Adriana Goñi

julio 2022

La voz de Chris

Chris se define en su IG «

Hoy supe que Christian falleció atropellado por un bus del Transantiago mientras pedaleaba hacia la vida…Quiero , de algún modo, expresar lo que este joven ha sido para mi, para mi trabajo, para mi sentir.

Periodista web/audiovisual, humorista frustrado, fotógrafo ocasional, cocinero amateur y #jardinerocannábico por vocación.

Busco en mi disco duro, busco en las redes sociales y en la Web su presencia y encuentro un océano de ideas, palabras, llamados, relatos, imágenes de este niño que conocí a sus 17 años recien cumplidos con quien inicié un camino que se ha extendido por mas de 17 años.

Christian Martinez Santos, hjo de la memoria, nacido de Elizabeth y Jorge, mis compañeros.

«Los hijos no somos victimas, somos testimonio«

Cuando el proyecto de hacer visible la memoria y la historia de los hijos e hijas era aún una idea obsesiva que me rondaba, conocí a un muy joven estudiante  de secundaria nacido en Bélgica, hijo de mis amigos y compañeros Jorge y Elizabeth, retornados de un largo exilio. Lo invité a tomar un café y nos reunimos, casi de incognito, en una terraza de un boliche.

¿Cómo te reconozco? Le pregunté al teléfono, para ubicarlo entre la gente. Voy de negro, me dijo. Yo también, le contesté y me dio risa…parecíamos dos conspiradores de opereta. Nos juntamos y le describí mi idea, y él de inmediato se entusiasmó. Esto era en los días del primer gobierno de Michelle Bachelet, por ahí por el año 2006.

Cuando comenzamos a desarrollar ideas, surgió de inmediato la brecha generacional. Yo planteaba hacer memoria a partir del Golpe de Estado y hacerlo extensivo a la actualidad; él con una increíble claridad y firme convicción, me planteó que la dictadura se había extendido hasta 1990, por lo que para él deberíamos acotar la memoria a esas fechas .Yo, muy arrogante no acepté y nos separamos amigos, pero no colaboradores.

Él fue quien instaló aquello de que los hijos no somos víctimas, somos testimonio, que después vi escrito en distintos sitios Web de Hij@s, y hoy hago una arqueología emocionada en los muchos espacios virtuales donde está estampada la incansable labor de este hoy ,brillante periodista y fotógrafo.

Es él quien, en su sitio Memoria Histórica de Chile, escribió en el año2009:

“Los Padres”

6/6/09 Por Christian Martínez Santos.―

El 11 de septiembre del 73 fue el día que cambio la vida de muchos, entre esas vidas estaban las de muchos cercanos a mí, que con grandes anhelos de justicia y libertad lucharon con consecuencia y coherencia, pensando en dar la vida si es que fuera necesario. Miles fueron los perseguidos, los torturados, los desaparecidos y los asesinados, miles son y serán los que carguen con el peso de llevar la historia de vida de estos personajes, y miles deberíamos ser los que rescaten, cuenten y reconstruyan esas historias olvidadas, con el fin y la convicción de que nunca más nadie deba volver a tomar la decisión de defender la libertad y justicia con su propia vida.

Yo nací en el 90, soy parte de la generación que por poco tiempo no nació en dictadura, de haber nacido antes, tampoco habría nacido en un país en dictadura. Mis padres habían llegado a Bélgica a principios del  89, en un autoexilio para preservar, durante el poco tiempo que le quedaba a la dictadura de Augusto Pinochet, intacto el pequeño núcleo familiar que habían formado.

Era el segundo exilio de mi padre.

La madurez, la valentía, la consecuencia y la coherencia de la vida de mis padres, es, a Mi parecer, lo que ha producido que mis hermanos mayores y yo veamos la vida de estos no como algo terrible, sino más bien, como algo que hay que ver con orgullo y honor.

Durante mi corta vida, nunca me han contado cosas que no quiera escuchar, y nunca han negado respuesta a mis dudas. Una de las pocas cosas que jamás he preguntado y que por el momento no espero preguntar, es cómo fueron las torturas que ami padre realizaron, por cuánto tiempo y quiénes fueron, si es que él tuviera conocimiento.

Mi padre era militante, activo y combativo, del MIR, mi madre, en cambio, fue una gran luchadora social en organizaciones como el CODEPU,AFPP,AFEP,AFDD y los CAP, de este último mi madre fue la creadora en la zona norte. En mi padre la militancia despertó en los 70 y en mi madre despertó su espíritu de luchadora social en los años 80, cuando empezó una relación con mi padre, la que dura hasta hoy en día. La relación de estos dos luchadores ha dado como fruto a tres hijos varones, agradecidos y orgullosos de la vida que nos han dado, y honrados de poder transmitir a la gente la opción de vida que mis padres tomaron durante la dictadura militar.

Chris y sus padres, Jorge Martinez y Elizabeth Santos en el Taller del Retorno, en Tallersol 2009
Chris y sus hermanos.

Nunca los vimos llorar, nunca les hemos escuchado  victimizarse, nunca les hemos visto sufrir por la opción de luchar contra la dictadura que tomaron, y jamás, jamás, nos sentimos vulnerados por nadie ni nada, aun en un país extranjero, aun en las visitas a la cárcel que hacían mis hermanos, aun cuando la muerte rondaba a mis padres.

Deben aceptar las culpas de cada cual.

22/4/08

Por Christian Martínez Santos

A través de la participación en algunas reuniones de grupos conformados por víctimas del régimen militar, como en conversaciones individuales con algunas de estas personas, se hace posible ver que la relación con sus hijos se ve afectada profundamente por su pasado de “victimas de la dictadura”. Este fenómeno, se expresaría en muchos jóvenes en deserción estudiantil, suicidios, problemas psicológicos y constantes problemas de socialización, tanto con la familia más cercana (hermanos, padres, madres), como con sus pares.

Es necesario poner la expresión “victimas de la dictadura” entre comillas, porque es donde, a mi parecer, se ve reflejada la raíz de estas problemáticas.

Vivir el día a día en una familia donde los padres (sujetos claves en la formación de los niños/as particularmente en su primera infancia), o familiares más cercanos, cuentan sus historias de vida, con un constante sentimiento de “victimización”, de odio, de frustraciones, puede traspasar dichas emociones al niño/a que se esta criando, lo que podría tener varias reacciones en el niño; replica del odio de sus padres en él, indiferencia ante la vida de sus padres (lo que podría producir en el niño una mala relación con sus padres o un desconocimiento de los mismos), victimizarse al igual que sus padres lo han hecho (cayendo en posibles problemas psicológicos), la frustración constante o negatividad frente a lo vivido, o el desapego hacia la vida propia, en tanto posibles efectos.

Los niños, son el producto de su realidad y entorno, por lo tanto los padres, “victimas de la dictadura”, no pueden negar su responsabilidad en la formación de sus hijos/as, ellos/as requieren mirar críticamente lo realizado con sus hijos. Así sea el escenario de una cárcel, o de un país cuyo lenguaje no se entiende, es siempre responsabilidad de los padres el crecimiento equilibrado de sus hijos (a lo menos hasta la etapa de adolescencia), entonces, es posible inducir que son los padres quienes no hicieron de esa realidad y de su entorno algo distinto, algo digno de vivirse por sus hijos/as.

Esta temática debería tratarse en las familias que se ven afectadas por estas situaciones, que los padres realicen un análisis crítico, en pro de mejorar la relación familiar con sus hijos, y ayudar a estos a comprender los problemas y vulnerabilidades de sus padres.

Chris, Jorge y Elizabeth en lanzamiento libro Rossana Carcamo, 2009
Chris,Elizabeth y Jorge con Rossana Cárcamo amigos desde el exilio en Belgica


Con la situación mencionada en el párrafo anterior, buscamos empezar a reconocer en los hijos la importancia de recuperar la historia de sus padres y amigos, y esto no tan solo en escritos, sino que en las formas en que a los hijos se les ocurra; escribiendo, pintando, analizando, elaborando poesía, obras de teatro, bienvenido sea, porque todo, todo sirve, para curar heridas y cerrar un ciclo.

Luego de terminada la dictadura de Videla en Argentina, lo primero que muchos hicieron, al día siguiente de su caída, fue el inicio de publicaciones masivas de libros de memoria, tanto novelas como ensayos, tanto vivenciales como documentales, un trabajo que han realizado desde entonces. Por esta vía, han logrando tener una mayor continuidad en sus historia personales y de país.

Ya han pasado 18 años del retorno a un sistema democrático, luego de haber vivido 17 años de dictadura. En estos años, los personajes principales de esa época, es decir nuestros padres, abuelos, tíos y familiares, no han recordado, a veces por miedo, otras por tristeza, muchas por pudor, o simplemente por el desgaste personal que produciría volver a revivir los dramas vividos.

Chris con Ramon Fernandez, compañero exiliado, amigo de sus padres.

Esta tarea ha sido pues legada a nuestras generaciones, somos los hijos y nietos, quienes tendremos que escribir y transmitir la historia que, hasta ahora ha sido muy poco recuperada.

Parte importante de esta recuperación tiene que ver con trabajar la aceptación y empatía de los hijos con sus padres, como camino de sanación de nuestros propios dramas de hijos/as de “victimas de la dictadura”. Es así como seremos nosotros, los hijos y nietos, los que escribiremos sus vidas. De esta manera, a su vez, nosotros entregaremos herramientas para que las generaciones siguientes no tengan impedimentos en conocer su historia, la historia de su familia y de su país, para no volver a repetir lo ocurrido, para no volver a engendrar nunca más un espécimen como Pinochet.

Debemos recuperar la historia y el respeto que lo vivido merece.

Bienvenid@s

5/8/07

¿De dónde parte esta idea?

Conversando con mi profesora de lenguaje, descubro que su padre tenía un pasado socialista y allí me doy cuenta que las historias tantas veces escuchadas a mi padre y a mi madre, no las he memorizado, y al tratar de recrearlas me parecen vagas, siento que se están perdiendo y con ello, me doy cuenta que no las tendré a la mano para contarlas a mi sobrina Antonia, a mis hijos, o sencillamente no voy a poder recordarla cuando mi padre ya no esté y todo parezca tan lejano.

Esa historia, me doy cuenta que tiene que ver con lo que ha sido mi propia vida y también, lo que no deja de ser potente, con la vida del país, con generaciones de seres humanos que han creído en ciertas cosas, con la realidad que hoy vivimos.

La vida de mi padre, hace un cruce con la vida de mi madre y allí estoy yo, naciendo, construyendo con ellos una familia. ¿Pero cuál es la vida que ellos hicieron?, ¿Por qué una vida así vivida, como ellos la vivieron, no tiene derecho a quedar escrita?, ¿Por qué esta historia escrita no puede arrojar luces respecto a la vida vivida en esos y estos años por otros, que hicieron similares caminos?, ¿Por qué las vida de estos seres humanos no puede ayudarnos a recordar la historia vivida, por todo un país, iluminándonos respecto de la otra historia, la escrita con mayúscula?, ¿Por qué desde esas historias no nos sería posible entender la sociedad que hoy estamos construyendo?, ¿Por qué los que entonces dieron sus vidas, se sacrificaron y esforzaron, en general hoy no son los protagonistas del presente?.

¿Qué espero producir?

Recuperar la historia, porque no hay sólo una historia, porque en la historia de estas vidas se pueden ver muchas otras vidas.

Recuperar la historia y el respeto que lo vivido merece. No puedo dejar de recordar cuando un día mi padre me cuenta una historia de uno de sus ex compañeros en el MIR que, por coincidencia, era también el padre de uno de mis compañeros de curso, no obstante mi padre me pide que no lo comparta con mi compañero porque a él no le consta que su padre le haya compartido esa historia, allí yo no logré entender porque ocultar lo vivido si es tan importante a lo menos para nosotros, los hijos.

Recuperar la historia y con ello, sentir que el miedo ya no está presente, sentir que puedo con ello ayudar a varios a terminar de una vez con la “persecuta”, que puedo aportar un granito de arena a ese “Nunca Más”.

Recuperar la historia, recuperando la memoria para dejarla plasmada en el papel, y no olvidarla más. No quisiera que estas historias sólo quedaran en mi cabeza, sin que otros muchos puedan verla y desde ello, conocer lo que allí sucedió.

Recuperar la historia, recuperando de pasada lazos y afectos entre las personas que compartieron alguna vez momentos intensos y que hoy están diseminados por el mundo o, cada cual enfrascado en sus vidas personales.

Todos quienes estén interesados y quieran incorporarse a las conversaciones que abran en el foro, solo regístrense sin miedo alguno aquí.

Saludos y participen del foro.

Christian Martínez.

http://memoria-historica-chile.blogspot.com/

Y echamos a andar

Hoy supe que Christian falleció atropellado por un bus del Transantiago mientras pedaleaba hacia la vida…

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