El SUECO Y LOS MIRISTAS DE NELTUME

El SUECO Y LOS MIRISTAS DE NELTUME

LA GUERRILLA DE PANGUIPULLI. Publicado en Estrella Roja nº 71. Marzo de 1976

El Sudaméricano

En pdf Aquí El Sueco y los Miristas de Neltume

Panguipulli

El SUECO Y LOS MIRISTAS DE NELTUME[1]

El compañero SVAENTE GRAENDE, Teniente Julio en la Compañía de Monte RAMÓN ROSA JIMÉNEZ del ERP y militante del MIR chileno fue muerto el 14 de octubre de 1975 en una emboscada tendida por el Ejército contrarrevolucionario en la zona de Yacuchina, en la provincia de Tucumán. Llamado por los chilenos “El Sueco”, Julio era un cuadro político y militar veterano, caracterizado por un espíritu extraordinariamente reflexivo en la discusión y planificación y por una enorme audacia y coraje en la acción. Alto, rubio y de ojos claros tenía a lo más 25 años de edad. Había nacido en Suecia desde donde se traslado a Chile en 1972 o 1973 a trabajar como técnico es el “Complejo Panguipulli” una gran empresa maderera ubicada en la Cordillera de la provincia de Valdivia, muy…

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Minuta de la CECT al Parlamento Chileno que deberá votar el proyecto de ley que instala el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Este planteamiento fue entregado por la CECT a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados en la sesión del 05 de Julio de 2017.

La Comisión Ética contra la Tortura, viene trabajando este tema desde hace 16 años. Nuestro espíritu ha sido contribuir a la existencia de un Chile sin tortura; desgraciadamente muchas son las personas que han sido torturadas luego de recuperada la democracia y algunos de estos actos han tenido como consecuencia la muerte de quienes la han vivido.
En nuestra opinión el proyecto de ley que crea el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT), tiene falencias que deben ser superadas.

A la Memoria de Jhonny Cariqueo Yañez, 23 años, asesinado bajo torturas el 31 de marzo del año 2008, por Carabineros de Chile pertenecientes a la 26ª Comisaría de Pudahuel. Jhonny Cariqueo Yáñez había participado en una marcha en la plaza de la comuna, en homenaje a los hermanos Vergara, asesinados en dictadura. Los perpetradores gozan de impunidad.

La Comisión Ética contra la Tortura, viene trabajando este tema desde hace 16 años. Nuestro espíritu ha sido contribuir a la existencia de un Chile sin tortura; desgraciadamente muchas son las personas que han sido torturadas luego de recuperada la democracia y algunos de estos actos han tenido como consecuencia la muerte de quienes la han vivido.

En nuestra opinión el proyecto de ley que crea el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT), tiene falencias que deben ser superadas.

1.- El Mecanismo debe constituirse bajo los principios de Paris…

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Chile. Chillán 1973: Niblinto y la dignidad resistente que SI fué

Chile. Chillán 1973: Niblinto y la dignidad resistente que SI fué

Chile. Chillán 1973: Niblinto y la dignidad resistente que SI fué

El combate de Niblinto y la guerrilla que no fue

En la noche del 14 de septiembre de 1973, un grupo de quince jóvenes militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, al mando de Rubén Varas Aleuy (“Nelson Ugarte”, 21 años, jefe del Grupo Político Militar, la estructura regional Ñuble de la organización dirigida a nivel nacional por Miguel Enríquez) decidió partir desde Chillán hacia la precordillera. Su objetivo era defender con las armas el derrocado gobierno del Presidente Salvador Allende.

Contaban con un fusil M1, dos pistolas máuser, dos rifles 22,  dos revólveres 38 y una caja de granadas caseras. No tenían alimentos ni equipamiento de montaña. De los dieciséis convocados al inicio, sólo uno  desistió luego de presentarse inicialmente.   El objetivo era iniciar los preparativos de una resistencia armada al golpe militar desde los faldeos de Minas del Prado, y evitar la consolidación del nuevo régimen. El MIR local confiaba en sus bases de trabajo campesino en la zona.

Todo partió con la acción de “expropiación” de una micro del recorrido urbano Irene Frei-Quinta Normal, una Ford color verde agua, realizada por cuatro de los resistentes, Jorge Vera González, Luis Veloso y Fernando Carrasco (taxista). El lugar en que se recogería al resto de la columna sería el puente Cato.  El encuentro se produjo con cinco horas de retraso. Fernando tomó la variante Nahueltoro para llegar a un cruce ubicado cerca del retén de carabineros de Tres Esquinas. Los uniformados los vieron pasar pero no abrieron fuego. El jefe al mando del grupo, Rubén,evaluó que al pasar ellos por el siguiente retén, Niblinto,  ocurriría lo mismo y preocupado por el retraso en la misión, ordenó continuar por esa ruta, aunque Uldarico Carrasco lo urgía a tomar el camino que iba por el sector Calabozo para evitar el enfrentamiento. Las ráfagas de carabineros que emboscaron la micro al cruzar el puente del río Cato, cobraron de inmediato dos víctimas: Fernando fue herido y quedó en la pisadera. Más tarde fue torturado y asesinado por el capitán José Jara Donoso. El M1 de Luis Romero no funcionó, las granadas tampoco y mientras Jorge Vera, parapetado tras la micro, cubría  la retirada de sus compañeros hacia el río Cato, y José Romero vaciaba  su revólver disparando sin cesar,  Bernardo Solís, el estudiante,  corrió en línea recta siendo alcanzado por una bala en la espalda y rematado en el lugar. El grupo se logra replegar pero sufre dos nuevas bajas días después. En su intento de conectar compañeros en Minas del Prado, ubicada a unos 18 km de Niblinto, Rubén y José  son apresados, torturados y asesinados en Minas del Prado. Pese a la intensa persecución que incluyó helicópteros y fuerzas combinadas del ejército, carabineros e investigaciones, el resto de la columna logra eludir la cacería en el mismo lugar, con ayuda de unos pocos campesinos. Sin embargo Miguel Aparicio,  Rodrigo Cifuentes, Alfredo de Toro, Luis Romero u Jorge Vera y caen detenidos posteriormente en Chillán y permanecen varios años en prisión para salir luego a un exilio forzoso. Rodrigo Cifuentes se convirtió entonces en combatiente internacionalista. Luchó en Nicaragua por el triunfo de la revolución y  posteriormente se unió a la guerrilla en El Salvador, donde murió en combate.

Jorge Vera, profesor y combatiente

Sobreviviente del episodio del abortado inicio de guerrilla, Jorge Vera (de nombre político “Vladimir”)  tenía 22 años en 1973. Junto a varios de sus compañeros integra hoy la agrupación “Verdad y Justicia” que preside Luis Romero, cuyo hermano de José también integraba  la columna “Micro Niblinto”. Por años en las calles de Chillán continuó deambulando la micro que exhibía las balas de la emboscada. Luis escribió “El día que soltaron las bestias”, sus memorias, publicadas a fines de 2015 por Editorial Escaparate.  Jorge vive en el campo, en el sector cordillerano de Ñuble, y es primera vez que relata cómo él vivió estos hechos que marcaron su vida.

En 1973, Jorge, alumno de la Escuela Normal, estaba terminando su año de práctica de pedagogía en educación física. Fue encarcelado y torturado en Chillán y Concepción, en la Cárcel de Talcahuano y en el Fuerte Borgoño. Lo entrevisté en Santiago, acompañado de su esposa, Patricia Miranda, antes que Luis Romero lanzara su libro y después que el diario La Discusión de Chillán contara por primera vez la historia de la “Micro Niblinto” . Jorge va reconstruyendo los detalles:

“Lo bueno fue que José Romero y yo pudimos identificar de dónde nos disparaban y pudimos disparar, porque si no, nos matan a todos. José está desaparecido. El tenía una P38 de 9 mm y yo una máuser. Eso permitió que no nos mataran a todos. El baja a la pisadera cuando se avisa que hay un retén. Cuando los pacos nos disparan, él responde. La micro se para porque le habían dado ya a Fernando, en el estómago. Yo me pongo delante también, detrás de José, él los mantiene neutralizados, y protejo la retirada de la gente; Rubén Varas y Pedro Oyarzún bajaron por la pisadera de adelante,   y Bernardo corre hacia atrás de la micro, pero lo hace en línea recta, no zigzaguea ni nada y le dan en la espalda… En el retén habían dos pacos y civiles que se ofrecieron a hacer guardia como voluntarios, eran como 10 personas. Después de la balacera llega un oficial de Chillán, José Jara Donoso, que toma a cargo el procedimiento de búsqueda y peina el sector en busca nuestra”.

¿Y cómo se explican los hechos de Minas del Prado?

“Cuando el grupo se disgrega después del enfrentamiento, once de ellos llegan a Minas del Prado y se determina ir a tomar contacto allí con el Negro Matus, un compañero que era nuestro punto de apoyo local. No lo encuentran porque a Matus y a Montecinos, dirigente campesino del sector, regidor comunista, los habían alertado y ambos deciden salir de la zona.  Pensamos que en Niblinto, con la tortura, los pacos pueden  haber obtenido  información de adonde nos dirigíamos. Porque a medio día los pacos fueron a Minas del Prado y reunieron a todo el pueblo y le dijeron que iban a llegar extremistas al sector y si ellos les prestaban ayuda, iban a bombardear el pueblo. Cualquier cosa que vieran extraña ellos tenían que denunciar de inmediato. Porque ese pueblo es muy especial, tiene una sola entrada. Está rodeado de cerros, uno entra por un camino y sale por el mismo camino”.

Continúa el relato Jorge: “Al no encontrar a Matus,los compañerosle dejan una nota por debajo de la puerta, informando dónde van a estar. Un campesino los ve y le informa al potentado del pueblo, de apellido Cofré, dueño de parcelas en el sector y de un galpón en la entrada de Minas del Prado. Este tipo organiza a unos 30 campesinos que salen al encuentro de nuestros compañeros y los reducen a golpes con palos, cuchillones y horquetas. Los nuestros no iban armados porque iban a un pueblo amigo y decidieron dejar sus armas al resto del grupo para su protección.”

¿Cómo explicas ese acto de barbarie?

“Por el terror ante la amenaza que les hicieron los milicos y carabineros. No se sabe mucho de Cofré. Murió hace poco. A José y  Rubén los llevan al galpón, los amarran, les siguen golpeando con herramientas de trabajo y uno de los campesinos va a informar a carabineros. Los cabros se pusieron a pelear con ellos…a José le pegan con cuchillones, que son palos para cortar la zarza que tienen punta, le dejan colgando el brazo. Y en la noche del día 15  de septiembre, llega un grupo de  Chillán con carabineros y milicos a buscar los detenidos, los golpean, los torturan y a la salida del pueblo los matan arriba de una camioneta. Después los trasladan a Niblinto en el mismo vehículo. Esto se supo por una persona que vivía frente al sector donde fueron los balazos y también por confesión de un milico.”

 

¿Qué tipo de trabajo tenía el MIR en Minas del Prado?

“Teníamos mucha confianza en el sector, conformado por pequeños propietarios campesinos que trabajaban para Conaf en tareas de forestación. Muchos de ellos venían a Chillán a escuelas políticas. Conaf llevaba dos o tres años con un plan de reforestación con pinos en el cual trabajaba todo el pueblito y el jefe de obras de una de las plantaciones, era un compañero nuestro, el Negro Matus. Eran predios fiscales, antes había sido una mina de oro, que la explotaron demasiado y causaron mucha erosión, lavaban los cerros para recoger el oro, caía toda la capa vegetal de la tierra a los canales. El sector es grande, separado por hijuelas, iban avanzando por partes. En la tercera hijuela está Minas del Prado y la cuarta era Montaña, pero había que reforestar también a los pies del Nevado de Chillán. En las escuelas de verano el MIR iba a estos lados con estudiantes a hacer trabajo político, había bases del Movimiento Campesino Revolucionario MCR que participaban. En ese sector, por su conformación,  no hubo reforma agraria. El Negro Matus estaba integrado en este grupo, por eso íbamos a llegar allá y él nos iba a orientar porque estaba viviendo en el sector, era el baqueano. Se le mandó a avisar el mismo día 13 con una compañera, que el grupo iba para allá.”

¿Por qué la demora de 4 horas?

“El MIR decidió que el grupo tenía que irse el 13 de septiembre a las 11 de la noche al punto de encuentro en el campamento Por la Razón o la Fuerza. Y el grupo llegó, llegaron todos. Uno reculó pero en el momento, fue a la cita y después se quedó y dejó el arma botada, era de un grupo operativo muy reciente. Pero todo el resto se mantuvo. Fernando Carrasco, Rubén y Uldarico (Perico) eran casados y con hijos. Alfredo de Toro era casado con la  hermana de Perico. El nivel de convicción era enorme. Fernando era militante PS pero participaba con nosotros. Perico cuando lo vio llegar, le dijo: ´ No vayas, estoy yo, está mi cuñado, tiene que quedarse alguien´  Pero Fernando insistió: ´No, yo voy´, y no hubo forma de que entendiera.”

Jorge revela que Fernando, que era  chofer, sabía dónde estaban la micro y su dueña.

“Y fuimos y sacamos la micro. La señora opuso un poco de resistencia pero nada más, le cortamos el teléfono, le dijimos que después iba a encontrar su micro en Chillán. Llegamos con la micro al punto de contacto y el grupo no estaba. Seguimos la ruta establecida. El jefe del grupo, Rubén Varas Aleuy dice: ´Vámonos caminando porque la micro va a pasar por ahí y así nos vamos a topar.´ Se fueron por el lado del camino. Entre el punto de contacto y el Puente Cato había una distancia de unos 12 km. Si fallaba, el segundo punto era el Puente Cato. Cuando se fueron ellos caminando, se le ocurrió a Miguel Aparicio que su suegra vivía en el camino y pasaron a buscar pan, pero estaban recién haciendo. Y se pusieron a esperar el pan. Nosotros pasamos por ahí, llegamos por el camino casi al Puente Ñuble, volvimos para atrás buscándolos, con las luces apagadas, y no los encontramos. Determinamos seguir hasta el Puente Cato y ahí nos estacionamos. Llegamos a las 11y esperamos 5 horas y llegaron a las cinco de la mañana…con pan. Si todos hubieran subido a la hora,  habríamos llegado a Calabozo a la hora convenida donde estaba Paco, quien tenía la información, y el trabajo político. Después del enfrentamiento en Niblinto nos fuimos a la montaña, al sector de Calabozo, descansamos un poco, pues tuvimos que atravesar un campo arado, y la gran mayoría no había dormido en todas las noches del 12, 12 y 13, comíamos mal y no dormíamos pues estábamos esperando las órdenes de qué hacer frente al golpe. El grupo ya iba cansado. Llegamos a la parte alta de Calabozo y Rubén, el jefe, me pide ir  a la Escuela, porque  cree que debe estar María Elena, y Paco, nuestro compañero que estaba ya viviendo en la zona, va a llegar ahí.”

¿Te refieres a María Elena González Inostroza, la directora de la Escuela Nº 18 de Calabozo, que después fue detenida desaparecida en la Operación Colombo y figuró en la lista de los 119 junto a su hermano Hernán Galo?

“Sí, ella hacía clases en esa escuela en el campo, la detuvieron en 1974. Hernán era dirigente del Comité Local. Yo bajo a Calabozo. Me contacto con el campesino donde iba a llegar Paco y me dice que cuando empezaron a pasar patrullas, Paco se fue por tal lugar. Salgo a buscarlo pero no lo hallo. Y el campesino me dice hay que fondearse. Detrás de la casa de él pasaba el río Cato, ahí me mantengo, subo al cerro y observo el patrullaje y rastreo de los pacos. Los compañeros estaban al frente mío…estaba el valle de Calabozo y la Montaña. Ellos también observan las patrullas militares que todo el día peinan la zona. Llega la noche y perdimos contacto. El grupo de Rubén, viendo que estaba siendo cercado, camina hacia Minas del Prado, pero no encuentran la bajada y vuelven hacia Calabozo, ahí en un vado atraviesan y  logran llegar de amanecida a Minas del Prado. Entonces Rubén y León bajan a tomar contacto.”

¿Cómo logras romper el cerco?

“Yo pierdo el contacto con el grupo y me quedo toda la noche cerca de la casa del campesino de Calabozo, en un chiquero de chancho y al mediodía el campesino me dice que va a ir a ver qué pasa en Niblinto. Y luego me propone que me vaya a  Chillán por caminos internos, que él me puede endilgar a Coihueco, a pie, hasta el tranque. Hice dedo y un camión carbonero me trajo a Chillán. Tenía un arma y seguía con ella. Era una pistola Máuser prima, una grande, una de las dos que funcionó y disparó. Quedaron como 7 tiros no más.  Las granadas caseras tampoco funcionaron. La construcción era buena pero el encendido era artesanal, una mecha con un fósforo pero no encendió.  Tenía una cintita que había que sacar para que prendiera la mecha. El problema es que no había depósito y las granadas se guardaban en un gallinero, o una carbonera o algún galponcito, y Chillán es bastante húmedo.”

¿Qué pasó con los cuerpos de los compañeros?

“En los casos de Fernando Carrasco y Bernardo Solís, sus cuerpos fueron entregados a sus familias. Los dos de Minas del Prado siguen desaparecidos. A los días siguientes del crimen los cuerpos flotaban en el río. Un estudiante que vivía cerca del puente comentó en el Colegio Seminario de Chillán que había cuerpos flotando. Y dos compañeros de él, estudiantes de cuarto medio, de 17 años, fueron al río y los enterraron. Uno es Guillermo Stevens que fue gerente de Copelec, Cooperativa de Ñuble.  Los pacos los detuvieron, pero luego los dejaron en libertad aunque sí tenían claro el lugar del entierro. Pero cuando en la operación de “Retiro de Televisores”, Pinochet ordenó desenterrar cuerpos en todo Chile, ellos fueron nuevamente desaparecidos. En 2004 el juez fue a buscar los cuerpos, y no encontró  nada. No avisó a familiares de la diligencia por lo que  solo buscaron en un lugar específico sin más trámites.”

¿Qué características tenía el grupo de la Micro Niblinto?

“De nuestros compañeros destaco su coraje, la capacidad de luchar y tener en la mente que había que resistir la masacre. Hay que tener en cuenta que al 14 de septiembre ya había en Chillán un muerto tras el golpe, Iván Contreras Flores, también de 20 años, doble militante MIR/PS, estudiante, pero eso no hizo retroceder a nuestro grupo. El jefe político era Rubén Varas Aleuy, dirigente regional del MIR, que hacía trabajo político en poblaciones y sindical. Había dos tomas en Chillán, los campamentos “Por la Razón y la Fuerza” y el “Ché Guevara”. Rubén tenía 21 años, y era de Parral. para nosotros él era “Nelson Ugarte”, sólo después conocimos su nombre real. En el informe Rettig figura como de Coihueco. Por su ascendencia árabe, en broma algunos amigos le decían “Cara de Camello”.  Tres compañeros pertenecían a nuestra estructura de tareas militares, que el año 1969 había organizado un grupo operativo en que estábamos Luis Romero (El Oso),  Alfredo de Toro,  el Negro Matus (que no cayó detenido), y yo. Nosotros  habíamos recibido instrucción en Cuba por tres meses y también habíamos hecho el servicio militar. Otros militantes  hacían trabajo con campesinos y  pobladores. José Romero, hermano de Luis, era el encargado militar de la estructura local, el Grupo Político Militar de Chillán; era estudiante de servicio social en la Universidad de Chillán, hijo de campesinos. Ellos conocían la zona de Cato porque vivieron ahí. El más joven de nosotros, Miguel Aparicio,  tenía 17años, estuvo preso, ahora está en Holanda. Quien nos entregó las armas previamente fue el flaco Oscar Angulo, que  era nuestro jefe de la tarea de informaciones. Está vivo. Su hermano Rolando, que fue nuestro secretario regional en la clandestinidad, fue ejecutado por la DINA el 27 de abril de 1974.”

¿Han regresado a Minas del Prado ustedes los sobrevivientes?

“Después que hicimos el monolito en el lugar donde asesinaron a los dos compañeros, ese sector se transformó en un sector de descanso, donde la gente pone sus animitas de los otros muertos del mismo pueblo. Y es el propio lugar donde fueron ellos baleados. El mundo real…los malos con los buenos. Yo no olvido a don Sergio, el campesino que nos trajo harina y pan. Hemos ido todos los años a Minas del Prado. La gente no sale de las casas. Y vamos todos los años en caravana, el primer domingo después del 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Ponemos música, vamos con la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.  Muchas veces hemos entrado con marchas a Minas del Prado, y no sale nadie de las casas. Una vez éramos como cien, iban los chicos de la Universidad del BioBio, nos fuimos a la escuela donde trabajaba un profesor comunista y ahí nos reunimos y comimos en memoria de los caídos.”

¿Siguió trabajando políticamente el MIR después de Niblinto?

“Sí, el partido intentó reconstruirse una y otra vez y la represión siguió golpeándonos. Ricardo Troncoso Muñoz (Arturo), jefe militar de la provincia de Ñuble, tras los fracasos en Chillán se trasladó a la capital y al quedar sin contacto con la dirección del MIR, se asila. Pero luego al hacer contacto sale de la embajada, y cae detenido con María Elena González  y su hermano; ellos están desaparecidos. La detención de otro dirigente, Ricardo Catalán por la SIFA, tuvo terribles consecuencias porque él manejaba toda la información local.  En abril de 1974, la DINA aniquiló a la dirección regional del MIR de Chillán,  secuestrando enel Regimiento de Infantería de Montaña N° 9 de Chillán a Rolando Angulo, asistente social (Universidad de Concepción) junto  a  Ogan Lagos, estudiante de agronomía de la U de Concepción, y a Bartolomé Salazar,  profesor de castellano en el Liceo de Niñas chillanejo. Tras la tortura y muerte, sus cuerpos fueron abandonados en distintos sitios. El fiscal militar de ese tiempo, Mario Romero, fue procesado en 2015 en el juicio por esos crímenes.”

¿Cómo estaba organizada la DINA en la zona?

“Cuando se formó la DINA, los Patria y Libertad de la zona, que eran los civiles de San Carlos, bastante poderosos, entran a colaborar con el servicio secreto y le entregan, casas y vehículos para que funcionen y ellos mismos se ponen a disposición. Entregaron tres campos. El Carrizal, ubicado a unos 20 km de Chillán y utilizado como casa para el jefe de la Dina, Fernando Gómez Segovia, que llegó a tener grado de Coronel y hoy cumple desde 2014 sentencia en Punta Peuco, de 5 años y un día por el secuestro y desaparición de Pedro Molina, compañero de la Juventud Comunista de Lota que estuvo secuestrado  en Colonia Dignidad.  Gómez ocupó esa casa todo el año 74 y  es responsable por los desaparecidos de Parral, donde fue el jefe de la DINA. El otro fundo se llama Pomuyeto. Uno de los agricultores era Lincoyán Lagos Tortella, miembro activo de Patria y Libertad. Ellos pusieron sus camionetas y autos para traslados de presos de Carrizal a Chillán, y también los viajes desde el regimiento de Chillán a esas casas de detención y tortura. El tercer fundo  era Socorro, colindante con el río Perquilauquén, de Luis Dinamarca, agricultor y Patria y Libertad, y al frente estaba Colonia Dignidad. Se usó desde el 1 de enero del 74 hasta diciembre de ese año, un año completo. Después la Dina tuvo sus propias casas, pero esto fue para el inicio de la represión selectiva.”

¿Existía un plan del MIR local para responder al golpe militar?

“Hacíamos propaganda frente al Regimiento en Chillán, en junio y julio del 73 planteando a los soldados que desobedecieran las órdenes de los golpistas. Pensábamos que en caso de golpe,  íbamos a contar con alguna fuerza desprendida del Ejército, apuntábamos a generar eso en el país y aquí. En Chillán también se formó un cordón industrial en la zona de Ultra Estación, del sector poniente donde había pequeñas industrias, estaba también la Empresa de Comercio Agrícola ECA que era importante pues se acumulaban los productos agrícolas, estaba la feria de Animales y había dos tomas de terrenos, el MIR tenía bastante influencia en el sector de pobladores. El plan se había hecho en junio del 73. El plan A era resistir en la ciudad, donde estaba el apoyo social, gran parte de la gente del MIR desde el 11 se trasladó a ese sector que al principio no fue muy allanado. El 13 de septiembre, incluso el comité regional funcionaba ahí en una casa de seguridad en el sector Ultra estación, pero decide que no se debe hacer  la resistencia armada ahí y que hay que trasladar este grupo hacia la cordillera para instalarnos en Minas del Prado y preparar la lucha primero en el campo y luego llevarla a la ciudad. Las armas que llevamos eran pocas y algunas quedaron en Chillán. No las habíamos probado nunca porque teníamos poca munición.”

 

Patricia Miranda es la esposa de Jorge Vera, y la interrogo para completar este fragmento de historia de la resistencia al golpe en Chillán.

¿Patricia, qué rol cumplieron las mujeres en el MIR en Chillán después del golpe militar?

“Todas mis hermanas eran simpatizantes y los primeros días, inmediatamente después del 11de septiembre había que trasladar todo a Ultra Estación y todas estas mujeres con faldas cortas, llevaban los bolsos con armas…Había que pasar por el control de milicos que había en el paso bajo nivel que está al lado sur de la Estación.  Eramos como seis o siete mujeres, e hicimos varias pasadas porque también llevábamos información que era para Rubén, el jefe del MIR. Mi hermana menor, super linda, con la falda más corta, encabezaba el grupo, y el milico le decía: ´Le ayudo mijita´ y ella pasaba. Limpiamos todas las casas del MIR de documentos comprometedores, ayudamos también a la gente del Partido Comunista. Mi hermana estaba recién parida, y todo lo poníamos debajo del coche de la guagua, con la bebé encima!!! Y abajo iban las armas. No teníamos miedo. Es que no había alternativa porque si no, nos iban a matar los maridos. Y después, cuando nuestros familiares cayeron presos, nosotros llevábamos y traíamos toda la información.”

¿Tan decididas eran las mujeres del MIR?

“Una vez con mi cuñada nos amanecimos, había que ir a avisar que detuvieran una acción armada. Esto fue después de Niblinto, el mismo año 73, fuimos con mi cuñada y pasamos por el Retén…y dijimos que íbamos a un velorio. Los miristas estaban acuartelados en la casa de un paco jubilado, pero no nos conocían y no se atrevían a abrir. Pero el guatón Arturo (Ricardo Troncoso) reconoció a la hermana de Jorge y ahí salió a abrir la puerta. Les informamos entonces que la acción no iba. Y se puso a llorar porque estaban listos para salir. Eran los miristas más importantes, estaba toda la dirigencia ahí, pero la contraorden la dio el encargado  de reorganizar todo. Luego de dar el mensaje nos teníamos que ir. Y como era tan tarde y había toque de queda, nos escondimos en los hoyos de los alcantarillados y nos amanecimos ahí….hasta el otro día.”

Los procesos judiciales

Retomando la entrevista a Jorge Vera, le consulto por los resultados de los juicios en el caso de la micro Niblinto. Señala al respecto:

“En el proceso judicial por los asesinatos y torturas de José Romero y Rubén Varas la Corte de Apelaciones sobreseyó al jefe de retén de Chillán Viejo, capitán Luis Valdés Castillo,  que había sido condenado en primera instancia  porque él los sacó de Minas del Prado. Se perdió el caso en la Corte Suprema porque inexplicablemente el abogado Hiram Villagra no se presentó a apelar. Actualmente se intenta juntar las tres causas, a partir de la reapertura del caso de Fernando Carrasco y se busca reabrir la demanda por Bernardo Solís. Es claro el encubrimiento que hacen las fuerzas armadas sobre los criminales. El juez pide la nómina de los carabineros que ejercían en Chillán Viejo pero estos hacen aparecer otros, lo que es una contradicción con la declaración de un suboficial arrepentido, que dio los verdaderos nombres.  Se comprueba el pacto de silencio de las instituciones hacia los victimarios. Y la corte tiene que guiarse por eso…También se perdió el expediente del juzgado. Nosotros como Verdad y Justicia siempre quisimos saber la verdad, la del otro lado, por eso iniciamos los procesos y le pedíamos al abogado que de cada declaración de un verdugo nos entregara las fotocopias. Y así tuvimos el expediente completo. Incluye los testimonios de los campesinos  que declararon que estaban obligados.”

En Chillán la impunidad es la regla. Tras el golpe militar, en Chillán  hubo 110 detenidos desaparecidos y 1.100 presos pasaron por  el Regimiento Nº 9 de Chillán, la Segunda Comisaría de Carabineros y el Cuartel de Investigaciones. En todo Chile, las 21 comunas de Ñuble son, después de Paine, la segunda zona rural con un número tan elevado de detenidos desaparecidos en relación con su cantidad de habitantes. Y no hay condenas para los criminales, salvo por Gómez Segovia  Según cifras del Programa de Atención y Reparación integral de Salud PRAIS, en nuestra provincia de Ñuble, que actualmente tiene una población de 441.604 habitantes, se calcula que el 10% del universo total de  habitantes forma parte de los detenidos desaparecidos, presos políticos, ejecutados, exonerados y exiliados. Además de Gómez Segovia, sólo cumple condena efectiva en Punta Peuco, también a cinco años y un día, el general en retiro Patricio Jeldres Rodríguez, por la desaparición de dos dirigentes campesinos, Gilberto del Carmen Pino Baeza y Sergio Enrique Cádiz Cortes, este último dirigente campesino provincial y presidente del asentamiento campesino de Santa Rosa, del sector Cato. Ese criminal fue el primero en ser condenado por crímenes en Ñuble a pena efectiva. En nuestra declaración como Verdad y Justicia, afirmamos entonces: `Los caminos de la justicia tardan pero llegan, y soñamos que sigan llegando.”

¿Cómo fue tu exilio y el retorno?

“Estando en el exilio, en Holanda,  nuestra misión fue denunciar a la dictadura y relatar lo que sucedía en nuestro país y nuestra provincia,  y lograr la solidaridad del pueblo holandés. Pensábamos en volver a nuestro país. Pero el plazo se extendió y la dictadura se perpetuó en el poder. Con algunos compañeros que estuvimos juntos en prisión conversábamos y soñábamos en volver a nuestra región y trabajar en el campo porque eso nos volvería a estar en comunidad e integrarnos con el pueblo. Pero cada uno volvió finalmente por sus propios medios.  Mis hijos volvieron primero, con su abuela, para facilitar la vuelta y su integración. Con Patricia volvimos en 1992,  con la idea de trabajar en el campo, y lo hicimos. El país era otro, el MIR no existía. La política estaba renovada.  La desmovilización social era evidente. Eso nos obligó a repensar en todos los compañeros que habían dado sus vidas por construir otro Chile. Podríamos decir que nos ataron de mente y de manos y nos inundó una profunda tristeza e impotencia. Solo quedaban los derechos  humanos de aquellos que lucharon.  Así fue como nos organizamos en la Agrupación Verdad y Justicia, a buscar la verdad, saber donde estaban y como fueron los hechos, a  buscar Justicia, a recordarlos y hacer memoria por todos los caídos. Empezamos la lucha en los tribunales, para buscar los testigos, lo que significaba enfrentarse a los verdugos e investigar. En fin hacer la pega mínima que la legalidad burguesa nos permite. En muchos procesos se ha establecido la verdad dicha por los propios verdugos, lo que permitió establecer los errores cometidos por el partido y sus militantes.”

¿Cuál es tu reflexión final?

“El MIR durante la Unidad Popular creció enormemente, con una base popular combativa en nuestra región agrícola. Nuestro trabajo era luchar por  la Reforma Agraria e integrar a las bases campesinas que no estaban organizadas y no se les permitía participar en el proceso. En Chillán teníamos fuerza en la Escuela de Agronomía de la U de Concepción; era nuestra base de apoyo, de donde salieron dirigentes regionales, como Rolando Angulo, Ogan Lagos y Ricardo Troncoso caídos tras el golpe militar. El Mechón Oyarzún, miembro de nuestro grupo Niblinto, era estudiante de esa escuela. Como organización, nos encontramos con una resistencia armada de los latifundistas, agricultores que en su mayoría eran de Patria y Libertad   y que venían oponiéndose a la Reforma Agraria desde el gobierno de Eduardo Frei.      Nosotros no fuimos capaces de fortalecer ese crecimiento en tan poco tiempo y no teníamos la experiencia necesaria para impulsar una vanguardia.    Yo creo que el MIR colapsó el 11de septiembre. No fuimos capaces de coordinar nada  y no se logró tampoco hacer algo con la Unidad Popular. Y sin embargo esta incapacidad nos puso en disposición para resistir.  Los quince compañeros idealistas que ese día fuimos rumbo a Minas del Prado pensamos ingenuamente que seríamos un ejemplo a seguir…Con pocas armas, soñamos que nosotros daríamos el inicio a una gran lucha.”

La columna Niblinto

Arriba en la cordillera:

Rubén Varas Aleuy,    “Nelson Ugarte”, 21 años jefe del grupo, DD

José Romero Lagos, 22 años,    “León” DD, estudiante  servicio social

Bernardo Solís  “Freddy”, 20 años, Estudiante de Pedagogía, Muerto en acción

Fernando Carrasco “Raimundo”, 25 años,PS-MIR, chofer de taxi. Muerto en acción.

Sobreviven rompiendo el cerco:

Miguel Aparicio“Oveja”

Alejandro Carrasco“Ignacio”

Uldarico Carrasco  “Pablo”

Rodrigo Cifuentes“Caracul”,

internacionalista muerto en El Salvador

Alfredo de Toro  “Eustaquio”

Melanio Gutiérrez  “Alex”

Pedro Oyarzún“Mechón”

Juan Poblete “Fakiro”

Luis Romero “Rogelio”

Luis Veloso “El electricista”

Jorge Vera González “Vladimir”

 

Santiago, 13 de septiembre de 2016

fuente:  http://www.elclarin.cl/web/noticias/politica/20110-el-combate-de-niblinto-y-la-guerrilla-que-no-fue.html

La historia de la micro con miristas baleada en 1973 por carabineros de Niblinto

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La micro Ford, redonda, era de esas color verde agua que había antes, en la década del 60. Estaba estacionada en el predio de su dueña, Uberlinda Otárola, quien fue visitada en la noche del 14 de septiembre de 1973 por cuatro jóvenes de no más de 22 años. Estaban armados.

Eran Jorge Vera González, Luis “Flaco” Veloso (electricista) y Fernando Carrasco, un chofer de taxi. Le dejaron más que claro a la mujer que la micro se la llevarían sí o sí.

“Fue expropiada, porque decir robada suena mal”, dice Uldarico “Perico” Carrasco, uno de los 15 miembros del MIR que abordaron el transporte con destino a Minas del Prado, lugar donde según les había comunicado del partido, los estarían esperando con armas y un grupo de trabajadores agrícolas para iniciar una resistencia que contribuiría a evitar que el golpe de Estado lograra retirar a la Unidad Popular del Gobierno.

Uldarico es el mismo que el pasado lunes asistió a la exhumación del cadáver de su hermano, Fernando, el taxista, quien iba al volante de esa micro cuando fueron recibidos a balazos por el personal de Carabineros del retén Niblinto.

“Perico”, junto a Jorge Vera y Luis Romero Lagos (detenidos en septiembre de 1973 y exiliados a Holanda) se reunieron con LA DISCUSIÓN para recordar el minuto a minuto de ese viaje que se inició como un “sueño de juventud” y terminó como un trágico y letal fracaso, que les mostró con frialdad que la Unidad Popular se hundió para no volver a flotar jamás en el país.

“Había dos planes. El primero era quedarnos en este sector de Ultraestación, donde estaba la toma ‘Por la Razón y la Fuerza’, que tenía a hartos compañeros del MIR; además habían silos con trigo y unas bodegas de la Empresa de Comercio Agrícola (ECA) donde había de todo. Ahora, si no se podía, ya teníamos vista la micro y sabíamos que eran 15 los designados por el partido para partir a la precordillera. No todos sabíamos a qué parte exactamente, una vez en la micro nos iban a decir”, recuerda Luis Romero Lagos, apodado el “Oso”, por su contextura, actual presidente de la agrupación Verdad y Justicia de Chillán.

Un día llegó un vehículo pequeño. Se bajó una persona a quien solo conocían por el apodo. Abrió el portamaletas y sacó dos revólveres, dos pistolas Mauser Prima, una pistola alemana calibre 38, una P31, un cajón con granadas caseras, una escopeta, tres rifles y un fusil M1. Ese era todo el arsenal con el que se supone deberían hacerle frente a las Fuerzas Armadas.

“Era ridículo, pero lo que pasó es que cuando ocurrió el golpe, todos los políticos que se supone que nos iban a organizar y a proveer de armas, se arrancaron sin pensarlo. Se supone que dentro del Ejército también habían elementos disidentes que se rebelarían y nos iban a colaborar, pero tampoco se manifestaron”, recuerda Vera González.

Parte la micro rumbo a la muerte
El plan B se ponía en marcha. Le cortaron los cables telefónicos a la dueña de la micro del recorrido Irene Frei – Escuela Normal, le dijeron que sería abandonada intacta cerca de Niblinto y se la llevaron hasta dejarla tras la estación de trenes.

La misión era que a las 23.00 horas sería abordada por los primeros cuatro miristas, quienes recogerían al resto en el puente Cato.

Por órdenes superiores del MIR, quien quedaba a cargo del grupo era un joven de 22 años, llamado Rubén Varas Aleuy (quien se hacía llamar Nelson Ugarte), “pero él no tenía ni la experiencia ni la instrucción militar que teníamos varios de los otros compañeros que íbamos arriba. No fue la mejor decisión, pero había que acatar las órdenes”, comentó Vera.

Y comenzó el sinfín de errores.

En primer lugar, los tramos hacia el Puente Cato nunca quedaron muy claros y los grupos se perdieron en el camino, lo que los retrasó al menos unas cuatro horas del plan original.

Una vez todos arriba, quien debía manejar la micro era el “Flaco Electricista”, sin embargo, confiado en su experiencia como chofer profesional, Fernando Carrasco tomó el volante, apagó las luces y se fue a máxima velocidad por la variante Nahueltoro para llegar a un cruce ubicado a no más de 50 metros del retén de Tres Esquinas, donde fueron vistos por los carabineros que ya estaban parapetados tras unos sacos de arena.

La dueña de la micro ya había avisado de la “expropiación” y en todas las unidades buscaban a la “micro llena de extremistas armados”. Sin embargo, los uniformados no abrieron fuego.

“Era obvio que iban a avisar a Niblinto, así que propuse a viva voz desviarnos por Calabozo. Lo malo es que el compañero que iba a cargo dijo que no, porque estábamos demasiado retrasados y pensó que si en Tres Esquinas no les habían hecho nada, en Niblinto tal vez tampoco. Pero se equivocó”, recordó “Perico”.

Cuando la micro estaba por cruzar el retén Niblinto, sienten la primera ráfaga de balazos. El primero en ser herido fue Fernando, a quien hicieron reposar en la pisadera. Más tarde sería llevado al retén, interrogado, torturado y muerto por el capitán José Jara Donoso, de la Sexta Comisaría de Chillán Viejo, quien habría descargado una ráfaga con su subametralladora en el estómago del taxista.

“Mi hermano me pedía ayuda, pero yo estaba atrás y las balas eran tantas que no podía ni moverme”, recuerda con pesar “Perico”, quien bajó por la puerta trasera, mientras Vera disparaba para forzar a los carabineros a parapetarse y cesar por algunos segundos la balacera.

Los pasajeros armados descubrieron que las granadas que llevaban no funcionaban y que el M1 que le pasaron al “Oso” Romero, encargado de proteger al grupo, estaba descompuesta. “Me paré, disparé tres veces y no pasó nada, pero si no fuera porque a algunos compañeros sí dispararon nos habrían matado a todos”, relató.

Arrancaron hacia el río Cato, usando la micro como escudo. Sin embargo, el alumno de cuarto medio, Bernardo Solís, corrió inexplicablemente en diagonal y una bala lo alcanzó en la espalda. Fue rematado en el mismo lugar.

El “Flaco Electricista” fue herido en un tobillo, por lo que se lanzó al agua y nadó lejos del grupo. “Tomó un taxi y se devolvió a Chillán”, relataron sin esconder su grado de molestia.

El grupo huyó por un potrero recién arado, por lo que corrían a duras penas. Más adelante, secaron sus ropas y Jorge Vera continuó solo rumbo a Calabozo, donde comprobó que, por el contrario de lo que pensaban, nadie los esperaba. Ni armas, ni provisiones, ni alimento, ni instrucciones, ni nada.

Siendo el grupo ya de solo 11 personas, dos de ellos, José Fernando Romero (hermano menor del “Oso”) y Rubén Varas Aleuy (aún a cargo del grupo) deciden separarse para ir a Minas del Prado, donde debían tomar contacto con un mirista que era trabajador de la Conaf (el” Negro Matus”). Pero fueron retenidos por un grupo de 35 campesinos, quienes llamaron a carabineros. Les dispararon. Sus cuerpos nunca aparecieron.

Los nueve restantes escucharon los balazos. “Pero no sabíamos en ese momento qué les habían disparado a Aleuy y a mi hermano”, relata el “Oso”. Encontraron guarida en la casa de un agricultor donde se enteraron que la fuerza del golpe era tan potente que “ya no había nada más que hacer”.

Decidieron separarse. Unos, como el “Oso”, optaron por volver a Chillán; y otros, como el “Perico”, buscaron irse a Argentina. Finalmente fueron detenidos, siempre delatados por alguien que los ubicaba, y condenados a 20 años y luego bajado a 5. Con la creación del artículo 504, lograron cambiar la condena por el exilio en 1977.

El “Flaco Electricista” murió de un infarto a los 60 años, y Rodrigo Cifuentes, otro de los 15, cayó como combatiente internacionalista en El Salvador.

La muerte de Fernando Carrasco y la de Bernardo Solís actualmente están siendo investigadas por el ministro Claudio Arias, de la Corte de Apelaciones de Chillán.

Augusto, “el Pelao Carmona”, mi compadre. Justicia al fin.

Augusto, “el Pelao Carmona”, mi compadre. Justicia al fin.

Justicia, 40 años después

Publicado el 29 Mayo 2017

ESCRITO POR LUCÍA SEPÚLVEDA

Por el asesinato del periodista y dirigente del MIR, Augusto Carmona Acevedo,  cometido por la CNI el 7 de diciembre de 1977 cuando él tenía 38 años,  fueron condenados, 40 años después, algunos de los responsables. Augusto, “el Pelao Carmona”, padre de mi hija Eva María, fue mi compañero en los inolvidables años de la Unidad Popular y luego en la lucha antidictatorial. Eva María y Alejandra, su otra hija, crecieron sin él. Sus seis nietos  irán conociendo la verdad histórica, aun cuando ello no borrará el dolor de la ausencia.  

 

 

Alto dirigente del MIR en la clandestinidad, Augusto  había sido ex jefe de Prensa de Canal 9 de TV de la U de Chile y redactor de la revista Punto Final. El crimen fue presentado por la dictadura y los medios como un enfrentamiento.

La querella interpuesta en 2003  para impugnar la amnistía impuesta en 1993, era contra Augusto Pinochet y todos los que fueran responsables. Como familia, habíamos vivido con júbilo la detención de Pinochet en Londres.  Era  lo más cercano a la justicia y a la reparación. El hecho había remecido a la justicia chilena. Pero la impunidad persistió, con trucos judiciales para dilatar los procesos, entre otras movidas que permitían el avance de la “impunidad biológica”:  El año 2006 muere  Pinochet sin pagar por este ni ningun otro crimen. Fue en el Día Internacional de los Derechos Humanos, que coincide con mi cumpleaños…No hubo regalos de la justicia para nosotros en estos años.  

Iban muriendo los criminales mientras los padres de los ejecutados detenidos desaparecidos partían sin conocer verdad ni justicia, tal como ocurrió con don Augusto y la señora María Acevedo, los padres del “Pelao”.  Sin embargo viva está la constitución pinochetista, al igual que el modelo económico implantado entonces y perfeccionado por la Concertación/Nueva Mayoría. Sólo a través de la lucha social de los de abajo, y los terremotos irrumpe  el verdadero rostro del país por el que se jugaron y entregaron su vida “Oslo” y miles de compañeros y compañeras.  La corrupción y el envilecimiento de la política, la corrupción y el saqueo de los bienes comunes se nutren de la impunidad y de la tolerancia a las prácticas de tortura instaladas en distintos ámbitos de la acción del Estado, sea con los menores, sea en las comunidades mapuche allanadas y militarizadas o en las cárceles.

 

Privilegios de criminales  

En este marco llega finalmente la sentencia de la Corte Suprema: a10 años y 1 día  a los ex brigadieres de ejército Miguel Krassnoff y Manuel Provis Carrasco; al mayor (r) de ejército Enrique Sandoval Arancibia y al coronel (r) Luis Torres Méndez, así como los ex suboficiales del ejército José Fuentes Torres y Basclay Zapata. Menciono sus grados porque en Chile ningún criminal ha sido degradado,  pero la sentencia judicial sólo los individualiza por sus nombres. Los criminales reciben legalmente las generosas pensiones que se autoasignaron las Fuerzas Armadas mientras condenaban al resto de los chilenos a jubilar con las miserables pensiones del sistema de las AFPs. Mientras escribo, me pregunto además si este año Krassnoff podrá gozar en libertad de su pensión de  $ 2.489.658, ya que otros criminales con condenas por delitos de lesa humanidad ya han obtenido la libertad condicional. El monto de la pensión se conoció por la lista entregada por el Consejo para la Transparencia al diario La Tercera recientemente.

En el procesamiento inicial del ministro en visita Leopoldo Llanos (2005) la lista de criminales era encabezada por Odlanier Mena, director de la CNI, que estaba con condicional por otro homicidio y se suicidó (2013) eludiendo su responsabilidad.  Los agentes que declararon en el proceso por el asesinato de Augusto Carmona aseguraron que desde el reemplazo de la Dina por la CNI, a mediados de 1977, con Odlanier Mena como director, todos los operativos de exterminio debían contar con su autorización previa. La Brigada Roja (sucesora de la Halcón) fue la encargada de llevar a cabo la ejecución de Augusto Carmona, operación supervisada por Krassnoff – quien dirigió todos los operativos contra el MIR –   bajo el probable mando operativo de Manuel Provis. Mena llegó al lugar de los hechos pocas horas después.

 

Periodista de trinchera

Carmona tuvo una destacada carrera en el periodismo nacional, donde fue jefe de prensa de Canal 9 de TV –entonces de la Universidad de Chile- elegido por los trabajadores que ocuparon la estación en agosto de 1972 intentando detener el avance del golpismo. Tras el golpe militar,  él escogió los riesgos de la lucha de resistencia, aunque su salud era precaria por haber sufrido una compleja operación al corazón. En esos primeros años en que sólo existía la prensa adicta a la dictadura, el “Pelao Carmona”, ahora “Oslo”,  comenzó a organizar la red  de  periodistas que recolectaba noticias sobre los crímenes de la DINA, y  testimonios sobre la existencia de detenidos desaparecidos, enviándolas al “Correo de la Resistencia”, en México. Carmona era miembro del comité central del MIR en la clandestinidad. Como encargado  de las relaciones políticas, se reunía con dirigentes de la izquierda y un sector de la Democracia Cristiana para impulsar acuerdos tendientes a formar un movimiento amplio de resistencia popular.  

Las exigencias de la vida clandestina eran contradictorias con el carácter del Pelao, que  era comunicativo, amistoso, seductor, dado a las  conversas de café y a escuchar y bailar tangos y boleros. Ese amor por la vida lo transmitió a sus tareas políticas, que arremetía con vehemencia, pasión  y creatividad, cambiando su aspecto físico  y reduciendo sus salidas para eludir la persecución.  La forzosa quietud le permitió asumir el rol de cuidar a Eva María, nacida poco después del golpe, a quien prodigaba su ternura y atención, superando el machismo característico de esa época. Eva tenía 3 años cuando lo asesinaron y no podía ni siquiera llevar su apellido, pues vivíamos en la clandestinidad.

El Pelao había estudiado periodismo y bibliotecología tras egresar del Instituto Nacional. Fue presidente del centro de alumnos de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y más tarde, presidente del sindicato de trabajadores del Canal 9, donde fue redactor político del Noticiero “Nueve Diario”.  Como redactor de la revista Punto Final viajó a Cuba junto a un grupo de periodistas que entrevistaron a Fidel Castro en La Habana. En agosto de 1967, había reporteado el juicio militar en Camiri, Bolivia, a Régis Debray y otras personas vinculadas a la guerrilla del Che.

En 1973 fue, además, jefe de prensa de Radio Nacional, emisora del MIR. Perteneció a una generación de notables periodistas comprometidos con el pueblo, como Augusto Olivares, Máximo Gedda y José Carrasco Tapia, grandes amigos suyos. De la promoción 1957 del Instituto Nacional arranca su estrecha amistad con el poeta Manuel Silva Acevedo,  así como con el pintor Raúl Sotomayor y el académico Grinor Rojo. 

Delito de lesa humanidad
La sentencia de la Suprema calificó el asesinato del periodista como un delito de lesa humanidad dado que fue “un ataque sistemático o generalizado en contra de bienes jurídicos como la vida de una parte de la población civil con determinada opción ideológica, con la participación del poder político y la intervención de agentes del Estado” y concedió también, a contrapelo del Consejo de Defensa del Estado, y cumpliendo las obligaciones internacionales de Chile, la reparación civil solicitada para las hijas.

 La acuciosa investigación iniciada por el ministro Alejandro Solís, hoy jubilado, fue retomada por el juez Llanos.  Los ministros Haroldo Brito,   Milton Juica y Jorge Dahm,  respaldaron lo obrado por Llanos, en tanto los  ministros Carlos Künsemüller y Lamberto Cisternas, sostuvieron en un voto de minoría que los criminales debían cumplir sólo la mitad de la pena impuesta.  Siguieron así  la teoría de la “media prescripción” respaldada por el Presidente de la Corte Suprema Hugo Dolmetsch,  similar al “2 x 1” aplicada en Chile en varias oportunidades y rechazado en Argentina recientemente en masivas movilizaciones.

La trampa mortal

El crimen ocurrió el 7 de diciembre de 1977, bajo estado de sitio pero los testimonios de los vecinos hicieron resplandecer la verdad. Ante el  tribunal los testigos –entre los que se cuenta  el escritor Reinaldo Marchant que acudió motu proprio a la Comisión Rettig a contar lo que vivió ese día – declararon lo mismo que Marchant expuso ante la Rettig , refutando la mentira del enfrentamiento. También lo había denunciado yo ante la Comisión Allana de Naciones Unidas, que visitó Chile un año después. Me protegió para comparecer el querido Padre José Aldunate.  

La tortura fue la clave para detectar al Pelao. No nos enteramos a tiempo de la detención de un colega y su equipo de apoyo. Paradojalmente el Pelao había  intentado protegerlo y asilarlo para salvar la red clandestina de periodistas que éste contactaba. Pero era demasiado tarde y ellos ya habían caído en manos de la CNI. Ese día, una veintena de vehículos rodearon desde temprano la manzana en que vivía el Pelao, en la calle Barcelona, de la comuna de San Miguel. Los agentes allanaron su domicilio y ocuparon además la casa contigua. Luego ordenaron a los vecinos recogerse en sus casas y permanecieron horas esperándolo en el interior del inmueble. Cerca de medianoche,  cuando él sacaba sus llaves para ingresar a la casa, dispararon una ráfaga de subametralladora acribillándolo por la espalda. Los agentes arrastraron el cuerpo al interior. Un fiscal militar ordenó más tarde un informe a los peritos de la Brigada de Homicidios de Investigaciones. El informe estableció que el cuerpo fue arrastrado y que la pistola que portaba Carmona estaba con seguro, por lo que no pudo hacer uso de ella para defenderse. Al lugar llegó más tarde el director de la CNI, Odlanier Mena en su vehículo marca Volvo, según declaró Juan Arancibia López, su chofer.

Este fue el inicio de la política de la CNI de aniquilamiento de dirigentes, remplazando el secuestro por la ejecución in situ, enmascarada como un enfrentamiento. Un mes después, Germán Cortés, también alto dirigente del MIR fue asesinado en similares circunstancias.

El cartel de la DINA/CNI

Odlanier Mena Salinas, sobreseído por muerte de su responsabilidad en este crimen,  había sido condenado en 2008 a seis años por los secuestros de Oscar Ripoll Codoceo, Manuel Donoso y Julio Valenzuela (Caravana de la Muerte), pero ya estaba en libertad condicional cuando el ministro Llanos lo procesó, y se suicidó en su propia casa al saberlo. Ello coincidió con el traslado de los criminales desde el penal de Cordillera hacia Punta Peuco.

 

El condenado Miguel Krassnoff Martchenko tiene la segunda más alta pensión de los 81 criminales actualmente condenados en Punta Peuco (sólo inferior a la del ex fiscal Torres). El  se especializó en el exterminio del MIR.  Según información  del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, está condenado a firme por los secuestros  de 20 resistentes en la llamada Operación Colombo   (María Teresa Bustillos, Manuel Cortez Joo, Julio Flores, María Elena y Galo González Inostroza, Sergio Lagos, Ofelio Lazo, M. Cristina López, Mónica Llanca, Sergio Montecinos, Jorge D’Orival, Jorge Ortiz,  Eugenia Martínez, Anselmo Radrigán, Marcelo Salinas, Fernando y Claudio Silva, Gerardo Silva,  Muriel Dockendorff, Manuel Villalobos), incluidos en la Lista de los 119. Krassnoff también cumple condena por los secuestros y desapariciones de  Diana Aaron, Luis Arias,  Alvaro Barrios, Cecilia Bojanic, Amelia Bruhn, José Calderón, Carmen Díaz, Mamerto Espinoza, Iván Monti, Antonio Llidó, Luis Muñoz Rodríguez, Flavio Oyarzún,  Sergio Pérez, José Ramírez, Sergio Riffo, Herbit Ríos, Jaime Robotham, Luis San Martín, Renato Sepúlveda, Claudio Thauby y  Lumi Videla, casi todos militantes del MIR. Además, fue condenado por el montaje en Rinconada de Maipú en que la DINA ejecutó a Alberto Gallardo, Catalina Gallardo, Mónica Pacheco, Luis Ganga, Manuel Reyes y Pedro Cortés. A ello se agregan las condenas por torturar en Villa Grimaldi a prisioneros y prisioneras que sobrevivieron. En ausencia, fue condenado en Francia por la desaparición de los ciudadanos franceses Alfonso Chanfreau, Jean Yves Claudet, George Klein y Etienne Pesle. En Chile aun está procesado por muchos otros secuestros.

Krassnoff no  ha entregado información alguna que permita encontrar a los desaparecidos y esclarecer casos, por el contrario reivindica sus crímenes. Sin embargo, su abogado reivindica ante la Corte el actuar de su defendido contra el “terrorismo”.  La Corte de Apelaciones acogió parcialmente, el 8 de septiembre de 2016, un recurso de protección interpuesto por Krassnoff para salir en libertad, abriendo la puerta a la reconsideración de su solicitud por parte de la Comisión de Libertad Vigilada. El 5 de octubre del año pasado, esta misma corte concedió la libertad condicional a Raúl Iturriaga Neumann, revocando así la repetida negativa de la Comisión de Libertad Condicional respectiva.

Otro condenado, Manuel Provis, ex jefe del Batallón de Inteligencia tiene dos condenas más por matar a sus pares: a 10 años y un día por la muerte del ex químico de la DINA Eugenio Berríos en Uruguay, y  a  4 años por asesinato del coronel Huber.  Su pensión es de $2.442.188. Provis está en Punta Peuco desde agosto de 2015, tras el suicidio del el ex general director del DINE Hernán Ramírez, al ser notificado de la sentencia en el caso Berríos.

Enrique Sandoval Arancibia (“Pete el Negro”) ya fue  condenado por el asesinato del dirigente del MIR Germán Cortés,  y por el montaje (caso Las Vizcachas) en que se asesinó a Juan Soto Cerda, Luis Araneda, Luis Pincheira y Jaime Cuevas (1981). Por desaparecer al menor Carlos Fariña, no cumplió pena alguna de cárcel. Sigue gozando de una  pensión de $1.653.952.

Basclay  Zapata (“El Troglo”) está en Punta Peuco, condenado a 10 años por desaparición de Manuel Cortes Joo, Julio Flores, los hermanos Galo y María Elena González Inostroza; Sergio Lagos,  M. Cristina López, Mónica Llanca, Jorge D’Orival, Anselmo Radrigán, Fernando y Claudio Silva Peralta, Manuel Villalobos (todos del caso Operación Colombo). Además condenado por  los secuestros y desapariciones de Alvaro Barrios,  Carmen Díaz, Elsa Leuthner,  Antonio Llidó, Iván Monti,  José Ramírez, Herbit Ríos, Ricardo Troncoso, Lumi Videla.

Luis Torres Méndez  (“Negro Mario”) estaba en libertad condicional, al emitirse la sentencia de la corte Suprema, con una  sentencia de primera instancia por el secuestro de Miguel Angel Acuña Castillo, (Operación Colombo). También está procesado por casos de la Operación Cóndor y por secuestros  de militantes comunistas en calle Conferencia.
José Fuentes Torres, (“Cara de Santo”) también libre al momento de dictarse la sentencia por el homicidio de Augusto Carmona,  está procesado por su participación en la Operación Colombo y cumplió  en libertad una “condena” por el  secuestro y muerte de Mireya Pérez Vargas.

 

La historia de periodistas revolucionarios como Augusto Carmona Acevedo y tantos otros compañeros y compañeras de su generación, requiere ser incorporada a la memoria pero también y sobre todo,  a la práctica social y política de los comunicadores de hoy en este Chile donde quieren reinar para siempre el duopolio y la farándula.  ¡Hagámoslo ya!

Desde Escocia con amor…Don Raúl Cerón Morales, una historia.

Desde Escocia con amor…Don Raúl Cerón Morales, una historia.

Por ahí en 1974, Los violentos del régimen militar de Pinochet pusieron al compañero y amigo Don Raúl Cerón Morales en un camino de tierra y hielo rumbo a un campo de concentración en una isla fría y remota del profundo sur de Chile.

Antropología de la Realidad Virtual

Carlos Arredondo
15 de abril 2015

Por ahí en 1974, Los violentos del régimen militar de Pinochet pusieron al compañero y amigo Don Raúl Cerón Morales en un camino de tierra y hielo rumbo a un campo de concentración en una isla fría y remota del profundo sur de Chile.

Llegó a la isla Dawson, lugar desolado y castigado por los poderosos vientos antárticos, junto a muchos hombres y mujeres para sufrir desde lejos no su prisión, para un hombre digno no era lo importante, sino el drama de una feroz dictadura afectando en forma terrible la clase trabajadora de la cual Don Raúl, fue un acérrimo defensor.

En la isla Don Raúl, quien nos dejó la semana pasada sus 92 años quizás durmiendo, quizás pensando, quizás soñando, en su Antofagasta, hizo caso omiso a los amenazantes fusiles de milicos infames venidos de la clase obrera y mandados por otros…

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VIVIR JUNTO A UN EX CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN

LA MEMORIA EN LA CIUDAD

Lo que aquí nos interesa es interrogarnos por el vínculo de la memoria colectiva a la ciudad y el espacio urbano. Estos últimos tienen, a nuestro modo de ver, la capacidad de revelar los recuerdos de una sociedad, y también de confrontarla a su historia

Antropología de la Realidad Virtual

MEMORIAS URBANAS DE LA
DICTADURA MILITAR ARGENTINA

VIVIR JUNTO A UN EX CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN

“Lo primero consiste en la herencia que nos ha legado la dictadura. Quedan las graves heridas que no se reducen a los hechos extremadamente violentos como el secuestro y la desaparición de personas. Sino todas las estructuras del país, sociales, políticas económicas y culturales, fueron afectadas.”*

1 PROBLEMAS DE INVESTIGACIÓN

LA DICTADURA

Entre 1976 y 1983, Argentina conoció una violenta dictadura militar que marcó profundamente el país, de la misma manera de sus vecinos del cono sur (Chile, Uruguay, Paraguay…) Más allá de las víctimas directas, fue afectada la sociedad completa, incluso, en muchas generaciones. En efecto, la junta militar golpista, encabezada por el general Videla, instaló un programa denominado “proceso de reorganización nacional” que se tradujo en la práctica en lo que llamamos un “terrorismo de Estado”. En otro sentido, el Estado argentino…

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La palabra de una historia desobediente

El Puente conversó con Liliana y aquí está su palabra.
https://www.podomatic.com/podcasts/elpuente/episodes/2017-05-29T04_41_56-07_00

El Puente

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Lilliana Furio es hija de un represor de la última dictadura cívico-militar y eclesiástica en Argentina. En este tiempo, se organizaron con otras hijas en un espacio común para el encuentro y los abrazos necesarios.

Testimonio valioso y valiente. Y una vez más, son ellas -las mujeres- quienes se animan y lo arriesgan todo por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Para conocer un poco más de estas historias y sumar aportes, se puede visitar el sitio https://www.facebook.com/historiasdesobedientes/

El Puente conversó con Liliana y aquí está su palabra.
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El golpe de 1963, obra de la ultraderecha

Los hijos e hijas de los brasileros que llegaron a Chile durante la UP son parte de nuestra Historia

Lo Cierto sin Censura

Lilliam Oviedo

Juan Bosch con el alto mando militar.

El golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 fue la primera acción trascendente que la ultraderecha dominicana ejecutó como sector social. Sentó las bases para el envilecimiento de la dirección política y asignó formalmente al Estado la misión de preservar los privilegios de clase.

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La Iglesia abre los archivos de la dictadura

La Iglesia abre los archivos de la dictadura

“No hubo ocultamiento ni selección de materiales”, precisó Poli sobre la documentación, a la vez que destacó que, desde hace varios años, la Iglesia viene respondiendo requerimientos puntuales de la Justicia en el marco de causas por delitos de lesa humanidad

Diario NCO Blog

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) anunció este jueves la aprobación de un protocolo para que víctimas y familiares directos de desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar puedan consultar los archivos que posee la Iglesia sobre esa etapa, luego de que en octubre del año pasado se anunciara que había concluido la digitalización de esos documentos.

“Con este protocolo se inicia la posibilidad de consultas y, de acuerdo a lo anunciado oportunamente, podrán solicitar información las víctimas, los familiares de los desaparecidos y detenidos y, en caso de eclesiásticos y religiosos, sus respectivos obispos y superiores mayores”, precisó el Episcopado en un comunicado de prensa, en el que aclaró que la consulta “se realizará sobre el material donde aparece mencionada la persona sobre la cual se busca información”.

Se trata de cartas y documentos que se conservan en el Episcopado, en la Nunciatura Apostólica y en la secretaria de Estado en…

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