Ha muerto Amy Conger, fotógrafa estadounidense detenida y torturada en Chile

Por El Ágora
Actualizado el 1 de abril de 2023 – 4:22 pm

Gracias al soplo de un amigo historiador y librero, me he enterado de algo que lamentablemente desconocía. Esta semana falleció una de las fotógrafas más radicales de las que haya tenido mención. Su nombre era Amy Conger. Le debemos.
Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

Primero debo aclarar que escribo sobre algo que desconozco y mi intención es constatar la partida de Amy Conger (1942-2023) y su vínculo con Chile, América Latina y las mujeres. Esto merece una investigación seria; intento dejar una semblanza, para ponerla en el papel del presente. Les pido disculpas por mi ignorancia. Hago lo que puedo y más.
Mi amigo, el historiador y librero Moris Vásquez, sabe que estoy escribiendo estos “textiles”, como les llamó, y el otro día me habló y contó que había muerto Amy Conger. No sé por qué pensé en el cuento «Mr. Taylor», de Augusto Monterroso. Moris me dijo por WhatsApp lo siguiente: “Hace poco falleció Amy Conger, que pasó por mi barrio en La Florida, en tiempos de la UP, una cámara desconocida que pasó por Santiago”. ¿Alguien sabe si hay algún libro sobre ella y su pasó por Chile? Digo, aparte de los que ella misma publicó hace unos años. Aquí hay una investigación pendiente.
De lo que menciona Moris, existe un registro fotográfico (al cual no hay mucho acceso). Según lo que relata Moris, “la Nueva Habana fue una experiencia de población con terrenos cedidos mediante la presión del Movimiento de Pobladores Revolucionarios, conducidos por el MIR. Una serie de comités hicieron una toma grande y cada comité recibió una solución habitacional, apoyados por gente de la Universidad de Chile, que se suma al proyecto alrededor de los años 68-69”. En ese tiempo, Amy Conger, que tenía un marcado interés por las construcciones urbanas de este tipo y también por las ciudades y sus complejidades, digamos, lefebvrerianas.
El registro de la población se titula «Bienvenidos a la Nueva Habana», Santiago de Chile, 1972 a 1973. En palabras de nuestra fotógrafa, describe lo siguiente: “’Bienvenido’ es mi registro de las visitas a la población Nueva Habana en Santiago de Chile, cuando estaba trabajando en la universidad entre 1972 y 1973. Las fotografías que tomé no pudieron ser publicadas hasta hace poco porque las personas allí registradas podrían haber sido reconocidas por los militares y haber incurrido en serios problemas”. Continúa: “Aunque yo era norteamericana y la Nueva Habana era un importante experimento en un gobierno democráticamente electo que se declaraba “en vías al Socialismo”, y teniendo en cuenta que el gobierno de los Estados Unidos hizo lo que pudo para hacer fracasar esta experiencia, las fotografías atestiguan la hospitalidad con la que fui recibida, así como algunos de los logros de la gente que vivía en la Nueva Habana”.
Me resulta improbable que este tema no esté investigado, debe haber, tiene que haber. De todos modos, yo lo desconocía, algo imperdonable. Lo que recalca Moris es que, a 50 años del Golpe, más que armar grandes relatos de memoria hay que ir hacia las “vidas mínimas”, guiño que hace mi amigo con González Vera. La UP fue hecha por personas más que instituciones, que hoy quieren capitalizar toda esa historia vital y presumiblemente irrepetible. Los discursos políticos campean, pero son sólo eso: vacíos discursivos, instrumentalización, plata. El derecho a la ciudad parte por casa: el derecho a la vivienda es fundamental para tener una perspectiva de barrio y de ciudad. Esta relación se sostiene en lo que en un momento se denominó “los nadie”, que era la gente que migraba de campo a ciudad para sostener el aumento del capital y la pauperización de sus vidas. Basta recordar la petición de Augusto a Virgilio: que escribiera las «Églogas «para disminuir la sobrepoblación de Roma. ¿Qué pasa en Santiago hoy?
De su experiencia chilena, no exenta de violencia, también hay otro libro. “El color de la sangre no se olvida”, frase que se leía esculpida en una roca al costado de la entrada norte del Cerro Santa Lucía y que pertenece a Nicolás Palacios (1854-1911), médico autor de «Raza chilena» y en la época máximo exponente del nacionalismo. El libro de Conger registra los funerales multitudinarios de Nilton da Silva Rosa, refugiado brasileño que fue asesinado por un militante de ultraderecha en junio de 1973. El funeral se realizó dos días después. De nuevo Amy Conger: “Mis fotografías de este enorme y conmovedor evento no podían ser publicadas en esa época porque hubiesen ayudado a las fuerzas de Pinochet a identificar, torturar y carnear, a más gente de izquierda. El texto incluye una breve explicación de la situación y uno de sus poemas en castellano e inglés”.
Amy Conger también publicó ensayos sobre el trabajo de Edward Weston y sus años en México. También encontré un libro que hizo con Elena Poniatowska: «Compañeras de México: Women photograph women». Nuestra fotógrafa estudió en Skidmore College y en la Universidad de Iowa. En nuestro país, fue profesora de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en 1972 hasta el 11 de septiembre del año fatal. Fue detenida y torturada en la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea y posteriormente expulsada del país por la Dictadura. Esto a fines de 1974, cuando vuelve a Estados Unidos para instalarse en Los Ángeles, California.
¡Hasta siempre, Amy Conger!
Falleció Amy Conger, fotógrafa que registró el Chile de la UP y sufrió las torturas de la dictadura
4 abr 2023

A los 80 años de edad y producto de un cáncer, falleció en su casa, en Riverside, Los Ángeles, California, la fotógrafa e historiadora del arte Amy Conger , quien fuera conocida por su secuestro y detención en Chile en 1974, recién iniciada la dictadura cívico militar chilena.
Por Joaquín Pérez
Tras dos semanas de torturas en la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea y producto de la intervención del propio Departamento de Estado de los EEUU, la dictadura chilena negoció su liberación. Tras ello, fue expulsada del país y al llegar a Estados Unidos, Amy Conger habló públicamente sobre las brutalidades del régimen de Pinochet en Chile, en entrevistas con destacados periodistas como Barbara Walters y Studs Terkel, en las principales cadenas de televisión de Norteamérica.
Amy Conger fue una de tantas y tantos destacados fotógrafos de todo el mundo que pasaron por Chile en los años de la Unidad Popular, registrando aquella insólita experiencia política y social que se vivía Chile, tal como lo hizo el portugués Armindo Cardoso, cuya colección fue digitalizada por la Biblioteca Nacional en Chile, o el holandés Chas Gerretsen, que ha liberado centenares de fotografías del periodo en su Twitter personal y que levantó polémica con su icónica foto de Pinochet, la que se vendía en el museo de la fotografía en Ámsterdam.
Amy Conger se había doctorado en la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos, y tenía un fuerte vínculo con Latinoamérica. Su libro, “Compañeras de México: Women Photograph Women”, fue trabajado en conjunto nada menos que con la destacada periodista y escritora mexicana Elena Poniatowska.
Sobre Chile, Amy Conger , publico un libro de fotografías dedicado a una experiencia de Poder Popular, el Campamento Nueva La Habana en Santiago de Chile (actual Nuevo Amanecer en la comuna de La Florida), una experiencia desarrollada por el Movimiento de Pobladores Revolucionarios (MPR), ligado al MIR y sobre el cual existe también un registró documental dirigido por Tom Cohen.
Amy había llegado hasta el campamento, ya que, en ese tiempo, tenía un marcado interés por las construcciones urbanas, las ciudades y sus complejidades. Las fotografías fueron tomadas entre 1972-1973, sin embargo, el libro tardaría muchos años en ser publicado, como bien lo señala en su introducción: “Las fotografías que tomé no pudieron ser publicadas hasta hace poco, porque las personas allí registradas podrían haber sido reconocidas por los militares y haber incurrido en serios problemas”.

Niño recibiendo leche, como parte del plan alimentario nacional «Medio Litro de Leche», que mantuvo la Unidad Popular.

Niños en campamento Nueva La Habana.

Pobladora pintando parte de las casas del campamento Nueva La Habana.

Mujeres haciendo clases en el campamento Nueva La Habana, en Santiago.
De su experiencia en Chile, Conger también publico otro trabajo, titulado, “El color de la sangre no se olvida”, donde registra los funerales de Nilton da Silva Rosa, refugiado brasileño en Chile, que fue asesinado por la ultraderecha chilena en junio de 1973. El mismo Nilton da Silva, a quien Miguel Enríquez hizo alusión en su histórico discurso en el teatro Caupolicán.
En su prólogo, la fotografía expresa la misma idea: “Mis fotografías de este enorme y conmovedor evento no podían ser publicadas en esa época porque hubiesen ayudado a las fuerzas de Pinochet a identificar, torturar y carnear a más gente de izquierda”.
Todas las fotografías son parte del material registrado por Amy Conger durante el gobierno de la Unidad Popular


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