevistarlos y enfrentarlos y testimoniar en un excelente documental (Castillo Velazco: 1992) esas atrocidades, y a la Flaca Alejandra, la ex jovencita mirista luego bestializada en prisión, a recontar la confusión política y moral que la llevó a trabajar para la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional).

O es la convicción dolorida que impulsara a Carmen Rojas que a diferencia de ella no se quebró, a escribir sus viajes a la tortura para ayudar con ello, afirma, a la ‘recreación de una alternativa real de liberación’:

‘A ver flaca concha de tu madre, ahora sí que no te vai a hacer más la blanca paloma. Vai a cantar al tiro nomás, huevona, o te vai a ir cortá como la Lumi 8.Era el Romo, maloliente y furioso, que me venía a buscar para llevarme al interrogatorio’. (Rojas: 23)

De repente, cuando te leía, sentada en el ‘Jardín de Las delicias’ como le llaman los poetas al bello patio de Joan Lindgren en la ciudad de San Diego, comprendí a través de tus palabras, Carmen Rojas, que mi propio pasaje por las mazmorras chilenas no merecía más palabras. Para eso habías escrito tú por todas, y allí estabas con Muriel, y el Trosko Fuentes, esperándome en Villa Grimaldi, y como bien tú lo explicas Carmen, se trata mas vale de vivir:

‘Se trata de ir recopilando y conservando los testimonios… para resguardar todo un proceso político vivido y luchando activa y consecuentemente, en los momentos más duros, de la historia de este país’. Creo como Carmen que es urgente hacerlo, y hacerlo ‘no como un archivo – museo para sacralizar principios y almacenar historias, sino como el rescate de una experiencia viva que debe servir y aportar al fortalecimiento y recreación de una alternativa real de liberación’. 9

Lo que a Orinda Ojeda la llevó a buscar editorial para sus memorias de diez años de cárcel bajo la dictadura chilena.10 Y a Alicia Partnoy a buscar el auxilio de Amnesty Internacional para certificar su material escrito entre rejas y seguir con el resto. (Partnoy: 1986, 1992). Lo mismo que antes a Carmencita (Castillo Velazco: 1980) la había llevado durante su exilio en París a escribir Un jour d’Octobre à Santiago, y así recomponer el asesinato de Miguel Enríquez, Secretario General del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), y el rompecabezas de su amor por un hombre del que estaba embarazada, de su amor por la justicia y por la revolución.

Es aquello que Flávia Schilling recopiló en sus ocho años de cartas desde la prisión en Uruguay. Escritura la nuestra que aun no encuentra un mercado amplio ¿y no será también por falta de interés del gran público en los problemas específicos de las mujeres torturadas por funcionarios /as del estado, a pesar de la similaridad de los síndromes que esto produce con los que ocasiona las múltiples de coerción sexual dentro del área doméstica, lo que pareciera ser mucho más promovida ahora por la industria de lo prensa amarilla?

¿Será la experiencia sufrida en Chile lo que motivara a Mónica Escudero (Escudero: 2002) a reflexionar lúcidamente acerca de la situación realmente existente de las mujeres cubanas después, y a pesar, de la Revolución Cubana? O la intención es más vale darle una voz a la mujer que hombro a hombro con el sexo masculino protagonizó una de las páginas más bellas y trágicas de la historia reciente de Brasil: la resistencia armada en las décadas de los 1960 y 1970 (Ribeiro de Lima: 2000). Es todo, en suma, es esto y eso y es aquello, aquello que a aquel otro gran ejemplo para todas, la gran organizadora de la Tercera Edad en Londres, Ana María Navarrete, no le permite a veces seguir hablando de su hija mayor, una joven alumna de mi curso de Economía Política I a la quise y cuidé en mi casa de Concepción como a una hija, mi joven amiga desaparecida en 1974. Muriel Dockendorff; mientras que su otra hija, Berenice, también salvajemente torturada en Chile, fue dejada en libertad y es pintora, y la madre del pintor chileno disválido a raíz de las torturas infligidas a su madre en prisión Federico Hidalgo. Porque hay veces en que el dolor que la conversación produce nos cierra la garganta. Como le ocurre a Laura Bonaparte, cuando habla de sus nueve desaparecidos y desaparecidas. Y que lo explica así (Laura Bonaparte: 2202):

“Es probable que el segundo paso de la pesadilla, de lo monstruoso que es el secuestro genocida de hijas e hijos y seguida de la negación a entregarnos sus cuerpos, como forma enloquecedora de borrar la realidad de la parición, de la inscripción de sus nombres en los diferentes documentos, laicos y religiosos, presentados, reproducidos hasta el cansancio en los testimonios, remarcado por el borramiento genocida en la palabra ´des-a-parición´, ´desparidos´. La palabra se hace imagen y ambas invocan. Imagen multiplicada, símbolo que limita y a la vez universaliza. Poner en el Teatro estos episodios es poner en una relación especular, desdoblamientos de sentires profundos y pocas veces reconocidos. Qué es el teatro, sino un largo monólogo hablado por diferentes voces. Y esa relación especular, que solo el arte produce, donde las actrices juegan a ser cada una la imagen callada de las personas que formamos el público en una intimidad privadísima, personal y colectiva al mismo tiempo. Las tres actrices se transforman en modelo de relación pasional. Despojadas de pudores muestran la realidad del deseo del ser humano: el infierno. Y es por esto y por ser el arte una expresión sobrenatural, impredecible, todo creatividad, espíritu libre, aquello que es creado y animado es que el arte pacifica. Que aminora los odios, los extremos, civiliza.”

Laura que, al igual que casi todas las otras autoras citadas aquí, también se asiló por los largos ocho años de la dictadura y que escribe sobre recuerdos de su vida; cuentos para su galería de las malas mujeres, las transgresoras. También más y más lo hace basándose en su propia vida la médica psiquiatra Clelia Myriam Garbulsky, expulsada de su cargo de la Universidad de Concepción el 11 de septiembre de1973 y luego repatriada a Argentina el 5 de octubre de 1973, salida de un campo de detención de la dictadura, en donde estaba condenada a muerte.

Resulta, eso sí, que a veces una como que se cansa de ser víctima, o de que se nos piense y se nos trate aquí en el otro mundo sólo como víctimas. O ‘survivor’. Yo no solo sobrevivo, porque también trato de vivir y estoy en el mundo para amar y ser amada y para auto amarme. Y eso creo que eso es mucho más que una mera sobre vivencia  Y por eso escribo y camino con la poesía. O leo que otra escritora rosarina, profusa autora, Alicia Kosameh recuerda como:

‘Juliana, de desplegados dulces ojos color d e cielo, había llegado con otras sesenta y nueve, entre ellas yo, a la cárcel de Villa Devoto, cómodamente emplazada en el barrio del mismo nombre de la ciudad de Buenos Aires. Había sido engrillada, de la misma manera que el resto, a la plataforma sin asientos del avión militar en el que se realizó el traslado desde el sótano de la jefatura de Rosario. Había sido desnudada para una sorprendente revisada médica al ser ingresada a la nueva cárcel, como todas las demás. Y había sido asignada al mismo pabellón que otras veintinueve, entre ellas, yo. Todo eso después de haber pasado por las manos de los torturadores de rigor que intentaron obtener de ella la información característica sobre sus actividades políticas, y las de quienes más, siempre valiéndose, ellos, de los métodos no necesariamente infalibles de la picana eléctrica, los golpes sabiamente distribuidos por las zonas sensibles del cuerpo. Y las violaciones en cadena. Cositas .Esto para decirlo rapidito, para dar cuenta del contexto’…’Y recuerdo el momento, recuerdo el momento, sus huecos’. (Kosameh: 2000: 96)

La lorita iletrada

El exilio me convirtió automáticamente otra vez, pero ahora primero que ninguna otra cosa  a los ojos de los habitantes aborígenes del Reino Unido, en esposa. Eso sería como un infierno para mí. Había subido a ese avión en que iba a Europa casi a la fuerza, una mujer de clase media, bien alimentada y blanca, muy calificada. Con el título ganado en buena ley cuando muy pequeña, de ‘Piquito de Oro’. O de ‘Jesús Memoria’, también dado por mi papá. ¿Sería que el ‘Juan Gaviota’ no estaba en sus estanterías? La lorita hablaba hasta por los codos, y ganaba casi todas las lides de la palabra. Con el tiempo y con los diplomas, fue hasta capaz de discutir en términos ‘legales’, por ejemplo, con altos oficiales golpistas del Ejército Argentino, inéditos procesos de cómo hacer aparecer con vida a un desaparecido político ( el entonces su marido) en 1976, sentando con cada uno de esos expedientes nuevos precedentes prácticos.

“Larga vida a la cotorrita”, dijiste una vez, gauchito, y desde ese día trato de no amarte más que mucho, chinito requetelindo (aunque vos no me creas: ‘y tú lo sabes’). En 1976 el país estaba ya en estricto estado de sitio, como en 1943, 1955, 1962, 1966, y la legalidad había sido suspendida automáticamente con el ascenso de la nueva Junta de Gobierno de facto presidida por el General de Ejército, Videla. No podía saberse de antemano cuando escuchamos la noticia del golpe mientras tomábamos el desayuno y la oímos por la radio, que estaba yo predestinada a tener que empezar a actuar por la libertad con la misma mezcla de desparpajo, candidez y determinación que tipifica a casi todos mis actos, especialmente los más errados. Ese día esperamos a la nanita Silvia, le servimos desayuno, y en lugar de preparar a Yanina para ir a su guardería, ‘La escuelita’, le pedí a Alberto que fuéramos a comprarle ropa de invierno a la nena. Así lo hicimos. Solo una quincena después, yo ya estaba dedicada de tiempo completo a tratar de encontrar y devolver con vida el padre a mi hija.

En el aeropuerto de Heathrow el 16 de noviembre de 1976, adonde llegamos los tres  expulsados de Argentina, descubrí también a una nueva persona: a mi esposo, del que había estado involuntariamente separada por cerca de los ocho meses que pasó prisionero sin cargo de la dictadura, y del que no tenía noción clara de que hablaba tan bien en inglés. Ese mero hecho práctico selló mi nueva y odiosa dependencia genérica de él en el exilio. Por años fue él quien tuvo que hacerse cargo de las compras de la comida  porque yo no sabía expresarme en inglés, ni manejaba nuestro auto. Y eso no creo que lo hubiera hecho, precisamente, muy feliz. Porque siendo una pareja de revolucionarios,- tanto en Buenos Aires, como cuando vivíamos en Chile- de esas ‘pequeñeces’ y todas las demás pequeñeces domésticas me encargaba yo. Además de militar y trabajar también de tiempo completo en la Universidad de Concepción, yo participaba muy activamente en la administración popular de la JAP (Junta de Abastecimiento y Precios) del barrio, central de Concepción  en donde vivíamos (siendo esa aparentemente una de las razones por las que me iban a matar en Chile después del golpe, lo que no se dio porque la Chancillería de Argentina me repatrió a tiempo. Es decir, antes que llegara al estadio de fútbol convertido en campo de detención la maldita Cabalgata de la Muerte).11

Pato huérfano recién salido del cascarón en el campo, pero con un hermanita o hermanito (hembra o macho), lo llevaron a la ciudad. Allí pasó a una caja en donde esperó ser vendido, en las afueras de la estación de trenes de Retiro (ahora hecha famosa en el exterior por el film de Parker a la Madonna), y de allí pasó a estar en mi bolsa el día que compré a los dos patitos. Eran tan pequeños que cabían en mis manos. Parecían más bien huevos peludos con sus plumitas de un amarillo suave. Verlos me hizo olvidar del horror que había vivido esa misma tarde de sol dentro de las paredes del Palacio Presidencial. La famosa Casa Rosada, lugar del que Evita se convirtiera en vida en la única reina. Bueno, eso claro hasta que llegó la Madonna y convenció a Menem que le prestara el balcón para hacer la película, con lo que hasta el bello balcón quedó corrupto…

Esa tarde iba caminando cabizbaja hacia el tren interurbano que me llevaba a casa, adonde Silvia Ugalde y Yanina me esperaban. Yo me sentía un poco como ‘El Patito Feo’en uno de los poemas más tristes que leí en mi infancia. Había una vez una pata con siete patitos, todos amarillos menos uno que era negro y chiquito:

Todos los patitos se fueron a nadar

y el más chiquitito se quiso quedar.

La madre enojada le quiso pegar

Y el pobre patito ¡se puso a llorar!…

Patito malo, ya vas a ver / negrito y joven, qué vas a hacer…/Te llaman el clandestino/

por no tener papel /Pato vago, clandestino /Terrorista, clandestino./Manu Chao, terrorista…/ Y  para los blancos’ benditos’ / Bush y Blair candidatos al Novel.?!….(MZ).

Volvía a casa. Una nuevo día entero más haciendo gestiones agotadoras para que mi marido, que apareció finalmente en la prisión de Villa Devoto pero que había ya sido trasladado a la Alta Seguridad de la Plata, y nuestra hijita también extranjera, pudieran salir del país. Videla ya había firmado gracias a mis interminables presiones legales la orden de su expulsión, el 10 de agosto. Pero a nadie le interesaba hacerla efectiva, excepto a mí. Yo mientras tanto ya había empezado a ser interrogada sistemáticamente, como hoy, por él y en su despacho, Jefe de Información Política Secreta de la Presidencia, adscripta directamente al Ministerio del Interior. Al frente estaba de Ministro el hijo adoptivo de una de las mejores amigas de mi madre, el Gral. Harguindegui. Valga la diferencia. Dependía el alto oficial del Ejército que me interrogaba, según él, directamente del General Videla, el Jefe de la Junta Militar, pero informaba al General Harguindegui. No obstante,  nunca me sentí en familia…

Fue uno de eso días en que volvía de uno de los interrogatorios cuando los dos patos campesinos pasaron a convertirse en patitos burgueses: los vi y los compré cerca de la Estación Retiro. Yanina se enamoró de sus mascotas a primera vista. Uno era amarillito, el otro negrito. Ambos tenían ‘picos y alitas y patitas de pato’, comentó la nena, ‘como en el poema’.Unos meses después ya en el exilio, cuando Yanina con cuatro años y medio entró en la escuela primaria de Bearsden, en Escocia, el primer libro que le dieron a leer fue The Ugly Duckling. Así comencé a leer, ayudada por mi hija, en inglés no académico. Yanina tenía, como dije, cuatro años y medio, y había sido ya expulsada de dos países, igual que yo, que ya tenía cuarenta. Delicias de la necesidad de una rotación más rápida del capital.

Pero hoy es otro día. Hoy, en cambio, es cuando de pato burgués, doméstico, Patito pasará a convertirse en pato salvaje. Todo un Pato Nuevo. Eso lo insinuaba su cuello demasiado alargado y empujado hacia delante como para llegar más rápido a alguna parte segura. Así lo traté de entender yo, y fue como si me tomara un cocktail hecho de pena, alivio, tristeza que corta el pecho como un cuchillo y un sentimiento de gran culpa que no deja respirar, igual que cuando me soltaron del campo de concentración en Chile: lloraba para mis adentros por la repentina ruptura de Patito con las condiciones materiales de su anterior existencia de pato mascota, y por ende por él quiebre impuesto sobre su identidad que le había ayudado durante estos pocos meses a disimular su antigua condición de pato de la calle, tal vez hasta de conciencia proletaria. Reflexionaba así que volvería, que seríamos millones de patos salvajes. Volver… No sabía que perder (lo) todo era otra vez mi destino, ni aceptaba que ése su nuevo lugar reflejaba el futuro que me esperaba a mí. Que eso era el exilio.

Solo voy con mi pena /sola va mi condena/ Correr es mi destino /para burlar la ley / me dicen el clandestino / por no llevar papel / Hummmm ¿Por no llevar papel, Manu Chao?

Espejo lleno de luces y de muchas sombras sería mi encuentro con la civilización del otro lado del Atlántico: la Europa de mis antepasados maternos y paternos. Y yo pensaba que… pero la conductora del auto en que retornábamos al piso que alquilábamos en el barrio de Belgrano R, la Señora Vinelli, me hablaba muy nerviosamente mientras me tocaba el brazo. Supongo que ella tampoco habrá resistido demasiado bien la escena de la despedida de Patito, o mejor, de su abandono a su suerte patuna. Lo cierto es que me hablaba con un acento perentorio, lo que me obligó a dejar de mirar para atrás, y a despedirme sin palabras ni lágrimas de Patito. Como si estuviera muerto. Me sentí moralmente obligada a concentrarme en ella e hice un esfuerzo por escuchar y entender lo que me decía. No fue cosa fácil. Mi mente volaba ya en el limbo de una libertad en donde no sabía que sería una extraña, anónima y no tendría ningún status.

Pero ella me pareció que estaba molesta. Como el pato, e igualmente sin una necesidad obvia y aparente, giraba también ella el cuello hacia todos lados como en afán exagerado de abarcar todos los ángulos de ese enorme parque al mismo tiempo.Sabría ella acaso que ese espacio en el Siglo XIX estaba afuera de la ciudad, y que era allí adonde estaba ubicada la residencia de Juan Manuel de Rosas, el Restaurador, y que ahí posiblemente sus mazorqueros se llamaban así porque torturaban con una mazorca de maíz a sus opositores políticos?¿Tal vez sentiría también ella mucho miedo? Siempre existe en mí, desde más de dos meses antes del día del golpe en Chile, una persistente, no localizada sensación de terror, ese pulsar agitado del corazón, esas ganas de huir muy rápido sin saber ni por qué ni en qué dirección apenas escuchaba pasar aviones surcando el cielo, sobrevolando la ciudad en formación de combate. O cuando me acostaba a jugar a la siesta con la guagua, y escuchaba interminables ruidos de fogueo en dirección al cuartel local.

Esa convulsión de todos los órganos y de los senos frontales que se esmeran en no saber, en olvidarlo todo. De sentirse culpable de un crimen que no se ha cometido. Esos vómitos sin causa aparente. Esa sangre que primero hierve en las venas y luego me abandona por cada agujero disponible, a sobresaltos. Y finalmente ese mareo que lo borra todo. Y el lento retorno a la conciencia pero sin entender ya quien es una, que hace ese bebé en su falda, quien es la joven que llora rítmicamente porque la han penetrado con un perro, sin acordarse ni decir ningún nombre, ni saber ya ni el propio. Ni adonde se está. Nada. Amnesia. Bloqueo emocional, memoria perdida o fragmentada, espasmos, fiebre, transpiración y nunca lágrimas. Es que entonces no se necesitaba ni dormir para tener pesadillas: la vida era de suyo tan brutal. Es ese mismo miedo recurrente, agazapado, tan típico de cuando veo, siento, miro, leo, o pienso en un hecho de violencia. Cuando estoy casi treinta años después en el Reino Unido y este país entra otra vez en guerra, con Argentina, con Irak, con Afganistán,  cuando video toda la primera ocupación y guerra contra Irak para no olvidarme ni un detalle; cuando bombardean Kosovo tan salvajemente. Me siento como cuando era chica y en Argentina decretaban el estado de sitio y venían los apagones y se sentían las sirenas y los negocios cerraban, y las tortugas desfilaban por la calle mayor, y, en fin, horrendo si nos seguían por la escalera de la Facultad en Rosario a caballo, si lo que gobernaba era una Junta de las Fuerzas Armadas. Por eso es que nunca pude ver películas que hablen de la guerra atómica, ni puedo mirar noticias de muertes ni hecatombes naturales tan repetidas hoy día en la televisión. Ese miedo ha quedado para siempre como parte constitutiva de mí misma. Es el mismo miedo que ha paralizado a la población de Argentina desde 1976 hasta diciembre del 2001. Es el consenso por el terror que creó la dictadura del 1976 hasta 1984. Y la corrupción previa o posterior que sigue su curso todavía.

Así pues, y a pesar de toda mi experiencia de horrores, o tal vez por eso mismo – dado que llegué a Inglaterra como argentina y esposa de un refugiado chileno de los Naciones Unidas, y a pesar de tener apenas 39 años, habiendo sobrevivido ya varios golpes de estado y horribles dictaduras militares – el 16 de noviembre de 1976, cuando el Big Ben daba un cuarto para las cuatro de la tarde, me asomé desde la ventana del avión para ver Londres y sonreírle a sus árboles.

Pero para cuando nos dejaron salir del aeropuerto ya estaba oscuro como en Argentina a la medianoche. Sentada en las escaleras de la gran casona, ella miraba lejos, se encogía de hombros y decía: ‘Mañana será otro día’. Esa escena final de ‘Lo que el viento se llevó’ en súper Hollywood technicolor siempre la estimulaba a no desmayar. Y en situaciones como esa, se vuelve a recitar el Poema XXIV de Juan Gelman (Gelman, 1994: 55), y se lo envía con el primer viento fuerte que pasa al hombre que ella más ama:

‘amarte es esto

una palabra que está por decir /

un arbolito sin hojas

que da sombra / ‘

Las noches de las vaginas largas

Ese domingo que me invitaron a almorzar, cuando tenía ocho años, la familia de los Filipini, unos vecinos italianos de Bouquet que eran italianos, me contaron durante un almuerzo que la violación de las mujeres italianas era una de las armas de la guerra mundial y que a los hombres para hacerlos hablar en el ejercito de Mussolini les daban aceite de ricino caliente. Ese día me hice antifascista. Y ese verano, durante las vacaciones en la montaña, me dio por querer saber lo que era la tortura. Me comí, mientras mi mama jugaba a las cartas con otras veraneantes, todos los porotos de ricino.

Juré que si sobrevivía la purga que me había auto infligido me haría aún más antifascista. Y comencé a prestar cada vez mas atención al leer los diarios, pues aunque eso no lo había leído en los periódicos, trataba de entenderlos lo mejor posible desde que tenía unos seis años. Yo pensaba muy mal acerca de la guerra europea. Luego me enteré de que había habido un golpe. Era el 4 de junio de 1943 o 1944, y los tanques que salían en los diarios eran nuestros, no nazis. Pero los militares se parecían todos mucho. El GOU (Grupo de Oficiales Unidos) se había puesto al mando de la Revolución con un General del Ejército a la cabeza, y un ambicioso y promisorio oficial cincuentón y viudo se había hecho cargo del Ministerio de Bienestar Social, Juan Domingo Perón. ¿Y de los tanques de los nazis?, juré que iba a crecer y los iba a romper a todos con palabras. Desde entonces siento desprecio por eso señores que se alegraban de tener que usar uniforme y gorra para ir a trabajar. Una sensación que nunca me ha abandonado. No por casualidad, entonces, diez años después, ya había sido puesta presa por tres señores de uniforme. Y tenido mi primera práctica de sesiones de tortura. Corría el año 1954.Entonces vivía en San Nicolás.

Pero: ¿qué pensaría Patito que le pasaba a la gente en Buenos Aires en 1976? ¿De quienes  serían esos veinte, treinta, cuarenta cadáveres que decían en el Buenos Aires Herald que aparecían en el Río de la Plata casi todos los días? Como buen pato patriota, pensaría que todo era lindo en Buenos Aires. Desde la tumba de Evita hasta el Obelisco. Una vista típicamente argentina, como le dicen acá a los cuatro metros cuadrados que fotografían cuando van a Buenos Aires algunos papagayos de la TV local. Buenos Aires, Patito, ojalá haya sido para vos también nada más, ni nada menos, qué eso. Figuráte por un momento que tu dueño es un jugador de polo que juega con el príncipe y los parientes de Fergie. Pero andáte con cuidado, porque, ¿sabes, Patito? Aunque en la patria hasta los chicos muy pobres pueden llegar a ser campeones de fútbol, no por eso nunca pasan a ser propios Che. Ah, no, eso no, te diría la Reina Isabel. Juntos sí, pero no revueltos, ¿me entendés ahora? ¿Cómo que no? Vamos, che, ¿de qué te la tiras, boludo comunista? Mirá que te voy a romper el pico y te voy a comer con plumas. Puto de mierda, maricón terrorista, pato peludo, rata podrida, guerrillero.

-¿Qué decís, Pérez?

-Nada, déjamela a mi nomás a esta mina concha de su madre, ‘la seooooooñorita que sabe jugar teeeenis’. -Vas a ver, nenaaaaaaa…, – le dice mientras la manosea-, que después que me veás el coño te lo vas mamar entero, pero primero, dejá que te saque una por una toditas todas, las uñas, y a los dientes todos se los baja  trompada por trompada. Y la chica cae, que del dolor no se habla, o se ríe una. Pero no se escribe.’ Tortilleras, nenas de mamá, que se asilan en Madrid y la siguen laburando de prostitutas’, me decía el oficial uruguayo mientras me sacaba de la cárcel de La Plata. -¡Qué Che Guevara ni qué perro muerto!

Terrorista. Perra Muerta. Sin papeles, me los comí antes de que parara el taxi, la noche que me escondí con la nena en San Isidro… en la casa de uno de mis dos mejores amigos: Rodolfo Pittao. Pero ahora hacen casi 30 años. Por eso duele más escribir, hoy no quiero recordar que no estoy allá, hoy no es día aquí, hoy es una noche de comunión con el alma de mi pueblo. Aquella noche en que Alberto desapareció cuando se disponía a viajar a Europa con Luc Banderet, su amigo el periodista suizo, de la casa de este. Cuando nos dimos cuenta de que había desaparecido, me había  tomado un taxi desde la casa de Graciela Guilis, adonde ella había ‘escondido’ a Yanina. Ella quería separarla de mí en caso de que yo fuera también secuestrada. Y lo hizo. Pero yo la fui a buscar y de allí nos fuimos, en la nochecita, nos fuimos, con la nena. El papá de Andrés, vino con a saludarnos a nuestro ‘escondite’, y le trajo ropa de varón a la nena. Con ellas volvió a su casa, el día en que regresamos del escondite. Yo interpuse, previo pago de mil dólares a un abogado, un recurso de Habeas Corpus, y Yanina lo escuchó y desarrolló su segunda depresión profunda. El juez contestó que Ricardo Alberto Hinrichsen Ramírez no estaba registrado en ningún edificio carcelario de los doce servicios secretos del país, me explicaron, mientras yo sentía que me desmayaba. Ahora sabemos que mientras tanto, a Alberto lo interrogaban con los ojos vendados, en el Cuartel General de Coordinación Federal, a unas pocas cuadras de allí, en la capital argentina y que para que confesara crímenes  que no había cometido, le decían que ese llanto que oí era el de Yanina. Pero eso no nos lo dijo a nosotras nunca: lo oímos decírselo a la BBC de Escocia, dos años después. Porque de la tortura en casa con mi marido no se hablaba. Es que el miedo da miedo, al oído desata desconfianza, la injusticia te da bronca, pero nada es tan fuerte como el amor, que nos une para siempre, por encima del olvido en la memoria, como lo atestigua el poema de Miguel: cuando recuerda a su querida esposa y compañera Maria Haydeé Rabuñal, de 25 años que fue acribillada en un enfrentamiento armado, por cierto fortuito, en 1975 (de Boer, 2003: 14 y15)

‘Me dejaron tu pullover verde

Cuando te fuiste.

Pero no pudieron llevarte

Porque estarás conmigo

para siempre’

‘Cuando reposa en la noche / su silencio me acompaña / la luna le siembra estrellas /  

para en sus sueños guiarla…’ (de Boer, 2004:74) canta el poeta en su zamba. Y sobre el cielo plomizo de la tarde, allá muy lejos, en la patria grande, se duerme. Mientras yo leo cómo una mujer en un pequeño trozo de papel,  rememora la presencia ausente de otra mujer (Marta Vasallo, 1999: 83.84):

‘Hoy entré al café de donde te llevaron

Entré a tomar un café

Y a recordarte.

Yo que en ciudades ajenas

he creído verte tantas veces

yo que he corrido tras de alguien que se volvía

hablando otro idioma

yo que he querido dormir interminablemente

para volver a soñar con vos

para volver a creer que estabas viva.’

‘Freedom is not something you are given,

but something you have to take’

Meret Oppenheim

‘The body is our common denominator and the stage for our pleasures and our sorrows. I want to express  through it who we are how we live and die’ Kiki Smith

*

m

***Mabel van más allá en su reflexión: “El rol privado y anónimo de la

*

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Perfil Marta R Zabaleta

Un Héroe Socialista a dejado de existir. El “milico” Aguilera.

 

Un héroe socialista ha dejado de existir
Escrito por Renato Moreau
25-03-2014 a las 10:33:44
Un héroe socialista ha dejado de existirQuerido hermano, amigo y compañero.

Tu partida reciente hacia el infinito me ha llenado de pena, rabia y sentimientos culposos. Después de toda una vida de lucha, cariños y acciones conjuntas, en una fecha no muy lejana, nos agarramos del moño a través de un correo electrónico de Internet, por una bobería o insignificante estupidez. Estoy seguro que si lo habríamos discutido cara a cara, el resultado habría sido distinto. Nos habríamos gritado y mandado a cualquier lugar poco santo, para luego abrazarnos y seguir relacionándonos, en esa unidad y lucha de sentimientos, de dos viejos combatientes en las postrimerías de nuestras existencias, viviendo en la lejanía de dos continentes distintos.

Lucho, me cuesta mucho resignarme a no verte más, sin poder reiterarte el cariño, reconocimiento y el orgullo que siempre he tenido, de haber sido tu compañero de lucha siempre.

El Luis Aguilera o el “Milico” como cariñosamente lo llamábamos fue un gran hombre, ejemplo de combatientes y un revolucionario chileno de verdad.

Nos conocimos en el año 1972, en el seno de la Jefatura del Aparato Militar del PS, el “milico” venía llegando de un curso militar a Corea del Norte, donde le tocó asumir su dirección. Era la segunda jerarquía de los grupos operativos (G.O.) de dicha instancia partidaria. De extracción proletaria y vieja militancia socialista, era un formador de voluntades combativas y jefe respetado en las escuadras bajo su conducción.

En el combate en Indumet, Sumar y la Legua fue un miliciano ejemplar. Cuándo el enemigo choca con nosotros en La Legua y se inicia el combate, el aparato se divide en tres grupos de combatientes, el “milico” toma la jefatura de uno de ellos, que había quedado cercado y alejado del mando principal, los organiza y con los pobladores que se habían sumado a la lucha, se atrinchera en la Población y presenta combate hasta tres días después. Solo en el momento en que los militares fascistas amenazan con el bombardeo de La Legua, rompe el cerco y saca a sus compañeros de la zona, para conducirlos a la clandestinidad.

http://www.youtube.com/watch?v=06O03x3MpCo

Durante el reagrupamiento del Aparato Militar del PS, en clandestinidad, el “milico” asumió en forma generosa su puesto en la lucha, rescatando contactos y compañeros, cuidando pertrechos y medios y actuando militarmente cuándo se requería. No puedo olvidar un día de Diciembre del 73, cuando llega con la noticia, que la última casa-depósito que nos quedaba había sido allanada, sin que la policía descubriera el Barretín con medios, que en ella se escondía. En la Jefatura del aparato decidimos asaltar la casa si era necesario, para rescatar esas armas y medios de combate. Me asignaron la responsabilidad de dirigir la operación con el “milico” Aguilera como segundo y Eduardo Charme cómo tercero al mando. Llegamos a la acción con tres grupos operativos y la policía de investigaciones estaba en el interior de la casa. Tratamos de forzar la puerta y el enemigo la trancaba desde adentro, el “milico” a toda costa quería embestir la entrada con la camioneta en que nos movilizábamos, no aceptaba perder sin combatir esos pertrechos y cuándo recibe mi orden de cancelación del operativo, la cumple, no sin antes gritar unos buenos garabatos en contra de todos.

Cuándo nos retirábamos y a solo dos cuadras de la casa en cuestión, nos cruzamos con unos cincuenta agentes represivos, que en varios vehículos, y con las armas preparadas se dirigían en nuestra búsqueda. Al lograr salir indemnes de la zona, el “milico” me dice en forma simpática, que se autocriticaba de sus garabatos, asumiendo que habíamos tenido suerte de no caer combatiendo, ya que nos habíamos salvado solo por algunos minutos.

Cuándo es apresada la Dirección del Aparato Militar en Marzo del año 74, en una casa del sur de Santiago, el enemigo instala una “ratonera” en dicho inmueble. A los días cae el “milico Aguilera” en esa dirección, cuándo desesperadamente nos buscaba. Lo torturan y solo dice que es un trabajador en busca de pega y que había tocado en esa casa solo por casualidad. Lo dejan conmigo en una celda del “APA” en la base aérea del Bosque. Allí pudimos conversar el primer día, y afinar nuestras “Leyendas”. Yo era el más expuesto, por tener una ficha “subversiva” anterior.

Él y Manuel tenían que afirmar que no me conocían y no tenían que ver con nada. El “Milico” aguantó todo y en principio los esbirros se convencieron del cuento. El torturador Ceballos, me llevó a mí solo, al AGA (Academia de Guerra de la FACH) y dejó en esa Base Aérea al resto. La Inteligencia de la FACH tenía una lucha de poder muy agresiva con la DINA de Contreras, por el control, en esos años de la represión Dictatorial.  Eran patadas con sonrisas entre ellos y en este caso las sonrisas de Ceballos, era entregarles a la DINA a los detenidos de poca monta, sin importancia ni interés para la FACH. A Manuel, el “milico” y la “Rucia”  mi compañera de esos días (Embarazada de 7 meses), los mandan en un vehículo cerrado de la pesquera Arauco, a la sede la Dina, en Londres 38.

Van todos vendados en el interior, sin amarras y cuidados por un militar armado con un fusil AKA. En un momento donde el vehículo se detiene, el “milico Aguilera” se saca la venda y se abalanza en contra del guardia, lo reduce y le quita el fusil, abre la puerta y al ver a un guardia que corre desde la cabina, le dispara y éste cae en el pavimento, momentos en que se da real cuenta que se encuentra en plena Alameda, tipo 16.00 hrs y frente a la calle Serrano, en pleno centro de la Capital y en Marzo del año 1974.

El Lucho Aguilera le dice a Manuel y a la “Rucia” que se fuguen, y él con el fusil les cubre la retirada, Manuel corre en dirección de la calle Serrano y la “Rucia” le pide que se arranque él, ya que ella embarazada no puede correr, el “milico” no la quiere dejar sola, pero ella le insiste y éste corre por la Alameda hacia la calle Bandera. A Manuel le disparan y lo reducen herido en la calle Serrano, a pocas cuadras de la Alameda y a la “Rucia” y al herido los llevan a Londres 38. Para ellos la tortura será la revancha de los represores vencidos.

Nuestro “milico” al correr por la vereda norte de la Alameda se tropieza y se rompe dos dedos con el arma y el pavimento, deja el AKA en la vereda y se sube a una Micro de la locomoción colectiva. Sangrando de la mano, le ordena al chofer que no pare el vehículo hasta llegar a Gran Avenida. Esa disposición, la sangre cayendo y la actitud de nuestro compañero  asustan al chofer y a los pasajeros los cuales siguen al pié de la letra las órdenes del “milico Aguilera”.

Esa misma tarde, Eduardo Charme lo esconde en casas seguras y el Lucho se sumerge en la profunda clandestinidad.

La Dirección de recambio del Aparato Militar, a cargo de Eduardo Charme, quién siendo miembro cooptado del CC del PS en el Interior, es asesinado por los años 76, cuándo con una pistola en la mano se resiste a ser apresado por la DINA y presenta combate, deciden asilar al Lucho junto con la Celsa Parrau, la compañera de Arnoldo Camú, por estar muy expuestos bajo el cerco represivo.

El “milico” Aguilera, exiliado en la ciudad de Växjö en Suecia, inicia un importante trabajo de solidaridad con la resistencia Chilena en el exterior. Es responsable de los socialistas en su ciudad y miembro de la dirección del PS en Suecia. Junto a su compañera transforma su casa en un refugio de apoyo en medios materiales, cariño y amor para todos los chilenos expatriados que pasan por su región.

A principio de los años 80, una enfermedad complicada lo aqueja, el Parkinson le invade su cuerpo y le limita el trabajo remunerado, a lo cual responde con una mayor dedicación al Partido y a la causa Chilena. En el año 1983, cuando iniciamos el ingreso clandestino a Chile, el “milico” pidió venir a luchar junto a su pueblo en el interior, no lo dejamos cumplir con su deseo, la enfermedad del Parkinson era invalidante para trabajar en la clandestinidad. La “condena” de vivir en el exilio siempre, fue un golpe muy grande para nuestro “milico” Aguilera.

El Lucho murió junto a su familia en Suecia hace pocos días, llenando de pena y nostalgia a sus compañeros y a toda la gente que lo conoció y trabajó con él, por una Sociedad Socialista en la Patria, que por el momento no se podrá ver tal cual el “milico” la soñara.

Besos y cariños para su familia, en especial para su compañera, sus hijos y nietos. El papá ha muerto pero no se ha ido, él seguirá acompañándolos con el ejemplo y la fuerza de su vida.

Hermano y compañero.

“Hasta la victoria siempre”

Tata Moreau.

Luis Aguilera Celis fallece en Suecia de un ataque al corazón, el 15 de Marzo del año en curso, a las 16.00 horas.

El “problema” que rodea a las asociaciones de derechos humanos: “hallar los huesos de los detenidos desaparecidos”

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14/09/2014 |Por Mario López Moya

La difícil tarea de encontrar los restos de detenidos desaparecidos, se debe a una política expresa de la dictadura destinada causar dolor a las familias y dificultar la identificación. A pesar de ello, las familias de las víctimas han encontrado las formas de obtener del estado democrático un apoyo en la búsqueda de verdad y justicia

Patricio Bustos es, sin dudas, un personaje especial. Mientras estudiaba medicina en Concepción y militaba en el MIR., lo sorprendió el Golpe de Estado. Si bien en una primera etapa logró salvar ileso, luego fue detenido y pasó “por 7 lugares de horror: Villa Grimaldi, Clínica Santa Lucía, Cuatro Álamos, Tres Álamos, Puchuncaví, Silva Palma y el lugar donde me operaron”, recuerda.
Llama la atención entre otras cosas su estilo pausado, íntegro, sereno y con mirada de futuro. “Estoy renovado -señala-, aunque nunca tanto”. Lleva ya 7 años al frente del Servicio Médico Legal (SML), donde ha debido enfrentar gobiernos de distinta visión. Fue designado por la Presidenta Bachelet en su primer mandato y ratificado luego por el expresidente Piñera y nuevamente por Bachelet, en su segundo mandato.
Ha sido un importante aporte (vital, reconoce una fuente de los familiares de víctimas de la dictadura) en la causa de encontrar e identificar restos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Pero no puede dejarse de lado que él, junto a su mujer, también fueron víctimas de la represión. En un diálogo sincero, no exento de emoción, por instantes, habló con Cambio21 y nos dio, en un mes tan simbólico en la causa de los derechos humanos, una visión distinta, una mirada que vale la pena conocer.
Un proceso lento
“No ha sido un problema de medios, no me quejo -señala-, pero sí hay que tener en cuenta varios elementos para entender por qué es lento el proceso, más de lo que uno quisiera. Los hechos ocurrieron hace 41 años. En ese periodo comenzaron los secuestros, los crímenes, las torturas”.
“¿Qué hace la dictadura cuando se encuentran los Hornos de Lonquén? -se pregunta-, la dictadura, de puño y letra, promueve el ‘retiro de televisores’, que no es otra cosa que la exhumación y el ocultamiento de los restos”.
Las trabas
“Recuerdo que cuando en esta oficina, al lado nuestro -indica el doctor Bustos-, un ministro al entregar una identificación (de restos), dijo ‘aquí estamos quebrándole la mano, a la acción de encubrimiento más grande de la historia de Chile, la operación ‘retiro de televisores’“.
“Otro caso -señala-, es la Operación Cóndor, o el tráfico de detenidos implementado por las dictaduras de América Latina. No puedo dejar de recordar el caso de Jorge Fuentes Alarcón, con quien estuve y fue secuestrado en Paraguay y luego llegó a Argentina… y lo encontré más tarde en Villa Grimaldi en septiembre de 1975 y luego desaparece en enero de 1976″.
“Las dificultades para dar con los detenidos desaparecidos, es aquello que nos impide identificarlos. No es un tema de genética ni de antropología ni de tanatología, es un tema de historia de Chile y tiene que ver con la acción de encubrimiento más grande, que no es obra solo de la dictadura cívico-militar, como estructura, es parte de todos aquellos que pudieron hacer algo y no lo hicieron”, manifiesta.
Los familiares
“Nuestro tema no es de dónde sacar ADN, el tema es encontrar los huesos. Los avances que nosotros tenemos se deben a los familiares, tanto de Detenidos Desaparecidos, de Ejecutados Políticos, de las mujeres de Calama, que recorrieron el desierto buscando las osamentas, de quienes dieron la lucha en Chihuío, en Paine, en Lonquén, en el Patio 29, en fin”.
“Ellos han sido la fortaleza ética que ha permitido que en Chile las agrupaciones de familiares de víctimas interpelen al estado democrático, para que responda por lo que hizo el estado terrorista. Las dificultades entonces no están ni en la técnica ni en la ciencia. Los recursos de que disponemos son los adecuados para hacer nuestra labor de avanzar en el proceso de identificación de víctimas”.
Los errores
Fuerte resultó en su momento tener que decirle a un familiar cuyos restos habían sido “identificados”, que hubo un error en eso. Que pertenecían a otra persona. Por eso el rol que han jugado las agrupaciones de familiares de víctimas ha sido vital para el doctor Bustos.
“Los errores en identificación de restos de detenidos desaparecidos se produce porque, por un lado las técnicas disponibles en su momento, no tenían la precisión de que disponemos hoy día, por otro lado, hay que recordar que en octubre de 1973 el SML se encontraba intervenido por un delegado militar. Tampoco puede olvidarse que al salir el dictador se nos entregaron todos los servicios públicos desmantelados y el SML no fue la excepción”, asegura.
“Hemos identificado más de la mitad de los 124 esqueletos chilenos del patio 29, entre ellos dos extranjeros, sin embargo no nos sentimos contentos, si bien estamos tranquilos en lo que estamos haciendo el día de hoy pues lo que estamos haciendo es en base a la genética, que es certera científicamente”.
Los dinamitaron, quemaron, ocultaron
“Cuando teníamos condiciones favorables, como datos de las familias, cuerpos completos, etc., que permitieran identificar personas, pudimos hacerlo mediante otros métodos que no eran los genéticos, y hay casos en que están muy bien hechos. Eso sucedió con ejecutados políticos en general. Pero no hay que olvidar que en el caso de los detenidos desaparecidos en particular, hubo grandes dificultades debido a los ocultamientos de restos, a que los enterraron de más de uno ‘para ahorrar’, como señaló el dictador”.
“Nosotros estamos enfrentando un problema de degradación de ADN, pues los cuerpos fueron trasladados, ocultados una y otra vez, dinamitados, expuestos al sol del desierto, enterrados quemados, etc.”, manifiesta Bustos.
“No busques más, lo encontramos”
“Decirle a un familiar, éste es tu ser querido que estabas buscando, lo describo como un momento de tranquilidad respecto a la certeza, porque humanamente, no solo como valor, sino que más todavía, cuando uno representa una institución de este tipo, se tiene que trabajar con la verdad y decir… estoy en condiciones de hacer este proceso y quizás obtener un resultado, pero nunca asegurar un resultado antes de tener la certeza científica, esa es la tranquilidad que uno le transmite a las personas”.
“Para los familiares el dolor de la pérdida se ratifica y se abre un proceso no solo de duelo, sino que se abren mayores posibilidades de aplicar justicia y uno espera que ello suceda”, reflexiona Bustos.

Las mentiras de la “historia oficial”. Arturo Alejandro Muñoz recuerda la historia, la verdadera

Tal día como hoy se recuerda la traición y la infamia de unos, y la lealtad y el heroísmo de otros. Lejos de nosotros la idea de sepultar a los héroes bajo túmulos de flores para que no se vean y sean definitivamente olvidados.
Arturo Alejandro Muñoz recuerda la historia, la verdadera. Esa que han ocultado sistemáticamente durante décadas, para hacernos tragar la píldora del “jaguar” sudamericano.
En la imagen, tres figuras históricas leales.
Julio Cortazar, Hortensia Bussi de Allende y Gabriel García MárquezTenchaGGMJC
Las mentiras de la ‘historia oficial’En estas líneas no está la totalidad, sólo se expone un número mínimo, necesario para sembrar la duda cartesiana y comenzar la discusión reflexiva que nos lleve hacia la luz de la verdadescribeArturoAlejandroMuñoz¿Por qué en Chile son escasas las personas que se atreven a decir lo que piensan y sienten respecto de situaciones históricas y/o políticas que de manera distorsionada e interesada han sido parte de una educación formal llena de yerros?

Convengamos que son demasiados los compatriotas cuyo interés principal reside en cuidar puntillosamente su lenguaje, al grado de desvirtuar incluso sus propios sentimientos.

No pertenezco a ese enorme grupo que privilegia la calma y tranquilidad por sobre la honradez en el actuar y en el opinar. Asumo las consecuencias de tal actitud, sabedor de que algunas de mis opiniones provocan estertores estomacales en los amigos de lo ‘políticamente correcto’.

Comentaré asuntos en los que, estoy seguro, usted coincide de algún modo con mis opiniones, pero (reconózcalo) nunca se ha atrevió a explicitarlo. No se preocupe, son MIS comentarios, usted solamente asienta o disienta con un leve movimiento de cabeza. Así quedará libre de responsabilidad penal ante cualquier estropicio cometido por el suscrito al respecto.

Diego Portales, ícono de militares
Aquí se confirma la exactitud y veracidad de la opinión popular que señala cuán ignorantes son “los milicos patas hediondas” (gracejo muy usado en las décadas de los años 1940 y 1950 al referirse a los uniformados).

Pinochet, ladronzuelo y traidor, fue quien más recurrió a la figura de Portales para engañar a la gente haciéndole creer que el durísimo tri-ministro era particularmente admirador de la soldadesca. ¡Falso!

Diego Portales, aún siendo un decidido ‘pelucón’ (derechista), tenía pésima opinión de los militares; baste saber que se opuso tenazmente al regreso de O’Higgins a Chile desde su destierro peruano. Además, quiso fusilar al general Ramón Freire (al que acusó de ‘traidor y mentecato’)… y por último, sabedor de cuán inútiles y sediciosos eran los uniformados, creó, organizó y dirigió las “Guardias Cívicas”, a las que vistió y armó con prolijo cuidado para oponerlas al poder bélico y político del ejército regular (de ese mismo ejército que en Quillota lo apresó y, al día siguiente, en las alturas del Barón, en Valparaíso, lo asesinó).

Ejército de Chile, ‘vencedor, jamás vencido’
Otra falacia del tamaño de una catedral. El año 1891, en plena guerra civil desatada por los capitalistas que manejaron a su amaño al Congreso y a la Armada, en las batallas de Placilla y de Concón la marinería derrotó al ejército que apoyaba al presidente José Manuel Balmaceda.

Es cierto, muy cierto, que ese ejército fue leal a la Constitución y a las leyes apoyando al presidente Balmaceda, pero también es cierto que fue derrotado, que rindió sus armas y estandartes al enemigo… aún más, muchos oficiales, traicionando sus juramentos, aceptaron cambiar de bando e integrar las filas de la triunfadora Armada. ¿Ejército ‘jamás vencido’?

Los héroes del 11 de septiembre
Esos héroes no fueron militares. Augusto Pinochet, Gustavo Leigh, César Mendoza y José Toribio Merino apostaban por el exterminio total de toda huella de izquierdismo, y con mayor razón si este había mostrado rasgos de heroicidad en los enfrentamientos con las tropas regulares del ejército, la fuerza aérea, la armada o carabineros.

La heroica defensa de La Moneda el martes 11 de septiembre de 1973, fue uno de los hechos que los cuatro generales golpistas deseaban evitar que fuesen conocidos por la opinión pública.

Veintiún civiles, mal armados, mal entrenados la mayoría de ellos (o sin entrenamiento militar ninguno, en el caso de los asesores del Presidente), aislados y carentes de apoyo logístico, no sólo mantuvieron a raya a tres regimientos completos (Tacna, Buin y Blindado) durante cuatro horas, sino, además, provocaron bajas severas en las filas uniformadas disparando desde los balcones de La Moneda, ayudados exclusivamente por algunos francotiradores leales al gobierno, apostados en los edificios aledaños a la Casa de Toesca.

La Guardia no abandona al Presidente (al menos, una parte de ella –detectives– ya que la otra parte –carabineros– se retiró del lugar a media mañana), y el GAP tampoco… esos fueron los héroes de La Moneda que defendieron con sus vidas la institucionalidad democrática, la Constitución Política y la Presidencia de la República (olvidados y menospreciados por la Concertación y la Nueva Mayoría…).

Quizá, debido a la vergüenza, el coronel Joaquín Ramírez quería ‘fusilarlos en el acto’, allí, en calle Morandé, cuando los defensores de La Moneda –por irrestricta órdenes del Presidente de la República– habían depuesto las armas.

Los 21 prisioneros fueron fusilados en Peldehue (Fuerte Arteaga) el 13 de septiembre de 1973. Sus restos en sacos –según el testimonio del suboficial Eliseo Cornejo, testigo de los luctuosos sucesos– habrían sido lanzados al mar desde un helicóptero Puma.

Militares, y ultraderechistas muertos a manos de combatientes, no fueron ‘asesinados’
Hasta el día de hoy, algunos sectores políticos continúan llorando y exigiendo a viva voz ‘justicia’ para sancionar legalmente a aquellos combatientes de izquierda que segaron las vidas de algunos altos oficiales de las fuerzas armadas, de varios miembros de la DINA/CNI y de un relevante responsable directo del golpe de estado y la posterior masacre de civiles (Jaime Guzmán).

Esos sectores políticos (principalmente UDI y otros nacionalistas) parecen olvidar que la junta militar golpista informó urbe et orbi, el martes once de septiembre de 1973 –reiterándolo hasta la saciedad los días y meses posteriores– que el país estaba “en guerra”, vale decir, esa junta militar declaró la guerra a las fuerzas políticas que no manifestaban apoyo al golpe y a la sedición.

Un sector de esas fuerzas (MIR y FPMR) respondió a tal declaración abatiendo a tiros a individuos como Carol Urzúa y como a todos los uniformados caídos en un combate declarado unilateralmente por ellos mismos.

¿Por qué chillan hoy día entonces los megaterios de la UDI y otros similares? Si declararon la guerra, ¿qué esperaban? ¿Qué el ‘enemigo’ se quedase quieto, no hiciera nada y se dejase degollar?

Chile le debe su desarrollo a la empresa privada
¡Falacia absoluta!
Período 1939 – 1973: el violento terremoto que en el mes de enero de 1939 destruyó las ciudades de Chillán y Concepción cobrando más de treinta mil víctimas, apenas iniciado el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, otorgó al mandatario radical la posibilidad de crear la CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), institución fiscal que durante más de cuatro décadas investigó, propuso, invirtió (dinero del estado chileno) e inició exitosamente actividades fabriles y productivas en áreas donde la empresa privada había asegurado que ‘no existía posibilidad alguna de gerenciar ni administrar nada’.

Sin embargo, la CORFO lo hizo exitosamente. Ahí estuvieron, en su momento, empresas de total éxito como CAP (Huachipato), ENAMI, SERCOTEC. INACAP, IFOP, SENCE, IANSA, ENDESA, la UTE, Centrales Hidroeléctricas, Chile Films, ENAP, MADECO, ENTEL, TVN, y una multitud de empresas (más de 300) de rubros varios, como textiles, metalmecánica, agrícola, maderera, pesquera, automotriz (Fiat, Citroën y Peugeot), vestuario, etcétera. Decenas (quizá centenares) han sido las pioneras empresas creadas por CORFO, las cuales, una vez demostradas sus capacidades ‘económicas’, fueron EXIGIDAS por los capitales privados como elementos aptos para la privatización.

Período 1964-1973: durante dos siglos los terratenientes criollos mantuvieron sus propiedades en el más absoluto nivel de “no producción”, puesto que el 60 % o el 70% de esos extensos kilómetros cuadrados o hectáreas de fundos y haciendas estaban improductivos, dejados a la mano de Dios, constituyendo simples e inútiles paisajes.

El presidente Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) inició, aunque tibiamente, el proceso de reforma agraria que sería incrementado y terminado por los mandatarios Frei Montalva (1964-1970) y Allende Gossens (1970-1973) a través de instituciones como CORA, INDAP e INIA.

Una vez que esos gobernantes triunfaran demostrando que Chile sí podía ser una potencia en producciones frutícolas y madereras (todas ellas, hasta ese momento, administradas por el Estado), los inversionistas privados, histéricamente, exigieron al gobierno de turno (era entonces el momento de la espantosa dictadura militar) la “venta” (privatización o regalo, en realidad) de todas las empresas fiscales, incluyendo las agrícolas, lo que se efectuó vergonzosamente durante el último año del gobierno dictatorial pinochetista (principalmente en el segundo semestre de 1989), a precios risibles, en condiciones insignificantes en su cuantía monetaria. Fue, sin duda, el mayor robo conocido en la Historia de Chile.

Período actual: y para qué hablar de los ‘regalos’ efectuados por el duopolio Alianza-Contratación a mega empresarios particulares, como ocurrió con los glaciares del Norte (Barrick Gold), las salmoneras y bosques en el sur, las reservas de agua en la zona austral, el borde costero, el mar chileno, los nuevos minerales cupríferos, y un etcétera tan largo como día lunes, pero siempre con la prospección, apoyo e inversión y primera administración del Estado.

Por cierto, este caso podría extenderse mil líneas más relatando ejemplos indesmentibles respecto de cómo los ‘privados’ han aprovechado el esfuerzo de gobiernos y sociedad civil chilena para agenciarse exitosas empresas descubiertas, iniciadas y estructuradas por el Estado, a bajo precio merced a las dádivas de los yanaconas que pululan en el Legislativo y en el Ejecutivo, a quienes la prensa servil y las tiendas partidistas apoyan.

En resumen, los inversionistas privados no han arriesgado un mísero centavo en proyectos, fábricas y empresas que el Estado no hubiese ya iniciado comprobando su rentabilidad.

La izquierda es innecesaria e inútil, sólo la derecha es fecunda
Aquí, en este caso, la cuestión es prácticamente al contrario. Si jamás hubiese existido una izquierda política y social, hoy el mundo estaría asfixiado por la miseria, hambruna y el racismo profundo. ¿Leyes laborales? ¿Sistemas de previsión social? ¿Justicia medianamente imparcial? ¿Sufragio universal? ¿Preocupación por los derechos humanos, por el medio ambiente, por la niñez? ¿Liberación femenina?

Nada de eso interesó a los dueños del capital durante la época victoriana cuando comenzó la revolución industrial… y tampoco preocuparía hoy a los ultra capitalistas si no existiese una izquierda que cautele los mínimos derechos de la mayoría de los seres humanos.

En Chile la mayoría de los mega empresarios, así como casi la totalidad de los poderosos latifundistas terratenientes, han logrado sus fortunas robando, expoliando, evadiendo impuestos, corrompiendo a las autoridades locales y nacionales, e incluso asesinando (por mano propia o por medio de sicarios como jueces venales, militares y policías). La mayoría de esos enriquecidos empresarios y latifundistas provienen de familias clasistas, sediciosas, ladronas. Y es fácil comprobarlo recurriendo a la Historia.

Por ello, la izquierda ha sido, es y seguirá siendo, más que necesaria, vital. Ojalá, además, pueda también ser gobierno… pero me refiero a la verdadera, a la izquierda-izquierda, no a esa mescolanza avinagrada de retazos politicastros reconvertidos al capitalismo que volvieron del exilio –luego de largas estadías en países industrializados– dispuestos a transformarse en ‘hijos pródigos o mayordomos’ de sus antiguos adversarios, traicionando a sus electores y a su propia historia.

Podría continuar con muchos otros tópicos y ejemplos, pero creo que los mencionados en las líneas anteriores son suficientes para comenzar la discusión, la reflexión crítica y el cambio (al menos, de actitud). Ahí se los dejo…. pero si a usted le parece insuficiente, avíseme, ya que no tengo empacho ni problema para entregarle más y más información respecto de una montonera de casos, personajes y hechos que conforman el falaz estado de cosas que el establishment actual, interesadamente, le vende a la ciudadanía.

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Son 307 los jóvenes y niños de 20 años y menos muertos y desaparecidos en dictadura Pinochet

NO OLVIDAR: Los 307 niños y jóvenes asesinados en la Dictadura de Pinochet
25 enero, 2014

Nota: Esta lista no está completa dado que existen más casos, verificar el Auto de Procesamiento al Dictador Augusto Pinochet.

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Son 307 los jóvenes y niños registrados (Comisión de la Verdad y Reconciliación, 1991), de 20 años y menos, que murieron o desaparecieron por acciones ejercidas por agentes del Estado durante la dictadura de la junta militar dirigida por Augusto Pinochet, entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.

Muchos de ellos tenían exactamente la misma edad que Gonzalo Santelices Cuevas cuando éste era subteniente de ejército y cuando en octubre de 1973 en el marco del tristemente célebre caso de la Caravana de la Muerte, sacó de la cárcel de Antofagasta y condujo rumbo a la pampa a 14 presos políticos, amarrados y con la vista vendada, en donde los alineó para que fueran masacrados. Inculpado por su responsabilidad en estos crímenes, en este mes de marzo debe éste prestar declaraciones ante el juez Víctor Montiglio.

Frente a estas imputaciones y ante la demanda formal de algunos diputados, el 4 de febrero pasado Santelices Cuevas renuncia a su responsabilidad de general de la Guarnición militar de Santiago y hace pública una declaración en la que evoca los hechos que se le imputan escudándose en haber sido entonces menor de edad (tenía 20 años) y señalando «no haber recibido ni ejecutado ninguna orden ilegal».

A continuación va un listado de menores de edad, como lo era Santelices Cuevas en el 73, pero que fueron éstos víctimas de las «órdenes legales» y de los fieles ejecutores de estas órdenes. Muchos de los responsables de estos crímenes y sus cómplices se mantienen impunes y ocupan hoy en día altos mandos en las fuerzas armadas con el beneplácito de los gobiernos chilenos. De la lectura dolorosa de los nombres de estos 307 jóvenes y niños, una sola palabra surge como un grito: ¡Justicia!

Lista
1. Acevedo Gallardo, Pedro Gabriel, 19 años, estudiante universitario, 27/03/75, Copiapó *
2. Acuña Castillo, Miguel Ángel, 19 años, estudiante enseñanza media, 08/07/74, Santiago *
3. Aguayo Olavarría, José Luis, 16 años, estudiante enseñanza media, 13/09/73, Pucón, Villarrica *
4. Aguilar Garrido, Jacob Daniel, 20 años, obrero, 01/12/73, Santiago
5. Aguirre Tobar, Paulina Alejandra, 20 años, enseñanza media, 29/03/85, Las Condes, Santiago
6. Albornoz Acuña, Miguel del Carmen, 20 años, obrero agrícola, 06/10/73, Mulchén
7. Albornoz Matus, Sergio Williams, 14 años, aprendiz de albañil, 30/08/88, Santiago
8. Aliste González, Eduardo Gustavo, 19 años, enseñanza media, 24/09/74, Santiago
9. Altamirano Vargas, Jorge Ladio, 19 años, obrero agrícola, 15/09/73, Osorno *
10. Alvarez López, Patricio Amador, 17 años, estudiante, 24/03/76, Santiago
11. Alvarez Olivares, Denrio Max, 17 años, estudiante universitario, 19/12/73, Santiago
12. Aranda Schmied, Pablo Ramón, 20 años, estudiante universitario, 17/09/73, Santiago*
13. Aranguiz González, Jorge Antonio, 16 años, estudiante enseñanza media, 19/10/73, Santiago *
14. Aravena Mejías, Juan Fernando, 16 años, estudiante enseñanza media, 30/03/74, Santiago
15. Araya Garrido, Héctor Eugenio, 18 años, gásfiter, 13/10/73, Santiago
16. Arellano Muñoz, Jorge Sebastián, 20 años, obrero del POJH**, 09/09/83, La Cisterna
17. Arellano Pinochet, Héctor Benicio, 19 años, sin datos, 10/10/73, Valparaíso
18. Arias Quezada, Juan Domingo, 17 años, estudiante enseñanza media, 27/11/73, Santiago
19. Arias Vega, Alberto Vladimir, 19 años, mecánico, 22/08/74, Santiago, *
20. Arismendi Pérez, Adolfo Omar, 19 años, estudiante, 18/10/73, Puerto Montt
21. Arriagada Cortés, José Manuel, 19 años, suplementero, 12/10/73, Valdivia
22. Avendaño Bórquez, Francisco del Carmen, 20 años, profesor enseñanza básica, 19/10/73, Puerto Montt
23. Ayala Henríquez, Magla Evelyn, 2 años, 11/08/83, Santiago
24. Ayanao Montoya, Moisés, 19 años, obrero, 21/10/73, Coyhaique, Aysén
25. Azema Muñoz, Juan Nemias, 19 años, obrero, 12/08/83, Las Condes, Santiago
26. Balboa Troncoso, Omar Enrique, 18 años, estudiante enseñanza media,28/09/73, Santiago
27. Barría Bassay, Guido Ricardo, 19 años, empleado de correos, 16/10/73, Osorno, *
28. Bastías Martínez, Jaime Max, 17 años, obrero textil, 14/10/73, Santiago
29. Becerra Avello, Mario Manuel, 18 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Yumbel
30. Becerra Julio, Fernando David, 16 años, estudiante enseñanza media,05/09/84, Santiago
31. Bioley Ojeda, Manuel Orlando, 20 años, funcionario ejército, 11/73,Temuco *
32. Bravo Fuentes, Hugo Patricio, 19 años, 09/08/74, Santiago
33. Buchuorsts Fernández, José Gastón, 19 años, servicio militar, (20)/09/73, Valdivia *
34. Cabezas Pérez, Segundo Enrique, 14 años, estudiante, 05/10/73, Los Ángeles, *
35. Cabrera Figueroa, Juan, 20 años, estudiante, 13/09/73, Pucón, Villarrica *
36. Cáceres Morales, Jaime Andrés, 11 años, estudiante enseñanza básica, 11/08/83, Santiago
37. Cáceres Peredo, Daniel, 17 años, 20/07/74, San Bernardo, Santiago
38. Cáceres Santibáñez, Roberto Hernán, 16 años, deportista, comerciante, 24/09/73, Santiago
39. Calderón Nilo, Francisco Javier, 19 años, obrero agrícola, 03/10/73, Paine, Santiago
40. Canto Gutiérrez, Manuel Fernando, 18 años, comerciante, 05/10/73, Santiago *
41. Cárcamo Navarro, Dagoberto Segundo, 20 años, obrero, 18/10/73, Puerto Montt
42. Cárcamo Rojas, Saúl Sebastián, 19 años, obrero agrícola, 16/09/73, Paine, Santiago
43. Carrasco Barrios, Ricardo Eduardo, 20 años, obrero agrícola, 16(09)/73, Paine, Santiago
44. Carrasco Díaz, Sergio Edrulfo, 18 años, estudiante, 16/09/74, Santiago *
45. Carreño Aguilera, Iván Sergio, 16 años, estudiante, 13/08/74, Peñalolén, Santiago *
46. Castro López, Carlos Alberto, 20 años, vendedor ambulante, 15/09/73, Santiago
47. Castro Saavedra, Sergio Manuel, 15 años, feriante, 15/10/73, Santiago
48. Castro Saéz, Héctor, 18 años, obrero agrícola, 24/09/73, Paine, Santiago *
49. Castro Seguel, Alex Robinson, 16 años, estudiante enseñanza media, 05/09/84, Santiago
50. Catalán Acuña, Celindo, 20 años, cesante, /03/78, Chillán *
51. Cayunao Villalobos, José Enrique, 20 años, obrero, 12/11/87, Providencia, Santiago
52. Cerda Ángel, Eduardo Elías, 8 años, estudiante enseñanza básica, 12/10/73, Santiago
53. Cerda Aparicio, Humberto Patricio, 20 años, universitario, 10/02/75, Peñalolén, Santiago *
54. Céspedes Caro, Luis René, 20 años, comerciante, 08/02/78, Santiago
55. Chamorro Leiva, Guadalupe del Carmen, 18 años, asesora del hogar, 13/06/86, Santiago
56. Chamorro Salinas, Carlos Octavio, 18 años, ayudante sastre, 20/10/73, Santiago
57. Chávez Oyarzún, Cosme Ricardo, 18 años, obrero pintor, 08/11/73, Valdivia
58. Cheuquepan Levimilla, Juan Eleuterio, 16 años, estudiante, 11/06/74, Lautaro *
59. Clavería Inostroza, Jorge Cristián, 19 años, empleado oficina, 18/10/73, Santiago
60. Contreras Grandón, Rubén Alejandro, 18 años, cesante, 03/07/86, La Granja, Santiago
61. Contreras Oviedo, Luis Alberto, 17 años, estudiante enseñanza media, 30/10/84, Arica
62. Coronado Astudillo, José Abel, 20 años, obrero, 17/09/73, Los Ángeles *
63. Corredera Reyes, Mercedes del Pilar, menor de edad, estudiante enseñanza media, 12/09/73, San Miguel, San Miguel
64. Cortázar Hernández, Manuel Roberto, 20 años, estudiante enseñanza media, 17/10/73, Copiapó
65. Cortés Castro, Bernardo del Tránsito, 20 años, estudiante universitario, 05/04/74, La Serena
66. Cortés Navarra, Andrés Nicanor, 17 años, obrero, 19/09/75, Santiago
67. Cortéz Luna, Gabriel Marcelo, 17 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Chillán
68. Cotal Álvarez, Luis Raúl, 15 años, estudiante enseñanza media, 05/10/73, Angol
69. Cubillos Gálvez, Carlos Luis, 20 años, vendedor ambulante, 04/06/74, Santiago *
70. Cubillos Guajardo, Domingo Clemente, 19 años, 18/01/74, Santiago
71. Curamil Castillo, Francisco Segundo, 18 años, obrero agrícola, 10/73, Carahue, Puerto Saavedra
72. Díaz Jeria, Luis Alfredo, 18 años, 20/09/73, Curacaví *
73. Díaz Soto, Eduardo Antonio, 19 años, comerciante, 14/12/83, Ñuñoa, Santiago
74. Duarte Reyes, Ramón Leopoldo, 18 años, estudiante, 30/10/88, San Antonio
75. Durán Torres, Oscar Omar, 17 años, artesano, 09/10/83, Santiago
76. Escanilla Escobar, Claudio Jesús, 16 años, estudiante enseñanza básica, 23/10/73, Parral *
77. Escobar Lagos, Lorena del Pilar, 3 años, 08/10/78, Santiago
78. Escobar Vásquez, Alejandro, 18 años, estudiante, /09/73, Pucón, Villarrica *
79. Espejo Gómez, Rodolfo Alejandro, 18 años, estudiante enseñanza media, 15/08/74, Maipú, Santiago 80. Espínola Muñoz, Juan Carlos, 18 años, estudiante enseñanza media, 17/11/85, Pudahuel, Santiago *
81. Espinoza Farías, Jorge Hernán, 19 años, 07/10/73, Santiago *
82. Fariña Oyarce, Carlos Patricio, 13 años, estudiante enseñanza básica, 13/10/73, Santiago *
83. Felmer Klenner, José Luis, 20 años, estudiante universitario, 19/10/73, Puerto Montt
84. Fernández Acum, Mario, 20 años, relojero, 28/09/73, Osorno *
85. Fernández Pavéz, Sergio Fernando, 18 años, cargador, 05/10/73, Santiago *
86. Fernández Rivera, Jorge Antonio, 18 años, estudiante enseñanza media, 05/09/85, San Miguel, Santiago
87. Fierro Pérez, Juan Bautista, 17 años, cesante, /10/73, Valdivia
88. Fierro Pérez, Pedro Robinson, 16 años, cesante, /10/73, Valdivia
89. Flores Araya, José Orlando, 19 años, estudiante enseñanza media, 23/08/74, Peñalolén, Santiago *
90. Flores Caroca, Floridor de Jesús, 20 años, obrero, 13/10/73, Santiago
91. Flores Echeverría, Arnaldo, 19 años, 10/06/84/, Santiago
92. Flores Mardones, Nicolás, 18 años, ayudante mueblista, 18/03/74, Santiago
93. Freire Caamaño, Eliecer Sigisfredo, 20 años, obrero maderero, 09/10/73, Chihuio, Valdivia
94. Freire Medina, José, 20 años, estudiante universitario, GAP, 11/09/73, La Moneda, Santiago *
95. Fres Gallardo, Gonzalo Elías, 18 años, obrero textil, 24/03/84, La Ligua
96. Fuentes Concha, Nadia del Carmen, 13 años, estudiante enseñanza básica, 02/07/86, La Florida, Santiago
97. Fuentes Fernández, Oscar Vicente, 19 años, estudiante universitario, 09/04/85, Santiago
98. Fuentes González, Luis Hernán, 20 años, 05/12/74, San Bernardo, Santiago *
99. Fuentes Lagos, Jorge Antonio, 19 años, obrero, 11/08/83, La Cisterna, Santiago
100. Fuentes Toledo, Jorge Franco, 17 años, vendedor ambulante, 13/08/83, San Miguel, Santiago
101. Fuenzalida Morales, Francisco Antonio, 12 años, estudiante enseñanza básica, 27/03/84, Santiago
102. Gallardo Arancibia, Rafael Antonio, 6 años, estudiante enseñanza básica, 06/09/85, San Bernardo, Santiago
103. Garay Hermosilla, Héctor Marcial, 19 años, estudiante universitario, 08/07/74, Santiago *
104. García Ramírez, Vicente Israel, 20 años, estudiante, 30/04/77, Rancagua *
105. Garrido Ocarez, Carlos Humberto, 19 años, feriante, 02/10/73, Santiago
106. Gatica Coronado, Víctor Joel, 18 años, vendedor ambulante, 08/11/73, Valdivia
107. Gho Alarcón, Mario Armando, 19 años, servicio militar obligatorio, 16/10/73, Santiago
108. Godoy Acuña, José Domingo, 20 años, obrero agrícola, 20/09/73, Quilaco, Santa Bárbara
109. Godoy Mansilla, Darío Armando, 18 años, estudiante enseñanza media, 19/10/73, Quebrada El Way, Antofagasta
110. Gómez Aguirre, Ana Teresa, 19 años, obrera PEM, 11/08/83, Santiago
111. Gómez Concha, José Domingo, 17 años, estudiante, 17/09/73, Cobquecura
112. Gómez Espinoza, Nelson Fernando, 19 años, obrero, 10/09/83, San Miguel, Santiago
113. González Allende, Manuel José, 16 años, estudiante, 21/09/73, Santiago
114. González Bravo, Miguel Ángel, 18 años, egresado enseñanza media, 12/05/84, Santiago
115. González González, Carlos Ramiro, 18 años, estudiante universitario, 15/09/73, San Felipe *
116. González Norambuena, Mauricio Leopoldo, 20 años, CORA, técnico agrícola, 02/10/73, Linares
117. González Osorio, Carlos Manuel, 19 años, obrero, 12/06/74, Santiago *
118. González Pérez, Rodolfo Valentín, 19 años, servicio militar obligatorio, 24/07/74, Santiago *
119. Guajardo Pizarro, Juan Segundo, 18 años, obrero, 21/09/74, Vicuña
120. Guerrero Gutiérrez, Carlos Eduardo, 20 años, estudiante universitario, 31/12/74, Peñalolén, Santiago *
121. Gutiérrez Garrido, Felipe Antonio, 2 años, 07/10/87, Peñalolén, Santiago
122. Gutiérrez Gómez, Marcelo del Carmen, 17 años, 05/10/73, Osorno *
123. Gutiérrez Gutiérrez, María Cristina, 16 años, estudiante, 07/03/86, Renca, Santiago
124. Gutiérrez Seguel, Sergio Enrique, 18 años, trabajador independiente, 18/01/74, Santiago *
125. Henríquez Aguilar, Sandra Janet, 14 años, estudiante enseñanza básica, 12/08/83, Pudahuel, Santiago
126. Hernández Albornoz, Miguel Ángel, 17 años, 05/09/86, San Miguel, Santiago
127. Hernández Garcés, Héctor Enrique, 17 años, estudiante enseñanza media, 06/10/73, San Bernardo, Santiago
128. Herrera Cofré, Jorge Antonio, 18 años, estudiante enseñanza media, 13/12/75, Santiago *
129. Herrera Villegas, José Manuel, 17 años, mecánico, 07/10/73, Lonquén, Isla de Maipo*
130. Hinojosa Céspedes, Vicente Armando, 19 años, vendedor ambulante, 02/04/74, Santiago
131. Huaiqui Barría, Roberto, 17 años, egresado enseñanza media, 20/09/73, Riñihue, Valdivia *
132. Hinostroza Ñanco, José Víctor, 19 años, electricista, 25/10/73, Valdivia
133. Jara Herrera, Juan Carlos, 17 años, estudiante, 18/09/73, Yumbel, Laja
134. Joui Petersen, María Isabel, 19 años, estudiante universitaria, 20/12/74, Peñalolén, Santiago *
135. Lagos Salinas, Carlos Eduardo, 20 años, estudiante universitario, 16/09/73, Chillán
136. Lara Espinoza, Gabriel Valentín, 18 años, estudiante enseñanza media, 22/09/73, Mulchén *
137. Lara Valdés, Cristián Alfonso, 20 años, auxiliar de buses, 30/10/84, San Miguel, Santiago
138. Larenas Molina, Carmen Gloria, 19 años, 12/07/83, Valparaíso
139. Lazo Maldonado, Luis Rodolfo, 20 años, obrero agrícola, 16/10/73, Paine *
140. Leal Díaz, Miguel Ángel, 18 años, folklorista, 05/09/86, Maipú, Santiago
141. Leonidas Contreras, Elizabeth, 14 años, estudiante, embarazada, 14/10/73, Santiago
142. López Elgueda, Ricardo Octavio, 15 años, vendedor, 20/09/73, Santiago *
143. López Zúñiga, Francisco Humberto, 19 años, vendedor ambulante, 03/07/86, Santiago
144. Loyola Cid, Edgardo Orlando, 19 años, ayudante soldador, 03/12/74, Santiago *
145. Maigret Becerra, Mauricio Armando, 18 años, estudiante 29/03/84, Pudahuel, Santiago
146. Manríquez Norambuena, Patricio Enrique, 17 años, estudiante enseñanza media, 21/09/73, Santiago
147. Mansilla Coñuecar, Carlos Humberto, 20 años, boxeador, 18/10/73, Puerto Montt
148. Marambio Araya, Oscar, 20 años, funcionario público, GAP, 13/09/73, La Moneda, Peldehue, Santiago
149. Marchant Vivar, Marcela Angélica, 8 años, estudiante enseñanza básica, 11/08/83, La Granja, Santiago
150. Marín Rossel, Jorge Rogelio, 19 años, empleado portuario, 28/09/73, Iquique *
151. Mariqueo Martínez, Pedro Andrés, 16 años, enseñanza media, 01/05/84, Santiago
152. Martínez Aliste, René Máximo, 20 años, reservista del ejército, 08/12/73, San Bernardo, Santiago
153. Martínez Hormazábal, Luis Alberto, 19 años, empleado de oficina, 11/10/73, Santiago
154. Martínez Vera, Gustavo Hernán, 18 años, estudiante, 24/09/73, Paine, Santiago
155. Matamala Venegas, Luis Gilberto, 16 años, estudiante secundario, 19/09/73, San Joaquín, Santiago
156. Matulic Infante, Juan Estanislao, 19 años, 16/10/73, Calama
157. Medina Hernández, Rodrigo Alejandro, 18 años, estudiante universitario, 07/05/76, Santiago
158. Mella Flores, Alejandro Robinson, 19 años, estudiante enseñanza media, 26/12/73, Linares *
159. Mena Alvarado, Nalbia Rosa, 20 años, embarazada, 29/04/76, Santiago *
160. Merino Molina, Pedro Juan, 20 años, sastre, 14/09/74, Coronel, Concepción
161. Montoya Torres, Darío Hugo Belisario, 19 años, servicio militar obligatorio, 20/09/73, Cobquecura
162. Mora Gutiérrez, Fernando Adrián, 17 años, obrero maderero, 09/10/73, Chihuio, Valdivia
163. Morales Chávez, Enrique Segundo, 15 años, estudiante, 29/11/83, Santiago
164. Morales Díaz, Domingo de la Cruz, 20 años, electricista, 14/10/73, Santiago
165. Morales Morales, Armando Edelmiro, 19 años, estudiante enseñanza media, 04/10/73, Parral *
166. Morales Muñoz, Henry Aníbal, 15 años, estudiante enseñanza media, 30/10/84, Santiago
167. Morales Sanhueza, Presbiterio Estanislao, 20 años, obrero PEM, 08/83, Ñuñoa, Santiago
168. Moreno Campusano, Héctor Leonardo, 19 años, estudiante enseñanza media, 21/09/73, Los Ángeles
169. Moreno Díaz, Manuel Ernesto, 18 años, estudiante enseñanza media, 19/09/73, Tocopilla
170. Moscoso Moena, Fernando Humberto, 20 años, estudiante universitario, 20/12/73, Talcahuano
171. Moya Rojas, Ángel Gabriel, 15 años, 14/09/73, Santiago
172. Muñoz Guajardo, Bernardo Enrique, 19 años, 16/10/73, San Bernardo, Santiago
173. Muñoz Mella, Jorge Rodrigo, 18 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Santiago *
174. Muñoz Riveros, Alexis Eduardo, 16 años, estudiante enseñanza industrial, 28/04/88, San Miguel, Santiago
175. Muñoz Rojas, Hernán Antonio, 19 años, obrero agrícola, 14/10/73, Padre Hurtado, Santiago
176. Narváez Salamanca, Jorge Patricio, 15 años, estudiante enseñanza media, 28/09/73, Mulchén *
177. Nash Saez, Michel Selim, 19 años, servicio militar obligatorio, 29/09/73, Pisagua
178. Navarro Martínez, Manuel Jesús, 20 años, obrero en taller ciclista, 07/10/73, Lonquén, Isla de Maipo *
179. Nieto Duarte, Carlos Alberto, 20 años, obrero agrícola, 16/10/73, Paine, Santiago*
180. Núñez Espinoza, Ramón Osvaldo, 20 años, estudiante, 25/07/74, Santiago *
181. Ñancumán Maldonado, José Armando, 20 años, obrero, 18/10/73, Puerto Montt
182. Ñiripil Paillao, Julio Augusto, 16 años, agricultor, 08/10/73, Galvarino
183. Ojeda Jara, Jorge Luis, 20 años, estudiante universitario, GAP, 05/10/73, San Antonio*
184. Olivares Coronel, Iván Nelson, 18 años, estudiante, 21/10/75, Santiago
185. Opazo Guarda, Mario Armando, 20 años, obrero agrícola, 14/09/73, San Pablo, Osorno *
186. Ordenes Simón, Juan Miguel, 20 años, obrero agrícola, 19/09/73, Ñuñoa, Santiago
187. Ordoñez Lamas, Iván Gerardo, 17 años, cesante, 07/10/73, Lonquén,Isla de Maipo *
188. Ormeño Gajardo, Vasco Alejandro, 18 años, talabartero, 26/02/74, Penco, Concepción
189. Ortiz Moraga, Jorge Eduardo, 20 años, estudiante universitario, 12/12/75, Santiago *
190. Ortiz Orellana, Ramón Remigio, 17 años, estudiante enseñanza media, 18/01/74, Santiago *
191. Ortiz, Ortiz, Carlos Manuel, 18 años, obrero, /10/73, Santiago
192. Pacheco Durán, Jorge Pedro, 20 años, artesano, 19/12/73, Santiago
193. Paineman Puel, Luz Marina, 15 días, 27/03/84, Santiago
194. Palacios Guarda, Iván Gustavo, 18 años, estudiante, 18/04/89, Quinta Normal, Santiago *
195. Palma Coronado, Edison Freddy, 15 años, estudiante enseñanza básica, 30/08/88, Peñalolén, Santiago
196. Palma Rodríguez, Juan Patricio, 17 años, estudiante enseñanza básica, 11/09/73, Santiago
197. Pantoja Rivera, Sergio Amador, 19 años, servicio militar obligatorio, 03/10/74, Putre*
198. Pardo Aburto, Jorge Enrique, 15 años, 04/09/85, Santiago
199. Parra Quintanilla, Patricio Humberto, 14 años, 28/09/73, Santiago
200. Pavez Pino, René Enrique, 19 años, obrero POJH, 04/10/83, La Florida, Santiago
201. Pérez Godoy, Pedro Hugo, 15 años, estudiante enseñanza básica, 17/10/73, Ñuñoa, Santiago *
202. Peters Casas, Guillermo Ernesto, 19 años, chofer, 17/09/73, Osorno*
203. Peña Catalán, Hernán Manuel Gerónimo, 20 años, pioneta, 15/10/73,Santiago *
204. Peña Fuenzalida, Juan Francisco, 20 años, servicio militar obligatorio, 03/10/74, Putre*
205. Plaza Díaz, Sara Beatriz, 17 años, labores de casa, 01/03/85, Santiago
206. Poblete Tropa, Juan Mauricio, 20 años, comerciante, 27/09/73, Chillán
207. Ponce Contreras, Miguel Ángel, 18 años, 20/10/73, Padre Hurtado, Santiago
208. Quezada Yáñez, Marcos, 18 años, estudiante enseñanza media, 24/06/89, Curacautín
209. Quinteros Miranda, Eduardo Santos, 19 años, estudiante enseñanza media, 08/10/73, Santiago
210. Ramírez Améstica, Rogelio Gustavo, 18 años, estudiante, 01/10/73, Santiago
211. Ramírez Calderón, Gustavo Guillermo, 20 años, mecánico automóviles, 06/09/75, Peñalolén, Santiago *
212. Ramírez Ortiz, Víctor Fernando, 19 años, vendedor ambulante, 11/10/73, Santiago
213. Ramírez Peña, Sergio Hernán, 17 años, estudiante, 06/12/73, Santiago
214. Reinante Raipan, Modesto Juan, 18 años, obrero maderero, 10/10/73, Liquiñe, Valdivia *
215. Retamal Parra, Luis Alejandro, 14 años, estudiante enseñanza básica, 12/09/73, Santiago
216. Retamal Pérez, Oscar Abdón, 19 años, estudiante enseñanza media, 23/09/73, Parral *
217. Reyes Arzola, Marco Aurelio, 20 años, 21/09/86, Macul, Santiago
218. Reyes Avila, Carlos Ramón, 19 años, /09/73, Santiago
219. Ríos Bustos, Marcos Orlando, 15 años, estudiante, 01/10/73, Santiago
220. Ríos Céspedes, Ernesto Igor, 18 años, estudiante técnico, 03/07/86, San Miguel, Santiago
221. Ríos Traslaviña, Miguel Ángel, 16 años, estudiante enseñanza básica, 01/10/73, Santiago
222. Riquelme Castillo, Luis Fernando, 14 años, estudiante enseñanza básica, 04/08/85, Ñuñoa, Santiago
223. Riquelme Lemus, Marcelo Augusto, 17 años, estudiante, 14/08/84, Peñalolén, Santiago
224. Robles Ortega, Pablo Marcelo, 16 años, estudiante enseñanza media,26/11/89, Santiago
225. Rodríguez, Aqueveque, Juan Enrique, 20 años, zapatero, 03/10/73, Santiago
226. Rodríguez Aqueveque, Florentino Rafael, 17 años, 03/10/73, Santiago
227. Rodríguez Celis, Víctor René, 16 años, estudiante básico, 11/05/83, Ñuñoa, Santiago
228. Rodríguez Herrera, Nibaldo Manuel, 14 años, estudiante técnico, 04/09/84, La Cisterna, Santiago
229. Rodríguez Hinojosa, Erick Enrique, 20 años, obrero, 04/09/89, Santiago
230. Rodriguez Leal, Pablo, 18 años, estudiante enseñanza media, 15/11/81, Santiago *
231. Rodríguez Mena, Hugo Abraham, 8 años, estudiante enseñanza básica, 30/10/84, Santiago
232. Rojas Arancibia, Santiago Rubén, 16 años, estudiante, 18/10/73, Santiago
233. Rojas Denegri, Rodrigo Andrés, 19 años, fotógrafo, 06/07/86, Santiago
234. Rojas Fuentes, Manuel Tomás, 20 años, reservista del ejército, 07/12/73, San Bernardo, Santiago
235. Rojas Rojas, Jaime Ignacio, 9 años, estudiante enseñanza básica, 11/08/83, Valparaíso
236. Romo Escobar, Manuel Luis, 20 años, vendedor ambulante, 01/02/74, Santiago
237. Ropert Contreras, Enrique Andrés María, 20 años, estudiante universitario, 14/09/73, Santiago
238. Rosas Asenjo, Reinaldo Patricio, 17 años, estudiante enseñanza media, 13/09/73, Osorno
239. Rubio Garrido, Luis Armando, 20 años, empleado, 30/10/84, Santiago
240. Saavedra González, Enrique Antonio, 18 años, estudiante universitario, /09/73, San Felipe *
241. Saavedra González, José Gregorio, 18 años, estudiante enseñanza media, 19/10/73, Calama
242. Saavedra Muñoz, Víctor Segundo, 19 años, obrero maderero, 04/10/73, Valdivia
243. Salas Parra, Oscar, 20 años, 12/09/73, Lota, Concepción
244. Salinas Martín, Isidro Hernán, 18 años, estudiante, 01/07/86, La Cisterna, Santiago
245. Salinas Vera, Mario, 16 años, estudiante enseñanza media, 20/10/73, Santiago *
246. San Martín Barrera, Raúl Buridan, 19 años, obrero, 06/10/73, Santiago *
247. San Martín Lizama, Jorge, 20 años, 18/07/76, Curacautín
248. Sánchez Pérez, Simón Eladio, 17 años, estudiante enseñanza media, 20/09/73, Santiago *
249. Sandoval Caro, Erika del Carmen, 15 años, estudiante enseñanza media, 28/03/84, Santiago
250. Sandoval Gómez, Segundo Abelardo, 19 años, estudiante enseñanza media, 02/10/73, San Javier, Linares
251. Sanhueza Ortiz, María Isabel, 19 años, labores de casa, 12/07/83, Pudahuel, Santiago
252. Santander Albornoz, Ignacio del Tránsito, 17 años, obrero agrícola, 04/10/73, Paine, Santiago
253. Santander Zúñiga, Omar Hernán, 18 años, feriante, 20/10/86, Estación Central, Santiago
254. Santibáñez Durán, Miguel Ángel, 19 años, 05/10/73, Santiago
255. Schmidt Arriagada, Ricardo Augusto, 20 años, 13/09/73, Pucón, Villarrica *
256. Segovia Gil, Leopoldo Albino, 20 años, cesante, 18/06/83, Santiago
257. Sepúlveda Bravo, Ricardo del Carmen, 16 años, estudiante, 16/10/73, Ñuñoa, Santiago
258. Silva Jara, Luis Alberto, 14 años, feriante, 06/10/88, Santiago
259. Silva López, Víctor Galvarino, 20 años, empleado, 16/10/73, Santiago
260. Silva Silva, Luis Armando, 20 años, técnico electrónico, 24/09/74,Maipú, Santiago *
261. Solar Welchs, Luis Pedro, 18 años, 23/10/73, Arica
262. Solís Núñez, Bernardo Isaac, 20 años, 14/09/73, Niblinto
263. Soto Cabrera, Rubén Simón, 18 años, obrero, 18/01/83, Valparaíso *
264. Soto Campos, Hugo Enrique, 18 años, estudiante enseñanza media, 26/09/73, Parral *
265. Soto Herrera, José Antonio, 15 años, estudiante enseñanza media, 04/09/85, La Cisterna, Santiago
266. Soto Valdés, Alberto Toribio, 20 años, 09/10/73, Pudahuel,Santiago
267. Suazo Suazo, Luis Segundo, 20 años, pintor automóviles, 14/10/73, Santiago
268. Tapia Leyton, Oscar Eugenio, 20 años, feriante, 10/06/84, Santiago
269. Thomes Palavecinos, Segundo Enrique, 15 años, estudiante enseñanza básica, obrero,19/09/73, Santiago
270. Torres Aguayo, Paola Andrea, 4 meses, 27/03/84, Concepción
271. Torres Aguayo, Soledad Ester, 4 años, 27/03/84, Concepción
272. Torres Flores, Henry Francisco, 16 años, pioneta, /07/74, Pisagua*
273. Torres Tello, Macarena Denisse, 6 años, estudiante enseñanza básica, 23/05/89, La Granja, Santiago
274. Torres Villalba, Freddy Jimmy, 19 años, estudiante universitario, 20/09/73, Concepción
275. Tracanao Valenzuela, Eliseo Maximiliano, 18 años, obrero maderero,10/10/73, Liquiñe, Valdivia *
276. Ulloa Pino, Víctor Adolfo, 16 años, estudiante enseñanza media, 18/09/73, Los Ángeles *
277. Valdebenito Espinoza, Carlos Rosendo Richard, 19 años, estudiante, 07/10/87, San Miguel, Santiago
278. Valdivia Valenzuela, José Eduardo, 17 años, estudiante enseñanza media, 03/07/86, Santiago
279. Valdivia Vásquez, Miguel Ángel, 16 años, obrero, 21/10/73, Paine, Santiago
280. Valdivia Vásquez, Segundo Fernando, 20 años, obrero, 21/10/73, Paíne, Santiago
281. Valdivia Vásquez, Víctor Eduardo, 18 años, obrero, 22/10/73, San Bernardo, Santiago*
282. Valencia Calderón, Manuel Eduardo, 20 años, técnico electricista, 16/06/87, Conchalí, Santiago
283. Valenzuela Ferrada, Luis Mario, 20 años, obrero forestal, 04/10/73, Valdivia
284. Valenzuela Velásquez, Claudia Andrea, 6 años, estudiante enseñanza básica, 14/09/73, Talca
285. Valle Pérez, José Miguel, 15 años, estudiante, 17/10/73, Santiago 286. Vásquez Riveros, Juan Fernando, 15 años, estudiante enseñanza
media, 15/09/73, Santiago
287. Vega González, Arturo, 20 años, transportista, 16/10/73, Lago Ranco, Valdivia
288. Venegas Lázzaro, Claudio Santiago, 18 años, estudiante enseñanza media, 10/09/74, Santiago *
289. Vera Ortega, Fernando Isidro, 18 años, vendedor, 23/09/73,Santiago
290. Vergara Toledo, Eduardo Antonio, 19 años, estudiante
universitario, 29/03/85, Santiago
291. Vergara Toledo, Rafael Mauricio, 18 años, estudiante enseñanza media, 29/03/85, Santiago
292. Vicencio Arriagada, Blas Javier, 20 años, /12/73, Santiago
293. Vidal Aedo, José Eduardo, 20 años, obrero agrícola, 05/10/73, Mulchén
294. Vidal Tejeda, Víctor Iván, 16 años, estudiante, 13/10/73, Santiago
295. Viera Ovalle, Francisco Eugenio, 19 años, estudiante universitario, 11/10/73, San Bernardo, Santiago 296. Villar Quijón, Elías Ricardo, 20 años, estudiante universitario, 20/02/75, Peñalolén, Santiago *
297. Villarroel Ganga, Víctor Manuel, 18 años, obrero, 25/06/74, Santiago *
298. Vivanco Vásquez, Víctor Julio, 19 años, estudiante enseñanza media, 08/10/73, Parral*
299. Wood Gwiazdon, Ronald William, 19 años, estudiante universitario, 20/05/86, Santiago
300. Yaufulen Mañil, Oscar Romualdo, 18 años, obrero agrícola, 11/06/74, Lautaro *
301. Yáñez Figueroa, Patricio Alejandro, 14 años, estudiante enseñanza media, 14/06/83, San Miguel, Santiago
302. Zamora Meléndez, Juan Cristián, 18 años, obrero, 27/03/84, Viña del Mar
303. Zamora Portilla, Pedro Germán, 15 años, estudiante, 13/10/83, La Florida, Santiago
304. Zamorano González, Víctor Manuel, 18 años, obrero agrícola, 03/10/73, Paíne
305. Zabala Barra, Rubén Federico, 15 años, aseador de autos, 12/10/83,(Concepción)
306. Zúñiga Adasme, Luis Hipólito, 19 años, feriante, 15/11/81, Santiago *
307. Zúñiga Urzúa, Gabriel Ángel, 19 años, obrero POJH, 05/09/84, Santiago

Detenidos desaparecidos

Fuente : Comisión de Verdad y Reconciliación (1991). Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig). Tomo I y Tomo II, Febrero 1991. Chile : Santiago, 889 p. Recopilación de nombres realizada en febrero del 2007 por E.Aguirre y S. Chamorro, ex miembros del Comité pro-retorno de exiliados de Chile

Siglas
CORA : Corporación de la Reforma Agraria
GAP : Grupo de Amigos del Presidente
PEM : Plan de Empleo Mínimo
POJH : Programa Ocupacional para Jefes de Hogar

Author: Felipe Henríquez Ordenes Ingeniero Computacional y Profesor de Inglés. Activista de los DDHH Chile. @PipeHenriquezO

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la “Flaca Cecilia” ,Ema Cevallos, asesina de miristas.

Un paso más hacia la justicia: 18 agentes CNI son procesados por crímenes en el sur. Primera vez que se procesa a una mujer por asesinato
31/07/2014 |

Por Verónica Romero

Por primera vez que se procesa por un asesinato político a una agente mujer de la CNI, (policía política de Pinochet) funcionaria del Ejército Ema Verónica Cevallos Núñez, conocida como la “Flaca Cecilia”. Con estos 18 procesamientos hay un indicio de que la justicia chilena está logrando conocer la identidad de los agentes de la dictadura que participaron de las gravisímas violaciones a los derechos humanos y que las familias están recibiendo la justicia que tanto tiempo ha tardado en llegar.

El operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI) que terminó con la vida de siete miristas en el sur de Chile y que se denominó “Operación Alfa Carbón” tiene a 18 de los agentes involucrados en procesamiento, entre ellos a los altos oficiales del Ejército Marco Spiro Derpich Miranda y Álvaro Corbalán, quienes estuvieron a cargo de la preparación y ejecución de los crímenes.

La maniobra comenzó en 1984 cuando Jorge Mandiola Arredondo, jefe de la CNI en Concepción, dio aviso a Marcos Spiro Derpich Miranda, jefe de la División Regionales de la CNI, sobre la existencia de una supuesta estructura mirista en el sur, con lo que se dio inicio a la desarticulación definitiva del MIR en las ciudades de Concepción, Los Ángeles y Valdivia.

El 23 de agosto de ese año se ejecutó la acción, liderada por Luís Hernán Gálvez Navarro con el asesinato de Luciano Humberto Aedo Arias, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), quien recibió siete impactos de bala. La acción de los agentes o delincuentes represivos de la CNI terminó al día siguiente cuando irrumpieron en el domicilio de Juan José Boncompte Andreu, dirigente del MIR quien murió acribillado, con 22 impactos de bala, en el patio de su casa. Entre esas dos fechas asesinaron a cinco integrantes más del MIR.

Para la justicia militar este caso comenzó cuando en Concepción y Valdivia se seguía un proceso contra 16 integrantes del MIR por “violencia innecesaria”, que fue un montaje para encubrir las muertes de Luciano Aedo, Mario Lagos, Nelson Herrera, Mario Mujica, Rogelio Tapia, Raúl Barrientos y Juan José Boncompte. El caso siguió en la justicia militar a cargo del fiscal Pedro Marisio, quien lo sobreseyó en 1998 por no contar con la verdadera identidad de los responsables, sin embargo en 2007 pasa a la justicia civil.

Como de costumbre, la justicia militar, en temas de derechos humanos, nunca llegó a investigar ni determinar resoluciones judiciales de delincuentes “con uniforme del Ejército”.

Fue el juez Aldana quien encontró el hilo de lo ocurrido y encausó por el delito de asociación ilícita al Comandante del Ejército Álvaro Corbalán Castilla, (conocido agente de la CNI, quien está condenado a perpetua por varios crímenes), al coronel de Ejército, Marco Derpich Miranda, Jorge Mandiola Arredondo, Patricio Castro Muñoz (ex militar involucrado en la estafa llamada La Cutufa) y procesó a Roberto Antonio Farías Santelices, Luis Hernán Gálvez Navarro, Manuel Morales Acevedo, José Abel Aravena Ruiz, Luis Enrique Andaur Leiva, Sergio Mateluna Pino, José Zapata Zapata, Bruno Soto Aravena, Luis Alberto Moraga Tresckow, Óscar Boehmwald Soto, Ema Verónica Cevallos Núñez (la primera mujer, procesada por delitos de lesa humanidad) y Gerardo Meza Acuña. En esa oportunidad se sumaron a los procesamientos, Luis René Torres Méndez, y Patricio Alfredo Berton Campos.

La abogada querellante en el caso, Magdalena Garcés, en entrevista con Cambio21 expresó que “el proceso está en sumario, aunque ya se dictó procesamiento y hubo una adecuación de auto de procesamiento. Estamos en una etapa bastante avanzada, como el próximo cierre del sumario”.

Cristian Campos (PPD), diputado de Hualpén en el Biobío, comuna en la que ocurrió el asesinato de Luciano Aedo, en conversación con Cambio21 comentó que “aquí hay un principio súper claro en materia de justicia y derechos humanos. En este sentido la justicia tarda, pero llega y es algo que ha imperado y nosotros creemos que no es posible que estos crímenes se mantengan con impunidad, es por eso que cualquier tipo de señales positivas que entregue la justicia en esta materia, nos da a nosotros la idea de que la justicia chilena se está pronunciando de manera favorable hacia las familias afectadas”.

Familiares

Los parientes de las personas asesinadas manifestaron que hubiera sido mucho mejor que aparecieran más procesados porque con 7 muertos y un operativo con 100 agentes aproximadamente, hay sólo 18 agentes encausados. Los equipos que actuaron eran alrededor de diez personas para ejecutar a cada militante del MIR.

Sobre esto, la abogada Garcés expresó que “las familias están contentas por que se dictaron nuevos procesamientos a dos nuevos agentes, que ocupaban roles de jefes y fueron procesados como autores de asociación ilícita. Las familias están contentas y valoran este hecho, porque plantearon hace mucho tiempo la idea de procesar a los jefes como autores de estos homicidios calificados en calidad de autores inmediatos” y agregó que “si bien siempre hubiésemos querido más procesamientos y las determinaciones penales de más gente, vemos que es un avance sustancial y entendemos que la causa debe avanzar hacia una sentencia definitiva”.

En tanto que el parlamentario Campos declaró que “me parece que finalmente los abogados querellantes y las familias han hecho un gran trabajo en entregar todos los antecedentes para que la justicia se pronuncie. En esta materia, debemos recibir con alegría que estas situaciones de derechos humanos se puedan esclarecer y en eso creo que todos debemos ayudar para ir cerrando estos capítulos tan amargos para la historia nacional”.

“Flaca Cecilia”

Llama la atención que en este caso se encuentre procesada una mujer, Ema Verónica Cevallos Núñez, conocida como la “Flaca Cecilia”. Sobre esto Magdalena Garcés comentó que “cuando el ministro Víctor Montiglio procesó a los agentes de la DINA en el Caso Conferencia fueron citadas muchas mujeres, pero lo que pasa es que en términos generales, ha sido muy difícil investigar a las mujeres, pues reciben cierta protección por parte de sus compañeros y no ha habido una persecución tan eficaz como en el caso de los hombres”.

Con respecto al procesamiento de la “Flaca Cecilia”, Garcés comentó que “este es un caso emblemático porque es una agente que tuvo destacadísima participación en muchos casos e incluso ganó el premio a la mejor agente femenina en la CNI, pues se trataba de alguien que andaba armada y participaba directamente de las operaciones. Como las mujeres son poco perseguidas en esto, nos parece que es importante que se haya procesado a Ema Cevallos, quien tuvo participación directa con los hechos ocurridos en Valdivia como lo es un homicidio de una persona”.

El caso de esta delincuente de la CNI tiene otro emblema: es la primera mujer que es procesada por actuar en un crimen de un opositor a la dictadura, lo que implica que además que es la primera mujer que será condenada por delitos de lesa humanidad en nuestro país

Sobre esto, Campos dijo que “en materias de derechos humanos no importa si los autores de estos crímenes y vejámenes son hombres o mujeres, sino que la justicia no hace esta diferenciación de género, sino que va al punto central y neurálgico que es pronunciarse sobre la actitud y autoría en esta materia por parte de quienes cometieron estos asesinatos, torturas y desapariciones que generan mucho dolor en distintas instancias de nuestro país”.

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Compañero Mario Mujica presente

23/8/07

En 1984, un 23 de agosto a las 18:00 hrs. En una casa de la Población Orompello, calle Bombero Carlos Vichreister Nº 841, Concepción. Es asesinado, en extrañas circunstancias, el militante del MIR Mario Mujica Barros, por una bala disparada por agentes del gobierno militar.

Mario Mujica Entro a militar al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, en 1974.

En 1975 es detenido por la DINA. Junto a él, su compañera María Cristiana Chacaltana. Permanecen un tiempo en tres Alamos, luego él es trasladado a Puchuncaví y Marta Cristina a Pirque.

En Puchuncaví, Mario participa en la primera huelga de hambre de presos políticos que se realiza en Chile durante este régimen.

A poco de salir en libertad, Mario y María Cristina se casan, y en 1976 viajan al extranjero. En el extranjero, el año 1978 nace Germán, hijo de ambos.

En 1981 regresan a Chile, dejando a su hijo en el extranjero. Para luego, un 23 de agosto, ser asesinado por su militancia en el MIR.

Junto con Mario son asesinadas 11 personas más, como parte de una operación realizada por la Central Nacional de Inteligencia, CNI.

Concepción

  • 11.10 hrs.: Fue detenido Ignacio Vidaurrazaga Manríquez en la vía pública, cerca de su casa ubicada en Pedro Oña.
  • 12.45 hrs.: En Hualpencillo (barrio popular de Concepción) es asesinado Luciano Aedo Arias entre numerosos testigos del hecho.
  • 13.30 hrs.: Es allanado el domicilio de calle Nápoles Nº 3346 donde detienen a Isolina Arroyo y Miguel Barriga quienes habitaban en ese lugar.
  • 15.00 hrs.: Es allanado el domicilio ubicado en la calle Pedro de Oña Nº 135 donde se detuvo a María Soledad Aránguiz Ruz.
  • 16.30 hrs.: Son asesinados frente a la Vega Monumental, Mario Lagos Rodríguez y Nelson Herrera Riveros. En esta ocasión también hay numerosos testigos.
  • 16.30 hrs.: Es allanado el domicilio de Nelson Herrera ubicado en la calle Pudeto no 2755 y detienen a su compañera Patricia Zalaquett Daher.
  • 17.00 hrs.: Es detenida en la vía pública María Cristina Chacaltana Pizarro.
  • 17.30 hrs.. Fue detenido Alejandro Berstein Rotger en su domicilio ubicado en Las Lomas de San Andrés.
  • 18.00 hrs.: Es asesinado Mario Mujica Barros en su domicilio ubicado en la Población Orompello, calle Bombero Carlos Vichreister Nº 841.

Valdivia

  • 17.30 hrs.. En el camino Valdivia-Niebla sector puente Estancilla son asesinados Rogelio Tapia de la Puente y Jaime Barrientos Matamata.

Santiago

  • Son asesinados Julio Oliva Villalobos y Roberto González Lizama en los alrededores de Ochagavía.

Siempre recordaremos a quienes murieron por nuestra libertad.
Saludos
Christian Martínez.

http://http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_M/mario_ernesto_mujica_barros.htm

Operación Alfa Carbón. “Pasan los años y la justicia se hace eterna”

Procesan a 18 ex agentes de la CNI por los crímenes de la Operación Alfa Carbón
26 julio, 2014

A 30 años de la muerte de mi padre. Asesinato. Recien hoy la justicia chilena reconoce culpables. Que tristeza siento de haber pasado una toda una vida al margen. Esperando que termine la pesadilla para para empezar a ser feliz. Como si la misma espera no fuera aun mas injusta. Autogobernando el impetu. Tratando de no reaccionar frente al continuo e infaltable comentario ignorante. Al ataque conciente del que se siente en ventaja porque la historia falsa de un pais le avala. Tantas veces senti el cansancio, la lucha continua contra la desesperacion, la pobreza, la soledad..aunque tal vez eso jamas cambie ya que hay cosas que son irreversibles. Valoro que esta condena venga a aclarar varios puntos, espero que aquellos que alguna vez esbozaron burla en sus rostros ahora esbozen verguenza. Tal vez es demasiado pedir a sus mentecitas…
Solo puedo decir que aunque muchas veces no convengamos en varias cosas, siento profunda admiracion y gratitud por aquellas personas que en estos treinta años no bajaron los brazos y siguieron exigiendo justicia

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Entre ellos se encuentran el brigadier de Ejército ® Marcos Spiros Derpich Miranda y Álvaro Corbalán, por los delitos de asociación ilícita y homicidio calificado de 7 ex militantes del MIR cometidos el 23 y 24 de agosto de 1984, muertos en falsos enfrentamientos.

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El ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción, Carlos Aldana, modificó los procesamientos en esta causa e incorporó a dos personas más por los asesinatos cometidos en las ciudades de Concepción, Los Ángeles y Valdivia, en el marco de una acción represiva conocida como “Operación Alfa Carbón”.

El magistrado amplió el procesamiento a los agentes René Torres y Patricio Bertón y a otros que no lo estaban anteriormente por asociación ilícita, así como por el número de homicidios e ilícitos que cometieron cada uno de ellos, los cuales fueron aumentados.

Patricia Zalaquett viuda de Nelson Herrera Riveros señaló que “los procesamientos son un avance para alcanzar la justicia, a pesar de que los abogados de la parte querellante habían solicitado un mayor número de procesamientos.”

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Los crímenes de lesa humanidad se cometieron en Hualpencillo, actual Hualpén y frente a la Vega Monumental de Concepción, en el sector Idahue, camino a Santa Juana, en la Población Orompello de Los Ángeles en el sector Puente Estancilla en el camino que une Valdivia y Niebla y en Valdivia y fueron presentados a los medios como enfrentamientos entre terroristas y fuerzas de seguridad.

Sin embargo, después de 30 años de ocurridos los hechos, se logró establecer que las víctimas fueron todas asesinadas por orden de la dirección de la CNI, que los había seguido durante varios meses.

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Las víctimas de la Operación Alfa Carbón son Luciano Humberto Aedo Arias, Mario Octavio Lagos Rodríguez, Nelson Adrián Herrera Riveros, Mario Ernesto Mujica Barros, Rogelio Tapia de la Puente, Raúl Jaime Barrientos Matamala, Juan José Boncompte Andreu.

En esta oportunidad se sumaron a los procesamientos, Luis René Torres Méndez, y Patricio Alfredo Berton Campos.

Por el delito de asociación ilícita, el ministro Aldana sometió a proceso a: Álvaro Corbalán Castilla, Marco Derpich Miranda, Jorge Mandiola Arredondo y Patricio Castro Muñoz.Castro además había sido procesado anteriormente por sólo dos homicidios, ahora está por tres delos crímenes.

Asimismo, el juez Aldana procesó a Roberto Antonio Farías Santelices, Luis Hernán Gálvez Navarro, Manuel Morales Acevedo, José Abel Aravena Ruiz, Luis Enrique Andaur Leiva, Sergio Mateluna Pino, José Zapata Zapata, Bruno Soto Aravena, Luis Alberto Moraga Tresckow, Óscar Boehmwald Soto, Ema Verónica Ceballos Núñez, Gerardo Meza Acuña,

La acción criminal había sido bautizada como “Operación Alfa Carbón” por los mandos superiores del órgano represivo. La Operación fue la culminación de un largo trabajo de vigilancia, seguimientos y otras acciones de control sobre la militancia mirista en el sur, llevadas a cabo por parte de los agentes CNI, y que se prolongó por más de seis meses. Toda la preparación y ejecución del operativo estuvo bajo el mando directo de Marco Spiro Derpich Miranda y de Álvaro Julio Corbalán.

Fueron movilizados hacia el sur unos 60 agentes de la mencionada División Antisubversiva, principalmente los integrantes de la Brigada Azul, unidad especializada en la represión al MIR, los que arribaron a la zona sur con meses de anticipación para hacerse parte de las acciones previas. Pero también fueron movilizados agentes de las Brigadas Amarillo, Café y Verde, además de la temida Brigada Especial.

En la ejecución de los operativos de exterminio participaron la totalidad de agentes desplazados desde Santiago junto a los integrantes de las Brigadas Regionales de CNI que operaban en Concepción, Chillán, Temuco, Valdivia y Puerto Montt.

La CNI movilizó a varias decenas de agentes. Toda la acción represiva fue ordenada y monitoreada por la Dirección Nacional de la CNI que en esa época comandaba el general Humberto Gordon Rubio, secundado por el coronel Hugo Salas Wenzel. Tanto la labor de inteligencia previa, como la preparación y ejecución del operativo, así como los propósitos que buscaban, fue organizada y controlada por los mandos superiores, quienes dispusieron la movilización de hombres, los medios y recursos necesarios para el logro de su objetivo en el sur.

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