Nuestra Sra. Anita, Luis Emilio, Mañungo, Nalvia y Manuel…presuntos desaparecidos.

Nuestra Sra. Anita, Luis Emilio, Mañungo, Nalvia y Manuel…presuntos desaparecidos.
Yo sufro por los mágicos y soñadores 21 años de mi nuera
Nalvia, embarazada de tres meses, por mis hijos Luis Emilio y
Mañungo, y por mi esposo Manuel. Todos ellos fueron detenidos y
ocultados en el fondo de la tierra. Pero yo no sufro sólo por mi
dolor de ausencia, muero un poco cada día al pensar lo que mis amados
sufrieron, en la más completa indefensión. Ana González de Recabarren, activista de Derechos Humanos Chile

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MANUEL GUILLERMO RECABARREN GONZALEZ

Rut       : 7.311.072-6 de Santiago

F.Nacim. : 18-09-53, 22 años a la fecha de su detención

Domicilio : “Cantares de Chile” Nº 6271, Paradero 16 de Sta. Rosa, San Miguel, Santiago

E.Civil  : Casado, dos hijos

Actividad            :            Gásfiter

C.Repres.            :            Militante del Partido Comunista

F.Detenc. : 29 de abril de 1976

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Nombre : NALVIA ROSA MENA ALVARADO

Rut       : 7.688.548 de Santiago

F.Nacim. : 26-08-55, 20 años a la fecha de su detención

Domicilio : “Cantares de Chile” Nº6271, Paradero 16 de Sta. Rosa, San Miguel, Santiago

E.Civil  : Casada, un hijo, embarazada

Actividad            :            Dueña de casa

C.Repres. : Militante de las Juventudes Comunistas

F.Detenc. : 29 de abril de 1976

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Nombre : LUIS EMILIO RECABARREN GONZALEZ

Rut       : 5.473.525 de Santiago

F.Nacim. : 06-02-47, 29 años a la fecha de su detención

Domicilio : “Cantares de Chile” Nº 6271, Paradero 16 de Sta. Rosa, San Miguel, Santiago

E.Civil  : Casado, un hijo

Actividad            :            Técnico Gráfico. Fotomontajista

C.Repres. : Ex dirigente de la Asociación de Funcionarios de la Universidad Técnica del Estado. Militante del Partido Comunista

F.Detenc. : 29 de abril de 1976

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Nombre : MANUEL SEGUNDO RECABARREN ROJAS

Rut       : 1.464.283 de Santiago

F.Nacim. : 18-09-25, 50 años a la fecha de su detención

Domicilio : “Cantares de Chile” Nº 6271, Paradero 16 de Sta. Rosa, San Miguel, Santiago

E.Civil  : Casado, seis hijos

Actividad            :            Jubilado

C.Repres. : Ex presidente de los sindicatos de Editorial Universitaria y Editorial Nacimiento. Ex dirigente nacional del gremio de Gráficos. Presidente de las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios -JAP-de San Miguel. Dirigente del Partido Comunista

F.Detenc. : 30 de abril de 1976

                                                                   

 

 

 

SITUACION REPRESIVA

            Nalvia Rosa Mena Alvarado, casada, un hijo, embarazada de tres meses, dueña de casa, militante de las Juventudes Comunistas; su cónyuge Luis Emilio Recabarren González, técnico gráfico, ex dirigente sindical; su cuñado Manuel Guillermo Recabarren González, casado, dos hijos, gásfiter; ambos militantes del Partido Comunista y su suegro Manuel Segundo Recabarren Rojas, casado, seis hijos, jubilado, ex dirigente sindical gráfico, militante del Partido Comunista, fueron detenidos por la DINA, entre el 29 y el 30 de abril de 1976. El día 29 de abril, alrededor de las 21:30 horas, Nalvia Rosa Mena fue detenida -en compañía de su esposo Luis Emilio Recabarren González, del hijo de ambos, Luis Emilio Recabarren Mena, de dos años y medio de edad y de su cuñado Manuel Guillermo Recabarren González- por agentes de la DINA en un operativo montado en el sector de Sebastopol con Santa Rosa.

Ese día, aproximadamente a las 19.30 horas, Nalvia Rosa junto a su hijo, fue hasta el lugar de trabajo de su esposo, ubicado en calle Nataniel N° 47 para, en compañía de éste y de su cuñado Manuel Guillermo, dirigirse desde ahí hasta su hogar, cosa que hicieron alrededor de las 21:00 horas; sin embargo, no llegaron a su destino.

El único que llegó, hasta las proximidades del domicilio, fue el pequeño Luis Emilio, quien fue abandonado alrededor de las 23:30 hrs. en el lugar, por un sujeto alto y corpulento que se movilizaba en un taxi.

Por averiguaciones posteriores e informaciones de vecinos que fueron testigos presenciales de la aprehensión, se supo que Nalvia Rosa -con tres meses de gravidez- había sido golpeada en el vientre con la culata de una metralleta, a pesar de sus gritos y súplicas y, en estado inconsciente, introducida en uno de los vehículos en que se movilizaban los agentes.

Al día siguiente, Manuel Segundo Recabarren Rojas, padre de los Recabarren González, salió de casa muy temprano, siendo detenido a las 07:10, en los momentos en que se disponía a abordar un bus con el propósito de iniciar gestiones tendientes a ubicar a sus familiares que habían sido detenidos la noche anterior. Desde ahí, Manuel Segundo Recabarren Rojas fue trasladado por sus captores hasta el cuartel denominado Villa Grimaldi, recinto de detención clandestino de la DINA, donde pudo ser visto por otros detenidos. Algunos de ellos, que recobraron su libertad, declararon ante la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, haberle perdido el rastro en agosto de 1976. Se consignó en el informe de esa Comisión que, desde esa fecha, de ninguno de los cuatro detenidos se ha vuelto a tener noticias.

Cabe señalar que, a pesar que el Gobierno militar negó la detención de los afectados, constan declaraciones del 14 y 17 de julio de 1976 de la División Nacional de Comunicación Social, (DINACOS), a través de las cuales dio a conocer que tras operativos realizados por los servicios de seguridad se había logrado desbaratar treinta y dos casas-buzones del Partido Comunista, que servían de enlace entre la Dirección Nacional de dicho partido y sus Comités Regionales; además de la detención de militantes de dicha colectividad, se agregaba que no se podían entregar más antecedentes a fin de no entorpecer las investigaciones que se realizaban.

Otro antecedente probatorio de la acción de organismos de seguridad en la desaparición de los afectados, apareció en la edición del 12 de agosto de 1976 del semanario “Qué Pasa”, en el que en un artículo bajo el título “Del MIR al PC” se señala que habían sido detenidos militantes y dirigentes del Partido Comunista, tras operativos realizados por los organismos de seguridad. Incluso, se entregaban nombres de algunos de los detenidos.

 

 

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

El 30 de abril de 1976 se interpuso un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Santiago en favor de Luis Emilio Recabarren González, Nalvia Rosa Mena Alvarado, Manuel Guillermo Recabarren González y de Manuel Segundo Recabarren Rojas, el que fue rolado con el N°352-76. Durante la tramitación de éste -y sólo 20 días después de ser presentado- el General de División y Ministro del Interior, Raúl Benavides Escobar, ofició informando que ninguno de los amparados se encontraba detenido por orden de esa Secretaría de Estado, agregando que la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) no registraba en sus kardexs antecedentes relativos a las víctimas, (20 de mayo de 1976). El 26 de mayo del mismo año, el Ministro Benavides reiteró dicha información. El 1° de junio de 1976, y sin otras diligencias, la Corte rechazó el amparo. La Corte Suprema confirmó la resolución el 7 de junio de 1976 ordenando a la Corte de Apelaciones que dispusiera la remisión de los antecedentes al Tribunal del Crimen correspondiente.

Así, se instruyó, en el 2° Juzgado del Crimen de San Miguel la causa rol N°109.195, el 24 de junio de 1976, la que fue acumulada al proceso rol N°20.027-9 originado en una denuncia por secuestro que había presentado la familia de los afectados, el 18 de junio de 1976, ante el mismo Tribunal.

El 26 de agosto de 1976, el General de División y Ministro del Interior, Raúl Benavides Escobar, informó que ninguno de los afectados se encontraba detenido por orden de dicho organismo. Ante una orden judicial, Investigaciones señaló haber concurrido a la Cárcel de Santiago, Penitenciaría y Casa Correccional, sin obtener resultados positivos. Asimismo, dijo que en los listados de la Secretaría Nacional de Detenidos (SENDET) no aparecían registradas las víctimas (30 de julio de 1977). Después de que se tomaron declaraciones a familiares, sin otras diligencias, el 30 de septiembre de 1977, se cerró el sumario y se sobreseyó temporalmente la causa porque, no obstante aparecer”comprobado” con los antecedentes de autos la existencia del delito de secuestro denunciado de Nalvia Rosa Mena Alvarado, Luis Emilio Recabarren González, Manuel Guillermo Recabarren González y Manuel Segundo Recabarren Rojas, no existen indicios suficientes para acusar como autor, cómplice o encubridor del mismo a determinadas personas”. El 17 de noviembre de 1977, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó la resolución consultada.

El 7 de diciembre de 1977, Ernestina Elena Alvarado Rivas -madre de Nalvia Rosa Mena- interpuso una querella en contra de Nelson Rivas, funcionario civil del Ministerio de Defensa Nacional, por su calidad de encubridor del delito de secuestro perpetrado en las personas de sus familiares. En la presentación relató las circunstancias que rodearon las detenciones de ellos y agregó que en julio de 1976 había dirigido una carta al General Rolando Garay Cifuentes con el objeto de que éste, en su calidad de Jefe Militar de la Plaza de Santiago, le informara sobre el paradero de los afectados. En los primeros días de agosto, señalaba Ernestina Alvarado, concurrió al Departamento Confidencial del Ministerio de Defensa (6° piso) para inquirir sobre el resultado de la investigación solicitada al General Garay. Allí la atendió un funcionario de civil que le dijo llamarse Nelson Rivas, y quien -en una segunda visita- le comunicó que la investigación tocaba a su fin y que sus familiares se encontraban vivos y ubicados. A fines de agosto de 1976, la testigo volvió a encontrarse, por tercera vez, con Nelson Rivas, quien desmintió lo expresado en la reunión anterior. Ante la insistencia de Ernestina Alvarado, Nelson Rivas respondió “¿Le he entregado algo por escrito? Yo debo cuidar mi pellejo”. El Tribunal dio lugar a la querella, reabriendo el proceso rol 20.027-9 el mismo 7 de diciembre de 1977.

Dos días más tarde, el 9 de diciembre, el Juez impartió una orden de investigar, la que fue respondida el 9 de febrero de 1978. Sin embargo, el 7 de marzo de 1978, se debió dar una nueva orden puesto que el Tribunal verificó que la investigación anterior “no se extendió en absoluto a la persona de Nelson Rivas”, sindicado como encubridor del delito de secuestro. El 19 de abril del mismo año, Investigaciones informó que “en relación al funcionario Nelson Rivas, no hay ninguno de ese nombre en el Departamento (Confidencial), ni lo ha habido anteriormente”. Se agregaba que en el Departamento del Personal del Ministerio de Defensa “no se obtuvieron informaciones en relación a Nelson Rivas, por desconocerse el apellido materno y el grado que pudiera haber tenido”.

El 28 de abril de 1978, se cerró el sumario y se sobreseyó total y definitivamente la causa en virtud del Decreto Ley de Amnistía 2.191, dictado el 19 de abril de ese mismo año. El dictamen del Fiscal señaló que “acreditado el delito de secuestro investigado en estos autos y no habiéndose hasta ahora reunido antecedentes para acusar como autor, cómplice o encubridor del mismo a determinada persona, este Ministerio es de parecer de dejar sin efecto la resolución que se consulta en cuanto sobresee definitivamente la causa, y ordenar se prosiga la investigación con el objetivo señalado o, en subsidio, se sobresea temporalmente la causa”. El 21 de junio de 1978, la Corte de Apelaciones de Santiago dispuso que el sobreseimiento debía tener el carácter de temporal. Se apeló de la resolución y el 4 de octubre de 1978, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó la reapertura del sumario indicando la necesidad de individualizar al funcionario Nelson Rivas y su citación a comparecer ante el Tribunal.

Frente a las consultas realizadas por el Tribunal, el Coronel Julio Bravo Valdés, Subsecretario de Guerra, informó, el 8 de noviembre de 1978, que Nelson Rivas no figuraba en los registros de personal del “Organismo que funciona en el 6° piso de este Ministerio”. En octubre de 1979 -y después que se realizaran distintas diligencias en orden a ubicar a Nelson Rivas- el Tribunal se constituyó en el Gabinete de Identificación de Santiago, constatando que existía un total de 49 personas que respondían a dicho nombre. Se anexaron entonces al proceso las fichas dactiloscópicas de esas personas y sus respectivas fotografías. Simultáneamente se expedían Oficios tendientes a individualizar al ya mencionado Nelson Rivas. Respecto a él, el Ministro del Interior Subrogante, Enrique Montero Marx, informó el 4 de febrero de 1981, que la Superioridad de la Central Nacional de Informaciones (C.N.I.) había expresado carecer de antecedentes. El 19 de febrero del mismo año, el Coronel Rigoberto Majmud Gallardo, Jefe del Estado Mayor Subrogante de la Comandancia General de la Guarnición de Ejército de Santiago, ofició diciendo que en su Repartición “no ha existido ni existe funcionario de nombre Nelson Rivas”. Por su parte, el Teniente General y Ministro de Defensa Nacional Washington Carrasco Fernández, ante una consulta tendiente a identificar al Jefe de Departamento que funcionaba en el 6° piso de dicha Secretaría de Estado en agosto de 1976, comunicó que era “imposible acceder a lo solicitado” por cuanto la documentación sobre materias de personal había sido destruida por disposiciones internas puesto “que no se cuenta con el espacio suficiente para su archivo”.

El 3 de noviembre de 1982, compareció ante el Tribunal Ernestina Alvarado, la que ratificó todas sus declaraciones anteriores y expuso que ninguna de las fotos que se le exhibieron correspondía al Nelson Rivas que trabajaba en el 6° piso del Ministerio de Defensa. Agregó que, posteriormente, fue atendida en dicho lugar por el Coronel Cruz quien le dijo que efectivamente allí no había ningún Nelson Rivas y que “posiblemente se trataba de alguna persona que estaba con chapa”. En un escrito de marzo de 1983, Ernestina Díaz señaló que también se habían entrevistado con el Coronel Cruz, Ana González González -madre de los hermanos Recabarren González y cónyuge de Manuel Recabarren Rojas- y Viviana Díaz Caro, hija del actualmente detenido desaparecido Víctor Díaz López. Al respecto, Ernestina Alvarado solicitó que se individualizara al Coronel Cruz y que se citara a declarar al General Rolando Garay Cifuentes. En relación a estas solicitudes, el Vicealmirante Patricio Carvajal Prado, Ministro de Defensa Nacional, ofició diciendo que en esa Secretaría de Estado no se desempeñaba ningún Oficial Superior de apellido Cruz (29 de septiembre de 1983) y que el Mayor General Rolando Garay se encontraba en retiro, desempeñándose como Embajador de Chile en la República de Egipto. (12 de septiembre de 1983).

Viviana Díaz Caro declaró ante el Tribunal el 21 de junio de 1984 exponiendo que efectivamente en el mes de enero de 1979 había acudido al Ministerio de Defensa, junto a la señora Ana González González, con el objeto de pedir autorización para realizar un acto en el Teatro Caupolicán relativo a los detenidos desaparecidos. Para ello, debieron subir al 6° piso de dicha Secretaría de Estado, en donde las atendió un Coronel de Ejército de apellido Cruz. Fue entonces cuando la señora González le preguntó si conocía a Nelson Rivas, a lo que el Oficial respondió positivamente, ofreciendo incluso llamarlo. Sin embargo, cuando llegó a la oficina una persona, el Coronel Cruz le preguntó si él era Nelson Rivas, quien contestó que su nombre era Nelson pero que su apellido no era Rivas. Entonces el Coronel Cruz les manifestó que se había confundido y que allí no trabajaba ningún Nelson Rivas. Por su parte, la señora Ana González agregó que el Coronel Cruz le había dado “su palabra de Militar” de que allí trabajaba Nelson Rivas. Posteriormente se logró identificar al Coronel Cruz como a Marcelo Moren Brito, funcionario de la DINA.

En virtud de estos últimos antecedentes, el Tribunal solicitó el Extracto de Filiación y Antecedentes de Marcelo Luis Manuel Moren Brito, Rut 3.392.364-3, el que compareció al Tribunal el 27 de junio de 1985. Dio a conocer su curriculum al interior del Ejército, diciendo que había sido llamado a retiro en mayo de 1985 y que había estado asignado a la DINA desde fines de 1973 y hasta 1977, permaneciendo en Villa Grimaldi y en el Cuartel General. Agregó que en 1979 trabajaba en el 6° piso del Ministerio de Defensa, en la Comandancia en Jefe del Ejército y que él era la persona que informaba al General Enrique Morel Donoso sobre “los supuestos desaparecidos”. Explicó que en esa época el General Rolando Garay se desempeñaba como Intendente de Santiago y que éste le pedía al General Morel la información relacionada con los “presuntos desaparecidos”. Su rol -señaló Moren Brito- era hacer las consultas a Investigaciones, CNI y otros organismos, para informar al General Morel. Agregó que en su repartición no existía ningún Coronel Cruz y que debe haber sido él mismo quien atendió a las mencionadas señoras. Finalizó diciendo que en el 6° piso del Ministerio de Defensa trabajaba un Cabo de apellido Rivas, pero que no se llamaba Nelson y que no recordaba su nombre preciso, el que debiera estar registrado en la Comandancia en Jefe.

El 25 de julio de 1985, tuvo lugar un careo entre Viviana Díaz Caro y Marcelo Moren Brito. Ella reconoció al agente como el “Coronel Cruz” y reiteró sus declaraciones. Por su parte, Marcelo Moren Brito dijo que nunca se había hecho llamar “Coronel Cruz”, que efectivamente había un Cabo de apellido Rivas y que recordaba haber atendido a la testigo en su oficina del 6° piso del Ministerio de Defensa Nacional. También este mismo día, Moren Brito fue careado con al señora Ana González González, quien reconoció en él al “Coronel Cruz”, agregando que éste le había dicho que allí había un funcionario de nombre Nelson Rivas, cuestión que después le negó. Moren Brito reiteró los términos anteriores y señaló haber conversado con Ana González en el 6° piso del Ministerio de Defensa.

A partir de las declaraciones de Moren Brito, el Tribunal inició diligencias tendientes a ubicar al Cabo Rivas. El 19 de diciembre de 1985, el Brigadier General Carlos Ojeda Vargas, Comandante General de la Guarnición de Ejército de Santiago, ofició diciendo que esa repartición no tenía antecedentes que algún Cabo de apellido Rivas hubiese prestado servicios entre los años 1973 y 1974. Se expidió entonces una orden judicial en la que señalaba que el Cabo Rivas trabajaba en el 6° piso del Ministerio de Defensa Nacional, Oficina Confidencial, y que en los años 73-74 estaba en la Comandancia General de la Guarnición de Ejército de Santiago. El 7 de marzo de 1986, Investigaciones informó que en el Ministerio de Defensa no se pudo realizar la diligencia encomendada por no contarse con mayores datos respecto a su nombre. También se hizo presente que en esa Secretaría de Estado les habían manifestado que todo tipo de consultas que requiriera el Tribunal debía hacerlas mediante Oficio.

El 11 de marzo de 1986, el Tribunal decretó una serie de diligencias. Entre ellas, una nueva citación al Coronel (R) Marcelo Moren Brito; citar a Orlando José Manzo Durán, a raíz de que muchos detenidos fueron recluidos en el Campamento de Cuatro Alamos; solicitar informes por escrito sobre estos hechos a los Generales Rolando Garay y Enrique Morel; y oficiar a la Comandancia en Jefe del Ejército para que informara si era habitual que los funcionarios que se desempeñaban en la Oficina Confidencial del 6° piso del Ministerio de Defensa, usaran nombres distintos a los propios, atendido el carácter de sus funciones.

El 8 de mayo de 1986 compareció Orlando José Manzo Durán quien declaró que entre 1974 y 1977 estuvo en comisión de servicio en la DINA, desempeñándose como Comandante del Campamento de Cuatro Alamos. En relación a los afectados, dijo no tener antecedentes que proporcionar e ignorar si estuvieron detenidos o no en Cuatro Alamos, aunque era factible que ello hubiera podido ser.

El 17 de junio de 1986, por Oficio, declaró el Mayor de Ejército Enrique Morel Donoso. Dijo que en 1976 se desempeñaba como Comandante de la II División de Ejército con asiento en Santiago, y que nada tenía que ver con problemas de detenidos o de desaparecidos. Agregó que en 1976 Marcelo Moren Brito no se encontraba en Chile, sino que cumplía comisión de servicio en Brasil. También aclaró que no tenía “el recuerdo ni la sensación de que el señor General Garay como Intendente de Santiago, me haya formulado peticiones de informes sobre presuntos desaparecidos”. Más aún, agregó estar seguro de no haber tenido conocimiento que se hubiese practicado alguna investigación ordenada por él.

El 25 de junio de 1986, se consignaron las declaraciones que por Oficio prestó el Mayor General Rolando Garay Cifuentes. Dijo que durante 1976 se desempeñaba como Comandante de la Guarnición de Ejército de Santiago y Jefe de la Zona en Estado de Emergencia de la Región Metropolitana. Manifestó que en calidad de tal recibía todo tipo de cartas cuyos contenidos no recuerda. En cuanto a Marcelo Moren Brito expresó ubicarlo por su nombre, pero que no lo conocía personalmente. Expresó también que su labor de Intendente de Santiago la desempeñó desde 1977 y hasta 1980.

El 8 de julio de 1986, compareció, por segunda vez, Marcelo Moren Brito. En esta oportunidad dijo no recordar las características físicas del Cabo de Ejército de apellido Rivas y reiteró que el General Enrique Morel Donoso ordenaba hacer averiguaciones sobre “presuntos desaparecidos”. Casi simultáneamente, el 15 de julio de 1986, el Coronel Sergio Moreno Saravia, Subsecretario de Guerra, informaba al Tribunal que en el 6° piso del Ministerio de Defensa Nacional no existía ningún Departamento Confidencial y que su personal no usaba nombres distintos a los verdaderos. En lo referente a Marcelo Moren, se decía que éste se había desempeñado en las dependencias del 6° piso entre fines de 1978 y enero de 1981 y que no existía antecedente alguno respecto a “que le haya correspondido indagar, participar o dirigir las averiguaciones por el desaparecimiento de las personas mencionadas” (Familia Recabarren).

El 4 de noviembre de 1986 se cerró el sumario y sobreseyó temporalmente la causa por octava vez. En su dictamen el Fiscal señaló “se consulta una vez más a este Ministerio, el dilema de aceptar pasivamente que el Juez se estrelle contra el Muro del Silencio o pedir a SS.Iltmas. que le haga insistir que los obstáculos son para vencerlos; esto requiere un exceso de afán investigatorio que en épocas de normalidad jurídica, cuando el Juez era Juez, sus órdenes, acatadas y respetadas, era una característica sobresaliente”. Se finalizaba diciendo “sea cual sea el resultado, el destino de este proceso es posible que no pueda tener su elemento esencial, el reo, pero podríamos, por lo menos, dar una indubitada sensación de que se ha hecho lo imposible para proporcionar la tranquilidad de saber el destino de las personas desaparecidas”. Firmaba el dictamen el Fiscal Tomás Dahm Guíñez. El 5 de diciembre de 1986, la Corte de Apelaciones de San Miguel revocó la resolución consultada y ordenó la reapertura del sumario.

Posteriormente, en marzo de 1987, ante un nuevo sobreseimiento temporal el Fiscal Dahm expresó “al examinar los antecedentes que se agregan a este proceso, para este Ministerio es la sensación de una noche triste, larga, oscura, infecunda, en búsqueda de la verdad”. Por último, agregaba “a pesar de los 10 años de tramitación sin resultados positivos, de las trescientas noventa y tres fojas, este Ministerio es de opinión que los efectos de sobreseimiento temporal se suspendan, revocándose la resolución consultada”, (6 de marzo de 1987). El 28 de agosto de 1988, la Corte de Apelaciones de San Miguel revocó la resolución del Juez y ordenó, entre otras cosas, una nueva comparecencia al Tribunal de Marcelo Moren Brito.

En esta etapa del proceso, el 6 de octubre de 1988, el Brigadier Humberto Leiva Gutiérrez, Vicedirector Nacional de la C.N.I., informó que ninguno de los afectados registraba actividades políticas u órdenes de aprehensión pendientes. El 16 de diciembre del mismo año el Mayor General Enrique Morel Donoso hizo una segunda declaración, por Oficio, en la que reiteró tener la seguridad que el General Garay no le solicitó ninguna investigación relativa a personas desaparecidas. También el Mayor General Rolando Garay Cifuentes, en diciembre de 1988, declaró una vez más por Oficio, señalando que entre los años 1977 y 1980 se desempeñó como Intendente de Santiago y que, en su calidad de tal, no estaba relacionado con situaciones de detenidos. Cuando se encontraba pendiente la citación a Marcelo Moren Brito -sin que hubiese sido posible para el Tribunal su ubicación- el 9 de agosto de 1989, el II Juzgado Militar de Santiago solicitó la inhibitoria del 2° Juzgado del Crimen de San Miguel para seguir conociendo del proceso. De esta manera, la Justicia Ordinaria se declaró incompetente, y los antecedentes fueron remitidos a la Justicia Militar, la que los radicó en la 2a. Fiscalía, siendo acumulados a la causa rol N°553-78 (16 de octubre de 1989), la que se había originado en una querella que familiares de 70 detenidos-desaparecidos presentaron en contra del General Manuel Contreras Sepúlveda, del Coronel Marcelo Moren Brito y del Teniente Coronel Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo.

Sin que se realizara ninguna diligencia en relación al desaparecimiento de Nalvia Rosa Mena, de los dos hermanos Recabarren González y del padre de éstos, Manuel Recabarren Rojas, y ninguna diligencia durante cuatro años, el 20 de noviembre de 1989, el Teniente Coronel de Ejército Enrique Ibarra Chamorro, Fiscal General Militar, solicitó para esta causa la aplicación del Decreto Ley de Amnistía (D.L. 2.191), porque el proceso había tenido como finalidad exclusiva la investigación de presuntos delitos ocurridos durante el período comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978 y porque, durante los 10 años de tramitación, no se había logrado “determinar responsabilidad de persona alguna”. El 30 de noviembre de 1989, la solicitud fue acogida por el 2do. Juzgado Militar, el que sobreseyó total y definitivamente la causa -la que aún se encontraba en etapa de sumario- por “encontrarse extinguida la responsabilidad penal de las personas presuntamente inculpadas en los hechos denunciados”. Las partes querellantes apelaron de dicha resolución a la Corte Marcial, la que confirmó el fallo en enero de 1992. Se interpuso entonces un Recurso de Queja ante la Corte Suprema de Justicia, la que al mes de diciembre de 1992, aún no evacuaba su resolución.

(Antecedentes completos de la Querella en contra de Manuel Contreras Sepúlveda se encuentran en la ficha de Eduardo Alarcón Jara, 30 de julio de 1974).

 

  Carta de Ana Gonzalez a Juan Emilio Cheyre

Carta de Ana Gonzalez a Juan Emilio Cheyre

Santiago, 28 de Enero del 2004

Ejército de Chile
Comandante en Jefe
General del Ejército

Juan Emilio Cheyre Espinosa:

Quiero empezar esta carta abierta dirigida a usted, General Cheyre,
con el pensamiento de un poeta, al que nuestra poetisa Gabriela
Mistral, admiraba: “Los hombres van en dos bandos, los que aman y
fundan, los que odian y deshacen”. En su entrevista de la revista
“Siete más siete”, usted expresa que tiene miedo, yo diría que como
buen militar, no es el miedo lo que lo invade, sino que usted está
horrorizado, espantado ante los brutales y macabros crímenes,
violaciones y torturas, que sus subalternos le han relatado; crímenes
que repugnan a la conciencia de cualquier ser humano normal.

Razonemos juntos, General, si algunos militares fueron tan valientes
para dar el Golpe de Estado y optaron por la cultura de la muerte,
con el pretexto de salvar al país de los siniestros
constitucionalistas, entre ellos al General Prats. ¿Por qué
abandonaron esa valentía, al momento de reconocer los crímenes,
diciendo la verdad?

General, dice usted que su señora sabe llevar sus penas. Me alegro
por ello, sólo que entre mis penas y las de su señora existe una gran
diferencia. Ella sufre por su padre acusado por violar los Derechos
Humanos. Yo sufro por los mágicos y soñadores 21 años de mi nuera
Nalvia, embarazada de tres meses, por mis hijos Luis Emilio y
Mañungo, y por mi esposo Manuel. Todos ellos fueron detenidos y
ocultados en el fondo de la tierra. Pero yo no sufro sólo por mi
dolor de ausencia, muero un poco cada día al pensar lo que mis amados
sufrieron, en la más completa indefensión.

General, sólo hay una manera que usted comprenda. Pongámonos cada uno
en el lugar del otro. Piense por un segundo que yo soy usted y le
hubiesen arrebatado a sus hijos, a su nieto por nacer, a su amada
señora, a su querida madre y nadie le diga absolutamente nada,
indefenso frente al Estado, indefenso frente a la Justicia, indefenso
frente a los medios de comunicación. Sin embargo, su suegro, el
General Forestier, ha tenido la Justicia y el derecho a tener cerca a
los suyos; los míos no tuvieron nada, sólo oscuridad y desamparo.

Yo quisiera creer que para los míos no hubo parrillas, ni pau de
arará, ni submarinos húmedos o secos. Yo quisiera creer que el bebé
de Nalvia nació y otras manos mecieron su cuna, yo quisiera creer que
ese nieto aun vive y tendría 27 años y que algún día lo encontraré.
Toda esa verdad, General, está en sus manos, verdad que no destruirá
al Ejército. Al contrario, sólo entonces, será su ejército y mi
ejército, y el ejército de todos los chilenos, porque se habrá
reivindicado de lo que un día los llevó a matar a sus propios
hermanos.

Usted ya conoce la terrible historia, por lo tanto tiene una parte de
la solución, no puede seguir siendo el paño de lágrimas o escuchando
el golpe de pecho de un mea culpa, no sólo tiene que ver con el
ejército sino que con la Patria toda.

No puede haber impunidad porque este drama atraviesa a toda la
Sociedad y, por el bien de ella, es necesario que haya Verdad y
Justicia, ¡Ya y ahora!

Cuando el Derecho ejercitado por instituciones, por personas que
ocultan la verdad, se parece mucho al crimen, se declara usted
“desesperanzado” por los entrabamientos que a su juicio han tenido
los proyectos de ley sobre derechos humanos, porque “a las víctimas
no les están dando respuesta a sus legítimas aspiraciones y las
mantienen en un duelo permanente. Y para los procesados, muchos de
los cuales pueden ser incluso no culpables, se les aplica una
situación casi de venganza al no poder avanzar los procesos.

¿Usted se declara desesperanzado, General Cheyre? ¿Cómo debería
sentirme yo y los miles de familiares de los detenidos desaparecidos
en Chile, que llevamos una vida entera clamando por Verdad y Justicia?

Esas son nuestras “legítimas aspiraciones” que usted dice
reconocernos. ¿Por qué habla usted de “una situación casi de
venganza” al referirse a los procesados por violaciones a los
derechos humanos?

Le invito a que busque una sola declaración, una acción, un gesto de
nuestra Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, o en mi
propia lucha que se asocie con venganza.

Precisamente porque no nos anima la venganza es que apelamos a la
Justicia, la forma civilizada que tiene la sociedad de investigar y
castigar los delitos. Porque aún creemos en la Justicia, pese a todo.
Es que nunca transigiremos con la impunidad que aún persiguen
denodadamente quienes no quieren entender que los crímenes de lesa
humanidad no son amnistiables, no prescriben y gozan de jurisdicción
universal.

General, usted no es insensible al dolor, como yo. A usted y a mí, la
verdad nos estremece, pero usted parece no haber asumido aún que la
verdad y la justicia son una necesidad imperiosa para el bien de
nuestra sociedad.

Apelo a su honor militar, a su conciencia, a su amor por la
institución. Los porfiados hechos lo llevan a un único camino: la
impunidad no puede ser el epílogo de esta tragedia nacional. Sólo
entonces, sólo entonces, habrá un Nunca más, como usted y yo lo
deseamos.

Sin embargo, en sus palabras yo noto una velada amenaza al decir que
“siempre que nos portemos bien”, y con esta frase entre líneas, me
está usted quitando el derecho a soñar en un mañana mejor.

Nunca más un 11 de septiembre, nunca más masacres en la Escuela Santa
María, nunca más masacre en Lonquimay, nunca más masacres en el
Seguro Obrero, nunca más masacres en Plaza Bulnes, nunca más masacres
en José María Caro, nunca más masacres en Puerto Montt, nunca más
masacres en ningún rincón del país, nunca más violaciones de los
derechos humanos, nunca más, nunca más, nunca más.

Ana González de Recabarren

Tres miristas en la memoria de Concepción, Chile. “La Abuela Lloca”, ” Emilio” y Jane Vanini.

Tres miristas en la memoria de Concepción, Chile. “La Abuela Lloca”, ” Emilio” y Jane Vanini.

A 50 años de la fundación de MIR: Los pobres del campo y la ciudad

El siguiente artículo pretende rescatar parte de la historia personal de tres militantes del MIR en la región de Concepción, que representan la esencia de este proyecto político surgido a mediados de la década del 60 del siglo pasado.  El MIR pretendió rescatar la tradición clasista y combativa de los orígenes del movimiento obrero y en su camino se encontró con diversos actores sociales que reclamaban un espacio de participación en la sociedad chilena.  No son historias de renombrados líderes ni personajes públicos; es la historia de personas de pueblo, de pobres de la ciudad o del campo, refugiados exiliados, hombres y mujeres, los verdaderos artífices de esta historia de rebeldía del pueblo chileno.

Por: resumen.cl

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Leocadí Pradel Benavides: “La Abuela Lloca”

Leocadí era hija de un inmigrante francés que llegó a Coronel a fines del siglo XIX, época de auge carbonífero y del puerto. Siendo muy joven, Leocadí se enamora de un joven dirigente sindical de la sección local de la FOCH (Federación Obrera de Chile) y uno de los fundadores del Partido Comunista en Coronel. Tempranamente destacó por su astucia y carácter, ya antes de la persecución desatada en la zona del carbón por González Videla, tras la huelga larga de 1947 demostró habilidad escondiendo y ayudando a escapar a familiares y amigos de la persecución, de la prisión, del campo de concentración, o de  relegamientos.

En esa época, vestida impecablemente de rojo, incluido los zapatos, sombrero y cartera, asistía todos los días hasta el campo de concentración montado por el ejército en la playa de Coronel durante la aplicación de la Ley maldita, para exigir ver a su marido, detenido en ese recinto a la espera de su relegamiento a Pisagua. Era un gesto de dignidad y rebeldía.

Fue madre de 6 hijos biológicos y de otros tantos desamparados que acogía como suyos. Era ejemplo de un desprendimiento a toda prueba que la llevaba a compartir todo lo que tenía, su casa, su pan, y lo que no tenía. En una muestra más de una infinita solidaridad, durante el año recogía juguetes los cuales reparaba y luego regalaba a los niños de la calle para navidad.

Durante el gobierno de Allende, Leocadí colabora con las actividades y tareas del MIR en Coronel. El 11 de septiembre de 1973 todo su compromiso, su solidaridad e incluso su osadía serán, nuevamente, puestas a prueba. Esta vez, a pruebas de fuego. Tras el golpe militar las direcciones políticas del MIR de Cautín y de Concepción se replegaron hacia Coronel; allí Leocadí acoge en su casa a parte importante de las direcciones clandestinas donde se comienza a organizar la resistencia popular.

Con más de 70 años enfrentaba los allanamientos a su vivienda con frialdad absoluta; brindaba tranquilidad y seguridad a todos quienes pasaron por su casa buscando ayuda o refugio, muchos de los cuales le deben su vida, incluido el encargado regional del MIR de Concepción al momento del golpe.

Debido a su explícita exigencia, tras el golpe militar los miristas se vieron obligados a incorporarla como militante, cuando muchos desertaban ella reclamaba un espacio de lucha. Leocadí fue muy importante, en tareas de ocultar gente, trasladar personas e información y también, más adelante, como transmisora a las nuevas generaciones de jóvenes revolucionarios de toda la experiencia personal que tenía sobre la zona del carbón.

Consecuente, jamás traicionó sus principios, y hasta sus últimos días apoyó la causa popular; teniendo más de 90 años, participaba de proyectos de carácter político social.

Murió en su hogar en abril del año 2000, cansada pero íntegra, con más de cien años de vida.

Hugo Fernando Amaya Sepúlveda: “Indio Emilio”, “Guatón Rolando”

“Emilio”, “Rolando”, “El Indio” nació en Lota el 28 de abril de 1941, era el segundo de 4 hermanos del matrimonio del minero Juan Bautista Amaya y su compañera Mercedes Sepúlveda Aguilera.

Fernando se crío en Lota en el antiguo Pabellón 43. Sus estudios básicos los realizó en la Escuela Matías Cousiño y posteriormente Colegio San Juan. Los terremotos de mayo de 1960, no solo terminaron con la histórica huelga de los mineros de toda la región carbonífera desde Schwager a Lebu que se extendía por ya largos 3 meses, sino además derrumbo muchas viviendas entre ellas el viejo Pabellón 43. La familia Amaya se trasladó a vivir a la recién construida Población Camilo Olavarría de Coronel. En ese tiempo, el joven Fernando se desempañaba ya como obrero de Astilleros y Maestranzas de la Armada, ASMAR en Talcahuano, donde había ingresado a trabajar luego de pasar por la Escuela de Artesanos Navales de la Armada.

Desde su incorporación al MIR, a fines de los 60, Fernando paso a formar parte del trabajo militar de la naciente organización del GPM (Grupo Político Militar) de Coronel. Con la chapa de “Emilio”, participa de diversas acciones en los años del gobierno de Frei Montalva, época en la cual el MIR vivió su primera clandestinidad.

Luego del triunfo de Allende en 1970, el MIR salió de la clandestinidad y, ante los temores de atentados en contra del electo presidente, ofreció a sus militantes con formación militar para organizar un grupo que hiciera la seguridad personal al mandatario. Esta tarea de protección la lideró al interior del MIR el dirigente schwagerino Sergio Pérez Molina, “Chicope”, y uno de los primeros en ser alistados a este grupo fue “Emilio”. Allí pasó a formar parte de los choferes del equipo de seguridad; conducía una camioneta del parque de vehículos del GAP (Grupo de Amigos del Presidente), como fue conocido posteriormente este grupo.

La semana Santa de 1972 Hugo Amaya Sepúlveda fue portada en la prensa nacional. Un automóvil sufrió un accidente en el sector rural de Bucalemu; tras el volcamiento, material de guerra quedó al descubierto, por lo cual Amaya junto a su acompañante, Ricardo Pardo, “Mono”, un ex boina negra del ejército, fueron apresados y trasladados a la cárcel pública de Valparaíso. El otro acompañante, Oscar Delgado Marín, “Aquiles”, “Ciriaco”, logra escapar del sitio del suceso. Delgado también era un ex comando del ejército que fue parte de la primera promoción de boinas negras formados en Chile, en la Escuela de Paracaidistas en 1966, y que, junto a otros 8 comandos fue expulsado del ejército en 1969 por su pertenencia al MIR.

Amaya y Pardo, tras el accidente permanecieron en la cárcel hasta el invierno de 1973. Tras salir de prisión pasaron a formar parte de la primera escuadra de la Fuerza Central del MIR, grupo de combate de la organización.

Amaya estuvo muy ligado antes del golpe al grupo de ex boinas negras que se incorporo al MIR, bajo la influencia del hermano materno de Luciano Cruz, el capitán Florencio Fuentealba Aguayo. Este grupo fue completamente aniquiladopor los organos represivos de la dictadura antes de octubre de 1974.

Hugo Amaya permaneció activo en la resistencia contra la dictadura participando de diversas acciones en Santiago, donde estaba radicado, durante 1974 y 1975. A fines del 75 o principios del 76 pasó a retirar a sus hijos de diversas casas donde los había dejado encargados; algún tiempo más tarde, sus padres en Lota recibieron un recado de su compañera Victoria quien les señalaba que “Rolando” había caído detenido.

Amaya logró sobrevivir a la cacería de los órganos represivos de la dictadura hasta mediados de 1976. Para esa fecha, ya habían caído Miguel Enríquez (5 de octubre de 1974), Eulogio Fritz, “Duro Pablo”, jefe del MIR en Coronel (21 de febrero de 1975); solo quedaban funcionando pequeños núcleos organizados, los últimos restos del MIR.

Ese mes julio de 1976 solo hay dos desapariciones de militantes del MIR en Santiago, Hugo Amaya Sepúlveda y María Galindo Ramírez coincidentemente ambos de Coronel, pero no se ha podido establecer si había algún vínculo de trabajo de resistencia entre ellos o si hay alguna relación en la detención y desaparición de ambos

Hasta el día de hoy se desconoce el paradero de Hugo Fernando Amaya Sepúlveda; tenía 35 años cuando se pierde su rastro. La Comisión Rettig desestimó su caso por falta de antecedentes, como ha ocurrido con otros muchos casos de caídos en las garras de la represión de la dictadura.

Jane Vanini, una valiente mujer internacionalista

El 6 de diciembre de 1974 en la Población Laguna Redonda II, del sector Lorenzo Arenas de la ciudad de Concepción, se produjo uno de los episodios más emblemáticos de la lucha de resistencia contra la dictadura. Hecho que ha sido ignorado por la historia oficial y que ha pasado desapercibido en sucesivas actividades conmemorativas de ese período dictatorial.

Ese día, más bien en la madrugada, en la vivienda ubicada en el segundo piso del N° 560 del Pasaje 12 de la mencionada población, se produjo un enfrentamiento que le costó la vida a Jane Vanini, revolucionaria brasileña y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), quien cayó abatida luego de oponer durante horas tenaz resistencia a los efectivos represivos que atacaban la vivienda.

Jane Vanini, de 29 años de edad, había nacido en Cáceres, en el Estado de Matto Grosso, en Brasil, el 8 de septiembre de 1945. Desde muy joven abrazó la causa de la revolución y la lucha por un mundo mejor para los desposeídos y explotados de esta tierra. El auge experimentado por las luchas populares en Brasil en la década del 60, la sorprende en plena época estudiantil. Fue el tiempo en que las máximas expresiones de movilización del pueblo llevaron al gobierno a Joao Goulart. Pero también fue el tiempo en que la reacción burguesa brasileña y del imperialismo yanqui empezaron a dibujar las respuestas represivas, contra revolucionarias y punitivas en contra del campo popular y revolucionario latinoamericano.

Por aquella época, Jane estudiaba en la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Sao Paulo. Fue allí que se integró a la organización revolucionaria Acción Liberadora Nacional (ALN), fundada y dirigida por Carlos Marighela. La ALN propiciaba la lucha armada como camino de lucha para la conquista de los objetivos populares y los propósitos socialistas. La ALN introdujo la guerrilla urbana como método de lucha legítimo y posible en la lucha revolucionaria.

Jane Vanini llega asilada a Chile el año 1971, junto a un centenar de luchadores brasileños. Ingresa a trabajar como secretaria en la revista Punto Final. Junto con eso, se integra a las filas del MIR con el nombre de Gabriela Fernández. En estas actividades laborales y políticas conoce a José Carrasco Tapia, Pepone, miembro del MIR y periodista, que se convertiría en su nuevo compañero.

En Marzo de 1974, el MIR, envía hacia Concepción a Jane Vanini y a José Carrasco Tapia. Debían trabajar en la reorganización del partido y en el impulso a las tareas de resistencia en esta zona. Jane llega primero, a quedarse en casas de colaboradores y a preparar las condiciones para la instalación de su propia vivienda. Luego, en septiembre de ese año, llegan a vivir a la vivienda departamento de la Población Laguna Redonda. Desde allí desarrollan sus tareas y actividades clandestinas. Sin embargo, el 5 de diciembre es detenido José Carrasco Tapia, su compañero, y de nuevo la libertad y la vida de Jane penden de una decisión ajena.

A la madrugada del día siguiente, 6 de diciembre, las fuerzas represivas llegaron hasta la casa. Se trataba de fuerzas de la infantería de marina (Grupo de choque del Destacamento N° 3 Sargento Aldea), de los servicios de inteligencia naval (Ancla II) y del CIRE, los mismos que habían detenido a Carrasco. Cercaron el block y trataron de tomar la vivienda por asalto.

Fue la tenaz resistencia que opuso Jane Vanini la que impidió que las fuerzas represivas ingresaran a la vivienda. No estuvo dispuesta a huir. Tampoco estuvo dispuesta a rendirse. Menos estuvo dispuesta a claudicar aunque voces enemigas y amigas la instaban a gritos a que depusiera su actitud rebelde.

Pero ese era el espíritu de Jane Vanini. Era una revolucionaria en cualquier parte y en todo momento. Llegado el momento culmine no vaciló en enfrentarse, en combatir, en resistir, hasta rendir la vida si fuese necesario, para preservar la dignidad de una causa, defender la libertad y testimoniar la necesidad de luchar. Luchó sola durante horas desde ese departamento contra un enemigo superior y cobarde.

Finalmente, ya gravemente herida, las fuerzas represivas irrumpieron en la vivienda y la ejecutaron. Luego su cuerpo fue sacado del lugar por los propios agresores y no se tuvo noticias de su sepultación.

Gabriela, como se le conoció en el MIR, fue una revolucionaria internacionalista que vivió y murió luchando consecuentemente por los valores e ideales de la justicia social y la libertad de los pueblos.

Imagen: Pititore

Memorias de una hija revolucionaria. Carmen Aguirre

Memorias de una hija revolucionaria. Carmen Aguirre

Carmen Aguirre, la chilena bestseller en Canadá con sus memorias revolucionarias

Something fierce: Memoirs of a revolutionary daughter es un éxito de ventas. Ganó el popular concurso Canadá Reads.

por Patricio Salazar

 http://diario.latercera.com/2012/04/01/01/contenido/cultura-entretencion/30-105264-9-carmen-aguirre-la-chilena-bestseller-en-canada-con-sus-memorias-revolucionarias.shtml

En diciembre del 2004 Robert Everton (54) murió de un ataque al corazón en Vancouver, Canadá. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), estuvo detenido en el Estadio Nacional tras el golpe militar de 1973 para luego ser expulsado de Chile. “Mi padrastro fue uno de los que ayudó a que Canadá abriera sus puertas a los refugiados chilenos. Poco antes de su muerte, me pidió que escribiera este libro”, dice Carmen Aguirre (44).

Este fue el impulso final que la escritora chileno canadiense, hija de exiliados, necesitó para transformar las notas que había empezado a escribir en 2003 en su primer libro.

Publicado en el 2011, Something fierce: Memoirs of a revolutionary daughter (Algo feroz: Memorias de una hija revolucionaria), es hoy el título de no-ficción más vendido en Canadá.

Catalogado como “una historia fascinante” por los principales medios de ese país, Something fierce…narra la vida de la autora desde el momento en que su madre y su padrastro (Everton) dejan Canadá en 1979 en el marco de la Operación Retorno para vivir clandestinamente en Bolivia y Argentina como miembros del MIR. Entre casas de seguridad, espías y misiones secretas a Chile, el libro devela cómo una Carmen Aguirre de 11 años comienza a enfrentar la adolescencia, su despertar sexual y su propio deseo de seguir los pasos de sus padres al cumplir la mayoría de edad.

“Mucha gente se relaciona con esta historia independientemente de sus líneas políticas, porque es un relato en primera persona acerca de crecer en un contexto particular. En este caso en el del compromiso (político) en contrapunto con el deseo, el conflicto que genera y la temática del terror que era prominente en esos años”, asegura la escritora nacida en Santiago y que vivió en Chile hasta los seis años.

Durante los años previos al viaje que inspiróSomething Fierce…, Carmen dividió su tiempo entre la escuela primaria y las reuniones de la llamada Brigada de la Juventud Rebelde, sesiones de adoctrinamiento político organizadas por los exiliados chilenos en Vancouver. Años más tarde, cuando se encontraba temporalmente de vuelta en Canadá, recibió la oferta de irse a estudiar medicina a Cuba gracias a los nexos que el MIR tenía con el gobierno de Fidel Castro. Pero la rechazó y, en cambio, regresó a Argentina en 1986, a la provincia de Neuquén, con el propósito de aprender a volar avionetas para poder infiltrar bienes y personas hacia Chile a través de la cordillera: “(…) Ya no era parte de Los Jóvenes Rebeldes. Era una militante. Desde ese momento, poner mis deseos personales por sobre mi compromiso político sería una traición”, escribe.

En sus 278 páginas, el libro recorre estas experiencias contrapuestas con la vida “normal” que la autora y su familia pretendían llevar. La relación con amigos que apoyaban la dictadura argentina, los visitantes que alojaban en su hogar y se identificaban con nombres falsos, así como los amores de la adolescencia construyen un relato de vida marcado por la clásica convivencia familiar y los quiebres derivados de la opción de vivir en la clandestinidad, cuando la Operación Cóndor estaba en marcha Sudamérica.

Premio y controversia

El pasado 6 de febrero, Something fierce… se adjudicó el concurso Canada Reads entre 1.300 libros de no-ficción sugeridos por votación popular. Organizado por la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), la mayor cadena pública de ese país, la competición ha contado en años anteriores con la presencia de figuras como Michael Ondaatje (El paciente inglés) y el cantautor Leonard Cohen. Durante la fase final, Carmen Aguirre fue llamada “una terrorista sanguinaria” por una afamada abogada debido a la naturaleza de su escrito, para luego agregar que “no sabía cómo el gobierno canadiense había dejado entrar a una persona así”.

“No me lo tomé personal, ya que ella y yo tenemos diferencias políticas”, dice Carmen. “Su pareja es un ex militar salvadoreño que combatió al FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). Me lo esperaba”, afirma.

Tras el triunfo, Something fierce… se transformó en el libro más vendido en Amazon.ca y hasta el día de hoy se mantiene en el top 5, comenzado a agotar las 30 mil impresas por el sello Douglas & McIntyre Publishers en su primera edición. El libro será publicado en los Estados Unidos en agosto por la misma editorial.

Además, el texto fue seleccionado como “Libro de la Semana” por la BBC de Londres. Si bien sólo se distribuyeron dos mil copias en el Reino Unido, la editorial Granta Books, dueña de los derechos en Europa y Latinoamérica, lo relanzará en agosto. También en junio aparecerá la versión del libro en holandés y está pactada una traducción al finlandés, aún sin fecha precisa.

“Todo esto me ha tomado por sorpresa porque mi libro no era muy conocido hasta hace poco. Sin embargo, es una historia con la cual se pueden identificar inmigrantes de todo el mundo” , asegura la autora.

Carmen Aguirre no es una desconocida en Vancouver: ha escrito numerosas obras de teatro y participó como actriz en Quinceañera, película ganadora del premio del Público y del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance 2006.

Además, tuvo un rol protagónico en la primera temporada de la serie de TV Endgame y actualmente trabaja en una obra acerca de la fotógrafa italiana Tina Modotti.

“Hotel de Refugiados”, la lectura dramatizada de la dramaturga Carmen Aguirre sobre el exilio en Canadá

por 12 diciembre 2014

http://www.elmostrador.cl/cultura/2014/12/12/hotel-de-refugiados-la-lectura-dramatizada-de-la-dramaturga-carmen-de-aguirre-sobre-el-exilio-en-canada/

“Dramaturgias canadienses sobre el exilio chileno” fue la convocatoria que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos junto con Interdram (Asociación de dramaturgos y creadores escénicos) llevaron a escena los textos de dos dramaturgas chilenas exiliadas en Canadá: Carmen Aguirre y Rosa Laborde. Las obras que, si bien están escritas en inglés, pasaron al español en preciosa traducción de Bruce Gibbons Fell, chileno y también radicado en ese país.
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  •  “Para estar en la resistencia es una cuestión de vida o muerte. Decir las cosas mal a la persona equivocada es un asunto de vida o muerte. Y ES imposible saber quién es la persona equivocada. Usted debe de ASUME que todo el mundo es la persona equivocada. [1] “

    Carmen Aguirre, Something Fierce.

Conversar es un acto cotidiano, fundamental. Deja de serlo cuando existen rechazos a ciertos temas, cuando el tiempo los ha ido relegando bajo el peso de otros tantos. Cuando el miedo suprime la comunicación. “Para mi era normal hablar de eso, y del temor. Pero cuando lo hacía con otros, me acusaban de loca. De inventar historias que no eran ciertas. Mentirosa, me decían. Y todavía sucede. Entonces aprendimos con mi familia, que solo podíamos referirnos a esto entre nosotros”. Carmen Aguirre habla sobre el exilio y de su propia experiencia vivida en Canadá. Hoy, más de cuatro décadas después de la dictadura, es invitada como dramaturga a mostrar dos de sus obras y a conversar, en un ambiente donde, quizás, todavía no se pierde el temor. Yo no conozco al público chileno, dice Carmen con 18 años sin haber visitado Chile. Por primera vez viene a estrenar en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos las lecturas dramatizadas deHotel de los refugiados y Blue Box, algo extraordinario para ella.

postda lectura“Dramaturgias canadienses sobre el exilio chileno” fue la convocatoria que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos junto con Interdram (Asociación de dramaturgos y creadores escénicos) llevaron a escena los textos de dos dramaturgas chilenas exiliadas en Canadá: Carmen Aguirre y Rosa Laborde. Las obras que, si bien están escritas en inglés, pasaron al español en preciosa traducción de Bruce Gibbons Fell, chileno y también radicado en ese país. Resulta asombrosa esta instancia, por la capacidad de Interdram de traer a ambas dramaturgas, llevar a cabo tres lecturas dramatizadas, y acercar a la audiencia el exilio a través de las experiencias de estas autoras. La Asociación de dramaturgos, sin fines de lucro, contó además con el auspicio del Canadá Council for the Arts, el destacado trabajo de los actores, y el esfuerzo de sus directores e integrantes de Interdram: Ana López Montaner, Joyán Cordero y Bruce Gibbons Fell.

Las lecturas dramatizadas de Carmen Aguirre se presentaron a las 20:00 hrs el día 4 y 6 de Diciembre. Después, los directores Ana López y Joyán Cordero, y el traductor Bruce Gibbons, conversaron con la audiencia y su autora. Ella, hija de exiliados, militante del MIR con dieciocho años, y residente en Canadá desde los seis, ve por primera vez en un escenario chileno Hotel para refugiados. La audiencia hace preguntas, llora. Todos permanecimos callados después de escuchar la historia de una familia que llega a un país que no conoce para sobrevivir. Esa familia era la de Carmen. Esa historia, es, todavía, la de muchos que no se atreven a contarlo. “Yo estuve en el hotel para refugiados”, dice una mujer desde la audiencia. “Yo soy hermana de quien hizo la música para la versión que hiciste en inglés en Vancouver de esta obra”, sigue después, llena de impresión. Con asombro, Carmen sonríe y la mujer le agradece emocionada. Ellas no se conocían, pero habían vivido la misma experiencia. En el mismo lugar, bajo las mismas reglas políticas. En el año 2014 se encontraron, en la sala de un teatro, después de la representación de un momento que todavía se parte en el tiempo porque es doloroso.

Carmen escribe para un público canadiense. Pero sobre todo para ese 50 por ciento de la población que es inmigrante. Todos vienen con marcas de guerra, relata Carmen.Cruzan ilegalmente la frontera. En estas comunidades no se habla del tema, le hacen el quite porque es doloroso hablar de eso. Ellos saben de esto en abstracto, a modo muy general, no en concreto.

¿Y tu experiencia haciendo teatro en Canadá? le pregunto, ¿como espectadora de obras escritas por los nativos de ese país?

“Lo que es revelador del teatro canadiense es que las obras se montan con actores canadienses que viven en Canadá. Aunque suene redundante. Este teatro cuenta  temáticas seleccionadas, como las crisis melodramáticas que vive la clase alta. Divorcios. Ese es el teatro canadiense en realidad. Estudiarlo allá, también es algo elitista. No todos van a tener las mismas oportunidades. Hay muy poca clase obrera haciendo teatro. Casi nada. No todos tendrán el espacio para interpretar roles protagónicos o importantes dentro de las historias. En otras palabras: poco representativo si pensamos en que la mitad de la población es inmigrante y sus problemas son otros. Hay mucho hambre sobre estas obras. Hay muchos que necesitan verse representados”.

headshot2Carmen Aguirre es la segunda dramaturga latinoamericana en ser “leída, escuchada, representada y premiada” de la historia en Vancouver. El primero fue Guillermo Verdecchia con su obraFronteras Americanas, argentino y radicalizado en Canadá a la edad de dos años. Carmen ha querido honrar a la comunidad chilena en el exilio. Eso dice cuando le pregunto sobre su reiterada participación como actriz en sus obras. Explica que hacer monólogos es lo mas barato. Que los teatros canadienses cuando miran los numerosos elencos de algunas de sus obras se alarman, dicen que es caro producirlas, que es difícil, que es costoso. Puras escusas, dice Carmen tranquila, porque aun bajo estas condiciones ella ha logrado posicionarse en los teatros más importantes, ser nominada y premiada con destacados reconocimientos, participar en más de sesenta producciones de televisión, cine y teatro, y sobre todo, encontrar en el público un espacio significativo.

Además, Carmen ha actuado en casi todas sus obras y formado sus propios colectivos de teatro. Tuvo uno con jóvenes latinos marginados que no eran actores. Eso fue lo más interesante de todo. Que las historias contaban las historias de ellos, sus propias biografías. “Eran historias impresionantes, de violencia policial sobre los hombres latinos, relatos desgarradores de racismo. Tenían entre 14 y 20 años de edad. Eran chicos que habían sido torturados, que sobrevivieron, hijos de desaparecidos”. A este grupo Carmen lo tuvo por ocho años. Se llamaba “Teatro Foro”, y estaba en relación con el Teatro del Oprimido.

“No podíamos contarle nada a la cultura dominante. Porque nos creían locos. Y todavía sucede. Allá (Canadá) no se habla del tema. Las nuevas generaciones sí se interesan y hablan de él”. Cuando Carmen habla de exilio habla de lamento. De uno tan hondo como ese que produce la escritura cuando con ella se vacía el cuerpo. Las voces de sus personajes no son las de chilenos comunes y corrientes, sino las de quienes se fueron a Canadá como Miristas, sindicalistas. Sobrevivientes de Villa Grimaldi, de Chacabuco. “Como exiliado uno aprende a ser bicultural. Cuando estoy en Canadá ellos creen que soy como ellos, nativa. No chilena. Ser hijo de exiliado es ser totalmente bicultural”.

Con su libro Something Fierce, Aguirre no solo escribió su vida, también logró que olas de  de canadienses la leyeran tanto que su obra se posicionara en el número uno de lo mas vendidos. Y no porque fuera una lectura de comprensión sencilla. Todo lo contario. Sus memorias están escritas con la sagacidad revolucionaria de una caligrafía compleja, honesta y, por lo mismo, totalmente accesible. Insólito es que este libro no haya sido traducido al español. Todavía. Porque su lectura es tan urgente como el pulso apasionado que traspasan sus páginas. Antes que dramaturga, actriz, escritora, y autora de mas de veinte obras, Carmen se resiste a olvidar. Por eso es que, también, Carmen se resiste a dejar de escribir.

[1]“Estar en resistencia es un asunto de vida o muerte. Decir la cosa equivocada a la persona equivocada es un asunto de vida o muerte. Y es imposible saber quién es la persona equivocada. Uno debe asumir que todos son la persona equivocada”.

COMPAÑERO CAMILO… HASTA SIEMPRE

jueves, 15 de abril de 2010

COMPAÑERO CAMILO… Hasta Siempre

Radio Villa Francia Chile

No sabemos que pasó y solo nos despertamos con una triste noticia en la mañana de ayer, en horas de la noche tomaste la última decisión en tu vida, con el coraje que tiene esa decisión.

Desde muy joven centraste parte de tus intereses en lo social y político, eso te llevo a militar en la Jota, a partir de ahí ingresaste a participar en el programa Independencia Cultural en nuestra Radio… Despues tus pasos te llevaron a integrar las filas del Movimiento Patriotico Manuel Rodriguez y nacieron otros proyectos como el programa Entre Sudakas... llegaron Luciano y Violeta a tu vida. Esto te llevo a dedicarte por completo a la vida familiar, dejando los estudios de musica, una de tus pasiones en la vida.

Recordando asi tu vida parece que todo fue precoz e intenso y que a tus 20 años te habias vivido una vida entera.

Siempre estaras en nuestros corazones con tu sonrisa y entrega hacia los demas.
Camilo Hernandez Zamorano
Presente