Carlos Liberona .10 años. Presente!

Carlos Liberona .10 años. Presente!

“Escribir sobre Carlos es doloroso y hermoso. Doloroso porque cuando me acuerdo de él me viene una pena profunda,como si un pinchazo me entrara en el pecho y se me abre la boca intentando respirar más fuerte, se me agrandan los ojos para que las lágrimas no me salgan y cada raíz del pelo me pica. Lo veo claramente, caminando con su paso reposado, sonriendo con sus ojos. Carlos era un compañero esencial…”Prólogo de German Marín a Memorias de un labrador de Futuro. Carlos Liberona, el amor y la lucha.

No dejó indiferente a los que lo conocieron, y a Carlos nada de lo que ocurre en este mundo y en Chile le fue indiferente. Lucía Sepúlveda Ruiz. (1944-2009)

hace años escribí al Carlos…


LOS COMPADRES DEL ´44. Los que quedamos y los que tomaron el cielo por asalto.

Oye,Carlos, el 30 es tu cumpleaños…

27 de noviembre de 2011 a la(s) 10:29

Te gané por 4 meses en llegar a esta etapa en que de repente el cuerpo te grita “estás re vieja,para la mano,que cuarenta años de andar de militante por la vida, con dedicación exclusiva,te pasa la cuenta”…

Por fin tuve en mis manos “El Labrador de Futuro”, y ahí estabas,viejo.

Hace ya un rato largo que no nos reuníamos en la calle Londres, en ese boliche de los comunistas con comida barata o en el café al que me citabas , aún cuando entendernos era fregado,por tu ronquera-afonía,que siempre decías te ibas a operar. Yo, claro, arrogante rozando la estupidez,te reprochaba.

Te cuento que de los compadres / comadres que llegamos al mundo meses después del fin de la segunda guerra mundial, quedamos re pocos.

El Miguel,el Bauchi,el Luciano,el Guti, el Viejo Lucho, El Edmundo Lebrecht,el Jaime Oettinger, el Sambo, y muchas comadres que me duele nombrar,entre ellas la Laurita Moya, la tía de la Lumi, que trabajó hasta la última hora , ya sabemos se fueron de a poco y desordenadamente, a saltos históricos. Borro un nombre que pervirtió nuestra memoria y nuestra identidad: que se fue impune, dejando tras de sí niños abusados y un shock colectivo de dolor entre nuestra generación.

Pero quedamos bastantes,por acá y por allá. Acharquicaneados *1, en la pobla, en las universidades, en Ayun,en las redes sociales que nos han regalado encuentros, algunos en las calles (los que aún son sostenidos por sus rodillas artrosicas) y sobre todo, en la Memoria Vigente…

Me reí tanto con tu Manual Para Derrotados * que voy a recordar los mejores  comentarios, ácidos,irónicos y pícaros que como tu mismo,son un compendio de verdades..

.

En ese manual, escrito algún día en algún lugar ,por un tenaz luchador popular que busca levantar el ancla de la tristeza, y alejarse del horror que inventaron los generales y que condujeron a este paisito a la gran derrota”, como te definiste,estamos todos,compadre…

“Como sabemos,la derrota es una mierda (…) la derrota es diferente para cada cual,tiene su propio ADN”.

Dices: Cuando consulté por los materiales que podría utilizar para construir este manual,empezaron los problemas. La denuncia estaba permitida,pero cuando consulté por el uso del buen humor y la ironía, me miraron como si faltara el respeto a todas las vírgenes del mundo, y entonces me quedé paralizado”

Cómo te entiendo,Beato,viejo Claudio cazurro chillanejo campesino. Tu siempre has sabido cómo nos une esa falta de respeto por los ritos y rituales, y la felicidad permanente,a pesar de…

Sonreí con ternura de vieja abuela que viene de vuelta al leer tu Análisis del  Comportamiento de los derrotados, y con carcajadas culpables reconocí a tanto viejos y menos viejos de nuestro piño y de piños amigos, y sobre todo, cuando me encontré yo misma ahí:

“El o la derrotada,tienen sus ritos, sus estéticas,sus mitos y hasta sus doctrinas; cada derrotado tiene tiene su propio ADN, es decir, la marca de encarar,explicar o vivir su derrota”…”cada cual ha tenido una cantidad apreciable de identidades que configuran su memoria, desde extremista peligroso huye armado,pasando por PP (Preso Político),exiliado,retornado,ex militante,etc”.

A este “etc”, que es tan enorme,es de justicia incluir a los exonerados,los clandestinos,los fugados y entrañados ,las viudas y viudos,los hermanos,sobrinos,tíos y por sobre todo, a los hijos e hijas de…a quienes transmitimos la derrota y nuestras formas de encararla.

Cuando hablas del cajón caótico de los recuerdos cuidadosamente guardados, de nuestras fechas comunes: el 11 de septiembre,el 5 de octubre,el 8 de octubre,  de los meta lenguajes,de la acumulación de historias orales clasificadas y archivadas,de la estética común ( “nada o poco maquillaje en las mujeres,la derrota no usa corbata,suele tener bigote o barba,viste un second hand…”) es imposible no reconocerse,reconocernos…

Pero tras esta sarta de verdades , señalas otras maravillosas verdades,que son carne entre nosotros: “Los derrotados y las derrotadas tienen una misión histórica que cumplen modestamente.Ellos son parte esencial de la memoria colectiva,son los que saben reconstruir hombres,rostros,huellas de los desaparecidos,de las víctimas de esos tiempos (…) tienen mucha historia,pero la historia los desconoce (…) en medio de la derrota,estos puñados de mujeres y hombres pelean por la verdad,sin pausa han venido perforando las fronteras de la impunidad (…) cada día entendemos mejor que nuestra última batalla será por la re fundación de nuestro país,como comunidad histórica,moral e institucional. (…) No hay duda que de los derrotados será el Reino “.

Así,compadre, entre sonrisas,carcajadas,un poco de nostalgia y un mucho de gratitud, me encontré nuevamente contigo ayer. Y el dolor y la muerte que ronda mi hogar se hicieron por un momento leves.

El jueves me arranqué al ARCIS,porque no fui capaz de esperar en la sala de espera el resultado de esta segunda operación a la Carola, mi hija, y allá estaban todos- o casi todos- contentos,porque el lanzamiento del libro del Peter Rose (Pedro Rosas Aravena) fue un éxito. Qué lindos los cabros!…Me encontré con la gringa, tu compañera, siempre en la pelea. Con el Pilo,la Bea,la Lucía, y recibí los más fraternales abrazos, y puchas! que los necesitaba.

Otro día

Como estoy poniendo al día las noticias nuestras, te cuento Viejo, que se me fue la Carola, muy resentida, muy enojada, sin que nos fuera posible romper el silencio tóxico instalado entre nosotras…Cómo me hiciste falta,compadre!

Una noticia hermosa que comparto contigo es que en este espacio mágico que estamos colonizando, este nuevo continente a explorar un poco a tientas, por puro azar encontré a una compañera de esas que por ahí decimos “histórica”, de aquellas que vieron los días primeros del irrumpir de una nueva forma de enfrentar nuestra realidad golpeada, de aquellos días en que allá en Concepción , los ahora “históricos fundadores!” lanzaban un grito armado que cambió nuestro país.

Conocí a Marta Zabaleta, argentina, y ya no podré preguntarte si la conociste, si la viste trabajar con las mujeres, si compartiste celda con ella , si coexistieron en los laberintos del exilio, si fuiste amigo de sus amigos, del Traful que estoy conociendo a través de sus palabras.*2

Tengo que contarte,compadre, que en estos días da miedo abrir los correos electrónicos, porque cada semana nos trae noticias de una muerte anunciada, de una situación extrema de pobreza y enfermedad e algún compañero o compañera e incluso de algunos de nuestros hijos.  Antes nos mataban los milicos, y ahora el cáncer se ha hecho verbo entre nosotros. Ya sabes, tanta tortura, prisión, exilio y luchas parece habernos bajado las defensas..

Tengo que pedirte excusas,Viejo lindo, porque no he logrado aún cumplirte lo prometido. El trabajo que me pediste acerca del exilio y el retorno, de la influencia en lo contingente que habían tenido aquellos que vivieron una cultura diferente- creo que así canta un argentino- y retornaron con nuevas ideas que por cierto, te lo digo, modificaron de raíz nuestra historia, se me ha hecho difícil. Me fui un poco por las ramas ya que en el curso de esa investigación me encontré con una realidad que me hizo mayor sentido, me saltó o asalto un campo desconocido y doloroso , un segmento de nuestra realidad hasta entonces no visibilizado;nuestros hijos e hijas. Y los hijos e hijas de ellos.

Y así me he pasado esto  años largos, y tu no  estabas para animarme, para decirme ” vamos Goñi”, y he recorrido un poco sola – un poco desorientada a menudo, y envejeciendo, esta tarea que sé habrías aprobado entusiasta.

También debo contarte que por el camino he ampliado mi reducto de aquellos a quienes puedo nombrar como “mi gente”, y ahora son parte de éste hombres y mujeres de todas las generaciones y matrices políticas y culturas como dirías tú irónico. Y ha sido bueno. Ha sido enriquecedor y siento que estarías orgulloso de mí.

Esta tarde llueve de abajo para arriba, hace frío y me siento un poco en Chillan, tu ciudad, en invierno, conversando contigo. Ha sido  bueno encontrarte otra vez. Como siempre. Hasta siempre.

Gracias,compadre. Y feliz cumpleaños.

PS.-* “MEMORIAS DE UN LABRADOR DE FUTURO.Carlos Liberona,el amor y la lucha”

Lucía Sepúlveda Ruiz,noviembre 2010

Editorial AYUN.

*1 Red Charquican, lista de correos de los miristas, ex miristas y amigos de los miristas.

*2 

Carlos , Adriana y Tito,2006 100 Años Santa María de Iquique.

CARLOS LIBERONA VERGARA y su poema “auto-Requiem o Testamento” https://youtu.be/-tXGPxVUiOE

Homenaje a Carlos Liberona de todos sus hermanos
J. G. Rodrigo Torrez Jordán, 16 de junio de 2009

En este muro colocamos algunos de los muchos mensajes que en homenaje a nuestro Querido Hermano y Compañero Carlos Liberona Vergara han enviado sus amigos:
CLAUDIA VIDELA, SANTIAGO:Querid@s compañer@s:No sé bien qué frase utilizar en este momento, sólo que se ha ido nuestro amigo, compañero y para muchos el padre político. Hace media hora fui a su casa a saludar y me encontré con que hacía muy poquito rato, Carlos había partido al encuentro de la eternidad. …
JORGE ÁVILA, SANTIAGO:Compañeros y compañeras: ha fallecido hace poco rato atrás nuestro compañero, hermano y amigo Carlos Liberona. Sus restos serán velados en la Villa Grimaldi, en Santiago de Chile.Nos queda la tarea de tomar sus banderas, y continuar la lucha por la real liberación del continente, y por un mundo en que reine la justicia, la libertad y la igualdad.Reciban un fraternal saludo
CHAGO, VALPARAÍSO:Compañeros:Hoy a las 2:30 de la tarde nos dejo el Viejo Liberona, un combatiente ejemplar y sobre todo un gran amigo, es difícil explicar lo que significo para mi y para quienes en esta casa lo conocimos, solo diremos que estamos intactos en el amor y las ganas de hacer revolución, que sabemos que es esa la forma y no otra la de mantenerlo con nosotros, crear y fortalecer las redes y las luchas del continente, asumir los temas sin prejuicios, vincular lo rojo y lo negro de la vida…estamos tristes, pero alegres de haberte conocido hermano Carlos.AYUN EN TU VIAJE.AQUÍ SEGUIMOS.el Chago,
RODRIGO, COCHABAMBA:Nuestro Compañero Carlos Liberona, incansable luchador, maestro y padre político, ha emprendido su viaje definitivo a la eternidad hoy 11 de junio.Con su ejemplo nos ha enseñado el valor de la dignidad de la vida humana, con su valor nos ha guiado por el camino de la lucha, resistencia, responsabilidad y respeto, con su solidaridad nos ha dado la oportunidad de vivir como pensamos, con su magnánimo espíritu nos ha permitido acompañarle en el camino.Ahora, que ha cumplido su misión junto con nosotros, nos deja la fuerza necesaria para seguir su camino; por nuestra parte, queda el compromiso por continuar en la cotidiana lucha, perseverar incansablemente en este camino infinito por la justicia y esperanza; ¡Seguiremos adelante compañero!.¡¡¡Compañero Carlos Liberona!!!Por siempre ¡¡¡PRESENTE!!!
JOSÉ ANCALAO, TEMUCO:Hola a todos espero que esten tranquilos queridos amigos yo por mi parte estoy super descolocado con esta noticia lo único que se es que este donde este mi maestro estará mejor que nosotros el ya cumplio su mision y eso nos deja mucha responsabilidad a nosotros estoy seguro que nosotros tenemos que seguir con el legado de nuestro gran amigo estare en santiago lo antes posible espero encontrarme con alguno de ustedes.peukallal newentuaiñ
NIDIA BUSTILLOS, SAN IGNACIO DE MOXOS:A todos los hermanos sólo por una vez pude compartir con este hombre grande y pude comprender el valor de la dignidad y el amor por el prójimo,tampoco tengo palabras, pero este donde esté el sabrá que seguiremos con su ejemplo tampoco tengo palabras
CARLOS LEÓN, SANTIAGO:COMPAÑEROS:SOLO UNA PALABRA:HASTA LA VICTORIA SIEMPRE……..CON TRISTEZA EN EL CORAZÓN
CAROLINA Y MARTÍN, LIMA Querido Carlos,Con mucha tristeza me comunicaron tu partida, fue tu gran amigo Hector el que me dio la ingrata noticia y quería compartir esta noticia tan triste y que me acompañe en mi dolor tambien a mi mas puro amor, mi hijo Martin, que a pesar de sus 9 años ya entiende y sabe de dolores, luchas y solidaridades, muchos de nuestros compañeros /as lo conocen y saben de que hablo, el me dijo, en la noche rezare por él porque estará siempre con nosotros, y así es, siempre nos acompañaras en este camino con muchas dificultades para darnos la mano y ayudarnos a pasarlo.Solo gracias por tu compromiso, por tu cariño expresado a muchos hombres y mujeres, de otras tierras, que como yo tuvimos la suerte de conocerte, recuerdo que fue en el año 1998 cuando nos vimos la primera, casi recién llegados de Lima con Ricardo a quien siempre le decía que eras su padre putativo, y ha sido Carlos, tu experiencia, tu firmeza y tu debilidad ante lo injusto nos ha dejado muchas enseñanzas y nos ha motivado a seguir adelante. Gracias por creer en nuestros sueños y proyectos, el imponerte en proteger y defender a nuestros hermanos migrantes que como bien sabes, muchas veces tuviste que discutir con mas de uno por protegerlos….Querido Carlos, la esencia del alma es como la huella digital de las personas que queremos, es lo que nos hace únicos y por eso en esa esencia especial tu eres único y trasciendes mas allá de lo corporal.Te acompañare en este adiós formal, aunque para mi no te hayas ido.Te quiero mucho
CARLOS RIVERA, SANTIAGO:Compañer@s : Lo de Carlos ha sido un proceso duro para su familia y también para sus cercanos, que son a decir verdad, la mayoría de quienes nos adoptó como hermano, compañero. Todos cupimos en su alegría y luchas, albergados, acogidos en su generosa humanidad. Los encuentros que promovió han dejado una semilla de fraternidad que prosperará y madurará a su tiempo. Estaremos acompañándole en su último itinerario físico, porque en la permanencia de sus actos y conductas lo llevaremos muy íntimamente ligado a nosotros.
.LUCÍA MARIANA, LIMA:Con todo el pueblo en las calles recibimos esta noticia, el mundo se hace pequeño, la pena se entrega a nosotros.Mucha tristeza.Sólo pienso segura que seguirás con todos, con nosotros, en tu labor de constructor de mundos.
RAÚL WIENER, LIMA:Profunda tristeza por la partida de un hombre que bastaba una vez para entender que era un hombre justo, honesto, con una vida comprometida.Tuve oportunidad de conocerlo hace exactamente un año y me dejó un recuerdo imborrable.Que viva en la memoria de todos.
RICARDO JIMÉNEZ, SANTIAGO – LIMA Querido Carlos, acabo de enterarme de que partiste físicamente, de que la noticia esperada pero temida finalmente llega. Recuerdo cuando me decías sencillamente, con esa forma tuya de pueblo aguerrido, seria, sin aspavientos, que sabías que te quedaba poco y que debíamos sentar bases de nuestro trabajo de emancipación en el Cono Sur. Yo me quedaba callado, incómodo, simplemente evadía la cuestión. Creí que lo tomaría más tranquilamente, pero la tristeza me gana y no sé por qué. El Martín, mi hijo de 9 años, me dio la noticia. Me dijo: llamó mi mamá y me dijo que el tío Carlos murió, que no pudo salir bien de sus enfermedad, qué mala suerte, este no es un buen día, me dijo. Yo le dije que debíamos pensar que el tío Carlos tuvo una buena vida, una familia a la que amó y que lo amó, muchos amigos y compañeros y que pudo hacer mucho por lo que quería que era estar y luchar con los débiles, que esa era una muy buena vida y que lo que al final importa es eso, haber vivido, y vivido bien. Vine a Internet y veo que ya muchos/as compas confirman la pena. Fuiste mi amauta, me enseñaste a cultivar virtudes necesarias y difíciles, a crecer en el respeto a la diferencia, la generosidad con el compromiso, silenciosa, sencilla, a vivir con paciencia los ritmos de las cosas y las gentes sin dejar de perseverar en lo que queríamos. Me ayudaste siempre y creíste en mí, y te debo demasiado. Muchas gracias, Carlos, muchas gracias. Recibo la noticia en medio de masacres indígenas y heroicas resistencias populares, por estos días he pensado mucho en ti y en lo que me decías de estar con los pueblos siempre, de la necesidad de inteligencia y generosidad. Te veo y te siento en los pueblos, en sus dolores y esperanzas, en esa forma algo dura tuya de enfrentar dificultades tan de nosotros los pobres. Tal vez por eso esta carta sólo podía escribirtela ahora. Eres de los más fieles amigos del futuro que yo haya conocido. Y me faltas de muchas maneras, quedo algo huérfano, aunque siempre he sido algo huérfano ahora vuelvo serlo de muchos modos. Me llevo esta tristeza conmigo, la guardo y agradezco haber sido compañeros este tramo del camino, tu confianza, las conversaciones sobre mil cosas y sueños, estar del mismo lado de la trinchera. Me llevo mi tristeza conmigo, con ella me sumerjo en las luchas de nuestras pueblos, ahí estoy donde solíamos estar, con los débiles, los oprimidos, los que buscan liberación. En este mismo momento, mis lágrimas se confunden con las de miles en las calles de Lima, producto del gas lacrimógeno, la tierra se sacude por el parto de lo nuevo y mi corazón se sacude también. Sólo quiero decirte cuánto te quiero y lo importante que eres para mí, que ya pronto vuelvo a donde debo estar, donde tú siempre supiste estar, donde tanto nos gusta estar, donde se debe, donde no hay muerte, sino transformación. Ojala todavía puedas ayudarme y confiar en mí, tolerar mi falta de crecimiento y de inteligencia de a veces para ayudarme a seguir, porque seguimos, claro que seguimos, querido Carlos.
LEOPOLDO MARTIN RAMOS, SANTIAGO:CARLOS LIBERONA VERGARA…El noble viejo de La Mancha suele aparecer en el horizonte distante para recordarnos el sueño ideal, de la estrella alcanzar… Como si esperara en el dintel del recuerdo imperecedero, la llegada de un nuevo cofrade, para encaminarle por sendero cierto…Y ahora, lo es cuando llegó el instante de dejarnos porque emprende la itinerancia eterna para alcanzar caminos que también habremos de recorrer en días acaso próximos y los cuales aún nos están vedados… y ahora lo es cuando despedimos al amigo, al hermano.Con fe… lo imposible soñar… reza el verso de la canción…Para Carlos, su declaración fue una exhortación al trabajo altruista, generoso, urgente y comprometido:“Nuestro sueño siempre ha sido, es y será que cada tema, cada problema, pueda considerar a otros y otras. Es decir, alguna vez seremos migrantes en algún país del planeta; es la sociedad la que vive con el VIH, no sólo una persona; somos mestizos o indios en cualquier país del mundo. En fin, que mientras el país vivía la transición y nos alegraban sus avances, nuestro grupo ( la Corporación Ayun ) no olvidará el dolor persistente en Colonia Dignidad, no olvidará a los presos políticos, no olvidará que los migrantes requerían atención y que los mapuches siguen siendo condenados a la exclusión, al racismo y a la discriminación ”.Soñar en un mundo mejor… Por cierto, no importando las heridas… para seguir luchando contra los malvados, a los cuales enfrentó en pie y soportando el dolor; los hubo muchos, en cantidad enorme, y con la crueldad más bestial e inhumana manifestada en sus actos.Creer en un mundo mejor, el cual es posible parir haciendo amigos, a partir de la aceptación de las características de un individuo, de sus valores, ideas, miedos, aciertos, errores, en definitiva de su forma de ser. Como lo hizo Carlos: con voluntad fuerte para corregir desaciertos, con benevolencia patriarcal para favorecer a los débiles y desventurados, y con vehemencia persistente para acallar las protestas del trabajo inconcluso, exigiendo su materialización.Hablando acerca de la institución a la cual dio vida y mantuvo con fervor y mucha constancia – la Corporación AYUN –. Carlos explicaba: “lleva un nombre, en lengua mapuche, con tres significados: amanecer, amor y transparencia. Pero también hay un juego de palabras que significan acción y unidad… Como todo grupo, partimos con un sueño que lo transformamos en propuesta y después en esfuerzo de construcción”.Cada expresión conlleva una idea de valor… la fuerza de motivaciones altruistas y de vocación humanista, destinadas a perdurar y crecer en realizaciones de servicio público; acaso como la mejor retribución póstuma a su memoria.Es muy temprano aún para hacer siquiera el boceto de su historia humana… estamos con los ojos humedecidos mirándolo en su lejanía, sin querer perderlo de vista… reprimiendo una interjección de rebeldía por su partida tan prematura… ¡queda tanta tarea inconclusa! … y la ausencia del líder ya resulta ser el brillo que falta.Leopoldo Martin Ramos Santiago (Chile) junio 12 de 2009
CLAUDIO BUSSI, CORDOVA:Querido Carlos, gracias por guiarnos en este tiempo que compartimos juntos, seguiré admirando tu sabiduría, recuerdo que sólo te escuchaba e intentaba aprender y comprender cómo hacías para aportar siempre lo esencial y estructural, fuiste una hoja de rutas, y esos caminos, son los que nos dejas hoy, para que los integremos, los recorramos, te visitemos, un abrazo, siempre presente estarás, imposible olvidar…Me quedo reflexionando en el poema Adiós de Gabriela Mistral…En costa lejana y en mar de Pasión,dijimos adioses sin decir adiós.Y no fue verdadla alucinación.Ni tú la creísteni la creo yo,«y es cierto y no es cierto»como en la canción.Que yendo hacia el Sur Diciendo iba yo:«Vamos hacia el marque devora al Sol».Y yendo hacia el Norte Decía tu voz:«Vamos a ver juntos donde se hace el Sol».Ni por juego digas o exageración que nos separaron tierra y mar, que sonella, sueño y elalucinación.No te digas soloni pida tu vozalbergue para uno al albergador.Echarás la sombra que siempre se echó,morderás la duna con paso de dos…Para que ninguno,ni hombre ni dios,nos llame partidos como luna y sol;para que ni roca ni viento errador,ni río con vado ni árbol sombreador,aprendan y digan mentira o error del Sur y del Norte,del uno y del dos!
ÁNGELA PINO, CÓRDOBA:Les escribo profundamente triste, pero hoy cuando pude agradecer públicamente a su familia a sus viejos y nuevos compañeros de sueños he podido sentir en profundeza, la misiòn que a partir de ahora nos compete, ojalà que a todos este Carlitos que ya debe andar Liberoneando en los cielos sublimes nos haya dejado algunas lecciones de amor, ternura y ètica.Siento que podrè continuar y no olvidarè jamàs sus enseñanzas, ojalà pueda estar a la altura de las circunstancias.Agradezco a Carlos y esta vida el respeto que sentía por las mujeres de todas las procedencias, y su reconocimiento en las cuales la lucha por los derechos Humanos fuera una cuestiòn de agenda cotidiana, de lo micro a lo macro, ese era su espíritu revolucionario,Hasta luego compañeros Angela, Córdova, junio 12.
ISIS DE PALMA, BRASIL:Mi querida Ula Con mucha fuerza te envio un grand abrazo fuerte fuerte.Amamos mucho a Carlos y nos gustaría estar más cercano de ti.He enviado un mensaje sobre Carlos con su texto por la Carta, lo que nos envió Ricardo, para toda la red de la Carta en Brasil.Amigos de muchos sitios contestan, como Moema abajo y todos nos piden para enviar fuertes abrazos a ti y amigos de Carlos en Chile, son los que más sentirán su ausencia…pero el va estar siempre en nuestras oraciones y en nuestra memoria.besos
IsisMOEMA, BRASIL:Um amigo que partiu CARLOS LIBERONA Querida Isis través de você quero transmitir minhas condolencias principalmente para a familia de CARLOS LIBERONA, seus companheiros e companheiras de dia a dia. Que seu exemplo sirva para ampliar e fortalecer nossas alianças em prol de um mundo mais responsável e solidário.> Abraços
ISIS PALMA, BRASIL:Querid@s amig@s do Comitê Brasileiro da CRH – Carta das Responsabilidades Humanas Com muita tristeza informo que faleceu na quinta feira, dia 11 de junho, em Santiago do Chile nosso companheiro chileno Carlos Liberona, membro do Comitê Internacional da Carta das Responsabilidades Humanas.Como uma homenagem a ele envio um importante artigo de Carlos sobre a CRH publicado em nosso sitio. NÃo deixem de ler, usem este material onde puderem para a que a palavra desse importante companheiro, ativista incansÁvel e ser humano sensibilà ssimo se perpetue, para que nossa causa humana se multiplique em todos os cantos desse planeta.emocionada envío abraços com saudades de Carlos.IsisLYDIA NICOLLET,
CARLOS RIVERA:Carlos Liberona y sus aportes a la construcción de las Responsabilidades Humanas.Estimados amigos,Con gran tristeza y emoción les tenemos que anunciar esta noticia. Jueves a las 15 horas, aquejado de una enfermedad terminal ha fallecido nuestro gran amigo y activista de los derechos humanos, incansable gestor de la integración latinoamericana, animador de numerosos encuentros por la Carta de las Responsabilidades Humanas y miembro del Comité Internacional de Animación de la Alianza. Ha sido un proceso doloroso para su familia. Sus restos serán llevados hasta Villa Grimaldi, en la comuna de La reian de Santiago hasta donde llegarán hoy viernes los dirigentes, amigos, académicos, indígenas, ecologistas y miembros de toda la red . Allá se le rendirá¡ un homenaje a este luchador social que es una partida para los desamparados del mundo.Sus colaboradores y amigos, compañeros estamos de duelo por su partida porque hemos perdido a un compañero inigualable que hizo suya la visión del hombre nuevo de El Che Guevara y que encarnó con su ejemplo que servirá de guía para las personas de todo el mundo que luchan por la paz, la justicia y la fraternidad entre los seres humanos.Muchos abrazos a todos.
LUCÍA SEPÚLVEDA, SANTIAGO:Carlos Liberona: ¡Hasta la victoria siempre! Hoy viernes 12 de junio estaremos despidiendo a Carlos Liberona, compañero y amigo, ex dirigente del MIR, en el Parque por la Paz donde a las 18 horas Helmut Frenz encabezará un responso. Mañana domingo a las 11 de la mañana será cremado en el Cementerio Católico y posteriormente sus cenizas serán devueltas a la región del Biobio que lo vio nacer y desarrollarse política y humanamente junto al partido en que militó, y de donde surgieron la mayoría de sus primeros dirigentes.Para Ula y familia, mis sentimientos de conmocionado pesar ante la partida de Carlos. Lo conocí tardíamente, en democracia, después del 2000 incluso, cuando parecía que nada se podía hacer y era generalizado entre los nuestros el estar abatidos y enmudecidos por la derrota y la división. El no se rindió. Creó Ayun y con eso múltiples iniciativas sociales que eran profundamente políticas y adecuadas a estos tiempos de balbuceos y reconstrucción. Aprendí mucho de él por sus esfuerzos de constructor, por su modestia, su fraternidad y sentido de la esperanza.Nos deja un poco más solos pero también un poquito mejores, por haberlo conocido y compartido con él algunos de sus quehaceres y empeños.Lucía
LYDIA NICOLLET, FRANCIA:Me permití reunir aquí todos los mensajes de solidaridad de la red de la CRH a la familia y los amigos de Carlos: de Angela, Tsisso, Isis, Mingo, Betsan, Pinky, Amina,.La esposa de Carlos, Ula, usa la dirección de correo electrónico siguiente: corayun@hotmail.comUla, recibirás este mensaje a través del foro de la Carta.Con toda mi amistad a todos y todas
MENSAJE DE ANGELA Querida Lydia y compañeros He cruzado la Cordillera para despedir al gran amigo y compañero Carlos Liberona le llevo un gran abrazo, con certeza ha partido susurrando amor, y todos los compañeros en este abrazo libertario., lo acompañaremos En tu vuelo amigo, te espera la Violeta Parra que debe andar por alguna celestial rebeldía, y el gran poeta Pablo Neruda el universalmente andino. te acogerà en sus brazos.Angela
MENSAJE DE TSISSO Estimados amigos,Con una tristeza profunda he tenido la noticia tan mala que acaba de afectar a la familia de Carlos Liberona.He oído hablar mucho de él y sé cuanto contaba para la Carta y sus parientes y amigos cercanos. Mis condolencias sinceras a los miembros de su familia.Tsisso
MENSAJE DE ISIS Estimados amigos,Me gustaría expresar cuánto echo de menos a nuestro amigo Carlos.Carlos, además de ser un gran amigo y fiel compañero, gran defensor de las causas humanas, siempre estaba mostrando gran sensibilidad.Nosotros nunca nos olvidaremos de los encuentros magníficos de la Alianza del fin de los años noventa cuando nos conocimos.Las palabras de Carlos siempre venían en el buen momento, los días increíbles de construcción colectiva que pasamos en la creación del Comité de la Carta en Grecia en 2003, en Suráfrica en 2007 y anteriormente todos en Chile en enero de 2005 cuando Carlos y los compañeros chilenos habían preparado para nosotros un encuentro tan bonito del Comité Internacional de la Carta.Qué privilegio el haber sido tu amigo, amigo Carlos.En nombre del Comité brasileño de difusión de la Carta, de los amigos de Brasil, de mi y de Mingo, enviamos a los hijos y a la compañera Ula nuestros más afectuosos abrazos.Seguiremos para Carlos en la lucha y la paz.Atentamente Isis
MENSAJE DE MINGO Estimada Lydia, estimados amigos,Recibo esta noticia con mucha tristeza y dolor. Recuerdo con cariño los varios momentos de jovialidad con Carlos de quien siempre tuve una palabra de ánimo y ponderada. Un hombre, firme y suave, que supo combinar la práctica política con la elaboración teórica, siempre hacia la lucha para la emancipación de las personas históricamente oprimidas de nuestro continente. Carlos hará falta en nuestro grupo, pero su ejemplo indica las direcciones que debemos continuar siguiendo nuestro trabajo en el sentido de la integración de nuestros pueblos, de un intercambio entre nuestras culturas y nuestros modos de pensar y de vivir en el continente suramericano. Un hombre generoso que vamos a echar de menos.Abrazos solidarios a todos.Mingo MENSAJE DE AROHANUI BETSAN, NUEVA ZELANDA Estimados Amigos de la Carta Qué noticia más triste que la partida de Carlos. Es un hecho muy solitario llorar a un tan estimado amigo que mis amigos aquí no han conocido. Como lo has dicho tan bien en tu mensaje Lydia, Carlos nos dio inspiración, dirección, sabiduría y un alma de calor y amor.La noticia llegó esta mañana con las primeras luces – el sol sale en Nueva Zelanda antes de en cualquier otra parte, y es por consiguiente el lugar para la primera luz. Cuando nos quedamos en la casa de Carlos y de su familia, Carlos encendió una vela con las primeras luces del alba para los amigos chilenos que estaban perdidos durante el periodo de Pinochet. Entendí que hacía esto todas las mañanas – un acto de recuerdo profundo y fidelidad que sugiere las calidades que hacía que Carlos fuera tan importante para nosotros.Hay mucho por valorar de nuestro estimado amigo, y ahora mi memoria va a Syros y Santiago y el compartir más generoso de su país de origen que Carlos nos ofreció. Por supuesto les echamos de menos en Changchun.Estoy a punto de dar un paseo de recuerdo y he encendido una vela para Carlos. Como él, ésta es una llama para él y todos nosotros que trabajamos localmente y globalmente para juntar a personas en esfuerzos para la responsabilidad.Yo me pregunto si algún representante de la FPH ha podido estar en Chile para ser parte de las despedidas. ¿Quizás Gustavo?¿Lydia, Edith, u otros tendría los correos electrónicos y direcciones de la familia de Carlos? Yo estaba en contacto con su hijo que estaba en Nueva Zelanda, ayudando con la comunicación para Across Oceanía. No puedo encontrar el contacto. Arohanui Betsan
MENSAJE DE PINKY Me entristó grandemente la partida de nuestro buen amigo y colega, Carlos Liberona.Tengo recuerdos aficionados de su argumentar apasionado, de su cuidar de nuestro equipo en Chile, en el jardín de su casa con árboles fruteros y barbacoa. Estoy segura que es una pérdida grande para el movimiento para el cambio en Chile y también para nuestra Carta.Permítanos honrarlo continuando nuestras abogacías.PinkyMENSAJE DE AMINA RACHID Comparto la pena de todos los amigos de Carlos y de todos los que siguen luchando por un mundo mejor.Amina Rachid.MARTA MOLINA, BARCELONA, ESPAÑA: Compañeros, Conocí a Carlos al mismo tiempo que la Carta de Responsabilidades Humanas. Llegué de Barcelona a Brasil y a las dos semanas, me encontraba en Paraty (Río de Janeiro) haciendo el seguimiento del Encuentro que pretendía trazar la metodologías para trabajar con ella en cada uno de los países del Cono Sur. Fue gracias a este Encuentro, a estos días intensos en Paraty, después en São Paulo, que conseguí hacer el “CLICK” necesario para empezar a reconocer e identificar algunas realidades históricas del Sur del continente Americano que, hasta entonces, sólo conocía a través de los libros. Hoy retomo algunas de las notas que tengo en el cuaderno que viajó conmigo por Brasil. Me voy a las páginas del 21 de JULIO de 2006 y leo unas líneas escritas después de una de las conversaciones que tuve la suerte de tener con Carlos Liberona. Hablaba de los Mapuche, de su exilio en Alemania, del MIR de sus luchas colectivas. Carlos conseguía hacerse entender a través de las palabras, provocar reflexión, hacerse escuchar. En estas líneas que hoy leo de nuevo, hablo también de los ojos y la mirada de Carlos cuando me contaba algunos de los episodios más tristes y absurdos al mismo tiempo, de la historia de Chile. En aquel momento pensé que había tenido la oportunidad de conocer a alguien que podía relatar en primera persona la historia de este país sur americano y que había luchado para conseguir un cambio de rumbo. A Carlos, militante revolucionario, mapuche, líder nato (pero modestisimo) con el que aprendí a reflexionar sobre el presente de la historia, le dedicaba en las líneas de mi cuaderno un fragmento de un libro de Bertolt Brecht en “Cinco dificultades para escribir la verdad” (1934) Creo que el espíritu de Carlos está en este texto de Brecht: “Hoy en día, quien quiera combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tiene que vencer al menos cinco dificultades. Le harán falta el CORAJE para escribirla cuando en todas partes la AHOGAN; la INTELIGENCIA para descubrirla cuando en todas partes la ocultan: el arte de HACERLA MANEJABLE como un arma; el JUICIO PARA ELEGIR aquellos en cuyas manos será eficaz; y la ASTUCIA para propagarla entre ellos. Y esas dificultades son grandes no sólo para los que escriben bajo el fascismo, sino también para los que han huido o han sido expulsados e incluso para aquellos que escriben en los países de libertad burguesa”. Carlos Liberona consiguió hacerlo. Gracias! Y gracias también por tu legado en jóvenes que, tal vez como yo, te conocieron un día y se quedaron, como decimos en catalán “corpreses” (cor=CORAZÓN preses=PRISIONERAS). Prisioneras de corazón por su actitud ante la vida y ante las injusticias sociales. A mis 27 años y con mi corta vida aún de periodista, me considero muy afortunada por haberlo conocido. Él ya lo sabía. Ahora, os lo traslado a vosotros, su familia a la que él tanto ama y que debe ser muy especial, por cómo él los nombraba a cada momento. Felicidades. Un abrazo, Marta Molina “Et recordaré sempre en cada pas per la lluita de les llibertats dels pobles” Barcelona, 16 de Junio de 2009  
Digimax A50 / KENOX Q2

Tu voto:

Incorporando a la memoria la historia del periodista revolucionario Agusto Carmona, el Pelao…

Incorporando a la memoria la historia del periodista revolucionario Agusto Carmona, el Pelao…
Justicia 40 Años despues

Por Lucía Sepúlveda Ruiz

Resultado de imagen para Lucía Sepúlveda Ruiz

Por el asesinato del periodista y dirigente del MIR, Augusto Carmona Acevedo, cometido por la CNI el 7 de diciembre de 1977 cuando él tenía 38 años, fueron condenados, 40 años después, algunos de los responsables. Augusto, “el Pelao Carmona”, padre de mi hija Eva María, fue mi compañero en los inolvidables años de la […]

Por el asesinato del periodista y dirigente del MIR, Augusto Carmona Acevedo, cometido por la CNI el 7 de diciembre de 1977 cuando él tenía 38 años, fueron condenados, 40 años después, algunos de los responsables. Augusto, “el Pelao Carmona”, padre de mi hija Eva María, fue mi compañero en los inolvidables años de la Unidad Popular y luego en la lucha antidictatorial. Eva María y Alejandra, su otra hija, crecieron sin él. Sus seis nietos irán conociendo la verdad histórica, aun cuando ello no borrará el dolor de la ausencia.

 

Alejandra y Eva María Carmona conferencia de prensa condena ex agentes CNI

Alto dirigente del MIR en la clandestinidad, Augusto había sido ex jefe de Prensa de Canal 9 de TV de la U de Chile y redactor de la revista Punto Final. El crimen fue presentado por la dictadura y los medios como un enfrentamiento.

La querella interpuesta en 2003 para impugnar la amnistía impuesta en 1993, era contra Augusto Pinochet y todos los que fueran responsables. Como familia, habíamos vivido con júbilo la detención de Pinochet en Londres. Era lo más cercano a la justicia y a la reparación. El hecho había remecido a la justicia chilena. Pero la impunidad persistió, con trucos judiciales para dilatar los procesos, entre otras movidas que permitían el avance de la “impunidad biológica”: El año 2006 muere Pinochet sin pagar por este ni ningún otro crimen. Fue en el Día Internacional de los Derechos Humanos, que coincide con mi cumpleaños…No hubo regalos de la justicia para nosotros en estos años.

Iban muriendo los criminales mientras los padres de los ejecutados detenidos desaparecidos partían sin conocer verdad ni justicia, tal como ocurrió con don Augusto y la señora María Acevedo, los padres del “Pelao”. Sin embargo, viva está la constitución pinochetista, al igual que el modelo económico implantado entonces y perfeccionado por la Concertación/Nueva Mayoría. Sólo a través de la lucha social de los de abajo, y los terremotos irrumpe el verdadero rostro del país por el que se jugaron y entregaron su vida “Oslo” y miles de compañeros y compañeras. La corrupción y el envilecimiento de la política, la corrupción y el saqueo de los bienes comunes se nutren de la impunidad y de la tolerancia a las prácticas de tortura instaladas en distintos ámbitos de la acción del Estado, sea con los menores, sea en las comunidades mapuche allanadas y militarizadas o en las cárceles.

Privilegios de criminales

En este marco llega finalmente la sentencia de la Corte Suprema: a 10 años y 1 día a los ex brigadieres de ejército Miguel Krassnoff y Manuel Provis Carrasco; al mayor (r) de ejército Enrique Sandoval Arancibia y al coronel (r) Luis Torres Méndez, así como los ex suboficiales del ejército José Fuentes Torres y Basclay Zapata. Menciono sus grados porque en Chile ningún criminal ha sido degradado, pero la sentencia judicial sólo los individualiza por sus nombres. Los criminales reciben legalmente las generosas pensiones que se autoasignaron las Fuerzas Armadas mientras condenaban al resto de los chilenos a jubilar con las miserables pensiones del sistema de las AFPs. Mientras escribo, me pregunto además si este año Krassnoff podrá gozar en libertad de su pensión de $ 2.489.658, ya que otros criminales con condenas por delitos de lesa humanidad ya han obtenido la libertad condicional. El monto de la pensión se conoció por la lista entregada por el Consejo para la Transparencia al diario La Tercera recientemente.

En el procesamiento inicial del ministro en visita Leopoldo Llanos (2005) la lista de criminales era encabezada por Odlanier Mena, director de la CNI, que estaba con condicional por otro homicidio y se suicidó (2013) eludiendo su responsabilidad. Los agentes que declararon en el proceso por el asesinato de Augusto Carmona aseguraron que desde el reemplazo de la Dina por la CNI, a mediados de 1977, con Odlanier Mena como director, todos los operativos de exterminio debían contar con su autorización previa. La Brigada Roja (sucesora de la Halcón) fue la encargada de llevar a cabo la ejecución de Augusto Carmona, operación supervisada por Krassnoff – quien dirigió todos los operativos contra el MIR – bajo el probable mando operativo de Manuel Provis. Mena llegó al lugar de los hechos pocas horas después.

Periodista de trinchera

Carmona tuvo una destacada carrera en el periodismo nacional, donde fue jefe de prensa de Canal 9 de TV –entonces de la Universidad de Chile- elegido por los trabajadores que ocuparon la estación en agosto de 1972, intentando detener el avance del golpismo. Tras el golpe militar, él escogió los riesgos de la lucha de resistencia, aunque su salud era precaria por haber sufrido una compleja operación al corazón. En esos primeros años en que sólo existía la prensa adicta a la dictadura, el “Pelao Carmona”, ahora “Oslo”, comenzó a organizar la red de periodistas que recolectaba noticias sobre los crímenes de la DINA, y testimonios sobre la existencia de detenidos desaparecidos, enviándolas al “Correo de la Resistencia”, en México. Carmona era miembro del comité central del MIR en la clandestinidad. Como encargado de las relaciones políticas, se reunía con dirigentes de la izquierda y un sector de la Democracia Cristiana para impulsar acuerdos tendientes a formar un movimiento amplio de resistencia popular.

Las exigencias de la vida clandestina eran contradictorias con el carácter del Pelao, que era comunicativo, amistoso, seductor, dado a las conversas de café y a escuchar y bailar tangos y boleros. Ese amor por la vida lo transmitió a sus tareas políticas, que arremetía con vehemencia, pasión y creatividad, cambiando su aspecto físico y reduciendo sus salidas para eludir la persecución. La forzosa quietud le permitió asumir el rol de cuidar a Eva María, nacida poco después del golpe, a quien prodigaba su ternura y atención, superando el machismo característico de esa época. Eva tenía 3 años cuando lo asesinaron y no podía ni siquiera llevar su apellido, pues vivíamos en la clandestinidad.

El Pelao había estudiado periodismo y bibliotecología tras egresar del Instituto Nacional. Fue presidente del centro de alumnos de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y más tarde, presidente del sindicato de trabajadores del Canal 9, donde fue redactor político del Noticiero “Nueve Diario”. Como redactor de la revista Punto Final viajó a Cuba junto a un grupo de periodistas que entrevistaron a Fidel Castro en La Habana. En agosto de 1967, había reporteado el juicio militar en Camiri, Bolivia, a Régis Debray y otras personas vinculadas a la guerrilla del Che.

En 1973 fue, además, jefe de prensa de Radio Nacional, emisora del MIR. Perteneció a una generación de notables periodistas comprometidos con el pueblo, como Augusto Olivares, Máximo Gedda y José Carrasco Tapia, grandes amigos suyos. De la promoción 1957 del Instituto Nacional arranca su estrecha amistad con el poeta Manuel Silva Acevedo, así como con el pintor Raúl Sotomayor y el académico Grinor Rojo.

Delito de lesa humanidad

La sentencia de la Suprema calificó el asesinato del periodista como un delito de lesa humanidad dado que fue “un ataque sistemático o generalizado en contra de bienes jurídicos como la vida de una parte de la población civil con determinada opción ideológica, con la participación del poder político y la intervención de agentes del Estado” y concedió también, a contrapelo del Consejo de Defensa del Estado, y cumpliendo las obligaciones internacionales de Chile, la reparación civil solicitada para las hijas.

La acuciosa investigación iniciada por el ministro Alejandro Solís, hoy jubilado, fue retomada por el juez Llanos. Los ministros Haroldo Brito, Milton Juica y Jorge Dahm, respaldaron lo obrado por Llanos, en tanto los ministros Carlos Künsemüller y Lamberto Cisternas, sostuvieron en un voto de minoría que los criminales debían cumplir sólo la mitad de la pena impuesta. Siguieron así la teoría de la “media prescripción” respaldada por el Presidente de la Corte Suprema Hugo Dolmetsch, similar al “2 x 1” aplicada en Chile en varias oportunidades y rechazado en Argentina recientemente en masivas movilizaciones.

La trampa mortal

El crimen ocurrió el 7 de diciembre de 1977, bajo estado de sitio pero los testimonios de los vecinos hicieron resplandecer la verdad. Ante el tribunal los testigos –entre los que se cuenta el escritor Reinaldo Marchant que acudió motu proprio a la Comisión Rettig a contar lo que vivió ese día – declararon lo mismo que Marchant expuso ante la Rettig , refutando la mentira del enfrentamiento. También lo había denunciado yo ante la Comisión Allana de Naciones Unidas, que visitó Chile un año después. Me protegió para comparecer el querido Padre José Aldunate.

La tortura fue la clave para detectar al Pelao. No nos enteramos a tiempo de la detención de un colega y su equipo de apoyo. Paradojalmente el HJUYYTRF5F había intentado protegerlo y asilarlo para salvar la red clandestina de periodistas que este contactaba. Pero era demasiado tarde y ellos ya habían caído en manos de la CNI. Ese día, una veintena de vehículos rodearon desde temprano la manzana en que vivía el Pelao, en la calle Barcelona, de la comuna de San Miguel. Los agentes allanaron su domicilio y ocuparon además la casa contigua. Luego ordenaron a los vecinos recogerse en sus casas y permanecieron horas esperándolo en el interior del inmueble. Cerca de medianoche, cuando él sacaba sus llaves para ingresar a la casa, dispararon una ráfaga de subametralladora acribillándolo por la espalda. Los agentes arrastraron el cuerpo al interior. Un fiscal militar ordenó más tarde un informe a los peritos de la Brigada de Homicidios de Investigaciones. El informe estableció que el cuerpo fue arrastrado y que la pistola que portaba Carmona estaba con seguro, por lo que no pudo hacer uso de ella para defenderse. Al lugar llegó más tarde el director de la CNI, Odlanier Mena en su vehículo marca Volvo, según declaró Juan Arancibia López, su chofer.

Este fue el inicio de la política de la CNI de aniquilamiento de dirigentes, remplazando el secuestro por la ejecución in situ, enmascarada como un enfrentamiento. Un mes después, Germán Cortés, también alto dirigente del MIR fue asesinado en similares circunstancias.

El cartel de la DINA/CNI

Odlanier Mena Salinas, sobreseído por muerte de su responsabilidad en este crimen, había sido condenado en 2008 a seis años por los secuestros de Oscar Ripoll Codoceo, Manuel Donoso y Julio Valenzuela (Caravana de la Muerte), pero ya estaba en libertad condicional cuando el ministro Llanos lo procesó, y se suicidó en su propia casa al saberlo. Ello coincidió con el traslado de los criminales desde el penal de Cordillera hacia Punta Peuco.

El condenado Miguel Krassnoff Martchenko tiene la segunda más alta pensión de los 81 criminales actualmente condenados en Punta Peuco (sólo inferior a la del ex fiscal Torres). El se especializó en el exterminio del MIR.

Según información del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, está condenado a firme por los secuestros de 20 resistentes en la llamada Operación Colombo (María Teresa Bustillos, Manuel Cortez Joo, Julio Flores, María Elena y Galo González Inostroza, Sergio Lagos, Ofelio Lazo, M. Cristina López, Mónica Llanca, Sergio Montecinos, Jorge D’Orival, Jorge Ortiz, Eugenia Martínez, Anselmo Radrigán, Marcelo Salinas, Fernando y Claudio Silva, Gerardo Silva, Muriel Dockendorff, Manuel Villalobos), incluidos en la Lista de los 119. Krassnoff también cumple condena por los secuestros y desapariciones de Diana Aaron, Luis Arias, Álvaro Barrios, Cecilia Bojanic, Amelia Bruhn, José Calderón, Carmen Díaz, Mamerto Espinoza, Iván Monti, Antonio Llidó, Luis Muñoz Rodríguez, Flavio Oyarzún, Sergio Pérez, José Ramírez, Sergio Riffo, Herbit Ríos, Jaime Robotham, Luis San Martín, Renato Sepúlveda, Claudio Thauby y Lumi Videla, casi todos militantes del MIR. Además, fue condenado por el montaje en Rinconada de Maipú en que la DINA ejecutó a Alberto Gallardo, Catalina Gallardo, Mónica Pacheco, Luis Ganga, Manuel Reyes y Pedro Cortés. A ello se agregan las condenas por torturar en Villa Grimaldi a prisioneros y prisioneras que sobrevivieron. En ausencia, fue condenado en Francia por la desaparición de los ciudadanos franceses Alfonso Chanfreau, Jean Yves Claudet, George Klein y Etienne Pesle. En Chile aún está procesado por muchos otros secuestros.

Krassnoff no ha entregado información alguna que permita encontrar a los desaparecidos y esclarecer casos, por el contrario justifica sus crímenes. Sin embargo, su abogado reivindica ante la Corte el actuar de su defendido contra el “terrorismo”. La Corte de Apelaciones acogió parcialmente, el 8 de septiembre de 2016, un recurso de protección interpuesto por Krassnoff para salir en libertad, abriendo la puerta a la reconsideración de su solicitud por parte de la Comisión de Libertad Vigilada. El 5 de octubre del año pasado, esta misma corte concedió la libertad condicional a Raúl Iturriaga Neumann, revocando así la repetida negativa de la Comisión de Libertad Condicional respectiva.

Otro condenado, Manuel Provis, ex jefe del Batallón de Inteligencia tiene dos condenas más por matar a sus pares: a 10 años y un día por la muerte del ex químico de la DINA Eugenio Berríos en Uruguay, y a 4 años por asesinato del coronel Huber. Su pensión es de $2.442.188. Provis está en Punta Peuco desde agosto de 2015, tras el suicidio del ex general director del DINE Hernán Ramírez, al ser notificado de la sentencia en el caso Berríos.

Enrique Sandoval Arancibia (“Pete el Negro”) ya fue condenado por el asesinato del dirigente del MIR Germán Cortés, y por el montaje (caso Las Vizcachas) en que se asesinó a Juan Soto Cerda, Luis Araneda, Luis Pincheira y Jaime Cuevas (1981). Por desaparecer al menor Carlos Fariña, no cumplió pena alguna de cárcel. Sigue gozando de una pensión de $1.653.952.

Basclay Zapata (“El Troglo”) está en Punta Peuco, condenado a 10 años por desaparición de Manuel Cortes Joo, Julio Flores, los hermanos Galo y María Elena González Inostroza; Sergio Lagos, M. Cristina López, Mónica Llanca, Jorge D’Orival, Anselmo Radrigán, Fernando y Claudio Silva Peralta, Manuel Villalobos (todos del caso Operación Colombo). Además condenado por los secuestros y desapariciones de Álvaro Barrios, Carmen Díaz, Elsa Leuthner, Antonio Llidó, Iván Monti, José Ramírez, Herbit Ríos, Ricardo Troncoso, Lumi Videla.

Luis Torres Méndez (“Negro Mario”) estaba en libertad condicional, al emitirse la sentencia de la corte Suprema, con una sentencia de primera instancia por el secuestro de Miguel Angel Acuña Castillo (Operación Colombo). También está procesado por casos de la Operación Cóndor y por secuestros de militantes comunistas en calle Conferencia.

José Fuentes Torres, (“Cara de Santo”) también libre al momento de dictarse la sentencia por el homicidio de Augusto Carmona, está procesado por su participación en la Operación Colombo y cumplió en libertad una “condena” por el secuestro y muerte de Mireya Pérez Vargas.

La historia de periodistas revolucionarios como Augusto Carmona Acevedo y tantos otros compañeros y compañeras de su generación, requiere ser incorporada a la memoria, pero también y sobre todo, a la práctica social y política de los comunicadores de hoy en este Chile donde quieren reinar para siempre el duopolio y la farándula. ¡Hagámoslo ya!

Relacionado

http://www.theclinic.cl/2013/05/27/augusto-carmona-la-historia-del-crimen-que-solo-un-testigo-conocio/

Odlanier Mena, jefe CNI, asesinó al periodista Agusto Carmona

“La opción de Augusto Carmona”, Homenaje al ex militante del MIR asesinado por la Dictadura

El Pelao Carmona y el Flaco Muller

Quién era Álvaro Barrios Duque?

Quién era Álvaro Barrios Duque?

 

Ahora, llegando a casa, en la placita de enfrente, nos esperaba la memoria… No se exactamente quién fue Álvaro Barrios Duque, pero sé que es un compañero… Los jóvenes que se reúnen siempre allí cuentan desde hoy con una nueva presencia; mis hijos y sus amiguitos con nuevas lecciones a través de mis palabras que acompañaron la lectura del mural y el sacarle fotos; reacciones sobrecogedoras, incómodas, curiosas, de todo más no indiferencia. Fue impactante para todos los que llegábamos encontrarnos con él, y a través de él, con todos. No sé tampoco quién hizo el mural, al parecer un hombre y un joven, me alegro muchísimo, gracias, de corazón. Compañero Álvaro Miguel Barrios Duque PRESENTE, ahora y Siempre!!!

 

 

ALVARO MIGUEL BARRIOS DUQUE

 

CEDULA IDENTIDAD:           5.541.054-2 de Santiago
ESTADO CIVIL:                      Casado
FECHA DE NACIMIENTO:    9 de Abril de 1948
EDAD:                                      26 años a la fecha de detención
DOMICILIO:                              Altamiraño 2333 Conchali Santiago
PROFESIÓN:                           Estudíante de Pedagogía en Inglés de la Universidad de Chile

Su cónyuge, Gabriela Zuñiga Figueroa, con quien había contraído matrimonio el 3 de Julio de 1974, expresa, en la querella criminal presentada ante el 10 Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago:
“El día 15 de Agosto de 1874, alrededor del mediodía, llegaron hasta nuestro domicilio de esa epoca, Altamiraño 2333, Conchalí, dos personas a las cuales mi cónyuge conocia, Luz Arce Sandoval, de unos 24 años, domiciliada en Venecia 1639 y Patricio Alvarez, estudiante de Medicina, domiciliado en Vivaceta 1639, quienes lo saludaron afectuosamente y lo invitaron a salir a la calle para conversar un rato.  Caminaron por espacio de unos 200 metros hasta un lugar donde esperaba una camioneta Chevrolet de color celeste con toldo y sin patente, en el interior de la cual había varios civiles que nadie alcanzo a distinguir bien”.

“Mi cónyuge fue introducido al interior de la camioneta, que arranco de inmediato.  Testigos de la llegada de Luz Arce y Patricio Alvarez fueron el padrasto de mi cónyuge, Hector Grunert y su hermano German Grunert Duque, los cuales asimismo vieron desde la entrada de la casa como Alvaro era introducido al vehiculo señalado”.

“…Tanto Luz Arce como Patricio Alvarez eran personas que vivían desde tiempo atras en nuestro sector, conocidos por tanto en el barrio y tanto mi cónyuge como yo los saludabamos y a veces conversabamos”.

“Yo regrese un poco despues al hogar y me entere por los parientes de mi marido de lo sucedido.  No me inquiete mayormente al comienzo, ya que pensé que mi cónyuge había salido con estos conocidos.  Sin embargo, alrededor de las 21 horas de esa misma noche y en circunstancias que yo tampoco me encontraba en casa, volvió Alvaro Barrios acompañado esta vez por varios civiles desconocidos, recogió algo de ropa suya y manifestó estar detenido por efectivos de inteligencia.  Su hermano y su padrasto fueron nuevamente testigos  de este hecho”.

“Al día siguiente me enteré que otros vecinos habían sido detenidos un poco despues de mi cónyuge y por el mismo grupo: Sergio Riveros Villavicencio y Julio Canas.  Me dirigí entonces a la casa de Patricio Alvarez para informarme acerca de los hechos que tanto me alarmaban acerca de mi cónyuge…Me dijo que no me preocupara, que se trataba de un simple tramite de rutina y que mi esposo volvería pronto, pero se negó a explicar en que consistía esa rutina, por qué se había detenido a mi cónyuge, dónde se encontraba él y a qué se debía su participación”.

“Despues de esto y a medida que transcurría el tiempo sin tener noticias de mi cónyuge, volví varias veces a conversar con Alvarez, pero sin ningun resultado.  Aseguraba que mi cónyuge estaba por regresar, pero nunca sucedió asi”.
“Por otra parte, en Noviembre de 1974 fue liberado Julio Canas, con el cual conversé y me confirmó haber sido detenido junto con mi cónyuge y don Sergio Riveros.  Luego fueron llevados a un recinto de detención que él no pudo identificar, puesto que se mantenía con la vista vendada, pero en el cual estaba tambien Alvaro Barrios.  Canas escuchó su voz al comienzó y luego consiguió incluso hablar con él en una oportunidad… Actualmente (Julio Canas) se encuentra fuera del país”.

” En cuanto a Luz Arce fue,  al parecer, hace poco tiempo trasladada a Talca, donde continua prestando su colaboración a la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, organismo al cual al parecer pertenece.  Sus familiares, sin embargo, son gentes conocidas en el sector donde vivíamos en el año 1974 y continuan viviendo allí”.

“…Aún no he conseguido ubicar el paradero de mi marido, a pesar de las múltiples diligencias que he realizado”.

El padrasto del afectado, Hector German Grunert Mathieu, declaró en el Tribunal lo siguiente:
“El día 15 de Agosto de 1974, siendo la una de la tarde aproximadamente, llegaron a mi domicilio ubicado en esa epoca en Altamiraño 2333, de Conchalí, dos jovenes amigos de mi hijastro Alvaro Barrios Duque.  Posteriormente supe que esa pareja de jóvenes se llaman Patricio Alvarez Poblete y Luz Arce Sandoval, según me lo contó mi hijo menor Héctor Germán.  Como mi hijastro se encontraba en casa, lo llame y salió de nuestro hogar en compañía de tales jovenes, de a pie, yo no me preocupé mayormente del asunto, puesto que salieron conversando amigablemente.  Posteriormente alrededor de las 8 de la noche regresó Alvaro, en busca de una parka, me pidió cigarros y me dijo que estaba detenido por el SIM, Servicio de Inteligencia Militar.  Con mi hijastro nadie entró a la casa.  Al salir Alvaro Barrios me asomé a la calle y divisé que subía por la parte posterior de una camioneta encarpada que debido a la oscuridad no me fijé en su patente.  Ignoro si dicha camioneta hubiera pertenecido al Ejército o no.  Desde esa oasión no he vuelto a ver a mi hijastro Alvaro”.

Por su parte, Hector German Grunert Duque, hermano del detenido, manifestó:
“…El día 15 del mes de Agosto de 1974…siendo aproximadamente las 12 y media del día, estando en mi casa ubicada en ese tiempo en Altamiraño 2333, divisé llegar a Pato Alvarez en compañía de una muchacha joven a la cual no conocía, quienes preguntaron por mi hermanastro Alvaro.  Yo como conocía de vista, a Pato, llame a Alvaro y le dije que lo buscaba el estudíante de Medicina.  Luego salió Alvaro hasta la puerta de calle y yo me despreocupe del asunto.  No volví a ver a Alvaro como hasta las 8 de la noche del mismo día, ocasión en que llegó apresuradamente de a pie, bastante nervioso, y nos dio a conocer a mi y a mi padre, que se encontraba detenido en una base militar, que luego lo soltarían y que no nos preocuparamos.  Se puso una parka, se llevó unos panes para comer y cigarrillos.  Tanto yo como mi padre salimos a la puerta para verlo irse.  Por esta razón nos dimos cuenta que subía a la parte trasera de una camioneta con toldo, marca Chevrolet, color oscuro, común y corriente, no del Ejército.  Desd esa ocasión no he vuelto a ver a mi hermanastro”.

De la mayor importancia es el testimonio de Patricio Alvarez Poblete, que transcribimos:
“El día 14 de Agosto de 1974 me encontraba en mi casa viendo televisión.  Cerca de las 24 horas repentinamente alguien golpeó la puerta y pidió hablar conmigo, al salir pude ver que era Luz Arce a quien conocía por haber pertenecido ambos a un centro cultural que había en Vivaceta. Una vez que estuve al lado de ella en el jardin de la casa, me pidió que salieramos a la calle para que yo le señalara el domicilio de una niña amiga, salí a la calle, afuera me presentó un hombre que andaba con ella, mientras conversábamos este hombre cerró la puerta de la reja del jardín lo que me llamó la atención y me di vuelta para mirar y vi que me encañonaba con un revólver.  Inmediatamente me esposó, me llevó hasta la esquina de mi casa y me subieron a una camioneta grande de color amarillo, una vez arriba me colocaron scotch en los ojos y una venda.  De esta forma me llevaron a un lugar desconocido para mí, el trayecto calculo yo que debe haber demorado unos 15 minutos, deteniéndose la camioneta una sola vez cerca de un dmicilio.  Posteriormente me llevaron a un lugar que creo que puede haber sido una casa, y una vez allí me hicieron caminar por un corredor y me dejaron en una pieza donde había más personas, pero siempre esposado y sin sacarme la venda de los ojos, allí permanecí durante toda la noche hasta el día siguiente en que me llevaron a una pieza y me interrogaron acerca de la actividades que tenía yo con Alvaro en el Centro Cultural, también me preguntaron por otros compañeros de la universidad.  En este interrogatorio también estaba presente Luz Arce, me decía que yo hablara todo lo que sabía acerca de los demás compañeros, una vez que ya terminaron con mi interrogatorio me subieron a la misma camioneta con Luz Arce y nos trasladaron hasta cerca del domicilio de Alvaro, allí me sacaron la venda de los ojos y me ordenaron junto con Luz Arce que fueramos hasta la casa de Alvaro y lo llamáramos en la misma forma que Luz lo había hecho conmigo y estas personas se quedaron esperando a una media cuadra.  Alvaro se encontaba en su casa y nos siguió, ya que le había dicho vamos hasta la esquina para que conversemos, durante el pedacito de camino yo le pregunté como había estado, pero no pudimos hablar ninguna otra cosa.  Una vez en la esquina hicieron subir a Alvaro a la camioneta, lo vendaron y lo esposaron.  En la camioneta fueron a dar una vuelta por los alrededores y enseguida me fueron a dejar a mi casa y me entregaron a mis padres.  No me llevaron con Alvaro hasta el lugar donde estuve detenido, como dice el parte de Investigaciones (con anterioridad Patricio Alvarez había sido entrevistado por ese Servicio, en cumplimiento de una orden de investigar emanada del Tribunal), después de la detención de Alvaro yo quedé libre, solamente siguió en la camioneta con Alvaro, Luz Arce.  Desde esa fecha ya no volvi a ver nunca más a Luz Arce y a Alvaro Barrios, ni nunca más he sabido de ellos.  Ignoro a que organismo pertenecían los hombres que nos detuvieron, ya que jamás nos mostraron credenciales y además vestían de civil”.

Luz Arce no pudo ser ubicada por Investigaciones pero si se dio con su domicilio y fue entrevistado su padre, Enrique Orellana, quien dijo: “Efectivamente mi hija Luz Arce Sandoval perteneció al Centro Cultural Vivaceta donde practicaba atletismo desde el año 1974, fue detenida en varias oportunidades por personas que dijeron pertenecer al Servicio de Inteligencia, pero los cuales nunca se identificaron debidamente.  Posteriormente y para evitar seguir siendo interrogada, se fue de la casa y hemos ignorado desde 1976, a principios de año, su paradero y solamente hemos recibido noticias de ella por intermedio de llamadas telefónicas, informándosenos que se encuentra en Argentina, pero ignoro su domicilio exacto”.  Sin embargo informa Investigaciones, la salida de Luz Arce “no se encuentra registrada en Policia Internaciónal” (Oficio de 5-1-77, de la 10a Comisaria Judicial).  Al ser entrevistado Patricio Alvarez, manifestó, entre otras cosas, refiriéndose a su detención que Luz Arce” al parecer mostraba otros domicilios de otras personas ya que la camioneta – en que lo llevaban – se detuvo en varios lugares y otras personas fueron subidas a ella…”

En cuanto a los otros detenidos vecinos, mencionados en la querella, Sergio Riveros Villavicencio y Julio Canas, Investigacines señala: “En el Gabinete de Identificación Central se registra Sergio Alberto Riveros Villavicencio, civil No 4.339.612-9, sin penal, soltero, domiciliado en Pasaje Peatones 1821.  Trasladado hasta ese domicilio, el informante, en compañía del detective Sr. Roberto Calderon Fuentes, entrevisto a doña María Reyes Hidalgo, Chilena…nacida en Santiago el 20 de Octubre de 1950, soltera… civil 6.055.723, Santiago, de ese domicilio, quien manifestó: “Soy cuñada de Sergio Riveros V., quien el día 15 de Agosto fue detenido por personas que dijeron ser del Servicio de Inteligencia sin que hasta esta fecha se haya tenido alguna noticia acerca de su paradero.  Conozco de nombre a Alvaro Barrios y sé que fue detenido en la misma fecha que mi cuñado, es decir al mismo tiempo y a Julio Canas sólo lo he escuchado nombrar pero no tengo ningún antecedente acerca de él”.  “Las diligencias efectuada a fin de lograr el actual domicilio o paradero de Sergio Alberto Riveros Villavicencio y de Julio Canas – añade el informe – no han dado a la fecha resultados positivos” (Oficio de Investigaciones de fecha 11-2-77, 10a Comisaría Judicial).

En suma, pese a las evidencias, Álvaro Barrios Duque sigue siendo un detenido ‘desaparecido’ y no se ha hecho efectiva la responsabilidad de los culpables.

El 31 de Agosto de 1977 el juez dictó acto de sobreseimiento temporal en la causa, confirmando la Corte de Apelaciones su resolución el 21 de Octubre de 1977.

19 de Octobre 2004 El Mostrador

Procesan a cúpula de la ex DINA por secuestro de mirista

La titular del Noveno Juzgado del Crimen de Santiago, Raquel Lermanda, procesó como autores de secuestro calificado a cuatro ex miembros de la cúpula de la disuelta Dirección Inteligencia Nacional (DINA).

La magistrada estimó que existen presunciones fundadas de que miembros de la DINA tienen responsabilidad en la desaparición del mirista Álvaro Barrios Duque, detenido el 15 de agosto de 1974 en su casa, ubicada en la comuna de Conchalí.

La resolución afecta al general (R) Manuel Contreras, ex jefe del organismo represivo, al brigadier (R) Miguel Krasnoff, al coronel (R) Marcelo Moren Brito y al civil Osvaldo Romo.

 

 

29 de Octubre 2004 El Mercurio

Corte otorga libertad a brigadier (r) Krassnoff

La Tercera Sala de la Corte de Apelaciones resolvió otorgar la libertad provisional al brigadier (r) Miguel Krassnoff procesado como autor del secuestro calificado de Álvaro barrios Duque.

 

Por el secuestro de Barrios, ocurrido en 1974, están procesados también los ex miembros de la DINA, Manuel Contreras, Osvaldo Romo y Marcelo Moren Brito.

 

8 de Junio 2006 TVN.cl

Procesan a militar (r) por crimen de mirista

En el Batallón de Policía Militar de Peñalolén quedó detenido hoy el retirado suboficial mayor del Ejército, Nelson Paz Bustamante, procesado por el ministro en visita Juan Fuentes Belmar, como autor del secuestro calificado del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Alvaro Miguel Barrios Duque.

 

Barrios Duque, de 26 años de edad al momento de su arresto ilegal, era estudiante de Pedagogía en Inglés de la Universidad de Chile. La Comisión de Verdad y Reconciliación estableció que la víctima estuvo aprehendida en el recinto clandestino que la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) mantenía en el número 38 de la calle Londres, en pleno centro de la capital.

 

 

 

 

Asimismo, el magistrado determinó que todos los condenados, salvo Zapata Reyes, deberán cancelar una indemnización solidaria de 35.000.000 de pesos (unos 64.220 dólares) a Gabriela Zúñiga Figueroa, cónyuge de la víctima.

 

Posteriormente, el joven opositor de la dictadura militar (1973-1990) fue visto en el centro de tortura y reclusión “Londres 38”, desde donde se perdió su rastro.

 

22 de Enero 2010
La Nación

EL “NEGRO” PAZ
Otro de los hitos importantes de esta sentencia es que por primera vez el mayor (R) del Ejército Nelson “Negro” Paz Bustamante -chofer en este grupo operativo y que tiene varios procesamientos en curso- va a cumplir una condena tras las rejas, pues hasta el momento se encontraba en libertad. La Suprema elevó su castigo de 800 días a cinco años y un día de presidio efectivo. A Manuel Contreras se le mantuvo la pena de cinco años y un día.
Tras conocer el fallo, la abogada Magdalena Garcés del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior se manifestó satisfecha, pues dijo que pese a que las penas no son proporcionales a la gravedad del delito se logró que fueran efectivas y que los responsables del secuestro de Barrios cumplan su castigo en la cárcel.
“Estamos contentos porque es un fallo en el cual se nos escuchó y se rechazaron las dos atenuantes alegadas por la defensas de los militares que era la media prescripción y otra del Código de Justicia Militar que habla de la ‘obediencia indebida’” señaló Garcés.

Fallo Corte Suprema – Barrios Duque – 2008

La Nación, 26 de enero de 2015

Suprema ordenó libertad inmediata de ex agente de la DINA

La Corte Suprema ratificó el fallo dictado por la Corte de Apelaciones de Santiago que acogió un recurso de amparo presentado por Nelson Paz Bustamante, condenado en una causa por violaciones a los derechos humanos, en contra del Ministerio de Justicia por negarse a otorgar el beneficio concedido por la comisión de reducción de condenas.

En fallo unánime, la Segunda Sala del máximo tribunal -integrada por los ministros Milton Juica, Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito y Lamberto Cisternas- ratificó la sentencia que acogió la acción cautelar presentada por defensa del agente de la DINA condenado por el secuestro calificado de Álvaro Barrios Duque, y ordenó su inmediata libertad.

La sentencia reitera el criterio del máximo tribunal que ha acogido diversos recursos de amparo presentados por condenados por delitos comunes en situaciones similares, resoluciones que establecieron que el Ministerio de Justicia no tiene facultades para revisar los criterios de las comisiones de rebajas de condenas de los tribunales de alzada.

Estimada Karlita (con K) Rubilar: Hoy reflexionaba acerca de lo que hiciste al denunciar con bombos y platillos, coche de guagua mediante, la existencia de detenidos desaparecidos falsos. Guardaste celosamente los nombres, esperando el momento propicio, tu intención era no herir a nadie. Hoy reconoces errores en la forma, pero no en el fondo, desconociendo […]

Estimada Karlita (con K) Rubilar: Hoy reflexionaba acerca de lo que hiciste al denunciar con bombos y platillos, coche de guagua mediante, la existencia de detenidos desaparecidos falsos. Guardaste celosamente los nombres, esperando el momento propicio, tu intención era no herir a nadie. Hoy reconoces errores en la forma, pero no en el fondo, desconociendo la relación intrínseca entre ambas, no por nada elegiste hacerlo como lo hiciste.

De nada ha servido que Sebastián Piñera te exculpe con eso que para el Golpe de Estado no habías nacido, te advierto que hay gente muy mala que asegura que quien te soplaba al oído lo que deberías hacer es nada menos que el Mamo Contreras a través de interpósita persona, tu asesor jurídico Javier Gómez que tiene un prontuario como abogado (otros más tendenciosos aún dice que no lo es….ojo al piojo) que ni te explico, si hasta anduvo asesorando a la defensa de Paul Schaffer, el nazi pedófilo de Colonia Dignidad, “dime con quien andas y te diré quien eres”, pero en fin, tú decides de quienes te rodeas.

Pero volvamos a lo que me convoca, metiste la pata o te hicieron meterla, solo que hay metidas de pata y metidas de pata y esta es imperdonable, más aun en tu condición de Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Honorable Cámara de Diputados, que te exige ser consecuente con esa investidura. Informarte, cotejar, empaparte de la realidad cruel que vivimos miles de familias en nuestro país en dictadura y que en democracia seguimos viviendo gracias a la falta de voluntad política de la Concertación y al constante boicot del sector al que tu representas en avanzar en la legislación para un NUNCA MAS, populismo mediante, tu partido, Renovación Nacional y la UDI, siguen siendo los sostenedores ideológicos de la dictadura, si no ¿cómo se explica que hayan votado en contra de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada?

Ya se que llego re tarde con la información, pero Luis Emilio Recabarren González fue detenido y hecho desaparecer el 29 de abril de 1976, junto a su esposa Nalvia Rosa Mena Alvarado (embarazada) y a su hermano Manuel Guillermo, su padre, Don Manuel Segundo Recabarren Rojas es hecho desaparecer al día siguiente, el 30 de abril, todos eran militantes del Partido Comunista. Luis Emilio y Nalvia Rosa fueron detenidos junto a su hijo de dos años, del mismo nombre que su padre, quien fue abandonado a pocas cuadras de su casa por los agentes de la DINA, él sobrevivió. Fíjate que además el Ministro Alejandro Solís lleva en la actualidad el proceso por la desaparición de esta familia y esta a punto de dictar autos de procesamiento, logrando determinar responsabilidades de los hechores. Era cuestión de ponerle tinca para darse cuenta de lo infundado del “datito” que te estaban entregando, esa era tu pega o debió ser.

Por último te cuento que la otra noche, te ví en los tres canales de televisión casi a la misma hora, a saber, canal 13, Chilevisión y Televisión Nacional, todos ellos ubicados en un mismo sector geográfico. Igual te imagino corriendo con el coche para cumplir con esos compromisos mediáticos para “dar la cara” como insististe, que no vas a renunciar, decías, que pedías perdón por la forma pero no por el fondo, decías, o sea insististe en sostener lo insostenible, además agregaste que habías recibido un e-mail de un familiar de los Recabarren González en que te agredía y tu tuviste la grandeza de contestarlo y lo que tu hiciste ¿cómo se llama?

Santo Tomás de Aquino, Padre de la Santa Madre Iglesia reconoce distintos tipos de tontos y tonterías y buscándole el ajuste, lo tuyo correspondería a un “Intellectus rudissimi idiotae”, que grafica a “un idiota que toma por falso aquello que no puede comprender” (Summa Contra los Gentiles, Ed BAC).

Atentamente,
GABRIELA ZUÑIGA FIGUEROA
(Esposa de Alvaro Barrios Duque, detenido desaparecido el 15 de agosto de 1974)

Nota:
Si te dicen que lo han visto bailando cumbia allá por Colombia, no hagas tal con denunciarlo como un falso desaparecido, se trata de un alcance de nombre y apellido con un gran y reconocido artista plástico de ese país y que andaría por ahí en edad con MI ALVARO de no haber sido hecho desaparecer por tu ya sabes- espero- quienes.

Ahora bien, como al parecer Argentina sería un lugar adecuado para hacer aparecer a nuestros familiares, si te dicen que fijo que MI ALVARO, fue visto y oído hablando con ese acento tan característico, tampoco hagas tal con denunciarlo, se trataría de otro alcance, esta vez de apellido, pues sería Lucas BARRIOS, jugador de Colo Colo. Todo esto te lo cuento con el ánimo de evitarte otro bochorno.

Santiago 9 de enero de 2009

 

 

Rugbistas argentinos desaparecidos en dictadura.la Voces de sus hijxs y amigos

Rugbistas argentinos desaparecidos en dictadura.la Voces de sus hijxs y amigos
Soy madre de tres rugbistas chilenos y abuela de otros dos. He conocido desde décadas un montón de jugadores y he compartido con ellos en las graderías, en los tercer tiempo y en vacaciones. Sé que los rugbistas forman unos de esos extraños grupos en que se producen y entablan profundos lazos de afecto, compañerismo,fraternidad sin que por lo general los unan lazos de familia. Son un grupo de pertenencia que mantiene unidos a hombres desde la infancia hasta los últimos años, incluyendo en sus afectos a sus esposas e hijos. Es por ello que esta historia caló muy hondo en mí, porque puedo imaginar perfectamente cuan profundos eran los vínculos que este deporte y la militancia unió a estos deportistas.
Agradezco a Carola Ochoa, que una vez publicada la primera nota acerca de los rugbistas argentinos desaparecidos me hizo llegar a través de facebook esta que ahora  comparto y que lleva el horror a un grado difícil de aceptar.

Una lista que no para de crecer

La sanjuanina Carola Ochoa, con la colaboración de familiares, amigos y compañeros de esos rugbiers y su tarea de investigación exhaustiva, logró confeccionar una nómina que hoy alcanza el centenar de casos.

Hernán Rocca, uno de lo tantos rugbiers desaparecidos, va en busca de la pelota.

Una mujer, casi de la nada y solo con su compromiso militante armó un registro de jugadores de rugby desaparecidos que no tiene precedentes. Carola Ochoa vive en San Juan, habla pausado y menciona con orgullo su trabajo social en Villa Hipódromo. Quizá no tenga idea del valor de su tarea: su pesquisa constante, la búsqueda de un nombre, de un club, del dato que esclarece. Hizo crecer la lista con la colaboración de familiares, amigos y compañeros de esos rugbiers que hoy pueblan sus archivos. Una cifra todavía imprecisa que ya superó con holgura a los 52 que son homenajeados en un torneo nacional que ella misma creó. Hoy casi duplicó la cifra. Pero además de su paciencia tibetana para juntar historias –todas reunidas en su página de Facebook– Carola consiguió que nos hiciéramos de nuevo una pregunta: ¿cómo pudo ser que tantos jóvenes que abrazaron ideales revolucionarios en los años 70 eligieran al rugby como deporte?

La respuesta no la tiene ella ni tampoco nosotros. Podríamos hacer elucubraciones sobre la matriz solidaria del juego. La época convulsionada que los encontró en la lucha. Las coincidencias en el estudio, la pasión por el rugby y sobre todo, su identificación con diferentes proyectos políticos. Eran montoneros, comunistas, guevaristas, maoístas, trotskistas. Ochoa hilvanó sus perfiles con el hilo conductor del deporte. Hizo tanto en tan poco tiempo que hasta ella misma está sorprendida. Y confiesa que se sacó de encima los prejuicios con el ambiente del rugby cuando se entusiasmó al unir las historias de sus desaparecidos.

Ahora cuenta desde su provincia: “Esta iniciativa empezó cuando Fernando Sandoval, un profesor y militante de los Derechos Humanos en Chubut, me invitó a formar parte del grupo organizador en el país de La Carrera de Miguel para traerla a San Juan. Fue durante una capacitación de tres días en Puerto Madryn, con Elvira Sanchez, hermana de Miguel, y los referentes nacionales”.

Después –confiesa en su largo correo– leyó el libro Deporte, desaparecidos y dictadura publicado en 2006 y reeditado en 2010. Una pieza encaja en la otra hasta formar un mecano que Ochoa contribuyó a extender por todo el país. Dice que en San Juan no hay jugadores de rugby desaparecidos, pero buscó y chequeó las identidades de casi noventa casos confirmados. La nómina según ella ya supera los cien. En ese número hay quienes representaban a clubes que también desaparecieron como sus deportistas. Atahualpa Rugby Club o Central Buenos Aires, el club donde jugaban los alumnos y ex alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires.

Uno de los más entusiastas colaboradores de la sanjuanina es el ex puma Eliseo Branca. Gran jugador del CASI de San Isidro y su entrenador campeón en 2005 después de veinte años sin títulos. También se sumó Martín Sharples, tercera línea del club Porteño y atleta. Dos condiciones que no lo definen totalmente porque además es un militante comprometido que perdió una pierna en un accidente de moto. Y juega al rugby con una prótesis. Martín –confiesa Carola– la convenció de que en determinado momento debía ponerle una cifra al torneo de rugby que imaginaba. De ahí surgió el 52. Pero se quedó demasiado corta porque seguiría topándose con más casos.

“En 2015, cuando vi por internet el video de Ensenada RC. Rugby Social, conocí a integrantes de la comisión directiva: Gabriel Merayo, Germán Fisser y Ana Garcia Munitis. Me invitaron a La Plata para explicarles mi proyecto” cuenta la sanjuanina. La capital bonaerense será escenario el domingo 13 de noviembre de una jornada que seguramente Carola jamás olvidará. En el Colegio Nacional Rafael Hernández que homenajeó a sus alumnos desaparecidos colocándoles sus nombres a las aulas –varios de ellos jugaban al rugby– se realizará una jornada con doce talleres sobre derechos humanos, memoria, literatura e inclusión en el deporte de la ovalada, entre otros temas.

El sábado 12 se disputará un partido de seven y otro de veteranos en homenaje a los jugadores desaparecidos. Veinte de ellos integraron distintos planteles de La Plata Rugby Club entre las décadas del 60 y 70. La institución los recuerda en una placa colocada en su sede de Gonnet hace unos años. Sobre la historia de esta tragedia, el periodista Claudio Gómez escribió un magnífico libro: Maten al rugbier. También se filmaron un par de documentales en Brasil e Italia. Y una miniserie sobre deportistas desaparecidos les dedicó un capítulo a los del club canario –se los conoce así por su camiseta amarilla– que se estrenó en Canal Encuentro en 2015.

Otra mujer, la periodista del diario La Capital de Rosario Laura Vilche también aportó en sus investigaciones las historias de los jugadores desaparecidos de aquella ciudad. Si Ochoa encontró solo en la capital bonaerense 41 casos repartidos entre La Plata Rugby, Universitario, Los Tilos y San Luis, desde la segunda ciudad del país le aportaron dieciocho historias más de sus clubes Old Resian, Jockey, Duendes, Universitario y Logaritmo.

La organizadora de esta movida que recorrió nuestra amplia geografía sueña con repetir la jornada del próximo fin de semana en San Juan, una provincia sin tradición rugbística. Ella no quiere olvidarse de todos sus colaboradores, de quienes la acompañan en la búsqueda de más datos, más fotos, más nombres que coincidan con esas fotos que, de no ser por ella, estarían guardadas en el cajón de alguna cómoda, dispersas, quién sabe dónde. El resultado es una contribución a la memoria de un deporte que sufrió como ninguno el terrorismo de Estado. Un registro que estimulará nuevas investigaciones porque en cada caso hay una historia que merece completarse.

El primer acercamiento que tuve con los casos de los rugbiers desaparecidos de La Plata fue por una nota que publiqué en el diario Perfil el 24 de marzo de 2006. Había leído sobre el tema (algún escrito de Gustavo Veiga en Página/ 12), pero esa tarde, cuando viajé por primera vez hasta el club en Gonnet, la historia me conmovió. Los anfitriones fueron Raúl Barandiarán, ex compañero de cinco jugadores-militantes, y dos hijas, Ana Balut y Verónica Sánchez Viamonte.
De aquella nota conservo un puñado de recuerdos; quiero rescatar dos. El primero es que después de desgrabar las entrevistas y reunir el material estuve un par de días dando vueltas sin poder arrancar. Escribía y borraba, una y otra vez; no aparecía un comienzo que me conformara. Tenía la mejor historia para contar —lo sabía—, pero el teclado se resistía. El compromiso y la exigencia que sentía eran desmedidos, algo que con otros temas no me ocurría. Al final la entregué, claro, forzado por los tiempos del cierre. El otro recuerdo que me quedó es que, cuando salió publicada, seguí insatisfecho: tenía la certeza de que el tema abarcaba una dimensión que excedía las dos páginas de un diario.
Tuvo que pasar un tiempo para que me decidiera a llevar esas historias a un libro. Una vez que arranqué fueron dos años intensos de búsquedas, viajes y escritura. Los rugbiers desaparecidos de La Plata se convirtieron en una obsesión. Y durante ese lapso pasaron cosas. Cuando empecé a fines de 2012, los casos eran diecisiete. Seis meses después, una investigación de Julián Axat —hijo de Rodolfo, uno de los rugbiers desaparecidos— reveló dos casos más. Al año, en una charla con un ex jugador del club, descubrí el vigésimo. La investigación influyó hasta en mis hábitos más cotidianos. Repetí hasta el hartazgo la canción que menos había escuchado de Virus. Conseguí un disco de Agapornis solo porque la banda está integrada por jugadores de LPRC.
No recuerdo en estos dos años haber leído un libro que no tuviera que ver con la militancia en los setenta. Y con las películas me ocurrió algo parecido.
Mientras yo buscaba a hijos, hermanos, amigos y compañeros, La Plata sufrió la peor inundación de su historia que —entre otros desastres— provocó ochenta y nueve muertos. Y seguí atento dos juicios por delitos de lesa humanidad. En la causa por el Circuito Camps condenaron a prisión perpetua a dieciséis militares y a un civil, el represor y ex ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Jaime Smart. Y por el centro clandestino de detención La Cacha recibieron perpetua quince genocidas, entre ellos, el ex policía Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Una tarde estaba escribiendo mientras en la tele hablaba la presidenta Cristina Fernández. Yo trataba de resolver alguna historia mientras ella lanzaba el canal gratuito DeporTV en un acto en Tecnópolis. Su voz, apenas un rumor de fondo, entraba en segundo plano. Hasta que empezó a enumerar: “Santiago Sánchez Viamonte, Mariano Montequín, Moura, Rocca, Marcelo Bettini…”.Mis dedos se frenaron sobre el teclado. Sorprendido, giré la cabeza: era ella, la presidenta, recordando a esos muchachos que ya formaban parte de mi rutina. Horas después, YouTube completó la parte del discurso que me había perdido. Todavía vestida de negro, Cristina detalló: “Los deportistas desaparecidos después del golpe del 24 de marzo de 1976 me impactaron como ciudadana, como militante y como vecina de la ciudad de La Plata, porque de La Plata Rugby Club, que era uno de los mejores cuadros de rugby, no era el mío, pero era uno de los mejores cuadros de rugby de La Plata, si no el mejor, dicen algunos, desaparecieron dieciocho jugadores, muchos de los cuales eran muy amigos míos, conocidos”.
Una hija me confesó que se inventó recuerdos. Otra, que cuando piensa en sus padres los representa en una foto, que no puede imaginarlos en movimiento. Y otra, que está convencida de que suele tener conflictos con sus parejas porque es hija de desaparecidos. Una hermana me mostró un cinturón con manchas de sangre y marcas de balas. Un hermano me confió que su memoria borró todo lo que ocurrió aquellos años. Otro, que a su casa iba el delator que se había infiltrado en la agrupación. Una madre me detalló el encuentro que los represores le permitieron tener con su hijo para que se despidieran. Un padre, en el rol de juez, le tomó declaración a un genocida.
Un compañero del club me dijo que durante años fantaseaba con que sus amigos llegaban caminando por la playa de San Bernardo. Hay una habitación que sigue intacta. A un ex militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), Independiente le salvó la vida. Y un ex dirigente del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) me reconoció que tuvo que aceptar, resignado, que la mayoría de las caídas se produjeron por delaciones. En LPRC hubo veinte casos, pero las historias los exceden.
La reconstrucción de fragmentos de las vidas de las víctimas me llevó a enfrentarme con episodios del presente tan complejos e intensos como aquellos que se vivieron en los años de militancia. El 29 de junio de 1978 murió el último rugbier. Pero el genocidio no se cerró.

Cartas…

Archivos Audiovisuales CEDOC Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

Videos en página facebook

Carta a mi hermano Ricardo faunes

TRES RASSSS POR RICARDO FAUNES

Para mi hermano de mares. ¿Cómo entender qué circunstancias desgraciadas lo llevaron por donde sus embarcaciones naufragaron?

“Náufragos del mundo que han perdido el corazón”
E. Cadícamo.

http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/rasss.htm

 

 

ESCRIBO ESTAS LÍNEAS sobre hojas amarillentas sin saber si alguien alguna vez se interesará por leerlas. Ya sé que no al menos mi madre. Para qué si hoy divaga entre un presente ambiguo y La Serena de épocas confusas y, en su mundo de destellos, te imagina debajo de la higuera o a punto de volver de la Escuela de Derecho, aunque ésta no esté siquiera en La Serena, sino lejos, al otro lado del Mapocho. No dejaste tampoco descendencia, muchachos que habrían tenido como tú, el cabello rizado y los ojos sonrientes. Nadie quedó para que yo les pudiera pedir que recorrieran estos renglones, o que hicieran un amago por entender todo lo que siento e intento plasmar en ellos. Pese a eso insisto en escribir esta carta sin dirección y lo hago en estas hojas que ya parecen envejecidas, quizá como un adelanto de lo que inevitablemente les espera: cubrirse de polvo y amarillarse aún más por ahí en un cajón como esos papeles que a nadie le preocupan y a nadie le importan. Quién las leería si incluso esas familias adoptivas que eran nuestros amigos y los amigos de nuestros amigos, eran personas que no tenían posibilidades de encontrarse. Mundos separados cuyas distancias ya viste cómo se fueron acrecentando.

 

Ricardo, hablo de convicciones. Hoy me pesa decir cuán distintas parecían las de ustedes con las nuestras. Y por causa de esas diferencias nuestros amigos y nuestros compañeros se habían alejado también entre ellos, tal como yo y como tú nos alejamos, a pesar de haber sido los que fuimos: hermanos amigos, hermanos corsarios, no piratas, un escalafón más arriba y más noble en la hermandad de los océanos.

 

Hablo de juegos a los que ningún niño de hoy jugaría. Juegos amarillentos por los años como estas hojas que he elegido para escribirte quizá para que parezca que ha pasado tiempo desde que las escribí ahorrándome la vergüenza de no haberlo hecho antes. Pese a eso persisto, aunque reconozco que si algo hoy me impulsa es la suerte de haber encontrado por ahí a una muchacha de padres perdidos -como te perdiste tú-, cuyo padre adoptado, o cuyo padre verdadero, pudiste ser tú también o pude ser yo mismo.

 

Nada es sencillo, como ves, y me voy dando vueltas mientras digo en mi favor que hacía mucho que deseaba escribir todo esto que quería que supieras, y si bien es cierto que esa huérfana maravillosa es la que me impulsa, reconozco que mis motivos son confusos, siendo mi única certeza el que escribo como una vieja deuda que hoy por fin tengo claridad para saldar. Tal vez sea por eso Ricardo, que lo primero que digo es que la vida es un puñado de mentiras, de errores garrafales, Es necesario que lo reconozca antes de que continúe diciendo tonterías, aunque ya no importe quién tenía la razón, si tú, con tu postura de la sensatez, del análisis de las condiciones objetivas, si yo con mi voluntarismo, con mi rebeldía, ésa que tú condenaste tantas veces. Es que tú aprendiste a amar los cambios a la manera ordenada de como sugerían tus patriarcas, y yo pasé por Marx y me fui directo de Lenin al Che y a su diario libertario.

 

Desde aquí, esto ya no es cierto, Ricardo, piénsalo bien: es mentira que el señor Délano con su famoso libro “La base”, y lo del Diario de Guevara no es verdad tampoco. El padre de nuestra madre fue quien nos contagió su solidaridad, y lo hizo con los cuentos maravillosos que hincados a la orilla de su cama solía relatarnos, ¿te acuerdas?: la zorra pícara y la historia del buey “tengo”, Pedro Urdemales. Espero que todavía los puedas recordar y que te acuerdes también de cómo nos maravillaban y de cómo nos maravillaban también aquellos rebeldes, héroes y antihéroes que entre las historias de navegantes vengadores que él mismo inventaba, nos iba contagiando espíritu de bien, espíritu solidario.

 

“El tonto de la puerta, no era nada de leso, chiquillos. Fíjense que hubo un terremoto tremendo. ¿Irá haber otros terremotos como ése, tatita?

Chiito… ya no hay terremotos como ésos. Pero entonces sí los había, y éste tocó justo donde vivía el tonto de la puerta. Pucha, tatita.

Sí, pucha. No quedó nada en pie en el pueblo, y la gente tuvo que irse buscando lugares como éste donde ya no terremotea. Ah… ¿y el tonto, tatita?

Bueno, el tonto se tenía que ir también, no había remedio, pero como les dije, no era nada de leso, así que dijo, “bueno, me voy, pero me llevo la puerta de mi casa que quedó sola ahí paradita”. Y partió, fíjense, por los caminos, con la mole de roble al hombro junto con todos los otros. ¿Y para qué quería la puerta el tonto, tatita, si ya no tenía casa que cerrar?

Chiito, ¿no les dije que el tonto no era nada de leso? Es que esa puerta era maravillosa con ensambles cola de milano y si venía un forajido a molestarlos, ¡zape! que el tonto le atracaba un portonazo. Y si se mandaba a llover, ponía la puerta en las ramas de algún árbol bajo y se cubría con ella y cubría también a sus amigos que iban con él. Pero eso no es nada, si venía el rico del pueblo a echarlos, él los defendía con su puerta como escudo de madera, porque los ricos son abusadores por naturaleza y no reconocen justicia ni reglamentos, por eso, ¡zape!, hay que darles con todo, con piedras y con palos.

 

Los cuentos del tata fueron nuestra base, Ricardo, ni Luis Enrique Délano ni Ernesto Che Guevara, eso no es algo que pueda negarse, aunque ya no importe, aunque a nadie le importe. Para mí, tu libro “La base”, no era más que basura, un folletín amanerado, y así mismo, tu planteamiento del ejército respetuoso de las leyes, una patraña imposible de creer. Ése era yo, y no estaba dispuesto a perder las discusiones. Pero para ti tu visión de mis asuntos no era mejor tampoco: “intelectuales de salón, puñado de aventureros”. Puntos de vista diferentes, hermano. Y en todo: para mí la mujer era un animal bello de piernas hermosas, para ti, no sé qué era, pero era más, mucho más. Para ti el amor tenía que ser completo, único, indivisible. La mujer se acercaba al concepto de diosa.

 

Yo te admiraba por eso y hoy reconozco que me habría gustado haber sido como tú, sólo que para mí habían demasiadas diosas, diosas mundanas, y a todas las amaba, cómo las amaba. La admiración que sentía por ti era porque tú sólo amabas a la tuya, aunque no fuera más que un anhelo o un propósito que difícilmente cumplirías. Aún así, tu propósito era admirable, quién no dice por lo demás que quizá eso sea lo que verdaderamente cuente: las buenas intenciones.

 

Distintos, bastante distintos. Tú tras una diosa, yo tras varias, aunque eso quizá fuera porque yo no había encontrado a mi diosa verdadera. Pero tú tampoco. Tú, cada vez que creías haberla encontrado, acababas dándote cuenta de que ésa al menos no era. Pero no te importaba, y en tu obstinación empezabas de nuevo. Amores y desamores, amores perfectos, también leyes y reglamentos perfectos. El amor perfecto no sé si lo encontraste, pero gracias a esa segunda convicción tuya te convertiste en abogado, “licenciado en derecho”, y como tal, empezaste a repetir que el ejército era respetuoso de las leyes y de la constitución. Yo te golpeaba la mesa insistiendo en que no, pero tú contra atacabas y yo insistía diciendo que el ejército era el brazo armado de la burguesía, pero entonces tú insistías otra vez, y eso terminó por alejarnos.

 

“La gente como tú nos perjudica, no podremos defendernos con banderas ni pancartas”, eso argumentabas, y yo: “por eso se necesitan fierros, posiciones como las de ustedes sólo nos llevarán al fracaso”. Qué importa ahora quién estaba equivocado, a quién puede importarle. Pero entonces sí era importante, y para mí que ante la certeza de que ese tiempo de la Unidad Popular no era sino un paraíso transitorio que se derrumbaría, encontré entre los que se preparaban para esa contingencia a la verdadera diosa, y era quizá la que tú soñabas y no alcanzaste a encontrar. Cómo lo lamento por ti querido hermano.

 

Ha pasado tanto tiempo, Ricardo, y la hecatombe en que no creías fue incluso más grande de lo que nosotros que sí la esperábamos la pudimos imaginar. Una ola de fuego que nos pasó por encima y ya nada volvió a ser como antes. Para entonces ya no pudo importar menos quién tuviera la razón. La ola de fuego nos cogió a todos y produjo dramas como el de la muchachita de quien te hablo, cuyo padre adoptivo, ése que tuvo la suerte de casarse con su madre, fue un antiguo amigo tuyo, abogado también, gente de tu familia partidaria. Familia alejada de la mía Ricardo, porque para entonces nosotros, mala cosa, ya nos habíamos alejado.

 

Místicas diferentes, convicciones diferentes. Son los errores a los que intento referirme. Si es para no creerlo, nos habíamos alejado nosotros que nos fuimos a La Serena con nuestra madre hermosa para transformarnos en corsarios, y allá llevamos a echar nuestras embarcaciones por ese torrente que era el Canal de La Pampa, nuestro riachuelo, ¿te acuerdas? Alejados nosotros, Ricardo, que fuimos testigos de cómo nuestra madre se ganaba el amor del cantante principal en el carnaval de Rivadavia, Valle del Elqui. Maravillosa nuestra madre, para eso le bastaba una sonrisa. No puede creerse Ricardo, alejados nosotros que en una tarde de acierto, pudimos ver desde arriba de un palto, cómo la muchacha del lado, cuatro años mayor que nosotros, mocosos de once o doce, desnuda ante un espejo sufría y se contemplaba con la mano entre las piernas.

 

Esos éramos nosotros que nos habíamos distanciado por cuestiones que ahora a nadie le importan. Yo seguí en lo mío junto a mi diosa y junto a mi dios pequeño nacido un poco antes de las llamaradas. Tú partiste a defender a tus camaradas en desgracia para quienes los dictadores levantaban juicios que no tenías cómo defender. En esa tarea te ayudaban otros abogados de tu partido, entre ellos el padre adoptivo de la muchacha que de alguna manera me motiva a escribirte. Te voy a contar que ella conoció no hace mucho la voz de su padre verdadero por una cinta vieja grabada por amigos suyos y olvidada por años en un cajón de su abuela paterna. Buena cosa para ella y también para mí, pues su experiencia me anima a continuar en esta carta, ya que si el destino de esa cinta olvidada fuera el que le pudiera esperar a estas hojas, qué aliciente el pensar que tal vez años más tarde a alguien le sirvieran.

 

Abogados defensores de causas perdidas. Pero cómo pensaban ustedes que iban a defender a sus camaradas con sus leyes, si los propios militares eran los jueces. Tú mismo, en alguna de las pocas oportunidades que se dieron, me contaste desesperado que te atacaban siempre con nuevos reglamentos y decretos que ellos mismos se sacaban de las mangas.

 

Vino entonces la segunda ola de sangre, y la tercera y la cuarta, y después muchas otras que, a diferencia de la primera, eran ahora selectivas. Esas terribles olas selectivas empezaron a alcanzar a mis compañeros de familia. “Compadres” nos llamábamos, algunos habían sido amigos tuyos antes de que nos alejáramos. Hablo de Federico Álvarez Santibáñez, de Claudio Contreras, del propio Horacio Carabantes. ¿Te acuerdas de él?, ¿de las canciones que inventaba? ¿Y de Federico, el que amaba muchachas en el tren a Rivadavia? Esos, mis amigos, que podrían haber seguido siendo amigos tuyos, fueron cayendo en diversas casas de tortura desde donde los convertían en desaparecidos.

 

Triste Ricardo, yo en mis cosas, tú en las tuyas. Yo en las mías escapando con mi diosa y mi dios pequeño que se portaba como un valiente, tú en cambio en esos juicios sin destino que te agujereaban el espíritu y no te dejaban encontrar a la diosa que buscabas. Pese a eso viniste a ayudarnos, será algo que jamás te agradeceré lo suficiente. La ola de llamaradas se acercaba a nosotros, ya habían caído Bauchi y Miguel y a María Cristina López, jefa de mi unidad, la habían atrapado, así es que con mi diosa-compañera tuvimos que pasar a la clandestinidad, ya no podíamos ir por ahí juntos. “Asílense”, nos rogabas, y nosotros, que no, que la lucha a toda costa había que continuarla. “De qué lucha me hablas si los están destrozando, de ustedes van a quedar apenas rastros”. Pero nosotros, que no, cegados por el voluntarismo.

 

Siempre he dicho que por esos días me escondía en un altillo de pintores. Y decía eso, porque como tú bien sabes, yo también soy un romántico. Pero no es cierto, nada de eso es cierto. Hoy, aunque ya no importe, cuento que de verdad no había tales pintores, ni talleres de tales. Era en tu humilde oficina de abogado defensor de causas perdidas donde en realidad acudía a esconderme. Todo el día en las tareas del partido y por las noches llegaba a tu oficina antes de que te fueras, fingía para eso ser tu cliente. Tú te ibas entonces y yo me quedaba a dormir en tu sillón. Así había que hacerlo porque en realidad tu oficina no era más que un cuarto en una casona donde la dueña no permitía que sus inquilinos alojaran, por eso no debía entonces darse cuenta de mi presencia. Al día siguiente llegabas con comida para mí, el que había aborrecido tu libro “La base” y al que sólo le interesaba el de Lenin “Qué hacer”.

 

Qué hacer… así la pasaba por mi lado, lejos de mi diosa y de mi dios pequeño, el que tú soñaste que nacía aún antes de que naciera realidad, ése que en tu sueño lo adivinaste hombrecito y que lo bautizábamos como el guerrillero-redentor anti yanki, el valiente Ho-Chi-Min. Ellos vivían en casas de seguridad que yo les conseguía o me conseguían mis queridos compañeros, pero ya casi nadie se arriesgaba a ayudarnos, el cerco se estrechaba y la solidaridad se convierte en estos casos en telas de cebolla, sobre todo después de la caída del Nano De La Barra que nos traía la remesa, unos pocos billetes para sobrevivir y las notas con el qué hacer revolucionario. Lo asesinaron a cinco cuadras antes de encontrarse con mi diosa que hacía de mi enlace. Pasó con su compañera a buscar a su hijo al jardín, pero los sicarios los estaban esperando. Sus fragmentos quedaron esparcidos por ahí, cerca de Bilbao.

 

Descolgados de las estructuras partidarias entonces, mi diosa con mi dios serían presa fácil y, sin nadie a quien recurrir, una pariente suya que decía que más que quererla la amaba, muerta de miedo porque la pudieran acusar de colaboradora, le dio asilo pero tres días después la arrojó a la calle con nuestro Ho-Chi-Min, chiquito que tú adorabas. Y si algún Dios verdadero existe, esa noche, unas pocas horas antes de que el toque de queda comenzara, a pesar de que estaba prohibido por la seguridad, ese Dios que nunca creí que existiera, me empujó a telefonearle y a enterarme así de lo que en ese mismo momento ocurría y la pude entonces rescatar. La encontré con mi dios chiquito para llevarla a tu oficina-covacha. Nos quedamos agazapados esa noche con ella y cuando el chiquillo se durmió, hicimos el amor calladamente para no despertarlo y para que no nos descubrieran. Es que sólo así podríamos continuar escondiéndonos y amándonos ahí en tu oficina, en un amor que hacíamos con la absoluta conciencia de que eran minutos precarios, amor que robábamos a los perros, pero que de igual manera disfrutábamos aunque no nos pudiéramos abstraer de pensar en si no sería acaso ésa la última vez en que pudiéramos.

 

Sin embargo la ola de crueldad no pudo alcanzarnos. Yo me cuidaba muy bien. Me ayudó el haber caído por unos pocos días al comienzo cuando la represión no era selectiva y no tenían oficio ni buenos registros. Sabía entonces a qué atenerme, tú no, quizá por eso podías ser presa más fácil, paradoja de nuestras controversias: yo que parecía condenado a que me asesinaran me salvaba y tú con tu escuela de la constitucionalidad y del derecho, aparecías muerto allá en el norte. Injusto Ricardo, terriblemente injusto. Tú no tenías por qué morir, eso a mí me correspondía, y si pasó como pasó es una prueba más de que ninguna ley es valedera, ningún reglamento. Un injusticia como ésta sólo prueba que Dios no existe.

 

Se ahorcó le dijeron a nuestro padre cuando te fue a buscar. Yo no pude acompañarlo porque los perros andaban tras mi caza. Mi padre volvió contigo en urna sellada contando una historia oficial cuyo consuelo era que al menos teníamos tu cuerpo para enterrarlo y hacer nuestro duelo, un consuelo estúpido que muchos no tenían, tenía razón en eso. Consuelo estúpido y estúpida situación que no se puede creer ni creeré. Digo en su favor que su actitud fue pragmática, ésa quizá sea la palabra: pragmática. Para él tú ya estabas muerto y nada se podía hacer que te recuperara, para la muerte no hay remedio. Aunque no niego que debió sentir también un miedo tremendo. ¿Te has preguntado alguna vez a qué martirios lo habrán sometido cuando se lo llevaron de la universidad a ese estadio que hoy llaman Víctor Jara? De cualquier manera mi madre no lo creyó, no creyó ni una palabra, yo mucho menos. Por qué ibas a ahorcarte tú, presidente de centros de alumnos, dirigente político importante, joven abogado triunfador. Es que no son cosas que puedan entenderse. Me doy por eso vueltas y más vueltas y me digo que si así ocurrió, pudo ser, tal vez, porque no encontrabas a la diosa que anhelabas, o porque asesinaban a la gente que defendías, o qué sé yo. Igual no lo creo, pero indago atrás en el tiempo pensando en que si pudo ocurrir un disparate como ése debió haber sido por un conjunto de razones mezcladas con la decepción de darte cuenta de que la gente rica y sus servidores militares jamás entregarían sus riquezas sólo porque los miserables les ganaran en unas porquerías de elecciones. Qué es una elección para la gente poderosa, Ricardo, qué puede importarles a ellos una elección, qué les puede, de verdad, importar la opinión que tengan los humildes, qué les puede importar que tengan o no tengan razón. El tata era tremendamente visionario después de todo. Me pregunto si no tenía toda la razón: había que darles de a portonazos, con piedras y con palos. Aunque quizá él quizá también se equivocaba y de nada hubiera servido una puerta por muy de roble que hubiera sido. Qué puede un portón así trancado contra balas de cañones.

 

Te comparo tanto con el tata, Ricardo. A veces me pregunto si te acuerdas de él, de su jaula para hacer charqui, de su lija y sus formones, de su cola carpintera calentada al baño maría, de la uva que nos ponía en la boca, de los gajos de naranja, de sus treinta mil historias. El tata murió maravillado, Ricardo, ¿te acuerdas? Ya venía enfermo el pobre viejo y Salvador Allende se venía fuerte, tremendamente fuerte. El tata nos dijo que por fin surgían posibilidades para que el pueblo llegara al gobierno y, como prueba de ello Naranjo ganó unas elecciones complementarias en Curicó. “Hoy Naranjo, mañana Allende”, gritaba la muchedumbre al compás de un bombo. Sin embargo faltaba un año todavía para el triunfo de Allende. Durante ese año se unió la derecha e hizo retirar su candidatura a Julio Durán para asegurar el triunfo de Eduardo Frei, “el mal menor”. Pero de eso el tata nada supo, se murió un par de días después del triunfo de Naranjo, murió por eso maravillado. De muerte y maravillas, cómo le habría gustado al tata la poesía de Teillier,

 

Ricardo: “morir maravillado”, qué diferencia de tus circunstancias, cuánto lo lamento hermano. Por suerte el tata no pudo ver lo que pasó después cuando la derecha no pudo unirse y para aniquilar a Allende debió recurrir al holocausto. Si fue por una mujer Ricardo, me parece imposible, insisto. Imagínense, por una mujer matarte tú que tuviste a Lina, la reina de la FESES. Tú que en la playa de Peñuelas apoyaste la cabeza sobre la cintura de la hermana de Sixto de bikini como si fuera una almohada, tú de catorce, ella de diecisiete. Por una mujer tú, pero si hace muy poco me encontré con una muchacha que supo que éramos hermanos y me preguntó por ti, no sabía de tu muerte. No sé si ella te amaba, pero claramente percibí el deseo en el verdor de sus ojos cuando te nombró. Así también percibí la tremenda pena que tuvo cuando le conté de tu naufragio: “mi hermano corsario navega por mares oscuros que nadie conoce y su muerte nada tuvo que ver con maravillas”. Pero ella era una mujer de verdad maravillosa que te amaba o deseaba, Ricardo. Muchas mujeres te deseaban hermano. Es probable que no te amaran como tú esperabas que te amaran, o no sé, o sí sé, ¿si te amaban o deseaban esas muchachas que eran tus alumnas del colegio donde hacías clases, para qué ibas a matarte por una apenas?, ¿por lo del amor?, ¿por el deseo?, ¿qué diferencia al amor con el deseo?, ¿acaso el deseo no se puede separar del amor?, ¿eso es lo que crees todavía? Capaz tengas razón y yo esté aquí hablando tonterías. Pero no, no tienes razón. O sí, ¿qué habrá mejor que acostarse con una mujer que desee realmente acostarse con uno?, ¿qué importa si no te ama o tú no la amas? Siempre que se hace el amor surge cariño y ternura y aparece además una complicidad que de otro modo no se daría. Es distinto decir “amigo” que “amiga”, de un amigo se espera un apretón de manos, un abrazo cariñoso, bromas simpáticas. De una amiga se espera lo mismo, pero a veces también un momento grato que esa amiga te puede brindar pero no un amigo. Es probable que esa complicidad y esos momentos gratos linden en el amor. O tal vez no, quién se atrevería a adelantar una palabra.

 

Carisma Ricardo. Las amigas se enamoran del carisma, o eso me parece. Uno se enamora de ellas por su sonrisa, por sus movimientos, por su forma de mostrar los ojos, por lo que se insinúa mientras van de allá para acá. Somos más salvajes los hombres, Ricardo, más corporales, animales casi elementales. Ellas sin embargo se enamoran de nuestro carisma. Y tú lo tenías hermano, la mujer que te recuerda, de quien tengo la impresión de que pertenecía a tu familia partidaria, me lo trae a la memoria con sus ojos brillando y por la amargura que percibo en ellos cuando le digo que estás muerto. Tenías carisma Ricardo, no me olvido y hoy te lo confieso: cuando volviste de Rusia y de Cuba y todas nuestras primas se sentaban en tus rodillas para que les contaras de esto y de lo otro y tú empezabas con aquello de Camagüey y la Isla de la juventud, y con lo de la zafra y los pioneros, créeme que a pesar de que yo ya estaba con mi diosa, por los celos que sentía, tenía que contenerme para no pescarte a garrotazos. Así somos los hombres de salvajes Ricardo. Lo que no daría por verte con ellas de nuevo, joven abogado con primas y amigas de las primas en las rodillas, y yo por ahí en algún rincón ignorado.

 

Si fue por tus convicciones rotas Ricardo, si fue por eso que te ahorcaste, sería algo que tampoco aceptaría. Para qué ibas a hacer algo como eso, o por qué tú si mis convicciones también estaban por el suelo. Es más, los sueños de nuestra generación entera se habían ido por desagües y parecían condenados a perderse. Entonces por qué tú, por qué no me cuentas la verdad porque esta basura no me la creo. Además qué hacías allá por el norte, el único norte nuestro era La Serena, Antofagasta es demasiado lejos. Te asesinaron, ¿no es así? Te fuiste al norte a buscar antecedentes para tus defensas, a Cerro Moreno, quizás. A eso fuiste a Antofagasta hermano, ¿o los malditos te llevaron?. ¿Te confundieron conmigo? Esa es otra posibilidad que ni pienses que no me ha estado atormentando. Sin embargo, aunque parezca que la descarto de manera engañosa, afirmo que me parece poco probable. Nosotros usábamos “nombres supuestos” y a mí me buscaban por ese nombre supuesto que parecía real. Fíjate que ni siquiera mi jefa conocía el verdadero. En su homenaje te cuento que ella en todo caso no reveló ni el uno ni el otro y eso quizá le costó la vida, mujer valiente. Es por eso que te digo que la posibilidad de un alcance de nombre es muy poco probable, nula diría, la descarto.

 

Me devano los sesos y me resisto a aceptar que lo que de verdad pasó contigo jamás podremos saberlo. Por eso cuando vuelvo por las noches, a veces me tiendo junto a nuestra madre y después de besarla intento buscar al fondo de sus ojos, entre sus restos de recuerdos, quisiera encontrar ahí tal vez indicios, un rastro. Capaz el papá le haya contado algo más después de todo. Pero nada me dice, no podría decirme, y descubro ahí apenas sus maravillas de hermosa, de buena maestra. Detrás de sus ojos claros aparece sólo la casa de Anima de Diego de La Serena y el cantante del conjunto “Los Mayares”. Nada más, aunque miento, a veces la encuentro en esas rondas de delantales flameantes que hacía con sus alumnas, esos puñados de niñas locas que terminaban inevitablemente enamoradas de nosotros Ricardo, cuestiones que se daban sin que nadie supiera por qué. Surge también a veces en sus ojos el silabario “Lea” y sus pinturas de caballos errantes. Errantes como tú y como yo por esos años. Errante como nuestro padre a quien jamás pudo anclar. La he visto también en sus ojos a ella misma, en esa vez cuando iban a nombrarla reina de la primavera de La Serena y se negó porque ser casada, ¿te acuerdas?, ¿te acuerdas de que nos llevaba de la mano a cada uno disfrazados de conejos? La gente que vive de destellos sólo recuerda los destellos deslumbrantes hermano, no los que les trajeron angustia. Será por eso que veo también al fondo en sus pupilas algunas de esas noches de cuando veraneamos en Rivadavia, ¿te acuerdas? Nos alojamos en un carro-dormitorio que le prestaron estacionado en uno de los desvíos que ya no ocupaban del mítico Tren Elquino, última estación de ese valle generoso. Fue esa noche al final del carnaval cuando los dos nos enamoramos de la hija del jefe de estación y a la mamá le cantó públicamente ése del conjunto Los Mayares. Una buena noche Ricardo, aún tengo en la garganta la fiebre y el nudo del primer amor, el mismo que tú sentías. Aún tengo también en mis ojos el brillo de los ojos de nuestra madre. Todo el amor y el claro de la luna elquina en sus pupilas, así fue esa noche. Destellos demasiado brillantes hermano, y ésos opacan sus amarguras, todas sus tristezas. Opacan todo lo tuyo, lo que pasó contigo. Sólo quedan en sus ojos sus noches maravillosas, esa noche maravillosa, pero nada de lo tuyo. A mí en cambio me quedó tanto de lo que tú diste como ya puedes ver.

 

Te cuento que una de esas noches en que nos amamos con mi diosa sin hacer ruido en tu oficinilla de la casona de la calle Catedral, ella me dio su segundo milagro, un muchacho que ahora es músico, catedrático de su universidad. Tiene el cabello crespo como tú y una sonrisa como la tuya. Se diferencia contigo en que es de pocas palabras y se expresa principalmente con música. A veces fantaseo pensando que es así tan silencioso porque lo creamos en tu oficinilla, ya te dije, muy en silencio. Te habrías sentido orgulloso de él tal como te sentiste de Ho-Chi-Min. Este segundo Dios chiquito nuestro nació cuando tú ya te habías perdido, y yo, a pesar de que a veces ocupaba tu oficina de escondrijo y me reía de tus leyes y recibí tantas veces tu apoyo incondicional, no supe entender que ese chiquillo que nos llegaba venía en tu reemplazo. Mucho me pesa por eso no haberle puesto tu nombre. No obstante le hemos contado de ti, le hemos dicho que se parecen, aunque él nada entienda de leyes y se llame Nicolás. Y quisiera contarte también que tenemos con mi diosa una diosa pequeña que te la menciono aunque no quería, porque ella nació mucho después, por los ochenta, y justamente por eso me delata. Qué saco con escribir en estas hojas amarillentas que parecen tan atntiguas y que deseo que parezcan así antiguas y escritas hace tiempo, si te hablo en ellas de cosas que ocurrieron mucho después.

 

Cuántas cosas Ricardo, así alejados como estábamos te la jugaste con nosotros aunque yo bien poco haya hecho por ti y tenga que acabar estas líneas reconociendo que yo que ahora soy un pájaro pardo y vuelo por ahí juntando fragmentos de nuestras utopías e intentando saber también qué pasó con nuestros compañeros para que se les recuerde cómo eran de militantes y cómo más allá de militantes, siento que debí hacer más por ti, mucho más, y si no lo hice fue porque me cercaban pero también por una tremenda ceguera relativa a nuestras diferencias que no me dejó comunicarme con los de tu partido. Ni siquiera pude acercarme a ellos cuando te hicieron esa guardia de honor en que se irgieron donde te velaban. Una guardia de honor con tu bandera partidaria que había sido también la del tata, una bandera roja con la hoz y el martillo puesta por tus camaradas a quienes no pude encontrar después en la vorágine de acontecimientos que se desencadenaron. Digo en mi defensa que aún ahora no sé qué más pude hacer y de haberlo hecho, no sé si hubiera servido para algo.

 

Tranvías equivocados: si esa maldita historia oficial hubiera sido cierta me faltó estar contigo cuando los senderos de la depresión empezaron a acecharte, pero siento también que si no, igual debí estar contigo como cuando éramos corsarios, así habríamos enfrentado juntos a los perros. De haber ocurrido así quizá habría podido caer yo también, como era el curso lógico de nuestro holocausto, que tú te salvaras, porque tú no creías que fuera necesaria la violenciaa pesar de todas las enseñanzas del tata Ricardo, las mismas que tú en vez de aceptar te empeñabas en hacerlas aparecer como metáforas.

 

Metáforas… “El tata no habría levantado un arma jamás” decías, pero capaz no lo supieras. De hecho no ibas con nosotros la vez que pasamos con él por La Moneda sólo para insultar a Ibáñez llamándolo “abusador con los profesores jubilados”. Pero a lo mejor tenias razón, quizá él lo hubiera insultado así como lo hizo pero no le habría dado un balazo. Se me ocurre que no a Ibáñez, pero si a Pinochet, a Pinochet sí, el dictador se merecía cien balazos. O no, a nadie, o ya no sé. Mejor borra todo esto que digo, no lo tomes en cuenta. Lo cierto es que no sé si debí hacer más ni qué más, pero sí estoy seguro de que me faltaron cosas que pude hacer y no hice.

 

Los hombres estamos llenos de debilidades hermano, espero que lo entiendas y puedas entender también y me perdones por no haber escrito antes todo esto que necesitaba que supieras y que en definitiva no importa si nadie se interese por leer. Quedará como un diálogo entre nosotros, hermanos corsarios, que se lea bien: corsarios, un escalafón más noble en la hermandad de las banderas, qué importa si éstas sean rojas, o rojo y negras.

 

Cuántas cosas hermano querido, ha pasado tanto tiempo. Ojalá pudieras entender también que termine estas líneas amarillentas que no tienen dirección ni remitente con un grito de alegría como el que lanzaba la gente de tu base. Ese grito que yo critiqué tantas veces por poco político, por descomprometido. Lo que no daría por escucharlo una vez más de tu propia garganta. ¡Tres raasss por Ricardo Faunes…!

 

Martín Faunes Amigo

 

PARTE DE LA REAL HISTORIA

 

María Cristina López Stewart, llamada también “Carolina”, “Patricia Castellanos”, o “la Rucia”, estudiaba Historia en la Universidad de Chile y militaba en el MIR, organización revolucionaria donde dirigía una estructura de informaciones.

María Cristina fue raptada desde una casa de Las Condes para ser llevada a José Domingo Cañas donde fue torturada salvajemente y hecha desaparecer. Tenía entonces 21 años.

En su homenaje se ha escrito el cuento “Urracas y zorzales”, escrito por Martín Faunes Amigo, que aparece en “Las historias que podemos contar, volumen uno” y en múltiples antologías, y la novela “Viajera de los nombres supuestos”, escrita por el mismo autor, EDEBÉ 2002.

 

Alejandro De La Barra Villarroel, “Nano”, y Ana María Puga Rojas, cientista político y profesora y actriz, respectivamente, ambos militantes del MIR y él dirigente de dicha colectividad, fueron emboscados el 3 de diciembre de 1974 cuando se dirigían a buscar a su hijo a la salida de su jardín infantil en calle Pedro de Valdivia con Andacollo.

A Alejandro y Ana María se les disparó sin que hubiese habido orden de detención ni resistencia de su parte, por lo cual se tiene la convicción de que fueron ejecutados. El jardín en cuestión, había sido visitado con anterioridad por agentes de la DINA que por esa vía habrían podido dar con sus víctimas.

 

Claudio Ricardo Faunes Amigo, abogado, era dirigente del Partido Comunista en la Universidad de Chile y la Provincia de Santiago. Es encontrado muerto en Antofagasta, en circunstancias en que trabajaba en la defensa de los soldados constitucionalistas de la FACH.

 

Primer plano a la izquierda, mi hermano Ricardo, a su lado nuestra madre, segundo plano atrás, este pájaro pardo.Primer plano a la izquierda, mi hermano Ricardo, a su lado nuestra madre, segundo plano atrás, este pájaro pardo.

Juan Carlos Gómez, “loquillo”, 36 años después.

Juan Carlos Gómez, “loquillo”, 36 años después.

miércoles, 5 de agosto de 2015

36 años después

El 21 de junio 1979, Juan Carlos Gómez Iturra, “Loquillo”,  27 años, dirigente del MIR y ex preso político  murió  luego de ser detenido y baleado en las cercanías de Lo Valledor, tras  un control policial que intentó eludir junto a Carlos Wevar Delgado otro miembro de la resistencia del MIR quien estuvo 11 años en prisión acusado de la muerte de uno de los policías  y que hoy llegó a la reconstitución de escena para dar testimonio de lo ocurrido hace 36 años.

Sus compañeros y amigos lo recuerdan en www.lashistoriasquepodemoscontar.cl

Juan Carlos Gómes Iturra, estaba casado y era integrante del Comité Central MIR y ex preso político. Cayó muerto el 21 de junio de 1979 en Santiago cuando tenía 27 años, tras ser herido a bala en una pierna y en la espalda. De acuerdo con la declaración de su acompañante, él y Juan Carlos fueron introducidos en un vehículo policial que se mantuvo en el mismo lugar del enfrentamiento. Por esta razón, su acompañante, que veía cómo Juan Carlos se desangraba, empezó a dar gritos y golpes de pie en las puertas del furgón con el fin de que dieran auxilio médico al herido. Sin embargo, uno de los aprehensores, al escucharlo, abrió la puerta del furgón, preguntó qué ocurría y, golpeó salvajemente a Juan Carlos Gómez en sus heridas, provocándole un aumento de la hemorragia. Sólo una hora más tarde el herido fue trasladado al Hospital Barros Luco, donde se constató su fallecimiento.
 

Ignacio Valenzuela Pohorecky, “que fue acribillado por la espalda e Inmediatamente se volvió eterno.”

Ex militante relata experiencia de la juventud rebelde durante la tiranía de Pinochet
 

Ex militante relata experiencia de la juventud rebelde durante la tiranía de Pinochet
 
Adital

“La grandeza de la lucha revolucionaria es que permite pasar por sobre las contradicciones, los egoísmos y los riesgos; de ahí el desprecio a la muerte por una causa noble”

Raúl Pellegrin

Entre las protestas de los profesores, estudiantes y trabajadores/as del sistema de transporte público de una de las líneas más importantes del Transantiago, y apenas separados por la mesa envejecida de una fuente de soda santiaguina, el ex militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=113276) , Eduardo Robles, relata que “a 28 años del asesinato por la espalda de Ignacio Valenzuela Pohorecky, su familia le pidió a los amigos de Ignacio la reposición de una placa de cerámica puesta en su tumba que representa un motivo infantil que le dibujó su hijo Luciano y que había sido robada. Y mientras colocábamos ese símbolo en su nicho, recordé y recordé (‘volví al corazón’) todo lo que ha pasado desde entonces”, y añade que “uno siempre evalúa el costo de la pérdida de este amigo, compañero y hermano. ¿Para que sirvió su caída? ¿Quiénes conocen hoy su historia? Y uno piensa en el sacrificio de una generación que combatió con las armas a la tiranía y qué cosas logramos.”

imagenesparamemoriar
Miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) se separan del Partido Comunista y emprenden la lucha armada contra el régimen de Pinochet.

¿En qué contexto cae Ignacio?

“A mediados de 1987 hacía pocos meses que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) se había separado del Partido Comunista chileno (PCCh). Ignacio formó parte de la promoción inicial que creó al FPMR. De esos militantes de la Juventud Comunista (JJCC) que alcanzaron la claridad histórica para asumir una política no sólo porque bajó partidistamente, sino porque fue parte de un proceso y convicción personal sintetizadas en que para derrotar a la dictadura era preciso usar todas las formas de lucha. Hasta ese momento, todas las demás resultaron insuficientes. La inmensa mayoría de los dirigentes/as de los partidos políticos tradicionales de izquierda había sido asesinada. En consecuencia, la creación de frentes antifascistas, movimientos sindicales, etc. en contra de la tiranía carecían de espacio, ahogados por la represión. En ese marco dramático, muchos/as militantes llegaron al convencimiento de que para mover al pueblo de Chile y confrontar mediante acciones directas a la opresión ya era necesario realizar sabotajes, lucha y propaganda armada, castigos selectivos, etc. El objetivo era confrontar el monopolio de la violencia estatal, ayudar a la toma de conciencia y a elevar la moral de nuestro pueblo.”

¿Cómo conociste a Ignacio?

“Antes del golpe de Estado de 1973. Militábamos juntos en la JJCC. Ignacio era un gordito militante y estudiante del Liceo 17 de la comuna de Las Condes de la ciudad de Santiago. Era conocido como “el guatón Valenzuela”, de mejillas rojas, muy buen estudiante y de excelente humor. Cuando se ejecutó el golpe de Estado contaba 16 años y ya era un connotado militante de la JJCC de su colegio. Como muchos/as, después del golpe, Ignacio vivió un camino de transformación y madurez fulminante. Ingresó a estudiar Economía a la Universidad de Chile. Yo me reencontré con él alrededor de 1977 cuando estaba por graduarse de su carrera universitaria y ya habían exterminado a las direcciones del PCCh y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), entre otras fuerzas. En medio de un proceso de repliegue y exilio masivo, Ignacio me comentó que a la dictadura no se le podía encarar sólo enviando cartas a los regimientos, invocando el costado humano de los milicos o mediante las denuncias de las organizaciones de derechos humanos: era urgente asumir otro tipo de resistencia, siguiendo el ejemplo del MIR. Esta convicción caló en muchos jóvenes comunistas de la época.”

casosvicaria

¿A qué se refería explícitamente Valenzuela Pohorecky?

“A la necesidad de pasar a la clandestinidad y a desafiar a la dictadura militarmente. Ignacio hacía tiempo que confrontaba sus posiciones con los compañeros/as que realizaban un trabajo en la Asociación Cultural Universitaria (ACU, http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3497.html). Recuerdo que Ignacio, amante de la poesía, discutía con un poeta de entonces a quien le planteaba que la poesía debía convertirse en lucha frontal y directa en contra de la tiranía. La poesía desarmada no provocaba ningún daño relevante a la opresión. Las peñas y los grupos folclóricos eran necesarios, pero definitivamente insuficientes.”

La juventud rebelde bajo la tiranía

¿Cómo se expresó la radicalización de los jóvenes de fines de los 70?

“Nos sumergimos y empezamos con los rayados (pintadas) en los muros llamando a la insubordinación, por ejemplo. Coincidimos con la victoria sandinista en Nicaragua en 1979, la de Vietnam en 1975, la guerra en El Salvador, y con discusiones fuera de Chile que se dieron en la cúpula del PCCh. De hecho, el secretario general de esa tienda, Luis Corvalán (que ejerció el cargo entre 1958 y 1990), comenzó a hablar de todas las formas de lucha, de la perspectiva insurreccional de masas (PIM), de la violencia aguda y, por primera vez, se mencionó el llamado “vacío histórico” del PCCh, el desprecio por la autodefensa y el trabajo militar. Los miembros del PCCh que se formaron en Cuba y combatieron en Nicaragua también incidieron en ese debate.”

¿Cuál fue la reacción de la totalidad de la dirección del PCCh?

“Al aparato sindical en el exilio, que era parte de la Federación Sindical Mundial, siempre le pareció una aventura el discurso insurreccional, debido, tanto a la política de la Unión Soviética, como a cierta mentalidad obrerista y economicista que lo dominaba. Esa cultura chocó con la juventud comunista al interior y al exterior del país.”

¿Y qué hicieron ustedes, entonces?

“Ignacio, yo y otros comenzamos a conversar con ex compañeros del colegio sobre la necesidad de iniciar sabotajes y acciones audaces.”

¿A qué se referían con ‘sabotajes’?

“Dañar las comunicaciones, desalentar en la práctica el discurso dictatorial del supuesto milagro económico chileno. Ya el MIR había efectuado sabotajes a agentes del gobierno y a símbolos de la burguesía en sus propios barrios de ricos. Por tanto, pensamos que esa era la línea a seguir. Comenzamos a boicotear con explosivos caseros los locales que administraba la esposa del dictador, Lucía Hiriart (http://es.wikipedia.org/wiki/CEMA_Chile), le incendiamos el auto a un guardaespaldas de Pinochet. En Santiago existíamos tres grupos de esta clase que no nos conocíamos entre nosotros. Algunos habían quemado los tendidos telefónicos, realizado ataques incendiarios a la revista Qué Pasa de ultraderecha Eso fue en 1980 y sin permiso del PCCh. Aprendimos de manera totalmente autodidacta.”

resumen
Acto para pedir justicia por los militantes asesinados por la dictadura pinochetista en Chile.

¿Y qué hizo el PCCh?

“Paulatinamente empezó a contactar orgánicamente a pequeños grupos como el nuestro y que fueron formando el Frente 04, previo al FPMR y que se alimentó de algunas personas que fueron parte de la autodefensa que tuvo el PCCh en la Unidad Popular. En esa experiencia participó Cecilia Magni (http://es.wikipedia.org/wiki/Cecilia_Magni), antiguos militantes comunistas que años después murieron en el asalto a unas armerías, entre otros/as.”

¿Cómo respondió la tiranía?

“Nos signaba de terroristas mucho antes de que existiera el FPMR. Sincrónicamente fracasó de modo terrible la Guerrilla de Neltume del MIR (http://www.puntofinal.cl/550/neltume.htm).”

El FPMR y el PCCh: el conflicto permanente y la escisión

¿Y el origen del FPMR?

“El PCCh decidió crear un aparato militar, pero públicamente no como una política propia, con el fin de no perder el diálogo y la posibilidad de acuerdos con la oposición burguesa a la dictadura. El denominado “vacío histórico” nunca se tradujo en la transformación del PCCh en una organización político-militar. El FPMR fue una especie de ‘hijo bastardo’ del PCCh, un no reconocido. Eso, teóricamente, le ofrecería una forma de presionar al régimen y al mismo tiempo negociar en un mejor pie con la oposición liberal. Ya la creación del FPMR como una estructura aparte del PCCh, demostró que jamás existió un real reconocimiento de la ausencia de una política revolucionaria en su interior.”

Pero esa es una evaluación posterior…

“Por supuesto. Entonces, para quienes asistimos al parto del FPMR nos resultó un enorme avance su sola existencia. Nosotros nos convencimos de que un aparato de esa naturaleza no podía tener ninguna relación con el trabajo público del PCCh. Lo vimos como algo coherente en ese tiempo. Hoy podemos afirmar que la manera en que fue concebido el FPMR jamás tuvo que ver con un Partido Comunista que luchaba por el poder y que siempre primó y ha primado su condición reformista y legalista.”

¿Y la Política de Rebelión Popular de Masas (RPM) del PCCh?

“Fue proclamada en 1980, pero comenzó a realizarse en Chile alrededor de 1983, cuando se dio a conocer el FPMR. Galvarino Apablaza (Comandante Salvador,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114168) fue uno de los encargados de trabajo militar de masas (TMM) en el PCCh y luego fue uno de los dirigentes del FPMR. Así también se nombró a un enlace político entre el trabajo militar del PC con el FPMR.”

Ignacio

¿Cómo era Ignacio Valenzuela Pohorecky?

“Ignacio tenía un carácter audaz basado en una formación política sólida. Cuando el PC bajaba la línea de realizar acciones de sabotaje y propaganda armada, Ignacio ya lo estaba haciendo hacía tiempo. Él fue uno de los primeros dirigentes del destacamento especial del FPMR. Los destacamento especiales en Santiago fueron cuatro: uno dirigido por Roberto Nordenflycht (http://institutanosydictadura.blogspot.com/2007/12/roberto-nordenflycht.html); otro por Mauricio Arenas (http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_A/arenas_bejas_mauricio_fabio.htm) ; otro por Mauricio Hernández Norambuena (http://www.mauriciohernandeznorambuena.com/); y otro por Ignacio, quien realiza espectaculares acciones. Por ejemplo, el secuestro del cabo de carabineros Germán Obando, del militar encargado de relaciones públicas del ejército, la toma de la Radio Minería, el asalto a las armerías, sabotajes múltiples, etc. En esas acciones todavía no participaban oficiales del FPMR formados en el extranjero, sino que militantes locales, salvo Roberto Nordenflycht, Raúl Pellegrin y Galvarino Apablaza, y otros pocos que se ocuparon de los aspectos logísticos de la nueva organización. De hecho, Ignacio (junto con Mauricio Arenas) sólo viajó a Cuba a formarse militarmente por algunos meses recién en 1984. Para conocer el carácter de Ignacio, vale ejemplificar con su planificación de una operación de castigo contra una casa de tortura y exterminio de la Central Nacional de Informaciones (CNI,http://es.wikipedia.org/wiki/Central_Nacional_de_Informaciones) ubicada en la calle José DomingoCañas, en la comuna de Ñuñoa en Santiago (en la actualidad, es un lugar de memoria de las víctimas de la dictadura). Cuando ya se encontraban los grupos operativos preparados para la acción en la calle, con fusiles y lanzagranadas, el PC envió un instructivo para que se suspendiera la operación porque estaban entrando a Chile las compañeras Julieta Campusano y Mireya Baltra, ex parlamentarias de la Unidad Popular que se presentaban desde el exilio a una entidad de DDHH en la capital. Se supone que la acción militar planificada podía poner en peligro a las ex diputadas. Pues bien, Ignacio resolvió no arriesgar a los combatientes y realizó la acción de todos modos. Varios agentes de la tiranía, probadamente asesinos, fueron ajusticiados en la operación rodriguista. Por ello, Ignacio fue reprendido por el PCCh a través de la dirección del FPMR. A las ex diputadas no les ocurrió nada. Ese tipo de conflictos entre el PC y el FPMR se tornaron recurrentes. Todo ello ocurrió previo a la independización del FPMR del Partido Comunista, porque los combatientes llegaron a la conclusión de que sólo eran considerados un aparato de negociación y propaganda armada. El PC no tenía el objetivo de construir un militante integral político y militarmente.”

¿Cómo y cuándo se independizó el FPMR del PCCh?

“A comienzos de 1987, la dirección del FPMR decidió confrontar la voluntad del PCCh de desarmar el trabajo militar de masas después del ajusticiamiento fallido a Augusto Pinochet y del descubrimiento de la internación de los arsenales de Carrizal Bajo. El Partido Comunista, presionado por las fuerzas más reformistas en su interior, resolvió desandar la política de rebelión popular de masas como condición impuesta por la oposición liberal al régimen para ser parte de la salida pactada de la dictadura. Es importante decir que siempre las armas que utilizó el FPMR tuvieron el control político y orgánico del PCCh. Creo que el motivo estuvo asociado al temor y desconfianza de que el FPMR se convirtiera en una fuerza independiente. Pero estamos hablando que en la dirección del FPMR estaba Raúl Pellegrin (http://www.nodo50.org/pretextos/pellegrin.html) y otros que tenían un nivel político mucho más avanzado que la dirección del PC, una superior experiencia combativa y una tradición de militantes ejemplares. El propio Raúl Pellegrin fue condecorado en Nicaragua como el mejor militante comunista. Por eso, cuando ocurre la separación, el 90% de la dirección del FPMR se fue del PC. Había una opción política mucho mayor al mero hostigamiento en contra de la dictadura. Se trataba de realizar realmente la Política de Rebelión Popular de Masas, más allá de una transición a la democracia limitada, representativa y burguesa, transición que todavía hoy no ha ocurrido. En la actualidad todo se ve más claro, toda vez que el PCCh acabó incorporándose a un bloque político (Nueva Mayoría) que únicamente se ha dedicado a administrar uno de los capitalismos más liberales y antipopulares del mundo. Siento que hemos sido traicionados más de una vez.”

radiovillafrancia

¿De qué manera recuerdas a Ignacio Valenzuela?

“Ignacio cayó a los 30 años de edad. Reunía un alto nivel de cultura política. Fue un gran lector del marxismo, de la poesía contemporánea (le gustaban los ‘poetas malditos’ franceses); gustaba de la música de Georges Brassens y de todos los irreverentes franceses, era economista profesional. Si bien no tenía buena voz, tocaba la guitarra. Era muy enamoradizo, vivía intensamente y no bebía alcohol. Y contaba con la audacia y decisión necesarias para llevar adelante operaciones muy arriesgadas donde él siempre estuvo en primera línea. Conjuntó la teoría y la práctica coherente y armoniosamente. Entre tantas acciones, participó directamente en el asalto al Cuartel Borgoño de la CNI: dirigió el ataque a un cuartel del Batallón Antiexplosivos ubicado en la calle Alférez Real en la comuna de Providencia en Santiago; condujo la acción de castigo en contra de la Comisaría de Carabineros de Polobanda en la comuna de Las Condes. Ya a fines de 1986, Ignacio me comentó que el PC estaba obstruyendo el trabajo militar de masas y al FPMR, y que en esas condiciones, él no estaba dispuesto a continuar la política de ese partido y que prefería incluso ir a criar gallinas al campo y dedicarse a escribir poesía.”

¿Ignacio tenía una vocación militar?

“Para nada. Se formó en la experiencia y la voluntad. Fue amante de la vida. En una de las primeras acciones en las que participé con él, hicimos unas barricadas apoyando la huelga de una empresa textil en el centro de Santiago en 1980. Entonces una operación audaz consistía en hacer una barricada y lanzar algunos volantes. Ignacio se fue autoconstruyendo desde lo más simple. El ‘gordito Valenzuela’ se transformó con el tiempo en un líder operativo de primer nivel, y todas las acciones en las que participó resultaron exitosas. Él nunca fue detenido ni cayó en ninguna de ellas. La única forma de detenerlo fue acribillándolo por la espalda. Junto a Raúl Pellegrin, Roberto Nordenflycht, Mauricio Arenas y otros/as, Ignacio fue un militante complejo, alegre, capaz de reírse de sí mismo y de encarar, al mismo tiempo, los riesgos de un revolucionario. Ni Ignacio ni los demás hermanos/as fueron militaristas o se creyeron nunca ‘Rambo’. Lo menos que deseaba Ignacio era morir. Por eso yo lo recuerdo a él y a los demás compañeros que murieron en la masacre de la Operación Albania (http://www.archivochile.com/Derechos_humanos/html/dd_hh_albania.html) muy lejos de una mirada martiriológica. Por eso a los que cayeron en ese crimen perpetrado por la tiranía para desmoralizar al FPMR y al pueblo chileno, aprovechando el debilitamiento de la organización por su reciente independización del PCCh, los evoco vitales, enteros, ejemplares. Fuera de la ortodoxia y la burocracia del PC y como a verdaderos comunistas revolucionarios.”

¿Cómo cayó Ignacio en el contexto de la llamada Operación Albania de mitad de junio de 1987?

“Ignacio fue el primero en caer en esa operación de la dictadura. Él se había quedado a dormir en una casa en la calle Alhué de Santiago, donde vivía su madre. Ese lugar estaba con seguimiento y vigilancia. Los agentes de la CNI fueron tras sus pasos y le dieron la voz de ‘alto’ para detenerlo. Ignacio portaba una granada de guerra y alcanzó a desenfundar su arma, una pistola Browning de 9 mm que siempre llevaba encima porque jamás estuvo dispuesto a entregarse, y en ese lapso fue acribillado por la espalda. Inmediatamente se volvió eterno.”

El hombre del abrigo amarillento lleva nuestra memoria a Rusia

EL HOMBRE DEL ABRIGO  AMARILLENTO Y LA MUJER QUE LO AMABA

 “Los mujeriegos, esos grandes hombres que con sus pañuelos llenos de rouge van por los caminos”.

José Ángel Cuevas

“La monogamia, nacida de la concentración de riqueza por los hombres y del deseo de heredar esa riqueza a sus hijos, requiere la imposición monogámica de la mujer, pero ello no ha sido impedimento para la poligamia descarada u oculta del hombre”.

F. Engels, El origen de la familia, la propiedad y el estado.

Que las mujeres son personas de clase diferente es una condición que día tras día constato y me convenzo de lo cierto que ello es: otra manera de mirar, de sonreír, de expresar las cosas que piensan. Lo dice uno que no se cansa de observarlas y puede hacerlo a resguardo sabiendo que no lo verán y que si lo vieran no le darían ninguna importancia. Es así como voy tras ellas para disfrutar de ver cómo gozan, cómo ríen, cómo se cuentan secretos. En mi opinión nada hay más bello que los secretos que se comparten las mujeres. Esa comprensión que se brindan, esa complicidad que se demuestran: más que hermoso. La última que quise admirar caminaba junto a un tipo de abrigo amarillento. Ella con su lucecita en los ojos, él hablando de mil cosas, recuerdos. Cosas que, con seguridad, les pertenecían a ambos y que antaño habrían reído con ellas. Pequeñeces simpáticas que él le recordaba a la subida por esos escalones mientras la mujer eludía las caricias nada sutiles que el hombre intentaba sin darle descanso.

Bella manera de subir, pensé, aunque me perdía detalles. Es que la pareja había ingresado a una casona vieja, hotel de barrio, y yo, pájaro pardo que aleteaba desde afuera solo alcanzaba a escuchar sus palabras cuando pasaban junto a los vidrios quebrados, había tantos, nadie se ocupa de reponerlos en hoteles de a ratos así como no existe la mujer que no sonría al entrar en alguno de ellos: albergues transitorios de esperanza. Sonrisas de mujeres que serán amadas. Ninguna se resiste a sonreír en estas circunstancias. Ellas en eso son todas iguales, lo son también en la luminosidad que les surge cuando la fortuna las enfrenta con alguno con el que han sido amantes. Y ya ven cómo éste parecía ser el caso: ella se reía divertida con las historias que él le recordaba y le divertían también sus intentos de a toda costa propasarse. Aunque yo, testigo, afirmo que el hombre reía más, reía con todas sus ganas. Empezaba a reír antes de terminar lo que estaba contando y ella se contagiaba con su risa y se distraía, ocasión que él aprovechaba para no dar tregua a su deseo de rendirle tributo con las manos.

Todo esto ocurría mientras continuaban subiendo peldaños, y yo que no dejaba de envidiar al tipo, no dejaba de preguntarme tampoco cuánto tiempo hacía que ellos no se veían. Imposible saberlo, imposible incluso para mí, pájaro voyerista de profesión “observante”. Claro que si me arriesgo diría que haría acaso quince o veinte años, nunca menos. Es que eran demasiadas las historias que él tenía para recordarle haciendo notar que parecían todas verdaderas. La había pasado bien ese par, era algo obvio porque el hombre del abrigo amarillento continuaba con sus anécdotas incluso mientras buscaba dinero para pagar por el cuarto, aunque lógico, apenas desapareció la encargada volvió a sus ataques, a sus recurridos zarpazos. Suerte que para mi placer quedaron frente a uno de los vidrios rotos y a mi disposición para poder verlos bien y también para escucharlos.

Se buscaron las bocas y se reconocieron con las manos como verdaderos adolescentes. El hombre buscaba para ella recuerdos mientras murmuraba incoherencias alusivas a la primera vez que habían ido bajo los paltos. Lo decía todo en un murmullo que nada omitía. Resoplaba mencionando los botones que cortara del vestido de la muchacha, la negativa débil de ésta y la mancha roja a medida que la razón iban perdiendo. Resoplaba el hombre pero sin dejar de luchar por despojarla de su ropa, sobre todo de la última prenda que ella se empeñaba en conservar. Quizá ya no le resultaba fácil mostrarse desnuda ante uno al que no veía desde hacía tanto tiempo. En fin, eran perspectivas diferentes pues el hombre no demostraba un ápice de vergüenza, al contrario: de espaldas en la cama la observaba con la expresión gozosa del león que admira a la gacela y no dejaba de preguntarle cómo podía avergonzarse después de esto y de lo otro y de todo eso que en el pasado habían hecho juntos.

Claro que cuando el rosa pálido de la mujer surgió al descubrirse deslumbrante, el hombre, atónito ante tamaña perfección, cogió su fino abrigo amarillento y la cubrió. La mujer aceptó aquel gesto en una actitud de sentirse protegida aunque satisfecha también con el forro de seda acariciando esa piel suya avergonzada. Sonrió entonces mientras el hombre, sin quitarle el abrigo, la empujó seguro junto a él, con la certeza de que ella volvería a amarlo como hacía quince o veinte años. Quizá por eso osó bajo las sábanas sin ninguna clase de preámbulos, buscó miel de ulmo y la encontró porque se mantuvo un rato largo disfrutando cabeza abajo. Después de eso se amaron de un modo que a veces era suave y otras violento, y en que el hombre hacía pausas y entonces, brioso, atacaba de nuevo mientras ella se las ingeniaba para hacerlo gozar de sus senos aunque aún tuviera el abrigo puesto. Todo era esfuerzo para el hombre del abrigo amarillento, pero buen esfuerzo. Se notaba:

“¿Te acuerdas de la primera vez que nos subimos al palto? ¿Te acuerdas cómo tu hermana trataba de encontrarnos?”. Cosas así le iba preguntando mientras toro maestro continuaba en un galope que ninguno de los dos esperaba terminarlo.

El palto para los amantes juveniles, me dije distrayéndome y volví a la realidad cuando la pareja descansaba, o el hombre al menos. Dormía mientras la mujer jugueteaba recorriendo con un dedo el pecho de su amigo que subía y bajaba a medida que emitía ronquidos acompasados. Y he aquí una enorme diferencia entre hombres y mujeres: el hombre era un gran león en sueños mientras la mujer velaba su dormir sin dejar de juguetear en su pecho. Deseaba, quizá, ser pequeña y tan frágil que pudiera correr por esa pradera que su amigo tenía cubierta de hierba enroscada o tal vez quería ser sirena y nadar sobre la piel de su amado mientras lo iba acariciando. Yo que aleteaba entre las ramas adiviné que ése era su deseo aunque pude darme cuenta de que la mujer se debatía también en la contradicción de acunarlo como madre pero conservando entre las piernas la rodilla de su hijo.

Extraña madre parecía la mujer que amaba al hombre del abrigo amarillento. Todas las mujeres tienen algo de madres y ésta que no lo era, al menos no de él, velaba su sueño como al de un hijo indefenso. Lo dejaba dormir mientras besaba su cuello, sus párpados. Lo amaba, estoy seguro. Lo amaba desde hacía quince o más años y sin duda iba a amarlo por veinte o treinta más. Así son las mujeres, me dije, mientras me extasiaba viéndola retirarse de la cama sigilosa para no despertarlo. Se quitó el abrigo del hombre y se acercó a la ventana unos instantes en que pude admirarla sin que nada se interpusiera. Fue por un momento apenas porque entonces se devolvió a la cama a su rutina de amar el cuerpo de su hombre-hijo-amado-dormido hasta que abrazada a él la sorprendió el cansancio. Se quedó dormida junto al hombre del abrigo amarillento al que ahora acompañaba en sueños y el sueño de él evocaba, tal vez, a esas tardes en el huerto de los paltos. Aunque advierto que puedo equivocarme: ése era seguro el sueño de ella, pero quizá no el del hombre. Quién me dice si en vez de a los paltos él no volvía en sueños a su oficina, al trabajo, a la manera de cómo se ganaba el sustento. En todo caso el dormir de ambos era plácido, en eso se parecen hombres y mujeres, también los que componían esta pareja que yo observaba: una mujer y un hombre que quizá no se amaban desde hacía veinte o más años pero ahora dormían compartiendo sueños de niños, sueños de paltos.

Dormían soñando y les correspondería despertar, vuelta él a sus quehaceres y ella a su recato. Las sábanas reemplazarían al abrigo para protegerla de las miradas del hombre que volvería seguramente a sus risas, desnudo sobre la cama, ni un ápice de vergüenza. Son distintos, me dije otra vez, mientras la veía recomenzar su juego de caricias y el hombre llegaba con sus historias a las historias del presente. “¿Eres feliz?” le preguntó, pero no pareció importarle la respuesta, él respondió por él sin que ella nada respondiera ni preguntara. Pero ella sí había respondido, dijo algo que el hombre no alcanzó a entender y yo tampoco: el hombre porque continuaba bromeando y yo porque soy imperfecto y tiendo a veces a desconcentrarme.

Y entre bromas el hombre le contó de su hijo a punto de egresar de la universidad y del segundo, nada menos, un artista. Le habló también de una chiquilla, “es una princesa” le dijo y sin que mediara nada, agregó “qué bueno que tú encontraste al tipo correcto”. Ella pareció asentir con la cabeza pero no logré darme cuenta de a qué asentía exactamente porque el hombre no se dejaba interrumpir con las respuestas que daba a sus propias preguntas y a las que suponía eran las respuestas que le daba la mujer. Por eso, por las acotaciones del hombre, supuse que ella vivía con un buen tipo, con uno que probablemente el hombre del abrigo amarillento conocía. Podía ser que hubiesen sido amigos, qué sé yo, excompañeros de la universidad o de algún trabajo.

Ella murmuró “feliz con mis hijos”, aunque lo dijo para sí, para escucharlo ella misma, y sin saberlo también para mí que detuve mi trinar para indagar en sus sentimientos. Mientras tanto el hombre retomó sus historias del pasado contando cómo había salido adelante sorteando aquellos años oscuros en que los perros habían abandonado madrigueras para intentar atraparlos. “Curioso que nunca nos encontráramos por allí si tú ni yo fuimos de los que salieron arrancando”, dijo entre anécdotas intrincadas de lugares y nombres que tenían marcado el olor a guerrillero: “a Federico Álvarez (2)del Liceo de La Serena lo mataron a patadas, ¿te acuerdas de ese domingo en que nos invitó a su casa de Vicuña…? ¿Te acuerdas del che compadre a quien acribillaron en (3)Janequeo el maldito día de Fuenteovejuna. (4)Y de Lucho Guajardo el que logró escapar en su famosa bicicleta pero nada más se supo de él después que lo recapturaron. Nada se supo tampoco del lugar dónde arrojaron a (5)Contreras Claudio llamado “Coco”, ni a (6) Boris” Agustín, ni a  (7) Horacio Carabantes, tampoco a (8) Joaquín, de apellido verdadero “Vásquez Sáez”, ni a (9) Nano de La Barra, mucho menos a (1) María Cristina López, ¿te acuerdas de la luminosidad de sus ojos acaramelados?”

María Cristina:  cómo querías a tus amigos, hombre del abrigo amarillento, a tus compañeros de lucha, pero cuando la mencionaste a ella tu mirada se ensombreció y yo adiviné que la razón era una muchacha hermosa, mujer de convicciones. Son cosas que no llegué a determinar o de las cuales no tuve certeza, pero sí aseguro que fue ése el único momento en que el hombre de la mujer que yo observaba perdió en parte su sonrisa, aunque la recuperó casi de inmediato a la vez que volvía a lo de sus hijos y su casa: un buen hogar. “Qué bueno que el tuyo también lo es” le dijo, y el actual hijo-amante, exguerrillero,  continuó contándole de su familia y de su mujer que era también una buena amante. “Hemos tenido suerte, tú y yo” declaró, pero ella nada había dicho de cómo era o cómo no era su marido, apenas un murmullo acerca de sus hijos. Bastante reservada la mujer que amaba a este hombre-hijo, exguerrillero, examante.

Así estaban las cosas como las veía este pájaro intruso: el hombre del abrigo amarillento era un buen amante y lo era también la mujer con que vivía. Por otra parte esa amiga de antaño con que ahora se encontraba era una amante extraordinaria, si bien yo no había experimentado placer brindado por ella, por mi oficio de fisgón le daba todo el crédito, no por nada, pajarillo errante, yo soy también capaz de ir por ahí de sexo en ristre.

Cómo sería su marido, era la pregunta, pero estoy seguro de que ella en su recato sería eso algo que no se atrevería a confesar. Era capaz de entregarse a su amigo por entera, dormida o despierta, pero solo le hablaría de sus hijos. “Soy feliz, con ellos” la escuché que repetía pero el hombre de nuevo no pudo escucharla porque la mujer lo dijo justo cuando él había retomado su discurso. “Házmelo como se lo haces a él” decía, y le empujó suave pero firme la cabeza hasta el miembro que se veía otra vez orgulloso y erecto. La mujer se dejó conducir sin decir palabra y yo pájaro pardo con el oído en sus pensamientos, sé que lo hizo en realidad como se lo hacía a él mismo, al amigo con que ahora compartía el camastro. Para eso era él quien se lo había enseñado a hacer arriba de los paltos y si en algún momento no estuve seguro de esto mi duda se disipó al ver que la mujer, sin interrumpir la caricia de sus labios, miraba a su amigo por el rabillo y en sus ojos estaban igual las chispas de los primeros acercamientos. Es cierto que se la notaba con algo de vergüenza pero no tanta como para que el hombre no gozara del contacto, además en los ojos de la mujer al sentir el goce final de su amigo apareció una sonrisa tenue de niña, con seguridad la misma que tenía cuando ensayaban el amor en la copa de los árboles. Así son las mujeres, me dije: evocaba placeres juveniles mientras él, loco de pasión, insistía en que ella emulara exactas las caricias supuestamente reservadas para quien la había desposado. Pero eso para ella no parecía importante, vuelta atrás por veinte años tras gozar con el sabor del hombre, olvidada de su vergüenza, galopó, amazona desnuda, para morir clavada y dormirse otra vez sobre ese curioso potro montado a la inversa, aunque ahora sí extenuado.

Era ya de noche plena. “Tu marido debe ser un buen amante” repitió el hombre mascullándolo como letanía desde un sueño y el dormir fue profundo algunos instantes para esa madre-mujer y para ese hombre-hijo. Fueron apenas unos cuantos segundos que terminaron abruptos. Entonces vi al hombre vestirse mientras la mujer permanecía observándolo sin inquietarse. Esta vez el pudor no parecía afectarla: cabeza en la almohada, desnuda y tan tranquila como si pudiera detener con la mirada al hombre para que ese momento se hiciese interminable.

Entonces él le preguntó “¿por qué no te vistes?” y ella sin quitarle la vista de encima le respondió que no se preocupara pues vivía apenas a tres cuadras. Claro que ya de nuevo el hombre no la escuchaba, en vez de eso, mientras anudaba su corbata había vuelto quizá a veinte o a treinta años y recomenzaba sus anécdotas. En una de ellas, aunque de seguro no lo pretendía, recordó la mujer un suceso turbio, un enredo con una tal Mónica, amiga de ambos. Ni él ni ella la mencionaron, pero de urraca, pájaro fisgón, navegué entre sus pensamientos y supe que el hombre y la mujer pensaban en esa amiga lejana: el hombre con una sonrisa que pretendía disimular y la mujer con un dejo de tristeza. Concentrado en el hombre me enteré que él había tenido que ver con aquella Mónica de apellido Alarcón, tal vez la llevó bajo el mismo palto mientras su amiga preparaba las tareas o realizaba quién sabe qué encargos. Llegué a saber eso y supe también que era un suceso que la mujer no lograba arrancárselo: el hombre del abrigo amarillento había ido al huerto con la tal Mónica por el mismo tiempo en que iba con ella, debió ser cuando tenían quince o catorce años, posiblemente en La Serena, atrás por los sesenta.

“Pero lo de la Alarcón no tuvo la importancia de lo nuestro” pensó la mujer, y yo, pájaro de oído fino logré una vez más escucharla. También la escuché que agregó para sí: “¿y qué puede importar una cuestión de infidelidad cuando han pasado más de veinte años?”. Un momento después mientras su amigo se anudaba los zapatos, musitó moviendo apenas los labios: “Estuve feliz de que me enseñara a amar y sobre todo a amarlo”. El hombre de vuelta al presente quiso insistir en lo del marido: “tiene suerte de tenerte” le dijo, mientras se miraba al espejo acomodándose las canas, sin embargo los ojos de la mujer se habían ensombrecido. A pesar de eso el hombre del abrigo amarillento se acercó a ella con la bragueta entreabierta y la mujer lo sintió crecer por última vez en la humedad de su boca. Se estaban despidiendo. El hombre se inclinó entonces sobre ella y la mujer alcanzó a robarle un beso antes de que su amigo se alejara.

Salió del cuarto el hombre con su abrigo puesto y una vez en los escalones noté que había robado la ropa interior a su amiga y bajaba por las escaleras acariciándola. Tal vez esperaba rescatar de ahí el aroma a deseo de su antigua camarada y tenerla presente mezclada al olor de los paltos. Pájaro pardo, lo comprendo, yo que soy por excelencia voyerista, he aprendido a gozar atrapando también aromas, es con ellas que me ayudo a recordar las sonrisas y las formas de las mujeres que gozo observando.

En Pío Nono la gente se había vuelto un mar horrendo. Era difícil desplazarse incluso para mí, voyerista alado. El hombre debió abrirse paso con los hombros y tan pronto como pudo subió a un taxi sin dejar de acariciar esa prenda de vestir que llevaba ahora en el bolsillo de su abrigo amarillento. Bien por ti exguerrillero, exescalador de paltos, examante de la tal Mónica Alarcón que nada te exigía, disponías de ella a tu antojo, jamás te pidió que lo supieran sus amigas, nada. Apenas esperaba una caricia, una cerrada de ojo, a cambio estaba para ti siempre que no estaba tu amiga “la importante”, como seguramente la llamabas, ésta que no veías desde hacía tantos años y que se la jugó también en contra de los perros, y tal como tú dijiste, no fue de las que salieron arrancando. Pero ambas te amaban, cómo te amaban, e imagino que la otra sentía también por ti un gran afecto, me refiero a la más comprometida, quizá exguerrillera: María Cristina, la conociste mucho después, habías olvidado a la tal Alarcón y también a la amiga con que acabas de gozarlo, ya vivías en Santiago. Pero ella sí era exigente, hombre del abrigo amarillento, no me cabe duda. La equidad era requisito y requisito también un comportamiento ético. Ética revolucionaria en medio de las balas: si la hubieras querido habrías tenido que merecerla. Qué tarea difícil amigo mío: hacerte tú merecedor de una mujer tan valerosa, de ahí tu rostro de sombras cuando por desventura la recuerdas. Pero qué importa, si el encuentro con tu amiga serenense de esta tarde prueba que de nada te olvidas, y yo que no te juzgo grito con el pensamiento que si las olvidaras serías un infame, es la opinión humilde de este pájaro pardo, jilguero cantor que no debieras tomar en cuenta porque yerra. Observa, siempre observa y casi no pierde detalles, aún así a veces se equivoca, y mi equivocación de esa vez fue distraerme haciendo conjeturas en vez de aprovechar la visión de la mujer que suponía aún sobre la cama, espléndida y desnuda, recién amada, recién gozada. Cuando me devolví para hacerlo nadie había en el camastro, nadie. Loco de ansias entré por los vidrios destrozados con un presentimiento amargo. La busqué por los pasillos, por debajo de la cama. Al no encontrarla aleteé dentro de la habitación mientras un viejo nudo que tengo me iba apretando la garganta. Fue entonces que la vi, nunca lo hubiera esperado: estaba tendida sobre los azulejos en el baño. Por aquel suelo congelado un río rojo se venía arrastrando. Quise gritar socorro, lo quería con el alma, “¡Socorro!” triné, pero quién le hace caso a un pájaro pardo.

Desgracia, son distintas las mujeres de los hombres. “¿Por qué lo hiciste, insensata?” le grité con el pensamiento, y ella, que parecía arrepentida, respondió “lo busqué por veinte años”. Después, con un gesto de desesperación agregó: “sálveme que mis hijos me están esperando”. Aleteé como un loco dando vueltas por el cuarto, quería detener ese torrente maligno, llevarla entre mis brazos. Pájaro Pardo, convertido en zorzal noble pleno del vigor que brota a los desesperados, hice un esfuerzo supremo hasta que logré alzarla. Podrán no creerlo pero la mujer parecía apenas pluma liviana y con ella a cuestas salí aleteando. Esperaba llevarla a la posta a un hospital, o qué sé yo, a mi propio nido de pájaro pardo, sin embargo afuera, por encima de los árboles, sentí que esa alma suya se escapaba, sonreía y se escapaba. La pluma de ave del paraíso en que la mujer se había convertido avanzaba más rápido que yo por los espacios.

Subía arriba, muy arriba. Subía y se alargaba. Aún la tenía tomada de la mano, pese a eso continuaba alargándose y cambiaba su palidez por miles de colores mientras parecía irse desenrollando. Un segundo después, la figura delgada y sinuosa de la mujer que amaba al hombre del abrigo amarillento terminaba su ascenso y descendía en parábola, serpentina de colores que yo quise reenrollar  y dejarla para mí, sin embargo continuó en su caída, frágil, suave, convertida en pedacitos de papeles salpicando las cabezas de las personas que los recibían sonriendo. Pensaban quizá que eran por el cielo celebrados.

 

MARTÍN FAUNES AMIGO

(1) http://www.archivochile.com/Memorial/caidos_mir/119/067lopez_maria.pdf

(2) http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_A/alvarez_santibanez_federico.htm

(3) http://www.puntofinal.cl/576/cuchilloslargos.htm Hugo Ratier, argentino

(4) http://www.atinachile.cl/content/view/101240/Lucho-Guajardo.html

(5) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/coco.htm

(6) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/angel.htm

(7) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/cocacola.htm

(8) http://www.archivochile.com/Memorial/caidos_mir/119/067lopez_maria.pdf

(9) http://www.archivochile.com/Chile_actual/16_hue_dict/chact_huedict0021.pdf Nano de la Barra y Ana Maria Puga

(10) http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/genteute.htm “Boris” Agustin

 

“El hombre del abrigo amarillendo y la mujer que lo amaba”, fue publicado en UN LAPIZ DE PASTA MARCA BIC Y OTRAS AVENTURAS SUBTERRANEAS, Martín Faunes Amigo, Editorial Cuarto Propio, 2013.

Manuel Guerrero.”no tuve oportunidad de conocer a Trotski”

Manuel Guerrero.”no tuve oportunidad de conocer a Trotski”

Recordando a Trotski me visitan Celia y Patricia

Posted: 20 Aug 2012

Por esa incomodidad existencial que no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, no tuve oportunidad de conocer a Trotski. Nací años después de su muerte. Pero sí di con su obra, cuando de joven de 18 años viví mi 4ºmedio en la RDA, en pleno 1989.

En los textos habituales del marxismo-leninismo no encontrábamos respuestas para el malestar que nos atravesaba respecto del poder burocrático, de los funcionarios y oficinas de Kafka, pero en versión de socialismo realmente no existente.

Cayó el muro y nos abalanzamos con mis amigos Osis a Berlin Occidental. Pero no solo a comer palta o ver cine gringo, que no llegaba a nuestro lado. Sino a comprar libros (como parte de la operación de anexión, el canciller Helmut Kohl convertía 1 a 1 los marcos de la RDA por los D-Mark del West).

Recuerdo haber comprado libros de Nietzsche y Schopenhauer, Henry Miller y Jean Paul Sartre, que no estaban en los anaqueles de nuestras escuelas. Tratábamos de descifrar lo que nos ocurría. Y en medio de las marchas, que en mi caso eran a favor de una real democratización del socialismo y no de la “reunificación alemana”, unos alemanes del West nos pasaron unas fotocopias de un texto antiguo, pero vigente, nos dijeron. Era “La Revolución Traicionada” de Trotski, escrita en los años 30, donde ya denunciaba el peligro de burocratización que derivaría en el estalinismo, y todo lo que éste implicó.

Años más tarde, ya en Chile, cuando Patricia Troncoso, llevaba casi 100 días de huelga de hambre, y la Presidenta Bachelet no cedía a favor de los comuneros mapuche, y la vida de la Chepa corría realmente peligro, colaboré impulsando una campaña internacional de firmas, a través de mi blog y correo electrónico (no existía facebook ni twitter en la masividad de hoy). Me sorprendió que por esa vía se contactó, para transmitir su solidaridad, la escritora y científica cubana Celia Hart Santamaría. Firmó todas las campañas siguientes en que me involucré, e iniciamos un interesante intercambio epistolar de debate intelectual y desde los afectos de personas involucradas con la emancipación humana, en cualquier parte.

Y el círculo terminó de cerrarse (¿o abrirse?): Ella cultivaba el legado del pensamiento de Trotski desde la isla, en forma audaz, polémica y muy consecuente. Tal como el mismo Trotski lo hiciera, valiéndole la vida el ejercicio crítico de sus denuncias de la deriva estalinista. 

A los pocos años de este intercambio, Celia sufrió un accidente automovilístico y murió junto a su hermano. Aún hoy, cuando envío mails masivos por alguna campaña o columna de opinión que me interesa compartir con mucha gente por algún caso que considero urgente de denunciar o reflexionar, su correo me rebota y vuelve a mi. Lo mismo me ocurre con el mail de Patricia Verdugo. No he querido limpiar esa lista de envíos. Es una forma algo extraña, pero mágica también, de retomar contacto con estas amigas y hermanas de lucha. 

En este día en que se recuerda como noticia mundial a Trotski, vaya para ellas mi recuerdo y compromiso de vida, esperanza y de revolución permanente.

cuadernos de memoria

ejercicios de recuerdo personal para la memoria colectiva

È Vero!

Lo vi, lo escuché, me pasó.

Gritografias en Red

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

La Estaca

Revista

Antígona Feminista

Debatir y dialogar con la escena política chilena actual desde una perspectiva feminista

La memoria y el sol

LIJ - Ilustración

Cambio21

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

La Historia Derecha de Chile

La verdadera historia, como nunca te la han contado

..::Mundo Retorcido::..

Hay que apreciar la 'retorcidez' del mundo XD

Desahogo social

Escritos literarios y opiniones de cualquier índole para un desahogo social que me nazca de las entrañas.

Alejandro Huerta

blog de un nihilista

La Raza Cómica

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

Luna Paniagua

Escritura, lectura y corrección de textos

Diario y Radio U Chile

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

A %d blogueros les gusta esto: