Mujeres recuerdan. Ex Presas Políticas sobrevivientes. El Buen Pastor.

Mujeres recuerdan. Ex Presas Políticas sobrevivientes. El Buen Pastor.

Mujeres recuerdan reclusión durante el gobierno militar

Margarita Vivallo, Lucía Chirino y Eliana Rodríguez ayer regresaron a la cárcel de mujeres “Buen Pastor”, donde permanecieron detenidas tras el pronunciamiento militar
Mujeres recuerdan reclusión durante el gobierno militarDe izquierda a derecha, Eliana Rodríguez, Margarita Vivallo y Lucía Chirino, junto a Yelena Monroy, presidenta de la Agrupación de exmenores Víctimas de Prisión Política. Fotografía: Andrea Cantillanes

En el marco de los actos de conmemoración de los 40 años del golpe militar, tres mujeres y sus familias efectuaron ayer una emotiva visita al centro de reclusión “Buen Pastor”, donde ellas permanecieron detenidas.
Al borde de las lágrimas, Margarita Vivallo, Lucía Chirino y Eliana Rodríguez recorrieron los pasillos y las habitaciones que ocuparon obligatoriamente durante su juventud, tras ser detenidas. Algunas de ellas, como Rodríguez, vivieron el encierro acompañadas de sus hijos, hoy personas adultas.
Las tres concordaron que la ausencia de barrotes en las ventanas fue la característica que hoy más les llamó la atención del lugar, sin uso detrás de un colegio femenino, en calle Balmaceda.
Lucía Chirino indicó que ella permaneció detenida desde el 26 de octubre de 1973 hasta el 24 de abril de 1974. “Fue una experiencia que marcó nuestras vidas para siempre. Aquí supimos qué es el dolor”, expresó.
Ana Merino, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, reconoció que “fue un acto muy emotivo que contó con la participación de las sobrevivientes que fueron detenidas y torturadas”. Indicó que “algunas de ellas permanecieron acompañadas de sus hijos”.
La dirigente señaló que “hay sentimientos encontrados. Por un lado, la alegría de saber que hay personas que sobrevivieron, pero por otro lado, de personas que nunca aparecieron”.
Yelena Monroy Rodríguez, presidenta de la Agrupación de exmenores, Víctimas de Prisión Política y Tortura de La Serena, explicó que la visita es “una oportunidad para reflexionar acerca de la detención no sólo de mujeres, sino también de niños”.
“Acá estuvieron mujeres que fueron procesadas por la Fiscalía Militar como por el Consejo de Guerra”, concluyó.

Acerca del Autor

 

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita. Memoria Propia

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita. Memoria Propia

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita

Adriana Goni

Para Miguel, a 30 años de su muerte en combate, 5 Octubre 2004

¡Teníamos tanto miedo! Enfundados en ropas elegantes, olvidados del bluyin y de los bototos, contábamos los días que habían pasado desde entonces. ¿Sólo diez? Teníamos tanto miedo, desconcierto, furia, y… veintinueve años. Veintinueve años el Miguel, y Julián y yo.Entre Julián y yo juntábamos ocho chiquillos; ninguno superaba los diez años y dependían absolutamente de nosotros. De nosotros, quienes aún en medio del huracán, buscábamos afanosos y sin rumbo a los compañeros, a las compañeras, a aquellos de los campamentos que por tantos meses -¿años?- fueron nuestra familia, nuestro habitat, nuestro accionar conjunto.Pedro Pablo,Cristian V.,Cristian John;Monita,Jessica John;Carola,Harold, Juan José y yo. Octubre 1973

Sabíamos de nuestros muertos, de los detenidos, de los torturados, de los escondidos. Sabíamos que si caíamos dejábamos no sólo a nuestros hijos a merced de un futuro temible que sólo podíamos imaginar, sino que nos restaríamos a la lucha que recién comenzaba.

La magnitud de la pérdida, de la masacre, del desconcierto y la desconexión aún no afloraban a nuestras mentes, a pesar de tanto análisis y previsión anterior.

Con Julián llevamos ese día a la Carolita, de cinco años, al hospital, dado que su garganta presentaba un enorme e inexplicable bulto que apenas le permitía respirar.

Psicosomático, nos dijeron. ¡Y cómo no! En diez días presenció, con sus enormes ojos, allanamiento tras allanamiento de nuestra casa, buscándonos, ávidos de armas, de delaciones, de compañeros ocultos. Cada rama de las Fuerzas armadas exhibió sus armas largas, gritó, pateó los bolsones de los niños en busca de esas armas que hasta hoy, treinta años después todavía no nos llegan…

Nosotros, lejos de ellos nada podíamos hacer. Nunca pudimos. La enfermedad de la niña era más que justificada.

Al volver del Hospital, llevamos a la Carolita a un lugar que le encantaba. Era apasionada por el pescado frito. Fuimos al “Venecia”. Sabíamos que el ambiente familiar la consolaría.

El Venezia

Julián, Gabriela y la Carolita, sentados en una acogedora mesa, bien trajeados y peinados, ella taco alto y maquillaje, eran la visión encantadora de una familia de clase media contenta, sin nada que temer. Se abren entonces las puertas del restaurante y penetran varios hombres jóvenes, de aspecto próspero, elegantes, buenos trajes oscuros, peinados a la gomina, caras limpias sin bigotes. Se diría un grupo de abogados celebrando un fallo o un grupo de médicos de alguno de los hospital cercanos contentos con el resultado de alguna cirugía complicada.

Bastó una mirada de reojo, unos rostros inexpresivos, un intercambio de efluvios, para que nos reconociéramos y nos ignoraramos. Eran el Miguel, el Bauchi, el Pollo, el Pelao, y algunos otros que mi memoria no ha retenido. Eran ellos. La dirección clandestina completa.

Todos comíamos, conversábamos, sonreíamos con dolor. Ellos en su mesa. Nosotros a sus espaldas. La Carolita se avalanzó sobre su pescado frito. ¿Congrio, merluza? Nunca lo supimos, pero una espina inmensa se incrustó en su garganta hinchada. No podíamos gritar, llorar, llamar la atención. Nuestra vida estaba en peligro, al igual que la de la Carolita.

Nunca supimos cómo, aún no lo entiendo, pero el Miguel, el compañero, el doctor Enríquez, saltó como un felino; tomó a la niña, la tendió en el suelo, maniobró sobre ella, que tenía su carita azulada por la asfixia, extrajo la espina, le hizo respiración boca a boca, nos guiñó un ojo y volvió a su mesa, donde ellos. Nada había sucedido.

El hombre más buscado de Chile en ese momento y hasta el día de su muerte en combate el 5 de octubre del año siguiente, arriesgó su cobertura y la de todos nosotros, siguiendo el imperativo de sus convicciones, de su juramento y de su entrga revolucionaria.

Sin el Miguel ése día, posiblemente la Carolita no habría conocido los treinta y seis años que hoy tiene, y definitivamente no estarían el Sebastian, el Vicente y el Nicolás, mis nietos.

Caroolita, Adriana y niños depto. mamá. 2010
Caroolita, Adriana y niños depto. mamá. 2010

Tengo más, muchos más recuerdos. Del Pelao Van Yurick y de la Bárbara. Cuando me duela menos, los escribiré… mientras permítanme gritar : “¡ Gracias, Miguel ¡ ¡ Hasta la Victoria Siempre!”

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“Hora de la Verdad” de una periodista “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

“Hora de la Verdad” de una periodista “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

Chile: Dura denuncia de una periodista sobre atrocidades de la dictadura

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Resumen Latinoamericano / La Nación – Una confesión jamás realizada a los medios de comunicación es la que hizo la noche del jueves la periodista y opinóloga, Pamela Jiles, quien declaró haber sido “secuestrada, golpeada, humillada y abusada” por agentes del Estado en plena dictadura.

La profesional reconocida por su fuerte carácter, dijo esto en la denominada “Hora de la Verdad” a la que llegan los finalistas de “Vértigo” de Canal 13 antes de que la gente decidiera entre ella y la actriz Javiera Contador como ganadora del último capítulo de Diana Bolocco antes de salir de prenatal.

El animador Martín Cárcamo fue el encargado de conversar con Jiles, a quien derechamente le preguntó cómo era fuera del personaje duro que durante años han conocido los televidentes.

Con un poco de duda y admitiendo que hubiese preferido tener esta conversación en privado, “la Abuela”, como se le conoce en los programas de farándula, finalmente abrió su corazón y contó los vejámenes que vivió a los 16 años cuando a la salida de su colegio “fui secuestrada por unos hombres que llevaron a un lugar donde fui golpeada, humillada y abusada sexualmente”.

Aunque se le vio entera, la profesional señaló que su círculo íntimo está enterado de esto y que no se había dado la ocasión de contar lo que vivió en ese momento en que afirmó “perdí mi dulzura” porque “era una niña” a la que se le dijo que había sido raptada “por ser enemiga política de Pinochet”.

Aprovechó la vitrina del espacio para decir que el Estado “no ha reivindicado a esos miles de torturados y presos políticos de los cuales muchos han muerto sin una reparación y que son mis hermanos” y sacó a colación una huelga de hambre que realizan algunos de ellos en Rancagua y que “no tiene cobertura de los medios de comunicación”.

Luego de señalar que “mis nietos me devolvieron la dulzura”, concluyó la entrevista en un apretado abrazo entre el conductor y Jiles, quién no pudo contener las lágrimas.

Finalmente, la dura Pamela se fue ganando al público que la premió con los pasajes a Cancún sorteados por Vértigo.
Pamela Jiles en Vértigo: Fui secuestrada y abusada en dictadura

La periodista hizo esta confesión inédita al público en el programa Vértigo de Canal 13, oportunidad en la señaló que a los 16 años fue raptada de su colegio por agentes del Estado, torturada y abusada sexualmente por ser “enemiga política del régimen Pinochet”.

Carta de Pamela Jiles

Nietitos amados, les escribo todavía exhausta y conmovida por lo que viví anoche en el programa “Vértigo”, no sólo porque fue extremadamente difícil hablar allí de algo que he guardado durante décadas, sino sobre todo porque era mi obligación darle visibilidad a mis hermanos, los ex presos políticos torturados, cuarenta de los cuales se mantienen en huelga de hambre desde el 13 de abril sin que ningún medio de comunicación informe siquiera que existen, menos aún que están muriendo sin que el Estado los reivindique, repare y reconozca en justicia como víctimas de delitos de lesa humanidad.

Mi caso es uno de miles. Soy un número más en la lista llamada “Informe Valech”, basada en datos comprobados que el Arzobispado recopiló, documentó y chequeó minuciosamente. Es necesario decir que quienes declaramos ante esa Comisión somos sólo una pequeña parte de los torturados por los servicios represivos de la dictadura. Hay cientos de compañeros cuyos casos no fueron incluidos, porque ya habían muerto en el año 2004 -fecha en que se hizo el catastro de torturados-, porque vivían fuera del país, porque no existían antecedentes probatorios de su tragedia o por otras razones. Qué injusto es que ellos ni siquiera sean reconocidos por el Estado en su calidad de víctimas de la dictadura.

Los datos del Informe Valech son chocantes pero no muestran la magnitud del daño: vidas quebradas, biografías de enorme dolor, el drama de callar durante décadas una verdad que debería avergonzar a los torturadores y no a sus víctimas. Los medios de comunicación ocultan que esa lista contiene 3.621 casos de mujeres torturadas en dictadura, 3.400 de ellas abusadas sexualmente. Anoche intenté hablar por todas ellas, cuyos testimonios nadie escucha. Cada una de esas mujeres vivió la misma pesadilla que yo, pero no tienen la posibilidad de ir a un programa de alta audiencia, en un canal de la televisión abierta, y contar la terrible verdad.

Tampoco hay espacio en los medios para proclamar que los torturadores de Pinochet no se amilanaron frente a la edad de sus víctimas. En el Informe Valech figuran 1.244 menores de 18 años, 176 de los cuales eran menores de 13 años.
Éramos niños. Estábamos en la edad de jugar despreocupadamente, de reír y descubrir la belleza del mundo, pero nos apresaron y sometieron a suplicios indescriptibles. Algunos de nosotros logramos sobrevivir, marcados para siempre por un dolor sin final. No sé -me lo he preguntado muchas veces- si habría sido mejor que me mataran, no seguir viviendo con esta carga. Pero entonces recuerdo a los que no pudieron enamorarse, luchar con su pueblo en las calles, volver a sonreir, soñar con un país sin miedo, experimentar momentos felices, tener hijos y nietos, verlos crecer, esos otros niños que el Informe Rettig -de 1991- determinó en 54 casos de detenidos desaparecidos menores de edad. Yo pude ser parte de esa lista. De hecho, no sé y nunca sabré por qué no estoy entre ellos.

Es extraño lo que me pasa hoy: a pesar de todo estoy contenta de haber ganado anoche. Es una tontera frente al horror, pero me parece que entre tantas derrotas, tanta pérdida, tanto ninguneo y rechazo, nos viene bien -a La Abuela y sus nietos- ganar en algo. Tiene cierta poesía el hacerse escuchar con más de veinte puntos de rating, en el programa de mayor audiencia del país. Me sentí muy acompañada por cada uno de ustedes. Mis nietos en masa se sumaron tuiteando, escribiendo, haciendo fuerza mental, apoyando de mil formas, desde todas las ciudades de Chile, y también desde Alemania, Estados Unidos, Australia, Uruguay, Argentina, Suiza, España y Dinamarca, donde muchos chilenos vieron el programa y me respaldaron. Anoche fuimos un gran ejército-chuZma. Ese es un verdadero triunfo. Y es hermoso, bueno y justo.

Pero sin duda, el mayor logro de anoche es haber visibilizado, en el marco de un exitoso estelar, a las personas que vivimos prisión política y tortura. Instalar en la pantalla, inesperadamente, el sufrimiento, los vejámenes, las torturas sicológicas y físicas, los electrochoques, las violaciones, los amagos de fusilamiento, las ruletas rusas, los pau de arara, que sufrimos personas concretas, de carne y hueso, sólo por pensar distinto que Augusto Pinochet Ugarte. Tengo la esperanza de que ustedes me ayuden a divulgar las reivindicaciones de los ex presos políticos torturados que hoy llevan una semana en huelga de hambre con el siguiente petitorio:
– que las pensiones para los presos políticos de la dictadura sean niveladas a un ingreso mínimo necesario que garanticen la supervivencia
-que reciban un desembolso único de una cantidad relativa correspondiente a lo padecido y denunciado ante instancias de la Justicia
-que sus derechos a pensión y a estudio sin costo alguno puedan ser traspasados a miembros de la familia y esposas o esposos. Lo segundo tiene sentido debido a que la edad de la mayoría de ex presos supera los cincuenta años.

Ha llegado la hora de sacar la voz. Durante años y años yo no hablé de mi propia experiencia simplemente porque no era capaz. No podía. Cuando intenté hacerlo no me salían las sílabas ni las frases. Mi testimonio frente a la Comisión Valech fue posible porque ellos tenían la documentación detallada de mi caso y porque había profesionales altamente especializados que se tomaron todo el tiempo necesario para permitir que uno pudiera hacer el relato de lo vivido. Pero incluso allí quedé por horas inmovilizada y sin habla, como si el dolor estuviera más allá de las palabras, condenado al silencio.

Muchas veces en estos años, sobre una micro, o caminando por las calles o mirando el mundo a mi alrededor musité para mí misma esa canción de María Elena Walsh: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando. Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal… y seguí cantando”.

Los años y ustedes, nietitos, me han hecho fuerte. Me han permitido cantar al sol como la cigarra. Eso hicimos juntos anoche: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui, sola y llorando”. Pero ustedes me devuelven la dulzura. Ustedes me dan el valor necesario. Ustedes me rescatan de la oscuridad. “Igual que sobreviviente que vuelve de la guerra”.

“Dibujos en Prisión”: Memoria, tortura y resistencia. Dibujos de Detenidos Desaparecidos

“Dibujos en Prisión”: Memoria, tortura y resistencia. Dibujos de Detenidos Desaparecidos

“Dibujos en Prisión”: Memoria, tortura y resistencia

Diana Torres | Martes 30 de diciembre 2014 19:36 hrs.

Policzer, Adam

Hasta marzo del próximo año estará disponible en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos la exposición “Dibujos en Prisión”. La muestra refleja la vida en cautiverio de detenidos desaparecidos en donde la situaciones límites y la vida cotidiana tienen protagonismo.

Claves: , , , , ,

La muestra “Dibujos en Prisión”, que se exhiben en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos,  aborda la vida en los centros de tortura a lo largo del país y considera más de 60 dibujos, pertenecientes a 16 detenidos desaparecidos que vivieron entre 1973 y los años 80.

La muestra incluye desde el campamento de prisioneros de Chacabuco, en el norte, hasta los campamentos de isla Dawson, en el sur, pasando por el Estadio Nacional de Santiago, Ritoque, Puchuncaví, la isla Quiriquina, Pisagua, el buque escuela Esmeralda, isla Riesco, Bucalemu, Estadio El Morro, entre otros.

A su vez, la colección es parte de los más de 300 dibujos y acuarelas que conserva el museo en un libro que fue prologado por el artista Guillermo Núñez, en el cual se pueden conocer a los autores, las condiciones y motivos que los llevaron a ser torturados.

Fondo Claudio Zaror, Campo de prisioneros Tres Álamos. Cortesía MMDH

Es por esto que sus autores no son artistas de profesión, muchos de ellos son arquitectos, estudiantes o personas que nunca antes habían considerado el dibujo como método de liberación.

En ese sentido los dibujos reflejan la tortura, las condiciones de encarcelamiento, el aislamiento,  la dureza de vivir en esas situaciones límites, los trabajos forzados y la vida cotidiana, donde ocurrían encuentros, escuchaban música y jugaban ajedrez.

La donación de éstos fue hecha por sus autores, familiares y personas que mantenían estos ejemplares. Al respecto, la jefa del área de colecciones del MMDH, María Luisa Ortíz afirma que “la idea es aportar a la memoria, para reconstruirla y no olvidar”.

Fondo Aurelio Grandón. Campo de prisioneros Chacabuco. Cortesía MMDH

Para la encargada, los trabajos constituyen una forma de comunicación entre los prisioneros y sus familias, y que además reafirman la condición humana ante la adversidad. “Como tantos otros prisioneros en esas condiciones, buscaron formas de poder expresarse, transmitir mensajes a los que fuera, podían decir quiénes estaban a dentro, por ejemplo. Está representado todo lo que significa el horror y la situación extrema de prisión política, pero también la resistencia y la capacidad de sobreponerse a las condiciones límites”, señala.

En esa línea, la experta indicó que por medio de los soportes y materiales se puede determinar cuáles eran las condiciones del cautiverio, ya que se pueden apreciar dibujos hechos en papeles de regalo, en cartones, hasta en técnicas más sofisticadas como la acuarela.

Fondo Familia Riveros Silva. Cárcel de Buin. Cortesía MMDH

Por una Memoria del Conflicto y del Debate acerca del Proyecto de país que deseamos.

Por una Memoria del Conflicto y del Debate acerca del Proyecto de país que deseamos.

La potencia de la memoria

POR: Tamara Lagos, Socióloga de la Universidad de Chile , septiembre 11, 2013

“La inercia histórica de un sistema construido a sangre y fuego se convierte, con el tiempo, en el principal enemigo de los vencedores. Y viene a dar con ellos una segunda guerra. No caliente, por cierto, sino tibia. No con balas, sino con recuerdos. No decretando, sino debatiendo. Como un conflicto cultural y político del sistema consigo mismo. Como un pugilato con su propia sombra. O sea: con la memoria y la palabra de sus ciudadanos.” (Gabriel Salazar)

Comenzó septiembre y con ello la memoria se volvió trending topic, las fotos en blanco y negro un tesoro, los programas de televisión comentario obligado en las micros y la oficina, ¡qué horror lo que pasó! El bombardeo, los muertos, los arrojados al río, los desaparecidos, los subversivos, las viudas y los huérfanos.

Todos y todas nos sorprendemos y horrorizamos ante la barbarie, intentamos responder las preguntas de los más pequeños, escuchamos las experiencias de los más viejos, repetimos el ‘nunca más’ con fuerza, visitamos el Museo de la Memoria, Villa Grimaldi y creemos, queremos o necesitamos creer , nos invitan a creer que hacer memoria es un ejercicio acerca del pasado.

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Al recordar nos olvidamos que la memoria es un ejercicio diario, dinámico, que no tiene fecha de comienzo y término. Que supera ampliamente las efemérides. Recordamos a los muertos para no olvidarlos sin embargo al traerlos al presente, así, muertos, los volvemos a desaparecer, los reconocemos solo como víctimas y así, los enterramos a todos juntos repartidos de a pedacitos en el patio 29 de la historia.

Nuestro ejercicio de memoria nunca ingenuo y siempre político olvida que fuimos vencidos y que nuestros muertos se jugaron la vida por un país distinto, distinto al país que hoy tenemos. Nos olvidamos que la potencia de la memoria tiene que ver con conocernos y reconocernos en un continuo y comprender de lo que hemos sido capaces.

Cosificar la memoria en el pasado nos nubla la vista y nos impide ver qué hay de Golpe de Estado hoy, que hay de dictadura en nuestro más diario vivir, qué hay de víctimas y de combatientes en cualquier marcha estudiantil, resistencia mapuche, organización social en Tocopilla o Aysén. Aquellos a quienes denominamos víctimas siguen caminando en otros cuerpos con los que no empatizamos, con los que no nos emocionamos pues simplemente no los vemos.

Invitémonos a construir hoy  la memoria que queremos recordar, a entretejer juntos los cuentos que harán dormir a nuestros hijos mañana en un país dónde el silencio y el consenso sean parte del pasado, donde el conflicto se posicione nuevamente como el modo de enfrentarnos con otros distintos y discutir nuevamente el proyecto de país que deseamos.

Esta memoria que permite perdones añejos e imposibles es hija del consenso, de la transición, de la justicia en la medida de lo posible, esta memoria se enmarca dentro de los caminos trazados de un país acallado que a 40 años del Golpe de Estado permite que las fuerzas de orden –y el ministerio del interior- se sientan amenazados por algunos carteles desplegados en los puentes del rio Mapocho con la pregunta: ¿dónde están los desaparecidos? ¿Qué tienen estás víctimas que desde su enorme muerte siguen molestando?

Nuestros muertos, los del pasado reciente y lejano, tienen lucha y su lucha se contagia, nuestros muertos cargan proyectos de país que gritan por todos lados, nuestros muertos nos traen la memoria de la dignidad de un pueblo. Esta memoria pujante e inquieta silente por décadas que brota a borbotones en las nuevas generaciones y en las viejas generaciones que los acompañan. Esta memoria supera la injusticia, se come a la impunidad y molesta a los poderosos, a los mismos que ayer acabaron por un rato con la posibilidad cierta de una transformación social pendiente y necesaria.

Invitémonos a construir hoy  la memoria que queremos recordar, a entretejer juntos los cuentos que harán dormir a nuestros hijos mañana en un país dónde el silencio y el consenso sean parte del pasado, donde el conflicto se posicione nuevamente como el modo de enfrentarnos con otros distintos y discutir nuevamente el proyecto de país que deseamos.

Aprovechemos el boom de una memoria mediatizada para tomarla y dotarla de otros contenidos, preguntémonos sobre todo si somos capaces de seguir conmocionados y movilizados en 7 días más, cuando Chile pase de la reflexión y la conmemoración a 5 días de fiesta nacional.

Tamara Lagos es hija de el militante del MIR asesinado en 1984 .Mario Lagos.

http://ciperchile.cl/2013/06/04/alfa-carbon-1-la-operacion-albania-del-sur/

De Memorias, Resistencias y Olvidos. Conversacion con Manuel Guerrero e Ignacio Vidaurrazaga FILSA 2014

Esta conversación acerca del estado de los estudios de Muestra memoria de la Historia Reciente de Chile debiera ser texto obligatorio para estudiantes de educación Media y Universitaria.

ENTREVISTA. Raúl Vergara Meneses, Capitan de la FACH ,detenido , torturado y exiliado .

Raúl Vergara: Las Fuerzas Armadas son lo que la civilidad -el poder político- quiere que sean

                                          

Raúl Vergara Meneses, capitán de la Fuerza Aérea, detenido, torturado y exiliado en tiempos de la dictadura. En el gobierno de Michelle Bachelet, fue Subsecretario de Aviación. En extenso dialogo con Dilemas nos habla de sus vivencias personales, y a través de ellas abordamos las relaciones civiles-militares. Afirma que el poder civil no asume en plenitud la autoridad legitima; que hay civiles más militaristas que los propios militares; qué la última ley de Defensa no abordó en su totalidad los desafíos de modernización de las Fuerzas Armadas y cuenta detalles de su propia historia como instructor de la Aviación.

Tuviste una experiencia con las Fuerzas Armadas, en un momento particular de la historia de Chile. ¿Cuál es tu mirada de ellas previo al 73 y cómo cambió esa mirada con posterioridad?

Bueno en realidad más que mirarlas las viví, porque formaba parte de ellas. Yo diría que previo al 70, las Fuerzas Armadas chilenas eran realmente apolíticas, concentradas en su quehacer y con una preocupación muy marginal por lo que sucedía en el ámbito político. Con una salvedad importante, derivada de su gran sensibilidad gremial ante el deterioro económico que soportaban. Esa situación produjo descontento y una sensación de abandono por parte del estamento político, lo cual se tradujo en una serie de iniciativas, como las famosas reuniones “de las Pilseners”, semilla de una suerte de “insubordinación”. Eran reuniones donde se abordaba el problema gremial, los bajos sueldos y la falta de equipo adecuado que sufrían las Fuerzas Armadas.

…eso tuvo que ver con el Tacnazo en el 69?
Exactamente, ese descontento llevó precisamente al Tacnazo, que fue la culminación de una coordinación que se empezó a gestar en la Fuerza Aérea, en la Escuela de Aviación específicamente y que después trascendió al resto de las instituciones para presionar al Ejecutivo por cuestiones absolutamente gremiales: mejoría de sueldos y reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Además de una reivindicación más “política” como era la salida de los altos mandos a quienes se les consideraba responsables por todo lo anterior. Este movimiento es muy importante, porque abre los cauces después para la conspiración política.

Tras la elección de Allende uno podría decir que al 80% de las Fuerzas Armadas no le importaba mucho. Pero había un 10% que miraba con inquietud, gente más permeable a la propaganda derechista y a la campaña del terror. El otro 10% mirábamos con entusiasmo y pensábamos que era un salto social notable, que podía ser la oportunidad para que las Fuerzas Armadas tuvieran un mejor trato y un rol importante en el proceso.

Este panorama es válido hasta el 71, pues fue un buen año, con crecimiento económico. El deterioro empieza el 72, con las huelgas, el estancamiento, los problemas de transporte, el desabastecimiento y esto comienza a socavar la neutralidad de los uniformados frente a la política, desatando una tendencia natural de clase media, de criticar al gobierno de izquierda y sentirse más afín con la derecha.

En el panorama que tú describes, de apoliticismo, de preocupaciones gremiales, cómo se entiende el asesinato del General Schneider, previo a la asunción de Allende
Precisamente el asesinato lo que pretende es mover la inercia política en las Fuerzas Armadas y no lo logra. Los conspiradores buscaban generar una tensión al interior de los militares, que los sacara de la inmovilidad e intervinieran prematuramente en política. No les funcionó, todo siguió igual, como tú puedes constatar.

No nos hicieron caso

Creo que el deterioro del que hablaba antes, obedece, a una característica que ha tenido desde siempre e incluso ahora, la relación de los civiles con los militares. Es una relación marcada de excesiva tolerancia y concesión. Porque nosotros, digo el grupo de oficiales que ya nos sentíamos comprometidos con el proceso que se estaba iniciando, pensábamos que había que hacer algo para que ese 80% fuese ganado para el lado del proceso de cambio. Para nosotros eran un campo en disputa y nos organizábamos para tratar que este 80% pudiese ser de apoyo al gobierno del presidente Allende.

En ese momento hacíamos tres recomendaciones bien claras. Una de ellas era nombrar a los mandos que efectivamente podían tener la apertura de seguir y de simpatizar con el proceso. Esto porque las Fuerzas Armadas son relativamente pequeñas, y uno sabe quién es quien.

En segundo lugar, había que comprometer a las Fuerzas Armadas con este proceso, invitándolas a participar. Ellas son un elemento importante en la sociedad por los recursos humanos y técnicos que disponen, los cuales había que ponerlos a disposición del proceso.

Y en tercer lugar decíamos: bueno, aquí se están provocando transformaciones que si los militares no tienen los instrumentos para comprenderlas solo van a ver caos y desorden, sin saber que detrás de aquello hay un cambio social y sectores sociales que están emergiendo, asumiendo sus capacidades. Por lo tanto había que introducir en la academia militar ramos de economía y de sociología, para que los militares comprendieran lo que es el cambio social y la confrontación de clases. Bueno, no me hicieron juicio (caso).

Con ese respeto patológico a las Fuerzas Armadas, de que no hacerlas sentir invadidas, no tocaron a la gente que la sentíamos golpista. Toda la “pelotera” generada dio pie a conocer muchas opiniones y mucha gente quedó al descubierto con sus posiciones contrarias al proceso y no les pasó nada, siguieron en el servicio tal cual.

Tú dices que hay un momento en las Fuerzas Armadas que son apolíticas aparentemente. Esa postura empieza a resquebrajarse a partir de los años 70, lo que indicaría que la prescindencia de la política no era tal, o dicho de otra manera es la historia del país la que entra en las Fuerzas Armadas.
Bueno, acuérdate tú que la crisis genera una polarización social, en que se dividen las familias, se divide la iglesia y obviamente las Fuerzas Armadas no quedan ajenas al fenómeno. En su interior comienza a darse una disputa y nosotros pensábamos que había un espacio para tratar de pasarlos a nuestro lado. La sociedad se estaba fracturando en dos, a todo nivel, por lo tanto los militares tenían que tomar partido. Nosotros decíamos, que tomen partido para nuestro lado y para eso hay que trabajar. Si continúa la inercia se van a ir para el otro lado, por esa ideología de clase media arribista que las permea. Nosotros creíamos que había un espacio para evitar eso y ese espacio había que ganárselo, para eso nos tratamos de organizar y hacer lo que hicimos.

La organización de ustedes era claramente clandestina entonces…
Absolutamente. Claro. En el panorama que describo nosotros dijimos: hay seis años de gobierno, se están haciendo los cambios dentro de la legalidad vigente, pero obviamente los cambios con los que nos identificábamos, exceden a este esquema legal por lo tanto en algún momento habrá que saltárselo.

¿Qué idea de relaciones civiles militares manejan en ese momento? ¿Cuál es la idea de Fuerzas Armadas?

Lo que nosotros decíamos en ese momento, y yo en particular, aunque mi opinión no era bien recibida, era que la fuerza militar radicaba en las Fuerzas Armadas. No era realista tratar de armar una fuerza militar paralela. Por lo tanto si el proceso de cambio social requería de una fuerza militar, tenía que ser la ya establecida. No íbamos a ser capaces de levantar otra. En Chile no tenemos ni la cultura ni el arrojo de los centroamericanos, pero además nuestro ejército no es el de los centroamericanos, como el de Batista que era corrupto, o el de Somoza que era entre mafia y ejército. El nuestro era profesional, aunque estaba mal equipado para un conflicto internacional.

Tú dices que para ustedes no había el espacio para construir un ejército popular
No. Y esa es la gran discusión que siempre tuvimos…

¿Cuál era tu opción, tu ideal de las Fuerzas Armadas en ese período?
Era de unas Fuerzas Armadas que se identificaran con el cambio y por lo tanto dispuestas a intervenir en un momento dado cerrando el Congreso y llamando a una Constituyente para elaborar una nueva Constitución socialista. Nosotros decíamos, siguiendo el razonamiento anterior, aquí no hay posibilidad de armar una fuerza militar alternativa, aquí están las Fuerzas Armadas y tenemos que ganarnos al máximo de éstas para nuestra opción, porque si nos ganamos una buena parte no hay confrontación. Confrontación hay cuando alguno de los dos lados tiene alguna posibilidad de ganar, pero si uno de los bandos es absolutamente mayoritario y tienes la legitimidad del Estado detrás de ti… a los militares les cuesta mucho irse a la guerrilla o a la barricada. Nosotros decíamos: en el peor de los casos, si viene el quiebre, a este lado habrá generales, ministros, habrá un presidente. Serán los del otro bando quienes tendrán que saltar la valla e irse a las barricadas. Por formación los militares no estamos para eso. Nosotros estamos para marchar detrás de los signos, las banderas y el uniforme y en eso teníamos que hacernos fuertes.

Ustedes habían construido la idea de fuerzas armadas estrechamente vinculadas al proceso político, que se identificaran con las grandes mayorías de la sociedad… ese no fue el resultado final, vino el golpe. ¿Cómo te encontraste con esas fuerzas armadas? ¿Cómo las viviste?
Nosotros habíamos previsto un proceso de seis años por lo tanto teníamos un programa para ese lapso. Partió en la Fuerza Aérea y teníamos vínculos con otras instituciones, hacíamos tareas de formación y cursos. El gran salto cualitativo y cuantitativo que dimos y que es lo que motivó que nos condenaran a muerte, fue incorporar a los suboficiales al movimiento en igualdad de condiciones que los oficiales. Con eso estábamos rompiendo un paradigma absolutamente central en la mentalidad de las fuerzas armadas. Creo que eso fue lo más grave que hicimos, desde el punto de vista militar.

Democratizaron esa relación…
Claro. Si todos nos estamos jugando en esto, todos teníamos que ser responsables política e ideológicamente y no unos carne de cañón de otros, en que yo le ordeno a mi unidad que marche y esta lo hace según el color del comandante. Aquí era todo el mundo pensando y comprometido con lo que tratábamos de hacer.

Volviendo a tu pregunta… Nunca nos imaginamos a lo que llegaron al final. En este proceso de deterioro que mencionaba antes, ya el 73, muchos hablaban de tomarse el gobierno dando un Golpe de Estado pero con distintas ideas. No constituían grupos orgánicos pero uno podía identificar sus afinidades. Los más moderados decían: hay que parar el desorden, que el Presidente del Congreso llame a elecciones y todo de nuevo, que sea como lo de antes del proceso de Allende, o sea tranquilidad, democracia y nosotros a los cuarteles. Otros decían: el mundo se va hacia la izquierda, pero hay que hacer las cosas bien y esto es un despelote, el doctor Allende está bien inspirado, lo que habría que hacer aquí es parar esta historia, consolidar lo que hay, los partidos políticos para su casa, que Allende termine su gestión. En cambio otros consideraban la necesidad de hacer cambios sociales. Hay pobres –decían-, y desigualdad y los políticos no son capaces para esto, hagámoslo nosotros como los peruanos (se refiere a Velasco Alvarado, militar peruano que dio un golpe militar de corte izquierdista, NdE). Otros, y eran los más orgánicos, opinaban que se estaba metiendo el comunismo y había que cortarlo de raíz. Eran del 10% original que siempre estuvieron con ese temor y empezaron a organizarse.

A la hora del Golpe, hubo muchas vacilaciones y éstos que estaban organizados impusieron su línea y dio el resultado conocido…

Dijiste “nunca nos imaginamos que iban a hacer lo que hicieron”…
No. En el peor de los casos pensábamos que frente a la percepción que tenían de la realidad nacional, efectivamente iban a tratar de controlar la situación, pero no se iban a abanderizar con ningún lado… y de repente hasta podían llamar a elecciones… no sé. Pero, cuando se impuso una de las líneas, tenían que evitar que las otras pudieran surgir y establecieron una zanja de sangre, dividiendo al mundo en dos: ellos y nosotros, por lo tanto aquí no hay ni terceras ni cuartas alternativas, ni posibilidad de hablar, ni alianzas, ni nada. Finalmente se rompió con sangre este mundo civil militar, buscando establecer en las fuerzas no solo identificación o lealtad sino también complicidad.

Cómo viviste ese período
No tuve mucho tiempo de vivirlo sino como víctima, como prisionero. Yo caí el mismo 11 de septiembre. Al comienzo nos embargó la incredulidad y después una sensación de impotencia absoluta. De repente éramos hormigas, donde cualquiera te pone un pie encima sin que le pase nada. Tu vida estaba entregada en manos de gente que iban a hacer lo que quisieran contigo.

Y que habían sido compañeros de armas…
Bueno, en la Fuerza Aérea, una institución más bien pequeña, todos nos conocíamos. Con muchos de mis torturadores habíamos estado en fiestas juntos, algunos están en las fotos de mi matrimonio. Fue un desquiciamiento muy grande, yo creo en primer lugar un poco por el temor. La información de inteligencia que disponían era muy básica y cuando empezaron a descubrir que había una organización militar al interior montaron en pánico. Cuando a mí me detuvieron me decían que tenían información sobre reuniones efectuadas en el Banco del Estado con cubanos… habían oído cantar el gallo.

Y efectivamente el Banco del Estado había sido sede de unas reuniones para ver el tema del desabastecimiento y el racionamiento con gente del Ministerio de Economía, pues el General Bachelet (se refiere a Alberto Bachelet, general de Aviación, colaborador del gobierno de Allende y padre de la ex presidenta Michelle Bachelet. NdeE) quería conocer de las experiencias en el mundo sobre desabastecimiento y racionamiento y cuáles habían sido las más exitosas para saber si nos servirían. En ese momento las experiencias más modernas sobre el tema eran las de Egipto y las de Cuba. Claro, nadie pensó que esas reuniones eran para hablar sobre desabastecimiento y el que se juntaran cubanos con militares chilenos era altamente sospechoso.

¿Esa organización a la que tú haces referencia y perteneciste, tenía un nombre?
Mira… (Intenta recordar), no. Después se nos llamó los constitucionalistas, porque en el proceso (consejo de guerra) se distinguen tres grupos y nosotros que éramos el grupo mayoritario nos asignamos, después, el nombre de constitucionalistas.

Bueno, volviendo a eso de la sorpresa y al desquiciamiento, tal vez a muchos se le salió el monstruito que todos debemos llevamos dentro, más aun ejerciendo el poder con toda impunidad y sintiendo el respaldo absoluto de la autoridad para que hicieran lo que quisieran con la excusa loable de “salvar a la patria”. En ese marco fue posible que se dieran estas situaciones.

Tú saliste al exilio, regresaste y después ocupaste cargos en el gobierno de la Concertación donde te relacionaste con las fuerzas armadas.
A ver, en eso estás cubriendo un período muy largo. Mi relación con las fuerzas armadas fueron los últimos cuatro años como Subsecretario de Aviación.

Como viste a las FFAA ahí, después de esas dos experiencias
Me gustaría retomar al tema de los períodos que mencioné al principio. Los años de apoliticismo, hasta el 71, luego el deterioro, después el Golpe de Estado y el período en que las Fuerzas Armadas ejercen el poder político hasta el año 1990, con la vuelta a la democracia y el inicio de la reconversión a lo profesional.

Yo diría que cuando me reencuentro con ellas son otras Fuerzas Armadas.

A lo mejor es muy radical lo que digo pero me encontré con un cuerpo de oficiales distinto al que yo pertenecí. Son más profesionales y eso lo asocio a que muchos tienen otros estudios, han ingresado a las universidades y poseen una segunda carrera que les da mayor independencia. Antes, siendo artillero o de otra especialidad, si salías a la vida civil no eras nada. Terminabas de vendedor de propiedades, de libros, como me encuentro con antiguos retirados, corredores de propiedades, administradores de edificios o con empresas de seguridad, por lo tanto la dependencia con la institución era absoluta.

Esto de los estudios da pie a un individuo más independiente, no dependiente cien por ciento de la institución, por lo tanto con una capacidad de crítica mayor y al mismo tiempo, quizás, con una vocación menor, con un sentido de pertenencia más suelto que el que uno tenía. Con eso de servir a la patria entrábamos para morir en la institución.

También han sido permeados por un fenómeno que se observa en otros profesionales jóvenes, como es su alta movilidad, donde no se sienten parte de nada y están donde les paguen mejor, donde se sientan bien. Por lo tanto viven cambiándose en busca de mejores horizontes. Un poco de eso también pasa en las fuerzas armadas… No hay una pertenencia tan fuerte…

¿A eso se debe el pago de viviendas de alto costo a los oficiales…?
Si, en parte. Pero también se relaciona con la palabra obsecuencia, dejarles hacer. Y la verdad no todos los oficiales, pero si los grados superiores, tienen una vida muy distinta a la que tiene cualquier profesional equivalente. Hay un razonamiento detrás de lo que comentas: que la vida militar es muy dura, y que han tenido pocas oportunidades como en otras carreras de tener una mejor situación y por lo tanto la institución compensa con la casa y este tipo de facilidades…

Pero la idea era evitar que se fueran…
Bueno, lo que pasa es que a ese nivel y ostentando esos grados, la gente ya no se va. Trata de estar lo más posible para sacar una buena jubilación. El rango de peligrosidad es en los grados medios: cuando los hijos están yendo a la escuela o a la universidad, y de repente tienen la percepción de que no van a llegar muy lejos y se van a los 20 años de servicio. Porque en las Fuerzas Armadas, a diferencia de cualquier otra profesión, tú puedes jubilar a los 20 años de servicio. Seguramente con el 20avo de tu sueldo. Pero ya tienes una base y quedas conectado con un sistema de salud y puedes buscar nuevos horizontes. Ese es el momento más peligroso para la institución respecto a sus oficiales, como los pilotos, por ejemplo, que es el gran drama en la Fuerza Aérea. Aunque es un fenómeno que también ocurre en las otras ramas.

Pero el que pasó los 25 años de servicio solo espera los 30 para jubilar, y con todo los beneficios de haber cumplido la carrera.

¿Al reencontrarte con las Fuerzas Armadas en un proceso de reconversión hacia el profesionalismo, cómo las viste en función de las relaciones con los civiles?
Te voy a dar una respuesta en dos niveles. En primer lugar, nosotros fuimos el proceso más bullado, porque con el general Leigh pretendió dar una lección a la Fuerza Aérea, a las otras ramas y al país, castigando con dureza a aquellos mandos calificados de “traidores o desleales” Pero, en el 2003, yo estaba en Costa Rica, en un proyecto de Derechos Humanos y Fuerzas Armadas, y recibí una invitación del Ministerio de Defensa para viajar a Chile, porque la Fuerza Aérea quería tener una reunión conmigo y en particular el General Saravia, que era el Comandante en Jefe. Les parecía que en había que superar este asunto, en lo que se llamó la reunificación de la familia militar. En ese entonces era Ministro de Defensa Michelle Bachelet.

En los años noventa nosotros comenzamos a exigir que se nos reconociera nuestra condición de militares y no solo en el plano provisional. También queríamos que la Fuerza Aérea nos considerara como retirados y nos entregara la TIFA, que es el signo de pertenencia. Hubo gente que dijo: ustedes están locos, les sacaron la cresta, los echaron a patadas, los trataron de traidores, y ahora quieren que los reconozcan.

No nos entendían, porque es parte de nuestra formación, de nuestro mundo. Las fuerzas armadas son un mundo que incluye casas, hospitales, tiendas, poblaciones. Cuando sales quedas desnudo socialmente. No sólo laboralmente. Gran parte de tus amistades pertenecen a ese mundo.

La Fuerza Aérea, debo reconocerlo, había hecho un gesto en ese sentido cuando la comandaba el General Vega. Bueno, pero el asunto más complejo era que muchos de nosotros teníamos menos de 20 años en la institución y salimos sin nada. A quienes tenían antigüedad salieron golpeados pero se les respetó su pensión. Por eso hubo un intento de resolver el tema y se formó una comisión para buscar una solución.

Luego se empezó a discutir la ley de exonerados y de ello salió algo que no fue ni lo uno ni lo otro y quedamos fuera de la ley.

Todo esto que les cuento es para denotar que habían vínculos que finalmente se materializan el año 2003, con la invitación a reunirnos hecha por el General Saravia y su estado mayor. Yo había sido instructor del general Saravia y de varios de los generales. Casi toda mi carrera la hice como instructor en la Escuela de Aviación por lo tanto conocí muchas generaciones.

Y a Vega también…
Vega es más antiguo. Lo conocí por allá por los sesenta, en esas reuniones que teníamos, preocupados por las cuestiones profesionales. Cuando fui sometido a Consejo de Guerra tenía que presentar dos testigos de buena conducta, y Vega dio testimonio de la buena conducta mía. No sirvió mucho, pero tuvo los huevos, como decimos ahora, de presentarse y decir que me conocía y que yo tenía buena conducta anterior, como atenuante. Tuvo la valentía de hacer eso.

Bueno… el año 2003, se efectúa la reunión con el General Saravia y él dice: es hora ya de que veamos que podemos hacer. Tú eres uno de los más connotados del grupo y veamos que hacemos con la TIFA, hagamos un encuentro, el que se concreta el 2 diciembre del 2003 con la famosa reunión en Quintero. La Fuerza Aérea pone a disposición dos C130 para que viajaran todos los exonerados con sus familias a pasar un día en un recinto que tiene la institución en esa ciudad. Yo no pude asistir porque estaba ocupadísimo en el exterior.
El encuentro lo presidió la Ministra de Defensa, que era Michelle (Bachelet). Estaba el Comandante en Jefe, el Estado Mayor y los generales. Hicieron una presentación de lo que era la Fuerza Aérea moderna y luego entregaron las TIFAs y pasamos todos a ser considerados como retirados, con acceso a todo lo que corresponde.

Hubo un pequeño sector de exonerados –sobre todo los que se quedaron en el exterior a vivir definitivamente- que no estuvieron de acuerdo, pero la gran mayoría quedó muy contenta por esto.

Después para sorpresa mía vino el nombramiento como Subsecretario de Aviación. Michelle, con la cual yo no me había visto desde el año 90, me llamó el 1º de marzo y me dijo: la única duda que tengo y quiero saber que piensas tú. ¿Qué va a decir la Fuerza Aérea si yo te nombro Subsecretario de Aviación? En realidad –le dije– yo he estado en contacto con la Fuerza Aérea. “Fantástico: eres mi nuevo subsecretario”. Entonces no hubo problemas, y la acogida de parte de la Fuerza Aérea fue muy grata, cercana y fraterna. Muchos generales habían sido alumnos míos y me conocían.

Solo para los oficiales más antiguos, los torturadores, yo era una amenaza. Había desafiado su autoridad y sus rangos movilizando gente y siendo yo un capitán, por lo tanto se sentían personalmente agredidos. En cambio para los oficiales menos antiguos, yo era ingeniero comercial, piloto de combate, que formó y combatió en la Fuerza Area de Nicaragua a la “Contra”. Así que mi relación personal ha sido excelente y estoy muy agradecido por ello, fue una relación fantástica.

¿Y la relación con los civiles
Aquí hay una gran debilidad de los civiles porque no mandan. Hoy por hoy, las Fuerzas Armadas son lo que la civilidad quiere que sean y cuando digo civilidad digo poder político. Las fuerzas armadas han tomado distancia de la Doctrina de Seguridad Nacional y la relación política, la relación dentro del Estado, es de respeto a la autoridad y a la jerarquía, algo que ha sido continuo en la historia de Chile, por lo menos en la más reciente -aunque no tanto en los años 60’ porque en ese entonces los políticos no les prestaba mucha atención a las Fuerzas Armadas. Pero desde el golpe en adelante la relación de los civiles con los militares ha sido de mucha obsecuencia.

Yo comparo la transición chilena con la nicaragüense que, curiosamente, partió el mismo año. En Nicaragua el año 90’, cuando ganó Violeta Chamorro, el país venía de un gobierno sandinista donde el ejército era Sandinista, la fuerza área era Sandinista, por tanto en la relación ejército-partido tenía límites muy difusos. Pero ganó Violeta Chamorro para gran sorpresa de todo el mundo, y cuando asume la presidencia el ejército hace todos los esfuerzos para dar la señal de buena conducta frente al nuevo escenario político. Dejan de ser sandinistas y se profesionalizan.

Aquí fue al revés, las nuevas autoridades políticas trataron de demostrar buena conducta ante los militares; “que somos serios, responsables” y esa impronta como que se ha mantenido.

¿Ha habido una cierta obsecuencia del poder político?
Absoluta. No cierta sino absoluta… y eso determina que los mandos tengan una gran autonomía, pero no porque ellos se la toman, sino porque nosotros se la concedemos.

Esa autonomía podría dar para mucho, porque algunos piensan que desde el punto de vista político el alto mando sigue siendo más cercano a la derecha.
Yo creo que va a pasar mucho tiempo en que esta asociación militares-derecha pueda romperse. En primer lugar por una cuestión de clase, de tradición. Segundo, porque hemos mantenido una suerte de dicotomía de derecha-izquierda, por decirlo de alguna manera, sin embargo desde el punto de vista de la relación dentro del Estado es de absoluta obediencia; están disponibles para que se les mande y si hay algo que no les gusta… bueno, no les gusta que haya doscientos o más oficiales presos, pero ahí están y algunos a lo mejor van a morir presos. Eso te demuestra hasta donde alcanza su capacidad y disposición a obedecer

Pero eso también se podría interpretar como que no tienen la correlación de fuerzas política para impedir eso
No. Eso también se podría traducir como la solvencia de la autoridad política frente a las Fuerzas Armadas. Son las autoridades políticas las que tienen la capacidad para hacer de las Fuerzas Armadas lo que ellas estimen que debe hacerse.

Hay tres elementos que juegan en contra, el primero es la ignorancia que hay en temas de defensa entre la clase política, por lo tanto, se sienten invalidadas y dicen “bueno ustedes son los que saben defensa”. La expresión máxima de eso son las declaraciones del ex Ministro de Defensa Francisco Vidal que dijo “aquí los que saben de asuntos militares son los militares y ellos dicen lo que hay que hacer”, cuando es la autoridad civil la que tiene que dar la línea. Los militares son profesionales en el tema técnico, en el empleo y uso de la fuerza, pero el cuándo, el cómo, el por qué, y el para qué, todo eso responde a una visión de Estado y ahí donde faltan cuadros y voluntad entre los civiles. Y nos faltan cuadros porque no hay voluntad.

Tú dices que hay una mayor profesionalización y teóricamente, una desvinculación de la derecha. Pero el caso del general Izurieta que asume como subsecretario de defensa a los dos días después de haber dejado de ser el Comandante en Jefe como que desmiente esta idea y da una señal de que los militares están más vinculados con la derecha como sector político.
Bueno, es que si hubiese ganado Frei y lo hubiesen nombrado también habría asumido. Somos nosotros –el mundo concertacionista- los que terminamos empujando a esa asociación, dando por sentada esa relación con la derecha y al hacerlo la consolidamos.

Yo decía que una debilidad es la ignorancia en general en tema de defensa. La otra es dar por sentado que los militares son de derecha y la tercera, tan peligrosa como las dos anteriores, es creer que los políticos mandan y tienen el control porque son muy bien saludados y bien atendidos, entonces dicen “ah, yo mando”. Los militares son unos seductores en todos los terrenos (risas) pero en el político más que nadie. Te atienden, te dan todos los honores y el asiento primero, y terminas creyéndotela y dices “soy la autoridad”. Pero al hacerlo empiezas a perderla, porque después te dicen “hagamos tal cosa” y tú piensas “como les voy a decir que no, como no les voy a dar el reajuste, como no les voy a comprar los tanques sin son tan buena onda, tan simpáticos. Los civiles se dejan seducir muy fácilmente.

Entonces ¿Las Fuerzas Armadas son seductoras del poder civil?
Los oficiales, los jefes, pero no las Fuerzas Armadas. Mediante el trato terminan cooptando a las autoridades si estas no tienen los pantalones bien puestos y poseen opinión informada sobre los temas militares. No se trata de tener tincadas y decir cualquier cosa, sino tener una opinión fundada con la cual realmente te ganes el respeto, porque la autoridad la tienes, pero la debes legitimar con una conducción brillante, inspiradora, de liderazgo.

¿Por qué el poder civil no es capaz de construir una reflexión más profunda sobre los temas de defensa? ¿Es sólo porque lo ha delegado o hay una renuncia ahí?
Hay una especie de renuncia. Nos sorprendimos cuando en los años 60 y 70 se decía: “No, las Fuerza Armadas son los perros guardianes de la burguesía, no hay nada que hacer o los destruimos o nunca vamos a tener nada”. Entonces, en muchos, sobre todo en el mundo izquierdista ortodoxo tradicional quedó establecido que las FFAA están perdidas de antemano, por tanto no hay nada que hacer y mientras están tranquilas ahí, pucha, fantástico y para que estén tranquilas hay que meterles billete. Incluso hay civiles que son más militaristas que los militares, a mí me ha tocado verlos. Son los cooptados, que creen en la necesidad de estar super armados y se compran esa doctrina…

¿Esos están en la clase política?
Si claro. Son los que tienen algún tipo de relación con el Ministerio de Defensa, asesores, gente de relaciones exteriores, personas que yo he escuchado y que resultan más duros y militaristas que los militares.

¿Queríamos volver un poco más atrás, sobre el libro Manual de Derechos Humanos para las Fuerzas Armadas, ¿Se puede hacer de el un texto para la formación en las Fuerzas Armadas chilenas?
Es posible. Si el ministro de Defensa, más aun si el subsecretario de las fuerzas armadas dijera yo quiero que este manual sea parte del currículo, entonces se hace. Lo dije antes y lo digo ahora, se puede hacer todo lo que la autoridad civil diga. Todo. Nadie va a decir no, eso no lo voy a hacer. A lo mejor no les gusta, pero lo van a hacer.

No crees que haya ciertos temores todavía, a partir de la historia del país…
¿Temor de qué? Cuál sería la peor reacción, que se acuartelen…?

Ocurrió a principio de los 90…
¿Qué podría originar eso? Lo digo de otra manera, si el Presidente dijera voy a dar de baja al Comandante en Jefe de la Marina el temor sería que la Marina se acuartele, pero no están dadas las condiciones para que eso lleve a cabo y funcione. Definitivamente hoy por hoy no existe esa disposición a violentar la Ley. No se como asegurarlo, pero no lo veo.

A propósito de lo ocurrido con el terremoto, de si salieron o no salieron a tiempo las Fuerzas Armadas, trascendió de que habían ciertos fantasmas o preocupaciones en el poder civil al respecto
Pero preocupaciones de imagen. Eso es lo más triste de todo. No es que se temiera que si salían a la calle se iban a tomar el poder, sino lo que iban a decir respecto a un gobierno que se iba con los militares en la calle controlando la situación. Realmente encontré lamentable las declaraciones del ex ministro Bitar cuando expresó esa reserva, que no tenía fundamento.

Era una aprehensión un tanto simbólica y en el fondo le parecía violento para mucha gente…….
Por eso digo, era una problema de imagen, simbólica, no que al salir a la calle se fueran a tomar el poder

¿Tú eras partidario de que los militares salieran a la calle rápido?
Claro. Están formados para la reacción rápida, tienen los recursos, los medios, presencia nacional, etc. todas las ventajas. Entonces tener reservas de ese tipo, realmente confirmó lo que hemos conversado antes, que se sigue atribuyendo a los militares una determinada inclinación y cuando actúas en base a esa atribución la conviertes en realidad y eso es nefasto.

El “Manual de Derechos Humanos para las Fuerzas Armadas” representa una nueva concepción después de la Doctrina de Seguridad Nacional. Pero una cosa es que nos digas que los militares va a obedecer en cuanto a integrarlo al curriculo de las escuelas matrices, pero ¿eso no lo aparta de una posición política o ideológica?
Bueno cada cual puede tener la visión ideológica que más le acomode, pero eso no debiera ser necesariamente un elemento distorsionador de la función que tienen las Fuerzas Armadas dentro del Estado. En cuanto a doctrina y política de defensa la voz del civil es la que debiera decidir respecto a los planes de estudio de las instituciónes, pero es una potestad abandonada. Ahora desde el punto de vista de las Fuerzas Armadas y con el desarrollo que ha tenido el tema de los derechos humanos en el mundo, hoy por hoy todos los ejércitos tienen en sus Estados Mayores tienen un Auditor que cautela el tema. Los derechos humanos ya no son una cuestión de que se me pasó la mano, sino que es un asunto reglamentado internacionalmente con una Corte Internacional que te va a llamar a rendir cuenta y esto muchas veces es desconocido por los comandantes. En misiones de paz todos los Estados Mayores llevan a uno o dos abogados que dicen: a ver vamos a tomar tal posición, se avisó a los civiles, se tomaron tales y cuales atribuciones o que tipo de armamento vamos a usar, porque hay que usar el de menor daño, etc. Todo eso es registrado, porque a la hora que llamen a rendir cuentas el comandante tiene que responder y decir yo actué conforme a las normas del derecho humanitario internacional. Entonces por conveniencia operativa hoy por hoy el tema de los derechos humanos está incorporado en los Estados Mayores, del mismo modo como va personal logístico, también va el Auditor de derechos humanos

¿Eso se ha discutido? ¿Se instruye en la materia al conjunto de la tropa?
Actualmente eso está más asociado a las operaciones de paz, que es donde hay mucho control internacional y te pasan la cuenta por el uso de fuerza excesiva. Otro tema de derechos humanos se refiere al trato al interior de las instituciones, que también ha evolucionado. ¿Saben que en el tema de los conscriptos hay cada vez mayor resguardo para el trato que se les da? En otros países incluso hay Defensores Públicos Militares para tomar medidas que protejan los derechos de los subordinados frente a la autoridad disciplinaria.

Pero cabe recordar que un pelotón de infantes de marina está involucrado en la muerte de un poblador en Talcahuano. ¿Cómo se puede asociar este hecho al tema de los derechos humanos?

Bueno, el gran predicamento doctrinario para el empleo de la fuerza es que nunca una fuerza militar debe emplearse en tareas policiales. La fuerza militar está hecha para aniquilar al enemigo, para expresar un sentimiento de agresión, eso es lo que los mueve a funcionar. La fuerza policial en cambio está entrenada para contención y la auto contención. Por eso es que nunca hay que usar las FFAA en funciones policiales. Esto es un elemento básico en la doctrina.

Y en este terremoto por ejemplo
Hay excepciones. Pero como una cuestión doctrinaria no deben usarse en funciones policiales. Las Fuerzas Armadas toman prisioneros, las policías detienen.

En el caso del terremoto algunos críticos hacían notar que se enviaba a las Fuerzas Armadas a controlar a una población civil fuertemente afectada y en ese contexto se comenzó a hablar de militarización.
Bueno, pero resulta que el uso de la fuerza militar en estas circunstancias tan difíciles está dispuesto en nuestra Constitución, donde el Estado de Excepción está perfectamente definido. Hay circunstancias tan agravantes y tan conflictivas que requieren suprimir garantías y utilizar a las Fuerzas Armadas. Como excepción, no como norma.

Pero reitero que en principio solo podemos usar excepcionalmente a las Fuerzas Armadas en este tipo de situaciones. Son fuerzas que no salen a pelear con garrotes, sino con fusiles, porque ese es el armamento que tienen. Yo creo que en general, salvo por este lamentable incidente de los Infantes de Marina en Hualpén -y espero que no le vayan a echar tierra-, creo que ha habido un buen manejo de la situación por parte de los militares. Hasta donde conozco no hubo mayores excesos.

Nos gustaría que dieras una opinión sobre los cambios que están pendientes todavía en las Fuerzas Armadas. ¿Qué cambios deberían producirse tanto respecto a los militares como en el poder civil?
Yo cifraría el cambio en la actitud del poder civil, en cuanto al ejercicio de sus facultades. Es necesario que en el campo de la defensa hayan autoridades bien informadas en el tema, lo que les permita ejercer un liderazgo efectivo. No creo que haya que cambiar algo en las FFAA en el sentido de la relación, pienso que si hay que cambiar algunas cosas de la Ley de Defensa, pero del punto de vista de la relación civil-militar, en lo que se refiere a la función de defensa, son los civiles los que deben ejercer la autoridad informadamente.

¿Cuáles son los cambios a introducir en esa Ley, según tu opinión?
Para mí esta ley atacó el problema de la integración de las instituciones de la Defensa de manera muy parcial. El ideal hubiera sido el nombramiento de un Jefe del Estado Mayor Conjunto con autoridad sobre las cuatro ramas. Suprimiendo a los Comandantes en Jefe y reemplazándolos por un Jefe de Estado Mayor por rama, de tal manera de tener efectivamente una conducción única y una integración en forma de las instituciones. Esto permitiría un uso mucho más eficiente de los recursos, fundamentalmente en lo que dice relación con las compras militares.

A veces desde lo civil se plantea que las FFAA debieran tener una estructura más democrática en su interior. Por ejemplo que la suboficialidad pudiera llegar a ser, en algún momento, oficiales. ¿Es esto posible en Chile?

Hablar de democratizar a las FFAA es casi una contradicción en los términos, porque de acuerdo a la naturaleza de sus funciones las FFAA tienen que ser jerarquizadas, estratificadas y disciplinadas. Ahora, en cuanto a los mecanismos de promoción interna siempre es posible mejorar y dar oportunidad a los mejores y de hecho está pendiente un proceso de modernización de la carrera militar. Además de resolver el tema de la previsión social de los militares, el CAPREDENA, sobre todo cuando el costo del personal en retiro ha superado el costo del personal en servicio activo. Ahí hay mucho que hacer.

Yo creo que en el tratamiento de la nueva carrera militar, tema que está en carpeta en el ministerio, debiera verse el tema de las promociones internas y las facilidades de acceso a grados. Pero hablar de democratización en el sentido como lo entiende la gente es un poco fuera de lugar.

Respecto a las fuerzas armadas de América Latina. ¿Qué tanta influencia mantendría el mando norteamericano en la región?
La ciudadanía conserva la imagen del Comando Sur establecido en Panamá, influyendo muy directamente en las FFAA latinoamericanas, pero creo que esa influencia ha disminuido notablemente. En primer lugar por el origen de nuestro armamento, que es una de las principales formas de dependencia. Nuestro equipamiento está absolutamente diversificado y esto nos permite mayor autonomía en cuanto a doctrina y mucha más independencia. Creo esta es una de las principales señales de cambio.

En segundo lugar para los militares norteamericanos el ideal de las FFAA latinoamericanas es que se conviertan en Guardias Nacionales. Esto porque ya terminada la confrontación este-oeste, la Guerra Fría, han surgido nuevas amenazas como el narcotráfico, el tráfico de personas, el tráfico de armas y el crimen internacional organizado, para enfrentar lo cual las FFAA no aparecen eficientes. Luego, como muchas de estas plagas afectan a los EEUU, para ellos es más cómodo tener Guardias Nacionales, que en el fondo son policías militarizadas que no tienen la capacidad militar de un ejército o unas fuerzas armadas propiamente tales. Son fuerzas policiales reforzadas que no constituyen, supuestamente, un peligro para la democracia. No consumen recursos públicos muy cuantiosos y son eficientes para la política e interés regional de los EEUU, en cuanto a combatir a estas nuevas amenazas.

Todo lo anterior hace que la relación ya no sea tan cercana y existan visiones muy distintas. La dependencia de los EEUU es muy menor, sólo técnica en algunos campos, pero no ideológica.

Una ultima pregunta sobre el tema de la corrupción. Hemos visto un caso donde apareció implicado un ex comandante en jefe de la FACH y la corrupción es un gran tema hoy en día en las sociedades bajo el sistema neoliberal. ¿Lo es hoy en día en las FFAA chilenas?
En general yo creo que nuestras FFAA no están infectadas por el flagelo de la corrupción. Sin embargo, existen áreas de riesgo como son las compras militares, donde se mueven grandes cantidades de recursos. El resto está bastante controlado. En este asunto de las compras hay espacio de mejoría en cuanto no sólo a la transparencia sino también en cuanto a los procedimientos de compra y de evaluación, las licitaciones, etc. Hubo un esfuerzo de constituir una instancia en el Ministerio de Defensa, que fuese autónoma, con una visión integrada de largo plazo y con aplicación de estándares de eficiencia económica al uso de los recursos, pero lamentablemente no fructificó. Yo creo que ahí hay un campo, una zona vulnerable, donde es posible mejorar, pero no veo que la corrupción sea un punto de preocupación.

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http://ladesdemona.blogspot.com/2008/05/el-cautiverio-del-capitn.html

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Athenea Digital – num. 8 otoño 2005

Obstinaciones de la memoria: La dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Isabel Piper Shafir

Universidad Arcis
ipiper@universidadarcis.cl

 

En esta investigación se analizan múltiples relatos sobre la dictadura militar chilena, tanto de quienes sufrieron directamente la represión política y de quienes trabajan con sus efectos, como de quienes no se definen a sí mismos/as ni como víctimas ni como participantes de algún trabajo o movimiento de derechos humanos. Aunque las versiones que se construyen sobre el pasado son múltiples, en esta tesis se defiende la idea de que bajo el alero de estas diferencias se producen retóricas argumentativas que cruzan las diferencias de contenido y/o de intención de los y las hablantes, produciendo efectos políticos similares.

Entiendo la producción de recuerdos como una práctica social y simbólica que tiene el efecto de producir experiencias del pasado. Interpretamos los acontecimientos a través de la construcción de tramas narrativas y de líneas arguméntales, por tanto, el estudio de las memorias de la dictadura ha implicado el análisis de las maneras mediante las cuales las personas hablan de ella pasado, así como los efectos sociales y políticos de dichas construcciones.

La presente investigación se centra en la memoria en tanto proceso dialógico a través del cual se defienden y argumentan ciertas posiciones del pasado. Al mismo tiempo analiza sus usos como argumento para defender ciertas versiones sobre el presente que a su vez sostienen la creación de identidades. La memoria se constituye así en un centro articulador de la vida social en diversos sentidos: construcción del pasado, explicación del presente, sostén identitario, y eje articulador de prácticas políticas.

El proceso de interpretación comenzó con el análisis de las narraciones sobre el pasado y con labúsqueda de sus ejes temáticos comunes. Estos constituyen los recuerdos más fuertes de la dictadura y su identificación no necesariamente tiene que ver con un criterio cuantitativo. Es decir, aunque por una parte dan cuenta de los contenidos del pasado a lo que se hace referencia con mayor frecuencia, su búsqueda fue realizada fundamentalmente a través de la identificación de argumentos, afectos, silencios, metáforas, metonimias o alusiones, que en conjunto constituyen las memorias de la dictadura, y que le otorgan sentido a los relatos. Estos ejes fueron convertidos en guía de escritura de esta tesis, que se organiza en torno a los hitos de memoria construidos por los discursos que analiza.

La escritura de este texto constituye una meta-memoria analítica de diversas memorias de la dictadura. En su escritura utilizó diversos materiales textuales para ir conformando una narración que, a la vez de ser una reflexión crítica sobre las memorias de la dictadura, constituya en sí misma una versión de dicho pasado. Es decir, es un análisis crítico de los discursos de la dictadura, y al mismo tiempo una acción de memoria.

El texto se estructura en dos partes. La primera, llamada las heridas de la patria expone mi tesis fundamental, que es que las memorias de la dictadura son construidas a través de una retórica cuyo eje central es la noción de marca, herida o trauma.Es por eso que me refiero a ella como una retórica de la marca. El primer capítulo, presenta el Golpe Militar a través de las metáforas que los discursos usan para recordarlo: el bombardeo de La Moneda, la foto de la junta de gobierno y de Pinochet con sus lentes oscuros, y el último discurso del Presidente Salvador Allende. El capítulo dos presenta los debates en torno a la memoria y el olvido de esa etapa de nuestra historia nacional, defendiendo la tesis de que la sociedad chilena no sólo no ha olvidado la dictadura sino que esta constituye un centro fundamental en nuestros discursos identitarios. Muestro también que la dictadura es recordada a través de diversas tramas, específicamente: recordar hablando, recordar negándose a hablar, recordar callando y recordar viviendo nuevamente la experiencia.

El capítulo tres muestra el uso que los discursos del pasado hacen de la metáfora de un accidente para referirse a la dictadura, y la de trauma, herida o marca, para hablar de sus efectos. En el cuatro muestro como se ha construido una teoría y una práctica de la psicología en torno a dichas metáforas, y que han llegado a conformar un campo de especialización disciplinar en el ámbito de las consecuencias de la violencia política. En este punto, habré argumentado que los discursos construyen un sujeto nacido de la dictadura y sus prácticas represivas, un sujeto que se distingue por haber sido quebrado, herido y marcado por la violencia. El capítulo 5 expone, a través de los discursos de los y las afectados y de los profesionales de Derechos Humanos cómo sería ese sujeto analizando, en el capítulo 6, los efectos de dicha construcción.

La segunda parte, las marcas de la tortura presenta el análisis de testimonios de afectados/as por la prisión política y la tortura y del Informe de la Comisión Nacional Contra la Prisión política y la Tortura publicado en el año 2004. Está segunda parte funciona como un epílogo, en la medida en que los relatos de la tortura muestran de manera efectiva la retórica de la marca cuya existencia, característica y efectos se han desarrollado en la primera parte. La tortura es significada por sus víctimas como un profundo quiebre, que se instala en sus vidas marcándolos/as y transformándolos en personas distintas de lo que eran. El capítulo siete muestra como los relatos hablan de dicho quiebre y de la transformación de la normalidad en una donde la tortura está a la vuelta de la esquina. El capítulo que sigue se refiere a la materialización de dicho quiebre en padecimientos concretos, describiendo con palabras de los y las afectados las características de la marca dejada por la tortura. Finalmente, el capítulo nueve se refiere a la idea misma de reparación que solicitan los y las afectados, que difiere y tensiona las nociones tradicionales al situar el problema en los dolores del presente.

En toda esta investigación, he partido de la base de que la memoria es un proceso y un producto eminentemente social. Dado que la he considerado como una práctica relacional, no he dirigido su análisis a lo qué ocurre en la mente de las personas sino hacia las acciones mismas de recordar. Me he preocupado de qué y cómo chilenos y chilenas construimos versiones del pasado, cómo usamos las memorias y los olvidos en nuestras relaciones cotidianas, cómo usamos ambos como argumento en nuestros diálogos, y que efectos psicosociales tienen dichas prácticas.

La fuerza simbólica de la memoria es enorme en la medida en que contribuye a producir realidades, relaciones e imaginarios sociales; y es ese mismo poder el que la convierte en potencial fuente de resistencias, inestabilidades y transformaciones. Pero el mero hecho de recordar u olvidar determinados acontecimientos no garantiza el carácter transformador de la memoria, sino que este depende de la capacidad de los recuerdos construidos de tensionar las versiones hegemónicas que imperan de un determinado momento. No es mi intención contrastar estas memorias con un supuesto acontecer objetivo de los hechos, ni pretender sostener una versión verdadera de lo ocurrido.Lo que busco es tensionar los discursos existentes promoviendo la construcción de nuevas interpretaciones y sentidos, abriendo nuevas posibilidades de narración que nutran formas diferentes y móviles de producir las memorias de la dictadura. Entiendo esta producción académica como una forma de acción política y es en cuanto tal que me interesa.

Militando en la memoria. Carlos Arredondo en Escocia

Carlos Arredondo: la voz del exilio chileno en Escocia

JUNIO 30, 201

Nació en 1948, en Santiago de Chile, y llegó a Escocia hace 40 años como refugiado político de la dictadura de Pinochet. Desde su país de acogida ha desarrollado una actividad incansable de solidaridad con Chile y Latinoamérica.

 Carlos Arredondo

Jordi Albacete

Los 17 años de dictadura de Pinochet dejaron tras de sí miles de asesinados, desaparecidos, torturados y casi un millón de exiliados políticos. El exilio tiene muchos rostros e historias por contar.

En 1974 Carlos tenía 25 años y fue parte del primer grupo de exiliados políticos chilenos en llegar a Escocia.

Cuando llegó a Glasgow no estaba afiliado a ningún partido político, pero pertenecía a las Juventudes Obreras Católicas (JOC). La familia Gallardo, perteneciente a las JOC y amiga desde su infancia fue torturada y asesinada casi al completo. A ellos y a muchos otros, Carlos ha dedicado sus treinta y nueve años de activismo, muchas veces a través de su música y poesía.

chile poster v 4 A4Carlos es padre, poeta, cantautor, conferencista, organizador de eventos, pero sobre todo cronista de un capítulo de la historia chilena en la que él es protagonista. En su blog “Fabula” (For A Better Understanding of Latin America) y en su página webrecopila relatos estremecedores de la sangrienta dictadura y de una historia de solidaridad entre Escocia y Chile. Arredondo habló con The Prisma.

¿Cómo fue su llegada y la de los otros exiliados a Escocia?

Llegamos en 1974. Éramos unos 40. La mayoría veníamos desde Perú, otros desde Argentina. Más tarde llegarían muchos conciudadanos, muchos con sus familias, a veces apadrinados por sindicatos o grupos de mineros. Algunos incluso salían desde las prisiones y de los campos de concentración.

Nos acogieron allí donde se habían formado Comités de Solidaridad, sobre todo en las principales ciudades como Glasgow, Edimburgo, Stirling, Dundee y Aberdeen.  Los grupos de solidaridad tenían mucha curiosidad por saber de nosotros, pero sobre todo de los desaparecidos y exterminados.

Ezperanza 3er. Pasaje 9 - Copy¿Cómo fue la integración cultural?

Chile es un país abierto culturalmente. Nosotros somos un país del té, lo tomamos como los británicos para la merienda.

Además, también somos reservados. Somos como una isla. Estamos separados del continente por los Andes, el desierto y el Antártico.  No creo que muchos de nosotros sufriéramos un choque cultural brusco.

Lo que fue fundamental para nuestra integración fue que siempre nos mantuvimos muy bien organizados. Chile siempre tuvo una cultura política democrática donde las asociaciones de vecinos y los clubes deportivos votaban para cualquier tipo de decisión.  Cuando llegamos a Escocia no nos costó organizarnos con los comités, con nuestros cargos y estatutos, y eso ayudó mucho a integrarnos.

CIDH: MUSEO DE LA MEMORIA EN CHILE ES "IMPORTANTE SÍMBOLO" DE RESPETO A DD.HH.¿Cómo vivió la solidaridad escocesa en los primeros años de exilio?

Durante la dictadura hubo un episodio que ilustra muy bien hasta qué punto una parte importante de la sociedad escocesa estaba comprometida con lo que sucedía en Chile. Una vez se llevaron a reparar a la fábrica de Rolls Royce en East Kilbride  (cerca de Glasgow) los motores de  los cazabombarderos británicos, los  Hawker Hunter, que Chile había adquirido en 1967 y con los que se hizo el bombardeo de la moneda el 11 de septiembre de 1973.

Estos trabajadores hicieron boicot para que los motores no se repararan [algunos de ellos, como Bob Fulton, arriesgaron su puesto de trabajo].  Finalmente la protesta consiguió que los motores se devolvieran a la fuerza aérea chilena sin reparar. En ese boicot algunos “compañeros” chilenos y británicos organizamos un acto de apoyo y de agradecimiento a los compañeros de Rolls Royce. Yo toqué en un recital.

Otros también nos hemos preocupado por la solidaridad con procesos revolucionarios en países latinoamericanos como Nicaragua o Salvador. Uno de los exiliados en Glasgow, un ingeniero agrónomo, Manuel López, fue a apoyar proyectos agrarios gestionados por los sandinistas en Nicaragua y allí fue asesinado por la contra (movimiento contra-revolucionario apoyado por la CIA). En el mundial de fútbol en Argentina, 1978, en Escocia se organizó un boicot muy fuerte contra el evento.

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¿Hubo otros apoyos importantes en la oposición al régimen de Pinochet?

Muchos políticos importantes del partido laborista hicieron carrera política a través de las campañas de solidaridad con Chile, tanto en Escocia como en Inglaterra.  Por ejemplo, el ex primer ministro británico, Gordon Brown, participó junto conmigo en Glasgow en un acto de conmemoración de 10 aniversarios del golpe de estado.

¿Cómo se vivió la solidaridad en Escocia después de la dictadura?

Con mucho trabajo solidario incluyendo la campaña en la detención de Pinochet y la causa que inició para su procesamiento el juez Garzón.

El año pasado organizamos varios actos políticos culturales para recordar los cuarenta años del golpe militar.  Me sorprendió mucho el poder de convocatoria que tuvimos y me di cuenta que la solidaridad escocesa tiene muy presente a Chile. Algunos chilenos fuimos requeridos para artículos en algunos de los periódicos más leídos en Escocia. Y a los músicos chilenos de Escocia se nos invitó a participar en programas de radio de la BBC.

 ¿Qué es lo que no debería quedar en el olvido?

Vengo de una clase muy humilde en Chile. Crecí aprendiendo la importancia de la solidaridad entre vecinos. La familia de la esposa de mi amigo de infancia Rolando Rodríguez Cordero, la familia Gallardo, mi amigo, su esposa, su cuñado, la esposa de éste y su suegro fueron todos torturados y asesinados como escarmiento del régimen, simplemente por disentir con la dictadura. Todos estos años de mi militancia se los  dedico a ellos. Nunca les he olvidado.

la familia Gallardo fue asesinada, sobrevivió Beto, de 9 meses, padre de Oscarin. Raul Valdes Stolze, su abuelo materno fue asesinado por la dictadura.
la familia Gallardo fue asesinada, sobrevivió Beto, de 9 meses, padre de Oscarin. Raul Valdes Stolze, su abuelo materno fue asesinado por la dictadura.

http://carlosarredondo.com/profile.htm

http://carlosarredondo.com/memories.htm

Centros de detención y tortura durante la dictadura militar. Chile mutilado

Centros de detención y tortura durante la dictadura militar

Angela Barraza Risso
Chile, Historia, Justicia y DD.HH

A lo largo de la terrible historia de la dictadura militar en nuestro país, los centros de detención y tortura jugaron un rol fundamental en la política del terror imperante en aquel tiempo. Como colectividad, tenemos internalizados algunos nombres, equivalentes a algunos puntos en nuestras ciudades, como por ejemplo, Villa Grimaldi, Estadio Nacional, Isla Dawson, Pisagua, 3 y 4 Álamos, la Venda Sexy, Colonia Dignidad, Londres 38, pero lo cierto es que a lo largo de Chile 1168 lugares públicos y privados fueron implementados con el único propósito de perpetrar, en forma sistematizada y en total impunidad, delitos de terrorismo de Estado, persecución política, tortura, secuestro, homicidio, desaparición forzada e inhumación ilegal, entre otros crímenes.

En estos lugares, “trabajaron” miles de personas en diversos roles: desde miembros de las fuerzas armadas, policías y civiles, torturadores, médicos, enfermeras, secretarias, chóferes, pilotos, mecánicos, informantes y delatores, de los cuales, un porcentaje ínfimo son los que han recibido algún tipo de sanción por parte de la justicia. Son varios los que murieron en absoluta impunidad, pero son aún más los que caminan tranquilamente por las calles y seguros de que en Chile no se hará justicia jamás. Por esta misma razón es que hay miles de personas que fueron víctimas de la tortura, que se han topado frente a frente con sus torturadores, en filas de bancos, en supermercados, etc. y fue tal la crueldad con la que actuaron los perpetradores de estos horribles actos, que las víctimas en muchos de los casos, a pesar de reconocerlos, no son capaces de denunciarlos.

Mucho se habla de “Perdón y Olvido”. Pero lo cierto es que hechos tan graves no se pueden perdonar. Y olvidarlos sería condenar doblemente a las víctimas, y allanar el camino para que estas dinámicas represivas vuelvan a suceder porque está el antecedente histórico de que a los violadores de los derechos humanos, en Chile, no les pasa nada. Eso no corresponde. Por esta razón es que vamos a revisitar estos espacios; sobre todo ahora que el programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior ya no tiene que consultar en términos políticos si puede enjuiciar a tal o cual. Ahora hay una mediana independencia que está abriendo nuevos casos y nuevas posibilidades de hacer justicia. Es ahora cuando tenemos que poner el hombro y empujar la historia “para que nunca más en Chile”.

Es tarde. Los sabemos. Sin embargo es lo único que nos queda.

Base Aérea Los Cóndores

Frontis Base Aérea Los Cónores Iquique

La Base Aérea ‘Los Cóndores’, ubicada en Alto Hospicio (Iquique) funcionó como centro de detención de presos políticos durante el periodo de 1973-1974. La fotografía (cortesía del fotógrafo C. Redwing) muestra lo que queda de la Base Aérea ‘Los Cóndores’.

Base aérea Los Cóndores Iquique

Los Cóndores, Alto Hospicio, visión Aérea

Hasta el momento, la información que se maneja del recinto es que Erick Otto Frederich Claussen Sparenberg, coronel de la FACH, fue agente del SIFA (Servicio de inteligencia de la Fuerza Aérea) – DIFA (Dirección de inteligencia de la Fuerza Aérea). Comandante Ala 1 “los Cóndores”, fue el oficial responsable de los delitos de violación a los Derechos Humanos cometidos por el personal bajo sus órdenes.

Los Cóndores, Centro de tortura, Iquique

Los Cóndores, Alto Hospício Iquique

Batallón Logístico N° 6 Pisagua

Batallón Logístico N° 6 Pisagua

Ubicado en la ciudad de Iquique, en la intersección de las calles Avenida Thompson y Soldado Pedro Prado, fue utilizado como centro de detención y tortura durante 1973. Según los testimonios de presos políticos de la época, en el lugar, tanto hombres como mujeres conducidos a este recinto fueron maltratados y torturados. Los atropellos padecidos incluyeron régimen de privación de alimento (en el día sólo se les daba un agua de porotos y una taza de café), debían permanecer con los ojos vendados y sufrir golpes de manera reiterada. Algunos relatos constatan quemaduras con cigarrillos, aplicación de electricidad, además de vejámenes sexuales a las mujeres.

Batallón Logístico N° 6 Pisagua

Campamento de Prisioneros de Pisagua

letrero campamento de prisioneros Pisagua

El Campamento de Prisioneros de Pisagua fue utilizado, desde Septiembre de 1973 hasta octubre de 1974, como centro de detención y tortura. Después del 11 de Septiembre se organizó un campamento militar para albergar a los presos políticos, especialmente de la zona norte, bajo la dependencia de la Sexta División del Ejército.

I_Region_Campo_de_Concentracion_Mapa_de_Pisagua

Los testimonios entregados al Informe Valech revelan que hubo más de 800 personas detenidas en este recinto. En los años ochenta, fueron enviados, en calidad de relegados, más de cien detenidos, a quienes se les recluía en la Cárcel y a las mujeres en las dependencias contiguas al teatro del pueblo y en un galpón, nombrado El Supermercado.

PISAGUA fotografía del campamento en colores

Según los testimonios, los detenidos permanecieron allí en muy malas condiciones de vida: fueron mantenidos largos períodos vendados y esposados, constantemente golpeados, amenazados, sometidos a trabajos forzados, privados de alimentos, agua y sueño.

El hacinamiento fue extremo, especialmente cuando los detenidos fueron enviados, incomunicados por largos períodos, en grupos de cerca de 15 personas, a un calabozo de 2×4 metros, autorizados a salir al baño sólo dos veces al día.

Los testimonios de sobrevivientes describen haber sido objeto, durante los interrogatorios, de golpizas constantes, en ocasiones con manoplas; laceraciones en el cuerpo con objetos cortantes, como corvos o yataganes; simulacros de fusilamiento; eran amarrados y se les vendaban los ojos, colgados; les aplicaban la parrilla, el teléfono, el submarino en agua y excrementos, corriente eléctrica, quemaduras con cigarrillos. Señalan haber sido enterrados en fosas hasta la cabeza y se les orinaba encima, a pleno sol, por largos períodos; se les golpeaba hasta ocasionarles fracturas, eran atacados por perros; los obligaban a pelear entre ellos por comida; se les encerraba en unos toneles para lanzarlos cerro abajo. Existen relatos de personas sometidas además a violencia y agresiones sexuales. Se les mantenía a torso desnudo bajo el sol, hasta provocar quemaduras graves en sus cuerpos, y por las noches quedaban a la interperie, sufriendo las bajas temperaturas. Eran obligados a subir y bajar los cerros corriendo y golpeaban a aquellos que por su salud física o avanzada edad no lograban seguir el ritmo de los demás prisioneros.

Ich war, ich bin, ich werde sein

Diariamente, algunos detenidos eran escogidos para tratos degradantes, trabajos pesadísimos durante largas horas o ejercicios físicos de extenuación como correr por suelos con desnivel con la vista vendada, o intentar subir a la carrera una escala, mientras sus guardias hacían fuerzas para empujarlos hacia abajo.

Concluido un día de interrogatorio, se solía dejar a veinte o treinta reclusos que lo habían sufrido, tendidos a la intemperie por hasta 48 horas, bajo el calor diurno y el hielo nocturno.

Uno de los así apremiados, Nelson Márquez,  terminó con ello de enloquecer, e intentó fugarse. Fue recapturado a los pocos minutos bajo el muelle, y fue asesinado a tiros de inmediato.

Prisioneros de Pisagua 1973

Pisagua, como campo de concentración, se caracterizó además por la tortura psicológica que sufrían sus detenidos por las ejecuciones que allí ocurrieron. Este recinto registra la mayor cantidad de ejecuciones por la llamada ley de fuga. Se concentró una gran cantidad de personas sometidas a consejos de guerra, condenadas a penas extremadamente altas, muchas de ellas incluso de muerte. Los condenados permanecían días esperando sus propias ejecuciones y eso provocaba angustia y desesperación a sus compañeros y a ellos mismos.

Durante su funcionamiento estuvieron prohibidas las visitas de familiares y de funcionarios de organismos de derechos humanos. En este campamento fueron ejecutadas 19 personas: siete en virtud de sentencias pronunciadas por consejos de guerra, cinco por sentencia de muerte en consejos de guerra cuyo texto se desconoce y siete por la aplicación de la denominada Ley de Fuga.

MARTIRES DE PISAGUA

  • Luis A. Lizardi Lizardi. Obrero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  • Marcelo O. Guzmán Fuentes: 33 años. Educador sanitario. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  • Nolberto Jesús Cañas. 48 años. Interventor Pesquero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  • Michel Selim Nash Saez. 19 años. Conscripto. Militante Juventudes Comunistas. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  • Juan Calderón Villalón. 25 años. Oficial de marina. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  • Juan Jiménez Vidal. 40 años. Oficial de Marina. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  • Julio C. Cabezas Gacitúa. Abogado del Consejo Defensa del Estado. Sin militancia. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  • José R. Córdova Croxato. Administrador del Puerto de Iquique. Militante del MAPU OC. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  • Juan Valencia Hinojosa. Funcionario ECA. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  • Mario Morris Barrios. Oficial de Aduanas. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  • Humberto Lizardi Flores. 30 años. Profesor de Estado. Militante del MIR. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  • Freddy Taberna Gallegos. 30 años. Geógrafo. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  • José Sampson Ocaranza. 30 años. Empleado Municipal. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  • Juan A. Ruz Díaz. Funcionario d Aduanas. Regidor de Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  • Rodolfo Fuenzalida Fernández. 40 años. Piloto Pesquera Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  • Germán Palominos Lamas. 31 años. Carpintero. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  • Luis Higuera. Ejecutado en Enero de 1974
  • Nelson Márquez. Ejecutado en Enero de 1974
  • Luis Toro Castillo. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  • Alberto Yañez Carvajal. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  • Manuel Sanhueza Mellado. 29 años. Obrero Industrial. Muerto en tortura el 10 de Julio de 1974
  • Marcelino Lamas Largo. Ejecutado el 26 de Diciembre de 1974

Pisagua-cementerio

Por razones de extensión vamos a ir abordando de a tres centros en cada oportunidad, hasta conseguir hablar de todos y de lo que sucedió en cada uno de ellos.

El fin último de esta forma de reconstruir memoria es situar nuestro pasado reciente en nuestro imaginario para que podamos dimensionar las proporciones de la catástrofe y tomar conciencia de lo urgente que es el hecho de que se sigan procesando a los culpables, antes de que pase más tiempo y la fractura que sucedió en Chile sea un antecedente triste en nuestra historia que hable de impunidad para algunos, dándonos a entender que el resto somos ciudadanos de segunda clase.

Cualquier antecedente que tengas de eventos que hayan sucedido en el lugar, por favor enviar a angelabarraza@elciudadano.cl

Angela Barraza Risso El Ciudadano