19 de abril de 2013

Varsovia se esfuerza para recordar el alzamiento del gueto judío contra nazi

Campanas y sirenas de toda Varsovia recordaron  el 70 aniversario del levantamiento del gueto, la revuelta que comenzó con apenas 750 judíos sublevados y que finalizó con 13.000 muertos y miles de deportados, en la que sería la primera de sublevación de una ciudad europea contra el dominio nazi.

El sonido inquietante de las sirenas se sumaba por primera vez al de las campanadas de templos católicos en un esfuerzo colectivo para recordar a los compatriotas judíos que, un 19 de abril de 1943, iniciaron un combate desigual contra el ejército invasor nazi.

“El levantamiento fue el último acto de resistencia de unas personas privadas de su dignidad y esperanza”, dijo el jefe de Estado de Polonia, Bronislaw Komorowski, durante el acto principal en recuerdo de esa insurrección, que tenía lugar hoy ante el monumento a los Héroes del Levantamiento del Gueto de Varsovia.

A pocos metros de ese monumento, el lugar siniestro desde donde partían los trenes cargados con miles de judíos en dirección a los campos de concentración y exterminio nazis distribuidos por todo el país gritaba en silencio el destino que sufrieron la mayoría de esos hombres y mujeres.

“Los nazis convirtieron el gueto en un infierno en la tierra”, decía el presidente polaco durante su discurso ante los centenares de asistentes al acto, donde honores religiosos, civiles y militares servían para recordar a los héroes de una lucha desigual.

“Con su persecución a los judíos los nazis representaron los instintos humanos más bajos”, señalaba Komorowski en su alocución.

El alzamiento del gueto no sólo supuso el primer enfrentamiento de ciudadanos organizados contra la ocupación nazi, sino también fue el germen, según destacó el embajador israelí en Polonia, Zvi Rav-Ner, “del espíritu que permitiría la posterior construcción del estado de Israel”.

“También el rabino principal de Polonia, Michael Schudrich, recordaba que “no sólo se trató de una sublevación militar, sino también espiritual”.

Tanto como Komorowski como el resto de mandatarios y representantes de la comunidad judía presentes mostraban en su solapa una estrella de David amarilla, similar a la que debía llevar la población judía para distinguirse de los gentiles.

Entre ellos el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, quien destacaba la importancia de esta conmemoración no sólo para polacos y judíos, sino también para Alemania como muestra de su responsabilidad en lo sucedido hace 70 años.

Durante el acto uno de los últimos supervivientes de aquel levantamiento, el polaco judío Symcha Ratajzer (Varsovia, 1925), fue condecorado por Komorowski con la Gran Cruz de la Orden del Renacimiento de Polonia.

“Sabíamos que el final sería el mismo para todos, pero nosotros quisimos elegir el tipo de muerte”, explicó Ratajzer durante el acto, donde reconoció que a veces tiene “dudas” sobre si hicieron lo correcto o no, ya que con su levantamiento “aceleraron” la muerte de otros muchos judíos.

Al mismo tiempo varios diputados y periodistas de las principales cadenas de televisión mostraban hoy la estrella amarilla en su solapa, en un gesto inédito de solidaridad con el destino que sufrieron miles de judíos durante la II Guerra Mundial.

En la ciudad banderas nacionales y el sonido de las campanas católicas reflejaban el esfuerzo de las autoridades polacas para que los varsovianos participen en el recuerdo de los acontecimientos del gueto, habitualmente poco presentes en la memoria colectiva local.

El esfuerzo que pretende dejar atrás la sombra del antisemitismo en Polonia, país donde aunque actualmente residen solo alrededor de 40.000 judíos (frente a la población de 3,5 millones previa a la Guerra) todavía son visibles las trazas de un recelo antiguo frente al vecino judío.

La conmemoración del 70 aniversario continuará en el museo de Historia Judía de Polonia, donde el compositor polaco Krzysztof Penderecki y la Orquesta Sinfónica de Varsovia participarán en un concierto en recuerdo de los guerrilleros judíos.

Por la tarde la orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta, interpretará a Beethoven en el Gran Teatro de Varsovia en honor de los sublevados.

Se estima que alrededor de 13.000 judíos murieron en la sublevación del Gueto, que finalizó en mayo de ese mismo año, mientras que la mayoría de los supervivientes fueron deportados a campos de concentración en lo que sería el principio de la liquidación del gueto de Varsovia.

 

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