Asalto al reten de Los Queñes…Una Memoria Invisible.

Asalto al reten de Los Queñes

De Carlos Ilich

19 de octubre de 2013
Este próximo Lunes  se cumple un año mas del ataque  al reten de los Queñes , como revolucionario, justifico las acciones del 21 de octubre. Se demostró que podíamos llevar la lucha contra la dictadura en diferentes territorios del país. Pinochet fue obligado a respetar la agenda ideada para nuestro país por Estados Unidos en conjunto con las clases dominantes en Chile. Gran parte de nuestro pueblo no entendió el accionar ese 21 de octubre de 1988, y creo que hicimos poco para dar a conocer nuestros objetivos, o no pudimos hacerlo. La muerte de Raúl Pellegrín fue un gran golpe, pero hoy en día el pueblo es el único que puede juzgarnos .“No me canso de repetirlo, se pretende escamotear lo vivido, ignorar y excluir a todos aquellos que cumplieron un rol frontal y directo contra la dictadura, con no menos de mil patriotas condenados a la clandestinidad. No se ha dado la menor posibilidad o vía de inserción, se cerraron todas las puertas, todas las posibilidades. Y todos aquellos que lucharon contra la dictadura quedaron condenados a seguir viviendo en la clandestinidad, disuelta la red solidaria orgánica, a lo más con apoyo de algunos familiares o amigos. Con el quiebre de los años noventa, distintos grupos hicieron intentos por organizarse como forma de preservar los ideales, la mística. Nada ha resurgido como una nueva organización capaz de nuclear a los dispersos, a los que en situaciones similares lucharon contra la dictadura. El gran legado de los combatientes de esa época debiera ser buscar la forma de impregnar a la juventud actual en sus más ardientes aspiraciones”. 

“Todo esto nos ha dejado una gran enseñanza: el pueblo chileno no es un pueblo cobarde. Cualquier tirano que se digne a golpear al pueblo sin duda se enfrentará a la resistencia de otros jóvenes. No serán los mismos, pero siempre habrá hombres y mujeres dispuestos a tomar las armas y combatir la injusticia. Esta historia debiera ser conocida por todos los chilenos en los colegios, universidades y organizaciones sociales. Entre otras tareas, la izquierda chilena debe aprovechar esta experiencia para que los caídos en estos años, no hayan entregado sus vidas en vano”.

 
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El asalto

Al anochecer del 21 de octubre los frentistas se dividieron en cuatro grupos, cada uno con misiones específicas. El primero debía tomar por asalto el retén de Carabineros y confiscar el armamento, el segundo debía apropiarse del radiotrasmisor que había en la posta. El tercero debía llegar hasta el radio de la hostería y cortar la única línea telefónica del poblado. En tanto el último grupo se apostaría en la ruta de acceso para impedir una posible llegada de refuerzos desde Curicó. La operación se desarrolló tal como los frentistas lo habían planificado, hasta que el cabo Juvenal Vargas intentó oponer resistencia a la toma del retén lo que le costó la vida.

Luego de incendiar el retén, los atacantes procedieron a rayar los muros con consignas del FPMR, y emitieron proclamas revolucionarias por medio de un megáfono.

La huida se realizo según lo planificado. El contingente se dividió en tres grupos para dificultar los seguimientos de la policía. “José Miguel” y “Tamara” encabezaron uno de los grupos con rumbo a La Rufina. Tras un par de días de descanso, el panorama comenzó a complicarse cuando los frentistas fueron detectados por carabineros que peinaban la zona, lo que provocó la huida del grupo hacia los sectores que bordean el río Tinguiririca.

Captura y muerte de los frentistas

El 25 de octubre, la policía pudo dar su primera señal de triunfo exhibiendo a la opinión publica a seis integrantes del comando que había actuado en el ataque, quienes fueron identificados como Carlos Ríos Bassi, Richard Ledezma Plaza, Miguel Angel Colina, Manuel Araneda González, José Luis Donoso Cáceres y José Ugarte González, los cuales habían sido capturados el día anterior[3].

El 30 de octubre de 1988, se encontraron los cuerpos sin vida de ambos frentistas flotando en las aguas del río Tinguiririca. Según los informes de autopsia su cadáver presentaba lesiones contusas y huellas de aplicación de electricidad. Los informes médicos señalaron además que la causa de la muerte fue asfixia por sumersión en agua y contusiones torácicas dorsales, las que se aplican por acción de instrumentos romos contundentes dada su profundidad y la ausencia de lesiones externas.[4].

Referencias

  1.  Guerra Patriótica Nacional, Wikipedia.
  2.  Raúl Pelegrín, Wikipedia.
  3.  Historia no oficial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
  4.  Raúl Pelegrín, Wikipedia.