Todas nuestras Historias

LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR


No basta conocer la historia, es indispensable reflexionar sobre ella para formar una plataforma de apoyo a la lucha contra la repetición de sus errores


Matar un ruiseñor //// Víspera de año nuevo //// Ángel //// Un lápiz de pasta marca BIC //// Navidad en la isla
Vitrina de libros
Sitios de memoria


Destacados:
Nuestra gente de la Universidad Técnica
Neltume: grito de rebeldía
Ciento diecinueve revolucionarios asesinados
Los del Liceo de Hombres de La Serena
Casa del horror José Domingo Cañas
Maestros por siempre: los profesores asesinados


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—– —— NUESTRAS HISTORIAS Deuda Pendiente José Manuel Ramírez Rosales_ por Beatriz Miranda OyarzúnMatar un ruiseñor María Cristina López Stewart_ por Martín Faunes Amigo¿El viejo pascuero existe? Haroldo Cabrera Abarzúa __ por Herman MaldonadoAdiós a Sara Astica Sara Astica Cisternas _ por Manuel HolzapfelBárbara y Edwin Bárbara Uribe Tamblay, Edwin Van Jurick Altamirano__ por Viviana Uribe Tamblay

Sarita Astica, la de “Valparaíso mi amor” Sara Astica Cisternas _ por Martín Faunes Amigo

Besos eternos Bárbara Uribe Tamblay__ por Carlos Antonio Vergara Núñez

Tres bellas maestras Rosetta Pallini, Elsa Leuthner y María Elena González _ por Lucrecia Brito

Hércules contra los piratas Carmen Bueno Cifuentes y Jorge Müller Silva _ por Pablo Varas

Un último grito de triunfo y de amor Luis Durán Rivas _ por Lucía Sepúlveda

Alto y sereno Bautista van Shouwen _ por Martín Faunes

Homenaje al amor y al valor Óscar Ramírez González, Martín Elgueta Pinto, Abundio Contreras González y Antonio Cabezas Quijada por Tamara Saavedra

Diana y Paulina vencen la impunidad Diana Aron, Paulina Aguirre por Lucía Sepúlveda

Gracias Juan Juan Bosco Maino Canales por Luis Enrique Araya Castelli

Ceremonia de amor -Perros de cana- Pepe Carrasco, Juan Carlos Gómez por Martín Faunes Amigo

En esto estamos todos por Pablo Varas

Ilusión y Realidad Alonso Lazo Rojas

Mi nombre es Salvador Allende por Martín Faunes Amigo

Semblanza de Marcos Barrantes por Alan Gómez Michea

Amigo ausente Claudio Venegas Lázzaro por Rodrigo Posada Parra

Three cool cats Claudio Contreras Hernández, “Coco” por Martín Faunes Amigo

Último discurso del Compañero Allende

Aprendí a vivir Claudio Thauby por Yury Thauby

Papá, dónde estás Carlos Rioseco Espinoza por Esteban Rioseco Espinoza

Escribir tiene muchas caras, casi tantas como los recuerdos Carlos Rioseco Espinoza por Esteban Rioseco Espinoza

Tras los pasos de la memoria por Hilda Espinoza Figueroa y Lucrecia Brito Vásquez

Thauby y Tano Claudio Thauby y Ramón Martínez González por Lucrecia Brito Vásquez

El gesto perdido del bello recluta Claudio Thauby por Rosana Ojeda

La primavera del 75 Alonso Lazo Rojas y Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Bernardo llevaba puestos unos bototos Bernardo Cortés Castro por Edgardo Carabantes Olivares

La última lección del profesor Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Claudia López Benaiges por Kristian M. F.A.D

Víctor Jara en la mañana Claudia López y Víctor Jara Por Óscar Aguilera

Guayacán, donde ejecutaron a niños Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy por Arnaldo Pérez Guerra

Coquimbo, donde dinamitaron personas Federico Álvarez, Germán Cuello, Mario Romero y Sonia Valencia por Ana Marín Molina

La maestra de Puerto Fuy Bernarda Vera Contardo por Juan Carlos Díaz

Agosto Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Diana Diana Aron por Gilda Waldman M.

Todo este territorio es tu sepulcro Nilton Rosa Da Silva por Óscar Aguilera

Un hombre de acción Marcos Barrantes Alcayaga por Martín Faunes Amigo

Maestranza San Bernardo por Fernando Lizana

Francisco Aedo, un arquitecto, un maestro

El último tren para el colega Barría Arturo Barría Araneda por Nieves Fuenzalida

Maestra por Siempre María del Carmen Arriagada Jerez por Lucrecia Brito Vásquez

Regreso al hogar Lisandro Sandoval, «Layol» por Arinda Ojeda Aravena

Antuco por Odette Magnet

Salvajes y santos inocentes por Martín Faunes Amigo

¡Mala Cueva Militar! por Manuel Paiva

Una golondrina tras la alambrada Carlos Carrasco Matus, «Mauro» por Viviana Sepúlveda Pino

Cecilia y el Caluga Juan Carlos Rodríguez y Cecilia Castro

Homenaje al “Flaco D’Orival” Jorge D’Orival Briceño por Erika

Jaime Ossa en la memoria Jaime Ossa Galdames por Patricia Bravo

Guaripauchito Víctor Oliva Troncoso por Sonia Oliva Troncoso

Mi hermana Catalina Catalina Gallardo por Isabel Gallardo

Interpretación libre de una tragedia Enrique París Roa por Piero Montebruno

Cayó junto a su pueblo André Jarlán por José Aldunate s.j.

Jecar, compañero en el viaje de la vida Jecar Nemhe por Fesal Chain

James y el Camaro Patricio Munita por Flaco Lucho desde Bélgica

¿Negligencia Culposa? por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Irregulares Viriato, Baucha, Perico, Ángel, Chico Pedro por Ernesto Marcosy

Mujeres de mi generación por Luis Sepúlveda

Bailarina – Arquitecta Ida Vera Almarza por Pablo De Carolis Yori

Futbolistas del Carrera Pinto Isidro Pizarro Meniconi por Oscar Montealegre Iturra

Unicornio II Muriel Dockendorff Navarrete por Iris Padilla

Búsqueda de “Daniela” Muriel Dockendorff Navarrete

Cartas y poemas de Muriel Muriel Dockendorff Navarrete

Támesis Marcelo Eduardo Salinas Eytel por Nicole Drouilly

Las risas y las voces de mi padre Marcelo Concha Bascuñán por María Paz Concha Traverso

Cucho, el “Gato” de Ñuñoa Agustín Reyes González, “Gato” por Lucía Sepúlveda

Amanece por Máximo Gedda

Moreno de verde luna, voz de clavel varonil Hugo Daniel Ríos Videla, “Peque” por Teresa Izquierdo Huneeus

Che Compadre Hugo Ratier Noguera, “Raimundo” por Martín Faunes Amigo

Pablo y Feliciano Raúl Cornejo Campos, “Feliciano”, y a Miguel Angel Sandoval, “Pablo” por Flaco Lucho desde Bélgica

El sastre valiente Miguel Angel Sandoval, “Pablo” por Lucía Sepúlveda Ruiz

Discos de vinilo Genaro Flores Durán __por Jorge Flores Durán

Las flores de mi balcón llevan tu nombre Muriel Dockendorff Navarrete __por Pablo Varas

Muriel, dulces, kuchen y tortas Muriel Dockendorff Navarrete __por Patricia Ochoa

Nunca dejarás de estar conmigo Gregorio Mimica __por María Antonieta Blaisse

Revivieron la historia de Carlos Rioseco

Carta abierta a Juan Maino

Recuerdos de 30 años Alberto Bachelet __por Patricio Carbacho

Otro 11 de septiembre Gastón Vidaurrázaga Manríquez __por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Acto en el Liceo de Hombres de La Serena

Nuestra gente del Liceo de Hombres de La Serena

Un estudiante viajero Germán Cuello __por Alexandra

Estadio Nacional y Chacabuco, memoria del silencio __ por Dr. Luis Cifuentes

Una contribución al Movimiento Popular de Concepción Rudy Cárcamo Ruiz __por Eduardo Cruz (Bily)

Nuestra gente de la UTE

A la vuelta del calendario: Gente de la UTE Claudio Contreras / Agustín Martínez __por Juan Carlos Díaz

A 31 años del asesinato del General Bachelet Alberto Bachelet __por Raúl Vergara Meneses

José Hipólito Jara y Víctor Alfonso Martínez

Acerca de Jorge Grez Aburto __por Eduardo Agustín Cruz (Bily)

Miguel Cabrera Fernandez “Paine” __ Miguel Cabrera __por Victor M. Gavilan

Neltume / Nahuelbuta

Federico junto al diamelo Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Carlitos y el Coronel __ Oscar Rojas Cuéllar __por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Gladys, maestra de ética y consecuencia revolucionaria __ Gladys Marín __por Martín Faunes Amigo

Algo más que «Dama Blanca» Padre Miguel Woodward __por María Paz García-Huidobro

Carmencha__ Carmen Bueno __por Loli Bueno

Nilda Patricia__ Patricia Peña Solari __por Juparo

La niña junto al piano__ Patricia Peña Solari __por Claudio

Playground__ Patricia y Fernando Peña Solari __por Paz Concha Traverso

¿Quién asesinó a Jacqueline Drouilly? __por Arturo Alejandro Muñoz

Cátedra de Educación Cívica __por Martín Faunes Amigo

Víspera de año nuevo _Lucrecia Brito Vásquez

Bolsas de pan en el estadio _Manuel Paiva

Las historias que podemos contar _Mario Garcés Durán

Once de septiembre en Indumet _Martín Faunes Amigo

Tres raasss por Ricardo Faunes _Martín Faunes Amigo

La vie en rose en Grimaldi__ María Teresa Eltit / María Teresa Bustillos __por Monique Hermosilla Jordens / Lucrecia Brito Vásquez

De mayo a octubre de 1975__ Iván Olivares Coronel “Chuqui” y Dagoberto Pérez Vargas “Dago” __por Flyman

Ayudista de todas las horas__ Sonia Edwards __por Lucía Sepúlveda

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita__ _Miguel Enríquez __por Adriana Goni

Le juro que fue por amistad__ _Jacqueline Drouilly / Marcelo Salinas __por Guido Eytel

Ángel__ _Horacio Carabantes Olivares __por Edgardo Carabantes Olivares

Hoy confluyen aquí las voces y los sueños __por Daniela Peña Soto

En recuerdo de Paine__ _Miguel Cabrera Fernández-__ por Andrés

Blancas abandonan -Danilo González Mardones-__por Pablo Varas

Amanecerá un día__ _Luis Palominos Rojas-__por Eduardo Palominos Rojas

Una silueta contra la montaña__ _José Manuel Ramírez Rosales-__por Nelly Berenguer Rodríguez

Con todo el tiempo del mundo _J.J.Boncompte, J.Carrasco-__por Pablo Varas

Hombre niño casi alado _Claudio Venegas Lazzaro-__por Margarita Román

El guitarrista que se atrevía a cantar _Horacio Carabantes-__por Martín Faunes Amigo

Martes once en la Universidad _Goyo Mimica- __por Manuel Mardones

El niño invisible _Miguel, Bautista, Ricardo y Ambrosio- __por Manuel Holzapfel Gottschalk

El beso tembloroso _Mónica Llanca Iturra- __por Lucía Sepúlveda Ruiz

Aquí…, Radio Liberación _Fernando Vergara Vargas-__por Lucía Sepúlveda Ruiz

La foto de mi casa -Julio Guerra-__por Luis Alberto Tamayo

Bachilleres en fútbol -Rafael Madrid-__por Jaime Castro Santoro

La imaginación herida -Eugenio Ruiz Tagle-__por Josefa Ruiz-Tagle

Memorias fragmentadas -Padre Llido-__por Claudia Iturrieta

Pepe Amigo, el malo -José Amigo Latorre-__por Narda Salgado

Maletín james bond -Juan Maino Canales-__por María Angélica Illanes Oliva

Revolucionarios profesionales -Matías-__por Juan Schilling Quezada

Detective ángel de las microtabletas fotográficas -Teobaldo Tello Garrido-__por Martín Faunes Amigo

Una mano en el bolsillo trasero -Mauricio Jorquera-__por Manuel Arriagada

Hermosa niña judía -Diana Aron-__por María Paz García-Huidobro

Paine: algo más que sandías-__por Martín Faunes Amigo

Pasajeros en el tren Elquino -Federico Alvarez S.-__por Martín Faunes Amigo

Homenaje a Jorge Peña Hen

Encuentro el antiguo profesor con el borracho -Jorge Peña Hen-__por Martín Faunes Amigo

El clarin mayor -Jorge Peña Hen-__por Martín Faunes Amigo

Sinfonías en carcajadas -Jorge Peña Hen-__por Lucrecia Brito

Treinta y uno de Julio de 1975 __Poema para los 119__por Juparo

Nilda Patricia __Nilda Patricia Peña Solari__por Juparo

Memorias Fragmentadas __Padre Antonio Llidó Mengual__por Claudia Iturrieta

Si el poeta eres tú __Máximo Gedda, Yactong Juantok Guzmán, Carlos Gajardo Wolf, Mario Calderón Tapia, Ricardo Solar Miranda, Rabito, Cesar, Amador Del Fierro__por Liliana

Justicia Divina __Gabriela Arredondo Andrade__por “M”

Alfredo, vas a ser abuelo __Alfredo García Vega__por Silvia Vera

La niña junto al piano __Patricia Peña Solari__por Claudio

Fue en septiembre__ José René Barrientos Warner __Germán F. Westphal

Kellina__ Jacqueline Binfa Contreras __María Paz García-Huidobro

Al Che y a Miguel en el 2001 __ Miguel Enríquez, Ernesto Che Guevara __Víctor Toro Ramírez

Carta de Bautista a su madre __ Bautista Van Schouwen Vasey __

Página de diario de 1963 __ María Cristina López Stewart __

Otro más del Manuel de Salas __ Luis Guajardo Zamorano __Anónimo

Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza __ Miguel Enríquez Espinoza __por José María Memet

Amanece __ Máximo Gedda Ortiz __

Cuando en el sur florecían los cerezos __Marcelo Salinas Eytel__por Guido Eytel

Hermana niña __ Carmen Bueno Cifuentes __por Olimpia Bueno

Historia de un asesinato por fusilamiento__ A la memoria de Pedro Purísimo Barría__por Germán Westphal

El hombre del abrigo amarillento y la mujer que lo amaba__María Cristina López Stewart, Federico Alvarez Santibáñez, Horacio Caravantes Olivares, Jaime Vásquez Sáez, Luis Guajardo Zamorano, Claudio Contreras y Agustín Martínez __por Martín Faunes Amigo

Arrayán__Paulina Aguirre__por Viviana Sepúlveda

Cartas mutiladas__Carmen Bueno__por María Elena Blanco

Bajo el bosque__Héctor Garay Hermosilla__por Diego Muñoz Valenzuela

Triunfador en innumerables aventuras __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Pablo Leiva

Confidenciado entre café y café __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Marisa

Una persona de la raza humana __José Modesto Amigo Latorre__por Hippie

Encuentro del héroe con la traidora __Padre Antonio Llidó Mengual__por Archivero

Mac Leod había sido cadete __Juan Rodrigo Mac Leod Treuer y María Julieta Ramírez Gallegos__por Pablo Leiva

Con Mario somos amigos __Mario Edrulfo Carrasco Díaz __por Lucía Sepúlveda

Recuerda, tu hermano desapareció __Manuel Jesús Villalobos Díaz__por Lucía Sepúlveda

Un asesino anda suelto por Ñuñoa __Eduardo y Rafael Vergara Toledo__Desde Comisión FUNA

Biografía de Miguel Enríquez __Miguel Enríquez Espinoza__por Pedro Naranjo Sandoval

La opción de Augusto Carmona__Augusto Carmona Acevedo __por Lucía Sepúlveda

Un gato de siete vidas__Renato Alejandro Sepúlveda Guajardo __por Queni y Queltec

Confieso que he luchado y alcé los puños iracundo__Ricardo Ruz Zañartu __por P. Ruz

El preso ochocientos quince__Gilberto Urbina Chamorro __por Sonia Cano

La casita de La Faena__Jaime Orellana __por Kenya

Los ojos olvidados del camarógrafo de la “Batalla de Chile”__Carmen Bueno y Jorge Müller Silva __por Gustavo del Campo

En las garras de la Operación Cóndor__Sergio Reyes Navarrete __por Sonia Cano

Ayer cuando me enteré__José Francisco Bordás Paz, “el Coño Molina” __por Rucia

“Sigamos luchando no más…”__Hernán Santos Pérez Alvarez__por Queltec

Ubica a mi compañera cuando salgas en libertad__Pedro Poblete Córdova__por Lucía Sepúlveda

Matemáticas y ajedrez__Vicente Palomino Benítez__por Lucía Sepúlveda

Juez especial después de 27 años__Leopoldo Muñoz Andrade__por Lucía Sepúlveda

¿Dónde estará la Violeta del Grupo de Teatro Acuarium?__Violeta López Díaz__por Lucía Sepúlveda

Morén Brito versus María Teresa Eltit “et ale” __María Teresa Eltit__por Lucía Sepúlveda

El año nuevo ’75 de Marisa: Infierno en La Torre__María Isabel Joui __por Lucía Sepúlveda

Aquí no tengo nada que decir__Martín Elgueta Pino__por Lucía Sepúlveda

La mirista hija de una enfermera del Hospital Militar__Jacqueline Binfa Contreras__por Lucía Sepúlveda

Alfredo, vas a ser abuelo__Alfredo García Vega__por Silvia Vera

Cacería de dos hermanos__Jorge D’orival Briceño__por Sonia Cano

El Pelao Krauss__ Víctor Fernando Krauss Iturra __por P. Ruz

Padre, compañero Joan Alsina__ Joan Alsina Hurtos __por María Paz García Huidobro

Volveré, volveré, donde está mi madre esperándome__ César Arturo Negrete Peña __por sus hermanas

Un minero__ Antonio Lagos Rodríguez __por Susana

Nuestro Aníbal__ Agustín Reyes González __por Maria Stella Dabancens Gandara

El estudiante que Alejandra envió “a Puerto Montt”__ Mauricio Jorquera Encina __por Lucía Sepúlveda

Joven profesor detenido cuando iba a ver partido del Mundial__ Agustín Fioraso Chau __por Lucía Sepúlveda

Miguel Angel desaparecido versus Miguel Angel, su “doble” del sur__ Miguel Acuña Castillo y Héctor Garay Hermosilla __por Lucía Sepúlveda

Cacería nocturna__ Ofelio Lazo Lazo __por Lucía Sepúlveda

Desapareció de la U y de Maipú a los 21 años__ Juan Ernesto Ibarra Toledo __por Lucía Sepúlveda

Vietnam y Londres en la vida de un poblador__ Carlos Cubillos Gálvez __por Lucía Sepúlveda

El mirista de Quinta Normal que desapareció un 26 de julio__ Ismael Chávez Lobos __por Lucía Sepúlveda

La Pity Vergara__ Lucía Vergara Valenzuela __por Paty

Homenaje a Pepe Carrasco__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Patricia Collyer

El chico Sebastián, un artesano militante__ Rubén Arroyo Padilla __por Sonia Cano

Pepito milagroso__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Cheña

Verano del 72__ Sergio Peña Díaz __por Raúl de Calama

Váyanse de Santiago__ Lucía Vergara Valenzuela “la Pity” y Arturo Villavela Araujo __por Marisa

El veterinario del MCR__ Sergio Peña Díaz __por Queltec

Secretos de familia__ Alan Bruce Catalán __por Lucía Sepúlveda

Un beso para las tres__ Sergio Peña Díaz __por Ricardo-Eugenio

El Coño Villavela__ Arturo Villavela Araujo __por “M”

Del José Joaquín Aguirre al Hospital de Cunco__ Eduardo González Galeno __por Margarita Romero

El último de los buenos que alcanzó a verlo__ Sergio Pardo Pedemonte __por Aminta Traverso

La DINA contra dos del cordón Vicuña Mackenna__ Cecilia Castro Salvadores y Juan Carlos Rodríguez Araya __por Sonia Cano

Francia exige a justicia chilena aclarar desaparición de Alfonso Chanfreau__ Alfonso Chanfreau Oyarce __por Lucía Sepúlveda

Juan Chacón dijo adiós a su padre en Cuatro Alamos antes de desaparecer__ Juan Rosendo Chacón Olivares __por Lucía Sepúlveda

El arte de ser mirista y trabajar en Investigaciones__ Sonia Bustos Reyes __por Lucía Sepúlveda

La voz de María Angélica__ María Angélica Andreoli Bravo __por Lucía Sepúlveda

Marcados a fuego en la frente, María Inés y Martín__ María Inés Alvarado Borgel y Martín Elgueta Pinto __por Lucía Sepúlveda

Secuestro del albañil de la Población Kennedy__ Eduardo Alarcón Jara __por Lucía Sepúlveda

Kellina, la mirista hija de una enfermera del Hospital Militar__ Jacqueline Binfa Contreras __por Lucía Sepúlveda

Homenaje a la caída en combate de Miguel Enríquez __Miguel Enríquez Espinoza__por Hernán Aguiló

Sitio en homenaje a Jecar Nehgme __Jecar Antonio Nehgme Cristi__por Lucho

Profesionales a fines y contrapuestos __María Cristina López Stewart__por Martín Faunes Amigo

El último día de Miguel __Miguel Enríquez Espinoza__por Manuel Cavieses Donoso

Thamesis __Marcelo Salinas Eytel__por Nicole Drouilly

Muriel, dulces, kuchen y tortas __Muriel Dockendorff Navarrete__por Patricia Ochoa

El que tuvo siempre tiempo para escribir poesía __ Máximo Gedda Ortiz__por Ignacio Puelma

Un par de botas para su hermana __ Luis Guajardo Zamorano __por Martín Faunes Amigo

Carta para mi amigo el ciclista __ Sergio Tormen Méndez __por Carlos Moukarzel Numair

Cien años de soledad __ Santos Romeo González __por Nilda Bórquez

La hija del flaco Raúl __ Carlos Julio Fernández Zapata __por Hilda E. Espinoza Figueroa

El detective-ángel de las micro tabletas fotográficas __ Teobaldo Antonio Tello Garrido __por Martín Faunes Amigo

Ramón Núñez, ¡no existe! __Ramón Núñez Espinoza __por Lucía Sepúlveda

Abundio, el carpintero del G1 __Abundio Contreras González __por Lucía Sepúlveda

A la esquina sin abrigo en el invierno del 74__Jorge Olivares Graindorge, Zacarías Machuca Muñoz __por Lucía Sepúlveda

De la Bolsa de Comercio a un recinto de tortura__Guillermo Beausire Alonso __por Lucía Sepúlveda

Estoy en poder de la DINA!__Germán Moreno Fuenzalida __por Lucía Sepúlveda

Collar de flor al cuello__Cecilia Labrín __por Lorena Sandoval

Unos veranos después__Lumi Videla y Sergio Pérez __por Martín Faunes Amigo

El chaleco rosado de jacqueline__Jacqueline Drouilly __por Nicole Drouilly

Un ex dirigente de la salud__Marcos Esteban Quiñones Lembach __por Lucía Sepúlveda

Brazos que parecían abrazar sueños__Elízabeth Cabrera Balarritz __por Carmen Gallero Urízar

El delito de ser amigos y ex alumnos del Manuel de Salas__Jaime Mauricio Buzio Lorca __por Lucía Sepúlveda

Una imagen de cartón levantada sobre mi cabeza__Jenny Barra__por Lucrecia Brito Vásquez

La desaparición del peluquero mirista__Daniel Abraham Reyes Piña__por Lucía Sepúlveda

Sopa de rocas__Juan José Boncompte Andreu__por María Norambuena/Martín Faunes Amigo

Tren nocturno a la esperanza__Carlos Rioseco Espinoza__por Hilda E. Espinoza Figueroa

Entre dos mundos__Jorge D’orival Briceño__por Anita

María Isabel y María Teresa__María Isabel Joui Petersen y María Teresa Eltit Contreras__por Lucrecia Brito Vásquez

Una casa al fondo por Joaquín Godoy__Ida Vera Almarza, María Cristina López Stewart, Carlos Carrasco Matus, Miguel Angel Pizarro Meniconi __por Tomás Pizarro Meniconi

Coca-Cola__Jaime Vásquez Sáez__por Martín Faunes Amigo

El negro era un valiente__Hernán Pérez Alvarez__por Lucrecia Brito Vásquez

Nos encontraremos a través de la niebla que despejaremos__Muriel Dockendorff Navarrete__por Gloria Laso Lezaeta

A María Mardones__Hermanos Velásquez Mardones__por Hilda Espinoza

María Isabel tenía diecinueve años y una vida por delante__María Isabel Joui Petersen__por María Eugenia Letelier

_ > ¿QUIÉNES SOMOS? Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos ya catorce años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura. Hacemos notar que son pocos aquellos que cuentan con una historia, un homenaje literario, o una foto o pintura que los rescate no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. Así, este avance se muestra esperando incentive en la colaboración de todos ustedes para esta labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible.El material que presentamos está, por lo tanto, en constante actualización, ello, gracias a aportes que se reciben desde todo el mundo, siendo factible que en él existan inexactitudes y errores que rogamos disculpar, sólo no se cometen errores cuando no se avanza. Adviértanos si detecta algún error y, ayúdenos, tenemos por delante una tarea inmensa: dar a conocer lo que pasó con los nuestros, pero por sobre todo, mostrar cómo eran ellos y cuáles eran sus sueños.Nadie que sepa algo se puede restar a esta tarea que para cumplirla somos todos necesarios. La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente. ¡Hasta la victoria siempre…!

Margarita Román Dobson, Hilda Espinoza Figueroa, Shenda Román, Xaviera Ovalle, Violeta Bagnara, Lorena Sandoval, Monique Hermosilla Jordens, María Angélica Illanes, Grecia Gálvez, Draco Maturana, Valeria Barraza, Edgardo Carabantes, Facundo Leylaf Ona, Juan Carlos Díaz, Manolo Arriagada, Pancho Lussich, Fernando Lizana, Manuel Paiva y Lucrecia Brito, nuestra Secretaria General, más Martín Faunes Amigo, nuestro Director.


LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR: — directorhistorias@gmail.com

LOS COMPADRES DEL ´44. Los que quedamos y los que tomaron el cielo por asalto.

LOS COMPADRES DEL ´44. Los que quedamos y los que tomaron el cielo por asalto.

Oye,Carlos, el 30 es tu cumpleaños…

Te gané por 4 meses en llegar a esta etapa en que de repente el cuerpo te grita “estás re vieja,para la mano,que cuarenta años de andar de militante por la vida, con dedicación exclusiva,te pasa la cuenta”…

 

Por fin tuve en mis manos “El Labrador de Futuro”, y ahí estabas,viejo.

Hace ya un rato largo que no nos reuníamos en la calle Londres, en ese boliche de los comunistas con comida barata o en el café al que me citabas , aún cuando entendernos era fregado,por tu ronquera-afonía,que siempre decías te ibas a operar. Yo, claro, arrogante rozando la estupidez,te reprochaba.

Te cuento que de los compadres / comadres que llegamos al mundo meses después del fin de la segunda guerra mundial, quedamos re pocos.

El Miguel,el Bauchi,el Luciano,el Guti, el Viejo Lucho, El Edmundo Lebrecht,el Jaime Oettinger, el Sambo, y muchas comadres que me duele nombrar,entre ellas la Laurita Moya, la tía de la Lumi, que trabajó hasta la última hora , ya sabemos se fueron de a poco y desordenadamente, a saltos históricos. Borro un nombre que pervirtió nuestra memoria y nuestra identidad: Martín Hernández- que se fue impune, dejando tras de sí niños abusados y un shock colectivo de dolor entre nuestra generación.

Pero quedamos bastantes,por acá y por allá. Acharquicaneados *1, en la pobla, en las universidades, en Ayun,en las redes sociales que nos han regalado encuentros, algunos en las calles (los que aún son sostenidos por sus rodillas artrosicas) y sobre todo, en la Memoria Vigente…

Me reí tanto con tu Manual Para Derrotados * que voy a recordar los mejores  comentarios, ácidos,irónicos y pícaros que como tu mismo,son un compendio de verdades..

.

En ese manual, escrito algún día en algún lugar ,por un tenaz luchador popular que busca levantar el ancla de la tristeza, y alejarse del horror que inventaron los generales y que condujeron a este paisito a la gran derrota”, como te definiste,estamos todos,compadre…

“Como sabemos,la derrota es una mierda (…) la derrota es diferente para cada cual,tiene su propio ADN”.

 

Dices: Cuando consulté por los materiales que podría utilizar para construir este manual,empezaron los problemas. La denuncia estaba permitida,pero cuando consulté por el uso del buen humor y la ironía, me miraron como si faltara el respeto a todas las vírgenes del mundo, y entonces me quedé paralizado”

 

Cómo te entiendo,Beato,viejo Claudio cazurro chillanejo campesino. Tu siempre has sabido cómo nos une esa falta de respeto por los ritos y rituales, y la felicidad permanente,a pesar de…

Sonreí con ternura de vieja abuela que viene de vuelta al leer tu Análisis del  Comportamiento de los derrotados, y con carcajadas culpables reconocí a tanto viejos y menos viejos de nuestro piño y de piños amigos, y sobre todo, cuando me encontré yo misma ahí:

“El o la derrotada,tienen sus ritos, sus estéticas,sus mitos y hasta sus doctrinas; cada derrotado tiene tiene su propio ADN, es decir, la marca de encarar,explicar o vivir su derrota”…”cada cual ha tenido una cantidad apreciable de identidades que configuran su memoria, desde extremista peligroso huye armado,pasando por PP (Preso Político),exiliado,retornado,ex militante,etc”.

A este “etc”, que es tan enorme,es de justicia incluir a los exonerados,los clandestinos,los fugados y entrañados ,las viudas y viudos,los hermanos,sobrinos,tíos y por sobre todo, a los hijos e hijas de…a quienes transmitimos la derrota y nuestras formas de encararla.

Cuando hablas del cajón caótico de los recuerdos cuidadosamente guardados, de nuestras fechas comunes: el 11 de septiembre,el 5 de octubre,el 8 de octubre,  de los meta lenguajes,de la acumulación de historias orales clasificadas y archivadas,de la estética común ( “nada o poco maquillaje en las mujeres,la derrota no usa corbata,suele tener bigote o barba,viste un second hand…”) es imposible no reconocerse,reconocernos…

Pero tras esta sarta de verdades , señalas otras maravillosas verdades,que son carne entre nosotros: “Los derrotados y las derrotadas tienen una misión histórica que cumplen modestamente.Ellos son parte esencial de la memoria colectiva,son los que saben reconstruir hombres,rostros,huellas de los desaparecidos,de las víctimas de esos tiempos (…) tienen mucha historia,pero la historia los desconoce (…) en medio de la derrota,estos puñados de mujeres y hombres pelean por la verdad,sin pausa han venido perforando las fronteras de la impunidad (…) cada día entendemos mejor que nuestra última batalla será por la re fundación de nuestro país,como comunidad histórica,moral e institucional. (…) No hay duda que de los derrotados será el Reino “.

 

Así,compadre, entre sonrisas,carcajadas,un poco de nostalgia y un mucho de gratitud, me encontré nuevamente contigo ayer. Y el dolor y la muerte que ronda mi hogar se hicieron por un momento leves.

El jueves me arranqué al ARCIS,porque no fui capaz de esperar en la sala de espera el resultado de esta segunda operación a la Carola, mi hija, y allá estaban todos- o casi todos- contentos,porque el lanzamiento del libro del Peter Rose (Pedro Rosas Aravena) fue un éxito. Qué lindos los cabros!…Me encontré con la gringa, tu compañera, siempre en la pelea. Con el Pilo,la Bea,la Lucía, y recibí los más fraternales abrazos, y puchas! que los necesitaba.

Otro día

Como estoy poniendo al día las noticias nuestras, te cuento Viejo, que se me fue la Carola, muy resentida, muy enojada, sin que nos fuera posible romper el silencio tóxico instalado entre nosotras…Cómo me hiciste falta,compadre!

Una noticia hermosa que comparto contigo es que en este espacio mágico que estamos colonizando, este nuevo continente a explorar un poco a tientas, por puro azar encontré a una compañera de esas que por ahí decimos “histórica”, de aquellas que vieron los días primeros del irrumpir de una nueva forma de enfrentar nuestra realidad golpeada, de aquellos días en que allá en Concepción , los ahora “históricos fundadores!” lanzaban un grito armado que cambió nuestro país.

Conocí a Marta Zabaleta, argentina, y ya no podré preguntarte si la conociste, si la viste trabajar con las mujeres, si compartiste celda con ella , si coexistieron en los laberintos del exilio, si fuiste amigo de sus amigos, del Traful que estoy conociendo a través de sus palabras.*2

Tengo que contarte,compadre, que en estos días da miedo abrir los correos electrónicos, porque cada semana nos trae noticias de una muerte anunciada, de una situación extrema de pobreza y enfermedad e algún compañero o compañera e incluso de algunos de nuestros hijos.  Antes nos mataban los milicos, y ahora el cáncer se ha hecho verbo entre nosotros. Ya sabes, tanta tortura, prisión, exilio y luchas parece habernos bajado las defensas..

Tengo que pedirte excusas,Viejo lindo, porque no he logrado aún cumplirte lo prometido. El trabajo que me pediste acerca del exilio y el retorno, de la influencia en lo contingente que habían tenido aquellos que vivieron una cultura diferente- creo que así canta un argentino- y retornaron con nuevas ideas que por cierto, te lo digo, modificaron de raíz nuestra historia, se me ha hecho difícil. Me fui un poco por las ramas ya que en el curso de esa investigación me encontré con una realidad que me hizo mayor sentido, me saltó o asalto un campo desconocido y doloroso , un segmento de nuestra realidad hasta entonces no visibilizado;nuestros hijos e hijas. Y los hijos e hijas de ellos.

Y así me he pasado esto  años largos, y tu no  estabas para animarme, para decirme ” vamos Goñi”, y he recorrido un poco sola – un poco desorientada a menudo, y envejeciendo, esta tarea que sé habrías aprobado entusiasta.

También debo contarte que por el camino he ampliado mi reducto de aquellos a quienes puedo nombrar como “mi gente”, y ahora son parte de éste hombres y mujeres de todas las generaciones y matrices políticas y culturas como dirías tú irónico. Y ha sido bueno. Ha sido enriquecedor y siento que estarías orgulloso de mí.

Esta tarde llueve de abajo para arriba, hace frío y me siento un poco en Chillan, tu ciudad, en invierno, conversando contigo. Ha sido  bueno encontrarte otra vez. Como siempre. Hasta siempre.

Gracias,compadre. Y feliz cumpleaños.

PS.-* “MEMORIAS DE UN LABRADOR DE FUTURO.Carlos Liberona,el amor y la lucha”

Lucía Sepúlveda Ruiz,noviembre 2010

Editorial AYUN.

*1 Red Charquican, lista de correos de los miristas, ex miristas y amigos de los miristas.

*2 

Carlos , Adriana y Tito,2006 100 Años Santa María de Iquique.Carlos , Adriana y Tito,2006 100 Años Santa María de Iquique.

Querella Villa Grimaldi. “Reconocer la violencia sexual como una forma de tortura distinta a la violencia física”

Vicepresidente de Corporación Villa Grimaldi: “Reconocer la violencia sexual como una forma de tortura distinta a la violencia física”

16 mayo, 2014

 

La Corporación, encabezada por su vicepresidente, Cristián Castillo, presentó una querella por violencia sexual durante la dictadura acompañada de socios, organizaciones de derechos humanos y de mujeres. El abogado Hiram Villagra señaló que ese delito debe colocarse en el centro de la atención. Por su parte, Alberto Rodríguez, director de la entidad puntualizó: “Esto está silenciado en nuestra sociedad y nosotros no podemos seguir siendo cómplices de tal situación y queremos dejar de manifiesto, que la violencia sexual debe detenerse”.

La Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi presentó este viernes en el Palacio de los Tribunales una querella por violencia sexual ejercida en el marco del terrorismo de Estado que se practicó durante el gobierno de Augusto Pinochet.

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El abogado a cargo de tramitar el libelo Hiram Villagra explicó que “frente al tema de la tortura está reconocido su carácter, la variante de tortura sexual ha ido apareciendo recientemente no como un delito nuevo sino como una especificación que cuando reúne estas características es particularmente gravoso, aberrante y deja profundas secuelas psíquicas”.

“Estamos siguiendo la huella internacional de plantearlo en forma separada, es curioso, pero en las querellas anteriores se describen episodios casi marginales, hoy lo estamos colocando en el centro de la atención”, precisó.

“La violencia sexual, por su poder destructivo, su forma particularmente perversa y humilladora, buscó los efectos en forma intencionada como la mejor manera de golpear la moral del enemigo, violarle sus mujeres, y cuando eran compañeras que asumían la militancia era un doble castigo, porque era la mujer que salía de su rol de mujer, eran castigadas en su doble carácter de compañeras de combatientes y ellas mismas como opositoras al régimen militar, por salirse del rol de ama de casas en que quería la dictadura quería mantenerlas sometidas”, puntualizó

Tipificar la violencia sexual

Por su parte Beatriz Bataszew contó que estuvo “detenida en un sitio de tortura que se especializó en violencia sexual y de género contra las mujeres, de forma tal que lleva el nombre de Venda Sexy”

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“La violencia sexual y de género se utilizó como un mecanismo de poder, de dominación hacia las mujeres en situaciones de tortura, indefensión y de privación de libertad”, agregó.

Asimismo Bataszew relevó el hecho de que deben modificarse las normas penales ”el delito de tortura no existe en el código penal y lo que no se nombra no existe, se habla tratos degradantes, se habla de apremios ilegítimos y yo como ciudadana me pregunto que es un apremio legítimo entonces, de qué estamos hablando, se habla de abusos deshonestos, ¿hay abusos honestos?”, se preguntó.

“La violación es un acto que perturba la honra de la familia, no se habla de la persona, de la mujer objeto de esa violencia. Estamos señalando la necesidad de tipificar los delitos de tortura y de violencia sexual de forma separada adjuntándose a lo planteado por la Corte Internacional Penal”, precisó Bataszew.

También solicitó a las autoridades “que las personas que fuimos objeto de tortura y de violencia sexual tengamos por parte del Estado derecho de defensa, porque hasta el día de hoy tenemos derecho de defensa porque hay abogados y abogadas que lo hacen de forma gratuita, pero el Estado no la garantiza”

Presa junto a la Presidenta Bachelet

En tanto, Lucrecia Brito recordó que fue detenida un 31 de diciembre y ese día sus compañeras de prisión “fueron violadas, vejadas, maltratadas a todo nivel, con palabras que las denostaban permanentemente y efectivamente muchas de ellas producto de eso están en una situación psicológica y física muy difícil”, relató.

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“La Presidenta Michelle Bachelet estuvo con nosotras en Villa Grimaldi, período en que el señor Manuel Contreras, el señor Marcelo Morén Brito tomaron a su madre Angela Jeria a ella y ejercieron una presión psicológica, las aislaron y sin embargo ellas salieron a denunciar estos hechos y otros en un libro de Naciones Unidas”.

El Vicepresidente de la Corporación Parque Por la Paz Villa Grimaldi, Cristián Castillo, dijo que “estamos para apoyar a las víctimas, en la búsqueda de una recuperación. Los tribunales de justicia deben buscar una respuesta a este tema que permita la reivindicación de todas nuestras compañeras, de todas las mujeres cuyos derechos fueron violados. La violencia sexual es tortura y debe ser reconocida como tal, como una forma de tortura distinta a la violencia física”

El director de Villa Grimaldi Alberto Rodríguez expresó que “tenemos como sociedad un concepto de maltrato al género tremendo, las palabras del torturador Romo son decidoras: a él le gustaba torturar mujeres porque aguantaban más. Hoy aquellas mujeres que dignifican cuando salen a protestar y ponen su cuerpo en la escena pública, como en las manifestaciones estudiantiles son llevadas a la comisaría, son vejadas, maltratadas, son manoseadas con un carácter sexual evidente y eso está silenciado en nuestra sociedad y nosotros no podemos seguir siendo cómplices de esta situación y queremos dejar de manifiesto, que la violencia sexual debe detenerse”.

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MUJERES COMBATIENTES. Una militante del MIR . “La lucha continúa, no ha terminado”.

Ana Becerra, sobreviviente de Tejas Verdes: “La lucha continúa, no ha terminado”

Llegada a San Antonio a los 10 años, Ana Becerra fue una militante del MIR que -como otros en el puerto- vivió en carne propia el sadismo desatado por civiles y militares una vez ocurrido el golpe de Estado. Fue detenida en dos oportunidades, en 1973 en Tejas Verdes, y en Las Cabañas, campo de concentración ubicado en Santo Domingo, dos años después. Su testimonio forma parte del libro “El despertar  de los cuervos. Tejas Verdes, el origen del exterminio en Chile” (Ceibo Ediciones), del periodista Javier Rebolledo (“La danza de los cuervos”).

Allí está su detención en el Parque de Materiales mientras estaba embarazada y su estadía ahí por cerca de siete meses; las torturas que sufrió junto a sus compañeras y la vida que generaron en ese lugar; su salida del país y el regreso. Pero también está aquello que la ayudó a mantenerse en pie. “Cómo fue sacándole una solución a todo lo que vivió ahí dentro, las herramientas que la vida le dio para superar esas vivencias: El amor, fundamentalmente”, dice Rebolledo.

Foto Rens Veninga

“Lo más importante era poner a Santo Domingo en el mapa de la tortura”

¿Qué significó para ti el poder testimoniar?

Siento que es una tarea cumplida. Que salga a la luz la verdad de los detenidos desaparecidos y los presos políticos. Por mí que existan más organizaciones ocupadas de que se conozca más. Es parte de mi trabajo la divulgación de lo que sucedió.

¿Qué es lo principal que, a través de tu trabajo testimonial, debe ser relevado?

Para mí lo más importante era poner a Santo Domingo en el mapa de la tortura: apareció por primera vez en el informe de la Comisión Valech. Fuimos alrededor de 15 los que estuvimos aquí y conseguir todos los testimonios ha sido duro. Mi relato está desde los ’80 en los informes de la Vicaría. No había nada más, hasta que después logré conseguir más testimonios de gente que estuvo en prisión aquí. Hoy Javier (Rebolledo) ha logrado imponerlo con su publicación, al hacer la relación de la Escuela de la DINA que operó en Santo Domingo y nuestra posterior llegada a ese recinto. Es tremendo que se haya logrado mostrar hasta aquí. Durante un tiempo sólo existía mi testimonio y la sentencia que aparece en el libro de Luz (Arce)* en el que Jara** le dice que no se puede quedar porque tiene que venir para acá por unos  “fiambres”.

¿Por qué llegas a este lugar?

La tortura aquí existió por muchos años. La primera vez que me detuvieron fue cuando voluntariamente me entregué el 16 de septiembre y me liberaron en febrero del ’74. Soy la única que estuvo todo el tiempo en calidad de prisionera. Cuando yo me entregué tenía orden de fusilamiento: nunca supe por qué razón, pero creo que por eso, a lo mejor, me mantuvieron en Tejas Verdes todo el tiempo.

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“No somos pobrecitos”

¿Hay algo que te gustaría remarcar sobre tu experiencia?

Los relatos han estado vivos, en lo personal no me gusta hacer mucho relato, por el morbo. Incluso el Informe Valech tiene algo de morboso, cuando te preguntan “¿Y dónde exactamente le aplicaron la corriente?, etcétera. Y por eso muchas veces escuchas “pobrecita”. A mí me carga el término “pobrecita”. Todo lo que nos pasó fue el alto precio que pagamos por nuestros ideales, por nuestras convicciones. Pero no somos “pobrecitos”.

¿Qué hiciste con tu vida después?

Recordar. Al salir de Tejas Verdes no paré con mi actividad. Por eso es que caigo en 1975 durante la redada que se hace a los miembros del MIR y que me lleva finalmente al exilio, primero en Argentina y luego en Suecia. Cuando regreso, a mediados de los ’80, inmediatamente comienzo a trabajar en los grupos de defensa de los Derechos Humanos.

Foto Rens Veninga

¿Qué significó volver a este lugar de tanto sufrimiento, a San Antonio?

Yo siempre quise vivir en mi tierra y la lucha nunca ha terminado. Uno aporta lo que puede. Primero fue declarar en los tribunales, ante las investigaciones, la Vicaría, recogiendo información, buscando restos. Y, en general, yo puedo aportar con mi experiencia a los movimientos de los jóvenes: ellos son las semillas que germinan.

¿Y hoy, cómo realizas esa lucha?

Voy a las marchas, también participo en la Comisión Ética Contra la Tortura, me interpongo entre jóvenes y carabineros, voy a sacar de las comisarias a los chicos; a veces me convierto en la “vieja de mierda” también. Pero si en algo les puedo aportar, es en tratar de ayudar desde mi experiencia a los cabros que llevan las banderas de lucha. Eso es lo fundamental, que la lucha continúa, no ha terminado. No existe un país perfecto, pero existe uno mejor y para eso seguiré luchando hasta que llegue al cajón. Uno no puede dejar sus ideales, mis ideales no son vendibles y por eso sigo, y seguimos ahí, adelante.

* Luz Arce, pasó de ser militante del PS a colaboradora y jefe de sección de la DINA. Su historia aparece en el libro “Luz Arce: Después del Infierno”, de Michael Lazzara.

** Mayor Mario Alejandro Jara Seguel, agente encargado de la DINA en Rocas de Santo Domingo, que entre sus “tareas” tenía la de preparar asados y vacaciones para el personal de la DINA en ese balneario.

Asalto al reten de Los Queñes…Una Memoria Invisible.

Asalto al reten de Los Queñes

De Carlos Ilich

19 de octubre de 2013
Este próximo Lunes  se cumple un año mas del ataque  al reten de los Queñes , como revolucionario, justifico las acciones del 21 de octubre. Se demostró que podíamos llevar la lucha contra la dictadura en diferentes territorios del país. Pinochet fue obligado a respetar la agenda ideada para nuestro país por Estados Unidos en conjunto con las clases dominantes en Chile. Gran parte de nuestro pueblo no entendió el accionar ese 21 de octubre de 1988, y creo que hicimos poco para dar a conocer nuestros objetivos, o no pudimos hacerlo. La muerte de Raúl Pellegrín fue un gran golpe, pero hoy en día el pueblo es el único que puede juzgarnos .“No me canso de repetirlo, se pretende escamotear lo vivido, ignorar y excluir a todos aquellos que cumplieron un rol frontal y directo contra la dictadura, con no menos de mil patriotas condenados a la clandestinidad. No se ha dado la menor posibilidad o vía de inserción, se cerraron todas las puertas, todas las posibilidades. Y todos aquellos que lucharon contra la dictadura quedaron condenados a seguir viviendo en la clandestinidad, disuelta la red solidaria orgánica, a lo más con apoyo de algunos familiares o amigos. Con el quiebre de los años noventa, distintos grupos hicieron intentos por organizarse como forma de preservar los ideales, la mística. Nada ha resurgido como una nueva organización capaz de nuclear a los dispersos, a los que en situaciones similares lucharon contra la dictadura. El gran legado de los combatientes de esa época debiera ser buscar la forma de impregnar a la juventud actual en sus más ardientes aspiraciones”. 

“Todo esto nos ha dejado una gran enseñanza: el pueblo chileno no es un pueblo cobarde. Cualquier tirano que se digne a golpear al pueblo sin duda se enfrentará a la resistencia de otros jóvenes. No serán los mismos, pero siempre habrá hombres y mujeres dispuestos a tomar las armas y combatir la injusticia. Esta historia debiera ser conocida por todos los chilenos en los colegios, universidades y organizaciones sociales. Entre otras tareas, la izquierda chilena debe aprovechar esta experiencia para que los caídos en estos años, no hayan entregado sus vidas en vano”.

 
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El asalto

Al anochecer del 21 de octubre los frentistas se dividieron en cuatro grupos, cada uno con misiones específicas. El primero debía tomar por asalto el retén de Carabineros y confiscar el armamento, el segundo debía apropiarse del radiotrasmisor que había en la posta. El tercero debía llegar hasta el radio de la hostería y cortar la única línea telefónica del poblado. En tanto el último grupo se apostaría en la ruta de acceso para impedir una posible llegada de refuerzos desde Curicó. La operación se desarrolló tal como los frentistas lo habían planificado, hasta que el cabo Juvenal Vargas intentó oponer resistencia a la toma del retén lo que le costó la vida.

Luego de incendiar el retén, los atacantes procedieron a rayar los muros con consignas del FPMR, y emitieron proclamas revolucionarias por medio de un megáfono.

La huida se realizo según lo planificado. El contingente se dividió en tres grupos para dificultar los seguimientos de la policía. “José Miguel” y “Tamara” encabezaron uno de los grupos con rumbo a La Rufina. Tras un par de días de descanso, el panorama comenzó a complicarse cuando los frentistas fueron detectados por carabineros que peinaban la zona, lo que provocó la huida del grupo hacia los sectores que bordean el río Tinguiririca.

Captura y muerte de los frentistas

El 25 de octubre, la policía pudo dar su primera señal de triunfo exhibiendo a la opinión publica a seis integrantes del comando que había actuado en el ataque, quienes fueron identificados como Carlos Ríos Bassi, Richard Ledezma Plaza, Miguel Angel Colina, Manuel Araneda González, José Luis Donoso Cáceres y José Ugarte González, los cuales habían sido capturados el día anterior[3].

El 30 de octubre de 1988, se encontraron los cuerpos sin vida de ambos frentistas flotando en las aguas del río Tinguiririca. Según los informes de autopsia su cadáver presentaba lesiones contusas y huellas de aplicación de electricidad. Los informes médicos señalaron además que la causa de la muerte fue asfixia por sumersión en agua y contusiones torácicas dorsales, las que se aplican por acción de instrumentos romos contundentes dada su profundidad y la ausencia de lesiones externas.[4].

Referencias

  1.  Guerra Patriótica Nacional, Wikipedia.
  2.  Raúl Pelegrín, Wikipedia.
  3.  Historia no oficial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
  4.  Raúl Pelegrín, Wikipedia.

 

Volantes de la Memoria…un humilde papel lanzado por manos anónimas…

Durante la lucha contra la dictadura chilena el panfleto cumplió un rol fundamental…

Un humilde papel, lanzado por manos anónimas, contribuyó también en el proceso en que much@s participamos para que se produjeran los cambios que Chile necesitaba...

Este trabajo es parte del proyecto colectivo de rescatar nuestra historia…

http://www.youtube.com/watch?v=x0jXRIXcl8g

01/11/2008

Durante la lucha contra la dictadura chilena el panfleto cumplió un rol fundamental…

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Te invitamos a visitar: El Bucanero Fantasma:http://elbucanerofantasma.blogspot.com

Imágenes de Ciudades: http://imagenesdeciudades.blogspot.com

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Estudio realizado por Francisca Valdebenito y publicado por Ocho Libro Editores.

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En homenaje a los 48 años del MIR, un relato, de esas historias que podemos ( DEBEMOS) contar

17 de agosto

En homenaje a los 48 años del MIR, un relato, de esas historias que podemos contar.SAN EUGENIO RECOLETA 35 (Angelica Pizarro)No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros.(J. P. Sartre)

Avanzando por San Joaquín hacia el Puente Las Flores, la micro San Eugenio Recoleta se detuvo mientras la vieja y destartalada camioneta Ford, tomada en la urgencia para salir del cerco, avanzaba en dirección opuesta. Mariano intentaba disminuir para que Ramón, el Negro, alcanzara a subir. No fue posible, concentrándose en mantener la dirección para que Diego, desde la pisadera de la vieja “burrita” tuviera la posibilidad de contener. De un vistazo, observó que la San Eugenio se detenía y creyó ver una chaqueta beige apresuradamente. Mariano aceleró para romper el seguimiento, en sentido opuesto.

Ramón se paralizó por una fracción de segundo: se iban sin él y se dio cuenta, con pánico, quedaba a merced de los vehículos que con el ulular creciente de sus sirenas, avisaban que ya estaban a escasos metros del lugar. Sin pensarlo mucho, subió al microbús cuando este comenzaba a ponerse en marcha. No quiso mirar hacia atrás, aunque intuía que una voz o una bala podían perfectamente detener su escape. Respiro hondo y estiró el billete. El chofer le alcanzó el vuelto mirándolo fijo. Ramón estaba semi doblado, quizás ocultando su verdadera estatura, con la mano conteniendo su estómago y simulaba un gesto de dolor. Se sentó en el segundo asiento, el frio del tevenil verde le vino bien a la espalda húmeda. A las 10.24 am habían ocho pasajeros y la población Chile se alejaba por el vidrio de la ventana. En el gran espejo de la 35 la mirada de Manuel, el chofer, parecía encarar desafiante a Ramón. Apretó con rabia la palanca de cambio, encomendándose a San…..

Ramón sin dejar de sentir la mirada, percibió que un hilillo de sudor bajaba a la altura de su calzoncillo. La humedad del miedo se confundía con la temperatura que su nuca guardaba sin posibilidad de esquivar la pupila de Manuel.

Sonó el timbre y al detenerse el vehículo, bajó la señora de la malla azul, donde asomaban unas flores mustias, que evocaron en el Negro el gobelino desteñido de la casa de tía Nora en Placeres. Sintió su propio olor a adrenalina por sobre el aroma a lavanda que dejaba a su paso la señora.

Pensó en bajar, titubeando no alcanzó a despegarse del asiento que ya estaba mojado con su transpiración. Cruzó nuevamente la mirada con el conductor, acariciando su estómago pero esta vez, ya no había gesto de dolor. Se miraban fijo. Manuel pasó cambio y aceleró parar partir, mientras Ramón respiró contando los minutos, al tiempo que tomaba noticia del frio de esa mañana de abril y observaba el lento caminar de la señora que atravesando la avenida intentaba esquivar la carrera de dos autos Opalas que raudos pasan bajo su mirada. Los vidrios oscuros no permiten ver cuantos van dentro del vehículo.

El peligro no acaba. Y Ramón, instintivamente, vuelve su mano hacia el estómago. Revisa los pasajeros y re-encuentra la dura mirada de Manuel en el espejo, quien acelera apretando los dientes. Empero, el Negro ya no finge. El olor de la bencina siempre ha sido su enemigo durante las mañanas, que esta vez, sumado a la vorágine de los hechos, le regalan un severo dolor de cabeza.

Manuel, intenta mantener su recorrido. Toma velocidad, esquiva un carretón y sus caballos, mientras escucha que uno de los pasajeros tararea una antigua de Yaco Monti. Que tienen tus ojos, que yo no te olvido, que tiene el recuerdo….

– De otra manera, bajo a todos los restantes y me voy contigo- pensó Ramón, el ex marino.

Se afirmó en la convicción que los otros podrían eludir los cercos y que José no sería atacado por otra crisis de asma. Con palitos, pensó, esa la yerba que prefiere el jefe– y se reiteró: mezclada con palitos y con el agua sin hervir. Volviendo a vernos, le pediré que me prepare un mate de esos, se prometió. La ambigua inseguridad de Ramón hacia que el deseo de un nuevo encuentro, funcionara como conjuro para que José y los muchachos estuviera a salvo.

Examinó una vez más su respiración, su ritmo cardiaco y el entorno. La rigidez de sus piernas denotaba el estado de alerta, al tiempo que un Hilton asomaba en el bolsillo de la camisa gris de trevira. No podía, todo su organismo lo anhelaba y muy a pesar de los vanos intentos de entrenamiento en la Armada, al tabaco era fiel. Repasó la cara de Mariano cruzando el puente y de pronto recordó la chaqueta cruzada de Diego olvidada en la camioneta acondicionada que originalmente era el transporte del grupo. La militancia en la resistencia le alerta sobre el error; error que podría generar pistas a los perseguidores, dejándoles sin tiempo, atrasando el sur, el monte.

Bruscamente se encontró impulsado hacia delante por una intempestiva frenada en luz roja. Desconcertado casi saca su arma pero en el mismo momento vio que dos escolares y demás pasajeros hicieron ver lo abrupto de la detención. Hasta unos garabatos le fueron lanzados a Manuel.

Otra roja y el sólo quiere que la odisea termine. No puede dejar de observar a Ramón, quien busca a través del vidrio algún movimiento extraño y asegura su pie derecho en dirección a la bajada, mirando fijamente situación tal cual se ha ido desarrollando. Observa a un escolar y piensa en su hermano, en Natalia su pequeñita y en todo el tiempo que ha pasado sin verlos. Manuel le mira, ahora claramente embroncado por el espejo. La gueá…la malacue, cuando le cuente a los viejos en la garita no me la creen, chucha menos mal que justo apague la radio…lo que son las cosas, están dando la noticia y justo sube éste gallo ¿Por qué a mí?… ¿por qué ?….menos mal que la apague a tiempo sino este gueon nos caga…

Por fin, al doblar al llegar a Santa Rosa, se asoma la feria y al detenerse la micro Ramón lee el cartel “‘silantro a 0.50”. Con la ventana abierta alcanza a sentir el aroma que llega lejos. Tan lejos como esa vez que viajo desde su Curicó natal hasta Okinawa, al otro lado del mundo y por error se mando un solo de pito que arrancó aplausos de la multitud que veía desfilar la banda de guerra del buque en el que servía.

¿Cuándo bajará el gueón?- Manuel ya no podía más.

Distrayéndose de la feria de media mañana, Ramón mira el reloj 10, 51. Antes de pararse de su asiento nuevamente acaricia su estómago, desafiando la mirada de Manuel a través del espejo. Ya en pie no hay nada más que medie entre ambos. Descenderá por delante, es evidente.

En sentido contrario a la San Eugenio Recoleta un carro policial, con sus luces rojas encendidas, busca hacerse paso. Ve a Manuel nuevamente, esta vez de lado. El chofer, previendo algo cierra la puerta que ya había abierto.

Ramón recibe en su rostro moreno una ráfaga de viento frio y polvoriento de la población mientras los gritos de los feriantes comienzan a apagarse en sus oídos. La humedad del océano pacifico le parece una elección por hoy imposible pero a cuenta de la nostalgia y la armada. “Dios es mi copiloto”, “Córrase por el pasillo” rezan las frases escritas para los pasajeros y que lee tratando de demostrar tranquilidad mientras en su cabeza pasan las ráfagas de recuerdos. La detención de él y sus compañeros detenidos por sedición precisamente por los sediciosos, su estadía en prisión, su larga cesantía posterior, el Comité levantado con los viejos cesantes igual que él en el callejón Ovalle, los días en que subía a las micros a escribir también. Una sola letra, la R encerrada en un círculo….

Manuel acelera, partiendo bruscamente, casi ahogando al motor. Aprieta el manubrio y es un bloque cerrado con él. Tranquilo, no pasa nada le dice en voz baja Ramón afirmado en la brusquedad del movimiento de una sola mano, la otra en su estómago. Siente cuando el pesado metal sobre su estomago busca bajar más allá del ombligo. El zapato rosado y plástico de guagua que completa el santuario popular de la 35, continúa oscilando como un péndulo.

-Tranquilo, no hagai tonteras, ¡Dos más allá y esto se acaba ¡- reitera con voz grave.

El tiempo parece eterno y al fin Manuel se detiene lo más apegado a la vereda de la calle. Se miran por última vez escrutando el miedo o la guerra.

– Parte rápido gueon- , la mano de Ramóne ya no está en su estomago, sino en la espalda de Manuel que parece de cemento.

– Ubique urgente un baño amigo y pa la otra hágala bien, no en micro-

Acelerando el paso Ramón se internó por la plaza. Lázaro esta como siempre en esa esquina buscando en el suelo lo que nunca encuentra. Lo ve moviendo su cola y le brinda un gesto amistoso. Va a la fuente soda, pide una papaya y escucha en el radio de cooperativa, que son intensamente buscados los extremistas quienes esa mañana han realizado un triple asalto bancario en la ciudad. Bebe de un sorbo su papaya, pasa al baño y pensando en José y los otros, sale de allí con premura. El sol ya calienta la ciudad. Lázaro lo espera echado en la vereda, Ramón acariciando la cabeza del perro esboza una sonrisa y piensa con razón el Mando bautizo la acción como “Nunca Más”.

A Carlos García (Ramón) y sus compañeros/as. por la decisión de encontrar camino durante la noche, contra la derrota.

A José, Arcadia, Mariano, Yamil, Jaime, que ya partieron.
A Celilia Radrigan.

En Homenaje a los 48 años.

El asesinato de Augusto Carmona: una deuda que empieza a pagarse

El asesinato de Augusto Carmona: una deuda que empieza a pagarse

Instituto de la Comunicación e Imagen

El periodista titulado de la U. de Chile fue ultimado por agentes de la CNI

El asesinato de Augusto Carmona: una deuda que empieza a pagarse

Periodista Augusto Carmona Acevedo, en el mismo día del Golpe Militar de 1973

La víctima, en tiempos que se desempeñaba en el canal de TV de la U. de Chile

Ministro de fuero sometió a proceso a los integrantes de la brigada de la CNI que participaron del alevoso asesinato del periodista, ocurrido hace 35 años en la comuna de San Miguel, entre los que destaca el exjefe de ese organismo, Odlanier Mena, y el ex mayor Miguel Krassnoff, quien hoy cumple una serie de cadenas perpetuas por otros crímenes de lesa humanidad.

Treinta y cinco años debieron transcurrir para que la Justicia decidiera ponerse en marcha respecto al asesinato en dictadura del periodista Augusto Carmona Acevedo, padre de la profesora del ICEI Alejandra Carmona Cannobio, luego que el ministro de fuero Leopoldo Llanos dictara un auto de procesamiento en contra del exjefe de la Central Nacional de Informaciones (CNI) de la época, además de cuatro oficiales y dos suboficiales de Ejército que integraban la Brigada Azul de ese organismo represor. A ellos se suma el procesamiento de una empleada civil de la Armada, también vinculada a los casos “Operación Colombo” y “Calle Conferencia”.

Por eso es que el Colegio de Periodistas,  en voz de su director Marcelo Castillo, realizó una conferencia de prensa para destacar este hito en la lucha de familiares, amigos y colegas en aras de lograr justicia para el crimen del periodista, cometido el 7 de diciembre de 1977. El mismo ministro Llanos calificó el hecho como “un ataque sistemático o generalizado en contra de bienes jurídicos como la vida a una parte de la población civil, con determinada opción ideológica, con la participación del poder político y la intervención de agentes del Estado”. En suma, un delito de lesa humanidad.

Por el asesinato de Augusto Carmona, asesinado a la edad de 38 años, fueron procesados el exjefe de la Central Nacional de Informaciones, Odlanier Mena Salinas; los ex brigadieres de Ejército Miguel Krassnoff y Manuel Provis Carrasco; el ex mayor Enrique Sandoval Arancibia y el ex coronel Luis Torres Méndez. También están encausados como autores los ex suboficiales de Ejército José Fuentes Torres y Basclay Zapata, además de una empleada civil de la Armada identificada como Teresa Osorio Navarro.

Todos ellos jugaron un rol clave en el asesinato del profesional, quien fue acribillado por la espalda en la puerta de su casa en medio de un operativo que incluyó, según los testigos, a más de una veintena de vehículos. La CNI entonces declaró que Augusto Carmona -cuyo hogar pudo ser ubicado gracias a los antecedentes extraídos bajo tortura a ex militantes del MIR en Villa Grimaldi- había resistido a tiros la detención de los agentes. Sin embargo, los vecinos de Carmona (domiciliado en Barcelona 2425, San Miguel) y los demás testigos presenciales del hecho negaron la versión del enfrentamiento, al igual que la Comisión de Verdad y Reconciliación presidida por el abogado Raúl Rettig.

“Valoramos que la investigación califique el crimen como de lesa humanidad e incluya al máximo responsable de la CNI, Odlanier Mena como autor del delito, junto a los miembros de la Brigada Azul, encargada de la represión al MIR”, manifestó la abogada Alejandra Arriaza.

Augusto Carmona era dirigente del MIR y se desempeñó, entre otros medios de comunicación, en el canal de televisión de la Universidad de Chile (señal que hoy lleva el nombre de Chilevisión), del que fue además dirigente sindical, y en el periódico Punto Final, publicación en la que cubrió la muerte del guerrillero argentino Ernesto ”Che” Guevara.

Miércoles 15 de mayo de 2013

Veinte años a los 40 Años: Homenaje a Pepe Amigo y Luis A Barra

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.
Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.
MIR newspaper El Rebelde saying; Neltume, Spar...
credit: Wikipedia)

Veinte años: Homenaje a Pepe Amigo y Luis A Barra

A veinte años de la muerte de José Modesto Amigo Latorre y Luis Alberto Barra García les invitamos a acompañarnos en el recordatorio que se efectuará el domingo 10 de diciembre a las 11.00 horas en el Memorial del Ejecutado Político del Cementerio General.

Queridos compañeros:

Pensé dejar pasar de largo los 20 años que se cumplen este 28 de noviembre de la caída de mi compañero, Pepe Amigo (El Malo), pero por más que me hacía la lesa me angustiaba día a día y me decía cómo va a pasar así no más sin que nadie tenga un solo pensamiento por él, un solo recuerdo de lo que significó, al menos para quienes tuvimos la suerte de compartir con él de conocerlo y de amarlo.

 

Creo, y aunque muchos no estén de acuerdo con estas manifestaciones, no sé cuál será el mejor remedio para sacar afuera los dolores, no tengo la receta y me convencí que si bien no es una situación fácil, tenía que convocarlos, tenía que juntar a quienes lo conocieron y quisieron. Ese es todo el homenaje, si bien el Pepe no está sepultado en el Cementerio General sino con nuestro hijo en el Cementerio Metropolitano, el sitio del Memorial es un espacio público que pertenece a todos nuestros ejecutados y desaparecidos y si bien cayó un 28 de noviembre, el  10 de diciembre es también el Día Internacional de los Derechos Humanos, con esto más que claro el porqué realizar el recordatorio ese día y en ese lugar.

Debo señalar que justo este año con motivo del 11 de septiembre, me hallaba con una pancarta de mi compañero en la marcha y una señora se acerca a mi lado y me pregunta si tengo algún parentesco con la persona de la foto, le digo que sí, y ella me responde que vivió 6 años con Luis Alberto Barra García, el compadre que cayó junto con el Pepe cuando se retiraban del asalto al Banco del Estado de Peñaflor. Nos abrazamos con emoción y ahí me enteré que ella y sus hijos se habían enterado de su muerte casi 4 años más tarde. Qué triste su historia, qué pena el pensamiento que se les cruzaba por la mente de que había salido al exterior, pero cómo ni una letrita, qué ingrato. De ahí este último tiempo la fui a visitar y le propuse hacer un recordatorio en conjunto por los 20 años.

Entonces, mi idea es que quienes los conocieron den un testimonio, cuenten alguna anécdota, se rescate su perfil militante y humano, etc. Viene a mi memoria, Renard y Patricia que lo conocieron cuando militaban en las brigadas secundarias, el flaco Aguirre que estuvieron juntos en la Peni. El Adrián, el Chino Bertín, Nilda que militaban en el G-4 y que estuvieron juntos durante el Golpe, el hippie, etc, etc. Lo mismo para quien haya conocido a Luis Alberto Barra García, sé que cuando lo mataron él vivía con Valentina Alvarez, que participó también del asalto y estuvo varios años detenida. No supe qué fue de ella.

En fin, esta es la invitación para que nos puedan acompañar el 10 diciembre a las 11.00 horas en el Memorial del Cementerio General. Al final terminaremos con una velatón en el lugar y para eso les pido que cada uno lleve una vela como símbolo de la luz y energía que cada uno de nuestros compañeros emanaba.

Les abrazo a todos con mucho afecto,

Narda

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Homenaje del Colectivo Acción Directa (CAD)

COMPAÑEROS LUIS ALBERTO BARRA GARCÍA Y JOSÉ MODESTO AMIGO LATORRE: PRESENTES EN LAS ACTUALES LUCHAS EN CONTRA DEL SISTEMA DE DOMINACIÓN CAPITALISTA Y EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO POPULAR.

Fue un 28 de noviembre de 1986.  Ese día alzaron su vuelo los Compañeros Luis Alberto Barra García (o Alejo, o el Pepe, o el Toño, o Alejandro) y José Modesto Amigo Latorre (El Malito). Ambos, Militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Los Compañeros, tras expropiar la sucursal del Banco del Estado de Peñaflor, se enfrentan a las fuerzas represivas, superiores en número y en capacidad militar.  Sin embargo, ellos, no se rindieron y resistieron hasta el último segundo de sus valiosas e imprescindibles vidas.

Su último combate terrestre, lo libran, precisamente en un año que se muestra como un dios bifronte: por una cara, una amplía radicalidad en las acciones y por otra, la instalación de la conciliación, la derrota, la concesión, la vacilación.  De hecho, para muchos, 1986 marca el inicio de la Segunda Derrota del Movimiento Popular y sus representaciones políticas.  Y los efectos de esa derrota todavía la podemos percibir en este 2012, pese al punto de inflexión que marcó el año 2011.

Luis Alberto Barra García, Médico Cirujano y Medicina General, caído en combate a los 44 años de edad, a sus 44 intensos años de edad.  Tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 fue detenido en Carahue, donde ejercía como médico y en donde era muy apreciado por el trabajo que realizaba como Director del Hospital de la ciudad.  Conducido a Temuko, junto a otros médicos, fue sometido a torturas y sólo pudo ser liberado gracias a los inmensos esfuerzos realizados por su hermana, durante meses.  Salió al exilio, donde pudo haber trabajado y vivir confortablemente.  Sin embargo, su compromiso y convicciones, su amor por la Revolución Social, le llevó a ser parte de la Operación Retorno, ingresando en forma clandestina al país en 1979.

Luis Alberto Barra García, o simplemente el Pepe, quienes tuvimos la dicha, la fortuna, de convivir con él, pudimos apreciar su alegría, sus momentos de descanso tocando la guitarra; regando pacientemente el jardín y el patio; atendiendo al perro proletario de la casa y los gatos; disfrutando de los episodios de la Pantera Rosa; escuchando Pedro Navaja o la Cotorra; leyendo los textos de Trotsky, Lenin y Marx; socializando los tres famosos primeros tomos de la Interpretación Marxista de la Historia de Chile del querido Luis Vitale; ante su máquina de escribir donde indefectiblemente comenzaba sus documentos con la palabra Camaradas; el Pepé y el hagamos humitas; el Pepé enseñándonos a jugar ajedrez, a ver la hora, ayudando en las tareas escolares; el Pepé respondiendo cualquier pregunta como si fuera una Enciclopedia; el Pepé comprando materiales para maestrear; el Pepe y sus Historias sobre Concepción; el Pepe y su inmensa alegría ante los avances de la Resistencia Popular; el Pepe y celebremos el día de la Madre; el Pepe comiendo almejas con queso; el Pepé viendo las noticias en el 13 o escuchando el show de noticias;  realizando sus ejercicios físicos habituales; los domingos yendo al Persa Bio Bio cuando de verdad era un Persa de valiosos cachureos y de vuelta las ricas guatitas con arroz; relatando los procesos de revolución social en Rusia o China; partiendo a Neltume para intentar rescatar a los 15 Compañeros que participaban en esa gesta, así de simple y así de complejo; el Pepé, participando de cuerpo presente en las acciones de recuperación, sin delegar responsabilidades, ejerciendo su deber; el 28 de noviembre de 1986 cae en combate el segundo hombre del MIR, según un artículo de la Vicaria de la Solidaridad .  Pero, más allá de los cargos o títulos, caía un Militante integral, un Revolucionario, un Hombre con mayúsculas, la prolongación de esa hermosa generación que quería tomar el cielo por asalto.

José Modesto Amigo Latorre (El Malo).  Dejemos que su Compañera exprese algunas impresiones del Compañero:

Queridos compañeros:

Pensé dejar pasar de largo los 20 años que se cumplen este 28 de noviembre de la caída de mi compañero, Pepe Amigo (El Malo), pero por más que me hacía la lesa me angustiaba día a día y me decía cómo va a pasar así no más sin que nadie tenga un solo pensamiento por él, un solo recuerdo de lo que significó, al menos para quienes tuvimos la suerte de compartir con él de conocerlo y de amarlo. Creo, y aunque muchos no estén de acuerdo con estas manifestaciones, no sé cuál será el mejor remedio para sacar afuera los dolores, no tengo la receta y me convencí que si bien no es una situación fácil, tenía que convocarlos, tenía que juntar a quienes lo conocieron y quisieron. Ese es todo el homenaje, si bien el Pepe no está sepultado en el Cementerio General sino con nuestro hijo en el Cementerio Metropolitano, el sitio del Memorial es un espacio público que pertenece a todos nuestros ejecutados y desaparecidos y si bien cayó un 28 de noviembre, el  10 de diciembre es también el Día Internacional de los Derechos Humanos, con esto más que claro el por qué realizar el recordatorio ese día y en ese lugar.

Debo señalar que justo este año con motivo del 11 de septiembre, me hallaba con una pancarta de mi compañero en la marcha y una señora se acerca a mi lado y me pregunta si tengo algún parentesco con la persona de la foto, le digo que sí, y ella me responde que vivió 6 años con Luis Alberto Barra García, el compadre que cayó junto con el Pepe cuando se retiraban del asalto al Banco del Estado de Peñaflor. Nos abrazamos con emoción y ahí me enteré que ella y sus hijos se habían enterado de su muerte casi 4 años más tarde. Qué triste su historia, qué pena el pensamiento que se les cruzaba por la mente de que había salido al exterior, pero cómo ni una letrita, qué ingrato. De ahí este último tiempo la fui a visitar y le propuse hacer un recordatorio en conjunto por los 20 años.

Entonces, mi idea es que quienes los conocieron den un testimonio, cuenten alguna anécdota, se rescate su perfil militante y humano, etc. Viene a mi memoria, Renard y Patricia que lo conocieron cuando militaban en las brigadas secundarias, el flaco Aguirre que estuvieron juntos en la Peni. El Adrián, el Chino Bertín, Nilda que militaban en el G-4 y que estuvieron juntos durante el Golpe, el hippie, etc, etc. Lo mismo para quien haya conocido a Luis Alberto Barra García, sé que cuando lo mataron él vivía con Valentina Alvarez, que participó también del asalto y estuvo varios años detenida. No supe qué fue de ella.

En fin, esta es la invitación para que nos puedan acompañar el 10 diciembre a las 11.00 horas en el Memorial del Cementerio General. Al final terminaremos con una velatón en el lugar y para eso les pido que cada uno lleve una vela como símbolo de la luz y energía que cada uno de nuestros compañeros emanaba.

Les abrazo a todos con mucho afecto,

Narda.

Han transcurrido 26 años desde ese aciago 28 de noviembre de 1986.  Mucha agua ha corrido bajo los diversos puentes.  Los Compañeros Luis Alberto Barra García y José Modesto Amigo Latorre, apenas son nombrados en la Historia del MIR.  Y coincidimos plenamente con aquellos que señalan que ya está bueno de vivir del pasado, de las leyendas.  Y coincidimos totalmente, pues los Compañeros no pertenecen al pasado.  Ellos, y todos los Compañeros y Compañeras que nos preceden en los actuales combates, nos miran desde el futuro.

Luis Alberto Barra García, el Pepe, ya tiene dos nietas y un tercero que viene en camino, que saben y sabrán de su amor por la más noble causa: La liberación Social y Humana.

El Colectivo Acción Directa (CAD), les rinde su merecido homenaje y cada día los recuerda en todas sus acciones.

Los Compañeros Luis Alberto Barra García y José Modesto Amigo Latorre, viven en el seno del PUEBLO, creando CONCIENCIA y aportando en la acumulación de fuerzas sociales y materiales que le permitirán a los Pueblos, los Trabajadores, los Estudiantes, los Explotados, a los Pobres de los Campos, las Ciudades, las Minas y los Puertos, arribar a la victoria final en pos de la Sociedad Socialista, sustentada en el Poder Popular, en transición a la sociedad sin clases.

A nuestros queridos Compañeros, les dedicamos las palabras de los Revolucionarios chinos al comienzo de su Revolución Social: “Los Compañeros no han muerto.  Se fueron por el río de la vida.  Ya volverán, con nuevas fuerzas”.

¡¡¡SÓLO LA LUCHA Y LA UNIDAD NOS HARÁN LIBRES!!!

¡¡¡QUE LA HISTORIA NOS ACLARE EL PENSAMIENTO!!!

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COLECTIVO ACCIÓN DIRECTA.

Noviembre 28 de 2012.