Eduardo Charme Ex miembro de la Dirección Clandestina del PSCH .

 “Lo duro de la jornada será dulce; lo difícil, hermoso y lo largo será temprano”.http://www.brigadasalvadorallende.cl/brisa-2/eduardo-charme-ex-miembro-de-la-direccion-clandestina-del-ps/?fb_source=message#comment-214
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EDUARDO CHARME BARROSEduardo Charme fue un destacado militante del Partido Socialista de Chile, asesinado en 1976, a la edad de 34 años, cuando era miembro de la Comisión Política.Su vida política la inició en la Universidad de Chile, mientras estudiaba Ciencias Políticas. Una vez titulado, y durante el Gobierno de Salvador Allende, desempeñó cargos de gran responsabilidad en el Ministerio de Economía y en el Banco Español, donde lo sorprendió el golpe militar.

El mismo 11 de septiembre combatió duramente a las fuerzas militares desde las poblaciones marginales de Santiago. Inmediatamente ingresó a la clandestinidad y se abocó a las tareas de reconstrucción del Partido Socialista.

En enero de 1975 fue detenido por agentes de la DINA y conducido a Villa Grimaldi, donde sufrió feroces torturas que lo marcaron hasta su muerte. Sin embargo, resistió heroicamente sin entregar información a sus captores.

Posteriormente, fue trasladado al Campo de Prisioneros de Puchuncaví, donde formó parte de la dirección de la organización de presos políticos y encabezó la primera huelga de hambre de los detenidos durante la dictadura militar. Su claridad política, su consecuencia y su espíritu unitario le valieron el respeto de sus compañeros de prisión.

Gracias a la presión internacional, fue liberado en septiembre de 1975. Una vez en libertad, y pese a las advertencias y consejos de que abandonara el país, continuó su trabajo político y, a comienzos de 1976, asumió como Secretario de Organización del Partido, tras ser detenida gran parte de la dirección máxima.

En esa calidad participó en el Primer Pleno Nacional Clandestino del Partido, realizado en agosto de 1976, donde fue elegido miembro de la Comisión Política.

Su muerte ocurrió el 14 de septiembre de 1976, al ser sorprendido por agentes de la DINA cuando concurría a contactarse con un dirigente regional. A las 13:30 horas cayó abatido por las balas de los efectivos de seguridad pese a oponer resistencia, en la calle Olivos con Avenida La Paz.

Eduardo fue un hombre íntegro, un revolucionario consecuente las 24 horas del día, aún cuando el sentía que tenía muchas fallas e inseguridades. Sin embargo, era un hombre seguro de sus sentimientos y del primer y gran amos de su vida: el Partido y el pueblo.

Eduardo fue un revolucionario que vivió intensamente; su entrega al Partido fue total y a él dedicaba todas sus fuerzas. Pero también se daba tiempo para otros sentimientos, especialmente la amistad, que para él tenía un valor primordial. Así cultivó muchas amistades entre los presos que estuvieron con él en Puchuncaví aunque fueran de diferente partido, ya que Eduardo era esencialmente unitario.

Tampoco temía demostrar sus sentimientos ante otros hombres, y su amistad la manifestaba de diferentes formas, ya fuera con una gran preocupación por la formación política o la vida privada de otros compañeros, con un pequeño regalo, un gesto de cariño o un poema de Neruda, de quien era ferviente admirador.

En una oportunidad, incentivó a la esposa de un detenido desaparecido –gran amigo suyo- a compartir una casa con él a fin de darle un hogar a los hijos y sacarla del estado depresivo en que ella se encontraba. En otra ocasión, le escribió una carta a un dirigente del Partido que había decidido abandonar el país; allí le había ver lo que significaba para el Partido su alejamiento y cómo le afectaba a él personalmente, ya que había llegado a quererlo entrañablemente.

Su vida como estudiante transcurrió en medio de grandes dificultades económicas, ya que provenía de una numerosa familia que vivía en Chiloé y tenía 11 hermanos, por lo que debió sortear muchos escollos para terminar su carrera universitaria. Una de sus preocupaciones diarias era estudiar y prepararse a conciencia para las necesidades de la lucha; pero también era un gran formador y con su palabra, además de su ejemplo, se preocupaba de quienes estaban a su alrededor enseñándoles a vivir la vida de forma honesta y consecuente.

Tal vez uno de sus mayores dolores era vivir separado de sus hijos, Yuri y Tania, a quienes sólo podía ver ocasionalmente; por lo mismo, cuando estaba con ellos era para él un día de fiesta que compartía con sus amigos a quienes presentaba los niños con orgullo que no disimulaba.

Otro de sus pesares era el fracaso de su primer matrimonio, pero reclamaba su derecho a tener una compañera que compartiera sus ideales y su lucha. Así, dos meses antes de su muerte, le escribió a Patricia, su compañera, una carta que refleja lo era para él su pareja. Está fechada el 29 de junio de 1976, después de una difícil reunión partidaria, y dice así…

“”Querida: te escribo en medio de la mucha tristeza que me produce el dolor del gran amor, de lo difícil de la jornada y de lo hermoso de estar en medio de ella. Pero también te escribo con la satisfacción de saberte cerca y con la seguridad que me vas dando. Ambas cosas, la conciencia de lo duro y hermoso de la jornada y la satisfacción y seguridad de ti –mi compañera de la etapa decisiva- son mi forma de vivir. Sólo quisiera tener todas las fuerzas y claridad necesarias para ser lo mejor para ambos amores y no defraudarlos.

Te quiero para mí pero, por sobre todo, te quiero con toda la claridad del mundo, con la mayor consecuencia posible para abrir las puertas del mundo a la felicidad de los hombres. Te pienso junto a mí, eternamente a mi lado pero, fundamentalmente, en las tareas que la historia del presente nos permitirán transformar la historia del mañana. Te deseo seria, tranquila para mí, mas inquieta y alegre para nuestro pueblo.

Nuestro amor se debe desarrollar, nuestro amor debe crecer, nuestro amor debe probarse en medio de los miles de combates que nuestro Partido, nuestra clase y nuestro pueblo darán para obtener el pan, el trabajo y el socialismo. Por eso y por tí me siento realmente feliz por vivir, por gozar la vida con la plenitud con que sólo es posible hacerlo desde este lado de la trinchera. La jornada será larga, dura y difícil, pero pienso que estaremos juntos aprendiendo, creando y actuando.
Lo duro de la jornada será dulce; lo difícil, hermoso y lo largo será temprano”.

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