JÓVENES Y MEMORIA. Recordamos para el futuro

 

http://www.comisionporlamemoria.org/jovenesymemoria/el-programa.htm

¿Qué es Jóvenes y Memoria?

En el año 2002 la Comisión Provincial por la Memoria (Provincia de Buenos Aires – Argentina) lanzó el programa “Jóvenes y memoria, recordamos para el futuro” para promover el tratamiento de la última dictadura militar en las escuelas secundarias bonaerenses.

Este programa se propone, por un lado, renovar la forma de enseñar y aprender ciencias sociales, fortaleciendo espacios curriculares ya existentes en la educación formal. Por otro, activar el proceso de construcción y transmisión de la memoria colectiva como forma de afianzar los valores en derechos humanos, las prácticas democráticas y el compromiso cívico crítico de las nuevas generaciones. Se trata de impactar sobre la subjetividad de los jóvenes, en sus formas de percibir el presente y en la capacidad para pensarse como sujetos autónomos, conscientes y responsables de sus opciones y prácticas.

En torno al eje “Autoritarismo y democracia”, proponemos el abordaje de la historia reciente en la escuela, a partir de una premisa básica: que sean los alumnos los que se apropien significativamente de las experiencias pasadas. A partir de la elección de un tema o pregunta sobre la historia de su comunidad equipos de alumnos y docentes inician una investigación, entrevistando a protagonistas, consultando archivos y finalmente produciendo un relato donde exponen sus conclusiones. El soporte de este producto final es también una elección: un video, un mural, una obra de teatro, una intervención urbana, una muestra fotográficaa, un CD multimedia, una página web, una revista, un libro, un programa de radio etc.

Los jóvenes cuentan la historia

La propuesta es que sean los adolescentes quienes investiguen y “cuenten” la historia. Los alumnos formulan hipótesis, interpretan y deciden qué y cómo contar. La escuela se trasforma así en productora de conocimiento crítico, original e innovador. Los jóvenes se desplazan del lugar de receptores de relatos y conceptos sobre la historia, hacia el de los constructores de conocimiento, con la peculiaridad de trabajar en grupo y producir un hecho colectivo que impacta más allá de la escuela.

Es su comunidad la receptora, son sus padres, sus docentes, sus otros pares quienes “reciben” relatos del pasado construidos en base a las preguntas de las nuevas generaciones.

La experiencia

A lo largo de las cinco convocatorias del Programa múltiples han sido las historias sobre la dictadura militar, reconstruidas y contadas por alumnos y docentes de las escuelas secundarias de la provincia de Buenos Aires. Han participado escuelas de grandes ciudades y de pequeñas localidades, insertas en medios pobres o en sectores más acomodados. Así, las historias a contar han sido variadas y heterogéneas.

Las temáticas elegidas pueden agruparse en torno a algunos ejes:

la biografía de desaparecidos de la comunidad
la reconstrucción de episodios locales, de represión y de resistencia.
la exploración sobre las percepciones que desde el presente se tiene de la dictadura: el “acá no pasó nada”.
la reconstrucción de la vida cotidiana durante la dictadura
las trasformaciones sociales y económicas que provocó la dictadura en su comunidad.
la Guerra de Malvinas
el impacto de la dictadura sobre las prácticas educativas

Memorias locales

La dimensión micro histórica de las investigaciones les permite a los jóvenes una mirada sobre la dinámica de la historia menos opaca, menos abstracta y a la vez menos esquemática y estereotipada de la que ofrece la historia escolarr. El protagonista, el testigo, la víctima, el victimario, el cómplice, están al alcance de la mano; pueden ser reconocidos como vecinos, maestros, padres, y los alumnos pueden inscribirse en la Historia desde sus historias. Pero además, desde el punto de vista cognitivo, aprenden más y mejor Historia de esta manera que en las propuestas convencionales.

El encuentro final: Chapadmalal

Como cierre del año de trabajo, los equipos de docentes y alud,nos se reúnen durante dos o tres días en Chapadmalal. Allí presentan sus obras de teatro, instalaciones, libros, videos, web, cd rom. Las historias se suceden una tras otra, todas se parecen, pero son diferentes, singulares. Cada una ha tenido en su comunidad una recepción distinta, multitudinarios auditorios o dominada indiferencia. Lo que todas tienen en común es esa mirada libre y abierta de los jóvenes.

La construcción de la democracia de nuestro país no es un proceso acabado. Sus debilidades y límites también pueden rastrearse en el pasado. Reflexionar en torno al período signado por el autoritarismo, sobre todo aquél donde asoló el terrorismo de Estado (1976-1983) es una tarea que merece ser abordada con especificidad. No obstante la tragedia sucedida hunda sus raíces en nuestra historia.

Los jóvenes de hoy tienen el derecho de confrontar con el pasado reciente su propio presente, valorando la democracia y reconociendo su estado de “incompletitud”, ya que serán los que continúen con la tarea de perfeccionarla.
Este presente, tan atravesado por la crisis social, política y económica, requiere espacios de indagación del pasado, para hacer de esta democracia un proyecto colectivo donde definir nuestra identidad y de la que todos seamos parte.

Antecedentes

Cuando lanzamos el programa (en el año 2002) estábamos convencidos de que este denso proceso de aprendizaje que emprendían los alumnos y docentes iba a impactar en varios niveles. No se iba a limitar a sumar información sobre el pasado hasta entonces desconocida, o a incorporar nuevos conceptos, o aprender nuevos saberes, o a desarrollar nuevas habilidades.

Nos interesaba promover el desarrollo de una “experiencia” en el sentido de transformar la propia subjetividad de los participantes. En otras palabras, provocar cambios en las formas de percibir el presente, las maneras de comprender la sociedad, la forma de valorar los hechos, los modos de actuar individual y colectivamente.

La indagación sobre el pasado, además de dar cuenta de fenómenos complejos anclados en otro tiempo, permite adquirir nuevas perspectivas al inscribir el presente en una continuidad temporal más densa, ensanchando los márgenes de la experiencia vivida y también de las expectativas de futuro.

En un segundo nivel, buscamos incidir en las diferentes culturas institucionales escolares, poniendo en tensión prácticas, valores implícitos y explícitos, currículos, potenciando espacios de creación y trabajo colectivo, fortaleciendo a la escuela como espacio de construcción y transmisión de la memoria.

Finalmente, intentamos generar un espacio de intercambio de lo que hace y produce la escuela con las instituciones y miembros de su comunidad. La experiencia de estos años del Programa nos mostró de qué manera los contextos sociales donde se insertan las escuelas fueron conmovidos, al ser interpelados por una joven generación que ha provocado la revisión de un pasado que antes había sido poco indagada. El señalamiento de silencios, hiatos y ausencias disparó trabajos sobre la propia identidad de la comunidad que no dejan de impactarnos.

Con el Programa Jóvenes y Memoria, pretendemos promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia.

Participar del Programa

Ser parte del Programa, implica desarrollar un Proyecto Institucional en las escuelas secundarias generando como resultado una producción concreta que sirva como vehículo de transmisión de la memoria del pasado reciente de sus comunidades, signado por la experiencia del autoritarismo.

Fases del proyecto

Cada proyecto deberá contemplar las siguientes fases:

Investigación
Identificar y reconstruir los acontecimientos más significativos –en torno al eje Autoritarismo y Democracia– que marcaron la historia de las comunidades donde está inserta la escuela .

Archivo
Recopilar, ordenar y preservar los documentos y testimonios que permitieron dar cuenta del pasado.

Transmisión
A partir de la investigación, construir un relato sobre ese pasado. Cada proyecto deberá elegir para su producción final uno de los siguientes soportes de transmisión:

1) Libro
2) Producciones gráficas (folletos, cartillas, diarios, revistas)
3) Ediciones multimedia (páginas Web, Cd)
4) Murales, marcas de memoria
5) Obra de teatro o puesta escénica
6) Muestra fotográfica
7) Documental en soporte audiovisual
8) Documental en soporte sonoro

Aportes de la Comisión

A las escuelas seleccionadas la Comisión brindará:

1. Capacitación específica para docentes y alumnos:
Formulación de proyectos
Educación, Historia y Memoria
Cine y Memoria/ Medios de comunicación y memoria/ Arte y memoria
Introducción a la investigación histórica/ Historia oral
Archivología

2. Capacitación específica para la producción final:
lenguaje audiovisual / lenguaje radiofónico / producción y edición de textos / diseño de bocetos y realización de murales / producción de instalaciones y marcas de memoria / muestras fotográficas / teatro comunitario / multimedia

3. Insumos:
Para la capacitación: La Comisión entregará a las escuelas material bibliográfico, documentos y videos adecuados de apoyo para los proyectos.
Para la producción: La Comisión proporcionará aquellos insumos indispensables para la realización del producto final, los cuales serán acordados con cada uno de los equipos de trabajo luego de la aprobación del proyecto.

4. Generación de espacios de encuentro e intercambio:
Durante el período de realización, se organizarán talleres regionales en los que confluirán distintos equipos de las escuelas donde se debatirá y compartirán las diversas experiencias en desarrollo.

Los distintos trabajos realizados serán presentados en un encuentro final a realizarse a fin de año, en el complejo de Chapadmalal, donde los jóvenes de cada ciudad se encontrarán con otros para “contar” la historia, para trasmitir la memoria de su pueblo.

youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=MnH2_4kof_Y

 

Programa Jóvenes y Memoria, pretendemos promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte del proceso de construcción de su identidad y de su afiliación a la sociedad a la que pertenecen, en el marco del proceso de profundización de la democracia

Pensando el Programa…

A lo largo de las cuatro convocatorias del programa “Jóvenes y Memoria. Recordamos para el futuro”, múltiples han sido las historias sobre la dictadura reconstruidas y contadas por alumnos y docentes de los polimodales bonaerenses. A pesar de su diversidad, tienen en común tanto su inscripción local como la peculiaridad de que sean los adolescentes los encargados de investigar y contarlas. ¿Qué reflexiones pueden hacerse a partir de esas historias?

Diaz, Diego
“Los jóvenes y la producción audiovisual sobre la dictadura”
Revista Tram(p)as de la comunicación y la cultura, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, año 2006
Descargar artículo
Raggio, Sandra
“La enseñanza del pasado reciente. Hacer memoria y escribir la historia en el aula”
Revista Clio & Asociados, Universidad Nacional del Litoral, volumen 5, 2004
Descargar artículo
Raggio, Sandra
“Jóvenes construyendo colectivamente la memoria”
Revista Novedades Educativas, año 18 Nº 188, agosto 2006
Descargar artículo
Raggio, Sandra
“Trajes de época para las batallas por el futuro. Los jóvenes y la memoria”
Revista Puentes, año 6 Nº 17, abril de 2006
Descargar artículo
Diaz, Diego
“¿Con qué imágenes los jóvenes cuentan la dictadura? Mirar para ser visto, narrar para ser mirado”
Descargar artículo
Saraví, María Elena
Representaciones de los jóvenes sobre el  trabajo: Del mundo feliz al desamparo.
Descargar artículo
Salvatori, Samanta y Ordenavía, Macarena
“Pensar el pasado. Los jóvenes y sus representaciones sobre los desaparecidos”

 

UNIVERSIDAD BOLIVARIANA

ESCUELA DE PERIODISMO

HISTORIAS DE REPRESIÓN INFANTIL E IMPUNIDAD

Tesis para postular al título de Periodista

Estudiantes Aspirantes: Fernando Caro Carrasco

Ricardo Manzur Carrasco

Profesor Guía: Fernando Barraza Draper

«Sólo aquello que hemos perdido merece ser contado…»

Quisiéramos parir esta historia en otro Chile. En uno donde las penas estén reparadas. Sabemos que esas heridas son difíciles de sanar, pero nuestro ánimo e intento no se construye en imprimir cientos de hojas con dolor ajeno. Nuestro motivo es contribuir desde nuestra trinchera al futuro de una nación que aún está divida, aunque artificialmente en el escenario político, en los relatos que compartiremos existe una injusticia que no podemos sino intentar sosegar. Para que no continúe atormentando a esos niños que hoy en día con aspecto de adulto exigen se reparen de algún modo todos esos años de angustia y privación del mundo al que no tuvieron derecho.

 

Extraviamos nuestra conciencia. Hemos hipotecado la vida de varias familias con la obstinación de nuestros sueños, que para otros eran pesadillas… Lo perdimos todo como nación y reconstruir esa herida abierta es sin duda un llamado que nos convoca como profesionales del futuro, para que en este peregrinar no volvamos a extraviar las lágrimas de los niños silenciados por cobardes fusiles, que borraron sus sonrisas en el comienzo de sus vidas.

Perdimos nuestro carné de identidad como chilenos y no queremos que el silencio se teja como un manto de impunidad. Este es un esfuerzo para conmemorar el dolor de miles de niños que vieron truncados sus juegos por la odiosidad de un pueblo que no quiso mirarse como hermanos. Que se limitó al odio, a generar violencia para dividirse… y que en algún punto de su historia, esperamos, se reencuentre y pueda mirarse cara a cara.

FCC & RMC

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

  • Doctrina de Seguridad Nacional (DNS) 7

MÉTODO DE REGISTRO

  • Las Pases para una Nueva Memoria:

Para que no Heredemos la Amnesia a Nuestros Hijos 18

  • Hipótesis, Objetivos Generales y Específicos 24
  • Conclusión 26

Capítulo 1

LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DE LA DICTADURA

  • El Drama Sicológico: El Caso de Andrés 31
  • Rodrigo y Jimmy en Noche Buena 36
  • Cuentas de los Angelitos en Chile 41

Capítulo 2

INOCENCIA ROBADA

  • Octubre Rojo en la Santa Adriana 52
  • Matanza en el Puente Bulnes 57
  • Antecedentes de una Masacre 60
  • Durmiendo con el Enemigo 61
  • Cuarteto de la Muerte 64
  • Dónde Está José Miguel 66
  • Bitácora de un Sobreviviente 69
  • La Morgue y el Día Después 72
  • El Eterno Calvario 76

Capítulo 3

MARCO REFERENCIAL

La Fase Terrorista

  • La Doctrina Cristiana Disfrazada como Justificante 84
  • Miedo a la Incertidumbre 85

Poblaciones y Movimientos Sociales

  • La «Peligrosidad» del Pobre 90

El Nefasto Rol del Poder Judicial

  • Recurso de Amparo e Impunidad 94
  • Así Operó la Justicia 97

El Funesto Rol de la Prensa

  • Paradigma de una Pluma Cómplice (Plan Z) 108

  • El Periodismo con Bototos  111

  • Traje Desastre y a la Medida 115
  • El Neo- Nuevo Periodismo 117
  • Por el Sendero de los Próceres 122

La Tortura

  • Cuando la Prisión Pública parece un Alivio 134

  • La Impunidad 137

Capítulo 4

LOS SOBREVIVIENTES

  • Y… Los Nominados Son 144
  • Voces que Revivieron el Horror 148
  • Adiós a los Niños 152

Agradecimientos 161

Bibliografía 162

INTRODUCCIÓN

Esta investigación pretende entregar una nueva visión del bullado tema de la violación a los Derechos Humanos (DD.HH.) por parte de los dispositivos de seguridad del régimen militar. De vasto conocimiento son todos los denominados casos emblemáticos, como «Villa Grimaldi», «Operación Albania», «Calle Conferencia» y la «Caravana de la Muerte», entre otros, de los que se ha escrito profusamente. Sin embargo, hay un tópico que se ha abordado sucintamente en boletines e informes de DD.HH. y que por su alto contenido noticioso merece un tratamiento mucho más extenso y riguroso: las violaciones a menores de edad, en muchos casos «marginales», durante la dictadura. Niños y adolescentes que no pertenecían a ninguna agrupación política y que son perfectamente interpretados por Gabriel Salazar y Julio Pinto en Historia Contemporánea de Chile:

«Los niños y los jóvenes no figuran, normalmente, en las páginas de la Historia. Pero son lectores, escuchas y memorizadores de la misma. No son actores centrales. Tampoco son monumentos.*»

Y es quizá la definición de estos historiadores la que nos da más luz a la hora de comprender la lectura que se hace de los jóvenes, más si es bajo una dictadura: «…Es que la mayoría de las definiciones de niñez y juventud no las asumen como sujeto histórico. Así por ejemplo, si los tiempos son de «estabilidad institucional», las definiciones las asumen, solícitamente, como objetos de Pedagogía. Y si los tiempos son de crisis e inestabilidad institucional, entonces se tratan como objetos de sospecha policial, judicial y militar (ampliamos en el apartado «Limpieza Social») En ambos casos, entran en la Historia, en la Política y en la Ciencia Social, no por sí mismas, sino llevadas de la mano, o bien por conceptos tipo «nana», o por reprimendas represivas, correctivas y rehabilitadoras«.

El 11 de septiembre de 1973 las Fuerzas Armadas chilenas derrocaron al gobierno constitucional de Salvador Allende. La Unidad Popular, que proponía una transición pacífica hacia el socialismo, llegó violentamente a su fin tras el golpe militar. El día 11, el Presidente Allende murió en La Moneda, entre las llamas y el bombardeo infligido por los militares, mientras sus ministros y colaboradores fueron detenidos y llevados a campos de concentración. Más tarde muchos de ellos fueron asesinados o desaparecidos. Mediante el Bando Militar No.5, hecho comunicado oficial el 12 de septiembre, las Fuerzas Armadas declararon la existencia de un estado de «guerra interna» en el país. Así comenzaron 17 años de dictadura, que terminaron el 11 de marzo de 1990. De esta manera se estableció la Doctrina de Seguridad Nacional, que fue aplicada a lo ancho y largo de esta faja de tierra.

Los niños no son un tema para los chilenos. Tardamos demasiados años en hacerles una película, en la que sus personajes son los que acompañaron a los padres de los niños actuales. No existe la radio para ellos, pese a existir el acuerdo sobre la excelencia de este medio reforzador de la imaginación, concepto del que los infantes bastante nos han enseñado. Los niños en el ámbito de los DD.HH. parecían no existir, tanto que los que sufrieron la tortura cuando pequeños pensaban que sólo a ellos les había tocado.

Hace un buen tiempo en Chile no tenemos hijos naturales o ilegítimos, son hijos todos en el papel. Pero lo cierto es que somos testigos de cómo aún en tiempos de transición democrática el aparato represivo estatal continúa con sus antiguas prácticas de abuso y malos tratos a quienes habitan determinados sectores. Lugares marginados que hace más de 30 años fueron los escenarios de verdaderas matanzas desajustadas de toda norma o pacto social. Esta discriminación no ha terminado. Se agudiza entre los chilenos.

Sólo un 4,1 % de los niños y adolescentes tiene las condiciones básicas deseables para su desarrollo. Esto significa que cerca de 206 mil menores, de un total de 5 millones 110 mil que habitan el país, posee niveles óptimos para acceder a oportunidades consideradas como elementales. Atención con el futuro y memoria para con el pasado.