UNIVERSIDAD BOLIVARIANA

ESCUELA DE PERIODISMO

HISTORIAS DE REPRESIÓN INFANTIL E IMPUNIDAD

Tesis para postular al título de Periodista

Estudiantes Aspirantes: Fernando Caro Carrasco

Ricardo Manzur Carrasco

Profesor Guía: Fernando Barraza Draper

“Sólo aquello que hemos perdido merece ser contado…”

Quisiéramos parir esta historia en otro Chile. En uno donde las penas estén reparadas. Sabemos que esas heridas son difíciles de sanar, pero nuestro ánimo e intento no se construye en imprimir cientos de hojas con dolor ajeno. Nuestro motivo es contribuir desde nuestra trinchera al futuro de una nación que aún está divida, aunque artificialmente en el escenario político, en los relatos que compartiremos existe una injusticia que no podemos sino intentar sosegar. Para que no continúe atormentando a esos niños que hoy en día con aspecto de adulto exigen se reparen de algún modo todos esos años de angustia y privación del mundo al que no tuvieron derecho.

 

Extraviamos nuestra conciencia. Hemos hipotecado la vida de varias familias con la obstinación de nuestros sueños, que para otros eran pesadillas… Lo perdimos todo como nación y reconstruir esa herida abierta es sin duda un llamado que nos convoca como profesionales del futuro, para que en este peregrinar no volvamos a extraviar las lágrimas de los niños silenciados por cobardes fusiles, que borraron sus sonrisas en el comienzo de sus vidas.

Perdimos nuestro carné de identidad como chilenos y no queremos que el silencio se teja como un manto de impunidad. Este es un esfuerzo para conmemorar el dolor de miles de niños que vieron truncados sus juegos por la odiosidad de un pueblo que no quiso mirarse como hermanos. Que se limitó al odio, a generar violencia para dividirse… y que en algún punto de su historia, esperamos, se reencuentre y pueda mirarse cara a cara.

FCC & RMC

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

  • Doctrina de Seguridad Nacional (DNS) 7

MÉTODO DE REGISTRO

  • Las Pases para una Nueva Memoria:

Para que no Heredemos la Amnesia a Nuestros Hijos 18

  • Hipótesis, Objetivos Generales y Específicos 24
  • Conclusión 26

Capítulo 1

LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DE LA DICTADURA

  • El Drama Sicológico: El Caso de Andrés 31
  • Rodrigo y Jimmy en Noche Buena 36
  • Cuentas de los Angelitos en Chile 41

Capítulo 2

INOCENCIA ROBADA

  • Octubre Rojo en la Santa Adriana 52
  • Matanza en el Puente Bulnes 57
  • Antecedentes de una Masacre 60
  • Durmiendo con el Enemigo 61
  • Cuarteto de la Muerte 64
  • Dónde Está José Miguel 66
  • Bitácora de un Sobreviviente 69
  • La Morgue y el Día Después 72
  • El Eterno Calvario 76

Capítulo 3

MARCO REFERENCIAL

La Fase Terrorista

  • La Doctrina Cristiana Disfrazada como Justificante 84
  • Miedo a la Incertidumbre 85

Poblaciones y Movimientos Sociales

  • La “Peligrosidad” del Pobre 90

El Nefasto Rol del Poder Judicial

  • Recurso de Amparo e Impunidad 94
  • Así Operó la Justicia 97

El Funesto Rol de la Prensa

  • Paradigma de una Pluma Cómplice (Plan Z) 108

  • El Periodismo con Bototos  111

  • Traje Desastre y a la Medida 115
  • El Neo- Nuevo Periodismo 117
  • Por el Sendero de los Próceres 122

La Tortura

  • Cuando la Prisión Pública parece un Alivio 134

  • La Impunidad 137

Capítulo 4

LOS SOBREVIVIENTES

  • Y… Los Nominados Son 144
  • Voces que Revivieron el Horror 148
  • Adiós a los Niños 152

Agradecimientos 161

Bibliografía 162

INTRODUCCIÓN

Esta investigación pretende entregar una nueva visión del bullado tema de la violación a los Derechos Humanos (DD.HH.) por parte de los dispositivos de seguridad del régimen militar. De vasto conocimiento son todos los denominados casos emblemáticos, como “Villa Grimaldi”, “Operación Albania”, “Calle Conferencia” y la “Caravana de la Muerte”, entre otros, de los que se ha escrito profusamente. Sin embargo, hay un tópico que se ha abordado sucintamente en boletines e informes de DD.HH. y que por su alto contenido noticioso merece un tratamiento mucho más extenso y riguroso: las violaciones a menores de edad, en muchos casos “marginales”, durante la dictadura. Niños y adolescentes que no pertenecían a ninguna agrupación política y que son perfectamente interpretados por Gabriel Salazar y Julio Pinto en Historia Contemporánea de Chile:

Los niños y los jóvenes no figuran, normalmente, en las páginas de la Historia. Pero son lectores, escuchas y memorizadores de la misma. No son actores centrales. Tampoco son monumentos.*

Y es quizá la definición de estos historiadores la que nos da más luz a la hora de comprender la lectura que se hace de los jóvenes, más si es bajo una dictadura: “…Es que la mayoría de las definiciones de niñez y juventud no las asumen como sujeto histórico. Así por ejemplo, si los tiempos son de “estabilidad institucional”, las definiciones las asumen, solícitamente, como objetos de Pedagogía. Y si los tiempos son de crisis e inestabilidad institucional, entonces se tratan como objetos de sospecha policial, judicial y militar (ampliamos en el apartado “Limpieza Social”) En ambos casos, entran en la Historia, en la Política y en la Ciencia Social, no por sí mismas, sino llevadas de la mano, o bien por conceptos tipo “nana”, o por reprimendas represivas, correctivas y rehabilitadoras“.

El 11 de septiembre de 1973 las Fuerzas Armadas chilenas derrocaron al gobierno constitucional de Salvador Allende. La Unidad Popular, que proponía una transición pacífica hacia el socialismo, llegó violentamente a su fin tras el golpe militar. El día 11, el Presidente Allende murió en La Moneda, entre las llamas y el bombardeo infligido por los militares, mientras sus ministros y colaboradores fueron detenidos y llevados a campos de concentración. Más tarde muchos de ellos fueron asesinados o desaparecidos. Mediante el Bando Militar No.5, hecho comunicado oficial el 12 de septiembre, las Fuerzas Armadas declararon la existencia de un estado de “guerra interna” en el país. Así comenzaron 17 años de dictadura, que terminaron el 11 de marzo de 1990. De esta manera se estableció la Doctrina de Seguridad Nacional, que fue aplicada a lo ancho y largo de esta faja de tierra.

Los niños no son un tema para los chilenos. Tardamos demasiados años en hacerles una película, en la que sus personajes son los que acompañaron a los padres de los niños actuales. No existe la radio para ellos, pese a existir el acuerdo sobre la excelencia de este medio reforzador de la imaginación, concepto del que los infantes bastante nos han enseñado. Los niños en el ámbito de los DD.HH. parecían no existir, tanto que los que sufrieron la tortura cuando pequeños pensaban que sólo a ellos les había tocado.

Hace un buen tiempo en Chile no tenemos hijos naturales o ilegítimos, son hijos todos en el papel. Pero lo cierto es que somos testigos de cómo aún en tiempos de transición democrática el aparato represivo estatal continúa con sus antiguas prácticas de abuso y malos tratos a quienes habitan determinados sectores. Lugares marginados que hace más de 30 años fueron los escenarios de verdaderas matanzas desajustadas de toda norma o pacto social. Esta discriminación no ha terminado. Se agudiza entre los chilenos.

Sólo un 4,1 % de los niños y adolescentes tiene las condiciones básicas deseables para su desarrollo. Esto significa que cerca de 206 mil menores, de un total de 5 millones 110 mil que habitan el país, posee niveles óptimos para acceder a oportunidades consideradas como elementales. Atención con el futuro y memoria para con el pasado.


 

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