Libres en prisión, la otra artesanía. Arte-factos creados en dictadura en Chile 1973-1990

Libres en prisión, la otra artesanía. Arte-factos creados en dictadura en Chile 1973-1990

Libres en prisión: Artesanía creada en dictadura

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Los objetos forjados por los presos políticos cruzaron las alambradas de los centros de represión de la dictadura y hoy día son ejemplo de resiliencia y de resistencia. Su historia es recogida en la obra de Ruth Vuskovic y Sylvia Ríos, que sin duda es un gran aporte tanto para tener una visión global como para contribuir a nuevas y futuras investigaciones.

Cada objeto da cuenta de una historia, de una cultura, y su lectura será más pertinente si conocemos cómo se construyó y qué significaba para las personas que lo compartieron en su momento de creación. Especialmente significativos son los artefactos culturales hechos en prisión política bajo dictadura. Es el tema de investigación y testimonios de la obra Libres en prisión, la otra artesanía. Arte-factos creados en dictadura en Chile 1973-1990, de Ruth Vuskovic y Sylvia Ríos, publicado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes bajo el sello de la Editorial de la Universidad de Santiago de Chile.

En la precariedad de la prisión política, cuando el hambre es parte de la vivencia, entre las personas puede surgir la disyuntiva entre comerse todo el escaso pan o dejar un poco de miga para hacer algo con las manos y convertir esa miga en un objeto bello, amable, cuya terminación proporcionará un poco de felicidad. Su creación, por primitiva que sea, eleva o refuerza la autoestima del productor –el artesano/a casual– que se reviste con la dignidad del trabajo y la constatación de una obra que connota una satisfacción vital. En algunos casos, los objetos perduran como recuerdos materiales que a la vez son fuentes de memoria. El desarrollo de la artesanía de prisioneros y prisioneras se expresó desde la ensoñación y la creación espontánea hasta el uso de técnicas sofisticadas.

Según las necesidades de los prisioneros y prisioneras, y las condiciones de la prisión, el trabajo artesanal y las manualidades evolucionaron desde la recurrencia a la apreciada comida -migas de pan y huesos- hasta la fabricación en serie de recuerdos para comercializar en el exterior. Evoluciona en calidad y complejidad, también en el sentido de que en un principio es una expresión individual, solitaria, que crecientemente se asocia con actividades cooperativas que potencian la sensación de autovalencia en la situación de indefensión.

En los diversos recintos y desde el primer momento, los lugares fueron vistos con una mirada nueva que buscaba en cada elemento una función adicional: cada “cosa” se podía resignificar como soporte de “algo” o herramienta para hacer “algo”. Se despertó la capacidad de (re) descubrir y, así, cada clavo era una herramienta en potencia; una gubia, por ejemplo; y cada madero o hueso, el material para tallar con esa gubia. Como en el origen, la piedra volvió a ser martillo; y cada semilla podía lucir en una joya. Los metales (tuercas, latitas, tarros, el alambre de púas), la madera (astillas, palitos de helados o de fósforos), las telas (retazos, hilos, un bolsillo guacho). Todo podía reinventarse al cambiar el aprecio por objetos que alcanzaron, con una nueva mirada, una nueva dignidad. Nada era desechable y cada ocurrencia llamaba naturalmente a la técnica que correspondía para su realización. Así, lo informa este libro, se practicó la carpintería, el tejido, la cestería, la forja, el repujado. Las autoras contabilizan aproximadamente 80 tipos de artefactos hechos en madera, hueso, tejido, semilla, metal, cuero, cobre, cromo-níquel, mimbre, papel, piedra, suela , alambre y cáñamo; trabajados en las más diversas técnicas, reciclando y renombrando pedazos de llantas de auto, papel de diario, semillas de los árboles, trozos de madera, clavos desclavados, pedazos de telas de su ropa, calcetines usados, cabellos, hilos de las frazadas, astillas de los muebles, palos de fósforos, baldosas, muebles desarmados, tornillos y fierros abandonados. Todo ello fue resignificado y adquirió otra vida. Este conocimiento Ruth Vuskovic y Sylvia Ríos lo sistematizan, señalando lugares, técnicas, materiales y autores; ofreciendo una taxonomía y agregando amables cuadros de clasificación y síntesis. Un gran aporte tanto para tener una visión global como para contribuir a nuevas y futuras investigaciones.

¿Había permiso para esto? Dependía de una autoridad absolutamente discrecional, de un comandante que podía autorizar o prohibir las actividades. La “conquista” de la autorización para tener herramientas de trabajo, podía perderse sorpresivamente en un allanamiento y cada cambio de guardia dejaba las autorizaciones anteriores en suspenso. La suspicacia de los militares respecto del simbolismo de materiales, figuras y colores dependía de la mayor o menor astucia de los uniformados. Sin embargo, los objetos cruzaron las alambradas y hoy día son ejemplo de resiliencia y de resistencia: los objetos siguen resistiendo.

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Las fotos de Josefina. Memoria EN_REDADA

Las fotos de Josefina. Memoria EN_REDADA

Memoria EN_REDADA

Recibí en mi correo eléctrónico un mail de mi amiga Marta, con quien mantengo una amistad que ha enlazado nuestras memorias militantes y femeninas uniéndonos en una red de sororidad más allá del tiempo y el espacio.

Marta me envía una historia de otras mujeres, de mujeres militantes, y me escribe:

“Queridxs colegas, amigxs

avanzan el semestre y otras ocupacionesc  y con ello vuestra carga de trabajo, pero espero que pueden encontrar unos minutos para leelr estos conmovedores momentos de mujeres choras http://martazabaleta.blogspot.co.uk/2017/02/argentinalas-fotos-de-josefina-por.html
de Argentina.

Se puede aprender tanto de ellas.
Abrazos.

Abro el enlace que Marta,economista, académica y poeta exiliada argentina en el Reino Unido me ha compartido y me encuentro con esta imagen que abre mi memoria de mujer una vez joven y madre de una hija una vez viva…

Leo la nota en la fuente y me lanzo a buscar en la web a estas dos mujeres con la sensación de escarbar en una historia cuyas raíces se hunden en mi propia historia, en la de Marta y en la de tantas otras mujeres que militan y militaron en Latinoamérica trascendiendo su tiempo y su espacio.
y repito, como dice Marta, se puede aprender tanto de ellas.
RESISTENCIAS
Las fotos de Josefina

Voy a empezar por el final: de la mesa frente a la que estaba sentada tomó el collar de cuentas redondas, grandes, estriadas en rojo, y se lo sujetó al cuello. Después recogió las fotos que había mostrado, se paró y salió entre los aplausos de quienes la escuchamos del otro lado del vidrio. Cuando la abracé, sin saber quién contenía a quién, sentí las cuentas incrustándose en el pecho de las dos.

Ella se llama Josefina, el collar era de su mamá, lo rescató la mañana siguiente a su secuestro, cuando volvió a ese departamento con la puerta arrancada para cubrir la vergüenza de estar en bombacha con una remera roja, un jean y unas zapatillas. Tenía siete años, le faltaba un mes para cumplir los ocho, su hermano uno y medio y los dos habían dormido en la casa de una vecina a la que la patota le golpeó la puerta para dejarlos como un paquete.

“¡Qué voy a hacer con estos chicos!”, se había desesperado la mujer y ella guardó esa frase y ese tono por décadas, hasta que encontró a la vecina que ahora tiene nombre y es Susana, hasta que pudieron poner en común aquella noche larga del 6 de diciembre de 1977. “La encontré y la traje para acá”, dijo Josefina y una risa sosegada, tal vez de alivio, tal vez de complicidad, como un aflojarse del lazo que nos unía a quienes la escuchábamos, anduvo de boca en boca.

Josefina declaró el miércoles, en el juicio de lesa humanidad que tiene entre las víctimas a su madre, Vibel -Virginia- Casalaz. Josefina es una de esas amigas entre las que nos salvamos la vida, aunque el devenir de las cosas nos mantengan a distancia más tiempo del que desearíamos. A lo largo de los más de 20 años que llevamos de amistad, junto con Raquel y con Alba, ese núcleo duro de complicidad femenina, nos sacamos muchas fotos juntas, antes de que se llamaran “selfies”, las cuatro con las sonrisas incandescentes. Esta vez también hubo foto, en el subsuelo de los tribunales federales, en ese sitio sin ningún ángel en la calle Comodoro Py; habíamos llorado todas, Jose en el lugar de los testigos, el resto sosteniendo a la distancia esa entereza, todas esas palabras que supo enhebrar, buscadas y encontradas en noches de insomnio, en los días de la militancia en H.I.J.O.S., extraídas de diálogos con sobrevivientes, con sus amores; escritas también, ella que sabe hacerlo como pocas. Las sonrisas, a pesar del llanto, volvieron a capturar la luz en la imagen.

El collar que tanto le gustaba a su madre no fue lo único que rescató Josefina del departamento violentado. También se llevó una bolsita con fotos que les sirvió a los policías que la fueron a buscar al día siguiente para preguntarle por todas y cada una de las personas amadas que ahí aparecían. Ella estaba prevenida, iba a segundo grado en la misma escuela a pesar de los cambios de casa a que obligaba la persecución con un nombre falso, María José Roldán. No identificó a nadie. Las fotos siguieron su camino con ella, el primer viaje lo hicieron en la valijita con la que iba al colegio y que la acompañó en los dos días que pasó en la casa de una mujer policía, separada de su hermano al que se llevó un hombre de la misma fuerza. ¿A qué se debió esa separación por género? ¿Por qué no los dejaron juntos? Josefina no se acuerda casi nada de esos dos días, estaba enferma de hepatitis y sin duda la memoria da respiro, espacios de olvido necesarios para seguir adelante con la sucesión de los días. La noche del secuestro, por ejemplo, termina para ella con la imagen de su madre yéndose en el ascensor con esos tipos jóvenes y con armas largas que recuerda. “Mi mamá me tendría que haber dicho algo en ese momento, eso es lo que yo sentía, me tendría que haber dado una última instrucción”, dijo frente al tribunal y cerró: “Pero según me contó la vecina, cuando yo salí de ahí estaba en el piso, boca abajo, encañonada”.

No tenía instrucciones pero rescató los bienes preciados de su madre, el collar, las fotos que eran un resguardo de la vida cotidiana: playas, sonrisas, besos que no podían perderse en la huida aun a riesgo de convertirse en delación involuntaria. ¿Cuánto sabía la niña de todo lo que iba a perder como para que antes que sus juguetes guardara la bolsita de las fotos?

–Polo no es un nombre -le dijo el comisario de la 35 a la niña de 7 que había dado apodo, apellido y ocupación de su abuelo, “un fabricante de soda de Tres Arroyos”.

–Usted búsquelo que lo va a encontrar -contestó ella y así fue, constatando una vez más la enorme maquinaria del plan sistemático para la desaparición de personas no sólo represiva, también burocrática. Una burocracia dócil que ahora pretende aplicarse al conteo de los cuerpos que nos faltan. Nombrar es una cuestión de poder, decir 30 mil  y que haya acuerdo es el poder que hemos ido acumulando a lo largo de cuatro décadas y es lo que está en disputa.

Mientras escucho a mi amiga, pegada al vidrio que nos separa con la ilusión de encontrar sus ojos como si hiciera falta para sostenerla cada vez que amenaza con quebrarse, pienso con deseo en el lugar que ocupa. Yo también quiero acusar, quiero que llegue la hora del juicio por lo que le hicieron a mi madre y a sus compañeros y compañeras de cautiverio. Cuando promediaba el año pasado y se supo que no sucedería en octubre como habían prometido, y después, cuando tampoco habría fecha designada para marzo, empezó a circular entre los querellantes la lista de testigos que tendrían que adelantarse en testimoniar porque la dentellada de la muerte ya les está mordiendo los talones. 85, 87, 90, 95 años se leía junto a algunos nombres. Alguien anotó en ese intercambio de correos que su madre ya no podría declarar porque el ejercicio de memoria había destrozado sus neuronas. Hace 13 años que presentamos la querella. En ese tiempo todos y todas nos convertimos en otros, en otras, guardando a la vez quienes fuimos para no perder detalle cuando nos den la palabra. La impotencia se come el fin de la impunidad que ya no podemos declamar.

Antes de escuchar a Josefina, en un cuarto intermedio que tensa nuestra paciencia, Raquel me dice con ojos húmedos: “Siento que nos están tomando el pelo, ya no le encuentro sentido”. Es una descarga de derrota que no va a acatar, aunque las dos sabemos de qué habla. La Justicia, con esos pies de plomo, ya no puede llamarse así. Y sin embargo.

“¿Pudiste reconstruir…?”, es la primera parte de la pregunta que se repite para que Josefina de cuenta de lo que sabe de su madre, de su destino después del secuestro. Ella contesta una y otra vez, sobre los testimonios leídos, los diálogos ansiosos que persiguen un dato más, por nimio que fuera. Todo el trabajo lo hicimos las víctimas y quienes se comprometieron con nuestro duelo, el inmenso duelo acuoso de un país entero que todavía sigue evaluando el tamaño de las heridas que dejó el terrorismo de Estado. ¿Dónde están los papeles, los organigramas, los números de ellos, los ejecutores? ¿Dónde ocultaron los cuerpos? ¿Por qué a ellos se les permite todavía ahora ocultarse?

Hubiera querido que estén aquí los acusados, para interpelarlos. Quiero decir que yo pienso todas las noches en el cuerpo torturado y violado de mi madre. Y los represores piensan que así le hicieron bien a la patria. -dijo Josefina y tomó el collar de su madre de la mesa frente a la que estaba sentada y se lo puso, recogió sus fotos y enjugó sus lágrimas. Para que se vea y que se sepa: aun cuando le arrebataron tanto no pudieron quitarle todo.

En otro espacio virtual leo acerca de esta hija militante de la memoria:

UN COLLAR DE CERÁMICA

La estridencia de los camiones que pasan por encima apenas le permiten hablar a Josefina Giglio. Pero no grita, no lo quiere hacer en este lugar.

Josefina Giglio señala el retrato de su madre dentro de un cartel en el lugar donde estaba ubicado el centro de tortura El Atlético.

Madre de dos niños e hija de desaparecidos, intenta hallar el retrato de su madre en el afiche que está colgado sobre las ruinas del Centro Clandestino de Detención y Tortura Club Atlético, que está -estaba- ubicado debajo de la autopista 25 de mayo de la capital argentina.

Aquí está Coca, mirá- señala la foto de Virginia Isabel Cazalas, su madre, entre las centenares de imágenes de personas impresas sobre una sábana como recuerdo de quienes estuvieron presos aquí.

Josefina está acá porque este fue el último lugar donde, según testimonios de otros detenidos sobrevivientes, su madre fue vista por última vez.

A principios de 1978, cuando tenía 8 años, se la arrebataron de la casa en donde vivían clandestinos en Buenos Aires. Desapareció, lo mismo que había ocurrido con su padre un año antes.

Y desde entonces los anda buscando, a ella y a él, sin éxito.

Virginia Isabel Cazalas, más conocida como “Coca”, era la madre de Josefina.

Josefina es una de los muchos hijos que todavía no pudieron reunirse con los huesos.

Por eso tal vez sus peregrinaciones a las ruinas de Club Atlético, como un mecanismo para no olvidar ante la tierra abierta de las excavación arqueológica que se realiza ahora en este lugar antes utilizado para la tortura y que quedó sepultado cuando se construyó la autopista.

“En esto hay como dos partes: primero estás como esperando, como detenido en el tiempo esperando a que vuelvan, y después hay un momento en que comenzás a buscar”, dice Josefina.

“Tengo la fantasía que me iría a dormir la siesta con los huesos”, Josefina Giglio, hija de desaparecidos.

“Siempre estás buscando”.

“Había una época en que había una publicidad en la tele y el actor era igual a mi papá. Igual. Y mi papá había estudiado teatro, entonces yo decía ‘por ahí le dieron un golpe en la cabeza, se olvidó quién es y es ese actor’. Escribí al canal y todo. Nunca nadie me contestó, obviamente… Después, mi búsqueda en serio comenzó cuando de grande empecé la universidad”.

Su despertar universitario fue también el inicio de una misión colectiva: la agrupación Hijos e Hijas por la Identidad, la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S), algo así como una versión filial de lo que hacían las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, que fue fundada en 1994, cuando muchos de los hijos de los desaparecidos cumplieron la mayoría de edad.

El centro clandestino de detención Club Atlético funcionaba a pocas cuadras de la cancha del popular equipo de fútbol Boca Juniors.

Con ellos logró, dice, “democratizar el dolor”. Con ellos lloró, protestó en las calles.

Estudió a fondo la historia de sus padres para intentar encontrar pistas: las impresiones del sulfuro de plata en las fotografías, la tinta aplastada en las hojas de las cartas. Algo que le permitiera entender quiénes eran, por qué habían luchado, qué sentido había tenido su muerte casi segura.

Y ha visto, como un tren que pasa de largo en una estación, cómo a otros compañeros de militancia el EAAF les han restituido los restos de sus padres, mientras ella los sigue esperando.

“Tengo la fantasía que me iría a dormir la siesta con los huesos”, cuenta y se ríe. La carcajada le suelta la mirada que aguarda tras unos anteojos gruesos de carey. La idea le enciende una chispa.

“Tendría algo así como un amuleto, un deseo de hacerme un colgante con ellos”, continúa sonriente.

“La tierra contiene como un útero los huesos que esperan”, se lee en uno de los cuadros de las oficinas del EAAF.

Josefina ya tiene un collar.

Al día siguiente del secuestro en el verano del 78, cuando le dieron permiso para entrar al departamento de donde se habían llevado a Virginia para buscar algunas cosas, la única pertenencia de su madre que se llevó fue un collar de cerámica que habían comprado juntas en la feria de Plaza Francia.

“Pensaba dárselo cuando volviera”.

Durante estos años ha elaborado mil conjeturas, pero a pesar de su empeño hay cuentas que no puede obviar: el EAAF sólo tiene restos óseos de unas 600 personas y siguen hallándose algunos centenares más, pero el número queda muy lejos de los 30.000 desaparecidos que calculan las organizaciones de derechos humanos e incluso de los 10.000 que reconocen las fuentes más conservadoras.

Y a muchos de ellos, se sabe, los tiraron al Río de la Plata y al mar desde los llamados “vuelos de la muerte”.

“Durante mucho tiempo tenía la sensación de ser hija de un agujero negro y los huesos siento que me permiten esa continuidad: yo soy esos huesos, voy a ser esos huesos. Recuperar esa continuidad que se cortó. Uno cree que una tibia y un peroné son innecesarios, hasta que te das cuenta de que son una fuente de alivio y te darían un cierre”, reclama.

Una fila india de camiones interrumpe la charla hasta el punto de suspenderla. Pero antes de irse ella mira el abismo de las excavaciones: dice que siempre busca algún objeto, alguna presilla, un pedazo de herencia que le debe el destino.

Para tenerlo mientras llegan los huesos.

Y es así que en mi transito virtual encuentro una noticia de hace cuatro días, una fotografía de dos hijos – Josefina y Francisco – hijos de Virginia y Carlos, huérfanos por el terrorismo de Estado en la Argentina que una vez nos acogio a mis hijos y a mi, donde vivimos la segunda dictadura a las que hemos sobrevivido.

Carlos y Vibel –el padre y la madre de Josefina, Coco y Coca para sus compañeros de partido- militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML). Carlos era arquitecto, había caído el 19 de mayo de 1976 en una reunión del partido en Combate de los Pozos y Pavón, por un vecino que lo denunció. Cuando intentaba huir por la terraza, fue herido en una pierna y cayó al pozo de luz. Nunca más se supo de él. Desde entonces, Vibel –psicoanalista- peregrinaba entre una sombra y la otra mirándose las espaldas. Los militares la alcanzaron un año y medio después, en un departamento de Belgrano R. No estaba sola: Josefina tenía 7 años, Francisco uno y medio. Estaban además otros militantes del PCML. Los militares lo llamaron Operativo Escoba.

“Entre que se llevan a mi padre, el 19 de mayo de 1976, y caemos con mi madre el 5 de diciembre de 1977, hubo un dispositivo de pinzas para buscarla. La noche del 8 de junio se llevaron en La Plata a mi abuela paterna, Tecla, a mi tío que estaba con ella, en Tres Arroyos a Polo, y en Mones Casón, cerca de Carlos Casares, a mi tío Oscar Bossier, el cuñado de mi padre”.

http://memoria.telam.com.ar/noticia/-un-brigadier-dijo-que-mama-era-la-mujer-mas-buscada-_n3809

Necesitamos recuperar los restos. Josefina y Francisco Giglio

Josefina y Francisco Giglio declararon en el juicio por los crímenes cometidos en el llamado circuito ABO.

Los testimonios de Josefina y Francisco Giglio, hijos de los desaparecidos Virginia Isabel Cazalás y Carlos Giglio, inauguraron la audiencia que reactivó tras la feria el tercer tramo del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención y exterminio Atlético, Banco y Olimpo. Fue la primera vez que ambos contaron en tribunales la historia de sus vidas desde la arista que representa el secuestro y la desaparición de su mamá, que fue vista en el Banco por sobrevivientes. “Vebel”, como la llamaban en su familia. “Coca”, como la habían bautizado sus compañeros de militancia del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), fue llevada del departamento en el que estaba escondida la noche del 5 de diciembre de 1977 por una patota del Ejército. Estaba en camisón. Josefina, de siete años, y Francisco, de año y medio, fueron dejados con una vecina. Crecieron con sus abuelos maternos en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. Nunca más supieron de su mamá ni de su papá, que había desaparecido en mayo del ‘76. Con cuarenta, Francisco reconoció ante el Tribunal Oral Federal número 2 que todavía los espera. No obstante, reclamó por sus restos, al igual que su hermana, que se quejó de que los acusados no presencien el juicio. “No alcanza con los juicios. Sería bueno que los imputados estén sentados acá también. Todas las noches pienso en el cuerpo de mi madre violado y torturado. Y los señores que dieron las órdenes y las cumplieron piensan que hicieron un bien a la patria”, remató, sobreponiéndose al llanto, que logró contener durante todo su testimonio. El público que presenció la jornada la aplaudió un rato largo. Cuando el TOF le dio permiso para retirarse, ella tomó el collar de perlas grandotas que era de su mamá, y que había colocado en la mesa del estrado al comenzar a hablar, y se lo puso.

“Primero quisiera contar un poco sobre mi mamá, que era la más linda del mundo”, propuso Josefina como respuesta a la consulta que le realizó la fiscal Gabriela Sosti para introducirla en su testimonio. La hija de “Coca” completó la selección de fotografías entregadas al TOF que había iniciado su hermano, quien la precedió en el estrado. Josefina explicó que cuando un policía y una presunta asistente social la llevaron al departamento de Belgrano R donde la noche anterior habían secuestrado a su mamá para que agarrase ropa para ella y para su hermano, bebé entonces, ella también se llevó una bolsa con fotos que su mamá siempre llevaba de casa a casa y ese collar de perlas grandotas, que “a ella le gustaba mucho” y que encontró sobre su mesita de luz. Ayer, mientras declaraba, lo sacó de su cartera y lo puso sobre la mesa del estrado.

Pasaron más de 40 años, pero Josefina fue clara y precisa para contar lo ocurrido la noche del 5 de diciembre de 1977 y las que le siguieron. Ella, su mamá y su hermano vivían en un departamento de la calle Ramón Freyre con dos compañeros de militancia: Mariano Montequón y Patricia Villar. Esa noche acababan de cenar y hacía calor. “Mi mamá estaba en camisón, y así se la llevan, y yo estaba en bombacha”, contó.

Sientieron que rompían la puerta de entrada. “Yo me escondí porque no quería que me vieran, mi mamá pidió cambiarse pero no la dejaron. A nosotros nos dejaron con la vecina”, siguió. Aún hoy, le extraña que ella no le haya dado “alguna instrucción” antes de que se la llevaran.

Años después se reencontró con Susana Martínez, la vecina a la que “tres jóvenes de civil” le pidieron que cuidara a ella y a Francisco “hasta que llegara la Policía”. Susana también declaró ayer en el juicio. El otro testigo fue Daniel Merialdo, un sobreviviente del circuito ABO.

Cuando la encontró, Susana le dijo que la última vez que la vio su mamá estaba tirada en el suelo, apretada por una pistola larga. Con el tiempo, ella y su hermano supieron que su madre fue atrapada en un operativo al que el Ejército llamó “Escoba” y que barrió con casi todos los militantes del PCML.

Al otro día, la policía los llevó a buscar ropa al departamento reventado por el Ejército. “Cuando esta mujer que dijo ser asistente social pero que no aparece en ningún registro me vio con la bolsa de fotos, me sentó en la mesa y me hizo verlas una por una mientras me preguntaba ‘¿este quién es? ¿y éste quién es? Yo estaba entrenada y sabía que no tenía que decir nada”.

Tenía siete años Josefina, pero ya sabía que en la escuela y en todos lados era María José Roldán. La familia estaba clandestina desde 1975, cuando les allanaron la casa. Francisco nació en julio de 1976, pero su padre no llegó a conocerlo. Fue secuestrado en Constitución, un mes antes. “Nos quedamos solos. Pienso mucho en esa mujer sola, con dos hijos y escapando”, relató Josefina.

Tres días después del secuestro de su mamá, su abuelo de Polo, de Tres Arroyos, los fue a buscar. Cuando fueron creciendo, Polo les contó que para dar con Vibel los terroristas dieron un par de pasos antes de reventar el departamento de Freyre: lo secuestraron a él –permaneció un mes en Vesubio–; a su abuela paterna y a un tío paterno y a un cuñado de Carlos Giglio.

El relato de Francisco fue menos detallista. El tenía un año y medio cuando ocurrió todo. Coincidió con su hermana en el sentimiento de espera. “Llegó la democracia y todos pensábamos que los iban a liberar, porque creíamos que estaban detenidos en algún lugar. Yo creí que iban a aparecer para mi cumpleaños de quince. Y luego, para mi fiesta de egresados”, intentó explicar ella, que comparó al gobierno de Raúl Alfonsín con “la esperanza”; al indulto de Carlos Menem con “el abismo” y a las gestiones kirchneristas con el abandono de la clandestinidad. “Yo sentí que salía de la clandestinidad, que podía decir que mis viejos estaban desaparecidos y que no era mi culpa, y que había un Estado que en vez de discutir la cantidad de desaparecidos debería estar buscando los restos de mi padre y de otros”.

Francisco lo analizó desde la figura del “desaparecido”, esa que “produce algo tremendo en la mente de un hijo, porque siempre lo estás esperando. Yo tengo 40 y sigo esperándolos en algún rincón de mí. La perversidad es tremenda”.

Ambos saben que no volverán, por eso ven una posibilidad de “cierre” en la recuperación de los restos. “Necesito recuperar los restos de mis padres – dijo Francisco– sería de alguna manera reencontrarme con ellos”.

Josefina también reclamó los restos: “Me gustaría que el Poder Judicial le exija al Ejecutivo que disponga de todos los medios para encontrar los huesos de mis padres y de todos los desaparecidos. Y que le dé prioridad a la búsqueda de todos los chicos que fueron robados. Yo no quiero que mis hijos crezcan buscando los huesos de su abuela. Ya pasaron 40 años, ya es tiempo”.

Arpilleras Por La Memoria…Un testamento gráfico

Arpilleras Por La Memoria…Un testamento gráfico

Arpilleras Por La Memoria – Bélgica Castro Fuentes.

En 1974, un pequeño grupo de mujeres cuyos hijos habían desaparecido desde su detención, comenzaron a reunirse para confeccionar tapices. Sus trabajos tienen un fuerte contenido de denuncia de los crímenes contra derechos humanos en su país. Pronto el movimiento se extendió a otras ciudades y comenzó a llamar la atención del público internacional.

Paradójicamente, la dictadura dio la oportunidad a las mujeres de encontrar una forma de poder político. La desprotección en que el gobierno de Pinochet dejó a mujeres de todas las clases y grupos sociales las empujó a encontrar una voz para articular sus demandas. Con motivo de su arte, las arpilleristas se organizaron, primero como madres de los desaparecidos, después como ciudadanas políticas.

El primer taller de arpilleras fue abierto en 1974, patronizado por la Vicaria de la Solidaridad. Unas catorce de ellas, desesperadas por la desaparición de sus familiares, por el hambre de sus hijos y por el terror, llegaron al patio de la Vicaria, donde se les ofreció retazos de tela, con los que podrían ocuparse y ganar un poco de dinero. Espontáneamente comenzaron a trabajar en este nuevo arte politizado.

Las arpilleras se crearon en un ambiente de silencio y miedo, y narran historias a través de colores y formas. En ellas se describen eventos de la vida de la nación: historias de pérdidas, de la negación del futuro, de la ausencia de felicidad, del deseo de paz. A las mujeres las une el dolor, la ausencia y la búsqueda inútil de sus parientes perdidos.

La relación entre arte y denuncia, imagen y verdad política no es fácil de entender para quienes viven en países donde la libertad de expresión y las garantías individuales no están amenazadas sistemáticamente. Las arpilleras chilenas son un ejemplo de tantos movimientos artísticos que tuvieron que encontrar un medio de expresión intenso pero seguro, donde pudieran gritar sin decir palabras. Las imágenes de gran inocencia y fuerza de esos tapices son un reflejo directo de las necesidades de tantos ciudadanos chilenos.

En 1991 y con la vuelta de un sistema democrático, la mayoría de los talleres habían cerrado. Pero el trabajo de estas mujeres sigue siendo un testamento gráfico de la lucha por los derechos humanos y como advertencia de que no debemos olvidar la dictadura.

Arpilleras de Bélgica Castro :www.arpillerasporlamemoria.comhttp://on.fb.me/lsFnqB

En youtube: http://www.youtube.com/watch?v=38u4LGmfKAw

Cartas…

Archivos Audiovisuales CEDOC Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

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Vicaria de la Solidaridad. Monumento Nacional

Declaratoria Archivo de la Solidaridad

Aprueban declarar como Monumento Nacional los Archivos de la Vicaria de la Solidaridad, memoria de la represión en Chile

http://www.monumentos.cl/consejo/606/w3-article-72476.html

09-nov-2016

Los Archivos son un testimonio material del arduo y valiente trabajo en defensa de los Derechos Humanos que llevó a cabo la Vicaria de la Solidaridad durante la dictadura militar

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El Consejo de Monumentos decidió por la unanimidad de sus integrantes reconocer como Monumento Histórico a los archivos de la principal institución defensora de los Derechos Humanos entre 1973 y 1990, otorgando protección patrimonial a un registro de la represión ejercida contra los opositores al régimen dictatorial.

Tras el Golpe Militar de 1973 y enterado de los primeros y dramáticos testimonios sobre masivas violaciones a los Derechos Humanos en el país, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, creó junto a iglesias cristianas y la comunidad judía una organización ecuménica denominada Comité de Cooperación para la Paz en Chile, organización que posteriormente se convertiría ya bajo el alero exclusivo de la Iglesia Católica en la Vicaria de la Solidaridad.

El patrimonio documental que se convertirá en Monumento Nacional está constituido por el trabajo de profesionales de la Vicaria de la Solidaridad y su antecesor, el Comité Pro Paz, el que se encuentra en la actualidad custodiado, resguardado y administrado por la Fundación, desde el año 1992 hasta la actualidad.

“Los fondos documentales producidos por el Comité de Cooperación para la Paz y su continuador, la Vicaria de la Solidaridad, constituyen un archivo de carácter nacional en Chile, que dan cuenta de las acciones de defensa y promoción de los derechos humanos, del rol desempeñado por la Iglesia, de la historia de las víctimas y en sentido amplio, de una página oscura del país, pero que es importante preservar para la memoria”, dijo Ángel Cabeza, vicepresidente del Consejo de Monumentos Nacionales.

El archivo fue constituido por información recopilada sistemáticamente y consta de testimonios de familiares de víctimas, de causas judiciales, gestiones administrativas, testimonios de represores arrepentidos, material gráfico y audiovisual.

“Sólo en Chile se pueden contar las violaciones de los derechos humanos a través de los expedientes judiciales. Como serán de importantes que fueron declarados Patrimonio Documental de la Humanidad por la Unesco”, dijo por su parte Roberto Garretón, impulsor de la declaratoria en representación de los trabajadores de la Vicaria de la Solidaridad.

Al adoptar su decisión los consejeros consideraron como además como valores que el fondo documental es un aporte para la investigación académica y, especialmente, para los organismos de derechos humanos, chilenos y extranjeros, que requieren conocer de los hechos y de la valiosa experiencia de la Vicaria de la Solidaridad, como guía y orientación para sus propios trabajos.

Que este conjunto de documentos es una fuente de información primaria y excepcional para la elaboración del informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, conocido como Informe Rettig y para la construcción del informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, conocido como Informe Valech y que también la información resguardad y conservada por la Fundación, continua siendo de gran utilidad para investigaciones judiciales actuales y futuras.

Finalmente el Consejo estimó que la protección de estos documentos bajo la Ley N°17.288 de Monumentos Nacionales, favorece la generación de las condiciones para su conservación y puesta en valor, promoviendo un espacio de alta relevancia para el acervo cultural del país.

Aprobada la declaratoria el Consejo remitirá al Ministerio de Educación los antecedentes para la dictación del decreto respecto que declara al significativo fondo como Monumento Nacional.

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Las voces de los Hijxs.Pablo Sepúlveda Allende : arresten a Henry Kissinger.

DestacadoLas voces de los Hijxs.Pablo Sepúlveda Allende : arresten a Henry Kissinger.

“Querida Noruega, arresta a Henry Kissinger, el hombre que planeó el golpe de Estado en el que mi abuelo fue asesinado”

Nieto de Allende pide arresto de Kissinger en Oslo por golpe militar en Chile.

Una familia que marcó la Historia reciente de Chile. Los Allende – Bussi y sus descendientes.

Pablo es hijo de Carmen Paz Allende, hija mayor del presidente Salvador Allende y de Héctor Sepúlveda; sobrino de Isabel Allende Bussi, presidenta del PSCH y ex presidenta del Senado. Pablo es primo hermano de Maya Fernández Allende, hija de Beatriz, la Tati, todos ellos figuras políticas.Su prima  Marcia Tambutti, hija de Isabel filmó la historia de la familia en su documental Mi abuelo Allende .

Es médico y vive en Venezuela .

(Noticia publicada en medios nacionales e internacionales)

 

por 11 diciembre 2016

Nieto de Allende pide arresto de Kissinger en Oslo por golpe militar en Chile
“A un gobierno que afirma defender la paz y los derechos humanos, como hace el noruego, ¿es mucho pedirle que un criminal de guerra con responsabilidad directa en genocidio, tortura y golpes de Estado sea declarado persona non grata o sea detenido y llevado ante la justicia según la ley internacional?”, consta en la carta.

Un nieto del expresidente Salvador Allende reclamó hoy a las autoridades noruegas que arresten al exsecretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger, presente en Oslo estos días, por su apoyo al golpe militar de 1973 en Chile.

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Kissinger viajó a Noruega por invitación del Instituto Nobel y la Universidad de Oslo, asistió ayer a la entrega del premio de la Paz al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos -con quien mantuvo una reunión privada-, y hoy pronunciará una conferencia con Zbigniew Brzezinski, antiguo consejero del expresidente Jimmy Carter.

El acto, que tiene el apoyo del Instituto Nobel, se celebrará en un aula de la universidad, y el hecho de que “ninguna de las víctimas de sus crímenes de guerra y políticas criminales” puedan intervenir, ni vayan a ser nombradas, es lo que ha convencido a Pablo Sepúlveda Allende de mandar una carta a esas instituciones.

En , carta que hoy reproduce el conservador  Aftenposten.no-el principal diario de ese país nórdico-, Sepúlveda Allende se muestra “conmocionado” por el “homenaje” a Kissinger, que considera una “ofensa”. (leer carta completa)

“A un gobierno que afirma defender la paz y los derechos humanos, como hace el noruego, ¿es mucho pedirle que un criminal de guerra con responsabilidad directa en genocidio, tortura y golpes de Estado sea declarado persona non grata o sea detenido y llevado ante la justicia según la ley internacional?”, consta en la carta.

Sepúlveda Allende pregunta también al Instituto Nobel si nadie en esta institución tiene “el valor y la moral suficientes” para retirarle a Kissinger el Nobel que se le otorgó en 1973 por el acuerdo de paz en Vietnam y reparar una “injusticia histórica” en vez de homenajearlo con un acto que es “una vergüenza histórica”.

El nieto del expresidente chileno resalta que está “bien documentada” la participación de Kissinger en el golpe de Pinochet y otros golpes y “campañas de terror político” en Sudamérica y en otras partes del mundo.

“Noruega les abrió las puertas a miles de chilenos que huían de un régimen de terror, por eso es incomprensible que Kissinger sea recibido y homenajeado en Noruega con motivo de la entrega del Nobel de la Paz”, escribe Sepúlveda Allende.

Para mayor información

 Amy Goodman

Kerry, Kissinger y el otro 11 de septiembre

El único motivo por el que se debería buscar a Henry Kissinger es para llevarlo ante la justicia, al igual que Pinochet.

Henry Kissinger and Augusto Pinochet

Mientras la intervención militar del Presidente Barack Obama en Siria parece haberse postergado por el momento, llama la atención que el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, se haya reunido el 11 de septiembre con uno de sus predecesores, Henry Kissinger, supuestamente para hablar de la estrategia de las próximas negociaciones sobre Siria con funcionarios rusos. La reunión entre Kerry y Kissinger y la oposición pública al ataque a Siria, que ambos apoyan, deberían mirarse a través del espejo de lo sucedido el 11 de septiembre, pero de 1973.

Aquel día, hace 40 años, el presidente democráticamente electo de Chile, Salvador Allende, fue derrocado violentamente mediante un golpe de Estado que contó con el apoyo de Estados Unidos. El General Augusto Pinochet asumió el control del país y dio inicio a diecisiete años de un régimen militar de terror, en el que más de 3.000 chilenos fueron asesinados y desaparecidos, alrededor del mismo número de personas que murieron el 11 de septiembre de 2001. Allende, que era socialista, contaba con mucho apoyo popular en su país, pero sus políticas eran el anatema de las élites de Chile y Estados Unidos, por lo que el entonces Presidente estadounidense, Richard Nixon, y su Secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, apoyaron el intento de derrocarlo.

El papel que desempeñó Kissinger en la planificación del golpe de Estado en Chile en 1973 queda más claro a medida que pasan los años y surgen nuevos documentos, que el propio Kissinger intentó mantener en secreto. Peter Kornbluh, de la organización sin fines de lucro National Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional), ha revelado las pruebas durante años, y recientemente actualizó su libro “Pinochet: los archivos secretos”.

El archivo Pinochet

Kornbluh* me dijo que Kissinger “fue el principal responsable de idear la política para derrocar a Allende e incluso de apoyar a Pinochet y las violaciones de los derechos humanos que ocurrieron durante su régimen”. Afirmó que Kissinger “presionó a Nixon para que asumiera una política agresiva, pero encubierta, para lograr derrocar a Allende, desestabilizar su capacidad de gobernar y generar lo que Kissinger denominó ‘un clima golpista’”.

El régimen de Pinochet fue violento, represivo y un aliado cercano de Estados Unidos. Pinochet formó alianzas con otros regímenes militares de América del Sur, que crearon el “Plan Cóndor”, una campaña de terrorismo de Estado y asesinatos coordinados en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. El Plan Cóndor incluso llegó a las calles de Washington D.C. cuando, el 21 de septiembre de 1976, el ex embajador chileno en Estados Unidos durante el gobierno de Allende, Orlando Letelier, fue asesinado junto a su asistente, un ciudadano estadounidense llamado Ronni Moffitt, en un atentado con coche bomba perpetrado por la policía secreta de Pinochet en la zona de las embajadas, a apenas unas cuadras de la Casa Blanca.

Finalmente, tras la creciente condena mundial y la resistencia no violenta dentro del país, el régimen de Pinochet se vio obligado a realizar un plebiscito en el que se decidiría si Pinochet debía continuar como dictador en Chile. La población rechazó al gobierno de Pinochet con un “NO” rotundo, y dio paso a la actual era democrática en Chile.

Al menos dos ciudadanos estadounidenses fueron asesinados durante el golpe de 1973. Charles Horman y Frank Teruggi viajaron a Chile para ser testigos de la experiencia democrática que se estaba desarrollando en el país. Trabajaban como escritores y periodistas. Su secuestro y asesinato por parte de las fuerzas de Pinochet, con la posible colaboración del Gobierno estadounidense, fueron representados en la película “Desaparecido” del director Costa Gavras, con Jack Lemmon y Sissy Spacek como protagonistas. En Chile, la película “Desaparecido” fue prohibida por el régimen de Pinochet. Con motivo del 40 aniversario del golpe de Estado, la viuda de Charles Horman, Joyce Horman, realizó una ceremonia conmemorativa en la ciudad de Nueva York. El evento fue organizado por la fundación Charles Horman Truth Foundation y atrajo a cientos de personas, muchas de las cuales formaron parte del Gobierno de Allende, perdieron familiares durante la dictadura, o se vieron obligadas a exiliarse de Chile durante aquellos terribles años.

Entre los asistentes estaba Juan Garcés, un ciudadano español que fue asesor personal del Presidente Allende. Garcés estaba con Allende en el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973. Poco antes de que el palacio fuera bombardeado por la fuerza aérea, Allende acompañó a Garcés a la puerta y le dijo que saliera y le contara al mundo lo que había sucedido aquel día.

Allende murió durante el golpe, y Garcés apenas logró escapar de Chile con vida. Años después presentó una denuncia penal contra Pinochet, y finalmente logró que se lo arrestara en Gran Bretaña en 1998, donde Pinochet permaneció detenido durante 504 días. Si bien finalmente Pinochet pudo regresar a Chile, más tarde fue procesado allí y tuvo que afrontar un juicio y la prisión. Murió en 2006 bajo arresto domiciliario a los 91 años de edad.

Hoy en día, Juan Garcés considera que hay alarmantes similitudes entre la represión en Chile y las actuales políticas estadounidenses: “Realizan entregas extraordinarias, ejecuciones extrajudiciales. Tienen centros de detención secretos. El recurso de habeas corpus es ineficaz. Me preocupa mucho que los mismos métodos que se utilizaron en Chile durante la dictadura, con el conocimiento y el apoyo del Gobierno de Nixon y Kissinger, ahora se estén utilizando en muchos países, con otra excusa, con el apoyo de Estados Unidos. Considero que es algo muy peligroso para todos”.

En lugar de reunirse con Kissinger para buscar asesoramiento, John Kerry debería apoyar la paz y consultar a personas como Garcés, que han dedicado su vida a luchar por esa causa. El único motivo por el que se debería buscar a Henry Kissinger es para llevarlo ante la justicia, al igual que Pinochet.

The Pinochet File

*Peter Kornbluh

Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación de Cuba y Chile del Archivo de Seguridad Nacional. Él es el autor de la Bahía de Cochinos desclasificados: El informe secreto de la CIA en la invasión de Cuba y The Pinochet File: Un Dossier desclasificados en Atrocidad y rendición de cuentas y un co-autor (con Laurence Chang) de la Crisis de los Misiles de 1962: Un Nacional Archivo de seguridad Documentos lector y (con Malcolm Byrne) de El escándalo Irán-Contras: La Historia desclasificados , todos publicados por The New Press. Vive en Washington, DC

« Ni olvidados ni muertos, viven hoy más que nunca ». El chico Feliciano, de Renca.

CORNEJO CAMPOS, Raúl Guillermo (Dossier 8 Pág. – 4 artículos)

NOMBRE COMPLETO: Raúl Guillermo Cornejo Campos

EDAD al momento de la detención o muerte: 17-10-47, 28 años de edad a la fecha de detención

PROFESION U OCUPACION: Estudiante sociología U. de Chile y artesano

FECHA de la detención o muerte: 16 de junio de 1976

LUGAR de la detención o muerte: Detenido en San Diego con Avenida Matta, Santiago ORGANISMO RESPONSABLE de la detención o muerte: Dirección de Inteligencia Nacional (DINA)

TIPO CASO de violación de derechos humanos: Detenido Desaparecido

HISTORIA PERSONAL Y POLITICA: Casado, Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR-Chile)

SITUACION REPRESIVA Raúl Guillermo Cornejo Campos, casado, un hijo, ex estudiante universitario, militante del MIR fue detenido el 16 de junio de 1976 en San Diego con Avenida Matta, Santiago, a las 17:50 horas, por agentes de la DINA, los que pocos minutos antes habían procedido a liberarlo en las inmediaciones del Parque O’Higgins ante una gran cantidad de periodistas, después de un intento frustrado de asilo en la Embajada de Bulgaria.

El joven Cornejo Campos era intensamente buscado y varios miembros de su familia habían sido detenidos y torturados para que dieran información sobre su paradero. El 15 de junio, Raúl Cornejo y otras 25 a 30 personas intentaron asilarse en la ex-Embajada de Bulgaria, sede diplomática que a esa fecha estaba a cargo de la Embajada de Austria. En dicho lugar, un funcionario de nacionalidad búlgara les ordenó irse, como estos no lo hicieron llamó a las fuerzas de seguridad para desalojar el recinto. Al lugar concurrieron Carabineros y civiles que procedieron a detener a los asilados. Todos los detenidos fueron primero trasladados a la Comisaría Las Tranqueras y luego al recinto de la DINA de “Cuatro Alamos”.

La información oficial, aparecida en el diario EL CRONISTA del 17 de junio de 1976 señala: “Lo sucedido y lo concreto es: un grupo de personas trató de asilarse para provocar malestar al Gobierno mientras se desarrollan las reuniones de la Sexta Asamblea de la OEA…”. “Este grupo de personas fue interferido en sus pretensiones de asilarse, sin motivo alguno y se encuentran detenidas en Tres Alamos”. Este mismo periódico informa además que “el Encargado de Negocios de Austria, Manfredo Kiepach mantuvo largas conversaciones con personeros del Ministerio de Relaciones Exteriores… se presume que todo fue en torno a la tentativa de asilo en la ex-Embajada de Bulgaria bajo tuición de Austria.                                                                                                                                                                 .” Al día siguiente, fueron advertidos que serían dejados en libertad, aunque algunos de ellos, como Sergio Raúl Pardo Pedemonte, fueron amenazados por un interrogador apodado “Kun Fu” por los prisioneros. El gobierno militar decidió poner en libertad a estos detenidos el 16 de junio a las 17:30 en las inmediaciones del Parque O’Higgins, con gran cobertura de prensa y televisión. En el sector se apreciaba un considerable número de civiles, algunos escondidos tras matorrales, por esto los detenidos intentaron alejarse del lugar lo más rápido posible, varios de ellos se fueron en taxi y otros subieron a un microbus, cuando éste llegó a Avenida Matta con San Diego, varios de los recién liberados se bajaron para librarse de los vehículos de la DINA que los seguían. Dos de estas personas Raúl Guillermo Cornejo Campos y Sergio Raúl Pardo Pedemonte, fueron detenidas cuando transitaban por Avda. Matta con San Diego y desde esa fecha se encuentran desaparecidas.

La detención fue presenciada por Patricio Cornejo Campos, hermano del afectado, quien también viajaba en el microbus mencionado. En declaración jurada del 8 de julio de 1976, manifiesta: “Mi hermano fue detenido casi inmediatamente al bajar del microbus, es decir, más o menos a las 17:50 horas”. “Yo pude ver cuando mi hermano atravesaba corriendo Avenida Matta en sentido norte (en dirección a Alameda). Inmediatamente tras de él apareció un automóvil de tamaño mediano que dobló en la esquina de San Diego hacia la izquierda para cortarle el paso. De este auto bajaron 4 personas armadas, vestidas de civil, quienes detuvieron a mi hermano y lo obligaron a subir al auto.” Otro testigo de la detención es Luis Armando Elgueta Plana quien, en declaración jurada en abril de 1992, relata que él integró el grupo que intentó asilarse en la Embajada de Bulgaria, que le tocó permanecer con Cornejo Campos en la pieza Nro. 13 de Cuatro Alamos y luego subieron al mismo bus para intentar evadir el acoso de los agentes de la DINA. Los servicios de seguridad habían buscado intensamente a Raúl Cornejo. Varios miembros de su familia fueron detenidos, siendo interrogados casi exclusivamente respecto del paradero del afectado. Sus padres, Raúl Cornejo Díaz y Elisa Campos Díaz, permanecieron detenidos desde el 11 de diciembre de 1974 hasta el 20 de septiembre de 1975. Su cónyuge, Viviana Altamirano Fuentes estuvo detenida desde el primero de diciembre de 1975 hasta septiembre de 1976. El 17 de diciembre de 1974 detuvieron a la suegra de Cornejo, doña Aminta Fuentes Quezada y sus tres hijas de 19, 16 y 15 años, las que fueron recluidas en el centro de torturas de “Villa Grimaldi” durante 5 días, mientras que Aminta Fuentes permaneció privada de libertad durante 5 meses. Posteriormente, continuó siendo amedrentada para que no siguiera haciendo trámites en favor de su yerno, según lo denunció en declaración notarial del 30 de mayo de 1977. Recibió permanentes llamadas telefónicas con amenazas y debió retirar a sus hijas del colegio por temor a que se consumaran las amenazas en contra de ellas.                                                                                                                                                                           Ofelia Nistal Nistal, quien estuvo detenida desde el 6 al 24 de diciembre de 1974 en el centro de torturas de Villa Grimaldi y en el campo de prisioneros de Cuatro Alamos, en declaración notarial informa que fue interrogada sobre “el Chico Feliciano”, que era el apodo de Guillermo Cornejo y también la llevaron a la casa de los padres de Cornejo. Otro detenido, Oscar Patricio Orellana Figueroa, en declaración notarial señala que durante las torturas a que fue sometido se le interrogaba sobre “el Chico Feliciano”. Héctor Hernán Rojas Pizarro, declaró el 14 de septiembre de 1976, que estuvo detenido en Villa Grimaldi durante 22 días, en diciembre de 1975 fue torturado con electricidad y colgamientos y sometidos a interrogatorios sobre Guillermo Cornejo Campos. Otro detenido, Edwin Patricio Bustos Streeter en declaración jurada de enero de 1991, expresa que, estando detenido en Tres Alamos en junio de 1976, vio cuando era ingresado al recinto de la DINA de Cuatro Alamos a Guillermo Cornejo Campos, a quien él conocía con el apodo de “Chico Feliciano”, describe que iba vestido con jeans y que le cubrían el rostro con su propia parka que era de color azul. Raúl Guillermo Cornejo Campos continúa como detenido desaparecido hasta la fecha.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS El 18 de junio de 1976 se presentó recurso de amparo en favor de Raúl Guillermo Cornejo Campos ante la Corte de Apelaciones de Santiago que ingresó con el número rol 541-76. En él se solicitó que se oficie al Ministro del Interior y al Ministro de Justicia y que se comisione a uno de los Ministros para que se traslade al lugar de detención (probablemente Cuatro Alamos). Posteriormente se informó a la Corte de los graves problemas que había sido víctima la familia, en directa relación con la búsqueda de Guillermo Cornejo. El Ministro del Interior informó con fecha 8 de julio de 1976 que Raúl Guillermo Cornejo Campos había sido detenido por Decreto Exento N°2113 del 15 de junio de 1976 y puesto en libertad por D.E. N°2115 del 16 de junio de 1976. Sin embargo el informe respectivo no tiene fecha y, en consecuencia, se solicitó a la Corte que se requiriese un informe fechado, pues podían haber cambios después del 16 de junio. El 30 de junio de 1976 el amparo fue rechazado en virtud de los antecedentes proporcionados por el Ministerio del Interior. El 14 de julio de 1976 se presentó una denuncia por el delito de secuestro en la persona del afectado, ante el Quinto Juzgado del Crimen de Santiago, solicitando que se oficie a las autoridades e instituciones que puedan tener relación con este hecho. El Ministro del Interior, General Raúl Benavides, reiteró la información entregada a la Corte de Apelaciones en el sentido de que el afectado fue detenido el 15 de junio y puesto en libertad el 16 de junio de 1976. El Instituto Médico Legal, informó el 20 de agosto de 1976, que “Revisados los registros de este servicio, no figura ningún cadáver identificado como Raúl Guillermo Cornejo Campos”. Investigaciones remitió el parte 2352 en el cual señala que se hicieron consultas en el Instituto Médico Legal, Posta de Asistencia Pública y en SENDET (Secretaría Ejecutiva                                                                                                                                                                            En todas estas instituciones las respuestas fueron negativas, indicando que no estaba registrado en ellas el afectado. El Subsecretario de Guerra informó que no aparecía ingresado proceso judicial en contra de la persona señalada. El 23 de septiembre la Jueza encargada reiteró los Oficios a la DINA y al Campamento de Detenidos Políticos de Cuatro Alamos. El 24 de septiembre, el Teniente Coronel Antonio Barrueto Mena, de la Prefectura de Carabineros, informa que “La persona anteriormente indicada no se encuentra detenida en este Campamento…”. Esta información es reiterada el 7 de octubre de 1976. El 30 de noviembre de 1976, la Jueza ordenó el cierre del sumario y con la misma fecha lo sobreseyó en consideración “que de los antecedentes acumulados no se encuentra suficientemente acreditado el delito que es denunciado”. Se apeló al dictamen, pero en segunda instancia se estableció el sobreseimiento temporal el 14 de diciembre de 1976. Se realizaron numerosas otras gestiones para conseguir la libertad de Guillermo Cornejo a diversos niveles. El Embajador de Austria solicitó su libertad y ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) hizo consultas sobre el destino del afectado y de las otras personas que habían intentado refugiarse en la Embajada de Bulgaria. Todas estas gestiones fueron inútiles y Raúl Guillermo Cornejo Campos sigue como detenido desaparecido. Fuente: Vicaria de la Solidaridad —————–0—————-

El Chico Feliciano y el acorazado Potemkin (Jecho)

Gracias infinitamente y felicitaciones al Flaco Lucho por esas líneas (salidas de lo más hondo del corazón) para recordar a nuestro querido chico Feliciano. Es un relato que me parece tremendamente humanizante. Quisiera poder emplear la frase con que se recordó en cierta ocasión en Cuba a los héroes del Moncada : « Ni olvidados ni muertos, viven hoy más que nunca ». Personalmente no recuerdo muchas ocasiones en las que haya compartido algunos momentos con el chico, fuera del ámbito puramente partidario. Sin embargo entre los recuerdos que conservo de él, uno está estrechamente ligado a la historia del acorazado Potemkin por habernos encontrado casualmente a la salida del cine España en 1972 en Santiago. Este cine presentaba en ese entonces un festival de cine soviético y esta célebre película (« El acorazado Potemkin ») era una de las principales atracciones de ese festival. Feliciano estaba con su compañera aquella tarde y recuerdo que nos alejamos del cine caminando por calle Huérfanos aunque por respeto al sacrosanto principio de no extremar las relaciones puramente personales entre los  militantes, no prolongamos mucho más la tertulia.                                                                                                                                                                . Esta continuó sin embargo días más tarde durante una pausa en una reunión, en que hicimos el necesario paralelo entre aquellos sucesos heroicos de la Rusia zarista de 1905 y la sublevación de la marinería chilena en 1931. Leyendo esas acertadas palabras del Flaco mis propios recuerdos de este gran compañero (desaparecido en 1976) me hicieron caer en la cuenta de que pronto se cumplirá el primer centenario de aquellos sucesos acaecidos en el puerto de Odessa (27 de junio de 1905) que son uno de los hitos principales de la revolución de 1905, aplastada a sangre y fuego por las tropas zaristas. El pelao Lenin diría, muchos años después, que aquellos sucesos fueron el « ensayo general » de la revolución de 1917. Pero quiero dejar la palabra a quienes hayan estudiado realmente esa y otras revoluciones (entre los que no me incluyo) para terminar pidiéndole al Flaco (y que se lo pidamos todos) que siga escribiendo y deleitándonos -¿por qué no ?- con trozos de nuestra historia. Saludos. Jecho. ———————0—————-

Hablando con el Mateo el otro dia, recordando viejos tiempos y recordando viejos amigos, me dijo {+

Me quedó bailando en la cabeza esa frase. Y quizas por eso, entre muchas otras cosas, decidi escribir estas lineas. No es el unico. También estuvo olvidado por mucho tiempo Pablito o el guaton Pablo como le deciamos en el barrio en aquellos lindos tiempos. La diferencia es que Pablito volvio a la “primera plana” a raiz del fallo de la Corte de Apelaciones que no considero aplicable la Ley de Anmistia en el caso de su desaparicion fisica. Digo fisica porque Pablito (Miguel Angel Sandoval) junto a chico Feliciano (Guillermo Cornejos Campos) y muchos otros amigos y compañeros seguiran siempre presentes en nuestros recuerdos. En particular para todos aquellos que fuimos sus amigos en el barrio San Genaro de Renca. En realidad lo quieran o no, ellos hacen parte de la historia que tiene que ver con la Comuna de Renca y en particular con el MIR. A pesar de haber estado declarado “desaparecido” por mucho tiempo y ha pesar de que los responsables del régimen militar jamas admitieron su existencia en la Villa Grimaldi, Pablito se ha cobrado una buena mano en las ultimas semanas con el fallo de la Corte de Apelaciones que ha dejado sin aplicacion la tristemente famosa Ley de Anmistia de la Dictadura de Pinochet. Y por consecuencia de ello la detencion del responsable de muchas asesinatos , torturas y desapariciones de cientos de cros y amigos. Siempre lo molestabamos con su profesion de sastre. “nosotros, la clase obrera, tenemos por derecho propio estar en la revolucion” decia yo para molestarlo. “nosotros , los estudiantes-decia el Feliciano- siempre hemos estado en la vanguardia de la lucha junto a los trabajadores”. “pero vos como sastre, que chuchas estai haciendo aqui” le deciamos y nos cagabamos de la risa haciendolo rabiar. Pablito tenia un caracter super jovial. Humilde y muy respetuoso. Mucho menos “palomillas” que nosotros. Ademas muy interesado en leer y aprender. Poco nos duro ese tipo de mofas, que por lo demàs no tenian ningun caracter ofensivo ni despreciativo. Por el contrario era una muestra de nuestra confianza como amigos. Eramos del mismo barrio y nos conociamos muy bien.                                                                                                                                                                           CEME – Centro de Estudios Miguel Enríquez – Archivo Chile Sida 7 Feliciano, con su caracter serio y de lider innato, era como nuestro hermano mayor. A él llegabamos cuando teniamos problemas personales o cuando nos asaltaban dudas politicas. Un dia Pablito, muy serio, nos corto en seco nuestras bromas habituales postreuniones. “Saben que mas huevoncitos- nos dijo- … desde los anarquistas de la primera época de las luchas obreras….. ….Como media hora duro la “cháchara” del Pablito. Nos paseo por la historia del movimiento obrero chileno y sus origenes. Desde las Mancomunales hasta la constitucion de la CUT. Citando a Recabarren, Vitale y otros. Al final solemnemente nos dijo ” Y bueno, tengo o no tengo derecho a estar con ustedes huevoncitos ?” -Pero claro compadre -respondimos – No te lo tomis tan serio p’o huevon . – Si solo eran bromas p’alegrar el almanaque – y nos volvimos a cagar de la risa . Con él siempre habia buen humor. Aun en los peores momentos. Hicimos muchas cosas juntos. Desde las mas simples de la vida cotidiana hasta las mas serias como querer cambiar el mundo. Pero nunca dejamos de ser los “cabros del barrio”. De nuestro querido barrio que nos vio crecer. De los bailes, las pichangas, los amores y los desamores, de nuestra pobreza material, de la fidelidad de las amistades y de todo lo que la vida nos enseña en un barrio popular. Junto a ellos pasamos nuestra adolescencia y casi sin darnos cuentas nos metimos ” en cosas de adultos”. ———————0—————- Al Chico Feliciano lo conocia desde la infancia. Nos criamos juntos en el mismo barrio renquino de San Genaro . De barrio en realidad no tenia nada todavia ya que en esos entoces Renca era “puros potreros”. El era el mayor de cuatro hermanos. Su padre, don Raul era un excelente mécanico de la ETC. Su madre , la Sra Alicia cuidaba de los hijos y de la abuela que también vivia con ellos . Vivian en una casa de madera construida por ellos mismos en la entrada de lo que fue la antigua Chacra San Genaro. Un inmenso terreno que posteriormente fue comprado por la ETC y en la cual vivian algunos de sus trabajadores. Con el tiempo se formo una cooperativa de construccion y se levanto la poblacion San Genaro con casas de buena construccion destinadas a los trabajadores de la ETC. La casa que les toco estaba ubicada en la calle 2 , frente a la de mis primos y mas cerca aun de mi casa. De los cuatro hermanos, él que mas se juntaba con nosotros era el Teco, el segundo. Bueno p’a la pelota , los carretes y la guitarra era el mas fiestero de los Cornejos. En plena adolescencia tuvo la mala suerte de agarrarse una terrible infeccion en la rodilla por la cual tuvieron que amputarle una pierna. Cayo en una gran depresion que solo con el amor y el cariño de su familia y amigos pudo superar. Obviamente no pudo jugar nunca mas a la pelota pero sus caracter siguio siempre igual. El tercero, el Pato siempre andaba “en otra onda” , fanatico por la musica, excelente guitarrista, adorador de Jimmi Hendrix. El mas chico Queno, nos observaba desde sus cortos años. El mas serio siempre fué el chico Willy(Feliciano). Le deciamos asi por la costumbre de andar siempre con gafas oscuras. Se acostumbro tanto que se transformo en una casi obligada caracteristica personal que solo abandono después del golpe y producto de la represion.                                                                                                                                                                           CEME – Centro de Estudios Miguel Enríquez – Archivo Chile Sida 8 Un dia cuando tomaba el bus que me conducia a la fabrica Hirmas 2 (Texicron) donde yo trabajaba, subio conmigo el chico Willy, nunca hubieramos podido imaginar que ese fugaz encuentro cambiaria nuestras vidas. -hola Flaco p’a donde vai, – P’a la pega pos chico , y tu ? – Voy a la Fac me respondio el chico. Tengo una prueba y no se como me va salir – Qué estai estudiando chico? – Psicologia – me respondio. Y tu donde estais trabajando ? – Ahi en la Hirmas. En la fabrica nueva. – Oye y cuantos trabajadores hay ? – Somos como 700, y la mayoria somos todos jovenes, aparte de los jefes que vienen de la Planta N°1 – Y el sidicato compadre , como anda ? – Ahi no mas , no nos inflan mucho; Dicen que solo somos cabros y que no tenemos idea de las cosas sociales ! – Sabis Flaco, podriamos hacer algo en conjunto. Quizas si nos juntaramos a discutir un poco podriamos ver la forma de hacer algo. – Bueno si tenis tiempo , uno de estos dias paso p’a tu casa y conversamos Y ahi comenzo nuestra segunda historia con el chico Willy. Mejor dicho con el chico Willy y su familia ya que siempre tuvimos en ellos un apoyo sin limites. Nos juntamos en su casa y empezamos a ver que podiamos hacer a nivel de la Fabrica y después se nos ocurrio que podiamos tomar contacto con alguién del MIR para tener una vision mas amplia de las cosas que pasaban en nuestro Pais; El chico se las ingenio para hacer una cita con A. Pascal. En esa época Andres Pascal era un fugitivo de la justicia que junto con otros compañeros del MIR eran buscados por toda la policia chilena a causa de los asaltos de bancos de los ultimos tiempos. Un dia A. Pascal llego a nuestra poblacion, a la casa del chico mas exactamente. Ahi estabamos el Chico feliciano, Pablito y yo. Nos explico que los asaltos a bancos no eran asuntos delictuales sino ” expropaciones al capitalismo” o “recuperar para el pueblo” lo que los capitalistas nos robaban diariamente. Confieso que al pricipio no “caché” mucho sus ideas. – Pero no hay problemas Flaco, me dijo. Yo los voy a dejar conectado con alguién para que les explique por que y como los capitalistas les roban a uds; diariamente su fuerza de trabajo.Y lo que nosotros hacemos no es nada mas que “recuperar” lo que a Uds les roban diariamente. Ese alguién fué el rucio James (Patricio Munita) con el que compartimos tantos y lindos dias de nuestra juventud. Nos gusto el discurso de Andrés; Y mas aun su imagen de joven bien educado, honesto de “buena cuna” que se preocupaba de los mas pobres.. Era la primera vez que veiamos alguién dedicado a la politica que tenia un discuso de esa naturaleza hacia con nosotros, cabros pobres, de origen humilde que solo habiamos visto “politiqueros de turno” venir a darnos charlas para juntar votos y después “chao pescao”. Una vez pasadas las elecciones ni siquiera se acordaban de nosotros. Como decian nuestros viejos.                                                                                                                                                                           CEME – Centro de Estudios Miguel Enríquez – Archivo Chile Sida 9 Esa sencilla reunion que podria aparecer como algo anecdotico paso a ser el acto fundador del MIR en Renca. Los viejos miristas se acordaran de la importancia que tuvo Renca en el desarrollo del MIR en Santiago. Largo seria de enumerar y nombrar a todos aquellos que compartieron nuestras casas, nuestros humildes hogares en aquellos tiempos de honestos sueños e ideales. De aquellos que nos ayudaron, que nos protegieron, que nos mostraron su entereza, su lealtad y coraje como la Sra Alicia y don Raul. Esa es parte de otra historia que aun no esta escrita. Por ahora estas lineas solo tienen el impulso de la emotividad. Del recuerdo que surge al ver el nombre del Guaton Pablo en todos los titulares de los diarios. De la revancha que se cobra despues de treinta años y que nos hace grandes en el recuerdo de toda esa juventud que un dia nos hizo crecer y créer que un mundo distinto es posible. Flaco Lucho desde Bélgica marzo 2005 ———————————————— Información disponible en el sitio ARCHIVO CHILE, Web del Centro Estudios “Miguel Enríquez”, CEME: http://www.archivochile.com Si tienes documentación o información relacionada con este tema u otros del sitio, agradecemos la envíes para publicarla. (Documentos, testimonios, discursos, declaraciones, tesis, relatos caídos, información prensa, actividades de organizaciones sociales, fotos, afiches, grabaciones, etc.) Envía a: archivochileceme@yahoo.com NOTA: El portal del CEME es un archivo histórico, social y político básicamente de Chile y secundariamente de América Latina. No persigue ningún fin de lucro. La versión electrónica de documentos se provee únicamente con fines de información y preferentemente educativo culturales. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos que correspondan, porque los documentos incluidos en el portal son de propiedad intelectual de sus autores o editores. Los contenidos de cada fuente, son de responsabilidad de sus respectivos autores, a quiénes agradecemos poder publicar su trabajo. Deseamos que los contenidos y datos de documentos o autores, se presenten de la manera más correcta posible. 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Valentina, hija del exilio…había momentos de racismo, aislamiento y terribles soledades.

Valentina Montoya, exiliada niña, hoy respetada cantante de folklore y tango en Escocia


Sergio Reyes. Entrevista a Valentina Montoya


Mi padre era empleado público, trabajaba para el servicio de seguro social en un edificio que estaba perpendicular, me parece, al palacio La Moneda (creo que ya no existe ese edificio). De hecho, el día del golpe, mi padre había ido a trabajar. Mi mamá lo llamo por teléfono y le dijeron que estaban todos tirados en el suelo porque estaban bombardeando La Moneda. De alguna forma alguien le paso el teléfono y así desde el suelo él hablo con ella. Lo detuvieron el 1 de octubre de 1973.

Mi padre fue llevado al Estadio Nacional y posteriormente a Chacabuco, donde permaneció encarcelado durante el 73 y 74. Al igual que todos sus compañeros, mi padre sufrió mucho encarcelado. Al ser puesto en libertad decidió permanecer en su país. Le contó a mi madre la gravedad de las torturas en esos campos de concentración y dijo que más daño no le podían hacer dentro de Chile pero que iba evitar el destierro, que quería morir en su país. No obstante, insistió que saliera su familia ya que él temía mucho que nos hicieran algo a nosotros.

Entonces mi madre, después de haber estado en la clandestinidad, nos sacó de Chile. Yo era una menor de edad, pero a pesar de mis escasos años, tenía conciencia de lo que estaba ocurriendo en mi país. Para mí fue doloroso dejar a mi padre, mi abuela, mi mejor amiga y mi escuela. Recuerdo esa mañana, de la partida, sentía una especie de vértigo, un vacío, un temblor en la guatita, que me persiguió casi toda la vida. Pero recuerdo que me consolaba con la idea de que iba a ser un corto tiempo. Que luego volveríamos. Los adultos decían tres años.

Salimos con dos pequeñas maletas, casi nada de equipaje. Esto era la prueba que no íbamos a quedarnos. La entrada a Inglaterra no fue nada de fácil, como lo comento en una canción que escribí titulada La Partida. Y claro, como íbamos a ‘volver’, no comprábamos muebles, solo lo más necesario. La idea jamás fue de salir fuera del país para siempre. Nos considerábamos seres pasajeros, pájaros transitorios.

 

Mi madre estaba muy delgada, como lo demuestran la foto de su pasaporte y otros documentos de viaje. Tenía la pena escrita en todo su rostro. Por mucho tiempo se negó a comer porciones adecuadas de comida. Decía que no podía comer mientras en su país la gente no tenía que comer. El exilio dorado es un mito. Vivíamos en lugares muy marginales, en una casa del estado y antes de eso en un departamento que simplemente no era habitable. Cuando llegamos estaba muy sucio y con jeringas usadas en los armarios. Olía muy mal. Ese concepto del exiliado dándose la gran vida no tiene relación alguna a la realidad nuestra.

Duele estar lejos de los que se aman, amigos queridos, lejos de las cosas más simples pero que más significado llegan a tener. Ahora las cosas son distintas, la tecnología permite mantener un vínculo inmediato, en ese entonces esperábamos hasta dos o tres semanas por una carta. El tiempo parecía pasar más lento y noticias de Chile, buenas o malas, nos mantenían con una añorada conexión. El activismo político nos unía.

Recuerdo que no fueron tiempos fáciles, pero que a pesar de todo, nos ocupábamos en hacer muchas cosas por Chile. Organizábamos entrevistas, charlas, reuniones, actos culturales, proyección de películas, talleres de artesanía o de música – una enorme gama de actividad y de creatividad – así se juntaba dinero para mandar a Chile. Todavía tengo listas, escritas a máquina, de los objetos que creábamos en cuero o madera y los precios en que se vendían. Juntábamos así y se mandaba plata para la Vicaría de la Solidaridad, el Partido, etc.

Recuerdo huelgas de hambre en distintos recintos y marchas enormes por las calles de Londres. Venían a cantar artistas como Quilapayún, Ángel e Isabel Parra, Capri, etc. Lo veíamos como nuestra responsabilidad eso de decirle al mundo lo que pasaba en Chile. Se creaban vínculos con distintos partidos de izquierda y sindicatos y se trabajaba en conjunto con ellos también. Las iglesias nos facilitaban sus salas para hacer mercados de pulgas o actividades culturales. A pesar de los conflictos internos entre nuestra comunidad, había un enorme sentimiento de solidaridad, una sensación de hermandad entre nosotros.

La música

Mi madre me compró mi primera guitarra. Para ella era algo completamente natural que yo aprenda la guitarra y ella hacía grandes esfuerzos para conseguirme cuerdas y repuestos etc. Ella tenía una voz muy hermosa y aunque nunca aspiro ser cantante, amaba una enorme variedad de música. Yo recuerdo que en Chile la casa estaba llena de discos de Víctor Jara (quien fue amigo de ella antes de su fama), Inti-Illimani, Quilapayún. Recuerdo que había música rusa y folklore argentino, Mercedes Sosa entre otros.

Las primeras canciones que aprendí en guitarra me las enseñó un compañero de Osorno que vivía con su familia en Birmingham. Yo tenía 11 años. Mi primer grupo musical se llamaba ‘Chacabuco’ y fue formado por compañeros de nuestra base. Aquellos guitarreros y cantores (uno muy parecido a Víctor Jara) me enseñaron muchas canciones. Mi madre y otros compañeros me pasaban cancioneros que producía la Jota. Todavía los tengo! Y yo independientemente sacaba libros de acordes de la biblioteca y entonaba canciones con mi hermana, quien tiene una voz muy linda. Esos años fueron memorables y lográbamos sacar alegría del activismo, a pesar de las dificultades, puesto que había momentos de racismo, aislamiento y terribles soledades. Vivíamos muy modestamente y con la mente en Chile, esperando cada diario de allá, cada carta, cada noticia. Escuchábamos la radio, el programa que era fundamental en nuestras vidas – Escucha Chile! con la cálida voz de Katia. Una vez les mandé una carta y la leyeron, recuerdo la alegría que sentí al oír mi carta en la radio! Creo que tengo una grabación de eso por ahí… se grabaron muchas en mi casa…

La adolescencia fue más dura, porque después muchos chilenos se fueron y la comunidad se fragmentó. Ahí me sentí aislada a pesar de que tenía amigas de acá – en gran parte mis amistades de la escuela fueron de origen Asiático o de Irlanda. Me gustaban porque teníamos cosas en común y me interesaba por sus historias. Una amiga me prestaba sus saris. Ellas me enseñaban palabras en urdu y gujarati y yo les enseñaba español.

Pero fuera de la escuela, músicos ingleses me instaban a cantar rock y claro, ese ambiente era muy machista y las canciones folklóricas que yo escribía siempre terminaban siendo transformadas a baladas de rock! Creo que desarrollé una aversión al rock por eso. Tenía muchas inquietudes, muchas preguntas, cuales ni el rock ni el punk podían responder. Para mi rebelarse era cantar canciones chilenas, cantar folklore porque esa era yo. Era mi forma de dejar de ser invisible. Por ese canto yo tuve que luchar y lo sigo haciendo!

Teatro, universidad, música

Siempre me interesé por el teatro, en particular el trabajo de Augusto Boal y participé en grupos de teatro juveniles. Trabajé en tiendas, pizzerías, restaurantes, estudié teatro comunitario y eventualmente partí a la universidad de Warwick a estudiar historia, pienso que allí logré satisfacer muchas inquietudes y me sentí realmente feliz. De ahí nació la oportunidad de ir a dar clases de teatro en México, lugar que quise mucho – llena de gente maravillosa – fértil de arte, música e historia. Al regresar decidí ir al Festival de Edimburgo, allí me enamoré de un guitarrista escocés David Russell y con él formé mi grupo de folklore Valentina y Voces del Sur. Fue muy lindo, nos fuimos a una casita de campo donde él vivía y allí en un cerro, donde no había nada más que árboles y la casita de piedra, hicimos nuestras primeras grabaciones. Considero que esas fueron las primeras grabaciones donde mi voz era genuinamente mía.

El tango

A mi madre le gustaban muchos géneros musicales, dentro de ellos estaba el tango. Y por eso el tango abundó en mi vida. Aunque eso de querer cantar tango llegó como un relámpago. Mi mamá estaba en su pieza haciendo sus costuras y yo en la mía, estudiando. Ella escuchaba sus cassettes y tres temas me llamaron la atención. Yo fui a su pieza y le dije súper fascinada ‘Mamá, quién canta esos tangos?’ Me miró, con cara de sorpresa por mi repentino interés en el tango y dijo, ‘Mercedes Simone, por qué?’ Yo le dije, ‘Algún día voy a cantar esos tangos!’

Paré la cola y me fui a mis libros otra vez. Claro, ese día llegó 6 años después en Escocia, algo que jamás hubiese imaginado! David, el joven guitarrista escocés me llevó al Bongo Club a un concierto de un grupo de cámara nuevo y súper avant guard, se llamaba Mr McFall’s Chamber. Al entrar lo primero que vi fue ese grupo de cámara tocando tango y ese tango se llamaba ‘Soledad’ de Astor Piazzolla’! Quedé cautivada! Partí a hablar con ellos y así fue como llegaron a estar esos tres tangos que mi madre escuchaba (Noche de ronda, En cuanto silba el viento, Calla corazón) en el álbum ‘Revolucionario’.

Es una cosa muy especial cantar con Mr McFall’s Chamber. Son un grupo de enorme calidad musical y cabe decirlo, son muy respetados acá. He colaborado con McFall’s Chamber desde el primer o segundo año del grupo entonces cantar con ellos hoy en día llega a ser algo muy emotivo aparte de ser un privilegio.

Para mí el tango tiene una historia muy interesante, raíces humildes marcadas por emigración, dolor pena, enajenamiento, renacimiento. El tango canción con toda su pasión y melancolía ha sido mi compañero en momentos de soledad.

Pero no todo el tango trata de amor o de la madre, el tango tiene una temática amplia, si uno la busca! Yo quise escribir unas canciones con alma de tango en nuestro CD La Pasionaria. El tema Sola es un homenaje a Sola Sierra, activista chilena que yo admiro muchísimo. ‘Años de lucha, ojos serenos dibujan nuestra gente’… es una alusión a la forma en que su mirada reflejaba la historia, el sufrimiento y el espíritu de lucha de nuestra gente. Mujeres como Sola han dejado un legado moral imprescindible para las futuras generaciones y es importante que se sepa más de ella, que las jóvenes que buscan un referente tengan a Sola Sierra como modelo a seguir, porque con conciencia, memoria colectiva y activismo se puede verdaderamente levantar un país y crear una cultura realmente nuestra.

Ahora, si el tango ha sido el que acompaña mi alma en las noches oscuras de soledad, el folklore de Nuestra América ha sido mi conciencia. Necesito el tango y el folklore como el día y la noche! Mi trabajo siempre tendrá elementos de ambos.

Proyectos

Ahora tengo planes de grabar un CD de folklore acerca de Chacabuco y la experiencia de mi padre en ese campo de concentración. Para este proyecto tengo una página Facebook donde archivo enlaces relacionados al tema (y que está abierta al público). Estoy también elaborando canciones para un CD que recuente mis memorias más tempranas del exilio.

Aparte de la música, he escrito un guión. Titulado “Doña Soledad”, es un film de tango con una robusta conciencia social, ambientado en Edimburgo. El film explora las secuelas de las dictaduras Latinoamericanas de los ‘70 en dos hijos del exilio. Espero usar música de nuestro álbum La Pasionaria al igual que composiciones nuevas en conjunto con tangos de Piazzolla y Pugliese. En estos momentos ando en búsqueda de un productor para hacer realidad este film.

Justicia y reparación para los torturados, asesinados…

Nuestro pueblo ha sido un pueblo valiente que a pesar de tanta opresión, ha salido a las calles en plena dictadura a protestar con dignidad. Un pueblo que a través de los años ha luchado y contribuido diariamente con enorme corazón y convicción para crear un país donde realmente exista justicia y democracia. Este esfuerzo ha sido tremendo pero los distintos gobiernos post-dictadura han demorado mucho en crear justicia, incluso han sido un obstáculo, yo diría. Muchos activistas, madres, padres han fallecido sin saber el paradero de sus queridos. Alguien sabe y aunque el pacto de silencio entre los militares (y civiles) se ha fragmentado de cierta forma (los casos de Calama y Víctor Jara por ejemplo) y la verdad surge poco a poco, queda mucho más por hacer. El Museo de la Memoria es algo muy grande para Chile y me enorgullece enormemente que exista un sitio que sea un amplio testimonio de las atrocidades que ocurrieron durante la dictadura. Pero claro, no hay olvido ni perdón hasta que haya justicia, hasta que sepamos que pasó con nuestra gente, donde llegaron a parar y hasta que los responsables a los niveles más altos sean juzgados por sus crímenes.

Pagina Facebook de Valentina

Para escuchar su música en YouTube

Entrevista © 2016 Valentina Montoya Martínez

Ver http://www.vocesdelsur.co.uk/uploads/8/1/5/0/8150717/entrevista.pdf

Carta a Manuel Guerrero con copia al asesino de su padre

Carta a Manuel Guerrero con copia al asesino de su padre

Carta a Manuel Guerrero con copia al asesino de su padre

Impunidad en Chile y la implacable memoria

Manuel, como sabes, hace apenas algunas noches Valparaíso se encendió de lluvia y viento con tanta fuerza que las olas nos resquebrajaron nuestras certezas. Como hace solamente  40 años cuando se nos anegó el corazón de golpe: un golpe artero al vientre que nos dejó sin respiración. Un golpe militar fue. Y todavía nos duele, como sin duda te desgarra el alma que al asesino de tu padre le otorguen la libertad, porque es  como matarle de nuevo. Es que la historia nunca empieza cuando dicen que empieza y nunca termina cuando dicen que  termina; da tantas vueltas por el monte que se nos pierde tras la luna y cuando reaparece no nos damos ni cuenta cuando  nos topamos con otro torturador en la calle, con otro asesino en la plaza del barrio. Porque esta transición pactada con los militares fue articulada para aturdir a los que se levantaron tarde cuando las cúpulas partidistas estrecharon las manos de los mismos que nos habían dejado sin aliento allá en el puerto y a punta de terror nos siguieron atizando la vida y la muerte. Como la de tu viejo, que luchó por la vida y encontró la muerte.

Porque Manuel, como sabes, aquí no sólo hubo víctimas –que las hubo y miles– sino que también millares de luchadores sociales que, ya fuera en el ámbito de los derechos humanos, estudiantil, poblacional, cultural, en la lucha armada o en muchos otros,  contribuyeron a la caída de la dictadura. Chilenos y chilenas comunes y corrientes, ejemplos de coraje y dignidad, a diferencia de criminales que actualmente, a pesar de que gozan de injustos privilegios, reclaman por derechos que ellos jamás respetaron a sus víctimas. Y plañen su supuesta desdicha, declaman y proclaman su inocencia alentados por 25 años de impunidad, porque  esta democracia nació abortada por un pacto de silencio, pero no sólo entre militares, sino que también entre civiles de derecha y de la Concertación, aquellos de la justicia en la medida de lo posible.

Es que sabes, Manuel, no hay justicia en la medida de lo posible: o es o no es. Así de simple. Lo otro es lírica, es poesía, un engranaje de palabras desplegadas al viento para continuar atafagando a aquellos que se levantaron tarde el día aquel en que las cúpulas partidistas negociaron con los militares.

Así Manuel, como sabes, poco a poco se van muriendo o suicidando los torturadores y los asesinos. Se van ocultos en medio de la noche, apresurados, en la más profunda de las soledades, con la vergüenza estampada a fuego en sus mustias frentes. Y ninguna lástima siento por ellos, porque en sus  últimos suspiros se me aparecen los desaparecidos y su brutal e increíble destino. Entonces, nada más rabia e impotencia por vivir en un país que castiga a sus ciudadanos por tomar fotografías en el metro de Santiago y deja en libertad a un policía que degolló a tu padre. Un país donde se reprime al pueblo mapuche y todavía existen agentes de la CNI trabajando en el ejército o civiles que trabajaron o apoyaron a la dictadura y hoy están en el parlamento o son empresarios. Donde el ex presidente Ricardo Lagos dice que mucha gente le pide que vuelva al poder para que ponga orden ¿Qué orden? ¿El orden del secreto y la impunidad? ¡Sí fue durante su mandato que se creó la Comisión Valech sobre Prisión Política y Tortura la cual  emitió un Informe que prohibió divulgar el nombre de los responsables de violaciones a los derechos humanos por un período de 50 años!

Manuel, como probablemente sabes, no creo en Dios, pero si creyera, los Pinochet, los Contreras, los Corbalán, los Sáez, los Zuñiga, los Sanhueza, los Herrera, los Mena, los Krassnoff, los Moren y tantos otros y otras, están o estarán en el infierno. Si es como dicen que es, se hundirán  como serpientes de plomo en el suelo incandescente y tendrán las cabezas al revés para   que jamás olviden que tras suyo galopan despidiendo llamaradas azules por sus ojos de azufre diez caballos atroces.

Y quizás, Manuel, aquellos jinetes de ojos claros lleven en sus pupilas grabada la señal de la memoria, que a lomo de corcel o a pie, o como sea y dónde sea, porta en sus alforjas   el antídoto para la peste del olvido. Así, por más que el olvido nos espolee la garganta para silenciar nuestras denuncias; por más que nos obnubile la mirada, la implacable memoria nos revolverá la melena con el beso del recuerdo. Porque es su esencia, su modo de ser, su manera de enunciar, su resistencia más feroz.

Es que la memoria no puede cambiar, aunque quisiera, porque nació para evocar el pasado y de esta manera preñar el futuro de crisálidas de luciérnagas que iluminen el sendero de la verdad y se termine la oprobiosa impunidad en este país. Ese día, Manuel, tal vez la sonrisa de tu viejo venga navegando en  la lluvia y viento de Valparaíso.

Dr. Tito Tricot
Sociólogo
Director Centro de Estudios de América Latina y el Caribe- CEALC
Valparaíso
16-8-2015

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Mujeres recuerdan. Ex Presas Políticas sobrevivientes. El Buen Pastor.

Mujeres recuerdan. Ex Presas Políticas sobrevivientes. El Buen Pastor.

Mujeres recuerdan reclusión durante el gobierno militar

Margarita Vivallo, Lucía Chirino y Eliana Rodríguez ayer regresaron a la cárcel de mujeres “Buen Pastor”, donde permanecieron detenidas tras el pronunciamiento militar
Mujeres recuerdan reclusión durante el gobierno militarDe izquierda a derecha, Eliana Rodríguez, Margarita Vivallo y Lucía Chirino, junto a Yelena Monroy, presidenta de la Agrupación de exmenores Víctimas de Prisión Política. Fotografía: Andrea Cantillanes

En el marco de los actos de conmemoración de los 40 años del golpe militar, tres mujeres y sus familias efectuaron ayer una emotiva visita al centro de reclusión “Buen Pastor”, donde ellas permanecieron detenidas.
Al borde de las lágrimas, Margarita Vivallo, Lucía Chirino y Eliana Rodríguez recorrieron los pasillos y las habitaciones que ocuparon obligatoriamente durante su juventud, tras ser detenidas. Algunas de ellas, como Rodríguez, vivieron el encierro acompañadas de sus hijos, hoy personas adultas.
Las tres concordaron que la ausencia de barrotes en las ventanas fue la característica que hoy más les llamó la atención del lugar, sin uso detrás de un colegio femenino, en calle Balmaceda.
Lucía Chirino indicó que ella permaneció detenida desde el 26 de octubre de 1973 hasta el 24 de abril de 1974. “Fue una experiencia que marcó nuestras vidas para siempre. Aquí supimos qué es el dolor”, expresó.
Ana Merino, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, reconoció que “fue un acto muy emotivo que contó con la participación de las sobrevivientes que fueron detenidas y torturadas”. Indicó que “algunas de ellas permanecieron acompañadas de sus hijos”.
La dirigente señaló que “hay sentimientos encontrados. Por un lado, la alegría de saber que hay personas que sobrevivieron, pero por otro lado, de personas que nunca aparecieron”.
Yelena Monroy Rodríguez, presidenta de la Agrupación de exmenores, Víctimas de Prisión Política y Tortura de La Serena, explicó que la visita es “una oportunidad para reflexionar acerca de la detención no sólo de mujeres, sino también de niños”.
“Acá estuvieron mujeres que fueron procesadas por la Fiscalía Militar como por el Consejo de Guerra”, concluyó.

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