Fuimos niños en Dictadura. Somos parte de la Historia. Las voces de los Hijxs.

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El Proyecto Infancia en Dictadura


Infancia en Dictadura

INFANCIA EN DICTADURA

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Descripción e Historia

Ejemplo: “Tarjeta de Navidad, lo hizo mi hijo Leonardo el año que dejamos la casa y nos fuimos al sur. Santiago. Diciembre de 1978.”

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INFANCIA EN DICTADURA

jaivas

Donación de Cristián Vergara “Concierto de Los Jaivas”, 1980

exilio1975 (1)

Página diario de vida 1975. Donación de C. González

plebiscito-88

Donación de Catalina Rojas

congreso1975

Donación de Cristian Cantillana Contreras

Donacion Ewa Ebers Oberreuter

Afiche realizado por los alumnos del grupo de teatro del colegio Latinoamericano de Integración.

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Tarea de Kinder del año 1987, sobre “El día del carabinero”

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Trabajo realizado para el liceo por Natalia Aspe, 1986

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Luis Alberto Vasquez Escribar (8 años)

Lelia Pérez, ex menor denuncia secuestro de menores, violación, abusos deshonestos, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

Presentan querella por violencia sexual política contra menores de edad en dictadura

8 enero, 2015 12:48 am

La interpuso Lelia Pérez, quien tenía 16 años, por hechos acaecidos en el ex Estadio Chile. Fue acompañada por representantes de varios sitios de memoria, entre ellos Villa Grimaldi, y de la Fundación Víctor Jara, la hija del artista, Amanda Jara, familiares y amigos.

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Una querella criminal por los delitos de secuestro de menores, violación,  abusos deshonestos, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, además de asociación ilícita, interpuso en el Palacio de los Tribunales de Justicia, el abogado Hiram Villagra en representación de Lelia Pérez, por hechos acaecidos en el ex Estadio Chile en 1973.

El libelo,  patrocinado por la Corporación de Derechos del Pueblo (Codepu), está dirigido en contra de Edwin Dimter Bianchi, Roberto  Souper Onfray, Raúl Jofré González, Hugo Sánchez Marmonti, Pedro Barrientos Núñez, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf,  Jorge Smith Gumucio y todos aquellos que resulten responsables como autores, cómplices y encubridores.

Villagra señaló que los hechos,  sancionados como crímenes contra la humanidad, están contemplados en el Protocolo (II) adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional y por la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas.

Agregó que lo relevante de la querella es que al momento de sufrir el ultraje y la tortura Lelia Pérez era una escolar de 16 años de edad, “aquí además de la agresión hay un tema de ataque a menores y se perpetra en un sitio como el Estadio Chile, donde además de ser uno de los recintos más importantes de detención de Santiago, asesinaron a Víctor Jara y Litré Quiroga”.

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Lelia Pérez, socia y ex directora de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, relató que fue detenida 12 de septiembre en la Escuela Abelardo Núñez. “Estábamos allí porque esperábamos que nos llamaran a hacer una marcha como había sido el 29 de junio de 1973”.

Contó que el grupo fue detenido y llevado a la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde se les hizo simulacros de fusilamiento y posteriormente fueron trasladados al Estadio Chile.

Expresó que fue llevada a los camarines donde le colocaron una especie de manta y le realizaron un interrogatorio que calificó de “absurdo y ridículo”.

“A mi, de 16 años, vestida de uniforme, con mi bolsón y mis cuadernos; me preguntan por los líderes de la Unidad Popular, entre ellos Carlos Altamirano,  Secretario General del Partido Socialista, y yo no tengo respuestas, son personas que conocía de la televisión y los diarios. Comienzan a aplicarme electricidad de forma muy violenta”. Manifestó que luego fue ultrajada.

“Ellos hacen un llamado a los otros hombres prisioneros y les dicen: miren lo que hacemos con sus putas. Es decir, yo en ese momento no represento ni un peligro,  ni un riesgo, no están buscando ningún tipo de información. Lo que están haciendo es buscar mi condición de mujer en función de degradar a los enemigos que ellos consideran en ese momento”, expresó.

Por su parte, Alberto Rodríguez, director de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, a nombre de los sitios de memoria Casa de Memoria José Domingo Cañas, Venda Sexy, Nido 20 y la Asociación de Memoria y DD.HH. Colonia Dignidad, indicó que es relevante “visibilizar los horrores de la dictadura”.

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“Nuestra sociedad es una sociedad silenciada y estas acciones valientes como la que está presentando Lelia muestran todo el horror, el desprecio por la humanidad, que fueron capaces de tener los asesinos y genocidas de este país”, dijo.

“A muchas de nuestras estudiantes les ha tocado actualmente ser toqueteadas, desnudas, vejadas.  Este tipo de vejámenes no pueden volver a ocurrir en nuestro país. Es una práctica del pasado pero que tiene secuelas y repercusiones en el presente”, indicó Rodríguez.

Añadió que ayudarán a impulsar que el Estadio Víctor Jara “sea declarado un sitio de memoria, porque nuestro país, la memoria de Víctor, la memoria cultural así lo requiere”

A la rueda de prensa asistió la hija de Víctor Jara, Amanda Jara, y el miembro del directorio de la fundación, el cineasta Cristián Galaz, quien señaló la importancia de acompañar a Lelia, “en la persecución de la verdad y la justicia. Digámoslo claramente justicia a 41 años es imposible que exista. Hay muchas más víctimas de la tortura, de la violencia que se ejerció en el Estadio Chile en ese momento. Hay incluso asesinatos y desapariciones que nunca han sido esclarecidos”.

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“Yo soy madre sin hijo en Santiago de Chile”

 

Soy madre sin hijo en Santiago de Chile. 

Me puedes ver en el Memorial de los Detenidos Desaparecidos, en actos que desarrollan mi propia política por la memoria que incluye visitar también la Fuente Alemana, cerca de la Plaza Baquedano, donde Andrés en su infancia jugaba, mi propia política de la memoria que incluye recordarle a mi país que el terror y la ignominia social de una dictadura se extiende por décadas, que hoy no tengo al hijo que me habría venido a saludar con una canción y un abrazo, a mi hijo el consecuente, por eso mi amor de madre se dirige a no olvidar, se dirige a levantarse diariamente con el recuerdo fresco de su sonrisa, verme a mí detrás de él quitándole pelusas de su chaleco, obligándolo a comer antes de salir de la casa, y a incitarlo a que me trajera a esa chiquilla que yo sabía que existía pero que no conocí. Mi propia política por la memoria incluye comer pan con palta los domingos en la mañana y café con leche, su desayuno favorito, y prometer que en los trajines de la semana siguiente por mi boca hablará de su ideario, esas ideas que a inicios de la década del setenta no conocía en profundidad y que en este camino por intentar entender por qué se mata a un hijo conozco en historia extensa e intensa. 

Me veo a mí misma en las locas de la Plaza de Mayo, esa locura que tiene que ver con estar a la altura de lo que hemos perdido, esta locura que tiene que ver con intentar que ninguna otra pase por esto que, para ser las mujeres que hoy somos, primero nos destruyó completamente y nos obligó a reconstruirnos en un sueño colectivo de justicia.

Me veo a mí misma en el sueño de una sangre que perdura, en haber podido abrazar una chiquita que tuviera los ojos profundos de mi hijo y quizás el pelo ensortijado de su madre, la misma niñita que nunca jugó en mi patio y cuyas canciones no escuché. Por eso miro a todas las niñas con esta boca rota y les sonrío.

Me veo a mí misma, frente al espejo, sesenta años después de haberlo parido, pariéndolo todas las mañanas. Treinta y nueve años sin mi hijo es una vida muy larga. 

Yo soy madre sin hijo en Santiago de Chile y hoy no celebro: conmemoro.

                                                       

Producciones Hijxs de la Memoria Chile: Macarena Aguiló Marchi

 

Macarena Aguiló estudió Comunicación Audiovisual en el Instituto Profesional ARCOS en Chile. Trabajó entre 1995 y 2004 vinculada al departamento de Arte de numerosas producciones de ficción y publicidad. Realizó la Dirección de Arte del largometraje Sangre Eterna y la serie de TV Justicia para todos, entre otras producciones.
El año 2004 comienza el desarrollo de su ópera prima documental El edificio de los chilenos que obtiene una Mención Honrosa en su estreno en DOK Leipzig 2010, presentándose en más de 25 países y ganando más de 15 premios. Entre ellos: Gran Premio FIDOCS 2010, Premio Especial del Jurado FICCI 2011, Mejor Documental New York Latino Film Festival HBO 2011.
Para sus proyectos ha recibido el apoyo del Fondo Audiovisual CNCA Chile, CORFO de Desarrollo, Jan Vrijman Fund y DOC Buenos Aires.
Ha colaborado en los documentales Imagen Final de Andrés Habegger y La otra cara de la Moneda de Marcia Tambutti.
El año 2011 forma El Espino Films como plataforma para desarrollar proyectos propios en colaboración con otros y a su vez ofrecer servicios de producción, montaje, post-producción y distribución.
Es docente del Instituto Profesional ARCOS y vice-presidenta de la Asociación de Documentalistas de Chile ADOC

Les retours des enfants de l’exil chilien.

Les retours des enfants de l’exil chilien
L’empreinte du politique dans les parcours d’insertion1
C’est sous un angle générationnel que la question des retours2 sera ici abordée : les
retours d’enfants d’exilés politiques chiliens3. C’est‐à‐dire de jeunes gens qui ne sont bien
souvent pas nés, à moins qu’ils n’y aient que très peu vécu, dans le pays d’origine de leurs
parents4. Le terme de retour est donc sémantiquement incorrect pour qualifier leur
migration. Pourtant, ces jeunes sont communément appelés retornados5 que ce soit à
l’intérieur de la « communauté » exilée ou de la société chilienne comme dans leur propre
discours : « Moi, je ne retournerai jamais au Chili sans mon père », dit en cours d’entretien Diego
(22 ans, graphiste, né en France et qui n’a jamais été au Chili). La littérature scientifique, pour
le moins francophone et hispanophone, portant sur le retour reprend également cette
terminologie sans l’interroger. Et il en va de même dans la manière d’appréhender la
(ré)insertion de ces jeunes gens dans la société chilienne, elle semblerait aller de soi et ne pas
devoir poser problème « puisqu’ils sont chiliens » ! Les réalités sont évidemment toutes autres.
Mais dans les mentalités, aller au Chili, ce serait donc y retourner même si on n’y a jamais
vécu. C’est ainsi la filiation qui serait prédéterminante dans l’attribution de l’appartenance à
un ensemble national. Ce qui est somme toute assez répandu dans les représentations
communes sur ceux que l’on nomme les « secondes générations », et qui sont constamment
renvoyés à la « culture » du pays « d’origine », c’est‐à‐dire celui de leurs parents.
Il y aurait‐il eu transmission d’une identité nationale, d’une identité culturelle, et peutêtre
dans le contexte chilien d’une identité politique ? C’est aux modalités et contenus de ces
transmissions que je m’intéresserai dans un premier temps de cette communication. Il
semble en outre impensable d’aborder une problématique identitaire sans rappeler combien
les identités ne sont pas des données naturels, mais qu’elles sont au contraire des construits,
élaborés et constamment réélaborés dans des rapports sociaux, engageant ceux qui nomment
(et qui ont le pouvoir de nommer et d’imposer ces noms), et ceux qui sont nommés et/ou se
nomment parfois eux‐mêmes. La question des attributions identitaires, ici celle de retornado
tout particulièrement, et l’influence de celles‐ci dans les relations qu’ont ces jeunes migrants
avec le Chili (en tant que représentation mêlant la terre, la patrie et son histoire nationale, le
peuple chilien et « sa culture ») constitueront un autre temps de l’analyse. Je privilégierai ici
l’angle du politique6, car c’est bien là la spécificité de la migration chilienne d’alors. Aux
1 Fanny Jedlicki, doctorante à l’université Paris 7, URMIS.
2 C’est à la diversité des situations que l’on est confronté quand on étudie la question du retour des migrants en
général. Ainsi dans le cas chilien, ce sont les appartenances socio-économiques, générationnelles, politiques, les
périodes de départ et de retour ainsi que les pays d’exils de chacun qui font varier les situations.
3 Suite au coup d’état du 11 septembre 1973 dirigé par Augusto Pinochet et la répression violente menée contre
les militants et sympathisants de l’Unité Populaire, 250 à 500 000 Chiliens prennent les routes de l’exil.
4 Il y a bien sûr des enfants plus âgés qui ont quitté le Chili avec leurs parents, mais l’exil aurait plus
massivement touché une population jeune, n’ayant souvent pas encore constitué de famille.
5 Littéralement : « retournés ». Je conserverai ce substantif espagnol employé pour qualifier les Chiliens revenus
vivre au pays
6 Je n’exploiterai pas toute la richesse du matériel récolté durant mon travail de terrain, réalisé pour ma thèse de
sociologie. Cette dernière porte sur les retours des enfants de réfugiés chiliens, et une partie de son terrain
consiste en une soixantaine d’entretiens approfondis auprès de jeunes retornados, âgés de 20 à 40 ans, issus
essentiellement de la classe moyenne, venus d’Amérique Latine et Centrale, d’Europe, d’Afrique et d’Amérique