“Los doblados”. Un tema maldito: la infiltración en la guerrilla de los años 70

Los doblados”, el libro que narra las traiciones en la guerrilla de los años 70.
.Libro Los doblados
En un nuevo trabajo, Ricardo Ragendorfer explora la temática de la infiltración por parte de los militares en Montoneros y ERP

Rafael de Jesús Ranier, alias “El Oso”. Ese nombre es el paradigma de la infiltración militar en los grupos guerrilleros que asolaron el país en los años 70. Desde una posición de escaso relieve -estaba asignado al área de logística del Ejército Revolucionario del Pueblo- Ranier le permitió a las Fuerzas Armadas, entre otras cosas, detectar casas operativas y detener a un nutrido grupo de integrantes de la guerrilla que conducía Roberto Santucho.

El “Oso” también tuvo un papel clave para que el intento más ambicioso del ERP -el ataque al Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno de Monte Chingolo- terminase en un verdadero desastre para la guerrilla en diciembre de 1975. Luego de este trágico episodio, la traición de Ranier fue descubierta por la cúpula del ERP y le fue aplicada la “justicia revolucionaria” el 13 de enero de 1976. Este acto fue informado por “Estrella Roja”, el órgano de difusión de la guerrilla marxista.

En su reciente trabajo titulado Los Doblados (Editorial Sudamericana) el experimentado investigador Ricardo Ragendorfer llegó a la conclusión de que el “soplón” Ranier facilitó la caída de más de un centenar de militantes del ERP. El caso de Ranier trabajando para el Batallón 601, unidad especial del Servicio de Inteligencia del Ejército, es uno de los tantos que Ragendorfer utiliza para tratar de modo integral la figura de la traición en la guerrilla de los años 70.

A continuación, la entrevista con Ragendorfer:

¿Cómo surgió la idea de escribir sobre los “doblados” en las organizaciones armadas?

-Fue una constelación de factores, por un lado el puntapié inicial de este trabajo fue una serie de entrevistas que le había hecho a un oficial del Batallón 601, el mayor Carlos Antonio Españadero, que las hice en su momento para la revista Caras y Caretas. Me interesaba de este hombre su condición de responsable operativo del “Oso” Ranier. Incluso lo ubiqué por la guía telefónica. Le dije que me interesaba particularmente este personaje, y su respuesta fue: “Ah, un héroe de guerra”. Y después nos encontramos, fue un encuentro cómico. Pero, repito, el puntapié inicial fue la exploración de ese personaje y las derivaciones que nos llevaron a él. En resumidas cuentas, este inicio me lanzó a uno de los temas “malditos” y nunca abordados de una época de por sí ominosa, que es el tema de la traición. Lógicamente que el tema de la traición en ese ámbito me llevó también a explorar otras cosas que me interesaban mucho y no estaban debidamente abordados por la profusa bibliografía que existe sobre la época de la dictadura, que es la estructura, el funcionamiento y los personajes que estaban en el batallón 601.

Más allá del caso del “Oso” Ranier, ¿cuál fue la incidencia real o cuantitativa de los “filtros” en la guerrilla?

-No se sabe exactamente, tampoco cuántos había. Pero la infiltración de las organizaciones revolucionarias era un recurso que se da previo a la ejecución absoluta del terrorismo de Estado. Todo indica que todas las organizaciones armadas y las organizaciones políticas que planteaban otra forma de estrategia revolucionaria estaban infiltradas. Prueba de ello es por ejemplo el caso Tarifeño. Un dirigente del trotskismo en el sur del país que quedó a la intemperie a raíz de la publicación de los listados del Batallón 601. Es un caso impresionante. También está el caso de Gerardo Martínez, que corresponde a una etapa posterior. Fue reclutado en el 80 u 81, épocas de las huelgas de Ubaldini. Da la impresión de que había filtros en todos lados. Había también en las redacciones de revistas.

Ricardo Ragendorfer

Ricardo Ragendorfer

Usted cuenta que Montoneros le avisa al ERP sobre que tenían un infiltrado apodado “Oso”, pero en principio no lo logran detectar. ¿Montoneros tenía mejor seguridad interna que el ERP?

-Los servicios de inteligencia y de contrainteligencia de las organizaciones armadas eran muy artesanales. En el caso del ERP, el lema era ‘la menor cantidad de personas en los puestos más claves’, o sea que tenían un criterio de calidad, eran muy imaginativos, pero no dejaban de ser aficionados. En en caso de Montoneros también tenían un gran servicio de inteligencia artesanal, con personajes como Rodolfo Walsh, entre otros, pero también los infiltraron, también perdieron en esa puja, que tenía que ver justamente con la inteligencia.
Mientras que el Ejército planteaba que era una guerra de inteligencia, ojo, yo no estoy de acuerdo con el término de ‘guerra’, esto para mí no fue una guerra. Decía que el Ejército se abocó a la inteligencia, pero para las organizaciones armadas, la inteligencia era un hecho más que colateral. Ellos cifraban su desarrollo político en otras áreas de la militancia.

En el libro explica la sorpresa que tuvo Santucho cuando se enteró que Ranier no era un “cuadro político” o un militar infiltrado, sino un “lumpen” de menor jerarquía

Eso es una paradoja. Por empezar, la posición que tenía Santucho ante la posibilidad de que el ERP fuese infiltrado poseía un infantilismo notable, puesto que decía que un filtro puede ingresar a determinada estructura del ERP, pero la discordancia entre su accionar y determinadas pautas de su conducta burguesa lo iban a poner al descubierto. Por otro lado, efectivamente, el Oso no era un cuadro de inteligencia. No era un cuadro político ni militar. No tenía jerarquía en el ERP, pero era un tipo que había sido amaestrado en el arte de ver y oír. Debía contar todo lo que veía y oía. Él traía datos sueltos. Luego todos esos pedazos de información se iban analizando entre sí.

El ERP informó el “ajusticiamiento” del “Oso” Ranier

El ERP informó el “ajusticiamiento” del “Oso” Ranier

A diferencia de otros autores, usted sostiene que el capitán Juan Carlos Leonetti tenía como objetivo encontrar a Santucho y que no fue tan casual el desenlace del 19 de julio de 1976.

-Leonetti estaba con esa única tarea. Incluso él se jactaba de eso. La primera vez que lo escuché fue en boca del capitán Andrea Mohr. Después, hay documentos en su legajo, que si bien no especifican taxativamente esa función, coinciden con su ida al Batallón 601. Antes se desempeñaba en la jefatura 2 de inteligencia en el Edificio Libertador y el coronel Carlos Alberto Martínez lo manda en comisión al 601 en octubre del 75. Desde entonces, hasta la muerte de ambos (Leonetti y Santucho), este militar aparece siempre detrás de los pasos de Santucho. Incluso casi lo agarra en la quinta de Moreno (NdR: en marzo del 76 fue detectada una reunión de la cúpula del ERP en esa localidad bonaerense y Santucho logró escapar por muy poco).

¿Cree que la infiltración fue un factor fundamental para la derrota de la guerrilla?

-Pienso que no, fue un recurso que se puso en práctica al principio, pero creo que no, y no por razones técnicas. Además, las organizaciones armadas ya estaban en crisis en ese momento. Este libro va a generar cierta polémica acerca de si la aplicación del terrorismo de Estado fue una ‘guerra sucia’ o terrorismo de Estado. Para mí fue esto último, pese a que hablamos de organizaciones armadas no hablamos de ‘estado de guerra’. El Ejército en ese momento no hablaba de un ‘estado de guerra’ para no darle status de fuerza beligerante al rival; hablaban de ‘lucha contra la subversión’, no de ‘guerra contra la subversión’. Los enfrentamientos y la cacería que el Ejército emprendió sobre estas organizaciones fueron episodios policiales con ribetes bélicos, pero no una guerra, fue una cacería contra la sociedad civil en su conjunto y no un enfrentamiento entre dos aparatos.

Iquique: Papa Francisco recibirá carta sobre Detenidos Desaparecidos

No podía ser más emblemático el lugar donde el Papa Francisco recibirá en sus manos, una carta sobre la defensa y lucha por los derechos humanos, que le entregará la AFEPI, Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Iquique y Pisagua, hecho que ocurrirá en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes de la Península de Cavancha, conocida como Gruta de Cavancha. En efecto en los primeros años de la dictadura, un pequeño grupo, que liderara la profesora de Historia y Geografía, Ayleen Campo, ya fallecida, se sumó a la comunidad cristiana, a la cual pertenecían sacerdotes, entre otros, Argimiro Aláez y Ángel Fernández (éste último también fallecido).

Eran los años 74´ y 75´ cuando a instancias de una invitación de la maestra de historia, la entonces liceana adolescente, Ximena Brain, dueña de una privilegiada voz, conformaron un grupo de teatro, que recorría las escuelas;  y luego, un grupo de canto, para acompañar las tradicionales misas. Sus tíos, de la conocida familia Alvarez, también destacados músicos y cantores, se incorporaron al grupo; y así se fueron sumando voluntades, hasta fortalecerse como comunidad. A todos les unía una visión contraria a la dictadura, un tema que tímidamente se abordaba.

Pero a poco andar, fueron constituyendo una comunidad de confianza, donde se hablaba de actualidad y sobre los atropellos a los derechos humanos. Se reunían sagradamente los sábados en la tarde, para leer y analizar colectivamente la Revista Mensaje, de la Iglesia Católica, acto que, en aquella época, era considerado casi subversivo. Las jornadas sabatinas también servían para preparar la eucaristía dominical, las que, además de contar con el apoyo de un coro privilegiado, empezó a incorporar hitos especiales.  Por ejemplo, con motivo de Semana Santa, produjeron la obra “Jesucristo Superestrella” y se hicieron misas por Violeta Parra, por el sacerdote Camilo Torres, por el obispo de El salvador Arnulfo Romero.

El siguiente paso, siempre al alero de la comunidad cristiana, fue el conformar la agrupación, ya con un sello político, de Cristianos por el Socialismo, que empezó a tener eco en la comunidad iquiqueña, más allá del recinto eclesial. Así se empiezan a crear o replicar distintas agrupaciones como el MDP, Movimiento Democrático Popular; Codepu, Consejo de Defensa de los Pueblos. Más tarde, por los años 80´ se suman otras personas, e incluso no creyentes, que conformaron, ya fuera de la iglesia, el CPS, Comité Permanente de Solidaridad, una entidad laica, que lideró el proceso de defensa de los DDHH y resistencia a la dictadura.

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Era la época del auge de la Teología de la Liberación, que nace en Latinoamérica, a partir de las comunidades de base y que tiene como eje central del Evangelio, una opción preferencial por los pobres, pero superando la categoría conservadora, de entender a los pobres, como los pobres de espíritu. Esta corriente surge desde las comunidades y se contrapone a las injusticias sociales. La dimensión de “liberación” a la que apela esta teología, apunta a la necesidad de tomar conciencia sobre la realidad social y económica de América Latina, que sume al Continente en la pobreza, la explotación a los más pobres y las injusticias. Las dictaduras y gobiernos autoritarios son parte de ese diagnóstico.  De este modo, la liberación real de los más pobres, era ser parte de este proceso.

Todo lo anterior, era parte de la reflexión profunda que surgía en la Gruta de Lourdes de Cavancha, en Iquique y donde la adolescente Ximena Brain, fortalece su formación cristiana e ideológica. Así, el debate frente a la contingencia, que se daba en esta comunidad cristiana, era en torno a los postulados de los teólogos de la liberación, como el brasileño Leonardo Boff o el peruano Gustavo Gutiérrez, principalmente de este último sacerdote, por ser originario del país vecino, donde desarrollaba su apostolado. Boff fue de la orden franciscana y se doctoró en Teología, pero su diferencia con la iglesia lo llevó a renunciar al sacerdocio.

Fue tal el impacto de la Teología de la Liberación, porque además de los aspectos relativos a la fe, en sus análisis incorpora elementos de las ciencias humanas, que la iglesia oficial, decide contrarrestarla y recrea en 1988 una vieja institución de la Curia Romana, llamada ahora Congregación para la Doctrina de la Fe, pretendiendo anular todo atisbo social de esta teología. Juan Pablo II nombra al cardenal Joseph Ratzinger como Prefecto de esa congregación, el mismo que en julio de 2012, fuera nombrado Papa, bajo el nombre de Benedicto XVI, el antecesor de Francisco; a diferencia del anterior, el actual Papa es un hombre que rompe las reglas del protocolo y que lleva una vida religiosa, bastante más austera y coloquial.

El Papa Francisco, que, con antelación a que se incluyera en el programa oficial que familiares de detenidos desaparecidos le entregaran una misiva, ya contaba con su paso por la Gruta de Cavancha, donde se reunirá con un grupo de enfermos. La renovada residencia, cuyas obras apenas concluyen alberga a los curas oblatos, que llegaron a esta tierra nortina, en la época de la explotación del salitre, para acompañar pastoralmente a los obreros de la pampa, iniciando una gran laboral social. Conformaron movimientos diversos, tuvieron escuelas, e incluso, una radioemisora que llevaba el nombre de Radio León XIII y cuyo eslogan era “Al servicio de Dios y la Comunidad”.

Tras el cierre de las salitreras, los curas oblatos refuerzan su presencia en Iquique y establecen un estudio de grabación radial, donde se preparan los programas que se transmiten por Radio León XIII, con asiento en la comuna de Pozo Almonte y cuyas ondas en amplitud modulada, llegaban a todos los poblados rurales.  Paradojalmente, la Gruta de Lourdes se yergue en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, sector que originalmente fue una caleta de pescadores, pero que fue evolucionando y albergando hermosas y amplias viviendas, cuyos terrenos, tienen el valor más alto por metro cuadrado en toda la región.

Y es allí, donde la profesora Ayleen Campo, llega tras los primeros años de la dictadura para escuchar la palabra de Dios, pero, por su formación y tal como los teólogos de la liberación, entendía que ciencias humanas y religión, tienen zonas achuradas, que se comparten. Sus alumnas la recuerdan como una gran maestra, que contaba la historia y hacía pensar a sus alumnas. Así conoció a Ximena Brain, que la cautivó por su canto y cierta capacidad histriónica; por eso la invitó a ser parte del grupo de teatro y recorrer colegios y poblaciones. El teatro es, claro está, una expresión social.

Luego la invitó a la iglesia y surge toda la historia ya relatada en líneas anteriores, que hace de la Gruta de Cavancha, ser el primer bastión donde se articuló la resistencia y lucha contra la dictadura en Iquique. Por eso, es tan simbólico que el Papa Francisco que pasará por este lugar donde se reunirá con los enfermos, sea también la locación donde recibirá de manos de Héctor Marín Rossel, la misiva que los familiares de los detenidos desaparecidos le entregarán, con la esperanza que pueda interceder para saber sobre el destino de sus seres queridos, a los que buscan hace 44 años.

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LA MISIVA

La carta que el activista de Derechos Humanos, Héctor Marín, depositará en las manos de Francisco, desarrollará tres temas. Primero, agradecer el acompañamiento y el rol de la iglesia católica en tiempos de dictadura. Contarle sobre la lucha inclaudicable que han dado como familiares de detenidos desaparecidos. Finalmente, pedir su intervención ante su alta investidura como jefe del Estado Vaticano y como líder de la Iglesia Católica, para que las Fuerzas Armadas chilenas, rompan el pacto de silencio, y digan dónde están los detenidos desaparecidos; y que además, le pida al Estado chileno, que interceda en esta tarea.

Héctor Marín, dijo que el primer punto contempla también un gran reconocimiento al cardenal Raúl Silva Henríquez, fundador de la Vicaría de la Solidaridad, quien fue un inclaudicable luchador en pro de la defensa de los DDHH y que hizo que la iglesia acogiera a todos quienes padecían los rigores de la dictadura. “Nosotros estamos conscientes y mu agradecidos de lo que hizo el cardenal Silva Henríquez, por eso queremos remarcar este hecho en la carta que entregaremos al Papa. Nosotros hacemos un homenaje al cardenal, porque fue un verdadero pastor que estuvo con nosotros, junto a nuestra lucha”, remarcó.

Tanto así fue el compromiso del cardenal, que enterado que en la Gruta de Cavancha de Iquique había una comunidad cristiana activa y con un gran sentido social; que asumía compromisos y riesgos, visitó la diócesis en los inicios de los 80´y se reunió con estos jóvenes y adultos, que daban sus primeros pasos en la resistencia.

Muchos de ellos fueron detenidos y enviados a Pisagua, en una “segunda lanchada”, mientras que otros debieron pasar a la clandestinidad o irse de la ciudad. Hay fotografías que registran el momento en que Silva Henríquez está en la Gruta de Cavancha y posa con los integrantes de la comunidad.

 

 

EL PADRE ÁNGEL

Los efectos de la represión no sólo lo padecieron los laicos; también los sacerdotes que asesoraban pastoralmente a la comunidad. Quizás el caso más emblemático sea el del padre Ángel Fernández, el oblato a quienes todos llamaban cariñosamente “angelito”, es que era considerado verdaderamente un ángel.

En el diario local, fue fuertemente difamado como proselitista de izquierda, de utilizar a la iglesia; además, en la crónica se inmiscuyeron en su vida privada, enlodando su imagen sacerdotal y personal. Fue una dura persecución, pero el cura Ángel dio la lucha presentando una denuncia judicial que le dio la razón. La justicia obligó al matutino a desmentir la información, en las mismas grandes dimensiones en que acusó al sacerdote.

Sin embargo, como consecuencia, Ángel Fernández, debió abandonar Iquique, ya que fue trasladado a otra ciudad, por sus superiores de Congregación. Cuando partió, se llevó el recuerdo del apoyo incondicional recibido por la comunidad, que, como un acto de máxima osadía y luego que el diario publicara las acusaciones en su contra, laicos y fieles se reunieron en el frontis de la Gruta de Lourdes de Cavancha, para quemar decenas de ejemplares del diario.

Así, en los ochenta, el grupo se empieza a desperdigar. Algunos emigran o retoman ya, directamente una actividad política en otras organizaciones o se suman a la comunidad de la parroquia Inmaculada Concepción, en la Catedral de Iquique, donde también se realiza desde la iglesia, actividades de resistencia a la dictadura.

El estudio de grabación de Radio León XIII, que funcionaba en las instalaciones de la Gruta de Lourdes, es un lugar donde, además de grabar los programas habituales de la emisora, empieza a grabar programas radiales sobre derechos humanos, derechos laborales, educación cívica, reforzando su compromiso con la lucha social. Eran los años 80 a 90, cuyo director de la Radio León XIII y su estudio de grabación en Iquique, era el padre oblato, José María Tramblay, con quien, la autora de este relato, trabajó durante muchos años, bajo un enfoque de comunicación popular y participativo. Surgen corresponsales populares en todos los pueblos y comunidades rurales, la mayoría vinculados a comunidades cristianas, quienes difunden lo que acontece en sus poblados.

La encargada del estudio era Isabel Fúster, que hacía un trabajo de lujo en la grabación de los programas, buscando los temas musicales adecuados, para acompañar los textos. Los programas, grabado en cassette, eran enviados a la Radio león XIII en Pozo Almonte. También se producían los programas de la Comisión de Derechos Humanos, que dirigía el abogado Germán Valenzuela y que eran emitidos por Radio Iquique; y la producción Tribuna Laboral y Primera Línea, producidos por la ONG Cepaat, que dirigía Luis Caucoto.

Fueron muchas las personas que colaboraron con esta producción, donde tenían difusión todos aquellos temas de derechos humanos, que no eran difundidos por la prensa local. Por ejemplo, se informó acerca del caso de los detenidos desaparecidos, incluyendo el de Jorge Marín Rossel, apresado a los 19 años, hermano de Héctor Marín, quien depositará en manos de Francisco, la misiva de la AFEPI.

El rol que cumplió la Gruta de Cavancha, a través de su estudio de grabación, constituyó un claro compromiso con los postulados de la doctrina social de la Iglesia, dando voz a los que no la tenían a través de los canales oficiales. Muchas personas pasaron por estos estudios. Sólo por nombrar a algunos, Consuelo Quinteros, Manuel Rojas, Hugo Reyes, Luis Ponce, Daniel Kiblisky, Francisco Pinto, Rosa Tassara. Muchos fueron los entrevistados, desde dirigentes comunitarios y políticos, hasta artistas locales y nacionales; Gervasio estuvo en esos estudios, apoyando el proceso de recuperación democrática.

REACCIONES

Las organizaciones de derechos humanos son autónomas entre sí, es decir, cada cual realiza sus actividades de acuerdo a lo que sus respectivas asambleas deciden. Y si bien, la misiva que entregará la AFEPI al Papa Francisco, se basa en un tema común a todas; no todas están de acuerdo.

Dice Marín: “Somos muy respetuosos y entendemos a quienes no están de acuerdo. Pero nuestra agrupación y muchas otras, creemos que ésta es una oportunidad, por lo que significa el Papa y nuestra demanda se pueda visibilizar. Esperamos que acoja nuestra solicitud e interceda por nuestra justa demanda de verdad, justicia y memoria”.

Ximena Brain, hoy trabajadora social y con residencia en Santiago, dice que es un poco incrédula ante los resultados de la gestión; teme que el Papa finalmente no haga, o no logre nada respecto a que se abra la posibilidad de saber el paradero de los detenidos desaparecidos. Sin embargo, valora que la AFEPI entregue la misiva y que lo haga en la emblemática Gruta de Cavancha. “Me parece que es un hecho simbólico, más allá de los resultados; como simbólico es, que esto se produzca donde se inició la resistencia. Es loable lo que hace lo que hace la AFEPI; como es loable lo que hizo tanta gente que se sumó a la lucha que se dio desde la Gruta y la postura que tuvo el Cardenal Raúl Silva Henríquez, frente a hechos cruentos que vivimos los chilenos”, señala.

Ximena Brain, guarda como máximo tesoro, las fotos que se sacaron con el Cardenal en la Gruta de Cavancha. Y la que le evoca los mejores recuerdos, es una en la que luce con el pastor, tomándolo del brazo.

JORGE MARIN ROSSEL

Conoce en e link siguiente, la historia de Jorge Marín Rossel, últimado y hecho desaparecer cuando sólo tenía 19 años, hecho que motivo la lucha por décadas que ha dado su hermano Héctor  Marín, que estos días se prepara para estar junto al Papa Francisco y entregar la postura de los familiares por los DDDD.

Lo que sigue es un reportaje producido el 2013, para los 40 años del golpe,  por RTC Televisión, canal municipal de Iquique y este Portal EdicionCero.

-La autora, Anyelina Rojas Valdés, es Periodista  y editora de Edición Cero

Artículo enviado a piensaChile y publicado también en Edición Cero

“Rezábamos, para que mi papá se muriera”

“Rezábamos, para que mi papá se muriera”

“Rezábamos, para que mi papá se muriera” testimonio de Mariana Dopazo, ex hija del genocida Etchecolatz.


10 de enero de 2018

La Garganta Poderosa

El repudio a la prisión domiciliaria de Miguel Etchecolatz en Mar del Plata suma más voces. Compartimos el testimonio de Mariana Dopazo, ex hija del genocida, publicado en La Garganta Poderosa.

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Crear una vida propia, a las sombras de mi progenitor, uno de los genocidas más siniestros de nuestra historia, fue muy difícil. Siempre rodeados de armas, acompañados de custodia policial y metidos en una burbuja. Mi vieja hacía lo que podía, amenazada recurrentemente por él: “Si te vas, te pego un tiro a vos y a los chicos”. De hecho, mi recuerdo más crudo de la infancia da cuenta del sufrimiento permanente: cada vez que él volvía de la Jefatura de Policía de La Plata, nos encerrábamos a rezar en el armario con mi hermano Juan, para pedir que se muriera en el viaje.

Sí, eso sentíamos, todos los días de nuestras vidas.

Crecí entre situaciones traumáticas, en plena soledad, porque vivir con Etchecolatz significaba no tener paz, hacer lo que decía y acostumbrarse al miedo de abrir la boca, porque podría venirse la respuesta más terrible. Aun así, desde chiquita fui bastante rebelde, tanto que mi familia me apodó “estrellita roja”. Lo desobedecía, sí, tanto como era posible. Y a ese ritmo, se repetían sus golpes. Era cruel, castigaba muy fuerte y después se preocupaba: “Mirá lo que me hacés hacerte”, decía. Cuando oía sus pasos, sentía el perfume del terror. Y sí, haber convivido con un genocida me permitió conocer su esencia, su faz más verdadera.

Siempre fue narcisista, una persona sin bondad, impenetrable, que nunca dio lugar para que sus hijos pudieran preguntar. Nunca nos explicó nada. Hay asesinos que le han contado algo a su círculo íntimo, pero Etchecolatz no. Y es un contrapunto interesante: no habló con su familia ni frente a la Justicia, sosteniendo un doble silencio. O sea, corporizó lo más terrible en todo momento, sin importarle jamás el otro y convirtiéndose en el símbolo más cruento del aparato represivo.

Cuando el Juzgado de Familia autorizó a deshacerme del apellido teñido de sangre, en 2016, para suplantarlo por el de mi abuelo materno, creí que había terminado una etapa. Sin embargo, la intención de beneficiar a los genocidas con el 2×1 me angustió y me impulsó a marchar por primera vez. Sentí que la Justicia había dejado de ser justa en materia de crímenes de lesa humanidad y empezaba a desampararnos. Pero incluso podía ser peor… Días atrás, mientras visitaba a mi familia me enteré que ahora tendrá el privilegio de irse a su casa. “Es imposible que le den la domiciliaria”, me aseguraba mi mamá, para tranquilizarme. Hasta que nos llamaron para avisarnos. Todo se convirtió en silencio. No pude pensar, ni hablar más. Así estuve la noche entera, tratando de salir de la oscuridad.

Ante semejante noticia, no puedo imaginarme lo que sentirán quienes lo sufrieron y menos todavía quienes deberán convivir con él, en el mismo barrio marplatense. Sólo dos tipos de personas conocen verdaderamente a un sujeto como él: sus víctimas y sus hijos. Por eso, a mí que no me lo vengan a contar. Nadie puede venderme el discurso de la reconciliación, ni el cuento del viejito enfermo que merece irse a su casa. Quienes conocemos su mirada, sabemos de qué se trata. Hay centenares de genocidas con prisión domiciliaria, pero él nos hierve la sangre porque representa lo peor de esa época, tras haber sido la cabeza de 21 centros clandestinos y no haberse arrepentido ni un centímetro de sus acciones, fiel e incondicional a las mentes que planificaron ideológicamente la masacre.

Justo y reparador sería que Miguel Osvaldo Etchecolatz estuviera para siempre en una cárcel común, hasta el final de sus días. Pues las marcas en el cuerpo, las marcas en la memoria, las marcas del espanto, las marcas del no saber, no se borran nunca, pero nunca más… Como sociedad, debemos luchar para que vuelvan atrás con esta decisión inadmisible y, aún en el sufrimiento, celebro que sigamos saliendo a la calle, aunque nos lo quieran prohibir. A mis 47 años, jamás creí que sufriríamos tal retroceso en Derechos Humanos, pero la fortaleza popular es enorme y debe seguir creciendo hasta meter a cada una de las bestias tras las rejas.

No se tranza con el dolor, ni se silencia el horror.
No pudieron vernos retroceder. Y tampoco van a poder.

Ver Vecinos protestan frente a casa del genocida

 

Jaime Castillo Petruzzi, el retorno de un sobreviviente

Se ha dicho de él que es un terrorista, un combatiente, un asesino. Uno de tres líderes del MRTA. Un guerrillero. Un héroe. Se han dicho muchas cosas, pero hasta ahora Castillo Petruzzi no había tenido la oportunidad de contar su versión

Crónica|
Jaime Castillo Petruzzi,
el retorno de un sobreviviente

Yasna Mussa |Martes 15 de noviembre 2016 12:09 hrs.

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El acusado de traición a la patria en Perú cuenta su retorno después de 23 años de prisión. Amor, odio, pasión y lucha, el relato de una prisión.

 Claves: 

Hace justo un mes, a la media noche del 15 de octubre, Jaime Castillo Petruzzi pasó el control internacional del aeropuerto Arturo Merino Benítez. Decenas de personas lo esperaban entre aplausos y  banderas después de una controvertida expulsión del Perú.

Se ha dicho de él que es un terrorista, un combatiente, un asesino, uno de los tres líderes del MRTA. Un guerrillero. Un héroe. Se han dicho muchas cosas, pero hasta ahora Castillo Petruzzi no había tenido la oportunidad de contar su versión. Este es el resultado de tres encuentros en los primeros 30 días de libertad del último chileno del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) preso en una cárcel peruana.

Cuando faltaban 116 días para su liberación, el chileno Jaime Castillo Petruzzi, ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y sindicado como parte de la cúpula del MRTA de Perú, comenzó a anotar en una agenda roja la cuenta regresiva. Era la primera vez que ponía atención a cuánto faltaba para salir tras las rejas.  Lo hizo sin pensarlo. Abrió la libreta un día lunes y contó en el calendario cuánto faltaba para el 14 de octubre de 2016, fecha en que terminaba su sentencia.

Hace exactos 23 años, el 14 de octubre de 1993, Castillo Petruzzi apareció en la prensa y televisión peruana al ser capturado tras un intenso enfrentamiento con las fuerzas del régimen fujimorista. Lo que parecían escenas de una película era más bien la operación policial que puso fin al secuestro del empresario Raúl Hirakoa Torres  y a la que le sucederían una decena de hechos irregulares que terminaron con 6 chilenos pertenecientes al MRTA condenados a cadena perpetua por traición a una patria que no era la suya. Aunque la condena parecía absurda, las reglas del juego tenían la arbitrariedad que definen a las dictaduras.

Ese año comenzó un camino de más de dos décadas privado de libertad. En él temió por su vida más que ninguna otra vez, recorrió 5 cárceles peruanas, conoció el amor, rompió un corazón, se distanció de uno de sus hijos y tuvo otros dos. Vivió de manera intensa, como si los barrotes no fueran un límite ni el tiempo una resolución.

Ahora camina por las calles de su Santiago natal mirando asombrado los autos de último modelo, los nuevos edificios, los viajeros del metro pegados a sus teléfonos inteligentes, las librerías cargadas de publicaciones que tiene pendiente leer. Está de regreso, poniéndose al día con su familia, con manifestaciones de movimientos sociales que demandan No Más AFP o Ni Una Menos, con amigos entrañables con los que nunca perdió el contacto. con sobrinos que sólo conocía por fotos, con la actualidad social del país y  una crisis de legitimidad política que protagonizan muchos de los que antes fueron sus compañeros de militancia.

Primer encuentro: Alan nunca fue mi amigo

Jaime Castillo Petruzzi es alto y fornido, aunque su presencia imponente contrasta con una amplia sonrisa. De esa fisonomía proviene el sobrenombre “torito”, con que sus compañeros del MIR lo llamaban cariñosamente cuando apenas tenía 16 años y no dudaba en aplicar las técnicas de kárate que aprendió desde pequeño, cuando la ocasión así lo ameritaba.

Este viernes de primavera, Castillo Petruzzi elige el menú del almuerzo con el entusiasmo de quien había olvidado lo que era elegir una ensalada, un café y mirar por la ventana a los transeúntes. Cada 10 minutos toma una pausa para acariciar a su segunda hija, de 32 años, quien lo acompaña a la entrevista y lo observa sin creer lo que ve.

-“Tuve que salir de Chile el año 1974 porque a dos vecinos y compañeros de militancia los fueron a detener una noche. Ambos son ahora detenidos desaparecidos”, dice para explicar por qué tuvo que salir del país a los 17 años con permiso notarial rumbo a París, Francia.

Allí se instalaría, estudiaría en la Université Vincennes y conocería a personas clave en su vida, como a Víctor Polay, futuro máximo líder del MRTA, y  Alan García, quien después se convertiría en presidente del Perú, pero que por ese entonces compartía departamento con Polay y por esta relación más tarde se crearía el mito de una amistad que nunca existió.

“Se dijeron muchas cosas, como que éramos amigos, pero Alan García siempre fue un déspota que me decía con desprecio: Hola, chilenito”, dice esta tarde, aclarando el falso vínculo.

En  esos  años en París mantuvo la militancia rodeado de otros latinoamericanos provenientes de Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Bolivia y, por supuesto, Perú.

Como muchos otros de sus compañeros de partido, se preparó desde el exilio para volver a Chile en la llamada “Operación Retorno”.

En 1980 ingresó clandestino al país, luego de tres años de recibir instrucción militar en otros países y comenzó de inmediato el trabajo asignado por la orgánica partidista. La situación  era  muy  diferente a lo que recordaba: La ciudad silenciosa, los vecinos desconfiados. Superficialmente parecía que no se hablaba de política y el MIR, su organización, ya contaba con muchos desaparecidos y asesinados, entre ellos, el histórico líder Miguel Enríquez.

”Cuando leí la noticia en la cárcel, sobre algunos ex presos políticos de mi organización  y  de  organizaciones hermanas involucrados en estos escándalos de corrupción, de boletas falsas, me preguntaban: cómo es posible. ¡Incluso el hijo de Miguel! No hay palabras para explicar. Lo único que puedo decir, es que es muy triste”, diría después, al repasar los últimos acontecimientos políticos que involucran a ex militantes de izquierdas que fueron parte de la resistencia a la dictadura de Augusto Pinochet.

Con un nombre de chapa y sin que su familia supiera de su regreso, Castillo Petruzzi permaneció en Chile hasta mediados de 1982, cuando un periódico exhibió su fotografía con una leyenda que anunciaba su muerte.

“Tuve que llamar a mi casa y decir que no era yo el que estaba en la foto. Y mi papá me decía: ¡Hijo ¿estás en Mozambique?!. No papá, estoy acá, le dije. ¿Y las cartas que llegan de Mozambique? Ya te explicaré, pero he estado todos estos años acá”, decía por teléfono a su padre que escuchaba atónito.

Con el plan guerrillero desmantelado y las identidades reveladas, Jaime Castillo se asiló en la embajada  de  Francia.  Esta vez, realizaba el viaje junto a Beatriz, compañera de vida y militancia, quien tenía 4 meses y medio de embarazo.

Se instaló  por segunda vez en París, aunque el panorama era muy distinto a su primera estadía: Ahora hablaba francés, estaba próximo a ser padre y debía dedicar su tiempo y esfuerzo en juntar los recursos para esperar a la primogénita. La estadía duró poco. Al año siguiente partieron destinados a Nicaragua.

-“Ahí teníamos compañeros que colaboraban en la revolución, combatientes que habían estado en la lucha revolucionaria antes, durante y después del triunfo”, recuerda emocionado aquellos años en que el Frente Sandinista de Liberación Nacional le había doblado la mano a la dictadura de Anastasio Somoza.  Hoy ve con desilusión el rumbo que ha tomado el gobierno de Daniel Ortega, recientemente reelegido presidente en unas elecciones sin competencia.

En ese país nacería la segunda hija de la pareja en 1987. Luego, Beatriz decide volver con las niñas a Chile. Jaime se uniría un año después. Mientras, trabajaba con compañeros peruanos con la intención de unificar las luchas. Pero una vez más el plan falló y entre los detenidos cae el líder del MRTA, Víctor Polay Campos, junto a otros dirigentes del movimiento de izquierda. Castillo Petruzzi es convocado a trabajar en la elaboración del plan de rescate que incluía la construcción de un túnel de 300 metros de largo. Entonces, el “torito” arma maletas, se despide de sus hijas y pone fin a la relación amorosa que lo unía con Beatriz. Se incorpora en Lima al trabajo partidario. Para ese entonces, Castillo Petruzzi respondía más al MRTA que al MIR.

Segundo encuentro: 5 minutos al día

La segunda cita transcurre la tarde de un lunes. Jaime está a cargo del negocio donde ha comenzado a trabajar hace apenas una semana y frente a él todo parece novedad. Aunque intentó llevar una vida normal como interno, la cárcel siempre será un paréntesis cuando se trata de tecnología y avances médicos. En este mes de libertad recién aprende a manipular cheques y computadores.

Hoy tiene cita con la oftalmóloga, pues necesita saber en qué estado se encuentra su visión. En la cárcel, hasta lo más básico tiene un impuesto al encierro.  Los lentes ópticos no son la excepción. Por eso, hoy caminamos puntuales hacia la óptica donde más tarde descubrirá que es miope. El ex guerrillero internacionalista tiene una anomalía en los ojos que no le permite ver de forma clara, sino más bien borroso, los objetos lejanos.

“Lo contrario pasa en la política. Con los años vemos más claro los errores”, bromea al salir de la consulta. Y agrega en tono serio: “Objetivamente, nosotros cometimos errores y esos fueron los aciertos del enemigo”.

Uno de esos aciertos del enemigo fue cuando la policía peruana dio con la casa de seguridad donde pasó un mes, luego de detectar que lo estaban siguiendo. Ese mismo día, Castillo Petruzzi pensaba abandonar el Perú.

Aunque los medios lo acusaron de escudarse, con metralleta en mano, detrás de una anciana, Castillo Petruzzi desmiente esta versión. Dice que la policía los acorraló, pero que ellos jamás faltaron a su ética. No traficaban, ni colaboraron con el narcotráfico ni tuvieron blancos civiles. Asegura que vestían uniformes militares en el campo para ser identificados y no ser confundidos con los campesinos. Acepta, que hubo un número menor de víctimas que no pudieron evitar.

-”Nosotros  como  organización  hemos  pedido disculpas a los deudos de esas familias. A diferencia del terrorismo de Estado, que sí afectó directamente a la población civil con sus bombardeos masivos, con sus torturas sistemáticas, con las desapariciones absolutamente masivas”, dice Castillo Petruzzi.

Eran los primeros años gobernados por Alberto Fujimori, ex presidente del Perú que durante una década cometió ilícitos que iban desde lo financiero, con escándalos de corrupción, hasta el terror; con violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad que hoy lo tienen cumpliendo una condena de 25 años.

Pero ese 14 de octubre de 1993, Jaime Castillo pagó el precio de una seguidilla de errores que terminaron con su detención. A eso le continuó un juicio de apenas tres horas frente a un tribunal militar sin rostro. Allí comenzaron varias irregularidades, en donde la arbitrariedad era el denominador común. Los propios abogados no tuvieron acceso a los expedientes.

Hacinados, en las peores condiciones, los prisioneros permanecían aislados, en celdas mínimas sin baño ni luz. Apenas contaban con 5 minutos para salir agachados, en cuclillas y custodiados por dos policías con fusil en mano apuntando sus cabezas. En eso 5 minutos, una vez al día, los prisioneros debían elegir entre ir al baño, cepillar sus dientes o tomar una ducha.

Fue la primera vez que Castillo Petruzzi enfrentaba esas condiciones carcelarias y durante esos tres meses, en los que estuvo detenido en la base aérea Las Palmas de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), su cuerpo se acostumbró a permanecer doblado en un espacio que compartía con otros 10 compañeros del MRTA, entre los cuales habían 5 chilenos y 6 peruanos.

Entre la oscuridad y la tortura psicológica, hubo algunos arrepentidos que pedían una segunda oportunidad en medio de sollozos nocturnos. Él, en cambio, permanecía firme, y para no ceder a la locura o al miedo, cantaba Venceremos o el Himno de los trabajadores a viva voz, recitaba poesía o invitaba a sus compañeros a reflexionar sobre distintos momentos de su lucha.

Jaime Castillo está consciente de que su pasaporte chileno alejó la posibilidad de ser torturado físicamente. Aunque sí hubo condiciones que dañaron su estado físico y psicológico.

-”Ahí comprobamos que el hombre es un animal de costumbre. El cuerpo se acostumbró, entonces cuando salias en posición de rana, hacías tus necesidades en un minuto, y después te bañabas y volvías”, reconoce Castillo.

Luego de tres meses detenido entre la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dircote) y la FAP, de decenas de interrogatorios y presión psicológica, fue  trasladado a un penal civil. La condena fue una decisión política del Estado: cadena perpetua para todos por traición a la patria.

“Chileno, te voy a matar”, amenazaban a Jaime Castillo, quien luego de 23 años recluido en prisiones peruanas tiene un inconfundible acento peruano. Tres de sus hijos comparten esa nacionalidad y varias palabras recurrentes en su vocabulario reflejan la fusión cultural después de años de convivencia.

Castillo  compara  las  irregularidades  con  que fue juzgado con lo que sucede con la Ley Antiterrorista chilena, donde existen testigos protegidos. “Es lo mismo, no ha cambiado nada en todos  estos  años.  En  el  Perú  hasta  el  dia  de  hoy,    así  como  en  Chile,  tenemos  las constituciones dictatoriales. Eso es inconcebible, hermana”, señala incrédulo. Y agrega: “En Chile tenemos 26 años de democracia y seguimos con la misma constitución. En Perú tenemos desde el año 2000, y todo el que levante asamblea constituyente o nueva constitución ha sido estigmatizado”, dice con la certeza de quien sabe de estigmas.

Al MRTA se le acusó de todo. Sus años de acción coincidieron con los de la organización Sendero Luminoso (PCP-SL, en su sigla oficial), con la que siempre han mantenido distancia y han marcado sus profundas diferencias en cuanto a estrategia y procedimientos. Pero los medios de comunicación, en medio de la vorágine de enfrentamientos entre uno y otro bando, señaló al MRTA como responsable del asesinato a civiles y de sembrar el terror entre la población. También fueron acusados de homofóbicos y de perpetrar crímenes u ataques a homosexuales.

”Nunca fue política de la organización el asesinar a gente por su orientación sexual. Nunca lo fue ni en los documentos ni en la actitud de los dirigentes. Ha sido una metida de pata de mandos locales, enceguecidos, y esto lo han utilizado para decir que el MRTA es homofóbico”, aclara ante la pregunta y asegura que dentro del MRTA hubo varios compañeros y compañeras homosexuales  a  quienes jamás se les juzgó por esa razón y sólo se les evaluó por su desempeño y compromiso político.

En este segundo encuentro, Jaime Castillo, se acerca a la grabadora y aprovecha de despejar otro  aspecto que, según su versión, no es más que un mito: “Yo nunca fui uno de los tres líderes.   Fui un cuadro medio. Tenía responsabilidades, pero no era ninguno de los tres primeros”, dice para luego señalar a Víctor Polay Campos, Miguel Rincón Rincón y Néstor Cerpa Cartolini como los tres primeros en orden jerárquico del MRTA:

De su paso por la cárcel de Lima, penal Miguel Castro Castro, recuerda las condiciones en que encontraron el recinto con apenas 600 personas de su capacidad para 1200 presos.  Fue poco después del ataque por tierra y aire que terminó con la vida de más de 200 prisioneros políticos de Sendero Luminoso y del MRTA, en una matanza en la que se responsabiliza a Fujimori.

En esas condiciones de reapertura, recién comenzaba una batalla judicial que tuvo varios reveses durante los 23 años de reclusión.  Aunque sabían que la cadena perpetua no se concretaría,  los emerretistas   confiaban   sobre   todo   en  que  sus  compañeros  no  los abandonarían y más temprano que tarde iban a planificar un rescate.

Jaime Castillo, el hombre macizo y de sonrisa recurrente, se emociona al recordar el bullado episodio de la toma de la residencia del embajador japonés en Lima, el 17 de diciembre de 1996. Ese día, miembros del MRTA tomaron como rehenes a diplomáticos, militares y funcionarios de alto rango del gobierno de Fujimori. Luego de 125 días, la toma terminó con un rescate protagonizado por las Fuerzas Armadas de Perú en la que murieron todos los militantes del MRTA.

Derrotada la vía del rescate, la estrategia de liberación se enfocó en el derecho internacional. Con  la ayuda de un grupo de abogados, entre ellos los chilenos Verónica Reyna, de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas  (Fasic), y Nelson Caucoto, Corporación de Promoción y Defensa  de los Derechos del Pueblo (Codepu), presentaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, una vez que se agotaron todas las instancias nacionales. En mayo de 1999, el caso pasó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde se atestigua que no había ningún tipo de voluntad política ni jurídica de parte del Estado peruano.

Pidieron su libertad inmedia por todos los vicios procesales,  por la tipificación del delito y,  sobre  todo,, por considerarlos  traidores a la patria,  una cosa ilógica, considerando su nacionalidad chilena. Todo esto sin una defensa  adecuada, sin un proceso legal bajo los estándares internacionales y sometidos a fuertes presiones psicológicas, incluídos los abogados, quienes recibieron presión política y acoso.

El 2003 comenzaron los nuevos juicios, en un momento en que el país vivía una transición política post era fujimorista y tras un breve gobierno de Valentín Paniagua. Con Alejandro Toledo en la presidencia, se realizó un nuevo juicio que duró 4 meses. A uno de los compañeros lo condenaron a 15 años, a otro a 18, a uno a 20 y a Jaime Castillo Petruzzi, a 23 años. Gracias a un movimiento político importante, apoyado por organizaciones de izquierdas y progresistas, el Partido Comunista logra recolectar medio millón de firmas, gracias a una iniciativa ciudadana, con las que el Congreso aprueba beneficios penitenciarios para todos los presos políticos del Perú. Esa nueva condición, le otorga a Castillo Petruzzi la posibilidad de salir en libertad a los 17 años de pena, es decir, en 2010.

Todos los chilenos consiguieron la salida en menos años gracias a los beneficios, salvo Castillo Petruzzi. Ahí aparecería nuevamente en la historia Alan García Pérez, quien bajo su segundo mandato como presidente cortó todos los beneficios, el 14 de octubre de 2009. Con un decreto de ley, el mismo que según los medios era amigo de Castillo Petruzzi, postergó su posibilidad de recuperar la libertad.  No importó su buena conducta, las horas de estudios universitarios certificados dentro del penal, ni las horas de trabajo. Los días en la cárcel continuaron con la esperanza puesta en el 2016.

El arte y el amor

Aunque Jaime Castillo Petruzzi asegura que donde más temió por su vida fue en la cárcel, en su encierro también supo de amor y pasión. Allí conoció a su actual pareja, Maite, quien por esos días visitaba a su padre, Walter Palacios, periodista y también preso político. De esos encuentros nació una pasión incontrolable que los convenció de terminar con sus respectivas relaciones y enfrentar el futuro juntos.

Maite Palacios dejaba su vida en Italia, mientras intercambiaba mensajes de texto con su nuevo enamorado. Jaime Castillo, al otro lado del océano y tras las rejas, transcribió en una libreta cada una de las respuestas de Maite. Mientras el tiempo transcurría entre mensajes telefónicos y días de visita conyugal, nacieron sus dos hijos, Paula y Rocco, de 11 y 6 años respectivamente.

Esta tarde, en el café, Jaime Castillo Petruzzi, cambia el tono alegre y optimista con que se expresa. Su voz se quiebra al recordar el nacimiento de sus hijos, los que sólo pudo seguir por teléfono desde la cárcel, alentando a su compañera y escuchando el primer llanto de los más pequeños de sus 5 hijos. Dice que desde los 15 días de nacidos Maite los llevaba al penal para comenzar una rutina que jamás cesó. Dice, también, que los niños siempre han sabido por qué su padre estaba preso, a qué grupo pertenecía y por qué vivían esa situación.

Tercer encuentro: La lucha sigue

La  última  cita  se  produce  un  poco  más  alejada  del  centro de Santiago, en una de las dependencias de su nuevo trabajo. Jaime prepara café de grano, dispone dátiles y pistachos para desayunar. El ritual, es parte de los pequeños placeres que adquirió cuando se instaló solo y menor de edad en París, sin hablar ni una palabra de francés. Allí aprendió la lengua de Molière de la mano de argelinos, marroquíes y palestinos, con un marcado acento árabe,

Jaime  Castillo comenzó  a  dominar  un  idioma  que  años  más  tarde  se transformaría en su gran distracción, pues se dedicó por mucho tiempo a impartir talleres de francés a sus compañeros internos y funcionarios de la policía. También domina el italiano y dice orgulloso algunas frases en árabe que, pese a los años, jamás olvidó.

En la cárcel el tiempo es lo único que sobra. Con la disciplina de la militancia aprovechó las horas, los días y los años en aprender a trabajar la cerámica, creando obras que después serían las protagonistas de exposiciones en España, Francia, Italia y Chile. Una entrada de dinero que no venía mal.

Aprendió también a tejer en macramé. Una cura para el estrés que conlleva la espera. Un recuerdo que hoy luce en su muñeca derecha en una pulsera que combina hilos en rojo y negro, los colores oficiales del MIR y del MRTA.

Además, realizó talleres de kárate y mantuvo constantes encuentros con políticos, periodistas, miembros de la Cruz Roja y una larga fila de visitantes. En esas circunstancias fue que conoció a Víctor Hugo de la Fuente, director del periódico francés Le Monde Diplomatique-Chile, quien en un viaje a Lima se animó a visitarlo en la cárcel. Durante años de la Fuente le envió correspondencia y material literario, pero sólo en ese viaje comenzó una amistad que se afianzó en el tiempo. Por eso, cuando supo que se había confirmado la fecha de su liberación, no dudó en comprar un pasaje a Lima y acompañar a su amigo Jaime en el esperado retorno a su país.

-“Me parecía necesario que no viajara solo. Emocionalmente, creo que era mejor que estuviera acompañado y fue asi como nos encontramos minutos antes de abordar el avión”, relata un mes después Víctor Hugo de la Fuente.

El director de Le Monde Diplomatique fue testigo privilegiado de las últimas horas de Castillo Petruzzi en Perú, justo antes de su expulsión de por vida del vecino país. En el avión, la entusiasta conversación hizo que el viaje se hiciera corto y que pese a la importancia del acontecimiento, Castillo Petruzzi se mostró  “fuerte, entero, alegre y, por supuesto, emocionado”.

Aunque fue retenido por la Policía de Investigaciones apenas pisó el salón internacional del aeropuerto Arturo Merino Benítez, el interrogatorio que parece ser parte de la rutina habitual tras una deportación, fue en un tono amable y respetuoso.

Cuando  se  abrieron  las  puertas  automáticas  de  la salida de pasajeros de vuelos internacionales,  se  escuchó  una  ovación. Decenas de personas lo esperaban con cantos, banderas, guitarras y aplausos.

Quien había sido expulsado como terrorista por las autoridades peruanas, era recibido como héroe por sus compañeros de vida y de lucha. Eran las dos caras de una misma moneda que, en ambos casos, confirmaban una manifestación política  que no dejaba lugar a interpretaciones.

-“Hice lo que tenía que hacer,  que era acompañarlo. Ya  lo había ido a ver muchas veces desde hace como 15 años”, recuerda emocionado de la Fuente, quien dice que el resto no necesita descripción pues las imágenes hablan por sí solas.

-“Realmente emocionado a decir basta. Imposible describir este momento con palabras”, decía esa noche Castillo Petruzzi.

Un mes después Jaime Castillo describe con palabras lo que fue ese día, pero se quiebra al recordarlo.

-“Ha  sido  un  periodo  de  nuestra  vidas,   de todos, de prueba, de poner adelante nuestras convicciones. Nos consideramos sobrevivientes a la dictadura, al militarismo. Hemos mantenido la dignidad de los presos políticos revolucionarios del continente, de Chile, del Perú. Venimos con la más amplia voluntad de juntarnos a la construcción del mundo  nuevo,  para  seguir  empujando el carrito de la Historia, con humildad, con mucha humildad.   Ser uno más”, decía Castillo ante los medios que se congregaron ese 15 de octubre en el aeropuerto.

Hoy, como uno más, analiza el acontecer político y social mientras sorbe su café. Confiesa que no deja de sorprenderse cómo los medios de comunicación han manipulado tanto la información. Destaca la figura de Nelson Mandela, de quien dice admirar la convicción de sus actos, los sacrificios personales que tuvo que asumir y cómo la Historia terminó reconociendo su recorrido, cuya lucha armada fue tachada de terrorista, para ser merecedor finalmente del Premio Nobel de la Paz.

Es difícil no hacer la comparación con quien fuera considerado el preso político más famoso del mundo, luego de 27 años de prisión. Por eso, lo instala junto al Che, a Trotsky, Lenin, Ho Chi Minh y Fidel Castro, dentro de los revolucionarios que más admira.

Ha sido un mes de actividades intensas. Antes de eso, los últimos 15 días de sus 23 años en prisión fueron frenéticos. Aprovechó de participar en todas las actividades y homenajes en su honor. Hizo correr un cuadernos donde sus compañeros estamparon mensajes con buenos deseos, números y direcciones para no perder el contacto. En él se leen dedicatorias en francés e italiano de quienes por años fueron sus alumnos.

-¿Valió la pena?, le pregunto.

-”Por supuesto. Estoy vivo. Soy sobreviviente. Y tenemos mucho por hacer todavía. La lucha sigue compañera”, me responde con su sonrisa plena, mientras sigue repasando los mensajes que escribieron sus compañeros.

En la página del “día cero”, apuntado en su agenda roja donde llevaba la cuenta regresiva , aparece  escrito  en  mayúsculas  la  palabra  Nascere,  que  en italiano significa nacer. Está anotada justo debajo de donde se lee “14 de octubre”. Ese día, a los 60 años, Jaime Castillo Petruzzi dice que volvió a nacer.

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http://www.puntofinal.cl/781/peru781.php

Transmisión del trauma Político.

Transmisión del trauma Político.

http://m.elmostrador.cl/noticias/opinion/2018/01/04/transmision-del-trauma-politico/

 

Transmisión del trauma político

por FELIPE MATAMALA

4 de enero de 2018

Las investigaciones en torno a la transmisión del trauma, surgen después de la Segunda guerra mundial, analizan el impacto de la población judía a raíz del holocausto y llegan a la conclusión que el trauma se transmite a las generaciones fundamentalmente por el lenguaje. La transmisión, tiene múltiples efectos a nivel individual y familiar, implican, que se desarrollen a nivel psicopatológico neurosis traumáticas, síntomas psicosomáticos, tendencias suicidas, entre otras. El silencio y el secreto en la familia de las víctimas implican que la generación siguiente, lo exprese bajo miedos inexplicables, angustias e inclusive bajo una patología psíquica o somática, incidiendo en la relación entre padres e hijos/jas.

En Latinoamérica, los países del Cono sur y Chile. Han abordado la problemática de la violación a los derechos humanos a través de Programas de Reparación y la instalación de leyes asociadas a garantizar la salud mental de las víctimas. Sin embargo, los efectos psicológicos en los hijos y nietos, aún se mantienen en desarrollo llevando a nuevas formas de manifestación de síntomas psicológicos que requieren de nuevas perspectivas investigativas y de reparación Estatal.

Por ejemplo, el trabajo en las terapias hacia las personas que vivieron directamente los crímenes de lesa humanidad como la tortura y las detenciones, se han centrado en una reducción de la sintomatología del estrés post traumático, en la conocida resiliencia que eventualmente debiesen tener las personas y en leyes de reparación ante comisiones de Prisión Política y tortura como son las comisiones Valech. Sin embargo, un gran número de personas ha quedado fuera por falta de documentos que certifiquen la tortura y/o detención por parte de agentes del Estado en la Dictadura de Pinochet. Siendo el punto más conflictivo ya que al quedar fuera una gran cantidad de las personas que se presentó, dejó en evidencia la falencia para creer en las personas y en su testimonio. Lo anterior, abre cuestionamientos metodológicos para la veracidad del testimonio, pero también, para poder comprender el impacto que tiene el no validar un testimonio al cual las personas confiaron nuevamente a un Estado que de alguna manera los excluyó de la “legalidad”.

Es necesario pensar en el trabajo que se realiza tanto para las víctimas como para sus familias, las cuales llevan en silencio la violencia ejercida por el Estado, quien, si bien reconoce las situaciones ocurridas, no genera a nivel legal instancias aún más claras de reparación y apertura al diálogo de secretos de la dictadura que deben ser abiertos de manera pública.

Podríamos pensar entonces, en el impacto que tuvo esta secuencia en el trauma, pero también a las familias de quienes sufrieron violencia política. Inclusive, los efectos también aparecen en familias cuyo miembro es ejecutado político y detenido desaparecido. Viéndose en muchos casos la situación de sintomatología, por ejemplo: de una depresión grave, angustia y sueños traumáticos entre otros. Esto, lleva a que los hijos y nietos, sientan que no pueden preguntar a sus familiares por la situación ocurrida, dando cuenta del impacto familiar en los modos de maternidad o paternidad ante este tipo de situaciones. Es decir, en que el trauma afecta también los modos de crianza en el cual las familias crían y conciben el desarrollo de sus hijos y nietos, sus miedos, temores, vergüenzas e inclusive la idea de que, si se habla de la vivencia traumática, la familia caerá en un dolor del cual no podrá salir y los llevará a la destrucción familiar.

Es necesario pensar en el trabajo que se realiza tanto para las víctimas como para sus familias, las cuales llevan en silencio la violencia ejercida por el Estado, quien, si bien reconoce las situaciones ocurridas, no genera a nivel legal instancias aún más claras de reparación y apertura al diálogo de secretos de la dictadura que deben ser abiertos de manera pública. Por ende, si se dejan de lado nuevas políticas de salud mental relacionados con la transmisión del trauma y no son acompañadas de líneas de reparación legal como, por ejemplo: el cierre del Penal Punta de Peuco que mantiene la idea de ciertos privilegios a los torturadores y asesinos. Si no abrimos nuevamente la discusión en la sociedad Chilena, seguiremos pensando en silencio una situación que sabemos que no debe ocurrir más en Chile, propiciando el dolor y nuevas sintomatologías psicológicas en las futuras generaciones.

Recomendado: [Libro] “Una Larga cola de acero”. Historia del FPMR 1984-1988.

Ricardo Palma Salamanca.No tengo conciencia de mi muerte porque de tanto verla dejé de creer en ella. Lo seguro es que en algún momento me extinguí como todos mis hermanos. No me ví tumbado ni en una montaña ni en una calle, no caí gritando consignas ni acerando un compromiso. Tal vez solo fui el sueño de alguien o el presentimiento de un perro. Pude haber sido cualquier cosa, sin embargo viví lo más asombroso de la vida y esto es saberse vivo en cualquier sitio…..”

Una larga cola de hacer, Historia del FPMR 1984-1988

De la sección Política recomendada escogimos un potente texto para sugerir. Se trata de “La larga cola de acero”, escrito por Ricardo Palma Salamanca.

El libro da cuenta de la vivencia personal de un muchacho durante la dictadura militar chilena, pero a fin de cuentas abre la puerta sobre un momento de la historia de la lucha armada contra la dictadura primero, para luego continuar los pasos en los primeros años de la democracia.

Este libro es clave para entender, desmitificar, conocer, aprender y reflexionar. Este libro hace trabajar la mente y el corazón. Se empatiza con la sensación de pérdida y angustia, a la vez que se analiza el como las cosas se podrían haber dado de otra manera. Rompe ídolos y devela posiciones frente a la autoridad. Es un recorrido profundo sobre combatientes y sobre la aparición, auge y…

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UN PERFIL TRANSPARENTE: Información recolectada en facebook acerca de un Hijo de la Memoria.oriapor un sujeto de la muestra

UN PERFIL TRANSPARENTE: Información recolectada en facebook acerca de un Hijo de la Memoria.oriapor un sujeto de la muestra
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Manuel y sus amigosInformación básica

Acerca de Manuel
Nací en 1970 en Ñuñoa, Lo Plaza con Grecia. Crecí mis primeros seis años en la Villa Los Presidentes, en el jardín infantil del ex Pedagógico (Grecia esquina Dr. Johow) y el primero básico en “el Gallinero”, con un director paco que nos hacía marchar todos los lunes acompañados de una banda militar. El 76 el Comando Conjunto baleó y secuestró mi viejo en plena vía pública. Mi hermana nació mientras él estaba en el campo de concentración de Tres Alamos, luego de haber pasado por “La Firma”, Villa Grimaldi, Puchuncaví, Fuerte Silva Palma y Cuatro Alamos. Tenía 27 años.

A fines del 76 salimos cascando al exilio a Suecia, luego a Hungría donde hice la escuela hasta quinto básico y comencé estudios de guitarra clásica. El 82 mi viejo decidió volver a Chile, tuvimos un paso por Barcelona donde hice el séptimo básico (¿y el sexto?). Recuerdo el regreso a Ñuñoa, pasar por el lado del Estadio Nacional, llegar a Lo Plaza con Grecia, y en el muro blanco de la casa de mi abuela había un rayado que decía “10 de diciembre, Marcha del Hambre”.

Mientras comenzaban las protestas nacionales entré al Instituto de Estudios Secundarios de la Universidad de Chile (ISUCH) donde hice el octavo y el primero medio, al tiempo que seguí con guitarra clásica en el Conservatorio de la Chile. Por mi mezcla de acentos (húngaro, catalán, español de España) me decían “el francés” (?!).

Me enamoré perdidamente de una estudiante de danza, en una especie de “amor perro”, de esos sufridos: su familia pinochetista y la mía “izquierdista”; ella hija de dueños de casas que arrendaban y con un pequeño negocio que les daba un estatus de (micro)empresarios, y yo hijo de profes que vivíamos al tres y al cuatro. Nos amamos como locos, pero ¿quién dijo que la “lucha de clases” es un invento? Bueno, no Shakespeare, porque ahí está su Romeo y Julieta. Me pasó lo mismo: su familia le prohibió seguir conmigo, y el mundo sentí que se me vino abajo. El malestar en la cultura, le llama Freud. Tal cual.

Salí del ISUCH y entré al Colegio Latinoamericano de Integración, colegio privado alternativo, donde entré por un cupo que logró el sindicato de profes y funcionarios para los hijos de los trabajadores. Mi viejo era el inspector del colegio. Llegué con el pelo corto a lo milico, de uniforme escolar, a un ambiente donde todos eran como Charly García y Nito Mestre, cuya música conocí en mi primer día de clases. Los profes no eran “Sr. X” y “Srta. Z”, sino el tío y la tía. Fue un cambio brutal, pero lo disfruté mucho. Me dejé crecer el pelo (mi pelito!!), me puse blue jeans, seguí con la guitarra clásica al tiempo que sacaba como loco los temas de Silvio que oía en cassette (“Al final de este viaje en la vida”, cuántas veces disfruté ese cassete una y otra vez!). Conocí a los cabros de la Jota, y entré a militar a los 13 en la base Mario Benedetti, y ahí descubrí el maravilloso mundo de la Coordinadora de Enseñanza Media (Coem), que luego se convirtió en el Comité Pro Feses, hasta lograr la ansiada (y prohibida por los milicos y los civiles de derecha) Federación de Estudiantes Secundarios. Recuerdo la primera asamblea a la que asistí, en el Don Bosco en Cumming con Alameda. Un casi niño Laurence Maxwell hablándole a una sala atiborrada de secundarios de todas las clases sociales decididos a tomarse el mundo por asalto, discutiendo con pasión, con morrales llenos de libros de Marx, Althusser, oyendo a Jim Morrison, Soda Stereo y Callejón. Hice amigos para toda la vida, me volví a enamorar, ocupamos liceos, tomas, marchas, trabajos voluntarios, chocolatadas en las poblaciones, formación en “autodefensa de masas”, me convertí de a poco en “dirigente público” de la jota, junto a un equipo de primera de compañeros/as valiosísimos, como Juanito Alfaro, Carlita Insunza, el Lolo, el Orión más adelante, y tantos otros.

Llegó el terremoto de inicios de marzo del 85

(sigo después, me tengo que ir a trabajar!)

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Nací en 1970 en Ñuñoa, Lo Plaza con Grecia. Crecí mis primeros seis años en la Villa Los Presidentes, en el jardín infantil del ex Pedagógico (Grecia esquina Dr. Johow) y el primero básico en “el Gallinero”, con un director paco que nos hacía marchar todos los lunes acompañados de una banda militar. El 76 el Comando Conjunto baleó y secuestró mi viejo en plena vía pública. Mi hermana nació mientras él estaba en el campo de concentración de Tres Alamos, luego de haber pasado por “La Firma”, Villa Grimaldi, Puchuncaví, Fuerte Silva Palma y Cuatro Alamos. Tenía 27 años.

A fines del 76 salimos cascando al exilio a Suecia, luego a Hungría donde hice la escuela hasta quinto básico y comencé estudios de guitarra clásica. El 82 mi viejo decidió volver a Chile, tuvimos un paso por Barcelona donde hice el séptimo básico (¿y…

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Programa Conferencia Internacional Registrando la Violencia Política: Tecnologías, Usos y Efectos

a través de Programa Conferencia Internacional Registrando la Violencia Política: Tecnologías, Usos y Efectos

Del 15 al 17 de enero de 2018, se llevará a cabo la Conferencia Internacional “Registrando Violencia Política, Tecnologías, Usos, Efectos”, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

La actividad es organizada por el Programa Interdisciplinar de Investigación en Memoria y Derechos Humanos de la Universidad Alberto Hurtado, cuyos integrantes realizan el proyecto “Tecnologías Políticas de la Memoria: Una Genealogía de los Dispositivos de Registro y Denuncia de las Violaciones a los Derechos Humanos por la Dictadura Militar en Chile (1973-1990)”, gracias al patrocinio de CONICYT y Newton Fund.

La conferencia cuenta con la colaboración del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford y los patrocinios de Amnistía Internacional, Subsecretaría de Derechos Humanos, Fundación Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, Memoria Abierta, Núcleo Memoria, Mundo(s) de Víctimas, Fundación de Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, y Red Latino-Americana de Justiça de Transição.

En la conferencia participarán expositores de catorce países: Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Inglaterra, México, Perú y Suecia.

Ver Programa

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©”La Sábana”, 2017. UAH

PROGRAMA Y LIBRO DE RESÚMENES DE PONENCIAS

Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Santiago de Chile
15-16-17 enero de 2018

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SEDE CONFERENCIA
Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos es un espacio destinado a
dar visibilidad a las violaciones a los derechos humanos cometidas por el
Estado de Chile entre 1973 y 1990.
Más información: http://www.museodelamemoria.cl
Dirección: Matucana 501, Santiago, Chile. Teléfono: +56 2 2597 9600
Estación de Metro Quinta Normal

 
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PROGRAMA CONFERENCIA
Lunes 15 de enero
9:00-9:30 INSCRIPCIÓN
9:30-10:00 INAUGURACIÓN
Jaime Estévez, Director Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Eduardo Silva S.J., Rector, Universidad Alberto Hurtado
Oriana Bernasconi, Investigadora Responsable “Tecnologías Políticas de la Memoria”
10:00-11:00 CONFERENCIA
¿Qué es lo que hacemos cuando documentamos el pasado (violento)? Sobre inscripciones, crítica y creatividad
Vikki Bell, Directora Departamento de Sociología, Goldsmiths College, Reino Unido.

11:00-11:30 CAFÉ
11:30- 13:30 MESA 1: TECNOLOGÍAS DE REGISTRO
Los múltiples aportes de los registros oficiales de víctimas
Jairo Rivas Belloso, Perú

Registros distintos, verdades plurales
Andrés Suárez, Colombia

Gramáticas de los procesos de registro y gestión de violencias en el País Vasco: instituyendo viejas
violencias en nuevos términos
Adriana Vilalón, Brasil

13:30-15:30 PAUSA/ALMUERZO
15:30-17:30 MESA 2: TECNOLOGÍAS FORENSES Y MÉDICAS
Identification of the disappeared as a truth challenge: theorising from the recent Chilean
experience
Cath Collins, Chile/Irlanda

Registro y administración de la violencia: usos de la desaparición de personas en México
Camilo Ovalle, México
Carlos Dorante, México

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Fotografía del detenido desaparecido e identificación de restos óseos a través del ADN. Discusión
en torno a su relevancia en el proceso de subjetivación de los familiares de detenidos
desaparecidos Chile.
Joel Espina, Chile
Hans Eichhorns, Chile

Narratives, archives and memories. Reading race hygienism in Sweden
Paulina de los Reyes, Suecia/Chile

17:30-18:00 CAFÉ
18:00-19:00 CONFERENCIA
Tecnologías políticas de registro y denuncia del terrorismo de Estado
Oriana Bernasconi, Elizabeth Lira y Marcela Ruiz, Chile

Martes 16 de enero
9:00-11:00 MESA 3: TECNOLOGÍAS AUDIO-VISUALES
Cuando la referencia tiembla: fotografía, documentalidad y denuncia (Chile 1973- 1990)
Ángeles Donoso, EEUU

The politics of rayado: protest, public writing, and visual technologies of violence and resistance
in Pinochet’s Chile
Camilo Trumper, EEUU

Víctimas y denuncia gráfica: los límites del arte experimental en Chile 1979-1985
Diego Maureira, Chile

Nuevos dispositivos de mediación memorial: análisis de un relato multimedial sobre el accionar
represivo en centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar Argentina
Florencia Larralde, Argentina

11:00-11:30 CAFÉ
11:30-13:30 CONFERENCIA
Actos y eventos de escritura
Béatrice Fraenkel, Directora del Laboratorio Antropología de la Escritura, École des hautes études en
sciences sociales, Francia.

13:30-15:30 PAUSA/ALMUERZO
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15:30-17:30 MESA 4: TECNOLOGÍAS DE COMUNICACIÓN; EXPERTICIAS Y VERDAD
Las encuestas y sondeos de opinión. Tecnologías gubernamentales para el ejercicio del poder de la
última dictadura militar argentina en un año de suma tensión (1981)
Julia Risler, Argentina
Laura Schenquer, Argentina

Specters of counterinsurgency. Staged confrontations and montaje in authoritarian Chile
María Berrios, Reino Unido/Chile

Encuentros – mundos paralelos / experiencias subjetivas, memorias culturales y diarios de la
desaparición en Colombia
Fernanda Olarte, Colombia
María Ordoñez, Colombia

Psicología cómplice y opositora: análisis de “las psicologías” en la guerra sucia mexicana y la
dictadura militar chilena
Gerardo Mozqueda, México

17:30-18:00 CAFÉ
18:00-19:00 CONFERENCIA
Genealogía de dispositivos de registro y denuncia de la violencia de política: el caso chileno
Oriana Bernasconi, Marcela Ruiz y Loreto López, Chile

19:00-20:00 LANZAMIENTO LIBRO
“The wars inside Chile’s barracks: remembering military service under Pinochet”
Leith Passmore, The University of Wisconsin Press, 2017
Comentan:
Elizabeth Lira, Decana Facultad de Psicología, Universidad Alberto Hurtado
Felipe Agüero, Instituto de Asuntos Públicos, Universidad de Chile
Miércoles 17 de enero
9:00-11:00 MESA 5: PRUEBAS, ESTÁNDARES Y MÉTODOS
La memoria de los juicios al terror. El “registro judicial” de la represión política y su
representación en los espacios institucionales de memoria
Daniela Accatino, Chile
Antonia Torres, Chile
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Trauma, memory, and the documentation of torture
Joan Simalchick, Canadá

How to draw the haunting: strategies for visual arts in the borderscape
Coco Guzmán, Canadá/España

A construção de um acervo audiovisual sobre a ditadura militar brasileira: questões teóricas e
metodológicas
María Nascimiento, Brasil

11:00-11:30 CAFÉ
11:30-13:30 MESA 6: DOCUMENTAR, CATALOGAR, ADMINISTRAR
La importancia de la tecnología en el tratamiento de los archivos de derechos humanos y aporte a
la verdad
Leonardo Urrutia, Chile

Colonia Dignidad, análisis de su archivo de la represión.
Dieter Maier/Evelyn Hevia, Alemania-Chile

Operacionalización del Terrorismo de Estado bajo la dictadura civil militar chilena, 1973-1990
Jorge Olguín, Chile

La documentación de la dictadura en Brasil: entre disputas y desafíos
Samantha Quadrat, Brasil

13:30-15:30 PAUSA/ALMUERZO

15:30-16:30 Visita Guiada Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

16:30-17:30 MESA 7: VIOLENCIAS, VULNERABILIDADES, RESISTENCIAS: DOCUMENTALES
La Pianista
Julio Rubilar, Chile

Memórias Femininas da Luta Contra a Ditadura Militar
Lays Correa da Silva, Brasil

Desde sus ojos: Vivencias que acercan las memorias del conflicto
Fernanda Barbosa dos Santos, Colombia
6

Niñxs
Karen Bascuñan / Daniela Miranda, Chile

Alto a la guerra contra las drogas
Luis Barranco, México

17:30-18:00 REFLEXIONES FINALES
Vikki Bell, Beatrice Fraenkel, Oriana Bernasconi

18:00-18:30 CLAUSURA
18:30 COCTAIL

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MESA 1. TECNOLOGIAS DE REGISTRO
Los múltiples aportes de los registros oficiales de víctimas
Jairo Rivas Belloso, Perú

Los registros de víctimas constituyen un instrumento empleado en procesos de justicia transicional. Su uso suele tener
un fin instrumental, principalmente la definición del universo de beneficiarios de un programa de reparaciones a
víctimas de violaciones masivas de derechos humanos ocurridas en los contextos de violencia que intentan ser
superados. Esta finalidad práctica, sin embargo, oculta otras posibles funcionalidades de estos registros elaborados por
entidades oficiales, por ejemplo estos pueden verse también como un aporte la memoria histórica o como evidencia
sobre la magnitud y el impacto de la violencia en un determinado contexto histórico. Como una forma de acercarse a
estos aportes, este trabajo, luego de establecer una mirada general sobre las características y funciones de un registro
de víctimas, compara quince registros oficiales elaborados en distintos continentes. Este ejercicio permite arroja
claridad sobre la importancia de organizar este tipo de registros en procesos de transición luego de contextos de
violencia.
Registros distintos, verdades plurales
Andrés Suárez, Centro Nacional de Memoria Histórica, Colombia

Colombia ha vivido un conflicto armado por más de 50 años. De estos, los últimos 30 años se desenvolvieron entre el
escalamiento de la confrontación armada y las negociaciones continuas entre el Estado y los grupos armados. En los
últimos 10 años, las negociaciones políticas con los dos grupos armados con mayor poder territorial, militar, político y
económico, a saber, las AUC y las FARC, llegaron a un acuerdo que marcó la desmovilización de la mayor parte de sus
aparatos armados y acercó a su fin el conflicto armado.
Las dos negociaciones políticas diseñaron e implementaron sucesivos marcos de justicia transicional que
desencadenaron una movilización masiva de las víctimas para denunciar su condición provocada por los actores del
conflicto armado, dando paso a un registro institucional de la violencia asociada con el conflicto armado.
Esta ponencia se centra en el registro institucional de toda esta movilización de las víctimas a partir de las dos
instituciones estatales con el registro más consolidado y más organizado sobre la violencia del conflicto armado, a
saber, la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas y su Registro Único de Víctimas y el Centro Nacional
de Memoria Histórica y su Observatorio de Memoria y Conflicto. Dos instituciones creadas en el marco de la Ley 1448
de 2011, conocida como la Ley de Víctimas, principal marco jurídico para el registro institucional de la violencia del
conflicto armado. Una con un mandato de atención y reparación integral a las víctimas, otra con un mandato de
esclarecimiento histórico del conflicto armado.
Dos instituciones con tipos de registro diferenciado que producen verdades distintas y que permiten ilustrar cómo las
tecnologías del registro de la violencia política inciden en la producción de la verdad, pero también como se interviene
y se moldea el registro desde la rigidez de los marcos jurídicos pero también desde la libertad de la interpretación de
los mandatos institucionales.
La ponencia se centrará en tres diferencias centrales en el registro de los hechos de violencia del conflicto armado
entre las dos instituciones, a saber, las categorías de registro de los hechos y sus implicaciones, los criterios de
inclusión y clasificación de los hechos, y el universo de los hechos documentados. Dos registros, dos verdades.

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Gramáticas de los procesos de registro y gestión de violencias en el País Vasco: instituyendo viejas violencias en
nuevos términos
Adriana Vilalón, Unicamp, Brasil

Actualmente el gobierno del Pais Vasco (España) y diversas instituciones locales están desenvolviendo herramientas
para encajar y significar la producción, en los últimos 80 años, de muertos y violencias políticas diversas (incluyendo a
la guerra civil, el franquismo, la violencia de ETA y la violencia policial estatal). Esto se organiza en programas diversos
gestionados por la Secretaría de Paz y convivencia de ese gobierno desde la que se han activado diversas acciones
institucionales dirigidas a promover e inculcar entre la ciudadanía percepciones más empáticas y apostar por la
convivencia entre sectores políticamente enfrentados.
En base a esto, esta comunicación trata sobre los procedimientos por los cuales categorías específicas de violencia son
creadas e instituidas. En concreto, lo que se propone discutir en esta ponencia son algunos aspectos de la gestión de
ese proceso de paz vasco que permiten percibir la complejidad de facetas que lo atraviesan. Así, a partir del registro
etnográfico que realicé de un evento, traigo reflexiones sobre el proceso de objetivación de ciertas violencias como
tales. Me refiero a la emergencia de experiencias vividas por diversas figuras (sean familiares de activistas de ETA,
personas amenazadas por esta agrupación armada, militantes víctimas de violencia y tortura policial, entre otros) como
tipos de violencia que reciben nombres específicos y en ese proceso son instituidas en una nueva lectura.
En ese sentido, las cuestiones que guían mi presentación son: ¿Qué es lo que se gestiona en estos procesos de
identificación, calificación y reparación? ¿Qué nuevas reconfiguraciones genera la institución de nuevos tipos de
víctimas al nombrar esas violencias? ¿Qué lugar ocupan los afectados por estas violencias entre otras víctimas
reconocidas, previamente, y que reciben ese nombre casi en exclusividad? ¿Cómo se diseñan y piensan los espacios
destinados para construir narrativas y percepciones sobre hechos violentos? ¿Cómo se enseña la convivencia?

 

 
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MESA 2. TECNOLOGIAS FORENSES Y MÉDICAS
Identification of the Disappeared as a Truth Challenge: Theorising from the Recent Chilean Experience
Cath Collins, Ulster University, Reino Unido/ Universidad Diego Portales, Chile

State-perpetrated enforced disappearance presents challenges including the recovery and identification of the remains
of deceased victims, which the relevant international Conventions identify as a duty of post-transitional states. States
that perpetrated disappearances are now charged with producing scientifically and socially robust official
identifications, while respecting relatives’ rights to reparation, truth, and justice. The resultant need to successfully
combine technical-scientific, judicial (forensic), and socio-political epistemologies is the focus of this paper. Taking a
sociolegal approach, and building on previous work (Accatino and Collins 2016; Universidad Diego Portales Informes
Relatoria) the paper considers how the legacy of deliberate state deception surrounding disappearance in authoritarian
regimes exacerbates the challenge of producing truths around reappeared bodies. It asks how ‘judicial truths’ differ
from social and forensic truths, questioning the place of technological ‘fixes’ in the painstaking process of producing
truth about past terror.
Considering Chile, the paper examines how remoción – the secondary removal and disappearance of already-buried
remains – plus the discovery of earlier errors in post-dictatorial identification and restitution of remains, introduced
new horizons of technical challenge, and injected new sources of doubt and mistrust, into the already-fragile
relationship between relatives and state institutions. The paper argues that recovery and identification is not solely a
‘graveside moment’, centred around physical exhumation and subsequent laboratory procedures. We should think
instead of ‘identification regimes’: prolonged, dynamic, and cyclical political and biopolitical processes. Scientific
paradigm shifts such as the introduction of DNA techniques; legal imperatives that view remains as evidence in ongoing
criminal investigations; socio-political repertoires of resistance and doubt, and psychosocial dynamics including the
recalibration of relatives’ identities after restitution of remains constitute identification as a terrain of adjudication of
probabilities, rather than absolute certainties

Registro y administración de la violencia: usos de la desaparición de personas en México
Camilo Ovalle, Universidad Autónoma de México

En esta ponencia nos proponemos describir y analizar las formas de registro de la desaparición de personas en dos
momentos del pasado reciente —la contrainsurgencia y la “guerra contra el narco”— bajo la hipótesis siguiente: desde
las formas del registro se hacen explícitas las lógicas de administración política de la violencia. El registro no es exterior
al ejercicio de la violencia, sino parte de ella.
En México se tiene evidencia de la desaparición forzada de personas como parte de una estrategia de represión política
entre las décadas de 1960 y 1980. Sin embargo, el Estado mexicano no sólo no reconoció la existencia de
desaparecidos, sino que los registró como un fenómeno directamente atribuible a las propias víctimas. El 26 de febrero
de 2013 se hizo público el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas que sólo en seis años ha
registrado un total de 33,482 personas definidas como desaparecidas. El registro no reconoce el carácter de forzado y
yuxtapone el eufemismo “persona extraviada”, no permitiendo imputar a privados o al Estado.
No se trata de las mismas desapariciones, ni del mismo contexto y el autor de las desapariciones se ha diversificado.
Sin embargo, en ambos momentos, los registros estatales de las desapariciones y los hallazgos de restos humanos en
fosas comparten prácticas similares: el desdibujamiento de los conceptos y la falta de certeza en las cifras articulan una
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finalidad política de control social que pretende deslindar al Estado de responsabilidad. La falta de reconocimiento de
la violencia, que implica no saber la magnitud ni las causas, es también una estrategia política que alimenta el miedo
generado por el horror de los hechos y la incertidumbre de “no saber”.

Fotografía del Detenido Desaparecido e identificación de restos óseos a través del ADN. Discusión en torno a su
relevancia en el proceso de subjetivación de los familiares de Detenidos Desaparecidos
Joel Espina, Programa de Reparación y Atención Integral de Salud (PRAIS), Chile
Hans Eichhorns, Chile

La desaparición forzada como catástrofe sociopolítica no cesa de producir efectos psíquicos en los familiares de
Detenidos Desaparecidos (DD), así como en la comunidad local y nacional. El acceso a la verdad de lo ocurrido ha
transitado desde la búsqueda de personas al reconocimiento e identificación de restos óseos y vestigios cultural es. La
búsqueda de certeza sostenida por la posibilidad del reconocimiento escópico ha debido transitar a la convicción
formada por la “fe” puesta en la voz calificada de la ciencia. Luego de 44 años, la dinámica fragmentada de la memoria
tensiona la necesidad de un relato que se instale como un soporte a la verdad, así como los familiares han situado la
fotografía de los DD como un ícono de soporte de sus reivindicaciones. Dicho soporte visual es interpelado por el resto
óseo, objeto del estudio forense que debe ser desintegrado para establecer su verdad.
En el contexto de investigar sobre los efectos en la subjetividad de los familiares de DD de los procedimientos de
reconocimientos de restos óseos e identificación de DD de la comuna de Paine, a través de tres generaciones;
analizamos el sentido y significado atribuido a las imágenes visuales/fotografía del DD en el discurso de las tres
generaciones. Se realizaron entrevistas en profundidad a 19 familiares, representando tanto a familiares a quienes se
entregaron restos óseos identificados como a quienes no.
La discusión se centra en la relevancia del soporte visual en el proceso de elaboración de la violencia confrontado con
los procedimientos forenses de acceso a la verdad.
El presente trabajo contribuye al proceso de construcción de la memoria del DD y de sus familiares, posibilitando
nuevos sentidos del sujeto y de su historia; aportando a la construcción de la memoria de la violencia política del país.

Narratives, archives and memories. Reading race hygienism in Sweden
Paulina de los Reyes, Department of Economic History, Stockholm University, Suecia
This proposal examines how the narratives on forced sterilisation carried on by the Swedish state between 1934s and
the 1974s have been formulated in official records. During this period approximately 67 000 people categorised as
socially or/and biologically inferior and undeserving were sterilised, in many cases against their will or at the explicit
request of public institutions. The racial hygienist character of the law has been discussed but its consequences for
groups such as the Roma and the Travellers have during a long time been remarkably unproblematised. At the end of
the 1990s a government committee of inquiry was set up to investigate the implementation of the sterilisation law and
its consequences for different groups of people and also to define measures of reparation. One of the conclusions of
the inquiry concluded was that there was no evidence that Roma had been specifically targeted by the sterilisation
policy. However, the collective memories of the Roma point to experiences of forced sterilisation as one of the most
painful consequences of the state violence directed against this group. How can this discrepancy be explained? The
argument developed in this proposal maintains that the narratives of state violence are not only constructed on the
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bases of archival material or oral records. They are also dependant on the social contexts where these testimonies can
be articulated and legitimated as part of a common history.

 

 

 

 

 

 

 
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MESA 3. TECNOLOGIAS AUDIO-VISUALES
Cuando la referencia tiembla: fotografía, documentalidad y denuncia (Chile 1973- 1990)
Ángeles Donoso, BMCC/ The City University of New York, EEUU

Durante la dictadura militar, la fotografía cumplió un rol decisivo en distintos ámbitos (medicina forense, resistencia
civil, medios de prensa independiente) abocados a labores de denuncia y demanda de justicia. Mi presentación traza el
campo en expansión de las prácticas fotográficas vinculadas a dichas labores. Hablo de un campo en expansión porque
las fotos no solo se difundieron en diferentes espacios (revistas, documentales, murales, folletos, pancartas, etc.), sino
que también fueron alteradas e incluso transformadas en otras formas visuales. El desplazamiento y la transformación
de fotografías en diferentes plataformas fue fundamental: le permitió a ciudadanas, organismos y medios de prensa
independiente seguir denunciando y haciendo visibles los crímenes perpetrados por los militares. En otras palabras, la
expansión del campo de prácticas fotográficas tuvo como correlato la proliferación de modos de denuncia y de
protesta.
El análisis contempla tres prácticas constitutivas de este campo y vinculadas a episodios paradigmáticos en la lucha
contra las violaciones a los derechos humanos: las fotografías de registro tomadas por Luis Navarro en diciembre de
1979, las cuales formaron parte de la evidencia forense en el caso Lonquén; los retratos de detenidos desaparecidos,
re-fotografiados y catalogados en las oficinas de la Vicaría, fotocopiados y desplazados de múltiples formas, en
distintas instancias; las imágenes censuradas que (no) aparecieron publicadas en revistas de oposición luego del Bando
a las imágenes de septiembre de 1984.
Mi presentación conecta nociones provenientes de los estudios visuales y de performance, teorías sobre el documento,
el archivo y estética forense, con el objetivo de ofrecer un modo de comprensión más dinámico de la fotografía, su
función documental y el documento. Por este motivo, en mi estudio el vínculo entre referencialidad fotográfica y
performatividad es clave: planteo que las fotografías pueden ser desplazadas o transformadas en otra cosa (objetos no
fotográficos), sin por ello perder su peso referencial, su condición de documento.

The Politics of Rayado: Protest, Public Writing, and Visual Technologies of Violence and Resistance in Pinochet’s
Chile
Camilo Trumper, State University of New York at Buffalo, EEUU

In the early 1980s, Kena Lorenzini took to Santiago streets to photograph, as Guadalupe Santa Cruz writes, “the surface
or skin of the city.” Lorenzini trained her camera on the public circulation of public writing in pamphlets, graffiti and
rayados. As a photojournalist for the serial opposition magazines, Lorenzini photographed street protest and the
emergent forms of association in city streets and behind public roadblocks. She focuses on the plasticity and power of
public writing as a form of political practice in dictatorship. Her lens maps the complex relationship between public
writing, the city, and political creativity that was written surreptitiously, anonymously on Santiago’s walls, busses and
bathroom stalls. She suggest how texts circulated in city streets, where writers and readers fashioned creative ways of
envisioning the relationship between text, city and censorship. She reveals how writers, artists, muralists, and
photographers made writing, reading, drawing and photographing a public act of critique and, in so doing, transformed
their pens, cans, brushes and lenses into technologies of critique and contestation.
This paper studies public writing as a significant technology of political contest through which citizens rebuilt networks
of association, and crafted new political languages, practices and identities. Public writing, and street photography,
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became intertwined technologies of political contest that ultimately fractured dictatorial rule, and shaped Chilean
politics into the 21st century.

Víctimas y denuncia gráfica: los límites del arte experimental en Chile 1979-1985
Diego Maureira, Universidad de Chile

Desde 1979 y a lo largo de la primera mitad de los años 80, tuvo lugar en Chile un tipo de producción artística vinculada
estrechamente a dispositivos de registro y reproducción de imágenes, que a la vez se enfocó temáticamente en la
violencia de Estado provocada por la dictadura de Augusto Pinochet. Esta cita directa a los acontecimientos que
experimentaba el país se manifestó artísticamente a través de dos líneas principales: el uso de medios gráficos de
difusión –concebidos como obra de arte–, y la incorporación del tema de los desaparecidos a través de imágenes
fotográficas de las víctimas. Esta ponencia aborda la obra de tres artistas fundamentales de dicho periodo, quienes
encarnan una de las filiaciones más directas con la lucha anti-dictatorial dentro del campo de las artes visuales en Chile.
Los trabajos de Elías Adasme, Hernán Parada y Luz Donoso (incluidos los realizados de forma grupal), incorporan toda
la imaginería de protesta propia de los 80, pero a partir de obras de arte en un sentido tradicional. Bajo esa perspectiva
cabrían dentro de la categoría de arte de vanguardia o experimental, ya que dialogan y tensionan los conceptos de las
instituciones del arte occidental: figura del artista, espacios de exhibición y categoría de obra. Estas obras tienen como
punto de partida el uso de técnicas gráficas (fotografía, fotocopia y grabado), así como referencias a retratos de las
víctimas de la dictadura o imágenes performáticas que las emulan. La mayoría de estos trabajos entran en diálogo con
la esfera pública y los espacios de circulación. Dentro del arte conceptualista chileno, estos artistas serían el mejor
reflejo del descontento social respecto a la violencia del régimen, a través de las tecnologías de la imagen disponibles
en la época.

Nuevos dispositivos de mediación memorial: análisis de un relato multimedial sobre el accionar represivo en centros
clandestinos de detención durante la última dictadura militar Argentina
Florencia Larralde, CIS-CONICET-IDES, Núcleo de Estudios sobre Memoria, Argentina

El dispositivo multimedial que analizaremos en este trabajo fue creado por el grupo “Huella digital” en el marco del
proyecto “Centros Clandestinos de detención, tortura y exterminio(CCDTyE) de C.A.B.A” (2011- presente) surgido de la
iniciativa de la Facultad de Arquitectura (UBA) en colaboración con el Instituto Espacio para la Memoria (IEM) para
contribuir al relevamiento, registro y difusión de información sobre los ex CCD (nació con un objetivo educativo, pero
luego también fue utilizado como herramienta judicial en juicios de lesa humanidad). Este dispositivo virtual articula
reconstrucciones en 3D de ex CCDTyE, fotografías, maquetas, croquis, mapas, infografías y testimonios audiovisuales
de testigos y sobrevivientes recopilados en plataformas web de acceso abierto. Puntualmente se reconstruyen en
tercera dimensión a los CCD que funcionaron en el Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA),
Club Atlético, Olimpo, Automotores Orletti y Virrey Cevallos. Estas reconstrucciones proponen una perspectiva en
primera persona donde el usuario (navegantes de internet en general, jueces, peritos y testigos) hace una “visita” al
espacio reconstruido virtualmente tal como era en el período de la represión, desde una perspectiva en primera
persona.
Este texto intentará plasmar algunas consideraciones para pensar un nuevo tipo de dispositivo representacional sobre
las violaciones a los derechos humanos perpetradas en centros clandestinos de detención (CCD): la multimedia. A
partir de un análisis de contenido intentaremos responder a las siguientes preguntas: ¿Cuál es la noción de “verdad”
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que sustenta a este dispositivo?, ¿En qué herramientas se apoya? , ¿Cómo esto se articula con el espacio jurídico?,
¿Qué tipos de narrativas construye este dispositivo?, ¿cómo se transmite el saber “experto” de los realizadores?, ¿Qué
posibilidades del lenguaje multimedial se ponen en juego en estos materiales? y ¿cuáles son los usuarios potenciales?

 

 

 

 

 

 

 
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MESA 4. TECNOLOGIAS DE COMUNICACIÓN; EXPERTICIAS Y VERDAD

Las encuestas y sondeos de opinión. Tecnologías gubernamentales para el ejercicio del poder de la última dictadura
militar argentina en un año de suma tensión (1981)
Julia Risler, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Laura Schenquer , IHUCSO (UNL/CONICET), Argentina

Los gobiernos democráticos no son los únicos que realizan esfuerzos y formulan estrategias políticas para la
construcción de hegemonía y generación de consenso. La última dictadura argentina también tuvo políticas para
captar, influir y aumentar sus sectores de apoyo, y al mismo tiempo reducir los disidentes.
El año 1981 resulta ser un momento clave para el análisis de estas políticas de generación de consenso. Fue el año de
transición entre el primer presidente de facto, el general Jorge Rafael Videla, y el sucesor, el general Roberto Viola, un
período en el que la dictadura evidenciaba debilidad. En ese momento, el régimen confeccionó una serie de encuestas
y sondeos de opinión para conocer a la población. Esta tecnología de gobierno le permitió reunir datos y conformar un
mapa de debilidades y fortalezas con las que trabajó para recuperar el direccionamiento político que había perdido.
Esta ponencia propone analizar ese material que forma parte del “Archivo BANADE” (hallado en el 2000) y hasta el
momento no fue analizado, y que nos permite cuestionar la falta de interés de las autoridades militares por conocer e
influir en el ánimo social. A su vez, confirma la temprana sospecha del politólogo Guillermo O’Donnell quien en la
inmediata postdictadura señaló que en algún lugar debían estar “Las encuestas que supongo se tomaron fueron y
siguen siendo, como tanta otra cosa, SECRETO DE ESTADO” (O’Donnell, G. (1984), “Democracia en la Argentina: micro y
macro” en Oscar Oszlak (comp.) “Proceso”, crisis y transición democrática /1, Buenos Aires: Centro Editor de América
Latina, pp.13-30).
Nuestro trabajo plantea una contribuir a conceptualizar la relación entre régimen dictatorial y sociedad, partiendo de
la hipótesis de que estos materiales fueron la fuente de campañas de propaganda y de comunicación con las que se
buscó conducir a la población.

Specters of Counterinsurgency. Staged confrontations and montaje in authoritarian Chile
María Berrios, Goldsmiths College, Reino Unido

My paper proposes rumours, staged confrontations and spectacles of counterinsurgency as key to the infamous
‘montajes’ which became an unofficial media strategy of the Chilean dictatorship. I will explore the notion of ‘montaje’
(word in Spanish for cinematic montage but also meaning staging, frequently used to refer to set-ups and cover-ups
devised by Latin American authoritarian regimes of the 1960s and 1970s ). My paper will focus on the peculiar
escalation of this resource in one particular case linked to “Operation Return”, and the failed attempt by the opposition
group MIR (Revolutionary Left Movement) to set up a guerrilla resistance base in the Andes mountains in 1981. The
persecution and ultimate “extermination” of the MIR group members by the military went on for weeks and the
“Neltume Disaster” became a highly staged media event which was used as dictatorial propaganda, including a actionflick
inspired
fake
“news
documentary”
broadcast
on
national
television
at
the
time.

 

My

analysis will go beyond the pivotal issue of accountability and justice to pose important questions around the
sources of these fantasies, how they were devised and executed, as well as what effects they were supposed to have,
and the impact they actually had. How ‘montajes’ such as the “Neltume Disaster” oper ated and sustained themselves
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are extremely relevant inquires to be made, particularly today considering that their fantastical stories resemble, in
several ways, current narratives self-portrayed as “alternative facts”.

Encuentros – Mundos paralelos / Experiencias subjetivas, memorias culturales y diarios de la desaparición en
Colombia
Fernanda Olarte, Ensamble-Investigaciones, Colombia

En nuestra ponencia partimos del concepto de la conversación, que incluye la voz, la narración, la expresión, la escucha
y las interpretaciones del pasado, para buscar posibilitar una construcción plural y multivocal de la memoria de la
violencia. Es decir, exploramos el potencial que tiene establecer un diálogo entre las tecnologías de búsqueda y
registro tanto de familiares como de expertos forenses para enriquecer nuestro entendimiento y las prácticas de
memoria alrededor del conflicto y postconflicto colombiano.
Hacemos este ejercicio desde una propuesta (investigación y creación) que complejiza el entendimiento de la
desaparición forzada, a partir de sus narrativas y sub-versiones. En este sentido, por medio de las nociones de voz
presente (testimonios, conversaciones) y voz ausente (quienes están desaparecidos, pero también el público
enfrentado a la imposibilidad de responder a las llamadas), intentamos conjurar diferentes niveles de representación
desde las “otras voces” de la desaparición; de su búsqueda y la convivencia con la ausencia (forenses y familiares).

Psicología cómplice y opositora: análisis de “las psicologías” en la guerra sucia mexicana y la dictadura militar chilena
Gerardo Mozqueda, Universidad Autónoma de Querétaro, México

Como es sabido en algunos países de América Latina en las décadas de 1970 a 1990 los militares asumieron la dirección
política de los Estados instalando dictaduras militares como forma de gobierno, tal es el caso de Chile que vivió una
dictadura militar que se extendió de 1973 a 1990. Mientras tanto en algunos otros países aunque los militares no
gobernaron oficialmente, se vivieron procesos represivos que combatieron la ascendente movilización popular, como
es el caso del gobierno mexicano que desde la década de 1960 adoptó la represión violenta como fórmula de
“solución” de los conflictos sociales; esta fórmula sería especialmente visible en los movimientos estudiantiles de 1968
y 1971, y durante toda la década de 1970 con la llamada guerra sucia.
Durante estos procesos político-sociales la psicología –entendida como área profesional y campo de saber- adoptó
distintas posturas que se caracterizan por su complicidad o su oposición al proyecto que se pretendía imponer por la
fuerza a las mayorías populares. La psicología cómplice, que consistió en poner al servicio del Estado el conocimiento
científico de la mente para poder dominar, atemorizar o engañar a la población, se expresó institucionalmente en Chile
con el Departamento de Relaciones Humanas y con la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales en México. Por
otra parte, surgió en estos países una psicología caracterizada por oponerse al Estado: a la tortura sistemática, las
desapariciones y los asesinatos. Dentro de las acciones de esta psicología están los procesos de reparación del daño a
los afectados por la represión y la denuncia de las vejaciones.
En ambos países aparecen psicologías cómplices y opositoras, estas no son idénticas, tampoco son impulsadas por los
mismos actores, ni tienen los mismos efectos, por esto es valioso analizar y comparar las determinaciones y efectos en
la sociedad de estas psicologías.

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MESA 5. PRUEBAS, ESTÁNDARES Y MÉTODOS
La memoria de los juicios al terror. El “registro judicial” de la represión política y su representación en los espacios
institucionales de memoria
Daniela Accatino, Universidad Austral de Chile
Antonia Torres, Universidad Austral de Chile

Se suele decir que sin verdad no hay justicia. Y, efectivamente, sin una reconstrucción de los hechos basada en
evidencias fiables, que resistan la contradicción que de ellas pueda realizar la defensa, no se pueden atribuir
legalmente responsabilidades ni imponer penas. Así, en los procesos judiciales por violaciones de derechos humanos se
utilizan los relatos testimoniales y otras formas de documentación preexistentes como pruebas, se obtienen, además,
a través de la investigación, nuevas evidencias de diverso tipo, y se producen, finalmente, mediante las sentencia de
condena, nuevos registros de la violencia política (Accatino y Collins, 2016). El trabajo explora la repercusión pública de
este mecanismo complejo de selección y construcción de registros, considerando la experiencia chilena reciente. En
ella, los procesos judiciales se han incrementado en número y en resultados condenatorios a partir de 1998, cuando
comienza a ser inaplicado sistemáticamente el Decreto Ley de Amnistía. A diferencia de lo que ha ocurrido en otros
contextos, sin embargo, esos procesos no se materializan en juicios orales y públicos (salvo la etapa de alegatos antes
las Cortes de Apelaciones y Corte Suprema, en la que no se presentan pruebas) sino en un procedimiento que se
tramita en forma escrita, dando lugar a voluminosos “expedientes” en los que se registra la producción de pruebas y
cada actuación del tribunal y de los abogados de las partes. Considerando que el acceso directo a los expedientes y a
las sentencias resulta especialmente difícil, el trabajo investiga de qué manera esas formas de registro son utilizadas y
cómo las “verdades judiciales” son representadas en los espacios institucionales de memoria, físicos y virtuales, que
pueden cumplir una significativa función de intermediación con el público de ciudadanos.

Trauma, Memory, and the Documentation of Torture
Joan Simalchick, University of Toronto, Canadá

Widely practiced and institutionally sanctioned, torture became a notorious method of repression under the Latin
American military regimes of the latter twentieth century, and specifically in Chile under the military dictatorship. The
practice of torture was an “open secret (Amnesty International), but one continually denied by the regime. As Chileans
found refuge in the world’s countries after fleeing persecution, they brought their traumatic memories with them.
Centres in support of victims of torture were constructed in countries of exile, including Canada (organized 1977).
This paper will discuss the protocols established to document torture in a country of exile and the politics of
dissemination (Berger et al). Utilizing the Chilean developed model of testimony, and medical examination, accounts of
torture and their sequelae were registered. These were used to both detail the human rights crimes of the regime, and
also to develop models of care for torture survivors. How this was accomplished, the dangers of revealing how
documentation worked, and methods of determining accountability form the basis of this paper.

How to draw the haunting: strategies for visual arts in the borderscape
Coco Guzmán, Ontario College of Art and Design, Canadá

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In this paper I present challenges that visual artists encounter when accounting for political violence, specifically in the
case of missing people in the borderscape. As an example of borderscape, I focus on the Mediterranean Sea crossing.
According to Black History Professor Christina Sharpe’s analysis on the Middle Passage, the sea has become a space of
the organic persistence of the dead, and therefore, as Sociologist Avery Gordon reminds us, a space inhabited with the
haunting presence of the dispossessed. As visual artist, how can we work within this haunting? What are some of the
strategies that we can use to account for this persistent memory?. Engaging with Performance Scholar Diana Taylor’s
research, I reflect on how critical performance art methodologies address collective memory and how these strategies
may be actualized in traditionally static media like drawing and sculpture.
Borrowing from Philosopher Giorgio Agamben’s notion of bare life and Political Theorist Achille Mbembe’s
necropolitics, I argue that people crossing through this sea borderscape find themselves in a multiple liminal situation
(non-life, non-state, non-status), i.e. the natural habitat of haunting. For those drowning in the crossing, that situation
becomes permanent, their once existence only proved by a found body that becomes a recorded number in EU border
statistics. However, bodies and numbers do not account for the liminal persistence presence of people’s lives. Drawing
and sculpting the haunting questions the traditional use of materiality (the body, the number), the relation between
artist and subject and the static representation of time. In contrast, performance art, a time-based and interactive
medium, has a long grassroots history of working within the haunting. Therefore I argue, that by learning and
actualizing radical performance art methodologies, we may develop, in the visual arts, new methods towards
accounting for the experience of haunting.

A construção de um acervo audiovisual sobre a ditadura militar brasileira: questões teóricas e metodológicas
María Nascimiento, Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil

Esta apresentação tem por objetivo discutir algumas questões relacionadas à organização de um acervo de
depoimentos sobre a ditadura militar no Brasil. Este acervo foi construído, entre 2010 e 2014, no âmbito de um projeto
nacional, que envolveu historiadores de três universidades brasileiras (as Universidades Federais do Rio de Janeiro, de
Pernambuco e do Rio Grande do Sul) numa parceria com o Ministério da Justiça do Governo Federal. Tratava-se,
portanto, de um trabalho de historiadores articulado a um esforço do governo brasileiro de “dever de memória”. Neste
sentido, a construção do acervo pode ser encarada como uma política de memória do Estado em relação ao passado
ditatorial. As reflexões apresentadas aqui têm como principal objetivo discutir a relação entre a história oral, políticas
de memória e construção de acervos. Como professora de História Contemporânea da Universidade Federal do Rio de
Janeiro (UFRJ), participei deste projeto coordenando a equipe do Sudeste centralizada na UFRJ. Mais de cem
entrevistas foram realizadas em todo o país. Os depoimentos foram gravados e filmados, transcritos e editados. Cada
uma das universidades envolvidas ficou com a guarda de seu acervo específico e encaminhou uma cópia para o
Ministério da Justiça que detém a totalidade do acervo documental. Este material se constituiu num rico acervo de
fontes primárias que tem servido de base para a produção de monografias, dissertações, teses, livros e documentários.
Nesta apresentação pretendemos discutir questões teóricas e metodológicas relacionadas à construção do acervo, tais
como: as relações entre historiadores e Estado; a definição dos princípios norteadores do trabalho e o tipo de
conhecimento específico que o acervo pode trazer para a história da ditadura militar no Brasil.
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MESA 6. DOCUMENTAR, CATALOGAR, ADMINISTRAR

La importancia de la tecnología en el tratamiento de los archivos de derechos humanos y aporte a la verdad
Leonardo Urrutia, Instituto Nacional de Derechos Humanos, Chile

La ley 20.405 mandata al Instituto Nacional de Derecho Humanos (INDH) –entre otras funciones– la de custodiar y
guardar en depósito los antecedentes reunidos por las Comisiones Valech I y Valech II. A partir del año de creación del
INDH se comenzaron a realizar diversas gestiones en los poderes del Estado como en otras instancias con el fin de
acceder a la documentación, conocer su estado de preservación y gestionar una correcta conservación.
En el mes de abril de 2014, el Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Jorge Zepeda, a cargo de la
investigación “Asociación Ilícita ex Colonia Dignidad”, entregó al INDH un disco compacto que contiene 46.308 archivos
correspondientes a la información incautada en el proceso judicial de esa causa.
Para la gestión de los documentos, soporte papel en el caso de las Comisiones Valech y digital en el de Colonia
Dignidad, el INDH desarrolló plataformas y procesos tecnológicos que le permitieran describir, recuperar y conservar la
información. Posteriormente, esa misma información ha sido entregada a Tribunales de Justicia para aportar en la
investigación de las causas por violaciones a los derechos humanos.
En Chile, diferentes instituciones han dado cuenta de la violencia política, y las organizaciones de familiares de víctimas
de esta violencia, han llevado adelante una incansable lucha por encontrar la verdad, justicia y reparación. Cabe
preguntarse entonces, ¿cuál es la importancia de la tecnología, en la tarea de poner a disposición de los Tribunales la
información y con ello, aportar para que el Estado cumpla con su obligación de garantizar la verdad y la justicia?
¿Cuánto ha aportado la tecnología –en el plano de la archivística– para que tanto familiares como víctimas puedan
llegar a esa verdad?
En nuestra ponencia intentaremos aportar en las respuestas a estas interrogantes.

Colonia Dignidad, análisis de su archivo de la represión.
Dieter Maier, Amnesty International, Frankfurt Alemania
Evelyn Hevia, Universidad Alberto Hurtado, Chile

La presente ponencia tiene por objeto mostrar el trabajo de análisis de un banco de datos de las 44.000 fichas
encontradas en operativos policiales en Colonia Dignidad el 2005. Esas fichas son una parte central de los documentos
de la represión en Chile durante la dictadura de Pinochet. Se trata del registro del servicio que Colonia Dignidad prestó
a los aparatos represivos.
Hasta hoy, hemos constituido un equipo de investigadores expertos en el tema de la ex Colonia Dignidad con
independencia institucional, construyendo un banco de datos al que hemos integrado alrededor de 30.00 fichas de las
más de 44.000. En el análisis, hemos seleccionado “narrativos históricos”, es decir, ciertos elementos que por sí solos o
en combinación con datos de fuentes externas permiten dar cuenta de cómo funcionaba la represión. Desde esta
perspectiva, asumimos que construir un “banco de datos” no es un trabajo neutral, tiene una intencionalidad éticopolítica:

entender cómo operaba la represión en dictadura. El análisis obedece a su propia lógica hermenéutica: las
44.000 fichas pueden ser vistas de manera dispersa y sin sentido, sin embargo, ponerlas en contexto con otros
antecedentes y sumado al análisis de los elementos que se registran permiten elaborar un sentido de historia real,
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cotidiana y contextual del funcionamiento de la colaboración entre la jerarquía de la Colonia Dignidad y la jerarquía de
la dictadura de Pinochet, permitiendo también dar cuenta de su funcionamiento, sus negocios y sus tensiones internas.
Durante años hubo información parcial sobre una operación militar en Cerro Gallo, un lugar vecino a Colonia Dignidad,
en relación a esta operación, algunas fichas nos permiten describir los hechos ocurridos entre marzo y abril de 1974 de
manera precisa.
La herramienta principal de este análisis es el registro/tesoro de palabras claves. Seleccionar esas palabras del caos
semántico del kárdex nos permite establecer un contexto represivo.
Tenemos, también una sección “textos”, o sea textos libres o transcripciones verbales de ci ertas fichas, que son otro
puente entre elementos semánticos aislados y un contexto histórico-político.

Operacionalización del Terrorismo de Estado bajo la dictadura civil militar chilena, 1973-1990
Jorge Olguín, Universidad Central de Chile

La presente ponencia surge de algunas de las conclusiones de mi tesis doctoral en historia defendida en la Universidad
de Chile (2016). De carácter inédito y original se propone analizar críticamente la operacionalización de la violencia
política al interior de la arquitectura del Estado dictatorial chileno. Se propone como hipótesis de investigación que
este proceso obedeció a una planificada institucionalización de la violencia al interior de la burocracia del Estado
chileno, especialmente evidente en la triangulación: Junta de Gobierno, Ministerios políticos y organismos represores.
Un análisis crítico a los archivos de la Administración Pública de la época, permite concluir que bajo este período se
ejecutaron prácticas que el derecho internacional califica como terrorismo de Estado.

La documentación de la dictadura en Brasil: entre disputas y desafíos
Samantha Quadrat, Universidade Federal Fluminense, Brasil

Desde los años 1980, la documentación sobre la represión ha sido un importante ítem de debate en los escenarios
político y académico en Brasil. Los primeros documentos conocidos formaron parte del trabajo realizado por un grupo
de abogados, sacerdotes y periodistas durante la propia dictadura y que dio origen al proyecto Brasil Nunca Más. La
Constitución de 1988 aseguró el habeas datas para que los ciudadanos consultasen documentos a su respecto bajo la
custodia del Estado. Sin embargo, sólo en los años 1990, cuando tuvimos acceso al acervo de las policías políticas,
especialmente Río de Janeiro y São Paulo, el debate ganó más destaque. En el caso de la dictadura en Brasil, la cuestión
del acceso tuvo avances y retrocesos, rechazo de las Fuerzas Armadas en entregar los archivos, divergencias sobre el
acceso en función de la privacidad de las víctimas, etc. Sin embargo, en 2011, junto con la creación de la Comisión
Nacional de la Verdad, Dilma Rousseff firmó la ley de acceso a la información que permite que cualquier ciudadano
pueda solicitar y consultar documentos sobre la dictadura que están bajo la custodia de instituciones públicas. La
documentación de la dictadura ya venía siendo reunida y / o identificada desde 2009 cuando fue creado el proyecto
Memorias Reveladas, liderado por el Archivo Nacional, bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Desde entonces, el
Memorias Reveladas ha buscado localizar y divulgar la documentación existente sobre la dictadura. El principal
vehículo es el propio sitio del proyecto y la base de documentos digitalizados que puede ser consultada en Río de
Janeiro y Brasilia. La opción por el uso de la red mundial de computadoras tiene que ver con la democratización del
acceso y con la ampliación del debate sobre la dictadura y sus efectos en la sociedad brasileña.

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MESA 7. VIOLENCIAS, VULNERABILIDADES,
RESISTENCIAS:DOCUMENTALES

La Pianista
Julio Rubilar, Chile
2:08’

El micrometraje documental pertenece a un proyecto mayor, un documental El noticiero clandestino de los años 80
Teleanálisis. Este noticiero fue una vanguardia audiovisual que usando las tecnologías que el régimen trajo al país, las
utilizó como armas de denuncia política, social, y cultural de un país sometido a una censura total en los medios.
Durante los años 80 logró romper el cerco informativo y el caso de la estudiante baleada es el mejor ejemplo para
reflexionar sobre el uso de las tecnologías de la información para la sociedad en su conjunto y sus efectos en el devenir
de un país. Unas imágenes lograron cambiar el curso de la historia de una joven y de un país.

Memórias Femininas da Luta Contra a Ditadura Militar
Lays Correa da Silva, Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil

Esse documentário foi produzido pela equipe do Laboratório de Estudos do Tempo Presente da Universidade Federal
do Rio de Janeiro a partir de trechos de entrevistas realizadas pelo projeto “Marcas da Memória”. Partimos da
pergunta: há uma forma de vivência específica de gênero em condições de violência e de enfrentamento a um regime
de exceção? A partir do relato de mulheres, mostramos que essa singularidade se revela em vários níveis: nas formas
específicas de violência contra as mulheres e na vivência do cotidiano e da vida familiar e amorosa. O documentário
apresenta também explicações teóricas sobre o uso de depoimentos orais pela História, buscando aproximar o
trabalho acadêmico do público em geral e também permitir sua utilização como fonte não só para o pesquisador, mas
também para professores do ensino médio. Entendemos que o registro do trauma dessas pessoas é uma preocupação
não só acadêmica, mas também política.

Desde sus ojos: Vivencias que acercan las memorias del conflicto
Fernanda Barbosa dos Santos, Rutas del Conflicto-Universidad de Rosario, Colombia

En pueblos, ciudades y rincones de Colombia, las huellas dejadas por el conflicto armado han marcado de diferentes
formas las vidas que traspasaron y, muchas veces, las memorias de los sobrevivientes siguen enterradas en el olvido.
“Desde sus ojos” quiere desenterrarlas a través de un intercambio de experiencias que contribuya en la comprensión
de lo que ha pasado, de lo que sigue pasando y de lo que debería dejar de pasar. Los textos, fotografías y videos de la
exposición son parte de proyectos del medio digital Rutas del Conflicto que recolectan testimonios de sobrevivientes
de masacres e imparten talleres de periodismo a jóvenes en regiones afectadas por la guerra. En este espacio, las
miradas se encuentran.
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Niñxs
Karen Bascuñan / Daniela Miranda, Chile
6:29’

Pieza visual que narra la construcción a modo de recuerdo colectivo, la producción visual impuesta por la dictadura en
la parrilla programática televisiva en la década de los 80’s, desde la mirada y recuerdos de una niña que creció en
dictadura, acompañado por escenas que exponen sensaciones y reflexiones sobre niños y niñas que no están, pues
fueron ejecutadas o desaparecidas durante la dictadura. A través de la cita textual y visual de algunos haikus del libro
Niños de María José Ferrada y Jorge Quien, el video se hace cargo de los espacios que no tienen imágenes, como la
memoria que selecciona sólo lo que es posible recordar y deja en la nebulosa vagos recuerdos, sonidos lejanos e
imágenes que apenas se alcanzan a divisar.

Alto a la guerra contra las drogas
Luis Barranco, Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, México
12:57’

El tema central es la fallida política de drogas implementada por el gobierno, generando violencia, discriminación,
desplazamiento forzado, ejecuciones extrajudiciales e impunidad; producto de una pésima estrategia de seguridad
para combatir, la producción, distribución, y posesión de drogas; esto ha marcado a miles de personas y familias en
México y Centroamérica.
La caravana pasó por Honduras, El Salvador, Guatemala, México y Nueva York con el objetivo de abrir espacios de
diálogo entre las comunidades más afectadas por esta guerra, recopilar las experiencias y testimonios de las
violaciones graves a derechos humanos cometidas en el combate a las drogas.

 

 

 

 

 

 
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Otrxs Hijxs. Los que no pueden acusar.

Otrxs Hijxs. Los que no pueden acusar.

¿Quienes somos?

QUIENES INTEGRAMOS HISTORIAS DESOBEDIENTES 

Siempre fuimos historias desobedientes y solitarias, pero hoy elegimos encontrarnos. Nos movilizaron muchas cosas, como el 2×1, como la voz de Mariana, la hija de Miguel Etchecolatz. Nos unimos por el dolor, pero cuando nos encontramos nos dimos cuenta de que compartíamos muchas cosas, muchos sentimientos e ideales, que nos podían ayudar a sanar.

Nos juntamos para repensarnos y posicionarnos, porque no nos sentíamos representados por las voces de los familiares de represores que se venían pronunciando hasta el momento. Porque sentimos la necesidad de alzar nuestra voz en este momento del país, con un gobierno que insiste en negar el genocidio y los 30 mil desaparecidos.Alzamos nuestra voz para romper el mandato de silencio y sumarnos a una lucha por la Verdad, de la que muchos de nosotros ya veníamos participando desde hace tiempo. Una voz que se multiplica desde abajo en oposición al discurso sin escrúpulos de los medios de comunicación que fueron cómplices de la dictadura y del terror.

Porque desde siempre, en la intimidad o en colectivo, acompañamos con el corazón la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y nos alegramos con cada nieto y cada nieta restituidos que recuperaban su identidad arrebatada.

Porque la recomposición de la sociedad no puede surgir nunca de la llamada “pacificación” o “conciliación”, sino de la Justicia y la Verdad. Porque aquel mandato de silencio y complicidad que se enquistó al interior de nuestras familias, solo pudo sobrevivir a costa de la impunidad, con leyes de indulto y obediencia debida. Colaborando con la memoria colectiva.

Hoy somos un colectivo de historias y voces desobedientes. Somos hijas e hijos de genocidas, pero no somos solamente eso, también somos artistas, docentes, profesionales, y muchas otras cosas más. Recibimos el apoyo y el mensaje de otras y otros que sienten la misma necesidad de contar su historia y tal vez así aportar un granito de arena para suturar las heridas profundas que generó el terror de Estado en nuestra sociedad. A ellas y ellos les agradecemos profundamente y les pedimos paciencia, porque esto recién empieza, y porque preferimos avanzar de a poco, reflexionando sobre nuestro lugar en la sociedad y en la historia, pero sobre todo, siendo respetuosos de cada una de las historias que vamos conociendo. En este camino, vamos buscando el marco adecuado para canalizar todas las necesidades que surgen.

Porque solo así, con mucho amor y respeto de las voces y las historias, podremos dar el paso del silencio a la acción y del dolor a la esperanza.

2017-11-01

COMUNICADO DE PRENSA

Para que las hijas, hijos y familiares de genocidas podamos denunciarlos penalmente y declarar en los juicios, presentamos este proyecto de ley. 
Desde Historias Desobedientes, Hijas, Hijos y familiares de genocidas, por memoria verdad y justicia, presentaremos el martes 7 de noviembre a las 14 horas, por mesa de entrada del congreso, Rivadavia 1864, el
PROYECTO DE REFORMA AL LIBRO SEGUNDO – TÍTULO I – CAPÍTULO I, Y AL LIBRO SEGUNDO – TÍTULO III – CAPÍTULO IV DEL CÓDIGO PROCESAL PENAL DE LA NACIÓN
La redacción actual de los artículos es la siguiente:
178: Nadie podrá denunciar a su cónyuge, ascendiente, descendiente o hermano, a menos que el delito aparezca ejecutado en perjuicio del denunciante o de un pariente suyo de grado igual o más próximo que el que lo liga con el denunciado.
Art. 242: No podrán testificar en contra del imputado, bajo pena de nulidad, su cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos, a menos que el delito aparezca ejecutado en perjuicio del testigo o de un pariente suyo de grado igual o más próximo que el que lo liga con el imputado.
El proyecto de reforma es para que estas prohibiciones sean removidas cuando se trate de delitos de lesa humanidad, habilitando de esta manera a las hijas, hijos o familiares de genocidas, que en forma voluntaria quieran dar su testimonio, y de esa manera puedan aportar a la causa.
La necesidad de esta reforma se plantea al momento que una hija, hijo o familiar de genocida, tomamos conciencia de la información que tenemos y que puede aportar al esclarecimiento de una causa, teniendo muy en cuenta la obligación ética que sentimos, por tratarse de crímenes de lesa humanidad.
La urgencia de esta presentación se justifica en los límites de tiempo para esclarecer estas causas, que si bien no prescriben, los protagonistas de los hechos están en edades muy avanzadas, y es necesario que sean esclarecidos, para lograr justicia.
Desde el colectivo Historias Desobedientes, nos vemos interpelados por esta realidad, por lo tanto hacemos la presentación de este proyecto de ley de modificación de los artículos citados.
Pedimos a la prensa que nos acompañe en esta instancia para que se difunda el pedido y que la sociedad tome conocimiento de nuestro padecer frente a la imposibilidad de hablar y nos pueda acompañar en este justo y necesario pedido.
Lo que no se puede decir tampoco se puede callar.

PROYECTO DE REFORMA AL LIBRO SEGUNDO – TÍTULO I – CAPÍTULO I, Y AL LIBRO SEGUNDO – TÍTULO III – CAPÍTULO IV DEL CÓDIGO PROCESAL PENAL DE LA NACIÓN

QUEBRÓ EL PACTO DE SILENCIO

Hijo de genocida denunció la participación de su padre en vuelos de la muerte

Julio Verna fue médico de Campo de Mayo durante la dictadura y aplicaba sedantes a detenidos que iban a ser arrojados al mar. “Las personas quedaban despiertas pero paralizadas por la anestesia”, relató Pablo, su hijo y denunciante.

08|11|17

 

Pablo Verna pide testificar junto a otros hijos de padres represores o cómplices de la dictadura militar.
Pablo Verna pide testificar junto a otros hijos de padres represores o cómplices de la dictadura militar.Foto:El País

Pablo Verna, es el hijo mayor de Julio Alejandro Verna, médico con grado de Capitán Retirado del Ejército Argentino. Durante la dictadura militar, Verna trabajó como médico anestesista y traumatólogo en el hospital que funcionaba dentro del centro clandestino de detención y exterminio de Campo de Mayo.

Verna hijo se animó a través de un informe en Telefé Noticias, a describir las aberrantes funciones que realizó su padre, ya que el sistema penal no le permite denunciarlo si no se trata de un delito cometido contra él mismo u otro familiar. “Mi mamá hablaba con otros familiares de lo que hacía mi viejo, no conmigo. Un día, después de tantas contradicciones que fui recopilando, lo interpelé y lo descubrí”, relató.

En el informe Pablo denunció que su padre era el encargado de aplicar sedantes a los detenidos que iban a ser arrojados al mar en los vuelos de la muerte, e incluso subía a los aviones por si despertaban antes de tiempo, para reforzar la dosis: “Las personas quedaban despiertas pero paralizadas por anestesias”, describió visiblemente conmovido. 

Asimismo, aseguró que su padre participaba de allanamientos y secuestros por si resultaba herido alguno de los integrantes del grupo, y también cumplía tareas atendiendo a los prisioneros en el centro de detención, para que pudieran soportar nuevas sesiones de tortura.

Pablo recordó, además, que dentro de su casa su padre se jactaba sobre su accionar en los escuadrones de Campo de Mayo, el Centro Clandestino que secuestró y mató a casi 5 mil personas y no dejó sobrevivientes, lo que complica a la justicia para condenar a los responsables de los delitos de lesa humanidad.  

Denuncia. Cuando comenzaron los juicios de lesa humanidad, Pablo interpeló a su padre y obtuvo un registro de audio con la confesión de los hechos. El 23 de diciembre del 2013 Pablo se presentó en la Secretaría de Derechos Humanos y lo denunció. La Secretaría presentó la denuncia al juzgado que lleva la causa de Campo de Mayo – “vuelos de la muerte”, TOF 1 DE SAN MARTÍN. La Jueza Alicia Vence aún no avanzó con la causa.

“La duda tan tremenda que tenía ya era una certeza y confirmaba lo que mi mamá me había dicho. Fue un alivio. Y ahí empezó el sufrimiento, el duelo, el dolor de que haya participado de estos crímenes”, relató Verna hijo.

Julio Verna transita sus días en un departamento de la calle Simbron al 3000, en Villa del Parque. Entra y sale de su vivienda como si nada hubiera sucedido. Al ser consultado para el informe de Telefe Noticias, se negó a dar declaraciones y dijo que “hablen con el juzgado”. Pablo, desde entonces dejó de ver a su padre. “Hacé una investigación, yo no voy a dar ningún nombre ni datos”, le advirtió.

Este año el joven, abogado de 44 años, se unió al grupo “Historias desobedientes” que integran hijos de represores que repudian los actos de sus padres. La iniciativa surgió por la exposición pública de Mariana Dopaso, la hija de Etchecolátz.

“Es una forma de aportar nuestro grano de arena a la lucha por Memoria, Verdad y Justicia que los organismos de derechos humanos libran desde hace años. Venimos de distintas historias, y tras asumirlas queremos dar testimonio en los Tribunales”, sostuvo.

Con el apoyo de esa agrupación Pablo escribió un proyecto de ley donde propone modificar el código penal donde los hijos de las personas sospechadas de Delitos de Lesa Humanidad puedan declarar/denunciar a sus padres. “La otra alternativa era quedarme en silencio, es una complicidad mucho más que jurídica, lo hice por mí y por la humanidad”, concluyó.

Temas:

Hijos de represores argentinos piden testificar contra sus padres

Familiares de acusados por crímenes de lesa humanidad quieren cambiar la ley que les impide declarar contra sus progenitores

Pablo Verna muestra el proyecto de ley presentado en el Congreso. EFE

Meses atrás, hijos de represores argentinos se rebelaron contra sus padres y se unieron para exigir que no salgan de la cárcel. Ahora piden al Congreso cambiar la legislación que les impide declarar contra ellos en juicios por crímenes de lesa humanidad. Los familiares agrupados en el colectivo “Historias desobedientes” denuncian que una vez decididos a romper el pacto de silencio familiar ahora son las leyes argentinas las que les impiden testificar sobre las atrocidades cometidas durante la última dictadura (1976-1983).

“Historias desobedientes”: La lucha de hijos e hijas de genocidas argentinos para declarar contra sus padres

Un grupo de hijos e hijas de agentes represivos de la dictadura argentina comenzaron a organizarse para romper con los pactos de silencio. La ley no les permite denunciar o declarar contra un familiar directo, a menos que se trate de la víctima directa del delito.

Por  / 08.11.2017 

Primero se rebelaron contra sus padres, miembros activos de la represión y desaparición de cientos de personas en la dictadura argentina. Se organizaron para evitar que salgan en libertad y hoy piden al Congreso que les permita declarar contra ellos en crímenes de lesa humanidad. Los familiares del colectivo “Historias desobedientes” están decididos a romper con los pactos de silencio y las leyes argentinas que impiden hacer justicia.

Uno de ellos es Pablo Verna, quien está dispuesto a declarar contra el ex capitán Julio Alejandro Verna, su padre y médico militar: “Le pregunté muchas veces y él siempre me negó su participación”, contó a El País. Luego, en 2013, él lo admitió por primera vez.

Entrevista Pablo Verna

Entrevista Analía, Vivi ,Pablo hijos de genocidas

“Admitió que participó en los vuelos de la muerte, inyectando a personas que viajaban en los vuelos con anestesia que los dejaba prácticamente inmóviles”, relató. Desde entonces no volvieron a tener contacto.

Hoy, el Código Procesal Penal de Argentina prohíbe que una persona pueda denunciar o declarar contra un familiar directo, a menos que se trate de la víctima directa del delito. Por ello, es necesario modificar los artículos 178 y 242 que lo impiden.

El proyecto publicado en la web de Historias Desobedientes explica que “esta reforma es para que estas prohibiciones sean removidas cuando se trate de delitos de lesa humanidad, habilitando a las hijas, hijos o familiares de genocidas, que en forma voluntaria quieran dar su testimonio, y de esa manera puedan aportar a la causa”.

Hoy, el país trasandino tiene 16 juicios abiertos por crímenes cometidos en dictadura. Desde la anulación de la Ley de Amnistía en 2003, han sido condenadas 818 personas. Los casos de hijos que han apuntado a sus padres y exigido justicia no son pocos: de hecho, el colectivo nació después de la movilización social contra la sentencia que pretendía reducir el tiempo de condena de los represores.

En esa marcha estuvo Mariana, hija de Miguel Etchecolatz, uno de los peores agentes represivos de la dictadura. Ella lo definió como “un monstruo” y recalcó que no debía salir en libertad. También alzó la voz Analía Kalinec, hija de Eduardo Kalinec, un conocido represor que cumple cadena perpetua y Erika Lederer, hija de Ricardo Lederer, médico obstetra que ayudó a parir a varios hijos de desaparecidas y quien se suicidó en 2012, al saber que sería condenado.

MÁS INFORMACIÓN

Es el caso de Pablo Verna, dispuesto a declarar contra su padre, el excapitán Julio Alejandro Verna, médico militar. Frente al Congreso, Verna, impulsor de la ley, recuerda que comenzó a sospechar cuando tenía 11 o 12 años, aún sin un punto de vista crítico. Fue “un camino muy largo” llegar a escuchar la verdad, cuenta a EL PAÌS. “Le pregunté muchas veces y él siempre me negó su participación”, dice. Tuvo que esperar hasta 2013. “Yo tenía conocimiento de los hechos por mi madre y él lo admitió. Admitió que participó en los vuelos de la muerte, inyectando a personas que viajaban en los vuelos con anestesia que los dejaba prácticamente inmóviles”, asegura. Desde ese dìa no ha vuelto a tener contacto con él. Detalla que su padre está acusado por la querella, pero no ha sido imputado por el fiscal.

El Código Procesal Penal argentino prohibe que una persona denuncie o declare contra un familiar directo a menos que éste sea la víctima directa del delito. El colectivo quiere modificar los artículos 178 y 242 que lo impiden. “Esta reforma es para que estas prohibiciones sean removidas cuando se trate de delitos de lesa humanidad, habilitando a las hijas, hijos o familiares de genocidas, que en forma voluntaria quieran dar su testimonio, y de esa manera puedan aportar a la causa”, sostiene el proyecto legislativo publicado en la página web de Historias Desobedientes.

“Nosotros sufrimos un mandato de silencio familiar, para que lo que se hablaba no saliera de la puerta de casa. Pero la ley es también una mordaza que nos impide hablar”, asegura Laura Delgadillo, cuyo padre, comisario de policía, murió sin condena. “Quizás (poder declarar) no sea de gran ayuda en los juicios, pero queremos colaborar en la reconstrucción de la memoria colectiva”, agrega Delgadillo.

Analía Kalinec (izq), Pablo Verna y Lorna Milena, este martes en Buenos Aires.
Analía Kalinec (izq), Pablo Verna y Lorna Milena, este martes en Buenos Aires. EFE

Argentina tiene abiertos en la actualidad 16 juicios por crímenes cometidos durante la última dictadura. Según datos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, han sido condenadas 818 personas en 193 sentencias desde la anulación en 2003 de las leyes de amnistía.

El colectivo nació poco después de la gran movilización social contra una sentencia que permitía reducir el tiempo de condena de los represores, el pasado mayo. En esa marcha participó Mariana, la hija de Miguel Etchecolatz, uno de los peores torturadores de la dictadura. En una entrevista posterior, definió como “un monstruo” a su padre y mostró su inquietud por que fuese excarcelado.

Pocos días después, comenzaron a levantarse voces similares, como la de Analía Kalinec, hija de Eduardo Kalinec, alias doctor K, un conocido represor que cumple cadena perpetua. O la de Erika Lederer, hija de Ricardo Lederer, el obstetra que ayudó a parir a varios hijos de desaparecidas y se suicidó en 2012 al ver que le iban a condenar. Algunos decidieron unirse. De la media docena inicial, con el paso de los meses cerca de 50 se han acercado a preguntar y a hablar.

No en mi nombre: hijos de torturadores argentinos repudian a sus padres

Un grupo de familiares de represores se unen para rechazar sus crímenes y exigir que cumplan sus condenas

Sus reuniones son duras. Una especie de terapia colectiva. La mayoría lleva años sin compartir su secreto, y tienen muchas ganas de hablar. Necesitan sacarlo. “Al principio fue una catarsis. Acabamos llorando casi todos. Arrastramos una cultura muy arraigada que nos dice honrarás a tu padre. Es muy difícil romper con eso”, cuenta María Laura Delgadillo, (AUDIO) una de las fundadoras de “Historias desobedientes”, el grupo que ha conmocionado a una Argentina acostumbrada a los relatos terribles de la dictadura. Pero este es diferente, porque se hace desde dentro. Son los hijos de los represores, que se rebelan contra sus padres y se unen para exigir que no salgan de la cárcel, que cumplan sus condenas de cadena perpetua.

María Laura Delgadillo y Walter Docters durante la entrevista con EL PAÍS.
María Laura Delgadillo y Walter Docters durante la entrevista con EL PAÍS. MARIANA ELIANO

Durante años, el mundo de la represión de una de las peores dictaduras del planeta se dividía en dos, como los espacios dentro de los juicios de lesa humanidad: por un lado, los represores y sus familias, por otro, las víctimas y las suyas. Pero eso se acabó el día que este pequeño grupo en el que hay sobre todo mujeres, que empezaron media docena y ahora ya son más de 50, fue a una manifestación con una pancarta: “Hijos e hijas de genocidas por la memoria, verdad y justicia”.

Allí estaba Analia Kalinec, hija de Eduardo Kalinec, alias doctor K, un conocido represor que cumple cadena perpetua. O Erika Lederer, hija de Ricardo Lederer, el obstetra que ayudó a parir a buena parte de los hijos de desaparecidas, que se suicidó en 2012 al ver que le iban a condenar. Erika no solo ha tenido valor para crear este grupo. También lo tuvo para encontrarse con el nieto 106 de Abuelas de Plaza de Mayo, al que su padre había ayudado a entregar a una familia fiel a la dictadura. La firma de Lederer en el falso certificado de nacimiento era su condena. Erika, también víctima de su padre, que la maltrataba, quería saber cómo podía ayudar a Pablo, el nieto al que el Lederer le había arruinado la vida.

Todos arrastran historias así, por eso sus reuniones son difíciles. “Algunos solo hemos recibido caricias de una mano contaminada por la tortura”, contó uno de ellos en la última cita. Muchos sufren consecuencias físicas de tanta tensión, se enferman. Tiene apoyo de psicólogos para que les ayuden a contar. Todos superan los 40 años, algunos llegan a 60, y sus padres se están muriendo. Lo que más les angustia es que lo hacen sin contar nada, sin decir dónde están los desaparecidos.

Porque el gran sueño de muchos de estos hijos es convencer a sus padres de que se arrepientan y ayuden a encontrar los cuerpos de los desaparecidos o los nietos aún sin recuperar. “Queremos romper el pacto de silencio que hay entre ellos. En las familias a veces hay datos que pueden reconstruir la historia. Si conseguimos unirlos podemos ayudar a otras víctimas”, explica María Eugenia Vergera, otra miembro del grupo, que tiene doble condición: es sobrina de un represor y a la vez esposa de un desaparecido.

El grupo de hijos de represores en su primera aparición pública en Buenos Aires, el 3 de junio pasado.
El grupo de hijos de represores en su primera aparición pública en Buenos Aires, el 3 de junio pasado.AFP

El sueño sería que los hijos lograran convencer a los padres. Pero no se engañan, ahora mismo parece imposible. El pacto de silencio de los represores ha resistido. Nadie se ha arrepentido ni ha dado un solo dato de una fosa común. Ni siquiera ante sus hijos. Liliana Furió, hija de un conocido represor de Mendoza, condenado a perpetua en 2013, lo intentó muchas veces. Hasta que él le gritó “No se hablé más, si tuviera que volverme a poner la capucha lo volvería a hacer”. Ahora él está senil, y ella lo visita en su arresto domiciliario. Algunos tienen relación con sus padres, otros no. Muchos han fallecido.

“Mi padre se murió discutiendo conmigo”, cuenta Walter Docters. Su padre era represor y él luchaba contra la dictadura, pasó varios años en la cárcel. Pero no lo mataron precisamente por su apellido, porque Echecolatz, que dirigía la represión en la provincia de Buenos Aires, le prometió a su padre que lo salvaría. “Era de ideología nazi, era arquitecto y trabajó con Echecolatz en el diseño de los lugares donde tenían a los detenidos. Yo militaba en el ERP pero él logró que no me mataran”. También le pidió muchas veces que confesara, sin éxito. “Me decía tú tienes tus compañeros, yo los míos. Ellos te mantuvieron con vida, cumplieron, yo no voy a ir contra los muchachos”.

Precisamente el conmovedor testimonio de la hija de Echecolatz, que apareció en la revista Anfibia, impulsó a muchos de estos hijos a unirse. Algunos ya habían aparecido con sus historias en el libro Hijos de los 70 (Sudamericana) de Carolina Arenes y Astrid Pikielny, un texto sobrecogedor. Pero Mariana, que ya no se apellida Echecolatz porque se lo cambió, removió muchas cosas al contar el horror de ser hija de ese monstruo que también lo era en casa, como muchos de ellos. Aunque no todos, algunos se comportaban como padres muy cariñosos.

Quieren justicia. Exigen que a sus familiares no se les apliquen un beneficio, el llamado dos por uno (dos días por cada uno pasado en prisión preventiva) que sacaría a muchos a la calle. Algunos tienen terror ante la idea de que sus padres salgan libres.

A otros, como Delgadillo, cuyo padre murió sin condena, les mueve una necesidad de hacer algo para reparar un daño que ni siquiera conocen del todo. “Mi papá era comisario de policía. Un día encontré una capucha entre sus cosas. Alguna vez trajo ropa, zapatos, un reloj, un microscopio, de sus operativos. Mi madre siempre nos prohibió tocar esas cosas. Lo quemó todo salvo el microscopio. Era muy violento, nos pegaba con una caña. Mi mamá se intentó suicidar metiéndose en un cuartel de noche, para que mi viejo viera cómo eran sus compañeros, pero no le dispararon”.

Otros sí conocen con detalle los crímenes de sus padres, los han leído en sentencias judiciales, han escuchado los testimonios de las víctimas. Y les cuesta vivir con ese peso. Por eso se unen. Están recibiendo mensajes de todo el mundo, y en Chile algunos hijos de represores quieren organizar algo parecido. Todos quieren gritar lo mismo: no en mi nombre.

Los hijos de los represores argentinos rompen su silencio

CÉSAR G. CALERO Buenos Aires / 2 jul. 2017

Unen sus voces en el grupo Historias Desobedientes para denunciar los crímenes cometidos por sus progenitores durante la última dictadura.

Los hijos de los represores argentinos rompen su silencio
Ciudadanos con el pañuelo blanco que simboliza a las Madres de Plaza de Mayo, durante una protesta contra la reducción de la pena de un represor, en Buenos Aires. MARTÍN ACOSTAREUTERS

Cuando llegaba a casa después del trabajo, el oficial de la policía federal Eduardo Kalinec se transformaba en un padre de familia afectuoso con su mujer y sus hijas. Al día siguiente, volvía a lo suyo: la tortura sistemática de personas detenidas en varios centros clandestinos por su oposición a la dictadura argentina que dejó 30.000 desaparecidos entre 1976 y 1983. Kalinec, conocido como el ‘Doctor K’, fue condenado a cadena perpetua en 2010. Ahora, una de sus hijas, Analía Kalinec, y otros hijos de represores han decidido romper su silencio y compartir sus historias con la sociedad con un propósito común que se resume en las tres palabras que simbolizan la lucha de los derechos humanos en Argentina: memoria, verdad y justicia.

Nacida en 1979, Analía Kalinec fue una de las primeras en contar su historia en 2009. Pero fue hace tan sólo unas semanas cuando varios hijos de represores decidieron que era hora de agrupar sus voces y exponer públicamente su contundente rechazo a la barbarie en la que participaron sus progenitores. Nacía así ‘Historias Desobedientes y con Faltas de Ortografía’, una página de Facebook donde varios hijos de ex militares y ex policías van relatando sus experiencias. Al grupo inicial, formado por Analía Kalinec, Erika Lederer, Laura Delgadillo, Liliana Furio, Rita Vagliati y Martín Azcurra se han sumado en los últimos días más de 30 hijos (la gran mayoría, mujeres) que también quieren alzar su voz.

“Yo me enteré de que mi papá participó en la dictadura cuando me llama mi mamá y me dice que él está preso. Antes nunca lo había conectado con la dictadura. Es ahí (en 2005) cuando hago mi quiebre existencial”, comenta Analía Kalinec a EL MUNDO en una larga charla en la que también participan Laura Delgadillo y Liliana Furio. Tras un periodo de “negación” de esa realidad, Analía fue asimilando poco a poco que el mismo padre con el que había vivido una infancia dorada (“éramos como la familia Ingalls, cuatro hijas obedientes, una madre ama de casa…”), había sido un torturador. En 2008, ya con el juicio en marcha, se produce la ruptura definitiva: “Es un camino de ida sin retorno. Nosotros no suscribimos que aquello fue una guerra. Nosotros decimos que somos hijos de genocidas y que lo que hubo fue terrorismo de Estado“.

El detonante de la formación de Historias Desobedientes fue la participación de la hija de un célebre genocida en la multitudinaria marcha celebrada en Buenos Aires el pasado 10 de mayo contra una sentencia de la Corte Suprema que redujo la pena a un represor. Esa movilización de la ciudadanía impulsó una ley para frenar los beneficios a los condenados por delitos de lesa humanidad. Mariana D., hija del ex policía Miguel Etchecolatz, reveló en la revista digital ‘Anfibia’ por qué se manifestó contra su padre ese día y cómo fue el proceso de repulsa que le animó a cambiarse el apellido hace unos años.

Otra hija de un represor, Erika Lederer, tomó el testigo de Mariana y publicó en el mismo medio un estremecedor relato sobre esa ‘piedra de Sísifo’ con la que, a su juicio, cargan los descendientes de los genocidas. El padre de Erika, Ricardo Lederer, se suicidó en 2012 cuando la justicia lo tenía cercado. Durante la dictadura había trabajado como obstetra de la maternidad clandestina del centro de detención Campo de Mayo. “Tenemos el deber cívico y humano de dar presencia y memoria”, escribió Erika, para quien la razón de juntarse con otros hijos de genocidas debe ser “aportar datos a los familiares que aún hoy buscan justicia, nietos, y poder llorar sus muertos”.

“La gente se acercaba y lloraba al vernos”

Las integrantes de Historias Desobedientes hicieron su primera aparición pública como colectivo el pasado 3 de junio durante la marcha convocada por el movimiento Ni Una Menos contra la violencia de género. “Éramos seis personas con la bandera. La gente se acercaba y lloraba al vernos”, cuenta Laura Delgadillo, hija de un represor de La Plata ya fallecido que nunca fue juzgado. Para Liliana Furio, veterana militante feminista y cuyo padre cumple cadena perpetua domiciliaria, la elección de ese día no fue casual: “Tiene una conexión directa. Los gobiernos genocidas representan el machismo criminal“.

Con la llegada al poder de Néstor Kirchner en 2003 se enterraron las leyes de impunidad aprobadas en el pasado y se dio alas a la justicia para que se retomaran los juicios contra los miembros de la dictadura. Cristina Fernández de Kirchner dio continuidad a esa política durante sus dos mandatos presidenciales (2007-2015). “Si no hubiera sido por esas políticas, nunca me hubiera enterado de lo que hizo mi papá; era un secreto familiar”, apunta Analía.

Durante esos años se reforzó también el papel de organizaciones como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Las integrantes de Historias Desobedientes ya han comenzado a tender puentes con esos grupos de derechos humanos y han recibido mensajes de apoyo de supervivientes de la dictadura y de hijos de desaparecidos.

El desafío de estas hijas e hijos con historias tremebundas a sus espaldas es ahora dotarse de una identidad como colectivo. Cada una de sus experiencias es diferente a las otras. Y los sentimientos que albergan hacia sus progenitores también difieren. Analía y Liliana ven sus casos como una “tragedia familiar” que les ha dejado ante todo una “profunda tristeza”, un sentimiento que -aseguran- está por encima del odio. Analía, maestra psicóloga de profesión, le escribió varias cartas a su padre tras el juicio. “Mi posicionamiento -subraya- también es un acto de amor hacia él. Le estoy ofreciendo que se arrepienta”. Nunca obtuvo respuesta. Ni el ex oficial Kalinec ni ningún otro represor se han arrepentido jamás. Por eso, algunos de sus hijos rompen hoy su silencio en Argentina.

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