Film acerca dictadura,exilio, desaparición forzada.“Te extraño, hermano”.

Film acerca dictadura,exilio, desaparición forzada.“Te extraño, hermano”.

 

TE Extraño.

 

La película Te extraño (2010), del director argentino Fabián Hoffman, puede interpretarse como un relato de formación. El filme narra la historia de Javier, un adolescente de 15 años que vive con su familia en Argentina. Luego de la desaparición Adrián (hermano de Javier y militante del grupo Montoneros) Javier es enviado a vivir a México. Es en el exilio y en el subsecuente regreso a su país donde el protagonista vivirá la transición de la adolescencia a la madurez.

 

Una de las características principales de las narrativas de formación es que son contadas desde una perspectiva personal. Así, el filme de Hoffman no pretende explicar las razones del golpe de estado o de la dictadura. Tampoco explora los motivos políticos e históricos del conflicto, pues como bien ha señalado el director en diversas entrevistas, el objetivo de la cinta era indagar cómo un adolescente vive dichos momentos de crisis política. Lo que interesa es mirar el impacto de la desaparición forzada y el exilio en el protagonista; es decir, observar a través de sus ojos. Por este motivo la película se centra en cómo estos hechos llevan a Javier configurar su identidad y a elegir un lugar dentro del mundo.

 

Debido a esta perspectiva íntima la película se desarrolla casi enteramente en un ambiente familiar. Abundan escenas en espacios cotidianos que nos recuerdan a nuestra vida durante la adolescencia: cenas y días de campo con nuestros padres, conversaciones en el comedor o en nuestra habitación; el viaje de la casa a la escuela y viceversa. Además, durante toda la película (a excepción del final) no se utiliza música para ambientar las escenas. Por el contrario, hay un énfasis en los sonidos que provienen de objetos ordinarios, como la televisión, la radio, los carros, un abanico, un reloj, personas cocinando y demás. Este uso de los sonidos crea una narración aún más íntima y subjetiva, como corresponde a este tipo de historias.

 

Es importante recalcar que la desaparición de Adrián es el motor de la narración fílmica, es decir, aquello que detona el movimiento exterior e interior del protagonista. Por un lado, la desaparición traslada a Javier de Argentina a México y lo transforma de un adolescente común a un exiliado. Por otro, lo reta a tomar una posición ante la tragedia familiar y el contexto político de su país. ¿Qué significa quedarse en México o regresar a Argentina? ¿Cuál es la mejor forma de recordar a su hermano? ¿Debería dejar atrás la muerte de Adrián y continuar con su vida? ¿O debería regresar a casa y vivir bajo la dictadura? México y Argentina se convierten así en algo más que lugares en el espacio. Son la representación de las decisiones que Javier debe tomar respecto a la dictadura, a la familia y a la memoria de su hermano desaparecido.

 

Estas preguntas que surgen ante Javier, y que suponen tomar una decisión, no podrían originarse antes de la desaparición de Adrián. Como otros protagonistas de los relatos de formación, Javier se encontraba resguardado en un ambiente conocido, en donde no era necesario adoptar una postura ante la sociedad. Por lo tanto, no tenía un participación importante dentro de la política o la vida familiar. Su vida, la de un estudiante y un adolescente cualquiera, se limitaba a asistir al colegio y ayudar en la casa.

 

Podemos ver esto en dos escenas que se repiten en el filme. En una, Javier le pide a su padre de las llaves de la quinta de la familia (a petición de Adrián), a lo que el padre responde negativamente. Después de esto vemos a Javier lavando los trastes, solo y dando la espalda a la cámara. En otra escena, ya en la quinta familiar, Adrián y otros miembros de Montoneros tienen una junta para discutir acciones políticas. Javier quiere escuchar y se mantiene cerca del grupo. Sin embargo, un miembro le cierra la puerta en la cara, por lo que queda fuera de la conversación. Javier de nuevo es relegado a la cocina y podemos verlo de espaldas, preparando la comida para los guerrilleros. Así pues, el lugar de Javier como estudiante y adolescente (un lugar secundario y menos activo) se resalta. No obstante, Javier ya muestran ciertos rasgos de individualidad antes de partir a México . Además de ser bastante inteligente (como es usual en los protagonistas del bildungsroman) realiza acciones rebeldes como pintar las paredes de su colegio o explotar una caja con volantes.

 

De acuerdo al género de los relatos de formación, la búsqueda de una voz propia y de la identidad siempre suponen un alejamiento de los modelos establecidos, representados ya sea por los padres o por la sociedad. Así, Javier se encuentra solo en México y debe enfrentar ese nuevo mundo por su propia cuenta, pues ya no están sus padres ni su hermano para guiarlo. Esta búsqueda de identidad genera soledad y ensimismamiento (que a la vez son intrínsecos en el paso de la adolescencia a la madurez). Por este motivo es usual ver a Javier caminando solo por la calles de la Ciudad de México, tocando las paredes con la mano y mirando hacia abajo. En otras escenas lo observamos acostado en la cama, con una mirada pensativa y absorta. Y aunque haya otros personajes que acompañan a Javier durante su estancia en el Distrito Federal, las decisiones que debe tomar le corresponden a él. Así, aunque acompañado, Javier se encuentra siempre solo.

 

En una charla con Fabián Hoffman en la Cineteca Nacional, el director comenta el porqué detrás del título de su película. A muchos les llamaba la atención un nombre tan íntimo (Te extraño) para una película contextualizada en la dictadura. La razón es que es un sentimiento tan humano (en palabras de Hoffman, tan llano), que surge a partir de la desaparición forzada. De acuerdo el director el título nos dice: “Te extraño, hermano”. Como lo han señalado diversos estudios, la desaparición de un ser querido es un evento traumático que no permite realizar un proceso de duelo. Al no saber qué sucedió con la persona amada, los familiares y amigos viven una desesperación constante. Javier también vive esta situación, que se representa en la película mediante un entrelazamiento de espacios y recuerdos. A pesar de estar en su habitación en México, Javier puede oír los ruidos de cuando compartía el cuarto con su hermano. Asimismo, confunde a desconocidos que caminan por la ciudad con Adrián. Los recuerdos regresan a pesar de la distancia, pues la desaparición no se puede borrar ni olvidar. Cambiar de espacio puede significar cambiar de vida, pero hay ciertos eventos imposibles de dejar atrás.

 

Por este motivo, luego de pasar casi un año en México, y de tener una fuerte discusión con dos guerrilleros y amigos de Adrián, Javier decide regresar a Argentina. Es este regreso el que nos permite ver los cambios internos que ha vivido y la identidad que ha formado a partir de su exilio y la desaparición de su hermano. Ya abordo del avión que lo llevará a casa, Javier decide brindar con una mujer que está sentada al lado suyo. Al mencionar que tiene un hermano desaparecido,la mujer le voltea la cara inmediatamente y deja de conversar con él. Este gesto de reconocimiento ante la desaparición forzada nos indica que Javier no ha olvidado la memoria de su hermano. Asimismo, es una acción personal que resiste el estigma de la militancia que caería sobre los guerrilleros desaparecidos a lo largo de la dictadura. Otro gesto importante es que Javier es el único miembro de la familia capaz de decirle a la abuela que Adrián está desaparecido. Ante el secretismo de sus padres, que solo podría traer más dolor a la familia, Javier mira a su abuela a los ojos, y a pesar de que va a romperle el corazón, le dice la verdad que tiene derecho a saber: Adrián ya no está.

 

Pasar de la adolescencia a la madurez no es un proceso sencillo, especialmente si se vive en contextos tan convulsos como una dictadura. No obstante, tanto en los relatos de formación como en la vida misma, es necesario forjar una identidad con la cual encarar al mundo. El viaje interior y geográfico de Javier en Te extraño ilustran perfectamente las palabras de su director: “lo más importante en la vida es tener una voz propia”. Hoffman, como familiar de un desaparecido y como exiliado, explora a profundidad aquellos momentos que nos convierten en lo que somos: las heridas de las cuales surgimos y las personas a las que nunca podremos olvidar.

En la página de la Cineteca NACIONAL DE México se exhibió este film cuya reseña explica que

Te extraño (México-Argentina, 2010), segundo filme del realizador Fabián Hofman, es el título que inaugura la Colección Cineteca y el primer DVD de producción nacional editado por esta institución a lo largo de su historia. Así mismo es la primera producción mexicana de la cual la Cineteca Nacional adquiere los derechos de exhibición, reafirmando su compromiso con la difusión del cine nacional.

Presentada mundialmente en la Berlinale 2010 y exhibida con éxito en el 30 Foro Internacional de la Cineteca Nacional, la cinta narra, a partir de la estrecha relación de un par de hermanos adolescentes, el vacío que deja la desaparición del mayor en la vida del menor, todo ello enmarcado en el contexto político turbulento que atravesaba la Argentina en la década de los setenta.

Fabián Hofman, quien fue durante una década Director Académico del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), explora en Te extraño la ausencia, el exilio, el desarraigo y la impotencia para construir una historia que privilegia la dimensión íntima, privada, sobre el entorno político, que aún sin perder su poder, se convierte en el telón de fondo de una trama donde el amor fraternal es protagonista. Se trata de un filme sobre la madurez, la pérdida y el modo en que un adolescente lidia con ella.

El filme ha participado en numerosos festivales internacionales, entre ellos en el Festival Internacional de Seattle (EUA, junio/2010), en el San Francisco Jewish (EUA, julio/2010) y recientemente en el Festival Internacional de Montreal (Canadá, septiembre/2010). Asimismo está confirmada su exhibición en el Festival de Río de Janeiro (Brasil, octubre/2010) y en el Festival Internacional de Chicago (EUA, octubre/2010), entre otros.

Te extraño (México-Argentina, 2010), segundo filme del realizador Fabián Hofman, es el título que inaugura la Colección Cineteca y el primer DVD de producción nacional editado por esta institución a lo largo de su historia. Así mismo es la primera producción mexicana de la cual la Cineteca Nacional adquiere los derechos de exhibición, reafirmando su compromiso con la difusión del cine nacional.

Presentada mundialmente en la Berlinale 2010 y exhibida con éxito en el 30 Foro Internacional de la Cineteca Nacional, la cinta narra, a partir de la estrecha relación de un par de hermanos adolescentes, el vacío que deja la desaparición del mayor en la vida del menor, todo ello enmarcado en el contexto político turbulento que atravesaba la Argentina en la década de los setenta.

Fabián Hofman, quien fue durante una década Director Académico del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), explora en Te extraño la ausencia, el exilio, el desarraigo y la impotencia para construir una historia que privilegia la dimensión íntima, privada, sobre el entorno político, que aún sin perder su poder, se convierte en el telón de fondo de una trama donde el amor fraternal es protagonista. Se trata de un filme sobre la madurez, la pérdida y el modo en que un adolescente lidia con ella.

El filme ha participado en numerosos festivales internacionales, entre ellos en el Festival Internacional de Seattle (EUA, junio/2010), en el San Francisco Jewish (EUA, julio/2010) y recientemente en el Festival Internacional de Montreal (Canadá, septiembre/2010). Asimismo está confirmada su exhibición en el Festival de Río de Janeiro (Brasil, octubre/2010) y en el Festival Internacional de Chicago (EUA, octubre/2010), entre otros.

México: Fallece Padre Baron. Teólogos de la liberación de México.

Fallece el padre Barón y con él parte de la lucha por los DH en la Huasteca

México, D.F. a 2 de mayo de 2013 (Cencos).-El pasado 26 de abril falleció en Guadalajara el sacerdote José Barón Larios, quien, al lado del sacerdote Samuel Mora Castillo y el presbítero Pablo Hernández Clemente, formaron en la década de 1970 el Equipo Pastoral Atlapexco, dedicándose a la defensa de los derechos humanos y apoyaron la defensa de las tierras de las comunidades indígenas de la Huasteca.

Los tres integrantes del Equipo Pastoral de Atlapexco fallecieron por enfermedad en el transcurso del último año. Su más reciente lucha era la búsqueda de justicia a los 300 indígenas asesinados por caciques y guardias blancas durante la década de los 70 en el contexto de los movimientos territoriales indígenas de aquel entonces. Samuel convalecía en el hospital hasta el viernes 25, a José Barón la muerte le sorprendió durmiendo de visita con sus familiares de Guadalajara. El cura Pablo Hernández Clemente falleció en febrero de 2012.

El equipo de Cencos lamenta la muerte del padre Barón, pues la relación con él fue larga y solidaria. Una de las anécdotas más importantes de esta relación es de julio de 1977, cuando Cencos fue allanado y vandalizado por la policía federal. Al día siguiente, Luz Longoria y José Álvarez Icaza, recibieron la primera ayuda para rearmar el Centro: José Barón Larios, realizó una colecta entre las comunidades del norte del estado de Hidalgo y viajó toda la noche a la Ciudad de México para llevar la bolsa con monedas de las y los huastecos, a sus colegas activistas del Distrito Federal.

El padre Barón

Oriundo de la Unión de Guadalupe, ubicada al sur de Jalisco, este 7 de julio cumpliría 81 años, la gran mayoría dedicados a poner la Iglesia al servicio de los marginados en la Huasteca. Seguía los pasos de otros teólogos de la liberación, como el fallecido Samuel Ruiz en Chiapas y Arturo Lona en Oaxaca. “Soy indio náhuatl del sur de Jalisco”, así refería cuando contaba acerca de su vida y su experiencia sacerdotal, iniciada el 8 de diciembre de 1966. A partir de 1970, desempeñó el ministerio sacerdotal en la Huasteca hidalguense. Barón Larios nació el 5 de julio 1932. Fue sociólogo y compartía sus conocimientos a quien lo solicitaba. Tenía también una maestría en desarrollo rural por la Universidad Iberoamericana. Denunció el caso de más de 200 indígenas campesinos asesinados y propuso que el caso fuera conocido por el Tribunal Internacional de La Haya en Holanda. Al respecto, Barón Larios lamentó, hace algunos meses, la desaparición de la fiscalía para asuntos del pasado sin que hubiera juzgado el citado crimen.

El pasado primero de mayo, la Fundación Arturo Herrera Cabañas, la Red Unida de Organizaciones de la Sociedad Civil de Hidalgo, entre otras asociaciones, entregaron post mortem el reconocimiento al Valor Ciudadano, que sería entregado en vida al padre José Barón Larios, a los líderes de la comunidad de Ixtlahuac, donde el sacerdote pasó sus últimos años.

El padre Barón Larios, previendo su muerte, dejó una petición póstuma: “Sintiéndome próximo al llamado del Padre –mi única esperanza– busqué la oportunidad de saludarlos –a todos los amo en mi Jesús–, agradecerles, pedirles su perdón generoso porque no siempre me comporté como hermano de ustedes en Cristo. “Los últimos años me he dado a los cristianos de Ixtlahuac (primero y segundo). La casa, las cosas y mis pobres restos son de ellos. No quiero salir de aquí. Si la enfermedad que me va a llevar a la muerte se prolonga, déjenme aquí con ellos. Mis vecinos sabrán qué hacer conmigo y con mis restos. Que aquí se hagan mis funerales de acuerdo con las costumbres de la comunidad. Si algún sacerdote en la misa de cuerpo presente me recuerda, por favor que no hable de virtudes que nunca tuve. Ya saben ustedes que se dice: ‘si quieres ser malo, cásate; y si quieres ser bueno, muérete’. “Una súplica postrera: oren por mí, pecador. Gracias. Las y los bendigo. Nos veremos en el cielo.”

Los restos de Barón Larios arribaron el domingo 27 de abril a la localidad de Macuxtepetla, donde realizaron una misa de cuerpo presente. Después de la medianoche el féretro fue trasladado a Ixtlahuac II. Al día siguiente la carroza arribó a la iglesia del Santuario de Guadalupe, donde al mediodía fue realizada una misa en honor a José Barón y con la presencia de las cenizas del padre Samuel.

Lee más sobre la violencia en las Huastecas de Veracruz e Hidalgo

Con información de los diarios El Independiente de HidalgoPlazaJuarez.com y Milenio

Centro Nacional de Comunicación Social

 Espacio Periodístico y Memoria Colectiva ¿Qué es la Memoria

Espacio Periodístico y Memoria Colectiva

¿Qué es la Memoria Colectiva?

¿Existe de manera independiente a cada uno de los individuos de un grupo? ¿Se materializa de alguna forma? ¿Podemos sostener que en los medios periodísticos, en diarios, revistas, etc. yacen muestras, huellas, etc. de la Memoria Colectiva de un grupo en particular? Intento una respuesta.

La Memoria Colectiva

Maurice Halbwachs es un sociólogo durkheimiano cuya prometedora carrera quedó segada a manos de los nazis que lo deportaron y asesinaron. En su libro La memoria colectiva (traducción de Inés SanchoArroyo. — Zaragoza : Prensas Universitarias de Zaragoza 2004; original La mémoire colective, 2d. ed. 1968; obra póstuma, publicada en 1950) describe la memoria colectiva como aquel conjunto de recuerdos compartidos por un mismo grupo de personas que forman una “comunidad afectiva”, en el sentido de que vivieron una misma experiencia en un espacio y tiempo dados; y sostiene que esos recuerdos, en interacción con objetos de ese espacio-tiempo (monumentos, edificios, paisajes, muebles, etc.) o de naturaleza análoga a los mismos, se gatillan en cada individuo del grupo, no necesariamente idénticos, y van construyendo o reconstruyendo [hoy diríamos intersubjetivamente] aquella experiencia común recordada la que llega a constituir un “hecho social” y por lo tanto objetivo y medible.
En efecto, Halbwachs asegura que esta memoria es función del grupo, pues su duración “se limita (…) a la duración del grupo” (La memoria… p. 30). Es de naturaleza grupal: “…grupo, en cuya memoria…” (La memoria… p. 34) y por tanto “mayor” que la de cada uno de los individuos: “…una memoria colectiva mayor, que incluiría a la vez la mía y la suya” (p. 35). Lo es, entonces “del partido, del cenáculo liteario, de la asamblea religiosa…” (p. 35) o del grupo que sea.

En Los marcos sociales de la memoria (1925) “demuestra que es imposible concebir el problema del recuerdo y de la localización de recuerdos si no se toman como puntos de aplicación los marcos sociales reales que sirven de puntos de referencia para esta reconstrucción que denominamos memoria” (Jean Duvignaud, Prefacio, La memoria colectiva, p. 8). Es decir, requiere de soportes físicos, materiales, objetivos: “No hay memoria colectiva que no se desarrolle dentro de un marco espacial”, dice Halbwachs (La memoria colectiva, p. 144). “…nuestro entorno material lleva a la vez nuestra marca y la de los demás. Nuestra casa, nuestros muebles y la forma en que están distribuidos, todo el orden de las habitaciones en que vivimos nos recuerdan a nuestra familia y a los amigos a los que solemos ver en ese entorno” (La memoria… p. 132).

Ese marco espacial tiene un efecto aglutinador del grupo con efectos a distancia, tanto en lo temporal como en lo espacial: “…cuando los miembros de un grupo están dispersos y no encuentran nada en su nuevo entorno material, que les recuerde la casa y las habitaciones que han dejado [lo que implica que también se puede dar el caso de que el marco espacial opere por efecto de asociación mental ante objetos análogos a los que originaron o contextualizaron la situación recordada], si permanec  unidos a través del espacio, es porque piensan en esa casa y en esas habitaciones.” (La memoria… p. 133). Este efecto a distancia opera mediante las imágenes mentales: “Así se explica que las imágenes espaciales desempeñasen ese papel en la memoria colectiva (…) El lugar ha recibido una huella del grupo, y a la inversa [o sea, el grupo ha recibido una huella del lugar: la imagen]” (La memoria… p. 133), “Las costumbres locales se resisten a las fuerzas que tienden a transformarlas y esta resistencia permite percibir mejor hasta qué punto en estos grupos la memoria colectiva se apoya en imágenes espaciales.”  (La memoria… p. 136). 

Y plantea que no sólo hay espacios físicos que interactúan/recrean/conservan/estimulan/hacen-parte-de esta memoria colectiva, sino que además se puede hablar de “espacios económicos”, “espacios religiosos”, “espacios jurídicos”. Así “las relaciones legales se basan en el hecho de que los individuos tienen derechos y la capacidad de contraer obligaciones independientes de la locación física (…); los grupos económicos se basan en posiciones de producción, no de espacio (…) Esto es todavía más verdadero para grupos religiosos [que] establecen lazos invisibles entre sus miembros…” (La memoria… p. 139-140, aunque he preferido la traducción de Javier C. Bravo Magaña en Estudios sobre las culturas contemporáneas, año/vol III, Nº009, Universidad de Colima, México, p. 19). No obstante, Halbwachs precisa que en todos estos casos hay igualmente un vínculo material, una imagen espacial de un cierto lugar, ejemplo: “Las actividades financieras y bancarias se sitúan dentro del marco espacial a donde debemos ir a firmar los documentos y depositar o retirar fondos…” (La memoria… p. 142, traducción de Bravo Magaña, p. 22).

Ahora podemos preguntarnos: ¿Es la memoria colectiva un hecho social?

Los hechos sociales

Para Durkheim los hechos sociales (considerados como “cosas”) “consisten en maneras de obrar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo, y que están dotadas de un poder coactivo, por el cual se le imponen.”(Durkheim, Las reglas del método sociológico, traducción de Antonio Castellanos, impreso en Colombia, s.f., p. 24). Por ejemplo, “al nacer el creyente ha encontrado completamente formadas sus creencias y prácticas (…) el sistema de signos de que me sirvo para expresar mi pensamiento, el sistema de monedas que uso para pagar mis deudas (…) las prácticas seguidas en mi profesión, etc., funcionan con independencia del empleo que hago de ellos (…) He aquí, pues, maneras de obrar, de pensar y de sentir que presentan la importante propiedad de existir con independencia de las conciencias individuales (…) Y estos tipos de condiucta o de pensar no sólo son exteriores al individuo, sino que están dotados de una fuerza imperativa y coercitiva, por la cual se le imponen, quieran o no.” (Durkheim, Las reglas del método sociológico, p. 23). En suma, se trata de “reglas jurídicas, morales, dogmas religiosos, sistemas financieros. etc.” (p. 25).

Además, son también hechos sociales a los que se ha llamado corrientes sociales. “Por ejemplo: en una asamblea, los grandes movimientos de entusiasmo, de indignación, de piedad, que se producen, no se originan en ninguna conciencia particular. Vienen a cada uno de nosotros del exterior, y son capaces de arrastrarnos aun contra nuestro deseo…” (p. 25). “Y de esta manera, individuos generalmente inofensivos, reunidos en manada, pueden dejarse arrastrar por actos de verdadera atrocidad. Ahora bien, cuanto hemos dicho de estas explosiones pasajeras, se aplica igualmente a estos movimientos de opinión , más duraderos, que se producen sin cesar a nuestrto alrededor, ya en el conjunto de la sociedad, ya en círculos más limitados, sobre materias religiosas, políticas, literarias, artísticas, etc. ” (p. 26).

Pero precisa: “No es su generalidad lo que puede servirnos para caracterizar los fenómenos sociales. Un pensamiento que se encuentre en todas las conciencias particulares, un movimiento que repitan todos los individuos, no son, por estos, hechos sociales. Si para definirlos se contenta el sociólogo con este carácter, es que, equivocadamente, los confunde con lo que podríamos llamar sus encarnaciones individuales. Lo que los constituye son las creencias, las tendencias, las prácticas del grupo tomado colectivamente.” (p. 27).

Los hechos sociales se materializan: “El hábito colectivo (…) por un privilegio sin par en el reino biológico, se expresa una vez para siempre en una fórmula que se repite de boca a boca, se transmite por la educación y hasta se fija por escrito. Tal es el origen de las reglas jurídicas, morales, de los aforismos y dichos populares, de los artículos de fe, en donde las sectas religiosas y políticas condensan sus creencias, de los códigos de lo bello que erigen las escuelas literarias, etc.” (p. 27).

Durkheim concluye: “Hecho social es toda manera de hacer, fijada o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior”, o bien: “Que es general en el conjunto de una sociedad, conservando una existencia propia, independientemente de sus manifestaciones individuales”. (p. 32).

Esto implica tratar los hechos sociales como “datos”; es decir: “No es esta o aquella concepción de la idea moral; es el conjunto de las reglas que determinan de una manera efectiva la conducta. No es la idea de lo útil o de la riqueza; es todo el detalle de la organización económica.2 (p. 44). Además, implica, “considerar los fenómenos sociales en sí mismos, desligados de los sujetos conscientes que se los representan: es preciso estudiarlos objetivamente como cosas exteriores…” (p. 44).

El sociólogo mexicano Gilberto Giménez (Profesor-Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM) en su trabajo “Cultura, identidad y memoria. Materiales para una sociología de los procesos culturales en las franjas fronterizas”, Frontera Norte, Vol. 21, Núm. 41, enero-junio, 2009, pp. 7-32, El Colegio de la Frontera Norte, A.C.,Tijuana, México)

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-73722009000100001 describe la definición de memoria de Durkheim:
“Durkheim define la memoria como la ideación del pasado, en contraposición con la conciencia ideación del presente y a la imaginación prospectiva o utópica ideación del futuro, del porvenir (Desroche, 1973:211). El término “ideación” es una categoría sociológica introducida por Durkheim y pretende subrayar el papel activo de la memoria en el sentido de que no se limita a registrar, a rememorar o a reproducir mecánicamente el pasado, sino que realiza un verdadero trabajo sobre el pasado, un trabajo de selección, de reconstrucción y, a veces, de transfiguración o de idealización (“cualquier tiempo pasado fue mejor”). La memoria no es sólo “representación”, sino construcción; no es sólo “memoria constituida”, sino también “memoria constituyente”…” (p. 20-21).

La MC como hecho social

En “Espacio social y poder simbólico” (Cosas dichas, Gedisa, Buenos Aires 2007, original en francés de 1987, pp. 127-142)http://www.pueg.unam.mx/formacion/images/Documentos/Modulo1/6Espacio_Bourdieu.PDF Pierre Bourdieu describe su postura como estructuralismo constructivista del siguiente modo: “Por estructuralismo o estructuralista, quiero decir que existen en el mundo social mismo, y no solamente en los sistemas simbólicos, lenguaje, mito, etc., estructuras objetivas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes, que son capaces de orientar o de coaacionar sus prácticas o sus representaciones. Por constructivismo, quiero decir que hay una génesis social de una parte de los exquemas de percepción, de pensamiento y de acción que son constitutivos de lo que llamo habitus, y por otra parte estructuras, y en particular de lo que llamo campos y grupos, especialmente de lo que se llama generalmente clases sociales.” (Cosas dichas, 127). Concluye que el hecho social, o la realidad social durkheimiana “es un conjunto de relaciones invisibles” (p. 129) que constituyen un “campo de poder” con “posiciones relativas y …relaciones objetivas entre esas posiciones” de los agentes. grupos o instituciones. Este campo de poder determina de manera dialéctica (“coacciones estricturales”) las representaciones subjetivas de los agentes que se traducen en “las luchas cotidianas, individuales o colectivas, que tienden a transformar o conservar esas estrcuturas” (129).

Pero es Gilberto Giménez quien, en su artículo ya citado, precisa:

“Al igual que la identidad, la memoria puede ser individual o colectiva según que sus portadores o soportes subjetivos sean el individuo o una colectividad social. Pero se debe tener en cuenta que, del mismo modo que la identidad colectiva, el estatuto ontológico de la memoria colectiva es profundamente diferente del de la memoria individual. Esta última tiene por soporte psicológico una facultad. La memoria colectiva, en cambio, no puede designar una facultad, sino una representación: es el conjunto de las representaciones producidas por los miembros de un grupo a propósito de una memoria supuestamente compartida por todos los miembros de este grupo.
La memoria colectiva es ciertamente la memoria de un grupo, pero bajo la condición de añadir que es una memoria articulada entre los miembros del grupo.
“Es posible distinguir diferentes tipos de memoria colectiva; por ejemplo, la memoria genealógica o familiar, la memoria de los orígenes –que se cuenta entre los vínculos primordiales que constituyen la etnicidad–, la memoria generacional, la memoria regional, la memoria épica nacional, etcétera. 
“Como lo señalara Maurice Halbwachs en su obra clásica Les cadres sociaux de la mémoire,la memoria colectiva requiere de marcos sociales, uno de cuyos elementos es la territorialidad. En efecto, analógicamente hablando, la inscripción territorial es para la memoria colectiva lo que es el cerebro para la memoria individual.” (p. 21). Y más adelante agrega:

“Es tan imperiosa esta necesidad de organización espacial de la memoria colectiva, que en situaciones de migración, de expatriación o de exilio, los grupos humanos inventan espacios imaginarios totalmente simbólicos para anclar allí sus recuerdos. En el caso de la migración, por ejemplo, se puede observar la tendencia a construir en el lugar de destino redes de paisanos organizadas en forma de vecindades étnicas que de algún modo evocan las localidades de origen y frecuentemente constituyen simulacros de la misma.
“Ésta es la lógica que explica la formación de los barrios hispanos, de los China Town en el corazón de las metrópolis estadounidenses; y por lo que toca a la frontera norte en particular, las “colonias de hispanos” inmigrados que habitan la franja americana de la misma (Silva y Campbell, 1998).
“Hay, por supuesto, una relación entre ambos tipos de memoria. La individual es irreducible a la colectiva, pero se recorta siempre sobre el fondo de una cultura colectiva de naturaleza mítica o ideológica, uno de cuyos componentes es precisamente la memoria colectiva. O expresado en términos más generales: todo individuo percibe, piensa, se expresa y ve el mundo en los términos que le proporciona su cultura.”

La memoria colectiva en los medios de comunicación social y el periodismo

Tal como la describe Halbwachs, la MC es un hecho social, con las subsiguientes precisiones estructural contructiuvistas de Bourdieu y Giménez. ¿Podemos entonces encontrar “cristalizaciones” de la memoria colectiva en los medios de comunicación social, en la prensa?

Recordemos: los hechos sociales se materializan: “El hábito colectivo (…) por un privilegio sin par en el reino biológico, se expresa una vez para siempre en una fórmula que se repite de boca a boca, se transmite por la educación y hasta se fija por escrito. Tal es el origen de las reglas jurídicas, morales, de los aforismos y dichos populares, de los artículos de fe, en donde las sectas religiosas y políticas condensan sus creencias, de los códigos de lo bello que erigen las escuelas literarias, etc.” (Durkheim, Las reglas del método sociológico, p. 27).
Podemos agregar que, así, el “presente social de referencia” (Lorenzo Gomis, Teoría del periodismo), un hecho social por excelencia, se materializa, vía la agenda setting, en el contenido instalado en los medios de comunicación de masas (en los media) y en particular en los periodísticos.
En consecuencia, podemos sostener que la memoria colectiva (entre otras materias mediadoras) se cristaliza en el espacio-tiempo u objeto “contenido” de los media, en particular de los peridísticos. Podemos por lo tanto hablar del “espacio periodístico” (campo peridístico, diría Bourdieu) como una forma de materialización, en algunos casos, de la memoria colectiva. Un  corpus de medios de prensa sobre un acontecimiento en particular, puede facilitarnos encontrar huellas, vestigios, “trozos”, “indicadores” de la memoria colectiva, mediante el uso del análisis de contenido.-

ENTRADA DE JUAN JORGE FAUNDES M. A LAS 18:01

 

MÉXICO.OCTUBRE 2010.DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.
Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.

 

Las y los reunidos en el encuentro internacional de hijos e hijas en México del 6 al 8 de octubre del 2010, en representación de nuestras organizaciones

  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, Red Nacional Argentina;
  • Hijos Chile
  • Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad Colombia
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, España y Francia de Red Europa;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional Guatemala;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional México;
  • Hijos Uruguay;
  • Hijos Perú;

E invitando también a quienes quieran sumarse a esta declaratoria de principios y acuerdos, manifestamos:
Somos hijos e hijas de una misma historia.

Somos hombres y mujeres que compartimos experiencia de represión, aunque vinculada a procesos distintos: las dictaduras militares en Chile, Uruguay y Argentina; la guerra y el conflicto político, social y armado en Guatemala, Perú, Colombia y México; éste junto a España y Francia, como países receptores del exilio y la persecución y a su vez, albergue de represores.

Pero no sólo nos une el horror, también somos hijos e hijas de las luchas de los pueblos de América Latina y somos personas comprometidas a trabajar contra la impunidad que traspasa nuestras fronteras.

Subvertimos el dolor en fuerza y la tristeza en rebeldía.

Porque romper el silencio y denunciar el terrorismo de Estado que se implementó e implementa en nuestros países es, para nosotros y nosotras, una manera de trabajar por un mundo más justo donde no existan la desigualdad y la injusticia que el imperialismo ha promovido e impulsa utilizando métodos represivos.

En nuestra lucha nos guían tres ejes indisociables:

Identidad:

Nosotros y nosotras, que hemos visto en Latinoamérica la opresión a la resistencia política, impulsada por el terrorismo de Estado y las estrategias de Estados Unidos, reconocemos y reivindicamos hoy la lucha de nuestros padres y madres, que consideramos vigente, y nos sentimos orgullosos de ser hijos de una generación que dio lo mejor de sí para hacer del mundo un lugar más justo, bello e igualitario.

Ahora, elegimos partir desde nuestras historias individuales para expresarnos de manera colectiva con una nueva forma de hacer política, la nuestra.

Partimos de las fotos en blanco y negro, con los rostros de las víctimas de la barbarie, y las llenamos de colores cargados de memoria, de música y de vida. Integramos el arte y seguimos en la búsqueda de una estética de nuestra generación, valorando la diversidad.

Memoria:

Concebimos a la memoria como un verbo y no un recuento de datos del pasado. Para nosotros es un principio de acción que va de lo individual a lo colectivo y, además de dignificarnos, nos sitúa como sujetos activos en el presente y futuro de nuestras sociedades.

Rompemos el silencio con denuncias de injusticias pasadas y presentes, pero esperamos también que los pueblos tomen el desafío de construir sus propios destinos. Porque, para nosotros y nosotras, un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad y, por tanto, sin futuro.

Reconocemos el desafío de la institucionalización de la memoria como un asunto que nos interpela, pero no cederemos a que la memoria deje de ser viva, activa, ni pierda su potencialidad transformadora.

Justicia:

Señalamos que la represión adquiere nuevos nombres y formas. Hoy son la lucha contra el terrorismo, la doctrina de tolerancia cero, la judicialización de la protesta social, persecución a luchadores políticos y la criminalización de la pobreza.

En su nombre se justifican la violación de derechos, se restringen las democracias y se afectan las conquistas populares, como ocurrió con el golpe de Estado en Honduras y los intentos fallidos en Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Aunque en algunos de nuestros países existen avances formales en materia legal, ello no significa que se apliquen ni se transformen en posibilidad de justicia. La impunidad es moneda corriente por ser parte estructural de los regímenes en que vivimos. Al luchar contra ella, exigiendo el juicio y castigo a los responsables de ayer y hoy, intentamos aportar a la construcción de sociedades más justas, tanto desde las peleas en tribunales como en las calles, buscando una condena social.

Por todo lo antes dicho, denunciamos

  • Que el terrorismo de Estado continúa vigente y adquiere nuevas formas, como las leyes antiterroristas y judicialización de las luchas, con el fin de paralizar a nuestras sociedades y robar riquezas materiales, culturales y espirituales.
  • Que la militarización y la intervención extranjera violan en nuestros países el principio de autodeterminación de los pueblos y generan condiciones para posibles golpes de Estado.
  • Que muchos de nuestros estados siguen cometiendo la desaparición forzada en contra de luchadores sociales. Sean de hace 50 años, diez, o 15 días, igualmente los desaparecidos y las desaparecidas nos faltan a todos y todas, todos los días, y no bajaremos la voz ni los brazos para exigir su aparición con vida.

Conocemos en carne propia la crueldad del terrorismo de Estado. Hemos experimentado el dolor y la impotencia de las desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos, persecuciones, torturas, exilio, masacres, genocidios, apropiaciones de niños, encarcelamientos y delitos de lesa humanidad, por razones políticas. Ese dolor nos atraviesa el cuerpo y fue pensado para aislarnos, acallarnos y paralizarnos. Pero no logró derrotarnos. Ni el crimen más cruel ha podido hacer desaparecer el espíritu y la voluntad de lucha por un mundo mejor.

Desde México, juntos, reafirmamos nuestro compromiso por trabajar con la memoria como escudo, la identidad como nuestra mayor fortaleza y la justicia como nuestra bandera.

NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS 

RED INTERNACIONAL DE HIJOS
Ciudad de México, 8 de octubre de 2010

http://www.hijosmexico.org/index-encuentro_internacional_de_h.i.j.o.s._2010_declaratoria_final

 Descargar Declaración final del encuentro [pdf 99 kb]

QUERELLA POR GOLPE DE ESTADO , UNA MEMORIA VIGENTE, 2012.

Iltma. Corte de Apelaciones

Materia: Querella Derechos Humanos

Ministro: Sr. Mario Carroza

Procedimiento: Código de Procedimiento Penal

En lo principal, querella criminal por  delitos que indica; En el Primer Otrosí, Solicita exención de fianza de calumnias; En el Segundo Otrosí,  Solicita diligencias; En el Tercer Otrosí, Acompaña documentos. ; En el Cuarto Otrosí, Solicita se traiga expediente a la vista ; En el Quinto Otrosí, Patrocinio y Poder.-

                                       SEÑOR MINISTRO

LORENA PIZARRO SIERRA, cédula de identidad nº10.434.621 – 9, Presidenta de la organización denominada  “AGRUPACION DE FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS”, AFDD, RUT nº72.366.200 -1, y ALICIA LIRA MATUS, cédula  de identidad nº  5.579.740-4, Presidenta de la Organización No Gubernamental, ONG, denominada “ AGRUPACIÓN DE FAMILIARES DE EJECUTADOS POLÍTICOS”, AFEP,   RUT 73.878.600-9, creada por  Decreto Nº 835 de   22  de agosto de 1996, ambas domiciliadas para estos efectos en calle Agustinas nº 1022, oficina 328, Santiago Centro, a SS Iltma. respetuosamente decimos :

 

Que por este acto entablamos querella criminal por los delitos que se describe en el cuerpo de este escrito en contra de todos quienes corresponda, chilenos o extranjeros, militares o civiles, en relación a los crímenes perpetrados con ocasión del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y que constituyen la estructura y esencia misma de esa sublevación antidemocrática que abrió paso al genocidio que los tribunales investigan hasta hoy, pero sin que hasta ahora se juzgue el golpe en sí y los delitos que ese propio acto implica.

El golpe en sí mismo y los ilícitos penales cometidos el propio 11 de septiembre del 73 constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles de acuerdo a los Tratados Internacionales suscritos por Chile que gozan de rango constitucional y de acuerdo además con la propia Jurisprudencia de nuestros tribunales y en especial de nuestra Excma. Corte Suprema en fallos reiterados.

 

1.- LOS HECHOS :

 

Como es de conocimiento de general, en los años de la dictadura y pese a los notables esfuerzos de los familiares de las víctimas y de sus organizaciones, con el apoyo de un grupo de abogados, de entidades humanitarias y religiosas y de la elevada actitud de determinados jueces y ministros de Corte, lo objetivo es que el avance en materia de investigación y juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad perpetrados en nuestro país durante la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet, fue escaso y excepcional.

 

La querella presentada en enero de 1998 en las nuevas condiciones del país y acogida a trámite por del Poder Judicial a través de la Corte de Apelaciones de Santiago, fue la que abrió paso a una etapa nueva en la historia judicial chilena. A fines de ese mismo año eran alrededor de 400 las querellas contra Pinochet y los demás responsables de las debía conocer un solo magistrado, el Ministro del Fuero don Juan Guzmán Tapia. Entre ellas las de casos emblemáticos como los de “Calle Conferencia”, “Caso de los 119”, “Operación Cóndor”, “Caravana de la muerte”, “Colonia Dignidad” y muchos otros.

El elevado número de querellas determinó a las  autoridades judiciales a distribuir las causas entre un reducido grupo de jueces llamados “ de dedicación especial” que permitió la agilización relativa de los procesos en curso, los que hasta hoy no terminan de modo definitivo. Todavía más : el año 2010 se inició la presentación por parte de la AFEP de 1.300 nuevas querellas que corresponden a igual número de casos nunca antes investigados. Entre ellos figuran los del Presidente Allende y el General Bachelet.

En su inmensa mayoría esas nuevas querellas corresponden a los asesinatos de centenares de chilenas y chilenos anónimos, de todas las edades, sexo  y condición social.

 

A estas fechas, tanto el tribunal de SS.Itma. como otros a los que se ha derivado causas, han obtenido logros judiciales significativos y concretos que anidan la esperanza de recuperar a plenitud la confianza en nuestros tribunales.

 

De lo dicho se concluye categóricamente que se encuentra establecido por los órganos pertinentes del Estado de Chile la existencia real de crímenes de lesa humanidad cometidos por agentes del Estado a partir del 11 de septiembre de 1973 y hasta el término de la dictadura, con la complicidad de numerosos civiles y medios de prensa comprometidos con ese régimen antidemocrático.

 

Está por tanto establecido que hubo centenares de detenidos desaparecidos y miles de ejecutados ilegalmente, torturados, violados y violadas y prisioneros sin juicio.

Es más, se ha sometido a proceso y condenado a algunas decenas de esos agentes del Estado, de los que unos 70 de ellos se encuentran hoy en prisión cumpliendo las penas impuestas de conformidad a la ley, luego de un  debido proceso.

Esta es la verdad objetiva, esto es parte indiscutible de la historia judicial del país y esta situación contribuye objetivamente, aunque sea todavía de forma parcial, a los nobles propósitos de verdad y justicia que son contribuyentes del propósito superior de desarrollo y consolidación de la democracia.

 

Sin embargo sigue pendiente una carencia jurídica y judicial fundamental, como es el enjuiciamiento del origen mismo de las múltiples violaciones a los derechos humanos, esto es al golpe de Estado del 11 de septiembre del 73 como tal y los delitos previos que esa operación político militar conllevó.

Así como la confesa participación en ellos, en diversas condiciones jurídicas, de personas y autoridades de estados extranjeros lo que constituyó un gravísimo atentado a la soberanía nacional, que contó con la complicidad de  nacionales, civiles y militares.

 

Ese criminal golpe no fue por cierto una locura matinal del dictador. Ese crimen de lesa patria y de lesa humanidad se vino fraguando con tiempo y en esa sórdida conspiración de políticos, mandos de las Fuerzas Armadas, dueños de medios de prensa, poderosos empresarios y aparatos de inteligencia extranjeros, participaron muchos individuos que nunca han sido procesados y que siguen gozando de inmerecida impunidad y libertad.

 

No podrá cerrarse jamás este negro capítulo de la historia si no se abre proceso en contra de los crímenes del golpe mismo en sí y del conjunto de ilícitos que se perpetraron.

 

¿Cómo podría explicarse que se juzgó las consecuencias y no la causa de los crímenes? ¿Puede haber crímenes tan alevosos como este genocidio cuya causa sea legítima?

 

¿Fueron sólo “excesos de autoridad” como sostienen varios de los que hace mucho que debieran estar encarcelados?. Si sólo fuera eso, ¿cómo se explican los numerosos juicios de derechos humanos ya con sentencia definitiva? Una necesidad elemental de justicia y racionalidad jurídica motivan la presente acción penal.

 

Entrando en materia, digamos que constituyen hoy verdades indiscutibles científicamente comprobadas, tanto el carácter criminal del golpe, la presencia en su preparación y ejecución de parte de una potencia extranjera y el papel de sus servicios de inteligencia, la conspiración previa entre políticos chilenos, miembros de las Fuerzas Armadas y el auspicio de la Central de Inteligencia  norteamericana, la CIA. Es más, todo ha sido expresamente investigado en primer lugar por  organismos del propio Estado norteamericano. Baste sólo con mencionar el llamado INFORME CHURCH  del Senado norteamericano, luego los numerosos documentos desclasificados de la CIA y, adicionalmente, el denominado INFORME  HINCHEY.

 

La primera sesión del Senado del 94 Congreso de la Unión de los EEUU de Norteamérica, de fecha 18 de diciembre de 1975, conoció del Informe acerca de la Acción Encubierta en Chile entre los años 1963 a 1973 preparado por  llevada a cabo por la Comisión Electa para el Estudio de Operaciones Gubernamentales concernientes a Actividades de Inteligencia, que incluye el papel de las Corporaciones Multinacionales en la sedición.

 

Esta importante Comisión fue presidida por el Senador republicano por Idaho, señor Franck Church e integrada por una veintena de parlamentarios estadounidenses y funcionarios especializados. Es la razón por la que se le conoce mundialmente como el “Informe Church”. Un documento a prueba de toda duda o suspicacia pues se trata de un texto elaborado por personas que por su militancia política más bien son afines a los golpistas y en ningún caso de progresistas enemigos de la dictadura. Como dice su propia introducción : “ Las declaraciones de los hechos contenidos en este informe son verdaderas bajo las mejores cualidades del personal de la Comisión para determinarlos. El informe y todos los juicios expresados en él están probados. Varias áreas son meramente mencionadas en él; la investigación en estas áreas continúa.”

“El fin del informe es señalar los hechos básicos de la acción encubierta en Chile para capacitar a la Comisión y sostener audiencias públicas. Este informe está basado en una extensa revisión de documentos de la Agencia Central de Inteligencia, El Departamento de Estado y Defensa, y el Consejo de Seguridad Nacional; y bajo testimonio de oficiales y antiguos oficiales.

 

Con muy pocas excepciones, algunos nombres de chilenos y de Instituciones Chilenas, han sido omitidos para evitar revelaciones de fuentes y métodos de inteligencia y para evitar daños innecesarios a chilenos que cooperan con la Agencia Central de Inteligencia. Sin embargo, el informe procura ofrecer una imagen exacta del alcance, los fines y la magnitud de la acción encubierta de los Estados Unidos en Chile.”

 

El importante documento desarrolla lo que fueron las acciones subversivas encubiertas entre los servicios de inteligencia norteamericanos y políticos chilenos y propietarios de medios de comunicación, sus técnicas, las actividades clandestinas, presencia de las grandes empresas, el apoyo con dinero a determinados partidos políticos chilenos, papel de EEUU en las elecciones presidenciales chilenas de 1964 y de 1970, su influencia en determinados medios de comunicación, la desestabilización económica y política contra el gobierno del Presidente Allende así como las acciones llevadas a cabo a partir del 73, incluidos el enlace y colaboración con las policías nacionales y los servicios de inteligencia y contrainteligencia de las FFAA chilenas.

 

Se demuestra en este documento – que emana al fin y al cabo del propio Estado norteamericano – que mediante la inversión de millones de dólares se compró la conciencia y la acción de un vasto grupo de políticos, de parlamentarios y empresarios.

 

El fin era clarísimo : impedir que en Chile se produjera todo proceso de cambio social, económico o político que pudiera afectar los intereses norteamericanos en Chile.

Para ello, entre otros, se puso en movimiento a organizaciones terroristas como “Patria y Libertad” dirigida por el abogado Pablo Rodríguez Grez o el Comando Rolando Matus; se entregó cuantiosos recursos a gremios como el de los camioneros o a líderes del comercio, se provocó el acaparamiento y la escasez de productos, el estallido de bombas y la ejecución de atentados, las huelgas patronales y del transporte y se captó a dirigentes políticos de derecha y de centro.

 

Como se señala en el Informe, “ los esfuerzos de los Estados Unidos para alterar el curso de la política chilena alcanzó la cima en 1970: la CIA fue orientada a emprender un esfuerzo para promover un golpe militar en Chile, evitando así el ascenso al poder de Salvador Allende. Esta tentativa, también llamada “Plan de Operaciones II”, es el tema de un informe individual de la Comisión y será tratado abajo, en la sección III. Aquí, un breve resumen demostrará la extrema intervención encubierta americana en la política chilena.”

“El 15 de septiembre de 1970 – después de que Allende terminara primero en las elecciones pero antes de que el Congreso chileno hubiera elegido entre él y el candidato, Alessandri |4|, – el Presidente Nixon se reunió con Richard Helms, el Director de la Central de Inteligencia, el asistente al Presidente para asuntos de Seguridad Nacional Henry Kissinger y el procurador general John Mitchell. Helms fue comisionado para prevenir que Allende se hiciera con el poder. Este empeño se llevó a cabo sin el conocimiento del Departamento de Estado y Defensa o del Embajador.”

“Rápidamente resultó evidente tanto para la Casa Blanca como para los oficiales de la CIA que un golpe militar era la única solución para evitar el ascenso de Allende al poder. Para lograr este fin, la CIA estableció contacto con varios grupos de conspiradores militares y finalmente pasó armas y gas lacrimógeno a uno de ellos. La CIA sabía que los planes de todos los grupos de conspiradores se iniciaban con el secuestro del constitucionalista Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Rene Schneider.”

 

Sólo la Agencia Central de Inteligencia de los EEUU, la CIA, gastó secretamente ocho millones de dólares entre 1970 y el golpe militar en Septiembre 1973, con más de tres millones de dólares gastados  en el año fiscal 1972. El Informe consigna detalladamente las sumas de dólares invertidas para financiar la ofensiva de los diarios de la empresa de “El Mercurio” de propiedad de Agustin Edwards así como la huelga de los camioneros en contra del gobierno constitucional elegido en 1970.

 

Consigna además los pagos a partidos chilenos, la determinación personalizada de los candidatos al parlamento  a los que la CIA entregaría fondos así como los pagos para la infiltración en el movimiento estudiantil y en la Central de Trabajadores.

 

Como ya dijimos, también consta allí la directa participación norteamericana en el asesinato del general constitucionalista René Schneider,

 

Nuestra realidad actual muestra que lograron su objetivo plenamente.

 

Gracias a la dictadura  impusieron un modelo económico, político y social acorde a sus fines, excluyente, desolidarizado  basado en la ganancia y la apropiación, dependiente del capital extranjero. El Cobre en los hechos está desnacionalizado y en Chile, en suma, no se recupera todavía una democracia plena.

 

Para ello se llevó a cabo el golpe de Estado que cristalizó el 11 de septiembre del 73 con la realización de un conjunto de ilícitos cometidos ese mismo día y que nunca han sido sancionados.

 

Si hemos hecho esta larga relación inicial es precisamente para recordar y explicar  el contexto general en que se enmarcó la comisión de los delitos cuya investigación judicial reclamamos.

 

Por si fuera insuficiente, nos hacemos un deber en señalar que en respuesta a la Sección 311 de la Ley de Autorización en Materia de Inteligencia (Intelligence Authorization Act) para el Año Fiscal 2000, conocida más bien como la “Enmienda HINCHEY , la Comunidad de Inteligencia (CI), dirigida por el Consejo Nacional de Inteligencia, revisó una serie de archivos relevantes de la CIA de ese período, básicamente a partir de recientes búsquedas documentales y estudió gran número de informes del Congreso concernientes a las actividades en Chile en los años 60 y 70.

Asimismo dicha Comunidad revisó las memorias de figuras clave, incluidas las de Richard Nixon y Henry Kissinger; revisó el archivo histórico oral de la CIA que se encuentra en el Centro de Estudios de Inteligencia; y, consultó con funcionarios de inteligencia en retiro que estuvieron directamente involucrados.

 

Esta amplia base de información otorga una gran fiabilidad a los hechos establecidos y que hemos intentado resumir en el presente escrito.

 

Resulta pues indispensable desde el punto de vista legal, judicial y ético, establecer judicialmente las responsabilidades de cada cual en los crímenes de lesa humanidad previamente perpetrados camino del asalto al palacio de la Moneda, así como los cometidos o iniciados el mismo día del golpe y sólo así podrá entenderse que el Poder Judicial de Chile cumplió cabalmente su papel de juzgar estos graves delitos.

 

Huelga  comentar por ser hechos suficientemente conocidos que el mismo día 11 de septiembre del 73, junto con concretar y consumar el delito largamente preparado con mucho tiempo de antelación por los sediciosos, militares y civiles, se perpetró una serie de delitos conexos tales como el innecesario y abominable bombardeo a La Moneda, el despliegue de tropas militares por todo el país aterrorizando a la población y asesinando inocentes, torturando, saqueando propiedades.

 

El propio asalto armado a La Moneda es en sí un ilícito impune hasta hoy.

 

La inmensa mayoría de estos delitos relacionados estrechamente con el golpe y que forman parte del mismo ilícito no han sido investigados o lo han sido aisladamente. Tampoco se investigó nunca los actos terroristas que los golpistas cometieron en preparación del golpe


2.- LOS ILÍCITOS PENALES :

Las conductas descritas importan a lo menos la existencia de los delitos previstos y sancionados por los artículos 121 y 122 del Código Penal, vigentes en la época de los hechos, de sublevación y rebelión contemplados en las normas citadas.

 

Esto es, alzarse a mano armada contra el gobierno legalmente constituido con el objeto de promover la guerra civil, de cambiar la Constitución del  Estado o su forma de gobierno, privar de sus funciones o impedir que entren al ejercicio de ellas al Presidente de la República o al que haga sus veces, a los miembros del Congreso Nacional o de los Tribunales Superiores de Justicia.

 

En efecto, el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, por la fuerza de las armas y a través de Mandos Militares y Decretos Leyes, dejó sin efecto la vigencia de la Constitución Política de 1925, atentó contra entes políticos, destituyendo al Presidente de la República, disolvió el Congreso Nacional e intervino el Poder Judicial.

 

Al mismo tiempo los golpistas del 73 cometieron crímenes en contra de Ministros de Estado, vice ministros o subsecretarios. Jefes de servicio, intendentes, gobernadores, alcaldes y todo tipo de funcionarios públicos. Esos crímenes según los casos, fueron asesinatos, ejecuciones sumarias, torturas o privación ilegítima de libertad.

 

Los hechos expuestos tipificaron también el delito previsto y sancionado en el artículo 122 del Código Penal, esto es, a los que induciendo a los alzados, hubieren promovido o sostuvieron la sublevación y los caudillos principales de esta, siendo coautores de la rebelión, sea como autores, ejecutores o como autores instigadores que tuvieron alguna forma de intervención personal o directa en el alzamiento mismo aunque no consista en su presencia física a la cabeza de los sublevados o en el sitio de los sucesos.

 

Se configuran por supuesto también los delitos de homicidios, y el de lesiones graves, sean consumados o en grado de tentativa, respecto de las personas a las que les alcanzaron los disparos o bombas lanzadas por los asaltantes del Palacio de La Moneda.

 

Existe por supuesto el delito de daños a la propiedad del Estado y el delito de incendio, los que se configuran a partir del muy cobarde bombardeo a La Moneda.

 

Además, se configura el delito de Asociación Ilícita, previsto y sancionado en el artículo 292 del Código Penal, que sanciona a la asociación formada con el objeto de atentar contra el orden social y contra las personas.

 

El golpe de Estado de 11 de septiembre de 1973, como ya se ha descrito en el cuerpo de este escrito, fue planificado por una potencia extranjera aliada con elementos civiles y militares nacionales y perpetrado por grupos militares y civiles organizados, con el objeto de alzarse a mano armada contra el gobierno democrático y constitucional, pero además, de secuestrar, torturar y asesinar a miles de militantes y partidarios del gobierno constitucional, por razones políticas.

 

Ello configura un tipo de asociación ilícita asimilable al delito de genocidio, definido en la Convención para la prevención y  sanción del delito publicado en el Diario Oficial de fecha 11 de diciembre de 1953.

Esto es, destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, social y religioso y actualmente sancionado en la Ley 20.357, publicado con fecha 18 de julio de 2009 en su artículo 11 y 15 sobre Asociación Ilícita para cometer delitos de lesa humanidad o genocidio.  

 

Los ejecutores uniformados y civiles del episodio más trágico de la historia de Chile han cometido además delitos contemplados en el Código de Justicia Militar, especialmente los descritos en ellos Títulos II, IV, V y VI de dicho cuerpo legal   y que el tribunal de SS. Itma. deberá igualmente considerar.

 

Desde luego la traición, el espionaje y otros crímenes que afectan gravemente a la soberanía y a la seguridad exterior del Estado, estatuidos en los arts. 244 a 258 del citado Código de Justicia Militar.

 

Téngase presente que Pinochet y el alto mando de la época eran los responsables del plan de defensa de la seguridad personal del Presidente de la República, Doctor Salvador Allende, y de la defensa del orden constitucional de la nación ante las crecientes amenazas golpistas de la época.

 

No cabe olvidar que en junio del mismo 1973 hubo un intento fallido de golpe de Estado conocido como el “tanquetazo” o “tancazo” para diferenciarlo del intento golpista del general Roberto Viaux de algunos años anteriores, conocido como “Tacnazo” por provenir de efectivos del regimiento Tacna.

 

Fue entonces que Pinochet y su grupo fueron designados garantes de la preservación del orden constitucional del país, mientras que el jefe del grupo terrorista y golpista “Patria y Libertad”, instigador del golpismo, el abogado Pablo Rodríguez Grez, se asilaba en una embajada  y salía del país para evitar su juzgamiento por tales hechos contra el orden y la seguridad nacionales.

 

Los ilícitos por los que nos querellamos constituyen también los delitos contra el orden y seguridad del ejército a que se refiere el Título V del citado CJM. Por cierto además importan la comisión de los delitos contra los deberes y el honor militares sancionados en el Título VI del mismo CJM.

 

Se cometieron asimismo los delitos inferidos por funcionarios públicos a los derechos garantidos por la Constitución descritos en los arts. 148 y sgts. del párrafo 4ª del Título III del Libro II del Código Penal.

 

Ha de considerarse además los ilícitos penales contemplados en la Ley de Seguridad Interior del Estado vigente en septiembre del 73 que  sanciona varias de las conductas de los querellados entre ellas desacato, ultraje y otras.

 

El golpe que destruyó la historia constitucional chilena y violó la  entonces vigente Constitución Política de 1925, vulnera además Tratados y Convenios Internacionales de los que Chile es parte.

 

Entre ellos los Convenios de Ginebra, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención contra la Tortura, la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

 

Si se tiene en consideración la penetración extranjera en la política y en las Fuerzas Armadas chilenas, de la que dan cuenta numerosas y serias investigaciones nacionales e internacionales, se concluye en la naturaleza esencialmente delictiva, antidemocrática y antipatriótica del  proceder de los autores civiles y uniformados del golpe de Estado de septiembre de 1973.

 

Es hora ya de romper el largo silencio y permitir que los tribunales nacionales actúen conforme a Derecho.

 

3.- LOS RESPONSABLES :

 

Será el tribunal el que en definitiva resuelva la responsabilidad que a cada cual le corresponde; sin embargo de lo cual desde ya corresponde señalar a los altos mandos de esa época de las Fuerzas Armadas, del Cuerpo de Carabineros y del Servicio de Investigaciones. Así como a los responsables de la Embajada de los EEUU de Norteamérica en Chile. Pero, muy especialmente, a los dirigentes políticos de la oposición al Gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende. La inmensa mayoría de todos los cuales siguen su vida a la fecha en la mayor impunidad e incluso algunos ocupando cargos de responsabilidad en el aparato del Estado.

 

Serán asimismo los tribunales quienes determinen las responsabilidades por cada uno de los claros actos preparatorios del crimen de lesa patria por el que nos querellamos. Nos referimos por ejemplo al acuerdo sedicioso de la Cámara de Diputados del mes de agosto de 1973 y otras declaraciones especialmente preparadas para crear el clima propicio que buscaban los conjurados, entre otros        al pronunciamiento político de la Corte Suprema de la época.

 

Del mismo modo debe investigarse la responsabilidad de los dueños de los medios de comunicación golpistas y de algunos periodistas coludidos con el golpe, como se demostrará en este juicio.

Una revisión de la prensa de la época inmediatamente previa al golpe del 73 nos revela toda la verdad y entrega los nombres precisos. Diarios como El Mercurio, La Tercera, Tribuna, La Segunda, etc., todos afines a la conspiración o partícipes directos, como los medios de la cadena de prensa del Mercurio, entregan antecedentes contundentes para la investigación judicial. A modo ilustrativo, consignamos a continuación algunos datos históricos ; en este caso la fuente principal, aunque no la única, es el libro de la periodista Mónica González “La Conjura, los Mil y un día del golpe”, editorial Catalonia, octubre 2012, uno de los más serios y completos.

 

La obra citada nos recuerda que a pocos días de la elección de Salvador Allende como Presidente de la República, exactamente el día 9 de septiembre de 1970 el embajador de los EEUU en Chile, Mr. Korry  había enviado al Presidente  Nixon el siguiente mensaje: “ una y sólo una esperanza : el futuro de Chile será decidido por un solo hombre: Frei. Creo que él está jugando sus cartas con extraordinaria astucia”.

 

Poco después la Junta Nacional de la Democracia Cristiana de octubre de 1970 exigió a la Unidad Popular un Estatuto de Garantías que debía transformarse en Reforma Constitucional, como condición para apoyar a Allende en el Congreso. Patricio Aylwin dijo entonces: “ Reconocemos su derecho pero no está aún elegido, de nosotros depende. Y como de nosotros depende, tenemos que negociar en condiciones de fuerza.” Y agregó Aylwin :  “ En ese momento Sergio Ossa Pretot , Ministro de Defensa, nos hizo saber que los mandos de la FFAA estaban preocupados por la politización del ejército bajo un gobierno de izquierda”. Añadió entonces el ahora ex presidente que procedieron a reunirse en su casa, privadamente con los mandos de las FFAA. No era la primera reunión entre altos dirigentes de la DC y los militares. Tampoco fue la última.

 

En ellas participaban personajes políticos, vivos hoy, y que ni siquiera han sido citados a declarar por su responsabilidad objetiva en la criminal conjura.

Los sectores más extremos, con apoyo norteamericano, estaban abiertamente por desatar el caos e impedir que Allende asumiera la presidencia. Un obstáculo era la  actitud constitucionalista del General Schneider. Por esos mismos días apareció con fuerza en la política, como ya señalamos, el abogado Pablo Rodríguez al frente de un nuevo movimiento fascista “ Patria y Libertad “.

 

Su discurso era claramente provocador y amenazante: “………si quieren guerra civil, aquí estamos nosotros de pié” y planteaba abiertamente impedir la asunción de Allende como Presidente.

Por varios atentados terroristas, el 28 de septiembre de 1970 fueron detenidos Enrique Schilling y Luis Abelardo Meza que habían provocado explosiones de bombas. Al amanecer del 2 de octubre de ese año estos terroristas hicieron explotar un estanque de 120.000 litros de combustible en el aeródromo de Pudahuel y luego intentaron volar con dinamita un paso nivel en Avda. Mata.

 

Otro terrorista de ultra derecha era Enrique Arancibia Clavel, hijo de un capitán de fragata y hermano de oficiales de la armada y del ejército. Dejamos constancia que, curiosamente, los jueces de la época  dejaban de inmediato en libertad a los terroristas. La conspiración continuó con el asesinato del general René Schneider, operativo en que participó el General Camilo Valenzuela que recibió 50.000 dólares de mano del agente de la CIA, Paul Wimer, quien también entregó una suma similar al almirante Fernando Porta Angulo.

 

El 14 de septiembre de 1970 en la embajada norteamericana en Santiago ya se discutía las variantes golpistas y se distribuía miles de dólares para sobornar a los congresistas chilenos.Un plan sedicioso independiente que constaba con numerosos agentes distribuidos en cuarteles y oficinas, llevaba a cabo el grupo ejecutivo de la empresa norteamericana de telecomunicaciones, la poderosa ITT, dueña de los teléfonos de Chile y que fuera años más tarde estatizada por el gobierno de Allende.

Los conspirados nacionales y extranjeros con el apoyo de los medios de comunicación lanzaron otra variante de su ofensiva, como fue la creación del caos económico del país.

 

El 22 de octubre de 1970 por la mañana, se llevó a cabo la llamada “Operación Alfa”, en la que participaron numerosos terroristas encabezados por Juan Luis Bulnes Cerda, los hermanos Izquierdo Menéndez, Carlos Silva Donoso, Roberto Vinet, que atacaron el vehículo en que se desplazaba René Schneider, dándole muerte a balazos.

A las 48 horas siguientes debía ser proclamado el nuevo presidente de la república por el Congreso Pleno. El  plan de los golpistas fracasó. Allende fue aclamado Presidente. Pero la ofensiva para derrocar al gobierno constitucional recién comenzaba.

 

Entre las figuras de extrema derecha involucradas en el asesinato de Schneider y luego en las maniobras golpistas estaban los uniformados Roberto Viaux, Camilo Valenzuela, Joaquín García, Hugo Tirado, Vicente Huerta, de las distintas ramas de las FFAA y carabineros y también civiles como el abogado Guillermo Carey y su colega Sergio Miranda Carrington, fundador del movimiento “ No entreguemos Chile”. A su vez, la conspiración al interior del ejército continuaba su marcha.

 

El gran empresariado nacional no estaba ajeno en absoluto a lo que ocurría. Un papel destacado jugaba Agustín Edwards, propietario de El Mercurio y fundador en 1968 junto a oficiales retirados de la Armada de una llamada “Cofradía Náutica del Pacífico Austral”. Allí se incorporaron los almirantes  José Toribio Merino,  Patricio Carvajal, Arturo Troncoso, Roberto Kelly y Hernán Cubillos. Este grupo de escogidos mantenía activos contactos con los servicios secretos norteamericanos. Debe mencionarse también a René Silva Espejo, que dirigió  El Mercurio y que tenía contactos de alto nivel con las FFAA.

En septiembre de 1971 los empresarios con el apoyo de la citada Cofradía realizaron un seminario en el Hotel O`Higins de Viña dela Mar. En ese cónclave golpista estuvieron Javier Vial, Hernán Cubillos y Eugenio Heiremans.

 

A  la par, seguía activo el movimiento nacionalista ultrareaccionario “Patria y Libertad”. El general Alexander Haig recomendó por escrito entregarle recursos a Pablo Rodríguez. Acompañaban a dicho abogado, que en su juventud había militado en el Partido Radical, personajes como Roberto Thieme, el que años después contrajo matrimonio con la hija mayor del dictador.

 

Al complot se sumaba la Sociedad de Fomento Fabril ( SOFOFA) y también la Sociedad Nacional de Agricultura con Benjamín Matte, Alvaro Puga y Enrique Campos Menéndez.

 

Mientras, decenas de miles de dólares llegaban  a Patria y Libertad, uno de cuyos principales contribuyentes era el gerente general de Ladeco, Juan Costabal. No es casual que uno de los principales ideólogos de la dictadura fascista chilena, Jaime Guzmán, participara en la fundación de Patria y Libertad en el estadio Nataniel. Guzman era Opus Dei y franquista.

 

Como señala la periodista Mónica González en su obra ya citada, sólo el primer año del gobierno de Allende los aportes norteamericanos  para la desestabilización y el golpe en Chile , superaron los 2 ,5 millones de dólares. Así lo consigan el informe oficial del senado de los EEUU.

 

Un episodio importante de esta asociación ilícita conspirativa fue el paro de octubre de 1972 y el alzamiento del general Alfredo Canales. En este episodio como en otros, juega un papel muy importante la Colonia Dignidad ubicada en Parral, predio de 16.000 hectáreas fundado en los años 60 por Paul Schàffer  y que fuera un cuartel general de la dictadura en el que se ejecutó y se hizo desaparecer a decenas de chilenas y chilenos.

 

Las relaciones políticas de Colonia Dignidad con los golpistas y con figuras civiles es pública y notoria, como podrá declararlo entre otros Federico Willoughby, miembro de la dirección de Patria y Libertad, ejecutivo de una empresa norteamericana y que por esas sugestivas coincidencias de la historia terminó siendo asesor del  presidente Patricio Aylwin , después de la dictadura.

 

Quien ha aportado datos relevantes respecto de como se preparó el golpe que abrió paso al genocidio es don Orlando Saenz expresidente de la Sofofa, quien relata el papel jugado por diversos personajes.

Entre ellos León Villarín, Rafael Cumsille, Raúl Bazán, Jaime Guzmán, Pablo Rodríguez, Sergio de Castro, Sergio Undurraga, Arturo Fontaine, Emilio Sanfuentes, Alvaro Bardón.

 

Casi todos estos personajes están vivos, conocen acabadamente los hechos y deberán prestar declaración en el proceso. La lista es larga y sólo a vía de ejemplo señalemos a Hermógenes Pérez de Arce, Pedro Ewing, Federico Willoughby, Roberto Kelly, Pablo Baraona, Emilio Sanfuentes, José Radic, Gonzalo Vial y tantos otros que en su momento se solicitará sean citados ante el trobunal.

 

Episodios relevantes de la conspiración son  el llamado “Comité de los 15” o el “complot del pastel de choclo”. Luego vendría el asesinato del Comandante Araya de la Armada, la voladura de torres y tuberías, el paro de los transportistas, la asonada de junio del 73, el acuerdo de la Cámara de Diputados, y finalmente el golpe y los brutales crímenes hoy en manos de los tribunales, con su correspondiente operativo de inteligencia: el llamado “Plan Z” y luego el “Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile”.

 

Recordemos finalmente que don Patricio Aylwin, destacado dirigente político que ha ocupado los más altos cargos institucionales del país, declaró el 26 de agosto de 1973 al periódico norteamericano “The Washington  Post”  que si a él le dieran a elegir “entre una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo eligiría la segunda”. ¿Hay algo más claro de abierto apoyo al golpe que se veía entonces como un  real peligro para la estabilidad democrática?

 

El mismo personaje, actualmente vivo, pocos días después del golpe de Estado, declaró a la prensa el 17 de septiembre de 1973 que “el gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la “vía chilena al socialismo” y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura comunista”

 

4.- LAS AGRAVANTES :

 

Los delitos perpetrados el 11 de septiembre de 1973, tanto en Santiago como en casi todas las ciudades y pueblos de Chile, fueron cometidos con las siguientes agravantes del art. 12 del Código Penal, descritas en sus respectivos números, que son:

 

Nº1.- Cometer los delitos con alevosía ya que obraron a traición y sobre seguro. Considérese que para los crímenes se confabularon todos aquellos que un político de este país ha llamado “los poderes fácticos”.

 

Nº2.- Ejecutarlos por medios que causaron grandes estragos y daños a personas. Baste con mencionar el asalto y bombardeo a La Moneda.

 

Nº4.- Aumentar deliberadamente el mal causando otros males innecesarios. La tortura, las detenciones y prisiones ilegales, el desaparecimiento de personas, el destierro, lo confirman

 

Nº6.- Abusar los delincuentes de la superioridad de sus fuerzas y armas. Recuérdese que asaltaron La Moneda con tropas y tanques y la bombardearon cuando dentro del palacio estaba  el Presidente Allende con un pequeño grupo.

 

Nº8.- Prevalerse del carácter público del principal culpable. Téngase en cuenta que Pinochet era el Comandante en Jefe del Ejército chileno y le apoyaron diversos confabulados que revestían similar carácter.

 

Nº9.- Emplearon los delincuentes medios absolutamente ignominiosos. Baste con recorrer la historia de esos años y la condena  que, precisamente por la ignominia de los medios empleados, aprobara la Organización de Naciones Unidas durante cada año que duró la dictadura

 

Nº11 Ejecutaron sus crímenes con auxilio de gente armada y de personas que dado su enorme número proporcionaron su impunidad. En efecto, los crímenes de lesa humanidad del día 11 de septiembre del 73 fueron perpetrados por los mandos de las tres ramas de las FFAA, más Carabineros e Investigaciones, arrastrando a sus tropas al genocidio.

 

Nº13 Ejecutaron sus crímenes con ofensa y desprecio tanto de la primera autoridad pública del país como del lugar en que éste se hallaba cumpliendo sus funciones, el palacio presidencial, patrimonio de la nación. Provocaron la muerte del Presidente de la República, asesinaron a sus ministros (casos Tohá y Letelier, por ejemplo ) y destruyeron La Moneda, principal símbolo de una república democrática.

 

Nº18 Perpetraron los ilícitos con ofensa y desprecio del respeto que merecía el Presidente de la República, por su investidura, dignidad, autoridad, y encontrándose en su morada, natural y legítima, sin haber provocado el suceso.

POR TANTO SIRVASE SSA. ITMA.  :

En mérito de los antecedentes de hecho y jurídicos expuestos en el cuerpo de este escrito, tener por interpuesta querella criminal en contra de todos los que aparezcan responsables, civiles o militares, chilenos o extranjeros, de los diversos delitos criminales ya descritos y cometidos con ocasión del crimen que constituye el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, investigar los hechos, la conspiración, los delitos adicionales cometidos aquel día y en su momento decretar los autos de procesamiento que corresponda en la etapa procesal específica y, en definitiva aplicarles el máximo de la pena legal, todo con costas. Nuestro reclamo de justicia interpreta sin duda a la mayoría del país porque es inadmisible, jurídica y moralmente, la impunidad a este respecto.

 

PRIMER OTROSI: Solicitamos que, en tanto somos representantes de organizaciones nacionales que agrupan a miles de los ofendidos, se nos declare exentas del pago de fianza de calumnias.

 

SEGUNDO OTROSI:  Pedimos al tribunal se sirva decretar las siguientes deligencias :

 

  1. amplia orden de investigar a la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones ;

  2. oficio a cada una de las comandancias en jefe de todas las ramas de las fuerzas armadas para que entreguen al tribunal una nómina completa de los nombres de todo el personal de cada una de las instituciones, sea Ejército, Armada o Fuerza Aérea, que participó en las operaciones golpistas del 11 de septiembre de 1973,  a partir de la noche del día 10 de septiembre de 1973 y hasta la madrugada del día 12 de septiembre de 1973, ya sea en la ciudad de Santiago como en las demás ciudades del país, con especial mención de los que participaron en el asalto a La Moneda, en la ocupación de otros edificios estatales en el país y, en el caso del ejército, de cada uno de los comandantes de los regimientos militares de esa fecha a lo largo del país.

  3. oficio a la Dirección General de Carabineros de Chile para que entregue al tribunal una nómina completa de todo el personal que participó en las operaciones golpistas del 11 de septiembre de 1973,  a partir de la noche del día 10 de septiembre de 1973 y hasta la madrugada del día 12 de septiembre de 1973, tanto en Santiago de Chile como en todas las ciudades del país.

  4. oficio a la Dirección General de la Policía de Investigaciones para que entregue al tribunal una nómina completa de todo el personal que participó en las operaciones golpistas del 11 de septiembre de 1973,  a partir de la noche del día 10 de septiembre de 1973 y hasta la madrugada del día 12 de septiembre de 1973 en Santiago y demás ciudades del país.

 

  1. oficio al Servel y a la Contraloría General de la República para que informe al tribunal de la nómina de todos los dirigentes de los partidos políticos chilenos a la época del 11 de septiembre de 1973.

  2. oficio a la embajada de los EEUU de Norteamérica en Santiago de Chile para que entregue al tribunal la nómina de sus funcionarios a la fecha del 11 de septiembre de 1973.

  3. oficio a la Cámara de Diputados para que informe al tribunal de quienes fueron los parlamentario promotores del acuerdo de esa Cámara de agosto de 1973 que declaró como supuestamente ilegales los actos del gobierno constitucional e informe además de qué parlamentarios votaron a favor dicho proyecto de acuerdo.

  4. oficio a la Excma. Corte Suprema a fin que entregue al tribunal la nómina de los ministros que formaban parte de esa Corte a la fecha del golpe de Estado y de aquellos ministros que suscribieron una declaración relativa a una supuesta desobediencia del gobierno constitucional de la época al acatamiento de los fallos de tribunales.

  5. oficio a Policía Internacional para que informe a SS. Itma., respecto de las condiciones de la salida del país del ciudadano Pablo Rodríguez Grez,  jefe del grupo Patria y Libertad, tras el fracasado intento de golpe de Estado de junio del mismo año 1973.

  6. oficio a las empresas periodísticas de El Mercurio y La Tercera para que remitan al tribunal ejemplares de los periódicos El Mercurio, La Tercera, La Segunda y La Tribuna de los meses de octubre de 1972 a diciembre de 1973.

  7. Se cite a declarar a los periodistas señora Mónica González y señor Francisco Herreros a fin que declaren respecto de la presente querella por su conocimiento como resultado de sus investigaciones profesionales.

  8. Se cite a declarar al señor Federico Willoughby Mac Donald, vocero de la dictadura y más tarde alto funcionario del gobierno de Patricio Aylwin,  respecto de hechos de los que tiene un reconocido y personal conocimiento.

 

TERCER OTROSI :  Pedimos al tribunal tener por acompañados: 1) copia en idioma español del llamado Informe Church del Senado de los EEUU de Norteamérica del mes de diciembre de 1975, en que consta buena parte de los fundamentos  de la presente querella, y 2) copia de material de Wikipedia acerca del llamado Plan Zeta.

 

CUARTO OTROSI : Pedimos a SS. Itma. se sirva disponer se traiga a la vista y se tenga como parte integrante de la presente acción penal, el expediente relativo al episodio del bombardeo de La Moneda, formado a partir de la investigación acerca de la muerte del Presidente Salvador Allende.

 

QUINTO OTROSI : Pedimos al tribunal se sirva tener presente que conferimos poder y patrocinio a los abogados señores Eduardo Contreras Mella y Alfonso Insunza Bascuñan.

El exilio en América Latina, nuevos casos y problemas.

 

Marina Franco y Hernán Topasso

El exilio en América Latina, nuevos casos y problemas

 

 

El exilio fue y es una realidad latinoamericana constante. Ha sido y es la experiencia de grandes figuras célebres de la región y también de miles y miles de desplazados desconocidos para la Historia con mayúsculas. De la misma manera, se ha manifestado como un instrumento de control político usado por gobiernos autoritarios para expulsar o forzar la salida de la disidencia política y de las voces críticas. Como instrumento político y como experiencia humana, el exilio ha atravesado la historia latinoamericana de los últimos dos siglos.

Sin embargo, la preocupación de las ciencias sociales por el tema es relativamente reciente. Si en Europa la preocupación por los exilios antifascista y republicano español lleva larga data, en América Latina, la investigación y la reflexión profesional sobre el tema han tenido un fuerte impulso al calor de los fenómenos de desplazamiento producidos por la última ola de dictaduras militares de los años 70 y 80 en el sur de la región. La envergadura de esos exilios, las marcas que han dejado en algunos países de acogida y las transformaciones políticas que aportaron a los procesos de democratización e inclusión de los derechos humanos en las agendas latinoamericanas han terminado por dar visibilidad política e intelectual a esas experiencias. En varios países ello ha sido también el resultado de luchas políticas y memoriales contra el silenciamiento de esas experiencias. En otros países donde la experiencia del exilio fue menos negada y menos vista como ilegítima –por ejemplo Brasil- los silencios han sido menores. En otros casos, como Bolivia, Perú o Paraguay, la profundidad del fenómeno y las preguntas sobre él están aún por plantearse; en algunos de esos países pareciera que los exilios son más conocidos por grandes hombres e intelectuales que por la experiencia de contingentes más amplios igualmente afectados y que remiten a experiencias de exilio que atraviesan buena parte del siglo XX. … 

No obstante, a pesar de silencios, casos y momentos poco explorados, debemos reconocer que en los últimos años, la preocupación por los fenómenos de migración forzada ha dado lugar a una profusa producción que aborda el problema desde los más diversos ángulos disciplinares, geografías y problemas. Del estudio de las subjetividades de los desterrados en su condición de víctimas de la violencia política hasta las relaciones internacionales de los países vinculados por los desplazamientos migratorios de salida y acogida, la agenda de los exilios no ha hecho más que crecer en estos últimos años. Este dossier que hoy presenta Pacarina del Sur se inscribe en esa línea y con la pretensión de discutir a través de una diversidad de textos las tres dimensiones que atraviesan la experiencia del exilio: la individual, la colectiva y la internacional.[1] A su vez, a través de los trabajos elegidos para integrarlo, esa pretensión abarcadora se cruza con la propuesta de mostrar, por un lado, algunas aproximaciones nuevas al tema del exilio y, por otro, de explorar casos –geográficos y temporales- menos conocidos dentro de la región. Así, el dossier se abre con un trabajo que a nuestro gusto ofrece un marco conceptual e histórico-regional en el cual inscribir la problemática y la investigación sobre los exilios en América Latina mostrando toda su complejidad conceptual e histórica. Como muestra Luis Roniger en estas páginas, si el exilio puede ser entendido como un instrumento de control político luego debe analizarse como variable independiente capaz de generar efectos y transformaciones en el espacio transnacional, en otros términos “es el resultado de procesos políticos y un factor constitutivo de los sistemas políticos” (Luis Roniger, en este dossier). En el plano de la experiencia, podríamos decir que devolver analíticamente su capacidad de acción a los sujetos que protagonizan la experiencia de exilio permite sacarlos del lugar pasivo y exclusivo de las víctimas para transformarlos en actores políticos (cualquiera sea su implicación (o la ausencia de ella) en el activismo político).

Como acercamiento a historias menos conocidas se incluyen aquí dos trabajos sobre el exilio guatemalteco y el paraguayo, los cuales dan cuenta de fenómenos de desplazamiento forzado, masivos y prolongados en el tiempo, con oleadas y coyunturas variables. El artículo sobre Guatemala, de Guadalupe Rodríguez de Ita, descubre un fenómeno casi desconocido en el conjunto de los casos latinoamericanos, no sólo por tratarse de un caso centroamericano que ha sido escasamente estudiado sino por sus particularidades: una historia de exilios, desesexilios y reexilios de amplios grupos de clases medias y élites políticas e intelectuales de ese país. El fenómeno invita a considerar otra dimensión transnacional del exilio: cuánto de la historia guatemalteca y sus dinámicas políticas internas deben ser pensadas en su relación con aquello que sucedía en el exilio político del otro lado de la frontera con México. En el marco de un proyecto más amplio que indaga en la historia de las redes de exiliados revolucionarios y las vanguardias intelectuales de la gran región circuncaribe, el trabajo de Barry Carr llama la atención sobre algunos aspectos poco explorados que ubican a la Ciudad de México como un verdadero polo de atracción para los exiliados “rojos” durante el período de entreguerras. La presencia muchas veces simultánea de personajes de la talla de Sandino, Haya de la Torre, Magda Portal, Tristán Marof o Julio Antonio Mella convirtieron a la diáspora radical reunida en Ciudad de México en un importante eslabón de una red transnacional en expansión de activistas e intelectuales insurgentes. Si bien la presencia de extranjeros en el aquella metrópolis ya ha convocado el interés académico, ni el período -años 20-, ni los sujetos -intelectuales, artistas y políticos exiliados latinoamericanos- han sido hasta ahora trabajados globalmente con la profundidad que el tema amerita. Por su parte, una interesante línea de indagación es la que propone superar los marcos clásicos de los Estados-nación y abordar la dimensión transnacional de los exilios en serie, tal cual lo plantea María Antonia Sánchez. Ello permite pensar tanto en la acumulación y circulación de experiencias de lucha política entre países y la formación de redes transnacionales de activación política como el impacto de los exiliados sobre las sociedades que los reciben. Asimismo, una línea paralela en el texto permite llevar a interrogarse por el despliegue y las estrategias particulares de las mujeres exiliadas y migrantes en la actividad política de denuncia tanto sobre su país de origen como sobre su nuevo Estado de residencia.

Entre las nuevas preguntas y aproximaciones el trabajo de Silvina Jensen es quizás el más osado al intentar saldar una deuda en las investigaciones sobre las migraciones y el exilio: la perspectiva comparativa a partir de dos experiencias temporal e históricamente muy distanciadas como lo son el exilio republicano de la guerra civil española en las primeras décadas del siglo XX y el exilio argentino del terrorismo de Estado de los años setenta. Explorar en clave comparativa las especificidades y puntos de contacto de las memorias del exilio producidas por las sociedades que generaron esas expulsiones masivas le permite a Jensen desnaturalizar las experiencias y plantear nuevos interrogantes en pos de crear una nueva agenda de trabajo para abordar la cuestión del exilio.

Por último, la entrevista al peruano Ricardo Napurí da cuenta de ese mismo fenómeno transnacional cuando las trayectorias individuales atraviesan la historia y las fronteras de los países. “Se trataba del peregrinaje de montones de tipos como yo” recuerda Napurí mientras revisa buena parte de una vida ciertamente marcada por la movilidad y cuyo itinerario lo llevó a recorrer -entre fugas, exilios y viajes políticos- buena parte de América Latina y Europa. Ubicado en lugares y momentos trascendentales para la historia del continente -la Argentina del primer peronismo (1948); Cuba a días de la entrada del Che en la Habana (1959); Chile en los meses de la caída de Allende (1973); la Asamblea Popular en Bolivia (1971); la Asamblea Constituyente en Perú (1978-79)- su relato, a la vez lúcido y apasionante, permite visualizar a partir de una experiencia personal cuestiones clave como la politización en el exilio, la circulación de las ideas, las redes latinoamericanas y los exilios en serie. De esta manera, volviendo sobre el planteo de apertura de Luis Roniger, la entrevista a Napurí cierra este dossier dejando a la vista hasta qué punto el exilio ha sido, y continuará siendo, la experiencia única y particular de cada sujeto tanto como una experiencia colectiva y masiva que forma parte sustantiva de la historia de cada país y de la región en su conjunto.


[1] González Bernaldo, Pilar, “Presentación”, Anuario de Estudios Americanos, Vol. 64, N° 1, enero-junio-2007, p. 28.

 

 

Abordajes y contiendas

Luis Roniger

Destierro y exilio en América Latina: Un campo de estudio transnacional e histórico en expansión

El destierro, en sus variantes de exilio forzado y expatriación, es una práctica de control político y cultural que todos los Estados latinoamericanos adoptaron a lo largo de 200 años de vida independiente. Recientes avances en el análisis de esta práctica política han revelado el carácter generalizado y recurrente de este mecanismo de exclusión institucionalizada y su impacto como un factor transnacional, persistente aunque variable, en la historia de América Latina. Este artículo analiza la lógica interna del exilio político, destacando los distintos enfoques y avances en el estudio transnacional e histórico de este campo analítico en expansión.

Guadalupe Rodríguez de Ita

Exiliados guatemaltecos en México: Una experiencia recurrente

La historia de Guatemala, desde los primeros años de vida independiente, con contadas excepciones, se ha caracterizado por la presencia constante, casi ininterrumpida, de gobiernos autoritarios, dictatoriales y represivos que obligaron a muchas personas a buscar la manera de salvaguardar su libertad y su vida exiliándose en otros países. Dada la cercanía geográfica, México fue tierra receptora para los guatemaltecos que lo requirieron. Pero, ¿cuándo se dio la salida de guatemaltecos que se autodefinieron como exiliados en territorio mexicano?, ¿cuáles fueron sus motivos y sus medios?, ¿cuántos y quiénes fueron?, ¿a qué se dedicaron durante su experiencia de exilio?, son preguntas que trata de responder el texto, cuyo objetivo central es, precisamente contribuir al conocimiento de las principales características de los exiliados guatemaltecos en México en el siglo XX.

María Antonia Sánchez

Destierro, desplazamiento forzado y exilio político de paraguayos en la Argentina (1954-1983): La represión transnacional bajo el régimen de Stroessner

Este artículo es una contribución al estudio del destierro paraguayo en el marco del renovado interés desde los espacios académicos por los estudios de exilio. A tal efecto presenta los parámetros históricos del referido fenómeno durante el siglo XX en la región de las Américas, con los rasgos de masividad y larga duración. Se sugiere aquí la relevancia del estudio del exilio y la diáspora paraguaya en la Argentina. Particular atención requiere el estudio de la desaparición forzada de paraguayos bajo el esquema de represión transnacional y las estrategias generadas por las redes de exiliados para enfrentar tal situación.

Silvina Jensen

Agendas para una historia comparada de los exilios masivos del siglo XX. Los casos de España y Argentina

Este artículo realiza una primera aproximación comparada a la historia de dos experiencias de exilios masivos del siglo XX: el exilio republicano de la guerra civil española y el exilio argentino del terrorismo de Estado de los años setenta. El trabajo tiene tres partes. En la primera se pone en discusión las posibilidades y peligros que comporta hacer una historia comparada de los destierros español de 1939 y argentino de 1976. La segunda reconstruye en forma sucinta ambas experiencias exiliares tratando de dar respuestas situadas a preguntas centrales para el estudio de los exilios ¿quiénes se exiliaron?, ¿cuántos?, ¿cómo salieron?, ¿durante qué período? y ¿por qué? En la tercera, que actúa como cierre, se ponen en discusión algunas hipótesis sobre las memorias del exilio elaboradas por las respectivas sociedades de origen de cara a comprender a qué responden sus singularidades y cuáles son los puntos de confluencia entre ambos casos.

Huellas y voces

Martín Bergel y Hernán Topasso

De militar exiliado a militante revolucionario. Entrevista a Ricardo Napurí

 

Mallas

Barry Carr

La Ciudad de México: Emporio de exiliados y revolucionarios latinoamericanos en la década de 1920

Este artículo forma parte de un proyecto mayor de la historia de las redes trasnacionales de radicales revolucionarios exiliados y vanguardias intelectuales de la gran región circuncaribe en el periodo entre las dos guerras mundiales, enfocándose particularmente en las décadas de 1920 y 1930.

Señas y reseñas

Chiara Morbi

En el vientre del monstruo: los exiliados argentinos y chilenos en los Estados Unidos (1973-1983)

Reseña de L’America della solidarietà. L’accoglienza dei rifugiati cileni e argentini negli Stati Uniti, de Benedetta Calandra. Nuova Cultura, Roma 2006, pp. 289.

M. Soledad Lastra

México y los exilios

Reseña de los libros Yankelevich, Pablo, Ráfagas de un exilio. Argentinos en México, 1974-1983, México: Colmex 2009; y Yankelevich, Pablo y Katya Somohano (comps.), El refugio en México. Entre la historia y los desafíos contemporáneos, México: Bonilla Artigas, 2011

 

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