a nuestros hijos no los buscó nadie, porque ellos eran cómplices de los militares.

10-8-2013|12:15|DERECHOS HEBE DE BONAFINI
…a nuestros hijos no los buscó nadie, porque ellos eran cómplices de los militares. Ellos sabían todo, incluso donde estaban. Yo fui a denunciar que mi hijo estaba en la Comisaría 5ta y les pedí que por favor fueran a buscarlo. Y un juez me dijo: “No, señora, yo no voy, porque si entro y los matan a todos, la culpa de la muerte de su hijo va a ser mía”. Eso me contestó el juez [Héctor Carlos] Adamo de La Plata. Increíble. Una iba a contarles a los jueces lo que se iba enterando y estos desgraciados no hacían nada. Entonces yo fui a la Comisaría y entré a los gritos porque me dijeron que mi hijo estaba ahí. Me dieron una paliza terrible y me sacaron a la calle. No es lo mismo que vaya un juez a que hubiera ido yo. No sé si los íbamos a salvar, no lo sé, pero esa es la justicia que tuvimos. Más que Justicia, era Injusticia.

¿Las cosas podrían haber sido diferentes con otro tipo de jueces?

La complicidad cívico-militar las Madres siempre la denunciamos, tiene que ver con eso. Los militares no se mandaron solos. Si no hubieran tenido jueces tan corruptos, que todavía están hoy algunos en actividad, los 30.000 desaparecidos estarían vivos. O al menos, si no hubieran sido tan corruptos, muchos se hubieran salvado.

El 23 de septiembre de 2010 la Asociación Madres de Plaza de Mayo hizo un juicio ético y político a los jueces cómplices de la dictadura.

Sí, lo hemos hecho varias veces. Al no haber juicios, mucho antes del 2010 empezamos a desenmascarar a los cómplices. Hicimos el primero en la época de Alfonsín, le hicimos un Juicio a las Juntas en la Plaza. Después uno en Quilmes a los médicos, donde estaba [Jorge Antonio] Bergés, un médico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Más adelante hicimos otro en La Plata justamente para hablarle a Adamo. Y ahora les hicimos uno a los cómplices de la Justicia[1], la Iglesia y el periodismo. Siempre hacemos juicios éticos porque sentimos que ya que no conseguíamos que caminara la justicia había que visibilizarlo, para que la gente supiera que cuando decís que era una dictadura “cívico-militar”, quiénes eran los “civiles”.

En diciembre se cumplen 30 años de la creación de la CONADEP. ¿Cuál fue la posición de la Asociación en aquel momento?

Nosotras no estuvimos de acuerdo, porque primero ante los tribunales ya había de todo. ¿Qué necesidad había de investigar todo otra vez por un camino no judicial? Pero claro, Alfonsín pensaba inventar todo un aparato para demostrar que estaba haciendo algo. La CONADEP tuvo cosas muy jodidas. A mí me llamaron para preguntarme en qué agrupación estaban mis hijos, no para buscarlos, y yo les dije que no les iba a decir, porque encima se los llevaron por revolucionarios.

¿Qué significó la llegada de Néstor Kirchner al gobierno de la Nación?

Bueno, como que llegó El Salvador, “el salvador de la Patria”. En realidad, en un primero momento no nos dimos cuenta. Yo creo que todavía no nos dimos cuenta de todo lo que hizo. Todavía no nos dimos cuenta de todos sus discursos. Yo cada vez que los leo digo “¡Ésto no lo escuchamos! ¿Cuándo lo dijo?”. Me cuesta recordarlo. Por eso ahora a Cristina la escucho con tanta atención, porque a Néstor no lo escuchamos con mucha atención y dijo cosas importantísimas. Era como natural todo lo que hacía. Y no, porque las cosas que dijo fueron de muchísima profundidad. Él me quería mucho, siempre me acariciaba y me decía: “Seguí siendo así tan… -¿cómo me decía?- políticamente incorrecta”.

Las Madres se involucraron activamente en la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual…

Los medios siempre estuvieron en contra de las Madres, no sé a favor de quién pero en contra de las Madres siempre. Nos dilapidaron, nos ensuciaron. Para nosotras nunca existieron los grandes medios de comunicación. Por eso tenemos una radio, por eso tenemos una revista, tuvimos un diario, tuvimos que inventar todo eso para que nos visibilizara la gente. Sino, éramos invisibles. Si hubiese sido por los medios éramos invisibles. A las Madres nos dieron cualquier cantidad de honoris causa en Europa, aquí, en todas partes. ¿Alguna vez salió publicado? No. Nunca sale nada, tampoco yo hago lo que hago para salir en el diario.

¿Qué opina sobre el proceso de integración regional que ha vivido en la última década Sudamérica?

Es impresionante. Yo soy muy amiga de todos los presidentes de la región. A Correa Néstor lo conoció porque yo lo traje, Correa siempre me iba a escuchar cuando yo iba a hablar a Ecuador. Fui una gran amiga de Chávez. Lo mató el laburo, el trabajo, toda la corrupción que tenía siempre encima, los problemas que tenía que solucionar. Los quiero mucho a ellos. A Evo ni te cuento, lo conozco de cuando caminaba desde las minas. Así que me parece importantísima la unidad de la región, el surgimiento de la UNASUR. Porque al final se está logrando lo que buscaban nuestros hijos, ¿no?, la unidad latinoamericana.

¿Cuál es su opinión sobre el reciente proceso de democratización de la justicia?

Me parece maravilloso y necesario, es una experiencia que va a ir mucho más allá de nuestros juicios éticos y políticos. Está basado en principios democráticos impresionantes, que nunca imaginábamos que llegarían a la Justicia argentina. Toda esta democratización de la justicia y el avance que se pueda lograr en los diferentes ámbitos es en beneficio de todos. De los pibes, de las víctimas del gatillo fácil, de tantos grupos. La verdad es que yo ni soñaba con ver ésto que estoy viendo. El otro día cuando estuve con Cristina le dije “Mirá, Cristina, aunque a vos te parezca mentira las Madres estamos siendo felices. No soñábamos con ser felices y uno tiene felicidad porque peleamos tantos años por esto y ahora ver que la Justicia se va a reformar, que los juicios por violaciones a los derechos humanos se están haciendo, que los genocidas son condenados”. Más allá de todo lo que pasa, que te ensucian, que te agreden, te dicen de todo. Yo contra eso no peleo, porque yo ni les discuto, no respondo jamás a ninguna agresión.

¿Por qué?

Porque me parece que si nosotros pensamos que ellos instalan la noticia, porque quieren hablar de eso y nosotros lo repetimos, estamos haciendo lo que ellos quieren. Instando lo que ellos quieren instalar. Me parece equivocado cuando algunos programas de televisión que no pertenecen a los grandes medios económicos hacen eso. Si no queremos que una mentira se instale, no la tenemos que repetir nosotros.

¿Cómo explica la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declaró inconstitucional la Ley que democratizaba el Consejo de la Magistratura?

La Corte es cómplice. Con excepción de Zaffaroni. Son cómplices de lo que pasó antes y de lo que está pasando ahora. Ellos apoyan a la derecha, no sé si apoyan a Clarín y a Magnetto, pero al Pueblo seguro que no. Ellos nunca estuvieron para el Pueblo. Siempre están con los poderosos. Por eso se llama “Suprema Corte de Justicia”, pero no es ni Suprema ni hace Justicia.

Previo al dictado de la sentencia, las Madres enviaron una carta al Tribunal pidiendo que fallara a favor del pueblo.

Sí, les pedimos que por primera vez fallaran defendiendo los intereses del Pueblo. Ya en el 2010 cuando hicimos el primer acto en Tribunales por la Ley de Medios, dije que los jueces de la Corte Suprema eran unos turros. Y como hice un discurso muy fuerte muchos se enojaron. Pero la verdad es que me quedé corta, muy corta diciéndoles turros.

¿Le parece que a partir del fallo de la Corte Suprema está clausurada la posibilidad de la participación del Pueblo en la elección de los jueces o quedan caminos para explorar?

Yo pienso que siempre hay que seguir luchando. Porque si nosotras no hubiéramos creído en la lucha y en la calle estaríamos muertas. Nosotras seguimos creyendo que los pueblos solucionan los problemas en la calle, no en los tribunales. De eso estoy convencida. En los tribunales se puede lograr algo pero solo si el pueblo ayuda en la calle. Por lo menos, así lo vemos nosotras.

 

Para leer una versión ampliada de esta entrevista: www.infojus.gov.ar

 


[1]Entre los “imputados” se encontraban los magistrados Eduardo Rafael Riggi, Luis Francisco Miret, Otilio Romano, Wagner Gustavo Mitchell, Juan Martín Romero Victorica, Liliana Elena Catucci, Víctor Hermes Brusa, Pedro Cornelio Federico Hooft, Norberto Giletta, Guillermo Rivarola, Luis María Fernández, Luis María Vera Candiotti, Juan Carlos Marchetti, Julio Demetrio Petra, Carlos Pereyra González, Alicia María Di Donato, Nicasio Dibur, Abel Bonorino Peró, Horacio Enrique Prack, Néstor Luis Montezanti, Justo Rovira, Alfredo Bisordi, Adolfo Gabrielli, Horacio Heredia, Abelardo Rossi, Alejandro Caride, Federico Videla Escalada, Emilio Miguel Daireaux, Elías Guatavino, Jorge Gabriel García Collins, Eduardo Vocos Conesa, Guillermo Federico Madueño, Mario Héctor Pena, Leopoldo José Russo, Héctor Carlos Adamo, Eduardo Marquardt, Miguel Ángel Almeyra Nazar, Martín Anzoátegui, Amelia Lidia Berraz de Vidal, Oscar Hermelo, Norberto Quantín, Luisa Martha Riva Aramayo, Juan Carlos Rodríguez Basavilbaso, Rafael Sarmiento, Ricardo Gregorio Rongo y Luis Rueda.

Homenaje a Victor “Guajiro” Romeo, amigo y compañero de historias y momentos diversos.

 20 de mayo 2014  sus amigos y compañeros se reúnen en un acto de homenaje a  Víctor Romeo, el “Guajiro”, durante el cual se exhibirá el film

“Hemos querido presentar este documental y hacer un modesto homenaje a Victor “Guajiro” Romeo, amigo y compañero de historias  y momentos diversos. Que ésta sea una ocasión para celebrar y recuperar amistades.”

Luego de la presentación habrán breves comentarios de:

Andrés Pascal Allende  1

Rafael Ruiz Moscatelli 2

Raul Vergara Meneses 3

Modera: Francisca Romeo Bustos 4

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Recopilamos las reseñas y sinopsis que las redes sociales y los sitios Web entregan acerca de Víctor Romeo, para reconstruir y compartir un fragmento de memoria de los años que vivimos, esta generación que se desvanece, persiguiendo una utopía…

 

  http://www.dailymotion.com/video/xq1dud_el-lugar-donde-se-juntan-los-polos_shortfilms&start=249

SINOPSIS
Reflexión sobre las utopías y las decepciones de una generación bajo la forma de una carta filmada de un padre a sus hijos. Joaquín y Amalia son dos niños nacidos en París, y sin embargo su lengua materna es el español y sus abuelos están todos en América Latina.

¿Cuáles son los lazos que los unen a Latinoamérica, qué acontecimientos históricos han alimentado la historia familiar, qué causas determinaron el destino de sus familias, su participación en momentos claves de la historia de Chile, Cuba, Nicaragua y Ecuador?

En “El lugar donde se juntan los polos” se entreteje un intento de dar respuesta a estas interrogantes desde la complicidad familiar con un relato de los últimos cuarenta años de América Latina y una reflexión personal sobre el compromiso, la identidad y el desarraigo.

 

http://www.dailymotion.com/video/xq1dud_el-lugar-donde-se-juntan-los-polos_shortfilms

 

 

 

 

 

 

 

EL LUGAR DONDE SE JUNTAN LOS POLOS es un filme con una fuerte carga histórica, la que se amalgama sutilmente con un relato íntimo. Así, el documental de Juan Martín Cueva combina acertadamente imágenes captadas durante el golpe de Estado en Chile, la masacre del ingenio Astra, los testimonios del suegro del autor, Víctor Romeo, un activista de izquierda chileno o la caída del muro de Berlín, con el vientre prominente de su esposa, el posterior nacimiento de sus hija Amalia, los juegos con su pequeño Joaquín, todo esto con una voz en off sincera, que conduce al espectador por un viaje cargado de las certezas, dudas y conflictos interiores que rondan al cineasta.

  El Centro de Estudios Miguel Enriquez recopiló crónica, relatos, testimonios acerca de su vida.

Víctor Romeo es herido el mismo 11 de septiembre, cae detenido y junto a José Amigo, Javier Bertín y trabajadores de Fensa y Perlack , y el autor de estas notas fueron sometidos a Consejo de Guerra por la FACH. Exiliado en Francia se incorpora a la Revolución Nicaragüense  trabajando de manera posterior en el Ministerio del Interior. Muere en Francia producto de un cáncer.

Los relatos de testigos de época que van a continuación muestran un tiempo de nuestra historia reciente, ya de otro siglo,que marcó a la sociedad chilena en su conjunto hasta este nuestro presente.

Las generaciones han seguido el curso vital y los protagonistas de esta historia van enfermandose, envejeciendo, muriendo y con ellos se difumina una memoria que debe ser traspasada a quienes hoy luchan desde un presente distinto, otro, para así dignificar a estos combatientes que dieron sus vidas y sus muertes en pos de sus creencias, ideales,proyectos .

HISTORIA PERSONAL Y POLITICA:
Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR-Chile)
Combatiente Internacionalista
Queridas (os) charquicaneras y (os) :
Con un poco de retardo, quiero sumarme al recuerdo que algunos compañeros han
hecho de nuestro gran amigo y camarada Victor Paul Gérard ROMEO (El Guajiro),
muerto en Paris hace exactamente hace dos años.
Conocí al Guajiro por allá por el año 69 en la cárcel pública de Santiago. Ni él, ni yo estabamos detenidos, solo buscábamos entrar en contacto con nuestros camaradas
presos (esos que parecen en la foto publicada por el charquicán hace algunos meses atrás). En una de esas actitudes insolentes y osadas, que le eran tan propias, elGuajiro – a pesar de haber estado siendo buscado intensamente por la policía –
buscaba entrar en contacto con el Chico Pérez. Yo, aún legal, iba a visitar a Juan
Esteban Martinez y a Mario Zuleta (camaradas y compañeros mios de universidad).
Nos hicimos amigos solo el 71 y desde esa fecha, a pesar de todo lo que se nos vino encima, siempre conservamos la amistad. El viernes anterior al golpe, pasé por su
librería (estaba en un pasaje entre Tenderini y Mac-Iver) y nos pusimos de acuerdo para almorzar juntos el martes 11. Naturalmente ese cita nunca se cumplió…El Guajiro cayó gravemente herido luchando en el Cordón Maipú y yo entré en clandestinidad.
Volvimos a vernos un año y medio después, la tarde en que me llevaron de la cárcel clandestina de la Fach (la Casa Amarilla) al Campo de Tres Alamos.
Al abrazarnos Victor me dijo:
-Nuestro almuerzo tendrá que esperar aun algún tiempo porque mañana de madrugada me expulsan a Francia. Pasaría aún otro año antes que volviéramos a encontrarnos, fué en Paris, cuando yo llegué allí a comienzos de 76. Por ese tiempo el Guajiro tenía problemas con el partido y eso lo amargaba y agobiaba de sobremanera…
Muy pocos meses después me anunció que se iba de Francia, pero sin decirme donde.
Solo a fines del 79 volví a tener noticias de él. Una buena amiga común, y antigua camarada de la brigada de la Católica se había topado con él en el Teatro Rubén
Darío de Managua. Iba vestido de oficial sandinista y lucía el grado de teniente.
Desde ahí para adelante no volvimos a perder el contaco. Cada cierto tiempo a veces después de un lapso de varios años- volvíamos a vernos y era como si nos
hubiésemos separado solo unos pocos días antes.
En agosto del 98 estuve en su casa en Managua.Algunos meses mas tarde, su hija Francisca me contó que Victor tenía un cáncer…
Tuve la suerte de acompañarle durante sus últimas semanas de vida. Entonces volvimos a hablar del MIR, de lo que fue y de lo que no habia sido, de lo que éramos y de lo que ya no seriamos… Murió cuando una nueva primavera se asomaba entre los arboles de Paris. Su esposa Gloria, su hija Pancha, su yerno Juan Martin y su nieto Joaquin (el de la foto), pero tambien amigos y camaradas lo lloramos como solo se llora a los a los seres irremplazables.
Durante la ceremonia de cremacion, el mejor homenaje que los “antiguos” que lo acompañamos hasta el final (Maïté, Flaca Amelia, Jacky Claudet), podiamos
brindarle, fue entonar el “Canto de los partisanos” el himno que los Resistentes franceses opusieron al fascismo.
Ricardo
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*El Guajiro en Libro de Jorge Castañeda. El autor es el actual Ministro
de Asuntos Exteriores de Mexico
La utopía desarmada
Jorge G. Castañeda
1993
páginas 281, 282, 283, 284
VIII. LA GUERRE EST FINIE: LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA Y LA CAÍDA DEL
SOCIALISMO
Su padre murió en la resistencia francesa justo antes de que él naciera en 1945.
Victor Romeo (o Víctor Joffrey, también conocido como “El Guajiro”) comenzó su
carrera revolucionaria muy joven, a principios de los sesenta, en la Fuerza Aérea
Cubana, esa misma carrera concluyó años después en Managua, la noche en que los
sandinistas perdieron las elecciones presidenciales de 1990. La trayectoria revolucionaria
de Víctor representa treinta años
de historia de la izquierda latincamericana: su tragedia y vitalidad, la dedicación que
provocó y la frustración que acarreó y, por último, la sensación de pérdida que la
permea hasta el día de hoy.
Harto de la burocracia y del autoritarismo cubanos, Víctor dejó la isla a mediados de
los sesenta. Con su pasaporte francés y su madre chilena, Romeo fue a vivir a Santiago, donde la izquierda revolucionaria armada ganaba terreno. Sabla manejar
las armas y podia impartir instrucción militar.
Se incorporó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y empezó a enseñar a la juventud dorada izquierdista chilena a disparar con tino y a esquivar los tiros
enemigos. Con el tiempo, Romeo se convertiria en uno de los mejores instructores político-militares de la izquierda armada latinoamericana.
Aunque nunca tuvo buenas relaciones con Miguel Enriquez y el resto de la dirigencia
del MIR, Víctor Romeo permaneció en la organización durante los años de Allende.
Al llegar el golpe de Estado en septiembre de 1973, Romeo hizo lo que casi nadie más:
dirigir un grupo aislado de resistencia armada contra la asonada de Pinochet en un cordón industrial de Santiago.
El tiroteo duró menos de un día, pero el 12 de septiembre Romeo tema varias descargas de Máuser en el cuerpo; se le dio por muerto. No hubo tal: los militares chilenos lo capturaron, lo torturaron y luego lo curaron en un hospital del ejército para después sentenciarlo a muerte. Varios meses de protestas oficia-les del gobierno
francés culminaron en la suspensión
De su sentencia y al cabo de casi dieciocho meses en una cárcel militar chilena,Romeo fue expulsado de Chile. Lleva cuarenta centimetros de cicatrices en la espalda como recuerdo.
Durante los siguientes cuatro años, Romeo vagó por Latinoamérica y Europa,viviendo de manera intermitente en Ecuador y en la banlieu parisina y cumpliendo
para el MIR aquellas dificiles misiones que su pasaporte francés le facilitaban.
A lo largo de esos años Romeo evadió la represión chilena, uruguaya y argentina, así como las trampas y tretas que le tendieron sus colegas revolucionarios que no
estaban de acuerdo con sus puntos de vista. Romeo pasó de contrabando dinero,gente y armas de un lado a otro y, a pesar de todo, acabó hastiado de su trabajo.
Pero entonces llegó la Revolución nicaragüense.
A través de acuerdos con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el MIR chileno,los Montoneros argentinos y otros grupos despacharon cuadros especializados a Nicaragua para luchar contra Anastasio Somoza. Las guerrillas salvadoreñas suministraron fondos; los cobanos aportaron miembros de sus propias fuerzas armadas de nacionalidad chilena; otros enviaron a quien pudieron. El MIR mandó un grupo de antiguos combatientes, incluido.Víctor Romeo, su especialista en artillería. Romeo nunca tuvo oportunidad de luchar,pero puso a disposición de chilenos y nicaragüenses sus habilidades para el entrenamiento de la guerra de guerrillas en la pequeña población costarricense de Liberia, justo al sur de la frontera con Nicaragua. Alli, sus camaradas del MIR trataron una vez más que las autoridades costarricenses lo arrestaran, y de nuevo Romeo sobrevivió Para cuando los alumnos de Romeo concluyeron su entrenamiento para el combate, Somoza ya había sido derrocado. Romeo llegó a Nicaragua en agostode 1979, unas semanas después de la entrada triunfal de los sandinistas, y se instaló en el país para largo.

Romeo comenzó su residencia en Managua luchando contra la dirigencia local del MIR hasta que rompió con la organización: para septiembre se habia quedado solo.
No tardó en conectarse con el cuerpo de policía sandinista y muy pronto fue designado comandante del cuartel principal en Managua. Romeo siguió enseñando a los nicaragüenses a disparar, pero ahora también a dirigir el tránsito, detener a
delincuentes y tratar a criminales conforme a derecho.
Trató de incorporar las costumbres francesas y chilenas, y una dosis de civilidad y eficacia, al aparato de policía nicaragüense recién fundado, a veces con éxito, pero las
más en vano. Esto le ganó la admiración y el respeto de la tropa, pero también-como era de prever-la inseguridad, envidia y resentimiento de la jerarquia sandinista.
En consecuencia, en 1985 fue expulsado de la policía, conservando su rango de teniente en el Ministerio del Interior, pero relegado a la supervisión de pequeños
vuelos de carga al Caribe nicaragüense. Sus amigos en la dirigencia de las Fuerzas Populares de Liberación de El Salvador le propusieron que se uniera a ellos para
luchar y entrenar cuadros en los cerros de Chalatenango.
Romeo no aceptó la oferta, consciente de que se había vuelto menos joven y más intolerante; acabaría luchando con los comandantes guerrilleros tan seguido como con el ejército salvadoreño. Prefirió dedicarse a diversas actividades: desde grabar videos de televisión para el Ministerio del Interior hasta garantizar la seguridad de losdiplomáticos en el barrio de Las Colinas de Managua. Pero su carácter-rebelde, arrogante e independiente, su nacionalidad francesa con acento chileno-y su politica-anticubana y cada vez más
reformista lo separaron de sus colegas nicaragüenses.
Cuando las elecciones de febrero de 1990 en Nicaragua, Romeo se encontraba todavía en Managua dirigiendo una empresa de exportación, importación para el Frente Sandinista y ganándose con decencia la vida como hombre de negocios.
Bastante próspero en su trabajo, viajaba con frecuencia a Miami, a México y a Panamá para comprar mercancías, vendiéndoselas a sus mejores clientes,los exsoviéticos en Managua. En la última de las ironías, la invasión norteamericana a Panamá lo agarró pasando Nochebuena en la zona del Canal. Allí quedó varado varios días, seguro de que su nueva profesión de empresario y su antiguo pasaporte  francés le permitirían sortear los estragos de la

Operación Causa Justa.
Con todo y el pasar de los años, Romeo no dejó nunca de apoyar a la revolución, pero tampoco se abstuvo jamás de criticar sus errores, abusos, injusticias y corrupción.
Sus caticas se publicaron de modo esporádico en Barricada, el periódico del partido sandinista, y eran conocidas por muchos de los miembros del Frente. Cuando se desencadenaron los cambios en Europa Oriental, Romeo se regocijó y a la vez se deprimió profundamente: estaba feliz porque, junto con gran parte de la nueva generación de revolucionarios que surgió en América Latina a partir de los años sesenta, siempre se había opuesto al socialismo autoritario y burocrático que prevaleció en esos países; triste porque tenía la sensación de que toda una época
histórica llegaba a su fin y su vida estaba demasiado identificada con ella como para que no sufriera las consecuencias. La desaparición del socialismo que él detestaba no dio a luz al surgimiento del socialismo con el que habla soñado. Su vida habla sido
una aventura esplendorosa y plena, marcada por el heroismo y la abnegación, las lealtades y una infinita generosidad. Una vida afortunada y provochosa:
“Lo bailado no me lo quita nadie.”1 Ni él ni los que tuvieron el privilegio de conocerlo hubieran cambiado por nada esos años en las filas de la revolución.
A Romeo simplemente se le habla agotado el tiempo.
Hasta la noche de las elecciones del 25 de febrero, Romeo siguió convencido de que Daniel Ortega ganaría y de que la revolución seguiria en el poder por tiempo
indefinido. Cuando la derrota de los sandinistas se volvió patente,se sintió abatido, aunque respetó la victoria de Violeta Chamorro.
Entendió que los sandinistas habían perdido la votación pero que su derrota, a largo plazo, quizás los ayudaría. Pero Romeo también sabía que los sandinistas habían
perdido mucho más que unas elecciones: la causa a la que dedicó su vida en los últimos treinta años se había esfumado. Hacía años que había dejado de ser un guerrillero o incluso un revolucionario de tiempo completo.
El derrumbe del bloque socialista y el final de la aventura nicaragüense transformaron a Romeo en un nómada consumado: un hombre sin país, sin trabajo
ni raíces, pero sobre todo, un hombre con una vida sin sentido. Su vida reflejaba la historia de la izquierda latinoamericana en las últimas tres décadas. Romeo era un
ejemplo trágico de lo mejor de la izquierda, de su decepción e impotencia para enfrentar un futuro sombrío y un pasado que parecia fútil.
Los años dieron a Romeo varias satisfacciones: el fin de una época y un ideal, pero también la prosperidad y una seguridad bien ganada. Era dueño de dos casas y de
una cuenta bancaria saneada y creciente. Por primera vez podia ayudar a su hija de veinte años y traerla del Ecuador para trabajar en Managua. La idea de canjear una
cosa por otra era aterradora y cierta. La conclusión de la guerra fría y la caida del telón sobre el socialismo y la
revolución lo cambiaron tanto como habían transformado el mundo a su alrededor.
1 – Entrevista con el autor, Berkeley, California, 30 de enero 1992.
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Romeo Guajiro en el recuerdo
Me sumo al recordatorio que hizo el Tavo sobre “El Guajiro”. No sabía que escribir
porque tengo un recuerdo muy difuso de él. De hecho,son casi 30 años y lo vi antes
del golpe cuando anduvimos por unos fundos de Maipú, y nos tocó estar un fin de
semana en el lugar. Allí él junto “al Malo” estaban a cargo de la instrucción. El Pepe supo por otros compas que estaba de “milico” en Nicaragua pero nunca se volvieron a
encontrar. Solo hace unos meses por otros charquicanes me enteré que había muerto de cáncer, cosa que sentí mucho porque guardaba un buen recuerdo de él, recuerdo
afectuoso que mi compañero se encargó de trasmitir, con tantas historias juntos.
Cómo no recordar cuando el guajiro cayó preso junto al Chino Bertín en ese enfrentamiento en Maipú, recuerdo las historias que se contaban ya que el chino
decía que se iba a parapetar en un “gran árbol” y resulta que era una ramita que apenas lo cubría.

En el Consejo de Guerra de la Fach de 1974, les pedían condenas de cadena perpetua para los tres más “terroristas” y eran justamente: Victor Gerard Romeo de
la Fuente (el guajiro), Javier Bertín (el chino) y José Amigo Latorre (el malo), luego vienen todas las demás condenas de los 21 procesados de la comuna de Maipú, a quienes acusaban de haber querido volar un puente y de oponerse violentamente (armados) a las nuevas autoridades. Esos recortes de diario aún los conservo por si alguien quisiera copias.
Saben que quiero preguntar si el chino, que escribe en el charquicán en coplas y que
lo encuentro genial, es el mismo chino que conozco. Se me hace que no es el mismo porque no le veo vena poética al chino Bertín, pero en una de esas, me equivoco. Tú,
Angelita tal vez me puedas ayudar. Anoche te llamé pero me dijo tu hijo que andabas en Conce.
Mañana me hubiera gustado asistir a las reuniones citadas pero también mi hijo está de cumpleaños, así que ni modo.
En fin, ha sido muy grato que alguien haya traído a la memoria de todos los charquicanes a ese gran compadre como fue El Guajiro.
Saludos y abrazos a todos,
Narda
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“El sueño se hace a mano y sin permiso, arando el porvenir con viejos bueyes.”
(Silvio Rodríguez)
El viernes 4 de octubre a las 20h, se proyectará el documental
“El lugar donde se juntan los polos”
Del cineasta ecuatoriano Juan Martín Cueva.
La película, seleccionada por el festival de Valdivia será exhibida por esta única ocasión en Santiago en el auditorio de la facultad de Arquitectura de la Universidad
de Chile (Marcoleta 250, esquina con Portugal). Entrada liberada.
A través de una carta filmada, el realizador cuenta a sus hijos, nacidos en Francia, los lazos familiares y políticos que los atan a nuestro continente.
Víctor Romeo, el abuelo materno, es el hilo conductor de la película, porque la vida lo llevó de Cuba a Chile, de Francia a Ecuador y Nicaragua.

El lugar donde se juntan los polos
Una película documental de Juan Martín Cueva
Ecuador/Francia/Bélgica, 53mn., 2001
Guión y dirección : Juan Martín Cueva
Dirección de Producción : Teresa Piera, AIP
Producción Ejecutiva : Jean-Marie Barbe, AIP
Montaje : Alex Rodríguez
Dirección de fotografía : Ivan Keller, Víctor Arregui, Germán Valverde,
Jean-Philippe Polo
Sonido : Omar Pérez
Música : Frédéric Mainçon
Distribución : AIP, aiprod@wanadoo.fr
Resumen
La película desarrolla una reflexión sobre las utopías y las decepciones de una generación y un continente bajo la forma de una carta filmada de un padre a sus hijos.
Joaquín y Amalia son dos niños nacidos en París, pero su lengua materna es el español, y sus abuelos están todos en América Latina… ¿Cuáles son los lazos que los
unen a Latinoamérica, qué acontecimientos históricos han alimentado la historia familiar, qué causas determinaron el destino de sus familias en repetidos exilios parisinos y en los momentos claves del devenir de Chile, Cuba, Nicaragua y Ecuador?
“El lugar donde se juntan los polos” es también una crónica de un retorno al Ecuador, decidido por la dificultad de situarse en el presente del viejo continente.
Selecciones en festivales, distinciones.
Premio “Brouillon d?un rêve” para el desarrollo del proyecto, Scam,( París, 1999
Adquirida por el Forum des Images (Videoteca de París)
Selección Oficial Festival de Cine Latino de Nueva York, 2003
Selección oficial Docúpolis, Barcelona, España, 2002
Selección oficial Festival Internacional de Valdivia, Chile, 2002
Selección festival estudiantil Sala/Cinta de Bogotá, 2002
Selección del Festival Permanente de Cine Latinoamericano de El( Salvador, 2002)
Selección oficial Los Angeles Latino Internationa Film Festival, 2002
Selección VI Muestra Iberoamericana de Cine, Ecuador, 2002
Seleccionada por el festival ?Versions Originales?, Francia, 2002
Selección “Encuentros del Otro Cine”, Ecuador, 2002
Bio-filmografía del director
Juan Martín Cueva es ecuatoriano, nacido en 1966.
Se graduó en dirección de cine y TV en Bruselas y luego vivió en Francia hasta 2001,
en que se instaló con su familia en Quito. Forma parte de la productora “Bochinche”,
de la Corporación Cinememoria y de Tacirupeca Films.
Dicta clases en el departamento de Cine/TV de la Universidad San Francisco de
Quito.
Trabajó en ficción en su país desde 1991, luego realizó dos cortometrajes en Bélgica,
“Juliana” (16mm, 1996, 7mn) y “De mi extraño morir” (Le jardin des mauvais garçons,
35mm, 10 mn, 1997). Desde hace cinco años se ha dedicado al documental,
realizando “Marineros” (16mm, 1997, 22mn, seleccionada en los festivales de La
Habana, Cartagena, Marsella, Montreal y Santiago de Chile); “Ningún ser humano es
ilegal” (Video digital, 2001, 27mn) y “El lugar donde se juntan los polos”.
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Muerte de Victor ROMEO de la FUENTE, El Guajiro.
Nacido en Francia casi al final de la Segunda Guerra Mundial, Victor era hijo de Charles ROMEO-JAUFFRET, diplomático francés, héroe de la Resistencia, y de
Carmen de la FUENTE, escritora chilena que participó en la Resistencia francesa.
Vivió en Chile, Cuba, Ecuador y Nicaragua.
Formado política y militarmente en Cuba, fue militante del MR2 y luego del MIR en Chile, perseguido político durante el gobierno de Frei Montalva, herido en combate el
11 de septiembre de 1973, y luego prisionero político hasta su expulsión de Chile y repatriación a Francia en diciembre de 1974.
Miembro activo de la Revolución Sandinista, Victor se estableció en Managua desde 1979. Gloria, su compañera nicaragüense y su hija Francisca, nacida en Cuba,
vivieron con él los estragos de un cáncer que acabó con su vida el 22 de marzo.
Ni en Cuba, ni en Francia, la medicina pudo vencer al cáncer. La enfermedad abatió a un hombre que hubiese podido caer en los diferentes campos de lucha en América
Latina, que sobrevivió a la brutal represión en Chile y que en la enfermedad peleó por su vida como lo hubiese hecho en el monte. Ese fue su último combate. El Guajiro,
con una personalidad que no producía sentimientos ambiguos, dejó amigos y compañeros repartidos por el mundo.
Todos ellos saben que acaban de perder un hermano, que se ha ido un combatiente excepcional. Resumir su historia aquí no es posible. Expresar nuestra pena tampoco.
Un abrazo fuerte entre nosotros. Un abrazo fuerte a Francisca, a Gloria, a Juan
Martín, a Nicole, a Joaquín, a Amalia que no alcanzó a conocer. A su madre, a sus
hermanos y a sus sobrinos.
La ceremonia de cremación se realizará el día martes 28 de marzo a las 9 am en el
Crematorium de Valenton. Sus cenizas serán trasladadas a Nicaragua, conforme a su voluntad. Crématorium de Valenton Avenue de la Fontaine Saint Martin, 94460
Valenton. A côté du Cimetière de Villeneuve Saint-Georges. (De Paris : Porte Dorée,
prendre N6 direction Melun, puis sortie Valenton D94)
————————————–
Información disponible en el sitio ARCHIVO CHILE, Web del Centro Estudios “Miguel Enríquez”, CEME:
http://www.archivochile.com
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la envíes para publicarla. (Documentos, testimonios, discursos, declaraciones, tesis, relatos caídos,
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Notas.

1. http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Pascal_Allende

2.http://www.rafaelruizmoscatelli.cl/

3.http://www.archivomuseodelamemoria.cl:8080/index.php/31717;term/browseTerm

4.cl.linkedin.com/pub/francisca-romeo-bustos/32/116/1b6

 

 

Cine chileno. El Edificio de los chilenos. Desacralización de la militancia heroica,

Hijxs de la Memoria Chile 

Tamara Vidaurrazaga ( hija de Ignacio y Soledad) es periodista, tiene un magíster de genero y es candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos. Investiga sobre las organizaciones que propugnaron la lucha armada en los setenta latinoamericanos, especialmente respecto de las mujeres que participaron en ellas. Últimamente ha investigado sobre las memorias de los hijos/as de militantes. Tiene una hija y le gusta el suchi.

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Tamara Vidaurrazaga es periodista, tiene un magíster de genero y es candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos. Investiga sobre las organizaciones que propugnaron la lucha armada en los setenta latinoamericanos, especialmente respecto de las mujeres que participaron en ellas. Últimamente ha investigado sobre las memorias de los hijos/as de militantes. Tiene una hija y le gusta el suchi.

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SSA51666 (Photo credit: Memoria Urgente)
Desde Otro Lugar

La Memoria de “los hijos de” en el documental El Edificio de los chilenos.

http://www.lafuga.cl/desde-otro-lugar/647


“El vacío es un camino que sólo se llena al recorrerlo”, son las palabras con las que comienza el documental El edificio de los chilenos de Macarena Aguiló. Y haberlo hecho, es la manera en que su autora y protagonista, llena el vacío de su vida tras el abandono por parte de su padre y madre, para luchar en Chile contra la dictadura de Pinochet. Partiendo desde la biografía de la propia autora, el documental narra la historia del “Proyecto Hogares” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, pensado para reemplazar el cuidado paterno y materno de niños y niñas cuyos progenitores regresaron a combatir clandestinamente a Chile a fines de los años ‘70.

El edificio de los chilenos, no es la obra de una investigadora aséptica del periodo, sino de una hija de militantes del MIR, organización político militar que resistió a la dictadura de Pinochet. Antes niña, ahora mujer, creció con el peso de progenitores héroes de la izquierda latinoamericana, víctimas de la represión, con la responsabilidad de ser lo suficientemente buena descendiente de tamaños personajes.

Su relato, y los relatos que entretejen poco a poco la narración audiovisual, humanizan a los progenitores -y con ello al resto de los y las militantes de las izquierdas de los setenta- cuyas imágenes se debaten en la dicotomía héroe/víctima, complejizándolos a través de los rasgos de humanidad que nos entregan, para aportar a la reconstrucción de una memoria que solo recientemente ha sido contada.

Macarena reconstruye una memoria otra del periodo, la de “los hijos de”, que no eligieron su lugar en la historia, pero fueron fuertemente influenciados por las decisiones maternas/paternas. Lo hace de manera crítica, sabiendo también que tiene el permiso por el lugar que ocupa en la historia –es hija de- pero también porque fue claramente víctima de la dictadura, lo que le da el permiso social para incurrir en un acto de desacralización de la militancia heroica, relato que prima todavía al interior de la izquierda chilena. Macarena no solo fue víctima al vivir el abandono materno/paterno, sino también al ser secuestrada siendo niña, por agentes de la represión dictatorial como forma de presionar a su padre para que se entregara.

Esta obra rompe con la dicotomía público-privado, y con el tácito acuerdo de hablar de los aspectos públicos de la militancia, poniendo la inflexión en los sucesos y consecuencias de las decisiones tomadas en las vidas íntimas de los militantes de la época y de las misma narradora-protagonista en la actualidad.

En el recorrido de la narración hay una búsqueda evidente por reconstruir la propia biografía a través de las memorias de un país dolorido y todavía silenciado en este plano, puesto que las miradas críticas respecto de como se vivieron las militancias y la forma en que se memorializa a los protagonistas de los setenta, ya sea que estén vivos o muertos; todavía resultan incipientes.

Humanización de la militancia

Cuando Macarena habla de sí misma, habla de las consecuencias que para ella y otros hijos e hijas de militantes, tuvieron y siguen teniendo las decisiones que sus progenitores tomaron. Está refiriéndose a una generación anterior que creyó en la revolución como un hecho tangible y posible, como señala Claudia Gilman (2003)cuando se refiere al concepto de época. Según Gilman la época se termina cuando la revolución deja de ser posible y se transforma en utopía. Es desde este tiempo actual, en que la revolución dejó de ser concreta para transformarse en utopía que la narradora de este documental mira hacia el pasado, ese pasado en que la revolución se produciría de manera inmediata, por lo que, para sus progenitores, valía la pena dejar todo lo personal en pos del objetivo urgente y colectivo: la revolución socialista.

El documental se refiere a la generación militante de sus progenitores, transgrediendo la dicotomía víctima/héroe, que ha sido construida desde las izquierdas. La noción de víctimas responde a un primer momento en el que era necesario exigir verdad y justicia y dejar en claro las atrocidades de las violaciones a los derechos humanos cometidas por las dictaduras chilena y argentina. En esta etapa se silencian los aspectos combativos de estos protagonistas, reconstruyendo sus biografías esencialmente en torno a las represiones de las que fueron víctimas, con el fin de dejar en claro socialmente que las acciones del Estado habían sido desmedidas e inhumanas.

Con victimización nos referimos a la reducción de la víctima a este rol unívoco y homogéneo, noción en la que se desconoce otras aristas de quienes sin lugar a dudas se convirtieron en víctimas, pero a la vez jugaron roles como combatientes y articuladores de proyectos de vida subversivos al sistema hegemónico.

El relato que sigue al de la victimización, es el del heroísmo. Una memoria que se refiere a la generación protagonista de los setenta esencialmente como militantes y combatientes que eligieron un proyecto de vida y sociedad por el que incluso estuvieron dispuestos a perder la vida. Este relato reivindica el proyecto revolucionario de esta generación como algo posible y deseable no solo en ese pasado reciente, sino también en nuestro presente y futuro. Por heroísmo entendemos aquella memoria que -al contrario de la victimización- recuerda a los protagonistas de las luchas de los setenta y ochenta como héroes que nunca se equivocaron y cuyo proyecto puede y debe emularse sin críticas ni cuestionamientos.

En El edificio de los chilenos se evidencia una subversión a esta posibilidad dicotómica de memorias sobre los y las militantes, reconstruyendo un relato en el que estos personajes se humanizan y por tanto se vuelven más complejos, llenos de zonas grises.

No es la gesta pública -ni el martirio producto de ésta- lo que se narra, sino las consecuencias que el sueño revolucionario implicó en la vida privada de los descendientes de los protagonistas de la época revolucionaria. Los otrora héroes del documental caen ante la pregunta de la nueva generación que no desea necesariamente ser heroica pero tuvieron que serlo a la fuerza: ¿por qué nos abandonaron? Los adultos responsables de las decisiones de antaño se vuelven humanos ante esta pregunta e incluso lloran. Algunos no se perdonan lo hecho, otros no saben qué decir. Ninguno repite la excusa de antaño “por todos los niños del mundo”, la excusa ya no es tan poderosa en los cuerpos concretos de los abandonados, cuando se da en medio de la derrota política. El sacrificio ha sido estéril. Algunos progenitores nunca volvieron y aún así la revolución ansiada no ganó.

Transgresión público/privado y tránsito de lo individual a lo colectivo

En esta obra se produce un tránsito desde la propia biografía hacia una historia colectiva, transgrediendo además la dicotomía público/privado y el acuerdo tácito de referirse a la militancia setentista solo en términos de la gesta pública, obviando cómo lo público y lo privado se influenciaron mutuamente en este periodo.

Se evidencia una autorreferencia constante a la propia historia, a los documentos personales, a los recuerdos íntimos, aportes que reiteradamente devuelven al documental la veracidad de la historia. Son las cartas que escribe la madre de Macarena tras dejarla a cargo de los “padres sociales” del “Proyecto Hogares”, las fotografías de Cuba, su diario de vida, los dibujos infantiles y los recortes de la época.

La historia de Aguiló es también la de un colectivo de infantes dejados en el proyecto hogares en Cuba, y la de un número no contabilizado de menores que fueron abandonados por padres y madres que priorizaron por el compromiso de la militancia en Chile. De su relato Aguiló salta al relato de sus hermanos sociales, de sus hermanos sociales a otros ex niños/as que vivieron la experiencia, de ellos a sus padres biológicos y sociales, a los padres de otros, a quienes planearon el proyecto sin tener hijos en él.

El documental transgrede uno de los conceptos más enclaustrantes para occidente: la dicotomía público-privado (Pateman, 1996), puesto que complejiza una memoria de lo público a través de los recuerdos personales. Los militantes dejan de ser reconstruidos desde sus labores en lo público: el trabajo por la revolución, y más bien se rehace la historia de cómo en lo cotidiano tuvieron que tomar opciones dolorosas que implicaron a otros/as, quienes heredaron las consecuencias de esas decisiones. Relato que es incipientemente contado porque resulta más doloroso aún que los dolores públicos de la revolución perdida.

El deber ser de una generación pospuesta por el proyecto revolucionario

La transparencia de Aguiló, las dudas y dolores expuestos y la inconformidad ante el deber ser heredado por ser hija de militantes, facilitan la empatía con los relatos y las verdades allí puestas en discusión.

Son parte de una generación pospuesta por la revolución inminente. La urgencia de ésta fue tan grande que para el héroe-militante la lucha pública-abstracta fue el ejercicio fundamental y ante el cual todos los demás dejó de ser prioritario. Se rompió así el orden “natural-cultural” en el que los hijos-concretos son primordiales, sobre todo en el caso de las mujeres quienes transgredieron en mayor medida el deber ser sexo genérico, dejando atrás el rol de madres abnegadas.

Macarena y el colectivo de infantes de quien se reconstruye la historia, son víctimas invisibilizadas de dictaduras que pusieron a una generación de adultos entre la disyuntiva de luchar o hacer la vista gorda. Luchar con armas o políticamente. Mantenerse al lado de los hijos/as o posponerlos hasta el supuesto triunfo.

Pertenecen a una generación que supieron lo que es un segundo lugar en la vida de sus padres y madres, cediendo sin chistar un espacio que culturalmente les correspondía, siendo sacrificados por los adultos como exigencia para lograr la ansiada revolución, revolución que finalmente fue derrotada en Chile, haciendo aún más trágica la opción de lo colectivo por sobre lo personal.

En la obra se leen silencios incómodos que evidencian un trauma colectivo y aún invisible. No son combatientes escogiendo su lugar en la historia. No pudieron decidir por qué bando optarían. Ni dar un paso al lado. La decisión fue tomada por otros, adultos, que con sus determinaciones guiaron la historia individual y colectiva de esta generación pospuesta por el proyecto revolucionario.

Aguiló devela no solo lo que significa ser hoy “hija de”, sino lo que les implicó en sus infancias este deber ser, el mandato a cumplir para merecer el cartel de hijas de revolucionarios, exigencia que se le hace a estos niños y niñas, herederos de los sueños revolucionarios de sus progenitores.

“Queríamos hacer niños nuevos”, dice una madre social entrevistada para el documental de Aguiló, refiriéndose a cómo fue en estos infantes que los y las militantes plasmaron el sueño guevarista de formar el “hombre nuevo”. La exigencia entonces era ser los mejores en todo, como le recomendaba el “Che” Guevara a su hija Hilda en una de sus cartas desde Bolivia: la mejor en los estudios, la más solidaria, la mejor hija y hermana, formando así a la verdadera revolucionaria.

Evidentemente el ser hijos/as de la vanguardia le entregaba a estos pequeños/as- protagonistas del documental- la tarea de ser también vanguardia en la conformación de pequeños “hombres nuevos” que se formarían en Cuba, el país de la revolución y los sueños guevaristas per se. Margarita Marchi, la madre biológica de Aguiló, define claramente qué querían lograr con los hijos/as del “Proyecto Hogares”: “queríamos niños con capacidad subversiva y resistencia frente al capitalismo”.

Este “nuevo hombre” debía ser ante todo ejemplar, y eso es lo que se le pedía a los descendientes dejados en Cuba: ejemplaridad ante sus “hermanos sociales” pequeños, porque eran la encarnación del heroísmo de sus progenitores, como recuerda Aguiló en su documental cuando señala: “comencé por comerme toda la comida, algo que mi madre no había logrado en años”.

Se le pide a esos niños/as “compañerismo”, se los hace responsables de una elección que a todas luces es adulta, se los trata como pares dentro de la revolución. No son seres a los que hay que proteger solamente, sino también a los que se les puede exigir un sacrificio por una causa que no escogieron, sino que fue heredada.

La obra transita entre la aceptación del deber ser en tanto “hijos de” y la crítica al lugar que les tocó en la historia por las decisiones de sus progenitores. Y eso es lo que hace de este documental un aporte que complejiza la memoria de la militancia y sus consecuencias.

La niña madura y el deber ser se confrontan con la crítica que necesariamente hace Aguiló al reconstruir descarnadamente su historia, con los ojos de una adulta que -aun compartiendo sueños con sus padres- tiene claridad sobre los dolores que hasta el presente acarrea por no haber tenido derecho a rabietas. Reconoce lo bueno de la experiencia en los relatos de la vida colectiva en Cuba, y se sabe abandonada en las palabras de unos de los padres que dejó a sus hijos entonces. Transita entre estos dos sentires, como el documental se mueve entre la dulzura e inocencia del proyecto que intento colectivizar la “familia partidaria” y el dolor del desapego, el desgarro del abandono y la proximidad de la muerte de quienes estaban lejos: los padres y madres.

Esta obra devela una memoria crítica que recién comienza a visibilizarse en Chile. Hablan de lo que ha permanecido mudo, porque sin duda fue lo más doloroso de la revolución derrotada: los sacrificios que parecen haber sido estériles y sin embargo continúan acarreando costos para la generación pospuesta por un sueño incumplido.

La narradora se instala en un lugar crítico de manera atrevida y subversiva, transgresión que es posible en buena parte porque -aún siendo un tema todavía sensible- proviene de una protagonista de esta historia. La crítica de Macarena no sería igualmente recibida si no fuera ella misma hija de las decisiones militantes de sus progenitores. Esta memoria crítica hacia la militancia todavía se encuentra en un lugar incipiente, todavía es posible solo dependiendo de quien la hace. Aun es complejo referirse críticamente a la militancia, sobre todo a cómo las decisiones políticas de esta militancia tuvieron consecuencias en las vidas no solo de la generación de los setenta, sino también en la de sus hijos e hijas.¿Cuánto faltará para que la militancia pueda ser vista de manera crítica por todos y todas sin tener que mostrar las medallas que nos autoricen a hablar del tema?

Hace unos meses pude entrevistar a Aleida Guevara, la “hija de” por excelencia. Habló con convicción de que nunca se sintió pospuesta por su padre, el “Che”, y que comprende la urgencia de la entrega del guerrillero, porque hoy le permite disfrutar de una vida digna en medio de una revolución triunfante. Habló con toda la convicción del mundo, sin embargo cuando le pregunté si su padre le había hecho falta, le cayeron lágrimas y respondió: “Siempre me hace falta. Tengo más años que los que él tenía cuando lo asesinaron, y todavía me hace falta”.

Bibliografía

Gilman Claudia. Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina, Siglo XXI editores: Buenos Aires, 2003.

Guevara Ernesto, “El socialismo y el hombre en Cuba”, Marcha, Montevideo, 1965, versión electrónica tomada de Ernesto Che Guevara, Escritos y discursosTomo 8, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977.

Jelin Elizabeth, Los trabajos de la memoria, España, Siglo Veintiuno editores, 2001.

Pateman, Carol “Criticas feministas a la dicotomía público-privado”, en Castells Carmen, Perspectivas feministas en teoría política, Barcelona, Piados, 1996.


 

LOS QUE RESISTIERON. (mi viejo un breaking bad sideral)

martes, 10 de septiembre de 2013

Los que resistieron

 
Por Ronald Quinteros
Cuando chico, debe haber tenido 6 ó 7 años, mi viejo llegó junto a su familia  a tomarse unos terrenos al sur de Santiago, sin duda una oportunidad para su familia de poder tener un lugar donde vivir. Llegaron en la madrugada del 30 de Octubre del año 57. Ese lugar fue bautizado como la población La Victoria.

A los 19 entró a militar al MIR, en esos tiempos conoció a mi mamá. Cuando llegó el Golpe se quedaron, no se fueron, la opción fue resistir o luchar o como quiera que eso se llame, hoy lo veo como una locura. A ellos les pareció lo más correcto y consecuente con lo que pensaban en ese entonces, así que casi sin quererlo (yo no tenía ni siquiera un año) pasamos todos a la clandestinidad.
En diciembre del 81 la bomba atómica cayó en mi casa. La brigada azul de la CNI dio con mi viejo, le montaron un operativo, lo atropellaron en la calle y cuando estaba en el piso lo rafaguearon…. no hubo ni una intención de llevarlo preso.  En la casa estaba yo solo cuando comenzó el allanamiento (los dos operativos fueron en paralelo), quedé secuestrado con 9 años y fui negado a mis abuelas. Tuve la desgracia de conocer a Álvaro Corbalán en sus mejores tiempos, me interrogó en persona. Ya sé cómo suena pero fue amable, quizás le caí en gracia y me salvé. Pero nadie me torturó ni nada, me secuestraron, me interrogaron y cuando se aburrieron me dejaron en la casa de mi abuela. Nuestra casa fue saqueada, no nos devolvieron nada, ni juguetes, ni libros, ni ropa de cama, ni el ajedrez, ni platos o cucharas, ¡nada! El diario La Segunda puso en portada a mi viejo en pelotas con los cerdos de pie a su lado, con un titular que avalaba el crimen. Fue la coronación de la bomba atómica.
No quiero ahondar en el horror, a mi me llama la atención otra cosa. Mis viejos no se fueron, se quedaron y junto con ellos otros tantos más hicieron lo mismo. ¡Que par de cojones que tenían estos quijotes!
La foto de la izquierda es Vicuña Mackenna con Ñuble. Desde esos tiempos hasta hoy ha sido un punto de concentración de trabajadores por su posición geográfica. Pues bien, mi viejo con otros quijotes decidieron ir a poner un lienzo de saludo a los trabajadores (revolucionario, resistente y la wea) ahí en el puente. Eso que hoy parece insignificante en esos tiempos era una puta hazaña. Hicieron el lienzo, lo pintaron y enrollaron (era vertical). Mi viejo creó un mecanismo con un reloj despertador que cuando sonaba rompía unas ampollas con ácido que corroían las pitas con la que fue amarrado  de esa forma se desplegaba (mi viejo un breaking bad sideral). Esa mañana yo lo acompañé a ver aquello, ultra advertido de no festejar y hacerse el guevón. Cuando desde la esquina vimos desplegarse el lienzo mi viejo solo me apretó la mano y sonrió. Se llenó de gente murmurando mientras miraban hacia el puente, mi viejo me llevó a paso lento a la micro, todos los pasajeros, incluido el chofer, iban mirando boquiabiertos hacia el puente, cómo podía haber un lienzo del MIR en esos momentos, en ese lugar y todavía sin que llegaran los pacos a sacarlo.
Esa acción diminuta, pequeña, es la valentía y el coraje personificados, eso es la resistencia francesa enfrentando a los nazis, es Lautaro conspirando contra los españoles, son los salitreros entrando en la escuela Santa María. ¿Qué quieren que les diga? De mi viejo me quedo con eso y no con el horror, sino con el honor que se le tiene a los que luchan, siento orgullo, mucho orgullo por mi viejo querido.
 

“CONVERSANDO EN EL APUMANQUE”. Simón Sobarzo

– DILEMAS:.

Conversando en el “Apumanque”

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Simón Sobarzo, 
Hijo de Patricio Sobarzo, profesor, dirigente del CODEPU y militante del MIR, asesinado por la CNI un 2 de julio de 1984

No recuerdo el día exacto, pero sí que fue en febrero de 2012. El sol arreciaba sin clemencia en Santiago, pero las cosas son distintas. El sonido animal de las bocinas, el sardinerío del Transantiago y el Metro, ya no invaden el paisaje, cediendo terreno a la relativa calma de una ciudad que tiene cordillera y gente que no corre (o que corre menos). Voy arriba de un vagón en la línea 1 del metro, de pie, y mi cabeza está próxima a la ventana. Es que no tolero el calor, y en cada estación de origen o destino la inclino para humedecer el rostro con el agua microfiltrada de los ventiladores.

Me acerco a las puertas, porque estoy cerca de la estación Manquehue. Voy a unas cuadras de allí, a visitar al tío Pepe Villegas. Hace meses que no nos vemos, y hay que ponerse al día…Me bajo, camino por las escaleras que dan al Apumanque y atravieso su frontis, deteniendo la mirada en la gente que camina en múltiples direcciones, algunos con bolsas a cuestas. No sé como, pero de pronto lo vi…Caminaba a paso regular y a pocos metros de mí, con su figura delgada y su rostro color mate, seco pero algo tímido. No cabía la menor duda que era él… Había escarbado en su facebook, que estaba semi-abierto y conocía perfectamente su rostro de frente y de perfil…Cuando pensé que esto no se repetiría dos veces, no dudé un segundo en seguirlo, tocarle la espalda con un dedo y abordarlo: “Tú no tienes nada que ver con esto, pero déjame decirte que por culpa de tu padre, muchos niños quedamos sin el nuestro…”. Sin mostrar señas palpables de perplejidad, me dijo: “lo tengo muy claro, y un grupo de gente cercana a nosotros está organizando una misa por el reencuentro nacional. Incluso hay un familiar de un Detenido Desaparecido de Pisagua que perdonó a los militares, y es amiga de un Coronel de Ejército de la época. Ellas se reconciliaron…”. Le respondí: “entenderás que para mí y para la abrumadora mayoría de nosotros es casi imposible hacer lo mismo”. Yo no quería dejar inconclusa la conversación, y lo invité a que nos sentáramos en un banco. Desde mi perspectiva, el chico no merecía aleccionamiento alguno. No tenía más de 25 años y la parsimonia inicial de su rostro se transformaba en un paulatino pero bien disimulado pavor y desconfianza. Lo delataba su ojo izquierdo…Entonces comencé a verbalizar todo lo que sentía en ese momento, sabiendo, reitero, que era difícil replicar esa oportunidad y debía tirar, como se dice, “toda la carne a la parrilla”, pero sin herirlo o humillarlo.

Le hablé de mí, de la infancia solitaria y precaria junto a mi madre, de teléfonos intervenidos y múltiples cambios de domicilio. Le dije que el comando de la CNI que asesinó a mi padre y a tres compañeros más una fría y lluviosa noche de julio de 1984 seguía órdenes directas de su progenitor. Le conté que él hablaba en una caseta telefónica, y que al frente lo esperaba un vehículo Datsun rojo, cuando repentinamente apareció una lluvia de agentes desde distintos puntos, que lo subieron a un vehículo blanco, lo llevaron a orillas del Zanjón de La Aguada, y que frente a unos potreros lo acribillaron a metrallazos volándole los sesos.

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Mientras le hablaba, él miraba hacia el suelo con una extraña mezcla de repulsión y tranquilidad, aunque ambos mantuvimos la calma y el respeto. Pero yo proseguía y le hablaba a mil por hora…Le dije que sólo queríamos justicia, que yo a él podía respetarlo, pero que su padre era un carnicero, un criminal y un cobarde. Le dije, sin embargo, que jamás se me ocurriría atentar contra su vida o la de su familia, porque nosotros no éramos iguales a los cuervos de la dictadura. Le pedí que tratara de ponerse en mi lugar, que el “odio”, el “rencor” y el “aprovechamiento” que su sector social y político nos motejaba no era tal, que pese a todo, yo esperaba que mis hijos vivieran sin mis mochilas, que pese a las historias y contextos radicalmente distintos yo era un ser humano parecido a él. Que soñaba con un futuro mejor, amaba a mis hijos, y me descrestaba trabajando. Que nosotros, los hijos de las víctimas de la dictadura que exigen verdad y justicia hasta hoy no somos los monstruos que de seguro a él le pintaron desde la infancia...Entonces su rostro cambió y las palabras comenzaron a salir de su boca con mayor rapidez, queriendo contar algo de su historia. Me habló de su infancia, de haberse criado sin el afecto paterno, quería que yo entendiera su parte y me pusiera en su lugar, porque para él tener a su viejo en prisión era equivalente a tenerlo muerto…Que si bien el entendía todo lo que nos había pasado, había “aprendido” que “existían caídos de lado y lado”, y que en una conversación con su padre, este le había planteado la siguiente disyuntiva: “Si un terrorista va a volar un edificio con un grupo de cómplices, y si solo logran capturarlo a él, ¿qué debe hacerse?; ¿cómo se obtiene información?…Tenís que puro torturarlo, hay que hacerlo!!…”. Mi rostro se descompuso por primera vez, y sus justificaciones no tardaron en llegar: ” Mi padre recibía órdenes”; “Mi papá no hacía nada solo”…Todo era increíblemente kafkiano. Sabía perfectamente acerca de los crímenes cometidos por su padre, y sin embargo su padre persistía en mentir sin asco, en evadir y entorpecer por todos los medios las mediocres sanciones que le había impuesto la justicia, en enfermarse cada vez que se dictaba una sentencia condenatoria, sin una gota de arrepentimiento, y culpando siempre a otros…”¿Valió la pena todo eso, Álvaro?”; “¿Para quién fue todo ese trabajo?”, le dije. “Es verdad”, me respondió, “Fue para Pinochet”. “No exactamente, Álvaro, fue única y exclusivamente para que la clase dominante de este país, los ricos y poderosos que manejan nuestras vidas, pudiesen construir el país inhumano, injusto y excluyente que tenemos hoy día. Tu padre fue un goma de los ricos”, rematé. “Chile no es el Apumanque, no es el Alto Las Condes, no es esta comuna, donde seguramente tú vives, Álvaro”. “Mira lo que hay afuera, mira lo que está pasando, mira a los estudiantes que luchan en la calle, que están endeudados hasta el cuello o son escolares de un Liceo pobre, de esos que tú no debes conocer, ellos son la abrumadora mayoría de este país y tú no los conoces…”.

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Funerales de Patricio Sobarzo. Al centro, haciendo guardia de honor, el también profesor Manuel Guerrero, asesinado por la DICOMCAR en marzo de 1985.No paraba de hablarle, y a esas alturas mi interlocutor estaba visiblemente incómodo, pero no decía palabra al respecto. Yo opté por detener la conversación, porque llegué la conclusión que estaba frente a un “pobre cabro”, perdiendo el tiempo y sometiéndolo a un tormento innecesario. No quería hablarle en tanto “víctima”, porque siempre he rechazado la victimización y el martirologio, pero tampoco quería adoptar el papel inverso. Entonces, como de golpe, volvió a su tranquilidad inicial y me preguntó si yo quería enviarle un “recado” a su padre…Claro!, le dije. “Que pida perdón por todos sus crímenes”. Dejamos la conversación hasta ahí, y solo atiné a estrecharle mi mano. La suya estaba helada y con movilidad nerviosa.

No lo vi nunca más y seguí caminando en dirección a la casa del tío Pepe, que nunca supo nada acerca del psicodélico encuentro que tuve con este sujeto. Pocos meses después el “Jefe de Operaciones” aludido lanzó una patética canción que circuló por la redes sociales, donde se refería al “reencuentro de los chilenos” y a que había que “ceder” y “saber perdonar” (nosotros a ellos, por cierto)…

————

(Hoy se cumplen 29 años de ese crimen. Patricio Sobarzo, mi papá, tenía 31 años. Era profesor, poeta y uno de los fundadores de la AGECH. A la fecha de sus asesinato era presidente de la Agrupación de Profesionales Democráticos y directivo del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU). Desde su adolescencia penquista militaba en el MIR, y por esos años impulsaba una lucha contra la dictadura que tuviera como centralidad la lucha política de masas desde una perspectiva unitaria y abierta, y la creación y fortalecimiento de la organización popular de base, en momentos que su partido promovía una táctica militarista que poco tiempo después hizo crisis, y donde la lucha contra la tiranía que se forjó con la sangre de muchas y muchos terminó en una salida pactada que desembocó en más de 20 años de democracia antipopular y de baja intensidad, hoy fuertemente cuestionada.)

‘VIDELA MURIÓ EL MISMO DÍA QUE APARECIÓ EL CUERPO DE MI PADRE EN 1976’

‘VIDELA MURIÓ EL MISMO DÍA QUE APARECIÓ EL CUERPO DE MI PADRE EN 1976’

EL 18 MAYO 2013.

'Videla murió el mismo día que apareció el cuerpo de mi padre en 1976'

BUENOS AIRES (AFP) –

‘Hoy, el día que murió (Jorge) Videla, es muy particular porque el 17 de mayo de 1976 apareció el cadáver de mi papá en costas uruguayas y el mismo día de 2003 murió mi apropiador’, dijo a la AFP Victoria Montenegro, uno de los 108 hijos de desaparecidos robados en la dictadura argentina que han recuperado su identidad.

Victoria, de 37 años, que fue secuestrada junto a sus padres y recuperó su identidad en 2000, reveló estas coincidencias en un aparte de la rueda de prensa que hicieron las Abuelas de Plaza de Mayo por la muerte en prisión el viernes del exdictador Videla a los 87 años.

Con voz segura y pausada y con los ojos vidriosos, Victoria brindó su testimonio como uno de los casos de la tragedia vivida por unos 500 bebés en la dictadura (1976-83), delito por el cual Videla fue condenado en 2012 a 50 años de cárcel.

‘Mi nombre es Victoria Montenegro y soy una de las 108 nietas y nietos restituidos por las Abuelas de Plaza de Mayo. Desaparecí el 13 de febrero de 1976, a los 13 días de haber nacido, junto con mis papás’, se presentó. Precisó que fue ‘apropiada durante 25 años por el coronel Herman Tetzlaff, quien fue el jefe de operativo del secuestro de mis padres y gracias a la lucha de las Abuelas, aparecí en 2000 y, a partir de entonces, reconstruí mi historia y recuperé mi identidad’.

‘Hoy es un día muy particular para mí porque el 17 de mayo de 1976 aparecía el cadáver de mi papá en las costas de Colonia (Uruguay) víctima de los vuelos de la muerte, y hoy también hace diez años que se moría mi apropiador, a quien nunca dejé de querer, no voy a mentir’, señaló.

Cientos de secuestrados fueron arrojados vivos al mar o al Río de la Plata desde aviones militares.

Esta mañana ‘me desperté con la noticia de que Videla también se había ido de este mundo en un día que para mí es muy importante y que me genera muchos sentimientos encontrados’.

‘No celebramos la muerte de nadie, pero este personaje era un ser nefasto que va a ser recordado por la historia argentina como lo que fue, un criminal, un genocida’, sostuvo la mujer, actualmente colaboradora de Abuelas, como la mayoría de los nietos que han recuperado su identidad.

Montenegro afirmó que le genera un alivio que el exdictador haya muerto con dos condenas a prisión perpetua sobre sus espaldas. ‘Fue condenado por la muerte de decenas de miles de compañeros, jóvenes, militantes y por la apropiación de medio millar de bebés’, dijo y exhortó a quienes tienen dudas sobre su identidad a atreverse a buscar sus orígenes porque las abuelas son mayores y pueden perderse ‘un abrazo que les cambiará la vida’.

— Lo peor hubiera sido que muriera impune —

‘No sentí nada en particular porque se haya muerto Videla porque es algo que finalmente nos va a pasar a todos, pero pensé que hubiera sido peor que se hubiera muerto impune’, dijo a su vez a la AFP Manuel Goncalvez Granada, de 36 años, otro nieto recuperado.

Manuel recordó que era hijo de Ana y Gastón Goncalvez, los dos desaparecidos durante la dictadura: ‘Mi papá fue secuestrado en el primer día del golpe de Estado (24 de marzo) de 1976 y mi mamá pasó a la clandestinidad durante varios meses, durante los cuales nací yo’.

La vivienda clandestina, donde vivía Ana junto a Manuel y otra familia compuesta por un matrimonio con dos hijos pequeños, fue atacada a balazos en noviembre del 76 por un comando del Ejército. ‘Asesinaron a todos, incluso a los niños de 3 y 5 años y yo fue el único sobreviviente del operativo y, con pocos meses de vida, fui adoptado de buena fe por un matrimonio con el cual me crié los 19 años en los que desconocí mi identidad’, relató el joven.

Goncalvez Granada, quien conoció su verdadera historia en 1995, destacó el avance de los juicios por violaciones de los derechos humanos en los últimos diez años, aunque lamentó que la justicia llegue 30 años después. ‘Nosotros logramos avanzar en la lucha por la justicia y hemos logrado que, si Videla muere u otro genocida muere, lo que naturalmente va a pasar, esperamos que no se mueran impunes porque eso hubiera sido mucho más injusto para las víctimas’, afirmó.

Para Goncalvez, ‘Videla fue una de las caras emblemáticas de la política de desaparición forzada del terrorismo de Estado que sustituyó la identidad de 500 bebés y que no solo fue partícipe en ese momento, sino que murió reivindicando lo que había hecho’. ‘No hubo chance de reconciliación con él y creo que no lo habrá con ninguno de ellos porque el pacto de silencio lo sostienen y lo sostendrán hasta el día de su muerte’, dijo.

Videla, de 87 años, apareció muerto el viernes en su celda de centro penitenciario de Marcos Paz, en la periferia noroeste de la capital argentina.

YO, desde P.P. a VeN. O la Conquista de la Identidad

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=bq3dhZGSrSsTaller del Retorno.mayo 2009

Soy Vittoria è Natto

eso soy,

la “Victoria ha Nacido”

después de tanto dolor.

Caminaré con la frente en alto,

reparando tanto horror,

que cobardemente sembraste

y mi patria vio con horror.

 

 

Vittoria è Natto

Hija de una torturada y un torturador

 

Proceso autobiografico de reconstrucción identataria… desde pp a la poeta y escritora Vittoria e Natto

UN MONTAJE TRANSANDINO. ENTREVISTA CON MIGUEL ROBLES.

Este relato trae de inmediato a la memoria el caso de la Lista de los 119, u Operación Colombo- enmarcada  en el Plan Cóndor- y así mismo recordamos el relato de “el Mocito”, asistente de Manuel Contreras , que da su testimonio y revela el horror de los secuestros, tortura, asesinatos y ocultamiento de tantos dirigentes comunistas en el cuartel Simón Bolívar.

ENTREVISTA CON MIGUEL ROBLES.

Ya para el 2009 tenía suficiente cantidad de datos como para suponer con certeza, con alto grado de probabilidad, que mi padre no había sido muerto por Montoneros, sino por la misma Policía de Córdoba.
“Muchos abogados de derechos humanos me hicieron consultas”
Dom, 21/11/2010
Por Eduardo Anguita 

“La Búsqueda”,  Del Pasaje, una editorial del Archivo Provincial de la Memoria cordobés.

Robles, permítame presentarlo. A fines del año ’75, su padre era comisario recién retirado de la policía de Córdoba, estaba cursando Medicina, y policías del D2 (el Departamento de Inteligencia de la Policía cordobesa) le hicieron una emboscada, lo asesinaron e hicieron correr la versión en la prensa de que había sido un comando montonero. Usted en ese entonces era un chico, el tercero de cuatro hermanos; tendría no sé si 5, 6, 7 años. Mucho después, usted decidió estudiar para ser policía (hoy es jefe de División de la Policía Judicial de Córdoba) e investigó la muerte de su padre y con esa investigación acaba de sacar el libro La Búsqueda, con una tirada mínima que se agotó en seguida.
–La introducción es perfecta, Eduardo. Yo tenía 5 años cuando mi padre muere en la Ciudad Universitaria de Córdoba. Una de las organizaciones armadas de la década del ’70 se atribuye el atentado en un supuesto comunicado que llega a los diarios. Crecí creyendo que Montoneros había matado a mi padre. Mi círculo cultural me indujo a ingresar en la policía. Así lo hice no bien tuve la oportunidad. Cuando egresé, bueno, muchos ex compañeros de mi padre me hicieron saber que la historia oficial tal vez no fuera cierta. Fue un shock muy grande. Así que comienzo a juntar elementos de prueba durante muchos años, a comparar, a buscar los comunicados oficiales. Y empiezo a ver que había diferencias con lo que había publicado la revista Evita Montonera, que había reproducido de un modo impreciso lo que ellos mismos habían comunicado. Y así es cuando me encuentro con el homicidio de otro policía en circunstancias más o menos parecidas. Empiezo a compararlo. Paralelamente, me fui especializando en investigación de homicidios. Y en la indagación, encontré que había una mujer que extrañamente había participado en este atentado y otros hechos, como en el asesinato del cabo primero Cirilo Baquinsay, dos meses antes, en el que también había participado una mujer. La forma de las ejecuciones era muy similar.
–Seguramente habrá tenido mil pistas hasta que empezó a ver que una mujer había participado de estos dos homicidios. Tenía que ser una pista importante. 
–Exactamente. Usted sabrá bien, Eduardo, que las mujeres escasamente participaron en las acciones armadas de las organizaciones de los ’70. Eran estructuras muy machistas. Una primera conclusión fue que era muy raro que una mujer hubiera participado de una serie de asesinatos de policías sin que hubiera sido identificada por las fuerzas de seguridad. Aparte Córdoba es mucho más chico que Buenos Aires. En esta infinidad de vueltas que uno va haciendo a lo largo de su vida, empiezo a cambiar información. Muchos abogados vinculados a causas de derechos humanos me hicieron consultas. Abogados que necesitaban una visión no tanto jurídica sino más criminalista. Así que hace aproximadamente diez años cae en mis manos –como producto de una especie de canje informativo– el testimonio de Carlos Raymundo Moore, alias Charlie, un ex integrante del ERP, que había participado del copamiento a la fábrica militar de pólvora y explosivos de Villa María en agosto de 1974. Había sido detenido ilegalmente por el D2 de Córdoba en noviembre de ese año y había sido torturado, según los datos que yo había podido recabar. Finalmente, llega a una especie de acuerdo pero se fuga en abril del ’75.
–Y luego se entrega.
–Sí, negocia: el ERP lo había condenado a muerte. A partir del momento en que se entrega, Moore comienza una especie de colaboración con la patota del D2. Así que, bueno, sacando mis cálculos mi padre había muerto en el mes de noviembre del ’75. Es decir, cuando Moore ya estaba plenamente integrado al D2. Y si toda esta serie de datos era cierta, Moore era una de las pocas personas en el mundo que me iban a poder confirmar lo que había pasado en realidad. Moore había permanecido seis años en el centro clandestino de detención, en “libertad”, con un régimen de movimiento. Colaboraba, hacía informes, hasta que se fuga en 1980 a Brasil, hace una declaración extensísima apenas llega y pide asilo político.
•Caín y Abel se visten de azul
–Moore recurre a la Iglesia brasileña, ¿no es cierto?
–Sí, al arzobispado de Brasil, que después lo conecta con el Acnur, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Como tenía ascendencia inglesa, le dan el refugio en Inglaterra y allí se pierde la historia… Año 1996: Moore vuelve a tomar contacto con el diario La Voz del Interior. Publican algo así como que era un traidor. Se enoja muchísimo. Vuelve a perderse todo contacto. Año 2008: estaba en curso un juicio por la causa del asesinato del subcomisario Fermín Albareda, un policía que fue muerto en 1979 por el mismo integrante de la policía. Comienzan a surgir nuevos datos. Ahí se empieza a revolver todo ese tabú de “matar a los hermanos”. Un comisario inspector que había sido pasado a retiro cuenta que efectivamente había muchos policías asesinados por la misma Policía. Cuando se le indagó sobre este aspecto, él comenta el caso de mi padre, que luego es retomado en los fundamentos de la sentencia…
–Y usted indaga en su hipótesis.
Ya para el 2009 tenía suficiente cantidad de datos como para suponer con certeza, con alto grado de probabilidad, que mi padre no había sido muerto por Montoneros, sino por la misma Policía de Córdoba. Así que empecé ya decididamente a buscar a Moore. Y, bueno, una mano empezó a tomarse de otra mano y de otra hasta que un teléfono llega mi puerta. En noviembre de 2009, llamo y así comienza el libro: “–Hello, hello Mr. Moore? I’am Miguel Robles”.
–Ese preciso instante usted lo debe tener tan grabado en su memoria. Qué hacer en una situación así, como investigador digo. Debió haber tenido que pensar como un ajedrecista, hacer un estudio de todas las variantes. ¿Presentarse como un vendedor de seguros? ¿Como el hijo de un asesinado? ¿Como un policía? 
–Sí, es así. Yo había estado estudiando un poco la personalidad de Moore y él se había convertido en un analista. No tenía ningún sentido que tratara de decirle que era otra persona. Directamente me presenté, le dije qué era lo que me estaba motivando, cuál era la intención de contarle cuál era el objetivo de esta llamada. La reproduzco porque lo tengo presente:
“–Hello?
–Hello
–Mr. Moore?
–Yes, I’am.
–Hello Mr. Moore. My name is Miguel Robles. I’m from Córdoba, Argentina. Speak Spanish, Mr. Moore?… Mr. Moore? Mr. Moore?
–Sí, macho, hablo español. Ya me imagino por qué me llamás.”

•Un escapado que habla 

–Moore tiene una forma muy coloquial de hablar. Me dice: “Mirá, macho, a tu papá lo mató el D2, es un hecho, pero no voy a hablar por acá porque no confío en los teléfonos. Así que cuando quieras te espero en mi casa, tenés las puertas abiertas”.
Evidentemente era un desafío, una prueba y una muestra de confianza, todo junto. No lo dudé: en menos de dos semanas ya estaba arriba del avión viajando a Inglaterra a entrevistar a Charlie Moore. Todo un mito, una persona odiada, resistida, pero también consultada, porque su testimonio del año ’80 termina formando una especie de columna vertebral de todas las causas de derechos humanos en Córdoba. Me di cuenta de que para ese documento él había agarrado una máquina de escribir y había escrito lo que había querido. Pero nunca nadie le había preguntado nada.
–Había mucha más información por develar.
–Es que muchas veces se pierde información no intencionalmente, información que a lo mejor él mismo no valoró en su momento, pero que uno como investigador puede darle otra óptica. Así que llegué al norte de Inglaterra, y me encuentro con esta persona en el aeropuerto de Manchester. Así como lo describo en el libro: camisa de gasa color verde, remera color verde oliva, jeans gastados, botas de montaña. Era Charlie Moore uniformado como en aquellos años, con el pelo semilargo como lo mostraban las fotos de su juventud. Subimos a su Land Rover, fuimos a su casa, estuvimos dos días. Hablamos de temas generales, él primero preguntándome sobre mi trabajo. Después, en una cabaña que tiene más al norte de Inglaterra, ya cerca de Escocia, un lugar muy solitario, muy pequeño, empecé a preguntarle. Allí nos encerramos diez días a hablar de los ’70.
–¿Él no tuvo inconveniente en que usted llevara grabador?
–No, no. Esto lo cuento en el libro… ¿Por qué Moore no había sido encontrado antes? Fue una cuestión del momento y la oportunidad. Digo, porque el ERP todavía no había levantado su condena a muerte. Creo que el hecho de haber sido hijo de una víctima y que él me veía como un policía, ayudó. En el libro discuto con él sobre si él había desarrollado una especie de “síndrome de Estocolmo”, esto de amar a sus captores. Creo que esto le dio una legitimidad especial. Así que me permitió grabar. De todos modos, cuando terminé el libro se lo hice llegar para que lo viera y le pareció perfecto. Él finalmente declara en los juicios en los que se está enjuiciando a Videla, Menéndez y otros 29 policías y militares en Córdoba. Y allí surge la primera sorpresa para mí: el alto valor que el tribunal le da al libro incorporándolo al debate.
–¿O sea que después de esto, él viajó a hacer declaraciones?
–No, no, le pregunté si ratificaba su declaración del ’80 y si él vendría a la Argentina y él lo que me dice es que no. Era un hombre parado en los ’70, Eduardo… “Declararía por videoconferencia”, me dijo. Y es así como él declara por videoconferencia en los juicios que se están llevando en estos momentos aquí en Córdoba.

•En la dimensión diabólica

–Los especialistas en violaciones a los Derechos Humanos dicen que quién está preso pierde la dimensión del tiempo y quien se exilia pierde la dimensión del espacio. Pero quien sufrió prisión, encierro y después exilio sufre las dos cosas. Y por lo que usted relata, una persona que estuvo seis años viviendo en esa situación de esclavo, pero al mismo tiempo fue colaborador, tiene todos los rasgos de alguien que sufrió la detención. 
–Exactamente. Me encontré con un hombre congelado en los ’70. Que hablaba de los ’70 como si estuviera hablando de cuestiones actuales. Hablaba de muertos como si estuviera hablando con ellos directamente. Si usted me pide que dé así, en dos palabras, una síntesis de La Búsqueda o de la entrevista con él concretamente, sería básicamente llegar a las entrañas de la bestia, comprender desde adentro cómo funciona esta dimensión diabólica de los centros de exterminio, de lugares que eran plenamente diseñados para destruir a las personas. Bueno, en el libro esto está contado con un relato diáfano, porque Moore se relaja muchísimo, se entusiasma. Digamos que es alguien que tal vez estaba cansado de vivir tantos años como en una isla.
–Lo escucho con esa seguridad con la que habla y me digo que seguramente se la ganó con su historia de vida, pero también con estos aires que están recorriendo la Argentina. 
–Sin dudas. Creo que el haber podido cristalizar esta historia tiene que ver concretamente con los tiempos que corren. De otra forma esta búsqueda no hubiera sido posible.

• El libro se agranda 

Miguel Robles trabaja en la Dirección General de la Policía Judicial de Córdoba. Sin embargo, no usa uniforme, tampoco armas. Luego de la extensa investigación que lo llevó a dilucidar el asesinato de su padre policía en 1975 a manos de los propios compañeros, Robles reafirmó su pertenencia policial al servicio de los derechos humanos. Cuando sacó La Búsqueda se agotó en un santiamén. “Fue una edición íntima, que tuvo una repercusión increíble… Hasta la mismísima Presidenta de la Nación se hizo eco del libro”, dice. La repercusión de este relato ha motivado a que el Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba creara la Editorial del Pasaje. La Búsqueda será el primer libro, tendrá una tirada de 2 mil ejemplares. La pesquisa expone por primera vez, luego de 30 años, un detallado relato de Carlos Raimundo “Charlie” Moore, ex militante del ERP, detenido desde 1974 a 1980. Desde su declaración a la Acnur ese mismo año, no se conocía su paradero, hasta que Robles lo encontró.
Fuente:MiradasalSur                                                                           
Publicado por Colectivo Ex P. Pol. Sobrev. Rosario

MÉXICO.OCTUBRE 2010.DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.
Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.

 

Las y los reunidos en el encuentro internacional de hijos e hijas en México del 6 al 8 de octubre del 2010, en representación de nuestras organizaciones

  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, Red Nacional Argentina;
  • Hijos Chile
  • Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad Colombia
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, España y Francia de Red Europa;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional Guatemala;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional México;
  • Hijos Uruguay;
  • Hijos Perú;

E invitando también a quienes quieran sumarse a esta declaratoria de principios y acuerdos, manifestamos:
Somos hijos e hijas de una misma historia.

Somos hombres y mujeres que compartimos experiencia de represión, aunque vinculada a procesos distintos: las dictaduras militares en Chile, Uruguay y Argentina; la guerra y el conflicto político, social y armado en Guatemala, Perú, Colombia y México; éste junto a España y Francia, como países receptores del exilio y la persecución y a su vez, albergue de represores.

Pero no sólo nos une el horror, también somos hijos e hijas de las luchas de los pueblos de América Latina y somos personas comprometidas a trabajar contra la impunidad que traspasa nuestras fronteras.

Subvertimos el dolor en fuerza y la tristeza en rebeldía.

Porque romper el silencio y denunciar el terrorismo de Estado que se implementó e implementa en nuestros países es, para nosotros y nosotras, una manera de trabajar por un mundo más justo donde no existan la desigualdad y la injusticia que el imperialismo ha promovido e impulsa utilizando métodos represivos.

En nuestra lucha nos guían tres ejes indisociables:

Identidad:

Nosotros y nosotras, que hemos visto en Latinoamérica la opresión a la resistencia política, impulsada por el terrorismo de Estado y las estrategias de Estados Unidos, reconocemos y reivindicamos hoy la lucha de nuestros padres y madres, que consideramos vigente, y nos sentimos orgullosos de ser hijos de una generación que dio lo mejor de sí para hacer del mundo un lugar más justo, bello e igualitario.

Ahora, elegimos partir desde nuestras historias individuales para expresarnos de manera colectiva con una nueva forma de hacer política, la nuestra.

Partimos de las fotos en blanco y negro, con los rostros de las víctimas de la barbarie, y las llenamos de colores cargados de memoria, de música y de vida. Integramos el arte y seguimos en la búsqueda de una estética de nuestra generación, valorando la diversidad.

Memoria:

Concebimos a la memoria como un verbo y no un recuento de datos del pasado. Para nosotros es un principio de acción que va de lo individual a lo colectivo y, además de dignificarnos, nos sitúa como sujetos activos en el presente y futuro de nuestras sociedades.

Rompemos el silencio con denuncias de injusticias pasadas y presentes, pero esperamos también que los pueblos tomen el desafío de construir sus propios destinos. Porque, para nosotros y nosotras, un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad y, por tanto, sin futuro.

Reconocemos el desafío de la institucionalización de la memoria como un asunto que nos interpela, pero no cederemos a que la memoria deje de ser viva, activa, ni pierda su potencialidad transformadora.

Justicia:

Señalamos que la represión adquiere nuevos nombres y formas. Hoy son la lucha contra el terrorismo, la doctrina de tolerancia cero, la judicialización de la protesta social, persecución a luchadores políticos y la criminalización de la pobreza.

En su nombre se justifican la violación de derechos, se restringen las democracias y se afectan las conquistas populares, como ocurrió con el golpe de Estado en Honduras y los intentos fallidos en Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Aunque en algunos de nuestros países existen avances formales en materia legal, ello no significa que se apliquen ni se transformen en posibilidad de justicia. La impunidad es moneda corriente por ser parte estructural de los regímenes en que vivimos. Al luchar contra ella, exigiendo el juicio y castigo a los responsables de ayer y hoy, intentamos aportar a la construcción de sociedades más justas, tanto desde las peleas en tribunales como en las calles, buscando una condena social.

Por todo lo antes dicho, denunciamos

  • Que el terrorismo de Estado continúa vigente y adquiere nuevas formas, como las leyes antiterroristas y judicialización de las luchas, con el fin de paralizar a nuestras sociedades y robar riquezas materiales, culturales y espirituales.
  • Que la militarización y la intervención extranjera violan en nuestros países el principio de autodeterminación de los pueblos y generan condiciones para posibles golpes de Estado.
  • Que muchos de nuestros estados siguen cometiendo la desaparición forzada en contra de luchadores sociales. Sean de hace 50 años, diez, o 15 días, igualmente los desaparecidos y las desaparecidas nos faltan a todos y todas, todos los días, y no bajaremos la voz ni los brazos para exigir su aparición con vida.

Conocemos en carne propia la crueldad del terrorismo de Estado. Hemos experimentado el dolor y la impotencia de las desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos, persecuciones, torturas, exilio, masacres, genocidios, apropiaciones de niños, encarcelamientos y delitos de lesa humanidad, por razones políticas. Ese dolor nos atraviesa el cuerpo y fue pensado para aislarnos, acallarnos y paralizarnos. Pero no logró derrotarnos. Ni el crimen más cruel ha podido hacer desaparecer el espíritu y la voluntad de lucha por un mundo mejor.

Desde México, juntos, reafirmamos nuestro compromiso por trabajar con la memoria como escudo, la identidad como nuestra mayor fortaleza y la justicia como nuestra bandera.

NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS 

RED INTERNACIONAL DE HIJOS
Ciudad de México, 8 de octubre de 2010

http://www.hijosmexico.org/index-encuentro_internacional_de_h.i.j.o.s._2010_declaratoria_final

 Descargar Declaración final del encuentro [pdf 99 kb]