Arpilleras Por La Memoria…Un testamento gráfico

Arpilleras Por La Memoria…Un testamento gráfico

Arpilleras Por La Memoria – Bélgica Castro Fuentes.

En 1974, un pequeño grupo de mujeres cuyos hijos habían desaparecido desde su detención, comenzaron a reunirse para confeccionar tapices. Sus trabajos tienen un fuerte contenido de denuncia de los crímenes contra derechos humanos en su país. Pronto el movimiento se extendió a otras ciudades y comenzó a llamar la atención del público internacional.

Paradójicamente, la dictadura dio la oportunidad a las mujeres de encontrar una forma de poder político. La desprotección en que el gobierno de Pinochet dejó a mujeres de todas las clases y grupos sociales las empujó a encontrar una voz para articular sus demandas. Con motivo de su arte, las arpilleristas se organizaron, primero como madres de los desaparecidos, después como ciudadanas políticas.

El primer taller de arpilleras fue abierto en 1974, patronizado por la Vicaria de la Solidaridad. Unas catorce de ellas, desesperadas por la desaparición de sus familiares, por el hambre de sus hijos y por el terror, llegaron al patio de la Vicaria, donde se les ofreció retazos de tela, con los que podrían ocuparse y ganar un poco de dinero. Espontáneamente comenzaron a trabajar en este nuevo arte politizado.

Las arpilleras se crearon en un ambiente de silencio y miedo, y narran historias a través de colores y formas. En ellas se describen eventos de la vida de la nación: historias de pérdidas, de la negación del futuro, de la ausencia de felicidad, del deseo de paz. A las mujeres las une el dolor, la ausencia y la búsqueda inútil de sus parientes perdidos.

La relación entre arte y denuncia, imagen y verdad política no es fácil de entender para quienes viven en países donde la libertad de expresión y las garantías individuales no están amenazadas sistemáticamente. Las arpilleras chilenas son un ejemplo de tantos movimientos artísticos que tuvieron que encontrar un medio de expresión intenso pero seguro, donde pudieran gritar sin decir palabras. Las imágenes de gran inocencia y fuerza de esos tapices son un reflejo directo de las necesidades de tantos ciudadanos chilenos.

En 1991 y con la vuelta de un sistema democrático, la mayoría de los talleres habían cerrado. Pero el trabajo de estas mujeres sigue siendo un testamento gráfico de la lucha por los derechos humanos y como advertencia de que no debemos olvidar la dictadura.

Arpilleras de Bélgica Castro :www.arpillerasporlamemoria.comhttp://on.fb.me/lsFnqB

En youtube: http://www.youtube.com/watch?v=38u4LGmfKAw

El caso Pinochet. Recomposiciones y apropiaciones de la memoria . Fanny Jedlicki.

DestacadoEl caso Pinochet. Recomposiciones y apropiaciones de la memoria . Fanny Jedlicki.
Fanny Jedlicki nació en Francia, hija de exiliado. Su padre, Claudio Jedlicki, economista *Investigador en el Centre de Recherche et de Documentation de l’Amérique Latine (CREDAL) perteneciente al Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia. Ambos residen en París.

En TVN de Chile se ha transmitido Los últimos años de Pinochet, y es relevante conocer este trabajo de Fanny.

El caso Pinochet

ILAS Índice Revista Virtu@l

 

Recomposiciones y apropiaciones de la memoria

Estudio sociológico sobre un grupo de exiliados chilenos en París, entre octubre de 1998 y marzo de 2000

 

Fanny Jedlicki, doctorante en sociología en la facultad Paris VII – URMIS

(Unidad de Investigacion Sobre Las Migraciones y la Sociedad).

Con la indispensable ayuda para la traducción de Natalia Lavalle.

El 16 de octubre de 1998 quedará grabado en la memoria de todos los chilenos, especialmente en la de aquellos que aún viven en los países donde se refugiaron después del golpe militar de 1973. Se trata justamente de la recuperación de esta memoria en el “caso Pinochet” y de la movilización activa realizada por los ex-refugiados y sus hijos. Y son éstos últimos, los que con su presencia y compromiso asumen la lucha contra la impunidad de Pinochet, quedando en evidencia la relación con la memoria familiar del exilio.

El problema de la memoria es el tema central en esta investigación[3]. Esta es tratada como un proceso dinámico en constante reelaboración. A pesar de que la memoria del exilio chileno se haya forjado en un contexto dramático, impregnado de sufrimientos y que se encuentre polarizada entre el peso traumático del pasado y la necesidad del olvido, es una memoria que no está capturada al pasado[4]. Al contrario, la memoria es definitivamente un acto del presente, porque está inscrita en el tiempo y el espacio. Es lo que manifiesta San Agustín y reivindicado por Maurice Halbwachs: “recordar no es revivir, sino reconstruir un pasado a partir de los marcos sociales del presente”[5].

La transmisión de la memoria familiar, en un país que no es el de los padres, se inscribe claramente en un proceso de recomposición. Los hijos de los refugiados, socializados en Francia y pertenecientes a una generación socio-histórica diferente a la de sus padres, no reciben directamente los contenidos de la memoria paterna. Por el contrario, ellos realizan un “bricolage”[6].

De esta manera, concurrimos, durante el “caso Pinochet”, a un verdadero regreso de la memoria para los ex-refugiados chilenos y a una redefinición de ésta en el caso de sus hijos,  quienes al participar en una movilización activa, buscan apropiarse de su herencia familiar.

·         La memoria en tensión

Los graves atropellos a los derechos humanos cometidos por el régimen militar chileno[7], tienden a ser ocultados en Chile, donde las leyes de impunidad y de silencio contribuyen a la “mala memoria” del país, según lo expresa el escritor chileno Marco Antonio de la Parra. La memoria colectiva es negada, especialmente la de las víctimas, lo que hace imposible la simbolización de la muerte y dificulta el trabajo de duelo. El dolor permanece omnipresente, una herida que el tiempo no puede cicatrizar, pues la memoria pareciere estar paralizada en un tiempo suspendido fuera de las leyes naturales, donde los ausentes están eterna y profundamente presentes[8].

Las víctimas del sistema represivo, son  negadas, olvidadas e ilegítimas. Por tanto, los refugiados chilenos, en la mayoría de los casos, llevan sobre sus espaldas el peso de la culpabilidad, e incluso en un comienzo se sienten responsables de la derrota.

Esta culpabilidad se exacerba por su misma condición de sobrevivientes. Los que lograron sobrevivir a las torturas, a los campos de concentración, en relación con los millares de compañeros que murieron en estos lugares, se sienten culpables de estar vivos entre los muertos[9], culpables además de haber hablado bajo la tortura.

También se sienten culpables de permanecer aún en Francia, a pesar de haber jurado, a si mismos, volver lo más pronto posible a Chile para reconstruir la democracia que, hoy en día, se construye sin ellos. Este sentimiento, durante los viajes que realizan los exiliados chilenos al país, se ve sustentado por reacciones de rechazo de parte de sus propios compatriotas, quienes los tratan de traidores, cobardes o privilegiados. De haber disfrutado un “exilio dorado” en los desarrollados países europeos.

Para mitigar estos sentimientos los refugiados chilenos tan pronto llegan a Francia, se arrojan a un militantismo frenético contra la dictadura, prefiriendo, de esta forma, “dejar a un lado” las duras experiencias que acaban de padecer[10]. Así es como el silencio envuelve los sufrimientos de cada cual, rechazando los recuerdos dolorosos, reprimiendo los traumas, sin por eso olvidarlos.

De hecho, ¿cómo olvidar lo inolvidable? La memoria de la violencia se desliza por los resquicios de la vida diaria, lista a reaparecer a raíz de una broma, o de un encuentro con las autoridades policiales francesas, enfrentando esa moda que visten sus propios hijos, de uniformes color kaki y botas negras. Y el recuerdo no es sólo evocación de hechos anteriores, sino, a su vez, es también  un retorno físico a violentas emociones. La memoria se inscribe en el cuerpo mismo, cuerpo que ha sido martirizado, manifestándose por dolores violentos de cabeza, intestinales, trastornos de sueño y otros. Todo ello, expresiones somáticas que traen el recuerdo de los sufrimientos pasados. Sin embargo, si “hablar es imposible”, “callarse está prohibido”[11] y un verdadero “deber de memoria”, como dice Primo Levi,* se impone a los exiliados.

La memoria del exilio chileno se debate entre varias tensiones opuestas…está “adormecida” dicen hoy día, estos hombres y mujeres que se quedaron en Francia, tironeados entre su país de origen y el de asilo, la existencia que allí reconstruyeron, la pertenencia de sus hijos a esta sociedad de la que no quieren separarse. Existe al mismo tiempo, un Chile lejano que ellos aman y odian a la vez, y que sublimado por el exilio sufrido, se les impone como su único y verdadero lugar de pertenencia: Amalia, 50 años, exiliada en Cuba en el año1974 y retornada a Chile en 1986, habla del exilio como “una división interna que ha dejado su corazón y su alma en Chile“.

Cuando el “caso Pinochet” comienza, los refugiados chilenos de Francia[12] se encuentran en una fase particular de su trayectoria: el post-exilio. Después de 20 o 25 años que han  vividos en este país, ellos han experimentado una cierta aculturación, o sea han “bricolado” las diferentes piezas de las dos estructuras socio-culturales, cuyo recorrido ha permitido tender un puente entre las dos sociedades, reinyectando sentido y coherencia a las trayectorias quebradas por el golpe de Estado en 1973.

Por una parte, sus elecciones profesionales y políticas lo reflejan. Por otra, sus viajes a Chile les permiten reanudar los lazos familiares, así como también poder medir la amplitud de los cambios negativos observados en el país, y valorar, entonces,  las garantías cívicas y sociales del Estado francés. Sin embargo, la nostalgia, doloroso corolario del exilio y el desgarro permanente se impone  por una situación disociada (“entre-deux”), caracterizada por un regreso deseado, pero postergado constantemente donde el presente, pasado y futuro se entrelazan al dolor de una memoria en carne viva, polarizada entre el sufrimiento privado de los recuerdos, la culpabilidad y la inhibición colectiva. Esta situación es lo que el “caso Pinochet” viene a conmover.

El caso Pinochet y el regreso de la memoria

  • La victoria de los vencidos : la inversión de los roles

Aquellos que, por mucho tiempo, fueron aplastados por la altanería insultante del ex-dictador, que todos creían intocable, vuelven a la escena internacional y aparecen como los protagonistas de una lucha ejemplar[13]. De vencidos, responsables de la derrota, los ex-refugiados se ven asimismo como los vencedores, los héroes de la historia contemporánea chilena. La justicia internacional, al designar oficialmente al responsable de la muerte de sus compañeros, reconoce su historia, mientras que sus viejos sufrimientos, por largos períodos,  ahogados por la negación del Estado chileno y por represión propia, se convierten en la herramienta de la caída de Pinochet. Es justamente su condición de víctima lo que, en Europa, le atribuye a los exiliados un poder jurídico activo, lo que permite que, hoy, sean ellos quienes hagan temblar al ex-dictador.

“Por primera vez sentimos que servía para algo. Que no sólo habíamos recibido golpes sino que podíamos hacer que lo vivido sirviera para algo! […] Nos dimos cuenta que habíamos vivido cosas de las que, a menudo, no habíamos hablado y, entonces, este pasado seguía siendo algo que no podía ser reivindicado, y en ese momento nos dimos cuenta que nuestros testimonios tenían una suerte de poder muy importante y que con todo esto podíamos hacer algo! Antes esto no servía para nada, bueno, ibas a Amnistía Internacional y contabas, presentabas tu testimonio que terminaba en un informe anual perdido por ahí… y entonces, tuvimos la sensación de tener un arma entre las manos, un arma con la cual podíamos golpear.“Claudia, 50 años, exiliada en Francia desde los años 70, ex-presa política.

De esta manera, la inversión de la correlación de fuerzas, la nueva distribución de responsabilidades, el vigor simbólico que toma la reivindicación del estatus de víctima, conllevan un cambio radical de la relación que los refugiados tenían con la memoria. Esta pasa del estado de memoria reprimida, al de rememoración consciente y reivindicada por la palabra tomada públicamente.     

Además, son los exiliados los que se quedaron en Francia, después del referéndum, quienes retoman la bandera de lo que les parece ser la verdadera batalla contra la dictadura,  en vez de participar en la reconstrucción de la democracia chilena, De hecho, la actitud del actual Gobierno chileno les parece más que ambigua, revelando la distancia teñida de desconfianza que tienen frente a la democracia chilena[14]. El entonces Ministro de Relaciones Exteriores chileno, Juan Miguel Insulza solicita el regreso de Pinochet a Chile, dónde asegura que será juzgado. Pero los exiliados desconfían del aparato legislativo chileno, que ha garantizado una impunidad (casi) perfecta a los represores y además, no depositan grandes expectativas en la Concertación. Para ellos, se trata de una “manipulación vergonzosa“, cuyo objetivo es  proteger al ex-dictador. Los exiliados creen que sólo su acción militante desde el exilio, junto a la acción jurídica de los Estados europeos, puede llegar a  encaminar un verdadero proceso judicial contra Pinochet.

Por tanto, los exiliados van a involucrarse honesta (entera? ) y frenéticamente en una larga movilización para exigir el juzgamiento del ex-dictador en Europa y para “luchar contra su impunidad“. Las formas que toma esta movilización, así como las prácticas que en ella se desarrollan, son realmente “exhumadas” desde el pasado.

·         El regreso estructural de la memoria

Las consignas, las pancartas, los discursos pronunciados durante las numerosas reuniones, incluso las divisiones que fortalecen las redes comunitarias que se han reformado, hasta la evolución de éstas ultimas, recuerdan de hecho las experiencias fundamentales que los refugiados han conocido: la Unidad Popular y los comienzos del exilio. El pasado reaparece, el grupo revive, a través del uso de los antiguos gestos, palabras y  prácticas, sus estructuras intrínsecas, ofreciendo a la memoria colectiva del exilio chileno una nueva etapa de elaboración[15].

Durante la movilización contra Pinochet, el acontecimiento fundador[16] que constituye la Unidad Popular está de regreso. En las manifestaciones surgen algunos cánticos (“Venceremos”, entre otros), como un eco del pasado y la figura de Allende, quién parece representar una verdadera divinidad tutelar, es invocada permanentemente: su rostro invade las pancartas y reina sobre los manifestantes, así como en el living de muchas casas de exiliados.

Los tres años de la experiencia socialista chilena han sido vividos por sus militantes y simpatizantes como un período eufórico, en el que, animados por un fuerte entusiasmo revolucionario y por la certeza de estar participando activamente en la elaboración de una Sociedad Nueva y de un Hombre Nuevo, sentían que estaban construyendo la historia, una historia en la que las trayectorias personales parecían abrazar las de la Nación. Se trata de un período de referencia y también de un período mítico, con el cual algunos siguen soñando[17]. Este mito[18] de un período que hoy no sabríamos comprender sin su fin trágico y sangriento, descarga, retrospectivamente, un gran peso sobre estos tres años. La gran mayoría de los exiliados percibe esta etapa histórica como una época feliz e ideal, intocable, cuya imagen ha sido sublimada por la distancia y la nostalgia propias del exilio.

El grupo va a encontrar, a través de las divisiones que lo alientan, sus viejas estructuras. Inherentes a la acción política o a las tensiones entre grupos ideológicamente divergentes, estos conflictos importantes que agitan la red y que afectan su capacidad movilizadora, recuerdan de manera pertinente las dificultades que la Unidad Popular tenía para federar las corrientes políticas que la componían, y las batallas ideológicas que dividían fuertemente a sus militantes. Estas divisiones continuaron en el exilio, viviendo tensiones exacerbadas por la derrota, por el inmovilismo político, tanto en Chile como en las redes sociales y políticas reconstituidas en el exilio. Estas harían estallar rápidamente la aparente unidad que la comunidad había encontrado al llegar al país de acogida. De la misma manera, las divisiones provocadas por el “caso Pinochet”, despiertan viejos rencores, provocan rabia, después de los felices reencuentros de las primeras semanas de movilización. Luego, las asociaciones de carácter cultural y social toman el relevo, consagrando la primacía de la afirmación del “entre-soi” sobre la acción política, lo que recuerda la evolución de las interacciones colectivas de los refugiados chilenos durante las diferentes etapas de sus exilios.

Estos modos de reagrupamiento y diferenciación estructuran la escena política de los exiliados chilenos, y conforman el nexo entre pasado y presente, permitiendo la reactivación de la memoria colectiva del exilio.

·        El “entre-soi” y la figura del exiliado

A pesar del aspecto ejemplificador de este caso, cuyas acciones han sido valoradas tanto por los medios de comunicación y, pese a la solidaridad que la sociedad francesa ha tenido para con los refugiados chilenos, la movilización, sigue siendo esencialmente un hecho de éstos últimos. Los “franceses” están ausentes de este movimiento: si bien, a veces, se solicita su apoyo (firmas de adhesión, ayuda económica, etc.), su presencia efectiva en las manifestaciones es muy rara. Estas presentan un carácter marcadamente comunitario: las consignas, los volantes y las conversaciones que se establecen entre los miembros conocidos, son mayoritariamente en español, con exclusión de los no chilenos, aun cuando sean amigos de muchos años. En este contexto, el  proyecto, de formar una comisión latinoamericana integrada además por argentinos y haitianos, es abandonado al cabo de algunos meses.

Por tanto,  los desafíos de esta movilización se relacionan con el cuidado y la conservación de una identidad reencontrada, conducida por un colectivo encerrado en si mismo y que se reactiva constantemente, a partir de los reencuentros comunitarios, expresados en  manifestaciones y  fiestas. Son los momentos de vuelta a sus raíces, a su identidad. Los refugiados chilenos encuentran en la militancia, en el “être-ensemble”, (conjunto o colectivo?) una identidad valorizada que se había alterado progresivamente desde el golpe de Estado. El exiliado chileno encarnaba, de hecho, en la Francia de los años 70, heredera de las ideas del ‘68 y en el umbral de su crisis económica, al representante de un movimiento revolucionario con el cual los militantes franceses podían identificarse: el exiliado chileno era una verdadera figura heroica.

Los beneficios que en términos de identidad, ofrecía esta imagen de héroe, no eran menores para los refugiados chilenos; beneficios que reaparecen a partir del “caso Pinochet” Los refugiados recuerdan y, por fin, recuerdan en voz alta.[19]

·         La resolución de los conflictos memoriales

Al ser designado un culpable oficial, el “caso Pinochet” aminora la culpabilidad de la derrota. Al fin, el deber de memoria puede cumplirse e impulsa a tomar la palabra públicamente: efectivamente, la responsabilidad que se le impone a los sobrevivientes de atestiguar por aquellos que ya no están, les permite superar las dificultades que los llevaron a sumergirse en los recuerdos traumáticos. Se trata casi de una reparación, hablando y recordando no sólo por aquellos que ya no están, sino también  por ellos mismos.

La palabra del sufrimiento, finalmente liberada, puede circular entre las redes comunitarias y permitir la reconstrucción colectiva del sentido de estas trayectorias, vividas, esencialmente en sus aspectos más siniestros, de modo individual. El sistema  represivo y sobre todo el de la tortura, tenían como objetivo la destrucción del ser, aislándolo de todas sus redes y marcándolo para siempre cuando “hablaba” bajo el dolor despiadado, transformándolo, literalmente, en una “ bestia que grita” (“bête hurlante”), habiendo asesinado al ser social y moral antes de destrozar al ser físico[20]: el sistema ha abolido el sentido. El silencio y la inhibición, la culpabilidad exacerbada por la condena sin apelación de los partidos políticos clandestinos de aquel que “cantaba“. Todo ello dejaba, a cada uno de los refugiados, aplastado bajo una pesada carga individual. A través de los testimonios y las querellas, estos reencuentran asimismo la huella de algunos detenidos-desaparecidos que creían haber sido los últimos en ver, reconstruyendo la cadena de responsabilidades de su desaparición. Esto les permite deshacerse, parcialmente, de la culpabilidad. 

Cuando Pinochet  fue arrestado… entonces le encontré un sentido a mi historia. Antes se trataba de algo individual, completamente individual, que me tocaba a mi, y que yo guardaba porque era mi historia, mi problema individual y que no estaba ligado a algo que pudiera hacer avanzar las cosas y es justo cuando Pinochet fue detenido […] que yo hice la conexión entre mi historia y ésta… y en esta historia había todo un espacio para volver a lo que significaba pertenecer a un  movimiento (colectivo ?)  y no sólo individualmente como víctima.”  Marcela, 46 años, exiliada en Francia en 1973, ex-presa política.

De esta forma, el “caso Pinochet” permite a los exiliados   retomar en sus manos un destino sufrido desde 1973, cuando fueron empujados a la clandestinidad, a los campos de tortura, de concentración y detención, a las embajadas y consulados en países lejanos, con sus hogares para refugiados. En fin, cuando fueron forzados a una existencia no deseada, pero que han sido capaces de construir. Si durante años, su capacidad de acción a nivel político, laboral, etc., estuvo parcialmente anestesiada, ahora la reafirman y se la reapropian. El “caso Pinochet” tiene un valor reparador para los refugiados: la lucha del exilio en el exilio les devuelve sentido a su presencia en Francia.

Por ultimo, el duelo de las experiencias trágicas es posible. Los muertos y los nombres de los detenidos-desaparecidos son nombrados una y otra vez, sus fotos son publicadas en los diarios, afiches y carteles, que los manifestantes enarbolan, gritando que sus compañeros están “presentes ahora y siempre“. Estos actos son, también, el lugar de expresión de ritos de duelo, simbolizados por centenares de cruces plantadas en maceteros y puestas en la calle, por los minutos de silencio, por las velas protegidas del viento y por ese ataúd que queman de rabia cuando Pinochet regresa a Chile en marzo del 2000. Todos estos símbolos funerarios, representan “armas”,  de impacto sobre la opinión pública, así como formas de “enterrar a los muertos“. Asimismo, el “caso Pinochet” le permite a las víctimas de la dictadura realizar una catarsis.

Tuvimos la suerte de haber podido hacer una terapia colectiva con el “caso Pinochet” […] porque todos teníamos a nuestros muertos en los afiches, los muertos, los detenidos-desaparecidos, habíamos puesto un manto sobre nuestras cabezas, y decíamos, bueno esto hay que olvidarlo. Pero era una manera de poder seguir viviendo. Y entonces pasó algo que permitió abrir eso y todos estaban felices! […] Pudimos enterrar de una vez a todos los muertos […] Si no enterraste a tus muertos no puedes vivir, porque si no dejas a tus muertos en el pasado, el presente es inestable y el futuro también. […] Además, cuando viviste la derrota y sientes que no puedes cambiar nada de esto, con todos estos muertos y desaparecidos sobre el lomo, todo el tiempo…esto te apaga, vives con un peso.” Juan, 60 años, exiliado en Francia en 1974.

Las virtudes liberadoras del “caso Pinochet” sobre la memoria reprimida van a actuar también en el seno de las familias y van a trasformar el marco de la transmisión de la memoria.

El caso Pinochet y los hijos de los exiliados

  • Los fantasmas de la memoria

La memoria familiar, marcada por el sello de las terribles experiencias vividas, ha sido transmitida, durante mucho tiempo, de manera velada, a través de sus silencios aceptados y de sus “fantasmas” atormentando a los hijos. Los exiliados chilenos, enfrentados a sus recuerdos en tensión, no le cuentan a sus hijos, con facilidad, lo que les sucedió. El horror parece aún más difícil de verbalizar con ellos. De esta manera, la memoria se transmite generalmente por fragmentos, con sus omisiones, sus mentiras a veces, y  sus momentos de revelación en otros[21].

Los hijos respetan estos silencios y zonas oscuras de la memoria y, en ocasiones, hasta las apoyan, pues no quieren aumentar el dolor de los padres ni enfrentarse ellos mismos al horror. Los silencios, sin embargo, son pesados, dejando a la imaginación y a los fantasmas llenar los vacíos de una memoria que se vuelve, incluso, más terrible e inaccesible a toda obra de apaciguamiento y de elaboración[22].

No obstante, los hijos de los refugiados cuentan con trazos de memoria extra-familiares: se trata de los miembros de la comunidad chilena. Estos “tíos y tías” de la migración. Son personas referentes en la medida en que han recorrido los mismos periplos que sus padres. En Francia, también, existe toda una literatura y filmografía sobre la historia contemporánea de Chile que los hijos suelen consultar. Algunos de ellos elaboran parcialmente imágenes y representaciones de la biografía paterna. Por ultimo, sea cual fuere el grado de transmisión, todos los hijos expresan esta extraña impresión “de haber sabido siempre” sin que fueran necesarias las palabras.

Mas allá de los silencios, de las palabras, la transmisión de la memoria traumática se realiza clandestinamente y pareciera ocurrir (haber?), en los hijos de refugiados, un “hacerse cargo de los conflictos, de los traumas psíquicos que pertenecen a la realidad vivida por los padres”[23]. Escenas de violencia, llenas de tanques de combate, de fusiles y de llamas, en las cuales los padres o ellos son los actores, invaden las pesadillas de los hijos que construyen un teatro imaginario traumático[24]. Así, muchos de ellos se debaten entre estas imágenes de dolor y odio contra los represores chilenos, un odio mezclado con miedo que se amplía a todo organismo militar y de seguridad (sea este chileno, francés o de cualquier nacionalidad).

Algunos hijos desean protegerse del sufrimiento activado por la memoria e intentan distanciarse de ella, declarando que “son sus fantasmas y no los míos“. Gabriela, 22 años, llegó a Francia en 1980 con su madre después de haber sido las dos detenidas en Chile. Pero la memoria y el sufrimiento están presentes y, a veces, son asumidos y reivindicados por los hijos. Su relación con la memoria es entonces ambivalente.

  • De los sentimientos ambivalentes

Los hijos de los refugiados tienen una relación ambivalente con Chile, país de ensueño, cuya imagen se ve alterada por la nostalgia y las narraciones magnificadas de los padres, donde “las naranjas son del tamaño de los melones“: los hijos han elaborado la representación de una tierra originaria, “tierra de los colores del Edén”, un hipotético refugio. Pero este paraíso representa, también, un paisaje de sufrimiento graficado por las imágenes en blanco y negro de los bombardeos sobre la Moneda. Un lugar de injusticia en el que reina la impunidad y la negación oficial, situación que resulta más intolerable para estos jóvenes, que para sus mismos padres, ya que fueron   educados en los cursos de “educación cívica” de la escuela republicana francesa.

Durante los viajes que algunos de ellos realizan a Chile,  toman conciencia de los lazos contradictorios que los unen a este país, donde vive una familia desconocida e idealizada por la distancia, y con la cual las relaciones son generalmente una decepción :

Antes yo me hacia ideas, idealizaba, fantaseaba…allá he visto. [la familia] sigue siendo por mucho tiempo, algo lejano, imaginario, y de repente…ya era casi demasiado tarde cuando yo fui…mis tíos y mi familia son casi unos extraños, aunque los conozca.” Isabel, 28 años, llegó con sus padres a Francia en 1976.

El primer viaje que se realiza, a menudo, durante el verano austral y que corresponde al invierno europeo, es el viaje de la alegría, del descubrimiento. Los siguientes suelen ser los  viajes de la desilusión. Las imágenes elaboradas durante la niñez se encuentran con la realidad de las poblaciones, con una sociedad chilena dividida y, la mayor parte del tiempo, silenciosa sobre su historia contemporánea. 

Esta ambivalencia de sentimientos se relaciona también con la militancia de los padres. Algunos de sus hijos se sienten un poco aplastados por estos héroes míticos que sus padres creen ser. Ellos, que han participado en un gran movimiento social y político, en un momento que caracterizan, como de gran libertad y solidaridad social, que han recorrido y sobrevivido a tantas experiencias difíciles, “luchando por sus ideas”, representan para sus hijos, figuras ejemplares. Las narraciones heroicas de sus padres, así como la imagen positiva del refugiado latinoamericano que tienen las sociedades de acogida en Europa, permiten construir una cierta mistificación de la Unidad Popular y de los acontecimientos del golpe y post-golpe. Estos personajes, modelos a seguir, parecen ser aplastantes: los hijos piensan que jamás conocerán situaciones similares y que nunca podrán “pasar su prueba” como si las experiencias extremas de la generación anterior, obstruyeran  su realización personal.

Sin embargo, los hijos reivindican orgullosamente la herencia ideológica de estos ex-militantes, muchos de los cuales siguen estando activos. Esta transmisión se refiere más a los valores fundamentales de una sensibilidad de izquierda, que a los de ideologías más puras. Todo lo anterior, lleva a los hijos a comprometerse en diferentes luchas; por ejemplo, los sin-papeles, la defensa de la escuela pública, la ecología, entre otras. De hecho, hijos y padres pertenecen a dos generaciones socio-históricas socializadas en épocas y espacios muy distintos, y ambas tienen no sólo una visión política diferente, sino contrastada. Los padres son definidos por sus hijos como “idealistas y utópicos”, y no se reivindican como marxistas revolucionarios. Los hijos, a su vez, son llamados “cartesianos y racionalistas” por sus progenitores. En la trasmisión hay una reinterpretación, y una verdadera apropiación de una herencia política que, al mismo tiempo, es profundamente estructurante[25]. Esta reinterpretación de la memoria de la familia se expresará en las formas y en las significaciones del compromiso de los jóvenes durante la movilización contra Pinochet.

De este modo, durante el “caso Pinochet”, los hijos van a descubrir, a veces, a través de la prensa o de la televisión, los testimonios de sus padres. Así, muchas discusiones surgidas en las familias, a raíz del evento, despiertan su interés por esta historia: ya no dudan en interrogar a los padres y en consultar los múltiples documentos escritos y audiovisuales que abundan en los medios, para llenar los espacios vacíos de la memoria. Durante las manifestaciones, los hijos aprenden también a “conocer y reconocer” a sus progenitores en los rostros de los manifestantes, cuyas expresiones les parecían, hasta ese momento, exclusivamente paternas.

De hecho, los hijos de refugiados se unen a las manifestaciones organizadas por las redes comunitarias. Para sus padres, la participación masiva en ellas, representa “un maravilloso regalo”. Esos padres, desde muchos años, temían que uno de los corolarios coercitivos del exilio significara que sus hijos se convirtieran en “francesitos que han olvidado y que no se interesan por Chile”. Al tomar conciencia que, pese a los silencios, se han transmitido sentimientos de pertenencia y un fuerte nexo con su historia. En un principio, la presencia de estos “cabros”[26]era más bien una manera de apoyar solidariamente a sus padres, considerados entonces los verdaderos actores del asunto; pero se produce una transformación, gracias a un núcleo de hijos de refugiados entre 15 y  40 personas que, durante todo el conflicto al no poder siempre entenderse con “sus mayores”, se organizan  convirtiéndose en una fuerza autónoma de potenciación del movimiento. Rechazando así el “entre-soi” protector de sus padres, hartos de las incesantes discordias que, según ellos, debilitaban la movilización y no pudiendo concebir, en Paris, al final del siglo XX, la presencia de esas reliquias de la Unidad Popular (“tienen 25 años y 40.000 kilómetros de atraso” !), los hijos de refugiados intentan ampliar la movilización a la sociedad en la que viven. Estos franco-chilenos desarrollan, de esta manera, una lucha más ejemplar que la de los “viejos”, es decir, extraterritorial, creando una asociación[27] junto a  jóvenes de otras nacionalidades. Dirigen sus acciones de protesta, reflexión e información a la población francesa, en sus universidades, colegios, lugares de trabajo, etc. Su solidaridad concreta con otros movimientos, tales como los sin-papeles, confirma el carácter ejemplar de su lucha. Sin embargo, los jóvenes no dejan de construir,  también, un espacio de “entre-soi” en el que las trayectorias, los cuestionamientos de identidad, los vacíos de la memoria individual  encuentran, por fin, un eco colectivo. Además, desarrollan un proyecto de investigación histórica sobre la represión militar chilena, iniciativas socio-culturales (conciertos, fiestas, presentaciones de documentales, apadrinamiento de un hogar de menores en Chile, y otros.), redefiniendo prácticas y valores portadoras de identidad.

De tal manera, el idioma que usan, el “frañol” (una mezcla de francés y de castellano), es tanto un marcador de identidad, así como la huella de una acción transformadora de la doble herencia cultural. De hecho, el idioma está impregnado de la relación que los hijos de exiliados tejen con la historia paterna y la tierra originaria. “El individuo que habla es “actuado por las palabras” (Jean-Paul Sartre) que enuncia, en el sentido que con las palabras establece relaciones con las cosas, los eventos y las situaciones.”[28] Y el lenguaje reinventado que usan los hijos de refugiados, pasando con facilidad de una lengua a la otra, creando nuevas palabras (afrancesadas o chilenizadas), nuevas expresiones, los distingue de los dos grupos de referencia: ni franceses ni chilenos, proclamándose herederos de una doble cultura.

Sin embargo, todos ellos afirman que el “caso Pinochet” les permitió “reanudar la identidad chilena“, las manifestaciones, fiestas y reuniones en  las cuales participan. Son un espacio de recreación de una atmósfera socio-cultural propia del exilio chileno. El español que se habla, la música latina que se escucha, la salsa que se baila y el vino que se toma, el olor del pan amasado que se disfruta, son, efectivamente, varios de los soportes de la identidad. “Me sentí chilena ante todo, no me sentía francesa pa’nada“, dice Valeria, 21 años, hija de exiliados, llegados a Francia en 1974, quien evoca, al mismo tiempo, su “desgarradora doble identidad“:

En Chile soy francesa, pero en Francia soy chilena. […] Está claro, tengo una cultura francesa, pero no puedo ser francesa. No puedo ser chilena tampoco, pero me siento más chilena que francesa.” 

  • De las estrategias de identidad (identitarias) a la apropiación

La identidad, como la memoria, es un concepto dinámico, y la cuestión revela menos de la noción de herencia que de la noción de uso. Los hijos de refugiados elaboran  verdaderas estrategias de identidad[29], “bricolando” las dos culturas y los sentimientos ambivalentes que tienen hacia la historia paterna.

Así, si algunos jóvenes se identifican con sus padres y con la generación del exilio, se autodenominan “exiliados” aunque hayan nacido en Francia, otros, se vinculan más con el   espacio nacional y deciden, por ejemplo, “volver” a Chile aunque sus padres se queden en Francia. Finalmente, son varios los que afirman y resaltan una identidad que califican como chilena, aunque nunca hayan pisado Chile. Hay que precisar que la figura del exiliado, sobre valorizado, brilla sobre los jóvenes: hijos de héroes, hijos de un mundo exótico realzado por la moda latina en Europa, por los estereotipos de la “picante salsera” y del “latin-lover”. Esta etiqueta de identidad les aporta beneficios secundarios. Alfonso, 21 años, hijo de exiliados chilenos llegados a Francia en 1976, vive en una localidad de la periferia parisina y es constantemente sometido a controles de identidad por la policía, a raíz de su “look de joven de banlieue”, sospechoso de ser “árabe o chino”. Alfonso revierte esta estigmatización[30], auto- proclamándose chileno y apoyando esta identidad con prácticas lingüísticas, festivas y deportivas para que ésta sea significativa tanto para él como para los demás.

Otros jóvenes le confieren a esta situación socio-cultural mixta, un carácter positivo: se dicen dotados de una cultura francesa, pública, que   requiere de la razón, de la ciencia y de los valores democráticos, pero también de una herencia chilena. Este último pertenece a la esfera familiar y se inclinaría mas bien hacia los sentimientos, los sentidos y las relaciones humanas percibidas como ricas y cálidas: estos jóvenes estarían constituidos por “lo mejor del espíritu francés y de la naturaleza chilena“. Estas dos herencias adquiridas, complementarias, se mezclan entonces, y algunos de los hijos de la migración evitan todo conflicto de identidad,  declarando ser, simplemente, “ciudadanos del mundo“.

El “caso Pinochet” revaloriza la figura del exiliado chileno. Durante el caso, los hijos se sienten y se definen chilenos, aunque al interior del grupo comunitario se diferencien de sus mayores: renegociada, la identidad problemática es, entonces, resuelta en el grupo de pares. Juntos, los hijos de refugiados se sienten y se definen como hijos del exilio, como el “fruto de todo eso“, pequeños chileno-franceses o franco-chilenos, nacidos de lo político, a caballo de la migración.

De esta forma,  toman sentido las historias familiares que los han conformado en lo que son hoy día. La memoria, despersonalizada, puede inscribirse en un movimiento colectivo de redefinición de los sentimientos de pertenencia y de los lazos que con ella existen, volviéndose historia, una historia en la que ellos tienen el sentimiento de participar. Su fuerte compromiso en la movilización es una afirmación de esto, una reafirmación, vista por los padres y por el entorno como una afiliación voluntaria a esta historia y de la que se apropian según sus dobles referentes socio-culturales. 

A lo largo del “caso Pinochet”, el teatro imaginario se vuelve real. La transmisión efectiva de la memoria familiar que entra en juego y la acción colectiva permiten que los hijos habiten este teatro. Actores a cien por ciento de la movilización y progresivamente reconocidos y respetados por sus mayores, los hijos “crecen” y retoman la bandera de la militancia familiar, viviendo a su turno, un formidable movimiento social. Es justamente la apropiación de la memoria colectiva y familiar lo que puede constituir al sujeto, un sujeto libre, actuando sobre el presente[31] y no invadido o aplastado por su pasado ni por su herencia.

Así, como las imágenes de un calidoscopio se hacen y deshacen indefinidamente, dibujando nuevas formas y figuras, conservando siempre los mismos materiales, podemos representarnos el objeto memoria. Fluida, en constante cambio pese a su carga traumática, la memoria del exilio chileno evoluciona en el tiempo, marcada por los distintos acontecimientos que tiene lugar tanto en la comunidad como en las familias y en los corazones, unida por los lazos comunitarios, también cambiantes. De esta manera, el “caso Pinochet” ha venido a efectuar un giro de 180 grados sobre la situación del “entre-deux” vivida por los refugiados chilenos en su fase de post-exilio, y a cuestionar profundamente las relaciones atormentadas que estos mantenían con la memoria colectiva y familiar del exilio y de la violencia. El “caso Pinochet” actúa en esto como una crisis reveladora, disparadora y cristalizadora[32], revelando hasta que punto la memoria es un proceso dinámico en constante movimiento de composición, descomposición y recomposición. z

[1] Expresión  que se relaciona con el « affaire Dreyfus » (que pasó en Francia al principio del siglo XX), es decir como un evento tanto jurídico, que mediático, que social, que político y que dividió la sociedad chilena como lo hizo l’affaire Dreyfus con la francesa…

[2] En este período, fueron realizadas dos investigaciones acerca de la construcción social de la memoria y de su transmisión en el seno familiar. Las personas entrevistadas pertenecen a 20 familias de refugiados en París y las ubico socialmente en la clase media, por su capital cultural, económico y social. Estas personas, que eran mayoritariamente estudiantes universitarios y militantes de la izquierda revolucionaria chilena, dejaron su país en la década del 70. Los integrantes de las parejas, de origen chileno, fueron entrevistadas individualmente, así como sus hijos que en ese momento tenían entre 17 y 30 años y que cursaban sus estudios superiores o ejercían un trabajo en puestos de responsabilidad.

[3] Fanny Jedlicki, Mémoires d’exil : quels héritages ? Trajectoires familiales de réfugiés chiliens, de l’Unité Populaire à l’affaire Pinochet, tesis de “maîtrise” de Etnologia, Universidad Paris V-la Sorbonne, 1999 ; Les mosaïques de la mémoire. Mémoires et violences de l’exil chilien. Tesis de DEA (pre-doctorado) de Sociologia, Universidad Paris VII-URMIS, 2000.

[4] Marie-Claire Lavabre, Le fil rouge. Sociologie de la mémoire communiste. Presse de la FNSP, Paris, 1994.

[5] Maurice Halbwachs, Les cadres sociaux de la mémoire, Albin Michel, Paris (primera edición 1925), 1994, p. 329.

[6] Concepto desarrollado por Levi-Strauss y Roger Bastide que aluden a la acción, intelectual y simbólica, de los actores sociales, para articular los distintos elementos (por ejemplo, de dos culturas). El término francés “bricolage” tiene una buena traducción en la metáfora del patchwork.

[7] Al final de la dictadura, se cuentan aproximadamente 4 000 asesinatos políticos, cerca de 2 000 detenidos-desaparecidos y entre 300 000 y 400 000 detenciones y casos de tortura.

[8] Antonia Garcia Castro, La mémoire des survivants et la révolte des ombres. Présences du phénomène de disparition dans la société chilienne (1973-1995), tesis de “maîtrise” IEP-Paris, 1995.

[9] Este sentimiento es uno de los objetivos de la represión : el sistema de la tortura necesita sobrevivientes, que puedan atestiguar el horror frente a los miembros de la sociedad, para que ellos adivinen, sin realmente saberlo, qué le pasa a los opositores. Es uno de los medios con los que se construye un verdadero Estado de terror.

[10] Ana Vásquez ; Ana-Maria Araujo, Exils latino-americains : la malédiction d’Ulysse, CIEMI-L’Harmattan, 1988.

[11] Jorge Semprún ; Elie Wiesel, Se taire est impossible, Ed. Mille et Une Nuits, 1995, p. 17.

[12] Pese a la dificultad de contabilizar el número exacto de exiliados se estima que, entre 1973 y 1989, unos 500.000 a un millón de chilenos, aproximadamente, han abandonado voluntariamente su país. Según la embajada de Chile en Paris, entre 10. 000 y 15. 000 chilenos habrían residido en Francia en este período. Estos refugiados provienen, en su mayoría, de la clase media chilena, con un alto nivel de educación. Sin embargo, pese a la heterogeneidad social existente en esta comunidad, de acuerdo a los datos conocidos por esta embajada, entre el 30 y el 40% de esta población habría vuelto a Chile.

* Citar a primo Levi

[13] La orden de detención internacional librada por el juez Garzón habla en términos de “crímenes de lesa humanidad”; estas palabras, si bien son abandonadas por los jueces, son ampliamente retomadas por los medios de comunicación masiva durante todo el caso.

[14] Evidentemente no es mi intención juzgar la (re)construcción de la democracia chilena, que puede ser comprendida históricamente. Seguramente Francia tiene una historia diferente y ahora es justamente desde este país, en el que los refugiados han cambiado y adquirido, durante el exilio, otros códigos de análisis y otras expectativas (sociales, económicas, culturales y políticas), que éstos evalúan la situación chilena.   

[15] Roger Bastide, “Mémoire collective et sociologie du bricolage”, L’Année sociologique, vol. 21, 1970.

[16] Paul Ricoeur, Evènement et sens, en L’Espace et le temps. Actes du XXIIeme Congrès de l’Association des sociétés de philosophies de langue française (Dijon, 29-31 août 1988), Vrin, 1990, p.19. 

[17] Un grupo de exiliados chilenos participa en las elecciones presidenciales chilenas de 1999, pensando contar con el apoyo de la población (este apoyo se demostraría prácticamente inexistente). Gracias al rol que habían jugado durante el “caso Pinochet”. Hasta continúan soñando con una sociedad chilena inspirada en la Unidad Popular.

[18] De hecho, frente a la ausencia de una Historia científica, oficial y reconocida como tal, es el mito, con acentos siempre legendarios, que toma su lugar. 

[19] Las identidades etnicas, de hecho, se construyen siempre en la interacción : Fredrik Barth, “Les groupes ethniques et leurs frontières” (trad. al francés, 1ª edición en ingles 1969), en Poutignat Ph. Y Streiff-Fenart J., Théories de l’ethnicité, Paris, 1995, pp.203-249.

[20] Véronique Nahoum-Grappe, “L’usage politique de la cruauté : l’épuration ethnique (ex-Yougoslavie, 1991-1995)”, pp. 275-323, en Françoise Héritier (dir.), De la violence, Odile Jacob, Paris, 1996, p.282.

[21] Esto no es una ley general; durante la investigación he encontrado casos extremos, en los que pudo haber un casi total ocultamiento de la historia paterna o, al contrario, una intensa participación de los hijos en la historia de sus padres.

[22] Vincent de Gaulejac, L’histoire en héritage. Roman familial et trajectoire sociale, Desclée de Brouwer, 1999.

[23] Martine Ulriksen-Vignar, “La transmission de l’horreur » en Jeanine Puget (dir.), Violence d’état et psychanalyse, Bordas, Paris, 1989, p. 124.

[24] Las experiencias traumáticas son reales en los hijos de los sobrevivientes, a pesar de que no hayan vivido realmente las causas de dicho traumatismo en Nathalie Zadje, Souffle sur tous ces morts et qu’ils vivent ! La transmission du traumatisme chez les enfants de survivants de l’extermination nazie, Ed. La Pensée Sauvage, 1993, pp. 87-88.

[25] Anne Muxel-Douaire, “Chronique familiale de deux héritages politiques et religieux”, en Cahiers internationaux de sociologie, vol. 82, PUF, 1986.

[26]Cabros y viejos” son las denominaciones con las que las dos principales generaciones que han protagonizado esta lucha, se llamaban una a otra.

[27] L’A MICRO, el nombre de la asociación, hace referencia a lo micro como a algo chico, en contraste con los adultos ; hace referencia también al MICRO-fono como símbolo de la palabra tomada públicamente por este grupo y a las micros de Santiago, lo que le confiere, por un lado, un carácter mas chileno en relación a los dos primeros términos existentes en francés y significando lo mismo, y por otro simbolizando la “subida al camino del compromiso”.

[28] Augustin Barbara, Les couples mixtes, Bayard, 1993, p.207.

[29] Camille Camilleri ; Joseph Kastersztein el all., Stratégies identitaires, PUF, Paris, 1997.

[30] Isabel Taboada-Leonetti, “Stratégies identitaires et minorités : le point de vue du sociologue”, en C ; Camilleri et all., idem, pp.68-69. Hay que decir que los jóvenes franceses de origen magrebi que habitan los barrios populares de Francia son victimas de un fuerte racismo institucional y social, siendo identificados como delincuentes.

[31] Jacques Hassoun, Les contrebandiers de la mémoire, Syros, Paris, 1994.

[32] Edgar Morin, “Principes d’une sociologie du présent”, en La rumeur d’Orléans, Seuil, 1969.

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“Lo agarraron!”Representaciones del arresto de Augusto Pinochet en Londres y el despertar del exilio chileno en Europa (1998-2000)

Escribir el dolor para ser resiliente. Leandra Guzman

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Somos, fuimos,seremos migrantes. Chilenos en Suecia

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Camila Salazar Atias  criminóloga nacida en Chile, criada en Lund, Suecia , una de las principales expertas en el campo de la actividad relacionada con las pandillas. Grado de la Universidad John Jay de Justicia Criminal, Nueva York. Donde también hizo tres años de estudio de investigación etnográfica con una de las bandas callejeras más grandes del mundo, el Todopoderoso América King y Queen Nation. Desde 1997 trabajó con cuestiones relativas a la construcción de las bandas y la identidad de las pandillas. . Camila ha establecido y dirige el Centro Sueco para obtener información sobre subculturas destructivos (CIDES), cuya misión es contrarrestar el desarrollo de las bandas, y se centran en las estrategias exitosas. Camila ya ha hecho posible que los miembros de la banda a abandonen sus vidas destructivas y comiencen de nuevo. Sus esfuerzos y perseverancia ha mejorado la vida de muchos jóvenes que ahora están viviendo sin el temor de constantes amenazas y violencia. Por el momento se desempeña como jefe de programas sociales Fryshuset, una de las casas  más grandes del mundo  de la juventud con más de 60 programas diferentes. Además, da conferencias, hace la promoción,  habla en publico, modera,  en los medios de comunicación. Ella es parte de diversos grupos de expertos y de referencia, escribe artículos en libros y los medios de comunicación, así como se encuentra en el Directorio de Samba.

Camila es una apasionado de dar a la gente una oportunidad temor honesto en la vida, el valor y la igualdad  Camila recibió en 2015 el prestigioso premio internacional Anna Lindh .

 

Camila Salazar Atías is a criminologist born in Chile, raised in Lund and one of Sweden´s foremost experts in the field of gang related activity. Degree from John Jay College of Criminal Justice, New York. Where she also did three years of ethnographic research study with one of the world’s largest street gangs, The Almighty Latin King and Queen Nation. Has since 1997 worked with issues concerning the construction of gangs and gang identity.. Camila has established and runs the Swedish center for information on destructive sub-cultures (CIDES) whose mission is to counteract the development of gangs, and focus on exit strategies. Camila has since made it possible for gang members to leave their destructive lives and start anew. Her efforts and perseverance has improved the lives of many young people who are now living without the fear of constant threats and violence. At the moment she works as head of social programs at Fryshuset, on of the worlds largest youth houses with more then 60 different programs. In addition, she lectures, does advocacy, moderate, pubic speaking, figures in media. She Is involved in various expert and reference groups, writes articles in books and media as well as sits in Samba’s Board of Directors.
Camila is passionate about giving people an honest fear chance in life, everybody’s equal value and equality.
Camila received in 2015 the prestigious international Anna Lindh Prize for her work.Camila salazar. Perfil Linkedin

 

Valentina, hija del exilio…había momentos de racismo, aislamiento y terribles soledades.

Valentina Montoya, exiliada niña, hoy respetada cantante de folklore y tango en Escocia


Sergio Reyes. Entrevista a Valentina Montoya


Mi padre era empleado público, trabajaba para el servicio de seguro social en un edificio que estaba perpendicular, me parece, al palacio La Moneda (creo que ya no existe ese edificio). De hecho, el día del golpe, mi padre había ido a trabajar. Mi mamá lo llamo por teléfono y le dijeron que estaban todos tirados en el suelo porque estaban bombardeando La Moneda. De alguna forma alguien le paso el teléfono y así desde el suelo él hablo con ella. Lo detuvieron el 1 de octubre de 1973.

Mi padre fue llevado al Estadio Nacional y posteriormente a Chacabuco, donde permaneció encarcelado durante el 73 y 74. Al igual que todos sus compañeros, mi padre sufrió mucho encarcelado. Al ser puesto en libertad decidió permanecer en su país. Le contó a mi madre la gravedad de las torturas en esos campos de concentración y dijo que más daño no le podían hacer dentro de Chile pero que iba evitar el destierro, que quería morir en su país. No obstante, insistió que saliera su familia ya que él temía mucho que nos hicieran algo a nosotros.

Entonces mi madre, después de haber estado en la clandestinidad, nos sacó de Chile. Yo era una menor de edad, pero a pesar de mis escasos años, tenía conciencia de lo que estaba ocurriendo en mi país. Para mí fue doloroso dejar a mi padre, mi abuela, mi mejor amiga y mi escuela. Recuerdo esa mañana, de la partida, sentía una especie de vértigo, un vacío, un temblor en la guatita, que me persiguió casi toda la vida. Pero recuerdo que me consolaba con la idea de que iba a ser un corto tiempo. Que luego volveríamos. Los adultos decían tres años.

Salimos con dos pequeñas maletas, casi nada de equipaje. Esto era la prueba que no íbamos a quedarnos. La entrada a Inglaterra no fue nada de fácil, como lo comento en una canción que escribí titulada La Partida. Y claro, como íbamos a ‘volver’, no comprábamos muebles, solo lo más necesario. La idea jamás fue de salir fuera del país para siempre. Nos considerábamos seres pasajeros, pájaros transitorios.

 

Mi madre estaba muy delgada, como lo demuestran la foto de su pasaporte y otros documentos de viaje. Tenía la pena escrita en todo su rostro. Por mucho tiempo se negó a comer porciones adecuadas de comida. Decía que no podía comer mientras en su país la gente no tenía que comer. El exilio dorado es un mito. Vivíamos en lugares muy marginales, en una casa del estado y antes de eso en un departamento que simplemente no era habitable. Cuando llegamos estaba muy sucio y con jeringas usadas en los armarios. Olía muy mal. Ese concepto del exiliado dándose la gran vida no tiene relación alguna a la realidad nuestra.

Duele estar lejos de los que se aman, amigos queridos, lejos de las cosas más simples pero que más significado llegan a tener. Ahora las cosas son distintas, la tecnología permite mantener un vínculo inmediato, en ese entonces esperábamos hasta dos o tres semanas por una carta. El tiempo parecía pasar más lento y noticias de Chile, buenas o malas, nos mantenían con una añorada conexión. El activismo político nos unía.

Recuerdo que no fueron tiempos fáciles, pero que a pesar de todo, nos ocupábamos en hacer muchas cosas por Chile. Organizábamos entrevistas, charlas, reuniones, actos culturales, proyección de películas, talleres de artesanía o de música – una enorme gama de actividad y de creatividad – así se juntaba dinero para mandar a Chile. Todavía tengo listas, escritas a máquina, de los objetos que creábamos en cuero o madera y los precios en que se vendían. Juntábamos así y se mandaba plata para la Vicaría de la Solidaridad, el Partido, etc.

Recuerdo huelgas de hambre en distintos recintos y marchas enormes por las calles de Londres. Venían a cantar artistas como Quilapayún, Ángel e Isabel Parra, Capri, etc. Lo veíamos como nuestra responsabilidad eso de decirle al mundo lo que pasaba en Chile. Se creaban vínculos con distintos partidos de izquierda y sindicatos y se trabajaba en conjunto con ellos también. Las iglesias nos facilitaban sus salas para hacer mercados de pulgas o actividades culturales. A pesar de los conflictos internos entre nuestra comunidad, había un enorme sentimiento de solidaridad, una sensación de hermandad entre nosotros.

La música

Mi madre me compró mi primera guitarra. Para ella era algo completamente natural que yo aprenda la guitarra y ella hacía grandes esfuerzos para conseguirme cuerdas y repuestos etc. Ella tenía una voz muy hermosa y aunque nunca aspiro ser cantante, amaba una enorme variedad de música. Yo recuerdo que en Chile la casa estaba llena de discos de Víctor Jara (quien fue amigo de ella antes de su fama), Inti-Illimani, Quilapayún. Recuerdo que había música rusa y folklore argentino, Mercedes Sosa entre otros.

Las primeras canciones que aprendí en guitarra me las enseñó un compañero de Osorno que vivía con su familia en Birmingham. Yo tenía 11 años. Mi primer grupo musical se llamaba ‘Chacabuco’ y fue formado por compañeros de nuestra base. Aquellos guitarreros y cantores (uno muy parecido a Víctor Jara) me enseñaron muchas canciones. Mi madre y otros compañeros me pasaban cancioneros que producía la Jota. Todavía los tengo! Y yo independientemente sacaba libros de acordes de la biblioteca y entonaba canciones con mi hermana, quien tiene una voz muy linda. Esos años fueron memorables y lográbamos sacar alegría del activismo, a pesar de las dificultades, puesto que había momentos de racismo, aislamiento y terribles soledades. Vivíamos muy modestamente y con la mente en Chile, esperando cada diario de allá, cada carta, cada noticia. Escuchábamos la radio, el programa que era fundamental en nuestras vidas – Escucha Chile! con la cálida voz de Katia. Una vez les mandé una carta y la leyeron, recuerdo la alegría que sentí al oír mi carta en la radio! Creo que tengo una grabación de eso por ahí… se grabaron muchas en mi casa…

La adolescencia fue más dura, porque después muchos chilenos se fueron y la comunidad se fragmentó. Ahí me sentí aislada a pesar de que tenía amigas de acá – en gran parte mis amistades de la escuela fueron de origen Asiático o de Irlanda. Me gustaban porque teníamos cosas en común y me interesaba por sus historias. Una amiga me prestaba sus saris. Ellas me enseñaban palabras en urdu y gujarati y yo les enseñaba español.

Pero fuera de la escuela, músicos ingleses me instaban a cantar rock y claro, ese ambiente era muy machista y las canciones folklóricas que yo escribía siempre terminaban siendo transformadas a baladas de rock! Creo que desarrollé una aversión al rock por eso. Tenía muchas inquietudes, muchas preguntas, cuales ni el rock ni el punk podían responder. Para mi rebelarse era cantar canciones chilenas, cantar folklore porque esa era yo. Era mi forma de dejar de ser invisible. Por ese canto yo tuve que luchar y lo sigo haciendo!

Teatro, universidad, música

Siempre me interesé por el teatro, en particular el trabajo de Augusto Boal y participé en grupos de teatro juveniles. Trabajé en tiendas, pizzerías, restaurantes, estudié teatro comunitario y eventualmente partí a la universidad de Warwick a estudiar historia, pienso que allí logré satisfacer muchas inquietudes y me sentí realmente feliz. De ahí nació la oportunidad de ir a dar clases de teatro en México, lugar que quise mucho – llena de gente maravillosa – fértil de arte, música e historia. Al regresar decidí ir al Festival de Edimburgo, allí me enamoré de un guitarrista escocés David Russell y con él formé mi grupo de folklore Valentina y Voces del Sur. Fue muy lindo, nos fuimos a una casita de campo donde él vivía y allí en un cerro, donde no había nada más que árboles y la casita de piedra, hicimos nuestras primeras grabaciones. Considero que esas fueron las primeras grabaciones donde mi voz era genuinamente mía.

El tango

A mi madre le gustaban muchos géneros musicales, dentro de ellos estaba el tango. Y por eso el tango abundó en mi vida. Aunque eso de querer cantar tango llegó como un relámpago. Mi mamá estaba en su pieza haciendo sus costuras y yo en la mía, estudiando. Ella escuchaba sus cassettes y tres temas me llamaron la atención. Yo fui a su pieza y le dije súper fascinada ‘Mamá, quién canta esos tangos?’ Me miró, con cara de sorpresa por mi repentino interés en el tango y dijo, ‘Mercedes Simone, por qué?’ Yo le dije, ‘Algún día voy a cantar esos tangos!’

Paré la cola y me fui a mis libros otra vez. Claro, ese día llegó 6 años después en Escocia, algo que jamás hubiese imaginado! David, el joven guitarrista escocés me llevó al Bongo Club a un concierto de un grupo de cámara nuevo y súper avant guard, se llamaba Mr McFall’s Chamber. Al entrar lo primero que vi fue ese grupo de cámara tocando tango y ese tango se llamaba ‘Soledad’ de Astor Piazzolla’! Quedé cautivada! Partí a hablar con ellos y así fue como llegaron a estar esos tres tangos que mi madre escuchaba (Noche de ronda, En cuanto silba el viento, Calla corazón) en el álbum ‘Revolucionario’.

Es una cosa muy especial cantar con Mr McFall’s Chamber. Son un grupo de enorme calidad musical y cabe decirlo, son muy respetados acá. He colaborado con McFall’s Chamber desde el primer o segundo año del grupo entonces cantar con ellos hoy en día llega a ser algo muy emotivo aparte de ser un privilegio.

Para mí el tango tiene una historia muy interesante, raíces humildes marcadas por emigración, dolor pena, enajenamiento, renacimiento. El tango canción con toda su pasión y melancolía ha sido mi compañero en momentos de soledad.

Pero no todo el tango trata de amor o de la madre, el tango tiene una temática amplia, si uno la busca! Yo quise escribir unas canciones con alma de tango en nuestro CD La Pasionaria. El tema Sola es un homenaje a Sola Sierra, activista chilena que yo admiro muchísimo. ‘Años de lucha, ojos serenos dibujan nuestra gente’… es una alusión a la forma en que su mirada reflejaba la historia, el sufrimiento y el espíritu de lucha de nuestra gente. Mujeres como Sola han dejado un legado moral imprescindible para las futuras generaciones y es importante que se sepa más de ella, que las jóvenes que buscan un referente tengan a Sola Sierra como modelo a seguir, porque con conciencia, memoria colectiva y activismo se puede verdaderamente levantar un país y crear una cultura realmente nuestra.

Ahora, si el tango ha sido el que acompaña mi alma en las noches oscuras de soledad, el folklore de Nuestra América ha sido mi conciencia. Necesito el tango y el folklore como el día y la noche! Mi trabajo siempre tendrá elementos de ambos.

Proyectos

Ahora tengo planes de grabar un CD de folklore acerca de Chacabuco y la experiencia de mi padre en ese campo de concentración. Para este proyecto tengo una página Facebook donde archivo enlaces relacionados al tema (y que está abierta al público). Estoy también elaborando canciones para un CD que recuente mis memorias más tempranas del exilio.

Aparte de la música, he escrito un guión. Titulado “Doña Soledad”, es un film de tango con una robusta conciencia social, ambientado en Edimburgo. El film explora las secuelas de las dictaduras Latinoamericanas de los ‘70 en dos hijos del exilio. Espero usar música de nuestro álbum La Pasionaria al igual que composiciones nuevas en conjunto con tangos de Piazzolla y Pugliese. En estos momentos ando en búsqueda de un productor para hacer realidad este film.

Justicia y reparación para los torturados, asesinados…

Nuestro pueblo ha sido un pueblo valiente que a pesar de tanta opresión, ha salido a las calles en plena dictadura a protestar con dignidad. Un pueblo que a través de los años ha luchado y contribuido diariamente con enorme corazón y convicción para crear un país donde realmente exista justicia y democracia. Este esfuerzo ha sido tremendo pero los distintos gobiernos post-dictadura han demorado mucho en crear justicia, incluso han sido un obstáculo, yo diría. Muchos activistas, madres, padres han fallecido sin saber el paradero de sus queridos. Alguien sabe y aunque el pacto de silencio entre los militares (y civiles) se ha fragmentado de cierta forma (los casos de Calama y Víctor Jara por ejemplo) y la verdad surge poco a poco, queda mucho más por hacer. El Museo de la Memoria es algo muy grande para Chile y me enorgullece enormemente que exista un sitio que sea un amplio testimonio de las atrocidades que ocurrieron durante la dictadura. Pero claro, no hay olvido ni perdón hasta que haya justicia, hasta que sepamos que pasó con nuestra gente, donde llegaron a parar y hasta que los responsables a los niveles más altos sean juzgados por sus crímenes.

Pagina Facebook de Valentina

Para escuchar su música en YouTube

Entrevista © 2016 Valentina Montoya Martínez

Ver http://www.vocesdelsur.co.uk/uploads/8/1/5/0/8150717/entrevista.pdf

Esos chilenos siempre forzados al exilio

“Y nosotros, dentro del país, no teníamos el derecho de decidir lo que queríamos hacer. Y éramos muchos los que nos organizamos para resistir. Pero nunca, ni a mí, ni a todos los compañeros que yo conozco, se nos puede acusar de haber atentado contra un gobierno democrático, legítimamente constituido. En ningún momento”.

Esos chilenos siempre forzados al exilio
Le Courrier de Genève
Traducido para Rebelión por Carmen García Flores
 DESTIERRO. Han abandonado su país cuando otros por fin podían entrar. Cuando, al regreso de la democracia, algunos oponentes armados tuvieron que elegir entre la prisión y el alejamiento.Cuarenta años. Esta es la pena de destierro que se impuso Carlos García Herrera en 1992, dos años después del retorno formal de la democracia en Chile. La condena más dura para seis chilenos que aún viven hoy en el exilio forzado en Bélgica y en Finlandia. “Este es un honor que yo no me merezco, dice irónicamente, jamás he sido un dirigente político” Carlos prefiere describirse como “un militante de la resistencia, un guerrillero urbano”.

Encarcelado por la dictadura de Augusto Pinochet en 1981, está todavía condenado a cadena perpetua según una ley denominada “antiterrorista”. Para él, como para los otros militantes en su mismo caso, la vuelta del a democracia tuvo un gusto amargo. “Esperábamos una liberación incondicional de todos los presos políticos, como lo habían prometido los partidos del a oposición”.

Pero la transición no ha hecho tabla rasa con las instituciones del pasado. Con el ex dictador como comandante en jefe de la armada durante toda la duración de su mandato, y con una Constitución

elaborada por este último (aún hoy en día en vigor aunque enmendada por dos veces), el gobierno del demócrata-cristiano Patricio Aylwin se limitó a “investigar la justicia en la medida de lo posible”, como afirmó en su época.

Y el general Pinochet había tenido cuidado en hacer cumplir rigurosamente la Constitución de 1980: Nada de gracia posible para los prisioneros condenados por “terrorismo”. El gobierno de la transición le propondrá entonces elegir entre partir, sin posibilidad de retorno durante varios años, o permanecer en prisión. Entre 1990 y 1994, a veintinueve personas se les conmutaron sus penas de prisión por penas de alejamiento (extrañamiento). “Había pasado ya suficientes años en prisión, preferí partir”.

La trayectoria de Carlos es la de un hombre que ha atravesado por todas las tempestades de esta época agitada. En 1973, año del golpe de Estado contra el gobierno socialista de Salvador Allende, estaba en la Marina. Junto con otros, el sentía que algo se tramaba en el seno de la Institución. “Muchas personas eran conscientes de que se preparaba un golpe de Estado, había una gran efervescencia política en la Marina”.

De marino a guerrillero

Chile aún cuenta con una importante marina de guerra cuyos oficiales están claramente anclados en la derecha conservadora. “El embrión del golpe de Estado se encontraba allí, entre un grupo de oficiales de marina. Pinochet se sumó a la idea al final”, explica Jorge Magasich, doctor en historia de la Universidad de Bruselas y autor de la tesis Los que dijeron no. Historia del movimiento de los marinos chilenos opuestos al golpe de Estado de 1973.

“Por contra, los suboficiales y sobre todo la tropa, son en su mayoría leales y de izquierda. Cuando comprenden que el pronunciamiento es inevitable y que serán obligados a participar en él, los marinos leales intentan alertar a las autoridades políticas. Pero en la noche del 5 al 6 de agosto de 1973, es decir un mes antes del golpe de Estado, una ola de arrestos cae sobre ellos. “Entre 150 y 200 marinos son arrestados, ellos serán los primeros torturados. A continuación, noventa y dos de ellos serán condenados por “sedición” a penas que iban desde tres a ocho años de prisión”, explica Jorge Magasich. Carlos García formaba parte de ese grupo. “Nosotros no éramos militantes, éramos simplemente personas que pensaban que un golpe de Estado es algo ilegal. Nuestro deber como marinos era defender al gobierno, poco importa cuál fuera con tal que fuera elegido democráticamente. Esto es lo que hicimos y fuimos encarcelados por ello”, recuerda.

Es en la prisión cuando se convierte en militante. En efecto, después del golpe de Estado los presos políticos afluyen por cientos. “Cada organización, en las prisiones o en los campos de concentración en la que había militantes encarcelados, mantenía una estructura organizativa. Es, pues, por su contacto como nosotros empezamos a formarnos políticamente y a conocer lo que es la teoría revolucionaria, el marxismo, etc”.

Liberado en 1976, Carlos retoma enseguida contacto con algunos camaradas del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) a los que conoció en prisión. Vuelve a vivir en Santiago donde se incorpora a los movimientos sociales que surgen después de la feroz represión que había seguido al golpe de Estado. “Hacia el 77-78 hubo una reactivación, especialmente del movimiento sindical. Pero la oposición no se detuvo ahí: “Como yo y otros compañeros teníamos una experiencia militar debido a nuestro paso por la Marina, el MIR nos propuso formar parte de un equipo de propaganda armada, un equipo de sabotaje. Y poco a poco comenzamos una guerrilla.

Contra la “Gestapo” chilena

Una guerrilla que aspiraba a desenmascarar los centros de tortura secretos de la dictadura, en la región de Santiago y Valparaíso principalmente. “Organizamos dos ataques relámpago contra estos centros de tortura, unos atentados contra los principales responsables de las torturas de la dictadura. Pero este tipo de acciones no era lo cotidiano, no ocupábamos también de la vida política durante la resistencia y además cada uno debía trabajar para vivir. Esto se parecía mucho a lo que hacían los Belgas, los franceses o los otros europeos contra la ocupación nazi”.

Entre las acciones dirigidas por esta célula figura el atentado de 1980 contra el teniente coronel Roger Vergara, director de la Escuela de enseñanza del Ejército. Para Carlos, esto fue un acto político, decidido colectivamente. “Habíamos asesinado a un responsable de la ‘Gestapo’ chilena” compara.

Enseguida, la vida legal y la resistencia armada se hacen inconciliables. Carlos permanece, pues, en la clandestinidad. Pero esta situación no durará por mucho tiempo, será arrestado unos meses más tarde, en enero de 1981.

“Era un día normal, había ido al cine y acababa de visitar a mi familia y al entrar en mi casa me tendieron una emboscada y me arrestaron junto a mi mujer y mi hija de un año y medio” Fue juzgado por un tribunal y condenado a cadena perpetua..

En 1992 se le conmuta la condena en dos penas de veinte años de alejamiento, es decir cuarenta años. Otros cumplieron penas más cortas de cinco, diez o veinte años de alejamiento y han vuelto o están próximos a volver definitivamente. Algunos, siempre bajo fuertes medidas, pueden entrar en Chile por breves periodos de tiempo “por razones humanitarias” como la defunción de un pariente. “Yo no quiero matar a mi madre para poder regresar a mi casa”, exclama Carlos.

Derecho a la resistencia

El pasado noviembre, cumplió su primera pena de veinte años. Escribió una carta al presidente Sebastián Piñera, a quien ha hecho que le llegara la carta en propia mano por la intermediación del Cónsul honorario de Amberes, en Bélgica. “Hace veinte años que estoy aquí, ¿no es suficiente? Me gustaría recuperar mi derecho a volver a mi casa. Aquí en Bélgica dispongo de todos los derechos como cualquier otro ciudadano ¿por qué no puedo disponer de ellos en mi propio país?” se pregunta.

Hoy, Carlos siente sorpresa por el hecho de que “después de todos estos años, el poder político chileno se niega a reconocer que las personas que participaron en esta resistencia han ayudado enormemente a debilitar la dictadura. Esta misma dictadura que cada año era condenada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero Pinochet y los suyos no escuchaban a nadie, las palabras no eran suficientes. Las condenas verbales, oficiales, diplomáticas eran útiles pero no suficientes”.

“Y nosotros, dentro del país, no teníamos el derecho de decidir lo que queríamos hacer. Y éramos muchos los que nos organizamos para resistir. Pero nunca, ni a mí, ni a todos los compañeros que yo conozco, se nos puede acusar de haber atentado contra un gobierno democrático, legítimamente constituido. En ningún momento”.

El 11 de septiembre de 2013, Chile conmemorará los cuarenta años del golpe de Estado militar. Veintitrés años después del final de la dictadura, muchas heridas quedan por cerrar. Si nadie lo remedia, Carlos no volverá a su país antes de 2032, él tendrá entonces 79 años.

Fuente: http://www.lecourrier.ch/node/105200

 

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Verdeolivo

Tomado de http://www.rebelion.org
Por Sébastian Brulez

    DESTIERRO. Han abandonado su país cuando otros por fin podían entrar. Cuando, al regreso de la democracia, algunos oponentes armados tuvieron que elegir entre la prisión y el alejamiento.

Cuarenta años. Esta es la pena de destierro que se impuso Carlos García Herrera en 1992, dos años después del retorno formal de la democracia en Chile. La condena más dura para seis chilenos que aún viven hoy en el exilio forzado en Bélgica y en Finlandia. “Este es un honor que yo no me merezco, dice irónicamente, jamás he sido un dirigente político” Carlos prefiere describirse como “un militante de la resistencia, un guerrillero urbano”.

Encarcelado por la dictadura de Augusto Pinochet en 1981, está todavía condenado a cadena perpetua según una ley denominada “antiterrorista”. Para él, como para los otros militantes en su mismo caso, la vuelta del a democracia tuvo un gusto…

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Destacado

El Exilio es un atropello a los Derechos Humanos. Chilenos en el exterior.

ENCUENTRO DE CHILENOS Y CHILENAS RESIDENTES EN EL EXTERIOR
SANTIAGO, 1, 2 Y 3 DE OCTUBRE DE 2014
R E L A T O R Í A
En Santiago de Chile, los días 1, 2 y 3 de octubre de 2014 se realizó el Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, organizado por el Comité Internacional Chile Somos Todos, con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Presidencia del Senado de la República, la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaría General de Gobierno y la Presidencia de la Cámara de Diputados, y la colaboración de la Presidencia de la República de Chile, la Biblioteca del Congreso Nacional, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, la Cineteca Nacional, la Municipalidad de San Miguel y la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX).
Concurrieron a este Encuentro 95 dirigentes y líderes de las comunidades chilenas residentes en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Lesoto, México, Noruega, Panamá, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Venezuela, representando a más de 60 organizaciones sociales.
En el acto de inauguración intervinieron la Presidenta del Comité Internacional Chile Somos Todos, Aída Mena, procedente de Viena, Austria; la Ministra Secretaria General de la Presidencia, Ximena Rincón, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz. La Embajadora de Austria, Dorothea Auer, dio a conocer el saludo del Presidente de ese país, Dr. Heinz Fischer, dirigido a los participantes del Encuentro. Al acto asistió la señora Ángela Jeria, madre de la Presidenta de la República de Chile.
En su intervención, Aída Mena evocó el sufrimiento de muchas familias que, durante la dictadura militar, fueron reprimidas y sus miembros fueron perseguidos, encarcelados, ejecutados, desaparecidos o exiliados.
Describió la existencia del exilio como un frío vacío entre dos mundos en el que faltaba el puente comunicador. Recordó que en las sociedades antiguas el destierro era la pena máxima a la que podía ser sometido el ser humano, un castigo asociado a la pérdida de pertenencia e identidad. Agregó, basándose en su experiencia profesional como psicóloga y en estudios realizados con víctimas del holocausto, que las secuelas de todos estos atropellos persisten hasta la décima generación.
Enfatizó que después del activo apoyo a la recuperación de la democracia, una de las grandes luchas desplegadas en el exterior había sido por el derecho a sufragio, a la que se fueron sumando otros actores sociales y otras generaciones que llegaron al exterior por diversas razones, formando un todo multicolor y diverso que se ha hecho escuchar desde todos los rincones del mundo.
2 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
Hizo un recuento de las iniciativas legislativas presentadas al respecto desde el año 1963 y un reconocimiento al apoyo permanente de las fuerzas políticas que hoy forman parte del gobierno.
Destacó la promulgación de la Reforma Constitucional que establece que se podrá votar desde el exterior, en los países de residencia, en elecciones presidenciales, primarias presidenciales y plebiscitos nacionales, como “un hito histórico”, que “repone un derecho ciudadano y restituye un derecho humano, pendiente para nosotros”.
Sin embargo, lamentó que sea restrictiva respecto del tipo de elecciones en que se podrá votar y que estén excluidos de este derecho los chilenos nacidos en el exterior.
Calificó la condición de avecindamiento por un año en Chile para los compatriotas nacidos fuera del territorio nacional, como una dolorosa discriminación, ya que “poseen la nacionalidad, pero no tienen derecho a ejercer la ciudadanía”. Recordó que según las estadísticas oficiales 2003 – 2004, el 41% de los chilenos residentes en el exterior había nacido en el extranjero.
Llamó a que el derecho a sufragio alcanzado sea ejercido masivamente y que, a partir de él, se planteen nuevos desafíos en materia de derechos políticos, económicos, sociales y culturales, hasta alcanzar la igualdad de derechos a la que aspiramos, para que Chile considere a los chilenos del exterior “en el mismo nivel que al resto de sus hijos”.
Finalmente, agradeció la presencia de los representantes de las comunidades en el exterior y por el trabajo realizado en los encuentros preparatorios, así como a las instituciones y personas que colaboraron en la organización del Encuentro.
La Ministra Ximena Rincón relató, por su parte, que en su primera reunión con los ministros del comité político, la Presidenta Michelle Bachelet había anunciado su decisión de respaldar la moción parlamentaria de reforma constitucional por el voto en el exterior. Con ello, el gobierno envió un mensaje potente a hombres y mujeres que voluntaria o involuntariamente tuvieron que dejar nuestro país y se hizo cargo de las demandas de un país que exige un trato distinto. Agregó que la Reforma Constitucional, aunque imperfecta, había sido un primer paso importante, sustantivo, que debemos perfeccionar, pero no abandonar. Aludió a la ausencia de un pacto constitucional que nos represente a todos y todas.
Señaló que en el Informe de Calidad de la Democracia de PNUD, donde se observa que nuestro país está muy por debajo en indicadores internacionales, había dos aspectos que se destacaban para mejorar la calidad de nuestra democracia: el derecho a voto en el exterior y el sistema binominal. Ambos están siendo abordados por el actual gobierno, con claridad y sentido de liderazgo.
Añadió que la Reforma Constitucional se materializará y perfeccionará en la Ley Orgánica Constitucional, en lo que es fundamental el papel de los residentes en el extranjero. Clarificó que todavía no se ha presentado ningún texto borrador; la Secretaría General de Gobierno, la Cancillería y el Ministerio del Interior tienen una idea de por dónde debiera ir el proyecto, pero entienden que
3 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
todavía hay trabajo por realizar, materias por profundizar y esperan los insumos de este Encuentro para “entrar en el área chica” y conversar el tema con la Presidenta.
Declaró que, sin embargo, no bastan las leyes para que las cosas sucedan, y afirmó que la voluntariedad del voto que hoy día existe en nuestro país supone un desafío de participación y de movilización de todas y de todos.
El Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, felicitó a los y las compañeras de lucha por la democracia y se manifestó impresionado por la diversidad de países representados en el Encuentro. Felicitó a los presentes por lo conseguido en relación al derecho a voto en el exterior, tarea pendiente por décadas.
Señaló que el derecho a voto en el exterior existe en más de 116 países del mundo, por lo que solo nos hemos puesto al día; subrayó, sin embargo, que constituye un gran paso.
Aludió a la voluntad de la Presidenta Michelle Bachelet de cumplir con tareas pendientes considerando avanzar en tres pilares de reformas: primero, la reforma educacional, gratuita, pública y de calidad; segundo la reforma tributaria, que se logró en 5 meses, y en tercer lugar, la reforma constitucional, para tener una nueva Constitución, plenamente democrática.
Añadió que dentro de las tareas inmediatas que abordó la Presidenta Michelle Bachelet estuvo el voto en el exterior. Señaló que Chile cambió de manera muy significativa y exige terminar con las desigualdades en todos los ámbitos, y que con esta Reforma Constitucional se subsanó una desigualdad en materia de derechos políticos.
Declaró que se está trabajando en la Ley Orgánica Constitucional, en conjunto con el Ministerio del Interior y la Secretaría General de la Presidencia; la idea fundamental es “acercar la urna” al votante, es decir facilitar que puedan votar también aquellos chilenos que residen en lugares más apartados de las grandes urbes; mencionó la valoración de lo que puedan aportar los propios residentes en el exterior, reconociendo que la participación impone un desafío mayor que finalmente debe legitimar el proceso.
Agregó que se están realizando consultas ciudadanas y encuentros con chilenos fuera del país, para saber qué opinan sobre la modalidad del sufragio.
Señaló cinco consideraciones a tener en cuenta en el proceso electoral: amplia participación, transparencia y confiabilidad, seguridad, sustentabilidad y mantener el prestigio de nuestro sistema electoral.
Propuso crear más y mejores mecanismos de diálogo entre la institucionalidad del Estado y las comunidades en el exterior.
Se refirió a la importancia de considerar a los chilenos que se están aproximando a la tercera edad y también a las nuevas generaciones de chilenos jóvenes, con nuevos talentos, que requieren políticas acordes a sus necesidad

A su vez la ministra Ximena Rincón, que patrocina el encuentro junto con el ministro Heraldo Muñoz, destacó la importancia que tiene la participación de los chilenos y chilenas en este tipo de encuentro, porque se reunirán los antecedentes para poder constituir el cuerpo legal que fijará los mecanismos para implementar el voto en el extranjero.

“La participación es algo de lo que uno no solo tiene que hablar sino que también provocar, se provoque participación en discusiones tan importantes, como esta que pretenden materializar una antigua aspiración de Chile y que ahora es realidad del punto de vista del resguardo constitucional, por eso tenemos que materializarlo por medio de una ley orgánica que estamos discutiendo”. En este sentido, la ministra Rincón, sostuvo que se está trabajando en un primer borrador “estamos trabajando en un primer borrador, y que no se conoce porque estamos, justamente, esperando este tipo de discusiones que lo enriquezcan o que lo corrijan”, puntualizó la secretaria de Estado.

Por su parte, el Canciller, Heraldo Muñoz, explicó que la misión que tiene el Ejecutivo es preparar el proyecto de ley que implemente la reforma constitucional, para lo que el Gobierno preparó una agenda de consultas que comenzará en la ciudad argentina de Mendoza, seguirá en Buenos Aires y continuará por Europa.

“Lo que hay que hacer ahora es preparar un proyecto de ley que implemente esa reforma constitucional, para lo cual tenemos una agenda de consulta con las chilenas y los chilenos en el exterior. Empezamos en Mendoza, donde hay una comunidad importante de compatriotas, luego hemos estado en Buenos Aires, en Neuquén, en distintas comunidades, en Washington, Nueva York próximamente, los países escandinavos donde hay una importante concentración de chilenos, Francia y otros”, señaló.

Cabe mencionar que el primer encuentro de chilenos residentes en el exterior se desarrollará los días 1, 2 y 3 de octubre, contará con la presencia de connacionales de 22 países del mundo y estará respaldado por el ministerio del Exterior, Secretaria General de la Presidencia, la Dirección de Organizaciones Sociales del ministerio Secretearía General de Gobierno y está organizado por el Comité Chile Somos Todos.

 

Primera conferencia de la 2da. generación de chilenas y chilenos residentes en Europa.

Es la primera parte de la importante reunión que aglutinó a compatriotas desterrados en el viejo continente.
12 de Noviembre, 2007 08:11
Jóvenes chilenas/os residentes en diversas naciones de Europa se dieron cita en la capital austriaca para participar en este Primer Encuentro, que se realizó del 11 al 14 de octubre del presente año.
A la ceremonia inaugural asistieron Ursula Truppe, representante comunal de Viena, Jurgen Wulhofer, del Partido Socialdemócrata austriaco y Alev Korun, del Partido Verde. Igualmente participó el embajador chileno Milenio Skornic, quien felicitó a los organizadores y participantes del evento y entregó el saludo de la mandataria Michelle Bachelet.
Posteriormente se recibieron numerosos mensajes enviados desde Chile y el apoyo solidario de la diputada socialista Isabel Allende, como también adhesiones de organizaciones sociales, políticas y culturales del mundo.
En seguida el doctor Alfredo Pritz, académico de la Universidad de Viena, dictó una charla sobre los “traumas sicológicos y secuelas que derivan de las torturas, la prisión y el exilio”. Habló también acerca de los problemas de “integración, destrucción de proyectos de vida y desarraigo”.
Finalmente el doctor Herber Berger, sociólogo, recordó con cariño sus trabajos en las poblaciones populares en Chile y puso énfasis en que “el exilio es una situación difícil en la cual las personas no pueden elegir sus destinos” debido a que es el peor castigo que se le puede infligir a un ser humano”.
Ya por la tarde se iniciaron los diferentes e importantes talleres:
Seminario 1 y 2: Trauma, superación y re-traumatización. Aspectos sicológicos del exilio en relación a la segunda generación de chilenos.
Seminario 3: Reparación y Justicia. Reconocimiento como víctimas directas de la Dictadura militar.
Seminario 5: Segunda generación en Europa. ¿Por qué es necesario organizarse?
Seminario 6: Reintegración en Chile. Primera generación de chilenos.
Seminario 7: Tercera generación, creación de identidad e integración.

Decía Volodia Teitelboim: “Quienes sufrimos el exilio luchamos siempre con la convicción de que realizábamos un bien a nuestra patria, y de que nuestro lugar sería reconocido tarde o temprano, cuando la dictadura militar desapareciera. Pero cuando volvimos, muchos de los compañeros y amigos que permanecieron en Chile nos acusaron de haber disfrutado un exilio dorado, mientras ellos ponían la piel para las heridas. Ante sus ojos, lo mismo que ante los de la derecha que se adueñó del poder económico y mantiene intactos sus enclaves políticos, somos unos apestados”.

Con todo el dramatismo que implican esas palabras, no había en ellas ni asomo de lamento; no querían ser más que una descripción exacta: gran parte de los chilenos que marcharon al exilio se convirtieron en exiliados definitivamente; muchos regresaron a vivir a su país y al poco tiempo advirtieron que ese país ya no era el suyo.

ENCUENTRO DE CHILENOS Y CHILENAS RESIDENTES EN EL EXTERIOR
SANTIAGO, 1, 2 Y 3 DE OCTUBRE DE 2014
R E L A T O R Í A
En Santiago de Chile, los días 1, 2 y 3 de octubre de 2014 se realizó el Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, organizado por el Comité Internacional Chile Somos Todos, con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Presidencia del Senado de la República, la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaría General de Gobierno y la Presidencia de la Cámara de Diputados, y la colaboración de la Presidencia de la República de Chile, la Biblioteca del Congreso Nacional, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, la Cineteca Nacional, la Municipalidad de San Miguel y la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX).
Concurrieron a este Encuentro 95 dirigentes y líderes de las comunidades chilenas residentes en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Lesoto, México, Noruega, Panamá, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Venezuela, representando a más de 60 organizaciones sociales.
En el acto de inauguración intervinieron la Presidenta del Comité Internacional Chile Somos Todos, Aída Mena, procedente de Viena, Austria; la Ministra Secretaria General de la Presidencia, Ximena Rincón, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz. La Embajadora de Austria, Dorothea Auer, dio a conocer el saludo del Presidente de ese país, Dr. Heinz Fischer, dirigido a los participantes del Encuentro. Al acto asistió la señora Ángela Jeria, madre de la Presidenta de la República de Chile.
En su intervención, Aída Mena evocó el sufrimiento de muchas familias que, durante la dictadura militar, fueron reprimidas y sus miembros fueron perseguidos, encarcelados, ejecutados, desaparecidos o exiliados.
Describió la existencia del exilio como un frío vacío entre dos mundos en el que faltaba el puente comunicador. Recordó que en las sociedades antiguas el destierro era la pena máxima a la que podía ser sometido el ser humano, un castigo asociado a la pérdida de pertenencia e identidad. Agregó, basándose en su experiencia profesional como psicóloga y en estudios realizados con víctimas del holocausto, que las secuelas de todos estos atropellos persisten hasta la décima generación.
Enfatizó que después del activo apoyo a la recuperación de la democracia, una de las grandes luchas desplegadas en el exterior había sido por el derecho a sufragio, a la que se fueron sumando otros actores sociales y otras generaciones que llegaron al exterior por diversas razones, formando un todo multicolor y diverso que se ha hecho escuchar desde todos los rincones del mundo.
2 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
Hizo un recuento de las iniciativas legislativas presentadas al respecto desde el año 1963 y un reconocimiento al apoyo permanente de las fuerzas políticas que hoy forman parte del gobierno.
Destacó la promulgación de la Reforma Constitucional que establece que se podrá votar desde el exterior, en los países de residencia, en elecciones presidenciales, primarias presidenciales y plebiscitos nacionales, como “un hito histórico”, que “repone un derecho ciudadano y restituye un derecho humano, pendiente para nosotros”.
Sin embargo, lamentó que sea restrictiva respecto del tipo de elecciones en que se podrá votar y que estén excluidos de este derecho los chilenos nacidos en el exterior.
Calificó la condición de avecindamiento por un año en Chile para los compatriotas nacidos fuera del territorio nacional, como una dolorosa discriminación, ya que “poseen la nacionalidad, pero no tienen derecho a ejercer la ciudadanía”. Recordó que según las estadísticas oficiales 2003 – 2004, el 41% de los chilenos residentes en el exterior había nacido en el extranjero.
Llamó a que el derecho a sufragio alcanzado sea ejercido masivamente y que, a partir de él, se planteen nuevos desafíos en materia de derechos políticos, económicos, sociales y culturales, hasta alcanzar la igualdad de derechos a la que aspiramos, para que Chile considere a los chilenos del exterior “en el mismo nivel que al resto de sus hijos”.
Finalmente, agradeció la presencia de los representantes de las comunidades en el exterior y por el trabajo realizado en los encuentros preparatorios, así como a las instituciones y personas que colaboraron en la organización del Encuentro.
La Ministra Ximena Rincón relató, por su parte, que en su primera reunión con los ministros del comité político, la Presidenta Michelle Bachelet había anunciado su decisión de respaldar la moción parlamentaria de reforma constitucional por el voto en el exterior. Con ello, el gobierno envió un mensaje potente a hombres y mujeres que voluntaria o involuntariamente tuvieron que dejar nuestro país y se hizo cargo de las demandas de un país que exige un trato distinto. Agregó que la Reforma Constitucional, aunque imperfecta, había sido un primer paso importante, sustantivo, que debemos perfeccionar, pero no abandonar. Aludió a la ausencia de un pacto constitucional que nos represente a todos y todas.
Señaló que en el Informe de Calidad de la Democracia de PNUD, donde se observa que nuestro país está muy por debajo en indicadores internacionales, había dos aspectos que se destacaban para mejorar la calidad de nuestra democracia: el derecho a voto en el exterior y el sistema binominal. Ambos están siendo abordados por el actual gobierno, con claridad y sentido de liderazgo.
Añadió que la Reforma Constitucional se materializará y perfeccionará en la Ley Orgánica Constitucional, en lo que es fundamental el papel de los residentes en el extranjero. Clarificó que todavía no se ha presentado ningún texto borrador; la Secretaría General de Gobierno, la Cancillería y el Ministerio del Interior tienen una idea de por dónde debiera ir el proyecto, pero entienden que
3 Encuentro de Chilenos y Chilenas Residentes en el Exterior, Santiago, 1 – 3 octubre 2014
todavía hay trabajo por realizar, materias por profundizar y esperan los insumos de este Encuentro para “entrar en el área chica” y conversar el tema con la Presidenta.
Declaró que, sin embargo, no bastan las leyes para que las cosas sucedan, y afirmó que la voluntariedad del voto que hoy día existe en nuestro país supone un desafío de participación y de movilización de todas y de todos.
El Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, felicitó a los y las compañeras de lucha por la democracia y se manifestó impresionado por la diversidad de países representados en el Encuentro. Felicitó a los presentes por lo conseguido en relación al derecho a voto en el exterior, tarea pendiente por décadas.
Señaló que el derecho a voto en el exterior existe en más de 116 países del mundo, por lo que solo nos hemos puesto al día; subrayó, sin embargo, que constituye un gran paso.
Aludió a la voluntad de la Presidenta Michelle Bachelet de cumplir con tareas pendientes considerando avanzar en tres pilares de reformas: primero, la reforma educacional, gratuita, pública y de calidad; segundo la reforma tributaria, que se logró en 5 meses, y en tercer lugar, la reforma constitucional, para tener una nueva Constitución, plenamente democrática.
Añadió que dentro de las tareas inmediatas que abordó la Presidenta Michelle Bachelet estuvo el voto en el exterior. Señaló que Chile cambió de manera muy significativa y exige terminar con las desigualdades en todos los ámbitos, y que con esta Reforma Constitucional se subsanó una desigualdad en materia de derechos políticos.
Declaró que se está trabajando en la Ley Orgánica Constitucional, en conjunto con el Ministerio del Interior y la Secretaría General de la Presidencia; la idea fundamental es “acercar la urna” al votante, es decir facilitar que puedan votar también aquellos chilenos que residen en lugares más apartados de las grandes urbes; mencionó la valoración de lo que puedan aportar los propios residentes en el exterior, reconociendo que la participación impone un desafío mayor que finalmente debe legitimar el proceso.
Agregó que se están realizando consultas ciudadanas y encuentros con chilenos fuera del país, para saber qué opinan sobre la modalidad del sufragio.
Señaló cinco consideraciones a tener en cuenta en el proceso electoral: amplia participación, transparencia y confiabilidad, seguridad, sustentabilidad y mantener el prestigio de nuestro sistema electoral.
Propuso crear más y mejores mecanismos de diálogo entre la institucionalidad del Estado y las comunidades en el exterior.
Se refirió a la importancia de considerar a los chilenos que se están aproximando a la tercera edad y también a las nuevas generaciones de chilenos jóvenes, con nuevos talentos, que requieren políticas acordes a sus necesidades.

Un Héroe Socialista a dejado de existir. El “milico” Aguilera.

 

Un héroe socialista ha dejado de existir
Escrito por Renato Moreau
25-03-2014 a las 10:33:44
Un héroe socialista ha dejado de existirQuerido hermano, amigo y compañero.

Tu partida reciente hacia el infinito me ha llenado de pena, rabia y sentimientos culposos. Después de toda una vida de lucha, cariños y acciones conjuntas, en una fecha no muy lejana, nos agarramos del moño a través de un correo electrónico de Internet, por una bobería o insignificante estupidez. Estoy seguro que si lo habríamos discutido cara a cara, el resultado habría sido distinto. Nos habríamos gritado y mandado a cualquier lugar poco santo, para luego abrazarnos y seguir relacionándonos, en esa unidad y lucha de sentimientos, de dos viejos combatientes en las postrimerías de nuestras existencias, viviendo en la lejanía de dos continentes distintos.

Lucho, me cuesta mucho resignarme a no verte más, sin poder reiterarte el cariño, reconocimiento y el orgullo que siempre he tenido, de haber sido tu compañero de lucha siempre.

El Luis Aguilera o el “Milico” como cariñosamente lo llamábamos fue un gran hombre, ejemplo de combatientes y un revolucionario chileno de verdad.

Nos conocimos en el año 1972, en el seno de la Jefatura del Aparato Militar del PS, el “milico” venía llegando de un curso militar a Corea del Norte, donde le tocó asumir su dirección. Era la segunda jerarquía de los grupos operativos (G.O.) de dicha instancia partidaria. De extracción proletaria y vieja militancia socialista, era un formador de voluntades combativas y jefe respetado en las escuadras bajo su conducción.

En el combate en Indumet, Sumar y la Legua fue un miliciano ejemplar. Cuándo el enemigo choca con nosotros en La Legua y se inicia el combate, el aparato se divide en tres grupos de combatientes, el “milico” toma la jefatura de uno de ellos, que había quedado cercado y alejado del mando principal, los organiza y con los pobladores que se habían sumado a la lucha, se atrinchera en la Población y presenta combate hasta tres días después. Solo en el momento en que los militares fascistas amenazan con el bombardeo de La Legua, rompe el cerco y saca a sus compañeros de la zona, para conducirlos a la clandestinidad.

http://www.youtube.com/watch?v=06O03x3MpCo

Durante el reagrupamiento del Aparato Militar del PS, en clandestinidad, el “milico” asumió en forma generosa su puesto en la lucha, rescatando contactos y compañeros, cuidando pertrechos y medios y actuando militarmente cuándo se requería. No puedo olvidar un día de Diciembre del 73, cuando llega con la noticia, que la última casa-depósito que nos quedaba había sido allanada, sin que la policía descubriera el Barretín con medios, que en ella se escondía. En la Jefatura del aparato decidimos asaltar la casa si era necesario, para rescatar esas armas y medios de combate. Me asignaron la responsabilidad de dirigir la operación con el “milico” Aguilera como segundo y Eduardo Charme cómo tercero al mando. Llegamos a la acción con tres grupos operativos y la policía de investigaciones estaba en el interior de la casa. Tratamos de forzar la puerta y el enemigo la trancaba desde adentro, el “milico” a toda costa quería embestir la entrada con la camioneta en que nos movilizábamos, no aceptaba perder sin combatir esos pertrechos y cuándo recibe mi orden de cancelación del operativo, la cumple, no sin antes gritar unos buenos garabatos en contra de todos.

Cuándo nos retirábamos y a solo dos cuadras de la casa en cuestión, nos cruzamos con unos cincuenta agentes represivos, que en varios vehículos, y con las armas preparadas se dirigían en nuestra búsqueda. Al lograr salir indemnes de la zona, el “milico” me dice en forma simpática, que se autocriticaba de sus garabatos, asumiendo que habíamos tenido suerte de no caer combatiendo, ya que nos habíamos salvado solo por algunos minutos.

Cuándo es apresada la Dirección del Aparato Militar en Marzo del año 74, en una casa del sur de Santiago, el enemigo instala una “ratonera” en dicho inmueble. A los días cae el “milico Aguilera” en esa dirección, cuándo desesperadamente nos buscaba. Lo torturan y solo dice que es un trabajador en busca de pega y que había tocado en esa casa solo por casualidad. Lo dejan conmigo en una celda del “APA” en la base aérea del Bosque. Allí pudimos conversar el primer día, y afinar nuestras “Leyendas”. Yo era el más expuesto, por tener una ficha “subversiva” anterior.

Él y Manuel tenían que afirmar que no me conocían y no tenían que ver con nada. El “Milico” aguantó todo y en principio los esbirros se convencieron del cuento. El torturador Ceballos, me llevó a mí solo, al AGA (Academia de Guerra de la FACH) y dejó en esa Base Aérea al resto. La Inteligencia de la FACH tenía una lucha de poder muy agresiva con la DINA de Contreras, por el control, en esos años de la represión Dictatorial.  Eran patadas con sonrisas entre ellos y en este caso las sonrisas de Ceballos, era entregarles a la DINA a los detenidos de poca monta, sin importancia ni interés para la FACH. A Manuel, el “milico” y la “Rucia”  mi compañera de esos días (Embarazada de 7 meses), los mandan en un vehículo cerrado de la pesquera Arauco, a la sede la Dina, en Londres 38.

Van todos vendados en el interior, sin amarras y cuidados por un militar armado con un fusil AKA. En un momento donde el vehículo se detiene, el “milico Aguilera” se saca la venda y se abalanza en contra del guardia, lo reduce y le quita el fusil, abre la puerta y al ver a un guardia que corre desde la cabina, le dispara y éste cae en el pavimento, momentos en que se da real cuenta que se encuentra en plena Alameda, tipo 16.00 hrs y frente a la calle Serrano, en pleno centro de la Capital y en Marzo del año 1974.

El Lucho Aguilera le dice a Manuel y a la “Rucia” que se fuguen, y él con el fusil les cubre la retirada, Manuel corre en dirección de la calle Serrano y la “Rucia” le pide que se arranque él, ya que ella embarazada no puede correr, el “milico” no la quiere dejar sola, pero ella le insiste y éste corre por la Alameda hacia la calle Bandera. A Manuel le disparan y lo reducen herido en la calle Serrano, a pocas cuadras de la Alameda y a la “Rucia” y al herido los llevan a Londres 38. Para ellos la tortura será la revancha de los represores vencidos.

Nuestro “milico” al correr por la vereda norte de la Alameda se tropieza y se rompe dos dedos con el arma y el pavimento, deja el AKA en la vereda y se sube a una Micro de la locomoción colectiva. Sangrando de la mano, le ordena al chofer que no pare el vehículo hasta llegar a Gran Avenida. Esa disposición, la sangre cayendo y la actitud de nuestro compañero  asustan al chofer y a los pasajeros los cuales siguen al pié de la letra las órdenes del “milico Aguilera”.

Esa misma tarde, Eduardo Charme lo esconde en casas seguras y el Lucho se sumerge en la profunda clandestinidad.

La Dirección de recambio del Aparato Militar, a cargo de Eduardo Charme, quién siendo miembro cooptado del CC del PS en el Interior, es asesinado por los años 76, cuándo con una pistola en la mano se resiste a ser apresado por la DINA y presenta combate, deciden asilar al Lucho junto con la Celsa Parrau, la compañera de Arnoldo Camú, por estar muy expuestos bajo el cerco represivo.

El “milico” Aguilera, exiliado en la ciudad de Växjö en Suecia, inicia un importante trabajo de solidaridad con la resistencia Chilena en el exterior. Es responsable de los socialistas en su ciudad y miembro de la dirección del PS en Suecia. Junto a su compañera transforma su casa en un refugio de apoyo en medios materiales, cariño y amor para todos los chilenos expatriados que pasan por su región.

A principio de los años 80, una enfermedad complicada lo aqueja, el Parkinson le invade su cuerpo y le limita el trabajo remunerado, a lo cual responde con una mayor dedicación al Partido y a la causa Chilena. En el año 1983, cuando iniciamos el ingreso clandestino a Chile, el “milico” pidió venir a luchar junto a su pueblo en el interior, no lo dejamos cumplir con su deseo, la enfermedad del Parkinson era invalidante para trabajar en la clandestinidad. La “condena” de vivir en el exilio siempre, fue un golpe muy grande para nuestro “milico” Aguilera.

El Lucho murió junto a su familia en Suecia hace pocos días, llenando de pena y nostalgia a sus compañeros y a toda la gente que lo conoció y trabajó con él, por una Sociedad Socialista en la Patria, que por el momento no se podrá ver tal cual el “milico” la soñara.

Besos y cariños para su familia, en especial para su compañera, sus hijos y nietos. El papá ha muerto pero no se ha ido, él seguirá acompañándolos con el ejemplo y la fuerza de su vida.

Hermano y compañero.

“Hasta la victoria siempre”

Tata Moreau.

Luis Aguilera Celis fallece en Suecia de un ataque al corazón, el 15 de Marzo del año en curso, a las 16.00 horas.

Ilich Galdámez, hijo de detenido-desaparecido. UNA FLOR PARA NUESTROS HÉROES A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

UNA FLOR PARA NUESTROS HÉROES A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

 

 

“Una flor para nuestros héroes”

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A 40 años del golpe de estado en Chile
Este sábado 14 de septiembre, a 40 años del golpe de estado pinocheti-yanqui contra el pueblo chileno y su presidente Salvador Allende, les rendimos el merecido y sentido homenaje a nuestr@s heroínas y héroes en la ciudad de Estocolmo. El lugar escogido no pudo ser más simbólico, el Monumento La Mano, erigido a los 500 suecos internacionalistas que lucharon en los años 30 defendiendo en tierras ibéricas la libertad y los sueños del pueblo español, vasco, catalán y gallego contra la bota fascista de Franco y sus aliados. Un tercio de estos internacionalistas, intelectuales, obreros y campesinos, dejaron su sangre en los campos donde se enfrentó el socialismo contra la brutalidad.
Sin mayor estridencia que los fuertes latidos de nuestros corazones y el clamor profundo de nuestras consignas a dos lenguas, retomamos el compromiso histórico y sempiterno, que nos auto convoca cada hora, día y año, con aquellos que la cultura de la muerte y el odio nos arrebató tempranamente en Chile. La síntesis de nuestro respeto, admiración y recuerdo estuvo en las fotos, palabras, canto, poesía, carteles, banderas y flores que porfiadamente volvieron a reflejar, al igual que en jornadas pasadas justo en los estertores veraniegos nórdicos, la fuerza telúrica y humana de los sobrevivientes y sus hijos, nietos y amigos.
Pudimos comprobar, en varios pasajes de la jornada, que el realismo mágico, tan literario y meridianamente latinoamericano, es más que una figura creada por literatos locos y enormes como sus obras, ya que nosotros simples ciudadanos del mundo, animales sociales y políticos, alejados a golpe de exilio de nuestras raíces y de nuestros primeros tiempos y amores, fuimos, por un breve y fugaz momento las manos quebradas y martirizadas de Víctor Jara, fuimos la voz metálica de Allende desde La Moneda en llamas, fuimos el grito de dolor del torturado, nos fundimos en la sangre que brotaba de la humanidad, más humana que nunca, del ejecutado y del desaparecido…pero, también fuimos puño en alto, fuimos la bronca con los dos dedos en V, fuimos el grito y la organización, la protesta y la exigencia de Verdad y Justicia, Fuimos lo que nunca hemos dejado de ser… fuimos allendistas.
Y por serlo comprobamos que somos buenos para recordar, así como también concluimos que no tenemos alma ni condición de blanqueadores de la historia, de nuestra historia…osadamente, para algunos, y políticamente incorrecto para otros, recordamos también a los otros mártires, aquellos de “la alegría ya viene”, aquellos que incomodan acuerdos y pactos entre gallos y medianoche. No sólo estuvo en el discurso, en la foto o en el lienzo el rostro de los que cayeron en tiempos de brutalidad verde y parda, de bestialidad con uniforme militar, de represor con rostro e identidad oculta…también estuvo el activista mapuche, el obrero forestal o el niño poblador recientemente atravesado por la bala mandatada por los nuevos y a la vez antiguos represores de cuello y corbata, con olor a continuismo y agenda neoliberal….
Al fin de cuentas la realidad, la que no tiene remedio por muy dura que sea, nos demuestró una y otra vez que nuestros mártires, tan violentamente ausentados, nuestras víctimas de antaño y las de ahora lo son de la misma clase político-social que a fuerza de hipocresía y de golpe farandulero pretende arrebatarnos, en un ejercicio trasnochado y desesperado, lo único que la dictadura no pudo quitarnos, la memoria…nuestra memoria, la que cada vez se parece más y más a la utopía, a esa que nos mueve, que nos obliga al movimiento para alcanzarla y que nos tiene prohibido olvidar.
Seguiremos recordando y exigiendo Verdad y Justicia a voz en cuello, ya que el no hacerlo sería en la práctica volver a martirizar y desaparecer a los nuestros.
Ni olvido ni perdón, ni para los de ayer ni para los de hoy!
Ilich Galdámez, hijo de detenido-desaparecido
15 de septiembre 2013