* Biblioteca Popular «14 de Enero», un intento de Historia Oral.

jueves, 5 de julio de 2007

* Biblioteca Popular «14 de Enero», un intento de Historia Oral

 

Por: Patricia Arroz Cecarelli – Mauricio Cajas Díaz.

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Organización y organizado

Este texto no podrá preservarse como la memoria oficial de la “Catorce de Enero”, no por carecer de veracidad en su contenido o por no considerarse sujetos con historicidad a quienes aquí se menciona. La razón es simple: no haber contado con una participación más amplia en el proceso de reconstrucción de la memoria histórica de la organización. Nuestro entrevistado es sólo uno de los muchos que han resistido y construido en ella.

 

Faltan personajes de indudable trascendencia dentro de este relato. En este texto se entretejen distintas existencias, distintas dignidades que van conformando un corpus y se van constituyendo como un ínfima parte de un proyecto político que se construye en los márgenes de la institucionalidad, en los márgenes de la sociedad. Un proyecto político esbozado por miles de militantes rebeldes como Rafael, quien le debe mucho a la “Catorce de Enero” porque en ella encuentra una razón de vivir, es su trinchera de vida.

 

Pero también la “Catorce” le debe mucho a él. Ambos se han fortalecido. Justamente por esta razón es que esta historia, escrita a través del relato oral, se enmarca dentro la historia de vida como de la historia de organización. Existe entre ambos, el individuo y la organización, una relación dialéctica tal que no se puede estudiar a uno prescindiendo del otro.

Historia de vida

No se puede abordar la Historia de la “Catorce de Enero” sin conocer previamente una parte de la historia de Rafael, nuestro entrevistado. Es que irremediablemente, ambos –la organización y él- están íntimamente ligados. Han sabido proyectarse a través de la resistencia y construcción, ello los ata indisolublemente.

“Yo estaba chico, tenía como 9 años y un día andaba Pinochet en Filipinas y le hicieron un boicot, y le digo a mi mamá «sabe qué, al presidente le hicieron un boicot -yo cabro chico no sabía ni que era un boicot- ¡el presidente Pinochet, presidente de todos los chilenos!» y ahí ella me contó la historia, me dice «ese conchesumadre no es nuestro presidente, es un golpista, mató a tantos…» y ahí empecé a cachar; empecé a cachar a los tíos que llegaban a la casa; cuando la vieja no estaba; cuando se desaparecía tres o cuatro meses porque andaba arrancando…”

Rafael nació en el año 1972, creció en un Chile cargado de violencia y represión, marcado profundamente por la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet Ugarte. Su vida transcurre en una población del sector sur de la ciudad de Santiago, El Almendro 1, actual comuna de El Bosque. En la ‘pobla’, como él la denomina. Su paso de la infancia a la adolescencia transcurre al calor de las protestas que ya en los 80’ ponía de relieve al movimiento popular como uno de los actores fundamentales de la escena política nacional:

“…siempre violento […] cuando hacían marchas salían las monjas, lo curas […] toda la gente con velas y con puros cantos […] nosotros, cabros chicos, ahí tirándole piedras a los pacos, cachai siempre encendido con la violencia de pueblo, de no saber porque estai tirando piedra, pero sabí que tení que tirar porque son los pacos, porque de chico, de que tengo uso de razón tenía que levantar las manos, andar manos arriba, reprimido”

El historiador Pedro Rosas, señala que la mayoría de los rebeldes de la transición chilena a la democracia -generación a la cual pertenece Rafael- que previamente lucharon por derrocar a la dictadura, iniciaron su militancia en organizaciones de tipo social, poblacionales, juveniles, culturales o de trabajo infantil, vinculados fuertemente con las Iglesias Católicas y Evangélicas1. Los inicios de su contribución en algún movimiento social, nos remontan a los primeros años de la década de 1980 cuando participaba en comunidades cristianas de la Iglesia Católica además de ser integrante de un Centro cultural de la población llamado “Libertad Unión y Progreso”, organización vinculada a la Iglesia Católica. En este sentido, Rafael, no escapa al perfil esbozado por el académico para el militante rebelde:

“surge la necesidad de hacer weas […] ahí empecé a destacarme en las colonias urbanas […] fui coordinador de las colonias que nacen al alero de la Iglesia Católica…”

Ya en esta etapa de su vida, además de encontrarse activo socialmente, germinaba en él una conciencia crítica que lo llevaría a cuestionarse algunos planteamientos de la institución eclesiástica:

“Mira, hacían unas jornadas en la Iglesia, donde todos se juntaban a rezar y hablar temas, entonces todos terminaban hablando del perdón y yo decía «pero ¿por qué tenemos que perdonar poh weon?»”

En marzo de 1986, “El Rodriguista”, órgano difusor del Frente Patriótico Manuel Rodríguez publicaba entre sus páginas:

De un modo o de otro todos los sectores políticos han planteado que 1986 es un año decisivo, una etapa de definiciones y de movilización social, de enfrentamiento y radicalización de lucha.”2

Efectivamente, no se equivocaban al plantear que ése sería un año decisivo. En julio, aparatos oficiales de seguridad militar, detectarían y desbaratarían la internación en el país de un cargamento de armas provenientes de Cuba, operación conocida como “Carrizal Bajo”3. En septiembre, fracasaría también la emboscada que el FPMR había tendido a Pinochet. Sin embargo, éste sería igualmente un año decisivo y de definiciones para Rafael:

“[a los 14 años] me toman preso y me torturaron los de la CNI … estuve dos noches y tres días detenido…”

Las circunstancias en las que cae detenido, casi por accidente, las explica de la siguiente manera

“[un día estando en la casa] me mandaron a comprar el diario, habían unos locos haciendo una barricada y yo –casi como juego- les ayudé poh. Llegaron los pacos y me llevan en cana. Pensé «me van a soltar porque soy cabro chico» y no poh, la pelota venía pa’ otro lado: andaban detrás de mi mamá…”

En este escenario, Rafael, adolescente ya lleno de dudas e inquietudes sociales, que más tarde, quizá acrecentadas por la detención sufrida, desembocarían en inquietudes políticas que lo llevarían a militar en el FPMR, organización que le “abre la ventana” para que proyecte toda su rebeldía y, a través de la acción directa, logre encauzar su “violencia de pueblo”

“ya me hago militante a los 14 años [después de la detención] Ahí tomo la decisión de militar y empecé a buscar. Me demoré como siete meses. Por ahí me encontré con unas gentes que me invitaron a una reunión, yo pensé que eran del MIR, después caché que eran del PC y le digo al compañero que me invitó «sabí que, buena onda pero no me gusta na’ el PC a mi, porque que yo quería estar en el MIR» y él responde «pero hay algo mejor, podí ayudar y trabajar con esta gente»… y ahí conocí a los viejos, empecé a trabajar con puros viejos en el tema logístico. En ese tiempo le llamaban ‘pasarse por la ventana’ , me pasé por la ventana al Frente […] porque no milité en la Jota antes…”

“Ahí trabajé en una unidad del Frente, trabajamos de torreros […] me llevan a una escuela [instancia de instrucción], me llevaron a una casa y con unos palitos de fósforos me enseñan «así se botan las torres» ¡corta y precisa!”

“empecé a trabajar con viejos comunistas que habían trabajado con mi abuelo, él me los entregó […] ellos me guardaban las weas; un viejo me tenía 20 kilos de amogelatina, otro me tenia 30 kilos de plástico, el otro me tenía no se poh 30 kilos de dinamita y mechas. Todos tenían cordón detonante, mechas, estopines, eléctricos, pirotécnicos, de todo… Yo iba a buscar las cargas y las entregaba, armaba -aprendí a armar las cargas- las armaba y las entregaba, ese era el tema del sabotaje…”

Durante 1986, cuando pasa a formar parte de las filas del FPMR, Rafael se ve enfrentado a una situación de triple “militancia”: participaba paralelamente en este organismo político-militar, en la Iglesia Católica y en el Centro Cultural “Libertad Unión y Progreso”. Estas dos últimas instancias serían utilizadas como plataforma de lanzamiento del trabajo territorial. Luego, durante ese mismo año, cuando la situación se hace insostenible y la comunidad cristiana no representa ninguna significación –política ni espiritual- para él y sus compañeros rodriguistas, comienzan a dedicarse exclusivamente al trabajo territorial desplegado a través del Centro Cultural, abandonan la comunidad cristiana. Sin embargo, el escenario se haría más difícil ya que esta organización, que contaba con alrededor de 50 integrantes activos, por definición, debía cumplir sólo una función social. Según la visión de algunos integrantes del Centro Cultural, el trabajo no debía politizarse, por lo tanto quedaba como tarea la sutil labor de convencer a los no convencidos. ¡Menudo desafío para los compañeros rodriguistas que no representaban el total del colectivo!:

“hasta que nos fuimos de la Iglesia y tuvimos que trabajar de lleno en la pobla. ¡Ahí fue difícil! Porque juntar 50 weones un una casa, en una mediagua de 6 x 3, donde todos querían hablar […] Asumo como presidente […] la palabra ‘política’ para ellos en ese tiempo era terrible, y empecé a instalar otra wea, había que hablar de política, la palabra ‘política’ no era mala, había que entender y empezamos a hacer política juntos”

Con respecto a la dirigencia que asume, explica que las circunstancias en las que se produce, justifica su proceso autodidacta de aprendizaje:

“a pesar de la niñez siempre tuve que enseñar, pero nunca vinieron a enseñarte, hubieron weas que aprendí solito poh weon, el camino me fue enseñando…”

EL contexto histórico en que crece Rafael lo empuja fuertemente a tomar decisiones más arraigadas en su dimensión política que movidas por su ímpetu de joven:

“no tenía opción, o erai un conchesumare, que habían muchos en la pobla, o la hacíai […] habían momentos en que tuve ganas de estar en el carrete pero tenía que estar acuartelado […] eso significó un abandono de un montón de weas […] asumiendo tareas de grande pero nunca dejando de ser niño, por ejemplo, la primera vez que le disparé a los pacos, fue como… me cagué, me cague poh, literalmente!”

En el 87, el Partido Comunista Chileno rompe nexos con el FPMR. Esta división se produce, entre otras cosas, porque los oficiales del FPMR habiendo recibido instrucción en Escuelas Militares y Academias de Guerra en el extranjero, tienen grados de militares de carrera que difícilmente se declararán obedientes a una Dirección del PCH que no tenía experiencia militar. Aunque públicamente el PCH mantuvo su Política de Rebelión Popular de Masas, se propuso desmantelar el aparato militar en un corto plazo. Se producía el cisma entre el FPMR y el PCCH4.

“…se separa el Frente del Partido y yo quedo ahí al medio, entonces rompo con mis compañeros que eran todos comunistas y quedo solo. Después me sumo al Frente que el PC denominaba «la fracción»”

Con esta escisión, el FPMR debía readecuar su organización de aparato armado para convertirse, aunque sin declararlo así en el momento, en un partido político. Con esto debía iniciar una campaña de captación de masas. Se aprecia, en este periodo una actitud de mayor pragmatismo:

“Organizamos en primer núcleo rodriguista de la comuna. Éramos tres compañeros […] asumimos nuestra militancia […] llegamos a juntar 100 compadres y había que darles una grado de organización, disciplinarlos ”

“la gente del núcleo eran los militantes del Frente, los demás eran milicianos [quienes no participaban del núcleo]. Entonces pa’ hacer una pega [acción directa] yo, como integrante del núcleo, era el primero en entrar y el último en salir. Hacíamos milicias de 9 o 10 y pa’ hacer una pega específica esos 10 se separaban [tácticamente].”

En esta política de pragmatismo del Frente, se derrama en los militantes de base como Rafael, la posibilidad de ejercer cierta autonomía con respecto a un órgano central:

“La decisión política pasaba por el núcleo. El núcleo hacía análisis. El miliciano debía cumplir la tarea no más. Dentro del contexto político en que se daba esa situación era aceptable. Hoy no lo haría porque hoy la situación es distinta, hay que formar, hay que fortalecer. No había mucho tiempo para pensar, había que hacerla no más poh. En el camino iban aprendiendo los cabros.”

Así transcurre la agitada vida de Rafael, entre acciones de propaganda armada, la formación de milicias y su permanencia en el Centro Cultural “Libertad Unión y Progreso”. En el ámbito Nacional, nos hallamos en 1988 con un plebiscito que dirimiría la continuidad del Pinochet en el gobierno, además de las elecciones presidenciales y parlamentarias en el año 89: la democracia retornaría al país.

Democracia cargada de impunidad

En una transición a la democracia que debe hacer justicia “en la medida de lo posible”, que para perdurar debe imponer un manto de olvido; una transición pactada y controlada desde las FFAA, en donde éstas realizan demostraciones de fuerza para manifestar al gobierno su molestia por la tentativa de hacer de justicia. En este contexto nos encontramos, por ejemplo, el 28 de mayo de 1993 con un “Boinazo” como medida de presión que el ejército, no hacia solamente al gobierno, sino hacia todo un país que aún teme, que aún no logra superar el velo de oscuridad tendido por 17 años de dictadura. ¿Acaso esto no es terrorismo?. ¿Acaso con estas acciones no se juega con el miedo de todo un pueblo para “llamar la atención” acerca de problemas no resueltos como la vulnerabilidad de personal militar ante la justicia?. Estas y otras interrogantes, rondarían en el pensamiento de los militantes rebeldes de la transición.

En este escenario, “la mayoría de los grupos políticos rebeldes habían orientado sus acciones contra símbolos y fuerzas de seguridad del antiguo régimen para denunciar la continuidad política y económica del modelo”5

Transición pactada, transición cobarde. Lapsos de eterna transición a la democracia, de justicia “en la medida de lo posible”, precisamente allí podemos descubrir a Rafael ya joven, aún militante, aún soñador, levantando su voz, construyendo y resistiendo. Cuando un 12 de agosto del año 1991, a las tres de la tarde cae detenido por segunda vez, pero esta vez ya no era el niño que pensaba que iba a ser dejado en libertad pronto:

“Después del caso Guzmán se hizo un proceso contra el Frente y ahí nos encanamos justo en ese proceso […] ”

Esta vez estaría seis meses y medio recluido. Este, a pesar de ser un proceso doloroso, de cuestionamientos, de soledades, de definiciones, para Rafael fue significativo y, de alguna manera, iba a influir en su futuro quehacer. Conoce gente nueva. Conoce a quien denomina como un “verdadero revolucionario”:

“En ese proceso conocí al Pedro [Ortiz], al Palito [José Miguel Martínez] al Pum-pum [Mauricio Gómez Lira] 6 […] el Pedro era, intelectualmente, un hombre muy capaz… muy inteligente y nos hicimos muy amigos […] él me decía «este es el cabro chico» […] yo, de los rodriguistas, era el menor. Yo participaban en el núcleo interno con él. Cuando llegué a una reunión, él empieza a hacer un análisis de coyuntura, pero me habla como intelectual, me eleva los términos y yo quedé más colgao’, yo le dije «que wea me estai hablando hermano, yo soi de la pobla, si no me aterrizai los términos me presento inorgánico» […] esa fue una gran lucha que dio él, por enseñarme y yo enseñarle lo que sabía […] en el fondo todos tenemos algo que enseñar […] ése fue el gran paso que dimos juntos: desde toda su capacidad intelectual, desde la claridad política que él tenía [luchaba] por aterrizar el concepto, que lo entendiera […] ahí fue como se fue dando el cariño […] si yo conocí a un hombre revolucionario, ése fue el Pedro […] entonces qué mejor, cuando yo se que se muere empiezo a enganchar gente pa’ la «Pedro Ortiz»…”

“Al Pedro [Ortiz Montenegro] lo conocí como el jefe, como el amigo, como el compañero, como el hermano. Yo siendo un cabro de 17 o 18 años que cae a la cárcel […] ahí que te dai cuenta que soi’ o no soi’, porque ahí es cuando […] me ofrecen entregar a mis compañeros y yo digo «no poh me quedo acá no más», me dicen [en tribunales] «bueno, entonces vai a hacer 15 años preso» yo digo «será, lo que sea». Entonces yo andaba en esos días muy cagao’ de onda llorando porque quería irme pa’ la calle, porque echaba de menos mi pobla, a mi mamá, a los cabros de la población y toda la wea poh; se acerca el Pedro y me dice «a mi me condenaron a 33 años y aquí estoy cagao’ de la risa ¿por qué andai llorando hermano si todavía ni te condenan? […] hermanito Usted va a trabajar conmigo» y ahí empecé a trabajar con él”

A pesar del intento de la Concertación de restar legitimidad política a toda acción de las organizaciones revolucionarias, criminalizando su existencia, en el interior de la cárcel aún se seguía operando como colectivo Al respecto, Rafael relata:

“Nos tenían en la calle de los [presos] comunes, en la calle 13, ahí yo como weón de la pobla tenía amigos, me sentía «cómodo» […] empezamos a hacer un taller de derechos humanos, enseñamos a leer a los presos comunes. Hicimos un acto pal’ 11 de septiembre, hablamos del tema con los presos […] la dirección interna del Frente en la cárcel que eran el Pedro y otros compañeros definen que los a compañeros que estábamos ahí, tenían que sacarnos a la calle 15 que era la de los presos políticos. Nos contacta un compañero y nos dicen «tal día van a venir y los van a llamar al abogado y Ustedes tiene que ir no más poh, tienen una semana pa’ que saquen la ropa o sus cosas de más importancia», sacamos alguna cosas. Entonces llegó un día y nos llaman al abogado […] ahí entra el Pedro y dice «ya, se van con nosotros», se toman la calle, pescan al paco que estaba con nosotros que era un teniente de inteligencia de gendarmería, le quitan la gorra, el sable y pa’ fuera… ahí nos tomamos la calle y nos fuimos a la calle de los presos políticos. Esa fue una acción del Frente. Una decisión política que toma la organización”

La militancia además de entregarles un fuerte componente identitario, les otorga cierto estatus dentro del mundo de reclusión. El prisionero político se diferencia del prisionero común:

“Había una diferencia en el trato de gendarmería con respecto a los presos comunes, por ejemplo, en la formación, en la cuenta […] nos separaban de la población común…, los presos comunes pasaban con las manos atrás y nosotros con las manos al lado, con short, con un libro en la mano; siempre desafiando a la autoridad porque los presos comunes no desafían a la autoridad, se someten, nosotros no. Es una cuestión de dignidad que te va manteniendo […] Hacíamos uso del derecho de preso político, que pa’ ellos valía callampa pero nosotros hacíamos uso de éste […] estábamos todos convencidos.”

Los abusos de autoridad, por parte de Gendarmería, también son enfrentados con el coraje que otorga la militancia y la certeza de no encontrarse solo frente a un mundo hostil:

“Le decíamos a los pacos [gendarmes] «yo estoy preso pero mis compañeros están todos en la calle»”

Si el guardián no cree, hay que convencerlo:

“«Ya, entonces la próxima semana vai a tener una bandera en la casa» y a la otra semana, había una bandera del Frente puesta en su casa, era el aviso, o le daban algún papel del Frente al hijo «toma una carta pa’ tu papá» […] teníai ese peso porque teníai organización. Una vez el alcaide de la cárcel mandó a que nos golpearan los gendarmes… al otro día le volaron la puerta de la casa, todos los vidrios quebrados, a las 7 de la mañana le estaban volando la casa. El nivel de organización era super grande.”

Del Centro Cultural a la “Pedro Ortiz”

Rafael es puesto en libertad aproximadamente el mes de marzo de 1992. Explica que, por razones de seguridad, se desvincula del FPMR como militante activo, sin embargo, mantendría contacto con los compañeros que aún seguían recluídos en calidad de prisioneros políticos, con quienes había estrechado tanto lazo afectivos como de índole políticos.

“Yo salgo de la cárcel y estuve un año sin militar, por un tema de seguridad.”

“Entonces, cuando salgo de la cárcel empiezo a estar vinculado con los PP, en mi situación de ex preso político”

El 15 de octubre de ese año 1992, Amnistía Internacional publicaba un documento titulado “Posible ejecución judicial y malos tratos”, en el cual expresaba su “preocupación por las denuncias del homicidio de al menos un preso político en circunstancias que sugieren su ejecución extrajudicial, y por los fuertes malos tratos infligidos a otros dos durante un intento de fuga llevado a cabo por ocho presos políticos del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur el 10 de octubre de 1992. Otros dos presos resultaron muertos en circunstancias que aún no se han aclarado. Otros tres lograron escapar.” 7

Efectivamente, en la fecha señalada en el documento, 10 de octubre, ocho prisioneros políticos del FPMR, se fugaban de la ex-Penitenciaría. Tres de ellos logran escapar, tres caen abatidos por las balas de gendarmería – Pedro Ortiz Montenegro, José Miguel Martínez y Mauricio Gómez Lira- y dos fueron recapturados. Estos dos últimos, protagonizarían 4 años más tarde la cinematográfica fuga desde la Cárcel de alta Seguridad, operación denominada “Vuelo de Justicia”.8

La fuga protagonizada el 10 de octubre del 92 era una operación militar y como tal, sólo un selecto grupo estaba en conocimiento de ella, motivo por el cual Rafael solo tenía indicios de que “algo iba a ocurrir”:

“El 10 de octubre del 92’ tenía vínculos con los presos políticos. Cuando se empieza a planear el proceso de fuga en la cárcel, a mi me toca comprar algunos materiales […] estaba al tanto que iba a pasar algo, pero no sabía qué […] me pasaron una plata, compré unas cosas y se las hice llegar a quien tenía que hacérselas llegar […] estaba ahí [involucrado], de una u otra manera enganchado…”

Acontecidos los hechos, Rafael, comienza a movilizarse para acompañar a “sus hermanos” caídos en la fuga:

“Yo estoy viendo la televisión y veo que está el Pedro muerto y digo ¡no!, mi hermano, mataron a mi compañero y ahí empiezo con la organización… ”

“Al Pedro lo mataron las diez o doce del día […] y las 4 de la tarde ya estaba armando la wea, haciendo banderas pa’ ir a los funerales…”

Con la muerte de estos tres compañeros rodriguistas, el Centro Cultural ya se muestra a la población como una organización abiertamente política, popular, revolucionaria:

“Ahí empezamos a trabajar el tema de los derechos humanos, nos tomamos la Municipalidad, hicimos un ayuno por la ley de punto final en ese tiempo, participamos en foros, un montón de acciones de propaganda, pero no firmábamos como Frente, firmábamos como «Pedro Ortiz», en todos lados, donde tu ibai en El Bosque había un rayado nuestro, esa fue como la salida pa’ la calle”

“en la primera acción, estaba el alcalde de El Bosque entregando la cuenta anual y aparecemos con un cajón hecho de cartón con unas mascaras de bufones gritando «no a la amnistía, no a la impunidad…»”

Desde aquel momento el tipo de integrante de “Centro Cultural Pedro Ortiz”, es atravesado por una identidad única: el rodriguismo.

“Después me encuentro con el Francisco Díaz Trujillo, «El Chino» que es uno de los que se logra fugar cuando mataron al Pedro […] yo no milité nunca con «el Chino», pero yo obedecía a mis principios […] entonces se genera una relación.”

Transcurren alrededor de dos años, desde que se funda el Centro Cultural Pedro Ortiz, dos años de denuncia, de acción directa, de propaganda. Hasta que se instala en la mesa, la posibilidad de legalizar el colectivo, de obtener personalidad jurídica, con lo que se arriesgaban a pasar de ser una organización que se definía como antisistémica, a una organización funcional al modelo. Rafael, recuerda que el tema lo instala un par de personajes, a quienes él acusa como traidores.

“Hasta que se integra a la organización un compadre que había caído cuando yo estaba preso, siempre tuvimos dudas con él, y ella [su mujer], terminaron entregándonos, trabajaban pa’ la Oficina. Yo los heché y [ellos] van a la Municipalidad y entregan una lista con los nombres de todos nosotros…”

“Ellos no tenían casa, entonces el precio de ellos fue una casa, y sapearon poh […] Son el John Tavorga y la Ana Guerra”

“Ellos querían hacer una fundación y hacer todo un negocio”

Lamentablemente, la decisión de obtener la personalidad jurídica ya había sido tomada en conjunto, producto de las discusiones propuestas por Tavorga y Guerra, quienes concentra el poder -administrativo- puesto que, una vez legalizados, ostentan los cargos de tesorero él y presidenta ella:

“Instalan el tema de la legalización […] empiezan a engrupir a la gente hablando de proyectos pa’ alla , proyecto pa’ acá y una serie de weas extrañas [..] los hechamos, pero como ellos tenían la personalidad jurídica se la llevaron”

“Hubo un momento en que pensamos en la legalidad, pero como un tema estratégico, lo que nosotros no sabíamos era lo que ellos venían haciendo; en el proceso los fuimos pillando, porque se enrolan en los aparatos de inteligencia del Gobierno y le hacen toda la pega y se van encaminando. Nosotros no cachamos, cuando cachamos ya era tarde. Entonces ahí nos separamos para conformar el comité de DDHH «Pedro Ortiz»”

Una vez escindida la organización entre la facción institucionalista y la autónoma, esta última tendencia opta por conformar el comité de DDHH. Organización que funcionaba en casas y en locales, es decir, no se encuentra asentada en un territorio específico, se reunían en diversos lugares dentro de la comuna. Hasta que, en el año 1997, se “toman” una casa que está ubicada en la población “14 de Enero”, colindante a la población El Almendro 1, lugar donde creció Rafael.

La que, para efectos de este relato, he denominado facción institucionalista, por su parte, postula a una serie de proyectos, entre los cuales está la adquisición de una cantidad determinada de libros. Durante el proceso de separación, la facción autónoma se apropia de estos implementos y los instala en la casa que se habían “tomado” en la población “14 de enero”. Dando inicio a lo que sería la actual Biblioteca Popular 14 de Enero.

“nosotros vinimos y nos metimos a la casa que estaba abandonada, no tenía puertas, ventanas, nada […] sin permiso de la dueña ni nada. Hasta que llegó la dueña y nos cede el terreno […] nos cede el terreno y la casa pero de palabra, no formalmente.”

“como empiezo yo a vincularme nuevamente [con el FPMR] nos pasan unas mesas, unas sillas”

El cambio de nombre desde “Comité de DDHH Pedro Ortíz” a “Biblioteca Popular 14 de Enero” se produce en este mismo proceso de instalación de la biblioteca en la población del mismo nombre. Al contrario de lo que podría pensarse, el nombre no responde tanto a una situación de arraigo con el territorio en el que se instalan–recordemos que habían vivido como organización nómada- , sino que responde a la idea de desvincularse de la facción institucionalista que representaba serios peligros ya que Tavorga y Guerra habían entregado una lista con los datos de los integrantes de la facción autónoma.

“ahí definimos que nos vamos a quedar aquí [en la población «14 de Enero»]”

“Cuando no entregan, nos sapean, ahí nos denominamos como «14 de enero», por seguridad, pero no por la historia de la pobla, sino como «ya que estamos en esta pobla, hagámoslo aca»”

Es importante destacar la metamorfosis que este asentamiento provocaría en el colectivo, puesto que a sus actividades se sumaría el trabajo territorial, el vínculo directo con la población. Echaban raíces en un lugar que los proyectaría en el tiempo.

Lo que hoy constituye la sede de la biblioteca, es justamente esa casa abandonada que hace una década, se “tomaran” este grupo de compañeros para continuar su labor reivindicativa del movimiento popular, su labor de denuncia, de concientización de “la pobla”. Dicha sede limita con un sitio eriazo que, con el correr del tiempo, y el esfuerzo conjunto de “la Catorce” se ha ido transformando en la Plaza “Francisco Díaz Trujillo”9. Tanto este sitio como la casa abandonada, pertenecen al Laura Moya, doctora psiquiatra, activa militante por la memoria y los Derechos Humanos en Chile.

“lo que hoy es la plaza, era un espacio lleno de basura […] comenzamos a construir la plaza, conseguimos máquinas y todo con plata que pasaban los compañeros [del FPMR]”

El aporte que el rodriguismo, específicamente el FPMR Autónomo, realiza a la naciente organización territorial, se ve graficado y se le hace más patente a Rafael a partir de un episodio cotidiano:

“un día, yo estoy con un compañero, se rompe una silla [de la biblioteca] y yo digo «ah esta silla, está mala hay que botarla» y él me dice «¿cómo vai a botar esa silla? No vei que hay un compañero preso por esa silla» yo le pregunto por qué y el me responde «si poh hermano, estas weas no son gratis, los cabros están presos por estas weas, secuestraron al Edward por esa mesa y esa silla», ahí me despabilé…”

En el año 1997 se da inicio a un nuevo proyecto impulsado por “la catorce”, este proyecto sería el que legitimaría territorialmente a la organización: la colonias urbanas, elemento rescatado de la lucha antidictatorial de los 80, cuando la Iglesia Católica promovía estas iniciativas:

En el 97 hicimos las primeras colonias urbanas «Se precisan niños para amanecer» que respondían a la «Pedro Ortiz»10, éramos nosotros”

Con esta apertura hacia la población, el perfil del integrante de la organización se hará más heterogéneo, comienza participar el joven poblador, “hijo de la transición” que no tendrá el mismo grado de politización que poseía el militante del proceso anterior. Se abre la organización al sujeto que no fue curtido por la lucha que tenía un objetivo claro: derrocar a la dictadura, y en beneficio de este objetivo, debía hacer, sin preguntar.

“empieza a entrar más gente a participar, a hacer […] nos encontramos con un montón de compañeros nuevos que comienzan a cuestionarte”

Este permanente cuestionamiento, el ir y venir de nuevos y antiguos integrantes, la reflexión siempre presente y la búsqueda constante de nuevos caminos han sido permanentes en la “Biblioteca Popular 14 de Enero”.

Con la desarticulación de las organizaciones rebeldes, llevada a cabo por la Concertación de Partidos por la Democracia a través de la criminalización, desmovilización y encierro de sus cuadros operativos, “la Catorce”, para subsistir, debe recurrir a un nuevo elemento, una nueva forma de financiar las actividades que exigen recursos: la autogestión. Este concepto se encuentra muy ligado a la concepción de autonomía que persiguen estas nuevas organizaciones del periodo de eterna transición a la democracia.

“En todas la organizaciones de la comuna han participado en proyectos [financiados por entes gubernamentales], menos en la Catorce y eso ha significado el quiebre y el derrumbe de estas otras organizaciones, porque el camino más fácil es generar una organización, obtener personalidad jurídica y conseguir un proyecto […] la gente empieza a cachar que las weas no les cuestan […] todo lo contrario ocurre acá, cada cosa que hay ha costado”

La autogestión es concebida como forma de resguardarse de dos elementos que son considerados nocivos para la organización, a saber, la intervención de organismo oficiales fijando las líneas de acción a seguir y, por otra parte, la desmovilización de sus integrantes dada la comodidad y facilidad de obtener recursos de un ente externo. En este sentido, y considerando la similitud de circunstancias que se aprecian entre esta forma de recibir recursos y el haberlos recibido del FPMR, Rafael la explica planteando que la “recuperación”11 de recursos es una gestión propia de la organización: el órgano militar y la organización son percibidos como un todo, un complemento. El FPMR es también “la catorce”:

“para las Colonias urbanas, empezamos vendiendo papas fritas, juntamos 50 lucas, pero necesitábamos 500 lucas para una semana… tuvimos que ir a buscar la plata poh […] Nosotros gestionamos la plata […] los cabros fueron y trajeron pan, trajeron helados y no preguntí de donde los sacaron: los recuperamos. Por eso planteamos que es importante el elemento militar.”

La “14 de enero” hoy

“La ‘Catorce de Enero’ es organización de carácter popular […] después de un proceso (de reflexión interna) se hace una definición [..] de carácter revolucionario, aquí no se esconde el tema de la Revolución […] somos un colectivo que discute cuestiones de corte político”

Hoy “la catorce” se encuentra ubicada en el mismo lugar donde se asentó hace diez años, en la que fue la casa abandonada colindante con un sitio eriazo lleno de desperdicios. Claro que en el presente, la casa es sede y el sitio es plaza, construcciones, sin duda, valiosas para la preservación de la memoria.

El trabajo se realiza principalmente en función de los niños:

“se desarrolla trabajo con los niños que son quienes nos han abierto la puerta y son los que [en el futuro] van a generar la crítica ¿Quién más que los niños que viven la discriminación, la mala educación , la mala salud, la mala alimentación, el hacinamiento?. Todo lo que vivimos los pobre ellos lo viven más profundamente….”

“estai instalando en ese niño la idea de que él tiene el derecho de tomarse la calle para reivindicar sus derechos, no es necesario irse de aquí para cambiar la situación, la pobla se cambia con organización”

A través de sus catorce años de existencia, por “la catorce” han pasado un sin fin de personas, cuál de todas más valiosas, que de una u otra manera sostienen un fuerte vínculo con la organización, a su vez, ésta mantiene un siempre nuevo contingente:

“De los antiguos que habíamos en la Catorce habemos 2, uno que estuvo en la fundación que es el Pato y yo [Rafa], los demás son pura gente nueva, pura semilla…”

Las líneas de acción que hoy se han definido para proyectar el trabajo hacia la población y, de paso, generar una instancia de concientización, social y política, de sus nuevos integrantes, son:

Colectivo, es la instancia de discusión, de encuentro, de reunión donde se forma, se propone y se organiza el quehacer. Está compuesto por cerca de 10 integrantes.

“La decisión política se toma en colectivo,¡pero se argumenta! […] se discute“

Radio “Venceremos”, es el órgano difusor por excelencia utilizado para llegar a la población.

Biblioteca “14 de Enero”, esta instancia sirve a los niños para realizar sus tareas escolares. A través de ésta se realiza, también, apoyo pedagógico:

“veo a los papás que vienen a ayudar a la tía a hacer clases o se ponen con sus ‘moneas’ pa’ la fotocopia”

“hoy día son los niños que fueron parte de las colonias lo que están participando. Hoy en día el Nicolás [que participó en las colonias urbanas] está abriendo la Biblioteca”

Escuela de fútbol “Manuel Rodríguez”. Aprovechando el espacio administrado por la organización, es decir, la Plaza “Francisco Díaz Trujillo”, se realiza un escuela de fútbol con los niños del sector.

“los niños vienen a jugar en nuestra escuela de fútbol”

Plaza “Francisco Díaz Trujillo”. En una zona que no cuenta con áreas verdes habilitadas como instancia de esparcimiento, la plaza constituye un espacio de diversión para niños y adultos que, incluso, realizan asados en ella.

Identidad del sujeto

“El sentirse revolucionario […] es la cuestión de innovar, de soñar […] si a un compañero se le ocurre realizar una actividad, vamos y la hacemos […] no todo se explica políticamente porque [cada acción] tiene que ver con un compromiso, con entender de dónde somos, tiene que ver con un compromiso de clase. Un día, un compañero que yo creo que estaba muy equivocado, dijo «hacer plazas no es hacer revolución» y yo creo que sí. Es importante el tema de invitar a soñar a los compañeros, porque efectivamente cuando hablamos de la revolución y la organización revolucionaria que pensamos construir para el día de mañana, estamos diciendo también «compadre, en esta wea nos van a matar, nos van a meter presos o nos van a exiliar» por tanto hay que enamorarse de lo que estamos haciendo para mantenernos en esto. Tiene que ver con la acción de vida de cada uno de nosotros”

Durante la entrevista, Rafael tiende a relatarlo todo en plural. El “nosotros” está muy arraigado en su vocabulario, signo evidente de una fuerte vocación –y puesta en práctica- por lo social, por lo colectivo. Síntoma extraño en esta era en que la predisposición del común está cargada hacia el individualismo. Este rasgo, marca en él una poderosa identidad, primero de poblador, luego de militante rebelde, revolucionario, de rodriguista:

“Nosotros nunca nos olvidamos de nuestro origen de pobladores. No había que ser marxista-leninista pa’ darse cuenta que éramos pobres, que éramos pobladores”

Esa “mística rodriguista” es atribuída al carismático “Comandante Rodrigo”, quien manifestaba ”una permanente preocupación e interés por el bienestar y cultivo de un espíritu de cuerpo entre sus subordinados12:

“Todavía queda ese nexo, hay como una cuestión cultural con la que nuestra gente se identifica. […] en palabras super simples: ¿que pasaría con Manuel Rodríguez hoy día?¿tu creí que estaría por la elecciones? […] por esencia somos violentos, somos revolucionarios […] la transformación, la identidad, la mística. Hoy hay un grupo de gente, rodriguista y todo el cuento, pero no tienen la mística. Por ejemplo, si entro a la clandestinidad y tengo que andar disfrazao’ de paco, me voy a disfrazar de paco, si tengo que andar de milico, me disfrazo de milico, si tuviera que andar de cura, de evangélico, de mujer, de lo que sea, lo voy a hacer. Es la identidad lo que nos hace distinto a otras organizaciones. Tiene que ver con un tema de creer…“

También habla en plural para referirse a sus “hermanos” caídos. Frentistas que lucharon junto a él. El yo se diluye en el nosotros:

“Yo hablo en plural por los que no están. No es un capricho, porque los que no están, están siempre con uno […] siempre están mis hermanos presentes, están ahí conmigo. Lo más terrible fue la muerte… vivir la muerte. Tampoco creo que la wea sea sufría, era lo que debía pasar no más poh […] Hoy yo soy el que está aquí y debo hacerla, y hacerla lo mejor posible. Eso me lo ha dado la reflexión…”

Como pudimos apreciar a través de todo este relato, la relación simbiótica generada entre nuestro entrevistado Rafael y “la catorce” marca fuertemente el crecimiento y desarrollo de ambos. Si bien, el presente trabajo no ha tenido como objetivo sobredimensionar el rol revolucionario de nuestro entrevistado, tampoco pretende proponer que “la catorce” nunca hubiera existido sino es por la mediación de Rafael. Como él, pudieron haber muchos, quizá están muertos, quizá están detenidos, quizá exiliados.

“Hoy ni siquiera lo hago tanto por la gente, es porque es mi necesidad […] me siento identificado en cada árbol, en cada wea nueva que se ha hecho, aquí he estado. Por ejemplo, si traen algo nuevo a la plaza y yo no estoy pa’ mi sería terrible…”

“mi vida que ha girado en torno a la organización”

“una amiga me decía «¿No entendís que la wea pasó?» yo le respondí que «mientras exista un cabro chico cagándose de hambre en la calle, mientras exista alguien comiendo del Hogar de Cristo, alguien con mala salud, alguien con mala educación, mientras existan los sin techo […] la revolución es necesaria, no hay otro camino»”

Santiago, Junio de 2007.

Bibliografía

  • Rosas Aravena, Pedro, REBELDÍA, SUBVERSIÓN Y PRISIÓN POLÍTICA. CRIMEN Y CASTIGO EN LA TRANSICIÓN CHILENA 1990 – 2004. Ed. LOM, 2004

  • El Rodriguista Nº 13. Marzo, 1986.

  • Especiales – Diario La Tercera. 27 mayo 2001.

  • Vidal Hernán. FPMR. EL TABÚ DEL CONFLICTO ARMADO EN CHILE. Mosquito Editores. Santiago, 1995.

  • Sitio Web de Amnistía Internacional. Sección Documentación.

  • Zapata Valderas, Victoria. CARCEL DE ALTA SEGURIDAD. INHUMANIDAD, REPRESION Y REBELDIA. Editorial Mare Nostrum. Santiago, 2005.

1 Rosas Aravena, Pedro, REBELDÍA, SUBVERSIÓN Y PRISIÓN POLÍTICA. CRIMEN Y CASTIGO EN LA TRANSICIÓN CHILENA 1990 – 2004. Ed. LOM, 2004

2 “Marzo. Se aproxima la gran batalla”.El Rodriguista Nº 13. Marzo, 1986. Pp 5.

3 “La historia inédita de los años verde olivo”. Especiales – La Tercera. 27 mayo 2001.

4 Vidal Hernán. FPMR. EL TABÚ DEL CONFLICTO ARMADO EN CHILE. Mosquito Editores. Santiago, 1995.

5 Rosas Aravena, Pedro, REBELDÍA, SUBVERSIÓN Y PRISIÓN POLÍTICA. CRIMEN Y CASTIGO EN LA TRANSICIÓN CHILENA 1990 – 2004. Ed. LOM, 2004

6 Los tres personajes citados por Rafael, caerían abatidos por personal de Gendarmería, en un intento de fuga desde Centro de Detención Preventiva Santiago Sur, ex Penitenciaria; realizado el 10 de octubre de 1992.

7 Sitio Web de Amnistía Internacional. Sección Documentación. http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAMR220141992?open&of=ESL-CHL. Revisado el 01 de junio de 2007.

8 Zapata Valderas, Victoria. CARCEL DE ALTA SEGURIDAD. INHUMANIDAD, REPRESION Y REBELDIA. Editorial Mare Nostrum. Santiago, 2005.

http://www.editoramarenostrum.cl/catalogo_categoria12.htm

9 Díaz Trujillo es uno de los rodriguistas que logró escapar en la fuga de 10 de octubre del 92. Según el relato de Rafael, pasado un par de años desde la fuga se encuentra con él que estaba, por razones obvias, en condición de clandestinidad. “El Chino”, como lo llamaban al interior del recinto penitenciario, se hospedaría en la casa de Rafael por un periodo aproximado de 6 meses, hasta que el 22 de diciembre de 1997, cae herido de muerte en un enfrentamiento con una patrulla de carabineros.

10 Cabe destacar que, a pesar de haberse constituído ya como la “Biblioteca Popular 14 de Enero” en el año 1996, Rafael, al relatar las actividades realizadas en el año 97 aún las atribuye a la “Pedro Ortiz”. El cambio de nombre forzado, no instaura un olvido de los orígenes de ésta. En la actualidad, año 2007, esta circunstancia se sigue dando, aún se habla de “la Pedro Ortiz” para referirse a la “Biblioteca Popular 14 de Enero”.

11 El concepto de “recuperación” asociado a acciones que escapan al marco legal, como asaltos y secuestros, se sustenta en la idea de que el capital, a través de la explotación de la clase trabajadora, extrae las ganancias generadas en el proceso de producción. Esta plusvalía, en una concepción marxista, es apropiada de forma ilegítima por la clase dominante. El trabajador debiese percibir parte de esta ganancia.

12 Vidal Hernán. FPMR. EL TABÚ DEL CONFLICTO ARMADO EN CHILE. Mosquito Editores. Santiago, 1995. Pp. 144.

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ROMERÍA POR PEDRO ORTIZ

 

El camino de la memoria colectiva. Qué es lo que la sociedad recuerda y cómo se hacen presentes esos recuerdos hoy

El camino de la memoria colectiva. Qué es lo que la sociedad recuerda y cómo se hacen presentes esos recuerdos hoy

EL PAIS › QUE OPINAN SOBRE LA DICTADURA QUIENES LA PADECIERON Y LOS QUE NACIERON EN DEMOCRACIA

El camino de la memoria colectiva

El 60 por ciento de los argentinos opina que el golpe de 1976 fue injustificado. Y casi el 50 sostiene que fue la antesala del neoliberalismo de los ’90. Una encuesta exclusiva muestra los matices entre los que vivieron la dictadura y los hijos de la democracia.

 

Por Raúl Kollmann

Casi 6 de cada 10 argentinos dicen hoy que el golpe de Estado de 1976 no era justificable, pero hay un 20 por ciento que dice que sí estaba justificado y otro 20 por ciento –con mayoría muy joven, es decir que no vivió la dictadura– que dice que no puede dar opinión. En un marco de rechazo a lo que fue el Proceso, es distinto lo que opinan y cómo ven las cosas los que vivieron la dictadura y los llamados hijos de la democracia, o sea los que no pasaron por aquellos años. Cuando se les pregunta a los coetáneos de la dictadura si están de acuerdo con la frase “la peor democracia es mejor que una dictadura”, un 62 por ciento dice que está de acuerdo con ese concepto. Pero entre los que no vivieron el Proceso, sólo el 43 por ciento afirma que la peor democracia es mejor que una dictadura y un porcentaje cercano, el 37 por ciento, piensa que frente a una mala democracia, una dictadura es aceptable. Como en casi todas las preguntas, un 20 por ciento de los jóvenes afirma que no tiene opinión formada.

Las conclusiones surgen de una encuesta exclusiva realizada para Página/12 por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron a 1044 personas de todo el país, vía telefónica, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. También se buscó un equilibrio proporcional entre habitantes de grandes ciudades, medianas y chicas.

“Acá el problema que afrontamos es el de la memoria –señala Bacman–, y más precisamente la memoria colectiva. Lo que buscamos fue saber qué es lo que la sociedad recuerda y cómo se hacen presentes esos recuerdos hoy. Como la memoria colectiva es una construcción social, su objetivo no es sólo recordar el pasado sino también darle una explicación y un sentido al presente. Es más: el pasado no permanece inmutable, siempre aparece dispuesto a ser moldeado por las ideas y experiencias del presente.”

En el trabajo realizado para este diario, el CEOP decidió hacer un corte transversal distinto respecto de las edades. “En lugar de los clásicos intervalos, se trabajó en función de dos ciclos sociales: los nacidos antes de la dictadura y lo que nacieron después del regreso de la democracia. Y partimos desde la idea de que la memoria se construye desde la fuerte influencia del que está cerca –familia, amigos, escuela, trabajo y otros–, y que ese rol de estos grupos sociales es fundamental en la estructuración de la memoria colectiva. A esto se agrega que cada actor social decodifica la realidad según su propia ideología. Cada uno ve la realidad a través de su propio cristal.”

¿Quién apoyó?

Aunque se trata de una evaluación histórica, cuando se les pregunta a los que fueron coetáneos de la dictadura que enumeren quiénes apoyaron el golpe, la mayor responsabilidad se pone en los partidos políticos, en segundo lugar en los ciudadanos comunes, en las grandes empresas y en los grandes medios. Pero la idea es que el golpe tuvo numerosos y variados apoyos. En cambio, para los hijos de la democracia, es decir los que nacieron después del Proceso, el orden cambia: los mayores culpables de haber apoyado el golpe son los medios de comunicación, porque justamente sienten hoy el poder que tienen los medios. Los hijos de la democracia han vivido de cerca el debate sobre la ley de medios y esto aflora incluso a la hora de evaluar el pasado. Recién después de los medios vienen, para los hijos de la democracia, los partidos y la Iglesia, a la que también ven con enorme poder, entre otras cosas por la traba al matrimonio igualitario o al aborto. “De todas maneras, en un estudio que hicimos hace ocho años –afirma el titular del CEOP–, se opinaba que la Iglesia tuvo una participación mucho más fuerte en el golpe. Es posible que la elección de Jorge Bergoglio como Papa haya hecho bajar la acusación.”

¿Justificable?

“Un dato que no puede pasar por alto –señala Bacman– y que se repite a lo largo de todo el estudio es el importante desconocimiento o incapacidad de responder de un segmento importante de la población. En varios indicadores medidos, existe alrededor de un 20 por ciento de los entrevistados que no ha podido manifestar una opinión o posición. Es una cuenta pendiente de la sociedad. En ese ‘no sabe/no contesta’ está la ausencia de interpretaciones claras de lo ocurrido y no hubo un proceso social de transmisión. Pese a todo lo hecho, que incluye los juicios y las condenas, la inclusión en los programas de estudio, los nietos recuperados, la presencia de Madres y Abuelas, el 24 de marzo como feriado, todavía queda un largo camino para recuperar la memoria en esa franja.”

Aun así hay una nítida mayoría que considera que el golpe no tuvo ninguna justificación; pero a 38 años, demasiado porcentaje figura entre los que piensan que sí fue justificado y los que no saben qué opinar.

Golpe y economía

Cuando se les pregunta a los encuestados si la dictadura abrió las puertas a las políticas neoliberales de los ’90, la mitad efectivamente asimila la economía del Proceso con la época de las privatizaciones y las relaciones carnales. Primero, es obvio que hay una franja importante que vivió la dictadura y sabe que esto fue así: las políticas de José Alfredo Martínez de Hoz fueron el anticipo de los ’90. Pero, además, Bacman ya evaluó que la memoria colectiva pasa por el tamiz de la ideología y, si se piensa desde el punto de vista del voto actual, esa asimilación con el neoliberalismo la realizan todos los que votaron al Frente para la Victoria, las distintas variantes del peronismo, el radicalismo, los socialistas, el centroizquierda.

Pero hay una mitad que, nuevamente, oscila entre estar en contra de ese vínculo entre dictadura y neoliberalismo. Desde ya están los que ideológicamente siguen respaldando las políticas de los ’90, pero sobre todo se ve nuevamente esa franja de jóvenes, de pocos recursos, que no logra dar una respuesta y se ampara en el “no sabe, no contesta”.

Desaparecidos

Algo similar pasa con la frase “la desaparición forzada de personas fue la manera que encontraron los militares para frenar la movilización popular”. Nuevamente hay más de un 30 por ciento en contra y el permanente porcentaje cercano al 20 por ciento que no opina.

La idea de la “pacificación”, difundida y propagandizada por el menemismo, sigue teniendo anclaje: hay un 30 por ciento de los entrevistados que sostiene que no hay cuestiones pendientes, que el Proceso debe ser un “caso cerrado”. Del otro lado, los que creen que hay un camino por recorrer, mencionan esencialmente terminar de enjuiciar y castigar a los culpables, y recuperar a los niños secuestrados durante el Proceso.

Democracia y dictadura

La antinomia planteada en la frase “la peor democracia es mejor que cualquier dictadura”, recoge el respaldo del 54 por ciento. Muestra nuevamente que hay un largo camino por andar en cuanto al trabajo sobre la memoria colectiva. Una definición de ese tipo debería recoger un respaldo más nítido. Pero entra en el cuadro un porcentaje, que aparece en todos los sondeos, que refleja a una franja con tendencias autoritarias: personas que tradicionalmente reclaman orden, se manifiestan contra los inmigrantes, son partidarios de la mano dura, se oponen al matrimonio igualitario y a otras políticas democráticas o progresistas.

Pero, además, nuevamente aparece la franja de los que no saben o no contestan. En este caso no se les pregunta sobre un hecho histórico sino que se les pide opinión respecto de una frase actual, básica, que tiene que ver con las convicciones democráticas. Aun así, el 15 por ciento de las personas, principalmente jóvenes y de escasos recursos, nuevamente no se manifiesta.

“Que haya una parte que no se expida –concluye Bacman–, constituye un desafío social: hay un segmento de la población donde la memoria colectiva no funcionó, donde los grupos primarios –familia, amigos, escuela– no han desempeñado la función de transmisión. Es un desafío, porque otros sectores pueden susurrarles al oído. Hay que construir día a día y de manera cotidiana, especialmente en la familia y en la escuela, la democracia. Habrá que seguir operando sobre la memoria, conscientes de que en el futuro debe garantizar que la memoria no sea parte del olvido.”

raulkollmann@hotmail.com

 

 

Historizar el Pasado Vivo. “Verdad y memoria: escribir la historia de nuestro tiempo”,

Prólogo

 

Esta publicación se ocupa del pasado vivo, del que forma parte de los recuerdos de muchos y que su carácter dramático convierte en un problema moral duradero para la conciencia nacional. A ese pasado vivo y violento la gente se refiere hoy como “la memoria”. ¿Puede “la memoria” llegar a ser un objeto de conocimiento histórico? ¿Sabrán los historiadores e historiadoras que han vivido esos sucesos recientes dramáticos y que a veces han sido sus actores explicarlo con objetividad? ¿Qué conocimientos históricos pueden aportarse a tan escasa distancia de los acontecimientos, cuando la documentación es aún incompleta y ese pasado sigue siendo una tarea inconclusa? ¿Y por qué “historizar” los tiempos que vivimos? ¿En qué aspectos el trabajo sobre el pasado reciente difiere del trabajo sobre un período más remoto?

Historizar el pasado vivo explora estas cuestiones a través de treinta y cuatro estudios, en los que colaboraron no sólo historiadores sino también investigadores en ciencias sociales –antropólogos, politólogos, psicólogos y sociólogos–, así como filósofos, juristas y defensores de los derechos humanos. El carácter multidisciplinario de la publicación da cuenta de una realidad: los historiadores distan de tener el monopolio del pasado difícil. Su trabajo se lleva a cabo en sinergia con muchas otras personas que, en la actualidad, se ocupan de ese pasado.

Asumir lo ocurrido quiere decir encarar una serie de tareas. Las personas que se hacen cargo de ellas pertenecen, en muchos casos, a lo que se da en llamar movimiento por los derechos humanos: abogadas y abogados, juristas, psicólogos, periodistas de investigación, jueces, investigadores policiales, antropólogos forenses, religiosos y laicos de las diferentes iglesias, médicos legistas… y la lista podría seguir. A través de las asociaciones de víctimas, nacionales y locales, también la sociedad civil se moviliza para descubrir la verdad de lo sucedido y reunir pruebas, reparar agravios y penalizar a los culpables, defender a las víctimas y asistirlas, asegurar el recuerdo de lo que pasó y preservar sus huellas tangibles. Ese trabajo multiforme que la sociedad efectúa sobre su pasado constituye en sí mismo un activo campo de investigaciones en ciencias sociales al que se suele aludir con el término “memoria histórica”.

En ese contexto, Historizar el pasado vivo se asignó como tema principal el trabajo de los historiadores e historiadoras; en otras palabras, el tratamiento propiamente histórico del pasado: cómo reconstruirlo de manera verídica y comenzar a explicarlo resituándolo en la larga duración de la historia nacional, y cómo contribuir a la formación de una conciencia histórica en el público gracias al rigor de los conocimientos aportados.

Historizar el pasado vivo tiene como campo primordial de interés América Latina, donde una decena de países atravesaron un período de gran violencia política en la segunda mitad del siglo XX. La meta de la publicación es, en primer lugar, alentar en el continente el estudio histórico de las rupturas catastróficas del pasado nacional cuya memoria sigue viva.

El pasado difícil, sin embargo, también representa una apuesta para el conocimiento histórico fuera de América Latina. Es el pasado de la Segunda Guerra Mundial y de los regímenes totalitarios cuya caída precipitó el final de la Guerra Fría. En otros lugares, se trata de prolongadas guerras civiles, períodos de represión masiva (algunos de ellos basados en una discriminación de orden étnico, religioso, etcétera) de los que los países comienzan a salir en nuestros días.

Hemos querido, por tanto, inscribir esta historia latinoamericana reciente en formación dentro de un campo más amplio, a la vez en el plano de la historia y de la memoria. Historizar el pasado vivo presenta en español textos de especialistas de renombre mundial como John Dower, Jan Gross, Paul Ricœur y Henry Rousso. Éstos contribuyeron a mostrar lo que se hace en otros lugares en torno de situaciones comparables y a partir de preocupaciones similares. 

Era igualmente importante dar a conocer fuera de América Latina el trabajo que se lleva a cabo en América Latina. Creemos, en efecto, que los casos latinoamericanos presentados en la publicación son importantes a escala de la historia universal de nuestro tiempo, y que los trabajos de gran calidad que ella reúne merecen ser mejor conocidos más allá del continente. Por eso se ha previsto un acceso sistemático al contenido sucinto de la publicación en inglés.

Tres países de América Latina han constituido nuestro centro de interés: la Argentina, donde el “Proceso de Reorganización Nacional” encabezado por las juntas militares resultó ser una operación integral de represión (1976-1983); Chile, que sufrió durante diecisiete años la dictadura del general Pinochet (1973-1990), y el Perú, donde terrorismo y contrainsurrección hicieron estragos en las comunidades rurales del centro y sur andino y provocaron el derrumbe de la democracia (1980-2000). Pero las cuestiones sobre la historización del pasado violento que examina la publicación conciernen asimismo a otros países latinoamericanos: Guatemala y El Salvador en América Central, Brasil, Uruguay y Paraguay en el Cono Sur.

BREVE HISTORIA DEL PROYECTO

 

El proyecto de Historizar el pasado vivo nació en Chile. Junto con él, la Argentina y el Perú se convirtieron en los países de referencia. Decir algunas palabras de esa elección es mostrar que la presencia del pasado en la sociedad y la actualidad puede invitar a los historiadores e historiadoras a ver de otra manera la función y las prioridades de su oficio. Permítasenos, para ello, evocar el final de la década de 1990 en Chile.

El gobierno de la transición democrática se preocupaba por entonces de que los manuales de historia de la escuela primaria y secundaria incluyeran una exposición sucinta pero honesta de los hechos. Algunos colegas participaron a la sazón en la elaboración de esos nuevos libros de texto; otros, con posterioridad, integrarían las comisiones encargadas de otorgarles el aval del Ministerio de Educación. A partir de un “contenido mínimo” determinado por éste, se trataba de explicar a los alumnos chilenos el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la dictadura pinochetista. Ahora bien, esas cuestiones no se incluían aún ni en la enseñanza ni en los programas de investigación de las universidades. Esta situación puso abruptamente a varios de nosotros, historiadores, frente a una laguna. Y nos resolvió a alentar la escritura de la historia reciente en la universidad.

Las primeras inspiraciones en la materia nos vinieron de España y Francia, con la revista de historia contemporánea Ayer y la obra Écrire l’histoire du temps présent, publicada por el Institut d’histoire du temps présent (www.ihtp.cnrs.fr). También debe mencionarse la charla dada por el historiador norteamericano Steve J. Stern en la sede de Flacso-Chile (www.flacso.cl) sobre sus investigaciones, que iban a resultar en la publicación del libro Remembering Pinochet’s Chile. Esos ejemplos demostraban que era posible abordar el pasado vivo enfocando temas delimitados con claridad y con la ayuda de categorías críticas y abandonar así el universo semántico estereotipado y polarizado en el cual solía aprehenderse la dictadura en Chile.

Sobrevino entonces el remezón de la detención de Pinochet en Londres. En 1999 se publicó el “Manifiesto de historiadores” de Sergio Grez y Gabriel Salazar, que refutaba la historia oficial elaborada durante la dictadura y recordaba las condiciones en que los demás historiadores habían tenido que trabajar durante diecisiete años. Ese mismo año apareció, en el Journal of Latin American Studies, un artículo de Alexander Wilde, “Irruptions of Memory”, y Memoria para un nuevo siglo editado por Mario Garcés y Julio Pinto. Estas publicaciones inauguraron los estudios sobre la presencia del pasado en la política chilena y la historia reciente del país. Investigaciones metódicas sobre la historia reciente del país comenzaron a presentarse en los congresos de historia.

El retorno de la democracia también vio a las universidades salir de un largo período de aislamiento intelectual. A escala continental se esbozaba una integración regional, facilitada, entre otras cosas, por el hecho de que los vuelos entre Santiago de Chile y Buenos Aires aumentaban su frecuencia y disminuían sus precios. Diez años después del retorno de la democracia, Luis Alberto Romero publicó su Breve historia de la Argentina contemporánea, que allanó el camino hacia la historia reciente del país. El último capítulo de ese libro está dedicado al Proceso, que el historiador argentino situaba en un ciclo de violencia iniciado con anterioridad.

Las impresiones traídas de Buenos Aires sugerían que el pasado reciente se debatía allí más abiertamente que en la sociedad chilena. La Escuela de Mecánica de la Armada, ese gran complejo de la Marina que había sido uno de los centros clandestinos de detención de más triste fama, aparecía en los circuitos turísticos de la ciudad, y en los quioscos del aeropuerto se encontraba el informe de la comisión argentina de la verdad, Nunca más. Fundada en 2000, la revista Puentes no tardó en imponerse como una instancia de la reflexión naciente sobre la memoria histórica en la Argentina.

Todo esto nos dio la idea de examinar en conjunto, argentinos y chilenos, la cuestión de la historización del pasado cercano. No para hacer historia comparada propiamente dicha, sino para reflexionar mejor entre varios sobre un objetivo que era común, y hacerlo a partir de situaciones diferentes. El proyecto de una publicación se concretó en momentos en que nuestros amigos argentinos vivían las horas más sombrías de la crisis económica de 2001-2002. La calurosa recepción que brindaron al proyecto fue, por ello, tanto más alentadora.

La introducción de internet en las universidades chilenas fue la otra gran innovación de fines de la década de 1990. Durante los tumultuosos meses que vivió el Perú en 1999-2000, Cecilia Blondet, del Instituto de Estudios Peruanos de Lima (www.iep.org.pe), se encargaba de enviar periódicamente el boletín de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Esto permitió seguir día a día la reelección fraudulenta de Fujimori, la espiral de escándalos en torno de su acólito Montesinos y el repudio de la sociedad civil hacia ambos, guiada en esa actitud por los organismos de derechos humanos.

Entre 2001 y 2003 sesionó en el Perú una comisión de la verdad. Este organismo (www.cverdad.org.pe) fue el quinto del continente en entregar un informe final, luego de los documentos elaborados por las comisiones de la Argentina (1983-1984), Chile (1990-1991), El Salvador (1992-1993) y Guatemala (1997-1999). El International Center for Transitional Justice (www.ictj.org) define una comisión de la verdad como una “investigación oficial de los patrones de abuso del pasado que procura establecer un registro histórico preciso de los acontecimientos”. No podría explicarse con más claridad por qué este tipo de entidad es del interés de los historiadores. La Comisión de la Verdad y Reconciliación peruana incluía en su plana mayor un número sin precedentes de antropólogos e historiadores. Algunos habían trabajado en el tema de Sendero Luminoso desde la década de 1980, y en condiciones peligrosas. Uno de ellos, Carlos Iván Degregori, tenía su asiento en la comisión.

De allí surgió la idea de pedir a colegas que participaban de los trabajos de la comisión de la verdad peruana que contribuyeran con la publicación proyectada. A principios de 2003 hice una visita a la comisión. El clima de colmena laboriosa que reinaba en su sede central de la avenida Salaberry y el interés demostrado por nuestros colegas en la propuesta que les llevábamos –pese al cansancio que se leía en sus rostros– hicieron de aquel encuentro un momento memorable.

Dos meses después de la presentación del informe final de la comisión de la verdad peruana, en octubre de 2003, un taller que reunía principalmente a investigadores argentinos, chilenos y peruanos y a otros especialistas de esos países se celebró en el Institute of Latin American Studies (hoy parte del Institute for the Study of the Americas, ISA, www.americas.sas.ac.uk) de la Universidad de Londres. La concurrencia al taller londinense fue numerosa y atenta. Lo cual recuerda, por si hiciera falta, la vitalidad de los latinoamericanistas en el Reino Unido. Los trabajos presentados en Londres constituirían el núcleo de la presente publicación. Ésta se organizó luego en el Centro de Ética de la Universidad Alberto Hurtado (www.uahurtado.cl), la universidad jesuita de Chile.

CONTENIDO DE HISTORIZAR EL PASADO VIVO

 

Historizar el pasado vivo contiene un trabajo liminar seguido de otros treinta y tres distribuidos en siete secciones, cada una de las cuales está precedida por su introducción.

Nuestro capítulo liminar, “Verdad y memoria: escribir la historia de nuestro tiempo”, abreva en numerosos ejemplos –y ante todo en los que son tema de investigación en los trabajos siguientes– para recordar la motivación marcada y duradera de los historiadores e historiadoras del mundo occidental por escribir la historia de su tiempo y lo que entienden por ello. Exploramos, por otra parte, las circunstancias en las cuales comienza a constituirse en América Latina una historiografía sobre el pasado difícil, las tradiciones a las que es posible asociarla y las formas que le son propias.

En la sección “Verdad, justicia, memoria”, el filósofo Paul Ricœur, la socióloga y filósofa Marie-Claire Lavabre y el jurista Juan Méndez dan cuenta del universo semántico en el que hoy se aborda el pasado cercano y reflexionan sobre las significaciones asumidas por las palabras clave “verdad” y “memoria” en cada ámbito.

Que el conocimiento histórico progresa gracias a la multiplicación de buenos estudios de caso es una verdad comprobada y destacada en muchas ocasiones. Es lo queHistorizar el pasado vivo se ha propuesto demostrar en lo concerniente a América Latina por medio de las colaboraciones reunidas. Las tres secciones respectivamente dedicadas a la Argentina, Chile y el Perú, ofrecen en cada oportunidad un estado de la cuestión historiográfica y bibliográfica y varias monografías históricas complementadas con los trabajos de otros estudiosos del pasado reciente.

Así, en la sección “Argentina: el tiempo largo de la violencia política”, se encontrarán los trabajos de Luis Alberto Romero, Mauricio Chama, Martín Obregón, Federico Guillermo Lorenz, Carlos Acuña y Catalina Smulovitz, y Hugo Vezzetti.

La sección “Chile: los caminos de la memoria y de la historia” reúne las colaboraciones de Peter Winn, Mario Garcés, Manuel Gárate-Chateau, Elizabeth Lira, Katherine Hite y Alexander Wilde.

Por su parte, la sección “Perú: investigar veinte años de violencia reciente” está constituida por los capítulos de Peter Klarén, Carlos Iván Degregori, Nelson Manrique, Ponciano del Pino, Pablo Sandoval y Coletta Youngers.

En la sección “Archivos para un pasado reciente y violento: Argentina, Chile, Perú”, Federico Guillermo Lorenz traza un estado de las fuentes de archivos que pueden consultarse en el caso argentino; Jennifer Herbst, junto con Patricia Huenuqueo, hacen otro tanto para Chile, mientras que Ruth Elena Borja Santa Cruz se encarga de la misma tarea para el Perú.

La elección de los trabajos que aparecen en la sección “El pasado vivo: casos paralelos y precedentes” tuvo como guía la inquietud de ampliar el campo a la vez temporal y geográfico de nuestra reflexión: Jan Gross sobre Polonia, Michael Geyer sobre Alemania, John Dower sobre los Estados Unidos y el Japón, Kenneth Serbin sobre Brasil y Henry Rousso sobre Francia se ocupan de un pasado reciente pero anterior a 1970. Estos historiadores ilustran, según los casos, itinerarios y temas de investigación, cuestiones de método e interpretación, objetivos éticos y evolución historiográfica en el estudio del pasado reciente a escala mundial.

Historizar el pasado vivo aborda, por último, el sentido de responsabilidad inseparable del trabajo en torno de temas que pesan sobre la conciencia colectiva. En la sección “Historia reciente y responsabilidad social”, los aportes de Arturo Taracena Arriola para Guatemala, Joan del Alcàzar desde España y para Chile, Mark McGovern y Patricia Lundy para el Ulster y Julissa Mantilla Falcón para el Perú transmiten sus experiencias de situaciones en las que tuvieron que poner sus competencias al servicio de la memoria histórica, ayudar a establecer la verdad pública acerca del pasado y aplicar a situaciones específicas, actuales y prácticas, su oficio.

Así concebido, Historizar el pasado vivo se dirige ante todo a un público universitario, a los docentes y estudiantes que se plantean las mismas preguntas que los autores de la publicación. Algunos están aislados, viven lejos de los grandes centros urbanos o en un medio poco receptivo a sus inquietudes. Por otra parte, no abundan en América Latina las publicaciones impresas sobre las cuestiones debatidas desde hace poco. Y las que existen no siempre son accesibles, aunque sólo sea por razones económicas.

Estas desventajas constituyen los avatares cotidianos de muchos investigadores latinoamericanos en la actualidad. Conscientes de ello, hemos querido ofrecer a la mayor cantidad posible un conjunto de trabajos elaborados por especialistas, que proponen puntos de vista variados y datos sustanciales para la historización del pasado reciente en América Latina y el mundo. Por eso la Fundación Ford (www.fordfound.org) contribuyó con generosidad a la producción de una publicación que no tiene fines de lucro sino que apunta a la máxima difusión de los conocimientos, rápida y sin costos.

El formato electrónico respondía a nuestros objetivos. Los universitarios comienzan a utilizarlo en la región, donde, como en otros lugares, sirve para poner en circulación trabajos en curso. Pero la web también puede y debe permitir engrosar la biblioteca de los investigadores, con la condición de que una publicación universitaria electrónica y las partes que la componen respeten las normas de publicación científica internacional válidas para los trabajos impresos. El ACLS E-Book Project (www.historyebook.org) y, más cerca de nosotros, la biblioteca virtual del portal Cholonautas (www.cholonautas.edu.pe/biblioteca) nos alentaron a reincidir con Historizar el pasado vivo, luego de publicar El género en la historia(www.americas.sas.ac.uk/publications/genero/genero.htm).

Estas diversas exigencias no dejan de causar una prolongación de los plazos de revisión y por lo tanto de publicación. Hemos corrido el riesgo de que así sucediera. Como resultado, Historizar el pasado vivo pone de una sola vez en la web el equivalente a seis libros de trescientas páginas cada uno.

AGRADECIMIENTOS

 

Historizar el pasado vivo debe mucho y a mucha gente. Ante todo a mis colegas miembros del comité editorial, que brindaron con generosidad su experiencia y su tiempo en repetidas oportunidades: Carlos Iván Degregori, Elizabeth Lira, Alfredo Riquelme, Luis Alberto Romero, Rachel Sieder y Steve Stern, así como Mario Garcés, Iván Hinojosa, Peter Klarén y Peter Winn. Mi agradecimiento, igualmente, a Cath Collins, María Eliza Fernández, Manuel Gárate, Federico Lorenz, Claudio Rolle, Xavier Rousseau, Rodrigo Sandoval, María Elena Valenzuela, Alfred y Waltraud Wagner.

Por la preparación del taller de Londres estamos particularmente en deuda con James Dunkerley y Karen Perkins, del ILAS (ISA). Y por la participación en sus trabajos, con Temma Kaplan, Rosaria Stabili, Meg Crahan, Claudio Barrientos, Lilia Ana Bertoni y Robin Kirk. En la Universidad Alberto Hurtado, nuestra gratitud a Tony Misfud, S. J., Elizabeth Lira, Verónica Anguita, Pablo Salvat y Pablo Concha, S. J., por su apoyo a lo largo de todo el proyecto.

A Patricia Valdez y su equipo de Memoria Abierta en Buenos Aires (www.memoriaabierta.org.ar), así como a Henry Rousso, Dominique Veillon, Anne-Marie Pathé y Jean Astruc, del Institut d’histoire du temps présent, agradecemos la recepción brindada en esas instituciones de referencia en materia de pasado reciente y memoria. Gracias, también, a Pablo Sandoval, Rosa Vera y el equipo de Cholonautas (www.cholonautas.edu.pe), Ramón Pajuelo y Rafael Nova, del Instituto de Estudios Peruanos de Lima (www.iep.org.pe), y a César Gutiérrez Muñoz, Iván Hinojosa y Nelson Manrique, de la Universidad Católica del Perú (www.pucp.edu.pe). Otro estímulo para nuestro trabajo ha sido el seminario de posgrado sobre la historia del tiempo presente dictado en la Universidad de Chile, gracias a la invitación de Jorge Hidalgo y Orlando Silva (www.filosofia.uchile.cl/postgrado/).

Debemos expresar también nuestra gratitud a los responsables de las siguientes instituciones, por la recepción que nos brindaron: María Paz Vergara de la Fundación de la Vicaría de la Solidaridad (www.vicariadelasolidaridad.cl), Viviana Díaz de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (www.afdd.cl), Javier Couso y Felipe González de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales (www.udp.cl/derecho), en Santiago de Chile; Ruth Borja del Centro de Información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos en la Defensoría del Pueblowww.ombudsman.gob.pe, Ernesto de la Jara Basombrío del Instituto de Defensa Legal (www.idl.org.pe), y Sofía Macher de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (www.dhperu.org), en Lima; a Darío Olmo y el Equipo Argentino de Antropología Forense, a quienes conocí cuando trabajaban en Córdoba, Mirta Bonnin del Museo Antropológico de la Universidad Nacional de Córdoba, el equipo de la Comisión Provincial por la Memoria (www.comisionporlamemoria.org) y Mauricio Chama y Martín Obregón en La Plata, en la Argentina, Dieter Strauss entonces en el Goethe-Institut de Santiago y Rudolf Barth entonces en el Goethe-Institut de Buenos Aires.

Nos sentimos igualmente agradecidos a Louis Joinet y Roberto Garretón, expertos ante la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (www.ohchr.org); a Gaby Oré-Aguilar cuando se desempeñaba en la Oficina Regional para el Cono Sur y los Países Andinos de la Fundación Ford, a Elizabeth Acha y Julissa Mantilla que trabajaron en la sede central de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, y a Juan Méndez, Louis Bickford y Susana Grego del International Center for Transitional Justice de Nueva York.

Nos complace mencionar el interés que mostraron en este proyecto Eric Hershberg, del Social Science Research Council (www.ssrc.org), y Elizabeth Jelin, del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), Núcleo de Estudios sobre la Memoria (www.ides.org.ar/grupoestudios/memoria), de Buenos Aires; Joan del Alcàzar, del Departament d’Història Contemporània de la Universitat de València (www.uv.es/hcontemp); Perrine Canavaggio, del Conseil International des Archives (www.ica.org); María Eugenia Barrientos y Patricia Huenuqueo, del Archivo Nacional de Chile (www.dibam.cl/archivo_nacional); Kaydee McCann y Tracy North de la Hispanic Division en la Library of Congress (http://lcweb2.loc.gov/hlas); Zbigniew Gluza y Alicja Wancerz-Gluza de la Fundacja Osrodka Karta (www.karta.org.pl/) y José Zalaquett, del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (www.cdh.uchile.cl).

Estamos en deuda con Ron Musto y Eileen Gardiner, pioneros del History E-Book y siempre dispuestos a compartir su saber, por los muchos consejos recibidos. Y con Konrad Jarausch, Irene Grudzínska-Gross, Edward Linenthal, Mary McAuley y Julio Pinto por habernos puesto sobre la pista de preciosas referencias. Agradecemos a las siguientes editoriales y revistas universitarias por habernos permitido generosamente la reproducción de capítulos o artículos: Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Princeton University Press, Ediciones Nueva Visión y WOLA Publications, así como el Journal of Latin American Studies, Raison Présente y Annales: Histoire, Sciences Sociales.

Estamos profundamente agradecidos a Barry Gaberman, Augusto Varas y Martín Abregú, todos los cuales conocen por experiencia propia la lucha por la verdad y la justicia, y a la Fundación Ford, por su generoso e inclaudicable apoyo, sin el que este proyecto no podría haberse completado y, tal vez, ni siquiera empezado.

Por el entusiasmo, la competencia y la paciencia que demostraron en la consecución del proyecto, nuestro vivo agradecimiento a María Florencia Ferreexecutive producer de la publicación, y a Jennifer Herbst, socia y pilar de esta empresa desde el taller de Londres. Igualmente a Aníbal Giacone, Horacio Pons, Ana Romero, Nicolás Troha, Amaray Cochero, Andrés Tatavitto, Conrado Ferre, Elena del Yerro, Silvana Ferraro, Eleonora Sakayeva, Ana Sirinian y Florencia Bonavera, en Buenos Aires, y a Frida del Campo, en Santiago de Chile.

Por último, a Alexander Wilde, colaborador de la publicación en tantos sentidos, gracias más allá de las palabras por haber acompañado su producción con inteligencia y afecto.

Anne Pérotin-Dumon

Traducción de Horacio Pons

Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres «Chile 40 años después

Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres «Chile 40 años después.

Memoria y Justicia Picket 11 de septiembre, Londres

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Un acto conmemorativo abierto, inclusivo y participativo

 

Hacemos un llamado a todas las mujeres, hombres, madres, padres, niños, estudiantes, sindicatos, líderes de la tropa, internacionalistas, ciudadanos interesados, organizadores comunitarios y defensores de derechos humanos, a todos aquellos que han dedicado su vida a la lucha por la libertad y la igualdad y se resisten a ser parte del impuesto-amnesia, te invitamos a Usted de elevar sus voces como una sola memoria colectiva en nombre de los ausentes y los que están por venir.

.

El 11 de septiembre th va a leer los nombres y por la que una flor en memoria de todas las víctimas “desaparecidas” (más de 3.000), y cada víctima ejecutada político (1197) de la dictadura chilena. 

Únete a nosotros y dio testimonio

Fecha: 11 ª de septiembre 2013

Tiempo: 08 a.m.-4 p.m.

Lugar: Fuera de la Embajada de Chile, 37-41 Old Queen St, London, SW1H 9JA

Ver mapa aquí >> https://maps.google.co.uk/maps?hl=en&tab=wl

Para más información, por favor, póngase en contacto: Myriam Campana 07903 498 240 / mawa503@yahoo.co.uk

 

Para patrocinar una flor, por favor, haga clic aquí o vaya directamente a wefund.com y la búsqueda de nuestro nombre “Chile 40 años después” o el proyecto “Vamos a conmemorar el primer 11/9” o busque en los proyectos comunitarios.

 

 

Chile: 40 años de memoria obstinada

Hace los sueños y aspiraciones de un pueblo 40 años fueron brutalmente estrelló. En esa clara mañana del martes de la 11 ª de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas de Chile, encabezados por el general Pinochet y por instigación de los intereses nacionales e internacionales poderosos económicos y políticos, derrocaron el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en un golpe sangriento.

Así, iniciaron su proyecto de reingeniería social, brutal y despiadado, todo y todos estarían subordinados a los caprichos y deseos de una economía de libre mercado. Miles de personas fueron detenidas, el asesinato o desaparecidas, decenas de miles de personas fueron torturadas y cientos de miles enviados al exilio.

A medida que se sometieron al pueblo chileno y purgan todos los elementos democráticos de la sociedad chilena y de las Fuerzas Armadas, proclamaron que dentro de una generación que nadie se acordaría de Allende ni los que sustentaba el sueño de una sociedad basada en la solidaridad humana y la fraternidad.

Pero la memoria es obstinada y se niega a permanecer en silencio, sino que se niega a ser sometido a la ” amnesia colectiva “que se imponen a cada uno de nosotros por nuestros nuevos amos políticos y económicos, una amnesia colectiva que pretende condenar a nuestros sueños y aspiraciones de olvido histórico. 

Aquí y allá, a través de canciones, actos de solidaridad internacional, la literatura, las acciones colectivas en la búsqueda de la verdad y la justicia y por el simple acto de conmemoración de la lucha de nuestro pueblo, que es parte de la lucha de todos los pueblos oprimidos del mundo , la memoria se ha encontrado una manera de mantener vivo el sueño.  

Poder cultiva amnesia, quizás es por eso que insistimos, tan obstinadamente, con esta lucha, ya que refleja nuestra inconformidad con una sociedad que ignora y aplasta los sueños de las personas, y porque nos negamos a olvidar, ya través de las capas de institucionalizada impuesta -amnesia, la memoria emerge como nuestra barricada, como nuestra canción de desafío colectivo y la solidaridad.

Londres

Presentación Proyecto al Diplomado INTERVENCIONES PSICOSOCIALES EN SITUACIONES DE VIOLENCIA POLITICA Y CATASTROFES 2009CIALES EN SITUACIONES DE VIOLENCIA POLÍTICA Y

 

HIJxS DE LA MEMORIA CHILE

 

 

Ante nada debemos aclarar que el proyecto de investigación antropológica Hijxs de la Memoria Chile, es una iniciativa avalada por la Red de Memorias de la Universidad de Chile. Es una instancia, por el momento, auto gestionada, sin adscripción a ningún tipo de institución (estamos gestionando para el año 2010, año del bicentenario de nuestro país, concursar a fondos estatales, ONG s, tanto nacionales como extranjeros).

 

Este proyecto tiene un carácter experimental en cuanto a la metodología con una modalidad interdisciplinaria, que lo sustenta;  desarrollamos un trabajo colectivo con profesionales que son así mismo parte de la segunda y tercera generación (en algunos casos); coordinamos este proyecto Adriana, como Antropóloga Virtual; Patricia en el área de Lenguaje y Comunicación que desarrolla su trabajo en el campo de lo Imaginario en Memoria Colectiva: literatura, música, teatro, medios audiovisuales y gráficos.

 

Contamos con la participación y asesoría de psicólogos, sociólogos, antropólogos, historiadores y abogados de DD HH a quienes une un objetivo común cual es la Construcción de una Memoria alternativa (a la memoria oficial), transgeneracional a partir del Golpe de Estado de 1973 en Chile, el que quebró la identidad de los vencidos y su descendencia. Este conflicto social traumático en la sociedad en su conjunto, está vigente y se reproduce intergeneracionalmente.

 

Planteamos, de acuerdo a los trabajos de décadas de profesionales chilenos de derechos humanos y salud mental, que el daño infringido a aquellos afectados directos por las violaciones de los derechos humanos por el Estado victimario, se perpetúa en sus grupos familiares, tanto de la familia extensa como de la nuclear. Los agentes del Estado son renuentes a aceptar esta tesis por su consiguiente consecuencia en las políticas de Reparación. Hemos desarrollado en conjunto con familiares y

 

sobrevivientes un debate de carácter ético y político acerca del término “Víctima”, donde confluyen diversas interpretaciones.

 

En esta búsqueda de una metodología adecuada al universo en estudio, constituido por descendientes de segunda y tercera generación que residen a lo largo de nuestro territorio, así como en las comunidades diaspóricas políticas chilenas en el exterior, consideramos que la etnografía virtual (http://www.cibersociedad.net) es la mas adecuada, dado que el sujeto social de nuestro estudio se ubica principalmente en Internet.

 

La muestra seleccionada se ha escogido entre aquellos miembros de la segunda y tercera generaciones que disponen de acceso a Internet. En este momento en Chile el universo en estudio mayoritariamente, posee amplio dominio de la tecnología necesaria para una participación en un proyecto con esta metodología. Amplio sectores de la población acceden a Internet en cyber cafés, de costo reducido, en los establecimientos  educacionales, bibliotecas, centros culturales y sociales que permiten la participación requerida por nuestro proyecto.

 

“Un estudio reveló un crecimiento en el acceso a Internet en todos los segmentos socioeconómicos, pero particularmente en los grupos C3, donde la conectividad aumentó desde un 32 a un 49%, y el D, que pasó de un 22 a 32%.

 

El estudio además indica que, si se consideran aquellos no usuarios que utilizan indirectamente la red (denominados Proxy users), el uso directo e indirecto de Internet se extiende hasta un 87% de las personas.”  (Encuesta WIP, 2006)

 

http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=83377  (12/08/09 15:10)

 

 

 

De acuerdo a este criterio metodológico hemos seleccionado una muestra cuyas características principales son:

 

Descendientes de personas afectadas por las violaciones de DD HH en Chile a partir del Golpe de Estado de 1973. Esta muestra abarca a los hijos, nietos y descendientes colatelares (sobrinos, hermanos).

 

Esta muestra contiene variables de género, territorialidad, adscripción ideológica, proveniencia socio económica, participación en actividades (políticas, culturales, laborales, académicas, sociales, religiosas, de sectas, tribus urbanas, okupas, y demás modalidades de inserción en las diversas realidades de la sociedad.)

 

Para efectos metodológicos, consideramos a los miembros de las segunda y tercera generaciones de descendientes de chilenos afectados por las violaciones a los derechos humanos, a partir del 11 septiembre 1973, que han aceptado nuestra invitación y participan en las actividades virtuales y presenciales resultantes, en su calidad de HIJXS.

 

Esta categorización, que implica desde ya, una diversidad en el impacto a considerar en nuestro estudio, se apoya en la especificidad del caso chileno:

 

¾    La represión de carácter genocida que sufrieron los sectores políticos que apoyaban el proceso de construcción del socialismo por la vía electoral que lideraba el Presidente Allende, de izquierda organizada en los partidos marxista, de larga trayectoria en el país, sumado a la que se ejerció contra los sectores de la izquierda revolucionaria, nacida orgánicamente en el año 1965, y de los sectores de comunidades de base cristianas y partidos y movimientos derivados de la democracia cristiana y partícipes en el proceso político de la Unidad Popular, se abatió sobre personas que estaban ligadas además por lazos de parentesco.

 

La sociedad chilena tiene características endogámicas y de nepotismo desde los tiempos de la Colonia,  dada la escasa población relativa, el aislamiento que impone nuestra geografía y la existencia de clanes donde el poder circula, y se transmite, encontramos en las organizaciones sociales, políticas, productivas, educacionales, culturales, eclesiales y militares la evidencia de troncos familiares de varias generaciones.

 

En las orgánicas políticas de izquierda o derecha, es posible rastrear la presencia de familiares desde el inicio de  la vida independiente del país.

 

Graficamos con este ejemplo: el actual candidato presidencial, Marco Enríquez-Ominami Gumucio, es hijo biológico del asesinado secretario general del MIR de Chile, quien a su vez era hijo del Rector de la Universidad de Concepción, el radical y masón don Edgardo Enríquez Froden, y es nieto del Senador Rafael A Gumucio, de importante desempeño como demócrata cristiano en la política contingente. Manuela Gumucio, madre del candidato, es condiscípula de colegio religioso durante los 12 años de la educación secundaria, de una de las investigadoras del proyecto y su señora madre, doña Marta Rivas, fue nuestra profesora de literatura en ese colegio….

 

 

Traemos a colación este tema para explicar y aplicar a los lazos que relacionan a los HIJXS de la muestra, con lazos de parentesco o adcripsión a grupos de pares que van más allá de el hecho de ser HIJXS DE…

 

Estamos hablando de los afectados por las violaciones a los derechos humanos provenientes de ámbitos académicos, militantes, cristianos de base, militares constitucionalistas, estudiantes secundarios e universitarios.

 

Los caídos del pueblo son siempre anónimos. Sin memoria, sin historia, exiliados de la identidad, los primeros en ser  masacrados y en ser  olvidados.

 

Tenemos especial interés en ubicar a los descendientes de 80 personas detenidas y desaparecidas, que pertenecen al pueblo mapuche. Hasta el momento, a pesar de que esta etnia maneja una amplia red virtual nacional e internacional, y que hemos solicitado su ubicación por esa vía, no hemos logrado nuestro objetivo.

 

 

__________________________ 

 

Se evidencia un impacto diferencial entre los grupos diferentes de víctimas, pero la práctica de la primera etapa de nuestro proyecto, de contacto, difusión e invitación a participar en el proyecto, dejó en evidencia que para los sujetos entrevistados es más relevante el objetivo común de Construcción de la Memoria y la Identidad de estas generaciones. Surge desde la discusión y reflección con los Hijxs que no es posible construir Memoria si ésta no tiene un carácter intergeneracional. Este enfoque que surge de los jóvenes, hará que integremos en alguna etapa del proyecto a los padres/madres  (primera generación)

 

Enfrentamos así mismo, las contradicciones lo que damos en denominar diversas “culturas políticas”: los hijos/hijas de los sectores reformistas, de aquellos revolucionarios, de los que se han incorporado a la coalición (social demócrata) que gobierna durante veinte años el país, los que pertenecen a la izquierda extra parlamentaria y los hijos de quienes apoyaron el gobierno del Presidente Allende como independientes.

 

Este universo, formado en valores éticos distintos, que sufrieron un impacto diferencial, hoy se manifiesta con gran tolerancia y respeto por las opciones distintas a las propias.

 

El factor militancia pasada o presente o la falta de esta, de los padres/madres, denota una actitud en los hijos que evidencia un posicionamiento desde problemáticas diferentes a las que aún mantiene la primera generación.

 

En síntesis, planteamos un énfasis en la variable que es común denominador: son hijos e hijas de personas que sufrieron distintas categorías de violaciones de los derechos humanos. Estas categorías, en este país, están cruzadas por el factor de que contempla lazos familiares, y que los afectados lo fueron en varias de esas categorías: los detenidos desaparecidos fueron inicialmente militantes y combatientes, clandestinos, presos políticos, torturados, ejecutados políticos, cuyas compañeras, así mismo fueron militantes reprimidas, encarceladas, torturadas y salidas al exilio con sus hijos al ser dejadas en libertad. (72 mujeres detenidas desaparecidas y 118 ejecutadas durante la dictadura militar.)

 

Existen tanto entre los hijos e hijas, y otros, que no siendo hijxs, y que en Chile llamamos Ex Menores Víctimas de Prisión Política y Tortura,( Patricia) reconocidos por el Estado, la situación de haber sufrido secuestro, prisión, y tortura con el fin de atrapar a sus padres.

 

Estas categorías, múltiples sin duda, ofrecen un gran desafío en términos metodológicos. Hemos ido a tientas, transitando una senda de dolor compartido, recolectando relatos, testimonios, imágenes, debates, críticas, enojos, raptos emocionales, e ideas que en forma de tormenta. Hemos aglutinado más de 2.000 personas en torno a grupos en redes sociales; hemos convocado a un Encuentro de Hijxs donde ellos pueden darse cuenta que el horror vivido es una experiencia colectiva, y que es posible contar su historia en un medio que respeta, valora y dignifica tanto la opción de los padres como la propia. Los estigmas sociales, la marginación, se transforman de signo. En el Encuentro de Hijxs de la Memoria Chile, los hijxs son los buenos de la historia.

 

Hemos debido dejar bien delimitado que este proyecto no es una instancia terapéutica, dado que a pesar de la participación de hijos e hijas psicólogos, psicóloga social, orientadores familiares, estos lo hacen en su calidad de sujetos del estudio.

 

 

No consideramos que desde nuestra experticia, del grupo Memoria y Derechos Humanos, estemos capacitadas para ello.

 

Esta es la motivación primaria de ambas investigadoras para incorporarse al diplomado del GAC.

 

Señalamos que los sujetos de nuestro universo reciben desde su infancia la atención en salud mental provista por los programas de Derechos Humanos del Gobierno: CINTRAS, FASIC, CODEPU, PRAIS.

 

La primera generación así mismo es beneficiaria de esta atención sin costo, que es utilizada ampliamente.

 

El Proyecto HIJXS DE LA MEMORIA CHILE tiene como objetivo primario la Construcción de una RED SOCIAL NACIONAL E INTERNACIONAL que integre a todos los HIJXS de caídos en la lucha contra la dictadura militar y los de sobrevivientes de la represión, residentes en el territorio nacional y en las comunidades diaspóricas.

 

Planteamos que esta es una forma de intervención psicosocial que posteriormente permitirá a los HIJXS crear gérmenes de organización en distintas áreas de su quehacer.

 

 

Nuestro proyecto contempla, como una instancia complementaria, la:

 

realización del Primer Encuentro Nacional de Memoria Intergeneracional con la subsecuente publicación del material surgido en el curso del proyecto: testimonios, relatos, imágenes, etc.

 

Este proyecto nació como producto del trabajo del Centro de Estudios de Memoria y DD HH de la Universidad Academia Humanismo Cristiano, del

 

cual era miembro Adriana hace ya aproximadamente tres años. Nace de un proyecto a cerca “La Cultura de la Diáspora Política Chilena” donde se hacen visibles los conflictos y las características de la segunda y tercera generación en el exilio.

 

Una vez que se cohesionó el equipo de trabajo en el Proyecto HIJXS las co-investigadoras  Adriana y Patricia consideran que es necesario reforzar metodológicamente esta instancia y deciden realizar el Diplomado Actuaciones Psicosociales en Violencia Política, para reforzar nuestra experticia.

 

Hacemos notar que nuestra formación académica no contempla temas de Psicología Social y que nuestra mirada proviene de las Ciencias Sociales.

 

 

 

 

 

MEMORIA Y DD HH

 

 

 

 

 

   Adriana Goñi Godoy                                      Patricia Pienovi A.

Antropóloga / Arqueóloga                    Lic. Lengua y Literatura Hispánica

   Universidad de Chile                       P. Universidad Católica de Valparaíso.

 

 

JÓVENES Y MEMORIA. Recordamos para el futuro

 

http://www.comisionporlamemoria.org/jovenesymemoria/el-programa.htm

¿Qué es Jóvenes y Memoria?

En el año 2002 la Comisión Provincial por la Memoria (Provincia de Buenos Aires – Argentina) lanzó el programa “Jóvenes y memoria, recordamos para el futuro” para promover el tratamiento de la última dictadura militar en las escuelas secundarias bonaerenses.

Este programa se propone, por un lado, renovar la forma de enseñar y aprender ciencias sociales, fortaleciendo espacios curriculares ya existentes en la educación formal. Por otro, activar el proceso de construcción y transmisión de la memoria colectiva como forma de afianzar los valores en derechos humanos, las prácticas democráticas y el compromiso cívico crítico de las nuevas generaciones. Se trata de impactar sobre la subjetividad de los jóvenes, en sus formas de percibir el presente y en la capacidad para pensarse como sujetos autónomos, conscientes y responsables de sus opciones y prácticas.

En torno al eje “Autoritarismo y democracia”, proponemos el abordaje de la historia reciente en la escuela, a partir de una premisa básica: que sean los alumnos los que se apropien significativamente de las experiencias pasadas. A partir de la elección de un tema o pregunta sobre la historia de su comunidad equipos de alumnos y docentes inician una investigación, entrevistando a protagonistas, consultando archivos y finalmente produciendo un relato donde exponen sus conclusiones. El soporte de este producto final es también una elección: un video, un mural, una obra de teatro, una intervención urbana, una muestra fotográficaa, un CD multimedia, una página web, una revista, un libro, un programa de radio etc.

Los jóvenes cuentan la historia

La propuesta es que sean los adolescentes quienes investiguen y “cuenten” la historia. Los alumnos formulan hipótesis, interpretan y deciden qué y cómo contar. La escuela se trasforma así en productora de conocimiento crítico, original e innovador. Los jóvenes se desplazan del lugar de receptores de relatos y conceptos sobre la historia, hacia el de los constructores de conocimiento, con la peculiaridad de trabajar en grupo y producir un hecho colectivo que impacta más allá de la escuela.

Es su comunidad la receptora, son sus padres, sus docentes, sus otros pares quienes “reciben” relatos del pasado construidos en base a las preguntas de las nuevas generaciones.

La experiencia

A lo largo de las cinco convocatorias del Programa múltiples han sido las historias sobre la dictadura militar, reconstruidas y contadas por alumnos y docentes de las escuelas secundarias de la provincia de Buenos Aires. Han participado escuelas de grandes ciudades y de pequeñas localidades, insertas en medios pobres o en sectores más acomodados. Así, las historias a contar han sido variadas y heterogéneas.

Las temáticas elegidas pueden agruparse en torno a algunos ejes:

la biografía de desaparecidos de la comunidad
la reconstrucción de episodios locales, de represión y de resistencia.
la exploración sobre las percepciones que desde el presente se tiene de la dictadura: el “acá no pasó nada”.
la reconstrucción de la vida cotidiana durante la dictadura
las trasformaciones sociales y económicas que provocó la dictadura en su comunidad.
la Guerra de Malvinas
el impacto de la dictadura sobre las prácticas educativas

Memorias locales

La dimensión micro histórica de las investigaciones les permite a los jóvenes una mirada sobre la dinámica de la historia menos opaca, menos abstracta y a la vez menos esquemática y estereotipada de la que ofrece la historia escolarr. El protagonista, el testigo, la víctima, el victimario, el cómplice, están al alcance de la mano; pueden ser reconocidos como vecinos, maestros, padres, y los alumnos pueden inscribirse en la Historia desde sus historias. Pero además, desde el punto de vista cognitivo, aprenden más y mejor Historia de esta manera que en las propuestas convencionales.

El encuentro final: Chapadmalal

Como cierre del año de trabajo, los equipos de docentes y alud,nos se reúnen durante dos o tres días en Chapadmalal. Allí presentan sus obras de teatro, instalaciones, libros, videos, web, cd rom. Las historias se suceden una tras otra, todas se parecen, pero son diferentes, singulares. Cada una ha tenido en su comunidad una recepción distinta, multitudinarios auditorios o dominada indiferencia. Lo que todas tienen en común es esa mirada libre y abierta de los jóvenes.

La construcción de la democracia de nuestro país no es un proceso acabado. Sus debilidades y límites también pueden rastrearse en el pasado. Reflexionar en torno al período signado por el autoritarismo, sobre todo aquél donde asoló el terrorismo de Estado (1976-1983) es una tarea que merece ser abordada con especificidad. No obstante la tragedia sucedida hunda sus raíces en nuestra historia.

Los jóvenes de hoy tienen el derecho de confrontar con el pasado reciente su propio presente, valorando la democracia y reconociendo su estado de “incompletitud”, ya que serán los que continúen con la tarea de perfeccionarla.
Este presente, tan atravesado por la crisis social, política y económica, requiere espacios de indagación del pasado, para hacer de esta democracia un proyecto colectivo donde definir nuestra identidad y de la que todos seamos parte.

Antecedentes

Cuando lanzamos el programa (en el año 2002) estábamos convencidos de que este denso proceso de aprendizaje que emprendían los alumnos y docentes iba a impactar en varios niveles. No se iba a limitar a sumar información sobre el pasado hasta entonces desconocida, o a incorporar nuevos conceptos, o aprender nuevos saberes, o a desarrollar nuevas habilidades.

Nos interesaba promover el desarrollo de una “experiencia” en el sentido de transformar la propia subjetividad de los participantes. En otras palabras, provocar cambios en las formas de percibir el presente, las maneras de comprender la sociedad, la forma de valorar los hechos, los modos de actuar individual y colectivamente.

La indagación sobre el pasado, además de dar cuenta de fenómenos complejos anclados en otro tiempo, permite adquirir nuevas perspectivas al inscribir el presente en una continuidad temporal más densa, ensanchando los márgenes de la experiencia vivida y también de las expectativas de futuro.

En un segundo nivel, buscamos incidir en las diferentes culturas institucionales escolares, poniendo en tensión prácticas, valores implícitos y explícitos, currículos, potenciando espacios de creación y trabajo colectivo, fortaleciendo a la escuela como espacio de construcción y transmisión de la memoria.

Finalmente, intentamos generar un espacio de intercambio de lo que hace y produce la escuela con las instituciones y miembros de su comunidad. La experiencia de estos años del Programa nos mostró de qué manera los contextos sociales donde se insertan las escuelas fueron conmovidos, al ser interpelados por una joven generación que ha provocado la revisión de un pasado que antes había sido poco indagada. El señalamiento de silencios, hiatos y ausencias disparó trabajos sobre la propia identidad de la comunidad que no dejan de impactarnos.

Con el Programa Jóvenes y Memoria, pretendemos promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia.

Participar del Programa

Ser parte del Programa, implica desarrollar un Proyecto Institucional en las escuelas secundarias generando como resultado una producción concreta que sirva como vehículo de transmisión de la memoria del pasado reciente de sus comunidades, signado por la experiencia del autoritarismo.

Fases del proyecto

Cada proyecto deberá contemplar las siguientes fases:

Investigación
Identificar y reconstruir los acontecimientos más significativos –en torno al eje Autoritarismo y Democracia– que marcaron la historia de las comunidades donde está inserta la escuela .

Archivo
Recopilar, ordenar y preservar los documentos y testimonios que permitieron dar cuenta del pasado.

Transmisión
A partir de la investigación, construir un relato sobre ese pasado. Cada proyecto deberá elegir para su producción final uno de los siguientes soportes de transmisión:

1) Libro
2) Producciones gráficas (folletos, cartillas, diarios, revistas)
3) Ediciones multimedia (páginas Web, Cd)
4) Murales, marcas de memoria
5) Obra de teatro o puesta escénica
6) Muestra fotográfica
7) Documental en soporte audiovisual
8) Documental en soporte sonoro

Aportes de la Comisión

A las escuelas seleccionadas la Comisión brindará:

1. Capacitación específica para docentes y alumnos:
Formulación de proyectos
Educación, Historia y Memoria
Cine y Memoria/ Medios de comunicación y memoria/ Arte y memoria
Introducción a la investigación histórica/ Historia oral
Archivología

2. Capacitación específica para la producción final:
lenguaje audiovisual / lenguaje radiofónico / producción y edición de textos / diseño de bocetos y realización de murales / producción de instalaciones y marcas de memoria / muestras fotográficas / teatro comunitario / multimedia

3. Insumos:
Para la capacitación: La Comisión entregará a las escuelas material bibliográfico, documentos y videos adecuados de apoyo para los proyectos.
Para la producción: La Comisión proporcionará aquellos insumos indispensables para la realización del producto final, los cuales serán acordados con cada uno de los equipos de trabajo luego de la aprobación del proyecto.

4. Generación de espacios de encuentro e intercambio:
Durante el período de realización, se organizarán talleres regionales en los que confluirán distintos equipos de las escuelas donde se debatirá y compartirán las diversas experiencias en desarrollo.

Los distintos trabajos realizados serán presentados en un encuentro final a realizarse a fin de año, en el complejo de Chapadmalal, donde los jóvenes de cada ciudad se encontrarán con otros para “contar” la historia, para trasmitir la memoria de su pueblo.

youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=MnH2_4kof_Y

 

Programa Jóvenes y Memoria, pretendemos promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia

Pensando el Programa…

A lo largo de las cuatro convocatorias del programa “Jóvenes y Memoria. Recordamos para el futuro”, múltiples han sido las historias sobre la dictadura reconstruidas y contadas por alumnos y docentes de los polimodales bonaerenses. A pesar de su diversidad, tienen en común tanto su inscripción local como la peculiaridad de que sean los adolescentes los encargados de investigar y contarlas. ¿Qué reflexiones pueden hacerse a partir de esas historias?

Diaz, Diego
“Los jóvenes y la producción audiovisual sobre la dictadura”
Revista Tram(p)as de la comunicación y la cultura, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, año 2006
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Raggio, Sandra
“La enseñanza del pasado reciente. Hacer memoria y escribir la historia en el aula”
Revista Clio & Asociados, Universidad Nacional del Litoral, volumen 5, 2004
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Raggio, Sandra
“Jóvenes construyendo colectivamente la memoria”
Revista Novedades Educativas, año 18 Nº 188, agosto 2006
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Raggio, Sandra
“Trajes de época para las batallas por el futuro. Los jóvenes y la memoria”
Revista Puentes, año 6 Nº 17, abril de 2006
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Diaz, Diego
“¿Con qué imágenes los jóvenes cuentan la dictadura? Mirar para ser visto, narrar para ser mirado”
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Saraví, María Elena
Representaciones de los jóvenes sobre el  trabajo: Del mundo feliz al desamparo.
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Salvatori, Samanta y Ordenavía, Macarena
“Pensar el pasado. Los jóvenes y sus representaciones sobre los desaparecidos”

 

 Espacio Periodístico y Memoria Colectiva ¿Qué es la Memoria

Espacio Periodístico y Memoria Colectiva

¿Qué es la Memoria Colectiva?

¿Existe de manera independiente a cada uno de los individuos de un grupo? ¿Se materializa de alguna forma? ¿Podemos sostener que en los medios periodísticos, en diarios, revistas, etc. yacen muestras, huellas, etc. de la Memoria Colectiva de un grupo en particular? Intento una respuesta.

La Memoria Colectiva

Maurice Halbwachs es un sociólogo durkheimiano cuya prometedora carrera quedó segada a manos de los nazis que lo deportaron y asesinaron. En su libro La memoria colectiva (traducción de Inés SanchoArroyo. — Zaragoza : Prensas Universitarias de Zaragoza 2004; original La mémoire colective, 2d. ed. 1968; obra póstuma, publicada en 1950) describe la memoria colectiva como aquel conjunto de recuerdos compartidos por un mismo grupo de personas que forman una “comunidad afectiva”, en el sentido de que vivieron una misma experiencia en un espacio y tiempo dados; y sostiene que esos recuerdos, en interacción con objetos de ese espacio-tiempo (monumentos, edificios, paisajes, muebles, etc.) o de naturaleza análoga a los mismos, se gatillan en cada individuo del grupo, no necesariamente idénticos, y van construyendo o reconstruyendo [hoy diríamos intersubjetivamente] aquella experiencia común recordada la que llega a constituir un “hecho social” y por lo tanto objetivo y medible.
En efecto, Halbwachs asegura que esta memoria es función del grupo, pues su duración “se limita (…) a la duración del grupo” (La memoria… p. 30). Es de naturaleza grupal: “…grupo, en cuya memoria…” (La memoria… p. 34) y por tanto “mayor” que la de cada uno de los individuos: “…una memoria colectiva mayor, que incluiría a la vez la mía y la suya” (p. 35). Lo es, entonces “del partido, del cenáculo liteario, de la asamblea religiosa…” (p. 35) o del grupo que sea.

En Los marcos sociales de la memoria (1925) “demuestra que es imposible concebir el problema del recuerdo y de la localización de recuerdos si no se toman como puntos de aplicación los marcos sociales reales que sirven de puntos de referencia para esta reconstrucción que denominamos memoria” (Jean Duvignaud, Prefacio, La memoria colectiva, p. 8). Es decir, requiere de soportes físicos, materiales, objetivos: “No hay memoria colectiva que no se desarrolle dentro de un marco espacial”, dice Halbwachs (La memoria colectiva, p. 144). “…nuestro entorno material lleva a la vez nuestra marca y la de los demás. Nuestra casa, nuestros muebles y la forma en que están distribuidos, todo el orden de las habitaciones en que vivimos nos recuerdan a nuestra familia y a los amigos a los que solemos ver en ese entorno” (La memoria… p. 132).

Ese marco espacial tiene un efecto aglutinador del grupo con efectos a distancia, tanto en lo temporal como en lo espacial: “…cuando los miembros de un grupo están dispersos y no encuentran nada en su nuevo entorno material, que les recuerde la casa y las habitaciones que han dejado [lo que implica que también se puede dar el caso de que el marco espacial opere por efecto de asociación mental ante objetos análogos a los que originaron o contextualizaron la situación recordada], si permanec  unidos a través del espacio, es porque piensan en esa casa y en esas habitaciones.” (La memoria… p. 133). Este efecto a distancia opera mediante las imágenes mentales: “Así se explica que las imágenes espaciales desempeñasen ese papel en la memoria colectiva (…) El lugar ha recibido una huella del grupo, y a la inversa [o sea, el grupo ha recibido una huella del lugar: la imagen]” (La memoria… p. 133), “Las costumbres locales se resisten a las fuerzas que tienden a transformarlas y esta resistencia permite percibir mejor hasta qué punto en estos grupos la memoria colectiva se apoya en imágenes espaciales.”  (La memoria… p. 136). 

Y plantea que no sólo hay espacios físicos que interactúan/recrean/conservan/estimulan/hacen-parte-de esta memoria colectiva, sino que además se puede hablar de “espacios económicos”, “espacios religiosos”, “espacios jurídicos”. Así “las relaciones legales se basan en el hecho de que los individuos tienen derechos y la capacidad de contraer obligaciones independientes de la locación física (…); los grupos económicos se basan en posiciones de producción, no de espacio (…) Esto es todavía más verdadero para grupos religiosos [que] establecen lazos invisibles entre sus miembros…” (La memoria… p. 139-140, aunque he preferido la traducción de Javier C. Bravo Magaña en Estudios sobre las culturas contemporáneas, año/vol III, Nº009, Universidad de Colima, México, p. 19). No obstante, Halbwachs precisa que en todos estos casos hay igualmente un vínculo material, una imagen espacial de un cierto lugar, ejemplo: “Las actividades financieras y bancarias se sitúan dentro del marco espacial a donde debemos ir a firmar los documentos y depositar o retirar fondos…” (La memoria… p. 142, traducción de Bravo Magaña, p. 22).

Ahora podemos preguntarnos: ¿Es la memoria colectiva un hecho social?

Los hechos sociales

Para Durkheim los hechos sociales (considerados como “cosas”) “consisten en maneras de obrar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo, y que están dotadas de un poder coactivo, por el cual se le imponen.”(Durkheim, Las reglas del método sociológico, traducción de Antonio Castellanos, impreso en Colombia, s.f., p. 24). Por ejemplo, “al nacer el creyente ha encontrado completamente formadas sus creencias y prácticas (…) el sistema de signos de que me sirvo para expresar mi pensamiento, el sistema de monedas que uso para pagar mis deudas (…) las prácticas seguidas en mi profesión, etc., funcionan con independencia del empleo que hago de ellos (…) He aquí, pues, maneras de obrar, de pensar y de sentir que presentan la importante propiedad de existir con independencia de las conciencias individuales (…) Y estos tipos de condiucta o de pensar no sólo son exteriores al individuo, sino que están dotados de una fuerza imperativa y coercitiva, por la cual se le imponen, quieran o no.” (Durkheim, Las reglas del método sociológico, p. 23). En suma, se trata de “reglas jurídicas, morales, dogmas religiosos, sistemas financieros. etc.” (p. 25).

Además, son también hechos sociales a los que se ha llamado corrientes sociales. “Por ejemplo: en una asamblea, los grandes movimientos de entusiasmo, de indignación, de piedad, que se producen, no se originan en ninguna conciencia particular. Vienen a cada uno de nosotros del exterior, y son capaces de arrastrarnos aun contra nuestro deseo…” (p. 25). “Y de esta manera, individuos generalmente inofensivos, reunidos en manada, pueden dejarse arrastrar por actos de verdadera atrocidad. Ahora bien, cuanto hemos dicho de estas explosiones pasajeras, se aplica igualmente a estos movimientos de opinión , más duraderos, que se producen sin cesar a nuestrto alrededor, ya en el conjunto de la sociedad, ya en círculos más limitados, sobre materias religiosas, políticas, literarias, artísticas, etc. ” (p. 26).

Pero precisa: “No es su generalidad lo que puede servirnos para caracterizar los fenómenos sociales. Un pensamiento que se encuentre en todas las conciencias particulares, un movimiento que repitan todos los individuos, no son, por estos, hechos sociales. Si para definirlos se contenta el sociólogo con este carácter, es que, equivocadamente, los confunde con lo que podríamos llamar sus encarnaciones individuales. Lo que los constituye son las creencias, las tendencias, las prácticas del grupo tomado colectivamente.” (p. 27).

Los hechos sociales se materializan: “El hábito colectivo (…) por un privilegio sin par en el reino biológico, se expresa una vez para siempre en una fórmula que se repite de boca a boca, se transmite por la educación y hasta se fija por escrito. Tal es el origen de las reglas jurídicas, morales, de los aforismos y dichos populares, de los artículos de fe, en donde las sectas religiosas y políticas condensan sus creencias, de los códigos de lo bello que erigen las escuelas literarias, etc.” (p. 27).

Durkheim concluye: “Hecho social es toda manera de hacer, fijada o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior”, o bien: “Que es general en el conjunto de una sociedad, conservando una existencia propia, independientemente de sus manifestaciones individuales”. (p. 32).

Esto implica tratar los hechos sociales como “datos”; es decir: “No es esta o aquella concepción de la idea moral; es el conjunto de las reglas que determinan de una manera efectiva la conducta. No es la idea de lo útil o de la riqueza; es todo el detalle de la organización económica.2 (p. 44). Además, implica, “considerar los fenómenos sociales en sí mismos, desligados de los sujetos conscientes que se los representan: es preciso estudiarlos objetivamente como cosas exteriores…” (p. 44).

El sociólogo mexicano Gilberto Giménez (Profesor-Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM) en su trabajo “Cultura, identidad y memoria. Materiales para una sociología de los procesos culturales en las franjas fronterizas”, Frontera Norte, Vol. 21, Núm. 41, enero-junio, 2009, pp. 7-32, El Colegio de la Frontera Norte, A.C.,Tijuana, México)

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-73722009000100001 describe la definición de memoria de Durkheim:
“Durkheim define la memoria como la ideación del pasado, en contraposición con la conciencia ideación del presente y a la imaginación prospectiva o utópica ideación del futuro, del porvenir (Desroche, 1973:211). El término “ideación” es una categoría sociológica introducida por Durkheim y pretende subrayar el papel activo de la memoria en el sentido de que no se limita a registrar, a rememorar o a reproducir mecánicamente el pasado, sino que realiza un verdadero trabajo sobre el pasado, un trabajo de selección, de reconstrucción y, a veces, de transfiguración o de idealización (“cualquier tiempo pasado fue mejor”). La memoria no es sólo “representación”, sino construcción; no es sólo “memoria constituida”, sino también “memoria constituyente”…” (p. 20-21).

La MC como hecho social

En “Espacio social y poder simbólico” (Cosas dichas, Gedisa, Buenos Aires 2007, original en francés de 1987, pp. 127-142)http://www.pueg.unam.mx/formacion/images/Documentos/Modulo1/6Espacio_Bourdieu.PDF Pierre Bourdieu describe su postura como estructuralismo constructivista del siguiente modo: “Por estructuralismo o estructuralista, quiero decir que existen en el mundo social mismo, y no solamente en los sistemas simbólicos, lenguaje, mito, etc., estructuras objetivas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes, que son capaces de orientar o de coaacionar sus prácticas o sus representaciones. Por constructivismo, quiero decir que hay una génesis social de una parte de los exquemas de percepción, de pensamiento y de acción que son constitutivos de lo que llamo habitus, y por otra parte estructuras, y en particular de lo que llamo campos y grupos, especialmente de lo que se llama generalmente clases sociales.” (Cosas dichas, 127). Concluye que el hecho social, o la realidad social durkheimiana “es un conjunto de relaciones invisibles” (p. 129) que constituyen un “campo de poder” con “posiciones relativas y …relaciones objetivas entre esas posiciones” de los agentes. grupos o instituciones. Este campo de poder determina de manera dialéctica (“coacciones estricturales”) las representaciones subjetivas de los agentes que se traducen en “las luchas cotidianas, individuales o colectivas, que tienden a transformar o conservar esas estrcuturas” (129).

Pero es Gilberto Giménez quien, en su artículo ya citado, precisa:

“Al igual que la identidad, la memoria puede ser individual o colectiva según que sus portadores o soportes subjetivos sean el individuo o una colectividad social. Pero se debe tener en cuenta que, del mismo modo que la identidad colectiva, el estatuto ontológico de la memoria colectiva es profundamente diferente del de la memoria individual. Esta última tiene por soporte psicológico una facultad. La memoria colectiva, en cambio, no puede designar una facultad, sino una representación: es el conjunto de las representaciones producidas por los miembros de un grupo a propósito de una memoria supuestamente compartida por todos los miembros de este grupo.
La memoria colectiva es ciertamente la memoria de un grupo, pero bajo la condición de añadir que es una memoria articulada entre los miembros del grupo.
“Es posible distinguir diferentes tipos de memoria colectiva; por ejemplo, la memoria genealógica o familiar, la memoria de los orígenes –que se cuenta entre los vínculos primordiales que constituyen la etnicidad–, la memoria generacional, la memoria regional, la memoria épica nacional, etcétera. 
“Como lo señalara Maurice Halbwachs en su obra clásica Les cadres sociaux de la mémoire,la memoria colectiva requiere de marcos sociales, uno de cuyos elementos es la territorialidad. En efecto, analógicamente hablando, la inscripción territorial es para la memoria colectiva lo que es el cerebro para la memoria individual.” (p. 21). Y más adelante agrega:

“Es tan imperiosa esta necesidad de organización espacial de la memoria colectiva, que en situaciones de migración, de expatriación o de exilio, los grupos humanos inventan espacios imaginarios totalmente simbólicos para anclar allí sus recuerdos. En el caso de la migración, por ejemplo, se puede observar la tendencia a construir en el lugar de destino redes de paisanos organizadas en forma de vecindades étnicas que de algún modo evocan las localidades de origen y frecuentemente constituyen simulacros de la misma.
“Ésta es la lógica que explica la formación de los barrios hispanos, de los China Town en el corazón de las metrópolis estadounidenses; y por lo que toca a la frontera norte en particular, las “colonias de hispanos” inmigrados que habitan la franja americana de la misma (Silva y Campbell, 1998).
“Hay, por supuesto, una relación entre ambos tipos de memoria. La individual es irreducible a la colectiva, pero se recorta siempre sobre el fondo de una cultura colectiva de naturaleza mítica o ideológica, uno de cuyos componentes es precisamente la memoria colectiva. O expresado en términos más generales: todo individuo percibe, piensa, se expresa y ve el mundo en los términos que le proporciona su cultura.”

La memoria colectiva en los medios de comunicación social y el periodismo

Tal como la describe Halbwachs, la MC es un hecho social, con las subsiguientes precisiones estructural contructiuvistas de Bourdieu y Giménez. ¿Podemos entonces encontrar “cristalizaciones” de la memoria colectiva en los medios de comunicación social, en la prensa?

Recordemos: los hechos sociales se materializan: “El hábito colectivo (…) por un privilegio sin par en el reino biológico, se expresa una vez para siempre en una fórmula que se repite de boca a boca, se transmite por la educación y hasta se fija por escrito. Tal es el origen de las reglas jurídicas, morales, de los aforismos y dichos populares, de los artículos de fe, en donde las sectas religiosas y políticas condensan sus creencias, de los códigos de lo bello que erigen las escuelas literarias, etc.” (Durkheim, Las reglas del método sociológico, p. 27).
Podemos agregar que, así, el “presente social de referencia” (Lorenzo Gomis, Teoría del periodismo), un hecho social por excelencia, se materializa, vía la agenda setting, en el contenido instalado en los medios de comunicación de masas (en los media) y en particular en los periodísticos.
En consecuencia, podemos sostener que la memoria colectiva (entre otras materias mediadoras) se cristaliza en el espacio-tiempo u objeto “contenido” de los media, en particular de los peridísticos. Podemos por lo tanto hablar del “espacio periodístico” (campo peridístico, diría Bourdieu) como una forma de materialización, en algunos casos, de la memoria colectiva. Un  corpus de medios de prensa sobre un acontecimiento en particular, puede facilitarnos encontrar huellas, vestigios, “trozos”, “indicadores” de la memoria colectiva, mediante el uso del análisis de contenido.-

ENTRADA DE JUAN JORGE FAUNDES M. A LAS 18:01

 

El que se ríe se va al cuartel

http://vimeo.com/54943260

Dirigida por Jorge Rueda y Maximiliano Salinas*


SINOPSIS: Ante condiciones sistematizadas por parte del Estado, promotoras de la coerción, el miedo y la muerte, pobladoras y pobladores de Santiago de Chile de los años ochenta hicieron de la risa parte fundamental de sus prácticas. Constituyó, en efecto, una manera de representar sentidos de vida y formas de resistencia.

A través de la historia oral, este documental levanta un conjunto de registros donde mujeres, hombres y jóvenes pobladores hicieron de la risa una categoría que dinamizó y reprodujo el sentido colectivo de bien social y de vida comunitaria aún en su alcance liberador, utópico y trascendente.
Subido a cinechile, gracias a la autorización de sus autores.

*http://ihila.phil-fak.uni-koeln.de/9112.html

De la memoria suelta a la memoria emblemática: Hacia el recordar y el olvidar como proceso histórico (Chile, 1973-1998) Steve J. Stern♦

 De la memoria suelta a la memoria emblemática: Hacia el recordar y el olvidar como proceso histórico (Chile, 1973-1998)
Steve J. Stern♦

Introducción
Empecemos con un ejemplo personal, fuera del contexto chileno, del tema de las memorias sueltas y las emblemáticas. Todos tenemos en nuestras vidas una multitud de experiencias, y en nuestras cabezas una multitud de memorias más o menos sueltas desde una perspectiva social. Son éstas una serie de recuerdos para nosotros significativos, y hasta fundamentales para definir quienes somos. Pero no tienen mayor sentido -no necesariamente- fuera de un ámbito muy personal.
En mi caso, por ejemplo, tengo una memoria suelta muy querida. Como jovencito de más o menos ocho a diez años, recuerdo, sabía que eramos una familia económicamente pobre, y que mi mamá divorciada tenía que enseñarnos vivir con muy poco. Aún en San Antonio, Texas, solía hacer bastante frío en las noches de invierno, especialmente en enero y febrero. No teníamos la plata ni para comprar más de una estufa, ni para mantenerla prendida durante muchas horas. En las noches, antes de acostarnos, recuerdo, nos acostumbramos a sentarnos en el rincón de un pasillo una media hora o una hora con nuestra querida estufa prendida, calentándonos por la estufa y por el calor de los cuerpos y del cariño. Es una memoria querida y nostálgica, de cierta manera exagerada por la idealización -por no considerar las noches en que el conflicto o el malestar familiares vencieron a nuestra solidaridad afectiva, por no considerar las noches en que el frío mismo conquistó nuestros espíritus-. Esta memoria suelta y personal no está necesariamente dotada de un sentido mayor, de un significado social que la ubica en el corazón del imaginario colectivo.
Sin embargo, es fácil imaginar como, en el contexto de los debates culturales y políticos en los EE.UU, se podría articular esta memoria suelta a una mitología colectiva importante, dándole un sentido social que la vuelva más emblemática como recuerdo
colectivo. Es fácil imaginar su incorporación en dos marcos de memoria totalmente opuestos. En la cultura estado-unidense, especialmente en ambientes muy derechistas, por ejemplo, pesa mucho la idea de lo que se llama en inglés el “self-made man”. Es la idea de que una persona puede llegar al éxito social y económico por su propio esfuerzo individual, no por la ayuda del gobierno o de otros, no obstante la pobreza o las desvantajas socio-económicas que le puedan afectar. Se vincula esta idea, además, con otra: en Estado Unidos se ha creado históricamente una cultura y un sistema social especialmente propicio a este proceso. Por eso, los pobres son los responsables de su propia miseria y fracaso, y el Estado y la gente próspera y afortunada no deben preocuparse demasiado por la justicia social. Sería fácil organizar mis recuerdos y mis olvidos personales de una manera que incorporara mi memoria suelta de la pobreza y el frío en el corazón de una narración colectiva planteando la posibilidad y la normalidad de subir la escala social por el esfuerzo de la voluntad individual.
También es facil imaginar una incorporación de mi memoria suelta en un marco emblemático -para mi mucho más verídico- totalmente opuesto. En este marco, que pesa más en círculos políticamente liberales y en ciertos círculos religiosos de la cultura norteamericana, la solidaridad socialmente organizada y el liderazgo desde el Estado importan mucho. Son imprescindibles los programas de ayuda y la conciencia frente a la injusticia social. De otra manera, se va congelando la estructura de ventajas y desvantajas sociales y se pierde los aportes potenciales de los pobres y los discriminados a la sociedad. Será fácil ligar mi memoria suelta de la pobreza y el frío a una narración de atenciones y becas, y de una concienca anti-discriminatoria, que iban abriendo puertas antes cerradas. En esta narración, el proyecto de extender la democracia y el apoyo a la gente socialmente modesta tiene un impacto real en sus vidas, y los que vivimos bien hemos sido beneficiarios de la conciencia y las actividades solidarias de otros.
Este ejemplo, personal y fuera del contexto chileno, sirve para introducir una idea central de esta conferencia: es la relación dinámica que se da y no se da entre la memoria suelta y la memoria emblemática lo que va definiendo una “memoria colectiva” que tiene sentido para la gente. Podemos precisar más. Se construyen los puentes interactivos entre las memorias sueltas y las emblemáticas a partir de coyunturas o hechos históricos especiales, a partir de los casos en que una o dos generaciones de gente sienten que han vivido ellos o sus familias una experiencia personal ligada a grandes procesos o hechos históricos, de virajes o rupturas tremendos, que cambian el destino.
Ver art. completo:
www.lapetus.uchile.cl/lapetus/archivos/1302552396stern.pdf

 Santiago de Chile, 4 de noviembre de 1998.

Nota general y agradecimientos:
Las ideas presentadas aquí son reflexiones basadas en una investigación sobre el proceso de forjar, cambiar y luchar en torno a las memorias de la crisis de 1973 y la violencia política militar en Chile, durante el período de 1973 a 1998. El análisis detallado y sistemáticamente documentado, con citas de las fuentes empíricas relevantes, aparecerá en el libro que he empezado a redactar sobre el tema en el año 1999. Espero terminar de redactar un primer borrador completo en el año 2000. El título provisional en inglés será: “The Memory Box of Pinochet’s Chile: Truth Struggles in the Age of Police, 1973-1998”.
Este ensayo, pues, es una versión preliminar y parte de un trabajo en proceso. Su conclusión refleja el “momento” del simposio, principios de noviembre de 1998, cuando el caso Pinochet en Londres todavía era una noticia bastante reciente. Me he beneficiado de varios comentarios, algunos incorporados en esta versión y otros que quiero incorporar en una futura versión de este ensayo, o en el libro sobre el tema. Quisiera aclarar, sin embargo, algunos cambios o matices que habrá que incorporar en el futuro: a) un mayor énfasis sobre el valor de las memorias sueltas en sí, para analizar el proceso social de memoria y olvido y para entender más plenamente la “caja de la memoria” que se construye; b) una reflexión sobre la relación entre lo nacional y lo local, o regional, en el contexto del problema de las memorias emblemáticas y sueltas; y c) una reflexión de largo plazo, que incorpora el problema de memoria y olvido en torno a 1973, en el contexto de los procesos de recordar y olvidar otros momentos de gran trauma o ruptura, como, por ejemplo, el conflicto de 1891.

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Steve Stern: Doctor en Historia, ex director del Programa de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos, del Departamento de Historia de la Universidad de Wisconsin. Actualmente se desempeña como Profesor de Historia Latinoamericana y Director de Estudios de Post Grado en la misma Universidad. Este ensayo fue publicado en Jelin, Elizabeth (comp.): Las conmemoraciones: Las disputas en las fechas “in-felices”. S. XXI de España editores. pp.11-33.