Todas nuestras Historias

LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR


No basta conocer la historia, es indispensable reflexionar sobre ella para formar una plataforma de apoyo a la lucha contra la repetición de sus errores


Matar un ruiseñor //// Víspera de año nuevo //// Ángel //// Un lápiz de pasta marca BIC //// Navidad en la isla
Vitrina de libros
Sitios de memoria


Destacados:
Nuestra gente de la Universidad Técnica
Neltume: grito de rebeldía
Ciento diecinueve revolucionarios asesinados
Los del Liceo de Hombres de La Serena
Casa del horror José Domingo Cañas
Maestros por siempre: los profesores asesinados


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—– —— NUESTRAS HISTORIAS Deuda Pendiente José Manuel Ramírez Rosales_ por Beatriz Miranda OyarzúnMatar un ruiseñor María Cristina López Stewart_ por Martín Faunes Amigo¿El viejo pascuero existe? Haroldo Cabrera Abarzúa __ por Herman MaldonadoAdiós a Sara Astica Sara Astica Cisternas _ por Manuel HolzapfelBárbara y Edwin Bárbara Uribe Tamblay, Edwin Van Jurick Altamirano__ por Viviana Uribe Tamblay

Sarita Astica, la de “Valparaíso mi amor” Sara Astica Cisternas _ por Martín Faunes Amigo

Besos eternos Bárbara Uribe Tamblay__ por Carlos Antonio Vergara Núñez

Tres bellas maestras Rosetta Pallini, Elsa Leuthner y María Elena González _ por Lucrecia Brito

Hércules contra los piratas Carmen Bueno Cifuentes y Jorge Müller Silva _ por Pablo Varas

Un último grito de triunfo y de amor Luis Durán Rivas _ por Lucía Sepúlveda

Alto y sereno Bautista van Shouwen _ por Martín Faunes

Homenaje al amor y al valor Óscar Ramírez González, Martín Elgueta Pinto, Abundio Contreras González y Antonio Cabezas Quijada por Tamara Saavedra

Diana y Paulina vencen la impunidad Diana Aron, Paulina Aguirre por Lucía Sepúlveda

Gracias Juan Juan Bosco Maino Canales por Luis Enrique Araya Castelli

Ceremonia de amor -Perros de cana- Pepe Carrasco, Juan Carlos Gómez por Martín Faunes Amigo

En esto estamos todos por Pablo Varas

Ilusión y Realidad Alonso Lazo Rojas

Mi nombre es Salvador Allende por Martín Faunes Amigo

Semblanza de Marcos Barrantes por Alan Gómez Michea

Amigo ausente Claudio Venegas Lázzaro por Rodrigo Posada Parra

Three cool cats Claudio Contreras Hernández, “Coco” por Martín Faunes Amigo

Último discurso del Compañero Allende

Aprendí a vivir Claudio Thauby por Yury Thauby

Papá, dónde estás Carlos Rioseco Espinoza por Esteban Rioseco Espinoza

Escribir tiene muchas caras, casi tantas como los recuerdos Carlos Rioseco Espinoza por Esteban Rioseco Espinoza

Tras los pasos de la memoria por Hilda Espinoza Figueroa y Lucrecia Brito Vásquez

Thauby y Tano Claudio Thauby y Ramón Martínez González por Lucrecia Brito Vásquez

El gesto perdido del bello recluta Claudio Thauby por Rosana Ojeda

La primavera del 75 Alonso Lazo Rojas y Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Bernardo llevaba puestos unos bototos Bernardo Cortés Castro por Edgardo Carabantes Olivares

La última lección del profesor Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Claudia López Benaiges por Kristian M. F.A.D

Víctor Jara en la mañana Claudia López y Víctor Jara Por Óscar Aguilera

Guayacán, donde ejecutaron a niños Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy por Arnaldo Pérez Guerra

Coquimbo, donde dinamitaron personas Federico Álvarez, Germán Cuello, Mario Romero y Sonia Valencia por Ana Marín Molina

La maestra de Puerto Fuy Bernarda Vera Contardo por Juan Carlos Díaz

Agosto Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Diana Diana Aron por Gilda Waldman M.

Todo este territorio es tu sepulcro Nilton Rosa Da Silva por Óscar Aguilera

Un hombre de acción Marcos Barrantes Alcayaga por Martín Faunes Amigo

Maestranza San Bernardo por Fernando Lizana

Francisco Aedo, un arquitecto, un maestro

El último tren para el colega Barría Arturo Barría Araneda por Nieves Fuenzalida

Maestra por Siempre María del Carmen Arriagada Jerez por Lucrecia Brito Vásquez

Regreso al hogar Lisandro Sandoval, «Layol» por Arinda Ojeda Aravena

Antuco por Odette Magnet

Salvajes y santos inocentes por Martín Faunes Amigo

¡Mala Cueva Militar! por Manuel Paiva

Una golondrina tras la alambrada Carlos Carrasco Matus, «Mauro» por Viviana Sepúlveda Pino

Cecilia y el Caluga Juan Carlos Rodríguez y Cecilia Castro

Homenaje al “Flaco D’Orival” Jorge D’Orival Briceño por Erika

Jaime Ossa en la memoria Jaime Ossa Galdames por Patricia Bravo

Guaripauchito Víctor Oliva Troncoso por Sonia Oliva Troncoso

Mi hermana Catalina Catalina Gallardo por Isabel Gallardo

Interpretación libre de una tragedia Enrique París Roa por Piero Montebruno

Cayó junto a su pueblo André Jarlán por José Aldunate s.j.

Jecar, compañero en el viaje de la vida Jecar Nemhe por Fesal Chain

James y el Camaro Patricio Munita por Flaco Lucho desde Bélgica

¿Negligencia Culposa? por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Irregulares Viriato, Baucha, Perico, Ángel, Chico Pedro por Ernesto Marcosy

Mujeres de mi generación por Luis Sepúlveda

Bailarina – Arquitecta Ida Vera Almarza por Pablo De Carolis Yori

Futbolistas del Carrera Pinto Isidro Pizarro Meniconi por Oscar Montealegre Iturra

Unicornio II Muriel Dockendorff Navarrete por Iris Padilla

Búsqueda de “Daniela” Muriel Dockendorff Navarrete

Cartas y poemas de Muriel Muriel Dockendorff Navarrete

Támesis Marcelo Eduardo Salinas Eytel por Nicole Drouilly

Las risas y las voces de mi padre Marcelo Concha Bascuñán por María Paz Concha Traverso

Cucho, el “Gato” de Ñuñoa Agustín Reyes González, “Gato” por Lucía Sepúlveda

Amanece por Máximo Gedda

Moreno de verde luna, voz de clavel varonil Hugo Daniel Ríos Videla, “Peque” por Teresa Izquierdo Huneeus

Che Compadre Hugo Ratier Noguera, “Raimundo” por Martín Faunes Amigo

Pablo y Feliciano Raúl Cornejo Campos, “Feliciano”, y a Miguel Angel Sandoval, “Pablo” por Flaco Lucho desde Bélgica

El sastre valiente Miguel Angel Sandoval, “Pablo” por Lucía Sepúlveda Ruiz

Discos de vinilo Genaro Flores Durán __por Jorge Flores Durán

Las flores de mi balcón llevan tu nombre Muriel Dockendorff Navarrete __por Pablo Varas

Muriel, dulces, kuchen y tortas Muriel Dockendorff Navarrete __por Patricia Ochoa

Nunca dejarás de estar conmigo Gregorio Mimica __por María Antonieta Blaisse

Revivieron la historia de Carlos Rioseco

Carta abierta a Juan Maino

Recuerdos de 30 años Alberto Bachelet __por Patricio Carbacho

Otro 11 de septiembre Gastón Vidaurrázaga Manríquez __por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Acto en el Liceo de Hombres de La Serena

Nuestra gente del Liceo de Hombres de La Serena

Un estudiante viajero Germán Cuello __por Alexandra

Estadio Nacional y Chacabuco, memoria del silencio __ por Dr. Luis Cifuentes

Una contribución al Movimiento Popular de Concepción Rudy Cárcamo Ruiz __por Eduardo Cruz (Bily)

Nuestra gente de la UTE

A la vuelta del calendario: Gente de la UTE Claudio Contreras / Agustín Martínez __por Juan Carlos Díaz

A 31 años del asesinato del General Bachelet Alberto Bachelet __por Raúl Vergara Meneses

José Hipólito Jara y Víctor Alfonso Martínez

Acerca de Jorge Grez Aburto __por Eduardo Agustín Cruz (Bily)

Miguel Cabrera Fernandez “Paine” __ Miguel Cabrera __por Victor M. Gavilan

Neltume / Nahuelbuta

Federico junto al diamelo Federico Álvarez Santibáñez por Ana Marín Molina

Carlitos y el Coronel __ Oscar Rojas Cuéllar __por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

Gladys, maestra de ética y consecuencia revolucionaria __ Gladys Marín __por Martín Faunes Amigo

Algo más que «Dama Blanca» Padre Miguel Woodward __por María Paz García-Huidobro

Carmencha__ Carmen Bueno __por Loli Bueno

Nilda Patricia__ Patricia Peña Solari __por Juparo

La niña junto al piano__ Patricia Peña Solari __por Claudio

Playground__ Patricia y Fernando Peña Solari __por Paz Concha Traverso

¿Quién asesinó a Jacqueline Drouilly? __por Arturo Alejandro Muñoz

Cátedra de Educación Cívica __por Martín Faunes Amigo

Víspera de año nuevo _Lucrecia Brito Vásquez

Bolsas de pan en el estadio _Manuel Paiva

Las historias que podemos contar _Mario Garcés Durán

Once de septiembre en Indumet _Martín Faunes Amigo

Tres raasss por Ricardo Faunes _Martín Faunes Amigo

La vie en rose en Grimaldi__ María Teresa Eltit / María Teresa Bustillos __por Monique Hermosilla Jordens / Lucrecia Brito Vásquez

De mayo a octubre de 1975__ Iván Olivares Coronel “Chuqui” y Dagoberto Pérez Vargas “Dago” __por Flyman

Ayudista de todas las horas__ Sonia Edwards __por Lucía Sepúlveda

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita__ _Miguel Enríquez __por Adriana Goni

Le juro que fue por amistad__ _Jacqueline Drouilly / Marcelo Salinas __por Guido Eytel

Ángel__ _Horacio Carabantes Olivares __por Edgardo Carabantes Olivares

Hoy confluyen aquí las voces y los sueños __por Daniela Peña Soto

En recuerdo de Paine__ _Miguel Cabrera Fernández-__ por Andrés

Blancas abandonan -Danilo González Mardones-__por Pablo Varas

Amanecerá un día__ _Luis Palominos Rojas-__por Eduardo Palominos Rojas

Una silueta contra la montaña__ _José Manuel Ramírez Rosales-__por Nelly Berenguer Rodríguez

Con todo el tiempo del mundo _J.J.Boncompte, J.Carrasco-__por Pablo Varas

Hombre niño casi alado _Claudio Venegas Lazzaro-__por Margarita Román

El guitarrista que se atrevía a cantar _Horacio Carabantes-__por Martín Faunes Amigo

Martes once en la Universidad _Goyo Mimica- __por Manuel Mardones

El niño invisible _Miguel, Bautista, Ricardo y Ambrosio- __por Manuel Holzapfel Gottschalk

El beso tembloroso _Mónica Llanca Iturra- __por Lucía Sepúlveda Ruiz

Aquí…, Radio Liberación _Fernando Vergara Vargas-__por Lucía Sepúlveda Ruiz

La foto de mi casa -Julio Guerra-__por Luis Alberto Tamayo

Bachilleres en fútbol -Rafael Madrid-__por Jaime Castro Santoro

La imaginación herida -Eugenio Ruiz Tagle-__por Josefa Ruiz-Tagle

Memorias fragmentadas -Padre Llido-__por Claudia Iturrieta

Pepe Amigo, el malo -José Amigo Latorre-__por Narda Salgado

Maletín james bond -Juan Maino Canales-__por María Angélica Illanes Oliva

Revolucionarios profesionales -Matías-__por Juan Schilling Quezada

Detective ángel de las microtabletas fotográficas -Teobaldo Tello Garrido-__por Martín Faunes Amigo

Una mano en el bolsillo trasero -Mauricio Jorquera-__por Manuel Arriagada

Hermosa niña judía -Diana Aron-__por María Paz García-Huidobro

Paine: algo más que sandías-__por Martín Faunes Amigo

Pasajeros en el tren Elquino -Federico Alvarez S.-__por Martín Faunes Amigo

Homenaje a Jorge Peña Hen

Encuentro el antiguo profesor con el borracho -Jorge Peña Hen-__por Martín Faunes Amigo

El clarin mayor -Jorge Peña Hen-__por Martín Faunes Amigo

Sinfonías en carcajadas -Jorge Peña Hen-__por Lucrecia Brito

Treinta y uno de Julio de 1975 __Poema para los 119__por Juparo

Nilda Patricia __Nilda Patricia Peña Solari__por Juparo

Memorias Fragmentadas __Padre Antonio Llidó Mengual__por Claudia Iturrieta

Si el poeta eres tú __Máximo Gedda, Yactong Juantok Guzmán, Carlos Gajardo Wolf, Mario Calderón Tapia, Ricardo Solar Miranda, Rabito, Cesar, Amador Del Fierro__por Liliana

Justicia Divina __Gabriela Arredondo Andrade__por “M”

Alfredo, vas a ser abuelo __Alfredo García Vega__por Silvia Vera

La niña junto al piano __Patricia Peña Solari__por Claudio

Fue en septiembre__ José René Barrientos Warner __Germán F. Westphal

Kellina__ Jacqueline Binfa Contreras __María Paz García-Huidobro

Al Che y a Miguel en el 2001 __ Miguel Enríquez, Ernesto Che Guevara __Víctor Toro Ramírez

Carta de Bautista a su madre __ Bautista Van Schouwen Vasey __

Página de diario de 1963 __ María Cristina López Stewart __

Otro más del Manuel de Salas __ Luis Guajardo Zamorano __Anónimo

Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza __ Miguel Enríquez Espinoza __por José María Memet

Amanece __ Máximo Gedda Ortiz __

Cuando en el sur florecían los cerezos __Marcelo Salinas Eytel__por Guido Eytel

Hermana niña __ Carmen Bueno Cifuentes __por Olimpia Bueno

Historia de un asesinato por fusilamiento__ A la memoria de Pedro Purísimo Barría__por Germán Westphal

El hombre del abrigo amarillento y la mujer que lo amaba__María Cristina López Stewart, Federico Alvarez Santibáñez, Horacio Caravantes Olivares, Jaime Vásquez Sáez, Luis Guajardo Zamorano, Claudio Contreras y Agustín Martínez __por Martín Faunes Amigo

Arrayán__Paulina Aguirre__por Viviana Sepúlveda

Cartas mutiladas__Carmen Bueno__por María Elena Blanco

Bajo el bosque__Héctor Garay Hermosilla__por Diego Muñoz Valenzuela

Triunfador en innumerables aventuras __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Pablo Leiva

Confidenciado entre café y café __Sergio Alejandro Riffo Ramos__por Marisa

Una persona de la raza humana __José Modesto Amigo Latorre__por Hippie

Encuentro del héroe con la traidora __Padre Antonio Llidó Mengual__por Archivero

Mac Leod había sido cadete __Juan Rodrigo Mac Leod Treuer y María Julieta Ramírez Gallegos__por Pablo Leiva

Con Mario somos amigos __Mario Edrulfo Carrasco Díaz __por Lucía Sepúlveda

Recuerda, tu hermano desapareció __Manuel Jesús Villalobos Díaz__por Lucía Sepúlveda

Un asesino anda suelto por Ñuñoa __Eduardo y Rafael Vergara Toledo__Desde Comisión FUNA

Biografía de Miguel Enríquez __Miguel Enríquez Espinoza__por Pedro Naranjo Sandoval

La opción de Augusto Carmona__Augusto Carmona Acevedo __por Lucía Sepúlveda

Un gato de siete vidas__Renato Alejandro Sepúlveda Guajardo __por Queni y Queltec

Confieso que he luchado y alcé los puños iracundo__Ricardo Ruz Zañartu __por P. Ruz

El preso ochocientos quince__Gilberto Urbina Chamorro __por Sonia Cano

La casita de La Faena__Jaime Orellana __por Kenya

Los ojos olvidados del camarógrafo de la “Batalla de Chile”__Carmen Bueno y Jorge Müller Silva __por Gustavo del Campo

En las garras de la Operación Cóndor__Sergio Reyes Navarrete __por Sonia Cano

Ayer cuando me enteré__José Francisco Bordás Paz, “el Coño Molina” __por Rucia

“Sigamos luchando no más…”__Hernán Santos Pérez Alvarez__por Queltec

Ubica a mi compañera cuando salgas en libertad__Pedro Poblete Córdova__por Lucía Sepúlveda

Matemáticas y ajedrez__Vicente Palomino Benítez__por Lucía Sepúlveda

Juez especial después de 27 años__Leopoldo Muñoz Andrade__por Lucía Sepúlveda

¿Dónde estará la Violeta del Grupo de Teatro Acuarium?__Violeta López Díaz__por Lucía Sepúlveda

Morén Brito versus María Teresa Eltit “et ale” __María Teresa Eltit__por Lucía Sepúlveda

El año nuevo ’75 de Marisa: Infierno en La Torre__María Isabel Joui __por Lucía Sepúlveda

Aquí no tengo nada que decir__Martín Elgueta Pino__por Lucía Sepúlveda

La mirista hija de una enfermera del Hospital Militar__Jacqueline Binfa Contreras__por Lucía Sepúlveda

Alfredo, vas a ser abuelo__Alfredo García Vega__por Silvia Vera

Cacería de dos hermanos__Jorge D’orival Briceño__por Sonia Cano

El Pelao Krauss__ Víctor Fernando Krauss Iturra __por P. Ruz

Padre, compañero Joan Alsina__ Joan Alsina Hurtos __por María Paz García Huidobro

Volveré, volveré, donde está mi madre esperándome__ César Arturo Negrete Peña __por sus hermanas

Un minero__ Antonio Lagos Rodríguez __por Susana

Nuestro Aníbal__ Agustín Reyes González __por Maria Stella Dabancens Gandara

El estudiante que Alejandra envió “a Puerto Montt”__ Mauricio Jorquera Encina __por Lucía Sepúlveda

Joven profesor detenido cuando iba a ver partido del Mundial__ Agustín Fioraso Chau __por Lucía Sepúlveda

Miguel Angel desaparecido versus Miguel Angel, su “doble” del sur__ Miguel Acuña Castillo y Héctor Garay Hermosilla __por Lucía Sepúlveda

Cacería nocturna__ Ofelio Lazo Lazo __por Lucía Sepúlveda

Desapareció de la U y de Maipú a los 21 años__ Juan Ernesto Ibarra Toledo __por Lucía Sepúlveda

Vietnam y Londres en la vida de un poblador__ Carlos Cubillos Gálvez __por Lucía Sepúlveda

El mirista de Quinta Normal que desapareció un 26 de julio__ Ismael Chávez Lobos __por Lucía Sepúlveda

La Pity Vergara__ Lucía Vergara Valenzuela __por Paty

Homenaje a Pepe Carrasco__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Patricia Collyer

El chico Sebastián, un artesano militante__ Rubén Arroyo Padilla __por Sonia Cano

Pepito milagroso__ José Carrasco Tapia “Pepone” __por Cheña

Verano del 72__ Sergio Peña Díaz __por Raúl de Calama

Váyanse de Santiago__ Lucía Vergara Valenzuela “la Pity” y Arturo Villavela Araujo __por Marisa

El veterinario del MCR__ Sergio Peña Díaz __por Queltec

Secretos de familia__ Alan Bruce Catalán __por Lucía Sepúlveda

Un beso para las tres__ Sergio Peña Díaz __por Ricardo-Eugenio

El Coño Villavela__ Arturo Villavela Araujo __por “M”

Del José Joaquín Aguirre al Hospital de Cunco__ Eduardo González Galeno __por Margarita Romero

El último de los buenos que alcanzó a verlo__ Sergio Pardo Pedemonte __por Aminta Traverso

La DINA contra dos del cordón Vicuña Mackenna__ Cecilia Castro Salvadores y Juan Carlos Rodríguez Araya __por Sonia Cano

Francia exige a justicia chilena aclarar desaparición de Alfonso Chanfreau__ Alfonso Chanfreau Oyarce __por Lucía Sepúlveda

Juan Chacón dijo adiós a su padre en Cuatro Alamos antes de desaparecer__ Juan Rosendo Chacón Olivares __por Lucía Sepúlveda

El arte de ser mirista y trabajar en Investigaciones__ Sonia Bustos Reyes __por Lucía Sepúlveda

La voz de María Angélica__ María Angélica Andreoli Bravo __por Lucía Sepúlveda

Marcados a fuego en la frente, María Inés y Martín__ María Inés Alvarado Borgel y Martín Elgueta Pinto __por Lucía Sepúlveda

Secuestro del albañil de la Población Kennedy__ Eduardo Alarcón Jara __por Lucía Sepúlveda

Kellina, la mirista hija de una enfermera del Hospital Militar__ Jacqueline Binfa Contreras __por Lucía Sepúlveda

Homenaje a la caída en combate de Miguel Enríquez __Miguel Enríquez Espinoza__por Hernán Aguiló

Sitio en homenaje a Jecar Nehgme __Jecar Antonio Nehgme Cristi__por Lucho

Profesionales a fines y contrapuestos __María Cristina López Stewart__por Martín Faunes Amigo

El último día de Miguel __Miguel Enríquez Espinoza__por Manuel Cavieses Donoso

Thamesis __Marcelo Salinas Eytel__por Nicole Drouilly

Muriel, dulces, kuchen y tortas __Muriel Dockendorff Navarrete__por Patricia Ochoa

El que tuvo siempre tiempo para escribir poesía __ Máximo Gedda Ortiz__por Ignacio Puelma

Un par de botas para su hermana __ Luis Guajardo Zamorano __por Martín Faunes Amigo

Carta para mi amigo el ciclista __ Sergio Tormen Méndez __por Carlos Moukarzel Numair

Cien años de soledad __ Santos Romeo González __por Nilda Bórquez

La hija del flaco Raúl __ Carlos Julio Fernández Zapata __por Hilda E. Espinoza Figueroa

El detective-ángel de las micro tabletas fotográficas __ Teobaldo Antonio Tello Garrido __por Martín Faunes Amigo

Ramón Núñez, ¡no existe! __Ramón Núñez Espinoza __por Lucía Sepúlveda

Abundio, el carpintero del G1 __Abundio Contreras González __por Lucía Sepúlveda

A la esquina sin abrigo en el invierno del 74__Jorge Olivares Graindorge, Zacarías Machuca Muñoz __por Lucía Sepúlveda

De la Bolsa de Comercio a un recinto de tortura__Guillermo Beausire Alonso __por Lucía Sepúlveda

Estoy en poder de la DINA!__Germán Moreno Fuenzalida __por Lucía Sepúlveda

Collar de flor al cuello__Cecilia Labrín __por Lorena Sandoval

Unos veranos después__Lumi Videla y Sergio Pérez __por Martín Faunes Amigo

El chaleco rosado de jacqueline__Jacqueline Drouilly __por Nicole Drouilly

Un ex dirigente de la salud__Marcos Esteban Quiñones Lembach __por Lucía Sepúlveda

Brazos que parecían abrazar sueños__Elízabeth Cabrera Balarritz __por Carmen Gallero Urízar

El delito de ser amigos y ex alumnos del Manuel de Salas__Jaime Mauricio Buzio Lorca __por Lucía Sepúlveda

Una imagen de cartón levantada sobre mi cabeza__Jenny Barra__por Lucrecia Brito Vásquez

La desaparición del peluquero mirista__Daniel Abraham Reyes Piña__por Lucía Sepúlveda

Sopa de rocas__Juan José Boncompte Andreu__por María Norambuena/Martín Faunes Amigo

Tren nocturno a la esperanza__Carlos Rioseco Espinoza__por Hilda E. Espinoza Figueroa

Entre dos mundos__Jorge D’orival Briceño__por Anita

María Isabel y María Teresa__María Isabel Joui Petersen y María Teresa Eltit Contreras__por Lucrecia Brito Vásquez

Una casa al fondo por Joaquín Godoy__Ida Vera Almarza, María Cristina López Stewart, Carlos Carrasco Matus, Miguel Angel Pizarro Meniconi __por Tomás Pizarro Meniconi

Coca-Cola__Jaime Vásquez Sáez__por Martín Faunes Amigo

El negro era un valiente__Hernán Pérez Alvarez__por Lucrecia Brito Vásquez

Nos encontraremos a través de la niebla que despejaremos__Muriel Dockendorff Navarrete__por Gloria Laso Lezaeta

A María Mardones__Hermanos Velásquez Mardones__por Hilda Espinoza

María Isabel tenía diecinueve años y una vida por delante__María Isabel Joui Petersen__por María Eugenia Letelier

_ > ¿QUIÉNES SOMOS? Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos ya catorce años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura. Hacemos notar que son pocos aquellos que cuentan con una historia, un homenaje literario, o una foto o pintura que los rescate no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. Así, este avance se muestra esperando incentive en la colaboración de todos ustedes para esta labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible.El material que presentamos está, por lo tanto, en constante actualización, ello, gracias a aportes que se reciben desde todo el mundo, siendo factible que en él existan inexactitudes y errores que rogamos disculpar, sólo no se cometen errores cuando no se avanza. Adviértanos si detecta algún error y, ayúdenos, tenemos por delante una tarea inmensa: dar a conocer lo que pasó con los nuestros, pero por sobre todo, mostrar cómo eran ellos y cuáles eran sus sueños.Nadie que sepa algo se puede restar a esta tarea que para cumplirla somos todos necesarios. La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente. ¡Hasta la victoria siempre…!

Margarita Román Dobson, Hilda Espinoza Figueroa, Shenda Román, Xaviera Ovalle, Violeta Bagnara, Lorena Sandoval, Monique Hermosilla Jordens, María Angélica Illanes, Grecia Gálvez, Draco Maturana, Valeria Barraza, Edgardo Carabantes, Facundo Leylaf Ona, Juan Carlos Díaz, Manolo Arriagada, Pancho Lussich, Fernando Lizana, Manuel Paiva y Lucrecia Brito, nuestra Secretaria General, más Martín Faunes Amigo, nuestro Director.


LAS HISTORIAS QUE PODEMOS CONTAR: — directorhistorias@gmail.com

DETENIDOS DESAPARECIDOS: CONSECUENCIAS PARA LA SEGUNDA GENERACION

DETENIDOS DESAPARECIDOS: CONSECUENCIAS PARA LA SEGUNDA GENERACIÓN
Niels Biedermann
Psiquiatra
ILAS
Las consecuencias tardías del tipo de daño estudiado por nosotros en familias de detenidos-desaparecidos y de ejecutados políticos y que afectan la segunda generación, fundamentalmente a los hijos, pero también a sobrinos directos de familias muy estrechamente relacionadas, se pueden entender a través de dos conceptos básicos:
1. La perturbación de un proceso normal de duelo.
2. La transmisión transgeneracional de patrones conductuales en el seno de las familias.
Este último punto es muy importante porque apunta a la eventualidad de la aparición de perturbaciones en por lo menos la generación que sigue a la que sufrió el impacto directo.
Del estudio de genogramas familiares se sabe que las pautas conductuales tienden a trasmitirse, incluso conductas extremas como el suicidio. El riesgo de suicidio en una familia aumenta en proporción a los suicidios preexistentes en ella. Prevenir un suicidio también es prevenir un mayor riesgo para las generaciones que siguen. En la familia del escritor Eugene O’Neill existió una historia de abuso de drogas y alcohol a través de varias generaciones, haciéndose más destructivo en cada generación. Además los hijos
mayores morían jóvenes. El hermano mayor de Eugene murió a los 45 años a consecuencia de sus excesos alcohólicos y el hijo mayor del escritor se suicidó a los 40.
La vía de trasmisión de estas pautas transgeneracionales sigue un patrón complejo que no es el caso analizar aquí, pero sí vale mencionar uno de sus elementos principales que es el sistema de lealtades. Cada generación recibe de la que le precede una serie de derechos y obligaciones de la que no se puede sustraer sin pagar un precio. Hasta el derecho a rebelarse en contra del propio sistema de valores está reglamentado en las familias de alguna manera. Hay familias que toleran un amplio margen de divergencias sin entrar en crisis y hay otras que constituyen sistemas muy rígidos, en los que divergencias mínimas ya son fuertemente censuradas. Ya el
sólo deseo de desarrollar conductas autónomas tiende a generar fuertes sentimientos de culpa en los miembros de estas familias.
Las familias de los perseguidos políticos tienden a transformarse en sistemas más rígidos que las familias no afectadas. La rigidificación de las estructuras internas frente a la agresión externa es un fenómeno grupal universal. Todo sistema de lealtades se extrema. Esto lo saben bien los gobernantes, sobre todo en regímenes
dictatoriales, que cuando las contradicciones dentro del país se ponen muy intensas desatan un conflicto con el vecino más próximo. Existe un dicho de que todo país se mantiene unido por una mentira común sobre suorigen y un prejuicio compartido contra sus vecinos. Esto apunta a las dos vertientes de todo sistema de lealtades: la cohesión interna y la lucha contra el agresor. Mientras más difícil sea la situación, más difícil es
tocar los mitos grupales y más inconcebible es un contacto con el enemigo externo y todo lo que se le parezca.
Entendemos por mitos grupales el sistema de obligaciones y misiones.
La rigidificación de un sistema familiar frente a una agresión externa tiene otra consecuencia grave: la interrupción de las fases del ciclo de vida. El crecimiento y maduración de los hijos es un proceso centrífugo con respecto a la familia de origen y la búsqueda de pareja es de carácter exogámico. Si el cerco que separa a la familia de la sociedad es muy rígido, es también muy difícil que este proceso se realice adecuadamente.
2
Antes de hablar cómo estos fenómenos influyen en el proceso de duelo, vale la pena ilustrarlo con un ejemplo clínico:
Se trata de Olga, de 16 años de edad. La madre la trae a consultar porque muestra conductas muy perturbadoras en casa: la enfrenta violentamente a ella, a la madre, tiene problemas de conducta en el colegio,del cual termina siendo expulsada, es adicta a la marihuana y en general se las arregla para que la pillen en cualquier transgresión a las normas, tanto en el colegio como en la casa. Además es muy obesa, con varios
tratamientos fracasados a cuestas. Dentro de una familia altamente politizada se niega a meterse en política,aduciendo: “La política sólo me ha traído pérdidas”. Olga recibe permanentes críticas de la familia por tomar fumar, ser drogadicta y eventualmente promiscua sexual (lo último no tiene base real). Olga misma quiere que la acepten gorda, no militante, distinta.
La historia familiar es la siguiente:
La abuela materna, Ana, que constituyó por mucho tiempo el eje de la familia, fue recluida en Pisagua junto a su marido en tiempos de González Videla en virtud de la ley de defensa a la democracia. Se hallaba embarazada de la madre de Olga. Los dos hijos mayores, que nacen en ese período, quedan a cargo de la hermana María que sigue a Ana.
El marido de Ana, la abuela, es detenido después del golpe militar del 73 y recluido en una institución de las Fuerzas Armadas. Un mes después de la detención avisan que se habría muerto de peritonitis. El cadáver les es entregado.
Olga había estado entregada durante mucho tiempo al cuidado de Eugenia, hermana de la madre. Ya aquí se observa un patrón transgeneracional. Eugenia se sacrifica en el cuidado de hijos ajenos, al igual que María en la generación anterior, mientras las madres están absorbidas por tareas políticas. En 1978, Eugenia, quien se
encontraba en Argentina, al parecer en una misión política, es detenida y desaparece, hasta ahora definitivamente.
El padre de Olga es primo-hermano de la madre y vivió desde los 15 años con Ana, la abuela materna. Se casa con la madre de Olga cuando ella se embaraza durante el pololeo clandestino de los dos. La madre era muy dependiente de la abuela y raras veces salía sola. Esto demuestra claramente el nivel de aglutinación alcanzado por esta familia y el grado de impermeabilidad de los límites con el exterior.
Cuando Olga tiene 9 años recibe un llamado telefónico en que le dicen específicamente a ella que la tía desaparecida quiere verla. Resulta difícil de comprender por qué los personajes encargados de amedrentar a la
familia eligen justamente a Olga como instrumento, pero cuaja perfectamente con el rol de ella dentro de la familia, que incluía la identificación con Eugenia, la desaparecida.
Esta identificación se muestra a través de varios signos evidentes: Eugenia era la única obesa de la familia,fuera de Olga. Olga se siente tan parecida a ella, que ha llegado a pensar que Eugenia era realmente su madre.
La abuela Ana compara a Olga con frecuencia con Eugenia, usándola como ejemplo para criticar a Olga.
Finalmente Olga es enviada a Argentina a visitar los lugares de detención de Eugenia y reconstruir su destino.
Olga ocupa además el segundo lugar entre las hermanas mujeres, que es el lugar de las mujeres que se sacrificaron en las dos generaciones anteriores. Las lealtades familiares le exigen por lo tanto ser como su tía Eugenia, lo que significa desaparecer. No es extraño, entonces, que Olga busque rebelarse contra la familia para escapar de este destino, pero su rebelión la lleva de un fracaso a otro.
Estos fracasos se podrían explicar por los sentimientos de culpa que genera la rebeldía contra las lealtades, pero hay otro factor, que observamos repetidamente y que tiene que ver con la alteración del proceso de duelo,
que influye en la generación de estos fracasos. Para entenderlo tenemos que remitirnos a dos fuentes de observación de lo que ocurre después de la muerte violenta de un familiar.
1. Una es la observación de procesos individuales de duelo. Bowlby distingue la fase de embotamiento inicial,en que se actúa como si nada hubiera pasado, seguida de la fase de anhelo y búsqueda, en que se despliega una actividad constante como si se buscara a la persona desaparecida, cosa que ocurre en el espacio de las emociones y de las fantasías, incluso cuando se sabe a ciencia cierta que la persona cuya presencia se anhela está muerta. Esta fase es la que se tiende a prolongar indefinidamente en las familias observadas por nosotros y es transmitida como tarea a la segunda generación. En esta fase aparece intensa rabia y agresividad dirigida
en contra de todo lo que aparezca como causal de la separación o impedimento del reencuentro con la persona perdida.
2. La segunda fuente de observación consiste en las descripciones de las reacciones que se dan en las sociedades primitivas frente al asesinato de uno de sus miembros, ya que éstas representan etapas tempranas de nuestro desarrollo histórico en que nuestros procesos inconscientes, que reflejan al patrimonio filogenético de nuestra conducta social, se expresan más directamente.
Vemos que en las sociedades primitivas el duelo se descompone en dos elementos claramente diferenciados:
a) Realización de la venganza de sangre.
b) Apaciguamiento de la propia conciencia, en general mediante la autopunición.
El sentimiento de la venganza parte de la reacción frente a una afrenta que yace sobre el muerto como una mancha y que la lealtad que se le debe obliga a lavar. Cualquier ofensa genera inmediatamente la necesidad de una respuesta y si no se puede llevar a cabo, deja una espina clavada que requiere de un proceso de elaboración para dejar de doler. Pero la venganza es al mismo tiempo una forma arcaica de administración de
la justicia que tiene por objeto restablecer la normalidad jurídica alterada por el asesinato de un miembro de la familia, utilizando los propios medios del grupo familiar afectado. La venganza de sangre es una exigencia anclada en normas éticas que obligaba al pariente consanguíneo más cercano a dar muerte al asesino o a alguno de sus parientes. Además era una obligación, no una opción. En el Corán aparece reglamentada y en
los pueblos germánicos se mantuvo durante la Edad Media a pesar de las prohibiciones de la Iglesia.
Desapareció sólo cuando se perfeccionó la administración territorial y se debilitó la preeminencia de las normas familiares. Un sistema jurídico supraordenado y moralmente significativo para la comunidad eximió a la familia del ejercicio muchas veces difícil de esa forma arcaica de justicia. Sin embargo, ya históricamente el mismo impulso y la misma normatividad que obligaba a la familia al ejercicio directo de la justicia,
renunciaba a agredir físicamente al agresor y se concentraba en rehabilitar de alguna manera al caído.
El segundo elemento, el apaciguamiento de la culpa mediante la autopunición, se manifiesta en los pueblos primitivos y no tan primitivos, como los musulmanes shiitas actuales del Irán, mediante auto mutilaciones rituales, como respuesta a la muerte de un líder. Formas amortiguadas de esto son los rituales de duelo como privarse de sueño, la abstención sexual, el ayuno y la simplicidad en la vestimenta. En su representación
actual conocemos este fenómeno en la culpa de los sobrevivientes de campos de concentración y en general en cualquier situación en que surge la pregunta: “¿Por qué él y no yo?” La autopunición surge de la identificación
con el muerto y de la necesidad de justificarse frente a él por haber sobrevivido.
Con estos elementos podemos volver al caso de Olga. En su tarea de ocupar el lugar de Eugenia, Olga tenía dos posibilidades teóricas:
1. Asumir el rol de la reivindicadora exitosa.

2. Tomar el lugar de la figura destruida y repetir su destino.
Cuando predominan las culpas, cualquier éxito es vivido como un triunfo ilícito sobre el muerto y genera nuevas culpas, por lo tanto lo único permitido es el fracaso.
Esta dinámica, aparentemente absurda, la hemos visto repetidamente. Los sobrevivientes se exponen más allá de lo prudente y necesario a correr el mismo destino del desaparecido.
Olga aparentemente quiere escapar de ese destino, pero ¿puede escapar? La lucha ya no es contra la dictadura sino contra la autoridad en casa y en el colegio. Se trata de un escenario más inocuo. Sin embargo, la presión afectiva con que Olga camina hacia procesos destructivos, no es inocua, sino bastante grave. Olga parece identificada con la figura destruida y por lo tanto se las arregla para que cada una de sus rebeliones termine en un fracaso. Se transforma así en una metáfora de lo que ocurrió con su familia en la sociedad.
Observamos con frecuencia la adquisición de roles rígidos por parte de los hijos de estas familias. En una de las familias observadas, uno de los hijos se dedicó por entero a la reivindicación del padre desaparecido dentro de los márgenes pacíficos. El otro asumió el rol vengador ingresando bajo la dictadura a un movimiento de resistencia armada y el tercero se hizo cargo por entero del duelo negado por el resto de la familia
desarrollando un cuadro psicótico con fuertes síntomas depresivos.
En resumen, podemos decir que las modificaciones que sufren las familias de detenidos desaparecidos y de ejecutados políticos y que repercuten sobre la segunda generación, son los siguientes:
1. Desarrollo por parte de la familia de límites rígidos hacia afuera y laxos dentro de ella.
2. Separación rígida de roles dentro de la familia, en que nadie realiza el duelo normal, sino que cada uno asume un fragmento de él.
3. Culpa por la supervivencia, con delegación hacia los hijos de la tarea de rehabilitación y justicia, pero en que además uno de los hijos debe asumir la identificación con el muerto.
4. Detención de las fases del ciclo vital de la familia. No hay proceso adecuado de individuación de los hijos.
Frecuencia de separaciones y vuelta a la casa o ausencia de desarrollo de vínculos de pareja.
5. Dentro de la familia el miembro sintomático asume la tarea de cuestionar los valores de la familia, pero fracasa por las culpas que esto acarrea dentro de un sistema de lealtades rigidificado.
6. La familia, al sentirse en contradicción con las normas de la sociedad en que vive, tiende a reasumir funciones que en el desarrollo histórico fueron asumidas por la sociedad. Esto significa que se fortalece el sistema de lealtades intrafamiliares y queda momentáneamente fuera de funciones el compromiso moral con la juridicidad de una sociedad que abandonó sus funciones de proteger a sus integrantes con normas
supraordenadas al poder individual. Aún está por verse qué consecuencias a largo plazo pueda tener esto para la generación que ahora cursa la adolescencia.
Las consecuencias que se pueden deducir de esta situación, es que por un lado se necesita una adecuada estructura de atención psicoterapéutica, pero, por otro lado, también una actitud por parte de la sociedad, que vuelva a rehabilitarse en aquellos aspectos en que fracasó.
Por un lado, el trabajo psicoterapéutico tiene por objeto mostrar los conflictos negados, hablar de lo que se silenció por años, volver a echar a andar el proceso del duelo congelado, restablecer límites internos dentro de la familia y develar las lealtades disfuncionales ocultas para permitir a los hijos un mayor grado de libertad de
decidir su propio destino.
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A la sociedad le correspondería devolver a los afectados la jerarquía y el espacio que les fuera quitado y permitirles desmantelar las barreras defensivas que estas familias necesariamente armaron contra ella.
Esto significa que la sociedad tiene que asumir la función de reconocer el daño causado y sus consecuencias y responsabilizarse de él, para relevar a los familiares del desaparecido o ejecutado de sentirse los únicos depositarios en la búsqueda de verdad y justicia. Importante es despolitizar este proceso, para neutralizar la cómoda reacción social de reducir el problema a un asunto de grupos marginales.
Presentado en el II Seminario de la Región del Maule, Linares, 16 al 19 de enero de 1991 y publicado en
el Libro “Derechos Humanos, Salud Mental, Atención Primaria: Desafío Regional”. Pág. 203:210.
Colección CINTRAS.

 

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Trauma y duelo. Conflicto y elaboración

Lucila Edelman
Diana Kordon

Trauma

No es nuestro interés en este artículo realizar una discusión acerca de las diferentes concepciones con las que tanto el psicoanálisis como la psiquiatría han encarado la problemática del trauma psíquico y de sus consecuencias, denominadas entre otras formas como stress postraumático, neurosis traumáticas, etc.

Nos limitaremos por lo tanto a mencionar los conceptos más básicos, para dedicar nuestra atención a las características particulares de la situación traumática por la que han atravesado y atraviesan las personas afectadas por la represión política y la impunidad.

Se puede tomar el concepto de trauma como el de una “experiencia que aporta en poco tiempo un aumento de excitación tan grande a la vida psíquica que fracasa su liquidación o elaboración por los medios normales o habituales, lo que inevitablemente dará lugar a trastornos duraderos en el funcionamiento energético”.(1)

Esto puede darse por un solo acontecimiento muy violento o por la suma de varios acontecimientos, alterando la economía del psiquismo y los principios que rigen la vida psíquica.

En este caso, al igual que en otras definiciones, se pone el centro en la magnitud del estimulo traumático, en relación con el efecto desorganizador que produce sobre el psiquismo.

Por su parte Laplanche (2) define a las neurosis traumáticas como aquellas en que los síntomas son consecutivos a un choque emotivo, ligado a la situación de amenaza a la vida o integridad del sujeto, donde el trauma posee parte determinante en el contenido de los síntomas (pesadillas, repetición mental del hecho traumático, reacción de angustia automática con gran compromiso somático y neurovegetativo: palpitaciones, sudoración, ahogos, cólicos, etcétera).

Desde la psiquiatría, el DSM-III-R define también el trastorno por stress postraumático como aquel que sigue “a un estado existencial extraordinario (guerra, catástrofe) y se caracteriza por ansiedad, pesadillas, agitación, y en ocasiones depresión”.(3) Como criterios diagnósticos para el mismo establece que el sujeto haya experimentado “un suceso que está fuera del rango de las experiencias humanas habituales y que seria en extremo traumático para prácticamente cualquier persona (por ejemplo seria amenaza a la propia vida o integridad física; seria amenaza o daño a los hijos, al cónyuge o a otros familiares o amigos cercanos; destrucción súbita del hogar o de la propia comunidad; o presenciar un accidente o acto de violencia física, como consecuencia del cual una persona está sufriendo o acaba de sufrir daños graves o la muerte)”.(4)

Es decir, que en estos casos se pone el acento en situaciones que puedan significar un riesgo a la vida o a la integridad física del mismo sujeto o de otros.

Es importante destacar que en el concepto de trauma, además del acontecimiento traumático per se y de las condiciones psicológicas del sujeto, interviene la situación efectiva, (5) entendiendo por tal las circunstancias sociales y las exigencias del momento.

Ya en 1919 en Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra (6) Freud hablaba de un yo que se defiende de un peligro real, un peligro de muerte presente en la etiología de estas neurosis. Más tarde, en 1926 (7) describirá un tipo de angustia presente ante un peligro exterior real.

La descripción de la etiología y psicodinamia de las neurosis de guerra (donde el factor sexual no se hallaba presente como en las neurosis transferenciales) y el concepto de angustia real abrieron, desde el psicoanálisis, el reconocimiento a aquellas situacio­nes de la vida social que por sus características constituyen una amenaza para la vida de los sujetos y una fuente de producción de sufrimiento psíquico.

Desde nuestra experiencia clínica hemos observado un am­plio rango de respuestas ante la situación traumática. Si bien el impacto emocional siempre es de magnitud tal que nadie puede dejar de considerarlo como una situación límite, en ocasiones no encontramos respuesta patológica; por el contrario hemos visto conductas de adaptación activa a la realidad incluso en personas en que estas conductas, por diversas características psíquicas y sociales, hubieran resultado impensables. No consideramos que el pasaje por la experiencia traumática derive necesariamente en patología, y cuando ésta se da presenta un alto grado de variabilidad individual.

Creemos por lo tanto que la problemática del trauma está vinculada no sólo al monto desestructurante del estímulo, sino también al sentido que este adquiere para cada persona, y a la posibilidad de encontrar o mantener apoyos adecuados para el psiquismo. Pero tanto el sentido individual del trauma como la posibilidad de mantener u obtener los apoyos adecuados están vinculados en estos casos al procesamiento social de la situación traumática. Esto desde ya vinculado a las series complementarias de cada sujeto.

El efecto traumático está dado porque queda un remanente de angustia sin simbolización, no representable con palabras.

Ciertos hechos puntuales, en los que se expresa concentradamente la situación de impunidad, funcionan como un segundo estímulo, que puede activar la aparición de angustia automática y dar lugar a la emergencia de síntomas.

Hemos observado en los familiares de desaparecidos un predominio de la sintomatología correspondiente a la serie depresiva (trastornos timicos. hipobulia, insomnio, pérdida del apetito, pérdida de peso y enfermedades somáticas).

En muchas personas que estuvieron desaparecidas y/o dete­nidas y fueron liberadas encontramos un predominio de síntomas relacionados con la vivencia de la repetición del hecho traumático.

En nuestra experiencia hemos observado una gran variedad de síntomas en nuestros asistidos; señalaremos aquellos que por su frecuencia o gravedad nos resultan más significativos;

—   Repetición mental del hecho traumático: ya sea como sueño angustiante (pesadilla) con despertar brusco e importante repercusión neurovegetativa, ya sea como vivencia de repetición desencadenada por algún estimulo externo asociable al hecho traumático (sirenas, presencia de personal policial o militar, timbres o ruidos violentos durante la noche, etc.).

—   Conductas evitativas en relación al hecho traumático: abandono de actividades e intereses que se relacionen directa o indirectamente con el hecho traumático (actividades o intereses políticos, gremiales o culturales. En estos casos la evitación se encontraba reforzada por el riesgo real que Implicaba desarrollar estas actividades); abandono de los grupos de pertenencia habituales; retracción o inhibición de la vida social.

—   Suspensión o abandono de proyectos vitales: estudios, casamiento, hijos. Este fenómeno fue particularmente frecuente y estaba en relación directa con la indefinición que conlleva el status del desaparecido. Los familiares no podían decidir proyectos vitales en tanto la situación del ser querido permanecía indefinida.

—   Trastornos del humor, mal humor, irritabilidad, ataques de ira.

—   Trastornos del sueño: insomnio, hipersomnia.

—   Sentimientos de impotencia.

—   Sentimientos de hostilidad.

—   Descompensaciones psicóticas.

—   Trastornos somáticos severos: trastornos cardiovasculares, cáncer.

Pero consideramos que el listado de síntomas poco dice so­bre lo que ocurre. Lo importante es el sentido que estos síntomas tienen, la multideterminación presente en ellos y el lugar que lo social ocupa en los mismos. Citaremos algunas viñetas clínicas y posteriormente algunos ejemplos.

La presencia de un patrullero de la policía frente a la casa de los padres de un desaparecido activa la vivencia de repetición del hecho traumático en la madre del mismo, a la vez que constituye una amenaza real a la integridad de la familia, dado que se encontraban haciendo gestiones para averiguar el paradero de su hijo, cosa que implicaba un claro riesgo de muerte. (El sistema de las desapariciones funcionaba como un tabú; quien acusara recibo de esto, hiciera denuncias o solamente hablara del tema, también podía desaparecer.)

Una persona que había estado secuestrada, y había tenido un hijo en cautiverio, ante la presentación en un programa televisivo, de los adolescentes secuestrados por Miara, tiene una crisis de pánico que la paraliza y que sólo cede muchas horas después a través de la contención de su familia.

Los sentimientos de impotencia y hostilidad fueron más frecuentemente observables en los padres, así como también las depresiones narcisisticas más severas y los trastornos somáticos más graves. Pensamos que esto se debe en buena medida a la función de protección de los hijos que, en nuestra sociedad, tradicionalmente se le asigna al padre. Esto a su vez se articulaba con la campaña oficial de inducción psicológica que culpabilízaba a las víctimas y a sus familiares. (8)

En el caso de los familiares de desaparecidos, el trauma presenta la excepcional característica de su prolongada duración. Durante muchos años predominó la incertidumbre sobre el status del desaparecido y luego, lenta y penosamente, se impuso la evidencia de que habían sido asesinados. Este cambio de significación fue en sí mismo un complejo proceso para los familiares y para el conjunto social, dado que durante la dictadura militar parte de los desaparecidos se encontraban vivos en campos de concentración y oficialmente se inducía a negar que existieran desaparecidos, y/o darlos por muertos, aun cuando había eviden­cias de que la realidad era otra. Años después, con el fin de la dictadura y durante los primeros años de gobierno constitucional, las expectativas de hallar a los desaparecidos se desvanecieron ante la prueba de la realidad, pero darlos por muertos implicaba acatar el mandato de la dictadura.(9)

Un párrafo aparte por su importancia merece el tema de la impunidad. Los autores ideológicos y materiales de las desapariciones y del terrorismo de Estado en general se encuentran impunes en la actualidad. En nuestra práctica asistencial hemos observado cómo con cada nueva medida política o jurídica relacionada con la impunidad recrudecen en muchos de nuestros asistidos la angustia o la sintomatología antes descripta, o se genera una oleada de nueva demanda asistencial, expresándose así una vez más lo social a través de lo individual.

La impunidad también incide en que muchos afectados se sientan portadores de una historia traumática que no puede ser compartida con los otros. Esto se traduce en vivencias de exclu­sión, aislamiento o resentimiento con respecto al entorno y en una tendencia frecuente al encierro en grupos de pertenencia con la misma problemática.

Muchos adolescentes, hijos de desaparecidos, no encuentran en el contexto social, debido a la impunidad, el continente necesario para el apuntalamiento de su identidad. Si bien no deben ya ocultar su historia, como ocurría durante la dictadura, las condiciones externas dificultan que la situación traumática pase a ser sólo recuerdo no traumático. Desde ya que para ellos la elaboración de la situación es sumamente compleja, pero la impunidad agrega un nuevo factor: como no desean verse marginados por sus pares, optan por el silencio, aunque sea al costo de pérdidas importantes del sentimiento del si mismo o del debilitamiento de sus vínculos interpersonales.

Duelo

Consideramos el duelo como el proceso posterior a una pérdida significativa, ya se trate de “un ser amado o de un ideal o abstracción equivalente”; (10) proceso cuyo objetivo es metabolizar el sufrimiento psíquico producido. El psiquismo realiza un penoso trabajo de elaboración que permite que, finalmente, la persona pueda inscribir como recuerdo al objeto perdido y recuperar el interés por el mundo externo.

El proceso de duelo se efectúa a partir del reconocimiento del principio de realidad que, aunque rechazado inicialmente. termina por imponerse.

En el caso de una muerte, después de un primer momento de renegación de la percepción, el aparato psíquico utiliza el juicio de realidad que le permite discriminar las categorías presencia-ausencia y puede ir dando a la condición de ausencia una cualidad definitiva, tratando de acomodarse poco a poco al despegamiento que tendrá que operar respecto del objeto que pierde. Este proceso es lo que denominamos desinvestir un objeto que estaba previamente investido.

En el caso de pérdidas transitorias, igualmente se produce un proceso relativo de desinvestimiento, ya que quien volverá seguramente no será el mismo ni tampoco quien lo reciba. Pero la certeza del retorno es un indicador de la realidad frente al cual la persona puede elegir diferentes opciones, por duras y difíciles que éstas sean.

Aunque actualmente trabajamos con personas que tienen que elaborar duelos, por diferentes tipos de pérdidas significativas, queremos insistir en las particularidades que presenta la situación de desaparición, dado el peso que esta problemática tiene, por su calidad y cantidad, en la sociedad argentina, y por la incidencia que a su vez tiene sobre la elaboración de ciertos duelos que, por una u otra razón, tienen puntos de coincidencia. Por ejemplo, personas que han tenido pertenencia a grupos socia­les en los que ha habido desapariciones, al tener que procesar posteriormente una pérdida significativa no ligada a este tipo de circunstancias, presentan un duelo patológico prolongado, derivado de la irrupción de la situación traumática producida por las desapariciones, y que había sido renegada en su momento.

En el caso de la desaparición se produce una situación de incertidumbre en relación al destino del desaparecido. La situación de presencia-ausencia simultáneas, la falta de referentes en cuanto a lo ocurrido y lo por ocurrir, crea una zona de ambigüedad psicotizante que se ve reforzada por la impunidad de los “desaparecedores”. La ambigüedad impide utilizar el principio de realidad para indicar al psiquismo una dirección precisa en la cual realizar el trabajo elaborativo.

Si bien en el proceso normal de duelo hay primero una resistencia a aceptar la pérdida, hay rabia, impotencia, no se quiere creer, no se puede creer; en este caso no se sabe qué es lo que se debe aceptar, cuál es el carácter de la pérdida. Esto tiene un efecto desestructurante para el psiquismo, y confusionante para quien tiene que acompañar el proceso de elaboración.(11)

Vale la pena recordar que cuando se trata de elaborar una muerte, la presencia del cuerpo es un elemento importante que ayuda a salir de los mecanismos renegatorios. Por otra parte, en el caso de que tratamos no existen certificados, ni se pueden realizar los rituales funerarios. El papel de los ritos funerarios es tan importante que no se conoce cultura que prescinda de ellos.

En la actualidad, el hecho de que se encuentren en libertad todos los genocidas opera al modo de una renegación; en tanto al no haber culpables sancionados se induce a tachar de la historia la existencia de victimas. Los asesinos en libertad funcionan socialmente a manera de desmentida de la existencia de delitos de lesa humanidad.

Frente a la situación traumática, frente a la ambigüedad psicotizante, los familiares, especialmente las madres, producen una respuesta social organizada.

La construcción de esta respuesta tuvo incidencia en el pro­ceso elaborativo del duelo. Frente a los modelos y enunciados inducidos desde el poder, se desarrolla una práctica social, práctica de resistencia y discriminación que pone de manifiesto en la escena pública aquello que se intentaba desmentir. La actitud transformadora de la realidad tuvo un efecto directo en quienes protagonizaron el movimiento social, pero también en el conjunto de los familiares, y desde ya en el cuerpo social en su conjunto.

Este movimiento social tuvo incidencia en la elaboración personal de la pérdida. El duelo, además de su aspecto personal, privado, íntimo, tiene siempre también un carácter público y social. En este caso, la generación de un consenso social contrahegemónico ayudó a construir las representaciones sociales necesarias para definir el principio de realidad que oriente el proceso de duelo. Fue la práctica social la que instaló públicamente la figura de la desaparición. Se construyó así el consenso social necesario para dar status propio a la desaparición: los desaparecidos existían como tales; las pancartas, las fotos en las calles, las siluetas, dan cuenta de un referente construido socialmente que sostiene las representaciones subjetivas; una representación social en la cual se apoya el psiquismo para aceptar ese status específico dado por la desaparición.

La demanda de justicia, que garantice la existencia del orden simbólico, y más aún, la inscripción de la demanda de justicia en el movimiento social en su conjunto, constituyen un aspecto interno a la subjetividad en la superación del trauma vivido.

Por otra parte, el grupo que se constituye en función de respuesta social cumple una función que podemos definir como protésica y proteica. Protésica en el sentido que el grupo sirve de apoyo al psiquismo en riesgo de desestructuración. Esta función de apoyo ha sido descrita también por Bettelheim. Cuando se habla en un grupo de espíritu de cuerpo, de cuerpo grupal, de miembros de un grupo, esto está vinculado a un aspecto que en los momentos de crisis, de emergencia, es fundamental para la preservación del psiquismo. El sujeto no está solo, aislado, roto, prisionero de sus fantasías más catastróficas, hay un cuerpo grupal (sustituto de las primeras figuras protectoras) que lo sostiene, lo reconoce como parte de sí, funciona como marco de apoyatura de una identidad, otorga y asegura pertenencia frente a la indefen­sión.

Además, la participación en estos grupos tuvo una función proteica, en un sentido metafórico, por aquellas transformaciones que podemos definir como de enriquecimiento yoico, operadas en quienes participaron en ellos.

Notas

(1) Laplanche, J.; Pontalis, J.-B., Diccionario de psicoanálisis, Empresa Editora Nacional Quimantu Limitada, lera, edición, Santiago de Chile, 1972.

(2) Laplanche, J.; Pontalis. J.-B., Diccionario de psicoanálisis, páginas 467 a 471.

(3) Kaplan, H.; Sadock, B., Psiquiatría clínica, página 3, Editorial Médica Hispanoamericana, Madrid, año 1990.

(4) Kaplan, H.; Sadock, B. op. cit. página 72, tabla 8.

(5) Laplanche, J.; Pontalis; op. cit, páginas 467 a 471, 1972.

(6) Freud, S. “Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra” en Obras completas, Biblioteca Nueva, 4ta. Edición, Madrid, 1981.

(7) Freud, S., -Inhibición, síntoma y angustia”, op. cit.

(8) En una investigación realizada por los doctores Lía Ricón, Julia Braun, Diana Kordon, Lucila Edelman y Darío Lagos, cuantí y cualitativa, sobre cincuenta casos de familiares de desaparecidos hemos comprobado un grado mayor de mortalidad en los padres hombres de desaparecidos en relación al grupo testigo. Por el contrario, no se encontró diferencia en mortalidad entre madres de desaparecidos y grupo testigo. Esta investigación fue de carácter estadístico, no habitual en nuestra metodología. Su realización tuvo enormes obstáculos económicos, sociales y políticos. Una dificultad significativa fue no tener la certidumbre estadística con respecto al número total de desaparecidos, ya que si bien hay aproximadamente unos 9.000 casos denunciados ante la CONADEP, todos conocemos familias que no se animaron a mencionar el hecho. Los organismos de Derechos Humanos consideran que son unas 30.000 las personas desaparecidas. Se calcula que sólo uno de cada tres casos fue denunciado. También fue difícil acceder al listado actualizado de domicilios de los familiares de los desaparecidos.

En el tema de la mortalidad se tomó como referencia los datos del registro municipal de fallecimientos, teniendo en cuenta el sexo y el grupo etario. No se tomaron vecinos como grupo control, por la desconfianza de la gente a ser interrogada por desconocidos en relación a este tema, y a la falta de hábito para este tipo de investigaciones en nuestro medio.

Nos preocupó especialmente que las entrevistas tuvieran no sólo un propósito de investigación, sino también de reparación y que fueran por lo tanto adecuadamente continentes.

La investigación sobre mortalidad confirmó nuestra apreciación clínica, arrojando los siguientes resultados:

La mortalidad global del grupo de control da casi un 15 %. En el grupo estudiado la mortalidad global es casi del 35 %. El intervalo de confianza va entre el 23 y el 43 %. Si tomamos en cuenta que el límite Inferior del intervalo de confianza es del 23 %, habría una diferencia del 9 % con el grupo control, lo cual de por sí ya es altamente significativo.

En todo el período entre la desaparición y la realización de la encuesta, la mortalidad de las madres es 1 % menor que la del grupo control (datos catastrales de la Municipalidad de Buenos Aires). Ese 1 % no es significativo porque está dentro del intervalo de confianza.

Si tenemos en cuenta que prácticamente no hay variaciones entre el grupo de madres muertas y el grupo control, la diferencia está dada por el significativo aumento de mortalidad en los padres: supera el 55 %, siendo en el grupo control del 15 %.

Causas de muerte de los padres en este periodo: 50 % de cáncer, 30 % de infarto. ACV 15 %, accidente respiratorio 5 %, accidente 0%.

En las mujeres: cáncer 66,7 %, infarto 16,7 %, accidente 16.7 %.

Es significativa la muerte por cáncer.

(9) Kordon, D.: Edelman, L., “Efectos psicológicos de la represión política 1”, en Efectos psicológicos de la represión política, Ed. Sudamericana-Planeta, Buenos Aires: 1986.

(10) Freud, S.; “Duelo y melancolía”, en Obras completas.

(11) Estas campañas proponían modelos operacionales y conductuales a \os cuales las personas debían someterse. Su eficacia estaba dada por el monopolio absoluto de los medios masivos de comunicación y por el terror imperante. Para más información remitirse a los artículos: “Observaciones sobre los efectos psicopatológicos del silenciamiento social respecto de la existencia de desaparecidos* y “Efectos psicológicos de la represión política I” en Efectos psicológicos de la represión política de Diana Kordon y Lucila Edelman.

Esta es la historia de los tres muchachos de Arica, los que sacaron al “Trosko” Fuentes clandestinamente del país, de noche por el desierto.

Investigación

Los tres de Arica

 

Tras el golpe, tres jóvenes miristas sacaron clandestinamente del país a un alto dirigente del partido rumbo a Perú. Luego, partieron a Cuba a recibir instrucción militar con la intención de regresar a combatir en Chile. Primero se pondrían a prueba en Argentina, pero allí los devoró la represión. Su desaparición nunca fue denunciada.



Desorientados de noche en el desierto, habían vuelto a su punto de partida. Alrededor del 10 de octubre de 1973, el Secretario Regional del MIR para el Norte Grande, Jorge Fuentes Alarcón, el “Trosko”, partió a pie desde el Valle de Lluta en Arica para salir clandestinamente hacia Perú. Iba con dos compañeros del MIR local. Pero las luces que vieron al amanecer no eran de Tacna, como esperaban, sino de Arica.

La noche del 28 de octubre, los mismos dos acompañantes, Mario Espinoza Barahona y Jorge Vercelotti Muñoz, asumían nuevamente la misión de sacar al “Trosko” del país. A este viaje se sumaron otros dos militantes del MIR en Arica: Homero Tobar Avilés y Bruno González. Esta vez lo lograrían.

Dos años más tarde, el “Trosko” Fuentes era secuestrado en Paraguay y entregado a agentes chilenos, así inaugurando las operaciones conjuntas de los servicios de inteligencia secretos del Cono Sur, conocido como Operación Cóndor. Fuentes continúa desaparecido.

Al año siguiente, tres de los cuatro militantes del MIR que lo ayudaron a salir de Chile desaparecían en Argentina.

Las familias de Espinoza, Vercelotti y Tobar no denunciaron formalmente su desaparición hasta 2011. En el caso de Espinoza y Tobar, no lo hicieron porque nunca tuvieron noticias fidedignas sobre ellos; ni siquiera sabían en qué país podrían estar. La familia de Vercelotti sí se enteró de su muerte, pero guardó silencio durante 30 años.

Recién en 2011 la Comisión Asesora para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura en Chile reconoció a los tres como víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Hasta 2008 no se sabía que Mario Espinoza Barahona era la identidad del detenido-desaparecido chileno de nombre político “Mauro” que figuraba en el informe oficial de víctimas de la dictadura argentina, CONADEP, con el registro Nº 10015. Ese año, a partir de un documento interno del MIR obtenido por el periodista estadounidense John Dinges, por primera vez se pudo asociar una identidad a “Mauro” y esta autora pudo localizar a su familia, obtener una fotografía, confirmar su identidad con testigos y comenzar a reconstruir su historia. Hasta entonces, Mario Espinoza sólo había sido “Mauro”, un chileno militante del MIR y sargento del ERP argentino, desaparecido en agosto de 1976 en Buenos Aires.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Su familia en Arica no había podido hacer la conexión porque no tuvo noticias de él desde su salida hacia Perú en 1973. “La familia nunca hizo ninguna denuncia, ya que siempre tuvieron la esperanza de que él estaba seguro en el extranjero, al igual que otras personas que debieron dejar nuestro país. Pero siempre quedó la duda, ya que nunca se comunicó con ellos,” afirma Héctor Uribe, amigo de juventud y hermano de la pareja de Espinoza al momento de abandonar el país.

Durante la indagación sobre la identidad de “Mauro” –iniciada en 2002 a instancias de Dinges para su investigación sobre la Operación Cóndor (NOTA AL PIE 1)- emergió el nombre de otro detenido-desaparecido chileno en Argentina sobre el cual los organismos de derechos humanos en Chile y Argentina ni su familia sabían nada: Homero Tobar Avilés. Originalmente, se sospechaba que “Mauro” era hermano de Elmo Catalán Avilés, dirigente de la tendencia guerrillera Ejército de Liberación Nacional del Partido Socialista de Chile, muerto en Bolivia en 1970. Elmo Catalán tenía un medio hermano por parte de su madre y estaba desaparecido en Argentina, pero no era “Mauro”. Era Homero Tobar.

El rastro de Tobar se evaporó apenas llegó a Argentina en 1976 y las escasas versiones sobre él son contradictorias. Su familia nunca denunció su desaparición.

De Jorge Vercelotti se tiene certeza sobre su muerte. En 2008, la Cámara Federal de Buenos Aires confirmó que Vercelotti había sido ejecutado el 18 de marzo de 1976 en Ciudadela, en las afueras de la capital argentina, junto a un compañero paraguayo, Claudio Ocampo Alonso, también militante del MIR chileno.

Esta es la historia de los tres muchachos de Arica, los que sacaron al “Trosko” Fuentes clandestinamente del país, de noche por el desierto.

En Arica

Vercelotti, Tobar y Espinoza se conocían bien. Arica era una ciudad pequeña en 1973, y una de las hermanas de Espinoza era muy amiga de la madre de Tobar, porque trabajaban cerca. A la vez, la gran casona de la familia Catalán ofrecía pensión, y ahí llegó a vivir Vercelotti cuando arribó a Arica.

Vercelotti y Tobar habían militado juntos en el MAPU antes de incorporarse al MIR durante el gobierno del Presidente Salvador Allende. En su nueva organización política, conocieron a Espinoza, un joven y carismático militante, deportista y apasionado Scout.

En el MIR, Mario Espinoza adoptó el nombre político “Mauro”, igual que su sobrino regalón de tres años, hijo de su hermana Clara. Sus amigos y familiares le decían Pepe, y algunos compañeros de partido le decían “el Gitano”. Nació en Arica en 1951 en una familia de 10 hermanos e ingresó al MIR a fines de los sesenta. Fue conscripto voluntario de la Defensa Civil y estudió en el Liceo Industrial hasta 1972, cuando abandonó los estudios y tomó un trabajo en un taller de parabrisas.

En su grupo Scout, le decían el “Zorro Astuto”. “Salíamos mucho a explorar. Teníamos nuestros códigos y rituales, y Pepe tenía muchos conocimientos de técnicas, cómo despistar, detectar, disfrazarse, eludir situaciones,” cuenta R.B., amigo de barrio y compañero en los Scout y en la política, quien pidió reserva de su nombre.

Homero Tobar, nacido en Calama en 1952 pero criado en Arica, era el hermano menor de la familia Catalán por parte de la madre. Sin haber conocido a su padre y discriminado por sus propios hermanos, uno de los cuales era militar, Homero Tobar no compartió su actividad política con su familia, con excepción de un par de primos.

“Con Homero vivíamos a pocas cuadras y nos veíamos mucho porque éramos los dos más pequeños de la familia. Era mi primito regalón; crecí con él. Era una persona muy sola. La familia de Homero era una familia tradicional y nunca lo aceptaron porque no era un Catalán. Su interés por la política nació de Elmo. No se vieron mucho, pero Elmo era su ejemplo,” cuenta su primo Omar Segovia.

De poca formación académica y política, el año en que murió Elmo Catalán y él cumplía los 18 años, Homero Tobar ingresó al recientemente creado partido MAPU. Fue reclutado por el Secretario Regional del MAPU en Arica, Julio Jiménez, quien lo conocía de pequeño, ya que su familia y la familia Catalán eran amigos de larga data.

“En esa época, en la casa de Homero arrendaba una pieza un estudiante universitario de la Democracia Cristiana que se integró al MAPU. Entre ese amigo y yo reclutamos a Homero. Después fue expulsado del MAPU junto con Jorge Vercelotti por ultraizquierdistas, por tratar a Allende de reformista,” afirma Jiménez.

Tobar se incorporó al MIR en marzo de 1973. En el barrio y entre sus compañeros era más conocido como Homero Catalán, pero en el MIR adoptó el mismo nombre que utilizó su medio hermano Elmo en Bolivia: “Ricardo”.

“Homero era recatado, no opinaba mucho. No tenía formación, su familia no se preocupó de sus estudios y fue maltratado por sus hermanos. El único culto en esa familia era Elmo, pero no se conocieron mucho, ya que Elmo no estaba en Arica,” dice Jiménez.

Jorge Vercelotti (NOTA AL PIE 2) nació en Antofagasta en 1951. Su padre había sido suboficial mayor del Ejército, ya jubilado al momento del golpe militar. Estudió biología durante un año en la Universidad de Chile en Antofagasta, donde ingresó a la Izquierda Cristiana. Después, pasó a militar en el MAPU, y en 1972, dejó la universidad y su ciudad para trasladarse a Arica. Ahí, trabajó en la Tesorería y por un tiempo, se hospedó en la gran casona de la familia Catalán, que también ofrecía pensión. Era macizo y usaba lentes de grueso marco como se estilaba en la época, y por ello, a pesar de que su nombre político era “Marco”, le decían “Tevito” o “Tevo”, por su parecido al perrito animado que bailaba en la presentación de Televisión Nacional.

“Homero y Jorge eran dos niños, en el más limpio sentido de la palabra, llenos de ilusiones y deseos de hacer la revolución, de cambiar este país… En algún momento, decidieron que el MAPU era muy reformista y se fueron al MIR,” recuerda A.T., compañero de ellos en el MAPU.

En el MIR, al igual que Espinoza, se dedicaron al área sindical. Tobar participó en el intento de formar un cordón industrial en el sector norte de la ciudad. En 1973, Espinoza y Vercelotti pasaron a integrar las nuevas unidades operativas que organizaba el MIR en el norte.

“Conocí bastante a los dos, a Mario y al ‘Tevo’. Eran bien dedicados. Mario era muy consecuente, bien conciente de que había que tener un compromiso más grande. Se incorporó al tiro a las unidades, no puso problemas. Él y el ‘Tevo’ no andaban alardeando, eran tranquilos. No armaban desórdenes ni se creían los mejores,” recuerda Juan Carlos García, entonces dirigente del MIR en Arica.

Vercelotti había pasado un periodo de instrucción militar en Cuba. Integró un pequeño grupo de militantes locales enviados a la isla meses antes del golpe militar. Salió hacia Cuba con dos compañeros a mediados de mayo de 1973, mientras Espinoza y otro compañero, “Manuel”, (NOTA AL PIE 3) se quedaron en Santiago esperando salir con un segundo grupo que finalmente no alcanzó a viajar. En esa espera se produjo el intento de golpe de Estado conocido como el tanquetazo del 29 de junio de 1973. Vercelotti estaba en Cuba, pero a Espinoza lo pilló el movimiento militar en Santiago. Cuenta “Manuel” que junto con Espinoza se integraron temporalmente a una unidad operativa del MIR en la capital y participaron en la defensa de la antena de la Radio Nacional.

Vercelotti regresó de Cuba a mediados de julio de 1973, y a partir de entonces, el grupo de militantes comenzó su retorno desde Santiago hacia el norte. Espinoza y “Manuel” regresaron a Arica haciendo dedo. Vercelotti pasó a ver a su familia en Antofagasta. Fue la última vez que lo vieron.

“Jorge era tímido, hablaba poco. Se ponía muy nervioso cuando tenía que hablar ante un grupo; no estaba acostumbrado. Nosotros siempre lo consideramos un obrero –vestía como obrero y trabajó en lo sindical. Años después nos enteramos que había sido universitario,” cuenta Marco Donoso, entonces estudiante secundario y encargado de la jefatura estudiantil del partido en Arica.

Tobar, en cambio, se hacía notar más allá de sus reales responsabilidades en el partido. A decir de uno de sus compañeros de entonces, era voluntarista y ansioso. Se expuso más de lo necesario, y cuando vino el golpe militar, temió justificadamente por su seguridad.

“Cuando sucedió el golpe, su hermano Gustavo, que era militar, lo escondió en su casa. Ese fue el gesto más importante que hizo Gustavo para demostrar que lo consideraba un hermano a pesar de todo, porque Gustavo siempre fue su verdugo en la familia,” dijo su primo Omar Segovia.

Sacar al “Trosko”

Después del golpe militar, la dirección local del MIR en Arica buscó proteger al “Trosko” Fuentes. El dirigente político había llegado a la ciudad desde Antofagasta pocos días antes para informar sobre la última reunión del Comité Central del partido. Se había realizado una gran asamblea en la sede de la Universidad de Chile con todos los militantes el lunes, 10 de septiembre.

A las dos de la tarde del 11 de septiembre, con el palacio presidencial en Santiago en llamas, Vercelotti acompañó al encargado sindical del MIR en Arica a buscar al “Trosko” y llevarlo a una casa de seguridad en el cerro La Cruz, perteneciente a un ayudista de otro partido de izquierda. Ahí permaneció un par de días.

El “Trosko” Fuentes era una de las personas más buscadas por los militares y le habían puesto precio a su cabeza. Pasó de una casa de seguridad a otra. Vercelotti se encargó de hacer los contactos con la militancia, miembros de la dirección y con otros partidos de izquierda.

Al momento del golpe, en Arica se encontraba una buena parte de la dirección local del MIR, salvo el encargado de Tareas Especiales, quien estaba en Antofagasta. Tanto el encargado del MIR en Arica y los responsables del frente estudiantil y de organización, así como el responsable de Tareas Especiales, caerían detenidos en las semanas que siguieron.

“Ellos cayeron por razones distintas, pero no por lo del ‘Trosko’. Que el ‘Trosko’ estaba en Arica era desconocido para los militares en esos momentos: ninguno de ellos fue interrogado respecto del ‘Trosko’,” relata Marco Donoso.

El “Trosko” se estaba quedando sin contactos y sin apoyo logístico. No conocía los nombres o direcciones de sus compañeros de partido en Arica y tampoco podía regresar a Antofagasta.

Decidió entonces que la mejor alternativa era salir hacia Perú. En ese momento, la política oficial del MIR era que ninguno de sus militantes debía asilarse ni abandonar el país. Sin embargo, aunque se puede presumir que el “Trosko” conocía esa política de partido, la orden “El MIR no se asila” no había llegado a los militantes de base en Arica.

“No teníamos idea de esa política. El primer contacto que tuvimos en Arica con el MIR central en Santiago fue meses después, en 1974. Esta historia se dio de manera natural. Se corría peligro y había que sacar al ‘Trosko’ del país, y punto. La idea siempre fue ir a Cuba para luego reingresar a Chile,” explica Donoso.

Con la represión encima y la dirección local detenida, se buscó entre los militantes más jóvenes y menos expuestos para encargarles la tarea de organizar la salida de Chile del “Trosko” Fuentes. La responsabilidad recayó en “Carlos”, un estudiante de secundaria que militaba hacía poco en el MIR. En esa misión también participó “Fernando”, recién ingresado a la universidad y al partido. Ellos se encargaron de planificar la salida, asegurar el apoyo logístico y económico, coordinar a los ayudistas y determinar una ruta segura y transporte hasta la frontera. El “Trosko” Fuentes se ocultó en casa de “Fernando”.

Se planificó una primera salida en la segunda semana de octubre de 1973, en que el “Trosko” fue acompañado por Vercelotti y Espinoza, quienes sirvieron como sus guardaespaldas.

“Siempre he pensado que si el ‘Trosko’ debía elegir a alguien para ser su guardaespaldas, sería Vercelotti. El ‘Trosko’ tenía muy buena opinión de él y de Espinoza. Les tenía aprecio y cariño por la entrega, y por lo tanto, mucha confianza. Eso me consta, ya que muchas veces me lo manifestó en conversaciones,” afirma Juan Carlos García.

Ida y vuelta por el desierto

Al planificar la salida, “Carlos” se había contactado con un pequeño agricultor del Valle de Lluta, conocedor de rutas y con gran experiencia en pasos fronterizos. “Él trazó una ruta desde el punto exacto de partida, dando a conocer incluso referencias con las que debían encontrarse. Irían sólo tres: el ‘Trosko’, Tevito y Mario. Fuimos a dejarlos en un vehículo hasta el lugar en el Valle que me había señalado el agricultor. En el vehículo viajaban ellos tres y los acompañábamos Cacho Salcedo, un amigo de Cacho y yo. Esto ocurrió más menos a las 10 de la noche y nos despedimos de un abrazo. Las condiciones para hacer el recorrido eran bastante básicas: aparte de algunos enseres personales iban con una brújula. Recuerdo que el ‘Trosko’, por la imposibilidad de llevarla, dejó de regalo a ‘Fernando’ una manta que tenía un gran significado para él, porque había pertenecido a Luciano Cruz,” relató “Carlos”.

El plan era llegar en vehículo hasta el Valle de Lluta, cruzar la frontera a pie y avanzar 40 kilómetros hasta la ciudad peruana de Tacna. De hecho, ya lo habían hecho dos estudiantes universitarios del MIR poco antes. Habían logrado cruzar la frontera sin problemas, pero fueron arrestados casi de inmediato por la policía peruana y entregados a la policía de Chile. Los dos jóvenes terminaron presos en la cárcel de Arica.

Según Juan Carlos García, la salida de los universitarios hacia Perú había sido prematura. “Siempre escuché que el contacto era con la policía de Tacna. Había un acuerdo con los cubanos que consistía en que había que presentarse ante la policía de Tacna, y ellos los llevarían con los cubanos. Pero parece que ellos llegaron demasiado pronto, antes de consolidar los contactos,” dijo.

En el primer intento, el “Trosko”, Espinoza y Vercelotti caminaron en redondo por el desierto y regresaron a otro punto del Valle de Lluta; desde allí se movilizaron de regreso a Arica.

“Carlos” afirma que el “Trosko” entonces volvió a la casa de “Fernando” y los otros se fueron a los lugares donde habían estado hasta el día anterior.

La despedida

Espinoza vivió en casa de su hermana Clara hasta el día en que partió de Chile. “Después del golpe Pepe siguió viviendo conmigo y trabajando en la fábrica. Llegaba a la casa a almorzar y volvía al trabajo. Siempre andaba nervioso, preguntando si alguien había preguntado por él. Pepe tenía miedo de estar en Arica; me arranco o me matan, me decía,” cuenta Clara Espinoza.

Antes del siguiente intento de partida el 28 de octubre de 1973, Espinoza comenzó a despedirse de quienes más quería.

El día anterior, citó a su amigo de infancia, compañero en los scout y en la política, R.B.. “Estábamos afuera de la casa de su hermana Clara y él estaba con su sobrino Mauro en brazos. Me dijo que iba a ser la última vez que nos veríamos. Él tenía bien claro que no era fácil volver,” afirmó el amigo. Nunca más lo vio.

También visitó a una familia vecina de la población Juan Noé. La dueña de casa, Bernarda Lepe, acogía con frecuencia a los amigos de barrio y de scout de su hijo, entre ellos a Espinoza, por lo que la llamaban cariñosamente “la Abuela”.

Siendo una familia de militancia socialista, él pasaba muchas horas en su casa, dijo Lepe. “Yo era como su confidente, porque Pepe decía que su familia no lo comprendía, no compartían sus ideas políticas. Por eso se refugiaba con nosotros. Pepe era otro hijo para mí,” dijo.

Ese día lo esperaban Bernarda, su marido Sergio Gárate, su hija Patricia y un par de amigos. A ellos Espinoza les anunció que se iba de Chile.

Bernarda le pasó un anillo de oro con una piedra roja y le dijo: “Esto te va a servir, por lo menos lo puedes vender.” Espinoza dijo que lo guardaría como recuerdo.

“Pepe era una persona extraordinaria. Tenía una calidez humana que rara vez se encuentra. Tenía mucha llegada con todo el mundo,” comenta Patricia Gárate.

La familia Gárate jamás olvidó ese día. No sólo fue la última vez que vieron a Espinoza, sino también el día en que se llevaron detenido al jefe de hogar. En medio de la despedida, llegaron detectives a arrestar a Sergio Gárate, oficial de Aduanas y miembro del Partido Socialista.

“Cuando vinieron a detenerlo, los muchachos se pusieron muy nerviosos,” dijo Patricia Gárate. “Pero los detectives eran conocidos y ellos se apresuraron en detener a mi papá y llevarlo a la cárcel para evitar pasárselo a los militares. Mi papá estuvo detenido un año y medio en la cárcel de Arica.”

El día que partirían rumbo a Perú, Espinoza llevó a tres amigos a casa de su hermana Clara. Dos de ellos eran Tobar y Vercelotti, a quienes Clara ya conocía. Ella recuerda bien esa tarde, porque era su cumpleaños. No hablaron mucho. Ella les preparó once con huevos fritos y le cantaron el cumpleaños feliz.

Esa tarde, Espinoza le confidenció a su hermana que estaban sacando a una persona del país y se irían por los cerros hacia Perú, no por los pasos fronterizos; los estarían esperando en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima. Dijo que después se irían a Cuba y que pronto tendría noticias de él. Clara lloraba.

Clara le arregló un bolso y le pasó unas joyas. “Le dije que las cambiara por comida o cualquier cosa, porque no llevaba nada, sólo un poco de ropa. Llevaba un terno azul con corbata, porque decía que vestido con ese terno se iba a presentar ante Fidel Castro. Llevó unos ponchos, mantas, pantalones. Se fue con la chaqueta anaranjada que siempre usaba,” recuerda.

Los cuatro partieron al atardecer de pie por las calles de Arica, mientras Clara los seguía de la mano de su pequeño hijo Mauro. “Él me hacía señas para que me devolviera, pero yo lo seguía, llorando. Recuerdo que pasaban camiones militares. Después de unas cuadras, pasé a la casa de mi hermano mayor. Pepito se fue, se perdió, dobló la esquina y no lo volví a ver más,” relata.

Atravesar la frontera

Hacía poco que la Caravana de la Muerte comandada por el general Sergio Arellano Stark había abandonado Arica, tras dejar un reguero de muertos en la zona norte del país. El “Trosko” Fuentes seguía en la mira de los militares, pero Arellano y su comitiva no se imaginaron que recién se habían encontrado en la misma ciudad.

Se había movilizado una red de apoyo logístico entre militantes locales, amigos y ayudistas, incluso de otros partidos de izquierda. Esta vez, fueron guiados por el desierto por un peruano con experiencia en los recorridos de frontera y al que hubo que pagarle por el servicio, recuerda “Carlos”. El peruano los acompañaría a partir del kilómetro 25 del Valle, cruzarían juntos la frontera a pie, y luego los recogería un camión que los llevaría a Tacna.

“En esa oportunidad acompañé al ‘Trosko’ sólo hasta una calle de encuentro y fue recogido en un taxi en el que iban Tevito y Homero. Luego fueron recogidos Mario y Bruno, que esperaban en distintos lugares. La incorporación de Homero y Bruno corrió por cuenta del convencimiento de Tevito, ya que él consideraba necesario que salieran. Esta fue una situación que se resolvió apenas un par de días antes de esa salida,” afirma “Carlos”.

Esa noche, en un furgón Citroen, un ayudista llevó al “Trosko”, Espinoza, Tobar, Vercelotti y Bruno González hasta el valle, y desde ahí continuaron la travesía a pie.

Por varios meses, el amigo de Espinoza, R.B., siguió al peruano que los sacó de Arica. “Pero después alguien me dijo que el hombre había pisado una mina en la frontera y había muerto. La gente que yo conocía por el lado de Pepe estaba presa o había salido del país. Yo salí de Chile en diciembre de 1973, y no supe nunca más de él,” dijo.

Lo que sucedió, según le contó después el “Trosko” Fuentes a Juan Saavedra Gorriateguy (“Patula”) en La Habana, fue que el grupo fue detenido en la frontera por la policía peruana. Les quitaron todas sus pertenencias, y, es de suponer, también las joyas que Clara Espinoza y Bernarda Lepe le entregaron a Espinoza.

Temían ser devueltos a Chile, como ya había sucedido antes con los dos estudiantes universitarios que terminaron presos en Arica. Pidieron asilo político, pero les fue negado. Fueron trasladados a Lima.

“Pero los peruanos tenían la actitud de ayudar a los perseguidos chilenos de manera encubierta. El ‘Trosko’ me contó que ellos llamaron al cónsul cubano y él los ayudó a viajar a Cuba un par de semanas después,” recuerda Saavedra.

En el año que siguió, fueron detenidos “Carlos” y “Fernando”, los dos jóvenes ariqueños a cargo de la operación de sacar al “Trosko” del país, y casi todos quienes participaron de una u otra forma en ella, así como la nueva dirección local del partido. Era más de una veintena de detenidos.

En enero de 1974, la novia de Homero Tobar en Arica, Miriam, recibió una carta suya timbrada en México avisando que se encontraba bien. La madre de Mario Espinoza recibió una carta similar de su hijo a inicios de 1974, también procedente de México. En la carta, Espinoza pidió que después de leerla, la destruyeran. La madre viajó a Iquique y le mostró la carta a uno de sus hijos, Raúl, quien hacía el servicio militar en el regimiento de esa ciudad. “La carta venía de México y en ella hablaba sólo generalidades. Después, mi mamá rompió la carta. No supimos más de él,” afirma Raúl.

El MIR había enviado esas cartas desde México, porque a esas alturas, “Mauro”, “Ricardo”, “Marco” y el “Trosko” Fuentes ya se encontraban en Cuba. El plan era recibir instrucción militar en Cuba y regresar clandestinamente a Chile para luchar en contra de la incipiente dictadura militar.

Establecer la retaguardia

Al llegar a Cuba el grupo fue alojado en el Hotel Presidente de La Habana, como lo hicieron muchos refugiados chilenos después del golpe. En diciembre de 1973, junto a otros militantes del MIR venidos de distintas partes, comenzaron a recibir instrucción militar en guerrilla urbana y rural. Primero estuvieron en Punto Cero y después en la Base Pinar del Río.

A pesar de ser severamente criticado por la Dirección Nacional de su partido por haber salido del país, el “Trosko” Fuentes fue nombrado por el Secretario General del MIR, Miguel Enríquez, como representante de la organización en Cuba. Debía encargarse de un primer grupo de instrucción militar y designó a “Mauro” como jefe del grupo. Según quien sería después su jefe en Cuba, Enérico García (“Fernando”), “Mauro” demostraba indiscutibles condiciones de liderazgo.

“Mauro era serio, responsable en el cumplimiento de las tareas que surgían de las necesidades del grupo. Alegre, divertido, buen amigo, solidario, siempre dispuesto a colaborar. No era aún un dirigente formador de otros cuadros, pero se avizoraba en él un proyecto más que interesante de militante y combatiente mirista,” lo describe García.
El grupo a cargo del “Trosko” pasó cerca de un año en distintos cursos de instrucción. El plan era prepararse militarmente en la isla y reingresar clandestinamente a Chile. Sin embargo, no se daban las condiciones para el retorno. El MIR era duramente golpeado, las comunicaciones con el partido en el interior eran extremadamente difíciles, y no había cómo asegurar una estructura de apoyo para la llegada de militantes desde el exterior, afirma Enérico García.

En los primeros meses de 1974, llegó a Cuba el dirigente del MIR Edgardo Enríquez, el “Pollo”, hermano del secretario general del MIR. El “Pollo” quedó en la jefatura del partido en La Habana, mientras que el “Trosko” Fuentes preparaba su traslado a Argentina.

En ese lapso, algunos militantes abandonaron la tarea militar, incluyendo Bruno González, quien había salido con el “Trosko” desde Arica. Entró en conflicto con la política del MIR, y a fines de 1974 se integró al MAPU en La Habana.

Con las condiciones en Chile desfavorables para el retorno, el MIR había decidido establecer una retaguardia en Argentina. Ese país serviría como base de operaciones mientras se trasladaban militantes, recursos y medios hacia Chile. Además, los cuadros del MIR entrenados en Cuba tendrían un teatro de operaciones donde foguearse para lo que esperaban sería la lucha en Chile, y al mismo tiempo apoyarían a las organizaciones revolucionarias argentinas.

Aún faltaba un año para el golpe militar en Argentina, y las organizaciones de izquierda en ese país estaban en pleno auge. La relación entre el Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) de Argentina y el MIR eran óptimas. Apenas producido el golpe de Estado en Chile, el máximo dirigente del PRT, Mario Roberto Santucho, instruyó hacer llegar una valija con un millón de dólares al MIR en Chile y ofrecerle ayuda para sacar a sus militantes de Chile e ingresarlos a Argentina. (NOTA AL PIE 4)

“La relación política del MIR con el PRT era importante y estrecha. El PRT era, además, nuestra principal fuente financiera. Teníamos expectativas de que en la medida en que avanzaba la lucha en Argentina, podríamos crear una retaguardia para operar en Chile,” afirma el entonces dirigente del MIR Andrés Pascal Allende.

Al iniciarse 1974, muchos militantes del MIR y de su organización hermana en Uruguay, el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, refugiados en Argentina, se habían incorporado al PRT-ERP. En febrero de ese año, Santucho presentó públicamente el documento fundacional de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) que integraban el ERP argentino, los Tupamaros de Uruguay, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia y el MIR de Chile y que ya venía incubándose desde hacía un tiempo. Con los últimos tres países bajo bota militar, la JCR se concibió como una coordinadora de organizaciones revolucionarias que se brindaría apoyo mutuo en lo militar, logístico y económico para avanzar la revolución armada en cada uno de sus países. La JCR tuvo su base central clandestina en Buenos Aires.

Cada organización designó a un representante ante la JCR, y el MIR delegó esa tarea a Edgardo Enríquez. Entre otras cosas, él se encargó de la red de militantes chilenos que ingresaban clandestinamente a Argentina para eventualmente partir a combatir en Chile.

De las organizaciones que participaron en la JCR, el PRT-ERP argentino era la que se encontraba en mayor expansión, y a partir de marzo 1974 comenzó a preparar un foco guerrillero en la provincia de Tucumán, creando la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez. La Compañía se dedicó inicialmente a tareas de entrenamiento hasta fines de mayo de ese año, cuando comenzó a operar. Entre su centenar de combatientes se encontraban varios chilenos.

En ese contexto y con ese plan, el “Trosko” Fuentes se trasladó a Argentina para preparar las condiciones para el ingreso de más militantes chilenos, quienes participarían con el PRT-ERP tanto en unidades urbanas como en la Compañía de Monte. Sería su prueba de fuego y trampolín hacia Chile. Entre los que debían participar estaban Mario Espinoza, Jorge Vercelotti y Homero Tobar, los muchachos de Arica.

La casa de la calle 68

El “Trosko” Fuentes partió a Buenos Aires en septiembre de 1974. Fue reemplazado en La Habana en sus tareas de atender a los exiliados del MIR y a los grupos que se estaban formando militarmente por Juan Saavedra (“Patula”), quien había llegado a Cuba en marzo de ese año.

Del grupo original en instrucción quedaron sólo siete: Homero Tobar Avilés (“Ricardo”), Jorge Vercelotti Muñoz (“Marco”), Mario Espinoza Barahona (“Mauro”), Heriberto Leal Sanhueza (“Miguel Ángel”), Miguel Orellana Castro (“Pablo”), Claudio Ocampo Alonso (“Juan”, paraguayo) y Luis Alberto Barra García (“Alejo”). Mario Espinoza también era conocido como “Mauro 2” porque ya había un dirigente del MIR en Cuba que usaba el mismo nombre político.

El paraguayo Claudio Ocampo (“Juan”), entonces de 26 años, se había integrado al MIR tras llegar a Chile becado para estudiar pedagogía durante el gobierno de la Unidad Popular. Su padre había sido entrenador de fútbol en el Club Nacional de Paraguay y se trasladó con su familia a Ecuador, donde Claudio vivió gran parte de su infancia y adolescencia junto a sus tres hermanos mayores. En Ecuador, ingresó a la facultad de química de la Universidad de Quito, pero decidió trasladarse a Chile durante el gobierno de Allende, como lo había hecho un tío poco antes. Tras el golpe militar, se asiló en la embajada de Panamá por más de un mes.

“Mi padre viajó a Santiago a ayudar a conseguir el salvoconducto para sacarlo del país. Viajó a Panamá, luego pasó a México y después a Cuba,” relata su hermano, Milton Ocampo.

Claudio Ocampo llegó a Cuba a fines de 1973 con su compañera chilena y una pequeña hija y al poco tiempo se incorporó a las tareas del partido.

“Juan era reconcentrado, trascendente, nada para él era banal, todo era importante. Era un gran conversador, desconfiado, con mucho compromiso con la causa, con el partido, con una visión de la revolución quizás más integradora. No hablaba de su historia personal ni de su país de origen. No aceptaba la posibilidad de la deslealtad. Eso lo hacía potente en el grupo, y un buen cuadro militar,” dice Enérico García, su jefe político en La Habana.

Tras un año en escuelas cubanas, en diciembre de 1974 el grupo comenzó a recibir formación de parte de instructores del MIR en las áreas de inteligencia, educación política, métodos conspirativos, documentación y fotografía, entre otras. Tenían jornadas completas de instrucción todos los días.

Continuaban con la formación propia, cuando en febrero de 1975 llegó a Cuba Enérico García, quien había estado preso en Chile después del golpe militar. Él se hizo cargo de continuar la tarea de preparar pequeños grupos para ingresar clandestinamente a Chile. Su ayudante en esa tarea era Juan Lara Muñoz. (NOTA AL PIE 5).

García era responsable de cuatro pequeños grupos que recibían instrucción especializada por área. “Patula” pasó a hacerse cargo del grupo de Documentación. Un segundo grupo se dedicó al área de Comunicaciones. La unidad encabezada por “Mauro” se especializó en Guerrilla Rural.

El cuarto grupo eran ex militantes socialistas que ya se encontraban en Cuba recibiendo instrucción militar al momento del golpe militar, y que en 1975 dejaron su partido para incorporarse al MIR. En esa transición, ellos participaban en una “micro-brigada”; vivían juntos y trabajaban en la construcción mientras se iban integrando a su nuevo partido.

Los cuatro grupos vivían compartimentados en distintas casas de La Habana. El grupo de “Mauro” vivía en una casa de color amarillo opaco en la calle 68, y por eso se le conocía como “la casa de la 68”. Tenían estricta prohibición de contactarse o frecuentar a otros chilenos en la isla. Vivían en el segundo piso de la casa y en el primero residía una familia cubana. Para esa época, Ocampo se había separado de su pareja chilena y Espinoza iniciaba una relación amorosa con una cubana, que se mantuvo hasta su salida a Argentina.

“El grupo que componía la casa 68 tenía las características que en general marcaban la joven militancia mirista de aquella época: un compromiso social a toda prueba, un afán de participación directa en las luchas populares, un compromiso en la búsqueda del hombre nuevo que pregonara el Che y no escatimar esfuerzo ni sacrificio en su militancia,” afirma Enérico García.

El desmantelamiento del MIR en Argentina

El “Pollo” Enríquez ingresó clandestinamente a Argentina en mayo de 1975. Ese mismo mes, fue detenido el “Trosko” Fuentes al entrar a Paraguay desde Argentina junto a Amílcar Santucho, hermano del máximo dirigente del PRT-ERP.

El arresto del “Trosko” Fuentes en Paraguay y su traslado a centros de tortura clandestinos en Chile cuatro meses más tarde marcó el inicio de las operaciones conjuntas de los servicios de seguridad de los países del Cono Sur conocido como la Operación Cóndor. En la captura de Fuentes y Santucho participaron efectivos de Argentina, Paraguay y Chile, y abrió una veta de información extraída bajo tortura por los servicios de inteligencia de los tres países que a la larga llevaría a la detección y posterior detención de prácticamente todo el contingente del MIR en Argentina.

Jorge Fuentes Alarcón fue detenido y bestialmente torturado en Paraguay hasta septiembre de 1975, cuando fue entregado a agentes de la DINA chilena, quienes lo trasladaron a Chile. Fue visto en el centro clandestino de Cuatro Álamos y después en Villa Grimaldi, desde donde desapareció en enero de 1976.

En los meses que siguieron el arresto del “Trosko” Fuentes en Paraguay fue aniquilada gran parte de la dirigencia rural de la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, iniciando su declive. Durante el año y medio de esfuerzos por desarrollar ese foco guerrillero en Tucumán – en el que debían combatir los miristas que se preparaban en Cuba – murieron en combate media docena de chilenos: Rubén Estrada (“Sergio”), Jaime Miguel Vergara (“César”), “Luciano”, “Marcelo”, el sueco y militante del MIR chileno, Dag Arne Runing (“Julio”) y Domingo Villalobos Campo, conocido como el “Sargento Dago”.

Mucho antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976 en Argentina, ya estaba operando la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y se libraba una guerra sucia subterránea en contra de la izquierda en ese país. “La situación era extremadamente frágil. El MIR prácticamente no tenía aparato en Argentina y recién a comienzos de 1976 se estaba montando uno,” afirma Andrés Pascal.

Fue en ese contexto en que la dirigencia del MIR en La Habana aceleró los preparativos para enviar combatientes a colaborar con la JCR.

Enérico García debía ser uno de los primeros en viajar a Argentina para, junto con el “Pollo” Enríquez, preparar el ingreso de los demás y el posterior traslado clandestino a Chile. Pero él mismo advirtió a la jefatura del MIR de que no estaban las condiciones para garantizar la seguridad de los grupos una vez en Argentina.

Sin embargo, el encargado del Comité Exterior del MIR en Cuba, Manuel Cabieses, aseguraba que la situación estaba controlada, porque así le estaba informando Edgardo Enríquez desde Argentina. El segundo de Enríquez en Buenos Aires era el argentino Patricio Biedma Schadewaldt (“Nico”), quien se había incorporado al MIR en Chile, donde vivía desde 1968; Biedma había regresado a Argentina después del golpe militar en Chile.

La dirigencia del MIR en Cuba decidió que partiera el primer grupo, el de la casa de la 68 y García se quedó en La Habana. Los miembros del grupo liderado por “Mauro” salieron de La Habana de manera escalonada a partir de diciembre de 1975, llegando a Argentina algunas semanas después. Todos iban con identidades y pasaportes falsos de distintas nacionalidades y pasaron por Praga y otras ciudades de Europa antes de llegar a París. Ahí recibieron su misión, itinerario, contactos en Argentina y las últimas instrucciones del partido.

Espinoza fue el primero en salir en diciembre de 1975. Lo siguieron ese mismo mes Jorge Vercelotti, Claudio Ocampo y Miguel Orellana. En febrero de 1976 salió Heriberto Leal y en marzo, Homero Tobar. Los primeros llegaron a Argentina en febrero de 1976.

Antes de partir, y como era la costumbre, cada uno dejó escrita una carta a su familia que el MIR debía entregar en caso de muerte. Sólo la familia de Vercelotti la recibió, muy poco después.

Mientras los militantes de la “casa de la 68” se establecían en Argentina, en marzo de 1976, por diferencias políticas con el partido, García fue expulsado del MIR y se trasladó a la ciudad cubana de Santa Clara. No regresaría a La Habana ni al MIR hasta 1978, por lo que nunca pudo hacer seguimiento del grupo que había tenido a su cargo. Sólo en 1978 se enteró de que todos habían muerto o desaparecido; los primeros dos a las pocas semanas de haber ingresado clandestinamente a Argentina.

Muertos por la Triple A

El plan para el grupo encabezado por “Mauro” era ganar experiencia combativa junto al PRT-ERP en la guerrilla rural en Tucumán, fortalecer a la JCR y establecer una retaguardia en Argentina para el eventual ingreso clandestino a Chile. Esa etapa no debía extenderse más de seis meses. Originalmente, debían integrarse a la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, pero a esas alturas, la compañía estaba prácticamente desarticulada y el PRT-ERP había sido infiltrado y estaba siendo duramente perseguido. Por lo tanto, a pesar de su especialización en guerrilla rural, los seis debieron integrarse a grupos operativos urbanos del PRT-ERP en distintas zonas de Buenos Aires y otras ciudades.

Al llegar a Argentina a principios de 1976, algunos de ellos se quedaron un tiempo en una casa de seguridad de la JCR en Del Viso, en el norte de la provincia de Buenos Aires, donde vivía el matrimonio argentino compuesto por Osvaldo Bartolini y Susana Gabelli. A esa casa también había llegado en diciembre de 1975 desde la Compañía de Monte la militante del ERP Susana Islas. De a poco, se irían distribuyendo en distintas tareas y casas de seguridad del PRT.

A mediados de marzo de 1976, sólo Jorge Vercelotti, Claudio Ocampo y Susana Islas permanecían en la casa de Del Viso, junto con la pareja argentina. Desde ahí fueron secuestrados todos menos Susana Islas el 18 de marzo. Islas logró sobrevivir porque llegó más tarde a casa.

Los cuerpos de Bartolini y Gabelli fueron hallados el 20 de marzo de 1976 lejos del sector.

Vercelotti y Ocampo fueron encontrados al día siguiente en la vía pública en Ciudadela, en las afueras de Buenos Aires. De acuerdo al expediente judicial de la época, Vercelotti estaba totalmente desnudo y Ocampo se encontraba sólo con pantalón. Ambos estaban vendados y amordazados, y en sus espaldas les habían pegado con tela adhesiva los pasaportes falsos con los que habían ingresado al país. Al interior de ambos pasaportes se encontraron tres papeles idénticos. Uno decía “Junta Coordinadora Revolucionaria – ELN – MIR – ERP – MLN”, el segundo decía “MIR”, y el tercero era un volante titulado “Comando General, 3 AAA, Parte de Guerra nº 1”.

 

No tenían heridas de bala. Las autopsias a sus cuerpos dieron cuenta de golpes y torturas y que habían sido asfixiados con aceite; en ambos casos la causa de muerte fue un “paro cardio-respiratorio de origen traumático”.

El hallazgo de sus cadáveres fue informado al día siguiente en el diario La Nación de Argentina, que habló de un “enfrentamiento”. Ambas familias se enteraron de sus muertes por medio de cartas enviadas por el Comité Exterior del MIR. En el caso de Ocampo, el sobre dirigido a su padre sólo contenía una copia del recorte de diario La Nación. Sin embargo, el padre no pudo viajar a Buenos Aires a recuperar el cuerpo porque dos meses antes había caído preso en Asunción otro de sus hijos, Luis Ocampo, de 17 años, acusado de participar en un supuesto grupo armado de casi nula existencia en su país. A Claudio lo buscaron un tío y su madre pero nunca lograron encontrar sus restos.

De acuerdo a Federico Tatter, dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Paraguay, cuando Luis Ocampo salió de prisión a principios de abril de 1976, viajó a Argentina en busca de su hermano. En esa tarea contó con la colaboración del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) y particularmente de su director, el escritor argentino y Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel. Pero Luis, hoy fallecido, tampoco pudo dar con su hermano mayor.

La familia Vercelotti recibió una carta similar del MIR con el recorte de diario y además. También se incluía la carta que Jorge había escrito a su familia en Cuba antes de partir. Sin embargo, la familia no buscó sus restos ni denunció su muerte. El padre de familia, militar en retiro, impuso el silencio.

“La familia no pudo hacer nada para saber lo que había sucedido con Jorge por temor a las represalias. Pasaron años en que vivimos sólo con el dolor de haberlo perdido y con el silencio que mi padre pidió para proteger al resto de la familia. Silencio con el que nadie estuvo de acuerdo, pero que acatamos,” señala Celia Vercelotti, hermana de Jorge.

En 2005, tras la muerte del padre, Celia comenzó el largo y doloroso proceso de búsqueda de la verdad y de los restos de su hermano. Partió enviando una solicitud general de información por Internet. Tres años más tarde, le llegó un email del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

La identificación de Ocampo y Vercelotti fue posible hace pocos años gracias a que en la época, la policía hizo un levantamiento fotográfico de los cuerpos y de sus pasaportes y tomó las huellas dactilares de quienes aparecían –según sus pasaportes falsos- como el ciudadano salvadoreño David Linares Cortez (Ocampo) y el ecuatoriano Pedro Quintana Vargas (Vercelotti).

En 1990, un ex miembro del EAAF que trabajaba en Amnistía Internacional en Londres entregó al equipo forense información sobre un militante del MIR chileno de nacionalidad paraguaya de apellido Ocampo que había sido secuestrado por un comando de ultraderecha en Buenos Aires. El EAAF ya conocía el caso de los dos cuerpos encontrados en Ciudadela en 1976, pero las muestras dactilares que se habían tomado a los cadáveres no coincidían con los registros dactilares que tenían de los desaparecidos argentinos. Recién en 2005 la EAAF pudo contar con la colaboración del gobierno de Paraguay a través de la Comisión de Verdad y Justicia creada en ese país.

“Con esa Comisión intercambiamos información sobre los ciudadanos paraguayos desaparecidos en Argentina y le solicitamos ayuda para la búsqueda de las huellas dactilares de Ocampo. Paralelamente, nos enteramos de la carta que envió Celia Vercelotti a la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina en la que adjuntaba la carta del MIR sobre el asesinato en Ciudadela, mencionando el detalle de los pasaportes pegados a la espalda. No había mucho que deducir. Pedimos las huellas de Vercelotti al gobierno chileno. En ambos casos las pericias fueron positivas,” explica Daniel Bustamante, investigador del EAAF.

La identidad de Ocampo fue confirmada en 2008; la de Vercelotti en 2009.

Ambos habían sido enterrados en marzo de 1976 con los nombres falsos que aparecían en sus pasaportes en nichos separados del cementerio de la ciudad de Morón, en Ciudadela. Ocho años después, sus restos –aún con las identidades falsas- fueron trasladados a una fosa común, por lo que hoy es imposible individualizarlos para su exhumación y repatriación.

Aún no se ha logrado identificar y localizar a la hija que Ocampo tenía con su pareja chilena para entregarle antecedentes de su padre. Hoy ella tendría alrededor de 42 años.

La desaparición de “Mauro”

Días después de la muerte de Vercelotti y Ocampo y poco después de la llegada de Homero Tobar a Argentina, se concretó el muy anunciado golpe de Estado en contra del gobierno de Isabel Perón, el 24 de marzo de 1976.

El 10 de abril, fue secuestrado el encargado del MIR en Argentina y representante ante la JCR, Edgardo Enríquez. En 2009, el EAAF pudo confirmar su muerte, al descubrir sus huellas dactilares y una fotografía de su cuerpo en los archivos del Hospital Pirovano de Buenos Aires; sin embargo, no se ha logrado recuperar su cuerpo y continúa desaparecido.

Patricio Biedma (“Nico”) asumió las responsabilidades del “Pollo” Enríquez en Argentina.

Durante la primera mitad de 1976, en Argentina fueron secuestrados y desaparecidos media docena de chilenos, entre ellos Nelson Cabello Pérez y Frida Laschan Mellado (NOTA AL PIE 6) (ambos en abril 1976, Buenos Aires), los jóvenes socialistas Juan Hernández Zaspe, Manuel Tamayo Martínez y Luis Muñoz Velásquez (abril 1976, Mendoza) y Óscar Urra Ferrarese (mayo 1976, Buenos Aires). Les seguirían Luis Elgueta Díaz y María Cecilia Magnet Ferrero (ambos en julio 1976, Buenos Aires), José Francisco Pichulmán Alcapán (agosto 1976, Neuquén), Rachel Venegas Illanes (septiembre 1976, Buenos Aires) y María Eliana Acosta Velasco (septiembre 1976, La Plata), entre otros.

No obstante, a pesar del golpe de Estado, la aguda situación represiva y la desaparición del “Pollo” Enríquez, entre abril y mayo de 1976 llegaron a ese país los primeros dos integrantes del segundo grupo enviado por el MIR desde Cuba, especialistas en Comunicaciones. Sin embargo, fueron alertados por el propio PRT de los serios problemas de seguridad y las dificultades que tendrían para mantenerlos a salvo en el país, por lo que retornaron a Cuba un par de meses más tarde. Los dos eventualmente ingresaron clandestinamente a Chile.

El tercer grupo, especializado en Documentación, se quedó en La Habana, salvo un integrante que ingresó a Chile. El cuarto grupo, el de los ex socialistas, comenzó su ingreso a Chile a partir de febrero-marzo 1976. Varios de ellos no sobrevivieron.

Mientras, “Mauro” había pasado a integrar la Columna Norte del PRT-ERP en Buenos Aires y durante varios meses de 1976 vivió en casa de una compañera del PRT, María del Carmen Castro (“Nora”), con quien debió recorrer toda la zona norte y oeste del Gran Buenos Aires para familiarizarse.

“Recuerdo que Mauro llegó a la Argentina con un bolso Samsonite, que en ese momento era lo mejor. Traía dólares y unas pocas cosas, uno o dos jeans, una camisa que recuerdo era celeste a cuadritos, una toalla chica, una pasta de los dientes y un cepillo, todo comprado en Francia,” dice Castro.

En mayo de 1976, aproximadamente, “Mauro” se trasladó a la casa del matrimonio argentino compuesto por Ricardo Luis Iwanski (“Quico”) y Rosa Delia Cabot (“Blanca”), quien se encontraba embarazada, y el hijo de ambos de dos años. A partir de entonces, “Mauro” comenzó a participar en acciones operativas urbanas del PRT-ERP, utilizando también el nombre político “Santiago”.

A mediados de junio de 1976, “Mauro” se salvó de ser detenido. Militares habían llegado a la casa de Iwanski a detener a todo el grupo, pero solo Cabot fue secuestrada. Hoy se encuentra desaparecida. “Mauro”, Iwanski y un argentino de nombre político “Claudio” lograron escapar en esa oportunidad, afirma Castro.

Un mes más tarde, fue secuestrado Iwanski. También permanece desaparecido. “Claudio” sobrevivió.

“A mediados de junio, más o menos, Mauro fue un domingo a casa y lo vi cansado. De repente había dejado de ser el Mauro alegre que yo conocía. Le dijo a mi mamá que por donde él vivía había nogales y que la próxima vez que viniera le iba a traer nueces. Llegó agosto y Mauro no vino. Mi mamá me preguntó por él y yo le dije que tenía mucho trabajo. Pero yo suponía lo peor,” recuerda Castro.

Entre junio y agosto de 1976, el Ejército ya había virtualmente aniquilado a la guerrilla del ERP y desbaratado a numerosas células del PRT, secuestrando a unos 200 militantes. En ese contexto fue detenido “Mauro” en julio de 1976.

En ese periodo también caía detenido Biedma, aunque no está claro si “Mauro” y Biedma fueron detenidos al mismo tiempo.

De acuerdo a un prisionero sobreviviente del centro clandestino Automotores Orletti operado por el Servicio de Inteligencia del Ejército argentino (SIDE) en Buenos Aires, cuando fue llevado ahí el 23 de agosto de 1976, Biedma ya llevaba bastantes días en el lugar. “Mauro” llegó después, en septiembre. “Apenas estuvo ‘Mauro’ en nuestra celda se puso a charlar con ‘Nico’; era evidente que se conocían,” afirmó.

Este testigo, quien pidió reserva de su nombre, compartió celda con Biedma y “Mauro”. Biedma, dice, le contó que había sido detenido por casualidad y que por varios días pudo ocultar su identidad de sus captores debido a los documentos falsos que portaba. No está claro si Biedma pasó por otro centro de detención antes de Orletti, pero cree que “Mauro” sí estuvo en otro lugar antes de Orletti.

Los guardias tenían un trato diferenciado con Biedma, cuenta su compañero de celda: “Era un trato respetuoso hacia él, como de reconocimiento a un enemigo digno. ‘Nico’ destacaba de todo nosotros por su aplomo, un carácter muy templado. Lo vi sonreír -que no era fácil allí-, ayudar a los demás, y hasta me enseñó cantando bajito una canción chilena muy conocida, ‘Arriba en la cordillera’. En los 45 días que permanecí allí, fue el único al que le permitieron en una oportunidad darse una ducha.”

Los tres compartieron celda en la planta alta de Orletti junto con otros secuestrados cuyo número variaba según las detenciones y traslados. En los primeros días de octubre, llegaron a esa celda una docena de uruguayos. “Todos estábamos vendados y esposados, y algunos con grilletes en los tobillos,” relata este testigo. “La puerta metálica era muy ruidosa y eso nos alertaba cuando entraban a nuestra celda, y cuando sabíamos que estábamos solos nos bajábamos las vendas y así podíamos vernos y charlar en voz baja. Nos iluminaba todo el día una lamparita eléctrica que estaba muy alta. Había colchonetas en el suelo y en ellas nos sentábamos o dormíamos. Los alimentos eran muy escasos. No había forma de asearse y nos sacaban a un baño con un inodoro situado en un patio o terraza. En la celda había un balde para orinar. Ni lastimados ni heridos recibían atención médica, ni siquiera un compañero herido de bala en una pierna. Con frecuencia ponían música a volumen muy alto, y no sólo cuando torturaban.”

Según este ex prisionero argentino, cuyo testimonio ante la comisión de verdad en Argentina fue clave para saber de la existencia de “Mauro” en Orletti, a ese centro de tortura llegaban oficiales de otros países del Cono Sur a interrogar a sus connacionales. Automotores Orletti se convirtió en la base de la Operación Cóndor en Argentina.

“Me consta que ‘Nico’ fue interrogado por chilenos porque él mismo me lo dijo, concretamente que eran agentes de la DINA. Creo que ‘Mauro’ no fue torturado en Orletti porque ya lo habían torturado en otro centro, pero sí lo interrogaron en Orletti los mismos agentes chilenos. Calculo que para eso lo habrán llevado allí. ‘Mauro’ me dijo que le imputaban la muerte de dos policías de la provincia de Buenos Aires,” afirma el testigo.

Un cable de la CIA fechado el 22 de septiembre de 1976, titulado “Argentina-Cuba: ¿Apoyo de Castro para la Subversión Local?”, obtenido por el periodista John Dinges y publicado en su libro sobre la Operación Cóndor, da cuenta de la íntima relación que tenían los servicios de inteligencia argentinos y estadounidenses. El documento transmite los detalles del interrogatorio a Patricio Biedma y “Mauro” dentro del centro de torturas poco después de sucedido. El cable señala:

“Las fuerzas de seguridad argentinas capturaron a Patricio Biedma y Mario Espinosa, chilenos que han trabajado desde algún tiempo por la causa terrorista en Argentina. Biedma dice que era el jefe del MIR de Chile en Argentina, y el delegado del grupo a la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), una coalición de organizaciones terroristas regional. Espinosa también dice ser miembro del MIR y más recientemente, combatiente del Ejército Revolucionario del Pueblo de Argentina (ERP).
Biedma dice que se reunía frecuentemente con un oficial de la Embajada de Cuba en Buenos Aires que ‘regularmente’ entregaba fondos para la JCR así como también al ERP y los Montoneros. [SE TACHAN CUATRO LÍNEAS DEL CABLE]
…Espinosa también afirma que la embajada cubana entrega fondos a izquierdistas argentinos, y que él mismo recibió instrucción en Cuba, y que luego fue introducido al ERP por un contacto cubano en Argentina.”

El ex prisionero político permaneció en Automotores Orletti hasta el 7 de octubre de 1976. Cuando fue liberado, en la celda sólo quedaban Biedma y “Mauro”. Orletti fue cerrado un mes más tarde. Biedma está desaparecido.

El prisionero sobreviviente de Orletti identificó positivamente la fotografía de Mario Espinoza Barahona como correspondiente a su compañero de celda, “Mauro”. Enérico García también reconoció a Mario Espinoza como “Mauro”, el jefe del grupo en instrucción militar en La Habana.

A pesar de que el cable de la CIA identifica correctamente a “Mauro” como Mario Espinoza, por muchos años se pensó que “Mauro” era un hermano de Elmo Catalán. La confusión se debió, al parecer, a una información distorsionada que llegó a Argentina. Daniel Bustamante, investigador del EAAF, dice que el equipo forense fue informado de declaraciones prestadas por Enérico García y Juan Saavedra ante la Comisión Rettig respecto de la desaparición de Heriberto Leal en las que afirmaban que dentro del grupo de chilenos en Cuba había uno de Arica, de nombre político “Mauro”, y que era hermano de Elmo Catalán.

Sin embargo, García asegura que lo que él relató a la Comisión Rettig fue una reunión a la que fue citado en 1990 por un abogado de la Vicaría de la Solidaridad -cuyo nombre no recuerda- que quería confirmar una información: un conscripto argentino había dicho que se había encontrado un cadáver en la cordillera por el lado argentino que correspondía a un militante del MIR de nombre Mauro, de Arica.

“Yo conté eso en mi declaración, transmitiendo la información del abogado. Yo no tenía ninguna información sobre un cuerpo en la cordillera, pero siempre tuve perfectamente claro que ‘Ricardo’ era el hermano de Catalán, no ‘Mauro’. Lo que nunca supe hasta muchos años después fueron sus nombres verdaderos,” afirma García.

La versión equivocada de que “Mauro” podría ser hermano de Elmo Catalán se diseminó entre investigadores y la comunidad de derechos humanos y contribuyó a ella el hecho de que tanto Espinoza como Tobar eran de Arica. Sin embargo, aunque la distorsionada información despistó a quiénes buscaban la verdadera identidad de “Mauro”, sirvió para descubrir a otro detenido-desaparecido que ni siquiera estaba en los radares de los organismos de derechos humanos de Chile o Argentina: el medio hermano de Elmo Catalán, Homero Tobar.

Una desaparición sin rastro

La desaparición de Homero Tobar (“Ricardo”) en Argentina es un total enigma. No existe información fidedigna ni han surgido testigos o alguna evidencia de su eventual detención, prisión o muerte. Al momento, nadie lo ha reconocido en fotos. Sin embargo, existe la posibilidad de que haya estado en Río Negro.

En los primeros meses de 1976, cuando Tobar estaba recién llegado a Argentina, le envió a su novia Miriam una segunda carta. En ella le contaba que estaba en Río Negro y que estaba trabajando. Fue la última vez que la familia Catalán supo de Homero Tobar.

El nombre verdadero de Homero Tobar Avilés figura en un documento de la Comisión Asesora de Antecedentes (CAA) de la Secretaría de Inteligencia de Estado al que esta autora tuvo acceso sobre el chileno Hugo Inostroza Arroyo, ex militante del ERP asentado en la zona de Neuquén con su familia desde hacía años.

Según este documento de la CAA, Grupo de Tareas 1, Inostroza actuaba como el “responsable militar del ERP en las provincias de Neuquén y Río Negro”, y sus “contactos en el MIR” en 1976 eran Lorenzo Homero Tobar Avilés (“Ricardo”) y José Luis Appel de la Cruz (“Claudio”), citándolos con sus nombres verdaderos completos y sus chapas políticas. Appel de la Cruz desapareció en Neuquén en enero de 1977.

Consultado Inostroza al respecto, dijo no conocer a Homero Tobar y tampoco lo reconoció en una fotografía.

Según la versión de la familia Catalán, años después de la salida de Tobar de Chile en octubre de 1973, su madre recibió una llamada desde Argentina comunicándole que su hijo estaba muerto. Después, en la década de los ochenta, una pariente le contó a la familia que según su esposo, quien era detective, Tobar ya había muerto, pero se negó a entregar alguna información adicional. No ha sido posible contactar a esta pariente o su marido para ratificar esta información.

Otra versión que circula en la familia Catalán es la de una prima hermana de Homero, Carmen Segovia Avilés. Mientras trabajaba en la Comisión de Derechos Humanos de Arica, dijo, en 1984 aproximadamente se enteró de que su primo era un detenido-desaparecido y que al parecer, había muerto en la frontera de Chile con Argentina.

“Supe que Homero había ingresado a Chile a la altura de Los Andes con un par de compañeros más y el padre Roco, en Quilpué, le dio refugio. Estuvo cerca de dos días en Quilpué, y luego regresó a Argentina a buscar a más compañeros para ingresarlos a Chile. Ahí dicen que fue abatido, pero no está claro,” dijo Segovia. Esta versión no ha podido ser confirmada pero coincide en algún grado con la información entregada por el abogado de la Vicaría de la Solidaridad a Enérico García en 1990.

Las cartas que nunca llegaron

Las familias de Homero Tobar y Mario Espinoza nunca denunciaron su desaparición porque jamás fueron informadas por el MIR u otras personas de que ellos podrían haber sido secuestrados o que se encontraban desaparecidos.

Antes de partir de Cuba hacia Argentina, cada militante llenó una ficha con sus datos personales, se les tomó una fotografía y se les pidió escribir una carta de despedida a su familia. El MIR debía enviar estas cartas a sus familias en caso de muerte.

Las familias de Mario Espinoza y Homero Tobar no recibieron esas cartas – no está claro porqué. Aunque no había constancia de sus muertes y el MIR en Argentina estaba prácticamente desmantelado, alguien en el partido tendría que haberse enterado de su desaparición. Alguien tendría que haberlo informado.

Esas cartas, junto con las fichas y fotografías de todos ellos, las guardó por muchos años un dirigente del MIR en La Habana, que aún vive en Cuba. Consultado a través de terceros en 2009, señaló que ya no las tenía en su poder. Según Enérico García, esos documentos, así como todo el archivo del MIR en La Habana está ahora en manos del gobierno cubano. Los esfuerzos por recuperarlos han sido infructuosos.

“Cuando el MIR se dividió en la segunda mitad de los ochenta, hubo disputas entre las diferentes corrientes respecto de la posesión de los archivos del MIR que estaban en Cuba. Según me contó un miembro de la dirección del partido a fines de los noventa cuando reclamé las cartas de estos muchachos, frente a esas disputas intervino el gobierno cubano y se quedó con todo el archivo. Los cubanos dijeron que entregarían los archivos si los representantes de las distintas corrientes del MIR se ponían de acuerdo. Y hasta ahí llegamos,” afirma García.

Notas:
1 John Dinges, “The Condor Years”, The New Press, New York, 2004.
2 Jorge Vercelotti nació como Jorge Machuca, que era el apellido materno del padre. A mediados de los setenta, su padre rectificó su apellido y quedó como Jorge Vercelotti. Él nunca se enteró de esa rectificación.
3 “Manuel” pidió reserva de su nombre verdadero.
4 No está claro si ese dinero llegó efectivamente a manos del MIR. María Seoane, “Todo o Nada”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1991, pp. 215-216.
5 Juan Lara murió el 12 de septiembre de 1981 tras recibir un disparo accidental durante la retirada de una operación del MIR en Santiago.
6 Frida Laschan y su marido, el argentino Ángel Athanasiu Jara, fueron secuestrados junto a su hijo de casi seis meses, Pablo. El bebé fue entregado a una familia argentina y su verdadera identidad restituida en agosto de 2013.

Hija del Exilio Anita Tijoux en Democracy Now

July 10, 2014

Chilean Musician Ana Tijoux on Politics, Feminism, Motherhood & Hip-Hop as “a Land for the Landless”

Chilean hip-hop artist and musician Ana Tijoux joins us in studio to perform some of her songs and talk about the political themes behind them. Tijoux was born in France in 1977 to parents who were jailed and later fled Chile under the dictatorship of Augusto Pinochet. “Hip-hop is the land of the people that don’t have a land,” she says.

Tijoux returned to Chile in 1993 and in the late 1990s became known as part of the hip-hop group Makiza. As a solo artist, she has collaborated with musician Julieta Venegas on the hit song “Eres Para Mi,” had her song “1977” featured on the TV series Breaking Bad, and won multiple nominations for both the Grammys and Latin Grammys. Her work explores topics frequently heard on Democracy Now!, from the words of Uruguayan author Eduardo Galeano to the secretive Trans-Pacific Partnership trade deal.

In this interview, Tijoux performs a musical set, including “Antipatriarca,” off her latest album, Vengo, and “Shock,” a song inspired by Naomi Klein’s book, The Shock Doctrine. She talks about motherhood, feminism and her collaboration with Palestinian hip-hop artist Shadia Mansour on the song “Somos Sur,” or “We are the South.”

While here in New York City, Ana Tijoux performed Wednesday, July 9, at Central Park SummerStage. She performs Friday, July 11, at Club Europa in Brooklyn.

AMY GOODMAN: This is Democracy Now!, democracynow.org, The War and Peace Report. I’m Amy Goodman, joined here in our Democracy Now! studios by the Chilean hip-hop artist and musician Ana Tijoux. Ana Tijoux, or Anita, was born in France in 1977 to parents who were jailed and later fled Chile under the dictatorship of Augusto Pinochet. She returned to Chile in 1993 and in the late ’90s became known as part of the hip-hop group Makiza. As a solo artist, she’s collaborated with the musician Julieta Venegas on the hit song “Eres para mí,” had her song “1977” featured on the TV series Breaking Bad, and won multiple nominations for both the Grammys and the Latin Grammys. Ana Tijoux’s work is deeply political, exploring topics we frequently discuss here on Democracy Now!, from the work of journalist and author Naomi Klein, The Shock Doctrine, to the secretive Trans-Pacific Partnership trade deal. Ana Tijoux joins me now in New York, where she’ll be performing this evening at Central Park SummerStage and on Friday at Club Europa in Brooklyn.

We welcome you to Democracy Now!

ANA TIJOUX: Thank you so much.

AMY GOODMAN: It’s great to have you here for the first time. Talk about your music, what inspires you, Ana.

ANA TIJOUX: I would say that music, my way to arrive to the music has been almost like a big crush, because I’ve got a lot of colleagues of mine that arrived to the music because—since they was very young. But I arrived because I used to like to write. And then, I don’t know how I discovered that singing, it was better than writing. So it was in that way, and thanks to so many amazing musicians from Latin America that inspired me and pushed me to write.

AMY GOODMAN: So, you were born in France to Chilean parents. Talk about your political education, how you came to understand what was happening in Chile and Latin America.

ANA TIJOUX: I mean, I think, like, there is so many, like, prejudice about having a political education. And I would say that to have a political education is a vision with life and dignity of life. So, I had the chance to have amazing parents that always put on the table some subject and talk about it and have some reflection with the world. So it was not only about Chile, but about the vision about the world. And since today, we continue to talk about the same topics, basically; it’s always the same history repeating one to another. In the same way, I feel that the music is an amazing weapon, an amazing tool, like to have this reflection with the world. It’s a conversation, a dialogue with the world. And so, I would say that to have a political education has been like—is the DNA of my work and what I do. But also, I feel that music got to be free also and to be free of the political by himself. But I think there is a lot of ignorance about just political. We say “political,” and everybody say, “No, no, no, no. Please, don’t touch that. Don’t go there. Like, make music, but don’t make political.” But I think it’s got—had to do to be sensitive and sensible about what happened also, and I can make a difference between to be an artist and to be sensitive. I think they are—both of them is a marriage between both worlds.

AMY GOODMAN: I want to ask you, Ana, about your latest record, your latest CD, Vengo, and one of the inspirations for it, a man we’ve had on Democracy Now! quite often, the great Uruguayan writer, Latin American writer, Eduardo Galeano. This is a clip from a comment he made a few years ago about why he writes.

EDUARDO GALEANO: Trying to rebuild, to rediscover the human history from the point of view of the invisibles, trying to rediscover the terrestrial rainbow mutilated by racism and machismo and militarism and elitism and so many isms—that was the intention, at least, to speak about the nobodies from the nobodies’ voices.

AMY GOODMAN: “The nobodies’ voices.” Eduardo Galeano talking about what inspires him. Ana Tijoux, how did you discover Eduardo Galeano?

ANA TIJOUX: My father gave me a book of him when I was six, Las Venas Abiertas de América Latina. And I remember—

AMY GOODMAN: The Open Veins of Latin America.

ANA TIJOUX: Yes. And my father gave me that book with an amazing dedicatory, saying, like, “Perhaps you will not understand this book right now, but it’s a book that will make you open eyes about our history and our identity.” And, of course, I didn’t understand when I was six. Like, I was trying, but it was too complex. And I feel that it’s almost—it’s a terrible metaphor, but I would say, perhaps, it’s this kind of Bible that talk about who we are and make you, like, to have a position about Latinamericanismo, you know? And it’s an anthem, I feel like, that book. And all the books of Galeano have been like very important in my life also.

AMY GOODMAN: So, why don’t you start with one of the songs on your latest album, “Antipatriarca,” “Antipatriarchy,” and first, before you sing it, tell us what it’s about.

ANA TIJOUX: Of course. Like, I always feel like very ignorant about feminism, and I think it’s got to do with this very machist education that we got and is in our DNA, in the deep of the DNA in the society. And sometimes we repeat these machisms without wanting to do it. So I always—I used to see feminism like in a very faraway of my life, and then I felt so stupid. And then I began to read, like, Gabriela Mistral and Simone de Beauvoir, and it was like, pfff!, where was my head? And also, like, with the education of my older kid—

AMY GOODMAN: Gabriela Mistral is the first Nobel literature prize winner from Chile.

ANA TIJOUX: Chile, yes. And then, also with the education with my kid, with Luciano, and trying to not repeat some stuff that we repeat with kids, and especially with boys, no? You know? There is this machism so involved in our society. Even in the revolutionary, all the revolutionary are guys. So—

AMY GOODMAN: You mean the machismo, the machismo.

ANA TIJOUX: Yes. And you see, OK, Camilo Cienfuegos, Che Guevara, Martí, Simón Bolívar—and where are the women? Like, it’s like—so, I decided to make that song called “Antipatriarca.”

AMY GOODMAN: And can you just say a few of the lines in English, as we listen to it in Spanish?

ANA TIJOUX: Yes, I will try. Like the chorus says, No sumisa — how can we translate this? Like, I’m not under—

AMY GOODMAN: Not submissive and obedient.

ANA TIJOUX: Not submissive, not obedient, a strong woman. No sumisa ni obediente, mujer fuerte

AMY GOODMAN: Independent and courageous.

ANA TIJOUX: And courageous—you’re better than me.

AMY GOODMAN: If only I was in Spanish.

ANA TIJOUX: My brain trying to work like trfrfrfrfrfrf. Mujer fuerte insurgente, independiente y … romper las cadenas de lo indiferente. Break the chain of the indifference. Anyway, like antipatriarca and happiness. Like, you know, “antipatriarchy,” you say?Mujer fuerte insurgente, independiente y … romper las cadenas de lo indiferente. Break the chain of the indifference. Anyway, like antipatriarca and happ

AMY GOODMAN: Antipatriarchy.

ANA TIJOUX: Antipatriarchy.

AMY GOODMAN: So now you can do it in the universal language of music.

ANA TIJOUX: I promise I will make it in English one day better. So, with Perito.

Yo puedo ser tu hermana tu hija, Tamara Pamela o Valentina
Yo puedo ser tu gran amiga incluso tu compañera de vida
Yo puedo ser tu gran aliada la que aconseja y la que apaña
Yo puedo ser cualquiera de todas depende de como tu me apodas
Pero no voy a ser la que obedece porque mi cuerpo me pertenece
Yo decido de mi tiempo como quiero y donde quiero
Independiente yo nací, independiente decidí

Yo no camino detrás de ti, yo camino de la par aquí
Tu no me vas a humillar, tu no me vas a gritar
Tu no me vas someter, tu no me vas a callar
Tu no me vas denigrar, tu no me vas obligar
Tu no me vas a silenciar, tu no me vas a golpear

No sumisa ni obediente
Mujer fuerte insurgente
Independiente y valiente
Romper las cadenas de lo indiferente
No pasiva ni oprimida
Mujer linda que das vida
Emancipada en autonomía
Antipatriarca y alegría
Y a liberar
Y a liberar
Y a liberar
Liberar, liberar, liberar

Yo puedo ser jefa de hogar, empleada o intelectual
Yo puedo ser protagonista de nuestra historia y la que agita
La gente la comunidad, la que despierta la vecindad
La que organiza la economía de su casa de su familia
Mujer linda se pone de pie
Y a romper las cadenas de la piel

Tu no me vas a humillar, tu no me vas a gritar
Tu no me vas someter, tu no me vas a golpear
Tu no me vas denigrar, tu no me vas obligar
Tu no me vas a silenciar, tu no me vas a callar

No sumisa ni obediente
Mujer fuerte insurgente
Independiente y valiente
Romper las cadenas de lo indiferente
No pasiva ni oprimida
Mujer linda que das vida
Emancipada en autonomía
Antipatriarca y alegría
Y a liberar
Y a liberar
Y a liberar
Liberar, liberar, liberar
Liberar, liberar, liberar
Liberar, liberar, liberar.

AMY GOODMAN: Ana Tijoux, and Pera Prezz on guitar. This is Democracy Now!, democracynow.org, The War and Peace Report. We’re talking to Ana Tijoux, the Chilean hip-hop artist. Her latest album is Vengo, or I Come. Ana, talk about bringing hip-hop into your music, from hip-hop to Víctor Jara, and what that means.

ANA TIJOUX: I always feel that because I began to listen to hip-hop in France, and I think that hip-hop is the land of the people that doesn’t have a land, or was like, as me, was born in a different country. That’s the role that I feel that make hip-hop in France for me, as my friends in school, from Algeria, Morocco, Cameroon, Congo. So, OK, we was born in France, but then I feel that hip-hop was almost like a family for us, like, and make an identity, and where we could like put our energy of trying to understand who we were or where we go. And at the same times, you can make and I can make like a difference between this music that has been the music of our country—in this case, Víctor Jara, Violeta Parra—all this amazing music that you listen and you become super-over-emotional, because—

AMY GOODMAN: Tell us who Víctor Jara and Violeta Parra are.

ANA TIJOUX: For us, I would say that it’s almost like the mother and the father for me, lyrically speaking and musically speaking. Both of them born in different moment of Chile. And Violeta was a very free woman in her creation. And Víctor Jara also like very political engaged, and all his music like—it’s like those kind of music that you listen and you are emotional like almost immediately, that touch a fiber in our society.

AMY GOODMAN: He was murdered right after—

ANA TIJOUX: Yes, yes.

AMY GOODMAN: —Pinochet rose to power in those days after September 11, 1973.

ANA TIJOUX: Yes, yes. He was in jail like in the Estadio Chile, that is named—that has his name right now, Estadio Víctor Jara.

AMY GOODMAN: So, talk about what you’re doing now as you travel with your music, the message you’re trying to bring out.

ANA TIJOUX: I mean, like, I think what is amazing about to have this possibility of traveling is to meet other culture and other—is about to have a vision of the world and share. It’s a dialogue with—on life. I think every life is a dialogue with the rest of the crowd, you know? And even for us, I think, to come to North America has been amazing, like to meet—like, trying to understand this weird country for us, to be honest, you know? And at the same time feel that the act of resistance are very similar in some places, different of course because it’s a different country. But so many law that has been applied here with the immigration, we know that are going to be the law that’s going to be applied—it’s a copy-paste for Latin America, you know? So, for us, even to have this possibility with the music to share this is also like to have—I think we are sociologists, very bad sociologists, but we’re trying to have this vision with the music.

AMY GOODMAN: You moved back to Chile in the early ’90s under President Aylwin. It is now, what, 20 years later. You have a student movement that is extremely active. Can you talk about the influence of Naomi Klein’s book, The Shock Doctrine, and the song that came out of it, for you?

ANA TIJOUX: I mean, to be honest, I first see the documentary about Naomi Klein, and then I say, “Wow!” And it was almost like when you see a teoría, a theory, and so many stuff like—because I don’t feel that—I’m not an intellectual, academic; I’m just a musician. And we work with emotion, and it’s so beautiful when you see other people working in other places that can touch you and make you have a reflection, and then you make like some mixture with that and you make songs, you know? So when I see the documentary, I honestly saw many stuff about Chile and the situation of Chile and how we was a laboratory, and also how work Chile in so many ways. You know, it was like, “That makes sense! Of course!” And then I decided to buy the book, and that make much more and much more sense.

AMY GOODMAN: So your song, “Shock”—

ANA TIJOUX: Yes. Very simple song.

AMY GOODMAN:for The Shock Doctrine, became a kind of anthem for the student movement of Chile. Can you say the words in English before you sing it?

ANA TIJOUX: I mean, this is a song that we made in Chile like in the middle of the protest. And as a mother, it was amazing to see all those kids like very clear about what they wanted and about a free and a quality education and very politicized. And I think they are, and they was, and they are, for us, a big inspiration, in all sense. I think they wake the whole country, in all sense.

AMY GOODMAN: So, play the song, “Shock.”

ANA TIJOUX: OK, so this is “Shock.”

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo!

Al son de un solo coro
marcharemos con el tono
con la convicción que !Basta de robo¡

Tu estado de control
tu trono podrido de oro
tu política y tu riqueza
y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó

No permitiremos más, más tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó

No hay países solo corporaciones
quien tiene más, más acciones
trozos gordos, poderosos decisiones por muy poco.

Constitución pinochetista
derecho opus dei, libro fascista.
Golpista disfrazado de un indulto elitista
cae la gota, cae la bolsa, la toma se toma la maquina rota.
la calle no calle, la calle se raya
la calle no calla, debate que estalla.

Ya todo lo quitan, todo lo venden
todo se lucra la vida, la muerte
todo es negocio.
Como tu todos, semilla, pascuala, métodos y coros.

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo¡

Al son de un solo coro,
marcharemos con el tono
con la convicción que !!Basta de robo¡

Tu estado de control,
tu trono podrido de oro,
tu politica y tu riqueza y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó
No permitiremos mas, mas tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó
La hora sonó, la hora sonó

Golpe a golpe, beso a beso.
con las ganas y el aliento
con cenizas, con el fuego del presente con recuerdo,
con certeza y con desgarro, con el objetivo claro,
con memoria y con la historia el futuro es !Ahora¡

Todo este tubo de ensayo,
todo este laboratorio que a diario,
todo este fallo, todo este económico modelo condenado de dinosaurio.

Todo se criminaliza, todo se justifica en la noticia,
todo se quita, todo se pisa, todo se ficha y clasifica.

Tu política y tu táctica,
tu típica risa y ética.
Tu comunicado manipulado ¿cuantos fueron los callados?

Pacos, guanacos y lumas,
pacos, guanacos y tunas,
pacos, guanacos no suman.
¿Cuantos fueron los que se robaron las fortunas?

Venenos tus monólogos
tus discursos incoloros
no ves que no estamos solos
!millones de polo a polo¡

al son de un solo coro
marcharemos con el tono
con la convicción

Tu estado de control,
tu trono podrido de oro,
tu política y tu riqueza, y tu tesoro no.

La hora sonó, la hora sonó

No permitiremos más, más tu doctrina del shock

La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó, la hora sonó
La hora sonó, la hora sonó (doctrina del shock)
La hora sonó.

AMY GOODMAN: “Shock,” from the album La Bala. You not only did that for the student movement, but also for the immigrants in Arizona and in southern United States.

ANA TIJOUX: Yes, beca

use it was a tour that we had, and they communicated from Arizona from law of Sheriff Arpaio, of immigration that he was putting. And immediately we went, and so they invite me to sing. So, of course, like, let’s go. Like, it was immediate. I think that’s what the music is, no? To share it, and an invasion.

AMY GOODMAN: And how do you feel your music is received in the United States? And how does it compare to Latin America?

ANA TIJOUX: That’s been amazing, because for me, at least, and I think for us, it’s very new to understand like Latin American community also, for us, like this Chicano third generation that doesn’t speak sometimes Spanish. And for us, it’s like, “Why don’t you speak Spanish?” So it has been very interesting for us to understand, like, and to have some crowd that say to you after, like, “You know what? I should speak Spanish.” I say, “Of course.” Like, I think that has been the most amazing situation. And also arriving with our language, because, to be honest, we don’t speak—we don’t sing, sorry, in English. And to arrive with our work and with our language has been an amazing experience.

AMY GOODMAN: Your work, some were introduced to, because your song was played on Breaking Bad, the TV series. What effect did that have?

ANA TIJOUX: That my grandmother felt that I’m great.

AMY GOODMAN: That what?

ANA TIJOUX: My grandmother say, “OK, you are somebody.” No, no, I would say, like, for the media, it’s amazing. And we are very proud, because this is an amazing series. It’s not any series. Like, to be honest, I don’t want to be populist about this, but we are very proud to have our music in a series that also trying to put the antihero, which is very interesting for us also.

AMY GOODMAN: Say it again, trying to…?

ANA TIJOUX: To put the antihero. It’s not the typical hero in the series.

AMY GOODMAN: The antihero.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: Talk about the musical instruments that you use.

ANA TIJOUX: With this last album, it was different from the others because always I used to work with the DJ very—beats, DJ, BPM, MPC, which is a machine to make hip-hop. And then, with this last album, it begin to be almost like a deep necessity of asking to myself, like, “Why we don’t use Latin American instruments? And in what moment we begin to be so blind about what happened musically in our country, even in country friends as Peru, Bolivia, Colombia, whatever?” So in this album, we decided to put gaitas, charangos, tiples, cuatro, and to really make a laboratory of different instrument and invite different friends to play music with us. And that was amazing. And I think that is a very interesting laboratory for us that is just beginning.

AMY GOODMAN: Ana Tijoux, can you talk about your assessment of politics in the United States and President Obama?

ANA TIJOUX: What I think? It’s a very nice face. That is what I think. I mean, it’s a nice face that doesn’t change anything. We can see with—I mean, I don’t live here, obviously. But every time that we come and we get the possibility to join with friends that are in communities in act of resistance, it’s no difference of—it’s a very violent country. That’s my vision about this, like with a nice face.

AMY GOODMAN: And your own country, Chile? Michelle Bachelet is back in power.

ANA TIJOUX: I feel that’s the same in Chile. That’s—

AMY GOODMAN: A woman who was tortured along with her mother, her father killed in prison.

ANA TIJOUX: So, that doesn’t say anything, I feel. I’m not agree at all with—I think it’s a nice face, too. That the persecution against the Mapuche in Ngulu Mapu in the south are the same that what it used to be, so it’s no different. It’s a nice face, too.

AMY GOODMAN: What are the powers that are in power in Chile, then, if you say it’s not about the president?

ANA TIJOUX: In people, in community, I feel, because I’m very pessimist, in theory, very, very, very. But I’m very optimist in practice, en la práctica, because we got the chance, with Peralo, to see, to go to some community that make people in ghettos that work in community and have their own center of autogestión, we say in Chile, where people are organized with themselves making—planting their own fruits, with making talleres. I don’t know how we say this, I’m sorry. Making class of sociology, music, and you see some students coming. It’s a place of resistance and beautiful resistance, but in places like—you know? And that’s happened a lot in Chile, I feel.

AMY GOODMAN: Talk about why your parents went to France. What happened to them in Chile? What did they do in Chile?

ANA TIJOUX: They made so much amazing stuff. As so many young people, they was in resistance, and they was politically involved. And so, as so many students and other kids, because my father was a kid, literally, used to have 70 years old. And so they make—they called a tour of torture center, but as so many other parents of us, you know? And that’s the story of the dictatorship in Latin America—Uruguay, Argentina, Chile. And so, they was expulsados; they take out from the country in 1976.

AMY GOODMAN: Anita, Ana Tijoux, can you talk about your song “Fat Fish Can’t Fly”?

ANA TIJOUX: I mean, this is a song that I write for my kid, my older kid, Luciano, because I feel, as a mother—because we can have all this discourse, and I can talk so many stuff here in the camera, you know, about social and revolution. But then I feel that it’s at home where we got to apply with the day by day with our kid. That’s the realness, you know, the routine and whatever. So, I feel, as a mother, that sometimes—I don’t know if I have too many questions with the world, but it’s hard to be a mother in a way that sometimes I feel that it’s you against the world, because everything is against you, trying to put some information to your kid or to give him some tool to have—to be a kid or a next man, to have a reflection with the world. So, for example—I don’t know. I’m thinking about cellphone, iPad, pad-pad, pad-pad, and all this information that the world goes so fast, so fast, and it’s very hard as a mother to try to say to a kid, “Go slow. Go slow,” like, “Don’t try to burn life, because life goes so fast away from your hand.” And, “Yeah, Mama, whatever.” So I decided to make this song, because at the end I feel that music, the message go much more easy also. And it’s a song I talk to my kid and to kids, in general, saying that they can have the power, they can be the owner of corporative, they can be the owner of the world, but you know what? They can fly as you can fly. And that’s the song, “Peces Gordos No Pueden Volar.”

AMY GOODMAN: “I’m another mother that sleeps little, dreams much, learns more from her children than the adults in the world. Then later she implores: True to your values you must be.”

ANA TIJOUX: I love the way—I should rhyme that in English. Bloom-bloom-bloom-bloom-bla-bloom.

AMY GOODMAN: Well, again, the universal language. Why don’t you play it for us?

ANA TIJOUX: Voy a Tomar el viento a mi favor
y a navegar hacia un viaje mejor
y a contemplar la infinidad del sol
con la certeza de un trato mejor

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,
que los peces gordos no pueden volar

Soy otra madre que duerme poco pero sueña mucho
que aprende más de sus hijos que del mundo adulto
cuando grande quiero ser un niño
reírme contigo de un modo sencillo
con las pocas horas que tengo contigo
debo yo pelear con peces que quieren ser amigos
que hablan al oido, a través de comerciales
y que seducen mediante sus canales
pero ya ves estamos tu y yo,
construyendo un mundo para los dos

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,
que los peces gordos no pueden volar

Hijo yo sé, nada tiene sentido
incluso lo que yo diga, no suena divertido
o te digo que el mundo esta acabado
los peces gordos, estan en todos lados
con las pocas horas que tengo contigo
debo yo pelear con peces que quieren ser amigos
que hablan al oido, a través de comerciales
y que seducen mediante sus canales
pero ya ves estamos tu y yo,
construyendo un mundo para los dos

Fiel a tus valores debes ir,
caminar por esa senda y resistir
para que tu conquista es ese buen vivir,
aunque lo tengan todo tienen de ti,

Cuando grande quiero ser un niño
reírme contigo de un modo sencillo
Hijo yo sé, nada tiene sentido
pero en el fondo de la historia, tu sabes que
los peces gordos no pueden volar.

que los peces gordos no pueden volar.

AMY GOODMAN: “Fat Fish Can’t Fly.” I want to go right into another song—

ANA TIJOUX: OK.

AMY GOODMAN: —that’s on your album, Vengo.

ANA TIJOUX: OK.

AMY GOODMAN: And it is “We are the South.” Talk about your collaboration with the Palestinian hip-hop artist Shadia Mansour.

ANA TIJOUX: Shadia. I mean, with Shadia, we got some friend in common. And I saw her video, and I was a super fan. I said, “Wow! She’s amazing!” And all this Arabic, like, flow, you know? And I feel that we are not so many MC, female MC, you know? So every time that I see a female MC, I’ve got this very proud stuff, like, “Ah! A woman! That’s amazing!” You know? And so, I meet some friend of her, and as a fan, I ask for her email, and I write her an email. And she knew about me also, and she knew about Víctor Jara, and she knew about some stuff about Chile. And then we begin to speak to one to another. So that’s in those kind of email that we decide to make a subject about the song that we wanted to make together. And we decided to make a song that basically talk about the resistance in the South and to make a parallel between act of resistance in Chile and in Palestine. And also because in Chile we got one of the biggest Palestinian community in the world, so she was very interested to come. And the fact, we bring her. We made a concert, and it was sold out, people outside the concert. Like all the Palestinian community in Chile is big, big to her. We even got a soccer team with this, Club Palestino. So we had so many, like, a connection. And at the same time, she was telling me how Víctor Jara was important for her, and she knew some song in Spanish with the lyrics.

AMY GOODMAN: What happened with this Palestinian soccer club in Chile?

ANA TIJOUX: So, this Palestinian soccer team, that apparently is well known in Palestine, they decided to make a T-shirt and with the number of 11 in the back. And number 11 is made with the Gaza—with the [inaudible] of Gaza. It was 11, you know? And then, I think that it was the Asociación Chilena de Fútbol, I think, that decided to say that they couldn’t have this—the T-shirt anymore. So they had to take out from the market.

AMY GOODMAN: So they had the number in the shape—

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: —of the map of Gaza.

ANA TIJOUX: Yes, and all those Palestinian—sorry, Chilean, they are—most of them, they are Chilean. Like, there was one Palestinian. And so, we had the possibility to meet them with Shadia and know all the story. And they told us that in 2005, it was an idea of one player of this team to have that T-shirt. So they had to take out that T-shirt out of the market. And they tell me that everybody asks for the T-shirt all around the world, from Jordania—and they are selling this T-shirt all around the world, from the number, you know?

AMY GOODMAN: So talk about “We are the South.” Talk about the song.

ANA TIJOUX: It’s about to be the proud without entering in chauvinism, you know? It’s got to do with identity and about very similar history sometimes that repeat in an act of resistance. And so, for us, it was very important to make a song that talk about this identity and this act of union and altermondialista also, in the beautiful fight of rebellion, beautiful rebellion.

AMY GOODMAN: Let’s go to the song, this time not you playing it live, but because you sing it with Shadia Mansour, we’ll play a clip of the video.

AMY GOODMAN: “Somos Sur,” “We are the South.” That’s Shadia Mansour, the Palestinian hip-hop artist with our guest, Anamaría Tijoux, or Anita, performing. And that also is on the latest album, Vengo. I wanted to end by talking about the economy. It’s hard to believe you put this all together, but another of your music videos has to do with the TPP, the Trans-Pacific Partnership, a very complicated, secretive agreement.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: How do you put it into music? And why does it matter to you?

ANA TIJOUX: They called to me, to be honest. I didn’t know at all about this, and an amazing woman called me in Chile, and she told me, like, “You know what? We are an organization that’s trying to unblock this media about what is happening about this.” And we joined to us—she had to make me a magíster classroom, because it’s a very complex—it’s a very complex economic that will affect all of us. And she asked me to make a song, so—and immediately I begin to read, and it was very immediate, in the same way like—it’s like what I was saying. You read Galeano, it’s like, “Oh!” Everything, I think, that is amazing about art, like there is so many stuff that inspire you. And so, we decided to make a song to help to promote and to show, through our music, what’s happening.

AMY GOODMAN: So this is “No to TPP.” Translated in English, roughly it’s: “Tell me who is the thief, if you steal everything without a reason. No to the TPP, and no to the fine print that is unseen. Spread the word, and tell your sister and your neighbor that there is a silent hurricane coming to decide our fate.”

ANA TIJOUX: No al TPP y no a la letra chica que no se ve
Por la libertad y la salud de conocer la real etiqueta de lo que no se ve
Corre la voz y cuéntale a tu hermana y tu vecino
Que se viene un huracán silencioso a decidir nuestro destino

Dime, dime quién es el ladrón
Si tú todo lo robas sin control
Dime, dime quién es el ladrón
Si tú todo lo robas sin razón.

AMY GOODMAN: “No to TPP,” Ana Tijoux, the Chilean hip-hop artist. Your plans for the future?

ANA TIJOUX: To be happy. My plans? Continue composing and, yeah, so many plans that sometimes—try to organize all the plan I’ve got in my head and trying to apply them.

AMY GOODMAN: So you have two kids.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: Luciano, who is nine years old.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: And your little baby Emilia, who is what? One.

ANA TIJOUX: Yes.

AMY GOODMAN: So, what was it like having a daughter eight years after having your son?

ANA TIJOUX: Very different. Very different, because the same with the machism. That’s why I made “Antipatriarca,” like seeing Emilia and reflection with Luciano and Emilia, and about people that I really like. And you think that they can be more reflexive or critical, but with Luciano, it’s more like, “You have a girlfriend? You should have a lot of girlfriends. Emilia, you should have one boyfriend,” you know? And so it has been amazing, like seeing that, the clothes, the color of the clothes—everything blue or purple—the toys. But it has been amazing like to have a little couple and to see them talk to each other. And, wow, that makes sense of this crazy world, I think, to the motherhood.



Infancia Dañada por la Dictadura. Chile

Infancia Dañada por la Dictadura. Chile

Los niños y la represión en la dictadura
20 de agosto, 2013

Se estima que alrededor de 700 niños quedaron huérfanos por el Régimen Militar.

Son los otros desaparecidos, el otro rostro del periodo en que se enlutó el país, donde los mismos menores se estimado que fueron más de 200 niños los torturados y más de 700 menores quedaron huérfanos producto de la dictadura en Chile. Son algunas de las cifras de diversos informes de organismos de derechos humanos que retratan lo que vivieron menores de edad.

Hoy, algunas agrupaciones y personas que los ayudaron recuerdan la difícil experiencia de hace ya 40 años. Muchos de ellos llegaron a la Fundación de la Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, organización creada en 1979, donde acogieron a los huérfanos que lo perdieron todo.


http://Pidee. Memoria y archivo oral: hijos e hijas de detenidos desaparecidos. Santiago, Pidee, 2014(Libro en pdf)

Según el informe Rettig existen al menos 307 menores de 20 años ejecutados, de los cuales 75 son detenidos desaparecidos. Uno de los casos emblemáticos fue el de Carlos Fariña Oyarce, joven de 13 años asesinado en 1973, el cual luego de más de 30 años se logró que los autores del delito fueran sentenciados.

régimen militar, protección a la infancia dañada por los estados de emergencia, informe rettig,dictadura,Pinochet
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“A nuestros compañeros caídos en agosto en él sur de Chile”. VIVEN!

Muertos en Falsos Enfrentamientos
Viven
http://http://www.derechos.org/nizkor/chile/libros/sobarzo/23ago84/cap13.html

 

Nos preguntamos: ¿Tendremos que esperar el fin de la tiranía para reconstruir las vidas y la lucha de los hombres y mujeres caídos combatiéndola? Pensamos que no.

Tenemos que rehacer sus vidas. Sus familias conocen una parte, nosotros sus camaradas, la otra.

Para las que fueron sus compañeras, para sus hijos y familiares, para nosotros, están presentes, viven. Se han adherido como recuerdo, experiencia y nos dan fuerza cuando ella nos falta.

“A nuestros compañeros caídos en agosto en él sur de Chile”

Agua tierra
aire
materia elemental , Atención
Que la Araucaria
no se agite
y la Cordillera
no sea visible
mágica
ni a derecha
ni a izquierda
ni los Andes
ni Nahuelbuta
Que se detengan
las faenas
que la piedra continúe
su secreto de carbón
Que el coipo
siga liberto
Que el avellano y
el alerce
el laurel y el mañío
no puedan ser cortados
que se vacíen
los ríos
Cautín ¡detente!
Neltume ¡despierta!
y el hijo de Lautaro
salga al camino
Corral, Valdivia
¡atención!
Paralícese el trabajo
en las calles
los caminos
y las minas
todos alerta
¿Qué sucede?
Que todo quede inmóvil
Que se haga silencio
Valentía de muchos pocos
Valentía de noche
Valentía de cargador lleno
Valentía amparada en las urgencias de estos tiempos
Han rastreado huellas
en las tierras húmedas
como manto de sangre
de norte a sur
nos arrancan copihues
Nelson Herrera…
Octavio Lagos…
Luciano Aedo…
Mario Mujica…
Marcos Vega…
Rogelio Tapia…
Raúl Barrientos…
Juan Boncompte …
Hasta Santiago
llega la orgía haciendo
caudal

Fragmento del poema: “A nuestros compañeros caídos…” Ignacio Vidarrauzaga

“…Conocí poco al flaco, fue por esos avatares de nuestra lucha. No recuerdo cómo ni cuándo fue, pero sí recuerdo como era él: un joven alegre, espontáneo, siempre la “talla” oportuna a flor de labios, sin llegar a la charlatanería, jamás grosero.

A pesar de que nunca hablamos detenidamente de política, yo podía ver en él una gran comprensión e inmenso amor a su pueblo. El venía de barrios populares, de origen humilde, muy humilde, por eso se hacía carne de los sufrimientos de los suyos. Más que eso, él era pueblo puro, y era a él a quien el régimen fascista hería directamente con su política de opresión.

Me imagino como se habrá puesto de contento el día que le encomendaron la próxima tarea. Fue su último trabajo. Murió en el intento.

Al otro día vi su fotografía en el periódico; estaba reclinado, casi sentado, apoyado en una pared del antejardín. Su rostro muy sereno, sus ojos cerrados como si estuviera durmiendo. En una entrevista que se le hacía a una vecina del sector esta decía “…lo vi acercarse caminando en vaivén. Luego se sentó ahí y se quedó quieto, como durmiendo…” Sí, cuando vi esa fotografía, aunque Ud. no lo crea, lloré… Sólo, entonces, supe que se llamaba Roberto González Lizama…”
De un Preso Político en la Penitenciería.

Nelson Herrera

“Conocí a Nelson Herrera cuando yo llevaba apenas unas pocas semanas en Chile. Irradiaba simpatía, alegría, seguridad. Ya me habían hablado de él. Lonco, le decíamos entre nosotros y me habían comentado de su humor, de su calidad humana, de su claridad y capacidad política. Conocerlo fue mucho más que eso, en pocos minutos me reencontré con Chile, con mis compañeros, con mi Partido. Luego de hacerme una bienvenida más o menos formal y mientras esperábamos comenzar la reunión. Lonco se puso a contar chistes y a revolverlas creando un clima ameno, simpático, de confianza. Yo, un poco sorprendida y contenta, pensaba en que no tenía nada que ver con la imagen que uno se inventa de los jefes, así serios, preocupados sólo de las cuestiones más grandes. Me preguntaba sobre mi viaje, los detalles más pequeños, las anécdotas, las cosas jocosas. Al poco rato sentía como que nos hubiésemos conocido desde siempre, al igual que al resto de los compañeros que venía de conocer. Con el tiempo comprendí que ese humor y esa simpatía eran parte de él, era así y también fui descubriendo su gran capacidad política, su inteligencia, su simpleza, su calidad como revolucionario, su gran riqueza humana. Me gustaba sobretodo que tuviera ese carácter tan alegre, eso provocaba una cercanía inmediata que abría las condiciones para conocerse más allá del quehacer partidario. Conversábamos de nuestros hijos, se volvía loco cuando hablaba de las “gracias” de su Javiera.

Hablábamos del amor, de nuestras relaciones de pareja, de los conflictos que se creaban; hablábamos de la mujer y sus problemas. Cuando llegábamos a ese punto me decía asombrado: “Dices las mismas cosas que mi compañera”, extrañándose al comprobar que podíamos sentir lo mismo, inquietamos y preocuparnos por lo mismo sin conocernos siquiera.

También nos contábamos pedazos de nuestras vidas, me habló de otro amor importante que había tenido en su vida, una compañera de la cual tuvo que separarse brusca y obligadamente; me habló de su familia, de su padre, de su madre, de sus hermanos, historias de niño, de joven, de adulto. Javiera, hija de Nelson Herrera

Todos esos momentos los teníamos en medio de las largas reuniones, en las pausas que se alargaban inevitablemente. Nuestras reuniones eran más que reuniones, era el encuentro con la familia, con nuestros seres queridos, y luego de eso, a retomar las discusiones políticas, la tareas, la formación política y militar. Tenía una brillantez enorme para deducir la línea política que debíamos impulsar según el momento y las condiciones políticas existentes. No era un “intelectual” como se concibe en estos momentos, era un revolucionario, forjado directamente en la lucha de clases, educándose llevado principalmente por las exigencias de sus responsabilidades y las necesidades del Partido.

Para mi Nelson representa la imagen de como debe ser un dirigente revolucionario, no aquella imagen abstracta que tenía cuando ingresé al MIR, sino la imagen actual, concreta, madurada a través de tantos años de andar de un lado a otro. Por eso su muerte me dolió tanto, porque sé lo difícil que es encontrar compañeros con esa capacidad, formar dirigentes de ese nivel, encontrar hombres tan completos. Aprendí mucho de él, de su método, de su reflexión, de su alegría, de su modestia. Hay tantos lugares que me lo recuerdan; cuando salga libre iré a visitar algunos de ellos, restaurantes, cafés, calles; quiero sobretodo ir al lugar donde estuvimos por última vez, un día antes que lo asesinaran.

En la fiscalía me enteré de su muerte: luego que declaré, el fiscal Marisio me pasó un recorte para que dijera si lo conocía. Presentía algo así, venía de la CNI y conocía sus métodos, pero el golpe fue igualmente duro. No aparecía sólo Nelson, estaba también la foto de Mario Mujica, de Luciano Aedo, de Mario Lagos.

Mario Mujica y Cristina Chacaltana

Mario Mujica era el compañero de Cristina Chacaltana y ella estaba también en la fiscalía, pero no sabía aún de la muerte de su compañero. Se notaba en su cara, tenía preocupación, dolor, porque venía saliendo del horror de la CNI, pero aún no tenía reflejado el dolor que provocaba la muerte. Yo no me atreví a decirle algo, apenas podíamos mirarnos y además ¿Cómo darle la noticia sin tener siquiera la posibilidad de hablarle, consolarla, entregarle siquiera mi apoyo y mi afecto? Recién cuando salimos de la incomunicación se enteró de la muerte de Mario; se lo dijeron en la fiscalía. Fue desgarrador, ahora entendía de mi incapacidad de decírselo antes: era su compañero por tantos años, su compañero de todos los momentos. Se adoraban, las pocas veces que los vi juntos siempre estaban de la mano. La “vieja” sin su “viejo” era algo tan difícil de creer y de aceptar por mí… ¿cómo sería entonces para ella?

German, hijo de Mario Mujica y Cristina Chacaltana

Recordaba las veces que Mario hablaba de su hijo en el exilio, era un tema doloroso, te dolía tanto esa separación. No era muy conversador, tenía un aire melancólico. Sabía que provenía de una familia humilde, en algunos relatos de su vida se notaba y repetía que era “San Miguelino” con mucho orgullo. Era muy trabajador y constante y era el que ponía los detalles prácticos para la realización de las tareas. El plano miliciano era su terreno, pero hacía esfuerzos por ser un cuadro integral desarrollando todas sus capacidades. Lo conocí poco y más supe de él por el resto de los compañeros. Me gustaba su sencillez, su tranquilidad, su objetividad. Ahora, aquí, por Cristina lo fui conociendo, he ¡do rescatando toda su riqueza, sus sueños, el deseo de estar pronto con Germancito. Su madurez para desarrollar el amor de la pareja, su búsqueda para que no se terminara nunca ese amor de tantos años. He sabido de su preocupación sin límites para cumplir con toda tarea partidaria; he sabido de su fortaleza y de sus penas. Cada vez que recibimos fotos de Germán busco en sus rasgos al “viejo” y los encuentro: se parecen harto. Ojalá algún día pueda conocerlo para contarle lo que yo conocí de su padre, los momentos que nos tocó compartir; contarle del ejemplo que nos dejó, todo lo que sembró en su vida de militante; hablarle de las anécdotas que recuerdo, de como lo vi en ese tiempo tan duro que debió vivir lejos de él.

las hijas de Luciano Aedo

Pronto se van a cumplir tres años del asesinato de nuestros compañeros. El día 23 de agosto de 1984 quedará grabado para el resto de nuestras vidas.

Siempre decimos que las mujeres y hombres caídos en estos largos años de dictadura no serán jamás olvidados y esto que parece ser una consigna resulta ser una absoluta verdad. Más allá de los homenajes escritos u orales que podemos rendirles cada cierto tiempo, está el homenaje cotidiano, el de cada día, el recuerdo no sólo del revolucionario, sino también del hombre, aquel ser concreto con sus grandezas y debilidades. A ellos recurrimos cuando necesitamos más fuerzas, más claridad y también los recordamos cuando la lucha tiene avances, cuando tenemos éxitos y alegrías. Nosotras aquí, en estos casi tres años, hemos hablado tantas veces de ellos, de todos y de cada uno, de los que conocimos directamente y de los que hemos conocido a través de otros.

Con los compañeros asesinados el 23 de agosto compartimos parte de nuestras vidas, de nuestros problemas cotidianos, de nuestras tareas revolucionarias; compartimos el riesgo de nuestras vidas y esos son lazos irrompibles, más allá de la muerte. Por eso, para nosotros es tan fácil entender porque aún siguen tan cerca nuestro, porque seguimos queriéndolos, porque siguen siendo.

Mario Lagos con su hijo Pablo y su hermano Antonio Juan José Boncomte

Han quedado con nosotros, han dejado recuerdos, enseñanzas, amor, alegría de vivir, confianza en ese futuro que más temprano que tarde tendrá que llegar.

Esa convicción nos la han transmitido con su ejemplo, su vida, su muerte. Hemos hablado tanto de ellos que cuando se trata de resumir, de escribir sobre ellos, su vida, no es fácil, cualquier cosa podría parecer poco, repetido, sin la fuerza con la cual los recordamos”.

Soledad Aranguiz
Junio de 1987.
Cárcel de Coronel.


Rogelio Tapia

Las compañeras secaron
sus ojos
apretaron los puños
tragaron saliva
y con hijos
rabia
cárcel
o libertad
Las compañeras
— compañeras siguieron la vida
la lucha
la vida — lucha
la lucha — vida.

Ignacio Vidarrauzaga

“…La noticia de su muerte me impresionó mucho. Eramos amigos desde niños, vivíamos en el mismo barrio… Siempre creí que Julio era inmortal… por su calma, su seguridad, su responsabilidad, su orden…”
Un amigo de Julio Oliva, Mayo de 1987.

“…En esta carta, que nace inspirada en un sentimiento de dolor que estimamos compartir con Uds., deseamos manifestar que en Rogelio recordaremos siempre una persona íntegra y un profesional que asumió su responsabilidad con vocación, esfuerzo y seriedad. Su sencillez y su gran riqueza interior han sembrado entre sus colegas un ejemplo de honradez y consecuencia…”

Carta dirigida por el Consejo Regional de Colegio de Ingenieros Forestales a los padres de Rogelio Tapia. Agosto de 1984.

“…Los que conocimos a tu compañero recordaremos en él al colega y amigo de gran sensibilidad y fortaleza que sembró para siempre un ejemplo entre nosotros…”

Carta dirigida a Elisa, compañera de Rogelio Tapia, por los Ingenieros Forestales de la Sede Regional de Los Lagos. Agosto de 1984.

Nelson, la historia que hoy se teje en nuestro país no cuenta con tu presencia. No llegas a la cita clandestina que revisó los últimos detalles de la protesta campesina, ni a la reunión con tus compañeros y amigos, aquella donde revisaron la acción que demostrara una vez más el poder de la moral combatiente.

Ya no estamos en la que fue nuestra última casa, con su hermoso entorno de pinos que recorta el cielo de Concepción. La casa, casita de madera en que te esperé quemando papeles y esperanzas, hasta el último minuto del día 23, el minuto en que llegaron armados de brutalidad reaccionaria, creyéndose capaces de destruirlo todo. ¿En qué pensaste en esa fracción de tiempo? ¿Qué pensaste maniatado frente a los asesinos? ¿Qué piensas en ese segundo que una bala atraviesa tus ideas, que estalla y perfora tu amplia frente que amé tanto?

Pasa el tiempo, la niña se te parece mucho. Pasa el tiempo y yo aprendo más de ti. Te asumen quienes te conocieron al calor de la lucha, de la práctica, de la iniciativa tan propia de ti. De la iniciativa revolucionaria, transformadora, que con tan pocos medios y recursos produce tanto, que a pesar de golpes, a pesar de “vacilantes”, a pesar de “realistas”, sigue, prosigue, es una bandera anclada en las masas de los oprimidos, de nuestro pueblo que vive y conoce reveses y embates de la lucha democrática revolucionaria y no por ello claudica, no se acomoda en un falso realismo, no está dispuesto a negociar. ¿Cómo hacerlo con tanta sangre por medio?

Los años de tu vida que pude compartir, los que alcanzó a disfrutar Javiera, los años que amasaste ideas, práctica, aquellos años de esfuerzo, de tantas conversaciones, también siete años con tantos meses, tantas horas, que me hicieron conocerte, amarte, aprender. Esos años de vida intensa, de presente acechado por los riesgos que se asumen, son mi tesoro, la fuente más rica donde encuentro las lecciones de tu sabiduría revolucionaria, de tu capacidad de disfrutar intensamente cada pequeña cosa agradable, para empapar de alegría tus tareas cotidianas.

Eras una explosión de vida a los treinta. No puedo escribir de tu vida en forma ordenada. ¿Cómo?, si se me agolpan tantas imágenes: compañero, papá, dirigente. En la calle, en la casa clandestina, en nuestra intimidad. Te hacías el perrito con la Javiera, te enojabas cuando no comía, le decías “mi lunita”. Te quedabas hasta tarde frente a la máquina de escribir y refregabas mil veces el bigote cuando las ¡deas no fluían. Criticabas con pasión a la hora de responsabilidades y tareas no asumidas, terminabas educando, a partir de los errores. Llegabas contento cuando las cosas marchaban bien, cantabas las canciones “de moda”,… me acariciabas el pelo. Eras expresivo y buen conversador, sabías entretener con sus historias y anécdotas, reflexionabas a fondo, pero nunca dejaste de ser un poco impulsivo, esta mezcla fue tu sello, ideas correctas y pasión a la hora de implementarlas. Cada gesto y ademán, cada apreciación tuya avalada por tu práctica y experiencia denotaba la inteligencia que había en tí, tu amor por la vida, tu forma de ser tan auténtica, tu valentía para enfrentar los riesgos desde los primeros momentos después del golpe hasta el final de tu vida. Todos esos años no dejaste nunca de pensar, de hacer, de actuar. No iba contigo estar abrumado, siempre la talla a flor de labios, aunque a veces serio y preocupado, nunca abrumado, nunca renegando. En los momentos más difíciles, quizás aquellos días previos a tu muerte cuando las pistas de seguimiento a otros compañeros se hacían más evidentes y a la vez confusas, ahí estabas, buscando soluciones, atando cabos, tomando medidas. Podrías haber priorizado por tu seguridad, la mía y la de la niña… pero estaban tantos compañeros, tanto trabajo, había que avisar, conducir el resguardo de tantos hombres, mujeres, niños, y las pistas no eran tan claras. Te quedaste hasta el final, un revolucionario tan íntegro como tú no podía hacer otra cosa.

Nuestras vidas, la marcha de los acontecimientos de este país convulsionado, reclama tu presencia, pero queda, quedó tanto de tu paso arrollador de iniciativas y entrega revolucionaria, está tu huella en tantos compañeros que te conocieron, quisieron y respetaron, estamos yo y Javiera sembradas de ti, están por sobre todo aquellos proyectos que se hicieron carne y que mostraron a punta de voluntad y desvelos la vigencia de la lucha revolucionaria.

Patricia Zalaquet
Compañera de Nelson Herrera


PALABRAS A MI COMPAÑERO

Aquí
con la cabeza puesta en tu nombre,
tus muecas dulces,
preocupadas,
tu infinito refregar de bigotes,
tus ojos:
Por donde transitaron tantos
proyectos de libertad.
Aquí,
en este rinconcito de la prisión
repaso tu hermoso tránsito por la vida,
cuando conocí y me hice parte
de tu entrega,

tu aporte,
tu legado al Partido.

Al Partido vital,
entrometido,
audaz,
perseverante. Como tú.

Desde aquí,
a cuatro meses de tu muerte
anuncio que seré dos.
Dos para suplir tu ausencia,
dos para cubrir tu partida,
…en lo inconcluso
…en lo trazado del camino que aún nos falta
para conquistar la libertad.

Patricia Zalaquet
Diciembre de 1984
Cárcel de Coronel

“…Por tantos años te amaba sin querer verte, sólo tu alma; clandestino entre los hombres sin alma que gobiernan este triste país, donde se mata a los que aman la verdad, y cuan clara es aún la luz en plena oscuridad: la nobleza de tu espíritu, tu recto proceder, la lealtad absoluta a tus principios..”

Elisa, compañera de Rogelio Tapia. Mayo de 1987

“…Como su compañera durante diez años puedo decir que hoy, al encontrarme encarcelada desde el mismo día de su muerte, he podido reflexionar y meditar sobre todo lo que Mario me aportó en forma personal como también a otros compañeros, su entrega y fortaleza en el trabajo, la humildad y el amor a la vida y a nuestro pueblo.

Fue siempre un compañero de buen carácter, de un humor especial, cariñoso, con una ternura inmensa que dejaba traslucir en forma natural desde los detalles de la vida cotidiana hasta en la toma de las grandes decisiones. Su imagen, su recuerdo, los miles de detalles de la vida compartida son para mi una fuente de fortaleza…”

“…Mario hablaba constantemente y con orgullo de su hijo –era su “Mamita más recóndita”– ; soñaba con verlo en Chile jugando con otros niños, conociendo su país, su familia. Siempre observaba los niños jugando en las calles y pensaba en su hijo. ¿Cómo estará? ¿Se acordará de nosotros? ¿Cuánto habrá crecido? Y se imaginaba a Germancito en cualquiera de ellos que pudiera tener su edad. Pronto su tristeza se transformaba en alegría por esa facilidad extraordinaria que tenía para comunicarse con los niños: se integraba a jugar con ellos… como si hubiese estado un ratito con su hijo..”

“..Recuerdo a Mario radiante con el nacimiento de nuestro hijo; más aún, porque íntimamente siempre deseó un varón. Germán vino a llenar de más amor nuestra pareja a la par que nos proporcionaba más fuerza para nuestra decisión de lucha, para que él y todos los niños tuvieran derecho a una vida digna..”

Cristina Chacaltana
Cárcel de Coronel

“…Mamá, sí al papá no lo hubieran matado por la espalda, yo sé que se hubiera defendido ¿por qué son tan cobardes?

“…¿Por qué será que siempre que miro a la Tiny me acuerdo de mi papá? dice Javiera mientras camina a casa abrazando con ternura a la muñeca que su papá le regaló.

Javiera, Marzo de 1987
Hija de Nelson Herrera

Julio Oliva junto a su familia

“…Tus hijos no lloran; se desarrollan junto a la naturaleza que nos mostraste; se alimentan de frutas, verduras, semillas de árboles y piensan y estudian, disfrutan del amor de tu pueblo sabio, humilde, bondadoso, alegres de caminar juntos…”

Elisa, compañera de Rogelio Tapia.

“Todo este amor y cariño que nos tenemos nos dará otro hijo por el que no descansaré y daré todos mis sacrificios para que ese ser que viene tenga todo lo necesario para poder vivir… Pero, ¿se puede llamar Vida a algo que es sólo sufrir…? No sé como escribir, no sé que decir, no sé como empezar, pero continuaremos..”

Julio Oliva en carta a su compañera.

“…Al comienzo no podía comprender que Julio se hubiera muerto y nos abandonara… a mí… a los niños. Quizás hasta tuve rabia, pero poco a poco lo he ido entendiendo, descubriéndolo a través de sus amigos y compañeros, su consecuencia. Hoy entiendo que estaba en esto por nosotros… por todos los niños…”

Eduvina. compañera de Julio Oliva. Mayo de 1987.


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 18mar02


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la “Flaca Cecilia” ,Ema Cevallos, asesina de miristas.

Un paso más hacia la justicia: 18 agentes CNI son procesados por crímenes en el sur. Primera vez que se procesa a una mujer por asesinato
31/07/2014 |

Por Verónica Romero

Por primera vez que se procesa por un asesinato político a una agente mujer de la CNI, (policía política de Pinochet) funcionaria del Ejército Ema Verónica Cevallos Núñez, conocida como la “Flaca Cecilia”. Con estos 18 procesamientos hay un indicio de que la justicia chilena está logrando conocer la identidad de los agentes de la dictadura que participaron de las gravisímas violaciones a los derechos humanos y que las familias están recibiendo la justicia que tanto tiempo ha tardado en llegar.

El operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI) que terminó con la vida de siete miristas en el sur de Chile y que se denominó “Operación Alfa Carbón” tiene a 18 de los agentes involucrados en procesamiento, entre ellos a los altos oficiales del Ejército Marco Spiro Derpich Miranda y Álvaro Corbalán, quienes estuvieron a cargo de la preparación y ejecución de los crímenes.

La maniobra comenzó en 1984 cuando Jorge Mandiola Arredondo, jefe de la CNI en Concepción, dio aviso a Marcos Spiro Derpich Miranda, jefe de la División Regionales de la CNI, sobre la existencia de una supuesta estructura mirista en el sur, con lo que se dio inicio a la desarticulación definitiva del MIR en las ciudades de Concepción, Los Ángeles y Valdivia.

El 23 de agosto de ese año se ejecutó la acción, liderada por Luís Hernán Gálvez Navarro con el asesinato de Luciano Humberto Aedo Arias, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), quien recibió siete impactos de bala. La acción de los agentes o delincuentes represivos de la CNI terminó al día siguiente cuando irrumpieron en el domicilio de Juan José Boncompte Andreu, dirigente del MIR quien murió acribillado, con 22 impactos de bala, en el patio de su casa. Entre esas dos fechas asesinaron a cinco integrantes más del MIR.

Para la justicia militar este caso comenzó cuando en Concepción y Valdivia se seguía un proceso contra 16 integrantes del MIR por “violencia innecesaria”, que fue un montaje para encubrir las muertes de Luciano Aedo, Mario Lagos, Nelson Herrera, Mario Mujica, Rogelio Tapia, Raúl Barrientos y Juan José Boncompte. El caso siguió en la justicia militar a cargo del fiscal Pedro Marisio, quien lo sobreseyó en 1998 por no contar con la verdadera identidad de los responsables, sin embargo en 2007 pasa a la justicia civil.

Como de costumbre, la justicia militar, en temas de derechos humanos, nunca llegó a investigar ni determinar resoluciones judiciales de delincuentes “con uniforme del Ejército”.

Fue el juez Aldana quien encontró el hilo de lo ocurrido y encausó por el delito de asociación ilícita al Comandante del Ejército Álvaro Corbalán Castilla, (conocido agente de la CNI, quien está condenado a perpetua por varios crímenes), al coronel de Ejército, Marco Derpich Miranda, Jorge Mandiola Arredondo, Patricio Castro Muñoz (ex militar involucrado en la estafa llamada La Cutufa) y procesó a Roberto Antonio Farías Santelices, Luis Hernán Gálvez Navarro, Manuel Morales Acevedo, José Abel Aravena Ruiz, Luis Enrique Andaur Leiva, Sergio Mateluna Pino, José Zapata Zapata, Bruno Soto Aravena, Luis Alberto Moraga Tresckow, Óscar Boehmwald Soto, Ema Verónica Cevallos Núñez (la primera mujer, procesada por delitos de lesa humanidad) y Gerardo Meza Acuña. En esa oportunidad se sumaron a los procesamientos, Luis René Torres Méndez, y Patricio Alfredo Berton Campos.

La abogada querellante en el caso, Magdalena Garcés, en entrevista con Cambio21 expresó que “el proceso está en sumario, aunque ya se dictó procesamiento y hubo una adecuación de auto de procesamiento. Estamos en una etapa bastante avanzada, como el próximo cierre del sumario”.

Cristian Campos (PPD), diputado de Hualpén en el Biobío, comuna en la que ocurrió el asesinato de Luciano Aedo, en conversación con Cambio21 comentó que “aquí hay un principio súper claro en materia de justicia y derechos humanos. En este sentido la justicia tarda, pero llega y es algo que ha imperado y nosotros creemos que no es posible que estos crímenes se mantengan con impunidad, es por eso que cualquier tipo de señales positivas que entregue la justicia en esta materia, nos da a nosotros la idea de que la justicia chilena se está pronunciando de manera favorable hacia las familias afectadas”.

Familiares

Los parientes de las personas asesinadas manifestaron que hubiera sido mucho mejor que aparecieran más procesados porque con 7 muertos y un operativo con 100 agentes aproximadamente, hay sólo 18 agentes encausados. Los equipos que actuaron eran alrededor de diez personas para ejecutar a cada militante del MIR.

Sobre esto, la abogada Garcés expresó que “las familias están contentas por que se dictaron nuevos procesamientos a dos nuevos agentes, que ocupaban roles de jefes y fueron procesados como autores de asociación ilícita. Las familias están contentas y valoran este hecho, porque plantearon hace mucho tiempo la idea de procesar a los jefes como autores de estos homicidios calificados en calidad de autores inmediatos” y agregó que “si bien siempre hubiésemos querido más procesamientos y las determinaciones penales de más gente, vemos que es un avance sustancial y entendemos que la causa debe avanzar hacia una sentencia definitiva”.

En tanto que el parlamentario Campos declaró que “me parece que finalmente los abogados querellantes y las familias han hecho un gran trabajo en entregar todos los antecedentes para que la justicia se pronuncie. En esta materia, debemos recibir con alegría que estas situaciones de derechos humanos se puedan esclarecer y en eso creo que todos debemos ayudar para ir cerrando estos capítulos tan amargos para la historia nacional”.

“Flaca Cecilia”

Llama la atención que en este caso se encuentre procesada una mujer, Ema Verónica Cevallos Núñez, conocida como la “Flaca Cecilia”. Sobre esto Magdalena Garcés comentó que “cuando el ministro Víctor Montiglio procesó a los agentes de la DINA en el Caso Conferencia fueron citadas muchas mujeres, pero lo que pasa es que en términos generales, ha sido muy difícil investigar a las mujeres, pues reciben cierta protección por parte de sus compañeros y no ha habido una persecución tan eficaz como en el caso de los hombres”.

Con respecto al procesamiento de la “Flaca Cecilia”, Garcés comentó que “este es un caso emblemático porque es una agente que tuvo destacadísima participación en muchos casos e incluso ganó el premio a la mejor agente femenina en la CNI, pues se trataba de alguien que andaba armada y participaba directamente de las operaciones. Como las mujeres son poco perseguidas en esto, nos parece que es importante que se haya procesado a Ema Cevallos, quien tuvo participación directa con los hechos ocurridos en Valdivia como lo es un homicidio de una persona”.

El caso de esta delincuente de la CNI tiene otro emblema: es la primera mujer que es procesada por actuar en un crimen de un opositor a la dictadura, lo que implica que además que es la primera mujer que será condenada por delitos de lesa humanidad en nuestro país

Sobre esto, Campos dijo que “en materias de derechos humanos no importa si los autores de estos crímenes y vejámenes son hombres o mujeres, sino que la justicia no hace esta diferenciación de género, sino que va al punto central y neurálgico que es pronunciarse sobre la actitud y autoría en esta materia por parte de quienes cometieron estos asesinatos, torturas y desapariciones que generan mucho dolor en distintas instancias de nuestro país”.

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Compañero Mario Mujica presente

23/8/07

En 1984, un 23 de agosto a las 18:00 hrs. En una casa de la Población Orompello, calle Bombero Carlos Vichreister Nº 841, Concepción. Es asesinado, en extrañas circunstancias, el militante del MIR Mario Mujica Barros, por una bala disparada por agentes del gobierno militar.

Mario Mujica Entro a militar al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, en 1974.

En 1975 es detenido por la DINA. Junto a él, su compañera María Cristiana Chacaltana. Permanecen un tiempo en tres Alamos, luego él es trasladado a Puchuncaví y Marta Cristina a Pirque.

En Puchuncaví, Mario participa en la primera huelga de hambre de presos políticos que se realiza en Chile durante este régimen.

A poco de salir en libertad, Mario y María Cristina se casan, y en 1976 viajan al extranjero. En el extranjero, el año 1978 nace Germán, hijo de ambos.

En 1981 regresan a Chile, dejando a su hijo en el extranjero. Para luego, un 23 de agosto, ser asesinado por su militancia en el MIR.

Junto con Mario son asesinadas 11 personas más, como parte de una operación realizada por la Central Nacional de Inteligencia, CNI.

Concepción

  • 11.10 hrs.: Fue detenido Ignacio Vidaurrazaga Manríquez en la vía pública, cerca de su casa ubicada en Pedro Oña.
  • 12.45 hrs.: En Hualpencillo (barrio popular de Concepción) es asesinado Luciano Aedo Arias entre numerosos testigos del hecho.
  • 13.30 hrs.: Es allanado el domicilio de calle Nápoles Nº 3346 donde detienen a Isolina Arroyo y Miguel Barriga quienes habitaban en ese lugar.
  • 15.00 hrs.: Es allanado el domicilio ubicado en la calle Pedro de Oña Nº 135 donde se detuvo a María Soledad Aránguiz Ruz.
  • 16.30 hrs.: Son asesinados frente a la Vega Monumental, Mario Lagos Rodríguez y Nelson Herrera Riveros. En esta ocasión también hay numerosos testigos.
  • 16.30 hrs.: Es allanado el domicilio de Nelson Herrera ubicado en la calle Pudeto no 2755 y detienen a su compañera Patricia Zalaquett Daher.
  • 17.00 hrs.: Es detenida en la vía pública María Cristina Chacaltana Pizarro.
  • 17.30 hrs.. Fue detenido Alejandro Berstein Rotger en su domicilio ubicado en Las Lomas de San Andrés.
  • 18.00 hrs.: Es asesinado Mario Mujica Barros en su domicilio ubicado en la Población Orompello, calle Bombero Carlos Vichreister Nº 841.

Valdivia

  • 17.30 hrs.. En el camino Valdivia-Niebla sector puente Estancilla son asesinados Rogelio Tapia de la Puente y Jaime Barrientos Matamata.

Santiago

  • Son asesinados Julio Oliva Villalobos y Roberto González Lizama en los alrededores de Ochagavía.

Siempre recordaremos a quienes murieron por nuestra libertad.
Saludos
Christian Martínez.

http://http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_M/mario_ernesto_mujica_barros.htm

Operación Alfa Carbón. “Pasan los años y la justicia se hace eterna”

Procesan a 18 ex agentes de la CNI por los crímenes de la Operación Alfa Carbón
26 julio, 2014

A 30 años de la muerte de mi padre. Asesinato. Recien hoy la justicia chilena reconoce culpables. Que tristeza siento de haber pasado una toda una vida al margen. Esperando que termine la pesadilla para para empezar a ser feliz. Como si la misma espera no fuera aun mas injusta. Autogobernando el impetu. Tratando de no reaccionar frente al continuo e infaltable comentario ignorante. Al ataque conciente del que se siente en ventaja porque la historia falsa de un pais le avala. Tantas veces senti el cansancio, la lucha continua contra la desesperacion, la pobreza, la soledad..aunque tal vez eso jamas cambie ya que hay cosas que son irreversibles. Valoro que esta condena venga a aclarar varios puntos, espero que aquellos que alguna vez esbozaron burla en sus rostros ahora esbozen verguenza. Tal vez es demasiado pedir a sus mentecitas…
Solo puedo decir que aunque muchas veces no convengamos en varias cosas, siento profunda admiracion y gratitud por aquellas personas que en estos treinta años no bajaron los brazos y siguieron exigiendo justicia

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Entre ellos se encuentran el brigadier de Ejército ® Marcos Spiros Derpich Miranda y Álvaro Corbalán, por los delitos de asociación ilícita y homicidio calificado de 7 ex militantes del MIR cometidos el 23 y 24 de agosto de 1984, muertos en falsos enfrentamientos.

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El ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción, Carlos Aldana, modificó los procesamientos en esta causa e incorporó a dos personas más por los asesinatos cometidos en las ciudades de Concepción, Los Ángeles y Valdivia, en el marco de una acción represiva conocida como “Operación Alfa Carbón”.

El magistrado amplió el procesamiento a los agentes René Torres y Patricio Bertón y a otros que no lo estaban anteriormente por asociación ilícita, así como por el número de homicidios e ilícitos que cometieron cada uno de ellos, los cuales fueron aumentados.

Patricia Zalaquett viuda de Nelson Herrera Riveros señaló que “los procesamientos son un avance para alcanzar la justicia, a pesar de que los abogados de la parte querellante habían solicitado un mayor número de procesamientos.”

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Los crímenes de lesa humanidad se cometieron en Hualpencillo, actual Hualpén y frente a la Vega Monumental de Concepción, en el sector Idahue, camino a Santa Juana, en la Población Orompello de Los Ángeles en el sector Puente Estancilla en el camino que une Valdivia y Niebla y en Valdivia y fueron presentados a los medios como enfrentamientos entre terroristas y fuerzas de seguridad.

Sin embargo, después de 30 años de ocurridos los hechos, se logró establecer que las víctimas fueron todas asesinadas por orden de la dirección de la CNI, que los había seguido durante varios meses.

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Las víctimas de la Operación Alfa Carbón son Luciano Humberto Aedo Arias, Mario Octavio Lagos Rodríguez, Nelson Adrián Herrera Riveros, Mario Ernesto Mujica Barros, Rogelio Tapia de la Puente, Raúl Jaime Barrientos Matamala, Juan José Boncompte Andreu.

En esta oportunidad se sumaron a los procesamientos, Luis René Torres Méndez, y Patricio Alfredo Berton Campos.

Por el delito de asociación ilícita, el ministro Aldana sometió a proceso a: Álvaro Corbalán Castilla, Marco Derpich Miranda, Jorge Mandiola Arredondo y Patricio Castro Muñoz.Castro además había sido procesado anteriormente por sólo dos homicidios, ahora está por tres delos crímenes.

Asimismo, el juez Aldana procesó a Roberto Antonio Farías Santelices, Luis Hernán Gálvez Navarro, Manuel Morales Acevedo, José Abel Aravena Ruiz, Luis Enrique Andaur Leiva, Sergio Mateluna Pino, José Zapata Zapata, Bruno Soto Aravena, Luis Alberto Moraga Tresckow, Óscar Boehmwald Soto, Ema Verónica Ceballos Núñez, Gerardo Meza Acuña,

La acción criminal había sido bautizada como “Operación Alfa Carbón” por los mandos superiores del órgano represivo. La Operación fue la culminación de un largo trabajo de vigilancia, seguimientos y otras acciones de control sobre la militancia mirista en el sur, llevadas a cabo por parte de los agentes CNI, y que se prolongó por más de seis meses. Toda la preparación y ejecución del operativo estuvo bajo el mando directo de Marco Spiro Derpich Miranda y de Álvaro Julio Corbalán.

Fueron movilizados hacia el sur unos 60 agentes de la mencionada División Antisubversiva, principalmente los integrantes de la Brigada Azul, unidad especializada en la represión al MIR, los que arribaron a la zona sur con meses de anticipación para hacerse parte de las acciones previas. Pero también fueron movilizados agentes de las Brigadas Amarillo, Café y Verde, además de la temida Brigada Especial.

En la ejecución de los operativos de exterminio participaron la totalidad de agentes desplazados desde Santiago junto a los integrantes de las Brigadas Regionales de CNI que operaban en Concepción, Chillán, Temuco, Valdivia y Puerto Montt.

La CNI movilizó a varias decenas de agentes. Toda la acción represiva fue ordenada y monitoreada por la Dirección Nacional de la CNI que en esa época comandaba el general Humberto Gordon Rubio, secundado por el coronel Hugo Salas Wenzel. Tanto la labor de inteligencia previa, como la preparación y ejecución del operativo, así como los propósitos que buscaban, fue organizada y controlada por los mandos superiores, quienes dispusieron la movilización de hombres, los medios y recursos necesarios para el logro de su objetivo en el sur.

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119 de Nosotros. LA COMPLICIDAD DE LOS MEDIOS EN EL EXTERMINIO DE 119 CHILENOS

Prensa Opal Chile
22 de julio ·

LA COMPLICIDAD DE LOS MEDIOS EN EL EXTERMINIO DE 119 CHILENOS

Dentro del drama de los detenidos desaparecidos, hay situaciones que por sus especiales características han producido un fuerte impacto en la opinión pública. Así ha ocurrido con las diversas maniobras, que la Dictadura puso en acción para tratar de ocultar los secuestros, minimizar su importancia o desacreditar a los denunciantes.
La dictadura, no se detuvo ante nada: mintió en complicidad con los dueños de la “Prensa”, ligada a la oligarquía criolla e implicó a otros gobiernos.

El 12 de junio de 1975, el vespertino “La Segunda” publicó con grandes titulares, en primera página, que: “Dos mil marxistas reciben instrucción en Argentina” y que “se organizan guerrillas en contra de Chile” En la misma edición, agregó en la pág. 28: “Fuerzas de Seguridad del Ejército argentino detectaron que dirigentes del MIR, a los cuales se da por desaparecidos en Chile y que las organizaciones internacionales al servicio del marxismo dan por asesinados, se entrenan en Argentina e incluso comandan compañías guerrilleras”, y señaló que más de dos mil chilenos se preparan para reingresar al país para hacer la guerrilla “contra las Fuerzas Armadas chilenas”, afirmando que algunos de ellos ya habían sido detenidos en la provincia de Talca, al Sur de Santiago. Este fue el comienzo de la campaña que configuró el “caso de los 119”.

¿Quiénes son los llamados 119? Se trato de una campaña de la Dictadura que uso todos los medios a su alcance para deshacerse de la incómoda situación de los presos “desapareci-dos”, campaña necesaria ya que para esos días se estimaba probable una visita a Chile, de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, cuyo ingreso al país fue, finalmente, denegado por la Dictadura. Los 119 son los secuestrados por la DINA cuyos nombres la dictadura incluyó en la nómina de chilenos que se encontrarían en el exterior, sosteniendo que muchos de los cuales habrían caído a manos de sus propios compañeros de organización o en enfrentamientos con fuerzas de seguridad extranjeras. El revuelo internacional creado en torno al caso hizo que el problema pasara a ser conocido mundialmente. Veamos cómo la Dictadura continuó esa campaña.

Los días 14 y 16 de junio, el diario “El Mercurio” anunció que 50 guerrilleros habían sido detenidos en Talca y que otros dos grupos habrían cruzado la frontera desde Argentina en un plan combinado del MIR chileno y el ERP argentino. El diario dice que “informaciones provenientes de Buenos Aires” dan cuenta de un enfrentamiento con Carabineros (policía chilena) en el que se habrían producido algunas bajas. El 16 de junio, el diario “Las Últimas Noticias” reitera la campaña, atribuyendo las informaciones a “fuentes extraoficiales chilenas” o “fuentes chilenas generalmente bien informadas”.

Días más tarde, es el diario “La Tercera” el que denuncia la existencia de un “siniestro plan rojo” y repite las expresiones acerca de extremistas que ingresaban a Chile por los pasos cordilleranos para llevar a cabo sabotajes y atentados contra personeros influyentes tanto civiles como uniformados. En igual sentido son las publicaciones de “La Segunda” del 25 de junio. La campaña de prensa no era en absoluto ajena a la Dictadura . No sólo era la dictadura la que había ordenado su montaje, sino que además, uno de sus principales voceros, el General Hernán Béjares, Secretario General de Gobierno, había declarado el 13 de junio que “numerosos extremistas, a los que agencias noticiosas del exterior interesadas o comprometidas con el marxismo dieron como eliminados o asesinados por los medios de seguridad del país, se encuentran realmente muy vivos y preparándose para actuar coercitivamente contra nuestro gobierno”.

El 29 de junio, el diario “La Patria” editorializa sobre el caso, afirmando que los “extremistas” tenían en su poder un “bien estudiado plan de acción terrorista”. Agrega que se realizarían manifestaciones en lugares céntricos, a la salida de las Iglesias, etc. y que este rebrote de acciones para alterar el orden público tenía como objeto desatar la guerrilla urbana y rural en el país.

El 6 de julio, “La Tercera” publica una crónica de su corresponsal en Mendoza, Julián Gabriel, el que asegura haber descubierto militantes del MIR haciéndose pasar por agentes de la DINA y deteniendo a sus propios compañeros, que luego formarían parte de un llamado “Ejército de los Andes” El periodista añade que se trata de un plan del MIR para engañar a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

El 11 de julio, en una pequeña localidad cercana a Buenos Aires, fueron hallados dos cadáveres, que portaban entre sus ropas documentos chilenos. Según las versiones de la dictadura, profusamente publicitadas en la prensa de Santiago, se trataría de los jóvenes Jaime Robotham y Luis Guendelman, de quienes se sabía habían sido detenidos por la DINA y por los que existían recursos de amparo pendientes y gestiones de Amnesty International. El diario “La Segunda” del 15 de julio, en su pág. 36, dice que “los dos miristas chilenos que fueron ejecutados por su propia organización en Argentina, fueron identificados en Chile”. El periódico concluye que “de esta forma se comprueba que gran parte de las denuncias sobre asesinatos y desaparicio-nes de izquierdistas en Chile, son inventadas y que estos individuos gozan de buena salud en el extranjero”.

El 18 de julio, la revista “Lea” de Argentina, publicó con caracteres de escándalo, una nota fechada en México que aseguraba que “alrededor de 60 extremistas chilenos habrían sido asesinados en los últimos meses en Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, México y Francia por sus propios compañeros de lucha”, calificando la acción como “un vasto e implacable programa de venganza y depuración política” Pocos días después, otra publicación O’Día de Curitiba, en Brasil afirmaba que 59 “extremistas chilenos” fueron identifica-dos entre los guerrilleros que murieron en enfrentamientos con efectivos policiales en la provincia de Salta, Argentina. La prensa chilena, totalmente controlada por la dictadura, desplegó una inusitada campaña publicitaria sobre la base de las informaciones de las publicaciones extranjeras aludidas, incluyendo una nómina de los supuestos extremistas caldos en el extranjero. Por cierto, eran los nombres de una parte de los secuestrados durante 1974 por la DINA.

“El Mercurio”, pretendiendo decir la última palabra, editorializó el 25 de julio refiriéndose expresamente a lo que llama “los 119” dice. “los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces se preguntaron por la suerte de estos miembros del MIR y culparon al gobierno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar”. Hasta aquí la farsa de la Dictadura. Veamos ahora cómo, a los pocos días, todo el siniestro plan se venía abajo y la propia prensa chilena se veía obligada a abjurar de sus categóricas afirmaciones.

Empecemos por decir que tanto “Lea” de Argentina, como “O’Día” de Brasil fueron publicaciones “ad hoc”, hechas sólo para el montaje de la farsa de la dictadura. No tenían existencia real. El supuesto semanario argentino editó sólo el N9 1, aquel en que daba la falsa noticia. Indicó como su director a José López Rega, jefe de la banda terrorista conocida como la “Triple A”, ex Ministro del gobierno bonaerense. Daba como dirección la de Brandsen No. 4845, pero ese domicilio.., no existe. La calle Brandsen termina antes del No. 3000. Por su parte, la Asociación de Prensa Brasileña declaró no conocer publicación alguna en Curitiba, ni en todo el Estado de Paraná, con el nombre de “O’Día”. Ni siquiera registra domicilio. Estos hechos ahorran analizar las contradicciones entre ambas publicaciones y otras consideraciones, como lo inverosímil que resulta que una revista desconocida y un modesto diario de provincia conocieran al detalle la nómina de supuestos guerrilleros, que no era del dominio de ninguna agencia de prensa ni en Argentina ni en Brasil, ni los gobiernos de esos países habían declarado nada al respecto.

En cuanto a los supuestos cadáveres del Guendelman y Robotham, la madre del primero y un hermano del segundo, se trasladaron a Buenos Aires y entregaron, tras detenido examen, precisas y concretas evidencias que prueban que esos cadáveres, mutilados y quemados, no corresponden a sus familiares. En el caso de Guendelman, su madre señaló a las autoridades argentinas que su hijo había sido operado cuando niño y le hablan sacado el hueso de la cadera izquierda y del sacro. El cadáver identificado como el de su hijo, tenía esos huesos; agregó la madre: “el cadáver no tenía todos sus dientes, algunos estaban torcidos. Mi hijo tenía una dentadura completa y sana. A su vez, el hermano de Robotham afirmó: “el cadáver que supuestamente era el de mi hermano medía, según los expertos legales 1 metro 67 en tanto mi hermano Jaime medía 1 metro 73”, precisando además ostensibles diferencias entre la dentición de su hermano y la del cadáver y que la fotografía del carnet de identidad chilena que se encontró entre las ropas del occiso, no era la de su hermano, ni la firma ni el número de la cédula eran auténticos.

Pero las cosas fueron más allá: a fines de julio, el cuerpo diplomático acreditado en Chile, encabezado por su Decano, el Nuncio Apostólico, reclamó formalmente ante la Cancillería de la Junta para dejar en claro que en los países aludidos en las publicaciones de prensa, jamás ocurrió ninguno de los hechos difundidos y que ningún chileno murió en dichos países. En Colombia, medios oficiales desautorizaron la campaña de prensa de la Junta; el Jefe de la Dirección Administrativa de Seguridad (DAS), general Joaquín Matallana, declaró: “En Colombia no ha sido asesinado ningún chileno”. Declaraciones similares formularon en su caso personeros de Venezuela y México. En Argentina, el diario “La Opinión” afirmó el 10 de agosto que “una gran conspiración, con vínculos en territorio argentino, imaginó métodos siniestros que superan todo lo conocido de la Alemania de Hitler, acudiendo a publicaciones fantasmas en el extranjero y a cónsules que se prestan a difundir cédulas de identidad falsificadas”.

El 18 de agosto, el semanario norteamericano “Times” señalaba: “El terrorismo derechista de ambos lados de Los Andes se confabuló en la desaparición de 119 ciudadanos chilenos”. La revista afirma que la relación de trabajo entre la Triple A de Argentina y la DINA chilena sirve sus intereses mutuos. “La DINA tiene una larga lista de nombres para los cuales necesita cadáveres y la AAA tiene cadáveres para los que necesita nombres Pinochet había quedado al descubierto. Había ahora que echar pie atrás. En el desenmascaramiento de la farsa jugaron un destacado papel, en primer término, los familiares de los detenidos y también la Iglesia Católica. La revista jesuita “Mensaje”, el 28 de julio, bajo el titulo de “¿Dónde están?”, publicó un documentado trabajo acerca de los 119 que, junto con demostrar la falsedad de las afirmaciones de la Junta, constituyó una valiente acusación.

“El Mercurio”, con su habitual descaro, pasando por sobre lo que había escrito la semana anterior, en una editorial del 3 de agosto, se pregunta alarmado por la suerte de los 119 chilenos y pide de la Junta una aclaración.”Han transcurrido los días y ni las autoridades chilenas ni las argentinas se refieren al caso” -dice el diario- y agrega: “el tema no es por cierto de los que puedan pasar inadvertidos, tratándose de la suerte de más de un centenar de chilenos, cuyos familiares sufren su desaparecimiento”. Termina señalando el deber de la Junta de informar sobre el particular para no dar “nuevos alientos a los enemigos de Chile”. La revista “Ercilla” y hasta la fascista publicación “Qué Pasa”, en la primera quincena de agosto, expresan también su preocupación por el esclarecimiento de los hechos, dando por descontado que no son ciertas las publicaciones de “Lea” y O’Dia.

Por esa misma fecha, la Embajada de Chile en Argentina hace llegar a “La Opinión” de Buenos Aires una inserción pagada desmintiendo lo que llama “antojadizas publicaciones sobre la supuesta desaparición de 119 ciudadanos chilenos” y calificando de irresponsables las insinuaciones de que el gobierno chileno estaría involucrado en la falsificación de documentos y en la atribución fraudulenta de identidad a los cadáveres aparecidos en Argentina.

Paralelamente, el Cónsul general de Chile en Buenos Aires, Álvaro Droguett, reconoció a la agencia Latina que el cotejo de sus registros consulares con la nómina de la revista “Lea” permitía concluir que ninguno de los que allí figuran como muertos, estuvo jamás inscrito en la representación a su cargo como ingresado a territorio argentino. En los últimos días de agosto, Droguett fue relevado de su cargo.

La indignante farsa no sólo mereció el repudio internacio-nal. En Chile hubo también protestas y condenas. La más significativa fue la huelga de hambre que el 8 de agosto de 1975 y por varios días, mantuvieron 80 prisioneros del campo de concentración de Puchuncaví, que hablan sido detenidos o habían permanecido en distintos centros de torturas con muchos de los chilenos incluidos en la fatídica nómina.

En estas circunstancias, Pinochet se vio obligado a renunciar a la maniobra y en su discurso público del 20 de agosto, expresó cínicamente que, a fin de terminar con tantas especula-ciones, había ordenado “investigar exhaustivamente la situación por la vía administrativa”. Por supuesto, jamás hubo investigación alguna. Los 119 continúan desaparecidos. Pero ante la opinión pública nacional e internacional quedó absolutamente claro que estaban en poder de la DINA.

Extracto del Libro : Detenidos Desaparecidos editado por Chile Democratico – La Habana – 1977

 
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“Nosotros(as) somos,por ejemplo,los chilenos y chilenas.O quienes fuimos parte de la generación de los años setenta. O los que resistimos a la dictadura. Nosotros, en fin,somos los latinoamericanos que tuvios entonces sobre nuestras cabezas el vuelo amenazante de la Operación Cóndor. Nosotros,somos tambien,simplemente,los sers humanos”

Sepulveda R. Lucía, (2005) .119 de Nosotros. LOM,pp 7.

 

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