La sobreviviente.

La sobreviviente.

lunes, 27 de octubre de 2014

“La sobreviviente”

Una tórrida mañana cualquiera en Tel Aviv, a principios de Junio. Me dirijo a mis clases de hebreo en el Ulpan Akademai. Mi hija ha quedado ya a buen recaudo en su gan (jardín infantil) y yo repaso mentalmente el texto que deberé disertar ante mis compañeros, la mayoría procedentes de la ex-Unión Soviética. El autobús llega repleto, como siempre a esas horas de la mañana. Una aleación de cuerpos jóvenes y viejos, en ropa ligera y manga corta, pues todos sabemos que si ya hace calor a esas horas, más tarde estaremos sudando la gota gorda.

 

 

 

Me acomodo junto a otros pasajeros, de pie, tomada del pasamano más cercano. No anticipo nada especial para ese día: mis clases, la interesante y agradable interacción con mis compañeros, el regreso a casa a la hora del almuerzo, el descanso escuchando música o viendo noticias junto a mi hermana para luego ponernos en marcha al gan, donde recogemos a mi niña y paseamos por la Nahalat Beniamin y sus alrededores. Un día más, una mañana más.

 

 

 

Hasta que mis ojos se posan en un brazo. El de la mujer que está de pie junto a mí, agarrada del respaldo del asiento ocupado que tiene frente a ella. Un brazo de persona anciana, delgado, muy delgado, pálido, arrugado, más cercano a la blanca pátina de la muerte que al cálido fulgor de la vida. Un brazo viejo, común e irrelevante… salvo por esos números tatuados en tinta azul perenne.

 

 

 

Mis ojos se clavan por largos segundos sobre aquella visión, trasladando mi mente hacia otras visiones fáciles de imaginar e innecesarias de reproducir. El arraigado sentido de la buena educación me sacude y me obliga a mirar hacia otro lado, con el fin de no importunar a la dueña de aquel brazo, de aquellos números que un día incrustaron en su piel joven y lozana, como preámbulo de lo que, probablemente, sería la experiencia más aterradora e inolvidable de su vida.

 

 

 

Mi curiosidad se reactiva. Debo mirar su rostro. Debo ver sus ojos, su mirada… La cercanía impuesta por el autobús lleno de pasajeros y el recorrido, largo hasta mi destino (y, esperaba, el de ella) eran mis más preciados cómplices. Tenía tiempo para contener mis impulsos y, pacientemente, encontrar el mejor movimiento para contemplar, con el mayor disimulo posible, ese rostro que se encontraba a apenas unos centímetros de mí, a mi derecha.

 

 

 

No fue tan difícil. Apenas unos segundos después, ahí estaba. Pelo canoso, vetado en blanco y gris plata; rostro muy blanco, surcado por arrugas, nariz pequeña y labios marchitos. Y en sus pequeños ojos azules, una mirada adusta y lejana, esperable en quien ha pisado el infierno y ha vuelto para contarlo, pero no desea hacerlo. 
Allí, de pie, en esa Tel Aviv maravillosa pero también cruel, que le niega el asiento del autobús a una sobreviviente del Holocausto…

 

http://deletrasymemorias.blogspot.cl/2014/10/la-sobreviviente.html

 

 

Santiago, 27 de Octubre de 2014
Destacado

Entrevista a nieta de Allende. Marcia Tambutti y “Allende mi abuelo Allende”:

ENTREVISTAS
Entrevista a Marcia Tambutti, directora de “Allende mi abuelo Allende”: Romper el silencio
Por Evelyn Erlij
22 de mayo de 2015

La imagen de Salvador Allende es, quizás, la imagen con lecturas más discordes de la historia de Chile: emblema de alegría, esperanza y lucha para unos; símbolo de odio, caos y división para otros. Opuestos y múltiples, esos caminos conducen insalvablemente al dolor de un país fracturado, al mutismo de una sociedad que optó por acallar la memoria para superar el trauma.

Marcia Tambutti (1971), nieta del ex presidente socialista, quiso apartar esas interpretaciones de Allende para crear, por sus propios medios, una imagen familiar del abuelo que no recuerda, del hombre que, en su mente, era un retrato pétreo y en blanco y negro de un héroe demasiado grande como para bajar del pedestal.

Allende mi abuelo Allende (2015), coescrito con Paola Castillo y exhibido en la Quincena de los Realizadores de Cannes, es el resultado de esa búsqueda, que comenzó hace más de diez años, en los días en que Tambutti estudiaba un posgrado en Londres y consagraba su vida a la Biología. Desde entonces hasta ahora, su vida cambió de forma radical: hoy su nombre aparece en esta sección paralela de Cannes junto al de cineastas consagrados como Arnaud Desplechin, Miguel Gomes y Philippe Garrel; y su agenda de entrevistas estará tan saturada durante el festival, que apenas podrá hablar una decena de minutos con cada periodista.

Tambutti —nacida en Chile, pero criada en México— tenía una breve experiencia previa en el cine tras producir el mediometraje Tencha (2008), de Carmen Luz Parot, un trabajo sobre su abuela Hortensia Bussi. Por esos años, ya tenía la inquietud de hacer un documental sobre su abuelo, razón por la que empezó a estudiar cine. “Desde que decidí hacer la película tomé cursos pequeños de guión y de dirección de cine documental en México, en Chile; también en internet a través de una escuela española. Tenía que trabajar de bióloga y hacer la película, así que no podían ser tiempos muy largosˮ, cuenta la directora en la Playa de la Quincena, donde ha pasado el día dando entrevistas.

El filme es el viaje personal de Tambutti para redescubrir la figura de su abuelo, un tema sobre el que su familia impuso un silencio lapidario durante décadas. Las preguntas serán su única arma, incluso si, a veces, éstas no lograrán intimidar ni a su abuela Tencha ni a su madre Isabel. Callar ha sido la única forma de sobrevivencia de una familia desgarrada por un pasado traumático y por una ola de suicidios que comenzaron con el del patriarca del clan, en 1973. Vemos en pantalla también a su tía Carmen Paz, a sus hermanos y a sus primos, con los que intenta romper todos los tabús: la personalidad de Allende, su trato con su esposa, sus amoríos secretos y su relación con sus hijas y nietos.

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“Siempre pensé que mi abuelo era una excusa para voltear a ver a mi familia. A veces pienso que es un documental sobre mi abuela, a veces pienso que es más sobre la relación con mi madre. Lo que encontraba bonito era esta confrontación cariñosa entre mujeres, y es muy fuerte que, contrario al género, en mi familia son las mujeres las que menos quieren hablar. Tiene muchas lecturas, pero claro, desde el principio sabía que la búsqueda de mi abuelo me llevaría a sus mujeres y, entre ellas, a mi abuelaˮ, explicó Tambutti luego la proyección del filme, donde también reveló que una de sus influencias cinematográficas fueron los trabajos del cineasta mexicano Juan Carlos Rulfo, quien en El Abuelo Cheno y otras historias (1995) y Del olvido al no me acuerdo (1999) explora su historia familiar.

Poco a poco, Tambutti va descubriendo una cantidad de material inédito impresionante, desde fotografías íntimas de su abuelo, hasta un video en el que se ve a un joven y alegre Salvador Allende en pantalones cortos y actuando en una obra de teatro casera de tono humorístico. Se trata de un registro perteneciente a la familia de Hernán Santa Cruz, amigo de toda la vida de Allende, material que fue encontrado por el equipo de la película 1973 revoluciones por minuto, de Fernando Valenzuela Quinteros, y que fue cedido a Tambutti tras no ser incluido en el filme.

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—¿Por qué decidiste dirigir y no codirigir?

—Al inicio quería codirigir. Pero cuando me encontré con Paola Castillo, que es directora y que sólo produce documentales de autor, me dijo: “El punto de vista acá es tan profundo, que cualquier otra persona va a alejar al espectador del relato. Hagamos la prueba, inténtalo. Dirige tú y aquí vamos a estar detrás tuyo apoyándoteˮ.

—¿No te dio miedo explorar un lenguaje (el cinematográfico) que no conocías?

—Más que miedo, me dio vértigo dejar la vida que llevaba en México, porque me iba muy bien. Era muy ingenua al principio y no dimensioné lo que me propuse como desafío. Casi por ignorancia, pensaba que iba a hacer la película en dos años y volvería a mi vida anterior. Pero lleva tiempo conseguir el financiamiento y el equipo correcto, algo que fue muy difícil. Al final, me rodeé de gente muy profesional y solidaria, gente que estuvo acompañándome todo el tiempo.

—El gran reto de la película es lidiar con el silencio de tu familia. ¿Cómo lo enfrentaste? ¿Nunca temiste no lograr romper esa coraza?

—Al principio, los silencios de mi abuela —sí bien yo sabía que quería retratarlos— me ponían muy nerviosa. Eran momentos muy fuertes. Le hacía una pregunta y no  contestaba, y como estaba delante de una cámara, no sabía qué hacer. A veces yo quebraba los silencios, pero me costó aprender a fluir con ellos. Fue muy difícil, en el sentido de que es una dinámica familiar que, si bien quieres registrar, igual te genera pudor, porque eres parte de ella. Hubo mucho trabajo en equipo para ir aprendiendo de mis errores, para mantenernos fieles a ser transparentes y a superar los pudores.

—El silencio que hay en tu familia es también el silencio que hay en Chile en torno a Allende. Hace muy poco el cine se atrevió a hablar de él, en películas como Salvador Allende, de Patricio Guzmán o Allende en su laberinto, de Miguel Littin.

—Creo que es algo que ocurre siempre en los países que han pasado por dictaduras tan traumáticas. Es un poco lo que le ocurre a mi familia: Lo que nos duele, no lo hablamos. En el caso de Chile, es lo que nos divide. La gente no se atreve a hablar en el colegio de Salvador Allende, porque los alumnos se van a pelear. También creo que, tras una dictadura tan represiva, queda una especie de miedo en alguna parte de la cabeza que genera tensiones muy potentes. Llegué a Chile al inicio de la democracia y sentí la universidad como un foco muy violento, en cuanto al trato entre compañeros. Sentía que en México todo era más paz y amor. Esos son temas que no están resueltos, y tiene que ver mucho con cómo el país se plantea hablar de la justicia y la memoria. Hablar es un proceso sanador que como país debemos hacer.

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—También está tu propio silencio en cuanto al suicidio de tu hermano Gonzalo, que no mencionas al hablar sobre los suicidios en tu familia.

—Es que la película tiene otro viaje, que no es explorar los suicidios de mi familia, sino explorar por qué no hablamos de Salvador Allende entre nosotros, y esos son distintos tipos de dolores. Cuando uno hace una película, tiene que partir de una narración clara. Pero lo digo en el documental: ésa es una ventana que abrió mi abuelo. Era una manera de incluirlo manteniendo una historia coherente.

—¿Por qué decides omitir el contexto político? ¿Por qué no explicas quién es tu madre Isabel o tu hermana Maya (Fernández)? Para una audiencia extranjera, no queda claro el peso político de la familia Allende en Chile.

—Lo digo al mencionar que parte de la huella de mi abuelo está en el hecho de que casi todas las mujeres a su alrededor, en todas las generaciones, toman un estandarte político. De alguna manera lo hago, de forma sutil, porque me parecía interesante explorarlo, pero habían tantas otras cosas por explorar.

—La imagen de tu abuelo es una imagen que se asocia al dolor y a la tristeza. ¿Cómo enfrentaste eso en el documental?

—Quise transmitir la sensación de felicidad y de construcción común de futuro, por ejemplo, con el audio de uno de sus discursos que puse al inicio, o con esas imágenes espectaculares de campaña, en las que ves a mucha gente feliz. Muchos se acercan a mi mamá a decirle: “fue de los mejores períodos de mi vidaˮ. Aún así, su figura está asociada también a cierto dolor. Por eso, para mí, fue muy nuevo ver esa felicidad en la gente, y por eso quise que estuviera presente en el documental, para que así, el que no conoció el proceso ni de oídas, pudiera sentir que fue algo real y muy potente.

Memorias de una hija revolucionaria. Carmen Aguirre

Memorias de una hija revolucionaria. Carmen Aguirre

Carmen Aguirre, la chilena bestseller en Canadá con sus memorias revolucionarias

Something fierce: Memoirs of a revolutionary daughter es un éxito de ventas. Ganó el popular concurso Canadá Reads.

por Patricio Salazar

 http://diario.latercera.com/2012/04/01/01/contenido/cultura-entretencion/30-105264-9-carmen-aguirre-la-chilena-bestseller-en-canada-con-sus-memorias-revolucionarias.shtml

En diciembre del 2004 Robert Everton (54) murió de un ataque al corazón en Vancouver, Canadá. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), estuvo detenido en el Estadio Nacional tras el golpe militar de 1973 para luego ser expulsado de Chile. “Mi padrastro fue uno de los que ayudó a que Canadá abriera sus puertas a los refugiados chilenos. Poco antes de su muerte, me pidió que escribiera este libro”, dice Carmen Aguirre (44).

Este fue el impulso final que la escritora chileno canadiense, hija de exiliados, necesitó para transformar las notas que había empezado a escribir en 2003 en su primer libro.

Publicado en el 2011, Something fierce: Memoirs of a revolutionary daughter (Algo feroz: Memorias de una hija revolucionaria), es hoy el título de no-ficción más vendido en Canadá.

Catalogado como “una historia fascinante” por los principales medios de ese país, Something fierce…narra la vida de la autora desde el momento en que su madre y su padrastro (Everton) dejan Canadá en 1979 en el marco de la Operación Retorno para vivir clandestinamente en Bolivia y Argentina como miembros del MIR. Entre casas de seguridad, espías y misiones secretas a Chile, el libro devela cómo una Carmen Aguirre de 11 años comienza a enfrentar la adolescencia, su despertar sexual y su propio deseo de seguir los pasos de sus padres al cumplir la mayoría de edad.

“Mucha gente se relaciona con esta historia independientemente de sus líneas políticas, porque es un relato en primera persona acerca de crecer en un contexto particular. En este caso en el del compromiso (político) en contrapunto con el deseo, el conflicto que genera y la temática del terror que era prominente en esos años”, asegura la escritora nacida en Santiago y que vivió en Chile hasta los seis años.

Durante los años previos al viaje que inspiróSomething Fierce…, Carmen dividió su tiempo entre la escuela primaria y las reuniones de la llamada Brigada de la Juventud Rebelde, sesiones de adoctrinamiento político organizadas por los exiliados chilenos en Vancouver. Años más tarde, cuando se encontraba temporalmente de vuelta en Canadá, recibió la oferta de irse a estudiar medicina a Cuba gracias a los nexos que el MIR tenía con el gobierno de Fidel Castro. Pero la rechazó y, en cambio, regresó a Argentina en 1986, a la provincia de Neuquén, con el propósito de aprender a volar avionetas para poder infiltrar bienes y personas hacia Chile a través de la cordillera: “(…) Ya no era parte de Los Jóvenes Rebeldes. Era una militante. Desde ese momento, poner mis deseos personales por sobre mi compromiso político sería una traición”, escribe.

En sus 278 páginas, el libro recorre estas experiencias contrapuestas con la vida “normal” que la autora y su familia pretendían llevar. La relación con amigos que apoyaban la dictadura argentina, los visitantes que alojaban en su hogar y se identificaban con nombres falsos, así como los amores de la adolescencia construyen un relato de vida marcado por la clásica convivencia familiar y los quiebres derivados de la opción de vivir en la clandestinidad, cuando la Operación Cóndor estaba en marcha Sudamérica.

Premio y controversia

El pasado 6 de febrero, Something fierce… se adjudicó el concurso Canada Reads entre 1.300 libros de no-ficción sugeridos por votación popular. Organizado por la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), la mayor cadena pública de ese país, la competición ha contado en años anteriores con la presencia de figuras como Michael Ondaatje (El paciente inglés) y el cantautor Leonard Cohen. Durante la fase final, Carmen Aguirre fue llamada “una terrorista sanguinaria” por una afamada abogada debido a la naturaleza de su escrito, para luego agregar que “no sabía cómo el gobierno canadiense había dejado entrar a una persona así”.

“No me lo tomé personal, ya que ella y yo tenemos diferencias políticas”, dice Carmen. “Su pareja es un ex militar salvadoreño que combatió al FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). Me lo esperaba”, afirma.

Tras el triunfo, Something fierce… se transformó en el libro más vendido en Amazon.ca y hasta el día de hoy se mantiene en el top 5, comenzado a agotar las 30 mil impresas por el sello Douglas & McIntyre Publishers en su primera edición. El libro será publicado en los Estados Unidos en agosto por la misma editorial.

Además, el texto fue seleccionado como “Libro de la Semana” por la BBC de Londres. Si bien sólo se distribuyeron dos mil copias en el Reino Unido, la editorial Granta Books, dueña de los derechos en Europa y Latinoamérica, lo relanzará en agosto. También en junio aparecerá la versión del libro en holandés y está pactada una traducción al finlandés, aún sin fecha precisa.

“Todo esto me ha tomado por sorpresa porque mi libro no era muy conocido hasta hace poco. Sin embargo, es una historia con la cual se pueden identificar inmigrantes de todo el mundo” , asegura la autora.

Carmen Aguirre no es una desconocida en Vancouver: ha escrito numerosas obras de teatro y participó como actriz en Quinceañera, película ganadora del premio del Público y del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance 2006.

Además, tuvo un rol protagónico en la primera temporada de la serie de TV Endgame y actualmente trabaja en una obra acerca de la fotógrafa italiana Tina Modotti.

“Hotel de Refugiados”, la lectura dramatizada de la dramaturga Carmen Aguirre sobre el exilio en Canadá

por 12 diciembre 2014

http://www.elmostrador.cl/cultura/2014/12/12/hotel-de-refugiados-la-lectura-dramatizada-de-la-dramaturga-carmen-de-aguirre-sobre-el-exilio-en-canada/

“Dramaturgias canadienses sobre el exilio chileno” fue la convocatoria que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos junto con Interdram (Asociación de dramaturgos y creadores escénicos) llevaron a escena los textos de dos dramaturgas chilenas exiliadas en Canadá: Carmen Aguirre y Rosa Laborde. Las obras que, si bien están escritas en inglés, pasaron al español en preciosa traducción de Bruce Gibbons Fell, chileno y también radicado en ese país.
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  •  “Para estar en la resistencia es una cuestión de vida o muerte. Decir las cosas mal a la persona equivocada es un asunto de vida o muerte. Y ES imposible saber quién es la persona equivocada. Usted debe de ASUME que todo el mundo es la persona equivocada. [1] “

    Carmen Aguirre, Something Fierce.

Conversar es un acto cotidiano, fundamental. Deja de serlo cuando existen rechazos a ciertos temas, cuando el tiempo los ha ido relegando bajo el peso de otros tantos. Cuando el miedo suprime la comunicación. “Para mi era normal hablar de eso, y del temor. Pero cuando lo hacía con otros, me acusaban de loca. De inventar historias que no eran ciertas. Mentirosa, me decían. Y todavía sucede. Entonces aprendimos con mi familia, que solo podíamos referirnos a esto entre nosotros”. Carmen Aguirre habla sobre el exilio y de su propia experiencia vivida en Canadá. Hoy, más de cuatro décadas después de la dictadura, es invitada como dramaturga a mostrar dos de sus obras y a conversar, en un ambiente donde, quizás, todavía no se pierde el temor. Yo no conozco al público chileno, dice Carmen con 18 años sin haber visitado Chile. Por primera vez viene a estrenar en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos las lecturas dramatizadas deHotel de los refugiados y Blue Box, algo extraordinario para ella.

postda lectura“Dramaturgias canadienses sobre el exilio chileno” fue la convocatoria que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos junto con Interdram (Asociación de dramaturgos y creadores escénicos) llevaron a escena los textos de dos dramaturgas chilenas exiliadas en Canadá: Carmen Aguirre y Rosa Laborde. Las obras que, si bien están escritas en inglés, pasaron al español en preciosa traducción de Bruce Gibbons Fell, chileno y también radicado en ese país. Resulta asombrosa esta instancia, por la capacidad de Interdram de traer a ambas dramaturgas, llevar a cabo tres lecturas dramatizadas, y acercar a la audiencia el exilio a través de las experiencias de estas autoras. La Asociación de dramaturgos, sin fines de lucro, contó además con el auspicio del Canadá Council for the Arts, el destacado trabajo de los actores, y el esfuerzo de sus directores e integrantes de Interdram: Ana López Montaner, Joyán Cordero y Bruce Gibbons Fell.

Las lecturas dramatizadas de Carmen Aguirre se presentaron a las 20:00 hrs el día 4 y 6 de Diciembre. Después, los directores Ana López y Joyán Cordero, y el traductor Bruce Gibbons, conversaron con la audiencia y su autora. Ella, hija de exiliados, militante del MIR con dieciocho años, y residente en Canadá desde los seis, ve por primera vez en un escenario chileno Hotel para refugiados. La audiencia hace preguntas, llora. Todos permanecimos callados después de escuchar la historia de una familia que llega a un país que no conoce para sobrevivir. Esa familia era la de Carmen. Esa historia, es, todavía, la de muchos que no se atreven a contarlo. “Yo estuve en el hotel para refugiados”, dice una mujer desde la audiencia. “Yo soy hermana de quien hizo la música para la versión que hiciste en inglés en Vancouver de esta obra”, sigue después, llena de impresión. Con asombro, Carmen sonríe y la mujer le agradece emocionada. Ellas no se conocían, pero habían vivido la misma experiencia. En el mismo lugar, bajo las mismas reglas políticas. En el año 2014 se encontraron, en la sala de un teatro, después de la representación de un momento que todavía se parte en el tiempo porque es doloroso.

Carmen escribe para un público canadiense. Pero sobre todo para ese 50 por ciento de la población que es inmigrante. Todos vienen con marcas de guerra, relata Carmen.Cruzan ilegalmente la frontera. En estas comunidades no se habla del tema, le hacen el quite porque es doloroso hablar de eso. Ellos saben de esto en abstracto, a modo muy general, no en concreto.

¿Y tu experiencia haciendo teatro en Canadá? le pregunto, ¿como espectadora de obras escritas por los nativos de ese país?

“Lo que es revelador del teatro canadiense es que las obras se montan con actores canadienses que viven en Canadá. Aunque suene redundante. Este teatro cuenta  temáticas seleccionadas, como las crisis melodramáticas que vive la clase alta. Divorcios. Ese es el teatro canadiense en realidad. Estudiarlo allá, también es algo elitista. No todos van a tener las mismas oportunidades. Hay muy poca clase obrera haciendo teatro. Casi nada. No todos tendrán el espacio para interpretar roles protagónicos o importantes dentro de las historias. En otras palabras: poco representativo si pensamos en que la mitad de la población es inmigrante y sus problemas son otros. Hay mucho hambre sobre estas obras. Hay muchos que necesitan verse representados”.

headshot2Carmen Aguirre es la segunda dramaturga latinoamericana en ser “leída, escuchada, representada y premiada” de la historia en Vancouver. El primero fue Guillermo Verdecchia con su obraFronteras Americanas, argentino y radicalizado en Canadá a la edad de dos años. Carmen ha querido honrar a la comunidad chilena en el exilio. Eso dice cuando le pregunto sobre su reiterada participación como actriz en sus obras. Explica que hacer monólogos es lo mas barato. Que los teatros canadienses cuando miran los numerosos elencos de algunas de sus obras se alarman, dicen que es caro producirlas, que es difícil, que es costoso. Puras escusas, dice Carmen tranquila, porque aun bajo estas condiciones ella ha logrado posicionarse en los teatros más importantes, ser nominada y premiada con destacados reconocimientos, participar en más de sesenta producciones de televisión, cine y teatro, y sobre todo, encontrar en el público un espacio significativo.

Además, Carmen ha actuado en casi todas sus obras y formado sus propios colectivos de teatro. Tuvo uno con jóvenes latinos marginados que no eran actores. Eso fue lo más interesante de todo. Que las historias contaban las historias de ellos, sus propias biografías. “Eran historias impresionantes, de violencia policial sobre los hombres latinos, relatos desgarradores de racismo. Tenían entre 14 y 20 años de edad. Eran chicos que habían sido torturados, que sobrevivieron, hijos de desaparecidos”. A este grupo Carmen lo tuvo por ocho años. Se llamaba “Teatro Foro”, y estaba en relación con el Teatro del Oprimido.

“No podíamos contarle nada a la cultura dominante. Porque nos creían locos. Y todavía sucede. Allá (Canadá) no se habla del tema. Las nuevas generaciones sí se interesan y hablan de él”. Cuando Carmen habla de exilio habla de lamento. De uno tan hondo como ese que produce la escritura cuando con ella se vacía el cuerpo. Las voces de sus personajes no son las de chilenos comunes y corrientes, sino las de quienes se fueron a Canadá como Miristas, sindicalistas. Sobrevivientes de Villa Grimaldi, de Chacabuco. “Como exiliado uno aprende a ser bicultural. Cuando estoy en Canadá ellos creen que soy como ellos, nativa. No chilena. Ser hijo de exiliado es ser totalmente bicultural”.

Con su libro Something Fierce, Aguirre no solo escribió su vida, también logró que olas de  de canadienses la leyeran tanto que su obra se posicionara en el número uno de lo mas vendidos. Y no porque fuera una lectura de comprensión sencilla. Todo lo contario. Sus memorias están escritas con la sagacidad revolucionaria de una caligrafía compleja, honesta y, por lo mismo, totalmente accesible. Insólito es que este libro no haya sido traducido al español. Todavía. Porque su lectura es tan urgente como el pulso apasionado que traspasan sus páginas. Antes que dramaturga, actriz, escritora, y autora de mas de veinte obras, Carmen se resiste a olvidar. Por eso es que, también, Carmen se resiste a dejar de escribir.

[1]“Estar en resistencia es un asunto de vida o muerte. Decir la cosa equivocada a la persona equivocada es un asunto de vida o muerte. Y es imposible saber quién es la persona equivocada. Uno debe asumir que todos son la persona equivocada”.

Destacado

La literatura de posmemoria. Los Hijos

Cultura - El Mostrador

Los niños de la represión chilena llenan los silencios con literatura

por 7 julio 2015

Los niños de la represión chilena llenan los silencios con literatura
Los jóvenes criados durante la dictadura de Pinochet ya son una destacada generación literaria. Comparten una reconstrucción de la memoria entre lo íntimo y lo político.
  • Ricardo de Querol Alcaraz, Redactor jefe de El País

Dos niñas fuman sus primeros cigarrillos y toman restos de bebidas alcohólicas a escondidas aprovechando la escasa atención de los adultos durante la fiesta en casa de una de ellas. No entienden la excitación con que se festeja el triunfo del ‘no’ en el plebiscito que acabó con la dictadura de Pinochet en 1988. Entre los mayores saltan, en medio del júbilo, viejos rencores -“hocicóndemierda, cagón, tú no brindas por nadie, hijodeputa”-, así que las niñas prefieren concentrarse en su iniciación en los vicios.

Es el punto de partida de La Resta, de Alia Trabucco (Santiago, 1983), una de las sorpresas de la temporada literaria en Chile. Los nacidos en los años setenta y ochenta, que eran niños durante la represión, a los que sus padres protegían callando antes que compartiendo, son hoy una destacada generación de narradores. Su mirada tiene puntos en común: el primero es un intento de rellenar los huecos que dejaron esos silencios. Lo autobiográfico tiene así un fuerte peso en sus obras, en las que la memoria pasa de lo íntimo a lo político. Tienen una visión crítica de la transición a la democracia en su país. Coinciden en el gusto por el cuento o la novela breve. Y abundan algunos rasgos estilísticos: muchos ejercen una prosa directa, casi cinematográfica, de frases cortas. Pero también se ven influencias de la poesía y del vanguardismo, formatos arriesgados. En algún caso, el minimalismo se lleva al extremo.

Sergio Parra, veterano y muy respetado librero y editor que dirige Metales Pesados, sostiene que desde el boom no aparecía en América Latina una generación de narradores tan reconocible como esta. “Comparten lo mismo: escuchan igual música, ven películas, hacen guiones, programas de humor. Tienen influencia de lo multimedia, de la performance. No tienen miedo a escribir. Y no necesitan ser autores de una gran novela”. Su obra, repartida a menudo en libros de pocas páginas, se lee cómo un puzle. Están lejos de la grandilocuencia.

Las referencias más claras son Roberto Bolaño, el autor maldito que alcanzó la gloria después de muerto con su novela 2666, y el poeta Nicanor Parra. Alberto Fuguet, uno de los que se rebeló contra el realismo mágico en McOndo (Mondadori, 1996), o el argentino César Aira son otras de las influencias destacadas. Babelia dialogó con diez de estos autores en Santiago de Chile, Valparaíso, Londres y (vía electrónica) Nueva York. Estas son sus reflexiones.

Literatura de hijos

La expresión Literatura de hijos la utilizó Alejandro Zambra (Santiago, 1975) para titular un capítulo de Formas de volver a casa (Anagrama, 2011), una exploración de su propio pasado. “Los de mi generación vivimos la democracia y la adolescencia al mismo tiempo. Nos dimos cuenta de que solo la segunda era totalmente cierta”, explica este autor entre clase y clase de las que imparte en la Universidad Diego Portales. “En los 90 tuvimos una sensación de orfandad muy grande. Se daban los problemas por archivados, pero advertimos que no lo estaban”. Y añade: “Para explicar cualquier cosa en Chile tienes que ir a la dictadura. Es muy difícil no hablar de ella”.

Para la crítica Lorena Amaro, la de los hijos es “una literatura cargada de culpas: la dictadura fue tan larga que dio tiempo a que los niños crecieran y entendieran lo que estaba ocurriendo, pero no duró tanto como para que pudieran combatirla realmente”. Así que, lejos de la épica, estos escritores denuncian “el mutismo de la clase media, su servilismo ante las élites y su complicidad con los atavismos del poder en Chile”.

Lina Meruane (Santiago, 1970) manifiesta su “espanto” ante la expresión “hijos de la dictadura”. “Qué castigo, pienso, que ese sea el nombre que se dio a esa generación como si hubiéramos sido parte”. Esta autora identifica la literatura de “posmemoria” como “relatos de segunda mano donde los narradores se hacen cargo como pueden de lo que vieron a medias o intuyeron”, explica por correo electrónico desde Nueva York. En el 2000, Meruane publicó Cercada (reeditada por Cuneta), sobre la relación entre hijos de un torturador y de sus víctimas. “Mi generación abordó este tema muy pronto”, dice. Pero ahora están surgiendo distintos puntos de vista, entre los que destaca el de Trabucco, porque en su libro “la memoria es una cosa cenicienta: irrespirable y difícil de sacudirse”.

En un pub de Londres, donde reside, Alia Trabucco analiza la marca de los de su edad: “La diferencia de la literatura de hijos tiene que ver con rescatar otros afectos: esta generación no aborda el pasado solo desde el homenaje, sino también cuestionando, interpelando. Surge algo más afilado. Una aproximación más incómoda que en otras narrativas”. En La resta (Demipage, 2015), tres de aquellos niños se reencontrarán como jóvenes para un viaje (casi una fuga) en el que les perseguirán los fantasmas de sus infancias. Un pasado no tan inocente según su relato. “Hay algo terrible en la infancia, que siempre es narrada a posteriori para construir una identidad”.

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Infancias siniestras

Es una seña de identidad de esta generación: entienden la memoria de la infancia como algo reconstruido, por uno mismo y por la familia, a lo largo de la vida. Poco fiable. Space Invaders (Alquimia, 2013), de Nona Fernández (Santiago, 1971), es una novela breve entre nostálgica y terrorífica en que los recuerdos de alumnos de los colegios de los ochenta se enredan con los sueños de los adultos que los reviven. La misma autora escribió Fuenzalida (Random House Mondadori, 2012), el intento de una mujer de reconstruir la vida de un padre ausente, un maestro de artes marciales implicado sin quererlo en el horror. En ambas la frontera entre lo autobiográfico y la ficción es muy difusa.
“La conducción de la memoria es muy subjetiva”, admite Nona Fernández. “De los escolares de un mismo curso, nadie recuerda lo mismo. No creo en la memoria oficializada. Había muchos agujeros negros, cosas que se inventaron. Fuimos una generación rara que tuvo lucidez y conciencia de lo que ocurría pero no llegaba a entenderlo. Nos quedamos sin respuestas: algunas siguen sin llegar. En unos casos porque el dolor fue demasiado grande; en otros porque eran de los que no querían saber”. En estos libros abundan los saltos en el tiempo, las tramas paralelas en el presente y en un pasado de miedo, sangre y plomo. Y se indaga, con esa perspectiva, en el destino de tantos desaparecidos: los miles que liquidó el régimen y también los que se escondieron tras identidades falsas.

También son frecuentes las miradas al espacio íntimo, a lo doméstico y familiar, que señalan debilidades de la condición humana. Un ejemplo es Alejandra Costamagna (Santiago, 1970), quien escribe cuentos tan inquietantes como los reunidos en Animales domésticos (Mondadori, 2011), donde utiliza como pretexto la presencia de las mascotas para presentarnos a una galería de personas presas de la incomunicación. Costamagna pone el foco en el detalle, en “las mierditas del día a día, los conflictos que están tapados por una superficie de aparente calma”.

Minimalismo

De la tendencia a la concisión es un ejemplo la propia Costamagna. La autora ha reescrito su primera novela, En voz baja (LOM, 1996), comprimiéndola tanto que la ha convertido en un cuento de 35 páginas, incluido en Había una vez un pájaro (Cuneta, 2013). En voz baja fue una obra emblemática de la literatura de hijos porque se publicó a mediados de los 90, “cuando la dictadura había dejado de ser tema (ah, eso querían)”. Pero, al revisar aquella obra de una veinteañera (una “mocosa” en lo literario, admite), Costamagna entendió que había “ruido, sobreexplicaciones, personajes-maquetas y un lenguaje altisonante”, se justifica en el epílogo. Ahora ha reducido la historia enfocándola al conflicto entre una hija y su padre en los años setenta “y punto”.

Alejandro Zambra ha escrito novelas cortas como Bonsái (Anagrama, 2006), el relato sobre una pareja que comparte el erotismo y las lecturas, y que empieza contando el final. Sus obras no suelen alcanzar el centenar de páginas. Tampoco su último libro, Facsímil (Sexto Piso, 2015), que da un nuevo salto formal: el texto se estructura como un examen de acceso a la universidad (la Prueba de Aptitud Verbal), en el cual el alumno se sitúa ante fragmentos de textos que debe ordenar, o descartar en parte. Con ese esquema se presentan pequeñas historias o reflexiones del autor sobre los temas que le importan, algunos muy cotidianos (¿por qué ya no se saluda en los ascensores?) y que adquieren nuevos sentidos, o más a menudo mantienen el mismo, según decida el lector. Con este formato “se volvió muy relevante la posibilidad de desordenar todo, de eliminar los detalles y las redundancias. Empezó como una parodia y acabó en autoparodia. Una parodia amarga”, explica su autor.

Lo íntimo, lo personal

Muchos escritores chilenos participan de la tendencia (global) de que el escritor se ponga a sí mismo como personaje. Aunque, subrayan, la autoficción también tiene algo de mentirosa. “La honestidad de un escritor es con su tiempo, no con su vida”, opina Zambra. “Y la ficción no es lo opuesto a la verdad, ¡como si la vida no incluyera los sueños!”. Nona Fernández lo explica de otra manera: “Estamos en un momento en que la gente se disfraza menos. Y por tanto puede ponerse a sí mismo como personaje”.

Rafael Gumucio (Santiago, 1970) se ha puesto de personaje una y otra vez. Es el autor de Memorias prematuras (Debate, 2000), un libro rompedor por dos motivos: el primero, que escribir unas memorias antes de cumplir los 30 no es lo más habitual; el segundo, que aportaba el punto de vista del exiliado. El autor -también periodista y humorista, presentador de espacios en radio y televisión- pasó su infancia en Francia, donde se había refugiado su familia, y regresó a Chile a los 14 años. “Fue un shock. Ese país al que volvía no era mi país, porque no tenía ningún recuerdo de él. Así que era un descubrimiento que tenía que hacer en voz baja”. Gumudio reflexionaba sobre el sentimiento del desarraigo en una obra que vincula lo personal, y por tanto emocional, y lo político. “Era una confesión de fragilidad, escrita más desde la duda que de la certeza”.

Gumucio no solo ha sido personaje él mismo, sino que hizo protagonista a su abuela, una gran influencia en su vida, en Mi abuela, Marta Rivas González (Ediciones UDP, 2013). El autor considera a esa mujer de vida intensa, exiliada dos veces, “el hombre de la familia”, un modelo de virilidad. “Vengo de un mundo donde no somos del todo chilenos, franceses ni españoles”, dice Gumucio, quien también ha residido en España y en Estados Unidos. Y sigue explorando su pasado de nómada. Su nueva novela, Milagro en Haití (Literatura Random House, 2015), se basa en otra experiencia familiar. En ese país caribeño residió su madre, un tiempo en que vivió un golpe de Estado y una severa infección tras una operación estética, los puntos de partida de la novela. Pero él asegura que las coincidencias acaban ahí y todo lo demás es ficción.

Lina Meruane también sale de su país pero no de sus raíces familiares en Volverse palestina (Literatura Random House, 2015), la crónica de su viaje al pueblo de sus abuelos, en Cisjordania. Una estancia que despertó en ella una “conciencia más política de lo palestino”, y que le hizo fijarse más en el violento presente que en la nostalgia del origen.

Otros episodios negros

Y es que no solo de la dictadura y de la transición escriben los jóvenes autores chilenos. A sus 28 años, Diego Zúñiga (Iquique, 1987) ha tenido éxito con su segunda novela, Racimo (Literatura Random House, 2015), un relato en torno a la desaparición de más de una decena de chicas adolescentes que estudiaban en un colegio en Alto Hospicio, en el desértico norte de Chile. Aquel episodio aún duele: los familiares de las víctimas se toparon con la incomprensión, desidia e incompetencia de las autoridades (un miembro del Gobierno llegó a sugerir que las chicas se habían fugado y lo relacionó con su “promiscuidad”) hasta que se descubrió que era un psicópata el que estaba detrás de 14 muertes en la zona. Sin pretenderlo, a Zúñiga le salió una novela negra -él dice que no es autor de género-, ambientada en un lugar desolador e inquietante, donde además se ubicaba una fábrica de armas de racimo, hoy prohibidas. “El cementerio perfecto”, explica Zúñiga. “No me interesaba el asesino en serie, hablo de la herida del país, que está lleno de casos así”.

Si Zúñiga nos lleva al lejano norte de Chile, donde nació, la poeta Gloria Dünkler (Pucón, 1977) es del extremo sur. Y sus historias se sitúan en esa tierra fría y remota pero se remontan un siglo atrás. Tras la independencia, miles de colonos alemanes fueron asentados en el sur para garantizar la consolidación de ese territorio; los indígenas mapuches, a su vez, fueron desplazados a los cerros, porque no se les consideraba aptos para el trabajo agrario. En ese contexto se sitúan sus dos poemarios: Füsche von Llafenko (Ediciones Tácitas, 2009) y Spandau (2012). El primero se centra en el desencuentro entre alemanes y mapuches. En el segundo, se habla de los criminales de guerra nazis refugiados allí, como Walter Rauff, reclamado por Alemania y a quien Allende no fue capaz de extraditar. La tercera entrega, que se llamará Yatagan, aborda un asunto polémico: la matanza, el 5 de septiembre de 1938, de unos 60 jóvenes nacistas (con c, variante autóctona de la ideología hitleriana) al aplastarse un conato de revolución pretendidamente nacional-socialista.

“Es un tema tabú, incómodo”, confiesa la autora. “Fue una masacre pero, como las víctimas eran de tendencia nazi, no fue recordada. No está en el canon de lo políticamente correcto”. La poeta, descendiente de alemanes y españoles, quiere combatir ese olvido. Pero asegura que inició esta serie sin otro objetivo que “una búsqueda personal, una indagación en la sombra del yo”.

Fenómeno independiente

Dünkler, quien se expresa sorprendida por la repercusión de su obra, es un ejemplo de la pujanza de las editoriales independientes, una de las claves del momento literario chileno. Otro caso llamativo es el de Natalia Berbelagua. La joven escritora de Valparaíso (nacida en Santiago en 1985) alcanzó notoriedad con Valporno (Emergencia Narrativa, 2012) una colección de cuentos de sexo descarnado, que aborda lo más oscuro y sucio que ocurre puertas adentro en contraste con una sociedad en apariencia muy formal. Para su redacción se sirvió de ideas que dejaban internautas anónimos en su blog sobre erotismo. Valporno fue un grito punk, una provocación que salió del circuito de lo underground tras ser elogiada por Nicanor Parra (cuentos tan pornográficos como buenos, dijo el poeta). La autora creó allí a dos personajes llamativos, Elías y Alicia, una pareja que se trata sin ternura alguna y que revela que “la felicidad es una mentira”.

Si Valporno trataba de la perversión hasta lo repulsivo, La bella muerte (2013) continuaba esa línea fijándose en la crueldad extrema. Sin embargo, su tercer libro, Domingo (2015), da un giro y aborda sus recuerdos de infancia, adolescencia y juventud en forma de diario íntimo y en un tono de gran melancolía. Berbelagua explica en una terraza de Valparaíso, ciudad portuaria y por tanto canalla, que lo suyo ha sido el “humor negro”, inhabitual en la literatura chilena. “En Valporno quise golpear; era más joven y tiene la rebeldía de aquellos años. Domingo está hecha de microficciones que forman una historia completa”. Y ahí destaca, de nuevo, una mirada nada inocente sobre la niñez: “Yo trato el horror cotidiano”, dice. “La infancia como terreno feliz no es tal”.
Como no todo lo alternativo se entiende bien, a Natalia Berbelagua le preguntan a menudo si es sadomasoquista, como a Gloria Dünkler algunos la miran mal por si es nazi. No todo el mundo supo leer sus obras.

Una mirada escéptica

Carlos Franz (Ginebra, 1959) no pertenece a esa oleada de veinte, treinta y cuarentañeros, sino a la generación que era madura durante la transición. Al pedirle opinión sobre los que van detrás, discute el concepto: “Hay gente muy diversa”. Sí observa un cierto gusto por tendencias minimalistas, por una estructura muy tenue y delgada, pero eso, señala, ya se hacía en EE UU en los años sesenta. “No hay tendencias dominantes sino una ausencia de líderes. Como en la política”, señala. Con esa reserva, elogia a Zambra por su “oído poético”. Y lo enmarca en una tradición chilena de autores apegados al realismo y al intimismo. Porque el realismo mágico, remarca, “nunca prendió en Chile”, con la única excepción de Isabel Allende, a quien considera casi caribeña “aunque ella no lo sepa”.

Franz, que ha residido en Berlín (y en Madrid), sostiene que en Chile nunca se ha hecho una revisión del pasado como en Alemania, donde se interrogaron sobre su pasado “de forma compleja y no simplista”. En Almuerzo de vampiros (Alfaguara, 2007), el autor sitúa a un estudiante en un submundo nocturno de pícaros que se ocultaba del toque de queda, donde topará con el fantasma de uno de sus mejores profesores, transformado en un buscavidas que habla una grosera jerga. El lenguaje como disfraz. Pero Franz nunca pretendió hacer una historia de la dictadura, sino que busca valores universales. En este caso: “Las bellas palabras e ideas no valen nada ante la mierda que es este mundo”.

Y Franz advierte contra las lecturas críticas de la transición iniciada en 1988 que abundan hoy. “La transición chilena fue algo extraordinario. Sin un tiro, sin una gota de sangre. Fue inclusiva y con éxito económico”, sostiene. Pero admite que “la fórmula se ha vuelto insuficiente”. Y observa, en un país agitado socialmente, “peligrosas tendencias populistas”.

La crisis chilena actual

Muchos de los autores jóvenes chilenos expresan cierta sintonía con el movimiento de protesta, encabezado por los estudiantes, que sacude el país desde 2011, el año en que el activismo se destapó a escala global. A las demandas sociales se ha sumado la denuncia de la corrupción tras un escándalo que ha implicado al hijo de la presidenta Bachelet, cuya valoración popular ha caído en picado.

Es rotunda en su visión Alia Trabucco: “La crisis en Chile ha sido una bendición. Se ha destapado cómo se ha hecho política. Chile es una gran fractura social, en la que todos compiten con todos”. La autora cree que la sociedad se ha levantado contra el “ultracapitalismo”, herencia de la dictadura nunca cuestionada. Desde las aulas, Zambra pone el foco en el drama de los estudiantes obligados a endeudarse de por vida para pagarse la universidad, lo que ve “aberrante”. Las protestas, afirma, “tienen algo que ver con un cambio generacional y cierta autonomía de pensamiento”. Pese a todo, dice mantener esperanzas en la reforma de la Constitución -aún rige la que dejó Pinochet, aunque enmendada- que prometió Bachelet.

Gumucio admite que vio con esperanza el inicio de las movilizaciones, pero teme “su deriva y la reacción de la derecha sociológica, que es temible”. En un pulso cada vez más crispado, “todo el mundo está siendo desenmascarado, y al que no le importe ser un monstruo ganará”. Zúñiga sostiene la idea de que en 2011 se despertó dormido. “La transición pareció muy ordenada y que dejaba un país próspero, pero no estábamos tan bien”. Aunque se muestra humilde: “Es cómodo hablar mal de la transición cuando uno no la vivió realmente”.

El librero Sergio Parra analiza a estos autores en función de su momento político: “Es una generación muy honesta. Han hecho la transición a la adultez en una sociedad sin transparencia y sin autoridad. Es curioso: sus padres venían de lo autoritario, ahora no hay autoridad”.

¿Reproche a los padres?

En la construcción de un nuevo discurso sobre la dictadura por parte de los que eran niños está implícito un cierto reproche a la versión anterior, la de sus padres. Pero los autores que han pasado los cuarenta años, muchos padres a su vez, quieren ese choque. “Me siento en paz con ellos. Logro entenderlos”, afirma Nona Fernández. Para Alejandra Costamagna, en los libros de los autores de su edad se escucha “la voz del hijo como la de un detective. Pero no ya haciendo un ajuste de cuentas con sus padres, sino poniéndonos en su lugar”.

Gumucio es más directo: “Yo ya pasé la etapa de reproche y ahora estoy en la etapa de ser padre y culpable yo”. Este autor cree que en vez de mirar a otros, lo nuevo es una literatura de “qué hicimos nosotros”, en la que cada uno se responsabilice por haber sido parte “de un falso paraíso, de ese país en crecimiento pero muy desigual”.

Para Lina Meruane, los autores de su generación “portan cierta culpa de sobrevivencia o incluso de privilegio cuando los padres y madres estuvieron a favor del régimen. Por mucho tiempo parecía que todos las novelas o los testimonios eran escritos por los mártires, o por los hijos de esos héroes de la izquierda, pero esa escena empieza a trizarse, se ha vuelto más compleja y en cierta medida, no siempre, más interesante”. Como Alejandro Zambra, que no ha dudado en narrar sus desencuentros con sus padres derechistas.

En Formas de volver a casa Zambra lo explica con belleza: “No quiero hablar de inocencia ni de culpa; quiero nada más que iluminar algunos rincones, los rincones donde estábamos. Pero no estoy seguro de poder hacerlo bien. Me siento demasiado cerca de lo que cuento. He abusado de algunos recuerdos, he saqueado la memoria y, también, en cierto modo, he inventado demasiado”.

Clases de letras chilenas para el verano español

Los literatos de Chile son protagonistas de dos eventos en el verano cultural español, al protagonizar dos ciclos de conferencias en Santander y Cartagena. Estos son los programas:

Encuentro ‘Nueva literatura chilena’. Universidad Internacional Menénez Pelayo, Santander. Del 15 al 17 de julio. Miércoles 15: Jorge Edwards, Juana Martínez Gómez y Alejandra Costamagna. Jueves 16: Niall Binns, María Ángeles Pérez López y Gloria Künkler. Viernes 17: Pablo Simonetti, Carlos A. Franz y mesa redonda con estos dos autores más Edwards, Dünkler y Costamagna, moderado por Daniella González Maldini. Dirigido por Dámaso López García. Patrocinado por la Fundación Chile-España. Más información: http://www.uimp.es

La Mar de Letras. Chile es el país invitado este año al festival La Mar de Músicas, que organiza el Ayuntamiento de Cartagena del 17 al 26 de julio, y que incluye este apartado literario. Miércoles 15 y jueves 16 de julio: curso ‘Itinerarios de la literatura chilena’. El lunes 20 de julio, encuentro con Alia Trabucco, Alejandra Costamagna y Lara López; Antonio Arco presenta a Carlos Franz. El martes 21, recital de relatos con Costamagna, Trabucco y Franz; encuentro con Gloria Dünkler y recital poético. Miércoles 22 y jueves 23: curso de narrativa por Pablo Simonetti. Miércoles 22: Fernando Delgado presenta a Jorge Edwards. Jueves 23: Eduardo Mendicutti presenta a Pablo Simonetti. Más información: http://www.lamardemusicas.com

Diplomacia Secreta. Memoria de un niño finlandes en Chile.

Diplomacia Secreta. Memoria de un niño finlandes en Chile.
CULTURA

“Diplomacia Secreta”: el documental que relata las memorias de un niño finlandés antes y después del Golpe

Diario Uchile | Sábado 20 de diciembre 2014 22:00 hrs.

uchile dictadura

Recién estrenado en nuestro país y dirigido por Tomi Brotherus, el registro retrata, a través de los ojos de un pequeño finlandés la situación familiar y política en Chile antes y posterior al Golpe de Estado. Ésta es la historia de la familia del embajador de Finlandia, Tapani Brotherus quien llegó a nuestra nación en 1971 y se fue en 1976, luego de ayudar a muchos perseguidos por la dictadura.

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En el programa de Radio U. de Chile, Vuelan las Plumas, conducido por Vivian Lavín, el director de este documental, Tomi y su madre Lysa Brotherus, activa defensora y protectora de muchas vidas durante su estancia en la embajada en Chile, comentaron la realización de este trabajo.

La esposa del embajador finlandés, manifestó que llegar al país con sus hijos en misión diplomática fue muy agradable, le gustó el paisaje, pero sobre todo la relación de amistad que entabló con la gente y el proyecto político que se intentaba instaurar. Pero el golpe de Estado fue una sorpresa inesperada.

“Años antes yo me imaginaba que algo serio podía pasar en este país. Por ejemplo, una vez estuvimos en el centro y fuimos a un concierto de Víctor Jara. Ahí nos encontramos con los militares afuera, quienes nos empezaban a investigar. Yo no sabía si reír o gritar, todo era un sorpresa. Yo pensaba que algo podía ocurrir pero no lo que pasó al final”, afirmó Lysa Brotherus.

http://http:/www.vuelanlasplumas.cl/vlp/site/artic/20141219/asocfile/20141219113010/diplomacia_secreta.mp3

Sin embargo, ella explica que nunca pensó que de lo que sería capaz la dictadura, ni el dolor que vendría después. Su hijo, el director y protagonista del documental, Tomi Brotherus aseguró que la vida de su familia y la del país cambió drásticamente posterior al golpe. Antes tuvo muchos amigos y luego su vida normal se vio interrumpida.

“Para mí hubo un choque cultural al volver a Finlandia porque la vida era tan diferente. Los recuerdos que tenía se relacionaban con la época anterior al golpe. Todo cambió después de ese acontecimiento. Tal vez porque nuestra vida personal también tuvo un giro. Yo no podía invitar a amigos a nuestra casa  ni tampoco hablar con las personas que llegaban a nuestro hogar. Antes de 1973, yo tenía amigos con los que jugaba fútbol todos los días. Esos son los recuerdo que tengo”, explicó Tomi Brotherus.

Dos días después del Golpe de Estado, la familia finlandesa se dio cuenta de que su casa estaba siendo invadida por personas. La esposa del diplomático explicó, que la Embajada de Finlandia fue un lugar de refugio durante la dictadura. En ese sentido, Lisa Brotherus, cuenta que un grupo de alrededor de 30 personas llegó a asilarse de manera informal, saltaron por una reja y ella debió organizar clases para los niños y el alimento para todos los que llegaron buscando refugio.

“Yo estaba almorzando con mi marido cuando vi que atrás de la piscina y el jardín, aparecían bolsas, luego cabezas, después personas y armas. 30 personas fueron las que saltaron, entre ellos guardaespaldas de Salvador Allende. Yo no sé cómo pudieron llegar a nuestra casa porque las calles estaban rodeadas de tanques.”, manifestó  Lisa Brotherus.

En la actualidad, el registro ya se exhibió en Chile, Estados Unidos, Argentina, México e Italia. Tomi Brotherus informó que está negociando con TVN la posibilidad de que este documental sea transmitido, y afirma que le gustaría mucho poder mostrar su trabajo y sus recuerdos a los chilenos, ya que es la memoria y el retrato que marcó la historia de este país.

Relacionado

archive.cinelasamericas.org/2014/panorama-feature-films/1169-diplomacia-secreta

Una película de Tomi Brotherus

Chile / Finlandia / Alemania, histórico / Documental biográfico, 2013
69 min HD, Color / Blanco y Negro
finlandés, alemán, español, sueco con subtítulos en inglés

Director Tomi Brotherus cuenta la historia de su infancia en Santiago de Chile, donde su padre trabajaba como jefe de la misión diplomática de Finlandia de 1971 a 1976. Tras el derrocamiento del presidente democráticamente electo socialista Salvador Allende por el general Pinochet en 1973, el pequeño Embajada de Finlandia fue atrapado en medio de una tormenta política peligrosa. Padre y otros agentes Brotherus ‘secretamente ayudaron chilenos escapar de la junta militar de Finlandia, Alemania del Este, y otros países. Este documental narra desde el punto de vista de un niño las historias de los perseguidos y los que les ayudaron.DIPLOMACIA SECRETA se compone de recuerdos personales de los acontecimientos cotidianos, dando voz a las personas atrapadas en acontecimientos extraordinarios.

Acerca del director

Tomi Brotherus wBasado en su Finlandia natal, Tomi Brotherus ha dirigido varios documentales, incluyendo O YE BARRA (1998) y Hit and Run RETRATO DE LOS CAMPEONES DEL FÚTBOL SUBTERRÁNEAS DE HELSINKI. Con su compañía de producción, Empresas 24h, también produjo y dirigió el documental, JIM TERAPIA EN ENCRUCIJADA (2011). También ha escrito y editado varias películas desde 1984.

Créditos

Productor: Tomi Brotherus
Productoras: 24h Enterprises Ltd
Guionista: Tomi Brotherus
Director de fotografía: Tim Hamalainen
Editor: Jussi Oroza, Tomi Brotherus, Tim Hamalainen
Diseño de Sonido: Tomi Brotherus
Música: Pablo Houseman I Fuente: Tomi Brotherus – 24h Enterprises Ltd, info @ 24henterprises .com

“Dibujos en Prisión”: Memoria, tortura y resistencia. Dibujos de Detenidos Desaparecidos

“Dibujos en Prisión”: Memoria, tortura y resistencia. Dibujos de Detenidos Desaparecidos

“Dibujos en Prisión”: Memoria, tortura y resistencia

Diana Torres | Martes 30 de diciembre 2014 19:36 hrs.

Policzer, Adam

Hasta marzo del próximo año estará disponible en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos la exposición “Dibujos en Prisión”. La muestra refleja la vida en cautiverio de detenidos desaparecidos en donde la situaciones límites y la vida cotidiana tienen protagonismo.

Claves: , , , , ,

La muestra “Dibujos en Prisión”, que se exhiben en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos,  aborda la vida en los centros de tortura a lo largo del país y considera más de 60 dibujos, pertenecientes a 16 detenidos desaparecidos que vivieron entre 1973 y los años 80.

La muestra incluye desde el campamento de prisioneros de Chacabuco, en el norte, hasta los campamentos de isla Dawson, en el sur, pasando por el Estadio Nacional de Santiago, Ritoque, Puchuncaví, la isla Quiriquina, Pisagua, el buque escuela Esmeralda, isla Riesco, Bucalemu, Estadio El Morro, entre otros.

A su vez, la colección es parte de los más de 300 dibujos y acuarelas que conserva el museo en un libro que fue prologado por el artista Guillermo Núñez, en el cual se pueden conocer a los autores, las condiciones y motivos que los llevaron a ser torturados.

Fondo Claudio Zaror, Campo de prisioneros Tres Álamos. Cortesía MMDH

Es por esto que sus autores no son artistas de profesión, muchos de ellos son arquitectos, estudiantes o personas que nunca antes habían considerado el dibujo como método de liberación.

En ese sentido los dibujos reflejan la tortura, las condiciones de encarcelamiento, el aislamiento,  la dureza de vivir en esas situaciones límites, los trabajos forzados y la vida cotidiana, donde ocurrían encuentros, escuchaban música y jugaban ajedrez.

La donación de éstos fue hecha por sus autores, familiares y personas que mantenían estos ejemplares. Al respecto, la jefa del área de colecciones del MMDH, María Luisa Ortíz afirma que “la idea es aportar a la memoria, para reconstruirla y no olvidar”.

Fondo Aurelio Grandón. Campo de prisioneros Chacabuco. Cortesía MMDH

Para la encargada, los trabajos constituyen una forma de comunicación entre los prisioneros y sus familias, y que además reafirman la condición humana ante la adversidad. “Como tantos otros prisioneros en esas condiciones, buscaron formas de poder expresarse, transmitir mensajes a los que fuera, podían decir quiénes estaban a dentro, por ejemplo. Está representado todo lo que significa el horror y la situación extrema de prisión política, pero también la resistencia y la capacidad de sobreponerse a las condiciones límites”, señala.

En esa línea, la experta indicó que por medio de los soportes y materiales se puede determinar cuáles eran las condiciones del cautiverio, ya que se pueden apreciar dibujos hechos en papeles de regalo, en cartones, hasta en técnicas más sofisticadas como la acuarela.

Fondo Familia Riveros Silva. Cárcel de Buin. Cortesía MMDH

“Miguel Enríquez fue capaz de sembrar un sueño”

Entrevista a Gloria Laso, actriz

Punto Final

Cara visible del acto del 3 de octubre en homenaje a Miguel Enríquez (Santiago – Teatro Cariola), a la actriz Gloria Laso le gustaría representar en el escenario “la consecuencia de vida y generosidad” de quienes ella denomina “sobrevivientes en dignidad”. Es un rasgo que reconoce “tanto en los compañeros vivos como en los que murieron luchando por el derrocamiento de la dictadura”.Su función de presentadora se inscribe en un encuentro amplio en el Teatro Cariola en que se conmemoran 40 años de la caída en combate del líder del MIR y de todos los chilenos y chilenas que, con heroísmo, dieron su vida en la lucha por la libertad de Chile.

-¿Cómo surgen los héroes?

-“La dimensión del heroísmo la da la historia. Así ha pasado desde Cristo. Los héroes se aceptan y reconocen por el peso de lo que hicieron, por su valentía y consecuencia. En nuestro país hubo miles de chilenos heroicos, no sólo Miguel Enríquez y los miristas, sino otros seres anónimos que dieron su vida enfrentando a la dictadura, sin entregar a sus compañeros y que fueron asesinados, detenidos, torturados.

Pero no sólo la vida física fue lo que destruyó el golpe, sino el proyecto de vida de toda una generación. Muchos de quienes pasamos por las cárceles y el exilio, seguimos, pero con consecuencias de todo tipo. Conozco a tantas personas que murieron de un cáncer 30 años después, asociado a esa época. En el Medio Oriente, desde chico se está inmerso en un ambiente bélico, la vida se concibe de ese modo. Pero en Chile no era así, entonces cuando cae el tajo del golpe militar, las cicatrices quedan para siempre”.

-¿Qué imagen tienes de Miguel Enríquez?

-“Guardando la distancia por el contexto histórico, siento que Miguel fue el equivalente de Manuel Rodríguez. Un hombre joven, inteligente y consecuente, con un concepto romántico de la vida y la lucha, impregnado de ideales, tal como era la generación de esa época. La revolución cubana y mayo ‘68 de Francia, fueron influencias muy grandes.

Todas las generaciones de revolucionarios nacen pensando que van a cambiar el mundo. A mediados del siglo XX, como en el Renacimiento, se dio la posibilidad de construir un mundo que fuera más justo, mejor para todos. Fue una década con muchos cambios. Otro mundo era posible y había que tomar el cielo por asalto…

El MIR, a mi juicio, un poco romántica y voluntaristamente también, recogió esta semilla y la sembró lanzándola al viento, dispuestos sus militantes a dar la vida. Dar la vida en ese minuto por esa causa y en esa forma, es heroico. Y, sobre todo, generoso, si se considera cómo es el Chile de hoy, con los valores del modelo que la dictadura impuso a sangre y fuego: cabros de 20, 30 ó 33 años preocupados sólo del auto, del estatus, del éxito, la antítesis del modelo que impulsaba la juventud de los 60. Gente fuerte y combativa que, además, tenía ya diez años de experiencia en las luchas políticas y sociales. Ellos fueron capaces de sembrar sus sueños en su misma generación, lo que continúa teniendo enorme valor, aunque sus sueños hayan terminado en la pesadilla horrorosa del golpe”.

Lucha y poder

-Desde los 90 ha sido ignorada esa lucha y esa generación…

-“Es parte de la tragedia. Chile es un país trágico desde su nacimiento. Hay un doble estándar. Sólo O’Higgins queda como símbolo de la Independencia… y ¿qué pasa con los Carrera, Rodríguez y otros, prácticamente borrados o eliminados de la historia que escriben los vencedores?

Es trágico que quienes pelearon contra la dictadura hayan sido muertos o ignorados y los que no pelearon se quedaran con el poder. Y pasa lo mismo en la derecha. Los civiles y militares que crearon la idea de matar y torturar hoy están millonarios, felices de la vida, mientras que algunos familiares de los uniformados que llevaron adelante esas ideas, cargan con el peso de la historia de sus padres asesinos y torturadores”.

-Me refiero a la Concertación…

-“Los procesos históricos son muy largos y cuando uno está inmerso no puede tener una visión profunda a largo plazo.

De algún modo lo que hemos vivido está muy cerca y nuestra mirada es sesgada. Lo que pasó es tan trágico que uno queda vivo, pero dañado, sólo un reflejo de lo que era.

Quienes tienen el poder hoy son también sobrevivientes, están tan heridos como los otros, y ante el ‘sálvese quien pueda’, no tuvieron compasión ni análisis ni la hidalguía de decir ‘aquí están los compañeros heroicos que lucharon dando la vida para derrocar a la dictadura’. Para mí, estos 24 años de democracia, cuando se vean en la perspectiva de cien años o más, van a ser considerados como parte de la dictadura sin Pinochet, porque vivimos en el país que querían Pinochet, los Chicago Boy’s y EE.UU.”.

Nuevas realidades

-¿Cómo ves el actual desarrollo cultural?

-“La cultura está inmersa en la política y en el concepto actual de país. Hasta 1973, el país que iba a cierta velocidad volvió a la estación de partida. En esa época, había cantautores, teatro, grupos artísticos por todas partes… Después del golpe, predominó la vida social en los diarios… Se volvió atrás y, en estos años, se ha tenido que luchar sólo para legitimar que el quehacer cultural nos transforma en trabajadores, no en ociosos ni locos chiflados… Hoy hay que instaurar la seriedad de ser artista. El artista es gente normal que se levanta temprano, que trabaja como perro, que gana poca plata, que entrega visiones del mundo… Todavía es un concepto en proceso. Al menos hoy ya no te miran como raro por ser artista que trabaja en cultura”.

-¿Y la llamada clase política?

-“La clase política posterior al golpe se parece a los veteranos del 79: los ponían al final del desfile… En Chile los políticos van detrás de las necesidades urgentes de la juventud, los estudiantes y las organizaciones sociales. Ojalá que una generación que tenga menos dolor y menos daño provocado por la dictadura se ponga a la vanguardia de los cambios.

Chile es un país con mucho miedo. Nos aferramos a pequeñas cuotas de poder, al auto que tenemos, a la casa que está endeudada, a la pega… Y se transa para defender todo eso, por miedo a perderlo, por miedo al rechazo, a no ser exitoso, a no ser querido, a ser pobre, a ser distinto, a estar solo, a no cumplir con el modelo de país que nos han metido en la cabeza. Y el miedo paraliza, invalida. Y eso hace negociar. La gente joven no tiene miedo y no transa. Es propio de la juventud y está bien que así sea”.

_________________________Historias clandestinas

AUTOBIOGRAFIA. Gloria Laso publicó en 2009 El río que fluía hacia arriba. Hija, nieta, bisnieta y tataranieta de militares, su familia incluye a su padre, Renato Laso Jarpa, coronel y a Juan Manuel Jarpa, comandante en jefe del ejército entre 1871-1875. Gloria Lazo fue detenida y torturada después del golpe de Estado y exiliada durante diez años.

TEATRO. Cienfuegos 39 aborda la clandestinidad en la vida política y cotidiana, con un hombre y una mujer que, sin conocerse, tienen que convivir clandestinamente, y que pese a existir una relación, no logran traspasar con éxito ese periodo tan difícil. “El heroísmo es una manera de pararse honestamente en la vida y ante uno mismo, en el día a día. El hombre nuevo que proponía el Che es rescatable, porque el ser humano debe evolucionar desde el alma para poder hacer los cambios en la sociedad. La obra no se exhibió con normalidad por el reclamo de propiedad intelectual, que fue rechazado, del dramaturgo Pierre Sauré, a quien le habíamos pasado el texto, basado en experiencias reales”.

TELEVISION. En Volver a amar, es Blanca Hernández, una mujer que, producto de la violencia de su pareja y su mala situación económica, entrega en adopción a un hijo.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 813, 19 de septiembre, 2014

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SEMINARIO: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE. USOS Y ABUSOS EN LA HISTORIA

SEMINARIO: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE. USOS Y ABUSOS EN LA HISTORIA


CONVOCATORIA

En septiembre del presente año se conmemoran 40 años del golpe de Estado en Chile. En este contexto los Departamentos, Escuelas e Institutos de Historia de las universidades de Chile, Católica, Adolfo Ibáñez, Diego Portales, Finis Terrae, de Santiago, Alberto Hurtado, Católica Silva Henríquez, Metropolitana de Ciencias de la Educación, Academia de Humanismo Cristiano y Arcis se han reunido para organizar un seminario que convoca a historiadores e investigadores de las humanidades y las ciencias sociales a reflexionar sobre los nudos y tensiones que emanaron, y que todavía persisten, en las lecturas e interpretaciones de tal evento. El seminario se llevará a cabo los días 2, 3 y 4 de septiembre de 2013 en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y estará organizado en secciones temáticas a cargo de un/a coordinador/a (se adjunta dirección electrónica de cada uno/a de ello/as por si hubiese alguna duda). Los/las interesado/as en participar deben enviar un resumen de 300 palabras (ver ficha adjunta) a la casilla electrónica acuarentaanosdelgolpe@gmail.com especificando en el asunto del mensaje la sección a la que postula. Las secciones propuestas son las siguientes:

FUERZAS ARMADAS: La mesa  abordará  la inserción de las Fuerzas Armadas en los procesos políticos que culminaron y comenzaron  con en el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, teniendo en cuenta los elementos de continuidad y cambio generados por dicha coyuntura. Para lograr este objetivo, las ponencias podrán tener en cuenta tanto la relación de las Fuerzas Armadas con el ámbito civil y la política, como las tensiones internas vividas por estas.

COORDINADOR:
Joaquín Fernández. Universidad Finis Terrae. jfernandez@uft.cl

DERECHOS HUMANOS: La mesa “Derechos Humanos” busca articularse como espacio de diálogo y reflexión en torno a tres temáticas esenciales: los procedimientos, instituciones y lógicas de la violación a los Derechos Humanos perpetradas por agentes del Estado a partir del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973; la organización de asociaciones de defensa de Derechos Humanos, así como de denuncia de este tipo de crímenes por parte del Estado, así en Chile como en el exterior; la preservación y educación en torno a la memoria de las violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura, así como su significado en la actualidad.

COORDINADOR:
Marcos Fernández. Universidad Alberto Hurtado. mfernand@uahurtado.cl

MEMORIA: La mesa de memoria estará dedicada a la discusión y reflexión sobre las formas en que el Golpe Militar de 1973 es conmemorado y reactualizado en distintas generaciones de chilenos, desde testigos contemporáneos a quienes hoy en día explican y contextualizan este hito histórico nacional. Se dará especial bienvenida a estudios sobre las políticas de memoria de los periodos de la dictadura y la transición a la democracia, y sus efectos en cómo se entienden hoy los derechos humanos, las políticas públicas sobre el pasado y la enseñanza de la historia, entre otros temas.

COORDINADOR:
Claudio Barrientos. Universidad Diego Portales. claudio.barrientos@udp.cl

EL GOLPE EN LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA: La mesa de historiografía sobre el Golpe Militar está dedicada a debatir sobre las interpretaciones, metodologías y formas narrativas con que se ha abordado el 11 de septiembre de 1973 y los periodos inmediatamente anteriores y posteriores desde la producción disciplinaria nacional e internacional. Algunos temas posibles son: de qué manera las historias de derechas e izquierdas han aportado a la complejización del estudio de estos periodos, cuánto se ha avanzado y cuáles son los desafíos que nuestra disciplina aún tiene respecto de esa parte de la historia contemporánea de Chile.

COORDINADORA:
Consuelo Figueroa. Universidad Diego Portales. consuelo.figueroa@udp.cl

GÉNERO E HISTORIA RECIENTE: En los últimos años ha habido una producción académica cada vez más rica sobre los vínculos entre teoría de género e historia reciente. Esta mesa aborda no sólo las experiencias y representaciones de los sujetos –hombres y mujeres- en términos de género, sino también las investigaciones que giren en torno a la teoría de género y de las sexualidades producidas en el período. Algunas preguntas que pueden servir de eje son: ¿De qué manera entraba la categoría de género en la cultura política de la UP?, ¿cómo fueron afectados/as lo/as sujetos por el avenimiento de la dictadura militar?, ¿cómo se representó el género en los medios de comunicación y el arte de los años 70?, ¿cuáles fueron los límites a estas representaciones culturales desde las políticas conservadoras y pro-familia de la dictadura?, ¿cómo fue “generizado” (gendered) el golpe de estado?, ¿quiénes narran el golpe en relación a las experiencias mediadas por el género y la(s) sexualidad(es)?, ¿cómo se manifestó la violencia de género dentro de la represión autoritaria y la violencia política del golpe militar de 1973?

COORDINADORA:
Hillary Hiner. Universidad Diego Portales. hillary.hiner@udp.cl

IMAGINARIO, PENSAMIENTO Y PRAXIS POLÍTICA: Esta mesa abordará la construcción de imaginarios, las corrientes político-ideológica, las instituciones  políticas que van a dirigir y delimitan el accionar de los diversos actores políticos en distintos campos de toma de decisiones, es decir, gobierno, parlamento, partidos políticos, sindicatos, etc., que intervinieron o influyeron en el  transcurso del periodo, o bien permiten entender procesos posteriores. Bajo esta premisa, se recibirán propuestas de ponencias que coloquen el foco de atención en los  siguientes núcleos temáticos; partidos y movimientos políticos, procesos electorales, organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales, etc.

COORDINADORA:
Isabel Torres. Universidad de Chile. isabeltorres.d@gmail.com

GOLPE DE ESTADO Y CONTEXTO INTERNACIONAL: Este panel tiene por objeto reflexionar en torno al violento fin del proyecto de la Unidad Popular desde una perspectiva internacional. Entre los tópicos a discutir, sin excluir variantes, están: el impacto del Golpe de Estado en el mapa de la Guerra Fría, la intervención de organismos e instituciones extranjeras en el Golpe de Estado, las campañas internacionales de solidaridad con las víctimas de la represión y persecución política, los nexos entre la dictadura chilena y otros regímenes autoritarios, el reconocimiento diplomático de la Junta Militar, la cobertura del Golpe de Estado en la prensa internacional, el papel de los exiliados en el extranjero, entre otros.

COORDINADOR:
Andrés Estefane. Universidad Adolfo Ibáñez. andres.estefane@uai.cl

ESTADO Y CONFLICTOS INSTITUCIONALES: El objetivo de este panel es explorar las tensiones y cambios a nivel político-institucional tras el Golpe de Estado de 1973. Entre otras materias, se abordará la redefinición de las relaciones entre los poderes del Estado (considerando la clausura del Congreso Nacional y las relaciones entre Poder Judicial y autoridades militares), la reorganización administrativa de ministerios, oficinas y reparticiones públicas, los debates sobre regionalización y centralismo, la reorientación del papel del Estado en materia económica y social, el Golpe de Estado y el derecho constitucional chileno y las consecuencias institucionales de las tensiones al interior de las Fuerzas Armadas y de Orden.

COORDINADOR:
Andrés Estefane. Universidad Adolfo Ibáñez. andres.estefane@uai.cl

DIMENSIÓN SOCIOESPACIAL DEL GOLPE
: El propósito de esta mesa de trabajo es discutir sobre las manifestaciones socio-espaciales que el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 tiene asociada, entre las que cabe destacar: la división político-administrativa del territorio nacional y el proceso de regionalización iniciado en 1974; los efectos territoriales de las políticas públicas no territoriales (política educacional, política económica, política sanitaria, etc.); los efectos de la Política Nacional de Desarrollo Urbano durante el periodo 1979-1989; las visiones y práctica de la planificación territorial; los discursos geográficos del Gobierno como instrumento de disciplinamiento sociopolítico.

COORDINADOR:
Ricardo Rubio González, Universidad Católica Silva Henríquez. rrubio@ucsh.cl

MOVIMIENTOS SOCIALES Y UNIDAD POPULAR: Esta sección se propone compartir estudios y debates acerca de las diversas formas de acción colectiva, que emergieron en torno al golpe de estado de 1973. Se buscará  reconocer y valorar críticamente tanto los tradicionales como los nuevos  movimientos sociales, de Derechos Humanos, poblacionales, juveniles, cristianismo popular,  mujeres, sindicalistas, campesinos, mapuche, estudiantes,  ecologistas, musicales.

COORDINADORES:
Sergio Grez. Universidad de Chile. sergiogreztoso@gmail.com
Mario Garcés. Universidad de Santiago. mario.garces@usach.cl

INFORMACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. DEBATES Y PRÁCTICAS COMUNICACIONALES DURANTE LA UNIDAD POPULAR: Especialmente a partir de  los años sesenta y comienzos de los 70, los medios de comunicación de masas iniciaron un tránsito que se caracterizó por una creciente tensión entre revolución y contrarrevolución, que significó el desarrollo de una serie de discusiones o “enfoques críticos” sobre el impacto en la sociedad civil y, por ende, en los proyectos políticos. La industria cultural ya no estaba tan solo para informar, educar y entretener, sino que ahora asumía un rol fundamental como instrumento político. Esta mesa tiene por objetivo abrir el campo de discusión sobre los distintos  roles que desempeñaron los medios de comunicación social (MCS) durante el gobierno de la Unidad Popular y en especial en el Golpe de Estado de 1973. Es decir, las estrategias periodísticas que desarrollaron; el funcionamiento del marco institucional y legal; la vinculación con el quehacer político; la producción cultural (los contenidos de ficción y entretención que se emitieron/publicaron); los debates académicos e intelectuales que surgieron en torno al sistema medial y las audiencias, entre otros.

COORDINADORES:
Patricio Bernedo, Pontificia Universidad Católica de Chile.   pbernedo@uc.cl
Carla Rivera, Universidad Andrés Bello. Mail: carla.rivera@unab.cl

ARTE Y CULTURA: La mesa sobre arte y cultura se propone acoger la discusión que en los últimos años  se ha dado en torno a la experiencia de la vida de las artes, las letras y otras manifestaciones de la cultura en Chile y el mundo en 1973, en el periodo previo al Golpe de Estado y luego de esta traumática experiencia. Se busca dar espacio a la reflexión, estudio y propuesta en torno a aquellos aspectos de la representación de la realidad que trabajan con dimensiones simbólicas y otras formas de valores, signos y significados compartidos en un periodo determinado de la historia de Chile, ofreciendo la posibilidad de confrontar interpretaciones y mostrar las vías de desarrollo de investigaciones o los recorridos y avatares de experiencias de creación y representación.

COORDINADOR:
Claudio Rolle. Pontificia Universidad Católica. crolle@puc.cl

HISTORIA ECONÓMICA: Esta mesa busca generar instancias amplias de reflexión y debate orientadas a reposicionar el análisis de los factores económicos involucrados en el golpe de Estado de 1973. Contemplando, por tanto, desde las dinámicas generales del análisis económico del período –las tradicionalmente involucradas con las esferas de la producción, la distribución y el consumo—hasta aquellas dimensiones que dentro de este contexto histórico especifico cobraron un interés especial, como lo fueron la radicalización experimentada por las transformaciones estructurales de la economía chilena.  En este marco es que, convocamos a presentar investigaciones en torno a una amplitud temática centrada bajo aspectos como los siguientes: a) La economía al asumir la Presidencia de la República Salvador Allende; b) La estrategia de largo plazo en la política económica de la Unidad Popular; c) la política económica en el corto plazo; d) resultados del primer año; e) el comienzo del deterioro: desabastecimiento, mercados negros, caída de la producción, inflación; f) balance de una gestión: la política y le economía durante el gobierno del Presidente Allende, y g) la política económica de la dictadura en sus años iniciales.

COORDINADORES:
Luis Ortega. Universidad de Santiago de Chile. luis.ortega.m@usach.cl
Pablo Artaza. Universidad de Chile. partaza@u.uchile.cl

IGLESIAS: Esta mesa se propone reflexionar acerca del papel de la Iglesia Católica y de las otras iglesias durante el régimen político de la U.P. y ante el advenimiento del golpe militar, en vinculación con sus fundamentos doctrinales y filosóficos, el ejercicio de una tradición institucional, el rol ético de algunas figuras singulares, los debates internos y las corrientes de opinión, la conducción de la jerarquía institucional y la interrelación con los gobiernos de la época y los movimientos internos que hicieron revisión crítica de esos fundamentos y prácticas institucionales.

COORDINADOR:
Ítalo Fuentes. UMCE. ibardelli@gmail.com

HISTORIA Y PATRIMONIO A 40 AÑOS DEL GOLPE MILITAR: La temática busca convocar experiencias y reflexiones en torno a la relación entre espacio y temporalidad en su dimensión histórica, manifiesta en las dinámicas del territorio (local, nacional o regional) como soporte de los procesos de memoria social y la construcción de sitios de memoria y patrimonio, material e inmaterial surgidos, en la perspectiva de la resistencia, la recuperación y rescate de memoria y la resignificación del espacio así como de la noción misma de patrimonio.

COORDINADORES:
Pedro Rosas. Arcis. (prosarave@yahoo.es / prosas@uarcis.cl)
Jorge Benítez. Arcis. (jbenitez@uarcis.cl)

La fecha de cierre para la recepción de resúmenes es el viernes 3 de mayo. Los encargados de cada sección deberán informar tanto la aceptación o rechazo de las ponencias así como los paneles de discusión, el día viernes 24 de mayo.

Acceda aquí a la ficha de inscripción para el envío de ponencias. La participación en el seminario es gratuita, tanto para expositores como asistentes.

Las consultas y correspondencia deben ser enviadas al Comité Académico a cargo del seminario, a la casilla electrónica acuarentaanosdelgolpe@gmail.com

Esperando contar con una participación masiva y entusiasta, se despide atentamente,

Comité Académico
Seminario
A 40 años del golpe de Estado en Chile
Usos y abusos en la historia