A 40 años del golpe de Estado en Chile: usos y abusos en la historia – Seminario en GAM

A 40 años del golpe de Estado en Chile: usos y abusos en la historia – Seminario en GAM

A 40 años del golpe de Estado en Chile: usos y abusos en la historia – Seminario en GAM

Los departamentos, institutos y escuelas de Historia de la Universidad de Chile, Universidad de Santiago, Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad Diego Portales, Universidad Finis Terrae, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Alberto Hurtado, Universidad Católica Silva Henríquez, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y Universidad Academia de Humanismo Cristiano invitan a la ciudadanía al seminario A 40 años del golpe de Estado en Chile: usos y abusos en la historia, a realizarse entre los días 2, 3 y 4 de septiembre de 2013 en el GAM, Centro Gabriela Mistral (Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 227, Santiago.

Este encuentro, que forma parte de las actividades nacionales de conmemoración de los 40 años del golpe de Estado de 1973, reunirá a más de un centenar de académicos, especialistas y profesionales de Brasil, México, Argentina, Colombia y Estados Unidos. Contará, además, con la presencia de connotados profesores e investigadores extranjeros, entre ellos Peter Winn, historiador y profesor de historia latinoamericana de la Universidad de Tufts, EE.UU., quien dictará la conferencia inaugural; Steve Stern, profesor de historia latinoa mericana en la Universidad de Wisconsin-Madison, EE.UU., quien presentará su libroLuchando por mentes y corazones: Las batallas de la memoria en el Chile de Pinochet (Ediciones UDP), traducción al español del segundo tomo de su celebrada trilogía The Memory Box of Pinochet’s Chile; y Peter Kornbluh, analista e investigador del National Security Archive (George Washington University, EE.UU.), quien ha participado activamente en las campañas de desclasificación de los documentos del gobierno de Estados Unidos mediante la Freedom of Information Act (FOIA)

El evento es gratuito y abierto a todo público.

Centro Gabriela Mistral, GAM

Av. Libertador Bernardo O’Higgins 227

Santiago, Chile

www.gam.cl

Comunicaciones Centro Gabriela Mistral

LANZAMIENTO DE EL DESPERTAR DE LOS CUERVOS DE JAVIER REBOLLEDO

la historia del Regimiento Tejas Verdes, cuna de los experimentos de tortura en Chile

Comunicaciones y Reseñas memoria

LANZAMIENTO DE EL DESPERTAR DE LOS CUERVOS DE JAVIER REBOLLEDO

CEIBO EDICIONES tiene el agrado de invitarle al lanzamiento del libro El despertar de los cuervos; Tejas Verdes, el origen del exterminio en Chile, investigación del periodista Javier Rebolledo.

El evento se realizará el día sábado 31 de agosto a las 19:00 hrs. en Club Providencia, ubicado en Avda. Pocuro #2878, Salón Múltiple, comuna de Providencia, Santiago.

Las presentaciones estarán a cargo del ex Ministro de la Corte de Apelaciones Alejandro Solís, la Premio Nacional de Periodismo Faride Zerán y el periodista Jorge Escalante. 

Se ruega puntualidad.
Se ofrecerá un vino de honor. 
Se ruega confirmar su asistencia a: ceibo.ediciones@gmail.com

Comentario de Rodrigo Alvarado publicado el 22 Agosto en The Clinic

INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA REVELA LOS CRÍMENES DE LA HORA CERO DE MANUEL CONTRERAS
Tejas Verdes: la cuna de la DINA

En estos días, el periodista Javier Rebolledo presentará El despertar de los…

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VOCES CON MEMORIA. FERNANDO UBIERGO “CARTA” (A Pinochet)

El cantautor chileno,con sus líricas sencillas y profundas, se ha ganado la admiración de diversas generaciones de chilenos y latinoamericanos por su estilo de narración musical.

Ubiergo nació en Valparaíso y se trasladó posteriormente a Santiago, donde estudió sociología en la Universidad de Chile. Uno de sus grandes clásicos, «Un café para Platón», se convirtió en un clásico de la música popular chilena, hablando en términos poéticamente sencillos de una amistad fraguada en la universidad. Canto a un desaparecido? Exiliado? Ejecutado?
Canción que interpeló y aún lo hace a una generación de chilenos que vivieron sin voz, la misma realidad.
El impacto de Ubiergo, , caló muy hondo en la época .

Sus discos Tarde o temprano (1987) y Relatos (1991), Los ojos del mar, «Los ojos de Rodrigo», tema que aborda la separación matrimonial desde los ojos de un niño,
Entre las canciones más importantes grabadas por Ubiergo en estos treinta años se encuentran: «Un café para Platón», «El tiempo en las bastillas», «En algún lugar del mundo», «Yo pienso en ti», «Agualuna», «Un velero en la botella», «Los ojos de Rodrigo», y, muy especialmente, «Cuando agosto era 21», un clásico de la música latinoamericana,

En octubre y noviembre de 2008 realizó una extensa gira por Suecia, Noruega, Alemania, Perú y Centroamérica acompañado de sus músicos Felipe Llanos y Óscar Véliz, en formato de trío, justo a treinta años de «Un café para Platón», su primera composición conocida por el público y que marcó la historia de un cantautor que, con el correr de los años, haría de su producción una de las más sólidas y coherentes del medio chileno.

Fuente de la información http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Ubiergo

PERDÓN , PERDÓN…A 40 AÑOS DEL GOLPE

YO TAMBIÉN PIDO PERDÓN

Ya que ahora está de modaImagen
y por cierto luce muy bien
eso de andar haciendo fila
en los canales de televisión
para expresar asombro
repudio e indignación
hacer arcadas
y de pasadita pedir perdón 
por pequeños y menores
pecadillos de acción u omisión
yo también quiero hacer
mi modesto aporte
a la “reconciliación”

Pido perdón 
por haber sido tan estúpido
tan suspicaz y mala leche
de haber siquiera imaginado
que gente como Hernán Larraín
Longueira, Novoa, Melero
Coloma , Fernández Fernández
Lavín, Chadwick y Cardemil
sabían al dedillo 
por no decir a la derecha
y también a la reversa
absolutamente todo
todo todo lo que ocurría
pero igual siguieron ejerciendo 
por años y años
el inicuo oficio de lamer
botas ensangrentadas

En el caso de Jaime Guzmán
-cuyo asesinato me pareció
y me sigue pareciendo
un error y una tontería-
también viene al caso explicitar
mi sincera contrición
por haberle atribuido 
alguna responsabilidad
en el diseño del entramado
legal, constitucional y demencial
que aún nos tiene atrapados
y a merced de ese puñado
de tan nobles y abnegadas
familias que son dueñas 
de casi todo
por no decir de todo

A la señora candidata
Evelyn Matthei
también le debo una disculpa
por haberme debatido
entre reír a carcajadas
o comerme la mierda
cuando hace no mucho declarara
que como hija de general 
daba absoluta y total fe
que para los militares
nada era ni es más sagrado 
que los Derechos Humanos

Y a todos ellos en general
les pido de corazón
y si quieren de rodillas
que me perdonen si alguna vez
caí en el error de mal-pensar 
decir o escribir
que son del mismo sector
de abnegados patriotas
que en aras del bien común
dieron su más gentil auspicio 
colaboración y abierto apoyo
a lo que todos sabemos
y que luego callaron por décadas
lo mismo que ahora
treinta o cuarenta años después
y no sin antes haberse enriquecido
hasta el límite de lo grotesco
les produce tanta vergüenza
justo justo a pocos meses
de ese show que llaman elecciones

Y como procuro ser un tipo correcto
también pido perdón 
por haber creído que lo coherente
lo necesario y lo decente
aunque en ello se nos fuera la vida
era dar la pelea y salirles al paso
con todo lo que tuviéramos a mano
y hacer lo posible y lo imposible
para terminar con la pesadilla

Los 40 Años en los Medios .Ultraderechista en Chile pide perdón a 40 años del golpe

Ultraderechista en Chile pide perdón a 40 años del golpe

La candidata derechista, la ex ministra del Trabajo Evelyn Matthei, aseveró tajante: “Yo tenía 20 años cuando fue el golpe, no tengo porque pedir perdón”.

 

Publicado: 27/08/2013 

Santiago. El perdón ofrecido por un líder ultraderechista por lo que hizo y dejó de hacer tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, enfrentó el martes a las candidatas presidenciales oficialista y de oposición, ambas hijas de generales que vivieron desde posiciones opuestas la sublevación castrense.

La candidata derechista, la ex ministra del Trabajo Evelyn Matthei, aseveró tajante: “Yo tenía 20 años cuando fue el golpe, no tengo porque pedir perdón”.

Agregó que los sectores políticos “no piden perdón”.

Su rival de centroizquierda, la ex mandataria Michelle Bachelet, vio en el perdón solicitado por el líder ultraderechista Hernán Larraín una oportunidad de avanzar hasta conseguir una reconciliación.

Bachelet agregó que en las proximidades del aniversario del derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende, “es momento para que el país reflexione y piense … sobre todo cómo hacemos para seguir construyendo un país donde podamos mirarnos como un país unido”.

Bachelet y Matthei se enfrentarán en las elecciones presidenciales del 17 de noviembre, y aunque hay otros siete candidatos menores, la batalla por la presidencia se dará entre las dos, según las encuestas.

Matthei es hija de un general de la fuerza aérea que estuvo fuera del país para el golpe, pero que en 1978 llegó a integrar la Junta Militar de Pinochet. También fue quién descomprimió la tensión del 5 de octubre de 1988, cuando la dictadura se negaba a reconocer que había perdido el plebiscito y que el general Augusto Pinochet no podría seguir en el poder hasta 1998.

Bachelet es hija de un general de la misma rama, que fue tomado preso el mismo 11 de septiembre, fue torturado, condenado por un consejo de guerra y murió en la cárcel por un ataque cardíaco desatado por las torturas. Los golpistas lo acusaban de haber colaborado con el gobierno recién derrocado, por su experiencia en administración.

A 40 años del golpe militar, liderado a último minuto por Pinochet, se observa cómo las heridas y divisiones del pasado siguen abiertas y a flor de piel.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera planifica una ceremonia para conmemorar el aniversario del golpe, y aunque se presume que será un acto transversal, donde también sean invitados representantes de la oposición, hay líderes ultraderechistas que insisten en que se aborden los momentos previos que desembocaron en la sublevación.

En medio de los debates, el senador Larraín y dirigente de la Unión Demócrata Independiente, al presentar un libro junto al ex dirigente socialista Ricardo Núñez, dijo que la ocasión se puede aprovechar para hacer esfuerzos adicionales, “que den testimonio de nuestra convicción de volver a conciliar nuestros corazones”.

Dijo que en lugar de esperar a otros, se puede avanzar: “Yo pido perdón por lo que haya hecho o por omitir lo que debí hacer”.

“Pido perdón por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación…”.

Entre los factores que influyen para alcanzar acercarse a la reconciliación están las violaciones a los derechos humanos aún sin castigo y la existencia de un millar de personas que continúan en calidad de detenidas-desaparecidas. Durante el régimen militar (1973-1990) hubo poco más de 40 mil víctimas, principalmente presos políticos y torturados, incluidos 3.065 asesinados. Entre los muertos hay un grupo de casi 1.200 detenidos desaparecidos, de los cuales se han logrado recuperar e identificar restos o fragmentos de huesos, algunos de menos de dos centímetros de diámetro, de 125 opositores.

via La Jornada en Internet: Ultraderechista en Chile pide perdón a 40 años del golpe.

 

La Columna de C arlos Peña que dejó a Cheyre sin piso. “Cheyre y el pasado”

Columnistas
Domingo 18 de agosto de 2013

Cheyre y el pasado

“Hace cuarenta años Cheyre entregó un niño, cuyos padres habían sido asesinados por militares, a un convento. El recuerdo de ese acto (que Cheyre hasta ahora reprime) es de índole pública: en él se muestra, como en un resumen, el drama de la memoria colectiva…”

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¿Sabía usted que Juan Emilio Cheyre, ex Comandante en Jefe del Ejército y actual director del Servel, entregó un niño de dos años, testigo del asesinato de sus padres a manos de militares, a un convento de monjas?

Ese increíble suceso -sobre el que Cheyre ha guardado hasta ahora silencio- ocurrió en 1973.

El caso permite volver sobre un tema que se discutirá por estos días y hasta que termine la conmemoración del golpe: la actitud que en el espacio público se debiera tener hacia lo que ocurrió hace cuarenta años.

A primera vista, parece mejor reprimir los recuerdos.

Es la actitud que hasta ahora adoptó Juan Emilio Cheyre: guardó en algún rincón de la memoria lo que entonces ocurrió, lo trató como un asunto privado, como algo que le concierne solo a él y a los directamente involucrados; pero que no se relaciona en modo alguno con las funciones públicas que él ha ejercido. El caso pertenecería, en su opinión, a él, al niño abandonado en brazos de unas monjas y a los deudos de sus padres asesinados. En la interpretación de Cheyre los actos del pasado deberían ser reprimidos o racionalizados, encerrados en la privacidad de la conciencia, a condición de que no hayan dado lugar, como ocurrió en su caso, a una condena penal.

Si se siguiera la interpretación de Cheyre, quienes ejercen funciones públicas podrían erigir su propia memoria en un coto vedado. Salvada la cuestión penal, nadie tendría derecho a pedir cuentas o pedir explicaciones.

¿Es correcta la alternativa Cheyre?

No.

En 1986, una revista descubrió que Kurt Waldheim había ocultado su pasado nazi. El gobierno austriaco encargó entonces a un comité de historiadores que revisaran su pasado. El caso despertó tal interés que incluso los medios se ocuparon de él, al extremo de que Thames TV hizo un programa de televisión, que más tarde transmitió HBO, simulando un juicio a Waldheim.

Cuando Benedicto XVI asumió como Papa, muchos denunciaron que tenía un pasado nazi. Había sido reclutado, como muchos jóvenes de entonces, para participar en la defensa antiaérea. Ratzinger nunca lo ocultó. Él siempre supo que esa parte de su pasado debía ser conocida.

Ni los austriacos con Waldheim ni los católicos con Ratzinger siguieron la doctrina que hasta ahora se ha aplicado a sí mismo Juan Emilio Cheyre (con el consentimiento de los medios): guardar silencio, pensar que su pasado es cosa suya y que no merece ni la reflexión ni el escrutinio público.

El problema de Juan Emilio Cheyre (y de los medios que lo consienten) no es solo su actuación de hace cuarenta años (él podría alegar que no era más que un capitán que cumplía órdenes y repetía mentiras sin saberlo), sino su actitud de hoy ante su propia memoria. Una autoridad pública como él en cuyas manos se ha puesto, primero, el monopolio de la fuerza y, después, la pureza del sistema electoral, el procedimiento mediante el cual se forma la voluntad de todos, no puede actuar como si el acto del que participó (y cuyos detalles ha guardado por décadas) fuera un asunto entregado a su pura conciencia, un asunto entre él y Dios. Cosa distinta, ese tipo de actos, como lo muestran los ejemplos de Waldheim y Ratzinger, son de índole pública, puesto que en ellos se muestra, como en un resumen, el drama de la memoria colectiva.

La memoria de hechos como los que vivió Cheyre (la Corte Suprema declaró que los padres del niño que Cheyre puso en brazos de las monjas habían sido asesinados) no es privada, sino pública. Ella es indispensable no solo para evaluar la aptitud de quienes ejercen cargos públicos y saber cuán fieles serán a los valores y principios que deberán custodiar, sino que además es indispensable para reelaborar la memoria colectiva, la memoria de todos, que es la tarea que sigue pendiente en el espacio público en Chile.

¿O acaso ese niño retenido en un regimiento, testigo del asesinato de sus padres y transformado en expósito con la colaboración de Cheyre -quien, no obstante, llegó a ser comandante en jefe y luego custodio del Servicio Electoral- no merece el discernimiento público?

Es probable que Cheyre racionalice ese recuerdo pensando que la entrega de ese niño habla bien de él y de su bondad, y que cuando calla da una muestra de modestia moral. Pero alguien debe decirle que no es así. El hecho del que participó ni es digno de estima ni su actitud encomiable ni su silencio aceptable ni su memoria algo que le pertenece solo a él.

Material de Consulta. Testimonios de Nietos – Video y Textos

Material de Consulta

Testimonios de Nietos – Video

MICROS: “Acá estamos – Historias de nietos que recuperaron su identidad.”

Este ciclo de documentales busca contar el camino que transitaron los nietos restituidos por las Abuelas de Plaza de Mayo hasta conocer su verdadero origen y encontrarse con sus familias legítimas. Separados violentamente de sus madres al nacer, entregados en su mayoría a personas cercanas a la dictadura, estos hombres y mujeres le ponen la voz y el cuerpo a sus propias historias en las que se mezclan lo íntimo y personal con lo político y social.

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Micro 1: Ezequiel Rochistein y Mariana Zaffaroni resumen su largo proceso de búsqueda, en un instante de “iluminación” que les reveló su verdadera identidad.

 

 

 

Micro 2: Catalina De Sanctis y Marcos Suárez Vedoya narran lo importante que fue estar acompañados durante la búsqueda de su verdadera identidad.

 

 

 

Micro 3: Leonardo Fossati, Gabriel Cevasco y Matías Reggiardo Tolosa narran que a pesar de vivir durante muchos años como en una ficción, la verdad se les reveló como único modo de liberación.

 

 

 

Micro 4: Martín Amarilla y Juan Pablo Moyano tras haber sido criados en la mentira, conocieron el amor al recuperar sus verdaderas identidades

 

 

 

Micro 5: Pedro Nadal y Leonardo Fossati cuentan cómo al conocer su identidad recuperaron también su verdadera historia.

 

 

 

Micro 6: Carlos D´Elía y Victoria Montenegro cuentan cómo fueron recuperando de a poco su historia robada a partir de los relatos de sus familiares.

 

 

 

Micro 7: Catalina De Sanctis y Martín Amarilla cuentan cómo a pesar de los miedos y la culpa pudieron acercarse a Abuelas y hacerse cargo de su verdadera identidad.

 

 

 

Micro 8: Victoria Montenegro, Carlos D´Elía y Pedro Nadal cuentan cómo los liberó conocer la verdad.

 

 

 

Testimonios Nietos (2006)

Un grupo de nietos cuentan cómo se animaron a acercarse a Abuelas y cuáles fueron los pasos que siguieron hasta conocer su verdadera identidad.

 

 

 

Un grupo de nietos que recuperaron su verdadera identidad cuentan cómo empezó su búsqueda

Ellos son: Leonardo Fossati, Pedro Nadal, Gustavo Godoy, Manuel Gonçalves, Juan Cabandié.

 

 

 

 

Un grupo de nietos que recuperaron su verdadera identidad cuentan qué significó para ellos conocer la verdad

Ellos son: Pedro Nadal, Manuel Gonçalves, Juan Cabandié, Leonardo Fossati.

 

 

 

 

Un grupo de nietos que recuperaron su verdadera identidad cuentan cómo fue para ellos y sus hijos vincularse con su verdadera familia

Ellos son: Gustavo Godoy, Leonardo Fossati, Pedro Nadal, Manuel Gonçalves, Tatiana Sfiligoy

 

 

 

 

Un grupo de nietos que recuperaron su verdadera identidad le hablan a los nietos que aún viven con la identidad falseada

Ellos son: Leonardo Fossati, Manuel Gonçalves, Pedro Nadal, Gustavo Godoy, Tatiana Sfiligoy, Juan Cabandié,

 

 
Gustavo Godoy

conoció su verdadera identidad el 4 de diciembre de 2003

 
Manuel Gonçalves

recuperó su identidad en agosto de 1997

 
Belén Altamiranda

conoció su verdadera identidad el 29 de junio de 2007

 
Leonardo Fossati

conoció su verdadera identidad el 11 de agosto de 2005

 
Claudia Poblete

fue restituida el 7 de febrero de 2000

 
Horacio Pietragalla

recuperó su identidad el 4 de abril de 2003

 
Macarena Gelman

conoció su verdadera identidad en junio de 2000

 
Gabriel Cevasco

recuperó su identidad en octubre de 2000

 
Francisco Madariaga Quintela

conoció su verdadera identidad el 17 de febrero de 2010

 
Juan Cabandié

conoció su verdadera identidad el 26 de enero de 2004

 
José Sabino Abdala

recuperó su identidad en diciembre de 1993

 
Victoria Grisonas

fue localizada en 1979

 
Rodolfo Pérez Roisinblit

conoció su verdadera identidad en junio de 2000

 
Matías Espinoza

confirmó su identidad en junio de 2009

 
Sebastián Casado

conoció su verdadera identidad el 9 de febrero de 2006

 
Juan Manuel Goya

encontró a su hermano el 28 de julio de 2008

   

 

El archivo puede tardar en cargarse, por favor haga click en la imagen y aguarde unos minutos

 

 

 

Victoria Montenegro conoció su verdadera identidad el 5 de agosto de 2001. En un relato descarnado nos cuenta cómo a través de diez años fue incorporando la verdad hasta lograr aceptar su nueva identidad. La entrevista fue realizada en octubre de 2010.

 

 

Segunda parte de la entrevista a Victoria Montenegro. Octubre de 2010.

 

 

Testimonios de Nietos – Texto

 PEDRO LUIS NADAL GARCÍA
“Saber mi verdadera identidad no tiene precio”

 VICTORIA DONDA PÉREZ
“La identidad para mí es algo que está en permanente construcción”

 VICTORIA RUIZ DAMERI
“El alivio fue enterarme que no había sido un abandono”

 ANDRÉS LABLUNDA
“Cuando recuperé mi identidad cambió mi vida, volví a nacer”

 ELENA GALLINARI ABINET
“Fui localizada gracias a mi abuela que se dedicó a buscarme”

 MARÍA EUGENIA SAMPALLO BARRAGÁN
“El momento del encuentro con mi familia y con mi identidad fue muy feliz”

 

LOS HIJXS DE LOS HIJXS EN SERIE DE TV ARGENTINA

 

 

Prensa y Difusión

TV / Video

Acá estamos – Historias de nietos que recuperaron su identidad

Este ciclo de documentales busca contar el camino que transitaron los nietos restituidos por las Abuelas de Plaza de Mayo hasta conocer su verdadero origen y encontrarse con sus familias legítimas. Separados violentamente de sus madres al nacer, entregados en su mayoría a personas cercanas a la dictadura, estos hombres y mujeres le ponen la voz y el cuerpo a sus propias historias en las que se mezclan lo íntimo y personal con lo político y social.

  

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en  http://www.abuelas.org.ar/comunicados.php?comunicados=tv.php&der1=der1_tv.php&der2=der2_dif.phpCono Sur, hijos, nietos, apropiación niños, dictaduras militares, abuelas

La serie documental es una coproducción de Abuelas de Plaza de Mayo y Canal Encuentro, con realización de Zafra Producciones y Barakacine; y dirección de Paula Romero.

El primer capítulo cuenta la historia de Catalina de Sanctis; segundo, la de Gabriel Cevasco;

tercero hace un contrapunto entre los relatos de Carlos D`Elía y Marcos Suárez Vedoya;

y el cuarto relata el camino recorrido por Martín Amarilla.

Se encuentran en producción otros cuatro capítulos con las voces de los nietos Leonardo Fossati, Matías Reggiardo, Pedro Nadal y Juan Pablo Moyano; y las nietas Victoria Montenegro y Mariana Zaffaroni.

Para consultar las próximas emisiones [+]

via ABUELAS DE PLAZA DE MAYO.

 

“Yo soy madre sin hijo en Santiago de Chile”

 

Soy madre sin hijo en Santiago de Chile. 

Me puedes ver en el Memorial de los Detenidos Desaparecidos, en actos que desarrollan mi propia política por la memoria que incluye visitar también la Fuente Alemana, cerca de la Plaza Baquedano, donde Andrés en su infancia jugaba, mi propia política de la memoria que incluye recordarle a mi país que el terror y la ignominia social de una dictadura se extiende por décadas, que hoy no tengo al hijo que me habría venido a saludar con una canción y un abrazo, a mi hijo el consecuente, por eso mi amor de madre se dirige a no olvidar, se dirige a levantarse diariamente con el recuerdo fresco de su sonrisa, verme a mí detrás de él quitándole pelusas de su chaleco, obligándolo a comer antes de salir de la casa, y a incitarlo a que me trajera a esa chiquilla que yo sabía que existía pero que no conocí. Mi propia política por la memoria incluye comer pan con palta los domingos en la mañana y café con leche, su desayuno favorito, y prometer que en los trajines de la semana siguiente por mi boca hablará de su ideario, esas ideas que a inicios de la década del setenta no conocía en profundidad y que en este camino por intentar entender por qué se mata a un hijo conozco en historia extensa e intensa. 

Me veo a mí misma en las locas de la Plaza de Mayo, esa locura que tiene que ver con estar a la altura de lo que hemos perdido, esta locura que tiene que ver con intentar que ninguna otra pase por esto que, para ser las mujeres que hoy somos, primero nos destruyó completamente y nos obligó a reconstruirnos en un sueño colectivo de justicia.

Me veo a mí misma en el sueño de una sangre que perdura, en haber podido abrazar una chiquita que tuviera los ojos profundos de mi hijo y quizás el pelo ensortijado de su madre, la misma niñita que nunca jugó en mi patio y cuyas canciones no escuché. Por eso miro a todas las niñas con esta boca rota y les sonrío.

Me veo a mí misma, frente al espejo, sesenta años después de haberlo parido, pariéndolo todas las mañanas. Treinta y nueve años sin mi hijo es una vida muy larga. 

Yo soy madre sin hijo en Santiago de Chile y hoy no celebro: conmemoro.

                                                       

A CUARENTA AÑOS: CRÓNICA DE UN GOLPE DE ESTADO. LECCIONES DE UNA DICTADURA

A Cuarenta Años: Crónica de un Golpe de Estado. Lecciones de una dictadura

por Álvaro Cuadra (Chile) 
Lunes, 26 de Agosto de 2013

1.- Paradoja chilena

 

 

 

A fines de la década de los años 80 del siglo XX, Chile y el mundo parecen inaugurar un nuevo tiempo histórico. Por aquellos años, cae el muro de Berlín, poniendo fin a la llamada Guerra Fría. Un cambio macro político destinado a abrir un nuevo curso a la historia de la humanidad. Al mismo tiempo, en Chile, un plebiscito sacaba al dictador Augusto Pinochet de la primera magistratura del país. Un cambio micro político que significó el inicio de un proceloso camino hacia la restauración democrática, un camino que después de 40 años todavía no termina.

Sin tener plena conciencia de ello, el nuevo escenario nacional, e internacional, nos ofrecía lo que podemos llamar “la paradoja chilena” Si bien el dictador se retiraba de la Moneda, refugiándose como comandante en jefe de su ejército, había dejado todo “atado, bien atado” para que la institucionalidad dictatorial siguiera presidiendo la política nacional por décadas. Con ello se garantizaba la impunidad de civiles y militares que habían actuado como verdugos, Pinochet el primero. Asimismo, se mantuvo un orden económico tremendamente ventajoso para banqueros e inversionistas criollos y extranjeros. Por último, se estructuró una legislación que dio garantías a los sectores de derecha para preservar mayorías parlamentarias mediante el llamado sistema binominal.

En pocas palabras, mientras el planeta entero  enfrentaba una apertura inédita en la historia, preparándose para ingresar en procesos de mundialización, la institucionalidad chilena operó una clausura. Lejos de prepararse para cambios democráticos en la sociedad chilena, las elites locales se aferraron a una constitución heredada de la dictadura, acomodándose a ella. En una sociedad que hasta el presente se estructura casi como un régimen de castas, la constitución de Pinochet cristalizó una democracia oligárquica: clasista, excluyente y anti democrática.

De este modo, la dictadura de Augusto Pinochet fue el instrumento de una clase social para realizar el “trabajo sucio”, descabezando un movimiento popular ascendente  a sangre y fuego, sembrando el territorio nacional de cadáveres. La barbarie en que se ha sumido la derecha chilena se prolonga hasta el presente bajo la forma de impunidad para los responsables – civiles y militares –  de crímenes de lesa humanidad. Pero también en impedir la expresión democrática de las mayorías ciudadanas y en la represión de amplios sectores de chilenos que reclaman sus derechos, estudiantes, trabajadores.

En la hora presente y superada ya la falsa dicotomía que nos proponía como únicos modelos posibles el “socialismo real” de cuño soviético o el “neoliberalismo” de estilo occidental; surge en Chile, como en otros países de la región, la verdadera contradicción histórica y social que nos acompaña desde la independencia: Una democracia oligárquica que legitima la injusticia de los más o una democracia participativa que restituya la soberanía de nuestros pueblos.

 

2.- Dolores y enseñanzas

 

 

Las circunstancias históricas más aberrante y trágicas han sido también una ocasión propicia para el aprendizaje y la reflexión. El sufrimiento individual y colectivo pareciera ser un acicate que nos muestra el significado de ciertos acontecimientos, más allá de lo intelectual, más allá de la emoción. Ni entender la racionalidad política de una acción militar ni la consternación ante la barbarie parecen suficientes ante tanto dolor y tanta muerte. Para entender cabalmente ciertos acontecimientos se requiere además “comprenderlos en su profundidad” Esta comprensión está más allá de los conceptos y las emociones e implica una aprehensión que reclama un compromiso integral, pleno de intensidad y radicalidad, una genuina experiencia espiritual.

Desde una perspectiva tal, todo lo acontecido en Chile desde 1973 representa una degradación moral que solo puede avergonzar al género humano. El fatídico golpe de estado protagonizado por Augusto Pinochet ha significado, ni más ni menos, poner en entredicho la “dignidad humana”, violentando los cuerpos y la vida de hombres y mujeres, muchos de ellos, desaparecidos hasta hoy. Los actos inspirados en el fanatismo homicida, en la codicia y el egoísmo solo multiplican el sufrimiento en víctimas y victimarios. La barbarie pervive cuando sigue impune, pues solo la justicia humana puede redimir parcialmente la ignominia.

Ningún uniforme es suficiente para ocultar lo que somos. Abusar o asesinar a otro, sea en nombre de cualquier ideología o creencia, es abusar o asesinar a un semejante. Este “saber moral” es aceptado por laicos y creyentes y se inscribe por derecho propio entre los derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida. Chile ha debido compartir su tragedia con muchos otros pueblos de la tierra, el momento amargo de su dolorosa degradación. Un dolor que se expresa en miles de torturados, asesinados, desparecidos y en el luto de sus familiares. Un dolor que también se expresa en la vergüenza que ensombrece nuestro país hasta nuestros días, un dolor que se llama impunidad y se llama desigualdad e injusticia.

Las nuevas generaciones de chilenos deben aprender a vivir con las cicatrices de un pasado triste y vergonzante. Sin embargo, por lo mismo, se les impone el desafío de restituir la “dignidad” a la vida en nuestra sociedad. La dimensión profunda de nuestra historia, espiritual si se quiere, nos concierne a todos y atañe a nuestra estatura humana. No se trata de una cuestión etérea, lejana y ajena, la“dignidad” se realiza en la vida concreta de los pueblos donde cada individuo encuentra un lugar para su realización. En el presente, los chilenos estamos llamados a construir nuevos horizontes democráticos, inclusivos, participativos, que conjuguen el crecimiento material con el desarrollo moral, dejando atrás la tristeza y el rencor del siglo precedente.

 

3.-  Fuerzas Armadas: Tarea Pendiente

 

 

Democratizar un país consiste en lo fundamental en ajustar las instituciones al amplio tejido social de la nación a la que sirve. En este sentido, se hace indispensable reconfigurar la institucionalidad chilena y eso pasa por una nueva constitución para nuestra república. Este nuevo diseño solo puede emanar de la voluntad soberana de un pueblo, cualquiera sea la forma en que ésta se exprese. Democratizar Chile es poner todas las instituciones de un estado responsable como garantía de una vida digna para hombres, mujeres y niños nacidos en este país, sin importar su condición social, su credo, ideología u origen étnico. En un Chile democrático todos deben encontrar su lugar, sin exclusiones.

En ese Chile democrático corresponde abordar el complejo problema de nuestras fuerzas armadas. Hasta el presente, se trata de tópico que nadie quiere abordar, es un tabú político que los diversos partidos y figuras eluden, ignorando un aspecto fundamental para el presente y el futuro histórico del país. Plantear el problema de una profunda democratización de las fuerzas armadas es políticamente incorrecto, sin embargo, se trata de una cuestión insoslayable en los años venideros. Esto se explica, en parte, en el hecho evidente de que han sido las instituciones castrenses las que han protagonizado una dictadura atroz que nos avergüenza hasta hoy.

El papel de las fuerzas armadas en un Chile democrático no puede estar disociado del curso histórico del país en su conjunto. La dictadura de Augusto Pinochet y su constitución de facto politizó en extremo a los institutos armados, llegando al grotesco de asegurar a los comandantes en jefe un sillón parlamentario, formando a generaciones de oficiales en doctrinas foráneas y anti patrióticas de “seguridad nacional”, que conciben a los sectores sociales oprimidos como un “enemigo interno” Esta profunda distorsión de la herencia de nuestros héroes sigue pesando en los cuarteles, convirtiendo a las fuerzas armadas en verdaderos gendarmes de un estado policial.

El Chile del mañana requiere de unas fuerzas armadas democráticas, garantizando el acceso a sus institutos de todos los jóvenes chilenos sin exclusiones clasistas como acontece en la actualidad. Las instituciones de la defensa nacional requieren recuperar un nuevo sentido de patriotismo, tan profundo como generoso. En tanto instituciones del estado chileno, no es aceptable que sean convertidas en cotos cerrados donde reina el nepotismo, como una entidad parásita y ajena a los problemas del país. Una democracia robusta no puede desarrollarse mirando al mundo militar como una amenaza presente o futura. Construir una nueva relación con los uniformados en un país democrático es uno de los grandes desafíos de Chile en el presente siglo, una nueva relación que deje atrás la triste historia que ya conocemos.

 

4.- Lecciones de una dictadura

 

Suele acontecer en la historia que tras muchas décadas se vuelve en espiral al mismo punto de partida, pero en un nivel cualitativamente distinto. El caso del golpe de estado en Chile, pareciera confirmar esta sentencia. Al observar las últimas décadas se constata que las razones profundas que llevaron en su momento, a la elección de Salvador Allende y su singular “vía chilena al socialismo” nunca han desaparecido. El fundamento último de la llamada Unidad Popular fue la aspiración de una parte importante de la población de ver realizadas sus aspiraciones de justicia social frente a una democracia oligárquica por definición desigual y excluyente.

Si bien el pasado, el presente y el futuro constituyen categorías temporales lo cierto es que el imaginario histórico y social se define más bien como una “experiencia histórica” esto es, como un tiempo vivido. En este sentido, todo “ahora”, tal y como nos enseña Benjamin, actualiza su pasado histórico como un “otrora” un presente diferido que adquiere una nueva significación en una circunstancia actual. Ese “otro ahora” no ha desaparecido de la subjetividad colectiva, está allí cristalizado en recuerdos, testimonios, imágenes, en fin, está inscrito simbólicamente como una posibilidad cierta. No se trata desde luego, de reeditar experiencias históricas sino de reconocer en ella su fundamento histórico y moral.

Desde esta perspectiva, la superación de la Guerra Fría y su falsa oposición entre un socialismo de cuño soviético o un capitalismo al estilo occidental, torna más nítido el carácter histórico político de la fisura latinoamericana. En efecto, en este “ahora” del siglo actual surge con mayor claridad el imperativo de dejar atrás las formas arcaicas de una democracia oligárquica sedimentada desde los albores de nuestra independencia y cuya expresión más reciente es la constitución de facto impuesta por una dictadura militar.

La guerra de Augusto ha sido el intento más acabado de refundar un país, afirmando, al mismo tiempo, su tradición oligárquica. Esta empresa, empero, está llegando a su fin. Como señaló el mismo Allende aquel histórico 11 de septiembre de 1973: “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos” Tales palabras adquieren hoy su sentido más pleno y profundo, pues las nuevas generaciones retoman los pasos de un proceso democrático cuyo sentido es el mismo de hace cuarenta años: el anhelo de una mayor justicia social para las mayorías.

Es cierto, otros son los protagonistas, otras las voces. Es cierto, muy diversas las circunstancias del mundo y de nuestro país. Otros los matices de la historia presente, mas los gritos y demandas en las calles nos traen los ecos de ese otrora que reclama su presente. Hay un sutil hilo de seda que atraviesa el tiempo aparente, diríase un mismo espíritu que anima dos épocas separadas por tanto dolor, por tanto silencio. Es la marcha humana de muchedumbres en las calles, hombres, mujeres niños, construyendo su destino en el océano infinito de tiempo y de historia, su propia historia.

 

 El autor, Alvaro Cuadra, es Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS