Un Héroe Socialista a dejado de existir. El “milico” Aguilera.

 

Un héroe socialista ha dejado de existir
Escrito por Renato Moreau
25-03-2014 a las 10:33:44
Un héroe socialista ha dejado de existirQuerido hermano, amigo y compañero.

Tu partida reciente hacia el infinito me ha llenado de pena, rabia y sentimientos culposos. Después de toda una vida de lucha, cariños y acciones conjuntas, en una fecha no muy lejana, nos agarramos del moño a través de un correo electrónico de Internet, por una bobería o insignificante estupidez. Estoy seguro que si lo habríamos discutido cara a cara, el resultado habría sido distinto. Nos habríamos gritado y mandado a cualquier lugar poco santo, para luego abrazarnos y seguir relacionándonos, en esa unidad y lucha de sentimientos, de dos viejos combatientes en las postrimerías de nuestras existencias, viviendo en la lejanía de dos continentes distintos.

Lucho, me cuesta mucho resignarme a no verte más, sin poder reiterarte el cariño, reconocimiento y el orgullo que siempre he tenido, de haber sido tu compañero de lucha siempre.

El Luis Aguilera o el “Milico” como cariñosamente lo llamábamos fue un gran hombre, ejemplo de combatientes y un revolucionario chileno de verdad.

Nos conocimos en el año 1972, en el seno de la Jefatura del Aparato Militar del PS, el “milico” venía llegando de un curso militar a Corea del Norte, donde le tocó asumir su dirección. Era la segunda jerarquía de los grupos operativos (G.O.) de dicha instancia partidaria. De extracción proletaria y vieja militancia socialista, era un formador de voluntades combativas y jefe respetado en las escuadras bajo su conducción.

En el combate en Indumet, Sumar y la Legua fue un miliciano ejemplar. Cuándo el enemigo choca con nosotros en La Legua y se inicia el combate, el aparato se divide en tres grupos de combatientes, el “milico” toma la jefatura de uno de ellos, que había quedado cercado y alejado del mando principal, los organiza y con los pobladores que se habían sumado a la lucha, se atrinchera en la Población y presenta combate hasta tres días después. Solo en el momento en que los militares fascistas amenazan con el bombardeo de La Legua, rompe el cerco y saca a sus compañeros de la zona, para conducirlos a la clandestinidad.

http://www.youtube.com/watch?v=06O03x3MpCo

Durante el reagrupamiento del Aparato Militar del PS, en clandestinidad, el “milico” asumió en forma generosa su puesto en la lucha, rescatando contactos y compañeros, cuidando pertrechos y medios y actuando militarmente cuándo se requería. No puedo olvidar un día de Diciembre del 73, cuando llega con la noticia, que la última casa-depósito que nos quedaba había sido allanada, sin que la policía descubriera el Barretín con medios, que en ella se escondía. En la Jefatura del aparato decidimos asaltar la casa si era necesario, para rescatar esas armas y medios de combate. Me asignaron la responsabilidad de dirigir la operación con el “milico” Aguilera como segundo y Eduardo Charme cómo tercero al mando. Llegamos a la acción con tres grupos operativos y la policía de investigaciones estaba en el interior de la casa. Tratamos de forzar la puerta y el enemigo la trancaba desde adentro, el “milico” a toda costa quería embestir la entrada con la camioneta en que nos movilizábamos, no aceptaba perder sin combatir esos pertrechos y cuándo recibe mi orden de cancelación del operativo, la cumple, no sin antes gritar unos buenos garabatos en contra de todos.

Cuándo nos retirábamos y a solo dos cuadras de la casa en cuestión, nos cruzamos con unos cincuenta agentes represivos, que en varios vehículos, y con las armas preparadas se dirigían en nuestra búsqueda. Al lograr salir indemnes de la zona, el “milico” me dice en forma simpática, que se autocriticaba de sus garabatos, asumiendo que habíamos tenido suerte de no caer combatiendo, ya que nos habíamos salvado solo por algunos minutos.

Cuándo es apresada la Dirección del Aparato Militar en Marzo del año 74, en una casa del sur de Santiago, el enemigo instala una “ratonera” en dicho inmueble. A los días cae el “milico Aguilera” en esa dirección, cuándo desesperadamente nos buscaba. Lo torturan y solo dice que es un trabajador en busca de pega y que había tocado en esa casa solo por casualidad. Lo dejan conmigo en una celda del “APA” en la base aérea del Bosque. Allí pudimos conversar el primer día, y afinar nuestras “Leyendas”. Yo era el más expuesto, por tener una ficha “subversiva” anterior.

Él y Manuel tenían que afirmar que no me conocían y no tenían que ver con nada. El “Milico” aguantó todo y en principio los esbirros se convencieron del cuento. El torturador Ceballos, me llevó a mí solo, al AGA (Academia de Guerra de la FACH) y dejó en esa Base Aérea al resto. La Inteligencia de la FACH tenía una lucha de poder muy agresiva con la DINA de Contreras, por el control, en esos años de la represión Dictatorial.  Eran patadas con sonrisas entre ellos y en este caso las sonrisas de Ceballos, era entregarles a la DINA a los detenidos de poca monta, sin importancia ni interés para la FACH. A Manuel, el “milico” y la “Rucia”  mi compañera de esos días (Embarazada de 7 meses), los mandan en un vehículo cerrado de la pesquera Arauco, a la sede la Dina, en Londres 38.

Van todos vendados en el interior, sin amarras y cuidados por un militar armado con un fusil AKA. En un momento donde el vehículo se detiene, el “milico Aguilera” se saca la venda y se abalanza en contra del guardia, lo reduce y le quita el fusil, abre la puerta y al ver a un guardia que corre desde la cabina, le dispara y éste cae en el pavimento, momentos en que se da real cuenta que se encuentra en plena Alameda, tipo 16.00 hrs y frente a la calle Serrano, en pleno centro de la Capital y en Marzo del año 1974.

El Lucho Aguilera le dice a Manuel y a la “Rucia” que se fuguen, y él con el fusil les cubre la retirada, Manuel corre en dirección de la calle Serrano y la “Rucia” le pide que se arranque él, ya que ella embarazada no puede correr, el “milico” no la quiere dejar sola, pero ella le insiste y éste corre por la Alameda hacia la calle Bandera. A Manuel le disparan y lo reducen herido en la calle Serrano, a pocas cuadras de la Alameda y a la “Rucia” y al herido los llevan a Londres 38. Para ellos la tortura será la revancha de los represores vencidos.

Nuestro “milico” al correr por la vereda norte de la Alameda se tropieza y se rompe dos dedos con el arma y el pavimento, deja el AKA en la vereda y se sube a una Micro de la locomoción colectiva. Sangrando de la mano, le ordena al chofer que no pare el vehículo hasta llegar a Gran Avenida. Esa disposición, la sangre cayendo y la actitud de nuestro compañero  asustan al chofer y a los pasajeros los cuales siguen al pié de la letra las órdenes del “milico Aguilera”.

Esa misma tarde, Eduardo Charme lo esconde en casas seguras y el Lucho se sumerge en la profunda clandestinidad.

La Dirección de recambio del Aparato Militar, a cargo de Eduardo Charme, quién siendo miembro cooptado del CC del PS en el Interior, es asesinado por los años 76, cuándo con una pistola en la mano se resiste a ser apresado por la DINA y presenta combate, deciden asilar al Lucho junto con la Celsa Parrau, la compañera de Arnoldo Camú, por estar muy expuestos bajo el cerco represivo.

El “milico” Aguilera, exiliado en la ciudad de Växjö en Suecia, inicia un importante trabajo de solidaridad con la resistencia Chilena en el exterior. Es responsable de los socialistas en su ciudad y miembro de la dirección del PS en Suecia. Junto a su compañera transforma su casa en un refugio de apoyo en medios materiales, cariño y amor para todos los chilenos expatriados que pasan por su región.

A principio de los años 80, una enfermedad complicada lo aqueja, el Parkinson le invade su cuerpo y le limita el trabajo remunerado, a lo cual responde con una mayor dedicación al Partido y a la causa Chilena. En el año 1983, cuando iniciamos el ingreso clandestino a Chile, el “milico” pidió venir a luchar junto a su pueblo en el interior, no lo dejamos cumplir con su deseo, la enfermedad del Parkinson era invalidante para trabajar en la clandestinidad. La “condena” de vivir en el exilio siempre, fue un golpe muy grande para nuestro “milico” Aguilera.

El Lucho murió junto a su familia en Suecia hace pocos días, llenando de pena y nostalgia a sus compañeros y a toda la gente que lo conoció y trabajó con él, por una Sociedad Socialista en la Patria, que por el momento no se podrá ver tal cual el “milico” la soñara.

Besos y cariños para su familia, en especial para su compañera, sus hijos y nietos. El papá ha muerto pero no se ha ido, él seguirá acompañándolos con el ejemplo y la fuerza de su vida.

Hermano y compañero.

“Hasta la victoria siempre”

Tata Moreau.

Luis Aguilera Celis fallece en Suecia de un ataque al corazón, el 15 de Marzo del año en curso, a las 16.00 horas.

Eduardo Charme Ex miembro de la Dirección Clandestina del PSCH .

 “Lo duro de la jornada será dulce; lo difícil, hermoso y lo largo será temprano”.http://www.brigadasalvadorallende.cl/brisa-2/eduardo-charme-ex-miembro-de-la-direccion-clandestina-del-ps/?fb_source=message#comment-214
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EDUARDO CHARME BARROSEduardo Charme fue un destacado militante del Partido Socialista de Chile, asesinado en 1976, a la edad de 34 años, cuando era miembro de la Comisión Política.Su vida política la inició en la Universidad de Chile, mientras estudiaba Ciencias Políticas. Una vez titulado, y durante el Gobierno de Salvador Allende, desempeñó cargos de gran responsabilidad en el Ministerio de Economía y en el Banco Español, donde lo sorprendió el golpe militar.

El mismo 11 de septiembre combatió duramente a las fuerzas militares desde las poblaciones marginales de Santiago. Inmediatamente ingresó a la clandestinidad y se abocó a las tareas de reconstrucción del Partido Socialista.

En enero de 1975 fue detenido por agentes de la DINA y conducido a Villa Grimaldi, donde sufrió feroces torturas que lo marcaron hasta su muerte. Sin embargo, resistió heroicamente sin entregar información a sus captores.

Posteriormente, fue trasladado al Campo de Prisioneros de Puchuncaví, donde formó parte de la dirección de la organización de presos políticos y encabezó la primera huelga de hambre de los detenidos durante la dictadura militar. Su claridad política, su consecuencia y su espíritu unitario le valieron el respeto de sus compañeros de prisión.

Gracias a la presión internacional, fue liberado en septiembre de 1975. Una vez en libertad, y pese a las advertencias y consejos de que abandonara el país, continuó su trabajo político y, a comienzos de 1976, asumió como Secretario de Organización del Partido, tras ser detenida gran parte de la dirección máxima.

En esa calidad participó en el Primer Pleno Nacional Clandestino del Partido, realizado en agosto de 1976, donde fue elegido miembro de la Comisión Política.

Su muerte ocurrió el 14 de septiembre de 1976, al ser sorprendido por agentes de la DINA cuando concurría a contactarse con un dirigente regional. A las 13:30 horas cayó abatido por las balas de los efectivos de seguridad pese a oponer resistencia, en la calle Olivos con Avenida La Paz.

Eduardo fue un hombre íntegro, un revolucionario consecuente las 24 horas del día, aún cuando el sentía que tenía muchas fallas e inseguridades. Sin embargo, era un hombre seguro de sus sentimientos y del primer y gran amos de su vida: el Partido y el pueblo.

Eduardo fue un revolucionario que vivió intensamente; su entrega al Partido fue total y a él dedicaba todas sus fuerzas. Pero también se daba tiempo para otros sentimientos, especialmente la amistad, que para él tenía un valor primordial. Así cultivó muchas amistades entre los presos que estuvieron con él en Puchuncaví aunque fueran de diferente partido, ya que Eduardo era esencialmente unitario.

Tampoco temía demostrar sus sentimientos ante otros hombres, y su amistad la manifestaba de diferentes formas, ya fuera con una gran preocupación por la formación política o la vida privada de otros compañeros, con un pequeño regalo, un gesto de cariño o un poema de Neruda, de quien era ferviente admirador.

En una oportunidad, incentivó a la esposa de un detenido desaparecido –gran amigo suyo- a compartir una casa con él a fin de darle un hogar a los hijos y sacarla del estado depresivo en que ella se encontraba. En otra ocasión, le escribió una carta a un dirigente del Partido que había decidido abandonar el país; allí le había ver lo que significaba para el Partido su alejamiento y cómo le afectaba a él personalmente, ya que había llegado a quererlo entrañablemente.

Su vida como estudiante transcurrió en medio de grandes dificultades económicas, ya que provenía de una numerosa familia que vivía en Chiloé y tenía 11 hermanos, por lo que debió sortear muchos escollos para terminar su carrera universitaria. Una de sus preocupaciones diarias era estudiar y prepararse a conciencia para las necesidades de la lucha; pero también era un gran formador y con su palabra, además de su ejemplo, se preocupaba de quienes estaban a su alrededor enseñándoles a vivir la vida de forma honesta y consecuente.

Tal vez uno de sus mayores dolores era vivir separado de sus hijos, Yuri y Tania, a quienes sólo podía ver ocasionalmente; por lo mismo, cuando estaba con ellos era para él un día de fiesta que compartía con sus amigos a quienes presentaba los niños con orgullo que no disimulaba.

Otro de sus pesares era el fracaso de su primer matrimonio, pero reclamaba su derecho a tener una compañera que compartiera sus ideales y su lucha. Así, dos meses antes de su muerte, le escribió a Patricia, su compañera, una carta que refleja lo era para él su pareja. Está fechada el 29 de junio de 1976, después de una difícil reunión partidaria, y dice así…

“”Querida: te escribo en medio de la mucha tristeza que me produce el dolor del gran amor, de lo difícil de la jornada y de lo hermoso de estar en medio de ella. Pero también te escribo con la satisfacción de saberte cerca y con la seguridad que me vas dando. Ambas cosas, la conciencia de lo duro y hermoso de la jornada y la satisfacción y seguridad de ti –mi compañera de la etapa decisiva- son mi forma de vivir. Sólo quisiera tener todas las fuerzas y claridad necesarias para ser lo mejor para ambos amores y no defraudarlos.

Te quiero para mí pero, por sobre todo, te quiero con toda la claridad del mundo, con la mayor consecuencia posible para abrir las puertas del mundo a la felicidad de los hombres. Te pienso junto a mí, eternamente a mi lado pero, fundamentalmente, en las tareas que la historia del presente nos permitirán transformar la historia del mañana. Te deseo seria, tranquila para mí, mas inquieta y alegre para nuestro pueblo.

Nuestro amor se debe desarrollar, nuestro amor debe crecer, nuestro amor debe probarse en medio de los miles de combates que nuestro Partido, nuestra clase y nuestro pueblo darán para obtener el pan, el trabajo y el socialismo. Por eso y por tí me siento realmente feliz por vivir, por gozar la vida con la plenitud con que sólo es posible hacerlo desde este lado de la trinchera. La jornada será larga, dura y difícil, pero pienso que estaremos juntos aprendiendo, creando y actuando.
Lo duro de la jornada será dulce; lo difícil, hermoso y lo largo será temprano”.