Una mujer embarazada en los cuarteles de la DINA. Reinalda

Una mujer embarazada  en los cuarteles de la DINA. Reinalda

Jueves 15 de Diciembre 2016
UNA MUJER EMBARAZADA EN LOS CUARTELES DE LA DINA
Por Andrés Scherman

Durante 1976 el puño de la DINA golpeó con fuerza al Partido Comunista. En siete meses dos direcciones completas fueron aniquiladas. No solo cayeron los principales dirigentes. Militantes jóvenes, que habían decidido pasar a la clandestinidad pese a los riesgos, también fueron detenidos y hechos desaparecer. Uno de ellos fue Reinalda del Carmen Pereira, quien tenía 29 años y un embarazo de cinco meses al momento de su detención.

Su marido, su madre y sus amigos la buscaron por décadas. Recién a mediados de 2007, cuando el esposo y la madre ya habían muerto, la justicia desentrañó los detalles del crimen. Su cuerpo hasta hoy sigue sin ser encontrado. Junto a Reinalda, otros once militantes comunistas y dos miembros del MIR cayeron en un operativo que se extendió por tres semanas y que se conoce como “el caso de los Trece”.

En esta historia se inspira parte del sexto capítulo de la serie Los archivos del cardenal.
Por Andrés Scherman

Llévame, voy justo hacia tu casa. Era la tarde del 15 de diciembre de 1976 y Reinalda del Carmen Pereira terminaba su jornada de trabajo en el laboratorio clínico que había fundado hacía unos pocos meses junto a su amiga Cristina Arancibia en el pasaje Matías Cousiño, en el centro de Santiago. Como tenía que ir cerca del Estadio Nacional, en Ñuñoa, le pidió a Cristina que la llevara en auto.

Ambas mujeres se conocían desde 1969 y eran militantes del Partido Comunista (PC), aunque solo Reinalda seguía vinculada a la colectividad. Hasta el Golpe de Estado de 1973, habían hecho una vida política juntas, llegando a encabezar –Cristina como presidenta y Reinalda como secretaria general– el Colegio de Tecnólogos Médicos de Chile. Pero después del 11 de septiembre, y ante la fuerte represión que vivían los partidarios del gobierno de la Unidad Popular, Cristina optó por concentrase en el trabajo y la crianza de sus hijos. Reinalda, en cambio, eligió una ruta distinta y se involucró de lleno en las actividades que por esos días llevaba adelante un golpeado y clandestino Partido Comunista.

Reinalda había arriesgado la vida varias veces en esos años. Ya en diciembre de 1976 estaba decidida a “descolgarse” de la actividad clandestina: tenía cinco meses de embarazo. Le faltaba apenas un poco de tiempo para cumplir sus últimas tareas.

Esa tarde del 15 de diciembre de 1976, tras dejar el laboratorio clínico en el centro de Santiago, las dos mujeres se dirigieron hacia Ñuñoa en la citroneta roja de Cristina. Al llegar a la esquina de calles Maratón y Rodrigo de Araya, Reinalda descendió del vehículo. Cristina recuerda que puso su auto delante del bus que tomaría su amiga para que ésta alcanzara a subir. No miró hacia atrás y supuso que Reinalda ya estaba sobre la micro. Le había dicho que iría a la consulta de un ginecólogo para controlar su embarazo.

Nunca más volvieron a verse.
No hay certeza, pero probablemente Reinalda caminó las ocho cuadras que separan el lugar donde descendió de la esquina de Rodrigo de Araya y Exequiel Fernández. De acuerdo al relato de testigos que declararon en el proceso, en esa esquina dos hombres descendieron de un automóvil marca Peugeot, patente HLN-55, y la tomaron fuertemente por la espalda. La mujer se aferró al poste de un semáforo y gritó pidiendo auxilio, pero fue doblegada e introducida a la fuerza en el auto, que inmediatamente salió por Rodrigo Araya.

Al día siguiente, su marido, su madre y sus amigos comenzaron a buscarla. Reinalda tenía 29 años. Y, vale la pena reiterarlo, cinco meses de embarazo.

La detención de Reinalda fue parte de la fuerte ofensiva que los servicios de seguridad de la dictadura lanzaron contra el PC en 1976. Si durante 1974 y 1975 la Dirección Nacional de Informaciones (DINA) concentró su labor en la aniquilación del Grupo de Amigos del Presidente (GAP), el Partido Socialista y el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), en 1976 su principal objetivo fueron los comunistas.

En ese momento, el PC era el único partido de izquierda que mantenía sus estructuras funcionando. A cargo de su directiva estaba el dirigente Víctor Díaz, quien asumió esa tarea pocas semanas después del Golpe. Sin embargo, todo cambió en 1976. En solo cosa de meses, dos directivas completas cayeron en manos de la DINA, arrastrando también a jóvenes militantes, como Reinalda del Carmen Pereira Plaza.

Crecer en otra casa
Reinalda del Carmen Pereira nació el 5 de mayo de 1947. Su madre, Luzmira Plaza, trabajaba como empleada doméstica en una casa ubicada en la calle Jorge Matte Gormaz, en la comuna de Providencia.

Luzmira, a quienes todos llamaban Lula, era una mujer campesina, proveniente de Lonquén, y sin ningún interés por la política. Tras quedar embarazada decidió permanecer en la casa en que trabajaba como asesora del hogar y dedicar todas sus energías a criar sola a su hija. Reinalda creció en ese lugar, donde se hizo amiga de los hijos del matrimonio dueño de casa y se fue integrando a algunas actividades familiares. Fue así como aprendió a tocar guitarra con el profesor que iba a enseñarles a los hijos de los “patrones” o partió de vacaciones a El Tabo, donde, a los 16 años, fue elegida reina del balneario.

Luego de terminar la secundaria, Reinalda entró a estudiar Tecnología Médica a la Universidad de Chile. Fue la primera de su familia en acceder a la educación superior, motivo de gran orgullo para su madre.

En la universidad, Reinalda se encontró con la efervescencia política de los 60 y comenzó a militar en las Juventudes Comunistas. Quienes la conocieron recuerdan especialmente dos aspectos de ella: su fuerte determinación y su belleza.

“Era preciosa. Blanca, delgada, tenía unos ojos verdes penetrantes, pelo negro, una nariz un poco aguileña, labios finos, cejas muy bien delineadas. Estoy mirando a la Carmen –que es como la llamaban sus cercanos- en este minuto”, recuerda Cristina Arancibia, quien por primera vez habla con un periodista sobre la desaparición de su amiga.

La belleza de Reinalda iba acompañada de un fuerte carácter, lo que varias veces la enemistó con otras personas. “Tenía sus ideas políticas clarísimas. Te discutía todo y te tiraba granadas con las que tú no hallabas qué hacer, lo que despertaba en ese tiempo muchas odiosidades. Era muy vehemente, pero también estudiosa”, relata su amiga, quien fue la última persona en verla con vida.

Tras titularse de tecnóloga médica en 1969, Reinalda comenzó a trabajar en el Hospital doctor Sotero del Río. Además de su trabajo profesional, las actividades políticas y gremiales empezaron a ocupar cada vez más parte de su tiempo. Se involucró primero en la Federación de Tecnólogos Médicos y, después, participó en la fundación y dirección del Colegio que reunía a estos profesionales. También en esa época conoció a Max Santelices, un kinesiólogo que pertenecía al Partido Comunista, y que también participaba en los gremios de la salud.

Reinalda y Max comenzaron a salir en 1971. Formaron una pareja que, de acuerdo a quienes los conocieron, reunía dos personalidades bastante distintas. Mientras Reinalda se caracterizaba por ser estructurada y tener una gran capacidad de organización, Max era más disperso. “En esa pareja, Carmen ponía el orden y el flaco ponía la risa y la talla”, asegura Cristina Arancibia.

Fueron años intensos. Tras la elección de Salvador Allende el trabajo político y gremial se multiplicó. También las relaciones con los colegas que defendían otras posiciones políticas se hicieron más ásperas. De hecho, en 1973, Reinalda y Cristina perdieron la dirección del Colegio de Tecnólogos en una asamblea que se extendió por horas y donde debieron enfrentar a un juicio de destitución promovido por los opositores al gobierno de la Unidad Popular.
En julio de 1973, Reinalda y Max se casaron y se fueron a vivir juntos. Los acompañó la señora Lula, que apenas unos pocos años antes había dejado la casa de sus patrones. En el país la tensión era máxima: unas pocas semanas antes del casamiento un grupo de militares, encabezados por el coronel Roberto Souper, había intentado derrocar al Gobierno. La sublevación pasó a ser conocida como el “Tanquetazo”.

Viene el Golpe
Las primeras consecuencias del Golpe de Estado se sintieron rápido en la vida del matrimonio. Pocos días después del 11 de septiembre, ambos fueron detenidos en el Sótero del Río. Reinalda fue llevada al Regimiento de Ferrocarriles del Ejército de Chile, donde permaneció por cerca de 10 horas. Después de esta detención fue obligada a firmar semanalmente, durante un año, un registro llamado “control de personas con comprometimiento político”. Max, en tanto, fue trasladado al Estadio Nacional, desde donde logró salir veinte días después.

En las semanas siguientes, los problemas continuaron. Reinalda y Max fueron despedidos del hospital. Quedaron sin trabajo y con muy pocas posibilidades de ejercer su profesión en un sistema de salud que en aquella época era casi íntegramente estatal.
Sin un empleo estable, ambos se sumergieron en tareas políticas y ocasionalmente realizaban algunos trabajos esporádicos para juntar dinero. La señora Lula siguió viviendo con ellos, pero sin nunca sospechar las tareas políticas clandestinas que realizaban su hija y su yerno. La dictadura, la clandestinidad y la persecución eran temas completamente lejanos para esta mujer.

En 1976 el Partido Comunista enfrentó su año más difícil desde el inicio de la dictadura. El primer golpe fue la detención del subsecretario de las Juventudes Comunistas, José Weibel, quien cayó el 29 de marzo a manos del Comando Conjunto, un organismo represivo que competía con la DINA y cuya existencia era desconocida. Weibel se unía a otros dirigentes juveniles apresados y desparecidos el año anterior.

Posteriormente, a principios de mayo 1976, la DINA logró identificar una casa de seguridad en la calle Conferencia donde se reunirían miembros de la cúpula para tratar temas sindicales. Los agentes de seguridad ingresaron a la casa a esperar la llegada de los dirigentes. Uno a uno los asistentes a la reunión fueron apresados mientras ingresaban a un lugar que creían seguro y que se había transformado en una ratonera. En Calle Conferencia cayeron Jorge Muñoz (esposo de Gladys Marín), Mario Zamorano, Uldarico Donaire y Jaime Donato.

La aniquilación de la directiva se completó unos días después con la captura de Víctor Díaz, quien encabezaba el trabajo clandestino del partido desde los días posteriores al Golpe Militar, que prohibió el funcionamiento de los partidos políticos, dejándolos al margen de la legalidad.

Tras ese golpe contra la primera dirección clandestina, el PC trató de reorganizarse formando una segunda directiva, encabezada por el profesor universitario Fernando Ortiz. Tras la conformación de la nueva cúpula, Reinalda dejó de ser solo una militante que trabajaba en la clandestinidad y pasó a cumplir una labor de alta relevancia en la estructura del Partido Comunista: se convirtió en “enlace” de los miembros de la dirección que funcionaba en la clandestinidad. Ser “enlace” era una tarea riesgosa y que solo se le encargaba a militantes probadamente comprometidos con el partido. Entre las tareas de quienes cumplían este rol estaba trasmitir los mensajes de los distintos miembros de la directiva que se encontraban escondidos en casas de seguridad, y generar las condiciones necesarias para reunir cada cierto tiempo a los principales dirigentes, de modo que pudiesen debatir las líneas de acción de la colectividad sin correr riesgos. Reinalda formaba parte del anillo de confianza de los máximos dirigentes.

En este escenario de alto riesgo, Reinalda dividía su tiempo entre el ejercicio profesional y su rol de enlace en el PC.

¿No encuentras que es un poco peligroso que andes en esto?-, le preguntó su amiga Cristina Arancibia unos días antes de su desaparición.

Si se va a acabar. No te preocupes-, le respondió Reinalda, consciente de que su embarazo de cinco meses le impedía seguir asumiendo esa tarea partidarias.

El tema de la maternidad fue recurrente en las conversaciones que tuvieron las dos amigas durante esos días. “Conversamos mucho lo que era el embarazo, lo que era la maternidad, cómo era tener los chiquillos, después criarlos. Hablábamos mucho de eso”, cuenta Cristina.

A fines 1976 se produjo la caída de la dirección de Fernando Ortiz, que había sido detectada rápidamente por los servicios de seguridad. Entre el 29 de noviembre y el 20 de diciembre de 1976 trece personas fueron detenidas y desaparecidas por los servicios de seguridad de la dictadura. Once de ellos eran militantes del partido comunista –incluyendo a varios miembros de su dirección- y otros dos pertenecían al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Reinalda del Carmen Pereira fue una las víctimas de esta operación, que pasó a ser conocida como el “El caso de los trece”. * Junto a ella, los otros doce detenidos, de los que se perdió todo rastro, fueron Santiago Araya, Armando Portilla, Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Luis Lazo, Fernando Ortiz, Waldo Pizarro, Héctor Véliz, Lizandro Cruz, Carlos Durán y Edras Pinto.

En un plazo de solo siete meses, dos directivas del PC fueron completamente aniquiladas.

Los militantes comunistas pagaron caro su falta de experiencia en el trabajo político clandestino. En el pasado, habían tenido que enfrentar la Ley Maldita, que en 1948, bajo el gobierno de Gabriel González Videla, declaró ilegal a la colectividad. Pero se trataba de dos situaciones muy diferentes. A fines de la década de los ‘40 hubo persecución, pero no un aparato represivo que buscara el exterminio de sus oponentes. Entonces bastaba con cambiarse de nombre y no realizar actividades políticas públicas. Algo que resultó insuficiente tras el golpe militar de 1973, lo que redundó en la caída de las dos primeras direcciones clandestinas. En el futuro en el PC aprenderían que los dirigentes clandestinos debían cortar todo contacto con sus familias, no realizar reuniones en un mismo lugar, compartimentar la información, y poner en marcha técnicas de chequeo y contra chequeo para descubrir si eran seguidos por los aparatos represivos.
El “caso de los Trece” causó tal revuelo, que en enero de 1977 la Corte Suprema designó como ministro en visita a Aldo Guastavino. Un mes después este cerraba el caso, luego de que el ministerio del Interior le entregara certificados –que resultaron ser falsos- indicando que los desaparecidos habían viajado hacia Argentina. Haciéndose eco de esta versión oficial, el diario La Segunda tituló el 9 de febrero de 1977: “No hay tales desaparecidos”

Seis años después, en 1983, el caso llegó azarosamente a manos del juez Carlos Cerda, quien estableció que los documentos de viaje fueron falsificados y constató que se trataba de un caso de desaparición forzada de personas.

Detención y muerte
Tras darse cuenta de que su mujer no había llegado a la casa, Max Santelices se puso inmediatamente en alerta. A primera hora del 16 de diciembre partió al laboratorio clínico de Matías Cousiño para preguntarle a Cristina Arancibia si tenía alguna noticia o si Reinalda había dormido en su casa.

A partir de ese momento se inició una frenética búsqueda, que topó con un complejo obstáculo: Max también era parte de la estructura clandestina del PC, lo que le impedía asumir las primeras acciones sin generar nuevas situaciones de riesgo. “Max estaba submarineando, como se llamaba en ese tiempo. Estamos hablando de los primeros días después de la detención”, explica Cristina. Unos meses después, tras descolgarse de sus tareas partidarias, Max Santelices se dedicó de lleno, y por el resto de su vida, a encontrar a su mujer. En el intertando, la madre de Reinalda, doña Lula, fue quien realizó las primeras gestiones para encontrar a su hija.

Primero acudió al Colegio de Tecnólogos Médicos y unos días después a la Vicaría de la Solidaridad, que había sido creada ese mismo año por la Iglesia Católica, tras el cierre del Comité Pro Paz.

La madre de Reinalda, que provenía del campo y tenía un bajo nivel de instrucción, debió aprender cuáles eran las instancias judiciales y las puertas que se podían golpear. Con la ayuda de los abogados de la Vicaría presentó un recurso de amparo el 20 de diciembre de 1976 ante la Corte de Apelaciones, el que como era habitual en la época, fue rechazado. Por otra parte, ante la demanda de información, la respuesta permanente de las autoridades fue que Reinalda, como los otros de los doce desaparecidos, había cruzado la Cordillera de los Andes hacia Argentina.

La tesis de un cruce por un paso fronterizo, de la que no había ninguna evidencia, también guió las primeras diligencias judiciales. Cuando Cristina fue llamada a declarar por el juez Guastavino, como la última persona que había estado con la víctima, hizo un relato de los hechos ocurridos el día de la detención, tras lo cual le entregaron un papel para firmar su declaración. La mujer la leyó y vio que el contenido era muy distinto de su relato y apoyaba la idea de que Reinalda Pereira había cruzado la cordillera. Cristina se retiró sin firmar nada.

Investigaciones judiciales posteriores han establecido que luego de ser secuestrada en la esquina de Rodrigo de Araya con Exequiel Fernández, Reinalda fue conducida al cuartel Simón Bolívar, un secreto cuartel de la DINA, ubicado en la comuna de La Reina. A ese mismo lugar llegaron también varios de los otros detenidos en el “caso de los 13”, además de Víctor Díaz, quien encabezó la directiva del PC desbaratada en mayo de 1976.

El abogado Nelson Caucoto, querellante en la causa de Reinalda del Carmen Pereira, explica que el cuartel Simón Bolívar fue “un centro del exterminio, del que nadie salió vivo”. Justamente por eso su existencia permaneció desconocida durante años para los jueces y los organismos de derechos humanos. En ese lugar operaba la Brigada Lautaro, encabezada por el entonces capitán de Ejército Juan Morales Salgado. Posteriormente se sumó el grupo Delfín, encabezado por el entonces capitán de Ejército Jorge Barriga y el teniente de Carabineros Ricardo Lawrence, que también eran parte de la DINA y que provenían de Villa Grimaldi, otro de los más cruentos centros de detención del organismo comandando por Manuel Contreras.

Lo ocurrido con Reinalda se ha podido conocer debido a las declaraciones de agentes de seguridad procesados en la investigación que realizó el juez Víctor Montiglio a partir de 2007. A esto se suma el testimonio de Jorgelino Vergara, quien tenía 16 años al momento de los hechos y que llegó a Simón Bolívar tras trabajar como mozo en la casa de Manuel Contreras. Vergara, quien era conocido como el “mocito”, combinaba labores domésticas, como servir los cafés durante las sesiones de tortura, con tareas de centinela, las que realizaba provisto de armamento.
El testimonio de Vergara, recogido en extenso en la investigación periodística La danza de los Cuervos de Javier Rebolledo, explica en detalle el tránsito de la militante del PC por Simón Bolívar.

De acuerdo a este relato, cuando Reinalda ingresó al cuartel, Vergara vio a una mujer embarazada (desconocía su nombre) que era torturada en la parrilla –una cama, generalmente metálica, en que los detenidos eran maniatados y sometidos a vejámenes. El “mocito” también fue testigo de cómo Barriga y Lawrence golpeaban a Reinalda con distintos objetos.

“A esa mujer la torturaron brutalmente, y ella clamaba para que pararan porque decía que estaba embarazada. La teniente Calderón chequeó que eso era efectivo, pero igual el capitán Barriga siguió con las torturas y la corriente. Estaba en muy mal estado y empezó a pedir que la mataran. Lawrence fue a buscar una sartén y la golpeó. Al mismo tiempo, Barriga efectuaba simulacros de ejecución con una pistola vacía sobre la sien de la mujer. Murió unas tres horas después, en el gimnasio del cuartel. La teniente Calderón le inyectó cianuro en la vena para asegurar su muerte”, declaró el mismo Vergara antes el juez Montiglio.
Tras su deceso, tal como ocurrió con otros prisioneros asesinados en Simón Bolívar, las huellas digitales de Reinalda fueron quemadas con un soplete para dificultar su identificación.

Una posibilidad es que los restos de Reinalda Pereira hayan sido enterrados clandestinamente en la Cuesta Barriga, donde se han encontrado pequeñas osamentas que permitieron la identificación de otros militantes del PC que fueron detenidos en las mismas fechas y que estuvieron en Simón Bolívar, como Fernando Ortiz y Horacio Cepeda. Sin embargo, las múltiples búsquedas que se han realizado en ese lugar no han permitido encontrar sus restos.
Las indagaciones en Cuesta Barriga son extremadamente difíciles: a principios de 1979 los cuerpos de las víctimas fueron removidos en el marco de la operación “retiro de televisores”, un masivo traslado de restos ordenado por Pinochet, luego del hallazgo de 13 desaparecidos en unos hornos de Lonquén. Los cuerpos que estaban en la cuesta Barriga fueron llevados a otros lugares o arrojados al mar. De hecho, el abogado Caucoto explica que en otros procesos judiciales el agente de la DINA y la Central Nacional de Informaciones (CNI) Enrique Sandoval –quien hasta hace algunos años trabajada en la municipalidad de Providencia con el coronel (R) Cristián Labbé- ha relatado que por orden del director de la CNI Odlanier Mena removió cuerpos en el lugar.
Muerto en vida
La desaparición de Reinalda del Carmen Pereira dejó otras dos víctimas en el camino: su marido Max Santelices y su madre, la señora Lula.

Tras dejar sus tareas partidarias, Santelices se dedicó a la búsqueda de su mujer. Se reunió con abogados, participó en la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) y realizó indagaciones por su cuenta. Incluso se encadenó frente al Palacio de Tribunales para exigir la liberación de su esposa.

Más tarde, durante la década de 1980, buscó a niños que pudieran ser su hijo. Pensaba que en Chile podría haber ocurrido lo mismo que en Argentina, donde los bebés de las mujeres embarazadas que pasaron por los centros de exterminio fueron dados en adopción a esposas de militares o familias partidarias del régimen militar.
“Max nunca superó la desaparición de Reinalda”, asegura Ana Gamboa, una de las mejores amigas de Santelices. Lo mismo piensan el abogado Nelson Caucoto y Cristina Arancibia.

“Había épocas en que ni siquiera se le podía hablar cuando uno iba a su oficina por alguna razón. Él no decía que estaba mal, pero uno que lo conocía se daba cuenta”, cuenta Ana, quien desde 1991 trabajó junto a Max en una consulta de kinesiología ubicada cerca del metro Manuel Montt.

Una muestra clara de cómo la desaparición forzada de su mujer marcó el resto de la vida de Max Santelices, es que nunca logró reconstruir su vida afectiva. “Pareja que encontraba Max, tenía metida a la Carmen al medio. Era imposible pensar que iba a encontrar otro amor porque es diferente a que tú pelees con tu pareja a que desaparezca por sus ideas. Y que desaparezca en el mejor momento de una pareja, que es cuando están enamorados y cuando están esperando un hijo. Entonces, mataron a dos personas. Siempre he dicho eso yo: mataron a Max y a la Carmen”, reflexiona Cristina.

Tras la recuperación de la democracia, Santelices siguió buscando pistas y antecedentes, los que compartía con el abogado Caucoto, quien presentó en 2002 una querella contra la cúpula de la DINA por la desaparición de Reinalda. Uno de los mayores dolores de Santelices fue provocado por el informe emanado de la Mesa de Diálogo, instancia creada en 1999, para que los militares entregaran información respecto al paradero de los detenidos desparecidos. El documento, que se hizo público en enero de 2001, indicaba la posible presencia de cuerpos en Cuesta Barriga y daba información sobre otras dos mujeres embarazadas que fueron apresadas en esos años. Sin embargo, no había una sola línea sobre su mujer. Su molestia la hizo pública a través de una carta abierta que envió al entonces Presidente Ricardo Lagos.

En 2005, a Max Santelices –un fumador implacable– le diagnosticaron un cáncer que ni las hospitalizaciones ni las quimioterapias pudieron detener. Murió en 2007.
Durante los últimos meses de su vida se dedicó a recopilar todo el material que tenía sobre Reinalda. Fotografías, documentos y grabaciones caseras de su esposa cantando cueca que fueron confiados a Ana Gamboa, algunas de las cuales se reproducen aquí.

La tercera víctima de esta historia fue la señora Lula. Su hija había sido el mayor proyecto de su vida. Renunció a tener pareja para concentrarse en la educación de Reinalda, y con mucho esfuerzo había logrado que su única hija llegara a ser una profesional. Lo que sucedía le parecía inexplicable.

La ex diputada Fanny Pollarolo prestó apoyo psicológico a Lula durante 1977. Las sesiones se realizaban en una casa ubicada cerca de la esquina de Irarrázabal con Santa Julia, donde funciona el “Programa de Atención Médico-Psiquiátrico para Personas Víctimas de la Represión”. Pollarolo recuerda con claridad el orgullo que la mujer sentía por su hija. También que “se encontraba en una situación emocionalmente insostenible”. Por una parte, quería que su hija estuviera viva, pero al mismo tiempo sabía que si permanecía con vida estaría siendo sometida a torturas insoportables.
Desde un inicio, Lula participó activamente en la búsqueda de su hija y fue una asistente habitual a las actividades y manifestaciones de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Al igual que Max, siguió indagando y preguntando por Reinalda durante años. Murió el año 2003.

Max y Lula fallecieron sin tener noticia alguna sobre lo sucedido con Reinalda. No alcanzaron a ver los avances que el juez Montiglio empezó a conseguir desde que tomó la causa en 2007 y que hoy se han traducido en una acusación que el ministro Miguel Vásquez formuló, el 31 de enero de 2014, contra 53 ex agentes de la DINA por el llamado “Caso de los Trece”.

Junto a los avances judiciales, la historia de Reinalda Pereira sigue viva en otros ámbitos. Una vez al año se le rinde un homenaje en el Hospital Sótero del Río, donde trabajo como tecnóloga médica y fue dirigente gremial. Frente a un monolito que fue instalado en 1991, los funcionarios del centro médico y los amigos de toda la vida recuerdan su memoria.
No es el único esfuerzo que se hace por que esta historia no quede en el olvido. Los amigos de Max organizaron tras su muerte el “Grupo de Amigos y Amigas de Reinalda del Carmen Pereira”, encabezado por Ana Gamboa. También a modo de homenaje, en 2009 instalaron en el mismo Sótero del Río, un banco donde están inscritos los nombres de Max y Reinalda.

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“Soy Carlos Lorca.

Estos son días de memoria. Una memoria compuesta, una memoria donde habita mi juventud veinteañera de camisa verdeolivo ,blue jean y bototos, de marsellesa socialista y de mi hija cantando con su puño de 4 años en alto. Una memoria rojinegra que no olvida…

Hoy 18 de octubre de 2016 , cuando tantos de los que fueron parte de mi vida ya no están, o están perdidos en otros rincones que yo no habito, con sus camisas verdeolivo en los armarios del olvido, brindo mi homenaje a mis antiguos camaradas de la JS…

Soy una de las ancianas de la tribu, con la tarea de transmitir – como testigo de mi tiempo histórico – lo vivido,y sabiendo que soy parte de una generación que va desapareciendo, con su memoria a cuestas, asumo lo que los hijos de la memoria expresan al decir ” No somos víctimas, somos testimonio”.

Fuimos militantes y constructores de un mundo mejor, y si nos declaramos víctimas, negamos nuestra calidad de combatientes, y así lo dijo Carlos Lorca al ser detenido:

“Soy Carlos Lorca, miembro de la comisión política del Partido Socialista de Chile y exijo ser tratado como prisionero de guerra”.

Hoy, como combatientes en esta nuestra Batalla de la Memoria, recordamos y homenajeamos a esas mujeres y esos hombres que asumieron con sus vidas su compromiso.

Desde la distancia impuesta por mi cuerpo que ya no viaja me hago presente en el homenaje que hoy rinden a la Dirección clandestina del Partido Socialista de Chile sus camaradas en Antofagasta.

Adriana Goñi Godoy, Secretaria de Organización,Seccional Montaña, Regional Cordillera,1971-1972

Ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Estos son los nombres de los Detenidos Desaparecidos del PS:
1. Exequiel Ponce Vicencio
2. Carlos Lorca Tobar
3. Ricardo Lagos Salinas
4. Carolina Wiff
5. Michelle Peña
6. Mireya Rodríguez
7. Sara Donoso
8. Rosa Solís.
9. Arnoldo Camú
10.Víctor Zerega
11.Ariel Mancilla
12.Alejandro Parada
13.Octavio Boettiger.

PORQUE FUIMOS MÉDICOS DEL PUEBLO

 

CARLOS ENRIQUE LORCA TOBAR
Fecha de Nacimiento: 19 de noviembre de 1944
Médico Cirujano. Medicina General
Registro Colegio Médico: 7.810
DETENIDO DESAPARECIDO.

 

Carlos Lorca en trabajo político

 

 

El 25 de junio de 1975, a eso de las cuatro de la tarde, los habitantes de la calle Maule, ubicada en el sector centro sur de Santiago, observaron un gran despliegue policial. Se trataba de un operativo, en donde cerca de 40 hombres portando metralletas y pistolas descendieron de diez automóviles, llevándose a dos personas: Carolina Wiff, asistente social y Carlos Lorca, médico y alto dirigente del Partido Socialista.


ACTIVA HISTORIA

Carlos nació en Santiago, el 19 de noviembre de 1944, en la Maternidad del Hospital Salvador. Sus estudios secundarios los terminó en el Instituto Nacional y como médico se recibió en la Universidad de Chile.

Fue un alumno muy aplicado, muy serio, de resultados escolares excelentes. Era el mayor de los hermanos, cuatro hombres y una mujer, la menor, que falleció víctima de un encefalitis cuando Carlos cursaba el Segundo año de Medicina.

Uno de sus hermanos lo recuerda como muy vehemente en sus ideas. Siempre tenían acaloradas discusiones. Carlos sabía fundamentar muy bien sus ideas y propuestas. Desde su adolescencia, dio mucha importancia a dos grandes valores: deber y orgullo; ésto lo hacía a veces muy exigente. Una vez, por ejemplo, perdió sus útiles médicos y un señor se los fue a devolver a la casa. El no proporcionó propina en señal de agradecimiento. Al preguntarle por qué no lo había hecho, respondió: ése es su deber.

Su infancia fue feliz, en medio de muchos niños, juegos en la calle, pichangas; tenía una gran influencia entre sus amigos. Poseía dones de liderazgo natural.

Su interés por los problemas sociales empezó a manifestarse siendo adolescente. Comentaba con su familia primero, las injusticias que le indignaban.

En 1965 mientras participaba como censor en un barrio popular, durante sus primeros años de medicina, un hecho lo impresionó profundamente. Entró en uno de esos conventillos o callejones en donde existen decenas de puertas, una junto a la otra. Buscaba la información golpeando una y otra puerta, cuando un compañero de la facultad abrió una de éstas. Su compañero vivía allí, en un par de piezas, en donde los muebles y las ollas se mantienen suspendidos al cielo raso para lograr un espacio. Más tarde, ayudaría a este compañero facilitándole libros y apuntes.

El mismo año, entró a la Juventud Socialista. Sus actividades políticas fueron progresivamente intensificándose: llegó a ser Presidente del Centro de Alumnos de la Facultad de Medicina y posteriormente vocal de la FECH.

Durante sus años de estudiante universitario se volcó casi exclusivamente a las tareas del frente estudiantil. Su labor sistemática en el Grupo Gramma, en el que militaba, lo llevó a ser elegido representante de los estudiantes ante el Consejo de la Facultad de Medicina. Eran los inicios de la lucha por la reforma universitaria. En aquellos años fue adquiriendo el perfil de líder con singulares virtudes: brillante, trabajador, claro, directo, con fluidez de pensamiento y sencillez de vida.

En 1968 fue elegido Presidente del Centro de Alumnos de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Chile. Era el representante de todas las fuerzas de izquierda. Al año siguiente, asume como delegado estudiantil ante el Consejo Superior de la misma universidad. En 1969 es elegido vocal de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile y en tal carácter asume la Secretaría General de ese organismo estudiantil.

Por esa época viaja a Buenos Aires, respondiendo a una invitación de la Federación Universitaria Americana, FUA. Posteriormente, en esa misma calidad de dirigente, es invitado a muchos países.

Su madre recuerda:

«Reconocían en él cualidades humanas e intelectuales, incluso aquellos que no compartían sus ideas políticas, entre quienes contaba con buenos amigos. Jesús Val, que luego partió a Estados Unidos, fue uno de ellos. Con él jugaba por teléfono al ajedrez, tardes enteras.»

Carlos reconocía a cada cual el derecho a tener sus opiniones, aunque fueran contrarias a las suyas. No obstante, era un buen polemista y defendía sus ideas con eficacia.

Tuvo una relación particular con algunos grupos religiosos. Con sacerdotes y religiosas elaboraba proyectos y planes para los consultorios populares.

Cada vez se fue haciendo más crítico de la medicina oficial y tradicional, interesándose por la medicina social. Junto con este proceso, cada vez profundizaba más en la necesidad de transformar la sociedad.

En varias ocasiones se planteó la posibilidad de abandonar la carrera de medicina y volcarse a la sociología. «La sociedad tiene más necesidad de medicina que los hombres aislados y los hombres se enferman sobre todo por las condiciones sociales en que viven», afirmaba.

Su capacidad de dirigente y organizador le fue haciendo cada vez más popular. Aunque tímido, poseía una gran fuerza de voluntad. Se mezclaban en él la seriedad y el estudio con la ternura y la sensibilidad.

Era un gran lector. Poseía una gran biblioteca. Se interesaba preferentemente por la filosofía, el arte y la literatura política. «Su fascinación era la lectura y los postres de leche», dice su madre.

Tras recibirse el 15 de abril de 1971, trabaja en el Hospital Trudeau. Paralelamente, inició su formación en psiquiatría la que no alcanzó a completar debido a su intensa e incesante actividad política.

En agosto de 1971 fue designado por unanimidad. Secretario General de la Juventud Socialista. Entonces trabó amistad con el Presidente Salvador Allende.

En las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, Carlos Lorca fue elegido Diputado por la provincia de Valdivia.


LORCA PERSEGUIDO

Después del golpe militar, fue llamado a prcsentarse ante el Ministerio de Defensa. Conociendo los métodos represivos utilizados perla junta militar, decidió no presentarse y pasar a la clandestinidad constituyéndose en uno de los miembros de la dirección clandestina del Partido Socialista.

Esto significó que la represión se desalara contra su familia. Su esposa, Gabriela Bravo,pese a sus siete meses de embarazo, fue sometida en varias oportunidades a interrogatorios. Uno de sus hermanos fue detenido y abandonado en un calabozo sin comer ni beber durante cinco días. Otro hermano fue herido en una pierna y obligado a partir al exilio, al igual que el resto de la familia.

Su hijo Ricardo, nació en noviembre de 1973. Logró verlo muy pocas veces, antes de su detención y desaparecimiento.

Carlos Lorca trabajó intensamente en pro de la constitución del frente antifascista. Continuó al mismo tiempo trabajando como médico, visitando enfermos e integrando grupos de salud en los barrios populares de Santiago. Cambiaba constantemente de domicilio porque era intensamente buscado por la policía.

Siempre rehusó los ofrecimientos de asilo. Argumentaba que «no podría vivir con ese cargo de conciencia».


DETENCIÓN NO RECONOCIDA

El 25 de junio de 1975, fecha de la detención, fue violentamente introducido junto a Carolina Wiff. en un automóvil Fiat modelo 125 de color rojo que partió y aceleró rápidamente. Fueron testigos de los hechos la señora Yolanda Abarca, don Luis Oliva, don Juan Casanga, la señora Lidia González y don Manuel Aguilera.

Doña Yolanda y don Luis. ambos residentes en el domicilio en que se produjo la detención, señalaron en parte de sus declaraciones notariales: «El día de la captura del doctor Lorca, yo me encontraba en mi casa. Hasta allí llegaron miembros de seguridad, que violentamente se instalaron a esperarlo. Cerca del mediodía llegó el doctor Carlos Lorca junto a su acompañante, siendo inmediatamente detenidos. Los mantuvieron ahí hasta las 4 de la tarde, hora en que se realizó el operativo para sacarlos».

El 1 de julio de 1975 se interpuso un recurso de amparo en su favor, en la Corte de Apelaciones de Santiago, rol 80675. Se solicitaba oficiar al Ministro del Interior y al Director de la DINA averiguando sobre la detención de Carlos Lorca.

El 9 de julio de 1975 el Ministro del Interior informó que Carlos Lorca no se encontraba prisionero.

El 15 de julio de 1975 se presentó un nuevo escrito solicitando que se oficiara a la Presidencia de la República, a fin de que informara si se había ordenado a la DINA la detención del afectado.

El 14 de septiembre de 1975 el recurrente acompañó la declaración jurada de un testigo, reiterando que se oficiara a la DINA, organismo que no respondió jamás.

El 25 de septiembre del mismo año la Corte rechazó el recurso de amparo.

El 11 de junio de 1976 un grupo de juristas franceses presentaron un nuevo recurso de amparo en favor de Carlos Lorca y otros detenidos políticos.

La Corte de Apelaciones contestó: «no ha lugar».

En ese mismo mes, un grupo de abogados españoles interpuso un recurso de amparo en favor del afectado y otras personas. La justicia respondió con otro «no ha lugar».

El padre de Carlos efectuó numerosas gestiones en Estados Unidos; incluso sus peticiones llegaron al Departamento de Estado y al Parlamento de ese país.

El 5 de julio de 1978 el Arzobispo de Santiago, monseñor Raúl Silva Henríquez, hizo entrega al Ministro Sergio Fernández, de una nómina de 54 personas detenidas desaparecidas, entre las que se incluía al doctor Lorca. Se solicitaba la adopción de las medidas necesarias para esclarecer estos hechos, que con angustia y dolor requerían sus familiares.

No obstante, ni las gestiones administrativas, ni las judiciales ni las realizadas ante organismos internacionales como la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, entre otros, dieron resultado alguno.


EN VILLA GRIMALDI

El ex prisionero político. Héctor Riffo Zamorano, declaró ante el grupo ad-hoc para Chile de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas: «Cerca de las 14 horas, pude escuchara un gran número de vehículos que entró en un recinto en donde nos encontrábamos detenidos. Estos autos hacían sonar sus bocinas a la vez que se escuchaban gritos eufóricos que señalaban «¡Lorca! ¡Lorca!».

El mismo testimonio agrega: «el 3 de julio de 1975 mientras barría el patio como me habían ordenado, pude acercarme a una puerta metálica de un calabozo y por un orificio que dejaba el paso de la cadena que cerraba dicha puerta, pude ver que en su interior, amarrado a una litera, se encontraba Carlos Lorca Tobar.»

Lautaro Videla Moya, ex preso político, afirma en una declaración jurada haber visto a Lorca sometido a tortura, en Villa Grimaldi, en julio de 1975. También Luis Gómez González, detenido en esos mismos días, declaró haberlo visto cojeando visiblemente de su pierna derecha.

Sergio Gajardo Gómez, detenido el 9 de julio de 1975 por la DINA y llevado a Villa Grimaldi, expresa que vio ese día a un hombre que no era capaz de hablar y con evidentes signos de haber sido torturado salvajemente. El 12 de julio, aproximadamente a las cinco de la mañana, ese mismo hombre le habló a Sergio Gajardo y le dijo: « No bebas agua, yo soy Carlos Lorca, si sales vivo de aquí, di que me encuentro detenido». Aproximadamente a las 12 de ese mismo día, vio que le acercaron una máquina de escribir y un cuestionario sobre materialismo histórico, preguntándole si necesitaba los lentes, a lo que Lorca dijo que sí.

Pero no solamente ex detenidos confirmaron su detención, sino también colaboradores de la DINA.

El 3 de septiembre de 1975 dos ex agentes de organismos de seguridad identificados como Marta Angélica Aguilera y el otro sólo como Julio, enviaron una carta al general Pinochet quejándose de medidas tomadas injustamente contra ellos. Entre otras cosas, en esta carta revelaban que bajo órdenes del general Manuel Contreras, cumplieron estrictamente las instrucciones de torturar al prisionero Carlos Lorca. Esta carta fue reproducida en la revista peruana MARKA, el 4 de marzo de 1976.

Existe, además, el testimonio de Juan Muñoz Alarcón, el encapuchado del Estadio Nacional, ex militante socialista, que se transformó en colaborador de los servicios de seguridad después del golpe de estado, y quien acudió en tres oportunidades a la Vicaría de la Solidaridad para entregar su testimonio, antes de que fuera asesinado, el 23 de octubre de 1977. Juan Muñoz aseguró que 112 dirigentes políticos de la Unidad Popular estaban en Colonia Dignidad y que algunos dirigentes estaban vivos, en malas condiciones físicas, «muchos de ellos al borde de la locura, porque el tratamiento por el cual han pasado, ha sido muy duro. Me refiero en especial a Carlos Lorca y a Exequiel Ponce. Están en Colonia Dignidad, en pabellón dos».

Antes de ser asesinado, este colaborador de la DINA entregó importantes informaciones acerca del funcionamiento de los servicios de seguridad y lugares de centros de tortura. Señaló que a los detenidos se les hace desaparecer todo signo de su identidad verdadera, asignándoles una nueva. Cuando las instancias jurídicas o los familiares piden información, los organismos de seguridad responden que las personas cuyas identidades se mencionan, no han sido nunca detenidas.

Hasta la fecha, las acciones judiciales y administrativas efectuadas, no han arrojado resultado alguno sobre lo ocurrido al doctor Carlos Lorca.

Múltiples e infructuosas fueron todas las diligencias realizadas para localizarlo y todas las esperanzas que pusieron sus familiares en sus gestiones se vieron sucesivamente frustradas.

En noviembre de 1975, una clínica universitaria de Alemania, ofreció un puesto al profesor Carlos Lorca. Esta institución hizo llegar la oferta a la madre del doctor y copias al general Augusto Pinochet y a la Embajada de Alemania en Chile.

No hubo respuesta. Sólo el silencio brota desde los recintos y cárceles de tortura. A pesar de este silencio manifiesto de dolor, las efervescentes consignas, llamados y gritos juveniles, no sólo al interior del Partido Socialista, sino también en las universidades y poblaciones, son la conciencia viva de que Carlos Lorca está presente.


(Informe Comisión Verdad y Reconciliación)

con un grupo de compañeros Dr. Carlos Lorca T. pronunciando un discurso
Carlos Lorca en trabajo político marchando por la Alameda


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02

Carta escrita por Dr. Luis Lorca Tobar, hermano de Carlos

https://www.facebook.com/kiko.lopez.566/posts/10209766230613644

CARLOS LORCA TOBAR

Carta escrita por Dr. Luis Lorca Tobar, hermano de Carlos

Un hombre de todos los tiempos

Chileno, hombre de 31 años de edad al momento de su desaparición. Por entonces era Sebastián, su nombre político, uno de los máximos dirigentes del Partido Socialista de Chile en la clandestinidad. Médico humanista, vocación de psiquiatra, estudios avanzados en filosofía.

Hijo de Carlos y María; hermano de Luis, Raúl y Jaime. Sufriste y lloraste la pérdida de María Isabel Chabelita quien nos dejara a sus tiernos 11 años. Casado con Gabriela Bravo, un hijo Ricardo Lorca Bravo. Ellos te sobreviven.

María nuestra madre falleció sin haberte visto desde que te fuiste. De ninguno de tus familiares alcanzaste a despedirte, privilegio que se respeta, aun a los condenados a muerte, en países bárbaros.

Al momento de tu detención exigiste a tus captores: “Soy Carlos Lorca, miembro de la comisión política del Partido Socialista de Chile y exijo ser tratado como prisionero de guerra.

Vano intento por exigir derechos con las mentiras de una supuesta guerra civil con que la tiranía pretendía justificar sus crímenes.

Fuiste líder estudiantil en los estudios secundarios. Alumno del Instituto Nacional, Primer Foco de Luz de la Nación. Estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Fuiste presidente del Centro de alumnos de la Escuela de Medicina. Posteriormente fuiste vocal de la Federación de estudiantes de Chile. Lideraste el proceso de Reforma en la casa de Andrés Bello. Llegaste a ser integrante del Consejo Superior de la Universidad de Chile. Fuiste elegido en forma unánime como Secretario General de la Juventud Socialista de Chile. En tal calidad te integraste al Comité Central y a su comisión política del Partido Socialista de Chile.

Fuiste presidente de la Unidad Popular Juvenil.Fuiste elegido Diputado por Valdivia. Elegiste el Sur y el Sur te eligió. Representaste a las ciudades de Valdivia, Panguipulli, La Unión y Río Bueno.

Te hiciste carne en hombres y mujeres bajo las lluvias y entre los verdes. Tuviste amistad estrecha con Salvador Allende Presidente Mártir. Tuviste grandes simpatías con Carlos Prats y Alberto Bachelet generales de la República. Te unió camaradería profunda con Clodomiro Almeyda y Orlando Letelier; con Luis Corvalan y Gladys Marín; con Rodrigo Ambrosio y Luis Maira. Fuertes lazos te unían al Cardenal Silva Henrríquez. Tenías gran cercanía con dirigentes Demócrata Cristianos como Bernardo Leyton y Ricardo Hormazabal.

Tejiste redes comunicándote con líderes políticos, militares, religiosos, gremiales, profesionales y estudiantiles. Tu presencia, trasuntando extraordinario fortaleza interior, coraje, inteligencia y rigor, estuvo en diversos confines de la tierra. Por doquiera te recuerdan.

Quienes te reconocieron vieron tu naturaleza inolvidable. ¿Cómo eras Carlos? Eras la versión del Quijote social en lucha sabia contra los molinos de la injusticia. Eras el renacentista pensante en todo lo humano. Eras el hombre nuevo de todos los tiempos. Eras el amor por tus semejantes. Eras la encarnación criolla de los ideales de Lincon, Gandhi y Allende. Valentía y Voluntad de Hierro Llegó el golpe.

Infundiste coraje. Enseñaste a perder el miedo. A soñar la libertad, A organizarse y a luchar por la Democracia. A liberar la patria encarcelada. A hacer brillar de nuevo la esperanza.No te diste tregua ni descanso desde que éramos adolescentes.

Veo a tantos amigos y amigas hoy con tu fortaleza de carácter heredada.Un hombre de conocimiento y razón. Cuantas centenas de libros devoraste ávido? Los mismos que en tu humilde morada de la Calle Ramadas capturaron tus perseguidores. Perplejos y euforizados encontraban tus textos de ajedrez: “La Defensa India” “Jaque al Rey” y tantos otros que les llevaban a urdir en su ignorancia la falsedad de supuestos planes militares.Los quemaron para evitar ser devorados por ellos. Textos de grandes pensadores, filósofos, políticos y revolucionarios parecían decir ¡léeme! desde tus estanterías.Te fuiste haciendo sabio en la lucha, en las ideas, en el debate… y en tus queridos libros.

Un hombre educador y ejemplar: Te recuerdo extendiendo las ideas de futuro. Con cuanto orgullo mirabas a los jóvenes crecer y desarrollarse: a la Michelle Bachelet, a Camilo Escalona, al Ennio Vivaldi a Marcelo Unda, a Gladys Cuevas y a tantos otros. Con cuanta pasión compartiste tus ansias de saber con Ricardo Pincheira y Jorge Klein, con Pancho Rivas y Niels Biedermann compañeros de tus generaciones.

Pero sobre todo tu amor por enseñar te llevó a los jóvenes del país, a hacerlos buscar su destino, a tocar el cielo con las manos.Tu querido Chile cayo en Dictadura Mercenaria. Fue botín de la banda que dejaba a su paso crímenes, desapariciones y detenciones arbitrarias. Sabias que no había mas destino que la muerte. La encaraste con alegría y dignidad.Diste ejemplo en tu calvario.

Diste en ofrenda tu vida para que renaciera la democracia. Para que tu pueblo y tu patria fueran libres. Te diste entero por un Chile mejor.Un hombre médico y humanista. Tu amor por la vida, tu rebeldía ante los males que aquejaban a los desposeídos y a los enfermos, te hizo estudiar la mente y el cuerpo para entenderlos, acogerlos y ayudarlos.Nunca dejaste de ser médico, ni en las mayores exigencias de la vida y de la política.Tenías precaria salud.

Te aquejaba Hemofilia y ulcera gástrica. Apenas las cuidaste, como siempre con lo tuyo. Postergado por el prójimo.Un hombre sencillo y generoso En la noche oscura de la tiranía recorriste el país de norte a sur con tu prédica de futuro. Aún en los fines de la democracia en crisis caminaste por las calles de Santiago asediado y perseguido por los que ultimaron a Rene Schneider.

Nunca tuviste ni un vehículo. Nunca tuviste más propiedad que un humilde departamento que te regalaron nuestros padres María y Carlos.

Tus sueldos de diputado los entregabas casi íntegros a la juventud y al Partido. En pobreza franciscana te enriqueciste en la solidaridad y el cariño del otro. Con más atención escuchaste al desposeído que a los poderosos. En tu liderazgo nacional e internacional no hubo más protagonísmo que el que te requirió la causa superior. Un hombre bueno y pacífico No mataste ni a moscas ni arañas. Las primeras por el cariño que te producía el cantar de Joan Manuel Serrat. Otras quizás por miedo, quizás el único de tus miedos en mi recuerdo. Te dedicaste a sembrar vida y a rechazar la muerte. Disfrutaste la vida. Elegías como Gracias a la Vida de nuestra Violeta o escuchando a los Beatles cantando “Imagine” de Lenon y Mcarthney te llegaban al alma. Fumabas tabaco holandés en la pipa que guardo para tenerte en sus aromas siempre presente. Sufrías por los desamparados. Te alegrabas con los jóvenes y ricos de corazón. Te reías con Jesús Val en partidos que jugabas por teléfono a miles de kilómetros. Tus vínculos con ese español, de corazón monárquico así como con Alex Chadud los cultivabas con amistad en mayúsculas. Eras un hombre de paz.

Un hombre responsable y consecuente Tus ideas de futuro las defendías en el diálogo y en el debate. Las cultivabas y las aprendías de la vida y de los textos y las sometías a los desafíos de la realidad.¡ Nunca conocí una persona con mayor rigor y responsabilidad en su decir y pensar!¡Nunca en busca del aplauso fácil ni con la demagogia oportunista! En momentos aciagos defendiste con tu vida tus ideales. Asumiste las consecuencias por un Chile mejor.
Seguiste los pasos de Salvador. Las grabaciones de las órdenes malditas mostraban al hampón principal recordando a los fascios romanos “ofrézcanle un avión al guevón para que se vaya y allí lo matamos…..total muerta la perra se acaba la leva.Como si a Salvador se le pudiese matar.Como si a ti Carlos te pudiesen hacer desaparecer.

Fuiste detenido el 25 de Junio de 1975, hace ya 30 largos años junto a Carolina Wiff en la calle Maule 130 de Santiago, vivienda de Yolanda Abarca, en un operativo comandado por ManuelContreras y Pedro Espinoza. Mintió Pinochet y todos sus secuaces para ocultarlo. Para completar el manto del silencio los jueces supremos aportaron su complicidad. Los que te detuvieron, esbirros de la brigada Puren, ingresaron celebrando tu captura. Las hienas gritaban tu nombre “Lorca, Lorca” y hacían sonar las bocinas de su caravana de vehículos. No menos de 40 agentes te detuvieron junto a Carolina. Te aniquilaron asumiendo los costos que te convertirías en un mártir.

Carlos: ¡Por la alegría has vivido, por la alegría desapareciste! Fuiste un canto a la vida, encendiste nuestras mentes y nuestros corazones. Te inmolaste por la vida y por tu pueblo.

Carlos querido, vives y te acompañan los parroquianos del “guata” amarilla. Tus amigos Uldaricio Figueroa, Manuel Carpintero y Néstor Figueroa. Los pescadores de Niebla y de las orillas del Calle-Calle, los obreros madereros de Panguipulli y los campesinos de Chihuio. Los empleados, profesionales y estudiantes; las mujeres y hombres nobles Valdivianos Carlos estas en nosotros.

En nuestras mentes y en nuestros corazones.
En cada paso que damos.
En nuestros días y nuestras noches.
En nuestros amores y en nuestro trabajo.
En nuestro sueño por un Chile mejor y en paz, sin odio y sin violencia.
¡Nada ni nadie te podrá hacer desaparecer!

Carlos querido; ¡Hasta siempre!

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HOMENAJE EN MEMORIA DE EX DIPUTADO DON CARLOS LORCA TOBAR Contribuido por Cámara de Diputados de Chile

El señor ESCALONA (de pie).-

Señor Presidente, queridos familiares de Carlos Lorca, diputadas y diputados, las bancadas del Partido Socialista y del Partido Radical Social Demócrata me honran al entregarme la confianza de decir estas palabras en homenaje a nuestro diputado Carlos Lorca Tobar.

Carlos Lorca fue diputado sólo por poco tiempo, no alcanzó a ejercer cuatro meses, ya que el golpe de Estado y la clausura del Congreso Nacional le impidieron representar por el período por el cual fue elegido a la gente de Valdivia, a sus pescadores, a los productores campesinos, a los trabajadores del complejo maderero de Panguipulli, a los empleados públicos y del comercio, a la muchedumbre sencilla, pero sedienta de justicia social, que lo había elegido diputado. Carlos Lorca se había hecho parte de ellos tal como era: un estudioso, un intelectual, un pensador, un hombre pacífico que sufrió las consecuencias de una guerra declarada por algunos que tenían el control del poder en contra gente como él, que tenía sus manos vacías y cuya única trinchera era el sueño de un país sin dictadura. Fue un político responsable. Soy testigo de que hizo todo lo que pudo para que en Chile no hubiera golpe de Estado y se salvara el régimen democrático, pero fuerzas fuera de control precipitaron la tragedia y el horror.

Fue campeón de ajedrez de la Universidad de Chile, mateo, casi ascético, fumador empedernido, lector inagotable, vocal de la Federación de Estudiantes de Chile y líder de la Juventud Socialista, en la que ocupó el cargo de secretario general entre 1971 y 1973. Carlos Lorca, dotado de una voluntad de hierro, prefirió resistir a exiliarse y afrontar la más dura de las exigencias para lograr que su partido, el Socialista, y que la izquierda chilena, en su conjunto, se reorganizaran en la clandestinidad en la que se hallaban en forma obligada en ese tiempo, a fin de que, junto con todas las fuerzas antidictatoriales, fueran capaces de reinstalar la democracia en Chile.

Entre septiembre de 1973 y junio de 1975 eludió dramáticamente la represión; lo hizo sin recursos, sólo con la ayuda de un puñado de luchadores, como él.

Tal vez el siguiente relato, que leeré con su venia, señor Presidente, sirva para captar qué ocurría durante esos meses: “Máximo colaboraba con la resistencia antipinochetista en el momento más duro de la represión. Era muy joven se empinaba recién sobre los 20 años y ante la magnitud de la tragedia nacional que lo desbordaba muy, pero muy ampliamente, se entregaba valientemente al esfuerzo de ayudar a reunir y juntar las diezmadas estructuras directivas de los partidos de izquierda. Hablamos de los años 74, 75 y 76. La Dina el año 1974 había destruido al MIR, el año 75 demolido al Partido Socialista y el año 76 le iba a tocar el turno al Partido Comunista. En los ajetreos en que estaba inmerso le correspondió organizar una reunión muy riesgosa y delicada a la que debía concurrir Carlos Lorca, médico y diputado que permanecía dentro de Chile en la resistencia de la dictadura. Por su condición de ex parlamentario y líder de la Juventud Socialista  era figura emblemática de la acosada oposición de izquierda. Las personas que se arriesgaban eran muy pocas. Nadie prestaba su casa o eran muy escasos aquellos que se atrevían a hacerlo, de modo que a Máximo no le quedó otra alternativa que organizar tan importante reunión en su propia casa, un hogar de clase media, de familia democratacristiana. Decirlo o pensarlo era fácil, pero hacerlo, muy difícil. Su casa era su hogar, pero no en el sentido de propiedad. La misma era de sus padres, con quienes vivía, junto a una numerosa familia que se enorgullecía de tener en su seno a un numeroso grupo de hermanos y hermanas, de modo que el día indicado, para la reunión, alerta al timbre de entrada, Máximo esperaba, tenso y nervioso, a sus singulares invitados. Había inventado, como “leyenda”, que ese encuentro era una cita de estudio, pero no concordaban las edades de los invitados, ni sus vestimentas, ni su lenguaje, más aún cuando los congregaba en su propio dormitorio y, luego, debía salir del mismo, dadas las estrictas normas de reserva que eran fundamentales para la sobrevivencia de aquellos arriesgados luchadores. Máximo abrió la puerta a uno de los asistentes a la reunión; se dio cuenta de inmediato de que era Carlos Lorca, al que distinguía por haber sido dirigente estudiantil, pero instantáneamente grabó en su mente su aspecto físico: flaco, frágil, vestido con un viejo abrigo que remarcaba una situación de empobrecimiento y debilidad como consecuencia directa de la cacería humana que se descargaba en contra de su persona. Sintió un sacudón en el alma. Lorca es de la personificación de una lucha sin retorno dada al límite de sus fuerzas por aquellos chilenos temerarios. Se fundían en él la convicción definitiva de una decisión irrevocable y la certeza del hombre que sabe que enfrenta un destino inesquivable. Era Chile, en 1975. Mientras algunos amasaban las enormes fortunas de futuros conglomerados económicos y otros guardaban silencio ante el drama de los derechos humanos, mientras algunos se desentendían o simulaban no saber, mientras el cinismo y una cobarde hipocresía ocultaban una situación terrible, Carlos Lorca se preparaba para llegar al final. Sabía que resistir significaba que era imposible escapar. Máximo, el joven que narra este relato, aún observaba a aquel ser humano agotado, pero indomable, cuando escuchó la voz de su madre que lo distraía de su preciosa tarea de resistencia para solicitarle: “Por favor, pide a tus amigos que nos ayuden a subir la estufa al segundo piso”. Fue así como, con Carlos Lorca incluido, aquellos jóvenes resistentes ayudaron a resolver esa tarea hogareña tan simple, pero tan profunda. Obligado, por la violencia implacable de quienes lo perseguían sin tregua, a vivir sin hogar, Carlos Lorca pudo al menos, por unos cuantos minutos, disfrutar del ambiente familiar que en esas terribles circunstancias le estaba prohibido. Pocas semanas después, hace ya treinta años, llegó la hora en que fue capturado, torturado y hecho desaparecer para siempre con su viejo abrigo y una llama libertaria inagotable en su corazón.

He dicho. -Aplausos en la Sala y en las tribunas.

 

Carlos LORCA

 

Valentía y Voluntad de Hierro: Llegó el Golpe.

http://retazosdememoriachilena.blogspot.cl/2016/06/carlos-lorca-tobar-la-traicion-del.html
Carlos Lorca Tobar, fue detenido el 25 de Junio de 1975, hace ya 41 largos años junto a Carolina Wiff en la calle Maule 130 de Santiago, vivienda de Yolanda Abarca, en un operativo comandado por Manuel Contreras y Pedro Espinoza. Mintió Pinochet y todos sus secuaces para ocultarlo. Para completar el manto del silencio que los jueces supremos aportaron con su complicidad hasta el día de hoy. Los que lo detuvieron, esbirros de la Brigada Purén, ingresaron celebrando su captura. Las hienas gritaban su nombre “Lorca, Lorca” y hacían sonar las bocinas de su caravana de vehículos. No menos de 40 agentes lo detuvieron junto a Carolina Wiff.

Al momento de su detención, exigió a sus captores: “Soy Carlos Lorca, miembro de la comisión política del Partido Socialista de Chile y exijo ser tratado como prisionero de guerra”. Vano intento por exigir derechos con las mentiras de una supuesta guerra civil con que la tiranía pretendía justificar sus crímenes. Lo aniquilaron asumiendo los costos, con los que hoy, ya se han convertido en nuestros mártires.

Su Trayectoria.

Carlos Lorca fue líder estudiantil en los estudios secundarios. Alumno del Instituto Nacional, primer Foco de Luz de la Nación. Estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Fue presidente del Centro de alumnos de la Escuela de Medicina. Posteriormente fue vocal de la Federación de Estudiantes de Chile. Lideró el proceso de Reforma en la Casa de Andrés Bello. Llegó a ser integrante del Consejo Superior de la Universidad de Chile. Además, fue elegido en forma unánime como Secretario General de la Juventud Socialista de Chile. En tal calidad se integró al Comité Central y a su comisión política del Partido Socialista de Chile.

Fue presidente de la Unidad Popular Juvenil. Fue elegido Diputado por Valdivia. Eligió el Sur y el Sur lo eligió a él. Representó a las ciudades de Valdivia, Panguipulli, La Unión y Río Bueno. Carlos Lorca se hizo carne en hombres y mujeres bajo las lluvias y entre los verdes.

Tuvo una amistad estrecha con el Presidente Constitucional Salvador Allende. Tuvo grandes simpatías con Carlos Prats y Alberto Bachelet, generales de la República. Lo unió una camaradería profunda con Clodomiro Almeyda y Orlando Letelier; con Luis Corvalán y Gladys Marín; con Rodrigo Ambrosio y Luis Maira. Fuertes lazos lo unían al Cardenal Raúl Silva Henríquez. Tenía gran cercanía con dirigentes Demócrata Cristianos como Bernardo Leyton y Ricardo Hormazábal.

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Carlos Lorca con Gladys Marín y Jaime Suárez
Carlos tejió las redes del Partido Socialista, comunicándose con líderes políticos, militares, religiosos, gremiales, profesionales y estudiantiles. Su presencia, y extraordinaria fortaleza interior, coraje, inteligencia y rigor, estuvo en diversos confines de la tierra.

Quienes lo reconocieron vieron su naturaleza inolvidable. ¿Cómo eras Carlos? ¿Eras la versión del Quijote social en lucha sabia contra los molinos de la injusticia? ¿Eras el renacentista pensante en todo lo humano? ¿Eras el hombre nuevo de todos los tiempos? ¿Eras el amor por tus semejantes? ¿Eras la encarnación criolla de los ideales de Lincoln, Gandhi y Allende?

Carlos infundió coraje. Enseñó a perder el miedo. A soñar la libertad. A organizarse y a luchar por la Democracia. A liberar la patria encarcelada. A hacer brillar de nuevo la esperanza. No le dio tregua ni descanso desde que fue un adolescente. Se fue haciendo sabio en la lucha, en las ideas, en el debate… y en sus queridos libros.

Un hombre educador y ejemplar: extendiendo las ideas de futuro. Con cuánto orgullo miraba a los jóvenes crecer y desarrollarse: a la Michelle Bachelet, a Camilo Escalona, al Ennio Vivaldi a Marcelo Unda, a Gladys Cuevas y a tantos otros. Con cuánta pasión compartió sus ansias de saber con Ricardo Pincheira y Jorge Klein, con Pancho Rivas y Niels Biedermann, compañeros de su generación.


Pero sobre todo su amor por enseñar lo llevó a los jóvenes del país, a hacerlos buscar su destino, a tocar el cielo con las manos. Su querido Chile cayó en una Dictadura Mercenaria. Fue botín de la banda que dejaba a su paso crímenes, desapariciones y detenciones arbitrarias y traiciones a la patria. Sabía que no había más destino que la muerte. La encaró con alegría y dignidad. Dio ejemplo en su calvario.

Dio en ofrenda su vida para que renaciera la democracia. Para que su pueblo y su patria fueran libres. Se dio entero por un Chile mejor. Un hombre médico y humanista. Su amor por la vida, su rebeldía ante los males que aquejaban a los desposeídos y a los enfermos lo hizo estudiar la mente y el cuerpo para entenderlos, acogerlos y ayudarlos. Nunca dejó de ser médico, ni en las mayores exigencias de la vida y de la política.

Tenía una precaria salud. Lo aquejaba una hemofilia y una úlcera gástrica. Apenas las cuidó, como siempre con lo suyo, postergado sus prioridades por los demás, por el prójimo. Un hombre sencillo y generoso. En la noche oscura de la tiranía recorrió el país de norte a sur con su prédica de futuro. Aún en los fines de la democracia en crisis caminó por las calles de Santiago asediado y perseguido por los que ultimaron a René Schneider.

Nunca tuvo un vehículo. Nunca tuvo más propiedad que un humilde departamento que le regalaron sus padres, María y Carlos. Sus sueldos de diputado los entregabas casi íntegros a la juventud y al Partido. En pobreza franciscana solo se enriqueció en el cariño y la solidaridad de los que los que lo rodearon. Con más atención escuchó al desposeído que a los poderosos. En su liderazgo nacional e internacional, no hubo más protagonismo que el que lo requirió la causa superior. Un hombre bueno y pacífico. No mató ni a moscas ni arañas.

El cariño que le producía el cantar de Joan Manuel Serrat. Otras quizás por miedo, quizás el único de sus miedos, se dedicó a sembrar vida y a rechazar la muerte. Disfrutó de su existencia. Escuchó “Gracias a la Vida” de nuestra Violeta o a los Beatles cantando “Imagine” de Lennon y Mccartney que le llegaban al alma. Fue un hombre de paz.

Carlos Lorca: La traición del Partido Socialista.

Hace unos días, el PS pidió perdón por abandonar la querella por el ex diputado Carlos Lorca, detenido desaparecido del partido. Un hecho que trae a la memoria un complejo capítulo en la biografía política del Partido Socialista.

El mediodía del pasado viernes. En la Plaza de la Constitución, a los pies del monumento a Salvador Allende, un grupo de socialistas -militantes activos, pasivos y otros “de toda la vida”- desplegaron un lienzo con la imagen de un joven barbudo, con una mirada protegida por unos lentes de gruesos marcos de carey. Abajo del rostro, su identidad: Carlos Lorca. Así, se iniciaba un discreto homenaje al ex diputado del Partido Socialista que un 25 de junio de 1975 fuera detenido y desaparecido por la DINA, órgano represor de la dictadura.

Entre la decena de personas que participan en el acto se encuentran dos de los hermanos del ex legislador, Jaime y Raúl. Es este último quien leyó una declaración pública donde critica en duros términos al Partido Socialista, colectividad que Carlos Lorca dirigiera en la clandestinidad luego del Golpe de Estado de 1973. Un reproche que se sustenta en un embarazoso hecho para la militancia socialista, luego que el PS abandonara la querella con que el partido aspiraba a decretar las circunstancias de su muerte y establecer justicia para los responsables.

Con lo anterior, se cerraba un homenaje que duró tanto como la lectura de un texto de tres carillas. Una muestra de congoja luego que el abogado de la colectividad encargado de tramitar las causas de derechos humanos del partido, Juan de Dios Parra, no se sumara a la acusación fiscal que lleva adelante el ministro en visita extraordinario de la Corte de Apelaciones de Santiago, Miguel Vásquez, ni tampoco presentara una acusación independiente. El tema llegó a que la actual directiva del PS, presidida por la senadora Isabel Allende, pidiera perdón a la familia Lorca el pasado lunes y que el vicepresidente del partido, Camilo Escalona, sugiriera que Parra deje sus funciones.

Las disculpas, en todo caso, fueron dobles, puesto que, en su momento, Parra incluyó en la causa en calidad de víctima del partido a Jaime López Arellano -ex pareja de Bachelet- integrante de la dirección clandestina del PS, pero también identificado como colaborador de la DINA.
Un doloroso capítulo que, tras el abandono judicial del PS, vuelve a la memoria. “Es doloroso saber que el PS ni siquiera honra a sus muertos y es más doloroso que Bachelet, con todo lo compartido con mi hermano y que asegurara que ningún detenido desaparecido sería olvidado cuando asumió en su primer gobierno, tampoco haya influido en nada para la justicia de mi hermano Carlos”, remata Raúl Lorca.

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Carta escrita por Dr. Luis Lorca Tobar, hermano de Carlos

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CARLOS LORCA TOBAR
Un hombre de todos los tiempos

Chileno, hombre de 31 años de edad al momento de su desaparición. Por entonces era Sebastián, su nombre político, uno de los máximos dirigentes del Partido Socialista de Chile en la clandestinidad. Médico humanista, vocación de psiquiatra, estudios avanzados en filosofía.

Hijo de Carlos y María; hermano de Luis, Raúl y Jaime. Sufriste y lloraste la pérdida de María Isabel Chabelita quien nos dejara a sus tiernos 11 años. Casado con Gabriela Bravo, un hijo Ricardo Lorca Bravo. Ellos te sobreviven.

María nuestra madre falleció sin haberte visto desde que te fuiste. De ninguno de tus familiares alcanzaste a despedirte, privilegio que se respeta, aun a los condenados a muerte, en países bárbaros.

Al momento de tu detención exigiste a tus captores: “Soy Carlos Lorca, miembro de la comisión política del Partido Socialista de Chile y exijo ser tratado como prisionero de guerra.

Vano intento por exigir derechos con las mentiras de una supuesta guerra civil con que la tiranía pretendía justificar sus crímenes.

Fuiste líder estudiantil en los estudios secundarios. Alumno del Instituto Nacional, Primer Foco de Luz de la Nación. Estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Fuiste presidente del Centro de alumnos de la Escuela de Medicina. Posteriormente fuiste vocal de la Federación de estudiantes de Chile. Lideraste el proceso de Reforma en la casa de Andrés Bello. Llegaste a ser integrante del Consejo Superior de la Universidad de Chile. Fuiste elegido en forma unánime como Secretario General de la Juventud Socialista de Chile. En tal calidad te integraste al Comité Central y a su comisión política del Partido Socialista de Chile.

Fuiste presidente de la Unidad Popular Juvenil.Fuiste elegido Diputado por Valdivia. Elegiste el Sur y el Sur te eligió. Representaste a las ciudades de Valdivia, Panguipulli, La Unión y Río Bueno.

Te hiciste carne en hombres y mujeres bajo las lluvias y entre los verdes. Tuviste amistad estrecha con Salvador Allende Presidente Mártir. Tuviste grandes simpatías con Carlos Prats y Alberto Bachelet generales de la República. Te unió camaradería profunda con Clodomiro Almeyda y Orlando Letelier; con Luis Corvalan y Gladys Marín; con Rodrigo Ambrosio y Luis Maira. Fuertes lazos te unían al Cardenal Silva Henrríquez. Tenías gran cercanía con dirigentes Demócrata Cristianos como Bernardo Leyton y Ricardo Hormazabal.

Tejiste redes comunicándote con líderes políticos, militares, religiosos, gremiales, profesionales y estudiantiles. Tu presencia, trasuntando extraordinario fortaleza interior, coraje, inteligencia y rigor, estuvo en diversos confines de la tierra. Por doquiera te recuerdan.

Quienes te reconocieron vieron tu naturaleza inolvidable. ¿Cómo eras Carlos? Eras la versión del Quijote social en lucha sabia contra los molinos de la injusticia. Eras el renacentista pensante en todo lo humano. Eras el hombre nuevo de todos los tiempos. Eras el amor por tus semejantes. Eras la encarnación criolla de los ideales de Lincon, Gandhi y Allende. Valentía y Voluntad de Hierro Llegó el golpe.

Infundiste coraje. Enseñaste a perder el miedo. A soñar la libertad, A organizarse y a luchar por la Democracia. A liberar la patria encarcelada. A hacer brillar de nuevo la esperanza.No te diste tregua ni descanso desde que éramos adolescentes.

Veo a tantos amigos y amigas hoy con tu fortaleza de carácter heredada.Un hombre de conocimiento y razón. Cuantas centenas de libros devoraste ávido? Los mismos que en tu humilde morada de la Calle Ramadas capturaron tus perseguidores. Perplejos y euforizados encontraban tus textos de ajedrez: “La Defensa India” “Jaque al Rey” y tantos otros que les llevaban a urdir en su ignorancia la falsedad de supuestos planes militares.Los quemaron para evitar ser devorados por ellos. Textos de grandes pensadores, filósofos, políticos y revolucionarios parecían decir ¡léeme! desde tus estanterías.Te fuiste haciendo sabio en la lucha, en las ideas, en el debate… y en tus queridos libros.

Un hombre educador y ejemplar: Te recuerdo extendiendo las ideas de futuro. Con cuanto orgullo mirabas a los jóvenes crecer y desarrollarse: a la Michelle Bachelet, a Camilo Escalona, al Ennio Vivaldi a Marcelo Unda, a Gladys Cuevas y a tantos otros. Con cuanta pasión compartiste tus ansias de saber con Ricardo Pincheira y Jorge Klein, con Pancho Rivas y Niels Biedermann compañeros de tus generaciones.

Pero sobre todo tu amor por enseñar te llevó a los jóvenes del país, a hacerlos buscar su destino, a tocar el cielo con las manos.Tu querido Chile cayo en Dictadura Mercenaria. Fue botín de la banda que dejaba a su paso crímenes, desapariciones y detenciones arbitrarias. Sabias que no había mas destino que la muerte. La encaraste con alegría y dignidad.Diste ejemplo en tu calvario.

Diste en ofrenda tu vida para que renaciera la democracia. Para que tu pueblo y tu patria fueran libres. Te diste entero por un Chile mejor.Un hombre médico y humanista. Tu amor por la vida, tu rebeldía ante los males que aquejaban a los desposeídos y a los enfermos, te hizo estudiar la mente y el cuerpo para entenderlos, acogerlos y ayudarlos.Nunca dejaste de ser médico, ni en las mayores exigencias de la vida y de la política.Tenías precaria salud.

Te aquejaba Hemofilia y ulcera gástrica. Apenas las cuidaste, como siempre con lo tuyo. Postergado por el prójimo.Un hombre sencillo y generoso En la noche oscura de la tiranía recorriste el país de norte a sur con tu prédica de futuro. Aún en los fines de la democracia en crisis caminaste por las calles de Santiago asediado y perseguido por los que ultimaron a Rene Schneider.

Nunca tuviste ni un vehículo. Nunca tuviste más propiedad que un humilde departamento que te regalaron nuestros padres María y Carlos.

Tus sueldos de diputado los entregabas casi íntegros a la juventud y al Partido. En pobreza franciscana te enriqueciste en la solidaridad y el cariño del otro. Con más atención escuchaste al desposeído que a los poderosos. En tu liderazgo nacional e internacional no hubo más protagonísmo que el que te requirió la causa superior. Un hombre bueno y pacífico No mataste ni a moscas ni arañas. Las primeras por el cariño que te producía el cantar de Joan Manuel Serrat. Otras quizás por miedo, quizás el único de tus miedos en mi recuerdo. Te dedicaste a sembrar vida y a rechazar la muerte. Disfrutaste la vida. Elegías como Gracias a la Vida de nuestra Violeta o escuchando a los Beatles cantando “Imagine” de Lenon y Mcarthney te llegaban al alma. Fumabas tabaco holandés en la pipa que guardo para tenerte en sus aromas siempre presente. Sufrías por los desamparados. Te alegrabas con los jóvenes y ricos de corazón. Te reías con Jesús Val en partidos que jugabas por teléfono a miles de kilómetros. Tus vínculos con ese español, de corazón monárquico así como con Alex Chadud los cultivabas con amistad en mayúsculas. Eras un hombre de paz.

Un hombre responsable y consecuente Tus ideas de futuro las defendías en el diálogo y en el debate. Las cultivabas y las aprendías de la vida y de los textos y las sometías a los desafíos de la realidad.¡ Nunca conocí una persona con mayor rigor y responsabilidad en su decir y pensar!¡Nunca en busca del aplauso fácil ni con la demagogia oportunista! En momentos aciagos defendiste con tu vida tus ideales. Asumiste las consecuencias por un Chile mejor.
Seguiste los pasos de Salvador. Las grabaciones de las órdenes malditas mostraban al hampón principal recordando a los fascios romanos “ofrézcanle un avión al guevón para que se vaya y allí lo matamos…..total muerta la perra se acaba la leva.Como si a Salvador se le pudiese matar.Como si a ti Carlos te pudiesen hacer desaparecer.

Fuiste detenido el 25 de Junio de 1975, hace ya 30 largos años junto a Carolina Wiff en la calle Maule 130 de Santiago, vivienda de Yolanda Abarca, en un operativo comandado por Manuel Contreras y Pedro Espinoza. Mintió Pinochet y todos sus secuaces para ocultarlo. Para completar el manto del silencio los jueces supremos aportaron su complicidad. Los que te detuvieron, esbirros de la brigada Puren, ingresaron celebrando tu captura. Las hienas gritaban tu nombre “Lorca, Lorca” y hacían sonar las bocinas de su caravana de vehículos. No menos de 40 agentes te detuvieron junto a Carolina. Te aniquilaron asumiendo los costos que te convertirías en un mártir.

Carlos: ¡Por la alegría has vivido, por la alegría desapareciste! Fuiste un canto a la vida, encendiste nuestras mentes y nuestros corazones. Te inmolaste por la vida y por tu pueblo.

Carlos querido, vives y te acompañan los parroquianos del “guata” amarilla. Tus amigos Uldaricio Figueroa, Manuel Carpintero y Néstor Figueroa. Los pescadores de Niebla y de las orillas del Calle-Calle, los obreros madereros de Panguipulli y los campesinos de Chihuio. Los empleados, profesionales y estudiantes; las mujeres y hombres nobles Valdivianos Carlos estas en nosotros.

En nuestras mentes y en nuestros corazones.
En cada paso que damos.
En nuestros días y nuestras noches.
En nuestros amores y en nuestro trabajo.
En nuestro sueño por un Chile mejor y en paz, sin odio y sin violencia.
¡Nada ni nadie te podrá hacer desaparecer!

Carlos querido; ¡Hasta siempre!

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« Ni olvidados ni muertos, viven hoy más que nunca ». El chico Feliciano, de Renca.

CORNEJO CAMPOS, Raúl Guillermo (Dossier 8 Pág. – 4 artículos)

NOMBRE COMPLETO: Raúl Guillermo Cornejo Campos

EDAD al momento de la detención o muerte: 17-10-47, 28 años de edad a la fecha de detención

PROFESION U OCUPACION: Estudiante sociología U. de Chile y artesano

FECHA de la detención o muerte: 16 de junio de 1976

LUGAR de la detención o muerte: Detenido en San Diego con Avenida Matta, Santiago ORGANISMO RESPONSABLE de la detención o muerte: Dirección de Inteligencia Nacional (DINA)

TIPO CASO de violación de derechos humanos: Detenido Desaparecido

HISTORIA PERSONAL Y POLITICA: Casado, Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR-Chile)

SITUACION REPRESIVA Raúl Guillermo Cornejo Campos, casado, un hijo, ex estudiante universitario, militante del MIR fue detenido el 16 de junio de 1976 en San Diego con Avenida Matta, Santiago, a las 17:50 horas, por agentes de la DINA, los que pocos minutos antes habían procedido a liberarlo en las inmediaciones del Parque O’Higgins ante una gran cantidad de periodistas, después de un intento frustrado de asilo en la Embajada de Bulgaria.

El joven Cornejo Campos era intensamente buscado y varios miembros de su familia habían sido detenidos y torturados para que dieran información sobre su paradero. El 15 de junio, Raúl Cornejo y otras 25 a 30 personas intentaron asilarse en la ex-Embajada de Bulgaria, sede diplomática que a esa fecha estaba a cargo de la Embajada de Austria. En dicho lugar, un funcionario de nacionalidad búlgara les ordenó irse, como estos no lo hicieron llamó a las fuerzas de seguridad para desalojar el recinto. Al lugar concurrieron Carabineros y civiles que procedieron a detener a los asilados. Todos los detenidos fueron primero trasladados a la Comisaría Las Tranqueras y luego al recinto de la DINA de “Cuatro Alamos”.

La información oficial, aparecida en el diario EL CRONISTA del 17 de junio de 1976 señala: “Lo sucedido y lo concreto es: un grupo de personas trató de asilarse para provocar malestar al Gobierno mientras se desarrollan las reuniones de la Sexta Asamblea de la OEA…”. “Este grupo de personas fue interferido en sus pretensiones de asilarse, sin motivo alguno y se encuentran detenidas en Tres Alamos”. Este mismo periódico informa además que “el Encargado de Negocios de Austria, Manfredo Kiepach mantuvo largas conversaciones con personeros del Ministerio de Relaciones Exteriores… se presume que todo fue en torno a la tentativa de asilo en la ex-Embajada de Bulgaria bajo tuición de Austria.                                                                                                                                                                 .” Al día siguiente, fueron advertidos que serían dejados en libertad, aunque algunos de ellos, como Sergio Raúl Pardo Pedemonte, fueron amenazados por un interrogador apodado “Kun Fu” por los prisioneros. El gobierno militar decidió poner en libertad a estos detenidos el 16 de junio a las 17:30 en las inmediaciones del Parque O’Higgins, con gran cobertura de prensa y televisión. En el sector se apreciaba un considerable número de civiles, algunos escondidos tras matorrales, por esto los detenidos intentaron alejarse del lugar lo más rápido posible, varios de ellos se fueron en taxi y otros subieron a un microbus, cuando éste llegó a Avenida Matta con San Diego, varios de los recién liberados se bajaron para librarse de los vehículos de la DINA que los seguían. Dos de estas personas Raúl Guillermo Cornejo Campos y Sergio Raúl Pardo Pedemonte, fueron detenidas cuando transitaban por Avda. Matta con San Diego y desde esa fecha se encuentran desaparecidas.

La detención fue presenciada por Patricio Cornejo Campos, hermano del afectado, quien también viajaba en el microbus mencionado. En declaración jurada del 8 de julio de 1976, manifiesta: “Mi hermano fue detenido casi inmediatamente al bajar del microbus, es decir, más o menos a las 17:50 horas”. “Yo pude ver cuando mi hermano atravesaba corriendo Avenida Matta en sentido norte (en dirección a Alameda). Inmediatamente tras de él apareció un automóvil de tamaño mediano que dobló en la esquina de San Diego hacia la izquierda para cortarle el paso. De este auto bajaron 4 personas armadas, vestidas de civil, quienes detuvieron a mi hermano y lo obligaron a subir al auto.” Otro testigo de la detención es Luis Armando Elgueta Plana quien, en declaración jurada en abril de 1992, relata que él integró el grupo que intentó asilarse en la Embajada de Bulgaria, que le tocó permanecer con Cornejo Campos en la pieza Nro. 13 de Cuatro Alamos y luego subieron al mismo bus para intentar evadir el acoso de los agentes de la DINA. Los servicios de seguridad habían buscado intensamente a Raúl Cornejo. Varios miembros de su familia fueron detenidos, siendo interrogados casi exclusivamente respecto del paradero del afectado. Sus padres, Raúl Cornejo Díaz y Elisa Campos Díaz, permanecieron detenidos desde el 11 de diciembre de 1974 hasta el 20 de septiembre de 1975. Su cónyuge, Viviana Altamirano Fuentes estuvo detenida desde el primero de diciembre de 1975 hasta septiembre de 1976. El 17 de diciembre de 1974 detuvieron a la suegra de Cornejo, doña Aminta Fuentes Quezada y sus tres hijas de 19, 16 y 15 años, las que fueron recluidas en el centro de torturas de “Villa Grimaldi” durante 5 días, mientras que Aminta Fuentes permaneció privada de libertad durante 5 meses. Posteriormente, continuó siendo amedrentada para que no siguiera haciendo trámites en favor de su yerno, según lo denunció en declaración notarial del 30 de mayo de 1977. Recibió permanentes llamadas telefónicas con amenazas y debió retirar a sus hijas del colegio por temor a que se consumaran las amenazas en contra de ellas.                                                                                                                                                                           Ofelia Nistal Nistal, quien estuvo detenida desde el 6 al 24 de diciembre de 1974 en el centro de torturas de Villa Grimaldi y en el campo de prisioneros de Cuatro Alamos, en declaración notarial informa que fue interrogada sobre “el Chico Feliciano”, que era el apodo de Guillermo Cornejo y también la llevaron a la casa de los padres de Cornejo. Otro detenido, Oscar Patricio Orellana Figueroa, en declaración notarial señala que durante las torturas a que fue sometido se le interrogaba sobre “el Chico Feliciano”. Héctor Hernán Rojas Pizarro, declaró el 14 de septiembre de 1976, que estuvo detenido en Villa Grimaldi durante 22 días, en diciembre de 1975 fue torturado con electricidad y colgamientos y sometidos a interrogatorios sobre Guillermo Cornejo Campos. Otro detenido, Edwin Patricio Bustos Streeter en declaración jurada de enero de 1991, expresa que, estando detenido en Tres Alamos en junio de 1976, vio cuando era ingresado al recinto de la DINA de Cuatro Alamos a Guillermo Cornejo Campos, a quien él conocía con el apodo de “Chico Feliciano”, describe que iba vestido con jeans y que le cubrían el rostro con su propia parka que era de color azul. Raúl Guillermo Cornejo Campos continúa como detenido desaparecido hasta la fecha.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS El 18 de junio de 1976 se presentó recurso de amparo en favor de Raúl Guillermo Cornejo Campos ante la Corte de Apelaciones de Santiago que ingresó con el número rol 541-76. En él se solicitó que se oficie al Ministro del Interior y al Ministro de Justicia y que se comisione a uno de los Ministros para que se traslade al lugar de detención (probablemente Cuatro Alamos). Posteriormente se informó a la Corte de los graves problemas que había sido víctima la familia, en directa relación con la búsqueda de Guillermo Cornejo. El Ministro del Interior informó con fecha 8 de julio de 1976 que Raúl Guillermo Cornejo Campos había sido detenido por Decreto Exento N°2113 del 15 de junio de 1976 y puesto en libertad por D.E. N°2115 del 16 de junio de 1976. Sin embargo el informe respectivo no tiene fecha y, en consecuencia, se solicitó a la Corte que se requiriese un informe fechado, pues podían haber cambios después del 16 de junio. El 30 de junio de 1976 el amparo fue rechazado en virtud de los antecedentes proporcionados por el Ministerio del Interior. El 14 de julio de 1976 se presentó una denuncia por el delito de secuestro en la persona del afectado, ante el Quinto Juzgado del Crimen de Santiago, solicitando que se oficie a las autoridades e instituciones que puedan tener relación con este hecho. El Ministro del Interior, General Raúl Benavides, reiteró la información entregada a la Corte de Apelaciones en el sentido de que el afectado fue detenido el 15 de junio y puesto en libertad el 16 de junio de 1976. El Instituto Médico Legal, informó el 20 de agosto de 1976, que “Revisados los registros de este servicio, no figura ningún cadáver identificado como Raúl Guillermo Cornejo Campos”. Investigaciones remitió el parte 2352 en el cual señala que se hicieron consultas en el Instituto Médico Legal, Posta de Asistencia Pública y en SENDET (Secretaría Ejecutiva                                                                                                                                                                            En todas estas instituciones las respuestas fueron negativas, indicando que no estaba registrado en ellas el afectado. El Subsecretario de Guerra informó que no aparecía ingresado proceso judicial en contra de la persona señalada. El 23 de septiembre la Jueza encargada reiteró los Oficios a la DINA y al Campamento de Detenidos Políticos de Cuatro Alamos. El 24 de septiembre, el Teniente Coronel Antonio Barrueto Mena, de la Prefectura de Carabineros, informa que “La persona anteriormente indicada no se encuentra detenida en este Campamento…”. Esta información es reiterada el 7 de octubre de 1976. El 30 de noviembre de 1976, la Jueza ordenó el cierre del sumario y con la misma fecha lo sobreseyó en consideración “que de los antecedentes acumulados no se encuentra suficientemente acreditado el delito que es denunciado”. Se apeló al dictamen, pero en segunda instancia se estableció el sobreseimiento temporal el 14 de diciembre de 1976. Se realizaron numerosas otras gestiones para conseguir la libertad de Guillermo Cornejo a diversos niveles. El Embajador de Austria solicitó su libertad y ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) hizo consultas sobre el destino del afectado y de las otras personas que habían intentado refugiarse en la Embajada de Bulgaria. Todas estas gestiones fueron inútiles y Raúl Guillermo Cornejo Campos sigue como detenido desaparecido. Fuente: Vicaria de la Solidaridad —————–0—————-

El Chico Feliciano y el acorazado Potemkin (Jecho)

Gracias infinitamente y felicitaciones al Flaco Lucho por esas líneas (salidas de lo más hondo del corazón) para recordar a nuestro querido chico Feliciano. Es un relato que me parece tremendamente humanizante. Quisiera poder emplear la frase con que se recordó en cierta ocasión en Cuba a los héroes del Moncada : « Ni olvidados ni muertos, viven hoy más que nunca ». Personalmente no recuerdo muchas ocasiones en las que haya compartido algunos momentos con el chico, fuera del ámbito puramente partidario. Sin embargo entre los recuerdos que conservo de él, uno está estrechamente ligado a la historia del acorazado Potemkin por habernos encontrado casualmente a la salida del cine España en 1972 en Santiago. Este cine presentaba en ese entonces un festival de cine soviético y esta célebre película (« El acorazado Potemkin ») era una de las principales atracciones de ese festival. Feliciano estaba con su compañera aquella tarde y recuerdo que nos alejamos del cine caminando por calle Huérfanos aunque por respeto al sacrosanto principio de no extremar las relaciones puramente personales entre los  militantes, no prolongamos mucho más la tertulia.                                                                                                                                                                . Esta continuó sin embargo días más tarde durante una pausa en una reunión, en que hicimos el necesario paralelo entre aquellos sucesos heroicos de la Rusia zarista de 1905 y la sublevación de la marinería chilena en 1931. Leyendo esas acertadas palabras del Flaco mis propios recuerdos de este gran compañero (desaparecido en 1976) me hicieron caer en la cuenta de que pronto se cumplirá el primer centenario de aquellos sucesos acaecidos en el puerto de Odessa (27 de junio de 1905) que son uno de los hitos principales de la revolución de 1905, aplastada a sangre y fuego por las tropas zaristas. El pelao Lenin diría, muchos años después, que aquellos sucesos fueron el « ensayo general » de la revolución de 1917. Pero quiero dejar la palabra a quienes hayan estudiado realmente esa y otras revoluciones (entre los que no me incluyo) para terminar pidiéndole al Flaco (y que se lo pidamos todos) que siga escribiendo y deleitándonos -¿por qué no ?- con trozos de nuestra historia. Saludos. Jecho. ———————0—————-

Hablando con el Mateo el otro dia, recordando viejos tiempos y recordando viejos amigos, me dijo {+

Me quedó bailando en la cabeza esa frase. Y quizas por eso, entre muchas otras cosas, decidi escribir estas lineas. No es el unico. También estuvo olvidado por mucho tiempo Pablito o el guaton Pablo como le deciamos en el barrio en aquellos lindos tiempos. La diferencia es que Pablito volvio a la “primera plana” a raiz del fallo de la Corte de Apelaciones que no considero aplicable la Ley de Anmistia en el caso de su desaparicion fisica. Digo fisica porque Pablito (Miguel Angel Sandoval) junto a chico Feliciano (Guillermo Cornejos Campos) y muchos otros amigos y compañeros seguiran siempre presentes en nuestros recuerdos. En particular para todos aquellos que fuimos sus amigos en el barrio San Genaro de Renca. En realidad lo quieran o no, ellos hacen parte de la historia que tiene que ver con la Comuna de Renca y en particular con el MIR. A pesar de haber estado declarado “desaparecido” por mucho tiempo y ha pesar de que los responsables del régimen militar jamas admitieron su existencia en la Villa Grimaldi, Pablito se ha cobrado una buena mano en las ultimas semanas con el fallo de la Corte de Apelaciones que ha dejado sin aplicacion la tristemente famosa Ley de Anmistia de la Dictadura de Pinochet. Y por consecuencia de ello la detencion del responsable de muchas asesinatos , torturas y desapariciones de cientos de cros y amigos. Siempre lo molestabamos con su profesion de sastre. “nosotros, la clase obrera, tenemos por derecho propio estar en la revolucion” decia yo para molestarlo. “nosotros , los estudiantes-decia el Feliciano- siempre hemos estado en la vanguardia de la lucha junto a los trabajadores”. “pero vos como sastre, que chuchas estai haciendo aqui” le deciamos y nos cagabamos de la risa haciendolo rabiar. Pablito tenia un caracter super jovial. Humilde y muy respetuoso. Mucho menos “palomillas” que nosotros. Ademas muy interesado en leer y aprender. Poco nos duro ese tipo de mofas, que por lo demàs no tenian ningun caracter ofensivo ni despreciativo. Por el contrario era una muestra de nuestra confianza como amigos. Eramos del mismo barrio y nos conociamos muy bien.                                                                                                                                                                           CEME – Centro de Estudios Miguel Enríquez – Archivo Chile Sida 7 Feliciano, con su caracter serio y de lider innato, era como nuestro hermano mayor. A él llegabamos cuando teniamos problemas personales o cuando nos asaltaban dudas politicas. Un dia Pablito, muy serio, nos corto en seco nuestras bromas habituales postreuniones. “Saben que mas huevoncitos- nos dijo- … desde los anarquistas de la primera época de las luchas obreras….. ….Como media hora duro la “cháchara” del Pablito. Nos paseo por la historia del movimiento obrero chileno y sus origenes. Desde las Mancomunales hasta la constitucion de la CUT. Citando a Recabarren, Vitale y otros. Al final solemnemente nos dijo ” Y bueno, tengo o no tengo derecho a estar con ustedes huevoncitos ?” -Pero claro compadre -respondimos – No te lo tomis tan serio p’o huevon . – Si solo eran bromas p’alegrar el almanaque – y nos volvimos a cagar de la risa . Con él siempre habia buen humor. Aun en los peores momentos. Hicimos muchas cosas juntos. Desde las mas simples de la vida cotidiana hasta las mas serias como querer cambiar el mundo. Pero nunca dejamos de ser los “cabros del barrio”. De nuestro querido barrio que nos vio crecer. De los bailes, las pichangas, los amores y los desamores, de nuestra pobreza material, de la fidelidad de las amistades y de todo lo que la vida nos enseña en un barrio popular. Junto a ellos pasamos nuestra adolescencia y casi sin darnos cuentas nos metimos ” en cosas de adultos”. ———————0—————- Al Chico Feliciano lo conocia desde la infancia. Nos criamos juntos en el mismo barrio renquino de San Genaro . De barrio en realidad no tenia nada todavia ya que en esos entoces Renca era “puros potreros”. El era el mayor de cuatro hermanos. Su padre, don Raul era un excelente mécanico de la ETC. Su madre , la Sra Alicia cuidaba de los hijos y de la abuela que también vivia con ellos . Vivian en una casa de madera construida por ellos mismos en la entrada de lo que fue la antigua Chacra San Genaro. Un inmenso terreno que posteriormente fue comprado por la ETC y en la cual vivian algunos de sus trabajadores. Con el tiempo se formo una cooperativa de construccion y se levanto la poblacion San Genaro con casas de buena construccion destinadas a los trabajadores de la ETC. La casa que les toco estaba ubicada en la calle 2 , frente a la de mis primos y mas cerca aun de mi casa. De los cuatro hermanos, él que mas se juntaba con nosotros era el Teco, el segundo. Bueno p’a la pelota , los carretes y la guitarra era el mas fiestero de los Cornejos. En plena adolescencia tuvo la mala suerte de agarrarse una terrible infeccion en la rodilla por la cual tuvieron que amputarle una pierna. Cayo en una gran depresion que solo con el amor y el cariño de su familia y amigos pudo superar. Obviamente no pudo jugar nunca mas a la pelota pero sus caracter siguio siempre igual. El tercero, el Pato siempre andaba “en otra onda” , fanatico por la musica, excelente guitarrista, adorador de Jimmi Hendrix. El mas chico Queno, nos observaba desde sus cortos años. El mas serio siempre fué el chico Willy(Feliciano). Le deciamos asi por la costumbre de andar siempre con gafas oscuras. Se acostumbro tanto que se transformo en una casi obligada caracteristica personal que solo abandono después del golpe y producto de la represion.                                                                                                                                                                           CEME – Centro de Estudios Miguel Enríquez – Archivo Chile Sida 8 Un dia cuando tomaba el bus que me conducia a la fabrica Hirmas 2 (Texicron) donde yo trabajaba, subio conmigo el chico Willy, nunca hubieramos podido imaginar que ese fugaz encuentro cambiaria nuestras vidas. -hola Flaco p’a donde vai, – P’a la pega pos chico , y tu ? – Voy a la Fac me respondio el chico. Tengo una prueba y no se como me va salir – Qué estai estudiando chico? – Psicologia – me respondio. Y tu donde estais trabajando ? – Ahi en la Hirmas. En la fabrica nueva. – Oye y cuantos trabajadores hay ? – Somos como 700, y la mayoria somos todos jovenes, aparte de los jefes que vienen de la Planta N°1 – Y el sidicato compadre , como anda ? – Ahi no mas , no nos inflan mucho; Dicen que solo somos cabros y que no tenemos idea de las cosas sociales ! – Sabis Flaco, podriamos hacer algo en conjunto. Quizas si nos juntaramos a discutir un poco podriamos ver la forma de hacer algo. – Bueno si tenis tiempo , uno de estos dias paso p’a tu casa y conversamos Y ahi comenzo nuestra segunda historia con el chico Willy. Mejor dicho con el chico Willy y su familia ya que siempre tuvimos en ellos un apoyo sin limites. Nos juntamos en su casa y empezamos a ver que podiamos hacer a nivel de la Fabrica y después se nos ocurrio que podiamos tomar contacto con alguién del MIR para tener una vision mas amplia de las cosas que pasaban en nuestro Pais; El chico se las ingenio para hacer una cita con A. Pascal. En esa época Andres Pascal era un fugitivo de la justicia que junto con otros compañeros del MIR eran buscados por toda la policia chilena a causa de los asaltos de bancos de los ultimos tiempos. Un dia A. Pascal llego a nuestra poblacion, a la casa del chico mas exactamente. Ahi estabamos el Chico feliciano, Pablito y yo. Nos explico que los asaltos a bancos no eran asuntos delictuales sino ” expropaciones al capitalismo” o “recuperar para el pueblo” lo que los capitalistas nos robaban diariamente. Confieso que al pricipio no “caché” mucho sus ideas. – Pero no hay problemas Flaco, me dijo. Yo los voy a dejar conectado con alguién para que les explique por que y como los capitalistas les roban a uds; diariamente su fuerza de trabajo.Y lo que nosotros hacemos no es nada mas que “recuperar” lo que a Uds les roban diariamente. Ese alguién fué el rucio James (Patricio Munita) con el que compartimos tantos y lindos dias de nuestra juventud. Nos gusto el discurso de Andrés; Y mas aun su imagen de joven bien educado, honesto de “buena cuna” que se preocupaba de los mas pobres.. Era la primera vez que veiamos alguién dedicado a la politica que tenia un discuso de esa naturaleza hacia con nosotros, cabros pobres, de origen humilde que solo habiamos visto “politiqueros de turno” venir a darnos charlas para juntar votos y después “chao pescao”. Una vez pasadas las elecciones ni siquiera se acordaban de nosotros. Como decian nuestros viejos.                                                                                                                                                                           CEME – Centro de Estudios Miguel Enríquez – Archivo Chile Sida 9 Esa sencilla reunion que podria aparecer como algo anecdotico paso a ser el acto fundador del MIR en Renca. Los viejos miristas se acordaran de la importancia que tuvo Renca en el desarrollo del MIR en Santiago. Largo seria de enumerar y nombrar a todos aquellos que compartieron nuestras casas, nuestros humildes hogares en aquellos tiempos de honestos sueños e ideales. De aquellos que nos ayudaron, que nos protegieron, que nos mostraron su entereza, su lealtad y coraje como la Sra Alicia y don Raul. Esa es parte de otra historia que aun no esta escrita. Por ahora estas lineas solo tienen el impulso de la emotividad. Del recuerdo que surge al ver el nombre del Guaton Pablo en todos los titulares de los diarios. De la revancha que se cobra despues de treinta años y que nos hace grandes en el recuerdo de toda esa juventud que un dia nos hizo crecer y créer que un mundo distinto es posible. Flaco Lucho desde Bélgica marzo 2005 ———————————————— Información disponible en el sitio ARCHIVO CHILE, Web del Centro Estudios “Miguel Enríquez”, CEME: http://www.archivochile.com Si tienes documentación o información relacionada con este tema u otros del sitio, agradecemos la envíes para publicarla. (Documentos, testimonios, discursos, declaraciones, tesis, relatos caídos, información prensa, actividades de organizaciones sociales, fotos, afiches, grabaciones, etc.) Envía a: archivochileceme@yahoo.com NOTA: El portal del CEME es un archivo histórico, social y político básicamente de Chile y secundariamente de América Latina. No persigue ningún fin de lucro. La versión electrónica de documentos se provee únicamente con fines de información y preferentemente educativo culturales. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos que correspondan, porque los documentos incluidos en el portal son de propiedad intelectual de sus autores o editores. Los contenidos de cada fuente, son de responsabilidad de sus respectivos autores, a quiénes agradecemos poder publicar su trabajo. Deseamos que los contenidos y datos de documentos o autores, se presenten de la manera más correcta posible. 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a nuestros hijos no los buscó nadie, porque ellos eran cómplices de los militares.

10-8-2013|12:15|DERECHOS HEBE DE BONAFINI
…a nuestros hijos no los buscó nadie, porque ellos eran cómplices de los militares. Ellos sabían todo, incluso donde estaban. Yo fui a denunciar que mi hijo estaba en la Comisaría 5ta y les pedí que por favor fueran a buscarlo. Y un juez me dijo: “No, señora, yo no voy, porque si entro y los matan a todos, la culpa de la muerte de su hijo va a ser mía”. Eso me contestó el juez [Héctor Carlos] Adamo de La Plata. Increíble. Una iba a contarles a los jueces lo que se iba enterando y estos desgraciados no hacían nada. Entonces yo fui a la Comisaría y entré a los gritos porque me dijeron que mi hijo estaba ahí. Me dieron una paliza terrible y me sacaron a la calle. No es lo mismo que vaya un juez a que hubiera ido yo. No sé si los íbamos a salvar, no lo sé, pero esa es la justicia que tuvimos. Más que Justicia, era Injusticia.

¿Las cosas podrían haber sido diferentes con otro tipo de jueces?

La complicidad cívico-militar las Madres siempre la denunciamos, tiene que ver con eso. Los militares no se mandaron solos. Si no hubieran tenido jueces tan corruptos, que todavía están hoy algunos en actividad, los 30.000 desaparecidos estarían vivos. O al menos, si no hubieran sido tan corruptos, muchos se hubieran salvado.

El 23 de septiembre de 2010 la Asociación Madres de Plaza de Mayo hizo un juicio ético y político a los jueces cómplices de la dictadura.

Sí, lo hemos hecho varias veces. Al no haber juicios, mucho antes del 2010 empezamos a desenmascarar a los cómplices. Hicimos el primero en la época de Alfonsín, le hicimos un Juicio a las Juntas en la Plaza. Después uno en Quilmes a los médicos, donde estaba [Jorge Antonio] Bergés, un médico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Más adelante hicimos otro en La Plata justamente para hablarle a Adamo. Y ahora les hicimos uno a los cómplices de la Justicia[1], la Iglesia y el periodismo. Siempre hacemos juicios éticos porque sentimos que ya que no conseguíamos que caminara la justicia había que visibilizarlo, para que la gente supiera que cuando decís que era una dictadura “cívico-militar”, quiénes eran los “civiles”.

En diciembre se cumplen 30 años de la creación de la CONADEP. ¿Cuál fue la posición de la Asociación en aquel momento?

Nosotras no estuvimos de acuerdo, porque primero ante los tribunales ya había de todo. ¿Qué necesidad había de investigar todo otra vez por un camino no judicial? Pero claro, Alfonsín pensaba inventar todo un aparato para demostrar que estaba haciendo algo. La CONADEP tuvo cosas muy jodidas. A mí me llamaron para preguntarme en qué agrupación estaban mis hijos, no para buscarlos, y yo les dije que no les iba a decir, porque encima se los llevaron por revolucionarios.

¿Qué significó la llegada de Néstor Kirchner al gobierno de la Nación?

Bueno, como que llegó El Salvador, “el salvador de la Patria”. En realidad, en un primero momento no nos dimos cuenta. Yo creo que todavía no nos dimos cuenta de todo lo que hizo. Todavía no nos dimos cuenta de todos sus discursos. Yo cada vez que los leo digo “¡Ésto no lo escuchamos! ¿Cuándo lo dijo?”. Me cuesta recordarlo. Por eso ahora a Cristina la escucho con tanta atención, porque a Néstor no lo escuchamos con mucha atención y dijo cosas importantísimas. Era como natural todo lo que hacía. Y no, porque las cosas que dijo fueron de muchísima profundidad. Él me quería mucho, siempre me acariciaba y me decía: “Seguí siendo así tan… -¿cómo me decía?- políticamente incorrecta”.

Las Madres se involucraron activamente en la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual…

Los medios siempre estuvieron en contra de las Madres, no sé a favor de quién pero en contra de las Madres siempre. Nos dilapidaron, nos ensuciaron. Para nosotras nunca existieron los grandes medios de comunicación. Por eso tenemos una radio, por eso tenemos una revista, tuvimos un diario, tuvimos que inventar todo eso para que nos visibilizara la gente. Sino, éramos invisibles. Si hubiese sido por los medios éramos invisibles. A las Madres nos dieron cualquier cantidad de honoris causa en Europa, aquí, en todas partes. ¿Alguna vez salió publicado? No. Nunca sale nada, tampoco yo hago lo que hago para salir en el diario.

¿Qué opina sobre el proceso de integración regional que ha vivido en la última década Sudamérica?

Es impresionante. Yo soy muy amiga de todos los presidentes de la región. A Correa Néstor lo conoció porque yo lo traje, Correa siempre me iba a escuchar cuando yo iba a hablar a Ecuador. Fui una gran amiga de Chávez. Lo mató el laburo, el trabajo, toda la corrupción que tenía siempre encima, los problemas que tenía que solucionar. Los quiero mucho a ellos. A Evo ni te cuento, lo conozco de cuando caminaba desde las minas. Así que me parece importantísima la unidad de la región, el surgimiento de la UNASUR. Porque al final se está logrando lo que buscaban nuestros hijos, ¿no?, la unidad latinoamericana.

¿Cuál es su opinión sobre el reciente proceso de democratización de la justicia?

Me parece maravilloso y necesario, es una experiencia que va a ir mucho más allá de nuestros juicios éticos y políticos. Está basado en principios democráticos impresionantes, que nunca imaginábamos que llegarían a la Justicia argentina. Toda esta democratización de la justicia y el avance que se pueda lograr en los diferentes ámbitos es en beneficio de todos. De los pibes, de las víctimas del gatillo fácil, de tantos grupos. La verdad es que yo ni soñaba con ver ésto que estoy viendo. El otro día cuando estuve con Cristina le dije “Mirá, Cristina, aunque a vos te parezca mentira las Madres estamos siendo felices. No soñábamos con ser felices y uno tiene felicidad porque peleamos tantos años por esto y ahora ver que la Justicia se va a reformar, que los juicios por violaciones a los derechos humanos se están haciendo, que los genocidas son condenados”. Más allá de todo lo que pasa, que te ensucian, que te agreden, te dicen de todo. Yo contra eso no peleo, porque yo ni les discuto, no respondo jamás a ninguna agresión.

¿Por qué?

Porque me parece que si nosotros pensamos que ellos instalan la noticia, porque quieren hablar de eso y nosotros lo repetimos, estamos haciendo lo que ellos quieren. Instando lo que ellos quieren instalar. Me parece equivocado cuando algunos programas de televisión que no pertenecen a los grandes medios económicos hacen eso. Si no queremos que una mentira se instale, no la tenemos que repetir nosotros.

¿Cómo explica la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declaró inconstitucional la Ley que democratizaba el Consejo de la Magistratura?

La Corte es cómplice. Con excepción de Zaffaroni. Son cómplices de lo que pasó antes y de lo que está pasando ahora. Ellos apoyan a la derecha, no sé si apoyan a Clarín y a Magnetto, pero al Pueblo seguro que no. Ellos nunca estuvieron para el Pueblo. Siempre están con los poderosos. Por eso se llama “Suprema Corte de Justicia”, pero no es ni Suprema ni hace Justicia.

Previo al dictado de la sentencia, las Madres enviaron una carta al Tribunal pidiendo que fallara a favor del pueblo.

Sí, les pedimos que por primera vez fallaran defendiendo los intereses del Pueblo. Ya en el 2010 cuando hicimos el primer acto en Tribunales por la Ley de Medios, dije que los jueces de la Corte Suprema eran unos turros. Y como hice un discurso muy fuerte muchos se enojaron. Pero la verdad es que me quedé corta, muy corta diciéndoles turros.

¿Le parece que a partir del fallo de la Corte Suprema está clausurada la posibilidad de la participación del Pueblo en la elección de los jueces o quedan caminos para explorar?

Yo pienso que siempre hay que seguir luchando. Porque si nosotras no hubiéramos creído en la lucha y en la calle estaríamos muertas. Nosotras seguimos creyendo que los pueblos solucionan los problemas en la calle, no en los tribunales. De eso estoy convencida. En los tribunales se puede lograr algo pero solo si el pueblo ayuda en la calle. Por lo menos, así lo vemos nosotras.

 

Para leer una versión ampliada de esta entrevista: www.infojus.gov.ar

 


[1]Entre los “imputados” se encontraban los magistrados Eduardo Rafael Riggi, Luis Francisco Miret, Otilio Romano, Wagner Gustavo Mitchell, Juan Martín Romero Victorica, Liliana Elena Catucci, Víctor Hermes Brusa, Pedro Cornelio Federico Hooft, Norberto Giletta, Guillermo Rivarola, Luis María Fernández, Luis María Vera Candiotti, Juan Carlos Marchetti, Julio Demetrio Petra, Carlos Pereyra González, Alicia María Di Donato, Nicasio Dibur, Abel Bonorino Peró, Horacio Enrique Prack, Néstor Luis Montezanti, Justo Rovira, Alfredo Bisordi, Adolfo Gabrielli, Horacio Heredia, Abelardo Rossi, Alejandro Caride, Federico Videla Escalada, Emilio Miguel Daireaux, Elías Guatavino, Jorge Gabriel García Collins, Eduardo Vocos Conesa, Guillermo Federico Madueño, Mario Héctor Pena, Leopoldo José Russo, Héctor Carlos Adamo, Eduardo Marquardt, Miguel Ángel Almeyra Nazar, Martín Anzoátegui, Amelia Lidia Berraz de Vidal, Oscar Hermelo, Norberto Quantín, Luisa Martha Riva Aramayo, Juan Carlos Rodríguez Basavilbaso, Rafael Sarmiento, Ricardo Gregorio Rongo y Luis Rueda.

Para Martín Elgueta Pinto. Uno de los 119 de Nosotros.

Para Martín Elgueta Pinto. Uno de los 119 de Nosotros.
Hacía apenas 15 días que Martín Elgueta Pinto había festejado sus 21 años cuando fue detenido, al llegar al departamento de su amigo Juan Chacón, el 15 de julio de 1974, para desaparecer en Londres 38. Martín estudiaba Economía en la Universidad de Chile, y militaba en el MIR. Su novia, María Inés Alvarado había sido detenida horas antes en Providencia, acompañada de Verónica Martínez, esposa de Juan Chacón. En el operativo montado en casa de Chacón, en que se detuvo a la familia y a Martín, participaron diez efectivos de la DINA encabezados por Osvaldo Romo y movilizados en varios vehículos, entre éstos, camionetas Chevrolet C 10.

Martín, ex alumno del Liceo Manuel de Salas, hijo de un destacado dirigente socialista, ingresó al MIR cuando era estudiante secundario y pronto se destacó en la organización por su compromiso, su entusiasmo y brillante inteligencia.

Antes del golpe militar trabajó en estrecho contacto con Edgardo Enríquez, miembro de la Comisión Política del MIR, y luego asumió también tareas de dirección.

La “ratonera”
Alrededor de las 17:30 horas, unos 10 individuos fuertemente armados, entre ellos Osvaldo Romo, se presentaron en el departamento del matrimonio Chacón Martínez, en la Avenida Antonio Varas, identificándose como funcionarios de la DINA. Llevaban a María Inés Alvarado, muy asustada y sangrando del labio superior. A las 19 horas llegó Raúl Chacón Zenteno (padre de Juan), y media hora más tarde lo hizo Martín Elgueta. A las 8 de la noche, llegó a su domicilio Juan Rosendo Chacón (actualmente desaparecido). Todos ellos fueron detenidos, incluyendo a Verónica Martínez Ahumada y Antonio Osorio, y conducidos, vendados, a Londres 38, recinto secreto de reclusión y tortura de la DINA.


Con la frente marcada
El 25 de julio de 1974, Martín y María Inés fueron llevados por Osvaldo Romo y otros 2 civiles, hasta el domicilio de la madre de María Inés, Inés Börgel González, ubicado en la calle Dublé Almeyda en Ñuñoa. La señora Clara observó que ambos jóvenes tenían en sus frentes una mancha negra, producto de quemaduras en la tortura. María Inés dijo a su madre que ambos estaban detenidos. Al cabo de unos 10 minutos, los agentes se los llevaron en una camioneta Chevrolet C 10 nueva.

Poco antes, el mediodía del 17 de julio de 1974, Martín fue llevado hasta el domicilio de María Matilde Cheuquemán Cheuquemán, en la población Buzeta, quien guardaba enseres de la familia Elgueta, para retirar un par de frazadas. Según María Matilde, el afectado se veía muy sucio y con mal aspecto, y lo acompañaba un civil de más o menos su misma edad, “amable y rubio”, quien, en ningún momento se separó de su lado. La descripción de este agente corresponde a uno de los participantes en el operativo en que se detuvo a Martín.

Testigos sobrevivientes
Antonio Osorio Olivares señaló que a Martín lo llevaban a interrogatorio tres veces al día. Varias veces escuchó sus gritos de dolor y quejidos. También le oyó decir: “he sufrido muchas torturas, pero estoy bien de salud. Por más que me torturen, no hablaré, pues nada tengo que decir”.

Por su parte, Ramón Osvaldo Barceló, quien conocía a Martín desde niño, también lo vio en Londres 38 y en malas condiciones físicas, en la noche del 14 al 15 de agosto de 1974.

Las cuatro personas detenidas junto a Martín Elgueta fueron llevados cinco días más tarde al campamento de incomunicados de Cuatro Alamos, pero Martín y su compañera, María Inés, fueron dejados en Londres 38, desde donde desaparecieron.

Cristián Van Yurick, Graciela Scarlett Mathieu y la doctora Patricia Barceló también han testificado sobre la tortura a Martín en Londres 38. Durante su reclusión, Martín fue sacado del recinto de la DINA en dos oportunidades.

Las maniobras de la DINA
“Martín Elgueta se exiló en Argentina”. Eso dijeron en febrero de 1975, en una “conferencia de prensa”, con libreto pauteado por la DINA, realizada por cadena nacional de radio y televisión desde el Edificio Diego Portales, cuatro dirigentes del MIR detenidos. Así la dictadura preparaba el terreno para el momento en que, en julio de 1975, los nombres de Martín y su compañera aparecieron en una lista de los 119 chilenos presuntivamente muertos en enfrentamientos en Argentina. La nómina reproducida en los medios chilenos, provenía de la revista “Lea”, una publicación creada para la ocasión por los servicios de inteligencia.

Persecución a la familia
Antes de la detención de Martín, agentes de la DINA, encabezados también por Osvaldo Romo, habían detenido, torturado y amenazado de muerte a su hermano Raimundo Belarmino Elgueta (mayo de 1974), que permaneció desaparecido por más de 10 días.* Por otra parte, también el domicilio de su familia había sido allanado por Romo, mientras que su padre, Belarmino Elgueta Becker, alto dirigente del partido socialista, se encontraba en el exilio en México.

También su madre, Yolanda Pinto ( ya fallecida), una de las fundadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, y su hermana, Gloria, fueron víctimas de graves amedrentamientos por Osvaldo Romo en distintas ocasiones.

El liceo
En 1990, para el aniversario del Liceo Experimental Manuel de Salas, los ex alumnos realizaron un homenaje a Martín Elgueta y María Inés Alvarado, de la promoción de 1970, así como a Luis Guajardo, Jaime Buzio, Edwin Van Yurick y Jaime Robothan. Todos ellos figuran entre los “119” luchadores antidictatoriales cuya desaparición, denunciada a nivel internacional, intentó ser manipulada por la dictadura con ayuda de los servicios de inteligencia del Cono Sur.

* Testimonio Raimundo Elgueta Pinto.

http://www.londres38.cl/1934/articles-82025_recurso_1.pdf

Casos detenidos Desaparecidos Colonia Dignidad

MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA (La historia va mas allá que la palabra). Patricio Torres Acuña

MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA (La historia va mas allá que la palabra)

Todos y cada uno de los hechos de violación a los DDHH, es en si una perversión política y social. De los miles de casos ocurridos en Chile no hay ninguno que no me afecte, pero si hay algunos que me han tocado más por la implicancia de afectos y sentires. Entre éstos puedo señalar:
El caso de Víctor Manuel Zuñiga Arellano, que más adelante daremos a conocer con detalles.
Con Titín, El Poroto o el Bebe,estamos unidos desde la niñez.

El otro caso es el que hace refencia esta publicación, que no sólo es hacer un recuerdo, también es un HOMENAJE a un compañero que este 26 de junio de 2013 cumpliría 81 añosde vida si no hubiese sido asesinado por sus ideales políticos.

Me refiero a MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA de Santa Bárbara, a quien conocí y con quien tuve algunas diferentes vivencias en distintas etapas de nuestras vidas.
Sólo para mencionar algunas:
De niño le recuerdo como un músico aficionado, que tocaba armónica ysiempre circulaba silbando con las manos en los bolsillos y su sombrero verde(tipo tirolés), o café de ala ancha. Simpatizante del  Partido Socialista de Chile, del cual mi  padre fue dirigente comunal.
Luego de adulto le reconocí como MILITANTE DEL PS, condición que le significó que después de ocurrido el golpe de estado de septiembre del 73, un grupo de asesinos, entre carabineros y civiles le quitaran la vida junto a varios compañeros de las comunas de Santa Bárbara y Quilaco, en ese entonces sólo Santa Bárbara.

Sólo hay una foto de Miguel y no he encontrado fotos de los asesinos, a quienes en su mayoría también conocí y con quienes en mi niñez compartí colegio en su mayoría y que referirme a Ellos me parece inoficioso. Sólo diré que de los que conocí, en cada uno de ellos o en sus familias habían rasgos antisociales y carencia valórica extrema.
Para adentrarnos en la historia tomaremos un extracto del semanario La Nación Domingo del Domingo 7 de septiembre de2008:  UNIFORME

Un equipo de LND recorrió 2.500 kilómetros, en tres regiones delsur de Chile, para escudriñar en los secretos de las matanzas más feroces decampesinos ocurridas en la dictadura. Detrás de esos crímenes estuvieronterratenientes, comerciantes y vecinos que hicieron la guerra sucia aliados con militares y carabineros. A 35 años de estos crímenes, y a pesar de que en algunoscasos ha llegado la justicia, la mayoría sigue libre y aún recorren como amos yseñores los campos, pueblos y caseríos del país.

Fue la venganza que aterrorizó poblados enteros, amparada cada vezen la oscuridad de la noche. Los autores de los crímenes de campesinos y trabajadores de otros oficios fueron civiles amos del lugar, que tras el golpe militar y aliados con los militares y la policía uniformada, decidieron la vida y la muerte de las víctimas que eligieron. Algunos actuaron disfrazados con atuendosde guerra, preparados y decididos a exterminar a quienes habían defendido sus derechos contra la explotación instalada desde siempre en los campos. A veces,desde antes de la asonada golpista, ejercieron tareas paramilitares junto al movimiento de ultraderecha Patria y Libertad. Otros actuaron vinculados a distintos grupos de corte fascista organizados para oponerse por la violencia a las conquistas de los trabajadores en los años del sueño socialista. Pero todos respondieron con el odio de presenciar cómo sus eternos súbditos y servidoresde sus deseos reproductores de la fortuna, les ganaban terreno contrarrestando humillaciones y atropellos de su dignidad y la de sus familias. Especialmenteal interior de los fundos donde la ley era el patrón.

Historias dramáticas donde en algunas ocasiones los mismos padres o parientes culparon a los suyos por involucrarse en las luchas sindicales pormejoras laborales, justificando a sus patrones, a estos activistas civiles y alos militares, por haberles dado caza y hacerlos desaparecer.

En cada ciudad, en cada pueblo o caserío precordillerano donde la muerte llegó vestida de civil o disfrazada de verde olivo, el terror infundido por la mano de estos poderosos permanece hasta ahora. Sus habitantes se muestran hostiles a las preguntas sobre aquellos tiempos. Invocan el olvido por el paso del tiempo, o simplemente confiesan mirando alrededor que todavía temena que regrese el azote que llenó de sangre las calles y senderos rurales.

Algunos de estos civiles autores de las masacres todavía se pasean por los mismos recorridos que frecuentan los familiares de los caídos para comprar el pan del día. A veces los escupen al pasar, insultándolos por haberlos llevado a sentarse en las bancas de los acusados en un tribunal.

Las madres o hermanos que se atrevieron desde temprano a vencer el miedo de la amenaza constante persiguiendo judicialmente a estos hechores,sufrieron el doble castigo de perder a los suyos y recibir el desprecio de susvecinos. Y hasta de los propios compañeros de combate de sus deudos, que cruzaron al otro lado de la vía para esquivar aquellos ojos tristes ydesamparados que nunca dejaron hasta hoy de buscar a sus desaparecidos.

La Nación Domingo recabó la lista de los 51 civiles procesados o condenados por el secuestro y desaparición, o por los homicidios, de operariosdel campo y otros que ejercían múltiples oficios. Del total, 15 corresponden a alemanes de Colonia Dignidad, que no son abordados en este reportaje porque sus andares son conocidos. Sin embargo, en la gran mayoría de los otros 36, sus identidades y acontecimientos permanecen todavía desconocidos públicamente.

El equipo de tres periodistas de LND recorrió 2.500 kilómetros y cruzó tres regiones entre Osorno y Los Ángeles, incluyendo zonas precordilleranas,para rehacer la ruta de la venganza. Todo sucedió en medio del temporal másgrande de los últimos 30 años, que dejó 17 mil damnificados, sorteando con su vehículo carreteras y caminos interiores inundados

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LOS DUEÑOSDEL MUNDO

Bajando hacia el norte, en la VIII Región, está Santa Bárbara.Desde ahí, más de 30 kilómetros hacia la cordillera, un interminable camino sinuoso, lleno de barro y plagado de bosques forestales, termina en el imponente fundo El Huachi. Lo antecede sólo el caserío del mismo nombre,humilde a su alrededor, que parece una prolongación azarosa del campo propiedad de la familia Barrueto Barting. No es casualidad que todos los conozcan, ya que muchos de los lugareños trabajan sus tierras y se instalaron ahí buscando una forma de subsistir.

Para llegar hasta el fundo donde viven los hermanos Manuel yRicardo Barrueto sólo basta con pronunciar su apellido y los brazos se alzan siempre en la misma dirección, profundo hacia los bosques. Ya al interior de la propiedad, una de las empleadas de la casa con impresionante vista al río Huequecura nos cuenta que “el patrón” salió de mañana, debido a que tiene otro domicilio en Los Ángeles y que alterna su permanencia entre ambos lugares. “Está algo enfermo, partió a hacerse unos exámenes, lo más probable es que llegue mañana o pasado”, dice con amabilidad.

Tras la desalentadora respuesta, la vuelta hacia Santa Bárbara se hizo inevitable. Luego de avanzar por colinas escarpadas, apareció el camino que indicaba la salida del fundo. Pero el portón está bloqueado por una moto todo terreno que se encuentra atravesada, como si fuera un pino más de los miles que los Barrueto tienen en su predio dispuestos para la tala. A un costado del vehículo, un hombre alto espera en actitud amenazante. Tiene pelo cano, ojos secos y el rostro envuelto en un par de mejillas pálidas. Usa un jockey rojo y con la mirada baja se acerca inquisidor. En una mano lleva una cámara fotográfica digital; la otra se posa sobre un bulto ubicado en su cintura.Luego de escrutar el automóvil y a sus integrantes, su pequeña boca cuenta escuetamente que es Ricardo Barrueto Barting.

No lo reconoce, pero él es uno de los dos hermanos que actualmente se encuentran procesados por el secuestro de seis campesinos, recién ocurrido el golpe, todos ellos empleados en su fundo.

Sin más trámite nos expulsa de la propiedad; no hay más preguntas.”Acá no se entra sin mi permiso”, sentencia. Toma una fotografía de nuestro automóvil y de la patente, mientras nosotros lo inmortalizamos devuelta con nuestra cámara.

Veinticuatro horas más tarde nos enteraríamos que a la empresaSeellmann Rent a Car llamó un supuesto detective de la Policía de Investigaciones, donde fue arrendado el vehículo, para pedir los datos de los arrendatarios, argumentando que había sido utilizado “por activistas mapuches para causar disturbios”.

Doña Norma Panes conoce bien las tretas de Ricardo Barrueto. En 2006 luego de que el ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción CarlosAldana asumiera varias causas de derechos humanos en la zona del Biobío tuvo un careo con él. Se dio en medio de la reconstitución de la escena por los 20 secuestros de obreros y campesinos que sufrió la localidad de Santa Bárbaraentre septiembre y octubre de 1973 y que tienen hasta ahora a muchas familiassin conocer el paradero de sus padres, maridos, hijos o hermanos. Ahí, frente a su rostro, Ricardo le señaló que la noche en que su marido, Miguel CuevasPincheira, “fue sacado de la casa en calzoncillos por hombres uniformados”,él no estaba ahí.

Pero ella asegura que los Barrueto fueron parte del grupo de civiles que, disfrazados de militares, se llevaron a su marido en medio de la noche del 20 de septiembre. Norma Panes dice que los vio claramente y también su hija. Al mostrarle la foto actualizada que obtuvimos de Ricardo Barrueto,Norma no duda: “Es él”. Su rostro, como el de Manuel, quedaron grabados en su memoria con tanta fuerza como aquellos años en que su marido fue un trabajador más del fundo El Huachi, labor que alternaba con su oficio dezapatero.

Los testimonios de las familias de seis campesinos más que trabajaban en El Huachi, secuestrados el mismo día y en horas cercanas,permitieron que en 2002 se procesara a los Barrueto y a los civiles SergioFuentes Valenzuela, Jorge Domínguez Larenas y los también hermanos Jorge y JoséValdivia Dames, quienes conformaron una verdadera mini-Caravana de la Muerte.

Norma lo grafica de la siguiente forma: “Ese día lo que hizo el grupo deciviles, todos ellos miembros de Patria y Libertad, junto a los carabinerosfue, literalmente, limpiarle el campo a los Barrueto”.

Luego, un recuerdo de los años posteriores a la desaparición de su marido viene a su mente: “Todos ellos eran amigos entre sí. En una ocasión, en plena dictadura me topé con un par en una esquina. Como sabían que yo todavía buscaba a mi marido, me escupieron a la cara”, dice.

La actitud de los Barrueto, al parecer, no es muy distinta. Tras mover la motocicleta para dejar libre la vía, minutos después, uno de los campesinos nos hizo dedo para acercarlo a la carretera que une Ralco con LosÁngeles. En el camino contó que Barrueto le había consultado si sabía de quiénera el vehículo blanco que había ingresado sin permiso al fundo. Y nos advirtiósobre Ricardo: “Cuando los vio entrar a ustedes dijo que de aquí no salían”.El joven, un sencillo trabajador forestal, con lucidez agregó que “es unhombre malo, prepotente, un carajo como patrón, que paga apenas para subsistir.Se aprovecha del sufrimiento y la necesidad del trabajador”.

Actualmente, los civiles responsables de la matanza permanecen procesados. Luego de ejecutarlos, la mayoría fueron lanzados al río Biobío desde el puente de Santa Bárbara.

De LND

http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20080906/asocfile/20080906220416/la_ruta_de_la_sangre.pdf

MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA

Rut     : No tiene
F.Nacim. : 24  06  32, 41 años a la fecha de su detención
Domicilio : Rosas 371, Santa Bárbara, Los Angeles
E.Civil : Casado, 5 hijos
Actividad : Zapatero y obrero agrícola
C.Repres. : Sin información
F.Detenc. : 20 de septiembre de 1973

Miguel Cuevas Pincheira, casado,5 hijos, obrero agrícola, se desempeñaba como zapatero en la localidad de SantaBárbara y, además, realizaba labores como obrero agrícola en el Fundo El Huache de la misma comuna; fue detenido aproximadamente a las 22:00 horas del 20 deseptiembre de 1973, en momentos en que se encontraba en su domicilio.
Sus aprehensores fueron los miembros de un grupo que se denominaba “Fuerza de Colaboración Voluntaria con Carabineros deChile” y fue creado el 19 de septiembre de 1973 por el Jefe de la TenenciaSanta Bárbara, Teniente Plante Euclides Aravena, “con el fin de buscar extremistas en el sector de El Huache” como señalara el mismo oficial en el proceso de la Justicia Militar. El fundo señalado había sido expropiado al padre de los hermanos Manuel y Ricardo Barrueto.

El grupo represivo estaba conformado por un comando compuesto por los carabineros Heraldo Pulgar Riquelmey José Godoy Godoy ambos de la dotación del Retén de Santa Bárbara y por losciviles Jorge Domínguez, su hijo Jorge Domínguez Larenas, los hermanos Manuel yRicardo Barrueto propietarios de Fundo El Huache , Simón Mena Manosalva(posteriormente funcionario del Servicio de Seguro Social de la localidad deSanta Bárbara), Sergio Amado Fuentes Valenzuela y Jorge Eduardo Valdivia Dames,los que vestían uniformes de campaña similares a los del Ejército y portando diversos tipos de armas, realizaron un operativo en el Fundo El Huache y en Santa Bárbara. Los miembros de esta fuerza, se movilizaban en una camionetacolor verde claro de Manuel Barrueto, otra de color amarillo de José Domínguez padre y una tercera de color verde con amarillo, propiedad de la Municipalidadde Santa Bárbara.
Esa noche del 20 de septiembre llegaron a su domicilio los carabineros y civiles del grupo, quienes ingresaron violentamentey lo sacaron de su cama y sin permitirle que se vistiera lo subieron a uno de los vehículos. Luego lo condujeron hasta la Tenencia de Carabineros de Santa Bárbara. Los aprehensores, que en ningún momento exhibieron orden de detención,fueron reconocidos por la esposa del afectado, doña Norma Panes, quien se encontraba en el hogar en esos momentos.
Al día siguiente, Norma Panes, llegó temprano al cuartel policial, donde los uniformados le informaron que Miguel Cuevas había sido trasladado hasta el Regimiento de Los Angeles a las 6:00 de la mañana de ese día. Ella se trasladó inmediatamente a dicha unidad, también se dirigió a la Cárcel Pública, Fiscalía Militar y otros lugares sin poder conocer el paradero de su esposo.
Posteriormente viajó hasta la ciudad de Concepción, donde realizó averiguaciones en los centros de detención para presos políticos, sin resultados positivos. Entonces, viajó hasta Santiago sin lograr obtener información respecto del paradero de su esposo.
Miguel Mella se encuentra actualmente en calidad de detenido desaparecido.
Además, durante el operativo realizado ese día fueron detenidos en distintos lugares del Fundo El Huache y Santa Bárbara, losobreros agrícolas Desiderio Aguilera Solís, Miguel Cuevas Pincheira, JoséMariano Godoy Acuña, José Domingo Godoy Acuña, José Nazario Godoy Acuña, JulioCésar Godoy Godoy y Manuel Salamanca Mella, los que también permanecendetenidos desaparecidos hasta la fecha.
También se detuvo en esa oportunidad a Jovino Aguilera Solís, Taco Verdugo Salamanca, y Emiliano Aguilera Godoy, quienesfueron puestos en libertad el 21 de septiembre por sus aprehensores,permaneciendo el resto de los detenidos en el recinto policial.
Según declaraciones de testigos, ante laComisión de Verdad y Reconciliación, esa noche los detenidos habrían sido muertos y lanzados a las aguas del río Bío Bío, desde el puente que cruza Quilaco.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
En la causa 25 73 del 3er. Juzgado Militar deLos Angeles contra Ricardo y Manuel Darío Barrueto, Sergio Fuentes Valenzuela yJorge Eduardo Valdivia Dames por la desaparición de los detenidos del Fundo ElHuache, el mismo día y por el mismo grupo que detuvo a Miguel Cuevas Pincheira,se pudo establecer que efectivamente el grupo aprehensor pertenecía a Carabineros de Chile, y en él participaban, junto a uniformados, civiles de la zona. A pesar que el origen de la causa fue la investigación del desaparecimiento del grupo de campesinos, ésta se transformó en una investigación del comando aprehensor. Algunos de ellos durante el proceso fueron encargados reos por el delito de porte de armas de fuego sin permiso competente, pero finalmente el juez del 3er. Juzgado Militar lo sobreseyó definitivamente.
El tribunal no investigó la suerte de losdetenidos. Tanto los aprehendidos en el Fundo El Huache como Miguel CuevasPincheira permanecen hasta hoy en calidad de detenidos desaparecidos.
Tomadode MEMORIA VIVA

Patricio Torres Acuña Para finalizar les sugiero y solicito que lean la sentencia del caso:
www.ddhh.gov.cl/Fallosmesdejunio2011.html

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DDHH.GOV.CL
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  • Francisco Antonio Farías Mansilla Patricio, hola. Miguel Angel Cuevas, era/es hermano de mi abuela materna, Carmen Cuevas Pincheira. Ayer me llamó porque tuvo acceso a esta noticia a través de mi tía Paola…esa foto, la vi desde pequeño en casa, slds!
  • Patricio Torres Acuña Un fraterno abrazo a ti y tu familia. Miguel fue un luchador social y fue ese compromiso el que llevó a sus asesinos a perpetrar ese innoble y cobarde homicidio. Guardo muchos recuerdos personales de Él.
  • Francisco Antonio Farías Mansilla que bueno saber que lo conociste; yo lo que se, es lo que me ha contado mi abuela y parte de mi familia materna, además de lo que he leído de los informes de DDHH. Para navidad, le regalamos con mi pareja a mi abuela Carmen, el documental “La Nostalgia de la Luz”. Lo vimos juntos y me imagino, lo que debe ser para ella estos 40 años de injusticia y dolor. Saludos nuevamente! FUERZA, ÁNIMO y CORAJE en tu trabajo de memoria.
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Juan San Cristóbal | Jueves 29 de agosto 2013 0:10 hrs.

carlos fariña

A propósito de los cuarenta años que se cumplen del Golpe de Estado, las voces que exigen verdad y justicia mantienen su deseo por ver en juicio a los responsables. En ello, una de las áreas menos abordadas en violaciones a los derechos humanos refiere a la desaparición de menores. Desde las organizaciones que han indagado el tema, destacan que las autoridades, en democracia, no han respondido a la investigación que requieren estos hechos.

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Michelle Peña Herreros fue estudiante de la Universidad de Santiago, militante socialista detenida en 1975 por efectivos de la DINA, quienes la buscaron durante todo su embarazo, lo que obligó distintos esfuerzos para cumplir sus controles médicos sin ser secuestrada. Una vez trasladada a Villa Grimaldi, se pierde todo rastro de ella, y del eventual nacimiento de su hijo.

La incertidumbre sobre el hijo de Michelle Peña se suma a otros ocho casos de mujeres embarazadas que fueron detenidas en dictadura. Más aún, el Informe Rettig certifica 307 casos de menores de 20 años ejecutados, niños de seis meses hasta la adolescencia, de los cuales se desprenden 75 casos de infantes detenidos desaparecidos. Por su parte, el Informe Valech sumó un anexo con 102 casos titulado “Menores de edad detenidos junto a sus padres o nacidos en prisión”.

Rodrigo Anfruns

Algunos casos han salido a la luz pública, como el menor Rodrigo Anfruns, cuyo cuerpo apareció a pocos metros del lugar de su desaparición en junio de 1979, bajo circunstancias que aún no son esclarecidas. O el caso de Carlos Fariña Oyarce, menor de 13 años detenido en la población La Pincoya, y su cuerpo encontrado en 2000, quemado y con múltiples heridas a bala.

Para Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, esta situación revela la actitud de los militares hacia civiles sin militancia política: “La dictadura no tuvo límites. Para los represores, la condición de mujer, anciano o niño, no tuvo importancia al momento de cometer crímenes. Es una herida de la que poco se ha hablado todavía”.

La dirigente recalca que son apenas 60 los uniformados involucrados en juicios por violaciones a los derechos humanos, pese a ser miles los casos de detenidos, ejecutados y desaparecidos por el régimen militar.

En esta línea, destaca que aún es necesario sumar investigaciones, ya que “falta justicia, investigación y procesamiento, encontrar a los culpables, y hacerlo ahora. En cinco años más ya no quedarán violadores a los DDHH con vida. O se hace ahora, y la justicia se dedica a investigar, o terminaremos con 60 condenados de un universo de más de tres mil víctimas”.

Gonzalo Taborga, presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, destaca que la violencia contra menores es un tema pendiente, en contraste a la dictadura en Argentina, con organizaciones dedicadas a buscar la verdad sobre menores detenidos, o nacidos de militantes en cautiverio.

Rodrigo Palma

“Ha tenido un desarrollo muy diferente a Argentina. Acá las organizaciones no han tenido de parte de las autoridades, el respaldo que hubiesen querido, y que ameritaba que recibieran. Terminado el gobierno militar, esta situación no tuvo relevancia, porque no se conocían casos, pese a existir las listas, las situaciones de menores que hasta el día de hoy no se han investigado y que están pendientes”.

En 2005 se constituyó una Agrupación de ex Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura, algunos años más tarde la AFDD abrió una línea telefónica para recibir antecedentes de menores, entre otras intenciones para sumar información.

Otro aspecto relacionado a la desaparición de menores, fue develado por el periodista Mauricio Weibel, de la agencia alemana DPA, quien, luego de tener acceso a más de 30 mil documentos reservados de la CNI, descubrió que existió un seguimiento en colegios, coordinado desde el ministerio de Educación, que espió a estudiantes, académicos y apoderados, durante los años de la dictadura.

“Chile: Las víctimas infantiles”
Ese es el nombre de un informe divulgado por Amnistía Internacional, a propósito de la detención de Augusto Pinochet en Londres. Un documento que reconoce 26 casos de niños muertos por militares durante la dictadura en Chile. La falta de documentación en menores sin cédula de identidad es un punto en contra a la hora de sumar indagatorias por su paradero. En este período se consideraba menor de 21 años para definir un menor de edad, incluyendo en este grupo a muchos jóvenes perseguidos por sus ideales políticos.

La historia de Carlos Fariña Oyarce explica la muerte de una de las víctimas más jóvenes de la dictadura, quien falleció a los 13 años, luego de ser abatido por dos tiros por la espalda, y luego su cuerpo quemado.

carlos farina.jpgCarlos fue derivado a un centro de menores, donde sufrió abusos sexuales, por lo que fue devuelto a su casa. Al ser visto por una vecina, ésta denunció su presencia a los militares, quienes lo arrestaron y no se supo de su paradero hasta el año 2000. Su madre murió en 1977, con la angustia de golpear puertas todos los días, sin recibir noticias del menor. Sus osamentas fueron encontradas en la avenida San Pablo. Vestía la misma ropa que al momento de su detención, permitiendo su rápida identificación. Según militares testigos, su ejecutor, el oficial Erasmo Enrique Sandoval Arancibia (ex funcionario del municipio de Providencia), no mostró compasión a los ruegos del niño, disparándole por la espalda y ordenando su incineración.

En Coquimbo, Jim Christie Bossy tenía 7 años cuando esperaba la navidad de 1973. La tarde del 24 de diciembre jugaba en la calle junto a Rodrigo Javier Palma Moraga, de 8 años. Ambos menores fueron ultimados por miembros del Ejército que custodiaban gasoductos en el sector de La Herradura. La madre de Jim, Maria Josefina Bossy Berruyer, incluso fue arrestada en el regimiento Arica, acusada del secuestro de su hijo y sometida a vejaciones por los militares. Cuatro años más tarde, los cuerpos de los menores aparecieron en el mismo lugar donde se les perdió huella, el mismo sector tantas veces rastreado y sin resultados. En 2002, el juez Juan Guzmán Tapia ordenó la exhumación de los cuerpos, certificando los impactos de bala que provocaron la muerte. Hoy, en la zona de su desaparición existe un memorial que los recuerda.

memorialOtros casos grafican la acusación por “uso indebido de la fuerza” en uniformados. El 18 de septiembre de 1973, oficiales del Ejército irrumpen en la Plaza Panamá, en Santiago, disparando a su alrededor. La menor Alicia Aguilar Carvajal, de sólo seis años, recibió un impacto de bala en el tórax con salida de proyectil, quien falleció en el acto víctima del actuar de militares que no han sido identificados.

Un caso similar es el de Samuel Castro, de 13 años, estudiante que falleció el 24 de septiembre de ese mismo año, a pocas cuadras del Estadio Víctor Jara (ex Estadio Chile), quien fue herido a bala por un militar que custodiaba este recinto, convertido en centro de detención y tortura.

La muerte de Ángel Moya rememora un gesto conocido de los militares. Interceptado a las 16 horas mientras caminaba, en Santiago, el estudiante fue ordenado a correr, arrancar, hasta que fue alcanzado por impactos de bala propiciados por los militares, que lo mataron por la espalda.

Así también pasó con Elizabeth Leonidas Díaz, de 14 años. La joven estaba embarazada, y detenida junto a otras siete personas la madrugada del 14 de octubre de 1973. En el río Mapocho, a la altura del puente Bulnes, fueron bajados de vehículo policial, obligados a correr por la ribera, donde fueron ultimados. Esa noche fueron acribillados catorce jóvenes, ocho de ellos menores de 20 años.

Como se lee, menores de edad que no mueren consecuencia de la militancia política de sus padres, o por estar junto a ellos al momento de su detención. El simple derroche de violencia, el rostro más oscuro de la muerte, la condición humana a su nivel más bajo, a la hora de apuntar con un arma de fuego al alma de un ser humano, de un menor de edad. Y disparar.

Desapariciones sin olvido en Paine: Octubre de 1973

Desde hace 41 años, octubre ha sido un mes para recordar dentro de la comunidad de Paine. En octubre de 1973 se realizó el mayor número de detenciones, desapariciones y ejecuciones de campesinos y trabajadores en distintos lugares de la comuna, y bajo diversas condiciones. Las ejecuciones se llevaron a cabo durante operativos organizados por efectivos militares, particularmente por el Regimiento Escuela de Infantería de San Bernardo, miembros de policía y civiles de la zona. En dichos operativos las personas fueron detenidas violentamente durante la noche, llevadas a otros lugares en camiones y posteriormente fusiladas. Los restos de las víctimas fueron encontrados en distintos lugares, como en el puente Maipo, en la quebrada de los Quillayes en Litueche (VI Región) o en el cerro Redondo en el sector de Chada, entre otros.

A diferencia de otros lugares golpeados por la represión durante la dictadura, octubre se ha constituido como el mes de conmemoración para la comunidad de Paine, por la magnitud de la violencia ejercida contra los habitantes de la comuna y la gran cantidad de desapariciones y ejecuciones cometidas durante el mes, que a la fecha suman cerca de 50 personas. Por esta razón, octubre es además un mes muy significativo para los familiares de las víctimas y su entorno más cercano, quienes realizan diversas conmemoraciones, públicas o íntimas, como es la velatón que se realiza todos los 16 de octubre en el sector del ex asentamiento “24 de Abril”, o la conmemoración que tiene lugar en el sector de los Quillayes anualmente.

Además de recordar a las víctimas de la represión, estas conmemoraciones constituyen también un refuerzo a la articulación de las familias y organizaciones de Derechos Humanos vinculadas con Paine, que aún esperan que se haga justicia y se conozca la verdad sobre el paradero de sus familiares, así como la condena de las personas involucradas en los asesinatos.

Operativo 3 de octubre

Las primeras detenciones dentro de este operativo ocurren el día 24 de septiembre de 1973, donde cuatro personas, dirigentes del asentamiento El Escorial, dentro de la Viña El Escorial en el sector de Huelquén, son secuestradas durante la noche. Posteriormente, el 3 de octubre 13 personas son detenidas, miembros del mismo asentamiento. Las personas son llevadas dentro de un camión rojo, facilitado por Francisco Luzzoro, un reconocido civil involucrado en los hechos, al sector del Cerro Redondo. Fueron fusilados el mismo día en la Cuesta de Chada.

A los pocos meses, personas del lugar encontraron algunas osamentas que reconocen como humanas. Basados en esta información, los familiares comienzan a buscar en el cerro los cuerpos de sus seres queridos desaparecidos. Alertados por esto, Carabineros se dirige al lugar acompañados del Servicio Médico Legal (SML) para exhumar de manera ilegal los cadáveres. Los cuerpos de las víctimas se mantuvieron retenidos en el SML hasta el año 1991, año en que recién fueron entregados a sus familiares.

Operativo 16 de octubre

Durante la madrugada del 16 de octubre fueron detenidos campesinos de los asentamientos Nuevo Sendero, 24 de Abril y El Tránsito, y dos personas de Paine centro. En total, en esta masiva operación, 24 personas fueron secuestradas y llevadas al sector de Litueche (VI Región); y  fueron fusiladas al amanecer en la quebrada de Los Quillayes.

Los restos de algunos de ellos fueron encontrados el año 2007 durante la investigación realizada en el lugar por el Ministros Héctor Solís Montiel, investigación que permitió conocer el paradero de las personas detenidas durante dicho operativo, el cual era desconocido hasta la fecha. Actualmente todos los años se realiza una conmemoración de alta convocatoria en la quebrada de Los Quillayes, que dentro de sus participantes incluye familiares, amigos y organizaciones relacionadas con los Derechos Humanos y la Memoria.

Sector de Aculeo

Por otro lado, las detenciones y ejecuciones realizadas a los campesinos de los asentamientos del Patagual y Huiticalán, en las cercanías de la laguna de Aculeo, ocurrieron durante octubre pero no fueron masivas. En algunos casos los restos fueron encontrados dentro de los mismos fundos donde trabajaban, en otros casos en los sectores de Pirque o puente Maipo. En total suman 10 víctimas en esta localidad. Aún existe poca información e investigación judicial respecto a los responsables de estos crímenes, aunque se presume que -al igual que en otros sectores de Paine- habrían participado civiles, carabineros y militares.

Las víctimas de Paine de la represión de octubre

Octubre es un mes de recuerdos cargados de emoción, un mes que nos reúne al alero de una historia común. El pasado y presente de nuestro país cobran vida durante el este mes para muchas familias que un día perdieron a sus seres queridos por trabajar por una sociedad mejor. Recordamos juntos a todos aquellos que durante octubre perdieron su vida en manos de la violencia política de Estado, pero que a su vez nos han trazado un camino de vida: la lucha por los derechos Humanos y la memoria.

1. José Ángel Cabezas Bueno
2. Carlos Manuel Ortiz Ortiz
3. Aliro del Carmen Valdivia Valdivia
4. Víctor Manuel Zamorano González
5. Francisco Javier Calderón Nilo
6. Hugo Alfredo Vidal Arenas
7. Bernabé del Carmen López López
8. José Emilio González Espinoza
9. Juan Rosendo González Pérez
10. Aurelio Enrique Hidalgo Mella
11. Domingo Octavio Galaz Salas
12. Hernán Pinto Caroca
13. Héctor Santiago Pinto Caroca
14. Jorge Orlando Valenzuela Valenzuela
15. Ramón Alfredo Capetillo Mora
16. José Gumercindo González Sepúlveda
17. Mario Enrique Muñoz Peñaloza
18. Juan Manuel Ortiz Acevedo
19. Luis Celerino Ortiz Acevedo
20. Francisco Javier Lizama Irarrázabal
21. Jorge Manuel Pavez Henríquez
22. José Manuel Díaz Inostroza
23. René del Rosario Maureira Gajardo
24. Andrés Pereira Salsberg
25. Duque Orellana

26. Muñoz Peñaloza
27. Muñoz Peñaloza
28. Carlos Enrique Gaete López
29. Laureano Quiroz Pezoa
30. Carlos Alberto Nieto Duarte
31. Roberto Esteban Serrano Galaz
32. Pedro Cabezas Villegas
33. Basilio Valenzuela Álvarez
34. Germán Fredes García
35. Rosalindo Herrera Muñoz
36. Luis Ramón Silva Carreño
37. Samuel Lazo Quinteros
38. Carlos Enrique Lazo Quinteros
39. Luis Rodolfo Lazo Maldonado
40. Samuel Lazo Maldonado
41. José Ignacio Castro Maldonado
42. Luis Gaete Balmaceda
43. José Domingo Adasme Núñez
44. Bautista Oyarzo Torres
45. Pascual Calderón Saldaña
46. Benjamín Camus Silva
47. Osvaldo González Mondaca
48. Rolando Donaire Rodríguez
49. Pedro Meneses Brito

Referencias
  • ‘Yo soy…’ Mujeres familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados de Paine” (2014) Carolina Maillard y Gloria Ochoa. http://www.germina.cl/wp-content/uploads/2014/05/Yo-soy_version_web.pdf
  • “Enfrentar con la vida a la muerte. Historia y memorias de la violencia y el terrorismo de Estado en Paine” (2009). Universidad de Chile
  • “El callejón de las viudas” (2001) Ruby Weitzel. Editorial Planeta
  • “Tiempo de días claros: Los desaparecidos” (1990)

En el Cementerio no están los Desaparecidos

En el Cementerio no están los Desaparecidos

En el Cementerio no están los Desaparecidos

Por Cristian Cottet

y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.
Pablo Neruda
Canto General

La muerte es un asunto que va del desastre a la resignación, del llanto a la ritualidad, del espanto a la paz. La muerte nos gobierna, de a rato queremos no verle, esconder el rostro, pasar por su lado silbando sin que ella nos vea, pero es inevitable. Está ahí con sus pompas fúnebres, con sus velorios, sus cementerios, sus negociados. Creo que no existe cultura donde la muerte pase inadvertida. Todas se las arreglan para definir una forma de desprenderse de la materialidad que es el cuerpo. Unos le incineran, otros le lanzan a un río o al mar, otros los embalsaman, otros le entierran en un espacio que definen para esos menesteres. Para nosotros los chilenos el cementerio es el espacio más recurrido donde dejar “los restos” de nuestros seres queridos.

La antropóloga argentina Laura Panizo, propone cierta matriz de “atención” a la muerte. Para ella el duelo y el luto son dos fenómenos que se complementan y explican mutuamente dentro del ritual de la muerte. Mientras el duelo son prácticas privadas, materiales, simbólicas y mentales de los sobrevivientes, el luto serían los procedimientos colectivos que permiten el reingreso de los deudos a la comunidad de los vivientes. El duelo refiere a la capacidad de cada uno de los vivientes para reubicarse y reintegrarse en la comunidad que contuvo al no viviente, es un ejercicio fundamentalmente privado. El luto, en cambio, es un rito colectivo donde se despliegan diferentas prácticas que permitan volver al precario equilibrio social desde donde se sale y se debe retornar.

Como ritualidad, el luto obliga avanzar desde la separación (lo preliminal), estacionarse en la transición (lo liminal) y terminal en el reingreso (lo posliminal). Realizar a cabalidad esta “pascua” permite un reingreso en paz y así construir el duelo. Para alcanzar esto es necesario que se cumplan, por lo menos, dos condiciones: primero, que la ritualidad se materialice en todas sus formas y etapas, y segundo, que el cuerpo del que ha partido participe desde la separación al reingreso en la forma de una nueva instalación simbólica. Como dije al comienzo, la muerte es un asunto que va del desastre a la resignación.

Cuando el cuerpo no está, queda suspendido el rito en la liminalidad y el duelo se transforma en un permanente e infinito suspenso, donde los deudos deben construir otras estrategias de sobrevida, que estarán cargadas de incertidumbre y desamparo. En ese caso, que es el de los chilenos “detenidos desaparecidos”, no hay velorio, no existe ataúd ni cementerio, que es el territorio destinado al depósito de los cuerpos. La “animita” es una de las muchas formas que toma este ejercicio de muerte sin un cuerpo que resguardar.

En la Región Metropolitana de Chile se han instalado casi tres centenares de memoriales en recuerdo de los chilenos ejecutados y desaparecidos por la dictadura militar. Estos eventos van desde animitas, placas, esculturas, panteones y memoriales. Detrás de cada uno existe una comunidad que se organiza tanto para su construcción como para su mantenimiento. Casi la generalidad está referida a personas muertas y sepultadas, agreguemos a esto que el Estado mantiene un Programa de ayuda financiera para esos efectos.

El año 1993 se concretó la construcción del Memorial de los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados instalado en el Cementerio General de Santiago, me refiero al monumento que recuerda y homenajea a todos los detenidos desaparecidos de Chile. En los bordes de este monumento se construyeron dos panteones, donde sepultan aquellos cuerpos recuperados de la desaparición.

En el marco de lo dicho hasta ahora, cabe preguntarse: ¿Qué hace este memorial en un cementerio si los nombrados técnicamente no están muertos sino secuestrados? ¿Acaso, con esta instalación, se pretendió “dar por muerto” simbólicamente a los miles de desaparecidos? ¿Se pretendía poner fin al ¿Dónde están?

Una tarea urgente, en medio de tanta premura y reivindicación no cumplida, es terminar con esa ambigüedad de visitar a nuestras(os) hermanas(os) secuestrados, en el lugar donde dejamos los muertos. Ellos no están muertos mientras no tengamos sus cuerpos y podamos concluir el rito que permita reingresar a esta sociedad a los miles de familiares que esperan. Es responsabilidad nuestra también el obligar al Estado a que se instale en algún espacio público y de libre acceso un verdadero Memorial y no una cripta gigante en un cementerio. No se resolverá con esto la monumental tarea de encontrar los cuerpos, pero no cabe duda que ayudará a poner las cosas en su lugar, cuestión que tanta falta hace en nuestro querido país.

Diciembre de 2011

Los doctores de los campos clandestinos. APROPIACION DE NIÑOS EN LA DICTADURA

EL PAIS › DOS MEDICOS Y UNA OBSTETRA SERAN JUZGADOS POR SU RELACION CON LA APROPIACION DE NIÑOS EN LA DICTADURA

Los doctores de los campos clandestinos

Los médicos Norberto Bianco y Raúl Martín y la obstetra Luisa Arroche serán juzgados por la apropiación de niños durante la dictadura. Se desempeñaban en la maternidad clandestina que funcionaba en Campo de Mayo.

 Por Ailín Bullentini

Por primera vez serán juzgados profesionales de la salud que participaron en partos clandestinos de concentración donde dieron a luz hijos de prisioneras que permanecen desaparecidas. Los médicos están acusados por su participación en la apropiación de los bebés de las prisioneras. Como antecedente a este juicio, en uno de los fallos judiciales por delitos de lesa humanidad más trascendentes, el Tribunal Oral Federal Nº 6 había determinado que el robo de bebés paridos por mujeres secuestradas en centros clandestinos de detención fue una práctica sistemática y generalizada del terrorismo de Estado desatado durante la última dictadura cívico-militar. Por esos crímenes, los integrantes de la cúpula militar que gobernó al país aquellos años fue severamente condenada. Dos años después, y bajo la misma mecánica, el mismo tribunal comenzará a juzgar este miércoles a integrantes del personal médico militar vinculados con la apropiación de bebés nacidos en la maternidad clandestina que funcionó en Campo de Mayo y cuyas responsabilidades no fueron analizadas en aquel mítico juicio. Cada uno en el caso que corresponda, los acusados, los médicos Norberto Bianco y Raúl Martín, y la obstetra Luisa Arroche y los represores que tuvieron a su cargo la zona, Santiago Riveros y Reynaldo Bignone, deberán responder por el robo de nueve bebés –cinco de los cuales lograron recuperar su verdadera identidad–, según el requerimiento de elevación a juicio de Abuelas de Plaza de Mayo. Las historias de los nietos recuperados Francisco Madariaga Quintela y Catalina de Sanctis Ovando serán algunas de las tratadas a lo largo del debate.

Pasaron dos años de aquel primer y emblemático acto de justicia y casi una década desde que Abuelas de Plaza de Mayo le pidió al Poder Judicial que, sin perder de vista a “los Videla, los Massera, los Riveros y Bignone”, investigara a las segundas y terceras líneas de las Fuerzas Armadas que participaron en el proceso de robo y entrega de bebés que varias mujeres parieron en el Hospital Militar de Campo de Mayo durante su cautiverio clandestino. El funcionamiento de esa “maternidad clandestina”, como la parte de la sociedad que se preocupó por que la Justicia analizara los horrores de aquellos años, rebautizó a esa institución sanitaria que aún respira recostada sobre la avenida Pablo Ricchieri de la guarnición militar de Campo de Mayo, fue ventilado en el juicio por el plan sistemático, con lo cual, muchos testimonios desplegados entonces serán incorporados en este debate vía reproducción audiovisual. Algunas otras versiones de los hechos ofrecidas durante la intrucción también serán sumadas sin necesidad de ser reiteradas frente a los jueces María del Carmen Roqueta, Julio Luis Panelo y Jorge Humberto Gettas. En los pasillos de Comodoro Py apuestan a que la sentencia llegue antes de fin de año.

El juicio a los médicos

Riveros y Bignone fueron condenados a en el juicio por el Plan Sistemático. A Bignone, no obstante, se lo juzgó como miembro de la última junta de comandantes que dirigió la última dictadura cívico-militar. Recibió 15 años de cárcel, condena que fue incrementada a 25 por la Cámara de Casación. Riveros, condenado a 20 años, fue responsabilizado como jerarca del Comando de Institutos Militares que tenían, bajo su órbita, a Campo de Mayo. Sin embargo, el marco de acusaciones que decantó en ese debate oral no tuvo siquiera desde su etapa de instrucción en cuenta a los médicos militares que integraron el organigrama delictivo. Los médicos que dirigían el Hospital Militar de Campo de Mayo y especialmente quienes tenían a su cargo el área obtétrica de esa institución “habían quedado afuera del ojo de la Justicia”, determinó Alan Iud, que representará junto a Pablo Lachener a la querella de Abuelas de Plaza de Mayo en el debate oral que arrancará el miércoles.

Como la causa por el Plan Sistemático ya estaba elevada a juicio oral, Abuelas decidió impulsar la investigación en el mismo expediente que investigaba los crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo, que recorría, entonces, instancias preliminares. Año 2006. Justicia del distrito de San Martín. Varios años después, la Cámara local decidió que esa investigación debía entenderse como una continuidad de la causa mayor y, como aquélla, tramitarse en la Justicia federal. Ocho años después de aquel primer paso, la causa llegó a su juicio oral, que en un primer momento tuvo como fecha de inicio en julio, pero fue pospuesto por las recusaciones que las defensas de los imputados presentaron contra la presidenta del tribunal y su coequipier, Panelo, y que no prosperaron.

Los casos

En el Pabellón de Epidemiología del Hospital Militar de Campo de Mayo existieron, entre fines de 1976 y fines de 1978, dos habitaciones “especiales”: ventanas enrejadas, cerrojos en las puertas, sin luz. Por esas habitaciones pasaron, por lo menos, 17 jóvenes embarazadas cautivas de la cacería del terrorismo de Estado que desató su furia en el país entre 1976 y 1983. Hasta allí eran trasladadas, en autos particulares, tabicadas, esposadas, desde diferentes centros clandestinos de detención que funcionaron en la órbita de Campo de Mayo, cuando se acercaba su fecha de parto. Los alumbramientos sucedían, la mayoría de las veces inducidos y por cesárea, en el quirófano del hospital. Luego, las mujeres eran despojadas de sus bebés, a los que le perdían el rastro, y depositadas nuevamente en las habitaciones privadas de Epidemiología hasta su alta. El destino siguiente era de nuevo el centro clandestino. Y, desde allí, la desaparición. La muerte.

Detalles más, detalles menos, así fueron los últimos días de Marta Alvarez, Susana Stritzler, Mónica Masri, Valeria Beláustegui Herrera, María Eva Duarte, Myriam Ovando, Silvia Quintela Dallasta, Norma Tato y Liliana Isabel Acuña, cuyas historias serán el eje del debate oral que comenzará esta semana y quienes permanecen desaparecidas. Existen otros ocho casos similares cuyas causas aún no fueron elevadas a juicio oral, paso burocrático que la querella de Abuelas espera que suceda en el transcurso de estos meses. Dependerá del TOF 6 que puedan ser, luego de esa elevación, incorporados al debate.

Detalles más, detalles menos, fueron los primeros días de, por lo menos, Francisco Madariaga Quintela, Catalina de Sanctis Ovando, Belén Altamiranda Taranto, Pablo Casariego Tato y Valeria Acuña Gutiérrez: hijos de algunas de aquellas víctimas y recuperados, a lo largo de los años siguientes y con la fuerza de la búsqueda incansable de Abuelas de Plaza de Mayo. La mayoría de las historias de estos nietos recuperados fueron ventiladas en el juicio por el Plan Sistemático, como el caso de Madariaga, Casariego Tato o Altamiranda Taranto, o en debates orales individuales contra apropiadores o entregadores, como lo tuvo de Sanctis Ovando.

Los acusados

En sus primeros años, el expediente que indagó lo sucedido en la maternidad clandestina que funcionó en el Hospital Militar de Campo de Mayo contaba con una decena de imputados. Más de la mitad no ocupará el banquillo de los acusados: algunos fallecieron, otros fueron salvados por “cuestiones de salud”.

Por ser las autoridades máximas de la zona de defensa IV del Ejército nacional, que incluye en su jurisdicción la repartición militar de Campo de Mayo, Riveros y Bignone volverán a ocupar el banquillo de los acusados en este juicio. Son los únicos dos imputados a los que el funcionamiento vertical de la jerarquía militar no los deja despegarse de los delitos a exponer en el debate oral que comenzará el miércoles. En esa misma línea de responsabilidades la querella de Abuelas ubicaba a Antonio Bussi, quien falleció en noviembre de 2011.

De los médicos militares retirados que aportarían su responsabilidad en este debate, só´lo dos finalmente llegaron a juicio. Raúl Martín y Norberto Bianco. Martín fue jefe del servicio de Clínica del Hospital Militar en el que parieron más de una quincena de mujeres, en su mayoría jóvenes, secuestradas clandestinamente por el terrorismo de Estado y en donde les arrebataron a sus hijos. Según la acusación de la querella, Martín era un “retransmisor” de información relativa a la presencia de esas mujeres en el hospital, a sus partos y al destino de sus bebés. Bianco fue jefe del Servicio de Traumatología de la institución. La querella y la Fiscalía, a cargo de Martín Niklison, coinciden en señalarlo como un “personaje clave” en la asociación que los unificó junto a otros profesionales militares cuyo objetivo fue despojar de sus niños a detenidas ilegales cuyo destino era la desaparición. Yolanda Arroche de Sala García fue obstetra de la institución y está acusada de haber firmado el certificado de nacimiento falso de uno de los bebés apropiados y quien ya recuperó su identidad, Francisco Madariaga Quintela. El milico médico Julio Caserotto, quien tenía a su cargo el servicio de Obstetricia del hospital, falleció. Jorge Habib Haddad fue subdirector del centro de salud de la fuerza, mientras que Ramón Capecce era jefe de Cirugía. Ambos fueron declarados “incapaces de defenderse” por deficiencias en su estado psíquico. Los tres se salvaron de la Justicia.

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