La increíble historia de Buscarita Roa, Abuela de Plaza de Mayo chilena.

La increíble historia de Buscarita Roa, Abuela de Plaza de Mayo chilena.

La historia de Buscarita

Buscarita, como muchas de sus compañeras de lucha, tuvo una vida dedicada a sus hijos, alterada por la desaparición de su hijo mayor: José Poblete: “Yo soy Buscarita Roa, soy Abuela de Plaza de Mayo y soy Madre de José Poblete, detenido y desaparecido el 28 de diciembre de 1978. Ese mismo día también secuestraron a su esposa Gertrudis Hlaczik y a su pequeña hija Claudia Poblete Hlaczik, que en ese momento tenía sólo 8 meses”.

“Soy chilena, nací en una ciudad llamada Temuco, el 15 de septiembre de 1937. Pero me crié en Santiago de Chile, porque mis padres murieron cuando yo tenía 3 años y mi tía me llevó a vivir con mi abuela. Estudié poco. A los 10 añitos tuve que empezar a trabajar. A los 13, 14 años, conocí a un chico, me enamoré y a los 16 tuve a mi hijo José Poblete, quien después desapareció en Argentina. Mientras el papá de José hacía el servicio militar, yo cuidé sola a mi niño y cuando volvió quedé embarazada de Lucy, que hoy vive en Estados Unidos. Después, él se enamoró y se casó con otra persona y yo me quedé con mis dos hijos. Trabajé mucho, en hospitales, en casas de familia. Tuve mucha fuerza de voluntad para seguir adelante. Hasta que encontré al amor de mi vida y con él nació Fernando. Pero me volvieron a dejar, así que crié a los tres hijos sola. Después conocí a quien fue mi marido y tuve a mis otros cuatro hijos. Con mi marido estuve 18 años y después nos separamos. Pasé las mil y una, pero debo tener mucha fuerza de voluntad para haber soportado todo eso”.

Sin embargo, los golpes de la vida no impidieron que encontrara fuerzas para convertirse en una Abuela de Plaza de Mayo: “Yo soy una de esas abuelas que salieron a la calle sin saber nada. Simplemente, yo era una persona que trabajaba, un ama de casa. No hacía cosas realmente importantes, pero he ido aprendiendo. Mi hijo me enseñó a caminar durante ese tiempo que vivió”.

El recuerdo de José

Desde su infancia José demostró un fuerte compromiso y preocupación por otros jóvenes como él, que vivían en condiciones adversas.

“Chile era un país muy pobre en esa época. Los niños tenían que salir a vender diarios y caramelos, niñitos de 7 u 8 años, para traer alimentos. Y eso veían mis hijos. Veían chicos trabajando desde muy niños. Y él me decía: “mamá yo creo que todos tenemos que colaborar”. Y bueno, Pepito tenía convicciones políticas a pesar de que en mi casa no se hablaba de política. Y andaba por ahí, por las villas miseria, enseñando a leer, a escribir, a poner un nombre”.

A los 16 años, su hijo José Poblete, sufrió un accidente ferroviario que lo impulsó a venir a la Argentina por un tratamiento de rehabilitación.

Cuando Pepito tenía 16 años se accidentó. Mi hijo era un estudiante cuando se cayó de un tren. El tren le cortó sus dos piernas. Mi hijo, a pesar de tener el accidente y haber quedado inválido, se vino a la Argentina con la idea de ir a un instituto de recuperación. Acá estuvo solito dos años. Al tercer año no me aguanté más y me vine para estar más cerca de él. Vendí y regalé todo lo que tenía y me vine con los ojos cerrados. Con todos mis niños y separada de mi marido. Y acá empecé de vuelta. Me gustó Argentina y me quedé”.

Aquel compromiso que manifestó en sus primeros años de vida en Chile, continuó en territorio argentino, cuando las necesidades de los otros se encarnaban como propias y comenzó su militancia en la Unión Nacional Socioeconómica de Lisiados y Cristianos para la Liberación.

“En el instituto donde estaba, en Barrancas de Belgrano, conoció a mucha gente y personas con discapacidad. Algunos andaban con bastones, en sillas de ruedas. Y, entonces, ahí se hace un grupo grande de amigos. Y mi hijo empieza a hablar y ver todas las carencias que tenían los compañeros. En esa época había mamás y papás que no tenían dinero para visitar a sus hijos en el instituto”.

El 28 de noviembre de 1978 secuestraron a José, a su mujer Gertrudis Hlaczik y a su bebé Claudia Victoria, de 8 meses.

“Cuando desapareció José, arranqué la búsqueda con mi consuegra, yendo a todos los lugares donde podíamos. Poco después, mi consuegra cayó en una depresión muy fuerte y se suicidó. Ahí me sentí muy sola…Así fue que me uní a otros que pasaban por lo mismo, estuve en Madres, en el SERPAJ, en Familiares hasta que llegué a Abuelas. Luchamos juntos todos nosotros porque éramos muchas madres, muchas personas, muchos familiares buscando desesperadamente a nuestros hijos. Sin saber a dónde ir, con quién hablar. Hasta que nos fuimos conociendo. Yo fui una de las últimas en entrar a la Plaza porque mi hijo desapareció en 1978, y para esa época ya habían comenzado las rondas de las Madres”.

La búsqueda de Claudia y su reencuentro

Claudia fue secuestrada junto a su madre en un operativo militar. Ambas estuvieron cautivas en El Olimpo durante dos días. Luego, fue entregada a una familia de militares. “El trabajo de las abuelas ha sido muy intenso. El Banco Nacional de Datos Genéticos, es donde todos los familiares hemos dejado nuestra sangre, para que cuando nuestros jóvenes quieran saber la verdad puedan encontrarla”.

Gracias a la búsqueda de Abuelas, Buscarita pudo reencontrarse con su nieta en el año 2000. “A mi nieta la encontramos con la búsqueda de las Abuelas. Muchos dicen que fue por una denuncia anónima que llegó a la casa de las Abuelas. Así pudimos mandar el caso a los Tribunales de Justicia y poder hacer un seguimiento con el juez que le correspondía la causa. Cuando se la llevó el Coronel Ceferino Landa tenía 8 meses”.

“Al encontrarla, me dio una alegría enorme. Su llegada fue maravillosa. Cuando encontré a Claudia estaba pensado en irme a Estados Unidos. Mi hija Lucy se había nacionalizado para que me fuera a vivir a allá. Así que me fui con todos los papeles en regla como para quedarme a vivir pero no pude… Estaba Claudita”.

El reencuentro con su nieta después de 22 años no fue fácil. Era necesario reconstruir ese lazo entre abuela y nieta, que compondrían con el tiempo. “Yo la había dejado de ver a los 8 meses y entonces, nos miramos y junto con una tía de ella por parte de su mamá, le entregamos un montón de fotos que llevábamos en el paquetito. No hubo mucho diálogo y en un momento le digo “bueno hija, yo soy su abuela y cualquier cosa que necesites yo quiero que usted sepa que yo estoy”. Ella estaba muy enojada con la vida, estaba enojada con el mundo, ella me contesta y me dice “no necesito nada”. Claudia fue criada por una familia muy mayor. El Coronel con su mujer no podían tener hijos y ya tenían bastante edad. Entonces ella, al ser adolescente sacaba cuentas y decía: “no me daban los números porque no me pueden haber tenido a esta edad”. Pero ella no quería ni preguntar. Era hija única, la llevaron por todos lados, la tenían bien. Recién a los 22 años se da cuenta de que no era hija de esta gente, que a sus padres los habían matado, que ese mismo hombre que era Coronel podría haber tenido participación en la muerte de sus padres. Es un dolor inimaginable. Y otra cosa es que ella tenía trabas en un montón de cosas, no había aprendido a manejar, no había aprendido a andar en bicicleta, y se crió en una familia de dinero, que tenían todo. Ahora ella dice “no tengo más miedos, se me quitaron los miedos”. El tío le enseñó a manejar, aprendió a andar sola, aprendió un montón de cosas que, como tenía miedo, no podía aprender”.

En sus relatos, Buscarita cuenta que fueron necesarios varios años para que Claudia pudiera abrazarla por primera vez. “Hubo que tener mucha paciencia y mucho amor, para ir dándoselo por todo el tiempo en que no pudimos. Así nos fuimos acercando, ese acercamiento tardó 5 años. Fue muy de a poquito hasta que los vínculos se fueron acrecentando y se dio cuenta de que tenía una abuela, tíos, un abuelo materno, una familia enorme que la buscaba y la quería. Pasaron 5 años para que me pudiera decir “Abu”, para que ella se pudiera sentir protegida conmigo (…) Claudia se casó, tiene una hijita, así que estamos muy contentas y felices”.

La lucha de las Abuelas

Buscarita es la más joven de la Abuelas de Plaza de Mayo. Su lucha por la verdad y la justicia no terminaron a pesar de haberse reencontrado con su nieta Claudia. La búsqueda con las Abuelas continúa sin interrupciones, con la esperanza y la fuerza de aquel lejano comienzo. Sobre las dificultades en la búsqueda, Buscarita explica:

“Es un problema bastante grande porque los chicos cuando tienen dudas de su identidad, a veces no se atreven a salir a preguntar quiénes son porque tienen mucho miedo de que a los apropiadores los vayan a detener. Porque los apropiadores, han cometido un delito. Los chicos, por lo general, no están con personas que los hayan adoptado, están con personas que se los robaron. Hay casos que hay personas que han adoptado chicos de buena fe, porque no sabían que eran hijos de desaparecidos”.

“Pero en la mayoría de los casos, los apropiadores los robaron desde los centros clandestinos donde nacieron o donde llegaron con algunos meses de edad. Entonces estos chicos son criados con estos apropiadores pensando que son sus verdaderos padres. Cuando ellos encuentran su identidad, lo que sucede es que ellos dicen “yo perdí dos veces, porque, encuentro mi identidad, pero me doy cuenta que perdí a mis padres”. O sea, es un momento muy difícil para ellos. Ahora, cuando ellos buscan su identidad, ellos tienen dudas de su identidad durante toda su vida, o durante su adolescencia se empiezan a dar cuenta de que no se parecen a nadie, es distinto, porque busca su identidad y al buscarla y al encontrarla, es como que encuentra gran parte de su historia. Entonces es mucho más fácil. Ahora, cuando nosotros buscamos los nietos, y no es una búsqueda de ellos, les cae con mucha sorpresa, con mucho dolor. Y creo que al encontrar a su familia, se les abre un camino en la vida. Al encontrar su identidad se sienten libres . Ésa es la verdadera palabra: libres”.

En esta lucha, Buscarita ha acompañado al Programa Educación y Memoria en numerosas oportunidades, transmitiendo su testimonio a los chicos de las escuelas: “Las abuelas estamos con los brazos abiertos porque para nosotras, los chicos son los nietos de todos. Son los nietos de la Argentina. Tenemos muchos maestros desaparecidos. Estudiantes, trabajadores, sindicalistas. Tanta gente que pensaba diferente. Pensaban que el mundo podía ser diferente. Los maestros quieren que conozcan esta verdad desde chicos, para que sepan que hubo un genocidio, para que conozcan lo que nos pasó y por eso les daremos siempre las gracias”.

“Nuestros hijos tenían ganas de cambiar el mundo. Les molestaban las injusticias e hicieron todo lo que estaba a su alcance para modificar lo que estaba mal. Eran jóvenes comprometidos, generosos y solidarios. Pero eso era peligroso…” Buscarita Roa.

Veronica De Negri una madre , una lucha permanente.

Veronica De Negri una madre , una lucha permanente.

jueves, 2 de julio de 2015

La historia de Verónica De Negri, a 29 años del cobarde crimen del Ejército, a su hijo Rodrigo Rojas

http://retazosdememoriachilena.blogspot.com/2015/07/la-historia-de-veronica-de-negri-29.html?m=1Paro Nacional 2 y 3 de julio 1986

Soy el tizón humano que no se quema
Yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera
vuelto incendio en la lucha
Vuelvo a la vida
y alumbrar de esperanza la noche ciega.
(“Leña Gruesa”, 1993 ~ Quelentaro)
 
 
Uno de los casos más reveladores de la brutalidad de la dictadura, fue el ataque incendiario contra Rodrigo Rojas De Negri y Carmen Gloria Quintana, el 02 julio de 1986. El joven Rodrigo murió: QUEMADO.
Siete años después, la Corte Suprema condenó al capitán Pedro Fernández Dittus, quien comandaba la patrulla militar que quemó a los dos jóvenes, a la irrisoria pena de 600 días por su responsabilidad en la muerte del joven fotógrafo Rodrigo Rojas y de las graves quemaduras y heridas de Carmen Gloria Quintana. El militar alegó “sicopatía orgánica”.
No sólo las más de cuatro décadas que han transcurrido desde el golpe de traición a la patria perpetrado por el dictador Pinochet, han traído el recuerdo de estos luctuosos hechos.
En julio del año 2013, la madre de Rodrigo Rojas, Verónica De Negri, junto a la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, presentó una querella por homicidio y asociación ilícita contra todos los responsables de su muerte. Es, en los hechos, la reapertura del juicio. A lo anterior, se añadió la exposición “El exilio sin retorno”, que durante octubre y noviembre del 2013, trajo de regreso las fotografías de Rodrigo Rojas a los museos de la Memoria y Arte Contemporáneo, en Santiago. La editorial LOM publicó un libro con esas imágenes. Es la mirada de un joven de 19 años que había regresado del exilio con su cámara, a testimoniar la lucha de un pueblo contra la dictadura.
Verónica De Negri estuvo de paso en Chile. Vivió todos esos años de exilio en Washington, ciudad a la que llegó en 1977, cuando fue expulsada por la dictadura, tras ser detenida y torturada en Tres Alamos.
images
UN JOVEN CON SU CAMARA
Rodrigo Rojas De Negri regresó a Chile en 1986. Era un viaje largamente anhelado. Junto a su madre y su hermano menor, Pablo, vivía en la capital de EE.UU.; donde el brazo armado de la dictadura había asesinado a Orlando Letelier en 1976.
Verónica De Negri recuerda que la familia Letelier contrató a Rodrigo para llevar al tribunal los documentos del proceso por el asesinato del ex canciller. “Llevaba el maletín con las fotocopias en la mañana. Quién se iba a preocupar que un ‘cabrito chico’ transportaba esos documentos. Isabel (Morel, viuda de Letelier) me contaba que Rodrigo leía todos los papeles del juicio”, acota.
Pero Rodrigo tenía una pasión mayor. Su cercanía con la imagen comenzó unos años antes de la mano de Marcelo Montecino, fotógrafo chileno, exiliado en Washington, que había registrado el proceso de la Unidad Popular y los primeros años de la dictadura. La cámara sería la herramienta del adolescente para captar lo que ocurría. El cuarto oscuro, su lugar alquímico. Tal como se ve en la exposición “El exilio sin retorno”, sus primeras fotografías retratan la calle, los trabajadores negros, su escuela, las protestas contra la intervención yanqui en Centroamérica, las reaganomics y el apartheid en Sudáfrica.
Con dos cámaras y abundante película, Rodrigo Rojas abordó el avión a Lima. Enamorado de Latinoamérica “…su sueño era visitar Machu Picchu, por la poesía de Neruda”, cuenta su madre. Sin embargo, la cercanía con su tierra de origen lo atrapó y le hizo cambiar de planes. En Lima abordó un bus que lo llevó a Arica y luego a Santiago.
Rodrigo documental
Fue Percy Lam, fallecido el 2013, y miembro de la Agrupación de Fotógrafos Independientes (AFI) quien tomó una imagen del joven, apenas llegado, en una manifestación en una calle de Santiago. El documental “La ciudad de los fotógrafos”, de Sebastián Moreno, reproduce el momento.
Por el bolso, por la ropa, pensó que se trataba de un “sapo”. Días después, Rodrigo Rojas se unió a la AFI, mediante un contacto que Montecino estableció con los hermanos Hoppe. A todos les llamó la atención la osadía del joven que hablaba como gringo. “Hay una foto de Rodrigo que es muy especial. Es de un grupo de carabineros jóvenes en el Metro. Alvaro Hoppe me contó que Rodrigo se acercó a los policías, y les preguntó si les podía tomar una foto, cuestión que estaba prohibida en esa época. Los pacos pensaron era un turista y se lo permitieron”, dice su madre.
El funeral del estudiante Ronald Wood, el 20 de mayo de 1986, en Santiago, sería un descarnado encuentro con la violencia perpetrada por el régimen. La fotografía es en colores, inusual para la época. Los fotógrafos de la AFI revelaban sus imágenes en blanco y negro en laboratorios caseros. El proceso en color sólo era posible en las casas comerciales, donde se corría el riesgo de ser detectado por los servicios de seguridad.
Imágenes del funeral de Rodrigo Rojas.

Verónica de Negri, madre de Rodrigo Rojas, en el funeral de su hijo. Archivo diario La Nación. Universidad Diego Portales.
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Funeral de Rodrigo Rojas de Negri. Archivo diario La Nación. Universidad Diego Portales.

Veronica De Negri
PREGUNTAS ABIERTAS
La fotografía del masivo sepelio, con una muchacha apoyada en el ataúd recubierto de flores es, hasta hoy, para Verónica De Negri, el encuadre donde su hijo anticipó su propio funeral. Los crímenes de Wood y Rojas De Negri poseen varias coincidencias. Ambos tenían 19 años, sobrevivieron algunos días y sus funerales tuvieron un carácter multitudinario. Igualmente, sus sepelios fueron reprimidos por la policía.
La reapertura del juicio busca, en palabras de Verónica De Negri, encontrar a todos los responsables del crimen. La patrulla militar constaba de 27 efectivos, entre ellos, tres civiles. “Era gente que no pertenecía a la CNI. Una policía secreta paralela. Esa información llegó a la Vicaría de la Solidaridad”, señala. “Fernández Dittus recibió órdenes de quemar a los chiquillos. Quiero saber quién dio la orden. O qué hacían esos civiles. Creo que tienen que haber tenido una función específica. Para protegerlos culparon a Fernández Dittus. Eso no quiere decir que él no tuvo responsabilidad”.
Verónica De Negri indica que su esperanza es que alguien de aquella patrulla se atreva a testificar. Los conscriptos se negaron a hablar. “Sé que algunos soldados intentaron hablar pero no los dejaron”, dice. Idéntica situación acaeció con pobladores de Los Nogales que presenciaron los hechos. “En el juicio hubo algunos testimonios de muchachos detenidos esa noche. Señalan que Fernández Dittus habló por walkie talkie con un superior para saber qué hacer con los cabros. Pero la policía, semanas después, arrestó a los que testificaron y los responsabilizó de robos… Los hicieron aparecer como personas no confiables. Algunos salieron al exilio, aterrorizados”.
El caso posee ribetes singulares. Se habla de un tiroteo en la noche previa al ataque incendiario. Soldados balearon el departamento de Temístocles Gajardo, un marino agente de la CNI. Fue una especie de mensaje mafioso de Pinochet al almirante Merino, con quien habría tenido conflictos. A propósito de esto, Verónica De Negri indica: La patrulla de Fernández Dittus habría participado en el atentado al agente de la CNI. El me fue a ver en EE.UU., en los años 90. (Gajardo se exilió en EE.UU. A fines de los 80. N. de PF). Le pedí a Juan Méndez de América’s Watch que me acompañara pero no pudo. Terminé conversando sola con ese tipo. No pude grabar y lamentablemente entregué lo que anoté al abogado Roberto Garretón. El me dijo que ese tipo estaba loco y que inventaba cuestiones para ver qué provecho podía sacar. Me dijo: ‘Olvídate’. En todo caso, le dejé el material porque me parecía que el tipo no estaba contando cuentos. No supe más hasta que volví a verlo en Youtube, hace unos cuatro años. Esto me parece muy interesante porque habían diferencias en las FF.AA., aunque Pinochet decía que eran un sólo bloque. Había odio entre ellos”.

Otro objetivo de Verónica De Negri es deslindar la responsabilidad por la denegación de atención médica a su hijo Rodrigo en clínicas privadas de Santiago, como Santa María y Alemana. Los directores señalaron que no era posible atenderlo por peligro de infección para el resto de los pacientes. “Los médicos Villegas y Fierro también trataron de internarlo en el Hospital del Trabajador, pero le fue impedido el acceso”, señala Verónica De Negri.

Son muchas las interrogantes que Verónica quiere resolver. La cámara fotográfica de Rodrigo Rojas desapareció. Los rollos fotográficos que mandó a su madre a EE.UU. jamás llegaron a destino.
Su anhelo de justicia, se emparenta con los de otros familiares de jóvenes caídos en los años 80. “A mí me indigna cuando la gente se pregunta  ‘por qué a mí’… La gente debiera decir por qué a todos”, dice Verónica De Negri.
Las llamas ya no son llamas, 
Son hojas que van cayendo,
Y en el medio de esas hojas,
Mi voz seguirá viviendo, 
Mi voz seguirá viviendo, 
Rodrigo Rojas en llamas, 
Tu voz seguirá viviendo…
 
Con información de:
  1. “Punto Final”, edición Nº 795, 6 de diciembre, 2013
  2. Casos de la Vicaría
  3. VillaGrilmaldi.cl

Artículo Relacionado

Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas De Negri, a 29 años del horrendo crimen del Ejército

El 2 de julio de 1986 Chile se preparaba para un paro nacional contra del gobierno de facto del general Augusto Pinochet. Carmen Gloria tenía 18 años entonces. Estaba en la universidad y como tantas otras veces, se disponía a participar activamente del paro.

Lee el artículo en vcc.cl >

afepchile. “Con verdad, justicia y memoria otro mundo es posible”

afepchile.cl/documentos/discurso_alicia_lira_11012013.pdf.

El viernes 11 de enero se lanzo el libro “Con verdad, justicia y memoria otro mundo es
posible” de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos en el circulo de
periodistas de Chile.
En la tarde del viernes 11 de enero se lanzó el libro de la AFEP, donde llegaron el Director
del Instituto Medico Legal don Patricio Bustos, el director del diario Le Monde Diplomatic,
el ex Ministro Alejandro Solís y el dirigente Cristian Cuevas.
Por: Marcos Rodríguez González AFDD.
DISCURSO DE LA SEÑORA PRESIDENTA DE LA AGRUPACION DE FAMILIARES DE
EJECUTADOS POLITICOS ALICIA LIRA MATUS, EN EL LANZAMIENTO DEL LIBRO
“CON VERDAD, JUSTICIA Y MEMORIA OTRO MUNDO ES POSIBLE”.
Bueno yo primero que todo quiero rendir un sentido homenaje tengo un sentimiento de
impotencia de angustia y dolor sobre lo que esta pasando hoy en la Araucanía es
éticamente inmoral que los hijos de Pinochet como Andrés Chadwick , como Longueira
como cualquiera de estos gobiernos y los cómplices del terrorismo de estado como
Alberto Cardemil, Jovino Novoa que hoy toman parco, hablan de terrorismo nacional
como internacional, buscan como militarizar más la zona mapuche, es cierto yo creo que
cada uno de nosotros lamentamos profundamente la muerte de cualquier persona, sea
quien sea la lamentamos, pero nadie mientras una persona no sea juzgada y tenga la
constancia quienes fueron los culpables no pueden ante mano decir y culpar y no
solamente al mapuche, sino para nosotros hoy es preocupante y terrible escuchar a estos
hijos de Pinochet a los cómplices preocupados del terrorismo de estado llevando
vehículos blindados a la Araucanía, helicópteros blindados, amenazando a los
camioneros tomándose las carreteras en un símbolo de sedición, pero una sedición hacia
los ministros celebrando esta sedición, no contra un gobierno establecido, sino que
defendiendo sus intereses, por lo tanto, tenemos el compromiso de movilizarnos de
denunciar o hacerse parte de las actividades que se hagan y por eso no podía dejar pasar
esto y ahora planteo lo que tiene que ver con el lanzamiento de este libro de nuestra
Agrupación de Ejecutados Políticos, primero que todo queremos demostrar el orgullo que
sentimos hoy como agrupación de tener el lanzamiento de este libro, con tanto contenido,
siendo muy bello en la portada, pero lo más bello son las exposiciones los contenidos, los
compromisos es gracias a lo que ha significado el aporte de la comunidad europea;
porque como saben ustedes nuestras agrupaciones no tienen recursos económicos,
jamás hubiéramos tenido el orgullo de presentar este libro, solo tenemos recursos para
mantener nuestra Agrupación, los gastos comunes, porque el estado no se hizo cargo
nunca de mantener las casas de memoria que recuperaron los sobrevivientes como los
Familiares o las Agrupaciones de Familiares Victimas, que es una obligación moral del
estado de mantenerlas, así como el estado recurrió a todos los recursos para aplicar el
terrorismo de estado, debiera aplicar los mismos recursos para darle a las agrupaciones
el estatus que se merecen, no en privilegios sino que en mantener las casas de memoria,
porque es parte de la historia, es la memoria de lo que pasó en este país. Para nosotros
podemos decir que nuestra Agrupación hemos tenido el orgullo y aquí tenemos al máximo
representante de la responsabilidad de lo que ha sido que Eduardo Contreras Mella, el
grupo grande de las 1.093 querellas que hemos presentado por 1.200 víctimas de
hombres y mujeres y niños que nunca tuvieron, no supieron, no tuvieron los recursos y
ningún organismo presentó querellas en el informe de verdad y reconciliación, existían
1.164 hombres, mujeres y niños, cuatro nonatos que estaban en el anónimo y por lo tanto,
felizmente con algunos jueces honorables como el señor Sergio Muñoz, que en ese
tiempo era el coordinador de derechos humanos de la corte Suprema y jueces tan
comprometidos, honorables, éticamente y moralmente como aquí tenemos el orgullo de
tener presente al ex ministro Alejandro Solís, pudimos romper esta impunidad como dice
la consigna impunidad jamás para nosotros, es un gran desafío de estas querellas
llevarlas adelante, hay un grupo precioso de estudiantes de la Facultad de Derecho de la
Universidad de Chile, U.D.P., Universidad Arcis, que en forma totalmente solidaria y
comprometidas hacen un trabajo para que estas querellas avancen en su investigación,
en todo, como así también el aporte que hemos tenido en forma incondicional del equipo
jurídico, de lo que ha sido el programa de derechos humanos del Ministerio del Interior, que muchos desconocen pero tienen un compromiso de trabajo, una solidaridad que se
ha construido por 2 años de confianza y de aporte, porque todos ellos están trabajando
con la concepción de los crímenes de lesa humanidad, por lo cual, no son amnistiables ni
prescriptibles; para nosotras este libro ha sido como el broche de esta larga lucha que
hemos tenido esta directiva por cuatro años, de lograr salir de las paredes, lo que dice el
ex ministro Solís, todos tenemos la obligación cuando salgamos de aquí difundir que el
libro no sea para la biblioteca, ni un libro muerto, sino que conversémoslo, veámoslo,
porque hacemos distintas personas con una convicción, con una visión de compromiso
por la verdad, la justicia y la memoria si esto existiera, no existirían dos jóvenes mapuches
asesinados, incluso por la espalda, no existirían amenazas de estado, de acepción no
existirían estas fuerzas militarizadas que sitian toda la Araucanía, eso es impunidad y
cuando nosotras hablamos del nunca más es eso como lo decía el Doctor Patricio Bustos,
nosotros no somos solamente las víctimas somos personas, mujeres, familiares, padres,
que llevamos un dolor irreparable, pero luchamos con una dignidad, con un compromiso,
con un amor que sobrepasa a nuestros familiares, que pensamos en las siete mujeres
asesinadas jóvenes, tres hermanos de comerciantes ambulantes, seguidos por años los
campesinos de Chihuahua, el hijo que ayudó a empujar el camión que podría haberse
salvado, porque no lo llevaban, lo echaron arriba del camión, eso es amor nunca los
fascistas que nos trataron de amargados, resentidos, no saben el sentimiento que somos
nosotros, porque hemos dicho y lo hemos aplicado el problema de las violaciones de los
derechos humanos, no es un problema solamente de los Familiares de las víctimas, es un
problema de la sociedad, porque aquí existe informe Valech y Rettig, pero hay miles de
personas que sufrieron los allanamientos que fueron torturados, ellos no salen en ningún
informe, eso no lo queremos para nadie, queremos una sociedad igualitaria, en donde
existan los valores, no seamos una tarjeta, ni un número, ni consumistas, seamos la
persona que nos interesa, que queremos una educación gratuita, de calidad que
volvamos a los valores esenciales del ser humano, es la vida, el respeto, el amor a la
vida; y cuando eso existe logramos sentir esa sociedad de que somos personas que no
importa la embestidura, que tengamos plata, sino que somos valiosos del ser pensante de
vivir en un país y querer un país mejor, por lo tanto, a mi solamente me queda entregarle
un reconocimiento a cada uno de los que están aquí, pero en forma muy especial se lo
quiero entregar a la persona del ex ministro Alejandro Solís, porque hay una cosa que le
decía el día que nos fuimos a despedir, el día que jubiló, lamentablemente el podría haber
sido un Ministro de Corte Suprema, pero porque nunca llegó a la Suprema, el fue
castigado, porque el como Carlos Cerda, como otros jueces que investigaron la verdad
plena y condenaron a los criminales con las condenas que merecían, que se hubieran
extorsionado por el camino y que hoy criminales 177 condenados con la media
prescripción, hoy duermen tranquilamente en sus casas, eso no es justicia, no tienen la
pena que se condice el delito grave que cometieron, por lo cual, creo que es el
compromiso de cada uno de nosotros ser parte y lo más hermoso es trabajar este mundo
de los derechos humanos, que es tan cansador, pero también sale lo más bello de lo que
somos las personas, el hecho de respetarnos, querernos o saludarnos con alegría, porque
también somos agradecidos de la vida, yo creo que la vida es dura, pero que también esta
llena de cosas bellas y depende de nosotros el objetivo que lo hagamos y es por eso lo
que dice Cristian, jamás seremos vencidos, una derrota no significa que bajemos la
cabeza, que me aburrí, me enferme, me voy para la casa, no el orgullo que sentimos
vamos a la toma de un recinto, encadenamiento a la calle a gritar en forma solidaria por
los mapuches y los estudiantes, pero vamos llenos de orgullo, moral, de ética y de futuro y
yo creo que eso jamás van encontrar en nosotros, sino que todo lo contrario. Muchas
gracias

 

Zurdos no diestros: ROSA INDOMABLE, UNA ROSA Y SU ESPINA DOLOROSA

Zurdos no diestros:
ROSA INDOMABLE, UNA ROSA Y SU ESPINA DOLOROSA

La historia de Rosa Silva Álvarez, una incansable activista que ha hecho de su causa por la verdad y la justicia su sentido y razón de vida. Los militares de la dictadura de Pinochet asesinaron a su padre en 1973. Protestar en la calle es uno de sus hábitos. 

Por Myriam Carmen Pinto, serie Zurdos no diestros.

Rosa Silva Álvarez, ha hecho  de su  lucha por la verdad y la justicia su sentido, misión y razón de vida.

Protestando en las calles, le lanzaban  agua sucia al rostro, la empapaban, le quitaban y rompían carteles y lienzos, la golpeaban, la llevaban a los calabozos, pero ella seguía y seguía… lo mismo todos los días.

Su sangre hierve.  En Antofagasta, un día de mediados de octubre de 1973, los militares asesinaron a Héctor Mario Silva Iriarte, su padre, 38 años, abogado, dirigente regional del partido socialista y alto directivo de una empresa estatal.

En la oscuridad de la noche

El 11 de septiembre de 1973, día del golpe militar, a él, lo requieren publicamente para responder algunas preguntas.  Sin pensarlo dos veces, viaja desde Santiago, donde cumplía una comisión de servicios. Se presenta voluntariamente. Un salvoconducto le permite desplazarse en su propio vehículo, incluso en horas de toque de queda. Desecha así una propuesta de asilo en México. A su esposa, Graciela Álvarez, dijo no tenía nada que ocultar porque sus manos estaban limpias.

Lo encarcelaron en los cuarteles y luego lo metieron en la cárcel. Estuvo junto a dirigentes políticos, académicos y estudiantes; todos apresados, de un día a otro, solo por sus lazos con el derrocado gobierno de la Unidad Popular.

Graciela, madre de Rosa, acude a la cárcel todas las mañanas. Lleva alimentos y ropa limpia. Un día consigue una visita… estaba arrinconado en una celda, sentado en el suelo,  lleno de heridas y llagas ensangrentadas. No la reconoció.

Un mes y medio después, el vigilante de turno le recibe  el paquete de ropa como ya acostumbraba. Estaban en ello cuando un hombre, a quién no conocía y no había visto nunca, se le acercó. Era el fiscal militar, quién dijo:

– Señora ¿No se enteró de lo que pasó ayer? (18 de octubre,1973)

-No, respondió, ella.

-Los mataron a todos. Graciela se desmaya.

“Fusilan a tres extremistas”, informa la prensa regional a través de dos comunicados firmados por el departamento de Relaciones Públicas de la Jefatura de la Zona en Estado de Sitio. Daban cuenta de la ejecución de seis prisioneros políticos por órdenes de la Junta de Gobierno. Según, esta versión oficial, habían intentado huir. Después se supo no eran seis sino que 14, entre ellos un alcalde, un gobernador, dos gerentes de empresas públicas, dirigentes estudiantiles, sociales y trabajadores.

Los asesinaron en la oscuridad de la noche, cuarenta tiros de rifles y ametralladoras. Vendados sus ojos, amarrados, masacrados, muertos sin proceso, sin sentencia ni defensa alguna.

Sello firmado con sangre

El capellán y un soldado visitan a su esposa en su hogar. Desde la cárcel, traían – en una cajita- su billetera, su reloj, su documentación personal y un mensaje verbal: retirar su cuerpo, sepultarlo en silencio y lejos de la ciudad.

Lo llevaron a Vallenar,  en un ataúd sellado, escoltado por militares con tenidas de combate y armamentos como si fueran a una guerra.

No permitieron velatorio ni funerales, misa ni responso.  Su tumba quedó sin flores y sin nombre; quedó allí como un nadie, un NN.

Sus hijos, Libertad, Amanda, Patricia, Mario y Rosa, tienen entre 4 y 15 años.  Vivían felices con sus sorpresas, cada día. Su padre les dejaba chocolates, juguetes y libros de cuentos bajo sus almohadas. Los llevaba al cine, les contaba historias de la llegada de los españoles  a Chile y  los mapuche; él era ayudante de los personajes más importantes.

En Vallenar, Graciela, los  prepara dignos. A ella, la mataron con él; sobrevivía solo para sus hijos. No tenemos derecho a llorar, decía siempre. Tenían derecho a quererle, amarle, recordarle y gritarle, pero no a llorarle.

La urgencia era levantarse del suelo, mantenerse unidos, ser una familia en pie. Era necesario denunciar, esclarecer la verdad y arrestar a los culpables. Reunidos todos sellan un pacto. Se proponen inmortalizarlo, continuar sus ideales y su utopía social; asumen compromisos por la verdad, la justicia y lealtad a su memoria.

Los años los encauzan hacia caminos sociales y políticos. Mario, el único hijo hombre, milita en el partido socialista, es dirigente nacional. Una de las hijas no quiso saber nunca más nada, las otras tres, al igual que su hermano,  integran  la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y su quehacer incansable por la justicia, la vida, la libertad y el retorno a la democracia. Es la organización que reúne a las esposas y esposos, las compañeras y compañeros, las hijas e hijos, las madres y padres, los familiares y amigos de aquellos que fueron asesinados por los militares, entre 1973 y 1990.

Florece Rosa indomable

En los años 80, tras terminar sus estudios secundarios, Rosa, se radica en Santiago. Viene a unirse al  movimiento por la defensa y promoción de los derechos humanos y a la lucha por el fin del régimen militar, está c onvencida  de que la única batalla que se  pierde es la que se abandona. Quizás por ello nunca tuvo miedo a los fusiles, metralletas, tanques, botas, ni balas, quizás porque no ha podido llorar como Dios y el universo manda, menos aún vomitar la rabia que tiene hacia quienes mataron a su padre y quienes buscan silenciar y echar todo al olvido.

“Soy hija de Mario Silva, un hombre que usted mandó a matar”. Quiero consultarle ¿cómo se siente ahora?… mírelo, véalo en esta foto, criminal, asesino, criminal”. Mirándole desafiante, frente a frente y a los ojos, increpó al general Sergio Arellano Stark. Sucedió en los pasillos del palacio de los Tribunales de Justicia. En otra ocasión, le escupió el rostro.

Este general del ejército dirigió una comitiva de once altos oficiales. Desplazándose en un helicóptero, de norte a sur, sacaron, desde las cárceles, a 116 prisioneros políticos; los acribillaron y a varios los hicieron desaparecer o los enterraron clandestinamente.

En los expedientes, un general declara que inicialmente no quería entregar a los familiares los cuerpos para su entierro por “vergüenza”. Se descubriría la bárbara forma en que los mataron. Antes de fusilarlos, los masacran, los despedazan con cuchillos corvos y en la morgue del hospital, los médicos los dejan presentables y de nuevo bonitos, entregándolos en urnas selladas. El caso se conoce como “Caravana de la muerte”.

Fue una operación de exterminio, despliegue del terror y señal de guerra, dicen los familiares de las víctimas. Las fuerzas armadas creían salvar al país del comunismo; hicieron lo que hicieron, según ellos, por honor a la patria. Rosa, recuerda que su padre no sabía disparar ni siquiera pistolas de agua.

Una vez, en una manifestación, un policía la apuntó, pasando las balas de su fusil. No ocurrió lo que pudo haber sido el fin de sus días. Estando a punto de disparar, uno de sus compañeros – al darse cuenta de dicha maniobra – desvía el arma, dando un manotazo.

Chile retorna la democracia

A Héctor Mario Silva Iriarte, en los años 90, le rinden homenajes en un funeral simbólico. No había muerto ni féretro, pero era como si. Había banderas rojas, consignas partidarias, discursos, aplausos, claveles rojos; grito del grito… compañero presente, compañero… ahora y siempre.

Fue el funeral que no fue. Su nombre quedó escrito en su tumba y en los memoriales dedicados a las víctimas de la represión de Antofagasta y Vallenar. Instalados a un costado del cementerio, en uno de ellos se lee: “Frente a mi ausencia obligada, un legado invita a vivir”.

Un par de años más tarde, abrieron su ataúd sellado. Rosa, ve a su padre como si hubiese muerto ayer. Sus facciones, su pelo, su ropa… todo intacto. Arrodillada ante a él, acaricia su rostro.

Una despedida que interrumpe un llanto desgarrado. Libertad, descubría las amarras que ataban sus manos.

Libertad, su hija, lo desamarra, lo deja libre; entre todos lo cambian de ataúd y lo dejan bajo tierra para siempre.

En 1998, la familia Silva Álvarez, interpone la primera querella criminal contra el general Augusto Pinochet. Lo acusan de  homicida. No logran juzgarlo, pero logran someterlo a juicio. El no se declara inocente, pero los jueces no lo condenan ni encarcelan. Argumentan, no estaba en su sano juicio.

Lo mismo dicen del general Arellano Stark: demencia y locura temporal, reduciendo su condena y arresto domiciliario. Los mandos medios se defienden, acogiéndose a cláusulas de obediencia debida; ósea, hicieron lo que hicieron por órdenes de sus jefes.

Rosa, afirma que en Chile los asesinos caminan libres, que aún no se conoce toda la verdad y que hay limosnas de justicia. Reconoce que el pueblo chileno y el mundo entero, sentenciaron: “Culpables”.

Las autoridades priorizan la verdad y la reconciliación. Relegan la justicia a la medida de lo posible, hablan de perdón nacional. Rosa, se siente traicionada. Entonces sale a las calles, su nueva demanda es: “Ni perdón, ni olvido”. “No a la impunidad”.

Decepcionada parte a Nicaragua, uniéndose a los sandinistas y su revolución. Al caer el poder popular, regresa a Chile, aislándose un par de meses. La puerta de su casa tiene cándados hasta que decide estudiar. Ser abogado.

Y lo logra. Entre libros, marchas y reuniones se une a los equipos que  llevan los casos de violaciones de derechos humanos. Recorre salas de juzgados y cortes, ingresa antecedentes y nuevas diligencias para que se reanuden, continúen y no prescriban en el tiempo.

Como abogada trabaja en un municipio y ejerce independiente. Tramita problemas de la gente pobre.No le dan ni una moneda, a cambio les pide reponer cañerías, llaves y remover planchas del techo para que no siga lloviéndose su cama.

La casa donde vive se la presta un amigo; es un espacio abierto, cálido, generoso. Es ella.

Protestar es uno de sus hábitos

Viviendo casi más de la mitad de su vida, Rosa, no tiene hijos, marido, ni casa. Su todo son su madre, hermanos, compañeros y su causa de lucha. Quiere cambiar este mundo de abusos e injusticias. Denunciando su historia y lo que le tocó vivir, sus pies dibujan las calles.

En silla de ruedas, mirada débil, cansada, aún no baja sus brazos. A todas las marchas y actos de denuncia, va.

No tiene miedo a morir, no le debe nada a la vida. Ha hecho todo lo que quiso y creyó…  quiere que su funeral sea una fiesta, que corra vino, carne asada, cumbias salseras.

Uno de sus amigos tiene una lista de los que tienen prohibición de asistir.

Quiere que la incineren y arrojen sus cenizas a la calle Ahumada, corazón de Santiago de Chile.

Allí vive sus días más felices… solo allí se da permiso y se permite soñar, ser una rosa sin espinas dolorosas. Protestando,  la golpeaban, removían su dolor. Resistía solo con su puño cerrado al aire y su rezo diario: “aunque los pasos toquen mil años, no borrarán la sangre de los caídos”…

Entonces veía las grandes alamedas abiertas, el hombre libre, como dijo antes de morir el presidente Allende, Chile volcado a las calles, venciendo y naciendo, país libre, solidario y justo. Soñaba hasta por quienes ya no estaban. Vive y habla por ellos.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie).
www.gritografiasenred.org 
Santiago, Chile, mayo 2012.

Fotografías: álbum de la familia: Rosa Silva, primera lado derecho (foto 1); Héctor Mario Silva, segundo de izquierda derecha (foto 2); la familia reunida días previos a la tragedia. Rosa es la pequeña junto a su madre, lado izquierdo (foto 3).

Serie Zurdos no diestros

* KULTURAALTERNATIVA ES SU PROPUESTA

Myriam Carmen Pinto

QUERELLA POR GOLPE DE ESTADO , UNA MEMORIA VIGENTE, 2012.

Iltma. Corte de Apelaciones

Materia: Querella Derechos Humanos

Ministro: Sr. Mario Carroza

Procedimiento: Código de Procedimiento Penal

En lo principal, querella criminal por  delitos que indica; En el Primer Otrosí, Solicita exención de fianza de calumnias; En el Segundo Otrosí,  Solicita diligencias; En el Tercer Otrosí, Acompaña documentos. ; En el Cuarto Otrosí, Solicita se traiga expediente a la vista ; En el Quinto Otrosí, Patrocinio y Poder.-

                                       SEÑOR MINISTRO

LORENA PIZARRO SIERRA, cédula de identidad nº10.434.621 – 9, Presidenta de la organización denominada  “AGRUPACION DE FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS”, AFDD, RUT nº72.366.200 -1, y ALICIA LIRA MATUS, cédula  de identidad nº  5.579.740-4, Presidenta de la Organización No Gubernamental, ONG, denominada “ AGRUPACIÓN DE FAMILIARES DE EJECUTADOS POLÍTICOS”, AFEP,   RUT 73.878.600-9, creada por  Decreto Nº 835 de   22  de agosto de 1996, ambas domiciliadas para estos efectos en calle Agustinas nº 1022, oficina 328, Santiago Centro, a SS Iltma. respetuosamente decimos :

 

Que por este acto entablamos querella criminal por los delitos que se describe en el cuerpo de este escrito en contra de todos quienes corresponda, chilenos o extranjeros, militares o civiles, en relación a los crímenes perpetrados con ocasión del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y que constituyen la estructura y esencia misma de esa sublevación antidemocrática que abrió paso al genocidio que los tribunales investigan hasta hoy, pero sin que hasta ahora se juzgue el golpe en sí y los delitos que ese propio acto implica.

El golpe en sí mismo y los ilícitos penales cometidos el propio 11 de septiembre del 73 constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles de acuerdo a los Tratados Internacionales suscritos por Chile que gozan de rango constitucional y de acuerdo además con la propia Jurisprudencia de nuestros tribunales y en especial de nuestra Excma. Corte Suprema en fallos reiterados.

 

1.- LOS HECHOS :

 

Como es de conocimiento de general, en los años de la dictadura y pese a los notables esfuerzos de los familiares de las víctimas y de sus organizaciones, con el apoyo de un grupo de abogados, de entidades humanitarias y religiosas y de la elevada actitud de determinados jueces y ministros de Corte, lo objetivo es que el avance en materia de investigación y juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad perpetrados en nuestro país durante la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet, fue escaso y excepcional.

 

La querella presentada en enero de 1998 en las nuevas condiciones del país y acogida a trámite por del Poder Judicial a través de la Corte de Apelaciones de Santiago, fue la que abrió paso a una etapa nueva en la historia judicial chilena. A fines de ese mismo año eran alrededor de 400 las querellas contra Pinochet y los demás responsables de las debía conocer un solo magistrado, el Ministro del Fuero don Juan Guzmán Tapia. Entre ellas las de casos emblemáticos como los de “Calle Conferencia”, “Caso de los 119”, “Operación Cóndor”, “Caravana de la muerte”, “Colonia Dignidad” y muchos otros.

El elevado número de querellas determinó a las  autoridades judiciales a distribuir las causas entre un reducido grupo de jueces llamados “ de dedicación especial” que permitió la agilización relativa de los procesos en curso, los que hasta hoy no terminan de modo definitivo. Todavía más : el año 2010 se inició la presentación por parte de la AFEP de 1.300 nuevas querellas que corresponden a igual número de casos nunca antes investigados. Entre ellos figuran los del Presidente Allende y el General Bachelet.

En su inmensa mayoría esas nuevas querellas corresponden a los asesinatos de centenares de chilenas y chilenos anónimos, de todas las edades, sexo  y condición social.

 

A estas fechas, tanto el tribunal de SS.Itma. como otros a los que se ha derivado causas, han obtenido logros judiciales significativos y concretos que anidan la esperanza de recuperar a plenitud la confianza en nuestros tribunales.

 

De lo dicho se concluye categóricamente que se encuentra establecido por los órganos pertinentes del Estado de Chile la existencia real de crímenes de lesa humanidad cometidos por agentes del Estado a partir del 11 de septiembre de 1973 y hasta el término de la dictadura, con la complicidad de numerosos civiles y medios de prensa comprometidos con ese régimen antidemocrático.

 

Está por tanto establecido que hubo centenares de detenidos desaparecidos y miles de ejecutados ilegalmente, torturados, violados y violadas y prisioneros sin juicio.

Es más, se ha sometido a proceso y condenado a algunas decenas de esos agentes del Estado, de los que unos 70 de ellos se encuentran hoy en prisión cumpliendo las penas impuestas de conformidad a la ley, luego de un  debido proceso.

Esta es la verdad objetiva, esto es parte indiscutible de la historia judicial del país y esta situación contribuye objetivamente, aunque sea todavía de forma parcial, a los nobles propósitos de verdad y justicia que son contribuyentes del propósito superior de desarrollo y consolidación de la democracia.

 

Sin embargo sigue pendiente una carencia jurídica y judicial fundamental, como es el enjuiciamiento del origen mismo de las múltiples violaciones a los derechos humanos, esto es al golpe de Estado del 11 de septiembre del 73 como tal y los delitos previos que esa operación político militar conllevó.

Así como la confesa participación en ellos, en diversas condiciones jurídicas, de personas y autoridades de estados extranjeros lo que constituyó un gravísimo atentado a la soberanía nacional, que contó con la complicidad de  nacionales, civiles y militares.

 

Ese criminal golpe no fue por cierto una locura matinal del dictador. Ese crimen de lesa patria y de lesa humanidad se vino fraguando con tiempo y en esa sórdida conspiración de políticos, mandos de las Fuerzas Armadas, dueños de medios de prensa, poderosos empresarios y aparatos de inteligencia extranjeros, participaron muchos individuos que nunca han sido procesados y que siguen gozando de inmerecida impunidad y libertad.

 

No podrá cerrarse jamás este negro capítulo de la historia si no se abre proceso en contra de los crímenes del golpe mismo en sí y del conjunto de ilícitos que se perpetraron.

 

¿Cómo podría explicarse que se juzgó las consecuencias y no la causa de los crímenes? ¿Puede haber crímenes tan alevosos como este genocidio cuya causa sea legítima?

 

¿Fueron sólo “excesos de autoridad” como sostienen varios de los que hace mucho que debieran estar encarcelados?. Si sólo fuera eso, ¿cómo se explican los numerosos juicios de derechos humanos ya con sentencia definitiva? Una necesidad elemental de justicia y racionalidad jurídica motivan la presente acción penal.

 

Entrando en materia, digamos que constituyen hoy verdades indiscutibles científicamente comprobadas, tanto el carácter criminal del golpe, la presencia en su preparación y ejecución de parte de una potencia extranjera y el papel de sus servicios de inteligencia, la conspiración previa entre políticos chilenos, miembros de las Fuerzas Armadas y el auspicio de la Central de Inteligencia  norteamericana, la CIA. Es más, todo ha sido expresamente investigado en primer lugar por  organismos del propio Estado norteamericano. Baste sólo con mencionar el llamado INFORME CHURCH  del Senado norteamericano, luego los numerosos documentos desclasificados de la CIA y, adicionalmente, el denominado INFORME  HINCHEY.

 

La primera sesión del Senado del 94 Congreso de la Unión de los EEUU de Norteamérica, de fecha 18 de diciembre de 1975, conoció del Informe acerca de la Acción Encubierta en Chile entre los años 1963 a 1973 preparado por  llevada a cabo por la Comisión Electa para el Estudio de Operaciones Gubernamentales concernientes a Actividades de Inteligencia, que incluye el papel de las Corporaciones Multinacionales en la sedición.

 

Esta importante Comisión fue presidida por el Senador republicano por Idaho, señor Franck Church e integrada por una veintena de parlamentarios estadounidenses y funcionarios especializados. Es la razón por la que se le conoce mundialmente como el “Informe Church”. Un documento a prueba de toda duda o suspicacia pues se trata de un texto elaborado por personas que por su militancia política más bien son afines a los golpistas y en ningún caso de progresistas enemigos de la dictadura. Como dice su propia introducción : “ Las declaraciones de los hechos contenidos en este informe son verdaderas bajo las mejores cualidades del personal de la Comisión para determinarlos. El informe y todos los juicios expresados en él están probados. Varias áreas son meramente mencionadas en él; la investigación en estas áreas continúa.”

“El fin del informe es señalar los hechos básicos de la acción encubierta en Chile para capacitar a la Comisión y sostener audiencias públicas. Este informe está basado en una extensa revisión de documentos de la Agencia Central de Inteligencia, El Departamento de Estado y Defensa, y el Consejo de Seguridad Nacional; y bajo testimonio de oficiales y antiguos oficiales.

 

Con muy pocas excepciones, algunos nombres de chilenos y de Instituciones Chilenas, han sido omitidos para evitar revelaciones de fuentes y métodos de inteligencia y para evitar daños innecesarios a chilenos que cooperan con la Agencia Central de Inteligencia. Sin embargo, el informe procura ofrecer una imagen exacta del alcance, los fines y la magnitud de la acción encubierta de los Estados Unidos en Chile.”

 

El importante documento desarrolla lo que fueron las acciones subversivas encubiertas entre los servicios de inteligencia norteamericanos y políticos chilenos y propietarios de medios de comunicación, sus técnicas, las actividades clandestinas, presencia de las grandes empresas, el apoyo con dinero a determinados partidos políticos chilenos, papel de EEUU en las elecciones presidenciales chilenas de 1964 y de 1970, su influencia en determinados medios de comunicación, la desestabilización económica y política contra el gobierno del Presidente Allende así como las acciones llevadas a cabo a partir del 73, incluidos el enlace y colaboración con las policías nacionales y los servicios de inteligencia y contrainteligencia de las FFAA chilenas.

 

Se demuestra en este documento – que emana al fin y al cabo del propio Estado norteamericano – que mediante la inversión de millones de dólares se compró la conciencia y la acción de un vasto grupo de políticos, de parlamentarios y empresarios.

 

El fin era clarísimo : impedir que en Chile se produjera todo proceso de cambio social, económico o político que pudiera afectar los intereses norteamericanos en Chile.

Para ello, entre otros, se puso en movimiento a organizaciones terroristas como “Patria y Libertad” dirigida por el abogado Pablo Rodríguez Grez o el Comando Rolando Matus; se entregó cuantiosos recursos a gremios como el de los camioneros o a líderes del comercio, se provocó el acaparamiento y la escasez de productos, el estallido de bombas y la ejecución de atentados, las huelgas patronales y del transporte y se captó a dirigentes políticos de derecha y de centro.

 

Como se señala en el Informe, “ los esfuerzos de los Estados Unidos para alterar el curso de la política chilena alcanzó la cima en 1970: la CIA fue orientada a emprender un esfuerzo para promover un golpe militar en Chile, evitando así el ascenso al poder de Salvador Allende. Esta tentativa, también llamada “Plan de Operaciones II”, es el tema de un informe individual de la Comisión y será tratado abajo, en la sección III. Aquí, un breve resumen demostrará la extrema intervención encubierta americana en la política chilena.”

“El 15 de septiembre de 1970 – después de que Allende terminara primero en las elecciones pero antes de que el Congreso chileno hubiera elegido entre él y el candidato, Alessandri |4|, – el Presidente Nixon se reunió con Richard Helms, el Director de la Central de Inteligencia, el asistente al Presidente para asuntos de Seguridad Nacional Henry Kissinger y el procurador general John Mitchell. Helms fue comisionado para prevenir que Allende se hiciera con el poder. Este empeño se llevó a cabo sin el conocimiento del Departamento de Estado y Defensa o del Embajador.”

“Rápidamente resultó evidente tanto para la Casa Blanca como para los oficiales de la CIA que un golpe militar era la única solución para evitar el ascenso de Allende al poder. Para lograr este fin, la CIA estableció contacto con varios grupos de conspiradores militares y finalmente pasó armas y gas lacrimógeno a uno de ellos. La CIA sabía que los planes de todos los grupos de conspiradores se iniciaban con el secuestro del constitucionalista Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Rene Schneider.”

 

Sólo la Agencia Central de Inteligencia de los EEUU, la CIA, gastó secretamente ocho millones de dólares entre 1970 y el golpe militar en Septiembre 1973, con más de tres millones de dólares gastados  en el año fiscal 1972. El Informe consigna detalladamente las sumas de dólares invertidas para financiar la ofensiva de los diarios de la empresa de “El Mercurio” de propiedad de Agustin Edwards así como la huelga de los camioneros en contra del gobierno constitucional elegido en 1970.

 

Consigna además los pagos a partidos chilenos, la determinación personalizada de los candidatos al parlamento  a los que la CIA entregaría fondos así como los pagos para la infiltración en el movimiento estudiantil y en la Central de Trabajadores.

 

Como ya dijimos, también consta allí la directa participación norteamericana en el asesinato del general constitucionalista René Schneider,

 

Nuestra realidad actual muestra que lograron su objetivo plenamente.

 

Gracias a la dictadura  impusieron un modelo económico, político y social acorde a sus fines, excluyente, desolidarizado  basado en la ganancia y la apropiación, dependiente del capital extranjero. El Cobre en los hechos está desnacionalizado y en Chile, en suma, no se recupera todavía una democracia plena.

 

Para ello se llevó a cabo el golpe de Estado que cristalizó el 11 de septiembre del 73 con la realización de un conjunto de ilícitos cometidos ese mismo día y que nunca han sido sancionados.

 

Si hemos hecho esta larga relación inicial es precisamente para recordar y explicar  el contexto general en que se enmarcó la comisión de los delitos cuya investigación judicial reclamamos.

 

Por si fuera insuficiente, nos hacemos un deber en señalar que en respuesta a la Sección 311 de la Ley de Autorización en Materia de Inteligencia (Intelligence Authorization Act) para el Año Fiscal 2000, conocida más bien como la “Enmienda HINCHEY , la Comunidad de Inteligencia (CI), dirigida por el Consejo Nacional de Inteligencia, revisó una serie de archivos relevantes de la CIA de ese período, básicamente a partir de recientes búsquedas documentales y estudió gran número de informes del Congreso concernientes a las actividades en Chile en los años 60 y 70.

Asimismo dicha Comunidad revisó las memorias de figuras clave, incluidas las de Richard Nixon y Henry Kissinger; revisó el archivo histórico oral de la CIA que se encuentra en el Centro de Estudios de Inteligencia; y, consultó con funcionarios de inteligencia en retiro que estuvieron directamente involucrados.

 

Esta amplia base de información otorga una gran fiabilidad a los hechos establecidos y que hemos intentado resumir en el presente escrito.

 

Resulta pues indispensable desde el punto de vista legal, judicial y ético, establecer judicialmente las responsabilidades de cada cual en los crímenes de lesa humanidad previamente perpetrados camino del asalto al palacio de la Moneda, así como los cometidos o iniciados el mismo día del golpe y sólo así podrá entenderse que el Poder Judicial de Chile cumplió cabalmente su papel de juzgar estos graves delitos.

 

Huelga  comentar por ser hechos suficientemente conocidos que el mismo día 11 de septiembre del 73, junto con concretar y consumar el delito largamente preparado con mucho tiempo de antelación por los sediciosos, militares y civiles, se perpetró una serie de delitos conexos tales como el innecesario y abominable bombardeo a La Moneda, el despliegue de tropas militares por todo el país aterrorizando a la población y asesinando inocentes, torturando, saqueando propiedades.

 

El propio asalto armado a La Moneda es en sí un ilícito impune hasta hoy.

 

La inmensa mayoría de estos delitos relacionados estrechamente con el golpe y que forman parte del mismo ilícito no han sido investigados o lo han sido aisladamente. Tampoco se investigó nunca los actos terroristas que los golpistas cometieron en preparación del golpe


2.- LOS ILÍCITOS PENALES :

Las conductas descritas importan a lo menos la existencia de los delitos previstos y sancionados por los artículos 121 y 122 del Código Penal, vigentes en la época de los hechos, de sublevación y rebelión contemplados en las normas citadas.

 

Esto es, alzarse a mano armada contra el gobierno legalmente constituido con el objeto de promover la guerra civil, de cambiar la Constitución del  Estado o su forma de gobierno, privar de sus funciones o impedir que entren al ejercicio de ellas al Presidente de la República o al que haga sus veces, a los miembros del Congreso Nacional o de los Tribunales Superiores de Justicia.

 

En efecto, el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, por la fuerza de las armas y a través de Mandos Militares y Decretos Leyes, dejó sin efecto la vigencia de la Constitución Política de 1925, atentó contra entes políticos, destituyendo al Presidente de la República, disolvió el Congreso Nacional e intervino el Poder Judicial.

 

Al mismo tiempo los golpistas del 73 cometieron crímenes en contra de Ministros de Estado, vice ministros o subsecretarios. Jefes de servicio, intendentes, gobernadores, alcaldes y todo tipo de funcionarios públicos. Esos crímenes según los casos, fueron asesinatos, ejecuciones sumarias, torturas o privación ilegítima de libertad.

 

Los hechos expuestos tipificaron también el delito previsto y sancionado en el artículo 122 del Código Penal, esto es, a los que induciendo a los alzados, hubieren promovido o sostuvieron la sublevación y los caudillos principales de esta, siendo coautores de la rebelión, sea como autores, ejecutores o como autores instigadores que tuvieron alguna forma de intervención personal o directa en el alzamiento mismo aunque no consista en su presencia física a la cabeza de los sublevados o en el sitio de los sucesos.

 

Se configuran por supuesto también los delitos de homicidios, y el de lesiones graves, sean consumados o en grado de tentativa, respecto de las personas a las que les alcanzaron los disparos o bombas lanzadas por los asaltantes del Palacio de La Moneda.

 

Existe por supuesto el delito de daños a la propiedad del Estado y el delito de incendio, los que se configuran a partir del muy cobarde bombardeo a La Moneda.

 

Además, se configura el delito de Asociación Ilícita, previsto y sancionado en el artículo 292 del Código Penal, que sanciona a la asociación formada con el objeto de atentar contra el orden social y contra las personas.

 

El golpe de Estado de 11 de septiembre de 1973, como ya se ha descrito en el cuerpo de este escrito, fue planificado por una potencia extranjera aliada con elementos civiles y militares nacionales y perpetrado por grupos militares y civiles organizados, con el objeto de alzarse a mano armada contra el gobierno democrático y constitucional, pero además, de secuestrar, torturar y asesinar a miles de militantes y partidarios del gobierno constitucional, por razones políticas.

 

Ello configura un tipo de asociación ilícita asimilable al delito de genocidio, definido en la Convención para la prevención y  sanción del delito publicado en el Diario Oficial de fecha 11 de diciembre de 1953.

Esto es, destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, social y religioso y actualmente sancionado en la Ley 20.357, publicado con fecha 18 de julio de 2009 en su artículo 11 y 15 sobre Asociación Ilícita para cometer delitos de lesa humanidad o genocidio.  

 

Los ejecutores uniformados y civiles del episodio más trágico de la historia de Chile han cometido además delitos contemplados en el Código de Justicia Militar, especialmente los descritos en ellos Títulos II, IV, V y VI de dicho cuerpo legal   y que el tribunal de SS. Itma. deberá igualmente considerar.

 

Desde luego la traición, el espionaje y otros crímenes que afectan gravemente a la soberanía y a la seguridad exterior del Estado, estatuidos en los arts. 244 a 258 del citado Código de Justicia Militar.

 

Téngase presente que Pinochet y el alto mando de la época eran los responsables del plan de defensa de la seguridad personal del Presidente de la República, Doctor Salvador Allende, y de la defensa del orden constitucional de la nación ante las crecientes amenazas golpistas de la época.

 

No cabe olvidar que en junio del mismo 1973 hubo un intento fallido de golpe de Estado conocido como el “tanquetazo” o “tancazo” para diferenciarlo del intento golpista del general Roberto Viaux de algunos años anteriores, conocido como “Tacnazo” por provenir de efectivos del regimiento Tacna.

 

Fue entonces que Pinochet y su grupo fueron designados garantes de la preservación del orden constitucional del país, mientras que el jefe del grupo terrorista y golpista “Patria y Libertad”, instigador del golpismo, el abogado Pablo Rodríguez Grez, se asilaba en una embajada  y salía del país para evitar su juzgamiento por tales hechos contra el orden y la seguridad nacionales.

 

Los ilícitos por los que nos querellamos constituyen también los delitos contra el orden y seguridad del ejército a que se refiere el Título V del citado CJM. Por cierto además importan la comisión de los delitos contra los deberes y el honor militares sancionados en el Título VI del mismo CJM.

 

Se cometieron asimismo los delitos inferidos por funcionarios públicos a los derechos garantidos por la Constitución descritos en los arts. 148 y sgts. del párrafo 4ª del Título III del Libro II del Código Penal.

 

Ha de considerarse además los ilícitos penales contemplados en la Ley de Seguridad Interior del Estado vigente en septiembre del 73 que  sanciona varias de las conductas de los querellados entre ellas desacato, ultraje y otras.

 

El golpe que destruyó la historia constitucional chilena y violó la  entonces vigente Constitución Política de 1925, vulnera además Tratados y Convenios Internacionales de los que Chile es parte.

 

Entre ellos los Convenios de Ginebra, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención contra la Tortura, la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

 

Si se tiene en consideración la penetración extranjera en la política y en las Fuerzas Armadas chilenas, de la que dan cuenta numerosas y serias investigaciones nacionales e internacionales, se concluye en la naturaleza esencialmente delictiva, antidemocrática y antipatriótica del  proceder de los autores civiles y uniformados del golpe de Estado de septiembre de 1973.

 

Es hora ya de romper el largo silencio y permitir que los tribunales nacionales actúen conforme a Derecho.

 

3.- LOS RESPONSABLES :

 

Será el tribunal el que en definitiva resuelva la responsabilidad que a cada cual le corresponde; sin embargo de lo cual desde ya corresponde señalar a los altos mandos de esa época de las Fuerzas Armadas, del Cuerpo de Carabineros y del Servicio de Investigaciones. Así como a los responsables de la Embajada de los EEUU de Norteamérica en Chile. Pero, muy especialmente, a los dirigentes políticos de la oposición al Gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende. La inmensa mayoría de todos los cuales siguen su vida a la fecha en la mayor impunidad e incluso algunos ocupando cargos de responsabilidad en el aparato del Estado.

 

Serán asimismo los tribunales quienes determinen las responsabilidades por cada uno de los claros actos preparatorios del crimen de lesa patria por el que nos querellamos. Nos referimos por ejemplo al acuerdo sedicioso de la Cámara de Diputados del mes de agosto de 1973 y otras declaraciones especialmente preparadas para crear el clima propicio que buscaban los conjurados, entre otros        al pronunciamiento político de la Corte Suprema de la época.

 

Del mismo modo debe investigarse la responsabilidad de los dueños de los medios de comunicación golpistas y de algunos periodistas coludidos con el golpe, como se demostrará en este juicio.

Una revisión de la prensa de la época inmediatamente previa al golpe del 73 nos revela toda la verdad y entrega los nombres precisos. Diarios como El Mercurio, La Tercera, Tribuna, La Segunda, etc., todos afines a la conspiración o partícipes directos, como los medios de la cadena de prensa del Mercurio, entregan antecedentes contundentes para la investigación judicial. A modo ilustrativo, consignamos a continuación algunos datos históricos ; en este caso la fuente principal, aunque no la única, es el libro de la periodista Mónica González “La Conjura, los Mil y un día del golpe”, editorial Catalonia, octubre 2012, uno de los más serios y completos.

 

La obra citada nos recuerda que a pocos días de la elección de Salvador Allende como Presidente de la República, exactamente el día 9 de septiembre de 1970 el embajador de los EEUU en Chile, Mr. Korry  había enviado al Presidente  Nixon el siguiente mensaje: “ una y sólo una esperanza : el futuro de Chile será decidido por un solo hombre: Frei. Creo que él está jugando sus cartas con extraordinaria astucia”.

 

Poco después la Junta Nacional de la Democracia Cristiana de octubre de 1970 exigió a la Unidad Popular un Estatuto de Garantías que debía transformarse en Reforma Constitucional, como condición para apoyar a Allende en el Congreso. Patricio Aylwin dijo entonces: “ Reconocemos su derecho pero no está aún elegido, de nosotros depende. Y como de nosotros depende, tenemos que negociar en condiciones de fuerza.” Y agregó Aylwin :  “ En ese momento Sergio Ossa Pretot , Ministro de Defensa, nos hizo saber que los mandos de la FFAA estaban preocupados por la politización del ejército bajo un gobierno de izquierda”. Añadió entonces el ahora ex presidente que procedieron a reunirse en su casa, privadamente con los mandos de las FFAA. No era la primera reunión entre altos dirigentes de la DC y los militares. Tampoco fue la última.

 

En ellas participaban personajes políticos, vivos hoy, y que ni siquiera han sido citados a declarar por su responsabilidad objetiva en la criminal conjura.

Los sectores más extremos, con apoyo norteamericano, estaban abiertamente por desatar el caos e impedir que Allende asumiera la presidencia. Un obstáculo era la  actitud constitucionalista del General Schneider. Por esos mismos días apareció con fuerza en la política, como ya señalamos, el abogado Pablo Rodríguez al frente de un nuevo movimiento fascista “ Patria y Libertad “.

 

Su discurso era claramente provocador y amenazante: “………si quieren guerra civil, aquí estamos nosotros de pié” y planteaba abiertamente impedir la asunción de Allende como Presidente.

Por varios atentados terroristas, el 28 de septiembre de 1970 fueron detenidos Enrique Schilling y Luis Abelardo Meza que habían provocado explosiones de bombas. Al amanecer del 2 de octubre de ese año estos terroristas hicieron explotar un estanque de 120.000 litros de combustible en el aeródromo de Pudahuel y luego intentaron volar con dinamita un paso nivel en Avda. Mata.

 

Otro terrorista de ultra derecha era Enrique Arancibia Clavel, hijo de un capitán de fragata y hermano de oficiales de la armada y del ejército. Dejamos constancia que, curiosamente, los jueces de la época  dejaban de inmediato en libertad a los terroristas. La conspiración continuó con el asesinato del general René Schneider, operativo en que participó el General Camilo Valenzuela que recibió 50.000 dólares de mano del agente de la CIA, Paul Wimer, quien también entregó una suma similar al almirante Fernando Porta Angulo.

 

El 14 de septiembre de 1970 en la embajada norteamericana en Santiago ya se discutía las variantes golpistas y se distribuía miles de dólares para sobornar a los congresistas chilenos.Un plan sedicioso independiente que constaba con numerosos agentes distribuidos en cuarteles y oficinas, llevaba a cabo el grupo ejecutivo de la empresa norteamericana de telecomunicaciones, la poderosa ITT, dueña de los teléfonos de Chile y que fuera años más tarde estatizada por el gobierno de Allende.

Los conspirados nacionales y extranjeros con el apoyo de los medios de comunicación lanzaron otra variante de su ofensiva, como fue la creación del caos económico del país.

 

El 22 de octubre de 1970 por la mañana, se llevó a cabo la llamada “Operación Alfa”, en la que participaron numerosos terroristas encabezados por Juan Luis Bulnes Cerda, los hermanos Izquierdo Menéndez, Carlos Silva Donoso, Roberto Vinet, que atacaron el vehículo en que se desplazaba René Schneider, dándole muerte a balazos.

A las 48 horas siguientes debía ser proclamado el nuevo presidente de la república por el Congreso Pleno. El  plan de los golpistas fracasó. Allende fue aclamado Presidente. Pero la ofensiva para derrocar al gobierno constitucional recién comenzaba.

 

Entre las figuras de extrema derecha involucradas en el asesinato de Schneider y luego en las maniobras golpistas estaban los uniformados Roberto Viaux, Camilo Valenzuela, Joaquín García, Hugo Tirado, Vicente Huerta, de las distintas ramas de las FFAA y carabineros y también civiles como el abogado Guillermo Carey y su colega Sergio Miranda Carrington, fundador del movimiento “ No entreguemos Chile”. A su vez, la conspiración al interior del ejército continuaba su marcha.

 

El gran empresariado nacional no estaba ajeno en absoluto a lo que ocurría. Un papel destacado jugaba Agustín Edwards, propietario de El Mercurio y fundador en 1968 junto a oficiales retirados de la Armada de una llamada “Cofradía Náutica del Pacífico Austral”. Allí se incorporaron los almirantes  José Toribio Merino,  Patricio Carvajal, Arturo Troncoso, Roberto Kelly y Hernán Cubillos. Este grupo de escogidos mantenía activos contactos con los servicios secretos norteamericanos. Debe mencionarse también a René Silva Espejo, que dirigió  El Mercurio y que tenía contactos de alto nivel con las FFAA.

En septiembre de 1971 los empresarios con el apoyo de la citada Cofradía realizaron un seminario en el Hotel O`Higins de Viña dela Mar. En ese cónclave golpista estuvieron Javier Vial, Hernán Cubillos y Eugenio Heiremans.

 

A  la par, seguía activo el movimiento nacionalista ultrareaccionario “Patria y Libertad”. El general Alexander Haig recomendó por escrito entregarle recursos a Pablo Rodríguez. Acompañaban a dicho abogado, que en su juventud había militado en el Partido Radical, personajes como Roberto Thieme, el que años después contrajo matrimonio con la hija mayor del dictador.

 

Al complot se sumaba la Sociedad de Fomento Fabril ( SOFOFA) y también la Sociedad Nacional de Agricultura con Benjamín Matte, Alvaro Puga y Enrique Campos Menéndez.

 

Mientras, decenas de miles de dólares llegaban  a Patria y Libertad, uno de cuyos principales contribuyentes era el gerente general de Ladeco, Juan Costabal. No es casual que uno de los principales ideólogos de la dictadura fascista chilena, Jaime Guzmán, participara en la fundación de Patria y Libertad en el estadio Nataniel. Guzman era Opus Dei y franquista.

 

Como señala la periodista Mónica González en su obra ya citada, sólo el primer año del gobierno de Allende los aportes norteamericanos  para la desestabilización y el golpe en Chile , superaron los 2 ,5 millones de dólares. Así lo consigan el informe oficial del senado de los EEUU.

 

Un episodio importante de esta asociación ilícita conspirativa fue el paro de octubre de 1972 y el alzamiento del general Alfredo Canales. En este episodio como en otros, juega un papel muy importante la Colonia Dignidad ubicada en Parral, predio de 16.000 hectáreas fundado en los años 60 por Paul Schàffer  y que fuera un cuartel general de la dictadura en el que se ejecutó y se hizo desaparecer a decenas de chilenas y chilenos.

 

Las relaciones políticas de Colonia Dignidad con los golpistas y con figuras civiles es pública y notoria, como podrá declararlo entre otros Federico Willoughby, miembro de la dirección de Patria y Libertad, ejecutivo de una empresa norteamericana y que por esas sugestivas coincidencias de la historia terminó siendo asesor del  presidente Patricio Aylwin , después de la dictadura.

 

Quien ha aportado datos relevantes respecto de como se preparó el golpe que abrió paso al genocidio es don Orlando Saenz expresidente de la Sofofa, quien relata el papel jugado por diversos personajes.

Entre ellos León Villarín, Rafael Cumsille, Raúl Bazán, Jaime Guzmán, Pablo Rodríguez, Sergio de Castro, Sergio Undurraga, Arturo Fontaine, Emilio Sanfuentes, Alvaro Bardón.

 

Casi todos estos personajes están vivos, conocen acabadamente los hechos y deberán prestar declaración en el proceso. La lista es larga y sólo a vía de ejemplo señalemos a Hermógenes Pérez de Arce, Pedro Ewing, Federico Willoughby, Roberto Kelly, Pablo Baraona, Emilio Sanfuentes, José Radic, Gonzalo Vial y tantos otros que en su momento se solicitará sean citados ante el trobunal.

 

Episodios relevantes de la conspiración son  el llamado “Comité de los 15” o el “complot del pastel de choclo”. Luego vendría el asesinato del Comandante Araya de la Armada, la voladura de torres y tuberías, el paro de los transportistas, la asonada de junio del 73, el acuerdo de la Cámara de Diputados, y finalmente el golpe y los brutales crímenes hoy en manos de los tribunales, con su correspondiente operativo de inteligencia: el llamado “Plan Z” y luego el “Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile”.

 

Recordemos finalmente que don Patricio Aylwin, destacado dirigente político que ha ocupado los más altos cargos institucionales del país, declaró el 26 de agosto de 1973 al periódico norteamericano “The Washington  Post”  que si a él le dieran a elegir “entre una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo eligiría la segunda”. ¿Hay algo más claro de abierto apoyo al golpe que se veía entonces como un  real peligro para la estabilidad democrática?

 

El mismo personaje, actualmente vivo, pocos días después del golpe de Estado, declaró a la prensa el 17 de septiembre de 1973 que “el gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la “vía chilena al socialismo” y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura comunista”

 

4.- LAS AGRAVANTES :

 

Los delitos perpetrados el 11 de septiembre de 1973, tanto en Santiago como en casi todas las ciudades y pueblos de Chile, fueron cometidos con las siguientes agravantes del art. 12 del Código Penal, descritas en sus respectivos números, que son:

 

Nº1.- Cometer los delitos con alevosía ya que obraron a traición y sobre seguro. Considérese que para los crímenes se confabularon todos aquellos que un político de este país ha llamado “los poderes fácticos”.

 

Nº2.- Ejecutarlos por medios que causaron grandes estragos y daños a personas. Baste con mencionar el asalto y bombardeo a La Moneda.

 

Nº4.- Aumentar deliberadamente el mal causando otros males innecesarios. La tortura, las detenciones y prisiones ilegales, el desaparecimiento de personas, el destierro, lo confirman

 

Nº6.- Abusar los delincuentes de la superioridad de sus fuerzas y armas. Recuérdese que asaltaron La Moneda con tropas y tanques y la bombardearon cuando dentro del palacio estaba  el Presidente Allende con un pequeño grupo.

 

Nº8.- Prevalerse del carácter público del principal culpable. Téngase en cuenta que Pinochet era el Comandante en Jefe del Ejército chileno y le apoyaron diversos confabulados que revestían similar carácter.

 

Nº9.- Emplearon los delincuentes medios absolutamente ignominiosos. Baste con recorrer la historia de esos años y la condena  que, precisamente por la ignominia de los medios empleados, aprobara la Organización de Naciones Unidas durante cada año que duró la dictadura

 

Nº11 Ejecutaron sus crímenes con auxilio de gente armada y de personas que dado su enorme número proporcionaron su impunidad. En efecto, los crímenes de lesa humanidad del día 11 de septiembre del 73 fueron perpetrados por los mandos de las tres ramas de las FFAA, más Carabineros e Investigaciones, arrastrando a sus tropas al genocidio.

 

Nº13 Ejecutaron sus crímenes con ofensa y desprecio tanto de la primera autoridad pública del país como del lugar en que éste se hallaba cumpliendo sus funciones, el palacio presidencial, patrimonio de la nación. Provocaron la muerte del Presidente de la República, asesinaron a sus ministros (casos Tohá y Letelier, por ejemplo ) y destruyeron La Moneda, principal símbolo de una república democrática.

 

Nº18 Perpetraron los ilícitos con ofensa y desprecio del respeto que merecía el Presidente de la República, por su investidura, dignidad, autoridad, y encontrándose en su morada, natural y legítima, sin haber provocado el suceso.

POR TANTO SIRVASE SSA. ITMA.  :

En mérito de los antecedentes de hecho y jurídicos expuestos en el cuerpo de este escrito, tener por interpuesta querella criminal en contra de todos los que aparezcan responsables, civiles o militares, chilenos o extranjeros, de los diversos delitos criminales ya descritos y cometidos con ocasión del crimen que constituye el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, investigar los hechos, la conspiración, los delitos adicionales cometidos aquel día y en su momento decretar los autos de procesamiento que corresponda en la etapa procesal específica y, en definitiva aplicarles el máximo de la pena legal, todo con costas. Nuestro reclamo de justicia interpreta sin duda a la mayoría del país porque es inadmisible, jurídica y moralmente, la impunidad a este respecto.

 

PRIMER OTROSI: Solicitamos que, en tanto somos representantes de organizaciones nacionales que agrupan a miles de los ofendidos, se nos declare exentas del pago de fianza de calumnias.

 

SEGUNDO OTROSI:  Pedimos al tribunal se sirva decretar las siguientes deligencias :

 

  1. amplia orden de investigar a la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones ;

  2. oficio a cada una de las comandancias en jefe de todas las ramas de las fuerzas armadas para que entreguen al tribunal una nómina completa de los nombres de todo el personal de cada una de las instituciones, sea Ejército, Armada o Fuerza Aérea, que participó en las operaciones golpistas del 11 de septiembre de 1973,  a partir de la noche del día 10 de septiembre de 1973 y hasta la madrugada del día 12 de septiembre de 1973, ya sea en la ciudad de Santiago como en las demás ciudades del país, con especial mención de los que participaron en el asalto a La Moneda, en la ocupación de otros edificios estatales en el país y, en el caso del ejército, de cada uno de los comandantes de los regimientos militares de esa fecha a lo largo del país.

  3. oficio a la Dirección General de Carabineros de Chile para que entregue al tribunal una nómina completa de todo el personal que participó en las operaciones golpistas del 11 de septiembre de 1973,  a partir de la noche del día 10 de septiembre de 1973 y hasta la madrugada del día 12 de septiembre de 1973, tanto en Santiago de Chile como en todas las ciudades del país.

  4. oficio a la Dirección General de la Policía de Investigaciones para que entregue al tribunal una nómina completa de todo el personal que participó en las operaciones golpistas del 11 de septiembre de 1973,  a partir de la noche del día 10 de septiembre de 1973 y hasta la madrugada del día 12 de septiembre de 1973 en Santiago y demás ciudades del país.

 

  1. oficio al Servel y a la Contraloría General de la República para que informe al tribunal de la nómina de todos los dirigentes de los partidos políticos chilenos a la época del 11 de septiembre de 1973.

  2. oficio a la embajada de los EEUU de Norteamérica en Santiago de Chile para que entregue al tribunal la nómina de sus funcionarios a la fecha del 11 de septiembre de 1973.

  3. oficio a la Cámara de Diputados para que informe al tribunal de quienes fueron los parlamentario promotores del acuerdo de esa Cámara de agosto de 1973 que declaró como supuestamente ilegales los actos del gobierno constitucional e informe además de qué parlamentarios votaron a favor dicho proyecto de acuerdo.

  4. oficio a la Excma. Corte Suprema a fin que entregue al tribunal la nómina de los ministros que formaban parte de esa Corte a la fecha del golpe de Estado y de aquellos ministros que suscribieron una declaración relativa a una supuesta desobediencia del gobierno constitucional de la época al acatamiento de los fallos de tribunales.

  5. oficio a Policía Internacional para que informe a SS. Itma., respecto de las condiciones de la salida del país del ciudadano Pablo Rodríguez Grez,  jefe del grupo Patria y Libertad, tras el fracasado intento de golpe de Estado de junio del mismo año 1973.

  6. oficio a las empresas periodísticas de El Mercurio y La Tercera para que remitan al tribunal ejemplares de los periódicos El Mercurio, La Tercera, La Segunda y La Tribuna de los meses de octubre de 1972 a diciembre de 1973.

  7. Se cite a declarar a los periodistas señora Mónica González y señor Francisco Herreros a fin que declaren respecto de la presente querella por su conocimiento como resultado de sus investigaciones profesionales.

  8. Se cite a declarar al señor Federico Willoughby Mac Donald, vocero de la dictadura y más tarde alto funcionario del gobierno de Patricio Aylwin,  respecto de hechos de los que tiene un reconocido y personal conocimiento.

 

TERCER OTROSI :  Pedimos al tribunal tener por acompañados: 1) copia en idioma español del llamado Informe Church del Senado de los EEUU de Norteamérica del mes de diciembre de 1975, en que consta buena parte de los fundamentos  de la presente querella, y 2) copia de material de Wikipedia acerca del llamado Plan Zeta.

 

CUARTO OTROSI : Pedimos a SS. Itma. se sirva disponer se traiga a la vista y se tenga como parte integrante de la presente acción penal, el expediente relativo al episodio del bombardeo de La Moneda, formado a partir de la investigación acerca de la muerte del Presidente Salvador Allende.

 

QUINTO OTROSI : Pedimos al tribunal se sirva tener presente que conferimos poder y patrocinio a los abogados señores Eduardo Contreras Mella y Alfonso Insunza Bascuñan.