EN MEMORIA A MI PADRE,EJECUTADO…

MARCELO GUZMAN FUENTES

“PARA QUE NUNCA MÁS EN CHILE” EN MEMORIA A MI PADRE,EJECUTADOS Y DETENIDOS DESPARECIDOS DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE PISAGUA.

CON EL RELOJ DE MI ABUELA – Leandra Guzmán Brunet – LEANDRA BRUNET// // // // // // // // // //

TIRSDAG 30. OKTOBER 2012

CAMPAMENTO DE PRISIONEROS DE PISAGUA

Campamento de Prisioneros de Pisagua

Tarapacá – I Región

El Campamento de Prisioneros de Pisagua fue utilizado, desde Septiembre de 1973 hasta octubre de 1974, como centro de detención y tortura. Después del 11 de Septiembre se organiza un campamento militar para albergar a los presos políticos, especialmente de la zona norte, bajo la dependencia de laSexta División del Ejército.

Los testimonios entregados al Informe Valech revelan que hubo más de 800 personas detenida en el Campo de Prisioneros de Pisagua. En los años ochenta, fueron enviados, en calidad de relegados, más de cien detenidos, a quienes se les recluía en la Cárcel y a las mujeres en las dependencias contiguas al teatro del pueblo y en un galpón, nombrado El Supermercado. Según los testimonios, los detenidos permanecieron allí en muy malas condiciones de vida: fueron mantenidos largos períodos vendados y esposados, constantemente golpeados, amenazados, sometidos a trabajos forzados, privados de alimentos, agua y sueño.

El hacinamiento fue extremo, especialmente cuando los detenidos fueron enviados, incomunicados por largos períodos, en grupos de cerca de 15 personas, a un calabozo de dos por cuatro metros, autorizados a salir al baño sólo dos veces al día.

Los testimonios de sobrevivientes describen haber sido objeto, durante los interrogatorios, de golpizas constantes, en ocasiones con manoplas; cortes en el cuerpo con objetos cortantes, como corvos o yataganes; simulacros de fusilamiento; eran amarrados y se les vendaban los ojos, colgados; les aplicaban la parrilla, el teléfono, el submarino en agua y excrementos, corriente eléctrica, quemaduras con cigarrillos. Señalan haber sido enterrados en fosas hasta la cabeza y se les orinaba encima, a pleno sol, por largos períodos; se les golpeaba hasta ocasionarles fracturas, eran atacados por perros; los obligaban a pelear entre ellos por comida; se les encerraba en unos toneles para lanzarlos cerro abajo. Existen relatos de personas sometidas además a violencia y agresiones sexuales. Se les mantenía a torso desnudo bajo el sol, hasta provocar quemaduras graves en sus cuerpos, y por las noches quedaban a la interperie, sufriendo las bajas temperaturas. Eran obligados a subir y bajar los cerros corriendo y golpeaban a aquellos que por su salud física o avanzada edad no lograban seguir el ritmo de los demás prisioneros.

Diariamente, algunos detenidos eran escogidos para tratos degradantes, trabajos pesadísimos durante largas horas o ejercicios físicos de extenuación como correr por suelos con desnivel con la vista vendada, o intentar subir a la carrera una escala, mientras sus guardias hacían fuerzas para empujarlos hacia abajo. Concluido un día de interrogatorio, se solía dejar a veinte o treinta reclusos que lo habían sufrido, tendidos a la intemperie por hasta 48 horas, bajo el calor diurno y el hielo nocturno. Uno de los así apremiados,Nelson Márquez, terminó con ello de enloquecer, e intentó fugarse; recapturado a los pocos minutos bajo el muelle, fue asesinado a tiros de inmediato.

Pisagua, como campo de concentración, se caracterizó además por la tortura psicológica que sufrían sus detenidos por las ejecuciones que allí ocurrieron. Este recinto registra la mayor cantidad de ejecuciones por la llamada ley de fuga. Se concentró una gran cantidad de personas sometidas a consejos de guerra, condenadas a penas extremadamente altas, muchas de ellas incluso de muerte. Los condenados permanecían días esperando sus propias ejecuciones y eso provocaba angustia y desesperación a sus compañeros y a ellos mismos.

Durante su funcionamiento estuvieron prohibidas las visitas de familiares y de funcionarios de organismos de derechos humanos. En este campamento fueron ejecutadas 19 personas: siete en virtud de sentencias pronunciadas por consejos de guerra, cinco por sentencia de muerte en consejos de guerra cuyo texto se desconoce y siete por la aplicación de la denominada Ley de Fuga. Entre los presos políticos asesinados en el Campamento de Prisioneros de Pisagua se encuentran Orlando Tomás Cabello Cabello, Nicolás Chanez Chanez, Juan Mamani Garcia, Luis Aníbal Manriquez Wilden, Hugo Tomás Martinez Guillen, Juan Rojas Osega, Julio Cabezas Gacitua, José Cordova Croxatto, Humberto Lizardi Flores, Mario Morris Barrios, Juan Valencia Hinojosa, Rodolfo Jacinto Fuenzalida Fernandez, Juan Antonio Ruz Diaz, José Demóstenes Rosier Sampson Ocaranza, Freddy Marcelo Taberna Gallegos, Germán Eladio Palominos Lamas, Juan Alarcón, Nolberto Cañas, Marcelo Guzmán, Michel Nash,Luis Lizardi y Juan Jiménez.

Criminales y Cómplices

Teniente Coronel Ramón Larrain (Comandante del Campo de Prisioneros de Pisagua); General de Brigada Carlos Forestier Haensgen (Comandante VI División del Ejército);Mario Acuña Riquelme (Fiscal Militar de Iquique); MayorPlácido Muñoz Faúndez; Teniente Portales (Ejército)

Fuentes de Información: Informe Rettig; Informe Valech; Libros: “La represión política en Chile: los hechos”; Revista Análisis; Diarios: La Tercera; Archivo Memoriaviva

De la Coordinadora SERPAJ – Arica, hemos recibido la siguiente informacion.

MARTIRES DE PISAGUA

  1. Luis A. Lizardi Lizardi. Obrero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  2. Marcelo O. Guzmán Fuentes: 33 años. Educador sanitario. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  3. Nolberto Jesús Cañas. 48 años. Interventor Pesquero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  4. Michel Selim Nash Saez. 19 años. Conscripto. Militante Juventudes Comunistas. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  5. Juan Calderón Villalón. 25 años. Oficial de marina. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  6. Juan Jiménez Vidal. 40 años. Oficial de Marina. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  7. Julio C. Cabezas Gacitúa. Abogado del Consejo Defensa del Estado. Sin militancia. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  8. José R. Córdova Croxato. Administrador del Puerto de Iquique. Militante dl MAPU OC. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  9. Juan Valencia Hinojosa. Funcionario ECA. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  10. Mario Morris Barrios. Oficial de Aduanas. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  11. Humberto Lizardi Flores. 30 años. Profesor de Estado. Militante del MIR. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  12. Freddy Taberna Gallegos. 30 años. Geógrafo. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  13. José Sampson Ocaranza. 30 años. Empleado Municipal. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  14. Juan A. Ruz Díaz. Funcionario d Aduanas. Regidor de Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  15. Rodolfo Fuenzalida Fernández. 40 años. Piloto Pesquera Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  16. Germán Palominos Lamas. 31 años. Carpintero. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  17. Luis Higuera. Ejecutado en Enero de 1974
  18. Nelson Márquez. Ejecutado en Enero de 1974
  19. Luis Toro Castillo. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  20. Alberto Yañez Carvajal. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  21. Manuel Sanhueza Mellado. 29 años. Obrero Industrial. Muerto en tortura el 10 de Julio de 1974
  22. Marcelino Lamas Largo. Ejecutado el 26 de Diciembre de 1974

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Noticias Relacionadas a este Centro de Concentracion

La Tercera Mayo 1998
Un largo y angosto cementerio clandestino

De vez en cuando el país recobra la memoria. Son golpes secos, tremendos y trágicos que hacen recordar que en Chile existen procesos pendientes. Heridas abiertas. Casos que tienen que ver con la memoria colectiva de un país que, pese a los esfuerzos oficiales, no se reconcilia con su propia historia. Un país que amparado en cifras macroeconómicas y en un afán de progreso, prefiere dejar a un lado uno de los hechos más traumáticos de su corta vida como nación. El golpe militar de 1973 y sus trágicas consecuencias. Muertes, torturas y desapariciones, son la tónica de un proceso que quebró el orden democrático de Chile, y en el cual, se siguen contando víctimas. Los últimos sucesos despiertan una vez más las esperanzas de los familiares de detenidos desaparecidos. Madres, esposas e hijos de personas que dejaron de ver hace 25 años, cuando fueron detenidos por los organismos de seguridad del gobierno presidido por el ex general Augusto Pinochet Ugarte.

Hoy, la sociedad chilena se ve sacudida por las noticias que hablan de la posibilidad de que algunos de los detenidos desaparecidos estuviesen vivos en el interior de la ex Colonia Dignidad, enclave alemán que fue utilizado como campo de prisioneros durante el golpe de 1973 y en el que se presume, se hallaría un cementerio clandestino con los cuerpos de varios de ellos.

Otro hecho, es el nuevo hallazgo de osamentas en el norte. Se trataría de tres fosas, donde estarían enterrados alrededor de 150 presos políticos fusilados en 1973, descubiertas en las cercanías del Campo de detención de Pisagua (Primera Región), luego que un presunto uniformado revelara al diputado por Antofagasta Felipe Valenzuela (PS) la existencia de esos depósitos. Con las informaciones entregadas por esa fuente, que estaba destacada en el lugar durante el golpe militar, se logró ubicar los puntos cavados a una distancia equidistante uno de otro, en la ribera del río Camarones, cerca de Quillagua Viejo. Las labores de rastreo dieron resultado a las 18 horas del lunes 4 de mayo, cuando fue desenterrado el primer cuerpo. Valenzuela indicó que los cadáveres están amarrados de manos y presentan signos de haber sido acribillados. Se trata de un nuevo hallazgo que se suma a los ocurridos a partir del año 1990, cuando la sociedad chilena pudo observar como eran descubiertos 20 cuerpos en terrenos cercanos a la Cárcel de Pisagua (en la foto). Era Junio de 1990, a sólo meses de recuperada la democracia, un hallazgo que remeció la memoria nacional y que puso al descubierto la brutalidad con la que actuaron algunos elementos de las Fuerzas Armadas.

Osamentas en Pisagua

El viernes 1 de junio de 1990, los abogados Héctor Salazar, Carlos Vilas y Ernesto Montoya, presentaron la denuncia por “inhumación ilegal”, a nombre de la Vicaría de la Solidaridad de Santiago y de la Comisión de Derechos Humanos, ante el Juzgado de Crimen de Pozo Almonte. Dos horas después, el Tribunal se constituyó en el lugar. El juez, Nelson Muñoz Morales y su secretario, se mantuvieron allí, en una carpa, recogiendo testimonios. La Vicaría de la Solidaridad ya tenía antecedentes un año antes de la existencia de este cementerio clandestino, ubicado al norte del cementerio de Pisagua. Fue el médico comunista Alberto Neumann Lagos, quien entregó su testimonio y una declaración jurada a los miembros del organismo. No obstante, se evaluó que las condiciones no estaban dadas en ese momento para emprender las acciones legales correspondientes. Por ello se decidió esperar las elecciones de diciembre de 1989. Una vez que la Concertación ganó y que Patricio Aylwin se hizo cargo del gobierno, se esperó un tiempo más, ya que el acceso al lugar era impedido por una barrera militar. Así se llegó al 31 de mayo, cuando se decidió interponer la denuncia. El primer cuerpo apareció a unos 70 centímetros de profundidad. Luego aparecieron otros. Los cuerpos estaban cubiertos por dos bolsas de arpillera amarradas, a la altura de las caderas, por gruesos alambres. Tenían los ojos vendados, sus ropas estaban intactas y orificios de bala atravesaban sus pechos.

El Campo de concentración de Pisagua está a dos horas de Iquique. Se accede por una carretera difícil en la que algunos tramos deben hacerse bordeando un precipicio. En camiones, golpeados y con frío, fueron llevados hasta allí 38 detenidos, el 14 de septiembre de 1973. “Cuando vimos el poblado, el fantasma tomó cuerpo. De inmediato nos encerraron en la cárcel. En el pueblo había unos 200 pescadores. El Comandante Larraín los reunió y les dijo que debían irse pues al lugar había llegado el ‘cáncer marxista’. Nosotros debíamos permanecer encerrados. La cárcel tiene tres pisos. Al primero le llamaban ‘catacumbas’ ; en el segundo y el tercero había cuatro celdas. El 18 de septiembre llegó el barco Maipo con una carga de 400 prisioneros de Valparaíso. Se provocó un tremendo hacinamiento. Debíamos dormir de pie. Nos abrían las puertas sólo dos veces al día. A las 7 de la mañana nos daban un pan y un jarro de té y a las 4 de la tarde, un plato de porotos. Teníamos 7 minutos para comer, hacer nuestras necesidades y tomar agua” recordó en la revista Analisis de junio de 1990, Francisco Prieto Enríquez, ex prisionero que permaneció en Pisagua hasta el 31 de mayo de 1974.

Campo de concentración

El hallazgo de las osamentas de Pisagua causó impacto nacional. Impacto que legitimó la existencia de la Comisión de Verdad y Reconciliación, creada por el Presidente Aylwin para investigar los casos de violaciones a los derechos humanos cometidos desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990. La salinidad del mar y del desierto conservaron en una escalofriante integridad los cuerpos. Los esqueletos conservaban sus ropas, las amarras, las vendas y sobre todo, las expresiones de dolor. A medida que las investigaciones avanzaban se daban cuenta de nuevos antecedentes: las víctimas habían sido ejecutadas al margen de toda legalidad.

La revista Análisis del 11 al 17 de junio de 1990 cuenta que el 29 de septiembre de 1973, el teniente coronel Ramón Larraín, comandante del campo de concentración, gritó a los presos que necesitaba cinco voluntarios para trabajos en el exterior. Algunos, deseosos de tomar aire fresco, se ofrecieron. “Vimos salir a Juan Alarcón, Nolberto Cañas,Marcelo Guzmán, Michel Nash, Luis Lizardi y Juan Jiménez. Al poco rato llegó Larraín muy exaltado. En medio de insultos, informó que nuestros compañeros habían intentado fugarse, que no habían obedecido la orden de alto y que habían sido fusilados. Nadie le creyó”, recuerda Francisco Prieto.

El 11 de octubre fueron sacados del campo José Córdova, Humberto Lizardi, Mario Morris, Julio Cabezas y Juan Valencia. Nunca más los vieron. A través de un bando, firmado por el Comandante en Jefe de la sexta división y hombre de confianza del general Pinochet, Carlos Forestier, se informó que habían sido fusilados para dar cumplimiento a la sentencia de un Consejo de Guerra. Nunca se encontró el expediente. Los detenidos fueron fusilados en Pisagua, pese a que se aseguró que el juicio se había realizado en Iquique, sin la presencia de los sentenciados. A los presos no les cupo duda de que había sido venganza. El fiscal militar Mario Acuña era un abogado de Iquique con vinculaciones con el narcotráfico. Sus actividades ilícitas habían sido descubiertas gracias a una investigación realizada por el destacado integrante del Consejo de Defensa del Estado, Julio Cabezas. El 11 de septiembre de 1972, Acuña fue nombrado fiscal por el juez militar Forestier. Una de sus primeras acciones fue ordenar la detención de Cabezas.

Nuevos hallazgos

Los indesmentibles hechos que fueron apareciendo a la luz pública afectaron al Ejército, quien se sintió amenazado ya que a este hallazgo se sumaron otros. En julio de 1990 la Iglesia de Valdivia reveló la inhumación ilegal de 18 campesinos fusilados en Futrono y Chihuío. En Calama aparece una fosa clandestina con restos de cadáveres dinamitados. En el Cementerio de Copiapó, cuatro de trece cuerpos extraídos de una fosa anónima, muchos de ellos quemados, correspondieron a fusilados de 1973. En agosto se añaden tres cuerpos maniatados en el cerro Mutrún, tres en el Cementerio La Playa de Constitución, seis en Calama y otros seis, dinamitados, en un pique de Tocopilla.

Luego vendría una situación todavía más dramática. El juez Germán Hermosilla, que investiga la ejecución de campesinos de San Bernardo en Paine y Cuesta de Chada, es informado de que algunos cuerpos podrían estar enterrados en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago. Las primeras excavaciones provocaron una nueva conmoción: en numerosas tumbas, los cuerpos habían sido apilados unos sobre otros. Consultado, el entonces comandante en Jefe del Ejército, general Augusto Pinochet, sobre este hecho, declaró que le parecía una medida muy “económica”, generando una serie de críticas por parte de familiares de detenidos desaparecidos y de organismos de derechos humanos. Las investigaciones sobre estos hechos culminarían una año después, en septiembre de 1991, con un total de 125 cadáveres.

El Ejército hizo sentir su malestar sobre esta serie de hallazgos a través de una declaración del Cuerpo de Generales, leída por el entonces director de la Academia de Guerra, coronel Ricardo Izurieta (Actual comadante en Jefe del Ejército). En dicha declaración el Ejército expresó una clara defensa de su Comandante en Jefe, dejando en claro que Pinochet y Ejército eran un solo cuerpo. La declaración, en un tono mesurado y argumental expresó en algunos párrafos que “No somos ajenos al dolor de hoy, y hemos debido contener durante años el sentimiento que experimentamos todos, a consecuencia de la guerra interna que debimos enfrentar…” , y en clara alusión a las ausaciones que se le imputan dice ” es sabido que cuando se quiere desprestigiar a los vencedores se les culpa de crueldad, de excesos criminales y , sobre todo, de ejercer un castigo desproporcionado a la capacidad ofensiva de las fuerzas derrotadas”…”en nuestro caso, estamos seguros de que la victoria de la libertad no se hubiera obtenido sin el empleo de las acciones severas y disuasivas que ejecutaron las Fuerzas Armadas y Carabineros”.

Por la cercanía de los hechos, sólo han pasado 25 años desde el golpe, no existe una visión oficial sobre los acontecimientos que motivaron la intervención militar, ni sobre la supuesta guerra interna que se desarrolló. Las investigaciones judiciales tendrán que esclarecer la verdad sobre la muerte y las circunstancias en las que estas sucedieron.

Hoy, a ocho años del primer hallazgo, aparecen nuevamente osamentas en el norte del país. Cuerpos que se niegan a desaparecer, que no permiten que sean olvidados y que esperan, al menos, servir de consuelo a sus deudos que aún se preguntan ¿Dónde están?.

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MARCELO GUZMAN FUENTES

A MIS HERMANOS LUZ MARIA, VERONICA, MARCELA Y JAVIER

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Nada puede devolvernos el tiempo,

Pero la belleza persistirá siempre

En el recuerdo de mi padre y sus compañeros.

Leandra Brunet

Homenaje de sus hijos a Julio Oliva Villalobos de Julio Oliva García, 21 de agosto de 2011

Les pido permiso hoy para hablarle desde este Chile sublevado y hermoso.

Viejo, el año pasado te contaba, en el homenaje del MPMR en el Memorial, que la patria comenzaba a cambiar, pero jamás imaginé que sería tanto y tan rápidamente. Se han vuelto a respirar aires ochenteros, por un lado la respuesta de los patrones en el gobierno ha sido nuevamente la de la represión y, por la otra, el pueblo decidió no aguantar más. Los estudiantes, entre los que se encuentra tu nieto Nicolás, hoy en la U. de Chile, han dicho basta a la educación segregacionista que impuso el dictador y mantuvieron sus entusiastas defensores de la concertación, han puesto la institucionalidad antidemocrática en crisis, dejando al desnudo a la autodenominada “clase política” que está cada vez más lejos del pueblo y los trabajadores.

Aun esperamos más sorpresas de estos muchachos y muchachas que, con su irreverencia, nos han hecho recuperar la mística extraviada y las ganas de volver a la lucha, esta vez para vencer. Lamentablemente muchas de las cosas con las que contábamos en esos años hoy no están. En primer lugar ustedes, aunque otros hemos ido ocupando sus lugares y ya son muchos los que han querido ponerse a disposición, como los compañeros que organizan este homenaje.

Falta la unidad de los que luchan, la unidad de miles de comunistas sin carnet que hacen su aporte en diversos espacios, aunque surgen instancias de unidad amplia y diversa que trae aires de revolución.

Falta la organización de la clase, hoy dividida, mientras su dirección ha sido usurpada por burócratas sin sindicato base y con una moral muy lejana a la de Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest y Luis Figueroa.  Pero ya se levantan nuevos dirigentes de los trabajadores, de esos honestos y jugados, de esos que no buscan más que servir a la clase y siguen emergiendo cabezas lúcidas de las universidades y colegios de nuestra patria.

Ya sabemos, querido viejo, que si hacen falta herramientas solamente hay que ir a buscarlas, como lo hicieron ustedes, para defender las conquistas y avanzar en el camino de la libertad y la dignidad.

Padre, tus nietos hoy te conocen, han preguntado por ti y saben que te gustaba recitar a Neruda, que componías muebles, que fuiste actor en el teatro del Sindicato MADECO, que fuimos pobres pero felices, que el golpe de Estado no sólo terminó con el sueño de construir una patria para todos, sino también con tu matrimonio, que formaste una familia nueva, sin dejar de lado a tu hijo, donde tienen más tíos, una tía hermosa que sigue en contacto desde Australia y que los regalonea cuando los tiene cerca.

Sabe también que no fuiste un loco ni un superhéroe, sino solamente un hombre que amaba a sus hijos, a su compañera y a su pueblo. Que por ese amor inmenso se convirtió en un revolucionario, que no dudó en poner su vida en las manos de otros y otras como él para enfrentar a los criminales, que sintió que las armas eran solamente una extensión de los puños del obrero luchando contra la explotación y el crimen, que siempre tuvo la certeza de que las palabras del compañero Presidente se harían realidad y que, más temprano que tarde, serían otros hombres y mujeres los que superarían aquel momento gris y amargo para abrir las alamedas y construir una patria justa pata todos.

Pareciera que ahora es cuando, viejo querido, dependerá de miles de hombres y mujeres que, como tú, hoy están dispuestos a levantar la dignidad tan alta como la cordillera.

Un abrazo de tus hijos y de tus nietos, de tus hermanos y compañeros.

Hasta la victoria, siempre.

Desde Australia, el saludo de Nadiezhda Oliva Plaza.

Queridos amigos, compañeros y familia:

Nunca imagine que el día del homenaje a mi papá yo estaría tan lejos, pero estoy con ustedes, porque mi corazón y mis pensamientos están en este lugar mientras leen mis palabras. Ya tendré la oportunidad de visitarlo cuando regrese y podré compartir con ustedes mis sentimientos, como antes, mirándolos a los ojos. Desde aquí les doy las gracias porque se del esfuerzo que cada uno ha hecho por concretar este homenaje a Roberto y a mi querido Julio.

Mi mensaje no busca llenarlos de nostalgia ni tristeza, al contrario, creo que hoy es un deber estar llenos de esperanzas y mirar los acontecimientos actuales con orgullo y agradecimiento hacia todos los jóvenes que han tomado la lucha por la educación pública en sus manos. Estoy segura que mi querido viejo estaría apoyándolos y actuando de mil formas para contribuir a esta y otras acciones que sin duda llevan a construir una sociedad más justa e igualitaria.

Sé que no son momentos fáciles, que la lucha es dura, me preocupan los chicos en huelga de hambre y los abusos y torturas de los agentes represores del Estado. Pero me siento orgullosa de la valentía de quienes siguen dando la pelea. Y desde lejos veo como el Gobierno se queda cada vez más solo y sin capacidad de responder a las demandas de quienes han dejado de ser consumidores y despiertan como ciudadanos.

Quiero decir que estoy profundamente feliz de ser la hija de Julio Oliva Villalobos, porque siento un orgullo y una responsabilidad muy grande al ser una de las herederas de la gran riqueza humana de un hombre que puso su vida en juego para construir una patria libre.

Antes me preguntaba si eso había valido la pena, hoy puedo afirmar que sí, porque veo a las personas salir a la calle sin miedo, sin ese temor con el que yo crecí en Dictadura. Veo que los más jóvenes no tienen miedo y alzan sus voces y eso me hace pensar que la lucha de mi padre sigue viva en cada uno de nosotros.

También les digo que, conocer a los integrantes de la Joven Guardia es para mí, desde hace varios meses, una luz, un re-conocer a mi padre a través de quienes lo conocieron como combatiente, como hombre vinculado a las luchas sindicales y sociales. Ustedes queridos amigos me han ayudado a conocer más a este gran hombre y eso se los agradeceré por siempre. En cada uno de ustedes he podido sentir un pedacito de ese hombre que hasta los 8 años solo conocí como padre, ustedes me han ensenado a completar poco a poco la imagen de un hombre íntegro, con valores y mucha valentía.

No puedo dejar de recordar al Flaco Alfredo, que se convirtió en la primera causa de muchas reuniones y acuerdos para festejarlo en vida y compartir con él fue un momento de gran crecimiento para mí. Un ejemplo de vida, conocer su historia y poder darle un abrazo es algo que permanecerá en mi mente por siempre. Y claro entre acuerdos y desacuerdos, mientras conseguíamos platos y cubiertos, fui conociendo un poco de la vida de cada uno de ustedes.

Me siento feliz de pertenecer a un grupo humano que ha sido parte importante de nuestra historia, que vuelve a reunirse y a ponerse en movimiento para decir que “Nada está olvidado y nadie está olvidado”. Porque un pueblo sin memoria es peligroso y sé que en nuestras manos está el deber de recordar y de esparcir ese recuerdo, no con lamentos, sino con el orgullo y la valentía de siempre, con la convicción de no estar en una pelea egoísta e individual, por el contrario, esta es una lucha solidaria y colectiva. Yo estoy feliz de ser parte de ella y de tenerlos a ustedes como guía y soporte, como lo es mi viejo también.  Espero ser una buena pieza de este engranaje en la causa que ha despertado.

Amigos y compañeros, hermanos y hermanas, les doy las gracias por recordar a mi padre, porque no muere quien permanece en la mente y el corazón de quienes lo aman. Les doy las gracias por compartir conmigo sus experiencias de vida que me acercan y me hacen sentir cerca de la vida de mi padre y gracias por mantener la memoria viva y constante.

Un gran abrazo a cada uno con todo mi cariño. Y un especial abrazo a mi Hermano, a mi madre y a Ricardo.

Les quiere y extraña

Nadia

para mayor información: http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_O/oliva_villalobos_julio_cesar.htm

JULIO OLIVA VILLALOBOS

Único  hijo varón de una familia de origen campesino qué había inmigrado a Santiago, Julio nace en Santiago el 20 de septiembre de 1945. Su infancia se desarrolla entre luchadores sociales: su padre, obrero de la construcción, su madre, cantora popular, ambos militantes del Partido Comunista.

Era la época de González Videla y el Partido Comunista estaba proscrito: Julio sale junto a su padre a repartir “El Siglo”, entre los vecinos de su población con el diario escondido bajo su chaqueta de niño pobre que no lo hace sospechoso. Hace sus estudios primarios en distintas escuelas del sector sur de Santiago y al mismo tiempo ayuda desde temprana edad a su padre en el trabajo.

Inteligente, respetuoso, cariñoso, responsable; su sensibilidad social nace del ejemplo de sus padres y de su propia experiencia como niño trabajador. Muy joven comienza a leer, a informarse y a reunirse con otros jóvenes para explicarse el origen de estas injusticias. Ingresa a las Juventudes Comunistas más o menos a la edad de 16 años, primero en el barrio y luego adquiriendo responsabilidades mayores.

Con gran sensibilidad, combina sus múltiples actividades con el arte. Por esa época el gobierno de la Unidad Popular abre a los trabajadores la posibilidad de estudiar en las universidades y él estudia Teatro en la Universidad Técnica durante un año. A los 18 años nace su primer hijo. Julio Oliva García.

Luego de varios pequeños trabajos termina como obrero de MADECO (*) donde participa activamente en los grupos de teatro de su sindicato, en el grupo folclórico, en talleres de poesía. Pero, por sobre todo, como recuerda un amigo” su norte era la participación política. Allí gastaba sus mejores energías: dirige, organiza, forma, crea. Su vida es la lucha proletaria… En los tiempos difíciles del boicot contra el gobierno popular, trabaja sin descanso para aumentar la producción en su empresa dirigida por los trabajadores..”

Al momento del golpe militar era dirigente sindical de MADECO  Es detenido por Investigaciones y brutalmente torturado. Luego es trasladado al Estadio Nacional y posteriormente a Chacabuco(*), donde permanece hasta “noviembre de 1974, experiencia que no logra quebrarlo en sus convicciones. Quienes lo conocieron aseguran que salió todavía más fortalecido.

En 1975 conoce a quien será su compañera hasta el momento de su muerte: Eduvina Plaza, hija de un ex dirigente sindical de MADECO  Viven con los padres de Julio en precarias condiciones económicas, lo que no les impide construir la familia con optimismo. Tienen dos hijos, Lorena Nadieska y Pablo.Julio realiza múltiples trabajos para mantener a su familia.

Sus amigos de esa época lo recuerdan como un joven muy generoso, responsable, puntal de sus padres y de su nueva familia. Trabajador infatigable, cortaba parrones, hacía juguetes de madera, siempre preocupado de la educación y formación de sus hijos y de que en su hogar no faltara nada. Amaba a su compañera intensamente. “Bien, nunca es tarde y de una u otra manera tengo que decirte que para mí eres todo, eres la mujer, la compañera, y por sobre todo, la madre más linda..” le escribe en una oportunidad.

Durante todos estos difíciles años nunca abandonó sus convicciones y la decisión de combatir frontalmente a la dictadura lo lleva a comprometerse cada vez más. Luchador infatigable, ejemplo de lucha, compañero, hijo, amigo, padre, camarada. Un revolucionario que quedará en la memoria del pueblo.


(**) Oficina salitrera en el norte del país, usada por los militares como Campo de Concentración en los primeros años de la Dictadura.

(*) MADECO: Empresa de Manufacturas de Cobre.


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 18mar02