La Esquizofrenia de mi Generación

La Esquizofrenia de mi Generación

La Esquizofrenia de mi Generación

 de Fesal Chaín

 

La Esquizofrenia de mi Generación

 

Vera Schiller, psicóloga judía, tan importante en Ecuador como lo fue Lola Hoffmann en Chile, define la esquizofrenia, entre una de sus tantas explicaciones, como un esquisma, donde la totalidad del ser está dividida, el todo no está conectado con el fluir. Por otra parte afirma que, lo que supera el esquisma es lo tercero, el hijo, el retoño precisamente lo inefable que nace de la fe.

Cuando tenía doce años, comencé a leer Hojas de Hierba de Walt Whitman: “Yo me celebro y yo me canto, y todo cuanto es mío también es tuyo, porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca”.

Lo paradójico de esta lectura que hacía en el ante jardín de mi casa, que no tenía rejas sino una pequeña y larga muralla de ladrillos de unos 50 cms. de alto, es que la realizaba frente la casa de Miguel Krassnoff Marchenko, sí, el mismo, el torturador, el que mató a Miguel Enríquez, aquel que se ensañó con fría racionalidad en Villa Grimaldi con nuestros hermanos y hermanas.

También me acuerdo cuando yo tenía apenas unos 9 años que salí a correr en bicicleta y me caí fuerte, me hice una típica peladura en las rodillas y de repente sentí unas manos extrañas y grandes alzándome del suelo, era el vecino, era Krassnoff, quien trataba de ayudarme. Yo sentí temor, de verdad, un escalofrío, una distancia, que nacía de lo más íntimo de mi ser. Tomé mi bicicleta y salí rápido de sus manos. Mi madre que estaba en el pasaje me recibió con una sonrisa forzada.

No es fácil para mí hablar de esto. No soy culpable de nada, evidentemente. A veces cuando era adolescente culpé a mis padres de haber vivido en ese lugar, a los mismos a los que les hago un homenaje en “La izquierda que queremos hacer”, por sus valores y enseñanzas. Por una cuestión inexplicable, al menos en el campo de lo racional, terminamos después de nuestra huida del sur, viviendo en una Villa Militar, en donde, Krassnoff fue nuestro primer vecino tristemente ilustre.

“Indolente y ocioso convido a mi alma, me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano”. Así escribía mi padre, en Hojas de Hierba, mi padre en la poesía amada. Yo miraba el pasto cuando leía. A veces miraba hacia el frente, la casa de Krassnoff era oscura, tenía humedad en sus paredes exteriores.

Al lado de él vivía una pareja, más vieja, con un hijo universitario, de pelo largo. Eran para el resto de los vecinos, me refiero a los niños con los que yo jugaba a la pelota, extraños. Claro, su casa no estaba arreglada ni hermoseada con piedras laja. Era una especie de selva, de enredaderas y flores enmarañadas. Ellos si bien no habían sido víctimas directas de la tortura, eran disidentes, exonerados. Se habían quedado allí por orgullo, no iban a dejar su casa, aunque al padre lo hubieran echado del Ejército y los vecinos lo apartaran como si fuera un leproso. El hijo salía temprano por las mañanas como escondidas, y no se juntaba con nadie, jamás lo hizo.

La casa donde yo vivía, era arrendada a un oficial que se había ido al exilio, un auto exilio claro está, un día por intermedio de una amiga de mis padres, ellos supieron que este hombre arrendaba su casa muy barata, y que se iba a Venezuela junto a su mujer e hijas. Así llegamos allí.

En ese barrio, que lo había construido Salvador Allende para la oficialidad joven, pasé parte de mi infancia y mi adolescencia. En el pueblito de Los Dominicos, que era en ese entonces el espacio de artesanos pobres y de personajes marginales, conocí a Pedro Mardones, hoy Pedro Lemebel. Con él conversábamos tardes enteras, sobre literatura, poesía y en la plaza, leí sus primeros textos impresos. También hablábamos de lo que sucedía en Chile, sobre nuestros pesares y amores. Nos hicimos amigos y más de alguna vez, o al menos una vez, fue a almorzar a mi casa, en la Villa Militar, imagínense un joven un tanto jipi, entrando al pasaje marcial con un hombre como él, que por ese entonces era menos llamativo en su vestir y gestos, pero seguía siendo Lemebel, sólo que con 30 años menos.

En esa Villa militar, conocí a muchos hijos de torturadores o de jefes operativos de la DINA, de la CNI y SIM. A los Schmied, a los Derpich, a los Morales, a las hijas de Krassnoff. También conocí, al otro lado de la plaza, a los militares que pertenecían a la Escuela Politécnica, hombres más preparados y que por ningún motivo se juntaban con los Ceneí. Los llamaban locos, enfermos, nunca asesinos, pero si los adjetivaban muy mal. Me acuerdo mucho del hijo de Manuel Concha quien fuera Ministro de Economía de la dictadura, era un joven extremadamente inteligente y sagaz y que tenía un primo Sociólogo con el que discutíamos ambos, ya más sueltos de cuerpo, en las postrimerías de la dictadura.

Abajo de la plaza vivían las familias de la FACH. En 1978 cuando Leigh fue defenestrado, todos los niños que yo conocí se fueron. Ellos y ellas eran lo más parecido a la normalidad, a la cultura democrática del barrio, si así se puede decir. Las mayores, unos 5 años o quizás diez más que yo, se acordaban de Angela Jeria, de su hija Michelle y del General Bachelet y los nombraban en silencio. Raramente, Michelle Bachelet era una especie de fantasma que, sin ánimo de idealizarla, ciertamente inundaba las conversaciones secretas, por las calles y veredas.

Les parecerá extraño que yo sienta cierto orgullo de haber vivido en aquel lugar. No crean que no lo pasé muy mal, me fue tremendamente difícil y se que a mis padres también. El mandato en la casa era nunca decir lo que pensábamos, así aprendí desde los 8 años, el rigor de la clandestinidad. Nunca en los 8 años que estuve allí dije nada, nada que delatara mi manera de pensar o la de mi familia.Probablemente una vez algo dije y de cierta manera pasó como el viento.

Pero a la vez conocí la tremenda variedad humana, conocí a los militares de mi país, a sus familias, a los torturadores y a los que no lo eran y que sólo eran militares profesionales,y también conocí a los disidentes de la familia militar en sus distintos grados, día a día, en sus emociones y alegrías, en sus miserias y cotidianidades. Conocí a la izquierda más valiente en ese barrio, la misma que después atentara heroicamente contra Pinochet, conocí a los escoltas antes que murieran, porque eran los mismos que “cuidaban” al General Valenzuela, Subsecretario general de Presidencia bajo la dictadura y que era el vecino a la mano derecha de Krassnoff, el mismo que lloraba como Magdalena cuando triunfó el NO.

Y a mi casa entraron y salieron algunas personas que justamente gracias a que vivíamos allí, salvaron sus vidas, se escondieron en la boca del lobo y gracias al dios de los perseguidos y humillados, hoy son mujeres y hombres que siguen luchando y defendiendo las injusticias y creando obras de bien. Ellas ni siquiera saben quiénes éramos los de esa extraña casa de luz, flotando en medio del infierno y la muerte de los suyos, de los nuestros.

Quizás por todo esto y lo digo con sinceridad y sin ningún ápice de soberbia, es que al igual que mi padre poético, Whitman, al que leí junto a Pablo Neruda, en los 8 años de la Villa militar, es que a veces me considero que “…soy el poeta del cuerpo y soy el poeta del alma, (que) los goces del cielo están conmigo y los tormentos del infierno están conmigo (que) los primeros los injerto y los multiplico en mi ser (y que ) los últimos los traduzco a un nuevo idioma”.

Bastante antes del triunfo del NO, nos fuimos de aquel barrio, del que tengo malos y buenos recuerdos, como los tengo de mi país. Nunca dejamos ninguno de la familia, de ser de izquierda (y no es una defensa) sino todo lo contrario, creo que potenciamos dicha postura, dicha fe y modo de vida al conocer la pobreza y la tristeza de aquellos que fustigaron a la patria, durante décadas.

También aprendí en ese periplo por el cielo y el infierno, que la vida esta llena de paradojas y grados entre el blanco y el negro y que los que nos dominaron a sangre y fuego y con crueldad, no eran más que seres humanos, algunos imperdonables por los siglos de los siglos, otros solo tristes esbirros, otros como cualquier chileno, indiferentes al dolor y cómplices en su profesionalismo, apegados al “trabajo”. Y entre ellos, algunos, los minoritarios como yo y mi familia, disidentes y opositores a la barbarie, presos de conciencia, como ese vecino triste, con sus dos padres encerrados en la casa de las enredaderas y las flores, militares de honor en la tristeza del exilio interior.

El esquisma que yo viví en los años más importantes de la formación de un ser humano, donde la totalidad del mi ser estuvo dividida, donde el todo humanista, no estuvo conectado con el fluir de la vida, lo superé con el nacimiento del retoño de mi poesía, que me permitió unificar el cielo y el infierno como parte de la vida misma como un todo y gracias a mi fe en que ganaríamos, en que la oscuridad y la maldad retrocederían y sucumbirían, en que los hombres y mujeres de buena voluntad, los mayoritarios, amantes de la justicia, de la igualdad y del amor, triunfaríamos sobre el horror. En gran medida así fue.

 

MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA (La historia va mas allá que la palabra). Patricio Torres Acuña

MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA (La historia va mas allá que la palabra)

Todos y cada uno de los hechos de violación a los DDHH, es en si una perversión política y social. De los miles de casos ocurridos en Chile no hay ninguno que no me afecte, pero si hay algunos que me han tocado más por la implicancia de afectos y sentires. Entre éstos puedo señalar:
El caso de Víctor Manuel Zuñiga Arellano, que más adelante daremos a conocer con detalles.
Con Titín, El Poroto o el Bebe,estamos unidos desde la niñez.

El otro caso es el que hace refencia esta publicación, que no sólo es hacer un recuerdo, también es un HOMENAJE a un compañero que este 26 de junio de 2013 cumpliría 81 añosde vida si no hubiese sido asesinado por sus ideales políticos.

Me refiero a MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA de Santa Bárbara, a quien conocí y con quien tuve algunas diferentes vivencias en distintas etapas de nuestras vidas.
Sólo para mencionar algunas:
De niño le recuerdo como un músico aficionado, que tocaba armónica ysiempre circulaba silbando con las manos en los bolsillos y su sombrero verde(tipo tirolés), o café de ala ancha. Simpatizante del  Partido Socialista de Chile, del cual mi  padre fue dirigente comunal.
Luego de adulto le reconocí como MILITANTE DEL PS, condición que le significó que después de ocurrido el golpe de estado de septiembre del 73, un grupo de asesinos, entre carabineros y civiles le quitaran la vida junto a varios compañeros de las comunas de Santa Bárbara y Quilaco, en ese entonces sólo Santa Bárbara.

Sólo hay una foto de Miguel y no he encontrado fotos de los asesinos, a quienes en su mayoría también conocí y con quienes en mi niñez compartí colegio en su mayoría y que referirme a Ellos me parece inoficioso. Sólo diré que de los que conocí, en cada uno de ellos o en sus familias habían rasgos antisociales y carencia valórica extrema.
Para adentrarnos en la historia tomaremos un extracto del semanario La Nación Domingo del Domingo 7 de septiembre de2008:  UNIFORME

Un equipo de LND recorrió 2.500 kilómetros, en tres regiones delsur de Chile, para escudriñar en los secretos de las matanzas más feroces decampesinos ocurridas en la dictadura. Detrás de esos crímenes estuvieronterratenientes, comerciantes y vecinos que hicieron la guerra sucia aliados con militares y carabineros. A 35 años de estos crímenes, y a pesar de que en algunoscasos ha llegado la justicia, la mayoría sigue libre y aún recorren como amos yseñores los campos, pueblos y caseríos del país.

Fue la venganza que aterrorizó poblados enteros, amparada cada vezen la oscuridad de la noche. Los autores de los crímenes de campesinos y trabajadores de otros oficios fueron civiles amos del lugar, que tras el golpe militar y aliados con los militares y la policía uniformada, decidieron la vida y la muerte de las víctimas que eligieron. Algunos actuaron disfrazados con atuendosde guerra, preparados y decididos a exterminar a quienes habían defendido sus derechos contra la explotación instalada desde siempre en los campos. A veces,desde antes de la asonada golpista, ejercieron tareas paramilitares junto al movimiento de ultraderecha Patria y Libertad. Otros actuaron vinculados a distintos grupos de corte fascista organizados para oponerse por la violencia a las conquistas de los trabajadores en los años del sueño socialista. Pero todos respondieron con el odio de presenciar cómo sus eternos súbditos y servidoresde sus deseos reproductores de la fortuna, les ganaban terreno contrarrestando humillaciones y atropellos de su dignidad y la de sus familias. Especialmenteal interior de los fundos donde la ley era el patrón.

Historias dramáticas donde en algunas ocasiones los mismos padres o parientes culparon a los suyos por involucrarse en las luchas sindicales pormejoras laborales, justificando a sus patrones, a estos activistas civiles y alos militares, por haberles dado caza y hacerlos desaparecer.

En cada ciudad, en cada pueblo o caserío precordillerano donde la muerte llegó vestida de civil o disfrazada de verde olivo, el terror infundido por la mano de estos poderosos permanece hasta ahora. Sus habitantes se muestran hostiles a las preguntas sobre aquellos tiempos. Invocan el olvido por el paso del tiempo, o simplemente confiesan mirando alrededor que todavía temena que regrese el azote que llenó de sangre las calles y senderos rurales.

Algunos de estos civiles autores de las masacres todavía se pasean por los mismos recorridos que frecuentan los familiares de los caídos para comprar el pan del día. A veces los escupen al pasar, insultándolos por haberlos llevado a sentarse en las bancas de los acusados en un tribunal.

Las madres o hermanos que se atrevieron desde temprano a vencer el miedo de la amenaza constante persiguiendo judicialmente a estos hechores,sufrieron el doble castigo de perder a los suyos y recibir el desprecio de susvecinos. Y hasta de los propios compañeros de combate de sus deudos, que cruzaron al otro lado de la vía para esquivar aquellos ojos tristes ydesamparados que nunca dejaron hasta hoy de buscar a sus desaparecidos.

La Nación Domingo recabó la lista de los 51 civiles procesados o condenados por el secuestro y desaparición, o por los homicidios, de operariosdel campo y otros que ejercían múltiples oficios. Del total, 15 corresponden a alemanes de Colonia Dignidad, que no son abordados en este reportaje porque sus andares son conocidos. Sin embargo, en la gran mayoría de los otros 36, sus identidades y acontecimientos permanecen todavía desconocidos públicamente.

El equipo de tres periodistas de LND recorrió 2.500 kilómetros y cruzó tres regiones entre Osorno y Los Ángeles, incluyendo zonas precordilleranas,para rehacer la ruta de la venganza. Todo sucedió en medio del temporal másgrande de los últimos 30 años, que dejó 17 mil damnificados, sorteando con su vehículo carreteras y caminos interiores inundados

……………………………………………………………………

LOS DUEÑOSDEL MUNDO

Bajando hacia el norte, en la VIII Región, está Santa Bárbara.Desde ahí, más de 30 kilómetros hacia la cordillera, un interminable camino sinuoso, lleno de barro y plagado de bosques forestales, termina en el imponente fundo El Huachi. Lo antecede sólo el caserío del mismo nombre,humilde a su alrededor, que parece una prolongación azarosa del campo propiedad de la familia Barrueto Barting. No es casualidad que todos los conozcan, ya que muchos de los lugareños trabajan sus tierras y se instalaron ahí buscando una forma de subsistir.

Para llegar hasta el fundo donde viven los hermanos Manuel yRicardo Barrueto sólo basta con pronunciar su apellido y los brazos se alzan siempre en la misma dirección, profundo hacia los bosques. Ya al interior de la propiedad, una de las empleadas de la casa con impresionante vista al río Huequecura nos cuenta que “el patrón” salió de mañana, debido a que tiene otro domicilio en Los Ángeles y que alterna su permanencia entre ambos lugares. “Está algo enfermo, partió a hacerse unos exámenes, lo más probable es que llegue mañana o pasado”, dice con amabilidad.

Tras la desalentadora respuesta, la vuelta hacia Santa Bárbara se hizo inevitable. Luego de avanzar por colinas escarpadas, apareció el camino que indicaba la salida del fundo. Pero el portón está bloqueado por una moto todo terreno que se encuentra atravesada, como si fuera un pino más de los miles que los Barrueto tienen en su predio dispuestos para la tala. A un costado del vehículo, un hombre alto espera en actitud amenazante. Tiene pelo cano, ojos secos y el rostro envuelto en un par de mejillas pálidas. Usa un jockey rojo y con la mirada baja se acerca inquisidor. En una mano lleva una cámara fotográfica digital; la otra se posa sobre un bulto ubicado en su cintura.Luego de escrutar el automóvil y a sus integrantes, su pequeña boca cuenta escuetamente que es Ricardo Barrueto Barting.

No lo reconoce, pero él es uno de los dos hermanos que actualmente se encuentran procesados por el secuestro de seis campesinos, recién ocurrido el golpe, todos ellos empleados en su fundo.

Sin más trámite nos expulsa de la propiedad; no hay más preguntas.”Acá no se entra sin mi permiso”, sentencia. Toma una fotografía de nuestro automóvil y de la patente, mientras nosotros lo inmortalizamos devuelta con nuestra cámara.

Veinticuatro horas más tarde nos enteraríamos que a la empresaSeellmann Rent a Car llamó un supuesto detective de la Policía de Investigaciones, donde fue arrendado el vehículo, para pedir los datos de los arrendatarios, argumentando que había sido utilizado “por activistas mapuches para causar disturbios”.

Doña Norma Panes conoce bien las tretas de Ricardo Barrueto. En 2006 luego de que el ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción CarlosAldana asumiera varias causas de derechos humanos en la zona del Biobío tuvo un careo con él. Se dio en medio de la reconstitución de la escena por los 20 secuestros de obreros y campesinos que sufrió la localidad de Santa Bárbaraentre septiembre y octubre de 1973 y que tienen hasta ahora a muchas familiassin conocer el paradero de sus padres, maridos, hijos o hermanos. Ahí, frente a su rostro, Ricardo le señaló que la noche en que su marido, Miguel CuevasPincheira, “fue sacado de la casa en calzoncillos por hombres uniformados”,él no estaba ahí.

Pero ella asegura que los Barrueto fueron parte del grupo de civiles que, disfrazados de militares, se llevaron a su marido en medio de la noche del 20 de septiembre. Norma Panes dice que los vio claramente y también su hija. Al mostrarle la foto actualizada que obtuvimos de Ricardo Barrueto,Norma no duda: “Es él”. Su rostro, como el de Manuel, quedaron grabados en su memoria con tanta fuerza como aquellos años en que su marido fue un trabajador más del fundo El Huachi, labor que alternaba con su oficio dezapatero.

Los testimonios de las familias de seis campesinos más que trabajaban en El Huachi, secuestrados el mismo día y en horas cercanas,permitieron que en 2002 se procesara a los Barrueto y a los civiles SergioFuentes Valenzuela, Jorge Domínguez Larenas y los también hermanos Jorge y JoséValdivia Dames, quienes conformaron una verdadera mini-Caravana de la Muerte.

Norma lo grafica de la siguiente forma: “Ese día lo que hizo el grupo deciviles, todos ellos miembros de Patria y Libertad, junto a los carabinerosfue, literalmente, limpiarle el campo a los Barrueto”.

Luego, un recuerdo de los años posteriores a la desaparición de su marido viene a su mente: “Todos ellos eran amigos entre sí. En una ocasión, en plena dictadura me topé con un par en una esquina. Como sabían que yo todavía buscaba a mi marido, me escupieron a la cara”, dice.

La actitud de los Barrueto, al parecer, no es muy distinta. Tras mover la motocicleta para dejar libre la vía, minutos después, uno de los campesinos nos hizo dedo para acercarlo a la carretera que une Ralco con LosÁngeles. En el camino contó que Barrueto le había consultado si sabía de quiénera el vehículo blanco que había ingresado sin permiso al fundo. Y nos advirtiósobre Ricardo: “Cuando los vio entrar a ustedes dijo que de aquí no salían”.El joven, un sencillo trabajador forestal, con lucidez agregó que “es unhombre malo, prepotente, un carajo como patrón, que paga apenas para subsistir.Se aprovecha del sufrimiento y la necesidad del trabajador”.

Actualmente, los civiles responsables de la matanza permanecen procesados. Luego de ejecutarlos, la mayoría fueron lanzados al río Biobío desde el puente de Santa Bárbara.

De LND

http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20080906/asocfile/20080906220416/la_ruta_de_la_sangre.pdf

MIGUEL CUEVAS PINCHEIRA

Rut     : No tiene
F.Nacim. : 24  06  32, 41 años a la fecha de su detención
Domicilio : Rosas 371, Santa Bárbara, Los Angeles
E.Civil : Casado, 5 hijos
Actividad : Zapatero y obrero agrícola
C.Repres. : Sin información
F.Detenc. : 20 de septiembre de 1973

Miguel Cuevas Pincheira, casado,5 hijos, obrero agrícola, se desempeñaba como zapatero en la localidad de SantaBárbara y, además, realizaba labores como obrero agrícola en el Fundo El Huache de la misma comuna; fue detenido aproximadamente a las 22:00 horas del 20 deseptiembre de 1973, en momentos en que se encontraba en su domicilio.
Sus aprehensores fueron los miembros de un grupo que se denominaba “Fuerza de Colaboración Voluntaria con Carabineros deChile” y fue creado el 19 de septiembre de 1973 por el Jefe de la TenenciaSanta Bárbara, Teniente Plante Euclides Aravena, “con el fin de buscar extremistas en el sector de El Huache” como señalara el mismo oficial en el proceso de la Justicia Militar. El fundo señalado había sido expropiado al padre de los hermanos Manuel y Ricardo Barrueto.

El grupo represivo estaba conformado por un comando compuesto por los carabineros Heraldo Pulgar Riquelmey José Godoy Godoy ambos de la dotación del Retén de Santa Bárbara y por losciviles Jorge Domínguez, su hijo Jorge Domínguez Larenas, los hermanos Manuel yRicardo Barrueto propietarios de Fundo El Huache , Simón Mena Manosalva(posteriormente funcionario del Servicio de Seguro Social de la localidad deSanta Bárbara), Sergio Amado Fuentes Valenzuela y Jorge Eduardo Valdivia Dames,los que vestían uniformes de campaña similares a los del Ejército y portando diversos tipos de armas, realizaron un operativo en el Fundo El Huache y en Santa Bárbara. Los miembros de esta fuerza, se movilizaban en una camionetacolor verde claro de Manuel Barrueto, otra de color amarillo de José Domínguez padre y una tercera de color verde con amarillo, propiedad de la Municipalidadde Santa Bárbara.
Esa noche del 20 de septiembre llegaron a su domicilio los carabineros y civiles del grupo, quienes ingresaron violentamentey lo sacaron de su cama y sin permitirle que se vistiera lo subieron a uno de los vehículos. Luego lo condujeron hasta la Tenencia de Carabineros de Santa Bárbara. Los aprehensores, que en ningún momento exhibieron orden de detención,fueron reconocidos por la esposa del afectado, doña Norma Panes, quien se encontraba en el hogar en esos momentos.
Al día siguiente, Norma Panes, llegó temprano al cuartel policial, donde los uniformados le informaron que Miguel Cuevas había sido trasladado hasta el Regimiento de Los Angeles a las 6:00 de la mañana de ese día. Ella se trasladó inmediatamente a dicha unidad, también se dirigió a la Cárcel Pública, Fiscalía Militar y otros lugares sin poder conocer el paradero de su esposo.
Posteriormente viajó hasta la ciudad de Concepción, donde realizó averiguaciones en los centros de detención para presos políticos, sin resultados positivos. Entonces, viajó hasta Santiago sin lograr obtener información respecto del paradero de su esposo.
Miguel Mella se encuentra actualmente en calidad de detenido desaparecido.
Además, durante el operativo realizado ese día fueron detenidos en distintos lugares del Fundo El Huache y Santa Bárbara, losobreros agrícolas Desiderio Aguilera Solís, Miguel Cuevas Pincheira, JoséMariano Godoy Acuña, José Domingo Godoy Acuña, José Nazario Godoy Acuña, JulioCésar Godoy Godoy y Manuel Salamanca Mella, los que también permanecendetenidos desaparecidos hasta la fecha.
También se detuvo en esa oportunidad a Jovino Aguilera Solís, Taco Verdugo Salamanca, y Emiliano Aguilera Godoy, quienesfueron puestos en libertad el 21 de septiembre por sus aprehensores,permaneciendo el resto de los detenidos en el recinto policial.
Según declaraciones de testigos, ante laComisión de Verdad y Reconciliación, esa noche los detenidos habrían sido muertos y lanzados a las aguas del río Bío Bío, desde el puente que cruza Quilaco.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
En la causa 25 73 del 3er. Juzgado Militar deLos Angeles contra Ricardo y Manuel Darío Barrueto, Sergio Fuentes Valenzuela yJorge Eduardo Valdivia Dames por la desaparición de los detenidos del Fundo ElHuache, el mismo día y por el mismo grupo que detuvo a Miguel Cuevas Pincheira,se pudo establecer que efectivamente el grupo aprehensor pertenecía a Carabineros de Chile, y en él participaban, junto a uniformados, civiles de la zona. A pesar que el origen de la causa fue la investigación del desaparecimiento del grupo de campesinos, ésta se transformó en una investigación del comando aprehensor. Algunos de ellos durante el proceso fueron encargados reos por el delito de porte de armas de fuego sin permiso competente, pero finalmente el juez del 3er. Juzgado Militar lo sobreseyó definitivamente.
El tribunal no investigó la suerte de losdetenidos. Tanto los aprehendidos en el Fundo El Huache como Miguel CuevasPincheira permanecen hasta hoy en calidad de detenidos desaparecidos.
Tomadode MEMORIA VIVA

Patricio Torres Acuña Para finalizar les sugiero y solicito que lean la sentencia del caso:
www.ddhh.gov.cl/Fallosmesdejunio2011.html

Inicio » Fallos Judiciales mes de Junio 2011Fallos Judiciales mes de Junio 2011SENTENCIA DEFINITIVA EN CAUSA ROL N° 372 EPISODIO SANTA BÁRBARAEl día 14 de mayo de 2011, el Ministro en Visita Extraordinaria D. Carlos Aldana Fuentes, de la Iltma. Corte de Apelaciones de Concepción, en causa Rol N° 372…
DDHH.GOV.CL
Comentarios a esta nota
“ver en Nota en facebook
  • Francisco Antonio Farías Mansilla Patricio, hola. Miguel Angel Cuevas, era/es hermano de mi abuela materna, Carmen Cuevas Pincheira. Ayer me llamó porque tuvo acceso a esta noticia a través de mi tía Paola…esa foto, la vi desde pequeño en casa, slds!
  • Patricio Torres Acuña Un fraterno abrazo a ti y tu familia. Miguel fue un luchador social y fue ese compromiso el que llevó a sus asesinos a perpetrar ese innoble y cobarde homicidio. Guardo muchos recuerdos personales de Él.
  • Francisco Antonio Farías Mansilla que bueno saber que lo conociste; yo lo que se, es lo que me ha contado mi abuela y parte de mi familia materna, además de lo que he leído de los informes de DDHH. Para navidad, le regalamos con mi pareja a mi abuela Carmen, el documental “La Nostalgia de la Luz”. Lo vimos juntos y me imagino, lo que debe ser para ella estos 40 años de injusticia y dolor. Saludos nuevamente! FUERZA, ÁNIMO y CORAJE en tu trabajo de memoria.
  • relacionado
  • Irrisorias condenas a responsables

terrorismo de estado en chile. Detenidos Desaparecidos

Ignacio Valenzuela Pohorecky, “que fue acribillado por la espalda e Inmediatamente se volvió eterno.”

Ex militante relata experiencia de la juventud rebelde durante la tiranía de Pinochet
 

Ex militante relata experiencia de la juventud rebelde durante la tiranía de Pinochet
 
Adital

“La grandeza de la lucha revolucionaria es que permite pasar por sobre las contradicciones, los egoísmos y los riesgos; de ahí el desprecio a la muerte por una causa noble”

Raúl Pellegrin

Entre las protestas de los profesores, estudiantes y trabajadores/as del sistema de transporte público de una de las líneas más importantes del Transantiago, y apenas separados por la mesa envejecida de una fuente de soda santiaguina, el ex militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=113276) , Eduardo Robles, relata que “a 28 años del asesinato por la espalda de Ignacio Valenzuela Pohorecky, su familia le pidió a los amigos de Ignacio la reposición de una placa de cerámica puesta en su tumba que representa un motivo infantil que le dibujó su hijo Luciano y que había sido robada. Y mientras colocábamos ese símbolo en su nicho, recordé y recordé (‘volví al corazón’) todo lo que ha pasado desde entonces”, y añade que “uno siempre evalúa el costo de la pérdida de este amigo, compañero y hermano. ¿Para que sirvió su caída? ¿Quiénes conocen hoy su historia? Y uno piensa en el sacrificio de una generación que combatió con las armas a la tiranía y qué cosas logramos.”

imagenesparamemoriar
Miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) se separan del Partido Comunista y emprenden la lucha armada contra el régimen de Pinochet.

¿En qué contexto cae Ignacio?

“A mediados de 1987 hacía pocos meses que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) se había separado del Partido Comunista chileno (PCCh). Ignacio formó parte de la promoción inicial que creó al FPMR. De esos militantes de la Juventud Comunista (JJCC) que alcanzaron la claridad histórica para asumir una política no sólo porque bajó partidistamente, sino porque fue parte de un proceso y convicción personal sintetizadas en que para derrotar a la dictadura era preciso usar todas las formas de lucha. Hasta ese momento, todas las demás resultaron insuficientes. La inmensa mayoría de los dirigentes/as de los partidos políticos tradicionales de izquierda había sido asesinada. En consecuencia, la creación de frentes antifascistas, movimientos sindicales, etc. en contra de la tiranía carecían de espacio, ahogados por la represión. En ese marco dramático, muchos/as militantes llegaron al convencimiento de que para mover al pueblo de Chile y confrontar mediante acciones directas a la opresión ya era necesario realizar sabotajes, lucha y propaganda armada, castigos selectivos, etc. El objetivo era confrontar el monopolio de la violencia estatal, ayudar a la toma de conciencia y a elevar la moral de nuestro pueblo.”

¿Cómo conociste a Ignacio?

“Antes del golpe de Estado de 1973. Militábamos juntos en la JJCC. Ignacio era un gordito militante y estudiante del Liceo 17 de la comuna de Las Condes de la ciudad de Santiago. Era conocido como “el guatón Valenzuela”, de mejillas rojas, muy buen estudiante y de excelente humor. Cuando se ejecutó el golpe de Estado contaba 16 años y ya era un connotado militante de la JJCC de su colegio. Como muchos/as, después del golpe, Ignacio vivió un camino de transformación y madurez fulminante. Ingresó a estudiar Economía a la Universidad de Chile. Yo me reencontré con él alrededor de 1977 cuando estaba por graduarse de su carrera universitaria y ya habían exterminado a las direcciones del PCCh y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), entre otras fuerzas. En medio de un proceso de repliegue y exilio masivo, Ignacio me comentó que a la dictadura no se le podía encarar sólo enviando cartas a los regimientos, invocando el costado humano de los milicos o mediante las denuncias de las organizaciones de derechos humanos: era urgente asumir otro tipo de resistencia, siguiendo el ejemplo del MIR. Esta convicción caló en muchos jóvenes comunistas de la época.”

casosvicaria

¿A qué se refería explícitamente Valenzuela Pohorecky?

“A la necesidad de pasar a la clandestinidad y a desafiar a la dictadura militarmente. Ignacio hacía tiempo que confrontaba sus posiciones con los compañeros/as que realizaban un trabajo en la Asociación Cultural Universitaria (ACU, http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3497.html). Recuerdo que Ignacio, amante de la poesía, discutía con un poeta de entonces a quien le planteaba que la poesía debía convertirse en lucha frontal y directa en contra de la tiranía. La poesía desarmada no provocaba ningún daño relevante a la opresión. Las peñas y los grupos folclóricos eran necesarios, pero definitivamente insuficientes.”

La juventud rebelde bajo la tiranía

¿Cómo se expresó la radicalización de los jóvenes de fines de los 70?

“Nos sumergimos y empezamos con los rayados (pintadas) en los muros llamando a la insubordinación, por ejemplo. Coincidimos con la victoria sandinista en Nicaragua en 1979, la de Vietnam en 1975, la guerra en El Salvador, y con discusiones fuera de Chile que se dieron en la cúpula del PCCh. De hecho, el secretario general de esa tienda, Luis Corvalán (que ejerció el cargo entre 1958 y 1990), comenzó a hablar de todas las formas de lucha, de la perspectiva insurreccional de masas (PIM), de la violencia aguda y, por primera vez, se mencionó el llamado “vacío histórico” del PCCh, el desprecio por la autodefensa y el trabajo militar. Los miembros del PCCh que se formaron en Cuba y combatieron en Nicaragua también incidieron en ese debate.”

¿Cuál fue la reacción de la totalidad de la dirección del PCCh?

“Al aparato sindical en el exilio, que era parte de la Federación Sindical Mundial, siempre le pareció una aventura el discurso insurreccional, debido, tanto a la política de la Unión Soviética, como a cierta mentalidad obrerista y economicista que lo dominaba. Esa cultura chocó con la juventud comunista al interior y al exterior del país.”

¿Y qué hicieron ustedes, entonces?

“Ignacio, yo y otros comenzamos a conversar con ex compañeros del colegio sobre la necesidad de iniciar sabotajes y acciones audaces.”

¿A qué se referían con ‘sabotajes’?

“Dañar las comunicaciones, desalentar en la práctica el discurso dictatorial del supuesto milagro económico chileno. Ya el MIR había efectuado sabotajes a agentes del gobierno y a símbolos de la burguesía en sus propios barrios de ricos. Por tanto, pensamos que esa era la línea a seguir. Comenzamos a boicotear con explosivos caseros los locales que administraba la esposa del dictador, Lucía Hiriart (http://es.wikipedia.org/wiki/CEMA_Chile), le incendiamos el auto a un guardaespaldas de Pinochet. En Santiago existíamos tres grupos de esta clase que no nos conocíamos entre nosotros. Algunos habían quemado los tendidos telefónicos, realizado ataques incendiarios a la revista Qué Pasa de ultraderecha Eso fue en 1980 y sin permiso del PCCh. Aprendimos de manera totalmente autodidacta.”

resumen
Acto para pedir justicia por los militantes asesinados por la dictadura pinochetista en Chile.

¿Y qué hizo el PCCh?

“Paulatinamente empezó a contactar orgánicamente a pequeños grupos como el nuestro y que fueron formando el Frente 04, previo al FPMR y que se alimentó de algunas personas que fueron parte de la autodefensa que tuvo el PCCh en la Unidad Popular. En esa experiencia participó Cecilia Magni (http://es.wikipedia.org/wiki/Cecilia_Magni), antiguos militantes comunistas que años después murieron en el asalto a unas armerías, entre otros/as.”

¿Cómo respondió la tiranía?

“Nos signaba de terroristas mucho antes de que existiera el FPMR. Sincrónicamente fracasó de modo terrible la Guerrilla de Neltume del MIR (http://www.puntofinal.cl/550/neltume.htm).”

El FPMR y el PCCh: el conflicto permanente y la escisión

¿Y el origen del FPMR?

“El PCCh decidió crear un aparato militar, pero públicamente no como una política propia, con el fin de no perder el diálogo y la posibilidad de acuerdos con la oposición burguesa a la dictadura. El denominado “vacío histórico” nunca se tradujo en la transformación del PCCh en una organización político-militar. El FPMR fue una especie de ‘hijo bastardo’ del PCCh, un no reconocido. Eso, teóricamente, le ofrecería una forma de presionar al régimen y al mismo tiempo negociar en un mejor pie con la oposición liberal. Ya la creación del FPMR como una estructura aparte del PCCh, demostró que jamás existió un real reconocimiento de la ausencia de una política revolucionaria en su interior.”

Pero esa es una evaluación posterior…

“Por supuesto. Entonces, para quienes asistimos al parto del FPMR nos resultó un enorme avance su sola existencia. Nosotros nos convencimos de que un aparato de esa naturaleza no podía tener ninguna relación con el trabajo público del PCCh. Lo vimos como algo coherente en ese tiempo. Hoy podemos afirmar que la manera en que fue concebido el FPMR jamás tuvo que ver con un Partido Comunista que luchaba por el poder y que siempre primó y ha primado su condición reformista y legalista.”

¿Y la Política de Rebelión Popular de Masas (RPM) del PCCh?

“Fue proclamada en 1980, pero comenzó a realizarse en Chile alrededor de 1983, cuando se dio a conocer el FPMR. Galvarino Apablaza (Comandante Salvador,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114168) fue uno de los encargados de trabajo militar de masas (TMM) en el PCCh y luego fue uno de los dirigentes del FPMR. Así también se nombró a un enlace político entre el trabajo militar del PC con el FPMR.”

Ignacio

¿Cómo era Ignacio Valenzuela Pohorecky?

“Ignacio tenía un carácter audaz basado en una formación política sólida. Cuando el PC bajaba la línea de realizar acciones de sabotaje y propaganda armada, Ignacio ya lo estaba haciendo hacía tiempo. Él fue uno de los primeros dirigentes del destacamento especial del FPMR. Los destacamento especiales en Santiago fueron cuatro: uno dirigido por Roberto Nordenflycht (http://institutanosydictadura.blogspot.com/2007/12/roberto-nordenflycht.html); otro por Mauricio Arenas (http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_A/arenas_bejas_mauricio_fabio.htm) ; otro por Mauricio Hernández Norambuena (http://www.mauriciohernandeznorambuena.com/); y otro por Ignacio, quien realiza espectaculares acciones. Por ejemplo, el secuestro del cabo de carabineros Germán Obando, del militar encargado de relaciones públicas del ejército, la toma de la Radio Minería, el asalto a las armerías, sabotajes múltiples, etc. En esas acciones todavía no participaban oficiales del FPMR formados en el extranjero, sino que militantes locales, salvo Roberto Nordenflycht, Raúl Pellegrin y Galvarino Apablaza, y otros pocos que se ocuparon de los aspectos logísticos de la nueva organización. De hecho, Ignacio (junto con Mauricio Arenas) sólo viajó a Cuba a formarse militarmente por algunos meses recién en 1984. Para conocer el carácter de Ignacio, vale ejemplificar con su planificación de una operación de castigo contra una casa de tortura y exterminio de la Central Nacional de Informaciones (CNI,http://es.wikipedia.org/wiki/Central_Nacional_de_Informaciones) ubicada en la calle José DomingoCañas, en la comuna de Ñuñoa en Santiago (en la actualidad, es un lugar de memoria de las víctimas de la dictadura). Cuando ya se encontraban los grupos operativos preparados para la acción en la calle, con fusiles y lanzagranadas, el PC envió un instructivo para que se suspendiera la operación porque estaban entrando a Chile las compañeras Julieta Campusano y Mireya Baltra, ex parlamentarias de la Unidad Popular que se presentaban desde el exilio a una entidad de DDHH en la capital. Se supone que la acción militar planificada podía poner en peligro a las ex diputadas. Pues bien, Ignacio resolvió no arriesgar a los combatientes y realizó la acción de todos modos. Varios agentes de la tiranía, probadamente asesinos, fueron ajusticiados en la operación rodriguista. Por ello, Ignacio fue reprendido por el PCCh a través de la dirección del FPMR. A las ex diputadas no les ocurrió nada. Ese tipo de conflictos entre el PC y el FPMR se tornaron recurrentes. Todo ello ocurrió previo a la independización del FPMR del Partido Comunista, porque los combatientes llegaron a la conclusión de que sólo eran considerados un aparato de negociación y propaganda armada. El PC no tenía el objetivo de construir un militante integral político y militarmente.”

¿Cómo y cuándo se independizó el FPMR del PCCh?

“A comienzos de 1987, la dirección del FPMR decidió confrontar la voluntad del PCCh de desarmar el trabajo militar de masas después del ajusticiamiento fallido a Augusto Pinochet y del descubrimiento de la internación de los arsenales de Carrizal Bajo. El Partido Comunista, presionado por las fuerzas más reformistas en su interior, resolvió desandar la política de rebelión popular de masas como condición impuesta por la oposición liberal al régimen para ser parte de la salida pactada de la dictadura. Es importante decir que siempre las armas que utilizó el FPMR tuvieron el control político y orgánico del PCCh. Creo que el motivo estuvo asociado al temor y desconfianza de que el FPMR se convirtiera en una fuerza independiente. Pero estamos hablando que en la dirección del FPMR estaba Raúl Pellegrin (http://www.nodo50.org/pretextos/pellegrin.html) y otros que tenían un nivel político mucho más avanzado que la dirección del PC, una superior experiencia combativa y una tradición de militantes ejemplares. El propio Raúl Pellegrin fue condecorado en Nicaragua como el mejor militante comunista. Por eso, cuando ocurre la separación, el 90% de la dirección del FPMR se fue del PC. Había una opción política mucho mayor al mero hostigamiento en contra de la dictadura. Se trataba de realizar realmente la Política de Rebelión Popular de Masas, más allá de una transición a la democracia limitada, representativa y burguesa, transición que todavía hoy no ha ocurrido. En la actualidad todo se ve más claro, toda vez que el PCCh acabó incorporándose a un bloque político (Nueva Mayoría) que únicamente se ha dedicado a administrar uno de los capitalismos más liberales y antipopulares del mundo. Siento que hemos sido traicionados más de una vez.”

radiovillafrancia

¿De qué manera recuerdas a Ignacio Valenzuela?

“Ignacio cayó a los 30 años de edad. Reunía un alto nivel de cultura política. Fue un gran lector del marxismo, de la poesía contemporánea (le gustaban los ‘poetas malditos’ franceses); gustaba de la música de Georges Brassens y de todos los irreverentes franceses, era economista profesional. Si bien no tenía buena voz, tocaba la guitarra. Era muy enamoradizo, vivía intensamente y no bebía alcohol. Y contaba con la audacia y decisión necesarias para llevar adelante operaciones muy arriesgadas donde él siempre estuvo en primera línea. Conjuntó la teoría y la práctica coherente y armoniosamente. Entre tantas acciones, participó directamente en el asalto al Cuartel Borgoño de la CNI: dirigió el ataque a un cuartel del Batallón Antiexplosivos ubicado en la calle Alférez Real en la comuna de Providencia en Santiago; condujo la acción de castigo en contra de la Comisaría de Carabineros de Polobanda en la comuna de Las Condes. Ya a fines de 1986, Ignacio me comentó que el PC estaba obstruyendo el trabajo militar de masas y al FPMR, y que en esas condiciones, él no estaba dispuesto a continuar la política de ese partido y que prefería incluso ir a criar gallinas al campo y dedicarse a escribir poesía.”

¿Ignacio tenía una vocación militar?

“Para nada. Se formó en la experiencia y la voluntad. Fue amante de la vida. En una de las primeras acciones en las que participé con él, hicimos unas barricadas apoyando la huelga de una empresa textil en el centro de Santiago en 1980. Entonces una operación audaz consistía en hacer una barricada y lanzar algunos volantes. Ignacio se fue autoconstruyendo desde lo más simple. El ‘gordito Valenzuela’ se transformó con el tiempo en un líder operativo de primer nivel, y todas las acciones en las que participó resultaron exitosas. Él nunca fue detenido ni cayó en ninguna de ellas. La única forma de detenerlo fue acribillándolo por la espalda. Junto a Raúl Pellegrin, Roberto Nordenflycht, Mauricio Arenas y otros/as, Ignacio fue un militante complejo, alegre, capaz de reírse de sí mismo y de encarar, al mismo tiempo, los riesgos de un revolucionario. Ni Ignacio ni los demás hermanos/as fueron militaristas o se creyeron nunca ‘Rambo’. Lo menos que deseaba Ignacio era morir. Por eso yo lo recuerdo a él y a los demás compañeros que murieron en la masacre de la Operación Albania (http://www.archivochile.com/Derechos_humanos/html/dd_hh_albania.html) muy lejos de una mirada martiriológica. Por eso a los que cayeron en ese crimen perpetrado por la tiranía para desmoralizar al FPMR y al pueblo chileno, aprovechando el debilitamiento de la organización por su reciente independización del PCCh, los evoco vitales, enteros, ejemplares. Fuera de la ortodoxia y la burocracia del PC y como a verdaderos comunistas revolucionarios.”

¿Cómo cayó Ignacio en el contexto de la llamada Operación Albania de mitad de junio de 1987?

“Ignacio fue el primero en caer en esa operación de la dictadura. Él se había quedado a dormir en una casa en la calle Alhué de Santiago, donde vivía su madre. Ese lugar estaba con seguimiento y vigilancia. Los agentes de la CNI fueron tras sus pasos y le dieron la voz de ‘alto’ para detenerlo. Ignacio portaba una granada de guerra y alcanzó a desenfundar su arma, una pistola Browning de 9 mm que siempre llevaba encima porque jamás estuvo dispuesto a entregarse, y en ese lapso fue acribillado por la espalda. Inmediatamente se volvió eterno.”

Frente de Mujeres Revolucionarias. Marta Zabaleta, argentina militante del MIR chileno y feminista latinoamericana

Frente de Mujeres Revolucionarias. Marta Zabaleta, argentina militante del MIR chileno y feminista latinoamericana

Marta R. Zabaleta* del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70

http://es.paperblog.com/marta-r-zabaleta-del-frente-de-mujeres-revolucionarias-del-mir-chileno-anos-70-254882/

Publicado el 14 septiembre 2010 por Daniela @lasdiosas

Marta R. Zabaleta* del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70
“NO ME ARREPIENTO DE NADA”
La escuché hablar sobre el ”trabajo doméstico invisible” en Villarrica, el verano de 1971. Fue una charla muy sencilla en vocabulario. Recuerdo que las mujeres quedaron encantadas por escuchar a alguien que le ponía palabras a lo que ellas no podían decir… existía un alto grado de analfabetismo, timidez, humildad y violencia intrafamiliar, tanto, que ni siquiera se atrevieron a contarle a sus maridos lo que escucharon en esa reunión… Fue hace casi 40 años.
La hija de una dirigenta regional de Villarrica (sur de Chile), Cecilia Burgos Conejeros, escuchó ese día el mensaje del Frente de Mujeres Revolucionarias -Organización que ni siquiera parece haber registrado el historiador Luis Vitale, también militante del MIR, en su Cronología Comentada del Movimiento de Mujeres en Chile-.
Era Marta Zabaleta la que hablaba, argentina, militante del MIR chileno y feminista latinoamericana ya en ese tiempo. Fue en la época de la UP, Unidad Popular, la coalición de partidos de izquierda que hizo posible los 3 años de Allende en el gobierno chileno.
“IDEAS RARAS”
“Imagina mi emoción con la carta de esta persona. Ahora ella vive en el exilio, creo que ya es abuela… Yo tampoco he olvidado cuando fuimos a la población en Villarrica. Con unas casitas de 4 x 4 metros cuadrados, no más, no tenían ni vidrios y sólo piso de tierra, era gente trabajadora, pero sin recursos, que vivían en condiciones muy precarias. Eso no lo tomaban en cuenta las visitadoras sociales de ese tiempo, que culpabilizaban a las mujeres diciéndoles que sus guaguas se enfermaban de diarreas e infecciones porque ellas no desinfectaban bien las mamaderas… El trato clasista, racista y machista típico, también entre nosotros. Yo un día me quedé hasta el final en una reunión vecinal convocada por esas compañeras de los servicios de asistencia social y de repente, me paré, me presente y hablé de los derechos de las mujeres, pero alguien dijo: ¡Por qué habla ella si es argentina! ¡Les viene a poner ideas raras a “nuestras” mujeres en la cabeza!… el acostumbrado discurso de la UP, xenófobo además… querían evolución, pero con las mujeres sometidas”.
Fuiste cofundadora en Concepción del Frente de Mujeres Revolucionarias ¿Cómo fue ese feminismo?
Sí, tres de las fundadoras no éramos chilenas, dos argentinas y una francesa que se suicidó no mucho después cuando murió su amante, Luciano Cruz (1), ella era muy buena persona, feminista y socialista también. Me prestó muy importante bibliografía.
De acuerdo a mi concepción de lo que es el feminismo como movimiento, entre el 70 y el 73, sólo se puede hablar de que había algunas mujeres feministas en Chile, y tal vez también, un puñado de hombres pro-feministas. Nuestro grupo, por ejemplo, constaba de 13 mujeres como mucho, en sus inicios. Fue creado en 1971 y empezó con clases vespertinas gratis, dadas por mí en la escuela de Economía y Administración de la Universidad de Concepción.
¿Cómo eran esas clases?
Eran en la Universidad. Iban dirigidas a estudiantes de ambos sexos. Asistía quien quería, pero básicamente lo hacían integrantes del Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), que era el frente de masas universitario del MIR. Un artículo que recuerdo de la bibliografía elegida fue sobre la invisibilidad del trabajo doméstico, escrito por la socióloga argentina Isabel Larguía y que publicó “Monthly Review Press”, en Nueva York. Esa revista era excelente, producida por los mejores economistas marxistas de la época, como Paul Barán y Paul Sweezy, salía también en versión castellana, y era distribuida en Chile por Lucho Benado, militante del Partido Socialista.También discutíamos en esas clases, el manifiesto constitutivo del Frente de Mujeres Revolucionarias, FMR que habíamos redactado en reuniones de mujeres hechas en mi casa.
¿Iban dirigidas a sólo estudiantes de Universidad?
Las de la Universidad, sí, pero un equipo de dos hombres, estudiantes de medicina, un abogado, y dos mujeres, Cristina Haydee Araya y yo, dábamos clases y asesorábamos al Sindicato de Empleadas Domésticas de Concepción, Chillán y Temuco, en temas propuestos por ellas mismas. Temas legales, de vivienda, sexuales y laborales. Llegaban muchas a estas clases. Al margen del Frente de Mujeres, en mi base de cuadros del MIR escribíamos con tres colegas varones, charlas de educación política para el frente de masas trabajadoras del MIR, el Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR. Luego las dábamos en los sindicatos, en las minas de Lota y Coronel, en las fábricas estatizadas, en los astilleros de Talcahuano, entre otros. Yo decidí ponerles diálogo y quedaron bastante amenas. Escribimos unas 25, y cuatro de ellas fueron dedicadas por mí al tema de la mujer, incluyendo los problemas de discriminación en el lugar de trabajo, de pareja y de violencia del marido, generalmente asociada al alcoholismo.
¿Tuvieron repercusión?
Sí, esas clases hasta las reimprimió el PS y llegaron a difundirse en más de 25 mil ejemplares. En suma: cuatro fueron dedicadas a problemas e intereses específicos de las mujeres obreras, pobladoras, esposas de mineros, de obreros, etcétera. Los compañeros les llamaban: “Sobre la cuestión femenina”, siguiendo la vieja tradición marxista. Yo también daba estas clases a las personas afiliadas a las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAPs) de la región, pero muy especialmente a las de la JAP de Concepción Centro, que era la que yo pertenecía y donde residía. Fui sumamente activa en el desarrollo comunitario de las JAPs y en su vertebración con los trabajos extracurriculares de los estudiantes de mi Escuela, trabajo que estaba a mi cargo.
“EL COMITÉ REGIONAL NOS HIZO ACOMPAÑAR POR UN VARÓN”…
Marta cuenta que preparaba sus clases a partir de sus lecturas del “Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. Había traído el libro en español desde Argentina “porque en Chile, en esos tiempos era muy difícil conseguir ese tipo de bibliografía. Mi idea era que las estudiantes reflexionaran sobre las posiciones existencialistas -que aún no eran feministas- de Simona. Además yo las contrastaba con los principales aportes a la ‘cuestión femenina’ del marxismo ortodoxo y con los nuevos aportes críticos del marxismo feminista de los años 60”…
¿Qué decía el MIR de todo eso?
Contábamos con el total apoyo del Comité Regional y del Comité Central, aunque curiosamente cuando viajamos al Sur nos hicieron acompañar con un joven varón que escuchaba todo lo que hablábamos con ojos muy asustados. Se llamaba el Mechón Castro, y era estudiante, creo, de Sociología de la Universidad, y muy metido en la Federación de Estudiantes de Concepción, FEC. Era también gran entusiasta de la Revolución Cubana, un poco a diferencia mía, que siempre tuve grandes reservas con la manera en que se conceptualizaba a las mujeres en el doctrinario cubano, y con el trato secundario que se les daba en el PC de Cuba, básicamente a través de la Federación de Mujeres Cubanas. Pero Mechón instaba a las mujeres del Sur “a esforzarse, porque hasta podrían viajar a Cuba”. Estas intervenciones suyas me daban más pena que enojo. Las mujeres, en todo caso, tenían sus reivindicaciones muy claras: no pedían nada para sí, todo para sus hijas e hijos; en especial, educación.
No hablaban de ir a Cuba, ni de sí mismas…
No. Eso ocurría en nuestros trabajos del FMR desde Concepción al Sur. Un común denominador que he observado en muchos países del mundo entre las mujeres de las clases o estratos menos favorecidos.
Me acompañaron en ese viaje varias compañeras que estudiaban para ser matronas, y dentistas. También trabajé a nombre del Frente de Mujeres Revolucionarias entre las mujeres mapuche del Frente Campesino Revolucionario (MCR). Y en los alrededores de Concepción, entre las pobladoras que participaban en tomas de terrenos, y fábricas. Yo ya tenía buena experiencia previa en ese trabajo, pues cuando trabajaba como investigadora del Instituto de Educación y Capacitación para la Reforma Agraria (ICIRA), en Santiago, estuve encargada de evaluar el impacto del método de alfabetización y concientización de adultos dePaulo Freire entre el campesinado organizado y el del Instituto de Educación Rural de la Iglesia Católica.
¿Había mujeres en el CC del MIR?
En 1971, una de las integrantes del Comité Central del MIR, que vivía en Santiago, era Gladys Díaz -sobreviviente de la dictadura de Pinochet- (2), nos visitó en mi casa una o dos veces. Ella era dirigenta también del Frente de Trabajadores Revolucionarios del MIR y de su propio sindicato profesional. Se había hecho bien conocida en ese tiempo porque rechazó públicamente un premio de una empresa de productos de belleza, parece que de Helen Rubenstein. Me acuerdo siempre de que ella nos insistió en que debíamos impulsar a las mujeres de los trabajadores que habían ocupado entonces fábricas en Rengo -donde trabajaban con apoyo del MIR y pedían su expropiación- a salir de sus casas, a acostumbrarse a ser independientes de sus hombres, y que para eso, nos dijo, debíamos ir nosotras a reemplazarlas, a cuidar de sus hijos, a cocinarles a ellos y a sus maridos… cosa que sólo algunas veces y con ciertas dudas, acepté hacer, creo…
¿Sabía de feminismo el gobierno de la UP?
Mira, bien poco o nada. Pero cuando Fidel Castro visitó Chile, en 1971, se alarmó muchísimo porque la UP no podía movilizar a las mujeres y convenció a Allende a convocarlas al Estadio Nacional y ambos les hablaron allí a las asistentes, que fueron miles. “Punto Final”, esa misma semana sacó una separata con el discurso de Fidel a las mujeres de Chile. A raíz de todo eso, Allende decidió hacerse asesorar con mujeres feministas de los diversos partidos de su coalición, la UP. Creo que sólo consiguió a cuatro o cinco, según me contó una médica trotskista pro mirista, que fue invitada, la doctora Neomicia (Micha) Lagos que por entonces era esposa de Luis Vitale – el historiador, miembro fundador del MIR y del Comité Central-. Pero no lo sé exactamente porque yo nunca fui invitada a ninguna reunión de las feministas asesoras de la UP. Tal vez Gladys Díaz, sí lo haya sido porque al llegar al exilio, ella escribió un documento feminista del MIR, razonable para esa época. Hubo también dos brasileras feministas, ambas sociólogas y profesoras universitarias, Vania Bambirra, del PS, y Evelyn Page, del MIR, que escribían y hablaban sobre los derechos de las mujeres y sobre la mujer. Algunas mujeres del MUI de Concepción, con nuestro apoyo, lucharon por conseguir el derecho a aborto seguro, legal y electivo de las estudiantes.
¿Desde la UP, qué medios de comunicación dirigidos a las mujeres había?
Había la revista “Paula”, que yo consideraba muy mediocre, pero lo peor es que era cualquier cosa, menos feminista. En ella trabajaba una periodista desconocida entonces, Isabel Allende -no la hija del presidente, sino la escritora actual-. Yo no le veía ninguna conciencia feminista a ella en sus escritos, aunque he observado que años después declaró que era feminista ya desde entonces… Bueno, es que la UP era un gobierno de centro izquierda, que llegó al gobierno –nunca al poder- con 40 medidas progresistas, que no constituían un programa socialista realmente, al decir de Paul Sweezy. Tampoco lo era en materia de derechos sexuales y reproductivos. Pero la Editorial del Estado, Quimantú saco un interesante librito que solo encontré en un biblioteca de la Universidad de Londres cuando trabajaba en mi tesis doctoral, ya en el exilio, acerca de la situación general de las chilenas. Contiene un resumen de las muertes por violencia de género de las mujeres, que creo que decía que eran más o menos 400 al año.
50 AÑOS, SOCIALISTA y FEMINISTA
Marta en 1989 fue nominada por la British Broadcasting Corporation (BBC) y el Art Council of Great Britain como “Daughter of Simone de Beauvoir” –Hija de Simone de Beauvoir- (3) por la influencia que esa fundamental filósofa existencialista y feminista, ejerciera en su vida y su trabajo. Cuando le hablo de “patriarcado”, Marta me explica: “En mi esquema conceptual no necesito usar el vocablo Patriarcado para explicarme nada. Estoy autoentrenada- dado que soy una intelectual marxista especializada en los estudios sobre las mujeres, los hombres y los géneros, a analizar a la sociedad como sostenida por relaciones sociales caracterizadas por las desigualdades. Por lo tanto, estudio a mujeres y hombres, niñas y niños, como sujetas y sujetos sociales de relaciones derivadas de su clase, raza y género, en su interrelación recíproca, y tomando en cuenta factores biológicos y culturales como la edad, la educación, la sexualidad, las ideologías políticas y las fantasías religiosas, y así siguiendo. En ese enfoque y conceptualmente hablando, ni el patriarcado ni el matriarcado me sirven mucho, por eso, no los uso”…
En el transcurso de nuestra correspondencia comprendo por qué Marta Zabaleta, a menudo subraya la academia y lo intelectual en su vida: “Lo que más me ayudó en la vida, creo, fue el carácter perseverante que me dejó mi padre como herencia. Fui capaz de construirme una sólida carrera profesional a pesar de tantos escollos que me pusieron en el camino, mi familia de origen, mi marido, algunos colegas, principalmente hombres, también militares, policías, soplones y hasta a veces, yo misma”… Percibo que es la historia de las mujeres que luchan, en su caso, más de 50 años de lucha feminista latinoamericana, por abrirse paso en un mundo de hombres bien machos en lo más obvio y también en algo un poco más sutil, las ideas…
Marta, has escrito sobre literatura de mujeres postgolpe y has destacado que escriben muchas veces para sanarse… A veces se piensa que eso no es político…
No puedo ni creo que se debe generalizar así. En todo caso, todo lo que yo hago es político. Y no, no escribo expresamente para sanarme de ningún trauma. Pero si lo consigo, ¡mejor!… Escribo y hablo para dejar constancia histórica de fenómenos sociales relevantes que me ha tocado vivir, y de los cuales fui testiga, y muchas veces, autora y/o víctima. Hay mucha agente aquí en Europa que me considera una privilegiada por el tipo de experiencia que fui capaz de acumular debido a un cúmulo de circunstancias históricamente específicas que me tocó experimentar: el gobierno populista -y popular- de Juan Perón y Eva Duarte, el de Allende, el de Pinochet, el de Videla, y la doble visión que me confirió la obligada vida del otro lado del Atlántico.
¿Cómo has enfrentado esta vida feminista de revoluciones, golpes, exilios…?
Yo crucé los Andes y me fui a Chile –siendo ya feminista en 1963- con la intención de hacer un recorrido similar al del Che que me llevara a ser la Che de las mujeres feministas del continente… Bueno, muchas veces he enfrentado mi vida con enorme dolor, humillación, mucha angustia y siempre con muchas necesidades materiales. Pero, más en general, sin corromperme, ni abandonar mis ideas. También he gozado siempre del enorme apoyo de personas e instituciones relacionadas a mi profesión. Y del de mi hija y mi hijo. Pero tan larga es la lista que es imposible tratar aquí de resumirla.
En más de 50 años de acción feminista militante, debo haber cometido muchos errores; dejo que los critiquen otras y otros. Todas las experiencias vividas, militancia izquierdista, militancia feminista, golpes, exilios, me han enriquecido como mujer y como intelectual, como científica y como escritora, amiga y compañera, madre y amiga. Me han revitalizado como poeta, aunque el trauma del golpe de Chile me impuso un silencio poético de más de 30 años… Creo que lo mejor que hice en mi vida fue decidir ser madre y lo peor, fue enfatuarme a veces con hombres nuevos que existían más en mi imaginación -o ahora último en la pantalla del Internet- que en la cocina, en la oficina o en la cama, pero no me arrepiento de nada, con ellos también se goza.
¿MICHELLE BACHELET, SÍMBOLO DE LA IGUALDAD DE LAS MUJERES?
Le pregunto abiertamente sobre la falsa idea –en mi opinión- de que la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet sería un símbolo de igualdad para las mujeres. Lo han sugerido algunas feministas chilenas como Diamela Eltit –importante escritora- y Teresa Valdés –analista política- en distintos momentos (4). Incluso se hizo un Encuentro Feminista en Olmué el año 2005 en el que -a todas luces- la organización quiso sacar un acuerdo feminista –que no lograron- a favor de Bachelet…
Marta reflexiona: “No sé sobre esas opiniones que mencionas que existen sobre Michelle Bachelet, pero las creería equivocadas. Yo nunca apoyé a Bachelet, una social demócrata, aunque me despierta mucha simpatía a nivel personal porque creo que debe ser una mina inteligente y chora. Pero ¡que símbolo cultural, de qué igualdad!… ¿Se piantaron?… Tal vez se creyeron el cuento de que mejorar la situación personal por ser mujer, es una forma de combatir las causas que generan su subordinación social. Y eso no me extraña: muchos movimientos sociales, muchas escuelas de pensamiento progresista, muchas mujeres y hombres de serios ideales, han caído en las mismas trampas a lo largo del Siglo 20.
Otro problema es como se usan los vocablos: ¿Qué entienden por “igualdad”? Cualquiera se dice socialista o feminista, o cristiano o musulmán, judío o judía. Estas apropiaciones distorsionan el lenguaje, sus inexactitudes generan mucha confusión, y con eso ayudan a perpetuar todas las desigualdades sociales: de clase, de raza y de género, por cuanto ayudan a invisibilizar la realidad.
¿Qué opinas del feminismo autónomo latinoamericano y caribeño?
Creo que en muchas cosas van por buen camino. Admiro en especial el de Honduras. Y en los que tal vez no sea siempre así, no es función mía mirarlas desde afuera y juzgar. Eso debe ser hecho, creo, por ustedes mismas. Porque creo que nunca hay que delegar responsabilidades en política. Ni llevarse por lo que dicen de una, ni de nosotras. Tampoco es bueno perder la perspectiva de lo poco que podemos hacer: la nuestra es una lucha muy, muy, larga y lo que podemos hacer desunidas, es muy poco.
Marta Zabaleta, en el 73, ya “hacía 10 años que tenía una vida y una familia en Chile” y sólo 30 años más tarde, en 2003 regresó “por una semana, por razones de trabajo. Gocé de la compañía de colegas, amigas, amigos y familiares”… El 5 de octubre de 1973 había sido expulsada de Chile con destino a su país de origen, Argentina, junto con 17 adultos y 19 menores de edad –una era su guagua de 9 meses-. Su repatriación fue solicitada por la presidencia argentina “por tratarse de una Científica de Primera Clase”. Esto vino luego de haber sido exonerada de su cargo de Profesora Titular de la Universidad y detenida y torturada en el campo de detención Estadio Regional de Concepción. Más tarde, con la dictadura argentina, Marta fue perseguida por la Operación Cóndor (coordinación del terrorismo de estado de Chile, Argentina y otras dictaduras del cono sur), y finalmente fue expulsada una vez más de un país latinoamericano, esta vez de Argentina “con un único destino: el Reino Unido, aproximadamente el 16 de noviembre de 1976”. Desde 1981 hasta finales de 1989, explica: “fui forzada a aceptar la discriminatoria condición de refugiada de las Naciones Unidas en el Reino Unido”, situación que, a la larga, superó pues está inserta en el mundo académico, social y político de ese país.
Nos quedan más y más preguntas para recuperar historia feminista y de mujeres activistas. La historia de las socialistas feministas, de mujeres que apostaron a las revoluciones no sólo de los hombres, si no de la humanidad completa, militantes izquierdistas que no luchaban por ninguna patria, pero sí por las mujeres y los hombres de los territorios latinoamericanos… Marta Zabaleta es historia viva, pero ante todo una compañera sobreviviente de más de una dictadura, también de la que arrebató la vida en Chile, por ejemplo a Mónica Benaroyo Pencu (5), rumana-uruguaya y a Jane Vanini (6), brasileña, latinoamericanas actuando como Marta en Chile… Marta, que no se arrepiente de nada, poeta que tras el golpe chileno estuvo en “silencio poético” por 30 años, que no se dejó vencer y retomó sus versos, y que –es maravilloso que así sea- hoy está viva para contar parte de esta historia.
Victoria Aldunate Moralesvictoriamoralesaldunate@gmail.com
Feminista autónoma latinoamericana
La Ciudad de las Diosas

* La Dra. Marta R. Zabaleta vive actualmente en Londres, Inglaterra. Es economista, cientista política y poeta. Madre de Yanina Andrea Hinrichsen -“chilena creciendo en el exilio”-, y del escocés Tomás Alejo Hinrichsen Zabaleta. Pertenece al Comité Editorial de la Publicación periódica que se publica en Londres “Exiled Ink”. Es profesora Honoraria de la Facultad de Letras y Educación de la Universidad de Middlesex, Londres, Inglaterra. Entre otras acciones y elaboraciones creó y coordina la red internacional de “Mujeres y Palabras en el Mundo”, y creó y ha dirigido por casi una década el Grupo de Trabajo “Mujeres, Hombres y Géneros” del Consejo Europeo de Investigaciones Sociales sobre América Latina y El Caribe. Su vida y su trabajo además de todo lo relatado, le han merecido un lugar como científica y escritora en más de treinta publicaciones biográficas del tipo ‘Who’s Who’ de Europa y de EEUU. También ha sido escogida en 2003 como ejemplo de una refugiada política, mujer que triunfó en Europa, y en 2005 entre una de las diez personas becadas por el Council for Assisting Refugee Academics (CARA) desde 1935, para participar de la Historia Oral de Londres por “su valiosa contribución a la cultura de la ciudad”. Su historia personal y sus opiniones sobre temas relevantes fueron grabadas para ese efecto, y permanecerán a disposición del público en el Museo de Londres a perpetuidad.
1. Luciano Cruz Aguayo (1944 – 1971). Dejó la militancia en las juventudes comunistas de manera crítica y junto a otros jóvenes, luchadores sindicales y sociales participó de la fundación del movimiento de Izquierda revolucionaria, MIR. Considerado uno de los intelectuales del movimiento, realizó cursos de formación sindical y política y charlas sobre el manifiesto comunista, también redactó una carta a Jean Paul Sastre en los años 70. Muy reconocido por el MIR. Era de familia acomodada. Hijo de un militar, pasó casi toda su vida en Concepción, sus padres vivían en una parcela a orillas del río Andalién, frente a una población de emergencia llamada J.F. Kennedy (tomado de Archivo Chile. Historia Político Social – Movimiento Popular http://www.archivochile.com/Homenajes/html/luciano_cruz.html).
2. Gladys Díaz, periodista, una de las más conocidas personalidades del MIR. Después del golpe pasó a la clandestinidad y fue detenida el 20 de febrero de 1975 en Santiago, siendo torturada en un centro de detención secreto de la DINA. Gladys Dí­az estuvo incomunicada durante 80 dí­as en el centro de torturas de Villa Grimaldi en Santiago (tomado de “El caso de la chilena Gladys Dí­az, Examen del expediente sobre la liberación de una detenida”, agosto 2008, de Dieter Maier).
3. Penny Foster y Imogen Sutton (editoras), Daughters of de Beauvoir, The Women’s Press, 1989, y el Film de la BBC del mismo título, spot BOOKMARK (1989). http://artsonfilm.wmin.ac.uk/films.php?a=view&recid=180
4. Columna “Mujer y Poder, periscopio urbano” de Diamela Eltit, La Nación (Chile), Domingo 12 de marzo de 2006. Mujer y Poder,periscopio urbano de Diamela Eltit
Columna “PUNTO DE VISTA. Michelle Bachelet y las feministas” de Teresa Valdés. Mujeres Hoy. 7 de diciembre de 2005 http://www.mujereshoy.com/secciones/3485.shtml
5. Mónica Cristina Benaroyo Pencu fue descuartizada por militares en septiembre de 1973. La decapitaron a patadas, enterrada viva hasta el cuello. Su cuerpo momificado apareció en 2008, en un recinto militar correspondiente al sitio denominado “pampa mal paso oeste” ubicado a la entrada sur de Arica (Norte de Chile). Había nacido en Rumania y crecido en Uruguay, vivió en Buenos Aires un tiempo y luego se fue a Arica a trabajar en la Alcaldía. Era militante del Partido Comunista, había estudiado Filosofía, se ganaba la vida como traductora. En septiembre del 73 salió un decreto de la Junta Militar que la expulsaba de Chile, pero era un montaje, ya había sido asesinada.
6. Jane Vanini fue rodeada por un destacamento de Infantería de Marina el año 74 al que ella opuso resistencia sola, disparando desde la casa que compartía con su compañero, el periodista y dirigente del MIR José Carrasco Tapia, pero que había sido detenido ese día por efectivos de la Armada. Jane resistió hasta que agotó sus balas y resultó herida. Los agentes del Centro de Inteligencia Regional (CIRE) la sacaron inconsciente en una camilla y se la llevaron con rumbo desconocido. Hoy se sabe que fue asesinada tres o cuatro días después. Jane era brasileña, estudió ciencias sociales en la Universidad de Sao Paulo y fue parte de Acción Liberadora Nacional (ALN). Luego del golpe de estado en Brasil fue condenada -en ausencia- a 5 años de prisión. En clandestinidad se integró al Movimiento de Liberación Popular –disidente del ALN-. En 1970 se expatrió a Uruguay, posteriormente a Argentina y Cuba, el 71 obtuvo asilo político en Chile y se incorporó al MIR. Trabajaba como secretaria en la revista Punto Final (tomado de “Luz y muerte de Jane Vanini” de Arnaldo Pérez Guerra,http://www.lainsignia.org/2008/enero/ibe_004.htm).
Marta R. Zabaleta, 2010
Direcciones de contacto:Webpage/ sitio personal http://martazabaleta.com/ Blog Foro Cultural http://boards3.melodysoft.com/app?ID=Shaharazad Blog Noticias http://martazabaleta.blogspot.com/ Webpage /sitio literario http://fis.ucalgary.ca/ACH/Registro/Marta_Zabaleta/index.html http://www.ach.lit.ulaval.ca/Registro/Marta_Zabaleta/index.htm

Los homenajes y recuerdos constituyen una necesidad del presente

Los homenajes y recuerdos constituyen una necesidad del presente

Jaccard1A 40 años del golpe, la abogada Paulina Veloso recuerda la desaparición en Buenos Aires de quien en 1977 era su esposo, el estudiante chileno suizo Alexei Jaccard. Junto con reivindicar el rol que en aquellos años jugaron los militantes de izquierda que arriesgaron sus vidas por recuperar la democracia, Veloso entrega detalles de la investigación judicial que sitúa el asesinato de Jaccard en el cuartel Simón Bolívar de la DINA. Los agentes que lo detuvieron y torturaron no olvidaron nunca al joven de 25 años –los calcetines que pidió, su nariz perfilada–, pero la familia espera más: quiere saber la verdad de lo ocurrido y recuperar sus restos.

El recuerdo y los homenajes que hemos conocido en estos días, lamentablemente, no cambiarán la vida de nuestros muertos, pero sí las nuestras.

Siempre pensé que en nuestra Patria faltaba el momento de poder compartir, más allá de nuestros cercanos, la tragedia vivida en todas sus dimensiones. Sólo cuando los otros, los que estuvieron en la vereda del frente, puedan compartir, en cierta forma, el sentimiento de la pena y el horror, podremos de verdad reconstruirnos en una historia común.

Sólo cuando los otros, los que estuvieron en la vereda del frente, puedan compartir, en cierta forma, el sentimiento de la pena y el horror, podremos de verdad reconstruirnos en una historia común.

Ciertamente, los relatos que hemos escuchado en este último tiempo ayudan a que los familiares y cercanos a las víctimas se reencuentren y se fortalezcan en su dolor y pena acumulada. Ya ese solo hecho es valioso y sanador. Pero también, puede ayudar a que quienes estuvieron en el otro lado de la historia entiendan mejor este asunto humano de pérdidas y sufrimientos, con toda la profundidad posible; y de este modo pudiéremos encontrarnos, no en las ideas políticas e ideologías, sino en aquel sustento común de convicciones actuales de las sociedades democráticas que son el respeto a los derechos humanos. Ello es una necesidad del presente.

En ese propósito, comparto con ustedes este relato de pequeño homenaje a una de las víctimas, Alexei Jaccard, quien el 17 de mayo de 1977, o sea sólo hace 36 años, fue detenido en Buenos Aires, en una operación conjunta de las policías argentina y chilena, permaneciendo desde entonces desaparecido.

Tenía entonces 25 años y estudiaba en la Universidad de Ginebra.

Alexei era un joven idealista, muy fuertemente comprometido con las ideas de igualdad y libertad del ser humano, que amaba a Chile, que le gustaba la vida sencilla, cercana a la naturaleza, y se conmovía profundamente con la música y la poesía. Creía que el ser humano tenía el derecho de forjar su destino. No tenía precisamente un espíritu de suicida, sin embargo siempre fue una persona valiente y generosa, quizás incluso confiaba demasiado en sus propios recursos de sobrevivencia. Esta breve descripción de una muy bella persona en todo su extenso sentido, es la introducción necesaria que explica por qué Alexei, quien gozaba de la tranquila vida de estudiante en la hermosa Ginebra, estuvo dispuesto a participar en una operación peligrosa: en la lucha política clandestina del Partido Comunista, donde militaba, que finalmente lo llevaría a su desaparición.

En aquella época, los militantes de los partidos políticos de izquierda intentaban reorganizarse clandestinamente, mantener viva la organización, la estructura partidaria. Esa fue la primera tarea que asumen los partidos políticos en Chile, desde el mismo septiembre de 1973, en un intento por sobrevivir a la represión y para algún día retomar la senda democrática. En esa época, quienes participaban en dichos actos, extremadamente limitados, tenían una idea de urgencia, de necesidad imperiosa, aunque existía cierta conciencia de las propias limitaciones y claramente masticaban el peligro.

Por muchos años hicimos gestiones políticas y acciones judiciales destinadas a obtener un reconocimiento de la detención de Alexei, pensando que podía ser liberado. Desconocíamos que el exterminio no era sólo una consigna, en verdad se aplicaba sistemáticamente.

La historia aún no ha reconocido todo el valor y la importancia de aquella primera actividad de organización clandestina, que se lleva a cabo desde el año 1973. Ciertamente, sin esos prematuros gestos de oposición no hubiere sido posible la acción posterior que llevó a la organización y acción de los pobladores, de las federaciones de estudiantes, de los sindicatos y organizaciones gremiales; y finalmente a la masificación de los actos de protestas, básicamente producidos en la década del 80; todo lo cual –ya es bueno reconocerlo–  es el sustento material que posibilitó la derrota a la dictadura.

Hablar de Alexei permite recordar la historia de la dictadura en Chile. Pero también, y sobre todo,   valorar y rendir homenaje a aquellos hombres y mujeres que se arriesgaron y entregaron su vida, con una enorme convicción y coraje, en aquellos primeros tiempos post dictadura, cuando el silencio y el miedo nos acompañaban cotidianamente.

El régimen de Pinochet tenía muy claro que era muy importante eliminar ese trabajo clandestino prematuro a efectos de destruir la posibilidad de organización de aquellos partidos políticos. De manera que, después de las detenciones masivas del año 1973 que permitieron tener el control político de la situación, generar el miedo masivo y la sumisión consecuente en el conjunto de la población, la represión ya desde 1974 se dirigió básicamente a eliminar las personas y desarticular las organizaciones políticas claves que pudieren liderar la oposición y que en esa época intentaban rearmarse.

En esa persecución atroz, el Partido Comunista perdió casi íntegramente dos directivas nacionales completas. Entre los años 1976 a 1977, fueron detenidos uno a uno los dirigentes. Ahora sabemos que hubo, además, un centro de detenidos de exterminio, destinado sólo a militantes comunistas que participan en esa tarea de organización: el cuartel ubicado en la calle Simón Bolívar, que dirigía el mismo Manuel Contreras. Allí llegó Alexei, desde Buenos Aires, probablemente el mes de mayo de 1977.

Ese año, en medio del caos interno por la pérdida de las cabezas políticas, desde el exilio los dirigentes del Partido Comunista habían programado la instalación de una nueva directiva que se formaría en Buenos Aires. Sin embargo,la instalación de ese equipo fracasó, siendo detenidos y hechos desaparecer todos los que participarían en esa operación, incluido Alexei.

En ese entonces no sabíamos que Alexei devendría en un desaparecido. Teníamos aquella ingenuidad que se produce frente a actos que por su extrema crueldad resultan inimaginables. No conocíamos, como lo sabemos hoy día, los alcances de la política represiva de la “desaparición”. De allí que por muchos años hicimos gestiones políticas y acciones judiciales destinadas a obtener un reconocimiento de la detención de Alexei, pensando que podía ser liberado en algún momento. Desconocíamos que el exterminio no era sólo una consigna, en verdad se aplicaba sistemáticamente.

En ese momento de crueldad e inhumanidad infinita, Alexei apeló a un simple gesto de solidaridad humana. El recuerdo de los calcetines nos ha traído, otra vez, a Alexei a nuestras vidas presentes.

En ese contexto, en Suiza se organizó un grupo de estudiantes, amigos, y profesores de la Universidad de Ginebra, quienes protestaron e hicieron cientos de gestiones dirigidas a los gobiernos de Argentina y Chile para obtener la liberación de Alexei. En esos actos tuvo una participación muy destacada quien era entonces Rector de la Universidad, don Justin Thorends, profesor de derecho quien no podía siquiera imaginar que en pleno siglo XX alguien  pudiere ser detenido y su detención jamás ser reconocida por gobierno alguno, simplemente volatilizarse. Posteriormente, la Universidad de Ginebra decidió que su auditorio de ciencias sociales, en el espléndido edificio que alberga esos estudios, llevare su nombre. Lo mismo decidió, algunos años más tarde,  el consejo municipal de la comuna de Sainte Croix, lugar de origen de su familia.

Por su parte, inmediatamente después de saber la noticia de la detención, entablamos recursos de amparo en Buenos Aires y en Santiago, y posteriormente se interpuso una querella criminal. Todo fue inútil. Fracasaban así las posibilidades que normalmente otorga el derecho.

En verdad la liberación no era posible. Supimos recién ahora por el curso de la investigación judicial que actualmente lleva el ministro de corte Mario Carroza, que Alexei había sido ejecutado, muy probablemente el mismo año 1977, en el cuartel de Simón Bolívar, en Santiago.

Pero sólo ahora, por las actuales investigaciones judiciales, sabemos que Alexei fue traído desde Buenos Aires y llevado al cuartel de Simón Bolívar. Por las declaraciones de los agentes de la policía que trabajaron en ese cuartel, ahora interrogados, hemos sabido que Alexei llegó herido y fue atendido por un médico, cuya identidad desconocemos.  Venía junto a otros dos detenidos. Probablemente son los comunistas Ricardo Ramírez y Héctor Velázquez. Los agentes, todos los cuales están procesados, evitan hablar de las torturas y no se refieren a los detenidos por sus nombres. Pero en sus relatos van identificando a Alexei con una serie de datos que lo hacen inconfundible. Afirman que Alexei, a quien identifican como “el noruego” –seguramente confundiendo Noruega con Suiza–, traía dinero para el Partido Comunista. Incluso refieren la cantidad de dólares precisa que llevaba consigo. Recuerdan que Alexei tenía 25 años, que era alto, dicen –medía 1 metro 83 centímetros–, y tenía un año de casado. Todo lo cual coincide exactamente con la realidad. Además, una agente recuerda que tenía una nariz muy perfilada, lo cual también era cierto. Pero quizás una de las declaraciones más impresionantes para la familia es aquella de una agente que recuerda que Alexei una noche le pidió calcetines porque tenía frío en los pies. Declara que ella se los llevó al día siguiente, sin embargo él ya no estaba en su celda. Según otro agente, Alexei fue eliminado con gas.

Leer en las declaraciones que constan en un expediente judicial que Alexei había pedido calcetines me produjo una emoción muy profunda. Primero, porque ese hecho me lleva a reconocerlo totalmente: Alexei siempre tenía frío en los pies. Reconocí sus palabras pidiendo calcetines. Sin embargo, quizás lo más importante es conocer que incluso en aquellas circunstancias de extremo apremio, soledad y trato cruel, Alexei creyó en la posibilidad de un gesto humano, pedirle a uno de sus carceleros una pequeña ayuda que, además, según nos cuentan, llegó, aunque tarde. Alexei creía infinitamente en la bondad y generosidad espontánea del ser humano. Por ello, en ese momento de crueldad e inhumanidad infinita, Alexei apeló a un simple gesto de solidaridad humana. El recuerdo de los calcetines nos ha traído, otra vez, a Alexei a nuestras vidas presentes.

Llama la atención que a más de 30 años de aquellos hechos, agentes de la policía secreta se acuerden, por ejemplo, de la nariz perfilada de Alexei. Cómo habrán impactado en las vidas y en los recuerdos de aquellos agentes todos esos tenebrosos momentos en que ellos fueron los protagonistas activos del exterminio, que los lleve a acordarse del detalle de la nariz de uno de los tantos detenidos que ellos torturaron. Y cómo ha podido ocurrir que hayan guardado toda esa valiosa información hasta ahora.

Necesitamos imperiosamente como familia, al igual que las otras familias de los detenidos desaparecidos, conocer el detalle de la verdad de lo ocurrido, así como encontrar sus restos.

En fin, es cierto que estos agentes no declararon espontáneamente. Más bien, mientras no se supo de la existencia de este cuartel secreto, pudieron aparentemente mantener una vida normal, insertos en el Chile cotidiano. Sólo porque uno de los agentes habló ante la policía reconociendo este centro de detención, a comienzos del año 2007, instado por una paciente y permanente investigación judicial y policial sobre todos estos hechos, los agentes de ese centro de exterminio fueron arrestados y obligados a declarar. Y fueron uno a uno reconociendo los hechos que ahora hemos ido conociendo. Así se supo que en ese centro de detención se torturó y asesinó a los máximos dirigentes del Partido Comunista. Esta parte de la verdad que ahora aparece nos muestra la importancia de los procesos judiciales en Chile, aún en curso, y la necesidad que ellos se mantengan hasta que la verdad, cuan completa sea posible, se obtenga.

Además de la necesidad histórica para Chile de conocer lo ocurrido en ese centro de detención, necesitamos imperiosamente como familia, al igual que las otras familias de los detenidos desaparecidos, conocer el detalle de la verdad de lo ocurrido, así como encontrar sus restos, tarea a la que está actualmente avocada la investigación. Esa es parte de la verdad a la que aspiramos, que es por lo demás, aún posible de obtener, y que permite confirmar que el problema de los desaparecidos también es un problema del presente.

Ofrecer un homenaje y dar a conocer estos hechos es parte de nuestro compromiso con los nuestros y, ciertamente, con el Chile del futuro.

+A 40 años del golpe contra Salvador Allende

Jaccard: la historia de una de las 22 víctimas chilenas del Plan Cóndor

Alexei Vladimir Jaccard Siegler fue secuestrado en la Argentina en 1977. Su caso es uno de los más emblemáticos de las 22 víctimas chilenas cuya desaparición o muerte está siendo investigada en el juicio del Plan Cóndor que se tramita en los tribunales de Comodoro Py.

  • Jaccard había venido a la Argentina con plata para financiar al Partido Comunista chileno.

Por: Laureano Barrera y Franco Lucatini

El 16 de mayo de 1977, Alexei Vladimir Jaccard Siegler pisó el aeropuerto de Ezeiza con 20.000 dólares en la valija para financiar al Partido Comunista chileno. Era la escala obligada de un viaje desde Suiza hasta su país natal, pero desconocía que los servicios de inteligencia de ambos países le pisaban los talones y que nunca llegaría a cruzar la Cordillera de los Andes. Fue secuestrado por la Policía Federal el día siguiente en el Hotel Bristol de Buenos Aires, junto a dos camaradas del PC chileno: Ricardo Ignacio Ramírez Herrera, el encargado de organización y finanzas en Buenos Aires, y Héctor Heraldo Velásquez Mardones. Junto a los comunistas chilenos, cayeron cinco argentinos que componían el Comité de Solidaridad con Chile en Argentina y los iban a alojar en su paso por la capital. Desde ese día, los ocho continúan desaparecidos.

Jaccard era chileno suizo. La embajada suiza en Argentina pidió a las autoridades argentinas que investigara su paradero. La Federal y la empresa aérea informaron que Jaccard había abordado el vuelo n° 630 de la empresa Varig, con pasaporte argentino nro. 6.701.432, con destino a Santiago de Chile el día 26 de mayo de 1977. Pero no era cierto. Según la investigación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, que en 1992 elaboró el Informe Rettig –un correlato del Nunca Más de la CONADEP argentina-, Jaccard fue detenido por la Policía Federal y trasladado a la ESMA.

Ahora, se intentará corroborar en el megajuicio sobre el Plan Cóndor que comenzó en marzo pasado ante el Tribunal Oral Federal Nº 1.

El fiscal del juicio, Pablo Ouviña, contó a Infojus Noticias que “ante la presión suiza, se montó toda una parodia haciendo circular su DNI por el mundo para justificar que había viajado”. Lo mismo sucedió con Ricardo Ramírez: cuando la Cancillería argentina le requirió información a la Policía Internacional de Chile, se dijo que Ramírez había realizado varios viajes en el exterior entre 1977 y 1983, aunque de eso no hay constancias.

El Cóndor al banquillo

El caso de Jaccard es uno de los más emblemáticos de las veintidós víctimas chilenas cuya desaparición o muerte está siendo investigada en el juicio del Plan Cóndor que se tramita en los tribunales de Comodoro Py. En los 22 secuestros de chilenos en Argentina, juega un rol crucial la conexión entre los servicios secretos argentinos y la DINA chilena, y el intercambio de información confidencial entre las fuerzas armadas de ambos países.

El juicio recorre el cautiverio y las torturas de 106 argentinos, chilenos, brasileros, uruguayos, paraguayos y bolivianos. La instrucción se realizó en tres etapas, a partir de investigaciones en 2008, 2011 y 2012, que fueron elevándose paulatinamente al juicio que hoy se sustancia en el Tribunal Oral Federal Nº 1. Se busca probar no sólo los crímenes de lesa humanidad y la responsabilidad de los veintidós imputados, sino que hubo una asociación ilícita entre las dictaduras del Cono Sur: la Operación Cóndor.

Justicia trasandina

En Chile, el panorama de juzgamiento de los delitos contra la humanidad ha tenido sus bemoles, más allá de la sensación de impunidad que se derrama de las expresiones de Sebastián Piñera, su jefe de Estado. Sin embargo, hasta 2011 habían sido condenadas más de trescientas personas por violaciones a los derechos humanos. De todas ellas, setenta estaban cumpliendo su condena.

En 2001 se nombraron jueces especiales de primera instancia para impulsar estas investigaciones, que desde 1998 no han parado de aumentar. En Argentina, la Causa 13 – el Juicio a las Juntas- se convirtió en el primer juicio por delitos cometidos por las dictaduras del Cono Sur. En Chile, las causas avanzan, aunque como en todo el continente, a paso cansino.

En octubre de 1998, el entonces juez español Baltasar Garzón aplicó la figura jurídica de la “competencia universal” ante delitos contra la humanidad y ordenó que Augusto Pinochet fuese procesado por los crímenes cometidos bajo su gobierno. Pinochet se encontraba en Londres, y las autoridades británicas debatieron su extradición. Tras seis días de haber sido enviada la orden del magistrado, las autoridades británicas procedieron al arresto domiciliario de Pinochet, que se mantuvo hasta marzo de 2000, cuando “por razones humanitarias” fue autorizado a regresar a Chile.

Murió en diciembre de 2006. Impune.

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita. Memoria Propia

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita. Memoria Propia

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita

Adriana Goni

Para Miguel, a 30 años de su muerte en combate, 5 Octubre 2004

¡Teníamos tanto miedo! Enfundados en ropas elegantes, olvidados del bluyin y de los bototos, contábamos los días que habían pasado desde entonces. ¿Sólo diez? Teníamos tanto miedo, desconcierto, furia, y… veintinueve años. Veintinueve años el Miguel, y Julián y yo.Entre Julián y yo juntábamos ocho chiquillos; ninguno superaba los diez años y dependían absolutamente de nosotros. De nosotros, quienes aún en medio del huracán, buscábamos afanosos y sin rumbo a los compañeros, a las compañeras, a aquellos de los campamentos que por tantos meses -¿años?- fueron nuestra familia, nuestro habitat, nuestro accionar conjunto.Pedro Pablo,Cristian V.,Cristian John;Monita,Jessica John;Carola,Harold, Juan José y yo. Octubre 1973

Sabíamos de nuestros muertos, de los detenidos, de los torturados, de los escondidos. Sabíamos que si caíamos dejábamos no sólo a nuestros hijos a merced de un futuro temible que sólo podíamos imaginar, sino que nos restaríamos a la lucha que recién comenzaba.

La magnitud de la pérdida, de la masacre, del desconcierto y la desconexión aún no afloraban a nuestras mentes, a pesar de tanto análisis y previsión anterior.

Con Julián llevamos ese día a la Carolita, de cinco años, al hospital, dado que su garganta presentaba un enorme e inexplicable bulto que apenas le permitía respirar.

Psicosomático, nos dijeron. ¡Y cómo no! En diez días presenció, con sus enormes ojos, allanamiento tras allanamiento de nuestra casa, buscándonos, ávidos de armas, de delaciones, de compañeros ocultos. Cada rama de las Fuerzas armadas exhibió sus armas largas, gritó, pateó los bolsones de los niños en busca de esas armas que hasta hoy, treinta años después todavía no nos llegan…

Nosotros, lejos de ellos nada podíamos hacer. Nunca pudimos. La enfermedad de la niña era más que justificada.

Al volver del Hospital, llevamos a la Carolita a un lugar que le encantaba. Era apasionada por el pescado frito. Fuimos al “Venecia”. Sabíamos que el ambiente familiar la consolaría.

El Venezia

Julián, Gabriela y la Carolita, sentados en una acogedora mesa, bien trajeados y peinados, ella taco alto y maquillaje, eran la visión encantadora de una familia de clase media contenta, sin nada que temer. Se abren entonces las puertas del restaurante y penetran varios hombres jóvenes, de aspecto próspero, elegantes, buenos trajes oscuros, peinados a la gomina, caras limpias sin bigotes. Se diría un grupo de abogados celebrando un fallo o un grupo de médicos de alguno de los hospital cercanos contentos con el resultado de alguna cirugía complicada.

Bastó una mirada de reojo, unos rostros inexpresivos, un intercambio de efluvios, para que nos reconociéramos y nos ignoraramos. Eran el Miguel, el Bauchi, el Pollo, el Pelao, y algunos otros que mi memoria no ha retenido. Eran ellos. La dirección clandestina completa.

Todos comíamos, conversábamos, sonreíamos con dolor. Ellos en su mesa. Nosotros a sus espaldas. La Carolita se avalanzó sobre su pescado frito. ¿Congrio, merluza? Nunca lo supimos, pero una espina inmensa se incrustó en su garganta hinchada. No podíamos gritar, llorar, llamar la atención. Nuestra vida estaba en peligro, al igual que la de la Carolita.

Nunca supimos cómo, aún no lo entiendo, pero el Miguel, el compañero, el doctor Enríquez, saltó como un felino; tomó a la niña, la tendió en el suelo, maniobró sobre ella, que tenía su carita azulada por la asfixia, extrajo la espina, le hizo respiración boca a boca, nos guiñó un ojo y volvió a su mesa, donde ellos. Nada había sucedido.

El hombre más buscado de Chile en ese momento y hasta el día de su muerte en combate el 5 de octubre del año siguiente, arriesgó su cobertura y la de todos nosotros, siguiendo el imperativo de sus convicciones, de su juramento y de su entrga revolucionaria.

Sin el Miguel ése día, posiblemente la Carolita no habría conocido los treinta y seis años que hoy tiene, y definitivamente no estarían el Sebastian, el Vicente y el Nicolás, mis nietos.

Caroolita, Adriana y niños depto. mamá. 2010
Caroolita, Adriana y niños depto. mamá. 2010

Tengo más, muchos más recuerdos. Del Pelao Van Yurick y de la Bárbara. Cuando me duela menos, los escribiré… mientras permítanme gritar : “¡ Gracias, Miguel ¡ ¡ Hasta la Victoria Siempre!”

Relacionado

https://asiloviviyo.wordpress.com/2015/07/01/nosotros-los-jovenes-de-los-70-resistentes-y-resilientes/

Florece Rosa indomable. Rosa Silva y su espina dolorosa

Rosa indomable. Rosa Silva y su espina dolorosa

En Antofagasta, a mediados de octubre de 1973, los militares asesinaron a su padre; Héctor Mario Silva Iriarte, un abogado de 38 años, Gerente de la Corporación de Fomento, Corfo y Secretario Regional del Partido Socialista. Antes, había sido regidor de Chañaral.

En la oscuridad de la noche

El 11 de septiembre de 1973, a pocas horas del golpe militar, los militares lo requieren públicamente, según dijeron para que respondiera algunas preguntas. Estaba en Santiago,  cumpliendo una comisión de servicios. Sinpensarlo dos veces,desechando una propuesta de asilo a México, viaja al norte, desplazándose en su propio vehículo, incluso en horas de toque de queda. Había solicitado un salvoconducto especial.

En Antofagasta,  a primera hora, se presenta voluntariamente. Antes de partir, a su esposa, Graciela Álvarez, le dijo que no tenía nada que ocultar porque sus  manos estaban limpias. Así es que partió confiado.

Creía que no tenía nada que ocultar.

Lo interrogaron, o encarcelaron en los cuarteles militares y después lo metieron en la cárcel pública. Allí, estuvo junto a dirigentes políticos, académicos y estudiantes; todos apresados de un día a otro por sus pertenencias a los partidos políticos declarados ilegales y haber sido parte del gobierno de la Unidad Popular, también declarado ilegal.

Entonces, Graciela, madre de Rosa, por esos días cada mañana acude a la cárcel. A su marido le lleva alimentos y ropa limpia. Un día consigue una visita para verlo… estaba arrinconado en una celda, sentado en el suelo, mirando hacia un punto fijo, lleno de heridas y llagas ensangrentadas.

No la reconoció, no supo que era ella.

La mañana del 19 de octubre, como siempre, llevando ropa limpia y alimentos, en la puerta de la cárcel, uno de los vigilantes de turno le recibe el paquete como ya acostumbraba cada día. Estaban en ello cuando un hombre, a quién no conocía y no había visto nunca, se le acercó, diciéndole:

– Señora ¿No se enteró de lo que pasó ayer? (18 de octubre 1973)

-No, respondió, ella.

-Los mataron a todos, los mataron a todos, repite. Graciela se desmaya en el acto. Era el Fiscal Militar quien le informaba lo sucedido.

Por esos días, la prensa regional , bajo el titulo“Fusilan a tres extremistas”,  da a conocer un comunicado firmado por el departamento de Relaciones Públicas de la Jefatura de la Zona en Estado de Sitio. Al día siguiente, otro comunicado decía lo mismo. Ambas informaciones oficiales daban cuenta de la ejecución de seis prisioneros políticos, argumentando eran órdenes de la Junta de Gobierno.

Según, estas versiones, ellos habían intentado huir.

Después, se supo que no eran seis, sino que 14, entre ellos un alcalde, un gobernador, dos gerentes de empresas públicas, dirigentes estudiantiles, sociales y trabajadores.

Los asesinaron en la oscuridad de la noche. Cuarenta tiros de rifles y ametralladoras, vendados sus ojos, amarrados, masacrados, muertos sin proceso, sin sentencia ni defensa alguna. El comienzo del fin.

 

Sello firmado con sangre

A la mañana siguiente, un capellán y un soldado visitan a Graciela en su hogar. Venían de la cárcel.Le traían – en una cajita- su billetera, su reloj, su documentación personal y un mensaje verbal: retirar su cuerpo, sepultarlo en silencio, y  lejos de la ciudad. Así lo hicieron.
Escoltado por militares con tenidas de combate y armamentos como si fueran a una guerra, lo llevaron en un ataúd sellado a Vallenar,  la ciudad de procedencia de Graciela y su familia

En Vallenar, no les permitieron velatorio, ni funerales, ni misa, ni responso.  Su tumba quedó sin nombre y sin flores. Allí quedó como un nadie, como un NN.

Sus hijos, Libertad, Amanda, Patricia, Mario y Rosa, tenían entre 4 y 15 años. Hasta entonces, vivían felices.

Eran una familia unida. Cada noche, les traía libros,  juguetes o chocolates.Cuando ya estaban dormidos, se las dejaba bajo sus almohadas…los despertares eran una fiesta.

Los fines de semana, los llevaba al cine, y por las noches les contaba historias de la llegada de los españoles a Chile y de cómo los mapuche los enfrentaban. Les relataba la historia de Chile, metiéndose él en los relatos… por lo general él era un ayudante de los personajes más importantes.

El final de la historia tenía ahora un punto final, o quizás comenzaba.

Residiendo en Vallenar, Graciela, procura mantenerse entera. Prepara día a día a sus hijos frente a la vida. Quiere que ellos sean dignos y con la frente en alto. Sentía que a ella la mataron con él, pero sobrevivía porque sus hijos la necesitaban ahora más que nunca.

“No tenemos derecho a llorar”, les decía siempre. Tenían derecho a querer a su padre, a amarle, a recordarle y gritarle, pero no a llorar.

La urgencia era levantarse del suelo, mantenerse unidos, ser una familia en pie. Graciela pensaba que llorar significaba rendirse al dolor. Y ello no podían permitirlo. Tenían que seguir enteros y en pie para denunciar lo ocurrido, esclarecer la verdad,  identificar las responsabilidades y que los culpables sean encarcelados.

Un día, reunidos todos, la familia sella un pacto, proponiéndose inmortalizar a su padre; sellan un pacto de luchar por siempre por la verdad, la justicia y por la lealtad a su memoria. Y lo hacen, asumiendo sus ideales, su utopía social, sus compromisos.

Así fue como se encauzan hacia caminos sociales y políticos. Mario, el único hijo hombre, milita en el partido socialista. Es dirigente nacional. Una de las hijas no quiso saber nunca más nada. Las otras tres, al igual que su hermano,  integran  la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), dedicándose de manera incansable por la verdad y la justicia, la vida, la libertad y el retorno a la democracia.

Florece Rosa indomable

En los años 80, tras terminar sus estudios secundarios, Rosa, se radica en Santiago.  Aquí se une al  movimiento por la defensa y promoción de los derechos humanos y a la lucha por el fin del régimen militar.

Desde sus 17 años, cada mañana, Rosa se levanta, toma desayuno y sale a la calle a protestar. La protesta es su sentido de ser. En una ocasión, casi la mataron. En medio de una manifestación, un policía la apuntó, pasando las balas de su fusil. No ocurrió lo que pudo haber sido el fin de sus días. Estando a punto de disparar, uno de sus compañeros – al darse cuenta de la maniobra –  desvía el arma, dando un manotazo.

En este arduo caminar, es una convencida  de que la única batalla que se  pierde es la que se abandona. Quizás por ello nunca tuvo miedo a los fusiles, metralletas, tanques, botas, ni balas; quizás porque no ha podido llorar como Dios y el universo manda, menos aún vomitar la rabia que tiene hacia quienes mataron a su padre y a quienes buscan silenciar y echar todo al olvido.

Nunca ha bajado los brazos En plena dictadura militar, en los pasillos del palacio de los Tribunales de Justicia, enfrentó en la propia cara al generalSergio Arellano Stark. En una oportunidad le escupió el rostro y en otra, frente a frente, mirándole desafiante, y directo a los ojos,  lo increpa con estas palabras: “Soy hija de Mario Silva, un hombre que usted mandó a matar”. Quiero consultarle ¿cómo se siente ahora?… Mírelo, véalo en esta foto, criminal, asesino, criminal”.

En octubre de 1973, el general del ejército Sergio Arellano Stark, dirigió una comitiva de once altos oficiales, quienes desplazándose en un helicóptero, de norte a sur, sacaron, desde las cárceles, a un total de 116 prisioneros políticos. A todos, los acribillaron y a varios, los hicieron desaparecer, los enterraron clandestinamente o bien los lanzaron al mar.

En este caso, en los expedientes de los hechos en Antofagasta, un general declara que inicialmente él no quería entregar a los familiares los cuerpos para su sepultura. Dice que le daba “vergüenza” porque se descubriría la bárbara forma en que los mataron.

El historial reconstruido menciona que antes de fusilarlos, los masacraron, los despedazaron con cuchillos corvos y en la morgue del hospital, los médicos, tuvieron que dejarlos presentables y de nuevo bonitos, entregándolos en urnas selladas a sus familiares.

El caso se conoce como “Caravana de la muerte”.

Los familiares de las víctimas, consideran que esta fue una operación de exterminio, despliegue del terror y señal de guerra.

Las fuerzas armadas creían salvar al país del comunismo; hicieron lo que hicieron, según ellos, por honor a la patria. Rosa, recuerda que su padre no sabía disparar ni siquiera pistolas de agua.

Chile retorna la democracia

En los años 90, a Héctor Mario Silva Iriarte, le rinden homenajes y le organizan un funeral simbólico. No había muerto, ni féretro, pero era como si. Había banderas rojas, consignas partidarias, discursos, aplausos, claveles rojos, y gritos en una manifestación masiva: Camarada Héctor Mario Silva…presente. Compañero… ahora y siempre.

Fue el funeral que no fue.

Ahora, su nombre quedó escrito en su tumba y en los memoriales dedicados a las víctimas de la represión de Antofagasta y Vallenar. Instalados a un costado del cementerio, en uno de ellos se lee: “Frente a mi ausencia obligada, un legado invita a vivir”.

Proponiéndose dejarlo en una tumba bajo tierra para siempre, años más tarde, la familia, toda reunida, abrió su ataúd sellado para cambiarlo a otro.

Rosa, ve a su padre como si hubiese muerto ayer. Sus facciones, su pelo, su ropa… dice que estaba todo intacto como si el tiempo no hubiese pasado.  Ante a él, arrodillada, acaricia su rostro…

Ninguno lloraba, recordando las palabras que su madre les inculcó por años y años. Libertad, su hija, rompe el pacto con un llanto desgarrado. Había descubierto las amarras que ataban sus manos. Fue ella misma, Libertad, en nombre de la Libertad quien lo desamarra y lo deja libre.

En 1998, la familia Silva Álvarez, interpone la primera querella criminal contra el general Augusto Pinochet. Lo acusan de  homicida. No logran juzgarlo, pero logran someterlo a juicio. El no se declara inocente, pero los jueces no lo condenan ni encarcelan. Argumentan, no estaba en su sano juicio.

Lo mismo dicen del general Arellano Stark: demencia y locura temporal, reduciendo su condena y arresto domiciliario. Los mandos medios se defienden, acogiéndose a cláusulas de obediencia debida; ósea, hicieron lo que hicieron por órdenes de sus jefes.

Rosa, afirma que en Chile los asesinos caminan libres, dice que aún no se conoce toda la verdad, y que solo han habido limosnas de justicia, pero ha sido el pueblo chileno y el mundo entero los que han sentenciado y condenado: “Culpables”.

Las autoridades priorizan la verdad y la reconciliación. Relegan la justicia a la medida de lo posible, hablan de perdón nacional. Rosa, se siente traicionada. Los años pasan, sus  sienes se tornan nevadas, pero ella sigue en las calles, esta vez, su nueva demanda es: “Ni perdón, ni olvido”. “No a la impunidad”.

Tras el retorno a la democracia, decepcionada parte a Nicaragua, uniéndose a los sandinistas y su revolución. Al caer el poder popular, regresa a Chile, aislándose un par de meses. La puerta de su casa tiene cándados hasta que decide estudiar. Ser abogado.

Y lo logra. Entre libros, marchas y reuniones se une a los equipos que  llevan los casos de violaciones de derechos humanos. Recorre salas de juzgados y cortes, ingresa antecedentes y nuevas diligencias para que se reanuden, continúen y no prescriban en el tiempo.

Como abogada trabaja en un municipio y ejerce independiente. Tramita problemas de la gente pobre.No le dan ni una moneda, a cambio les pide reponer cañerías, llaves y remover planchas del techo para que no siga lloviéndose su cama.

La casa donde vive se la presta un amigo; es un espacio abierto, cálido, generoso. Es ella.  

 

 

Protestar es uno de sus hábitos

Viviendo ya casi más de la mitad de lo que podría ser toda una vida, Rosa, no tiene hijos, marido, ni casa. Su todo son su madre, hermanos, compañeros y su causa de lucha. Quiere cambiar este mundo de abusos e injusticias.

Denunciando su historia, y lo que le tocó vivir, sus pies dibujaron las calles.

Ahora está enferma. A veces, tiene que estar en silla de ruedas. A veces, sumirada es débil, y se muestra cansada, pero aún sigue con sus brazos en alto. Siempre va a las marchas y actos de denuncia.

No tiene miedo a morir, dice que no le debe nada a la vida. Ha hecho todo lo que quiso y creyó…  quiere que su funeral sea una fiesta, que corra vino, carne asada, cumbias salseras.

Uno de sus amigos tiene una lista de los que tienen prohibición de asistir.

Quiere que la incineren y arrojen sus cenizas a la calle Ahumada, corazón de Santiago de Chile. Y es que dice que ahí ha vivido sus días más felices… solo allí se daba permiso y se ha permitido soñar; ser una rosa sin ninguna espina dolorosa. Protestando,  la golpeaban, removían su dolor. Resistía solo con su puño cerrado al aire y su rezo diario: “aunque los pasos toquen mil años, no borrarán la sangre de los caídos”…

Entonces veía las grandes alamedas abiertas, el hombre libre, como dijo antes de morir el presidente Allende, Chile volcado a las calles, venciendo y naciendo país libre, solidario y justo. Soñaba hasta por quienes ya no están. Vive y ha vivido, habla y ha hablado por  su padre, y por todos los que ya no están.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie).

Fotografias color: José Durán; fotografía discusión con Carabineros y detenciones. Archivo Fortín Mapocho. DIBAM y álbum familiar (familia reunida días previos a la tragedia. Rosa es la pequeña junto a su madre, lado izquierdo (foto color).

Santiago, Chile, mayo 2012.

“Padre,Es posible que algún día te denuncie”……..Hijo de represor argentino

“Padre,Es posible que algún día te denuncie”……..Hijo de represor argentino
Será ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal nº 1 , Córdoba

Promesa de un hijo a un padre represor: “Es posible que algún día te denuncie”

Luis Alberto Cayetano Quijano falleció mientras era juzgado por los delitos cometidos durante la represión ilegal en Córdoba.

  • Fotos: Leo Vaca.

Por: Laureano Barrera

El represor Luis Alberto Cayetano Quijano murió la mañana del sábado 2 de mayo, en una casa donde cumplía prisión preventiva. Luis Alberto Quijano recibió la noticia de una de sus dos hijas, que lo vio en Facebook y lo llamó por teléfono. “¿Sabías que murió el abuelo?”, preguntó. Quijano hijo dice que no sintió nada, ni bueno ni malo. Esa noche encendió una vela y rezó “para que Dios se apiade de su alma”.

Quijano estaba siendo juzgado por 158 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, 154 imposiciones de tormentos agravados, 98 homicidios calificados, 5 imposiciones de tormentos seguidas de muerte y la sustracción de un menor de 10 años durante la represión ilegal en Córdoba. Mañana miércoles Quijano hijo declarará ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1  de Córdoba para contar su versión de la historia.

Antes de declarar, Quijano contó a Infojus Noticias cómo fueron algunos de aquellos días junto a su padre: cuando lo obligaba a destruir la documentación de los secuestros en el Destacamento de Inteligencia donde era segundo jefe, a escuchar grabaciones de sesiones de tortura, o a esperarlo armado por las noches a que volviera de los operativos. Una imagen todavía lo persigue en sus pesadillas: cuarenta hombres y mujeres desnudos, vendados y con las manos atadas, tirados en colchones de tropa en la cuadra de La Perla.

Quijano habla a borbotones, saltando de un tema al otro, intercalando objetos, fotos y documentos. Como si el acto de enunciarlo pudiera atenuar su residuo tóxico.

“La casa que compró mi padre con la plata robada en la dictadura”

Vive en un barrio de Villa Carlos Paz, Córdoba. Entre las casas serranas se destaca una amplia y blanca, con ángulos abruptos, pisos en desnivel y ventanales enormes, construida sobre la pendiente de la sierra.

—Esa— dice Quijano- es la casa que compró mi padre con la plata robada en la dictadura.

La insistencia de su madre y dos balazos anónimos que entraron por la ventana una mañana de 2013 —uno perforó el colchón donde dormía—, lo convencieron de irse. En el terreno de al lado, que alguna vez fue el patio de la casa blanca, Luis Quijano hijo construyó la suya. Sobria, con dos plantas de ladrillo a la vista, menos pretenciosa que la que había habitado con su familia.

—Mi padre siempre fue un neurótico, de reacciones excesivas. Mi infancia fueron palizas y golpes. Y la adolescencia lo mismo.

Quijano hijo nació en 1961 en Las Palmas, un paraje en el corazón de Chaco, y su infancia fue un peregrinaje incierto detrás de los destinos militares de su padre. En 1964, Buenos Aires. En 1970, Escuadrón 18, Las Lomitas, Formosa. En 1971, Córdoba. Dos años después, Buenos Aires otra vez. En 1975, Córdoba era un hervidero y operaba el Comando Libertaores de America las la Triple A Cordobesa, Quijano pidió el pase ahí para combatir a la “subversión”. En 1976, después del Golpe de Estado, fue asignado al Destacamento de Inteligencia 141 del Ejército. “Lo pidió Menéndez, porque él tenía muchos compañeros de Inteligencia que lo recomendaron”.

Con el tiempo me he dado cuenta que de chico era autista. Vivía tal infierno con mi padre, tanta cagada a palos, que me encerraba en mi propio mundo.

Un día sus padres discutían. Quijano era un chico de cinco o seis años y siguió la pelea con miedo, desde un rincón. Cuando el padre pasó al lado suyo, le pegó una patada en el estómago que lo dejó sin aire.

—Vos arruinaste mi matrimonio— le dijo.

Tanto tiempo después, Quijano sigue sin comprender esa agresión.

—Mi madre y mi padre siempre discutieron mucho, pero ella estaba muy cómoda porque era la mujer de un milico. Después se hizo la víctima y una vez, delante de su actual pareja, dijo que no sabía que mi padre salía a hacer procedimientos. Que creía que hacía guardias en Gendarmería. Yo le pregunté ‘¿y cuándo traía los fajos de guita y los dejaba sobre la cama, alhajas, tapados de piel, televisores? ¿Eso también era de las guardias de Gendarmería?’

“No tienen que dejar a ninguno vivo”

Según Quijano hijo, Martha Celia Foukal integraba una “comisión” junto a las esposas del “Sordo” Jorge Exequiel Acosta y del difunto segundo jefe del Destacamento, Hermes Rodríguez, que compraba algodón para las secuestradas de La Perla. Una noche, después de la cena, Quijano padre contó que su camarada Arnaldo “Chuby” López, se había puesto en pareja con una secuestrada. Su esposa se escandalizó.

No tienen que dejar a ninguno vivo. Los van a denunciar— presagió.

Ahora, Quijano hijo no duda en llamarla cómplice. “Ella administró la guita que se robó mi viejo. Primero hicieron una casa en Tanti, y en el año ’80, con parte de la plata que se había afanado mi viejo –tenían monedas de oro y dólares- compraron la casa de acá al lado”. Quijano dice que habló del botín de guerra durante la instrucción, y asegura que ahora volverá a hacerlo ante el Tribunal Oral.

Trabajar con el padre

En 1976, Quijano hijo tenía 15 años y se hizo amigo de un joven del gimnasio que hacía karate. Unos días más tarde, su padre llegó con una foto del joven. Al dorso tenía el nombre “Kent” escrito en lápiz.

Sos un pelotudo, es del ERP. Ahora te van a secuestrar a vos para extorsionarme a mí.

A partir de ese día, lo obligó a trabajar en el Destacamento de Inteligencia 141. Era su primer empleo y nunca cobró un sueldo. Pasaba jornadas enteras picando pasaportes, títulos universitarios, partidas de nacimiento de familias secuestradas y desaparecidas. También se planificaban asesinatos, bombardeos y secuestros.

—Habían hecho hacer pozos atrás de la Brigada. Los llevaban, los mataban y los enterraban.

—¿En la Brigada dónde?

—En todo el predio del Cuerpo de Ejército. El trayecto del camino de Córdoba hasta Carlos Paz, incluso hasta el lago, es todo terreno de los militares. Es un campo inmenso. Después, cuando llegó la época de la democracia, sé por mi padre que trajeron unas máquinas no sé de dónde, desenterraban todo lo que había y lo molían. Me dijo ‘no van a encontrar nunca nada, ahí’. Año ochenta y pico.

En el Destacamento, el hijo solía ver al padre -uno de los segundos jefes-, a Hermes Rodríguez –el otro-, al “Sordo” Acosta, al “Negrito” Pereyra. “Había tipos que casi no estaban: Palito Romero, el “Chuby” López, “Tejerina” Texas. Ellos eran torturadores”.

—Desde chico había armas en casa y yo jugaba con ellas. Sabía que era un arma cargada, descargada. Aprendí a tirar sólo. A los catorce o quince años yo armaba y desarmaba una pistola como nada, y andaba siempre armado con una 45. En el auto iba con una escopeta.

Cuatro visitas a La Perla

En cuatro ocasiones, entre julio y noviembre de 1976, Quijano padre hizo que su hijo lo acompañara al centro clandestino más grande de Córdoba. La primera vez dejó el auto estacionado cerca del puesto de guardia de Gendarmería (era la fuerza que vigilaba el perímetro del predio). Bajó y habló con los gendarmes. La segunda llegaron hasta la parte de atrás con el auto, donde había un garaje. Quijano padre hizo bajar al hijo, que ahí vio un cuarto con una cama metálica y una mesa. “Recuerdo el olor fétido que salía de ese lugar. Como a pañal cagado. Después supe que en ese lugar era donde interrogaban gente”.

Al lado había un galpón enorme lleno de coches y muebles: televisores, combinados. Quijano padre sacó un paquete envuelto en una manta y atado con un cable, y le pidió que lo guardara en el baúl. Nunca supo qué era.

La tercera vez fue inolvidable. La relata mecánicamente, como las melodías de las cajitas musicales.

Entré a una galería que recorrimos. Había gente en el destacamento. Fuimos a una especie de hall donde había un par de oficinas, una mesa con un tipo sentado que se paró y se puso a hablar con mi viejo. Creo que era el “Chuby”. Ahí estaba la cuadra. En un momento miro, adentro de la cuadra y estaban las colchonetas, los colchones de tropa, y la gente arriba: envueltos con vendas, atados de pies y manos. De algunos se notaba que estaban desnudos y tapados con una frazada. Yo estaba mirando hasta que mi viejo me dijo : “dejá de mirar, pelotudo”.

La cuarta vez se metió caminando. Llegó a un pasillo largo, antes de entrar a la cuadra y a las oficinas. Su padre hablaba con el “Sordo” Acosta.

El último encuentro

En 1983, Quijano hijo se fue a estudiar a la Escuela de Gendarmería, en Buenos Aires. El resto de su familia –Quijano padre, Foukal, su hermana menor- vivían en la casa blanca de Carlos Paz que habían comprado en 1982 y restaurado después. Fue una forma de alejarse de ellos, intentar olvidar su trágica historia. En 1995 pidió la baja en la fuerza y viajó a Europa, donde trabajó en albañilería y conoció a una joven bielorrusa, hija de un teniente coronel soviético, su actual esposa.

En 2007 vinieron de visita y Quijano hijo vio a Quijano padre por última vez. Preso desde 2004 por los crímenes del pasado, discutieron por una escopeta que tenía en su prisión domiciliaria.

Es posible que algún día te denuncie. Yo sufrí mucho por culpa tuya. En aquél momento yo buscaba tu aprobación y mirá lo que me hiciste hacer— le dijo.

Su padre, viejo e imperturbable, lo desafió a que lo hiciera.

—Yo sé que nunca me quisiste –dijo el hijo-. Pero yo en este momento ya tampoco te quiero a vos—, le dijo.

Le juró que era la última vez que le veía la cara.

Cumplió esa parte.

SH/MEL

Al Final del Camino. Remeco Alto. La Guerrilla de Neltume.

AL FINAL DEL CAMINO
REMECO ALTO
.
Por Jorge Duran Delgado, sobreviviente del Destacamento Guerrillero Toki Lautaro.
A treinta y cuatro años de los hechos, luego de haber recorrido un largo camino en búsqueda de verdad y justicia, nuevamente, los sucesos ocurridos en Neltume, intentan remover la conciencia de un país que ha preferido evitar y silenciar a través del miedo, la historia reciente, combatiendo contra la censura impuesta por los principales medios de comunicación, que han ocultado durante los años, el aniquilamiento y exterminio del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, durante el año 1981.
En el marco del Programa de Derechos Humanos, a cargo del Ministerio del Interior, los tribunales de justicia han encargado la investigación del asesinato de Pedro Calfuquir Henríquez, José Eugenio Monsalve Sandoval y Prospero del Carmen Guzmán Soto, tres integrantes de la Guerrilla de Neltume, ocurridos en la zona de Remeco Alto, a la Ministra de la Corte de Apelaciones de Valdivia con dedicación exclusiva, Emma Díaz Yevenes, quien a través de una investigación sumaria, confirmó las querellas criminales en contra de los cabecillas de la Masacre ocurrida durante ese invierno, destacando entre los acusado al Capitán de Ejército y Diputado de Renovación Nacional (RN), Rosauro Martínez Labbé .
Familiares, amigos y compañeros, organizaciones de derechos humanos, así como sobrevivientes de la Guerrilla de Neltume, hemos sido participes de las audiencias y diligencias sobre el caso, donde el primer paso fue lograr el desafuero del diputado Rosauro Martínez Labbé (RN) por la Corte de Apelaciones de Valdivia y que luego fue ratificado por la Corte Suprema de Santiago, permitiendo llevar a tribunales al acusado.
Tras esto, juntos hemos concurrido a las exhumaciones no solo de los tres compañeros asesinados en Remeco Alto, sino que a la de todos los que perdieron la vida a manos de la Operación Pilmaiquén y Operación Machete, encargados del aniquilamiento.
Imagen en el mensaje

Muy temprano en la mañana del14 de abril, subimos a la montaña a presenciar la reconstitución de escena en Remeco Alto, casi alfinal del camino, donde losfamiliares, nuevamente han debido evocar aquel traumáticoevento ocurrido hace treinta ycuatro años, buscando huellas dejadas por nuestros queridos y recordados compañeros, esperanzados de que los peritajes antropológicos y balísticos aporten a esclarecer cómo murieron los guerrilleros, buscando que los culpables sean condenados, y de manera personal, acercándome introspectivamente a los recuerdos que atesoro como miembro del Destacamento Toqui Lautaro… como uno de los últimos sobrevivientes de la Guerrilla de Neltume.
Por Jorge Duran Delgado, sobreviviente del Destacamento Guerrillero Toki Lautaro.

LOS RECUERDOS
Después de haber sido detectados por el Ejército un sábado 27 de junio de 1981 a través del asalto a nuestro campamento, fuimos asediados durante fríos meses por la zona Los Altos de Puerto Fuy, la zona de Remeco y la laguna de Carilafquen, por la Montaña deCachín, Basas Quemadas y el sector de Pasa, donde la persecución militar fue implacable, sin embargo, estos fueron incapaces de establecer un contacto armado directo con nosotros.
Luego del asalto, el destacamento quedo dividido en dos grupos que se encontraban desprovistos de armamento, luego del asalto al campamento ya mencionado, los grupos se mantuvieron apegados a las reglas básicas de una fuerza militar irregular, las que consisten en el dominio y la movilidad en el terreno, realizando largas marchas alternadas por descansos en Tatus, construcciones subterráneas que acondicionamos en la montaña a casi cuatro horas de marcha entre una y otra, y por campamentos transitorios. No lograron verle ni la nariz a alguno de los guerrilleros. Ya nerviosos, los mandos de la Operación Machete, encargados de la persecución, decidieron bajar al grueso de la fuerza militar contra insurgente que constaba con casi 2000 militares. Ellos pensaron que habíamos abandonado la zona, dejando algunos campamentos en el lugar.

Uno de ellos fue ubicado en la Hostería de Liquiñe gracias a la ayuda de los empresarios

colaboradores de la dictadura, donde los huéspedes serian los jefes de la CNI. Otro lugar,fue La Rancha Hilton, ubicada a dos kilómetros del detectado Campamento 83, y otro fue un galpón en la zona de Remeco Alto, distante a tres kilómetros de la casa de Doña Floridema Jaramillo, lugar donde serían asesinados algunos de nuestros compañeros.
La zona de Neltume, durante este proceso, se convirtió en un barracón militar, con una estética similar al cine bélico actual de entre guerras. Gran cantidad de militares, vehículos y equipos de comunicaciones militares de todo tipo, helicópteros Pumas y U-H se
vieron en los poblados, donde sus habitantes, así como las comunidades mapuches, fueron fuertemente violentadas, hostigadas y sometidas a una dura represión y castigo.
En este marco político – militar, el Destacamento Toqui Lautaro, logra reagruparse en el sector de Basas Quemadas, en la zona del Campamento 25, específicamente en el Tatú.
Nuestro grupo se encontraba entero físicamente y sin heridos, sin embargo algunos integrantes del grupo que se encontraba en el Tatú, dirigido por Paine, contaban con algunas complicaciones en sus pies. Nosotros habíamos instalado un campamento transitorio cercano al Tatú, entonces Paine junto a Raúl, quienes se encontraban en mejores condiciones, se mueven a nuestro campamento. Al otro día, Paine decide enviar a León, médico del destacamento, a proveer cuidados a los heridos, con especial preocupación en Jorge, quien había sido víctima de la gangrena. Luego de cuarenta y cinco días, logramos tener un respiro y por ende, retomar la iniciativa táctica. Ahora todos juntos, con un mando que asume en plenitud la conducción y dirección de la fuerza guerrillera, provistos de uniformes militares, armamento y alimentos que había en el Tatú del 25, a la vez, equipos en desuso y alimentos que el grupo de Pedro, en el que yo estaba, rescatarían del Tatú del 83 como a las 16:00 horas, el mismo día del asalto, todos estos abastos serian racionalizados durante la marcha.
Ese día se establece una exploración dirigida por Camilo, Rigo y Oscar destinada a establecer un nuevo campamento. Algunos compañeros tenían quemaduras de nieve en los pies, pero lograban desplazarse con alguna dificultad, sin embargo, Jorge, con sus graves heridas, debió ser ayudado por Víctor y Pablo, quienes lo cargaron durante la marcha hasta la nueva posición, entre mil y mil cien metros de altura, hasta el nuevo campamento llamado el Encuentro.
El mando del Destacamento estaba compuesto por el Jefe, que era Paine, y el sub- Jefe, quien era Pedro. El Jefe del partido al interior del destacamento era Oscar, quien velaba por el cumplimiento de los lineamientos políticos centrales del partido y los particulares acordados por el partido en la montaña, dependiente de la situación políticomilitar que vivíamos, mas el cuarto integrante, el Logístico, cuya función era proveer de todos los requerimientos político – técnicos necesarios para el correcto ejercicio del mando (intendencia, equipos, construcciones bajo tierra entre otros).
Así es como se genera la instancia de evaluación de la situación político-militar vivida hasta entonces, calificada de emergencia total, así como era interrumpido el proceso de preparación previa para que comenzara a operar el frente guerrillero. Dentrode este marco, se discute lo siguiente: La detección y asalto al Campamento 83, problemas de seguridad y encuentros con campesinos, la detención – hasta ahora mantenida en reserva por los jefes del destacamento (Paine y Pedro) – de los compañeros Campos y Quinchavil – que hoy se encuentran en condición de detenidos desaparecidos -quienes ingresaría como patrulla junto a Chamelo y Rigo, siendo estos dos los únicos que lograrían escapar y cruzar hacia Chile, conectándose con las redes del llano y subiendo al destacamento. En conclusión, era un hecho in-desmentible, se interrumpía el proceso de
instauración del frente guerrillero en la montaña.
Hubo lugar también para el análisis crítico y auto-crítico, a las responsabilidades individuales y colectiva en cuanto a seguridad y a encuentros con campesinos, hubo también una dura crítica por la responsabilidad directa que le cabe al mando como primer responsable del proyecto guerrillero.
 Aun así, se ratificó el apoyo hacia estos.
El objetivo y el que-hacer central del Destacamento estaría enfocado a concentrar todas las energías en la defensa activa del contingente; en los campamentos, en tanto se pudiera junto a los heridos, y al estar en movimiento en búsqueda del contacto con el partido y conseguir el apoyo básico.
Inmediatamente se realizaron varias reuniones del mando, enfocadas en las nuevas misiones, en la selección del personal que integrarían las nuevas patrullas destinadas a tomar contacto con el partido, es decir, la decisión de quienes bajarían a las ciudades y quienes se quedarían en la montaña.
Las actividades siguientes iban en torno a las medidas de aseguramiento del objetivo central, llevando a cabo misiones de exploraciones al Puente Quilmío, a la entrada de Basas Quemadas, observación al camino en los Altos de Pasa, así como exploración a la parte sur del Rio Cua – Cua. Una vez agrupada y procesada la información, el Mando ordena una compartimentada (secreta) misión al llano a la patrulla conformada por cinco combatientes: José, León, Chamelo, Rigo y Oscar, quien sería el jefe de la patrulla. Un día 22 de agosto de 1981, salen con dirección a Santiago. Oscar y Rigo debían volver a la montaña a re-integrarse al destacamento.
Durante los primeros días de septiembre, nuevamente sentimos el asedio del enemigo, una señal de que el cerco se estaba cerrando, fue cuando Víctor, desde su puesto de guardia da la alerta de ruidos hacia el costado norte de nuestra posición; se escuchaba como alguien avanzaba entre los coligues, además, por el costado sur, un perro paso por el campamento; Camilo y Pablo le persiguieron alrededor de 500 metros, sin duda era el enemigo quien nos hostigaba. Durante la tarde preparamos condiciones para
al otro día, temprano a la mañana, levantar campamento y marchar en dirección sur, hasta acampar cerca de un arroyo a unos dos kilómetros y medio.
Otras señales comunicadas al mando fue cuando nos desplazamos con Pablo hasta el camino de Pasa para observar y levantar información acerca de los movimientos de las fuerzas represivas.
Allí, observamos traslados helitransportados de personal militar por el cañón Rio Hueico – Liquiñe hacia la retaguardia, además del avistamiento de una exploración aérea de una avioneta a gran altura en el sector del campamento. Estuvimos durante cuatro días allí, la situación era apremiante, cada día que pasaba el enemigo cerraba más el cerco.
LOS HECHOS
Yo era el encargado de la logística. El 13 de septiembre, a primera hora, prepare las condiciones previas, equipos, armamento, municiones, austeras raciones de alimentos con la firme determinación, como afirmó Paine, de cubrir los contactos, tanto en la calle (con el partido, logística central o alguno de los integrantes de la patrulla que bajaría hasta Santiago) o bien con Oscar y Rigo en el monte, a un costado del campamento El Encuentro.
Desde temprano, en formación militar frente a Jorge (nuestro herido) sentado sobre un tronco en la cocina del campamento, se informó que este era el último esfuerzo por darle continuidad al proyecto guerrillero, Paine explica “Con el apoyo logístico básico del MIR desde el llano, hemos sido capaces de mantenernos en la montaña, lo hemos demostrado hasta el momento” puntualizó Paine, “No importa la cantidad de combatientes, si son dos, tres o cuatro, lo fundamental hoy día es permanecer en la montaña, es darle continuidad en el tiempo a la Guerrilla… en consecuencia, cualquier revés o fracaso en función de alcanzar el objetivo (contacto con el partido), hará que las patrullas se transformen en patrullas independientes, con libertad de acción para romper el cerco enemigo, bajar por sus medios al llano y la ciudad e incluso, de manera individual, lograr contactar con el partido”. Para llevar a cabo la misión se organizaron dos patrulla;Paine a la cabeza de una junto a Pablo, Raúl y yo, y otra a cargo de Pedro, junto a Camilo, Víctor y Jorge. Por el momento Víctor se quedaría junto a Jorge en el último campamento que realizamos, a la orilla del arroyo. Los seis restantes marchamos en columna bajo un montesoleado, hasta llegar al lugar donde acordamos el punto con Oscar, cerca del campamento el Encuentro. Nos despedimos de Camilo y Pedro, sin sospechar que seria la última vez que nos veríamos en vida y para siempre. Ellos partieron con dirección a la calle, mientras
nosotros nos acercamos al punto de contacto con Oscar, parapetados al lado de un pequeño acantilado que nos brindaría protección. Alrededor de las tres de la tarde, Paine encarga a Pablo y Raúl subir al punto de contacto que se encontraba a unos cincuenta metros del acantilado. A los cinco minutos explota la montaña. ¡Tiros y ráfagas! Parecía que los tiros reventaban sobre nuestras cabezas. Paine grita “¡Cresta! ¡Qué pasó hue’on…oh!” Yo respondo, “¡Emboscada compadre!”. Cuatro o cinco tiros más se escucharon…luego vemos a Raúl, quien viene replegándose agazapado, se enreda y cae cerca de nosotros, se pone de pié y cuenta lo ocurrido, muy nervioso y desencajado explica que no hubo coincidencia en la contraseña, estaba muy agitado tras la situación, trataba de hablar de los huíos (canto de un pájaro de la zona, cual sonido que era la contraseña), nos cuenta que Pablo estaba agazapado a unos metros de él y se dio cuenta que la respuesta no concordaba con lo acordado, por lo cual dispara su fusil al mismo tiempo que esalcanzado por varios disparos, cayendo de bruces al suelo. Paine comprende lo ocurrido,
“¡Cayó el punto! ¡Alguien entregó el punto!… Estamos cercados, ¡Salgamos de aquí!”,
luego me dice, “¡Hugo, toma la vanguardia y larguémonos de aquí!”, yo respondo “¡A laorden Jefe!.”
Nuestros cuerpos, que ya a esa altura se encontraban anémicos, malogrados por el frio y por la racionalización del alimento destinado para dos meses, que bien supimos administrar en cuatro, indiferente a esto, apegamos nuestros fusiles al cuerpo con el botón puesto en ráfaga y salimos sigilosos. Cruzamos un par de quebrada y como a la media hora nos dispusimos a descansar, nuevamente martillaba sobre nuestra mentes lo ocurrido en el punto, eran más las interrogantes que las respuestas, lo concreto era que Pablo había caído en la emboscada.
Imagen en el mensaje

Pedro Yañez Palacios
¡Por las re-chucha! ¡Qué cagada… que dolor que sentíamos en esos momentos!. Evaluamos la acción fallida y tristemente concluíamos que Pablo era la primera baja del destacamento, así mismo, nos convertíamos en una patrulla independiente, cuyo derrotero tendría como único objetivo, romper el cerco militar tendido por el enemigo y replegarnos a la ciudad, así comenzaba a
perfilarse el fracaso del intento de generar un frente guerrillero en la zona de Neltume.

Por otra parte, en la montaña, Pedro, al mando de su patrulla, marchaba en
dirección a cubrir el punto con el partido. El punto de encuentro era la calle, en un lugar donde anteriormente realizábamos operaciones de vituallas y abastos, a un kilómetro y medio de Basas Quemadas. De acuerdo a la hora de la emboscada (aproximadamente diez minutos luego de despedirnos) en la que Pablo encontraría la muerte, todo hace indicar que ellos deberían haber estado cerca de la calle, lo más probable, es que al
escuchar la fusilería, hayan vuelto al campamento y no hayan cubierto el punto, el cual tampoco fue por miembros del partido desde la ciudad.
De acuerdo a las instrucciones entregadas por Paine esa mañana y ante semejante evidencia, el ruido del tableteo de fusilería de la emboscada,
Imagen en el mensaje

Imágenes Exhumaciones
han de haber vuelto sigilosamente al último campamento para conectarse con Víctor y Jorge, borrando las huellas, curando las heridas de Jorge,
dándole las últimas instrucciones, así como trasladándolo al tronco donde quedaría a la espera de poder ser trasladado hasta la casa de algún campesino de la zona. Probablemente estas actividades demandaron todo el día 14 de septiembre. A mi entender, el día 15, Pedro, Camilo y Víctor partieron bajo una fuerte nevazón, que duró hasta el 17 del mismo mes, día en que el enemigo llegó hasta el último campamento guerrillero, encontrando huellas recientes en el lugar, motivos suficientes para peinar militarmente la zona en sus alrededores, encontrando así la posición donde se guarecía Jorge y donde mismo le abatieron.
Las fuerzas represivas sabían perfectamentequiénes éramos, a través de la información recogida en el campamento asaltado.
Imagen en el mensaje

Imágenes Exhumaciones

Sabía quienes estábamos en repliegue, no obstante, su táctica fue “tirar” patrullas tendiente a cortar la retirada hacia la retaguardia, es decir reforzar y vigilar en la ruta del abastecimiento; la cordillera de Cachín, la laguna Carilafquén, Liquiñe Alto y Remeco.
Las patrullas independientes, una al mando de Paine y la otra al mando de Pedro optaronnecesariamente por la misma táctica, aestando separados. Es probable que estos lo hayan conversado como medida de anticipación
a los hechos, romper el cerco militar por la ladera sur del sector Pasa, donde se ubicaban las comunidades mapuches, en Remeco Alto. Si bien seria muy dura la marcha, se debían agotar toda la reserva moral y física en función de lograr el objetivo.

RUPTURA DEL CERCO

La patrulla del jefe guerrillero seguiría su propio derrotero a partir de la emboscada del 13 de septiembre. Paine manifestó conocer información de parte de Camilo; disponía de una familia con algún nivel de parentesco en la zona, a la cual podría recurrir en caso de emergencia. Todo indica que la marcha conducida por Pedro, el sub-Jefe del destacamento sería dirigida al punto de encuentro con el pariente de Camilo, ubicado en el sector de Remeco Alto.
Precisamente ese sector no había sido explorado en su totalidad por los miembros del destacamento. En ambos grupos habían buenos exploradores, sin embargo esto no fue suficiente, la inclemencia del tiempo, la poca reserva de alimentos, lo boscoso e intrincado de la montaña, el conducir una marcha por sobre los ochocientos y mil metros de altura sobre el nivel del mar, tuvo consecuencias físicas. Todas las quebradas las atravesaron en su parte más profunda, a tal punto que Pedro comenzaría a sentirse mal del estomago y a despertar una fiebre en alza, elementos que les haría forzar la marcha, hasta llegar finalmente a los alrededores de la casa de Floridema Jaramillo. Han de haber cruzado la quebrada que está al norte de la casa, luego de una observación previa, ya que evitaron ser vistos por los vecinos y de esta manera poder abordar a los moradores, por la parte
oeste de la casa.
Floridema Jaramillo y Celia Sandoval, madre de José Eugenio Monsalve Sandoval, de nombre político Camilo, cultivaban una amistad de muchos años. Ambas familias se ayudaban, se visitaban recíprocamente desde aquellos tiempos en que los chicos iban a la escuela de básica Nº87 de Neltume, también realizaban visitas de verano en busca de frutas, manzanas, cerezas y chicha dulce cultivadas en la comunidad mapuche, de la cualeran parte integrante. Como familias religiosas, tendieron puentes de mayor confianza y respeto al tomar la señora Floridema a Eugenio como su ahijado.
Basado en esta amistad de antaño que cultivaban, y esta vez por una necesidad de fuerza mayor, Camilo, Víctor y Pedro entraron a la casa siendo las cinco de la mañana del día 19 de septiembre. Cubrieron sus fusiles FAL con un pedazo de hule. Sin embargo, Floridema protestó aduciendo que militares estaban desplegados por el sector y ellos se encontraban amenazados de sufrir consecuencia en caso de ayudar a los guerrilleros.
Pedro llevaba una fiebre galopante, lo cual lo hace entrar a una pieza de la casa y descansar sobre un camastro. Los guerrilleros hicieron una petición básica, albergue por unos días y un vehículo que los alejase de la montaña. Siendo las siete de la mañana, Floridema se traslada hasta la casa de la señora Ana Inés Marilef, mujer viuda y madre de tres hijos a quien le cuenta lo ocurrido. Le solicita conseguir un vehículo, a lo que se opusieron terminantemente por miedo a los milicos, pues serian detectados de inmediato.
Floridema vuelve a casa con normalidad y prepara sopaipillas, atendiéndolos. A las horas, el efecto fisiológico del alimento en personas que han ingerido muy pocas cantidades durante meses, los conduce a un estado de letargo y cansancio, durmiéndose dos de los tres guerrilleros, momento en que Floridema toma la decisión de enviar a su hijo a dar aviso a Carabineros para que se los lleven detenidos
Una vez en conocimiento de Carabineros, quienes titubearon ante la veracidad de la información, a través del Jefe del Retén de Neltume y en compañía del denunciante, se trasladan hasta el campamento de Rosauro Martínez, distante a siete kilómetros al norte, en la profundidad de la Cordillera en el sector de Pata´e Gallo, como es conocido por los lugareños, y a lo que Rosauro denominó en la reconstitución de escena como sector de Torna-Mesa. Este se informó, se alistó y pidió a Carabineros su presencia, ya que serian importante en la consecución de los hechos. De esta manera, Rosauro al mando de una patrulla sale a medio día en dirección a casa de Floridema Jaramillo. En su marcha, a través del radio activa a las fuerzas dislocadas en el terreno, les advierte realizar un
desplazamiento sigiloso al llegar a la casa tomada por los guerrilleros.
Ante el inminente operativo, Rosauro, jefe de todas las fuerzas y comandante del batallón Llancahue, contó con otros sanguinarios de apoyo, los agentes de la unidad metropolitana de la CNI, la UAT, la Brigada Azul dedicada exclusivamente a la persecución del MIR. Contaba con una fuerza de doscientos comandos, helicópteros de apoyo Pumas y U-H, mientras el estado mayor del ejército, a través de su similar de la cuarta división de
Valdivia, con el consentimiento del Estado de Chile, procuraba todos los recursos técnicos y municiones a discreción con tal de no escatimar recursos frente a peligrosos guerrilleros entrenados en Cuba, pero como todo estaba en sus manos, y como una forma de ponerle nombre al exterminio, al desenfreno, le llamarían “Operación Machete” y después “Operación Pilmaiquén” donde no hubo espacio para la detención, ninguna chance ante una desigualdad de fuerzas abismantemente superior, la alternativa era una sola, aniquilamiento y con saña.
 
ATAQUE Y ASALTO A LA CASA DE REMECO ALTO, LA RECONSTITUCION DE ESCENA
En el plano de la reconstitución de escena solicitada por la defensa del acusado Rosauro Martínez Labbé, este, repasó su desempeño individual en la masacre, aunque lo que ocurrió aquel día fue un despliegue de alrededor de 80 a 100 comandos que rodearon la casa a cincuenta metros de distancia desde la montaña hasta el camino vecinal y al costado norte, cubriendo la parte este hasta el sur, lugar donde se encontraba Martínez y sus colaboradores más cercanos dirigiendo el operativo. Allí, protegido tras un árbol, dejaría al jefe del reten de Neltume. Avanzó hasta la casa y saco de esta a Doña Floridema, explicándole que destruirían su casa por completo, pero le construirían otra. La llevaron hasta el sector norte, donde llevaban también a los vecinos, alejándolos del lugar, hasta dejarlos en una zanja que había más arriba, de esta forma Martínez iniciaba el ataque sin contrapeso, solo la vecina Ana Inés Marilef, se opuso terminantemente a salir de su hogar. Fuera de la puerta de la casa de Doña Ana Inés, sobre un tronco de cerezo, emplazaron una ametralladora calibre P-30 con su respectivo servidor. Los demás militares provistos de fusilería, cerrarían el medio círculo, dejando un bolsón de salida hacia el oeste, lugar escarpado por el que si alguien escapara, seria presa fácil.
 Imagen en el mensaje

Imagen en el mensaje

Reconstitución de escena Caso Neltume 81.
La orden de fuego sería cerca de la una de la tarde, con gritos y metralla que llamaban a rendirse por espacio de dos horas, una especie de ablandamiento.
Posteriormente estrecharían aun más el cerco. Tras otra media hora de metralla sobre el objetivo, prepararon el asalto a la casa con Rosauro Martínez a la cabeza, seguidos de sus colaboradores cercanos.
En la primera incursión a la casa, según dijo Rosauro Martínez durante la reconstitución de escena, desde su posición sur, se acercó hasta la casa con la intención de entrar por la puerta ubicada al este, pero volvió al instante para protegerse, porque uno de los guerrilleros salió a mirar a la puerta, pero la verdad de lo que ocurrió a esa hora, fue que Víctor salió mostrando un pañuelo blanco de rendición, pero Rosauro Martínez, como jefe de la operación no dio ninguna opción, ni tregua, ni posibilidad de detención, si no todo lo contrario, permitió asesinarles en el acto por el fuego de la fusilería apostada muy cerca de la casa. A través de los familiares, que recibieron los cuerpos en la morgue, también se puede corroborar que los cuerpos tenían impactos de balas de grueso calibre en la cara y ojos. Rosauro Martínez, luego de dar muerte a Víctor, por sobre él ingresa a la casa, lo mismo sucedería con Pedro, al parecer fue rematado en el interior de la vivienda.
Imagen en el mensaje

Imagen en el mensaje

Imagen en el mensaje

En el lugar, luego de treinta y cuatro años, Martínez se ubica en cuclillas parapetado en un árbol, corre agazapado hasta la casa, ante la mirada atenta de los peritos forenses, según él, entró sin darle ni puntapié ni culatazos a la puerta, dio unos pasos por el pasillo y vio los cadáveres, enseguida, la Ministra Emma Yevenes pregunta “¿En que condiciones estaban los muertos?” A lo que Martínez Labbé contesta, “¡Esa pregunta no la voy a contestar!”. Lo que no dijo, es que el asalto final a la casa de Floridema fue la culminación de la operación y en este caso, a
pesar del gran desequilibrio de fuerzas, todo indica, que Pedro y Víctor fueron rematados al interior de la casa. Por otra parte, Camilo había logrado escapar minutos antes por la ventana norte de la vivienda.
Agazapado corrió en dirección noreste hacia la zona escarpada, siendo alcanzado por el fuego. Mas tarde sería rematado en la quebrada por
Rosauro Martínez y sus colaboradores.
Reconstitución de escena Caso Neltume(Imágenes de Rosauro Martínez)
En el transcurso de la tarde llegaron helicópteros los que se llevarían a Víctor y a Pedro, sin embargo Camilo sería sacado de la
quebrada en una camilla improvisada de troncos hasta la calle, para luego llevarlo al campamento militar, ubicado a tres kilómetros hacia Remeco, cerca del puente Chan Chan. Luego de esto, el día 21 de septiembre serían
asesinados Oscar y Rigo en el sector Puente Cortado, nosotros, la patrulla de Paine, en ese momento desconocíamos por completo dicha información, hasta informarnos a fines deseptiembre en Neltume.
DILIGENCIAS
Durante el transcurso de la diligencia en que declararon nueve testigos entre civiles y militares, el jefe de la operación “Machete”, a diez metros, observaba atentamente el desfile de testigos que declaraban ante la Ministra. Se le vio desafiante, siempre de pies, de brazos cruzados o manos atrás apoyadas en la espalda, imperturbable, siempre pendiente de quien declaraba, asintiendo o moviendo la cabeza con pequeños gestos de aprobación o desaprobación, conocedor de un lugar de muerte como este, hoy día, convertida en una pampa donde pastan las ovejas. De aquella maldita casa no queda vestigio alguno, solo la historia, la leyenda, pero Rosauro, de reojo mira el lugar donde alguna vez hubo una casa, solo él recuerda el lugar del crimen. Se apronta luego a ser protagonista de una actuación pauteada a su conveniencia, pensando que el tribunal lo deje limpio de polvo y paja.
Las organizaciones de derechos humanos, junto a los familiares, abogados,
compañeros y amigos, que han luchado incansablemente en la búsqueda de verdad y justicia, por castigar a los culpables, diciendo no a la impunidad, siguieron paso a paso la diligencia. Hubo también un momento al final, en que los asistentes manifestaron su repulsa ante la presencia de Rosauro Martínez. Los familiares directos lo encararon a la salida del lugar y le mostraron las imágenes de sus seres queridos diciéndole “¡Mira, él era mi hermano y lo mataste!” Otro familiar le enrostró la foto, “¿Por qué no los detuviste?
¡Sino que los mataste y te ensañaste con ellos!… asesino, asesino, asesino…” comenzaron a corear los alrededor de 100 acompañantes, fue el momento mas álgido de la diligencia, hasta que unos matones afines, que llegaron de Chillán, lo rodearon y protegieron a la salida.
Imagen en el mensaje

Imagen en el mensaje

Amigos de Rosauro Martínez
REFLEXIONES
Los hechos ocurridos en Neltume y especialmente en Remeco Alto, constituye un proceso judicial emblemático y desnuda de cuerpo entero la democracia pactada, donde la derecha ejerce presión sobre los tribunales y en todo momento ha tratado de dar impunidad, haciendo que las condenas sean irrisorias, solicitando la libertad vigilada o la prescripción de los hechos.
Sujetos como Rosauro Martínez, entrenados en las Escuela de las América, no tan solo en la anti-guerrilla y en el traspaso de experiencias en la aplicación de tormentos a los detenidos, sino que además, eran oficiales de inteligencia y contra-inteligencia, capaces de explotar todas sus habilidades conspirativas con tal de alcanzar su objetivo, en este caso, llegar al parlamento, contando con la absoluta complicidad de la clase política e integrándose a la vida interna del partido Renovación Nacional y participar de su plantilla parlamentaria.
Imagen en el mensaje

Imagen en el mensaje

Reconstitución de escena (Familiares de las víctimas y peritos de la Policía de Investigaciones)
Es la seudo-democracia, cuya construcción política ha sido sobre la base de una constitución espuria para dar impunidad y proteger a los criminales (archivo de los torturados, postergados durante 50 años para conocer la verdad) la política de ignorar la legítima lucha contra la impunidad de las organizaciones de derechos humanos y sociales, la actitud de los diferentes gobiernos hacia las víctimas, cuya reparación digna es un derecho, por la violencia ejercida a través de los agentes del Estado de Chile, es considerada como un favor, tanta injusticia, postergación e indignación, le ha explotado en la cara al gobierno de turno, a través de una huelga de hambre de los ex-presos políticos, cuya herramienta de presión debería tener como finalidad, la búsqueda de un escenario político favorable para una autentica negociación.
En un sistema neo-liberal en lo económico donde los empresarios todo lo tranzan en el mercado, tampoco se escapa el sistema político, y la política hoy es un bien de consumo para los empresarios, invierten y logran ganancias, claro está. Con el consentimiento de la élite política no representativa del sentir de la ciudadanía, estos, han sido cómplice de
oscuros contubernios entre política y dinero, hechos que tiene larga data comenzando por Mop-Gate, La Polar, Las Farmacias, Los Pollos por nombrar algunos y ahora las campañas políticas pagadas irregularmente adquiere un carácter de cráter eruptivo como un volcán cuyo material amenaza con salpicar al conjunto de la “clase política”. Solo la ciudadanía tiene la capacidad de enmendar el rumbo en este país y lo está haciendo desde abajo
mediante el fortalecimiento y empoderamiento de sus organizaciones sociales, colectivos, estudiantes, centros culturales, museos, organizaciones comunitarias, a nivel local y territorial, generando propuestas, realista y alcanzables, como paros y mesas de negociación, formas incipientes de poder popular.
Para cambiar las reglas del juego, es decir un nuevo contrato social a nuestro favor, solo es posible en la medida que el pueblo sea capaz de abrir y preparar un escenario político y social favorable para legitimar y llevar a cabo una Asamblea Constituyente, democrática y popular, generando así, una nueva constitución política para Chile.
Por Jorge Duran Delgado.
18 de mayo de 2015, Temuco, Chile.
Imágenes: Anita Duran Hidalgo
  

 

Los recuerdos desnudos de una niña. Leandra (Erika) Guzman brunet

VIERNES, JULIO 25, 2014

LEANDRA GUZMAN BRUNET ESCRITORA CHILENA NORUEGA

Leandra 1

PORTADA 

Conociendo la esencia de ‘Con el reloj de mi abuela’: entrevista a Leandra Brunet

Por José Sarzi Amade  y Leonor Taiano Campoverde

En la entrevista que la escritora Leandra Brunet concedió para Mito, José Sarzi Amade y Leonor Taiano Campoverde tuvieron la oportunidad de conocer la perspectiva de la autora chileno-noruega sobre su obra autobiográfica Con el reloj de mi abuela. Brunet habla sobre su relación con su tierra natal, el significado de Noruega en su mundo afectivo, la importancia de los recuerdos y las razones que la condujeron a escribir este texto.
Leandra Brunet nació en Santiago en 1961 y reside en Noruega desde que, junto a su madre y sus hermanos, recibió asilo político durante la dictadura de Pinochet. Estudió Ingeniería en la Universidad de Bergen y ha traducido diversos textos y programas informáticos. Es también diseñadora de vestuario, actividad por la que obtuvo el Premio Nacional de Diseño en Noruega el año 1994 por su “Exposición en piel de pescado”. Actualmente trabaja como diseñadora y profesora de castellano como lengua extranjera, en Folkeuniversitetet, desde el año 1996.
Brunet alterna sus actividades profesionales con la creación literaria y se ha convertido en una de las máximas exponentes de la literatura comprometida chilena, producida en Noruega. De hecho, Con el reloj de mi abuela, obra de la que se hablará en esta entrevista, ha sido escrito en memoria de su padre Marcelo Guzmán y de los ejecutados y detenidos desaparecidos en el campo de concentración de Pisagua [1].
 Leandra 2
.
Revista Mito. Buenos días Leandra, gracias por haber aceptado esta entrevista. Desde hace tiempo que deseábamos saber más sobre usted y sobre su obra Con el reloj de mi abuela.
Leandra Brunet. Gracias a ustedes por permitirme utilizar la palabra. Ella lo encierra todo, las grandes alegrías y la fuerza para soportar los dolores. Qué alivio su presencia y, a la vez, ¡qué castigo su ausencia! Escribir es la mejor forma de abrazar la vida pero sin dejar de reflexionar para levantarse combativa contra esas palabras de sabor amargo, la injusticia, todo lo que transforma en opresor al oprimido, o que roba la dignidad de ser. Me arrebataron la dicha y me entregaron la angustia, la responsabilidad de esa transformación de la esencia más honda que fue volverme resiliente.
R.M. ¿Por qué decidió escribir Con el reloj de mi abuela?
L.B. He vivido sustentando una niñez en la mirada, observándolo todo, en constante búsqueda de comprensión; pero son en mis recuerdos donde están mis raíces y las respuestas que se han vuelto a su vez nuevas preguntas. Escribí mis recuerdos porque tenía que hacerlo. Porque es mi vida y quisiera salvarla. Mi experiencia es parte de la memoria histórica de mi país y habiendo cobrado conciencia de su fragilidad, de cuán efímera es la memoria, quiero darle un momento más de existencia para mis hijos, para mis nietos, y para los que han de venir.
R.M. ¿Se trata de una obra totalmente autobiográfica o hay elementos ficticios?
L.B. En el género de los recuerdos se debe tratar de contar la vida como fue, hubiera preferido quedarme abrazada al silencio, y hubiese sido tal vez una aventura de la cual existen respuestas y se inundan los ojos de detalles. Sin embargo pase a ser una sombra de mi misma, y aun así fue muy difícil describir la destrucción de mi familia, la desgracia de mis hermanas, etc. Inicialmente cuando escribí la primera edición, pensé que había encontrado las respuestas a mi pasado, pero hoy siento que aún los hilos no están unidos y debo llegar a la totalidad de esta historia hasta rebasar la profundidad del silencio. Me temo que cada rincón que desempolve, contribuye a la que ha sido una búsqueda a lo largo de mi existencia: la Verdad y la Justicia.
R.M. Usted dice que sus padres le dieron muchos nombres y que para sus lectores desea ser “Leandra” ¿Por qué escogió ser Erika en la historia? ¿Existe alguna diferencia entre Erika y Leandra?
L.B. Curiosa pregunta, elegí ser Erika pues desde niña mis hermanos me llaman Erika, y es el nombre que asocio con esa época de injusticia, de dolor, de despojo.Son los recuerdos desnudos de una niña. Allí me faltaba cielo y árboles y la presencia de mis padres. Fue la época de indignación de identidad, de cambiar el enfado por la risa. Leandra es la mujer, la madre, compañera y amiga. Es el ser que carga la responsabilidad de hacer realidad mis ideales de verdad y justicia.
R.M. La obra inicia en Oslo, capital de la nación a la que usted se refiere como “Mi bella Noruega”. ¿Qué significa para usted Noruega? ¿Siente que Noruega es su tierra de adopción?
L.B. Noruega no es mi tierra de adopción, Noruega es mi país, es el lugar que he vivido gran parte de mi vida físicamente, aunque por momentos mi camino ha consistido en transformar la nostalgia, el dolor de la ausencia y de las perdidas irremediables, en el amor por las causas que he abrazado, por quienes me rodean, por aquellos a quienes he podido servir. Dicen que “Ostra feliz no cría perla” ¡Cómo agradecer la maravilla de vivir aquí! Y cuándo estoy lejos, siempre vuelvo a cerrar los ojos para disfrutar sabiendo que cuando vuelva abrirlos mi realidad, aún me estará esperando.
R.M. ¿Qué papel desempeña Chile en su vida?
L.B. Chile es mi niñez y solo puedo salvar la época de mi infancia de distintas maneras, principalmente recordando mi vida antes de los once años y el corto periodo después de los doce años. Con los años me he desprendido de los pocos granos de arena que traje de Chile, y creo que ya nunca más podré sentir mis pies firmes y apegados como en otras tierras. Hay periodos de la vida que trascurren en una especie de armoniosa felicidad, periodos que tienen la tenue tonalidad de la alegría, y para mi coinciden con aquellos años, en aquellas largas vacaciones con mi familia, donde el lenguaje era más dulce y agradable.
Hoy Chile representa la injusticia y mientras no exista Verdad y Justicia, jamás podré reconciliarme con Chile.
 Leandra 3
R.M. ¿Se definiría usted como una persona con dos patrias?
L.B. Me considero una persona de todas partes, mi pasaporte sólo dirá mi fecha y lugar de nacimiento, sin embargo mi sonrisa, mis lágrimas, mis deseos estarán donde me sienta bien.
R.M. Las escenas más dramáticas de la obra son aquellas relacionadas con el campo de concentración de Pisagua, el arresto domiciliario de su madre y la humillación sexual del sargento golpista hacia la hermana de Erika. ¿Considera usted que estas infaustas vivencias forman parte del pasado común chileno? ¿Por qué decidió ser tan descriptiva en esta parte de la obra?
LB. Después de esa felicidad casi perfecta, que duró algunos años, el cielo, envidioso se acordó de nuestra familia y ese Dios furibundo en el que creían mis ancestros descargó el rayo de su ira sobre nosotros que, tal vez sin darnos cuenta éramos una familia feliz, e incluso muy feliz.
Es por eso que al escribir, sentí con más fuerzas que nunca el poder describir cada infamia cometida por aquellos seres psicópatas que destruyeron nuestras vidas y las de muchos niños como nosotros.
En este momento se estima que más de 700 menores quedaron huérfanos producto de la dictadura en Chile. Son algunas de las cifras de diversos informes de organismos de derechos humanos que retratan lo que vivieron menores de edad. Muchos de ellos llegaron a la Fundación de la Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, organización creada en 1979, donde acogieron a los huérfanos que lo perdieron todo.
Según el informe Rettig existen al menos 307 menores de 20 años ejecutados, de los cuales 75 son detenidos desaparecidos. Cuatro de cada cinco niños, pasaron por la tortura, violaciones… Muchos de nosotros al reabrirse los juicios por el ministro Carroza en agosto del 2013, nuevos recuerdos subieron a la menoría, recuerdos escondidos en lo más profundo de nuestro ser.
R.M. Erika se niega a llorar, no quiere que sepan que sufre ¿Considera usted que Erika, a pesar de su corta edad, se convierte en un ser adulto en la novela? ¿Piensa usted que Erika es una heroína?
L.B. Una de las cosas más duras que tenemos que hacer cuando alguien se nos muere, o cuando lo matan, es revisar las gavetas. A mí me encomendaron hacerme cargo de mis hermanos, defensa única para sobrevivir, y el no llorar lo escuché mientras esperaba por mi hermana en el regimiento, “Los valientes no lloran” dijo una compañera que buscaba a su hijo. Me quedó tan marcado, que a mis 33 años aprendí a llorar… y dejé de ser quien había sido, y comencé a llevar la dulzura que había escondido por años.
Heroína…mmm… que ironía hace unos meses descubrí que llevaba grietas horribles y el dolor tuvo que ser tan grande que nunca en cuarenta años se manifestó, nuevamente estoy volviendo aprender a vivir y sigo tejiendo una vida que no acaba por terminar de tejerse. Soy una resiliente de una cruel dictadura que tuvo que luchar contra viento y marea, dictadura que me arrebató a mis padres, país, familia y abuela…
R.M. Los objetos tienen una gran importancia en la obra: el reloj de su abuela enciende la mecha de los recuerdos, el chalet, los libros, etcétera, son destrozados, la mesa del comedor expresa su humillación diciendo “me rayaron como si fuese un pino viejo”. Erika dialoga con los objetos, percibe sus emociones, comparte sus temores y sus recuerdos ¿Cuál es la relación existente entre los objetos y la memoria? ¿Entre los objetos y la realidad?
L.B. Al cerrar la puerta de casa, se quedó lo más hermoso de mi familia,y agradezco las emociones vividas, sé que al escribir de ellos me ayudó a superarlos, sé que el poder compartirlos enriqueció mi vida en niveles mayores de los que caben en palabras. Además pienso que si un viaje nos ha sido grato y enriquecedor, ¡cuánta gratitud hacia los primeros pasos! Debo a mi niñez en Iquique.
R.M. Lamentablemente la entrevista ha llegado a su fin, muchas gracias por habernos permitido saber más sobre usted y su excelente texto.
L.B. Gracias a vosotros, quizás si a lo largo de mi vida hubiera hecho reír más a mis amigos, si hubiera creado ceremonias, costumbres para distintos momentos del año, o hubiera sembrado un jardín, o tantas otras cosas que pudieran dejarme viva en la memoria, no hubiese escrito este libro con tanto dolor acumulado.
[1] Para mayor información, véase también el artículo de Leonor Taiano “Con el reloj de mi abuela… las raíces chilenas de un present
Rescate y Preservación de la Memoria Histórica sobre La Línea de Fuertes de la Alta Frontera a la Reforma Agraria en Malleco

Proyecto financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a través del Fondart Regional. Convocatoria 2017

Isair Infante

Somos pueblo comunicador

Periódico Alternativo

Contra la Propaganda de las Multinacionales Mediáticas

Círculo literario de mujeres

Colectiva dedicada a la divulgación del feminismo y la creación literaria de mujeres

Periodico Acracia

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y completamente libres

InterMedia Press

Periodismo Post WikiLeaks

El Cohete a la Luna

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

Casa de Miguel

..:: RED SOLIDARIA ::..

Observatorio de Género y Equidad

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

Diario Digital LGBT El Diverso - Noticias del habla latinoamericana e hispana de LGBT, LGBTI, LGBTIQ+, TLGB, GLBTI en América Latina

Noticias sobre personas gays, lesbianas, bisexuales, mujeres trans, transfemeninas, transmasculinos, hombres trans, FTM, MTF, niñez trans, niños trans, homosexuales, o simpatizantes en identidad de género y orientación sexual

Blog Universitario

Reportes de lecturas academicas, analisis politico y proyectos universitarios

Costa Veracruz

investigaciones especiales

Mirada Caleña

El Acontecer de nuestra Ciudad

A %d blogueros les gusta esto: