Rugbistas argentinos desaparecidos en dictadura.la Voces de sus hijxs y amigos

Rugbistas argentinos desaparecidos en dictadura.la Voces de sus hijxs y amigos
Soy madre de tres rugbistas chilenos y abuela de otros dos. He conocido desde décadas un montón de jugadores y he compartido con ellos en las graderías, en los tercer tiempo y en vacaciones. Sé que los rugbistas forman unos de esos extraños grupos en que se producen y entablan profundos lazos de afecto, compañerismo,fraternidad sin que por lo general los unan lazos de familia. Son un grupo de pertenencia que mantiene unidos a hombres desde la infancia hasta los últimos años, incluyendo en sus afectos a sus esposas e hijos. Es por ello que esta historia caló muy hondo en mí, porque puedo imaginar perfectamente cuan profundos eran los vínculos que este deporte y la militancia unió a estos deportistas.
Agradezco a Carola Ochoa, que una vez publicada la primera nota acerca de los rugbistas argentinos desaparecidos me hizo llegar a través de facebook esta que ahora  comparto y que lleva el horror a un grado difícil de aceptar.

Una lista que no para de crecer

La sanjuanina Carola Ochoa, con la colaboración de familiares, amigos y compañeros de esos rugbiers y su tarea de investigación exhaustiva, logró confeccionar una nómina que hoy alcanza el centenar de casos.

Hernán Rocca, uno de lo tantos rugbiers desaparecidos, va en busca de la pelota.

Una mujer, casi de la nada y solo con su compromiso militante armó un registro de jugadores de rugby desaparecidos que no tiene precedentes. Carola Ochoa vive en San Juan, habla pausado y menciona con orgullo su trabajo social en Villa Hipódromo. Quizá no tenga idea del valor de su tarea: su pesquisa constante, la búsqueda de un nombre, de un club, del dato que esclarece. Hizo crecer la lista con la colaboración de familiares, amigos y compañeros de esos rugbiers que hoy pueblan sus archivos. Una cifra todavía imprecisa que ya superó con holgura a los 52 que son homenajeados en un torneo nacional que ella misma creó. Hoy casi duplicó la cifra. Pero además de su paciencia tibetana para juntar historias –todas reunidas en su página de Facebook– Carola consiguió que nos hiciéramos de nuevo una pregunta: ¿cómo pudo ser que tantos jóvenes que abrazaron ideales revolucionarios en los años 70 eligieran al rugby como deporte?

La respuesta no la tiene ella ni tampoco nosotros. Podríamos hacer elucubraciones sobre la matriz solidaria del juego. La época convulsionada que los encontró en la lucha. Las coincidencias en el estudio, la pasión por el rugby y sobre todo, su identificación con diferentes proyectos políticos. Eran montoneros, comunistas, guevaristas, maoístas, trotskistas. Ochoa hilvanó sus perfiles con el hilo conductor del deporte. Hizo tanto en tan poco tiempo que hasta ella misma está sorprendida. Y confiesa que se sacó de encima los prejuicios con el ambiente del rugby cuando se entusiasmó al unir las historias de sus desaparecidos.

Ahora cuenta desde su provincia: “Esta iniciativa empezó cuando Fernando Sandoval, un profesor y militante de los Derechos Humanos en Chubut, me invitó a formar parte del grupo organizador en el país de La Carrera de Miguel para traerla a San Juan. Fue durante una capacitación de tres días en Puerto Madryn, con Elvira Sanchez, hermana de Miguel, y los referentes nacionales”.

Después –confiesa en su largo correo– leyó el libro Deporte, desaparecidos y dictadura publicado en 2006 y reeditado en 2010. Una pieza encaja en la otra hasta formar un mecano que Ochoa contribuyó a extender por todo el país. Dice que en San Juan no hay jugadores de rugby desaparecidos, pero buscó y chequeó las identidades de casi noventa casos confirmados. La nómina según ella ya supera los cien. En ese número hay quienes representaban a clubes que también desaparecieron como sus deportistas. Atahualpa Rugby Club o Central Buenos Aires, el club donde jugaban los alumnos y ex alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires.

Uno de los más entusiastas colaboradores de la sanjuanina es el ex puma Eliseo Branca. Gran jugador del CASI de San Isidro y su entrenador campeón en 2005 después de veinte años sin títulos. También se sumó Martín Sharples, tercera línea del club Porteño y atleta. Dos condiciones que no lo definen totalmente porque además es un militante comprometido que perdió una pierna en un accidente de moto. Y juega al rugby con una prótesis. Martín –confiesa Carola– la convenció de que en determinado momento debía ponerle una cifra al torneo de rugby que imaginaba. De ahí surgió el 52. Pero se quedó demasiado corta porque seguiría topándose con más casos.

“En 2015, cuando vi por internet el video de Ensenada RC. Rugby Social, conocí a integrantes de la comisión directiva: Gabriel Merayo, Germán Fisser y Ana Garcia Munitis. Me invitaron a La Plata para explicarles mi proyecto” cuenta la sanjuanina. La capital bonaerense será escenario el domingo 13 de noviembre de una jornada que seguramente Carola jamás olvidará. En el Colegio Nacional Rafael Hernández que homenajeó a sus alumnos desaparecidos colocándoles sus nombres a las aulas –varios de ellos jugaban al rugby– se realizará una jornada con doce talleres sobre derechos humanos, memoria, literatura e inclusión en el deporte de la ovalada, entre otros temas.

El sábado 12 se disputará un partido de seven y otro de veteranos en homenaje a los jugadores desaparecidos. Veinte de ellos integraron distintos planteles de La Plata Rugby Club entre las décadas del 60 y 70. La institución los recuerda en una placa colocada en su sede de Gonnet hace unos años. Sobre la historia de esta tragedia, el periodista Claudio Gómez escribió un magnífico libro: Maten al rugbier. También se filmaron un par de documentales en Brasil e Italia. Y una miniserie sobre deportistas desaparecidos les dedicó un capítulo a los del club canario –se los conoce así por su camiseta amarilla– que se estrenó en Canal Encuentro en 2015.

Otra mujer, la periodista del diario La Capital de Rosario Laura Vilche también aportó en sus investigaciones las historias de los jugadores desaparecidos de aquella ciudad. Si Ochoa encontró solo en la capital bonaerense 41 casos repartidos entre La Plata Rugby, Universitario, Los Tilos y San Luis, desde la segunda ciudad del país le aportaron dieciocho historias más de sus clubes Old Resian, Jockey, Duendes, Universitario y Logaritmo.

La organizadora de esta movida que recorrió nuestra amplia geografía sueña con repetir la jornada del próximo fin de semana en San Juan, una provincia sin tradición rugbística. Ella no quiere olvidarse de todos sus colaboradores, de quienes la acompañan en la búsqueda de más datos, más fotos, más nombres que coincidan con esas fotos que, de no ser por ella, estarían guardadas en el cajón de alguna cómoda, dispersas, quién sabe dónde. El resultado es una contribución a la memoria de un deporte que sufrió como ninguno el terrorismo de Estado. Un registro que estimulará nuevas investigaciones porque en cada caso hay una historia que merece completarse.

El primer acercamiento que tuve con los casos de los rugbiers desaparecidos de La Plata fue por una nota que publiqué en el diario Perfil el 24 de marzo de 2006. Había leído sobre el tema (algún escrito de Gustavo Veiga en Página/ 12), pero esa tarde, cuando viajé por primera vez hasta el club en Gonnet, la historia me conmovió. Los anfitriones fueron Raúl Barandiarán, ex compañero de cinco jugadores-militantes, y dos hijas, Ana Balut y Verónica Sánchez Viamonte.
De aquella nota conservo un puñado de recuerdos; quiero rescatar dos. El primero es que después de desgrabar las entrevistas y reunir el material estuve un par de días dando vueltas sin poder arrancar. Escribía y borraba, una y otra vez; no aparecía un comienzo que me conformara. Tenía la mejor historia para contar —lo sabía—, pero el teclado se resistía. El compromiso y la exigencia que sentía eran desmedidos, algo que con otros temas no me ocurría. Al final la entregué, claro, forzado por los tiempos del cierre. El otro recuerdo que me quedó es que, cuando salió publicada, seguí insatisfecho: tenía la certeza de que el tema abarcaba una dimensión que excedía las dos páginas de un diario.
Tuvo que pasar un tiempo para que me decidiera a llevar esas historias a un libro. Una vez que arranqué fueron dos años intensos de búsquedas, viajes y escritura. Los rugbiers desaparecidos de La Plata se convirtieron en una obsesión. Y durante ese lapso pasaron cosas. Cuando empecé a fines de 2012, los casos eran diecisiete. Seis meses después, una investigación de Julián Axat —hijo de Rodolfo, uno de los rugbiers desaparecidos— reveló dos casos más. Al año, en una charla con un ex jugador del club, descubrí el vigésimo. La investigación influyó hasta en mis hábitos más cotidianos. Repetí hasta el hartazgo la canción que menos había escuchado de Virus. Conseguí un disco de Agapornis solo porque la banda está integrada por jugadores de LPRC.
No recuerdo en estos dos años haber leído un libro que no tuviera que ver con la militancia en los setenta. Y con las películas me ocurrió algo parecido.
Mientras yo buscaba a hijos, hermanos, amigos y compañeros, La Plata sufrió la peor inundación de su historia que —entre otros desastres— provocó ochenta y nueve muertos. Y seguí atento dos juicios por delitos de lesa humanidad. En la causa por el Circuito Camps condenaron a prisión perpetua a dieciséis militares y a un civil, el represor y ex ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Jaime Smart. Y por el centro clandestino de detención La Cacha recibieron perpetua quince genocidas, entre ellos, el ex policía Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Una tarde estaba escribiendo mientras en la tele hablaba la presidenta Cristina Fernández. Yo trataba de resolver alguna historia mientras ella lanzaba el canal gratuito DeporTV en un acto en Tecnópolis. Su voz, apenas un rumor de fondo, entraba en segundo plano. Hasta que empezó a enumerar: “Santiago Sánchez Viamonte, Mariano Montequín, Moura, Rocca, Marcelo Bettini…”.Mis dedos se frenaron sobre el teclado. Sorprendido, giré la cabeza: era ella, la presidenta, recordando a esos muchachos que ya formaban parte de mi rutina. Horas después, YouTube completó la parte del discurso que me había perdido. Todavía vestida de negro, Cristina detalló: “Los deportistas desaparecidos después del golpe del 24 de marzo de 1976 me impactaron como ciudadana, como militante y como vecina de la ciudad de La Plata, porque de La Plata Rugby Club, que era uno de los mejores cuadros de rugby, no era el mío, pero era uno de los mejores cuadros de rugby de La Plata, si no el mejor, dicen algunos, desaparecieron dieciocho jugadores, muchos de los cuales eran muy amigos míos, conocidos”.
Una hija me confesó que se inventó recuerdos. Otra, que cuando piensa en sus padres los representa en una foto, que no puede imaginarlos en movimiento. Y otra, que está convencida de que suele tener conflictos con sus parejas porque es hija de desaparecidos. Una hermana me mostró un cinturón con manchas de sangre y marcas de balas. Un hermano me confió que su memoria borró todo lo que ocurrió aquellos años. Otro, que a su casa iba el delator que se había infiltrado en la agrupación. Una madre me detalló el encuentro que los represores le permitieron tener con su hijo para que se despidieran. Un padre, en el rol de juez, le tomó declaración a un genocida.
Un compañero del club me dijo que durante años fantaseaba con que sus amigos llegaban caminando por la playa de San Bernardo. Hay una habitación que sigue intacta. A un ex militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), Independiente le salvó la vida. Y un ex dirigente del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) me reconoció que tuvo que aceptar, resignado, que la mayoría de las caídas se produjeron por delaciones. En LPRC hubo veinte casos, pero las historias los exceden.
La reconstrucción de fragmentos de las vidas de las víctimas me llevó a enfrentarme con episodios del presente tan complejos e intensos como aquellos que se vivieron en los años de militancia. El 29 de junio de 1978 murió el último rugbier. Pero el genocidio no se cerró.

Infancia Dañada por la Dictadura. Chile

Infancia Dañada por la Dictadura. Chile

Los niños y la represión en la dictadura
20 de agosto, 2013

Se estima que alrededor de 700 niños quedaron huérfanos por el Régimen Militar.

Son los otros desaparecidos, el otro rostro del periodo en que se enlutó el país, donde los mismos menores se estimado que fueron más de 200 niños los torturados y más de 700 menores quedaron huérfanos producto de la dictadura en Chile. Son algunas de las cifras de diversos informes de organismos de derechos humanos que retratan lo que vivieron menores de edad.

Hoy, algunas agrupaciones y personas que los ayudaron recuerdan la difícil experiencia de hace ya 40 años. Muchos de ellos llegaron a la Fundación de la Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, organización creada en 1979, donde acogieron a los huérfanos que lo perdieron todo.


http://Pidee. Memoria y archivo oral: hijos e hijas de detenidos desaparecidos. Santiago, Pidee, 2014(Libro en pdf)

Según el informe Rettig existen al menos 307 menores de 20 años ejecutados, de los cuales 75 son detenidos desaparecidos. Uno de los casos emblemáticos fue el de Carlos Fariña Oyarce, joven de 13 años asesinado en 1973, el cual luego de más de 30 años se logró que los autores del delito fueran sentenciados.

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CARAVANA DE LA MUERTE…UN NUEVO 17 DE OCTUBRE

Este programa es el mejor de Informe Especial, fue uno de los pioneros en realizar programas relativos a la Violación de Derechos Humanos ocurridas durante la Dictadura de Pinochet.
Este en particular trata de la siniestra Caravana de la muerte comandada por el oscuro personaje (que durante el proceso que se llevo en su contra quedo demostrada su cobardia) Sergio Arellano Stark quien viajo a lo largo de todo Chile con el objeto de “acelerar” los procesos judiciales, es decir, fusilar a todos los posibles opositores a la dictadura, fuerón asesinados alrededor de 1000 ciudadanos, sin juicio ni defensa, simplemente acribillados.
Esta realizado por el periodista Guillermo Muñoz.

 

Lejderman a Cheyre: “No le deseo lo que vivieron mis padres” – El Informante – 24horas

Lejderman a Cheyre: “No le deseo lo que vivieron mis padres” – El Informante – 24horas.

“El Informante” reúne por primera vez en público al ex comandante en jefe del Ejército y a Ernesto Lejderman, quien fue entregado de niño a un convento tras el asesinato de sus padres en 1973.

Por  24horas.cl

Lejderman a Cheyre: “No le deseo lo que vivieron mis padres”


agosto
2013

La pasada semana, el noticiario 24 Horas Central contó la historia de Ernesto Lejderman, un hombre que a la edad de 2 años fue separado de sus padres, que murieron acribillados en el Valle del Elqui al comienzo de la dictadura.

Hoy, a cuarenta años del golpe militar, Lejderman se encontró por primera vez con el militar que lo entregó, siendo un infante, a un convento por órdenes de sus superiores. Ese funcionario es el ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.

En el programa “El Informante” de TVN, Lejderman relató los últimos momentos de sus padres y explicó cómo escaparon de la dictadura militar.

“Estoy aquí por la memoria de mi papá (Bernardo Lejderman) y mi mamá (María Avalos). Estoy aquí por su memoria, porque sigo planteando que tiene que haber justicia, todavía no la hay. No le deseo ni a Cheyre ni a ningún militar genocida ni a nadie lo que mis padres vivieron, tampoco lo que viví yo al tener que presenciar el crimen de mi papá y mi mamá”, dijo Ernesto Lejderman en el comienzo de la conversación.

Acto seguido, Lejderman le enrostró a Cheyre que no accedió a reunirse con él en 2004.

“En 2004 le emití una carta pública a Emilio Cheyre para que dijera lo que sabía, él era ayudante del jefe del Regimiento Arica, le planteó por qué no cuenta a la justicia y a la sociedad chilena todo lo que pasó. Recién en 2009 cuando termina el juicio accede a una reunión, pero yo creo que el señor Cheyre está dando la cara porque la sociedad chilena está pidiendo una respuesta, no sólo yo”, indicó.

“Hay un asunto humano, de pena, de dolor causado que me hace estar aquí, Nunca rehuí ningún contacto ni dar la cara ante nadie. No estoy aquí porque lo demanda la sociedad”, respondió el militar en retiro, que siempre defendió que no supo hasta muchos años después que la primera versión de la muerte del matrimonio -suicidio con una granada- era falso.

“COMPROMISO CON LA VERDAD”

Lejderman aclaró, además, que no busca venganza y no tiene odio frente a quienes cometieron el crimen, sino que busca justicia por lo ocurrido a sus padres y a miles detenidos desaparecidos.

Ante esto, Juan Emilio Cheyre, actual director del Servicio Electoral (Servel), afirmó que “para cerrar las heridas no se puede olvidar, se debe profundizar en la verdad, y ese dolor que él sintió (Lejderman), es necesario no olvidarlo sino que construir futuro”.

Pero Lejderman no se quedó ahí e indicó que el ex mandamás del Ejército debe ayudar para que se encuentre la verdad sobre lo ocurrido con sus progenitores.

“En este caso hay dos grandes mentiras, mis padres tuvieron dos certificados de defunción diferentes, uno de ellos afirmaba que ellos habían muerto en un enfrentamiento. Ahora Cheyre afirma que está por la verdad, pero no sé por qué en esa época no contó lo que realmente pasó con mis padres”, afirmó Lejderman.

En respuesta, el ex comandante afirmó que siempre mantuvo un “compromiso con la verdad”.

“Cuando asumí como comandante en jefe, sobre todo los casos (de DD.HH.) de los que tenía información la entregué (…) Nosotros entregamos datos sobre miles de casos y reconocimos la responsabilidad del Ejército en esos casos, ese es un dolor que parte el alma para un militar”, agregó Cheyre.

Ernesto Lejderman llamó a que el ex militar rompa los “pactos de silencio” sobre la ubicación de detenidos desaparecidos.

“Lo invito a que rompa los pactos de silencio y cuente donde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos (DD.DD), qué pasó con mi papá y mi mamá. Lo invitó a que le dé contenido a sus palabras”, señaló.

Ante este emplazamiento, Cheyre afirmó desconocer esa información, señalando que “no puedo aportar más porque no sé más”.

En el programa, Cheyre afirmó que sólo en 1998 leyó el informe Rettig, el que fue elaborado en 1991 para recabar las violaciones a los derechos humanos ocurridas en la dictadura que gobernó Chile entre 1973 y 1990.

 

Compañero de Celda de General Bachelet: ‘Es Chocante la Defensa de Matthei por la Familia Bachelet’

Compañero de Celda de General Bachelet: ‘Es Chocante la Defensa de Matthei por la Familia Bachelet’.

Compañero de Celda de General Bachelet: ‘Es Chocante la Defensa de Matthei por la Familia Bachelet’

Publicado el 06 Agosto 2013

Ernesto Galaz estuvo detenido junto al padre de Michelle Bachelet en la AGA y acusa que el General (R) Fernando Matthei es cómplice de torturas. En plena carrera presidencial, dispara también contra los Bachelet, por exculpar al padre de la candidata de la Alianza.

Ernesto Galaz ingresó a la Fuerza Aérea en 1943, y egresó de la Escuela como oficial a fines del ´45. Tenía 30 años de servicio cuando el 14 de septiembre de 1973 se presentó en el Ministerio de Defensa y fue detenido por oponerse al golpe de estado. En esta entrevista confiesa que antes de coincidir en la cárcel solo había visto en un par de ocasiones al general Alberto Bachelet, pero que su relación se profundizó en el encierro. Estuvieron juntos en la cárcel pública, en la Base de Colina y en la Academia de Guerra Aérea (AGA), entonces dirigida por el general (R) Fernando Matthei.

Sin proponérselo, este socialista que se hizo militante en el exilio en Bruselas aparece como un protagonista en la historia que atravesará la elección presidencial: la de la amistad trizada entre Bachelet y Matthei, el primero muerto en tortura en plena dictadura y el segundo acusado de ser uno de los responsables. Ambos generales y ambos padres de las principales candidatas a conducir La Moneda desde marzo próximo: Michelle Bachelet y Evelyn Matthei.

A pesar que el proceso contra Matthei está en curso y la Justicia no ha establecido ningún tipo de responsabilidad en su contra, Galaz asegura que el General en retiro estaba a cargo de dirigir la AGA en 1974, el mismo año en que Bachelet murió por un infarto al miocardio provocado por los apremios aplicados. Según su versión, el padre de la candidata UDI al menos es cómplice de los horrores ocurridos en ese lugar y lo llama a reconocer su responsabilidad, al mismo tiempo que dispara contra Angela Jeria por ofrecer su amistad al retirado general.

Ernesto Galaz roza los 90 años, pero sus recuerdos se mantienen lúcidos. De barba cana y poco cabello, oculta su calvicie bajo una boina café. A medida que escarba en sus memorias, sus cejas se aprietan y los gruesos lentes que le cubren los ojos se mueven cada vez que arruga la nariz. Acostumbrado a entregar testimonio, no se moverá de su silla en más de una hora de conversación, donde cada tanto repite que se debe hacer justicia.

-Usted dice que con el general Alberto Bachelet no tenían mayor cercanía antes del golpe militar, ¿cómo se entiende entonces que fueran detenidos juntos el 14 de septiembre de 1973?

“Hay una especie de mito que es bueno esclarecerlo. La dictadura pretende mostrar que dentro de la Fuerza Aérea había un grupo compacto y orgánico de oponentes a la dictadura, y es tan así que el proceso lo caratulan “Bachelet y otros”, como dando a entender que Bachelet era la cabeza de este grupo, lo que es absolutamente mítico.

El hecho concreto es que en la Fuerza Aérea había mucha gente que no estaba de acuerdo con el golpe militar, y que sí estaba de acuerdo con las políticas de la Unidad Popular y se reunían para defender aquel sistema…”

-¿Cuándo parten esas reuniones?

“Cuando se produce el triunfo de Allende, es obvia la desazón que se produce en el mundo de la derecha económica y social en Chile. Las expresiones de El Mercurio y aquellos diarios de la época lo demostraban. Era muy fácil demostrar en qué bando cada uno estaba situado. O se defendía a la Unidad Popular o se estaba contra ella, eso se notaba en las reuniones de casino y reuniones sociales. Cuando esto se agudiza, algunos tomaron decisiones más activas y la cosa se torna más difusa.

El suboficial (Belarmino) Constanzo tenía a un grupo que estaba siendo influido por el MIR. Otro grupo estaba formado por (Raúl) Vergara y otros oficiales, que eran casi mitómanos, porque imaginaban un jefe político, un jefe militar y una estructura y la verdad es que no eran más de 15 personas, era un juego intelectual. Un tercer grupo eran los sub tenientes que habían estado en China y que venían influidos por el maoismo. Y estaba el grupo donde estaba Miranda y yo, que tratábamos de influir dentro de los niveles superiores de la institución. Yo era comandante de grupo y parte del Estado Mayor de la Fuerza Aérea. Hacíamos reuniones en mi casa donde invitábamos a  generales de la Fuerza Aérea y políticos de la Unidad Popular para que conversaran”.

-Pero eso no funcionó, vino el golpe de estado. ¿Cuándo los detuvieron?

“El proceso empieza con una cuenta que da un empleado civil sobre ciertas acciones que yo habría realizado para convencerlo a él de actuar en favor de la Unidad Popular, ahí empieza el sumario antes del 11, y después se retoma y sigue hacia adelante. Fue una represión contra todos los que no nos sumamos al golpe. El 14 de septiembre yo me presenté al Ministerio de Defensa y me tomaron detenido. En el subterráneo del Ministerio me tomaron una declaración y ahí me encontré con los detenidos Bachelet, Correa Miranda y capitán Vergara. Nosotros fuimos los primeros cuatro detenidos de la Fuerza Aérea. Nos fuimos a la Base de Colina, de donde fuimos sacados el 20 y nos llevaron a la Academia de Guerra Aérea, donde comenzaron las torturas. Bachelet, siendo general, estuvo amarrado en un sucucho, y lo mismo Miranda.

En la tortura desaparecieron los rangos. Te levantaban con cordeles entre medio de las piernas para dañarte los testículos, aplicaban aparatos punzantes en las uñas, te metían en un catre de fierro para colocarte corriente eléctrica en la lengua, en el pene. Golpes por todos lados, a muchos otros les hacían submarinos en el agua. Todas las torturas que uno conoce por las películas, se realizaron en la Academia de Guerra Aérea. Lo más lamentable para la institución fue que todos los oficiales y sub oficiales fueron torturados por sus compañeros o subalternos.

En octubre nos llevan hasta el Politécnico de El Bosque y ahí estamos detenidos hasta mediados de noviembre. Antes de año nuevo somos trasladados a la Cárcel Pública”.

-Antes de eso Bachelet había sido hospitalizado…

“Bachelet corrió por un carril distinto, estuvo enfermo y fue retirado del Hospital y llevado a su casa, donde estuvo con detención domiciliaria, hasta que lo trasladaron a la cárcel antes de Año Nuevo y ahí se vuelve a unir al grupo. En la cárcel nos unió las actividades que realizábamos para matar el tiempo: jugando básquetbol, fútbol, lavando ropa…

En la AGA seguía funcionando la Fiscalía, donde seguían tomando detenidos y se seguía torturando; a la gente del MIR, a la gente del Partido Comunista y a quienes integrábamos el “proceso FACH”. Cada tanto llegaba un vehículo a la cárcel y sacaban a uno o dos detenidos para llevarlo a la AGA e interrogarlo y torturarlo. En los interrogatorios nos preguntaban las mismas tonteras de siempre, con tortura más o menos fuerte”.

-Ustedes pasaron varias veces por la AGA, la primera en octubre del ´73 y luego en distintas ocasiones el ´74. ¿Hubo algún cambio en los métodos de tortura? Se lo preguntó porque se supone que el ´74 el General Matthei ya estaba a cargo.

“Los mismos, hasta yo diría que en el ´74 se perfeccionaron. Cuando comenzó todo era muy rupestre, como del torpe que quiere hacer daño. Se dice que llegaron instructores israelitas y brasileros, a instruir al personal del Servicio de Inteligencia de la FACH, no me consta, pero la tortura después era más elaborada”.

-¿Qué pasó el día antes de la muerte del general Bachelet?

“A Bachelet, un día antes que muriera, lo sacaron de la cárcel y lo llevaron al Academia de Guerra. Ahí lo sometieron a tortura física y psicológica, todos los testimonios coinciden en eso. Él sintió que al lado había una mujer que estaban torturando, él la siente gritar y decir cosas. Se dice que había una relación entre esa mujer y Bachelet, profesional u de otro tipo.

Ese mismo día lo vuelven a la cárcel, el 11 de marzo en la noche, llega bastante atormentado. Él cuenta que lo torturaron, pero no cuenta detalles más categóricos. Es posible que a Poblete y al capitan Silva les haya contado muchas de estas cosas, los detalles, así se va tejiendo lo que sucedió”.

-Cuando el general Matthei asume el mando de la AGA, el 74, ¿dónde estaban los lugares de tortura?

“En el subterráneo y en la capilla. En el subterráneo había varias salas donde tenían a los detenidos vendados, colocados hacía la pared. Cada huevón que pasaba te pegaba una patada o un golpe, además del hecho de evitar que fuéramos al baño, no nos dejaban dormir, nos tenían de pie. Era todo un cuadro para quebrantarnos. En la capilla estaba todo el instrumental para aplicar corriente eléctrica. Ahí hacían eso hasta que uno contestara sus preguntas.

En toda la época en que Matthei estaba como comandante de esta unidad, esto se producía. Él no puede decir que él no sabía. Su delito es el de cómplice. Quiéralo él o no. Aunque el juez Carroza lo dude, aunque la familia Bachelet crea que no hay tal…¡Matthei es cómplice de tortura en la Academia!.

Muchos piensan que el único torturado fue Bachelet, pero en la AGA se produjeron cientos de torturas a personas. Me parece chocante la defensa a Matthei por parte de la familia de Michelle Bachelet”.

-¿Tendrá que ver con querer borrar el pasado… olvidar lo que pasó?

“Una cosa es borrar y otra justificar. Tampoco se puede borrar que Matthei fue parte de la Junta Militar, en el periodo donde se mató a Tucapel Jiménez, a Nattino y Parada, en ese mismo periodo se hizo el juicio en la Academia de Guerra Aérea en la sala principal… son cosas que no se pueden olvidar.

A mi me duele mucho que Angela y Michelle pasen por alto lo que Matthei fue en ese periodo. Le entregan públicamente su amistad al general Matthei, ¿se puede ser amigo de un tipo que fue parte de la tortura y los vejámenes en Chile? Así como se va dando el esquema, pareciera que hay una especie de contubernio de ciertas fuerzas. Es lamentable porque así no hay perspectiva alguna de cambio en Chile”.

-Con la experiencia que usted tiene en la FACH, ¿existe alguna posibilidad que Fernando Matthei no se enterara de lo que ahí pasaba?

“¡Imposible!. Es como si a mi casa llegará una pareja y yo les doy alojamiento en mi pieza, y el tipo la maltrata y la golpea en la noche, y yo no me doy cuenta. Yo no le dije al tipo que le pegara, no me voy a meter al boche, pero sé que están allí y que la maltrató. Y si yo no señalo eso, soy cómplice. Si veo que a alguien lo atropellan en la calle y me hago el leso, soy cómplice de ese delito. La dimensión de esa complicidad tiene relación con la conciencia. El General (R) Matthei ha dicho varias veces “estoy tranquilo con mi conciencia”.¡ Por supuesto! Su conciencia no le da para comprender que haber estado a cargo de donde se torturaba, es un delito”.

-El general (R) Mattehi dice que él no iba a la AGA…

“Eso es absolutamente falso, y se demostró en el careo que hizo el Juez (Mario) Carroza a varias personas. Son muchos los que dicen haberlo visto: el cabo Sergio Lontano,  el capitán en retiro Jaime Donoso…al igual que la ex presa política Carmen Gloria Díaz.

Lo que dice su hija: “le tenían prohibido que se acercara a a Academia”. ¡Es absolutamente falso!.  ¿Cabe en la cabeza que a un individuo que está nombrado por decreto como director le prohíban que vaya al lugar dónde está destinado? ¡Se cae de maduro!. Hay toda una campaña para blanquear la imagen del señor Matthei”.

-¿Usted está dispuesto a ir a declarar en el proceso que lleva adelante el juez Carroza?

“Si es necesario, por supuesto. Tengo que hablar con el abogado (Eduardo) Contreras para ver cómo se va a manejar ese asunto. Yo no tengo ningún problema específico contra Matthei, pero me interesa que las cosas sean verdaderas. Me duele mucho que se utilicen subterfugios para borrar su responsabilidad en la Academia de Guerra Aérea y en la Junta de Gobierno”.

-Hoy la hija del general (R) Matthei, Evelyn, es candidata presidencial…

“Es una burla y una falta absoluta de dignidad para el pueblo chileno. Es como el caso de Keiko Fujimori,  la hija de Fujimori que fue candidata presidencial en Perú. Hija de un miembro de la Junta de Gobierno que tortura y mata… es la peor carta que pudiera haber escogido la derecha. Es la más atacable”.

-¿Qué le diría hoy al general (R) Matthei si lo tuviera al frente?

“Que no fuera cobarde y que afrontara la realidad. Que aunque el Juez dude, aunque la familia aérea lo defienda y lo justifique, él es cómplice. Es cómplice de torturas en la Academia de Guerra Aérea. Le diría que no basta con que él no haya estado presente en la tortura al general Bachelet para no ser torturador. No fue el único torturado en la AGA, fueron centenares. Le diría que afrontara varonilmente la responsabilidad que tiene.

A través de sus actividades se puede saber cuál es el perfil de Matthei. Por ejemplo, cuando el general Leigh es expulsado de la Junta por Pinochet, Matthei fue el único general que dijo “yo asumo”, siendo que todos habían dicho que no asumían en apoyo a la lucha de Leigh contra Pinochet. Fue una traición que no se la han perdonado nunca sus compañeros. No me interesa que haya tracionado a Leigh, pero es un hecho concreto de sus deslealtades. Él es así, es eso. Cuando se produce el triunfo del NO, y todos le reconocen que fue el primero en reconocer la derrota, lo que él hace es colocarse del lado del ganador inmediatamente. Eso es Matthei”.

* * *

En 1978 Ernesto Galaz salió de la cárcel pública y fue expulsado del país. Estuvo en Bruselas, Italia, Ginebra, Berlín Oriental y Moscú. Fue dirigente del PS en el exterior y en 1989 retornó a Chile. Hoy su principal batalla es que Matthei reconozca su responsabilidad en el caso de las torturas en la AGA.

El Juez Mario Carroza deberá resolver si Matthei tuvo responsabilidad en la muerte de Alberto Bachelet, luego que el abogado Eduardo Contreras pidiera su procesamiento. Como el caso se tramita bajo el sistema de la justicia antigua, no existe un plazo para que esto ocurra. Podría ser en dos años, como también podría ocurrir la próxima semana, en plena carrera presidencia.

*Fuente: El Clarin

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#1 libertad joan 08-08-2013 19:05

Increíble , la lucidez que vimos expresada hace unos días en un canal abierto de la televisión chilena y claro que sentimos perplejidad por decir lo menos , cuando se afirma que Matthei padre de Evelyn candidata presidencial de la derecha chilena no sabía nada de lo que ocurría en esa Academia de Guerra, en esos años tan siniestros , cuyos hechos de tortura y muerte por los sometimientos de esos uniformados infringieron en el cuerpo del padre de la otra candidata Bachelet. Si ella no tiene rencores, bien por ella, si ella piensa que todo es justo , bien por ella si ya olvidó todo , bien por ella, pero los y las que aún esperan justicia no lo piensan así.Como la candidata Bachelet , no quiere complicarse , mucha de la gente que la sigue piensa que aquí hay culpables que aún deben pagar. Muchas de sus seguidoras no deben tener muy claro lo que pasó con su padre y con ella misma, pero muchas también lo tienen muy claro. SÓLO ESPERO QUE LA DERECHA SE VAYA PRONTO…que nunca más gane, que la Concerta hoy Nueva Mayoría deje de hacer chambonadas con el pueblo de Chile porque es vergonzoso.Esta vez ,nada de mal mayor y mal menor , no votaré por la sra BACHELET , si ella puede olvidar tan fácil, yo no olvido que soy una simple pelafustán lo que hicieron a mi padre. ¡ NI PERDÓN NI OLVIDO !

Degollados! ó La Historia pasó por nuestros cuerpos.

1985
 
 
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