Comisión de Verdad Chile y Menores afectados por Represión de Estado Dictadura Pinochet.

Comisión de Verdad Chile y Menores afectados por Represión de Estado Dictadura Pinochet.
DECLARACIÓN DE LA AGRUPACIÓN DE EX MENORES DE EDAD, VÍCTIMAS DE PRISIÓN POLÍTICA Y TORTURA

*A LA OPINIÓN PÚBLICA*La *Agrupación de Ex – Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura* viene a declarar que:

Como es de público conocimiento, nuestra organización presentó entre el 31 de enero y el 31 de marzo de este año 164 casos de menores de edad víctimas de prisión política y tortura ante la Comisión Valech para su reconsideración dentro de los plazos legalmente establecidos.

De estos casos presentados, el número de casos aprobados por la Comisión es de sólo 34 casos, y no de 70 como le ha señalado a la prensa la misma comisión Valech.

En un análisis preliminar, podemos afirmar que el perfil de los casos rechazados por la Comisión Valech *que se encuentran dentro de su mandato son:*

1. *Caso de menor en gestación:* ambos padres se encuentran reconocidos como presos políticos víctimas de prisión política y tortura por la Comisión Valech en su informe entregado en noviembre del 2004. La madre fue torturada con un mes de embarazo, con golpes y aplicación de corriente. Al nacer, esta persona presentó claras secuelas de la tortura que sufrió en el vientre materno, como una sordera que la acompaña de por vida. Denunciamos que se le presentaron todos los antecedentes del caso a la Comisión para que este caso fuera aprobado *COMO LO ORDENA SU MANDATO. *

2. *Caso de gestación producto de la violación de su madre, seguido de tortura durante la gestación y posterior nacimiento en prisión:* madre se encuentra reconocida como presa política víctima de prisión política y tortura por la Comisión Valech en su informe entregado en noviembre del 2004. La madre permaneció en un centro de tortura por espacio de un año y medio, donde fue violada, torturada estando embarazada y donde también dio a luz. Denunciamos que se le presentaron todos los antecedentes del caso a la Comisión para que este caso fuera aprobado *COMO LO ORDENA SU MANDATO. *

Ambos casos son un botón de muestra de lo que la *Agrupación de Ex – Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura *viene planteando desde diciembre del año pasado: *que la Comisión Valech careció de una línea de investigación clara que identificara y reconociera a quienes fuimos víctimas de prisión política y tortura siendo niños y niñas con criterios ecuánimes. Constatamos con estupor que en este período de reconsideración nuevamente la calificación quedó a criterio del funcionario que recibió el caso. *

Así mismo, denunciamos que la Comisión Valech rechazó un sinnúmero de casos que se encuentran dentro de su mandato, por razones que desconocemos ya que ni siquiera se dignó a entregarnos una respuesta. Entre esos casos rechazados, tenemos casos de:

3. Nacimiento en prisión
4. Secuestro y detención de menores en cárceles de menores, hogar de menores de Carabineros de Chile y comisarías.
5. Secuestro de menores en ratoneras, donde fueron brutalmente interrogados y maltratados.
6. Caso de arresto domiciliario por espacio de un mes. Casos rechazados por la Comisión Valech *que se encuentran fuera de su restringido mandato:*

1. Casos de tortura e interrogatorios a niños y niñas durante el allanamiento SELECTIVO de su domicilio.
2. Secuestro de menores y sometimiento a simulacros de fusilamiento de connotación pública en su época.
3. Adolescentes detenidos durante protestas, golpeados y torturados.

En segundo lugar, denunciamos que, a pesar de que nuestra organización le viene planteando a la Comisión Valech desde el mes de diciembre del año pasado, que ha marginado de su reconocimiento a personas que fueron víctimas de prisión política y tortura siendo niños y niñas debido a su propia falta de directrices claras hacia este grupo, *no ha existido la voluntad política necesaria por parte del ejecutivo para remediar esta importante omisión. *

En tercer lugar, sostenemos que frente al cierre y disolución de esta comisión no nos queda más que recurrir a la justicia para garantizar un mínimo de igualdad ante la ley, y denunciar esta marginación de la que hemos sido objeto ante organismos internacionales de Derechos Humanos.

Sin otro particular,

Se despide atentamente

*AGRUPACIÓN DE EX – MENORES DE EDAD
VÍCTIMAS DE PRISIÓN POLÍTICA Y TORTURA
*exmenores@gmail.com


Santiago, 21 de abril de 2005

Señor
Ricardo Lagos Escobar
Presidente de la República
Presente

Junto con saludarle, nuestra organización viene a señalar lo siguiente:

La Agrupación de Ex – Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura reconoce el valor ético que tuvo el Informe emitido por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura para la sociedad chilena, ya que estableció que la tortura constituyó una política de Estado destinada a someter y aterrorizar a la población durante la dictadura militar.

Sin embargo, hemos hecho pública nuestra preocupación por la ausencia de una línea de investigación en la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura que permitiera identificar y otorgar el debido reconocimiento a quienes fuimos víctimas de esta política de Estado siendo niños y niñas.

Sin lugar a dudas la publicación de un anexo con 102 personas en el Informe Valech titulado “Menores de edad detenidos junto a sus padres o nacidos en prisión”, constituyó un primer paso para visibilizar este tema en la sociedad chilena. No obstante, desde la publicación del informe ha quedado al descubierto que los niños y niñas torturados fuimos muchos más que 102. Pese a carecer de mayores recursos, nuestra agrupación localizó y presentó durante el período de reconsideración de la Comisión (diciembre 2004 – marzo 2005) 163 casos de niños, niñas y adolescentes torturados y prisioneros políticos que no se encuentran en el Informe Valech. Además, Fundaciones como el Programa de Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (P.I.D.E.E.) o la Vicaría de la Solidaridad, que cuentan con archivos que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por Naciones Unidas, contienen numerosos antecedentes sobre este tema.

Por esto reiteramos hoy nuestra petición de reabrir la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura para todas las víctimas de prisión política y tortura, y en lo que se refiere a los menores, modificar su mandato para que todos los que fuimos víctimas de esta política de Estado siendo niños y niñas, seamos reconocidos como tales. Además, se hace indispensable que la Comisión defina el concepto de tortura en niños y niñas de acuerdo a los estándares internacionales, y aborde este tema en su real dimensión.

En segundo lugar, queremos reiterar nuestro profundo desacuerdo con la distinción que hizo la Ley de Reparaciones nº19992 promulgada el 24 de diciembre de 2004, al hacer una diferencia entre las reparaciones entregadas a quienes tenían participación política o social al momento de su detención (listado de víctimas) y quienes, por ser niños y niñas, no la teníamos (anexo de menores de edad). Reconocemos que la Comisión hizo un gesto para enmendar esta situación, traspasando a una gran cantidad de personas que estaban en el anexo al listado de víctimas. Sin embargo, aún quedan 13 personas en el anexo que no tienen ese reconocimiento, y que por lo tanto, no tienen derecho a las mismas reparaciones que los demás. Según se nos ha informado, se trataría fundamentalmente de personas que estaban en gestación cuando sus madres fueron detenidas, y que por lo tanto, fueron víctimas de tortura intrauterina.

No es posible medir el grado de sufrimiento experimentado. No es posible establecer una escala que mida el impacto que la tortura puede tener en una persona. No se puede establecer si el sufrimiento de un niño afectado por su uso en calidad de rehén es mayor o menor al sufrimiento experimentado por otro niño debido a la tortura que sufrió cuando se encontraba en gestación.

Por esto solicitamos a usted que todas las personas que fueron víctimas de prisión y tortura tengan el pleno reconocimiento de su calidad de víctimas, y que por lo tanto, se beneficien de las mismas reparaciones que establece la ley.

En tercer lugar, la misma Ley de reparaciones nº19992 en su artículo nº15 cubrió con un manto de silencio de 50 años los antecedentes recopilados por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, no permitiendo si quiera su acceso a magistrados del Poder Judicial que investigan causas de Derechos Humanos. Los tratados internacionales establecen que la tortura de niños y niñas es un crimen de lesa humanidad imprescriptible que no puede quedar en la impunidad. La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó recientemente una resolución en la que afirma que “los Estados tienen la obligación de investigar y si hay pruebas suficientes, llevar ante la Justicia a los responsables y castigar a los culpables de esas violaciones”. Chile merece avanzar hacia el futuro por el camino de la verdad y la justicia, y por eso exigimos que este manto de impunidad se levante.

Por último, queremos reiterar nuestra solicitud de audiencia, hecha el 12 de enero del presente año, para abordar estos temas.

Sin otro particular,

Se despide atentamente,
Agrupación de Ex – Menores de Edad
Víctimas de Prisión Política y Tortura

exmenores@gmail.com


LLAMADO DE LOS EX PRESOS MENORES DE EDAD DE LA DICTADURA

Santiago, 21 de enero de 2005

Estimados amigos y amigas,

Junto con saludar la labor que ustedes realizan por la protección de los Derechos Humanos en Chile, queremos señalar lo siguiente:

Somos una organización de personas que siendo menores de edad fuimos víctimas de prisión y tortura en Chile durante la dictadura militar. Hoy es de público conocimiento que el Estado de Chile implementó durante esos años una política de Estado destinada a desarticular los movimientos sociales y políticos de la época, sometiendo a sus opositores a vejámenes y torturas ampliamente descritas en el Informe Valech.

Esta política de Estado no dejó fuera a los menores de edad, siendo hoy sorprendente a los ojos de la opinión pública que niños, niñas y adolescentes hayan permanecido secuestrados, interrogados y torturados durante días, e incluso semanas, en recintos como Villa Grimaldi, Cuartel Borgoño, Tres Álamos, y en algunos casos en sus propios hogares. Hoy nos enfrentamos a la constatación de que nuestro uso como niños y niñas, tanto en calidad de rehenes, como en prácticas de tortura física y psicológica hacia nuestros padres, e incluso hacia nosotros mismos, constituyó un hecho generalizado y fue una práctica frecuente de los organismos de represión en época de dictadura.

Si bien reconocemos el valor ético que ha tenido el Informe Valech para la sociedad chilena, en tanto estableció la existencia de una política de Estado que usó la tortura como método, consideramos que la experiencia de quienes fuimos menores de edad debe ser abordada con mayor profundidad. Por esto nos hemos agrupado por primera vez para reconstruir la memoria desde nuestra propia experiencia.

En este contexto, como organización nuestro primer objetivo es recopilar los testimonios de todas las personas que siendo menores de edad sufrieron prisión política y tortura, hayan calificado o no ante la Comisión Valech, y por lo tanto, incluyendo en esta categoría a quienes estaban en gestación cuando sus madres fueron detenidas aunque no hayan nacido en prisión. La recopilación de estos testimonios es vital para la reconstrucción de la memoria histórica de nuestro país, y es importante que podamos hacerlo desde nuestra propia experiencia.

Asimismo, hemos constatado que la gran mayoría de las personas que siendo menores fueron víctimas de tortura no se encuentra en el Informe Valech. Esto se debe fundamentalmente a que la situación de prisión y tortura fue una situación extremadamente difícil y dolorosa para las familias, y debido a esto mantuvieron esta situación en silencio. Sólo a partir de la publicación del informe, y del reconocimiento de la existencia de menores de edad propiamente tal afectados por prácticas de tortura física y psicológica, muchas familias abrieron este tema en su seno por primera vez, cuando la Comisión ya había cerrado las inscripciones. Por otra parte, algunos padres mencionaron esto sólo en sus propias declaraciones, ya que no se les dijo que sus hijos e hijas debían presentarse personalmente. Por esto hemos iniciado las gestiones necesarias para buscar alguna solución a estos casos.

Un segundo objetivo importante es la presentación de un juicio colectivo de personas que siendo menores de edad fueron víctimas de prisión política y tortura. Un pilar fundamental de la reparación es sin lugar a dudas la justicia, más aún si se trata de crímenes de lesa humanidad cometidos en perjuicio de menores. Les invitamos a formar parte de esta querella que queremos presentar colectivamente en marzo. A la fecha hemos ubicado a cuarenta personas dispuestas a formar parte de esta iniciativa legal; esperamos en marzo ser unas cien personas para colocar con fuerza este tema en el debate público.

Nuestro tercer objetivo tiene que ver con la Ley de reparaciones actualmente vigente. Esta ley no nos consideró como víctimas propiamente tal al dejarnos fuera de la mayoría de sus beneficios. Actualmente nos encontramos solicitándole al gobierno un reconocimiento formal de nuestra calidad de víctimas, y de beneficios concretos en materia de educación, salud y vivienda.

Nos dirigimos a ustedes con el convencimiento de que nos pueden ayudar en este camino. Les solicitamos a todos los organismos de Derechos Humanos, y las personas en general que nos ayuden a localizar a los hijos e hijas de militantes de todos los partidos políticos para que formen parte de esta iniciativa por la memoria y la justicia. Es para nosotros de suma importancia localizar a la mayor parte de quienes vivimos tortura y prisión siendo menores de edad, estén en Chile o en el extranjero. Sabemos que podemos contar con el apoyo y la comprensión de ustedes, en el entendimiento de que esta iniciativa apunta a que nos podamos hacer cargo hoy de una situación para la cual no teníamos herramientas en el pasado, y que éste constituye quizás el acto de reparación más importante que está a nuestro alcance.

Para mayor información pueden dirigirse a:

  • Ana Cortez Salas, 56-2-734-9682 o 09-771-4805
  • Vilma Blamey: 56-2-695-2580
  • Macarena Aguiló Marchi, 56-2-341-3150 o 09-998-3357
  • Correo de contacto: exmenores@gmail.comAgrupación de Ex- Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura


      


Si hay algo que pueda aporar sobre cualquier hecho importante ocurrido en la historia reciente, compártalo con nosotros enviándonos un e-mailpara que así podamos darlo a conocer. Si posee algún antecedente sobre cualquier compañero desaparecido o asesinado por la dictadura, compártalo también con nosotros, eso contribuirá a que jamás los olvidemos.

“Hora de la Verdad” de una periodista “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

“Hora de la Verdad” de una periodista “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

Chile: Dura denuncia de una periodista sobre atrocidades de la dictadura

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Resumen Latinoamericano / La Nación – Una confesión jamás realizada a los medios de comunicación es la que hizo la noche del jueves la periodista y opinóloga, Pamela Jiles, quien declaró haber sido “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

La profesional reconocida por su fuerte carácter, dijo esto en la denominada “Hora de la Verdad” a la que llegan los finalistas de “Vértigo” de Canal 13 antes de que la gente decidiera entre ella y la actriz Javiera Contador como ganadora del último capítulo de Diana Bolocco antes de salir de prenatal.

El animador Martín Cárcamo fue el encargado de conversar con Jiles, a quien derechamente le preguntó cómo era fuera del personaje duro que durante años han conocido los televidentes.

Con un poco de duda y admitiendo que hubiese preferido tener esta conversación en privado, “la Abuela”, como se le conoce en los programas de farándula, finalmente abrió su corazón y contó los vejámenes que vivió a los 16 años cuando a la salida de su colegio “fui secuestrada por unos hombres que llevaron a un lugar donde fui golpeada, humillada y abusada sexualmente”.

Aunque se le vio entera, la profesional señaló que su círculo íntimo está enterado de esto y que no se había dado la ocasión de contar lo que vivió en ese momento en que afirmó “perdí mi dulzura” porque “era una niña” a la que se le dijo que había sido raptada “por ser enemiga política de Pinochet”.

Aprovechó la vitrina del espacio para decir que el Estado “no ha reivindicado a esos miles de torturados y presos políticos de los cuales muchos han muerto sin una reparación y que son mis hermanos” y sacó a colación una huelga de hambre que realizan algunos de ellos en Rancagua y que “no tiene cobertura de los medios de comunicación”.

Luego de señalar que “mis nietos me devolvieron la dulzura”, concluyó la entrevista en un apretado abrazo entre el conductor y Jiles, quién no pudo contener las lágrimas.

Finalmente, la dura Pamela se fue ganando al público que la premió con los pasajes a Cancún sorteados por Vértigo.
Pamela Jiles en Vértigo: Fui secuestrada y abusada en dictadura

La periodista hizo esta confesión inédita al público en el programa Vértigo de Canal 13, oportunidad en la señaló que a los 16 años fue raptada de su colegio por agentes del Estado, torturada y abusada sexualmente por ser “enemiga política del régimen Pinochet”.

Carta de Pamela Jiles

Nietitos amados, les escribo todavía exhausta y conmovida por lo que viví anoche en el programa “Vértigo”, no sólo porque fue extremadamente difícil hablar allí de algo que he guardado durante décadas, sino sobre todo porque era mi obligación darle visibilidad a mis hermanos, los ex presos políticos torturados, cuarenta de los cuales se mantienen en huelga de hambre desde el 13 de abril sin que ningún medio de comunicación informe siquiera que existen, menos aún que están muriendo sin que el Estado los reivindique, repare y reconozca en justicia como víctimas de delitos de lesa humanidad.

Mi caso es uno de miles. Soy un número más en la lista llamada “Informe Valech”, basada en datos comprobados que el Arzobispado recopiló, documentó y chequeó minuciosamente. Es necesario decir que quienes declaramos ante esa Comisión somos sólo una pequeña parte de los torturados por los servicios represivos de la dictadura. Hay cientos de compañeros cuyos casos no fueron incluidos, porque ya habían muerto en el año 2004 -fecha en que se hizo el catastro de torturados-, porque vivían fuera del país, porque no existían antecedentes probatorios de su tragedia o por otras razones. Qué injusto es que ellos ni siquiera sean reconocidos por el Estado en su calidad de víctimas de la dictadura.

Los datos del Informe Valech son chocantes pero no muestran la magnitud del daño: vidas quebradas, biografías de enorme dolor, el drama de callar durante décadas una verdad que debería avergonzar a los torturadores y no a sus víctimas. Los medios de comunicación ocultan que esa lista contiene 3.621 casos de mujeres torturadas en dictadura, 3.400 de ellas abusadas sexualmente. Anoche intenté hablar por todas ellas, cuyos testimonios nadie escucha. Cada una de esas mujeres vivió la misma pesadilla que yo, pero no tienen la posibilidad de ir a un programa de alta audiencia, en un canal de la televisión abierta, y contar la terrible verdad.

Tampoco hay espacio en los medios para proclamar que los torturadores de Pinochet no se amilanaron frente a la edad de sus víctimas. En el Informe Valech figuran 1.244 menores de 18 años, 176 de los cuales eran menores de 13 años.
Éramos niños. Estábamos en la edad de jugar despreocupadamente, de reír y descubrir la belleza del mundo, pero nos apresaron y sometieron a suplicios indescriptibles. Algunos de nosotros logramos sobrevivir, marcados para siempre por un dolor sin final. No sé -me lo he preguntado muchas veces- si habría sido mejor que me mataran, no seguir viviendo con esta carga. Pero entonces recuerdo a los que no pudieron enamorarse, luchar con su pueblo en las calles, volver a sonreir, soñar con un país sin miedo, experimentar momentos felices, tener hijos y nietos, verlos crecer, esos otros niños que el Informe Rettig -de 1991- determinó en 54 casos de detenidos desaparecidos menores de edad. Yo pude ser parte de esa lista. De hecho, no sé y nunca sabré por qué no estoy entre ellos.

Es extraño lo que me pasa hoy: a pesar de todo estoy contenta de haber ganado anoche. Es una tontera frente al horror, pero me parece que entre tantas derrotas, tanta pérdida, tanto ninguneo y rechazo, nos viene bien -a La Abuela y sus nietos- ganar en algo. Tiene cierta poesía el hacerse escuchar con más de veinte puntos de rating, en el programa de mayor audiencia del país. Me sentí muy acompañada por cada uno de ustedes. Mis nietos en masa se sumaron tuiteando, escribiendo, haciendo fuerza mental, apoyando de mil formas, desde todas las ciudades de Chile, y también desde Alemania, Estados Unidos, Australia, Uruguay, Argentina, Suiza, España y Dinamarca, donde muchos chilenos vieron el programa y me respaldaron. Anoche fuimos un gran ejército-chuZma. Ese es un verdadero triunfo. Y es hermoso, bueno y justo.

Pero sin duda, el mayor logro de anoche es haber visibilizado, en el marco de un exitoso estelar, a las personas que vivimos prisión política y tortura. Instalar en la pantalla, inesperadamente, el sufrimiento, los vejámenes, las torturas sicológicas y físicas, los electrochoques, las violaciones, los amagos de fusilamiento, las ruletas rusas, los pau de arara, que sufrimos personas concretas, de carne y hueso, sólo por pensar distinto que Augusto Pinochet Ugarte. Tengo la esperanza de que ustedes me ayuden a divulgar las reivindicaciones de los ex presos políticos torturados que hoy llevan una semana en huelga de hambre con el siguiente petitorio:
– que las pensiones para los presos políticos de la dictadura sean niveladas a un ingreso mínimo necesario que garanticen la supervivencia
-que reciban un desembolso único de una cantidad relativa correspondiente a lo padecido y denunciado ante instancias de la Justicia
-que sus derechos a pensión y a estudio sin costo alguno puedan ser traspasados a miembros de la familia y esposas o esposos. Lo segundo tiene sentido debido a que la edad de la mayoría de ex presos supera los cincuenta años.

Ha llegado la hora de sacar la voz. Durante años y años yo no hablé de mi propia experiencia simplemente porque no era capaz. No podía. Cuando intenté hacerlo no me salían las sílabas ni las frases. Mi testimonio frente a la Comisión Valech fue posible porque ellos tenían la documentación detallada de mi caso y porque había profesionales altamente especializados que se tomaron todo el tiempo necesario para permitir que uno pudiera hacer el relato de lo vivido. Pero incluso allí quedé por horas inmovilizada y sin habla, como si el dolor estuviera más allá de las palabras, condenado al silencio.

Muchas veces en estos años, sobre una micro, o caminando por las calles o mirando el mundo a mi alrededor musité para mí misma esa canción de María Elena Walsh: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando. Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal… y seguí cantando”.

Los años y ustedes, nietitos, me han hecho fuerte. Me han permitido cantar al sol como la cigarra. Eso hicimos juntos anoche: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui, sola y llorando”. Pero ustedes me devuelven la dulzura. Ustedes me dan el valor necesario. Ustedes me rescatan de la oscuridad. “Igual que sobreviviente que vuelve de la guerra”.

Lelia Pérez, ex menor denuncia secuestro de menores, violación, abusos deshonestos, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

Presentan querella por violencia sexual política contra menores de edad en dictadura

8 enero, 2015 12:48 am

La interpuso Lelia Pérez, quien tenía 16 años, por hechos acaecidos en el ex Estadio Chile. Fue acompañada por representantes de varios sitios de memoria, entre ellos Villa Grimaldi, y de la Fundación Víctor Jara, la hija del artista, Amanda Jara, familiares y amigos.

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Una querella criminal por los delitos de secuestro de menores, violación,  abusos deshonestos, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, además de asociación ilícita, interpuso en el Palacio de los Tribunales de Justicia, el abogado Hiram Villagra en representación de Lelia Pérez, por hechos acaecidos en el ex Estadio Chile en 1973.

El libelo,  patrocinado por la Corporación de Derechos del Pueblo (Codepu), está dirigido en contra de Edwin Dimter Bianchi, Roberto  Souper Onfray, Raúl Jofré González, Hugo Sánchez Marmonti, Pedro Barrientos Núñez, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf,  Jorge Smith Gumucio y todos aquellos que resulten responsables como autores, cómplices y encubridores.

Villagra señaló que los hechos,  sancionados como crímenes contra la humanidad, están contemplados en el Protocolo (II) adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional y por la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas.

Agregó que lo relevante de la querella es que al momento de sufrir el ultraje y la tortura Lelia Pérez era una escolar de 16 años de edad, “aquí además de la agresión hay un tema de ataque a menores y se perpetra en un sitio como el Estadio Chile, donde además de ser uno de los recintos más importantes de detención de Santiago, asesinaron a Víctor Jara y Litré Quiroga”.

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Lelia Pérez, socia y ex directora de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, relató que fue detenida 12 de septiembre en la Escuela Abelardo Núñez. “Estábamos allí porque esperábamos que nos llamaran a hacer una marcha como había sido el 29 de junio de 1973”.

Contó que el grupo fue detenido y llevado a la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde se les hizo simulacros de fusilamiento y posteriormente fueron trasladados al Estadio Chile.

Expresó que fue llevada a los camarines donde le colocaron una especie de manta y le realizaron un interrogatorio que calificó de “absurdo y ridículo”.

“A mi, de 16 años, vestida de uniforme, con mi bolsón y mis cuadernos; me preguntan por los líderes de la Unidad Popular, entre ellos Carlos Altamirano,  Secretario General del Partido Socialista, y yo no tengo respuestas, son personas que conocía de la televisión y los diarios. Comienzan a aplicarme electricidad de forma muy violenta”. Manifestó que luego fue ultrajada.

“Ellos hacen un llamado a los otros hombres prisioneros y les dicen: miren lo que hacemos con sus putas. Es decir, yo en ese momento no represento ni un peligro,  ni un riesgo, no están buscando ningún tipo de información. Lo que están haciendo es buscar mi condición de mujer en función de degradar a los enemigos que ellos consideran en ese momento”, expresó.

Por su parte, Alberto Rodríguez, director de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, a nombre de los sitios de memoria Casa de Memoria José Domingo Cañas, Venda Sexy, Nido 20 y la Asociación de Memoria y DD.HH. Colonia Dignidad, indicó que es relevante “visibilizar los horrores de la dictadura”.

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“Nuestra sociedad es una sociedad silenciada y estas acciones valientes como la que está presentando Lelia muestran todo el horror, el desprecio por la humanidad, que fueron capaces de tener los asesinos y genocidas de este país”, dijo.

“A muchas de nuestras estudiantes les ha tocado actualmente ser toqueteadas, desnudas, vejadas.  Este tipo de vejámenes no pueden volver a ocurrir en nuestro país. Es una práctica del pasado pero que tiene secuelas y repercusiones en el presente”, indicó Rodríguez.

Añadió que ayudarán a impulsar que el Estadio Víctor Jara “sea declarado un sitio de memoria, porque nuestro país, la memoria de Víctor, la memoria cultural así lo requiere”

A la rueda de prensa asistió la hija de Víctor Jara, Amanda Jara, y el miembro del directorio de la fundación, el cineasta Cristián Galaz, quien señaló la importancia de acompañar a Lelia, “en la persecución de la verdad y la justicia. Digámoslo claramente justicia a 41 años es imposible que exista. Hay muchas más víctimas de la tortura, de la violencia que se ejerció en el Estadio Chile en ese momento. Hay incluso asesinatos y desapariciones que nunca han sido esclarecidos”.

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Ex-Menores se querellan contra excomandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, y otros dos militares,

Justicia acoge una querella contra Juan Emilio Cheyre

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Tres hermanas presentaron una denuncia contra el exjefe del Ejército por hechos ocurridos a fines de 1973, la que fue acogida por Corte de Apelaciones
 | 24 SEPTIEMBRE 2013 –  POR GUILLERMO ALDAY

querella contra Juan Emilio Cheyre

Las hermanas Monroy Rodríguez. De izquierda a derecha Yelena, Marianela, Mónica y Natacha, tres de las cuales presentaron la querella contra Juan Emilio Cheyre. Fotografía: Andrea Cantillanes
La Corte de Apelaciones de La Serena iniciará una investigación contra el excomandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, y otros dos militares, por hechos ocurridos entre los años 1973 y 1974 en la ciudad de La Serena.

LA FRASE

Él (Cheyre) venía supuestamente con una orden de la Fiscalía Militar y se identificó con su cargo de teniente

Mónica Monroy

La familia de las hermanas Natacha, Yelena y Marianela Monroy Rodríguez presentó el pasado 10 de septiembre la querella en la que se acusa a Cheyre de haber dirigido en octubre de 1973 el allanamiento de su casa y la detención de su madre Elena Rodríguez, militante socialista, y las tres niñas, en ese entonces de uno, tres y doce años de edad. El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de La Serena, Jaime Franco, acogió a trámite la querella en contra de Cheyre y ya habría dado las órdenes para que se les tome una declaración a los denunciantes y se realicen peritajes psicológicos. Cheyre fue comandante en jefe del Ejército chileno entre 2002 y 2006, durante el gobierno de Ricardo Lagos, y desde el cargo hizo un mea culpa en nombre de la institución por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen militar. El pasado enero asumió la presidencia del Servicio Electoral (SERVEL), pero tuvo que renunciar en agosto, aunque no al directorio del organismo, al reflotar las acusaciones que lo vinculan a otro controvertido hecho ocurrido también en La Serena. En aquella época, Cheyre entregó en un convento a Ernesto Lejderman, que tenía dos años, después de que un pelotón de soldados asesinara a los padres del niño, el argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Rosario Ávalos. Cheyre ya dijo en su momento que se limitó a entregar el bebé a las monjas por orden superior y que hasta 1998 no supo la verdad de lo ocurrido. RELATO. En entrevista con diario El Día, Natacha, Marianela y Yelena Monroy Rodríguez recordaron que eran menores de edad cuando el 6 de octubre de 1973, una patrulla militar llegó a su casa para buscar a su madre, Elena Rodríguez, por sus vínculos con el socialismo. Otra de las hermanas y que no fue parte de la denuncia, Mónica Monroy Rodríguez (51) recuerda que la patrulla militar se presentó en su casa alrededor de las once de la mañana. “La patrulla militar irrumpió en la casa violentamente, rompiendo la puerta con un culatazo y gritando con insultos y garabatos que buscaban a mi mamá”.  “Nosotros pensábamos que nos iban a matar porque siempre estaban apuntándonos con la metralleta contra la muralla”, relata. Todos los hechos serán a partir de ahora materia de una investigación.

Acerca del Autor

Guillermo Alday

Periodista
Periodista. Jefe de Informaciones El Día.

 

“Hay que dar vuelta la página”. Patricia Pienovi A. Ex Menor

“Hay que dar vuelta la página”

… Y finalmente, a riesgo de que me encuentren repetitiva, o que piensen que “utilizo” mi condición de exmenor, o de hija de una torturada y de un torturador, seguiré testificando como sobreviviente que soy ya que soy y somos parte de un contínum histórico del cual no podemos escapar, aunque nos hagamos los lesos.

por Vittoria È Natto (Notas) el Martes, 7 de mayo de 2013

Más de una vez se me ha dicho, más de una vez he escuchado: “vamos… hay que dar vuelta la página”…. ¿Acaso nos parece desconocida esta frase?. Más de una vez me he sentido interpelada por ella… por la secreta agonía que subyace en ella: un alma masoquista que desea permanecer en el dolor y se aferra a él, pues no sabe, no quiere o no ha aprendido, a vivir sin él.

 

Más de una vez me abofeteé el alma para verificar si aquella incapacidad de “dar vuelta la página” correspondía a un juego sádico-masoquista de víctimas y victimarios. Y siempre me he respondido lo mismo. Una y otra vez… majaderamente, mi alma resurge y dice…. se da vuelta una página o unas cuantas, en la vida de cada cual… cuando éstas son episodios… circunstancias… sucesos que te hacen crecer, de los cuales aprendes aún cuando te lleve mucho tiempo lograr los aprendizajes que te permitan triunfar con ese conocimiento vital.

Sin embargo, hay sucesos, hechos que no son sólo tales. Se trata de eventos generados en forma NO PARTICULAR sino social… donde lo particular, lo individual se ve intervenido por lo social, por un entramado que de suyo, ha sido originado por cada uno de los que componen el grupo social… este tipo de situación corresponde a un “daño NO particular” (DNP) el cual se contrapone al daño particular (DP).

Por DP entenderemos todas y cada una de las circunstancias, eventos o sucesos que nos ocurren en la vida como parte del proceso de crecimiento y eprendizaje que cada uno de nosotros hace a lo largo de su existencia. Entiéndase muerte de algún ser querido, separaciones en la familia, dificultades económicas, enfermedades catastróficas, accidentes, abandonos; en fin un conglomerado de situaciones que nos enfrentan a preguntas vitales y que, lo deseemos o no, nos vemos obligados a respondernos, aunque sea en lo más profundo de nuestro ser y no se lo confesemos a nadie.

Por otro lado el DNP es aquel que resultando en pérdida, mutilación, accidente, pobreza, pérdida de trabajo, salud física o emocional e incluso mental y/o muerte, es producido en un ambiente social predeterminado a causar dicho “daño” o “marca” con fines específicos en una determinada sociedad. Quien o quienes generan este ambiente, este movimiento social, entramado social con el fin de perseguir determinados objetivos… NO son personas en sí mismas, sino construcciones sociales. Es decir, no se trata del Sr. N.N. que produjo tal o cual daño en mi vida (eso es DP), sino de un Sr. N.N. que produjo un daño en mi vida para lograr un “bien” u objetivo que redundaría en un “bien mayor” para un conjuntos de Srs. N.N., todos los cuales se agrupan en un constructo denominado “sociedad”.

Así entonces, en esta tierra que me vio nacer y en esta vida particular que me tocó vivir, tan particular como la tuya. Hay un componente que lejos de ser privativo mío, es compartido por un número aún no determinado de compatriotas. Y me refiero a quienes osaron u osamos, pensar que el capital y la economía de libre mercado son formas inmorales e inhumanas de vida y por el contrario, optamos por lo colectivo, lo comunitario y el bien común. Todo lo cual no excluye a los de la “otra vereda” en cuando a las intensiones de bien común. Claro que detenernos a dirimir qué es el bien común, es un asunto que daría para una larga nota que no es pertinente en este caso.

Decía pues, que en este país que nos vió nacer, se produjo un fenómeno particularmente especial. Sí, estoy hablando del golpe de estado de 1973, la dictadura y la mal llamada transición democrática; en definitiva los invito a mirar la corta friolera de los últimos 40 años. ¡Uau y vaya que se dice rápido! y sin embargo, qué lento pasan también.

A principios de los 70 inmersos en el contexto mundial y con nuestra naturaleza chilensis que siempre está buscando aceptación en lo foráneo en lo que está más allá de la cordillera y el mar, tuvo la osadía de gestarse y hacerse realidad un proyecto novedoso e inédito, “la vía chilena al socialismo” planteada por el presidente Salvador Allende. Con la venia del mundo socialista y la fama y prestigio de los movimientos culturales europeos y de Francia específicamente, (vaya una muestra de su influincia  en las calles céntricas de santiago y ciertas construcciones snob que trataban de emular a la cuidad de las luces y su bohemia cultural).

Nada había de pecaminoso o subversivo en los planteamientos, todo ser humano está de acuerdo en que todos tenemos derecho a vivienda, salud, trabajo y protección social. Nada nos desunía, sino sólo el cómo lograrlo. Pues bien, este querido y pequeño, pero atrevido país llamado Chile, se atrevió a formular un camino hecho a la medida de lo chilensis, a la medida de lo nuestro a la medida del pueblo, y que finalmente tuvo a bien llamarse Unidad Popular.

En fín, no es mi idea llenar estas líneas con datos históricos, pues no soy historiadora; sino más bien situar en su correspondiente escenario lo que he planteado antes del Daño Particular v/s el Daño No Particular. Pues bien, cuando comenzó esto de la “vía chilena al socialismo”, nos granjeamos un pequeño pero importante lugar en la historia universal. Así muchos países y estructuras sociales ajenas a la nuestra volcaron sus ojos en esta suigeneries forma de vida y organización que pretendíamos darnos.

No sólo los Estados Unidos de América y la entonces Unión Soviética se volcaron a observarnos, sino varios otros actores del escenario mundial tenían puestos los ojos en lo que se hacía y no se hacía en este proyecto. Y bueno, qué pasó entonces, ¿Dónde comenzó el fin del proyecto?, ¿Dónde se generó el quiebre de un proyecto que se veía con buenos ojos en el conglomerado mundial?

Lastimosamente, no puedo dar respuesta a estas preguntas; tan sólo puedo limitarme a los hechos de los cuales fui testigo, y desde allí ví cómo la sociedad o más bien una parte de ella, desintió, estuvo en desacuerdo con la forma de lograr este tan anhelado “bien común” que planteaba la UP. Así pues se fue gestando un entramado social que fue cobrando fuerzas en base a la consientización de las personas y la imposición del miedo.

Consientización en la conversación de la “cola” para el pan, en la lectura de los diarios e informativos de la época, la propaganda anti socialista de los Estados Unidos de Norteamérica en el marco de la guerra fría post 2º guerra mundial, todo lo cual vino a esculpir en las mentes de los chilenos algunas ideas peculiares: “los comunistas se comen a los niños”, “estos quieren que todos vistamos iguales”, “no tendremos libertad”, “tendremos que entregarles nuestros bienes económicos al Estado para que se los regalen a los pobladores”, en fin…. una serie de verdades a medias y mentiras a medias. que permitieron cuajar en la mente de este país el escenario apropiado para que las FFAA se alzaran en contra de un gobierno elegido democráticamente, he hicieran lo que hicieron a partir del 11 de septiembre de 1973.

Hace poco tiempo llegó a mis manos una cifra perturbadora, setecientos mil muertos… (700.000.-) por la dictadura en Chile. Esta cifra esconde, sin duda un gentío enorme de “testigos” directos o no, de esta matanza llevada a cabo por las cúpulas de poder económico con la anuencia y ejecución de las FFAA. Entonces surge la pequeña pregunta ¿cuántos serán los testigos?. Pasando por las familias de los muertos, los sobrevivientes y sus grupos familiares, los vecinos y simples testigos; quizás podríamos llegar a elucubrar que alrededor de un 25% de la población sufrió los embates de esta mano dura que nos impuso el mundo del comercio, el mundo de las transacciones. Seguramente un sociólogo podría corregir mis cifras, sin duda alguna; sin embargo, no deja de ser interesante este “dato” para responderse acerca del tipo de sociedad que tenemos hoy en día, luego de 40 años del inicio de este proceso.

Cuando miro el escenario actual, a las puertas de una nueva elección presidencial recuerdo lo que mi padre me contaba acerca de los programas de la “derecha”, él me decía que estos señores sabían muy bien lo que hacían, que era necesario estar 40 años en el poder para que se implantara bien el nuevo sistema. Que era necesario una nueva constitución como primera fase de esta transformación y que luego habría que ir viendo cómo se movían a los actores de la política para conseguir lo que hoy tenemos. La implantación orgánica del sistema neoliberal en esta angosta faja de tierra.

Así pues nos convertimos en el laboratorio viviente de los tesistas de la naciente carrera de Ingeniería Comercial y gracias a los jóvenes que pactaron en Chacarillas, hoy tenemos este sistema que nos agobia a la mayoría mientras da respiro a los dueños de los bienes de este territorio.

Cabe preguntarme entonces, si este país tiene dueños tan poderosos que logran que el poder político sea tan sólo un teatro de marionetas más o menos directo, entonces qué rol cumplen las instituciones de las democracias modernas en nuestro país. El estado, las cámaras, el poder judicial entramado que está al servicio de los dueños del territorio transformándonos en un país feudo y no en una democracia moderna. Seguramente podremos afirmar entonces que la postmodernidad en Chile no es más que el retorno a un feudalismo tecnologizado que nos brinda la apariencia de sociedad desarrollada o en vías de desarrollo.

Frente a tal retroceso en la evolución de la humanidad, que por cierto no es privativa de este pobre país, me piden que dé vuelta la página; osea, que siga mirando a bien al señor feudal que aún a sus más de ochenta lustros aún activa sus redes para que no salgan a la luz sus verdades. El Diario de Agustín por ejemplo, u otras tantas iniciativas que se siguen viendo cooptadas, y lo seguirán siendo mientras cierto segmento de esta sociedad no pierda la cobardía, el miedo intrínseco a la muerte.

Así pues, a pesar de lo extensa de mi respuesta, estoy en plena facultad de responderle a aquellos que me dicen “da vuelta la página” que no, no me da la gana acogerme a la sombra del señor feudal, no me da la gana mantenerme a la sombra del árbol que da más sombra. No necesito seguridades ya que mis convicciones y la fuerza de la realidad vivida son mi amparo y la luminaria que me guía. Y finalmente, a riesgo de que me encuentren repetitiva, o que piensen que “utilizo” mi condición de exmenor, o de hija de una torturada y de un torturador, seguiré testificando como sobreviviente que soy ya que soy y somos parte de un contínum histórico del cual no podemos escapar, aunque nos hagamos los lesos.

Patricia Pienovi A ( Vittoria è Natto)

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Santiago, mayo de 2013.-