YO, desde P.P. a VeN. O la Conquista de la Identidad

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=bq3dhZGSrSsTaller del Retorno.mayo 2009

Soy Vittoria è Natto

eso soy,

la “Victoria ha Nacido”

después de tanto dolor.

Caminaré con la frente en alto,

reparando tanto horror,

que cobardemente sembraste

y mi patria vio con horror.

 

 

Vittoria è Natto

Hija de una torturada y un torturador

 

Proceso autobiografico de reconstrucción identataria… desde pp a la poeta y escritora Vittoria e Natto

El regreso de nuestros padres. M. Estela Ortiz de Parada.

El regreso de nuestros padres

M. Estela ORTIZ ROJAS

Hija de Fernando Ortiz Letelier, detenido desaparecido en 1976.

Cuando un padre fallece, se cumple el rito sanador de acompañarlo a la última morada, se siente el dolor y se explican al interior de las familias las razones de su partida, se procesa y se continúa con la vida, pero cuando un padre demora 36 años en regresar a nosotros para cumplir con este rito, es inexplicable.

Es también inexplicable y atroz, por cierto,  conocer las causas y  detalles de la muerte que enfrentaron mi padre, Fernando Ortiz Letelier, y tantos otros padres como Horacio Cepeda y  Lincoyán Berríos. Estos asesinatos y miles más, a la luz de la historia de nuestro país,  son repudiables y condenables  políticamente.

Absolutamente nada justifica la acción misma de los asesinatos, la falta de humanidad, el silencio y complicidad de quienes ejercieron y fueron testigo del terror y de una justicia que observó indiferente nuestro recorrido en búsqueda de la verdad  durante 36 años. Este proceso por encontrar  justicia vio crecer a nuestros hijos.

El asesinato de mi padre, como lo fue el de mi compañero y padre de mis hijos el año 1985, se produjeron al amparo de un gobierno y sistema que concentró el poder  para delinquir,  asesinar y destruir las bases de una naciente nación que tuvo la posibilidad de construir un país de justicia, solidaridad, respeto y mejores condiciones materiales de vida para millones.

Fernando Ortiz Letelier fue mi padre, el militante, académico, maestro y amigo. Fue esposo, compañero y guía. Sufrió la tortura, la crueldad y la muerte a manos de hombres que ejercieron el poder para la destrucción. Y hoy que lo despido no puedo más que sentir no haber compartido más tiempo con él, que mis hijos lo hubiesen vivido.

El gobierno de la muerte, o la dictadura chilena, como muchas otras de Latino América, lideró el proceso de destrucción selectiva de honestos hombres y mujeres que dedicaron sus vidas a la construcción de nuevos y justos proyectos de sociedad. Personas dedicadas al noble ejercicio  de trabajar por un Chile de justicia. También destruyeron el presente y futuro de generaciones que tuvieron que crecer en la miseria material y cultural, porque mientras ellos se apropiaban de las riquezas del país y concentraban el poder para la destrucción humana y material, reinó la ignorancia, la falta de sensibilidad, la intolerancia, la falta de respeto por la vida y la cultura. Hoy todavía reina la complicidad.

Conocí del valor y trascendencia de acceder a la cultura,  la ciencia y el conocimiento, de un padre que entendía el desarrollo de la sociedad cuyo centro articulador eran las oportunidades para que cada mujer y hombre potenciaran y desplegaran sus capacidades. Lo hacía desde su intachable condición de militante y riguroso académico de nuestra universidad de Chile. Fue formador de jóvenes obligados a ser testigos del  horror y la muerte que desplegaron.

Los máximos exponentes  de la dictadura, de la muerte y brutalidad, tendrán que explicarles a sus hijos y nietos sus acciones, podrán decir que no pudieron hacer nada, que no sabían lo que sucedía, pero la historia y la justicia se encargarán  de señalarles sus responsabilidades directas, porque los antecedentes históricos nos indican que no existió desconocimiento, sino complicidad e indiferencia ante tanta muerte y sufrimiento.

El patrimonio de la cultura, la vida y la justicia nos embarga a quienes recorrimos pasillos, golpeamos puertas, recorrimos calles, gritamos y arriesgamos todo en búsqueda de la verdad, en la búsqueda de nuestros  padres, hijos y hermanos. Nos embarga el respeto por nuestros particulares y colectivos actos por encontrar  justicia. La dignidad de estos actos se transmite a nuestros hijos y nietos. ¿Qué le transmitirán los cómplices de la dictadura a los suyos? No dejo de sentir dolor por ello, por la injusticia que significará para tantos el saber y conocer de las conductas inhumanas de los suyos.

Hoy cuando despido a mi padre he vuelto a ser hija,  a recordar sus cálidos abrazos y sus palabras cargadas de justicia y humanidad. Recuerdo su forma de actuar, siempre asumiendo y haciéndose cargo de las necesidades de una sociedad donde no existían los otros diferentes, éramos todos en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Fernando Ortiz Letelier fue mi padre, el militante, académico, maestro  y amigo. Fue esposo, compañero y guía. Sufrió la tortura, la crueldad y la muerte  a manos de hombres que ejercieron el poder para la destrucción. Y hoy que lo despido no puedo más que sentir no haber compartido más tiempo con él, que mis hijos lo hubiesen vivido. Nos arrebataron parte de nuestras vidas, pero sobrevivimos para hacer justicia y denunciar a aquellos que todavía se niegan a otorgarla.

Fernando Ortiz junto a sus hijos Estela, Pablo y Licha

Trauma, culpa y duelo. Hacia una psicoterapia integradora

Trauma, culpa y duelo. Hacia una psicoterapia integradora

  • Autores: Pau Pérez Sales
  • Año de publicación: 2006

Descripción principal

  • Este libro constituye un esfuerzo único por integrar en una mirada psicoterapéutica común los tres grandes fenómenos que se cruzan y entremezclan en relación a situaciones existenciales irreversibles: el trauma, la culpa y el duelo. Cumple además el reto de hacerlo a la vez como manual y como proceso de autoformación. El texto desarrolla un modelo de trabajo basado en los principios de la integración en psicoterapia. El lector realiza un recorrido conceptual basado tanto en la teoría como en su propio proceso de trabajo sobre textos de experiencias de supervivientes, en espacios de reflexión personal y en el análisis y realización de ejercicios sobre grabaciones de actuaciones psicoterapéuticas. Acompaña al libro un DVD con ejercicios basados en casos clínicos. Las respuestas traumáticas son entendidas desde un marco conceptual de base transteórica y transcultural que, yendo más allá de las clasificaciones clínicas al uso, indaga en el cuestionamiento que el trauma hace de la identidad personal o colectiva, y el cuestionamiento del sistema de creencias y valores, de la visión de si mismo, los otros y el mundo que conlleva lo sucedido. El reto que se plantea el texto es lograr trabajar en terapia, desde ahí, espacios de reconstrucción y de resistencia. La sección sobre psicoterapia de la culpa es una rara avis en los textos de psicoterapia disponibles en lengua castellana. Propone una visión integradora que intenta indagar de manera sistemática y estructurada en la relación de ésta con el esquema identitario, de valores y de normas implícitas de la persona, en los referentes simbólicos y en el significado personal de términos como responsabilidad, motivación al daño, perdón o venganza, formulando una propuesta de trabajo paso a paso hilvanado con ejemplos y ejercicios. Otra lectura posible del impacto de lo traumático es en términos de perdida y duelo. El manual ofrece una propuesta del trabajo en duelo que se entrecruza con las anteriores y propone espacios de reflexión sobre las tareas y las técnicas a emplear para un abordaje integrador que comparta los mismos ejes transversales que las secciones anteriores. El terapeuta combina el apoyo en el trabajo de duelo con la resignificación de las experiencias de trauma y las vivencias de culpa. A esta columna vertebral se añade un extensísimo abanico de técnicas específicas para el manejo de síntomas que van desde la reestructuración cognitiva a un análisis de indicaciones y protocolo de trabajo en exposición con prevención de respuesta. Especialmente relevante resultan los capítulos, con ejemplos prácticos en video, del manejo del EMDR y la Hipnosis en el tratamiento de estas situaciones. Una última sección aborda, por fin, las diferentes formas de trabajo grupal. Pau Pérez Sales, es psiquiatra del sistema público de salud mental de la comunidad de Madrid. Ha trabajado en el contexto de situaciones de trauma individual y colectivo en relación a violencia en numerosos países, especialmente de América Latina, vinculado a organizaciones populares o grupos de derechos humanos. Autor o co-autor de una decena de libros y alrededor de cincuenta publicaciones científicas, coordina el Grupo de Acción Comunitaria. Editor de psicosocial.net, página de recursos formativos y docentes en salud mental y derechos humanos, dirige el postgrado de Actuaciones Psicosociales en Violencia Política y Catástrofes de la Universidad Complutense de Madrid. Miembro de la Red de Expertos de la Organización Mundial de la Salud para intervención psicosocial en emergencias y catástrofes.