El MIR Chileno: Balance esencial a cuarenta años de la caída en combate Miguel Enriquez. Sergio Grez

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El MIR Chileno: Balance esencial a cuarenta años de la caída en combate Miguel Enriquez

El MIR Chileno: Balance esencial a cuarenta años de la caída en combate Miguel Enriquez

por 14, octubre, 2014 en sección Opinión 1 opinaen eldebate sobre este artículo
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¿Y tu, qué opinas?

Aunque no milité en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR), siempre tuve un gran respeto y no poca admiración por los miristas, especialmente por figuras como Miguel Enríquez, Bautista Von Schouwen, Luciano Cruz y Lumi Videla. Si bien no fui mirista, en más de una ocasión compartí  con ellos empresas comunes, triunfos, esperanzas, dolores, derrotas y frustraciones. Conformo la generación que fue testigo y protagonista de los procesos que encarnaron estos dirigentes y varios miles de jóvenes revolucionarios chilenos de los años 60 y 70. Como militante de la izquierda revolucionaria de aquella época, también como historiador y ciudadano de los tiempos actuales, tengo un juicio sobre la historia del MIR ya expresado en varias ocasiones y que vuelvo a compartir a pedido de la revista Carcaj con motivo de los 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Porque sabemos que la visión y los sentimientos del ciudadano tienden a impregnar, inevitablemente, el juicio del historiador y, precisamente, porque me cuento entre aquellos que piensan que no hay historia neutra, estoy consciente de que mi pequeño y marginal rol de observador y compañero de ruta en algunos pasajes de la historia del MIR, baña mis apreciaciones y juicios históricos. No obstante, mi calidad de historiador y de ciudadano me obliga a ejercer el juicio crítico sobre los actores de la historia, aun de aquellos que nos son cercanos o por los que sentimos respeto y admiración.

Al reflexionar sobre la trayectoria histórica de Miguel Enríquez y del MIR chileno (menciono a ambos ya que no es posible referirse a uno sin hablar del otro), me surgen tres grandes interrogantes que quisiera compartir con ustedes. Tres preguntas en las que puede sintetizarse el balance histórico más esencial respecto de estos actores.

En primer lugar, ¿qué representó históricamente Miguel Enríquez y la generación rebelde de los años 60 y 70 del siglo XX? Luego, parece pertinente interrogarse acerca de los aciertos y errores de esos dirigentes y militantes; finalmente, es necesario plantearse cuáles son los elementos rescatables de esas experiencias en la perspectiva de las luchas libertarias del presente y del futuro.

Aunque cada uno de estos problemas puede ser materia de largos debates, en parte ya realizados, en parte pendientes, aprovecho la oportunidad que se me ha ofrecido para hacer algunos planteamientos a título exploratorio, para “galopar sobre estos temas”, como solía decir el propio Miguel.

La primera interrogante es tal vez la más fácil de responder. Con la perspectiva que permite el transcurso del tiempo, además de la culminación de ciertos procesos históricos, no cabe duda que la generación revolucionaria de los 60 y los 70, aquella nucleada en torno al MIR y otras organizaciones de izquierda revolucionaria, representó la tentativa más decantada en la historia de Chile por “tomar el cielo por asalto”, esto es, conquistar el poder para un proyecto revolucionario socialista centrado en la obtención de la justicia y la igualdad social. Tuvo el privilegio de actuar en un momento clave de la historia, cuando una poco común confluencia de factores de larga y de corta duración puso a la orden del día en el seno del ya secular movimiento popular chileno la cuestión del acceso al poder. La emergencia de esa generación revolucionaria fue posible gracias a numerosos factores derivados de la permanente crisis de la sociedad chilena a partir del agotamiento del modelo de sustitución de importaciones y del fracaso de variadas experiencias políticas –desde los gobiernos radicales hasta la “Revolución en Libertad”, pasando por el populismo ibañista de la “Revolución de la escoba” y la “Revolución de los gerentes” del derechista Alessandri-, que generaron una actitud de disponibilidad política para llevar a cabo cambios sociales más profundos en amplios sectores del mundo popular y de las capas medias, especialmente, estudiantiles e intelectuales. A ello se sumó el profundo impacto de la Revolución Cubana, la disidencia china respecto del Vaticano ideológico representado por Moscú en el seno del movimiento comunista internacional y las revoluciones anticoloniales que se multiplicaron desde fines de la Segunda Guerra Mundial y, muy particularmente, durante los años 60. Todos estos hechos pusieron la revolución “a la orden del día” en el escenario internacional. Pero se trataba de una revolución que ya no sería la simple expansión geopolítica del llamado “campo socialista” al amparo de la potencia militar soviética como había ocurrido en la mayoría de los países de la Europa Oriental durante la segunda mitad de los años 40, sino de una auténtica revolución desde las bases populares, una revolución de acuerdo a los cánones clásicos del marxismo que la generación revolucionaria chilena y latinoamericana de los 60 y de los 70 intentó retomar. Esto significaba una ruptura de grandes proporciones respecto de las concepciones y las prácticas parlamentarias y legalistas de la izquierda que, en el caso de nuestro país, se venían desarrollando –no sin altibajos- desde mediados de los años 30.

Sintetizando, podríamos decir que la empresa liderada por Miguel Enríquez consistió en intentar, en base a la audacia, el coraje, el empuje, la decisión, la inteligencia y el sacrificio, la toma del “Palacio de Invierno”, de acuerdo a los postulados del leninismo y a los aportes teóricos y prácticos de la experiencia cubana y del guevarismo.

La creación de un partido de revolucionarios profesionales de sesgo leninista se entrelazó con la concepción de la organización político-militar tomada de la experiencia guerrillera cubana y latinoamericana.

El principal acierto del MIR fue captar el estado de “disponibilidad revolucionaria” de una vasta franja de trabajadores, intelectuales y estudiantes y, más agudamente, percibir que la elección de Salvador Allende como Presidente de la República abría una situación prerrevolucionaria. Los mayores éxitos políticos del MIR se dieron precisamente en aquellos años, cuando con audacia y flexibilidad táctica se empezó a convertir en un partido con influencia de masas, un actor importante de la vida política nacional. Tal vez una de sus principales carencias fue la falta de tiempo. En su frenética carrera, tanto esta organización como el conjunto de la izquierda revolucionaria no alcanzaron la influencia y la madurez requerida para revertir la situación que se transformaba aceleradamente de crisis prerrevolucionaria en contrarrevolución desembozada.

El contexto político e ideológico de aquellos años hacía muy difícil la necesaria renovación ideológica de la izquierda chilena. En el mundo bipolar de la Guerra Fría, de las definiciones a favor de uno u otro campo, en un contexto en que la lucha política se planteaba en la lógica de la guerra, el espacio para las revisiones críticas e introspectivas era objetivamente muy pequeño, en algunos casos francamente insignificante. Luego, bajo la dictadura, ese camino era aún más difícil. Ciertas concepciones y tendencias, a veces criticadas, pero jamás superadas totalmente, como el foquismo y el militarismo en algunas organizaciones revolucionarias, unidos a ciertos errores de apreciación –como la subvaloración del poderío del enemigo y la sobrevaloración de la fuerza propia- se saldaron en el exterminio físico y en la derrota política y militar del proyecto revolucionario encarnado por Miguel Enríquez y sus compañeros. El proyecto mirista fue, en realidad, derrotado en tres oportunidades: la primera vez entre 1973 y 1976, cuando la feroz represión de la dictadura liquidó a una parte muy significativa de su dirección histórica, entre ellos al propio Miguel, y desarticuló muchas estructuras de la organización. Una nueva hecatombe se consumó entre fines de los 70 y comienzos de los años 80, terminando en cuantiosas pérdidas humanas, políticas y materiales acciones como la “operación retorno” y la tentativa de implantación guerrillera de Neltume. Y una nueva derrota, esta vez eminentemente política, tuvo lugar durante la segunda mitad de los años 80, cuando se impuso la “transición pactada” que dejó al MIR y a otras fuerzas revolucionarias sin alternativa viable, y, en definitiva, sin base social.

¿La derrota de un proyecto significa la invalidación de su causa? No necesariamente. Pienso que lo esencial de los ideales de la generación revolucionaria que creció y se desarrolló en los años 60 y 70, sigue estando vigente puesto que los grandes objetivos de justicia e igualdad social no han sido cumplidos en nuestro país. Pero, y esta es nuestra tercera interrogante: ¿qué es lo rescatable de esos proyectos fuera de la propia experiencia?

Sin duda estamos en una época distinta. Ya no vivimos –como creíamos entonces- en “la época del imperialismo y de la revolución proletaria”. Ciertamente, estamos aún en la época del imperialismo (ahora más globalizado), sin embargo, solo una imperdonable ceguera política podría llevarnos a creer que la revolución proletaria está a la orden del día en algún punto del planeta. Cuando las grandes transformaciones sociales, económicas, culturales e ideológicas de las últimas décadas del capitalismo globalizado han diluido la identidad e incluso una buena parte de la base sociológica de la clase obrera, cuando la emergencia de nuevos actores sociales populares configura un panorama más complejo y matizado, solo una irreflexiva obstinación nostálgica podría llevarnos a la repetición de los moldes revolucionarios clásicos. Pocos son, en realidad, los conceptos e instrumentos políticos de aquella época que han salido indemnes de los vendavales históricos del tiempo transcurrido desde la caída entonces[1].

Los proyectos marxistas de socialismo basados en dos supuestos: un soporte material representado por la gran industria, y un soporte social, la clase obrera, han sido seriamente cuestionados por la experiencia histórica y por la evolución del capitalismo. Hasta ahora las bases materiales de la gran industria no han constituido más que los soportes de la reproducción ampliada del capitalismo y en algunos países produjeron formas estatales totalitarias. Una nueva utopía revolucionaria, so pena de volver a repetir experiencias de nefastas consecuencias, debería comenzar por cuestionar este supuesto, proponiendo enseguida una nueva forma de producir que aún no es posible prever.

Del mismo modo, se debe constatar que a pesar de las previsiones y deseos, la clase obrera no ha sido, en cuanto tal, en ningún país del mundo, la fuerza social decisiva para la liberación de la humanidad. Si bien su carácter de clase explotada bajo el capitalismo es una evidencia histórica incontestable, su esencia revolucionaria universal no fue, en realidad, jamás fundamentada ni confirmada por la experiencia histórica. Aunque buena parte de las revoluciones del siglo XX se hicieron en su nombre y con su apoyo, en ninguna parte esta clase, en tanto tal, ejerció la dirección real de esos procesos que terminaron por constituir nuevas formas de dominación y de explotación. Esta constatación no invalida el hecho de que un proyecto revolucionario anticapitalista solo puede tener como base social a los trabajadores y demás sectores explotados u oprimidos por el capitalismo, pero nos obliga a replantearnos el tema de los sujetos sociales portadores del cambio. De seguro, el sujeto social revolucionario de los nuevos combates por la liberación es más cercano a aquella visionaria percepción mirista sobre “los pobres de la ciudad y del

campo”, un sujeto plural, multiforme, de contornos flexibles, que se construye en torno a ciertos momentos y tareas históricas. No se trata ya de encontrar a “la” clase mesiánica portadora de la liberación de la humanidad, sino de articular en un proyecto revolucionario global las aspiraciones de los trabajadores y demás sectores explotados con las de otros segmentos étnicos, sociales y culturales que cuestionan el capitalismo.

En esta perspectiva, el socialismo del futuro no puede ser concebido simplemente como un proyecto que presentado como “socialismo” no sea más que una forma específica de capitalismo o socialismo de Estado. Para la construcción de una utopía de nuevo tipo se hace necesaria una profunda reformulación de las bases teóricas, ideológicas, políticas y culturales que inspiraron los programas y prácticas de los movimientos políticos y sociales de transformación social en Chile.

¿Qué podemos rescatar entonces de la experiencia de la generación revolucionaria de los 60 y los 70? En un mundo donde ha hecho crisis la teoría clásica de la revolución y en el que el impulso vital de la revolución rusa se ha extinguido en medio del desastroso final de los “socialismos reales”, es, sin duda, poco lo que se puede recuperar de las referencias teóricas, de los instrumentos y de las estrategias políticas de antaño, pero es mucho lo que se debe recoger en cuanto a decisión de cambiar el mundo y lo que se debe rescatar en el plano de la moral y de la consecuencia con los principios y convicciones. Cuando las clases dirigentes, a través de sus políticos e intelectuales, solo ofrecen a la humanidad la perspectiva de una eterna reproducción del capitalismo, una suerte de congelamiento o “fin de la historia” sin proyectos colectivos ni utopías de cambio social, ; cuando en países como el nuestro la casta política nos muestra día a día que para ella pensar, decir y hacer son tres cosas distintas, el legado moral de Miguel Enríquez y de su generación revolucionaria sigue teniendo un valor que en la perspectiva de las luchas y utopías libertarias del futuro, no será puramente testimonial. El desafío histórico para las nuevas generaciones consistirá en recoger esa herencia moral y procesarla a través del prisma de nuevos instrumentos teóricos que deberá construir por sí misma, recuperando de los aportes anteriores lo necesario, sin reflejos nostálgicos que conduzcan a la repetición de los costosos errores del pasado, mas sin claudicación frente a las presiones del sistema de dominación.

Estoy seguro que, más temprano que tarde, estos nuevos hombres y mujeres evaluarán la experiencia y el legado de quienes los precedieron y construirán, con el mismo entusiasmo y consecuencia, aunque con más clarividencia y mayor efectividad, las “grandes alamedas” libertarias del porvenir.

Santiago, octubre de 2014.


[1] Varias de las ideas expresadas a continuación fueron desarrolladas junto a los integrantes del colectivo CEP-Chile en el documento Una corriente socialista libertaria como alternativa de izquierda revolucionaria (Reflexiones para un proyecto transformador), París, Centro de Estudios Políticos sobre Chile, abril de 1985.

Sobre el autor

Sergio Grez Toso. Licenciado en Historia (1980) y Magíster en Historia (1982) por la Université de Paris VIII, Francia. Obtuvo el doctorado en Historia en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris, Francia (1990). Se incorporó al Departamento de Historia de la Universidad de Chile en 2004. Su área de interés principal es la Historia de los movimientos populares en Chile, buscando integrar tanto lo social como lo político en una perspectiva que considera también las dimensiones económica, ideológica y cultural.

Compañeros de la secundaria de la RDA. Es el período de la “caída del Muro”. Es pasada medianoche; estamos transitando entre West-Berlin y Berlin de la RDA, vendiendo el “Tageszeitung” o TAZ (del cual son las pegatinas en la ventana), que es un diario de la izquierda radical y ecologista alemana (en esa época nos llamaban “alternativos”). La propiedad del diario es de los abonados. Andanzas de la época!

Descontrol, desadaptación, descontento o simplemente exclusión, Chile ante el mundial de fútbol

Gano Chile en el partido de futbol a España y la histeria se desató, celebraciones mas o menos vimos a mucha gente que sintieron que por fin su vida tenía un sentido que eran parte de algo o que algo estaba pasando en su entorno y querían ser parte de esto, desde mesuradas celebraciones a expresiones irracionales de descontrol como jóvenes cayendo del alumbrado público o desde el techo de microbuses.

Mas de 900 vehículos de la locomoción colectiva “atacados” dice la prensa, 40 choferes “secuestrados”, un muerto, un desaparecido y enfrentamiento entre los pacos y festejantes sobrios y no tanto fue el balance entregado por el gobierno en un escueto y asombrado informe desde este instrumento de control de clase.

Pero ¿alguien se atreve a buscar las causas de este comportamiento?, lo mas fácil es decir que son un grupo de desadaptados, delincuentes, anti patriotas y otros adjetivos que tratan de excluir a esta “gente” y dejarlos fuera del promedio de chilenos resilientes que se contenta con saltar, reTwittear  frases rimbombantes buscando en lo que 11 jugadores hacen para asirse a algo que les diga que también alguna vez ganan. Nos jactamos de haberle ganado a Australia a España y queremos ganarle a Holanda, pero resulta que en lo cotidiano en sus países, los trabajadores pueden negociar según este esquema

 

Porcentaje de trabajadores con negociación colectiva

 

Holanda   España   Australia   Chile

 

81%        71%        40%        8%

 

Fuente:Holanda, Australia, España: Employment Outlook 2012

OECD, ETUI, AIAS, Fundación SOL, Base de datos SIRELA, DITRAB

 

Porque eso sucede cuando la “gente” es excluida de su patria por otras “gentes” que creen deben hacerlo en aras de una buena convivencia, donde una casta política decide como se mueve un país, a quienes se excluye de las grandes cifras para que estas cuadren en la OCDE donde somos el país con mayor desigualdad miembro de esta, donde los índices de diferencia de sueldos entre el que mas gana y el que menos lo hace son vergonzosos, un país donde no se ha podido mejorar la educación y se sigue insistiendo en que el mercado debe regular la calidad, un país donde los mas pobres se jubilan con un promedio de $120.000 quedando postergados a ser parias luego de haber trabajado toda su vida, y ese estado que pide respeto y orden no esta ni ahí con ellos. Piden que no nos desordenemos pero nada dicen de las condiciones de empleo, salud y vivienda de millones de chilenos que siguen siendo postergados por un sistema que no los va a considerar pues no está para esto. Donde los gurus de la SOFOFA se reúnen a comentar sobre esta “chusma” enajenada por el futbol por los medios de comunicación que ellos controlan y donde ya no saben que inventar para mantener la pelota dentro de las cámaras las 24 horas los 7 días.

Estamos siendo bombardeados por el sistema que se prepara a realizar cambios en este mes de futbol que duraran  años por lo menos y nosotros no podemos soltar ni el celular ni el televisor.

Mas encima se asombran cuando la gente que no se siente parte de todo este exitoso modelo, hace lo que de por vida le han dicho puede hacer, enajenarse, excluirse de tomar parte y va a chocar con lo establecido, porque inconscientemente la masa está diciendo que no se siente parte de los otros triunfos, esos que nos pasan por la TV, los de los grandes tratados, los de la fundación Libertad y Desarrollo, los de la cámara de diputados, los de las autoridades que nos han robado casi todo, hasta nuestra soberanía para entregarla a los grandes capitales nacionales e internacionales.

No nos asombramos, creo que el sistema cosecha lo que ha sembrado, ese odio de muchos de nosotros por lo establecido, por como se hacen las cosas, por una casta de tipos que dicen representarme sin que yo los haya elegido. Por eso no nos asombramos.

El problema no es el futbol, son los medios azuzados por el sistema que lo utilizan para mantener la dominación sobre nosotros.

Llamamos a seguir organizándonos, seguir luchando y construyendo la unidad para deshacernos de esta realidad y construir en nuestra patria el gobierno de los trabajadores, el socialismo.

 

Fuerza Popular

 

 

 

“A nuestros compañeros caídos en agosto en él sur de Chile”. VIVEN!

Muertos en Falsos Enfrentamientos
Viven
http://http://www.derechos.org/nizkor/chile/libros/sobarzo/23ago84/cap13.html

 

Nos preguntamos: ¿Tendremos que esperar el fin de la tiranía para reconstruir las vidas y la lucha de los hombres y mujeres caídos combatiéndola? Pensamos que no.

Tenemos que rehacer sus vidas. Sus familias conocen una parte, nosotros sus camaradas, la otra.

Para las que fueron sus compañeras, para sus hijos y familiares, para nosotros, están presentes, viven. Se han adherido como recuerdo, experiencia y nos dan fuerza cuando ella nos falta.

“A nuestros compañeros caídos en agosto en él sur de Chile”

Agua tierra
aire
materia elemental , Atención
Que la Araucaria
no se agite
y la Cordillera
no sea visible
mágica
ni a derecha
ni a izquierda
ni los Andes
ni Nahuelbuta
Que se detengan
las faenas
que la piedra continúe
su secreto de carbón
Que el coipo
siga liberto
Que el avellano y
el alerce
el laurel y el mañío
no puedan ser cortados
que se vacíen
los ríos
Cautín ¡detente!
Neltume ¡despierta!
y el hijo de Lautaro
salga al camino
Corral, Valdivia
¡atención!
Paralícese el trabajo
en las calles
los caminos
y las minas
todos alerta
¿Qué sucede?
Que todo quede inmóvil
Que se haga silencio
Valentía de muchos pocos
Valentía de noche
Valentía de cargador lleno
Valentía amparada en las urgencias de estos tiempos
Han rastreado huellas
en las tierras húmedas
como manto de sangre
de norte a sur
nos arrancan copihues
Nelson Herrera…
Octavio Lagos…
Luciano Aedo…
Mario Mujica…
Marcos Vega…
Rogelio Tapia…
Raúl Barrientos…
Juan Boncompte …
Hasta Santiago
llega la orgía haciendo
caudal

Fragmento del poema: “A nuestros compañeros caídos…” Ignacio Vidarrauzaga

“…Conocí poco al flaco, fue por esos avatares de nuestra lucha. No recuerdo cómo ni cuándo fue, pero sí recuerdo como era él: un joven alegre, espontáneo, siempre la “talla” oportuna a flor de labios, sin llegar a la charlatanería, jamás grosero.

A pesar de que nunca hablamos detenidamente de política, yo podía ver en él una gran comprensión e inmenso amor a su pueblo. El venía de barrios populares, de origen humilde, muy humilde, por eso se hacía carne de los sufrimientos de los suyos. Más que eso, él era pueblo puro, y era a él a quien el régimen fascista hería directamente con su política de opresión.

Me imagino como se habrá puesto de contento el día que le encomendaron la próxima tarea. Fue su último trabajo. Murió en el intento.

Al otro día vi su fotografía en el periódico; estaba reclinado, casi sentado, apoyado en una pared del antejardín. Su rostro muy sereno, sus ojos cerrados como si estuviera durmiendo. En una entrevista que se le hacía a una vecina del sector esta decía “…lo vi acercarse caminando en vaivén. Luego se sentó ahí y se quedó quieto, como durmiendo…” Sí, cuando vi esa fotografía, aunque Ud. no lo crea, lloré… Sólo, entonces, supe que se llamaba Roberto González Lizama…”
De un Preso Político en la Penitenciería.

Nelson Herrera

“Conocí a Nelson Herrera cuando yo llevaba apenas unas pocas semanas en Chile. Irradiaba simpatía, alegría, seguridad. Ya me habían hablado de él. Lonco, le decíamos entre nosotros y me habían comentado de su humor, de su calidad humana, de su claridad y capacidad política. Conocerlo fue mucho más que eso, en pocos minutos me reencontré con Chile, con mis compañeros, con mi Partido. Luego de hacerme una bienvenida más o menos formal y mientras esperábamos comenzar la reunión. Lonco se puso a contar chistes y a revolverlas creando un clima ameno, simpático, de confianza. Yo, un poco sorprendida y contenta, pensaba en que no tenía nada que ver con la imagen que uno se inventa de los jefes, así serios, preocupados sólo de las cuestiones más grandes. Me preguntaba sobre mi viaje, los detalles más pequeños, las anécdotas, las cosas jocosas. Al poco rato sentía como que nos hubiésemos conocido desde siempre, al igual que al resto de los compañeros que venía de conocer. Con el tiempo comprendí que ese humor y esa simpatía eran parte de él, era así y también fui descubriendo su gran capacidad política, su inteligencia, su simpleza, su calidad como revolucionario, su gran riqueza humana. Me gustaba sobretodo que tuviera ese carácter tan alegre, eso provocaba una cercanía inmediata que abría las condiciones para conocerse más allá del quehacer partidario. Conversábamos de nuestros hijos, se volvía loco cuando hablaba de las “gracias” de su Javiera.

Hablábamos del amor, de nuestras relaciones de pareja, de los conflictos que se creaban; hablábamos de la mujer y sus problemas. Cuando llegábamos a ese punto me decía asombrado: “Dices las mismas cosas que mi compañera”, extrañándose al comprobar que podíamos sentir lo mismo, inquietamos y preocuparnos por lo mismo sin conocernos siquiera.

También nos contábamos pedazos de nuestras vidas, me habló de otro amor importante que había tenido en su vida, una compañera de la cual tuvo que separarse brusca y obligadamente; me habló de su familia, de su padre, de su madre, de sus hermanos, historias de niño, de joven, de adulto. Javiera, hija de Nelson Herrera

Todos esos momentos los teníamos en medio de las largas reuniones, en las pausas que se alargaban inevitablemente. Nuestras reuniones eran más que reuniones, era el encuentro con la familia, con nuestros seres queridos, y luego de eso, a retomar las discusiones políticas, la tareas, la formación política y militar. Tenía una brillantez enorme para deducir la línea política que debíamos impulsar según el momento y las condiciones políticas existentes. No era un “intelectual” como se concibe en estos momentos, era un revolucionario, forjado directamente en la lucha de clases, educándose llevado principalmente por las exigencias de sus responsabilidades y las necesidades del Partido.

Para mi Nelson representa la imagen de como debe ser un dirigente revolucionario, no aquella imagen abstracta que tenía cuando ingresé al MIR, sino la imagen actual, concreta, madurada a través de tantos años de andar de un lado a otro. Por eso su muerte me dolió tanto, porque sé lo difícil que es encontrar compañeros con esa capacidad, formar dirigentes de ese nivel, encontrar hombres tan completos. Aprendí mucho de él, de su método, de su reflexión, de su alegría, de su modestia. Hay tantos lugares que me lo recuerdan; cuando salga libre iré a visitar algunos de ellos, restaurantes, cafés, calles; quiero sobretodo ir al lugar donde estuvimos por última vez, un día antes que lo asesinaran.

En la fiscalía me enteré de su muerte: luego que declaré, el fiscal Marisio me pasó un recorte para que dijera si lo conocía. Presentía algo así, venía de la CNI y conocía sus métodos, pero el golpe fue igualmente duro. No aparecía sólo Nelson, estaba también la foto de Mario Mujica, de Luciano Aedo, de Mario Lagos.

Mario Mujica y Cristina Chacaltana

Mario Mujica era el compañero de Cristina Chacaltana y ella estaba también en la fiscalía, pero no sabía aún de la muerte de su compañero. Se notaba en su cara, tenía preocupación, dolor, porque venía saliendo del horror de la CNI, pero aún no tenía reflejado el dolor que provocaba la muerte. Yo no me atreví a decirle algo, apenas podíamos mirarnos y además ¿Cómo darle la noticia sin tener siquiera la posibilidad de hablarle, consolarla, entregarle siquiera mi apoyo y mi afecto? Recién cuando salimos de la incomunicación se enteró de la muerte de Mario; se lo dijeron en la fiscalía. Fue desgarrador, ahora entendía de mi incapacidad de decírselo antes: era su compañero por tantos años, su compañero de todos los momentos. Se adoraban, las pocas veces que los vi juntos siempre estaban de la mano. La “vieja” sin su “viejo” era algo tan difícil de creer y de aceptar por mí… ¿cómo sería entonces para ella?

German, hijo de Mario Mujica y Cristina Chacaltana

Recordaba las veces que Mario hablaba de su hijo en el exilio, era un tema doloroso, te dolía tanto esa separación. No era muy conversador, tenía un aire melancólico. Sabía que provenía de una familia humilde, en algunos relatos de su vida se notaba y repetía que era “San Miguelino” con mucho orgullo. Era muy trabajador y constante y era el que ponía los detalles prácticos para la realización de las tareas. El plano miliciano era su terreno, pero hacía esfuerzos por ser un cuadro integral desarrollando todas sus capacidades. Lo conocí poco y más supe de él por el resto de los compañeros. Me gustaba su sencillez, su tranquilidad, su objetividad. Ahora, aquí, por Cristina lo fui conociendo, he ¡do rescatando toda su riqueza, sus sueños, el deseo de estar pronto con Germancito. Su madurez para desarrollar el amor de la pareja, su búsqueda para que no se terminara nunca ese amor de tantos años. He sabido de su preocupación sin límites para cumplir con toda tarea partidaria; he sabido de su fortaleza y de sus penas. Cada vez que recibimos fotos de Germán busco en sus rasgos al “viejo” y los encuentro: se parecen harto. Ojalá algún día pueda conocerlo para contarle lo que yo conocí de su padre, los momentos que nos tocó compartir; contarle del ejemplo que nos dejó, todo lo que sembró en su vida de militante; hablarle de las anécdotas que recuerdo, de como lo vi en ese tiempo tan duro que debió vivir lejos de él.

las hijas de Luciano Aedo

Pronto se van a cumplir tres años del asesinato de nuestros compañeros. El día 23 de agosto de 1984 quedará grabado para el resto de nuestras vidas.

Siempre decimos que las mujeres y hombres caídos en estos largos años de dictadura no serán jamás olvidados y esto que parece ser una consigna resulta ser una absoluta verdad. Más allá de los homenajes escritos u orales que podemos rendirles cada cierto tiempo, está el homenaje cotidiano, el de cada día, el recuerdo no sólo del revolucionario, sino también del hombre, aquel ser concreto con sus grandezas y debilidades. A ellos recurrimos cuando necesitamos más fuerzas, más claridad y también los recordamos cuando la lucha tiene avances, cuando tenemos éxitos y alegrías. Nosotras aquí, en estos casi tres años, hemos hablado tantas veces de ellos, de todos y de cada uno, de los que conocimos directamente y de los que hemos conocido a través de otros.

Con los compañeros asesinados el 23 de agosto compartimos parte de nuestras vidas, de nuestros problemas cotidianos, de nuestras tareas revolucionarias; compartimos el riesgo de nuestras vidas y esos son lazos irrompibles, más allá de la muerte. Por eso, para nosotros es tan fácil entender porque aún siguen tan cerca nuestro, porque seguimos queriéndolos, porque siguen siendo.

Mario Lagos con su hijo Pablo y su hermano Antonio Juan José Boncomte

Han quedado con nosotros, han dejado recuerdos, enseñanzas, amor, alegría de vivir, confianza en ese futuro que más temprano que tarde tendrá que llegar.

Esa convicción nos la han transmitido con su ejemplo, su vida, su muerte. Hemos hablado tanto de ellos que cuando se trata de resumir, de escribir sobre ellos, su vida, no es fácil, cualquier cosa podría parecer poco, repetido, sin la fuerza con la cual los recordamos”.

Soledad Aranguiz
Junio de 1987.
Cárcel de Coronel.


Rogelio Tapia

Las compañeras secaron
sus ojos
apretaron los puños
tragaron saliva
y con hijos
rabia
cárcel
o libertad
Las compañeras
— compañeras siguieron la vida
la lucha
la vida — lucha
la lucha — vida.

Ignacio Vidarrauzaga

“…La noticia de su muerte me impresionó mucho. Eramos amigos desde niños, vivíamos en el mismo barrio… Siempre creí que Julio era inmortal… por su calma, su seguridad, su responsabilidad, su orden…”
Un amigo de Julio Oliva, Mayo de 1987.

“…En esta carta, que nace inspirada en un sentimiento de dolor que estimamos compartir con Uds., deseamos manifestar que en Rogelio recordaremos siempre una persona íntegra y un profesional que asumió su responsabilidad con vocación, esfuerzo y seriedad. Su sencillez y su gran riqueza interior han sembrado entre sus colegas un ejemplo de honradez y consecuencia…”

Carta dirigida por el Consejo Regional de Colegio de Ingenieros Forestales a los padres de Rogelio Tapia. Agosto de 1984.

“…Los que conocimos a tu compañero recordaremos en él al colega y amigo de gran sensibilidad y fortaleza que sembró para siempre un ejemplo entre nosotros…”

Carta dirigida a Elisa, compañera de Rogelio Tapia, por los Ingenieros Forestales de la Sede Regional de Los Lagos. Agosto de 1984.

Nelson, la historia que hoy se teje en nuestro país no cuenta con tu presencia. No llegas a la cita clandestina que revisó los últimos detalles de la protesta campesina, ni a la reunión con tus compañeros y amigos, aquella donde revisaron la acción que demostrara una vez más el poder de la moral combatiente.

Ya no estamos en la que fue nuestra última casa, con su hermoso entorno de pinos que recorta el cielo de Concepción. La casa, casita de madera en que te esperé quemando papeles y esperanzas, hasta el último minuto del día 23, el minuto en que llegaron armados de brutalidad reaccionaria, creyéndose capaces de destruirlo todo. ¿En qué pensaste en esa fracción de tiempo? ¿Qué pensaste maniatado frente a los asesinos? ¿Qué piensas en ese segundo que una bala atraviesa tus ideas, que estalla y perfora tu amplia frente que amé tanto?

Pasa el tiempo, la niña se te parece mucho. Pasa el tiempo y yo aprendo más de ti. Te asumen quienes te conocieron al calor de la lucha, de la práctica, de la iniciativa tan propia de ti. De la iniciativa revolucionaria, transformadora, que con tan pocos medios y recursos produce tanto, que a pesar de golpes, a pesar de “vacilantes”, a pesar de “realistas”, sigue, prosigue, es una bandera anclada en las masas de los oprimidos, de nuestro pueblo que vive y conoce reveses y embates de la lucha democrática revolucionaria y no por ello claudica, no se acomoda en un falso realismo, no está dispuesto a negociar. ¿Cómo hacerlo con tanta sangre por medio?

Los años de tu vida que pude compartir, los que alcanzó a disfrutar Javiera, los años que amasaste ideas, práctica, aquellos años de esfuerzo, de tantas conversaciones, también siete años con tantos meses, tantas horas, que me hicieron conocerte, amarte, aprender. Esos años de vida intensa, de presente acechado por los riesgos que se asumen, son mi tesoro, la fuente más rica donde encuentro las lecciones de tu sabiduría revolucionaria, de tu capacidad de disfrutar intensamente cada pequeña cosa agradable, para empapar de alegría tus tareas cotidianas.

Eras una explosión de vida a los treinta. No puedo escribir de tu vida en forma ordenada. ¿Cómo?, si se me agolpan tantas imágenes: compañero, papá, dirigente. En la calle, en la casa clandestina, en nuestra intimidad. Te hacías el perrito con la Javiera, te enojabas cuando no comía, le decías “mi lunita”. Te quedabas hasta tarde frente a la máquina de escribir y refregabas mil veces el bigote cuando las ¡deas no fluían. Criticabas con pasión a la hora de responsabilidades y tareas no asumidas, terminabas educando, a partir de los errores. Llegabas contento cuando las cosas marchaban bien, cantabas las canciones “de moda”,… me acariciabas el pelo. Eras expresivo y buen conversador, sabías entretener con sus historias y anécdotas, reflexionabas a fondo, pero nunca dejaste de ser un poco impulsivo, esta mezcla fue tu sello, ideas correctas y pasión a la hora de implementarlas. Cada gesto y ademán, cada apreciación tuya avalada por tu práctica y experiencia denotaba la inteligencia que había en tí, tu amor por la vida, tu forma de ser tan auténtica, tu valentía para enfrentar los riesgos desde los primeros momentos después del golpe hasta el final de tu vida. Todos esos años no dejaste nunca de pensar, de hacer, de actuar. No iba contigo estar abrumado, siempre la talla a flor de labios, aunque a veces serio y preocupado, nunca abrumado, nunca renegando. En los momentos más difíciles, quizás aquellos días previos a tu muerte cuando las pistas de seguimiento a otros compañeros se hacían más evidentes y a la vez confusas, ahí estabas, buscando soluciones, atando cabos, tomando medidas. Podrías haber priorizado por tu seguridad, la mía y la de la niña… pero estaban tantos compañeros, tanto trabajo, había que avisar, conducir el resguardo de tantos hombres, mujeres, niños, y las pistas no eran tan claras. Te quedaste hasta el final, un revolucionario tan íntegro como tú no podía hacer otra cosa.

Nuestras vidas, la marcha de los acontecimientos de este país convulsionado, reclama tu presencia, pero queda, quedó tanto de tu paso arrollador de iniciativas y entrega revolucionaria, está tu huella en tantos compañeros que te conocieron, quisieron y respetaron, estamos yo y Javiera sembradas de ti, están por sobre todo aquellos proyectos que se hicieron carne y que mostraron a punta de voluntad y desvelos la vigencia de la lucha revolucionaria.

Patricia Zalaquet
Compañera de Nelson Herrera


PALABRAS A MI COMPAÑERO

Aquí
con la cabeza puesta en tu nombre,
tus muecas dulces,
preocupadas,
tu infinito refregar de bigotes,
tus ojos:
Por donde transitaron tantos
proyectos de libertad.
Aquí,
en este rinconcito de la prisión
repaso tu hermoso tránsito por la vida,
cuando conocí y me hice parte
de tu entrega,

tu aporte,
tu legado al Partido.

Al Partido vital,
entrometido,
audaz,
perseverante. Como tú.

Desde aquí,
a cuatro meses de tu muerte
anuncio que seré dos.
Dos para suplir tu ausencia,
dos para cubrir tu partida,
…en lo inconcluso
…en lo trazado del camino que aún nos falta
para conquistar la libertad.

Patricia Zalaquet
Diciembre de 1984
Cárcel de Coronel

“…Por tantos años te amaba sin querer verte, sólo tu alma; clandestino entre los hombres sin alma que gobiernan este triste país, donde se mata a los que aman la verdad, y cuan clara es aún la luz en plena oscuridad: la nobleza de tu espíritu, tu recto proceder, la lealtad absoluta a tus principios..”

Elisa, compañera de Rogelio Tapia. Mayo de 1987

“…Como su compañera durante diez años puedo decir que hoy, al encontrarme encarcelada desde el mismo día de su muerte, he podido reflexionar y meditar sobre todo lo que Mario me aportó en forma personal como también a otros compañeros, su entrega y fortaleza en el trabajo, la humildad y el amor a la vida y a nuestro pueblo.

Fue siempre un compañero de buen carácter, de un humor especial, cariñoso, con una ternura inmensa que dejaba traslucir en forma natural desde los detalles de la vida cotidiana hasta en la toma de las grandes decisiones. Su imagen, su recuerdo, los miles de detalles de la vida compartida son para mi una fuente de fortaleza…”

“…Mario hablaba constantemente y con orgullo de su hijo –era su “Mamita más recóndita”– ; soñaba con verlo en Chile jugando con otros niños, conociendo su país, su familia. Siempre observaba los niños jugando en las calles y pensaba en su hijo. ¿Cómo estará? ¿Se acordará de nosotros? ¿Cuánto habrá crecido? Y se imaginaba a Germancito en cualquiera de ellos que pudiera tener su edad. Pronto su tristeza se transformaba en alegría por esa facilidad extraordinaria que tenía para comunicarse con los niños: se integraba a jugar con ellos… como si hubiese estado un ratito con su hijo..”

“..Recuerdo a Mario radiante con el nacimiento de nuestro hijo; más aún, porque íntimamente siempre deseó un varón. Germán vino a llenar de más amor nuestra pareja a la par que nos proporcionaba más fuerza para nuestra decisión de lucha, para que él y todos los niños tuvieran derecho a una vida digna..”

Cristina Chacaltana
Cárcel de Coronel

“…Mamá, sí al papá no lo hubieran matado por la espalda, yo sé que se hubiera defendido ¿por qué son tan cobardes?

“…¿Por qué será que siempre que miro a la Tiny me acuerdo de mi papá? dice Javiera mientras camina a casa abrazando con ternura a la muñeca que su papá le regaló.

Javiera, Marzo de 1987
Hija de Nelson Herrera

Julio Oliva junto a su familia

“…Tus hijos no lloran; se desarrollan junto a la naturaleza que nos mostraste; se alimentan de frutas, verduras, semillas de árboles y piensan y estudian, disfrutan del amor de tu pueblo sabio, humilde, bondadoso, alegres de caminar juntos…”

Elisa, compañera de Rogelio Tapia.

“Todo este amor y cariño que nos tenemos nos dará otro hijo por el que no descansaré y daré todos mis sacrificios para que ese ser que viene tenga todo lo necesario para poder vivir… Pero, ¿se puede llamar Vida a algo que es sólo sufrir…? No sé como escribir, no sé que decir, no sé como empezar, pero continuaremos..”

Julio Oliva en carta a su compañera.

“…Al comienzo no podía comprender que Julio se hubiera muerto y nos abandonara… a mí… a los niños. Quizás hasta tuve rabia, pero poco a poco lo he ido entendiendo, descubriéndolo a través de sus amigos y compañeros, su consecuencia. Hoy entiendo que estaba en esto por nosotros… por todos los niños…”

Eduvina. compañera de Julio Oliva. Mayo de 1987.


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 18mar02


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Pichangas de barrio: dedicado a los compañeros de cárcel de mi padre

Pichangas de barrio: dedicado a los compañeros de cárcel de mi padre

 

 

Pichanga de barrio

Una fría noche de invierno una veintena de agentes de la Policía de Investigaciones allanaron la casona en la que vivíamos con mi familia. Estaba por cumplir 11 años cuando se llevaron a mi padre y resfriado en mi cama nada pude hacer. Al día siguiente me costó calzarme los chuteadores y salir a jugar por un club que ya no recuerdo. Mis amigos me alentaban mientras un frío duro congelaba mis movimientos. Solo pensaba en mi padre. Me dolían los pies, las manos, el alma. Ganamos por tres a dos. Me invitaron a celebrar con unas cazuelas de campo que las familias de ese club de barrio habían preparado. Tomé mis cosas y las guardé en un bolso de vinilo que portaba con mucho orgullo. Luego fui a la casa y mi madre me regañó porque llegaba tarde para ir a visitar a mi padre a la Cárcel Pública de Curicó. Después de semanas de incertidumbre y de un calvario que incluyó el viejo y siniestro cuartel de Investigaciones de calle Rodríguez, el Picadero del Regimiento de Telecomunicaciones, mi padre fue ingresado a la cárcel. Para los presos políticos de esos años iniciales de dictadura llegar a la cárcel era un oasis en medio del infierno.

Es un domingo, día de visita para los presos comunes y políticos. Absurdas y brutales formas de castigar los hermanaba en el dolor. Llegué tarde al ritual de prepararse para visitar a mi padre; tuve que realizarlo solo. Recuerdo que en un bolso puse gubias y formones, que mi padre había solicitado, un intelectual que aprendió a tallar la madera y de ella sacar esculturas y juguetes. Como sabía que mi querido viejo era un gran lector seleccioné de su biblioteca libros y algunos ejemplares del Clarín e inconsciente los metí en un bolso junto a las herramientas. El Clarín llamaba mi atención de niño marcado por la intensa agitación de Chile. Estudiaba en un colegio de curas maristas, opositores a la Unidad Popular. Para ilustrar un trabajo llevé el Clarín y un condiscípulo comentó en voz alta “Gladys Marín la puta del Clarín” Me dolió esa anunciación del odio que dio el vamos a la “Orden de Matanza”. Esa frase expelía un odio de clases.

Es una tarde de invierno de 1974, los árboles de la vieja Alameda cuyas hojas se han ido volando como los sueños de una generación, se alzan recortando su silueta contra la Iglesia de San Francisco. En esa polvorienta avenida una veintena de cabros chicos jugábamos una pichanga de barrio. Caía la tarde desangrándose en lenta agonía y con furor le dábamos a una pelota de cuero engrasada. Todos nos sentíamos Beckenbauer, Cruyff, Ahumada. El mundo estaba en Alemania pero volvía los ojos horrorizados a Chile. En TVN sonaba la suite “Karelia” de Sibelius. Los torturadores aplicaban la picana eléctrica mientras en blanco y negro miraban el fútbol. Nosotros, niños de Allende, con padres y amigos detenidos, celebrábamos los goles y la picana eléctrica no paraba. ¡No paraba! Ponían a todo volumen el intermezzo de Karelia para acallar los gritos de dolor y espanto. Las multitudes gritaban los goles y los patriotas gritaban de dolor.

Urgido por atrasarme para la visita partí caminando junto a Roberto, mi hermano. Caminamos conversando, soñando, a ratos en silencio por el maicillo del parque hasta llegar a la lúgubre cárcel pública. Una larga fila entreveraba las familias de los presos comunes con las familias de los presos políticos. Al llegar nuestro turno para entrar, un gendarme, un apéndice de la dictadura, nos allanó la encomienda que llevábamos. Cuando encontró las gubias y formones comenzó con ironías “Para qué le traen estas herramientas a su padre, si no sabe usarlas”. Estoicos escuchamos sus insultos. Al ver los ejemplares de Clarín enfurecido nos gritó “¡Cómo se atreven a traer esta mierda subversiva!” y los requisó. Años después regresé como abogado a mi ciudad natal para trabajar en la Vicaría de la Solidaridad y elCodepuCatorce años después volví a la cárcel pública a defender a los PP. Encontré al gendarme que a mis once años de edad me humillaba cuando visitaba a mi padre, y me saludó servil: “Ahora que usted es abogado se vengará”. Recordé un poema del comandante sandinista Tomás Borge, y parodié sus palabras: “Mi venganza personal será mostrarte la bondad que hay en los ojos de mi pueblo”.

Por Rodrigo de los Reyes Recabarren

El Ciudadano Nº146 / Clarín Nº6.923

Fuente fotografía

Cine chileno. El Edificio de los chilenos. Desacralización de la militancia heroica,

Hijxs de la Memoria Chile 

Tamara Vidaurrazaga ( hija de Ignacio y Soledad) es periodista, tiene un magíster de genero y es candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos. Investiga sobre las organizaciones que propugnaron la lucha armada en los setenta latinoamericanos, especialmente respecto de las mujeres que participaron en ellas. Últimamente ha investigado sobre las memorias de los hijos/as de militantes. Tiene una hija y le gusta el suchi.

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Tamara Vidaurrazaga es periodista, tiene un magíster de genero y es candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos. Investiga sobre las organizaciones que propugnaron la lucha armada en los setenta latinoamericanos, especialmente respecto de las mujeres que participaron en ellas. Últimamente ha investigado sobre las memorias de los hijos/as de militantes. Tiene una hija y le gusta el suchi.

SSA51666
SSA51666 (Photo credit: Memoria Urgente)
Desde Otro Lugar

La Memoria de “los hijos de” en el documental El Edificio de los chilenos.

http://www.lafuga.cl/desde-otro-lugar/647


“El vacío es un camino que sólo se llena al recorrerlo”, son las palabras con las que comienza el documental El edificio de los chilenos de Macarena Aguiló. Y haberlo hecho, es la manera en que su autora y protagonista, llena el vacío de su vida tras el abandono por parte de su padre y madre, para luchar en Chile contra la dictadura de Pinochet. Partiendo desde la biografía de la propia autora, el documental narra la historia del “Proyecto Hogares” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, pensado para reemplazar el cuidado paterno y materno de niños y niñas cuyos progenitores regresaron a combatir clandestinamente a Chile a fines de los años ‘70.

El edificio de los chilenos, no es la obra de una investigadora aséptica del periodo, sino de una hija de militantes del MIR, organización político militar que resistió a la dictadura de Pinochet. Antes niña, ahora mujer, creció con el peso de progenitores héroes de la izquierda latinoamericana, víctimas de la represión, con la responsabilidad de ser lo suficientemente buena descendiente de tamaños personajes.

Su relato, y los relatos que entretejen poco a poco la narración audiovisual, humanizan a los progenitores -y con ello al resto de los y las militantes de las izquierdas de los setenta- cuyas imágenes se debaten en la dicotomía héroe/víctima, complejizándolos a través de los rasgos de humanidad que nos entregan, para aportar a la reconstrucción de una memoria que solo recientemente ha sido contada.

Macarena reconstruye una memoria otra del periodo, la de “los hijos de”, que no eligieron su lugar en la historia, pero fueron fuertemente influenciados por las decisiones maternas/paternas. Lo hace de manera crítica, sabiendo también que tiene el permiso por el lugar que ocupa en la historia –es hija de- pero también porque fue claramente víctima de la dictadura, lo que le da el permiso social para incurrir en un acto de desacralización de la militancia heroica, relato que prima todavía al interior de la izquierda chilena. Macarena no solo fue víctima al vivir el abandono materno/paterno, sino también al ser secuestrada siendo niña, por agentes de la represión dictatorial como forma de presionar a su padre para que se entregara.

Esta obra rompe con la dicotomía público-privado, y con el tácito acuerdo de hablar de los aspectos públicos de la militancia, poniendo la inflexión en los sucesos y consecuencias de las decisiones tomadas en las vidas íntimas de los militantes de la época y de las misma narradora-protagonista en la actualidad.

En el recorrido de la narración hay una búsqueda evidente por reconstruir la propia biografía a través de las memorias de un país dolorido y todavía silenciado en este plano, puesto que las miradas críticas respecto de como se vivieron las militancias y la forma en que se memorializa a los protagonistas de los setenta, ya sea que estén vivos o muertos; todavía resultan incipientes.

Humanización de la militancia

Cuando Macarena habla de sí misma, habla de las consecuencias que para ella y otros hijos e hijas de militantes, tuvieron y siguen teniendo las decisiones que sus progenitores tomaron. Está refiriéndose a una generación anterior que creyó en la revolución como un hecho tangible y posible, como señala Claudia Gilman (2003)cuando se refiere al concepto de época. Según Gilman la época se termina cuando la revolución deja de ser posible y se transforma en utopía. Es desde este tiempo actual, en que la revolución dejó de ser concreta para transformarse en utopía que la narradora de este documental mira hacia el pasado, ese pasado en que la revolución se produciría de manera inmediata, por lo que, para sus progenitores, valía la pena dejar todo lo personal en pos del objetivo urgente y colectivo: la revolución socialista.

El documental se refiere a la generación militante de sus progenitores, transgrediendo la dicotomía víctima/héroe, que ha sido construida desde las izquierdas. La noción de víctimas responde a un primer momento en el que era necesario exigir verdad y justicia y dejar en claro las atrocidades de las violaciones a los derechos humanos cometidas por las dictaduras chilena y argentina. En esta etapa se silencian los aspectos combativos de estos protagonistas, reconstruyendo sus biografías esencialmente en torno a las represiones de las que fueron víctimas, con el fin de dejar en claro socialmente que las acciones del Estado habían sido desmedidas e inhumanas.

Con victimización nos referimos a la reducción de la víctima a este rol unívoco y homogéneo, noción en la que se desconoce otras aristas de quienes sin lugar a dudas se convirtieron en víctimas, pero a la vez jugaron roles como combatientes y articuladores de proyectos de vida subversivos al sistema hegemónico.

El relato que sigue al de la victimización, es el del heroísmo. Una memoria que se refiere a la generación protagonista de los setenta esencialmente como militantes y combatientes que eligieron un proyecto de vida y sociedad por el que incluso estuvieron dispuestos a perder la vida. Este relato reivindica el proyecto revolucionario de esta generación como algo posible y deseable no solo en ese pasado reciente, sino también en nuestro presente y futuro. Por heroísmo entendemos aquella memoria que -al contrario de la victimización- recuerda a los protagonistas de las luchas de los setenta y ochenta como héroes que nunca se equivocaron y cuyo proyecto puede y debe emularse sin críticas ni cuestionamientos.

En El edificio de los chilenos se evidencia una subversión a esta posibilidad dicotómica de memorias sobre los y las militantes, reconstruyendo un relato en el que estos personajes se humanizan y por tanto se vuelven más complejos, llenos de zonas grises.

No es la gesta pública -ni el martirio producto de ésta- lo que se narra, sino las consecuencias que el sueño revolucionario implicó en la vida privada de los descendientes de los protagonistas de la época revolucionaria. Los otrora héroes del documental caen ante la pregunta de la nueva generación que no desea necesariamente ser heroica pero tuvieron que serlo a la fuerza: ¿por qué nos abandonaron? Los adultos responsables de las decisiones de antaño se vuelven humanos ante esta pregunta e incluso lloran. Algunos no se perdonan lo hecho, otros no saben qué decir. Ninguno repite la excusa de antaño “por todos los niños del mundo”, la excusa ya no es tan poderosa en los cuerpos concretos de los abandonados, cuando se da en medio de la derrota política. El sacrificio ha sido estéril. Algunos progenitores nunca volvieron y aún así la revolución ansiada no ganó.

Transgresión público/privado y tránsito de lo individual a lo colectivo

En esta obra se produce un tránsito desde la propia biografía hacia una historia colectiva, transgrediendo además la dicotomía público/privado y el acuerdo tácito de referirse a la militancia setentista solo en términos de la gesta pública, obviando cómo lo público y lo privado se influenciaron mutuamente en este periodo.

Se evidencia una autorreferencia constante a la propia historia, a los documentos personales, a los recuerdos íntimos, aportes que reiteradamente devuelven al documental la veracidad de la historia. Son las cartas que escribe la madre de Macarena tras dejarla a cargo de los “padres sociales” del “Proyecto Hogares”, las fotografías de Cuba, su diario de vida, los dibujos infantiles y los recortes de la época.

La historia de Aguiló es también la de un colectivo de infantes dejados en el proyecto hogares en Cuba, y la de un número no contabilizado de menores que fueron abandonados por padres y madres que priorizaron por el compromiso de la militancia en Chile. De su relato Aguiló salta al relato de sus hermanos sociales, de sus hermanos sociales a otros ex niños/as que vivieron la experiencia, de ellos a sus padres biológicos y sociales, a los padres de otros, a quienes planearon el proyecto sin tener hijos en él.

El documental transgrede uno de los conceptos más enclaustrantes para occidente: la dicotomía público-privado (Pateman, 1996), puesto que complejiza una memoria de lo público a través de los recuerdos personales. Los militantes dejan de ser reconstruidos desde sus labores en lo público: el trabajo por la revolución, y más bien se rehace la historia de cómo en lo cotidiano tuvieron que tomar opciones dolorosas que implicaron a otros/as, quienes heredaron las consecuencias de esas decisiones. Relato que es incipientemente contado porque resulta más doloroso aún que los dolores públicos de la revolución perdida.

El deber ser de una generación pospuesta por el proyecto revolucionario

La transparencia de Aguiló, las dudas y dolores expuestos y la inconformidad ante el deber ser heredado por ser hija de militantes, facilitan la empatía con los relatos y las verdades allí puestas en discusión.

Son parte de una generación pospuesta por la revolución inminente. La urgencia de ésta fue tan grande que para el héroe-militante la lucha pública-abstracta fue el ejercicio fundamental y ante el cual todos los demás dejó de ser prioritario. Se rompió así el orden “natural-cultural” en el que los hijos-concretos son primordiales, sobre todo en el caso de las mujeres quienes transgredieron en mayor medida el deber ser sexo genérico, dejando atrás el rol de madres abnegadas.

Macarena y el colectivo de infantes de quien se reconstruye la historia, son víctimas invisibilizadas de dictaduras que pusieron a una generación de adultos entre la disyuntiva de luchar o hacer la vista gorda. Luchar con armas o políticamente. Mantenerse al lado de los hijos/as o posponerlos hasta el supuesto triunfo.

Pertenecen a una generación que supieron lo que es un segundo lugar en la vida de sus padres y madres, cediendo sin chistar un espacio que culturalmente les correspondía, siendo sacrificados por los adultos como exigencia para lograr la ansiada revolución, revolución que finalmente fue derrotada en Chile, haciendo aún más trágica la opción de lo colectivo por sobre lo personal.

En la obra se leen silencios incómodos que evidencian un trauma colectivo y aún invisible. No son combatientes escogiendo su lugar en la historia. No pudieron decidir por qué bando optarían. Ni dar un paso al lado. La decisión fue tomada por otros, adultos, que con sus determinaciones guiaron la historia individual y colectiva de esta generación pospuesta por el proyecto revolucionario.

Aguiló devela no solo lo que significa ser hoy “hija de”, sino lo que les implicó en sus infancias este deber ser, el mandato a cumplir para merecer el cartel de hijas de revolucionarios, exigencia que se le hace a estos niños y niñas, herederos de los sueños revolucionarios de sus progenitores.

“Queríamos hacer niños nuevos”, dice una madre social entrevistada para el documental de Aguiló, refiriéndose a cómo fue en estos infantes que los y las militantes plasmaron el sueño guevarista de formar el “hombre nuevo”. La exigencia entonces era ser los mejores en todo, como le recomendaba el “Che” Guevara a su hija Hilda en una de sus cartas desde Bolivia: la mejor en los estudios, la más solidaria, la mejor hija y hermana, formando así a la verdadera revolucionaria.

Evidentemente el ser hijos/as de la vanguardia le entregaba a estos pequeños/as- protagonistas del documental- la tarea de ser también vanguardia en la conformación de pequeños “hombres nuevos” que se formarían en Cuba, el país de la revolución y los sueños guevaristas per se. Margarita Marchi, la madre biológica de Aguiló, define claramente qué querían lograr con los hijos/as del “Proyecto Hogares”: “queríamos niños con capacidad subversiva y resistencia frente al capitalismo”.

Este “nuevo hombre” debía ser ante todo ejemplar, y eso es lo que se le pedía a los descendientes dejados en Cuba: ejemplaridad ante sus “hermanos sociales” pequeños, porque eran la encarnación del heroísmo de sus progenitores, como recuerda Aguiló en su documental cuando señala: “comencé por comerme toda la comida, algo que mi madre no había logrado en años”.

Se le pide a esos niños/as “compañerismo”, se los hace responsables de una elección que a todas luces es adulta, se los trata como pares dentro de la revolución. No son seres a los que hay que proteger solamente, sino también a los que se les puede exigir un sacrificio por una causa que no escogieron, sino que fue heredada.

La obra transita entre la aceptación del deber ser en tanto “hijos de” y la crítica al lugar que les tocó en la historia por las decisiones de sus progenitores. Y eso es lo que hace de este documental un aporte que complejiza la memoria de la militancia y sus consecuencias.

La niña madura y el deber ser se confrontan con la crítica que necesariamente hace Aguiló al reconstruir descarnadamente su historia, con los ojos de una adulta que -aun compartiendo sueños con sus padres- tiene claridad sobre los dolores que hasta el presente acarrea por no haber tenido derecho a rabietas. Reconoce lo bueno de la experiencia en los relatos de la vida colectiva en Cuba, y se sabe abandonada en las palabras de unos de los padres que dejó a sus hijos entonces. Transita entre estos dos sentires, como el documental se mueve entre la dulzura e inocencia del proyecto que intento colectivizar la “familia partidaria” y el dolor del desapego, el desgarro del abandono y la proximidad de la muerte de quienes estaban lejos: los padres y madres.

Esta obra devela una memoria crítica que recién comienza a visibilizarse en Chile. Hablan de lo que ha permanecido mudo, porque sin duda fue lo más doloroso de la revolución derrotada: los sacrificios que parecen haber sido estériles y sin embargo continúan acarreando costos para la generación pospuesta por un sueño incumplido.

La narradora se instala en un lugar crítico de manera atrevida y subversiva, transgresión que es posible en buena parte porque -aún siendo un tema todavía sensible- proviene de una protagonista de esta historia. La crítica de Macarena no sería igualmente recibida si no fuera ella misma hija de las decisiones militantes de sus progenitores. Esta memoria crítica hacia la militancia todavía se encuentra en un lugar incipiente, todavía es posible solo dependiendo de quien la hace. Aun es complejo referirse críticamente a la militancia, sobre todo a cómo las decisiones políticas de esta militancia tuvieron consecuencias en las vidas no solo de la generación de los setenta, sino también en la de sus hijos e hijas.¿Cuánto faltará para que la militancia pueda ser vista de manera crítica por todos y todas sin tener que mostrar las medallas que nos autoricen a hablar del tema?

Hace unos meses pude entrevistar a Aleida Guevara, la “hija de” por excelencia. Habló con convicción de que nunca se sintió pospuesta por su padre, el “Che”, y que comprende la urgencia de la entrega del guerrillero, porque hoy le permite disfrutar de una vida digna en medio de una revolución triunfante. Habló con toda la convicción del mundo, sin embargo cuando le pregunté si su padre le había hecho falta, le cayeron lágrimas y respondió: “Siempre me hace falta. Tengo más años que los que él tenía cuando lo asesinaron, y todavía me hace falta”.

Bibliografía

Gilman Claudia. Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina, Siglo XXI editores: Buenos Aires, 2003.

Guevara Ernesto, “El socialismo y el hombre en Cuba”, Marcha, Montevideo, 1965, versión electrónica tomada de Ernesto Che Guevara, Escritos y discursosTomo 8, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977.

Jelin Elizabeth, Los trabajos de la memoria, España, Siglo Veintiuno editores, 2001.

Pateman, Carol “Criticas feministas a la dicotomía público-privado”, en Castells Carmen, Perspectivas feministas en teoría política, Barcelona, Piados, 1996.


 

Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres «Chile 40 años después

Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres «Chile 40 años después.

Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres

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Un acto conmemorativo abierto, inclusivo y participativo

 

Hacemos un llamado a todas las mujeres, hombres, madres, padres, niños, estudiantes, sindicatos, líderes de la tropa, internacionalistas, ciudadanos interesados, organizadores comunitarios y defensores de derechos humanos, a todos aquellos que han dedicado su vida a la lucha por la libertad y la igualdad y se resisten a ser parte del impuesto-amnesia, te invitamos a Usted de elevar sus voces como una sola memoria colectiva en nombre de los ausentes y los que están por venir.

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El 11 de septiembre th va a leer los nombres y por la que una flor en memoria de todas las víctimas “desaparecidas” (más de 3.000), y cada víctima ejecutada político (1197) de la dictadura chilena. 

Únete a nosotros y dio testimonio

Fecha: 11 ª de septiembre 2013

Tiempo: 08 a.m.-4 p.m.

Lugar: Fuera de la Embajada de Chile, 37-41 Old Queen St, London, SW1H 9JA

Ver mapa aquí >> https://maps.google.co.uk/maps?hl=en&tab=wl

Para más información, por favor, póngase en contacto: Myriam Campana 07903 498 240 / mawa503@yahoo.co.uk

 

Para patrocinar una flor, por favor, haga clic aquí o vaya directamente a wefund.com y la búsqueda de nuestro nombre “Chile 40 años después” o el proyecto “Vamos a conmemorar el primer 11/9” o busque en los proyectos comunitarios.

 

 

Chile: 40 años de memoria obstinada

Hace los sueños y aspiraciones de un pueblo 40 años fueron brutalmente estrelló. En esa clara mañana del martes de la 11 ª de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas de Chile, encabezados por el general Pinochet y por instigación de los intereses nacionales e internacionales poderosos económicos y políticos, derrocaron el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en un golpe sangriento.

Así, iniciaron su proyecto de reingeniería social, brutal y despiadado, todo y todos estarían subordinados a los caprichos y deseos de una economía de libre mercado. Miles de personas fueron detenidas, el asesinato o desaparecidas, decenas de miles de personas fueron torturadas y cientos de miles enviados al exilio.

A medida que se sometieron al pueblo chileno y purgan todos los elementos democráticos de la sociedad chilena y de las Fuerzas Armadas, proclamaron que dentro de una generación que nadie se acordaría de Allende ni los que sustentaba el sueño de una sociedad basada en la solidaridad humana y la fraternidad.

Pero la memoria es obstinada y se niega a permanecer en silencio, sino que se niega a ser sometido a la ” amnesia colectiva “que se imponen a cada uno de nosotros por nuestros nuevos amos políticos y económicos, una amnesia colectiva que pretende condenar a nuestros sueños y aspiraciones de olvido histórico. 

Aquí y allá, a través de canciones, actos de solidaridad internacional, la literatura, las acciones colectivas en la búsqueda de la verdad y la justicia y por el simple acto de conmemoración de la lucha de nuestro pueblo, que es parte de la lucha de todos los pueblos oprimidos del mundo , la memoria se ha encontrado una manera de mantener vivo el sueño.  

Poder cultiva amnesia, quizás es por eso que insistimos, tan obstinadamente, con esta lucha, ya que refleja nuestra inconformidad con una sociedad que ignora y aplasta los sueños de las personas, y porque nos negamos a olvidar, ya través de las capas de institucionalizada impuesta -amnesia, la memoria emerge como nuestra barricada, como nuestra canción de desafío colectivo y la solidaridad.

Londres

Visita al Museo de la Memoria 2013 Santiago de Chile

Experiencias de niños y niñas y sus reacciones ante el relato y los materiales exhibidos en el Museo de la Memoria y los DD HH en Santiago de Chile

Pa´ los viej@s lind@s …Lucas Zahiri

Pa´ los viej@s lind@s …Lucas Zahiri

Pa´ los viej@s lind@s

 

 

 

…las generaciones son como una enredadera se van se van enredando enredando ..como el musguito en la hiedra….

8 de mayo de 2013
Nosotros los jóvenes muchas veces despreciamos a los mayores, los culpamos de las derrotas pasadas y no nos detenemos a pensar siquiera que sin ellos nuestro país seria mucho peor. Ellos que dieron su vida, algunos torturados que cargan en sus viejos pasos quizás el dolor mas grande de sus vidas y es el no haber podido darnos un país mas justo, con todo, ellos mismos no saben o no dimensionan el tremendo aporte histórico, fueron parte de una lucha que ningún poder podrá borrar, son anónimos de una historia que no se podrá ocultar jamás por que la conciencia colectiva aun sigue viva y con ella la memoria histórica en la que cada uno de nuestros revolucionarios fueron parte y constructores. La vida pasa monótona por nuestros ojos, damos pasos sin darnos cuenta siquiera que con ellos avanzamos un escalón mas a nuestra vejez, que triste ha de ser sentirse parte de esa generación olvidada, esa gran generación que no midió riesgos…solo lucha… cuya única arma era la convicción de estar haciendo lo correcto, dejando atrás una vida, esposas, madres, hijos, a sus familias. No es cosa simple ni decisión fácil la que ellos tomaron y es que su convicción era tal que muchos ni siquiera se detuvieron a pensarlo, solo partieron llevando a cuesta la ultima imagen de sus seres queridos.

Algunos con el tiempo se volvieron a reencontrar con ellos, para otros sin embargo, fue un viaje sin retorno…Que triste ha de ser para algunos ver el desprecio de los mas jóvenes sin reconocer su lucha, por que entiendo que muchos de los que estuvieron allí hoy marchan en la otra vereda, pero hay otros cientos o miles, que aun siguen insistentemente el camino revolucionario, desistiendo dejarnos en el abandono como lo hicieron otros, pagando incluso hasta el día de hoy su consecuencia revolucionaria, tanto la del pasado como la presente.

El olvido no es justo, claro que no lo es, pero también sabemos que la lucha de nuestros queridos viejos no busca reconocimiento, sino resultados, resultados que nunca veremos si los jóvenes no aprendemos a respetar las historias de lucha y de vida de nuestros antecesores. 

Equivocados o no, triunfantes o no, hay algo que no se puede dejar pasar y es que el luchador integro no necesita que le den las gracias y el joven integro no necesita que le exijan las gracias para darlas.
Solo con el reconocimiento entre nosotros, con la humildad como personas que nos exige la lucha, con la rebeldía que se apropian los jóvenes y que ofrendan los mas viejos, con la conciencia del ser, de estar y sentirnos parte de una clase explota y con amor…mucho amor revolucionario, podremos hacernos de ese hombre nuevo, ese hombre capaz de cambiar la historia y sentir en la acción que otro mundo si es posible.

L/Z

  • Patricio Fuentes Gomez Muchas gracias en lo que a mi respecta por este inmerecido homenaje querido Lucas, hoy cuando despido precisamente a unos de esos viejos luchadores como tu los llamas, creeme que esto no hace mas que reafirmar que nuestra lucha y nuestra entrega no fue y no sera nunca de solo un dia, es una lucha de toda una vida la que juramos asumir, por eso a pesar de que no tenemos la juventud y la fuerza de antes, tenemos la conviccion de continuar en la lucha o morir en ella…
  • Lucas Zahiri El problema compañero de los de hoy (mi generación) es creernos cada uno el vocero de la verdad, de la acción y del futuro, cuando la verdad es que el futuro se comenzó a gestar desde las primeras resistencias de nuestros ante pasados, un pedacito de historia ha pasado por todos ellos y hoy nosotros solo la debemos continuar..y es que no se puede construir futuro sin la base del pasado y no podemos desconocer la lucha, vida y muerte de los que nos antecedieron, de alguna manera la izquierda existe por que existieron antes compañeritos que en su puño llevaron la historia para decirnos adelante..si se puede!..y se les fue la vida en ello..
  • Javier Olmos Nosotros los de la generacion perdida de los 90 la cagamos …
  • Lucas Zahiri naaaaaaaa, agarraditos de la mano de los viejos, vamos adelante..
  • Dyana Azucena gracias a mi viejo que tengo la conciencia de clase , y a su vez mi abuelito hombre de las salitreras que me contaba sus historias , es por eso que las generaciones son como una enredadera se van se van enredando enredando ..como el musguito en la hiedra….
  • Edelmira Carrillo Paz Me emocionó tu reflexión Lucas porque vas directo al corazón, después de una vida de lucha que continuará hasta la muerte, que un joven mire al pasado y nos vea es extraordinario porque este sistema maldito, ha despojado al país de su historia verdadera, de sus “héroes anónimos, comunes y corrientes” aquellos que nunca perseguimos reconocimiento algunos porque nos bastaba avanzar juntos a un mundo mejor erradicando la pobreza, la injusticia, alfabetizando, estado presente en el trabajo voluntario, eramos tantos y tan jóvenes y llenos de sueños que no hay dolor que borre la sensación vital de sentirte actor social sumado a los otros y otras en un desafío utópico al que no se renuncia jamás...agradecida de tu reconocimiento y como no nos vamos facilmente para la casa a pesar de la profunda derrota sufrida, a pesar de la cárcel, la tortura, el exilio y el retorno, acá estamos participando en reconstruir la memoria histórica con otras/otro como yo, charlando con los jóvenes cuando nos requieren, haciendo programas radiales en las radios comunitarias y leyendo, devorando libros para comprender mejor la tragedia de este mundo en estado de desastre permanente…poca jubilación y muchas inquietudes, jaspeada por las dolencia de la edad y tomando yerbitas como malos de la cabeza…un abrazo que te vaya bien y recibe todo mi cariño.
  • Fernando Morales Escobar Este escrito me llevó a pensar y acordarme de aquellos viejitos que ya no están pero que han marcado mi vida con sus enseñanzas
    Como diría Simón Bolívar, es en las derrotas que se aprende.
    Que dirigentes inescrupulosos, corruptos, hayan traicionado a su clase a su pueblo, por intereses personales, no implica que nuestros principios, y valores estén obsoletos, equivocados, y que formen parte de una idea derrotada, anacrónica y sin futuro.
    Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza… Simón Bolívar.
    “Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado” Karl Marx.
    Marx se esforzó en enfatizar que la historia es producto de la actividad de los seres humanos y nuestro sueño, el de Allende está cada día aun más vigente y nunca descansaremos de luchar, a pesar de las derrotas que podamos encontrar.
    “Los enemigos de la libertad de un pueblo, no son tanto los forasteros que lo oprimen, como la timidez y la vanidad de sus propios hijos”.José Martí
    Transformaremos la historia con nuestras acciones y haremos y crearemos lo imposible para derrotar al capitalismo y a su expresión Neoliberal…Para abrir las grandes alamedas y construir una sociedad con igualdad de condiciones para todos.
    “Como el pasado ya no ilumina el futuro, el entendimiento tantea en la oscuridad” Alexis de Tocqueville…
  • Edith Soto pero no solo los viejos,sino muchas mujeres que se brindaron enteras a una causa revolucionaria ,y que repito aunque derrotadas pero no vencidas,,tambien perdimos a nuestras parejas de ese entonces que no supieron comprender el porque luchabamos y abandonaron el camino ,cuantas mujeres quedaron solas,haciendose jefas de hogar y sacando solas a sus familias adelante,todo fue muy triste y la gran leccion que se saca de esas luchas es que se gano en experiencias.talvez ahora a las nuevas generaciones les corresponde seguir ,sin olvidar a esas grandes mujeres que fueron visionarias,ya que el machismo que aun permanece las relega a un papel secundario.
  • Alejandro Godoy Gómez las memorias de lucha se potencian

JÓVENES Y MEMORIA. Recordamos para el futuro

 

http://www.comisionporlamemoria.org/jovenesymemoria/el-programa.htm

¿Qué es Jóvenes y Memoria?

En el año 2002 la Comisión Provincial por la Memoria (Provincia de Buenos Aires – Argentina) lanzó el programa “Jóvenes y memoria, recordamos para el futuro” para promover el tratamiento de la última dictadura militar en las escuelas secundarias bonaerenses.

Este programa se propone, por un lado, renovar la forma de enseñar y aprender ciencias sociales, fortaleciendo espacios curriculares ya existentes en la educación formal. Por otro, activar el proceso de construcción y transmisión de la memoria colectiva como forma de afianzar los valores en derechos humanos, las prácticas democráticas y el compromiso cívico crítico de las nuevas generaciones. Se trata de impactar sobre la subjetividad de los jóvenes, en sus formas de percibir el presente y en la capacidad para pensarse como sujetos autónomos, conscientes y responsables de sus opciones y prácticas.

En torno al eje “Autoritarismo y democracia”, proponemos el abordaje de la historia reciente en la escuela, a partir de una premisa básica: que sean los alumnos los que se apropien significativamente de las experiencias pasadas. A partir de la elección de un tema o pregunta sobre la historia de su comunidad equipos de alumnos y docentes inician una investigación, entrevistando a protagonistas, consultando archivos y finalmente produciendo un relato donde exponen sus conclusiones. El soporte de este producto final es también una elección: un video, un mural, una obra de teatro, una intervención urbana, una muestra fotográficaa, un CD multimedia, una página web, una revista, un libro, un programa de radio etc.

Los jóvenes cuentan la historia

La propuesta es que sean los adolescentes quienes investiguen y “cuenten” la historia. Los alumnos formulan hipótesis, interpretan y deciden qué y cómo contar. La escuela se trasforma así en productora de conocimiento crítico, original e innovador. Los jóvenes se desplazan del lugar de receptores de relatos y conceptos sobre la historia, hacia el de los constructores de conocimiento, con la peculiaridad de trabajar en grupo y producir un hecho colectivo que impacta más allá de la escuela.

Es su comunidad la receptora, son sus padres, sus docentes, sus otros pares quienes “reciben” relatos del pasado construidos en base a las preguntas de las nuevas generaciones.

La experiencia

A lo largo de las cinco convocatorias del Programa múltiples han sido las historias sobre la dictadura militar, reconstruidas y contadas por alumnos y docentes de las escuelas secundarias de la provincia de Buenos Aires. Han participado escuelas de grandes ciudades y de pequeñas localidades, insertas en medios pobres o en sectores más acomodados. Así, las historias a contar han sido variadas y heterogéneas.

Las temáticas elegidas pueden agruparse en torno a algunos ejes:

la biografía de desaparecidos de la comunidad
la reconstrucción de episodios locales, de represión y de resistencia.
la exploración sobre las percepciones que desde el presente se tiene de la dictadura: el “acá no pasó nada”.
la reconstrucción de la vida cotidiana durante la dictadura
las trasformaciones sociales y económicas que provocó la dictadura en su comunidad.
la Guerra de Malvinas
el impacto de la dictadura sobre las prácticas educativas

Memorias locales

La dimensión micro histórica de las investigaciones les permite a los jóvenes una mirada sobre la dinámica de la historia menos opaca, menos abstracta y a la vez menos esquemática y estereotipada de la que ofrece la historia escolarr. El protagonista, el testigo, la víctima, el victimario, el cómplice, están al alcance de la mano; pueden ser reconocidos como vecinos, maestros, padres, y los alumnos pueden inscribirse en la Historia desde sus historias. Pero además, desde el punto de vista cognitivo, aprenden más y mejor Historia de esta manera que en las propuestas convencionales.

El encuentro final: Chapadmalal

Como cierre del año de trabajo, los equipos de docentes y alud,nos se reúnen durante dos o tres días en Chapadmalal. Allí presentan sus obras de teatro, instalaciones, libros, videos, web, cd rom. Las historias se suceden una tras otra, todas se parecen, pero son diferentes, singulares. Cada una ha tenido en su comunidad una recepción distinta, multitudinarios auditorios o dominada indiferencia. Lo que todas tienen en común es esa mirada libre y abierta de los jóvenes.

La construcción de la democracia de nuestro país no es un proceso acabado. Sus debilidades y límites también pueden rastrearse en el pasado. Reflexionar en torno al período signado por el autoritarismo, sobre todo aquél donde asoló el terrorismo de Estado (1976-1983) es una tarea que merece ser abordada con especificidad. No obstante la tragedia sucedida hunda sus raíces en nuestra historia.

Los jóvenes de hoy tienen el derecho de confrontar con el pasado reciente su propio presente, valorando la democracia y reconociendo su estado de “incompletitud”, ya que serán los que continúen con la tarea de perfeccionarla.
Este presente, tan atravesado por la crisis social, política y económica, requiere espacios de indagación del pasado, para hacer de esta democracia un proyecto colectivo donde definir nuestra identidad y de la que todos seamos parte.

Antecedentes

Cuando lanzamos el programa (en el año 2002) estábamos convencidos de que este denso proceso de aprendizaje que emprendían los alumnos y docentes iba a impactar en varios niveles. No se iba a limitar a sumar información sobre el pasado hasta entonces desconocida, o a incorporar nuevos conceptos, o aprender nuevos saberes, o a desarrollar nuevas habilidades.

Nos interesaba promover el desarrollo de una “experiencia” en el sentido de transformar la propia subjetividad de los participantes. En otras palabras, provocar cambios en las formas de percibir el presente, las maneras de comprender la sociedad, la forma de valorar los hechos, los modos de actuar individual y colectivamente.

La indagación sobre el pasado, además de dar cuenta de fenómenos complejos anclados en otro tiempo, permite adquirir nuevas perspectivas al inscribir el presente en una continuidad temporal más densa, ensanchando los márgenes de la experiencia vivida y también de las expectativas de futuro.

En un segundo nivel, buscamos incidir en las diferentes culturas institucionales escolares, poniendo en tensión prácticas, valores implícitos y explícitos, currículos, potenciando espacios de creación y trabajo colectivo, fortaleciendo a la escuela como espacio de construcción y transmisión de la memoria.

Finalmente, intentamos generar un espacio de intercambio de lo que hace y produce la escuela con las instituciones y miembros de su comunidad. La experiencia de estos años del Programa nos mostró de qué manera los contextos sociales donde se insertan las escuelas fueron conmovidos, al ser interpelados por una joven generación que ha provocado la revisión de un pasado que antes había sido poco indagada. El señalamiento de silencios, hiatos y ausencias disparó trabajos sobre la propia identidad de la comunidad que no dejan de impactarnos.

Con el Programa Jóvenes y Memoria, pretendemos promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia.

Participar del Programa

Ser parte del Programa, implica desarrollar un Proyecto Institucional en las escuelas secundarias generando como resultado una producción concreta que sirva como vehículo de transmisión de la memoria del pasado reciente de sus comunidades, signado por la experiencia del autoritarismo.

Fases del proyecto

Cada proyecto deberá contemplar las siguientes fases:

Investigación
Identificar y reconstruir los acontecimientos más significativos –en torno al eje Autoritarismo y Democracia– que marcaron la historia de las comunidades donde está inserta la escuela .

Archivo
Recopilar, ordenar y preservar los documentos y testimonios que permitieron dar cuenta del pasado.

Transmisión
A partir de la investigación, construir un relato sobre ese pasado. Cada proyecto deberá elegir para su producción final uno de los siguientes soportes de transmisión:

1) Libro
2) Producciones gráficas (folletos, cartillas, diarios, revistas)
3) Ediciones multimedia (páginas Web, Cd)
4) Murales, marcas de memoria
5) Obra de teatro o puesta escénica
6) Muestra fotográfica
7) Documental en soporte audiovisual
8) Documental en soporte sonoro

Aportes de la Comisión

A las escuelas seleccionadas la Comisión brindará:

1. Capacitación específica para docentes y alumnos:
Formulación de proyectos
Educación, Historia y Memoria
Cine y Memoria/ Medios de comunicación y memoria/ Arte y memoria
Introducción a la investigación histórica/ Historia oral
Archivología

2. Capacitación específica para la producción final:
lenguaje audiovisual / lenguaje radiofónico / producción y edición de textos / diseño de bocetos y realización de murales / producción de instalaciones y marcas de memoria / muestras fotográficas / teatro comunitario / multimedia

3. Insumos:
Para la capacitación: La Comisión entregará a las escuelas material bibliográfico, documentos y videos adecuados de apoyo para los proyectos.
Para la producción: La Comisión proporcionará aquellos insumos indispensables para la realización del producto final, los cuales serán acordados con cada uno de los equipos de trabajo luego de la aprobación del proyecto.

4. Generación de espacios de encuentro e intercambio:
Durante el período de realización, se organizarán talleres regionales en los que confluirán distintos equipos de las escuelas donde se debatirá y compartirán las diversas experiencias en desarrollo.

Los distintos trabajos realizados serán presentados en un encuentro final a realizarse a fin de año, en el complejo de Chapadmalal, donde los jóvenes de cada ciudad se encontrarán con otros para “contar” la historia, para trasmitir la memoria de su pueblo.

youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=MnH2_4kof_Y

 

Programa Jóvenes y Memoria, pretendemos promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia

Pensando el Programa…

A lo largo de las cuatro convocatorias del programa “Jóvenes y Memoria. Recordamos para el futuro”, múltiples han sido las historias sobre la dictadura reconstruidas y contadas por alumnos y docentes de los polimodales bonaerenses. A pesar de su diversidad, tienen en común tanto su inscripción local como la peculiaridad de que sean los adolescentes los encargados de investigar y contarlas. ¿Qué reflexiones pueden hacerse a partir de esas historias?

Diaz, Diego
“Los jóvenes y la producción audiovisual sobre la dictadura”
Revista Tram(p)as de la comunicación y la cultura, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, año 2006
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Raggio, Sandra
“La enseñanza del pasado reciente. Hacer memoria y escribir la historia en el aula”
Revista Clio & Asociados, Universidad Nacional del Litoral, volumen 5, 2004
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Raggio, Sandra
“Jóvenes construyendo colectivamente la memoria”
Revista Novedades Educativas, año 18 Nº 188, agosto 2006
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Raggio, Sandra
“Trajes de época para las batallas por el futuro. Los jóvenes y la memoria”
Revista Puentes, año 6 Nº 17, abril de 2006
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Diaz, Diego
“¿Con qué imágenes los jóvenes cuentan la dictadura? Mirar para ser visto, narrar para ser mirado”
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Saraví, María Elena
Representaciones de los jóvenes sobre el  trabajo: Del mundo feliz al desamparo.
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Salvatori, Samanta y Ordenavía, Macarena
“Pensar el pasado. Los jóvenes y sus representaciones sobre los desaparecidos”