Memoria desde Fuera. The Stone and the Moon. Un film de Ricardo Letelier.

 

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Equipo

Directed by:                                                  Director of Photography:
Vincenzo Mistretta                                        Vincenzo Mistretta
Ricardo Letelier Brecht

Original Music By:                                      Production Designer:
Osvaldo Torres                                             Carlos Baeza de la Torre
Franck Malesieuux
Marc Hoffelt
Aristote/Productions

Lighting Design:                                         Camera Operator:
Elizabeth Finnegan                                      Adam Cumins

Photographer:                                             French Translation:
Marten Czamanske                                      Sophie CHEGARAY   Unité Documentairies

 

 

Esta película está profundamente ligada a la historia reciente de Chile, donde hay muchos conflictos no resueltos relacionados con la dictadura de Pinochet que afectaron profundamente  la conciencia del país. A pesar de la negativa de los ex golpistas, la justicia está trabajando para traer a la palestra el tema de las violaciones a los derechos humanos en el país. Artistas de todos los géneros están involucrados en un renacimiento de la conciencia social, como los cineastas que exploran lo que pasó y lo que queda por hacer. También cabe mencionar el otro cine, el cine que pretende desconocer la Memoria y mostrarnos una visión incompleta de la historia.

La piedra y la Luna es un relato ficticio basado en situaciones reales de muchos de los presos políticos de la época. El lamentable encarcelamiento y el posterior exilio dejó huellas profundas en la memorio de los niños que sufrieron el trauma de la dictadura.

Para muchos de esos niños que ahora son adultos, la idea de ​volver es una utopía, un sueño con el temor de ser alienados por un país que no conocen, haber nacido en una familia que sólo ha podido recrear las referencias culturales a través de relatos orales e imágenes perdidas en la memoria.

Un país es mucho más que eso. Un país es un lugar infinito donde es imposible capturar todo lo que hay en una obra de arte sea cual sea la forma de representación. Que es casi imposible imaginar el retorno sin sentirse completamente perdidos y desconectados de la realidad.

La piedra y la Luna es una película única porque el tema es visto desde el exterior. El personaje (Emilia) quiere volver. No a la permanencia definitiva o tratar de volver a conectarse, porque ella entiende que sería imposible. Ella acepta su realidad y por tanto está protegida de los falsos sueños. Emilia tiene una enorme curiosidad por su pasado, y encuentra la oportunidad de viajar y explorar su país de nacimiento del cual fue sacada siendo niña.

Queremos entender este viaje psicológico y transmitirla en una película que todo el mundo puede apreciar, que no trate de dividir a los espectadores, si no para entender la humanidad y las experiencias de la protagonista. Trataremos de mostrar que el exilio no es una cuestión solo de geografía, sino que está internalizado para miles de personas que están marginadas en su propia tierra.

Cuando Emilia regresa a Chile hace un viaje hacia el futuro y no al pasado. Su viaje le permitirá vivir el futuro con una visión mucho más clara de lo que realmente le sucedió a sus padres, y la razón por la cual ella es la mujer que es. Las personas siempre buscan entendimiento cultural, y Emilia es la fusión de dos culturas, la Americana y la Chilena, ella necesita fusionar las dos facetas de su vida para sentirse completa.

Nosotros, los artistas jugamos un papel importante en la búsqueda de una vida mejor. Cualquier forma de arte es de vital importancia para la sociedad en la que vivimos y esta película en particular será un instrumento para la memoria.

Ricardo Letelier Brecht

 

Siempre he tenido una afinidad con las artes visuales ,desde muy pequeño, de hecho, recuerdo vívidamente la primera vez que mi padre me preguntó qué quería hacer cuando fuera grande y yo respondí inmediatamente que quería ser fotógrafo. Me he centrado en este objetivo a partir de entonces y mi primera oportunidad llegó cuando era un hombre joven en Ecuador y un director de noticias de una revista se me acercó para fotografiar la vida cotidiana de la gente a través de mi lente.

Allí comencé a entender el poder de las imágenes, la forma en que una historia podría cobrar vida cuando se utilizaron una serie de fotografías para contarla y eso me inspiró aún más a derramar mis energías en mi vocación. Más tarde, tuve la oportunidad de fotografiar a los bailarines en el Ballet Nacional, en Quito, donde el arte de las imágenes en movimiento se entretejen en mi fotografía y mi imaginación se disparó ya que había descubierto nuevos métodos con los cuales trabajar. De repente, la fotografía en sí ya no podía soportar todo lo que yo soñaba con hacer, con la adición de movimiento, el cine se convirtió en un mejor medio y el documental se convirtió en el vehículo que me permitiera contar la historia.

Mi primer documental fue filmado en el Páramo de los Andes, un lugar desolado donde muchos agricultores viven y trabajan la tierra lo mejor que pueden. Inspirados por su fuerza y ​​dignidad ,ser testigo de la dura vida de los campesinos tachando la vida de la tierra y su doble explotación cuando trataban de encontrar un futuro mejor en las ciudades , creamos Un Solo Camino, un documental de 60 minutos junto a mi compañero cineasta Carlos Baeza de la Torre. Fue entonces cuando empecé a dedicarme por completo y definitivamente a este nuevo arte, una nueva forma de comunicación, donde se integran por completo los hilos de – lenguaje, los mensajes, la belleza y la educación en el lente de la cámara. Me ofrecí a trabajar en películas de mis colegas para mejorar mi sentido de las imágenes, el sonido y la iluminación, el aprendizaje y compartir el arte con diferentes grupos. La edición fue la siguiente gran transformación y al igual que las otras cuerdas aprendí a tocar esas notas también. Y, por último, también experimenté las dificultades sentidas por la mayoría de mis colegas que es el financiamiento de los cineastas independientes, que es siempre tenue y difícil de alcanzar, sobre todo para los pequeños proyectos creativos.

escrito por Ricardo Letelier.

Vincenzo Mistretta

English

Vincenzo Mistretta es director de cine y artista visual. Nació en Palermo, Sicilia y emigró a los Estados Unidos con su familia cuando era niño. Ha vivido en Buffalo, NY, New York City; Roma, Italia, y Palermo, Sicilia. Comenzó su carrera como artista visual en 1989 al graduarse de Pratt Institute en Nueva York con un BFA en Pintura. Sus pinturas han sido exhibidas en Europa y en los EE.UU. y se encuentran en numerosas colecciones en Italia, los EE.UU. y Francia.

Mistretta comenzó a hacer películas en 1989 en la ciudad de Nueva York. Obtuvo una maestría en Estudios de Medios y Literatura Italiana de la Universidad de Buffalo en 1998 y una Maestría en Estudios de Medios de la misma institución en 2006. Ha trabajado en diversos géneros como experimental, narrativo y documental, a menudo utilizando un híbrido de los tres. Temas recurrentes en su rango de trabajo de la identidad cultural y lingüística con el género y la sexualidad a las preocupaciones formales con la esencia material de la película en sí. Su interés de larga data en el activismo político le ha llevado a producir una serie de documentales sobre las mujeres de Negro en la red de paz en Buffalo y Nueva York, y en 2006 fue galardonado con una beca Fulbright para continuar su investigación y documentación de Mujeres de Negro en Roma y en el resto de Europa . En 2011 recibió una beca de Canales de Squeaky Wheel / Buffalo Media Recursos para trabajar con la Coalición sin fines de lucro de Aire Limpio de WNY en Tonawanda , Nueva York en un documental sobre la organización. Después de que el proyecto había terminado, él mantuvo sus estrechos vínculos con el grupo y continúa trabajando en varios proyectos de vídeo, incluyendo un documental que examina los problemas ambientales críticos en el oeste de Nueva York.

Mistretta ha recibido una Miquel Vinciguerra cine Grant, así como becas y subvenciones del Niagara ( NY ) del Consejo de las Artes, el Condado de Erie ( NY) Consejo de las Artes , el Centro de Televisión Experimental , y otros. Ha proyectado y expuesto su obra a nivel internacional en salas y festivales , incluyendo abrir proyectos de vídeo y el Festival de Cine Arcipelago en Roma ; el Festival de Cine O’Curt en Nápoles ; Netwerk / Centro de Arte Contemporáneo , Bruselas , el Festival Internacional de Cine de Madrid y de la Internacional Festival de Cine Independiente en la ciudad de Nueva York. También ha presentado ponencias en varios congresos académicos sobre el género, la cultura popular, el cine italiano, y la globalización en la Universidad de Rutgers (Newark, NJ), en la Universidad de Buffalo , así como el 13 º Salón Internacional de Historia Oral en Roma, Italia.

Mistretta ha enseñado el cine, el análisis de la película, y documental de producción en la Universidad de Buffalo y SUNY Fredonia . También ha trabajado como curador Acefalo Galería de Arte en Palermo , Italia, y programador de medios en Abrir Proyectos de vídeo , un archivo de vídeo con sede en Roma, que facilita las proyecciones de videoarte / cine en toda la ciudad y en el extranjero . Su compañía de producción de video, La Ricecooker Productions, sirvió como base para su trabajo en comerciales de televisión y producciones independientes.

Es un honor para mí trabajar en el proyecto de la Memoria junto a mi compañero Ricardo Letelier Brecht. La piedra y la Luna es sin lugar a dudas una película original en la medida que proyecta el retorno dentro de un marco investigativo con miras al futuro.

escrito por Vincenzo Mistretta

anita,hija de la Memoria Chile…”soy hija de exiliados políticos y debido a eso nací en el exilio”.

TESTIMONIO ANA LORCA ,HIJA DEL EXILIO   http://hijoschile.blogspot.com/2008/02/testimonio-de-anita-lorca.html

[vuelvo.jpg]

Que difícil es ser parte de una historia que quisiera nunca hubiera pasado, pero lo mas difícil es que la gente entienda que uno es parte de ella, muchas veces me he topado con gente que me dice “pero tu no habías nacido” o “acaso tu lo viviste” o sea para, ¿poder opinar sobre la dictadura debería haber nacido antes o en el año 73’?. No lo creo así, porque si así fuera no podríamos opinar sobre la matanza de los judíos en las manos de los nazis porque no habíamos nacido o porque no lo vivimos directamente, hay gente tan cerrada de mente. Me llamo Ana Lorca y a pesar de haber nacido el año 80’ me considero parte de esta historia oscura de nuestro país, http://www.youtube.com/watch?v=u8y_0y-cT5g , nací el 10 de noviembre de 1980 en Holanda. Mis años en un exilio que no era el mió fueron buenos a pesar de estar lejos de mi familia, una familia que no conocía pero que siempre estuvo presente a través de fotos y cartas, tuve una gran familia compuesta por todos aquellos que estaban en el exilio. Fue a través de ellos que conocía las atrocidades y crímenes que se cometieron durante la dictadura, era triste saber que seres humanos eran capaces de hacer semejantes atrocidades como torturar, matar o desaparecer a otros seres humanos solo por el hecho de pensar distinto al régimen que se había impuesto por la fuerza derrocando a un presidente que había sido elegido democráticamente. Estando allá en Holanda en la casa se habla español y afuera obviamente teníamos que hablar en holandés, mis papas también nos llevaban de vacaciones a España para así no perder el idioma. Los años allá para mi no fueron difíciles ya que siempre fui un ciudadano holandés más. Año 87’ mi padre puede entrar a Chile y viene de visita con mi hermano, a su regreso nos informan que volveremos a Chile, eran distintas las emociones que sentía en ese momento, a pesar de tener tan solo 8 años, una era la emoción de conocer a MI familia ,esa familia que siempre desee tener, y por otro el dejar todo aquello que era parte de mi vida allá en Holanda,, mis amigos, colegio, una vida… Año 89’ fue el año del regreso, específicamente en febrero. Eran demasiadas las emociones que sentía, recuerdo que ver la cordillera me causo una emoción muy grande, de hecho mis palabras fueron “nunca me imagine que Chile era tan lindo” y lo dije muy fuerte, jajaja, me dio mucha vergüenza en ese momento. Al fin nos bajamos de el avión y la música que sonaba era “vuelvo” de Illapu, canción que hasta el día de hoy me emociona. Por fin conozco a mi familia abuelos, tíos, primos, etc. Esa familia que siempre quise tener y conocer esta ante mi, todos lloran la emoción de reencuentro de mis padres con sus seres queridos es una imagen que jamás borrare de mis recuerdos. Nunca pensé que lo difícil lo viviría aquí en Chile estudie 3 años en un colegio aquí en Nancagua (de los 8 años a los 10 años) y no fueron los mejores años de mi vida las burlas por el acento que tenia en ese tiempo, el hecho de haber vivido afuera son cosas que me juegan en contra al momento de ingresar al colegio me molestan, me persiguen, me golpean, quiero volver a Holanda quiero mis amigos, quiero mi colegio… pero ya se que este viaje era sin vuelta atrás y trato que todo esto mejore y lo logro de cierta manera, tristemente en años después mi mama comentando mi situación de esos años me di cuenta que no fue la única que sufrió este tipo de situaciones hay una mama que lo paso peor, ella se quedaba todos los días afuera del colegio mirando por las ventanas vigilando que a sus niños no los maltrataran, en esos años no existía la palabra bulling tan en boga estos días, sino que salías solo adelante y enfrentaban esos hechos solo. El año 92’ me voy a estudiar a San Fernando ingresando a un colegio me monjas ahí mi vida paso en calma, nadie me molestaba y mi ideología política que ya en esos años comenzaba a formarse no era problema para nadie. En el año 95’ ingreso a la educación media en el British College en San Fernando, aquí volverían los problemas en una clase de Ed. Cívica el profesor estaba hablando sobre el Golpe Militar a lo cual un compañero de clase pide permiso para hablar lanzando el siguiente comentario “Mister deberían haber matado a todos para el Pronunciamiento Militar” (comentario que escucharía a lo largo de mi vida) a lo cual yo le respondo si acaso el piensa que deberían haber matado a mi padre, jamás renegué ser hija de exiliados, pero había gente que simplemente no lo sabia, y en ese momento hubieron compañeros que tomaron otra actitud conmigo, se alejaron o simplemente siempre buscaban provocarme. Aunque tuve compañeros que se acercaron para saber sobre la dictadura, que fue, que paso, por que paso, etc. El momento de la detención en Londres de Pinochet fue el mas complicado, cuando se dio el fallo de los Lores me encontraba en el casino con un compañero y amigo, cuando al fin se decide que se queda allá nos abrazamos y celebramos, sin fijarnos que habían personas de otro curso ahí presente y en ese momento comenzaron a decirnos todo tipo de ofensas que nosotros no tomamos en cuenta era mas grande la alegría que sentíamos. Lamentablemente gente que consideraba amigos se alejaron e incluso nos enfrentamos por este hecho. El año 2000 mi hermano vuelve a Holanda, nunca se acostumbro y después de mucho tiempo se dio la posibilidad de que volviera a Holanda. Es triste para mi y mi familia que el este allá, este es otra de las grandes secuelas del exilio familias que quedan divididas y así como la nuestra hay muchas que el momento de volver a Chile los hijos se quedaron en los países que nacieron y que al final regresaron porque nunca se acostumbraron aquí. Si bien yo me acostumbre aquí en Chile, siempre he sentido ese sentimiento de pertenecer a dos lados, incluso vi la posibilidad de irme con mi hermano pero finalmente me quede aquí en Chile con mis padres y mi hijo. Es difícil vivir con ese sentimiento muchas veces de no saber adonde uno pertenece, si se es holandesa o chilena. Para mi el ingreso al ARCIS fue una gran alegría al fin estaba con personas que compartían la misma historia que nos vinculaba con esta dictadura de dolor, pesar, tristeza hice grandes amigos ahí. Amigos con los que compartimos nuestros historias, amigos con los que nos sentimos vinculados y responsables en esta historia. El 2 de mayo del año 2004 será una fecha que jamás olvidare, mi padre jamás nos había contado sobre lo que el había vivido estando detenido en San Fernando para el golpe militar, pero ese día el diario la Nación) publica su testimonio a raíz de que han descubierto que el torturados era cónsul en Honduras, he aquí un extracto de su testimonio: “El campesino Manuel Lorca Zamorano cayó en sus manos una noche poco después del 11. El capitán Ricardo Manríquez Pearson ordenó que lo desnudaran y lo amarraran a una silla. Lorca ya había sido sometido por él a electricidad y golpes. Pero esta vez Manríquez varió el método. Sus hombres retiraron la base de la silla y Lorca quedó sentado desnudo, con sus nalgas al descubierto. Entonces le metieron un fierro por el ano y activaron la corriente. Lorca aulló de dolor. Le quemaron el conducto anal.” “Días después el capitán lo fue a buscar a la cárcel donde lo habían trasladado. Lo llevó a la oficina del alcaide y le dijo “mira h…, mejor pásate a nuestro lado y te va a ir bien”. Lorca se negó. Manríquez se enrabió, tomó carrera, y corriendo hacia él saltó y le lanzó una patada de karateca que lo hizo revolcarse en el suelo por la violencia y el dolor. “Volvió a repetir lo mismo varias veces. Yo no podía más”, recuerda. No sabiendo más qué hacer, el capitán lo desafió a que se defendiera. “¡Pelea conche…, pelea!”, le ordenó. Pero Lorca no resistía el dolor tirado en el suelo. Botando sangre por todas partes, esa noche decidió morir. A solas en una celda, azotó fuertemente su cabeza contra el muro repetidas veces hasta quedar inconsciente. Pese a todo, sobrevivió.” Como hija este relato hasta el día de hoy me hacer llorar de rabia, impotencia, pena… Pero lo que mas me marco fue la frase final de mi padre: “Si la democracia es así, premiando asesinos, prefiero una dictadura donde al enemigo lo tengo al frente”. Jamás he podido entender como un gobierno del Sr. Ricardo Lagos que se suponía en “democracia” podía tener a semejante personaje como cónsul incluso dando clases magistrales a los soldados hondureños que viajaban a Irak en el año 2003. Lamentablemte este sujeto no será enjuiciado por sus crímenes, ya que me informaron que esta con un cáncer terminal en la fundación Arturo López Pérez, si es que ya no ha muerto, pero será Dios el que lo juzgara por sus crímenes ya que la justicia aquí en la tierra no lo hizo. Pero quedan tantos como el aun vivos y como no existe la justicia, debemos luchar por la justicia moral a través de las funas que la gente que los rodea sepan que papel cumplieron en este triste episodio de nuestra historia. Si los tribunales no tienen los cojones para hacerlo hagámoslo nosotros como responsables de la historia de este país, como parte de la historia de este país, como responsables de que esto no se olvide, como responsables de mantener viva la memoria para que estos hechos jamás vuelvan a ocurrir y queden impunes… “SI NO HAY JUSTICIA HAY FUNA!!!” Hoy en día me encuentro estudiando pedagogía en Ingles en la Universidad del Mar en San Fernando, aunque me he encontrado con gente que no tiene las mismas ideologías que yo he logrado forjar grandes amigos, de hecho mi mejor amiga tiene una postura política totalmente distinta a la mía, pero con respeto y tolerancia hemos logrado ser grandes amigas. No espero que este texto me quedara tan largo, pero desde el momento que me senté a escribir no pude parar, las palabras salían por si solas… Que difícil es ser parte de una historia que quisiera nunca hubiera pasado, pero lo mas difícil es que la gente entienda que uno es parte de ella, muchas veces me he topado con gente que me dice “pero tu no habías nacido” o “acaso tu lo viviste” o sea para, ¿poder opinar sobre la dictadura debería haber nacido antes o en el año 73’?. No lo creo así, porque si así fuera no podríamos opinar sobre la matanza de los judíos en las manos de los nazis porque no habíamos nacido o porque no lo vivimos directamente, hay gente tan cerrada de mente. Me llamo Ana Lorca y a pesar de haber nacido el año 80’ me considero parte de esta historia oscura de nuestro país, soy hija de exiliados políticos y debido a eso nací en el exilio, nací el 10 de noviembre de 1980 en Holanda. Mis años en un exilio que no era el mió fueron buenos a pesar de estar lejos de mi familia, una familia que no conocía pero que siempre estuvo presente a través de fotos y cartas, tuve una gran familia compuesta por todos aquellos que estaban en el exilio. Fue a través de ellos que conocía las atrocidades y crímenes que se cometieron durante la dictadura, era triste saber que seres humanos eran capaces de hacer semejantes atrocidades como torturar, matar o desaparecer a otros seres humanos solo por el hecho de pensar distinto al régimen que se había impuesto por la fuerza derrocando a un presidente que había sido elegido democráticamente. Estando allá en Holanda en la casa se habla español y afuera obviamente teníamos que hablar en holandés, mis papas también nos llevaban de vacaciones a España para así no perder el idioma. Los años allá para mi no fueron difíciles ya que siempre fue un ciudadano holandés más. Año 87’ mi padre puede entrar a Chile y viene de visita con mi hermano, a su regreso nos informan que volveremos a Chile, eran distintas las emociones que sentía en ese momento, a pesar de tener tan solo 8 años, una era la emoción de conocer a MI familia ,esa familia que siempre desee tener, y por otro el dejar todo aquello que era parte de mi vida allá en Holanda mis amigos, colegio, una vida… Año 89’ fue el año del regreso, específicamente en febrero. Eran demasiadas las emociones que sentía, recuerdo que ver la cordillera me causo una emoción muy grande de hecho mis palabras fueron “nunca me imagine que Chile era tan lindo” y lo dije muy fuerte jajaja, me dio mucha vergüenza en ese momento. Al fin nos bajamos de el avión y la música que sonaba era “vuelvo” de Illapu, canción que hasta el día de hoy me emociona. Por fin conozco a mi familia abuelos, tíos, primos, etc. Esa familia que siempre quise tener y conocer esta ante mi, todos lloran la emoción de reencuentro de mis padres con sus seres queridos es una imagen que jamás borrare de mis recuerdos. Nunca pensé que lo difícil lo viviría aquí en Chile. Estudie 3 años en un colegio, aquí en Nancagua (de los 8 años a los 10 años) y no fueron los mejores años de mi vida… las burlas por el acento que tenia en ese tiempo, el hecho de haber vivido afuera son cosas que me juegan en contra al momento de ingresar al colegio …me molestan, me persiguen, me golpean, quiero volver a Holanda quiero mis amigos, quiero mi colegio… pero ya se que este viaje era sin vuelta atrás y trato que todo esto mejore y lo logro de cierta manera, tristemente en años después mi mama-comentando mi situación de esos años- me di cuenta que no fue la única que sufrió este tipo de situaciones, hay una mamá que lo paso peor, ella se quedaba todos los días afuera del colegio mirando por las ventanas vigilando que a sus niños no los maltrataran, en esos años no existía la palabra bulling tan en boga estos días, sino que salías solo adelante y enfrentaban esos hechos solo. El año 92’ me voy a estudiar a San Fernando ingresando a un colegio me monjas ahí mi vida paso en calma, nadie me molestaba y mi ideología política que ya en esos años comenzaba a formarse no era problema para nadie. En el año 95’ ingreso a la educación media en el British College en San Fernando, aquí volverían los problemas. En una clase de Ed. Cívica el profesor estaba hablando sobre el Golpe Militar a lo cual un compañero de clase pide permiso para hablar lanzando el siguiente comentario “Mister deberían haber matado a todos para el Pronunciamiento Militar” (comentario que escucharía a lo largo de mi vida) a lo cual yo le respondo si acaso el piensa que deberían haber matado a mi padre, jamás renegué ser hija de exiliados, pero había gente que simplemente no lo sabia, y en ese momento hubieron compañeros que tomaron otra actitud conmigo, se alejaron o simplemente siempre buscaban provocarme. Aunque tuve compañeros que se acercaron para saber sobre la dictadura, que fue, que paso, por que paso, etc. El momento de la detención en Londres de Pinochet fue el mas complicado, cuando se dio el fallo de los Lores me encontraba en el casino con un compañero y amigo, cuando al fin se decide que se queda allá nos abrazamos y celebramos, sin fijarnos que habían personas de otro curso ahí presente y en ese momento comenzaron a decirnos todo tipo de ofensas que nosotros no tomamos en cuenta era mas grande la alegría que sentíamos. Lamentablemente gente que consideraba amigos se alejaron e incluso nos enfrentamos por este hecho. El año 2000 mi hermano vuelve a Holanda, nunca se acostumbró y después de mucho tiempo se dio la posibilidad de que volviera a Holanda. Es triste para mi y mi familia que él este allá, esta es otra de las grandes secuelas del exilio familias que quedan divididas y así como la nuestra hay muchas que el momento de volver a Chile los hijos se quedaron en los países que nacieron y que al final regresaron porque nunca se acostumbraron aquí. Si bien yo me acostumbre aquí en Chile, siempre he sentido ese sentimiento de pertenecer a dos lados, incluso vi la posibilidad de irme con mi hermano pero finalmente me quede aquí en Chile con mis padres y mi hijo. Es difícil vivir con ese sentimiento muchas veces de no saber adonde uno pertenece, si se es holandesa o chilena. Para mi el ingreso al ARCIS fue una gran alegría al fin estaba con personas que compartían la misma historia que nos vinculaba con esta dictadura de dolor, pesar, tristeza, hice grandes amigos ahí. Amigos con los que compartimos nuestros historias, amigos con los que nos sentimos vinculados y responsables en esta historia. El 2 de mayo del año 2004 será una fecha que jamás olvidare, mi padre jamás nos había contado sobre lo que el había vivido estando detenido en San Fernando para el golpe militar, pero ese día el diario la Nación (http://www.lanacion.cl/p4_lanacion/antialone.html?page=http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20040501/pags/20040501211846.html) publica su testimonio a raíz de que han descubierto que el torturados era cónsul en Honduras, he aquí un extracto de su testimonio: “El campesino Manuel Lorca Zamorano cayó en sus manos una noche poco después del 11. El capitán Ricardo Manríquez Pearson ordenó que lo desnudaran y lo amarraran a una silla. Lorca ya había sido sometido por él a electricidad y golpes. Pero esta vez Manríquez varió el método. Sus hombres retiraron la base de la silla y Lorca quedó sentado desnudo, con sus nalgas al descubierto. Entonces le metieron un fierro por el ano y activaron la corriente. Lorca aulló de dolor. Le quemaron el conducto anal.” “Días después el capitán lo fue a buscar a la cárcel donde lo habían trasladado. Lo llevó a la oficina del alcaide y le dijo “mira h…, mejor pásate a nuestro lado y te va a ir bien”. Lorca se negó. Manríquez se enrabió, tomó carrera, y corriendo hacia él saltó y le lanzó una patada de karateca que lo hizo revolcarse en el suelo por la violencia y el dolor. “Volvió a repetir lo mismo varias veces. Yo no podía más”, recuerda. No sabiendo más qué hacer, el capitán lo desafió a que se defendiera. “¡Pelea conche…, pelea!”, le ordenó. Pero Lorca no resistía el dolor tirado en el suelo. Botando sangre por todas partes, esa noche decidió morir. A solas en una celda, azotó fuertemente su cabeza contra el muro repetidas veces hasta quedar inconsciente. Pese a todo, sobrevivió.” Como hija este relato hasta el día de hoy me hacer llorar de rabia, impotencia, pena… Pero lo que mas me marco fue la frase final de mi padre: “Si la democracia es así, premiando asesinos, prefiero una dictadura donde al enemigo lo tengo al frente”. Jamás he podido entender como un gobierno del Sr. Ricardo Lagos que se suponía en “democracia” podía tener a semejante personaje como cónsul incluso dando clases magistrales a los soldados hondureños que viajaban a Irak en el año 2003. Lamentablemte este sujeto no será enjuiciado por sus crímenes, ya que me informaron que esta con un cáncer terminal en la fundación Arturo López Pérez, si es que ya no ha muerto, pero será Dios el que lo juzgara por sus crímenes ya que la justicia aquí en la tierra no lo hizo. Pero quedan tantos como el aun vivos y como no existe la justicia, debemos luchar por la justicia moral a través de las funas que la gente que los rodea sepan que papel cumplieron en este triste episodio de nuestra historia. Si los tribunales no tienen los cojones para hacerlo hagámoslo nosotros como responsables de la historia de este país, como parte de la historia de este país, como responsables de que esto no se olvide, como responsables de mantener viva la memoria para que estos hechos jamás vuelvan a ocurrir y queden impunes… “SI NO HAY JUSTICIA HAY FUNA!!!” Hoy en día me encuentro estudiando pedagogía en Ingles en la Universidad del Mar en San Fernando, aunque me he encontrado con gente que no tiene las mismas ideologías que yo he logrado forjar grandes amigos, de hecho mi mejor amiga tiene una postura política totalmente distinta a la mía, pero con respeto y tolerancia hemos logrado ser grandes amigas. No espero que este texto me quedara tan largo, pero desde el momento que me senté a escribir no pude parar, las palabras salían por si solas… http://hijoschile.blogspot.com/http://hijoschile.blogspot.com/

Ver en La nación.cl  http://www.lanacion.cl/noticias/opinion/cartas/consul-torturador-iii/2004-05-08/184222.html#

09/05/2004 | ENVIAR | IMPRIMIR

CÓNSUL TORTURADOR III

Domingo 9 de mayo de 2004

Señor director:

Me dirijo a Ud. para felicitarlos por denunciar a Ricardo Manríquez Pearson, uno de los personajes más temidos y odiados por las personas que sufrieron torturas de su parte en la dictadura militar.

Mi padre, Manuel Lorca Z., fue uno de los que entregaron su testimonio a este medio informativo. Para mí como hija fue impresionante leer las palabras de mi padre y de las otras personas que sufrieron junto a él a manos de este ser, que no puedo llamar humano. Espero que otros medios también informen sobre esto y no permitir que personas que hicieron tanto daño tengan cargos que son pagados con el esfuerzo de todos los chilenos.

Ana Luisa Lorca Cornejo

RESPUESTA DEL DIRECTOR

Gracias por sus comentarios. Me emocionó particularmente la carta escrita por la hija de Manuel Lorca, Ana Luisa, y siento que una parte de la reparación que el país les debe a los torturados es ofrecerles espacio en un diario para contar su caso.

RECUERDOS DEL ESTE…

recuerdos del este…

carnetdeelev1.jpg  

 

El carnet del alumno socialista

Ion Manolescu,

Centro de Investigación del  Imaginario (Cluj, Rumania)

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“El carnet del alumno es el espejo de la actividad escolar y de la conducta del alumno. La calidad de alumno debe reflejarse  en la actitud, la perseverancia y el entusiasmo ante el aprendizaje y el trabajo, en el comportamiento correcto y digno en la escuela y en la sociedad.”

Con estas palabras se abre el  Carnet de alumno (modelo 1976), un rectángulo de cartón forrado en tela  de color dudoso (gris guarén, o conchevino putrefacto) y formato imposible; en la tapa se haya el escudo de la Republica Socialista Rumania. ¿Pero quien lo escribió? Una persona, un colectivo, o una institución? El Partido Comunista Rumano? El Ministerio de Educación? El compañero Nicolae Ceausescu? El enigma parece ser completo, pero el nombre del autor-propagandista, quien le impóne al alumno una altitud y un código de conducta digno de los campos de concentración, es desconocido. 

Los misterios y confuciones de la enseñanza socialista,  si desplazan en el mismo anonimato de la coherción psico-pedagógica. Del mismo carnet el alumno, en su uniforme y alineado en  los bancos de la escuela, también se entera que tiene “el deber” de tener consigo el carnet permanentemente (incluso en la hora de educación física), que “está obligado” a mostrárselo  al jefe de curso o al director de la escuela “cada vez que se lo pida” y además, al juicio  comunista de vigilancia y control empujado desde el espacio público hacia el privado, que tiene “el deber” de mostrárselo a sus padres “para su conocimiento y su firma”. Para que no haya duda, la voz anónima  pero  ejemplar, de la enseñanza  socialista, suma los “deberes” con las “sanciones”, en la buena tradición chino-coreana de la militarización de la educación: “La pérdida del carnet de alumno tiene como consecuencia la sanción del alumno”.
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Asociada tanto a la reenseñanza  estalinista de la época de Dej, como a la de la disciplina “humanista” de la era de Ceausescu, la militarización de la educación en los años ´70 y ´80 aparece como una concesión ideológica y metodológica,  natural de la politización de la educación. En el fondo  organizada como un mini-ejército nacional, fácil de instruir y de manipular, la masa de pioneros reclutada obligatoriamente desde la edad de los 6-7 años en el sistema comunista, tenía que dar rápidamente un paso adelante (“Adelante, pioneros orgullosos!”, es el  refrán de un famoso canto patriótico) hacia el estado de base de cuadros del PCR (Partido Comunista Rumano).
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El “desiderátum” ceausescano de la creación y activación del “Hombre Nuevo” (robot político preparado para ejecutar fielmente las orden del  Partido) había sido anunciado desde las tésis de julio 1971 (“Tendrá que ser elevado el espíritu de responsabilidad y el papel de los cuadros didácticos en la formación político-ideológica de los alumnos y estudiantes”;  en el diario Vatra, Tirgu-Mures, nr.8/2001, pag.3) y reforzado cuatro años más tarde por el Programa del PCR, donde se habla de “la preparación de las masas de jóvenes desde el punto de vista profesional y político, la participación activa de éstos para llevar a cabo el programa general del partido” (Buc., Editura Politica, 1975, pag.138). Es decir, en la “época de oro”, la escuela se transforma en la cuna y rampa de lanzamiento de los futuros comunistas.
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Al alumno se le prohíbe “frecuentar restorantes sin la compañía de sus padres” y también “fumar, frecuentar bares, cafés, casinos, y jugar juegos de azar”. Estas advertencis psicopedagógicas con odor a ética anticapitalista, difícilmente esconden la imagen negativa construida por el Partido sobre el junior con su nro. matrícula llevada sobre el pecho o en el brazo izquierdo (para poder ser acusado a la escuela por los ciudadanos de la calle en caso de mala conducta), con la intención de precaver los “exesos” y llevarlo por “el buen camino”. (….). Lejos de nacer con sangre, patente y actitud de comunista, los escolares parecen más que nada estar predispuestos a convertirse en borrachos, cafeteros y frecuentadores de boliches, comportamientos que el Partido debe eliminar desde la raíz, con el espíritu de  la “moral socialista”.   
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Las obligaciones cáen aún más en lo ridículo cuando el alumno es seguido hasta la calle por el Partido vigilante y todopoderoso. Al alumno se le pide “no cicular agarrado de los medios de transporte colectivos, en las escaleras o en sus partes laterales”.  La idea de imaginarse unos metodistas políticos corriendo detrás de un bus para aplicar el reglamento, suena absurda. Además, en la “época de oro” (la época de Ceausescu), los medios de transpote pasaban tan rara vez,  que se formaban aglomeraciones en los paraderos y la única forma de viajar era “agarrado” de las puertas del vehículo.  ( ………………. )

 

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El análisis del rol negativo que jugó, comenzando en los años ´70, la aplicación de los Derechos y Deberes didácticos descritos en el Carnet de alumno, puede ser un primer (y necesario) paso para entender los componentes psico-sociales actuales y las preferencias políticas actuales de los rumanos. Si nos preguntamos hoy, 16 años después de la “revolución anti-comunista”, por qué la sociedad autóctona aún está impregnada de personas y sistemas de poder, y de influencia comunista/securista o, aún más grave, por qué aún se conservan en la mente individual y colectiva los antiguos reflejos totalitarios del miedo y obediencia ante el autoristarismo, el centralismo y el directivismo de tipo socialista/ceausesista, una de las respuestas puede obtenerse de la lectura del último parágrafo del Carnet del alumno: “Alegrandose de las condiciones maravillosas creadas por el estado socialista, de los derechos que tiene y cumpliendo con conciencia con sus deberes, el alumno podrá ser un ciudadano de vigor de nuestra patria, la Republica Socialista Rumania”. El Partido-estado crea las “condiciones maravillosas” para las formaciónes individuales; al alumno no le queda más que aceptarlas en silencio, desde el primer año hasta la madurez, en su camino de oyente hacia la ciudadanía “de vigor” del esclavismo psicopolítico.

 

“Creo que la Memoria es una batalla que debe darse”

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por la paz Villa Grimaldi. http://www.villagrimaldicorp.cl/ (Photo credit: Wikipedia)
Villa Grimaldi
Villa Grimaldi (Photo credit: rodrigodizzlecciko)
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Parque de la Paz / Villa Grimaldi in Santiago de Chile (Photo credit: Wikipedia)
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Archivo Oral Villa Grimaldi. EXILIO-RETORNO

COLECCIÓN ARCHIVO ORAL MEMORIAS I: CÁPSULA: Experiencia del Exilio
de Corporación Villa Grimaldi PLUS hace 1 año
– Expulsión
– Llegada al país de exilio
– Actividades (laborales, académicas)
– Organización y resistencia política en el exilio
– Retorno

 

PUBLICACIONES : CRÓNICAS

Versión impresora

Exilio chileno: 1973-1990 
Carmen Pinto Luna

 

Ana Vásquez define el exilio como un castigo que se les impone a las personas privándolas del derecho de vivir en su propia patria, la que se vive en general como una injusticia e impone elregreso como único medio de reparación, es probablemente una de las razones por las cuales la idea de retorno es uno de los mitos constitutivos de la comunidad en exilio. Para los chilenos el exilio y el retorno al país se acoplan como una causa y su consecuencia, el retorno se impone por lo tanto como el único fin lógico. (Vásquez, 1988[1]).

Sobre el número de chilenos que partió al exilio las cifras son vagas y difusas, y hasta hoy no hay un consenso sobre la cantidad exacta de personas que se vieron afectadas.  En lo que si hay consenso es a la hora de señalar que el destierro significó un gran dolor, y un giro en 180 grados en sus vidas, tanto para los que partieron, los que trataron de iniciar una nueva vida, los que retornaron, como para los que decidieron quedarse por razones diversas,  todos además coinciden en que el exilio nunca fue dorado.

En el caso de Chile, junto con el exilio político se constituyó un exilio llamado económico. El desempleo, condición consustancial a la implementación de un nuevo modelo político y económico, es en la práctica una forma más de represión que afectando a trabajadores, técnicos y profesionales, obliga a miles de ellos a buscar horizontes en otros países. Como lo señala Marina Franco, la decisión personal de abandonar el país se produce  porque juzgaron su permanencia en el país “de alto riesgo para la supervivencia propia o de los seres cercanos, o porque las condiciones represivas prohibían el ejercicio de una profesión política, cultural o laboral” (Franco, 2008[2]).

Es claro, que los emigrantes chilenos que salieron o fueron expulsados del país a consecuencia del golpe de Estado fueron refugiados que huían de la represión política. No podría haber, en efecto, situación más evidente en el caso chileno luego del golpe militar, y parece casi indecente hacerse la pregunta si tuvieron que partir de manera forzada, es claro que esta fue, aún por razones económicas, asociada a la idea de una necesidad imperiosa o forzosa. Las formas de represión vividas por cada uno: detención, tortura, muerte o desaparecimiento de algún familiar o amigo, condicionaron  esta decisión.

Los exiliados, en su gran mayoría, pensaban constantemente en el retorno y es ahí donde el exilio se diferencia de otras migraciones de tipo económico, para estos últimos el regreso es en cualquier momento posible. “Quienes salieron de manera forzada, no pueden retornar al país sin exponerse a los riesgos de los cuales huyeron. Por lo demás, cuando una persona se beneficia de una protección internacional acordada por la Convención de Ginebra, no puede reclamar la protección de su país ni puede volver a él sin riesgos de perder el estatuto de refugiado. (Gaillard, 1997[3]).

Al mismo tiempo se vive una situación de aislamiento y desarraigo graficada por un “estoy aquí, pero no pertenezco“. Las casas de los exiliados eran como un país en miniatura. Ismael: “hablábamos español al interior de la casa, estaban las fotos de Allende y de Víctor Jara, escuchábamos los discos de los Quila. La familia, desde Chile, tejió una red de amor, conectándonos a través de cartas, dibujos, conversaciones grabadas”.

El choque cultural se manifiesta en formas y períodos diversos. El exiliado vive una situación disociada entre los requerimientos inmediatos de adaptación y sobrevida que le imponen las condiciones del país y el anhelo siempre presente de retornar a la patria. La gran mayoría vivió muchos años de exilio sin deshacer las maletas. Sebastián: “mi mamá tenía las maletas literalmente listas, porque pronto volveríamos a Chile, nunca estuvo en nuestra familia la idea de quedarnos en otro país, por eso tampoco solicitamos la nacionalización”.

La patria se idealiza petrificándola en formas pretéritas conservadas en el recuerdo. En ocasiones los análisis políticos hicieron creer “que antes de fin de año estaremos de vuelta”, lo que refuerza el sentimiento de transitoriedad. Angélica: “siempre tuvimos un sillón que recogimos de la calle, mi papá lo tapizó y, una mesa que nos regalaron a la cual mi papá le puso una tabla para agrandarla, en los once años de exilio nunca la cambiamos”.

Se fortalecen entonces mecanismos de defensa que incluyen, entre otros, el reforzamiento de patrones tradicionales de relación intrafamiliar, la reclusión en un marco de interacciones estrechas (el grupo partidario, el núcleo de chilenos), el refugiarse en la noticia sobre y desde Chile, la que se vive siempre con atraso.

Memoria del exilio: Al articular el concepto de memoria en el espacio público en lo referente al exilio asistimos a que dicha categoría analítica está afecta a un vaciamiento de su propia palabra en un contexto post dictatorial que ha naturalizado el orden social. Para Nelly Richard la condición “post” no puede sino evocar un constante pensamiento sufriente atrapado en el recuerdo del ayer y la injusticia del hoy, vaciándose la densidad de la propia historia que transita entre el querer olvidar-recordar, quedando ésta exiliada a ser una narrativa del no acontecimiento. (Richard, 1998[4]).

El exilio ha sido la violación de los derechos humanos que menos ha sido tematizada. A la negación en el discurso social del exilio como una experiencia limite se agrega la ausencia de espacios colectivos donde dicha vivencia pueda ser reflexionada. “Así, por ejemplo, en las conmemoraciones del trigésimo aniversario del golpe de Estado en Chile, un tema ausente de las discusiones sobre la memoria fue, precisamente, el exilio y el retorno.Los seminarios, debates y mesas redondas no lo abordaron, probablemente porque no lo consideraron importante”. (Rebolledo, 2006[5]).

El fenómeno del exilio es mucho más que un accidente en la biografía de muchos desterrados, pervive en la memoria de quienes vivieron esa experiencia, existiendo diferentes memorias, entre las cuales las más notorias son el exilio como traición y, el exilio como oportunidad. El silencio está en las propias familias de las víctimas, en parte porque el dolor sigue estando presente. Sebastián: “a mi tío Mario le sacaron la mugre, lo pasó pésimo, eso fue comentario de familia, se dio en una sobremesa. Mario le contó a una sola persona, a mi abuela, le dijo yo le cuento pero nunca más me habla del tema, no me pregunte nunca más, no quiero  hablar del tema”. Ítalo: “Mi padre, hoy cuando se toma una copa, llora y nos pide disculpa, a mí, a mis hermanas, pero por qué, nosotros no fuimos consecuencia de sus decisiones sino de otros, mi viejo estuvo en Villa Grimaldi y nunca ha dicho que le pasó”. 

En los relatos de hijos de exiliados-retornados de Francia, se hace evidente que sus memorias pugnan por abrirse paso negándose al olvido, reconocen la validez de la lucha de sus padres, en muchos casos han tomado “la antorcha” que les dejaron, con orgullo y responsabilidad. Obviamente el tiempo ha trabajado de manera diferente en cada uno de ellos, pero todos vehiculan una memoria de la cual se sienten herederos y si bien no se consideran víctimas directas, asumen que sus vidas son la consecuencia del exilio de sus padres.

Como ya se ha dicho, el exilio en Chile no es un tema de conversación pública. Es como si el retorno hubiera sido una compensación al castigo y con eso se cierra el paréntesis en las vidas de tantas personas, a las que se agregan las generaciones siguientes, hijos y nietos. Un muro invisible sigue separando a los que se quedaron con quienes salieron, eufemismo que sortea nominar el drama, y en el que subyace el miedo y desconocimiento de unos sobre otros. Pero sobre todo, no se habla de la historia del exilio, es una historia muy difícil de escribir. Se trata de las vidas truncadas y recomenzadas en más de cincuenta países de todos los continentes de alrededor un millón de compatriotas.

Cada cual habla del exilio sobre su propia experiencia y sentir. Para algunos fue una tragedia personal sin remisión; algunos se suicidaron no pudiendo soportar la vida fuera de su hábitat natural, para muchos fue una oportunidad de estudiar, de adquirir una conciencia más profunda de lo que somos como país, de la historia y del futuro deseado,  Hubo también quienes se extrañaron, quienes no quisieron dejar atrás lo vivido en Chile e iniciar una vida nueva. Son los menos.

Para los hijos, el retorno a Chile significó una experiencia muy dura, especialmente para quienes volvieron antes de 1989 y se vieron obligados a vivir bajo la misma dictadura que expulsó a sus padres del país. La vigilancia funcionaba sin cesar, la mirada sobre el que volvía estaba por doquier, el retornado se enfrentaba a un Chile herido por  la aplicación de políticas de violencia y mecanismos de represión aún en vigor. Michelle: “dejé de hablar por mucho tiempo para que no notaran mi acento y no tener que mentir en torno a mi padre. Después de ir de colegio en colegio, llegué al Liceo Latino-Americano, ese mismo año tres profesores fueron degollados[6]”. Jerónimo: “Una semana después de mi llegada, ese once de septiembre hubo tres muertos. Pinochet tenía todo el poder que quería.  Fue súper traumático enfrentarse a una situación que no era la que uno esperaba. De afuera se veía  como  que la lucha era del conjunto del pueblo para derrotar a la dictadura y te das cuenta que la mitad de la gente votó por mantener el sistema.

La segunda generación, la de los hijos que salieron pequeños o que nacieron en el exilio, tiene una memoria particular sobre sus propias vivencias, pero comprenden aun mejor la situación de sus padres pues para algunos de ellos el retorno es el inicio de su propio exilio o la conciencia de no ser de acá ni de allá. Sara: “finalmente mirando hacia atrás, es el mismo movimiento pero a la inversa de lo que vivieron los papás, llegar a un país que no conoce, que no eligió”.

En sus testimonios se puede identificar una memoria del exilio como un tiempo en que la vida cotidiana se vivía de manera paralela, entre un allá y un acá, entre Chile y el país de acogida, entre el país de sus padres y el país en el cual ellos crecieron o nacieron, donde se formaron. No lo vivieron como un drama, es lo que les tocó. Claudio: “me distinguía en todo, en la forma de hablar, me llamaban el gringo, fue una experiencia y una fatalidad; es lo que me toca vivir pensé, vamos para adelante no más. Cuando llegué acá mucha gente apoyaba al régimen y no lo podía creer, no saben lo que pasó me preguntaba”.  

En la mayoría de las familias se conservó el idioma y la cultura, donde la música, la literatura, los afiches, las fotografías, la  artesanía, la gastronomía y, hasta la bandera nacional y las partidarias fueron su mundo propio. Jerónimo: “Siempre supe que era chileno, aunque desde que tengo uso de razón fui bilingüe, participaba en todas las actividades relacionadas con Chile junto a mis padres, y otros niños hijos de chilenos, en mi pieza tenía las banderas del partido y las del FPMR”.

Las memorias de los hijos son un  reflejo del exilio de los padres proyectado sobre ellos, aun cuando para algunos la idea de Chile era lejana o muy abstracta. Conscientes o no, los padres transfirieron a los hijos una parte de su destino de exiliados, por un lado subsiste una admiración por el compromiso adquirido por los padres en aras de un mundo mejor, más igualitario y por otro, un sentimiento de profunda injusticia y frustración al momento del retorno, experiencia que en muchos casos convierte a los padres en víctimas por segunda vez a los ojos de sus hijos.

 La compenetración con la historia de sus padres es tal, que aun cuando no estén comprometidos políticamente en el sentido de militancia partidaria, se sienten portadores y asumen una herencia humanista, de tolerancia, de respeto por los derechos humanos, de solidaridad con las luchas actuales por conquistar una sociedad más justa, como es el caso, por ejemplo, de la lucha de los estudiantes, donde participan muchos nietos de exiliados.

Muchos, incluso los que nacieron en otro país, se autocalifican como “nosotros los exiliados” o “nosotros los retornados”, y si bien hubo frustración, discriminación, sintieron rabia por haber dejado el país donde se criaron, hoy se han adaptado al país y sienten que es importante aportar, desde los diferentes lugares donde actúan: el arte, el sindicalismo, la academia, la educación, para producir los cambios por los que sus padres lucharon y como dice Ismael: “porque aquí empezó todo, la historia de nuestros padres que se comprometieron con el gobierno de la Unidad Popular, que abrazaron la causa de los más necesitados”. O, Ana: “cuando llegué a Chile echaba de menos a mis amigos, que eran todos africanos. Pero volví a vivir allá y me quise volver a Chile. Con el paso del tiempo, y sin caer en nacionalismos baratos, uno se va chilenizando y va ‘cachando’ la cultura. Ahora miro Francia con otros ojos, agradezco la oportunidad, pero mi interés está acá. Hay una energía que me llama mucho la atención y quiero que mi hijo lo viva y lo sienta”.

 UNLP. Septiembre 2012

 

[1] Vásquez, Ana y Araujo, Ana María (1988) Exils latino-américains: La malédiction d’Ulisse. Paris: Ciemi L’Harmattan.

[2] Franco, Marina (2008) El exilio, Argentinos en Francia durante la dictadura. Buenos Aires: Siglo XXI.[3] Gaillard, Anne Marie (1997) Exils et retours : Itinéraires chiliens. Paris: Ciemi L’Harmattan.[4] Richard, Nelly (1998). Residuos y Metáforas. Ensayos de crítica cultural sobre el Chile de la Transición. Santiago: Cuarto Propio.[5] Rebolledo, Loreto (2006) Memorias del desarraigo. Testimonios de exilio y retorno de hombres y mujeres de Chile. Santiago de Chile: Catalonia.

[6] Fue el secuestro y asesinato de tres miembros del Partido Comunista de Chile, perpetrado por Carabineros en 1985, Manuel Guerrero, Santiago Nattino, José Manuel Parada.

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 Referencia
Carmen Pinto Luna.  “Exilio chileno: 1973-1990 .”  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   14 de Septiembre de 2012.
 <  http://virginia-vidal.com/publicados/cronicas/article_491.shtml >
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Les retours des enfants de l’exil chilien.

Les retours des enfants de l’exil chilien
L’empreinte du politique dans les parcours d’insertion1
C’est sous un angle générationnel que la question des retours2 sera ici abordée : les
retours d’enfants d’exilés politiques chiliens3. C’est‐à‐dire de jeunes gens qui ne sont bien
souvent pas nés, à moins qu’ils n’y aient que très peu vécu, dans le pays d’origine de leurs
parents4. Le terme de retour est donc sémantiquement incorrect pour qualifier leur
migration. Pourtant, ces jeunes sont communément appelés retornados5 que ce soit à
l’intérieur de la « communauté » exilée ou de la société chilienne comme dans leur propre
discours : « Moi, je ne retournerai jamais au Chili sans mon père », dit en cours d’entretien Diego
(22 ans, graphiste, né en France et qui n’a jamais été au Chili). La littérature scientifique, pour
le moins francophone et hispanophone, portant sur le retour reprend également cette
terminologie sans l’interroger. Et il en va de même dans la manière d’appréhender la
(ré)insertion de ces jeunes gens dans la société chilienne, elle semblerait aller de soi et ne pas
devoir poser problème « puisqu’ils sont chiliens » ! Les réalités sont évidemment toutes autres.
Mais dans les mentalités, aller au Chili, ce serait donc y retourner même si on n’y a jamais
vécu. C’est ainsi la filiation qui serait prédéterminante dans l’attribution de l’appartenance à
un ensemble national. Ce qui est somme toute assez répandu dans les représentations
communes sur ceux que l’on nomme les « secondes générations », et qui sont constamment
renvoyés à la « culture » du pays « d’origine », c’est‐à‐dire celui de leurs parents.
Il y aurait‐il eu transmission d’une identité nationale, d’une identité culturelle, et peutêtre
dans le contexte chilien d’une identité politique ? C’est aux modalités et contenus de ces
transmissions que je m’intéresserai dans un premier temps de cette communication. Il
semble en outre impensable d’aborder une problématique identitaire sans rappeler combien
les identités ne sont pas des données naturels, mais qu’elles sont au contraire des construits,
élaborés et constamment réélaborés dans des rapports sociaux, engageant ceux qui nomment
(et qui ont le pouvoir de nommer et d’imposer ces noms), et ceux qui sont nommés et/ou se
nomment parfois eux‐mêmes. La question des attributions identitaires, ici celle de retornado
tout particulièrement, et l’influence de celles‐ci dans les relations qu’ont ces jeunes migrants
avec le Chili (en tant que représentation mêlant la terre, la patrie et son histoire nationale, le
peuple chilien et « sa culture ») constitueront un autre temps de l’analyse. Je privilégierai ici
l’angle du politique6, car c’est bien là la spécificité de la migration chilienne d’alors. Aux
1 Fanny Jedlicki, doctorante à l’université Paris 7, URMIS.
2 C’est à la diversité des situations que l’on est confronté quand on étudie la question du retour des migrants en
général. Ainsi dans le cas chilien, ce sont les appartenances socio-économiques, générationnelles, politiques, les
périodes de départ et de retour ainsi que les pays d’exils de chacun qui font varier les situations.
3 Suite au coup d’état du 11 septembre 1973 dirigé par Augusto Pinochet et la répression violente menée contre
les militants et sympathisants de l’Unité Populaire, 250 à 500 000 Chiliens prennent les routes de l’exil.
4 Il y a bien sûr des enfants plus âgés qui ont quitté le Chili avec leurs parents, mais l’exil aurait plus
massivement touché une population jeune, n’ayant souvent pas encore constitué de famille.
5 Littéralement : « retournés ». Je conserverai ce substantif espagnol employé pour qualifier les Chiliens revenus
vivre au pays
6 Je n’exploiterai pas toute la richesse du matériel récolté durant mon travail de terrain, réalisé pour ma thèse de
sociologie. Cette dernière porte sur les retours des enfants de réfugiés chiliens, et une partie de son terrain
consiste en une soixantaine d’entretiens approfondis auprès de jeunes retornados, âgés de 20 à 40 ans, issus
essentiellement de la classe moyenne, venus d’Amérique Latine et Centrale, d’Europe, d’Afrique et d’Amérique