Convocatorias para memoriar.

Memorias de Exilio

Memorias de Exilio es un proyecto creado por el MMDH que busca dar visibilidad a los testimonios de quienes se vieron obligados a partir al exilio durante la dictadura, a los que nacieron fuera del país, a los que no volvieron, a los que regresaron y a los que volvieron a partir.

El objetivo principal de la iniciativa es generar un espacio que incluya las memorias del exilio, un espacio para el diálogo y el encuentro de sus testimonios y vivencias, abordando la experiencia del retorno y el sentimiento de desarraigo de la identidad individual y colectiva. Queremos incorporar la temática del exilio a la reconstrucción de nuestra memoria como país y hacerlas parte de las múltiples memorias de nuestro pasado reciente.

http://www.memoriasdeexilio.cl

Publicado el 17/01/2014

 

viejos golpes /////////// nuevas memorias

Viejos golpes, nuevas memorias

 recuerdos íntimos a destiempo

Otras generaciones no han permitido que nuestras voces hablen desde un lugar legítimo. A nuestras memorias se las acusa por su falta de años y experiencia, de culpa y de sangre.

Ante esto, respondemos: No estuvimos ahí pero estamos aquí. A cuarenta años, volvemos al Golpe de aquella mañana de septiembre que ha continuado golpeando las mañanas que le sucedieron. Hablar de la dictadura no es retomar la herencia de una memoria ajena. Se trata más bien de hacer memoria, nuestra memoria.

Buscamos reunir cuarenta relatos que conformen una constelación de experiencias íntimas asociadas a la dictadura por quienes no llegamos a vivirla.

El llamado es abierto y simple: escribir una narración breve acerca de alguna experiencia en la cual sentiste por primera vez, o con mayor intensidad, ese Golpe con mayúscula en un cotidiano de minúsculas.

Nos hemos tomado las…

Ver la entrada original 44 palabras más

2 comentarios en “Convocatorias para memoriar.

  1. Esa mañana debía estar a las 8 en punto para empezar a repartir un panfleto sobre el fascismo en la UTE y que coincidía con la visita del Presidente Allende. Me sorprendió que al encender la radio esta solo transmitia marchas militares lo que antes de las 7 era una bofetad para mis hijos pequeños. Me afeité y duché en silencio, me despedí de mi familia y partí pensando en lo que tendría que hacer al llegar a la Universidad. Circulé tranquilamente desde Villa El Dorado hasta las cercanías de la Estación Mapocho, cuando me encontré con una columna de vehiculos militares pero con algunos vhiculos civiles llenos de soldados, me dije a mi mismo que deben ir al Parque Cousiño para la preparación de la Parada del 19 de Septiembre. Cual sería mi sorpresa que al llegar al estacionamiento de la Facultad de Ingenieria, éste estaba casi vacío, al caminar hacia mi oficina me encontré con dos estudiantes que me miraron raro y me preguntan que a donde voy y les digo que a mi trabajo y ellos me dicen que todos estan en la casa Central para organizar la defensa de la Universidad frente al golpe… Me sentí un imbecil despistado, respiré profundo y caminé rapido hacia la Rectoría, al pasar frente a la radio me encontré que estaba en silencio y coincidí con un colega que me cuenta que durante la madrugada un pelotón militar quitó los crustales de la emisora, como tonto miré hacia los ventanales pensando que los habían roto pero éste me explica que son las partes principales del equipo transmisor. Me dí vuelta y fuí a buscar mi auto para estacionarlo frente a la entrada de la Casa Central. Al entrar me encontré con todas las caras largas, algunos lloraban y otros fumaban como locomotoras, Al cabo de algunos minutos tomé consciencia de la situación y creí derrumbarme. En eso apareció Victor Jara y otros musicos que entonarón canciones a la entrada del Consejo, al poco rato salió el Secretario Nuñez y leyó un documento a nombre del Rector pidiendo a todos de quedarse en la Universidad. Despues de unos minutos salió el Rector Kirberg junto a otros dirigentes hacía la entrada para hablar con un grupo de aviadores que llegaron con cascos y armamentos. Enseguida el Rector desde la escalera del recinto pidió a todo el Mundo de ir hacia la Esciela de Artes y Oficios, primero las mujeres y los niños de la guardería, dijo que lo militares habían garantizado la seguridad para todos y que se iba habilitar la cocina para dar comida a todos y repartir las salas de clase como dormitorios finalmente se nos aseguró que al día siguiente podríamos ir a nuestras casas cuando todo estuviese en “orden”. Ya me preparaba para ir caminando junto a otros hacia Artes y Oficios cuando alguien empezô a gritar preguntando por el due;o de un auto azul a la entrada y me dî cuenta que se referîa al mio, y en menos de un minuto se me orden;o de sacarlo de inmediato porque obstruîa la entrada en caso de ataque armado. Me subî a mi coche y empezê a buscar estacionamiento y a donde llegaba me hacîan se;as para no hacerlo asi me encontré en las cercanîas de la calle Portales cuando una patrulla militar me ordenô circular y rapido. Sin darme cuenta me encntrê en la calle Matucana completamente desierta y emprendî camino de regreso a mi casa luego que otro colega que me segîa me indicô que ya no se podîa volver a la Universidad porque estaba rodeada de militares, Seguî mi camino y despues de detenerme varias veces por patrullas que me hacîan abrirme de piernas , mostrar carnet y preguntarme donde iba, me ordenaban seguir. La ultima vez que me hicieron parar fue frente a la Clinica Santa Marîa y allî me tuvieron mas de una hora mientras se oîa en el cielo la pasada de aviones y helicopteros que yo no los vî porque estaba con las manos apoyadas sobre el techo de mi auto mientras escuchaba la voz de un suboficial que agrandes voces decîa: “qué vamos hacer con todos estos huevones” recien ahî me percaté que ermos varios en la misma postura. El sargento 2* me entregó mi carnet, me miró fijo y me dió media hora para llegar a mi casa y que me me cortara la barba que llevaba. Así llegué a mi casa a las site de la tarde, la que era mi esposa me miró sorprendidad porque a ella le dijeron que nos habían apresado a todos en la Universidad y que yo estaría en el Regimiento Tacna. Una vecina me ofreció un vaso de pisco, lo tomé de un sorbo y me puse a llorar, mis sueños e ilusiones revolucionarias se terminaban bruscamente. Mas tarde escuché las noticias oficiales en la televisión y no pude dormir escuchando las balceras en el campamento Ñancawisu en la cercana avenida Kennedy.

    Me gusta

Tu comentario es parte de nuestro artículo.Gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s