Rugbistas argentinos desaparecidos en dictadura.la Voces de sus hijxs y amigos

Rugbistas argentinos desaparecidos en dictadura.la Voces de sus hijxs y amigos
Soy madre de tres rugbistas chilenos y abuela de otros dos. He conocido desde décadas un montón de jugadores y he compartido con ellos en las graderías, en los tercer tiempo y en vacaciones. Sé que los rugbistas forman unos de esos extraños grupos en que se producen y entablan profundos lazos de afecto, compañerismo,fraternidad sin que por lo general los unan lazos de familia. Son un grupo de pertenencia que mantiene unidos a hombres desde la infancia hasta los últimos años, incluyendo en sus afectos a sus esposas e hijos. Es por ello que esta historia caló muy hondo en mí, porque puedo imaginar perfectamente cuan profundos eran los vínculos que este deporte y la militancia unió a estos deportistas.
Agradezco a Carola Ochoa, que una vez publicada la primera nota acerca de los rugbistas argentinos desaparecidos me hizo llegar a través de facebook esta que ahora  comparto y que lleva el horror a un grado difícil de aceptar.

Una lista que no para de crecer

La sanjuanina Carola Ochoa, con la colaboración de familiares, amigos y compañeros de esos rugbiers y su tarea de investigación exhaustiva, logró confeccionar una nómina que hoy alcanza el centenar de casos.

Hernán Rocca, uno de lo tantos rugbiers desaparecidos, va en busca de la pelota.

Una mujer, casi de la nada y solo con su compromiso militante armó un registro de jugadores de rugby desaparecidos que no tiene precedentes. Carola Ochoa vive en San Juan, habla pausado y menciona con orgullo su trabajo social en Villa Hipódromo. Quizá no tenga idea del valor de su tarea: su pesquisa constante, la búsqueda de un nombre, de un club, del dato que esclarece. Hizo crecer la lista con la colaboración de familiares, amigos y compañeros de esos rugbiers que hoy pueblan sus archivos. Una cifra todavía imprecisa que ya superó con holgura a los 52 que son homenajeados en un torneo nacional que ella misma creó. Hoy casi duplicó la cifra. Pero además de su paciencia tibetana para juntar historias –todas reunidas en su página de Facebook– Carola consiguió que nos hiciéramos de nuevo una pregunta: ¿cómo pudo ser que tantos jóvenes que abrazaron ideales revolucionarios en los años 70 eligieran al rugby como deporte?

La respuesta no la tiene ella ni tampoco nosotros. Podríamos hacer elucubraciones sobre la matriz solidaria del juego. La época convulsionada que los encontró en la lucha. Las coincidencias en el estudio, la pasión por el rugby y sobre todo, su identificación con diferentes proyectos políticos. Eran montoneros, comunistas, guevaristas, maoístas, trotskistas. Ochoa hilvanó sus perfiles con el hilo conductor del deporte. Hizo tanto en tan poco tiempo que hasta ella misma está sorprendida. Y confiesa que se sacó de encima los prejuicios con el ambiente del rugby cuando se entusiasmó al unir las historias de sus desaparecidos.

Ahora cuenta desde su provincia: “Esta iniciativa empezó cuando Fernando Sandoval, un profesor y militante de los Derechos Humanos en Chubut, me invitó a formar parte del grupo organizador en el país de La Carrera de Miguel para traerla a San Juan. Fue durante una capacitación de tres días en Puerto Madryn, con Elvira Sanchez, hermana de Miguel, y los referentes nacionales”.

Después –confiesa en su largo correo– leyó el libro Deporte, desaparecidos y dictadura publicado en 2006 y reeditado en 2010. Una pieza encaja en la otra hasta formar un mecano que Ochoa contribuyó a extender por todo el país. Dice que en San Juan no hay jugadores de rugby desaparecidos, pero buscó y chequeó las identidades de casi noventa casos confirmados. La nómina según ella ya supera los cien. En ese número hay quienes representaban a clubes que también desaparecieron como sus deportistas. Atahualpa Rugby Club o Central Buenos Aires, el club donde jugaban los alumnos y ex alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires.

Uno de los más entusiastas colaboradores de la sanjuanina es el ex puma Eliseo Branca. Gran jugador del CASI de San Isidro y su entrenador campeón en 2005 después de veinte años sin títulos. También se sumó Martín Sharples, tercera línea del club Porteño y atleta. Dos condiciones que no lo definen totalmente porque además es un militante comprometido que perdió una pierna en un accidente de moto. Y juega al rugby con una prótesis. Martín –confiesa Carola– la convenció de que en determinado momento debía ponerle una cifra al torneo de rugby que imaginaba. De ahí surgió el 52. Pero se quedó demasiado corta porque seguiría topándose con más casos.

“En 2015, cuando vi por internet el video de Ensenada RC. Rugby Social, conocí a integrantes de la comisión directiva: Gabriel Merayo, Germán Fisser y Ana Garcia Munitis. Me invitaron a La Plata para explicarles mi proyecto” cuenta la sanjuanina. La capital bonaerense será escenario el domingo 13 de noviembre de una jornada que seguramente Carola jamás olvidará. En el Colegio Nacional Rafael Hernández que homenajeó a sus alumnos desaparecidos colocándoles sus nombres a las aulas –varios de ellos jugaban al rugby– se realizará una jornada con doce talleres sobre derechos humanos, memoria, literatura e inclusión en el deporte de la ovalada, entre otros temas.

El sábado 12 se disputará un partido de seven y otro de veteranos en homenaje a los jugadores desaparecidos. Veinte de ellos integraron distintos planteles de La Plata Rugby Club entre las décadas del 60 y 70. La institución los recuerda en una placa colocada en su sede de Gonnet hace unos años. Sobre la historia de esta tragedia, el periodista Claudio Gómez escribió un magnífico libro: Maten al rugbier. También se filmaron un par de documentales en Brasil e Italia. Y una miniserie sobre deportistas desaparecidos les dedicó un capítulo a los del club canario –se los conoce así por su camiseta amarilla– que se estrenó en Canal Encuentro en 2015.

Otra mujer, la periodista del diario La Capital de Rosario Laura Vilche también aportó en sus investigaciones las historias de los jugadores desaparecidos de aquella ciudad. Si Ochoa encontró solo en la capital bonaerense 41 casos repartidos entre La Plata Rugby, Universitario, Los Tilos y San Luis, desde la segunda ciudad del país le aportaron dieciocho historias más de sus clubes Old Resian, Jockey, Duendes, Universitario y Logaritmo.

La organizadora de esta movida que recorrió nuestra amplia geografía sueña con repetir la jornada del próximo fin de semana en San Juan, una provincia sin tradición rugbística. Ella no quiere olvidarse de todos sus colaboradores, de quienes la acompañan en la búsqueda de más datos, más fotos, más nombres que coincidan con esas fotos que, de no ser por ella, estarían guardadas en el cajón de alguna cómoda, dispersas, quién sabe dónde. El resultado es una contribución a la memoria de un deporte que sufrió como ninguno el terrorismo de Estado. Un registro que estimulará nuevas investigaciones porque en cada caso hay una historia que merece completarse.

El primer acercamiento que tuve con los casos de los rugbiers desaparecidos de La Plata fue por una nota que publiqué en el diario Perfil el 24 de marzo de 2006. Había leído sobre el tema (algún escrito de Gustavo Veiga en Página/ 12), pero esa tarde, cuando viajé por primera vez hasta el club en Gonnet, la historia me conmovió. Los anfitriones fueron Raúl Barandiarán, ex compañero de cinco jugadores-militantes, y dos hijas, Ana Balut y Verónica Sánchez Viamonte.
De aquella nota conservo un puñado de recuerdos; quiero rescatar dos. El primero es que después de desgrabar las entrevistas y reunir el material estuve un par de días dando vueltas sin poder arrancar. Escribía y borraba, una y otra vez; no aparecía un comienzo que me conformara. Tenía la mejor historia para contar —lo sabía—, pero el teclado se resistía. El compromiso y la exigencia que sentía eran desmedidos, algo que con otros temas no me ocurría. Al final la entregué, claro, forzado por los tiempos del cierre. El otro recuerdo que me quedó es que, cuando salió publicada, seguí insatisfecho: tenía la certeza de que el tema abarcaba una dimensión que excedía las dos páginas de un diario.
Tuvo que pasar un tiempo para que me decidiera a llevar esas historias a un libro. Una vez que arranqué fueron dos años intensos de búsquedas, viajes y escritura. Los rugbiers desaparecidos de La Plata se convirtieron en una obsesión. Y durante ese lapso pasaron cosas. Cuando empecé a fines de 2012, los casos eran diecisiete. Seis meses después, una investigación de Julián Axat —hijo de Rodolfo, uno de los rugbiers desaparecidos— reveló dos casos más. Al año, en una charla con un ex jugador del club, descubrí el vigésimo. La investigación influyó hasta en mis hábitos más cotidianos. Repetí hasta el hartazgo la canción que menos había escuchado de Virus. Conseguí un disco de Agapornis solo porque la banda está integrada por jugadores de LPRC.
No recuerdo en estos dos años haber leído un libro que no tuviera que ver con la militancia en los setenta. Y con las películas me ocurrió algo parecido.
Mientras yo buscaba a hijos, hermanos, amigos y compañeros, La Plata sufrió la peor inundación de su historia que —entre otros desastres— provocó ochenta y nueve muertos. Y seguí atento dos juicios por delitos de lesa humanidad. En la causa por el Circuito Camps condenaron a prisión perpetua a dieciséis militares y a un civil, el represor y ex ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Jaime Smart. Y por el centro clandestino de detención La Cacha recibieron perpetua quince genocidas, entre ellos, el ex policía Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Una tarde estaba escribiendo mientras en la tele hablaba la presidenta Cristina Fernández. Yo trataba de resolver alguna historia mientras ella lanzaba el canal gratuito DeporTV en un acto en Tecnópolis. Su voz, apenas un rumor de fondo, entraba en segundo plano. Hasta que empezó a enumerar: “Santiago Sánchez Viamonte, Mariano Montequín, Moura, Rocca, Marcelo Bettini…”.Mis dedos se frenaron sobre el teclado. Sorprendido, giré la cabeza: era ella, la presidenta, recordando a esos muchachos que ya formaban parte de mi rutina. Horas después, YouTube completó la parte del discurso que me había perdido. Todavía vestida de negro, Cristina detalló: “Los deportistas desaparecidos después del golpe del 24 de marzo de 1976 me impactaron como ciudadana, como militante y como vecina de la ciudad de La Plata, porque de La Plata Rugby Club, que era uno de los mejores cuadros de rugby, no era el mío, pero era uno de los mejores cuadros de rugby de La Plata, si no el mejor, dicen algunos, desaparecieron dieciocho jugadores, muchos de los cuales eran muy amigos míos, conocidos”.
Una hija me confesó que se inventó recuerdos. Otra, que cuando piensa en sus padres los representa en una foto, que no puede imaginarlos en movimiento. Y otra, que está convencida de que suele tener conflictos con sus parejas porque es hija de desaparecidos. Una hermana me mostró un cinturón con manchas de sangre y marcas de balas. Un hermano me confió que su memoria borró todo lo que ocurrió aquellos años. Otro, que a su casa iba el delator que se había infiltrado en la agrupación. Una madre me detalló el encuentro que los represores le permitieron tener con su hijo para que se despidieran. Un padre, en el rol de juez, le tomó declaración a un genocida.
Un compañero del club me dijo que durante años fantaseaba con que sus amigos llegaban caminando por la playa de San Bernardo. Hay una habitación que sigue intacta. A un ex militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), Independiente le salvó la vida. Y un ex dirigente del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) me reconoció que tuvo que aceptar, resignado, que la mayoría de las caídas se produjeron por delaciones. En LPRC hubo veinte casos, pero las historias los exceden.
La reconstrucción de fragmentos de las vidas de las víctimas me llevó a enfrentarme con episodios del presente tan complejos e intensos como aquellos que se vivieron en los años de militancia. El 29 de junio de 1978 murió el último rugbier. Pero el genocidio no se cerró.

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Acerca de Jorge Grez Aburto __por Eduardo Agustín Cruz (Bily)

Miguel Cabrera Fernandez “Paine” __ Miguel Cabrera __por Victor M. Gavilan

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Carlitos y el Coronel __ Oscar Rojas Cuéllar __por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Gladys, maestra de ética y consecuencia revolucionaria __ Gladys Marín __por Martín Faunes Amigo

Algo más que «Dama Blanca» Padre Miguel Woodward __por María Paz García-Huidobro

Carmencha__ Carmen Bueno __por Loli Bueno

Nilda Patricia__ Patricia Peña Solari __por Juparo

La niña junto al piano__ Patricia Peña Solari __por Claudio

Playground__ Patricia y Fernando Peña Solari __por Paz Concha Traverso

¿Quién asesinó a Jacqueline Drouilly? __por Arturo Alejandro Muñoz

Cátedra de Educación Cívica __por Martín Faunes Amigo

Víspera de año nuevo _Lucrecia Brito Vásquez

Bolsas de pan en el estadio _Manuel Paiva

Las historias que podemos contar _Mario Garcés Durán

Once de septiembre en Indumet _Martín Faunes Amigo

Tres raasss por Ricardo Faunes _Martín Faunes Amigo

La vie en rose en Grimaldi__ María Teresa Eltit / María Teresa Bustillos __por Monique Hermosilla Jordens / Lucrecia Brito Vásquez

De mayo a octubre de 1975__ Iván Olivares Coronel “Chuqui” y Dagoberto Pérez Vargas “Dago” __por Flyman

Ayudista de todas las horas__ Sonia Edwards __por Lucía Sepúlveda

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita__ _Miguel Enríquez __por Adriana Goni

Le juro que fue por amistad__ _Jacqueline Drouilly / Marcelo Salinas __por Guido Eytel

Ángel__ _Horacio Carabantes Olivares __por Edgardo Carabantes Olivares

Hoy confluyen aquí las voces y los sueños __por Daniela Peña Soto

En recuerdo de Paine__ _Miguel Cabrera Fernández-__ por Andrés

Blancas abandonan -Danilo González Mardones-__por Pablo Varas

Amanecerá un día__ _Luis Palominos Rojas-__por Eduardo Palominos Rojas

Una silueta contra la montaña__ _José Manuel Ramírez Rosales-__por Nelly Berenguer Rodríguez

Con todo el tiempo del mundo _J.J.Boncompte, J.Carrasco-__por Pablo Varas

Hombre niño casi alado _Claudio Venegas Lazzaro-__por Margarita Román

El guitarrista que se atrevía a cantar _Horacio Carabantes-__por Martín Faunes Amigo

Martes once en la Universidad _Goyo Mimica- __por Manuel Mardones

El niño invisible _Miguel, Bautista, Ricardo y Ambrosio- __por Manuel Holzapfel Gottschalk

El beso tembloroso _Mónica Llanca Iturra- __por Lucía Sepúlveda Ruiz

Aquí…, Radio Liberación _Fernando Vergara Vargas-__por Lucía Sepúlveda Ruiz

La foto de mi casa -Julio Guerra-__por Luis Alberto Tamayo

Bachilleres en fútbol -Rafael Madrid-__por Jaime Castro Santoro

La imaginación herida -Eugenio Ruiz Tagle-__por Josefa Ruiz-Tagle

Memorias fragmentadas -Padre Llido-__por Claudia Iturrieta

Pepe Amigo, el malo -José Amigo Latorre-__por Narda Salgado

Maletín james bond -Juan Maino Canales-__por María Angélica Illanes Oliva

Revolucionarios profesionales -Matías-__por Juan Schilling Quezada

Detective ángel de las microtabletas fotográficas -Teobaldo Tello Garrido-__por Martín Faunes Amigo

Una mano en el bolsillo trasero -Mauricio Jorquera-__por Manuel Arriagada

Hermosa niña judía -Diana Aron-__por María Paz García-Huidobro

Paine: algo más que sandías-__por Martín Faunes Amigo

Pasajeros en el tren Elquino -Federico Alvarez S.-__por Martín Faunes Amigo

Homenaje a Jorge Peña Hen

Encuentro el antiguo profesor con el borracho -Jorge Peña Hen-__por Martín Faunes Amigo

El clarin mayor -Jorge Peña Hen-__por Martín Faunes Amigo

Sinfonías en carcajadas -Jorge Peña Hen-__por Lucrecia Brito

Treinta y uno de Julio de 1975 __Poema para los 119__por Juparo

Nilda Patricia __Nilda Patricia Peña Solari__por Juparo

Memorias Fragmentadas __Padre Antonio Llidó Mengual__por Claudia Iturrieta

Si el poeta eres tú __Máximo Gedda, Yactong Juantok Guzmán, Carlos Gajardo Wolf, Mario Calderón Tapia, Ricardo Solar Miranda, Rabito, Cesar, Amador Del Fierro__por Liliana

Justicia Divina __Gabriela Arredondo Andrade__por “M”

Alfredo, vas a ser abuelo __Alfredo García Vega__por Silvia Vera

La niña junto al piano __Patricia Peña Solari__por Claudio

Fue en septiembre__ José René Barrientos Warner __Germán F. Westphal

Kellina__ Jacqueline Binfa Contreras __María Paz García-Huidobro

Al Che y a Miguel en el 2001 __ Miguel Enríquez, Ernesto Che Guevara __Víctor Toro Ramírez

Carta de Bautista a su madre __ Bautista Van Schouwen Vasey __

Página de diario de 1963 __ María Cristina López Stewart __

Otro más del Manuel de Salas __ Luis Guajardo Zamorano __Anónimo

Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza __ Miguel Enríquez Espinoza __por José María Memet

Amanece __ Máximo Gedda Ortiz __

Cuando en el sur florecían los cerezos __Marcelo Salinas Eytel__por Guido Eytel

Hermana niña __ Carmen Bueno Cifuentes __por Olimpia Bueno

Historia de un asesinato por fusilamiento__ A la memoria de Pedro Purísimo Barría__por Germán Westphal

El hombre del abrigo amarillento y la mujer que lo amaba__María Cristina López Stewart, Federico Alvarez Santibáñez, Horacio Caravantes Olivares, Jaime Vásquez Sáez, Luis Guajardo Zamorano, Claudio Contreras y Agustín Martínez __por Martín Faunes Amigo

Arrayán__Paulina Aguirre__por Viviana Sepúlveda

Cartas mutiladas__Carmen Bueno__por María Elena Blanco

Bajo el bosque__Héctor Garay Hermosilla__por Diego Muñoz Valenzuela

Triunfador en innumerables aventuras __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Pablo Leiva

Confidenciado entre café y café __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Marisa

Una persona de la raza humana __José Modesto Amigo Latorre__por Hippie

Encuentro del héroe con la traidora __Padre Antonio Llidó Mengual__por Archivero

Mac Leod había sido cadete __Juan Rodrigo Mac Leod Treuer y María Julieta Ramírez Gallegos__por Pablo Leiva

Con Mario somos amigos __Mario Edrulfo Carrasco Díaz __por Lucía Sepúlveda

Recuerda, tu hermano desapareció __Manuel Jesús Villalobos Díaz__por Lucía Sepúlveda

Un asesino anda suelto por Ñuñoa __Eduardo y Rafael Vergara Toledo__Desde Comisión FUNA

Biografía de Miguel Enríquez __Miguel Enríquez Espinoza__por Pedro Naranjo Sandoval

La opción de Augusto Carmona__Augusto Carmona Acevedo __por Lucía Sepúlveda

Un gato de siete vidas__Renato Alejandro Sepúlveda Guajardo __por Queni y Queltec

Confieso que he luchado y alcé los puños iracundo__Ricardo Ruz Zañartu __por P. Ruz

El preso ochocientos quince__Gilberto Urbina Chamorro __por Sonia Cano

La casita de La Faena__Jaime Orellana __por Kenya

Los ojos olvidados del camarógrafo de la “Batalla de Chile”__Carmen Bueno y Jorge Müller Silva __por Gustavo del Campo

En las garras de la Operación Cóndor__Sergio Reyes Navarrete __por Sonia Cano

Ayer cuando me enteré__José Francisco Bordás Paz, “el Coño Molina” __por Rucia

“Sigamos luchando no más…”__Hernán Santos Pérez Alvarez__por Queltec

Ubica a mi compañera cuando salgas en libertad__Pedro Poblete Córdova__por Lucía Sepúlveda

Matemáticas y ajedrez__Vicente Palomino Benítez__por Lucía Sepúlveda

Juez especial después de 27 años__Leopoldo Muñoz Andrade__por Lucía Sepúlveda

¿Dónde estará la Violeta del Grupo de Teatro Acuarium?__Violeta López Díaz__por Lucía Sepúlveda

Morén Brito versus María Teresa Eltit “et ale” __María Teresa Eltit__por Lucía Sepúlveda

El año nuevo ’75 de Marisa: Infierno en La Torre__María Isabel Joui __por Lucía Sepúlveda

Aquí no tengo nada que decir__Martín Elgueta Pino__por Lucía Sepúlveda

La mirista hija de una enfermera del Hospital Militar__Jacqueline Binfa Contreras__por Lucía Sepúlveda

Alfredo, vas a ser abuelo__Alfredo García Vega__por Silvia Vera

Cacería de dos hermanos__Jorge D’orival Briceño__por Sonia Cano

El Pelao Krauss__ Víctor Fernando Krauss Iturra __por P. Ruz

Padre, compañero Joan Alsina__ Joan Alsina Hurtos __por María Paz García Huidobro

Volveré, volveré, donde está mi madre esperándome__ César Arturo Negrete Peña __por sus hermanas

Un minero__ Antonio Lagos Rodríguez __por Susana

Nuestro Aníbal__ Agustín Reyes González __por Maria Stella Dabancens Gandara

El estudiante que Alejandra envió “a Puerto Montt”__ Mauricio Jorquera Encina __por Lucía Sepúlveda

Joven profesor detenido cuando iba a ver partido del Mundial__ Agustín Fioraso Chau __por Lucía Sepúlveda

Miguel Angel desaparecido versus Miguel Angel, su “doble” del sur__ Miguel Acuña Castillo y Héctor Garay Hermosilla __por Lucía Sepúlveda

Cacería nocturna__ Ofelio Lazo Lazo __por Lucía Sepúlveda

Desapareció de la U y de Maipú a los 21 años__ Juan Ernesto Ibarra Toledo __por Lucía Sepúlveda

Vietnam y Londres en la vida de un poblador__ Carlos Cubillos Gálvez __por Lucía Sepúlveda

El mirista de Quinta Normal que desapareció un 26 de julio__ Ismael Chávez Lobos __por Lucía Sepúlveda

La Pity Vergara__ Lucía Vergara Valenzuela __por Paty

Homenaje a Pepe Carrasco__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Patricia Collyer

El chico Sebastián, un artesano militante__ Rubén Arroyo Padilla __por Sonia Cano

Pepito milagroso__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Cheña

Verano del 72__ Sergio Peña Díaz __por Raúl de Calama

Váyanse de Santiago__ Lucía Vergara Valenzuela “la Pity” y Arturo Villavela Araujo __por Marisa

El veterinario del MCR__ Sergio Peña Díaz __por Queltec

Secretos de familia__ Alan Bruce Catalán __por Lucía Sepúlveda

Un beso para las tres__ Sergio Peña Díaz __por Ricardo-Eugenio

El Coño Villavela__ Arturo Villavela Araujo __por “M”

Del José Joaquín Aguirre al Hospital de Cunco__ Eduardo González Galeno __por Margarita Romero

El último de los buenos que alcanzó a verlo__ Sergio Pardo Pedemonte __por Aminta Traverso

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Secuestro del albañil de la Población Kennedy__ Eduardo Alarcón Jara __por Lucía Sepúlveda

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Sitio en homenaje a Jecar Nehgme __Jecar Antonio Nehgme Cristi__por Lucho

Profesionales a fines y contrapuestos __María Cristina López Stewart__por Martín Faunes Amigo

El último día de Miguel __Miguel Enríquez Espinoza__por Manuel Cavieses Donoso

Thamesis __Marcelo Salinas Eytel__por Nicole Drouilly

Muriel, dulces, kuchen y tortas __Muriel Dockendorff Navarrete__por Patricia Ochoa

El que tuvo siempre tiempo para escribir poesía __ Máximo Gedda Ortiz__por Ignacio Puelma

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Ramón Núñez, ¡no existe! __Ramón Núñez Espinoza __por Lucía Sepúlveda

Abundio, el carpintero del G1 __Abundio Contreras González __por Lucía Sepúlveda

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De la Bolsa de Comercio a un recinto de tortura__Guillermo Beausire Alonso __por Lucía Sepúlveda

Estoy en poder de la DINA!__Germán Moreno Fuenzalida __por Lucía Sepúlveda

Collar de flor al cuello__Cecilia Labrín __por Lorena Sandoval

Unos veranos después__Lumi Videla y Sergio Pérez __por Martín Faunes Amigo

El chaleco rosado de jacqueline__Jacqueline Drouilly __por Nicole Drouilly

Un ex dirigente de la salud__Marcos Esteban Quiñones Lembach __por Lucía Sepúlveda

Brazos que parecían abrazar sueños__Elízabeth Cabrera Balarritz __por Carmen Gallero Urízar

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Una imagen de cartón levantada sobre mi cabeza__Jenny Barra__por Lucrecia Brito Vásquez

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Entre dos mundos__Jorge D’orival Briceño__por Anita

María Isabel y María Teresa__María Isabel Joui Petersen y María Teresa Eltit Contreras__por Lucrecia Brito Vásquez

Una casa al fondo por Joaquín Godoy__Ida Vera Almarza, María Cristina López Stewart, Carlos Carrasco Matus, Miguel Angel Pizarro Meniconi __por Tomás Pizarro Meniconi

Coca-Cola__Jaime Vásquez Sáez__por Martín Faunes Amigo

El negro era un valiente__Hernán Pérez Alvarez__por Lucrecia Brito Vásquez

Nos encontraremos a través de la niebla que despejaremos__Muriel Dockendorff Navarrete__por Gloria Laso Lezaeta

A María Mardones__Hermanos Velásquez Mardones__por Hilda Espinoza

María Isabel tenía diecinueve años y una vida por delante__María Isabel Joui Petersen__por María Eugenia Letelier

_ > ¿QUIÉNES SOMOS? Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos ya catorce años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura. Hacemos notar que son pocos aquellos que cuentan con una historia, un homenaje literario, o una foto o pintura que los rescate no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. Así, este avance se muestra esperando incentive en la colaboración de todos ustedes para esta labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible.El material que presentamos está, por lo tanto, en constante actualización, ello, gracias a aportes que se reciben desde todo el mundo, siendo factible que en él existan inexactitudes y errores que rogamos disculpar, sólo no se cometen errores cuando no se avanza. Adviértanos si detecta algún error y, ayúdenos, tenemos por delante una tarea inmensa: dar a conocer lo que pasó con los nuestros, pero por sobre todo, mostrar cómo eran ellos y cuáles eran sus sueños.Nadie que sepa algo se puede restar a esta tarea que para cumplirla somos todos necesarios. La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente. ¡Hasta la victoria siempre…!

Margarita Román Dobson, Hilda Espinoza Figueroa, Shenda Román, Xaviera Ovalle, Violeta Bagnara, Lorena Sandoval, Monique Hermosilla Jordens, María Angélica Illanes, Grecia Gálvez, Draco Maturana, Valeria Barraza, Edgardo Carabantes, Facundo Leylaf Ona, Juan Carlos Díaz, Manolo Arriagada, Pancho Lussich, Fernando Lizana, Manuel Paiva y Lucrecia Brito, nuestra Secretaria General, más Martín Faunes Amigo, nuestro Director.


LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR: — directorhistorias@gmail.com

El obispo Camus y el atentado a Pinochet

El obispo Camus y el atentado a Pinochet

URBESALVAJE

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Este fin de semana, a los 87 años, falleció el sacerdote más odiado por la derecha y la dictadura de Pinochet, el obispo Carlos Camus Larenas, gran defensor de los derechos humanos, querido y respetado por los chilenos de buen corazón.

Cumplió múltiples responsabilidades en su Iglesia Católica y cada vez que tuvo la oportunidad, no dudó en enfrentar a los golpistas militares y civiles en esos duros años de terrorismo de Estado que debió sufrir nuestro país.

Como Obispo de Linares, calificaba al enclave alemán de Colonia Dignidad, como un “lugar vergonzoso” para todos los chilenos y desarrolló una dura lucha por terminar con el abuso a  las personas que se cometía en ese siniestro lugar. Fue vocero de los Obispos Católicos, y como tal, defendió permanentemente a los campesinos, trabajadores y estudiantes ante los ataques represivos y no calló su crítica a la justicia de esos tiempos, al…

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Charles y otros chicos de la resistencia, las historias que deben contarse

Charles y otros chicos de la resistencia, las historias que deben contarse

MEMORIA
DOMINGO, 29 SEPTIEMBRE 2013 
FECHA DE PUBLICACIÓN

– ¡Para donde va señor Ramírez, vuelva a su asiento!

Pero el aludido no hizo caso, apartó al profesor de un empujón y salió de la sala de clases perdiéndose con rumbo desconocido. Se trataba de Charles Ramírez Caldera, alumno de uno de los 4tos medio del Liceo Valentín Letelier, el único de aquel curso que se atrevió a levantarse, para, quizá, intentar alguna acción de resistencia la mañana del 11 de septiembre de 1973.

Al tenor de lo que ocurriría en las horas y días posteriores algunos pensaron que no lo volverían a ver. Pero semanas después, cuando se restablecieron las clases, Charles apareció, se disculpó con el maestro y pudo terminar su año escolar. Para el y para muchos de sus camaradas se abría un largo y peligroso camino de lucha clandestina, que en su caso terminó abruptamente el 29 de junio de 1981. Ese día resultó abatido en la esquina de Apoquindo con Manquehue, en momentos que cubría la retirada de sus compañeros de la Fuerza Central del MIR, tras un asalto bancario destinado a conseguir fondos para la resistencia.

Fue el último acto heroico entre varios que protagonizó. Un año antes había encabezado otra operación audaz, de alto impacto público, que consistió en sustraer del Museo Histórico Nacional la bandera que presidió la firma del acta de independencia de Chile, en febrero de 1818. Con esta acción el MIR inauguró las operaciones de las Milicias de la Resistencia.

El gesto de Ramírez, aquel día 11, no fue un simple arrebato adolescente. Su trayectoria habla de un profundo compromiso y consecuencia, que lo llevó a efectuar tareas de alto riesgo, en la última de las cuales sacrificó su vida. Por eso su nombre fue incorporado, con mucha justicia, al memorial de valentinianos caídos en la lucha contra la dictadura y figura al lado del de Paulina Aguirre Tobar, la joven combatiente, el de Álvaro Barrios Duque, de Jorge D’orival Briceño, Miguel Nash Sáez, los hermanos Abelardo y Eduardo Quinteros Miranda y Robinson Gonzáles Farías.Todos estudiantes y docentes detenidos desaparecidos y ejecutados políticos.

Nada de lo que vendría podían imaginar los adolescentes de aquel cuarto medio valentiniano. Menos el camino que recorrería Charles y muchos otros chicos como él, que ese día intentaron resistir a la feroz maquinaria de muerte que se abatía sobre Chile. ¿Adonde fue ese día el alumno Ramírez? ¿Quizá se juntó con otros valentinianos que pretendieron enfrentar al enemigo con un revolver de bajo calibre que ni siquiera tenía su carga completa de tiros. ¿O tal vez hizo como los del FER del Liceo de Aplicación que se reunieron con obreros del sector y esperaron armas que nunca llegaron? ¿Se habrá ido a concentrar en alguna industria del Cordón Vicuña Mackenna, como hicieron una niñas del Liceo Nº5, que concurrieron con sus flamantes bolsitos de primeros auxilios y organizaron una posta improvisada en la industria Luchetti y luego en Easton Chile?

Hay una historia no contada sobre Charles  y los demás chicos y chicas rebeldes de aquel 11 de septiembre. Relatos que hablan del nivel de compromiso y de la valentía de una generación, sin la cual no es posible explicar la resistencia y recomposición del movimiento popular bajo una dictadura tan brutal.

Los 40 años transcurridos desde aquel martes fatídico comienzan a develar algo de esas historias, pero faltan muchas más y en parte es responsabilidad de los propios protagonistas escribirlas o contarlas para que ese patrimonio de experiencias no se pierda en el olvido.

lfa 28/09/2013

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MEMORIA DEL MUNDO, MEMORIA COLECTIVA.Alzamiento del gueto judío contra nazis.

MEMORIA DEL MUNDO, MEMORIA COLECTIVA.Alzamiento del gueto judío contra nazis.
19 de abril de 2013

Varsovia se esfuerza para recordar el alzamiento del gueto judío contra nazi

Campanas y sirenas de toda Varsovia recordaron  el 70 aniversario del levantamiento del gueto, la revuelta que comenzó con apenas 750 judíos sublevados y que finalizó con 13.000 muertos y miles de deportados, en la que sería la primera de sublevación de una ciudad europea contra el dominio nazi.

El sonido inquietante de las sirenas se sumaba por primera vez al de las campanadas de templos católicos en un esfuerzo colectivo para recordar a los compatriotas judíos que, un 19 de abril de 1943, iniciaron un combate desigual contra el ejército invasor nazi.

“El levantamiento fue el último acto de resistencia de unas personas privadas de su dignidad y esperanza”, dijo el jefe de Estado de Polonia, Bronislaw Komorowski, durante el acto principal en recuerdo de esa insurrección, que tenía lugar hoy ante el monumento a los Héroes del Levantamiento del Gueto de Varsovia.

A pocos metros de ese monumento, el lugar siniestro desde donde partían los trenes cargados con miles de judíos en dirección a los campos de concentración y exterminio nazis distribuidos por todo el país gritaba en silencio el destino que sufrieron la mayoría de esos hombres y mujeres.

“Los nazis convirtieron el gueto en un infierno en la tierra”, decía el presidente polaco durante su discurso ante los centenares de asistentes al acto, donde honores religiosos, civiles y militares servían para recordar a los héroes de una lucha desigual.

“Con su persecución a los judíos los nazis representaron los instintos humanos más bajos”, señalaba Komorowski en su alocución.

El alzamiento del gueto no sólo supuso el primer enfrentamiento de ciudadanos organizados contra la ocupación nazi, sino también fue el germen, según destacó el embajador israelí en Polonia, Zvi Rav-Ner, “del espíritu que permitiría la posterior construcción del estado de Israel”.

“También el rabino principal de Polonia, Michael Schudrich, recordaba que “no sólo se trató de una sublevación militar, sino también espiritual”.

Tanto como Komorowski como el resto de mandatarios y representantes de la comunidad judía presentes mostraban en su solapa una estrella de David amarilla, similar a la que debía llevar la población judía para distinguirse de los gentiles.

Entre ellos el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, quien destacaba la importancia de esta conmemoración no sólo para polacos y judíos, sino también para Alemania como muestra de su responsabilidad en lo sucedido hace 70 años.

Durante el acto uno de los últimos supervivientes de aquel levantamiento, el polaco judío Symcha Ratajzer (Varsovia, 1925), fue condecorado por Komorowski con la Gran Cruz de la Orden del Renacimiento de Polonia.

“Sabíamos que el final sería el mismo para todos, pero nosotros quisimos elegir el tipo de muerte”, explicó Ratajzer durante el acto, donde reconoció que a veces tiene “dudas” sobre si hicieron lo correcto o no, ya que con su levantamiento “aceleraron” la muerte de otros muchos judíos.

Al mismo tiempo varios diputados y periodistas de las principales cadenas de televisión mostraban hoy la estrella amarilla en su solapa, en un gesto inédito de solidaridad con el destino que sufrieron miles de judíos durante la II Guerra Mundial.

En la ciudad banderas nacionales y el sonido de las campanas católicas reflejaban el esfuerzo de las autoridades polacas para que los varsovianos participen en el recuerdo de los acontecimientos del gueto, habitualmente poco presentes en la memoria colectiva local.

El esfuerzo que pretende dejar atrás la sombra del antisemitismo en Polonia, país donde aunque actualmente residen solo alrededor de 40.000 judíos (frente a la población de 3,5 millones previa a la Guerra) todavía son visibles las trazas de un recelo antiguo frente al vecino judío.

La conmemoración del 70 aniversario continuará en el museo de Historia Judía de Polonia, donde el compositor polaco Krzysztof Penderecki y la Orquesta Sinfónica de Varsovia participarán en un concierto en recuerdo de los guerrilleros judíos.

Por la tarde la orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta, interpretará a Beethoven en el Gran Teatro de Varsovia en honor de los sublevados.

Se estima que alrededor de 13.000 judíos murieron en la sublevación del Gueto, que finalizó en mayo de ese mismo año, mientras que la mayoría de los supervivientes fueron deportados a campos de concentración en lo que sería el principio de la liquidación del gueto de Varsovia.

 

Pa´ los viej@s lind@s …Lucas Zahiri

Pa´ los viej@s lind@s …Lucas Zahiri

Pa´ los viej@s lind@s

 

 

 

…las generaciones son como una enredadera se van se van enredando enredando ..como el musguito en la hiedra….

8 de mayo de 2013
Nosotros los jóvenes muchas veces despreciamos a los mayores, los culpamos de las derrotas pasadas y no nos detenemos a pensar siquiera que sin ellos nuestro país seria mucho peor. Ellos que dieron su vida, algunos torturados que cargan en sus viejos pasos quizás el dolor mas grande de sus vidas y es el no haber podido darnos un país mas justo, con todo, ellos mismos no saben o no dimensionan el tremendo aporte histórico, fueron parte de una lucha que ningún poder podrá borrar, son anónimos de una historia que no se podrá ocultar jamás por que la conciencia colectiva aun sigue viva y con ella la memoria histórica en la que cada uno de nuestros revolucionarios fueron parte y constructores. La vida pasa monótona por nuestros ojos, damos pasos sin darnos cuenta siquiera que con ellos avanzamos un escalón mas a nuestra vejez, que triste ha de ser sentirse parte de esa generación olvidada, esa gran generación que no midió riesgos…solo lucha… cuya única arma era la convicción de estar haciendo lo correcto, dejando atrás una vida, esposas, madres, hijos, a sus familias. No es cosa simple ni decisión fácil la que ellos tomaron y es que su convicción era tal que muchos ni siquiera se detuvieron a pensarlo, solo partieron llevando a cuesta la ultima imagen de sus seres queridos.

Algunos con el tiempo se volvieron a reencontrar con ellos, para otros sin embargo, fue un viaje sin retorno…Que triste ha de ser para algunos ver el desprecio de los mas jóvenes sin reconocer su lucha, por que entiendo que muchos de los que estuvieron allí hoy marchan en la otra vereda, pero hay otros cientos o miles, que aun siguen insistentemente el camino revolucionario, desistiendo dejarnos en el abandono como lo hicieron otros, pagando incluso hasta el día de hoy su consecuencia revolucionaria, tanto la del pasado como la presente.

El olvido no es justo, claro que no lo es, pero también sabemos que la lucha de nuestros queridos viejos no busca reconocimiento, sino resultados, resultados que nunca veremos si los jóvenes no aprendemos a respetar las historias de lucha y de vida de nuestros antecesores. 

Equivocados o no, triunfantes o no, hay algo que no se puede dejar pasar y es que el luchador integro no necesita que le den las gracias y el joven integro no necesita que le exijan las gracias para darlas.
Solo con el reconocimiento entre nosotros, con la humildad como personas que nos exige la lucha, con la rebeldía que se apropian los jóvenes y que ofrendan los mas viejos, con la conciencia del ser, de estar y sentirnos parte de una clase explota y con amor…mucho amor revolucionario, podremos hacernos de ese hombre nuevo, ese hombre capaz de cambiar la historia y sentir en la acción que otro mundo si es posible.

L/Z

  • Patricio Fuentes Gomez Muchas gracias en lo que a mi respecta por este inmerecido homenaje querido Lucas, hoy cuando despido precisamente a unos de esos viejos luchadores como tu los llamas, creeme que esto no hace mas que reafirmar que nuestra lucha y nuestra entrega no fue y no sera nunca de solo un dia, es una lucha de toda una vida la que juramos asumir, por eso a pesar de que no tenemos la juventud y la fuerza de antes, tenemos la conviccion de continuar en la lucha o morir en ella…
  • Lucas Zahiri El problema compañero de los de hoy (mi generación) es creernos cada uno el vocero de la verdad, de la acción y del futuro, cuando la verdad es que el futuro se comenzó a gestar desde las primeras resistencias de nuestros ante pasados, un pedacito de historia ha pasado por todos ellos y hoy nosotros solo la debemos continuar..y es que no se puede construir futuro sin la base del pasado y no podemos desconocer la lucha, vida y muerte de los que nos antecedieron, de alguna manera la izquierda existe por que existieron antes compañeritos que en su puño llevaron la historia para decirnos adelante..si se puede!..y se les fue la vida en ello..
  • Javier Olmos Nosotros los de la generacion perdida de los 90 la cagamos …
  • Lucas Zahiri naaaaaaaa, agarraditos de la mano de los viejos, vamos adelante..
  • Dyana Azucena gracias a mi viejo que tengo la conciencia de clase , y a su vez mi abuelito hombre de las salitreras que me contaba sus historias , es por eso que las generaciones son como una enredadera se van se van enredando enredando ..como el musguito en la hiedra….
  • Edelmira Carrillo Paz Me emocionó tu reflexión Lucas porque vas directo al corazón, después de una vida de lucha que continuará hasta la muerte, que un joven mire al pasado y nos vea es extraordinario porque este sistema maldito, ha despojado al país de su historia verdadera, de sus “héroes anónimos, comunes y corrientes” aquellos que nunca perseguimos reconocimiento algunos porque nos bastaba avanzar juntos a un mundo mejor erradicando la pobreza, la injusticia, alfabetizando, estado presente en el trabajo voluntario, eramos tantos y tan jóvenes y llenos de sueños que no hay dolor que borre la sensación vital de sentirte actor social sumado a los otros y otras en un desafío utópico al que no se renuncia jamás...agradecida de tu reconocimiento y como no nos vamos facilmente para la casa a pesar de la profunda derrota sufrida, a pesar de la cárcel, la tortura, el exilio y el retorno, acá estamos participando en reconstruir la memoria histórica con otras/otro como yo, charlando con los jóvenes cuando nos requieren, haciendo programas radiales en las radios comunitarias y leyendo, devorando libros para comprender mejor la tragedia de este mundo en estado de desastre permanente…poca jubilación y muchas inquietudes, jaspeada por las dolencia de la edad y tomando yerbitas como malos de la cabeza…un abrazo que te vaya bien y recibe todo mi cariño.
  • Fernando Morales Escobar Este escrito me llevó a pensar y acordarme de aquellos viejitos que ya no están pero que han marcado mi vida con sus enseñanzas
    Como diría Simón Bolívar, es en las derrotas que se aprende.
    Que dirigentes inescrupulosos, corruptos, hayan traicionado a su clase a su pueblo, por intereses personales, no implica que nuestros principios, y valores estén obsoletos, equivocados, y que formen parte de una idea derrotada, anacrónica y sin futuro.
    Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza… Simón Bolívar.
    “Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado” Karl Marx.
    Marx se esforzó en enfatizar que la historia es producto de la actividad de los seres humanos y nuestro sueño, el de Allende está cada día aun más vigente y nunca descansaremos de luchar, a pesar de las derrotas que podamos encontrar.
    “Los enemigos de la libertad de un pueblo, no son tanto los forasteros que lo oprimen, como la timidez y la vanidad de sus propios hijos”.José Martí
    Transformaremos la historia con nuestras acciones y haremos y crearemos lo imposible para derrotar al capitalismo y a su expresión Neoliberal…Para abrir las grandes alamedas y construir una sociedad con igualdad de condiciones para todos.
    “Como el pasado ya no ilumina el futuro, el entendimiento tantea en la oscuridad” Alexis de Tocqueville…
  • Edith Soto pero no solo los viejos,sino muchas mujeres que se brindaron enteras a una causa revolucionaria ,y que repito aunque derrotadas pero no vencidas,,tambien perdimos a nuestras parejas de ese entonces que no supieron comprender el porque luchabamos y abandonaron el camino ,cuantas mujeres quedaron solas,haciendose jefas de hogar y sacando solas a sus familias adelante,todo fue muy triste y la gran leccion que se saca de esas luchas es que se gano en experiencias.talvez ahora a las nuevas generaciones les corresponde seguir ,sin olvidar a esas grandes mujeres que fueron visionarias,ya que el machismo que aun permanece las relega a un papel secundario.
  • Alejandro Godoy Gómez las memorias de lucha se potencian

Chile 40 Years On network

 

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Welcome to Chile 40 Years On network

This year marks the 40th anniversary of the Chilean coup d’etat  that ousted the constitutional president of Chile, Salvador Allende, from office and gave rise to the vicious dictatorship of General Augusto Pinochet 11th September 1973. The Chile 40 Years On  network has been set up to commemorate the 40th anniversary of the Chilean human and social tragedy brought about by Pinochet’s dictatorship.

Thousands of people were tortured and killed, others ‘disappeared’ at the hands of the authorities, the secret police and more were illegally detained. Men, women and children were rounded up by the military and taken from their homes. Most were never seen alive by their families again. 1 million people were forced  into exile.

We also aim to celebrate life and the progress made by Chilean people in their quest for democracy and justice.

Through this page, and direct contact, the Chile 40 Years On network aims to link up and facilitate memorial events and initiatives to celebrate survival and life in different parts of the UK, so that there can be a critical mass of awareness of the significance of these events for Chile and the rest of the world.

You are most welcome to join us!

Chile 40 Years On network

February 2013

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Isabel Cortes gives her view on growing up in #Thatcher’s Britain as a Chilean exile in @guardian http://t.co/CeNlqpvq9O
 

 

Una luz sobre la sombra – Detenidos desaparecidos y asesinados de la Universidad

Una luz sobre la sombra – Detenidos desaparecidos y asesinados de la Universidad
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tra denuncia tuvimos que recurrir a los Organismos Internacionales pú-blicos y privados, embajadas y al Alto Comisionado de la ONU (mayo1976), Honorable Comisión de los Derechos Humanos, New York,USA (noviembre de 1976) Ref. Caso N° 2047 de la OEA, miembros dela Honorable Comisión de Juristas con sede en Ginebra (diciembre1976), Secretario General de la Organización de Estados Americanos, asu Santidad Pablo Sexto (Roma, noviembre 1975), a su eminencia Nun-cio Apostólico de Chile (enero 1977) a Cruz Roja Internacional, al gru-po ad-hoc de los Derechos Humanos que visitara Chile en julio de 1978.Posteriormente a toda comisión u Organismo que se preocupara de laviolación de los derechos humanos en el país. Todo esto fue gracias a laVicaría de la Solidaridad, donde pudimos crear la Agrupación de Fami-liares de Detenidos Desaparecidos, unidos en una causa común y undestino en la búsqueda de nuestros seres queridos. A once años de ladetención y desaparecimiento de nuestra querida y recordada hija Car-men Cecilia y Jorge Müller Silva, seguiremos como siempre luchandopor conseguir la verdad de lo ocurrido a nuestros seres queridos. La ver-dad tendrá que imponerse por mucho que hayan tratado de acallarlacon la mentira, la cobardía, el fusil, la represión. Algún día sabremosdonde dejaron su último suspiro y cual fue la mano asesina que cegó susvidas. Como madre de Carmen Cecilia, quisiera en su recuerdo rendirun homenaje a todas las mujeres, hijas, esposas y compañeras de nuestrodolor y todas aquellas mujeres anónimas de nuestra patria y de otras la-titudes que nos han brindado su solidaridad. A la sufrida y abnegadamujer de nuestro pueblo la insto a permanecer unida, combativamente,en la defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la justicia, para quenunca más en nuestra patria vuelvan a repetirse hechos tan deleznablescomo los que hemos tenido que sufrir, que el testimonio de vida que noshan entregado ellas, nuestras detenidas desaparecidas, especialmenteaquellas que llevaban vida en su vientre, sea la luz que ilumine nuestrocamino.¡Hasta encontrarlas!
Su madre
Testimonios
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Para el historiador Gabriel Salazar, Jaime Ossa era simplemente “elNacho”–acostumbraba a usar su segundo nombre, Ignacio–. Los doscoincidieron a fines de 1971: hacían clases en la Universidad Católica ymilitaban en el MIR en una unidad de profesores universitarios. “A pe-sar que estuvimos poco tiempo juntos, nos unió una amistad profunda.Él, como literato, estaba muy volcado a la poesía y, sobre todo, al teatro,y a mi me interesaban ambas cosas, aunque yo estaba en el campo dela historia, de la teoría, la filosofía y sociología. Trabamos una amistadmuy linda, incluso al margen de la actividad militante, y confiábamosmucho el uno en el otro. El consideraba que yo podía aportar más a larevolución desde el punto de vista teórico, mientras él se ocuparía de laparte artística y literaria de la revolución. ¡ Nos repartíamos las tareas deacuerdo con las especializaciones profesionales!”. Lo recuerda como “untipo muy agradable, honesto, extrovertido y simpático”.Después del golpe perdieron contacto, entre otras cosas porqueGabriel Salazar fue exonerado y cada cual quedó militando en distintossectores. Sin embargo, volvieron a encontrarse en un inolvidable cum-pleaños de Gabriel, el 31 de enero de 1975, cuando se juntaron en sucasa a compartir un pato asado.Había varios miristas que después cayeron detenidos, entre ellosJaime y el mismo dueño de casa. “En rigor, fue un encuentro absoluta-mente antiorgánico, porque todos estábamos en distintas tareas, perofue más fuerte la amistad”.Luego del enfrentamiento en Malloco entre agentes de la DINAy los miembros de la comisión política del MIR, en octubre de ese año–donde murió combatiendo Dagoberto Pérez–, fueron detenidos Ga-briel Salazar, Jaime Ignacio Ossa y otros miristas, con sólo algunos díasde diferencia. “Los ‘dinos’ trataron de hacer hablar a Ignacio lo que no
Era más un literato que un activista
Una luz sobre la sombra – Detenidos desaparecidos y asesinados de la Universidad 
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sabía, porque creyeron que tenía mayores responsabilidades. Yo lo vien Villa Grimaldi un momento breve, intercambiamos unas pocas pa-labras, lo habían tenido en la parrilla eléctrica y se veía muy sofocado,respiraba con dificultad. Mucho después supe de su muerte y me causóuna impresión terrible. Luego del golpe habíamos conversado muy lar-gamente. Su novia se había ido a Europa y tenía todo listo para que élpartiera a reunirse con ella. Pero “Nacho” estaba dudoso y me preguntóque haría yo. Le dije: ‘pase lo que pase yo me quedo’. Y él dijo que tam-bién lo haría, por decisión política. Cuando supe de su muerte, recordéeso y me dejó muy complicado. El era mucho más un literato que un ac-tivista, sin embargo sentía un compromiso tan profundo que optó porquedarse a riesgo de su vida. Pienso que es una de las figuras que debeser rescatada”.Para Gabriel Salazar, el compromiso que adquirieron con “Nacho”sigue vigente. Por eso, cada vez que ha publicado trabajos en una líneapolítica y revolucionaria se los ha dedicado.
Gabriel Salazar V

Amanda Jara, hija de Víctor acerca de los asesinos de su padre

HIJA DEL CANTAUTOR VICTOR JARA
HIJA DEL CANTAUTOR VICTOR JARA (Photo credit: “Carolonline”)

Confiada en que la verdad sobre el brutal crimen de su padre brotará “si o sí” se manifestó

Español: sepulcro de Víctor Jara en el Cemente...
Español: sepulcro de Víctor Jara en el Cementerio General de Santiago de Chile (Photo credit: Wikipedia)

Amanda Jara, hija del cantautor asesinado por militares.

“No quiero disculpas de nadie; sólo queremos que se sepa la verdad de la muerte de mi padre”, enfatizó la hija de Víctor Jara.
Amanda Jara (en la foto) valoró el procesamiento de los 8 ex militares acusados por el asesinato. “De la resignación pasamos a la esperanza”, declaró este miércoles.
Consideró que esta disposición de la Justicia es una buena señal para el país, luego que se conociera en esta jornada que habrá petición formal de extradición de uno de los dos imputados como autores del crimen, el entonces teniente Pedro Barrientos, quien reside en Estados Unidos.
“Es una buena señal para el país porque da cuenta de una justicia que, a pesar de haberse tropezado con muchos problemas para poder llegar a puerto, da señales no solo a nosotros, sino también para afuera, de que estamos atentos a esto y que no podemos ignorar la verdad que surge, por ahí va nuestro sentimiento, en que la verdad va a brotar si o si”, dijo la hija de la víctima a Cooperativa.
Agradecen a Vásquez
“Es difícil explicar lo que uno siente, claramente no estamos celebrando nada porque llevamos tantos año en esto, pero este es un paso muy importante, estamos expectantes, tenemos que afirmarnos y estar dispuestos a seguir otra parte de este proceso con mucha determinación”, resaltó Amanda Jara.
Al agradecer la voluntad del ministro en visita Miguel Vázquez, quien dictó los procesamientos, recordó que la primera querella fue presentada en 1978, y recién después de 2004 fue el primer procesamiento. “Entonces se agradece la voluntad que ha tenido el ministro en visita Miguel Vázquez, porque ha dado un paso bien significativo en este momento y la voluntad es algo que puede lograr cosas”, señaló.
“Que se sepa la verdad”
Consultada respecto a si los procesamientos fueron sorpresivos para la familia, Amanda Jara manifestó que sí  y que además solo esperan conocer la verdad de lo ocurrido en el Estadio Chile y del asesinato de su padre.
“Esto es sorpresivo porque de una resignación uno pasa a decir que hay esperanza, que este país de una vez por todas logre decir lo que pasó, eso es algo que sana, no solo nos sana a mí, a mi hermana y a mi mamá, sino que a mucha gente y puede ser Víctor como una punta de flecha que abre, porque en ese estadio sucedieron barbaridades y eso se necesita aclarar y dejar establecida la verdad”, señaló.
Respecto a la colaboración del Ejército en este caso, Jara  indicó que no hubo colaboración de la institución castrense, tal como lo sostuvo hace unos días el abogado de la familia, Nelson Caucoto.
“El expediente ya no da más de testimonios, es una investigación de tantos años, donde el Ejército nunca fue capaz de decir estos fueron, todo se construyó de los testimonios de detenidos y de conscriptos. Así se fue armando esto, hasta llegar donde estamos hoy”.
Agregó luego que “no soy nadie de decir si hay deuda o no, pero de que el Ejército no fue capaz de aportar a la investigación, no lo hizo”.
Respecto a eventuales disculpas, Amanda Jara sostuvo que “no quiero disculpas de nadie, lo que queremos es que se sepa la verdad”.
FUENTE:CAMBIO21