Libres en prisión, la otra artesanía. Arte-factos creados en dictadura en Chile 1973-1990

Libres en prisión, la otra artesanía. Arte-factos creados en dictadura en Chile 1973-1990

Libres en prisión: Artesanía creada en dictadura

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Los objetos forjados por los presos políticos cruzaron las alambradas de los centros de represión de la dictadura y hoy día son ejemplo de resiliencia y de resistencia. Su historia es recogida en la obra de Ruth Vuskovic y Sylvia Ríos, que sin duda es un gran aporte tanto para tener una visión global como para contribuir a nuevas y futuras investigaciones.

Cada objeto da cuenta de una historia, de una cultura, y su lectura será más pertinente si conocemos cómo se construyó y qué significaba para las personas que lo compartieron en su momento de creación. Especialmente significativos son los artefactos culturales hechos en prisión política bajo dictadura. Es el tema de investigación y testimonios de la obra Libres en prisión, la otra artesanía. Arte-factos creados en dictadura en Chile 1973-1990, de Ruth Vuskovic y Sylvia Ríos, publicado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes bajo el sello de la Editorial de la Universidad de Santiago de Chile.

En la precariedad de la prisión política, cuando el hambre es parte de la vivencia, entre las personas puede surgir la disyuntiva entre comerse todo el escaso pan o dejar un poco de miga para hacer algo con las manos y convertir esa miga en un objeto bello, amable, cuya terminación proporcionará un poco de felicidad. Su creación, por primitiva que sea, eleva o refuerza la autoestima del productor –el artesano/a casual– que se reviste con la dignidad del trabajo y la constatación de una obra que connota una satisfacción vital. En algunos casos, los objetos perduran como recuerdos materiales que a la vez son fuentes de memoria. El desarrollo de la artesanía de prisioneros y prisioneras se expresó desde la ensoñación y la creación espontánea hasta el uso de técnicas sofisticadas.

Según las necesidades de los prisioneros y prisioneras, y las condiciones de la prisión, el trabajo artesanal y las manualidades evolucionaron desde la recurrencia a la apreciada comida -migas de pan y huesos- hasta la fabricación en serie de recuerdos para comercializar en el exterior. Evoluciona en calidad y complejidad, también en el sentido de que en un principio es una expresión individual, solitaria, que crecientemente se asocia con actividades cooperativas que potencian la sensación de autovalencia en la situación de indefensión.

En los diversos recintos y desde el primer momento, los lugares fueron vistos con una mirada nueva que buscaba en cada elemento una función adicional: cada “cosa” se podía resignificar como soporte de “algo” o herramienta para hacer “algo”. Se despertó la capacidad de (re) descubrir y, así, cada clavo era una herramienta en potencia; una gubia, por ejemplo; y cada madero o hueso, el material para tallar con esa gubia. Como en el origen, la piedra volvió a ser martillo; y cada semilla podía lucir en una joya. Los metales (tuercas, latitas, tarros, el alambre de púas), la madera (astillas, palitos de helados o de fósforos), las telas (retazos, hilos, un bolsillo guacho). Todo podía reinventarse al cambiar el aprecio por objetos que alcanzaron, con una nueva mirada, una nueva dignidad. Nada era desechable y cada ocurrencia llamaba naturalmente a la técnica que correspondía para su realización. Así, lo informa este libro, se practicó la carpintería, el tejido, la cestería, la forja, el repujado. Las autoras contabilizan aproximadamente 80 tipos de artefactos hechos en madera, hueso, tejido, semilla, metal, cuero, cobre, cromo-níquel, mimbre, papel, piedra, suela , alambre y cáñamo; trabajados en las más diversas técnicas, reciclando y renombrando pedazos de llantas de auto, papel de diario, semillas de los árboles, trozos de madera, clavos desclavados, pedazos de telas de su ropa, calcetines usados, cabellos, hilos de las frazadas, astillas de los muebles, palos de fósforos, baldosas, muebles desarmados, tornillos y fierros abandonados. Todo ello fue resignificado y adquirió otra vida. Este conocimiento Ruth Vuskovic y Sylvia Ríos lo sistematizan, señalando lugares, técnicas, materiales y autores; ofreciendo una taxonomía y agregando amables cuadros de clasificación y síntesis. Un gran aporte tanto para tener una visión global como para contribuir a nuevas y futuras investigaciones.

¿Había permiso para esto? Dependía de una autoridad absolutamente discrecional, de un comandante que podía autorizar o prohibir las actividades. La “conquista” de la autorización para tener herramientas de trabajo, podía perderse sorpresivamente en un allanamiento y cada cambio de guardia dejaba las autorizaciones anteriores en suspenso. La suspicacia de los militares respecto del simbolismo de materiales, figuras y colores dependía de la mayor o menor astucia de los uniformados. Sin embargo, los objetos cruzaron las alambradas y hoy día son ejemplo de resiliencia y de resistencia: los objetos siguen resistiendo.

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“Altares de la Ausencia”…la ausencia de los detenidos desaparecidos en Chile.

“Altares de la Ausencia”: Muestra exhibe historias de detenciones en Chile

Miércoles 3 de junio 2015 19:50 hrs.

LOS LENTES- RENE MAUREIRA

Mediante una serie de imágenes el fotógrafo Gastón Salas dio a conocer algunos de los objetos atesorados por las familiares de detenidos desaparecidos.

”Él salió callado, le dio una mirada a los 2 niños que estaban en pijama en la puerta del dormitorio y salió tranquilo, no hizo ademán de nada. A mí me da tristeza pensar en esto, era la tercera vez que se lo llevaban y creo que René pensó que no volvía, porque en su velador dejó la gargantilla, dejó el reloj y dejó el anillo de compromiso”.

De esta forma, Sonia Carreño Saldías, esposa de René Maureira Guajardo relata cómo su pareja fue detenida el 16 de octubre de 1973.

“Mi marido salió de aquí de la casa a la 1:30 de la mañana, lo subieron a un camión donde iban recogiendo otras personas del sector, en total 24 y los llevaron a un sitio privado en la Quebrada de los Quillayes, parece que estaba todo planeado porque el teniente Magaña tuvo que abrir varios portones para llegar al lugar, no es fácil llegar allá más en la noche. En ese lugar los fusilaron y los enterraron”, concluye.

Ésta y otras historias de detenciones realizadas durante la Dictadura son las que recoge el fotógrafo Gastón Salas en su muestra Altares de la Ausencia, una exposición que reúne una serie de imágenes que cuentan la ausencia de los detenidos desaparecidos en Chile.

ALFONSO DEL CARMEN ARAYA CASTILLO DD. Nació el 17 de Septiembre de 1948. Vivía en Panamericana Norte 1130, Depto.13, Renca, Santiago. Era casado, mueblista y dirigente sindical de la construcción. Tenía 27 años cuando lo detuvieron el 9 de Septiembre de 1976

Según Salas, él comenzó a interesarse en los objetos pertenecientes a los detenidos desaparecidos luego de que una mujer le mostrara un anillo que había pertenecido a su marido. “Me quedó grabado eso y pensé que habían muchas cosas que la gente había dejado y que los familiares atesoraban mucho”, contó.

De acuerdo a Salas “la mayoría de las cosas son objetos cotidianos; hay una lonchera, unos anteojos, un lápiz, son cosas simples”, relató. Sin embargo, el fotógrafo indicó que ” la presencia de los objetos habla de una ausencia”.

Esta muestra se realizó entre los años 2013 y 2014 y en este período se trabajó sólo con 15 familias. En este sentido, Salas recopiló imágenes provenientes de Coquimbo, La Serena, Santiago y Temuco, entre otros lugares.

La exposición fotográfica está complementada también por un relato que hizo cada familia de su relación con los objetos y con la detención de sus parientes.

“Frente a la política de Estado de hacer desaparecer, yo quiero hacer aparecer”, comentó Salas. “Se trata de un tema que se ha mantenido callado durante mucho tiempo y  los familiares están cansados también. Entonces existe la necesidad de mantener la memoria y de luchar contra la amnesia”, subrayó.

Salas comentó también que para poder realizar este trabajo él tuvo que entrar a la intimidad de las familias. “Eran situaciones bien tristes, dolorosas y traumáticas”, dijo.

Esta  exposición es organizada por la Coordinación del Área de Gestión de las Culturas y Patrimonio, de la Dirección de Vinculación con el Medio, UC Silva Henríquez y se estará presentando en el Espacio San Isidro (San Isidro 560). Además, la muestra permanecerá abierta hasta el viernes 31 de junio y se podrá visitar de lunes a viernes desde las 9 hasta las 19 horas.

Imágenes e Historias

Algunos de los relatos presentes en Altares de la Ausencia cuentan cómo se llevaron a cabo las detenciones y parte de la angustia de los familiares.

Los Lentes 

Sonia Carreño Saldias, esposa de René Maureira Guajardo. DD. Nacido el 01 de Octubre de 1932. Vivía en General Baquedano 868-A, Paine. Casado con 2 hijos. Profesor y Comerciante. Detenido el 16 de Octubre de 1973 a los 41 años de edad.

“Mi marido salió de aquí de la casa a la 1:30 de la mañana, lo subieron a un camión donde iban recogiendo otras personas del sector, en total 24 y los llevaron a un sitio privado en la Quebrada de los Quillayes, parece que estaba todo planeado porque el teniente Magaña tuvo que abrir varios portones para llegar al lugar, no es fácil llegar allá más en la noche. En ese lugar los fusilaron y los enterraron. Todavía me cuesta tranquilizar el espíritu, porque después de lo que había pasado, desenterraron los restos para tirarlos al mar y hacerlos desaparecer de nuevo, hubo un delito sobre otro delito. Ahí se encontraron los lentes de mi marido que son una evidencia concreta de que estuvo enterrado allí, le queda un solo vidrio que es fotocromático y son de marca Rotter y Krauss, entonces no hay donde perderse que son los lentes de mi marido. Para mi familia es un objeto muy valioso y los tengo aquí en la casa, a la vista de todos los que vengan, porque para mí son una reliquia muy apreciada y quiero mantenerlos”.

La Carta

Sonia Villarroel Vera, hija de Juan Villarroel Zárate DD. Nació el 19 de Junio de 1921, vivía en General Gambino 4584, Población Arquitecto Oherens, Conchalí. Fotograbador y dirigente sindical de la Imprenta Horizonte. Tenía 55 años cuando fue detenido el 13 de Agosto de 1976.

“Yo le escribía y le escribía para que viniera a ver a su nieto, pero nada, no tenía respuesta hasta que un día aparece mí cuñado con una carta y me dice: Sonia esta carta te la dejo tu papa, había pasado como un año yo le pregunté: y porqué no va a venir él a conocer a su nieto? No, sabes qué desapareció, los milicos se lo llevaron y no lo podemos encontrar”.

La Chaqueta 

Julia Inés Araneda Yévenes, hermana de Rafael Eduardo Araneda Yévenes DD. Nació el 25 de Octubre de 1949, Vivía en San Isidro 1070, Santiago. Soltero y estudiante de Ingeniería Textil en la Universidad Técnica del Estado. Tenía 25 años cuando fue detenido el jueves 12 de Diciembre de 1974.

“Yo siempre lo buscaba, a veces veía un pordiosero, un mendigo y decía: no será mi hermano… que quedó enfermo? Nosotros somos 4 hermanos, yo soy la mayor y él era el menor, yo lo adoraba a mi hermano teníamos una diferencia de 9 años. Una vez me pidió que le bordara la chaqueta y yo lo hice, por eso tiene un valor especial para mí, había un lazo mas entre los dos. El quería que la chaqueta fuera diferente y mi pidió que le pusiera el dragón que era el símbolo de la Universidad Técnica del Estado”.

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iCONOGRAFÍA. ME OLVIDASTE?

Víctor Hugo Huerta ¿me olvidaste?   

 
 
     
   
Donante: Ortiz Rojas Familia      
Victima relacionada:
HUERTA BEIZA VICTOR HUGO
                      
 
Temas:

ASESINATO POLITICO
    EJECUTADO                               
 
 
   
Descripción:
Retrato de Víctor Hugo Huerta de 52 años, militante del PC fue detenido en la vía pública en Concepción el 3 de noviembre de 1983 por civiles armados, siendo posteriormente ejecutado por efectivos de la CNI.    
   
   
   
 

   
   
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ARPILLERAS DE BELGICA CASTRO F. RETAZOS CON MEMORIA.

DOMINGO, 25 DE OCTUBRE DE 2009

LAS ARPILLERAS DE BELGICA CASTRO: Homenaje a un marido de 20 años que no regresó.

http://www.arpillerasporlamemoria.com

La Memoria Colectiva se infiltra en los recovecos del espacio virtual. Saltando tiempo, espacio, fronteras y lenguajes , nos encontramos en formas y colores, sonidos e imágenes que gatillan recuerdos intergeneracionales.

Bélgica Castro, con un nombre que evoca sucesos, voces,risas, y que no necesariamente es de quien recordamos, ha instalado en nuestra red de Hijxs de la Memoria un estallido de formas, texturas, significados que nos son comunes….En sus arpilleras por la Memoria expone ante millones de personas sus trabajos que un día fueron un arma de lucha.
Esta Memoria Material, recolectada con paciencia y certeza de que debemos atesorarla y transmitirla, va formando un tejido social y cultural de los materiales que un día fueron parte de nuestra cotidianidad.

Comparto este maravilloso descubrimiento.

http://es.netlog.com/adrianagoni/links/view=link&linkid=153829

RETAZOS DE MEMORIA.

Invito a todos mis amigos que viven en Malmö y sus alrededores, para que vengan y me acompañen en esta exposición sobre la memoria. “Retazos con memoria”.

BÉLGICA CASTRO F.

Invito a todos mis amigos que viven en Malmö y sus alrededores, para que vengan y me acompañen en esta exposición sobre la memoria. “Retazos con memoria”. Estará llena de recuerdos de nuestra historia en arpilleras y entre las telas y sus texturas de género, estarán presentes nuestros héroes y heroínas. Ellos y ellas que nos fueron arrebatados en los tiempos negros de la dictadura militar chilena. Para ellos es mi homenaje. Como siempre ellos son los primeros invitados.

vía (145) Stuvbitar av minnen.

Arpilleras de Belgica Castro.Video Felipe Henríquez

http://youtu.be/38u4LGmfKAw

Adriana Goñi Godoy

http://hijosdelamemoria.blogspot.com/2009/10/las-arpilleras-de-belgica-castro.html

Un Gato irreverente. Alberto Gamboa

LitoralPress Media de Informacion
Fecha 01/12/2013
Fuente EL MERCURIO DE (ANTOFAGASTA-CHILE)
Pag. 6
Art. 2
Titulo “ALLENDE TENIA ARRASTRE CON LAS MUJERES Y DIVERSAS SUCURSALES”
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LitoralPress Media de Informacion
Fecha 01/12/2013
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Un Viaje Por El Infierno. Alberto Gamboa. Tomo 1

Descripción

 

 

Titulo: Un Viaje Por El Infierno

Tomo 1

Autor: Alberto Gamboa

Editorial: Araucaria / Chile

Año: 1984

Paginas: 96

Medidas: 12 x 18 cms.

Nota: Se encuentra en buenas condiciones.

 

Precio $  3.000.-

 

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Fotos Grandes

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¿Por qué el “Gato” Gamboa? PDF Imprimir E-Mail
Testimonio
escrito por Gabriel Reyes A
lunes, 20 de mayo de 2013
Este jueves 23 de mayo, en el salón de Honor de la Municipalidad deActive ImageConcepción, se realizará la presentación del libro “Un Viaje por el Infierno”, del periodista Alberto Gamboa, y que fue publicado originalmente en 1984. Esta  actividad forma parte del programa elaborado por la Corporación Memoria Presos Políticos de Chacabuco en conmemoración de los 40 años del golpe militar en Chile. La presentación es organizada en conjunto con el municipio penquista y el Consejo Regional Bío Bío del Colegio de Periodistas. La siguiente es una reflexión sobre el “Gato” Gamboa, escrita por Gabriel Reyes.

 

En 1973, la lucha política se daba en todos los frentes. En cada fábrica, en cada población, en cada empresa, en cada oficina pública y… también –desgraciadamente- en cada familia.

La elección, en 1970, de Salvador Allende politizó y polarizó, incluso desde mucho antes, a los chilenos. Nadie quedaba indiferente ante los cambios que el gobierno popular comenzó a implementar en el país.

Sin duda, en el “frente comunicacional” se libró una de las “batallas” de mayor trascendencia. Mientras la derecha y el fascismo emergente contaban con el respaldo del influyente diario “El Mercurio”, la Segunda, la Tercera y otras publicaciones de segundo orden, tenían además una impresionante cadena de radios, por su lado el gobierno de Allende contaba con diarios como “El Siglo”, “Puro Chile” y “Clarín”.

Este último diario, seguramente el de mayor circulación y cercanía con el pueblo, se distinguía por su férrea defensa del proceso iniciado por la Unidad Popular. Los medios de comunicación no tenían medias tintas y ser alineaban con el fascismo, apoyados por el gobierno norteamericano y la CIA y los que como “Clarín” respaldaban el proceso de cambios truncado abruptamente el 11 de septiembre de 1973.

El Diario “Clarín” tenía como Director al “cincuentón” periodista Alberto Gamboa, muy conocido por su apodo de “El Gato”. Seguramente los jóvenes de aquella época no olvidarán el famoso “Consultorio Sentimental” y los irónicos y humorísticos titulares del “diario popular”, y su histórico lema de “siempre junto al pueblo” en los que todo el mundo asumía la mano de su director “el Gato Gamboa”.

¡Cómo olvidar aquel titular de “Clarín” a raíz de los allanamientos en búsqueda de armas!: “¡Momias piden a los milicos que las pasen por armas” y su consiguiente subtítulo “¡Que nos allanen, tenemos muy buenos cañones!”. O en Fortín Mapocho después del plebiscito “Corrió solo y llegó segundo”.

Como cada batalla tiene su costo, el brutal golpe de estado terminó con “Clarín” confiscado, sus trabajadores sin fuente de trabajo y con su Director Alberto “Gato” Gamboa Soto detenido y torturado como miles de chilenos, o sea “siempre junto al pueblo”

Hace un par de meses cumplió 93 años, poco antes, participó del tradicional almuerzo con que los ex presos políticos de Chacabuco conmemoran en Santiago la apertura del mayor campo de concentración de nuestra historia nacional. Se veía contento, le dije que en Concepción, sus ex compañeros de prisión le recordábamos con afecto y cariño y que nos gustaría tenerlo por estos lados. De inmediato respondió que si y que arregláramos los detalles con su esposa María Estela.

Su historia y compromiso desde la trinchera del periodismo merece un justo reconocimiento y así lo hemos entendido los ex prisioneros políticos de Chacabuco de la Región del Bío Bío, quiénes con el respaldo de la Municipalidad y el Colegio de Periodistas de Concepción, presentaremos la reedición, en un solo libro, de las los 4 capítulos publicados en 1984, en plena dictadura militar por la Revista “Hoy”, de “Un viaje por el Infierno”.

Por Gabriel Reyes Arriagada

20 de mayo de 2013.-

¿Nunca más?: Ex-Centro de Detención, Tortura, Exterminio y Desaparición es hoy una Cárcel de Niños y Jóvenes. Parte I.

¿Nunca más?: Ex-Centro de Detención, Tortura, Exterminio y Desaparición es hoy una Cárcel de Niños y Jóvenes. Parte I.
Luego de enterarme en julio de este año, en un capítulo de nuestro programa de radio que el ex Centro de Detención, Tortura, Exterminio y Desaparición 3 y 4 Álamos era utilizado hoy como un Centro de Intervención Provisoria y Centro de Reclusión Cerrado (CIP-CRC) San Joaquín, me contacté con personas que me ayudasen a comprender cómo esto era posible. Así, al paso de los días, entré por primera vez a estas dependencias, al lado “recuperado” del recinto, que solo contempla la casona que actualmente guarece a los funcionarios administrativos de SENAME. Recorrí aquellos espacios fríos cargados de historias, cargados de olvido, escuchando relatos y sacando fotografías.

 

 

 

¿Nunca más?: Ex-Centro de Detención, Tortura, Exterminio y Desaparición es hoy una Cárcel de Niños y Jóvenes. Parte I.

DIAPOSESCRITOSINFANCIA Y NIÑEZ — BY  ON NOVIEMBRE 20, 2013 AT 14:22 

Por Claudia Hernández Del Solar*

Este texto forma parte de una serie de 4 relatos. Ve la segunda parte acá.

Luego de enterarme en julio de este año, en un capítulo de nuestro programa de radio  que el ex Centro de  Detención, Tortura, Exterminio y Desaparición 3 y 4 Álamos era utilizado hoy como un Centro de Intervención Provisoria y Centro de Reclusión Cerrado (CIP-CRC) San Joaquín, me contacté con personas que me ayudasen a comprender cómo esto era posible. Así, al paso de los días, entré por primera vez a estas dependencias, al lado “recuperado” del recinto, que solo contempla la casona que actualmente guarece a los funcionarios administrativos de SENAME. Recorrí aquellos espacios fríos cargados de historias, cargados de olvido, escuchando relatos y sacando fotografías.

Aún habían  cosas que me faltaba averiguar. Como por ejemplo si a esa puerta, tapada por un cuadro que simula un allá afuera, seguía una escalera oculta. Además, todavía ignoraba en qué manos había caído la posta de ese lugar, como en una carrera.

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Así que me reuní con don Ricardo Ventura, detenido en 3 y 4 Álamos durante la dictadura militar. En un bar, a eso de las 5 de la tarde de un día viernes, sin almuerzo y con un vino en la mesa, comenzó a responder mis preguntas y a repasar los relatos de su experiencia en aquellos tiempos. Partió diciéndome: “Es la tarea nuestra, somos los que sobrevivimos y tenemos la responsabilidad de jugar el papel de los que no están”. Excelente comienzo para mí, ya que desde mi lugar de “no haberlo vivido”, las preguntas me insisten aún más.

Al contarle de mi reciente ida a la parte de 3 Álamos le pregunto por las puertas clausuradas, le pregunto por el Chucho, lugar que actualmente funciona como bodega, guardando entre otras cosas un montón de medicamentos. Me dice que sí, que hay más puertas, que el subterráneo abarca toda la casona, y que era en ese entonces el lugar donde guardaban “el cargo”, aquello que se le entregaba al preso a su llegada, que consistía entre otras cosas, de un overol -el uniforme de preso que nadie se ponía-, una “chaqueta de mezclilla”, una taza, un vaso, y un jergón -colchón de paja-. Todo ello debía ser tomado como pudiese por el prisionero que “llegaba generalmente hecho mierda”. Aquel lugar que funcionaba como bodega, era el Chucho, la parte de tortura del subterráneo, Ricardo lo recuerda lleno de ratones, húmedo y frío. Sí, ese frío aún se siente allí. A partir de esto, dice que hay dos elementos que un prisionero no olvida nunca: el hambre y el frío; por algo las torturas eran hechas a cuerpos desnudos. Al Chucho se llegaba por ejemplo, como modo de castigo cuando alguien se negaba a cantar las canciones de la FFAA.

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Ricardo tuvo la experiencia de estar en 3 y 4 Álamos por casi dos años, entre los años 1976 y 1977 -el recinto funcionó desde 1974 a 1978 aproximadamente- cuando los detenidos que allí llegaban eran los que trabajaban en clandestinidad luchando contra la dictadura. Considera que se trataba de personas diferentes, eran aquellas que “más allá del trauma de Golpe no dejaron de trabajar en la resistencia y estaban dando la pelea”, eran quienes ya detenidos habían logrado negociar no cantar las canciones de las FFAA, sino la canción nacional, “pero sin la última estrofa”, una concesión difícil de lograr.

Ricardo llegó desde Villa Grimaldi. Así como la mayoría, que provenía de otros centros de detención y tortura: la Venda Sexy, José Domingo Cañas, Santa Lucía. Se llegaba directamente a 4 Álamos, pabellón que quedaba alejado de las puertas y murallas, en el centro del lugar, custodiado por la DINA: “la gente que está ahí está en un proceso, porque al llegar ahí todavía no existe”. Dicho de otro modo, quienes llegaban a ese lugar se encontraban en calidad de desaparecidos para su gente. Muchos de ellos, lo terminaron estando hasta hoy. El grupo más grande que por allí pasó, fue el de los “119”. Otros esperaban largo tiempo hasta que se “recuperaban”, volviéndose “presentables”, para así poder hacer los registros y documentaciones necesarias que lo acreditasen en calidad de detenido. Allí, se pasaba a  3 Álamos, a cargo de Carabineros de Chile. Se “avanzaba” hacia la “libre plática”, recibiendo aquel “cargo” sin venda en los ojos por primera vez. Ahí llegaban visitas, tenían la atención de la Cruz Roja, gente de diversas Iglesias iban a visitarlos, incluyendo algunos, como un predicador puertorriqueño que fue a decirles que debían pedirle perdón a Dios por los pecados que habían cometido: “por supuesto, llevaban pan de pascua”. Sin embargo, la vida no estaba asegurada. Aún el temor a que los mataran existía.

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En 4 Álamos el promedio de permanencia era de un mes, un mes donde se recuperaban o bien se efectuaba una nueva ronda de interrogatorios, un mes donde se decidía si se los iba a desaparecer definitivamente o si pasaban a existir otra vez. Podían incluso llevar a los prisioneros a otro centro de tortura si consideraban que aún se les “podía sacar” algo de información. Era en Villa Grimaldi, la Venda Sexy, José Domingo Cañas“donde tienen la parrilla donde torturan…donde estaban los expertos”.

No sabía que se podía llegar a ser experto en torturar. Manifiesto mi sorpresa y Ricardo lo reafirma: los expertos en tortura estaban siempre acompañados de “mucho médico”[1]. Médicos que acompañaban al preso en sus torturas, evaluando su capacidad de soportar: “te ponían el estetoscopio y decían “está bien, está bien, dale más… otro poquito”, o bien, la tortura era jugar con la cercanía de la muerte: “no le des más porque se va a morir… entonces no es responsabilidad mía, es tuya”, le decía el médico al torturador.

Ricardo llegó a este lugar con siete costillas quebradas, una rótula fuera de lugar, la dentadura y la nariz rota. El problema era respirar. Toser era infinitamente doloroso. Dormir sentado era la única alternativa y pararse lo menos posible. Lo poco recuperado volvió a foja cero cuando un grupo de “Dinos” lo sacaron y le pegaron. Insistían en la idea de poder sacar aún más información.

Ricardo insiste en que todos los casos son diferentes, pero que a ese lugar se llegaba estando en dos lugares posibles: cuando se “cae dibujado”, que en jerga de los prisioneros significaba el haber sido descubierto como parte de una organización, teniendo una “chapa”,  por lo que “lo van a apretar hasta la muerte”, o aquéllos que eran delatados e indicados como posibles “enemigos internos”. Estos últimos, eran los que la DINA atrapaba, torturaba para interrogar su procedencia. A Ricardo lo acusaron de ser mirista y tener una radio clandestina. Ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, existe una dinámica del torturador que supone “saber”algo del otro, y así justificar el afán de hallar algo más, insistiendo, ofreciendo información por expulsión, vida o muerte.

La estructura militar ¿permite la existencia de la perversión?¿genera condiciones para ello? Ricardo dice que después de haber vivido la experiencia de la tortura, del presidio, del exilio, sus ideales se radicalizaron. Ése fue el efecto que lo llevó a estudiar cómo era posible que un ser humano le hiciese esa calaña de acciones a otro ser humano. Él se lo explica a partir de la capacidad de rechazo: a modo de instrucción, las fuerzas militares utilizaban un documento llamado “Conflictos de baja intensidad” elaborado por el Pentágono, como herramienta de adoctrinamiento ideológico y técnico que buscaba eliminar esta capacidad de rechazo por parte de la tropa, lo que podía explicar cómo algunos hombres pasaban de ser jóvenes de 18 años incapaces de matar un conejo a terminar por convertirse en asesinos que degollan a personas, o matan civiles. Es un método técnico, donde “se selecciona al muchacho más activo, más violento, más dispuesto a…”. En Chile, era Tejas Verdes el lugar donde se instruía y adoctrinaba a estos “elegidos”, a quienes ya su “capacidad de rechazo” había sido prácticamente abolida. Ya podían matar a una persona “sin asco”. Ya habían pasado por la experiencia de hacerse cargo de cuidar un perro, el cual se transformaba en su compañero, para luego matarlo por orden de su jerarquía, abriéndole el vientre y metiendo la cabeza dentro de éste. Ahí pasó la prueba. Con esto, “ganaban un ejército o brigadas operativas incondicionales que están dispuestos a matar a su madre”. Así, era posible encontrarse con personajes como “El Troglo”, quien usaba un delantal de cuero, como un talabastro, para no ensuciarse con la sangre y los excrementos de los torturados; el mismo al que un día, mientras torturaba a un grupo de prisioneros -relata Ricardo- le suena el teléfono de la sala. Exigiendo silencio, contesta a su señora: “Ya mi amor….oiga, no voy a llegar a comer hoy día a la casa, tengo mucho trabajo, voy a llegar un poquito más tarde, así que no se preocupe… besitos a los niños! chao”, y cuelga. “El tipo es un padre de familia y ése es su trabajo” agrega.

A contracara se encuentran los opuestos, aquellos hombres y mujeres valientes, que a pesar del calvario en el que se encontraban insertos, se atrevían a enfrentar a sus verdugos del único modo allí posible, que es por medio de la palabra, del decir, del mostrar, del situar. Uno de ellos era don Alfredo Kurt Fonseca, quien luego de salir bajo la puerta en la que “los Dinos” habían puesto como tabla sobre su cuerpo para luego saltarle innumerables y dolorosamente encima, le dice a uno de ellos que permaneció en su custodia:

– “¿Cómo puede ser posible que usted haga esto?

– “Es mi trabajo“, responde el “Dino”.

– “No puede ser su trabajo. El trabajo es la expresión más alta de dignidad del hombre”

– “¡Ah! te lavaron el cerebro… yo hago esto por la patria”.

– “¿Qué es la patria?

– “La bandera, el escudo nacional.”

– “No, esa no es la patria. Ese es el símbolo de la patria; la patria somos nosotros, el pueblo”.

En la entrevista, luego de esto, un silencio. Una apretada en el brazo intentando mostrar en el contacto mi proximidad. Un trago de vino que me invita a seguir preguntando. Le pido que me ayude a pensar qué es lo que viven los jóvenes que se encuentran hoy ahí recluidos. Me dice que ellos “cachan todo ya”. Que se le acercan, que le han preguntado: “se me acerca así y me dice “¿oye tío? ¿a ti te metieron preso y te sacaron la chucha? aahhh…aquí siempre escuchamos voces, escuchamos cosas, gente así como que le pasa algo, como que se está quejando… aaahhh… lo pasaban mal acá”. Ricardo dice que ellos se sienten cargados, a pesar de que reconoce su escepticismo en relación a estas cosas.

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Allí todo sigue igual. Es más, Ricardo hace poco tiempo atrás reconoció su celda. Estaba igual, solo el espejo había cambiado de tamaño. Recordó cuando volvió a ver su imagen en ese espejo luego de permanecer por dos meses y medio con los ojos vendados y sin bañarse. Cuando ya la ropa se había podrido y deshecho en la piel, cuando las infecciones abundaban y el hedor proliferaba. Recuerda que al ver su reflejo, se preguntó“¿quién es ese hueón que me está mirando así?”. El hambre, el frío, los golpes, las fracturas, habían cambiado completamente su cuerpo y su rostro. Impresionante para mí era que cada uno de estos relatos, cada uno de estos detalles de escenas de la vida tan profundamente dolorosas e indignantes, eran siempre acompañadas de la anécdota, de aquel recuerdo alegre, de ejemplos de compañerismo y de solidaridad en medio de todo el desastre circundante. Como el “Kuky”, un joven de aproximadamente 18 años, a quien consideró como loco cuando éste le ofrece artículos de aseo y calzoncillos que había resguardado ante viento y marea en el bolso que portaba desde que fue detenido en la frontera con Argentina.

Esa casa está igual, los baños están iguales… se siguen usando.

Esto me lleva a la pregunta por el lugar. ¿Cuáles son  los motivos que fundamentan el deseo de que ese lugar se transforme en un espacio de memoria?, ¿cuál es el sentido de la “recuperación” del espacio, donde la ideología del castigo se sigue escribiendo en una misma línea ahí, hasta hoy, pero con nuestros jóvenes?

En relación a lo primero, Ricardo me cuenta la historia de un centro de exterminio en Alemania al que relaciona con 3 y 4 Álamos porque su característica principal eran también los árboles. Centro que en la actualidad es responsabilidad del Estado sin importar el gobierno de turno. Por él la comunidad se pasea, incluyendo las FFAA, quienes dejan allí ofrendas florales con la finalidad de hacerse cargo de haber visto lo que allí pasó. Eso es lo que espera que ocurra con todos los lugares que funcionaron como centros de detención y tortura; que todos los chilenos y chilenas, sobretodo, las fuerzas militares, pasaran por ahí. En particular, en 3 y 4 Álamos, le gustaría poner una campana que sea tocada por todo asistente y se comprometa así con un nunca más: “yo quiero que vayan las FFAA, que vayan los jóvenes cadetes, porque si el ejército es de todos los chilenos deben ir; ahora, si el ejército es de la derecha y depende del ejército norteamericano que no vayan. Pero si es chileno de verdad tienen que ir ahí a rendir pleitesía y declarar que nunca más se va a torturar y asesinar a chilenos”.

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En relación a lo segundo, considera que la burocracia chilena es mediocre y, en ella, justifica su creencia en que no existió una intencionalidad siniestra o macabra al disponer de ese lugar como un centro de intervención con niños y jóvenes. A mí se me viene a la cabeza la frase de Pinochet “que economía más grande” cuando se le preguntó por lo que pensaba de las urnas que contenían más de un cuerpo. Que economía más grande hacer uso de este espacio que desde su arquitectura ha servido para el encierro, primero el claustro, luego la celda.

Ahí es cuando me cuenta del tiempo anterior a ser un centro de detención y tortura, “este campo era usado para retiro espiritual de unos monjes con un nombre bien raro, los oblatos se llamaban“. Según lo que he indagado, oblatos se le denomina a aquel creyente que sin profesar los votos de la iglesia católica, sin dejar de ser laico, se ofrece a Dios para el cumplimiento de algunos de los compromisos que los religiosos de alguna orden hacían. Interesante es que lo que aparece relacionado en Chile y Argentina a esta denominación en la actualidad se abocan a promover la justicia como “componente indispensable de la labor evangelizadora”. En fin, cada una de las celdas pensadas para un monje, durante la dictadura era usada por 7 personas, seis en dos camarotes triples y uno en el suelo.

La línea de la posta era entonces, de los monjes a los pacos, de los pacos con la DINA, devuelta a los pacos y luego a SENAME. Patrón común son los jóvenes, la justicia y la reclusión.

4 Álamos tenía cuatro pabellones, el 1 y el 2 para hombres, cada uno con aproximadamente 500 presos, el 3 era de mujeres. Era en Tres Álamos donde se encontraban los presos “VIP”, militantes de partidos políticos conocidos y parte del gobierno derrocado de Allende. En dicho lugar, Conrado Pacheco, carabinero de alto rango, estaba a cargo. Según los relatos, era misógino y se ensañaba especialmente con las mujeres. Ricardo no sabe si está aún vivo o no, sí sabe que actualmente su hijo, es actualmente parte del alto mando encargado de la “contrainsurgencia” que se cristaliza hoy ante  las manifestaciones sociales.

Sigue la entrevista. Detalles de su estadía y “anécdotas” varias van generando un discurso donde las experiencias de extremo dolor y, al mismo tiempo, de enormes muestras de compañerismo, dan pie a mi siguiente pregunta. ¿Qué es lo que más le dolía, más allá de lo físico? “La dignidad“, me responde. La relaciona con los momentos de tortura, aquéllos donde se les ponía electricidad, o sobre una parrilla ardiente, donde el cuerpo responde defecándose, orinándose y sangrando: “Uno no puede pararse, te tratabas de enderezar y ellos te humillaban, te pisaban las manos, los genitales… Es la dignidad lo que más duele… Que alguien te diga que es dueño de tu vida, que te digan que tu vida la mando yo, que yo te desaparezco cuando quiero, es lo que más duele”. Agrega que comprende a Allende cuando se quita la vida, precisamente para no vivir la humillación de que hagan con el cuerpo y la vida de otro lo que se les plazca, amenazando con represalias a familiares o relatando cómo es que su pareja se encontraba al otro lado colgada. A la compañera de esa época de  Ricardo las torturas con electricidad le provocaron una infertilidad definitiva. Exiliados en Europa se realizó seis intervenciones para lograr tener hijos, pero no fueron efectivas: “no resultó y se murió la pareja… Eso es lo terrible, ésa es una deuda muy alta”.

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Su relato me indigna, se lo manifiesto, por las consecuencias eternas que los daños van marcando para siempre tantas vidas. Ricardo me dice que bajo ninguna circunstancia quiere que piense que éste es un caso especial, que todas y cada una de las personas que se vieron en esas circunstancias, llevan consigo y, por ende, el resto de sus seres queridos y descendientes, la marca de lo vivido.

Recuerda entonces un momento que dice tener grabado, cuando es llevado desde 4 a 3 Álamos, cuando pasaba a existir nuevamente para el resto y para él significaba “estoy vivo”. Tan delgado que la ropa debía sujetársela, camina hacia una puerta, donde se encuentra a otra persona en las mismas circunstancias de espera: “yo llego por atrás caminando, afirmándome de las paredes, y él se da vuelta y me abraza… No me voy a olvidar nunca de su expresión, y me dice algo así como “hace siete meses que no veo a un ser humano”. Ese hombre llevaba meses aislado. Ricardo lo había estado durante 18 días en 4 Álamos.

Recuerda su estadía como preso, como existente, en “libre plática”, donde el tiempo de convivencia llevaba a formar lazos de afecto y a organizarse. Como las obras de teatro que se realizaron, ya que el lugar estaba lleno de artistas, que de diferentes formas mataban el tiempo expresándose desde el arte. Una de ellas se llamaba “Cómo se volvió loco Luculum”. Vestidos con sábanas y con una mata de apio en las cabezas, se hacían declamaciones, como por ejemplo “solo sé que nada sé, pero piola no pasé”, u otra que decía “estoy preso, luego existo”. Obras que se presentaban a un público cautivo de cerca de 500 personas. “Súper cautivo” agrega riéndose.

Me costaba imaginar cómo dentro del calvario, podían llegar a vivir este tipo de dinámicas, le pregunto por cómo era posible ese tránsito. Sin contestar mi pregunta me da otro ejemplo, su ejemplo. Ricardo era conocido como el “cambio y fuera”, ya que el motivo de su detención lo indicaba como parte de una radio clandestina del MIR. Se cuenta que en una de las torturas, mientras le preguntaban insistentemente por la radio, respondió: “mire, yo no tengo nada que ver con ninguna radio…. Cambio y fuera”. Mito que se mantuvo por años, generando que fuese reconocido como tal por los compañeros que dentro de “los cajones” eran testigos de las torturas. Fue dentro de 3 Álamos donde terminó encargado de la organización de los diversos cursos de capacitación que allí se crearon, siendo el encargado del pizarrón y de tocar la campana. Esa misma campana que ahora desea allí instalar como un simbolismo del “nunca más”.

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Me habla del exilio. Su experiencia en Suecia la define como extraordinariamente fraternal, de gran preocupación por el estado tanto físico como psíquico de todos los y las compatriotas que llegaron a ese destino. Era pasar de un extremo a otro, a un lugar tranquilo y bello donde diferentes instituciones estatales se ponían a su disposición y le entregaban todos los tratamientos requeridos: recuerda con humor, cómo es que uno de los tratamientos al que debió someterse por las fracturas de las costillas, implicaba permanecer un buen tiempo colgado: “¡¿cómo?! ¡¿De nuevo me cuelgan?!” Ricardo tenía entonces 28 años.

Le pregunto entonces cómo es que de 3 Álamos llegó a Suecia. Me cuenta cómo son las salidas de ese lugar, de cómo cuando un compañero se iba, el resto hacia fila para despedirse: uno a uno, dándole algún objeto o prenda de vestir que le pueda servir en el camino y, a la vez, quien se va le deja a los que se quedan parte de sus pertenencias, algo así como “la herencia que deja uno para todos”. Cotizadas eran las herramientas con las cuales hacían las artesanías. Recuerda que sale desde ese lugar en un auto con tres “civiles”, y emprende camino al aeropuerto donde Interpol se encargaría de ahí en adelante de su destino. En el auto, iba un chofer, un copiloto y atrás, otro sujeto que acompañaba a Ricardo, quien de chaqueta y corbata, llevaba esposadas sus manos. El riesgo de muerte aún existía, era posible que el auto se desviara y “los Dinos” hicieran de lo suyo; con eso en mente, Ricardo pide llamar a su casa. Es el chofer el único que accede a la demanda y acepta detenerse en algún momento del largo y lento camino hacia el aeropuerto donde “iban a la vuelta de la rueda por el camino de San Pablo”. Se detienen en un servicentro al lado de una carnicería que tenía un teléfono público: sin monedas en el bolsillo, el chofer le pasa un par; Ricardo le pregunta cómo llamará pues sus manos estaban esposadas. Incómoda situación tanto para él como para las personas que lo verían en esas circunstancias, como unos niños que pasan por ahí caminando, y dan un paso atrás al ver las esposas en Ricardo: “tranquilos, yo no soy delincuente, soy preso político”, les dice. El chofer saca un chaleco y lo pone sobre las esposas para esconderlas. Ricardo entra a la carnicería y le pregunta a la señora que atendía si podía llamar, ella se pone muy nerviosa al ver esta bizarra escena con un tipo esposado, de terno, acompañado por un par de hombres de temeraria postura. “Llame no más” le dice a Ricardo, quien toma el teléfono y llama a su madre, quien gritaba por el otro lado de la línea preguntándole donde estaba. Le cuenta que va en un auto camino al aeropuerto por tal ruta con tal patente y le pide que se encuentren allá, cuelga y agradece a sus acompañantes. Al llegar al aeropuerto se encuentra con su madre, quien llega tan alterada que ni lo reconoce: “¡¡quiero saber donde está mi hijo!!”, “acá estoy mamá“, le responde Ricardo, que se encontraba sentado a un metro de distancia. Ricardo no logró estar cuando murió su madre: fue deportado nuevamente años más tarde desde el aeropuerto de Santiago cuando venía a su funeral: “no la pude enterrar“.

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Ricardo me recalca el importante rol que jugaban los profesionales de la ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) en aquella época; al llegar al aeropuerto quienes lo trasladaban le pasan sus documentos a una mujer alta, corpulenta y rubia que le doblaba la edad quien le dice “Sr. Ventura usted está en mis manos, desde ahora usted no se separa de mí”. Estando en carácter de expulsado del país, son estas personas quienes se encargan de todos los trámites previos al despegue del avión, y le explica lo que viene: “tú vas a pasar por Brasil, tú vas a hacer esto ahí, luego esto… No te preocupes que está recomendado al capitán del avión y allá te van a estar esperando”. De nervio, a Ricardo le dan ganas de ir al baño. Ella le dice que lo acompaña, que no se preocupe que no es al primero que ve. Nunca se separó de Ricardo, ya que a ella en otras ocasiones le habían “robado” gente que luego desapareció. Ese día Ricardo no era el único en esa condición, un periodista con quien se sube al mismo avión iba rezando, le temía tanto a la circunstancia como al volar. El capitán del vuelo al entrar le regaló personalmente una canasta con botellitas de alcohol y cholocolates -cuanto tiempo sin estos sabores- acompañado de un discurso en un intento de español de donde recuerda le daba la bienvenida adelantada a Suecia diciendo: “Mi país es libre“. A pesar de esto, el miedo aún existía, la incertidumbre de lo que vendría, viajando a un país desconocido, con otro idioma, con lo puesto.

Le comento sobre el miedo, le pregunto por si queda algo a lo que le teme después de todo esto. Me afirma que sin duda los miedos existen y existirán siempre, pero “que maten a alguien por tu culpa es mayor al miedo a que te maten, el miedo a que le hagan algo a tu familia (…) una de las peores torturas es cuando te preguntan por tu hija; no es lo mismo que te masacren a ti a que masacren a tu hija… no es lo mismo”. Cree que la cuestión ideológica es fundamental, en la medida en que por más injusta que sea la situación a la que los expusieron, había una convicción a la base, y era precisamente esa convicción, lo que sostenía la resistencia.

“¿Estamos?” Me pregunta. Solo una pregunta más. Yo quería insistir en lograr una línea histórica clara de la posta del lugar: “de los curas a la Dina, de la Dina a los pacos, de los pacos al Ministerio de Justicia y SENAME”. Para terminar Ricardo dice: “yo me sé todas las canciones de los pacos de cuando estábamos incomunicados ahí…Yo siempre molesto y me pongo a cantar: “duerme tranquila, niña inocente…Vamos sin miedo tras el bandido, somos del pobre el protector” Yo la escuchaba 20 veces al día…¿No la conoces tú?”.

Este texto forma parte de una serie de 4 relatos. Ve la segunda parte acá.

[1]   Listado de Médicos Torturadores: http://terrorismodeestadoenchile.blogspot.com/2013/07/listado-de-los-medicos-que-torturaron.html

* Claudia es psicóloga y candidata a Magíster en Clínica psicoanalítica con niños y jóvenes. Colaboradora del Centro de Estudios Abierto LaPala, y coordinadora de la línea de investigación sobre Infancia & Política.

BERLIN. El pasado no está muerto, ni siquiera es pasado. Tres fotógrafos chilenos.

8 11 2013 | CHILE | CULTURA | POLÍTICA

El pasado no está muerto, ni siquiera es pasado. Chile – 11.09.1973

Por 

amerika21.de

Exposición de Oscar Navarro, José Giribas y Santiago Oyarzo.

En Verdi Media Gallery en Berlín el 5 de Noviembre 2013 una exposición de unas 40 imágenes en blanco y negro de gran formato se han abierto por el fotógrafo chileno que hizo bajo la dictadura de Pinochet 1973-1990 Fotos: José Giribas, Oscar Navarro y Santiago Pérez Oyarzo. También de Maria Olga Allemand y Marco Ugarte. Hay fotos de la resistencia contra la dictadura y la represión brutal. De las detenciones de las personas golpeadas juntas, demostraciones, los hombres y mujeres que protestan piden a sus parientes desaparecidos, desde la resistencia cotidiana en los barrios bajos y los vehículos demolidos de la policía especial y la columna de Pinochet por las acciones de la guerrilla.

“El pasado no está muerto, ni siquiera es pasado Chile -. 11.09.1973” es el título de la exposición que conmemora el aniversario del golpe de Estado contra el gobierno de Allende. Los fotógrafo José Giribas, Oscar Navarro, Santiago Oyarzo Pérez, Marco Ugarte y fotógrafa Maria Olga Allemand fundada en 1981, son ex miembros de la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI),que actualmente no existe.. Allemand resultó gravemente herido durante la visita del Papa a Chile en abril de 1987 por una bala de la policía. En el discurso de apertura, los organizadores recordaron que los fotógrafos AFI menudo se protegían mutuamente en la documentación de la lucha en las calles, con protestas y la represión brutal por parte de sus cámaras. Las fotografías fueron tomadas en el centro, que estaban involucrados en la resistencia contra la dictadura. Los fotógrafos de la AFI también participaron en la búsqueda de los detenidos o deportados. El terror de la dictadura militar, sino también la resistencia, sin embargo, fue a través de su trabajo visible para la opinión pública mundial. Que eran una amenaza para el régimen.Ellos mismos fueron perseguidos y obligados a emigrar temporalmente.

 Santiago Pérez Oyarzo fue encarcelado dos veces en los campos de tortura de la dictadura. Como miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en 1976, tuvo la orden y estaba conspirando para producir documentos del fotógrafo camuflaje.En su breve discurso el martes, dijo que sus fotos se muestran al público por primera vez. No son obras de arte – pero mostraron la verdad y “la verdad es siempre revolucionaria.”

Oscar Navarro y Santiago Pérez Oyarzo vivir otra vez después de años de exilio en Chile. José Giribas tuvo que abandonar Chile en 1973, pero regresó con frecuencia también bajo la dictadura y se fotografió con la ayuda de sus colegas, era un miembro de AFI y los apoyó desde el exilio con la película y el material de desarrollo. Vive y trabaja en Berlín. De él viene la idea de esta exposición, del 10 al Enero se puede ver en el 2014.

El viernes 15 18 de noviembre por el reloj se encuentra en la Galería de los medios de comunicación de la película documental “La ciudad de los fotógrafos” de Sebastián Moreno (Chile 2006) demostraron. Los tres fotógrafos estarán presentes en una discusión posterior.

Verdi Media Gallery, Google Street 10, 10965 Berlín,
lunes y viernes 14-16 de despertador / Reloj 17-19 Martes / Jueves 14-19 reloj

Niño en las barricadas en Villa Francia, Santiago (1985)

Niño en las barricadas en Villa Francia, Santiago (1985)

Fuente: Oscar Navarro

Licencia de la imagen: © Oscar Navarro

Detención de estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Santiago (1985)

Detención de estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Santiago (1985)

Fuente: Oscar Navarro

Licencia de la imagen: © Oscar Navarro

Hijo de Santiago Nattino durante el funeral de su padre en abril de 1985, Santiago.  Santiago fue Nattino del coche policía

Hijo de Santiago Nattino durante el funeral de su padre en abril de 1985, Santiago.
Santiago Nattino fue secuestrado y asesinado por la policía (Degollados caso)

Fuente: Oscar Navarro

Licencia de la imagen: © Oscar Navarro

Internacional de la Mujer - 8  Marzo de 1987, la Plaza Italia en Santiago

Internacional de la Mujer – 8 Marzo de 1987, la Plaza Italia en Santiago

Fuente: Oscar Navarro

Licencia de la imagen: © Oscar Navarro

Coches-bomba asesinato del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) a una camioneta de la policía en junio de 1985, Santiago

Coches-bomba asesinato del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) a una camioneta de la policía en junio de 1985, Santiago

Fuente: Santiago Oyarzo

Licencia de la imagen: © Santiago Oyarzo

Un pescador, un miembro de la Unión Fischer de San Antonio, en una manifestación en Santiago fue detenido por la policía (19

Un pescador, un miembro de la Unión Fischer de San Antonio, fue detenido durante una manifestación en Santiago por la policía (1985)

Fuente: Santiago Oyarzo

Licencia de la imagen: © Santiago Oyarzo

Entierro de Rodrigo Rojas de Negri, un fotógrafo chileno.  Murió a causa de los efectos de la combustión por el ejército

Entierro de Rodrigo Rojas de Negri, un fotógrafo chileno. Murió a causa de los efectos de la combustión de una patrulla militar, al mando de Pedro Enrique Fernández Dittus, el 6 de 07 1986 durante una manifestación en contra de la dictadura de Augusto Pinochet.
En la foto de la izquierda: Su madre, Verónica De Negri, lleva el ataúd de su hijo después de la misa funeral.

Fuente: Santiago Oyarzo

Licencia de la imagen: © Santiago Oyarzo

En un enfrentamiento entre estudiantes y policías en la calle Grecia en Santiago, Santiago Oyarzo era el fotógrafo

En un enfrentamiento entre estudiantes y policías en la calle Grecia en Santiago, Santiago Oyarzo el fotógrafo resultó herido en la cabeza por un policía proyectil de gas lacrimógeno. (1985)

Fuente: Marco Ugarte

Licencia de la imagen: © Marco Ugarte

La Brigada de la cultura "Ramona Parra" pinta un mural durante una manifestación por un NO en el plebiscito de Pinochet

La Brigada de la cultura “Ramona Parra” pinta un mural durante una manifestación por un NO en el plebiscito de Pinochet en Santiago el 1 de 10 1988

Fuente: José Giribas

Licencia de la imagen: © José Giribas

El fotógrafo para tomar un descanso después de una manifestación en contra de la dictadura en Santiago el 16 de  02 1986<br /><br />

El fotógrafo para tomar un descanso después de una manifestación en contra de la dictadura en Santiago el 16 de 02 1986

Fuente: José Giribas

Licencia de la imagen: © José Giribas

Manifestación por los Derechos Humanos en Santiago el 8 de  09 1988 Carmen Gloria Quintana (a la derecha).  Carmen Gloria Quintana

Manifestación por los Derechos Humanos en Santiago el 8 de 09 1988 Carmen Gloria Quintana (a la derecha).
Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas Denegri el fotógrafo eran el 2 de 07 1986 después de ser arrestado por una patrulla militar en el fuego. Rodrigo Rojas murió a consecuencia de las quemaduras

Fuente: José Giribas

Licencia de la imagen: © José Giribas

Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, general y dictador, Edificio Diego Portales en Santiago el 12.09.1988

Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, general y dictador, Edificio Diego Portales en Santiago el 12.09.1988

Fuente: José Giribas

Licencia de la imagen: © José Giribas

Militar contra los fotógrafos, entre ellos Santiago Oyarzo

Militar contra los fotógrafos, entre ellos Santiago Oyarzo

Fuente: María Olga Allemand

Licencia de la imagen: © Maria Olga Allemand

En la inauguración de la exposición de Verdi Media Gallery en Berlín

En la inauguración de la exposición de Verdi Media Gallery en Berlín

Fuente: Eva Haule

Licencia de la imagen: © Eva Haule

de izquierda a derecha: El fotógrafo José Giribas, Oyarzo Santiago Pérez y Oscar Navarro

de izquierda a derecha: El fotógrafo José Giribas, Oyarzo Santiago Pérez y Oscar Navarro

Fuente: Eva Haule

Licencia de la imagen: © Eva Haule

La junta militar y dictador Pinochet, fotografiada por José Giribas

La junta militar y dictador Pinochet, fotografiada por José Giribas

Fuente: Eva Haule

Licencia de la imagen: © Eva Haule

Santiago Oyarzo en su discurso

Santiago Oyarzo en su discurso

Fuente: Eva Haule

Licencia de la imagen: © Eva Haule

Imágenes de opresión y resistencia

Imágenes de opresión y resistencia

Fuente: Eva Haule

Licencia de la imagen: © Eva Haule

José Giribas y Oscar Navarro

José Giribas y Oscar Navarro

Fuente: Eva Haule

Licencia de la imagen: © Eva Haule

HIJXS.VOCES recibió desde Berlin la siguiente nota

Santiago Nicanor Oyarzo Pérez

Querido compañera, te envío el texto de las palabras que dije en la apertura de la inauguración fotográfica, el miércoles 5 de Marzo del 2013

Lo que dije en Berlìn : Queridas compañeras y compañeros Debo comenzar con dos verdades, esta amiga inseparable, porque ella, la verdad, aun sigue siendo revolucionaria. La primera verdad que les quiero contar, es que yo quizás nunca habría sido fotógrafo, y esas son mis fotos y están hechas en días difíciles, tan difíciles que uno creía que detrás del visor de la cámara, uno miraba la historia desde otra dimensión. Pero tuve que ser fotógrafo, porque después de salido de prisión. Mi partido el Movimiento de Izquierda revolucionaria (MIR) me dieron la tarea de crear un laboratorio para trabajar micro Films, entonces lo fundamental era que debía crearme una fachada de fotógrafo frente al entorno De mi barrio. NO fui fotógrafo entonces por el arte o periodismo, sino por razones políticas, ya que en mi país las armas para luchar contra la dictadura eran escasas y mientras tanto, decidí, armarme de una cámara, y de un gran corazón, que era la munición que nos sobraba y que salía a borbotones cuando nos herían o nos mataban. Esta exposición después de cuarenta años, Es una parte que a mi, me corresponde, la doy hoy con la misma entrega, en que me di a mi partido y a mi lucha contra la Dictadura del Dictador innombrable y es la primera vez que un publico va a verlas, no son ninguna maravilla, pero para mi es un orgullo que vuestros ojos receptivos las observen. Pero por que un país extranjero y no su propio país. Pensara Más de alguno…? Porque ustedes alemanas y alemanes y de otros países que están aquí. Porque en ustedes mujeres y hombres no solo de Alemania, sino de todo el mundo, estuvo la SOLIDARIDAD, esa solidaridad que nos dio el mundo en esos días tan críticos. Ustedes nos dieron la mano de mil formas…en lo fundamental nos permitieron sobrevivir Y es hoy que con estas fotos que representan parte de lo terrible, lo irracional de la tortura, del desaparecimiento de personas, el asesinato, el desprecio por el ser humano. Quisieron hacer que el mundo no se enterara, “con su prensa oficialista” y su “parafernalia diplomática”, pero allí estuvimos, saliendo a las calles, buscándolos en las esquinas, que no se llevaran a nuestras mujeres, ni hombres, sin que quedara un testimonio para salvarlos, o para que la sociedad nunca los olvidara. Para que de alguna manera llegara a ustedes. Muchas gracias por escucharme compañeras y compañeros Gracias especialmente todos los compañeros del Sindicato VERDI, a sus dirigentes por esta posibilidad que nos han permitido …gracias a ustedes ha sido posible venir exponer y conocer a compañeros excelentes. Gracias muchas gracias.

40 Años.Juan Carlos Cáceres y su arma de Memoria :su cámara

The Pinochet Coup 40 Years Ago — Of Chile’s 9/11 and Photojournalist Juan Carlos Cáceres’ Only Weapon, His Camera

September 11, 2013 — Published by 

 
 
 
 
 
 

Real life, politics and foreign affairs should matter to every photographer, even if you’re into macro and landscape. Understanding and capturing the human mind is the basis of every good photography. That’s why THEME brings you a topic like this, of the day exactly 40 years ago, on September 11, 1973, when a military coup led by General Augusto Pinochet toppled the democratic socialist government of Chile. President Salvador Allende was killed during the attack to seize La Moneda presidential palace. In the aftermath of the coup, a quarter of a million people were detained for their political beliefs, 3,000 were killed or disappeared and many thousands were tortured.

Some years later, in 1981, while Pinochet ruled Chile with iron fist, a young photographer calledJuan Carlos Cáceres started to freelance in the streets of Santiago and the poblaciones or poor outskirts, showing the growing resistance against the dictatorship.

pinochet coup 40 years ago chile 911 photojournalist juan carlos caceres weapon camera 3 The Pinochet Coup 40 Years Ago    Of Chiles 9/11 and Photojournalist Juan Carlos Cáceres’ Only Weapon, His Camera

Chile — Imagenes de la Resistencia | Juan Carlos Cáceres / Archivolatino

 

For the next 10 years, Cáceres photographed every single protest and social movement fighting for the restoration of democracy. He knew that his camera was his only weapon. He knew that his fate was to record the daily violence and leave his images for history.

pinochet coup 40 years ago chile 911 photojournalist juan carlos caceres weapon camera 4 The Pinochet Coup 40 Years Ago    Of Chiles 9/11 and Photojournalist Juan Carlos Cáceres’ Only Weapon, His Camera

Chile — Imagenes de la Resistencia | Juan Carlos Cáceres / Archivolatino